{"id":118752,"date":"2021-10-13T07:42:56","date_gmt":"2021-10-13T05:42:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=118752"},"modified":"2021-07-12T19:44:55","modified_gmt":"2021-07-12T17:44:55","slug":"teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/","title":{"rendered":"Teolog\u00eda de la Caridad. Perspectivas Tomistas"},"content":{"rendered":"<h2><i>Introducci\u00f3n<\/i><\/h2>\n<p>Por la fe conoce el hombre a Dios, verdad primera y fin \u00faltimo de su vida, con esperanza tiende a poseerlo como objeto de su felicidad, en la caridad se une afectivamente a \u00e9l como amigo; se transforma de alguna manera en \u00e9l y comienza a amar como es amado. Con estos o parecidos t\u00e9rminos, expresa santo Tom\u00e1s el n\u00facleo de la existencia cristiana como ejercicio de las virtudes teologales y afirma la primac\u00eda de la caridad sobre la fe y la esperanza; no es s\u00f3lo la m\u00e1s excelente de todas las virtudes cristianas sino tambi\u00e9n su principio, fundamento y fin<span id='easy-footnote-1-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-1-118752' title='Por ejemplo, en 1-2, 66, 6; 2-2, 23, 6. Citamos de esta manera la &lt;i&gt;Suma de teolog\u00eda &lt;\/i&gt;de santo Tom\u00e1s: los primeros n\u00fameros indican la parte de la obra, los siguientes la cuesti\u00f3n y el art\u00edculo. Normalmente cuando se trata de la &lt;i&gt;Suma &lt;\/i&gt;incluimos esta referencia dentro del texto y no a pie de p\u00e1gina; lo mismo hacemos con las citas del concilio Vaticano II y con las enc\u00edclicas m\u00e1s conocidas.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Se entiende mejor esta doctrina si pensamos que Dios, verdad primera y fin \u00faltimo de la vida del hombre, se revela en Jesucristo como Padre y amor: amor intratrinitario o comuni\u00f3n de vida y amistad entre las personas divinas, amor a los hombres a quienes crea para introducirlos en su intimidad, destin\u00e1ndolos a ser hijos en el Hijo y d\u00e1ndoles con su Esp\u00edritu la experiencia de la filiaci\u00f3n divina (G\u00e1l 4, 6) y la caridad, o sea, la capacidad de amar con el mismo amor con el que Dios los ama (Rom 5, 5). Amado por Dios como hijo y amigo, el hombre se convierte en testigo e instrumento por medio del cual el amor de Dios se hace presente, manifiesto y activo en el mundo.<\/p>\n<p>La primac\u00eda de la caridad, un\u00e1nimemente reconocida y vivida en la Iglesia, no siempre ha sido el pensamiento dinamizador de toda la teolog\u00eda ni del conjunto de la existencia cristiana personal y comu\u00adnitaria. Podemos decir que felizmente la recuperaci\u00f3n de este puesto central de la caridad es una de las caracter\u00edsticas de la reflexi\u00f3n teo\u00adl\u00f3gica m\u00e1s reciente.<\/p>\n<p>Ya en los a\u00f1os cincuenta se reafirm\u00f3 con vigor esta primac\u00eda de la caridad en la vida moral como camino de superaci\u00f3n del casuismo y legalismo que hab\u00edan caracterizado el pensamiento cat\u00f3lico, o parte del mismo, durante un largo tiempo pasado. Gu\u00eda de esa renovaci\u00f3n fue la doctrina de santo Tom\u00e1s: una moral primordialmente no de preceptos o actos sino de virtudes, ante todo de la virtud de la caridad y de la justicia, quicio y fundamento de toda la existencia \u00e9tica del cristiano<span id='easy-footnote-2-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-2-118752' title='Cf. G. Gillemann, &lt;i&gt;La primac\u00eda de la caridad en teolog\u00eda moral &lt;\/i&gt;Bilbao, 1957, obra cl\u00e1sica sobre el tema. En la brev\u00edsima introducci\u00f3n a la 2-2, o parte de la moral especial, de la edici\u00f3n reciente de la &lt;i&gt;Suma de teolog\u00eda III, &lt;\/i&gt;parte II-II Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1990 hemos insistido en esta idea pp. 3-10.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>E. Fromm, que ha escrito cosas tan interesantes sobre el amor, hac\u00eda un reproche grave a los cristianos: \u00e9stos se habr\u00edan dedicado a amar a Jesucristo descuidando lo que es m\u00e1s importante, su manda\u00admiento y testamento de amar a los hombres como los am\u00f3 \u00e9l. Ser\u00e1 preciso revisar la doctrina y, sobre todo la pr\u00e1ctica de la caridad como amor de amistad con Dios y con el pr\u00f3jimo y como fuerza de trans\u00adformaci\u00f3n personal y social para responder a \u00e9sta y otras cr\u00edticas similares y tambi\u00e9n a los males y a los anhelos de nuestro fin de milenio como son la indiferencia religiosa, la insolidaridad social, la desintegraci\u00f3n del amor en nuestra cultura<span id='easy-footnote-3-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-3-118752' title='E. Fromm, &lt;i&gt;El arte de amar, &lt;\/i&gt;Buenos Aires 1972 pp. 125-127 y 78 ss.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> y, por otra parte, la b\u00fas\u00adqueda de una nueva religiosidad; ser\u00e1 tambi\u00e9n la mejor manera de mostrar la credibilidad del cristianismo como religi\u00f3n del amor, pues \u00absolo el amor es digno de fe\u00bb (H. Urs von Balthasar).<\/p>\n<p>Propongo cuatro temas que deber\u00e1 desarrollar la teolog\u00eda de la caridad para mostrar la credibilidad y la fuerza transformadora del amor cristiano; temas que nosotros aqu\u00ed s\u00f3lo podemos esbozar.<\/p>\n<ol>\n<li><i>El amor humano como justificaci\u00f3n y sentido de la existencia del hombre. <\/i>El amor es la experiencia fundamental del hombre a la vez que el contenido central de la revelaci\u00f3n; si la teolog\u00eda logra mostrar esta convergencia, el mensaje cristiano resultar\u00e1 inteligible y cre\u00edble porque la experiencia humana del amor se ver\u00e1 de esta manera potenciada e iluminada. Nadie tendr\u00eda motivos para rechazar la caridad en nombre del amor humano ef\u00edmero; al rev\u00e9s, puesto que s\u00f3lo y siempre el amor es digno de fe, de esta manera aparecer\u00e1 la credibilidad del cristianismo como religi\u00f3n del amor.<\/li>\n<li><i>Agape, la revelaci\u00f3n del ser divino. Si <\/i>Dios es amor, y la caridad procede de Dios, s\u00f3lo ser\u00e1 posible entender su naturaleza en conexi\u00f3n con la doctrina sobre el ser de Dios como amor, tal como la expresan los dogmas fundamentales de la trinidad, la encarnaci\u00f3n y la gracia. El amor, esencia del ser divino, aparece as\u00ed como el gran don recibido de Dios y, consecuentemente, como el m\u00e1ximo man\u00addamiento y vocaci\u00f3n del hombre; quienes buscan una nueva espiri\u00adtualidad podr\u00e1n ver saciada su sed en el anuncio de un Dios que es amor.<\/li>\n<li><i>La caridad, como constitutivo del ser moral cristiano. <\/i>La caridad como amistad con Dios no es s\u00f3lo la virtud cristiana m\u00e1s excelente sino tambi\u00e9n el principio, ra\u00edz y alma de todas ellas; es el constitutivo de la personalidad moral del cristiano, la expresi\u00f3n di\u00adn\u00e1mica del nuevo ser recibido con la gracia. Una moral, centrada en la vocaci\u00f3n del hombre al amor, no podr\u00e1 ser acusada de heteronom\u00eda alienante. Con acierto exhorta el Concilio a ense\u00f1ar la teolog\u00eda moral, explicando \u00abla grandeza de la vocaci\u00f3n de los fieles en Cristo, y la obligaci\u00f3n que tienen de producir su fruto por la vida del mundo en la caridad\u00bb <i>(Optatam totius, <\/i>16)<span id='easy-footnote-4-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-4-118752' title='En la misma l\u00ednea se expone la &lt;i&gt;Vida en Cristo, &lt;\/i&gt;o parte moral de la doctrina cristiana en el nuevo &lt;i&gt;Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, &lt;\/i&gt;Asociaci\u00f3n de editores del catecismo, 2.&amp;#8217; ed., 1992, pp. 387s.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/li>\n<li><i>Solidaridad, fermento de transformaci\u00f3n de la sociedad. <\/i>Des\u00adtacar la dimensi\u00f3n comunitaria, eclesial pero tambi\u00e9n social y pol\u00edtica de la caridad cristiana, es uno de los aspectos <i>y <\/i>tareas m\u00e1s sobresa\u00adlientes de la actual teolog\u00eda. \u00abEl amor por el hombre y, en primer lugar por el pobre&#8230; se concreta en la promoci\u00f3n de la justicia\u00bb dice Juan Pablo II (CA 58), doctrina de importancia capital que completa la afirmaci\u00f3n, procedente de la \u00e9tica civil, de que <i>incluso donde hay justicia, tiene que haber<\/i> caridad<span id='easy-footnote-5-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-5-118752' title='V. Camps, &lt;i&gt;Virtudes p\u00fablicas, &lt;\/i&gt;Madrid 1990, 36; subrayado de la autora.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Aunque demasiado larga quiero completar esta introducci\u00f3n, re\u00adcordando uno de los pensamientos m\u00e1s hermosos que sintetiza todo lo que cabe decir sobre la caridad; es, sin duda, bien conocido por vosotros, pues procede de San Francisco de Sales: \u00abEl hombre \u2014dice\u2014 es la perfecci\u00f3n del universo; el esp\u00edritu es la perfecci\u00f3n del hombre, el amor es la perfecci\u00f3n del esp\u00edritu y la caridad es la per\u00adfecci\u00f3n del amor. Por eso el amor de Dios es el fm, la perfecci\u00f3n y la excelencia del universo\u00bb<span id='easy-footnote-6-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-6-118752' title='S. Francisco de Sales, &lt;i&gt;Trait\u00e9 de l&amp;#8217;Amour de Dieu, &lt;\/i&gt;X, 1, seg\u00fan cita de J. Mourox &lt;i&gt;Sens chr\u00e9tien de l&amp;#8217;honune, &lt;\/i&gt;Paris, 1943 (hay traducci\u00f3n espa\u00f1ola) p. 204.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h2>I. Amor-Amistad, <i>justificaci\u00f3n de la existencia y vocaci\u00f3n del hombre<\/i><\/h2>\n<p>Para santo Tom\u00e1s el amor es el impulso fundamental de nuestra vida, el principio de nuestras acciones y la primera de nuestras pasio\u00adnes, la amistad es la forma superior de amor y la caridad es una amistad del hombre con Dios; conviene, pues, reflexionar sobre la experiencia fundamental del amor y la amistad humanas antes de hablar de la caridad como amistad con Dios.<\/p>\n<h3><i>1. El amor y el sentido de la vida<\/i><\/h3>\n<p>Dos textos de procedencia muy diferente que citamos a continuaci\u00f3n, expresan bien la verdad del amor como sentido de la vida. Seg\u00fan J. P. Sartre: \u00abEste es el fondo de la alegr\u00eda del amor cuando existe: sentimos justificados de existir\u00bb<span id='easy-footnote-7-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-7-118752' title='J. P. Sartre, &lt;i&gt;L&amp;#8217;etre et le Neant, &lt;\/i&gt;Paris 1949, 18&amp;#8242; ed., p. 439.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>. Por su parte Juan Pablo II escribe: \u00abEl hombre no puede vivir sin amor. Permanece un ser incomprensible para s\u00ed mismo, su vida carece de sentido si no recibe la revelaci\u00f3n del amor, si no encuentra amor, si no hace la experiencia del amor, y no lo hace suyo, si no participa en \u00e9l fuertemente\u00bb <i>(Redemptor hominis <\/i>10).<\/p>\n<p>El papa resume as\u00ed el contenido de la experiencia milenaria humana y de la revelaci\u00f3n religiosa. Como dec\u00eda S. Pablo, si tengo los dones m\u00e1s elevados de la sabidur\u00eda e incluso si hago las obras m\u00e1s heroicas, pero no he recibido el don de amar y ser amado, mi existencia est\u00e1 vac\u00eda, carece de sentido (1 Co, 13). Las palabras de Sartre parecen contradictorias con otros juicios suyos m\u00e1s divulgados seg\u00fan los cuales el hombre es una pasi\u00f3n in\u00fatil, el infierno son los otros, la relaci\u00f3n de amor es una manera de esclavizar al objeto amado, la n\u00e1usea es una experiencia fundamental del hombre que se siente como de sobra en este mundo. Claro que todo eso es verdad cuando falta el amor; entonces el hombre experimenta la existencia como una desgracia y se siente impotente ante la responsabilidades, las dificultades y hasta las enfermedades de la vida, pero la alegr\u00eda del amor consiste preci\u00adsamente en que nos libera de lo que hace desgraciada y absurda nuestra existencia de manera que gracias al amor nos sentimos justificados de existir. El amor como experiencia fundamental de J. P. Sartre y como contenido central de la fe de Juan Pablo hace que sus concepciones radicalmente opuestas de la vida encuentren un punto de convergencia.<\/p>\n<p>El Vaticano II, por su parte, nos ofrece otro hermoso texto sobre el amor como vocaci\u00f3n del hombre y sentido de su vida. Su exposici\u00f3n sobre la dignidad de la persona humana culmina con estas palabras: \u00abLa raz\u00f3n m\u00e1s elevada de la dignidad de la persona humana consiste en la vocaci\u00f3n del hombre a la uni\u00f3n con Dios\u00bb. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al di\u00e1logo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios que lo cre\u00f3, y por el amor de Dios que lo conserva. Y s\u00f3lo se puede decir que vive en plenitud de verdad cuando reconoce libremente ese amor y se conf\u00eda por entero a su vocaci\u00f3n (GS 19). Un poco m\u00e1s adelante ense\u00f1a el mismo documento (GS 24): \u00abel hombre, \u00fanica criatura terrestre a la que Dios ha amado por s\u00ed misma, no puede encontrar su propia plenitud sino en la entrega sincera de s\u00ed mismo a los dem\u00e1s\u00bb. Otro no-creyente franc\u00e9s hab\u00eda expresado algo semejante afirmando que nuestra vocaci\u00f3n consiste en perfeccionar indefinidamente la relaci\u00f3n interhumana (P. Hesnard).<\/p>\n<h3>2. <i>La amistad o la perfecci\u00f3n del amor<\/i><\/h3>\n<p>El amor se realiza en formas diferentes. Inspir\u00e1ndonos en E. Fromm<span id='easy-footnote-8-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-8-118752' title='E. Fromm, &lt;i&gt;El arte&amp;#8230;, &lt;\/i&gt;pp. 52 ss.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> podemos caracterizar alguna de ellas. Amor maternal de com\u00adplacencia, y ternura, de indulgencia incondicional que dice: \u00abhagas lo que hagas, no podr\u00e9 rechazarte\u00bb; amor del padre orientado a promover la responsabilidad en el hijo, amor exigente y hasta implacable: \u00abte quiero por lo que vales, debes atenerte a las consecuencias de tus actos\u00bb ser\u00eda su f\u00f3rmula; amor fraterno, como solicitud, cuidado, res\u00adpeto y reconocimiento mutuo, que a partir de la familia se hace uni\u00adversal a la vez que preferencial: abarca a toda la humanidad, pero de forma preferencial al desvalido. En fin, el amor entre hombre y mujer, paradigma de todo amor y que nos dice que el hombre s\u00f3lo se encuentra y realiza plenamente saliendo de s\u00ed en la comuni\u00f3n amorosa, en la cual el cuerpo adquiere su m\u00e1ximo valor como medio de comunicaci\u00f3n y el esp\u00edritu, podemos decir, penetra e invade la carne de manera \u00fanica.<\/p>\n<p>Existe tambi\u00e9n el amor de amistad; pero la amistad adem\u00e1s de un tipo espec\u00edfico de amor puede ser una cualidad presente en todas sus formas. Es un amor desinteresado, amor de benevolencia y recipro\u00adcidad, seg\u00fan las notas con las que lo describe santo Tom\u00e1s. Mientras Arist\u00f3teles opina que el amor es una exageraci\u00f3n de la amistad nosotros pensamos con santo Tom\u00e1s que la amistad es el resultado de la inten\u00adsificaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n del amor<span id='easy-footnote-9-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-9-118752' title='Consiste &lt;i&gt;\u00abin quadam superabundancia amoris\u00bb, In Ethic. &lt;\/i&gt;&lt;i&gt;XII; &lt;\/i&gt;Cf. P. Lain En-traigo, &lt;i&gt;Sobre la amistad&amp;#8230;, &lt;\/i&gt;p. 90.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>, por eso cuando el amor entre hombre y mujer, padres, hijos y hermanos alcanza su plena madurez, adquiere la calidad y las notas de la amistad.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s sigue muy de cerca a Arist\u00f3teles en su doctrina sobre la amistad como categor\u00eda para explicar la naturaleza de la caridad. Los libros <i>VIII <\/i>y <i>IX Libro de la \u00e9tica a Nic\u00f3maco <\/i>del Estagirita, son un verdadero c\u00e1ntico a la amistad. La amistad, se dice al comenzar el <i>Libro VIII, <\/i>es una virtud o va acompa\u00f1ada de la virtud; s\u00f3lo puede darse, pues, entre personas comprometidas en el ideal de vida virtuosa. A continuaci\u00f3n muestra su necesidad tanto en las relaciones personales como sociales. M\u00e1s necesaria para los ricos que su misma riqueza, los amigos son el \u00fanico refugio para los pobres; los viejos encuentran en ella el remedio a sus incapacidades, los j\u00f3venes la persiguen como fuente de placer y ayuda: \u00aben la plenitud de la edad, estimula a los hombres a las acciones bellas y honestas\u00bb (&#8230;). Realmente con ella \u00abse es m\u00e1s fuerte para pensar y obrar\u00bb. Sentimiento innato en los hombres y en la mayor\u00eda de los seres vivos. \u00abLa amistad parece incluso ser el lazo de las ciudades y parece atraer la atenci\u00f3n de los legisladores m\u00e1s incluso que la justicia\u00bb y es que si los ciudadanos practicaran la amistad no tendr\u00edan en manera alguna necesidad de la justicia; mientras que aun suponi\u00e9ndolos justos, tendr\u00edan necesidad de la amistad, y la justicia en el punto m\u00e1ximo de su perfecci\u00f3n, parece tener la naturaleza de la amistad\u00bb. Adem\u00e1s de necesaria, la amistad es admirable&#8230; \u00abun gran n\u00famero de amigos constituye uno de los bienes m\u00e1s admirables y honrosos\u00bb de manera que \u00abalgunos opinan que es una misma cosa ser un hombre honesto y un amigo fiel\u00bb<span id='easy-footnote-10-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-10-118752' title='Arist\u00f3teles, &lt;i&gt;Obras completas, &lt;\/i&gt;Aguilar, Madrid 1964, pp. 1269 y ss.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Para exponer la naturaleza de la amistad santo Tom\u00e1s parte de una noci\u00f3n elemental de amor. \u00abAmar es \u2014dice\u2014 querer el bien para alguien\u00bb. Queremos o, m\u00e1s bien, deseamos algo \u2014un bien \u2014para alguien\u2014 para una persona. Lo que caracteriza al amor de amistad tomada \u00e9sta en sentido pleno, es que la persona para quien se quiere el bien no es uno mismo sino el otro, el amigo, que, por lo tanto, no es amado como medio o fuente de beneficio propio sino como ser personal, fin en s\u00ed mismo, como un otro yo y, por otra parte, el bien que queremos para el amigo es el bien verdaderamente humano, que humaniza a las personas porque es el integral, bien de todo el hombre y, cabr\u00eda a\u00f1adir, es el bien de todos los hombres. En el fondo habr\u00eda que decir que en la amistad verdadera se ama el bien que es com\u00fan a los amigos y a todos los hombres, por ser el bien verdaderamente humano, y se ama al amigo como persona que representa el nosotros de toda la humanidad. Existen desde luego, amistades cuyo v\u00ednculo amistoso es la com\u00fan utilidad o el com\u00fan placer o deleite de los amigos; se salva la raz\u00f3n de amistad, dice santo Tom\u00e1s, pero imperfectamente, porque las personas no salen realmente de s\u00ed mismas, sino que su amor revierte a s\u00ed mismas, como b\u00fasqueda de la propia utilidad o placer<span id='easy-footnote-11-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-11-118752' title='Santo Tom\u00e1s, 1-2, cc. 25-28; especialmente c. 26, a.4; Cf. P. Paul Philippe, &lt;i&gt;Le role de l&amp;#8217;amiti\u00e9 dans la vie chr\u00e9tienne selon Saint Thomas d&amp;#8217;Aquin, &lt;\/i&gt;Roma 1938 y P. La\u00edn Entralgo, &lt;i&gt;o. c., &lt;\/i&gt;pp. 82-97.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>. S\u00f3lo cuando los amigos buscan el bien propiamente humano, llamado bien honesto o de la virtud, salen realmente de s\u00ed mismos, al encuentro de lo m\u00e1s profundo del otro, y entonces se revelan y en\u00adcuentran plenamente a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Podemos decir, por eso, que la amistad representa el acceso al \u00e1mbito de la moralidad. El amor me saca de mi mismo a la b\u00fasqueda de la felicidad, del bien que no poseo, pero puedo perseguir \u00abmi bien\u00bb, \u00abmi felicidad\u00bb al margen o contra la de los otros, incluso al margen del bien de la persona a quien digo amar; en la amistad salgo hacia el otro y su bien, salgo del mundo de mis deseos y caprichos, descubro al otro como fin en s\u00ed y busco un bien que no es exclusivamente m\u00edo, sino el bien en s\u00ed que nos humaniza a mi y al otro, y por eso entro en el mundo de la moralidad.<\/p>\n<p>A causa de este elevado valor humano, la amistad aparece como el camino m\u00e1s indicado para introducir a los j\u00f3venes en el mundo de los valores morales hoy en situaci\u00f3n de crisis profunda. Cada hombre tiene la experiencia de la necesidad de la amistad y la reconoce como fuente de enorme enriquecimiento personal y descubre a la vez que lleva consigo la exigencia de los mayores valores morales; por eso la amistad se convierte en est\u00edmulo de acciones bellas y honestas y en el mejor medio para el descubrimiento del verdadero universo moral<span id='easy-footnote-12-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-12-118752' title='Cf. L. Brunet, &lt;i&gt;L&amp;#8217;amitie comme introduction \u00e1 l&amp;#8217;\u00e9thique. Laval Th\u00e9ologique et philosophique, &lt;\/i&gt;44, 1988, pp. 205-220, y J. O. Grunebaum, &lt;i&gt;Friendship, Morality and special obligation, American Philosophical Quatarley, &lt;\/i&gt;3, 1991, pp. 51-69.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El redescubrimiento de la amistad podr\u00e1 convertirse tambi\u00e9n en remedio para la crisis de nuestra cultura y de la convivencia social y pol\u00edtica. Si lo que caracteriza a nuestra era posmoderna es la indife\u00adrencia hacia todas las causas y valores, y nuestra vida com\u00fan est\u00e1 dominada por el individualismo y narcisismo radical, es urgente pro\u00admover la amistad como v\u00ednculo social, de tal manera que llegue a perfeccionar la justicia o incluso realice sus exigencias de forma superior hasta hacerla innecesaria seg\u00fan la utop\u00eda del viejo Arist\u00f3teles. Acertadamente dec\u00eda santo Tom\u00e1s que es m\u00e1ximamente importante que en la sociedad haya muchos amigos entre sus ciudadanos (CG 3, 125) y que la intenci\u00f3n de la ley es hacer amigos a los ciudadanos (1\u00ad2, 99, 2).<\/p>\n<p>La amistad humana seg\u00fan Arist\u00f3teles no es propiamente una virtud sino su fruto; la amistad de la caridad, dir\u00e1 santo Tom\u00e1s, no es el resultado de la virtud sino el principio de todas ellas (2-2, 23, 3 ad 1). Y construye su doctrina de la caridad sobre la idea de la amistad como relaci\u00f3n interpersonal, pero ante todo sobre la noci\u00f3n aristot\u00e9lica de la amistad como v\u00ednculo social. Como relaci\u00f3n interpersonal dos personas se vinculan en la amistad por el amor al bien com\u00fan de los amigos, y la caridad ser\u00e1 una forma de amistad como amor al bien y bienaventuranza divina de la que es hecho part\u00edcipe el hombre por la gracia. Como relaci\u00f3n social la amistad convierte a los socios de un grupo humano \u2014familia, ciudad, ej\u00e9rcito, etc. \u2014 en amigos que cul\u00adtivan las virtudes exigidas por la pertenencia a ese grupo y aman el bien que constituye el fin de esa asociaci\u00f3n o grupo, no con amor de concupiscencia para poseerlo como propio sino con amor de amistad, para promoverlo y compartirlo. Por la gracia el hombre ha sido hecho copart\u00edcipe, con Dios y con los otros hombres, de la felicidad y del bien divinos y ha sido hecho ciudadano de la Jerusal\u00e9n celeste; por la caridad ama y promueve este bien divino como com\u00fan compartido con Dios y con el pr\u00f3jimo y de esta manera la caridad es el principio de las virtudes necesarias para vivir como ciudadanos de la Jerusal\u00e9n celeste<span id='easy-footnote-13-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-13-118752' title='Santo Tom\u00e1s, sobre todo en &lt;i&gt;De caritate, a. &lt;\/i&gt;2; tambi\u00e9n en 2-2, 23, 1.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h2>II. Agape, <i>revelaci\u00f3n del ser de Dios<\/i><\/h2>\n<p>La consideraci\u00f3n moral de la caridad como m\u00e1ximo mandamiento cristiano s\u00f3lo ser\u00e1 bien entendida una vez que la teolog\u00eda dogm\u00e1tica ha puesto en claro que lo m\u00e1s grande en el cristianismo no es el mandamiento sino el don del amor.<\/p>\n<h3><i>1. <\/i><i>El ser de Dios como amor<\/i><\/h3>\n<p>Si para explicar la doctrina del amor como experiencia fundamental del hombre es necesario desarrollar toda una antropolog\u00eda, para hablar del amor de Dios tal como se ha revelado en la historia de salvaci\u00f3n y de forma definitiva en Jesucristo, har\u00eda falta exponer toda la dogm\u00e1tica cristiana. No vamos a intentarlo aqu\u00ed; recordemos solamente que la teo\u00adlog\u00eda actual es cada vez m\u00e1s consciente de que, efectivamente, el sentido de la agape o caridad cristiana s\u00f3lo puede entenderse en relaci\u00f3n con los misterios centrales de la trinidad, encarnaci\u00f3n y santificaci\u00f3n o gracia. Dios es vida en relaci\u00f3n y comuni\u00f3n de amor; la encarnaci\u00f3n es la epifan\u00eda y comunicaci\u00f3n de esa vida trinitaria a la humanidad destinada y llamada a ser objeto y sujeto de ese amor, y s\u00f3lo la presencia del Esp\u00edritu santo como gracia convierte al hombre, antes enemigo, en amigo capacit\u00e1ndole para amar como es amado. Sabi\u00e9ndose por la fe objeto del amor mise\u00adricordioso y poderoso de Dios renace el hombre como sujeto activo del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, como ser caritativo (Rom 5, 5).<\/p>\n<p>Toda la revelaci\u00f3n cristiana est\u00e1 contenida en estas palabras: \u00abCar\u00ed\u00adsimos, am\u00e9monos unos a otros porque la caridad procede de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y a Dios conoce. El que no ama no conoce a Dios porque Dios es amor\u00bb (1 Jn 4, 7-8). La teolog\u00eda, incluida la de la caridad, no tiene otra tarea que desarrollar este pensamiento de que Dios es amor, que la caridad procede de Dios y que el amor es el don, la vocaci\u00f3n y el mandato esencial que el hombre recibe de Dios.<\/p>\n<p>\u00abDios es amor\u00bb no es una afirmaci\u00f3n metaf\u00edsica abstracta sobre el ser de Dios sino que es una constataci\u00f3n hist\u00f3rica, el fruto y conclusi\u00f3n de la meditaci\u00f3n sobre el actuar de Dios en la historia como creador, aliado, padre y amigo. Los diversos dogmas del cristianismo s\u00f3lo quieren expresar de diferentes maneras la \u00fanica verdad del amor re\u00advelado por Dios en sus obras, y definitivamente enviando a su Hijo.<\/p>\n<h3><i>2. <\/i><i>Creaci\u00f3n, ca\u00edda, alianza; una historia de amor<\/i><\/h3>\n<p>La tradici\u00f3n religiosa y teol\u00f3gica ha visto en la obra de la <i>creaci\u00f3n <\/i>del mundo y del hombre la primera manifestaci\u00f3n del amor de Dios. Por amor gratuito Dios crea al hombre a su imagen y semejanza, como objeto y sujeto de un amor que es participaci\u00f3n y, por eso, prolon\u00adgaci\u00f3n, eco y testimonio del amor creador de Dios.<\/p>\n<p>Dios \u00fanico, bien sumo, crea comunicando gratuitamente el ser y el bien a los seres conforme al principio \u00abbonum est diffusivum sui\u00bb<span id='easy-footnote-14-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-14-118752' title='A la pregunta por la causa final de la creaci\u00f3n responde santo Tom\u00e1s, que mientras los agentes creados, por ser ontol\u00f3gicamente indigentes, obrando siempre adquieren una perfecci\u00f3n que no tienen, Dios al crear s\u00f3lo busca \u00abcomunicar su perfecci\u00f3n, que es su bondad\u00bb; y \u00abpor eso es m\u00e1ximamente liberal, pues no obra por su utilidad sino por su bondad\u00bb 1, 44, 4 c y ad. I.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>; Dios trino, comuni\u00f3n y proceso eterno de vida y amor entre las per\u00adsonas divinas, crea el hombre en Cristo por el Esp\u00edritu, con el fin de introducirlo en esa comuni\u00f3n trinitaria de vida y amor. Porque ama su creaci\u00f3n, Dios se complace en la existencia del mundo y sobre todo del hombre que existe ante \u00e9l como su interlocutor, colaborador y amigo.<\/p>\n<p>En la creaci\u00f3n del mundo y del hombre est\u00e1 inscrito tanto el destino com\u00fan de los bienes de la tierra como la vocaci\u00f3n comunitaria de la persona. El hombre es y se realiza como persona en comuni\u00f3n y comunicaci\u00f3n: en comunicaci\u00f3n de existencia con el pr\u00f3jimo, y con Dios, y compartiendo con todos los hombres los bienes y el trabajo para procurarlos. Ese es uno de los puntos centrales de la doctrina social de la Iglesia y de la antropolog\u00eda y teolog\u00eda moral: el hombre se perfecciona en la comuni\u00f3n interpersonal, o se aliena, y comparte con los otros los bienes de la tierra o pervierte el sentido para el que fueron creados y el sentido del trabajo que los produce<span id='easy-footnote-15-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-15-118752' title='Lo ha destacado con vigor Juan Pablo II en su \u00faltima enc\u00edclica social, sobre todo en la cuarta parte, &lt;i&gt;Centesimus annus, &lt;\/i&gt;nn. 30 ss, especialmente 31 y 41.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Tras la <i>ca\u00edda <\/i>el hombre ya no se siente objeto del amor de Dios sino de su c\u00f3lera y ya no es sujeto de amistad sino de \u00abcupiditas\u00bb, de un amor a s\u00ed mismo, o mejor, un replegamiento sobre s\u00ed mismo, hasta el olvido y el odio de Dios y del pr\u00f3jimo. De esta manera todas las relaciones del hombre se pervierten y la armon\u00eda original de la creaci\u00f3n deja paso a la historia de la violencia, del fratricidio y de la idolatr\u00eda. El pecado original-originario tuvo que ser un rechazo de la existencia como comuni\u00f3n con los dem\u00e1s seres y con Dios y por tanto un rechazo del creador y de su obra. El pecado recibido como herencia y fruto de esa ca\u00edda consiste en un poder que incapacita a los hombres para sentirse amados por Dios y para amar con amistad a \u00e9l y a sus criaturas.<\/p>\n<p>Tras la ca\u00edda, en la historia de la salvaci\u00f3n se revela el derroche de amor de Dios al hombre pecador devolvi\u00e9ndole la capacidad de amar como es amado, como imagen de Dios. En la liberaci\u00f3n de Egipto y en <i>la alianza, <\/i>momento central de la historia de la salvaci\u00f3n comprometi\u00e9ndose como aliado fiel y solidario en la realizaci\u00f3n de esa salvaci\u00f3n<span id='easy-footnote-16-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-16-118752' title='\u00abLa alianza es la comuni\u00f3n personal y dial\u00f3gica entre Dios y el hombre, que Dios, llevado de su amor absolutamente libre, ha instituido en la historia para ayudar as\u00ed al hombre a su salvaci\u00f3n\u00bb, as\u00ed la define W. Beinert, en &lt;i&gt;Diccionario de teolog\u00eda dogm\u00e1tica, &lt;\/i&gt;Barcelona 1990. 43; naturalmente el libro cl\u00e1sico sobre la \u00e1gape sigue siendo C. SPICO, &lt;i&gt;Agape en el nuevo testamento. An\u00e1lisis de textos, &lt;\/i&gt;Madrid 1977; ofrece una buena s\u00edntesis del amor en la Biblia G. Bargaglio, en &lt;i&gt;Nuevo diccionario de Teolog\u00eda I, &lt;\/i&gt;Caridad, Madrid 1982, pp. 105-123; Juan Pablo II en su la enc\u00edclica &lt;i&gt;Dives in misericordia, &lt;\/i&gt;se\u00f1ala muy bien los distintos aspectos del amor de Dios; es especialmente sugestiva la larga nota 50, al n. 27, en la que mediante un fino an\u00e1lisis terminol\u00f3gico destaca los caracteres \u00abmas\u00adculinos\u00bb y \u00abfemeninos\u00bb del amor de Dios, expresados respectivamente con los sustantivos &lt;i&gt;hesed y rahamim; &lt;\/i&gt;Cf. en F. Guerrero, &lt;i&gt;El magisterio pontificio I, &lt;\/i&gt;Madrid 1991, pp. 907\u00ad-909.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>. Por la ley, como exigencia de amar a Dios con todo el coraz\u00f3n y al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo (Dt 6, 4-5; Lev 19, 15-18), revela Dios el camino de la vida; no como si la vida fuera la recompensa de Dios a la obediencia de su ley sino porque la vida del hombre consiste en vivir ese amor dirigido a Dios y al pr\u00f3jimo. Ante la infidelidad del hombre a las exigencias de la alianza expresadas en la ley, el amor paternal de Dios no correspondido parece a veces que va a transformarse en c\u00f3lera pero finalmente se manifiesta como amor misericordioso maternal, ternura entra\u00f1able por el mal que el hombre padece, hace y se hace a s\u00ed mismo, y se transforma en promesa del don de una nueva capacidad de amar. Dios circuncidar\u00e1 el coraz\u00f3n del hombre, \u00abpara que ames&#8230; y as\u00ed vivas\u00bb (Dt 30, 6), renovar\u00e1 su coraz\u00f3n: \u00abmeter\u00e9 la ley en su pecho, la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n\u00bb (Jer 31, 31-34); har\u00e1 de \u00e9l un hombre nuevo: \u00abOs dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo y os infundir\u00e9 un esp\u00edritu nuevo (&#8230;): Os infundir\u00e9 mi esp\u00edritu y har\u00e9 que camin\u00e9is seg\u00fan mis preceptos y que pong\u00e1is por obra mis man\u00addamientos\u00bb (Ez 36, 25-28).<\/p>\n<p>El amor universal de Dios es a la vez un amor preferencial hacia las v\u00edctimas de la historia; Yahv\u00e9 se manifiesta como providencia y defensor de los derechos de los oprimidos y de los indefensos y muestra y exige especial protecci\u00f3n para los desvalidos, su pueblo primero, despu\u00e9s para las v\u00edctimas en medio de su pueblo, la viuda, el hu\u00e9rfano, el extranjero. Pero el sentido \u00faltimo de su alianza no es liberar al hombre s\u00f3lo de las consecuencias de la injusticia y del pecado sino liberarlo de las ra\u00edces del pecado, renovando su coraz\u00f3n para que conociendo a Dios practique la justicia (Jer 22, 16) y sabi\u00e9ndose objeto del amor misericordioso de Dios, viva como sujeto activo el mismo amor.<\/p>\n<h3>3. <i>Trinidad con nosotros, recreados para el amor<\/i><\/h3>\n<p>Dios manifiesta definitivamente su amor de Padre dando a su Hijo al mundo para que el hombre crea en su amor y viva (Jn 3, 16), y le devuelve al hombre su capacidad de amor enviando al Esp\u00edritu que infunde la caridad en el coraz\u00f3n del hombre (Rom 5, 5) a la vez que interioriza la revelaci\u00f3n de la paternidad de Dios de manera que el hombre exclama: \u00abAbba Padre\u00bb (Gal 4, 6).<\/p>\n<p>El mensaje de Jes\u00fas a cada hombre puede resumirse as\u00ed: t\u00fa eres objeto de un amor incondicional por parte de Dios, t\u00fa puedes amar como eres amado, tu vocaci\u00f3n y mandato es el amor. El nuevo mandato del amor s\u00f3lo tiene sentido a la luz de la revelaci\u00f3n del amor de Dios como Padre y del anuncio de la llegada de su Reino. Puesto que ahora, con la presencia y obra de Cristo, Dios va a establecer la soberan\u00eda de su amor de Padre, misericordioso y gratuito (Lc 4, 18 ss), quienes son amados gratuitamente como hijos, amar\u00e1n como son amados: a amigos y enemigos, perdonar\u00e1n, devolver\u00e1n bien por mal. La con\u00adcentraci\u00f3n de todas las exigencias de la ley en los dos mandamientos y la equiparaci\u00f3n de ambos, as\u00ed como la nueva concepci\u00f3n universalista del pr\u00f3jimo, s\u00f3lo pueden entenderse a la luz de la nueva revelaci\u00f3n y experiencia del amor de Dios y como imitaci\u00f3n del mismo. S\u00f3lo desde la experiencia de comuni\u00f3n e intimidad filial con Dios se puede amar como exige Jes\u00fas, porque entonces el hombre ama como es amado. La caridad de los cristianos es el mismo amor de Dios que transforma el coraz\u00f3n de sus hijos capacit\u00e1ndoles para amar. Amar ser\u00e1 imitar el amor del Padre y, sobre todo, ser\u00e1 participar ese amor.<\/p>\n<p>Lo caracter\u00edstico del amor de Dios no es s\u00f3lo que ama gratuitamente a quienes no merecen ser amados sino que adem\u00e1s les da la capacidad que no ten\u00edan de amar; el amor de Dios hace a los hombres \u00abdilectores\u00bb, repite santo Tom\u00e1s<span id='easy-footnote-17-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-17-118752' title='Es una idea repetida varias veces en los cap. 151 y 153 del libro III de su &lt;i&gt;Summa contra gentiles (en &lt;\/i&gt;adelante, CG; en este caso 3 CG. 151 y 153).'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Jes\u00fas revela la incomprensible grandeza del amor de Dios que \u00abam\u00f3 tanto al mundo que le dio a su hijo&#8230; para que tenga vida eterna\u00bb (Jn 3, 16; Rom 5, 8); revela en su vida y su muerte a cada hombre que tambi\u00e9n \u00e9l puede, y debe, llegar a dar la vida por los amigos (Jn 15, 13). Jes\u00fas se revela como el hombre nuevo y principio de una nueva humanidad porque vive en plenitud la condici\u00f3n filial y fraternal, la vocaci\u00f3n de todo hombre al amor. Su existencia se estructura de forma fraterna, como proexistencia, o ser para los dem\u00e1s, y de forma filial, como existencia, recibida filialmente como don del Padre. Ha\u00adci\u00e9ndose samaritano y pr\u00f3ximo de los excluidos les revela que tambi\u00e9n ellos son amados y les otorga la capacidad de amar. Invita a sus disc\u00edpulos al seguimiento que consistir\u00e1 fundamentalmente en amar como el am\u00f3, en vivir la vida como servicio y entrega hasta la muerte como forma extrema de su amor. Su existencia regida por la l\u00f3gica del amor entra en conflicto con la l\u00f3gica de este mundo y lo conduce a la muerte como renuncia y donaci\u00f3n, es como la inversi\u00f3n del pecado original del hombre (Flp 2, 6-11); finalmente la resurrecci\u00f3n es el triunfo del poder del amor humillado sobre el poder del mundo y de la muerte. Tras su resurrecci\u00f3n los disc\u00edpulos descubren que Jes\u00fas no es s\u00f3lo el ejemplo que deben imitar, es el sacramento del amor; ellos podr\u00e1n cumplir su precepto de amar \u2014como \u00e9l los am\u00f3 (Jn 15, 12)\u2014porque el es su amigo (Jn 15, 15); es experimentando y cultivando su amistad, existiendo y viviendo unidos a \u00e9l (Jn 15, 5) como cumplir\u00e1n su mandamiento del amor; vivir la caridad y existir en \u00e9l, son f\u00f3rmulas equivalentes<span id='easy-footnote-18-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-18-118752' title='Cf. A. Pigna, art. \u00abcaridad\u00bb en &lt;i&gt;Diccionario de espiritualidad 1, &lt;\/i&gt;Madrid 1183, pp. 313-328.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>. A la luz de su muerte y de su glorificaci\u00f3n la iglesia penetrar\u00e1 lentamente en el misterio profundo de la vida y persona de Jes\u00fas y de sus seguidores: \u00e9l pudo amar incondicionalmente a los hombres como hermanos porque era amado incondicionalmente, eternamente, por el Padre como Hijo; ellos s\u00f3lo pod\u00edan amar como \u00e9l siendo amados y hechos \u00abhijos en el Hijo\u00bb por la gracia (Flp 1, 4-5).<\/p>\n<p>\u00abLa caridad es derramada en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Rom 5, 5). Santo Tom\u00e1s resume bien el sentir de la tradici\u00f3n cristiana diciendo, como comentario a este texto, que por el Esp\u00edritu Santo se difunde en nuestros corazones la caridad de Dios en su doble sentido, como amor con el que Dios nos ama y con el que nosotros amamos, porque \u00abel don del Esp\u00edritu Santo, que es el amor del Padre y del Hijo, consiste en conducimos a la participaci\u00f3n del amor, que es el Esp\u00edritu Santo; y por esta participaci\u00f3n somos hechos <i>amatores Dei\u00bb<\/i><span id='easy-footnote-19-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-19-118752' title='In Rom 5, 5 lect. 1.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span><i>. <\/i>Con la misi\u00f3n del Esp\u00edritu se cumplen las promesas anunciadas por Jerem\u00edas y Ezequiel; por el Esp\u00edritu Santo es renovado el coraz\u00f3n del hombre y la misma ley, pues lo m\u00e1s importante de la ley nueva es \u00abla gracia del Esp\u00edritu Santo, que se manifiesta por la fe que obra por la caridad\u00bb<span id='easy-footnote-20-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-20-118752' title='I-2, 106, 1. pp. 62-77; R. Coste, &lt;i&gt;L&amp;#8217;Eglise communaut\u00e9 de charit\u00e9, &lt;\/i&gt;Nouvelle revue th\u00e9ologique 100, 1978, pp. 321-340; Id., &lt;i&gt;L&amp;#8217;homme fraternel, &lt;\/i&gt;Nouvelle revue de th\u00e9ologie, 102, 1980, pp. 641-671.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Por la gracia participamos de la vida intratrinataria de Dios como proceso de amor, as\u00ed adquirimos un nuevo ser, y la primera manifestaci\u00f3n o realizaci\u00f3n del nuevo ser es la fe que obra por la caridad\u00bb<span id='easy-footnote-21-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-21-118752' title='I-2, 110 3 ad 1.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>. Dios es amor como comunicaci\u00f3n de vida entre Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, el hombre es imagen de Dios, en cuanto aceptando por la fe la revelaci\u00f3n de este amor y la gracia comienza a amar como es amado. Con raz\u00f3n los antiguos estudiaban la caridad, y el resto de las virtudes teologales inmediatamente despu\u00e9s del tratado de la gracia; consideraban la gracia como el alma del nuevo ser del cristiano y las virtudes teologales como las facultades por las que el nuevo ser se realiza y expresa.<\/p>\n<h3>4. <i>La iglesia, comunidad <\/i>y <i>sacramento de la caridad<\/i><\/h3>\n<p>Tienen tambi\u00e9n raz\u00f3n quienes hoy se\u00f1alan la estrecha vinculaci\u00f3n de la caridad con la Iglesia; comunidad de amor y lugar de la moral cristiana<span id='easy-footnote-22-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-22-118752' title='As\u00ed L. Melina, &lt;i&gt;Kirchlichkeit und Moraltheologie. &lt;\/i&gt;&lt;i&gt;Anregungen zu einer Re-di\u00admensionierung der Moral, &lt;\/i&gt;Intenrnationale katholische Zeitschrift Communio 20, 1991,'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>. \u00abQuiso sin embargo el Se\u00f1or \u2014dice el Concilio, LG 9\u2014 santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados entre s\u00ed, sino constituir un pueblo que lo conociera en verdad y le sirviera santamente\u00bb. Nace as\u00ed el pueblo mesi\u00e1nico que \u00abtiene como condici\u00f3n la libertad y dignidad de los hijos de Dios\u00bb y \u00abtiene como ley el mandato del amor, como Cristo nos am\u00f3\u00bb (Jn 13, 34); nace la Iglesia como sacramento o signo e instrumento \u00abde la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1).<\/p>\n<p>Podemos decir que el objeto primordial del amor de Dios es la Iglesia y que el individuo es amado como parte y miembro de esa comunidad que tambi\u00e9n es el primer sujeto, signo, instrumento y mediaci\u00f3n del amor de Dios y de Cristo en el mundo. El Esp\u00edritu es enviado para formar la Iglesia corno sacramento del amor de Cristo. El hombre llega a ser cristiano, se despierta al amor porque se ex\u00adperimenta primero como objeto de ese amor que procede de Cristo y le llega a \u00e9l en la comunidad eclesial. La caridad hace la iglesia, la iglesia hace la caridad: la iglesia es la comunidad de aquellos a quienes congrega el amor de caridad y la caridad es el v\u00ednculo de quienes forman esa comunidad. \u00abLa caridad no s\u00f3lo une mutuamente a las personas, miembros de la Iglesia, con el v\u00ednculo del amor espiritual, sino que une a toda la Iglesia en la unidad de Esp\u00edritu\u00bb, dice santo Tom\u00e1s (2-2, 39, 1).<\/p>\n<p>Siguiendo a Cristo, la Iglesia anuncia el mensaje del amor de Dios, lo encarna en su vida y lo celebra en los sacramentos. Su mensaje para el hombre de hoy, no puede ser otro que el de Cristo: que Dios es amor y que por eso cada hombre es objeto de un amor incondicional y se le da el don de poder amar, y que, por eso, su vocaci\u00f3n y el mandato que resume todas las exigencia del cristia\u00adnismo es amar como Cristo am\u00f3, hacer hoy presente, manifiesto y operativo, el amor que viene de Cristo. Pero no ser\u00e1 s\u00f3lo mensajera de ese amor sino sacramento del mismo si toda su existencia se estructura seg\u00fan el principio del amor, como servicio a \u00e9ste \u00fanico objetivo: que todo hombre \u00abpueda seguir esperando\u00bb, como dice nuestra plegaria eucar\u00edstica Vb, y pueda seguir amando porque se siente amado.<\/p>\n<p>Los sacramentos evocan una historia de amor, convocan a los hombres para celebrarla y revivirla y los provocan a prolongarla en el tiempo y en el espacio. La caridad cristiana tiene una dimensi\u00f3n, un origen y un destino sacramental, derivado de su naturaleza eclesial. Siempre se ha considerado a la Eucarist\u00eda como plenitud de la cele\u00adbraci\u00f3n sacramental, de la realizaci\u00f3n de la Iglesia y, por ello, como el sacramento eminente del amor. Lo es por ser el sacramento del don del cuerpo y de la sangre, de la vida entregada para la salvaci\u00f3n del mundo y porque el Esp\u00edritu Santo a la vez que convierte los elementos de la antigua creaci\u00f3n en realidades de la nueva y definitiva alianza, transforma tambi\u00e9n a quienes comparten esas realidades para que lle\u00adguen a ser lo que est\u00e1n llamados a ser: los hombres nuevos capaces de amar como son amados<span id='easy-footnote-23-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-23-118752' title='Cf. J. M.&amp;#8217; Rovira Belloso, &lt;i&gt;La eucarist\u00eda, visibilizaci\u00f3n de la caridad, &lt;\/i&gt;Corintios XIII 6, 1978, pp. 143-171 y L. Maldonado, &lt;i&gt;La caridad desde la eucarist\u00eda en una perspectiva b\u00edblica, &lt;\/i&gt;Corintios XIII 6, 1978, pp. 127-143.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n idealizada de la primera comunidad cristiana (Act 4, 32 ss), expresa el ideal de lo que la Iglesia siempre quiere ser: comunidad donde se tiene una sola alma y un solo coraz\u00f3n, donde se comparte la vida, los ideales que la animan y los bienes materiales que la sustentan; comunidad de justicia y de paz donde todo hombre puede hacer la experiencia de ser amado, acogido, confortado. Una de las tareas urgentes de la teolog\u00eda y de la pastoral de la caridad es precisamente la de contribuir a que toda la iglesia, y ante todo la iglesia local, se estructure como comunidad de caridad, en la que cada miem\u00adbro se sienta no s\u00f3lo acogido y amado sino tambi\u00e9n comprometido personal e institucionalmente en la misi\u00f3n de testificar y hacer eficaz el amor cristiano. Cada bautizado debe encontrar instituciones y cauces comunitarios para colaborar en esa tarea y vivir su vocaci\u00f3n laical, presbiteral o de vida consagrada, como signo e instrumento del amor del que se sabe objeto: el matrimonio como comunidad de amor y vida, como testimonio del encuentro y mutua potenciaci\u00f3n del amor humano y cristiano, el ministerio sacerdotal para presidir y promover comunidad de amor que debe ser la iglesia local, vida religiosa como testimonio de amistad y fraternidad contagiosa.<\/p>\n<h2>III. Caridad, <i>formaci\u00f3n de la personalidad cristiana<\/i><\/h2>\n<p>\u00abLa esencia de la caridad consiste en amar a Dios sobre todo y en que el hombre se le someta totalmente, refiriendo a \u00e9l todas sus cosas&#8230; y siga en todo la regla de sus mandamientos\u00bb (2-2, 24, 12).<\/p>\n<p>Nos introducimos ahora en el coraz\u00f3n de la moral, de la existencia cristiana considerada din\u00e1micamente. En las virtudes teologales, y en la caridad ante todo, se despliega din\u00e1micamente el nuevo ser que el hombre ha recibido por la gracia, ya que el primer efecto de la gracia es la fe que obra por la caridad (1-2, 100, 3).<\/p>\n<h3><i>1. La caridad, comunicaci\u00f3n amistosa<\/i><\/h3>\n<p>Definir la caridad como una forma de amistad, es el resultado del encuentro de la revelaci\u00f3n cristiana, que culmina con la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abYa no os llamo siervos\u00bb (Jn 15, 15) con la filosof\u00eda griega de Arist\u00f3teles reelaborada por santo Tom\u00e1s. Recordemos que seg\u00fan su doctrina el amor es el impulso fundamental del ser humano, la amistad es la forma m\u00e1s elevada de amor, la caridad es la forma suprema de amistad, como amistad del hombre con Dios. De todas maneras desde el principio nos advierte santo Tom\u00e1s que se trata de una amistad especial, caracterizada por ser una \u00abamistad con Dios, la m\u00e1s preciosa y valiosa\u00bb. Es decir, que si en toda amistad se quiere el bien para el amigo, lo propio de la caridad es que el bien amado es el bien divino, o Dios como objeto de bienaventuranza, y que el amigo a quien se ama y para quien se quiere ese bien supremo es ante todo Dios mismo y en segundo lugar las personas destinadas a compartir en esa bienaventuranza, el pr\u00f3jimo y nosotros mismos.<\/p>\n<p>Ciertamente en la revelaci\u00f3n el amor de Dios es expresado con todos los s\u00edmbolos del amor humano. Amor de padre que suscita y exige el correspondiente amor filial; amor tierno de madre cuyas en\u00adtra\u00f1as se conmueven; amor de amigo, de c\u00f3nyuge que reclama fide\u00adlidad. \u00bfPor qu\u00e9 definir la caridad como una comunicaci\u00f3n amistosa y no como una relaci\u00f3n paterno-filial? En realidad toda relaci\u00f3n humana paterno y maternofilial tiende a convertirse en amistad; sin abdicar de sus papeles y relaciones espec\u00edficas de padres, hijos y hermanos, dentro de la familia, llega un momento en el que todos se convierten en amigos y compa\u00f1eros de un camino y de un proyecto com\u00fan. Tambi\u00e9n la relaci\u00f3n de Dios con el hombre sin dejar de ser paterno-filial adquiere con la Encarnaci\u00f3n en Jesucristo la forma de amistad, pues con ella se borra de alguna manera la distancia entre Dios y el hombre en cuanto impedimento de la amistad. Para santo Tom\u00e1s este es el sentido de la encarnaci\u00f3n del Verbo: \u00abPuesto que la amistad consiste en cierta igualdad; entre quienes existe una desigualdad muy grande, no es posible el v\u00ednculo de la amistad; por eso, para que fuera posible una amistad m\u00e1s familiar entre Dios y el hombre, fue conveniente que Dios se hiciera hombre, pues el hombre es por naturaleza amigo del hombre\u00bb (CG 4, 54). Entender la caridad en clave de amistad tiene entre otras ventajas para santo Tom\u00e1s la de unificar las diversas re\u00adlaciones de caridad \u2014el amor paternal de Dios, el correspondiente amor filial del hombre y el amor al pr\u00f3jimo\u2014 en un \u00fanico concepto de amor que engloba todas esas relaciones, poniendo as\u00ed de manifiesto que el amor de Dios al hombre y del hombre a Dios y al pr\u00f3jimo es siempre el mismo. Adem\u00e1s el concepto de amistad a\u00f1ade en el terreno de la caridad como en el de las relaciones humanas en general una nota de reciprocidad y tambi\u00e9n de cercan\u00eda e intimidad que puede faltar en el amor entre padres e hijos. Por la encarnaci\u00f3n del Verbo, Dios entra en una relaci\u00f3n que podemos llamar de igualdad y cercan\u00eda con el hombre y por la presencia del Esp\u00edritu Santo y de la gracia el hombre es elevado a la intimidad con Dios y as\u00ed es posible entender la caridad como amistad.<\/p>\n<p>En la caridad se dan los elementos caracter\u00edsticos de toda comu\u00adnicaci\u00f3n amistosa: benevolencia, reciprocidad y comunicaci\u00f3n<\/p>\n<p>a) <i>Benevolencia <\/i>significa, dijimos, amor desinteresado, b\u00fasqueda del bien del otro, el del amigo como bien para \u00e9l. Es as\u00ed como Dios am\u00f3 al hombre al crearlo y salvarlo, as\u00ed contin\u00faa am\u00e1ndolo y el fruto m\u00e1s perfecto de esa benevolencia es que el mismo hombre llega a amar con esa clase de amor benevolente y generoso a Dios y al pr\u00f3jimo. El hombre se descentra, pues, de s\u00ed mismo, y se abre a la alteridad; su existencia se estructura seg\u00fan la l\u00f3gica de la generosidad: se complace en Dios, en su existencia, en su obra, ante todo en su pr\u00f3jimo, y en el progreso de su reino. Lo que se quiere en la amistad y por lo tanto lo que Dios quiere para el hombre y el hombre para Dios y para el pr\u00f3jimo es que \u00abexista y viva, le desea bienes, quiere realizar ese bien del amigo, y desea convivir deleitablemente con \u00e9l, concordar con \u00e9l alegr\u00e1ndose y condoli\u00e9ndose en las mismas cosas\u00bb (2-2, 25, 7).<\/p>\n<p>b) <i>Reciprocidad. <\/i>En la amistad, y en la caridad, el amor es mutuo, la benevolencia es rec\u00edproca. <i>Amicus amico amicus, <\/i>dice santo Tom\u00e1s siguiendo a Arist\u00f3teles. La persona a quien amamos con amistad, no es s\u00f3lo objeto de nuestro amor, un ser amado, sino tambi\u00e9n sujeto activo de amor, eso significa precisamente amigo, o si se quiere amante. Re\u00adciprocidad significa \u2014como hemos escrito en otro lugar\u2014 \u00abencuentro de dos benevolencias, que no coexisten o corren paralelas una a la otra, sino que se inspiran, motivan y promueven mutuamente\u00bb<span id='easy-footnote-24-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-24-118752' title='L. Lago Alba, en la introducci\u00f3n al tratado de la caridad de la &lt;i&gt;Suma de teolog\u00eda III, &lt;\/i&gt;Madrid 1990, p. 209.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>As\u00ed ama Dios al hombre: su amor se extiende a todos, justos y pecadores, todos los hombres son objeto de la benevolencia divina; pero s\u00f3lo quienes a su vez corresponden a esa benevolencia convir\u00adti\u00e9ndose en sujetos activos de amor a Dios viven realmente en su amistad, que consiste precisamente en el encuentro e intercambio ac\u00adtivo, vital, del amor mutuo entre Dios y el justo. Por eso la doctrina tridentina sobre la justificaci\u00f3n afirma que la gracia no es pura mi\u00adsericordia o benevolencia de Dios hacia el pecador sino que el amor misericordioso de Dios es tan poderoso que convierte al hombre de enemigo en amigo, suscitando en \u00e9l la capacidad de amar, infundiendo junto a la fe por la que el hombre conf\u00eda ser perdonado y aceptado por Dios, la caridad por la que el hombre se convierte en sujeto activo de amor, en amigo<span id='easy-footnote-25-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-25-118752' title='DS 1528 y 1529-1934; existe ah\u00ed una notable diferencia con la concepci\u00f3n luterana de la gracia y de la justificaci\u00f3n; Cf. nuestro art\u00edculo &lt;i&gt;Aproximaci\u00f3n a Lutero, 1483-1546, &lt;\/i&gt;Ciencia tomista 110, 1983, pp. 484 ss.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>. Juan Pablo II aplica esta doctrina de la reciprocidad a la misericordia hacia el pr\u00f3jimo; se trata de \u00abun amor mise\u00adricordioso que por esencia es un amor creador\u00bb y que \u00abnunca es un acto o un proceso unilateral\u00bb y exhorta a superar el ejercicio de la misericordia como proceso unilateral, pues \u00absi falta la bilateralidad, la reciprocidad, entonces nuestras acciones no son a\u00fan aut\u00e9nticos actos de misericordia\u00bb <i>(Dives in misericordia, . <\/i>88-89).<\/p>\n<p>c) <i>Comunicaci\u00f3n. <\/i>Toda amistad y tambi\u00e9n la caridad como amis\u00adtad se vive como un proceso de \u00abcomunicaci\u00f3n de existencias\u00bb. Nada es tan propio a los amigos como convivir; por la caridad el hombre vive en comunicaci\u00f3n con Dios, cultivando la atenci\u00f3n a su presencia, el intercambio de afectos, la conversaci\u00f3n de la oraci\u00f3n. La amistad es una experiencia de comuni\u00f3n con el amigo de manera que se con\u00advierte en mi otro yo, o en mi mejor y m\u00e1s \u00edntimo yo. Santo Tom\u00e1s dir\u00e1 por eso que la caridad como amistad no se reduce a la benevo\u00adlencia; \u00e9sta es s\u00f3lo el principio de la comunicaci\u00f3n amistosa pero la esencia de la amistad consiste en la uni\u00f3n afectiva de los amigos, en este caso del hombre con Dios y con el pr\u00f3jimo (2-2, 27, 2). El fundamento de la comunicaci\u00f3n amistosa de la caridad es la previa autocomunicaci\u00f3n personal de Dios al hombre por la gracia como participaci\u00f3n en la vida de amistad de las tres divinas personas.<\/p>\n<p>Estas notas de benevolencia, reciprocidad y comunicaci\u00f3n, se apli\u00adcan obviamente tambi\u00e9n a la caridad referida al pr\u00f3jimo, como ya dijimos citando a Juan Pablo II. Y nos parece oportuno recordar aqu\u00ed unas sugerencias de P. La\u00edn Entralgo sobre el tema. Seg\u00fan el relato ev\u00e1ngelico la conducta del piadoso samaritano es un ejemplo admirable de misericordia y de benevolencia, pero \u2014dice La\u00edn y dir\u00eda Juan Pablo II\u2014 no consta que se tratara de una conducta de amistad, pues eso requerir\u00eda por parte del hombre malherido un movimiento equivalente de benevolencia hacia su benefactor. Y expone esta idea aplic\u00e1ndola a las Hijas de la Caridad<span id='easy-footnote-26-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-26-118752' title='P. Lain Entralgo, &lt;i&gt;Sobre la amistad&amp;#8230;, &lt;\/i&gt;297-298.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>. Inspir\u00e1ndonos en sus sugerencias y en las reflexiones anteriores cabr\u00eda decir lo siguiente. La relaci\u00f3n con el enfermo se inscribe dentro de una relaci\u00f3n m\u00e1s amplia, interpersonal, intersujetiva, en la que el enfermo adem\u00e1s de objeto de cuidados especiales se comporta y es aceptado como sujeto activo de una relaci\u00f3n mutua enriquecedora para las dos partes; cuidar a un enfermo forma parte de un proceso de comunicaci\u00f3n de existencias por la que dos personas se perfeccionan mutuamente como personas. El menes\u00adteroso nunca puede ser considerado por quien lo socorre s\u00f3lo como destinatario de su ayuda sino a la vez como sujeto de un intercambio enriquecedor para los dos. \u00bfIntercambio de qu\u00e9: en qu\u00e9 sentido en\u00adriquecedor? Intercambio de humanidad, de lo m\u00e1s profundamente hu\u00admano y m\u00e1s enriquecedor para ambas personas, como son sus pro\u00adyectos, sus valores, tambi\u00e9n sus convicciones, su fe. Expresar su fe cristiana y querer compartirla no es por parte de la Hija de la Caridad una forma pervertida de proselitismo sino una elevada expresi\u00f3n de amistad cristiana, de caridad.<\/p>\n<h3>2. <i>Amistad con Dios y con el pr\u00f3jimo<\/i><\/h3>\n<p>Los objetos de la caridad son Dios y el pr\u00f3jimo; Dios amado por s\u00ed mismo y el \u00abpr\u00f3jimo por Dios\u00bb; tambi\u00e9n nosotros mismos, y en un sentido especial nuestro cuerpo y todas las criaturas, incluidas las irracionales constituyen el objeto de la caridad seg\u00fan santo Tom\u00e1s (2\u00ad2, 25, 105). Amamos al pr\u00f3jimo \u00abpor Dios\u00bb; <i>\u00abut in Deo Sit\u00bb <\/i>(2-2, 25, 1) significa que queremos para \u00e9l el m\u00e1ximo bien que es Dios como fin y principio de la bienaventuranza a la que el pr\u00f3jimo est\u00e1 destinado; en este sentido tambi\u00e9n nos amamos a nosotros \u00abpor Dios\u00bb. No amamos, pues, al pr\u00f3jimo como medio o instrumento para llegar a Dios, sino como a nosotros mismos, como sujetos llamados a co\u00adparticipar la gloria y felicidad de Dios. Lo amamos como fin en s\u00ed y queremos para \u00e9l su mejor bien y fin que es el bien integral del hombre el cual incluye el bien divino que se le comunica por la gracia; por la caridad lo amamos como compa\u00f1ero o copart\u00edcipe de ese bien divino.<\/p>\n<p>Dice santo Tom\u00e1s que tambi\u00e9n amamos a nuestro cuerpo con caridad porque en \u00e9l redundar\u00e1 nuestra bienaventuranza; y amamos a los animales y a todas las criaturas irracionales no propiamente como amigos sino como queremos las cosas de los amigos, \u00abpara gloria de Dios y utilidad <i>de <\/i>los hombres; pero s\u00f3lo los seres personales, con quienes es posible mantener una relaci\u00f3n interpersonal de afecto re\u00adc\u00edproco, pueden ser amados como amigos, con caridad (2-2, 25, 3).<\/p>\n<p>Existe un orden o jerarqu\u00eda en nuestro amor al pr\u00f3jimo<span id='easy-footnote-27-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-27-118752' title='El orden o primac\u00eda entre los objetos de caridad, lo estudia santo Tom\u00e1s en 2\u00ad2, 23, con trece largos art\u00edculos.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>. Son amados preferencialmente, con amor de admiraci\u00f3n y veneraci\u00f3n, los m\u00e1s perfectos, las personas m\u00e1s transformadas por la caridad, m\u00e1s cercanas a Dios. En otro sentido, con amor de compasi\u00f3n y solicitud, son objetos preferenciales de la caridad los seres m\u00e1s necesitados. El amor cristiano consiste en convertirnos en pr\u00f3jimo. De alguna manera nos hace extra\u00f1os a los seres m\u00e1s cercanos y pr\u00f3jimos de los m\u00e1s lejanos y, sin embargo, puesto que la caridad no destruye las relaciones naturales de amor, justicia y piedad, objeto preferencial de la caridad como solicitud son aquellas personas a quienes nos liga una especial relaci\u00f3n de familiaridad: padres, hermanos&#8230; Los enemigos y peca\u00addores en cuanto tales no pueden ser objeto de la caridad como amistad, por no ser posible la reciprocidad, pero son amados, si no en cuanto pecadores y enemigos s\u00ed en cuanto hombres, en cuanto creaturas ama\u00addas por Dios que siempre pueden llegar a convertirse en amigos de Dios y nuestros.<\/p>\n<h3>3. <i>Fin de la vida espiritual, n\u00facleo de la existencia moral<\/i><\/h3>\n<p>\u00abEl fin de la vida espiritual es que el hombre se una a Dios por la caridad\u00bb, es \u00e9sta una doctrina constante de santo Tom\u00e1s (2-2, 44, 1); adem\u00e1s de fin de la vida espiritual, la caridad es el principio de toda la vida moral.<\/p>\n<p>Por la gracia el hombre es llamado y destinado a encontrar la realizaci\u00f3n \u00faltima de su ser personal en la forma de comuni\u00f3n amorosa con Dios y con los hombres, conoce esta vocaci\u00f3n por la fe y la realiza en la caridad. Toda la vida espiritual y moral del hombre consiste en realizar esta vocaci\u00f3n al amor. De la misma manera que Dios por ser amor lo manifiesta en todas sus obras, as\u00ed toda la conducta de quien ha sido transformado por la gracia no es otra cosa que expresi\u00f3n de su caridad.<\/p>\n<p>La vida y la ciencia moral cristiana se pueden organizar en fun\u00adci\u00f3n de alguno de los conceptos claves del mensaje de la revelaci\u00f3n como Reino de Dios, seguimiento de Jesucristo, pertenencia y edifi\u00adcaci\u00f3n del cuerpo m\u00edstico, ser sacramental, semejanza con Dios, fin \u00faltimo, historia de la salvaci\u00f3n y tambi\u00e9n en tomo a la virtud de la ca\u00adridad<span id='easy-footnote-28-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-28-118752' title='Cf. M. A. Guarch, &lt;i&gt;Los nuevos caminos para la teolog\u00eda moral. El principio fundamental, eje de su renovaci\u00f3n, &lt;\/i&gt;Valencia 1978; es una buena exposici\u00f3n de este tema.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Hoy, al tratar de superar el legalismo y casuismo de cierta teolog\u00eda tradicional, se habla de moral de actitudes y de la opci\u00f3n fundamental<span id='easy-footnote-29-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-29-118752' title='M. Vidal con su amplia y s\u00f3lida obra es el mejor representante entre nosotros de este proyecto, Cf. &lt;i&gt;Moral de actitudes &lt;\/i&gt;1-111, Madrid 1977-1980.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>; de esta manera se puede reinterpretar la moral de las virtudes de santo Tom\u00e1s, que es la que nos sirve a nosotros de gu\u00eda. La vida moral no se reduce a multiplicar actos o someterse a preceptos morales, sino fundamentalmente en desarrollar unas virtudes o actitudes permanentes frente a los valores morales descubiertos por la raz\u00f3n o por la reve\u00adlaci\u00f3n. Detr\u00e1s de esas actitudes y como ra\u00edz de las mismas est\u00e1 una orientaci\u00f3n global de la existencia, una opci\u00f3n fundamental que unifica y estructura la personalidad dando un determinado sentido y orienta\u00adci\u00f3n a la vida. La caridad como virtud fundamental del cristiano, ra\u00edz y forma de todas las dem\u00e1s virtudes, es esta opci\u00f3n fundamental por vivir la vida como vida de amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Claro que antes de ser opci\u00f3n del hombre, la caridad es don de Dios que transforma el coraz\u00f3n del creyente y no estamos seguros de que el nuevo t\u00e9rmino de opci\u00f3n exprese esa realidad mejor que el viejo t\u00e9rmino de virtud infusa, ciertamente hoy bastante desusado y frecuentemente malen\u00adtendido.<\/p>\n<p>La virtud es ante todo un modo de ser la persona y, a la vez, un principio, operativo, din\u00e1mico, que nos permite no s\u00f3lo obrar el bien honesto <i>\u2014bonum\u2014 <\/i>sino realizarlo de una forma plenamente moral <i>\u2014bene\u2014 <\/i>o sea: con prontitud, delectaci\u00f3n y facilidad <i>\u2014prompte, faciliter, delectabiliter<\/i><span id='easy-footnote-30-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-30-118752' title='Santo Tom\u00e1s, &lt;i&gt;De caritate &lt;\/i&gt;a. 2: \u00abCum ergo virtus operetur ad bonum; ad virtutuem cuiuslibet requiritur quod sic se habeat ad bonum quod bene operetur, id est voluntarie et prompte et delectabiliter, et etiam firmiter; haec enim sunt conditiones operationis virtuo\u00adsae\u00bb; s\u00f3lo el amor puede suscitar una actividad de esa calidad, pues \u00abquae ex amore fiunt, et firmiter et prompte et delectabiliter fiunt\u00bb; y la conclusi\u00f3n de este importante art\u00edculo es que s\u00f3lo la caridad nos hace obrar de esa manera el bien que es objeto de todas las virtudes cristianas.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span><i>. <\/i>Si yo no tengo la virtud de la justicia, puedo realizar alg\u00fan acto de justicia pero no saldr\u00e1 de lo profundo de mi ser y, desde luego, cometer\u00e9 actos contra la justicia. Si poseo esta virtud toda mi conducta responder\u00e1 al principio de la justicia, obrar\u00e9 lo justo y lo har\u00e9 con prontitud y placer. Pero si adem\u00e1s tengo la virtud de la caridad, un amor real a Dios y al pr\u00f3jimo, mi comportamiento con\u00adforme a la justicia y toda mi actividad moral y humana ser\u00e1 encarnaci\u00f3n y expresi\u00f3n de mi amistad y caridad.<\/p>\n<p>Esto quiere expresar la tesis de que la caridad es la forma de todas las virtudes cristianas. Por unirnos afectivamente a Dios, \u00faltimo fin de nuestra vida espiritual y moral, no s\u00f3lo es la virtud cristiana m\u00e1s perfecta sino que es principio de perfecci\u00f3n de todas las restantes virtudes, tanto morales como teologales. La caridad, opci\u00f3n funda\u00admental por Dios o amor total del coraz\u00f3n indiviso a Dios como bien supremo para mi y para el pr\u00f3jimo, se expresa y realiza no s\u00f3lo como acto expl\u00edcito (el\u00edcito) de amor sino tambi\u00e9n como principio inspirador de toda la actividad moral en cuanto realizaci\u00f3n del bien humano. Es lo que significa la tesis de la caridad como forma de todas las virtudes.<\/p>\n<p>La caridad \u00abinforma\u00bb, configura o transforma, todas las virtudes, tanto las teologales como las morales, del cristianismo. La fe informada por la caridad ya no ser\u00e1 s\u00f3lo adhesi\u00f3n a un conjunto de verdades reveladas sino ante todo el s\u00ed gozoso al amigo que me revela su secreto; la esperanza sin dejar de ser un arduo caminar hacia la posesi\u00f3n de nuestra felicidad, ser\u00e1 sobre todo, un estado de espera, impaciente y gozosa del encuentro con el amigo. La justicia respetando y promo\u00adviendo los derechos de cada hombre tendr\u00e1 como finalidad y moti\u00advaci\u00f3n el mejor servicio al pr\u00f3jimo considerado como amigo. La tem\u00adplanza, que introduce las exigencias de la racionalidad y honestidad en el delicado \u00e1mbito del placer y del dolor adquiere un nuevo rostro y aliento, si la vivo como expresi\u00f3n y exigencia de un amor incon\u00addicional de amistad: el placer se convertir\u00e1 en est\u00edmulo y no en im\u00adpedimento para la vida virtuosa. Lo mismo cabe decir de la fortaleza: en la caridad vivida como amistad y en su amigo, en Dios, y en el pr\u00f3jimo, encuentra el hombre una nueva energ\u00eda para hacer frente a la condici\u00f3n conflictiva de nuestra existencia y vivir su car\u00e1cter com\u00adbativo. Por la prudencia, como norma pr\u00f3xima de conducta o arte de vivir virtuosamente, el hombre caritativo descubrir\u00e1 como por instinto o sinton\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de las normas y justificaciones convencionales, las exigencias morales en las diversas situaciones mejor que quien posea una refinada ciencia moral si careciera de la caridad. Usando un lenguaje coloquial podr\u00edamos decir que s\u00f3lo por la caridad el hom\u00adbre encuentra \u00abla plena forma\u00bb y es un \u00abvirtuoso\u00bb en la vida moral: responder\u00e1 a las exigencias morales en cualquier \u00e1mbito de la vida con facilidad, agrado, prontitud, y, podr\u00edamos decir con plenitud; obrar\u00e1 no s\u00f3lo el bien sino que lo har\u00e1 de la manera mejor.<\/p>\n<p>Es preciso evitar una falsa concepci\u00f3n de la \u00abinformaci\u00f3n\u00bb de la caridad. No se trata de que las otras virtudes desaparezcan y s\u00f3lo tenga importancia la de la caridad, sacando consecuencias err\u00f3neas del dicho agustiniano <i>Dilige et quod vis fac. <\/i>Las exigencias de la justicia per\u00admanecen, y ella es una virtud distinta de la caridad, pero s\u00f3lo por la caridad esta virtud como las restantes virtudes, y el hombre que las posee, se orientan, por medio de la actividad referida a un sector particular y limitado de la realidad humana, hacia el bien humano integral, el bien total de cada hombre y de todos los hombres, hacia el fin total y hacia la plena realizaci\u00f3n del hombre. Por otra parte no es que al practicar la justicia en nombre del amor se a\u00f1ada un valor extr\u00ednseco al valor propio de la justicia sino que m\u00e1s bien s\u00f3lo entonces la justicia adquiere interioridad y profundidad \u00faltimas, su plenitud de valor y de realizaci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>Por la caridad toda la vida moral cristiana se transforma, trasciende las fronteras de la pura moralidad, y primeramente la de la c\u00e1rcel del moralismo, y es expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n personal amorosa con Dios y con el pr\u00f3jimo. En todo acto moral motivado por el amor de caridad la persona humana entera y no una parcela de s\u00ed misma se encuentra comprometida; con ello sus actos de la vida diaria surgen desde el centro de la persona y no desde la periferia, y entran en el \u00e1mbito de la trascendencia: proceden de la <i>comuni\u00f3n <\/i>afectiva con Dios y nos encaminan a la comuni\u00f3n real, plena y definitiva con \u00e9l. Cada acto moral se convierte en mediaci\u00f3n, expresi\u00f3n y actualizaci\u00f3n, de la orientaci\u00f3n profunda de la persona, del nuevo ser del creyente, y en anticipaci\u00f3n y preparaci\u00f3n de la definitiva comuni\u00f3n amorosa. Gracias a la caridad la personalidad moral del cristiano no se dispersa en su actividad sino que se unifica y crece en interioridad y coherencia y madurez.<\/p>\n<h3>4. <i>Caridad activa<\/i><\/h3>\n<p>Como verdadero amor tambi\u00e9n la caridad se manifiesta en sus actos, se reconoce en sus frutos. En un sentido toda la actividad moral del cristiano es expresi\u00f3n de su caridad, pues todas las virtudes obran impulsadas por ella, que por eso es llamada ra\u00edz, madre, reina de todas; pero la caridad es tambi\u00e9n una virtud diferente de las otras y tiene una actividad espec\u00edfica.<\/p>\n<p>Su acto esencial es obviamente el amor o dilecci\u00f3n al que acom\u00adpa\u00f1an como actos interiores el gozo, la paz y la misericordia y como actos exteriores la beneficencia, la limosna y la correcci\u00f3n fraterna. Santo Tom\u00e1s los estudia extensamente pero nosotros s\u00f3lo podemos aludir a ellos con brevedad.<\/p>\n<p>a) <i>El amor y el gozo <\/i>van unidos en la caridad como en cualquier otra forma de amor. Parece superfluo insistir que la caridad consiste ante todo en amar y no es dar limosna o compadecerse o algo parecido. Santo Tom\u00e1s despu\u00e9s de precisar que la caridad consiste en amar m\u00e1s que en ser amados (2-2, 27, 1) recuerda que la benevolencia como \u00abacto de la voluntad por el que queremos el bien para otra persona\u00bb es el principio de la amistad y de la caridad, pero \u00abla dilecci\u00f3n como amor de caridad a\u00f1ade a esa benevolencia la uni\u00f3n afectiva del que ama con la persona amada, por la que \u00e9sta pasa a ser como una sola persona con quien ama\u00bb (lb. 2); esto ha de aplicarse obviamente a nuestra caridad tanto respecto a Dios como respecto al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Entendida la caridad como esa uni\u00f3n afectiva se comprende que su fruto primero e inmediato sea el gozo. <i>El gozo <\/i>de la caridad nace de la presencia de Dios y de su bien en quienes lo aman y de poder servir a ese bien aunque s\u00f3lo sea d\u00e1ndolo a conocer <i>y <\/i>promoviendo su participaci\u00f3n en los hombres.<\/p>\n<p>El gozo perfecto ser\u00e1 alcanzado s\u00f3lo cuando podamos gozar ple\u00adnamente de la \u00abpresencia y figura\u00bb del amado; pero ya desde ahora Dios est\u00e1 presente en quienes lo aman, por la gracia de la inhabitaci\u00f3n (2-2, 28, 1). Distingue santo Tom\u00e1s un doble gozo de la vida teologal: el de la caridad, que es complacencia en el bien divino en cuanto bien del amigo y el de la esperanza de participar en ese gozo divino; este menos perfecto y en la tierra estar\u00e1 siempre mezclado de tristeza (28, 1 ad 3).<\/p>\n<p>La Escritura dice que \u00abel gozo en el Se\u00f1or es nuestra fortaleza\u00bb; tambi\u00e9n santo Tom\u00e1s ense\u00f1a que el gozo como primera manifestaci\u00f3n y fruto del amor a Dios y al pr\u00f3jimo es la raz\u00f3n de toda la fecundidad de la vida espiritual, de la contemplaci\u00f3n y de la acci\u00f3n fervorosa, mientras que la \u00abacidia\u00bb o falta de gozo en el bien espiritual y divino y la envidia, indiferencia o apat\u00eda, respecto al bien del pr\u00f3jimo, es la ra\u00edz de la esterilidad y ruina de la vida espiritual. Esta \u00abacidia\u00bb se convierte en \u00abindolencia del alma para emprender nada bueno\u00bb, dice citando a Rabano Mauro (2-2, 35, 3) y es origen de infinidad de pecados; pues si, como dice Arist\u00f3teles, \u00abnadie puede vivir durante mucho tiempo sin deleite, en la tristeza\u00bb, la conclusi\u00f3n de santo Tom\u00e1s se impone: \u00abla tristeza o falta de gozo en los bienes espirituales impulsa hacia los placeres il\u00edcitos\u00bb (2-2, 35, 4 ad 2).<\/p>\n<p>b) <i>La paz <\/i>interior y en las relaciones interpersonales, as\u00ed como la unidad en la iglesia, y la concordia y la paz en la vida c\u00edvica e internacional, son tambi\u00e9n frutos preciosos de la caridad. Santo Tom\u00e1s estudia extensamente el tema de la paz en su <i>Suma de teolog\u00eda <\/i>(2-2, cuestiones 29 y 37-42). Recuerda las viejas definiciones consagradas por S. Agust\u00edn: \u00abpaz como concordia ordenada\u00bb, como \u00abtranquilidad del orden\u00bb y desarrolla su concepci\u00f3n positiva y din\u00e1mica de la misma. La paz se gesta en los corazones como concordia, se edifica por el di\u00e1logo y la comunicaci\u00f3n amistosa y mediante la b\u00fasqueda y cola\u00adboraci\u00f3n solidaria en la promoci\u00f3n del bien com\u00fan de los diversos grupos humanos.<\/p>\n<p>A la objeci\u00f3n, vieja y siempre actual, de que \u00abla paz es obra de la justicia\u00bb (Is 32, 17) y no de la caridad responde santo Tom\u00e1s (2\u00ad2, 30, 4 ad 1).<\/p>\n<p>c) Como actos exteriores de la caridad habla santo Tom\u00e1s de la beneficencia, limosna y de la correcci\u00f3n fraterna (2-2, 31-33) y del esc\u00e1ndalo como pecado contra la correcci\u00f3n fraterna (2-2, 43). El <i>bene velle <\/i>o actitud benevolente s\u00f3lo es real cuando se traduce en <i>bene\u00adfacere <\/i>en actividad solidaria en favor del pr\u00f3jimo, en voluntad activa de promover su bien y su existencia. La actividad m\u00faltiple de la caridad, el amplio campo de las obras de beneficencia y limosna est\u00e1 hoy englobado bajo el rico concepto de la solidaridad y santo Tom\u00e1s estudia los aspectos m\u00e1s importantes de este tema en el tratado de la justicia. Pero en su tratado de la caridad dedica un interesante co\u00admentario a las obras de misericordia que han inspirado una rica tra\u00addici\u00f3n de actividad cristiana y de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Santo Tom\u00e1s atribuye una importancia especial a la correcci\u00f3n fraterna como acto de la caridad, una especie de limosna espiritual que sin embargo puede ser tambi\u00e9n exigencia de la justicia (2-2, c.33); bien entendida y ejercida, la correcci\u00f3n fraterna es una de las m\u00e1ximas exigencias de la caridad y pieza esencial de toda convivencia comunitaria.<\/p>\n<h3>5. <i>Mandamiento, virtud, don<\/i><\/h3>\n<p>Termina santo Tom\u00e1s estudiando los preceptos y el don de sabidur\u00eda correspondientes a la virtud de la caridad. Los preceptos se ordenan todos a la caridad pues \u00abel fin de la vida espiritual es que el hombre se una a Dios y esto lo hace por la caridad\u00bb (2-2, 44, 1). Mientras las virtudes teologales alcanzan a Dios como su objeto seg\u00fan un modo humano, los dones perfeccionan las virtudes para un ejercicio que rebasa esos condicionamientos humanos. A cada virtud teologal co\u00adrresponde alguno de los dones del Esp\u00edritu Santo: a la fe corresponde el don de ciencia, a la esperanza el don de temor, a la caridad el de sabidur\u00eda, que juzga de las cosas divinas por connaturalidad, simpat\u00eda o sinton\u00eda, <i>\u00abnon solum discens, sed et patiens divina\u00bb <\/i>dice santo Tom\u00e1s citando a Dionisio Areopagita, y comenta: \u00abista compassio sive con\u00adnaturalitas ad res divinas fit per caritatem, quae quidem unit nos Deo\u00bb (1-2, 45, 2). Podemos decir que por el don de la sabidur\u00eda quien vive la caridad no s\u00f3lo tiene una percepci\u00f3n especial del misterio de Dios por sinton\u00eda con \u00e9l sino tambi\u00e9n del misterio del pr\u00f3jimo, de su gran\u00addeza y de su miseria, de sus necesidades y de su dolor y de las exigencias de la caridad para responder a la presencia del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<h2>IV. Solidaridad: <i>la civilizaci\u00f3n del amor<\/i><\/h2>\n<p>El amor cristiano como caridad es la virtud fundamental por la que se forma o constituye la personalidad del creyente como sujeto espi\u00adritual y moral; pero el amor cristiano quiere ser tambi\u00e9n fermento de transformaci\u00f3n social y de solidaridad, as\u00ed como lo consideramos ahora para destacar sus dimensiones sociales.<\/p>\n<p>Se puede afirmar que el amor sin una dimensi\u00f3n pol\u00edtica no es verdadero amor: si amo a una persona, y de manera preferencial a los desvalidos de este mundo, este amor ser\u00e1 inseparable de la voluntad de crear un mundo y una sociedad donde cada persona pueda hacer la experiencia de que esta vida merece ser vivida porque no s\u00f3lo encuentra los medios para satisfacer sus necesidades elementales sino que ve reconocidos sus derechos, puede cultivar sus facultades, de\u00adsarrollarse como persona y afirmarse como sujeto en un orden social que pretende siempre reducirlo a mero objeto. La caridad ha sido siempre fuente de una inmensa actividad asistencial paliando las si\u00adtuaciones de miseria mediante la pr\u00e1ctica de las obras de la miseri\u00adcordia; pero quiere tambi\u00e9n suprimir las ra\u00edces de las situaciones de miseria convirti\u00e9ndose en fermento de transformaci\u00f3n social y de pro\u00admoci\u00f3n de la justicia. \u00abLa caridad privada trata de remediar las situa\u00adciones individuales de miseria dando al pr\u00f3jimo gratuitamente y por amor de Dios lo que la justicia, o mejor la injusticia, le niega; la caridad pol\u00edtica trata de suprimir las causas econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas que originan esas situaciones de miseria\u00bb, escrib\u00edamos hace ya unos a\u00f1os<span id='easy-footnote-31-118752' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-la-caridad-perspectivas-tomistas\/#easy-footnote-bottom-31-118752' title='L. Lago Alba, &lt;i&gt;Fe y Pol\u00edtica, &lt;\/i&gt;Ciencia Tomista, 1982, p. 486 y m\u00e1s ampliamente pp. 484-493.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Pero el tema ser\u00e1 desarrollado en esta semana vicenciana por otra persona m\u00e1s competente; s\u00f3lo quiero recordar aqu\u00ed un par de pensa\u00admientos del magisterio social de Juan Pablo II que relacionan de forma luminosa la caridad con la solidaridad y la justicia. Recordemos que el n\u00facleo de la doctrina social de la Iglesia es sin duda la concepci\u00f3n de la persona como sujeto, centro y fin del orden p\u00fablico; sobre ese fundamento se elabor\u00f3 la doctrina de la \u00abjusticia social\u00bb y su relaci\u00f3n con la caridad, doctrina que culmina en la afirmaci\u00f3n de que \u00abel amor por el hombre y, en primer lugar, por el pobre, se concreta en la <i>promoci\u00f3n de la justicia\u00bb (Centesimus annus 58). <\/i>Sobre la solidaridad dice tambi\u00e9n Juan Pablo II que no es \u00abun sentimiento de vaga com\u00adpasi\u00f3n o enternecimiento superficial por los males de tantas personas cercanas o lejanas. Es, al contrario, la <i>determinaci\u00f3n firme y perse\u00adverante <\/i>de comprometerse por el <i>bien com\u00fan, <\/i>por el bien de todos y de cada uno, porque todos somos verdaderamente responsables de todos\u00bb <i>(Sollicitudo rei socialis <\/i>38, 7). A\u00f1ade que \u00abson numerosos los puntos de convergencia entre ella (la solidaridad) y la caridad\u00bb&#8230; \u00abA la luz de la fe, la solidaridad tiende a superarse a s\u00ed misma, a revestir las dimensiones <i>espec\u00edficamente cristianas <\/i>de la gratuidad total, del perd\u00f3n, la reconciliaci\u00f3n\u00bb. Y como conclusi\u00f3n: \u00abM\u00e1s all\u00e1 de los v\u00edn\u00adculos humanos y naturales&#8230; se percibe un <i>nuevo modelo de unidad <\/i>del g\u00e9nero humano, en el que en \u00faltima instancia, debe inspirarse la solidaridad\u00bb. Este supremo modelo de unidad, reflejo de la vida \u00edntima de Dios, es lo que los cristianos expresamos con la palabra <i>comuni\u00f3n\u00bb <\/i>(SRS 40).<\/p>\n<p>Puesto que esta conferencia va dirigida a una familia religiosa, sobresaliente por su caridad, quiero recordar unas reflexiones que me hac\u00eda en un tiempo ya un poco lejano sobre la funci\u00f3n de la vida religiosa en esta tarea de que la Iglesia se convierta en fermento de una sociedad que se renueva promoviendo la justicia <i>y <\/i>el amor y que de alguna manera imita a la Trinidad. Podr\u00edamos decir que la sociedad necesita el fermento renovador de la vida religiosa. En efecto las iglesias tienden a estabilizarse y dejar de ser comunidad alternativa por la fuerza del amor. Pues bien, lo ser\u00e1 si las comunidades religiosas viviendo una intensa fraternidad en su interior logran introducir dentro de las instituciones eclesiales y civiles el fermento de un sincero y eficaz amor cristiano, la moral del samaritano. 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