{"id":118396,"date":"2021-12-01T08:20:53","date_gmt":"2021-12-01T07:20:53","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=118396"},"modified":"2021-07-15T12:03:24","modified_gmt":"2021-07-15T10:03:24","slug":"la-hospitalidad-y-la-acogida-en-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-hospitalidad-y-la-acogida-en-la-biblia\/","title":{"rendered":"La hospitalidad y la acogida en la Biblia"},"content":{"rendered":"<p>La importancia de la hospitalidad en las culturas que han dado lugar a nuestra Biblia judeo-cristiana es significativa. En un contexto en el que los recursos eran limitados, donde la gente deb\u00eda depender unos de otros para las necesidades de la vida (principalmente cuando viajaban), la hospitalidad y la acogida del extranjero eran esenciales en la relaci\u00f3n humana. Numerosos relatos b\u00edblicos lo ponen de relieve. Para comenzar este tema, fij\u00e9monos en la viuda de Sarepta, que acoge a El\u00edas y le ofrece lo que le queda de pan (1\u00aa Reyes 17, 9-16):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<i>Lev\u00e1ntate, vete a Sarepta de Sid\u00f3n y establ\u00e9cete, pues he ordenado a una mujer viuda de all\u00ed que te suministre alimento.\u00bb Se alz\u00f3 y fue a Sarepta. Traspasaba la puerta de la ciudad en el momento en el que una mujer viuda recog\u00eda por all\u00ed le\u00f1a. El\u00edas la llam\u00f3 y le dijo: \u00abTr\u00e1eme un poco de agua en el jarro, por favor, y beber\u00e9\u00bb. Cuando ella fue a tra\u00e9rsela, \u00e9l volvi\u00f3 a gritarle: \u00bb Tr\u00e1eme, por favor, en tu mano un trozo de pan.\u00bb Ella respondi\u00f3: \u00bb Vive el Se\u00f1or, tu Dios, que no me queda pan cocido; s\u00f3lo un pu\u00f1ado de harina en la orza y un poco de aceite en la alcuza. Estoy recogiendo un par de palos, entrar\u00e9 y preparar\u00e9 el pan para m\u00ed y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos.\u00bb Pero El\u00edas le dijo: \u00bb No temas. Entra y haz como has dicho, pero antes prep\u00e1rame con la harina una peque\u00f1a torta y tr\u00e1emela. Para ti y tu hijo la har\u00e1s despu\u00e9s. Porque as\u00ed dice el Se\u00f1or, Dios de Israel: La orza de harina no se vaciar\u00e1, la alcuza de aceite no se agotar\u00e1 hasta el d\u00eda en que el Se\u00f1or conceda lluvias sobre la tierra. Ella se fue y obr\u00f3 seg\u00fan la palabra de El\u00edas, y comieron \u00e9l, ella y su familia. Por mucho tiempo la orza de harina no se vaci\u00f3 ni la alcuza de aceite se agot\u00f3, seg\u00fan la palabra que hab\u00eda pronunciado el Se\u00f1or por boca de El\u00edas\u00bb<\/i><\/p>\n<p>Este sencillo gesto de hospitalidad es recompensado por la bendici\u00f3n del Se\u00f1or. El pueblo de Israel ha comprendido y valorado este gesto. Nosotros tambi\u00e9n sabemos que acoger a los que vienen hacia nosotros, extranjeros u otros, agrada al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Quisiera subrayar la hospitalidad como valor b\u00edblico, numerosos relatos ponen de relieve la importancia. Hoy, centrar\u00e9 nuestra atenci\u00f3n en dos caracter\u00edsticas de la hospitalidad. La primera: acoger al extranjero, es acoger al Se\u00f1or; la segunda: la acogida que ofrecemos debe brotar de la riqueza de nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<h2><b>1. La acogida del extranjero &#8211; la acogida del Se\u00f1or<\/b><\/h2>\n<p>La Carta a los Hebreos nos brinda un magn\u00edfico est\u00edmulo que podr\u00eda ser una divisa para nuestro servicio de la hospitalidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00ab<\/i><i>No olvid\u00e9is la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a \u00e1ngeles\u00bb <\/i> (Hb 13,2)<\/p>\n<p>Diversos pasajes de la Biblia ilustran esta revelaci\u00f3n en la que las personas recibieron a \u00e1ngeles sin saberlo. Uno de los m\u00e1s conocidos es el encuentro del Se\u00f1or con Abraham:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00ab<\/i><i>El<\/i><i> Se\u00f1or se apareci\u00f3 a Abrah\u00e1n junto a la encina de Mambr\u00e9, mientras \u00e9l estaba sentado a la puerta de la tienda en lo m\u00e1s caluroso del d\u00eda. Alz\u00f3 la vista y vio tres hombres frente a \u00e9l. Al verlos, corri\u00f3 a su encuentro desde la puerta de la tienda, se postr\u00f3 en tierra y dijo: \u00bb Se\u00f1or m\u00edo, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Har\u00e9 que traigan agua para que os lav\u00e9is los pies y descans\u00e9is junto al \u00e1rbol. Mientras, traer\u00e9 un bocado de pan para que recobr\u00e9is fuerzas antes de seguir, ya que hab\u00e9is pasado junto a la casa de vuestro siervo.\u00bb Contestaron: \u00abBien, haz lo que dices\u00bb\u00bb.<\/i> (Gn 18, 1-5)<\/p>\n<p>Abraham y Sara acogen a estos extranjeros que les rebelan ser unos \u00e1ngeles; el Se\u00f1or les bendice y les da un hijo. Este texto subraya as\u00ed la importancia de la acogida de los extranjeros: se acoge al Se\u00f1or a trav\u00e9s de ellos.<\/p>\n<p>Este relato b\u00edblico de la acogida est\u00e1 inmediatamente en oposici\u00f3n con el hecho de que estos extranjeros prosiguen su ruta hasta Sodoma y Gomorra. Pero los habitantes de estas ciudades pecadoras quieren abusar de ellos. Solo Lot, sobrino de Abraham, les protege. En consecuencia, las ciudades de Sodoma y Gomorra son destruidas salv\u00e1ndose Lot y su familia. (Gn. 19).<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento se mencionan otros relatos sobre la hospitalidad. Cuando Dios da la Ley al pueblo por mediaci\u00f3n de Mois\u00e9s, este instruye al pueblo en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abPues el Se\u00f1or, vuestro Dios es Dios de dioses y Se\u00f1or de se\u00f1ores, el Dios grande, fuerte y terrible, que no es parcial ni acepta soborno, que hace justicia al hu\u00e9rfano y a la viuda, y que ama al emigrante, d\u00e1ndole pan y vestido. Amad al emigrante porque emigrantes fuisteis en Egipto\u00bb <\/i>(Dt. 10, 17-19)<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento, numerosos relatos valoran la acogida del extranjero como la acogida del Se\u00f1or. Por ejemplo, el primer relato del viaje de la sagrada familia cuando no encuentran lugar en la posada. Mar\u00eda y Jos\u00e9 son tratados como extranjeros. Lo mismo cuando Jes\u00fas resucitado se une a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, ellos no lo reconocen en ese extranjero pero a continuaci\u00f3n, lo invitan a sentarse y comer con ellos. Entonces, reconocen a Jes\u00fas \u00abal partir el pan\u00bb. Hoy, en la Iglesia, en la mesa eucar\u00edstica, los extranjeros son bienvenidos y la comunidad se convierte en una familia.<\/p>\n<p>El encuentro de Jes\u00fas con la Samaritana junto al pozo, sugiere esta noci\u00f3n de hospitalidad y la manera de acoger al Se\u00f1or en su vida.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abEra necesario que \u00e9l pasara a trav\u00e9s de Samaria. Lleg\u00f3 Jes\u00fas a una ciudad de Samar\u00eda llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo Jos\u00e9; all\u00ed estaba el pozo de Jacob. Jes\u00fas, cansado del camino, estaba all\u00ed sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. Llega una mujer de Samar\u00eda a sacar agua y Jes\u00fas le dice: \u00abDame de beber\u00bb. Sus disc\u00edpulos se hab\u00edan ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: \u00bb \u00bfC\u00f3mo t\u00fa, siendo jud\u00edo, me pides de beber a m\u00ed, que soy samaritana?\u00bb (porque los jud\u00edos no se tratan con los samaritanos.) Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abSi conocieras el don de Dios, y qui\u00e9n es el que te dice: \u00abdame de beber\u00bb, le pedir\u00edas t\u00fa, y \u00e9l te dar\u00eda agua viva\u00bb<\/i> (Jn 4, 4-10)<\/p>\n<p>Jes\u00fas pide un signo de hospitalidad y de acogida: un simple vaso de agua. La mujer se resiste por sus prejuicios culturales, sorprendi\u00e9ndose de que Jes\u00fas no los comparte. Esto permite a Jes\u00fas entablar la conversaci\u00f3n con ella y conducirla a su conversi\u00f3n y a la transformaci\u00f3n de su vida. En Jes\u00fas, reconoce al enviado de Dios. La hospitalidad y la acogida del extranjero conducen a la conversi\u00f3n y a la salvaci\u00f3n. Como la Samaritana llega a reconocer quien es Jes\u00fas, nosotros podemos o\u00edr esta buena noticia y reconocer a Dios que viene a nuestro encuentro a trav\u00e9s del otro. Este relato nos anima a tomar conciencia de nuestra reticencia o nuestra negligencia al ofrecer la hospitalidad a otro. A trav\u00e9s del otro, Dios nos abre a su presencia.<\/p>\n<p>Mateo 25 trata este tema en el relato del juicio final. Observamos el modo c\u00f3mo est\u00e1 construido:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i> \u00abCuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los \u00e1ngeles con \u00e9l, se sentar\u00e1 en el trono de su gloria y ser\u00e1n reunidas ante \u00e9l todas las naciones. El separar\u00e1 a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondr\u00e1 las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda. Entonces dir\u00e1 el rey a los de su derecha: \u00abVenid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creaci\u00f3n del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la c\u00e1rcel y vinisteis a verme\u00bb. Entonces los justos le contestar\u00e1n: \u00abSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ndo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; \u00bfcu\u00e1ndo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; \u00bfcu\u00e1ndo te vimos enfermo o en la c\u00e1rcel, y fuimos a verte?\u00bb<\/i> (Mt 25, 31-39)<\/p>\n<p>La acogida que estamos invitados a dar es sencilla: se trata, fundamentalmente, de afirmar el valor de la persona, incluso si en las acciones caritativas, el Se\u00f1or acogido no es reconocido como est\u00e1 escrito en el relato por las ovejas que acogen o las cabras que no lo hacen.<\/p>\n<p>Un relato jas\u00eddico ilustra bien una parte de esta verdad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abUn anciano rabino pregunt\u00f3 un d\u00eda a sus alumnos cuando pod\u00edan decir que la noche hab\u00eda terminado y el d\u00eda hab\u00eda comenzado. Es, responde un estudiante, cuando se puede ver un animal a una cierta distancia y decir si es un cordero o un perro. \u00abNo\u00bb respondi\u00f3 el rabino.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Otro pregunt\u00f3: \u00bfes cuando se puede ver un \u00e1rbol a una cierta distancia y decir si se trata de una higuera o de una palmera? \u00abNo\u00bb respondi\u00f3 el rabino. Los alumnos estaban perplejos y no ten\u00edan ninguna otra respuesta para proponerle. Entonces, \u00bfcu\u00e1ndo es?, preguntaron. \u00abEs cuando al mirar el rostro de un extranjero veis en \u00e9l a un amigo. Porque si no veis eso, es a\u00fan de noche\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>El servicio de la hospitalidad nos invita a reconocer que acogiendo al extranjero, acogemos al Se\u00f1or y al que es amado por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Las personas vienen al santuario de Nuestra Se\u00f1ora de la Medalla Milagrosa por numerosas razones: algunas por su fe profunda o por la elecci\u00f3n de Mar\u00eda por Dios, otras, llevadas por la curiosidad o con una visita tur\u00edstica. Como miembros del servicio de acogida de la Capilla, estamos invitados a acoger a las personas, cualesquiera que sean sus motivaciones. Nuestra fe en lo que hacemos y en este lugar en el que estamos puede influirles. Algunas personas acogidas son pobres o t\u00edmidas, otras tienen una buena situaci\u00f3n y se expresan f\u00e1cilmente. Nuestra tarea consiste en acogerles a todos con dignidad y con la misma consideraci\u00f3n, con una atenci\u00f3n especial hacia aquellos que parecen menos a gusto. Todos somos hijos del mismo Padre y nuestra acogida debe reflejar esta convicci\u00f3n. Mar\u00eda es la Madre de todos los hombres, el extranjero debe ser reconocido como uno de sus hijos.<\/p>\n<h2><b>2. Una acogida que procede del coraz\u00f3n: la caracteristica de la hospitalidad. <\/b><\/h2>\n<p>Uno de los relatos m\u00e1s sorprendentes y m\u00e1s concretos en la Biblia que muestran a Jes\u00fas entablando relaciones tiene lugar practicando la hospitalidad. Estando Jes\u00fas en casa de Sim\u00f3n, aparece un fariseo y una mujer pecadora.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abUn fariseo le rogaba que fuera a comer con \u00e9l y, entrando en casa del fariseo, se recost\u00f3 a la mesa. En esto, una mujer que hab\u00eda en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, coloc\u00e1ndose detr\u00e1s junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las l\u00e1grimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubr\u00eda de besos y se los ung\u00eda con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo hab\u00eda invitado se dijo: \u00abSi \u00e9ste fuera profeta, sabr\u00eda qui\u00e9n y qu\u00e9 clase de mujer es la que le est\u00e1 tocando, pues es una pecadora.\u00bb Jes\u00fas respondi\u00f3 y le dijo: \u00abSim\u00f3n, tengo algo que decirte\u00bb. El contest\u00f3: \u00abD\u00edmelo, Maestro\u00bb. Un prestamista ten\u00eda dos deudores: uno le deb\u00eda quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar, los perdon\u00f3 a los dos. \u00bfCu\u00e1l de ellos le mostrar\u00e1 m\u00e1s amor?\u00bb Respondi\u00f3 Sim\u00f3n y dijo: \u00abSupongo que aquel a quien le perdon\u00f3 m\u00e1s\u00bb. Y \u00e9l le dijo: \u00abHas juzgado rectamente\u00bb. Y, volvi\u00e9ndose a la mujer, dijo a Sim\u00f3n: \u00ab\u00bfVes a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus l\u00e1grimas, y me los ha enjugado con sus cabellos. T\u00fa no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entr\u00e9, no ha dejado de besarme los pies. T\u00fa no me ungiste la cabeza con ung\u00fcento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco\u00bb.<\/i> (Lc 7, 36-47)<\/p>\n<p>Este pasaje nos muestra hasta donde puede llegar la hospitalidad de una persona para acoger en su cultura. Puede comenzar por un beso de bienvenida, signo \u00edntimo de respeto y afecto. Lugo, se le ofrece agua para lavarse los pies. En la cultura de la \u00e9poca, las personas ten\u00edan la costumbre de caminar con sandalias por los caminos polvorientos, era, pues, normal proponerle que se lavara los pies. Por \u00faltimo, el poner a disposici\u00f3n perfumes y aromas era una bendici\u00f3n. Para aumentar el placer del encuentro al hu\u00e9sped se le perfumaba la cabeza. (Recordemos la hospitalidad generosa vivida en la mesa, en el vers\u00edculo 5 del Salmo 23: <i>\u00ab<\/i><i> me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa\u00bb<\/i>. Un beso, un poco de agua y perfume formaban parte de los ritos de acogida. En el evangelio, Jes\u00fas hace observar a su hu\u00e9sped Sim\u00f3n, que no le ha ofrecido estos ritos. Por lo tanto, Jes\u00fas puede interrogarse sobre la calidad de la acogida de Sim\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte la mujer pecadora cuida de Jes\u00fas de manera ejemplar: le lava los pies con sus l\u00e1grimas y se los seca con su cabello, le besa no su mejilla sino sus pies, no sinti\u00e9ndose digna de besarle su rostro, perfuma sus pies no s\u00f3lo con algunas gotas (como lo ped\u00eda la hospitalidad) sino vertiendo todo el frasco, manifestando as\u00ed, que acoge a Jes\u00fas en lo m\u00e1s profundo de su vida. Su estado de pecadora la hab\u00eda excluido de la vida p\u00fablica y, por consiguiente, de Jes\u00fas. Su generosidad de coraz\u00f3n le permite hacer efectivo lo que significan su deseo de perd\u00f3n, de curaci\u00f3n y de acogida.<\/p>\n<p>Esta manifestaci\u00f3n evocadora de la hospitalidad rompe todas las barreras que pudieran existir y esta mujer formar\u00e1 parte de los que acompa\u00f1an fielmente a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Las personas que llegan a este santuario, procedentes de todo el mundo, no siempre conocen el origen. Algunas vienen aqu\u00ed por curiosidad, como los paganos que quer\u00edan ver a Jes\u00fas, otros como la pecadora en b\u00fasqueda de perd\u00f3n, otros llenos de fe y de esperanza, y otros para dar gracias.<\/p>\n<p>Nuestra misi\u00f3n consiste en hacer que se sientan acogidos. Las caracter\u00edsticas de la acogida descritas en el evangelio son un ejemplo de c\u00f3mo acoger. Nosotros no es que tengamos que abrazar a los peregrino, ni lavarle los pies y perfumar su cabeza, sino que cada una de estas acciones sugiere una actitud que puede caracterizar nuestra acogida.<\/p>\n<h3><b>a) Un \u00abbeso en la mejilla\u00bb: una acogida personal<\/b><\/h3>\n<p>El significado simb\u00f3lico de este \u00bb beso \u00bb es que nuestra acogida debe ser personal, brotar del coraz\u00f3n para acoger a las personas en nuestra vida. No basta simplemente con indicar un lugar y ofrecer un folleto, sino que debemos prestar una atenci\u00f3n especial a la persona.<\/p>\n<p>El Evangelio nos ofrece otro relato interesante:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abYendo ellos de camino, entr\u00f3 Jes\u00fas en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibi\u00f3 en su casa. Esta ten\u00eda una hermana llamada Mar\u00eda, que, sentada junto a los pies del Se\u00f1or, escuchaba su palabra. Marta en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acerc\u00e1ndose, dijo: \u00bb Se\u00f1or, \u00bfno te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano\u00bb. Respondiendo, le dijo el Se\u00f1or: \u00bb Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. Mar\u00eda, pues, ha escogido la parte mejor, y no le ser\u00e1 quitada.\u00bb <\/i>Lc 10, 38-42)<\/p>\n<p>Marta y Mar\u00eda tienen, cada una, una manera distinta de acoger a Jes\u00fas. Marta lo hace mediante sus responsabilidades concretas de ama de casa. Mar\u00eda, estando atenta a su presencia: sentada a su lado, lo escucha, ofreci\u00e9ndole una relaci\u00f3n personal. Jes\u00fas aprecia las dos maneras de hacer. Lo que hace Marta es importante, pero no tanto como atender al mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Las cartas del Nuevo Testamento hablan de \u00abun beso en la mejilla\u00bb que da la bienvenida a los miembros de la comunidad cristiana, gesto de acogida habitual en la comunidad cristiana. Se\u00f1alemos la manera c\u00f3mo Pablo anima a acogerse mutuamente \u00abcon el beso santo\u00bb (1 Cor 16, 20 ; 2 Cor 13, 12 ; 1 Tes 5, 26 ; as\u00ed como en la 1 Pe 5, 14), manera simb\u00f3lica, signo de bienvenida, con el que los Cristianos manifiestan su estima mutua.<\/p>\n<h3><b>b) \u00abEl lavatorio de los pies\u00bb: invitaci\u00f3n a quedarse y a rezar<\/b><\/h3>\n<p>Cuando las personas llegan a la Capilla, algunas vienen de lejos y pueden estar cansadas o incluso irritadas por un largo viaje. El lavatorio de los pies sugiere que su peregrinaci\u00f3n ha terminado y que llegados al destino pueden relajarse.<\/p>\n<p>Es importante que los acojamos bien y que se sientan como \u00bb en su casa \u00ab, en esta capilla en la que deseamos que est\u00e9n a gusto y encuentren la presencia de Dios. Este lugar es para ellos, deben poder depositar su pesada carga, quedarse y rezar con nosotros.<\/p>\n<p>Observemos el modo c\u00f3mo Jes\u00fas est\u00e1 atento a las necesidades de los que se acercan a \u00e9l para escucharle y ser curados. Un d\u00eda, invita a la multitud a sentarse c\u00f3modamente y pide a sus disc\u00edpulos que les den de comer para que puedan continuar su camino. Otro ejemplo es el de la mujer que ten\u00eda hemorragias. Jes\u00fas se preocupa de todos los que se acercan a \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abHab\u00eda una mujer que padec\u00eda flujos de sangre desde hac\u00eda doce a\u00f1os. Hab\u00eda sufrido mucho a manos de los m\u00e9dicos y se hab\u00eda gastado en eso toda su fortuna; pero en vez de mejorar, se hab\u00eda puesto peor. Oy\u00f3 hablar de Jes\u00fas y, acerc\u00e1ndose por detr\u00e1s, entre la gente, le toc\u00f3 el manto, pensando: \u00abCon solo tocarle el manto curar\u00e9.\u00bb Inmediatamente se sec\u00f3 la fuente de sus hemorragias y not\u00f3 que su cuerpo estaba curado. Jes\u00fas, notando que hab\u00eda salido fuerza de \u00e9l, se volvi\u00f3 enseguida, en medio de la gente y preguntaba: \u00ab\u00bfQui\u00e9n me ha tocado el manto?\u00bb Los disc\u00edpulos le contestaban: \u00abVes c\u00f3mo te apretuja la gente y preguntas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n me ha tocado?\u00bb\u00bb El segu\u00eda mirando alrededor, para ver a la que hab\u00eda hecho esto. La mujer se acerc\u00f3 asustada y temblorosa, al comprender lo que le hab\u00eda ocurrido, se le ech\u00f3 a los pies y le confes\u00f3 toda la verdad. El le dice: \u00abHija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad\u00bb<\/i> (Mc 5, 25-34)<\/p>\n<p>Acercarse y tocar a Jes\u00fas no es un gesto indiferente. Vemos que Jes\u00fas quiere tener una relaci\u00f3n personal con esta mujer y por consiguiente, concederle un poco de tiempo, hablarle. Le ofrece toda su atenci\u00f3n, quiere que ella descubra su dignidad, que se encuentre a gusto con \u00e9l y pueda aceptar la curaci\u00f3n que quiere ofrecerle. Se acerca a \u00e9l, temerosa y temblando, pero El la tranquiliza dici\u00e9ndole: \u00abHija m\u00eda\u00bb y la env\u00eda \u00abVete en paz\u00bb.<\/p>\n<p>A ejemplo de Jes\u00fas, podemos acercarnos a los dem\u00e1s, tanto en sentido literal como en sentido figurado. Con frecuencia, en la Biblia, se dice que Jes\u00fas se acerca para tocar a alguien que est\u00e1 aislado de la comunidad, ya sea por enfermedad, por diferencia de religi\u00f3n o por el pecado. Desea que el otro sepa que se beneficia de su atenci\u00f3n y de su apoyo. Se lo muestra acerc\u00e1ndose literalmente a \u00e9l y aceptando ser tocado. Quiere que cada uno se sienta c\u00f3modo con El y cerca de \u00e9l. En su presencia todos son bienvenidos.<\/p>\n<h3><b>c) \u00abLa unci\u00f3n de aceite\u00bb: una acogida alegre<\/b><\/h3>\n<p>Hemos hablado ya de la manera c\u00f3mo pod\u00eda ser utilizado el aceite perfumado para acoger a una persona en su casa. Este perfume, no s\u00f3lo suaviza el aire que rodea al invitado sino que da un olor agradable a toda la sala y un aroma de alegr\u00eda al encuentro.<\/p>\n<p>Los peregrinos que vienen a este santuario forman parte de una comunidad cristiana m\u00e1s extendida y m\u00e1s amplia, y al venir aqu\u00ed, llegan a un lugar en el que se sienten en su casa. Que nuestra acogida alegre les haga percibir que son importantes para la Iglesia. Ninguna persona debe tener un estatuto particular pero los m\u00e1s pobres deben ser acogidos con mucha atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En sus cartas, Pablo afirma el gozo que siente en sus relaciones con sus comunidades y desea que ellas experimenten, mediante su presencia, la proximidad con el Se\u00f1or. Por ejemplo, cuando se dirige a los Filipenses y as\u00ed a nosotros hoy:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abQue vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Se\u00f1or est\u00e1 cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasi\u00f3n, en la oraci\u00f3n y en la s\u00faplica, con acci\u00f3n de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dio<\/i>s\u00bb. (Flp 4, 5-6)<\/p>\n<p>Cuando las personas vienen, deben percibir nuestra alegr\u00eda: el gozo que proviene del hecho de que somos felices en nuestra vocaci\u00f3n, la alegr\u00eda que proviene de nuestra confianza de que este lugar es un lugar sagrado en el que el Se\u00f1or est\u00e1 presente, y de nuestro entusiasmo en acogerles.<\/p>\n<h3><b>d) Una acogida que conduce a la curaci\u00f3n y a la reconciliaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p>Lo m\u00e1s importante es que nuestra acogida permita una invitaci\u00f3n a ser curado y a acercarse a Dios. Lo que la mujer pecadora experimenta al final de su encuentro con Jes\u00fas, es que El le da lo que quer\u00eda obtener: el perd\u00f3n y la ocasi\u00f3n de cambiar de vida. Es este el gran don que Jes\u00fas hace a esta mujer cuando lo acoge en su vida.<\/p>\n<p>\u00bfNo ser\u00eda maravilloso para nosotros difundir esta misma invitaci\u00f3n a las personas que vienen aqu\u00ed? \u00a1Si pudi\u00e9semos ofrecerles la posibilidad de ser perdonados de sus pecados, de cambiar de vida, de acercarse m\u00e1s a Dios! En la acogida que ofrecemos, \u00bfpodemos incluir estos elementos importantes? \u00a1Que luz podr\u00eda ser para estas personas! Depende de nosotros hacer la proposici\u00f3n de acercarse al Se\u00f1or gracias al Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n y de ellos depende responder. Recordemos como san Vicente y santa Luisa sab\u00edan animar a las Hermanas para que orientaran a los pobres hacia el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n present\u00e1ndoles los beneficios de este maravilloso don.<\/p>\n<h2><b>Conclusi\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>En esta exposici\u00f3n b\u00edblica, no quiero decir que el servicio de las personas que vienen a visitar el santuario sea siempre una experiencia agradable. Su trabajo no siempre es f\u00e1cil y su paciencia y buena voluntad pueden con frecuencia estar puestas a prueba.<\/p>\n<p>En cambio, quiero insistir verdaderamente en la importancia de este servicio. Mar\u00eda escogi\u00f3 revelarse a uno de los miembros de la Compa\u00f1\u00eda en esta Capilla: esto da un car\u00e1cter particular a este lugar y somos m\u00e1s directamente responsables de la difusi\u00f3n del mensaje. Por ello tenemos que estar preparados a acoger a nuestros hermanas y hermanas que vienen aqu\u00ed.<\/p>\n<p>En la intervenci\u00f3n que acabo de hacer, he sugerido dos ideas importantes relacionadas con la hospitalidad que tienen fundamentos b\u00edblicos. En primer lugar, acogiendo a los peregrinos, acogemos a los \u00ab\u00e1ngeles\u00bb, es decir, a la presencia del Se\u00f1or entre nosotros. Esto debe realizarse con fe y respeto. En segundo lugar, nuestra acogida debe ser personal, sincera y alegre. \u00a1Qui\u00e9n sabe lo que el Se\u00f1or quiere hacer en la vida de estas personas en este lugar y entre nosotros!<\/p>\n<p>Como Jes\u00fas y con la ayuda del Esp\u00edritu Santo, seamos siervos acogedores: \u00ab<i>Oh Mar\u00eda sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti\u00bb<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La importancia de la hospitalidad en las culturas que han dado lugar a nuestra Biblia judeo-cristiana es significativa. 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