{"id":118057,"date":"2015-05-25T06:03:27","date_gmt":"2015-05-25T04:03:27","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=118057"},"modified":"2015-05-25T06:03:27","modified_gmt":"2015-05-25T04:03:27","slug":"que-la-humildad-sea-nuestra-contrasena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/que-la-humildad-sea-nuestra-contrasena\/","title":{"rendered":"Que la humildad sea nuestra contrase\u00f1a"},"content":{"rendered":"<h2>La humildad cristiana<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/02\/humildad.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-118361\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/02\/humildad-236x300.jpg?resize=236%2C300\" alt=\"humildad\" width=\"236\" height=\"300\" \/><\/a>1) En cierta ocasi\u00f3n, un caballero dijo ante san Vicente que para \u00e9l la humil\u00addad no era sino <i>la forma con que la describen los fil\u00f3sofos: una modestia educa\u00ad<\/i><i>da, un recato honesto, una deferencia respetuosa, etc\u00e9tera. Pero, se\u00f1or, le dijeron, <\/i><i>\u00bfqui\u00e9n conoce mejor la naturaleza de las virtudes que nuestro Se\u00f1or? \u00bfQui\u00e9n <\/i><i>conoce mejor que \u00e9l la importancia de la humildad, la fuerza de atracci\u00f3n que <\/i><i>posee sobre las dem\u00e1s virtudes y que, sin ella, un cristiano queda despose\u00eddo de <\/i><i>los adornos de la gracia que deben acompa\u00f1arlo? <\/i>(XI, 491).<\/p>\n<p>2) He citado este texto para ver que la humildad contemplada s\u00f3lo desde la luz de la raz\u00f3n, no va m\u00e1s que all\u00e1 que lo que dicen los fil\u00f3sofos. La humildad puede ser contemplada desde puntos de vista diferentes. Adem\u00e1s del indicado, hay otro importante, contemplar la humildad desde la perspectiva psicol\u00f3gica. Desde esta perspectiva, se aconseja aceptar la humildad \u2014la terminolog\u00eda puede ser distinta\u2014 porque la pr\u00e1ctica oportuna de la humildad es sana. Mediante ella, se acepta uno mismo. De lo contrario, la persona que no se acepta como es, se expone a desequilibrios ps\u00edquicos, a una excesiva apreciaci\u00f3n de los propios valo\u00adres o a una deprimente desvaloraci\u00f3n de lo que es y tiene. En el primer caso, la persona vive en la falsedad del orgullo, incapaz de autocriticarse. En el segundo caso, la persona se puede hundir en un grave complejo de inferioridad. Nosotros vamos a tratar de la humildad en el sentido teol\u00f3gico con las oportunas alusiones a los otros aspectos.<\/p>\n<h2>Lo que entendemos por humildad<\/h2>\n<p>3) Etimol\u00f3gicamente, humildad viene de \u00abhumus\u00bb, es decir, de tierra, de lodo. El humus, en castellano, es el mantillo, el abono, el terreno apto para que plantas nazcan y crezcan. Conceptualmente, a la humildad se la define como virtud <i>que modera la tendencia desordenada a exagerar lo que uno es y vale, <\/i><i>propiciando<\/i><i> al mismo tiempo el justo conocimiento de lo que uno es y vale.<\/i><\/p>\n<p>4) Algunos autores consideran la humildad como la virtud que s\u00f3lo trata de poner delante de la propia conciencia la bajeza, defectos y limitaciones de la perso\u00adna. Hay que reconocer que esta visi\u00f3n, m\u00e1s bien negativa de la humildad, apa\u00adrece con frecuencia en la vida de los santos. Lo veremos al estudiar la humildad san Vicente. Sin embargo, no obstante esta visi\u00f3n negativa que los santos tuvie\u00adran de s\u00ed mismos, desarrollaron todos los valores de su persona, naturales y sobrenaturales, para mayor gloria de Dios y bien de los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<h2>Humildad en la Sagrada Escritura<\/h2>\n<p>5) Los sentimientos de humildad en los salmos, reflejo del sentir del pueblo Israel, son abundant\u00edsimos. La humildad es para el buen israelita la virtud que opone a la vanidad y, en niveles m\u00e1s profundos, a la soberbia (cf. Prov. 3, 7). La humildad se muestra viva en la historia de la salvaci\u00f3n. El pueblo de Israel reco\u00adci\u00f3 el poder de Dios, la supremac\u00eda y centralidad de Dios en su historia. Esta primac\u00eda de Dios era el fundamento del comportamiento del pueblo.<\/p>\n<p>6) En el Nuevo Testamento, las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas sobre la humildad y los ejemplos que de esta virtud trasmiti\u00f3, han hecho que la virtud de la humildad sea lo virtud profundamente cristiana. No ha habido seguidor de Jes\u00fas que no haya estimado la pr\u00e1ctica de la humildad, movido por el deseo de imitar a Jes\u00fas humil\u00adde, que lo fue hasta un grado dif\u00edcil de comprender, si no es desde la fe.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">a) Jes\u00fas vivi\u00f3 la humildad \u00absocial\u00bb, es decir, vivi\u00f3 dentro de un contexto social humilde, v.g. su familia. Prefiri\u00f3 tratar con los humildes: la mayor parte de la gente que lo sigui\u00f3 era humilde. La proveniencia social de sus disc\u00edpulos m\u00e1s afines era humilde: Se dirigi\u00f3 con su predicaci\u00f3n y gestos, con preferencia a los pobres, a los humildes por excelencia, y los proclam\u00f3 bienaventurados (cf. Mt 5, 4). Dio gracias al Padre porque su mensaje era bien captado por los humildes y sencillos, mientras que se lo ocultaba a los sabios de este mundo (cf. Mt 11, 25).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">b) Jes\u00fas se constituy\u00f3 maestro de humildad: <i>Aprended de m\u00ed que soy humil\u00ad<\/i><i>de&#8230; (Mt. <\/i>11, 1 1). <i>Quien se humilla, ser\u00e1 ensalzado y quien se ensalce, <\/i><i>ser\u00e1 <\/i><i>humillado <\/i>(Mt 23, 12; Lc 1 8,14). <i>Cuando seas invitado, si\u00e9ntate en <\/i><i>el \u00faltimo lugar&#8230;(Lc <\/i>1 4, 10). Dio ejemplo lavando los pies a sus disc\u00edpulos (cf. Jn 13). Pero, sobre todo, la gran humildad de Jes\u00fas consisti\u00f3 en estar pendiente de la voluntad del Padre en todo: <i>Padre, h\u00e1gase tu voluntad y <\/i><i>no la m\u00eda <\/i>(Lc 22, 41).<\/p>\n<p>7) San Pablo vio a Jes\u00fas profundamente humilde. San Pablo fue, sin duda, el que entendi\u00f3 la humildad de Jes\u00fas y el que mejor la ha expresado: <i>Siendo Dios, <\/i><i>se <\/i>hizo <i>hombre&#8230; siendo Se\u00f1or, se hizo esclavo&#8230; muri\u00f3, muerte en la Cruz <\/i>(Flp 2, 6). Aconsej\u00f3 tener los mismos sentimientos de Cristo humilde: <i>Tened los mismos sentimientos de Cristo, quien se anonad\u00f3 hasta la muerte&#8230; <\/i>(Flp. 2, 5-8). Puso de manifiesto distintas facetas de la humildad. La humildad se opone a la vanidad y a la soberbia (cf. Rom 12, 3. 16). La humildad permite reconocer que todo lo que uno tiene lo ha recibido de Dios (cf. 1 Cor. 4,7, 9). La humildad es para san Pablo fruto del Esp\u00edritu (cf. G\u00e1l 5,22). La humildad hace que la persona se d\u00e9 cuenta de que no puede nada por s\u00ed misma (cf. G\u00e1l 6,3). Para san Pablo, la humildad tiene tambi\u00e9n proyecci\u00f3n social. Adem\u00e1s de buscar los intereses de los otros, se pone en el \u00faltimo lugar (cf. Flp 2, 3; 1Cor 3,12).<\/p>\n<p>8) San Juan contempl\u00f3 a Jes\u00fas humillado, cuando lav\u00f3 los pies a sus disc\u00ed\u00adpulos: <i>Siendo vuestro Se\u00f1or&#8230; <\/i>(Jn 13, 14). Consider\u00f3 la virtud de la humildad como la creadora de la disponibilidad para el servicio: <i>Lo que he hecho con voso\u00ad<\/i><i>tros, siendo vuestro Se\u00f1or y Maestro, hacedlo vosotros tambi\u00e9n <\/i>(Jn 13, 15).<\/p>\n<p>9) San Pedro sac\u00f3 de la contemplaci\u00f3n de la humildad de Jes\u00fas la conclu\u00adsi\u00f3n de que el humilde busca m\u00e1s los intereses de los otros que los propios (cf. 1 Pe 32,8). San Pedro aconsej\u00f3 inspirarse mutuamente en la humildad: <i>Inspiraos mutuamente en la humildad, porque Dios resiste a los soberbios, pero a los humil\u00ad<\/i><i>des da su gracia. Humillaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios para que os <\/i><i>exalte en el tiempo oportuno <\/i>(1 Pe 5, 5-6).<\/p>\n<p>10) No podemos menos de pensar en la humildad de la Virgen Mar\u00eda, teniendo en cuenta, no s\u00f3lo el canto del Magn\u00edficat: <i>Mir\u00f3 la peque\u00f1ez de su <\/i><i>esclava&#8230;Derrib\u00f3 a los poderosos y ensalz\u00f3 a los humildes <\/i>(Lc 1, 52), sino la pre\u00adsencia de Mar\u00eda en la vida de Jes\u00fas y el papel humilde, desde el punto de vista social, que le toc\u00f3 desempe\u00f1ar principalmente en los momentos de la muerte de su Hijo.<\/p>\n<h2>La humildad en la doctrina de los te\u00f3logos cl\u00e1sicos<\/h2>\n<p>11) Los te\u00f3logos cl\u00e1sicos parten del concepto, anteriormente expuesto de humildad, es decir, es la virtud que modera la tendencia a exagerar lo que somos y la virtud que nos pone en la justa comprensi\u00f3n de nosotros mismos, pero a\u00f1a\u00adden un detalle importante e interesante, y es que ese conocimiento de nuestras limi\u00adtaciones tiene que estar referido a Dios. Santo Tom\u00e1s precisa este detalle: <i>la <\/i><i>humildad mira principalmente a la sujeci\u00f3n del hombre a Dios, por el cual se some\u00ad<\/i><i>te a los dem\u00e1s, humill\u00e1ndose ante ellos. <\/i>La raz\u00f3n que justifica el reconocimiento de nuestras carencias es porque as\u00ed conocemos mejor lo que es Dios, de tal mane\u00adra que todo lo bueno que tenemos no nos aparte de Dios (sentido negativo) y todo lo bueno que tenemos nos lleve m\u00e1s a Dios (sentido positivo). Si esta referencia a Dios no existe, dif\u00edcilmente podemos hablar de humildad cristiana.<\/p>\n<p>12) la importancia que la teolog\u00eda espiritual tradicional ha dado a esta virtud \u00adde la humildad es muy significativa. Lo mismo hay que decir, y con mayor raz\u00f3n, de la importancia pr\u00e1ctica que en la vida de los santos ha tenido la humildad. La raz\u00f3n es que la humildad remueve los obst\u00e1culos que impiden que Dios act\u00fae en nosotros. Por esta raz\u00f3n, la humildad es considerada como el \u00abfundamento negativo\u00bb de la perfecci\u00f3n cristiana, la que crea el espacio para que Dios otorgue sus dones. Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes (Sant, 6). Es admirable la abundancia de elogios que de la humildad encontramos en la Historia de la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>13) Entre las descripciones m\u00e1s famosas de la humildad es la de santa Teresa: \u00ad<i>Humildad es andar en verdad. <\/i>Santa Teresa escribi\u00f3: <i>Estaba considerando <\/i>por qu\u00e9 raz\u00f3n nuestro Se\u00f1or es tan amigo de la humildad y p\u00fasome delante, a mi parecer sin considerarlo, porque Dios es suma Verdad y la humildad es andar en verdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y nada; y quien esto no entiende, anda en mentira&#8230; Plegue a Dios, hermanas, nos haga merced de no salir jam\u00e1s de este propio conocimiento.<\/p>\n<p>14) Santa Teresa se inspir\u00f3 en lo que muchos autores espirituales ense\u00f1aban entonces. Por ejemplo, el P. Rodr\u00edguez, del que tanto gustaba san Vicente, describi\u00f3 as\u00ed la humildad: <i>Ama Dios tanto la humildad porque es muy amigo de la ver<\/i><i>dad, y la humildad es verdad, y la soberbia y presunci\u00f3n son mentira y enga\u00f1o\u2026 <\/i>Pues si quer\u00e9is andar en verdad y humildad, teneos por lo que sois. San Vicente, en una carta al P. Du Coudray, le dice: La verdad y la humildad se avie\u00adnen muy bien las dos juntas. En realidad, la relaci\u00f3n entre la humildad y la verdad viene de san Agust\u00edn quien dijo: La humildad se sit\u00faa en la verdad y no en la mentira. (PL, 44, 265).<\/p>\n<p>15) la relaci\u00f3n entre la verdad y la humildad es rica en consideraciones. Obliga a preguntarnos cu\u00e1l es \u00abnuestra verdad\u00bb, lo que nosotros somos de verdad, Ia verdad que es Dios, Jesucristo, los otros, etc. Entre las consecuencias m\u00e1s inmediatas de lo dicho anteriormente, est\u00e1 la de reconocer a Dios como origen de lo que somos y tenemos. San Vicente dijo a este respecto: Nosotros pertenecemos a Dios y no a nosotros. Es necesario, pues, vaciarnos de nosotros mismos para que \u00c9l nos llene, porque Dios no sufre el vac\u00edo. La humildad permite aceptar psi\u00adcol\u00f3gica y teologalmente que dependemos de Dios, reconocerlo como creador, reconocer su primac\u00eda. De lo dicho, se deduce que no somos menos cuando nos humillamos, sino m\u00e1s aut\u00e9nticos, m\u00e1s verdaderos, porque nos ponemos en la l\u00ednea de nuestro ser y en la l\u00ednea del ser de los otros.<\/p>\n<h2>\u00bfTiene valor el anonadamiento?<\/h2>\n<p>16) Se plantea la cuesti\u00f3n sobre el anonadamiento voluntario, propio de la virtud cristiana de la humildad. \u00bfEs correcto y humano el anonadamiento? \u00bfC\u00f3mo justificarlo? \u00bfPor qu\u00e9 tiene valor? La respuesta cristiana tiene que partir del com\u00adportamiento de Jes\u00fas. Cristo, seg\u00fan san Pablo, se anonad\u00f3. La humildad cristiana tiende a reproducir de alguna manera su anonadamiento de Cristo en toda su extensi\u00f3n y profundidad. Por eso, los santos se anonadaron, se rebajaron ante los dem\u00e1s voluntaria y libremente, o aceptaron el rebajamiento que les ven\u00eda de los otros porque quisieron imitar a Jes\u00fas y reproducir su anonadamiento. Para san Juan de la Cruz, el anonadamiento de Jes\u00fas tiene como fin el que resplandezca mejor la gloria de Dios.<\/p>\n<h2>Grados de humildad<\/h2>\n<p>17) Muchos fundadores han distinguido distintos grados de humildad. San Benito distingue doce grados de humildad. San Bernardo, tres. San Ignacio de Loyola y Olier, \u00e9ste contempor\u00e1neo de san Vicente, distinguen tambi\u00e9n otros tres grados. Si menciono estos grados es porque as\u00ed comprenderemos mejor los gra\u00addos que expone san Vicente y veremos que su doctrina estaba muy relacionada con la tradicional y en conformidad con la mentalidad de los hombres espirituales de entonces.<\/p>\n<h2>La humildad seg\u00fan san Vicente<\/h2>\n<h3><i>1. La actitud de san Vicente: <\/i><i>Soy un gran pecador&#8230;<\/i><\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/03\/Spiritual-Humility.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-118466\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/03\/Spiritual-Humility-197x300.jpg?resize=197%2C300\" alt=\"Spiritual-Humility\" width=\"197\" height=\"300\" \/><\/a>La lectura de los textos vicencianos sobre la humildad y la pr\u00e1ctica de la misma por el propio san Vicente sorprenden. No se llega a comprender las razones que san Vicente tuvo para humillarse de la manera que lo hizo, consider\u00e1ndose como <i>ignorante <\/i>(XI, 432, 579), <i>tonto, est\u00fapido, una bestia <\/i>pe (XI, 1 77- 1 78), <i>brib\u00f3n <\/i>(X, 235), <i>porquerizo <\/i>(II, 9,142), <i>ruin <\/i>(1, 422). No trat\u00f3 mejor a la Congregaci\u00f3n, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>19) \u00bfPor qu\u00e9 se comport\u00f3 as\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 este \u00abregusto\u00bb en humillarse y de rebajar todo lo suyo? No se puede dar una respuesta definitiva. Se pueden hacer hip\u00f3tesis: por la suma admiraci\u00f3n que el santo tuvo de la humildad del Hijo de Dios; porque as\u00ed evitaba todos los obst\u00e1culos a la acci\u00f3n de Dios, porque era la manera de frenar su orgullo ante el \u00e9xito de sus obras y ante la estima de su persona; por los otros muchos valores, personales, comunitarios y apost\u00f3licos que vio en la humildad.<\/p>\n<h3><i>2. El ejemplo de Jesucristo<\/i><\/h3>\n<p><i>Nos dej\u00f3 un monumento inmortal de las humillaciones de su persona divina, un <\/i><i>crucifijo, para que lo record\u00e1ramos como criminal y ajusticiado <\/i>(XI, 485\u2011486)<\/p>\n<p>20) La admiraci\u00f3n de san Vicente por la humildad de Jes\u00fas qued\u00f3 bien reflejada cuando dijo: <i>Si hubi\u00e9ramos hecho su anatom\u00eda&#8230;, habr\u00edamos encontrado sin <\/i><i>duda, que en el coraz\u00f3n adorable de Jes\u00fas que estaba all\u00ed especialmente grabada<\/i><i> la santa humildad y quiz\u00e1s, no creo que exagere al decirlo, con preferencia <\/i><i>sobre todas las dem\u00e1s virtudes <\/i>&#8230;(XI, 485-486) Para san Vicente, la vida de Jes\u00fas no fue sino una serie de ejercicios de humildad: <i>una humillaci\u00f3n continua, activa, <\/i>pasiva; \u00e9l la <i>am\u00f3 tanto, que no se apart\u00f3 nunca de ella en la tierra&#8230; despu\u00e9s de <\/i><i>su preciosa muerte, ya que nos dej\u00f3 como monumento inmortal de las humillaciones <\/i><i>de su persona divina, el crucifijo&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 te entregaste a ese envilecimiento <\/i><i>supremo? Porque conoc\u00edas la excelencia de las humillaciones y la malicia del <\/i><i>pecado contrario <\/i>(XI 486).<\/p>\n<h3>3. <i>La humildad y los grados de humildad seg\u00fan san Vicente<\/i><\/h3>\n<p>21) La humildad, seg\u00fan san Vicente, es la virtud eminentemente evang\u00e9lica. Jes\u00fas es el \u00fanico maestro. En la conferencia del 18 de abril de 1659, san Vicente se pregunt\u00f3: <i>\u00bfEn qu\u00e9 consiste la humildad? <\/i>Y respondi\u00f3: <i>En querer el desprecio, <\/i><i>en desear la humillaci\u00f3n, en alegrarse cuando nos vemos humillados, <\/i>por amor a <i>Jesucristo <\/i>(XI, 488).<\/p>\n<p>22) En las Reglas Comunes do los misioneros (II, 7) propuso tres grados o condiciones de la humildad:<\/p>\n<ul>\n<li><i>La primera es creerse con toda sinceridad merecedor del desprecio <\/i>de <i>los <\/i><i>dem\u00e1s;<\/i><\/li>\n<li><i>La segunda, alegrarnos de que los dem\u00e1s vean nuestras imperfecciones <\/i>y <i>por ello nos desprecien. <\/i><\/li>\n<li><i>La tercera, si el Se\u00f1or hace algo a trav\u00e9s de nosotros o en nosotros, ocul\u00ad<\/i><i>tarlo, si se puede, movidos por lo conciencia de nuestra nada. Si no se <\/i><i>puede, atribuirlo todo a la gracia de Dios y a los m\u00e9ritos de los otros.<\/i><\/li>\n<\/ul>\n<p>23) Ya dijimos que sorprende esta doctrina y que dif\u00edcilmente sintoniza con sensibilidad actual. Sin embargo, no se puede ser demasiado f\u00e1ciles en rechazarla. Al hombre de hoy, le falta la experiencia del Dios \u00abAbsoluto\u00bb y le sobra un poco de optimismo sobre s\u00ed mismo. San Vicente tuvo muy presente la dificultad de aceptar su doctrina (cf. XI, 488). Insisti\u00f3, sin embargo: <i>Estudi\u00e9monos bien, pero <\/i>bien: <i>no s\u00f3lo nos sentiremos peores que los dem\u00e1s hombres, sino peores que los dia<\/i><i>blos <\/i>(XI, 492). Y como si fuera poco a\u00f1adi\u00f3: <i>S\u00ed, despu\u00e9s de que nos hayamos ex<\/i><i>aminado sobre la corrupci\u00f3n de nuestra naturaleza, la ligereza de nuestro esp\u00edritu<\/i><i>, las tinieblas de nuestro entendimiento, el desorden de nuestra voluntad y la im<\/i><i>pureza de nuestros afectos veremos que todo es digno de desprecio <\/i>(XI, 491).<\/p>\n<h3><i>4. Valores de la humildad seg\u00fan san Vicente<\/i><\/h3>\n<p>24) Espigando entre los escritos de san Vicente se puede agavillar un buen haz de valores de la humildad. El aprecio extraordinario por esta virtud, el entusiasmo con que habl\u00f3 de ella y las much\u00edsimas veces que la propuso a los misione\u00adros, le permitieron exponer muchas facetas de la humildad. Es tarea ardua resu\u00admir todos los valores de la humildad, expuestos por san Vicente. Recojo algunos:<\/p>\n<ul>\n<li>El valor principal de la humildad es que mediante su pr\u00e1ctica se imita a nuestro Se\u00f1or que tuvo la humildad como \u00absu virtud\u00bb (cf. XI, 745).<\/li>\n<li>La humildad permite reconocer que todo bien viene de Dios y que Dios est\u00e1 en el origen de todo bien (cf.1, 235).<\/li>\n<li>La humildad hace reconocer las limitaciones, los pecadores y empuja a confiar en Dios (cf. III, 256).<\/li>\n<li>La humildad defiende de las tentaciones del orgullo, de la ambici\u00f3n y de la vanidad (cf. XI, 745).<\/li>\n<li>La humildad da paz al alma y a la comunidad (cf. XI, 409).<\/li>\n<li>La humildad es el fundamento de toda perfecci\u00f3n y el nudo de toda la vida espiritual (cf. RC II, 7).<\/li>\n<li>La humildad vac\u00eda al hombre de los obst\u00e1culos que se oponen a la acci\u00f3n de Dios (cf. XI, 207).<\/li>\n<li>Con la humildad se tienen todos los bienes y sin la humildad no se tiene ninguno y si se tienen, se perder\u00e1n (cf. RC II, 7).<\/li>\n<\/ul>\n<h3><i>5. La humildad comunitaria<\/i><\/h3>\n<p><i>Si somos verdaderos misioneros, hemos de estar&#8230; contentos de que nos ten\u00ad<\/i><i>gan por esp\u00edritus pobres <\/i>(XI, 745).<\/p>\n<p>25) Muchos fundadores han fomentado, no s\u00f3lo la humildad personal de sus seguidores, sino tambi\u00e9n la humildad comunitaria. San Ignacio de Loyola con\u00adsider\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas como la \u00abm\u00ednima Congregaci\u00f3n\u00bb. San Vicente, adem\u00e1s de tenerla por \u00abpeque\u00f1a\u00bb, describi\u00f3 con tonos m\u00e1s densos la necesidad de la humildad para la Congregaci\u00f3n: S\u00ed, <i>lo afirmo sin duda alguna, si somos ver\u00ad<\/i><i>daderos misioneros, hemos de estar todos y cada uno muy contentos de que nos <\/i><i>tengan por esp\u00edritus pobres y ruines, por personas sin virtud, que nos traten como <\/i><i>ignorantes, que nos injurien y desprecien, que reprochen nuestros defectos, que <\/i><i>digan que somos insoportables por nuestras miserias e imperfecciones <\/i>(XI, 745). La humildad debe ser la contrase\u00f1a de la Misi\u00f3n, como el credo es la de los cris\u00adtianos: <i>Pid\u00e1mosle que cuando nos pregunten sobre nuestra condici\u00f3n, nos permita decir: \u00abEs la humildad\u00bb. Que sea \u00e9sta nuestra virtud. Si se nos dice \u00ab\u00bfQui\u00e9n va?\u00bb, <\/i><i>\u00abLa humildad\u00bb. Que sea \u00e9sta nuestra contrase\u00f1a <\/i>(XI, 491).<\/p>\n<p>26) Otros muchos pasajes se pueden aducir para demostrar, no s\u00f3lo el con\u00adcepto que \u00e9l ten\u00eda de la Congregaci\u00f3n: <i>peque\u00f1os espigadores <\/i>(XI, 747), deshecho <i>del mundo <\/i>(XI, 698), <i>peque\u00f1o reba\u00f1o <\/i>(XI, 312), sino de c\u00f3mo la Congregaci\u00f3n debe ser humilde y alegrarse de sufrir humillaciones: <i>Los misioneros tienen que sentirse con\u00adtentos, no s\u00f3lo cuando encuentren alguna ocasi\u00f3n <\/i>de <i>desprecio&#8230;, sino tambi\u00e9n <\/i><i>cuando se desprecie a su Compa\u00f1\u00eda; \u00e9sa ser\u00e1 la se\u00f1al de que son verdaderos y humil\u00addes <\/i>(XI, 746). Si Pedro, Juan y Santiago deben ser humildes, tambi\u00e9n la Compa\u00f1\u00eda formada por Pedro, Juan y Santiago (cf. XI, 747). La intenci\u00f3n de san Vicente era clara, aunque desde la pura l\u00f3gica, el argumento no concluyera necesariamente, por\u00adque la comunidad es algo distinto de las individualidades que la componen.<\/p>\n<h3>6. <i>Valores apost\u00f3licos de la humildad, seg\u00fan san Vicente<\/i><\/h3>\n<p>27) En la doctrina y en la pr\u00e1ctica de la humildad seg\u00fan san Vicente hay mucho de ascesis, pero la verdadera justificaci\u00f3n est\u00e1 en el valor apost\u00f3lico de la humildad. Entre otros valores apost\u00f3licos de la humildad, resaltamos los siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li><i>El sentirse enviado y la apertura a la voluntad del que lo env\u00eda. <\/i>En este sentido, san Vicente expuso un bello pensamiento al P. Nacquard, escogi\u00addo para la misi\u00f3n de Madagascar. <i>Cuando uno es escogido para una <\/i><i>misi\u00f3n, s\u00f3lo la humildad es capaz de soportar esta gracia; el perfecto aban\u00ad<\/i><i>dono de todo lo que Vd. es y puede ser, con la exuberante confianza en su <\/i><i>soberano Creador <\/i>(III, 356).<\/li>\n<li><i>El desprendimiento y la aceptaci\u00f3n gozosa de lo que suceda. <\/i>As\u00ed escri\u00adbi\u00f3 san Vicente al P. Portail: <i>\u00a1Qu\u00e9 bueno es, padre, que se haya visto humi<\/i><i>llado, ante todo porque de ordinario es lo que sucede en todo progreso, y porque es \u00e9sa la suerte que nuestro Se\u00f1or prepara a aqu\u00e9llos de los que <\/i><i>desea servirse \u00fatilmente (I, <\/i>319). San Vicente a\u00f1adi\u00f3: D\u00e9monos al despre\u00adcio, a la verg\u00fcenza, a la ignominia, y rechacemos los honores, los aplau\u00adsos, la buena reputaci\u00f3n que se nos da y no hagamos nada que no sea para practicar la humildad. Trabajemos siempre humilde y respetuosamen\u00adte. Y a\u00f1adi\u00f3 m\u00e1s a\u00fan: Ten\u00edamos que morirnos de verg\u00fcenza si pretendemos un poco de reputaci\u00f3n por el servicio que damos a Dios, viendo a Jesucris\u00adto recompensado por sus trabajos con el oprobio y el pat\u00edbulo (cf. I, 319).<\/li>\n<li><i>La indiferencia que exige el apostolado, sobre todo, el comunitario. <\/i>No siempre se pueden escoger los colaboradores, los lugares, los m\u00e9todos, los medios, los pobres. El rechazo de algunos mandatos o ruegos por parte de los Superiores pueden tener origen en la carencia de alicientes personales o porque no responden a los propios planes.<\/li>\n<li><i>Anteponer siempre los intereses de Dios. <\/i>San Vicente fue muy claro en este sentido: <i>Los intereses de Dios son mucho m\u00e1s importantes que los inte\u00ad<\/i><i>reses de la Compa\u00f1\u00eda. La riqueza, el poder, la buena reputaci\u00f3n hacen <\/i><i>mucho da\u00f1o, <\/i>esto es lo que san Vicente dijo a santa Francisca Fremiot de Chantal y a\u00f1adi\u00f3: <i>\u00a1Si conociese nuestra ignorancia <\/i>y la <i>poca virtud que tenemos, tendr\u00eda una gran piedad de nosotros! (I, <\/i>561).<\/li>\n<\/ol>\n<h3>7. <i>Vicios contrarios a la humildad<\/i><\/h3>\n<p>28) Los vicios contrarios a la humildad son la soberbia y el orgullo que exaltan lo propio y hace que la persona se erija en hacedora del propio bien y despreciadora de los dem\u00e1s. La vanidad y jactancia son signos evidentes de que la persona se sobreestima y se considera autosuficiente. La vanidad y la jactancia son igualmente signos de que se reniega de la condici\u00f3n de criatura e intenta suplantar la primac\u00eda de Dios y de su dependencia.<\/p>\n<h3><i>8. Medios para practicar la humildad<\/i><\/h3>\n<p>29) Los valores de la humildad son patentes. Todos hablan bien \u2014dijo san Vicente\u2014 de esta virtud, todos la aman, aunque su pr\u00e1ctica resulte dif\u00edcil (cf. XI, 483-484). La experiencia ense\u00f1a que la vida cotidiana ofrece muchas ocasiones de practicar la humildad. Con frecuencia, experimentamos que el Se\u00f1or permite que tengamos tres o cuatro ocasiones diarias de practicar la humildad y de vez en cuando env\u00eda grandes ocasiones de humildad profundamente purificadoras. San Vicente, entre otros muchos medios, aconsej\u00f3 los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>hacer todos los d\u00edas alg\u00fan acto de humildad (cf. I, 236),<\/li>\n<li>confesar nuestras faltas, (cf. XI, 742),<\/li>\n<li>aceptar las correcciones (cf. RC X, 13, 14),<\/li>\n<li>ped\u00edrsela a Dios y a la Virgen, (cf. XI, 745),<\/li>\n<li>predicar a Cristo y no a nosotros (cf. XI, 339),<\/li>\n<li>meditar una vez al mes sobre la humildad (cf. XI, 109).<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Actualidad de la humildad vicenciana<\/h2>\n<p>30) La doctrina y pr\u00e1ctica vicenciana de la humildad suscitan varios inte\u00adrrogantes. Uno de ellos es el de su actualidad: \u00bfSon v\u00e1lidas la doctrina y la pr\u00e1c\u00adtica vicencianas, hoy? \u00bfsintonizan con la mentalidad actual? Veamos algunos aspectos.<\/p>\n<p>31) Los t\u00e9rminos obedecen al modo de pensar o de sentir. Las palabras son el veh\u00edculo de lo que pensamos y sentimos. Tenemos, pues, que saber los valores que est\u00e1n en el fondo del hombre de hoy, cu\u00e1l es su mentalidad, su cultura, enten\u00addiendo por cultura los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter\u00e9s, las l\u00edneas de pensamiento, las fuentes inspiradores y los modelos de la humanidad. En esta perspectiva, la humildad es un valor anticultural.<\/p>\n<p>32) Los valores que fundamentan la cultura actual son los siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">a) Secularismo que lleva consigo la ruptura con todo los trascendente y, por tanto, con todo lo que se relaciona con Dios. En un estudio reciente se afirma: <i>Una gran masa de gente vive sin Dios y no lo echa de menos, no advierte ninguna carencia grave en su vida. No les hace falta para nada en su vida diaria, no necesitan de Dios, se siente francamente c\u00f3moda sin <\/i>\u00c9l. De Dios, sencillamente, se pasa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">b) La libertad. El sentido de libertad es tan amplio y fuerte que no se admi\u00adte limitaci\u00f3n alguna a la decisi\u00f3n de la persona. El criterio prevalente es la persona individual, lo que ella cree, lo que ella piensa, lo que a ella le agrada, lo que a ella le parece. La norma moral es la misma persona. De ah\u00ed, el subjetivismo, el permisivismo y la amoralidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">c) La igualdad entre todos. Todos somos iguales. Nadie es superior al otro. Las desigualdades existentes son injustas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">d) La sobrevaloraci\u00f3n de la persona para evitar complejos de inferioridad y para que la persona se desarrolle al m\u00e1ximo, para que pueda triunfar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">e) La competencia como medio de triunfar en la vida, lo que lleva consigo el sentido de superar al otro, e ir por caminos \u00abeficaces\u00bb, aunque se atro\u00adpellen otros valores.<\/p>\n<p>33) Una simple comparaci\u00f3n de lo que hemos dicho de la humildad vicen\u00adciana con estos criterios fundamentales de la cultura actual, nos permite deducir lo dif\u00edcil que es para el hombre de hoy, aceptar la humildad, personal o comunitaria, como un valor digno de vivirse. Por otra parte, hay valores, como el respeto a la per\u00adsona, valoraci\u00f3n de la misma y la solidaridad que muy dif\u00edcilmente se pueden prac\u00adticar sin la humildad, no obstante ser valores bien aceptados por la cultura de hoy.<\/p>\n<p>34) La humildad, por ser en muchos de sus valores anticulturales, es una virtud de choque que interpolo al batid ,te de hoy en aspectos muy decisivos, como son la de\u00adpendencia de Dios, la prioridad del otro y el respeto a la dignidad de toda persona.<\/p>\n<p>35) La Iglesia, siempre fiel al Evangelio, no puede sucumbir ante la cultura ambiental. Ella debe evangelizar esta cultura. Es el gran reto que tiene la Iglesia. Pablo VI dijo: <i>La ruptura entre Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo, como lo fue en otras \u00e9pocas. De ah\u00ed, que haya que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelizaci\u00f3n de la cultura o m\u00e1s exac\u00adtamente de las culturas. <\/i>Y Juan Pablo II dice: <i>El di\u00e1logo entre la Iglesia con las culturas de nuestro tiempo es el terreno vital en el que se juega el destino de la Iglesia <\/i>y <i>el mundo durante este final del siglo XX.<\/i><\/p>\n<h2>La ense\u00f1anza de la Iglesia<\/h2>\n<p>36) En el magisterio eclesial, encontramos con frecuencia menciones refe\u00adrentes a la humildad. El Concilio Vaticano II pone de manifiesto la humildad de Cristo para asentar la humildad de la Iglesia. Como Cristo, la Iglesia debe predi\u00adcar la humildad y ser ejemplo de ella. La humildad es una virtud esencial para la Iglesia, para crear en ella el dinamismo de la conversi\u00f3n continua. La Iglesia santa tiene necesidad al mismo tiempo de la purificaci\u00f3n constante. Los obispos, los sacerdotes, los religiosos, los fieles tienen que ser humildes, por raz\u00f3n de su minis\u00adterio. La humildad es para los religiosos, una de las virtudes fundamentales: <i>Esta <\/i><i>servidumbre para con Dios debe fomentar en ellos el ejercicio de las virtudes, <\/i><i>sobre todo, de la humildad&#8230;., por la que se hacen part\u00edcipes del anonadamiento <\/i><i>de Cristo (Flp 2, 7-9) y de su vida y esp\u00edritu (Rom 8, 1-13). <\/i>Los fieles deben ser humildes para potenciar su colaboraci\u00f3n en la construcci\u00f3n del reino de Dios.<\/p>\n<h2>Las ense\u00f1anzas de los te\u00f3logos actuales<\/h2>\n<p>37) Todos los tratados cl\u00e1sicos de teolog\u00eda moral, as\u00ed como todos los tratados de espiritualidad, trataban de la humildad. El cambio de orientaci\u00f3n en las ense\u00ad\u00f1anzas de la teolog\u00eda moral ha hecho que ahora no se hable mucho de esta virtud. A veces, ni se la menciona en los \u00edndices anal\u00edticos\u00bb. Naturalmente, la ausencia del t\u00e9rmino no significa que los autores no tengan en cuenta el valor evang\u00e9lico de la humildad. Solamente significa que, dada la nueva estructuraci\u00f3n de sus tratados de teolog\u00eda moral, no la han tratado ampliamente. Casi lo mismo se puede decir de los tratados de vida espiritual. Los diccionarios de espiritualidad suelen traer explicacio\u00adnes de la humildad en el sentido hist\u00f3rico y, sobre todo, la humildad en la sagrada Escritura con alguna que otra consideraci\u00f3n referente a la actualidad de la humildad.<\/p>\n<h2>La humildad en el magisterio de la Compa\u00f1\u00eda<\/h2>\n<p>38) De la humildad, hay que decir lo mismo que de la sencillez. En la formaci\u00f3n espiritual del misionero y en la vivencia espiritual, la Congregaci\u00f3n ha tenido muy presente la doctrina y la pr\u00e1ctica de la humildad. Con relativa frecuencia, los Superiores Generales han apelado a la humildad como caracter\u00edstica del misionero vicenciano, pero no se ha estudiado en profundidad, hasta en los \u00faltimos tiempos, ni se han hecho grandes esfuerzos para actualizar los valores de la humildad.<\/p>\n<p>39) Las Constituciones en el art. 7 mencionan la humildad como una de las maneras de expresar el esp\u00edritu de la Congregaci\u00f3n. Hay que acudir a las Reglas Comunes y a las dem\u00e1s fuentes de la doctrina de san Vicente para conocer bien lo que es la humildad.<\/p>\n<h2>Valores actuales de la humildad<\/h2>\n<p>40) Entre los valores actuales de la humildad, podemos contar los siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li>Esta virtud permite al hombre reconocer su dependencia de Dios y su interdependencia de los dem\u00e1s. Le permite reconocerse como criatura de Dios y necesitado de los dem\u00e1s. La apertura, el di\u00e1logo, el respeto, el recibir, escuchar, hablar y el agradecimiento pueden ser formas muy actuales de humildad.<\/li>\n<li>La humildad hace ver al hombre que es pecador y lo sensibiliza ante pecado. Libera, por tanto, a la conciencia de no sentir el pecado, cuando el pecado, tanto el personal como el comunitario, es frecuente.<\/li>\n<li>La actividad misionera corre el riesgo de ser dominadora y autosuficiente, de cerrarse en las propias ideas y m\u00e9todos, de negar la colaboraci\u00f3n. La humildad hace que el misionero, al mismo tiempo que evangeliza, se deje evangelizar y que predique no su palabra, sino la palabra de Dios, asegurada por el magisterio de la Iglesia.<\/li>\n<li>En resumen, la humildad tiene hoy amplios espacios en los que se puede practicar: personal, comunitaria y eclesialmente, y de modos muy variados. El peligro est\u00e1 en la interpretaci\u00f3n incorrecta de humildad que puede dar origen a la pasividad, comodidad y anulamiento de los dones naturales y sobrenaturales recibidos de Dios.<\/li>\n<\/ol>\n<p>41) Lo virtud de la humildad choca con la mentalidad del mundo, de la cul\u00adtura actual y, por tanto, que reacciona ante \u00e9l de una manera o de otra. Puede ser una reacci\u00f3n de desprecio, de admiraci\u00f3n, de aceptaci\u00f3n y reflexi\u00f3n. Las pre\u00adguntas que surgen casi espont\u00e1neamente son: 1\u00aa. Los valores de la virtud cristiana de la humildad \u00bfson prof\u00e9ticos? 2\u00aa De los valores que contiene la humildad, \u00bfcu\u00e1l es el que m\u00e1s choca a la mentalidad actual? 3\u00aa \u00bfCu\u00e1l es el que m\u00e1s le conviene?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La humildad cristiana 1) En cierta ocasi\u00f3n, un caballero dijo ante san Vicente que para \u00e9l la humil\u00addad no era sino la forma con que la describen los fil\u00f3sofos: una modestia educa\u00adda, un recato honesto, &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/que-la-humildad-sea-nuestra-contrasena\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":118466,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[124,127,139,280],"class_list":["post-118057","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-du-coudray","tag-portail","tag-san-benito","tag-san-juan-de-la-cruz"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Que la humildad sea nuestra contrase\u00f1a - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/que-la-humildad-sea-nuestra-contrasena\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Que la humildad sea nuestra contrase\u00f1a - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La humildad cristiana 1) En cierta ocasi\u00f3n, un caballero dijo ante san Vicente que para \u00e9l la humil\u00addad no era sino la forma con que la describen los fil\u00f3sofos: una modestia educa\u00adda, un recato honesto, ... 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