{"id":116232,"date":"2018-10-14T08:36:46","date_gmt":"2018-10-14T06:36:46","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=116232"},"modified":"2018-10-02T12:48:40","modified_gmt":"2018-10-02T10:48:40","slug":"la-fe-de-san-vicente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-san-vicente\/","title":{"rendered":"La Fe de san Vicente"},"content":{"rendered":"<h2>I. San Vicente: un creyente<\/h2>\n<p>Para abordar cualquier tema referente a San Vicente, el m\u00e9todo m\u00e1s seguro siempre es el de volver a la experiencia y al recorrido del Fundador. Por temperamento y por formaci\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal fue siem\u00adpre un hombre que concedi\u00f3 gran importancia a la vida, al acontecimien\u00adto y a la experiencia. Es \u00e9sta pues, una de las principales caracter\u00edsticas de su espiritualidad. Veamos de nuevo, en primer lugar, el recorrido de Vicente y su itinerario hacia la fe.<\/p>\n<p>Como para todos nosotros, el medio familiar y el periodo de la infancia jugaron un gran papel en la existencia de Vicente de Pa\u00fal. Naci\u00f3 en una familia campesina, pobre, profunda y tradicionalmente cristiana. Lo mejor de su primera formaci\u00f3n cristiana, se lo debe, con toda certeza, a sus padres, sobre todo a su madre, a su familia y a su entorno.<\/p>\n<p>No se sabe pr\u00e1cticamente nada del estado y la vida de la parro\u00adquia de Pouy en esa \u00e9poca, pero es muy probable que fuera de la misa del domingo, la animaci\u00f3n pastoral estuviera al nivel de todas las peque\u00ad\u00f1as parroquias rurales de la regi\u00f3n, es decir, pr\u00e1cticamente inexistente. En particular, no habr\u00eda, sin duda, el catecismo organizado para los ni\u00f1os. Veremos que la catequizaci\u00f3n fue una innovaci\u00f3n y una de las grandes acciones organizadas por san Vicente en la iglesia de Francia, precisa\u00admente porque por donde quiera que pasaba, s\u00f3lo pod\u00eda constatar su inexis\u00adtencia o su mediocridad.<\/p>\n<p>Hasta los 14 a\u00f1os, el joven Vicente apenas recibi\u00f3 educaci\u00f3n cristiana, s\u00f3lo en su familia y en su entorno. Sin embargo esta educaci\u00f3n marc\u00f3 profundamente y para siempre su fe. Al no tener tiempo para desarrollarlo extensamente, perm\u00edtanme llamarles la atenci\u00f3n, sobre un aspecto particular de la fe de Vicente de Pa\u00fal, un aspecto m\u00e1s importante que de lo que de ordinario se cree. Vicente tuvo una fe rural, es decir, una fe orientada por el pensamiento de la Providencia, una fe sustentada en el evangelio (sobre todo en su parte rural: las par\u00e1bolas, por ejemplo), una fe sencilla \u00abno rebuscada\u00bb, como \u00e9l dec\u00eda; una fe pr\u00e1ctica y concreta, atra\u00eddo m\u00e1s por la vida que por las consideraciones intelectuales. Si tie\u00adnen tiempo, busquen estas pistas que yo hoy s\u00f3lo puedo evocar.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la fe de Vicente de Pa\u00fal que, en primer lugar se inicia y forma en su medio familiar y social, qued\u00f3 profundamente marcada en \u00e9l.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n vinieron nueve a\u00f1os de estudios, de 1595 a 1604, a\u00f1os tambi\u00e9n importantes. En el colegio de Dax, deb\u00eda ense\u00f1arse el catecis\u00admo, tanto m\u00e1s, cuando en la \u00e9poca no hab\u00eda apenas distinci\u00f3n entre la ins\u00adtrucci\u00f3n religiosa y los estudios profanos: se aprend\u00eda a leer y a recitar los libros de oraciones, se estudiaba la Historia sagrada y la vida de los Santos.<\/p>\n<p>Pero fueron sobre todo los a\u00f1os pasados en la Universidad de Toulouse los que permitieron a Vicente abordar seriamente la teolog\u00eda, tal y como se ense\u00f1aba en la \u00e9poca. Nuestro estudiante dej\u00f3 la Univer\u00adsidad con un diploma de Bachiller, lo que le daba derecho a ser docente. Subrayemos de paso el grado de formaci\u00f3n y cultura de Vicente de Paul, muy por encima de la media del clero de la \u00e9poca. Con verdad, \u00e9l se dec\u00eda: \u00abpobre escolar de cuarto\u00bb. Humildad gascona, dir\u00edamos&#8230; lo que parec\u00eda querer decir&#8230; \u00a1un poco de humildad y mucha fanfarronada!<\/p>\n<p>Se ha insistido mucho sobre la inteligencia pr\u00e1ctica y concreta de Vicente de Pa\u00fal, del que a veces se ha hecho una especie de cura de Ars anticipado&#8230; Pero es justo recordar que San Vicente hab\u00eda hecho unos estudios de muy buen nivel. Y, podemos pensar que estos estudios lo ayudaron eficazmente a estructurar su fe, incluso si al parecer no lo llevaron a rectificar su primer proyecto de vida.<\/p>\n<p>Durante sus estudios, Vicente atraves\u00f3 las diferentes etapas hacia la ordenaci\u00f3n sacerdotal: tonsura el 20 de diciembre de 1596, subdiacona\u00addo y diaconado en 1598, sacerdocio el 23 de septiembre de 1600. Estas experiencias han marcado ciertamente el itinerario de fe de Vicente de Pa\u00fal. Escribir\u00e1 un d\u00eda <i>\u00ab&#8230; si hubiera sabido lo que era, cuando tuve la temeridad de entrar en este estado, como lo <b>supe m\u00e1s<\/b> tarde, hubiera pre\u00adferido quedarme a labrar la tierra antes que comprometerme en un estado tan tremendo. Esto mismo es lo que les he dicho mil veces a las pobres gentes del campo, cuando para animarles a vivir contentos y como buenas personas les manifestaba que los consideraba felices en su condici\u00f3n. Efec\u00adtivamente, a medida que me voy haciendo m\u00e1s viejo, m\u00e1s me confirmo en estos sentimientos, ya que descubro cada d\u00eda lo lej\u00edsimos que estoy de aquella perfecci\u00f3n <b>en que deber\u00eda esta\u00bb<\/b>&#8230;<\/i> (Coste V, 540). Lo menos que se puede decir es que el joven estudiante de Toulouse, en 1600 no hab\u00eda tomado a\u00fan conciencia del sacramento y de la misi\u00f3n que recib\u00eda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los estudios en Toulouse, vino el per\u00edodo de los viajes; periodo mas bien movido, hasta el punto que a veces fue dif\u00edcil seguir a nuestro Vicente viajero, que corre para conseguir un buen retiro.<\/p>\n<p>A finales de 1608, lo encontramos en Paris. Se convierte enton\u00adces en el responsable de la distribuci\u00f3n de las limosnas en la corte de Margarita de Valois y atraviesa una primera prueba: es injustamente acusado de robo. Mucho m\u00e1s tarde, el Se\u00f1or Vicente recordar\u00e1 el penoso incidente y lo contar\u00e1 a los misioneros para terminar su relato diciendo<i>: \u00abMirad, Dios quiere a veces probar a las persona, y para ello permite que sucedan estas cosas\u00bb<\/i> (Coste X1-3, 230).<\/p>\n<p>Parece que en ese momento, Vicente comienza a reflexionar seriamente y m\u00e1s teniendo en cuenta que conoci\u00f3 a Pedro de B\u00e9ruile, fundador del Oratorio. B\u00e9rulle era un maestro espiritual impresionante, austero, profundo: Vicente se pone bajo su direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>La influencia de B\u00e9rulle en el desarrollo y la maduraci\u00f3n de la fe de Vicente de Pa\u00fal fueron importantes, incluso si despu\u00e9s de algunos a\u00f1os, el disc\u00edpulo prefiri\u00f3 distanciarse. La fe de Vicente fue provocada, sobre todo, en dos puntos: <b>Cristo y el sacerdocio<\/b>. En efecto. B\u00e9rulle y toda la escuela francesa de espiritualidad, por una parte insistieron mucho en una fe centrada en Jesucristo y por otra parte, en la dignidad del estado sacerdotal. Se adivina f\u00e1cilmente que este reciclaje teol\u00f3gico, sobre todo espiritual, llegaba en buen momento. Es entonces cuando Vicente de Pa\u00fal fue lanzado a la experiencia entusiasta de Clichy.<\/p>\n<p>Era ya sacerdote desde hac\u00eda doce a\u00f1os y pr\u00e1cticamente era la primera vez que se encontraba realmente ante una situaci\u00f3n pastoral. Fue un per\u00edodo extraordinario: \u00abTen\u00eda un pueblo tan bueno y tan obediente para hacer todo lo que le mandaba que, cuando les dije que vinieran a confesarse los primeros domingos de mes, no dejaron de hacerlo. Ven\u00edan y se confesaban, y cada d\u00eda iba viendo los progresos que realizaban sus almas. Esto me daba tanto consuelo y me sent\u00eda tan contento, que me dec\u00eda a m\u00ed mismo: \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 feliz soy por poder tener este pue\u00adblo!\u00bb. Y a\u00f1ad\u00eda: \u00abCreo que el Papa no es tan feliz como un p\u00e1rroco en medio de un pueblo que tiene un coraz\u00f3n tan bueno\u00bb. Y un d\u00eda el se\u00f1or cardenal de Retz me pregunt\u00f3: \u00bb \u00bfQu\u00e9 tal, padre? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 usted?\u00bb. Le dije: \u00abMonse\u00f1or: estoy tan contento que no soy capaz de explicarlo\u00bb. \u00bb \u00bfPor qu\u00e9?\u00bb. \u00abEs que tengo un pueblo tan bueno, tan obediente a cuanto le digo, que me parece que ni el Santo Padre ni su Eminencia son tan felices corno yo\u00bb. (Coste IX-1. 580).<\/p>\n<p>Este eco de felicidad es muy significativo en el itinerario espiri\u00adtual del Se\u00f1or Vicente. Vemos a un sacerdote resituado y reequilibrado en medio de un pueblo y una fe que se despierta con el contacto de la fe sencilla del pueblo.<\/p>\n<p>Sin embargo, Vicente a\u00fan no hab\u00eda abandonado su proyecto de una honrosa jubilaci\u00f3n. Despu\u00e9s de diecis\u00e9is meses en Clichy, entr\u00f3 como preceptor en la influyente familia de los Gondi. Fue como el d\u00eda y la noche. En efecto, la promoci\u00f3n fue indiscutible, pero a la actividad pas\u00adtoral tan consoladora, le sucedi\u00f3 una cierta ociosidad dorada. El contacto directo, cautivador y c\u00e1lido de un pueblo bueno, fue sustituido por las costumbres con clase de una gran familia y sobre todo, por la presencia acaparadora de la Se\u00f1ora de Gondi, sin duda generosa pero muy escru\u00adpulosa. Se comprende que Vicente en una tal situaci\u00f3n, se haya poco a poco deteriorado y asfixiado.<\/p>\n<p>Es entonces cuando pasa por una terrible crisis que alcanza lo esencial de su fe. Abelly, primer bi\u00f3grafo de San Vicente, nos dej\u00f3 al\u00adgunos detalles sobre esta prueba y adem\u00e1s sabemos que Vicente lleg\u00f3 incluso a no poder recitar el \u00abCredo\u00bb. M\u00e1s tarde \u00e9l mismo dir\u00e1 lo que podemos considerar como un recuerdo autobiogr\u00e1fico: \u00abEsto nos ense\u00f1a, de pasada, cuan peligroso es vivir en la ociosidad, tanto de cuerpo como de esp\u00edritu: pues, lo mismo que una tierra, por muy buena que sea, si se la deja durante alg\u00fan tiempo sin cultivar, enseguida produce cardos y abrojos, tambi\u00e9n nuestra alma, al estar largo tiempo en el descanso y la ociosidad, experimenta algunas pasiones y tentaciones que la incitan al mal.\u00bb (Coste XI-4, 726). Es sin duda un poco en este estado en el que se encontraba Vicente de Pa\u00fal en v\u00edsperas del c\u00e9lebre a\u00f1o 1617; el a\u00f1o&#8230; (Se puede decir y Vicente \u00e9l mismo lo sugiri\u00f3), el a\u00f1o de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>No vamos a volver sobre los acontecimientos ya conocidos de Gannes-Folleville y Ch\u00e1tillon-les-Dombes. Simplemente unos comenta\u00adr\u00edos, tocando por encima la historia.<\/p>\n<p>Los testimonios que poseemos sobre los dos acontecimientos y sus consecuencias, nos permiten seguir de modo bastante cercano el iti\u00adnerario psicol\u00f3gico y espiritual, durante esta etapa capital de la historia de la fe de Vicente de Paul.<\/p>\n<p>En Gannes, despu\u00e9s de la confesi\u00f3n del anciano, Vicente se nos muestra impresionado y desprevenido, como alguien que sale de una larga noche. Necesita un educador, un estimulador&#8230; Esta ser\u00e1 una esti\u00admuladora. En efecto, cuando Vicente evocar\u00e1 el acontecimiento de Gan\u00ad-nes-Folleville, siempre dar\u00e1 un lugar importante y de primer plano a la Se\u00f1ora de Gondi y podemos estar seguros que no fue s\u00f3lo por humildad.<\/p>\n<p>Fue la Se\u00f1ora de GONDI quien subray\u00f3 e interpret\u00f3 el aconte\u00adcimiento. Fue ella, quien, como buena escrupulosa, generaliz\u00f3 y drama\u00adtiz\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que acabamos de o\u00edr? Esto mismo les pasa sin duda a la mayor parte de estas gentes. Si este hombre que pasaba por hombre de bien, estaba en estado de condenaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00e1 con los dem\u00e1s que viven tan mal? \u00a1Ay, se\u00f1or Vicente, cu\u00e1ntas almas se pierden! \u00bfQu\u00e9 reme\u00addio podemos poner?\u00bb (Coste XI-4, 699). Fue ella tambi\u00e9n la que impuls\u00f3 a Vicente a predicar al d\u00eda siguiente, incluso le sugiri\u00f3 el tema de la predicaci\u00f3n; y fue ella quien pidi\u00f3 al Se\u00f1or Vicente que continuara la experiencia de pueblo en pueblo. Fue necesaria esta excitaci\u00f3n por parte de la Se\u00f1ora de Gondi para que Vicente reaccionara. Los textos lo afir\u00adman y psicol\u00f3gicamente se comprende muy bien. No olvidemos que Vicente acababa de salir de una crisis.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente Vicente predic\u00f3 y se sabe cual fue la reacci\u00f3n simple y masiva de la gente de Folleville, hasta el punto que tuvieron que llamar a los Reverendos Padres Jesuitas de Amiens para responder al inesperado n\u00famero de penitentes. Despu\u00e9s de la exaltaci\u00f3n providencial y determinante por parte de la Se\u00f1ora de Gondi, vemos pues el testimonio tan provocativo e irresistible del buen pueblo. Sin novelar, podemos pensar que en la tarde del 25 de enero de 1617, Vicente de Pa\u00fal encontr\u00f3 al menos un poco de gozo, como el que conoci\u00f3 en Clichy: \u00abla felicidad para un p\u00e1rroco en medio de un pueblo que tiene un coraz\u00f3n tan bueno\u00bb (Coste LX-I, 580).<\/p>\n<p>En los d\u00edas y los meses que siguieron, Vicente vivi\u00f3 de nuevo la experiencia de Folleville en otros pueblos y esto le hizo, sin duda, iniciar una profunda revisi\u00f3n de vida. \u00bfPod\u00eda continuar siendo preceptor en una gran familia, despu\u00e9s de haber vivido lo que acababa de vivir? A finales de julio, desapareci\u00f3 de casa de los Gondi. Una carta del Se\u00f1or de Gond, conocida por Abelly, muestra el asombro que provoca esta fuga: \u00a1Estoy muy sorprendido de que no haya dicho nada de su resoluci\u00f3n! huy\u00f3, lo que era prueba de una decisi\u00f3n, pero igualmente se\u00f1al de una cierta fragilidad y de una cierta desconfianza en si mismo. El Padre de B\u00e9rulle formaba parte del complot, ya que fue \u00e9l quien propuso a Vicente ir a Ch\u00e1tillon.<\/p>\n<p>Pasaron tres semanas cuando tuvo lugar el segundo aconteci\u00admiento. En esta nueva situaci\u00f3n, se mide todo el camino recorrido desde el 25 de enero. La estimuladora ya no estaba y Vicente reacciona solo y en el acto: esta vez es la hora de la Providencia.<\/p>\n<p>Observemos que una vez m\u00e1s, el buen pueblo jugar\u00e1 un papel determinante, por la acogida que hizo a la llamada de su nuevo p\u00e1rroco y por su espont\u00e1nea generosidad. La misma tarde del 20 de agosto de 1617, Vicente sac\u00f3 las lecciones del acontecimiento y pens\u00f3 sin duda, una vez m\u00e1s, en la felicidad de un p\u00e1rroco en medio de su pueblo.<\/p>\n<p>As\u00ed, el tiempo recorrido desde el 24 de enero al 20 de agosto de 1617, fue efectivamente el per\u00edodo clave de la historia de la fe del Se\u00f1or Vicente.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, el itinerario continuar\u00e1. Pero puede decirse que, desde 1617, la fisonom\u00eda espiritual de Vicente de Pa\u00fal estaba trazada y que los rasgos m\u00e1s importantes de su fe se hab\u00edan fijado. Estos rasgos de la fe de san Vicente, los reduciremos a cuatro: Cristo, el Evangelio, la Iglesia y el Acontecimiento.<\/p>\n<h3><b>1. <\/b><b>En primer lugar Cristo<\/b><\/h3>\n<p>Ya les he se\u00f1alado con motivo del encuentro de Vicente con al Padre de B\u00e9rulle, que el centrar la fe en Jesucristo fue una de las grandes ideas de la Escuela francesa. Aproximadamente conocemos los progra\u00admas y los m\u00e9todos de estudios en la Universidad de la \u00e9poca y podemos decir que probablemente no fue a su estancia en Toulouse a la que Vi\u00adcente debe su fe profundamente \u00abcristoc\u00e9ntrica\u00bb, como decimos hoy.<\/p>\n<p>Durante las sesiones, a veces bromeo respetuosamente con el Padre de B\u00e9rulle, autor de una \u00abVida de Jes\u00fas en el seno de su madre\u00bb. Esto no impide que reconozca con mucho gusto que el mismo y los dem\u00e1s maestros de la Escuela francesa prestaron a Vicente de Pa\u00fal y tambi\u00e9n a nosotros, un servicio incalculable.<\/p>\n<p>Desde finales de la Edad media, la fe y particularmente la fe del buen pueblo no llegaba a desprenderse de las mil pr\u00e1cticas, devociones, creencias y a veces, supersticiones de toda clase. En esta acumulaci\u00f3n inveros\u00edmil que pensaba ser una fe, el dogma, la moral y el culto se presentaban a menudo y se admit\u00edan, sin que hubiera recurrido a cual\u00adquier jerarqu\u00eda de valores ni a la m\u00ednima estructuraci\u00f3n. Saben ustedes que el protestantismo s\u00f3lo fue una reacci\u00f3n, podr\u00edamos decir normal, contra este estado de hecho.<\/p>\n<p>El concilio de Trento, en la mitad del siglo XVI, volvi\u00f3 a definir con energ\u00eda y con claridad, todo lo relativo a la proposici\u00f3n de la fe. Pero el Concilio y sus decisiones fueron reconocidas en Francia por los Esta\u00addos Generales, bastante tarde, es decir, 51 a\u00f1os despu\u00e9s del Concilio y como consecuencia su aplicaci\u00f3n fue muy lenta.<\/p>\n<p>La Escuela Francesa de espiritualidad tuvo, pues, el gran m\u00e9rito de centrar de nuevo la fe en el misterio del Hijo de Dios. Vicente de Pa\u00fal sobre este punto capital, fue un alumno muy concienzudo de la Escuela francesa. \u00abAcu\u00e9rdese, Se\u00f1or\u00bb, escrib\u00eda a uno de sus cohernanos, \u00abAcu\u00e9rdese, se\u00f1or, de que vivimos en Jesucristo por la muerte en Jesucristo, y que hemos de morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo, y qu\u00e9 nuestra vida tiene que estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo, y que, para morir como Jesucristo, hay que vivir como Jesucristo\u00bb. (Coste 1. 320).<\/p>\n<p>Esta frase que en realidad posee el balanceo de un himno, puede parecer un poco complicada. En cuatro o cinco l\u00edneas, el Se\u00f1or Vicente cita ocho veces el nombre de Jesucristo y esto me parece una imagen fiel del lugar que ocupaba Jesucristo en la fe de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Hab\u00eda, por fin, encontrado esta fe sencilla y viva; esta fe \u00abno rebuscada\u00bb. Desde entonces todo se organiza a partir del principio de que nuestra vida debe ser una continuaci\u00f3n de Jesucristo e imitaci\u00f3n de Je\u00adsucristo. Estos dos temas, vuelven sin cesar al pensamiento y a la acci\u00f3n de San Vicente.<\/p>\n<p>Pero si Vicente se revel\u00f3 as\u00ed un alumno brillante y entusiasta de la Escuela Francesa, fue mucho m\u00e1s lejos. La escuela presentaba una doctrina teol\u00f3gicamente s\u00f3lida, pero un poco et\u00e9rea y planetaria. Para darse cuenta de ello habr\u00eda que leer, por ejemplo, \u00abLas elevaciones de Jes\u00fas en sus principales estados y misterios\u00bb, de BERULI.E. \u00a1Son unas Elevaciones muy elevadas! \u00abY durante ese tiempo\u00bb, hubiera dicho Vicen\u00adte&#8230; \u00abel pobre pueblo muere de hambre y se condena\u00bb<\/p>\n<p>La fe de Vicente de Pa\u00fal en Jesucristo, fue definitivamente marca\u00adda por los acontecimientos de 1617. El Cristo que se revel\u00f3 en Gannes-\u00adFolleville y luego en Ch\u00e1tillon, fue como, no cesaba de decirlo, Cristo enviado por Dios para evangelizar y servir a los pobres: \u00abAs\u00ed pues, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, nuestro lote son los pobres, los pobres: Pauperibus evan\u00adgelizare misit me &#8211;Me ha enviado a evangelizar a los pobres\u2014. \u00a1Qu\u00e9 dicha, se\u00f1ores, qu\u00e9 dicha! \u00a1Hacer aquello por lo que nuestro Se\u00f1or vino del cielo a la tierra, y mediante lo cual nosotros iremos de la tierra al cielo! \u00a1Continuar la obra de Dios, que hu\u00eda de las ciudades y se iba al campo en busca de los pobres! En eso es en lo que nos ocupan nuestras reglas: ayu\u00addar a los pobres, nuestros amos y se\u00f1ores\u00bb. (Coste X1-3, 324).<\/p>\n<p>De este modo, Vicente de Pa\u00fal puso todas las riquezas indiscu\u00adtibles de B\u00e9rulle y de los grandes maestros espirituales en relaci\u00f3n con los pobres, con el peque\u00f1o pueblo de Dios. Quien estaba en el centro de su fe, era JESUCRISTO enviado para evangelizar a los pobres. Encon\u00adtramos ah\u00ed el rasgo fundamental de la fe de san Vicente: una adhesi\u00f3n a Jesucristo&#8230; a Jesucristo enviado a los pobres. Tendremos una ilustraci\u00f3n de ello al detenernos en el segundo trazo que caracteriza esta fe.<\/p>\n<h3>2<b>. El Evangelio<br \/>\n<\/b><\/h3>\n<p>Segun Abelly, un cohermano del Se\u00f1or Vicente dijo: \u00abEl Evan\u00adgelio era su libro y su espejo: en \u00e9l se miraba en toda ocasi\u00f3n, y cuando tenia alguna duda de c\u00f3mo deb\u00eda hacer una cosa para que fuera perfec\u00adtamente agradable a Dios, inmediatamente consideraba de qu\u00e9 modo habr\u00eda actuado Nuestro Se\u00f1or en una circunstancia parecida o bien, lo que hab\u00eda dicho de aquello, o lo que hab\u00eda expresado en sus m\u00e1ximas\u00bb.<\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal el Evangelio era el libro por excelencia de la fe, el libro que le permiti\u00f3 encontrar directamente y sobre todo de modo muy sencillo, el pensamiento y la voluntad de Jesucristo. Est\u00e1 claro que no es una actitud tan original, porque esta aproximaci\u00f3n del Evan\u00adgelio deber\u00eda ser la de todo cristiano. Pero Vicente, para alimentar su fe, ten\u00eda un modo particular de abordar el Evangelio. Ten\u00eda su clave, o m\u00e1s bien, sus claves de lectura. Cuando entraba en el Evangelio, lo hac\u00eda siempre por dos puertas: Lucas 4, 18 y Mateo 25, 31.<\/p>\n<p>Lucas 4, 18 es un texto que he citado a menudo. Es el pasaje del Evangelio en el que en el comienzo de su vida p\u00fablica. JESUS se aplica a \u00e9l mismo las palabras del profeta Isa\u00edas: \u00abEl Se\u00f1or me ha enviado a anunciar el Evangelio a los Pobres\u00bb, Para Vicente de Pa\u00fal, este texto era la explicaci\u00f3n base de todo el Evangelio. Y cuando leemos los textos vicencianos, se tiene la impresi\u00f3n de que cada vez que Vicente aborda el Evangelio, considera que eso que est\u00e1 dicho y escrito viene de Jesucristo, el Enviado a los Pobres. Esto supone que su lectura del Evangelio es esa, ni de los exegetas, ni de los te\u00f3logos, ni de B\u00e9rulle. Es la lectura de un misionero: de un misionero que no cesa de pensar en los pobres y que interpreta cada pasaje evang\u00e9lico, en funci\u00f3n del anuncio a los pobres. Puedo asegurarles que si ustedes comparan el enfoque vicenciano del Evangelio y el de otros maestros espirituales (Escuela francesa, San Ig\u00adnacio, San Francisco de Sales), r\u00e1pidamente ver\u00e1n en San Vicente, esta lectura selectiva y orientada as\u00ed.<\/p>\n<p>La segunda clave de lectura, Mateo XXV, 31, no hace m\u00e1s que acentuar este aspecto de la fe de San Vicente. Es la evocaci\u00f3n del Juicio final realizado por Cristo: tuve hambre y me disteis de comer; estaba enfermo o en la c\u00e1rcel y me visitasteis: extranjero y me acogisteis. Es para ustedes, Hijas de la Caridad, el texto evang\u00e9lico de base. Es su clave particular mientras que Lucas 4. 18, seria m\u00e1s bien la clave de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. \u00bfLo ven? el Se\u00f1or Vicente pens\u00f3 en todo.<\/p>\n<p>No quisiera alargarme. S\u00f3lo nos queda recordar dos aspectos importantes de la fe de san Vicente. Perm\u00edtanme, sin embargo, que insista sobre esta lectura vicenciana del Evangelio, porque es muy significativa en la fe de san Vicente. Hoy en d\u00eda, los especialistas en diet\u00e9tica suelen decir: \u00abDime lo que comes y te dir\u00e9 quien eres\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n com\u00adporta sin duda, cierta parte de verdad, ser\u00eda s\u00f3lo si lo acogemos compa\u00adrando nuestras sociedades de consumo y los pa\u00edses subdesarrollados. Pero en lo relativo a la fe, se comprende f\u00e1cilmente que nuestro g\u00e9nero de alimentaci\u00f3n es psicol\u00f3gica, sociol\u00f3gica y espiritualmente determinante. Y es cierto que conociendo la constante con la que el Se\u00f1or Vicente le\u00eda y meditaba cada d\u00eda el Evangelio para alimentarse hasta saciarse, pode\u00admos sin dificultad hacemos una idea de lo que fue.<\/p>\n<h3><b>3. La Iglesia<br \/>\n<\/b><\/h3>\n<p>Hay que recordar el itinerario que hemos hecho antes y sobre todo de los diecisiete primeros a\u00f1os de sacerdocio tal y como fueron vividos por Vicente. Durante esos a\u00f1os, s\u00f3lo conoci\u00f3 tres periodos de gozo pastoral: Clichy, Folleville, Ch\u00e1tillon. Y en cada una de estas cir\u00adcunstancias, esta alegr\u00eda le fue proporcionada por un buen pueblo. De la Iglesia, Vicente hab\u00eda tenido en primer lugar, durante catorce a\u00f1os en Pouy, una idea tradicional y sin duda un poco lejana. Luego, en 1595, es cierto que la concibi\u00f3 como una realidad sobrenatural pero sobre todo como un organismo jer\u00e1rquico. En este per\u00edodo, pensaba en su ascenso. (Cf. \u00a1El viaje a Burdeos en 160411.<\/p>\n<p>En Clichy, Vicente comenz\u00f3 a tener la experiencia de una reali\u00addad m\u00e1s profunda: la realidad del pueblo de Dios. Vimos como Folleville y Ch\u00e1tillon lo llevaron a profundizar definitivamente en esta experiencia. Es cierto que la dimensi\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia conserv\u00f3 para \u00e9l su entero valor y Dios sabe, si luego lo tuvo en cuenta. Pero la jerarqu\u00eda no estaba considerada por \u00e9l como un t\u00e9rmino, sino como un medio puesto al servicio del pueblo de Dios y en el coraz\u00f3n del pueblo de Dios, prin\u00adcipalmente al servicio de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Como en otros \u00e1mbitos, la eclesiolog\u00eda de Vicente de Pa\u00fal, es decir el concepto que \u00e9l ten\u00eda de la Iglesia, era sorprendentemente moderna, cercana incluso, a algunos textos del Concilio Vaticano II. Para no alargarme demasiado, s\u00f3lo las remito a dos hechos: el primero est\u00e1 rela\u00adtado en Coste X1-4, 727-730, donde se cuenta la conversi\u00f3n de un hereje. El episodio tuvo lugar en el a\u00f1o 1620. El Se\u00f1or Vicente, de regreso a casa de los Gondi, desde 1617 predicaba misi\u00f3n tras misi\u00f3n en los pueblos de la familia. Se encontraba en Marchais, en la Aisne, donde preparaba una misi\u00f3n que deb\u00eda predicarse al a\u00f1o siguiente. Un protestante lo increp\u00f3, declarando que la Iglesia de Roma no era ciertamente la Iglesia fundada por Jesucristo, por la sencilla raz\u00f3n de que no se preocupaba de la evangelizaci\u00f3n de los pobres. Se comprende sin dificultad que esta discusi\u00f3n toc\u00f3 al punto sensible de Vicente: no dej\u00f3 de so\u00f1ar con ello.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, cuando Vicente predic\u00f3 la Misi\u00f3n, el protestan\u00adte particip\u00f3 en ella y se convirti\u00f3 tras haber constatado con sus propios ojos, que esa era verdaderamente una evangelizaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s significativo del acontecimiento se encuentra sin duda en la conclusi\u00f3n que el Se\u00f1or Vicente saca de ello: \u00bb \u00a1Qu\u00e9 dicha para noso\u00adtros los misioneros, poder demostrar que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a su Iglesia, trabajando como trabajamos por la instrucci\u00f3n y la santificaci\u00f3n de los pobres!\u00bb (Coste XI-4. 730). Esta frase es para examinar y meditar si queremos entender la idea que San Vicente se hac\u00eda de la Iglesia: la evangelizaci\u00f3n de los pobres es un signo de la autenticidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>El segundo hecho al que quiero remitirles fue un serm\u00f3n de Bossuet, cuya inspiraci\u00f3n la obtuvo de San Vicente cuando ten\u00eda 79 a\u00f1os. Este serm\u00f3n pronunciado ante la Corte Real, llevaba por t\u00edtulo: De la eminente dignidad de los pobres. Me contentar\u00e9 con citarles un pasaje que traduce bien, creo yo, a trav\u00e9s de las palabras de Bossuet, el pensa\u00admiento profundo de san Vicente y la idea que \u00e9l se hizo de la Iglesia: \u00abla Iglesia de Jesucristo es verdaderamente la ciudad de los pobres. Los ricos, no temo decirlo, no est\u00e1n admitidos en ella, en calidad de ricos sino por tolerancia. Venid pues los ricos, la puerta de la Iglesia os est\u00e1 abierta, pero se os abre a favor de los pobres y con la condici\u00f3n de servirles. Es por amor a sus hijos por lo que Dios permite la entrada a los extranje\u00adros&#8230; Los ricos son extranjeros, pero el servicio de los pobres los natu\u00adraliza&#8230; Ricos del siglo, tomad todos los soberbios t\u00edtulos que quer\u00e1is, los podr\u00e9is llevar en el mundo, pero en la Iglesia de Jesucristo, sois solamente los servidores de los pobres&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>La fe de San Vicente fue la fe de una Iglesia. Ciudad de los pobres y Sierva de los pobres, como lo record\u00f3 el Vaticano II. Las Con\u00adferencias de los martes, los seminarios y la acci\u00f3n del Se\u00f1or Vicente durante diez a\u00f1os en el seno del Consejo de Conciencia, tuvieron sobre todo por objetivo el nombramiento de los obispos, formar a sacerdotes y laicos capaces de revelar cada vez m\u00e1s a la Iglesia como la ciudad de los Pobres.<\/p>\n<h3><b>4. El acontecimiento<br \/>\n<\/b><\/h3>\n<p>Es el \u00faltimo trazo caracter\u00edstico de la fe de Vicente respecto al que hemos de volver a su experiencia y a su itinerario. Su temperamento como sus ra\u00edces campesinas y gasconas, lo llevaban a convertirse en un hombre concreto e incluso pragm\u00e1tico. Pero principalmente fueron sus experiencias espirituales las que lo llevaron a considerar el acontecimien\u00adto como portador de mensaje y como presencia de Jesucristo.<\/p>\n<p>Este fue especialmente el caso de Gannes-Folleville y Ch\u00e1tillon. En estas dos circunstancias, el mismo afirm\u00f3 que tuvo la certeza de haber encontrado a Dios. Tuvo ocasi\u00f3n de decir muchas veces: \u00abNo era yo&#8230; fue Dios\u00bb. De este modo todos los acontecimientos, sobre todo los que ten\u00edan relaci\u00f3n con los pobres, eran para Vicente mensajes y signos de fe.<\/p>\n<p>As\u00ed fue por ejemplo en Marchais, donde espont\u00e1neamente, Vi\u00adcente descodific\u00f3 el mensaje y sac\u00f3 una conclusi\u00f3n. Podr\u00eda citar cantidad de ejemplos: los encuentros con Luisa de Marillac, Margarita Naseau, con el Obispo de Beauvai (para los Ordenandos) o los inicios de la obra de los Ni\u00f1os exp\u00f3sitos, los acontecimientos que se desarrollaron en Madagascar, o en Polonia,&#8230; en todas estas ocasiones. Vicente le\u00eda tanto el acontecimiento como el Evangelio y tanto como el Evangelio, el acon\u00adtecimiento iluminaba y alimentaba su fe. Este fue un aspecto muy moder\u00adno de la fe de san Vicente.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del Vaticano II, se habl\u00f3 mucho de los signos de los tiempos. Sin haber empleado estos t\u00e9rminos, Vicente de Paul fue un maestro de lectura en la materia.<\/p>\n<p>Tendr\u00edamos que tener tiempo para retomar aqu\u00ed las repeticiones de oraci\u00f3n que ligaran en los Tomos XI\/3 y XI\/4 de Coste. Estas repe\u00adticiones de oraci\u00f3n, que fueron una invenci\u00f3n del Se\u00f1or Vicente tienen, en efecto, entre otras ventajas, el de hacemos penetrar en la oraci\u00f3n del Se\u00f1or Vicente: evidentemente, un tiempo muy fuerte de su vida de fe. Ahora bien, esta oraci\u00f3n nos aparece como un di\u00e1logo intimo, en una plaza p\u00fablica llena de gente. Di\u00e1logo con Jesucristo, constantemente presente, pero en un lugar invadido por la Misi\u00f3n de Polonia o la peste de C\u00e9nes o los dramas de Madagascar o los pobres del mundo. El Se\u00f1or Vicente, con Cristo y la Comunidad evocaba los acontecimientos, busca\u00adba su sentido y la lecci\u00f3n providencial que llevaban en s\u00ed, con miras a vivirlos mejor. Sin duda es en estas repeticiones de oraci\u00f3n donde pode\u00admos encontrar la mejor ilustraci\u00f3n, del lugar que la fe de san Vicente reservaba al acontecimiento.<\/p>\n<p>Abrevio y termino&#8230; hemos evocado a Vicente de Pa\u00fal el creyente a lo largo de su itinerario, a trav\u00e9s de los trazos esenciales y los pilares de SU FE: Jesucristo, el Evangelio, la Iglesia y el Acontecimiento. Lo m\u00e1s impresionante en todo esto, tal vez es en definitiva, la sencillez y la unidad. Todo, en efecto, parece coherente; todo parece din\u00e1mico en el sentido fuerte del t\u00e9rmino: lo que lleva a la acci\u00f3n y al compromiso. La contemplaci\u00f3n de JESUCRISTO es contemplaci\u00f3n del Enviado a los pobres; es pues una contemplaci\u00f3n que debe orientarnos irresistiblemente hacia los pobres. AL EVANGELIO, se entra por las dos puertas vicencianas y cuando las hemos cruzado se nos env\u00eda de nuevo hacia los pobres. LA IGLESIA es la Ciudad de los Pobres. Por \u00faltimo EL ACONTECIMIENTO es Polonia, todas las Polonias; es Madagascar y todos los Madagascar; es hoy, el encuentro diario con tantos pobres.<\/p>\n<p>En definitiva, la mejor definici\u00f3n de la fe de San Vicente parece habernos sido dada por el famoso \u00abDejar a Dios por Dios\u00bb, el movimien\u00adto perpetuo entre Jesucristo y el pobre. Seguramente es la experiencia de fe fundamental que nos propone san Vicente.<\/p>\n<h2><b>II. <\/b><b>Educador y animador de la Fe<\/b><\/h2>\n<p>A decir verdad, solamente este terna apasionante es un mundo. Engloba pr\u00e1cticamente toda la actividad de san Vicente, porque incluso si se insiste m\u00e1s sobre el aspecto caritativo y social de su acci\u00f3n, sobre sus innumerables empresas, su objetivo primero fue siempre el anuncio del evangelio a los pobres. No hay nada fundado ni nada iniciado que no haya sido evangelizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n el tema que abordamos es pr\u00e1ctica\u00admente inagotable. Me perdonar\u00e1n si, finalmente, me detengo en unos grandes rasgos y algunas pistas de b\u00fasqueda y reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin retomar el ilimitado espiritual de San Vicente, veamos al menos que los dos acontecimientos determinantes del a\u00f1o 1617, justamente han sido unas situaciones en las que Vicente de Pa\u00fal se revel\u00f3 y sobre todo se revel\u00f3 a s\u00ed mismo, como educador y animador de la fe. En uno y otro caso, provoc\u00f3 a su entorno anunciando el evangelio y poniendo este anuncio en relaci\u00f3n concreta con un hecho de vida: con la vida.<\/p>\n<p>De este punto de vista, la conversi\u00f3n del Se\u00f1or Vicente se presenta un poco como la llamada de los profetas en el Antiguo Testamento y como la vocaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles en el Nuevo. \u00abDesde ahora, ser\u00e1s pescador de hombres\u00bb, dijo JESUS a Sim\u00f3n Pedro&#8230; \u00abDesde ahora ser\u00e1s mi misionera, siguiendo a Jesucristo, evangelizador de los pobres\u00bb&#8230; Es lo que Vicente entendi\u00f3 y progresivamente comprendi\u00f3, entre el 25 de enero y el 20 de agosto de 1617. As\u00ed ser educador y animador de la fe fue sencilla\u00admente LA MISI\u00d3N de Vicente de Pa\u00fal. \u00bfC\u00f3mo desempe\u00f1\u00f3 esta misi\u00f3n?<\/p>\n<p>En primer lugar no hay que olvidar que Vicente de Pa\u00fal vivi\u00f3 en una \u00e9poca y una civilizaci\u00f3n de cristiandad. Problemas de la increencia y del ate\u00edsmo pr\u00e1cticamente no exist\u00edan. Esto nos obliga tambi\u00e9n a una seria gimnasia mental y pastoral para trasladar y traducir hoy, lo que Vicente vivi\u00f3 y realiz\u00f3 en un mundo muy diferente del nuestro.<\/p>\n<p>La Iglesia tuvo dos grandes problemas: por un lado el Protestan\u00adtismo (\u00a1ven\u00edamos apenas de salir de las guerras de religi\u00f3n!) y por otra parte la ignorancia de la mayor\u00eda de los creyentes: ignorancia de la que el Se\u00f1or Vicente culpa severamente a los sacerdotes: \u00ab\u00a1Si, Se\u00f1or, somos nosotros quienes hemos provocado tu c\u00f3lera: s\u00ed, son los cl\u00e9rigos y los que aspiran al estado eclesi\u00e1stico: son los subdi\u00e1conos, son los di\u00e1conos, son los sacerdotes, nosotros los sacerdotes, los que hemos causado esta ruina en la Iglesia!\u00bb<\/p>\n<p>Referente al Protestantismo, digamos sencillamente que la acti\u00adtud pastoral del Se\u00f1or Vicente fue mucho m\u00e1s abierta y m\u00e1s ecum\u00e9nica que la de la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos (cf. Coste 1, 454-457. VIII. l67-16S y XI-4. 727-730). Pero no podemos abordar hoy esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>De todos modos, la acci\u00f3n misionera del Se\u00f1or Vicente no se dirig\u00eda m\u00e1s que a los creyentes y m\u00e1s exactamente a los bautizados sim\u00adpatizantes y esto hasta el d\u00eda en que enviar\u00e1 a sus misioneros m\u00e1s all\u00e1 de los mares, a Africa del Norte, luego a Madagascar. Educador y animador de su fe, Vicente estaba sobre todo para las pobres gentes, bautizadas pero ignorando lo esencial de su fe. \u00bfC\u00f3mo lo hizo? Retengamos cuatro medios que enumerar\u00e9 sin pensar, en cualquier orden de importancia: la predicaci\u00f3n, la catequesis, el servicio, el testimonio.<\/p>\n<h3><b>1. La predicaci\u00f3n<br \/>\n<\/b><\/h3>\n<p>Este no es, tal vez, el medio que m\u00e1s les interese. A este respec\u00adto, ustedes son m\u00e1s bien usuarias&#8230;esperando, estoy seguro, ser dignas practicantes. Pero comprender\u00e1n f\u00e1cilmente que es imposible hablar del despertar y de la animaci\u00f3n de la fe de San Vicente sin tener en cuenta su predicaci\u00f3n. Saben que fue precisamente por medio de la predicaci\u00f3n en 1617, como Vicente de Pa\u00fal se manifest\u00f3 en primer lugar educador y animador de la fe.<\/p>\n<p>Indiscutiblemente, Vicente deb\u00eda estar muy dotado para la palabra. El \u00e9xito (\u00e9l mismo utiliza esta palabra en Coste X1-4, 698-700) que sancio\u00adna sus intervenciones en Folleville y en Ch\u00e1tillon es la prueba de ello y si quieren hacerse una peque\u00f1a idea de su talento, pueden leer o releer en voz alta, si es posible, algunos pasajes de sus conferencias. Por ejemplo, en Coste XI-3 397: \u00bb \u00bfPero, qui\u00e9nes ser\u00e1n los que intenten disuadimos de es\u00adtos bienes que hemos comenzado? Ser\u00e1n esp\u00edritus libertinos, libertinos, libertinos, que s\u00f3lo piensan en divertirse y, con tal que haya de comer, no se preocupan de nada m\u00e1s&#8230;\u00bb O en Coste X1-1., 535, con los retratos a la moda de La Bruyere: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo! Ha habido algunos en la Compa\u00f1\u00eda que, al no poder estudiar despu\u00e9s de sus a\u00f1os de seminario todo lo que ellos esperaban, han empezado a murmurar, a quejarse y con un disgusto tan grande que daba l\u00e1stima. Pero, Se\u00f1or, pero hermano, \u00bfno ha venido usted aqu\u00ed para hacer la voluntad de Dios y no la suya, para obedecer y no para estudiar? Pues bien, no estudiar\u00e1. Ese hijo de su esp\u00edritu lo tiene atado, esa afici\u00f3n desordenada de su esp\u00edritu lo tiene cautivo; vaya, aprenda a ser li\u00adbre e indiferente; que sea \u00e9sa su lecci\u00f3n&#8230; Otros tienen la pasi\u00f3n de orde\u00adnarse de sacerdotes antes de tiempo; otros, de predicar, de discutir, de te\u00adner una ocupaci\u00f3n, de ir y venir; hay pocos que no tengan a su Isaac metiendo; pero hay que deshacerse de \u00e9l, hay que vaciar nuestro coraz\u00f3n de cualquier otro amor que no sea el de Dios y cualquier otra voluntad qu\u00e9 no sea la de la obediencia\u00bb. Y a\u00fan, en Coste X. 943: \u00abBien, se\u00f1oras, la compasi\u00f3n y la caridad les han hecho adoptar a estas criaturitas corno hijos suyos: ustedes han sido sus madres seg\u00fan la gracia desde que los abando\u00adnaron sus madres seg\u00fan la naturaleza; vean si ahora ustedes quieren tam\u00adbi\u00e9n abandonarlas. Dejen ahora de ser sus madres para conventirse en sus jueces; su vida y su muerte est\u00e1n en sus manos; voy a recoger ahora sus votos y sus opiniones; va siendo hora de que pronuncien ustedes su sen\u00adtencia y de que todos sepamos si no quieren tener misericordia con ellos. Si siguen ustedes ofreci\u00e9ndoles sus caritativos cuidados, vivir\u00e1n; por el contrario, si los abandonan, morir\u00e1n y perecer\u00e1n sin remedio; la experien\u00adcia no nos permite dudar de ello\u00bb.<\/p>\n<p>Pero es tal vez, precisamente en una conferencia sobre la predi\u00adcaci\u00f3n, en la que el Se\u00f1or Vicente, dirigi\u00e9ndose a los misioneros, se revela como un predicador excelente. (Coste XI-3, 164-186). Es una conferencia apasionante adem\u00e1s de por t\u00edtulo por el contenido extraordi\u00adnario. Es muy larga y, detalle divertido, vemos en ella al Se\u00f1or Vicente pelearse con el reloj de San L\u00e1zaro, pues se extra\u00f1a de verlo funcionar tan r\u00e1pido. Apenas abord\u00f3 su segundo punto cuando suena el reloj: \u00abPero \u00bfqu\u00e9 veo? han pasado tres cuartos de hora: se\u00f1ores, sop\u00f3rtenme un poco m\u00e1s, por favor; sop\u00f3rtenme, miserable. Digamos algo del tercer punto; veamos qu\u00e9 medios hay para ponernos en posesi\u00f3n de este m\u00e9todo tan \u00fatil\u00bb. (Coste XI-3, 178). Pero cuando el se\u00f1or Vicente habla de predica\u00adci\u00f3n, es inagotable pues tiene muchas experiencias e historias vivas para contarnos. Y ah\u00ed lo vemos enumerar e ilustrar, a su modo, los medios para predicar bien, o m\u00e1s exactamente, a predicar a lo misionero, de vez en cuando, con palabras de disculpa y de aparente arrepentimiento: \u00abPero \u00a1ay!, soy un miserable, que no s\u00e9 ser breve. Sop\u00f3rtenme se\u00f1ores. \u00a1Quiera Dios que tengamos todos un mismo coraz\u00f3n, que nos sintamos \u00edntimamente unidos en la observancia de este m\u00e9todo divino!\u00bb (Coste X1-3, 180) Y contin\u00faa&#8230;y est\u00e1 hablando del cuarto medio cuando esa inopor\u00adtuna campana suena de nuevo: \u00abHe aqu\u00ed el cuarto medio, y acabo. Consiste en ped\u00edrselo a Dios, ped\u00edrselo muchas veces a Dios: se trata de un don de Dios, hay que ped\u00edrselo&#8230; Este es el cuarto medio. \u00a1oh Salvador! \u00a1Y ya termino!&#8230;\u00bb (Coste XI-3. 183). \u00a1Termin\u00f3 tan bien, que siguen a\u00fan cinco p\u00e1ginas de consejos y recomendaciones!<\/p>\n<p>Lo sabemos, Vicente de Pa\u00fal, provoc\u00f3 en la Iglesia una verda\u00addera revoluci\u00f3n de la predicaci\u00f3n. En su tiempo, o no se predicaba de\u00admasiado (as\u00ed ocurr\u00eda en el campo, lo que explica la ignorancia de las pobres lentes) o bien, los sermones eran grandes obras de literatura, a mentido m\u00e1s paganas que cristianas. En la conferencia que hemos evoca\u00addo, el Se\u00f1or Vicente con una locuacidad irresistible, ridiculizaba estas maneras de predicar. \u00abAhora bien, estas predicaciones \u00a1Caelii caelonun! Todo queda en el aire&#8230; con hermosos discursos de artificio, que gritan fuerte, hacen mucho mido, y queda todo en eso&#8230; Quiz\u00e1s logren asustar a fuerza de gritar en no s\u00e9 qu\u00e9 tono: calentar\u00e1n la sangre, excitar\u00e1n el deseo&#8230; pero todo eso pasa pronto, demasiado pronto, y aquel discurso ser\u00e1 in\u00fatil\u00bb. Y el Se\u00f1or Vicente termina diciendo: \u00ab\u00a1Viva la sencillez!\u00bb (Coste XI-3 186).<\/p>\n<p>En efecto, su revoluci\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed: predicar buena y sencillamente, a la manera de Jesucristo y sus Ap\u00f3stoles, insistiendo sobre dos puntos: el Evangelio y la vida. S\u00f3lo tenemos que predicar el Evangelio y nada m\u00e1s, haci\u00e9ndolo como Jesucristo: Dios est\u00e1 con los sencillos y los humil\u00addes, les ayuda, bendice sus trabajos, bendice sus empresas. \u00a1Pues qu\u00e9! \u00a1Creer que Dios ayudar\u00e1 a una persona que intenta perderse! como hacen los que no predican con sencillez y humildad, sino que se predican a s\u00ed mismos&#8230; \u00a1Queridos hermanos m\u00edos, si supieseis qu\u00e9 mal est\u00e1 predicar de una forma distinta de como lo hizo nuestro se\u00f1or Jesucristo aqu\u00ed en la tierra, como lo hicieron los ap\u00f3stoles y como lo hacen todav\u00eda hoy muchos siervos de Dios, tendr\u00edais horror de ello!\u00bb (Coste XI-3, 339).<\/p>\n<p>EL EVANGELIO y sobre todo, \u00a1no predicar sobre uno mismo! El Se\u00f1or Vicente reprocha a aquellos que aprovechan la predicaci\u00f3n para hacer pasar sus ideas personales. (Hoy dir\u00edamos: sus opiniones, sus opcio\u00adnes&#8230;): \u00ab&#8230;\u00bfSuben al p\u00falpito, no ya para predicar a Dios, sino a ustedes mismos, y para servirse, (\u00a1qu\u00e9 crimen!), de una cosa tan santa como la palabra de Dios, para alimentar y fomentar su vanidad? \u00a1Oh divino Sal\u00advador!\u00bb (Coste X1-3, 179).<\/p>\n<p>\u00a1La Palabra de Dios y s\u00f3lo la Palabra tic Dios! Pero hay que pre\u00adocuparse por establecer el contacto entre esta Palabra eterna y LA VIDA REAL y concreta de la gente. Es lo que San Vicente llama \u00abdescender a lo particular\u00bb, es decir a los casos concretos y a las situaciones de vida. Es lo que el mismo Vicente hizo en Folleville y en Ch\u00e1tillon. Cuando recorre\u00admos las conferencias de San Vicente, en particular las dirigidas a las Hijas de la Caridad (cf. Coste, tomos IX-1 y IX-2), esta preocupaci\u00f3n constante por unir la vida real es evidente. Es entonces sobre todo cuando San Vi\u00adcente se siente a gusto y su predicaci\u00f3n es eficaz y provocadora.<\/p>\n<p>No desarrollar\u00e9 m\u00e1s este medio que utiliz\u00f3 san Vicente para despertar y animar la fe de su tiempo: pero hubiera sido injusto y dif\u00edcil no evocarlo al menos.<\/p>\n<h3><b>2. La catequesis<br \/>\n<\/b><\/h3>\n<p>Este segundo medio privilegiado, Vicente de Pa\u00fal lo llam\u00f3 como nosotros lo llamamos desde no hace mucho tiempo: el catecismo. En este \u00e1mbito fue, mucho m\u00e1s que en la materia de predicaci\u00f3n, un innovador. En el transcurso de su experiencia como misionero, r\u00e1pidamente se dio cuenta de que el CATECISMO era un medio para despertar y animar la fe, mucho m\u00e1s que la predicaci\u00f3n. Adem\u00e1s en sus proyectos en las mi\u00adsiones parroquiales, le concedi\u00f3 cada vez m\u00e1s un lugar preponderante. Seg\u00fan \u00e9l para cada d\u00eda de misi\u00f3n, hab\u00eda que prever dos catecismos: durante el d\u00eda el peque\u00f1o catecismo para los ni\u00f1os y por la noche el gran catecismo para los adultos. El Se\u00f1or Vicente tuvo la ocasi\u00f3n de llamar severamente al orden a los misioneros que suprim\u00edan el catecismo de la noche para sustituirlo por una predicaci\u00f3n: \u00abHe sentido mucho saber, escrib\u00eda a un Sacerdote de la Misi\u00f3n, que, en vez de tener el catecismo mayor por las tardes, ha pronunciado usted sermones en la \u00faltima misi\u00f3n. No se debe hacer eso&#8230;porque el pueblo tiene m\u00e1s necesidad de catecismo y se aprovecha m\u00e1s de \u00e9l.\u00bb (Coste Vl. 358).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 esta preferencia expresa por el catecismo con relaci\u00f3n a la predicaci\u00f3n? Probablemente por la forma dialogada que llevaba en si la necesidad y la garant\u00eda de una gran sencillez.<\/p>\n<p>En el catecismo, las preguntas de los auditores y sus respuestas obligan, constantemente al Misionero, a la Hija de la Caridad o al laico a ponerse al nivel del buen pueblo. Para expresar esta preocupaci\u00f3n, el Se\u00f1or Vicente tiene una expresi\u00f3n muy bonita que la emplea a menudo: \u00abadaptarse a las pobres gentes\u00bb. Y es as\u00ed como por todas partes por donde pasan los Misioneros, las Hijas de la Caridad o las Cofrad\u00edas, la pr\u00e1ctica del catecismo se da a conocer y se implanta. Es innegable que de este modo, el Se\u00f1or Vicente constituy\u00f3 una extraordinaria red de catequesis en la Iglesia de su tiempo.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza del catecismo saben que era uno de las grandes responsabilidades de las Hijas de la Caridad. Desde 1634, cuando su Compa\u00f1\u00eda a\u00fan no ten\u00eda un a\u00f1o, el Se\u00f1or Vicente escrib\u00eda a Luisa de Marillac: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1C\u00f3mo deseo que sus hijas se ejerciten en aprender a leer y que sepan bien el catecismo que usted ense\u00f1a!\u00bb (Coste I. 344). Hacia el final de su vida, el Se\u00f1or Vicente tuvo siempre y m\u00e1s que nunca, esta preocupaci\u00f3n y esta convicci\u00f3n. Para damos cuenta de ello. Nos basta leer de nuevo la conferencia del 16 de marzo de 1659: \u00abel mejor medio para vuestra capacitaci\u00f3n es tener el catecismo entre vosotras mismas. Por eso es necesario que os ejercit\u00e9is en esto todo el tiempo que pod\u00e1is y que observ\u00e9is esta costumbre de ahora en adelante. Por tanto que haya una que haga las preguntas y otra que conteste, y que esto se haga en presencia de la superiora: y si no est\u00e1 la superiora, la que presida en lugar suyo le expondr\u00e1 m\u00e1s tarde todo lo que ha pasado\u00bb. (Coste IX-2, 1150).<\/p>\n<p>Luisa de Marillac interviene sugiriendo que \u00ablas antiguas se encarguen de ense\u00f1ar el catecismo a las hermanas que se les env\u00eden\u00bb; a lo que San Vicente asiente. Pero una Hermana explica que en su servicio, es muy dif\u00edcil encontrar tiempo para esto. Y el Se\u00f1or Vicente, que siempre consider\u00f3 el servicio de los pobres como la primera urgencia, tiene esta respuesta que dice mucho sobre la importancia que otorgaba al catecismo de los pobres y a la formaci\u00f3n previa de las hermanas para esta catequesis: \u00abHija m\u00eda, hasta ahora no ha sido posible; pero en adelante convendr\u00e1 decir a los pobres que no vengan hasta una hora que les indiqu\u00e9is. Y as\u00ed podr\u00e9is tener tiempo\u00bb (&#8230;para aprender a ense\u00f1ar el catecismo). La hermana insisti\u00f3: \u00abPadre, es muy dif\u00edcil ense\u00f1alarles una hora, pues no se trata solamente de los enfermos, sino tambi\u00e9n de otras personas, como los m\u00e9dicos o los encargados de escribir las caartas de los pobres\u00bb Y San Vicente responde: \u00abMire, hermana, la sagrada Escritura dice que la caridad bien ordenada comienza por una misma y que el alma debe preferirse al cuerpo. Pues bien, es necesario que las Hijas de la Caridad instruyan a los pobres en las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n: por eso es menester que ellas mismas est\u00e9n antes bien instruidas en lo que han de ense\u00f1ar luego a los dem\u00e1s\u00bb. (Coste LX-2, 1151).<\/p>\n<p>Cuando se conoce a Vicente de Pa\u00fal y la prioridad que \u00e9l daba a las urgencias de los pobres, esta reacci\u00f3n es muy elocuente y nos permite mejor darnos cuenta del lugar importante que daba a la cateque\u00adsis de los pobres, en la vocaci\u00f3n de una Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Para el despenar y la animaci\u00f3n de la fe, la catequesis se impone claramente sobre la predicaci\u00f3n. Pero entre los m\u00e9todos catequ\u00e9ticos, el Se\u00f1or Vicente viene a dar una importancia privilegiada a lo que podr\u00edamos llamar la catequesis ocasional o espont\u00e1nea. \u00abS\u00e9 muy bien c\u00f3mo se hacia esto al comienzo de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, recuerda el Se\u00f1or Vicente a los misio\u00adneros en su conferencia del 17 de noviembre de 1656 sobre la obligaci\u00f3n de catequizar a los pobres. Y contin\u00faa: \u00abYo s\u00e9 que la Compa\u00f1\u00eda ten\u00eda exac\u00adtamente la pr\u00e1ctica de no dejar que pasase ninguna ocasi\u00f3n de ense\u00f1ar a un pobre, si ve\u00edamos que lo necesitaba fueran los sacerdotes, los cl\u00e9rigos que hab\u00eda entonces, o nuestros hermanos coadjutores, cuando iban o ven\u00edan. Si se encontraban con alg\u00fan pobre, con alg\u00fan ni\u00f1o, con alg\u00fan buen hombre, hablaban con \u00e9l, ve\u00edan si sab\u00eda los misterios necesarios para la salvaci\u00f3n: y si se daban cuenta de que no los sab\u00eda, se los ense\u00f1aban. No s\u00e9 si ahora son todos tan cuidadosos en observar esta santa pr\u00e1ctica: me refiero a los que van al canino, cuando llegan a alguna posada o por el camino. Si as\u00ed as, enhorabuena: habr\u00e1 que agradec\u00e9rselo a Dios y pedir que persevere en ello nuestra Compa\u00f1\u00eda; si no, si se adviene cierto relajamiento, habr\u00e1 que pe\u00addirle a Dios la gracia de levantarnos\u00bb. (Coste XI-267,).<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ednea. \u00a1cu\u00e1ntas veces el Se\u00f1or Vicente record\u00f3 a las Hijas de la Caridad la importancia de lo que \u00e9l llamaba \u00abuna buena pala\u00adbra\u00bb, es decir un anuncio de Jesucristo, adaptado a la situaci\u00f3n presente. Esta forma de despertar y de animaci\u00f3n de la fe fue la preferida de Vicente de Pa\u00fal, porque se dio cuenta que percib\u00eda al hombre en su vida concreta. En esta misma conferencia evoc\u00f3, por cierto, el ejemplo de Nuestro Se\u00f1or \u00abcuando fue a sentarse en la piedra que habla junto al pozo, estando all\u00ed empez\u00f3 a instruir a aquella mujer, pidi\u00e9ndole un poco de agua: \u00abMujer, dame un poco de agua\u00bb, le dijo. (Coste XI-3, 268). Y muy concreto, como siempre, el Se\u00f1or Vicente sugiere a los misioneros: \u00abY as\u00ed se les puede ir preguntando a cada uno: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hay? \u00bfQu\u00e9 tal esos caballos? \u00bfC\u00f3mo va esto? \u00bfC\u00f3mo va aquello? \u00bfQu\u00e9 tal va usted?\u00bb: y as\u00ed, empezar por algo semejante, para pasar luego a nuestro intento. Los hermanos que se ocupan del jard\u00edn, de la zapater\u00eda, de la costura, lo mismo; y as\u00ed iodos los dem\u00e1s, para que no haya aqu\u00ed nadie que no est\u00e9 suficientemente instruido en todas las cosas que son necesarias para salvarse: unas veces charlando con ellos sobre la manera de confesarse bien, sobre las condiciones de la confesi\u00f3n, otras veces habl\u00e1ndoles de alg\u00fan tema que sea \u00fatil y necesario para ellos\u00bb. (Coste XI-3 268). Esto significa partir de las realidades de la vida, como lo hizo Jes\u00fas con la Samaritana para llegar al anuncio de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>No olvidemos que la \u00e9poca de Vicente de Pa\u00fal fue un periodo de cristiandad y que era casi inveros\u00edmil encontrar un ateo. Al leer hoy ciertas consignas del Se\u00f1or Vicente y al estudiar sus m\u00e9todos de evange\u00adlizaci\u00f3n, podemos estar tentados a pensar que esto fue un poco r\u00e1pido y expeditivo, tal vez incluso un poco exagerado frente a la dignidad de la persona humana y de la libertad de conciencia. S, esto puede parecer as\u00ed, pero cuando me aventuro en nuestro hoy, me pregunto si el respeto hacia la persona o la libertad de conciencia que evocamos, no es a menudo como un pretexto, un velo discreto y f\u00e1cil que esconde nuestra timidez y una cierta pusilanimidad. Respetando la libertad de conciencia y tenien\u00addo en cuenta, de hecho, que estamos invadidos y rodeados por la increen\u00adcia y de ate\u00edsmo, creo que hoy nuestro pecado m\u00e1s hip\u00f3critamente habi\u00adtual, en materia de despertar y animar la fe, es la timidez y la falta de valent\u00eda. Incluso si esto nos parece un poco anacr\u00f3nico, a\u00fan tendr\u00edamos m\u00e1s inter\u00e9s hoy por leer y meditar todo lo que San Vicente dijo a pro\u00adp\u00f3sito de \u00abuna buena palabra\u00bb; esta forma del anuncio del Evangelio que se introduce naturalmente en la conversaci\u00f3n o en un encuentro, a la manera de Jesucristo al abordar a la Samaritana&#8230;<\/p>\n<h3><b>3. El servicio de los pobres<\/b><\/h3>\n<p>\u00a1Este tercer medio es sin duda mucho m\u00e1s importante que la predicaci\u00f3n y la catequesis! En efecto, en San Vicente existe un aspecto de su espiritualidad y de su acci\u00f3n, que no se subraya suficiente: \u00e9l considera que el servicio es, por excelencia, un medio de evangelizaci\u00f3n y un medio privilegiado para el despertar y la animaci\u00f3n de la fe. Les propongo para este tema, dos textos de base.<\/p>\n<p>El primero, dirigido a los sacerdotes y hermanos de la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Para comprender el alcance verdaderamente revolu\u00adcionario hay que acordarse del modo como los mejores maestros espiri\u00adtuales del tiempo presentaban el sacerdocio. Seg\u00fan ellos, el sacerdote deber\u00eda ser el especialista de lo sobrenatural, el hombre de Dios \u00fanica mente interesado por la salvaci\u00f3n. Ahora bien, veamos lo que dec\u00eda el se\u00f1or Vicente a sus sacerdotes el 6 de diciembre de 1658: \u00bb si hay algunos entre nosotros que crean que est\u00e1n en la Misi\u00f3n para evangelizar a los pobres y no para cuidarlos, para remediar sus necesidades espiritua\u00adles y no las temporales, les dir\u00e9 que tenemos que asistirles y hacer que les asistan de todas las maneras, nosotros y los dem\u00e1s, si queremos o\u00edr esas agradables palabras del soberano Juez de vivos y de muertos: \u00abVe\u00adnid, benditos de mi Padre: poseed el reino que os est\u00e1 preparado, porque tuve hambre y me disteis de comer: estaba desnudo y me vestisteis: enfermo y me cuidasteis\u00bb (19). Hacer esto es evangelizar de palabra y de obra; es lo mas perfecto; y es lo que Nuestro Se\u00f1or practic\u00f3 y tienen que practicar los que lo representan en la tierra, por su cargo y por su car\u00e1c\u00adter, como son los sacerdotes\u00bb (Coste XI-3. 393-394) Para Vicente de Pa\u00fal, un sacerdote que se limita a lo espiritual y que poco a poco, se desentiende de las realidades temporales que viven los pobres, este sacer\u00addote no tendr\u00eda su sitio en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El segundo texto me parece todav\u00eda m\u00e1s fuerte y exigente; se dirige a los mismos misioneros: \u00ab&#8230;se le hubiera podido preguntar al Hijo de Dios: \u00bb \u00bfPara qu\u00e9 has venido? Para evangelizar a los pobres. Eso es lo que el Padre te orden\u00f3; entonces, \u00bfpara qu\u00e9 haces sacerdotes? \u00bfpor qu\u00e9 les das el poder de consagrar, el de atar y desatar, etc.?\u00bb (13). Puede decirse que venir a evangelizar a los pobres no se entiende solamente a ense\u00f1ar los misterios necesarios para la salvaci\u00f3n, sino a hacer todas las cosas predichas y figuradas por los profetas, hacer efectivo el Evange\u00adlio\u00bb. (Coste XI-3, 391). Realizar las cosas predichas y figuradas, era para el se\u00f1or Vicente, seg\u00fan el texto de base de Isa\u00edas, anunciar a los cautivos la liberaci\u00f3n, dar la libertad a los oprimidos. Para \u00e9l una evangelizaci\u00f3n que se quedara solamente en el anuncio verbal de la Palabra de Dios ser\u00eda una equivocaci\u00f3n. La evangelizaci\u00f3n debe llegar hasta hacer efectivo el evangelio y a comprometerse para que los pobres y oprimidos obtengan, en la sociedad actual, el sitio que el evangelio les otorga. Con tal concep\u00adci\u00f3n de la Evangelizaci\u00f3n, se comprende que el servicio directo y con\u00adcreto de los pobres haya aparecido en el Se\u00f1or Vicente como un medio privilegiado del anuncio, del despenar y de la reanimaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Encontramos claramente esta convicci\u00f3n, tanto en los reglamen\u00adtos de las primeras Cofrad\u00edas de la Caridad (Coste X. 569-570) como en las conferencias a las Hijas de la Caridad (Coste, tomos IX-1-IX-2). El servicio de los enfermos y el servicio de los pobres en general son para el Se\u00f1or Vicente como una predicaci\u00f3n: predicaci\u00f3n para el pobre aco\u00adgido y cuidado, predicaci\u00f3n tambi\u00e9n para todos los que ven \u00abel cuidado que vosotras ten\u00e9is de ellos\u00bb. No hay que olvidar esto cuando leemos y meditamos el verdadero ceremonial establecido por el Se\u00f1or Vicente, para el encuentro con un enfermo. (Coste X, 574-588).<\/p>\n<p>Se comprende f\u00e1cilmente que Vicente, conociendo las costum\u00adbres y el g\u00e9nero de vida de las pobres gentes de esa \u00e9poca haya querido hacer del servicio de los pobres como una provocaci\u00f3n, una manifesta\u00adci\u00f3n de la promoci\u00f3n humana. Es una clave de lectura que les propongo, piensen en ello cada vez que ustedes lean lo que san Vicente dijo, sobre la manera como una Hija de la Caridad debe comportarse en el servicio de los pobres. Ciertamente observar\u00e1n una minuciosidad en el detalle que les hablar\u00e1 m\u00e1s y ser\u00e1 m\u00e1s significativo. Est\u00e1 muy claro que para un servicio respetuoso y atento al pobre, Vicente de Pa\u00fal quiso despertar la fe del pobre y de su entorno, y revelar de alg\u00fan modo a Jesucristo pre\u00adsente en ese pobre: \u00ab&#8230; al servir a los pobres, se sirve a Jesucristo. Hijas m\u00edas, \u00a1qu\u00e9 cierto es esto! Serv\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed. (Coste LX-1, 240).<\/p>\n<h3><b>4. El testimonio<br \/>\n<\/b><\/h3>\n<p>El servicio de los pobres del que acabamos de hablar es, con certeza, de orden del testimonio. Ahora quiero hablarles del testimonio personal, de c\u00f3mo vivir personalmente nuestra fe.<\/p>\n<p>El d\u00eda en que el Se\u00f1or Vicente habl\u00f3 a las Hijas de la Caridad sobre la modestia, ilustr\u00f3 lo que dec\u00eda por el ejemplo de San Francisco de As\u00eds: \u00abSan Francisco llam\u00f3 un d\u00eda a un hermano y le dijo: \u00abHermano, vayamos a predicar\u00bb. Despu\u00e9s de pasear por toda la ciudad, volvieron a casa y el hermano le dijo: \u00abPadre, dijo usted que iba a predicar, pero no ha predica\u00addo\u00bb. \u00abHermano, \u00bfno es una predicaci\u00f3n haber ido con modestia por toda la ciudad? Es una predicaci\u00f3n muda\u00bb. Son muchas las personas que me han dicho, y hasta algunos hombres, que os han visto por la calle: \u00abPadre, tiene usted unas hijas que me edifican m\u00e1s por su modestia que si me echaran un serm\u00f3n: predican sin decir una palabra\u00bb. (Coste IX-2, 953)<\/p>\n<p>Se trataba de la modestia pero en general, podemos decir que San Vicente, en relaci\u00f3n a otros fundadores y maestros espirituales, tema esto de particular, que propon\u00eda una perfecci\u00f3n extrovertida. (Disculpen por esta palabra incorrecta prestada de la psicolog\u00eda moderna). Extrovertida, es decir, abierta a los dem\u00e1s. Seguro que han le\u00eddo libros de espirituali\u00addad que hablan de la perfecci\u00f3n. Por mi parte, pienso aqu\u00ed en un tratado sobre la perfecci\u00f3n de cuatro vol\u00famenes, obra de un tal Rodr\u00edguez, que provocaba m\u00e1s el aburrimiento y la desesperaci\u00f3n que la satisfacci\u00f3n a los novicios de m\u00ed tiempo (1940). Se titulaba \u00abDe la perfecci\u00f3n cristiana\u00bb \u00a1y tuvimos que resumir esos cuatro libros indigestos! Mi est\u00f3mago espi\u00adritual todav\u00eda se acuerda. Se nos presentaba una perfecci\u00f3n introvertida, vuelta hacia el interior, hacia nosotros mismos: una perfecci\u00f3n que no era un asunto entre Dios y cada uno. Y hay que confesarlo bien alto: muchas grandes corrientes de espiritualidad en la Iglesia, est\u00e1n m\u00e1s o menos marcadas por esta orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, Vicente de Pa\u00fal tuvo unas concepciones originales y bastante revolucionarias. \u00c9l propuso una espiritualidad o m\u00e1s bien una perfecci\u00f3n, abierta al mundo y m\u00e1s precisamente al mundo de los pobres. A los sacerdotes de la Misi\u00f3n, les propone una perfecci\u00f3n misionera; a las Hijas de la Caridad una perfecci\u00f3n de siervas: una perfecci\u00f3n que tanto en un caso como en otro, estaba realizado por una especie de conciencia profesional.<\/p>\n<p>As\u00ed es como entre las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, escogi\u00f3 para las Hijas de la Caridad las tres virtudes de sencillez, humildad y caridad. Las escogi\u00f3, dice, porque las consideraba como las virtudes profesionales de una sierva de los pobres.<\/p>\n<p>Tendr\u00edamos que retomar aqu\u00ed las tres conferencias de febrero de 1653 sobre el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad (Coste IX-1, 523-548). Su estudio es particularmente interesante y revela por qu\u00e9 en ese momento. Vicente de Pa\u00fal, determin\u00f3 las tres virtudes carac\u00adter\u00edsticas de las Hijas de la Caridad; se le sigue casi paso a paso en su trabajo de selecci\u00f3n. Hace un sondeo en la Comunidad, reflexiona y por \u00faltimo, poco a poco escogi\u00f3. Las motivaciones de su elecci\u00f3n son elo\u00adcuentes. Si tienen tiempo para analizar estos textos, comprender\u00e1n que San Vicente les ha propuesto una perfecci\u00f3n \u00abextrovertida\u00bb en relaci\u00f3n directa con el servicio, orientado hacia los Pobres y hacia Jesucristo presente en los Pobres. As\u00ed su vida personal, su b\u00fasqueda de Dios, su intimidad con Cristo se convertir\u00e1n en testimonio y dispondr\u00e1n del me\u00addio, tal vez el m\u00e1s eficaz, para despenar y reanimar la fe.<\/p>\n<p>Este fue el proyecto de San Vicente para su tiempo; para las Hijas de la Caridad y para los Pobres de su tiempo. Consideren ustedes si estas pistas conservan su valor. Consideren ustedes COMO TRADUCIR las intuiciones de San Vicente en su vida concreta y en sus \u00e1mbitos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. San Vicente: un creyente Para abordar cualquier tema referente a San Vicente, el m\u00e9todo m\u00e1s seguro siempre es el de volver a la experiencia y al recorrido del Fundador. 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Nota hist\u00f3rico-lit\u00fargica La memoria obligatoria de san Vicente de Pa\u00fal, muerto en Par\u00eds el 27 de septiembre de 1660 y canonizado en 1737, ha sido trasladada a su dies natalis de la fecha anterior del 19 de julio (elegida para permitir a los seminaristas dirigidos por los Padres Lazaristas\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/e-3.jpg?fit=976%2C570&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/e-3.jpg?fit=976%2C570&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/e-3.jpg?fit=976%2C570&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/e-3.jpg?fit=976%2C570&ssl=1&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116232","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=116232"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116232\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":401912,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116232\/revisions\/401912"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=116232"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=116232"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=116232"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}