{"id":11142,"date":"2019-01-18T08:04:09","date_gmt":"2019-01-18T07:04:09","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=11142"},"modified":"2019-01-06T09:54:33","modified_gmt":"2019-01-06T08:54:33","slug":"una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/","title":{"rendered":"Una reflexi\u00f3n vicentina sobre el martirio"},"content":{"rendered":"<p>A lo largo de la historia de la Iglesia, el martirio siempre ha ocupado lugar preeminente como la m\u00e1s sublime consumaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n cristiana y la m\u00e1s alta garant\u00eda de la realizaci\u00f3n de la esperanza escatol\u00f3gica. Tal experiencia no deber\u00eda ser obstinadamente buscada, ni cobardemente rechazada, pero s\u00ed libre y valientemente acogida como coronaci\u00f3n testimonial de una opci\u00f3n radical por Dios y por el Reino, desde la conformidad con Cristo, <em>\u00abel testigo fiel\u00bb<\/em> (Ap 1,5).<span id='easy-footnote-1-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-1-11142' title='Cf. LOUTH, A. Martirio. En: LACOSTE, Jean-Yves (org.). &lt;em&gt;Diccionario Cr\u00edtico de Teolog\u00eda. &lt;\/em&gt;Trad. Paulo Meneses et al. S\u00e3o Paulo: Paulinas \/ Loyola, 2004. p. 1100-1101.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> El m\u00e1rtir, por lo tanto, se constituye en una especie de arquetipo de la santidad en la vida cristiana y su ejemplo revigoriza a la Iglesia en la misi\u00f3n de anunciar el Evangelio, comunicando la alegr\u00eda de la salvaci\u00f3n a todos los pueblos y promoviendo un estilo de vida m\u00e1s humano.<span id='easy-footnote-2-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-2-11142' title='Cf. CONC\u00cdLIO VATICANO II. Constitui\u00e7\u00e3o Dogm\u00e1tica &lt;em&gt;Lumen Gentium&lt;\/em&gt; sobre a Igreja, n. 40. En: &lt;em&gt;Documentos do Conc\u00edlio Ecum\u00eanico Vaticano II. &lt;\/em&gt;S\u00e3o Paulo: Paulus, 1997. p. 160.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En la Familia Vicentina, no han sido pocos los que entregaron la propia vida en la evangelizaci\u00f3n y en el servicio de los Pobres, asemej\u00e1ndose a Cristo en su misi\u00f3n de anunciar el Reino (cf. Lc 4,18) y en su caridad compasiva y operante para con aqu\u00e9llos que se encontraban postrados bajo el peso de la explotaci\u00f3n pol\u00edtica y religiosa (cf. Mt 9,36). De algunos de ellos, conocemos los nombres, sobre todo de aqu\u00e9llos cuyo testimonio fue oficialmente reconocido por la Iglesia.<span id='easy-footnote-3-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-3-11142' title='La lista de los m\u00e1rtires de la Familia Vicentina, ya reconocidos o en proceso de reconocimiento oficial, se encuentra en la compilaci\u00f3n publicada bajo el auspicio del Postulador General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: GUERRA, Giuseppe (org.). &lt;em&gt;I Santi della Famiglia Vincenziana. &lt;\/em&gt;Roma: Vincenziane, 2007. Cf. tambi\u00e9n: AA.VV. &lt;em&gt;Santoral de la Familia Vicentina&lt;\/em&gt;. M\u00e9xico: Ediciones Familia Vicentina, s.d.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Otros permanecen como vivieron: ocultos con Cristo en Dios (cf. Col 3,3). En todos, sin embargo, resplandecen aquellas virtudes que, seg\u00fan San Vicente de Pa\u00fal, caracterizan un verdadero m\u00e1rtir de Jesucristo, evangelizador y servidor de los Pobres.<\/p>\n<p>En este ensayo, despu\u00e9s de algunas notas previas, presentaremos las principales intuiciones de San Vicente sobre el martirio, evidenciando su \u00edntima vinculaci\u00f3n con la misi\u00f3n y la caridad.<\/p>\n<h2><strong>I \u2013 Significado y alcance del martirio en la vida cristiana<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>1. El misterio de Cristo como fuente<\/strong><\/h3>\n<p>Jesucristo, en la feliz expresi\u00f3n de L. Boff, es \u00ab<em>el sacramento fontal del martirio\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-4-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-4-11142' title='BOFF. Mart\u00edrio: uma tentativa de reflex\u00e3o sistem\u00e1tica. In: VV.AA. &lt;em&gt;Mart\u00edrio hoje. &lt;\/em&gt;Petr\u00f3polis: Vozes, 1983. p. 18. (&lt;em&gt;Concilium&lt;\/em&gt;, 183).'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> La Cruz sella la coronaci\u00f3n de la fidelidad de Jes\u00fas a s\u00ed mismo y a la misi\u00f3n recibida del Padre para revelar su amor ilimitado por la humanidad entera y su solidaridad misericordiosa para con los crucificados de todos los tiempos y lugares. La muerte injusta y violenta de Jes\u00fas fue, por lo tanto, la consecuencia inevitable de la radical fidelidad a su opci\u00f3n fundamental por el Reino, asumida a trav\u00e9s de un mesianismo de despojamiento, servicio y donaci\u00f3n, conforme a la voluntad de Dios-Amor. El rechazo de ese estilo de vida, a su vez, es responsabilidad de las instituciones religiosas y pol\u00edticas que, en la tentativa de mantener el <em>status quo<\/em>, persiguieron y condenaron a Jes\u00fas de Nazaret, acus\u00e1ndolo de blasfemo (cf. Mc 14,60-64) y agitador social (cf. Lc. 23,2-5) y llev\u00e1ndolo a la Cruz.<span id='easy-footnote-5-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-5-11142' title='Cf. GARC\u00cdA RUBIO, Alfonso. &lt;em&gt;O encontro com Jesus Cristo vivo: &lt;\/em&gt;um ensaio de cristologia para os nossos dias. 10 ed. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2005. p. 91-102. Sobre la cruz como se\u00f1al del fracaso y aniquilamiento, despu\u00e9s resignificada por la muerte de Jes\u00fas: cf. BLANK, Renold. &lt;em&gt;Reencarna\u00e7\u00e3o ou Ressurrei\u00e7\u00e3o&lt;\/em&gt;: uma decis\u00e3o de f\u00e9. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1995. p. 89-98.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> <em>\u00abEl martirio de Jes\u00fas debe ser correctamente entendido. \u00c9l no corresponde, simplemente y sin mediaciones, al designio de Dios. Hist\u00f3ricamente, \u00e9l resulta de un rechazo al mensaje y a la persona de Jes\u00fas por parte de aqu\u00e9llos que no quisieron convertirse al Reino de Dios\u00bb<\/em><em>.<\/em><span id='easy-footnote-6-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-6-11142' title='BOFF. Mart\u00edrio: uma tentativa de reflex\u00e3o sistem\u00e1tica, p. 19.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El m\u00e1rtir acompa\u00f1a a Jes\u00fas en esa b\u00fasqueda incesante del sentido m\u00e1s profundo de la existencia, que reposa en el dinamismo del amor trinitario y se expresa en el don total de s\u00ed a los otros. As\u00ed, el seguimiento de Jes\u00fas, como n\u00facleo de la fe cristiana, incluye el compartir de su vida y, eventualmente, de su destino, a partir de una praxis que tenga como referencia la misma causa por la cual vivi\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3 el Maestro. Tanto ayer como hoy, en nombre de la misma pasi\u00f3n por el Reino, muchos asumen valientemente la opci\u00f3n por los Pobres, denunciando toda forma de deshumanizaci\u00f3n social y anunciando <em>\u00abotro mundo posible\u00bb<\/em>, pautado en los valores del Evangelio. Por esa causa, son frecuentemente perseguidos, torturados y muertos por aqu\u00e9llos que rechazan la praxis liberadora que resulta de la fe aut\u00e9nticamente cristiana.<\/p>\n<p>La fe en la Resurrecci\u00f3n, n\u00facleo estructurante de la experiencia cristiana, trae consigo tres implicaciones de gran densidad b\u00edblico-teol\u00f3gica. En ellas, encontramos el fundamento de la esperanza cristiana en la vida eterna y, consecuentemente, del martirio, desde los or\u00edgenes, \u00edntimamente asociado al Misterio Pascual de Cristo, celebrado en la Eucarist\u00eda:<span id='easy-footnote-7-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-7-11142' title='En la Iglesia de los or\u00edgenes, los cuerpos de los m\u00e1rtires eran cuidadosamente conservados como reliquias debajo de los altares sobre los cuales se celebraba la Eucarist\u00eda, inclusive por motivo del aniversario del martirio. La figura del m\u00e1rtir se convirti\u00f3, entonces, en la figura del santo, de aqu\u00e9l que hab\u00eda realizado en su vida la vocaci\u00f3n cristiana a la santidad (cf. LOUTH. Mart\u00edrio, p. 1100).'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p><strong>a) <\/strong>Creemos que Jes\u00fas de Nazaret es el Cristo, el enviado del Padre. Por eso, nosotros lo proclamamos Se\u00f1or; a\u00fan m\u00e1s, creemos que \u00c9l est\u00e1 vivo y, con \u00c9l, la causa por la cual vivi\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3. \u00c9l vive en el coraz\u00f3n de la Trinidad y, por medio de su Esp\u00edritu, en la comunidad de aqu\u00e9llos que lo siguen, sus disc\u00edpulos misioneros de todos los tiempos y lugares. Es como proclamamos en la liturgia aqu\u00ed en el Brasil: <em>\u00a1Ele est\u00e1 no meio de n\u00f3s! <\/em>No creemos en una figura del pasado, que pas\u00f3 por la historia, muri\u00f3 y nos dej\u00f3 una bella herencia. Depositamos nuestra fe en la persona de Jes\u00fas, que nos muestra cu\u00e1nto Dios nos ama, que camina con nosotros, convid\u00e1ndonos a asumir su proyecto y el compartir de sus opciones (cf. Mc 8,34-35), que nos escucha y nos comunica su vida, su fuerza, su paz, su alegr\u00eda, que venci\u00f3 la muerte una vez por todas, habita entre nosotros y nos prepara un lugar junto de s\u00ed.<\/p>\n<p><strong>b) <\/strong>La segunda convicci\u00f3n resultante de la fe en la Resurrecci\u00f3n es que todos somos continuadores de la misi\u00f3n de Jes\u00fas en medio de los desaf\u00edos de la realidad en la que estamos insertos. Por eso, somos llamados a asumir como nuestra su pasi\u00f3n por el Reino, dispuestos a compartir su destino, subiendo a Jerusal\u00e9n (cf. Mc 15,41). Tal convicci\u00f3n ya estaba presente en la conciencia de las primeras comunidades. El Se\u00f1or confiere a sus disc\u00edpulos la misi\u00f3n que recibiera del Padre y cuyo sentido asimil\u00f3 gradualmente hasta comprenderla bajo el prisma de la universalidad de la salvaci\u00f3n. Los disc\u00edpulos son enviados a hacer germinar las semillas del Reino lanzadas en el terreno de la historia, despertando a las personas para el acogimiento del don gratuito de la salvaci\u00f3n, a trav\u00e9s del seguimiento que brota de la conversi\u00f3n (cf. Mc 1,15).<\/p>\n<p><strong>c) <\/strong>Creemos, pues, que el Resucitado indica el futuro al que toda persona humana est\u00e1 llamada, ya que <em>\u00abCristo ha resucitado de entre los muertos, como primicia de quienes duermen el sue\u00f1o de la muerte\u00bb <\/em>(1Cor 15,20). Sentado a la derecha del Padre (cf. Mc 16,19), el Se\u00f1or nos llama a participar de aquella plenitud de vida preparada por Dios para aqu\u00e9llos que le aman (cf. 1Cor 2,9). En efecto, aqu\u00e9l que, al crearnos, nos sac\u00f3 de la nada por amor no habr\u00e1 de dejarnos abandonados a la nada de la muerte. Lo que aconteci\u00f3 con Jes\u00fas, vencedor de la muerte, acontecer\u00e1 con aqu\u00e9llos que, conducidos por el mismo Esp\u00edritu que lo anim\u00f3 (cf. Mc 1,12), acompa\u00f1an sus pasos en el cumplimiento de la misi\u00f3n que no tiene fronteras. La Resurrecci\u00f3n es la prueba fehaciente de la lealtad de Dios y la m\u00e1s perfecta revelaci\u00f3n de su deseo de hacernos part\u00edcipes de la comuni\u00f3n trinitaria. La fe pascual nos lleva a creer que Dios permitir\u00e1 a cada criatura humana entrar en dimensiones nunca antes imaginadas, d\u00e1ndose a conocer como el Dios de la vida y del amor y manifest\u00e1ndose de manera nueva y creativa.<span id='easy-footnote-8-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-8-11142' title='Cf. BLANK. &lt;em&gt;Reencarna\u00e7\u00e3o ou Ressurrei\u00e7\u00e3o,&lt;\/em&gt; p. 105.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> Los m\u00e1rtires parecen recolectar anticipadamente los frutos de esa fe que profesan.<span id='easy-footnote-9-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-9-11142' title='Es lo que podemos deducir de la afirmaci\u00f3n de J. Comblin al respecto de la dimensi\u00f3n prof\u00e9tica del martirio en los or\u00edgenes del cristianismo: &lt;em&gt;\u00abCreer en la resurrecci\u00f3n, en medio de un pueblo y de una cultura que nunca hab\u00edan o\u00eddo hablar de eso, exig\u00eda una firmeza total y los m\u00e1rtires dieron el ejemplo admirable de esa firmeza. Ya estaban viviendo en esa resurrecci\u00f3n que profesaban\u00bb&lt;\/em&gt; (COMBLIN, Jos\u00e9. &lt;em&gt;A profecia na Igreja.&lt;\/em&gt; S\u00e3o Paulo: Paulus, 2008. p. 100).'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Los obispos de Latinoam\u00e9rica y del Caribe, en el Documento de Aparecida, abordan el martirio, al referirse a la centralidad de la persona y de la misi\u00f3n de Jesucristo como fuente perenne del discipulado y de la misi\u00f3n: <em>\u00abIdentificarse con Jesucristo es tambi\u00e9n compartir su destino: \u00b4donde yo estuviere ah\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n mi siervo\u00b4 (Jn. 12,26). El cristiano vive el mismo destino del Se\u00f1or, inclusive hasta la cruz: \u00b4si alguien quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, cargue con su cruz y s\u00edgame\u00b4 (Mc 8,34). Nos estimula el testimonio de tantos misioneros y m\u00e1rtires, de ayer y de hoy en nuestros pueblos, que han llegado a compartir la cruz de Cristo hasta la entrega de la propia vida\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-10-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-10-11142' title='CELAM. &lt;em&gt;Documento de Aparecida. &lt;\/em&gt;Texto conclusivo da V Confer\u00eancia Geral do Episcopado da Am\u00e9rica Latina e do Caribe. S\u00e3o Paulo: Paulinas \/ Paulus, 2007. n. 140. Es lamentable constatar que en el &lt;em&gt;Documento de Aparecida &lt;\/em&gt;no se haya abordado, con profundidad, la larga e iluminadora tradici\u00f3n martirial del continente latino-americano, limit\u00e1ndose a menciones escasas y un tanto difusas.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> A\u00f1os anteriores, en un contexto de injusticia, persecuci\u00f3n y violencia, Monse\u00f1or Oscar Arnulfo Romero (1917-1980), arzobispo de El Salvador, profeta y m\u00e1rtir de Am\u00e9rica Latina, ya exhortaba a sus comunidades a auscultar en el clamor de los m\u00e1rtires el eco de la voz del Crucificado: \u00ab<em>Tenemos, <\/em><em>hermanos, la obligaci\u00f3n de recoger el recuerdo de nuestros queridos colaboradores; y si han muerto bajo un signo martirial, recoger tambi\u00e9n su ejemplo de entereza, de valor, para que esa voz que quisieron acallar con la violencia no se muera, sino que siga siendo el grito de Jesucristo: \u2018No tem\u00e1is a los que s\u00f3lo pueden matar el cuerpo, pero dejan vibrando la palabra y el mensaje del Eterno Evangelio\u2019\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-11-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-11-11142' title='Homil\u00eda del 3\u00ba Domingo de Cuaresma: 26\/02\/1978. En: M\u00c1RQUEZ OCHOA, Armando. &lt;em&gt;El Catecismo de Mons. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Romero. &lt;\/em&gt;San Salvador: CEBES, 2000. p. 51.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<h3><strong>2. <\/strong><strong>Una Iglesia de M\u00e1rtires<\/strong><\/h3>\n<p>El martirio puede ser considerado una aut\u00e9ntica clave de lectura de la experiencia cristiana. <em>\u00abLa Iglesia, en el seguimiento de Cristo, no s\u00f3lo tiene m\u00e1rtires, sino que es una Iglesia de m\u00e1rtires. Al verdadero concepto de Iglesia pertenece el martirio\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-12-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-12-11142' title='BOFF, Leonardo. Mart\u00edrio: uma tentativa de reflex\u00e3o sistem\u00e1tica, p. 17.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> Se trata, pues, de una realidad permanente, al mismo tiempo dram\u00e1tica e iluminadora, y no de una categor\u00eda del pasado, consignada en narrativas obsoletas y relegada al olvido de la posteridad. En todos los tiempos y lugares, la memoria de los m\u00e1rtires siempre se present\u00f3 como un polo de atracci\u00f3n y reencantamiento de la comunidad eclesial, continuamente llamada a <em>\u00abvolver al Primer Amor y a retomar la conducta de otrora\u00bb <\/em>(Ap 2,4-5).<span id='easy-footnote-13-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-13-11142' title='&lt;em&gt;\u00abM\u00e1rtires hubo en todas las \u00e9pocas del cristianismo. En cada \u00e9poca, los m\u00e1rtires ejercen un papel espec\u00edfico dentro de una misi\u00f3n global com\u00fan a todos\u00bb &lt;\/em&gt;(COMBLIN. &lt;em&gt;A profecia na Igreja, &lt;\/em&gt;p. 98).'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Bastar\u00eda recordar el atractivo causado por la indeclinable firmeza de los m\u00e1rtires en los cristianos de los or\u00edgenes, conforme este elogio de San Cipriano de Cartago (s. III): <em>\u00ab\u00bfC\u00f3mo os elogiar\u00e9, hermanos fort\u00edsimos? \u00bfC\u00f3mo habr\u00e9 de proclamar la valent\u00eda de vuestros corazones y la constancia de vuestra fe? Soportasteis la dura lucha hasta el final, sin desistir; antes, fueron los suplicios que cedieron delante de vosotros. Las coronas dieron fin a los dolores. La duradera y penosa lucha no pudo derrumbar la fe robusta, llevando m\u00e1s de prisa al Se\u00f1or a los hombres de Dios\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-14-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-14-11142' title='&lt;em&gt;Carta sobre el Martirio &lt;\/em&gt;(P.L. 4, 252).'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> De hecho, en la esperanza del encuentro definitivo con el Se\u00f1or, cuya fidelidad trasciende los l\u00edmites de la historia, radica el n\u00facleo dinamizador de la entrega de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>La parad\u00f3jica realidad del martirio se inscribe en la m\u00e1s genuina autocomprensi\u00f3n eclesial. La Iglesia siempre se identific\u00f3 como <em>Ecclesia Martyrum<\/em>, encontrando ah\u00ed la m\u00e1s sublime expresi\u00f3n de su comuni\u00f3n vital con su Se\u00f1or. Por eso, la permanente tarea de reconfiguraci\u00f3n hist\u00f3rica de su identidad exige que ella se empe\u00f1e en mantener viva y palpitante la interpelante memoria de los m\u00e1rtires como referencia para su actuar en el mundo. Emblem\u00e1tica es la profesi\u00f3n de fe de los cristianos de Esmirna, al narrar el martirio de su obispo, Policarpo (s. II): \u00ab<em>A Cristo adoramos como Hijo de Dios; a los m\u00e1rtires tributamos, con toda justicia, en homenaje de nuestro afecto como a disc\u00edpulos e imitadores del Se\u00f1or, por el amor insuperable que mostraron por su Rey y Maestro. \u00a1Quiera Dios que tambi\u00e9n nosotros particip\u00e1semos de su suerte y nos volvi\u00e9semos sus condisc\u00edpulos!\u00bb<\/em><em>.<\/em><span id='easy-footnote-15-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-15-11142' title='&lt;em&gt;Martirio de San Policarpo, &lt;\/em&gt;XVII&lt;em&gt;.&lt;\/em&gt;'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> Y concluyen, explicitando todo el alcance revitalizador del testimonio del amado y extenuado pastor para una comunidad perseguida y desprovista de privilegios: \u00ab<em>De este modo, podemos m\u00e1s tarde recoger los huesos del m\u00e1rtir, m\u00e1s preciados que piedras preciosas y m\u00e1s valiosos que el oro puro, para depositarlos en un lugar conveniente, donde todos, cuando de ser posible, nos reunimos, con la ayuda del Se\u00f1or, para celebrar, con alegr\u00eda y j\u00fabilo, el d\u00eda de su nacimiento por el martirio, en memoria de los que combatieron antes de nosotros, prepar\u00e1ndonos y fortific\u00e1ndonos para las luchas futuras\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-16-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-16-11142' title='&lt;em&gt;Martirio de San Policarpo, &lt;\/em&gt;XVIII.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> As\u00ed son los m\u00e1rtires: por lo que fueron, indican lo que debemos ser. Configurados con Cristo en la misi\u00f3n y en el don total de s\u00ed, ven a la muerte aproximarse con la serenidad de quien sabe que nacer\u00e1 m\u00e1s temprano para la plenitud de la vida.<span id='easy-footnote-17-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-17-11142' title='De hecho, la definici\u00f3n de la figura cristiana del m\u00e1rtir, hist\u00f3ricamente delineada a partir de la segunda mitad del siglo II, en el contexto de las persecuciones impetradas por el Imperio Romano, resulta de la distinci\u00f3n entre el testimonio de aqu\u00e9llos que sufr\u00edan por confesar el nombre de Cristo y de aqu\u00e9llos que no solamente sufr\u00edan, sino tambi\u00e9n que mor\u00edan por la misma causa, apuntando hacia la verdad del mundo venidero (cf. LOUTH. Martirio, p. 1099).'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La centralidad del Misterio Pascual de Jesucristo y el significado eclesial del martirio constituyen los dos fundamentos teol\u00f3gicos sobre los cuales se fundamentan las convicciones de Vicente de Pa\u00fal en lo referente al tema.<\/p>\n<h2><strong>II \u2013 El martirio en San Vicente de Pa\u00fal<\/strong><\/h2>\n<p>En la perspectiva vicentina,<span id='easy-footnote-18-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-18-11142' title='Cf. URRIZBURU, Carmen. Martirio. En: VV.AA. &lt;em&gt;Diccionario de Espiritualidad Vicenciana. &lt;\/em&gt;Salamanca: CEME, 1995. p. 357-359. Ver tambi\u00e9n: ANIMATION VINCENTIENNE. Le Martyre. En: &lt;em&gt;Au temps de St.Vincent de Paul&amp;#8230; et aujourd\u2019hui. &lt;\/em&gt;Toulouse, 1996. (Cahier 67).'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> el martirio debe ser interpretado como la consumaci\u00f3n de una vida radicalmente asimilada a la persona y a la misi\u00f3n de Jesucristo, enviado por el Padre para anunciar el Reino a los Pobres, con palabras y obras. San Vicente no nos ofrece una comprensi\u00f3n sistem\u00e1tica del martirio. Sus intuiciones van apareciendo en circunstancias bien precisas, siempre asociadas a la vivencia de la fe, a la pr\u00e1ctica de las virtudes y al ejercicio de la misi\u00f3n y de la caridad. Y aparecen, sobre todo, cuando la realidad del martirio se aproxima a sus fundaciones y a sus conocidos. Veamos, a continuaci\u00f3n, seis claves de lectura sobre el tema, extra\u00eddas de las conferencias y cartas del santo fundador.<\/p>\n<h3><strong>1. <\/strong><strong>Radical conformidad con Cristo<\/strong><\/h3>\n<p>La experiencia espiritual de Vicente de Pa\u00fal aferra sus ra\u00edces en una profunda identificaci\u00f3n con Jesucristo, de la cual se nutre su b\u00fasqueda constante de la voluntad del Padre y su entra\u00f1ado amor a los m\u00e1s pobres.<span id='easy-footnote-19-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-19-11142' title='Sobre la centralidad de Cristo en la experiencia espiritual de San Vicente y en la herencia que nos transmiti\u00f3, vale conferir, entre muchas otras referencias: CONGREGA\u00c7\u00c3O DA MISS\u00c3O. &lt;em&gt;Instru\u00e7\u00e3o sobre Estabilidade, Castidade, Pobreza e Obedi\u00eancia. &lt;\/em&gt;Curitiba: Vicentina, 1996. p. 5-26. \/ DODIN, Andr\u00e9. &lt;em&gt;L\u2019esprit vincentien. &lt;\/em&gt;Le secret de Saint Vincent de Paul. Paris: Descl\u00e9e De Brouwer, 1981. p. 79-100. \/ KOCH, Bernard. &lt;em&gt;A la suite du Christ. &lt;\/em&gt;In: VV.AA. &lt;em&gt;Monsieur Vincent, temoin de l\u2019Evangile en son temps et pour aujourd\u2019hui&lt;\/em&gt;. Toulouse: Animation Vincentienne, 1990. p. 101-119. \/ MALONEY, Robert. &lt;em&gt;O caminho de Vicente de Paulo&lt;\/em&gt;: uma espiritualidade para nossos tempos a servi\u00e7o dos Pobres. Curitiba: Vicentina: 1998. p. 19-44. \/ MEZZADRI, Luigi. &lt;em&gt;Jes\u00fas, flamme d\u2019amour.&lt;\/em&gt; In: VV.AA. &lt;em&gt;Monsieur Vincent, temoin de l\u2019Evangile en son temps et pour aujourd\u2019hui&lt;\/em&gt;, p. 73-85. \/ ORCAJO, Antonino; P\u00c9REZ FLORES, Miguel. &lt;em&gt;San Vicente de Pa\u00fal (II). &lt;\/em&gt;Espiritualidad y selecci\u00f3n de escritos. Madrid: BAC, 1981. p. 84-162.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span> Para \u00e9l, seguir a Jes\u00fas consiste fundamentalmente en vivir el amor indiviso a Dios y al pr\u00f3jimo, en la gratuidad de la entrega y en la concretizaci\u00f3n del servicio. Su concepci\u00f3n del martirio se inscribe en el dinamismo de esa conformidad con el esp\u00edritu de Cristo, cuyo alimento es <em>\u00abhacer la voluntad de aquel que lo envi\u00f3\u00bb <\/em>(Jn. 6,38), asumiendo el ser siervo por amor y ofreci\u00e9ndose a s\u00ed mismo <em>\u00abpara que todos tengan vida plenamente\u00bb<\/em> (Jn. 10,10). Para San Vicente, la adhesi\u00f3n incondicional a Cristo constituye el principio generador del proceso de personalizaci\u00f3n del ser humano y el n\u00facleo de la vocaci\u00f3n misionera.<span id='easy-footnote-20-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-20-11142' title='Cf. el magistral estudio: ANTONELLO, Erminio. \u00abRevestirse del esp\u00edritu de Jesucristo\u00bb en el pensamiento de San Vicente. &lt;em&gt;Vincentiana&lt;\/em&gt;, Roma, a\u00f1o 52, n.3, p. 170-186, mayo-junio 2008.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> En efecto, antes de continuar la misi\u00f3n del Hijo de Dios, es necesario esforzarse por conformar la propia vida a su humanidad, mediante la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, para actuar en \u00edntima comuni\u00f3n con Jesucristo: <em>\u00abEntremos en su esp\u00edritu para entrar en sus acciones. No basta con hacer el bien, hay que hacerlo bien, a ejemplo de Nuestro Se\u00f1or\u00bb <\/em>(ES XI, 468). Esa visceral identificaci\u00f3n con el Se\u00f1or, lejos de confundirse con un ilusorio mimetismo exterior, se actualiza permanentemente en la misi\u00f3n y en la caridad junto a los Pobres, pudiendo llegar al martirio, entendido como m\u00e1xima expresi\u00f3n de una existencia vivida en total referencia a Cristo, dentro de las m\u00e1s variadas circunstancias.<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00bfPuede haber algo m\u00e1s razonable que dar nuestra vida por Aqu\u00e9l que entreg\u00f3 tan libremente la suya por todos nosotros? Si nuestro Se\u00f1or nos ama hasta el punto de morir por nosotros \u00bfpor qu\u00e9 no vamos a desear tener esa misma disposici\u00f3n por \u00e9l, para morir efectivamente si se presenta la ocasi\u00f3n?\u00bb <\/em>(ES XI, 259).<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n <em>\u00absi se presenta la ocasi\u00f3n\u00bb<\/em> nos ayuda a entender el desenlace de la vida de un m\u00e1rtir como consecuencia inevitable de su indeclinable fidelidad a la misi\u00f3n acogida, a la luz de la fe, como aut\u00e9ntico camino de santidad, dentro de determinadas coordenadas hist\u00f3ricas. De hecho, el martirio no debe ser obstinadamente buscado como fin en s\u00ed mismo. La conciencia de que la vida es el don mayor dota de credibilidad la entrega de la misma. S\u00f3lo el amor a Dios y al pr\u00f3jimo le permitir\u00e1 a alguien disponer de su libertad para entregar lo que recibi\u00f3 de m\u00e1s precioso. No es otra la experiencia de Jes\u00fas de Nazaret: <em>\u00abNinguno me quita la vida; yo la doy libremente\u00bb<\/em> (Jn. 10,18). En el martirio, el misterio de la vida se desvela como don total de s\u00ed a los otros, movido por una causa que revigoriza y nutre de valent\u00eda en el seguimiento de Cristo.<span id='easy-footnote-21-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-21-11142' title='&lt;em&gt;\u00abLo que a\u00fan sacude al hombre de nuestro tiempo es el encuentro con un cierto tipo de presencia humana, cargada de mensaje y de significado: una persona que se haya hecho \u2018plenamente humana\u2019 gracias a la acci\u00f3n misteriosa, pero real, de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en su conciencia. Son nuestras personas \u2018revestidas de Cristo\u2019 quienes se convierten en fuente verdadera de la evangelizaci\u00f3n\u00bb&lt;\/em&gt; (ANTONELLO. \u00abRevestirse del esp\u00edritu de Jesucristo\u00bb en el pensamiento de San Vicente, p. 180).'><sup>21<\/sup><\/a><\/span> Tal convicci\u00f3n permea el consejo dado por San Vicente al Padre Esteban Blatiron, al citar un episodio que lo impresion\u00f3 mucho:<\/p>\n<p><em>\u00abEn nombre de Dios, Padre, cuide bien su pobre vida; cont\u00e9ntese con ir gast\u00e1ndola poco a poco por el amor divino; no es suya, sino del autor de la vida, por cuyo amor tiene usted que conservarla hasta que se la pida, a no ser que se presentase la ocasi\u00f3n de darla, como un buen sacerdote, de ochenta a\u00f1os de edad, que acaban de martirizar en Inglaterra con un suplicio cruel. Le han arrancado el coraz\u00f3n cuando estaba medio estrangulado, y cuando le dijeron, antes de ejecutarlo, que podr\u00eda salvar la vida si renunciaba a su religi\u00f3n, respondi\u00f3 que, de tener mil vidas, las entregar\u00eda lleno de gozo por amor a Jesucristo, por quien mor\u00eda. Le digo esto con l\u00e1grimas en los ojos, pensando en la felicidad de ese santo sacerdote y en el apego que yo siento a mi miserable esqueleto\u00bb <\/em>(ES II, 156-157).<\/p>\n<p>De las noticias de martirio que le llegaban, una toc\u00f3 sobremanera el coraz\u00f3n del Padre Vicente. En una conferencia, \u00e9l mismo relat\u00f3 a los Misioneros, con lujo de detalles, el testimonio de Pedro Borguny, esclavizado por musulmanes y asesinado en Argel por no haber renunciado definitivamente a la vida cristiana. Llam\u00f3 su atenci\u00f3n la rectitud del car\u00e1cter y la firmeza de la fe de aquel joven marroqu\u00ed de poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os, raz\u00f3n por la cual quiso presentarlo como disc\u00edpulo ejemplar de Cristo:<\/p>\n<p><em> \u00abEso es ser cristiano; \u00e9se es el coraje que hemos de tener para sufrir y para morir, si es preciso, por Jesucristo. Pid\u00e1mosle esta gracia y rogu\u00e9mosle a este santo joven que la pida por nosotros, a \u00e9l que fue alumno tan aventajado de tan valiente maestro, que en tres horas de tiempo se hizo verdadero disc\u00edpulo y perfecto imitador suyo, muriendo por \u00e9l\u00bb <\/em>(ES XI,215)<em>.<\/em><\/p>\n<p>El martirio explicita el sentido y el alcance de la vocaci\u00f3n bautismal. De hecho, por el Bautismo, somos injertados (<em>complantati<\/em>) en Cristo para vivir su vida y continuar su misi\u00f3n, entrando en el dinamismo de su Pascua. Esta es la esencia de la recomendaci\u00f3n de San Vicente a Antoine Portal, su incondicional compa\u00f1ero: <em>\u00abAcu\u00e9rdese, Padre, de que vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo, y que hemos de morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo, y que, para morir como Jesucristo, hay que vivir como Jesucristo\u00bb<\/em> (ES I, 320). En este sentido, el m\u00e1rtir realiza, de manera singular, aquello que constituye el horizonte de la vida cristiana: primero, empe\u00f1a todas sus fuerzas para vivir en \u00edntima comuni\u00f3n con Cristo, revestido de su esp\u00edritu (cf. Gal 3,57). Y, por asumir como propia la misma causa por la cual el Maestro vivi\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3, muere tambi\u00e9n \u00e9l como Jes\u00fas, afrentando conflictos y hostilidades y, por fin, abrazando la Cruz, no obstante, en distintas circunstancias, fortalecido por la esperanza de la Resurrecci\u00f3n. Por esa raz\u00f3n, todo m\u00e1rtir puede repetir con el ap\u00f3stol Pablo: <em>\u00abIncesantemente y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jes\u00fas, para que la vida de Jes\u00fas se manifieste en nuestro cuerpo\u00bb <\/em>(2Cor 4,10).<\/p>\n<h3><strong>2. <\/strong><strong>Fuente de fecundidad espiritual y apost\u00f3lica<\/strong><\/h3>\n<p>En diversas ocasiones, Vicente recuerda el martirio en la historia de la Iglesia, sobre todo en los per\u00edodos en que tal experiencia era m\u00e1s frecuente (cf. ES IX, 1089; XI, 259. 716). Desde los or\u00edgenes, la sangre de los m\u00e1rtires es semilla de nuevos cristianos, robusteciendo la comunidad en el seguimiento de Jes\u00fas. De la misma manera, los desaf\u00edos, pruebas y privaciones enfrentados por tantos Cohermanos de la primera generaci\u00f3n, sobre todo los enviados a tan lejanas tierras extranjeras, lejos de desalentar a los Misioneros, deber\u00edan llevarlos a madurar la fe, confirmar la esperanza y revitalizar el celo apost\u00f3lico, despert\u00e1ndolos para la urgencia de la evangelizaci\u00f3n y el servicio caritativo. Es lo que manifiesta el fundador, al informar a la Comunidad el naufragio del barco que llevaba dos Padres y un Hermano a Madagascar, del cual los tres consiguieran escapar, despu\u00e9s de grandes tribulaciones (cf. ES XI, 262). Tambi\u00e9n la muerte prematura de algunos Misioneros en sus lugares de misi\u00f3n llevaba al Padre Vicente a evidenciar el car\u00e1cter eclesial de la incipiente Compa\u00f1\u00eda, asoci\u00e1ndola a la Iglesia de los or\u00edgenes, regada y fortalecida por la sangre de los m\u00e1rtires, siguiendo el ejemplo del Hijo de Dios, el testigo por excelencia (cf. ES XI,292). Dec\u00eda entonces a los suyos: <em>\u00ab\u00a1\u00c1nimo, Padres y Hermanos m\u00edos! Esperamos que Nuestro Se\u00f1or nos dar\u00e1 fuerzas en las cruces que nos vengan, por grandes que sean, si se ve que las amamos y que confiamos en \u00c9l\u00bb <\/em>(ES XI, 216). El ejemplo de los m\u00e1rtires deber\u00eda suscitar la confianza en el amor de Dios y reanimar las disposiciones de los Cohermanos en medio de las lides apost\u00f3licas (cf. ES XI, 215), haci\u00e9ndolos superar los miedos a las adversidades y peligros que viniesen a amenazar el alegre cumplimiento de la misi\u00f3n de llevar al mundo entero <em>\u00abla piedra preciosa del Evangelio\u00bb<\/em> (ES XI, 259).<\/p>\n<p>Ante la muerte prematura de una Hija de la Caridad o de un Misionero en plena actividad, afloraba entre los m\u00e1s pusil\u00e1nimes el recelo de que las Comunidades iban a desaparecer, debido a la gradual reducci\u00f3n del contingente humano. En efecto, los que temblaban eran justamente los que podr\u00edan ser contados entre los m\u00e1s imp\u00e1vidos. El fundador inmediatamente refutaba aquella tendencia, aplic\u00e1ndole a su Familia el c\u00e9lebre axioma de Tertuliano de Cartago (s. III): <em>\u00abSanguis martyrum, semen est christianorum\u00bb<\/em>, como en una conferencia a los primeros Cohermanos:<\/p>\n<p><em>\u00ab<\/em><em>La salvaci\u00f3n de los pueblos y nuestra propia salvaci\u00f3n son un beneficio tan grande que merece cualquier esfuerzo, a cualquier precio que sea; no importa que muramos antes, con tal que muramos con las armas en la mano; seremos entonces m\u00e1s felices, y la Compa\u00f1\u00eda no ser\u00e1 por ello m\u00e1s pobre, ya que \u2018sanguis martyrum semen est christianorum\u2019. Por un Misionero que haya dado su vida por caridad, la bondad de Dios suscitar\u00e1 otros muchos que har\u00e1n el bien que el primero haya dejado por hacer\u00bb<\/em> (ES XI, 290).<\/p>\n<p>En todas las \u00e9pocas de la historia, el testimonio de alguien verdaderamente realizado en su vocaci\u00f3n, hasta el punto de entregar la propia vida para ver germinar las semillas que el Se\u00f1or puso en sus manos, siempre ejerci\u00f3 una indiscutible fascinaci\u00f3n sobre los cristianos, atrayendo nuevas adhesiones, explicitando la nobleza de una causa, despertando lo que hay de mejor en el interior de las personas y suscitando continuadores del mismo proyecto. No puede haber roc\u00edo m\u00e1s fecundo para el florecimiento de una vocaci\u00f3n que la sangre de un aut\u00e9ntico testigo del Evangelio, como recordaba Vicente de Pa\u00fal, refiri\u00e9ndose a los m\u00e1rtires de los or\u00edgenes: <em>\u00ab<\/em><em>las gotas de sangre de todos aquellos m\u00e1rtires asesinados eran otras tantas semillas que serv\u00edan para el robustecimiento de su Iglesia\u00bb<\/em> (ES XI, 262). Tal convicci\u00f3n se repite en una conferencia a las Hijas de la Caridad: <em>\u00abPor uno que reciba el martirio vendr\u00e1n otros muchos; su sangre ser\u00e1 como una semilla que dar\u00e1 fruto, y un fruto abundante. <\/em><em>La sangre de nuestras Hermanas har\u00e1 que vengan otras muchas y merecer\u00e1 que Dios les conceda a las que quedan la gracia de santificarse\u00bb <\/em>(ES IX, 1089). Las huellas dejadas por los m\u00e1rtires en los surcos de la historia son mayores que sus propios pies. La causa por la cual dieron sus vidas proyecta sus virtudes delante de todos, colmando su testimonio de una impresionante fuerza de irradiaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>3. <\/strong><strong>La paradoja del martirio: gracia y prueba <\/strong><\/h3>\n<p>Para San Vicente, est\u00e1 muy claro que el martirio se sit\u00faa en el \u00e1mbito del misterio. En \u00e9l, se funden realidades parad\u00f3jicas: la gracia inmerecida de poder dar la vida por amor a Dios y a los hermanos es acogida en medio de persecuciones y los sufrimientos impuestos por la injusticia y por la violencia. Los m\u00e1rtires son identificados como aquellos que <em>\u00abson los que vienen de la gran persecuci\u00f3n, los que han lavado y blanqueado sus t\u00fanicas en la sangre del Cordero.\u00bb<\/em> (Ap 7,14b). Podemos ver el resplandor de la Resurrecci\u00f3n reflejado en sus rostros desfigurados, cuando leemos: <em>\u00abPor eso est\u00e1n ante el trono de Dios, le rinden culto d\u00eda y noche en su templo, y el que est\u00e1 sentado en el trono habitar\u00e1 con ellos. Ya nunca tendr\u00e1n hambre ni sed, ni caer\u00e1 sobre ellos el calor agobiante del sol. Porque el Cordero que est\u00e1 en medio del trono los pastorear\u00e1 y los conducir\u00e1 a fuentes de aguas vivas, y Dios enjugar\u00e1 las l\u00e1grimas de sus ojos\u00bb<\/em> (Ap 7,15-17). Refiri\u00e9ndose al Padre Francisco Le Blanc, misionero en Escocia, perseguido por causa de la fe y hecho prisionero por los ingleses, afirma el fundador:<\/p>\n<p><em>\u00abEse buen Misionero est\u00e1 en camino hacia el martirio. No s\u00e9 si hemos de alegrarnos o de afligirnos por ello; pues, por una parte, Dios recibe honor por su detenci\u00f3n, ya que lo ha hecho por su amor; y la Compa\u00f1\u00eda podr\u00eda sentirse dichosa si Dios la encontrase digna de darle un m\u00e1rtir, y \u00e9l est\u00e1 contento de sufrir por su nombre y de ofrecerse, como lo hace, a cuanto Dios quiera hacer con su persona y su vida. \u00a1Cu\u00e1ntos actos de virtud estar\u00e1 practicando ahora, de fe, de esperanza, de amor a Dios, de resignaci\u00f3n y de oblaci\u00f3n, disponi\u00e9ndose cada vez mejor para merecer esa corona! Todo esto nos mueve, en Dios, a sentir gran alegr\u00eda y gratitud\u00bb (ES XI, 98).<\/em><\/p>\n<p>Por un lado, la gracia libre y generosamente correspondida en la entrega total de s\u00ed suscita la alabanza y la gratitud; por otro, la persecuci\u00f3n y los sufrimientos, provocan la indignaci\u00f3n, despiertan la sensibilidad humana, la compasi\u00f3n y la solidaridad: <em>\u00abMas, por otra parte, es nuestro hermano el que sufre; \u00bfno tenemos que sufrir con \u00e9l? De m\u00ed, confieso que, seg\u00fan la naturaleza, me siento muy afligido y con un dolor muy sensible; pero, seg\u00fan el esp\u00edritu, me parece que hemos de bendecir por ello a Dios como si se tratara de una gracia muy especial\u00bb<\/em> (ES XI, 98-99). Tanto el dolor cuanto la gloria del m\u00e1rtir pertenecen a la Comunidad que lo form\u00f3 para el servicio a Dios. Ante tal realidad tan sublime, la actitud final de Vicente es siempre el silencio reverente de quien se reconoce peque\u00f1o delante del misterio que lo envuelve y lo ultrapasa: <em>\u00ab<\/em><em>Padres y Hermanos m\u00edos, tiene que haber algo muy grande, incomprensible al entendimiento humano, en las cruces y en los sufrimientos, ya que Dios suele hacer que al servicio que se le hace le sigan aflicciones, persecuciones, c\u00e1rceles y martirio, a fin de elevar a un alto grado de perfecci\u00f3n y de gloria a los que se entregan perfectamente a su servicio\u00bb <\/em>(ES XI,99)<em>.<\/em><\/p>\n<h3><strong>4. <\/strong><strong>Martirio por la virtud<\/strong><\/h3>\n<p>La primera categor\u00eda del martirio considerada por San Vicente es aquella que corresponde al testimonio de fe hasta la muerte. Este es, por tanto, el martirio por excelencia, en el cual la persona entrega su vida confesando el nombre de Jesucristo y manifestando su total adhesi\u00f3n a \u00e9l.<span id='easy-footnote-22-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-22-11142' title='Cf. URRIZBURU, Carmen. Martirio, p. 358.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> A lo largo de su vida, Vicente tuvo noticias de algunas personas que murieron de este modo: el padre anciano, martirizado en Inglaterra con suplicios atroces (cf. ES II,156s); el Hermano Tadeo Lee, perteneciente al grupo de los tres Misioneros enviados a Irlanda, su tierra natal, a quien le aplastaron su cabeza y cortaron sus manos y pies en la presencia de su madre (cf. ES IV,326);<span id='easy-footnote-23-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-23-11142' title='Entre las escasas referencias al Hermano Lee, nacido en 1623, encontramos esta de P. Collet, de todas, la m\u00e1s autorizada: &lt;em&gt;\u00abDe los tres Misioneros que hab\u00edan permanecido en Irlanda, s\u00f3lo dos volvieron a Par\u00eds, despu\u00e9s de haber sufrido en Limerick lo que la peste y la guerra tienen de m\u00e1s terrible. El tercero termin\u00f3 all\u00ed su carrera; los otros se disfrazaron y huyeron como pudieron. Uno de ellos se retir\u00f3 a su pa\u00eds con el Vicario General de Cassel. El otro fue del lado de las monta\u00f1as y encontr\u00f3 a una se\u00f1ora piadosa, que lo recibi\u00f3 por caridad y lo escondi\u00f3 durante dos meses. Un Hermano (Thaddeus Lee) que los serv\u00eda, tuvo menos suerte o, mejor dicho, tuvo m\u00e1s. Descubierto por los herejes, fue masacrado delante de su madre. Le aplastaron la cabeza, despu\u00e9s de haberle cortado los pies y las manos. Trato inhumano y b\u00e1rbaro, que mostr\u00f3 a los sacerdotes lo que hubieran tenido que sufrir, si los hubieran podido coger\u00bb &lt;\/em&gt;(COLLET, Pierre. &lt;em&gt;La vie de Saint Vincent de Pau (II).&lt;\/em&gt; Nancy, 1748. p. 471-472).'><sup>23<\/sup><\/a><\/span> el Padre Francisco Le Blanc, perseguido y encarcelado en Escocia, donde trabajaba (cf. ES XI, 99); el joven marroqu\u00ed Pedro Borguny, cuya transparencia y fortaleza en la vivencia de la fe impresionaba a todos (cf. ES XI, 213s).<\/p>\n<p>Vicente ampl\u00eda su concepci\u00f3n, presentando el martirio por la virtud. Se trata del permanente esfuerzo de santificaci\u00f3n, por medio de la <em>\u00abperseverancia en la vocaci\u00f3n\u00bb<\/em> y de la <em>\u00abmortificaci\u00f3n de las pasiones\u00bb <\/em>que desintegran al ser humano. A continuaci\u00f3n, presenta la figura de Juan Bautista en el ejercicio de su vocaci\u00f3n prof\u00e9tica como modelo de defensa de las virtudes que constituyen la moralidad cristiana. Convencido de que <em>\u00abconsumirse por la virtud es una especie de martirio\u00bb <\/em>(ES XI, 99), el fundador se\u00f1ala hacia esa forma de <em>\u00absacrificio\u00bb<\/em> como una manera privilegiada de reconocer y manifestar <em>\u00abque Dios merece ser el \u00fanico servido y que merece ser incomparablemente preferido a todas las ventajas y placeres de la tierra\u00bb<\/em> (ES XI, 100). As\u00ed resuena, en la voz de Vicente, la maravillosa convicci\u00f3n del salmista, <em>\u00abTu amor, oh Se\u00f1or, vale m\u00e1s que la vida\u00bb <\/em>(Sal 63,4). En esta perspectiva de fe, el martirio puede ser interpretado como la m\u00e1s radical experiencia de Dios como \u00fanico Absoluto, en el cual todas las cosas adquieren su verdadero sentido y delante del cual todo se torna m\u00e1s secundario y relativo. Y como el seguimiento de Jesucristo se constituye en el espacio de comuni\u00f3n con Dios, a trav\u00e9s de la confianza, del abandono de s\u00ed y de la obediencia, y en el espacio de la solidaridad con los Pobres, a trav\u00e9s de la cercan\u00eda, de la compasi\u00f3n y del servicio, San Vicente concluye su reflexi\u00f3n sobre el martirio por la virtud con esta exhortaci\u00f3n a sus Misioneros: <em>\u00abObrar de este modo es publicar las verdades y las m\u00e1ximas del evangelio de Jesucristo, no con las palabras, sino con la conformidad de vida con Jesucristo, y dar testimonio de su verdad y de su santidad ante fieles e infieles; por tanto, vivir y morir de esta forma es ser m\u00e1rtir\u00bb<\/em> (ES XI,100). El cristiano aut\u00e9ntico, por lo tanto, es aquel que hace de su vida una luminosa transparencia de los valores del Evangelio, asumiendo en su cotidianidad las consecuencias de su opci\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p>En otra conferencia del 7 de noviembre de 1659, reflexionando sobre los Votos, San Vicente describe la vivencia de los consejos evang\u00e9licos como una especie de martirio continuo, cuya meta es capacitar a los Misioneros para que prolonguen la misi\u00f3n de Jes\u00fas y de los ap\u00f3stoles, a partir de una libre y total pertenencia a Dios: <em>\u00abAlgunos dicen que hacer los votos y cumplirlos es un continuo martirio <\/em>(\u2026). <em>Una persona que hace los votos de pobreza, castidad y obediencia se lo da todo a Dios, renunciando a los bienes, placeres y honores; es un perfecto holocausto, hermanos m\u00edos, ya que se le sacrifica a Dios el entendimiento, as\u00ed como el propio juicio y la voluntad propia\u00bb<\/em> (ES XI,642-643).<\/p>\n<h3><strong>5. <\/strong><strong>Martirio por la caridad<\/strong><\/h3>\n<p>Esta es la intuici\u00f3n m\u00e1s original de San Vicente al respecto del martirio. Se trata del testimonio de una existencia enteramente consagrada a Dios para el servicio de los m\u00e1s pobres, aunque, para eso, tenga que poner la propia vida en peligro (cf. ES II, 441s). En esa \u00f3ptica, el martirio constituye la m\u00e1s alta expresi\u00f3n de una vida polarizada por el amor a Dios y al pr\u00f3jimo (cf. ES IX, 1089). La cercan\u00eda al Pobre, movida por el reconocimiento de su dignidad y estimulada por una aut\u00e9ntica sensibilidad humana, constituye un desdoblamiento irrenunciable de la <em>sequela Christi.<\/em> Tal opci\u00f3n no se concretiza sin renuncias y conflictos, como demuestra el fundador al convidar a las primeras Hermanas a la <em>indiferencia, <\/em>esto es, a la total disponibilidad frente a las necesidades de los Pobres y a las exigencias de la caridad, aunque sea preciso dar la propia vida (cf. ES IX, 243). La misma disponibilidad encontrar\u00e1 en muchos de sus Misioneros, hombres verdaderamente apost\u00f3licos, siempre en busca de la voluntad de Dios, dispuestos a enfrentar los m\u00e1s diversos desaf\u00edos y privaciones por causa de la misi\u00f3n y la caridad. A\u00fan as\u00ed, entre tanto, Vicente no dejar\u00e1 de incentivarlos a permanecer en el mismo dinamismo. Es lo que escribi\u00f3 al Padre Felipe Dalton:<\/p>\n<p><em> \u00abMe siento incapaz de expresarle la alegr\u00eda que siento por esos deseos que Dios le da de ofrecerse a \u00c9l en la Compa\u00f1\u00eda sin reserva alguna, indiferente por todos los pa\u00edses del mundo y con una total sumisi\u00f3n a la santa obediencia y a la voluntad de Dios, tal como se la se\u00f1alen sus superiores. As\u00ed es como hablan y como act\u00faan las almas verdaderamente apost\u00f3licas que, habi\u00e9ndose consagrado plenamente a Dios, desean que Nuestro Se\u00f1or, su Hijo, sea conocido y servido igualmente por todas las naciones de la tierra por las que vino \u00c9l mismo a este mundo, y est\u00e1n resueltos a trabajar y a morir por ellas, como \u00c9l lo hizo. Hasta all\u00ed, es hasta donde tiene que extenderse el celo de los misioneros, pues aunque no puedan ir a todas partes ni hacer todo el bien que desear\u00edan, sin embargo, hacen bien en desearlo y en ofrecerse a Dios para servirle de instrumento en la conversi\u00f3n de las almas, en el tiempo, sitio y circunstancias que \u00c9l quiera. Quiz\u00e1s se contente con su buena voluntad; pero puede ser tambi\u00e9n que, al ver su voluntad tan grande y tan bien dispuesta, se sirva de ellos, aunque son obreros tan malos, para hacer grandes cosas. Yo no veo nada que los haga m\u00e1s semejantes a \u00c9l ni m\u00e1s dignos de sus bendiciones que esta disposici\u00f3n\u00bb <\/em>(ES VII, 285-286)<em>.<\/em><\/p>\n<p>El Padre Vicente habla del martirio por la caridad, aplic\u00e1ndolo al servicio cotidiano, algunas veces extenuante, de las Hijas de la Caridad y de los Misioneros, ambos frecuentemente expuestos a los peligros del mundo de los Pobres: guerras, epidemias, hambre, viajes por caminos desconocidos, etc. Es, pues, la caridad que los urge a la donaci\u00f3n sin reservas de la propia vida para el anuncio de la Buena Nueva y para el servicio abnegado y gratuito en las m\u00e1s dram\u00e1ticas situaciones. En la Repetici\u00f3n de Oraci\u00f3n del 30 de agosto de 1657, el fundador comparte su convicci\u00f3n con sus Padres y Hermanos:<\/p>\n<p><em> \u00abPor lo dem\u00e1s, exponer la vida, atravesar los mares por puro amor de Dios y por la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo, es una especie de martirio, ya que aunque no lo sea efectivamente, al menos lo es en la voluntad, puesto que uno lo deja todo y se expone a no s\u00e9 cu\u00e1ntos peligros. De hecho, los santos que han muerto en el destierro, adonde han sido enviados por su fidelidad a nuestro Se\u00f1or Jesucristo, son tenidos como m\u00e1rtires por la Iglesia\u00bb<\/em> (ES XI, 298).<\/p>\n<p>En la conferencia del 30 de agosto de 1658, sobre la indiferencia ante los oficios, el tema reaparece con similar vehemencia. Aqu\u00ed, el martirio es identificado con aquella disposici\u00f3n operante de atravesar fronteras y romper l\u00edmites, a fin de comunicar las insondables riquezas del Evangelio, sirviendo y anunciando el Reino:<\/p>\n<p><em> \u00ab\u00a1Ay, Padres, qu\u00e9 felicidad sienten los que poseen esta disposici\u00f3n! \u00a1Dios les concede la gracia de estar siempre preparados y dispuestos a ir a los pa\u00edses lejanos para dar all\u00ed su vida por Jesucristo! La historia nos habla de muchos martirios de hombres sacrificados por Dios; y si vemos que, en el ej\u00e9rcito, muchos hombres exponen su vida por un poco de honor o quiz\u00e1s con la esperanza de una peque\u00f1a recompensa temporal, con cu\u00e1nta m\u00e1s raz\u00f3n debemos nosotros exponer nuestra vida por llevar el evangelio de Jesucristo a los pa\u00edses m\u00e1s alejados a los que nos llama la Providencia\u00bb (ES XI, 362).<\/em><\/p>\n<p>Los Misioneros se comprometen con la evangelizaci\u00f3n, impulsados por el celo apost\u00f3lico que debe caracterizar a todo disc\u00edpulo de Cristo. Para ayudar a los Pobres en el acogimiento del don de la salvaci\u00f3n, enfrentan desaf\u00edos, asumen riesgos y van a lugares a los cuales ninguno quiere ir. Bienaventurado ser\u00e1, entonces, aquel Misionero que, en el momento del desenlace final, fuera encontrado <em>\u00abcon las armas en las manos\u00bb <\/em>(ES XI, 290). Algo semejante dir\u00e1 Vicente a las Hijas de la Caridad enviadas para cuidar de soldados heridos en Calais, arriesgado campo de batalla, en el cual murieron varias Hermanas, tanto por agotamiento cuanto por contagio de enfermedades. Le conmov\u00eda al fundador la disponibilidad de aqu\u00e9llas que se ofrec\u00edan para ocupar los mismos puestos: <em>\u00ab<\/em><em>\u00bfQu\u00e9 vais a hacer? <\/em><em>Vais al martirio, si Dios quiere disponer de vosotras. En cuanto a vuestra querida Hermana, estoy seguro de que actualmente recibe la recompensa de los m\u00e1rtires, y vosotras tendr\u00e9is la misma recompensa, si ten\u00e9is la dicha de morir con las armas en la mano. \u00a1Que dicha para vosotras!\u00bb<\/em> (ES IX, 1089). En una conferencia sobre la pr\u00e1ctica del respeto mutuo y de la dulzura, del 19 de agosto de 1646, despu\u00e9s de hablar sobre las diferentes modalidades de servicio que las Hermanas prestan a los pobres, San Vicente irrumpe en un clamor de admiraci\u00f3n por sus hijas espirituales: <em>\u00abOh mis queridas hijas, teng\u00e1moslas <\/em>[a las Hermanas que sirven a los Pobres en situaciones de conflicto] <em>en alta estima, conservemos por ellas esa estima, a la cual esperamos llegar y ve\u00e1moslas como m\u00e1rtires de Jesucristo, pues sirven al pr\u00f3jimo por su amor\u00bb <\/em>(ES IX,256).<\/p>\n<p>Pocas cosas impresionaban tanto a San Vicente como el testimonio de alguien que, a lo largo de su vida, hab\u00eda aprendido a <em>\u00abcreer en el amor, olvid\u00e1ndose de s\u00ed, por los otros simplemente\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-24-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-24-11142' title='Expresi\u00f3n atribuida a la Bienaventurada Savina Petrilli (1851-1923), fundadora de la Congregaci\u00f3n de las Hermanas de los Pobres de Santa Catalina de Sena.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> Suficiente con recordar c\u00f3mo le fascinaba el ejemplo de Margarita Nasseau, la humilde campesina de Suresnes, de quien afirmaba <em>\u00abno hab\u00eda nada que no fuese amable\u00bb <\/em>(ES IX, 88), fallecida en 1633, v\u00edctima de su caridad heroica, por haber compartido su lecho con una pobre mujer contagiada por la peste. Porque <em>\u00abtuvo la felicidad de mostrar el camino a las otras\u00bb<\/em>, fue considerada por el fundador <em>\u00abla primera Hija de la Caridad\u00bb <\/em>(ES IX, 89). Otro ejemplo de extrema caridad para con los pobres condenados al trabajo forzado en las Galeras era el del Padre Luis Robiche, de la Casa de Marsella, fallecido a los 35 a\u00f1os, con fama de santidad por las virtudes que heroicamente practic\u00f3 en su cotidianidad, tanto en el interior de la Compa\u00f1\u00eda como en su apostolado junto a los m\u00e1s abandonados. De \u00e9l dir\u00e1 el fundador, escribiendo a un Cohermano, en el mismo a\u00f1o de la muerte de Robiche: <em>\u00abla voz del pueblo <\/em><em>(que es la voz de Dios) lo considera bienaventurado y ha muerto casi como un m\u00e1rtir, ya que expuso su vida y la perdi\u00f3 trabajando, por amor de Jesucristo, en la salvaci\u00f3n corporal y espiritual de los pobres enfermos\u00bb <\/em>(ES II, 443)<em>. <\/em>Llama la atenci\u00f3n tambi\u00e9n la gran admiraci\u00f3n que Vicente sent\u00eda por el Padre Pill\u00e9, expresada en esta circular que envi\u00f3 a todas las Casas de la Congregaci\u00f3n poco despu\u00e9s de la muerte del referido Cohermano: <em>\u00abDe esta inmensa caridad brotaba un deseo tan grande por la salvaci\u00f3n de las almas que estaba dispuesto a dejarse despedazar por una sola de ellas. <\/em><em>En efecto, cuando se trataba de ir a alguna misi\u00f3n y su enfermedad se lo permit\u00eda, Dios sabe que no ahorr\u00f3 ning\u00fan esfuerzo. Y aunque tuviese m\u00e1s necesidad de descanso que de trabajo, sin embargo, trabajaba por encima de sus fuerzas\u00bb<\/em> (ES II, 277-278). El ejemplo de estos testigos se constitu\u00eda en la confirmaci\u00f3n que las Comunidades Vicentinas hab\u00edan sido, de hecho, suscitadas por Dios <em>\u00abque ama a los Pobres y a aqu\u00e9llos que los aman\u00bb <\/em>(ES XI, 273)<em>. <\/em>El fundador, por lo tanto, ten\u00eda la tarea de estimular siempre m\u00e1s la correspondencia de sus Padres, Hermanos y Hermanas al don de la vocaci\u00f3n misionera, a trav\u00e9s de una caridad compasiva y operante para con los Pobres, adonde el querer de la Divina Providencia los destinase.<\/p>\n<h3><strong>6. <\/strong><strong>Tensi\u00f3n martirial<\/strong><\/h3>\n<p>En el sentir de San Vicente, el martirio, en cuanto posibilidad, deber\u00eda permanecer siempre en el horizonte de quien se consagra a Dios para el servicio y la evangelizaci\u00f3n de los m\u00e1s pobres, sobre todo en tierras distantes: <em>\u00ab\u00a1Oh si quisiese Dios inspirarnos ese mismo anhelo de morir por Jesucristo, de cualquier forma que sea, cu\u00e1ntas bendiciones atraer\u00edamos sobre nosotros!\u00bb<\/em> (ES XI, 99). En la Repetici\u00f3n de Oraci\u00f3n del 12 de noviembre de 1656, despu\u00e9s de considerar el ejemplo de perseverancia y tenacidad de dos de sus m\u00e1s intr\u00e9pidos Misioneros, ambos expuestos a las persecuciones en el norte de \u00c1frica, el fundador exhorta a la Compa\u00f1\u00eda a romper con toda forma de mediocridad apost\u00f3lica y a mantenerse en una permanente \u00abtensi\u00f3n martirial\u00bb, o sea, a cultivar, personal y comunitariamente, una actitud de apertura misionera y de total disponibilidad por la causa del Reino:<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00a1Quiera Dios, mis querid\u00edsimos Padres y Hermanos, que todos los que vengan a entrar en la Compa\u00f1\u00eda acudan con el pensamiento del martirio, con el deseo de sufrir en ella el martirio y de consagrarse por entero al servicio de Dios, tanto en los pa\u00edses lejanos como aqu\u00ed, en cualquier lugar donde \u00c9l quiera servirse de esta pobre y Peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda! S\u00ed, con el pensamiento del martirio. Deber\u00edamos pedirle muchas veces a Dios esta gracia y esta disposici\u00f3n, de estar dispuestos a exponer nuestras vidas por su gloria y por la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo, todos los que aqu\u00ed estamos, los hermanos, los estudiantes, los sacerdotes, en una palabra toda la Compa\u00f1\u00eda\u00bb<\/em> (ES XI,258-259).<\/p>\n<p>Como vemos, San Vicente comprende el martirio como una gracia (ES XI, 258), una ratificaci\u00f3n de parte de Dios de la causa asumida por aqu\u00e9l que libre y abnegadamente entrega su vida, poni\u00e9ndola al servicio del pr\u00f3jimo, para recibirla en plenitud, a semejanza de Jes\u00fas en el misterio de su Pascua. En una de sus cartas al Padre Gerardo Brin, misionero en Irlanda, donde las persecuciones y la peste contagiaban en enormes proporciones, San Vicente habla del <em>\u00abesp\u00edritu de martirio\u00bb<\/em> para designar aquella actitud de total entrega a Dios, animada por la caridad de Cristo, capaz de hacer resistir con valent\u00eda los peligros, prefiriendo dar la vida a abandonar el servicio al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p><em> \u00abNos hemos quedado muy edificados con su carta, al palpar en ella dos maravillosos efectos de la gracia de Dios. El primero es ver c\u00f3mo se ha entregado usted a Dios para resistir en el pa\u00eds en que se encuentra, en medio de peligros, prefiriendo exponerse a la muerte antes que dejar de asistir al pr\u00f3jimo. El segundo, c\u00f3mo piensa usted en la salvaci\u00f3n de sus hermanos, envi\u00e1ndolos a Francia para alejarles del peligro. El esp\u00edritu de martirio le ha impulsado a lo primero, y la prudencia le ha obligado a hacer lo segundo; ambas cosas han sido sacadas del ejemplo de Nuestro Se\u00f1or, el cual, cuando estaba a punto de ir a sufrir los tormentos de su muerte por la salvaci\u00f3n de los hombres, quiso garantizar y librar a sus disc\u00edpulos diciendo: \u2018Dejad a estos y no los toqu\u00e9is\u2019 (Jn 18,8). As\u00ed es como ha obrado usted, como un verdadero hijo de tan adorable Padre, a quien le doy infinitas gracias por haber producido en usted estos actos de caridad tan soberana, que es el colmo de todas las virtudes\u00bb <\/em>(ES IV, 19-20).<\/p>\n<p>Esta tensi\u00f3n martirialdebe permear el itinerario de los Misioneros y de las Hermanas, alargando las fronteras de la misi\u00f3n y ampliando los horizontes de la caridad. A\u00fan en el tiempo de los fundadores, no fueron pocos los que dieran testimonio de esa misma disposici\u00f3n en las m\u00e1s variadas situaciones (cf. ES IV, 124). La insistencia de Vicente en lo referente al <em>\u00abesp\u00edritu del martirio\u00bb<\/em> se funda en su madurada confianza en la Providencia, que concede a los cristianos la fuerza necesaria para perseverar hasta el fin: <em>\u00abEl que quiera ser disc\u00edpulo de Jesucristo tiene que esperar todo esto; pero debe esperar tambi\u00e9n que, cuando se presente la ocasi\u00f3n, Dios le dar\u00e1 fuerzas para soportar las aflicciones y superar los tormentos\u00bb<\/em> (ES XI, 99).<\/p>\n<p>Las convicciones de Vicente de Pa\u00fal al respecto del martirio, tres siglos despu\u00e9s, abren camino para la significativa intuici\u00f3n del Concilio Vaticano II sobre el mismo tema: <em>\u00abEl martirio, por el cual el disc\u00edpulo se asemeja al Maestro, que acept\u00f3 libremente la muerte por la salvaci\u00f3n del mundo, y a \u00e9l se configura en la efusi\u00f3n de la sangre, es considerado por la Iglesia como donaci\u00f3n insigne y prueba suprema de caridad. Si pocos lo llegan a sufrir, todos deben estar preparados para confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirlo por el camino de la cruz, en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia\u00bb <\/em>(LG 42).<span id='easy-footnote-25-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-25-11142' title='Monse\u00f1or Oscar Romero, a\u00f1os despu\u00e9s, interpretar\u00e1 esa afirmaci\u00f3n del Concilio, diciendo: &lt;em&gt;\u00abNo todos, dice el Concilio Vaticano II, tendr\u00e1n el honor de dar su sangre f\u00edsica, de ser matados por la fe; pero s\u00ed, pide Dios a todos los que creen en \u00c9l, esp\u00edritu de martirio, es decir, todos debemos de estar dispuestos a morir por nuestra fe, para que cuando llegue nuestra hora de entregarle cuentas, podamos decir: Se\u00f1or, yo estuve dispuesto a dar mi vida por ti\u00bb&lt;\/em&gt; (Homil\u00eda del 6\u00ba Domingo de Pascua. 15\/05\/1977. In: M\u00c1RQUEZ OCHOA. &lt;em&gt;El Catecismo de Mons. Romero, &lt;\/em&gt;p. 50.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>III \u2013 Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Los dislocamientos socioculturales ocurridos a lo largo de los siglos hicieron emerger una nueva tipolog\u00eda de martirio e introdujeron nuevos perfiles de m\u00e1rtires. Karl Rahner hablaba de la necesidad de alargar el concepto del martirio,<span id='easy-footnote-26-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-26-11142' title='RAHNER, Karl. Dimens\u00f5es do Mart\u00edrio. Tentativa de ampliar um conceito cl\u00e1ssico. En: AA.VV. &lt;em&gt;Mart\u00edrio hoje&lt;\/em&gt;, p. 13-16. &lt;em&gt;\u00abLos \u2018perseguidores de los cristianos\u2019 modernos no dar\u00e1n a los cristianos de hoy ninguna oportunidad de confesar su fe al viejo estilo de los primeros siglos del cristianismo y de ser condenados a la muerte a trav\u00e9s de decisi\u00f3n judicial. Con todo, su muerte puede ser prevista y aceptada en esas formas m\u00e1s an\u00f3nimas de persecuci\u00f3n actual a los cristianos, de la misma manera como fue con referencia a los m\u00e1rtires del estilo antiguo. Y tambi\u00e9n como consecuencia de una lucha activa por la justicia y otras realidades y valores cristianos\u00bb&lt;\/em&gt; (p. 15).'><sup>26<\/sup><\/a><\/span> incluyendo en esa categor\u00eda todos aqu\u00e9llos que dieran la vida libremente para preservar la integridad de los valores y de las convicciones fundamentales que emanan de la fe, tales como: el amor, la verdad, la justicia, la paz, el respeto a los derechos humanos, etc. As\u00ed, ellos manifiestan, aunque sin mayores matizaciones, su adhesi\u00f3n al proyecto salv\u00edfico de Dios. La dimensi\u00f3n hist\u00f3rica del martirio posee dos vertientes: la primera est\u00e1 asociada a la existencia y a la actuaci\u00f3n de personas y grupos que no dudan en sacrificar la propia vida para testimoniar la autenticidad y el valor de la fe que libremente abrazaron y de las convicciones que de ella reciben su fundamento. La segunda est\u00e1 referida a los individuos e instancias que, rechazando abiertamente el testimonio de la verdad que les interpela la conciencia, persiguen y llevan a la muerte. Los m\u00e1rtires son, al mismo tiempo, h\u00e9roes y v\u00edctimas. H\u00e9roes, por la fortaleza invencible que proviene del Esp\u00edritu, torn\u00e1ndolos libres y valientes; v\u00edctimas, por causa de la perversi\u00f3n de individuos y de la iniquidad de sistemas que eliminan a quien no se amolda a sus esquemas mezquinos e id\u00f3latras. Los m\u00e1rtires recuerdan que el amor del Se\u00f1or genera sue\u00f1os audaces. Por eso, la contemplaci\u00f3n de esos testigos no puede dejar de provocar en nosotros una aut\u00e9ntica conversi\u00f3n, conduci\u00e9ndonos a lo que hay de m\u00e1s humanizador y santificante: la caridad en la verdad. De hecho, nos recuerda el Papa Benedicto XVI, <em>\u00abtodos los hombres sienten el impulso interior para amar de manera aut\u00e9ntica: amor y verdad nunca desaparecen del todo en ellos, porque son la vocaci\u00f3n puesta por Dios en el coraz\u00f3n y en la mente de cada hombre\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-27-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-27-11142' title='BENTO XVI. &lt;em&gt;Caritas in veritate&lt;\/em&gt;. Carta Enc\u00edclica sobre o desenvolvimento humano integral na caridade e na verdade. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2009. n.1.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span> Con base en esa vocaci\u00f3n fundamental, Vicente de Pa\u00fal sintetiza con estas palabras el horizonte de la vida cristiana, cuya concretizaci\u00f3n hist\u00f3rica se verifica en la experiencia de los m\u00e1rtires: <em>\u00ab<\/em><em>No podemos asegurar mejor nuestra felicidad eterna que viviendo y muriendo en el servicio de los pobres, en los brazos de la Providencia y en una renuncia actual a nosotros mismos, para seguir a Jesucristo\u00bb <\/em>(ES III, 359)<em>.<\/em><\/p>\n<p>Ayer y hoy, considerando el testimonio de todos cuantos, movidos por el dinamismo del amor-donaci\u00f3n y apoyados en una <em>\u00abesperanza repleta de inmortalidad\u00bb<\/em> (Sab 3,4), entregan sus vidas por el Reino, podemos creer <em>\u00abque, en cuanto haya martirio, habr\u00e1 credibilidad; en cuanto haya martirio, habr\u00e1 esperanza, en cuanto haya martirio, habr\u00e1 conversi\u00f3n; en cuanto haya martirio, habr\u00e1 eficacia. El grano de trigo muriendo se multiplica\u00bb<\/em><em>.<\/em><span id='easy-footnote-28-11142' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/#easy-footnote-bottom-28-11142' title='CASALD\u00c1LIGA, Pedro. Carta aberta aos nossos M\u00e1rtires. In: PRELAZIA DE S\u00c3O F\u00c9LIX DO ARAGUAIA. &lt;em&gt;Of\u00edcio dos M\u00e1rtires da Caminhada latino-americana. &lt;\/em&gt;S\u00e3o Paulo: Paulus, 2004. p. 10-11.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span> El clamor supremo de amor de tantos testimonios de ayer y de hoy continuar\u00e1 resonando y la sangre de cada uno tornar\u00e1 fecundo el empe\u00f1o de todos aquellos que, por entre las tortuosas sendas de la historia, se ponen en el seguimiento de Cristo, manteniendo los ojos fijos en la meta (cf. Flp 3,14), en la esperanza del amanecer sin ocaso de la Pascua.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de la historia de la Iglesia, el martirio siempre ha ocupado lugar preeminente como la m\u00e1s sublime consumaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n cristiana y la m\u00e1s alta garant\u00eda de la realizaci\u00f3n de la &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":401246,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[168,156,142,160],"class_list":["post-11142","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-argel","tag-blatiron","tag-collet","tag-nimes"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Una reflexi\u00f3n vicentina sobre el martirio - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/una-reflexion-vicentina-sobre-el-martirio\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Una reflexi\u00f3n vicentina sobre el martirio - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"A lo largo de la historia de la Iglesia, el martirio siempre ha ocupado lugar preeminente como la m\u00e1s sublime consumaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n cristiana y la m\u00e1s alta garant\u00eda de la realizaci\u00f3n de la ... 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