{"id":109793,"date":"2015-01-29T03:30:41","date_gmt":"2015-01-29T02:30:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=109793"},"modified":"2016-07-26T17:21:48","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:48","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo Segundo: San Vicente de Pa\u00fal en la pol\u00edtica<\/strong><\/h2>\n<h3>I. <em>Movimiento cat\u00f3lico detenido por Richelieu.<\/em><\/h3>\n<p>El 4 de diciembre de 1563, despu\u00e9s de un trabajo de veinte a\u00f1os, seguido con una santa perseverancia en medio de las luchas de las opiniones, de los ataques de la herej\u00eda y de los engorros de la pol\u00edtica de los pr\u00edncipes, el concilio de Trento hab\u00eda terminado su obra. el dogma cat\u00f3lico estaba separado de las opiniones protestantes, y fijado para siempre; la santa jerarqu\u00eda estaba fundada te\u00f3ricamente por los c\u00e1nones sobre la ordenaci\u00f3n, y pr\u00e1cticamente por los c\u00e1nones de reforma. Los fieles estaban sometidos a la disciplina, las parroquias reglamentadas, los obispos investidos de la vigilancia del clero y encargados de su reclutamiento por los seminarios. Ellos mismos se hab\u00edan sometido solemnemente a la observancia de los decretos del concilio, y ligado al papa por una profesi\u00f3n de fe particular, que hab\u00edan firmado y jurado. As\u00ed el poder papal hab\u00eda salido de la lucha m\u00e1s extensa y m\u00e1s fuerte. Interpretaci\u00f3n de los c\u00e1nones del concilio, reglas de vida como reglas de fe, direcci\u00f3n de la disciplina: todo en adelante procede de Roma.<\/p>\n<p>Terminado el concilio, la felicidad de la Iglesia fue ser dirigida por un papa, personificaci\u00f3n viva de la reforma y de la rigidez religiosas, Miguel Ghislieri, san P\u00edo V, quien, sobre el trono pontificio, continu\u00f3 viviendo con la dura sencillez de un monje. Comenz\u00f3 por reformar la curia y los Estados de la Iglesia, difundi\u00f3 la renovaci\u00f3n de la Iglesia entera y salv\u00f3 a la cristiandad por Lepanto.<\/p>\n<p>Instalada en posesi\u00f3n de s\u00ed misma, la Iglesia pudo no s\u00f3lo defenderse de la herej\u00eda, sino retomar la ofensiva contra ella. Mientras que Espa\u00f1a e Italia estaban protegidas por la inquisici\u00f3n, los Estados incluso los amenazados o invadidos por el protestantismo le estaban cerrados o se purificaban. \u00abHace pocos a\u00f1os, exclamaba el nuncio de Varsovia en 1598, se hubiera cre\u00eddo que la herej\u00eda acabar\u00eda destruyendo el catolicismo en Polonia; hoy el catolicismo entierra la herej\u00eda.\u00bb Otra reforma se operaba tambi\u00e9n en Alemania por los jesuitas. El catolicismo quedaba restablecido en los Estados hereditarios. Una parte de Suiza quedaba fiel. La lucha era m\u00e1s incierta en Francia, donde los protestantes, por el edicto de Nantes, \u00abrecibieron una independencia tan amplia, que se pod\u00eda cuestionar si no entraba en contradicci\u00f3n con el principio mismo de la existencia del Estado.\u00bb<span id='easy-footnote-1-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-1-109793' title='Hist.&lt;em&gt; de la Papaut\u00e9 pendant les XVIe et XVII si\u00e8cles, &lt;\/em&gt;por L. Ranke, traducida por J.-B. Haiber y A. de Saint-Ch\u00e9ron, , 2\u00aa edic. De 2 vol. in-8\u00ba, Par\u00eds, 1848, t. III, p. 52. En toda esta exposici\u00f3n, es este libro, no sospechoso, de un protestante, el que nosotros seguiremos con preferencia,en particular el tomo III, &lt;em&gt;passim.&lt;\/em&gt;'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> No obstante, la pol\u00edtica de Enrique IV , en un principio titubeante entre los dos partidos, se inclin\u00f3 cada vez m\u00e1s al catolicismo, y la Iglesia se aprovech\u00f3 para trabajar , como ya hemos visto, en su reforma interior. Al cabo de unos a\u00f1os, hubo una transformaci\u00f3n de todo el reino, arrastrado en una \u00fanico direcci\u00f3n de fe y de doctrina.<\/p>\n<p>Todo este movimiento fue detenido por la pol\u00edtica de Richelieu. La guerra de los Treinta a\u00f1os se abr\u00eda por el periodo palatino. El protestantismo europeo estaba entonces representado en particular por el pr\u00edncipe electoral Federico del Palatinado. Su mujer, hija del rey de Inglaterra, sobrina del rey de Dinamarca, era pariente del duque de Bouillon, el menos pac\u00edfico de los cabezas del protestantismo franc\u00e9s. Pues bien, a este pr\u00edncipe, el mismo de la uni\u00f3n alemana, a quien la Francia cat\u00f3lica, por odio a Austria, otorg\u00f3 todas sus simpat\u00edas! Si los cat\u00f3licos hubieran permanecido entonces unidos, hab\u00eda sido el fin del protestantismo alem\u00e1n. Pero se dividieron o m\u00e1s bien hicieron causa com\u00fan con el protestantismo para combatir la independencia y el poder de la casa de Austria. La dos ramas de esta casa se relacionaban por los desfiladeros de los Alpes. La pol\u00edtica, primando la religi\u00f3n, no quiso ver que era a favor del catolicismo. Los peque\u00f1os Estados italianos se echan a temblar los primeros. Francia y Espa\u00f1a se remiten a Gregorio XV, quien manda ocupar por sus tropas los desfiladeros de la Valteline. El diferendo iba a quedar vac\u00edo cuando muere el papa. Urbano VIII, quien tambi\u00e9n teme a Espa\u00f1a, se aparta de ella. y se une a Francia. Escisi\u00f3n desdichada en el mundo cat\u00f3lico. Richelieu se acerca a los Ingleses para hacer fracasar el matrimonio del pr\u00edncipe de Gales con la infanta, renueva la alianza holandesa pata atacar a Espa\u00f1a por todos los costados al otro lado del mar como de este lado. A favor de estas circunstancias, animados adem\u00e1s por Santiago de Inglaterra, los Tuircos se ponen en movimiento y amenazan con invadir Hungr\u00eda. El golpe principal lo da en Alemania el rey de Dinamarca; golpe dirigido evidente mente a detener los progresos del catolicismo. El protestantismo deb\u00eda recoger los frutos por todas partes, en especial en Francia, donde los hugonotes y los adversarios de Richelieu recobraron alientos y volvieron a la guerra. De esta suerte a Richelieu le hab\u00eda faltado no s\u00f3lo esp\u00edritu cristiano, sino prudencia. Aunque a favor de los intereses franceses, Urbano VIII culp\u00f3 a estas alianzas protestantes y toda clase de oposiciones se alzaron contra Richelieu. Asustado, el cardenal utiliz\u00f3 a sus nuevos aliados contra los hugonotes de Soubise; luego los abandon\u00f3 y Dinamarca fue derrotada. El movimiento protestante fue una vez m\u00e1s aplastado en Alemania, y Austria cat\u00f3lica volvi\u00f3 a levantar la cabeza. Las iglesias fueron restituidas al culto, las ciudades volvieron al catolicismo; se trat\u00f3 incluso de la conversi\u00f3n de los pr\u00edncipes protestantes. La buena inteligencia se restableci\u00f3 un instante entre Espa\u00f1a y Francia, y Urbano VIII pens\u00f3 en el ataque de Inglaterra. \u00c9sta se adelant\u00f3, y Buckingham vino en ayuda de La Rochelle. La ca\u00edda de la principal fortaleza del protestantismo hizo volverse a favor de la causa cat\u00f3lica lo que hab\u00eda parecido deber arruinarla. Se negoci\u00f3 entre Espa\u00f1a y Francia un ataque contra Inglaterra; era la reconciliaci\u00f3n de las potencias cat\u00f3licas, que reemplazaba la coalici\u00f3n protestante,. Por desgracia la coalici\u00f3n se rompi\u00f3 de formarse del todo. Dos impulsos contrarios, el de la religi\u00f3n y el de la pol\u00edtica, se hab\u00edan establecido en adelante en el seno del catolicismo; el impulso pol\u00edtico se gan\u00f3 la partida, con gran detrimento de la restauraci\u00f3n cat\u00f3lica en Francia y en Alemania. Con ocasi\u00f3n de la sucesi\u00f3n de Mantua, las dos monarqu\u00edas preponderantes de la cristiandad se encontraron nuevamente en armas una contra la otra, y Richelieu resucit\u00f3 sus proyectos m\u00e1s atrevidos contra el poder hispano-austriaco,. Trat\u00f3 con Suecia dando as\u00ed una espada al protestantismo. En efecto, la expedici\u00f3n del Gustavo Adolfo sirvi\u00f3 los intereses protestantes y detuvo todos los progresos cat\u00f3licos en Alemania. El resto incluso de Europa, ha dicho Ranke (t. III, p.117), fue trabajado por un impulso que rompi\u00f3 toda la unidad; la fuerza expansiva del elemento religioso entr\u00f3 en v\u00edas de retroceso, el mundo qued\u00f3 en manos de exclusivamente de confederaciones del orden pol\u00edtico. Pues no se ha de pensar que los protestantes hayan llegado a salvarse por s\u00ed mismos; si lograron mantenerse fue debido ante todo a la escisi\u00f3n que estall\u00f3 en el seno del catolicismo. El t\u00e9rmino de esta pol\u00edtica fue el tratado de Westphalia que consagr\u00f3 la subordinaci\u00f3n del inter\u00e9s religioso al inter\u00e9s humano; que rompi\u00f3 la unidad de la sociedad cat\u00f3lica, e introdujo en \u00e9l, a base de una igualdad fatal, a los protestantes por tanto tiempo rechazados de su seno; el que, por \u00faltimo, a colocado a los pueblos, en su fe como en sus derechos civiles, baja la direcci\u00f3n y el control absoluto de los soberanos, reyes o asambleas.<\/p>\n<p>No nos d\u00e9 miedo decirlo, nada era, no solamente menos cat\u00f3lico, sino menos franc\u00e9s. A finales del siglo XVI y a comienzos del XVII, hab\u00eda entre nosotros, desde el punto de vista del protestantismo, dos Francias pol\u00edticas, dos Francias religiosas. El largo trabajo de los siglos, trabajo de unidad y de expansi\u00f3n, parec\u00eda amenazado. No se ha reflexionado lo suficiente qu\u00e9 esencial es el catolicismo a la vida de Francia, y qu\u00e9 antip\u00e1tico le es el individualismo protestante. Misionera de la civilizaci\u00f3n, es por necesidad cat\u00f3lica. Desde la decadencia de Espa\u00f1a y de Portugal, no hay otra naci\u00f3n que pueda llevar lejos la civilizaci\u00f3n cristiana. Inglaterra no sale de casa sino es en provecho propio, sus misioneros son mercaderes, sus colonias son sucursales, hasta sus biblias son objeto de tr\u00e1fico. Solo Francia, cuando se extiende al exterior, por su soldados o sus misioneros, siembra g\u00e9rmenes que crecer\u00e1n en beneficio de la civilizaci\u00f3n y de la humanidad. Pues bien, una vez m\u00e1s, es \u00e9se un papel cat\u00f3lico exclusivamente. El protestantismo, como el cisma, no puede subsistir en el estado de religi\u00f3n sino reduci\u00e9ndose al estado de iglesia nacional. \u00bfSe comprende una Francia encerrada en s\u00ed misma sin reaccionar m\u00e1s en el mundo? Es para ella cuesti\u00f3n de ser o de no ser. Cat\u00f3lica o nada, eso es Francia. Un instinto secreto, providencial, le han dicho siempre, ella no ha temido para conservarse cat\u00f3lica, entrar en las guerras religiosas y derramar lo m\u00e1s puro de su sangre. De ah\u00ed la oposici\u00f3n a la pol\u00edtica de Richelieu quien, mientras combat\u00eda el protestantismo en Francia, lo apoyaba, lo armaba en el exterior, sin sospechar o sin querer ver que lo fortalec\u00eda de esta manera en el interior, y que compromet\u00eda su obra, incluso la meramente pol\u00edtica. Ya que en el protestantismo donde los grandes a quienes quer\u00eda abatir beb\u00edan este humor de revuelta, tan peligroso para la causa de la realeza y de la unidad nacional.<\/p>\n<h3>II. <em>Pol\u00edtica de Richelieu y sus adversarios<\/em>.<\/h3>\n<p>Sin duda, entre los adversarios de Richelieu, y m\u00e1s tarde de Mazarino, hab\u00eda ambiciones mezquinas, aspiraciones retr\u00f3gradas hacia un pasado, codicias m\u00e1s envidiosas del bien de algunas casas principescas que de la s\u00f3lida grandeza del trono y de Francia, intrigas mal disfrazadas bajo el manto de la religi\u00f3n y de la libertad. . lo que ha desacreditado y condenado esta oposici\u00f3n en la historia como m\u00e1s tarde en la Fronda, es que con frecuencia fueron los abusos y no los derechos los que hicieron la guerra; abusos por parte de la aristocracia buscando hacerse independiente de la realeza, abusos por parte de los parlamentos, abandonando la justicia por la pol\u00edtica, invadiendo los derechos del trono y de la naci\u00f3n, aspirando a constituirse en estados generales permanentes, a modo de convenci\u00f3n anticipada. Por el contrario, no son los \u00fanicos abusos de la aristocracia y de los parlamentos que ha destruido la pol\u00edtica de Richelieu y de Mazarino, son las instituciones mismas. Y esto es lo que vieron los m\u00e1s sabios de sus opositores, en los que hab\u00eda una viva inteligencia y un sentimiento profundo de los Estados, de la constituci\u00f3n mon\u00e1rquica y religiosa de nuestro pa\u00eds, y de su verdadero papel en el seno de Europa y del catolicismo. Dejemos pues de lado a los intrigantes pol\u00edticos, a pesar de que a trav\u00e9s de su ego\u00edsmo ruidoso, llegue a ser posible desenredar unos principios verdaderos y buenos, que desdichadamente perecer\u00e1n en la lucha. Es el triste patrimonio de las cosas humanas rodar siempre confundidos en su curso, el oro y el barro, el mal y el bien; de todo partido encerrar en su seno a intrigantes y a culpables con los puros y los generosos. As\u00ed la Liga tuvo a los Diecis\u00e9is, y el partido religioso de la corte de Luis XIV ya anciano, a sus perseguidores y a sus hip\u00f3critas. Pero, aparte de las pol\u00edticas, hab\u00eda en el partido opuesto a Richelieu los m\u00e1s venerados personajes. Era Manuel de Gondi, el antiguo general de las galeras, ahora sacerdote del Oratorio; el virtuoso y atrevido Cosp\u00e9an, obispo de Lisieux; el cardenal de B\u00e9rulle y san Vicente de Pa\u00fal; eran todos los conventos, todas las congregaciones religiosos, menos las raras tr\u00e1nsfugas que Richelieu enrolaba en su polic\u00eda era, en una palabra, todo lo que hab\u00eda de m\u00e1s puro y de m\u00e1s santo en Francia.. Ahora, recordemos que al salir de las guerras de religi\u00f3n y antes de la fatal invasi\u00f3n del jansenismo, el catolicismo renovado en las luchas de la fe y trabajando en se regeneraci\u00f3n ofrec\u00eda entonces prodigios de santidad, de inteligencia de las necesidades religiosas y pol\u00edticas del pa\u00eds, de dedicaci\u00f3n a la causa de Dios y de la monarqu\u00eda; es una de las \u00e9pocas m\u00e1s hermosas, se est\u00e1 de acuerdo, de nuestra historia nacional; es la m\u00e1s hermosa quiz\u00e1 de nuestra historia religiosa. Pues bien, qu\u00e9 prejuicio contra la pol\u00edtica de Richelieu como este rechazo casi un\u00e1nime del partido religioso en Francia. No tendremos la misma confianza en el partido religioso de los \u00faltimos d\u00edas de Luis XIV, demasiada mezcla de ambici\u00f3n y de hipocres\u00eda: pero, confes\u00e9moslo, una simpat\u00eda secreta nos hace inclinarnos de parte de los devotos del reinado de Luis XIII y su oposici\u00f3n nos hace sospechosa la pol\u00edtica de Richelieu. Aparte de la ciencia y la inteligencia que, ciertamente, no le faltaban, hay en la fe y en la piedad no se sabe qu\u00e9 sentido misterioso, qu\u00e9 instinto secreto, qu\u00e9 flair (olfato), si nos atrevemos a llamarlo as\u00ed, que, antes de todo estudio y toda reflexi\u00f3n, hace adivinar el bien y el mal en los hombres y en las cosas. Adem\u00e1s, \u00bfno se ve qu\u00e9 antipat\u00edas y qu\u00e9 temores deb\u00eda, en el primer momento, inspirar a los devotos esta pol\u00edtica maquiav\u00e9lica que no tomaba en consideraci\u00f3n el derecho y la conciencia, las convicciones religiosas y los sentimientos de la naturaleza, las amistades y los deberes, las condiciones y los rangos, que caminaba imperturbablemente hacia sus fines a trav\u00e9s de la sangre y de las l\u00e1grimas, de los montes y de los precipicios, derribando toda altura que se le opon\u00eda, llenando si hac\u00eda falta todo abismo con cadalsos y cad\u00e1veres, seg\u00e1ndolo todo, nivel\u00e1ndolo todo, cubri\u00e9ndolo todo con el velo de la necesidad, ferrea necessitas, y justific\u00e1ndose en nombre del inter\u00e9s del Estado entendido a su modo y resumido en esa palabra cuasi idol\u00e1trica; el Estado soy yo?<\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica, en efecto, para precisarlo m\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 era? \u00abYo promet\u00ed al rey, dice Richelieu en su testamento, emplear toda mi industria y toda la autoridad que fuera de su agrado darme, para arruinar al partido hugonote, rebajar el orgullo de los grandes, reducir a todos los s\u00fabditos a su deber y colocar su nombre en las naciones extranjeras en el punto en que deb\u00eda ser.\u00bb En otros t\u00e9rminos, ruina de la aristocracia y del protestantismo, eso en cuanto a la pol\u00edtica interior; humillaci\u00f3n de la casa austro-espa\u00f1ola, eso en cuanto a la pol\u00edtica extranjera. Pero arruinar a los grandes con el pretexto de desprender y liberar el trono, era minar sus apoyos y las murallas naturales, y abrir una v\u00eda libre y f\u00e1cil a todos sus enemigos. Y siendo siempre necesaria una aristocracia en un Estado, era suscitar en primer lugar la aristocracia de la burgues\u00eda, es decir de la mediocridad ego\u00edsta y envidiosa; luego la aristocracia de la plebe, es decir de las codicias sensuales y vulgares. En todos los casos, era preparar las revoluciones y la anarqu\u00eda; era hacer la Francia ac\u00e9fala, en cuanto no fuera gobernada m\u00e1s por un ministro de genio como Richelieu o Mazarino, por un gran rey como Luis XIV; era borrar la distinci\u00f3n y la generosidad de las costumbres, rebajar el nivel del car\u00e1cter nacional, colocar en una regi\u00f3n cada vez m\u00e1s \u00ednfima los modelos hacia los que gravita siempre la multitud para elevar y ennoblecer sus ideas, sus sentimientos y sus actos; era forzar a los grandes, una vez proscritos de los asuntos pol\u00edticos, a la ociosidad y la licencia; era privar al monarca de sus consejos y de sus defensores, quitar a su poder una barrera necesaria, liberarle de todo control religioso y humano, empujarlo hacia el despotismo, luego, producida la reacci\u00f3n, entregarlo sin defensa a la plebe, que no se acerca nunca al trono sino para derribarlo. Sin duda, hab\u00eda que poner l\u00edmites a la ambici\u00f3n de los pr\u00edncipes y de las grandes familias, a las invasiones de los legistas en el gobierno, no decimos al dominio de los obispos, que no han ejercido en Francia casi nunca m\u00e1s que una acci\u00f3n saludable; pero, a pesar de los Importantes y de la Fronda, se puede decir que Richelieu ha sobrepasado el fin y, si ha preparado los esplendores del reinado de Luis XIV, cosa que es gloria suya, , tambi\u00e9n ha abierto la puerta a la revoluci\u00f3n del siglo siguiente. \u2013Todo esto en cuanto a la pol\u00edtica interior.<\/p>\n<p>En cuanto a la pol\u00edtica exterior, resumida en la ca\u00edda de la casa de Austria, \u00bfqu\u00e9 otra cosa era, como acabamos de decir, sino la preferencia dada a la alianza protestante de Inglaterra, de Holanda, de Suecia y de Alemania, sobre la alianza cat\u00f3lica de Espa\u00f1a y del Imperio? Ahora bien \u00bfcu\u00e1les deb\u00edan ser sus consecuencias? Por un lado, el triunfo pol\u00edtico del protestantismo y su establecimiento definitivo en estos distintos pa\u00edses, el cerco plantado al protestantismo franc\u00e9s que, combatido en el interior, se sent\u00eda apoyado en el exterior, se envalentonaba as\u00ed en sus resistencias y se volv\u00eda a arrojar, en caso de derrota, en la seguridad de encontrar entre los enemigos de Francia una segunda patria; por otro, el desencadenamiento del esp\u00edritu revolucionario en el que pronto se iba a transformar el protestantismo ingl\u00e9s; la irrupci\u00f3n amenazadora del islamismo a trav\u00e9s de Europa, cuyas fronteras estaban abandonadas, por motivos de envidia humana, por los pr\u00edncipes cat\u00f3licos; el crecimiento del poder ingl\u00e9s, mucho m\u00e1s peligroso para la libertad, la paz y la riqueza del mundo, que la preponderancia ya muy disminuida de la casa de Austria; por \u00faltimo, la liga pr\u00f3xima de toda Europa contra Francia, privada de sus aliados naturales, abandonados por alianzas que la diferencia de fe y costumbres hac\u00edan ef\u00edmeras. No, repit\u00e1moslo, la casa de Austria no era por entonces amenazadora; ya no era la vasta y poderosa monarqu\u00eda de Carlos Quinto y de Felipe II\u00b8 ali\u00e1ndose con ella en lugar de combatirla, Francia hubiera quiz\u00e1s impedido la ca\u00edda de los Estuardos y ese golpe sangriento infligido a las realezas leg\u00edtimas; con toda seguridad, habr\u00eda llegado por lo menos a lo conseguido, a su papel preponderante en Europa, y a la posesi\u00f3n del trono de Espa\u00f1a, sin tenerlo que disputar contra todas las potencias conjuradas, ni que comprarlo al precio de su ruina.<\/p>\n<h3>III. <em>Vicente y Mazarino. \u2013Oposici\u00f3n religiosa<\/em>.<\/h3>\n<p>Con lo dicho es suficiente para explicar, para justificar incluso la oposici\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal y del partido religioso a la pol\u00edtica de Richelieu y de Mazarino. Esta oposici\u00f3n, por parte de Vicente, fue durante mucho tiempo secreta, encadenada por el agradecimiento en que se mov\u00eda de mantenerse lo m\u00e1s lejos posible de los asuntos de los pr\u00edncipes y de la pol\u00edtica. De esta m\u00e1xima poseemos un testimonio expresivo en dos cartas que escribi\u00f3 a Le Breton, en Roma, en los primeros meses del a\u00f1o 1640, y que, seg\u00fan nuestras conjeturas, se refieren al mismo Mazarino. Richelieu se encontraba a la saz\u00f3n con la curia de Roma en un conflicto que hemos recordado en otra parte, y como se ha dicho tambi\u00e9n, el nuncio recib\u00eda el contragolpe en Par\u00eds. Fue durante estos debates, cuando el nombre de Mazarino, quien, desde su intervenci\u00f3n ante Casal, su nunciatura extraordinaria en Francia y sus numerosas negociaciones, complac\u00eda a Richelieu y a la curia, se pronunci\u00f3 a menudo, y cuando se le vio llegar a \u00e9l mismo a Par\u00eds, a comienzos del a\u00f1o 1640. Pues bien, el embajador de Francia en Roma, el mariscal d\u2019Estr\u00e9es, quiso mezclar a Le Breton en todo este asunto. Pero Vicente consultado, aunque algo tarde, le respondi\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 os dir\u00e9 yo de la conversaci\u00f3n que hab\u00e9is tenido con el Sr. embajador, respecto del prelado italiano de quien me hablabais (Mazarino evidentemente), sino que tenemos regla y estamos en esta pr\u00e1ctica exacta, por la misericordia de Dios, de no mezclarnos nunca en los asuntos del Estado, y ni siquiera hablar de ellos; y ello 1\u00ba porque quod supra nos, nihil ad nos; 2\u00ba porque no es cosa de pobres sacerdotes como nosotros mezclarnos ni hablar m\u00e1s que de lo que trata de nuestra vocaci\u00f3n; 3\u00ba que los asuntos de los pr\u00edncipes son misterios que debemos respetar y no discutir; 4\u00ba que la mayor parte del mundo ofende a Dios al pronunciarse sobre las cosas que hacen los dem\u00e1s, sobre todo los grandes, sin conocer las razones por las que hacen lo que hacen, puesto que quien ignora los principios de algo, \u00bfqu\u00e9 conclusiones puede sacar? 5\u00ba Todo lo que se puede hacer es problem\u00e1tico sino lo que determina la santa Escritura; aparte de eso, nadie tiene el don de la infalibilidad en sus opiniones. Siendo esto verdad como lo es, \u00bfno ser\u00eda gran temeridad juzgar de las acciones y opiniones de los dem\u00e1s? 6\u00ba El Hijo de Dios, que es el modelo sobre quien debemos formar nuestra vida, ha guardado siempre silencio sobre el gobierno de los pr\u00edncipes, aunque paganos e, id\u00f3latras; 7\u00ba que manifest\u00f3 a los ap\u00f3stoles que no se deb\u00edan mezclar curiosamente en lo que se refiere no s\u00f3lo a los asuntos de los pr\u00edncipes sino tampoco en los de un particular, diciendo a uno de ellos hablando a otro, si eum volo manere, quid ad te?<\/p>\n<p>(- si quiero que se quede, \u00bfa ti qu\u00e9?) Por todas estas razones y una infinidad m\u00e1s, os suplico Se\u00f1or, que os manteng\u00e1is en nuestra peque\u00f1a pr\u00e1ctica, que es de no conversar nunca, menos entremezclarnos, ni de palabra, ni por escrito, en los asuntos de los pr\u00edncipes, y hag\u00e1is saber al Sr. embajador, si os hace el honor de hablaros del asunto, que tal es la pr\u00e1ctica de nuestra peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, y que le supliqu\u00e9is que os excuse si, cuando os hizo el honor de abrirse a vos, le comunicasteis el sentimiento p\u00fablico sobre el asunto del que os hablaba, y os propasasteis en lo que debemos, seg\u00fan nuestras peque\u00f1as reglas; y con el fin de aseguraros m\u00e1s y m\u00e1s en la observancia exacta de este peque\u00f1a regla, os suplico, Se\u00f1or, que hag\u00e1is vuestra oraci\u00f3n, al d\u00eda siguiente de recibir la presente, o lo antes posible, sobre esta materia, seg\u00fan los puntos arriba indicados, y pid\u00e1is a Dios en ella que conceda la gracia a la Compa\u00f1\u00eda de ser siempre muy fiel en la observancia de esta peque\u00f1a regla.\u00bb<\/p>\n<p>Y algunos d\u00edas despu\u00e9s, el 1\u00ba de marzo, escrib\u00eda tambi\u00e9n a Le Breton:<\/p>\n<p>\u00abUno de nuestros hermanos que va y viene para llevar dinero a Lorena para los pobres, me ha dicho que se siente muy a gusto cuando se halla en casa por no o\u00edr nunca hablar de noticias, y que le sorprende mucho ver la costumbre contraria en las regiones por donde ha pasado; y el Sr. du Coudray me ha escrito lo mismo de Toul y que se debe conservar esta pr\u00e1ctica preciosa y observarla.\u00bb<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, Mazarino era nombrado cardenal; en 1642, entraba en el consejo y, a la muerte del rey, ocupaba en el consejo de regencia la plaza que hemos dicho. No era sobre el terreno puramente pol\u00edtico en el que Vicente deb\u00eda encontrase en primer lugar con \u00e9l, sino en el terreno de la religi\u00f3n, en el consejo de conciencia. Al principio, los dos parec\u00edan ponerse de acuerdo en no buscar m\u00e1s que el inter\u00e9s de la Iglesia; pero muy pronto hubo entre ellos una gran divergencia de vistas y de conducta, que nadie ha pintado mejor que la se\u00f1ora de Motteville en sus Memorias. Despu\u00e9s de hablar de la formaci\u00f3n del consejo de conciencia, la fiel amiga de Ana de Austria, escribe: \u00abEste consejo subsisti\u00f3 mientras el ministro, viendo su autoridad menguada, sigui\u00f3 con algunas reservas; pero tan pronto como vio su autoridad asentada, quiso disponer a su capricho y sin ninguna contradicci\u00f3n de los beneficios, como de todo lo dem\u00e1s o que aquellos a quienes la reina se los diera fueran de sus amigos, sin ocuparse demasiado si eran buenos siervos de Dios, diciendo que cre\u00eda que lo eran todos. Este consejo no sirvi\u00f3 pues m\u00e1s que para excluir a aquellos que ella no quer\u00eda favorecer; y algunos a\u00f1os despu\u00e9s fue abolido del todo, a causa de que el P. Vicente, que era su cabeza, siendo un hombre de una sola pieza que no hab\u00eda pensado nunca en ganarse los favores de los cortesanos, cuyas costumbres no conoc\u00eda, cay\u00f3 f\u00e1cilmente en rid\u00edculo, ya que era casi imposible que la humildad, la penitencia y la sencillez evang\u00e9lica se acomodaran a la ambici\u00f3n, la vanidad y el inter\u00e9s que reinan all\u00ed. La que le hab\u00eda colocado habr\u00eda deseado mucho mantenerle en el consejo: raz\u00f3n por la cual ten\u00eda a\u00fan largas conversaciones con \u00e9l sobre los escr\u00fapulos que le hab\u00edan quedado siempre pero le falt\u00f3 firmeza en esta ocasi\u00f3n, y con frecuencia dej\u00f3 las cosas a gusto de su ministro, no crey\u00e9ndose tan h\u00e1bil como \u00e9l y no creyendo serlo tanto como ella lo era en muchas cosas; lo que dio pie a que le resultara f\u00e1cil persuadirla de todo lo que \u00e9l quer\u00eda, y de hacerla retractarse, despu\u00e9s de alguna resistencia, en las cosas que \u00e9l ya hab\u00eda resuelto. Yo s\u00e9 sin embargo que en las elecciones de los obispos en particular, sinti\u00f3 una pena muy grande en rendirse, y que sinti\u00f3 m\u00e1s todav\u00eda cuando se dio cuenta que hab\u00eda seguido sus consejos con demasiada facilidad en este importante cap\u00edtulo; lo que no hac\u00eda siempre, y nunca sin consultar en particular o al P. Vicente mientras vivi\u00f3, o a otros a quienes ten\u00eda por gente de bien; pero fue enga\u00f1ada alguna vez por la falsa virtud de los que aspiraban a la prelatura, y de quienes las personas de piedad, sobre quienes descansaba en su examen, le respond\u00edan tal vez un poco con demasiada ligereza. Sin embargo, a pesar de la indiferencia que su ministro ha parecido sentir en este asunto, Dios dio a esta princesa la gracia de ver a la mayor parte de los que durante su regencia fueron elevados a esta dignidad responder a su deber satisfactoriamente y desempe\u00f1ar sus funciones con una santidad ejemplar.\u00bb<span id='easy-footnote-2-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-2-109793' title='Colec. Michaud, 2\u00aa serie, , t. X, p. 66.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Por su t\u00edtulo de cardenal y la hoja de los beneficios, Mazarino adquiri\u00f3 bien pronto sobre el clero el poder absoluto que su rango y su cr\u00e9dito pol\u00edtico le daban sobre los dem\u00e1s \u00f3rdenes del Estado. Poco a poco hizo establecer en el gabinete y pasar a regla que La Vrilli\u00e8re, secretario de Estado encargado del departamento de los asuntos eclesi\u00e1sticos, no expedir\u00eda ning\u00fan nombramiento, por insignificante que fuera, sin su aprobaci\u00f3n, e incluso su contrafirma. Habiendo presentado y probado ya una fuerte oposici\u00f3n por parte de los obispos de Beauvais y de Lisieux, y sobre todo de san Vicente de Pa\u00fal, \u00e9l los colmaba de consideraciones y les presentaba sus respetos con presteza en las cosas peque\u00f1as; pero en las cosas m\u00e1s importantes, no consultaba m\u00e1s que a la raz\u00f3n de Estado. no eran las cuentas del consejo de conciencia. Tambi\u00e9n Mazarino le ten\u00eda un miedo real, igual al fingido respeto que le demostraba. Se dedicaba a mantenerle lo m\u00e1s posible en la sombra, no se reun\u00eda con \u00e9l sino raramente, y se guardaba por encima de todo de reconocerle un car\u00e1cter oficial y p\u00fablico. Necesitaba, para seguir con su papel pol\u00edtico, las manos libres sobre el clero, y al clero no le pod\u00eda mangonear sino disponiendo, como de lazos, de todos los favores y de todos los bienes eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>En efecto, se comprende la singular posici\u00f3n de Mazarino, prosiguiendo, tras Richelieu, un verdadero crecimiento contra la primera potencia cat\u00f3lica de Europa, atac\u00e1ndolo por todos los lados, sublevando contra ella todos los Estados, buscando su ruina y sobornando todas las espadas protestantes, tratando de hacer entrar a los herejes en el derecho europeo. Roma trinaba a la vista de los intereses cat\u00f3licos sometidos al inter\u00e9s franc\u00e9s, y el clero hac\u00eda eco a Roma; tanto m\u00e1s porque la pol\u00edtica exterior forzaba a condescender con la interior a las pretensiones de los hugonotes. El clero ped\u00eda un cambio de giro en las alianzas; o m\u00e1s bien invocaba la paz en nombre del pa\u00eds agotado y de la religi\u00f3n amenazada, mientras que Mazarino, continuador de Richelieu, favorec\u00eda la guerra hasta que se alcanzara la meta, es decir el debilitamiento a cualquier precio de la casa de Austria, incluso al precio de la herej\u00eda triunfante.<\/p>\n<p>Entre el Parlamento y el clero, hablando y obrando uno en nombre del bien p\u00fablico, el otro en nombre de la fe, Mazarino se sent\u00eda muy confuso. No ten\u00eda otro apoyo que el de la reina, quien, Espa\u00f1ola y devota, deb\u00eda escuchar al mismo tiempo las reclamaciones que le llegaban de otro lado de los Pirineos y las quejas de los hombres religiosos de Francia. \u00c9l trataba de persuadirla que la pol\u00edtica sola, y no la religi\u00f3n, estaba aqu\u00ed en juego,, y aprovechaba toda ocasi\u00f3n de entrar en su papel de cardenal y dirigirse a la defensa de la fe, cuando la pol\u00edtica se lo pod\u00eda permitir. As\u00ed fue que, como Richelieu, sosten\u00eda a los jesuitas y persegu\u00eda a los jansenistas. Trataba adem\u00e1s de ganarse en Roma a cardenales y prelados por pensiones y abad\u00edas. Logr\u00f3 controlar as\u00ed a la oposici\u00f3n bajo el reinado de Urbano VIII quien favorec\u00eda la pol\u00edtica francesa; pero, bajo Inocencio X, partidario de Espa\u00f1a, patr\u00f3n de una paz favorable a la casa de Austria, necesit\u00f3 redoblar esfuerzos y traficar cada vez m\u00e1s con los bienes de la Iglesia. Con los beneficios se compr\u00f3 un partido opuesto a los obispos que el nuncio Sforza dirig\u00eda en Par\u00eds. En sus criaturas, no le molestaba encontrar el m\u00e9rito y la piedad; pero los verdaderos t\u00edtulos en su favor eran una vida inofensiva y sobre todo una gran deferencia a sus consideraciones de Estado.<\/p>\n<p>Semejante simon\u00eda indispon\u00eda m\u00e1s a los obispos fieles. Estos obispos eran los de Beauvais y de Metz, el de Limoges, t\u00edo de la se\u00f1orita de La Fayette, y particularmente el de Lisieux, sabio, orador, amigo de B\u00e9rulle y del P. Joseph, familiar de las casas de Rambouillet, d\u2019\u00c9pernon, de Retz y de Vend\u00f4me, viviendo en la corte sin ser cortesano, hablando a todos con una franqueza que su reputaci\u00f3n de santidad imped\u00eda que fuera hiriente. Richelieu, \u00abque no le quer\u00eda, nunca le hab\u00eda querido echar, dice la se\u00f1ora de Motteville, y hab\u00eda sentido siempre cierta veneraci\u00f3n por su virtud y su barba gris\u00bb. Cosp\u00e9an llamaba a la reina su buena chica, sigue diciendo la se\u00f1ora de Motteville, y, con esta libertad familiar, defend\u00eda ante ella la causa de los Vand\u00f4me y todos los que hab\u00edan sufrido por Richelieu; defend\u00eda con mayor ardor los derechos de la Iglesia y combat\u00eda en toda ocasi\u00f3n la pol\u00edtica de Mazarino, para destruir en el esp\u00edritu de la regente la acci\u00f3n temible de este hombre. Mazarino la ve\u00eda todos los d\u00edas, despu\u00e9s de marchar sus damas de honor, en sus sesiones \u00edntimas conocidas con el nombre de petit conseil. Por estas reuniones escribi\u00f3 \u00e9l sus carnets, diario de sus reflexiones y de sus observaciones, tema de sus conversaciones<span id='easy-footnote-3-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-3-109793' title='Estos carnets, en n\u00famero de quince, de formato in-32, est\u00e1n en la Bibliot. Richelieu, fondos Baluze, armario VI, paquete I, n\u00ba 1. Comienzan en 1642 y llagan hasta el exilio de Mazarino en 1651. Escritos ya a l\u00e1piz, ya a tinta, hablan sucesivamente o al mismo tiempo italiano o espa\u00f1ol, o un mal franc\u00e9s. El Sr. Cousin les ha dedicado en el Diario de los Sabios (a\u00f1os 1854 y 1855, numerosos art\u00edculos de los nos hemos servido mucho en este lugar, se\u00f1aladamente del 6 de enero de 1855.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Es all\u00ed adonde se ha de acudir en busca de los elementos una la historia de la oposici\u00f3n hecha a Mazarino por el partido de los santos. Empujado por el obispo de Lisieux, el partido se declar\u00f3, en p\u00fablico y en secreto, contra \u00e9l. Vicente de Pa\u00fal advirti\u00f3 a la reina como Cosp\u00e9an; intervenci\u00f3n tanto m\u00e1s poderosa por no estar legado ni con los Vend\u00f4me, ni con Ch\u00e2teauneuf, ni con ninguno de los descontentos, y porque no obraba sino por pura religi\u00f3n. \u00c9l fue en adelante el canal por el que todas las quejas, todas las reclamaciones llegaron a Ana de Austria. Para darles m\u00e1s cr\u00e9dito y autoridad, le aconsej\u00f3 que consultara con el P. de Gondi, a quien, al comienzo de la regencia, elle le habr\u00eda ofrecido, si hab\u00eda de creer al cardenal de Retz, el cargo de primer ministro. Lo cierto es que hab\u00eda llegado a comprender su sentimiento, lo que facilitaba al c\u00e9lebre oratoriano nuevos accesos a ella. Ana sinti\u00f3 por Vicente la condescendencia de ver al P. de Gondi y, como \u00e9ste se querellaba de la omnipotencia creciente de Mazarino, le dijo que si alguna vez pod\u00eda creer ella se dejara gobernar, ella le rogaba que saliera de su celda y viniera a reproch\u00e1rselo. Al parecer el P. de Gondi sali\u00f3 en efecto de su celda y vino a hablar a la reina contra Mazarino. Es el propio Mazarino quien nos dice en una nota de sus carnets escrita en espa\u00f1ol, la lengua acostumbrada de sus pensamientos m\u00e1s secretos<span id='easy-footnote-4-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-4-109793' title='V\u00e9ase la continuaci\u00f3n de los textos en italiano y en espa\u00f1ol relativos a lo que acaba de ser contado. II\u00ba carnet, p. 62: \u00abVanno a trovar al Sr. Vicente, et sotto pretesto di affettione a la regina, li dicono que la sua reputazione perde per la galanteria.\u00bb Ibid., p. 39: \u00abChe el Sr. Vicente vuol metter avanti il Padre Gondi. \u00ab-VI\u00ba carnet, p.77 : \u00abEl Sr. Vicente nella truppa di Menele(Maignelay). En Lambert e altri, etc., e il canale per il quale tutte pasa all\u2019 orecchie di S. M. \u00bb III carnet, p. 10 : \u00abS. M.al padre Gondi che non voleva esser governata, e che se mai lui avesse creduto che la fosse, lo pregava a sortir della cella per venire ad avverterla. \u00bb -III\u00ba carnet, p. 33: El Padre Gondi avia ablado en mi prejuditio come lo avia echo tambien el Padre Lambert y el Sr. Vicente.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan se ve por fragmentos bastante numerosos de los carnets de Mazarino, a Vicente de Pa\u00fal y al P. de Gondi, se unieron pronto, en la oposici\u00f3n contra el cardenal, una multitud de otras personas de ambos sexos, muchas distinguidas por su nacimiento, todas por su piedad. Citemos a la marquesa de Maignelay, a la se\u00f1ora de Brienne, a la se\u00f1ora de Liancourt, a un P. Dans, a un P. Lambert, de quienes Mazarino, entre muchos otros, se quejaba con frecuencia en sus carnets, y contra los cuales debi\u00f3 mantener una lucha diaria. Arruin\u00f3 al P. Lambert haci\u00e9ndole pasar por jansenista y amigo de Arnauld, y se libr\u00f3 del P. Dans d\u00e1ndole un canonicato en la Santa Capilla. \u00c9l apart\u00f3 tambi\u00e9n y despidi\u00f3 en desgracia a Sublet, se\u00f1or de los Noyers, baron de Dangu, conocido nuestro hace tanto tiempo, a quien se quer\u00eda poner en cr\u00e9dito ante la reina. \u00c9l se opuso a que se encargara de la educaci\u00f3n del joven rey, y coloc\u00f3 a su lado a Hardouin de P\u00e9r\u00e9fixe, m\u00e1s tarde arzobispo de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Pero era m\u00e1s f\u00e1cil desarmar a los individuos que apagar en los conventos los focos de oposici\u00f3n que pod\u00edan encender en el coraz\u00f3n de la reina la guerra contra \u00e9l tanto como la piedad. Como buena Espa\u00f1ola, a Ana de Austria le gustaba librarse a menudo de la corte y de los asuntos para pasar en las comunidades religiosas, al llegar las fiestas, algunos d\u00edas de retiro. Pues, estas comunidades, casi todas dirigidas o inspiradas por san Vicente de Pa\u00fal, eran un\u00e1nimes en su repugnancia a la pol\u00edtica de Mazarino, y a las relaciones demasiado \u00edntimas que se supon\u00eda entre la reina y \u00e9l. Las Mazarinadas son, no por cierto un monumento hist\u00f3rico, sino un eco de la opini\u00f3n. Pues, en algunas se ha hecho una alusi\u00f3n cruda, a veces indecente, a un matrimonio mentiroso de la reina y del cardenal al que el Padre Vicente habr\u00eda prestado su ministerio. As\u00ed, leemos en la Petici\u00f3n civil contra la conclusi\u00f3n de la paz: \u00abSi es verdad lo que se dice que ellos (la reina y el cardenal) est\u00e9n liados por un matrimonio de conciencia y que el P. Vicente, superior de la &lt;misi\u00f3n, haya ratificado el contrato, ellos pueden todo cuanto hacen, y m\u00e1s, lo que nosotros no vemos.\u00bb Y en el Silencio en la punta del dedos se enumeran todos los amantes pretendidos de la reina: Montmorency, Buchkingham, L\u00e9gan\u00e9s, y Mazarino, con quien se la supone siempre casada por el P. Vicente. Por \u00faltimo, en la traducci\u00f3n en verso del Testamento del diablo de plata, con su muerte, se lee tambi\u00e9n<\/p>\n<p>Yo dejo al buen Padre Vicente<br \/>\nMi m\u00e1s aut\u00e9ntico breviario.<br \/>\nComo recompensa&#8230;<br \/>\nPor haberme favorecido tanto<span id='easy-footnote-5-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-5-109793' title='&lt;em&gt;Bibliograf\u00eda de las Mazarindas&lt;\/em&gt;, por el Sr. Moreau. 3 vol., in-8\u00ba nos. 3468, 3674 y 3707.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, que se juzgue de la aflicci\u00f3n de estas santas mujeres, dignas amigas de Vicente de Pa\u00fal, que hab\u00edan rogado tanto por la reina perseguida por Richelieu, al verla hacer, o sospechosa y acusada de hacer naufragio a la entrada de la edad madura. Cu\u00e1ntas alusiones, cu\u00e1ntos advertencias directas no tem\u00edan ellas dirigirle! Ya que muchas de estas mujeres ten\u00edan tanto valor como inteligencia y piedad. En las Carmelitas, la Madre Madeleine de Saint Joseph hab\u00eda prohibido al canciller de Marillac, reclamado su cuerpo, y le hab\u00eda levantado una tumba con un epitafio magn\u00e1nimo. La Visitaci\u00f3n de la calle Saint-Antoine, m\u00e1s especialmente dirigida por Vicente, no estaba mejor dispuesta para Mazarino. Pero el centro y el coraz\u00f3n de la oposici\u00f3n estaba en el Val-de-Gr\u00e2ce, ese retiro querido de Ana de Austria. Mazarino quiso apartarla de estas visitas, dici\u00e9ndole que la piedad de una reina no era la de una religiosa, y que todas estas pr\u00e1cticas de piedad la alejaban de sus deberes y de la estima de los pueblos. \u00abEste fasto de piedad, a estilo espa\u00f1ol, no se lleva en Francia. Al veros sin cesar ir a las iglesias y monasterios, rodeada de sacerdotes, de monjes y de religiosas, se os compara a Enrique III que estaba envuelto todo en sus devociones, lo que no le impidi\u00f3 ser expulsado de Par\u00eds.\u00bb<span id='easy-footnote-6-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-6-109793' title='III\u00ba carnet, p.35.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> Y a\u00f1ad\u00eda en sus carn\u00e9s, como tema de una nueva amonestaci\u00f3n que le quer\u00eda dirigir: \u00abTodos estos pretendidos siervos de Dios son en realidad enemigos del Estado. En el tiempo de una regencia, grandes, parlamentos, y cuando Francia sobrelleva la guerra m\u00e1s grande que haya sostenido nunca, un gobierno fuerte es absolutamente necesario. Mientras tanto la reina vacila, duda entre todos los partidos, escucha a todo el mundo y, mientras ella comunica a sus confidentes los consejos, ella no me dice nada de los que le dan mis enemigos. Los conventos, los monjes, los sacerdotes, los devotos y las devotas, so pretexto de mantener el fervor de la reina, no tienen otro fin que hacerle gastar el tiempo en todas esas cosas, con el fin de que no lo tenga para sus asuntos y para hablar conmigo; y ellos esperan realizar sus designios haciendo dar el \u00faltimo golpe, cuando todo est\u00e9 listo, a la Maignelay, a Dans, a la superiora del Val-de-Gr\u00e2ce<span id='easy-footnote-7-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-7-109793' title='Marie de Burges, la madre de San Benito, Mazarino mismo declara una mujer de gran esp\u00edritu muy bien informada dfe todo lo que hab\u00eda pasado en los \u00faltimos tiempos.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> y al P. Vicente. \u2013Todas las devotas est\u00e1n unidas, y la Maignelay da continuamente citas a Hautefort y a S\u00e9nec\u00e9. La reina subordina los asuntos p\u00fablicos a los asuntos dom\u00e9sticos, y en particular a los asuntos de devoci\u00f3n; ella deber\u00eda hacer todo lo contrario. \u2013Todo Par\u00eds murmura de estas perpetuas demostraciones p\u00fablicas y se burlan de ellas. Que Su Majestad se informe, y ella ver\u00e1 que le digo la verdad. Dios est\u00e1 en todas partes y la reina puede rezarle en su oratorio particular, en lugar de dar materia a conversaciones perjudiciales a su servicio.\u00bb<span id='easy-footnote-8-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-8-109793' title='IV\u00ba carnet, p. 62, y V\u00ba, pp. 24-28.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ese es el tono, muy poco devoto, de los discursos que Mazarino ten\u00eda con la reina. para juntar la acci\u00f3n a las palabras y romper \u00e9l mismo la oposici\u00f3n del partido de los santos, fue despidiendo poco a poco a las cabezas a sus di\u00f3cesis, es decir a los obispos de Limoges, de Lisieux y de Beauvais, y acab\u00f3 por disponer soberanamente de la hoja de los beneficios. En el consejo de conciencia no encontr\u00f3 ya resistencia a sus planes m\u00e1s que en san Vicente de Pa\u00fal, a quien no pod\u00eda seg\u00fan parece separar. No siendo posible, por otra parte, influir sobre un hombre semejante con los medios ordinarios, ni tampoco lograr desmayar su valor tent\u00e1ndole con la ambici\u00f3n y la avidez; no queriendo tampoco poner abiertamente contra \u00e9l a un personaje que ven\u00eda tras \u00e9l, en la corte y en el clero, todo un cortejo de se\u00f1ores y de obispos los m\u00e1s distinguidos por su reputaci\u00f3n y sus virtudes, dio la vuelta a la dificultad: como nos lo dice la se\u00f1ora de Motteville, \u00e9l suspendi\u00f3 por alg\u00fan tiempo las sesiones del consejo de conciencia, s\u00f3lo lo reuni\u00f3 muy raramente, y acab\u00f3 por pasarse sin \u00e9l. Ana de Austria continu\u00f3 consultando en secreto a Vicente de Pa\u00fal, al menos en cuanto a la elecci\u00f3n de los obispos, lo que impidi\u00f3 la pol\u00edtica funesta de Mazarino de invadir el alto clero.<\/p>\n<h3>IV. <em>Oposici\u00f3n pol\u00edtica. \u2013Viaje a Saint-Germain<\/em>.<\/h3>\n<p>Mientras tanto, se estaba en lo fuerte de la Fronda, y la oposici\u00f3n, hasta entonces puramente religiosa, de Vicente de Pa\u00fal iba a doblarse con una oposici\u00f3n pol\u00edtica. Despu\u00e9s de derribar el reinado ef\u00edmero de los Importantes, Mazarino se hab\u00eda ocupado, por sus medidas financieras, de todas las cortes soberanas, indispuestas contra \u00e9l, por su calidad de extranjero y su absolutismo. A favor de la victoria de Lens, Mazarino hab\u00eda tentado un golpe de Estado, que no hab\u00eda sido contestado contra \u00e9l por el d\u00eda de las Barricadas. Asustada por la revuelta, la corte se hab\u00eda apresurado a tratar, y el 24 de octubre de 1648, el mismo d\u00eda en el que se hab\u00eda firmado la paz de Westfalia, la ordenanza de Saint-Germain sancionaba todas las demandas del Parlamento y asociaba la magistratura al ejercicio del poder soberano.<\/p>\n<p>La corte y Mazarino s\u00f3lo hab\u00edan querido ganar tiempo. Apenas libres del peso de la guerra extranjera, ellos resolvieron acabar con las facciones del interior. El 6 de enero de 1649, Ana de Austria sali\u00f3 de Par\u00eds con sus hijos, la mayor parte de la corte, y se retir\u00f3 a Saint-Germain donde se hizo rodear de todas las tropas reales. Con ello quer\u00eda matar de hambre a Par\u00eds que, en efecto, se vio bien pronto reducido a la extrema necesidad. Su dulzura natural, y probablemente la intervenci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal la hicieron bien pronto arrepentirse de esta medida. Pero la contraorden generosa fue, sin duda, menos bien ejecutada que la orden severa, ya que nos encontramos en esta fecha con el billete siguiente de Vicente de Pa\u00fal a la reina:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1ora, Par\u00eds ha sentido un maravilloso gozo al saber que la incomparable bondad del rey y la de Vuestra Majestad quer\u00edan que sin impedimento alguno nos trajeran trigo; pero esta alegr\u00eda, Se\u00f1ora, est\u00e1 seguida de alguna tristeza, porque la gente de guerra no dejan de venir en tromba a llevarse los trigos, no s\u00f3lo en la llanura de Saint Denis, como yo mismo lo he visto, sino entre La Chapelle y La Villete que son dos poblaciones a un cuarto de legua de Par\u00eds, donde se lanzan sobre los propietarios que se atreven a acercarse a hacer la cosecha. Suplico con toda humildad a Vuestra Majestad, Se\u00f1ora, que se digne aceptar este consejo, por haberme concedido el honor de decirme que el rey no ha prohibido que los que los que han sembrado las tierras recojan los frutos, y que yo s\u00e9 que si es del agrado de Su Majestad y de la Vuestra, Se\u00f1ora, poner remedio a los impedimentos que se les hacen, , contribuir\u00e1 grandemente a persuadir al pueblo que le son mejores de lo que se pueda pensar.\u00bb<\/p>\n<p>Fuera el que fuese el efecto de esta carta, la miseria continu\u00f3 siendo grande en Par\u00eds. Vicente sufr\u00eda por ello tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se ve\u00eda en la imposibilidad de socorrerla seg\u00fan su caridad. a la escasez se juntaba la guerra civil. Par\u00eds era presa de las facciones. Incapaz de luchar solo contra la corte, el Parlamento hab\u00eda pedido o aceptado los servicios de los pr\u00edncipes y de los se\u00f1ores, dispuestos a lanzarse a la guerra civil, al cabo de la cual no los espantaba m\u00e1s, bajo un ministro clemente por sistema, la perspectiva del cadalso. Era el hermano de Cond\u00e9, el pr\u00edncipe de Conti, su cu\u00f1ado el duque de Longueville, el duque de Bouillon, el duque de la Rochefoucauld e incluso el sabio Turenne. El alma del complot era el c\u00e9lebre coadjutor; el fantasma lanzado por delante, el duque de Beaufort, apodado el rey de los Halles, cuyo lenguaje hablaba. Esta vez, en toda proporci\u00f3n, el gran Cond\u00e9 hab\u00eda respondido orgullosa y noblemente: \u00abMe llamo Louis de Bourbon, y no quiero hacer caer las coronas.\u00bb<\/p>\n<p>En la v\u00edspera, grandes desgracias, Vicente concibi\u00f3 el proyecto de conjurarlas. Mientras condenaba la revuelta, encontraba leg\u00edtimas algunas quejas del pueblo y de los grandes, y resolvi\u00f3 llevarlas a los pies del trono. Paso generoso y atrevido! Pues, si la confianza con la que le honraba la reina, el cr\u00e9dito del que disfrutaba siempre ante ella, le pod\u00edan tranquilizar, las verdades que iba a hacer o\u00edr a ella y a su ministro eran de tal naturaleza como para producirle su desgracia y conducirle al exilio. Por otra parte, no corr\u00eda menos riesgos por parte de los parlamentarios que por parte de la corte; si se expon\u00eda a pasar por Frondista en Saint-Germain, pod\u00eda ser tratado como Mazarino en Par\u00eds. Pero se trataba del honor de Dios, del inter\u00e9s de la corte y del bien de los pueblos; nada era capaz de asustar la fe y la caridad del sacerdote, la fidelidad y la entrega del sujeto y del ciudadano.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 pues de Par\u00eds antes del d\u00eda, el 14 de enero de 1649, y, sin comunicar su plan a nadie, tom\u00f3 la ruta de Saint-Germain. Sin embargo, para no exponer su partida a interpretaciones in\u00fatilmente peligrosas, dej\u00f3, a su partida, una carta dirigida al primer presidente Mol\u00e9, en la que le rogaba que tranquilizara a la Compa\u00f1\u00eda que su \u00fanico plan, al dirigirse a la corte, era trabajar por la paz; que si no hab\u00eda tenido el honor de verlo antes de partir, era tan s\u00f3lo para poder afirmar a la reina que \u00e9l ven\u00eda a ella por su propia iniciativa y sin contar non nadie sus palabras y sus propuestas. En eso consist\u00eda la buena y sabia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Como todo Par\u00eds estaba por entonces bajo las armas, y hab\u00eda puestos avanzados en todos los barrios, Vicente debi\u00f3 dar una gran vuelta para alcanzar la ruta de Saint-Germain. Tan s\u00f3lo iba acompa\u00f1ado de su secretario, el hermano Du Courneau, que nos ha dejado un relato manuscrito de este singular viaje. Los dos iban a caballo. Todav\u00eda era de noche, cuando llegaron a Clichy, y la oscuridad les puso resultar funesta. La gente de Clichy hab\u00edan sido desvalijados la v\u00edspera por unos caballeros alemanes, y montaban guardia para rechazar un segundo ataque. Al trote de los dos caballos, gritaron alerta, y se lanzaron a su encuentro, con picas y escopetas, listos para atacar y hacer fuego. \u00abMe puse a temblar de miedo, confiesa ingenuamente el poco belicoso Du Courneau. Pero pens\u00e9 al mismo tiempo que Dios no permitir\u00eda que unos campesinos maltratasen a un hombre que les hab\u00eda consagrado a su servicio la vida, su congregaci\u00f3n y sus bienes y que ten\u00eda tanto celo y ternura por la gente pobre.\u00bb En efecto, uno de ellos reconoci\u00f3 a Vicente. el nombre de este antigua pastor recorri\u00f3 todos los rincones y despertando sentimientos de respeto y de gratitud. Todos acudieron donde \u00e9l, le ofrecieron sus servicios y al rechazarlos, le mostraron por lo menos el camino que recorrer y que evitar para no caer en las manos de los soldados que vigilaban el campo.<\/p>\n<p>En Neuilly, peligros de otra suerte. El Sena se hab\u00eda desbordado y las aguas cubr\u00edan el puente. En vano les gritaron que no pasaran; se llen\u00f3 de valor y con la protecci\u00f3n de Dios lleg\u00f3 a la otra orilla con mucha suerte. Agradecido y caritativo, envi\u00f3 su caballo a un pobre hombre quien, retenido al otro lado del puente, no habr\u00eda podido sin \u00e9l continuar el viaje. Eran las nueve o las diez cuando lleg\u00f3 a Saint Germain. Celebr\u00f3 enseguida una larga conferencia la reina, y despleg\u00f3 toda su piadosa elocuencia para apartarla del asedio de Par\u00eds. \u00bfEs justo, Se\u00f1ora, le dijo, hacer morir de hambre a un mill\u00f3n de inocentes para castigar a veinte o treinta culpables? Pensad en las desgracias que van a caer sobre vuestro pueblo, en la ruina, en los sacrilegios, en las profanaciones que la guerra civil lleva consigo! \u00bfY todo ello por qu\u00e9? Para guardar junto a vos a un extranjero objeto del odio p\u00fablico. Pero si la presencia del Sr. cardenal es la fuente de los males del Estado, \u00bfno est\u00e1is obligada a sacrificarla , al menos por un tiempo?\u00bb<\/p>\n<p>Todo esto se dijo con respeto, sin duda; pero tambi\u00e9n con una vivacidad y una fuerza de lo que el humilde y caritativo santo se arrepinti\u00f3 al instante, por el inter\u00e9s incluso de su negociaci\u00f3n. \u00abNunca, dijo \u00e9l dos d\u00edas despu\u00e9s al contar este escena, jam\u00e1s discurso con rudeza me ha servido de nada, siempre he observado que, para mover el esp\u00edritu, no hay que amargar el coraz\u00f3n.\u00bb Del mismo modo, en el \u00fanico pasaje del apartamento de la reina al del ministro, \u00e9l recobr\u00f3 su dulzura y su sencillez, y habl\u00f3 a Mazarino con una ternura humilde de la que el cardenal se sinti\u00f3 impresionado.. No fue, sin embargo, por falta de tono y forma, que le hubiera disfrazado la verdad m\u00e1s que a la reina. Lleg\u00f3 hasta decirle: \u00abMonse\u00f1or, ceded al tiempo y arrojaos al mar para calmar la tempestad.\u00bb \u00ab-Menudo serm\u00f3n, qu\u00e9 vivo, respondi\u00f3 Mazarino despacio, y pensar que nadie hasta ahora se hab\u00eda atrevido a hablarme as\u00ed. No obstante, padre, me marchar\u00e9, si el Sr. Le Tellier es de vuestro parecer.\u00bb<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda se celebr\u00f3 consejo ante la reina. Pero Le Tellier deb\u00eda su fortuna a Mazarino quien le hab\u00eda presentado en persona a Luis XIII, y hecho nombrar a continuaci\u00f3n secretario de Estado en el departamento de la guerra, cuando el alejamiento de Des Noyers. Le Tellier no dej\u00f3 de combatir el consejo de Vicente con razones personales que su inter\u00e9s transformaba en razones de Estado, y, la reina inclin\u00e1ndose de coraz\u00f3n hacia toda idea que le conservaba a su ministro, se decidi\u00f3 que Mazarino no saldr\u00eda del reino.<\/p>\n<p>A Vicente no le quedaba ya nada que hacer en Saint-Germain. A pesar de su fracaso, su conciencia estaba en paz; ya que le confes\u00f3 a Du Courneau, \u00abhe dicho a la reina y a su ministro todo lo que habr\u00eda querido decirles, si me hubiera encontrado a la hora de la muerte.\u00bb Sin embargo, no dej\u00f3, seg\u00fan su humilde costumbre, de imputarse el triste resultado de su diligencia: \u00absal\u00ed de Par\u00eds, escribi\u00f3 \u00e9l, el 14 de ese mes, para ir a Saint-Germain con el objeto de hacer un peque\u00f1o servicio a Dios; pero mis pecados me han hecho indigno de ello\u00bb<span id='easy-footnote-9-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-9-109793' title='A Portail, en Marsella, carta escrita de Villepreux, el 22 de enero de 1649.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. El fracaso hace a veces culpables a las mejores gestiones, sobre todo en medio de las pasiones y discordias p\u00fablicas. Vicente pod\u00eda pues temer que la corte, a pesar del conocimiento que ten\u00eda de la pureza de sus intenciones y su inclinaci\u00f3n por los intereses del rey, a pesar de la preocupaci\u00f3n que hab\u00eda tenido de no ver a ninguno de los Frondistas antes de su partida, y la seguridad que hab\u00eda dado de ello a la reina, lo considerara un crimen de su generosa libertad. Se lo tem\u00eda desde Par\u00eds; debi\u00f3 temerlo m\u00e1s la misma noche, cuando se enter\u00f3 de las desgracia de una de las hijas de la reina, de la se\u00f1orita Danse, quien, con menos prudencia sin duda que \u00e9l, no era en el fondo culpable m\u00e1s que de dar a esta princesa consejos parecidos. La tarde del 14 de enero, al desvestirla, le hab\u00eda dicho: \u00abSi el Sr. cardenal saliera de la corte, Par\u00eds abandonar\u00eda las armas, tengo la seguridad del Sr. duque de Elbeuf. -\u00a1Entonces es que ten\u00e9is comunicaci\u00f3n con nuestros enemigos! interrumpi\u00f3 la reina con una mirada fulgurante. Salid de aqu\u00ed y que yo no os vuelva a ver!\u00bb La noticia de esta escena, que se difundi\u00f3 r\u00e1pidamente, lleg\u00f3 a los o\u00eddos de Vicente. El santo esper\u00e1ndoselo, o, al menos, muchos contaban para \u00e9l con una desgracia parecida. No fue nada; la reina, al no verle ya, pregunt\u00f3 d\u00f3nde estaba<span id='easy-footnote-10-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-10-109793' title='Mem. man. del hermano Du Courneau. Archivos de la Misi\u00f3n.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Le Tellier, a quien, al d\u00eda siguiente, pidi\u00f3 un pasaporte, le envi\u00f3 uno firmado por el rey. El joven monarca quiso incluso darle una escolta que le condijera hasta Villepreux.<\/p>\n<h3>V. <em>Visita de las casas de la Compa\u00f1\u00eda<\/em>.<\/h3>\n<p>Vicente no quiso pues volver inmediatamente a Par\u00eds. si unos d\u00edas antes se hubiera sabido en esta ciudad, furiosa entonces contra Mazarino, la diligencia que \u00e9l quer\u00eda hacer en la corte y el lenguaje que se dispon\u00eda a mantener all\u00ed, no se le habr\u00eda tenido por el m\u00e1s celoso Frondista; tras lo cual, en la ignorancia en que se hallaban de la escena pasada entre \u00e9l, la reina y el ministro, con el simple conocimiento del fracaso de su empresa, no pod\u00eda dejar de ser tratado como Mazarino y realista, es decir como enemigo. En efecto, el odio de aquellos cuya ambici\u00f3n hab\u00eda contrarrestado en el consejo de conciencia, se despert\u00f3 de repente y estall\u00f3 en actos de verdadera salvajada. El 11 de enero, en la primera sesi\u00f3n del consejo de guerra, tenida en el Ayuntamiento, se hab\u00eda ordenado que cuatro hombres guardar\u00edan los trigos del P. Vicente<span id='easy-footnote-11-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-11-109793' title='Registros del Ayuntamiento durante la Fronda, publicados por los SS. Lerroux de Liney y Douet d\u2019Arcq, 3 vol. in-8\u00ba.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>. Una semana despu\u00e9s, eran cambiadas estas buenas disposiciones. Un consejero, sedicente autorizado por el Parlamento, hizo que le dieran por la fuerza las llaves de San L\u00e1zaro por Lambert-aux-Couteaux, que ocupaba entonces el lugar de Vicente. Por orden suya, se colocaron guardas en todas las puertas. Ochocientos soldados invadieron la casa, se instalaron en ella, saquearon los graneros de la comunidad, y se resarcieron con el resto de provisiones de los reveses que les hac\u00eda pasar entonces el ej\u00e9rcito real en la llanura de Saint-Denis. Fue un destrozo, un desorden espantoso. No hallando ya m\u00e1s en que ensa\u00f1arse, pegaron fuego a los le\u00f1eros de la cuadra y los redujeron a cenizas. Informado demasiado tarde, el Parlamento llev\u00f3 muy a mal que se abusara de su nombre y desconoci\u00f3 a sus pretendidos agentes,. El 4 de febrero, el coronel de Lamoignon recibi\u00f3 una orden de enviar una escuadrilla de su Compa\u00f1\u00eda para la seguridad y la conservaci\u00f3n de San L\u00e1zaro y de continuar as\u00ed hasta nueva orden<span id='easy-footnote-12-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-12-109793' title='Registros citados del Ayuntamiento.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>. Pero el mal estaba hecho y, despu\u00e9s de la salida de la soldadesca, ya no pudo repararse.<\/p>\n<p>Mientras que los Frondistas arrasaban San L\u00e1zaro, la granja de Orsigny, cerca de Versalles, principal fuente de rentas de la Congregaci\u00f3n, era saqueada por tropas desbandadas del ej\u00e9rcito del rey. Trigo, ganados, muebles de los hermanos que la explotaban, muebles de un rico particular que estaban en dep\u00f3sito, todo fue destruido o robado. Por otro lado, las rentas de las carrozas, en la ciudad o territorio del rey, no se pagaban ya y, todos los recursos, bien en especie bien en dinero, hac\u00edan falta. Vicente, quien, viajando de ac\u00e1 para all\u00e1, se enteraba de estas tristes noticias, se resignaba ante el cielo, y repet\u00eda sin cesar: \u00abBendito sea Dios, bendito sea Dios!\u00bb; pero desde la tierra, sufr\u00eda en la persona de su hijos y de los pobres. Comenz\u00f3 por descargar San L\u00e1zaro y los Bons-Enfants, donde no dej\u00f3 m\u00e1s que a siete u ocho sacerdotes, dieciocho o diecinueve escolares y algunos hermanos. Envi\u00f3 a los dem\u00e1s a Richelieu, al Mans y dem\u00e1s casas de la Compa\u00f1\u00eda; a\u00fan preve\u00eda tristemente el d\u00eda en que estos pobres refugiados se ver\u00edan obligados a salir de ellas, cuando no quedara nada ya. Hasta entonces, les ense\u00f1aba a sus casas a subsistir por s\u00ed mismas, a pedir algunas subvenciones a los obispos, a descargarse de los seminaristas que no pagaban una pensi\u00f3n conveniente; ense\u00f1aba a los sacerdotes ha hacer de capellanes para vivir de su trabajo<span id='easy-footnote-13-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-13-109793' title='Carta a Portail, en Marsella, escrita del Mans, el 4 de marzo de 1649.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Del escaso trigo que quedaba en San L\u00e1zaro, una parte fue vendida por orden de los magistrados, la otra distribuida gratuitamente a los pobres. El 22 de enero los registros del Ayuntamiento constatan que los se\u00f1ores de San L\u00e1zaro han dado diez moyos (o modios) de harina para los pobres de Par\u00eds y en adelante, en todas las circunstancias importantes en que hay concejo en el Ayuntamiento para necesidades generales en el inter\u00e9s de la ciudad de Par\u00eds, se ven diputados en San L\u00e1zaro; pero no son nunca nombrados, lo que sucede a veces para otras \u00f3rdenes religiosas<span id='easy-footnote-14-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-14-109793' title='Registros citados del Ayuntamiento.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La venta y la limosna de los granos de San L\u00e1zaro se hicieron con una caridad igual. Se entreg\u00f3 a seis libras lo que la polic\u00eda hab\u00eda tasado en diez; no se neg\u00f3 el pan a nadie. Cada d\u00eda, se distribu\u00edan tres o cuatro sextarios de trigo a dos o tres mil pobres; \u00ablo que nos resulta, escrib\u00eda tambi\u00e9n Vicente en la carta que acabamos de citar, un consuelo muy sensible y una gran felicidad en los extremos en que nos hallamos y que nos hace esperar que Dios no nos abandonar\u00e1.\u00bb Todas las cartas que escrib\u00eda entonces durante el largo viaje que ser\u00e1 referido enseguida no hablaban de otra cosa sino del cuidado de los pobres: por ejemplo, la que dirigi\u00f3 de Orl\u00e9ans a Gautier, superior de la Misi\u00f3n de Richelieu, el 25 de febrero de 1649: \u00abNo os mando noticias de San L\u00e1zaro, ni de nuestros peque\u00f1os colegios de Par\u00eds. el Sr. Escart podr\u00e1 cont\u00e1roslas todas, que se fue despu\u00e9s de m\u00ed, y que todo ha resultado despu\u00e9s de su marcha, a no ser que todas estas casas quedan desgravadas de toda la gente que se ha podido para tener mayor facilidad de continuar la limosna a dos mil y m\u00e1s pobres a los que se les da todos los d\u00edas, prueba de ello es que todos los d\u00edas se necesitan al menos cuatro sestercios de trigo, medida de Par\u00eds.\u00bb<span id='easy-footnote-15-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-15-109793' title='&lt;em&gt;Sum&lt;\/em&gt;., p. 19C.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> Sus Misioneros se prestaban a su caridad y se privaban incluso de lo necesario en el presente a favor de los miserables; mucho menos hac\u00edan reservas para el futuro; en tres meses, seg\u00fan informe del hermano panadero, diez modios de trigo se hab\u00edan empleado en pan, y la comunidad se iba a quedar sin nada, cuando, alrededor de Pascua, se asentaron un poco los asuntos p\u00fablicos, lo que permiti\u00f3 hacer, con el dinero pedido, algunas provisiones medianas. As\u00ed quedaba justificada la confianza de Vicente en la Providencia.<\/p>\n<p>Para merecer su favor y dar ejemplo a los suyos, \u00e9l mismo se condenaba entonces a la m\u00e1s ruda penitencia y a las m\u00e1s excesivas privaciones. Era el invierno; invierno muy riguroso que habr\u00eda sido un castigo m\u00e1s que suficiente para este anciano de setenta y tres a\u00f1os, de granja en granja, mal aposentado, mal vestido. Al rigor de la estaci\u00f3n quiso a\u00f1adir una abstinencia m\u00e1s rigurosa todav\u00eda. Pan de centeno o de habas, tal era poco m\u00e1s o menos su \u00fanica alimentaci\u00f3n, ya que lo dem\u00e1s que le serv\u00edan se lo distribu\u00eda a los campesinos que mandaba sentar con \u00e9l; y adem\u00e1s tomaba tan poco que ten\u00eda tiempo despu\u00e9s de la ligera refecci\u00f3n de hacer una buena parte de la lectura de la mesa .<\/p>\n<p>Pero lo que, en \u00e9l, ced\u00eda menos todav\u00eda que su valor, que su ardor de penitencia, al fr\u00edo y al hambre, era su celo por Dios y la salvaci\u00f3n de las almas. Tal era su verdadero alimento, y ah\u00ed se mostraba insaciable.<\/p>\n<p>De Saint-Germain, hab\u00eda ido, el tercer d\u00eda, a Villepreux, a casa del R. P. de Gondi, y de Villepreux, aprovechando de la circunstancia para ejecutar el antiguo proyecto de visitar todas sus casas, se hab\u00eda dirigido hacia \u00c9tampes, a la aldea de Fr\u00e9neville, parroquia de Val-de-Puiseaux, donde la Compa\u00f1\u00eda pose\u00eda una peque\u00f1a granja que le hab\u00eda sido concedida por la presidenta de Herse para la fundaci\u00f3n de algunas misiones. No ten\u00eda plan de pasar all\u00ed m\u00e1s que dos o tres d\u00edas para alojar un reba\u00f1o de ovejas y dos caballos rescatados del pillaje de Orsigny, pero asediado por los grandes fr\u00edos y por las nieves, tuvo que quedarse un mes entero. Emple\u00f3 este tiempo en evangelizar a los campesinos de la parroquia del Val-du-Puiseaux. Hizo comprender a estas desdichadas v\u00edctimas de la guerra y de las revueltas que la renuncia al pecado, una confesi\u00f3n exacta, una satisfacci\u00f3n proporcionada a sus faltas eran los \u00fanicos medios de procurarse la paz con Dios y con los hombres. Fue para esta buena gente una cuaresma anticipada y la m\u00e1s fructuosa que les hubieran predicado nunca. Todos quisieron reconciliarse con el cielo, tan bien que el p\u00e1rroco no bast\u00f3 a sus solicitudes, y que Vicente y otro sacerdote de su congregaci\u00f3n debieron servirle de vicarios. Al final de la misi\u00f3n, Vicente mand\u00f3 hacer una procesi\u00f3n general para pedir la paz.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, aunque arruinado \u00e9l mismo, el santo vino en auxilio de esta parroquia arruinada por .las carreras y depredaciones de la gente de la guerra. Los habitantes no teniendo de qu\u00e9 sembrar sus campos, \u00e9l les procur\u00f3 grano de siembra. A algunos les distribuy\u00f3 dinero, ropas, instrumentos de labranza. Para dar trabajo a los m\u00e1s pobres, les hizo hacer zanjas in\u00fatiles. Un pobre labrador le deb\u00eda cuarenta o cincuenta escudos y no pod\u00eda pagar; le entreg\u00f3 sin embargo un recibo. Queriendo utilizar la pobreza hasta el pudor, compr\u00f3 unas tierras a pobres campesinos y les pag\u00f3 el doble de su valor. Llam\u00f3 en auxilio de esta miseria a las Hijas de la Caridad, que \u00e9l mantuvo a sus costas durante m\u00e1s de diez a\u00f1os. Todos estos hechos han sido constatados en el proceso de canonizaci\u00f3n, sobre las deposiciones de testigos dignos de fe, algunos oculares. Se oyeron, entre otros, a un pobre hu\u00e9rfano de quien se hab\u00eda ocupado Vicente, as\u00ed como de su madre, de cuatro de sus hermanos y de otras familias m\u00e1s, durante largos a\u00f1os<span id='easy-footnote-16-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-16-109793' title='&lt;em&gt;Sum&lt;\/em&gt;., p. 179. \u2013La habitaci\u00f3n ocupada por san Vicente en Fr\u00e9neville existe todav\u00eda bastante bien conservada. La capilla de Nuestra Se\u00f1ora de Varennes de Val-de-Puiseaux, donde \u00e9l predic\u00f3 fue transformada en taberna en 1798. Se trat\u00f3 incluso de derribarla; pero los sacr\u00edlegos fueron castigados por Dios y murieron en una horrorosa miseria. Una estatua de la Virgen hab\u00eda sido robada. Relegada vergonzosamente en un cobertizo, serv\u00eda de juguete a los ni\u00f1os de la casa, que la arrastraban por el barro. Estos ni\u00f1os se quedaron raqu\u00edticos y no crecieron m\u00e1s. Dos se murieron, y la madre no se qued\u00f3 con el tercero m\u00e1s que consagr\u00e1ndole a la Sant\u00edsima Virgen y devolviendo la estatua a la iglesia. \u2013Se acaban de rescatar las ruinas de Nuestra Se\u00f1ora de Varennes, con el p\u00falpito donde predic\u00f3 san Vicente de Pa\u00fal, que se piensa reconstruir (circular del Sr. Dabadie, p\u00e1rroco de Puiselet, di\u00f3cesis de Versailles, del 16 de agosto de 1801). \u2013V\u00e9ase el diario &lt;em&gt;le Monde &lt;\/em&gt;del 26 de octubre del mismo a\u00f1o.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Aparte del provecho que sac\u00f3 en ello para Dios, Vicente vio tambi\u00e9n en su estancia prolongada a la fuerza en Fr\u00e9neville una ocasi\u00f3n preparada por la Providencia para salvar los restos del pillaje de Orsigny. El reba\u00f1o de ovejas y los dos caballos no habr\u00edan estado muy seguros all\u00ed; ya que, al cabo de unos d\u00edas, gente de la guerra lleg\u00f3 a un cuarto de legua de all\u00ed a llevarse los caballos de una granja, lo que oblig\u00f3 a Vicente a salir corriendo de Fr\u00e9neville con un tiempo horroroso, y a cerrar a las pobres ovejas en un poblado cercano, a cuatro o cinco leguas m\u00e1s all\u00e1 de \u00c9tampes. En cuanto a los dos caballos, se llev\u00f3 uno, el otro se lo dio al sacerdote que le acompa\u00f1aba y, hacia \u00faltimos de febrero, se puso en camino para le Mans. All\u00ed lleg\u00f3 el 2 de marzo sano y salvo, con todas las dificultades del tiempo y de los caminos. No era esperado mayormente en tal estaci\u00f3n, sus hijos, tan sorprendidos como jubilosos, le recibieron como a un \u00e1ngel de Dios. Hab\u00eda calculado no quedarse con ellos m\u00e1s de diez o doce d\u00edas. Tuvo que concederles quince, dado su afecto respetuoso y el alboroto que se arm\u00f3 en la ciudad y la regi\u00f3n que, enterados de su llegada, enviaron a los principales habitantes a visitarle<span id='easy-footnote-17-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-17-109793' title='La mayor parte de estos detalles tan precisos est\u00e1n sacados de la carta, ya citada dos veces, del 4 de marzo de 1649.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>No pasemos por alto aqu\u00ed el l\u00edo en el que se vio metido el santo hombre con ocasi\u00f3n de Lavardin de Beaumanoir, obispo de el Mans, el mismo sobre cuyas ordenaciones se han construido, despu\u00e9s de su muerte, a prop\u00f3sito de unas palabras suyas poco meditadas, tantos cuentos rid\u00edculos. Lejos de servirle en el consejo de conciencia, Vicente se hab\u00eda opuesto a su promoci\u00f3n al episcopado. Lavardin lo sab\u00eda, se hab\u00eda quejado varias veces de ello, y hasta con viveza. Cu\u00e1l no fue pues la sorpresa y el apuro del siervo de dios cuando se enter\u00f3 que este prelado, que no ten\u00eda a\u00fan sus bulas, estaba ya en el Mans!.\u00bfQu\u00e9 hacer en un caso as\u00ed? Era ineducado pasar sin verle, peligroso verle sin avisarla antes, incivil mandar a decirle si quisiera recibirle. \u00abSi voy a saludarle, dec\u00eda al santo, con toda probabilidad se sorprender\u00e1, se emocionar\u00e1 e impresionar\u00e1; enviar a preguntarle si le agradar\u00eda una visita, no s\u00e9 c\u00f3mo va a tomar este cumplido; no ir y no enviarle, este buen se\u00f1or tendr\u00eda raz\u00f3n para indignarse m\u00e1s contra m\u00ed, y eso es lo que se ha de evitar. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces?\u00bb<\/p>\n<p>La humildad del santo le sac\u00f3 de apuros. Al d\u00eda siguiente, envi\u00f3 a dos sacerdotes, al superior del seminario con otro, a decir al obispo que llegado a su di\u00f3cesis la tarde anterior, no se atrev\u00eda a permanecer por alg\u00fan tiempo en ella sin su permiso, y le suplicaba humildemente que tuviera a bien que pasara siete u ocho d\u00edas en la casa del seminario.<\/p>\n<p>Este cumplido de parte de un hombre cuya rectitud y sinceridad, a pesar de sus resentimientos, Lavard\u00edn conoc\u00eda mejor que nadie, le desarm\u00f3. \u00abDecid al Sr. Vicente, respondi\u00f3 a los enviados, que es libre de permanecer en le Mans todo lo que juzgue oportuno, y que si no tuviera una casa en mi ciudad episcopal, me complacer\u00eda ofrecerle la m\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>Una respuesta tan generosa ped\u00eda un agradecimiento. Vicente iba a acudir al obispado, cuando se enter\u00f3 de la brusca partida de Lavard\u00edn. El marqu\u00e9s de La Boulaye, uno de los jefes de la Fronda, despu\u00e9s de obtener algunos \u00e9xitos frente a las tropas reales, a la cabeza de un regimiento de caballer\u00eda parisiense, se hab\u00eda arrojado al Maine, donde el marqu\u00e9s de Jarz\u00e9, al mando de un peque\u00f1o cuerpo del ej\u00e9rcito del rey, deb\u00eda deshacerle a su vez. Pues bueno, los Manceaux habiendo sido seducidos y arrastrados por Le Boulaye, Lavardin, con el que comandaba para el rey, se vio obligado a abandonar la ciudad.<\/p>\n<p>Vicente se qued\u00f3 unos d\u00edas a\u00fan en el Mans y ejerci\u00f3 all\u00ed su caridad acostumbrada. Si hab\u00eda que creer a una tradici\u00f3n popular, la iglesia catedral, como las humildes peque\u00f1as iglesias de Folleville, de Fr\u00e9neville, de Clichy y de Montmirail, poseer\u00eda un p\u00falpito desde el que habr\u00eda anunciado la palabra de Dios. sin duda, \u00e9l se prohib\u00eda, ya lo sabemos, como \u00e9l prohib\u00eda a los suyos, las c\u00e1tedras de las ciudades episcopales, pero tal vez hizo una excepci\u00f3n a favor de le Mans, si despu\u00e9s de todo el p\u00falpito mencionado no ha sido transportado all\u00ed de una pobre iglesia de un campo vecino.<\/p>\n<p>Sea como fuere, terminados sus asuntos en el Mans, tom\u00f3 la ruta de Angers donde las Hijas de la Caridad pose\u00edan un establecimiento ya considerable. A media legua de la peque\u00f1a ciudad de Durtal, se encontr\u00f3 con un vado, crecido por las lluvias del invierno, el vado Poram, que hab\u00eda que pasar. En medio del r\u00edo su caballo<span id='easy-footnote-18-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-18-109793' title='La tradici\u00f3n local dice que era una mula. Vicente habr\u00eda dejado entonces en el Mans el caballo que tra\u00eda de Orsigny.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> se cay\u00f3, y \u00e9l se habr\u00eda ahogado sin remedio sin la r\u00e1pida ayuda que le prest\u00f3 el sacerdote que le acompa\u00f1aba. Este accidente, lejos de asustar su coraz\u00f3n, no alter\u00f3 siquiera la serenidad de su rostro. Se volvi\u00f3 a montar a caballo, todo caladito, volvi\u00f3 al camino, hoy abandonado, que le deb\u00eda llevar a una habitaci\u00f3n, y fue a secarse como pudo a una muy pobre que la tradici\u00f3n dice ser la granja de la Goualerie. Pero, como se estaba entonces en cuaresma, no tom\u00f3 otro alivio, y sigui\u00f3 sin comer hasta la noche que lleg\u00f3 a una hosteler\u00eda. Una vez m\u00e1s su primera alimentaci\u00f3n, su alimente ordinario fue el de instruir a los pobres y a los criados. Si bien abrumado de necesidad y de cansancio, comenz\u00f3 por dar el catecismo a los sirvientes de la casa. Ante esto, la hotelera, sorprendida y edificada con tanta caridad, se fue corriendo por las casas del pueblo, recogi\u00f3 a todos los ni\u00f1os y, sin dec\u00edrselo al santo anciano les hizo subir a su habitaci\u00f3n. Vicente le dio las gracias con mucho afecto como si fuera un servicio considerable. Reparti\u00f3 esta juventud en dos bandos, dio una a su compa\u00f1ero para que la instruyera, y se llev\u00f3 la otra con aquellos modos tan llenos de bondad y de unci\u00f3n que le ganaban todos los corazones. Despu\u00e9s de la instrucci\u00f3n, despidi\u00f3 a los ni\u00f1os, no sin darles la limosna, porque eran tan pobres como ignorantes<span id='easy-footnote-19-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-19-109793' title='Hemos pedido prestados algunos detalles de este relato a un folleto intitulado: &lt;em&gt;San Vicente de Pa\u00fal y sus instrucciones por el Maine, &lt;\/em&gt;por J.-L., A.-M. Lochet. \u2013&lt;em&gt;Extracto de la Revista de Anjou y del Maine &lt;\/em&gt;grande in-8\u00ba, Ngers, 1650.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Para acabar este relato del viaje de Vicente por el Maine en Anjou, a\u00f1adamos dos rasgos admirables de su gratitud.<\/p>\n<p>El joven Misionero que le hab\u00eda ayudado a salir del agua, por entonces muy fervoroso, se entibi\u00f3 poco a poco. Cada vez menos sumiso a la regla, result\u00f3 pronto ind\u00f3cil a sus superiores. Por \u00faltimo, cansado del yugo, se lo quiso sacudir del todo y, a pesar de todos los esfuerzos ordinarios de Vicente para retenerlo en su vocaci\u00f3n, la abandon\u00f3. Originario del Maine, y hasta entonces ligado a la casa de Co\u00ebffort, puso en oposici\u00f3n, para justificarse su salida y colorearla a los ojos de los dem\u00e1s, los servicio oscuros y restringidos que prestaba al seminario, y los servicios m\u00e1s sonados y m\u00e1s amplios que se gloriaba en hacer a todo su pa\u00eds. Ten\u00eda cosas buenas, cre\u00eda tener celo; doble fondo que deb\u00eda producir, cre\u00eda \u00e9l, frutos inagotables de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez de vuelta a su familia, vio el bal\u00f3n de sus hermosos proyectos deshincharse por s\u00ed mismo o por el pinchazo de la contradicci\u00f3n. Por otra parte, pesares sin consuelo, peligros sin ayudas y sin refugio; era m\u00e1s de lo que necesitaba para hacerle reconocer su falta. Al cabo de un a\u00f1o, no aguantaba m\u00e1s y, como el hijo pr\u00f3digo, exclam\u00f3: \u00abMe levantar\u00e9 y volver\u00e9 a mi padre.\u00bb Escribi\u00f3 pues a Vicente una carta tras otra pidi\u00e9ndole perd\u00f3n y rog\u00e1ndole que le recibiera en el n\u00famero de sus m\u00e1s humildes servidores, ya que no de sus hijos.<\/p>\n<p>A la vez para probarle y por repugnancia a recibir a los tr\u00e1nsfugas, Vicente le dej\u00f3 mucho tiempo sin respuesta. El Misionero multiplic\u00f3 sus cartas, redobl\u00f3 sus insistencias: \u00abEstoy perdido para siempre, Padre, si no me tend\u00e9is la mano.\u00bb Esta vez, Vicente respondi\u00f3, sin embargo no para otorgarle su gracia, sino para ponerle delante de los ojos la paciencia que hab\u00edan tenido con \u00e9l, la escasa importancia que \u00e9l le hab\u00eda dado, los justos motivos que hab\u00eda para temer que volviera a las andadas, el peligro de que los d\u00e9biles de esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda se sirvieran de un regreso tan f\u00e1cil despu\u00e9s de un abandono como el suyo, y concluy\u00f3 diciendo: \u00abSeg\u00fan todas estas razones, no me parece, Se\u00f1or, que se os deba volver a recibir.\u00bbRechazado en todos sus asaltos, el pobre Misionero, v\u00edctima de ataques, intent\u00f3 un \u00faltimo esfuerzo por el lado m\u00e1s accesible y m\u00e1s vulnerable del coraz\u00f3n de Vicente: \u00abSe\u00f1or, le escribi\u00f3, yo os salv\u00e9 una vez la vida del cuerpo, salvadme la del alma.\u00bb Por ah\u00ed, hab\u00eda encontrado sitio. \u00abVenid, Se\u00f1or, fue la respuesta inmediata; venid y se os recibir\u00e1 con los brazos abiertos.\u00bb No era a la Misi\u00f3n de la tierra, seg\u00fan la hermosa expresi\u00f3n de Vicente, sino a la del cielo adonde iba a entrar. En el momento de partir, cay\u00f3 enfermo, y se muri\u00f3 lleno de la esperanza que le nac\u00eda del arrepentimiento y del perd\u00f3n que le acababan de conceder tan generosamente.<\/p>\n<p>Los menores servicios prestados por los m\u00e1s peque\u00f1os encontraban al santo sacerdote igualmente agradecido. Mientras se secaba la ropa en la granja de la Goualerie, a gusto sobre todo en medio de los pobres, lig\u00f3 naturalmente conversaci\u00f3n con el granjero, y supo por \u00e9l que sufr\u00eda cruelmente de una hernia. El santo sacerdote, a quien Dios hab\u00eda curado del mismo mal, le prometi\u00f3 que, de regreso en Par\u00eds, le enviar\u00eda un vendaje con el que experimentar\u00eda un r\u00e1pido alivio, Despu\u00e9s de pagar generosamente a este hu\u00e9sped a toda prisa y agradecerle por la hospitalidad de su choza con m\u00e1s efusi\u00f3n que si hubiera agradecido a un gentilhombre por la hospitalidad de su castillo, se puso de nuevo en camino. Su viaje se prolong\u00f3 mucho m\u00e1s de lo previsto y de lo deseado. No obstante, nada m\u00e1s regresar a San L\u00e1zaro, se acord\u00f3 de su hu\u00e9sped y de su palabra. Le envi\u00f3 el vendaje prometido, en el que adjunt\u00f3 una carta en la que renovaba todas sus acciones de gracias. Y como no ve\u00eda modo seguro de hacer llegar estas cosas al pobre campesino, se lo dirigi\u00f3 todo a la mariscala de Schomberg, de cuyas tierras depend\u00eda la Goualerie, con deseos de cooperar en esta buena obra y recomendar al campesino a la benevolencia de sus oficiales. Vicente se detuvo en Angers cinco d\u00edas, que aprovech\u00f3 para animar a las Hijas de la Caridad en las virtudes de su estado, y continuando con su plan, se dirigi\u00f3 hacia Breta\u00f1a. En este viaje tambi\u00e9n corri\u00f3 peligro si vida. Se acercaba a Rennes y atravesaba las aguas por un puentecillo de madera entre un molino y un estanque muy profundo. Su caballo, asustado por el movimiento y el ruido de la rueda del molino, retrocedi\u00f3 tan bruscamente, que asent\u00f3 una pata fuera del puente y estuvo a punto de precipitarse en el estanque. Los espectadores se estremecieron, Vicente mismo se crey\u00f3 perdido. Pero Dios fren\u00f3 al caballo, que se detuvo de repente, y el santo hombre pudo apearse. Cay\u00f3 de rodillas al momento, rogando a su compa\u00f1ero que se uniera a \u00e9l para dar gracias al cielo por una protecci\u00f3n tan visible y casi milagrosa.<\/p>\n<p>Por la noche, lleg\u00f3 a una mala taberna, donde le dieron una habitaci\u00f3n que, si bien la mejor de la casa, era apenas habitable. Encima le desalojaron por la llegada de unos amigos del hu\u00e9sped, y le confinaron en un reducto innoble. Obedeci\u00f3 sin reclamaciones, y se alegr\u00f3 interiormente de parecerse as\u00ed m\u00e1s a Quien np hab\u00eda tenido lugar donde reposar la cabeza. Mal recibido, mal alojado, se mostraba m\u00e1s generoso. En otra ocasi\u00f3n que le hab\u00edan dado por vecinos a unos r\u00fasticos que se pasaron la noche bebiendo y cantando, en lugar de quejarse, dio a su hu\u00e9sped, adem\u00e1s de la retribuci\u00f3n ordinaria, unos Agnus magn\u00edficos.<\/p>\n<p>Para no perder el tiempo en visitas in\u00fatiles y dedicarlo por completo a sus casas, y a obras de caridad, quiso pasar de inc\u00f3gnito a Rennes, como lo hab\u00eda hecho en Orl\u00e9ans y en Angers; pero fue reconocido al entrar en la ciudad. Como Par\u00eds y las principales ciudades del reino, Rennes se encontraba entonces convulsa y confundida, y amenazada de formar un mal partido a Mazarino y a los realistas. Por eso, apenas Vicente hab\u00eda puesto el pie en tierra, cuando una persona del lugar le envi\u00f3 a decir que un hombre como \u00e9l, que un consejero de la reina era por el mero hecho sospechoso, y que iba a ser detenido si no sal\u00eda en una hora de la ciudad.<\/p>\n<p>El siervo de Dios se tom\u00f3 en serio obedecer a todo consejo o a esta orden, y ya se ensillaba su caballo cuando un gentilhombre, alojado en la misma hosteler\u00eda le reconoci\u00f3 y le grit\u00f3 en un ataque de c\u00f3lera: \u00abal Sr. Vicente le extra\u00f1ar\u00eda si, a dos leguas de aqu\u00ed le dispararan un pistoletazo en la cabeza;\u00bb y de pronto sali\u00f3 en actitud de un hombre que iba a ejecutar \u00e9l mismo su amenaza. Vicente apenas se movi\u00f3; pero el te\u00f3logo de Saint-Brieuc, que hab\u00eda venido a saludar al hombre de Dios, de cuya llegada se hab\u00eda enterado por suerte, lo hab\u00eda visto y o\u00eddo todo. \u00c9l le impidi\u00f3 salir al campo, y le llev\u00f3 a ver al primer presidente y algunas personas de lo m\u00e1s considerables y acreditadas de la ciudad. Todos acogieron al anciano con el respeto debido a su edad y a su virtud y, muy pronto convencidos de que su viaje no tenia ning\u00fan fin pol\u00edtico, ya no le apremiaron a que partiera.<\/p>\n<p>Parti\u00f3 sin embargo al d\u00eda siguiente. Cuando montaba a caballo vieron volver a Rennes al mismo gentilhombre que la v\u00edspera le hab\u00eda amenazado de muerte. Evidentemente hab\u00eda pasado la noche fuera de la ciudad y se hab\u00eda ido a apostar en el camino, para cometer un detestable asesinato. Alarmado nuevamente, el te\u00f3logo de Saint-Brieuc quiso al menos compartir el peligro y, a pesar de todas las negativas del santo sacerdote, le acompa\u00f1\u00f3 hasta Saint-M\u00e9en.<\/p>\n<p>Vicente lleg\u00f3 a Saint-M\u00e9en el lunes o el martes de la semana Santa; all\u00ed pas\u00f3 quince d\u00edas, que reparti\u00f3 entre su casa y el santo ministerio. Comenz\u00f3 por hacer su visita; redact\u00f3 reglamentos llenos de prudencia y de piedad; y el resto del tiempo lo emple\u00f3 en el confesionario, en la administraci\u00f3n de los sacramentos, en todas las funciones de un celoso Misionero. Saint-M\u00e1en era un lugar de peregrinaci\u00f3n, adonde se acud\u00eda precisamente en los alrededores de la fiesta de Pascua, de todos los puntos de Breta\u00f1a, para obtener por la intercesi\u00f3n del santo patr\u00f3n del lugar la curaci\u00f3n de ciertas enfermedades. Pues bien, ese a\u00f1o hubo concurso extraordinario de peregrinos, la mayor parte cubiertos de lepra o de \u00falceras f\u00e9tidas y contagiosas; excelente fortuna, atractivo irresistible para nuestro santo! En vano, para desconcertar su celo infatigable y su caritativa imprudencia, le advirtieron que iba a sucumbir al cansancio, o incluso contraer el mal odioso que quer\u00eda aliviar: \u00abNo lo tem\u00e1is, dec\u00eda \u00e9l, no agarrar\u00e9 ning\u00fan mal; adem\u00e1s, este ejercicio me fortalece en lugar de debilitarme; y yo me cur\u00e9 en otro tiempo de la fiebre cuarta, por haber pasado una noche de Navidad entera en el confesionario.\u00bb Esa era la medicina de los santos!<\/p>\n<p>Reclamando a Vicente en Nantes un asunto de piedad, el superior de su casa de Saint-M\u00e9en quiso llevarle all\u00ed; pero se opuso y parti\u00f3 solo.<\/p>\n<p>De Nantes, donde no estuvo m\u00e1s que dos d\u00edas, se dirigi\u00f3 a Lu\u00e7on. De all\u00ed se propon\u00eda ir a Saintes, recorrer la Guienne, llegar hasta Marsella y terminar as\u00ed la visita de las casas de su Compa\u00f1\u00eda. Pero la reina le pas\u00f3 la orden de regresar inmediatamente a Par\u00eds adonde hab\u00eda vuelto el rey.<\/p>\n<h3>VI. <em>Regreso a Par\u00eds. \u2013La carroza de Vicente<\/em>.<\/h3>\n<p>La guerra de Par\u00eds iba a concluir. Mientras que los se\u00f1ores, el parlamento y el pueblo, muy divididos por las ideas y los intereses, reun\u00edan un ej\u00e9rcito heterog\u00e9neo, Ana de Austria, con l\u00e1grimas en los ojos, suplicaba a Cond\u00e9 que sirviera de protector al joven monarca, y el vencedor de Rocroy, a la cabeza de ocho mil hombres tan s\u00f3lo de tropas reales, bat\u00eda en Charenton a los cien mil hombres del ej\u00e9rcito parisiense, asustados por su solo aspecto. Una delegaci\u00f3n de la gente del rey se dirigi\u00f3 entonces a Saint-Germain, y se anudaron negociaciones entre la corte y Par\u00eds. Se celebraron conferencias, ya en Saint-Germain, ya en Ruel, de las que sali\u00f3 un tratado de paz facticio que devolvi\u00f3 la corte a Par\u00eds.<\/p>\n<p>Vicente, que hab\u00eda resistido hasta entonces los ruegos de las Damas solicitando su regreso a Par\u00eds para las obras de caridad<span id='easy-footnote-20-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-20-109793' title='Carta de la se\u00f1orita Le Gras del 6 de abril de 1649.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>, se puso al punto a obedecer a la reina, y parti\u00f3 para Richelieu. All\u00ed, sucumbi\u00f3 por fin a las fatigas de un viaje tan largo, y le agarr\u00f3 la enfermedad. Ante esta noticia, le enviaron de Par\u00eds al enfermero de San L\u00e1zaro quien, mejor que nadie conoc\u00eda su temperamento y el modo de tratarlo,. Vicente le acogi\u00f3 sin duda con su bondad ordinaria, pero crey\u00f3 su deber decirle, con un tono afligido: \u00abMi vieja carcasa no se merec\u00eda que hicieseis un viaje tan largo,\u00bb Temiendo en seguida que el enfermero viera en estas palabras un reproche antes que una protesta de humildad, se ech\u00f3 a sus pies y le pidi\u00f3 perd\u00f3n. No fue suficiente para este hombre, insaciable de humillaciones, temblando siempre ante la sombra de la caridad herida. De regreso a San L\u00e1zaro, aprovech\u00f3 o suscit\u00f3 la ocasi\u00f3n de una enmienda m\u00e1s solemne; y un d\u00eda que el hermano enfermero se hallaba en su habitaci\u00f3n con su asistente, dijo a \u00e9ste; \u00abCreer\u00edais, Se\u00f1or, que este buen hermano habiendo venido a Richelieu por m\u00ed, yo no le abr\u00ed mi coraz\u00f3n como de costumbre, por eso le pido muy humildemente perd\u00f3n en vuestra presencia y os ruego que pid\u00e1is a Dios por m\u00ed a fin de que me conceda la gracia de no volver a cometer semejantes faltas.\u00bb<\/p>\n<p>Le hab\u00edan tra\u00eddo a Par\u00eds en una carroza peque\u00f1a que la duquesa de Aiguillon, informada de su enfermedad, le hab\u00eda enviado con dos caballos y un cochero. Esta carroza ten\u00eda ya su historia. Algunos a\u00f1os antes, las Damas de su Asamblea viendo por una parte sus debilidades, por otra su pobre montura, temieron que le ocurriera alg\u00fan accidente grave en sus viajes cotidianos a trav\u00e9s de Par\u00eds. En consecuencia, mandaron construirle un veh\u00edculo c\u00f3modo, pero tan sencillo y tan pobre que no parec\u00eda que su aversi\u00f3n por todo lujo debiera asustarle. Sin embargo, \u00e9l no quiso servirse nunca de \u00e9l, y se hizo viejo en el cochera. Pues bien, fue este mismo veh\u00edculo, algo restaurado, el que le envi\u00f3 la duquesa de Aiguillon a Richelieu. Sin otro medio de transporte posible, en su estado de debilidad, tuvo que usar de \u00e9ste para el viaje; pero, apenas llegado a Par\u00eds, se lo devolvi\u00f3 a la duquesa con los caballos, con mil agradecimientos. La duquesa a su vez devolvi\u00f3 todo el equipaje a San L\u00e1zaro. \u00abTened cuenta del estado en que os hall\u00e1is, le escrib\u00eda ella a la vez. Con todas nuestras Damas os suplico que lo us\u00e9is. \u2013No, Se\u00f1ora, respondi\u00f3 Vicente con su firme humildad; cuando la hinchaz\u00f3n y la debilidad de mis piernas que, es verdad, aumentan cada d\u00eda, no me permitan ir ni a pie ni a caballo, he tomado la resoluci\u00f3n de quedarme m\u00e1s bien el resto de mi vida en San L\u00e1zaro antes que dejarme arrastrar, a m\u00ed pobre campesino, en una carroza.\u00bb Rdtr conflicto de caridad y de humildad dur\u00f3 varias semanas y, para resolverlo, fueron precisas las m\u00e1s altas intervenciones. La duquesa se dirigi\u00f3 a la reina y al arzobispo de Par\u00eds, y ambos ordenaron expresamente al anciano que fuera en adelante en carroza. Entre la obediencia y la y su querida humildad misma, Vicente no dud\u00f3 nunca: obedeci\u00f3 pues. Adem\u00e1s, encontr\u00f3 el medio de cambiar este honor pretendido en confusi\u00f3n, Despu\u00e9s, no se dirigi\u00f3 m\u00e1s a su desdichada carroza que como \u00absu verg\u00fcenza y su ignominia; \u00bb y un d\u00eda que hab\u00eda hecho visita a los sacerdotes del Oratorio, cuatro de entre ellos, entre los cuales el P. S\u00e9nault, una vez conducido a la puerta donde le esperaba su coche: \u00ab\u00bfVen ustedes, Padres m\u00edos, les dijo mientras se montaba, ven ustedes a un pobre aldeano que se atreve a servirse de una carroza?\u00bb En su confusi\u00f3n y en su temor a dar mal ejemplo, ten\u00eda siempre cuidado, para escapar lo m\u00e1s posible a las miradas de los suyos, de abordar y apearse a las afueras de San L\u00e1zaro<span id='easy-footnote-21-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-21-109793' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 337.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>. Y hasta no se atrev\u00eda a predicar a sus sacerdotes la mortificaci\u00f3n. Apartando a uno de ellos del uso del caballo, le escribi\u00f3: \u00abYa veo que pod\u00e9is decirme: \u2018M\u00e8dico, c\u00farate a ti mismo,\u2019 porque en otro tiempo me serv\u00ed de un caballo y ahora me sirvo de una carroza. Es verdad, para mi mayor confusi\u00f3n, es verdad que la necesidad me ha obligado a ello; y, sin embargo, Se\u00f1or, si me aconsej\u00e1is que emplee otro modo, lo har\u00e9.\u00bb<span id='easy-footnote-22-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-22-109793' title='Carta a Gilles, en Cr\u00e9cy, del 28 de noviembre de 1651.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> Se recuerda tambi\u00e9n su conferencia sobre la pobreza, donde exclam\u00f3: \u00abOh Salvador! C\u00f3mo puedo yo hablar de esto. yo que soy tan miserable, yo que tuve en otro tiempo un caballo, una carroza!\u00bb As\u00ed habl\u00f3 en todas circunstancias.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, nunca veh\u00edculo alguno mereci\u00f3, en una acepci\u00f3n m\u00e1s rigurosa de la palabra, el nombre de veh\u00edculo p\u00fablico. En adelante, por dentro y por fuera fue de San L\u00e1zaro, al servicio de todos. Para utilizar los caballos, y sobre todo para quitarles todo lujo, Vicente, cuando no sal\u00eda, los hac\u00eda tirar del arado, si se encontraba con alg\u00fan pobre en las calles de Par\u00eds, o en el campo, les hac\u00eda montarse al instante a su lado. As\u00ed lo hizo un d\u00eda por una pobre mujer que encontr\u00f3 a algunas leguas de Par\u00eds, doblemente agotada por el camino y por el peso de su hijo. otra vez, era tambi\u00e9n una mujer, cuyas \u00falceras horribles fueron un nuevo t\u00edtulo de admisi\u00f3n; no contento con hacerle sitio a su lado, quiso llevarla a su destino. S\u00f3lo entonces se perdonaba la carroza y la caridad desarmaba a la humildad. Tambi\u00e9n es cierto que si no dispon\u00eda de coche, o le llamasen asuntos urgentes en otra direcci\u00f3n, trataba de hacerse con una silla de manos para trasladar a los pobres, a los enfermos bien al domicilio bien al H\u00f4tel-Dieu.<\/p>\n<p>Pero prefer\u00eda conducirlos \u00e9l mismo. Un d\u00eda, en el barrio Saint-Denis, vio a una pobre mujer recostada en el suelo. Sacerdotes, levitas, gente del mundo, todos pasaban por delante de ella sin detenerse, como ante el herido del Evangelio, o no respond\u00edan m\u00e1s que con una piedad est\u00e9ril a sus gemidos. Pero ah\u00ed llega el buen Samaritano. Vicente se apea del coche, se acerca y, al ver la imposibilidad en que la pobre mujer se hallaba de caminar, la hace colocar en su carroza y, aunque sus asuntos le llamaran a un barrio muy distante, \u00e9l da orden de dirigirse al H\u00f4tel-Dieu. Despu\u00e9s de algunos metros, la pobre mujer se siente mal, hay que sacarla de la carroza cuyo movimiento no puede aguantar. Vicente manda que le traigan vino para darle fuerza y, cuando se ha recuperado un poco, paga a unos porteadores y, con su carga les encomienda una nota de agradecimiento para la superiora del H\u00f4tel-Dieu. Los rasgos parecidos no se pueden numerar en la vida del caritativo sacerdote. As\u00ed en otra ocasi\u00f3n, detenido en una calle de Par\u00eds por los lamentos de un ni\u00f1o, se baja enseguida, le interroga, y mostr\u00e1ndole una herida que ten\u00eda en la mano, le conduce \u00e9l mismo a casa de un cirujano, le hace vendar en su presencia, paga a uno su salario, consuela al otro y le devuelve a su familia.<\/p>\n<p>Tal fue el uso cotidiano de la famosa carroza, pero aparte de estos actos de caridad individual, sirvi\u00f3 para obras de una utilidad general y, durante los diez \u00faltimos a\u00f1os de la vida de san Vicente de Pa\u00fal, le permiti\u00f3 emprender o terminar los asuntos m\u00e1s importantes para bien de la Iglesia y del Estado.<\/p>\n<h3>VII. <em>Revueltas y negociaciones<\/em>.<\/h3>\n<p>Vicente estaba de regreso en Par\u00eds a mediados de junio de 1649<span id='easy-footnote-23-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-23-109793' title='\u00abYa estoy de regreso desde el domingo (carta del 19 de junio, a de Lespinay, superior de la misi\u00f3n de Toul). \u00ab'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>. Despu\u00e9s de pagar sus respetos al rey y a la reina madre, se entreg\u00f3 a reparar una parte de los da\u00f1os causados por las tropas en las proximidades de la capital. Comenz\u00f3 por Dios. Las iglesias y los santos misterios hab\u00edan sido odiosamente profanados en Ch\u00e2tillon, en Clamart y en algunas otras parroquias; envi\u00f3 all\u00ed en peregrinaci\u00f3n expiatoria a todos los miembros de su comunidad; \u00e9l mismo fue con algunos de los suyos a pedir perd\u00f3n a Jesucristo.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 luego en restablecer los asuntos de su misi\u00f3n. Hab\u00eda encontrado San L\u00e1zaro en un estado lastimoso. Provisiones, dineros, rentas, todo se hab\u00eda agotado, todo faltaba a la vez, y sin embargo hab\u00eda que mantener a todas las caridades comenzadas, a los pobres que no pod\u00eda ya olvidarse del camino de San L\u00e1zaro, su \u00fanica hosteler\u00eda en estos desastres p\u00fablicos. A pesar de la ternura paternal que le llevaba a exigir, en tiempo ordinario, que sus sacerdotes encontraran en \u00e9l, al regreso de su Misiones, una alimentaci\u00f3n sencilla, pero capaz de reparar sus fuerzas agotadas por el trabajo, se vio reducido a hacerles comer pan de cebada primero, luego de avena. El ejemplo de su propia mortificaci\u00f3n habr\u00eda sido suficiente para ahogar en ellos toda tentaci\u00f3n de murmurar; con su ejemplo tambi\u00e9n, les ense\u00f1aba a sufrir en los pobres m\u00e1s que en s\u00ed mismos. \u00abLos pobres, les dec\u00eda continuamente, los pobres que no saben d\u00f3nde ir, ni qu\u00e9 hacer, que sufren ya, y que se multiplican d\u00eda a d\u00eda, \u00e9sa es mi carga y mi dolor.\u00bb<span id='easy-footnote-24-109793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-24-109793' title='Carta a Almeras, del 8 de octubre de 1649.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Carga siempre en aumento, dolor cada vez m\u00e1s intolerable, a medida que las revueltas volv\u00edan a empezar cada vez con mayor intensidad, aumentaron las desgracias p\u00fablicas. La paz de Ruel no dur\u00f3 apenas. El rey hab\u00eda hecho su entrada en Par\u00eds el 18 de agosto de 1649, y el pr\u00edncipe de Cond\u00e9 se present\u00f3 al lado del cardenal; esto hab\u00eda sido, en apariencia, una reconciliaci\u00f3n general. Pero, libre, dec\u00eda \u00e9l, de sus compromisos con la reina, por haber tra\u00eddo a Mazarino a Par\u00eds, Cond\u00e9, arrastrado por su hermana la duquesa de Longueville, y m\u00e1s a\u00fan por su car\u00e1cter imperioso que pretend\u00eda, como precio de sus servicios, dominar el gobierno, aburr\u00eda a la reina y a su ministro con exigencias continuas, cuando no los humillaba con sus insolencias de mal gusto. \u00c9l no lograba m\u00e1s que alienarse, al tiempo que la corte, y a los antiguos Frondistas que \u00e9l hab\u00eda vencido, y a los burgueses que aplastaba con sus desprecios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo Segundo: San Vicente de Pa\u00fal en la pol\u00edtica I. Movimiento cat\u00f3lico detenido por Richelieu. El 4 de diciembre de 1563, despu\u00e9s de un trabajo de veinte a\u00f1os, seguido con una santa perseverancia en medio &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":103451,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[130,224,173,148,124,152,175,119,144,131,172,127,139,143,129,135],"class_list":["post-109793","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul","tag-beauvais","tag-berulle","tag-chatillon-les-dombes","tag-clichy","tag-du-coudray","tag-duquesa-de-aiguillon","tag-folleville","tag-gondi","tag-lambert","tag-montmirail","tag-pobreza","tag-portail","tag-san-benito","tag-san-lazaro","tag-urbano-viii","tag-villepreux"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo Segundo: San Vicente de Pa\u00fal en la pol\u00edtica I. Movimiento cat\u00f3lico detenido por Richelieu. El 4 de diciembre de 1563, despu\u00e9s de un trabajo de veinte a\u00f1os, seguido con una santa perseverancia en medio ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-01-29T02:30:41+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T15:21:48+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"83 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2\",\"datePublished\":\"2015-01-29T02:30:41+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:48+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/\"},\"wordCount\":16552,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Beauvais\",\"Berulle\",\"Chatillon\",\"Clichy\",\"Du Coudray\",\"Duquesa de Aiguillon\",\"Folleville\",\"Gondi\",\"Lambert\",\"Montmirail\",\"Pobreza\",\"Portail\",\"San Benito\",\"San L\u00e1zaro\",\"Urbano VIII\",\"Villepreux\"],\"articleSection\":[\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/\",\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2 - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-01-29T02:30:41+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:48+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2 - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2 - Somos Vicencianos","og_description":"Cap\u00edtulo Segundo: San Vicente de Pa\u00fal en la pol\u00edtica I. Movimiento cat\u00f3lico detenido por Richelieu. El 4 de diciembre de 1563, despu\u00e9s de un trabajo de veinte a\u00f1os, seguido con una santa perseverancia en medio ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2015-01-29T02:30:41+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T15:21:48+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"83 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2","datePublished":"2015-01-29T02:30:41+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:48+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/"},"wordCount":16552,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Beauvais","Berulle","Chatillon","Clichy","Du Coudray","Duquesa de Aiguillon","Folleville","Gondi","Lambert","Montmirail","Pobreza","Portail","San Benito","San L\u00e1zaro","Urbano VIII","Villepreux"],"articleSection":["Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/","name":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2 - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-01-29T02:30:41+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:48+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-2\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 2"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-syR","jetpack-related-posts":[{"id":117103,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/parroquia-de-zaragoza-1967\/","url_meta":{"origin":109793,"position":0},"title":"Parroquia de Zaragoza (1967)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"07\/08\/2021","format":false,"excerpt":"El Director de ANALES aprovech\u00f3 las vacaciones de verano para visitar gran parte de las Casas peninsulares de la Provincia para recoger alguna informaci\u00f3n de las mismas, especialmente de las novedades de que a\u00fan no se ha dado cuenta en las cr\u00f3ni\u00adcas de ANALES. Claro es que la informaci\u00f3n no\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":119541,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-su-entronque-hispanico-i\/","url_meta":{"origin":109793,"position":1},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y su entronque hisp\u00e1nico (I)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/05\/2013","format":false,"excerpt":"P\u00f3rtico En este a\u00f1o tricentenario todo el orbe cat\u00f3lico ha registrado con j\u00fabilo y exaltaci\u00f3n gozosa las gestas del -eximio h\u00e9roe de la caridad que fue San Vicente de Pa\u00fal. Pero hay naciones que durante su vida mantuvieron con \u00e9l \u00edntimos y fecundos contactos. Tal en primer lugar Francia, en\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"SANV","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/SANV.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":123942,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-su-entronque-hispanico-i-2\/","url_meta":{"origin":109793,"position":2},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y su entronque hisp\u00e1nico (I)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/05\/2013","format":false,"excerpt":"P\u00f3rtico En este a\u00f1o tricentenario todo el orbe cat\u00f3lico ha registrado con j\u00fabilo y exaltaci\u00f3n gozosa las gestas del -eximio h\u00e9roe de la caridad que fue San Vicente de Pa\u00fal. Pero hay naciones que durante su vida mantuvieron con \u00e9l \u00edntimos y fecundos contactos. Tal en primer lugar Francia, en\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"SANV","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/SANV.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":121304,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-nacio-en-francia-iii-ordenacion\/","url_meta":{"origin":109793,"position":3},"title":"San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 en Francia. III. Ordenaci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/04\/2015","format":false,"excerpt":"III. Ordenaci\u00f3n En el transcurso de los a\u00f1os de estudios en Toulouse, Vicente de Pa\u00fal recibi\u00f3 las \u00f3rdenes sagradas previa la presentaci\u00f3n de las dimisorias otorgadas por el obispo de Dax. a continuaci\u00f3n damos estos documentos, como as\u00ed mismo las cartillas de ordenaci\u00f3n. Cartas dimisorias para la orden sagrada del\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":114087,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/secularidad-o-religiosidad-de-la-congregacion-de-la-mision\/","url_meta":{"origin":109793,"position":4},"title":"\u00bfSecularidad o religiosidad de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n?","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/07\/2021","format":false,"excerpt":"Se trata aqu\u00ed de aclarar conceptos con vistas a la actualizaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, o de su puesta a nivel de los tiempos modernos que se proyecta realizar en la pr\u00f3xima Asamblea general. Y entiendo por secularidad el car\u00e1cter de clero secular que, seg\u00fan unos, ha de\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":121916,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-viii-b\/","url_meta":{"origin":109793,"position":5},"title":"Historia de los Pa\u00fales en Cuba: Cap\u00edtulo VIII (B)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"05\/05\/2013","format":false,"excerpt":"2. La Obra de San Vicente de Pa\u00fal al Servicio del Preso. Las Misiones en las C\u00e1rceles. Las Capillas y las Bibliotecas. Otros Servicios Sociales a los presos. La Obra de San Vicente de Pa\u00fal al Servicio del Preso. La asistencia espiritual y social a los presos por parte de\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"aaa","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/05\/aaa.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/109793","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=109793"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/109793\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=109793"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=109793"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=109793"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}