{"id":109595,"date":"2015-01-25T03:30:41","date_gmt":"2015-01-25T02:30:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=109595"},"modified":"2016-07-26T17:21:49","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:49","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 7, cap\u00edtulo 1"},"content":{"rendered":"<h2><strong>LIBRO VII: Las Hijas y las Damas de la Caridad.2 Los Hospitales<\/strong><\/h2>\n<h2><strong>Cap\u00edtulo Primero: Las Hijas de la Caridad. <\/strong><\/h2>\n<p>Hemos advertido m\u00e1s de una vez que, en todas sus Misiones, Vicente y sus hijos dejaban siempre una cofrad\u00eda de la Caridad como monumento de su paso. Durante algunos a\u00f1os, el santo pudo visitar estas piadosas asociaciones, por s\u00ed mismo o por alguno de los suyos, para mantener en ellas el primer esp\u00edritu y velar la observancia del reglamento. Pero se multiplicaron en n\u00famero tan prodigioso, sus trabajos, los de sus sacerdotes, se incrementaron en masa tan creciente, que estas visitas fueron en primer lugar m\u00e1s raras, luego imposibles. Por ello, era de temer que las cofrad\u00edas, abandonadas a ellas mismas, perdiesen poco a poco de su fervor primitivo; que sus miembros se dejasen ir seg\u00fan sus caprichos m\u00e1s que dirigir por la regla; que el lazo de asociaci\u00f3n, que constitu\u00eda su fuerza, se relajase y rompiese pronto y que, por consiguiente, los pobres volviesen a caer en todas partes en ese estado miserable del que su caridad organizadora loes hab\u00eda sacado.<\/p>\n<p>Llamaba pues con todos sus deseos y todas sus s\u00faplicas a alguna persona que le sirviera de lugarteniente y de embajador, all\u00ed adonde \u00e9l no pod\u00eda ni acudir, ni residir \u00e9l mismo, quien recorriera en su nombre las ciudades y los campos, para suscitar all\u00ed el esp\u00edritu de caridad o mantenerlo, para animar y dirigir las obras, para velar por la observancia de las reglas prescritas, para ejercitar en su pr\u00e1ctica y en el servicio de los enfermaos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, un instinto secreto le dec\u00eda que la familia caritativa que hab\u00eda creado no estar\u00eda completa sino con la condici\u00f3n de se ser de ambos sexos, como la primitiva humanidad<span id='easy-footnote-1-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-1-109595' title='&lt;em&gt;Masculum et feminam creavit eos(Gen. &lt;\/em&gt;I, 27.)'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>; que \u00e9l mismo para tener toda su fuerza necesitaba <em>de un ayudante parecido a \u00e9l<\/em><span id='easy-footnote-2-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-2-109595' title='&lt;em&gt;Adjutorium simile sibi (Gen, &lt;\/em&gt;II, 20.)'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>; que a los pobres ya provistos de un padre les hac\u00eda falta una madre tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Encontr\u00f3 una cosa y la otra en la se\u00f1orita Le Gras.<\/p>\n<h3>I. <em>La Se\u00f1orita Le Gras.<\/em><\/h3>\n<p>Nacida en Par\u00eds el 12 de agosto de 1591, Luisa de Marillac, descend\u00eda de una familia originaria de Auvergne, ilustrada en las finanzas, la magistratura y las armas. Era sobrina nieta de Carlos de Marillac, arzobispo de Vienne, al m\u00e1s h\u00e1bil negociante de su tiempo, de Gabriel de Marillac, abogado general en el parlamento de Par\u00eds, y de Gilbert de Marillac, autor de una historia de la casa de Bourbon, los tres salidos del controlador general de las finanzas del duque de Bourbon, Guillermo de Marillac; era sobrina de Michel de Marillac, ministro de justicia de Francia, y del mariscal Louis de Marillac, los dos envueltos en el d\u00eda de los Inocentes y v\u00edctimas de la venganza de Richelieu, uno en el cadalso, el otro en prisi\u00f3n. Fue en su prisi\u00f3n, en la que muri\u00f3, dos meses despu\u00e9s de su desdichado hermano, el 7 de agosto de 1632, cuando Michel de Marillac entreg\u00f3 una edici\u00f3n nueva de su traducci\u00f3n de la <em>Imitaci\u00f3n<\/em>. En esta \u00e9poca, Luisa de Marillac, siete a\u00f1os ya bajo la direcci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal estaba de lleno en sus buenas obras<span id='easy-footnote-3-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-3-109595' title='En la cat\u00e1strofe de su familia, ella pidi\u00f3 consuelos a su santo director, quien le respondi\u00f3 en t\u00e9rminos en los que se puede ver una condena de la pol\u00edtica inmisericorde de Richelieu y una justificaci\u00f3n del mariscal de Marillac: \u00abLo que me envi\u00e1is, le escrib\u00eda \u00e9l, del Sr. mariscal de Marillac me parece digno de gran compasi\u00f3n y me aflige. Honremos en ello la buena voluntad de Dios y la felicidad de los que honran el suplicio del Hijo de Dios por el suyo. No nos importa de qu\u00e9 manera van hacia Dios nuestros parientes, con tal de que vayan. Pues bien, el buen uso de esta clase de muerte es de los m\u00e1s seguros para la vida eterna. No lo lamentemos pues en absoluto, conform\u00e9monos con la adorable voluntad de Dios\u00bb. \u00c9l la consol\u00f3 tambi\u00e9n en la muerte de la mariscala de Marillac.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Privada de madre desde su primera infancia, Luisa fue educada cuidadosamente, primero en casa de las religiosas de Poissy, donde ten\u00eda algunas parientes, luego en casa de su padre, Luis de Marillac, se\u00f1or de Ferri\u00e8res. Dotada de un esp\u00edritu capaz de toda clase de instrucci\u00f3n, recibi\u00f3 una educaci\u00f3n viril, al propio tiempo que la de su sexo: fue dedicada a las artes por pura iniciativa y a las ciencias m\u00e1s elevadas, al dibujo y a la pintura, que cultiv\u00f3 toda su vida, y al estudio del lat\u00edn y de la filosof\u00eda, de manera que form\u00f3 el gozo y el orgullo de su padre quien, en su testamento, dej\u00f3 de ella este testimonio: \u00abElla ha sido mi mayor consuelo en el mundo, y creo que Dios me la ha dado para mi reposo de esp\u00edritu en las aflicciones de la vida.\u00bb<\/p>\n<p>La muerte se llev\u00f3 a su padre, en 1604, a la edad en que ella deb\u00eda elegir estado. su piedad y su desprecio del mundo la hab\u00edan inclinado primeramente hacia las religiosas capuchinas, pero Dios que la reservaba para cosas m\u00e1s altas, permiti\u00f3 que su familia la empujara al matrimonio. El mes de febrero de 1613, se cas\u00f3 con Antonio Le Gras, secretario de negocios de Mar\u00eda de M\u00e9dicis, procedente a su vez de una familia originaria de Auvergne, que se hab\u00eda destacado por ese a\u00f1os a los pobres, de lo que la joven iba a ser bien pronto una viva encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Se\u00f1orita Le Gras, -como la llamaremos en adelante<span id='easy-footnote-4-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-4-109595' title='En esta \u00e9poca, hab\u00eda que ser mujer de un bar\u00f3n o de un caballero para merecer el t\u00edtulo de &lt;em&gt;madame. &lt;\/em&gt;Luisa no habi\u00e9ndose desposado m\u00e1s que con un simple escudero no pod\u00eda llamarse m\u00e1s que &lt;em&gt;se\u00f1orita&lt;\/em&gt; .'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>-, cumpli\u00f3 en primer lugar con todas las obligaciones de esposa, y pronto de madre, pero todo el tiempo que le dejaban se lo dedic\u00f3 a los pobres y a Dios. Visitaba asiduamente a los enfermos de la parroquia de Saint-Gervais. Les presentaba en persona el alimento y las medicinas, les cambiaba la paja con frecuencia f\u00e9tida, y no retroced\u00eda ante ninguno de los servicios m\u00e1s repelentes que hacerles. Se ocupaba sobre todo de su servicio espiritual: instru\u00eda su ignorancia, disipaba sus prejuicios, consolaba sus penas, adormec\u00eda sus dolores y, mediante la buena recepci\u00f3n de los sacramentos, los preparaba a una vida mejor o a una muerte cristiana. Muertos, no los dejaba todav\u00eda, y consideraba una devoci\u00f3n enterrarlos con sus manos<\/p>\n<p>El servicio de los enfermos a domicilio muy pronto le resulta insuficiente a su insaciable caridad; ella fue a visitarlos en los hospitales, por entonces mucho menos organizados de lo que lo ser\u00e1n m\u00e1s tarde por san Vicente de Pa\u00fal, por ella y por sus Hijas. En ellos ella a\u00f1ad\u00eda tambi\u00e9n a su alimentaci\u00f3n ordinaria todas las dulzuras que le permit\u00eda su fortuna, y les prestaba, en su cuerpo y en su alma, la m\u00e1s caritativa asistencia<\/p>\n<p>Para iniciarse y ejercitarse poco a poco en el papel al que la Providencia la destinaba, ella comprometi\u00f3 a varias damas, con sus consejos y sus ejemplos, a compartir con ella el honor de este servicio. En estas damas encontr\u00f3 a las primeras compa\u00f1eras de las tareas caritativas que emprender\u00e1 bajo la direcci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, y como el n\u00facleo de las dos compa\u00f1\u00edas de mujeres, cuya fundaci\u00f3n y direcci\u00f3n compartir\u00e1 con \u00e9l. Por lo dem\u00e1s, como lo demuestra un escrito suyo al que acudiremos m\u00e1s tarde, ten\u00eda ya por entonces la idea de una compa\u00f1\u00eda de hijas sirvientes de los pobres<\/p>\n<p>De esta forma, todav\u00eda en medio del mundo, la Se\u00f1orita Le Gras guardaba ya \u00abesta religi\u00f3n pura y sin tacha\u00bb de la que habla el Ap\u00f3stol, que consiste \u00aben visitar a los hu\u00e9rfanos y a las viudas en sus tribulaciones y en conservarse puro de la corrupci\u00f3n del siglo<span id='easy-footnote-5-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-5-109595' title='&lt;em&gt;Sant&lt;\/em&gt;. I, 27.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Tampoco se mezclaba en sus vanidades ni en sus placeres. Muchas veces al a\u00f1o, y en particular en los d\u00edas de desorden que preceden a la cuaresma, se retiraba a aquel monasterio de las Capuchinas donde hab\u00eda querido enterrar su infancia, y al que entregaba al menos lo que le permit\u00eda su vida de mujer del mundo<\/p>\n<p>Para la Se\u00f1orita Le Gras, la transici\u00f3n entre la vida secular y la vida del claustro deb\u00eda ser insensible ya que, al ver la modestia y la sencillez de sus h\u00e1bitos, al seguirla en sus recorridos piadosos o caritativos, en el retiro de su casa, en sus costumbres devotas y regulares, se habr\u00eda dicho m\u00e1s bien que se trataba de una virgen consagrada a Dios que de una mujer comprometida en los lazos del siglo. Nada en ella que no fuera extra\u00f1o en la vida y en las m\u00e1ximas del mundo. Jam\u00e1s una vivita fr\u00edvola, un paseo de placer, una recreaci\u00f3n concedida a la vanidad y a los sentidos. Libre de los deberes de su casa, se inclinaba espont\u00e1neamente, por el peso de su naturaleza cristiana, hacia los ejercicios de la piedad, o m\u00e1s bien se elevaba a Dios y se un\u00eda a \u00e9l por la oraci\u00f3n<\/p>\n<p>Para mantenerse en el estado de uni\u00f3n con Dios, se desprend\u00eda cada vez m\u00e1s de todo aquello que en ella y alrededor de ella pod\u00eda rebajarla a la tierra. Si se ocupaba de los asuntos temporales de su casa, no era m\u00e1s que por obediencia a sus obligaciones de esposa y de madre, por la vista severa del deber y no por el atractivo de las fortunas y del bienestar. Ya que, al mismo tiempo, ella reprim\u00eda sus sentidos y reduc\u00eda su cuerpo a servidumbre. Aquel cuerpo relativamente tan d\u00e9bil y encima debilitado por los trabajos tan penosos y continuos de su caridad, ella lo domaba con los ayunos y las vigilias, con el c\u00e1liz y la disciplina. En esto tambi\u00e9n, ser\u00e1 precisa la intervenci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal para poner medida y discreci\u00f3n.<\/p>\n<p>A esta alma, como a todas las almas llamadas a una vida perfecta, Dios aplica la conducta ordinaria de su Providencia, y la prueba con penas espirituales. Inaccesible a la perturbaci\u00f3n de las pasiones, libre de todos los afectos y de todos los compromisos del mundo, ella no era atacable, de ninguna manera, m\u00e1s que en su virtud. Fue en su virtud, efectivamente, donde ella se vio atormentada por una delicadeza excesiva de conciencia. todo en su conducta le parec\u00eda pecado, y sus faltas tan ligeras, que escapaban a la debilidad de las almas m\u00e1s inocentes, tomaban en ella las proporciones del crimen. Ella no pod\u00eda ver ya otra cosa. . sin cesar, inclinada sobre s\u00ed misma, se perd\u00eda en un abismo quim\u00e9rico que le ocultaba la vista de Dios. Desde entonces, para ella ya no hab\u00eda paz, gozo, sino temores y turbaciones que le eran un infierno<\/p>\n<p>Del abismo del escr\u00fapulo, de la duda sobre s\u00ed misma, cay\u00f3 en la duda del estado que deb\u00eda abrazar, sobre la direcci\u00f3n que deb\u00eda seguir, e incluso sobre los dogmas primero y \u00faltimo de toda religi\u00f3n, en la existencia de Dios e inmortalidad del alma. Era en 1623. El 4 de mayo de aquel a\u00f1o, fiesta de santa M\u00f3nica, hab\u00eda hecho el voto, que renov\u00f3 en adelante todos los a\u00f1os, de abrazar, si Dios le quitaba a su marido, el estado de santa viudedad descrito por el ap\u00f3stol. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, desde la fiesta de la Ascensi\u00f3n a la de Pentecost\u00e9s, sinti\u00f3 la tentaci\u00f3n de dejar a su marido para reparar un primer voto que hab\u00eda hecho probablemente antes de su matrimonio, y para tener m\u00e1s libertad de servir a Dios y al pr\u00f3jimo. As\u00ed el pretexto de la caridad, del servicio de Dios y de los pobres, se mezclaba tambi\u00e9n con las ilusiones de esta alma que se deb\u00eda dedicar a ello por completo. Adem\u00e1s, no conforme con su confesor, y sintiendo instintivamente que no ten\u00eda en \u00e9l al gu\u00eda de su vida, vacilaba en abandonarlo. Finalmente, y esto acab\u00f3 de abatirla, fue asaltada por dudas respecto de la vida futura. \u00abEstas tres incertidumbres, ha dejado escrito, tuvieron a mi alma en medio de penas que me parecen no ser imaginables.\u00bb Pero el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, el Esp\u00edritu Santo, por quien elle deb\u00eda sentir m\u00e1s tarde una devoci\u00f3n tan grande, la ilumin\u00f3 de repente. Aquel d\u00eda, asistiendo a la misa en San Nicol\u00e1s de los Campos, fue aconsejada interiormente que siguiera con su marido, y le fue dicho que llegar\u00eda un d\u00eda en que ella estar\u00eda en disposici\u00f3n de hacer los votos de pobreza, de castidad y de obediencia, y que vivir\u00eda en ese tiempo con personas que se encadenar\u00edan con los mismos lazos. Se crey\u00f3 entonces transportada a un lugar desconocido para servir con ellas a los pobres; pero, al ver a sus compa\u00f1eras ir y venir sin guardar claustro, no comprend\u00eda c\u00f3mo este servicio era compatible con la vida religiosa que implicaban los tres votos. Primera revelaci\u00f3n del Instituto de las Hijas de la Caridad! Primera objeci\u00f3n de este Instituto inaudito, y que los hechos hab\u00edan de resolver tan admirablemente.<\/p>\n<p>\u00abPermaneced en paz en cuanto a vuestro director, escuch\u00f3 tambi\u00e9n: un d\u00eda Dios os dar\u00e1 el que os prepara, pero no deb\u00e9is cambiar por el momento\u00bb. Y este director Dios se lo mostr\u00f3, al igual que, a\u00f1os antes, le hab\u00eda mostrado a san Francisco de Sales a santa Chantal. Pero, cosa admirable, en lugar del gozo que santa Chantal experiment\u00f3 en la visi\u00f3n misteriosa del santo obispo de Ginebra, ella sinti\u00f3 repugnancia en aceptar a este director, a este Vicente de Pa\u00fal que le deb\u00eda ser tan querido y tan sagrado! Se conform\u00f3 no obstante con la voluntad de Dios, y esta generosa entrega la liber\u00f3 al propio tiempo de todas sus tentaciones de incredulidad. \u00abEs Dios, se dijo, s\u00f3lo Dios quien ha podido hablarte ahora mismo y revelarte el porvenir. Existe pues un Dios, y si hay un Dios t\u00fa no debes dudar ya de lo dem\u00e1s: la vida futura es una consecuencia necesaria de su existencia.<\/p>\n<p>Ella crey\u00f3 siempre haber obtenido esta gracia por los m\u00e9ritos del bienaventurado obispo de Ginebra, a quien hab\u00eda deseado vivamente comunicar esta pena antes de su muerte. Hab\u00eda conocido a san Francisco de Sales, cuando vino a Par\u00eda, en 1618, para acompa\u00f1ar al cardenal de Saboya; y, enferma por entonces, hab\u00eda sido favorecida con varias de sus visitas. Cuando el santo muri\u00f3 en 1622, ella no dud\u00f3 de su gloria, y se habitu\u00f3 a sentir por \u00e9l una gran devoci\u00f3n. \u00abHe recibido por su medio muchas gracias\u00bb, escrib\u00eda tambi\u00e9n en 1623, sin sospechar entonces que deber\u00eda recibir pronto por \u00e9l una gracia m\u00e1s grande todav\u00eda en la direcci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal quien, con su virtud propia, iba a recordarle con tanta frecuencia al obispo de Ginebra<span id='easy-footnote-6-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-6-109595' title='Mss. de la se\u00f1orita Le Gras, archivos de la Misi\u00f3n.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Desprendida de sus dudas y de sus tentaciones, fija en el presente y tranquilizada sobre el porvenir, la se\u00f1orita Le Gras volvi\u00f3 con valor al santo yugo de sus deberes de esposa, de madre y de ama de casa. Vel\u00f3 por sus criados como por su hijo para alejarlos del mal y llevarlos a la virtud.<\/p>\n<p>Pero, en estos \u00faltimos a\u00f1os de su matrimonio, se prodig\u00f3 sobre todo con su marido, cuyas frecuentes enfermedades ensombrec\u00edan el humor y el car\u00e1cter.<\/p>\n<p>Esta futura madre de las que se deb\u00edan llamar <em>sirvientas de los pobres enfermos <\/em>ejercitada ya en su caritativo empleo al lado de los pobres de las buhardillas y de los hospitales, acab\u00f3 su santo aprendizaje a la cabecera de su esposo. Al testimoniarle a \u00e9ste una entrega m\u00e1s tierna, una bondad m\u00e1s complaciente, un amor m\u00e1s condescendiente, consigui\u00f3 calmar su esp\u00edritu, suavizar sus penas y sus dolores. Por ah\u00ed sobre todo conquist\u00f3 su coraz\u00f3n y le hizo entrar en las disposiciones cristianas con las que \u00e9l muri\u00f3<\/p>\n<p>Ella hab\u00eda estado hasta entonces bajo la direcci\u00f3n de Jean-Pierre Camus, ligado a su familia, con nueve a\u00f1os m\u00e1s que ella. Le hab\u00eda conocido en todo el esplendor de su reputaci\u00f3n, cuando una elocuencia precoz le val\u00eda la admiraci\u00f3n de todo Par\u00eds y el favor de Enrique IV. En 1608, este monarca, siempre atento a recompensar los m\u00e9ritos, aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n de la vacante de la sede de Belley, para nombrar a ella al brillante predicador de 26 a\u00f1os. Al a\u00f1o siguiente, Camus era consagrado en la catedral de Belley por san Francisco de Sales, y sus relaciones con el bienaventurado obispo de Ginebra, los rasgos encantadores que de \u00e9l nos ha conservado, nos han bastado para librar de un olvido, en el que su memoria habr\u00eda merecido, por lo dem\u00e1s, quedar sepultada con sus romances y su diatribas contra los monjes. Tan antip\u00e1tico con la vida religiosa, llevado con demasiada frecuencia m\u00e1s all\u00e1 de la prudencia por una imaginaci\u00f3n ardiente y desbordada, desprovisto de mesura, de tacto y de juicio, Camus no era por cierto el prudente director que conven\u00eda a la se\u00f1orita Le Gras, y que ella deb\u00eda encontrar pronto en san Vicente de Pa\u00fal. Pero, obligado a residir en su di\u00f3cesis y no practicando sino raras estancias en Par\u00eds, Camus no pod\u00eda ya ejercer sobre ella sino una acci\u00f3n pasajera; y por otra parte, \u00e9l mismo padec\u00eda en esos a\u00f1os la dulce y fuerte acci\u00f3n de Francisco de Sales, cuyo beneficio difund\u00eda entre las almas que deb\u00eda dirigir<\/p>\n<p>Cuando se vio obligado a renunciar absolutamente a la direcci\u00f3n de la se\u00f1orita Le Gras, le busc\u00f3 un director digno de ella. Por Francisco de Sales, \u00e9l conoc\u00eda a Vicente de Pa\u00fal como el mejor sacerdote de Par\u00eds: y fue en Vicente sobre quien puso los ojos. De esta forma Francisco de Sales, esta alma tan amable y tan amante, fue la relaci\u00f3n de caridad que uni\u00f3 a los dos m\u00e1s grades sirvientes de los pobres que Jesucristo, en aquel tiempo, haya suscitado en su Iglesia<\/p>\n<p>Vicente, que hab\u00eda resistido durante tanto tiempo a las peticiones de la se\u00f1ora de Gondi, que retroced\u00eda ante las direcciones ilustres, para no pertenecer m\u00e1s que a los pobres, se asust\u00f3 en primer lugar y se neg\u00f3. Pero habiendo hecho hablar Camus al recuerdo venerado de san Francisco de Sales, acab\u00f3 por obedecer. Al cabo de algunas conversaciones, la se\u00f1orita Le Gras conoci\u00f3 todo el precio de su nuevo director, verdaderamente elegido entre diez mil, seg\u00fan la doctrina del bienaventurado obispo de Ginebra; y para estar m\u00e1s al alcance de sus consejos, ella dej\u00f3 la parroquia de San Salvador que habitaba entonces, y vino a alojarse en la parroquia de San Nicol\u00e1s del Chardonnet, en la vecindad de los Buenos Hijos, del que Vicente no hac\u00eda mucho que hab\u00eda tomado posesi\u00f3n<\/p>\n<p>Quer\u00eda despojarse de todos sus bienes a favor de su hijo; san Vicente se lo impidi\u00f3. \u00c9l no conden\u00f3 menos sus excesos de ternura y de piadosa inquietud. \u00abSi sois valiente mujer, le escrib\u00eda, os pondr\u00e9is a salvo de vuestras peque\u00f1as diversiones y ternezas maternales, y fortalecer\u00e9is el cuerpo y el esp\u00edritu a la vista de tantas ocasiones de hacer el bien. Nunca he visto a una madre tan madre como vos. No sois casi mujer en otra cosa. En el nombre de Dios, Se\u00f1orita, dejad a vuestro hijo a los cuidados de Jesucristo su padre, que le ama m\u00e1s que vos. S\u00f3lo pertenece a \u00e9l dirigir a estas peque\u00f1as y tiernas almas. Hay tambi\u00e9n m\u00e1s inter\u00e9s que vos, Por lo dem\u00e1s, pod\u00e9is esperar que est\u00e1 bajo la protecci\u00f3n especial de Nuestro Se\u00f1or y de su santa madre por la cantidad de dones y ofrendas que hab\u00e9is hecho. Tened la plena confianza que aquellas a quien Nuestro Se\u00f1or ha dado tanta caridad por los hijos del pr\u00f3jimo merecer\u00e1 que Nuestro Se\u00f1or tenga una muy especial por el suyo<span id='easy-footnote-7-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-7-109595' title='Extractos de varias cartas a la se\u00f1orita Le Gras.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Las solicitudes de la se\u00f1orita Le Gras se redoblaron, cuando hubo que pensar en la educaci\u00f3n de su hijo y en la elecci\u00f3n de un estado. se hab\u00eda pensado primeramente para \u00e9l en el estado militar, pero el joven renunci\u00f3 muy pronto a la espada. Quedaban la Iglesia y la magistratura, entre las cuales titube\u00f3 por largo tiempo. Para una o para la otra de estas dos vocaciones, se necesitaban estudios primeramente. Estudi\u00f3 en San Nicol\u00e1s y en los Buenos Ni\u00f1os, y hasta por un instante en los Jesuitas. San Vicente ayudaba con todas sus fuerzas.: \u00abtodo es vuestro y de \u00e9l\u00bb, escrib\u00eda a la madre. A pesar de todo, no aconsejaba que se le inclinara hacia el estado eclesi\u00e1stico, menos a\u00fan a la recepci\u00f3n r\u00e1pida de las sagradas \u00f3rdenes. El joven mantuvo sus primeras tesis de filosof\u00eda, y sigui\u00f3 los cursos de Sorbona. Pero, sea por debilidad de salud, sea por deficiencias juveniles, no persever\u00f3. La madre se desolaba. San Vicente le escrib\u00eda durante las enfermedades del joven: \u00abYo participo de vuestro dolor. Hay que esperar que Nuestro Se\u00f1or le conserve, y as\u00ed lo pido con todas mis fuerzas, y que os haga participar de la generosidad de que su divina bondad daba a nuestra digna Madre de Chantal en parecidas ocasiones. O mejor todav\u00eda, honrad el dolor de la sant\u00edsima Virgen, que sinti\u00f3 al ver a su Hijo en el sufrimiento y a\u00f1adid a este honor el del benepl\u00e1cito del Padre eterno a la vista de los sufrimientos de su \u00fanico Hijo, y espero que os haga ver y conocer qu\u00e9 obligada os sent\u00eds a su divina majestad al honraros con la relaci\u00f3n de vuestros sufrimientos con los suyos, y cu\u00e1nto os alejan el carne y la sangre de la perfecci\u00f3n del verdadero amor que el Padre eterno y la sant\u00edsima Virgen sent\u00edan por su Hijo. Pensad en ello, mi querida hija, y consolaos.\u00bb La pena de la se\u00f1orita Le Gras era mucho m\u00e1s viva todav\u00eda en las enfermedades morales de su hijo, y san Vicente lr escrib\u00eda entonces: \u00ab\u00bfQui\u00e9n soportar\u00e1 a l ni\u00f1o sino la madre? Y a qui\u00e9n corresponde poner a cada uno en su deber, sino a Dios?\u00bb Lo que aflig\u00eda m\u00e1s cruelmente a la piadosa madre es que ella se imputaba los des\u00f3rdenes de su hijo, y Vicente ten\u00eda que reprender esta humildad excesiva: \u00abNo vi nunca, le dec\u00eda \u00e9l, a una mujer como vos, ni que lleve las cosas tan por la tremenda. Ciertamente, os equivoc\u00e1is en dar paso a estos pensamientos, y m\u00e1s todav\u00eda en decirlo. Ya os he pedido en otras ocasiones que no habl\u00e9is m\u00e1s as\u00ed. en el nombre de Dios, Se\u00f1orita, correg\u00edos, y sabed de una vez por todas que estos pensamientos amargos son del maligno, y que los del Se\u00f1or son dulces y suaves, y recordad que los defectos de los hijos no son siempre imputables a los padres, en particular cuando ellos los han hecho instruir y les han dado buen ejemplo, como vos lo hab\u00e9is hecho, a Dios gracias; y que Nuestro Se\u00f1or permite, por su providencia admirable, que padres santos y madres santas se vean desgarrados en sus entra\u00f1as: Abrah\u00e1n lo fue por Ismael, Isaac por Esa\u00fa, Jacob por la mayor parte de sus hijos, David por Absal\u00f3n, Salom\u00f3n por Roboam, y el hijo de Dios por Judas, y por la gracia de Dios, no es este vuestro caso.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la se\u00f1orita Le Gras se desprendi\u00f3 de sus excesos de ternura y de solicitud, y no conserv\u00f3 m\u00e1s que un santo deseo de la suerte y salvaci\u00f3n de su hijo. el joven, habiendo renunciado al estado eclesi\u00e1stico, pens\u00f3 en el matrimonio. Delicado asunto, a causa de la falta de fortuna. Se acus\u00f3 en primer lugar a la se\u00f1orita Le Gras de haber descuidado los deberes de madre y los intereses de su hijo, y encontr\u00f3 acusadores hasta en su familia. Por ello escribi\u00f3 al P. de Attichy<span id='easy-footnote-8-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-8-109595' title='El P. de Attichy, de la orden de los M\u00ednimos, sucesivamente obispo de Riez y de Autun, era de una familia en la&amp;lt; que hab\u00eda entrado la t\u00eda de la se\u00f1orita Le Gras, Valence de Marillac, hermana del mariscal, que hab\u00eda desposado a Octavien Doni, se\u00f1or de Attichy, intendente de las financias de Francia y de la casa de la reina-madre.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>: \u00abTodo lo que advierto haber omitido en el deber de buena madre para con mi hijo es de no haberle hecho saber que mi difunto marido lo hab\u00eda consumido todo, su tiempo y su dolor al cuidado de los asuntos de vuestra casa, descuidando por completo los suyos propios.\u00bb El P. d\u2019Atticgy se entreg\u00f3 entonces a des Noyers, que hab\u00eda visto a menudo a Luisa de Marillac en el ministerio de justicia, y fue secundado en su intervenci\u00f3n caritativa por san Vicente de Pa\u00fal. La se\u00f1orita Le Gras hall\u00f3 tambi\u00e9n protectores en el conde y la condesa de Maure<span id='easy-footnote-9-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-9-109595' title='La condesa de Maure, nacida Anne Doni d\u2019Attichy, era hija de Valence de Marillac. A la muerte del mariscal, la se\u00f1ora de Aiguillon, relacionada con ella por amistad cuando eran una y otras damas de honor en casa de la reina-madre, envi\u00f3 a saber noticias suyas, sin atreverse, insegura de la recepci\u00f3n que le har\u00edan, a venir a buscarlas ella misma. La se\u00f1orita d\u2019Attichy'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. Fue al conde de Maure a quien ella expres\u00f3 m\u00e1s vivamente su profunda aflicci\u00f3n en el asunto del matrimonio de su hijo. \u00abPero, a\u00f1ad\u00eda ella, como cristiana, debo amar el desprecio que sigue de ordinario a la pobreza.\u00bb La caridad de Vicente de Pa\u00fal hizo desaparecer los \u00faltimos obst\u00e1culos. Hizo del joven Le Gras un juez de San L\u00e1zaro y le procur\u00f3 un cargo de consejero en la corte de las monedas. Miguel Antonio Le Gras se cas\u00f3, al comienzo de 1650, con Gabriela Le Clerc. De este matrimonio naci\u00f3 una hija, quien volveremos a ver, en 1680, en la exhumaci\u00f3n de su abuela<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras no hab\u00eda esperado esta \u00faltima liberaci\u00f3n de los cuidados del mundo para darse por entero a su vida de caridad. Desde su entrada en esta vida nueva, ella quiso hacer de s\u00ed misma una consagraci\u00f3n m\u00e1s absoluta que nunca a Dios en las manos de su director, y escribi\u00f3 el acta siguiente, de la que sus Hijas conservan cuidadosamente la autograf\u00eda<span id='easy-footnote-10-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-10-109595' title='Esta pieza fue corregida por san Vicente, cuyas anotaciones indicamos aqu\u00ed en cursiva.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Yo firmo, en la presencia de Dios eterno, habiendo considerado que, el d\u00eda de mi sagrado bautismo, fui prometida y dedicada a mi dios para ser su hija, y que no obstante he ofendido tantas y tantas veces contra su sant\u00edsima voluntad; considerando tambi\u00e9n la inmensa misericordia del amor y dulzura con los que este mi buen Dios me ha mantenido en el deseo de servirle, no obstante mi resistencia casi continua de lo que soy gravemente culpable, y de haber descuidado toda mi vida e ignorado las gracias que su bondad me ha hecho, que han sido muy grandes por mi parte, indigna y peque\u00f1a criatura como soy.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, volviendo a mi misma detesto con todo mi coraz\u00f3n las iniquidades de toda mi vida pasada que me hacen culpable de lesa majestad divina y de la muerte de Jesucristo, tanto que merezco ser condenada m\u00e1s que Lucifer; pero confi\u00e1ndome a la infinita misericordia de mi Dios, le pido perd\u00f3n de todo mi coraz\u00f3n con entera absoluci\u00f3n de los pecados acusados como de aquellos de los que no me acuerdo, y en particular del abuso que he hecho de los santos sacramentos, lo que no ha podido ser sin un gran desprecio de su bondad, de lo que me arrepiento nuevamente de todo coraz\u00f3n, apoy\u00e1ndome en el m\u00e9rito de la muerte del Salvador de mi alma, como en el \u00fanico fundamento de mi esperanza , en virtud de la que renuncio y renuevo la sagrada profesi\u00f3n hecha por mi parte a mi Dios en mi bautismo, y me resuelvo irrevocablemente a servirle y amar con mayor fidelidad, entreg\u00e1ndome toda a \u00e9l; y, para este fin, renuevo tambi\u00e9n el voto que he hecho de viudedad y las resoluciones de practicar las santas virtudes, de humildad, de obediencia pobreza, sufrimiento y caridad para honrar estas mismas virtudes en Jesucristo, las cuales con tanta frecuencia me ha inspirado por su amor.<\/p>\n<p>\u00abProtestando tambi\u00e9n nunca volver a ofender a Dios con ninguna parte de mi ser y entregarme enteramente al plan de su santa Providencia para el cumplimiento de su santa voluntad en m\u00ed, a la que me dedico y sacrifico para siempre, eligi\u00e9ndola como mi soberano consuelo<\/p>\n<p>\u00abQue si, por debilidad ordinaria, me sucediera obrar en contra de estas santas resoluciones, , lo que no quiera Dios permitir por su bondad, imploro aqu\u00ed mismo la asistencia del Esp\u00edritu Santo para que me d\u00e9 enseguida la gracia de convertirme, no queriendo ya nuca permanecer un instante desagradando a Dios. \u00c9sta es mi voluntad irrevocable que conformo en la presencia de mi Dios, de la sant\u00edsima Virgen, de mi buen \u00e1ngel y de todos los santos, en la faz de la Iglesia militante que me escucha, en la persona de mi Padre espiritual, quien, ocupando para m\u00ed el lugar de Dios en mi favor, si as\u00ed le agrada, me debe, por su caritativa direcci\u00f3n, ayudar a realizar estas mismas resoluciones, y a <em>hacerme<\/em> <em>cumplir<\/em> la <em>sant\u00edsima<\/em> voluntad de <em>Dios<\/em>, y a obedecerle en todo esto<\/p>\n<p>\u00abQue teng\u00e1is a bien, oh Dios m\u00edo, confirmar estas santas resoluciones y consagraciones y aceptarlas en olor de suavidad; y como hab\u00e9is querido inspirarme a hacerlas, dadme la gracia de ponerlas en pr\u00e1ctica, Dios m\u00edo. Vos sois mi Dios y mi todo, as\u00ed os reconozco y adoro a vos \u00fanico y verdadero Dios en tres personas, ahora y eternamente. \u00a1Viva <em>vuestro<\/em> amor y Jes\u00fas crucificado!<\/p>\n<p>\u00abLuisa de Marillac.\u00bb<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras no se content\u00f3 con escribir y firmar esta acta de su mano; hizo con ella un marco para tenerla siempre a la vista como la regla invariable de su conducta. Ya que, sin la menor duda, a ello hace referencia el billete siguiente de Vicente de Pa\u00fal: \u00abMe parece que ser\u00e1 suficiente poner en vuestro marco las mismas palabras del original; y yo conservar\u00e9 en mi coraz\u00f3n las que me escrib\u00eds de vuestra generosa resoluci\u00f3n de honrar la admirable vida oculta de Nuestro Se\u00f1or, como os ha dado el deseo de ello desde vuestra juventud. Oh, qu\u00e9 lejos est\u00e1 este pensamiento de la carne y de la sangre! Pues bien, es el estado que conviene a una querida hija de Dios. aguantad ah\u00ed, Se\u00f1orita, y resistid valerosamente a todos los sentimientos que os lleguen contrarios a \u00e9ste, y aseguraos de que est\u00e9is de esta forma en el estado que Dios pide para haceros pasar a otro para su mayor gloria, si \u00e9l lo juzga conveniente; de otra manera, estar\u00e9is siempre segura de que har\u00e9is siempre incesantemente la santa voluntad de Dios en \u00e9ste, que es el fin al que tendemos, y al que han tendido los santos, y sin el que nadie puede ser feliz.\u00bb<\/p>\n<p>El primer espect\u00e1culo que ofreci\u00f3 a la se\u00f1orita Le Gras la comunicaci\u00f3n con el santo sacerdote fue el espect\u00e1culo de la caridad, y su primer movimiento fue el de asociarse, con su persona y su fortuna, a tantas grandes empresas. Pero a Vicente no le gustaba la precipitaci\u00f3n, ni siquiera en las obras santas: \u00abRogad, dijo a su penitente, la oraci\u00f3n es la fuente de los buenos consejos; comulgad con frecuencia, la Eucarist\u00eda es el or\u00e1culo de los pensamientos caritativos.\u00bb<\/p>\n<p>Antes de abrirle la carrera de la caridad, \u00e9l quiso formarla en la piedad de los perfectos. Le pidi\u00f3 en primer lugar la santa indiferencia y el abandono filial a su direcci\u00f3n. \u00abEstoy seguro, le escribi\u00f3 \u00e9l, de que quer\u00e9is y no quer\u00e9is lo que Dios quiere y no quiere, y de que est\u00e1is en el estado de querer y no querer m\u00e1s que lo que os diremos que nos parece que dios quiere y no quiere\u2026 Ese es vuestro centro, y lo que pide de vos por ahora y el futuro por siempre. Si la divina majestad no os da a conocer de la manera que no pude enga\u00f1ar que quiere algo de vos, no pens\u00e9is ya ni os ocup\u00e9is vuestro esp\u00edritu en aquella otra cosa. Comunic\u00e1dmelo a m\u00ed. Me intereso bastante por los dos.\u00bb La culpaba a la vez y la consolaba en sus inquietudes y sus penas espirituales, y le dec\u00eda, \u00abReflexion\u00e1is demasiado sobre vos misma; es preciso caminar buena y sencillamente Entregaos toda a la santa dilecci\u00f3n, que opera la confianza en Dios y la desconfianza de s\u00ed, os lo suplico; y dejad ese miedo, que me parece a veces un poco servil, a los que Dios no ha dado los mismos sentimientos de \u00e9l m\u00e1s que a vos. Permaneced pues en reposo.\u00bb La felicitaba en sus piadosas alegr\u00edas y c\u00f3mo usar de ellas para inmunizarla contra la vuelta del sufrimiento: \u00abBendito sea Dios, Se\u00f1orita, por las caricias con las que su divina majestad os honra. Hay que darle gracias con respeto y devoci\u00f3n, y a la vista de alguna cruz que os va preparando. Su bondad tiene por costumbre avisar de esta manera a las almas que ama, cuando desea crucificarlas. Oh qu\u00e9 dicha tener una providencia tan paternal de Dios sobre s\u00ed. Y esto os debe aumentar la fe, la confianza en Dios y en amarle m\u00e1s que nunca.\u00bb Le pon\u00eda orden y la moderaba en sus mortificaciones y sus disciplinas. Le redoblaba los consejos dulces, moderados, afectuosos, en sus retiros. Despu\u00e9s de se\u00f1alar el orden de su lecturas, el n\u00famero de sus oraciones, no dejaba nunca de a\u00f1adir, de repetir sin cesar: \u00abTratad sobre todas las cosas de no apresuraros, sino hacedlo todo moderadamente, de la manera que pod\u00e9is imaginaros c\u00f3mo lo hac\u00eda nuestro bienaventurado Padre, monse\u00f1or de Ginebra\u2026 No os sobrecargu\u00e9is de reglas, de pr\u00e1cticas; sino afirmaos en hacer bien las que ten\u00e9is, vuestras acciones diarias, vuestros oficios, en una palabra, que todo se reduzca a hacer bien lo que hac\u00e9is. No deis cabida tampoco a los pensamientos de singularidad: es un cambio que el maligno esp\u00edritu os querr\u00eda dar. Y aqu\u00ed concluyo con la petici\u00f3n que hago a Nuestro Se\u00f1or que sea \u00e9l mismo vuestra conducta en vuestro retiro y su santa Madre tambi\u00e9n. No os pido que os acord\u00e9is de m\u00ed en vuestras oraciones, pues no me cabe la menor duda que, despu\u00e9s de al peque\u00f1o Le Gras, me pong\u00e1is en primera fila; no porque yo lo merezca sino el conocimiento que ten\u00e9is de de la necesidad que tengo de ello y la caridad que nuestro Se\u00f1or os ha dado por m\u00ed, me lo hace esperar. Adi\u00f3s pues, Se\u00f1orita.\u00bb Acabado el retiro, fuera el que fuese el resultado,, la invitaba a alegrarse y a bendecir a Dios. \u00abS\u00ed, Dios sea bendito, exclamaba \u00e9l, por la gracia que os ha dado. Deb\u00e9is poner en claro los pensamientos y buenas resoluciones que su bondad os ha sugerido, aunque os parezca que no hay\u00e1is hecho nada que merezca la pena. Vaya por Dios, si no hab\u00e9is salido contenta de vos misma: es tal vez una se\u00f1al de que hab\u00e9is contentado a nuestro buen Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Tal fue el noviciado de la se\u00f1orita Le Gras. Ella entr\u00f3 en \u00e9l con tal sumisi\u00f3n, sigui\u00f3 la pr\u00e1ctica, y sali\u00f3 de \u00e9l con tanto fervor y \u00e1nimo, que Vicente crey\u00f3 deber asociarla por fin a sus Misiones para la asistencia de los pobres. a una nueva petici\u00f3n dirigida a \u00e9l por la se\u00f1orita Le Gras para entregarse a su servicio, \u00e9l respondi\u00f3, por fin: \u00abS\u00ed ciertamente, Se\u00f1orita, ya lo creo. \u00bfPor qu\u00e9 no? pues Nuestro Se\u00f1or os dado este santo sentimiento. Comulgad ma\u00f1ana y preparaos para la saludable revisi\u00f3n que os propon\u00e9is; y, despu\u00e9s de eso, comenzar\u00e9is los santos ejercicios que hab\u00e9is planeado. No podr\u00eda expresaros qu\u00e9 ardientemente ans\u00eda mi coraz\u00f3n ver el vuestro, para saber c\u00f3mo ha ocurrido en \u00e9l. pero mortificarme por el amor de Dios, en el que solo deseo que el vuestro se ocupe\u2026 Oh c\u00f3mo os hab\u00e9is presentado hoy ante los ojos de Dios como un hermoso \u00e1rbol, ya que por su gracia hab\u00e9is producido un excelente fruto. Le suplico que haga, por su infinita bondad, que se\u00e1is para siempre un verdadero \u00e1rbol de vida que produzca frutos de verdadera caridad.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s habr\u00eda esperado Vicente? \u00bfNo se hab\u00eda mostrado la se\u00f1orita Le Gras esta viuda verdaderamente viuda de la que habla san Pablo, \u00abacreditada por sus buenas obras, haber ejercitado la hospitalidad con los peregrinos, haber lavado los pies a los santos, haber socorrido a los atribulados, haber practicado toda clase de obra buena\u00bb?<span id='easy-footnote-11-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-11-109595' title='I Tim., V, 10.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Fue en 1629 cuando Vicente comenz\u00f3 a emplear su celo en la visita de las Cofrad\u00edas de la Caridad. Le remiti\u00f3 una instrucci\u00f3n escrita de su mano sobre el modo de conducirse; luego le escrib\u00eda tambi\u00e9n el 6 de mayo de 1629: \u00abId pues, Se\u00f1orita, id en el nombre de Nuestro Se\u00f1or! Pido a su divina bondad que os acompa\u00f1e, que sea vuestro <em>soulas <\/em>(consuelo) por el camino, vuestra sombra contra el ardor del sol, vuestro cobertizo en la lluvia y el fr\u00edo, vuestro lecho mullido en vuestro cansancio, vuestra fuerza en vuestro trabajo, y que al fin \u00e9l os lleve en perfecta salud y llena de buenas obras. Comulgar\u00e9is el d\u00edas de vuestra partida, para honrar la caridad de Nuestro Se\u00f1or y los viajes que hizo con este mismo fin, y la misma caridad, penas, contradicciones, cansancios y trabajos que realiz\u00f3; y a fin de que tenga a bien bendecir vuestro viaje, daros su esp\u00edritu y la gracia de obrar siempre con el mismo esp\u00edritu y soportar vuestras penalidades como \u00e9l soport\u00f3 las suyas.\u00bb Y por \u00faltimo, la ma\u00f1ana de la partida, le dio la comuni\u00f3n, para comunicarle una parte m\u00e1s abundante de la caridad del Salvador, un consejero, un protector, un gu\u00eda y tambi\u00e9n un vi\u00e1tico m\u00e1s rico que las limosnas que llevaba consigo..<\/p>\n<p>Su primer viaje ten\u00eda por meta Montmirail, en la di\u00f3cesis de Soissons, tierra de la familia de Gondi. sabemos c\u00f3mo transcurri\u00f3 \u00e9ste por todos los ostros que realiz\u00f3 en lo sucesivo. Acompa\u00f1ada de algunas mujeres piadosas, principalmente de las se\u00f1oritas Dufa\u00ef, Du Fresne y Gu\u00e9rin, que se asociaban a su caritativo apostolado, hac\u00eda la ruta en malos carruajes, se alojaba y dorm\u00eda en hostales m\u00edseros, para hacerse m\u00e1s sensible con la miseria de los pobres comparti\u00e9ndola. Llevaba consigo un gran provisi\u00f3n de ropas y toda un farmacia; limosnas, gastos de ruta, todo se hac\u00eda a sus cargo. Llegada a un pueblo, comenzada por pedir la venia del p\u00e1rroco, a falta del cual pasaba inmediatamente a otro; luego, reun\u00eda a las se\u00f1oras de la cofrad\u00eda, las instru\u00eda, las animaba, trataba de aumentar su n\u00famero; en una palabra, lo repasaba todo, personas y cosas, devolvi\u00e9ndolo al estado y al esp\u00edritu en que el santo las hab\u00eda fundado.<\/p>\n<p>Para predicar tambi\u00e9n con el ejemplo, ella llenaba con sus d\u00e1divas el tesoro de los pobres, con demasiada frecuencia agotado; sobre todo, se mostraba caritativa menos todav\u00eda con sus dones que con su persona. Visitaba y serv\u00eda ella misma a los enfermos, reun\u00eda a las j\u00f3venes para ense\u00f1arles los elementos de la fe, formaba en su oficio a la maestra de la escuela, y no dejaba el lugar hasta haber provisto a todas las necesidades de los pobres y de los peque\u00f1os.<\/p>\n<p>De regreso a Par\u00eds, descansaba visitando igualmente las Caridades de las parroquias, cuyo n\u00famero segu\u00eda multiplicando. As\u00ed, en 1630, form\u00f3 una en la parroquia de San Nicol\u00e1s del Chardonnet, que inaugur\u00f3 con un acto de hero\u00edsmo. Hall\u00e1ndose enferma de la peste una joven, no temi\u00f3 visitarla varias veces con peligro de su propia vida. Enseguida Vicente de Pa\u00fal se apresur\u00f3 a escribirle: \u00abOs confieso, Se\u00f1orita, que en primer lugar que eso me ha enternecido tanto el coraz\u00f3n que, si no hubiera sido de noche, habr\u00eda partido en el mismo instante para ir a veros. Pero la bondad de dios sobre las personas que se entregan a \u00e9l por el servicio de los pobres en la cofrad\u00eda de la Caridad, en la que ninguna hasta hoy ha ca\u00eddo v\u00edctima de la peste, me hace ver una muy perfecta confianza en \u00e9l que no os ocurrir\u00e1 nada malo. \u00bfCreer\u00edas, Se\u00f1orita, que solamente visit\u00e9 al Sr. subprior de San L\u00e1zaro que muri\u00f3 de la peste, pero que llegu\u00e9 hasta oler su aliento? Y sin embargo, ni yo, ni nuestra gente que le asistieron hasta el final, tuvimos ning\u00fan mal. No, Se\u00f1orita, no tem\u00e1is, Nuestro Se\u00f1or quiere servirse de vos para algo que tiene que ver con su gloria y pienso que os conservar\u00e1 para ello.\u00bb<\/p>\n<p>Dios la conserv\u00f3, en efecto; sali\u00f3 de este peligro como el soldado del campo de batalla, m\u00e1s valiente y m\u00e1s generosa. Pronto recobr\u00f3 sus viajes caritativos y visit\u00f3 sucesivamente las cofrad\u00edas de Saint-Cloud, de Villepreux, de Villiers-le-Bel, de Beauvais. etc. Bien de salud, Vicente alababa a Dios por la salud que le daba para la salvaci\u00f3n de tantas personas; enferma, \u00e9l le escrib\u00eda: \u00ab\u00bfAcaso no se ha alegrado vuestro coraz\u00f3n al ver que ha sido encontrado digno delante de Dios de sufrir sirvi\u00e9ndole? Por supuesto que le deb\u00e9is un agradecimiento particular. Haced lo que pod\u00e1is para serviros bien de la situaci\u00f3n y ped\u00eddselo.\u00bb Entretanto, la obligaba siempre a cuidar de su salud <em>por el amor de Nuestro Se\u00f1or y de sus pobres miembros, <\/em>no siendo ya, dec\u00eda \u00e9l, \u00abuna persona particular, sino una en cuya conservaci\u00f3n muchos estaban interesados.\u00bb Y \u00e9l le escrib\u00eda entonces: Haced todo lo que pod\u00e1is por vuestra salud. No puedo expresaros cu\u00e1nto necesita el pobre pueblo que viv\u00e1is largo tiempo\u2026Cuidaos de no pasaros en la tarea. Es una trampa del diablo, en la que hace caer a las almas buenas, incit\u00e1ndolas a hacer m\u00e1s de lo que pueden, para que no puedan hacer m\u00e1s, y el esp\u00edritu de Dios incita suavemente a hacer el bien que razonablemente se puede, para hacerlo perseverante y largamente. Hacedlo as\u00ed, Se\u00f1orita, y obrar\u00e9is seg\u00fan el esp\u00edritu de Dios<span id='easy-footnote-12-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-12-109595' title='Carta del 4 de diciembre de 1630, dirigida a Beauvais.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb \u2013Y, en otra ocasi\u00f3n, , le escrib\u00eda tambi\u00e9n: \u00abMe parece que sois asesina de vos misma por el poco cuidado que ten\u00e9is de vuestra salud. Sed muy alegre, os lo pido. \u00a1Oh cu\u00e1ntas personas de buena voluntad lo necesitan! Me produce dolor lo que me cont\u00e1is. Oh Jesus, Se\u00f1orita, no es hora (de morirse); Se\u00f1or Dios, le hac\u00e9is demasiada falta al mundo, en nombre de Dios, haced lo posible por vuestra salud, y trataos mejor.\u00bb<\/p>\n<p>Pero la precav\u00eda contra los ataques de la vanidad mucho m\u00e1s que contra los peligros de la enfermedad, cuando se enteraba de los honores tributados a su virtud: \u00abUnid vuestro esp\u00edritu a las burlas, a los desprecios y al mal trato que el Hijo de Dios ha sufrido. Cuando se\u00e1is estimada y honrada, mostrad, Se\u00f1orita, un esp\u00edritu verdaderamente humilde y humillado, tanto en los honores como en los desprecios, y haced como la abeja que hace su miel, tanto del roc\u00edo que cae sobre el ajenjo como del que cae sobre la rosa. \u00abAs\u00ed le escrib\u00eda el 10 de diciembre de 1630, a Beauvais, donde hab\u00eda recibido, como premio de siete Caridades establecidas, aplausos extraordinarios no s\u00f3lo de las damas, sino de los hombres que acababan de escuchar furtivamente sus palabras. Dios mismo pareci\u00f3 querer autorizar estos honores por un fervor que tiene algo de milagro. Cuando ella sal\u00eda de Beauvais para regresar a Par\u00eds en medio del gent\u00edo y de las bendiciones de todo el pueblo, un ni\u00f1o se cay\u00f3 debajo de una rueda de su carricoche que le pas\u00f3 por medio del cuerpo. Advertida por el grito de la gente, hace una s\u00faplica: al punto el ni\u00f1o se levanta sin herida y camina libremente.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1631 transcurri\u00f3 en Champa\u00f1a, donde las tierras del R. P. de Gondi, el antiguo general de las galeras, ingresado entonces en el Oratorio. Por consejo de su director ella fue en primer lugar a saludar al obispo de Ch\u00e2lons, para entregarse a sus disposiciones. \u00abAh\u00ed es donde se halla el esp\u00edritu de Dios, le hab\u00eda escrito Vicente; yo no encuentro otra bendici\u00f3n m\u00e1s que \u00e9sa. Deb\u00e9is mirarle como int\u00e9rprete de la voluntad del Se\u00f1or en lo que se va a hacer. Que si le parece que cambi\u00e9is algo en vuestra manera de actuar, hacedlo exactamente, por favor; si ve bien que os volv\u00e1is, hacedlo tranquila y alegremente, ya que cumplir\u00e9is la voluntad de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Ella tuvo que volverse, en efecto, y recibi\u00f3 de su santo director esta carta de consuelo: \u00abVos no dejar\u00e9is de tener la recompensa que tendr\u00edais, si hubierais instruido a todas las j\u00f3venes de esos barrios\u2026Nuestro Se\u00f1or tendr\u00e1 tal vez m\u00e1s gloria por vuestra sumisi\u00f3n que por todo el bien que podr\u00edais hacer. . un hermoso diamante vale m\u00e1s que toda una monta\u00f1a de piedras, y un acto de virtud de consentimiento y de sumisi\u00f3n vale m\u00e1s que cantidad de buenas obras que se practican con los dem\u00e1s\u2026 Oh qu\u00e9 suerte la vuestra por pareceros en esto al hijo de Dios, por haberos visto como \u00e9l obligada a retiraros de una provincia donde, a Dios gracias, no hac\u00edais nada malo! El R. P. de Gondi os agradecer\u00e1 aqu\u00ed por el dolor que hab\u00e9is sentido, y os testimoniar\u00e1 el sentimiento que tiene por ello; y una cosa os pido que no se os ocurra pensar que ha sido culpa vuestra. No, no es eso, sino una pura disposici\u00f3n de Dios para su mayor gloria y mayor bien de vuestra alma. Lo que m\u00e1s se destaca en la vida de san Luis es la tranquilidad con la que regres\u00f3 de Tierra Santa sin haber logrado sus planes. Y talvez que no volv\u00e1is a tener una ocasi\u00f3n en la que pod\u00e1is dar m\u00e1s a dios que en \u00e9sta. Aprovechadla seg\u00fan la medida de la gracia que nuestro Se\u00f1or ha hecho aparecer en vos.\u00bb<\/p>\n<p>Tales fueron las primeras armas de la se\u00f1orita Le Gras en los santos combates de la caridad, bajo la direcci\u00f3n y bajo las \u00f3rdenes de Vicente de Pa\u00fal; estaba ya madura y era capaz, siendo siempre dirigida y obediente, de formar y mandar a todo un ej\u00e9rcito caritativo.<\/p>\n<p>Pero, quede bien claro, -pues esto es caracter\u00edstico- que ella era buena para mandar como segunda. Escrib\u00eda a san Vicente de Pa\u00fal; No se ha de esperar nada de m\u00ed en absoluto, m\u00e1s que lo que me mand\u00e9is hacer.\u00bb As\u00ed fue, en efecto, por naturaleza y por educaci\u00f3n, la se\u00f1orita Le Gras; como santa Chantal, una de esas mujeres espont\u00e1neas y maestras, capaces de fundar, de dirigir solas una Orden, y de transmitir tras ellas, a una superiora general que las reemplace, su esp\u00edritu de direcci\u00f3n y de autoridad; pero una mujer \u00e1gil y flexible para todo lo bueno, instrumento inteligente y d\u00f3cil en una mano m\u00e1s fuerte que la suya, teniendo eminentemente lo que Richelieu reprochaba en Corneille lo que no ten\u00eda: el esp\u00edritu de seguimiento. En algunas circunstancias graves, ella tuvo, al lado del humilde Vicente, el don de iniciativa; pero, en general, ella esper\u00f3 siempre un impulso extra\u00f1o, y no supo actuar m\u00e1s que en la l\u00ednea y en la medida de lo que le era ordenado. Virtud y calidad providenciales en la cofundadora y primera superiora de las Hijas de la Caridad, que deb\u00edan estar subordinadas y sometidas a la direcci\u00f3n de los sucesores de san Vicente de Pa\u00fal!<\/p>\n<h3>II. <em>Origen de las Hijas de la Caridad.<\/em><\/h3>\n<p>A la par que las Cofrad\u00edas de la Caridad se cerraban en los pueblos, ellas se compon\u00edan, en general, de mujeres que, entregadas por su nacimiento y sus costumbres a toda clase de trabajos, serv\u00edan ellas mismas a los enfermos y hac\u00edan al lado de ellos todos los oficios de misericordia<\/p>\n<p>Pero cuando entraron en las ciudades, y sobre todo al establecerse en Par\u00eds, se llenaron de damas de condici\u00f3n que hab\u00edan cedido bien a las pr\u00e1cticas de la moda bien a motivos m\u00e1s puros. Al principio, siguiendo las reglas de la asociaci\u00f3n, todas sirvieron a los pobres en persona. Pero pronto, unas y otras, fuera la que fuese la causa primera de su inscripci\u00f3n, cesaron de contribuir a su asistencia de otra forma que con sus diezmos. Bien se trataba de los maridos que, temiendo la introducci\u00f3n en sus casas del mal aire y de la enfermedad, se opon\u00edan al comercio de sus mujeres con los enfermos; bien se trataba de las propias mujeres que, educadas en la delicadeza, en el horror al mal y a la muerte, no quer\u00edan exponerse al contagio. Ya que, entre las personas mismas, haciendo profesi\u00f3n de piedad, no eran raras las mujeres que, como la marquesa de Sabl\u00e9, tem\u00edan el mal aire, y que, muy lejos de ir a impregnarse entre los pobres, buscaban guardarse en sus casas por las precauciones m\u00e1s minuciosas. Muchas, adem\u00e1s encontraban en por encima de sus fuerzas o de su valor subir las escalera innumerables que las deb\u00edan llevar a la buhardilla del pobre; casi ninguna miraba como conveniente a su rango y a su dignidad rebajarse a su lado en ciertos oficios viles y repugnantes, de los que se compone casi exclusivamente el servicio de los enfermos<\/p>\n<p>Pensaron pues en hacerse sustituir al lado de ellos. En primer lugar enviaron a sus criados. Pero ellos \u00bfno pod\u00edan traer consigo el contagio? Luego, amas sobornables en su mayor parte, personajes torpes, no ten\u00edan ni el afecto, ni la habilidad ni la delicadeza necesarios para este empleo caritativo. A falta de siervos, este admirable servicio de los pobres, organizado en las Cofrad\u00edas de la Caridad, padec\u00eda ya, pronto iba a desaparecer<\/p>\n<p>Se pens\u00f3 entonces que se necesitaban sirvientas consagradas a por profesi\u00f3n al cuidado de los pobres. pero, estas sirvientas, \u00bfd\u00f3nde encontrarlas? Y, una vez halladas, \u00bfc\u00f3mo formarlas para funciones que ped\u00edan tanta capacidad y virtud<\/p>\n<p>Consultado sobre este asunto, san Vicente lo pens\u00f3 ante Dios. entonces se acord\u00f3 que, en el curso de sus misiones, se hab\u00eda encontrad a veces con j\u00f3venes buenas llenas de entrega, una entre otras, a una joven de Suresnes, de quien ha hablado en muchas ocasiones en sus conferencias<span id='easy-footnote-13-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-13-109595' title='Conf. a las Hijas de la Caridad de los 22 de enero de 1645, 13 de febrero de 1645, 25 de diciembre de 1648, 24 de febrero de 1653.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>. Se llamaba Margarita Naseau. Esta joven pobre hab\u00eda aprendido casi sola a leer mientras guardaba las vacas: ped\u00eda a los caminantes que le ense\u00f1aran las letras y le ayudaran a juntarlas; luego al mismo tiempo que el reba\u00f1o pastaba la hierba del prado, ella rumiaba su lecci\u00f3n. Cuando supo leer, se entreg\u00f3 a Dios para instruir a su vez a los ni\u00f1os de Suresnes. Muy pronto fue de pueblo en pueblo para instruir a las j\u00f3venes, y se gan\u00f3 a dos o tres de sus alumnas que abrazaron con su ejemplo este humilde apostolado. Ella instruy\u00f3 incluso a algunos j\u00f3venes, a quienes aliment\u00f3 en muchos casos, y que llegaron a ser buenos sacerdotes. Todo ello se hizo sin recursos, sin dinero, sin otros fondos que el de la Providencia. La pobre Margarita ayunaba d\u00edas enteros, no viv\u00eda con frecuencia m\u00e1s que entre ruinas, sin recibir sin recibir a veces otra cosa que burlas como recompensa, pero esto s\u00f3lo lograba aumentar su celo por su obra santa. En ello pasaba los d\u00edas y las noches, olvid\u00e1ndose de s\u00ed misma, pero no olvidada de Dios. ella misma ha contado que, habiendo pasado unos d\u00edas sin pan, y sin decir nada a nadie, una ma\u00f1ana, al volver de la misa, encontr\u00f3 en casa provisiones para mucho tiempo<\/p>\n<p>Un d\u00eda, se encontraba en Villepreux. Vicente lleg\u00f3 a dar la Misi\u00f3n. La buena joven le cont\u00f3 su historia, y le pregunt\u00f3 si agradar\u00eda a Dios continuando instruyendo a los peque\u00f1os campesinos. El santo sacerdote la confirm\u00f3 en su plan. Pero sucedi\u00f3 que se estableci\u00f3 la Cofrad\u00eda de la Caridad en Villepreux: la joven se siente presa del deseo de servir a los pobres enfermos y ya se ejercita en ello. muy pronto, en 1630, la Cofrad\u00eda se funda en la parroquia de San Salvador en Par\u00eds . esta joven se entera, y de que las damas asociadas buscan sirvientas para llenar al lado de los enfermos los trabajos m\u00e1s duros. Desea ser una de ellas, y encuentra el medio de hac\u00e9rselo saber a Vicente. \u00c9ste la hace venir y se la da a la se\u00f1orita Le Gras quien le ense\u00f1a pronto lo m\u00e1s necesario y la coloca en la parroquia de San Salvador bajo la direcci\u00f3n de las damas de la Cofrad\u00eda. All\u00ed hace maravillas. De all\u00ed la env\u00edan a San Nicol\u00e1s del Chardonnet. All\u00ed lleva la caridad hasta compartir el lecho con una pobre apestada. El contagio se apodera de ella y muere en el hospital de San Luis.<\/p>\n<p>\u00c9sa fue la primera Hija de la Caridad, joven de pueblo como casi todas, en particular en los comienzos de la compa\u00f1\u00eda, joven heroica como casi todas todav\u00eda, y que inaugur\u00f3 con una especie de martirio el santo apostolado del servicio de los pobres. Aqu\u00ed, una vez m\u00e1s, Dios se escog\u00eda lo que ten\u00eda de m\u00e1s d\u00e9bil para llegar a milagros de fuerza. Vicente se acord\u00f3 de algunas otras j\u00f3venes que no sintiendo ni atractivo por el matrimonio, ni suficientes bienes para entrar en religi\u00f3n, le hab\u00edan parecido dispuestas e entregarse, por el amor de dIos, al servicio de los pobres enfermos no era ya tiempo tal vez de volverlas a encontrar. Pero las Misiones que siguieron inmediatamente proporcionaron dos llenas de buena voluntad. Fueron puestas por alg\u00fan tiempo bajo la direcci\u00f3n de la se\u00f1orita Le Gras quien, por s\u00ed misma, y sin poder consultar a su director enfermo, redact\u00f3 enseguida un reglamento de vida que ellas deb\u00edan seguir en com\u00fan. ella se lo envi\u00f3 a continuaci\u00f3n a Vicente, que le respondi\u00f3: \u00abBendito sea Dios por todo cuanto ha tenido a bien hacer de vos con vuestro reglamento, y porque me ha privado del consuelo de veros en \u00e9l. Ando bastante bien, a Dios gracias, y en estado de ofrecer ma\u00f1ana a Nuestro Se\u00f1or en el nuevo estado interior y exterior en el que el divino amor os ha situado. \u00c9l suple y hace divinamente lo que los hombres no pueden hacer humanamente. Quiz\u00e1s ha permitido expresamente que yo no os haya visto, para no meter mi hoz en su cosecha. Le pido que os anime en todo con su esp\u00edritu, y a vuestras dos j\u00f3venes tambi\u00e9n,, junto con vuestros enfermos.<\/p>\n<p>Las dos j\u00f3venes fueron r\u00e1pidamente ocupadas en el servicio de los pobres; una fue colocada en la parroquia de San Salvador, la otra en la de San Benito. Pronto acudieron m\u00e1s, y fueron distribuidas en San Nicol\u00e1s del Chardonnet y diferentes parroquias<\/p>\n<p>Pero, sin relaci\u00f3n, sin correspondencia entre ellas, sin noviciado previo, sin superiora que dirigiera sus vidas, provistas tan s\u00f3lo de algunos avisos pasajeros de Vicente o de la se\u00f1orita Le Gras, a estas j\u00f3venes les faltaba capacidad y piedad. Ni regla, ni uniformidad ni reclutamiento posibles. Todo iba al azar, y cuando hab\u00eda que cambiar a algunas, no se ten\u00eda a mano con qu\u00e9 sustituirlas para el servicio de los pobres. Un n\u00famero suficiente de j\u00f3venes formadas primeramente en el cuidado de los enfermos y en los ejercicios de la vida espiritual, luego ligadas a su obra y entre ellas por el elemento religioso veladas sin cesar y dirigidas, eso es lo que se reconoci\u00f3 muy pronto necesario<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras se ofreci\u00f3 al punto para esta obra. quiso incluso comprometerse por un voto irrevocable. Pero Vicente, siempre fiel a la lentitud del Dios eterno, encaden\u00f3 su celo durante dos a\u00f1os. \u00abOs suplico una vez por todas, le escrib\u00eda, que no pens\u00e9is en este empleo, hasta que nuestro Se\u00f1or d\u00e9 a entender que lo quiere; pues se piden con frecuencia muchas cosas buenas con un deseo que parece ser seg\u00fan Dios, y sin embargo no lo es siempre. Pero \u00e9l permite estos deseos para la preparaci\u00f3n del esp\u00edritu a ser seg\u00fan lo que su Providencia misma desea. Sa\u00fal buscaba asnas y encintr\u00f3 un reino; San Luis pretend\u00eda la Tierra santa, y logr\u00f3 la conquista de s\u00ed mismo y de la corona del cielo. Vos busc\u00e1is ser la sirviente de estas pobres j\u00f3venes, y Dios quiere que se\u00e1is la suya, y tal vez de m\u00e1s personas de las que ser\u00edais de este modo. En cuanto a Dios, Se\u00f1orita, que vuestro coraz\u00f3n honre la tranquilidad del de Nuestro Se\u00f1or y estar\u00e1 en estado de servirle. El reino de Dios es la paz en el Esp\u00edritu Santo: \u00e9l reinar\u00e1 en vos, si est\u00e1is en paz. Estadlo pues, por favor, y honrad soberanamente al Dios de paz y de dilecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en 1633, el 29 de noviembre, v\u00edspera de san Andr\u00e9s, Vicente, en medio de un n\u00famero de j\u00f3venes que se hab\u00edan presentado, eligi\u00f3 a tres o cuatro que puso en manos de la se\u00f1orita Le Gras. \u00c9sta las recibi\u00f3, las aloj\u00f3, las mantuvo en su casa, las form\u00f3 en el gran arte de la caridad, en el que ella era maestra consumada. Dios procede lentamente de ordinario; pero a veces hace en un instante su obra. Al cabo de pocos meses estas j\u00f3venes, a quienes las necesidades urgentes de los pobres no permit\u00edan guardar por m\u00e1s tiempo se hallaban ya provistas de todas las aptitudes y de todas las virtudes de su caritativo estado. Atra\u00eddas por su ejemplo, otras j\u00f3venes, m\u00e1s numerosas, acudieron a reemplazarlas en el noviciado de San Nicol\u00e1s. Evidentemente Dios lo quer\u00eda y la se\u00f1orita Le Gras hab\u00eda encontrado por fin la vocaci\u00f3n que le hab\u00eda sido desde hac\u00eda tanto tiempo y tantas veces anunciada. Tambi\u00e9n volvi\u00f3 a su primer plan de comprometerse a ello con un voto irrevocable, y de renovar al mismo tiempo su voto de viudedad. La hora de Dios hab\u00eda llegado: esta vez, Vicente, lejos de oponerse, dio \u00e1nimos, y el 25 de marzo de 1634, la se\u00f1orita Le Gras pronunci\u00f3 la f\u00f3rmula de su consagraci\u00f3n<\/p>\n<p>El 25 de marzo, fiesta de la Anunciaci\u00f3n de la sant\u00edsima Virgen, ser\u00e1 en adelante para las Hijas de la Caridad, lo que era ya para los sacerdotes de la Misi\u00f3n, el 25 de enero, fiesta de la conversi\u00f3n de san Pablo; d\u00eda de la fundaci\u00f3n y del nacimiento, d\u00eda de renovaci\u00f3n y de consagraci\u00f3n repetida. A partir de este feliz d\u00eda, la se\u00f1orita Le Gras ofreci\u00f3, cada mes, a Dios, una de sus comuniones para darle gracias por haberse dignado llamarla a un estado en que todos los momentos de su vida estaban consagrados a su gloria y a su amor.<\/p>\n<p>Las cosas anduvieron as\u00ed durante doce a\u00f1os. Las Hijas de la Caridad aumentaron, como tambi\u00e9n sus empleos. En un principio era tres o cuatro: se las cont\u00f3 pronto por centenares y por miles. De esta humilde casa de la parroquia de San Nicol\u00e1s, de La Chapelle m\u00e1s tarde, o del barrio de Saint Denis, como de una colmena inagotable, se fueron extendiendo por enjambres cargadas de la m\u00e1s pura miel de la caridad por toda Francia, por toda Europa, por todo el mundo. No estaban primitivamente destinadas m\u00e1s que a cuidar a domicilio, en nombre de las Caridades de las parroquias, a los pobres a quienes el no hay sitio o la repugnancia cerraba la entrada en los hospitales: pronto, por derecho de caritativa conquista, se apoderaron de los hospitales mismos, sirvieron de madres a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, de maestras a las j\u00f3venes pobres, de \u00e1ngeles consoladores a los forzados, de providencia a todas las miserias.<\/p>\n<p>Y sin embargo no formaron todav\u00eda cofrad\u00eda propiamente dicha y no ten\u00eda reglas dictadas. Fiel a la m\u00e1xima que hab\u00eda aprendido de Jesucristo y que le hemos visto aplicara su Congregaci\u00f3n de Misioneros, Vicente quiso hacer antes de ense\u00f1ar; antes de formular las reglas por escrito, quiso que tomaran cuerpo y vida en la pr\u00e1ctica y en la experiencia. Y aqu\u00ed, m\u00e1s todav\u00eda que para los Misioneros, los hechos le dieron la raz\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda prever, en un principio, semejante progreso, una multiplicidad tal de empleos?, y se les hubieran dado inmediatamente reglas, estas reglas, aplicables tan s\u00f3lo al servicio de las parroquias, no lo habr\u00edan sido al servicio de las escuelas, de las prisiones, de los hospitales. porque pronto ya no se trataba de una congregaci\u00f3n homog\u00e9nea, dedicada a un solo objeto, que constituir, sino de muchas congregaciones en una que llevar hacia un centro vital y que hacer irradiar a los diversos puntos de una circunferencia vasta como la caridad y la miseria humana; es decir que a reglas comunes destinadas a unir a todos los miembros en un mismo cuerpo y hacerles vivir de una misma vida, era preciso a\u00f1adir, sin romper el concierto, reglas particulares, tan numerosas y diversas como sus funciones. Una vez m\u00e1s, una larga pr\u00e1ctica, experiencias multiplicadas pod\u00edan por s\u00ed solas conducir a buen fin a tales constituciones.<\/p>\n<p>Cuando Vicente se crey\u00f3 suficiente instruido y preparado, esper\u00f3 a\u00fan para actuar una se\u00f1al exterior. La se\u00f1al le lleg\u00f3 de la se\u00f1orita Le Gras, quien le escribi\u00f3 la carta siguiente<span id='easy-footnote-14-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-14-109595' title='Esta carta, cuyo original todav\u00eda poseemos, est\u00e1 sin fecha, pero los hechos que se van a recoger demuestran que es de principios de 1646.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>:<\/p>\n<p>\u00abMi muy respetable Padre, el modo como la Providencia me ha hecho hablaros en todas las ocasiones hace que en \u00e9sta en la que se trata de los sentimientos que creo que Dios me ha dado para el cumplimiento de su muy santa voluntad os hable con toda sencillez y verdad de las necesidades que la experiencia nos ha dado a conocer para el fortalecimiento de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, tan es as\u00ed que Dios no os ha hecho o\u00edr odiar la destrucci\u00f3n entera, por las faltas generales y particulares de que all\u00ed se ven m\u00e1s claramente desde hace algunos a\u00f1os, de las que yo creo, en verdad y ante dios, ser la principal causa, bien por mis malos ejemplos como por mis negligencias y poco celo por la fidelidad de cumplir con mi deber. Y \u00e9sta es una de las principales necesidades: Proveer en el futuro de una persona de mejor ejemplo\u00bb. Una segunda necesidad le parec\u00eda ser la redacci\u00f3n por escrito de su modo de vida; una tercera su erecci\u00f3n en cofrad\u00eda bajo la direcci\u00f3n de Vicente: \u00abEs de creer, dec\u00eda ella, que la debilidad y ligereza de esp\u00edritu de las j\u00f3venes necesitar\u00eda ser ayudada por alguna fundaci\u00f3n, para superar las tentaciones que se les presentan contra la vocaci\u00f3n a causa de ello. Y el fundamente de esta fundaci\u00f3n, sin el cual es imposible que pueda subsistir ni que Dios saque de ello la gloria que declara querer sacar, es la necesidad que dicha Compa\u00f1\u00eda tiene de ser erigida, sea con el t\u00edtulo de Compa\u00f1\u00eda o el de Confraternidad, totalmente sometida y dependiente de la direcci\u00f3n venerable del muy honorable general de los Se\u00f1ores sacerdotes de la Misi\u00f3n, del consentimiento de la Compa\u00f1\u00eda, para que, una vez admitidas, sean part\u00edcipes del bien que en ella se realiza, de manera que d\u00e1ndoles parte la divina bondad en el m\u00e9rito de su acciones, sacrificios y oraciones, unidas a las de su Hijo, tenga misericordia de ellas. Esto es, mi muy honorable Padre, cuanto me hab\u00eda propuesto exponer a nuestras Hermanas antes de dec\u00edroslo; pero puedo asegurar que ser\u00eda la muy humilde petici\u00f3n que hace la m\u00e1s indigna de todas las Hermanas de la Caridad.\u00bb<\/p>\n<p>Tal era precisamente el pensamiento de Vicente mismo. Por eso redact\u00f3 al momento una Memoria para el arzobispo de Par\u00eds, que envi\u00f3 primeramente a la se\u00f1orita Le Gras, dici\u00e9ndole: \u00abHe suprimido cantidad de cosas que hubiera podido decir con respecto a vos: dejemos a Nuestro Se\u00f1or que se lo diga todo el mundo, y ocult\u00e9monos entre tanto\u00bb.<\/p>\n<h3>III. <em>Instituci\u00f3n de las Hijas de la Caridad.<\/em><\/h3>\n<p>En la Memoria dirigida, en 1646, a Juan Francisco de Gondi, con el fin de obtener la erecci\u00f3n de las hijas de la Caridad en cofrad\u00eda, Vicente recuerda primero al arzobispo las Cofrad\u00edas de la Caridad tan numerosas, establecidas, bajo su autoridad en las parroquias de Par\u00eds y en otros lugares de su di\u00f3cesis. Pero las damas que las componen, siendo en su mayor parte de condici\u00f3n, no pueden realizar convenientemente las funciones m\u00e1s bajas y m\u00e1s viles. Ellas han tomado pues a algunas buenas j\u00f3venes de los campos a quienes Dios ha infundido el deseo de asistir a los pobres enfermos, para sustituirlas. Estas j\u00f3venes han sido educadas en primer lugar para este trabajo por una virtuosa viuda, la se\u00f1orita Le Gras, quien las mantenido en su casa con las limosnas de damas caritativas. Y al cabo de trece o catorce a\u00f1os que comenz\u00f3 la obra, Dios la ha bendecido de tal manera que hay en cada parroquia dos o tres j\u00f3venes ocupadas, ya en la asistencia de los enfermos, ya incluso en la instrucci\u00f3n de las j\u00f3venes pobres. viven all\u00ed a expensas de las cofrad\u00edas de las parroquias, pero tan frugalmente que, con 100 libras, y unos 25 escudos al a\u00f1o les basta para alimentarse y vestirse. Tres est\u00e1n empleadas por las Damas de la Caridad del H\u00f4tel-Dieu; diez o doce en el hospital de los Ni\u00f1os exp\u00f3sitos; dos o tres en la asistencia de los forzados; sin contar las que han sido enviadas para llenar las mismas funciones a Angers, a Richelieu, a Saint Germain en Laye, a Saint Denis, y a otros lugares del campo. Y como las llaman de todas partes, la se\u00f1orita Le Gras est\u00e1 educando a otras en su casa, por lo general en n\u00famero de m\u00e1s de treinta, que ella ocupa, mientras tanto, a unas en instruir a las ni\u00f1as pobres que llegan all\u00ed a la escuela, a las otras en la asistencia a los enfermos de dentro o de fuera; a \u00e9stas en instruirse a s\u00ed mismas, aqu\u00e9llas en los diferentes oficios de la casa. las mantiene con la ganancia del trabajo de su tiempo libre, con las limosnas de las damas y otras personas caritativas, \u00abparticularmente con la renta notable que el rey y la reina como tambi\u00e9n la se\u00f1ora duquesa de Aiguillon les han dado caritativamente a perpetuidad, que asciende a m\u00e1s de dos mil libras al a\u00f1o. Lo que recomienda tambi\u00e9n a estas j\u00f3venes es, aparte de la asistencia corporal, la asistencia espiritual que dan a los enfermos y a los moribundos; \u00aby Nuestro Se\u00f1or bendice de tal manera este peque\u00f1o socorro que ellas aportan en su sencillez, que hay motivo de darle gracias por los efectos que resultan de ello, de forma que se ve claramente cumplir en ellas el dicho de la Escritura, que Dios se complace en comunicarse con los sencillos y humildes y en servirse de las m\u00e1s peque\u00f1as y bajas para hacer de ellas grandes y altas.\u00bb Es \u00e9l quien las llam\u00f3, las aprob\u00f3 e inspir\u00f3 como lo proclama la voz del pueblo que es la voz de Dios. Por otra parte, ellas no han hecho nada m\u00e1s que en virtud del mandamiento y el permiso del prelado,\u00bbla se\u00f1al m\u00e1s clara de una verdadera vocaci\u00f3n y buena obra.\u00bb<br \/>\n\u00abPero como las obras que se refieren al servicio de Dios acaban de ordinarios en los que las comienzan, si no existe alguna relaci\u00f3n espiritual entre las personas que trabajan en ello\u00bb, es de desear que el prelado eleve a astas j\u00f3venes a cofrad\u00eda y apruebe el reglamento seg\u00fan el cual han vivido hasta el presente y se proponen vivir en el futuro bajo el nombre de hijas y viudas sirvientes de los pobres de la caridad<\/p>\n<p>Segu\u00eda este reglamento, que nosotros daremos a conocer ahora. Juan Francisco de Gondi legitim\u00f3 esta petici\u00f3n el 20 de octubre de 1646, y el rey otorg\u00f3 sus letras patentes. Pero el secretario de M\u00e9liand, procurador del Parlamento, habiendo extraviado estos documentos constitutivos de la fundaci\u00f3n, hubo que realizar una nueva petici\u00f3n ante el arzobispo de Par\u00eds, que entonces era Juan Francisco Pablo de Gondi, el famoso cardenal de Retz<\/p>\n<p>En el intervalo, la se\u00f1orita Le Gras hab\u00eda reflexionado sobre el sentido de la primera petici\u00f3n y de la primera aprobaci\u00f3n. Se recuerda con qu\u00e9 insistencia en su carta antes citada de 1646 reclamaba como fundamento esencial de la Compa\u00f1\u00eda, la dependencia y direcci\u00f3n del superior general de la Misi\u00f3n. Pues en el proyecto de estatutos y reglamente que \u00e9l hab\u00eda puesto a la aprobaci\u00f3n del arzobispo de Par\u00eds, Vicente, siempre humilde, siempre enteramente sumiso a los prelados de la Iglesia, hab\u00eda remitido la direcci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda que \u00e9l hab\u00eda fundado y dirigido solo hasta ese d\u00eda con la se\u00f1orita Le Gras, a la discreci\u00f3n del arzobispo. En efecto, all\u00ed se hab\u00eda dicho que la asamblea para la elecci\u00f3n de la superiora estar\u00eda presidida por un eclesi\u00e1stico diputado de Mons. de Par\u00eds para la direcci\u00f3n de dichas j\u00f3venes y viudas\u00bb; que la superiora tendr\u00eda la entera direcci\u00f3n de la cofrad\u00eda, \u00abcon el susodicho eclesi\u00e1stico\u00bb; que, para admitir o despedir a hermanas, ella deber\u00eda tomar <em>consejo<\/em> y <em>consultar<\/em> con \u00e9l ; que todas finalmente estar\u00edan obligadas \u00aba rendir obediencia en lo que tocara a su direcci\u00f3n, al eclesi\u00e1stico diputado para la direcci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Juan Francisco de Gondi, o m\u00e1s bien el cardenal de Retz, que hab\u00eda concedido la primera aprobaci\u00f3n como coadjutor y vicario general de su t\u00edo, hab\u00eda nombrado naturalmente al santo fundador director de la Compa\u00f1\u00eda vitalicio. Pero si el nombramiento del director quedaba entregada a la voluntad del arzobispo de Par\u00eds, \u00e9ste no pod\u00eda acaso, despu\u00e9s de la muerte de Vicente, romper su familia espiritual, separar a las <em>hermanas<\/em> de los <em>hermanos, <\/em>en una palabra sustraer a las Hijas de la Caridad a la direcci\u00f3n del superior de la Misi\u00f3n? Y entonces, arrancadas a la cuna en que hab\u00edan tenido nacimiento, donde hab\u00edan bebido durante tanto tiempo la vida, \u00bfno acabar\u00edan, como un riachuelo desviado de su fuente, por secarse o, al menos, por tomar otras aguas y una direcci\u00f3n diferente, para gran detrimento de ellas mismas y de los pobres<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras se lo temi\u00f3, y ella reclam\u00f3 inmediatamente en sus frecuentes conferencias con Vicente. En el mes de noviembre de 1647, ella le escrib\u00eda: \u00abMe ha parecido que Dios ha puesto mi alma en una gran paz y sencillez en la oraci\u00f3n muy imperfecta por mi parte que he hecho sobre el asunto de la necesidad que la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad est\u00e9 siempre sucesivamente bajo la direcci\u00f3n que la divina Providencia les ha dado, tanto en lo espiritual como temporal, en la que yo pienso haber visto que ser\u00eda m\u00e1s ventajoso a su gloria que la Compa\u00f1\u00eda desapareciera por completo que tener otra direcci\u00f3n, ya que parece que ser\u00eda contra la voluntad de Dios. las se\u00f1ales son que hay motivo de creer que Dios inspira y da a conocer su voluntad por la perfecci\u00f3n de las obras que su bondad quiere hacer al principio que hace conocer sus designios; y vos sab\u00e9is, Se\u00f1or, que al comienzo de \u00e9ste, se propuso que lo temporal de de dicha Compa\u00f1\u00eda, si llegase a faltar por malversaci\u00f3n, volver\u00eda a la Misi\u00f3n, para que se utilizara para la instrucci\u00f3n del pueblo del campo. Me parece que si vuestra caridad ha comprendido lo que me parece haberos dicho en la persona de san Pedro, que era sobre ella sobre la cual \u00e9l quer\u00eda edificar esta Compa\u00f1\u00eda, que perseverar\u00e1 en el servicio que ella le pida para la instrucci\u00f3n de los peque\u00f1os y el alivio de los enfermos.<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1651, cuando se trat\u00f3 de dirigir una segunda demanda, la se\u00f1orita Le Gras volvi\u00f3 a la carga y escribi\u00f3 tambi\u00e9n: \u00abEl t\u00e9rmino tan absoluto de dependencia de Monse\u00f1or \u00bfno nos puede da\u00f1ar en el porvenir, dando libertad de salirnos de la direcci\u00f3n del superior general de la Misi\u00f3n? \u00bfNo es acaso necesario, Se\u00f1or, que, por esta fundaci\u00f3n, nos sea dad vuestra caridad como director perpetuo? Y estos reglamentos que nos deben ser dados, \u00bfes intenci\u00f3n de Monse\u00f1or que sean los se\u00f1alados despu\u00e9s de la demanda?. Eso pide un acta aparte, o bien se quieren formar otras, puesto que hace menci\u00f3n de ello por separado? En nombre de Dios, Se\u00f1or, no permit\u00e1is que se apruebe nada que pueda favorecer siquiera levemente sacar a la Compa\u00f1\u00eda de la direcci\u00f3n que Dios le ha dado, ya que tened por seguro que al momento ya no ser\u00eda lo mismo, y los pobres enfermos no ser\u00edan socorridos m\u00e1s, y as\u00ed yo creo que la voluntad de Dios no estar\u00eda m\u00e1s con nosotras.<\/p>\n<p>Impresionado por la sabidur\u00eda de estas observaciones, Vicente va a redactar en este sentido su segunda demanda. Pero notemos antes de nada el servicio inmenso, ignorado de las Hijas de la Caridad mismas, que les hizo la se\u00f1orita Le Gras en sus or\u00edgenes. Por ello tan s\u00f3lo, independientemente de sus lecciones, de sus ejemplos y de su larga direcci\u00f3n, ella merecer\u00eda ser considerada por ellas como su verdadera fundadora; o, al menos, ya que el primer honor pertenece siempre a Vicente, como la segunda fundadora de esta Roma de la caridad<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Vicente, en su segunda petici\u00f3n<span id='easy-footnote-15-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-15-109595' title='No se dispone ya de esta petici\u00f3n, que no nos es conocida m\u00e1s que por la menci\u00f3n que de ella se hace en la aprobaci\u00f3n del cardenal de Retz.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>, suplic\u00f3 al cardenal de Retz, con una aprobaci\u00f3n nueva de la Compa\u00f1\u00eda y de sus estatutos y reglamentos, que le diera el poder, a \u00e9l y a sus sucesores, generales de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, de dirigirla, bajo la autoridad de los arzobispos de Par\u00eds<span id='easy-footnote-16-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-16-109595' title='Una de las razones, tal vez, que hab\u00edan llevado primero a Vicente a no retener, para \u00e9l y para sus sucesores, la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, es que ten\u00eda por principio no encargarse con la direcci\u00f3n de las religiosas y no permitir que los suyos se encargaran. Pues bien \u00e9l tem\u00eda que la infracci\u00f3n de este principio viniera precisamente de una excepci\u00f3n hecha a favor de las Hijas de la Caridad. Lo que en efecto sucedi\u00f3, como lo sabemos por una carta al Misionero de la Fosse, del 1\u00ba de febrero de 1660. A la prohibici\u00f3n que se le hab\u00eda hecho de confesar a las religiosas, de la Fosse objetaba a las Hijas de la Caridad. Vicente le responde en primer lugar que estas Hijas no son religiosas sino j\u00f3venes seculares, personas de parroquias bajo la direcci\u00f3n de los p\u00e1rrocos en todos los lugares donde est\u00e9n establecidas. \u00abY si nosotros, prosigue \u00e9l, tenemos la direcci\u00f3n de la casa en la que han sido educadas es porque la conducta de Dios para dar nacimiento a su peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda se sirvi\u00f3 de la nuestra, y usted sabe que de las mismas cosas que Dios emplea para dar el ser a las cosas se sirve para conservarlas. 2\u00ba Nuestra peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda se ha entregado a Dios para servir al pueblo pobre corporal y espiritualmente, y ello desde un principio; de suerte que al mismo tiempo que ha trabajado por la salvaci\u00f3n de las almas por las Misiones, ella ha establecido un medio de aliviar a los enfermos por las cofrad\u00edas de Caridad, lo que la Santa Sede ha aprobado por las bulas de nuestra instituci\u00f3n. Ahora bien, la virtud de misericordia teniendo diversas operaciones, ha llevado a la Compa\u00f1\u00eda a diferentes modos de asistir a los pobres: testigo el servicio que hace a los forzados de las galeras y a los esclavos de Berber\u00eda; testigo lo que ha hecho en Lorena en su gran desolaci\u00f3n y luego por las fronteras arruinadas de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda, donde tenemos todav\u00eda (1660) a un hermano incesantemente dedicado a la distribuci\u00f3n de las limosnas. Usted mismo es testigo, Se\u00f1or, de los socorros que ha llevado a los pueblos de los alrededores de Par\u00eds, abrumados de hambre y de enfermedad, como consecuencia del paso de los ej\u00e9rcitos. Usted ha tenido su parte en este enorme trabajo, y ha pensado morir igual que muchos que han dado sus vidas para conserv\u00e1rsela a los miembros sufrientes de Jesucristo, el cual es ahora su recompensa y ser\u00e1 la vuestra. Las Damas de la Caridad de Par\u00eds son todav\u00eda otros tantos testigos de la gracia de nuestra vocaci\u00f3n para contribuir con ellas a cantidad de buenas obras que hacen dentro y fuera de la ciudad.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;\u00abSentado esto, habiendo entrado en el orden de la Providencia las Hijas de la Caridad como un medio que Dios nos da de hacer por sus manos lo que nosotros no podemos hacer por las nuestras en la asistencia corporal de los pobres enfermos y decirles por su boca algunas palabras de instrucci\u00f3n y de \u00e1nimo para la salvaci\u00f3n, tenemos tambi\u00e9n obligaci\u00f3n de ayudarlas a su propio adelanto en la virtud, para dsempe\u00f1ar bien sus ejercicios caritativos.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;\u00abExiste pues esta diferencia entre ellas y las religiosas, que las religiosas no tienen otro fin que la propia perfecci\u00f3n, en lugar de que estas j\u00f3venes est\u00e1n dedicadas como nosotros a la salvaci\u00f3n y alivio del pr\u00f3jimo; y si digo con nosotros, no dir\u00e9 nada contrario al Evangelio, sino muy conforme a la costumbre de la primitiva Iglesia, ya que Nuestro Se\u00f1or se preocupaba de algunas mujeres que le segu\u00edan, y vemos en el canon de los Ap\u00f3stoles que administraban los v\u00edveres a los fieles, y se relacionaban con las funciones apost\u00f3licas.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;\u00abSi se dice que hay peligro para nosotros en conversar con estas j\u00f3venes, respondo que lo hemos previsto en cuanto se pod\u00eda hacer, estableciendo esta orden en la Compa\u00f1\u00eda de no ir a visitarlas en sus casas en las parroquias; y ellas miasmas tienen por regla hacer su claustro de su habitaci\u00f3n , de no dejar entrar nunca a los hombres, singularmente a los Misioneros; de manera que si yo mismo yo me presento para entrar, que me cierren la puerta, lo que se observa exactamente por ambas partes, gracias a Dios,.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;\u00abQue si ellas vienen aqu\u00ed en su casa todos los meses a dar cuenta de su interior y a confesarse con uno de nuestros sacerdotes, ya sabe usted que hay dos o tres destinados para o\u00edrlas, y que la gracia y la virtud est\u00e1n por encima de todo temor; y si nosotros enviamos a otras a los dos hospitales cerca de aqu\u00ed no es tanto por raz\u00f3n de estas j\u00f3venes que ah\u00ed est\u00e1n empleadas sino de las dem\u00e1s personas que all\u00ed habitan, las cuales Dios ha confiado a los cuidados de la Compa\u00f1\u00eda para el alma y para el cuerpo.\u00bb Era preciso citar toda esta carta que arroja nueva luz sobre la naturaleza y las obras tanto de la Misi\u00f3n como de las Hijas de la Caridad Una vez decidido a guardar para s\u00ed y para los suyos, a perpetuidad, la direcci\u00f3n de estas j\u00f3venes, san Vicente tom\u00f3 todas las medidas para que esta orden no se cambiara m\u00e1s. De esta forma en el cap\u00edtulo XI, art\u00edculo xi de sus reglas comunes, \u00e9l recomend\u00f3 esta direcci\u00f3n a los Misioneros como una de sus obligaciones principales. \u2013Se hallan las mismas ideas en la conferencia del 6 de diciembre de 1658.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En consecuencia, el 18 de enero de 1655, el cardenal de Retz, entonces en Roma, \u00abqueriendo dar medio a las Damas de la Caridad y a las pobres viudas y j\u00f3venes sirvientas de los pobres enfermos de hacer una buena obra que es para la gloria de Dios y la edificaci\u00f3n del pueblo\u00bb; erige a las Hijas de la Caridad en cofrad\u00eda, aprueba sus reglamentos con la condici\u00f3n de que la cofrad\u00eda estar\u00e1 y seguir\u00e1 a perpetuidad bajo su autoridad y dependencia, y de sus sucesores arzobispos de Par\u00eds. pero a\u00f1ade: \u00abY visto que Dios ha bendecido el cuidado y trabajo que nuestro querido y bien amado Vicente ce Pa\u00fal se ha tomado para hacer realidad este piadoso designio, nos le hemos confiado de nuevo y encomendado, y por estas presentes confiamos y encomendamos el mando y la direcci\u00f3n de dicha sociedad y cofrad\u00eda de por vida, y despu\u00e9s de \u00e9l a sus sucesores generales de dicha congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En el mes de noviembre de 1657, el rey, deseando apoyar con su autoridad todas las buenas obras y todas las fundaciones de su reino para la gloria de Dios, \u00aby en particular la de dicha sociedad y cofrad\u00eda que ha tenido un comienzo tan lleno de bendiciones y un progreso tan abundante en caridad, tanto con respecto a los pobres enfermos como a los pobres ni\u00f1os exp\u00f3sitos, pobres forzados y jovencitas, y hasta pobres j\u00f3venes que se presentan para servirles, las cuales, por este medio, tienen una hermosa y santa ocasi\u00f3n de darse a Dios y servirle en la persona de los pobres\u00bb, aprueba, en los mismos t\u00e9rminos, la sociedad, la autoriza a extenderse por todos los Estados de su obediencia para desempe\u00f1ar en ellos las mismas funciones que en Par\u00eds, la toma, a ella y a sus bienes, bajo su salvaguardia y protecci\u00f3n especial y de sus sucesores reyes, le permite recibir todos los legados y donaciones, y finalmente, le otorga las exenciones y los privilegios m\u00e1s amplios<\/p>\n<p>Estas letras patentes fueron registradas en Parlamento el 16 de diciembre de 1658; y diez a\u00f1os despu\u00e9s el 8 de junio de 1668, a petici\u00f3n de la superiora, oficiales y de toda la comunidad, la Congregaci\u00f3n de las hijas de la Caridad recibi\u00f3 aprobaci\u00f3n y confirmaci\u00f3n de la autoridad apost\u00f3lica en virtud de cartas entregadas por luis de Vend\u00f4me, legado de la Santa Sede en Francia. Ana de Austria, seg\u00fan una carta de ella que se nos ha conservado<span id='easy-footnote-17-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-17-109595' title='Archivos de la Misi\u00f3n'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>, hab\u00eda intervenido ante la Santa Sede para hacer a los superiores generales de la Misi\u00f3n directores perpetuos de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h3>IV. <em>Estatutos y reglamentos de la Compa\u00f1\u00eda.<\/em><\/h3>\n<p>\u00c9stos son los estatutos y reglamentos de la Compa\u00f1\u00eda tal y como fueron aprobados por el arzobispo, el rey y la Santa Sede; asimismo tal y como fueron reconocidos por decreto imperial del 8 de noviembre de 1809, con ocasi\u00f3n de su restablecimiento solemne en Francia.<\/p>\n<p>\u00abLa Cofrad\u00eda de la Caridad de las Sirvientas de los pobres enfermos de las parroquias ha sido instituida para honrar la caridad de Nuestro Se\u00f1or patr\u00f3n de ella asistiendo a los pobres enfermos de las parroquias y de los hospitales, los forzados y los pobres ni\u00f1os exp\u00f3sitos, corporal y espiritualmente: corporalmente, administr\u00e1ndoles el alimento y los medicamentos; y espiritualmente, procurando que los pobres enfermos que se acerquen a la muerte partan de este mundo en buen estado, y que los que se curan hagan resoluci\u00f3n de no ofender a Dios nunca con la ayuda de su gracia, y que los ni\u00f1os exp\u00f3sitos sean instruidos en las cosas necesarias a la salvaci\u00f3n. Est\u00e1 compuesta de j\u00f3venes y de viudas, las cuales elegir\u00e1n a una superiora de entre ellas cada tres a\u00f1os, por la mayor\u00eda de votos<span id='easy-footnote-18-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-18-109595' title='Vicente dud\u00f3 mucho , y hasta finales del a\u00f1o 1654, sobre la directriz que dar a las Hijas de la Caridad. \u00bfSer\u00eda un de entre ellas o una de las Damas del H\u00f4tel-Dieu? Despu\u00e9s de pesar las razones de las dos partes, se decidi\u00f3 a hacer dirigir la Compa\u00f1\u00eda por una de las hermanas, como nos lo demuestra la carta siguiente escrita a Ozenne, en Polonia, el 20 de noviembre de 1654:&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;\u00abEn cuanto a la dificultad que ninguna de ellas asea capaz de dirigir a las otras, le dir\u00e9, Se\u00f1or, que hace tiempo que pienso sobre este asunto, y he sometido a discusi\u00f3n saber qu\u00e9 direcci\u00f3n ser\u00e1 la mejor, sea una de la misma compa\u00f1\u00eda, o la de las Damas de la Caridad o de alguna de entre las Damas. Pues bueno, me ha parecido dificultad en una y otra manera: en la primera, que es la de una Hija de la Caridad, a causa de su sencillez respecto de las Damas en general, a causa de la diversidad de los esp\u00edritus que se encuentran; y en cuanto a una de entre las Damas, ella no podr\u00e1 continuar el esp\u00edritu que Nuestro Se\u00f1or ha puesto en dicha Compa\u00f1\u00eda, por no haberle recibido por ella misma; de manera que, sopesadas todas las cosas y consideradas, hemos estimado &amp;#8211; &amp;#8211; , es decir celebrar elecciones para la mayor\u00eda de los votos, de aquella que la Compa\u00f1\u00eda juzgue la m\u00e1s id\u00f3nea de ellas para este efecto, la cual estando ayudada y dirigida por el superior general de la Compa\u00f1\u00eda, hay motivos para esperar que Dios bendecir\u00e1 la cosa y que se constituir\u00e1 \u00e9l mismo en director; Lo que parece absolutamente necesario a causa de la extensi\u00f3n de su Compa\u00f1\u00eda en cantidad de lugares de este reino, que son estas razones y otras m\u00e1s que le refiero breve y confusamente las que han hecho que tras muchas oraciones y consejos que se han tomado, y asambleas que se han celebrado para este fin se ha pensado que era mejor elegir a una Hija de la Caridad para dirigir a todas las dem\u00e1s, seg\u00fan el consejo que he dicho, que dar la direcci\u00f3n a otras apersonas que no son del cuerpo.\u00bb'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>, al otro d\u00eda de Pentecost\u00e9s, y en presencia del superior general de la Misi\u00f3n, o de un sacerdote de dicha Misi\u00f3n que ser\u00e1 diputado por su parte para su direcci\u00f3n; la cual podr\u00e1 ser continuada por otros tres a\u00f1os solamente; ellas elegir\u00e1n adem\u00e1s a otras tres oficialas todos los a\u00f1os en d\u00eda parecido, una de las cuales ser\u00e1 asistenta, la otra tesorera y la otra despensera.<\/p>\n<p>\u00abLa superiora tendr\u00e1 la direcci\u00f3n de dicha cofrad\u00eda con el superior general o aquel que sea diputado de su parte; ella ser\u00e1 como el alma que anime el cuerpo; har\u00e1 observar el presente reglamento, recibir\u00e1 en dicha Compa\u00f1\u00eda a aquellas que encuentre id\u00f3neas seg\u00fan el parecer del dicho director y el de las dem\u00e1s oficialas y las formar\u00e1 en todo lo que se refiere a sus empleos, pero en particular en la pr\u00e1ctica de las virtudes cristianas y propias de su estado, instruy\u00e9ndolas m\u00e1s bien con su ejemplo que de palabra; las enviar\u00e1, llamar\u00e1 y emplear\u00e1 en todo cuanto se relacione con el fin de la cofrad\u00eda, no solamente en la parroquia donde dicha cofrad\u00eda est\u00e9 establecida, sino tambi\u00e9n en todos los lugares a los que las env\u00ede, todo seg\u00fan el parecer del dicho director<\/p>\n<p>\u00abLa segunda oficiala ser\u00e1 la asistenta de dicha directora, le servir\u00e1 de consejo y la representar\u00e1 en su ausencia; y todas la obedecer\u00e1n como a la superiora en ausencia de \u00e9sta<\/p>\n<p>\u00abLa tercera servir\u00e1 de tesorera, har\u00e1 los recados y guardar\u00e1 el dinero en un cofre con dos cerraduras diferentes, de las cuales la superiora tendr\u00e1 una llave y ella la otra, con la excepci\u00f3n que ella podr\u00e1 tener en mano la suma de cien libras para atender al corriente de la despensa, y dar\u00e1 cuenta todos los meses a la superiora, y todos los a\u00f1os al director, en la presencia de todas las oficialas. Ella representar\u00e1 tambi\u00e9n a la superiora y a la asistenta en sus ausencias y les servir\u00e1 de consejo<\/p>\n<p>\u00abLa cuarta har\u00e1 la despensa y proveer\u00e1 a las necesidades comunes de la Compa\u00f1\u00eda, dar\u00e1 cuenta todas las semanas a la superiora, representar\u00e1 a la misma superiora en la ausencia de \u00e9sta y de las dem\u00e1s oficialas y les servir\u00e1 igualmente de consejo.<\/p>\n<p>\u00abTanto las j\u00f3venes como las viudas de dicha cofrad\u00eda estar\u00e1n sometidas y obedecer\u00e1n a la dicha superiora, y en su ausencia a las otras oficialas y a todas aquellas que sean diputadas por su parte, represent\u00e1ndose que ellas obedecen a Dios en sus personas, y ejecutar\u00e1n de buena gana y puntualmente el presente reglamento y las laudables costumbres de su Instituto, sea en las parroquias donde est\u00e1n establecidas, sea en otras partes adonde sean enviadas.<\/p>\n<p>\u00abEllas rendir\u00e1n tambi\u00e9n obediencia en lo que se refiere a su conducta a dicho director y superior.<\/p>\n<p>\u00abLas que deseen ser recibidas en dicha Compa\u00f1\u00eda se presentar\u00e1n a dicha superiora quien, despu\u00e9s de probar su vocaci\u00f3n y de hablar con el director, y de acuerdo con el consejo de las dem\u00e1s oficialas, las recibir\u00e1, las educar\u00e1 en sus funciones por alg\u00fan tiempo, y despu\u00e9s, seg\u00fan que las juzgue capaces las emplear\u00e1 en los ejercicios que hemos dicho.<\/p>\n<p>\u00abAl ser enviadas a algunas parroquias, ellas ir\u00e1n a recibir la bendici\u00f3n de los sres. p\u00e1rrocos, a quienes recibir\u00e1n de rodillas, y mientras est\u00e9n en sus parroquias, les tributar\u00e1n toda suerte de honor, respeto y obediencia, con respecto a la asistencia de los enfermos.<\/p>\n<p>\u00abTambi\u00e9n obedecer\u00e1n en todo a las damas oficialas de la Caridad de las parroquias, y a los m\u00e9dicos en lo que concierne al cuidado de los enfermos.<\/p>\n<p>\u00abSu principal cuidado ser\u00e1 servir bien a los pobres enfermos, trat\u00e1ndolos con compasi\u00f3n y cordialidad, y esforz\u00e1ndose en edificarlos, consolarlos y disponerlos a la paciencia, prepar\u00e1ndolos a hacer una buena confesi\u00f3n general, y sobre todo procurando que reciban sus sacramentos.<\/p>\n<p>\u00abAparte de eso, cuando sean llamadas a otros oficios, como a asistir a los pobres forzados, a educar a los peque\u00f1os exp\u00f3sitos, a instruir a las ni\u00f1as pobres, se portar\u00e1n con un afecto y diligencia particular, pensando que al hacer esto rinden servicio a nuestro Se\u00f1or, como ni\u00f1o, como enfermo, como pobre, como prisionero<\/p>\n<p>\u00abEllas se apreciar\u00e1n y respetar\u00e1n como hermanas a quienes Jesucristo a unido por su amor, asistir\u00e1n al entierro de las que fallezcan, comulgar\u00e1n a su intenci\u00f3n, encargar\u00e1n una misa mayor por cada una de ellas; asistir\u00e1n tambi\u00e9n al entierro de los pobres a quienes hayan servido, si la comodidad se lo permite, y rogar\u00e1n a Dios por el descanso de sus almas<\/p>\n<p>\u00abY para que, sirviendo a los pobres, ellas no se olviden de s\u00ed mismas y la caridad que ejercen con ellos est\u00e9 bien ordenada, y puedan recibir las recompensas que Nuestro Se\u00f1or les promete en este mundo y en el otro, tendr\u00e1n un cuidado particular de mantenerse siempre en estado de gracia con la ayuda de Dios, y para ello, detestar\u00e1n y huir\u00e1n del pecado mortal m\u00e1s que de el demonio, y se guardar\u00e1n incluso, mediante la gracia de Dios, de no cometer ning\u00fan venias a sabiendas, en particular en todo lo que se refiere a la castidad, empleando todas las precauciones posibles para conservarla<\/p>\n<p>\u00abHar\u00e1n lo posible por ajustarse al empleo del d\u00eda que se ha practicado hasta ahora, se\u00f1aladamente en cuanto a las horas del levantarse y del acostarse, de la oraci\u00f3n, de los ex\u00e1menes tanto particulares como generales, de las lecturas espirituales, confesiones y comuniones, y del silencio entes de la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana<\/p>\n<p>\u00abTendr\u00e1n buen cuidado de guardar la uniformidad, en cuanto puedan, en cuanto al vivir, vestir, hablar, al servicio de los pobres y en especial a su peinado.<\/p>\n<p>\u00abSi ahorran alg\u00fan dinero, lo pondr\u00e1n en la bolsa com\u00fan que les servir\u00e1 para proveerse de ropas y dem\u00e1s necesidades a su tiempo<\/p>\n<p>\u00abY para honrar mejor a Nuestro Se\u00f1or su patr\u00f3n, tendr\u00e1n una recta intenci\u00f3n de agradarle en todas sus acciones, y se esforzar\u00e1n en conformar sus vidas a la suya, en especial su pobreza, su humildad, su dulzura, su sencillez y sobriedad<\/p>\n<p>\u00abY para salir al paso de muchos inconvenientes, no recibir\u00e1n nada de nadie y no dar\u00e1n ninguna cosa a quien quiera que sea, sin dec\u00edrselo a la superiora. No har\u00e1n ninguna visita fuera de la de los enfermos y no permitir\u00e1n que se las hagan, se\u00f1aladamente los hombres, a los que no dejar\u00e1n entrar en sus habitaciones.<\/p>\n<p>\u00abPor la calle, caminar\u00e1n con modestia y la vista baja, no se detendr\u00e1n para hablar con nadie, sobre todo de distinto sexo, si no hay gran necesidad, y en todo caso, deber\u00e1n cortar por lo sano y despachar pronto<\/p>\n<p>\u00abNo saldr\u00e1n de la casa sin el permiso de la superiora u otro que est\u00e9 se\u00f1alado y al regreso le dar\u00e1n cuenta de su viaje<\/p>\n<p>\u00abNo enviar\u00e1n cartas, ni abrir\u00e1n las que les escriban sin el permiso de su superiora.<\/p>\n<p>\u00abNo se divertir\u00e1n charlando a la puerta con los externos, ni tampoco en las casas, sin permiso<\/p>\n<p>\u00abTendr\u00e1n cuidado en ir al menos todos los meses a la casa de la comunidad para comunicar con la superiora sobre todos sus empleos, y acudir\u00e1n all\u00ed siempre que sean llamadas, dejando bien servidos a los enfermos<\/p>\n<p>\u00abSe acordar\u00e1n que se llaman <em>Hijas de la Caridad<\/em>, es decir j\u00f3venes que hacen la profesi\u00f3n de amar a Dios y al pr\u00f3jimo, y partiendo de que. aparte del amor soberano que deben sentir por Dios, tienen que sobresalir en la dilecci\u00f3n del pr\u00f3jimo, en particular de sus compa\u00f1eras; seg\u00fan eso, huir\u00e1n de toda frialdad y aversi\u00f3n con ellas como tambi\u00e9n de las amistades particulares y afectos hacia algunas de ellas, por ser estos extremos viciosos las fuentes de la divisi\u00f3n y de la ruina de una compa\u00f1\u00eda y de los particulares, que las mantienen y las disfrutan; y si sucede que ellas se hayan dado motivo de mortificaci\u00f3n una a la otra, ellas se pedir\u00e1n perd\u00f3n lo m\u00e1s tarde por la noche antes de acostarse. Adem\u00e1s, ellas se representar\u00e1n que se las llama sirvientas de los pobres que, seg\u00fan el mundo, es una de las m\u00e1s bajas condiciones, a fin de tenerse siempre en la baja estima de s\u00ed mismas, rechazando con prontitud el menor pensamiento de vanagloria que les pasara por la mente para haber o\u00eddo hablar bien de sus empleos, persuadi\u00e9ndose que es a Dios a quien es debido todo honor, ya que \u00e9l solo es el autor<\/p>\n<p>\u00abY como sus oficios son la mayor parte muy penosos, y los pobres a quienes ellas sirven un poco dif\u00edciles, hasta el punto que a veces ellas pueden recibir reproches por ello, incluso cuando mejor lo han hecho por ellos, tratar\u00e1, con todas sus posibilidades de hacer buena provisi\u00f3n de paciencia, y pedir\u00e1n todos los d\u00edas a Nuestro Se\u00f1or que se la d\u00e9 en abundancia y les haga participar de aquella que \u00e9l ejerci\u00f3 con los que le calumniaban, azotaban, flagelaban y crucificaban<\/p>\n<p>\u00abSer\u00e1n muy fieles y exactas en observar el presente reglamento, y junto con las laudables costumbre en el modo de vivir que han conservado hasta ahora, particularmente las de su propia perfecci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00abSe acordar\u00e1n sin embargo que hay que preferir siempre a su pr\u00e1ctica de devoci\u00f3n el servicio de los pobres, cuando la necesidad o la obediencia las llaman a \u00e9l, pensando que al hacerlo ellas dejan a Dios por Dios<\/p>\n<p>\u00abY a fin de que Dios quiera darles la gracia de cumplir todo esto, se confesar\u00e1n y comulgar\u00e1n todos los domingos y principales fiestas del a\u00f1o, en las parroquias u hospitales en que se encuentren, y har\u00e1n los ejercicios espirituales todos los a\u00f1os en la casa de su comunidad, mientras lo puedan.<\/p>\n<p>A estos estatutos se ha de a\u00f1adir que las Hijas de la Caridad, no s\u00f3lo no hacen votos solemnes, pero ni siquiera votos simples a perpetuidad. \u00c9sta es la raz\u00f3n, independientemente del claustro al que sus funciones caritativas les impiden obligarse, nosotros comprenderemos a san Vicente repitiendo tan a menudo que no son <em>religiosas<\/em>, sino j\u00f3venes unidas en compa\u00f1\u00eda <em>secular<\/em>. Sus votos s\u00f3lo son anuales e interiores. Los hace por primera vez despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de prueba, y los renuevan el 25 de marzo d\u00eda en que la se\u00f1orita Le Gras pronunci\u00f3 su consagraci\u00f3n, sobre la propuesta de la superiora general, y sobre el permiso del superior general de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Cada a\u00f1o, el 25 de marzo, todas se levantan pues libres; pero todos se apresuran a imponerse el santo yugo del servicio de Dios y de los pobres, y la negativa que se har\u00eda a alguna del permiso de renovar sus votos ser\u00eda para ella la m\u00e1s cruel de las penitencias. A los tres votos ordinarios de religi\u00f3n a\u00f1aden un cuarto voto de estabilidad, es decir el voto de seguir al servicio de los pobres en la compa\u00f1\u00eda a la que Dios las ha llamado.<\/p>\n<h3>V. <em>Sesi\u00f3n de fundaci\u00f3n.<\/em><\/h3>\n<p>El mes de mayo de 1655, casi inmediatamente despu\u00e9s de la erecci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en cofrad\u00eda y la aprobaci\u00f3n por el ordinario de sus estatutos y reglamentos, Vicente juzg\u00f3 oportuno hacer acta de fundaci\u00f3n. En consecuencia, convoc\u00f3 en asamblea general a todas las Hijas que se encontraban en Par\u00eds, tom\u00f3 los nombres de las que hab\u00edan sido ya recibidas y de las postulantes; despu\u00e9s les dirigi\u00f3 poco m\u00e1s o menos estas palabras:<\/p>\n<p>\u00abMis buenas hijas, la Providencia os ha reunido a todas aqu\u00ed, y parece que con el designio de que honr\u00e9is la vida humana de Jesucristo en la tierra. Oh, qu\u00e9 ventaja tiene estar en una comunidad. Porque cada particular participa del bien que hace todo el cuerpo, y recibe, por este medio, una gracia m\u00e1s abundante. Nuestro Se\u00f1or nos lo ha prometido al decir: \u2018Cuando est\u00e9is reunidos dos o tres en mi nombre, yo estar\u00e9 en medio de vosotros\u2019; con mayor raz\u00f3n cuando se\u00e1is muchos de un mismo plan de servir a Dios, mi padre y yo vendremos a hacer nuestra morada en vosotros. Las personas que tienen un mismo esp\u00edritu aspiran unas y otras a honrar a Dios; y para eso rog\u00f3 su Hijo en la \u00faltima oraci\u00f3n que hizo antes de su pasi\u00f3n, diciendo: \u2018Padre m\u00edo, yo pido por los que me has dado: que sean uno como vos y yo somos uno.<\/p>\n<p>\u00abY sin embargo, aunque reunidas para vivir en com\u00fan, no hab\u00e9is tenido todav\u00eda reglamento para vuestro modo de vida, Y, en esto, la divina Providencia os ha conducido como lo hizo con su pueblo, que estuvo m\u00e1s de mil a\u00f1os sin ley. Nuestro Se\u00f1or hizo lo mismo en la primitiva Iglesia, ya que mientras estuvo en la tierra, no hubo ley escrita, y fueron los Ap\u00f3stoles los que, despu\u00e9s de \u00e9l, recogieron sus ense\u00f1anzas y ordenanzas<span id='easy-footnote-19-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-19-109595' title='Conf. del 31 de julio de 1634. componemos este discurso con fragmentos de diversas fechas. As\u00ed lo haremos en adelante escogiendo lo que hay de m\u00e1s relieve en las lecciones de Vicente de Pa\u00fal. Dirigi\u00e9ndose a un auditorio que la muerte y las necesidades de la caridad renovaban sin cesar, el santo ha tenido que repetirse a menudo en el transcurso de los a\u00f1os; y por eso, aqu\u00ed tambi\u00e9n, hemos cre\u00eddo tener que preferir el orden l\u00f3gico de de las ideas al orden cronol\u00f3gico de las conferencias.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>\u00abPero importa que yo os d\u00e9 una regla antes de que me vaya. Algunos os han dicho quiz\u00e1s que piensan que, mientras yo viva, vuestra comunidad no faltar\u00e1, pero que despu\u00e9s habr\u00e1 que dejarlo todo<span id='easy-footnote-20-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-20-109595' title='La se\u00f1orita Le Gras misma, acostumbrada a apoyarse, ella y su Compa\u00f1\u00eda, en el santo director como en un fundamente, temblaba en cada una de sus enfermedades, como si su muerte debiera llevar consigo la ruina del edificio. Por ello \u00e9l le escrib\u00eda una vez: \u00abYo os veo siempre y un poco con unos sentimientos humanos, pensando que todo est\u00e1 perdido nada m\u00e1s que me veis enfermo. \u00a1Oh mujer de poca fe! que no ten\u00e9is m\u00e1s confianza y conformidad en la conducta y el ejemplo de Jesucristo. Este Salvador del mundo se dirig\u00eda a Dios su Padre por el estado de toda la Iglesia: y vos por un pu\u00f1ado de j\u00f3venes a las que su Providencia ha suscitado visiblemente y reunido, vos pens\u00e1is que os abandonar\u00e1! Vamos, Se\u00f1orita, humillaos mucho delante de Dios.\u00bb'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>. Os dir\u00e9, mis queridas hermanas, que esto no pasa nunca con las obras de Dios. Aunque tuvierais un pobre apoyo como \u00e9ste de una peque\u00f1a criatura, vuestra firmeza debe estar en la santa Providencia; ya que es ella la que ha puesto a vuestra Compa\u00f1\u00eda en pie donde est\u00e1. Pues \u00bfqui\u00e9n ha sido, os lo suplico? No podr\u00eda imagin\u00e1rmelo. A nosotros no se nos ocurri\u00f3 nunca el proyecto. \u00bfQui\u00e9n habr\u00eda pensado que debiera haber Hijas de la Caridad, cuando las primeras vinieron para servir a los pobres en algunas parroquias de Par\u00eds? Yo pensaba todav\u00eda hoy y me dec\u00eda: \u00bfEres t\u00fa quien ha pensado en hacer una compa\u00f1\u00eda de Hijas de la Caridad? Oh, de ninguna forma! \u00bfEs acaso la se\u00f1orita Le Gras? Tampoco. \u00bfY qui\u00e9n se habr\u00eda podido formar este designio de procurar a la Iglesia una compa\u00f1\u00eda de hijas de la Caridad con h\u00e1bito secular? No habr\u00eda parecido posible, aun cuando sea verdad que Dios haya tenido a bien servirse de nosotros para establecer las cofrad\u00edas de las parroquias. Oh hijas m\u00edas, yo no pensaba en ello, vuestra hermana sirviente no pensaba en ello, lo mismo el Sr. Portail. Es pues Dios quien pensaba en ello por vosotras; es entonces \u00e9l a quien podemos llamar el autor de vuestra Compa\u00f1\u00eda, ya que verdaderamente nosotros no podr\u00edamos reconocer a otro. Oh bendito sea Dios porque se lo deb\u00e9is a su bondad el haber sido elegidas, aunque pobres j\u00f3venes de pueblo en la mayor parte para formar una compa\u00f1\u00eda que, mediante su gracia, le servir\u00e1 fielmente! \u2013Y \u00bfqu\u00e9 fundamento pens\u00e1is que haya dejado Nuestro Se\u00f1or para la fundaci\u00f3n de su Iglesia? Hab\u00eda cantidad que le segu\u00edan, y hacia el final no quedaron m\u00e1s que doce que fueron todos sometidos a suplicio. Las obras de Dios no son como las de los hombres. Los padres del Oratorio estaban lo mismo a la muerte del P. de B\u00e9rulle, y tambi\u00e9n los hijos de san Francisco. Pero \u00bfa d\u00f3nde voy yo, miserable pecador? No hay comparaci\u00f3n! No, hermanas m\u00edas, no tem\u00e1is; Dios no os faltar\u00e1, si le sois fieles. Trabajad pues s\u00f3lo en perfeccionaros sirviendo a los pobres<span id='easy-footnote-21-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-21-109595' title='Conf. del 6 de enero de 1642.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>\u00bb<\/p>\n<p>Pero es una necesidad que cada compa\u00f1\u00eda o comunidad tenga una regla o modo de vida conveniente al servicio que Dios quiere sacar de ella. Eso est\u00e1 muy claro, y vosotras veis tambi\u00e9n que todos los religiosos y todas las dem\u00e1s comunidades tienen una que les es propia. Y nosotros que no somos religiosos y no lo seremos nunca, porque no lo merecemos, nosotros tenemos una. Los padres del Oratorio a quienes deb\u00eda nombrar los primeros, tienen una. Y es dif\u00edcil y hasta imposible que las comunidades se mantengan sin ello en la uniformidad. Y qu\u00e9 desorden ser\u00eda que unas se levantasen y quisiesen levantarse a una hora, las otras a otra! Ser\u00eda desuni\u00f3n m\u00e1s que uni\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abHasta hoy, hijas m\u00edas, hab\u00e9is trabajado por vosotras mismas, y sin otra obligaci\u00f3n por parte de Dios que dar cumplimiento a la orden que se os hab\u00eda dado. Hasta hoy, no hab\u00e9is sido un cuerpo separado del de las Damas de la Caridad. Pero ahora, hijas m\u00edas, Dios quiere que se\u00e1is un cuerpo particular que, sin estar separado del de las Damas, no deja de tener sus ejercicios y sus funciones particulares.<\/p>\n<p>\u00abHasta el presente hab\u00e9is trabajado sin otras obligaciones que \u00e9sas; y ahora Dios os quiere unir m\u00e1s estrechamente por la aprobaci\u00f3n que ha querido que tenga lugar de vuestro estilo de vida y de vuestras reglas por monse\u00f1or el ilustr\u00edsimo y reverend\u00edsimo arzobispo de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Vicente dio lectura a unos documentos analizados anteriormente, despu\u00e9s procedi\u00f3 a la elecci\u00f3n de las oficialas<\/p>\n<p>\u00abEl primer art\u00edculo de vuestros estatutos dice pues que la Compa\u00f1\u00eda estar\u00e1 compuesta de viudas y de j\u00f3venes que elegir\u00e1n a una de entre ellas para ser su superiora durante tres a\u00f1os; que \u00e9sta misma podr\u00e1 tambi\u00e9n ser continuada otros tres a\u00f1os consecutivos, pero no m\u00e1s. Eso, enti\u00e9ndase bien, no tendr\u00e1 lugar m\u00e1s que despu\u00e9s del fallecimiento de la Se\u00f1orita.\u00bb<\/p>\n<p>Aqu\u00ed la se\u00f1orita Le Gras se puso de rodillas y suplic\u00f3 a Vicente que fuera desde ese momento. No, Se\u00f1orita, respondi\u00f3 el santo. Vuestras hermanas y yo debemos pedir a Dios que os conserve la vida durante largos a\u00f1os. \u00c9l conserva de ordinario por medios extraordinarios a los que son necesarios para el cumplimiento de su obras, y si ten\u00e9is el debido cuidado, Se\u00f1orita, hace m\u00e1s de diez a\u00f1os que no viv\u00eds ya, al menos de una manera ordinaria\u00bb<span id='easy-footnote-22-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-22-109595' title='Estas palabras se explicar\u00e1n m\u00e1s tarde a prop\u00f3sito de las cartas del santo sobre la salud de la se\u00f1orita Le Gras. \u2013Conf. del 30 de mayo de 1655..'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En cuanto a las otras tres oficialas, bien que en virtud del reglamento, la elecci\u00f3n debiera hacerse por la mayor\u00eda de sufragios, sin embargo, por la primera vez, \u00e9l crey\u00f3 que correspond\u00eda al fundador nombrarla \u00e9l mismo. As\u00ed, \u00e9l nombr\u00f3 primera asistenta a Juliana Loret, tesorera a Mathurine Gu\u00e9rin, y despensera a Juana Gressier. Acta de este nombramiento fue levantada y firmada de todos los miembros de la asamblea. Vicente no quiso firmar m\u00e1s que el \u00faltimo, y \u00e9l hizo pasar delante, no s\u00f3lo a la se\u00f1orita Le Gras y a las oficialas, sino a todas las hermanas presentes<\/p>\n<p>La primera elecci\u00f3n regular, es decir conforme a los estatutos, no se hizo hasta el 22 de mayo de 1657, martes de Pentecost\u00e9s. Despu\u00e9s de una conferencia sobre la importancia de elegir a buenas oficialas, sobre las cualidades requeridas en ellas y sobre el modo de proceder bien en la elecci\u00f3n. Vicente, conform\u00e1ndose al modo de elecci\u00f3n seguido por los Ap\u00f3stoles para reemplazar a Judas, escogi\u00f3 dos nombres para cada oficio que someti\u00f3 a los votos de todas las hermanas que ten\u00edan cuatro a\u00f1os al menos de vocaci\u00f3n (exigi\u00f3 ocho a\u00f1os en lo sucesivo). Y antes de que cada una viniera a decirle en voz bajita la que ella hab\u00eda elegido, \u00e9l pronunci\u00f3 esta oraci\u00f3n: \u00abOh Jes\u00fas, se\u00f1or de nuestras almas. Que sois quien ha escogido desde toda la eternidad a las hermanas que deben ser nuestras oficialas, conc\u00e9denos la gracia de conocerlas. Oh Salvador, ellas han sido oficialas en vuestra vida eterna: dignaos acordaros de que son vuestras oficialas a las que vos os hab\u00e9is elegido para el bien de esta Compa\u00f1\u00eda. No os contentasteis con haberos formado una compa\u00f1\u00eda para educaros a esposas, sino que hab\u00e9is inspirado, adem\u00e1s, dar oficialas que, con vuestra gracia, cooperen a su santificaci\u00f3n. Bendito se\u00e1is por serviros de ellas as\u00ed! Dignaos pues, oh Se\u00f1or, que nos dirijamos a vos, como en otro tiempo los Ap\u00f3stoles, con motivo de la elecci\u00f3n de una persona para ser ap\u00f3stol; ellos os suplicaban que les dierais a conocer vuestra voluntad de esta manera: \u2018Oh Se\u00f1or, mostradnos al que hab\u00e9is escogido para este ministerio\u2019! Hermanas m\u00edas, elevaos a Dios conmigo para pedirle la misma gracia; daos todas a \u00e9l para no ver en esta acci\u00f3n m\u00e1s que su santa voluntad, y para dar vuestro voto a las que querr\u00edais hab\u00e9rselo dado a la hora de vuestra muerte.\u00bb<\/p>\n<p>Luego \u00e9l recogi\u00f3 los votos y proclam\u00f3 el resultado de la elecci\u00f3n: la hermana Juana de Lacroix era asistenta, la hermana Genoveva Poisson tesorera, y la hermana Magdalena Mesnage despensera.\u00bb Quiera la bondad de Dios, a\u00f1adi\u00f3 Vicente, recibir con agrado esta elecci\u00f3n, y concederles la gracia de desempe\u00f1ar bien sus obligaciones para la gloria y utilidad del pr\u00f3jimo!<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, una de las oficialas se puso de rodillas y pidi\u00f3 perd\u00f3n por las faltas que hab\u00eda cometido en su cargo, y por el esc\u00e1ndalo que hab\u00eda dado a la comunidad. Dios os bendiga, hija m\u00eda, le dijo Vicente. La se\u00f1orita Le Gras acaba de darme buenos informes de vos y de vuestra conducta, como as\u00ed de las otras dos, de lo cual sea dada gloria a Dios! Pero ten\u00e9is raz\u00f3n en pedir perd\u00f3n a nuestras hermanas por los malos ejemplos que pens\u00e1is haber dado durante la administraci\u00f3n de vuestro cargo, ya que es dif\u00edcil hacerlo tan bien que no se deslice siempre algo que enmendar. Es la pr\u00e1ctica de las hijas de Santa Mar\u00eda que la emplean con las que salen del cargo; y tambi\u00e9n se les da alguna penitencia; por eso pienso que es conveniente que hagamos lo mismo. Dios ha dado el pensamiento a esta hermana de hacer este acto para que nos acordemos de ello, en lo cual yo no pensaba. Dios os bendiga, hermana!<\/p>\n<p>Habiendo seguido el ejemplo de la primera las otras dos oficialas salientes, el santo les impuso a todas de penitencia, y para obtener de Dios las gracias que necesitaban las hermanas reci\u00e9n elegidas, decir las letan\u00edas del santo nombre de Jes\u00fas, y o\u00edr al d\u00eda siguiente la santa misa con la misma intenci\u00f3n<\/p>\n<h3>VI. <em>Las constituciones.<\/em><\/h3>\n<p>Volvamos a las asambleas de mayo de 1655. Nombradas las oficialas, Vicente de Pa\u00fal pens\u00f3 en nombrar a un director para las Hijas de la Caridad. Es verdad que no quer\u00eda desprenderse del todo de su direcci\u00f3n, y le veremos, el resto de su vida, ocuparse de ellas como de su obra predilecta. Pero su edad avanzada y sus ocupaciones siempre crecientes no le permit\u00edan dirigirlas con entera regularidad, dio como director ordinario a estas hijas queridas al m\u00e1s antiguo y m\u00e1s querido de sus disc\u00edpulos, Antonio Portail, el m\u00e1s penetrado del esp\u00edritu, de la prudencia y de la caridad del santo fundador<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda as\u00ed constituida en todas sus partes y en su gobierno, dio lectura de las reglas, comunes y particulares, de las que \u00e9ste es un breve an\u00e1lisis:<\/p>\n<p>I. \u2013Del fin y de las virtudes fundamentales de su Instituto. Este fin es honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo como la fuente y el modelo de toda caridad, sirvi\u00e9ndole corporal y espiritualmente en la persona de los pobres, sea enfermos, sea ni\u00f1os, sea prisioneros o dem\u00e1s, quienes, por verg\u00fcenza, no se atreven a aparecer como necesitados. Para corresponder dignamente a una vocaci\u00f3n tan santa e imitar a un modelo tan perfecto, deben tratar de vivir santamente y trabajar con gran esmero en su propia perfecci\u00f3n, uniendo los ejercicios interiores de la vida espiritual a los oficios exteriores de la caridad cristiana.<\/p>\n<p>Aunque no est\u00e9n en una religi\u00f3n, no siendo este estado conveniente a los oficios de su vocaci\u00f3n, no obstante, como est\u00e1n mucho m\u00e1s expuestas en el exterior que las religiosas, no teniendo de ordinario por monasterio m\u00e1s que las casas de los enfermos, por celda una habitaci\u00f3n de alquiler, por capilla la iglesia de la parroquia, por claustro las calles de la ciudad o las salas de los hospitales, por clausura la obediencia, por reja el temor de Dios, y por velo la santa modestia, se ven obligadas por esta consideraci\u00f3n a llevar, por fuera o por dentro, una vida tan virtuosa, tan pura, tan edificante, como verdaderas religiosas en su monasterio.<\/p>\n<p>Ente todo, tendr\u00e1n en mayor estima la salvaci\u00f3n de su alma que todas las cosas de la tierra; huir\u00e1n del pecado mortal m\u00e1s que de la muerte y del pecado venial con todas sus fuerzas, y para merecer la recompensa prometida por Nuestro Se\u00f1or a los sirvientes de los pobres, se dedicar\u00e1n a adquirir las tres virtudes cristianas de humildad, de sencillez y de caridad, que son como las tres facultades de todo el cuerpo y de cada miembro, y como el alma propia de su Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Por otra parte, horror de las cosas del mundo, amor de las m\u00e1ximas de Jesucristo: por consiguiente, amor de la mortificaci\u00f3n; desprecio de s\u00ed misma y de las cosas de la tierra; preferencia de los oficios bajos y repugnantes, del \u00faltimo lugar y del rechazo de los dem\u00e1s; desprendimiento de los lugares, de los oficios y de las personas, incluso de los padres y de los confesores; disposici\u00f3n a dejarlo todo a la voz de la obediencia; paciencia amorosa en las incomodidades, las contradicciones, las burlas y las calumnias; gran confianza en la Providencia, abandono a ella como ni\u00f1o a su nodriza.<\/p>\n<p>II. \u2013Sirvientas de los pobres, honrar\u00e1n la pobreza de Nuestro Se\u00f1or viviendo ellas mismas pobremente. Lo pondr\u00e1n todo en com\u00fan a ejemplo de los primeros cristianos y ninguna podr\u00e1 disponer de los bienes de la comunidad, menos a\u00fan del bien de los pobres sin el permiso de la superiora en cosas ordinarias, del superior en cosas excepcionales<span id='easy-footnote-23-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-23-109595' title='Los bienes de familia se quedan para las familias: la comunidad no tiene ning\u00fan derecho sobre el fondo, ni sobre las rentas.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>. No pedir\u00e1n ni rechazar\u00e1n nada para ellas, remiti\u00e9ndose en sus necesidades a la solicitud de las oficialas. De cerca y de lejos, ellas vivir\u00e1n y vestir\u00e1n de una manera uniforme y seg\u00fan el modelo de la casa principal. Enfermas, se contentar\u00e1n en todo con lo ordinario de los pobres; ya que las criadas no deben ser mejor tratadas que sus se\u00f1ores.<\/p>\n<p>III. \u2013Ellas pondr\u00e1n todos los medios, tanto interiores como exteriores, para poner su castidad a salvo no s\u00f3lo de toda mancha, sino hasta de toda sospecha, ya que la sola sospecha, aunque mal fundada, ser\u00e1 m\u00e1s perjudicial para su Compa\u00f1\u00eda y para sus santos oficios que todos los dem\u00e1s cr\u00edmenes que les sean falsamente imputados. As\u00ed pues, gran modestia, vista baja, en particular en el exterior, en las calles, en las iglesias; gran modestia incluso dentro de la casa, en sus recreaciones, en sus relaciones mutuas; vida ocupada hasta en sus momentos de descanso; -ninguna visita activa o pasiva, sino en caso de necesidad y con permiso, sino en compa\u00f1\u00eda o a la vista de sus hermanas, con visita a Nuestro Se\u00f1or al salir y al regreso; nunca en casa de personas sospechosas, ni siquiera so pretexto de caridad; nunca en el interior de su casa ni sobre todo de sus propias habitaciones, a no ser en caso de enfermedad; nunca visita de los confesores ni de los confesores a ellas, a no ser en el mismo caso y con las precauciones ordinarias; siempre gran recato en las palabras y en todo el exterior, conversaciones breves y edificantes; -gran sobriedad; -ayunos, exceptuadas las enfermas y las sirvientas de los enfermos; todas las v\u00edsperas de fiestas inh\u00e1biles de Nuestro Se\u00f1or y de la sant\u00edsima Virgen, menos el tiempo pascual; abstinencia todo los mi\u00e9rcoles de Adviento, y el lunes y martes de quincuag\u00e9sima; no m\u00e1s mortificaciones exteriores, incompatibles con sus trabajos, si no es con permiso, pero mortificaciones interiores siempre.<\/p>\n<p>IV. \u2013Obedecer\u00e1n con sumisi\u00f3n de juicio y de voluntad, en todas las cosa en las que no se vea pecado, a los obispos en la di\u00f3cesis en la que est\u00e9n establecidas; al superior general de la Misi\u00f3n, superior de su Compa\u00f1\u00eda, y a sus diputados; a la superiora, a las hermanas sirvientes<span id='easy-footnote-24-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-24-109595' title='Se llaman hermanas sirvientes en la Compa\u00f1\u00eda a las superioras de los establecimientos particulares, estando el t\u00edtulo de &lt;em&gt;superiora&lt;\/em&gt; reservado a la \u00fanica superiora general. esto se remonta al 20 de junio de 1642. En la conferencia de ese d\u00eda, Vicente se acord\u00f3 de haber o\u00eddo, en el monasterio de las Anunciatas, -fundadas por santa Juana de Valois- llamar a la superiora &lt;em&gt;Ancelle&lt;\/em&gt; (del lat\u00edn &lt;em&gt;Ancilla&lt;\/em&gt;): \u00abEsto me hizo pensar, dice a sus hijas, que vosotras no llamar\u00edais nunca en adelante a vuestras superioras con el nombre de &lt;em&gt;superioras,&lt;\/em&gt; sino que las llamar\u00edais &lt;em&gt;sirvientas&lt;\/em&gt;. \u00bfQu\u00e9 os parece? \u00bb Todas aprobaron. \u00abes el nombre que adopta el Papa, a\u00f1adi\u00f3 Vicente, quien se llama el siervo de los siervos de Dios. Al parecer las superioras de la Compa\u00f1\u00eda del H\u00f6tel-Dieu, al principio de su fundaci\u00f3n tomaban el nombre de &lt;em&gt;sirvientas&lt;\/em&gt; seg\u00fan el deseo de la buena se\u00f1ora Presidenta Goussault.\u00bb \u2013Por lo dem\u00e1s, en toda circunstancia, el santo provocaba a las hermanas a practicar la santa igualdad cristiana. As\u00ed, en uno de sus consejos,.les dijo un d\u00eda: \u00abHace mucho tiempo que deseo y querr\u00eda que nuestras hermanas hubieran llegado a un acuerdo de respeto entre ellas, que el mundo del exterior no pudiera nunca saber qu\u00e9 hermana es la hermana sirviente. Ya que, f\u00edjense, hijas m\u00edas, como Dios es uno en s\u00ed hay tres personas sin que el Padre sea m\u00e1s grande que el Hijo, ni el Hijo m\u00e1s que el Esp\u00edritu Santo; es necesario igualmente que las Hijas de la Caridad, que deben ser la imagen de la Sant\u00edsima Trinidad, aunque sean muchas, no sean sin embargo m\u00e1s que un coraz\u00f3n y un esp\u00edritu, y que, como tambi\u00e9n, en las sagradas personas de la Santa Trinidad las operaciones, aunque diversas y atribuidas a cada una en particular tienen relaci\u00f3n una a la otra, , sin que, para atribuir la sabidur\u00eda al Hijo y la bondad al Esp\u00edritu Santo, se entienda que el Padre est\u00e9 privado de estos dos atributos, ni que la tercera persona no tenga el poder del Padre ni la sabidur\u00eda del Hijo, lo mismo es preciso entre las Hijas de la Caridad, la que sirve a los obres tenga relaci\u00f3n con la que sirve a los ni\u00f1os, y la de los ni\u00f1os con la de los pobres. y yo querr\u00eda tambi\u00e9n que nuestras hermanas se conformaran en esto a la Sant\u00edsima Trinidad, que como el Padre se da todo a su Hijo y el Hijo todo a su Padre, de donde procede el Esp\u00edritu Santo, as\u00ed ellas sean todas una de la otra para producir las obras de caridad que se atribuyen al Esp\u00edritu Santo, para tener relaci\u00f3n con la sant\u00edsima Trinidad. Porque, f\u00edjense, hijas m\u00edas, , quien dice caridad dice Dios; vosotras sois Hijas de la Caridad: por tanto deb\u00e9is, en todo lo posible, conformaros a la imagen de Dios; que es eso donde tienden todas las comunidades que aspiran a la perfecci\u00f3n. Y \u00bfqu\u00e9 hay en Dios? Hay, hijas m\u00edas, igualdad de personas y unidad de esencia. Eh, qu\u00e9 nos ense\u00f1a esto sino que todas deb\u00e9is mientras se\u00e1is no ser m\u00e1s que una e iguales. Que debe haber una superiora, una sirviente, oh, esto debe ser para dar un ejemplo de virtud y de humildad a las dem\u00e1s, para ser la primera en hacerlo todo, la primera en echarse a los pies de la hermana, la primera en pedir perd\u00f3n y la primera en dejar su opini\u00f3n para seguir a la otra.\u00bb \u2013Se ha advertido tambi\u00e9n, en este discurso, el culto del Esp\u00edritu Santo tan recomendado por Vicente. Es tambi\u00e9n hoy una de las principales devociones de las Hijas de la Caridad: comentario pr\u00e1ctico del texto de san Pablo: &lt;em&gt;Charitas Dei difusa est in cordibus nostris par Spiritum Sanctum qui datus est nobis (Rom.&lt;\/em&gt; V. 15). Antes de d\u00e1rsela a las hijas, Vicente se la hab\u00eda inspirado a la madre; la se\u00f1orita Le Gras ten\u00eda un culto particular por la fiesta de Pnetecost\u00e9s, a la que se preparaba cada a\u00f1o con un retiro de diez d\u00edas. \u00abSiento, dec\u00eda ella, un afecto muy particular por esta gran fiesta; su espera me es muy querida. Hace alg\u00fan tempo que recib\u00ed un gran consuelo, enter\u00e1ndome de un predicador que fue en ese d\u00eda cuando Dios entreg\u00f3 su ley escrita a Mois\u00e9s, y que en la ley de gracia hab\u00eda dado en ese mismo d\u00eda a su Iglesia la ley de su amor y el poder de lograrlo. Y como en este mismo d\u00eda ha querido Dios poner en mi coraz\u00f3n una ley que no ha salido de \u00e9l nunca, yo desear\u00eda con toda el alma, si me fuera permitido, que en este mismo d\u00eda me hiciera o\u00edr los medios de observar esta ley seg\u00fan su santa palabra.\u00bb'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> y dem\u00e1s oficialas, tan imperfectas y desagradables como agradables y perfectas, la obediencia dirigi\u00e9ndose menos a las personas que a Jesucristo; a los p\u00e1rrocos de quienes recibir\u00e1n la bendici\u00f3n de rodillas; a los confesores y eclesi\u00e1sticos de sus parroquias; a los administradores y a los m\u00e9dicos de los hospitales; a todos los puntos de la regla, al primer sonido de la campana, voz de Nuestro Se\u00f1or que las llama.<\/p>\n<p>V.\u2013 Hijas de la Caridad, amar\u00e1n a Dios y al pr\u00f3jimo, se estimar\u00e1n y respetar\u00e1n como hermanas a quienes ha unido Nuestro Se\u00f1or para su servicio; por lo tanto, ni sentimientos de aversi\u00f3n y de envidia, ni palabras rudas ni molestas; apoyo mutuo en las imperfecciones, condescendencia con los caracteres y sentimientos contrarios, salvo en la ley de Dios y en la regla; en caso de ofensa, perd\u00f3n pedido y recibido de rodillas en es mismo instante y lo m\u00e1s tarde por la noche; gran cuidado de las enfermas, consideradas como sirvientas de Jesucristo en su calidad de sirvientas de los pobres, sus miembros, como hermanas en tanto que hijas de un mismo Padre que es Dios, y de una misma madres que es su Compa\u00f1\u00eda; asistencia a los funerales de las difuntas y, independientemente de las oraciones p\u00fablicas, ofrenda a su intenci\u00f3n de tres comuniones y de nueve rosarios.<\/p>\n<p>VI.\u2013 A pesar de esta caridad mutua, huida de las amistades particulares m\u00e1s que de las antipat\u00edas; en lo dem\u00e1s cortar con la fuente ordinaria de las murmuraciones controlando la curiosidad sobre la direcci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, de la comunidad o de las particulares; horror a la maledicencia como al silbido de una serpiente; observancia rigurosa del silencio en todos los tiempos prescritos; medios eficaces para guardar la caridad y la uni\u00f3n<\/p>\n<p>VII.\u2013 Siendo su principal oficio servir a los pobres enfermos, ellas los servir\u00e1n como a Jesucristo mismo, con tanta cordialidad, respeto y devoci\u00f3n, incluso a los m\u00e1s molestos y m\u00e1s repugnantes. Este servicio lo preferir\u00e1n incluso a sus ejercicios espirituales. Tendr\u00e1n cuidado del alma como del cuerpo de los pobres. en cuanto a los cuidados materiales y a las distribuciones de limosnas, se atendr\u00e1n a las prescripciones que les hayan sido dadas o a la voluntad de los donantes. No prestar\u00e1n ning\u00fan cuidado a los ricos, sino en caso de absoluta necesidad, y entonces, seg\u00fan su instituto, lo har\u00e1n de forma que los pobres sean los primeros servidos<\/p>\n<p>VIII.\u2013 Ellas no omitir\u00e1n ni desplazar\u00e1n sus ejercicios espirituales, sino a favor del servicio de los pobres, nunca por negligencia ni por inclinaci\u00f3n a las cosas exteriores. Confesi\u00f3n de los s\u00e1bados y v\u00edsperas de fiestas s\u00f3lo con los confesores nombrados o autorizados por el superior; retiro y entrega de cuentas mensual; gran retiro anual; comuni\u00f3n de los domingos y de las fiestas; conferencia semanal. Tales son los ejercicios espirituales de la Compa\u00f1\u00eda, a los que se han de a\u00f1adir las pr\u00e1cticas de cada d\u00eda<\/p>\n<p>IX.\u2013 El \u00faltimo cap\u00edtulo ordena el empleo del d\u00eda. Se levantan a las cuatro, se acuestan a las nueve. En este intervalo dos meditaciones, dos ex\u00e1menes particulares, un examen general, una lectura espiritual; el resto del tiempo se emplea en el servicio del pr\u00f3jimo o en trabajos manuales, reemplazados el domingo por ejercicios espirituales y el cuidado de la propia instrucci\u00f3n.; dos horas de conversaci\u00f3n edificante, durante las cuales una hermana, dedicada a ello, dice de vez en cuando; \u00abAcord\u00e9monos de la presencia de Dios!<\/p>\n<p>A estas reglas comunes, practicadas por largo tiempo, antes de quedar codificadas, san Vicente a\u00f1adi\u00f3 reglas particulares para las hermanas de las parroquias, las maestras de escuela, las hermanas de los pueblos, y las hermanas de los H\u00f6tels-Dieu y hospitales<\/p>\n<p>El reglamento de las hermanas de las parroquias se parece necesariamente mucho al reglamento de las Cofrad\u00edas de la Caridad. El santo les recomienda en particular el desinter\u00e9s y la humildad. \u00abEllas tendr\u00e1n mucho cuidado de no pensar, dice \u00e9l, que los pobres les est\u00e9n muy obligados por los servicios que ellas les hacen; sino que, por el contrario, ellas deben persuadirse de que ellas son las que les quedan muy obligadas, ya que por una peque\u00f1a limosna que les hacen, no ya de su propios bienes, sino tan s\u00f3lo por un poco de cuidado, ellas se hacen amigos que tienen derecho a darles un d\u00eda la entrada en el cielo; e incluso, en esta vida, reciben por ellos m\u00e1s honor y verdadero contento del que jam\u00e1s se hubieran atrevido a esperar en el mundo; de lo que no deben abusar, sino entrar en confusi\u00f3n a la vista de su indignidad.<\/p>\n<p>El reglamento de la maestra de escuela habla m\u00e1s, se presiente, de la instrucci\u00f3n cristiana de los ni\u00f1os y de la formaci\u00f3n de sus costumbres, que de la instrucci\u00f3n humana, si bien \u00e9sta no est\u00e1 descuidada. A ella se le encomienda tambi\u00e9n no admitir a las ni\u00f1as de los ricos sino en caso de necesidad, por ejemplo, si no hubiera otra maestra de escuela. Pero aun en ese caso, la maestra \u00abactuar\u00e1 de manera que las pobres sean siempre preferidas a las ricas, y que \u00e9stas no desprecien a las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Las hermanas encargadas del cuidado de los peque\u00f1os, al entrar por la ma\u00f1ana en su sala, deben ponerse de rodillas para ofrecer a Dios todos los servicios que van a hacer a la infancia de Nuestro Se\u00f1or en la persona de estos peque\u00f1os, darles agua bendita, sugerirles actos de adoraci\u00f3n, de agradecimiento y de amor, vestirlos con limpieza, hacerles arrodillarse para orar a Dios, y renovar por la tarde los mismos piadosos ejercicios<span id='easy-footnote-25-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-25-109595' title='Arch. del Estado, S. 6170.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Las hermanas de los pueblos, en n\u00famero de dos por lo com\u00fan, m\u00e1s aisladas que las dem\u00e1s, se deben amar y ayudar unas a otras m\u00e1s. Sus funciones son m\u00faltiples. All\u00ed donde se encuentra una cofrad\u00eda de la Caridad, entran con categor\u00eda de las hermanas de las parroquias; tambi\u00e9n dan escuela, pero escuela individual, n\u00f3mada, de modo diferente, ya que instruyen a los mendigos de paso, ellas van a buscar a las pastoras a los campos, y les dan la lecci\u00f3n mientras est\u00e1n ocupadas con el cuidado de sus reba\u00f1os o cuando los traen a los corrales<\/p>\n<p>Las hermanas de los hospitales y H\u00f6tels-Dieu, dependen, en lo espiritual, del superior general de la Misi\u00f3n; en lo temporal, de los administradores. Ellas se ocupan \u00fanicamente de sus servicio. Son alimentadas y mantenidas a expensas del hospital. Enfermas o caducas, siguen all\u00ed, como hijas de la casa; muertas, ellas son enterradas seg\u00fan su costumbre. No deben cuenta de sus servicios m\u00e1s que a los administradores. La hermana lleva nota de las entradas y de las salidas; es ella quien distribuye los oficios a las hermanas; si la comunidad est\u00e1 encargada de mantener el hospital, ella da cuenta a los administradores cuantas veces se lo pidan<\/p>\n<p>En general las hermanas hospitalarias deben hacer concordar sus reglas comunes y oficios del d\u00eda con el servicio espiritual y corporal de los enfermos, <em>posponi\u00e9ndolo<\/em> todo no obstante al de Dios. Por lo dem\u00e1s, cada una tiene su oficio y por tanto sus reglas particulares; la hermana <em>sirvienta<\/em> o superiora, las hermanas encargadas de recibir y colocar a los enfermos, o de dar el pan y el vino, o de servir a los d\u00e9biles, , o de cuidar de la vajilla,, las hermanas vigilantes, las del lavadero, las encargadas del h\u00e1bito de los muertos, las sepultureras, a cada una, aparte de las reglas de conducta de alguna forma materiales, Vicente da avisos cristianos para sobrenaturalizar su oficio. As\u00ed, la sepulturera debe acordarse de Nuestro Se\u00f1or que quiso ser sepultado \u00e9l mismo; la <em>panadera<\/em>, de la Providencia que alimenta a los hombres, y de la multiplicaci\u00f3n de los panes; la vigilante de las velas de Nuestro Se\u00f1or, en el Huerto de los Olivos<\/p>\n<p>Acabada esta lectura, Vicente continu\u00f3; \u00abHemos querido, hijas m\u00edas, que se dijera de vosotras lo que se dijo de Nuestro Se\u00f1or, que \u00e9l comenz\u00f3 a hacer y luego a ense\u00f1ar. Lo que acab\u00e1is de o\u00edr, hijas m\u00edas, \u00bfno es acaso lo que hac\u00e9is hace veinticinco a\u00f1os? \u00bfHay algo que no hay\u00e1is hecho? No, por la misericordia de Dios; y lo hab\u00e9is hecho antes de que se os mandara, al menos de una manera expresa; ya que el difunto papa me lo hab\u00eda encarecido; pero ahora lo har\u00e9is porque se os impone<\/p>\n<p>\u00abCuando Nuestro Se\u00f1or vino al mundo a traer su ley, hac\u00eda mucho tiempo que Dios hab\u00eda enviado a Mois\u00e9s, a quien hab\u00eda dado una ley que era la figura de la de Jesucristo. El pueblo jud\u00edo la observ\u00f3 siempre. Pero cuando nuestro Se\u00f1or dio la suya, todos la acogieron, no porque Nuestro Se\u00f1or haya destruido la primera, ya que los mismos mandamientos que estaban en la antigua est\u00e1n en la nueva, pero \u00e9l la perfeccion\u00f3<\/p>\n<p>\u00abPues bien, hijas m\u00edas, ved unas reglas que, por la misericordia de Dios, estando aprobadas, os convierten en una cofrad\u00eda de la Caridad separada de la cofrad\u00eda de las Damas, a las que estabais siempre ligadas hasta hoy. Ellas no os apartan de la de las Damas, a las que est\u00e1is siempre sometidas en lo que concierne al servicio de los pobres enfermos; pero os hacen diferentes en vuestro modo de vivir, de manera que la cofrad\u00eda que ten\u00edais con las Damas no es para vosotras m\u00e1s que como la ley de Mois\u00e9s es con relaci\u00f3n a la ley de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Y deb\u00e9is considerar estas reglas como dadas por la mano de Dios mismo, ya que es por la orden de Monse\u00f1or el arzobispo de quien depend\u00e9is<\/p>\n<p>\u00abQu\u00e9 consuelo para vosotras, hijas m\u00edas, ver tales efectos de la conducta de dios sobre vosotras! Devolvedle el favor observando estas reglas, y tambi\u00e9n sinti\u00e9ndoos obligadas m\u00e1s estrechamente a observarlas, ya que ha sido del agrado de su divina bondad que se os dieran, para testimoniaros y aseguraros de que las acepta. Que vuestra primera comuni\u00f3n sea para agradec\u00e9rselo; y hasta vuestras tres comuniones pr\u00f3ximas se hagan a esta intenci\u00f3n, y tambi\u00e9n para agradecerle la gracia singular de vuestra vocaci\u00f3n, y pedirle nuevas gracias para trabajar con nuevas fuerzas por su gloria y por el cumplimiento de su obra<\/p>\n<p>\u00abCuando Mois\u00e9s hubo entregado la ley al pueblo de Israel y visto el deseo que ten\u00eda de seguirla, \u00e9l le dijo: \u00abPueblo, esta ley os es dada por Dios; si la observ\u00e1is, os prometo de su parte mil bendiciones en todas vuestras obras: bendiciones cuando est\u00e9is en vuestras casas, bendiciones cuando salg\u00e1is; bendiciones en vuestro trabajo, bendiciones en vuestro descanso; bendici\u00f3n en lo que hag\u00e1is, bendici\u00f3n en lo que no hag\u00e1is; en una palabra, todas las bendiciones abundar\u00e1n sobre vosotros y en vosotros. Si, en lugar de guardarle, la despreci\u00e1is, os prometo todo lo contrario de lo que yo acabo de deciros; porque tendr\u00e9is maldiciones en vuestras casas, maldiciones afuera; maldiciones en todo lo que hag\u00e1is, maldiciones en lo que no hag\u00e1is; en una palabra, todas las maldiciones vendr\u00e1n a vosotras y sobre vosotras<\/p>\n<p>\u00abLo que Mois\u00e9s dijo al pueblo de Israel, os lo digo yo, hijas m\u00edas, \u00c9stas son las reglas que se os han enviado de parte de Dios. que si las observ\u00e1is fielmente, todas las bendiciones del cielo se derramar\u00e1n sobre vosotras: tendr\u00e9is bendici\u00f3n en el trabajo, bendici\u00f3n en el descanso, bendici\u00f3n al entrar, bendici\u00f3n al salir; bendici\u00f3n en la que hag\u00e1is, bendici\u00f3n en lo que no hag\u00e1is, y todo se llenar\u00e1 de bendiciones para vosotras. Que si, \u2013no lo quiera Dios- hubiera alguna que no entrara en este plan, yo le digo lo que Mois\u00e9s a los que no cumplieran la ley que les ense\u00f1aba de parte de Dios: tendr\u00e9is maldici\u00f3n en la casa, maldici\u00f3n afuera, maldici\u00f3n en lo que hag\u00e1is, maldici\u00f3n en lo que no hag\u00e1is; en una palabra, todo estar\u00e1 lleno de maldiciones para vosotras<\/p>\n<p>\u00abOs dije en alguna ocasi\u00f3n, hijas m\u00edas, que quien sube a un barco para realizar un largo viaje debe someterse a todas las leyes de la navegaci\u00f3n ; de otro modo est\u00e1 en grave peligro de perecer. Sucede lo mismo con las personas que son llamadas por Dios a vivir en comunidad: ellas corren un gran riesgo de perderse, si no observan las reglas. Por la misericordia de Dios, creo que no hay una entre vosotras que no est\u00e9 en el proyecto de practicarlas. Pero \u00a1es verdad, est\u00e1is todas en esta disposici\u00f3n?<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, Padre m\u00edo.<\/p>\n<p>\u00abCuando Mois\u00e9s dio la ley al pueblo de Israel, este pueblo estaba de rodillas como yo os veo ahora .Espero que su misericordia infinita secundar\u00e1 vuestros deseos, concedi\u00e9ndoos la gracia en cumplir lo que pide de vosotras. Hijas m\u00edas, \u00bfno os entreg\u00e1is de todo coraz\u00f3n a \u00e9l para vivir en la observancia de las s antas reglas que ha querido daros?<\/p>\n<p>\u00ab- S\u00ed, Padre m\u00edo.<\/p>\n<p>\u00abNo quer\u00e9is de todo coraz\u00f3n vivir as\u00ed y as\u00ed morir?<\/p>\n<p>\u00ab- S\u00ed, Padre m\u00edo.<\/p>\n<p>\u00abPido a la soberana bondad de Dios que quiera por su infinita misericordia, derramar abundantemente toda clase de gracias y bendiciones sobre vosotras, para que pod\u00e1is cumplir a la perfecci\u00f3n en todo el deseo de su santa voluntad en la pr\u00e1ctica de vuestras reglas. Pido a la sant\u00edsima Virgen que interceda ante su querido Hijo por todos nosotros u y nos d\u00e9 las gracias necesarias para ello. Virgen santa, que habl\u00e1is por los que no tienen lengua y no pueden hablar, nosotros os pedimos, estas buenas mujeres y yo, que asist\u00e1is a esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda. Continuad y acabad una obra que es la m\u00e1s grande del mundo. Yo os lo pido por las presentes y por las ausentes; y a vos, Dios m\u00edo, os hago esta petici\u00f3n por los m\u00e9ritos de vuestro Hijo Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Acabad la obra que hab\u00e9is comenzado; continuad vuestra santa protecci\u00f3n con la que hab\u00e9is querido culminarla hasta el presente. Conceded, os rogamos, a todas estas buenas hijas la gracia de la perseverancia final, sin la cual ellas no podr\u00e1n nunca gozar del m\u00e9rito que yo espero, Dios m\u00edo, que vuestra bondad dar\u00e1 a las que sean fieles a su vocaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces muchas hermanas pidieron perd\u00f3n por las faltas que hab\u00edan cometido contra las reglas; despu\u00e9s de lo cual el santo a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abPido a Nuestro Se\u00f1or de todo coraz\u00f3n, hijas m\u00edas, que os perdone todas las faltas que hay\u00e1is cometido. Y yo miserable, que no guardo las m\u00edas, yo le pido perd\u00f3n tambi\u00e9n, y a vosotras, hijas m\u00edas, Cu\u00e1ntas faltas he hecho respecto de vosotras en lo que concierne a vuestra obra! Os ruego que pid\u00e1is a Dios que me perdone. Y para eso, rogar\u00e9 a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo que os d\u00e9 \u00e9l mismo su santa bendici\u00f3n, y no pronunciar\u00e9 hoy sus palabras, porque las faltas que he cometido contra vosotras me hacen indigno de hacerlo. Pido pues a Nuestro Se\u00f1or que sea \u00e9l.\u00bb<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el santo se prostern\u00f3 y bes\u00f3 el suelo A estas palabras y a la vista de esto,, la se\u00f1orita Le Gras y todas las hermanas, vivamente afligidas porque su Padre se negaba a darles su bendici\u00f3n, se unieron para arranc\u00e1rsela con una santa violencia. Despu\u00e9s de persistir en su negativa por mucho tiempo m\u00e1s, Vicente dijo por fin: \u00abVosotras lo quer\u00e9is, hijas m\u00edas. Pedid pues a Dios que no se fije en mi indignidad ni en los pecados de los que soy culpable, sino que, compadeci\u00e9ndose de m\u00ed quiera derramar sus santas bendiciones sobre vosotras al mismo tiempo que yo pronuncio las palabras: <em>Bendictio Dei Patris, <\/em>etc.\u00bb<span id='easy-footnote-26-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-26-109595' title='Conf. del 30 de mayo de 1655.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Esta gran escena, digna de la que hemos descrito al contar la entrega de las reglas a los sacerdotes de la Misi\u00f3n, el 17 de mayo de 1658, nos hace asistir a las conferencias entre san Vicente y las Hijas de la Caridad, en las que el abandono no restaba nada al respeto, la familiaridad en lo sublime, el drama, el di\u00e1logo, a la autoridad y a la conducta del venerado director. Se ve tambi\u00e9n cu\u00e1l era la naturaleza de estas reuniones y el orden que se observaba en ellas. Vicente se\u00f1alaba por adelantado el tema que se deb\u00eda tratar. Todas pensaban en \u00e9l durante la oraci\u00f3n. Llegado el d\u00eda, \u00e9l comenzaba por preguntar a un gran n\u00famero: cada una respond\u00eda con sencillez, a veces con aquella elevaci\u00f3n de pensamientos que Dios se complace en comunicar a los sencillos. Vicente alababa, comentaba las respuestas; despu\u00e9s tomaba la palabra en su nombre, y con un discurso seguido trataba el asunto del d\u00eda. Estas j\u00f3venes acud\u00edan de todas los puntos de Par\u00eda a o\u00edrle, le escuchaban con avidez y recog\u00edan todas sus palabras. De esta forma nos han conservado m\u00e1s de cien de estas conferencias, que existen todav\u00eda hoy, despu\u00e9s de la sagrada Escritura, la Bi<em>b<\/em>lia de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>VIII. E<em>xplicaci\u00f3n de las reglas. <\/em> A partir de la memorable sesi\u00f3n del 30 de mayo de 1655, hasta la v\u00edspera de su muerte, Vicente, ya octogenario, explic\u00f3 sus reglas casi todas las semanas en su conjunto y en sus detalles, en su alcance general y en cada uno de sus art\u00edculos<\/p>\n<p>Muchas veces ya, desde el a\u00f1o 1654 y hasta este a\u00f1o de 1655, hab\u00eda dado explicaciones sumarias, a la espera de redactarlas por escrito y remit\u00edrselas a cada casa para servir de continua lectura y de objeto ordinario de meditaci\u00f3n. Repiti\u00f3 estas charlas de una manera m\u00e1s seguida y m\u00e1s detallada a partir de su redacci\u00f3n definitiva<\/p>\n<p>Habl\u00f3 primero de la necesidad de las reglas, necesidad de toda compa\u00f1\u00eda, medio de agradar a Dios; y expuso los motivos de ser fieles a ellas. de esta fidelidad, conservada o violada, depende la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n, no solamente de las hermanas, sino de un gran n\u00famero de pobres al servicio de los cuales ser\u00e1n asignadas, depende tambi\u00e9n el futuro de la Compa\u00f1\u00eda. Las primeras hermanas son el comienzo de un gran bien que ir\u00e9 en aumento y durar\u00e1 a perpetuidad, y al contrario declinar\u00e1 y acabar\u00e1 por aniquilarse, siguiendo el ejemplo y la forma que ellas den a las que vengan detr\u00e1s de ellas, Cual es el fundamento, tal el edificio. \u00abCuando Salom\u00f3n quiso edificar el templo de Dios, puso en los fundamentos piedras preciosas, para dar a entender que lo que quer\u00eda hacer era muy excelente. La bondad de Dios quiera concederos la gracia, a vosotras que sois el fundamento de esta Compa\u00f1\u00eda, de ser eminentes en virtudes, pues no podr\u00eda persuadirme que quisierais causar un da\u00f1o a las os seguir\u00e1n; y que como los \u00e1rboles no dan frutas m\u00e1s que seg\u00fan su especie, todo parece indicar que las que vengan detr\u00e1s de vosotras no aspirar\u00e1n a una mayor virtud que la que hay\u00e1is practicado vosotras. Si es del agrado de Dios dar su bendici\u00f3n a este comienzo, sed tambi\u00e9n m\u00e1s virtuosas<span id='easy-footnote-27-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-27-109595' title='Conf. del 31 de julio de 1654.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Estas reglas por otro lado son de Dios, porque es \u00e9l quien ha hecho la Compa\u00f1\u00eda. \u00abQu\u00e9 obra, hijas m\u00edas, existe que \u00e9l haya hecho m\u00e1s que la vuestra? \u00bfQui\u00e9n, en el mundo, hubiera sabido hacerla como \u00e9l la hizo? y \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda podido Dios mismo hacerla mejor? En primer lugar \u00e9l recogi\u00f3 a j\u00f3venes pobres del campo, y si hubiera recogido a ricas, habr\u00edan hecho ellas lo que hac\u00e9is vosotras? \u00bfhabr\u00edan servido a los enfermos en los servicios m\u00e1s bajos y m\u00e1s penosos? \u00bfse habr\u00edan prestad a llevar una marmita por la ciudad y un cu\u00e9vano al mercado para las provisiones? Y, si bien, por la gracia de Dios, las haya entre vosotras quienes de bastante buena condici\u00f3n, \u00bfes f\u00e1cil de creer que habr\u00edan abrazado vuestro estilo de vida del principio? Despu\u00e9s de esto, \u00bfpod\u00eda Dios hacerlo mejor que poner entre vosotras la frugalidad que se observa? \u00bfNo es acaso una se\u00f1al sensible de que \u00e9l ha hecho \u00e9l ha hecho vuestra obra? Puesto que, hijas m\u00edas, si hubierais estado bien alimentadas y hubierais sido tratadas con carnes delicadas, oh la naturaleza, que busca siempre sus comodidades, no se habr\u00eda preocupado de ir a socorrer a los dem\u00e1s; vosotras os habr\u00edais pasado holgazaneando con buena comida, y adem\u00e1s no os habr\u00edan deseado ni querido en ning\u00fan lugar. ya veis, hijas m\u00edas, c\u00f3mo conven\u00eda que hicierais poco gasto para no servir de carga a los lugares de donde os pidieran. Ha sido preciso necesariamente que tuvierais esta frugalidad de vida que os sirve de se\u00f1al muy segura que vuestra obra es la de Dios<span id='easy-footnote-28-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-28-109595' title='Conf. del 30 de mayo de 1647.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>\u2026<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Oh qu\u00e9 motivos tan grandes ten\u00e9is de humillaros a la vista de los designios que parece tener sobre vosotras! Si supierais\u2026\u00bfos lo dir\u00e9, hijas m\u00edas? Dudo que deba hacerlo, por temor a que algunas se enorgullezcan: es sin embargo muy propio para animaros, ya que es para su gloria. S\u00ed, mis queridas hijas, los designios que Dios parece tener sobre vosotras son todos para su gloria.<\/p>\n<p>\u00abHablaba pues uno de estos d\u00edas a un gran siervo de Dios, y me dijo que no ve\u00eda nada m\u00e1s \u00fatil en la Iglesia que vuestra Compa\u00f1\u00eda. Bueno pues, \u00bfqu\u00e9 pens\u00e1is que os ha conseguido en el esp\u00edritu del mundo esta gran reputaci\u00f3n de la que disfrut\u00e1is? Es, hijas m\u00edas, la pr\u00e1ctica de vuestras reglas, y ella sola podr\u00e1 conserv\u00e1rosla. Manteneos en ello firmes, y no falt\u00e9is ni en un solo punto; todo abandono en este sentido os ser\u00eda muy perjudicial<\/p>\n<p>\u00abSin duda que hab\u00e9is o\u00eddo hablar de los navegantes cuando est\u00e1n en alta mar, y a veces a m\u00e1s de quinientas leguas de tierra. Pues bien, est\u00e1n en perfecta seguridad mientras observen las reglas de la navegaci\u00f3n; pero si se equivocaran, o las velas anduvieran a destiempo, entonces correr\u00edan gran riesgo de perderse. Lo mismo sucede, hijas m\u00edas, en todas las comunidades, y en particular en la vuestra. Es una peque\u00f1a embarcaci\u00f3n que navega en pleno mar, pero en un mar muy peligroso y en el que los peligros son m\u00faltiples. Vuestra fidelidad a vuestra vocaci\u00f3n, vuestra buena conducta y la pr\u00e1ctica mantenida de vuestras reglas constituyen toda vuestra seguridad. No tem\u00e1is pues, que est\u00e1is en la misma embarcaci\u00f3n donde Dios os ha hecho entrar mediante su inspiraci\u00f3n; un buen piloto os es necesario para que vigile por vosotras mientras dorm\u00eds<\/p>\n<p>\u00abY \u00bfqui\u00e9nes pens\u00e1is que sean los pilotos tan necesarios para conducir vuestra nave? Vuestros superiores, hijas m\u00edas, que deben avisaros de todo lo que ten\u00e9is que hacer para llegar felizmente al puerto. Tendr\u00e9is este honor si les obedec\u00e9is puntualmente y si sois fieles a la pr\u00e1ctica de vuestras reglas<span id='easy-footnote-29-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-29-109595' title='Conf. del 22 de enero de 1645.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Otros motivos de fidelidad, es que est\u00e1n conformes al Evangelio, puesto que, como \u00e9l, descansan sobre la pobreza, el desprendimiento, el desprecio de s\u00ed misma; que es dif\u00edcil perseverar en su vocaci\u00f3n cuando se tiene la desgracia de menospreciarlas; que son a la vez meritorias y satisfactorias; que son a la vez meritorias y satisfactorias; que son f\u00e1ciles ya en el empleo del d\u00eda, ya en la pr\u00e1ctica de sus prescripciones, f\u00e1ciles en cuanto tienen de precepto, en lo que tienen de consejo; f\u00e1ciles sobre todo en comparaci\u00f3n con las reglas mucho m\u00e1s duras de las Carmelitas o de las Hijas de Santa Mar\u00eda; es que por \u00faltimo son necesarias para llegar a la perfecci\u00f3n, tan necesarias como al ave las alas para volar<\/p>\n<p>\u00abAdvertid bien esto, hijas m\u00edas, que vuestras reglas os servir\u00e1n de alas para volar a Dios, como las aves se sirven de las suyas sin que les pesen. Lo mismo sucede con las Hijas de la Caridad: tienen sus reglas, y sus reglas son las alas de las que se sirven para volar a Dios cuando tienen la suerte de de practicarlas con fidelidad. Si pues una Hija de la Caridad no tiene sus alas, es decir sus reglas delante de sus ojos para practicarlas exactamente, oh se puede decir que es una hija pedida. Y as\u00ed pues, es de desear que vosotras y yo, hijas m\u00edas, tengamos siempre los pensamientos y los sentimientos del bienaventurado Juan Berckmans a quien tengo por santo: \u2018O morir o guardar mis reglas\u2019, dec\u00eda; tan recomendables eran para \u00e9l<span id='easy-footnote-30-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-30-109595' title='Conf. del 30 de mayo de 1637, 1\u00ba y 8 de agosto de 1865.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Los medios para observar las reglas son la oraci\u00f3n, la resoluci\u00f3n firme, su lectura meditada; \u00bb As\u00ed como es agradable mirar un bello jard\u00edn lleno de todas clases de flores, as\u00ed os debe gustar pensar a menudo en vuestras reglas, que son otras tantas flores como en el jard\u00edn de Nuestro Se\u00f1or, vuestro Esposo,; \u00e9l os invita a recogerlas, y esto es lo se hace por el pensamiento; pues, como una persona que se deleita en considerar las flores de un jard\u00edn las traslada as\u00ed misma, as\u00ed las Hijas de la Caridad que tengan el gusto de considerar sus reglas har\u00e1n que sus pensamientos en este asunto sean otras tantas flores que trasladar\u00e1n a s\u00ed mismas, que las har\u00e1n agradables a Dios, y les facilitar\u00e1n los medios de guardarlas.\u00bb Estos medios son tambi\u00e9n el retiro anual y mensual, y particularmente el amor a la correcci\u00f3n, el deseo de ser avisada de todas sus faltas. \u00abEn cuanto a m\u00ed, dec\u00eda el santo, yo estoy a cargo del Sr. d\u2019Horgny, y a \u00e9l le corresponde avisarme de las faltas que yo pueda hacer.\u00bb Y citaba a una buena Hija de la Caridad que hab\u00eda pedido a una de sus hermanas que le contara todas sus falta a la Se\u00f1orita (Srta. Le Gras, como se la llamaba), en nombre de una peque\u00f1a imagen de la Virgen que le enviaba; y a\u00f1ad\u00eda: \u00abtales son, hijas m\u00edas, los sentimientos de una de entre vosotras. Ah \u00bfqu\u00e9 os parece? Acaso puede ella pedir algo que crea serle muy \u00fatil con mayor insistencia? Contadle todas mis faltas a la Se\u00f1orita, y para obligaros, mirad, dijo, una imagencita de la Virgen que os mando y que os convidar\u00e1 por los m\u00e9ritos de su Hijo. Pero notad sobre todo que ella da para obligar a una persona a contar sus faltas, y da una imagencita de la Virgen, a la que talvez se sent\u00eda muy apegada, para que, si su hermana se olvidara de su petici\u00f3n, esta imagen al menos se lo recordara. Oh que Dios la bendiga!<span id='easy-footnote-31-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-31-109595' title='Conf. del 18 de octubre de 1654.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Despu\u00e9s de estos aviso generales, el santo comenz\u00f3 la explicaci\u00f3n detallada de las reglas<\/p>\n<p>\u00abPrimeramente se ha cre\u00eddo conveniente, hijas m\u00edas, que siguierais con el nombre de cofrad\u00eda o sociedad y, como acab\u00e1is de o\u00edr leer, Monse\u00f1or el arzobispo lo ha ordenado as\u00ed, por temor a que si os hubiera dado en su lugar el nombre de congregaci\u00f3n, se encintrar\u00edan algunas de vosotras, en lo futuro, que quisieran cambiar la casa en claustro y hacerse religiosas, como lo han hecho las Hijas de Santa Mar\u00eda<span id='easy-footnote-32-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-32-109595' title='Una palabra para explicar las continuas alusiones del santa a las hijas de Santa Mar\u00eda. El primer pensamiento de las hijas de la Caridad le vino a san Francisco de Sales, cuando pensaba echar los fundamentos de su orden de la Visitaci\u00f3n,\u00e9l quer\u00eda que sus Hijas no estuviesen sometidas a la clausura, que salieran al exterior para el servicio de los enfermos y de los pobres, juntando as\u00ed la vida de Marta con la de Mar\u00eda, las obras exteriores de la caridad con el descanso de la contemplaci\u00f3n. \u00abMi designio, dec\u00eda \u00e9l m\u00e1s tarde, hab\u00eda sido siempre unir estas dos cosas por un temperamento tan justo que en lugar de destruirse ellas se ayudar\u00edan mutuamente, que una mantuviera a la otra y que las dem\u00e1s hermanas trabajando en su propia santificaci\u00f3n, procuraran al mismo tiempo el alivio y la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo\u00bb Pero su amigo de Marquemont, arzobispo de Lyon, crey\u00f3 que para fundar en nuevo instituto sobre fundamentos s\u00f3lidos era preciso absolutamente ordenar la clausura, prescribir votos solemnes, y erigir la congregaci\u00f3n en orden religiosa. \u00abActualmente, dec\u00eda \u00e9l, no se podr\u00eda desear m\u00e1s fervor, pero es tal la debilidad y la inconstancia humana que no se puede esperar una perseverancia duradera en un estado en un estado en que la naturaleza sufre y se siente inc\u00f3moda; que hay por, el contrario, que temerlo todo que la libertad de salir introduzca la disipaci\u00f3n y el relajamiento, tal vez hasta la licencia y el desorden, y que los votos simples no sean lo suficiente fuertes para detener la inclinaci\u00f3n natural hacia el cambio. \u00bb Francisco el m\u00e1s dulce y el m\u00e1s d\u00f3cil de los hombres, sacrific\u00f3 su primer plan a los consejos del arzobispo, lo cual, en lo sucesivo, le hac\u00eda decir con su agrado ordinario: \u00abMe llaman el fundador de la Visitaci\u00f3n, , \u00bfhay algo menos razonable? He hecho lo que no quer\u00eda hacer, y he deshecho lo que quer\u00eda hacer.\u00bb &amp;#8211;&lt;em&gt;Vie de saint Fran\u00e7ois de Sales&lt;\/em&gt;, por el Sr. Hamon, p\u00e1rroco de Saint Sulpice, t. II, p, 73-&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Pero la Iglesia deb\u00eda enriquecerse as\u00ed con una nueva orden religiosa, sin que los pobres perdieran nada en ello. admirable econom\u00eda de la Providencia! Fue Vicente, a quien Francisco de Sales encarg\u00f3 de dirigir la Visitaci\u00f3n de Par\u00eds, y fue Vicente quien recogi\u00f3 el proyecto de Francisco de Sales \u2013y con qu\u00e9 \u00e9xito- en la instituci\u00f3n de las Hijas de la Caridad.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>\u00abDios ha permitido que unas j\u00f3venes pobres sucedieran a estas Damas; y como es de temer que con el tiempo se encontrara alg\u00fan esp\u00edritu mal hecho quisiera introducir cambio en vuestra Compa\u00f1\u00eda, sea en vuestros h\u00e1bitos sea en vuestro estilo de vida, en vuestra toca, por ejemplo, diciendo:\u2019Qu\u00e9, cubrirnos de esta forma para ir a ver a los pobres! de verdad, es rid\u00edculo, necesitar\u00edamos otra toca y un pa\u00f1uelo al cuello para cubrirnos mejor!\u2019 O hijas m\u00edas, si quisieran alguna vez persuadiros de semejantes cosas, rechazadlas muy lejos de vosotras, y responded valientemente que quer\u00e9is tener la corona que Dios hab\u00eda prometido a las a las Hijas de Santa Mar\u00eda. No consint\u00e1is nunca cualquier cambio, y tomad toda propuesta que se os haga como un veneno capaz de perderos. Decid siempre, y decidlo con calor, que el nombre de Sociedad o de Cofrad\u00eda os ha quedado, para que se\u00e1is estables en el esp\u00edritu que Dios os ha dado desde su cuna. Oh os lo suplico con todo el afecto de mi coraz\u00f3n. En los comienzos los religiosos de san Francisco hac\u00edan como vosotras y se ganaban la vida. Cierto d\u00eda, san Francisco, contento y admirado por las grandes bendiciones que Dios derramaba sobre su orden, el diablo se le present\u00f3 y dijo: \u00abYo echar\u00e9 por tierra tu orden, colocar\u00e9 en ella a gentes de condici\u00f3n y a gentes sabias que la echar\u00e1n abajo y abolir\u00e1n todas las buenas m\u00e1ximas que se observan\u00bb; y, en efecto, se necesit\u00f3 reformar esta orden; esto os hace ver , hijas m\u00edas, que all\u00ed donde debe observarse una verdadera pobreza, las gentes de condici\u00f3n son muy peligrosas, ya que esta pobreza es muy contraria a su nacimiento<\/p>\n<p>\u00abYo s\u00e9 sin embargo que hay ya entre vosotras algunas de esta extracci\u00f3n, pero s\u00e9 tambi\u00e9n que ellas cumplen muy bien su deber. Dios sea bendito por ello! Por lo dem\u00e1s, hijas m\u00edas, no las recib\u00e1is nunca si no tienen buena voluntad de vivir seg\u00fan las reglas y m\u00e1ximas de vuestra Compa\u00f1\u00eda<span id='easy-footnote-33-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-33-109595' title='Conf. de los 1\u00ba y 8 de agosto de 1655.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Vuestros estatutos dicen tambi\u00e9n que ser\u00e9is una cofrad\u00eda que lleve el nombre de Hermanas de la Caridad, sirvientas de los pobres enfermos\u2026 Oh qu\u00e9 hermoso t\u00edtulo, Dios m\u00edo, el hermoso t\u00edtulo, la hermosa cualidad! Oh hijas m\u00edas, \u00bfqu\u00e9 hab\u00e9is hecho por Dios, para merecer el t\u00edtulo glorioso de sirvientas de los pobres? Oh es tanto como decir sirvientas de Jesucristo, ya que toma como hecho a \u00e9l mismo todo lo que se hace a sus miembros. \u00c9l no ha hecho por otra parte otra cosa que servir a los pobres. Conservad pues, hijas m\u00edas, conservad el hermoso t\u00edtulo que \u00e9l os ha dado, es el m\u00e1s hermoso y el m\u00e1s favorecedor que nunca pudierais tener<\/p>\n<p>\u00abNo se si os he dicho ya cu\u00e1l es el t\u00edtulo o la calidad que toma el papa: la m\u00e1s hermosa y la mas venerable de las que se sirve en la expedici\u00f3n de los asuntos importantes es la de <em>siervo de los siervos de Dios. <\/em>\u00c9l firma Clemente o Urbano\u2026siervo de los siervos de Dios; y vosotras, hijas m\u00edas, vosotras firmar\u00e9is: sirvientas de los pobres enfermos, que son los amados de Jesucristo<\/p>\n<p>Cuando san Francisco dio su regla, tom\u00f3 el nombre de Menor, que quiere decir peque\u00f1o. Bueno pues, si este gran patriarca se dice peque\u00f1o, \u00bfno deb\u00e9is vosotras tener en gran honor imitarle y llamaros las sirvientas de los pobres?<span id='easy-footnote-34-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-34-109595' title='Conf. del 30 de mayo de 1655.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span>\n<p>\u00ab\u2026Oh qu\u00e9 afortunadas sois, hijas m\u00edas, que dios os haya destinado a una ocupaci\u00f3n tan grande y tan santa! Los grandes del mundo se creen felices cuando pueden emplear en ello una peque\u00f1a parte de su tiempo; y vosotras sois testigos, vosotras en particular, nuestras hermanas de San Sulpicio, con qu\u00e9 celo y qu\u00e9 fervor sirven a los pobres estas buenas princesas y estas grandes damas a quienes acompa\u00f1\u00e1is. Oh hijas m\u00edas, c\u00f3mo deb\u00e9is estimar vuestra condici\u00f3n, ya que todos los d\u00edas y a todas horas ten\u00e9is ocasi\u00f3n de practicar las obras de caridad que son los medios de que Dios se ha servido para santificar a muchas almas. Un san Luis, hijas m\u00edas, con una humildad verdaderamente ejemplar, \u00bfno ha ejercido el servicio de los pobres en el H\u00f4tel-Dieu de Par\u00eds, lo que ha contribuido mucho a su santificaci\u00f3n? \u00bfAcaso no han buscado todos los santos y tenido como buena obra prestar el mismo servicio a los pobres? Humillaos pues cuando la ejercit\u00e1is esta misma caridad, y pensad a menudo, hijas m\u00edas, que Dios os ha dado una gracia por encima de vuestros m\u00e9ritos. Si es por esto por lo que el mundo os quiere y honra, cu\u00e1nto m\u00e1s deb\u00e9is admirar lo que Dios hace por vosotras! Acabo de ver a la reina quien me ha hablado de vosotras muy favorablemente; lo que me sugiere, hijas m\u00edas, los motivos que ten\u00e9is para temer ser infieles a Dios y a sus gracias, si no hac\u00e9is todos vuestros esfuerzos para practicar las reglas que os manda entregar<span id='easy-footnote-35-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-35-109595' title='Conf. del14 de junio de 1643.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>De esto, el santo pas\u00f3 a la explicaci\u00f3n del fin de la Compa\u00f1\u00eda<\/p>\n<p>\u00abAhora bien, es preciso que sep\u00e1is, hijas m\u00edas, que entre todas las compa\u00f1\u00edas que sirven a Dios m\u00e1s particularmente, cada una tiene su fin principal, como en un reino cada profesi\u00f3n tiene su oficio particular<\/p>\n<p>\u00abLos cartujos, por ejemplo, tienen por fin particular una gran soledad\u2026 una continua prisi\u00f3n por el amor de Jesucristo; los capuchinos, la pobreza de Nuestro Se\u00f1or, que practican en sus h\u00e1bitos, su calzado y dem\u00e1s; las carmelitas, una gran mortificaci\u00f3n, para agradar a Dios, para hacer penitencia y rogar por la Iglesia; las Hijas del H\u00f4tel-Dieu, la salvaci\u00f3n de los pobres enfermos<\/p>\n<p>\u00abVosotras, hijas m\u00edas, vosotras os hab\u00e9is entregado a Dios principalmente para ser buenas cristianas, para ser buenas Hijas de la Caridad, para asistir a los pobres enfermos, no a algunos y en una casa solamente, como las del H\u00f4tel-Dieu, sino acudiendo a encontrarlos en su casa y asisti\u00e9ndolos a todos con gran esmero, como hac\u00eda Nuestro Se\u00f1or, sin acepci\u00f3n, porque asist\u00eda a todos los que acud\u00edan a \u00e9l. Lo que vi\u00e9ndolo Dios, dijo:\u2019Estas hijas me placen, qu\u00e9 bien han cumplido este oficio, quiero darles un segundo\u2019, y es el de los pobres ni\u00f1os exp\u00f3sitos, que no ten\u00edan a nadie que los cuidar. Y como vio que hab\u00edais abrazado este empleo con caridad, dijo: \u2018Yo quiero darles otro m\u00e1s\u2019; s\u00ed hijas m\u00edas, y Dios os le ha dado sin que sin que hubieseis pensado en ello, ni la se\u00f1orita Le Gras, no m\u00e1s que yo. Pero \u00bfcu\u00e1l este otro empleo? Es la asistencia a los pobres forzados. Oh hijas m\u00edas, qu\u00e9 dicha para vosotras servirlos, a ellos que est\u00e1n abandonados en manos de personas que no sienten ninguna piedad. Yo los he visto, a esta pobre gente, tratados como bestias. Otro empleo que ha querido daros tambi\u00e9n es el de asistir a estos pobres ancianos en nombre de Jes\u00fas y a esta pobre gente que ha perdido los \u00e1nimos<span id='easy-footnote-36-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-36-109595' title='Se hablar\u00e1 m\u00e1s tarde de todos estos empleos.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>. Qu\u00e9 suerte y qu\u00e9 gran favor! Sab\u00e9is, hijas m\u00edas, que Nuestro Se\u00f1or quiso experimentar en su persona todas las miseria imaginables; pues la Escritura dice que quiso pasar como esc\u00e1ndalo para los Jud\u00edos y locura para los gentiles, con el fin de mostraros que le pod\u00e9is servir en todos los afligidos. Es necesario que sep\u00e1is que \u00e9l est\u00e1 en estos pobres extenuados, privados de la raz\u00f3n, como en todos los dem\u00e1s pobre, y que dig\u00e1is cuando vais a verlos: \u2018Voy a estos pobres para honrar en ellos la sabidur\u00eda increada de un Dios que ha querido ser tratado de insensato\u2019<\/p>\n<p>\u00abEstos son vuestros fines, hijas m\u00edas, hasta el presente: No sabemos si viviremos lo suficiente para ver si Dios da nuevos empleos a la Compa\u00f1\u00eda; pero sabemos bien que si vosotras viv\u00eds de conformidad con el fin que nuestro Se\u00f1or pide de vosotras, si desempe\u00f1\u00e1is como es debido vuestras obligaciones, en cuanto al servicio de los pobres como a la pr\u00e1ctica de vuestras reglas. Oh Dios bendecir\u00e1 cada vez m\u00e1s vuestros ejercicios y os conservar\u00e1<\/p>\n<p>\u00abPara llegar a vuestro fin, deb\u00e9is preguntaros con frecuencia a vosotras mismas, a ejemplo de san Bernardo: \u00bfPor qu\u00e9 ha instituido Dios la compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad? \u00bfPor qu\u00e9 me ha llamado a m\u00ed?\u2019 y luego responderos: \u2018Para honrar a Nuestro Se\u00f1or, para prestarle servicio en la persona de los pobres, y para hacer todo en lo que Dios ha resuelto emplearme<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed es como conviene que os port\u00e9is para ser buenas Hijas de la Caridad y para ir por todas partes donde Dios quiera, y por todas partes adonde os llamen, sea en \u00c1frica, sea en las Indias, sea en los ej\u00e9rcitos. Nuestro Se\u00f1or no ha hecho otra compa\u00f1\u00eda para servirle en la persona de los pobres enfermos, de la manera que vosotras est\u00e1is obligadas a hacerlo; elle debe pues ser m\u00e1s de \u00e9l que de vosotras mismas; lo que hace que os llamen hijas de la Caridad, es decir hijas de Dios. humillaos, rebajaos por debajo de todo el mundo, al ver que Dios quiere servirse de j\u00f3venes pobres de pueblo para realizar tan grandes cosas. Humillaos delante de Dios, y estad listas a abrazar todos los empleos que su divina Providencia os prepare: es lo que yo no puedo recomendaros demasiado, ya que \u00e9se es el fin de vuestra Compa\u00f1\u00eda y que, cuando falt\u00e9is, adi\u00f3 a la caridad.\u00bb<\/p>\n<p>Bien aclarado el fin de la Compa\u00f1\u00eda, Vicente determina su verdadero estado: \u00abHijas m\u00edas, vosotras no sois religiosas, y si se encontrara entre vosotras alg\u00fan esp\u00edritu embroll\u00f3n que dijera: \u2018Habr\u00eda que ser religiosas, es mucho m\u00e1s hermoso\u2019; ah, hermanas m\u00edas, la Compa\u00f1\u00eda estar\u00eda en la extremaunci\u00f3n. Temed, hijas m\u00edas, y mientras viv\u00e1is no permit\u00e1is este cambio; llorad, gemid, y pon\u00e9dselo bien claro a los superiores, no lo consint\u00e1is de ninguna forma, porque quien dice religiosas dice un claustro, y las Hijas de la Caridad deben ir a todas partes<\/p>\n<p>Pero aunque no se\u00e1is religiosas, deb\u00e9is ser tanto o m\u00e1s perfectas que ellas. \u00bfY eso c\u00f3mo? As\u00ed, mirad: las disposiciones de cada uno deben tener relaci\u00f3n con las gracias que recibe de Dios. \u00bfHay religiosas que hayan sido tan favorecidas como vosotras? Las Hijas del H\u00f4tel-Dieu sirven a las enfermas en sus casas; las ursulinas instruyen a j\u00f3venes escolares, de ordinario de condici\u00f3n; pero vosotras, vosotras serv\u00eds a los enfermos en todas partes; instru\u00eds no s\u00f3lo a los ricas, sino a las pobres; no s\u00f3lo en vuestras escuelas, sino en todas partes donde las encontr\u00e1is. Yo lo digo pues con todo el respeto que debo a estas grandes religiones que estimo mucho; ; deb\u00e9is tener m\u00e1s virtud que ellas, porque Dios pide m\u00e1s de vosotras. \u00bfPor qu\u00e9 m\u00e1s? Es que hall\u00e1ndose enclaustradas, no tienen las ocasiones de hacer el mal, y que incluso, si quisieran hacer el mal, la reja, que est\u00e1 siempre cerrada, se lo impedir\u00eda; en cambio no hay nadie que ande por el mundo como las Hijas de la Caridad, ni que tenga tantas ocasiones de perderse como vosotras, hermanas m\u00edas; si no se necesita m\u00e1s que un grado de perfecci\u00f3n a las religiosas, a las Hijas de la Caridad les hacen falta dos<span id='easy-footnote-37-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-37-109595' title='Conf. del 2 de noviembre de 1655.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>He ah\u00ed su fin y su estado. Para cumplir uno y otro les hace falta, en todas sus acciones, humildad, sencillez y caridad, en las visitas, en la oraci\u00f3n, en la mesa como en otras partes.\u00bbAy, Dios m\u00edo, se deben de decir, yo no merezco ir a comerme el pan de los pobres ni estar en la compa\u00f1\u00eda de mis hermanas, ya que ellas sirven a los pobres mucho mejor que yo que no valgo para nada.\u00bb Conviene sin embargo despu\u00e9s de hacer esta reflexi\u00f3n sobre su indignidad, despertarse enseguida con un acto de amor de Dios, y decirse: \u00abAunque no sea digna de hacer tal cosa, la har\u00e9 a pesar de todo porque Dios lo quiere, para agradarle y porque desea que lo haga.<\/p>\n<p>De la misma forma, cuando se va a ver a los enfermos, decirse en s\u00ed misma: \u00abAh, qu\u00e9 miserable soy, \u00bfc\u00f3mo me atrevo a ir a este pobre, yo que estoy m\u00e1s enferma delante de Dios que \u00e9l? Si tantas almas santas tuvieran el poder de hacerlo, ellas se despachar\u00edan mucho mejor que yo\u00bb; despu\u00e9s de lo cual, levantar el \u00e1nimo con el pensamiento siguiente: \u00abVoy all\u00e1 por el amor de Dios. Oh qu\u00e9 suerte haber sido elegida para un oficio tan santo!<\/p>\n<p>S\u00ed, es la intenci\u00f3n la que eleva y vivifica todas las obras. \u00abSe dice de cierta piedra que llaman filosofal, que lo que toca se convierte en oro. Mis queridas hermanas, todo lo que hag\u00e1is, si lo acompa\u00f1\u00e1is de estas tres virtudes, se cambiar\u00e1 tambi\u00e9n todo en oro; y as\u00ed todas vuestras acciones ser\u00e1n agradables a Dios y a los \u00e1ngeles<span id='easy-footnote-38-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-38-109595' title='Conf. del 18 de octubre de 1655. \u2013Dec\u00eda tambi\u00e9n de la intenci\u00f3n: \u00abLos h\u00e1bito de los pr\u00edncipes no son de ordinario tan estimados por la tela de que est\u00e1n hechos como por los hilos de oro y la riqueza de bordado, perlas y piedras de que van adornados. Igualmente, no hay que contentarse con hacer buenas obras, sino que hay que enriquecerlas y elevarlas por el m\u00e9rito de una muy noble y muy santa intenci\u00f3n, haci\u00e9ndolas \u00fanicamente para agradar a Dios y para glorificarle.\u00bb'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s. horror a las m\u00e1ximas del mundo, amor a las de Jesucristo. \u00abPor ejemplo, una joven que tiene esp\u00edritu, que es sensata, gentil, agrada al mundo, porque el mundo estima y ama todas estas cualidades. Los hijos de Nuestro Se\u00f1or, por el contrario, las deben despreciar, porque Nuestro Se\u00f1or mismo no les hace ning\u00fan caso. Eh, \u00bfc\u00f3mo iba a estimar el Hijo de Dios la belleza del mundo, \u00e9l que no ha valorado la suya, aunque fuera la belleza misma? \u2026 Un d\u00eda hablando a una religiosa me cont\u00f3 que algunas personas le hab\u00edan dicho que ten\u00eda unas manos bellas; eso le produc\u00eda gran pena: \u2018Me temo, dijo ella, que el diablo me las haya dado para perderme.\u2019 Ved, hermanas m\u00edas, qu\u00e9 sentimiento ten\u00eda esta joven de sus manos y la estima que hac\u00edan de su belleza! Ella estaba muy lejos de pensar como las que hacen todo lo que pueden para blanquearlas. A ejemplo suyo, pues, cuando nos alaben de lo que sea, temamos que sea el diablo el que quiera perderos, despreciemos semejantes lisonjas<span id='easy-footnote-39-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-39-109595' title='Conf. del 2 de setiembre de 1653.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>As\u00ed huida de la pobreza y de la miseria, de la b\u00fasqueda de las comodidades de la vida y de las compa\u00f1\u00edas, de su propia satisfacci\u00f3n en todo, y hasta en la virtud: tantas m\u00e1ximas del mundo que llevan al mal y estropean el bien. Muy otras son las m\u00e1ximas de Jesucristo expresadas en las ocho bienaventuranzas, m\u00e1ximas de mortificaci\u00f3n interior y exterior, de la curiosidad de los sentidos y de la mente, de la memoria y de la voluntad; m\u00e1ximas del desprendimiento de todo y de todos, de indiferencia general en hechos y en deseos. Imaginaos a un hombre fuertemente atado a un \u00e1rbol y de pies y manos. No puede ni librarse \u00e9l mismo, ni tratar de salvar la vida; de manera que se va a morir de hambre o ser devorado por bestias feroces. Imagen de una joven atada a un oficio, a una compa\u00f1era, a una toca, a unos pu\u00f1os que asoman un poco para que se vean. Piensa en ello d\u00eda y noche, y no puede deshacerse de ellos; no va a buscar a nadie que pueda liberarla y devolverle la vida; ya est\u00e1 fuera del reba\u00f1o y de las pr\u00e1cticas de la Compa\u00f1\u00eda, en gran peligro de ser devorada. \u2018Oh Salvador, \u00bfes posible que no nos esforcemos en librarnos de todos estos lazos? Qu\u00e9, hijas m\u00edas, un pajarito atrapado en una red se debate d\u00eda y noche para escapar, y vosotras, ser\u00e9is presa de un mal apego y no tratar\u00edais de salir de \u00e9l! El ejemplo de este pajarito os condenar\u00e1 en el tribunal de Dios!<span id='easy-footnote-40-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-40-109595' title='Conf. del 6 de junio del 1656.'><sup>40<\/sup><\/a><\/span>\u2019 No debemos apegarnos m\u00e1s que a Dios solamente, y a nuestro Se\u00f1or, nuestro \u00fanico Esposo. Todo otro apego es una especie de idolatr\u00eda y de adulterio. A una joven no desprendida Dios no podr\u00eda unirse m\u00e1s que una persona viva aun cuerpo muerto; ella no forma ya parte de la Compa\u00f1\u00eda, pues \u00abla Compa\u00f1\u00eda es como el mar que acostumbra a rechazar los cuerpos muertos y en general lo que podr\u00eda infectarla<span id='easy-footnote-41-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-41-109595' title='Conf. del 23 de julio de 1656.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb \u2013 M\u00e1ximas de paciencia en las incomodidades, las contradicciones, las burlas, y las calumnias. Dios no es un tirano, no hace sufrir a quien le sirve sino por su bien, a una Hija de la Caridad. Fijaos en el escultor que quiere hace una bella estatua de una piedra tosca. Empu\u00f1a su martillo, golpea con grandes golpes, de manera que al verlo se dir\u00eda que la va a partir por medio. \u00abLuego, cuando ha quitado lo m\u00e1s grueso, usa un martillo m\u00e1s peque\u00f1o, y despu\u00e9s el cincel, para comenzar la figura con todas sus partes. cuando est\u00e1 formada, se sirve de otros \u00fatiles m\u00e1s delicados para dejarla en la perfecci\u00f3n en la perfecci\u00f3n que ha pensado darle. As\u00ed hace Dios. Veamos a una pobre hija de la Caridad, o a un pobre Misionero: cuando Dios los aparta de la masa corrompida del mundo, se hallan todav\u00eda en la rusticidad y la brutalidad, son como piedras toscas. Dios quiere sin embargo hacer de ellos im\u00e1genes bellas, y para ello, se pone a trabajar dando fuertes martillazos; que c\u00f3mo lo hace, pues haci\u00e9ndoles sufrir el calor el fr\u00edo, luego yendo a ver a los enfermos en el campo, donde el viento azota en invierno, y donde no se puede dejar de ir por el mal tiempo. Pues bien, vaya martillazos que descarga Dios sobre una pobre Hija de la Caridad; y quien se fijara en las apariencias, dir\u00eda que esta hija es una desdichada; pero si se ponen los ojos en los planes de Dios, se ver\u00e1 que todos estos golpes no son sino para formar a esta hermosa alma. Y cuando despu\u00e9s de enviarle grandes penas, tanto de cuerpo como de esp\u00edritu, y ve que todo lo que hab\u00eda de tosco en esta alma ha desaparecido por medio de la paciencia que ha puesta en pr\u00e1ctica; oh, en ese momento, agarra el cincel para perfeccionarla; y comienza ha trazar los rasgos de la cara, la ali\u00f1a y la embellece, se deleita embelleci\u00e9ndola con sus gracias, y no cesa jam\u00e1s hasta hacerla perfectamente agradable.<\/p>\n<p>As\u00ed que, abandonarse a la direcci\u00f3n de la Providencia, como el ni\u00f1o en su nodriza, dice la regla: \u00abQue la nodriza pone al ni\u00f1o en su brazo derecho, \u00e9l se siente contento; que se lo pasa a la izquierda, no le preocupa, y, mientras est\u00e9 mamando, est\u00e1 satisfecho\u2026 Oh, ya s\u00e9 que hay entre vosotras quienes no piden otra cosa, y que dicen: \u00bfDios es mi padre; que me coloque a la derecha , es decir a mis anchas, o al lado izquierdo, que significa la cruz, , poco importa; \u00e9l me fortalecer\u00e1, eso espero<span id='easy-footnote-42-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-42-109595' title='Conf. del 23 de julio de 1656.'><sup>42<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El santo continu\u00f3 de esta manera explicando todos los art\u00edculos de las reglas. Insisti\u00f3 naturalmente sobre el servicio de los pobres. \u00abVuestro principal cuidado, hijas m\u00edas, dijo, despu\u00e9s del amor de Dios y el deseo de haceros agradables a su divina majestad, debe ser servir a los pobres con gran dulzura y cordialidad, compadeciendo su mal y escuchando sus peque\u00f1as quejas como lo debe hacer una buena madre, porque ellas os tienen como a sus nades nutricias, como personas enviadas para ayudarlos, destinadas para representar la bondad de Dios para con ellos. Pues, como esta bondad se comporta con los afligidos de un modo dulce y caritativo, es conveniente que trat\u00e9is vosotras a los pobres enfermos, con mansedumbre, compasi\u00f3n y amor, por ser vuestros se\u00f1ores y due\u00f1os, y los m\u00edos tambi\u00e9n. Vaya si son grandes se\u00f1ores en el cielo! Ser\u00e1n ellos quienes abran la puerta, como se dice en el Evangelio. Esto es lo que os obliga a servirles con respeto como a vuestros se\u00f1ores y con devoci\u00f3n como representando la persona de Nuestro Se\u00f1or. No deb\u00e9is olvidar tampoco decirles algunas buenas palabras como \u00e9stas: \u00abY bien, \u00bfc\u00f3mo pens\u00e1is hacer viaje al otro mundo? \u00bb luego a otro: \u00abY bueno, hijo, \u00bfno quer\u00e9is ir a ver a Nuestro Se\u00f1or? \u00bb y otras parecidas. No se debe sin embargo decir mucho a la vez sino dales la instrucci\u00f3n que le es necesaria, como veis que se da de beber poco a poco a los ni\u00f1os durante la lactancia. Y si son grandes personajes, no son m\u00e1s que ni\u00f1os en la devoci\u00f3n; una palabrita que sale del coraz\u00f3n y que se dice como se debe les bastar\u00e1 par llevarlos Dios<\/p>\n<p>\u00abComo veis, hermanas m\u00edas, es algo para asistir a los pobres en cuanto al cuerpo, pero de verdad ese no ha sido nunca el plan de Dios, al hacer vuestra Compa\u00f1\u00eda, que os cuid\u00e9is del cuerpo solamente, ya que no faltar\u00e1 nadie para ello; sino la intenci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or es que asist\u00e1is el alma de los pobres enfermos. Esa es vuestra hermosa vocaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9!, dejar todo lo que se tiene en el mundo, padre, madre, hermanos, hermanas, parientes, amigos, los bienes, si se tienen, as\u00ed como su pa\u00eds, y \u00bfpor qu\u00e9? para servir a los pobres, para instruirlos y ayudarles a ir al para\u00edso! Ay nada m\u00e1s hermoso y m\u00e1s estimable? Si vi\u00e9ramos a una hija formada as\u00ed, ver\u00edamos brillar su alma como un sol; no podr\u00edamos siquiera vislumbrar su belleza sin quedar deslumbrados. Daos pues a Dios para la salvaci\u00f3n de los pobres a quienes serv\u00eds<span id='easy-footnote-43-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-43-109595' title='Conf. del 11 de noviembre de 1657.'><sup>43<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El servicio de los pobres es de tal forma la vocaci\u00f3n principal de la Compa\u00f1\u00eda, que el santo quiere que se deje todo por ellos, si es necesario, , todos los puntos de la regla, incluso la oraci\u00f3n y la misa; ya que, como repet\u00eda muy a menudo, \u00abera dejar a Dios por Dios \u2013Pensar\u00edais pues, dec\u00eda \u00e9l, que Dios fuera menos razonable que un due\u00f1o quien, despu\u00e9s de encargar hacer tal cosa, y antes de hacerla le encargue otra la que exige a la misma hora? Oh, este due\u00f1o no puede ver mal que su criado deje la primera; al contrario, debe estar m\u00e1s contento de \u00e9l. es lo mismo con Dios: \u00e9l os ha llamado a una Compa\u00f1\u00eda para el servicio de los pobres y, para hacer que vuestro servicio sea agradable, ha hecho que se os den reglas; pero si, a la hora de practicarlas os llama a otra parte, acudid al instante, y no dud\u00e9is entonces de que est\u00e1is haciendo su muy santa voluntad\u2026 Oh, qu\u00e9 consuelo para una buena Hija de la Caridad pensar y decirse a s\u00ed misma: \u2018En lugar de hacer mi oraci\u00f3n, mi lectura, voy a asistir a mis pobres enfermos que urgen, y s\u00e9 que Dios tendr\u00e1 por agradable mi acci\u00f3n.\u2019 Oh, con este pensamiento una hija va alegremente adonde Dios la llama<span id='easy-footnote-44-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-44-109595' title='Conf. de los 29 de enero de 1645 y 30 de mayo de 1647.'><sup>44<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En estas admirables conferencias, el santo pon\u00eda todas las ense\u00f1anzas que las circunstancias le pod\u00edan sugerir. Animaba a sus hijas con los ejemplos de entrega que se daban unas a otras; y mientras las llevaba sin cesar a la humildad, no tem\u00eda citarles los rasgos de hero\u00edsmo que encontraban en su propia familia. As\u00ed pues un d\u00eda les habl\u00f3 de su buena hermana Andrea, a quien acababa de asistir a la hora de la muerte. La hermana Andrea estaba a punto de expirar. \u00c9 le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfNo ten\u00e9is, hermana m\u00eda, pena ni remordimientos de conciencia? \u2013Nada de eso, padre m\u00edo, En ello he encontrado demasiada satisfacci\u00f3n. Ya que cuando iba por los pueblos a ver a aquellas buenas gentes, me parec\u00eda que no andaba, sino que ten\u00eda alas y volaba, tal era el gozo que experimentaba en servirlas. \u2013Morid en paz, hermana m\u00eda, \u00a1\u00bb \u00abOh, exclam\u00f3 una de las damas presentes, &#8211; \u00bfSe ha o\u00eddo decir algo semejante de alg\u00fan santo?<span id='easy-footnote-45-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-45-109595' title='Conf. del 24 de mayo de 1654.'><sup>45<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Otro d\u00eda, era Juana Dallemagne, a quien preguntaba, en el art\u00edculo de la muerte: \u00bb Y bueno, hermana m\u00eda,, d\u00edgame ahora: qu\u00e9 preferir\u00edais haber sido en la vida, o una gran Dama, o una Hija de la Caridad?\u00bb Y la buena hermana, sin poder casi hablar ya, exclam\u00f3 no obstante: \u00abHija de la Caridad!\u00bb A lo cual el santo, al contar esta escena, a\u00f1ad\u00eda: \u00abOh, hermosa palabra, que nos demuestra, hermanas m\u00edas, que la condici\u00f3n de Hija de la Caridad es m\u00e1s grande que todas las grandezas del mundo. Y \u00bfqui\u00e9n lo pondr\u00eda en duda, pues ser Hija de la Caridad es ser Hija de Dios? Oh, hijas m\u00edas, \u00bfqui\u00e9n no preferir\u00eda esta cualidad a ser hija de un rey?<span id='easy-footnote-46-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-46-109595' title='Conf. del 13 de marzo de 1644. \u2013Como para sus Misioneros, el santo daba una o varias conferencias, sobre las virtudes de las hijas de la Caridad que acababan de morir: \u00abComo todo el mundo que ve un cuadro, dec\u00eda \u00e9l, no da la alabanza al cuadro, qe ha sido su obrero, as\u00ed, Hijas m\u00edas, al ver las virtudes de nuestras hermanas, nosotros le daremos toda la gloria a Dios, porque no son tantas sus virtudes como las virtudes de Dios en ellas. \u00abAl mismo tiempo, \u00e9l consolaba a la se\u00f1orita Le Gras, desolada como una tierna madre, m\u00e1s desolada como una humilde cristiana y culp\u00e1ndose siempre de la muerte de sus Hijas: \u00abConsolaos, le escrib\u00eda \u00e9l, en la conformidad con el adorable buen plan de Dios. Confieso que es f\u00e1cil de decir, pero las l\u00e1grimas de Nuestro Se\u00f1or sobre L\u00e1zaro nos muestran lo dif\u00edcil que es. Si llor\u00e1is, que sea poco; pero luego, fortaleceos. Admiro a veces la composici\u00f3n firme de los buenos religiosos y religiosas en el fallecimiento de los suyos. Oh qui\u00e9n nos diera participar de la disposici\u00f3n de la sant\u00edsima Virgen en la muerte de su Hijo! \u2026Me parece que sent\u00eds opresi\u00f3n de coraz\u00f3n. Tem\u00e9is que sea Dios quien os lleva a vuestras hijas. Ni mucho menos: es una se\u00f1al que las quiere, ya que obra de esa manera, pues os trata como a su querida Esposa la Iglesia, al comienzo de la cual no s\u00f3lo dejaba morir a la mayor parte de muerte natural, sino tambi\u00e9n por suplicio y los tormentos. \u00bfQui\u00e9n no hubiera dicho al verlo que estaba encendido de c\u00f3lera contra aquellas j\u00f3venes y santas plantas? No lo cre\u00e1is pues, sino lo contrario.\u00bb'><sup>46<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Otro d\u00eda, era una protecci\u00f3n de la Providencia sobre alguna de ellas la que le serv\u00eda de tema de instrucci\u00f3n. As\u00ed una hermana hab\u00eda salido sana y salva de las ruinas de una casa derrumbada. En la conferencia del 13 de febrero de 1646, interrog\u00f3 a esta hermana misma, que acababa de escapar milagrosamente a la muerte. \u00abEl \u00faltimo s\u00e1bado del carnaval, dijo ella, sub\u00eda a una casa con una marmita para llevar la porci\u00f3n a un enfermo, y me encontraba en los escalones entre el primer piso y el segundo, cuando un aguador, que me preced\u00eda, exclam\u00f3: \u00abEstamos perdidos \u00a1\u00bb y al instante la casa se desplom\u00f3. Muy asustada, me recost\u00e9 en un rinc\u00f3n de la escalera. Entretanto los vecinos de , asustados como yo, corrieron por los sacramentos para que se los administraran a los que fueran capaces; pero todos aparecieron muertos, hasta un n\u00famero de treinta y cinco o de cuarenta, bajo las ruinas de la casa, con la excepci\u00f3n de un ni\u00f1o y de m\u00ed, que me qued\u00e9 en el tramo con mi marmita. Yo coloqu\u00e9 la marmita en el gancho de una p\u00e9rtiga que me tendieron desde la calle y luego, abandon\u00e1ndome a la misericordia de la Providencia, me arroj\u00e9 sobre unos abrigos que estaban colgados, y me vi fuera de peligro en la calle sin saber c\u00f3mo. Pero, aunque llena de espanto y temblando, no dej\u00e9 de continuar llevando la comida a los enfermos que me faltaban.\u00bb<\/p>\n<p>Ante este relato, el santo, dirigiendo en primer lugar el pensamiento hacia las pobres v\u00edctimas, levant\u00f3 las manos al cielo y exclam\u00f3: \u00abOh Dios, si la ca\u00edda de una sola casa es causa de tanto horror, c\u00f3mo ser\u00e1 el d\u00eda del juicio!, el d\u00eda del juicio, hijas m\u00edas, cuando se vea a un n\u00famero incontable de almas ser precipitadas, por una eternidad, a los infiernos! Oh Dios, qu\u00e9 ser\u00e1 eso! Oh, Dios sea bendito!\u00bb Y sacando de ello una lecci\u00f3n sobre la confianza en la Providencia, a\u00f1adi\u00f3: \u00ab\u00bfPude Dios mostraros mejor que acepta el servicio que le hac\u00e9is en la persona de los pobres? \u00bfHay algo m\u00e1s evidente que esto? Una casa nueva se cae, treinta y cinco o cuarenta personas se encuentran aplastadas bajo los escombros, y no le ocurre nada a esta joven que estaba en la misma casa, con su marmita, en un rinc\u00f3n de la escalera que la Providencia parece proteger de un modo especial para perdonarla, y sale de este peligro sana y salva! Hay que creer que son los \u00e1ngeles los que la sacaron de all\u00ed; porque, \u00bfqu\u00e9 se\u00f1al hay de que fuesen los hombres? S\u00ed que echaron una mano, pero ha sido preciso que la hayan sostenido los \u00e1ngeles. Oh qu\u00e9 protecci\u00f3n! \u00bfCre\u00e9is, hijas m\u00edas, que haya sido sin ning\u00fan plan que Dios haya permitido que esta casa nueva se haya ca\u00eddo as\u00ed? Pens\u00e1is que es por casualidad que se cayera en el momento que nuestra hermana estaba all\u00ed? \u00bfCre\u00e9is tambi\u00e9n que sea buena suerte haber salido sin ning\u00fan da\u00f1o? Oh, nada de eso, todo eso es milagroso; Dios lo hab\u00eda ordenado todo para dar a conocer a vuestra Compa\u00f1\u00eda el cuidado que tiene de ella.<\/p>\n<p>Y \u00e9l apoy\u00f3 este ejemplo trayendo a cuento un piso que se hab\u00eda roto en la casa de las hermanas, precisamente cuando no hab\u00eda nadie ni arriba ni abajo. Algunos minutos antes, la se\u00f1orita Le Gras estaba en el apartamento, cuando una hermana lleg\u00f3 a avisarla del crujido de la viga. En un principio no lo tuvo en cuenta; pero habiendo venido una hermana m\u00e1s mayor a renovar el aviso, cedi\u00f3 a su edad y sali\u00f3. Hab\u00eda dado tres pasos cuando todo se hundi\u00f3<\/p>\n<p>Bueno pues, para colmo de suerte providencial, Vicente habr\u00eda tenido que encontrase en esa misma sala, en el momento de la ca\u00edda, para celebrar all\u00ed una asamblea con las Damas, pero un asunto imprevisto, y evidentemente suscitado por Dios, se lo hab\u00eda impedido. \u00abD\u00e9mosle gracias por todo eso, hijas m\u00edas, a\u00f1adi\u00f3 el santo. Que vuestra primera comuni\u00f3n sea por esta intenci\u00f3n. Yo ya he dicho la misa por ello nada m\u00e1s enterarme de la notica; y ahora que lo s\u00e9 m\u00e1s particularmente, la dir\u00e9 otra vez, si Dios quiere. Oh, que su santo nombre sea bendito por siempre!<\/p>\n<p>Estas ense\u00f1anzas paternales, la se\u00f1orita Le Gras se las repet\u00eda, las comentaba, las multiplicaba con su rol de madre, bien en sus conferencias particulares, bien en sus adi\u00f3s a las hermanas que part\u00edan para alguna misi\u00f3n, bien en sus innumerables cartas. En las conferencias mismas dadas por Vicente de Pa\u00fal, el santo la interrogaba con preferencia, y le ped\u00eda siempre su consejo sobre la materia escogida y sobre las pr\u00e1cticas que introducir en la Compa\u00f1\u00eda. Ella misma designaba a veces el asunto de la conferencia. Con la mayor frecuencia ped\u00eda a su santo director esquemas para las mismas conferencias que deb\u00eda dar a sus hermanas. La Compa\u00f1\u00eda formada as\u00ed, as\u00ed provista de instrucciones, de virtud y de caridad evang\u00e9lica, Vicente la puso al servicio de todas su obras.<\/p>\n<p>VIII. <em>Funciones y fundaciones de las Hijas de la Caridad en vida de San Vicente de Pa\u00fal. <\/em>Fue primero la asistencia de los pobres y de los enfermos a domicilio el primer fin, en fecha y en importancia de su instituci\u00f3n.. Gracias a ella, El H\u00f4tel-Dieu se vio pronto descargado de los dos tercios de sus pobres: se realiz\u00f3 el c\u00e1lculo. El H\u00f4tel-Dieu, multiplicado al infinito, estaba a partir de entonces en todo pobre buhardilla donde entraba una hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Casi al mismo tiempo, las hermanas eran llamadas a servir de madres a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. El padre de los hu\u00e9rfanos empleaba su lenguaje m\u00e1s tierno para inspirar a estas <em>madres<\/em> <em>v\u00edrgenes <\/em>sentimientos dignos de su dulce vocaci\u00f3n. \u00abJesucristo am\u00f3 a los ni\u00f1os, les dec\u00eda. Prometi\u00f3 su reino a los que se les parecieran, y dijo que sus buenos \u00e1ngeles ven siempre el rostro de Dios su Padre en el cielo.\u00bb \u00c9l se los recomendaba en general, y a veces en particular cuando uno de estos ni\u00f1os abandonados le era presentado \u00e1 \u00e9l mismo. Un d\u00eda escib\u00eda a la se\u00f1orita Le Gras: \u00ab\u00bfTomar\u00edais a un ni\u00f1o abandonado que nos trajeron ayer gente de calidad que le encontraron en un campo que depende de esta casa. S\u00f3lo tiene dos o tres d\u00edas; fue bautizado ayer por la tarde en San L\u00e1zaro, Siendo de la condici\u00f3n de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, no tengo nada que m\u00e1s que decir, sino que no lo llev\u00e9is a la Couche ni al H\u00f4tel-Dieu. Si se piensa que sea conveniente hacer esta ceremonia, se har\u00e1. Os suplico sin embargo que lo recib\u00e1is, Se\u00f1orita, y recomend\u00e9is a la nodriza, Buenos d\u00edas, Se\u00f1orita.<\/p>\n<p>Con los ni\u00f1os, las Hijas de la Caridad adoptaron tambi\u00e9n a una familia que ped\u00eda de ellas m\u00e1s dedicaci\u00f3n y coraje: la familia de los pobres forzados<span id='easy-footnote-47-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-47-109595' title='Ellas se ocuparon de ello sobre todo a partir de 1639, a petici\u00f3n de la se\u00f1orita Cornuel, cuyo padre hab\u00eda legado en testamento una suma considerable para ser empleada en el socorro de estos desdichados.'><sup>47<\/sup><\/a><\/span>. Y sin embargo con qu\u00e9 entusiasmo y coraz\u00f3n la sirvieron, se puede adivinar por la carta siguiente de la se\u00f1orita Le Gras a san Vicente de Pa\u00fal; jam\u00e1s madre alguna expres\u00f3 m\u00e1s tiernas inquietudes para sus propios hijos<\/p>\n<p>\u00abNuestra hermana de las galeras vino ayer a verme llorando por no tener ya pan para sus pobres, tanto porque se debe mucho al panadero, como por la carest\u00eda del pan. Ella pide prestado y mendiga por todas partes toda angustiada y, para colmo de su dolor, la duquesa de Auiguillon quiere que le haga una memoria de los que cree que se pueden despedir, en lo que veo tres grandes dificultades: una que no puede saber que por el trato que les dan, sean los que loa injurian o los alaban, y as\u00ed las cosas, puede cometer injusticias. Otra dificultad es que algunos ofrecen dinero a su capit\u00e1n y al conserje, los cuales ya han comenzado a quejarse y acusarla de ser la causa de su desorden; &#8211; y la tercera dificultad es que los que sigan en la cadena creer\u00e1n que ella es la causa; vos sab\u00e9is, mi honorable Padre, lo que estas personas podr\u00e1n decir y hacer: He dicho a esta hermana que difiera hacer esta memoria, hasta que yo tenga la orden de vuestra caridad de lo que ella tendr\u00e1 que hacer.\u00bb<\/p>\n<p>Esta hermana era Barbe Engibou, santa joven dotada de una paciencia igual a su caridad. Con frecuencia los galeotes arrojaban al suelo el alimento que les daba, y la acog\u00edan con horribles injurias. Barbe lo sufr\u00eda todo sin decir nada, recog\u00eda tranquilamente el pan o la carne, se lo ofrec\u00eda de nuevo con el mismo rostro dulce, y no se vengaba sino impidiendo a los guardas que los castigaran<\/p>\n<p>Como los Misioneros en San L\u00e1zaro y en los Bons Enfants, las Hijas de la Caridad admitieron a las personas de su sexo a hacer ejercicios espirituales en su casa. La se\u00f1orita Le Gras era su directora h\u00e1bil y celosa, pero siguiendo las instrucciones de su venerado padre. \u00c9ste le escrib\u00eda un d\u00eda: \u00abLa se\u00f1ora presidenta Goussault y la se\u00f1orita Lamy van a ir a vuestra casa para hacer el peque\u00f1o retiro. Os ruego que las sirv\u00e1is en ello, que les deis el departamento del tiempo que yo os he puesto en mano, que les se\u00f1al\u00e9is los temas de sus oraciones, que escuch\u00e9is el relato que os hagan de sus buenos pensamientos en presencia una de la otra, y hag\u00e1is que se tenga la lectura de mesa durante su comida, al salir de la cual se podr\u00e1n distraer de manera alegre y modesta. El asunto podr\u00e1 ser de las cosas que les hayan ocurrido durante su soledad, o que hayan le\u00eddo de las historias santas, Y se hace buen tiempo despu\u00e9s de cenar, podr\u00e1n dar un breve paseo; fuera de estos dos tiempos, observar\u00e1n el silencio. Bien estar\u00e1 que escriban los principales sentimientos que hayan tenido en la oraci\u00f3n, y que ellas dispongan su confesi\u00f3n general\u2026 La lectura espiritual podr\u00e1 ser de la <em>Imitaci\u00f3n<\/em> de <em>Jesucristo<\/em> de Tom\u00e1s de kempis, deteni\u00e9ndose un poco a considerar cada periodo: como tambi\u00e9n algo de Granada, en relaci\u00f3n con el asunto de su meditaci\u00f3n. Podr\u00e1n tambi\u00e9n leer alg\u00fan cap\u00edtulo de los Evangelios. Pero ser\u00e1 bueno que, el d\u00eda de su confesi\u00f3n general, les deis la oraci\u00f3n del Memorial de Granada, que es para excitar a la contrici\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, vigilar\u00e9is para que no se apuren demasiado en estos ejercicios. Ruego a Nuestro Se\u00f1or que os d\u00e9 su esp\u00edritu para esto.<\/p>\n<p>A las mujeres como a los hombres, Vicente recomendaba las resoluciones particulares, las generales le parec\u00edan poco \u00fatiles. Escribi\u00f3 tambi\u00e9n a la se\u00f1orita Le Gras: \u00abOs env\u00eda las resoluciones de la se\u00f1ora N. que son buenas, pero me parecer\u00edan a\u00fan mejores, si descendiera un poco a lo particular. Ser\u00eda bueno ejercitar en ello a las que hagan los ejercicios del retiro en vuestra casa. Lo dem\u00e1s no es m\u00e1s que producto del esp\u00edritu, el cual una vez encontrada alguna facilidad y hasta dulzura en la consideraci\u00f3n de una virtud, se complace en el pensamiento de de ser muy virtuoso; no obstante, para serlo s\u00f3lidamente, conviene hacer buenas resoluciones de pr\u00e1ctica sobre los actos particulares de las virtudes, y ser fieles despu\u00e9s en cumplirlas; sin ello no se es m\u00e1s que por la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo tercero de este libro contar\u00e1 lo que las Hijas de la Caridad hicieron por los hospitales de Par\u00eds. digamos tan s\u00f3lo aqu\u00ed, no debi\u00e9ndose presentar m\u00e1s la ocasi\u00f3n, que no retrocedieron ante el servicio repelente y peligroso de los locos. En 1645, a petici\u00f3n de la gran oficina de los pobres, entraron en el hospital de las p&gt;etites-Maisons donde, con los alienados, cuidaron tambi\u00e9n en sus enfermedades a los numerosos ancianos que all\u00ed eran recibidos. El renombre de su desarrollo, de sus cuidados h\u00e1biles y desinteresados se difundi\u00f3 pronto por las provincias, y muchas ciudades de Francia se las pidieron a su santo fundador<\/p>\n<p>Su primer establecimiento fuera de la capital fue en Saint-Jean d\u2019Angers, uno de los tres hospitales magn\u00edficos construidos por Enrique II en expiaci\u00f3n por el asesinato de san Tom\u00e1s de Cantorbery<\/p>\n<p>Era en el mes de diciembre de 1639. la estaci\u00f3n era rigurosa y la salud de la se\u00f1orita Le Gras muy delicada. Parti\u00f3 sin embargo para dirigir e instalar a sus hijas en el hospital Saint-Jean. Pero apenas llegada a la casa del abate Vaux, vicario general de la di\u00f3cesis, quien le hab\u00eda ofrecido su casa, , ella cay\u00f3 enferma. Ante esta noticia, Vicente alarmado le escribi\u00f3 el 31 de diciembre: \u00abYa est\u00e1is enferma, Se\u00f1orita, por orden de la Providencia de Dios. Sea bendito su santo nombre! Espero de su bondad que se glorificar\u00e1 una vez m\u00e1s en esta enfermedad como lo ha hecho en las dem\u00e1s, y es lo que hago pedirle de continuo, aqu\u00ed y en todas partes donde me encuentre. Oh, c\u00f3mo desear\u00eda que Nuestro Se\u00f1or os hiciera ver con qu\u00e9 entusiasmo se hace, y la ternura de las oficialas del H\u00f4tel-Dieu para ello.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda escrib\u00eda al abate de Vaux por quien conoc\u00eda las atenciones hacia su querida enferma: \u00abNo \u2018puedo agradeceros con suficiente afecto ni humildad, a prop\u00f3sito de la se\u00f1orita Le Gras y m\u00edo, por la caridad, sin igual, ejerc\u00e9is con ella y con sus hijas. Os lo agradezco de la forma que puedo, monse\u00f1or, y pido a Nuestro Se\u00f1or, por cuyo amor hac\u00e9is todo eso, que \u00e9l mismo sea vuestra gratitud y recompensa, y os ofrezco todo lo que puedo en la tierra para el cielo, y todos los agradecimientos que me son posibles ante Dios y ante el mundo. Ah\u00ed la tenemos pues enferma a esta buena se\u00f1orita! <em>In nomine Domini! <\/em>Hay que adorar la sabidur\u00eda de la Providencia divina en todo eso. No os la encomiendo, Monse\u00f1or; vuestra carta me hace ver c\u00f3mo os preocup\u00e1is por ella, y por la que ella me escribe tambi\u00e9n. Yo querr\u00eda estar ah\u00ed para liberaros del cuidado que vuestra bondad le prodiga, y de la pena que ella siente. Nuestro Se\u00f1or quiere a\u00f1adir el flor\u00f3n de este m\u00e9rito a la corona que \u00e9l os va preparando. Yo le escribo unas palabras, os ruego , Monse\u00f1or, que le hag\u00e1is llegar mi carta, y tenerme como a una persona que Nuestro Se\u00f1or os ha dado<span id='easy-footnote-48-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-48-109595' title='El original de esta carta est\u00e1 en manos de las hermanas del H\u00f4tel.Dieu de Angers. Fue publicada por primera vez en 1854, en la &lt;em&gt;Revue d\u2019Angers&lt;\/em&gt;.'><sup>48<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Entrada en convalecencia durante el mes de enero 1640, la se\u00f1orita Le Gras realiz\u00f3 el establecimiento de sus Hijas en el hospital Saint-Jean, seg\u00fan la forma que el santo, en sus cartas de todas las semanas, le hab\u00eda escrito.. Luego ella propuso a las damas, reunidas a este efecto, el m\u00e9todo y los reglamentos seguidos en el H\u00f4tel-Dieu por las Damas de la asamblea de Par\u00eds y las exhort\u00f3 a introducir su pr\u00e1ctica en el hospital de Angers<\/p>\n<p>El 1\u00ba de febrero siguiente, se prepar\u00f3 y firm\u00f3 un acta, con anuencia reservada de Vicente de Pa\u00fal, entre ella y los administradores del H\u00f4tel-Dieu. Como este reglamento, el primero de todos, se convirti\u00f3 en la forma casi invariable de todas las fundaciones de las Hijas de la Caridad en los hospitales, estar\u00eda bien hacer un an\u00e1lisis<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad, se dice en \u00e9l, depender\u00e1n siempre del superior general de la Misi\u00f3n o de sus diputado, y los administradores les dar\u00e1n toda la libertad de vivir seg\u00fan su regla, la cual no obstante las obliga a dejarlo todo cuando la necesidad y el servicio de los pobres lo requieren siendo ello su primera y principal obligaci\u00f3.<\/p>\n<p>En cuanto a lo temporal, estar\u00e1n totalmente bajo la autoridad de los administradores, a quienes obedecer\u00e1n con exactitud<\/p>\n<p>Ellas solas tendr\u00e1n a su cargo, sin que se les pueda asociar ninguna mujer o joven, de los pobres, a fin de que, por la uni\u00f3n y relaci\u00f3n que existe entre ellas, est\u00e9n mejor servidos<\/p>\n<p>Ser\u00e1n alimentadas y mantenidas, en salud y enfermedad, a expensas del hospital sin que se les pueda cambiar la tela, el color y la forma de sus h\u00e1bitos; en todo ser\u00e1n consideradas como hijas de la casa y no como mercenarias<\/p>\n<p>No ser\u00e1n obligadas a velar a los enfermos fuera de las salas del hospital, a excepci\u00f3n de las mujeres que residan en el cercado<\/p>\n<p>Ellas no dar\u00e1n cuenta de su servicio m\u00e1s que a los administradores. \u00c9stos, teniendo en cuenta que si no son apoyadas por ellos ante los oficiales y sirvientes de la casa como ante los enfermos, , ellas no podr\u00e1n hacer el bien, las defender\u00e1n con su autoridad, las avisar\u00e1n en particular, y nunca en voz alta ni en p\u00fablico, de sus faltas, de las que se corregir\u00e1n mediante la gracia de Dios<\/p>\n<p>Ocurriendo el fallecimiento de una hermana, los administradores, viendo que ella est\u00e1 consagrada al servicio de Dios y de los pobres, permitir\u00e1n a sus hermanas que la entierren decentemente seg\u00fan su costumbre.<\/p>\n<p>El superior general de Par\u00eds podr\u00e1, cuando bien le parezca retirar o reemplazar a aquellas hermanas que juzgue necesario, como de igual forma, los administradores podr\u00e1n despedir a aquellas que no encuentren id\u00f3neas, despu\u00e9s de ensayar no obstante un a\u00f1o o dos, y pedir otras; todo a expensas del hospital, y aviso dado de antemano al superior general, para que tenga tiempo de enviar alguna en su lugar<\/p>\n<p>Contin\u00faa el reglamento espiritual de las Hermanas<\/p>\n<p>Ellas permanecer\u00e1n en el hospital de Saint-Jean-l\u2019\u00c9vangeliste d\u2019Angers, para honrar en \u00e9l a Nuestro Se\u00f1or, padre de los enfermos pobres, corporal y espiritualmente.<\/p>\n<p>Lo primero que Nuestro Se\u00f1or pide de ellas es que le amen soberanamente y lo hagan todo por amor a \u00e9l; y lo segundo, que se amen entre ellas como hermanas que \u00e9l ha unido con el lazo de su amor, y a los enfermos pobres como a sus se\u00f1ores, ya que Nuestro Se\u00f1or est\u00e1 en ellos, y ellos en Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Estar\u00e1n infinitamente agradecidas por la gracia de ser sacadas de la vida de las hermanas y las viudas, y llamadas a Dios en un estado divino, que han buscado los reyes y las reinas, y donde ellos han encontrado su satisfacci\u00f3n<\/p>\n<p>Ellas se esforzar\u00e1n por tener como desprecio lo que el mundo estima, y estimar\u00e1n lo que el mundo desprecia, prefiriendo las ocupaciones viles y abyectas a las honrosas, y renunciando al afecto carnal de sus padres y de su pa\u00eds<\/p>\n<p>Ser\u00e1n fieles a la observancia de su reglamento y estilo de vivir propio de su peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Guardar\u00e1n exactamente la pobreza, escogiendo cada una para s\u00ed lo que sea m\u00e1s pobre, no teniendo dinero ni nada como propio, no recibiendo ni dando ning\u00fan regalo, content\u00e1ndose con el vivir, el vestir, y el dormir que les sea dado; en una palabra, ellas se acordar\u00e1n de que han nacido pobres y que deben vivir como pobres, por amor al padre de los pobres Jesucristo Nuestro Se\u00f1or<\/p>\n<p>Usar\u00e1n de todas las precauciones imaginables para conservar su castidad<\/p>\n<p>Obedecer\u00e1n a sus superiores de Par\u00eds en cuanto a direcci\u00f3n y disciplina interior, a los administradores en cuanto a la asistencia de los pobres, a la superiora de entre ellas para la ejecuci\u00f3n de sus reglamentos y su obediencia ser\u00e1 pronta, alegre, total, constante y perseverante, con sumisi\u00f3n a su juicio y a su voluntad.<\/p>\n<p>Estar\u00e1n contentas si avisan a la superiora de sus faltas, y ellas miasmas dir\u00e1n todas noche sus faltas del d\u00eda, buena , humilde, y sencillamente, y recibir\u00e1n la penitencia debida.<\/p>\n<p>Sus ejercicios de piedad ser\u00e1n los de la comunidad<\/p>\n<p>Levant\u00e1ndose a las cuatro, a las seis estar\u00e1n en la sala de los enfermos para prestarles los primeros servicios corporales y espirituales. Tendr\u00e1n mucho cuidado de hacerse con todo lo que van a necesitar, sus comidas a las horas acostumbradas, de beber cuando lo necesiten, y de vez en cuando alg\u00fan dulce en la boca. En todo, ellas se conformar\u00e1n a su estado de salud y a las prescripciones de los m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>Se relevar\u00e1n una a la otra ante los enfermos, no dej\u00e1ndoles nunca solos, y todas las que no tengan nada que sea urgente, estar\u00e1n en la enfermer\u00eda para instruir a los ignorantes, disponer a los reci\u00e9n llegados a los sacramentos, consolarlos, alegrarlos por la conformidad a las atenciones de Dios<\/p>\n<p>Y as\u00ed hasta la tarde, hasta la hora de su retirada. Ellas dejar\u00e1n entonces a una de entre ellas en la enfermer\u00eda para velar y asistir a los m\u00e1s enfermos, y ayudar a los moribundos a bien morir.<\/p>\n<p>Y a fin de que Dios quiera hacerles la gracia de cumplir todas estas cosas, se lo pedir\u00e1n frecuentemente, se confesar\u00e1n y comulgar\u00e1n con esta intenci\u00f3n, caminar\u00e1n en su presencia, tendr\u00e1n por patrones e intercesores ante \u00e9l a la sant\u00edsima Virgen, san Jos\u00e9, san Luis, santa Genoveva, santa Margarita reina, san Juan Evangelista patr\u00f3n del hospital y, finalmente, contemplar\u00e1n la felicidad de su condici\u00f3n; que sirvan a Nuestro Se\u00f1or en la presencia de los pobres, que \u00e9l reconocer\u00e1 como hecho a s\u00ed mismo el servicio que ellas les hacen; que cumplan por completo la ley de Dios, desempe\u00f1ando su oficio, y que ellas est\u00e9n siempre en Dios t Dios en ellas mientras ellas permanezcan en la caridad<span id='easy-footnote-49-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-49-109595' title='Archivos del Estado, 8. 6160.'><sup>49<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Esta acta levantada y firmada, la se\u00f1orita Le Gras se qued\u00f3 alg\u00fan tiempo en Angers, para reformar los abusos, los des\u00f3rdenes constatados en un informe de los administradores, y dejar las cosas en marcha. Su estancia se prolong\u00f3 tres meses. El 27 de enero, Vicente le escrib\u00eda, para acelerar su regreso:\u00bb Oh, que vuestra presencia aqu\u00ed es necesaria, Se\u00f1orita, no s\u00f3lo por vuestras hijas, sino tambi\u00e9n por los asuntos generales de la caridad. La asamblea general de las Damas del H\u00f4tel-Dieu tuvo lugar el jueves pasado. La Se\u00f1ora Princesa y la duquesa de Aiguillon la honraron con su presencia; nunca he visto a la Compa\u00f1\u00eda m\u00e1s grande ni reunida con tanta modestia. En ella se resolvi\u00f3 recibir a todos los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. Pod\u00e9is pensar, Se\u00f1orita, que no nos olvidamos de vos.<\/p>\n<p>Tan pronto como de enter\u00f3 de la completa fundaci\u00f3n, volvi\u00f3 a escribirle:\u00bbOs ser\u00e1 f\u00e1cil pensar el gozo de mi alma, pero no sentirlo. Oh Jes\u00fas, cu\u00e1ntas gracias doy a Dios porque os sent\u00eds mejor, y le pido que os devuelva las fuerzas para que volv\u00e1is pronto\u2026Oh, ser\u00e9is bienvenida, y se os espera con gran deseo!\u00bb<span id='easy-footnote-50-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-50-109595' title='Cartas de los 4 y 10 de febrero de 1640.'><sup>50<\/sup><\/a><\/span> Y la suplicaba que no mirara ahorro ninguno, por mucho que costara, para hacer c\u00f3modo el viaje.<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras dej\u00f3 por fin a sus hijas de Angers para regresar a Par\u00eds, pero las dej\u00f3 instruidas y formadas en su santo empleo hasta el hero\u00edsmo. Habiendo estallado la peste al a\u00f1o siguiente, ellas la desafiaron y cuidaron de los apestados con la misma facilidad que de los enfermos ordinarios. \u00abAl parecer, contaba Vicente en la conferencia del 16 de agosto de 1641, este mal las respeta. Bendito sea Dios, hijas m\u00edas, bendito sea Dios! Qu\u00e9 bueno es reconocer la caridad del Esp\u00edritu Santo nos ense\u00f1a, cuando dice que no existe amor m\u00e1s grande que poner en juego el alma, es decir dar su vida por amor y socorro del pr\u00f3jimo! Oh mis queridas hijas, qu\u00e9 santa es vuestra condici\u00f3n. Pues \u00bfno es cierto que la mayor felicidad que podamos tener es ser amados de Dios? Pues bueno, nada nos tranquiliza tanto, hijas m\u00edas, como el ejercicio que requiere vuestra condici\u00f3n y que practic\u00e1is con celo y valor, y puesto que no puede haber mayor caridad que la de exponer la vida por su pr\u00f3jimo, \u00bfacaso no es lo que hac\u00e9is cada d\u00eda con vuestro trabajo? Oh qu\u00e9 suerte la vuestra! Estad, pues, hijas m\u00edas, muy agradecidas por esta gracia y muy cuidadosa en conservarla.\u00bb<\/p>\n<p>Apenas de regreso a Par\u00eds, la se\u00f1orita Le Gras pens\u00f3 en dejar La Chapelle, que habitaba desde el mes de mayo del a\u00f1o 1636. All\u00ed, en el intervalo de sus misiones, se hab\u00eda dedicado, los domingos y las fiestas, a dar el catecismo a las personas de su sexo, y a instruir en su casa a las j\u00f3venes que ella hab\u00eda sustra\u00eddo, mediante indemnizaci\u00f3n, a la direcci\u00f3n peligros de un maestro. Este tiempo de La Chapelle le hab\u00eda agradado en un principio, porque en aquel pueblo pod\u00eda formar a sus hijas en la vida humilde sencilla y laboriosa de los campos. Pero, si bien m\u00e1s pr\u00f3xima entonces a su director de lo que lo estaba en Saint-Victor, se ve\u00eda demasiado alejada a\u00fan, y en 1641 vino a establecerse con su comunidad frente por frente de la iglesia de San L\u00e1zaro, en una casa que ella tom\u00f3 en primer lugar en alquiler, luego compr\u00f3 de los Misioneros mismos, por el precio de 18.400 libras recibidas de la presidenta Goussault. El contrato firmado entre Vicente de Pa\u00fal y sus sacerdotes, por una parte, y la se\u00f1orita Le Gras y sus hermanas por la otra, existe todav\u00eda; es del 1\u00ba de abril de 1653<span id='easy-footnote-51-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-51-109595' title='Archivos del Estado, S. 6157 y 6608, original y copia.'><sup>51<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Alojadas de cualquier manera en una tienda hasta ese d\u00eda, como los hijos de Israel, las hijas de la se\u00f1orita Le Gras hab\u00edan hallado por fin una morada y la Si\u00f3n de la caridad. All\u00ed, en efecto, fueron a parar todas las limosnas y todas las miserias de Par\u00eds. medicamentos, alimento se distribuyeron constantemente all\u00ed a los pobres, a menudo a costa de la escasez de la comunidad. All\u00ed tambi\u00e9n se estableci\u00f3 un seminario en el que se educaban las j\u00f3venes destinadas a una serie de casas de Par\u00eds, de la provincia y del extranjero. Desde este establecimiento, hab\u00eda que dar a casi todas las parroquias de Par\u00eds, y a los hospitales y a las prisiones. En 1646, Nantes, conocidos los servicios que prestaban en Angers, las pidi\u00f3 para su hospital, y la se\u00f1orita Le Gras tuvo que volverse a poner en ruta para llevar all\u00ed a ocho hermanas. Despu\u00e9s de recibir, como siempre, las instrucciones de Vicente, que no dejaba nunca, en caso parecido, de reunir a la peque\u00f1a colonia y de dirigirles una conmovedora alocuci\u00f3n, ella se puso en camino el 26 de julio, y lleg\u00f3 a Nantes el 8 de agosto. Seg\u00fan su costumbre, escribi\u00f3 a su director el diario de su viaje, donde todo respira piedad y caridad. Al gusto de esta verdadera cristiana, este viaje fue m\u00e1s feliz todav\u00eda que el precedente, porque ella tuvo que sufrir m\u00e1s. Escribi\u00f3: \u00abTuvimos el honor en el Pont-de-C\u00e9 de ser expulsadas de la hoster\u00eda, a la que llegamos el jueves muy tarde; pero, al salir de esta querida casa, nos encontramos con una buena se\u00f1ora que nos recogi\u00f3 benignamente.\u00bb<\/p>\n<p>Aunque se hubiera callado el d\u00eda de su llegada, para escapar a la ovaci\u00f3n acostumbrada, salieron a presentarse a ella. De la ciudad y hasta de los campos, todas las damas vinieron a visitarla, as\u00ed como una cantidad de superiores de religiones reformadas, y tuvo que trasladarse a varias comunidades religiosas para satisfacer el deseo que ten\u00edan de ver a sus hermanas y el h\u00e1bito.<\/p>\n<p>Desde el d\u00eda siguiente, las Hijas de la Caridad entraban en funciones y, al cabo de pocos d\u00edas, se oper\u00f3 en el hospital un cambio que todo el mundo se trasladaba all\u00ed para verlo. Hab\u00eda en las comidas de los pobres tal afluencia que no se pod\u00eda casi acercar a las mesas ni a los lechos de los enfermos.<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras estableci\u00f3 tambi\u00e9n entre las Damas de Nantes la caridad que se practicaba en el H\u00f4tel.Dieu de Par\u00eds; ella lo regulariz\u00f3 todo con los administradores, dej\u00f3 a sus hermanas en las mejores disposiciones, y se volvi\u00f3 otra vez llena de consuelo y de esperanza.<\/p>\n<p>Comenzada bajo tan felices auspicios, la fundaci\u00f3n de Nantes tuvo sin embargo que sufrir dificultades por parte de los administradores, que quisieron incluso sustituir a las Hijas de la Caridad por religiosas hospitalarias. Siempre desinteresado, Vicente les escribi\u00f3 enseguida que sab\u00eda muchas cosas buenas de estas religiosas y que, si quer\u00edan despedir a las Hijas de la se\u00f1orita Le Gras, les rogaba humildemente hacerlo sin esc\u00e1ndalo. Por medio de hermanas nuevas enviadas en 1653, se pudo sostener el establecimiento. No pas\u00f3 lo mismo con el hospital de le Mans, del que hab\u00edan tomado posesi\u00f3n las hijas de la Caridad hacia 1645; les fue preciso retirarse al cabo de algunos a\u00f1os, para sacarlas de una administraci\u00f3n muy poco benevolente.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, aparte de que Vicente ten\u00eda por principio no buscar ninguna fundaci\u00f3n para sus hijas como para sus Misioneros, y no contestar nunca para mantenerlas all\u00ed donde se hab\u00edan situado, las llam\u00f3 tanto m\u00e1s contento cuanto que \u00e9l no pod\u00eda satisfacer a las peticiones que le hac\u00edan de todas partes. No era suficiente con sus hospitales, sus escuelas, sus casas parroquiales, y la reina las llam\u00f3 en 1654, 1656, y 1658 para cuidar a los soldados heridos y enfermos. El a\u00f1o 1658 fue particularmente memorable. Despu\u00e9s de la toma de Dunkerque y la batalla de las Dunas que la hab\u00eda tra\u00eddo, se transportaron a Calais a seiscientos o setecientos soldados, unos cubiertos de heridas, otros agotados por los trabajos del asedio y las emanaciones f\u00e9tidas que hab\u00edan respirado. Luis XIV mismo, apostado en Mardick para vigilar las operaciones militares, hab\u00eda contra\u00eddo, al visitar las fortificaciones de esta plaza, una enfermedad peligrosa. Ana de Austria, que estaba por aquellos lugares, tuvo piedad de aquellos valientes soldados, cuya victoria pon\u00eda fin al mismo tiempo a la guerra de la Fronda y a la guerra con su querida Espa\u00f1a y, para conservarles la vida, pidi\u00f3 a Vicente Hijas de la Caridad. Vicente eligi\u00f3 a cuatro y, en el momento de su partida, les dirigi\u00f3 este discurso: \u00abY ahora la reina os llama para ir a Calais a vendar a los pobres soldados heridos. Eh qu\u00e9 motivo de humillaros, hermanas m\u00edas, viendo que Dios quiere servirse de vosotras para tan grandes cosas. Oh Salvador! Los hombres van a la guerra para matar a los hombres, y vosotras, Hijas m\u00edas, vosotras vais para reparar el mal que hacen. Oh qu\u00e9 bendici\u00f3n de Dios! Los hombres matan el cuerpo y muy frecuentemente el alma; y vosotras, vosotras vais para devolver la vida, o por lo menos ayudar a conservarla en aquellos que queden, por los cuidados que les deis, tratando por vuestros buenos ejemplos como por vuestras instrucciones, de hacerles pensar que deben conformarse a la voluntad de Dios en su estado\u2026 Cuando os hall\u00e9is en medio de los ej\u00e9rcitos, no tem\u00e1is que os ocurra ning\u00fan mal. \u00bfLes ha sucedido alguno a las que ya han estado all\u00ed? \u00bfLe ha sucedido a alguna, o bien ha muerto alguna? Y aunque hubiera perdido la vida, oh ser\u00eda un bien para ella, ya que habr\u00eda muerto con las armas en la mano \u2026Tengo que deciros que he o\u00eddo que estos pobres soldados sienten una gran gratitud por la gracia que Dios les da que, viendo que vais a estar entre ellos para asistirlos, sin otro inter\u00e9s que el amor de Dios, ellos dicen que ven claro que Dios es el protector de los desgraciados. Pues bien, ahora ved, Hijas m\u00edas, el bien que hac\u00e9is, ya que ayud\u00e1is a esta gente valiente a agradecer la bondad de Dios y a pensar que es \u00e9l quien les hace prestar este servicio. Entrando entonces en los grandes sentimientos de piedad, ellos exclaman: \u00abDios m\u00edo, ahora nos damos cuenta de lo que o\u00edmos predicar en otro tiempo, que vosotras os acord\u00e1is de todos los que necesitan ayuda, y que no abandon\u00e1is nunca a quienes se hallan en el peligro. Puesto que ten\u00e9is cuidado de nosotros, pobres miserables, que hemos ofendido tanto a vuestra bondad\u2026 \u00bb J\u00f3venes tener el valor de ir a los ej\u00e9rcitos, ir a visitar a pobres heridos, no s\u00f3lo en Francia, sino hasta en Polonia! Ah hijas m\u00edas, \u00bfhay nada parecido a esto? \u00bfHab\u00e9is o\u00eddo alguna vez decir que se ha hecho cosa parecida? En cuanto a m\u00ed, yo no lo he visto, y que yo sepa que se haya visto a una compa\u00f1\u00eda que haya hecho las obras que Dios hace por la vuestra\u2026 Mirad, hermanas m\u00edas, se conoce a los grandes en el mundo por sus \u00e9xitos y por el gran n\u00famero de gente que los acompa\u00f1a. Ahora bien, la verdadera nobleza y grandeza consiste en la virtud, y cuando las almas que han trabajado mucho por Dios van al cielo despu\u00e9s de esta vida, todas sus buenas obras los siguen, y cuanto m\u00e1s excelentes son y en gran n\u00famero m\u00e1s manifiestan la grandeza de estas almas: se trata de sus Damas de honor!\u00bb<span id='easy-footnote-52-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-52-109595' title='Estas \u00faltimas palabras pertenecen a la alocuci\u00f3n del 20 de julio de 1654, dirigidas a las hermanas que iban a Sedan para el mismo ministerio.'><sup>52<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Una de estas j\u00f3venes, Glaude Muset, ha declarado en el proceso de canonizaci\u00f3n, que ella sent\u00eda al principio gran repugnancia para este oficio; pero que despu\u00e9s de este discurso de Vicente, ella sinti\u00f3 su repugnancia cambiarse en atractivo y que, protegida con la bendici\u00f3n del santo, parti\u00f3 gozosa de Par\u00eds. las cuatro eran de las m\u00e1s fuertes de su compa\u00f1\u00eda. Despu\u00e9s de unos d\u00edas, dos hab\u00edan sucumbido por fatigas excesivas. A petici\u00f3n del p\u00e1rroco y a los gastos de la reina, se le construy\u00f3 una tumba, sobre la cual se inscribi\u00f3 su nombre y el de Vicente de Pa\u00fal, su Padre, para ser uno y otro en perpetua memoria<span id='easy-footnote-53-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-53-109595' title='&lt;em&gt;Summ., &lt;\/em&gt;p. 231..'><sup>53<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Dos acababan de morir en la brecha; a la voz de la reina y de Vicente de Pa\u00fal, veinte se presentaron para reemplazarlas. Impresionado por tal hero\u00edsmo, en la pr\u00f3xima conferencia dice a sus sacerdotes: \u00abEncomiendo a sus oraciones a las Hijas de la Caridad que hemos enviado a Calais para asistir a los pobres soldados heridos. De cuatro que estaban, hay dos fallecidas, que eran las m\u00e1s fuertes y robustas de su compa\u00f1\u00eda; sin embargo han sucumbido bajo el peso. Imag\u00ednense, Hermanos m\u00edos, lo que es cuatro j\u00f3venes entre quinientos o seiscientos soldados heridos y enfermos. Ved la conducta y la bondad de Dios, de haberse suscitado una compa\u00f1\u00eda as\u00ed en estos tiempos, \u00bfY para qu\u00e9? Para asistir a los pobres corporal y tambi\u00e9n espiritualmente, dici\u00e9ndoles alguna palabra que puedan llevarlos a pensar en su salvaci\u00f3n.; en particular a los moribundos, para ayudarlos a bien morir, haci\u00e9ndoles actos de contrici\u00f3n y de confianza en Dios. de verdad, Se\u00f1ores, es conmovedor. \u00bfNo les parece que es una acci\u00f3n de gran m\u00e9rito ante Dios, el que unas hijas se vayan con tanto valor y resoluci\u00f3n entre soldados, a aliviarlos en sus necesidades y a contribuir a salvarlos, que vayan a entregarse a tantos trabajos, e incluso a molestas enfermedades, y por fin a la muerte, por esta gente que se han expuesto a los peligros de la guerra por el \u00abVemos pues qu\u00e9 llenas est\u00e1n estas pobres hermanas del celo de su gloria y del asistencia al pr\u00f3jimo. La reina nos ha concedido el honor de escribirnos para decirnos que enviemos otras a Calais, para asistir a estos pobres soldados. Y ya van a salir cuatro hoy. Una de ellas a la edad da casi cincuenta a\u00f1os, me vino a ver el viernes pasado al H\u00f4tel-Dieu donde yo me encontraba, para decirme que se hab\u00eda enterado que dos de sus hermanas hab\u00edan muerto en Calais, y que ven\u00eda a ofrecerse a m\u00ed, para ser enviada en su lugar, si me parec\u00eda bien. Yo le dije: hermana m\u00eda, ya lo pensar\u00e9. Y ayer vino aqu\u00ed para saber la respuesta que ten\u00eda para ella. ved, hermanos m\u00edos, el valor al ofrecerse de esta manera, y ofrecerse a exponer su vida como v\u00edctimas, por el amor de Jesucristo y el bien del los dem\u00e1s. \u00bfNo es esto admirable?. En cuanto a m\u00ed, no s\u00e9 qu\u00e9 decir de ello, sino que estas j\u00f3venes ser\u00e1n mis jueces en el d\u00eda del juicio. S\u00ed, ellas ser\u00e1n mis jueces, si nosotros no estamos dispuestos como ellas a. exponer nuestras vidas por Dios. pero con qu\u00e9 santa confianza comparecer\u00e1n el d\u00eda del juicio, despu\u00e9s de tantas obras de caridad que habr\u00e1n hecho! Ciertamente me parece que las coronas y los imperios de la tierra no son m\u00e1s que barro, en comparaci\u00f3n del m\u00e9rito y de la gloria del que debemos esperar que se ver\u00e1n coronadas un d\u00eda. Como nuestra congregaci\u00f3n tiene algo en com\u00fan con la compa\u00f1\u00eda, y Nuestro Se\u00f1or se ha querido servir de la de la Misi\u00f3n, para dar comienzo a la de estas pobres hijas, tenemos tambi\u00e9n la obligaci\u00f3n de agradecer a Dios por todas las gracias que les ha dado, y pedirle que les contin\u00fae por su infinita bondad las mismas bendiciones en lo futuro\u00bb<span id='easy-footnote-54-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-54-109595' title='Rep. de or. del 4 de agosto de 1658.'><sup>54<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Tales fueron las primeras armas de las Hijas de la Caridad al servicio de los soldados. De entonces a hoy, los campos y las ambulancias han sido sus puestos de honor. Durante la expedici\u00f3n a Crimea, se las vio llevar hasta diez hospitales militares, sin contar dos hospitales de la marina, demasiado poco numerosas todav\u00eda entre tantas v\u00edctimas del c\u00f3lera o de la guerra. Pero la presencia y el ejemplo de estas hermanas es un estimulante para los hombres a quienes el precio del mercenario no ha hecho vencer la repugnancia de un empleo as\u00ed.. En Pera, en Dolma Rachtch\u00e9t, en la Escuela polit\u00e9cnica, en Levend y en Rami Tchiflik, en Maltep\u00e9, en Daoud Pach\u00e1, en Guihan\u00e9, en Kaudlidj\u00e9, en el Palacio de Russie, en Kalkis, en la escuela preparatoria; en todas partes es un hero\u00edsmo de entrega que sorprende a los mismos valientes. Ni los rigores del invierno, ni el c\u00f3lera y el tifus, ni las plagas gangrenosas, ni un servicio por encima de las fuerzas humanas, nada las asusta, nada las desanima. Ellas se enfrentan a todo, ni siquiera las llamas, a las que, en el incendio de la Escuela polit\u00e9cnica, ellas arrebatan a todos sus queridos enfermos y hasta su pobres muertos de la v\u00edspera..<\/p>\n<p>Antes de encargarse de las grandes ambulancias, ellas hab\u00edan sido llamadas a los hospitales del Pireo, de Gallipoli y de Varna, llenas de contagiados de c\u00f3lera. Los enfermeros, diezmados ellos mismos por la plaga, no se atrev\u00edan a abordar ya a los enfermos. Apenas se vieron las hermanas dirigirse hacia el hospital, con el rostro alegre, el coraz\u00f3n forme y contento, cuando renace el valor y la esperanza.<\/p>\n<p>Al servicio de las ambulancias y de los hospitales, ellas juntaron todav\u00eda la visita frecuente de los prisioneros de todas las naciones y, la visita de bienvenida, esperando el desembarco, a los nav\u00edos cargados de enfermos y heridos que llagaban de Crimea. Que aprecie la alegr\u00eda de estos desdichados, amontonados tambi\u00e9n en el entrepuente, deshechos por una dura traves\u00eda, a la vista de esta hermana que se presentaba a ellos, un poco de caldo, o unas gotas de vino en la mano, la sonrisa en los labios, y la caridad en el coraz\u00f3n. La costa extranjera les parece ya la patria y, en el hospital, creen volver a ver a la familia bajo la figura de esta hermana que les recuerda todo lo que m\u00e1s los ha amado. Todos hubieran podido decir con uno de ellos \u00abHermana m\u00eda, venga a visitarme a menudo; que cuando viene, creo ver Francia y a mi madre!\u00bb En la hermana ve\u00edan felices mucho m\u00e1s: ve\u00edan a un \u00e1ngel, una aparici\u00f3n de la dulce Providencia, que casi siempre los llevaba a la fe, a las pr\u00e1cticas religiosas. Y con ello a menudo a la salud. El alma curada y fortalecida reaccionaba sobre el cuerpo; una oraci\u00f3n dictada por la hermana hac\u00eda m\u00e1s que una ordenanza m\u00e9dica, y ni un vendaje val\u00eda lo que una medalla de la virgen. As\u00ed, en los tres ej\u00e9rcitos turco, ingl\u00e9s y ruso desprovistos de la verdadera fe y de la verdadera oraci\u00f3n, las curaciones eran tan raras como frecuentes eran en el nuestro, eso mismo suced\u00eda con los pobres Irlandeses cat\u00f3licos, tratados sin embargo de un modo tan poco privilegiado por la administraci\u00f3n protestante de su pa\u00eds. Cu\u00e1ntos hombres han debido a estas santas hermanas la salud y la patria! \u00a1Cu\u00e1ntos m\u00e1s, m\u00e1s numerosos todav\u00eda, les deber\u00e1n el cielo!<\/p>\n<p>A la vez envidioso y ciego, el protestantismo ingl\u00e9s quiso tener sus hermanas de caridad. Laudable por la parte de las que lo emprendieron, este ensayo no fue, como se sabe, m\u00e1s que una parodia impotente. Esta vez tampoco el protestantismo no hab\u00eda podido responder al desaf\u00edo que le lanza el catolicismo desde hace tres siglos, hacer una Hija de la Caridad, y no comprende que le faltan para ello dos cosas que no tendr\u00e1 nunca: un voto y una pr\u00e1ctica, la castidad y la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta nuestros d\u00edas, no hab\u00eda sido dado a las Hijas de la Caridad aparecer i ejercer su celo al mismo tiempo en los dos campos enemigos. Este espect\u00e1culo lo han dado en Italia. Mientras que las Hijas de la Caridad francesas e italianas se entregaban al alivio de los heridos franceses e italianos, las hIjas de la Caridad austriacas ejerc\u00edan la misma entrega a los heridos austriacos. \u00c9stas fueron sublimes en el desinter\u00e9s y y en la humildad. Como se acababa de anunciar a la hermana Rafaela Herschitsch, hermana sirviente de Verona, que el emperador de Austria le hab\u00eda concedido el distintivo de la cruz de oro: \u00abOs lo suplico, no me habl\u00e9is de ello, dijo al mayor del hospital que la felicitaba; ya que no lo aceptar\u00eda a ning\u00fan precio. Me avergonzar\u00eda recibir semejante recompensa. S\u00f3lo Dios puede pagar los servicios de una Hija de la Caridad que da su vida por sus semejantes. \u2013Pero el emperador se enfadar\u00e1 do sepa que nosotras sacrificamos nuestra vida alivio de sus soldados por amor a Dios sin pretender recompensa alguna. Al renunciar al mundo para consagrarnos al servicio del Se\u00f1or, hemos renunciado con ello a estas clases de honores. Al aceptarlos, ser\u00eda como colocarnos bajo su yugo. Nuestros superiores, por lo dem\u00e1s, sabr\u00e1n muy bien agradecerle por su benevolente atenci\u00f3n a la comunidad. \u2013Pero estos Se\u00f1ores van a venir a tra\u00e9roslo. \u2013s pido, Se\u00f1or mayor, decidles que me perdonen el dolor de un rechazo.\u00bb Ya ausente el mayor, la buena hermana se puso en oraci\u00f3n con sus dos compa\u00f1eras enfermas, y permaneci\u00f3 as\u00ed todo el d\u00eda, a fin de que, dec\u00eda ella, no vinieran a molestarla con <em>aquella<\/em> <em>cosa<\/em> . Humilde oraci\u00f3n que fue escuchada, pues no se insisti\u00f3 m\u00e1s someterla a <em>este nuevo suplicio de la cuz.<\/em><\/p>\n<p>En el mismo tiempo, las Hijas de la Caridad daban este mismo ejemplo en M\u00e9xico y en Chile, donde socorr\u00edan y consolaban indistintamente a los a los heridos de los partidos que se bat\u00edan sin cesar; hac\u00edan de alguna forma la vela de la caridad en el litoral de Espa\u00f1a, esperando a los enfermos y a los heridos que deb\u00edan traerles de la guerra de Marruecos.<\/p>\n<p>En la alocuci\u00f3n dirigida m\u00e1s arriba por Vicente a las hermanas que part\u00edan para Calais, se ha advertido una alusi\u00f3n a las hermanas de Polonia. En efecto, la reina Luisa, que hab\u00eda formado parte en Par\u00eds de la asamblea de las Damas, que hab\u00eda visto en el trabajo a la se\u00f1orita Le Gras y a sus hijas, las pidi\u00f3 el a\u00f1o 1652. tres partieron en primer lugar con un recado de Vicente del 6 de setiembre. Atravesaron Alemania y los pa\u00edses protestantes respetadas en todo lugar por sus virtudes, su valor y su h\u00e1bito. La reina las acogi\u00f3 con alborozo. Las dej\u00f3 unos d\u00edas respirar el aire del pa\u00eds y estudiar un poco la lengua, luego les dijo: \u00abVamos, hermanas m\u00edas, es tiempo de comenzar a trabajar. Sois tres; quiero quedarme con una a mi lado, y sois vos, mi querida Margarita; las otras dos ir\u00e1n a Krakovia a servir a los pobres. \u2013Ah Se\u00f1ora, respondi\u00f3 la hermana, \u00bfpero qu\u00e9 dec\u00eds? S\u00f3lo somos tres para servir a los pobres, y vos ten\u00e9is en el reino a tantas personas m\u00e1s capaces que nosotras para servir a Vuestra Majestad! Permitidnos, Se\u00f1ora, hacer lo que Dios pide de nosotras, y lo que hacemos en otros lugares.\u00bb La reina insisti\u00f3; la hermana no respondi\u00f3 esta vez m\u00e1s que con sus l\u00e1grimas; al verlo la reina: \u00abQu\u00e9, hermana m\u00eda, dijo, \u00bfos neg\u00e1is entonces as servirme? \u2013Perdonadme, Se\u00f1ora, pero es que nosotras nos hemos entregado a Dios para servir a los pobres<span id='easy-footnote-55-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-55-109595' title='Conf. de los 2 de febrero, 3 de junio de 1653, y 25 de mayo de 1654. \u2013Ocurr\u00eda en Francia como en Polonia, en todas tartes, que las hijas de la Caridad prefer\u00edan servir a los peque\u00f1os y a los pobres al servicio de los ricos y de los grandes. Una de ellas, Mar\u00eda Denise, deb\u00eda ser colocada por Vicente al lado de la se\u00f1ora de Comvalet, la futura duquesa de Aiguillon\u00bbPerd\u00f3n, Se\u00f1or, le objet\u00f3 ella; he dejado padre y madre para darme al servicio de los pobres por amor de Dios, y no para ir a servir a una gran dama.\u00bb Otra, Barbe La Grande, a quien le fue hecha su misma propuesta por el santo, se ech\u00f3 primero a llorar, luego consinti\u00f3 y fue confiada a una se\u00f1orita de la se\u00f1ora de Combalet. Pero, seguidamente, se present\u00f3 ante Vicente, que se hallaba en las proximidades, y le dijo: \u00abYo no podr\u00eda vivir, Se\u00f1or, en medio de este lujo, y os ruego que me lo quit\u00e9is, Nuestro Se\u00f1or me ha dado a los pobres, devolvedme a ellos. \u00bb Vicente, si bien impresionado, la devolvi\u00f3 a la se\u00f1ora de Comvalet, dici\u00e9ndole que, si ella no se encontrara bien, \u00e9l la llamar\u00eda dentro de cuatro o cinco d\u00edas; cosa que tuvo lugar. \u00ab\u00bfQu\u00e9 os parece, Se\u00f1orita? escrib\u00eda el santo, relatando este hecho a la digna madre de estas humildes y sublimes sirvientas de los pobres. \u00bfNo os sent\u00eda encantada al ver la fuerza del esp\u00edritu de Dios en estas dos pobres hijas, y el desprecio que las lleva a hacer del mundo y de sus grandezas? No os podr\u00edais imaginat el aliento que me ha dado por la caridad(Carta del 127 de mayo de 1656).\u00bb'><sup>55<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>La hermana Margarita Moreaux y sus dos compa\u00f1eras ten\u00edan algo mejor que hacer que servir a la reina; ten\u00edan que servir a los enfermos de la peste que desolaba entonces Varsovia, y la hermana Margarita ten\u00eda que morir en esta obra de heroica caridad. La reina LUisa se sinti\u00f3 arrastrada por su ejemplo. Visit\u00f3 los hospitales, cuid\u00f3 de los enfermos con sus manos, y pag\u00f3 con sus limosnas cuando no pod\u00eda pagar con su persona. A petici\u00f3n suya, otras tres hermanas nuevas salieron de Francia portando una carta de la se\u00f1orita Le Gras para sus hermanas de Polonia: Las hemos dejado partir con dolor, dec\u00eda la santa institutriz, separ\u00e1ndonos de ellas; y con regocijo por la seguridad que tenemos de que ellas van a hacer la voluntad de Dios, y a unirse a vos para cumplir sus santos designios en el reino de Polonia. Oh mis queridas hermanas, que son muy altos. Suplico a la bondad de Dios que os los d\u00e9 a conocer, con la seguridad que este conocimiento operar\u00e1 en vosotras una gran humildad y una justa confusi\u00f3n al veros elegidas para un trabajo as\u00ed, y para que os conceda la voluntad de no ser indignas de ello.\u00bb<\/p>\n<p>Estas nuevas hermanas debieron interrumpir el viaje y regresar a Francia, ante la noticia que la reina se hab\u00eda visto obligada a buscar contra la guerra un refugio en Alemania con las hermanas polacas. En este exilio, la reina emple\u00f3 a las hijas de la Caridad en el servicio de los soldados enfermos. De regreso a Varsovia, , las puso a la cabeza de un hospital de hu\u00e9rfanos, cerca del cual arregl\u00f3 un edificiopara los sirvientes enfermos y los pobres pasajeros.<\/p>\n<p>Volveremos a encontrar a las Hermanas de la Caridad en los hospitales fundados por Vicente de Pa\u00fal, en las provincias desoladas por la guerra que \u00e9l alivi\u00f3 durante tantos a\u00f1os. Ellas fueron siempre las celosas colaboradoras de todas sus obras. Por todas partes, a pesar de su celo, su demasiado exiguo n\u00famero las colocaba por debajo de su tarea. \u00abSe\u00f1or, le escrib\u00eda una de ellas, estamos agobiadas de trabajo y sucumbiremos en \u00e9l si no nos ayudan. Me veo obligada a escribiros estas breves l\u00edneas por la noche mientras vigilo a nuestros enfermos, por no tener ning\u00fan descanso por el d\u00eda; y mientras escribo tengo que exhortar a dos moribundos. Voy dentro de poco a uno y le digo: \u2018Amigo m\u00edo, eleve el coraz\u00f3n a Dios, y pedidle misericordia;\u2019 hecho esto, vuelvo a escribir una o dos l\u00edneas, y luego voy corriendo a donde el otro gritando: \u2018Jes\u00fas Mar\u00eda, Dios m\u00edo, yo espero en vos; \u2018 y luego vuelvo otra vez a mi carta; y as\u00ed voy y vengo, y os escribo a ratos y con el esp\u00edritu todo dividido. Es para suplicaros muy humildemente que nos envi\u00e9is otra hermana m\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>Enviar otra hermana m\u00e1s era con frecuencia algo dif\u00edcil ya que, dec\u00eda Vicente a sus sacerdotes: \u00abUstedes no podr\u00edan creer c\u00f3mo bendice Dios en todas partes a estas buenas Hijas y en cu\u00e1ntos lugares est\u00e1n esper\u00e1ndolas. Monse\u00f1or de Tr\u00e9guier pide ocho para tres hospitales que ha fundado en Cahors, monse\u00f1or d\u2019Agde me pide por otra parte, y su se\u00f1ora madre me habl\u00f3 tambi\u00e9n hace tres o cuatro d\u00edas y me dijo que era urgente. \u00a1Y qu\u00e9!, no hay otro remedio, no tenemos suficientes. Preguntaba estos d\u00edas pasados a un p\u00e1rroco de esta ciudad, que las tiene en su parroquia si se portaban bien. \u2013Ah Se\u00f1or, me dijo, tan bien se portan por la gracia de Dios que\u2026 En fin, Se\u00f1ores, no me atrever\u00e9 a contarle lo bien que me ha hablado de ellas. en Nantes, donde hay, les ocurre lo mismo, una vez que han reconocido la sencillez de estas buenas Hijas. Sucede lo mismo en otros lados, quien m\u00e1s qui\u00e9n menos. Y no es que no tengan defectos. Ay, \u00bfqui\u00e9n no los tiene? Pero ellas no dejan de ejercer la misericordia, que es esta virtud de la que se dice que lo propio de Dios es la misericordia. Por nuestra parte, nosotros la ejercemos tambi\u00e9n, y la debemos ejercer toda nuestra vida: misericordia corporal, misericordia espiritual; misericordia en los campos en las Misiones, misericordias dentro de casa con los ejercitantes y los pobres; por \u00faltimo debemos ser siempre gente de misericordia, si queremos hacer en todo y en todas partes la voluntad de Dios.\u00bb<span id='easy-footnote-56-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-56-109595' title='Rep. de or. del 2 y 3 de noviembre de 1656.'><sup>56<\/sup><\/a><\/span>\n<p>A pesar de su penuria de sujetos, Vicente pudo, mientras vivi\u00f3, hacer, fuera de Par\u00eds, veintiocho fundaciones de hermanas: hospitales, casas de escuela o de caridad. Una de las m\u00e1s destacadas fue la Casa de la Providencia de las j\u00f3venes hu\u00e9rfanas de San Jos\u00e9, fundada en 1658, en Cahors por el santo obispo Alain de Solminihac. Era para las hermanas de la caridad un empleo totalmente nuevo. Tambi\u00e9n Vicente, que variaba sus consejos conforme a los empleos, los lugares y las personas, dirigi\u00f3 instrucciones muy particulares a las primeras hermanas que fueron enviadas, y la se\u00f1orita Le Gras les dio, para ellas y para sus hu\u00e9rfanas, reglamentos admirables<span id='easy-footnote-57-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-57-109595' title='Arch. del Estado, S. 6160 y 6163.'><sup>57<\/sup><\/a><\/span>. Esta casa se anticipaba, para las hu\u00e9rfanas del pueblo, a lo que Saint-Cyr iba a hacer m\u00e1s tarde para las j\u00f3venes de la nobleza pobre. Las hu\u00e9rfanas eran educadas hasta que pudieran ser colocadas en religi\u00f3n o en el mundo, y se aseguraba una dote a las que hab\u00edan dado plena satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las primeras hermanas enviadas por san Vicente a Ussel, en 1655 o 1656, al encontrase sin socorros, para ellas y para y para sus pobres, en esa regi\u00f3n aislada, tomaron la decisi\u00f3n de volverse a Paris. Se encontraron en Moulins con su santo fundador quien para animarlas les dijo: \u00abRegresad, hijas m\u00edas, regresad a Ussel, la Providencia cuidar\u00e1 de vosotras. Ellas se volvieron all\u00ed en efecto y, al entrar en su pobre hospicio, encontraron un carro de trigo y otras provisiones enviadas por personas caritativas. A partir de entonces, a las hermanas de Ussel nunca les ha faltado lo necesario. En 93 incluso, ellas han podido seguir en paz al servicio de sus pobres enfermos; y hoy, el hospicio, aunque siempre pobre, se halla en un estado pr\u00f3spero y pasa por uno de los mejor establecidos de la Corr\u00e8ze.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de san Vicente, el crecimiento del grano de mostaza y su multiplicaci\u00f3n fueron mucho m\u00e1s prodigiosos a\u00fan. Establecidas en 1649, a petici\u00f3n de la reina, en la casa real de Fontainebleau, las Hijas de la Caridad fueron llamadas en n\u00famero de treinta, el 15 de febrero de 1676, en el hotel real de los Inv\u00e1lidos. Cocina, botica, lencer\u00eda, vestuario, enfermer\u00eda y cuidado de los enfermos d\u00eda y noche, cuidado de los locos, ellas se encargaron de todo y no retrocedieron ante nada. El acta de fundaci\u00f3n se realiz\u00f3, el 20 de marzo siguiente, entre el marqu\u00e9s de Louvois, gobernador de los Inv\u00e1lidos, y Nicole Haran, superiora general, y de sus oficialas, con el consentimiento de Jolly, tercer general de la Misi\u00f3n. Renovada en 1769, entre el duque de Choisseul-Amboise y los superiores de las Hijas de la Caridad, el convenio recibi\u00f3 un rev\u00e9s en 1772, a consecuencia de una patente que establec\u00eda en los Inv\u00e1lidos a un boticario-mayor y despose\u00eda a las hermanas de la botica. Pero en una memoria dirigida a la se\u00f1ora Ad\u00e9la\u00efde , a las hermanas no les cost\u00f3 mucho demostrar que las quejas intentadas contra ellas no ten\u00edan otro fundamento que la envidia y la ambici\u00f3n, y que una medida as\u00ed supondr\u00eda una da\u00f1o inmenso a los cuatrocientos establecimientos que pose\u00edan entonces en Francia. Por ello, el 31 de diciembre de 1774, intervino un decreto real que, rindiendo homenaje a los cuidados, a la vigilancia, a la exactitud, al celo de las hermanas, y reconociendo que la fundaci\u00f3n de un boticario-mayor era una novedad tan contraria a los compromisos pasados para con ellas como in\u00fatil al bien del servicio, restablec\u00eda todas las cosa sobre las antiguas bases.<\/p>\n<p>IX. Las<em> Hijas de la Caridad despu\u00e9s de la muerte de san Vicente. <\/em>No podr\u00eda entrar en nuestros pensamientos contar la historia, indicar siquiera la fundaci\u00f3n de todos los establecimientos de las Hijas de la Caridad en Par\u00eds y en Francia, en Europa y en ultramar, desde hace m\u00e1s de dos siglos. En vida de san Vicente de Pa\u00fal, ellas no hab\u00edan salido de Francia m\u00e1s que para ir a Polonia; pero como el santo hablaba a menudo de enviarlas a todas partes al igual que a sus Misioneros, a Europa y hasta a \u00c1frica y a las Indias, quiz\u00e1s sea bueno indicar algo sobre la realizaci\u00f3n posterior de estos diversos proyectos.<\/p>\n<p>Dos j\u00f3venes, animadas por su p\u00e1rroco, hab\u00edan venido a establecerse cerca de Montanaro en el Piamonte, para dar escuela a las pobres ni\u00f1as de su sexo. En 1778, habi\u00e9ndose ganado a algunas compa\u00f1eras y puestas bajo la direcci\u00f3n de un misionero, formaron en Montanaro una peque\u00f1a comunidad, recibieron las reglas, el h\u00e1bito, el nombre y las funciones de Hijas de la Caridad. Autorizadas en 1779 por las letras patentes de Am\u00e9d\u00e9e III, ellas pidieron y obtuvieron ser agregadas a la comunidad de Francia. Atravesaron como pudieron los d\u00edas malos, y renovaron su agregaci\u00f3n en 1822, cuando los Misioneros se establecieron en Turin. En 1831, abrieron un seminario que pudo surtir de hermanas a los peque\u00f1os hospitales de Rivarola, de Ivrea, de Santo-Benigno y de Sommariva, esperando que se estableciera en Turin un seminario, lo que tuvo lugar en 1833, con las limosnas de Charles-Albert y el concurso de las hermanas francesas. Desde entonces figuraron a la cabeza de los hospitales de Turin, de Carignan, de G\u00e9nova y de Oneglia, donde fundaron tambi\u00e9n escuelas, as\u00ed como en Castellamonte. Su direcci\u00f3n heroica durante el c\u00f3lera de 1835 les vali\u00f3 nuevos establecimientos, hospitales para enfermos o ni\u00f1os exp\u00f3sitos, escuelas, talleres, asilos, en Tur\u00edn, en Niza, en Racconis, en G\u00e9nova, en Savone, en Plaisence, en Acqui, en Grugliasco, en Siena, en Parma, en Mondovi, en Alesandria, en Saluces, en Lugano, en Florencia,, en Fermo, en Chieri, en Rondisson. Ellas sal\u00edan as\u00ed del Piamonte para extenderse por los ducados y llenar a Italia como a Francia. Fundaban en N\u00e1poles en 1843; en Macerata, en los Estados pontificios, en 1846, y en Roma, en 1850.<\/p>\n<p>As\u00ed se cumpl\u00eda , aunque algo tarde, un deseo del venerable P\u00edo VII. En una audiencia de despedida que hab\u00eda otorgado, el 26 de noviembre de 1816, al se\u00f1or Artaud, nombrado primer secretario de embajada en Viena, la conversaci\u00f3n recay\u00f3 sobre las religiosas hospitalarias. El santo Pont\u00edfice le dijo: \u00abNos hab\u00e9is hablado de las religiosas de Francia, y sobre todo de estas hijas del <em>Ave Mar\u00eda<\/em> , que fueron a la muerte cantando el <em>Veni<\/em> <em>Creator.<\/em> Se escuchaban menos voces seg\u00fan ca\u00edan las v\u00edctimas. Nos otorgar\u00edamos todos los favores que se solicitaran para una orden semejante. Pero hablemos tambi\u00e9n de las <em>hermanas<\/em> <em>grises<\/em>. Escuchad: esto es lo que hemos hecho: hemos tratado de introducirlas en toda la catolicidad, y en particular en Italia, en Alemania y en Irlanda. Nos han dicho:\u2019Delante de los enfermos, la mujer italiana no tiene el valor suficiente y fuerza moral para someterse a tantas fatigas; la Alemana tiene algo de demasiado sumiso y demasiado f\u00e1cil; a la Inglesa no le falta ni humanidad, ni exaltaci\u00f3n, pero es demasiado <em>sostenuta<\/em> (demasiado gazmo\u00f1a); la mujer francesa posee la habilidad, la seguridad, la resoluci\u00f3n, el <em>dominio<\/em> <em>dulce, <\/em>la piedad severa, indispensables en tal estado.\u2018 Sin embargo nos no renunciamos al deseo de mejorar en esto el servicio de nuestros hospitales.\u00bb<span id='easy-footnote-58-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-58-109595' title='&lt;em&gt;Hist. du pape Pie VII, &lt;\/em&gt;por el Sr. le Cheve. Artaud, 2 vol. in-8, Paris, 1836, t. II, p. 460.'><sup>58<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Esta estima, este afecto por las Hijas de la Caridad es, de alguna manera, tradicional en la sede apost\u00f3lica. En su bula del 18 de las calendas de setiembre de 1840, el papa Gregorio XVI, enumerando los dolores y los gozos de la Iglesia, sus temores y sus esperanzas, dijo: \u00abEs, entre otros, un espect\u00e1culo consolador para el mundo cat\u00f3lico, y es para los no-cat\u00f3licos mismos un motivo de admiraci\u00f3n, que estas sociedades tan multiplicadas y tan extendidas de mujeres piadosas que, viviendo en com\u00fan bajo la regla de san Vicente de Pa\u00fal o bajo la de otros institutos aprobados, y notables por sus virtudes cristianas, se entregan por completo o a retirar del sendero de la perdici\u00f3n a las mujeres extraviadas, o a formar a las j\u00f3venes en la religi\u00f3n, en una piedad s\u00f3lida y en los trabajos de su estado, o a aliviar de todas las formas posibles los infortunios de los dem\u00e1s, sin ser apartadas ni por la debilidad natural de su sexo, ni por el miedo a ning\u00fan peligro.\u00bb<\/p>\n<p>Los tristes acontecimientos de 1848 expulsaron a la hijas de la Caridad, acabando con su tranquilo g\u00e9nero de vida, de G\u00e9nova, de Siena, de Parma y de Florencia, a donde ellas han regresado despu\u00e9s.<\/p>\n<p>En 1790, seis hermanas partieron de Par\u00eds para Espa\u00f1a. En 1810, las Hijas de la Caridad se establecieron en Ginebra; estaban en Suiza, en Saconen, desde 1750. Entraron en B\u00e9lgica en , en Namour, en 1834, y, en 1852, en las provincias Renanas.<\/p>\n<p>En 1851, una comunidad de religiosas hospitalarias de Gratz se sinti\u00f3 inspirada a pedir su incorporaci\u00f3n a las Hijas de la Caridad de Par\u00eds. La fundadora y superiora se encontraba, por su familia, tener lazos que la un\u00edan a la de san Vicente; su t\u00eda abuela, la condesa de Brandis, hab\u00eda sido, el siglo pasado, una bienhechora insigne de la casa principal de N\u00e1poles donde, en esta calidad, hab\u00eda obtenido su sepultura. La hermana de Brandis vino en persona, con una de sus compa\u00f1eras, a pasar cerca de dos a\u00f1os en la casa madre de Par\u00eds. A su regreso a Gratz, adoptaron con ella el h\u00e1bito y las reglas de las Hijas de la Caridad y, con el consentimiento del ordinario, se pusieron bajo la direcci\u00f3n y autoridad del superior general de la Misi\u00f3n. Fue el inicio de la doble familia de san Vicente de Pa\u00fal en Austria. Los Misioneros deb\u00edan seguir pronto a las hIjas de la Caridad. En 1857, la casa de Gratz se hab\u00eda desarrollado de tal manera que trescientas hermanas hab\u00edan salido ya para extenderse por las diferentes partes del Imperio con la autorizaci\u00f3n del gobierno que desea conferirles todos sus establecimientos caritativos.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda mucho los Misioneros de las Islas Brit\u00e1nicas reclamaban a sus hermanas de la caridad. Cuatro son enviadas a Brogheda en 1855. En 1857, el Sr. \u00c9tienne, superior general, lleva \u00e9l mismo a diez a Dublin para formalizar all\u00ed dos fundaciones. Por estas dos ciudades, ellas circulan libremente con su santo h\u00e1bito, visitan a los enfermos y dirigen las escuelas. Ellas han conquistado la admiraci\u00f3n de los mismos protestantes. En Sheffield, en Inglaterra donde se establecen tambi\u00e9n en 1857, la misma libertad, cuidados, simpat\u00edas.<\/p>\n<p>Lisboa hab\u00eda sido cruelmente probada por el c\u00f3lera en 1856. Todos los ni\u00f1os a los que la epidemia hab\u00eda hecho hu\u00e9rfanos hab\u00edan sido confiados a los cuidados de la sociedad consoladora de los afligidos que, por no poder recogerlos a todos, llam\u00f3 en su ayuda a las Hijas de la Caridad. Se reciben informaciones, se consulta a la autoridad patriarcal y, en febrero de 1857, se forma un decreto real que aprueba y autoriza la entrada en Portugal de las hermanas de la Caridad, y de dos Misioneros que estar\u00e1n encargados de la direcci\u00f3n espiritual de las hermanas y se pondr\u00e1n ellos mismos al servicio de la asociaci\u00f3n. En junio de 1857, siguiendo los deseos expresados en la ordenanza real, el Sr. \u00c9tienne, superior general, parte para Lisboa con el fin de prepararlo todo. Alojado en el palacio mismo de la t\u00eda del rey, promotora de la obra, bien acogido por el rey, los ministros y del cardenal arzobispo, se siente lleno de esperanzas. Para colmo de satisfacciones, ha incorporado a la casa madre una comunidad de veintiuna hermanas, \u00faltimos restos de la Revoluci\u00f3n que, separada desde hac\u00eda treinta y ocho a\u00f1os, hab\u00eda quedado est\u00e9ril. \u00c9l regresa a Francia. De pronto, la fiebre amarilla estalla en Lisboa y multiplica el n\u00famero de los hu\u00e9rfanos. Llaman a las hermanas a todo grito. Ellas no lo dudan y, en el mes de octubre de 1857, cinco de ellas, conducidas por los Misioneros Sipolis y Miel, llegan a Lisboa en medio de los muertos y moribundos. \u00abMiradlas que poco miedo tienen\u00bb, dice el pueblo a la vista de su arrojo. Se ponen enseguida a la obra, y pagan su bienvenida inaugurando su ministerio caritativo con la muerte de una de ellas. Seis nuevas hermanas llegan el mes de diciembre. La Infanta Isabel les da su palacio de Ajuda para servir de hospicio a los hu\u00e9rfanos. El rey, la reina, las infantas , lo selecto de la nobleza y del pueblo las visitan, las admiran y las sostienen con sus limosnas y su protecci\u00f3n. As\u00ed transcurren nueve meses. De pronto, como una consigna, salida probablemente de Inglaterra, un concierto de declamaciones en la prensa liberal, que finge ver en todo al monstruo de la reacci\u00f3n religiosa, del jesuitismo, de la inquisici\u00f3n, etc. bajo la blanca corneta de las hermanas de la Caridad; es, en las calles, una conspiraci\u00f3n cobarde de ultrajes y de tratos infames contra estas santas hermanas. No obstante las interpelaciones, las peticiones en sentido contrario se cruzan en la tribuna de las c\u00e1maras. El gobierno del ministro francmas\u00f3n Loul\u00e9 se calla, o incluso protege estas infamias; luego recurre a una de estas miserables transacciones que no satisfacen a nadie y sacrifican siempre el buen derecho. Un decreto del 3 de setiembre de 1858 quita a las hermanas la ense\u00f1anza literaria y religiosa, para no dejarles irrisoriamente m\u00e1s que sus ejercicios piadosos y caritativos. Esto no es suficiente para el liberalismo imp\u00edo; hay que arrancarlas a sus hu\u00e9rfanos de Ajuda. In\u00fatiles esfuerzos! Las instituciones cristianas se multiplican siempre bajo la persecuci\u00f3n y pronto las hermanas cuentan en Portugal una casa m\u00e1s ; augurio tal vez del restablecimiento definitivo de las dos congregaciones de san Vicente en el reino!<\/p>\n<p>Cobarde venganza de Inglaterra por el fracaso de sus armas en Crimea; y sobre todo de sus parodias de las instituciones caritativas del catolicismo!<\/p>\n<p>\u00c1frica hecha francesa, \u00c1frica, este primer teatro de la Caridad de Vicente de Pa\u00fal, deb\u00eda atraer bien pronto a su hijas. En 1842, a petici\u00f3n del obispo y del gobierno franc\u00e9s, se realizaron en Argel dos fundaciones de Hijas de la Caridad: se encargaron de la direcci\u00f3n del hospital civil y abrieron una casa para la asistencia de los enfermos a domicilio, la instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as pobres y la educaci\u00f3n de las hu\u00e9rfanas.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda tiempo los Misioneros del Levante, incapaces de desarmar el odio feroz del Turco y de demostrar al hereje la verdadera Iglesia, llamaban en su ayuda a las Hijas de san Vicente de Pa\u00fal para hacer a mar a uno el cristianismo en una de sus m\u00e1s amables personificaciones, y mostrar al otro la caridad activa, car\u00e1cter exclusivo del catolicismo. Se pensaba en responder a esta llamada, cuando dos protestantes convertidas, las se\u00f1oritas Tournier y Oppermann, que solicitaban, a pesar de edad demasiado avanzada, su admisi\u00f3n en la compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, recibieron la promesa de una dispensa a su favor, con la condici\u00f3n de que ellas ir\u00edan a abrir, bajo la direcci\u00f3n de los Misioneros, una escuela de j\u00f3venes en Constantinopla. Aceptada la condici\u00f3n con rapidez, partieron el 1\u00ba de julio de 1839, y el \u00e9xito fue tal que, el 21 de noviembre del mismo a\u00f1o, se embarcaron hermanas para ir a formar dos casas de Hijas de la Caridad, una en Constantinopla, la otra en Esmirna. Llegadas el 4 de diciembre, recorr\u00edan desde el d\u00eda siguiente las calles para la visita de los enfermos a domicilio, y eran recibidas por los Turcos, los herejes y los cism\u00e1ticos, con las mismas demostraciones de admiraci\u00f3n y de gratitud que por los cat\u00f3licos. El 21 de enero siguiente, sus clases y sus talleres estaban en plena actividad y conten\u00edan a m\u00e1s de cien j\u00f3venes<span id='easy-footnote-59-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-59-109595' title='Fue en Esmirna donde se form\u00f3 la nieta de Hossein, \u00faltimo dey de Argel. Admirable golpe de esta Providencia que, dijo Bossuet (&lt;em&gt;Orac. f\u00fan. de Enriqueta de Inglaterra&lt;\/em&gt;) que mueve a todo un Estado par liberar a sus elegidos de las leyes del error, ya que ella pone a las almas a este precio! El derribo del Estado paterno arroja a esta joven a Esmirna, donde se hace cristiana, y de ah\u00ed, en lugar de ir a habitar un harem oriental, viene a Par\u00eds, donde est\u00e1 todav\u00eda, a expiar en una casa y bajo el h\u00e1bito de las Hijas de la Caridad, los cr\u00edmenes de su raza, de los que ella es llamada tal vez a ser la redentora! &lt;em&gt;Optimam partem elegit!&lt;\/em&gt;'><sup>59<\/sup><\/a><\/span>. Las hermanas de Constantinopla, llegadas el 8 de diciembre, comenzaron a dar a las se\u00f1oritas Topurnier y Oppermann la recompensa prometida, a saber el h\u00e1bito de las Hijas de la Caridad, luego recogieron a sus hu\u00e9rfanas y a sus j\u00f3venes escolares. Gracias a los numerosos refuerzos que les enviaron de Francia, las hermanas de Esmirna y de Constantinopla pudieron en los a\u00f1os siguientes dar a sus obras un desarrollo maravilloso. En Constantinopla tan s\u00f3lo, en el espacio de un solo a\u00f1o, las Hijas de la Caridad han socorrido a m\u00e1s de veinte mil pobres, vendado o visitado a m\u00e1s de cuarenta mil enfermos, a veces hasta quinientos por d\u00eda, vestido a m\u00e1s de ciento cincuenta ni\u00f1as pobres, y gastado, sacadas las cuentas, m\u00e1s de sesenta mil piastras turcas.<\/p>\n<p>En el mes de abril de 1841, ellas enviaron incluso a una colonia de cinco de ellas a Grecia, en la Isla de Santorin, a la entrada del archipi\u00e9lago, donde fueron fundadas las primeras escuelas cat\u00f3licas del reino griego; fueron autorizadas oficialmente por el gobierno griego.<\/p>\n<p>Existe en Alejandr\u00eda de Egipto un hospital fundado por las naciones europeas. En 1844, siete hijas de la Caridad iban a hacerse con su direcci\u00f3n. Organizaron tambi\u00e9n clases para las j\u00f3venes, esperando que les construyeran una casa amplia y apropiada para sus diversas funciones caritativas.<\/p>\n<p>En pocos a\u00f1os, han entrado en Persia. En 1856, algunas se establecieron en Khosrova.<\/p>\n<p>El 23 de octubre de 1847, doce hijas de la Caridad se embarcaron en Marsella para China. El clero y el pueblo de la ciudad daban las se\u00f1ales del m\u00e1s piadoso inter\u00e9s a estos misioneros de nueva clase y saludaban su partida. una misa solemne pontifical se celebraba en el puerto y sobre la embarcaci\u00f3n. El 24 de junio del a\u00f1o siguiente, la santa colonia abordaba en Macao. Se cumpl\u00eda un voto dos veces secular de san Vicente! \u2013Voto parecido del santo y de nuestros heroicos Misioneros de Madagascar realizado en 1859: Hijas de la Caridad han salido para Bourbon.<\/p>\n<p>En 1844, diez hijas de la Caridad part\u00edan de Espa\u00f1a, y el 4 de noviembre arribaban a la tierra de Veracruz. El 15, estaban en M\u00e9xico. Se ponen inmediatamente a la obra y comienzan por una escuela de ni\u00f1as. La hermana In\u00e9s Cabre muere enseguida para inaugurar la misi\u00f3n, y en cumplimiento de la ofrenda que ha hecho en el mar de su vida por la conservaci\u00f3n de la de sus compa\u00f1eras que se muestran aguerridas, estalla entonces la revuelta de Pareden. Ellas se trasladan al campo de batalla de Puebla, su primer campo de batalla. En el bloqueo de Puebla, invitadas por Santana a cuidar los heridos, ellas aceptan con la condici\u00f3n de cuidar a los heridos de los dos bandos. Se aprueba la condici\u00f3n. Pero esta vez, ellas no pagan m\u00e1s que con buena voluntad; antes de su llegada a Puebla el sitio se hab\u00eda levantado. Ellas regresan entonces a sus funciones ordinarias. Hacia finales de enero de 1855, abren un seminario interno en M\u00e9xico y se instalan en el hospital de San Juan de Dios. pronto cuentan con cinco establecimientos en M\u00e9xico: su casa central (seminario y pensionado), tres hospitales y una casa de mujeres alienadas. Fuera de la capital, se establecen sucesivamente en Lil\u00e2o y en Lagos, donde dirigen hospitales y escuelas; en Guanaxuato y en la Colonia de los \u00c1ngeles, para el cuidado de los hospitales de Nuestra Se\u00f1ora de Bel\u00e9n y de San Pedro; por \u00faltimo, en Monterrey, donde tienen una casa de Caridad. \u2013El 3 de diciembre de 1847 se embarcan seis hermanas en C\u00e1diz y, el 8 de enero siguiente, tomaban posesi\u00f3n del hospicio de la Habana, donde tienen hoy ocho casas, tanto hospitales como escuelas y orfanatos.<\/p>\n<p>En 1849 y 1850, la Compa\u00f1\u00eda conquistaba en un solo d\u00eda todo el territorio de los Estados Unidos, agreg\u00e1ndose a m\u00e1s de cuatrocientas religiosas de San Jos\u00e9, fundadas en Baltimore, a principios de este siglo, por una americana, se\u00f1ora Seton.<\/p>\n<p>Ya en1847, ella se hab\u00eda establecido en Marianna, en Brasil, para tener un pensionado y un peque\u00f1o hospital, y en adelante se asociar\u00e1 a la obra de los Misioneros.<\/p>\n<p>En 1853, en R\u00edo de Janeiro, tomaba posesi\u00f3n del gran hospital de la Misericordia, el m\u00e1s hermoso del mundo; del hospital menos importante, aunque magn\u00edfico todav\u00eda de Pedro II; del asilo de los alienados, de diversas casas de educaci\u00f3n : el colegio de la Inmaculada Concepci\u00f3n, la Casa Francesa, la Providencia y el Orfanato.<\/p>\n<p>Al entrar en el hospital de R\u00edo Janeiro, ellas son recibidas por la fiebre amarilla, y le pagan con seis de ellas una terrible bienvenida. La hermana Despiau se apresura a escribir a su superiora en Par\u00eds: \u00abViva la Cruz y la hermosa misi\u00f3n de R\u00edo de Janeiro, donde se gana tan pronto la corona de la vida eterna! Seis de vuestras hijas, mi buena madre, han recibido ya la recompensa de su entrega; una s\u00e9ptima est\u00e1 a la puerta del Para\u00edso, y probablemente antes de que salga mi carta tendr\u00e9 que deciros que ha ido a reunirse con sus compa\u00f1eras.\u00bb Se las quiere forzar a dejar el hospital y retirarse al campo. Todas responden que quieren acabar con las armas en la mano y morir con honor en el campo de batalla. Se insiste. Entonces la hermana Despiau invoca el tratado que les da cuatro meses para ejecutar su retiro despu\u00e9s de la notificaci\u00f3n dada y, en el nombre de este tratado, reclama para ella y para sus hermanas el derecho de morir en su puesto!<\/p>\n<p>Siempre en 1853, las Hijas de la Caridad se establecen en Bahia, donde abren un pensionado, antes de encargarse de un orfanato y de un hospital.<\/p>\n<p>En 1856, siete Hermanas son puestas al frente del hospital de Nuestra Se\u00f1ora del Exilio, capital de la Isla y provincia de Santa Catalina. Finamente, en 1857, se llama a una quincena al hospital de Pernambuco, al puesto que la caridad prof\u00e9tica de su padre les hab\u00eda asignado hac\u00eda ya doscientos diecisiete a\u00f1os!<\/p>\n<p>El 17 de noviembre de i857, las primeras Hermanas chilenas, treinta en n\u00famero, part\u00edan de Burdeos y, despu\u00e9s de una larga navegaci\u00f3n de cuatro meses, el 16 de marzo de 1858, abordaban en Valpara\u00edso. El 29, eran recibidas en triunfo en Santiago y, pronto despu\u00e9s, ocho de ellas entraban en el hospital de las mujeres de San Francisco de Borja, y las otras se repart\u00edan entre el hospital de los hombres de San Juan de Dios, el hospicio de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos y la casa central o seminario interno.<\/p>\n<p>En 1859, con ocasi\u00f3n de una de estas revoluciones, tan frecuentes en Chile, las hermanas de Santiago, a invitaci\u00f3n del gobierno, se fueron cuatro a San Felipe, cinco a la Serena, bajo la direcci\u00f3n del Sr. Benech, su directo, para prodigar all\u00ed sus cuidados a las v\u00edctimas de la guerra, sin excepci\u00f3n de partido. En todas las \u00e9pocas y bajo todos los climas, las Hermanas de la Caridad son fieles a la hermosa misi\u00f3n inaugurada, hace cerca de doscientos cincuenta a\u00f1os, por las cuatro pobres j\u00f3venes enviadas a Calais por san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1857, el gobierno de Per\u00fa y el arzobispo de Lima pidieron una casa de Misioneros y tres de Hijas de la Caridad; y el 16 de setiembre, un nav\u00edo decorado con el nombre de <em>San Vicente de Pa\u00fal, <\/em>part\u00eda de Burdeos, llev\u00e1ndose a cincuenta hermanas y a dos Misioneros. Cinco Hermanas deb\u00edan quedarse en Valparaiso, para el servicio del hospital; el resto iban destinadas a Lima.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, dos a\u00f1os despu\u00e9s, las Hijas de la Caridad acababan con la Plata su conquista caritativa de Am\u00e9rica del Sur, y se establec\u00edan en Buenos Aires.<\/p>\n<p>Ya las tenemos pues casi tan difundidas como el catolicismo mismo. Ellas llenan Francia y Argelia. Est\u00e1n en B\u00e9lgica y en Suiza; en todos los Estados italianos; en Espa\u00f1a y en Portugal; en Inglaterra y en Irlanda; en la Polonia rusa, prusiana o austriaca; en Prusia y en Austria; en Turqu\u00eda y en Grecia; en Egipto y en Persia; se han extendido en pocos a\u00f1os por casi todos los estados de Am\u00e9rica del Norte y del Sur; y se las encuentra colocadas en los extremos de \u00c1frica y de Asia, en China y en Bourbon.<\/p>\n<p>Se cuentan por miles y sus establecimientos por centenares. Tan variados como numerosos, estos establecimientos abrazan todas las edades, todas las necesidades, todas las miserias de la vida humana. Hay pesebres para el reci\u00e9n nacido, hospicios para el anciano; asilos para la infancia, para los criados, para los ciegos, para los alienados, y \u00faltimamente en la Teppe, cerca de Tain (Dr\u00f4me), se ha formado gracias a la generosa iniciativa del conde de Larnage, un asilo para epil\u00e9pticos; hay casas de ni\u00f1os exp\u00f3sitos, orfanatos de chicas y de chicos: escuelas de j\u00f3venes y de adultas y de sordo mudos; talleres y casas de patronato; hay conservatorios donde las j\u00f3venes del pueblo son educadas hasta su matrimonio, como las hijas de la nobleza pobre lo eran antes en Saint-Cyr, y dispensarios donde el pobre viene a buscar, de donde las Hermanas llevan socorro al pobre; existen esos innumerables puestos en que la caridad vigila, y donde, despu\u00e9s o sin llamada va a visitar y socorrer la enfermedad y la pobreza a domicilio. Se encuentran Hijas de la Caridad en las colonias agr\u00edcolas , en los dep\u00f3sito de mendicidad, en las prisiones; ellas est\u00e1n a la cabeza de todas las casas hospitalarias, hospicios, hospitales civiles o militares. Al soldado, ya lo hemos visto, desde su origen le siguen y le cuidan en todas partes, en medio y fuera de la batalla; eso mismo, en las enfermer\u00edas de las escuelas, en los Inv\u00e1lidos, son ellas tambi\u00e9n quienes est\u00e1n all\u00ed.<\/p>\n<p>Todas estas funciones bendecidas de los hombres, Dios mismo parece haber querido autorizarlas y consagrarlas con gracias privilegiadas, con visiones milagrosas que, recompensa primero por tanta caridad, han influido luego poderosamente en estos d\u00edas sobre el desarrollo de la piedad cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>En setiembre de 1830, una hermana joven del seminario de las Hijas de la Caridad vio, durante la oraci\u00f3n un cuadro que representaba a la Virgen sant\u00edsima, tal como se pinta com\u00fanmente bajo el t\u00edtulo de Inmaculada, de pie, revestida de un vestido blanco y de un mant\u00f3n bien bordado en plata, con un velo aurora, los brazos entreabiertos y extendidos hacia el suelo. Sus manos estaban cargadas de diamantes de los que escapaban haces de rayos resplandecientes que se dirig\u00edan hacia el globo, y con mayor abundancia sobre cierto punto. Ella oy\u00f3 al mismo tiempo una voz que le dec\u00eda: \u00abestos rayos son el s\u00edmbolo de las gracias que Mar\u00eda obtiene a los hombres; y el punto del globo sobre el que caen con mayor abundancia es Francia.\u00bb En torno al cuadro ley\u00f3 la advocaci\u00f3n siguiente, escrita en caracteres de oro \u00abOh Mar\u00eda concebida sin pecado, rogad por nosotros, que recurrimos a vos!\u00bb Algunos momentos despu\u00e9s, el cuadro se gir\u00f3 y en el reverso, vio la letra M coronada de un cruz peque\u00f1a, y por debajo los sagrados corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda. Y ella oy\u00f3 la misma voz que le dec\u00eda: \u00bb Hay que acu\u00f1ar una medalla sobre este modelo, y las personas que la lleven indulgenciada, y que hagan con piedad esta breve oraci\u00f3n, gozar\u00e1n de la protecci\u00f3n muy especial de la Madre de Dios.\u00bb Ella cont\u00f3 esta aparici\u00f3n a su director quien no vio de momento m\u00e1s que una ilusi\u00f3n piadosa. Pero habi\u00e9ndose reproducido la aparici\u00f3n otras dos veces, en algunos meses de intervalo, acompa\u00f1ada de tiernos reproches de Mar\u00eda, el director reconoci\u00f3 su realidad y, animado por Mons. de Qu\u00e9len, arzobispo de Par\u00eds, y devoto de la sant\u00edsima Virgen hizo acu\u00f1ar la medalla en junio de 1832. Desde entonces, esta medalla se ha propagado por miles y miles, y los numerosos prodigios de los ha sido instrumento le han valido el t\u00edtulo de <em>milagrosa. <\/em>ella es la que en 1842, en Roma, ha convertido a Alfonso Ratisbona. Ella es la que se ve hoy como un signo de honor y una santa coraza, sobre todos los pechos cristianos, y la que nuestros soldados no hace mucho se gloriaban en llevar en los campos de batalla. Ninguna devoci\u00f3n ha preparado mejor al mundo cat\u00f3lico a la proclamaci\u00f3n del dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n., y ninguna familia religiosa, por consiguiente, a contribuido m\u00e1s que las hijas de la Caridad a esta nueva gloria de Mar\u00eda. Este culto de la Virgen Inmaculada lo hab\u00edan recibido ellas de san Vicente de Pa\u00fal, que se complac\u00eda en saludar a Mar\u00eda bajo este t\u00edtulo tanto tiempo antes de la definici\u00f3n dogm\u00e1tica. Y, desde su origen, ellas ten\u00edan la costumbre de consagrarse solemnemente a la sant\u00edsima Virgen el 8 de diciembre, y de recitar cada d\u00eda, en todas las decenas del rosario, esta profesi\u00f3n de fe: \u00abSant\u00edsima Virgen, yo creo y confieso vuestra santa e inmaculada Concepci\u00f3n, pura y sin mancha. Oh sant\u00edsima Virgen, por vuestra pureza virginal, por vuestra Concepci\u00f3n inmaculada y vuestra gloriosa calidad de Madre de Dios, alcanzadme de vuestro querido Hijo la humildad, la caridad, una gran pureza de coraz\u00f3n, de cuerpo y de esp\u00edritu, la perseverancia en el bien, el don de oraci\u00f3n, una buena vida y una buena muerte!\u00bb A esta emocionante llamada de una piedad m\u00e1s de dos veces secular, la sant\u00edsima Virgen ha respondido ella misma proclam\u00e1ndose <em>concebida sin pecado<\/em>, luego la Iglesia al proclamar esta gloriosa prerrogativa, y mencionar la aparici\u00f3n de la medalla milagrosa en la bula de definici\u00f3n<span id='easy-footnote-60-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-60-109595' title='&lt;em&gt;Noticia hist\u00f3rica sobre el origen y los efectos de la nueva medalla\u2026, conocida con el nombre de medalla milagrosa\u2026, &lt;\/em&gt;por M\u2022\u2022\u2022, sacerdote de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de San L\u00e1zaro, 8\u00aa edic., in-18, Paris, 1842.'><sup>60<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La noche de la octava de san Vicente de Pa\u00fal, 26 de julio de 1646, habiendo subido una Hermana de la Caridad a la capilla de su venerado Padre, crey\u00f3 ver a nuestro Se\u00f1or llevando en la mano derecha un escapulario escarlata, prendido de dos cintas de lana del mismo color, Por un lado, estaba representado crucificado con los instrumentos de la Pasi\u00f3n y esta leyenda: \u00abSanta Pasi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, salvadnos!\u00bb En el otro extremo de la cinta, la misma tela estaba recubierta con la imagen de los dos sagrados corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, de entre los cuales parec\u00eda escaparse una cruz con esta leyenda: \u00abSagrados corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, protegednos!\u00bb Esta aparici\u00f3n se repiti\u00f3 varias veces, y la Hermana crey\u00f3 o\u00edr estas palabras: \u00abTodos aquellos que lleven este escapulario recibir\u00e1n cada viernes un gran aumento de fe, de esperanza y de caridad!\u00bb Sobre la exposici\u00f3n que le fue hecha, el soberano Pont\u00edfice P\u00edo IX autoriz\u00f3 a todos los sacerdotes de la Misi\u00f3n a bendecir y a distribuir el escapulario de la Pasi\u00f3n de Jesucristo, y enriqueci\u00f3 esta devoci\u00f3n con un gran n\u00famero de privilegios y de indulgencias<span id='easy-footnote-61-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-61-109595' title='&lt;em&gt;El escapulario de la Pasi\u00f3n de Jesucristo, &lt;\/em&gt;etc. in-18, Paris, 1853.'><sup>61<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>As\u00ed es como ha querido la Providencia servirse de las hijas de la Caridad para excitar y difundir la piedad cat\u00f3lica en sus dos grandes objetos: la Virgen inmaculada y Jes\u00fas sufriente. As\u00ed es tambi\u00e9n como ella las ha asociado a la obra de los Misioneros, y c\u00f3mo ella las ha hecho Misioneras a s\u00ed mismas, a\u00f1adiendo una especie de apostolado dogm\u00e1tico al apostolado de acci\u00f3n y de caridad que ejerc\u00edan desde hace m\u00e1s de dos siglos.<\/p>\n<p>\u00c9ste sin embargo sigue siempre su propio y verdadero patrimonio. Por ah\u00ed es por donde ellas han invadido la tierra, por este fuego divino con el que la han abrasado. Por ah\u00ed es por donde han resistido a todas las revoluciones, sobrevivido a tantos muertos de familias religiosas, que han salido m\u00e1s j\u00f3venes, m\u00e1s fuertes que nunca de tantas ruinas donde tantas cosas han quedado enterradas. Es por ah\u00ed, por \u00faltimo, como ped\u00edan respeto y amor a nuestro siglo sensual y ambicioso, con demasiada frecuencia incapaz de comprender la religi\u00f3n de otra forma como en los ejercicios prestados a los dolores f\u00edsicosy a las miserias. \u00abSan Vicente, ha dicho el cardenal Wiseman, hab\u00eda comprendido que solas las mujeres podr\u00edan suplir a las madres y a las hermanas al lado de los enfermos y de los moribundos, que ellas solas pod\u00edan reemplazar a la familia para los pobres hu\u00e9rfanos y para loa ancianos que han perdido a sus amigos y a sus hijos. Ya hace m\u00e1s de dos siglos que esta instituci\u00f3n se ha establecido y ha estado siempre en desarrollo en el mundo cat\u00f3lico. Francia, donde tuvo nacimiento, ha visto desde esa \u00e9poca, muchas revoluciones; la religi\u00f3n ha sido perseguida y, sin embargo, en el momento que llegaba un poco de calma, las Hermanas de la Caridad reemprend\u00edan sus obras caritativas, y los pueblos se apresuraban a acogerlas y a honrarlas<span id='easy-footnote-62-109595' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-62-109595' title='Discurso pronunciado en la iglesia de Fawon Street en 1857..'><sup>62<\/sup><\/a><\/span>\u00bb Las comunidades entregadas a la oraci\u00f3n y a la contemplaci\u00f3n, esos pararrayos misteriosos de la c\u00f3lera celestial de donde se difunde por el mundo el oro de la gracia, el siglo ni los conoce ni los disfruta. El sacerdote, demasiado frecuentemente, le tiene m\u00e1s miedo que amor, lo persigue m\u00e1s de lo que lo practica. Estos religiosos mismos que son como la santa democracia de la Iglesia, entregados como el pueblo bajo a la pobreza y al trabajo, no los ha levantado todav\u00eda de la sentencia de est\u00fapido desprecio dictada contra ellos por la burla volteriana. Pero, una vez m\u00e1s, de estas burlas, de estos odios, de estas proscripciones, except\u00faa siempre a la hija de la Caridad. Echar\u00eda por tierra a todas las instituciones cat\u00f3licas, pero se detendr\u00eda, parece ser, ante \u00e9say su ola destructora vendr\u00eda a morir delante de esa corneta blanca, como el mar delante del grano de arena del libro de Job.<\/p>\n<p>\u00bfY acaso no es porqu\u00e9 ha mantenido la Providencia y multiplicado a estas Hermanas, siempre puras, devotas, , sublimes, fuera de todas las condiciones ordinarias de la vida religiosa, sin votos, sin clausura, en medio de los peligros y de las corrupciones que atraviesan sin contagio y sin mancha? Lo que hab\u00eda sido para los mayores santos un problema insoluble, una tentativa quim\u00e9rica, , a saber el ascetismo en la vida activa, la soledad en el mundo, el recogimiento en el tumulto, la humildad en el honor y la simpat\u00eda universal, la pureza en el contacto con todos los lodos: eso es lo que se ha convertido en una realidad viva, inmortal!<\/p>\n<p>Y \u00bfno es acaso por \u00faltimo lo que hab\u00eda previsto san Vicente de Pa\u00fal? \u00bfNo es acaso esto lo que explica la diferencia de su lenguaje, cuando habla ya a sus sacerdotes, ya a sus Hijas de la Caridad. A sus sacerdotes no les habla m\u00e1s que la lengua del desprecio y del anonadamiento; no les llama m\u00e1s que <em>peque\u00f1a<\/em>, la <em>despreciable<\/em>, la <em>miserable<\/em> compa\u00f1\u00eda; \u00abnuestra <em>pordioser\u00eda\u00bb, <\/em> dice tambi\u00e9n; en una palabra, para ellos agota el vocabulario de todos sus t\u00e9rminos m\u00e1s envilecedores. En cuanto a sus Hijas de la Caridad, ah, sin duda, \u00e9l las provoca al desprecio de s\u00ed mismas y les sermonea sin cesar sobre su querida humildad; pero al mismo tiempo no les habla m\u00e1s que de lo sublime de sus funciones, de su instituci\u00f3n maravillosa, del caso que el mundo hace de ellas, y les repite todos los d\u00edas que nada parecido se hab\u00eda visto en la Iglesia de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde salen estos dos lenguajes? Amaba a sus sacerdotes y estimaba sus servicios; pero, evidentemente, las Hijas de la Caridad eran su obra predilecta. Es que \u00e9l present\u00eda la diferencia de destino y de necesidad de las dos porciones de su gran familia.<\/p>\n<p>En su d\u00eda y a su hora, al comienzo del siglo XVII, cuando no exist\u00edan ni instituciones ni, ni educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, ni instrucci\u00f3n para el pobre pueblo, los Misioneros respond\u00edan a una necesidad indispensable de la iglesia de Francia. Lo suyo era evangelizar los Campos, preparar buenos sacerdotes mediante los ordenandos, las conferencias, los retiros, los seminarios. Despu\u00e9s, y tambi\u00e9n en nuestros d\u00edas, contin\u00faan todo eso; han recuperado uno a uno, en el campo de la Iglesia los surcos a los que la desgracia de los tiempos los hab\u00eda arrancado; ellos difunden incluso, en cierto modo, su santa cultura, y sus misiones extranjeras abrazan regiones m\u00e1s vastas que nunca. No obstante, \u00bfno se puede decir que su principal gloria, digna de los disc\u00edpulos del humilde Vicente de Pa\u00fal, ha sido de trabajar siempre para hacerse in\u00fatiles? Ejercicios de los ordenandos, conferencias y retiros eclesi\u00e1sticos, seminarios, todo eso existe hoy por todas partes, por ellos y por si iniciativa, pero existir\u00eda en adelante sin ellos. Sin duda, al desaparecer, dejar\u00edan un gran vac\u00edo en la Iglesia, en los seminarios, en las Misiones; vac\u00edo tambi\u00e9n priv\u00e1ndola de una compa\u00f1\u00eda de sacerdotes, existiendo siempre, por su fidelidad al esp\u00edritu del mayor santo sacerdote de los tiempos modernos, <em>la forma del reba\u00f1o <\/em>sacerdotal; pero vac\u00edo a pesar de todo que no ser\u00eda absolutamente imposible de llenar.<\/p>\n<p>Al contrario, \u00bfse imagina uno la desaparici\u00f3n s\u00fabita de varios miles de Hijas de la Caridad? Qu\u00e9 vac\u00edo, que nada llenar\u00eda nunca? Nada parecido antes de ellas; nada despu\u00e9s, sin duda alguna, podr\u00eda emprenderse, ya que una familia as\u00ed no puede nacer m\u00e1s que del matrimonio espiritual, matrimonio \u00fanico, de un Vicente de Pa\u00fal y de una se\u00f1orita Le Gras. Pues, para comprender la extensi\u00f3n de una desgracia semejante, basta con acordarse, basta con ver el lugar que las Hijas de la Caridad ocupan hoy en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed vuelve a aparecer, bajo otro aspecto, la utilidad, la necesidad de los Misioneros. las instituciones, como los individuos, no se conservan sino por los mismos principios que les han dado nacimiento: nacidas de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, es por la Misi\u00f3n como las Hijas de la Caridad se mantienen y mantendr\u00e1n en su esp\u00edritu y en su esencia. Lo que deben a los Misioneros, la vida y la conservaci\u00f3n, se lo devolver\u00edan as\u00ed en caso de necesidad; aunque ellas no tuvieran otra raz\u00f3n de ser, los Misioneros vivir\u00edan por y para las Hijas de la Caridad.. Admirable intercambio de servicios y de vida entre las dos porciones de la familia de san Vicente de Pa\u00fal! Indivisible herencia, indisoluble uni\u00f3n entre <em>los hermanos y hermanas!<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LIBRO VII: Las Hijas y las Damas de la Caridad.2 Los Hospitales Cap\u00edtulo Primero: Las Hijas de la Caridad. 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