{"id":108617,"date":"2015-01-19T00:20:41","date_gmt":"2015-01-18T23:20:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2012\/09\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1-2\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:51","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:51","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 6, cap\u00edtulo 2"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo II: Misiones de Francia.<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>I. <\/strong><em>Misiones en los alrededores de Par\u00eds y en el ej\u00e9rcito.<\/em><\/h3>\n<p>A partir del a\u00f1o 1627, Vicente y sus hijos hab\u00edan evangelizado ya cuatro grandes provincias, entre otras la provincia de Lyon. Al mismo tiempo, multiplicaban sus Misiones en torno a Par\u00eds. Estas Misiones, de todas tal vez las m\u00e1s numerosas, son las menos conocidas, porque o dadas por Vicente mismo, no se le enviaba ning\u00fan informe o, dadas por sus sacerdotes, los reportajes le llegaban de viva voz. No tenemos de ellas m\u00e1s que detalles por sus conferencias, como por ejemplo, aquella reconciliaci\u00f3n entre los parroquianos y su p\u00e1rroco, de la que dec\u00eda: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha hecho esto, Se\u00f1ores, sino Dios solo? \u00bfEstaba en el poder de los hombres hacer esta reuni\u00f3n? Ciertamente, aunque todo un parlamento se hubiera propuesto un arreglo tan dif\u00edcil entre gentes tan alienadas, apenas habr\u00edan logrado el trabajo de la polic\u00eda exterior.\u00bb<span id='easy-footnote-1-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-1-108617' title='V\u00e9ase tambi\u00e9n la carta a Ozenne en Polonia, del 9 de abril de 1655, que da la fecha y los detalles de esta Misi\u00f3n, de la que fue director Tholard.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Todo lo dem\u00e1s que sabemos es el orden general seguido por los Misioneros en sus Misiones cerca de Par\u00eds. escog\u00edan de ordinarios a trescientos o cuatrocientos pobres , a los que daban una se\u00f1al particular de para reconocerlos en el curso de os santos ejercicios. Llegado el d\u00eda de la Misi\u00f3n, los pobres eran reunidos en una iglesia. Un Misionero se sub\u00eda al p\u00falpito y les dirig\u00eda una exhortaci\u00f3n general en forma de catecismo; despu\u00e9s de lo cual, sus cohermanos se los repart\u00edan en cinco o seis equipos. Cada uno tomaba el suyo, se lo llevaba a un sector apartado de la iglesia, le repet\u00eds la instrucci\u00f3n que acaba de o\u00edr, y le hac\u00eda recitar, distinta y pausadamente, las oraciones esenciales del cristiano.<\/p>\n<p>Eso era el ejercicio de la ma\u00f1ana. Las personas de calidad, que ordinariamente asist\u00edan en gran n\u00famero, prove\u00edan despu\u00e9s en la comida de los pobres, y dos horas despu\u00e9s comenzaba una segunda instrucci\u00f3n, seguida de una repetici\u00f3n como la primera. Una limosna de cinco sueldos entregada a cada pobre terminaba el d\u00eda.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente los mismos ejercicios, y eso durante ocho d\u00edas o m\u00e1s, hasta que todos estuviesen suficiente mente instruidos, y preparados para le recepci\u00f3n de los sacramentos. La misi\u00f3n se cerraba y coronaba con una comuni\u00f3n general, presidida con la mayor frecuencia por un prelado o alto dignatario de la Iglesia. el altar se preparaba con magnificencia, y los pobres revestidos de sus mejores galas recibidas por la caridad. Despu\u00e9s de una ferviente exhortaci\u00f3n, se los divid\u00eda otra vez, para ir a las santa mesa, en varios grupos, a la cabeza de los cuales se daban el honor de marchar las personas de la primera distinci\u00f3n. Espect\u00e1culo para regocijar al cielo y la tierra, triunfo de la igualdad y de la fraternidad cristiana. Tal equipo, ayer harapiento, de hombres o de muchachos era conducido al Dios de los pobres por un marqu\u00e9s o un conde, un presidente o un miembro del Consejo; tal equipo de mujeres o de j\u00f3venes, por una duquesa, o incluso una princesa de la sangre: aqu\u00ed los ricos y los grandes no se reservaban otros privilegios que los de la caridad y del buen ejemplo.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n era seguida de una procesi\u00f3n general del Sant\u00edsimo Sacramento que acompa\u00f1aban todos los pobres, de dos en dos, con un cirio en las manos. De vuelta en la iglesia, un Misionero dirig\u00eda un \u00faltimo discurso, exhortaci\u00f3n a la acci\u00f3n de gracias y a la perseverancia. Llegaba por fin la cena del adi\u00f3s, verdadero \u00e1gape cristiano. Se\u00f1ores, grandes damas, se repart\u00edan en torno a las mesas de los pobres, los serv\u00edan con sus manos y les distribu\u00edan en forma de postre, una abundante limosna. El recuerdo de tantas instrucciones y de piadosos ejercicios, de tanta caridad practicada en bien de su cuerpo y de su alma quedaba grabada de ordinario en estos pobres, y mucho despu\u00e9s se los distingu\u00eda de los que no hab\u00edan seguido la Misi\u00f3n..<\/p>\n<p>Los \u00e9xitos de los Misioneros en torno a Par\u00eds atrajeron la atenci\u00f3n sobre ellos, y los llevaron escoger por Misiones de una nueva especie, Misiones en el ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Entonces empezaba el periodo franc\u00e9s de la guerra de los Treinta a\u00f1os. Mientras que el cardenal de La Valette, el duque de Weimar y el vizconde de Turenne operaban en el Rin contra los imperiales, que el pr\u00edncipe de Cond\u00e9 invad\u00eda el Franco-Condadio y asediaba D\u00f4le, los Espa\u00f1oles, a quienes se cre\u00eda retenido en los Pa\u00edses Bajos, se preparaban a penetrar en Francia por la Picard\u00eda, cuyas fronteras estaban mal protegidas. Dos cuerpos de ej\u00e9rcito mandados uno por Piccolomini, el otro por Juan de Wert, emprendieron camino derecho para Francia en julio de 1636, y se plantaron a las puertas de La Capelle. En vano el conde de Soissons fue llamada a toda prisa de la Champa\u00f1a para unirse en Picard\u00eda a duque de Chaulnes y al mariscal de Br\u00e9z\u00e9; el enemigo tom\u00f3 (9 de julio- a 4 de agosto) La Capelle, Fonssomme, Fervaques, Le C\u00e2telet, pas\u00f3 el Somme, despu\u00e9s de un breve combate y entr\u00f3 en Roye sin dificultad. Hubo entonces en Par\u00eds un terror, cuyo recuerdo dur\u00f3 largos a\u00f1os. Los Parisienses, desde mucho tiempo habituados a no tomar parte en la guerra sino en las alegr\u00edas de la victoria, creyendo ya ver al enemigo a sus puertas, y todos los d\u00edas tomaban para \u00e9l a bandas de fugitivos que, expulsados por su vanguardia, ven\u00edan a buscar refugio en sus murallas. No pronunciaban sobre todo sino temblando el nombre de Juan de Wert, de aquel soldado de fortuna que, llegado al mando supremo a fuerza de valor y de servicios, conservaba en este alto rango la brutalidad de su primera condici\u00f3n.<\/p>\n<p>Richelieu se apresur\u00f3 en venir a tranquilizarlos; el rey mismo abandon\u00f3 Saint-Germain y vino a hospedarse en el castillo de Madrid ; luego los dos explotaron el terror general a favor de Francia y pidieron a los Parisienses dinero y tropas.<\/p>\n<p>Todos los cuerpos y comunidades se apresuraron a contribuir a la defensa com\u00fan. Todos aceptaron la tasa sin chistar. Los que estaban exentos del pecho debieron montar a caballo y reunirse en Saint-Denis. Otros burgueses se armaron y se distribuyeron los puestos para impedir a los ricos ahuecar el ala y emigrar hacia el Loira. Los artesanos mismos cedieron a sus obreros para hacer de ellos soldados, y los due\u00f1os de taller recibieron prohibici\u00f3n de guardar m\u00e1s de un aprendiz en su tienda. Los lacayos y gente de trabajo fueron enrolados en la infanter\u00eda, y los cocheros formaron la caballer\u00eda o engancharon sus caballos de alquiler o de lujo a los equipos de ca\u00f1ones. Se form\u00f3 as\u00ed a la carrera un ej\u00e9rcito de veinte mil hombres, a los que no se sab\u00eda donde alojar. San L\u00e1zaro, en la ruta de Saint-Denis y en la puerta del norte, desde la que se deb\u00eda en primer lugar ver venir al enemigo, pareci\u00f3 admirablemente situado para servir de lugar de armas y de ejercicios militares. Se amonton\u00f3 all\u00ed pues a los nuevos reclutas. Establos, le\u00f1eras, salas de conferencias, pasillos, antiguo claustro de los religiosos, todo fue invadido. \u00abAquel santo d\u00eda de la Asunci\u00f3n (1636), escrib\u00eda Vicente a Portail, ocupado entonces con Olier en Auvergne; ese santo d\u00eda no est\u00e1 exento de ese apuro tumultuoso. El tambor comienza a batir aunque s\u00f3lo sean las siete de la ma\u00f1ana, de manera que durante ocho d\u00edas se han adiestrado aqu\u00ed setenta y una compa\u00f1\u00edas. Pues bien, aunque sea as\u00ed, toda nuestra Compa\u00f1\u00eda no deja de hacer su retiro, menos tres o cuatro que est\u00e1n a punto de partir y de marcharse lejos.\u00bbCosa admirable esta paz en medio de este tumulto, estros piadosos ejercicios en medio del ruido de las armas.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda que escrib\u00eda Vicente esta carta, los espa\u00f1oles se apoderaban de Corbie, peque\u00f1a ciudad sobre el Somme, a cuatro leguas de Amiens. Esta ca\u00edda puso en su colmo el espanto general. todas las tropas reclutadas en Par\u00eds, todas las que se hab\u00edan hecho venir de las provincias, fueron a ocupar posici\u00f3n a las orillas del Oise, convertido en ese momento en el foso de Par\u00eds. El ej\u00e9rcito nuevo alcanzaba entonces los treinta mil hombres de a pi\u00e9 y doce mil caballos. El duque de Orl\u00e9ans, hermano del rey, recibi\u00f3 el mando, con el conde de Soissons, los mariscales de la Force y de Ch\u00e2tillon a sus \u00f3rdenes. El rey mismo dejando a la reina gobernante en Par\u00eds, quiso ir a visitar las tropas. Pero antes de partir, el religioso monarca pensando en su santificaci\u00f3n tanto como en el \u00e9xito de sus armas, dese\u00f3 que los soldados y los Misioneros continuasen en el campo la vida com\u00fan comenzada en San L\u00e1zaro, cuyos buenos efectos se hab\u00edan dejado ver ya. Encarg\u00f3 pues a su canciller que pidiera a Vicente a veinte de sus sacerdotes para el ej\u00e9rcito. Como un buen n\u00famero de Misioneros se encontraban a la saz\u00f3n ocupados en todos los rincones del reino, Vicente no pudo proporcionar m\u00e1s que quince, <em>los tres o cuatro<\/em> de quienes nos hablaba hace un momento, a los que vinieron a juntarse once de sus cohermanos<span id='easy-footnote-2-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-2-108617' title='Entre los que se nombran en las cartas de san Vicente: Du coudray, Lambert, Gresnu, Mulan y el hermano Alexandre.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. A la cabeza de esta peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda, se puso el propio Vicente en campa\u00f1a, y vino a Senlis a ofrec\u00e9rsela al rey, quien tuvo a bien dar su conformidad, a pesar de la reducci\u00f3n de su cuadro.<\/p>\n<p>Antes de separarse de ella y abandonarla su valor, el pac\u00edfico capit\u00e1n no olvid\u00f3 de dejar le un plan de campa\u00f1a.<\/p>\n<p>Los Misioneros, dec\u00eda en \u00e9l, tendr\u00e1n presente que Nuestro Se\u00f1or los ha llamado a este trabajo: 1\u00ba para ofrecer sus oraciones y sacrificios a Dios por el feliz \u00e9xito de los buenos planes de rey y por la conservaci\u00f3n de su ej\u00e9rcito; 2\u00ba para ayudar a la gente de guerra que est\u00e1n en pecado a apartarse de \u00e9l, a los que est\u00e1n en estado de gracia a mantenerse en \u00e9l; por \u00faltimo a los que mueran a salir de este mundo en estado de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1n, para este efecto, una devoci\u00f3n particular al nombre que Dios se da en la Escritura, de <em>Dios de los ej\u00e9rcitos<\/em>, y al sentimiento que ten\u00eda Nuestro Se\u00f1or cuando dec\u00eda<em>: Non veni<\/em> <em>pacem mittere, sed gladium<\/em>; y eso para darnos la paz, que es el fin de la guerra.<\/p>\n<p>Se imaginar\u00e1n que si no pueden quitar todos los pecados del ej\u00e9rcito, tal vez Dios les dar\u00e1 la gracia de disminuir su n\u00famero; lo que es hacer que Nuestro Se\u00f1or, teniendo que ser crucificado de nuevo cien veces no lo sea tal vez m\u00e1s que noventa, y que de mil almas que deb\u00edan condenarse, muchas, con su ayuda y la misericordia de Dios, no lo ser\u00e1n.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1n gran necesidad de las virtudes de caridad, de fervor, de mortificaci\u00f3n, de obediencia, de paciencia, de modestia, de sumisi\u00f3n a la voluntad de Dios: por eso han de hacer una continua pr\u00e1ctica, tanto interior como exterior.<\/p>\n<p>A este efecto, celebrar\u00e1n la misa o comulgar\u00e1n todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Observar\u00e1n con la mayor exactitud posible los peque\u00f1os reglamentos de la Misi\u00f3n, en especial lo que se refiere al levantarse y acostarse, la oraci\u00f3n, el oficio divino, la lectura espiritual y los ex\u00e1menes.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1n a menudo conferencias, despu\u00e9s de pensarlo delante de Dios, sobre los deberes de su posici\u00f3n, por ejemplo, sobre la importancia y de la necesidad de la asistencia a los ej\u00e9rcitos, sobre su naturaleza y sobre sus medios; y, siguiendo el mismo m\u00e9todo, sobre la asistencia a los enfermos, sobre la conducta que se ha de guardar durante las batallas, sobre las virtudes y pr\u00e1cticas requeridas de los Misioneros en los ej\u00e9rcitos.<\/p>\n<p>Honrar\u00e1n el silencio de Nuestro Se\u00f1or en las horas acostumbradas, y se callar\u00e1n siempre en los asuntos del Estado; no declarar\u00e1n sus penas m\u00e1s que a su superior.<\/p>\n<p>El superior distribuir\u00e1 a cada uno su oficio: a \u00e9ste la sacrist\u00eda, a aqu\u00e9l la confesi\u00f3n de los Misioneros y la lectura de la mesa; a un tercero el cuidado de los enfermos, a otro la econom\u00eda, la alimentaci\u00f3n, la tienda y los muebles; todos se emplear\u00e1n en la predicaci\u00f3n y confesiones de los soldados.<\/p>\n<p>Para no exponerse in\u00fatilmente y emplearse en el servicio del pr\u00f3jimo, no oir\u00e1n m\u00e1s que de lejos, y con las precauciones necesarias, las confesiones de los apestados, y dejar\u00e1n a otros la asistencia corporal de todos los enfermos.<\/p>\n<p>Aunque distribuidos por regimientos, tratar\u00e1n de alojarse y de vivir juntos. Si se los emplea en diversos lugares, como en vanguardia, en retaguardia o en el cuerpo de ej\u00e9rcito, el superior, en cuanto posible, velar\u00e1 para que se alojen bajo tiendas.<\/p>\n<p>Y, en efecto, Vicente, no menos cuidadoso de la salud que de la salvaci\u00f3n de los suyos, mand\u00f3 comprar una tienda para uso, les envi\u00f3 muebles y v\u00edveres, les procur\u00f3 una carreta y un mulo para el transporte de sus personas y peque\u00f1o bagaje; despu\u00e9s de lo cual, los bendijo y regres\u00f3 a San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>Pero se cuid\u00f3 de dejar a uno de ellos, a de Sergis, junto al rey y al canciller, bien para recibir las \u00f3rdenes del pr\u00edncipe y transmit\u00edrselas, como para velar por el bienestar de sus cohermanos y del cumplimiento de sus deberes. Era a la vez su lugar teniente y su ayuda de campo.<\/p>\n<p>Y con esto, los Misioneros se pusieron en marcha con el ej\u00e9rcito. Acompa\u00f1aron a la reconquista de Roye, al ataque Peronne, en toda la l\u00ednea del Somme y, en particular, en el asedio de Corbie. El rey se hab\u00eda dirigido all\u00ed en persona con el cardenal de Richelieu y todo el consejo. Este sitio se convirti\u00f3 en el gran acontecimiento de la campa\u00f1a y fue llevado con gran actividad y, con todo, dur\u00f3 mucho. La estaci\u00f3n mala se acercaba; enfermedades contagiosas hab\u00edan ca\u00eddo en las tropas; Richelieu forz\u00f3 al rey a dejar el ej\u00e9rcito y retirarse a Chantilly, mientras \u00e9l mismo vigilar\u00eda el sitio. Fue entonces cuando los Misioneros tuvieron que multiplicarse y redoblar el celo. Extendiendo la peste sus estragos y muchos sinti\u00e9ndose afectados, Vicente se vio obligado a enviar auxilios; y como dispon\u00eda de pocos obreros, no temi\u00f3 quitarle al rey al sacerdote que le acompa\u00f1aba. \u00abLa peste est\u00e1 en el ej\u00e9rcito, le escrib\u00eda: id pues, Se\u00f1or, id con el mismo esp\u00edritu que san Francisco Javier fue a las Indias, y alcanzar\u00e9is como \u00e9l la corona que Jesucristo os ha merecido con su sangre preciosa, y que os dar\u00e1 si honr\u00e1is su caridad, su celo, su mortificaci\u00f3n y su humildad (setiembre de 1636).\u00bb<\/p>\n<p>Ni las fatigas, ni la peste, ni la muerte, nada deten\u00eda a los Misioneros. Al cabo de algunos d\u00edas, uno de ellos hab\u00eda confesado \u00e9l solo a tres cientos soldados y Vicente le escrib\u00eda todo emocionado: \u00abBendito se Dios por la bendici\u00f3n que da a vuestro trabajo. Oh Jes\u00fas, Se\u00f1or, qu\u00e9 grande me parece! Bueno, haber procurado por vuestra parte el buen estado de trescientos hombres que han comulgado tan devotamente, y soldados que van a la muerte. Solamente el que conoce el rigor de Dios en los infiernos, o quien sabe el precio de la sangre de Jesucristo derramada por un alma, pueda comprender la grandeza de este bien. y aunque yo conozca mal el uno y el otro, su bondad se complace en darme un rayito de luz y una estima infinita del bien que hab\u00e9is hecho a estos tres cientos penitentes. El martes pasado, hab\u00eda ya m\u00e1s de novecientas confesiones hechas en todas las dem\u00e1s Misiones del ej\u00e9rcito, sin contar las vuestras, aparte de lo que se ha hecho despu\u00e9s. Oh Dios, Se\u00f1or todo esto est\u00e1 por encima de lo que yo esperaba. Hay que humillarse, alabar a Dios, continuar con valor, y seguir, si no recib\u00eds otra orden.\u00bb<\/p>\n<p>Algunos d\u00edas m\u00e1s tarde, el 20 de setiembre, no eran ya centenares, sino miles los penitentes que se contaban; ya que ese d\u00eda, Vicente escrib\u00eda a Portail a excusarse por no enviar a Auvergne a los Misioneros que hab\u00eda prometido y que Acababa de despachar para el ej\u00e9rcito: \u00abCuatro mil soldados ya han cumplido con su deber en el tribunal de la penitencia con gran efusi\u00f3n de l\u00e1grimas. Espero que Dios har\u00e1 misericordia con muchos por esta peque\u00f1a ayuda, y que tal vez no perjudique al buen \u00e9xito de los ej\u00e9rcitos del rey.\u00bb As\u00ed es como el santo sacerdote, que sab\u00eda que los soldados cristianos son los m\u00e1s valientes y los m\u00e1s fieles, encontraba al propio tiempo la cuenta de su celo por la salvaci\u00f3n de las almas y de su patriotismo.<\/p>\n<p>Entretanto la campa\u00f1a segu\u00eda su curso. Conform\u00e1ndose a los movimientos de las tropas, los Misioneros acampaban y se levantaban casi todos los d\u00edas con sus regimientos. Su apostolado, lejos de aflojar, se multiplicaba durante las marchas, ya que, al paso del ej\u00e9rcito acud\u00edan una multitud de personas de las di\u00f3cesis que atravesaba, y al mismo tiempo que a los soldados, los Misioneros los distribu\u00edan, en el intervalo de un campamento y con el permiso de los obispos, el pan de la palabrea santa y el don de la reconciliaci\u00f3n. La peste, s\u00ed, continuaba sus estragos, bien entre las tropas, bien entre los Picardos refugiados en sus filas; se mor\u00edan muchos de ella, pero ninguno sin recibir los sacramentos de la Iglesia.<\/p>\n<p>Aunque diezmadas por la plaga, novicias en materia de la guerra, las tropas fortalecidas por el auxilio de lo alto, hicieron maravillas. El asedio de Corbie fue llevado con nuevo vigor. El mariscal de Ch\u00e2tillon hab\u00eda pedido un mes para hacerse due\u00f1o de la plaza, y le hab\u00edan tachado de presuntuoso: Al cabo de diez d\u00edas ofrec\u00eda capitulaci\u00f3n, y el 14 de noviembre era devuelta al conde de Soissons. Fue el final de la campa\u00f1a. Abrumados todos de cansancio, atacados algunos por la enfermedad contagiosa, los Misioneros volvieron unos tras otros a Par\u00eds; ninguno sucumbi\u00f3 despu\u00e9s de todo; Dios se los reservaba para otros servicios.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como san Vicente inaugur\u00f3 las misiones en los ej\u00e9rcitos; hasta \u00e9l se remonta la instituci\u00f3n de los capellanes militares. Hemos visto ya lo que hizo por el servicio religioso de la marina. Esta \u00faltima obra fue completada en 1683 por la fundaci\u00f3n en Rochefort de un seminario para los capellanes de nav\u00edo y el hospital real de los marinos. Todos los capitanes estaban obligados a recibir como capellanes a los eclesi\u00e1sticos formados en este seminario y presentados por el superior y apoyarlos en el ejercicio de sus funciones, principalmente para impedir los pecados y los esc\u00e1ndalos. Cuando part\u00eda una embarcaci\u00f3n, un Misionero deb\u00eda subir a bordo o encargar a otro capell\u00e1n en su lugar. as\u00ed quedaba asegurado el servicio de la marina real<span id='easy-footnote-3-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-3-108617' title='Arch. del Estado, MM. 535-539.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Tan verdad es, una vez m\u00e1s, que no hay obra santa cuta iniciativa no hayan tenido Vicente o los suyos, a su ejemplo, o cuya pr\u00e1ctica no hayan extendido o perfeccionado. Lo que hab\u00edan hecho en el siglo XVII, los Misiioneros lo han renovado a nuestros ojos en las guerras de Oriente y de Italia. En Oriente, eran quince Franceses en las ambulancias, y todos los capellanes del ej\u00e9rcito piamont\u00e9s pertenec\u00edan a su Compa\u00f1\u00eda. En Italia, se encontraban en los tres ej\u00e9rcitos con las Hijas de la Caridad de cada naci\u00f3n. Estaban casi exclusivamente encargados de las ambulancias italianas.<\/p>\n<h3>II. <em>Misiones en Saint-Germain y en las casas reales.<\/em><\/h3>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la Misi\u00f3n que acabamos de contar, en enero y febrero de 1638, hall\u00e1ndose el rey en Saint-Germain con toda la corte, pidi\u00f3 a Vicente algunos sacerdotes para predicar en ella una Misi\u00f3n. El humilde superior puso grandes dificultades para enviarlos al menos durante la permanencia de la corte. Acumul\u00f3 objeciones sobre objeciones, oponi\u00e9ndose tanto a los reglamentos de la Compa\u00f1\u00eda, tanto a su ignorancia, la rudeza de su lenguaje, en tan poca armon\u00eda con los gustos de un auditorio tan enamorado de los pensamientos altos y de las bellas palabras. \u00abYo lo deseo as\u00ed\u00bb, se content\u00f3 con responder Luis XIII, y hubo que obedecer. Vicente escogi\u00f3 a sus obreros. \u00ab\u00bfAcaso debemos, le preguntaron \u00e9stos, hablar con tanta sencillez delante de la corte como en los campos? \u2013Sin ninguna duda, respondi\u00f3 Vicente, hay que el esp\u00edritu del mundo no se destruye sino con las sencillez y humildad, que son contrarias a su vanidad y a su orgullo.\u00bb<span id='easy-footnote-4-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-4-108617' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;. p. 349.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Los Misioneros comenzaron pues su obra con toda la sencillez, y con toda libertad cristiana. Desde el principio, tronaron contra las desnudeces de cuello, m\u00e1s escandalosa quiz\u00e1s entonces que en nuestros d\u00edas, como se puede deducir por las pinturas del tiempo, y levantaron en contra suya los clamores de la vanidad y de la licencia o las burlas de la canci\u00f3n. Gritaron cien veces m\u00e1s fuerte y, uniendo las obras a las palabras, negaron sin miramientos la absoluci\u00f3n a todas las mujeres que continuaban ofendiendo la modestia y tendiendo as\u00ed lazos a la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hubo que ceder a la santa obstinaci\u00f3n de este celo. Algo maravilloso, las mujeres mismas que hab\u00edan arrojado en un principio los mayores gritos, es decir las hijas de la reina, hicieron la conversi\u00f3n m\u00e1s sonada. Se asociaron a la cofrad\u00eda de la Caridad, no s\u00f3lo con sus limosnas, sino con sus personas. Sirvieron a los pobres cada una a su turno y, distribuidas en cuatro equipos, recorrieron las calles de Saint-Germain para solicitar la caridad de los fieles.<\/p>\n<p>El piadoso Luis XIII qued\u00f3 impresionado por estos \u00e9xitos y dijo a Pavillon, el futuro obispo de Alet, quien esta vez tambi\u00e9n se hab\u00eda asociado a los hijos de Vicente: \u00abEstoy muy satisfechos por todos los ejercicios de la Misi\u00f3n; as\u00ed es como se ha de trabajar; lo dir\u00e9n todas partes.\u00bb<span id='easy-footnote-5-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-5-108617' title='Todos estos detalles nos son conocidos por una carta de san Vicente a Lucas, Misionero de Montmirail, del 21 de febrero de 1638.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La reina no qued\u00f3 menos agradecida. Se encontraba en los primeros meses de su embarazo, y el 5 de setiembre siguiente, tras veintid\u00f3s a\u00f1os de esterilidad, daba a Francia al que deb\u00eda ser Luis XIV.<\/p>\n<p>Queriendo dar gracias a Dios con piadosas liberalidades, no se olvid\u00f3 ni de Vicente con quien la un\u00edan lazos de amistad estrecha, ni de San L\u00e1zaro que hab\u00eda proporcionado los Misioneros de Saint-Germain. Envi\u00f3 entonces a la sacrist\u00eda, por entonces muy pobre, de esta casa un ornamento en tejido de plata. Estaba pr\u00f3xima la Navidad, y hab\u00eda alborozo en San L\u00e1zaro por ver a Vicente, que deb\u00eda oficiar en esta solemnidad, revestirse el primero, pero su amor a la pobreza se sobresalt\u00f3 a la vista de ornamentos tan ricos, y fue preciso absolutamente d\u00e1rselos m\u00e1s ordinarios.<\/p>\n<p>Ana de Austria no se hab\u00eda olvidado pues de la Misi\u00f3n de Saint-Germain. Asimismo, algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en setiembre y octubre de 1641, pidi\u00f3 una segunda en el mismo lugar y en las mismas circunstancias. Es verdad que ella ten\u00eda a la vista ante todo y principalmente la salvaci\u00f3n de los numerosos obreros que trabajaban entonces en las edificaciones del castillo; pero toda la corte se aprovech\u00f3 de ella, ya que hubo varias misiones en una. Mientras se evangelizaba a los obreros, se daban conferencias de piedad cada a\u00f1o en el castillo mismo a las hijas de la reina, y cada noche, Ana de Austria con su corte asist\u00eda con aplauso a los discursos de una de los Misioneros que ten\u00eda un gran talento para la predicaci\u00f3n. No hubo hasta el delf\u00edn, por entonces de algo m\u00e1s de tres a\u00f1os, quien no tuviera su misi\u00f3n particular; la reina quiso de todas formas que se le diera el catecismo, fue uno de los hijos del pastor de las Landas quien puso los primeros g\u00e9rmenes de la fe y de la piedad cristiana en el coraz\u00f3n del futuro Luis el Grande.<\/p>\n<p>All\u00ed no acabaron, aparte incluso del consejo de conciencia, las relaciones de San L\u00e1zaro con la corte. en 1661, un a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Vicente de Pa\u00fal, diez Misioneros fueron establecidos por el rey en Fontainebleau, e investidos, con el permiso de Henri de Giondrin, arzobispo de Sens, de la parroquia que el pr\u00edncipe acababa de erigir all\u00ed para la comodidad de la corte y de los particulares, as\u00ed como en agradecimiento por la paz general, la paz de los pirineos y el nacimiento del delf\u00edn. \u2013En 1674, al quedar vacante la parroquia de Versalles por la dimisi\u00f3n del titular, fue unida a la Misi\u00f3n por Fran\u00e7ois de Harlay, arzobispo de Par\u00eds, quien era su provisor, seg\u00fan la intenci\u00f3n de rey y las bulas de Inocencio XI; y en 1682, los Misioneros segu\u00edan encargados del servicio de la capilla real del castillo. \u2013En 1675, se firm\u00f3 un contrato por Edme Jolly, tercer superior general de la Misi\u00f3n, y sus asistentes, de una parte, Ch. Maurice Letellier, arzobispo de Reims, actuando en nombre de su hermano Louvois, gobernador de los Inv\u00e1lidos, por otra parte, para fundaci\u00f3n en esta residencia real de doce sacerdotes encargados de celebrar en ella las funciones curiales, bajo la protecci\u00f3n del rey y la aprobaci\u00f3n del arzobispo de Par\u00eds, contrato que fue renovado, en 1680, entre el mismo Jolly y Louvois en persona, con la estipulaci\u00f3n de un aumento de ocho sacerdotes.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, cuando hubo que aplicar la reforma en Saint-Cyr, donde se hab\u00eda introducido el esp\u00edritu mundano con la corte que llegaba a asistir a las representaciones de <em>Esther<\/em> y <em>Athalie, <\/em>se pens\u00f3 en darle a sacerdotes regulares como capellanes y confesores. Paul Godet Des Marais, obispo de Chartres y superior de la casa, aconsej\u00f3 a la Sra. de Maintenon que siguiera el ejemplo del rey, que hab\u00eda confiado a los sacerdotes de San L\u00e1zaro del servicio de Versailles, de Fontainebleau y de los Inv\u00e1lidos, y les confiara tambi\u00e9n el servicio religioso de Saint-Cyr. La regularidad, la prudencia, la modestia de estos sacerdotes, su pasi\u00f3n por la oscuridad, conocidas desde entonces en toda Francia, eran precisamente las virtudes que conven\u00edan a las disposiciones presente y a los designios de la Sra. de Maintenon y por eso sigui\u00f3 los consejos del obispo de Chartres. Pero los hijos de Vicente rechazaron en un principio la direcci\u00f3n de las religiosas, que su padre les hab\u00eda prohibido, y se alarmaron, los destinados \u00fanicamente a los pobres de los campos, ante la direcci\u00f3n de las hijas de la nobleza. Sin embargo, habi\u00e9ndolo ordenado el rey, ellos obedecieron. Se firmaron tres contratos sucesivos, de 1692 a 1698 entre las damas de San Luis, representadas por las Sras. de Loubert, de Fontaine y du F\u00e9rou, superioras, y la congregaci\u00f3n de San L\u00e1zaro. Seg\u00fan estros contratos y un reglamento trazado por Godet Des Marais, el superior general de San L\u00e1zaro, era en adelante y a perpetuidad el superior espiritual de Saint-Cyr, bajo la autoridad el obispo de Chartres; seis sacerdotes primero, ocho despu\u00e9s, de edades al menos de treinta a\u00f1os, con cuatro hermanos para servirlos, se establec\u00edan en Saint-Cyr para desempe\u00f1ar all\u00ed el servicio divino, educara a algunos j\u00f3venes en una especie de seminario menor que el obispo traslad\u00f3 posteriormente a Chartres, y dar incluso misiones en las tierras de las damas y la di\u00f3cesis de Chartres. Se les asignaba 400 libras de pensi\u00f3n a cada uno, y se los alojaba en un gran edificio construido para ellos. Que iba de la iglesia del exterior al pabell\u00f3n del obispo de Chratres, al lugar donde se hallaban los establos de la Sra. de Maintenon y residencia de los jardineros. Detr\u00e1s de este edificio, se prepar\u00f3 un peque\u00f1o jard\u00edn que daba al cementerio; y como lugar de paseo, les dieron una casa con jard\u00edn sita en Fontenay-le-Fleury, poblado a un cuarto de legua de Saint-Cyr, en una situaci\u00f3n solitaria y pintoresca. Completamente separados de las damas y de las doncellas, los sacerdotes de la Misi\u00f3n no las ve\u00edan nunca m\u00e1s que en el confesionario, y dirig\u00edan siempre a la regla y a la superiora todo cuanto no ten\u00eda que ver \u00fanicamente con el gobierno de las conciencias. El reglamento del obispo de Chartres fijaba tambi\u00e9n las oraciones oficiales y las intenciones de misas. Cada d\u00eda, despu\u00e9s de la misa de las 8, se cantaba un <em>Exaudiat<\/em> por las damas y las se\u00f1oritas, y seguido de una oraci\u00f3n por el rey, cantada por el sacerdote oficiante. Se hab\u00eda fundado una misa a perpetuidad por la Sra. de Maintenon, otra por los reyes predecesores del Luis XIV y por la reina Marie-Th\u00e9r\u00e8se, otra por \u00faltimo por Luis XIV mismo, \u00abpara dar gracias a Dios, dec\u00eda el contrato de fundaci\u00f3n, por las gracias que otorga incesantemente a la casa real y pedirle que sea del agrado se su divina Majestad dar a los reyes de Francia las gracias necesarias para gobernar bien su Estado y exaltar la Iglesia cat\u00f3lica en el reino.\u00bb Gracias a estos reglamentos, y m\u00e1s a\u00fan al esp\u00edritu de su instituto, los Misioneros continuaron en Saint-Cyr hasta la Revoluci\u00f3n, en una santa oscuridad, conocidos tan s\u00f3lo por su celo sacerdotal y sus piadosos ejemplos<span id='easy-footnote-6-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-6-108617' title='&lt;em&gt;Archi. de l\u2019\u00c9tat&lt;\/em&gt;, MM. 535-538&lt;em&gt;. \u2013Histoires de la maison royale de Saint-Cyr&lt;\/em&gt;, por Th\u00e9ophile Lavall\u00e9e, gr. in-8\u00ba, Paris, 1855. pp. 103, 104. \u2013&lt;em&gt;M\u00e9moires&lt;\/em&gt; de Languel de Gergy, publicadas por el mismo, in-8\u00ba, Paris, 1863, p. 334.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>III. <em>Misiones de Montauban, de Mende, de Saint-Flour, etc.<\/em><\/h3>\n<p>Entretanto, la Misi\u00f3n multiplicaba sus fundaciones y sus obras, pues los obispos le reclamaban de todas partes a sus obreros. Desde 1629, y mientras que estaba todav\u00eda en Bons-Enfants, hab\u00eda tenido que conceder dos a instancias de Anne de Murvieil, obispo de Montauban. Despu\u00e9s del gran \u00e9xito sobre La Rochelle, Richelieu acababa de apoderarse de esta ciudad en una carrera victoriosa a trav\u00e9s de Languedoc, y hacer all\u00ed una entrada solemne(21 de agosto de 1629). Hab\u00eda restablecido all\u00ed al obispo, expulsado por los hugonotes, instituido conventos de jesuitas y de capuchinos, y dado \u00f3rdenes para reconstruir la iglesia destruida por la herej\u00eda. Era el fin del partido reformado y el momento favorable para trabajar en una resurrecci\u00f3n cat\u00f3lica. Los Misioneros llegaron a Montauban en 1630 y trabajaron en la di\u00f3cesis dos a\u00f1os enteros. Entre los grandes bienes que hicieron, abolieron la magia y el sortilegio, que nac\u00edan por toda Francia al paso de las herej\u00edas. Si bien enviados a socorrer a los cat\u00f3licos, que se hallaban en peligro de perder la fe, convirtieron todav\u00eda a ochenta calvinistas.<\/p>\n<p>Los mismos trabajos, los mismos \u00e9xitos, hacia 1635, en los C\u00e9vennes, es decir en las di\u00f3cesis de Alais y de Uz\u00e8s, de Mende, y en una parte del Vivarais. Por la toma de Privas, en 1629, el rey se hab\u00eda abierto el camino por estas regiones monta\u00f1osas, que era el semillero, el retiro y el paso de los ej\u00e9rcitos rebeldes desde el comienzo de las guerras civiles; y el duque Rohan que lo defend\u00eda, hab\u00eda tendido que presentar su sumisi\u00f3n y consentir en la demolici\u00f3n de todas las fortalezas. No s\u00f3lo los ej\u00e9rcitos, sino los ministros del protestantismo, estaban acantonados en estas monta\u00f1as, de done descend\u00edan a las llanuras vecinas para conquistar a los cat\u00f3licos al error. Tan pronto como la regi\u00f3n fue sometida al rey, Sylvestre de Crusy de Marcillac, obispo de Mende, expuso a Vicente la situaci\u00f3n de su reba\u00f1o y le pidi\u00f3 auxilio, Vicente no ten\u00eda entonces a nadie disponible; pero incapaz de resistir las s\u00faplicas del obispo de Mende, se sent\u00eda obligado a partir \u00e9l mismo a trabajar en aquellas monta\u00f1as hasta el \u00faltimo suspiro<span id='easy-footnote-7-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-7-108617' title='Carta a du Coudray, del 10 de febrero de 1634.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>, cuando nuevos problemas y una ca\u00edda peligrosa le retuvieron en Par\u00eds. Pronto pudo enviar en su lugar a dos de sus sacerdotes, que tuvo que sostener primero contra enormes dificultades. \u00c9l los felicitaba por ello, en lugar de compadecerlos pues, les escrib\u00eda, un sacerdote de Jesucristo \u00bfdebe acaso, a su ejemplo, pretender otra cosa de sus trabajos, que la verg\u00fcenza, la ignominia y la muerte misma? Adem\u00e1s, los consolaba dici\u00e9ndoles que las Misiones m\u00e1s fructuosas ten\u00edan siempre dolorosos principios; y, a la espera, los exhortaba a la paciencia, a la dulzura con los herejes culpando severamente a uno de ellos por haber llegado hasta su predicaci\u00f3n <em>a provocarlos a la disputa<\/em><span id='easy-footnote-8-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-8-108617' title='Cartas de los 1\u00ba de mayo y 28 de junio de 1635.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Estos dos sacerdotes y dem\u00e1s obreros que Vicente sigui\u00f3 enviando a estas espantosas monta\u00f1as, merecieron pronto esta declaraci\u00f3n que el obispo de Mende les tribut\u00f3 en una carta a Vicente 1642: \u00abAprecio m\u00e1s el trabajo que los vuestros hacen en estos momentos en mi di\u00f3cesis que cien reinos.\u00bb Ellos sembraban y el obispo no ten\u00eda m\u00e1s que ir detr\u00e1s de ellos para cosechar. Al a\u00f1o siguiente en el curso de estas visitas pastorales, recibi\u00f3 la abjuraci\u00f3n de treinta a cuarenta hugonotes, y un n\u00famero igual, siempre preparado por los Misioneros, estaba a punto de entrar en el seno de la Iglesia.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, otros Misioneros recorr\u00edan el Velay y el Valentinois, trabajando codo con codo de Francisco R\u00e9gis, el ap\u00f3stol de estas provincias, pero en el m\u00e1s perfecto acuerdo y sin ninguna envidiosa emulaci\u00f3n. Otros tambi\u00e9n trabajaban en la di\u00f3cesis de Burdeos (1634), a las \u00f3rdenes de Henri de Escoubleau, hermano y sucesor de aquel cardenal de Sourdis, con quien hemos visto a Vicente en estrecha relaci\u00f3n. En 1634 tambi\u00e9n, y diez a\u00f1os antes de su establecimiento definitivo, hab\u00edan sido empleados de alguna manera a prueba por Jacques Raoul, obispo de Saintes; ensayo que result\u00f3 bien hasta el punto que pronto el obispo suplic\u00f3 a Vicente que concediera a su pueblo un ayuda fija y permanente; lo que tuvo lugar en 1644. el \u00e9xito de los Misioneros en particular con los herejes, muy numerosos en esta di\u00f3cesis, era debido a su m\u00e9todo, que consist\u00eda en exponer a los pueblos, sin disputas, la belleza de la religi\u00f3n cat\u00f3lica. Los hugonotes acud\u00edan a ellos, dec\u00edan, como a operarios de la primitiva Iglesia, y los m\u00e1s endurecidos, de los ancianos, movidos por su conducta y vencidos por sus oraciones, ven\u00edan a ellos a abjurar de la herej\u00eda. Qu\u00e9 autoridad ten\u00edan sobre los pueblos, pod\u00edan aparecer hasta en las plazas p\u00fablicas y romper delante de todos el instrumento de danzas lascivas. Qu\u00e9 dolor a su partida de una parroquia, entonces eran las l\u00e1grimas y los lamentos, y no les dejaban salir sin producir una especie de violencia.<\/p>\n<p>En 1635 tambi\u00e9n, los hemos visto establecidos en Toul<span id='easy-footnote-9-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-9-108617' title='V\u00e9ase la Misi\u00f3n de Metz, aqu\u00ed arriba, p. 109.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>; en 1636, cinco o seis de entre ellos trabajaban con Olier, abate de P\u00e9brac, en la di\u00f3cesis de Saint-Flour. Portail, el m\u00e1s antiguo, el m\u00e1s considerado de todos, tuvo la superioridad de esta Misi\u00f3n por su edad y experiencia<span id='easy-footnote-10-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-10-108617' title='M. Faillon &lt;em&gt;(Vie de M. Olier, &lt;\/em&gt;t. I, p. 156) dice que Portail era &lt;em&gt;probablemente&lt;\/em&gt; uno de los compa\u00f1eros de Olier en estas misiones de Auvergne, &lt;em&gt;ciertamente&lt;\/em&gt; hay que decir, como lo prueban las cartas citadas m\u00e1s arriba de Vicente este Misionero durante las misiones en el ej\u00e9rcito.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Aunque el celo y los logros de los Misioneros hubieran atra\u00eddo hacia ellos a muchos sacerdotes de los alrededores, pronto no pudieron cubrir la tarea, y Olier debi\u00f3 escribir a san Vicente y a los eclesi\u00e1sticos de la conferencia, tanto para rendir cuentas, seg\u00fan la costumbre, de sus trabajos, como para pedir nuevos obreros. Su carta, con fecha de Vieille-Brioude, el d\u00eda de San Juan, 24 de junio de 1636, ya conocida en parte por Abelly, ha sido contada por entero por su \u00faltimo historiador<span id='easy-footnote-11-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-11-108617' title='&lt;em&gt;Vida&lt;\/em&gt;\u2026t. I, p. 162.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or,<\/p>\n<p>\u00abNo puedo estar por m\u00e1s tiempo ausente de vuestra compa\u00f1\u00eda sin informaros de nuestros trabajos. La Misi\u00f3n comenz\u00f3 el domingo despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n, y dur\u00f3 hasta el 25 de este mes. Ese d\u00eda, que era la fiesta patronal del lugar, se quiso que por la noche, en presencia del Sant\u00edsimo Sacramento, yo diera el adi\u00f3s al pueblo, lo que se hizo con toda reverencia por la majestad del Dios que presid\u00eda, y tambi\u00e9n con tantas l\u00e1grimas y suspiro que habr\u00eda que verlo, pienso yo, para creerlo. Dios sea bendito. Lo mismo hab\u00eda pasado cuando hicimos la procesi\u00f3n de los ni\u00f1os, y en el momento de su comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Al principio, el pueblo ven\u00eda seg\u00fan lo deseado, es decir tantos como pod\u00edamos o\u00edr en confesi\u00f3n; y eso, Se\u00f1ores, con tales manifestaciones de gracia que, por todas partes, era f\u00e1cil saber d\u00f3nde se confesaban los penitentes; los suspiros y sollozos de \u00e9stos se dejaban o\u00edr con facilidad. Pero, hacia el final, el pueblo nos presionaba tan insistentemente, y la multitud era tan grande, que necesit\u00e1bamos a veces doce o trece sacerdotes para satisfacer el ardor de este celo. Se ve\u00eda a esta buena gente permanecer en la iglesia sin beber ni comer, desde el amanecer hasta la \u00faltima predicaci\u00f3n, a pesar del color que era extraordinario, esperando la comodidad de confesarse. Alguna vez, en favor de los que ven\u00edan de lejos, nos ve\u00edamos obligados a tener dos horas, o m\u00e1s, de catecismo, y todos sal\u00edan de \u00e9l con las mismas ganas que cuando entraban; esto nos dejaba muy confusos. Hab\u00eda que dar el catecismo desde el p\u00falpito del predicador, por no haber lugar en la iglesia, y hasta los alrededores del cementerio, las puertas y las ventanas estaban cargadas de gente; lo mismo se ve\u00eda en el serm\u00f3n de la ma\u00f1ana y en el de la tarde que se llama el gran catecismo; sobre lo cual no puedo decir otra cosa que sino estas palabras: <em>Benedictus<\/em> <em>Deus<\/em>! <em>Benedictus Deus!<\/em> Bendito sea Dios, que se comunica tan liberalmente a sus criaturas, y sobre todo a los pobres. Ya que, Se\u00f1ores, hemos advertido que en ellos es donde reside particularmente y para ellos nos pide nuestros servicios, a fin de realizar por nuestro ministerio lo que \u00e9l no acostumbra a hacer solo, quiero decir la instrucci\u00f3n y la conversi\u00f3n de estos pueblos. Se\u00f1ores, no nieguen este auxilio a Jes\u00fas, hay demasiada gloria en trabajar con \u00e9l, y en contribuir a la salvaci\u00f3n de las almas, y a la gloria que debe sacar de ello para toda la eternidad. Ustedes han comenzado felizmente, y sus primeros ejemplos me han hecho dejar Par\u00eds; contin\u00faen en estas ocupaciones divinas, puesto que es cierto que, en la tierra, no hay nada semejante. Par\u00eds, oh Par\u00eds, tu diviertes ahombres que convertir\u00e1n a muchos mundos. Ay, en esta gran ciudad cu\u00e1ntos buenos obreros sin frutos, conversiones falsas, santos discursos perdidos, falta de disposiciones que Dios comunica a los sencillos!.Aqu\u00ed una palabras es una predicaci\u00f3n, los pobres de estas comarcas no han despreciado la palabra de los profetas, como se hace en las ciudades; y por eso, Se\u00f1ores, con muy poca instrucci\u00f3n, se ven llenos de bendiciones y de gracias; es lo que puedo desearles en el Se\u00f1or, ya que, en su amor, soy, Se\u00f1ores, su muy humilde, obediente y agradecido cohermano.\u00bb<\/p>\n<p>Las necesidades del ej\u00e9rcito impidieron a Vicente enviar a Olier los Misioneros que le hab\u00eda prometido. Pero muchos de los amigos de Olier vinieron a unirse a \u00e9l, entre otros el abate de Foix, Caulet, el futuro obispo de Pamiers; y Meyster, uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres Misioneros de su tiempo. Meyster ten\u00eda un talento particular para conmover a los pecadores. El g\u00e9nero de sus discursos, su acento, su sola mirada, dec\u00edan, todo en \u00e9l concurr\u00eda a producir las impresiones m\u00e1s vivas<span id='easy-footnote-12-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-12-108617' title='&lt;em&gt;Essai de l\u2019\u00ecnfluence de la religion en France&lt;\/em&gt;, etc., t. I p. 275.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>. Siendo tan s\u00f3lo subdi\u00e1cono, hacia finales del a\u00f1o 1634, hab\u00eda venido para entregarse a Vicente de Pa\u00fal, pero lo dej\u00f3 pronto y se puso bajo la direcci\u00f3n del P. de Condren. Fue el P. de Condren quien se lo envi\u00f3 a Olier en Auvergne<span id='easy-footnote-13-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-13-108617' title='&lt;em&gt;Vie de\u2026&lt;\/em&gt;, t. I, pp. 164 y 190.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Secundados por este grupo de refresco, los Misioneros reemprendieron sus trabajos entre los cat\u00f3licos y entre los protestantes. Uno de ellos, muy h\u00e1bil controversista, desafi\u00f3 en p\u00fablico a un ministro muy acreditado en la regi\u00f3n. El ministro no se atrevi\u00f3 a aceptar, o mejor esper\u00f3 la ausencia de este Misionero para desafiar \u00e9l mismo a los dem\u00e1s a su vez; pero asustado de su propia audacia, dio marcha atr\u00e1s cuando se dirig\u00eda a la conferencia y entr\u00f3 en su casa<span id='easy-footnote-14-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-14-108617' title='&lt;em&gt;Ibid&lt;\/em&gt;., p. 169.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, el 10 de febrero de 1637, Olier escrib\u00eda otra vez a Vicente y a los eclesi\u00e1sticos de la conferencia de San L\u00e1zaro:<\/p>\n<p>\u00abLa cuarta de nuestras misiones se celebr\u00f3 hace quince d\u00edas, en la que se hicieron m\u00e1s de dos mil confesiones generales, aunque no fu\u00e9semos m\u00e1s que seis obreros, y al final, ocho. Nos ve\u00edamos abrumados de gente, que recorr\u00edan de siete a ocho leguas de camino, que es un verdadero desierto. Esta buena gente tra\u00edan sus provisiones para tres o cuatro d\u00edas, y se retiraban a las granjas; se los o\u00eda all\u00ed conversar entre juntos de lo que hab\u00edan o\u00eddo en la predicaci\u00f3n y en el catecismo. Y hoy se ven aqu\u00ed los campesinos y sus mujeres dar la misi\u00f3n ellos mismos en sus familias ; los pastores y labradores cantan los mandamientos de Dios por los campos y se hacen preguntas unos a otros sobre lo que han aprendido durante la Misi\u00f3n. Por \u00faltimo, la nobleza para la que parec\u00eda que no habl\u00e1bamos, sirvi\u00e9ndonos de un lenguaje tan ordinario como lo hacemos, despu\u00e9s de cumplir cristiana y ejemplarmente con su deber, no nos ha podido dejar partir sin prorrumpir en l\u00e1grimas. Cinco hugonotes han abjurado su herej\u00eda en esta \u00faltima Misi\u00f3n, cuatro de los cuales, que nos rehu\u00edan al principio, han venido por s\u00ed solos a vernos; y esto, Se\u00f1ores, para decirnos, como vos me los hab\u00e9is ense\u00f1ado m\u00e1s de una vez que las conversi\u00f3n de las almas es la obra de la gracia, a la que ponemos con frecuencia impedimentos por nuestro propio esp\u00edritu, y que Dios quiere operar siempre, o en la nada, o por la nada, es decir en aquellos y por aquellos que reconocen y confiesan su incapacidad y su inutilidad.\u00bb<\/p>\n<h3>IV. <em>Misi\u00f3n de Agen, de Richelieu, de Lu\u00e7on, etc.<\/em><\/h3>\n<p>Durante este a\u00f1o de 1637, la Sra. de Aiguillon, por acta del 18 de agosto, dio 22.000 libras al efecto de fundar para siempre y a perpetuidad una Misi\u00f3n de al menos cuatro sacerdotes en la ciudad de su t\u00edtulo ducal, de donde ellos deb\u00edan evangelizar tambi\u00e9n cada a\u00f1o las dem\u00e1s ciudades, burgos, pueblos, aldeas y dem\u00e1s lugares del ducado, en las cuatro fiestas de Pascua, de Pentecost\u00e9s, de Todos los Santos y de Navidad, y con el cargo de una misa diaria a la intenci\u00f3n de la donante mientras viva, y despu\u00e9s de su muerte, por el descanso de su alma y de la de los suyos.<\/p>\n<p>.En 1642, el 4 de julio, la duquesa de Aiguillon \u00abpara de alguna forma agradecer las grand\u00edsimas gracias, bendiciones y protecciones que Dios ha querido por su bondad y misericordia infinita, hacer a Monse\u00f1or el eminent\u00edsimo Armando, cardenal duque de Richelieu, su t\u00edo, y en particular en su \u00faltima enfermedad, y para pedirle la continuaci\u00f3n de sus gracias bendici\u00f3n y protecci\u00f3n sobre dicho se\u00f1or cardenal y sobre dicha dama duquesa y que tenga a bien otorgarles la gracia de cumplir en este mundo su santa voluntad. Y a la hora de su muerte tenga misericordia de ellos\u00bb, da tambi\u00e9n 13.500 libras, para tres sacerdotes de m\u00e1s que den Misi\u00f3n en toda la extensi\u00f3n del Ag\u00e9nois y del Condomois, pertenecientes a la duquesa, como lo han hecho ya en el ducado de Aiguillon; y adem\u00e1s con el cargo de continuar la instrucci\u00f3n de los ordenandos de estas dos regiones si el obispo les proporciona lo necesario.<\/p>\n<p>Por esta segunda acta queda adem\u00e1s especificado que la iglesia y casa de la primera fundaci\u00f3n estar\u00e1n dedicadas a honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo que residi\u00f3 en la Virgen durante nueve meses que estuvo en ella; que tal ser\u00e1 tambi\u00e9n la intenci\u00f3n de la misa cotidiana, con memoria de la sant\u00edsima Virgen y de los santos \u00e1ngeles; que despu\u00e9s de la muerte de la muerte de la duquesa y del cardenal se celebrar\u00e1 una misa aniversario por ellos a perpetuidad. Por \u00faltimo, que la sede del establecimiento estar\u00e1, ya no en la ciudad de Aiguillon, sino en Notre Dame de la Rose, cuya capilla se hab\u00eda unido, el 14 de junio de 1640, a la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n por Barth\u00e9lemy d\u2019Elb\u00e8ne, obispo de Agen<span id='easy-footnote-15-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-15-108617' title='&lt;em&gt;Archiv. de l\u2019\u00c9tat, &lt;\/em&gt;MM. 534.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En 1633, el cardenal de Richelieu quiso tambi\u00e9n establecer a los sacerdotes de la Misi\u00f3n, no s\u00f3lo en la ciudad de su t\u00edtulo ducal, sino tambi\u00e9n en la di\u00f3cesis de Lu\u00e7on, de la que hab\u00eda sido obispo<span id='easy-footnote-16-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-16-108617' title='El establecimiento de Lu\u00e7on no se hizo definitivamente hasta 1645, a petici\u00f3n del obispo Pierre de Nivelle.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>. Por acta del 4 de enero pasado en Ruel, insinuada y aceptada en el archivo del Ch\u00e2telet, escriban\u00eda de la instrucci\u00f3n y sede de apelaci\u00f3n de Tours y de Loudun, en curso del mismo a\u00f1o, obten\u00eda de Vicente siete sacerdotes que deb\u00edan ser enviados a Richelieu a partir del mes de febrero siguiente, y a los que, en el espacio de diez a\u00f1os, deb\u00edan juntarse otros tres. Cuatro de ellos, dec\u00eda el acta, permanecer\u00e1n en Richelieu para desempe\u00f1ar all\u00ed las funciones de la Misi\u00f3n; otros tres ser\u00e1n enviados cada cinco a\u00f1os, con el mismo fin, a cada ciudad y pueblo del ducado y, a la espera de volver a empezar, dar\u00e1n la Misi\u00f3n en la di\u00f3cesis de Poitiers o dem\u00e1s lugares circunvecinos, siempre de conformidad con Su Eminencia, Los tres \u00faltimos ser\u00e1n enviados a Lu\u00e7on con los mismos fines, y unos y otros se pondr\u00e1n en campa\u00f1a cuatro veces al a\u00f1o, en las estaciones m\u00e1s convenientes y trabajar\u00e1n durante seis semanas cada vez. Uno de los cuatro sacerotes residentes atender\u00e1 el curato de Richelieu, con tantos vicarios como se necesiten. En la casa de Richelieu ser\u00e1n recibidos gratuitamente, y durante doce d\u00edas, los ordenandos de la di\u00f3cesis de Poitiers, en las cuatro estaciones del a\u00f1o, y durante quince d\u00edas, los sacerdotes que el obispo de Poitiers env\u00ede para hacer los ejercicios espirituales. \u2013Por su parte, el cardenal se compromet\u00eda a mandar construir y amueblar una casa c\u00f3moda y a lograr la anexi\u00f3n del curato a la Misi\u00f3n; entregaba los archivos de Loudun, plazas de cl\u00e9rigos, moneda parisiense y otros derechos anexos de su pertenencia, arrendados 4.550 libras<span id='easy-footnote-17-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-17-108617' title='&lt;em&gt;Archiv. del Estado&lt;\/em&gt;, MM. 534.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Todas las cl\u00e1usulas de este contrato fueron cumplidas inmediatamente. El curato de Notre Dame de Richelieu fue fundado el 15 de marzo de 1648, erigido por el obispo de Poitiers, y confirmado por una bulla de Urbano VIII, con fecha del 7 de los idus de enero de 1639. El cardenal puso el mayor inter\u00e9s en esta fundaci\u00f3n y, para ahorrar las fuerzas de los Misioneros, orden\u00f3 a Vicente que les concediese un d\u00eda de vacaci\u00f3n a la semana; costumbre que desde Richelieu se extendi\u00f3 a toda la Compa\u00f1\u00eda. \u00c9l acababa de pedir diez sacerdotes m\u00e1s, que hab\u00edan sido enviados al punto, y hab\u00eda redactado a su favor un proyecto de contrato de fundaci\u00f3n, cuando falleci\u00f3 el 4 de diciembre de 1642. El 25 del mismo mes, Vicente escribi\u00f3 a Roma: \u00abLa Providencia ha permitido que Richelieu no sea fundada.<\/p>\n<p>El difunto Su Eminencia hab\u00eda vendido los archivos de Loudun , con la intenci\u00f3n de apreciar los fondos de tierra, como lo hizo, pero falleci\u00f3 antes de hacernos la cesi\u00f3n, del que me envi\u00f3 el proyecto dos o tres d\u00edas antes de su muerte, que no firm\u00f3. Hay que alabar a Dios por ello. Veremos qu\u00e9 piensan sus herederos ahora\u2026 Hemos hecho dos servicios solemnes y dicho varias misas por \u00e9l.\u00bb<\/p>\n<p>En la fecha de esta carta, Vicente ignoraba el testamento del cardenal en el que se lee: Yo le pido tambi\u00e9n (a Noyers) que mande reparar, acomodar y adornar la casa de los padres de la Misi\u00f3n que he fundado en Richelieu , y hacer que compren un jard\u00edn en el cercado de la ciudad de Richelieu lo m\u00e1s cerca posible de su casa, del tama\u00f1o que he mandado;\u2026y, aunque yo haya fundado lo suficiente en dicho Richelieu a los dichos Padres de la Misi\u00f3n, para mantener a veinte sacerdotes, para emplearse en las Misiones dentro del Poitou, seg\u00fan su instituto, les doy adem\u00e1s la suma de 60.000 libras, de manera que tengan los suficientes medios para dedicarse a dichas misiones y que est\u00e9n obligados a pedir a Dios por el descanso de mi alma, con el encargo de emplear dicha suma de 60.000 libras en la compra de heredades, para estar a la altura de los dem\u00e1s bienes de la fundaci\u00f3n.\u00bb<span id='easy-footnote-18-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-18-108617' title='&lt;em&gt;Memorias para servir a la hist. de Francia, &lt;\/em&gt;colec. Michaud, 2\u00aa serie, t. IX, p. 360.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Este testamento hab\u00eda sido hecho en el hotel del vizcondado de Narbona, el 23 de mayo de 1642. En esta \u00e9poca el cardenal hab\u00eda enajenado y convertido en fondos de tierra los archivos de Loudun, como Vicente acaba de decirnos, y ten\u00eda el proyecto de hacer la fundaci\u00f3n de Richelieu; pero la muerte le sorprendi\u00f3..Habiendo cesado la venta de los archivos, sin haber sido reemplazados por otra, la casa de Richelieu, sobrecargada recientemente con diez sacerdotes, se encontraba en apuros. Pero la duquesa de Aiguillon, que se enter\u00f3 por Vicente de Pa\u00fal y por el testamento de las intenciones de su t\u00edo, quiso darles cumplimiento. Por acta del 2 de setiembre de 1643, hecha en el nombre del joven duque de Richelieu su pupilo, dio a la Misi\u00f3n, en forma de reemplazo y pago de la sucesi\u00f3n, el dominio de San Casiano y las casas de Richelieu pertenecientes al difunto cardenal. Por la misma acta impone misiones m\u00e1s, en las que los misioneros deben hacer \u00abpedir a Dios por el alma del difunto se\u00f1or cardenal, y para que tenga a bien bendecir mostrase misericordioso con toda su casa, y que todos los d\u00edas digan una misa con ese fin, como tambi\u00e9n todos los jueves de cada semana, al finalizar dicha misa en la iglesia de Richelieu, canten un <em>libera<\/em> por el alma de dicho difunto.\u00bb La duquesa confirmaba por fin la uni\u00f3n del curato a la Misi\u00f3n. Uni\u00f3n en la que consinti\u00f3 del duque de Richelieu, el 23 de diciembre de 1645, con la condici\u00f3n de una misa de aniversario por el cardenal, el 4 de diciembre.; lo que fue aprobado, el 2 de abril de 1646, por Henri Louis Chasteigner de la Rochepozay, obispo de Poitiers<span id='easy-footnote-19-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-19-108617' title='&lt;em&gt;Arch. de l\u2019\u00c9tat, &lt;\/em&gt;MM. 534.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>De Richelieu y de Lu\u00e7on, los Misioneros, apenas establecidos se extendieron por el alto y bajo Poitiers. Encontraron m\u00e1s dificultades, al principio, en la di\u00f3cesis de Poitiers que en la di\u00f3cesis de Lu\u00e7on; pero todos al final, cat\u00f3licos y herejes, cedieron a sus esfuerzos. El obispo de Lu\u00e7on, Pierre de Nivelle, se lo agradeci\u00f3 a Vicente y a la memoria del cardenal.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de evangelizar los pueblos a los que se deb\u00edan, los Misioneros, incansables al tos trabajos apost\u00f3licos, ni hartos de santas conquistas, hicieron una excursi\u00f3n por el Angoumois. El burgo de Saint Amand, al que los hab\u00eda llamado una piadosa dama de quien era el se\u00f1or\u00edo, fue su centro de irradiaci\u00f3n a trav\u00e9s de treinta o cuarenta parroquias vecinas. Testigo de sus \u00e9xitos, el duque de la Rochefoucauld quiso tenerlos en sus tierras de Verteuil y de Marsillac. El obispo de Angoul\u00eame, Jacques Du Perron, , sobrino del c\u00e9lebre cardenal, se uni\u00f3, en 1643, a los miembros de la peque\u00f1a conferencia eclesi\u00e1stica de la que ya se ha hablado para expresar a Vicente de Pa\u00fal su vivo resentimiento, y a\u00f1ad\u00eda: \u00abMi consuelo sin embargo ser\u00e1 siempre imperfecto, Se\u00f1or, hasta que vos hay\u00e1is colmado mi felicidad, que tan solo es pasajera, con una Misi\u00f3n estable y permanente en esta di\u00f3cesis, que tiene mucha m\u00e1s necesidad de ello que las otras.\u00bb Este voto no deb\u00eda ser cumplido hasta 1704, casi medio siglo despu\u00e9s de la muerte del santo sacerdote.<\/p>\n<p>Entre tanto, Richelieu, gracias al recuerdo y a los dones del cardenal, fue uno de los principales puestos de la Misi\u00f3n en Francia. La corte de los pr\u00edncipes o princesas de la sangre se pararon all\u00ed m\u00e1s de una vez, en particular en 1650, cuando la corte parti\u00f3 para la Guyenne, que la princesa de Cond\u00e9 acababa de sublevar para vengar el encarcelamiento de su marido. Durante este viaje que dur\u00f3 todo un mes, la corte deb\u00eda detenerse en Richelieu, y Vicente consultado por el superior sobre la manera de recibir al rey, respondi\u00f3 as\u00ed, el 17 de julio:<\/p>\n<p>\u00abIr\u00e9is, por favor, a saludarle en el castillo con tres o cuatro de vuestros sacerdotes. A \u00e9l no le gustan las arengas; por lo que as\u00ed \u00e9l no la tendr\u00e1 que hacer; pero le dir\u00e9is que hab\u00e9is ido para presentar a Su Majestad los servicios de la Compa\u00f1\u00eda, y para asegurarle sus oraciones, para que Dios quiera bendecir a su persona y sus armas, y conservarle un siglo entero; que le d\u00e9 la gracia de domar a los rebeldes y de extender su imperio hasta los confines de la tierra; por \u00faltimo para que haga reinar a Dios en sus Estados. Luego habr\u00e1 que dirigirse a la reina regente y decirle algo parecido, y no al Se\u00f1or<span id='easy-footnote-20-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-20-108617' title='Sabia restricci\u00f3n!, ya que durante esta segunda Fronda, Gaston de Orl\u00e9ans tuvo, como siempre, una conducta muy incierta, y despu\u00e9s de dar las manos al encarcelamiento de los pr\u00edncipes, se pas\u00f3 a los frondistas contra Mazarino'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>; y, al salir, tratad de ve a monse\u00f1or el cardenal (Mazarino), para hacerle la reverencia, las ofrendas, los deseos, etc., muy brevemente. Sobre todo, Se\u00f1or, guardaos de no pedir nada ni quejaros de nada. Y en caso de que os pregunten si est\u00e1is satisfecho de vuestros parroquianos, decid que s\u00ed, que son buena gente que temen a Dios, ya que se puede decir en general, que son buenos servidores del rey, y que han tenido un se\u00f1or (Richelieu), y tienen una se\u00f1ora (la Sra. de Aiguillon) que les han dado este ejemplo, etc. Es suficiente con unas palabras as\u00ed para mover a Sus Majestades y hacerles alguna gracia, como confirmar sus privilegios.\u00bb Despu\u00e9s de algunos consejos sobre la recepci\u00f3n del rey en la iglesia, de sus capellanes en la casa de la Misi\u00f3n, Vicente recomienda no <em>escatimar<\/em> <em>nada<\/em>, y concluye: \u00abSi hay alg\u00fan domingo antes de la llegada del rey, prudentemente exhortar\u00e9is a la ciudad a acogerle bien, a demostrarle gran j\u00fabilo y gran afecto, con aclamaciones y alabanzas a Sus Majestades, de todas las maneras que se pueda.\u00bb<\/p>\n<p>Qu\u00e9 mezcla de habilidad, de comportamiento, de pol\u00edtica, de respeto, de caridad, en esta carta!<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n se volvi\u00f3 m\u00e1s delicada en 1655, en relaci\u00f3n con la Se\u00f1orita, quien desde el ca\u00f1\u00f3n de la Bastilla no hab\u00eda tenido todav\u00eda su reconciliaci\u00f3n con la corte. la Se\u00f1orita estaba entonces en Champigny, tierra que ella disputaba, en un proceso que gan\u00f3, al duque de Richelieu<span id='easy-footnote-21-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-21-108617' title='&lt;em&gt;Memorias de la Se\u00f1orita&lt;\/em&gt;, 2\u00aa parte, hacia el a\u00f1o de 1655, en las &lt;em&gt;Memorias para servir a la hist. de Francia&lt;\/em&gt;, colec. Michaud, 2\u00aa serie, t. IV, p. 189.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>. Vicente sin embargo fue del parecer de ir a cumplimentar: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, escribi\u00f3 al superior de Beaumont el 3 de octubre, creo que vuestra casa debe rendir homenaje a la Se\u00f1orita de d\u2019Orl\u00e9ans cuando est\u00e9 en Champigny; que vayan dos sacerdotes; ser\u00e1 bastante con vos y otro; y que le dig\u00e1is con todo respeto y modestia: \u00abSe\u00f1orita, nosotros somos dos sacerdotes de la Misi\u00f3n de Richelieu, que hemos recibido orden del Sr. Vicente de venir saludar a Vuestra Alteza para ofrecerle nuestros muy humildes servicios y nuestras oraciones. Y lo hacemos, Se\u00f1orita, con todo el respeto y la sumisi\u00f3n que debemos a Vuestra Alteza. Si ella os habla, habr\u00e1 que escucharla sin interrumpirla, y seg\u00fan las preguntas que os haga, darle vuestras respuestas.\u00bb Qu\u00e9 prudencia!<\/p>\n<p>Vicente hab\u00eda querido visitar, desde 1538, la casa de Richelieu, donde era necesaria su presencia al principio de una fundaci\u00f3n como \u00e9sta. Estaba a punto de partir, y hab\u00eda anunciado su viaje, cuando el arzobispo de Par\u00eds que le empleaba sin cesar en algunas obras, le dio mandato de visitar una casa religiosa. Previendo en ello grandes y largos problemas, \u00e9l habr\u00eda deseado que el encargo fuera dado a otro; pero prefiri\u00f3 obedecer, y el 1\u00ba de octubre de 1638, escribi\u00f3 a Lamberto, superior de Richelieu, para anunciarle este contratiempo: \u00bb Pues adem\u00e1s, soy hijo de obediencia; me parece que si Monse\u00f1or me mandara que fuera al cabo de su di\u00f3cesis y quedarme all\u00ed por toda la vida, que lo har\u00eda como si me lo mandase Nuestro Se\u00f1or, y que esta soledad o el empleo que me se\u00f1alara, ser\u00eda el para\u00edso anticipado, estar\u00eda cumpliendo la voluntad de Dios.\u00bb Despu\u00e9s animaba, mientras tanto, a sus sacerdotes, los felicitaba por sus trabajos, y a\u00f1ad\u00eda: \u00abY es que soy un miserable pecador, que no hago m\u00e1s que mal en la tierra, y que debo querer que me aparte pronto, como lo espero de su bondad, y que tenga misericordia de m\u00ed.\u00bb No se olvid\u00f3 de ir luego a Richelieu, pero en la peor estaci\u00f3n del a\u00f1o, lo que aument\u00f3 m\u00e1s el precio de su obediencia y debi\u00f3 empujar m\u00e1s a sus hijos a seguir tan bello ejemplo.<\/p>\n<h3>V. <em>Misiones de Champa\u00f1a, de Normand\u00eda, deBreta\u00f1a, etc<\/em>. \u2013<em>Las Misiones hasta nuestros d\u00edas.<\/em><\/h3>\n<p>El a\u00f1o de 1638 fue cuando comenz\u00f3 a establecerse la Misi\u00f3n en Champa\u00f1a. El 12 de marzo, un acta de fundaci\u00f3n fue aprobada por Ren\u00e9 de Bresles, obispo de Troyes, y Fran\u00e7ois du Coudray, actuando en nombre de Vicente de Pa\u00fal, por la que el obispo daba una gran casa y 6.000 libras de Tours a los Misioneros, con el encargo para \u00e9stos de tener en ella a seis sacerdotes y dos hermanos, para dar al clero y a los pueblos todos los ejercicios. El obispo declaraba tambi\u00e9n que actuaba en consideraci\u00f3n de los bienes ya hechos por los Misioneros, y siguiendo la promesa que hab\u00eda hecho al comendador de Sillery quien, en efecto, como comendador de Troyes, contribuy\u00f3 a esta fundaci\u00f3n. Otras Misiones fueron fundadas posteriormente en Arcis-sur-Aube, en Bar-sur-Seine, en Nogent, en Montmirail y diversos lugares de la di\u00f3cesis de Troyes, La Misi\u00f3n de Montmirail, uno de los primeros teatros de los trabajos apost\u00f3licos de Vicente tuvo por fundadores (1643) al duque de Rets, el mayor de sus alumnos, con consentimiento de Fran\u00e7ois Malier, obispo de Troyes. Pero las guerras echaron de all\u00ed muy pronto a los Misioneros, que no pudieron volver hasta 1678<span id='easy-footnote-22-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-22-108617' title='&lt;em&gt;Archiv. de l`\u00c9tat, &lt;\/em&gt;MM. 534.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Siempre en Champa\u00f1a, y en la di\u00f3cesis de Sens, los Misioneros, establecidos temprano, se se\u00f1alaron por los mismos trabajos y los mismos \u00e9xitos, sobre todo en Saint-Cyr, cuyo se\u00f1or escribi\u00f3 en 1642, a Vicente: \u00abLos cuidados de los se\u00f1ores vuestros sacerdotes, junto con el ejemplo de su piedad, han producido en mis campesinos tales cambios de vida, que sus vecinos apenas los reconocen. En cuanto a m\u00ed, confieso que no los conozco ya, y no puedo menos de persuadirme que Dios me ha enviado a una nueva colonia para poblar mi pueblo.\u00bb<\/p>\n<p>En Joigny, la asiduidad de las gentes era tan grande que, \u00abaunque la predicaci\u00f3n sonara a veces a las dos despu\u00e9s de medianoche, escrib\u00eda un Misionero, la iglesia no obstante estaba completamente llena.\u00bb<\/p>\n<p>La voz de estos \u00e9xitos lleg\u00f3 hasta Ch\u00e2lons-sur-Marne, y F\u00e9lix de Vialart, que era su obispo, quiso tambi\u00e9n tener Misioneros. no solamente los emple\u00f3 en varios lugares de su di\u00f3cesis, sino que oblig\u00f3 a sus p\u00e1rrocos a seguir y a estudiar el m\u00e9todo de la Compa\u00f1\u00eda, para poder aplicarlo a u vez; y efectivamente algunos se lo aprendieron tan bien que, incluso con escasas disposiciones para hablar en p\u00fablico, se hicieron pronto obreros \u00fatiles del Evangelio.<\/p>\n<p>En la di\u00f3cesis de Reims, el rey y el arzobispo d`Estampes de Valen\u00e7ay se entendieron para fundar la Misi\u00f3n de Sedan. Esta ciudad acababa de entrar en los dominios del rey. El duque de Bouillon, hermano de Turena, envuelto en la conspiraci\u00f3n de Cinq-Mars, y encarcelado en la prisi\u00f3n de Pierre-Encise como c\u00f3mplice, hab\u00eda salido de su prisi\u00f3n y del proceso por un tratado y, llevado por el h\u00e1bil Mazarino, a quien Richelieu hab\u00eda encargado de negociar el asunto, hab\u00eda entregado esta plaza importante como rescate por su libertad y su vida.<\/p>\n<p>A penas entr\u00f3 Luis XIII en posesi\u00f3n de Sedan, cuando quiso que Vicente enviara a sus sacerdotes all\u00ed. Las necesidades de la religi\u00f3n eran por cierto bien acuciantes; ya que por raz\u00f3n de su comercio continuo con los hugonotes, los cat\u00f3licos disminu\u00edan en n\u00famero d\u00eda a d\u00eda, y la verdadera fe iba a apagarse en ella. La parroquia de Sedan fue en un principio unida a la Misi\u00f3n por el arzobispo, con el consentimiento del abad de Mouzon y de los religiosos de esta abad\u00eda, y Luis XIII dio para la administraci\u00f3n del curato y mantenimiento de los Misioneros 2.500 libras de renta. Aparte de un sacerdote para atender Balan, deb\u00eda tener en Sedan a un p\u00e1rroco, siete sacerdotes y dos hermanos. Cuatro sacerdotes al menos quedaban encargados de las funciones curales y otros cuatro deb\u00edan evangelizar las soberan\u00edas de Sedan, Raucourt y saint-Manges.<\/p>\n<p>Luis XIII dejaba adem\u00e1s para esta obra un fondo considerable que no fue conocido hasta despu\u00e9s de su muerte; era de 64.000 libras expresas en su testamento, de las cuales 24,000 estaban destinadas a Sedan y 40.000 a otras Misiones, seg\u00fan se conviniera entre el P. Dinet, su confesor, y Vicente de Pa\u00fal. El P. Dinet dej\u00f3 toda la direcci\u00f3n a Vicente. Ana de Austria, en nombre de su hijo, informada del bien hecho ya en Sedan, quiso que la suma destinada en un principio para diez a\u00f1os solamente sirviera para una Misi\u00f3n perpetua y fuera empleada en compra de heredades, cuya renta alimentar\u00eda a los Misioneros. trece casas fueron, en efecto adquiridas cerca de San L\u00e1zaro y una parte de la renta fue dedicada a la Misi\u00f3n de Sedan. Esta Misi\u00f3n se increment\u00f3 con tres sacerdotes, en 1680, ya que desde su fundaci\u00f3n en 1644, el n\u00famero de los comulgantes se hab\u00eda incrementado en dos tercios. Pronto, sobre m\u00e1s de diez mil habitantes, entre los cuales no se contaba al principio m\u00e1s que con mil quinientos cat\u00f3licos, apenas una tercera parte se qued\u00f3 implicada en la herej\u00eda. De esta forma pudo el rey, sin inconveniente, apagar el colegio o academia del protestantismo, y aplicar la renta de 4.500 libras a un seminario que fue fundado en 1681 por mandato del consejo. Los j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos deb\u00edan estudiar en \u00e9l la filosof\u00eda dos a\u00f1os, luego ser transferidos a Reims para sus estudios teol\u00f3gicos<span id='easy-footnote-23-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-23-108617' title='&lt;em&gt;Archi. del Estado&lt;\/em&gt;, MM. 534, fol. 281.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Debido a su m\u00e9todo, los Misioneros disminuyeron el n\u00famero de los protestantes y aumentaron tan sorprendentemente el n\u00famero de los cat\u00f3licos. Antes de ellos, los p\u00falpitos de Sedan s\u00f3lo retumbaban con controversias, que afirmaban a los herejes en el error por la obstinaci\u00f3n de la lucha, y dejaban a los cat\u00f3licos en la m\u00e1s profunda ignorancia de las creencias y de las pr\u00e1cticas de su fe. Por su m\u00e9todo de exposici\u00f3n, los Misioneros lograron desarmar a unos e instruir s\u00f3lida y pr\u00e1cticamente a los otros. Al mismo tiempo se extendieron por los pueblos junto a Sedan, casi todos despoblados por la guerra, que ellos socorrieron de palabra y con sus limosnas; su caridad vino tambi\u00e9n en ayuda de su predicaci\u00f3n, y acab\u00f3 por ganarse los corazones de los extraviados. En Sedan como en otros lugares, asist\u00edan a los protestantes de igual manera que a los cat\u00f3licos. Testigo este buen hermano Sirven, de quien hace Vicente el elogio en su carta a Laudin, en Mans, del 7 de agosto de 1660: \u00abToda la ciudad y sus alrededores le echan mucho de menos, aun los herejes, que estaban edificados por su modestia y asistidos con su caridad.\u00bb<\/p>\n<p>Otra fundaci\u00f3n real, que precedi\u00f3 incluso a la de Sedan, fue Cr\u00e9cy, en la di\u00f3cesis de Meaux. \u00abLos favores extraordinarios, dec\u00eda Luis XIII en sus letras patentes de abril 1641, que hemos recibido de la mano liberal de Dios desde nuestro advenimiento a la corona, nos obligan a una gratitud infinita por sus bondades, que no podemos testimoniarle mejor que con el cuidado y el celo por las cosas que conciernen a su servicio, el culto y el respeto de la religi\u00f3n; y para ello, despu\u00e9s de restablecer la disciplina eclesi\u00e1stica y reparar los des\u00f3rdenes y la depravaci\u00f3n que la guerra y la herej\u00eda hab\u00edan causado en muchos lugares, nos habemos, aparte de la reforma de las \u00f3rdenes, erigido y fundado en nuestro reino diversas congregaciones; una de las cuales y m\u00e1s \u00fatiles ha sido la de los sacerdotes de la Misi\u00f3n.\u00bb En consecuencia, el rey erig\u00eda en Cr\u00e9cy una casa de la Compa\u00f1\u00eda, compuesta de ocho sacerdotes y dos hermanos, bajo la autoridad del obispo de Meaux para misiones en la di\u00f3cesis y ejercicios de los ordenandos; y con este fin le daba el castillo de Cr\u00e9cy, 4.000 libras de renta y una suma de 31.000 libras a percibir sobre el granero de sal de Lagny-sur-Marne. Dos misas rezadas deb\u00edan decirse a la semana: una por la intenci\u00f3n del rey y de toda la casa real; la otra, del obispo, del canciller y del ministro de justicia de Francia, de los superintendentes de las finanzas y dem\u00e1s se\u00f1ores de Cr\u00e9cy; y, a la muerte del rey, y de cada uno de sus sucesores, de las reinas e hijos de Francia, del obispo y de los oficiales citados deb\u00eda ser celebrado un n\u00famero de misas, proporcionado a la dignidad de cada uno. Aprobada por Dominique S\u00e9guier, obispo de Meaux, el 12 de abril de 1641, esta fundaci\u00f3n fue protegida y aumentada por sus sucesores, y en 1702, Bossuet escribir\u00e1 a Clemente XI: \u00abEn cuanto a nosotros, sant\u00edsimo Padre, conservamos del venerable Vicente de Pa\u00fal un recuerdo tanto m\u00e1s querido y m\u00e1s duradero por verle vivo todav\u00eda en su congregaci\u00f3n y en nuestra di\u00f3cesis. Vivimos con sus disc\u00edpulos, nuestros hermanos en el sacerdocio, trabajamos con ellos y nos alegramos en el Se\u00f1or al verlos alimentar el reba\u00f1o a nos confiado con su doctrina y sus ejemplos, con un celo incesante e infatigable.\u00bb<\/p>\n<p>En todos los puntos y en todos los extremos del reino, los podr\u00edamos seguir d esta manera: en Toulouse, en Tours(1640); en Ginebra(1640), donde el obispo Juste Gu\u00e9rin agradece al cielo por haber inspirado tanta caridad a Vicente y al comendador de Sillery; en la di\u00f3cesis de Rouen, donde se le hab\u00edan preparado las v\u00edas por Louis Calon, doctor de Sorbona. Celoso por las Misiones, Calon no se content\u00f3 con trabajar en ellas con su persona, primero en solitario, luego con los hijos de Vicente en las di\u00f3cesis de Par\u00eds, de Rouen, de Meaux, de Chartres y de Senlis, quiso contribuir con su persona. A sus expensas comenz\u00f3 a evangelizar la regi\u00f3n de Caux: dio una suma bastante considerable a la Compa\u00f1\u00eda, y acab\u00f3 por fundar una Misi\u00f3n en Aumale, lugar de su nacimiento. Agotado de trabajos, de penitencias, de mortificaciones m\u00e1s que por los a\u00f1os, se retir\u00f3 a Vernon, en casa de los hijos de san Francisco, que le recibieron como a un ap\u00f3stol y como a un \u00e9mulo de su pobreza. Apenas un a\u00f1o antes de su muerte, el 28 de agosto de 1646, que se enter\u00f3 de su indigencia y el deseo que ten\u00eda de venir a San L\u00e1zaro, le escribi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abDoy gracias a Dios por la que nos hac\u00e9is de esperar venir pronto a descansar despu\u00e9s de vuestros grandes trabajos. Oh Se\u00f1or, ser\u00e9is muy bienvenido, y con qu\u00e9 gusto os dar\u00e9 un abrazo. Venid pues, y no tard\u00e9is, por favor, Se\u00f1or; yo os aseguro que tendremos un cuidado muy especial de vuestra salud, y que ser\u00e9is el amo de la casa para decir y hacer cuanto os agrade, y particularmente el m\u00edo, que siempre os he apreciado con m\u00e1s ternura que a mi propio padre. Que suponiendo que necesit\u00e9is de las 4.000 libras que hab\u00e9is dado a renta y asignado a la Misi\u00f3n, de buena gana os haremos la retrocesi\u00f3n, cosa justa, me parece a m\u00ed, que un fundador que se halla en necesidad se ayude con la renta de la fundaci\u00f3n que ha hecho; y haremos m\u00e1s ya que, si necesit\u00e1is del fondo para sobrevivir en vuestra vejez, nosotros os lo trasladaremos, como lo hemos hecho con el Sr. p\u00e1rroco de Vernon quien, habi\u00e9ndonos dado 600 libras de renta y pedido despu\u00e9s, creyendo necesitarlas, le hemos devuelto la renta y el fondo; pero, si no las necesit\u00e1is, disfrutad de todas formas de la renta, Se\u00f1or, como lo hab\u00e9is hecho hasta hoy, y nosotros continuaremos las Misiones que hab\u00e9is comenzado y continuado con tanta bendici\u00f3n.\u00bb Pero los hijos de san Francisco no quisieron que Calon recurriera al desinter\u00e9s del santo sacerdote; le guardaron en casa con felicidad, le cerraron los ojos y escribieron a Vicente una larga carta, en la que le dec\u00edan cu\u00e1n bien pagada quedaba su caridad con los ejemplos de su vida y la edificaci\u00f3n de su muerte.<\/p>\n<p>Vicente actu\u00f3 siempre as\u00ed con los fundadores de sus establecimientos y los bienhechores de su Compa\u00f1\u00eda. En el mes de setiembre de 1654, escrib\u00eda a uno de sus sacerdotes: \u00abNunca podr\u00edamos mostrar suficiente reconocimiento y gratitud para con nuestros fundadores. Dios nos ha hecho la gracia estos d\u00edas pasados de ofrecer al fundador de una de nuestras casas el bien que nos ha dado, pues yo pensaba que le hac\u00eda falta; y me parece que si lo hubiera aceptado, yo habr\u00eda recibido un gran consuelo. Y pienso que en este caso la divina bondad se convertir\u00eda ella misma en nuestra fundadora, y que nada nos faltar\u00eda. Pero aunque no sucediera, qu\u00e9 dicha no ser\u00eda, Se\u00f1or, empobrecernos para comodidad de quien nos hubiera hecho un bien. Dios nos ha dado la gracia ya de hacerlo una vez, devolviendo efectivamente a un bienhechor(al p\u00e1rroco de Vernon) lo que nos hab\u00eda dado; y cada vez que lo pienso, siento un consuelo que no puedo expresar.\u00bb \u2013Escrib\u00eda a un bienhechor personalmente a quien supon\u00eda necesitado: \u00abOs suplico que us\u00e9is del bien de nuestra Compa\u00f1\u00eda como del vuestro; estamos dispuestos a vender todo lo que tenemos por vos, y hasta nuestros c\u00e1lices, en los que haremos lo que los santos c\u00e1nones ordenan, que es devolver a nuestro fundador en necesidad lo que nos ha dado en su abundancia. Y lo que yo os digo, Se\u00f1or, no es por ceremonia, sino en la presencia de Dios y como lo siento en el fondo del coraz\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose opuesto durante largo tiempo personas poderosas a la Misi\u00f3n de Aumale, no pudo reanudar hasta 1656. pero entonces Vicente pag\u00f3 su deuda con usura, ya que sus hijos trabajaron no s\u00f3lo en Aumale, sino en Chaumont, en Magni, en Saint-Clair, en Longueste, en Meulan, en todo el gran vicariato de Pontoise, y en todas partes desplegaron un celo del que Fran\u00e7ois de Harlay de Champvallon, por entonces arzobispo de Rouen y m\u00e1s tarde de Par\u00eds, hizo a Vicente una exposici\u00f3n brillante.<\/p>\n<p>De sus puestos de Saint M\u00e9en y de Tr\u00e9guier(1654), se extendieron por toda la Breta\u00f1a religiosa. En Mauron los criados dejaban a sus amos y renunciaban a sus pagas, cuando no les permit\u00edan de otra forma seguir los ejercicios de la misi\u00f3n, y madres, despu\u00e9s de seguirlos ellas mismas, remplazaban a sus hijas para procurarles el mismo provecho. Hubo d\u00edas en que la multitud fue tan grande que hubo que dar la comuni\u00f3n hasta las siete de la tarde. En Plaissala, m\u00e1s de quinientas personas esperaron diez d\u00edas enteros en la iglesia el momento de poder confesarse.<\/p>\n<p>En Angers, en 1657, un grupo de Misioneros enviados a Henri Arnauld, sobrino del c\u00e9lebre doctor, prepar\u00f3 una fundaci\u00f3n que fue terminada en 1674, por las liberalidades de Pierre Chomel, antiguo consejero cl\u00e9rigo del parlamento de Par\u00eds. unos a\u00f1os antes, en 1668, Chomel hab\u00eda fundado tambi\u00e9n en Lyon una casa de Misi\u00f3n, a la que se unieron, el a\u00f1o siguiente, los sacerdotes catequistas de Saint-Michel.<\/p>\n<p>Imposible enumerar todas las dem\u00e1s fundaciones de Misi\u00f3n que tuvieron lugar en vida de Vicente de Pa\u00fal, o que siguieron a su muerte<span id='easy-footnote-24-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-24-108617' title='Cahors (1643 y 1684), Misi\u00f3n y parroquia; Le Mans(1645), Misi\u00f3n y parroquia; Montauban(1642); Amiens (1682); Narbona(1671); Fontenay le Comte(1676), por Henri Laval, obispo de La Rochelle; Beziers y Alet(1678); Burdeos y Dijon(1682; Sarlat y Boulogne(1683) Notre-Dame-de-la-D\u00e9livrande(1692), por Fran\u00e7ois de Nesmond, obispo de Bayeux, para retiros y ejercicios de j\u00f3venes sacerdotes; Notre-Dame- de Buglosse(1706), Misi\u00f3n y parroquia; Toulouse (1707), por Jean-Baptiste-Michel Colbert; Montuzel y Bourg-en-Bresse)1708); Valfleury(1709)(Misi\u00f3n y parroquia; Ch\u00e2lons-sur-Marne(1711); Auxerre(1714); diversas tierra del Berry y del Bourbonnais(1718), por Pierre-Georges d\u2019Entraigues; Villefranche(1722); Notre-Dame-de l`\u00c9pine(1725), Misi\u00f3n y parroquia; Figeac, parroquia(1738); Fongombault(1742), Misi\u00f3n y parroquia; Nancy(1779), etc, etc.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>. En una palabra, encontrar\u00edamos m\u00e1s de cuarenta casas de Misi\u00f3n y doce parroquias.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntos m\u00e1s establecimientos se quedaron tan s\u00f3lo en proyecto o no tuvieron m\u00e1s que un comienzo de ejecuci\u00f3n, no se podr\u00eda decir. Citemos al menos el de B\u00e9tharam.<\/p>\n<p>Hubert Charpentier, licenciado de Sorbona, nacido en la di\u00f3cesis de Meaux en 1565, hab\u00eda formado varios establecimientos escol\u00e1sticos, con el deseo de honrar a Jes\u00fas crucificado y predicar la fe cat\u00f3lica a los protestantes del B\u00e9arn. El primero es la peregrinaci\u00f3n c\u00e9lebre de Notre Dame de Garaison, en la di\u00f3cesis de Auch, al pie de los Pirineos; el segundo es de los Misioneros de Nuestra Se\u00f1ora de B\u00e9tharam, en la di\u00f3cesis en Lescar, al pie de una monta\u00f1a llamada el Calvario. Se le debe tambi\u00e9n la congregaci\u00f3n de los sacerdotes del Calvario, establecida sobre el Mont-Val\u00e9rien, cerca de Par\u00eds, bajo la invocaci\u00f3n de <em>Jes\u00fas<\/em> <em>crucificado.<\/em><\/p>\n<p>Esta \u00faltima fundaci\u00f3n fue hecha a petici\u00f3n de Luis XIII, que hab\u00eda autorizado(1633) con sus letras patentes. Notre Dame de B\u00e9tharam se convirti\u00f3 bien pronto en un lugar de devoci\u00f3n c\u00e9lebre, y sino \u00abel segundo, dice Vicente en una carta, al menos el tercero m\u00e1s frecuentado del reino. Tienen lugar en \u00e9l milagros con frecuencia\u00bb, a\u00f1ade. Muy temprano, lo m\u00e1s tarde hacia 1639, Charpentier quiso llamar all\u00ed a los Misioneros de San L\u00e1zaro: \u00abHace m\u00e1s de <em>veinte<\/em> <em>a\u00f1os<\/em>, sigue escribiendo Vicente en la misma carta, del 19 de julio de 1659, que este buen siervo de Dios nos quiso establecer all\u00ed, y de vez en cuando me ha hablado de ello; pero Dios no ha llevado nunca este proyecto al punto en que est\u00e1.\u00bb En la fecha de esta carta Charpentier llevaba ya muerto varios a\u00f1os<span id='easy-footnote-25-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-25-108617' title='Muri\u00f3 en Par\u00eds, el 10 de diciembre de 1650.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>. Pero, hacia finales de 1658, se hicieron nuevas propuestas a San L\u00e1zaro por un can\u00f3nigo de Tarbes, en nombre de las dos autoridades eclesi\u00e1stica y laica. Vicente respondi\u00f3, el 29 de enero de 1659, con toda clase de objeciones: la <em>peque\u00f1ez<\/em> de su Compa\u00f1\u00eda, por raz\u00f3n del n\u00famero, la calidad y la virtud; las veladas de noche en la iglesia, incompatibles con sus reglas y sus trabajos de d\u00eda; el apego a un santuario particular no menos irreconciliable con las excursiones de los Misioneros: \u00abEstos Se\u00f1ores de B\u00e9tharam, dec\u00eda \u00e9l, esperan a los penitentes; nosotros vamos a buscarlos.\u00bb Por otra parte, sobre los sacerdotes de B\u00e9tharam, tres solamente consent\u00edan en ceder sus puestos; otros cuatro se negaban, y se trataba de entenderse con \u00e9stos, como lo hab\u00eda hecho con los religiosos de San L\u00e1zaro. Algunos meses m\u00e1s tarde, todas las dificultades parec\u00edan allanadas, y Vicente, en la carta citad del 19 de junio, dirigida a Corwel, a quien quer\u00eda hacer superior del nuevo establecimiento, escrib\u00eda tambi\u00e9n: Somos llamados all\u00ed por Monse\u00f1or el obispo de Lascar y el parlamento de Navarra. Hay en esta ciudad (Par\u00eds) un gentilhombre diputado del B\u00e9arn que ha sido encargado de hacernos la propuesta. Hay ocho sacerdotes que han consentido en cedernos sus puestos\u2026Estamos en condiciones de enviar cuatro sacerdotes y un hermano. Dicen que hay 4.000libras de renta. De los sacerdotes que atienden la capilla, cuatro se quedan, y los otros se ir\u00e1n. Los empleos de los dem\u00e1s ser\u00e1n de predicar y de confesar en la casa, cuidar de un seminario y dar misiones en la di\u00f3cesis.\u00bb A pesar de las ventajas de un establecimiento as\u00ed, cuya <em>resoluci\u00f3n<\/em> parec\u00eda <em>venir de Dios, <\/em>Vicente se lo perdi\u00f3, sin duda por las mismas razones que estuvieron a punto de malograr el de San L\u00e1zaro<span id='easy-footnote-26-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-26-108617' title='V\u00e9ase, sobre el mismo asunto, una carta al obispo de Lescar, del 11 de agosto de 1660.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Hoy, independientemente de las tres misiones y de las dos parroquias, de Argelia, de una Misi\u00f3n y de una fundadas en 1858, en Marche-les-Dames, di\u00f3cesis de Namur, los Lazaristas poseen unos quince establecimientos en Francia<span id='easy-footnote-27-108617' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-27-108617' title='Valfleury(1801), Misi\u00f3n y parroquia; Amiens, Misi\u00f3n y parroquia igualmente(1823 y 1827); Tours(1827) ; Aurillac(1872) ; Daz (1845) Gegy(1847), Misi\u00f3n y parroquia; Montargis(1852); Evreux y Carcassonne(1856); Saintes( 1857); Loos(1857), Misi\u00f3n y parroquia; Ch\u00e2lons-sur-Marne y Vichy(1858); Angers(1860).'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>: es poco m\u00e1s o menos, relativamente a sus establecimientos anteriores a la Revoluci\u00f3n, la misma proporci\u00f3n que hemos notado entre sus seminarios de otra tiempo y sus seminarios actuales.<\/p>\n<h2>Documentos justificativos<\/h2>\n<h3>N\u00ba 1. \u2013<em>Carta de Saint-Cyran a Vicente de Pa\u00fal.<\/em><\/h3>\n<p>\u00abSe\u00f1or, desde la \u00faltima vez que tuve el honor de veros, he seguido enfermo, todo un mes, de una impresi\u00f3n maligna que me hab\u00eda hecho, creo yo, una persona moribunda a quien asist\u00ed toda una noche. Sin saber cu\u00e1ndo se terminar\u00eda mi mal, que pas\u00e9 sin guardar cama, he tenido diversos pensamientos, en caso de que dios quisiera llevarme a las puertas de la muerte; y como ten\u00eda entonces en mente los \u00faltimos discursos que mantuvisteis conmigo, pensaba en haceros saber por escrito que, por la gracia de Dios, que no me pesaban en el coraz\u00f3n las cuatro cosas que vinisteis a decirme en mi casa, y que ten\u00eda otras en mi esp\u00edritu que ignor\u00e1is, por las cuales tengo motivos para temer los juicios de Dios, que reciben cierto alivio a la acusaci\u00f3n de estas verdades cat\u00f3licas, que pasaban por mentiras y falsedades entre las personas que prefieren la luz tenue u el resplandor a la luz de la verdad de la virtud. La disposici\u00f3n de humildad que ten\u00e9is en el fondo del coraz\u00f3n para creer lo que se os hiciera ver en los libros santos, me hace conocer lo suficiente que no hab\u00eda nada m\u00e1s f\u00e1cil que haceros consentir, por el testimonio mismo de vuestros ojos, en lo que detest\u00e1is ahora como errores. Pero al o\u00edros despu\u00e9s en la fraterna admonici\u00f3n, encontrar malo, y a\u00f1adir este quinta correcci\u00f3n a las otras cuatro, de lo que en otros tiempos os hab\u00eda dicho en particular que yo sent\u00eda ganas de que os dieran un buen oficio, y a toda vuestra casa, pens\u00e9 que no era el momento de defenderse, y aclararos con pruebas incluso sensibles e inartificiales, de estas cosas que encontr\u00e1is malas, hasta condenarlas atrevidamente sin entenderlas. Fue la raz\u00f3n de que yo me viera como en una pendiente, en la gran pasi\u00f3n y agitaci\u00f3n que sent\u00eda tener al hablaros y haceros ver la falsedad de las cosas que me reproch\u00e1is m\u00e1s bien para excusaros de haberme abandonado en el tiempo de una persecuci\u00f3n, como a un criminal, que por ninguna mala opini\u00f3n que tuvierais en efecto de m\u00ed. He sobrellevado f\u00e1cilmente eso de un hombre que me hab\u00edan honrado desde hace mucho con su amistad, y que gozaba en Par\u00eds de una fama de un hombre perfecto de bien, la que no se pod\u00eda tocar sin herir la caridad. S\u00f3lo me queda esta admiraci\u00f3n en el alma, que vos, que hac\u00e9is profesi\u00f3n de ser y tan contenido en todo, hay\u00e1is dado importancia a un alboroto que se ha formado contra m\u00ed por una triple cabala y por intereses bastante conocidos, al decir de m\u00ed cosas que nos os habr\u00edas atrevido a pensar antes; y que as\u00ed, en lugar de tener que esperar consuelo de vos, os hay\u00e1is atrevido, contra vuestra inclinaci\u00f3n y costumbre, a uniros a los otros para acabar conmigo; a\u00f1adiendo adem\u00e1s a los excesos de los dem\u00e1s que hab\u00e9is tratado de venir a dec\u00edrmelo en persona, y a mi propia casa, cosa que ninguno de los otros se habr\u00eda atrevido a hacer.<\/p>\n<p>\u00abHe pensado que no faltar\u00eda a la franqueza de la amistad, ni a la caridad del Evangelio si, despu\u00e9s de dejar pasar el tiempo necesario para evaporar el calor que se me hab\u00eda subido a la cabeza, no os presentara a vos solo esta queja desde dentro de la casa de un excelente obispo de quien os escribo y que dar\u00e1 testimonios bien otros de m\u00ed, si es preciso, a toda Italia donde es conocido, sin hablar de Francia donde, por la gracia de Dios, no lo necesito; ya que cuando la facci\u00f3n no exista m\u00e1s, y los intereses comunes, fuente de las pasiones y de los discursos que se han tenido sobre m\u00ed hayan pasado, yo seguir\u00e9 en ese lado tan limpio e irreprochable delante de los hombres como lo pretendo estar delante de Dios que, siendo la verdad esencial, tiene una oposici\u00f3n particular en toda clase de ignorancia y falsedad que de ah\u00ed procede. Lo que la se\u00f1ora duquesa de Longueville, a quien hab\u00edan levantado contra m\u00ed, me da pie a decir, sin adularme por la reparaci\u00f3n abundante que me ha hecho, un mes antes de su muerte, ante una persona de nombre que est\u00e1 sobre muchas otras, que no os son desconocidas; y despu\u00e9s de ella, Monse\u00f1or el cardenal de la Valette quien, habiendo sido informado al pormenor de estas acusaciones, se ha burlado de ello y ha dado, sin que yo me haya mezclado, un testimonio de m\u00ed y de lo que se me imputa, tan favorable que sentir\u00eda verg\u00fcenza decirlo. Prefiero indicaros a uno de vuestros amigo a quien se lo ha contado, cuando os entren ganas de saberlo; y me atrevo a deciros que no hay ninguno de estos prelados que husmean por vuestra casa con quien yo no est\u00e9 de acuerdo y a quienes yo no haga pasar y autorizar con sus apoyos todas mis opiniones, cuando quiera hablarles de ellas. ya que siendo luminosos como ellos los son, y la verdadera fuente, por sus predecesores, de toda la disciplina que se ha de guardar con las almas; no es que se opongan, sino al contrario estar\u00e1n encantados y me dar\u00e1n las gracias. Lo que os digo tan s\u00f3lo para haceros ver con qu\u00e9 seguridad hablo, sin que tenga ning\u00fan designio de inquietaros por el honor que os tributan y el reposo del que goz\u00e1is en su charla y conversaci\u00f3n. Porque mirando a vuestra casa hab\u00e9is cre\u00eddo prestarle un buen servicio impidiendo el que yo quer\u00eda hacerle; muy al contrario de enfadarme, os agradezco afectuosamente haberme librado de este cuidado, sin tal vez disminuir para ello el grado que a Dios le plazca por la buena voluntad que me hab\u00eda dado de serviros tanto en lo espiritual como en lo temporal, si bien sab\u00e9is que he hecho, sin mezclarme en los principios por los que vos os hab\u00e9is establecido en los lugares en los que est\u00e1is en los que yo no habr\u00eda querido por nada del mundo tomar ninguna parte. Lo que deb\u00eda haceros conocer m\u00e1s que otra cosa qu\u00e9 poco apegado estoy a mi sentido y dispuesto a andar con rodeos con mis amigos, ya que, contra el juicio de mi conciencia que no me permitir\u00eda nunca hacer de tales cosas, yo las he sostenido en una propuesta p\u00fablica hasta hacer cambiar de parecer por fuerza de raz\u00f3n y de importunidad, a aquel a quien deb\u00e9is satisfacci\u00f3n. Yo no alego que por necesidad y en este solo encuentro, para dejaros un recuerdo de mi condescendencia y haceros caer de la opini\u00f3n que los dem\u00e1s os han dado de mi rigidez y severidad. Pues tengo la osad\u00eda de decir que merezco tan poco esta reputaci\u00f3n a juicio de los que me conocen y de la verdad que si propusiera a este mismo personaje y a su colega los cuatro o cinco reproches que vos me hab\u00e9is hecho, se reir\u00edan y de esa forma apaciguar\u00edan sin decir palabra toda la c\u00f3lera que me habr\u00eda entrado. Tengo una buena raz\u00f3n, Se\u00f1or, para perdonaros y deciros en mi coraz\u00f3n una parte de las palabras que el Hijo de Dios dijo a los que le maltrataban. Espero, y lo digo con confianza que no ser\u00e1 eso lo que me haga enrojecer ante su juicio, y que por el contrario espero alg\u00fan favor de su misericordia, si persisto en mantener y adorar en mi coraz\u00f3n lo que la sucesi\u00f3n de la doctrina apost\u00f3lica, por la que minamos a los herejes, y sin la cual la Iglesia no puede subsistir, me ha ense\u00f1ado por el \u00f3rgano de la misma Iglesia universal y cat\u00f3lica, desde hace veinticinco o treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00abOs ruego que acept\u00e9is que lo antes que he podido, y al cabo de una dolorosa enfermedad que me agarr\u00f3 en Cl\u00e9ry y que me dura a\u00fan, os haya dicho lo que ten\u00eda en el coraz\u00f3n, con el fin de trataros como amigo y cristiano y no dejar nada amargo en el fondo del alma que pudiera alterar por poco que fuese la amistad que os quiero conservar hasta el fin de mi vida. Ya os he dado un testimonio de ello, desde aquel sensible desagrado por la carta que escrib\u00ed a Monse\u00f1or el obispo de Poitiers, y os habr\u00eda dado uno mayor, si me hubiera sentida acercarme a la muerte, dirigi\u00e9ndoos art\u00edculos sobre lo que encuentro que decir en vuestro instituto, a fin de daros a conocer, por lo menos despu\u00e9s de mi muerte, las razones que ten\u00eda de prestaros mis servicios, que en tan poco hab\u00e9is estimado, que hab\u00e9is tomado la simple propuesta que os hice para una prueba de la verdad de las cuatro cosas de las que me hab\u00e9is acusado. Con que Dios no me acuse de ello, tengo demasiada suerte, y que acepte como suya la caridad con la que pretend\u00eda quitaros ciertas pr\u00e1cticas que siempre he tolerado en vuestra disciplina, viendo el apego que ten\u00edais a ella, con una resoluci\u00f3n tanto mayor de manteneros en ella por estar autorizada por consejo de grandes personajes a quienes consult\u00e1is. No me cuido despu\u00e9s de eso de decir el pensamiento que ten\u00eda, que Dios a mi parecer no lo ve con agrado, ya que no hay m\u00e1s que una verdadera sencillez en la cual se las pueda tener, que es m\u00e1s raro que la gracia com\u00fan de los cristianos; y tan raro que me atrever\u00eda a decir de ella lo que un bienaventurado de nuestro tiempo ha dicho de los directores de las almas de este tiempo, que diez mil que hacen profesi\u00f3n de ello, a penas se puede encontrar uno que las haga excusables ante Dios. yo tendr\u00e9 sin embargo la paciencia que \u00e9l mismo tiene de dejaros hacer y pedir\u00e9 con la misma voluntad que os he demostrado de serviros en ello por condescendencia , si no lo puedo por una entera aprobaci\u00f3n, dejando aparte la calidad del maestro para tomar la de \u2026etc. \u00bb<\/p>\n<h3><em>2\u00ba. Carta de la madre Anne de Lage a Saint Cyran.<\/em><\/h3>\n<p>\u00abYa que me hab\u00e9is mandado escribiros mis peque\u00f1as dificultades sobre el asunto de la confesi\u00f3n, lo har\u00e9 con toda claridad. La primera es cobre los que hab\u00e9is dicho que la absoluci\u00f3n no es m\u00e1s que una se\u00f1al del perd\u00f3n otorgado, y no confiere la gracia, sino declara tan s\u00f3lo que el alma ha vuelto a ella por el dolor de penitencia. Ya que parece que si es una declaraci\u00f3n del perd\u00f3n ya otorgado, que la absoluci\u00f3n ser\u00eda de alguna forma in\u00fatil, si no sirve de nada m\u00e1s que para declarar que Dios perdona la falta. El catecismo del cardenal Belarmino, publicado por mandato del papa Clemente VIII, dice expresamente que Dios interiormente, por las palabras del sacerdote, deshace en nudo que ten\u00eda al alma atada, y le da la gracia; de manera que, seg\u00fan su opini\u00f3n, la gracia va unida a las palabras de la absoluci\u00f3n, suponiendo la disposici\u00f3n del penitente. Le he dicho, Se\u00f1or, otra dificultad sobre el tema de la atrici\u00f3n, a lo que no hab\u00e9is respondido m\u00e1s que era un abuso creer que en la confesi\u00f3n el penitente de atrito se volviera contrito; de suerte que creo que es muy razonable, e incluso necesario, que el alma se disponga por un m\u00e1s largo tiempo a la penitencia y al dolor de sus faltas antes de recibir la absoluci\u00f3n, visto que se encuentra raras veces que el alma est\u00e9 en la disposici\u00f3n de un verdadero arrepentimiento, en el tiempo de una corta confesi\u00f3n. Pero lo que me sorprende en esto, es c\u00f3mo puede ser que una verdad tan necesaria y tan importante est\u00e9 universalmente oculta, no s\u00f3lo a los que han introducido esta novedad en la Iglesia, sino tambi\u00e9n a tantos a tantos grandes y sabios prelados y doctores, que no pueden estar en ella cegados por su inter\u00e9s, y que han podido, por su saber y el conocimiento de la antigua disciplina de la Iglesia, conocer esta verdad, y haber advertido el origen de este cambio tan grande y tan importante que se haya realizado a la vista de la Iglesia, sin que ella haya puesto remedio.<\/p>\n<p>\u00abYo hab\u00eda tenido alguna dificultad sobre lo que significar\u00eda diferir por mucho tiempo la absoluci\u00f3n, porque me parec\u00eda haber o\u00eddo decir que la penitencia que se hac\u00edan en la antigua Iglesia durante muchos a\u00f1os por un pecado mortal era tan s\u00f3lo para satisfacer por la pena, y no que se difiriera la absoluci\u00f3n; pero yo he encontrado la misma cosa que me hab\u00e9is dicho en un libro, y he visto que estaba equivocada. Veo bien, Se\u00f1or, que el diablo me ha querido el esp\u00edritu poniendo en \u00e9l confusamente muchas dificultades que se han desvanecido casi todas y sin que me hay\u00e1is pedido que os las diga. Creo que las que os he presentado se hayan hecho humo despu\u00e9s de las otras, fuera de las de la sorpresa en que me hallo, al ver como casi todo el mundo ignora esta verdad. La discreci\u00f3n me deber\u00eda impedir deciros una de las que me confundi\u00f3 m\u00e1s al principio, pero la perfecta confianza que tengo en vos, Se\u00f1or, me impide que os la oculte. Es que me han entrado muchos pensamientos para apartarme de la creencia que debo a lo que me hab\u00e9is dicho, casi todos fundados en esta creencia general de lo contrario que he visto en todos aquellos con quienes he tratado. Ello me ha obligado a buscar algo con que apoyar lo que me hab\u00e9is dicho. Pero como no tenemos libros que traten de esto, he llegado a descubrir casi lo contrario en todas partes,, excepto en una biblia que es de mi hermana d\u2019Abain, en la que hay al final un tratado de los pasajes falsificados por los herejes, y anotaciones en cada p\u00e1gina sacadas de los santos Padres. He hallado, en algunas de ellas que hablan de la penitencia, la confirmaci\u00f3n de lo que me hab\u00e1is dicho. Lo que me lleva a declararos, Se\u00f1or, que os profeso una confianza completa, al deciros todo eso; ciertamente, la siento mayor en mi coraz\u00f3n que la que tendr\u00eda una hija en su padre, y os suplico humildemente, Se\u00f1or, que me permit\u00e1is llamaros en adelante con este nombre, como m\u00e1s conveniente a la entera sumisi\u00f3n que deseo prestar a vuestros consejos.<\/p>\n<p>\u00abOs ruego que de deis uno sobre lo que yo hab\u00eda tenido en otro tiempo ganas de tener el Compendio de la historia de la Iglesia del cardenal Baronio, que me han dicho que est\u00e1 en franc\u00e9s. Si pens\u00e1is que podr\u00eda sacar provecho, tratar\u00eda de conseguirla. He o\u00eddo decir que hab\u00eda alguna cosa que no ser\u00eda propia para las j\u00f3venes: las mandar\u00e9 se\u00f1alar para no leerlas. Me gusta el primer estado de la Iglesia, y esa perfecci\u00f3n de los antiguos cristianos. Me parece que siento m\u00e1s devoci\u00f3n hacia aquellos santos sucesores de los ap\u00f3stoles que han adornado a la Iglesia con su sangre y sus escritos que a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00abSe escribe mucho en este siglo, pero todo lo que la mayor\u00eda de la gente escriben no son m\u00e1s que palabras, con tan poca solidez que de verdad, aparte de los libros de nuestro bienaventurado padre, apenas encuentro ninguno de los de este momento de mi gusto. Os pido tambi\u00e9n me dig\u00e1is si pudi\u00e9ramos encontrar un libro de salmos en el que el franc\u00e9s y el lat\u00edn estuvieran impresos juntos, como en la Biblia, porque as\u00ed podr\u00edamos entender el sentido de lo que se dice en el oficio. Es uno de los libros de la sagrada Escritura del que me parece que se puede sacar m\u00e1s devoci\u00f3n, incluso para el ejercicio de la penitencia; pero no los quiero en periodo ni en verso; me parece que la traducci\u00f3n me es m\u00e1s \u00fatil.<\/p>\n<p>\u00abYo har\u00e9, Padre, lo que me dig\u00e1is con la ayuda de Dios, me abandonar\u00e9 a sus cuidados del todo, tomando tan s\u00f3lo el de satisfacerle lo que pueda por mis pecados. No he podido responderos por otro hombre, pues he tenido que leer vuestra carta m\u00e1s de una vez para entenderla, y hacer tiempo para responderla. Os ruego muy humildemente que dese\u00e9is que os honre por la calidad de vuestra muy humilde y obediente hija y sirviente.\u00bb<\/p>\n<h3><em>N\u00ba 3. Testimonio del Sr. Vicente.<\/em><\/h3>\n<p><em>Sobre el asunto del abate de Saint-Cyran, del 31 de marzo y ? antes de 1639. <\/em>Yo Vicente de Pa\u00fal, superior de la congregaci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, de edad de cincuenta y nueve a\u00f1os o cerca, despu\u00e9s de jurar decir la verdad sobre mis santas \u00f3rdenes, reconozco que estos son los hechos y las respuestas que he hecho luego delante del Sr. de Lescot, doctor en teolog\u00eda y profesor del rey en \u00e9sta, y diputado por Monse\u00f1or el eminent\u00edsimo cardenal duque de Richelieu, en virtud de la comisi\u00f3n hecha a su Eminencia por monse\u00f1or Ilustr\u00edsimo y Reverend\u00edsimo Jean-Fran\u00e7ois de Gondi sobre el asunto del proceso que se lleva contra el Sr. abate de Sint-Cyran detenido prisionero en el castillo del bosque de Vincennes, a causa de las opiniones particulares y contrarias a la Iglesia que se le acusa tener.<\/p>\n<p>1, Reconozco que la carta que me ha sido representada por dicho se\u00f1or Lescot, y la que he firmado y rubricado de mi mano, es la misma que me ha sido escrita y enviada por dicho se\u00f1or Saint-Cyran fechada de Par\u00eds el 20 de noviembre de 1637, suscrita con el nombre del abate de Saint-Cyran, y comprendida en cuatro p\u00e1ginas y media.<\/p>\n<p>Item digo que conozco a dicho se\u00f1or de Saint-Cyran hace quince a\u00f1os o as\u00ed, y que durante ese tiempo de quince a\u00f1os, he tenido bastante grande comunicaci\u00f3n con \u00e9l, <em>y he reconocido a uno de los mayores hombres de bien que haya visto nunca.<\/em><\/p>\n<p>Que hacia finales del a\u00f1o de 1637, y que por el mes de octubre, fui a ver a dicho se\u00f1or de SC en su casa en Par\u00eds frente a los Cartujos, y le aconsej\u00e9 sobre los ruidos que corr\u00edan sobre \u00e9l, a saber de algunas opiniones o pr\u00e1cticas contrarias a la pr\u00e1ctica de la Iglesia, que dec\u00edan que \u00e9l ten\u00eda, y no me acuerdo del n\u00famero sino solamente de una: <em>que mandaba hacer penitencia a algunas personas tres o cuatro meses antes de darles la absoluci\u00f3n<\/em>, y de otras m\u00e1s que siguen.<\/p>\n<p>Recibi\u00f3 este consejo con bastante tranquilidad, y no recuerdo la respuesta claramente que me dio por entonces, lo que pas\u00f3 entre dicho se\u00f1or SC y yo solamente y sin que ninguna otra persona estuviera presente.<\/p>\n<p>Que me parece que el abate Olier, el Sr. abate Caulet, el Sr. abate de Pri\u00e8res, me hab\u00edan dicho que el Sr. de SC, ten\u00eda la pr\u00e1ctica dicha, y me hab\u00edan dicho otra cantidad de cosas de \u00e9l que no recuerdo ahora.<\/p>\n<p>Que el Sr. abate Caulet habi\u00e9ndome dicho que hab\u00eda comunicado con el Sr. abate de SC, y que ciertas opiniones le hab\u00edan parecido particulares en \u00e9l, y al preguntarme, por lo que me parece, si deb\u00eda tomar direcci\u00f3n de \u00e9l, dije a dicho Sr. Caulet que, ya que encontraba dificultad en las dichas opiniones, no se sometiera a dicha direcci\u00f3n, no s\u00e9 si le dije que no le visitara.<\/p>\n<p>No s\u00e9 en qu\u00e9 tiempo recib\u00ed la susodicha carta ni por qui\u00e9n me lleg\u00f3.<\/p>\n<p>Nunca me dijo lo que ten\u00eda que criticar en nuestra congregaci\u00f3n, ni de los defectos de los que habla en su carta.<\/p>\n<p>No me acuerdo <em>de prohibir a los de nuestra congregaci\u00f3n tratar a dicho se\u00f1or SC.<\/em><\/p>\n<p>No s\u00e9 lo que quiere decir por su carta de culpar a los comienzos por los que nuestra congregaci\u00f3n se estableci\u00f3 en los lugares donde est\u00e1; ni tampoco cu\u00e1l es este rechazo p\u00fablico que dice haber tenido en su carta, y haber hecho cambiar de parecer por fuerza de razones con quien estamos en deuda en dicha fundaci\u00f3n, si no oye hablar del proceso que hemos tenido contra los de Saint-Victor, y de la ayuda que nos ha prestado en \u00e9l.<\/p>\n<p>No s\u00e9 tampoco cu\u00e1l es esta persecuci\u00f3n que dice en la misma carta haber tenido, y en la que dice que yo le he abandonado; ni cu\u00e1l es esta sublevaci\u00f3n, ni esta triple c\u00e1bala<\/p>\n<p>Que dice que se ha formado contra \u00e9l.<\/p>\n<p>No s\u00e9 tampoco cu\u00e1l es ese buen oficio que dice haber querido dar a nuestra congregaci\u00f3n, y hab\u00e9rselo impedido yo, a no ser que hable de que no he querido seguir sus consejos en cuanto a nuestra congregaci\u00f3n. pues no me ha dado ninguno nunca respecto a la direcci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>I una vez al Sr. SC en su morada en par\u00eds despu\u00e9s de su regreso, en la que no hablamos en absoluto del contenido de la carta, a no ser cuando le dije que le agradec\u00eda porque se hab\u00eda comunicado conmigo; con ello me refer\u00eda a la carta por el disgusto que hab\u00eda tenido.<\/p>\n<p>No me acuerdo haber dicho a nadie lo de la carta, y que la guardase, sino al Sr. Dauzenat, que entonces era capell\u00e1n de la se\u00f1ora duquesa de Aiguillon, y ahora financiero del se\u00f1or el cardenal.<\/p>\n<p>He conservado dicha carta para demostrar que yo no participaba en la pr\u00e1ctica de dicho se\u00f1or SC, ni de las opiniones de que se le acusaba, en caso de ser investigado.<\/p>\n<p>Desde que el Sr, de Laubardemont me hablara de la carta por parte del se\u00f1or cardenal, o dos d\u00edas despu\u00e9s, se la llev\u00e9 a Su Eminencia.y se lo dije al se\u00f1or Lescot el mismo d\u00eda que la ten\u00eda.<\/p>\n<p>El Sr. Barcos ni el Sr. Singlin, ninguno vino a verme para rogarme que no dijera nada contra el Sr. de SC.<\/p>\n<p>Nunca he llamado al Sr. SC. mi maestro. No s\u00e9 por qu\u00e9 la carta nunca estuvo cerrada, y bien recuerdo yo que estaba en un sobre de papel sellado, sin otra carta que la acompa\u00f1ase.<\/p>\n<p>Me enter\u00e9 tres d\u00edas despu\u00e9s por un tal Sr. Tardif que se hab\u00eda hallado entre los papeles de dicho se\u00f1or SC. una copia de dicha carta y que estaba escrita de mano de la superiora de la Visitaci\u00f3n de Poitiers, y pienso que \u00e9l a\u00f1adi\u00f3 que el original me hab\u00eda sido enviado, por dicha superiora, pero no s\u00e9 nada.<\/p>\n<p>Yo nunca he recibido carta alguna de dicha superiora respecto de las opiniones y pr\u00e1cticas <em>que se imputan<\/em> a dicho se\u00f1or SC., ni siquiera de ninguna carta, ni tampoco sobre ning\u00fan otro asunto, sino una o dos que recib\u00eda hace cuatro a\u00f1os o algo as\u00ed sobre la fundaci\u00f3n de la casa de la visitaci\u00f3n en Poitiers, en la que atend\u00ed al se\u00f1or SC. para escribir a Monse\u00f1or de Poitiers.<\/p>\n<p>Es todo lo que se de esa carta.<\/p>\n<p>En cuanto a algunos otros art\u00edculos sobre los que se me ha interrogado por dicho se\u00f1os Lescot, digo sobre aquel que se refiere a si yo no he o\u00eddo al se\u00f1or de SC. que Dios destruye a su Iglesia desde hace quinientos o seiscientos a\u00f1os, alegando estas palabras de Salom\u00f3n, <em>Tempus<\/em> <em>destruendi<\/em>, y que la corrupci\u00f3n se hab\u00eda deslizado hasta en la doctrina:<\/p>\n<p>Respondo haberle o\u00eddo decir una vez tan s\u00f3lo estas palabras, que Dios destruye a su Iglesia y tambi\u00e9n que, seg\u00fan eso, parece que los que la sostienen obren contra su intenci\u00f3n. Dec\u00eda esto, me parece, a consecuencia de algunos discursos de los juicios de Dios, de la corrupci\u00f3n de las costumbres. Y en primer lugar esta proposici\u00f3n me caus\u00f3 dolor; pero he pensado despu\u00e9s que <em>\u00e9l lo dec\u00eda en el sentido que se dice que del papa Clenmente VIII dec\u00eda que lloraba porque ve\u00eda que mientras que la Iglesia se extend\u00eda a las Indias le parec\u00eda que se destru\u00eda por este lado; <\/em>y sobre lo que dice que parece que los que la sostienen act\u00faen contra la intenci\u00f3n de Dios, pienso que se debe explicar por <em>los actos de la vida de dicho se\u00f1or SC., que eran la mayor parte para sost\u00e9n de la Iglesia, testigos sus escritos y lo que hac\u00eda hacer para la salvaci\u00f3n de las almas. <\/em>Y del resto del art\u00edculo no le he o\u00eddo hablar nunca.<\/p>\n<p>Sobre la pregunta de si no le he o\u00eddo decir que el papa y la mayor parte de los obispos\u2026 no hace la verdadera Iglesia, hall\u00e1ndose desprovistos de la vocaci\u00f3n y del esp\u00edritu de la gracia:<\/p>\n<p>Respondo no haberle o\u00eddo decir lo que se contiene en la pregunta, a no ser una vez tan s\u00f3lo, <em>que muchos obispos eran hijos de la curia, y no ten\u00edan vocaci\u00f3n. Nunca sin embargo he visto a nadie estimar m\u00e1s al episcopado que \u00e9l, <\/em>ni algunos obispos, como el difunto Sr. de Comminges. Ten\u00eda gran estima tambi\u00e9n del difunto Francisco de Sales, obispo de Ginebra, y le llamaba Bienaventurado.<\/p>\n<p>Requerido si no le he o\u00eddo decir que el concilio de Trento ha cambiado y alterado la doctrina de la Iglesia, y no es un concilio leg\u00edtimo;:<\/p>\n<p>Respondo <em>no haberle o\u00eddo decir eso: <\/em>s\u00ed que hab\u00eda habido intrigas en dicho concilio.<\/p>\n<p>Interrogado si no le he o\u00eddo decir que es un abuso dar la absoluci\u00f3n incontinenti despu\u00e9s de la confesi\u00f3n, seg\u00fan la pr\u00e1ctica ordinaria, y que hay que satisfacer con antelaci\u00f3n:<\/p>\n<p>Respondo no haberle o\u00eddo jam\u00e1s decir que fuera un abuso hacerlo como lo dice la pregunta. S\u00ed que le o\u00ed hablar de la penitencia antes de la absoluci\u00f3n, pero no recuerdo en qu\u00e9 t\u00e9rminos. Pero la experiencia hace ver c\u00f3mo entend\u00eda \u00e9l lo que se contiene en dicha pregunta, porque nos hizo dar la Misi\u00f3n en las parroquias que dependen de su abad\u00eda de Saint-Cyran, y nos ha ofrecido repetidas veces un priorato que tiene cerca de Poitiers, para hacer lo mismo en el obispado de Poitiers, y todo el mundo sabe que hacemos el contenido de lo que dice el art\u00edculo.<\/p>\n<p>Cuestionado si no le he o\u00eddo decir que el justo no debe tener otra ley que los movimientos interiores de la gracia para vivir en la libertad de los hijos de Dios, y que los votos son imperfectos, oponi\u00e9ndose a esta libertad de los hijos de Dios.<\/p>\n<p>Respondo que nunca le o\u00ed decir las palabras que el justo no debe tener otra ley que los movimientos interiores de la gracia para vivir de la libertad de los hijos de Dios. recuerdo muy confusamente que le o\u00ed hablar alguna vez favorablemente de los movimientos interiores de la gracia, y alegar estas palabras de san Pablo: <em>Justo lex non est posita. <\/em>Pero no me acuerdo en qu\u00e9 t\u00e9rminos hablaba, a favor de los movimientos de la gracia, ni con qu\u00e9 fin tra\u00eda a cuento las labras de san Pablo. Y de los votos, dudo si le o\u00ed decir dichas palabras de la pregunta. Sin embargo s\u00e9 que asisti\u00f3 a un sobrino suyo para hacerse capuchino en la provincia de Toulouse, llev\u00f3 \u00e9l mismo al hijo de uno de sus amigos a los Carmelitas reformados.<\/p>\n<p>Preguntado si no hab\u00eda dicho que los jesuitas y dem\u00e1s religiosos nuevos que se mezclan en funciones clericales, deben ser destruidos:<\/p>\n<p>Respondo haberle o\u00eddo censurar algunas opiniones de los jesuitas, se\u00f1aladamente sobre la gracia, y me parece haberle o\u00eddo decir que si estuviera en su poder arruinar a los jesuitas, o a algunos de ellos, lo har\u00eda, aunque <em>yo le haya o\u00eddo decir grandes alabanzas de los primeros de su orden<\/em>, y me parece adem\u00e1s haberle o\u00eddo decir que <em>\u00e9l no quer\u00eda mal a la Compa\u00f1\u00eda de dichos jesuitas, y que dar\u00eda la vida por ella y por cada uno de ellos; <\/em>lo que hace que yo aprecie que \u00e9l quer\u00eda decir por arruinar a los Jesuitas, que si dependiera de \u00e9l, <em>les quitar\u00eda la facultad de ense\u00f1ar la teolog\u00eda; <\/em>pero en cuanto al resto del art\u00edculo, no s\u00e9 de qu\u00e9 se trata..<\/p>\n<p>Respecto de otros muchos art\u00edculos, como si la contrici\u00f3n perfecta es absolutamente necesaria en el sacramento de la penitencia, si no se puede dar la absoluci\u00f3n sacramental m\u00e1s que a los que est\u00e1n verdaderamente contritos, que la absoluci\u00f3n no perdona el pecado, <em>sino que declara tan s\u00f3lo que ya est\u00e1 perdonado<\/em>, a saber en virtud de la contrici\u00f3n, que ha precedido y de be preceder a la absoluci\u00f3n; que los pecados veniales no son materia suficiente de la absoluci\u00f3n sacramental; que no es necesario confesar el n\u00famero de los pecados mortales, ni las circunstancias que cambian la especie del pecado; que la verdadera fe no se distingue de la caridad; <em>que la Iglesia de los seiscientos \u00faltimos a\u00f1os no es la verdadera Iglesia; <\/em> tocante a estos art\u00edculos, dije, y muchos otros, sobre los que se me pregunta por dicho se\u00f1or Lescot:<\/p>\n<p><em>Respondo no haber nunca o\u00eddo hablar a dicho se\u00f1or SC. <\/em>Que es todo cuanto s\u00e9 sobre dicho se\u00f1or SC. He escrito todo lo anterior de mi propia mano, y despu\u00e9s releerlo, persisto en ello y firmo.<\/p>\n<p>VICENTE DE PA\u00daL, <em>con r\u00fabrica.<\/em><\/p>\n<h3>N\u00ba 4. <em>Compendio del m\u00e9todo de predicar.<\/em><\/h3>\n<p>La predicaci\u00f3n tiene tres partes: el Exordio, el Cuerpo del discurso, y el Ep\u00edlogo o peroraci\u00f3n .<\/p>\n<p><strong>Primera parte. <\/strong><em>El Exordio.<\/em><\/p>\n<p>Contiene cuatro puntos: el Texto, la Proposici\u00f3n del asunto, la Divisi\u00f3n y la Invocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Texto debe ser : 1\u00ba sacado de la Sagrada Escritura, del Antiguo o de Nuevo Testamento;<\/p>\n<p>2\u00ba corto, como <em>Qui se humiliat exatabitur<\/em>, etc.; 3\u00ba claro y sin equ\u00edvocos u oscuridad; 4\u00ba repetido varias veces en el curso de la predicaci\u00f3n, y en todo debe convenir al asunto de que se trata; y si encierra algunos motivos o medios o algunos efectos de la cosa de que se habla, no dejar de servirse de ellos y hacerles valer.<\/p>\n<p>2\u00ba. La proposici\u00f3n del tema se hace de ordinario exponiendo la raz\u00f3n que tenemos de hablar de ese asunto, porque el Esp\u00edritu Santo nos invita por las palabras dichas en el o algunas razones, lo que debe hacerse brevemente, es decir en tres o cuatro l\u00edneas, la experiencia nos ense\u00f1a que los exordios demasiado largos no s\u00f3lo son in\u00fatiles, sino hasta perjudiciales por el aburrimiento que producen en los oyentes.<\/p>\n<p>3\u00ba. La divisi\u00f3n contiene casi siempre tres partes, seg\u00fan nuestro m\u00e9todo y a veces solamente dos.<\/p>\n<p>Los tres puntos son: 1\u00ba los Motivos; 2\u00ba la Definici\u00f3n; 3\u00ba los Medios de adquirir aquello de lo que se va a hablar, con la respuesta a las objeciones.<\/p>\n<p>Los<em> Motivos. \u2013<\/em>Aqu\u00ed hay que advertir que se debe diversificar las palabras o el modo de proponerlas, diciendo, por ejemplo: las razones que nos obligan, -los motivos que nos llevan, -lo que nos debe mover, -la importancia, la necesidad, las ventajas que hay, -las obligaciones que tenemos, etc.<\/p>\n<p>La<em> Definici\u00f3n<\/em>. \u2013En esto hay que diversificar tambi\u00e9n las palabras o el modo de expresarlas, diciendo, por ejemplo: \u00abEn el segundo punto, les mostrar\u00e9 en qu\u00e9 consiste tal cosa, o su naturaleza y sus propiedades; \u00bb o: \u00abLes explicar\u00e9 lo que es, -sus cualidades, etc.\u00bb<\/p>\n<p>Los <em>Medios<\/em>. \u2013Sobre esto se distinguen las palabras, por ejemplo: \u00abYo les dir\u00e9 los medios, -yo les ense\u00f1ar\u00e9 el secreto o la manera de adquirir, de practicar, etc.; \u00bb o bien:\u00bb yo les referir\u00e9 las disposiciones con las que se debe hacer, etc.; o los remedios que se deben poner a este mal, etc.\u00bb<\/p>\n<p>La Divisi\u00f3n no contiene m\u00e1s que dos puntos cuando la cosa de la que se habla es bastante conocida; como cuando se trata de la perseverancia o de la reca\u00edda en el pecado, no es necesario ni siquiera oportuno en qu\u00e9 consisten la reca\u00edda y la perseverancia; pero se ha de pasar a los dos puntos, tomando tan s\u00f3lo los motivos y los medios, con la respuesta a las objeciones.<\/p>\n<p>4\u00ba La Invocaci\u00f3n consiste en pedir el auxilio del Esp\u00edritu Santo por intercesi\u00f3n de la sant\u00edsima virgen, diciendo el <em>Ave.<\/em><\/p>\n<p>En Italia se empiezan las predicaciones de otra forma, y all\u00ed se seguir\u00e1 la costumbre del pa\u00eds en ello.<\/p>\n<p><strong>Segunda parte<\/strong>. <em>El cuerpo del discurso. <\/em>Hay de ordinario tres puntos: 1\u00ba los Motivos; 2\u00ba la Definici\u00f3n; 3\u00ba los Medios, con la respuesta a las Objeciones. Se ha de notar que inmediatamente despu\u00e9s de la invocaci\u00f3n que se ha hecho en el exordio, se debe entrar en los motivos sin otro pre\u00e1mbulo, lo que no servir\u00eda m\u00e1s que para prolongar in\u00fatilmente la predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los Motivos.-Se sacan o de un bien <em>honesto<\/em> o de un bien <em>\u00fatil<\/em>, o de un bien <em>deleitoso, <\/em>o de sus contrarios, a saber: del <em>deshonesto<\/em> e <em>infame<\/em>, del <em>perjudicial<\/em> y <em>molesto<\/em>, a estos grupos se refieren lo <em>necesario<\/em> y lo <em>f\u00e1cil<\/em>, con sus contrarios. Estos motivos se prueban por la autoridad, o por la raz\u00f3n o por el <em>ejemplo<\/em><\/p>\n<p>Por la autoridad: 1\u00ba de la Escritura santa; 2\u00ba de los concilios; 3\u00ba de la tradici\u00f3n; 4\u00ba de los Padres, sobre todo de los m\u00e1s antiguos; 5\u00ba a veces tambi\u00e9n, pero raramente de los autores profanos. En esto se ha de tener en cuenta que los pasajes que se alegan deben: 1\u00ba ser cortos; 2\u00ba si son un poco largos se han de dividir en varias partes apoyando las palabras que refuerzan el tema; 3\u00ba fortalecerlos con la autoridad de los Padres, de donde han sido tomados, y con las circunstancias en que han sido escritos; 4\u00ba si son de algunos profanos, se les ha de a\u00f1adir la autoridad de alg\u00fan Padre.<\/p>\n<p>2\u00ba Por la <em>raz\u00f3n<\/em> que se sacar\u00e1 de la naturaleza de la cosa, o de las propiedades, o de sus efectos, o de sus circunstancias , a\u00f1adiendo, en cuanto se pueda, alguna buena comparaci\u00f3n, como hacen Nuestro Se\u00f1or en el Evangelio y, despu\u00e9s de \u00e9l san Cris\u00f3stomo y san Francisco de Sales en sus obras.<\/p>\n<p>3\u00ba Por los <em>ejemplos, <\/em>que ser\u00e1n: 1\u00ba hermosos; 2\u00ba aut\u00e9nticos y tomados, si se puede, de la Sagrada Escritura, o de los santos Padres, o de la historia eclesi\u00e1stica, o de algunos graves autores; 3\u00ba bien elegidos y propios a su auditorio, se ha de notar sobre este primer punto que es conveniente no detenerse tanto, a fin de tener m\u00e1s tiempo para extenderse m\u00e1s en el segundo que contiene la instrucci\u00f3n y el esclarecimiento de lo que tiene m\u00e1s necesidad el pueblo y, a este efecto, no se deben aportar m\u00e1s que dos motivos; a veces con uno ser\u00e1 suficiente, cuando es de por s\u00ed urgente y eficaz, y est\u00e1 bien tra\u00eddo.<\/p>\n<p>La <em>Definici\u00f3n<\/em>. \u2013 Hay que notar sobre la definici\u00f3n: 1\u00ba que es bueno a veces decir lo que no es antes de decir lo que es la cosa de que se habla.; 2\u00ba que no es necesario que est\u00e9 hecha con el rigor de escuela, basta con una bella descripci\u00f3n; 3\u00ba que este punto no es tan seco como pudiera parecer, porque no consiste en dar la definici\u00f3n limpia, sino que adem\u00e1s se debe: 1\u00ba proponer las principales definiciones del tema; sobre todo si son necesarias para entender el tema; expresar las palabras y las principales partes de dicha definici\u00f3n; 3\u00ba mezclar motivos que sean m\u00e1s intr\u00ednsecos a la cosa, sin decir sin embargo que son razones que damos. Es tambi\u00e9n muy conveniente entrar en lo particular aportando los actos principales de la virtud o del vicio del que se habla, y las ocasiones principales en las que se debe practicar esta virtud y huir de este vicio.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se deben dar se\u00f1ales por las que se puede conocer si se tiene esta virtud o si se est\u00e1 manchado con este vicio. Cuando la cosa es bastante com\u00fan y se quiere tratar un segundo punto, como si se habla de las miserias de esta vida, o del modo de sufrirlas, no es necesario explicar lo que son estas miserias; es suficiente referir las diversas clases de males que se pueden sufrir. Si se dice que no se ha de abusar de las gracias de Dios, se debe tratar estas gracias, por ejemplo, la vocaci\u00f3n al cristianismo, a la religi\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Los <em>Medios<\/em>. \u2013 Sobre los medios advi\u00e9rtase que es preciso: 1\u00ba mostrar que los que aducimos son verdaderamente medios que nos pueden llevar a la cosa de que se trata, lo que muchos no hacen; 2\u00ba \u2026 3\u00ba Dar los m\u00e1s generales los primeros. Ahora bien, estos medio son de consideraci\u00f3n o de pr\u00e1ctica: los primeros consisten de ordinario en la consideraci\u00f3n o reflexi\u00f3n sobre los motivos o sobre la cosa misma y deben preceder a los medios de pr\u00e1ctica; los m\u00e1s generales deben preceder tambi\u00e9n a los que son particulares; pero se deben seguir de los medios particulares y de pr\u00e1ctica, y raramente de los generales y de consideraci\u00f3n. N\u00f3tese que es bueno, de vez en cuando, tener como fin una historia que haga ver la felicidad o la desgracia que resultan de la cosa de que hablamos; pero, es oportuno, 1\u00ba que venga bien al tema de que se trata; 2\u00ba que sea bien moral; 3\u00ba tomada de los autores; 4\u00ba no muy larga.<\/p>\n<p>Las <em>Objeciones<\/em>, -1\u00ba No deben ser m\u00e1s fuertes que las repuestas; 2\u00ba se pueden dar varias respuestas; 3\u00ba se puede tambi\u00e9n a veces replicar con fuerza a las objeciones; 4\u00ba cuando se encuentran varias respuestas de Nuestro Se\u00f1or o de un santo Padre a una objeci\u00f3n parecida, est\u00e1 indicado servirse de ella y decir que es Nuestro Se\u00f1or mismo, o un tal Padre quien responde bien a esta objeci\u00f3n; 5\u00ba se las puede colocar a veces por delante de los medios.<\/p>\n<p><strong>Tercera<\/strong> <strong>Parte. <\/strong><em>La peroraci\u00f3n. <\/em>Consiste en una recapitulaci\u00f3n de todo lo que se ha dicho, como tambi\u00e9n en algunos afectos como para animar a los oyentes a hacer lo que se les ha propuesto, y para dejarlos con un sentimiento de devoci\u00f3n. Aqu\u00ed se debe acentuar: 1\u00ba que debe ser muy breve, y no como segundo serm\u00f3n; 2\u00ba que es bueno mezclar tambi\u00e9n algunos motivos; 3\u00ba que tambi\u00e9n es bueno, de vez en cuando, concluirla dirigi\u00e9ndose a Nuestro Se\u00f1or, pidi\u00e9ndole su gracia y su auxilio para cumplir las cosa que se acaban de o\u00edr.<\/p>\n<p><strong><em>Tres cuestiones importantes en la predicaci\u00f3n.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>1\u00ba De los afectos. <\/em>Son propios para conmover, y se deben producir casi en toda la predicaci\u00f3n, pero principalmente al fina de cada punto.<\/p>\n<p>Se pueden hacer, 1\u00ba en forma de <em>pregunta<\/em>, por ejemplo: \u00abNos lo habr\u00edamos imaginado alguna vez\u2026Lo hab\u00e9is pensado? etc.\u00bb Y despu\u00e9s de dar la definici\u00f3n de la contrici\u00f3n o de otra cosa: \u00abY bueno, \u00bftenemos nosotros esta contrici\u00f3n, esta virtud?\u00bb Despu\u00e9s de exponer se\u00f1ales de alg\u00fan vicio o virtud: \u00ab\u00bfvemos nosotros esta se\u00f1ales en osotros, con las manos en la conciencia, no se sienten algunos culpables de este vicio o de este pecado? \u00bfHan sido buenas todas nuestras confesiones anteriores, no es verdad que\u2026? etc. \u00abEstas clases de preguntas despiertan de maravilla al oyente y producen de ordinario mucha impresi\u00f3n en las mentes.<\/p>\n<p>2\u00ba Por <em>exclamaciones<\/em>: \u00abAh, qu\u00e9 desdichados somos, qu\u00e9 hemos hecho ofendiendo a un Dios tan bueno, oh, si lo supi\u00e9ramos, si lo pens\u00e1ramos un poco\u2026!\u00bb<\/p>\n<p>3\u00ba Por <em>admiraci\u00f3n: <\/em>\u00bf\u00bbEs posible que\u2026? etc.\u00bb<\/p>\n<p>4\u00ba Por <em>quejas<\/em> a Nuestro Se\u00f1or: \u00abAy, qu\u00e9 miserables somos al ofenderos! etc., por qu\u00e9 lo hab\u00e9is permitido, es preciso\u2026? etc. \u00bb<\/p>\n<p>5\u00ba Con <em>peticiones<\/em> a Nuestro Se\u00f1or y a los santos: \u00abDadnos, Dios m\u00edo, etc.\u00bb<\/p>\n<p>6\u00ba Con <em>invectivas<\/em> contra el pecado, el diablo y el mundo: \u00abVete de ah\u00ed, enga\u00f1ador, que tratas tan mal a los que se f\u00edan de ti..! etc. Vete de aqu\u00ed, t\u00fa que precipitas en el infierno a los que te siguen!\u00bb<\/p>\n<p>7\u00ba Con actos de <em>compasi\u00f3n<\/em>: \u00abOh pobre pecador, qu\u00e9 desdichado si te vas a perder! A cu\u00e1ntas miserias te entregas! etc.<\/p>\n<p>2\u00ba <em>De las transiciones. <\/em>Es acertado y de alguna manera necesario unir los puntos del serm\u00f3n con algunas transiciones. As\u00ed, para entrar del primer punto, que trata de los <em>motivos<\/em>, al segundo que es la <em>definici\u00f3n, <\/em>conviene decir: \u00ab\u00c9stos son los motivos que nos hacen ver cu\u00e1nto importa tener, por ejemplo, la contrici\u00f3n; veamos ahora qu\u00e9 es esta contrici\u00f3n; \u00bb o bien: \u00abMe dir\u00e9is que veis bien que es necesario tener esta contrici\u00f3n, pero no sab\u00e9is en qu\u00e9 consiste y c\u00f3mo se consigue; pues esto es lo que voy a deciros en mi segundo punto,\u00bb \u2013o parecida transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Se puede hacer lo mismo para pasar al tercero, por ejemplo: \u00abMe parece que me est\u00e1is diciendo: Vemos cu\u00e1nto importa tener tal virtud y lo que es; confesamos tambi\u00e9n que no la tenemos y deseamos abrazarla; pero tenemos en ello muchas dificultades, y estamos deseando conocer los medios de adquirirla; estos medios yo os los voy a ense\u00f1ar; escuchadlos bien, es mi tercer punto.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los <em>medios<\/em>, se puede decir: \u00abBueno, qu\u00e9 nos falta. A qu\u00e9 se debe que no hagamos esto o aquello. Vemos su necesidad, sabemos lo que es; hemos visto los medio de conseguirlo; me parece sin embargo o\u00edr a alguien que me dice.., etc.\u00bb Aqu\u00ed conviene formar las objeciones, si hay que hacerlas, responderlas, luego a\u00f1adir, por ejemplo; \u00abAhora bien, ya no hay impedimentos a la pr\u00e1ctica de tal virtud, etc.\u00bb<\/p>\n<p>Se ha de notar que no se deben hacer siempre estas transiciones de la misma manera sino cambiarlas en cuanto a los t\u00e9rminos y alguna vez en cuanto al modo<\/p>\n<p>Y en cuanto a pasar del exordio al primer punto, v\u00e9ase lo que se dijo al principio, y saber que despu\u00e9s del <em>Ave<\/em> <em>Maria<\/em> no se debe hacer segundo exordio o pre\u00e1mbulo, sino ir a los motivos directamente, no claramente diciendo primero: \u00abMi primera raz\u00f3n o mi primer motivo es , etc.\u00bb sino m\u00e1s bien: \u00abEl primer punto de mi discurso, como acabo de decir es daros los motivos que tenemos para evitar, por ejemplo, el pecado a todo precio, y el primer motivo que adelanto es\u2026etc.\u00bb<\/p>\n<p>3\u00ba. <em>De la pronunciaci\u00f3n. <\/em>1\u00ba Todo discurso debe ser pronunciado con un tono natural y familiar, con las inflexiones de voz convenientes, evitando la monoton\u00eda y lo que huele a canto y declamaci\u00f3n, no causando lo mejor del mundo impresi\u00f3n alguna cuando se pronuncia de esta forma.<\/p>\n<p>2\u00ba No se debe tampoco hablar m\u00e1s alto de lo que pide el auditorio y la nave, gritar mucho no s\u00f3lo da\u00f1a el pecho del predicador sino que hiere el o\u00eddo de los oyentes.<\/p>\n<p>3\u00ba Hay que hablar claramente y reposadamente, deteni\u00e9ndose y respirando con calma al final de los periodos, y tambi\u00e9n al final de cada motivo y de cada medio.<\/p>\n<p><em>Nota<\/em>. Se debe evitar cuidadosamente la duraci\u00f3n, que no hace m\u00e1s que aburrir y cargar la cabeza del pobre pueblo, el cual, sinti\u00e9ndose cansado al final del discurso, se aprovecha menos de todo lo que se ha dicho anteriormente; no se debe hablar m\u00e1s de tres cuartos de hora m\u00e1s o menos, los d\u00edas de trabajo; y cuando se pueda, las fiestas y domingos, llegar hasta la hora, no se debe nunca pasar de ah\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo II: Misiones de Francia. I. Misiones en los alrededores de Par\u00eds y en el ej\u00e9rcito. 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