{"id":108616,"date":"2015-01-20T03:30:41","date_gmt":"2015-01-20T02:30:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2012\/09\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1-2\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:50","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:50","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 6, cap\u00edtulo 3 (a)"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo III: Misiones de Europa<\/strong><\/h2>\n<h2>Art\u00edculo Primero: <em>Misiones de Italia.<\/em><\/h2>\n<h3>I. <em>Misi\u00f3n de Roma.<\/em><\/h3>\n<p>Vicente hab\u00eda enviado muy temprano a algunos de sus sacerdotes para negociar all\u00ed el gran asunto de su Instituto. Entre aquellos cuyo nombre ha sobrevivido en la historia citemos a du Coudray, con quien ya nos hemos encontrado en 1643. Fue reemplazado en 1638 por Louis Le Breton, cuyos trabajos en el campo romano atrajeron el favor del Papa sobre la Compa\u00f1\u00eda. Desde entonces Vicente so\u00f1\u00f3 con fijar a sus sacerdotes en el centro de la catolicidad. El 1\u00ba de febrero de 1640, encarg\u00f3 a Le Breton encaminar lo antes posible esta fundaci\u00f3n, y alquilar o comprar una casita de tres o cuatro mil libras, en alg\u00fan barrio de Roma, como en un arrabal, ya que las reglas del Instituto prohib\u00edan a los Misioneros los actos p\u00fablicos en la ciudad. No pon\u00eda ninguna condici\u00f3n excepto la salubridad del lugar, la vecindad del Vaticano y facilidad para extenderse con el tiempo. Le Bret\u00f3n encontr\u00f3 un palacio! \u00abEst\u00e1 por encima de nuestras posibilidades y m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fuerzas,\u00bb le respondi\u00f3 Vicente el 26 de febrero; y volvi\u00f3 a su primer plan que le interesaba m\u00e1s ya que, dec\u00eda, \u00abes necesario que nos habituemos a ese lugar.\u00bb Renunciaba incluso a la vecindad del Vaticano, a la proximidad de una iglesia, una peque\u00f1a capilla pod\u00eda ser suficiente de momento, a menos que no se debieran ocupar un d\u00eda de los ordenandos: \u00abPero entonces como entonces.\u00bb Mientras tanto, la peque\u00f1a capilla deb\u00eda estar bajo el nombre de la Sant\u00edsima Trinidad y la casa llamarse de la <em>Misi\u00f3n<\/em><span id='easy-footnote-1-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-1-108616' title='Cartas del 1\u00ba y 26 de febrero, y 1\u00ba de junio de 1640.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Sin embargo Urbano VIII, que hab\u00eda o\u00eddo hablar favorablemente de los trabajos de Le Breton, apur\u00f3 el cumplimiento del plan de Vicente. Por una bula del 8 de julio de 1641, autoriz\u00f3 el establecimiento de la Misi\u00f3n en Roma, con menci\u00f3n muy honrosa para Le Breton<span id='easy-footnote-2-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-2-108616' title='\u00ab\u2026cognito etiam fructu Missionum quas Lud. Le Breton per castella et pastoricia tuguria huius districtus(Romae) de nostro mandato obierat. \u00ab'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. El 15 de setiembre siguiente, Vicente anunciaba en estos t\u00e9rminos esta buena noticia a Codoing, superior de Annecy: \u00abSu Santidad nos ha permitido alquilar o comprar una casa, vivir all\u00ed o ejercer nuestras funciones ante el pueblo y los eclesi\u00e1sticos seg\u00fan nuestro Instituto con cargo que dependeremos del cardenal gran vicario, o vice-gerente, cuando nuestras funciones se dirijan al pr\u00f3jimo, y en cuanto a la disciplina de la Compa\u00f1\u00eda (depender\u00e1) del general de \u00e9sta, y este permiso se da en testimonio de los frutos del Sr. Le Breton, a quien Dios bendiga mucho.\u00bb<\/p>\n<p>Algunos d\u00edas despu\u00e9s, el 17 de octubre, Le Bret\u00f3n mor\u00eda agotado por el trabajo de sus misiones en la di\u00f3cesis de Ostia. Los religiosos franceses de la orden tercera de san Francisco de Asis le dieron una sepultura honrosa en su iglesia a la espera de ser trasladado a la de Notre-Dame-des-Miracles. El vice-gerente de Roma, el cardenal Barberini, sobrino del Papa, y el cardenal Lanti, decano del sacro colegio, le honraron con sus l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Esta muerte era tanto m\u00e1s molesta cuanto que el asunto del establecimiento de Roma no estaba a\u00fan concluido. Vicente, como siempre se volvi\u00f3 a Dios. \u00abPerdiendo al Sr. Le Breton, escrib\u00eda el 19 de noviembre a Codoing, hemos perdido mucho seg\u00fan el mundo. Muchos me cuentan maravillas de sus trabajos y de las bendiciones que Nuestro Se\u00f1or repart\u00eda en ellos; pero nos parece que este santo hombre har\u00e1 por nosotros m\u00e1s en el cielo de lo que habr\u00eda hecho en la tierra y que, si Dios nos quiere en Roma, har\u00e1 por sus oraciones llegar a buen t\u00e9rmino esta fundaci\u00f3n, a menos que los pecados de Vicente, que es el peor de todos los hombres del mundo, lo impidan .\u00bb<\/p>\n<p>Los m\u00e9ritos de Vicente, que su humildad transformaba en pecados, unidos a las oraciones de Le Breton, lo llevaron todo a buen fin, pero se necesitar\u00e1n varios a\u00f1os. Mientras tanto, el santo urgi\u00f3 la salida para roma de Codoing, a quien destinaba para reemplazar a Le Bbreton. Le escrib\u00eda el 31 de diciembre de 1641: \u00abHay inconvenientes en diferirlo. El Papa, el cardenal Lanti, decano de los cardenales, y otro buen y virtuoso eclesi\u00e1stico que tiene el pensamiento de los ordnandos en la mente, pueden morir durante ese tiempo; y si eso ocurriera, ser\u00eda un fracaso o correr\u00eda un gran riesgo.\u00bb Codoing lleg\u00f3 a Roma a principios del a\u00f1o 1642. Algunos meses despu\u00e9s, las liberalidades de la duquesa de Aiguillon, verdadera fundadora aqu\u00ed como en tantos otros lugares, facilitaron grandemente la fundaci\u00f3n de Roma.<\/p>\n<p>En este a\u00f1o de 1642, cuando trataba ella mediante toda clase de actos de caridad de testimoniar a Dios su gratitud por el restablecimiento, perro tan poco duradero, de la salud del cardenal su t\u00edo; cuando acababa de fundar misiones en su ducado a esta intenci\u00f3n, quiso tambi\u00e9n erigir en Roma una especie de monumento y, mediante acta del 4 de julio de 1642, deseando, dec\u00eda ella, \u00abque hubiera en adelante y para siempre personas encargadas de adorar, alabar, amar y rogar a la Sant\u00edsima y adorable Trinidad y que, con sus buenas obras, rindieran eternamente en la tierra acciones de gracias a dios\u00bb por ella y su t\u00edo, dio 30 000 libras para emplear en rentas<span id='easy-footnote-3-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-3-108616' title='Una parte de esta suma se emple\u00f3 en la adquisici\u00f3n de los coches y carrozas de Soissons.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>, al efecto de ayudar a los Misioneros en el establecimiento y ampliaci\u00f3n de su iglesia y casa de Roma, que se dedicar\u00eda a la Sant\u00edsima Trinidad, o al menos de una capilla; con el fin de ejercer en roma sus funciones ordinarias, misiones, ordenandos, etc., y celebrar misas por ella y el cardenal de Richelieu.<\/p>\n<p>En 1643, el 2 de mayo, en agradecimiento \u00abpor el gran celo y devoci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n en la fundaci\u00f3n hecha por ella,\u00bb el a\u00f1o anterior, \u00abpara honrar el sacerdocio eterno de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y el amor que tuvo por la salvaci\u00f3n de los pobres, y para contribuir de alg\u00fan modo a que sean instruidos los eclesi\u00e1sticos en las cosas necesarias a su estado antes de recibir las sagradas \u00f3rdenes, y los pueblos en lo necesario a su salvaci\u00f3n, y para que hagan una buena confesi\u00f3n general de toda su vida pasada,\u00bb da tambi\u00e9n 50 000 libras destinadas a comprar 5 000 libras de renta<span id='easy-footnote-4-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-4-108616' title='Las 5 000 libras fueron compradas sobre los coches de Normand\u00eda..'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>, con el encargo de recibir a todos los ordenandos en las cuatro \u00e9pocas del a\u00f1o, aun <em>extra<\/em> <em>tempora.<\/em><\/p>\n<p>El 16 de julio y 18 de setiembre siguientes, en consideraci\u00f3n por los gastos hechos pata la ejecuci\u00f3n y mantenimiento de la fundaci\u00f3n, y queriendo mandar decir dos misas al d\u00eda a perpetuidad por el difunto cardenal y por ella, \u00abtodo ello para honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo como Mes\u00edas enviado de su Padre eterno a la tierra para la salvaci\u00f3n de los hombres, habi\u00e9ndose dignado revestirse de la debilidad del hombre por el misterio de la Encarnaci\u00f3n,\u00bb ella a\u00f1adi\u00f3 a sus donativos anteriores una nueva suma de 20.000 libras<span id='easy-footnote-5-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-5-108616' title='Que fueron empleadas en la compra de una renta de 2 000 libras en los coches de Normand\u00eda.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. Por \u00faltimo, en su testamento del 29 de julio de 1674 y del 9 de abril de 1675, leg\u00f3 otras siete mil libras al seminario de Roma<span id='easy-footnote-6-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-6-108616' title='Ver estas actas arch.. del Estado, S, 6716.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Estas ricas fundaciones, cuyos hermosos considerandos han sido evidentemente inspirados por Vicente de Pa\u00fal, ya que expresan objetos particulares de su devoci\u00f3n, fijaron la suerte de la Misi\u00f3n de Roma..<\/p>\n<p>Codoing que hab\u00eda recibido la noticia se cre\u00eda entonces bastante rico para comprar una casa de 60 000 libras. \u00abOh Jes\u00fas, Se\u00f1or, le escribi\u00f3 Vicente (17 de abril de 1643, nosotros no estamos en situaci\u00f3n de\u2026 Deseo que vuestro establecimiento no sea fastuoso ni lo parezca; las obras de Dios se hacen as\u00ed, y las del mundo al contrario.\u00bb La Misi\u00f3n de Roma deb\u00eda se habitada de alquiler diecis\u00e9is a\u00f1o todav\u00eda. Durante espacio tan largo de tiempo, se le presentaron varias propuestas, sus superiores formaron toda clase de proyectos; pero Vicente, seg\u00fan el parecer de los mayores de la Compa\u00f1\u00eda, de Horgny, Alm\u00e9ras, que conoc\u00edan los lugares, se negaba a aceptar, viendo en ello un inconveniente y luego otro. En 1657, se trat\u00f3 por un momento de alojarla en el palacio de Letr\u00e1n. Los Misioneros sent\u00edan repugnancia en ello: \u00abNo obstante, les escrib\u00eda Vicente, si la Providencia de Dios, por orden del Papa, os alojara all\u00ed, parece que podr\u00eda salir alg\u00fan bien, ya porque de eso, tanto por que as\u00ed se podr\u00eda servir a la Compa\u00f1\u00eda en la primera sede de la Iglesia como una ocasi\u00f3n para emprender los ejercicios de los ordenandos, ello no impedir\u00eda que con el tiempo los Misioneros tuviesen en la ciudad otra casa m\u00e1s c\u00f3moda\u2026\u00bfQu\u00e9 sabemos nosotros si no hay algo de Dios este proposici\u00f3n?.. Ser\u00edais ciudadanos de Roma y en estado de prestar nuevos servicios a Dios\u2026Puesto que os llaman por eso, no os deb\u00e9is apresurar a dar la exclusi\u00f3n, sino escuchar las ventajas y pedir consejo<span id='easy-footnote-7-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-7-108616' title='Cartas a Jolly de los 21 y 28 de diciembre de 1647.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Este proyecto no tuvo continuaci\u00f3n. El a\u00f1o siguiente, el Papa, informado por el cardenal Durazzo. Y otros miembros del sagrado colegio de todos los bienes operados por la Compa\u00f1\u00eda, orden\u00f3 a la Congregaci\u00f3n de la visita apost\u00f3lica que estudiara los modos de hacerle ejercer todas sus funciones en Roma, como en Ginebra y otras partes y facilitare all\u00ed una casa. se trataba entonces de la casa de San Nicol\u00e1s, a la que acompa\u00f1aba un curato. Vicente ve\u00eda en ello un medio de ejercitar a los j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos en las funciones del santo ministerio, en el caso de que el Papa tuviera intenci\u00f3n de establecer un seminario en Roma y entregar su direcci\u00f3n a la Compa\u00f1\u00eda<span id='easy-footnote-8-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-8-108616' title='Cartas al mismo de los 19 de julio, 9 de agosto, 1\u00ba y 6 de setiembre de 1648.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>. Este proyecto fracas\u00f3 tambi\u00e9n, y cambiaron de intenciones para chocar con otros obst\u00e1culos. \u00abHay que quedarse pues ah\u00ed, escribi\u00f3 entonces Vicente, si Dios, por alguna coincidencia, no dispone otra cosa. Cometeremos un grave error si no hici\u00e9ramos valer la suerte que tenemos por ese lado de parecernos a Nuestro Se\u00f1or, cuando dec\u00eda no tener un lugar para descansar. No es peque\u00f1a humillaci\u00f3n estar alojados pobremente y en casa de otro en una ciudad grande que no da importancia m\u00e1s que a las comunidades bien acomodadas. Pero tambi\u00e9n debemos querer ser desconocidos abandonados, mientras Dios lo quiera, y que tal vez Dios se servir\u00e1 de este amor a nuestra abyeci\u00f3n, si le tenemos, para alojarnos con ventaja. Oh si Dios quisiera conservarnos en este estado, tendr\u00edamos motivos de sobra de esperar que nuestra casa ser\u00eda despu\u00e9s una casa de paz y de bendici\u00f3n.\u00bb Y ocho d\u00edas despu\u00e9s, escrib\u00eda en un lenguaje m\u00e1s sublime todav\u00eda: \u00ab\u00bfPodemos nosotros estar mejor ni m\u00e1s agradablemente para Dios que permanecer en la posici\u00f3n que nos pida? con tal que en efecto nos mantengamos en ella por sumisi\u00f3n a su voluntad, agradecidos de sentirnos indignos de un puesto m\u00e1s ventajoso, y que incluso el que tenemos sobrepase nuestros m\u00e9ritos, y es m\u00e1s conveniente a los planes que Dios tiene sobre nosotros que no debemos tener morada estable si estamos hechos para ir, ni de casa propia si queremos seguir a Nuestro Se\u00f1or que no la tuvo. Si no amamos la humillaci\u00f3n mientras Dios nos concede practicarla, \u00bfc\u00f3mo la buscaremos estando establecidos con todos los honores? Manteng\u00e1monos en la oscuridad y estemos contentos de ser pobres, porque el mundo, al vernos as\u00ed envilecidos, nos despreciar\u00e1 por ello. Ser\u00e1 entonces cuando comencemos a ser verdaderos disc\u00edpulos de Nuestro Se\u00f1or. \u2018Bienaventurados los pobres de esp\u00edritu, dice el Evangelio de hoy, porque de ellos es el reino de los cielos\u2019. All\u00ed es donde estar\u00e1n alojados. \u00bfAcaso no es un hermoso alojamiento para nosotros? Dios m\u00edo, hacednos la gracia de preferir los medios que nos llevan all\u00ed a todas las pretensiones y las comodidades de la tierra. Dej\u00e9mosle hacer y no dud\u00e9is de que todo vaya bien para vuestros trabajos como para vuestras personas<span id='easy-footnote-9-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-9-108616' title='Cartas a Jolly de los 25 de octubre y 1\u00ba de noviembre de 1658.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Muchos meses m\u00e1s debi\u00f3 mantener el santo a su sacerdotes en estos sentimientos de abnegaci\u00f3n y de confianza en Dios: \u00abNo hay que sorprenderse si no os hablan ya de daros una casa, porque es cosa de Dios que lo har\u00e1 por caminos imprevistos y medios extraordinarios, y tal vez cuando menos nos lo pensemos\u2026Si se hubiera o\u00eddo o visto alguna vez a una persona servir a Dios y confiar en su bondad, faltarle cosas convenientes a su estado, tendr\u00edamos alg\u00fan motivo de desvivirnos por nuestras necesidades; pero a nosotros nos basta con encomend\u00e1rselas a su Providencia, ser fieles a nuestras obligaciones, y dar por seguro que, pronto o tarde, Dios proveer\u00e1 a lo que \u00e9l sabe que es necesario para los planes que tiene sobre nosotros. \u00bfQu\u00e9 otra cosa tenemos que hacer?<span id='easy-footnote-10-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-10-108616' title='Carta a Jolly del 9 de mayo de 1659&amp;#8243;'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Este desinter\u00e9s y este abandono merec\u00edan su recompensa. En el momento mismo en que el santo escrib\u00eda esta carta, el cardenal Bagni, antiguo nuncio de Francia, ofrec\u00eda a la Compa\u00f1\u00eda su casa, situada en uno de los mejores barrios de Roma, a un precio muy por debajo de su valor, y el cardenal Durazzo, arzobispo de G\u00e9nova, daba una fuerte limosna para pagarle. El 12 de setiembre de 1659, el santo escribi\u00f3 a los dos cardenales, y les testimoni\u00f3 en t\u00e9rminos conmovedores su piadosa gratitud. Al mismo tiempo agradec\u00eda a Dios y le ped\u00eda que derramara sus bendiciones sobre la nueva casa y sobre sus habitantes<span id='easy-footnote-11-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-11-108616' title='Cartas a Jolly, de los 5 y 19 de setiembre de 1659.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>. Es la casa \u2013pero ya reconstruida por completo desde entonces- que ocupa todav\u00eda hoy la Compa\u00f1\u00eda en Monte-Citorio. No hab\u00eda esperado a que Dios le diera un domicilio propio para ponerse a su servicio y abrazar todos los empleos del Instituto.<\/p>\n<p>Hab\u00eda comenzada hacia 1638 por misiones en la campa\u00f1a romana. Se conoce el campo romano, su soledad poblada tan s\u00f3lo por recuerdos o, durante el invierno por reba\u00f1os que se llevan a sus abundantes pastos. Sin domicilio fijo, los pastores llevan all\u00ed una vida totalmente primitiva y n\u00f3mada. Andan errantes todo el d\u00eda y por la noche, despu\u00e9s de acorralar los reba\u00f1os, se amontonan diez o doce en caba\u00f1as m\u00f3viles. Sin dios y sin ley, al menos durante seis meses del a\u00f1os, sin servicios religiosos, comparten en todos los sentidos la vida de los reba\u00f1os: todo les va bien, cuando los reba\u00f1os andan bien.<\/p>\n<p>Es a esta especie de hombres a los que Le Breton y los primeros Misioneros de Vicente quisieron, a sus \u00f3rdenes, consagrar las primicias de su apostolado en Italia. \u00bfC\u00f3mo llegar a ellos y reunirlos? Era imposible por el d\u00eda; pero por la noche, \u00bfno se pod\u00eda dar tantas misiones como caba\u00f1as? Ellos lo intentaron. \u00abNo os pedimos nada, dijeron a los pastores; s\u00f3lo queremos prestaros un servicio. No teng\u00e1is reparo en que pasemos la noche con vosotros, porque tenemos que ocuparnos con vosotros de vuestro gran asunto, de vuestra salvaci\u00f3n eterna: por lo dem\u00e1s, os robaremos lo menos posible de vuestro sue\u00f1o.\u00bb<\/p>\n<p>Aceptada la propuesta, los sacerdotes abrieron enseguida su peculiar misi\u00f3n. Mientras esta pobre gente aprestaban su cena, les hablaban de las grandes verdades y las pr\u00e1cticas esenciales de la religi\u00f3n; despu\u00e9s, se hac\u00eda una oraci\u00f3n en com\u00fan por la noche; luego se arreglaban para pasar el resto de la noche, los pastores en sus chozas, los Misioneros a la intemperie, en algunas pieles de oveja, y con frecuencia en el santo suelo.<\/p>\n<p>As\u00ed hac\u00edan los Misioneros durante varios d\u00edas, a veces durante toda la cuaresma. Una caba\u00f1a suficientemente instruida y reconciliada con Dios por la confesi\u00f3n general, pasaban a otra, luego a otra m\u00e1s; y cuando las hab\u00edan recorrido todas, reun\u00edan a los pastores en la capilla m\u00e1s cercana, les dec\u00edan la misa, les dirig\u00edan una \u00faltima exhortaci\u00f3n y los admit\u00edan a la santa mesa. Estas pobres gentes se volv\u00edan luego cantando las alabanzas de Dios: se hubiera dicho de los pastores volviendo de adorar al Salvador en el pesebre.<\/p>\n<p>Mientras continuaban evangelizando a estos primeros llamados del Dios de Bel\u00e9n que nadie disputaba a su celo, los Misioneros se distribuyeron los poblados vecinos de Roma y treparon hasta las cimas del Apenino, teniendo mucho que sufrir por la ignorancia y los des\u00f3rdenes de los pueblos, a veces por la envidia de los p\u00e1rrocos que los miraban como a esp\u00edas encargados de observar su conducta , pero venciendo todos los obst\u00e1culos, a fuerza de humildad, de desinter\u00e9s, de paciencia y de perseverancia. Aqu\u00ed, con su firmeza en la predicaci\u00f3n y en el santo tribunal, acabaron con la costumbre de relaciones peligrosas, pronto culpables, entre la juventud de ambos sexos; all\u00e1, la Providencia, a la vez terrible y misericordiosa, parec\u00eda venirles en ayuda para atraer a los sacerdotes descarriados, cuando uno de ellos, despu\u00e9s de gloriarse en p\u00fablico por no haber asistido a uno solo de los ejercicios de la Misi\u00f3n, ca\u00eda bajo el pu\u00f1al de otro desdichado sacerdote.<\/p>\n<p>As\u00ed se estrenaron los hijos de Vicente de Pa\u00fal, y con estos humildes trabajos se atrajeron la bendici\u00f3n de Dios y la confianza de los hombres. Una de ellos, para tenerlos favorables, hab\u00eda tenido la idea de comenzar las Misiones por las tierras de los cardenales. \u00abOh Jes\u00fas Se\u00f1or, le respondi\u00f3 Vicente a quien le hab\u00eda comunicado, Dios nos guarde de hacer nunca ninguna cosa con vistas mezquinas. Su divina bondad pide de nosotros que no hagamos nunca bien alguno en ninguna parte para darnos importancia, sino que la veamos siempre directa, inmediatamente y sin medios en todas nuestras acciones. Esto me presenta la ocasi\u00f3n de pediros dos cosas; prosternado en esp\u00edritu a vuestros pies, y por el amor de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, la primera, que huy\u00e1is, tanto como os sea posible, de aparecer; la segunda, que no hag\u00e1is nunca nada por respeto humano. Seg\u00fan esto, es justo absolutamente que honr\u00e9is por alg\u00fan tiempo la vida oculta de Nuestro Se\u00f1or; hay alg\u00fan tesoro encerrado en todo esto, ya que el Hijo de Dios permaneci\u00f3 treinta a\u00f1os en la tierra como un pobre artesano, antes de manifestarse. \u00c9l bendice tambi\u00e9n siempre mucho m\u00e1s los comienzos humildes que los que son aparatosos. Me dir\u00e9is tal vez: Qu\u00e9 idea tendr\u00e1 de nosotros esta curia, y qu\u00e9 se dir\u00e1 de nosotros en Par\u00eds. Dejad, Se\u00f1or, que piensen y digan todo lo que quieran, cuidaos de que las m\u00e1ximas de Jesucristo y los ejemplos de su vida resulten verdaderos, y que den fruto a su tiempo; que lo que no est\u00e1 de acuerdo con ellas es vano, y que todo le sale mal a quien obra seg\u00fan m\u00e1ximas contrarias. Tal es mi fe y tal mi experiencia. En nombre de Dios, Se\u00f1or, tenedlo por infalible, y ocultaos bien.\u00bb<\/p>\n<p>Infalible era el pensamiento de Vicente, infalible su predicci\u00f3n. En efecto, mas impresionados por estos comienzos tan humildes y tan cristianos de lo que lo hubieran sido por un apostolado de cortesanos, todos los obispos de los Estados romanos llamaron en seguida a los Misioneros a sus di\u00f3cesis. En 1651, el cardenal Spada agradeci\u00f3 a Vicente servicios que le hab\u00edan hecho en su ciudad y en toda su di\u00f3cesis de Albano. \u2013en 1653, se pon\u00edan a las \u00f3rdenes del cardenal Brancaccio, obispo de Viterbo; en 1657, evangelizaban la di\u00f3cesis de Palestrina. Por todas partes ten\u00edan lugar restituciones maravillosas sobrepasando a veces el cu\u00e1druplo de la suma primitivamente debida; eran escuelas fundadas, montes de piedad fundados por todas partes, graneros donde el pobre de Italia encuentra en todo tiempo recursos asegurados; eran protectores de los pobres, instituidos para defenderlos de las exacciones de los granjeros del se\u00f1or, para guardar hasta el pago sus muebles, anteriormente tomados para siempre, para impedir que los sometieran a contribuciones injustas; eran sobre todo en esta regi\u00f3n de los odios y de las venganzas hereditarias reconciliaciones heroicamente cristianas. Bastaba que un Misionero, antes de la comuni\u00f3n, recodara el precepto del Evangelio si al ofrecer tu d\u00e1diva en el altar os acord\u00e1is que vuestro hermano tiene alguna cosa contra vos, dejad la d\u00e1diva y antes reconciliaos con \u00e9l\u00bb, para que enseguida, en la iglesia, en una procesi\u00f3n, en las plazas p\u00fablicas, los enemigos se arrojasen a los brazos unos de otros. El padre perdonaba al asesino de su hijo, la viuda al asesino de su esposo; a\u00fan m\u00e1s, la v\u00edctima iba hasta echarse a los pies del verdugo, y le ped\u00eda de alguna manera perd\u00f3n, en lugar de simplemente perdonarle. En ciertos lugares, al cruel contagio de los odios, el misionero deb\u00eda oponer el contagio santo de las reconciliaciones. Y conviene, cuando en tal poblaci\u00f3n de unos miles de almas, se contaba entres a\u00f1os hasta setenta asesinatos. En las cartas de los Misioneros , de donde est\u00e1n tomados estos detalles, se encuentra a cada paso la historia de los Montescos y de los Capuletos, inmortalizada por la poes\u00eda. Casi en cada pueblo las dos familias m\u00e1s poderosas estaban divididas por los odios mortales. Si un miembro era asesinado o herido, in mediatamente la venganza se cobraba diez v\u00edctimas inocentes y amenazaba no calmarse hasta la \u00faltima sangre de la familia entera. Feroz y armada en guerra escapaba por el d\u00eda a la justicia vagando por el campo, y no volv\u00eda por la noche sino para proseguir el curso de sus sanguinarias ejecuciones.<\/p>\n<p>Pero, inaccesible a la justicia, no lo era a la misericordia. Un Misionero logr\u00f3 descubrir en su escondite a uno de estos hombres de sangre y, en nombre de Jesucristo, le orden\u00f3 deponer las armas y hacer las paces. En el nombre que hace postrarse todo hasta en los infiernos, el asesino cay\u00f3 de rodillas y, elevando al cielo unos ojos llenos de l\u00e1grimas: \u00abPrometo la paz, exclam\u00f3, a Dios y a vuestra reverencia. \u00abAy, al d\u00eda siguiente el demonio sanguinario se hab\u00eda apoderado de este hombre, y las negociaciones pac\u00edficas se rompieron. El misionero volvi\u00f3 a la carga y, esta vez, la paz fue concluida de cara al altar. \u00abQuiero, dijo un anciano a un joven de la familia enemiga, quiero en adelante mirarte y quererte como a mi hijo. \u2013Y yo, respondi\u00f3 el joven, quererle y honrarle como a mi padre.\u00bb<\/p>\n<p>Otro golpe m\u00e1s prodigioso de la gracia: los sacerdotes escandalosos tambi\u00e9n hac\u00edan confesiones p\u00fablicas. Al acabar una predicaci\u00f3n, uno de ellos se adelant\u00f3 hasta el altar mayor y, prosternado con el rostro en el suelo pidi\u00f3 `perd\u00f3n a Dios y al pueblo por su vida licenciosa, de repente, de un cabo al otro de la iglesia, gritos de \u00ab\u00a1misericordia, misericordia!\u00bb salidos de los labios del sacerdote y del pueblo, se hicieron eco, llegaron hasta el cielo y arrancaron la gracia de una conversi\u00f3n general sobre la tierra.<\/p>\n<p>Tales ser\u00edan, si pudi\u00e9ramos contarlos de m\u00e1s de doscientas Misiones dadas en la vecindad de Roma durante la vida de Vicente de Pa\u00fal. Ante estas noticias, Vicente escrib\u00eda al superior Edme Jolly, el 25 de enero de 1658, fiesta de la conversi\u00f3n de san Pablo y aniversario de la fundaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: \u00abDoy gracias a Dios por la bendici\u00f3n que ha dado a vuestros trabajos. El tierno sentimiento que el Sr. cardenal de Bagni ha demostrado de los frutos que producen me da motivo de temer por m\u00ed, que soy tan insensible, que nada me impresione. Pido a Dios que me haga part\u00edcipe de la piedad de este buen se\u00f1or y quiera continuar a vuestros obreros las fuerzas del cuerpo y las gracias del esp\u00edritu que necesitan para su labor, y sobre todo la vista de su propia debilidad, para humillarse mucho por los bienes que Dios se complace en hacer por medio de ellos. No dudo, Se\u00f1or de que se\u00e1is el primero en darle a \u00e9l s\u00f3lo la gloria, y a sentiros culpable de las faltas que cometen.\u00bb<\/p>\n<p>Estos trabajos, estos \u00e9xitos, no se vieron entristecidos, durante estos largos a\u00f1os, m\u00e1s que por dos pruebas, una procedente de la pol\u00edtica, la otra de una peste que asol\u00f3 toda Italia.<\/p>\n<p>Detenido en el Louvre y llevado a Vincennes, el cardenal de Retz hab\u00eda sido, a petici\u00f3n propia, trasladado al castillo de Nantes, despu\u00e9s de abdicar su t\u00edtulo de arzobispo de Par\u00eds, del que la muerte de su t\u00edo(21 de marzo de 1654) acababa de darle posesi\u00f3n. All\u00ed, con la connivencia del mariscal de la Meilleraye, su guardi\u00e1n y su pariente, , con el concurso de su hermano el duque de Retz y de sus m\u00e1s \u00edntimos amigos por una soga desde lo alto de un basti\u00f3n a la arena del r\u00edo, se escap\u00f3, revoc\u00f3 su dimisi\u00f3n y se refugi\u00f3 en Roma, \u00abal lado de su juez\u00bb, dec\u00eda \u00e9l, de donde dirigi\u00f3 al rey, a la reina, a los prelados del reino, toda clase de cartas y de circulares. Irritado el rey quiso hacerle su proceso en Roma como en Francia.. La muerte de Inocencio X suspendi\u00f3 por un tiempo en Roma la venganza real. Pero apenas fue elegido Alejandro VII, cuando Luis XIV renov\u00f3 a todos sus s\u00fabditos, eclesi\u00e1sticos y dem\u00e1s, la prohibici\u00f3n de tener ning\u00fan trato con el cardenal ty de permanecer por m\u00e1s tiempo con \u00e9l. Luego orden\u00f3 la continuaci\u00f3n de la demanda , con el desprecio de las inmunidades eclesi\u00e1sticas-<\/p>\n<p>Hijo del general de las galeras, alumno de Vicente de Pa\u00fal, Retz, a\u00fan en medio de sus intrigas y de sus escapadas pol\u00edticas y galantes, se hab\u00eda mostrado siempre protector de San L\u00e1zaro, y San L\u00e1zaro, agradecido como su fundador, se inclinaba a sostener a Retz en su desgracia. Vicente de Pa\u00fal, sin dinero en el estado en que se encontraban entones la Compa\u00f1\u00eda y Francia, pidi\u00f3 prestados 300 doblones para aliviarle. Retz, que conoc\u00eda la penosa situaci\u00f3n de San L\u00e1zaro, habi\u00e9ndose negado a aceptarlos, le ofrecieron al menos servicios personales. Los Misioneros de roma recibieron pues en su casa al proscrito; ; pero, por orden de qui\u00e9n, en qu\u00e9 circunstancias, y con qu\u00e9 perjuicios para ellos, es lo que nos va a decir una carta de Vicente, escrita a Ozenne, en G\u00e9nova, , el 12 de marzo de 1655: \u00abNuestra casa se encuentra en un estado lastimoso, como hab\u00e9is sabido por la Gaceta de esa curia; es por haber recibido en ella a Monse\u00f1or el cardenal de Retz por mandato del papa, antes de tener conocimiento de la prohibici\u00f3n que el rey hab\u00eda hecho de comunicarlo, el cual habiendo visto mal este acto de obediencia a Su Santidad y de gratitud para can nuestro arzobispo y bienhechor, ha dado orden al Sr. Berthe y a nuestros sacerdotes franceses de salir de Roma y volver a Francia, como han hecho; de manera que el propio Sr. Berthe est\u00e1 ahora en Francia o a punto de llegar, por pura obediencia. Ssuceder\u00e1 lo que Dios quiera; pero vale m\u00e1s perderlo todo que perder la virtud del agradecimiento<span id='easy-footnote-12-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-12-108616' title='Ver tambi\u00e9n rep. de oraci\u00f3n del 25 de abril de 1655.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Los Misioneros franceses no pudieron regresar a roma hasta el a\u00f1o siguiente, cuando el cardenal de Retz sali\u00f3 de all\u00ed (junio) para reemprender la carrera de su aventuras. Iban a encontrase en lucha con , ya no contra el poder sombr\u00edo de Luis XIV, sino contra la peste que, por lo menos no los deb\u00eda apartar de sus trabajo sino para darles la recompensa en el cielo. El contagio fue muy pronto tal en Roma, y en otras ciudades de Italia, que dej\u00f3 vacantes todos los tribunales menos los p\u00falpitos y los confesionarios de los hijos de Vicente de Pa\u00fal. Lejos de ello, rogaron a su padre que tuviera a bien que se sacrificaran al servicio de los apestados, los superiores a la cabeza de sus grupos. Cnsolado y encantado de tal entrega, Vicente les mand\u00f3 en primer lugar que tomaran las precauciones de las que su ardiente celo no se hubiera provisto; luego prohibi\u00f3 a los superiores exponerse, a menos que fuese a falta de de sus cohermanos y orden de los obispos.<\/p>\n<p>Pero como debemos vernos con la peste m\u00e1s cruel todav\u00eda en G\u00e9nova, a donde el relato nos llevar\u00e1 pronto, ser\u00e1 entonces el momento de reanudar los hechos.<\/p>\n<p>Durante sus Misiones en la campi\u00f1a romana y los Estados de la Iglesia, los Misioneros se ocupaban en Roma misma de la santificaci\u00f3n del clero. En 1643, cierto n\u00famero de eclesi\u00e1sticos fueron por su propia cuenta a preparase a las sagradas \u00f3rdenes en su casa<span id='easy-footnote-13-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-13-108616' title='Carta a Codoing del 20 de marzo de 1643.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>. Pronto, bien por disminuci\u00f3n de celo entre los j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos, bien por oposici\u00f3n de los padres muchos de los cuales ve\u00edan con dolor que se hubiera apartado a sus hijos de un estado al que no estaban llamados, el movimiento se calm\u00f3, pero el cardenal-vicario, testigo de los frutos ya operados por los ejercicios de los ordenandos, oblig\u00f3, por mandato, a todos los que aspiraban a las \u00f3rdenes sagradas hacer el retiro de diez d\u00edas en casa de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, y Alejandro VII, informado de los felices resultados de esta preparaci\u00f3n, confirm\u00f3 el mandato del cardenal haciendo de estos santos ejercicios una condici\u00f3n indispensable de la recepci\u00f3n de las \u00f3rdenes. El retiro de los ordenandos pas\u00f3 pues con gloria a ser costumbre en Roma. Entonces, por envidia, o por emulaci\u00f3n, una comunidad religiosa viendo con pena a todos los ordenandos dirigidos por el Papa hacia la Misi\u00f3n, quiso o atraerlos a ella, o compartir la direcci\u00f3n con los Misioneros; pero el Papa mantuvo sus primeras disposiciones. Vicente se tom\u00f3, como siempre, el asunto por el lado bueno, y escribi\u00f3<span id='easy-footnote-14-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-14-108616' title='A. Desdames, en Polonia, 18 de junio de 1660.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>: Se ha encontrado una Compa\u00f1\u00eda en Roma que, viendo que el Papa enviaba a los ordenandos a los obres sacerdotes de la Misi\u00f3n, como se hizo en Par\u00eds, ha pedido que se los env\u00eden a ella, ofreci\u00e9ndose a hacerles hacer estos ejercicios, lo que habr\u00eda hecho sin duda con \u00e9xito, si su Santidad no hubiera acertado en su juicio. Hay motivo de alabar a Dios por el celo que despierta en muchos para el bien de su gloria y la salvaci\u00f3n de las almas.\u00bb Es imposible saber toda la verdad en el asunto de esta oposici\u00f3n, sobre la que nos faltan por suerte los detalles. Parece ser que el cardenal-vicario rechaz\u00f3 la propuesta rival y que el Papa mand\u00f3 publicar un nuevo breve, por el que aprobaba y confirmaba por propia iniciativa todo cuanto hab\u00eda determinado con anterioridad; y, yendo m\u00e1s lejos todav\u00eda, oblig\u00f3 bajo pena de suspensi\u00f3n, no solamente a los s\u00fabditos de la ciudad de Roma, sino tambi\u00e9n a los seis obispados suburbicarios que quisieran ordenarse en sus di\u00f3cesis, a hacer el retiro de los diez d\u00edas en la Misi\u00f3n ante de recibir las sagradas \u00f3rdenes, reserv\u00e1ndose a \u00e9l solo el derecho de dispensa del que no us\u00f3 nunca durante su pontificado, ni siquiera cuando admit\u00eda a recibir las \u00f3rdenes fuera de los tiempos ordinarios. Inocencio XI confirm\u00f3 por cartas circulares las ordenanzas de Alejandro VII, e Inocencio XII quiso incluso que se negara o retirara el permiso de confesar a todos los que, con anterioridad, no hubieran hecho durante ocho d\u00edas los ejercicios espirituales en la casa de los misioneros. Inocencio XII orden\u00f3 tambi\u00e9n los mismos ejercicios para los p\u00e1rrocos de Roma, y todos los a\u00f1os para sus vicarios. En cuanto a los eclesi\u00e1sticos sin empleo o de beneficios simples, los exhort\u00f3 vivamente a recurrir tambi\u00e9n a esta fuente de gracia sacerdotal.<\/p>\n<p>Alejandro VII hab\u00eda testimoniado m\u00e1s expresamente todav\u00eda su estima a los misioneros. Despu\u00e9s de forzar a su superior Edme Jolly a dar misiones en la iglesia de San Juan de Letr\u00e1n, quiso confiarle la educaci\u00f3n de los escolares de la Propaganda. Mientras bendec\u00eda a Dios porque se hubiera pensado en su \u00abpobre y peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda para servir a la Iglesia universal\u00bb, Vicente ve\u00eda en este proyecto muchas dificultades, se\u00f1aladamente en la dualidad de gobierno. \u00abEn las familias donde hay dos jefes no subordinados, dec\u00eda \u00e9l, no tienen ninguno; los inferiores que no aceptan la direcci\u00f3n de uno recurren al otro.\u00bbNo obstante, se dispuso a obedecer. Escribi\u00f3 pues a Jolly para pedirle todos los informes necesarios y, seg\u00fan hac\u00eda siempre en caso parecido. Le orden\u00f3 una peregrinaci\u00f3n a las siete iglesias para obtener de Dios la manifestaci\u00f3n de su voluntad y la gracia de cumplirla<span id='easy-footnote-15-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-15-108616' title='Carta del 18 de octubre de 1657.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>. El proyecto tuvo un principio de ejecuci\u00f3n. Los sacerdotes de la Compa\u00f1\u00eda formaron por alg\u00fan tiempo a los escolares de la Propaganda en las virtudes cristianas y en las funciones eclesi\u00e1sticas. \u00abQuiera Dios, escrib\u00eda entonces Vicente, animarlos con su esp\u00edritu, y enviar buenos obreros a su Iglesia que tanto los necesita<span id='easy-footnote-16-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-16-108616' title='Carta de 22 de noviembre de 1658.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>. Pare, a fin de para hacer eficaz y duradera la obra, habr\u00eda hecho falta un seminario particular para las misiones extranjeras, con reglamentos apropiados a la buena direcci\u00f3n de los j\u00f3venes escolares. Durante varios a\u00f1os, se trat\u00f3, en efecto, de establecer un seminario as\u00ed en Roma. El Papa pensaba reunir a su lado a eclesi\u00e1sticos, siempre preparados a ir a todos partes adonde \u00e9l juzgara oportuno enviarlos para la propagaci\u00f3n de la fe, y quer\u00eda formar en Roma un seminario en el que fueran educados en este esp\u00edritu. Encarg\u00f3 a su nuncio en Francia que buscara en Par\u00eds a eclesi\u00e1sticos as\u00ed dispuestos, y el nuncio quiso dejar este cuidado en manos de Vicente de Pa\u00fal. \u00abEl asunto es muy importante, respondi\u00f3 el santo, y me dedicar\u00e9 a \u00e9l de buena gana; pero es de una ejecuci\u00f3n dif\u00edcil. Se encontrar\u00e1n f\u00e1cilmente eclesi\u00e1sticos, que prometan sumisi\u00f3n al Papa para ir a Roma y pasar all\u00ed alg\u00fan tiempo a expensas de este seminario; pero cuando llegue la hora de la verdad, habr\u00e1 pocos tan desprendidos de s\u00ed mismos para entregarse a empleos pesados y comprometerse en viajes largos y peligrosos. No obstante no dejar\u00e9 de contribuir con todas mis fuerzas a esta santa empresa.\u00bbSe exclu\u00eda entonces a la Compa\u00f1\u00eda de la direcci\u00f3n de este seminario, y Vicente ve\u00eda que ten\u00edan raz\u00f3n, \u00aba causa de la nacionalidad. Pues, dec\u00eda, los Franceses implorar\u00edan la protecci\u00f3n del rey para sustraerse a sus compromisos, y m\u00e1s a\u00fan porque ser\u00edan dirigidos por otros Franceses; adem\u00e1s a los espa\u00f1oles y de otras naciones les costar\u00eda ponerse en manos de extranjeros.\u00bb Se volvi\u00f3, a pesar de todo, a la idea de confiar este seminario a la direcci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n. Pero las envidias por la nacionalidad se salieron con la suya, y todo qued\u00f3 en agua de borrajas. Los Misioneros quedaron encargados tan s\u00f3lo de la direcci\u00f3n espiritual de los escolares de la Propaganda<span id='easy-footnote-17-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-17-108616' title='Cartas a Jolly, de los 16 de noviembre y 27 de diciembre de 1657, y de los 20 de febreo y 13 de agosto de 1660.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>. La Compa\u00f1\u00eda debi\u00f3 limitarse a servir al clero por los ejercicios de los ordenandos.<\/p>\n<p>Estos ejercicios produjeron en Roma sus frutos de costumbre. As\u00ed deb\u00eda ser, ya que en eso como en otras partes, no se hab\u00eda hecho nada para inmiscuirse en esta obra, que no se sab\u00eda siquiera qui\u00e9n era su promotor, y que, por consiguiente, siguiendo la expresi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, Dios, que la hab\u00eda comenzado, se hab\u00eda comprometido de alguna manera a dirigirla a buen fin. Por otra parte, all\u00ed se segu\u00edan los mismos reglamentos que en Par\u00eds, y se deb\u00eda llegar a los mismos resultados.<\/p>\n<p>El retiro y ordenaci\u00f3n de Navidad de 1659 fueron particularmente fructuosos, y Vicente, en su humildad, atribuy\u00f3 y el m\u00e9rito a los dos hermanos de Chandenier que se hallaban entonces en Roma. Escribi\u00f3 a d\u2019Horgny, el 11 de enero del 1660: \u00abDios ha querido y nuestro santo padre el Papa enviar a los ordenandos a los <em>pobrecitos <\/em>de la Misi\u00f3n de Roma en las Cuatro t\u00e9mporas \u00faltimas. Los SS. abates de Chandenier se han encontrado all\u00ed por una providencia especial de Dios, que ha querido edificar con su modestia, su piedad, su recogimiento y las dem\u00e1s virtudes que ellos practican.\u00bb Estos dos eclesi\u00e1sticos de un nombre tan grande y de una virtud m\u00e1s grande a\u00fan, edificaron, en efecto, mucho a los ordenandos. El mayor celebraba todos los d\u00edas la misa mayor en su presencia con su devoci\u00f3n y su dignidad ordinarias, y su hermano le serv\u00eda humildemente de turiferario o de ac\u00f3lito. Se quiso imitar tales ejemplos, y el retiro trascurri\u00f3 tan bien que el Papa, informado al punto, manifest\u00f3 su satisfacci\u00f3n en pleno consistorio. El superior de la Misi\u00f3n de Roma, a la vista del informe que le dio el cardenal de Santa Cruz, se apresur\u00f3 a envi\u00e1rselo a Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Estos ejercicios se hicieron pronto c\u00e9lebres. Prelados, cardenales, generales de \u00f3rdenes llegaban a escuchar las charlas, o las daban ellos mismos, como en Francia; por ejemplo, el cardenal Barbarigo, obispo de B\u00e9rgamo, y los cardenales Albici y de Santa Cruz; los eclesi\u00e1sticos de mayor raigambre ten\u00edan a bien tomar parte; los extranjeros mismos ped\u00edan ser admitidos a ellos.<\/p>\n<p>En 1697, se fund\u00f3 una segunda casa en Roma, la de San Juan y San Pablo. M\u00e1s tarde lo fueron otras sucesivamente: en los Estados pontificios: en Perusia(1680); en Macerata (1686); en Ferrara(1694); en Fermo(1704); en Forli(1709); en Tivoli(1729); en Bolonia(1733): en Subiaco(1764). Todas las casas de la provincia romano quedaron suprimidas por los Franceses due\u00f1os de Roma, menos la del Monte-Citorio que se mantuvo para la educaci\u00f3n e instrucci\u00f3n de loa alumnos de la Propaganda; pero todas menos las de Forli y de Subiaco, fueron restablecidas al regreso del papado a sus Estados en 1815. la casa de San Juan y San Pablo, en Roma, ha sido reemplazada por la de San Silvestre, hoy seminario interno de la Congregaci\u00f3n. misiones, retiros, conferencias eclesi\u00e1sticas tales son los empleos ordinarios de cada una de estas fundaciones .<\/p>\n<p>En vida de san Vicente de Pa\u00fal, un gran n\u00famero de prelados italianos establecieron otra vez los ejercicios de los ordenandos en sus di\u00f3cesis, entre otros el cardenal Barbarigo, aquel obispo veneciano ya nombrado, mientras tanto hubo que esperar un siglo m\u00e1s para que la Misi\u00f3n tuviera una fundaci\u00f3n fija en los Estados de Venecia. En 1750, una Misi\u00f3n dada con gran \u00e9xito en Murato, di\u00f3cesis de Torcello, cerca de Venecia, dio al cardenal Delfino, patriarca de Aquilea, la idea de establecer la Compa\u00f1\u00eda en Udine. El Senado veneciano, de ordinario opuesta a toda nueva fundaci\u00f3n vot\u00f3 \u00e9sta por unanimidad, y la poblaci\u00f3n entera quiso concurrir a la construcci\u00f3n de lo edificios que le estaban destinados. Grandes y pueblo tuvieron que aplaudirse por haber favorecido una fundaci\u00f3n que, que hasta su supresi\u00f3n en 1810, con la invasi\u00f3n francesa, produjo los frutos de salvaci\u00f3n en todo el patriarcado de Aquilea.<\/p>\n<h3>II. <em>Misi\u00f3n de G\u00e9nova.<\/em><\/h3>\n<p>De todos los prelados de Italia, contempor\u00e1neos de Vicente de Pa\u00fal, que se apresuraron a llamar a sus hijos, el m\u00e1s digno de recuerdo es el cardenal Durazzo, arzobispo de G\u00e9nova.<\/p>\n<p>El cardenal Durazzo, perteneciente una familia ilustre que ha dado muchos dogos a la rep\u00fablica, y varios prelados a la Iglesia, esperaba a Misioneros de Francia, cuando uno de los de Roma pas\u00f3 por G\u00e9nova para regresar a Par\u00eds, por adelanto de herencia, el piadoso arzobispo le tom\u00f3 de alguna manera al vuelo, le puso inmediatamente a la obra, luego escribi\u00f3 a Vicente en agosto de 1645: \u00abYo me he servido de su ministerio en diversos lugares de mi di\u00f3cesis y ha trabajado con gran fruto y bendici\u00f3n para el servicio de Dios, para la salvaci\u00f3n de las almas y para mi satisfacci\u00f3n particular. He consentido en su partida porque nos envi\u00e1is a otros sacerdotes para continuar lo que \u00e9l ha comenzado tan felizmente. Al parecer se va a establecer un instituto tan piadoso para mayor gloria de su divina Majestad.\u00bb<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o de 1645, los Misioneros prometidos llegaron efectivamente; pero trabajaron durante dos a\u00f1os antes de tener en G\u00e9nova una casa fija. Hasta finales de 1647 cuando el cardenal Durazzo, con el concurso de Baliano, , Baggio y de Jean Christophe Monza, tres sacerdotes salidos de la primera nobleza genovesa pudo por fin darles una casa den G\u00e9nova. Desde entonces, se entregaron a todos sus ejercicios con tal continuidad y ardor que Vicente, tan enemigo sin embargo de la inacci\u00f3n, temi\u00f3 que sucumbieran y les escribi\u00f3 que se moderaran . pero Qu\u00e9 podr\u00edan hacer cuando el cardenal con la salud tan fr\u00e1gil les daba \u00e9l mismo ejemplo? Se asociaba a sus Misiones como uno de ellos, entraba en todas sus pr\u00e1cticas y segu\u00eda a la letra su reglamento; a tal punto que un d\u00eda, hall\u00e1ndose a la mesa con ellos y algunos gentilhombres, y habi\u00e9ndole enviado un se\u00f1or de la vecindad un regalo: \u00abNo, respondi\u00f3, los Misioneros tienen por regla no recibir nada en el curso de sus misiones.\u00bb<\/p>\n<p>Bajo la direcci\u00f3n y la mirada de un jefe as\u00ed, \u00bfde qu\u00e9 no eran capaces los Misioneros? Parroquias divididas como peque\u00f1os Estados en guerra eran desarmadas por estos ministros de paz; los c\u00e9lebres <em>banditi<\/em> mismos, que el gran justiciero Sixto V no hab\u00eda podido exterminar por completo de Italia, renunciaban al pillaje y al estilete, mientras el padre les perdonaba la muerte de su hijo, el hijo la de su padre. Se fundaban cofrad\u00edas de Caridad en pueblos con el \u00f3bolo del pobre; adem\u00e1s, se establec\u00eda una Compa\u00f1\u00eda cuya ocupaci\u00f3n era ense\u00f1ar a los ignorantes las oraciones esenciales y los principios de la fe, ir por la parroquia a buscar a los ni\u00f1os para llevarlos al catecismo. Ya que la ignorancia era grande entre estas poblaciones, y cuando las confesiones, que suced\u00eda casi siempre, eran numerosas, dos j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos deb\u00edan hacer un examen previo, entregar a los que estaban suficientemente instruidos una papeleta de admisi\u00f3n al santo tribunal, y separar a los otros.<\/p>\n<p>Vicente, en San L\u00e1zaro, contaba las virtudes y los trabajos de los Misioneros de G\u00e9nova, y sobre todo de sus superior, \u00c9tienne Blatiron, a quien el cardenal Durazzo proclamaba uno de los primeros Misioneros del mundo: \u00abpor donde veis, Se\u00f1or, escrib\u00eda a \u00e9ste, que la miel de vuestra colmena ha llegado hasta esta casa y sirve de alimento a sus hijos.\u00bb \u00cbl mismo le alimentaba con sus \u00e1nimos y sus santas felicitaciones, y le hab\u00eda escrito, el 27 de setiembre de 1647: \u00abNo pienso nunca en vos ni en los que est\u00e1n con vos sin gran consuelo. Dese\u00e1is todos ser totalmente de Dios, y Dios os desea a todos para s\u00ed mismo. Os ha escogido para prestarle los primeros servicios de la Compa\u00f1\u00eda en el lugar en que est\u00e1is; y para ello, sin duda, os dar\u00e1 gracias muy particulares, que sirvan como de fundamento a todas las que conceder\u00e1 siempre a esta nueva casa. As\u00ed pues, \u00bfque agradecimiento no deb\u00e9is a su divina Providencia, que confianza no deb\u00e9is tener en su protecci\u00f3n? Pero cu\u00e1l debe ser vuestra humildad, vuestra uni\u00f3n, vuestra dulzura de unos con otros!\u00bb Y entonces entrando en un santo arrebato, y prostern\u00e1ndose con ellos a los pies de la divina bondad: \u00abOh Dios, exclama, oh mi Se\u00f1or, sed el lazo de uni\u00f3n de sus corazones, haced que broten tantos afectos santos cuyo germen vos hab\u00e9is puesto, dad crecimiento a los frutos de sus trabajos, para que los hijos de vuestra Iglesia puedan alimentarse. Regad con vuestras bendiciones este establecimiento como a una nueva planta. Fortaleced y consolad a estos pobres Misioneros en las fatigas de sus trabajos. Por \u00faltimo, Dios m\u00edo, sed vos mismo su recompensa y, por sus oraciones, derramad sobre m\u00ed vuestra misericordia.\u00bb<\/p>\n<p>Estos deseos fueron escuchados: acabamos de ver el \u00e9xito de las misiones; no menores fueron los ejercicios de los ordenandos y de los retiros espirituales. Los retiros comenzaron por los p\u00e1rrocos con quienes hab\u00edan trabajado, y se tuvieron conversiones admirables. Dos p\u00e1rrocos hac\u00eda p\u00fablica su confesi\u00f3n, como p\u00fablicos hab\u00edan sido sus esc\u00e1ndalos, y esta clase de confesiones, ante los hombres como ante Dios, se convirtieron en una especie de regla en G\u00e9nova, de manera que se dec\u00eda al entrar: \u00abEstamos aqu\u00ed en el valle de Josafat.\u00bb<\/p>\n<p>En eso tambi\u00e9n el cardenal Durazzo daba ejemplo. Hac\u00eda su retiro con los Misioneros, siguiendo todos sus ejercicios con una fidelidad escrupulosa, dedicando como ellos cuatro horas al d\u00eda a la oraci\u00f3n, y casi siempre de rodillas. En vano le invitaban a levantarse y sentarse, no lo hac\u00eda casi nunca; y si le obligaba el cansancio, tan humilde como un joven novicio, ped\u00eda permiso.. daba cuenta de su oraci\u00f3n cuando le correspond\u00eda con la sencillez de un misionero. En la habitaci\u00f3n, en la mesa, no quer\u00eda ninguna distinci\u00f3n. Y cuando, al final del retiro, le pidieron que bendijera a los que hab\u00edan compartido con \u00e9l los ejercicios, fue \u00e9l quien se puso de rodillas para recibir la bendici\u00f3n del superior.<\/p>\n<p>Mediante estos trabajos, los Misioneros cambiaron la faz de la di\u00f3cesis de G\u00e9nova. En 1656 y 1657, la peste vino a someter su caridad a una nueva prueba. Las cartas de Vicente en esta \u00e9poca est\u00e1n llenas de detalles horribles. Al regresar de los campos a la ciudad, donde el mal crec\u00eda diariamente, Blatiron hab\u00eda encontrado las calles cubiertas de montones de cad\u00e1veres, entre los cuales cuatro personas vivas, ca\u00eddas all\u00ed de debilidad, esperando convertirse pronto en cad\u00e1veres tambi\u00e9n. Hab\u00eda cinco o seis mil muertos por semana. No se atrev\u00edan a venir sino de lejos en auxilio de esta desgraciada ciudad, y nadie se sent\u00eda con fuerzas para ir a recoger los socorros que les arrojaban a los lados. Vicente escrib\u00eda el 9 de setiembre de 1657: Habiendo llegado una barca de Savone al puerto con alg\u00fan refresco, y despu\u00e9s de gritar largo rato, nadie ha respondido; de manera que regresando unos d\u00edas despu\u00e9s los encontr\u00f3 como los hab\u00eda dejado<span id='easy-footnote-18-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-18-108616' title='Carta a Get, en Marsella, del 24 de agosto de 1657. V\u00e9ase tambi\u00e9n rep. de or. Del 30 de agosto de 1657. \u2013All\u00ed Vicente cuenta que la barca dispar\u00f3 un ca\u00f1onazo a su llegada, un ca\u00f1onazo a su partida, sin que nadie saliera ni respondiera de la ciudad.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Por el tiempo de esta carta, la peste hab\u00eda ido en aumento. Jesuitas, Misioneros, se hab\u00edan visto obligados a ceder sus casas a los apestados, y ellos se hab\u00edan refugiado en una casa de alquiler<span id='easy-footnote-19-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-19-108616' title='Carta a Ozenne, en Plonia, del 7 de julio de 1657. \u2013Rep. de or. Del 17 de junio de 1657.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>. Ni los cambio s de las estaciones ni las oraciones que acababa de hacer la Iglesia con ocasi\u00f3n de un jubileo, nada pod\u00eda detener la plaga, ni siquiera disminuir sus ataques. \u00abQu\u00e9 grandes tendr\u00e1n que ser, escrib\u00eda entonces Vicente, los pecados del Estado cristiano, que obligan a Dios a ejercer su justicia de esta manera. Quiera su misericordia venir a visitar tambi\u00e9n y pronto aquellas pobres ciudades, y consolar a tantos pueblos afligidos por todas partes, a unos de una manera, a otros de otra.\u00bb En su profunda aflicci\u00f3n, cre\u00eda dar gracias a Dio porque sus casas hab\u00edan sido preservadas hasta entonces, y le ped\u00eda que las protegiera hasta el final<span id='easy-footnote-20-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-20-108616' title='Carta del 22 de diciembre de 1656.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>. Pero bien pronto, el superior mismo, \u00c9tienne Blatiron, ca\u00eda atacado en G\u00e9nova, al mismo tiempo que le suced\u00eda a Edme Jolly en Roma. Y a otros en otras partes. Qu\u00e9 dolor ante la noticia del peligro de estos excelentes operarios, y cu\u00e1ntas plegarias partieron de San L\u00e1zaro por ellos y de todas las casas de la Compa\u00f1\u00eda. De estos dos grandes siervos de Dios, uno se qued\u00f3 para gobernar m\u00e1s tarde la congregaci\u00f3n; el otro con algunos de sus compa\u00f1eros de hero\u00edsmo y v\u00edctima fue llamado a Dios. escuchemos la oraci\u00f3n f\u00fanebre que les tribut\u00f3 Vicente en una charla sobre la confianza: \u00abOh qu\u00e9 verdad es, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, que debemos tener una gran confianza en Dios, y ponernos por completo en sus manos, creyendo que su providencia dispone para nuestro bien y para nuestro provecho todo cuanto quiere o permite que nos suceda. Oh, lo que Dios nos da y lo que nos quita es para nuestro bien, ya que es por su agrado, y que su agrado es para nuestro fin y felicidad. Con esta intenci\u00f3n les comunicar\u00e9 una aflicci\u00f3n que nos ha sobrevenido, pero que puedo decir de verdad, hermanos m\u00edos, una de las m\u00e1s grandes que nos pod\u00eda pasar: y es que hemos perdido el gran apoyo y principal soporte de nuestra casa de G\u00e9nova. El Sr. Blatiron, superior de aquella casa, que era un gran servidor de Dios, ha muerto; se acab\u00f3! Pero eso no es todo: el buen Sr. Dupont, que se entregaba con tanto gozo al servicio de los apestados, que sent\u00eda tanto amos hacia el pr\u00f3jimo, tanto celo y fervor por procurar la salvaci\u00f3n de las almas, ha sido tambi\u00e9n arrebatado por la peste. Uno de nuestros sacerdotes italianos, el Sr. Domingo Bocconi, muy virtuoso y buen Misionero, como he sabido, muri\u00f3 al parecer en un lazareto, en el que se hab\u00eda puesto a servir a los apestados del campo. El Sr. Tratebas, que era tambi\u00e9n un verdadero servidor de Dios, muy buen Misionero, y grande en todas las virtudes, ha muerto tambi\u00e9n<span id='easy-footnote-21-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-21-108616' title='Tratebas y Bocconi o Boccono hab\u00edan echado a suertes para ir a atender a los apestados en un hospital del campo (a Jolly, en Roma, 10 de agosto de 1657).'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>. El Sr. Fran\u00e7ois Vincent a quien conoc\u00edan ustedes, que no ced\u00eda en nada a los dem\u00e1s, ha muerto. El Sr, Ennery, hombre sabio, piadoso y ejemplar, ha muerto. Es cierto, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, la enfermedad contagiosa nos ha llevado a todos estos valientes obreros; Dios se los ha llevado a \u00e9l<span id='easy-footnote-22-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-22-108616' title='Otro Misionero, italiano de nacionalidad, llamado Lucas, pidi\u00f3 y consigui\u00f3 el favor de servir a los apestados, se prepar\u00f3 a ello con un retiro, y muri\u00f3 despu\u00e9s de un servicio de trece d\u00edas. Muri\u00f3 tambi\u00e9n un hermano, llamado Damiens (Cartas a Martin del 29 de diciembre de 1656, y en Chiroye, del 7 de enero de 1657).'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>. De ocho que eran, no queda ya m\u00e1s uno, el Sr. Le Juge quien, habiendo sido contagiado por la peste, se cur\u00f3 y sirve ahora a los dem\u00e1s enfermos<span id='easy-footnote-23-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-23-108616' title='En las cartas posteriores a Jolly, de los 6, 12 y 21 de octubre de 1657, el santo mejor informado, dice que quedaban todav\u00eda, adem\u00e1s de Le Juge, otros dos sacerdotes, tres o cuatro cl\u00e9rigos, y otros tantos hermanos.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>. Oh Salvador Jes\u00fas, qu\u00e9 p\u00e9rdida y qu\u00e9 dolor. Es ahora cuando tenemos gran necesidad de resignarnos a todas las voluntades de Dios: puesto que, de otra forma, \u00bfqu\u00e9 har\u00edamos nosotros, sino lamentarnos y entristecernos in\u00fatilmente por la p\u00e9rdida de estos grandes celadores de la gloria de Dios? Pero con esta resignaci\u00f3n, despu\u00e9s de dejar algunas l\u00e1grimas al sentimiento de esta operaci\u00f3n, nos elevaremos a Dios, le alabaremos y bendeciremos por todas estas p\u00e9rdidas, pues nos han sucedido por la disposici\u00f3n de su sant\u00edsima voluntad. Pero, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, \u00bfpodemos decir que perdemos a los que Dios nos lleva? No, no los perdemos; y debemos creer que la ceniza de estos buenos Misioneros servir\u00e1 como semilla para otros m\u00e1s. Tened por seguro que Dios no apartar\u00e1 de esta Compa\u00f1\u00eda las gracias que \u00e9l les hab\u00eda confiado, sino que se las dar\u00e1 a los que tengan el celo de ir a ocupar sus puestos\u00bb<span id='easy-footnote-24-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-24-108616' title='Conf. del 27 de setiembre de 1657. \u2013V\u00e9ase tambi\u00e9n sobre la peste de G\u00e9nova una carta a Lhuillier, en Cr\u00e9cy, del 11 de diciembre de 1657, en la que Vicente nos dice que todos estos muertos eran sacerdotes, con excepci\u00f3n de uno solo que no era m\u00e1s que hermano coadjutor, y que todos a excepci\u00f3n de uno tambi\u00e9n, sin embargo tan entregado como los otros, pero que fue el primer atacado, hab\u00edan contra\u00eddo la enfermedad sirviendo a los enfermos. Al mismo tiempo la Compa\u00f1\u00eda perd\u00eda a tres Misioneros de Madagascar y otro de las Islas H\u00e9bridas: once en total de sus mejores obreros. \u2013Lo que aflig\u00eda tambi\u00e9n al santo, y lo que no cesa de repetir en todas sus cartas es, dec\u00eda \u00e9l, \u00abel justo motivo que tengo para creer que mis pecados hayan obligado a la justicia de Dios a quitarnos a estos buenos Misioneros.\u00bb'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Al lado de la p\u00e9rdida de estos excelentes Misioneros, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda significar la p\u00e9rdida de un proceso, incluso de un proceso muy importante, que tuvo que afrontar muy pronto la casa de G\u00e9nova? Este proceso era intentado por los herederos de Jean Christophe Monza, uno de los bienhechores de la Misi\u00f3n de G\u00e9nova. Por eso, al enterarse Vicente respondi\u00f3, el 24 de octubre de 1659, a Pesnelle, el nuevo superior: \u00abViva la justicia! Hay que creer, Se\u00f1or, que se halle en la p\u00e9rdida de vuestro proceso. El mismo Dios que os hab\u00eda hecho un regalo, ahora os lo ha quitado: Su santo nombre sea bendito! El bien es malo cuando esta donde Dios no lo quiere. Cuanto m\u00e1s nos parezcamos a Nuestro Se\u00f1or despojado, m\u00e1s parte tendremos tambi\u00e9n en su esp\u00edritu. Cuanto m\u00e1s busquemos, como \u00e9l, el reino de Dios su Padre, para establecerlo en nosotros y en los dem\u00e1s, m\u00e1s cosas necesarias a la vida se nos dar\u00e1n. Vivid en esta confianza, y no pens\u00e9is tanto en los a\u00f1os est\u00e9riles de los que habl\u00e1is. Si llegan para la subsistencia, o para los trabajos, o para las dos cosas, <em>in nomine Domini! <\/em>no ser\u00e1 por culpa vuestra, sino por orden de la Providencia cuya conducta es siempre adorable. Vamos a dejarnos pues conducir por nuestro Padre que est\u00e1 en los cielos y tratemos en la tierra de no tener m\u00e1s que un querer y un no querer con \u00e9l.\u00bb<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, casi al mismo tiempo el santo fue recompensado por su confianza, ya que el marqu\u00e9s de Brignole asignaba a la Misi\u00f3n de G\u00e9nova una suma anual considerable. En su humilde gratitud para con Dios y el donante, Vicente escribi\u00f3 a Pesnelle, el 9 de mayo de 1659: \u00ab\u2026Me dais motivo de volver al Sr. Emmanuel Brignole por el gran afecto que dec\u00eds que siente por nuestra peque\u00f1a Congregaci\u00f3n, para responderos que una de mis sorpresas es que un hombre de su condici\u00f3n y de su piedad ponga su coraz\u00f3n en un lugar tan bajo para elevar nuestra indignidad al honor de su benevolencia y a los efectos de su bondad. Nosotros pedimos a Dios que sea \u00e9l su recompensa\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 habr\u00eda dicho si hubiera previsto que esta benevolencia hacia la Compa\u00f1\u00eda ser\u00eda hereditaria entre los Brignole, y que los lazos entre la noble familia genovesa y la humilde familia religiosa francesa, rotos por la desgracia de los tiempos, reanudar\u00edan al cabo de dos siglos de distancia? En 1855, el marqu\u00e9s Antoine de Brignole-Sale y la marquesa Arthemise de Negrone, con la idea de proveer a la instrucci\u00f3n de veinticuatro j\u00f3venes elegidos en las diversas di\u00f3cesis de Italia y de Fracia, para ser puestos seguidamente a la disposici\u00f3n de la Propaganda, fundaron el colegio de Brignole-Sale-Negrone, en Passolo, residencia de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, a quienes se confi\u00f3 la direcci\u00f3n. La inauguraci\u00f3n tuvo lugar el 11 de febrero, en presencia de los fundadores, de Mons Charvaz, arzobispo de G\u00e9nova, del Sr. \u00c9tienne, superior general de la Congregaci\u00f3n, de un gran n\u00famero de personajes ilustres, entre los que estaba Mons Dupanloup, obispo de Orl\u00e9ans. Tres discursos se pronunciaron: uno por el marqu\u00e9s de Brignole; otro por el Sr. \u00c9tienne, quien cit\u00f3 la carta ya transcrita de San Vicente a Pesnelle; el tercero por Mons Chavaz, quien hizo este retrato tan en consonancia con los Misioneros: \u00abpreparados para todo, dijo, sin creerse buenos para nada, a quienes no se ve nunca entre los grandes, sino en su casa, siempre que se necesita de sus consejos y servicios.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de san Vicente de Pa\u00fal, la Misi\u00f3n form\u00f3 otras tres casas en el Estado genov\u00e9s. Todas, en particular la de G\u00e9nova, a la vez seminario interno, casa de misiones, de retiros y de conferencias eclesi\u00e1sticas, tuvieron mucho que sufrir durante la Revoluci\u00f3n. Los Misioneros fueron sucesivamente, y m\u00e1s de una vez, dispersados y reunidos. Tres de estas casas, las de G\u00e9nova, de Savone y de Sarzane, resistieron a la tormenta hasta su completa supresi\u00f3n en 1810. en 1815, fueron restablecidas por el gobierno de Liguria y entraron en posesi\u00f3n de los escasos bienes yfondos que no hab\u00edan sido enajenados . hoy ya han recuperados todas las funcione de anta\u00f1o, a las que Savone y Sarzan han a\u00f1adido incluso la direcci\u00f3n de un Colegio.<\/p>\n<h3>III. <em>Misi\u00f3n en C\u00f3rcega.<\/em><\/h3>\n<p>A la rep\u00fablica de G\u00e9nova pertenec\u00eda entonces C\u00f3rcega. Con la esperanza de contener por la religi\u00f3n esta isla siempre levantada contra la metr\u00f3polis, el senado genov\u00e9s pidi\u00f3 a Vicente, en 1652, que extendiera su caridad hasta ella. Vicente concedi\u00f3 al punto a siete de sus sacerdotes de G\u00e9nova, con el superior Blatiron a la cabeza, a los que el cardenal Durazzo a\u00f1adi\u00f3 otros ocho eclesi\u00e1sticos, cuatro seculares y cuatro religiosos, aunque de los cinco obispados de C\u00f3rcega dos solamente, los de Mariana y de Nebbio, fuesen sufrag\u00e1neos de G\u00e9nova. Ninguna Misi\u00f3n fue m\u00e1s necesaria. Se conoce la <em>vendetta<\/em> tan c\u00e9lebre en las historias como en los relatos novelescos y de cuentos; es en C\u00f3rcega, en el coraz\u00f3n de sus habitantes, volc\u00e1nicos como su suelo y sus monta\u00f1as donde parece haber tenido origen, para extenderse de all\u00ed en olas de sangre, lava de esta pasi\u00f3n b\u00e1rbara. A la ferocidad de los Corsos, la ignorancia, la impiedad, el concubinato, el incesto, el robo, los falsos testimonios, los matrimonios prohibidos, el divorcio, formaban un espantoso cortejo.<\/p>\n<p>Los Misioneros avanzaron sin temor hacia estos monstruos y, para mejor vencer, se repartieron en cuatro cuerpos que se dirigieron a la vez sobre Campo-Lauro, Il Cotone, Corte y Niolo.<\/p>\n<p>En Campo-Lauro, residencia ordinaria del obispo de Aleria, sede entonces vacante, tuvieron que luchar principalmente contra la divisi\u00f3n, que de los dos vicario generales nombrados, uno por la propaganda, el otro por el cap\u00edtulo, hab\u00eda pasado al clero y al pueblo. Triunfaron all\u00ed, como en Cotone y en Corte. ellos sometieron en primer lugar a la regla del deber a los eclesi\u00e1sticos a quienes reun\u00edan cada d\u00eda despu\u00e9s del pueblo; apagaron los odios y las venganzas, rompieron los comercios criminales y los reemplazaron por cofrad\u00edas de Caridad.<\/p>\n<p>Pero el centro de la guerra santa estuvo en Niolo, valle de tres leguas de largo por media legua de ancho, rodeado de monta\u00f1as inaccesibles; lugar de refugio, por consiguiente, de los <em>banditti<\/em> que, a favor de las rocas con que se cubr\u00edan contra las pesquisas de los oficiales de justicia, pod\u00eda ejecutar impunemente sus cr\u00edmenes y sus bandidajes.<\/p>\n<p>En el resto de los habitantes, ning\u00fan car\u00e1cter religioso excepto el bautismo; ignorancia profunda de los primeros elementos de la fe; ausencia de toda pr\u00e1ctica cristiana; todos los vicios en lugar de todas las virtudes. Era en primer lugar la venganza, primera lecci\u00f3n inculcada a los ni\u00f1os, instintivamente practicada por ellos, como en los peque\u00f1os de las bestias feroces; venganza que adoptaba todas las formas: latrocinios, falso testimonio en la justicia, y siempre asesinato. Eran despu\u00e9s la cohabitaci\u00f3n antes del matrimonio, e inmediatamente despu\u00e9s de los esponsales, uniones antes de la edad n\u00fabil y desde la primera infancia y, por lo tanto, concubinatos, m\u00e1s o menos prolongados, a veces definitivos y hereditarios. Divorcios m\u00faltiples, incestos tachados de censuras.<\/p>\n<p>A estos males los Misioneros opusieron en primer lugar la instrucci\u00f3n religiosa; despu\u00e9s llegaron a separar a los concubinos y a los excomulgados; reconciliaron a unos con Dios, a otros tambi\u00e9n con la Iglesia; entre estos \u00faltimos, ay, a algunos sacerdotes; por \u00faltimo pensaron en establecer la paz y la caridad entre este pueblo feroz. Era intentar lo humanamente imposible. Durante quince d\u00edas trabajaron sin arrancar ni un odio de los corazones, ni un arma de las manos. Ven\u00edan a la predicaci\u00f3n pero con equipo de guerra, la espada ce\u00f1ida, las pistolas y las dagas al cinto, el fusil al hombro, la venganza en el alma. Apenas el Misionero pronunciaba la palabra de perd\u00f3n de las injurias, cuando al punto, por miedo a sentirse impresionados, se sal\u00edan todos de la iglesia.<\/p>\n<p>Mientras tanto la Misi\u00f3n se va a acabar. El Misionero est\u00e1 en el p\u00falpito y habla otra vez de perd\u00f3n, ya se dan media vuelta. Sin otro recurso, \u00e9l saca el crucifijo: \u00abQue todos los que quieren perdonar a sus enemigos, exclama, vengan a besar los pies del Dios de misericordia!\u00bb A esta llamada, todos se miran, pero se quedan inm\u00f3viles. El Misionero se va a bajar, oculta su crucifijo y amenaza con la venganza de Dios a todos los que piensan vengarse de los hombres. La misma insensibilidad! Entonces se levanta un capuchino: \u00abOh Niolo, exclama, desdichado Niolo, quieres entonces perecer bajo la maldici\u00f3n de Dios!\u00bb De repente se abren las filas y dejan paso a un p\u00e1rroco cuyo sobrino acababa de ser asesinado. \u00abSoy yo, dice, quien va a comenzar!\u00bb Se prosterna, besa el crucifijo y, llamando al asesino, presente en la asamblea: \u00abVenid, dice, que os abrace, despu\u00e9s de a mi Dios.\u00bb Otro sacerdote llega por detr\u00e1s, luego tal multitud, que durante el espacio de hora y media, no hubo en la iglesia m\u00e1s que reconciliaciones y abrazos. Y para sellarlo todo en la tierra como en el cielo, quisieron que un notario levantara un acta aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente fue verdaderamente un d\u00eda de comuni\u00f3n general, comuni\u00f3n con Dios, comuni\u00f3n entre los hombres, comuni\u00f3n de pueblo a pastor y de pastor a pueblo.<\/p>\n<p>\u00abTodo el mundo ha hecho la paz con sus enemigos?\u00bb pregunta entonces el Misionero. Un p\u00e1rroco se levanta y pronuncia varios nombres. \u00c9stos se acercan a su vez, adoran al sant\u00edsimo Sacramento expuesto, perdonan y se abrazan.\u00bbOh Se\u00f1or, exclama para concluir el piadoso Misionero cuyo relato abreviamos; qu\u00e9 edificaci\u00f3n en la tierra y qu\u00e9 alegr\u00eda en el cielo!\u00bb Despu\u00e9s de dar la \u00faltima mano a su obra, los misioneros se trasladaron a la orilla, donde los esperaba una galera, enviada por el senado de G\u00e9nova. Iban acompa\u00f1ados de una multitud todav\u00eda armada; pero esta vez las armas no se dispararon m\u00e1s que en se\u00f1al de j\u00fabilo y agradecimiento o para saludar su partida.<\/p>\n<p>Siete a\u00f1os despu\u00e9s, el senado de G\u00e9nova quiso fundar en C\u00f3rcega una Misi\u00f3n permanente. Vicente recibi\u00f3 la propuesta con agradecimiento, pero vio en ello dos dificultades graves: no ten\u00eda hombres de habla italiana y formados para este empleo: luego tem\u00ed indisponer a los obispos sobre cuyas rentas la Rep\u00fablica ten\u00eda la intenci\u00f3n de cobrase los 400 escudos anuales destinados al mantenimiento de los Misioneros en C\u00f3rcega. Su consejo fue pues diferir esta fundaci\u00f3n, y limitarse mientras tanto a una Misi\u00f3n parecida a la de 1652. El cardenal Durazzo, que llevaba este proyecto en el coraz\u00f3n, encontr\u00f3 el medio de eludir la principal dificultad. Ya no se trataba m\u00e1s que de una fundaci\u00f3n peque\u00f1a en uno de los obispados de C\u00f3rcega, con obligaci\u00f3n para los Misionero de recorrer las dem\u00e1s di\u00f3cesis de la isla, y se les asignaba para subsistir un fondo independiente, sin imponer un odioso tributo a las tierras episcopales. La antev\u00edspera de su vida, Vicente escrib\u00eda tambi\u00e9n, lleno de admiraci\u00f3n y gratitud, para consentir en esta combinaci\u00f3n; pero su muerte lleg\u00f3 para interrumpirlo todo<span id='easy-footnote-25-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-25-108616' title='Carta a Pesnelle, en G\u00e9nova, de los 9, 16 y 23 de mayo de 1659, y a Jolly, en Roma, del 24 de setiembre de 1660.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>. La Misi\u00f3n no fue fundada, en Bastia, hasta 1678; suprimida en 1798 por la revoluci\u00f3n francesa, no se ha vuelto a establecer.<\/p>\n<h3>IV. <em>Misi\u00f3n del Piamonte y de N\u00e1poles. \u2013Misiones de Italia hasta nuestros d\u00edas.<\/em><\/h3>\n<p>La Misi\u00f3n de Turin fue fundada por el Marqu\u00e9s de Pianezze, primer ministro de Estado del duque de Saboya, hombre tambi\u00e9n tan celoso de los intereses de Dios como de los de su pr\u00edncipe. Cuando la peste caus\u00f3 tantos vac\u00edos en las filas de los Misioneros de Roma y de G\u00e9nova, el marqu\u00e9s de Pianezze proporcion\u00f3 los medios de formar, en la casa de Tur\u00edn, a franceses capaces de trabajar en toda Italia, al mismo tiempo que Jolly fundaba en Roma, con el mismo plan, un seminario interno.<\/p>\n<p>El marqu\u00e9s de Pianezze necesitaba para empezar dos, luego seis Misioneros, para regentar en Tur\u00edn una iglesia milagrosa del Sant\u00edsimo Sacramento, sin que les fuera permitido evangelizar los campos, a menos que en la renta de fundaci\u00f3n encontrasen medios de mantener a Misioneros suplementarios. Vicente encarg\u00f3 a Blatiron de ir a Tur\u00edn a exponer al marqu\u00e9s de Pianezze que una condici\u00f3n as\u00ed era contraria al Instituto y que la Compa\u00f1\u00eda no pod\u00eda aceptar la donaci\u00f3n hasta tanto que el servicio de la iglesia milagrosa fuera compatible con sus funciones esenciales, a saber el apostolado del campo, la educaci\u00f3n del clero<span id='easy-footnote-26-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-26-108616' title='Carta de 31 de diciembre de 1654'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>. El marqu\u00e9s de Pianezze tuvo que renunciar a su primer proyecto.<\/p>\n<p>La Misi\u00f3n de Tur\u00edn fue fundada en 1655, y no se compuso en un principio m\u00e1s que de cuatro Misioneros. Vicente llam\u00f3 de Sedan, para darle la direcci\u00f3n, a Martin, quien hab\u00eda trabajado ya en G\u00e9nova. Para lograr ser recibido mejor del arzobispo de Tur\u00edn, Martin pidi\u00f3 una carta de recomendaci\u00f3n al cardenal Durazzo. Vicente se lo reprob\u00f3 con energ\u00eda. \u00abLa humildad, le escribi\u00f3, es la puerta por donde deb\u00e9is entrar en los ejercicios de esta nueva fundaci\u00f3n, y no por la de la reputaci\u00f3n rebuscada, que es con frecuencia perjudicial, sobre todo cuando el \u00e9xito de las ocupaciones no se corresponde con la estima que el primer ruido ha hecho concebir\u2026 Esta fundaci\u00f3n har\u00e1 progresos como las dem\u00e1s si se apoya en el amor a su propia abyeci\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-27-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-27-108616' title='Carta del 10 de diciembre de 1655'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Martin hab\u00eda tenido la idea, m\u00e1s condenable todav\u00eda a los ojos de Vicente, de comenzar en Piamonte por una Misi\u00f3n de campanillas. \u00abOh no, Se\u00f1or, le escribi\u00f3 enseguida el santo; es preciso por el contrario que comenc\u00e9is por una peque\u00f1a Misi\u00f3n que no tenga mucho aparato. Ello os parecer\u00e1 fastidioso y poquita cosa; pues, para mereceros la estima, habr\u00eda que seg\u00fan parece, presentarse con toda una Misi\u00f3n espl\u00e9ndida que pusiera bien a la vista los frutos del esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda. Dios me guarde de tener ese deseo. Lo que conviene a nuestra pobreza y al esp\u00edritu del cristianismo es huir de la ostentaci\u00f3n para ocultarnos, es buscar el desprecio y la confusi\u00f3n, como lo hizo Jesucristo; y entonces, pareci\u00e9ndonos a \u00e9l, \u00e9l trabajar\u00e1 con nosotros\u2026 As\u00ed es como los santos reprimieron la naturaleza que gusta del brillo y la reputaci\u00f3n, y es as\u00ed como lo debemos hacer, prefiriendo las ocupaciones bajas a las brillantes, y la abyeci\u00f3n a los honores. Espero, sin duda, que ech\u00e9is los fundamentos de esta santa pr\u00e1ctica con los de la fundaci\u00f3n para hacer que el edificio est\u00e9 fundado sobre roca, y no sobre arena movediza.\u00bb<span id='easy-footnote-28-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-28-108616' title='Carta del 26 de noviembre de 1655.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>\n<p>As\u00ed lo hizo Martin, y la bendici\u00f3n de dios vino a recompensar su humilde obediencia y realizar las promesas de su venerado Padre.<\/p>\n<p>En Piamonte como en otras partes de Italia, las Misiones llevaron sus frutos a todas las clases de las poblaciones. Clero secular y clero regular, pastores y reba\u00f1os, nobleza y pueblo, todos participaron por igual. All\u00ed tambi\u00e9n incluso en invierno llevaban a la iglesia alg\u00fan alimento, y se quedaban hasta ocho d\u00edas y ocho noches enteras esperando su turno para confesarse. En algunos lugares, como hace un rato en Niolo, iban al principio a los santos ejercicios con la espada, la daga y la pistola, pero las armas cayeron igualmente ante los ministros del Dios de paz. En Luzerna, donde la multitud, demasiado grande para la iglesia, no pod\u00eda ser evangelizada sino en la plaza, sucedi\u00f3 que un hombre de facci\u00f3n y armado de pies a cabeza fue herido por la imprudencia de otro. \u00abJusto Dios, si me hubiera ocurrido en otro tiempo\u2026pero mis pecados lo merecen y m\u00e1s a\u00fan\u00bb. Fue toda su venganza! Se content\u00f3 con retirarse un instante y resta\u00f1ar la sangre de su herida y volvi\u00f3 a ocupar tranquilamente su lugar a los pies del predicador. All\u00ed fueron necesarias seis semanas: en otras partes dos d\u00edas eran suficientes para operar estos prodigios de pacificaci\u00f3n. Se quedaron seis semanas tambi\u00e9n en Raconi, aunque fuera al final de una campa\u00f1a evang\u00e9lica pesad\u00edsima, y Dios bendijo de tal forma este coraje que todos los sacerdotes y religiosos de la ciudad se requisaron para ayudar a o\u00edr las confesiones incontables. En Sevigliano, el asunto de la salvaci\u00f3n se convirti\u00f3 en el asunto \u00fanico. Talleres, tiendas, todo se cerr\u00f3 a la hora de la predicaci\u00f3n, y todo comercio ces\u00f3 en el mercado p\u00fablico. La entrega de un Misionero, muerto de pena, signific\u00f3 el \u00faltimo aldabonazo, y el buen sacerdote acab\u00f3 venciendo en su tumba. En Savigliano fue donde unos soldados y oficiales franceses que esperaban all\u00ed el momento de entrar en campa\u00f1a contra los aliados de Espa\u00f1a, contribuyeron a la edificaci\u00f3n de los ind\u00edgenas con un maravilloso retorno a Dios. En Savigliano tambi\u00e9n fue necesario resistir a las instancias de los habitantes y a la intervenci\u00f3n tan poderosa del marqu\u00e9 de Pianezze por no dejar a cinco o seis Misioneros a quienes llamaban a otra parte las necesidades de los pueblos.<\/p>\n<p>A la petici\u00f3n de Cristina de Francia, duquesa de Saboya y gobernanta en nombre de su hijo Carlos Manuel, la Misi\u00f3n se abri\u00f3 en la gran poblaci\u00f3n de Bra, donde las calles estaban en barricadas como en guerra civil, todos los ciudadanos armados, todas las ventanas cambiadas en asesinas. Los Misioneros hab\u00edan sido adelantados de los ministros de Estado, cuyos esfuerzos pac\u00edficos hab\u00edan fracasado ante el humor feroz de los habitantes. Hija de Enrique IV, Cristina hab\u00eda hecho usar la dulzura por la firmeza, despu\u00e9s de hablar como madre, habl\u00f3 como soberana y, a favor de una suspensi\u00f3n de armas, los Misioneros pudieron abrir sus ejercicios. Alcanzaron un \u00e9xito que arranc\u00f3 lagrimas de gozo a la duquesa y al marqu\u00e9s de Pianezze. Para imitar de alguna manera el perd\u00f3n de Dios, Cristina ofreci\u00f3 a los habitantes de Bra remisi\u00f3n total de todas las penas debidas por sus cr\u00edmenes<span id='easy-footnote-29-108616' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-a\/#easy-footnote-bottom-29-108616' title='Carta del 21 de setiembre de 1657.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>. \u2013Las mismas cartas de gracia y de abolici\u00f3n fueron enviadas a un burgo vecino que el senado de Piamonte hab\u00eda tratado en vano de pacificar, y que no resisti\u00f3 al celo de los misioneros. en Cavallo-Maggiore, los hijos de Vicente de Pa\u00fal hicieron tambi\u00e9n el oficio de magistrados, tanto en lo criminal como en lo civil y sus decisiones fueron tenidas como decretos sin apelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los informes que seguimos est\u00e1n llenos de parecidos detalles sobre las misiones de Scalenghe, de Fossano, de Mondovi, de Cherasco. Estos \u00e9xitos dieron lugar, en el correr de los a\u00f1os, a diversas fundaciones en los Estados de Saboya y de Piamonte. La Misi\u00f3n pose\u00eda all\u00ed seis casas a finales del \u00faltimo siglo, entre otras: Casale (1706), San-Remo (1714), Mondovi (1786) y Boghera(1787). Estos establecimientos fueron sucesivamente anulados por las desgracias de la guerra, y a medida que el gobierno franc\u00e9s se posesion\u00f3 de los Estados de la casa de Saboya. Arruinados primero por contribuciones enormes y sometidos a toda clase de vejaciones, fueron suprimidos por primera vez, como casi todos los de Italia , por la revoluci\u00f3n francesa, hacia 1798. Restablecidos al a\u00f1o siguiente por Austria, convertida otra vez en due\u00f1a de Italia, fueron de nuevo dispersados despu\u00e9s de la batalla de Marengo, cuando las tropas francesas invadieron el Piamonte; y en 1810, fueron envueltos en el decreto, que suprim\u00eda en el imperio todas las comunidades religiosas, pero, entretanto hab\u00edan producido bienes infinitos. En Tur\u00edn, sobre todo, una vez que los misioneros, por largo tiempo alojados de alquiler, entraron en posesi\u00f3n de una casa y de una iglesia, dieron hasta 14 retiros por a\u00f1o, tanto a los seglares como a los eclesi\u00e1sticos. Aparte de su seminario interno, ten\u00edan un seminario para los cl\u00e9rigos de fuera, que se convirti\u00f3 en un semillero de buenos sacerdotes, de manera que a la vista de un eclesi\u00e1stico grave y modesto, se dec\u00eda com\u00fanmente en las calles de Tur\u00edn: \u00abEs un sacerdote del seminario de la Misi\u00f3n.\u00bb Adem\u00e1s, en n\u00famero de veinticinco o treinta sacerdotes, repartidos en cuatro equipos se extendieron por la di\u00f3cesis para evangelizar a los pueblos. Sustituidos en 1776, en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, suprimida hac\u00eda tres a\u00f1os, ocuparon su casa y sus funciones, sin disminuir nada de sus trabajos ordinarios. Tal era la Misi\u00f3n del Piamonte que, a partir de 1704, form\u00f3 una provincia separada, con el nombre de provincia de Lombard\u00eda, teniendo a su mando todas las fundaciones del norte y del centro de Italia. Los establecimientos de los Estados pontificios y del reino de las Dos Sicilias formaban la provincia de Roma. Restablecidos en 1821, la Misi\u00f3n de Tur\u00edn no pudo recuperarse ni en su antigua casa de Tur\u00edn, ni en la que hab\u00eda reemplazado a los jesuitas. Alojada tambi\u00e9n de alquiler como en sus comienzos, hasta 1830 no ocup\u00f3 la casa y la iglesia de la Visitaci\u00f3n donde ha reanudado todas las funciones ya descritas y abierto conferencias semanales para formar a los cl\u00e9rigos j\u00f3venes en los deberes del sacerdocio y en la predicaci\u00f3n. Si la Misi\u00f3n no ha podido restablecerse en San-Remo y en Voghera, por lo menos se ha podido recuperar en Mondovi y, en compensaci\u00f3n de los puestos perdidos, ha fundado las nuevas casas de Oristano(1836), isla de Cerde\u00f1a, de Scarnafigi (1847), donde posee un peque\u00f1o seminario; de Finale-Marina (1851), donde dirige un colegio: seis establecimientos en total para el reino de Cerde\u00f1a que, unidos s los cuatro de la antigua rep\u00fablica de G\u00e9nova, la constituyen en el mismo estado en que estaba antes de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Volveremos a ver a los Misioneros siempre los mismos, si los acompa\u00f1amos en N\u00e1poles, donde fueron fundados despu\u00e9s de la muerte de Vicente, en 1668, por el cardenal arzobispo Caracciolo. Se hablaba de este establecimiento en 1658 y el desprendimiento del santo sacerdote impidi\u00f3 solo tal vez que fuera fundado entonces. Como le hab\u00edan escrito que el cardenal Brancaccio quer\u00eda reunir en su congregaci\u00f3n a una comunidad de buenos sacerdotes napolitanos, respondi\u00f3 el 8 de noviembre: \u00abSi es del agrado de Dios que la semilla arrojada por este se\u00f1or nazca y fructifique, habr\u00e1 que tenerlo muy en cuenta; pero no es preciso ahora ni nunca que demos ning\u00fan paso para ello ni de palabra ni de acci\u00f3n. Somos de Dios, dej\u00e9mosle hacer.\u00bb Henri Caracciolo, entonces simple oyente de c\u00e1mara, hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de admirar en Roma las virtudes y los trabajos de los Misioneros. Creado en 1667, el cardenal arzobispo de N\u00e1poles al a\u00f1o siguiente, logr\u00f3 tres del superior general Alm\u00e9ras, entre los que estaba Cosme Galil\u00e9e, sobrino del famoso sabio de Florencia. Estos tres sacerdotes se entregaron r\u00e1pida y simult\u00e1neamente a las obras de las Misiones y de los retiros, sin dejarse abatir por su extrema pobreza. M\u00e1s generoso en palabras que en dones reales, el cardenal los entreg\u00f3 a un tal desprendimiento de las cosas m\u00e1s necesarias a la vida, que su superior Alm\u00e9ras les exhort\u00f3 m\u00e1s de una vez a abandonar el puesto y retirarse a Roma. Pero ellos se mantuvieron firmes y esperaron confiados el d\u00eda de la Providencia. El a\u00f1o siguiente les dieron un convento suprimido en el barrio de Santa Maria-delle-Vergini, pero tan estrecho y destartalado que le tuvieron que derribar y reconstruir. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s pudieron construir una iglesia, y se vieron de este modo en posesi\u00f3n de una de las casas m\u00e1s grandes y mejor ordenadas de la Compa\u00f1\u00eda. Entre sus m\u00e1s generosos bienhechores, citemos a la duquesa de Saint \u00c9lie, nacida condesa de Brandis-Staremberg y, por consiguiente, princesa del Saint-Empire; tambi\u00e9n una de estas mujeres en quienes el nacimiento y la fortuna no serv\u00edan m\u00e1s que para dar brillo y recursos a la virtud. Llena de devoci\u00f3n por san Vicente y por sus obras, hizo de su casa un hospital, donde curaba y vendaba a los pobres con sus manos. Se asoci\u00f3 incluso a las Hijas de la Caridad, cuyo h\u00e1bito tom\u00f3, y con \u00e9l quiso morir, y muri\u00f3 en efecto el 5 de noviembre de 1761; en este h\u00e1bito que ella quiso ser y fue enterrada. Por petici\u00f3n suya tambi\u00e9n fue inhumada en la iglesia de la Misi\u00f3n, a la que hab\u00eda legado 15,000 libras y su capilla dom\u00e9stica. Viviendo a\u00fan, hab\u00eda dado unas 30,000 libras a la Misi\u00f3n de N\u00e4poles. Gracias a estos socorros, los Misioneros pudieron continuar y difundir sus obras, tanto en la capital como en las provincias, donde fundaron otros cuatro establecimientos, en Oria (1729), en Lecce (1732), en Bari(1746) y en Girgente (1753). Todos ellos depend\u00edan de la provincia de Roma, y era en Roma donde los Misioneros napolitanos iban a hacer su seminario. Las cosas duraron as\u00ed hasta l760, cuando Fernando IV, empujado por Tanucci y los fil\u00f3sofos, de quienes todos los pr\u00edncipes de la malhadada casa de Borb\u00f3n tomaban entonces la consigna y se hac\u00edan los secuaces, dio el primer golpe a las comunidades religiosas de su reino, ordenando que toda funci\u00f3n espiritual fuera prohibida en \u00e9l a los miembros extranjeros. Los Misioneros no ten\u00edan m\u00e1s que un peque\u00f1o n\u00famero de Napolitanos para hacer frente a la multiplicidad de sus empleos. Golpeados, encadenados al presente, quisieron por lo menos preparar el porvenir, y mientras segu\u00edan dependiendo de Roma, fundaron en N\u00e1poles un seminario interno. Pero, en 1788, Fernando, llevando m\u00e1s lejos la guerra contra las congregaciones religiosas prohibi\u00f3 toda dependencia de un superior extranjero, con pena de suspensi\u00f3n en el reino. Retirada o cisma, tal parec\u00eda ser para los Misioneros la \u00fanica alternativa. Varios se retiraron en efecto a sus familias, los otros quedaron sometidos en apariencia a las prescripciones del Estado. Se reunieron en <em>asamblea<\/em> <em>nacional<\/em>, trazaron reglamentos, eligieron por tres a\u00f1os a un superior <em>mayor, <\/em>cuatro asistentes y tantos superiores particulares como casas hab\u00eda en el reino, y vivieron as\u00ed bajo todos los reg\u00edmenes hasta 1814. \u00bfHubo un cisma real? Parece que todo se hizo con asentimiento secreto, en primer lugar del superior general Cayla, muerto en Roma en 1800, luego del vicario general de Roma. Sicardi, nombrado por el Papa P\u00edo VII. El 18 de diciembre de 1815, Sicardi constituy\u00f3 las casas del reino de N\u00e1poles en una provincia distinta, la cual se apresur\u00f3, cuando Le\u00f3n XII, en 1827 reuni\u00f3 a toda la congregaci\u00f3n bajo el gobierno de una sola cabeza y colocarse como todos los dem\u00e1s bajo la obediencia del superior general.<\/p>\n<p>A partir de entonces varias fundaciones nuevas de la Misi\u00f3n se formaron en las Dos Sicilias: Monopoli (1629); San Nicol\u00e1s de Tolentino, en N\u00e1poles (1636); Tursi, en la Basilicata (1851); Siracusa y Nicosia, en Sicilia (1852 y 1858); la casa y seminario de Aquino en Roccaseca (1859); por \u00faltimo, recientemente, Modica, en Sicilia, de la que los Misioneros no podr\u00e1n entrar en posesi\u00f3n hasta despu\u00e9s de la muerte del fundador. Aparte de un seminario interno en N\u00e1poles, un colegio en Lecce, estas casas se ocupan de Misiones y de retiros, a los que San Nicol\u00e1s y Bari a\u00f1aden conferencias eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n<p>\u00c9stos son, en su nacimiento, en su desarrollo, en sus progresos, en sus vicisitudes en su vida hasta nuestros d\u00edas los establecimientos fundados o proyectados en Italia por san Vicente de Pa\u00fal. Existen algunos en otras provincias de la Pen\u00ednsula, en los que \u00e9l no hab\u00eda pensado, pero que, ramificaciones de los primeros, se relacionan con su obra propia y personal. Tales son en el Modenado, el Milanesado, la Lombard\u00eda, la Toscana: Reggio, Modena y Pav\u00eda( 1580-1682); Cremona (1702), Florencia (1706), donde los Misioneros fueron substituidos por can\u00f3nigos regulares por el papa y el gran duque de Toscana: Parma (1780); Plasencia sobre todo (1752), donde el cardenal Alberoni les dio la direcci\u00f3n de hermoso colegio de su nombre: especie de universidad en la que se ense\u00f1aban a la vez las letras y las ciencias, el derecho y la teolog\u00eda. Todas estas casas cerradas por la Revoluci\u00f3n o el r\u00e9gimen imperial no han sido devueltas a la Misi\u00f3n, con la excepci\u00f3n de Plasencia, donde ella dirige el seminario mayor, y de Florencia, donde ejerce todas sus funciones acostumbradas. En revancha, ella se ha establecido recientemente en Siena (1856). Estas tres fundaciones forman hoy parte de de la provincia de Roma. Si se hace el balance de los establecimientos recuperados o nuevos, se halla que la Misi\u00f3n posee hoy en Italia una treintena de fundaciones en igual cantidad m\u00e1s o menos de las que pose\u00eda antes de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III: Misiones de Europa Art\u00edculo Primero: Misiones de Italia. I. Misi\u00f3n de Roma. Vicente hab\u00eda enviado muy temprano a algunos de sus sacerdotes para negociar all\u00ed el gran asunto de su Instituto. 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