{"id":108598,"date":"2019-02-03T06:32:12","date_gmt":"2019-02-03T05:32:12","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2012\/09\/la-caridad-en-el-antiguo-testamento-2\/"},"modified":"2019-01-27T13:07:49","modified_gmt":"2019-01-27T12:07:49","slug":"la-caridad-al-projimo-en-el-nuevo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-caridad-al-projimo-en-el-nuevo-testamento\/","title":{"rendered":"La caridad al pr\u00f3jimo en el Nuevo Testamento"},"content":{"rendered":"<h2><em>Introducci\u00f3n al vocabulario y m\u00e9todo<\/em><\/h2>\n<p>Me pidieron que les hablara de <em>La caridad en el Nuevo Testamento. <\/em>Pero hablar de la caridad quiere decir hablar del amor, y el amor, como disposici\u00f3n del \u00e1nimo, designa un conjunto de cosas muy di\u00adversas, como sabemos.<\/p>\n<p>Por ello me parece necesario comenzar por revisar, aunque sea brevemente, el vocabulario del amor en el Nuevo Testamento. Ello nos ayudar\u00e1 a enmarcar nuestra exposici\u00f3n, al concretar el significado de los vocablos del amor en griego, la lengua del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Son tres las palabras principales que utiliza el griego para expresar el amor:<\/p>\n<ul>\n<li><em>er\u00e1o, <\/em>amar, con sus derivados: <em>\u00e9ros, <\/em>amor-pasi\u00f3n, <em>y erotik\u00f3s, <\/em>amoroso.<\/li>\n<li><em>fil\u00e9o, <\/em>amar, con sus derivados: <em>f\u00edlos, <\/em>amigo, <em>y filfa, <\/em>amistad.<\/li>\n<li><em>agap\u00e1o, <\/em>amar, con sus derivados: <em>ag\u00e1pe, <\/em>amor-caridad, <em>y aga\u00adpet\u00f3s, <\/em>amado.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Cito estos tres vocablos en el orden inverso, de menos a m\u00e1s, a la cantidad de veces que se utilizan en la Biblia en general. Con estos t\u00e9rminos griegos se traduce principalmente la ra\u00edz hebrea <em>&#8216;hb <\/em>del Anti\u00adguo Testamento. Pues bien, los LXX casi nunca emplearon el vocablo griego <em>er\u00e1o (y <\/em>sus derv.) para traducir los t\u00e9rminos hebreos corres\u00adpondientes al amor. En cuanto <em>a fil\u00e9o, <\/em>lo usan 15 veces, <em>filos, <\/em>setenta <em>y fil\u00eda <\/em>siete veces. Mientras que el verbo <em>agap\u00e1o <\/em>se utiliza 266 veces, <em>agapet\u00f3s <\/em>180 <em>y ag\u00e1pe <\/em>38 veces.<\/p>\n<p>Tal vez ah\u00ed est\u00e1 la raz\u00f3n por la cual en el Nuevo Testamento que, en sus relaciones con el Antiguo, casi siempre se apoya en la traducci\u00f3n griega de los LXX, el lenguaje del amor se expresa con el verbo <em>fil\u00e9o <\/em>y sobre todo con el verbo <em>agap\u00e1o; <\/em>y jam\u00e1s con el verbo <em>er\u00e1o. <\/em>Es muy importante, por eso, subrayar los matices que distinguen a estos tres vocablos del amor.<\/p>\n<ul>\n<li><em>Er\u00e1o <\/em>(de donde se deriva lo relacionado con el \u00aberotismo\u00bb) designa el amor pasional, y hasta el deseo de toda clase de objetos dignos de ser pose\u00eddos, como el amor del bien, de la belleza y de la verdad. Este amor atractivo fue el motor de la vida conyugal (esposos), moral (virtudes), arte (belleza), filosof\u00eda (verdad) y religi\u00f3n (dioses, inmortalidad), etc.<\/li>\n<li><em>Fil\u00e9o <\/em>(de donde se derivan \u00abfilosof\u00eda\u00bb o \u00abfilantrop\u00eda\u00bb) expresa el amor apacible y sereno de un sujeto, proveniente de la comuni\u00f3n \u00edntima y rec\u00edproca con otra persona u objeto. Es el t\u00edpico amor de amistad.<\/li>\n<li><em>Agap\u00e1o <\/em>(de donde viene el vocablo \u00ab\u00e1gape\u00bb, banquete) es el afecto de un sujeto que se vuelca sobre el objeto o persona amada, aunque sea a costa del sujeto amante; busca s\u00f3lo el bien del otro sin esperar nada. Tal vez ha sido el vocablo profano que ha tenido mejor fortuna en el Nuevo Testamento.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Resumiendo, podr\u00edamos decir que el <em>amor er\u00f3tico <\/em>se preocupa m\u00e1s de recibir y poseer que de dar. El <em>amor de amistad <\/em>trata de dar y recibir, mientras que el <em>amor de caridad <\/em>(ag\u00e1pe) se interesa s\u00f3lo en dar, a\u00fan con el esfuerzo propio y sin recibir nada. Por ello no es raro que a veces se utilicen estos vocablos como sin\u00f3nimos, sobre todo <em>er\u00e1o-fil\u00e9o y fil\u00e9o-agap\u00e1o.<\/em><\/p>\n<p>Por lo que se refiere al <em>uso de agap\u00e1o <\/em>y <em>fil\u00e9o en el Nuevo Testa\u00admento, <\/em>las Concordancias ofrecen los siguientes detalles a los amantes de las estad\u00edsticas: unas 322 veces <em>agap\u00e1o <\/em>y derv.; 72 veces <em>fil\u00e9o <\/em>y derv.; nunca <em>er\u00e1o.<\/em><\/p>\n<p><em>1. Agap\u00e1o, <\/em>verbo = <em>amar, <\/em>se utiliza en el NT 143 veces<\/p>\n<p><em>ag\u00e1pe, <\/em>nombre = <em>caridad, <\/em>se utiliza en el NT 117 veces<\/p>\n<p><em>agapet\u00f3s, <\/em>nombre = <em>amado, <\/em>se utiliza en el NT 62 veces<\/p>\n<p>Estos t\u00e9rminos se encuentran distribuidos de la siguiente forma:<\/p>\n<ul>\n<li>Aplicados a <em>Dios, <\/em>que ama a su Hijo-Cristo 10 veces<\/li>\n<li>Aplicados a <em>Dios, <\/em>que ama a diversas realidades 28 veces<\/li>\n<li>Aplicados a <em>Jes\u00fas <\/em>que ama a Dios-Padre 1 veces<\/li>\n<li>Aplicados a <em>Jes\u00fas <\/em>que ama a Dios-pr\u00f3jimo 28 veces<\/li>\n<li>Aplicados a <em>Hombre <\/em>que ama a Dios 7 veces<\/li>\n<li>Aplicados a <em>Hombre <\/em>que ama a Jesucristo 13 veces<\/li>\n<li>Aplicados a <em>Hombre <\/em>que ama a Dios-pr\u00f3jimo 19 veces<\/li>\n<li>Aplicados a <em>Hombre <\/em>que ama a pr\u00f3jimo 67 veces<\/li>\n<li>Aplicados a <em>Hombre <\/em>que ama a diversas realidades 16 veces<\/li>\n<li>Aplicados a <em>Hombre <\/em>que ama a su esposa 5 veces<\/li>\n<li>La <em>\u00e1gape <\/em>(con sujetos u objetos m\u00faltiples) 66 veces<\/li>\n<li><em>Agapet\u00f3s <\/em>referido a los amados de Dios 3 veces<\/li>\n<li><em>Agapet\u00f3s <\/em>referido a los amados de Cristo 10 veces<\/li>\n<li><em>Agapet\u00f3s <\/em>referido a los cristianos = amados 49 veces<\/li>\n<\/ul>\n<p>N.B.: Quiero destacar como algo especial que:<\/p>\n<ul>\n<li>En san Juan es donde m\u00e1s se utilizan estos vocablos,<\/li>\n<li>S\u00f3lo siete veces se dice que \u00abel hombre ama a Dios\u00bb, y<\/li>\n<li>Llama la atenci\u00f3n que s\u00f3lo una vez, expressis verbis, se diga que Jes\u00fas ama al Padre: \u00abHa de saber el mundo que yo amo al Padre\u00bb (Jn 14, 31).<\/li>\n<\/ul>\n<p>2. <em>Fil\u00e9o, <\/em>como verbo = <em>amar, <\/em>se utiliza en el NT 22 veces<\/p>\n<p><em>Filos, <\/em>como nombre = <em>amigo, <\/em>se utiliza en el NT 29 veces<\/p>\n<p><em>Fil\u00eda, <\/em>como nombre = <em>amistad <\/em>se utiliza en el NT 1 veces<\/p>\n<p>Derivados de <em>fil\u00e9o <\/em>se utiliza en el NT 20 veces<\/p>\n<p>Estos t\u00e9rminos se encuentran distribuidos de esta forma:<\/p>\n<p><em>Dios ama <\/em>(diversas realidades) se utiliza en el NT 4 veces<\/p>\n<p><em>Jes\u00fas <\/em>ama (diversas realidades) se utiliza en el NT 12 veces<\/p>\n<p><em>El hombre ama <\/em>a Jes\u00fas se utiliza en el NT 9 veces<\/p>\n<p><em>El hombre <\/em>ama al hombre se utiliza en el NT 33 veces<\/p>\n<p><em>El hombre <\/em>ama otras cosas se utiliza en el NT 14 veces<\/p>\n<p>N.B.: Subrayamos como algo especial que:<\/p>\n<ul>\n<li>Lucas sobre todo, con san Juan, son los que m\u00e1s utilizan <em>fil\u00e9o <\/em>Y SUS derivados; tal vez por su tendencia helenizante.<\/li>\n<li>Con estos t\u00e9rminos nunca se dice, expresis verbis, que \u00abel hombre ama a Dios\u00bb. (Arist\u00f3teles negaba que el hombre pudiera amar <em>(f\u00edlein) <\/em>a Dios. cf. \u00abGrande Lessico del NT\u00bb, trad. del NWNT, IX, 140, col. 1121, nota 19). Tal vez porque el amor hacia Dios la Biblia lo designa m\u00e1s bien con la expresi\u00f3n \u00abel temor de Dios\u00bb (cf. Prov 1, 7; Ex 20, 20; Dt 6, 2) que equivale a \u00abreligi\u00f3n\u00bb o \u00abpiedad\u00bb respetuosa y totalmente sumisa: el amor y el temor-miedo f\u00e1cilmente se tocan como el \u00abtremendum-fasci\u00adnans\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Pero queremos dejar muy en claro que, para un estudio serio de este tipo, <em>las estad\u00edsticas no dicen todo, <\/em>ni mucho menos. Las ten\u00addremos presentes como tel\u00f3n de fondo nada m\u00e1s, pero no podemos quedarnos en ellas: primero, porque la cantidad de veces que sale una palabra en la Biblia no es el mejor criterio de interpretaci\u00f3n; segundo, porque hay otros vocablos (v.gr. misericordia, compasi\u00f3n, etc.) y f\u00f3rmulas que en su contexto pueden ser m\u00e1s ricas de significado para nuestro estudio, y, sobre todo, porque el lenguaje simb\u00f3lico del NT a veces puede ser m\u00e1s sugerente que las mismas palabras, como las par\u00e1bolas de la misericordia, o los logia de Jes\u00fas que presentan el programa del Reino (v.gr. Mt 5, 17-7, 16 o Lc 4, 16-22).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n quiero hacer en esta introducci\u00f3n <em>algunas observaciones elementales <\/em>al tema que intento desarrollar a continuaci\u00f3n, tales como:<\/p>\n<p>1\u00ba. <em>No cito Bibliograf\u00eda: <\/em>He manejado las grandes Teolog\u00edas B\u00ed\u00adblicas del NT y los Grandes Diccionarios b\u00edblicos, en particular el \u00abGrande Lessico del Nuovo Testamento\u00bb, traducci\u00f3n italiana del NWNT, dirigido por Kittel. Casi nada m\u00e1s que eso. Primero porque vengo de un pa\u00eds carente de recursos bibliogr\u00e1ficos abundantes y tam\u00adbi\u00e9n del tiempo que roba el apostolado. Y sobre todo, porque casi intencionadamente no he querido curiosear demasiados comentarios b\u00edblicos: quiero que hable la Biblia por s\u00ed misma y no dejarme influir demasiado por interpretaciones que no siempre son las b\u00edblicas.<\/p>\n<p><em>2\u00ba. La Caridad en el Nuevo Testamento <\/em>era el tema que me propusieron. Pero el tema, as\u00ed, en su amplitud, llena e invade todo el NT y deber\u00eda tratar diversos aspectos, todos ellos muy importantes, tales como:<\/p>\n<ul>\n<li>El amor intradivino (en la Sant\u00edsima Trinidad).<\/li>\n<li>El amor del Padre a Jes\u00fas y de Jes\u00fas al Padre.<\/li>\n<li>El amor de Dios y de Cristo al hombre y al mundo.<\/li>\n<li>El amor del hombre a Dios.<\/li>\n<li>El amor del hombre al pr\u00f3jimo, a todo hombre.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En mi exposici\u00f3n me voy a limitar al \u00faltimo punto: <em>La Caridad al pr\u00f3jimo en el NT, <\/em>primero porque entiendo que este punto ilumina los dem\u00e1s; al fin, es la \u00abley del Reino\u00bb (n\u00f3mos basilik\u00f3s) que Cristo inaugur\u00f3; segundo porque, dado el ambiente de esta Semana Vicen\u00adciana, creo que es lo que m\u00e1s puede iluminar el carisma vicenciano y, finalmente, porque entre los asistentes predominan las Hijas de la Caridad y pienso que ellas \u2014no s\u00e9 si \u00abhijas\u00bb o \u00abmadres\u00bb de la caridad, pero s\u00ed servidoras de los pobres\u2014 es lo que seguramente esperan.<\/p>\n<p>3\u00ba. <em>En cuanto al m\u00e9todo de mi exposici\u00f3n <\/em>he tenido que optar por alguno de los varios que podr\u00edan seguirse, v.gr.<\/p>\n<ul>\n<li>siguiendo el tema de la caridad en los diversos Libros del NT, al estilo de lo que hacen los grandes Diccionarios b\u00edblicos (Sin\u00f3pticos, san Juan, Cartas),<\/li>\n<li>eligiendo temas concretos de Teolog\u00eda b\u00edblica de la caridad, v.gr. el amor al pobre, al hu\u00e9rfano, al extranjero, etc&#8230;<\/li>\n<\/ul>\n<p>He optado por un t\u00e9rmino medio, que me ha parecido m\u00e1s apropiado para una exposici\u00f3n hablada, dividido en cuatro puntos: 1. El man\u00addamiento principal en el NT. 2. El amor al pr\u00f3jimo en el NT. 3. La perfecci\u00f3n y novedad de la \u00abLey regia\u00bb. 4. El amor al pr\u00f3jimo por s\u00ed mismo o filantrop\u00eda.<\/p>\n<h2>1. <em>El mandamiento principal del NT<\/em><\/h2>\n<p><em>Es <\/em>bien sabido que Jes\u00fas de Nazaret con su persona, con sus obras y con sus palabras vino a proclamar la aurora y las primicias del Reinado de Dios en el mundo. Es decir, el tema central de su predi\u00adcaci\u00f3n fue el anuncio de la irrupci\u00f3n del Reinado de Dios, entendido como la acci\u00f3n salvadora de Dios para establecer definitivamente la Justicia y devolver al mundo al para\u00edso perdido.<\/p>\n<p>Ahora bien, este nuevo e\u00f3n o este nuevo orden del mundo, exige un nuevo estilo de vida. En el AT la Tor\u00e1h o la Ley hab\u00eda sido el criterio que regulaba la vida religiosa, moral y social de Israel. \u00bfCu\u00e1l es la nueva Ley, como criterio de vida, en el nuevo e\u00f3n que Cristo inaugura? La tenemos en <em>la respuesta de Jes\u00fas a un escriba <\/em>(Mt 22, 34-40; Mc 12, 28-34; Lc 10, 25-28).<\/p>\n<p>Aunque no sabemos con toda exactitud si fue en un contexto de controversia pol\u00e9mica (Mt 22, 35; Lc 10, 25) o en una conversaci\u00f3n pac\u00edfica (Mc 12, 28), el hecho es que un escriba o legista (mejor que un fariseo seg\u00fan Mateo) pregunt\u00f3 a Jes\u00fas cu\u00e1l era el \u00abmandamiento m\u00e1s grande\u00bb (Mateo) o \u00abel primero de todos\u00bb (Marcos) para \u00abheredar la vida eterna\u00bb (Lucas).<\/p>\n<p>A nosotros nos puede extra\u00f1ar una pregunta tan simple. Sin em\u00adbargo, en la \u00e9poca de Jes\u00fas las escuelas rab\u00ednicas discut\u00edan sobre eso: unos pon\u00edan como mandamiento principal el amor a Dios, tal como indicaba el \u00abShem\u00e1\u00bb seg\u00fan el Dt 6, <em>5: \u00abAmar\u00e1s a Yahv\u00e9 tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus energ\u00edas\u00bb: <\/em>pero la mayor\u00eda pensaba que los lazos de la Alianza eran los m\u00e1s importantes y recurr\u00edan al Lv 19, 18, <em>\u00abAmar\u00e1s a tu hermano como a ti mismo\u00bb, <\/em>para subrayar el amor fraterno. Son muy conocidas a este respecto algunas expresiones de afamados rabinos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEn tres cosas se basa el mundo: en la Ley, en el culto a Dios y en las obras de caridad\u00bb (Sim\u00f3n el Justo, P. Ab.l, 2).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNo hagas a tu pr\u00f3jimo lo que a ti te molesta. Aqu\u00ed est\u00e1 toda la Ley, el resto es comentario\u00bb (Hillel, b. Schb. 31 a).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abAmar\u00e1s al pr\u00f3jimo como a ti mismo. Este es el principio fundamental de la Ley\u00bb (Akiba, S. Lev. 19, 18).<\/p>\n<p>Nos gustar\u00eda que hubieran existido grabadoras en la \u00e9poca de Jes\u00fas para conocer con toda exactitud sus mism\u00edsimas palabras a la pregunta del escriba. En la transmisi\u00f3n que de ella nos hacen los Sin\u00f3pticos, en medio de algunas divergencias, coinciden fundamentalmente en la respuesta del Maestro: primero el texto del Dt 6, 5, \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n&#8230;\u00bb, y despu\u00e9s el texto del Lv 19, 18: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la respuesta no es tan simple o sencilla como a primera vista parece, sobre todo si tenemos presente los diversos matices de cada uno de los Sin\u00f3pticos. Por ello merece la pena detenerse a explicar b\u00edblicamente algunas palabras para, despu\u00e9s, profundizar en el sig\u00adnificado de la respuesta de Jes\u00fas:<\/p>\n<p><em>\u2014 En cuanto a los vocablos, <\/em>ante todo cabe subrayar que el texto siempre utiliza el verbo <em>agap\u00e1o <\/em>en el lenguaje del amor. Ello quiere decir que se trata de una entrega amorosa sin reservas, total; a Dios \u00abcon todo tu coraz\u00f3n\u00bb (es decir, con lo m\u00e1s \u00edntimo del ser, los pen\u00adsamientos y los sentimientos), \u00abcon toda tu alma\u00bb (entrega total de la persona) y \u00abcon todas tus energ\u00edas\u00bb (con toda la vialidad), y al pr\u00f3jimo \u00abcomo a ti mismo\u00bb (como a tu propia persona), y todas estas dona\u00adciones sin motivos ego\u00edstas mezquinos, sin fijarse en la recompensa.<\/p>\n<p>En segundo lugar, como cosa rara aunque evidente en el texto, en la respuesta de Jes\u00fas se habla de <em>amar a Dios. <\/em>Aqu\u00ed tenemos proba\u00adblemente el texto m\u00e1s importante de los s\u00f3lo siete en que se habla literalmente en todo el NT del \u00abamor a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>En tercer lugar donde, al hablar del amor al \u00abpr\u00f3jimo\u00bb (el Lv 19, 18 dice literalmente el <em>rea`, el hermano, <\/em>el compatriota), los Sin\u00f3p\u00adticos, tal vez siguiendo la traducci\u00f3n griega de los LXX, utilizan el vocablo \u00abpl\u00e9sios\u00bb, el vecino, el pr\u00f3jimo, todo ser cercano.<\/p>\n<p>Y, finalmente, algo que hay que subrayar, porque es un contraste evidente: la pregunta y la respuesta hablan de \u00abley\u00bb, del <em>\u00abmanda\u00admiento\u00bb <\/em>del amor. Pero, \u00bfes que se puede mandar amar? Solemos decir que la confianza no se impone, se suscita&#8230; Y, \u00bfpuede imponerse el sentimiento m\u00e1s profundo y espont\u00e1neo, lo m\u00e1s interior y misterioso del ser humano mediante un precepto? El amor est\u00e1 en el coraz\u00f3n, en las intenciones profundas, en algo interno, de lo cual \u00abnec iudicat Ecclesia\u00bb&#8230;, porque est\u00e1 m\u00e1s en la esfera de lo psicol\u00f3gico que de lo jur\u00eddico. \u00bfC\u00f3mo habr\u00e1 que entender esta desconcertante contradicci\u00f3n, el mandamiento del amor, fundamento de toda la grandeza religiosa y social en el mundo de la Biblia, sobre todo en el NT? \u00a1Tan dif\u00edcil conciliarlo con nuestra mentalidad jur\u00eddica como pretender explicar una paradoja!<\/p>\n<p>Probablemente habr\u00eda que partir del concepto mismo de Ley (To\u00adr\u00e1h) en la Biblia, donde la Ley en general y m\u00e1s la ley del amor en particular, tiene un sentido m\u00e1s indicativo que imperativo, tiene m\u00e1s de revelaci\u00f3n que de canon, m\u00e1s de impulso \u00e9tico que de imperativo jur\u00eddico, m\u00e1s de orientaci\u00f3n pedag\u00f3gica que de imposici\u00f3n jur\u00eddica, m\u00e1s de acci\u00f3n que de atadura, m\u00e1s de \u00abparald\u00e9sia\u00bb (tipo Deuterono\u00admio) o <em>par\u00e9nesis <\/em>que de mandato, m\u00e1s de invitaci\u00f3n que de c\u00e1rcel y, por qu\u00e9 no decirlo en lenguaje moderno, m\u00e1s de camino que de fe\u00adrrocarril&#8230; S\u00f3lo cuando se alteraron estos t\u00e9rminos, desde Nehem\u00edas y Esdras hasta llegar al legalismo y casu\u00edstica del juda\u00edsmo con los escribas y fariseos, se encerr\u00f3 al hombre en la c\u00e1rcel de la ley, que dice san Pablo (cf. G\u00e1l 5, 23), y con la casu\u00edstica infinita, a los pobres del pueblo, a la gente inculta que no pod\u00eda conocer toda la casu\u00edstica, se les cerr\u00f3 la puerta de entrada al Reino de los Cielos, como conden\u00f3 Jes\u00fas (Mt 23, 13)&#8230;<\/p>\n<p>No es este el momento para hacer un estudio detallado del sentido b\u00edblico de la Ley. Pero comprender\u00edamos el significado del manda\u00admiento del amor si medit\u00e1ramos el elogio a la Ley en el Salmo 119. Entonces dir\u00edamos gozosos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abCantares para m\u00ed, tus preceptos,<br \/>\nen mi mansi\u00f3n de peregrino\u00bb(Sal 119, 54).<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed es cierto en la respuesta de Jes\u00fas al escriba, legista, es que de una cuesti\u00f3n jur\u00eddica Jes\u00fas hizo una cuesti\u00f3n de coraz\u00f3n: el amor como alma de todo mandamiento, el amor como \u00abesp\u00edritu\u00bb de la letra de toda ley y como criterio de toda justicia. Y a la inversa&#8230;, el \u00abdeber\u00bb de amar \u00bfno conlleva en el pr\u00f3jimo el \u00abderecho\u00bb a ser amado?<\/p>\n<p>\u2014 Todo esto supuesto, en forma ascendente, de lo m\u00e1s obvio a lo m\u00e1s dif\u00edcil, tratar\u00e9 de dar <em>una explicaci\u00f3n de la respuesta de Jes\u00fas <\/em>al interrogante del escriba: \u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento m\u00e1s grande de la Ley?\u00bb<\/p>\n<p>Para comenzar, llama la atenci\u00f3n que Jes\u00fas (o el mismo escriba seg\u00fan Lucas, 10, 27), responda yuxtaponiendo los dos mandamientos: el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo. Le preguntan por uno, y responde con dos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, analizando un poco m\u00e1s, observamos que Mateo a\u00f1ade que el segundo es semejante o igual (homoios) al primero; Lucas, omitiendo la numeraci\u00f3n ordinal, los confunde en uno solo y, Marcos, que aparentemente los yuxtapone en la respuesta de Jes\u00fas (vv. 29-31), despu\u00e9s los unifica en la repetici\u00f3n que hace el escriba, y a\u00f1ade que \u00abel amor al pr\u00f3jimo vale m\u00e1s que los holocaustos y sacrificios\u00bb, es decir, m\u00e1s que el culto a Dios, tal como hab\u00edan ense\u00f1ado los profetas. Y que \u00e9sta sea una buena interpretaci\u00f3n del escriba, lo confirma Jes\u00fas a continuaci\u00f3n con la par\u00e1bola del buen samaritano (Lc 10, 29-27). Pues esta par\u00e1bola no s\u00f3lo explica qui\u00e9n es el pr\u00f3jimo, todo necesitado que est\u00e1 a nuestro lado, aunque sea el enemigo, como era el jud\u00edo para el samaritano, sino que jerarquiza los valores cuando act\u00faa el amor misericordioso.<\/p>\n<p>\u00a1No eran tan desalmados el sacerdote y el levital&#8230; Pero, como hombres destinados al culto del templo, no quer\u00edan caer en la impureza legal al mancharse con la sangre o el cad\u00e1ver del malherido: el culto y el amor a Dios eran para ellos lo primero&#8230; El pagano hereje sa\u00admaritano fue el que practic\u00f3 el amor misericordioso (\u00e9leos poi\u00e9sas), a diferencia de los dos cl\u00e9rigos que no supieron \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb (cf. SVC IX, 297).<\/p>\n<p>Y todav\u00eda llegamos m\u00e1s lejos en la explicaci\u00f3n de la respuesta al escriba si, con E. Boismard (en \u00abSynopse des quatre Evangiles\u00bb, T. II, pp. 350-352) nos adentramos en el texto, con la ayuda de la cr\u00edtica de la historia de las formas, para llegar a conocer con gran probabilidad la historia de la redacci\u00f3n de esta respuesta. Seg\u00fan este investigador, a la pregunta inicial del escriba sobre cu\u00e1l es el mandamiento m\u00e1s grande de la Ley, Jes\u00fas habr\u00eda respondido literalmente: <em>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo; no hay otro mandamiento mayor que \u00e9ste\u00bb. <\/em>Despu\u00e9s, influenciado por el breve, y muy difundido en aquella \u00e9poca, <em>Tratado de los Dos Caminos <\/em>(cf. Didaj\u00e9 1, 2: \u00abEste es el camino de la vida: primero amar\u00e1s a Dios que te ha hecho; segundo, al pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb), Mateo (y con \u00e9l los otros Sin\u00f3pticos) al redactar su Evangelio habr\u00eda a\u00f1adido el primero al segundo, con orden nu\u00adm\u00e9rico, para llegar a la redacci\u00f3n final que ahora tenemos.<\/p>\n<p>Si ahora analiz\u00e1ramos las estad\u00edsticas al comienzo citadas, llega\u00adr\u00edamos a la siguiente conclusi\u00f3n:<\/p>\n<p>En el nuevo e\u00f3n del Reino de Dios, inaugurado por Cristo, se habla muchas m\u00e1s veces del amor al pr\u00f3jimo que del amor a Dios. Y entonces, podr\u00edamos hacernos la pregunta: \u00bfcu\u00e1l es en realidad el mandamiento m\u00e1s grande de la Ley? San Agust\u00edn y santo Tom\u00e1s ya respondieron a esta cuesti\u00f3n, distinguiendo el <em>orden de la perfecci\u00f3n, <\/em>en el que el primero es el amor a Dios, y el <em>orden de la acci\u00f3n, <\/em>donde el primero es el amor al pr\u00f3jimo. Y podr\u00edamos a\u00f1adir que cuando Cristo hablaba a sus contempor\u00e1neos era este orden de la acci\u00f3n el que le interesaba, como lo muestra la respuesta final al te\u00f3logo curioso, tanto en el logion como al final de la par\u00e1bola del buen samaritano, como diciendo: Poco importa que lo sepas, porque el camino para la vida est\u00e1 en la acci\u00f3n: \u00abHaz esto y vivir\u00e1s\u00bb o \u00abVete y haz t\u00fa lo mismo\u00bb (Lc 10, 28.37).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl amor a Dios es el primero en el orden del precepto, pero el amor al pr\u00f3jimo es el primero en el orden de la acci\u00f3n&#8230; Ama, pues, al pr\u00f3jimo y considera luego en ti mismo de d\u00f3nde viene el que ames al pr\u00f3jimo. En ese momento ver\u00e1s a Dios del modo que te es posible\u00bb (San Agust\u00edn, Tract. XVII in Jo. Ev., PL 35, c. 1531).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEn el orden de perfecci\u00f3n y dignidad&#8230; el amor de Dios es primero en relaci\u00f3n con el amor al pr\u00f3jimo. Pero en el orden de la producci\u00f3n y de la disposici\u00f3n, es el amor al pr\u00f3jimo el que, en cuanto al acto, precede al amor a Dios\u00bb (Santo Tom\u00e1s, PU, q. 68, a. 8, ad 2um).<\/p>\n<p>Por consiguiente, el amor al pr\u00f3jimo, seg\u00fan la Ley constitutiva del Reino que Cristo inaugur\u00f3, es el primero en el orden de la acci\u00f3n o producci\u00f3n, el medio para llegar a la experiencia de Dios. Se trata por consiguiente, de un <em>amor activo, compasivo <\/em>y <em>eficaz, <\/em>como a\u00f1adir\u00eda San Vicente: \u00abTotum opus nostrum in operatione consistit\u00bb (S.V. XI, 40).<\/p>\n<h2>2. <em>El amor al pr\u00f3jimo en el NT<\/em><\/h2>\n<p>Hasta ahora no hemos comentado sino un solo texto, en el que se nos dice que en el orden de la acci\u00f3n el amor al pr\u00f3jimo es el primero de todos los mandamientos. \u00bfNuestra interpretaci\u00f3n es cierta? \u00bfLo ha entendido as\u00ed el resto del NT? Hay textos claves que nos confirman estar en buen camino. Veamos lo que al respecto dice Jes\u00fas mismo y los Ap\u00f3stoles Pablo, Santiago y Juan.<\/p>\n<h3>a) <em>Lo que dice Jesucristo sobre el gran mandamiento<\/em><\/h3>\n<p>Nos fijamos en cuatro textos claves que nos manifiestan su pen\u00adsamiento y que muy bien pueden estar confirmados con sus obras, explicadas sobre todo a trav\u00e9s de las par\u00e1bolas de la misericordia.<\/p>\n<p><em>\u2014 La Ley constitutiva del Reino en el programa de Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>Aunque con m\u00e9todos y caracter\u00edsticas muy diversas al m\u00edtico Pro\u00admeteo, tambi\u00e9n Jes\u00fas aparece desde el comienzo de su vida p\u00fablica como la expresi\u00f3n de la filantrop\u00eda divina (Tit 3, 4), como <em>el amigo de los hombres, <\/em>sobre todo de los pobres. Ya desde el discurso pro\u00adgram\u00e1tico del Reino, en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5-7) o en la sinagoga de Nazaret (Lc 4, 16-22), la actividad de Jes\u00fas tiene por objetivo revelar a los pobres la \u00abmisericordia visceral\u00bb de Dios (Lc 1, 78).<\/p>\n<p>Recordemos que la misericordia, la piedad o compasi\u00f3n, como expre\u00adsiones del amor equivalen a los <em>raham\u00edm <\/em>hebreos o los <em>splagjna <\/em>griegos, que son las v\u00edsceras, el \u00fatero de la madre, o sea, la sede de los senti\u00admientos y emociones y del <em>hesed <\/em>o <em>\u00e9leos, <\/em>del amor misericordioso&#8230; Son las entra\u00f1as compasivas de Jes\u00fas que se conmueven en ciertos momentos de su vida, v.gr. ante las turbas sin pastor y fam\u00e9licas Mt 9, 13; 15, 32, los dos ciegos de Jeric\u00f3 Mt 20, 30, un leproso Mc 1, 41, la viuda de Na\u00edm Lc 7, 13, el buen samaritano Lc 10, 33, y el padre del hijo pr\u00f3digo Lc 15, 20.<\/p>\n<p>Aunque no utilice Jes\u00fas el vocabulario del amor de que habl\u00e1bamos al principio, es el amor al pr\u00f3jimo lo que anuncia la Buena Nueva que trae Jes\u00fas: tanto el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5-7) con las bie\u00adnaventuranzas a los pobres de Dios, con la nueva Ley que perfecciona y profundiza la de Mois\u00e9s y con el mandato del amor incluso a los enemigos, como su breve discurso en la sinagoga de Nazaret (Lc 4, 16-22), comentando el pasaje de Isa\u00edas 61, ls, son el programa de las entra\u00f1as compasivas de Jes\u00fas, el <em>Mebaffer <\/em>o \u00abmensajero alegre\u00bb de las buenas nuevas que hacen presente el \u00abA\u00f1o de gracia\u00bb esperado, el jubileo que realiza la justicia y el equilibrio social del pueblo, no a trav\u00e9s del tambi\u00e9n esperado \u00abD\u00eda de venganza\u00bb (Is 61, 2), que se suprime, sino con el amor misericordioso y gratuito a todos los pobres, los menospreciados y perdidos.<\/p>\n<p>Se comprende que surgiera el esc\u00e1ndalo ante el mensaje y la ac\u00adtuaci\u00f3n de Jes\u00fas: porque a todos los que la sociedad puritana de en\u00adtonces, lo mismo que la comunidad qumran\u00edtica, ten\u00edan bajo el ana\u00adtema, a toda la enorme lista de pobres, por las carencias econ\u00f3micas, por el oficio, por la enfermedad y hasta por la conducta depravada se inclu\u00edan entre los olvidados de Dios&#8230;, Jes\u00fas viene a abrirles sus brazos misericordiosos y a anunciarles la buena noticia de su liberaci\u00f3n. Los primeros en escandalizarse parece que fueron sus paisanos de Nazaret que, m\u00e1s que \u00abadmirados\u00bb (como suele traducirse), quedaron \u00abextra\u00ad\u00f1ados\u00bb de que las palabras bondadosas de Jes\u00fas anunciaran un \u00abA\u00f1o de gracia\u00bb y omitiera el \u00abD\u00eda de venganza\u00bb prometido (cf. Lc 4, 21 e Is 61, 2). Les siguieron los emisarios del Bautista, tambi\u00e9n \u00abescan\u00addalizados\u00bb (Lc 7, 23) de los milagros humanitarios de Jes\u00fas, y sobre todo los fariseos y escribas que, al verle compartir la mesa con los \u00faltimos, los impuros y despreciados de la sociedad, le tildaron de \u00abcomil\u00f3n y borracho\u00bb (Lc 7, 34) y le endilgaron el apodo \u2014a mucha honra para Jes\u00fas\u2014 de \u00abamigo de publicanos y pecadores\u00bb (Mt 11, 9; cf. 9, 11). Pero esa palabra \u00abamigos\u00bb ser\u00e1 el vocablo reservado m\u00e1s tarde por Lucas y Juan para designar a los amigos de Jes\u00fas, los cris\u00adtianos.<\/p>\n<p>Por el origen etimol\u00f3gico, nos dicen que \u00abamigo\u00bb (flos) es algo propio, lo que pertenece a uno, el \u00abalter ego\u00bb que se identifica con su pareja. En Juan (13, 11; 15, 14s) \u00abamigos\u00bb (f\u00edloi) y \u00ablos suyos\u00bb (\u00eddioi) con sin\u00f3nimos. Jes\u00fas \u00abamigo\u00bb de los pecadores, publicanos, prostitutas, pobres, significa que se identifica con ellos, como en realidad dir\u00e1 al Rey-Juez en la sentencia del juicio final (Mt 25, 40.45). Pero este honroso apodo brind\u00f3 una magn\u00edfica ocasi\u00f3n a Jes\u00fas para corregir la ignorancia religiosa de sus acusadores: \u00abId y aprended qu\u00e9 significa aquello de (Os 6, 6) \u00abQuiero misericordia y no sacrificio\u00bb\u00bb (Mt 9, 13)&#8230; \u00a1A los hombres sin entra\u00f1as Jes\u00fas les mostr\u00f3 las v\u00edsceras de la misericordia divina!<\/p>\n<p><em>\u2014 La Regla de Oro en el programa de Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>Jes\u00fas debi\u00f3 de conocer, por v\u00eda oral o escrita, el breve tratado moral de <em>Los Dos Caminos, <\/em>porque se sabe que es anterior al Evangelio de Mateo y en \u00e9ste encontramos, en boca del Maestro, la famosa <em>Regla de Oro <\/em>de la moral cristiana, incrustada como una joya en el serm\u00f3n program\u00e1tico de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>Es una sentencia de sabidur\u00eda popular, tan antigua casi como el Libro de Tob\u00edas, con la que el anciano padre recomienda a su hijo: \u00abNo hagas a nadie lo que no quieras que te hagan\u00bb (Tb 5, 15). Pos\u00adteriormente el Targum la identific\u00f3 con el Lv 19, 18, pues al comentar este texto, en paralelismo sin\u00f3nimo dice: <em>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo, <\/em>es decir, <em>lo que a ti no te agrada no se lo hagas a otro\u00bb. <\/em>Tambi\u00e9n el rabino Hillel, contempor\u00e1neo de Jes\u00fas, la enunciaba as\u00ed: \u00abNo hagas al pr\u00f3jimo lo que a ti te molesta\u00bb, y a\u00f1ad\u00eda: \u00abaqu\u00ed est\u00e1 toda la Ley, el resto es comentario\u00bb.<\/p>\n<p>Jesucristo, seg\u00fan Mt 7, 12 (Lc 6, 31), toma la misma Regla de Oro y la pone como centro de la vida nueva del Reino, pero la formula de una manera positiva: as\u00ed como de lo negativo en el enunciado de los mandamientos en las famosas ant\u00edtesis del serm\u00f3n del monte, Jes\u00fas hab\u00eda pasado a lo positivo, tambi\u00e9n al enunciar la Regla de Oro afirma: <em>\u00abTodo cuanto quer\u00e1is que os hagan los hombres, hac\u00e9dselo tambi\u00e9n vosotros a ellos\u00bb (Mt 7, <\/em>12). Y a\u00f1ade, casi como Hillel, algo que merece la pena subrayar en nuestro tema: <em>\u00abPorque esta es la Ley y los profetas\u00bb. <\/em>Por consiguiente, para Jes\u00fas la Ley y los Profetas se resumen en el texto del Lv 19, 18, formulado positivamente.<\/p>\n<p><em>\u2014 El amor al pr\u00f3jimo antes que las leyes, el culto o los votos<\/em><\/p>\n<p>Durante su vida p\u00fablica Jes\u00fas resalt\u00f3, al menos en el orden pr\u00e1ctico y de la acci\u00f3n, el gran mandamiento del amor al pr\u00f3jimo por encima de muchas manifestaciones del amor a Dios que practicaban los fariseos fielmente: el s\u00e1bado, el culto y los votos en honor de Dios. Jes\u00fas los supedita al amor al pr\u00f3jimo: aparecen como actos secundarios com\u00adparados con lo esencial, \u00abla justicia, la misericordia y la lealtad\u00bb (Mt 23, 23).<\/p>\n<p>Por encima de la Ley divina sobre el descanso sab\u00e1tico, est\u00e1n las obras de humanismo y caridad al pr\u00f3jimo. Son m\u00faltiples las ocasiones en que Jes\u00fas quebranta la Ley del descanso sab\u00e1tico por amor al pr\u00f3jimo (Mt 12, 1-8, par., las espigas arrancadas; Mt 12, 9-14, par., la mano paralizada; Lc 13, 10-19, la mujer encorvada; Lc 14, 1-6, el hidr\u00f3pico; Jn 5, 10-18, el enfermo de Betesd\u00e1; Jn 9, 14s el ciego de nacimiento). Tantas, que obliga a pensar que eleg\u00eda expresamente el s\u00e1bado, cuando pod\u00eda hacerlo otros d\u00edas (cf. Lc 13, 14), para dar a entender pedag\u00f3gicamente, con obras y palabras, que el amor al pr\u00f3\u00adjimo est\u00e1 por encima de las leyes, a\u00fan divinas: \u00abEl s\u00e1bado est\u00e1 hecho para el hombre, y no el hombre para el s\u00e1bado\u00bb (Mc 2, 27).<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea de los antiguos profetas (v.gr. Is 1, 11-17; Am 5, 21-27), cuya ense\u00f1anza se resume en la frase de Os 6, 6, \u00abQuiero misericordia y no sacrificio, conocimiento de Dios m\u00e1s que holo\u00adcaustos\u00bb, Jes\u00fas, cit\u00e1ndola al menos en dos ocasiones (cuando es cri\u00adticado por compartir la mesa con los pecadores, Mt 9, 13, y por no observar el descanso sab\u00e1tico, Mt 12, 7), nos ense\u00f1a tambi\u00e9n que el amor al pr\u00f3jimo est\u00e1 por encima del culto, que expresa el amor a Dios. Eso es lo que aplaude del buen samaritano, como hemos visto, a diferencia del sacerdote y el levita. Y ese es el <em>culto verdadero <\/em>que propone a la samaritana (Jn 4, 23s), como lo entendi\u00f3 despu\u00e9s el Ap\u00f3stol Santiago (1, 27). (Da la impresi\u00f3n que Mc 12, 33b equivale a la par\u00e1bola del buen samaritano en Lucas).<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas incluso los votos o promesas hechas a Dios, deben supeditarse al amor al pr\u00f3jimo. Arremetiendo contra la casu\u00edstica de los escribas y fariseos, les condena porque cuando declaran <em>korbdn, <\/em>es decir, <em>ofrenda, <\/em>el voto de consagrar al culto del templo sus bienes, con el fin de eludir el compromiso de amor que tienen con sus padres, olvidan el precepto del amor al m\u00e1s pr\u00f3ximo, que es el padre o la madre, a quienes el Dec\u00e1logo manda atender (Mc 7, 5-12). El concepto de voto que nosotros tenemos, teol\u00f3gicamente parece que va mejor incluido en el concepto de pacto o Alianza a la que el cristiano se compromete en el bautismo y la reconfirma cuantas veces celebra el Sacrificio de la nueva Alianza en la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p><em>\u2014 El amor al pr\u00f3jimo, criterio en el juicio escatol\u00f3gico<\/em><\/p>\n<p>Como hemos visto, Jes\u00fas comenz\u00f3 la proclamaci\u00f3n del Reino con una opci\u00f3n decidida y central en favor de los pobres (Mt 5, 3ss). Cuando Jes\u00fas culmine ese su Reinado en este mundo para entreg\u00e1rselo en orden al Padre (Mt 25, 31-46), se sentar\u00e1 en su trono de gloria como Rey-Juez y Pastor de su reba\u00f1o, separar\u00e1 las ovejas de los cabritos y pronunciar\u00e1 la sentencia ben\u00e9fica o condenatoria. \u00bfCu\u00e1l es la medida o el criterio para dictar la sentencia?&#8230; No ser\u00e1n princi\u00adpalmente algunos de los requisitos indispensables, los milagros, que se piden para beatificar o canonizar a una persona: \u00abMuchos me dir\u00e1n aquel d\u00eda: \u00abSe\u00f1or, Se\u00f1or, \u00bfno profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios y en tu nombre hicimos muchos mi\u00adlagros?\u00bb. Y Yo entonces les declarar\u00e9: \u00a1Jam\u00e1s os conoc\u00ed: apartaos de mi, agentes de iniquidad!\u00bb (Mt 7, 22s). Para Jes\u00fas no cuenta lo es\u00adpectacular, la profec\u00eda, el exorcismo, los milagros; ni las obras hechas en nombre de Dios; lo que cuentan son las obras de amor compasivo hacia el pr\u00f3jimo necesitado. Es lo mismo que dice san Pablo en el himno de la caridad (1 Cor 13, 1 ss). El amor o su omisi\u00f3n es lo que diferencia la sentencia de bendici\u00f3n o maldici\u00f3n. Esa es <em>la ley del Rey, <\/em>el <em>n\u00f3mos basilik\u00f3s, <\/em>que dice Santiago (2, 28).<\/p>\n<p>Raz\u00f3n ten\u00eda san Vicente cuando remit\u00eda tantas veces al juicio de los pobres. As\u00ed como la Reina de Sab\u00e1 y los ninivitas \u00abse levantar\u00e1n\u00bb como testigos en el d\u00eda del juicio para condenar a los incr\u00e9dulos (Lc 9, 31s), tambi\u00e9n los pobres \u00abse levantar\u00e1n\u00bb como testigos para de\u00adfendernos o acusarnos. \u00abLo que hicisteis,,, o no hicisteis&#8230; a uno de estos hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os\u00bb, a los m\u00edos, a mis \u00abamigos\u00bb, a mi alter ego&#8230; a mi me lo hicisteis (Mt 25, 40.45). As\u00ed como Jonat\u00e1n amaba a David como a s\u00ed mismo (kenafs\u00f3), \u00abcomo a su propia alma\u00bb (1S 18, 1.3), as\u00ed Cristo ama a los suyos, los m\u00e1s peque\u00f1os, como a s\u00ed mismo&#8230; algo que no recoge la Declaraci\u00f3n Universal de los De\u00adrechos Humanos, pero s\u00ed el Evangelio: \u00a1en el Juicio los pobres nos recordar\u00e1n su \u00abderecho\u00bb a ser amados!<\/p>\n<h3>b) <em>Lo que dicen san Pablo, san Juan <\/em>y <em>Santiago sobre el gran mandamiento<\/em><\/h3>\n<p>Poco pudieron a\u00f1adir los Ap\u00f3stoles a lo que Jes\u00fas hab\u00eda dejado claro con obras y palabras. Siguiendo al viejo Hillel, me atrever\u00eda a decir que todo lo que a\u00f1aden son glosas. Pero glosas inspiradas por Dios, que es Amor (1 Jn 4, 8), y que merece la pena subrayarlas para convencernos que el gran mandamiento del amor al pr\u00f3jimo fue tam\u00adbi\u00e9n para ellos el primero en el orden pr\u00e1ctico y de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay sin embargo en todas estas glosas algo que quisiera acentuar: una mayor explicitaci\u00f3n del aspecto teologal y gratuito de la caridad; se recalca una especie de \u00abperij\u00f3resis\u00bb o circulaci\u00f3n descendente y ascendente de la caridad, el gran don o carisma (1 Cor 13, 31; 1 Jn 4, 7-5, 13) que viene de Dios Padre a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo y, por el pr\u00f3jimo, vuelve a Dios: \u00abEl amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado\u00bb (Rom 5, 5). \u00abNosotros amamos, porque El nos am\u00f3 primero\u00bb (1 Jn 3, 19). El lenguaje, s\u00f3lo el lenguaje, de Jes\u00fas nos parece m\u00e1s secularizado, mientras que sus Ap\u00f3stoles subrayan m\u00e1s el aspecto expl\u00edcitamente cristiano y el objeto del amor, los hermanos m\u00e1s pr\u00f3ximos en la fe, tal vez porque se dirigen a comunidades cristianas: \u00abMientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe\u00bb (G\u00e1l 6, 10).<\/p>\n<p>En lo que a nuestra exposici\u00f3n se refiere, el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo, nos interesan algunos textos claves de estos testigos del amor, v.gr.:<\/p>\n<p><em>San Pablo<\/em><\/p>\n<p>Escribiendo a los G\u00e1latas (5, 13s) para que realicen su vocaci\u00f3n a la libertad, el Ap\u00f3stol les recuerda el mandamiento del Lev\u00edtico 19, 18: \u00abserv\u00edos por amor unos a otros, pues toda la ley alcanza su plenitud en un solo precepto: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. El amor de benevolencia que es la caridad, (ag\u00e1pe), para el Ap\u00f3stol consiste en un servicio mutuo como de esclavos (doule\u00faete, esclavizaos unos a otros)&#8230;, que no esperan nada; y este amor total no es dif\u00edcil, porque alcanza su plenitud (pepl\u00e9rotai) en el amor y no complica con diez mandamientos, el \u00abDeca-l\u00f3gos\u00bb, basta un \u00abm\u00f3no-l\u00f3gos\u00bb (ho pas n\u00f3\u00admos en h\u00e9ni l\u00f3go): \u00abToda la ley est\u00e1 en una palabra: amor\u00bb.<\/p>\n<p>Escribiendo un poco m\u00e1s tarde a los Romanos (13, 8, 10), viene a repetir lo mismo, casi con id\u00e9nticas palabras: \u00abCon nadie teng\u00e1is otra deuda que la del amor. Pues el que ama al pr\u00f3jimo ha cumplido toda la ley&#8230; (pepl\u00e9roken)&#8230; porque cualquier mandamiento que haya, se resume (anakefalo\u00edutai) en esta palabra: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo&#8230; La caridad es, por tanto, la ley en plenitud\u00bb.<\/p>\n<p>El lenguaje del famoso himno a la caridad (1 Cor 13) es distinto al de los textos anteriores, pero s\u00f3lo para mejor exaltar el ideal del amor fraterno, el carisma que sobrepasa hiperb\u00f3licamente el camino de los otros (1 Cor 12, 31), reduciendo la glosolalia, la profec\u00eda, los milagros y hasta el sacrificio est\u00e9ril de la propia vida&#8230; a la nada, si falta el amor aut\u00e9ntico (cf. Mt 7, 22s). Todo ello es nada al lado del amor humilde y servicial: todos los otros carismas, incluida la fe y la esperanza, son el material para construir el edificio del templo espi\u00adritual, mientras la caridad es la clave de b\u00f3veda que no puede faltar y permanecer\u00e1 siempre.<\/p>\n<p><em>Santiago<\/em><\/p>\n<p>Escribiendo a las \u00abDoce tribus que est\u00e1n en la di\u00e1spora\u00bb, es decir, al nuevo pueblo de Israel, adem\u00e1s de lo que dice sobre las obras de la fe (2, 14, 26) que se parece a la tem\u00e1tica del himno a la Caridad de Pablo, Santiago tiene un texto clave en el que el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo, Lv 19, 18, lo llama \u00abLey regia\u00bb (n\u00f3mos basilik\u00f3s): \u00abSi cumpl\u00eds plenamente la ley regia seg\u00fan la Escritura \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb, obr\u00e1is bien\u00bb (St 2, 8).<\/p>\n<p>Pareciera que Santiago ha asimilado bien la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y conoce perfectamente la ley caracter\u00edstica del Reino que Cristo inaugur\u00f3: al mandato del Lv 19, 18 lo llama por eso \u00abLey regia\u00bb, la Ley del Rey (el Mes\u00edas). No extra\u00f1a por ello su afirmaci\u00f3n, tan querida de san Vicente de Pa\u00fal, \u00abla religi\u00f3n pura e intachable ante Dios Padre es \u00e9sta: visitar a los hu\u00e9rfanos y viudas en su tribulaci\u00f3n\u00bb (St 1, 27), es decir, seg\u00fan la ley regia, el culto o la religi\u00f3n est\u00e1 en el amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p><em>San Juan<\/em><\/p>\n<p>Es el testigo excepcional al hablar del amor en todas sus facetas religiosas. Ya partiendo de las estad\u00edsticas sobre el vocabulario del amor en el NT, podr\u00edamos verificar que Juan duplica o triplica a los dem\u00e1s autores b\u00edblicos en la utilizaci\u00f3n de estos vocablos. No en vano fue \u00abel disc\u00edpulo amado\u00bb (hon eg\u00e1pa ho I\u00e9sous) (Jn 13, 23; 19, 26; 21, 7.20), el que tuvo el privilegio de su amistad \u00edntima y pudo reclinarse sobre el pecho (en to k\u00f3lpo, epi to st\u00e9zos) (Jn 13, 23.25) para detectar los latidos profundos del coraz\u00f3n del Maestro y ser, as\u00ed, su eco, el testigo privilegiado de su amor verdadero, como Jes\u00fas lo hab\u00eda sido del amor y fidelidad que tra\u00eda \u00abdel seno del Padre\u00bb (Jn 1, 18).<\/p>\n<p>San Juan no s\u00f3lo nos habla repetidamente del amor al pr\u00f3jimo al estilo del Lv 19, 18 como el medio necesario para poder amar a Dios (1 Jn 4, 20), sino que profundiza y nos revela, lo mismo en el Evangelio que en sus Cartas, la novedad y perfecci\u00f3n del amor en el nuevo Reino de Dios, tal como Cristo lo vivi\u00f3 y encarg\u00f3 en su testamento: \u00abOs doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is los unos a los otros; que como yo os he amado tambi\u00e9n os am\u00e9is los unos a los otros\u00bb (Jn 13, 34s; 15, 12). Pero de esta novedad y perfecci\u00f3n vamos a hablar a continuaci\u00f3n. S\u00f3lo que\u00adremos a\u00f1adir un detalle curioso de san Juan: como la entrega total que Cristo realiz\u00f3 en la \u00faltima cena, dando su vida entera (cuerpo y sangre) por todos los hombres, tal como la relatan los Sin\u00f3pticos, san Juan la omite, parece que algo tan importante lo ha querido presentar con un gesto de servicio fraterno: con el simbolismo del lavatorio de los pies (Jn 15, 1-20). Como para damos a entender: el culto m\u00e1ximo que Cristo realiz\u00f3 en la Cena, como memorial de la entrega total en la Cruz, tambi\u00e9n se vive en el servicio a los hermanos, que es el culto espiritual.<\/p>\n<p>Todo esto nos demuestra, \u00aben resumen\u00bb, que tanto para Je\u00adsucristo como para sus Ap\u00f3stoles, la ley constitutiva del Reino de Dios es el amor al pr\u00f3jimo como a uno mismo, la Ley regia del nuevo e\u00f3n, instaurado por Cristo.<\/p>\n<h2>3. <em>La perfecci\u00f3n y novedad de la Ley regia<\/em><\/h2>\n<p>Como hemos visto, al asumir el NT el mandamiento del Lv 19, 18 como ley constitutiva del Reino, aparentemente deja todo como estaba en el AT. La f\u00f3rmula suena casi igual que en el viejo e\u00f3n. Sin embargo, puesta en forma positiva en boca de Jes\u00fas y de los cristianos, adquiere casi un cambio en profundidad infinito y una novedad insospechable. Todo depende de la forma nueva en que se entiendan sus t\u00e9rminos y el estilo nuevo con que se cumpla. Porque la antigua Ley ten\u00eda muchas limitaciones que Cristo tuvo que perfeccionar, como asegur\u00f3 en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5, 17-20. 43-48). Entre estas limitaciones, po\u00addemos indicar las siguientes, para comprender mejor la novedad de la Ley regia, v.gr.:<\/p>\n<p>Amar al pr\u00f3jimo \u00abcomo a si mismo\u00bb puede envolver muchos equ\u00edvocos. Es cierto que en la mayor\u00eda de los casos el amor al pr\u00f3jimo ya tendr\u00eda bastantes quilates si fuera como el amor a si mismo&#8230; Pero tambi\u00e9n sabemos que el criterio de un amor digno y aut\u00e9ntico de si mismo, suele ser bastante raqu\u00edtico: la autoestima o autoaprecio verdadero y justo, no se da en muchas personas. De ah\u00ed resulta que quienes no saben amarse a si mismos, no dan la talla para saber amar debidamente a los dem\u00e1s. \u00a1La caridad comienza por si mismo! dice un refr\u00e1n. Llev\u00e1ndolo a un caso extremo podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfque tal si los drogadictos, masoquistas o suicidas aman al pr\u00f3jimo como a si mismos? La Ley regia, por el contrario, supone que sabemos amarnos debi\u00addamente, aunque el amor caritativo (ag\u00e1pe) suponga un sacrificio personal. La medida no es nuestro amor, sino el amor de Jes\u00fas: \u00ab&#8230; como yo os he amado\u00bb (Jn 13, 34).<\/p>\n<p>Por otra parte, \u00abel pr\u00f3jimo\u00bb en la antigua Ley estaba pr\u00e1c\u00adticamente limitado al hermano (rea`), entendido en forma muy amplia: el consangu\u00edneo, el compa\u00f1ero, el compatriota o el her\u00admano unido por los lazos de la Alianza&#8230; Pero resulta que el pr\u00f3jimo, seg\u00fan la par\u00e1bola del buen samaritano, es todo nece\u00adsitado que est\u00e1 a nuestro lado, el \u00abotro\u00bb pobre y necesitado que en los tiempos modernos, por los medios de comunicaci\u00f3n, se hace cada vez m\u00e1s vecino y pr\u00f3ximo, aunque sea enemigo, como era el caso del jud\u00edo para el samaritano. Por eso, sin lenguaje simb\u00f3lico o parab\u00f3lico, Jes\u00fas manda amar incluso a los enemigos (Mt 5, 44).<\/p>\n<p>Finalmente, \u00abel mismo amor\u00bb al pr\u00f3jimo, para que sea ca\u00adritativo (ag\u00e1pe) y no er\u00f3tico ni s\u00f3lo filantr\u00f3pico, exige la do\u00adnaci\u00f3n, la entrega de la persona y de los bienes <em>gratuitamente, <\/em>sin inter\u00e9s, sin esperar recompensa alguna o la devoluci\u00f3n del amor. Esa aparente caridad mezclada de inter\u00e9s ya la condenaba Jes\u00fas cuando dec\u00eda que eso no merec\u00eda la pena, que eso lo hace cualquiera, hasta los publicanos y los gentiles (Mt 5, 46s)&#8230; El ideal de la caridad o del amor que se puede apellidar \u00abcristiano\u00bb, si lo exige la circunstancia, llega hasta el extremo de dar la vida desinteresadamente por el amigo (Jn 15, 13) e incluso por el enemigo, como hizo Jes\u00fas (Rom 5, 8). El que trabaja por amor en la casa del Padre, en el Reino de Dios, no lo hace con el fin de capitalizar m\u00e9ritos rentables, como el asalariado de la vi\u00f1a (Mt 20, 14ss), ni como el hermano mayor del hijo pr\u00f3digo, para heredar lo que restaba de la herencia, esperando rid\u00edculamente un cabrito (Lc 15, 29), ni siquiera para heredar la vida eterna, como el calculador joven rico (Lc 18, 18) o el legista que pre\u00adguntaba a Jes\u00fas qui\u00e9n era su pr\u00f3jimo (Lc 10, 25).<\/p>\n<p>El amor cristiano tendr\u00e1, c\u00f3mo no, su recompensa, porque Dios es generoso y firma cheques en blanco, pero la motivaci\u00f3n del amor no es esa&#8230; \u00a1Qu\u00e9 cambios tan profundos entre la antigua y la nueva Ley del amor!<\/p>\n<p>El cambio radical en la forma de entender y vivir el amor de caridad est\u00e1 en la novedad que introduce Jes\u00fas con sus formas de actuar y con sus formas de hablar. El gesto simb\u00f3lico del lavatorio de los pies es la expresi\u00f3n anticipada del que dar\u00eda la vida por los suyos, primero en la Eucarist\u00eda (cf. Mt 26, 26-29 y paral.) donando su cuerpo y su sangre, su persona, y despu\u00e9s en la cruz, para introducirlos en la vida eterna: \u00abHabiendo amado a los suyos, los am\u00f3 hasta el colino del amor\u00bb (Jn 13, 1). Desde entonces el ejemplo de Cristo es el paradigma del amor. Por eso pudo decir: \u00abOs he dado ejemplo (hyp\u00f3deigma) para que tambi\u00e9n vosotros hag\u00e1is como yo he hecho con vosotros\u00bb (Jn 13, 15).<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o que nos diga, con una f\u00f3rmula tradicional en el lenguaje de los enamorados, que \u00abnadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos\u00bb (Jn 15, 13). \u00a1Y c\u00f3mo ser\u00eda el de Jes\u00fas que la dio incluso por sus enemigos! (Rom 5, 8). Su ejemplo invita a todos, y no s\u00f3lo a los religiosos, a seguirle tambi\u00e9n hasta la locura del amor, a dejar todo lo que impida seguirle libremente, los bienes, la familia e incluso la propia vida (Lc 14, 26). La paradoja del amor nos dice que \u00absi el grano de trigo no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto\u00bb (Jn 13, 24). As\u00ed es como entendemos la exhortaci\u00f3n de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: \u00abEl que encuentre su vida, la perder\u00e1; pero el que pierda su vida por m\u00ed, la encontrar\u00e1\u00bb (Mt 10, 39). A los miopes que no entienden el lenguaje del amor desinteresado, Jes\u00fas ya les adelanta cu\u00e1l es la cifra que pondr\u00e1 en el cheque en blanco: \u00a1la vida para siempre!<\/p>\n<p>Con todo lo dicho, tampoco es de extra\u00f1ar que la vieja Ley del amor, Lv 19, 18, se convierte en algo nuevo: \u00abOs doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is los unos a los otros; que como Yo os he amado, as\u00ed tambi\u00e9n os am\u00e9is los unos a los otros\u00bb (Jn 13, 34; 15, 12; 1 Jn 2, 7-8).<\/p>\n<p>La medida de la caridad es el colmo, la plenitud del amor divino, la elegancia del amor sin l\u00edmites como el de Dios mismo. Porque Jes\u00fas a\u00f1ade: \u00abComo el Padre me am\u00f3, as\u00ed os he amado yo a vosotros\u00bb (Jn 15, 9). Y el Padre \u00abama tanto al mundo que entrega a su propio Hijo\u00bb (Jn 3, 16) por todos, justos e injustos, y hace salir el sol y caer la lluvia sobre buenos y malos. S\u00f3lo as\u00ed seremos perfectos como es perfecto el Padre celestial (Mt 5, 48), y amadores de verdad como Cristo supo amar.<\/p>\n<p>Pero habr\u00e1 que entender bien ese \u00abcomo\u00bb comparativo: el contexto teol\u00f3gico no permite entenderlo como un comparativo de cantidad, \u00abigual que Yo&#8230;, igual que el Padre\u00bb, sino como un adverbio de modo, es decir, \u00abamando en la forma, en el mismo estilo, del mismo modo como Yo y el Padre nos amamos\u00bb&#8230; Lo primero ser\u00eda una utop\u00eda irrealizable, porque jam\u00e1s podremos amar con la intensidad divina e infinita con que el Padre y Je\u00adsucristo aman; lo segundo es un ideal realizable, \u00a1aunque tambi\u00e9n nos quedemos muy lejos de las aspiraciones!<\/p>\n<p>Porque en verdad, igualar el amor de Cristo y el del Padre nos resulta imposible. Dios Padre en Cristo realiz\u00f3 el ideal ut\u00f3\u00adpico de la amistad humana mucho mejor de lo que aspiraba la utop\u00eda de los amigos que, seg\u00fan Arist\u00f3teles, son \u00abun alma con dos cuerpos\u00bb (Diog. L. 5, 20). En Jes\u00fas se realiz\u00f3 lo imposible al hombre: la divinidad y la humanidad am\u00e1ndose y fusion\u00e1ndose en una sola persona. Algo m\u00e1s profundo e \u00edntimo que el amor de los esposos. Y as\u00ed es como sabemos que El ama a su Iglesia (Ef 5, 25). El pacto de amor perenne lo inici\u00f3 en su encarnaci\u00f3n y lo culmin\u00f3 en la Nueva Alianza con su sangre: en la \u00faltima cena se dio plena e \u00edntegramente por todos para realizar la co\u00admuni\u00f3n en el \u00fanico Pan que partimos y en la misma Copa que bendecimos (1 Cor 10, 16). Por eso no extra\u00f1a que, al comienzo del lavatorio de los pies, se nos recuerde que El que, durante su vida, hab\u00eda amado a los suyos, a sus amigos, ahora les va a expresar el amor \u00abhasta el colmo\u00bb (Jn 13, 1).<\/p>\n<p>\u00bfAcaso no queda muy claro que la antigua ley del amor, Lv 19, 18, tiene en Cristo el modelo y a la vez el fin y la plenitud del amor? (cf. Rom 10, 4). Y tambi\u00e9n que el nuevo mandamiento \u00abPerfectae Caritatis\u00bb no es monopolio de ning\u00fan grupo religioso, sino \u00abla Ley del Reino\u00bb, la esencia y el distintivo de todos los cristianos (Jn 13, 35; cf. Mt 5, 20ss). Los mal llamados \u00abconsejos evang\u00e9licos\u00bb no son un lujo optativo en el Reino; ya est\u00e1n in\u00adcluidos en el mandamiento universal del amor.<\/p>\n<h2>4. <em>El amor al pr\u00f3jimo por s\u00ed mismo o filantrop\u00eda<\/em><\/h2>\n<p>Hemos dicho que, por noci\u00f3n, el amor de caridad (ag\u00e1pe), busca el bien del objeto amado desinteresadamente. Esto significa que la caridad intenta satisfacer los vac\u00edos de la persona amada, hasta colmar sus exigencias dignamente. Lo cual indica que se trata de enriquecer a la persona amada, al pr\u00f3jimo mismo. Porque si el amor se queda en mediaciones, no parece que realice el objetivo que pretende.<\/p>\n<p>Esto que resulta evidente y casi redundante, no lo es tanto cuando nos fijamos en ciertas f\u00f3rmulas teol\u00f3gicas que expresan una espiritualidad que pretende ser muy cristiana, y tal vez no lo sea tanto. Pero dig\u00e1moslo con un lenguaje m\u00e1s crudo y popular: \u00a1la Caridad no puede ni debe ser una f\u00e1brica de \u00abpor-dioseros\u00bb!<\/p>\n<p>Cuando con un af\u00e1n muy teol\u00f3gico y espiritualista, se dice que hay que amar al pobre, o al pr\u00f3jimo en general, \u00abpor Dios\u00bb o \u00abpor amor a Dios\u00bb, tal vez se ame mucho a Dios, pero me temo que no se ame de verdad al pr\u00f3jimo&#8230; (El nuevo \u00abcatecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica\u00bb, n. 1822, define la Caridad como \u00abla virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por El mismo y a nuestro pr\u00f3jimo como a nosotros mismos por amor a Dios\u00bb; cf. tambi\u00e9n el n. 2093).<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 dir\u00edamos del novio que dice que ama mucho a su novia \u00abpor el amor\u00bb que tiene a su pap\u00e1 rico? \u00bfNo resulta sos\u00adpechoso ese amor? \u00bfAma la riqueza del pap\u00e1 o ama a la novia?&#8230; Los actos que llamamos de \u00abhumanismo\u00bb, el celo por respetar los derechos humanos, realizados por una persona particular o por una instituci\u00f3n social y pol\u00edtica, \u00bfson o no son Caridad? \u00bfS\u00f3lo es inter\u00e9s, vanidad, ostentaci\u00f3n, pol\u00edtica, o hay algo m\u00e1s? \u00bfNo tenemos aqu\u00ed una problem\u00e1tica importante para estudiar en nuestra cultura moderna secularizada, a veces indiferente y ag\u00adn\u00f3stica, y en muchos casos aparente o realmente atea?<\/p>\n<p>Quiero detenerme en este punto, analiz\u00e1ndolo desde el \u00e1ngulo b\u00edblico, porque hay aspectos profundos, a mi modo de ver, que rozan con la visi\u00f3n aut\u00e9ntica de la caridad y est\u00e1n relacionados con la cultura actual, con aspectos de la teolog\u00eda y, por consi\u00adguiente, con la caridad vicenciana en concreto.<\/p>\n<p>\u2014 Con la cultura actual, porque m\u00e1s de una vez se ha pensado y se piensa que la justicia est\u00e1 por encima de la caridad, y que \u00e9sta, en vez de hacer hombres, crea mendigos humillados y despreciados. Se ama mucho a Dios y, s\u00f3lo por su amor, se da una limosna a un pobre.<\/p>\n<p>\u2014 Tambi\u00e9n en teolog\u00eda hay una vieja discusi\u00f3n: se yuxta\u00adponen la filantrop\u00eda y la caridad, como virtud natural una y sobrenatural la otra, como amor inmanente y profano el uno y amor transcendente y religioso el otro. Si la donaci\u00f3n de una persona o de sus bienes se ofrecen al pobre por compasi\u00f3n y sin relacionarlo con Dios, es filantrop\u00eda, se dice. S\u00f3lo si se hace por Dios o por amor de Dios es caridad&#8230; Mi planteamiento es que si se da <em>s\u00f3lo <\/em>\u00abpor Dios\u00bb o \u00abpor amor de Dios\u00bb, no es caridad para con el pr\u00f3jimo y, por eso, tampoco caridad hacia Dios; porque mal podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al pr\u00f3jimo a quien s\u00ed vemos (cf. 1 Jn 4, 20). Por el contrario, quien ama directamente al pr\u00f3jimo <em>ya <\/em>est\u00e1 haciendo una obra de caridad, aunque no sea la perfecta caridad cristiana. En una palabra: la filantrop\u00eda ya es caridad. Por supuesto, otra cosa es una caridad \u00abcristiana\u00bb, m\u00e1s perfecta si, <em>adem\u00e1s de <\/em>amar al pr\u00f3jimo por s\u00ed mismo, tambi\u00e9n se le ama \u00abpor Dios\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014 Noto igualmente en los vicencianistas o vicencian\u00f3logos ciertos recelos y miedo cuando parece que se asustan al ver que a san Vicente se le trata de fil\u00e1ntropo <em>y <\/em>compasivo, a quien le dan l\u00e1stima los pobres y por ellos desgasta su vida y se lanza a la santidad&#8230; \u00a1Es cierto que san Vicente, adem\u00e1s de fil\u00e1ntropo, fue el m\u00edstico de la caridad! Pero tampoco nos debe de extra\u00f1ar que, como al buen samaritano (Lc 10, 33) y como a Jesucristo en diversas ocasiones (v.gr. Mt 15, 32; Lc 7, 13), se le \u00abcon\u00admovieran las entra\u00f1as\u00bb ante el dolor ajeno. Tambi\u00e9n es cierto que, al hablar o escribir, san Vicente no hace tratados de Teolog\u00eda y, por eso, no nos extra\u00f1a encontrar en \u00e9l, mezcladas con otras f\u00f3rmulas teol\u00f3gicas, algunas expresiones equ\u00edvocas que suenan raras a nuestros o\u00eddos, v.gr.:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSe requiere vaciar nuestro coraz\u00f3n de cualquier otro amor que no sea el de Dios\u00bb (S.V XII, 240).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab(Nuestros corazones)&#8230; estar\u00e1n colmados de amor de Dios cuando cesen de amar otras cosas\u00bb (S.V. XII, 229).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNada me agrada si no es en. Jesucristo\u00bb (S.V. I, 225)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLo importante es no tener sino un solo coraz\u00f3n, una sola voluntad y ni m\u00e1s tiempo que para servir y amar a Dios. Si una se\u00f1ora se complace en su marido es <em>por Dios. <\/em>Si se preocupa de sus hijos es <em>por Dios, <\/em>Si se dedica a sus negocios es <em>por Dios\u00bb (S.V. <\/em>X, 957).<\/p>\n<p>Es cierto que tendremos que leer frases como \u00e9stas poni\u00e9ndolas en boca de un m\u00edstico y no en las de un te\u00f3logo acad\u00e9mico. Pero no hay duda que subrayan un verticalismo desencarnado, por m\u00e1s que san Vicente sea fiel devoto y exponente pr\u00e1ctico del misterio de la encarnaci\u00f3n; sus palabras nos suenan a una cierta \u00abfuga mundi\u00bb con ribetes de maniqueismo&#8230; Pero no es este mi tema. S\u00f3lo quiero plantear el problema de la filantrop\u00eda o humanismo en general desde un \u00e1ngulo b\u00edblico-religioso. Y esto porque nos interesa que nuestro amor sea \u00abcomo\u00bb o parecido al amor de Cristo y del Padre celestial. \u00bfNos dice algo el NT al respecto? Creo que no se plantea esta problem\u00e1tica como nosotros, pero entiendo que nos ofrece datos que nos ayuden a resol\u00adverla. Veamos:<\/p>\n<p>Ya de entrada, el significado y el motivo de la encarnaci\u00f3n de Cristo viene presentado como un acto de amor: \u00abTanto am\u00f3 (eg\u00e1pesen) Dios al mundo, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico\u00bb Jn 3, 16). Y san Pablo afirma: \u00abSe manifest\u00f3 la benignidad y la filantrop\u00eda de nuestro Dios salvador\u00bb (Tit 3, 4).<\/p>\n<p>Si el mismo Dios ama al mundo y este amor se llama \u00abfilantrop\u00eda\u00bb (sic), \u00bfpor qu\u00e9 el hombre no realiza un acto sobrenatural cuando, como Dios, ama filantr\u00f3picamente? \u00bfPor qu\u00e9 el Vaticano II, con una f\u00f3rmula que se me antoja incluso reduccionista, nos dice claramente: \u00abel hom\u00adbre es la \u00fanica creatura terrestre a la que Dios ha amado por s\u00ed misma\u00bb (propter se ipsam) (GS 24c)? \u00bfAcaso la entrega de Dios a la humanidad no fue una alianza esponsalicia con la humanidad y m\u00e1s en particular con la Iglesia, como nos dicen varios textos b\u00edblicos (Mt 2, 19s; Jn 3, 29; Ef 5, 32) y algunas par\u00e1bolas (Mt 22, 2-10; 25, 1-13)? Pues bien, si Dios ama a la criatura humana por s\u00ed misma, y no \u00abpor s\u00ed mismo\u00bb como a veces se mal traduce, cuando nosotros los hombres le imitamos con filantrop\u00eda, \u00bfno estamos ya imitando de alguna manera el amor de Dios?<\/p>\n<p>Por otra parte, algunos textos b\u00edblicos que antes hemos comentado, cuando hablan de la caridad <em>\u00fanicamente subrayan el amor al pr\u00f3jimo, <\/em>es decir, las pr\u00e1cticas de las obras de misericordia, de la filantrop\u00eda, humilde y desinteresada, evidentemente, pues de otra forma tendr\u00eda\u00admos que llamarla ostentaci\u00f3n, negocio o hipocres\u00eda. En esos textos claves no se exige que esas obras misericordiosas se hagan \u00aben nombre de Dios\u00bb y, por el contrario, s\u00ed condenan a los que, a\u00fan con el nombre o el conocimiento expl\u00edcito de Dios, no hacen nada en favor del pobre.<\/p>\n<p>En el Juicio final no valdr\u00e1 haber o no haber conocido expl\u00edcita\u00admente a Dios; s\u00f3lo cuentan las obras u omisiones de amor al necesitado, con el cual Jes\u00fas se identifica, s\u00e9panlo o no lo sepan los actores: \u00abLo que hicisteis (o no hicisteis) a uno de estos hermanos m\u00edos m\u00e1s pe\u00adque\u00f1os, a M\u00ed me lo hicisteis\u00bb (Mt 25, 40.45). El buen samaritano, extranjero, hereje y enemigo para el mal herido, \u00bfacaso fue simple\u00admente un buen fil\u00e1ntropo porque no se compadeci\u00f3 \u00aben nombre de Dios\u00bb? Tal vez los fil\u00e1ntropos humanistas no han profetizado, ni han expulsado demonios, ni han hecho milagros (cf. Mt 7, 21-23); lo que importa es que se compadecieron y tuvieron entra\u00f1as de misericordia. Como tampoco basta con hablar lenguas, profetizar y hasta dar la vida por el pr\u00f3jimo para canonizar a uno: si falta el amor fraterno y s\u00f3lo se hace por ostentaci\u00f3n, poder o negocio, el himno de la caridad nos dice que todo eso es vanidad y no sirve para nada (1 Cor 13, 1-3)&#8230; A la inversa se nos dice que Saulo fue censurado por perseguir a Jes\u00fas resucitado, cuando en realidad persegu\u00eda a sus disc\u00edpulos con los cuales Jes\u00fas se identificaba (Act 9, 5). En los pecados de omisi\u00f3n o comisi\u00f3n ofendemos indirectamente a Dios porque ofendemos directamente a sus criaturas, a nuestro pr\u00f3jimo, que si es algo nuestro lo es mucho m\u00e1s de Dios (cf. Jer 7, 19; Job 35, 6-8; santo Tom\u00e1s I-II, q. 47. a. 1, ad 1 um).<\/p>\n<p><em>Hay un tel\u00f3n de fondo en toda esta cuesti\u00f3n. <\/em>Tengo la convicci\u00f3n de que en la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica sobre si la filantrop\u00eda o las obras de misericordia hechas por paganos, herejes, agn\u00f3sticos y ateos tienen o no tienen valor sobrenatural, se concluye de forma muy distinta cuando se hace desde una \u00f3ptica monista o dualista de la Historia de la Salvaci\u00f3n, cuando hacemos una dicotom\u00eda entre lo natural y lo sobrenatural, una especie de \u00abestrabismo\u00bb teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Hasta hace poco tiempo estuvimos y est\u00e1n muchos todav\u00eda (cf. nuevo catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica) convencidos de que existen dos \u00f3rdenes o planos distintos y paralelos: el \u00abnatural\u00bb y el \u00absobrenatural\u00bb. Los que siguen este dualismo, una historia santa y otra profana, el orden de la creaci\u00f3n y el orden de la redenci\u00f3n, la naturaleza pura y la gracia, la ciudad terrestre y la ciudad celeste, el horizonta\u00adlismo y el verticalismo&#8230; , necesariamente dir\u00e1n que la filantrop\u00eda o humanismo no cae dentro de la gracia y la caridad.<\/p>\n<p>Pero ya la teolog\u00eda escol\u00e1stica ten\u00eda una tesis que afirmaba que el estado de \u00abnaturaleza pura\u00bb no ha existido hist\u00f3ricamente, es s\u00f3lo una ficci\u00f3n teol\u00f3gica. Y, por otra parte, las ense\u00f1anzas b\u00edblicas van por el camino del monismo hist\u00f3rico: el universo entero est\u00e1 bajo el control y el dinamismo de la acci\u00f3n salv\u00edfica; la autonom\u00eda absoluta de la creaci\u00f3n o del orden temporal, fuera de Dios, no existe. Como dice un te\u00f3logo b\u00edblico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abPuesto que Yahv\u00e9 produce los fen\u00f3menos naturales y los aconteci\u00admientos de la historia, la diferencia entre lo natural y sobrenatural no existe para los hebreos&#8230; Las intervenciones brillantes de Yahv\u00e9 en la naturaleza y en la historia de Israel revelan su Gloria\u00bb (cf. P. Van Imschoot, en \u00abTh\u00e9ologie de l&#8217;Ancien Testament\u00bb, Tomo I, p. 113s).<\/p>\n<p>De manera que, a partir de la Biblia, todo es sobrenatural. De lo que s\u00ed se puede hablar es de un dualismo moral o de un orden \u00abin\u00adfranatural\u00bb que est\u00e1 dominado por el pecado. No hay m\u00e1s que una sola historia, toda ella salv\u00edfica, en la cual lamentablemente tambi\u00e9n se ha metido el \u00abmysterium iniquitatis\u00bb (cf. 2 Te 2, 7). Lo natural y sobrenatural conforman una unidad parecida a la que tiene la divinidad y la humanidad en la \u00fanica persona de Cristo.<\/p>\n<p>Si todo esto es cierto, si el mundo se mueve dentro de un orden traspasado por la gracia o presencia amorosa de Dios, toda obra de beneficencia o filantrop\u00eda, todo acto de amor sincero al pr\u00f3jimo, el humanismo aut\u00e9ntico, ya est\u00e1 entonces marcado por la gracia, aunque el benefactor no lo sepa. Pero creo merece la pena detenernos y ofrecer algunas pistas, desde la Biblia, para probar que en la Historia de la Salvaci\u00f3n se incluye el universo entero con todas sus criaturas. \u00bfCu\u00e1les son estas pistas? Ofrecemos cinco, veamos:<\/p>\n<h3>1\u00ba. <em>El Proyecto gratuito de Dios<\/em><\/h3>\n<p>San Pablo, en su himno cristol\u00f3gico, introductorio a la carta a los Efesios <strong>(1, <\/strong>3-14), nos presenta la historia universal como la realizaci\u00f3n de un \u00abproyecto\u00bb (myst\u00e9rion) que Dios hizo en la eternidad y, en el cual, Cristo es el centro de gravedad que \u00abrecapitula\u00bb todo en S\u00ed, \u00ablo que est\u00e1 en los cielos y lo que est\u00e1 en la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>En la realizaci\u00f3n de este \u00abproyecto\u00bb, Cristo aparece a trav\u00e9s de las diversas p\u00e1ginas de la Biblia, como \u00abculmen y fuente\u00bb de la his\u00adtoria, como nos dice el Vaticano <strong>II <\/strong>(GS 22a). El es \u00abel Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin\u00bb (Ap 22, 13). \u00abJesucristo ayer, hoy y siempre\u00bb (Heb 13, 8).<\/p>\n<p>La historia aparece as\u00ed como una pro-yecci\u00f3n de Dios. Nuestra historia no tiene autonom\u00eda absoluta; es pura receptividad, fecundada por la presencia divina, a la que esencialmente est\u00e1 abierta y de la cual recibe consistencia y salvaci\u00f3n. En esta historia el hombre libre es la cumbre de la gratuidad divina (Sal 8). Y, como afirma el Vaticano <strong>II, <\/strong>\u00abel Hijo de Dios con su encarnaci\u00f3n se ha unido, en cierto modo, con todo hombre (Rom 8, 22) y la vocaci\u00f3n suprema del hombre en realidad es una sola: la divina\u00bb (GS 22e). Por consiguiente, todo hombre est\u00e1 impregnado de la gracia divina o, como tambi\u00e9n afirma el Concilio: \u00abEsto vale no solamente para los cristianos, sino tambi\u00e9n para todos los hombres, en cuyo coraz\u00f3n obra la gracia de modo invisible\u00bb (GS 22e).<\/p>\n<h3><em>2\u00ba. La teolog\u00eda de la \u00abPalabra\u00bb<\/em><\/h3>\n<p>Nos lleva a conclusiones parecidas. En el lenguaje hebreo el vo\u00adcablo <em>dab\u00e1r, <\/em>palabra, designa la pro-yecci\u00f3n activa y eficaz de lo m\u00e1s profundo del hombre. De manera especial cuando Dios pro-nunci\u00f3 su Palabra din\u00e1mica hacia afuera, cre\u00f3 el mundo, el comienzo de la Historia salv\u00edfica, se pro-yect\u00f3 y se in-yect\u00f3 en \u00e9l, aunque no se con\u00adfundi\u00f3 con \u00e9l.<\/p>\n<p>Esto nos lo confirma el pr\u00f3logo de san Juan (1, 1-18). Ordinaria\u00admente se ha captado mal la funci\u00f3n del Logos, la Palabra, como si fueran varias palabras. No se habla all\u00ed m\u00e1s que de una sola Palabra, el Verbo eterno de Dios: y la Palabra que crea y se revela en la creaci\u00f3n, es la misma que se mete en la historia del pueblo de Israel (aunque no la conoci\u00f3) y la misma Palabra que, como una semilla, florece y fructifica en una tienda, en las entra\u00f1as de una virgen Madre, para hacerse Dios-con-nosotros, en carne humana. En ese cuerpo humano, que un d\u00eda morir\u00e1 y resucitar\u00e1, la Palabra, el Verbo, asume y reconcilia el universo entero, incluso la materia que sufre_y gime con dolores de parto mientras espera la liberaci\u00f3n total (cf. Rom 8, 20-22).<\/p>\n<p>No en vano Jes\u00fas compar\u00f3 la Palabra con una semilla (Lc 8, 11) al explicar la par\u00e1bola del sembrador. La semilla o Palabra de Dios se sembr\u00f3 en el mundo y es lo que le da la vitalidad que se expande y ramifica en todo y en todos. Tal vez eso es lo que le hizo decir a san Agust\u00edn que \u00abla naturaleza est\u00e1 gr\u00e1vida de Dios\u00bb, porque lleva el \u00absemen divino\u00bb, \u00absemina seminum\u00bb (De Trinitate, I, 3, 8, 13; PL 42, 879). Esa Palabra-semilla es la presencia din\u00e1mica de Dios que est\u00e1 oculta en todos los hombres y en la creaci\u00f3n, es decir, la gracia divina. Por eso el Vaticano II habla de \u00abla alt\u00edsima vocaci\u00f3n del hombre y de la divina semilla que en \u00e9ste se oculta\u00bb (GS 3b) y de \u00abla semilla de eternidad que en s\u00ed lleva\u00bb (GS 18a) el hombre. En definitiva, se trata de la teolog\u00eda del \u00abLogos spermatik\u00f3s\u00bb, las \u00absemillas del Verbo\u00bb (AG 1 lb) o \u00abla secreta presencia de Dios\u00bb (AG 9b).<\/p>\n<p>Por consiguiente, el mundo, y el hombre en \u00e9l, est\u00e1n penetrados por esa secreta presencia del Verbo, que fecunda y da consistencia al mundo, como dice otro himno cristol\u00f3gico: \u00abTodo fue creado por El y para El&#8230; y todo tiene en El su consistencia\u00bb (Col 1, 16s). O como dice el pr\u00f3logo de la carta a los Hebreos, hablando de Dios, \u00abque sostiene todo con su Palabra poderosa\u00bb (Heb 1, 3).<\/p>\n<p>Nos preguntamos entonces: \u00bfno impregna la Palabra, la gracia divina, toda la historia para salvarla? \u00bfPodr\u00e1 alg\u00fan humano, como dice el Salmo 139, escapar de la presencia de Dios actuante en \u00e9l?<\/p>\n<h3><em>3\u00ba. El orden de la creaci\u00f3n y el orden de la redenci\u00f3n es el mismo<\/em><\/h3>\n<p>La teolog\u00eda b\u00edblica no distingue un orden de creaci\u00f3n y otro de redenci\u00f3n. San Pablo es categ\u00f3rico: \u00abEl mismo Dios que dijo &#8216;de las tinieblas brille la luz&#8217;, es el que ha hecho brillar la luz en nuestros corazones\u00bb (2 Cor 4, 6). De esta forma pone en paralelismo sin\u00f3nimo la acci\u00f3n creadora con la acci\u00f3n salv\u00edfica de la gracia.<\/p>\n<p>Para comprender mejor que la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n conforman una misma l\u00ednea, en espiral ascendente girando alrededor de Dios, merece la pena recordar algo que nos ense\u00f1a la Biblia, a saber: el pueblo de Israel comenz\u00f3 a creer en el Dios vivo y verdadero, no a partir del orden de la naturaleza, como hicieron los grandes fil\u00f3sofos griegos, sino que crey\u00f3 al captar la revelaci\u00f3n divina en las gestas hist\u00f3ricas que s\u00f3lo por amor realiz\u00f3 Yahv\u00e9 en favor de su pueblo. De ah\u00ed el estribillo tantas veces puesto, con diversos tonos, en boca de Dios: \u00abEn esto conocer\u00e1s que yo soy Yahv\u00e9\u00bb (v.gr. Ex 6, 7; 7, 5.17; 10, 2; 14, 18; 16, 6.12; Dt 4, 35; 17, 13; Ez 6, 7.13.14, etc.), el Dios que est\u00e1 con vosotros, actuando en favor vuestro.<\/p>\n<p>Por eso la narraci\u00f3n de los acontecimientos hist\u00f3ricos se convierte en una oraci\u00f3n aleluy\u00e1tica, los acontecimientos hist\u00f3ricos en el objeto de los s\u00edmbolos de la fe, y las gestas liberadoras o redentoras en un \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb. (Una pena que el gran te\u00f3logo salmantino Melchor Cano se olvidara de \u00e9sto en su famosa obra \u00abDe locis theologicis\u00bb). S\u00f3lo desde ah\u00ed, partiendo de los acontecimientos por los cuales el Dios liberador se mostraba m\u00e1s grande que los dioses extranjeros, es como Israel pas\u00f3 a pensar que Yahv\u00e9 era el \u00fanico Dios, y de ah\u00ed, m\u00e1s tarde, por el trampol\u00edn de la l\u00f3gica de su fe, dio el salto para entender que el Dios que salva es el mismo que crea.<\/p>\n<p>Esto es lo que nos dice tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. La creaci\u00f3n viene a ser el primero de un conjunto de actos salv\u00edficos y, en cada uno de ellos (el \u00abkair\u00f3s\u00bb divino), se revela la presencia actuante de la gracia de Dios. \u00a1Solamente los que tienen el coraz\u00f3n duro y embotado, como el antiguo Fara\u00f3n, no lo ven!<\/p>\n<p>Los salmistas, por ejemplo, oyen el mensaje de los astros y el de los cielos que cantan la gloria de Dios (Sal 19, lss) y, a continuaci\u00f3n, no dudan en ponerlo en paralelismo con el mensaje de la ley perfecta que alegra el alma; en el trueno de una tormenta escuchan la voz de Dios (Sal 29), y nos presentan una letan\u00eda de alabanzas al amor eterno de Dios que se manifiesta fielmente lo mismo en la creaci\u00f3n que en el paso del mar Rojo (Sal 136).<\/p>\n<p>Y los sabios b\u00edblicos, que nos recuerdan a los te\u00f3logos seculari\u00adzados, describen, con una exaltaci\u00f3n po\u00e9tica impactante, la presencia divina que han descubierto en todos esos fen\u00f3menos que nosotros llamamos \u00abnaturales\u00bb: en la majestad de las altas cumbres o en los subterr\u00e1neos de la tierra y del mar, all\u00ed donde penetra la acci\u00f3n divina hasta pesar el viento (Job 28), o en el coqueteo divino jugando ca\u00adprichosamente con el globo del mundo (Prov 8, 22-31)&#8230; y hasta en los destellos de la gracia en el amor, aparentemente er\u00f3tico y pasional, pero que al final se atreve a llamar con el famoso \u00abh\u00e1pax leg\u00f3menon\u00bb (s\u00e1leheletya) \u00abllamarada divina\u00bb (Cant 8, 6).<\/p>\n<p>Y es que \u00bfacaso no se atrevi\u00f3 tambi\u00e9n Jes\u00fas a mostrar un para\u00adlelismo entre los que nosotros llamamos \u00absignos de los tiempos\u00bb cli\u00adm\u00e1ticos, un atardecer de cielo de fuego, con el gran \u00absigno\u00bb de Jon\u00e1s o de la Resurrecci\u00f3n? (Mt 16, 1-4)? \u00bfPor qu\u00e9 aceptamos como Ley revelada (divina) la Ley que Yahv\u00e9 escribe en los corazones cuando renueva su Alianza (Jer 31, 33s) y llamamos solamente \u00abley natural\u00bb a la que tambi\u00e9n Dios escribi\u00f3 en los corazones o conciencia de los hombres, a\u00fan los paganos (Rom 2, 14s)? \u00bfNo a\u00f1ade el Vaticano, a este respecto, \u00abla conciencia es el n\u00facleo m\u00e1s secreto y el sagrario del hombre, en el que se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto m\u00e1s \u00edntimo de aqu\u00e9lla\u00bb (GS 16)?<\/p>\n<p>Todo esto nos indica que la naturaleza es el gran \u00abregalo\u00bb de Dios y que la gracia divina est\u00e1 siempre actuando en nuestra naturaleza humana, aunque no sea cristiana.<\/p>\n<h3><em>4\u00ba. El encuentro del hombre con Dios siempre es indirecto<\/em><\/h3>\n<p>En la magn\u00edfica obra \u00abLa revelaci\u00f3n como historia\u00bb (Ed. S\u00edgueme, Salamanca 1977), dirigida por W. Pannenberg, este autor resume el contenido de la misma en siete tesis, la primera de las cuales dice: <em>\u00abSeg\u00fan los testimonios b\u00edblicos, la autorrevelaci\u00f3n de Dios no se ha realizado de una forma directa, algo as\u00ed como en forma de una teo\u00adfan\u00eda, sino indirectamente, a trav\u00e9s de las obras de Dios en la historia\u00bb <\/em>(p. 117).<\/p>\n<p>Esta tesis muy bien podr\u00eda ser la conclusi\u00f3n de lo que hemos dicho en el punto anterior. Pero merece la pena detenerse en ella para ampliar algunos conceptos que nos hacen ver c\u00f3mo es la relaci\u00f3n o comuni\u00f3n de Dios con el hombre, seg\u00fan la Biblia. El encuentro con Dios co\u00admienza por la fe, y la fe por la revelaci\u00f3n, o mejor, por la auto-revelaci\u00f3n de Dios mismo, que nos sale al encuentro para que acep\u00adtemos su palabra y su persona.<\/p>\n<p>Pues bien, en forma negativa la Biblia nos dice que \u00abnadie puede ver a Dios y vivir\u00bb (Ex 33, 20) o \u00abnadie ha visto a Dios jam\u00e1s\u00bb Jn 1, 18), \u00abni lo puede ver\u00bb (1 Tim 6, 16). Ver a Dios cara a cara, directamente, es un privilegio reservado para el m\u00e1s all\u00e1 (1 Jn 3, 2; 1 Cor 13, 12). La forma m\u00e1s perfecta en que un ser mortal puede ver a Dios es la que tuvieron los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas, como El mismo dijo: \u00abQuien me ha visto a M\u00ed, ha visto a mi Padre\u00bb (Jn 14, 9). Y a\u00fan as\u00ed, ellos lo vieron indirectamente, en el rostro humano de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En forma positiva la Biblia a\u00f1ade que \u00ablo invisible de Dios, desde la creaci\u00f3n del mundo, se deja ver a la inteligencia <em>a trav\u00e9s de sus obras\u00bb <\/em>(Rom 1, 20), obras realizadas tanto en los actos liberadores de la historia como en los fen\u00f3menos de la naturaleza, como dijimos antes. Es decir, se revela indirectamente.<\/p>\n<p>De ah\u00ed se deduce que, para encontrar la salvaci\u00f3n, sirve de muy poco la huida del mundo y de la historia. Por su Palabra din\u00e1mica Dios se meti\u00f3 en la naturaleza y en la historia, y por eso, es all\u00ed donde se la encuentra: en la inmanente transcendencia de Dios. Para llegar a El, el hombre necesita mediaciones; y ha sido la condescendencia divina quien ha tomado la iniciativa para rebajarse y salir a nuestro encuentro: a trav\u00e9s de las realidades del mundo y de los aconteci\u00admientos, a veces torcidos, de la historia, resplandecen los destellos de la gracia y de la gloria divina. \u00abTodo es gracia en visibilidad\u00bb escribi\u00f3 Schillebeeckx (en \u00abCristo, Sacramento del encuentro con Dios\u00bb, San Sebasti\u00e1n, 1965, p. 246s).<\/p>\n<p>En esta especie de \u00abpansacralidad\u00bb es donde los salmistas des\u00adcubrieron la gracia y donde se encontraron con Dios los sabios de Israel, como hemos visto. Es all\u00ed donde la encuentran muchos \u00abcre\u00adyentes impl\u00edcitos\u00bb o \u00abcristianos an\u00f3nimos\u00bb&#8230; \u00a1Sin mediaciones nadie llega a Dios! De ah\u00ed la necesidad de Sacramentos. Porque \u00abuno solo es el Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jes\u00fas\u00bb (1 Tim 2, 5), que impregna con su sacramentalidad o mediaci\u00f3n visible la naturaleza <em>y <\/em>la historia. Nadie ve ni conoce a Dios directamente y, en conse\u00adcuencia, nadie ama, ofende o se convierte a Dios directamente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab\u00bfMira a los cielos y ve,<br \/>\nobserva c\u00f3mo las nubes son m\u00e1s altas que t\u00fa! Si pecas, \u00bfqu\u00e9 le causas?<br \/>\nsi se multiplican tus ofensas, \u00bfqu\u00e9 le haces? \u00bfQu\u00e9 le das, si eres justo,<br \/>\no qu\u00e9 recibe \u00e9l de tu mano?<br \/>\n\u00a1A un hombre igual que t\u00fa afecta tu maldad,<br \/>\na un hijo de hombre tu justicia!\u00bb (Job 35, 5-8)<\/p>\n<h3><em>5\u00ba. El hombre, sacramento de Dios<\/em><\/h3>\n<p>Si el Dec\u00e1logo prohib\u00eda modelar y hacer im\u00e1genes de Dios (Ex 20, 4ss), era por la radical impotencia del hombre para representar a la divinidad espiritual, y tambi\u00e9n porque ya el mismo escultor divino se hab\u00eda encargado de plasmar su imagen en el hombre: \u00e9l es la imagen viva de Dios. Y el \u00fanico antropomorfismo perfecto de la divinidad es Jesucristo, \u00abla imagen de Dios invisible\u00bb (Col 1, 15).<\/p>\n<p>La divinidad quiso hacer al hombre \u00abpoco menos que Dios\u00bb (Sal 8, 6) cuando decidi\u00f3: \u00abHagamos al hombre a nuestra imagen, a se\u00admejanza nuestra\u00bb (G\u00e9n 1, 26s). Desde entonces la imagen de Dios se encuentra en el hombre, en todo hombre, nuestro pr\u00f3jimo, que se convierte en sacramento de Dios. Y \u00abla caridad de Dios nos apremia\u00bb (2 Cor 5, 14) a restaurar las im\u00e1genes vivas de Dios, destrozadas por la pobreza <em>y <\/em>el dolor, para que transmitan los destellos de la divinidad. La imagen rota de Cristo crucificado se identifica con sus \u00abamigos\u00bb, sus \u00abalter ego\u00bb, los pobres: \u00abLo que hicisteis (o no hicisteis) con uno de estos hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, conmigo lo hicisteis\u00bb (Mt 25, 40.45).<\/p>\n<p>En <em>conclusi\u00f3n, <\/em>aplicando todo lo dicho sobre la unidad de la His\u00adtoria de la Salvaci\u00f3n a nuestro problema de si el humanismo o filan\u00adtrop\u00eda es o no es una virtud sobrenatural o teologal, dir\u00edamos:<\/p>\n<p>El hombre que respeta y ama al pr\u00f3jimo, aunque no lo sepa cons\u00adciente o expl\u00edcitamente, seg\u00fan la sentencia del Juicio final ya respeta y ama la dignidad del hombre (G\u00e9n 1, 26s) y, as\u00ed, responde obedien\u00adtemente a la propuesta de la semilla del Verbo sembrada en el hom\u00adbre&#8230; Y, en el lenguaje paulino, a eso se llama \u00abobediencia de la fe\u00bb (Rom 1, 5), un acto sobrenatural por el cual se encuentra con Dios, aunque sea \u00aba tientas\u00bb (Act 17, 27).<\/p>\n<p>Por consiguiente, un humanista o fil\u00e1ntropo <em>ya tiene caridad <\/em>y por ella ser\u00e1 juzgado positivamente. Es cierto que esa fe caritativa <em>no es conscientemente cristiana; <\/em>por eso el ideal \u00abcristiano\u00bb de la caridad dista mucho del amor \u00fanicamente filantr\u00f3pico o pordiosero. Pero en el desarrollo del Juicio final el conocimiento o la ignorancia expl\u00edcita de la presencia cr\u00edstica en el pr\u00f3jimo no es lo m\u00e1s importante. Lo que cuentan son las obras que hayan hecho efectiva la \u00abLey regia\u00bb del Evangelio.<\/p>\n<p>\u00bfNo se podr\u00e1n aplicar a los fil\u00e1ntropos las palabras de Jes\u00fas al concluir la par\u00e1bola del administrador infiel: \u00abHaceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas\u00bb (Lc 16, 9)?&#8230; Muchos humanistas agn\u00f3sticos o ateos, \u00bfno tendr\u00e1n que decir como el somnoliento patriarca Jacob en Betel: \u00ab\u00a1Con\u00adque Dios estaba aqu\u00ed, y yo no lo sab\u00eda!\u00bb (G\u00e9n 28, 16)&#8230; Acaso les recordar\u00e1n las palabras del profeta: \u00ab\u00bfTu padre no com\u00eda y beb\u00eda? Pero tambi\u00e9n hizo justicia y equidad&#8230; Juzg\u00f3 la causa del cuitado y del pobrecillo&#8230; \u00bfNo es esto conocerme?\u00bb (Jer 22, 15s)&#8230; \u00bfNo les podr\u00e1 repetir san Pedro, el portero del cielo, lo que escribi\u00f3 en su carta: \u00abNo hab\u00e9is visto a Jesucristo y lo am\u00e1is; no le v\u00e9is y cre\u00e9is en El, y os alegr\u00e1is con gozo inefable y transfigurado, alcanzando la meta de vuestra fe: vuestra propia salvaci\u00f3n\u00bb (1 Pe 1, 8s)?<\/p>\n<p>Pongo punto final a mi exposici\u00f3n, ya extensa. Me hubiera gustado tratar tambi\u00e9n de <em>algunas expresiones de la caridad, <\/em>seg\u00fan el Nuevo Testamento, tales como: la compasi\u00f3n y la misericordia, la comuni\u00f3n y la solidaridad, las relaciones entre la justicia y la caridad, la cele\u00adbraci\u00f3n del amor cristiano en el \u00e1gape eucar\u00edstico, etc. Pueden ser el objeto de otra u otras conferencias. Ahora es demasiado.<\/p>\n<p>Y al terminar, creo que podemos decir, gozosos, con san Juan:<\/p>\n<p align=\"center\">\u00abHEMOS CONOCIDO EL AMOR\u00bb (1 Jn 3, 16)<\/p>\n<p>Pero dudo de que san Vicente se quedara satisfecho con nuestro co\u00adnocimiento, porque, a\u00f1adir\u00eda \u00e9l: eso de investigar, \u00abbuscar, buscar&#8230;, me parece que quiere decir acci\u00f3n\u00bb (Reglas comunes de la C. M.). \u00abAmemos con el sudor de nuestro rostro, con el esfuerzo de nuestros brazos&#8230; No, no nos enga\u00f1emos: todo nuestro quehacer est\u00e1 cifrado en la acci\u00f3n&#8230; Debemos testimoniar que amamos a Dios con nuestros actos\u00bb (S.V. XI, 40s).<\/p>\n<p>Ser\u00eda el mismo mensaje que dio Jes\u00fas al legista, curioso de saber m\u00e1s del amor y del pr\u00f3jimo: <em>\u00abHaz eso y vivir\u00e1s&#8230; \u00a1Vete y haz tu lo mismo!\u00bb <\/em>(Lc 10, 28, 37).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n al vocabulario y m\u00e9todo Me pidieron que les hablara de La caridad en el Nuevo Testamento. 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