{"id":108317,"date":"2015-01-18T05:15:41","date_gmt":"2015-01-18T04:15:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2012\/09\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3-2\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:51","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:51","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 6, cap\u00edtulo 1"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Libro VI. Las Misiones<\/strong><\/h2>\n<h2><strong><em>Cap\u00edtulo<\/em><\/strong><strong> <em>Primero: <\/em><\/strong>Teor\u00eda de las Misiones<\/h2>\n<h3><em>I. Misiones en general. \u2013Misiones populares de san Vicente de Pa\u00fal.<\/em><\/h3>\n<p>La acci\u00f3n de la Iglesia entre los pueblos no es m\u00e1s que una prolongaci\u00f3n del apostolado. Entonces, el apostolado es la palabra. Ense\u00f1ad, hablad, ha dicho el Maestro, y los ap\u00f3stoles han hablado; han hablado en todas las lenguas, y \u00abel esplendor de su voz se ha extendido por todo el universo; ha repercutido en los extremos de la tierra.\u00bb Poco les importaba ser cargados de cadenas como malhechores, mientras que la palabra de Dios no estuviera encadenada. La Iglesia habla pues siempre. Pero hay tiempos, lugares en los que, due\u00f1a pac\u00edfica de los esp\u00edritus, y no teniendo que luchar con m\u00e1s que contra las tinieblas y las debilidades inherentes a nuestra naturaleza, puede limitarse a la palabra ordinaria, a la palabra pastoral. Esta palabra es menos una siembra que una cultura, es menos una espada de combate que un instrumento de edificaci\u00f3n. Otra cosa es cuando la Iglesia no encuentra sino elementos rebeldes, tierras donde nada se ha sembrado todav\u00eda, inteligencias que, desganadas del bien y de la verdad, tienden a volver al mal y al error. Entonces necesita una palabra primitiva para los pueblos a quienes no se ha anunciado el Evangelio a\u00fan, o excepcional para los pueblos que, se olvidan o rechazan la verdad despu\u00e9s de haberla recibido. de ah\u00ed las Misiones llamadas extrajeras que, m\u00e1s que todas las dem\u00e1s, contin\u00faan y remuevan el apostolado; de ah\u00ed tambi\u00e9n las misiones entre los pueblos ya cristianos, pero que la ignorancia y la incuria de los pastores, el oscurecimiento insensible, el abatimiento gradual de las almas, una acci\u00f3n contraria a la de la Iglesia que llega de los hombres o de las circunstancias, retroceden poco a poco hacia el paganismo y la infidelidad.<\/p>\n<p>Esta triple necesidad de las Misiones se hac\u00eda sentir a principios del siglo XVII. Hemos dicho en este volumen mismo el estado del clero, su ignorancia, sus des\u00f3rdenes, y por tanto su incapacidad de cumplir la obra apost\u00f3lica; la ignorancia tambi\u00e9n y el desorden de los pueblos, hundi\u00e9ndose m\u00e1s cada d\u00eda en el olvido de las verdades cristianas y en la corrupci\u00f3n. Un medio siglo de anarqu\u00eda pol\u00edtica y religiosa hab\u00eda acabado por trastornarlo todo, si no de destruirlo todo en las fe y en las costumbres. Llevados en sentido contrario por mil cabezas diversas, los pueblos no sab\u00edan ya a qu\u00e9 atenerse. El s\u00ed y el no que o\u00edan pronunciar a derecha y a izquierda sobre las mismas cuestiones extraviaban su inteligencia. Las disputas de la ortodoxia y de la herej\u00eda, de las que no ve\u00edan m\u00e1s que la contradicci\u00f3n, confund\u00edan sus creencias. La mezcla de poblaciones exteriormente fieles y las que el protestantismo hab\u00eda conquistado ya, tra\u00eda poco a poco la indiferencia, primero pr\u00e1ctica, te\u00f3rica despu\u00e9s, a la espera del ate\u00edsmo.<\/p>\n<p>El mal conquistaba sobre todo los campos, m\u00e1s desprovistos todav\u00eda de pastores instruidos y vigilantes que las ciudades, m\u00e1s expuestos por consiguiente a ceder a las sugestiones de la herej\u00eda y a la invasi\u00f3n de la ignorancia y del desorden moral. Hacia los campos fue tambi\u00e9n hacia donde se dirigi\u00f3 primeramente el alma apost\u00f3lica de Vicente de Pa\u00fal; o m\u00e1s bien, del apostolado de los campos hizo su obra propio, y en un sentido exclusiva. Ya que, como \u00e9l nos ha dicho, \u00e9l no se ocup\u00f3 de la reforma y de la educaci\u00f3n del clero sino para que los campos tuviesen pastores fieles o, seg\u00fan su comparaci\u00f3n tan feliz, sino como un conquistador que deja guarnici\u00f3n en los lugares que ha tomado.<\/p>\n<p>S\u00ed, la evangelizaci\u00f3n de los campos y de los pobres, \u00e9sa fue la misi\u00f3n de Vicente y de la Compa\u00f1\u00eda. Misi\u00f3n \u00fanica en la historia de la Iglesia, dec\u00eda \u00e9l tambi\u00e9n, porque ning\u00fan otro cuerpo religioso se lo hab\u00eda propuesto como fin particular y principal.<\/p>\n<p>Y en este aspecto tambi\u00e9n, Vicente ha sido el hombre de la Providencia. En el tiempo de Richelieu, y en la ciudad de Luis XIV, no se pod\u00eda predecir el advenimiento tan cercano de la democracia, y Vicente, tan respetuoso con los poderes, tan sumiso a toda autoridad, lo preve\u00eda mejor que nadie. Pero Dios, que le hab\u00eda suscitado y le llevaba sin saberlo y como a pesar de \u00e9l mismo al cumplimiento de todas sus obras, le hac\u00eda a tiempo el hombre de los peque\u00f1os y de los pobres, entonces tan descuidados, pronto tan amenazadores. Cada santo tiene su propia misi\u00f3n y su rinc\u00f3n que cultivar en la vi\u00f1a del Se\u00f1or. san Ignacio, caballero de nacimiento y de car\u00e1cter, da a la Compa\u00f1\u00eda una constituci\u00f3n feudal y militante. Sin descuidar a los peque\u00f1os se dirige con preferencia a los grandes, y por los grandes, cabezas entonces de la herej\u00eda, \u00e9l detiene, cuando los ha sometido, los progresos del protestantismo. Incluso en nuestra edad llamada <em>igualitaria<\/em>, sus hijos contin\u00faan apoder\u00e1ndose de los grandes por la direcci\u00f3n y por la educaci\u00f3n, y ellos rinden as\u00ed un gran servicio poniendo el cristianismo a la cabeza de la sociedad. Al mismo tiempo, siempre hijo de un guerrero, prosiguen su lucha eterna contra lo que quiere oponerse a Dios. Cuando la feudalidad queda vencida, y en el reino brillante, pero ef\u00edmero, de la realeza absoluta, va a suceder el reino de la burgues\u00edas primero, luego del pueblo, Vicente de Pa\u00fal ataca a la sociedad por abajo, por los peque\u00f1os y los pobres; bautiza, suaviza de antemano esta democracia salvaje, entre ella y la aristocracia, entre la pobreza y la riqueza, coloca, no la lucha, sino el lazo de uni\u00f3n de la caridad. Y cuando la democracia amenace destruirlo todo, Dios resucitar\u00e1 el nombre y las obras de Vicente de Pa\u00fal, y bajo su bandera se cobijar\u00e1 la esperanza de la sociedad.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 pues el origen de las Misiones populares de Vicente; su momento y su necesidad. A estas razones particulares vienen a juntarse las razones generales de todos los tiempos, por donde se comprende c\u00f3mo las Misiones han existido siempre en la Iglesia. existen males a los que los pastores ordinarios no pueden poner remedio. Hombres de todos los d\u00edas y de todos los instantes, se est\u00e1 demasiado acostumbrado a verlos y a o\u00edrlos, para que sus discursos y consejos conserven esa fuerza que penetra y remueve las almas. Un extra\u00f1o, que se presenta de repente, no provoca ninguna repugnancia, desprendido como est\u00e1 de todo inter\u00e9s humano y local; luego el atractivo de la novedad empuja hacia \u00e9l; su palabra desconocida produce impresiones nuevas sobre almas hastiadas o paralizadas, y arrastra a las amas a la fe, los corazones a la virtud.<\/p>\n<p>Efectos ef\u00edmeros, se ha dicho, de los que, pasada la causa, pronto no queda ni rastro, lluvia de tormenta que labra y no fecunda; emoci\u00f3n de imaginaci\u00f3n, de nervios incluso, y no de coraz\u00f3n, ni de voluntad; movimiento pasajero m\u00e1s que conversi\u00f3n s\u00f3lida y duradera. En efecto, \u00bfc\u00f3mo, en tan breve tiempo instruir y convencer? Entonces conviene poner el sentimiento en lugar de la doctrina. \u00bfC\u00f3mo poner a prueba las conciencias, reducirlas a sacrificios tanto tiempo rechazados, destruir las costumbres inveteradas? Entonces hay que contentarse con una l\u00e1grima de una sensibilidad nerviosa, con promesas que el viento se lleva, con resoluciones que el d\u00eda siguiente destruye.<\/p>\n<p>Esto es lo que se dice desde el tiempo de Vicente de Pa\u00fal; lo que se ha repetido en nuestros d\u00edas y en circunstancia parecidas, cuando la Iglesia, despu\u00e9s del cataclismo revolucionario, ha querido reemprender las Misiones por la cuales se hab\u00eda regenerado Francia despu\u00e9s del cataclismo protestante Ya que nada nuevo bajo el sol, nada nuevo en particular contra las objeciones contra la Iglesia, y el liberalismo de la Restauraci\u00f3n se habr\u00eda asombrado no poco si se le hubiera hecho ver que no era m\u00e1s que el eco del abate Barcos y de los jansenistas.<\/p>\n<p>Los hechos responder\u00e1n ellos mismos, de todas las respuestas la m\u00e1s perentoria. Se ver\u00e1 que las Misiones de Vicente de Pa\u00fal. Por su duraci\u00f3n, por sus reglamentos, por sus pruebas, eran suficientes para producir una regeneraci\u00f3n sincera y s\u00f3lida; que ellas la han producido, en efecto, en Francia y en el extranjero. Es verdad que se han de considerar en el conjunto de las obras del santo, en el concurso que estas obras se prestaban unas a otras. Las Misiones, coincidiendo y concordando con la reforma del clero, cobraban una fuerza, una vitalidad que aseguraban la duraci\u00f3n de sus frutos. estos frutos se pon\u00edan bajo la custodia de pastores regenerados, o m\u00e1s bien, el Misionero se contentaba con abrir el surco y arrojar en \u00e9l la semilla; luego correspond\u00eda al pastor cultivar, regar y recoger la cosecha.<\/p>\n<p>Ef\u00edmeros incluso, los efectos de una Misi\u00f3n no ser\u00edan despreciables. Es mucho, cuando hay sinceridad, un tiempo de parada en el mal, un regreso moment\u00e1neo al bien; es mucho el arreglo ce cuentas de una vida culpable, aunque estas cuentas debieran pronto volverse a cargar con nuevos cr\u00edmenes: el arreglo definitivo, si debe llegar alguna vez, aunque no fuera hasta la muerte, ser\u00e1 as\u00ed m\u00e1s f\u00e1cil; m\u00e1s f\u00e1cil tambi\u00e9n ser\u00e1 la vuelta final a la virtud.<\/p>\n<p>Por otra parte, \u00a1c\u00f3mo desaparecen todas estas objeciones, no s\u00f3lo ante los hechos, sino a la luz y al fuego de los discursos que Vicente dirig\u00eda a sus Misioneros! Convencido del mal de los pueblos y de la eficacia del remedio, no cesaba de exhortar a sus hijos a avanzar con valor en esta carrera de las Misiones, que les hab\u00eda abierto Dios por \u00e9l.<\/p>\n<h3>II. <em>Discursos sobre las Misiones. \u2013Virtudes de los Misioneros.<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfNo somos bien dichosos, hermanos m\u00edos, al expresar con sencillez la vocaci\u00f3n de Jesucristo? Ya que, \u00bfqui\u00e9n es el que mejor expresa el modo de vida de Jesucristo en la tierra, que los Misioneros? No digo s\u00f3lo nosotros, sino tambi\u00e9n esos grandes obreros apost\u00f3licos de diversas \u00f3rdenes que dan Misiones dentro y fuera del reino. Oh, hermanos m\u00edos, ellos son grandes Misioneros, de los que nosotros no somos m\u00e1s que la sombra. Vez c\u00f3mo se transportan a las Indias, al Jap\u00f3n, al Canad\u00e1, para acabar la obra que Jesucristo ha comenzado en la tierra, y que no ha dejado desde el primer instante. Pensemos que nos dice: Salid, Misioneros; salid, \u00a1Qu\u00e9! \u00bfTodav\u00eda est\u00e1is aqu\u00ed? y mirad las pobres almas que os esperan, la salvaci\u00f3n de las cuales depende tal vez de vuestras predicaciones y de vuestros catecismos. Es eso, hermanos m\u00edos, lo que debemos tener en cuenta; porque Dios nos ha destinado a trabajar en tal tiempo, en tales lugares y para tales personas. As\u00ed destinaba \u00e9l a sus profetas para ciertos lugares y para ciertas personas, y no quer\u00eda que fuesen a otra parte. Pero \u00bfqu\u00e9 responder\u00edamos nosotros si alguna de esas pobres almas llegara a morir y a perderse? \u00bfNo habr\u00eda motivo de reprocharnos que ser\u00edamos de alg\u00fan modo causa de su condenaci\u00f3n, por no haberle asistido como pod\u00edamos? \u00bfY no deber\u00edamos temer que nos pidiera cuentas a la hora de nuestra muerte? Como, por el contrario, si correspondemos fielmente a las obligaciones de nuestra vocaci\u00f3n, \u00bfno tendremos motivos de esperar que Dios nos aumentar\u00e1 cada d\u00eda sus gracias, que multiplicar\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s a la Compa\u00f1\u00eda, y le dar\u00e1 hombres que tengan disposiciones como las que convienen para trabajar seg\u00fan su esp\u00edritu, y que \u00e9l bendecir\u00e1 todos nuestros trabajos? Y finalmente todas esas almas que consigan la salvaci\u00f3n eterna por nuestro ministerio dar\u00e1n testimonio a Dios de nuestra fidelidad en nuestras funciones.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 felices ser\u00e1n aquellos que, a la hora de su muerte, ver\u00e1n cumplirse en ellos estas hermosas palabras de Nuestro Se\u00f1or: <em>Evangelizare pauperibus misit me Dominus!<\/em> Ved, hermanos m\u00edos, c\u00f3mo parece que nuestro Se\u00f1or nos quiera declarar que lo principal de su obra era trabajar por los pobres. Cuando iba los dem\u00e1s no era m\u00e1s que como de paso. No debemos considerar a un pobre campesino o a una mujer pobre seg\u00fan su exterior, ni seg\u00fan lo que parece por sus pensamientos, pues muy a menudo no tienen la figura ni el esp\u00edritu de personas racionales, tan vulgares y terrestres son. Pero volved la medalla y ver\u00e9is por las luces de la fe que el Hijo de Dios, que ha querido ser pobre, est\u00e1 representado en estos pobres; que apenas ten\u00eda la figura de un hombre en su pasi\u00f3n, y que pasaba por loco en las mentes de los Gentiles y por piedra de esc\u00e1ndalo en las de los Jud\u00edos, y con todo ello, se calific\u00f3 el evangelista de los pobres: <em>Evangelizare pauperibus misit me. <\/em>Oh, Dios, \u00a1qu\u00e9 hermoso ver a los pobres, si los vemos en Dios y en la estima que Jesucristo los ha tenido! \u00a1Desdichados pues de nosotros, si nos hacemos cobardes en servir y en ayudar a los pobres! ya que despu\u00e9s de ser llamados de Dios y habernos dado a \u00e9l para eso, \u00e9l se conf\u00eda de alguna manera en nosotros. Recordad estas palabras de un santo Padre: <em>Si non pavisti, occidisti <\/em>( -Si no les diste el pan, los mataste), que se entienden en verdad del alimento corporal; pero que se pueden aplicar a los espiritual con tanta verdad, e incluso con m\u00e1s raz\u00f3n. Pensad cu\u00e1nta raz\u00f3n tenemos de temblar, si llegamos a faltar en este punto; y si, a causa de la edad, o bien bajo pretexto de alguna debilidad o indisposici\u00f3n, llegamos a aflojar o decaer de nuestro primer fervor. En cuanto a m\u00ed, a pesar de mi edad, no me doy por excusado de la obligaci\u00f3n de trabajar por la salvaci\u00f3n de estas pobres gentes; pues \u00bfqui\u00e9n me lo prohibir\u00eda? Si no puedo predicar todos los d\u00edas, no predicar\u00e9 m\u00e1s que dos veces a la semana; y si no tengo bastante fuerza para hacerme o\u00edr en los grandes p\u00falpitos, yo hablar\u00e9 en los peque\u00f1os; y si no tuviera suficiente voz para ello, \u00bfqui\u00e9n me impedir\u00eda hablar sencilla y familiarmente a esta buena gente, como os hablo ahora, mand\u00e1ndoles acercarse y ponerse alrededor de m\u00ed como est\u00e1is vosotros? Yo s\u00e9 de ancianos que el d\u00eda del juicio podr\u00e1n alzarse contra nosotros, y entre otros de un buen padre jesuita, hombre de santa vida, el cual, despu\u00e9s de predicar durante muchos a\u00f1os en la corte, atacado a la edad de sesenta a\u00f1os de una enfermedad que le llev\u00f3 a dos dedos de la muerte, Dios le dio a conocer cu\u00e1nta vanidad e inutilidad hab\u00eda en la mayor parte de sus discursos elevados y de sus fanfarrias, de los cuales se serv\u00eda en sus predicaciones, de manera que le entraron remordimientos de conciencia; lo que fue causa de que, recobrada la salud, pidi\u00f3 y obtuvo de sus superiores permiso de ir a catequizar y exhortar familiarmente a los obres del campo. Pas\u00f3 veinte a\u00f1os en estos trabajos caritativos y persever\u00f3 hasta la muerte; y vi\u00e9ndose a punto de expirar, pidi\u00f3 una gracia, y fue que se le enterrara con su cuerpo una varita de la que se serv\u00eda en sus catecismos, con el fin, dec\u00eda \u00e9l, de que fuera testimonio de c\u00f3mo \u00e9l hab\u00eda dejado los empleos de la corte para servir a Nuestro Se\u00f1or en los pobres del campo.<\/p>\n<p>\u00abAlguno de los que tratan de vivir largo tiempo, podr\u00eda tal vez temer que el trabajo de las Misiones fuera a acortar sus d\u00edas y adelantar la hora de su muerte, y por ello buscar\u00eda eximirse de \u00e9l, tanto como le fuera posible, como de una desgracia que debiera temer; pero yo preguntar\u00eda a quien tuviere esa idea: \u00ab\u00bfEs acaso una desgracia para el que viaja por un pa\u00eds extranjero adelantar el camino a su patria? \u00bfEs una desgracia para los que navegan acercarse al puerto? \u00bfEs una desgracia para aun alma fiel ir a ver y poseer a su Dios? Por \u00faltimo, \u00bfes una desgracia para los Misioneros ir pronto a gozar de la gloria que su divino Maestro les ha merecido con sus sufrimientos y su muerte? \u00a1Qu\u00e9! Se tiene miedo a que suceda algo que , que no podr\u00edamos desear bastante, y que no llega sino demasiado tarde?<\/p>\n<p>\u00abPues bien, lo que digo a los sacerdotes, se lo digo tambi\u00e9n a los que no lo son, se lo digo a todos los hermanos. No, hermanos m\u00edos, no cre\u00e1is que, puesto que no est\u00e1is empleados en la predicaci\u00f3n, est\u00e9is por ello exentos de las obligaciones que tenemos de trabajar en la salvaci\u00f3n de los pobres; ya que lo pod\u00e9is hacer a vuestro modo, quiz\u00e1s tan bien como el mismo predicador, y con menos peligro para vosotros; est\u00e1is obligados a ello como miembros del mismo cuerpo que nosotros, lo mismo que todos los miembros del sagrado cuerpo de Jesucristo han cooperado cada uno a su manera en la obra de nuestra redenci\u00f3n; ya que si la cabeza de Jesucristo ha sido traspasada de espinas, los pies tambi\u00e9n han sido traspasados por los clavos con los que estaban atados a la cruz; y si despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n esta sagrada cabeza ha sido recompensada, los pies tambi\u00e9n han participado en esta recompensa, y han compartido con ella la gloria con la que ha sido coronada.\u00bb<span id='easy-footnote-1-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-1-108317' title='Conf. del 25 de octubre de 1643.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Vicente respond\u00eda a todas las dificultades que los obst\u00e1culos suger\u00edan a la debilidad. Entonces escrib\u00eda: \u00abTal vez Nuestro Se\u00f1or tiene el designio de salvar a una buena alma que est\u00e1 en peligro de su salvaci\u00f3n y debe morir pronto, la cual, si se pierde, Dios os har\u00e1 responsable de su p\u00e9rdida, y a m\u00ed con vosotros, si no hacemos su voluntad. Es una prueba que Nuestro Se\u00f1or quiere hacer de vuestra paciencia, y el esp\u00edritu maligno se sirve de esta ocasi\u00f3n para desviar el bien que har\u00e9is.\u00bb Se os niega alojamiento: \u00abAcordaos que el Misionero de los Misioneros no ten\u00eda una piedra para reclinar la cabeza, que le negaron alguna vez la entrada en los lugares donde iba a trabajar, y expulsado \u00e9l y los ap\u00f3stoles de algunas provincias.\u00bb Hay aldeas apartadas: \u00abSucede a veces que son m\u00e1s celosas por participar en los fruto de la Misi\u00f3n que las otras. No se necesitan m\u00e1s que uno o dos en cada aldea que nuestro Se\u00f1or haya tocado que se convierten en predicadores del resto del pueblo.\u00bb \u2013Os siguen mal: \u00abAcordaos que Nuestro Se\u00f1or predicaba un peque\u00f1o n\u00famero de personas, y hasta a una sola, y tal vez ha permitido estas causas de disgusto para predicaros a vos mismo y defendernos a nosotros mismo de la vana satisfacci\u00f3n que buscamos imperceptiblemente en nuestros empleos. Continuad pues, aunque no teng\u00e1is m\u00e1s que una sola alma que necesite de vosotros, pensando en la palabra de Nuestro Se\u00f1or que el buen pastor debe dejar su reba\u00f1o de 99 ovejas para ir a buscar la extraviada. Rara vez sucede en estos encuentros que una misi\u00f3n comenzada as\u00ed no tenga \u00e9xito al final, cuando los Misioneros ejercitan las virtudes que se necesitan en estos casos, la paciencia, la humildad, la oraci\u00f3n, la mortificaci\u00f3n.\u00bb<span id='easy-footnote-2-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-2-108317' title='Carta a Tholard, del 12 de diciembre de 1657.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Nosotros no repetiremos las virtudes que Vicente de Pa\u00fal ped\u00eda a sus Misioneros: se recuerdan demasiado sus conferencias sobre la humildad y la desconfianza en s\u00ed mismo, sobre la fe y la confianza en Dios, sobre la caridad y el celo de las almas, sobre la mansedumbre y la paciencia, sobre la sencillez y la prudencia, sobre el desprendimiento de las cosas de la tierra y la indiferencia respecto de los empleos, de los lugares, de los tiempos y de las personas; sobre todas las virtudes cristianas y apost\u00f3licas, en una palabra: \u00abporque los Misioneros deben imitar los dep\u00f3sitos de las fuentes que se llenan de agua antes de ech\u00e1rsela a los dem\u00e1s, los canales que se vac\u00edan para otros antes de llenarse ellos mismos.\u00bb<\/p>\n<p>Podr\u00edamos completar estas ense\u00f1anzas con extractos de sus cartas, un gran n\u00famero de las cuales son admirables: \u00abOh, Se\u00f1or, escrib\u00eda a uno de los suyosnote]Desdames, en Polonia, 20 de junio de 1659.[\/note], \u00a1qu\u00e9 precio m\u00e1s alto el de un buen Misionero! Es necesario que Dios los suscite y los prepare; es la obra de su omnipotencia y de su gran bondad. Por eso Nuestro Se\u00f1or nos ha encomendado expresamente pedir a Dios que env\u00ede buenos obreros a su vi\u00f1a; ya que, en efecto, no se ven buenos, si \u00e9l no los env\u00eda, y de esos, s\u00f3lo faltan pocos para hacer mucho. Doce fueron suficientes para establecer la Iglesia. universal, a pesar de la sabidur\u00eda humana, el poder del mundo y la rabia de los demonios. Roguemos a Dios que comunique el esp\u00edritu apost\u00f3lico a la Compa\u00f1\u00eda, pues la ha enviado a cumplir este oficio.\u00bb<\/p>\n<p>Pero es a la humildad a la que llegaba siempre; en efecto, siguiendo una de sus expresiones, no se gana nada con el demonio por el orgullo, ya que \u00e9l tiene m\u00e1s que nosotros; pero se le pude vencer por la humildad, arma de la que no podr\u00eda servirse. Todo lo llevaba a la humildad, particularmente en los \u00e9xitos: \u00abOs ruego, dec\u00eda entonces, entrar en estos sentimientos, no pretender por vuestros trabajos otra cosa que confusi\u00f3n e ignominia, y al final la muerte, si Dios lo quiere.\u00bfNo debe un sacerdote morir de verg\u00fcenza, si busca la reputaci\u00f3n en el servicio que tributa a Dios, si muere en su lecho, \u00e9l que ha visto a Jesucristo recompensado en sus trabajos con el oprobio y el pat\u00edbulo? Recordad que vivimos en Jesucristo por la murete de Jesucristo, y que debemos morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo; que nuestra vida debe estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo, y que para morir con Jesucristo es necesario vivir como Jesucristo. Ahora bien, estas bases establecidas, nos entregamos al oprobio y a la ignominia, desaprobamos los honores que se nos hacen, el buen nombre y los aplausos que nos dan, y no hacemos otra cosa que no tienda a este fin\u2026. Humillaos pues sin reservas, viendo que Judas hab\u00eda recibido m\u00e1s gracias que vosotros, y que estas gracias hab\u00edan tenido m\u00e1s efectos que las vuestras, y que, a pesar de ello, Judas se perdi\u00f3. \u00bfY qu\u00e9 le aprovechar\u00e1 entonces al mayor predicador del mundo y dotado de los m\u00e1s excelentes talentos, haber hecho resonar sus predicaciones con aplauso en todo una provincia, y hasta haber convertido a Dios a muchos miles de almas, si llega a perderse \u00e9l mismo?\u00bb<\/p>\n<p>Sin la humildad y el esp\u00edritu de sumisi\u00f3n que la acompa\u00f1a, la ciencia, el talento, le parec\u00edan un peligro para la Compa\u00f1\u00eda. El 19 de setiembre de 1660, 8 d\u00edas antes de su muerte, cuando inm\u00f3vil en su sill\u00f3n, no pod\u00eda ya m\u00e1s que responder a las preguntas que se le hac\u00edan y transmitir sus \u00f3rdenes, vinieron a decirle que un sacerdotes de Bons-Enfants, siempre en rebeld\u00eda contra los votos y las reglas, y previniendo el golpe que hab\u00eda herido ya a menos culpables que \u00e9l, ped\u00eda su despido. \u00abOh Salvador! exclam\u00f3 el santo anciano, a pesar de su caridad tan discreta, qu\u00e9 gracia nos hac\u00e9is al librarnos de un sujeto as\u00ed, brillante hasta ser altanero y soberbio! Oh Se\u00f1ores, \u00a1qu\u00e9 gracias daremos a Dios, Dios m\u00edo, qu\u00e9 bien sab\u00e9is dirigir vuestra obra, c\u00f3mo nos hac\u00e9is ver que es vuestra! Oh, bueno, Se\u00f1ores, adoremos, demos gracias y pidamos a la Compa\u00f1\u00eda que se las d\u00e9 a Dios por habernos librado!\u00bb<span id='easy-footnote-3-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-3-108317' title='Diario de las \u00faltimas semanas de la vida de san Vicente, redactado por Griquel. \u2013&lt;em&gt;Archives de la Mission.&lt;\/em&gt;'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>De este sentimiento de humildad deb\u00eda nacer el abandono m\u00e1s absoluto a Dios: \u00abEl buen Dio no se rige en sus obras seg\u00fan nuestras vistas y deseos. Debemos contentarnos con hacer valer el poco talento que nos ha puesto en las manos, sin preocuparnos si es m\u00e1s grande o m\u00e1s extenso. Si somos fieles en lo poco, \u00e9l nos colocar\u00e1 sobre lo mucho, pero eso es de su incumbencia, no de la nuestra. Dej\u00e9mosle hacer y encerr\u00e9monos en nuestra concha. La Compa\u00f1\u00eda ha comenzado sin ning\u00fan plan por nuestra parte, se ha multiplicado bajo la sola direcci\u00f3n de Dios sin que nosotros hayamos contribuido m\u00e1s que con la sola obediencia\u2026 Yo he estado m\u00e1s de veinte a\u00f1os sin pedir a Dios la propagaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, creyendo que si es su obra, hab\u00eda que dejar a su Providencia sola el cuidado de su conservaci\u00f3n y de su crecimiento. Pero a fuerza de pensar en la recomendaci\u00f3n que se nos hace en el Evangelio que env\u00ede obreros a su cosecha, me convenc\u00ed de la importancia y de la utilidad de esta devoci\u00f3n\u2026 Continuemos haciendo lo mismo. Dio recibir\u00e1 con agrado este abandono, y nosotros esteremos en paz. El esp\u00edritu del mundo es inquieto y quiere hacerlo todo. Dej\u00e9mosle; nosotros no queremos escoger nuestros caminos, sino andar por los que Dios nos llame. Teng\u00e1monos por indignos de que Dios nos llame y que los hombres piensen en nosotros, y eso nos basta. Ofrezc\u00e1monos para hacerlo todo y sufrir por todo a su gloria y edificaci\u00f3n de su Iglesia. \u00c9l no quiere m\u00e1s. Si desea sus efectos, est\u00e1n en \u00e9l y no en nosotros. Abramos de par en par nuestro coraz\u00f3n y nuestra voluntad en su presencia, sin determinarnos a esto o a aquello, hasta que Dios haya hablado. Rogu\u00e9mosle que nos d\u00e9 la gracia de trabajar entretanto en la pr\u00e1ctica de las virtudes que Nuestro Se\u00f1or practicaba en su vida oculta.\u00bb<span id='easy-footnote-4-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-4-108317' title='Cartas del 12 de noviembre de 1655, de los 25 de abril y 20 de junio de 1659..'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Seg\u00fan eso, la virtud que parec\u00eda casi suficiente a los Misioneros para poder ser \u00fatiles: \u00abEs suficiente tener buena salud, un esp\u00edritu razonable y una buena intenci\u00f3n, aunque no tuvieran nada de extraordinario, ni siquiera ning\u00fan talento para la predicaci\u00f3n: tenemos tantas cosas m\u00e1s que hacer que, por la gracia de dios nadie que quiera trabajo se queda sin \u00e9l entre nosotros. Al contrario, los simples obreros y m\u00e1s comunes son de ordinario los m\u00e1s propios para nosotros y los m\u00e1s \u00fatiles para el pobre pueblo. Dios sabe sacar de las piedras hijos de Abrah\u00e1n, y Nuestro Se\u00f1or, habiendo escogido a gentes toscas para sus disc\u00edpulos, hizo de ellas hombres apost\u00f3licos que, sin tener ciencias adquiridas, ni buenas cabezas, ni bellas prestancias, han servido sin embargo de instrumento a su divino Maestro para convertir a todo el mundo. Con tal que los Misioneros sean bien humildes, bien obedientes, bien mortificados, bien celosos y llenos de confianza en Dios, su divina bondad se servir\u00e1 de ellos \u00fatilmente en todas partes, y suplir\u00e1 otras cualidades que les podr\u00edan faltar.\u00bb<span id='easy-footnote-5-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-5-108317' title='Carta del 28 de agosto de 1658.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> Que nos sea suficiente haber a\u00f1adido este suplemento a las lecciones de Vicente sobre las virtudes del Misionero. Pasemos, seg\u00fan nuestra promesa, a sus ense\u00f1anzas sobre la predicaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>III. <em>Manera de predicar. \u2013Revoluci\u00f3n en la predicaci\u00f3n.<\/em><\/h3>\n<p>La quer\u00eda ante todo fundada en la fe y no en la raz\u00f3n. Dec\u00eda a menudo: \u00abEl poco adelanto en la virtud y el defecto de progreso en los asuntos de Dios proviene de que no se apoya lo suficiente en las luces de la fe y demasiado en las razones humanas. No, no, solamente las verdades eternas son capaces de llenarnos el coraz\u00f3n y de dirigirnos con seguridad. Cr\u00e9anme, no se necesita m\u00e1s que apoyarse fuerte y s\u00f3lidamente en alguna de las perfecciones de Dios, como en su bondad, en su Providencia, en su verdad, en su inmensidad, etc.; no se necesita, digo, m\u00e1s que establecerse bien sobre estos fundamentos divinos para ser perfectos y convertir a los dem\u00e1s en poco tiempo. No estamos diciendo que no sea bueno tambi\u00e9n convencerse y convencer por razones fuertes y llenas de sentido que pueden servir siempre pero con una subordinaci\u00f3n a las verdades de la fe. La experiencia nos ense\u00f1a que los predicadores que predican de conformidad con las luces de la fe operan m\u00e1s en las almas que los que llenan sus discursos con razonamientos humanos y razones de filosof\u00eda, porque las luces de la fe van siempre acompa\u00f1adas de una cierta unci\u00f3n del todo celestial que se difunde en secreto por los corazones de los oyentes; y de ah\u00ed se puede juzgar si no es necesario, tanto para nuestra propia perfecci\u00f3n como para procurar la salvaci\u00f3n de las almas, acostumbrarnos a seguir siempre y en todo las luces de la fe.\u00bb<\/p>\n<p>Esto en cuanto al fondo; en cuanto a la forma, la ped\u00eda sencilla y familiar: \u00abNo tem\u00e1is, escrib\u00eda, anunciar a los pueblos las verdades cristianas con la sencillez del Evangelio y de los primeros obreros de la Iglesia\u2026La reputaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda debe estar en Jesucristo, y el medio de situarla all\u00ed y mantenerla es conformarse a \u00e9l, y no a los grandes predicadores\u2026Me inform\u00e1is que os hace falta un buen predicador, o que no se debe ir a predicar despu\u00e9s de tantos otros obreros que dan misi\u00f3n y que predican excelentemente. \u2013Nosotros no los tenemos, y si pretendemos instruir al pobre pueblo para salvarle, y no para darnos importancia y recomendarnos, tendremos bastante talento para ello, y con cuanta mayor sencillez y caridad lo hagamos, m\u00e1s gracias de Dios recibiremos para triunfar. Hemos de predicar a Jesucristo y las virtudes como lo hicieron los ap\u00f3stoles.\u00bb<span id='easy-footnote-6-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-6-108317' title='Carta a de Lespinay, en Marsella, del 17 de octubre y 26 de diciembre de 1659.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Tambi\u00e9n citaba los pobres resultados de la elocuencia pretenciosa: \u00abUna vez dimos la misi\u00f3n en un lugar para darnos importancia al difunto Sr. primer presidente de Par\u00eds<\/p>\n<p>Dios permiti\u00f3 un \u00e9xito muy contrario, porque la Compa\u00f1\u00eda hizo ostentaci\u00f3n de, y m\u00e1s que en otro lugar, de las pobrezas y miserias de nuestros esp\u00edritus, y que fue preciso que yo volviese despu\u00e9s de la misi\u00f3n a pedir perd\u00f3n a un sacerdote de rodillas por alguna ofensa que uno de la Compa\u00f1\u00eda le hab\u00eda hecho.\u00bb<span id='easy-footnote-7-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-7-108317' title='Carta a de Lesoinay, en Marsella, de los 17 de oct. y 26 de diciembre de 1659.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> Pero estos fracasos eran raros, y Vicente de Pa\u00fal deb\u00eda con frecuencia preparar a sus hijos contra la vanidad del \u00e9xito: \u00abTengan cuidado con la vanidad los que van a misiones, ustedes que hablan en p\u00fablico\u2026Hay que subir al p\u00falpito como a un calvario, para no sacar de ello m\u00e1s que confusi\u00f3n. A veces y muy frecuentemente se ve a un pueblo tan conmovido por lo que le han dicho, se ve que lloran todos; y hasta se ven quienes, yendo m\u00e1s lejos, llegan hasta pronunciar estas palabras: \u00abBienaventurado el vientre que los llev\u00f3 y los pechos que los amamantaron\u00bb; hemos o\u00eddo decir semejantes palabras alguna vez. Al o\u00edr esto, la naturaleza se satisface, llega la vanidad y aumenta, si no se reprimen estas vanas complacencias y no se busca m\u00e1s que la gloria de Dios, para la cual solamente debemos trabajar; s\u00ed, puramente por la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas. Ya que servirse de ello para otra cosa , es predicarse a s\u00ed mismo y no a Jesucristo. y una persona que predica para hacerse aplaudir, albar, estimar, hacer que se hable de s\u00ed, \u00bfqu\u00e9 hace esta persona, este predicador? \u00bfQu\u00e9 hace? un sacrilegio; s\u00ed, un sacrilegio!\u00a1Qu\u00e9, servirse de la palabra de Dios, de las cosas divinas para adquirir honra y reputaci\u00f3n, s\u00ed es un sacrilegio! Oh, Se\u00f1or, oh Dios m\u00edo, conceded la gracia a esta pobre peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda de que ninguno de sus miembros caiga en esta desgracia! Cr\u00e9anme, Se\u00f1ores, no seremos nunca aptos para hacer la obra de dios mientras no tengamos un profunda humildad y un desprecio completo de nosotros mismos. No, si la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n no es humilde, y si ella no est\u00e1 persuadida de que no puede hacer nada que valga, que es m\u00e1s apta para echarlo a perder todo que para hacerlo bien, no har\u00e1 nunca gran cosa; pero cuando est\u00e9 y viva en el esp\u00edritu que acabo de decir, estar\u00e1 preparada para los designios de Dios, porque Dios se sirve de tales sujetos para operar los grandes y verdaderos bienes\u2026<span id='easy-footnote-8-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-8-108317' title='Rep. de ora. Del 25 de noviembre de 1657.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> S\u00ed, Dios estar\u00e1 con ustedes y obrar\u00e1 por ustedes, ya que se complace con los sencillos y los asiste, y bendice sus trabajos y sus empresas; al contrario, ser\u00eda una impiedad creer que Dios quiera favorecer o asistir a una persona que busca la gloria de los hombres y que se llena de vanidad como lo hacen todos los que se predican a s\u00ed mismos, y que, en sus predicaciones, no hablan ni con sencillez ni con humildad; pues \u00bfse podr\u00eda ayudar a un hombre a perderse? Es algo que no cabe en la idea de un cristiano. Oh, si supieran qu\u00e9 gran mal es entrar en el oficio de predicador para predicar otra cosa que Jesucristo no haya predicado, y otra cosa que sus ap\u00f3stoles y muchos grandes santos y siervos de Dios no han predicado ni predican a\u00fan hoy, ustedes sentir\u00edan horror. Dios sabe que hasta tres veces, durante tres d\u00edas seguidos fui a echarme a los pies de un sacerdote, que era por entonces de la Compa\u00f1\u00eda y que ya no lo es, para rogarle con toda la insistencia posible, que quisiera hablar y predicar con toda sencillez y siguiera las memorias que se le hab\u00edan dado, sin haber podido lograrlo de \u00e9l. Daba las charlas de la ordenaci\u00f3n, de las que no recogi\u00f3 ning\u00fan fruto, y todo ese hermoso mont\u00f3n de pensamientos y de per\u00edodos escogidos se los llev\u00f3 en viento; porque no es el fasto de las palabras lo que aprovecha a las almas, sino la sencillez y la humildad que atraen y llevan la gracia de Jesucristo a los corazones\u2026 Por eso debemos nosotros desear y pedir a Dios que se digne conceder la gracia a toda la compa\u00f1\u00eda y a cada uno de nosotros en particular de obrar con sencillez y honradamente, y de predicar las verdades del evangelio al modo como Jesucristo las ense\u00f1\u00f3, de manera que todo el mundo las entienda y cada uno pueda aprovecharse de lo que decimos.\u00bb<\/p>\n<p>A estas recomendaciones a\u00f1ad\u00eda Vicente la autoridad de su ejemplo. \u00c9l mismo hablaba de un modo humilde y sencillo, aunque firme y eficaz, como se puede ver por esos numerosos fragmentos de sus discurso; y llegaba as\u00ed, mejor que con vanos ornamentos, a la verdadera elocuencia. Ya que, dec\u00eda \u00e9l, \u00abcomo las bellezas naturales tienen m\u00e1s atractivo que las artificiales y las disfrazadas, igualmente los discursos sencillos y comunes son mejor recibidos y encuentran una entrada m\u00e1s favorable en las almas que los que son afectados y pulidos artificialmente.\u00bb<\/p>\n<p>En esta predicaci\u00f3n sencilla ejercitaba a los suyos, y \u00e9l mismo se ejercitaba en ella, hasta en su extrema ancianidad. Todos deb\u00edan hablar delante de \u00e9l por turno. Por la tarde, daba cuenta del discurso y lo hac\u00eda analizar en p\u00fablico por los principales de la Compa\u00f1\u00eda. Si se hab\u00eda hablado con mucho estudio y cuidado, se complac\u00eda en mostrar toda su vanidad, luego conclu\u00eda con su caridad ordinaria: \u00abCr\u00e9ame, Se\u00f1or, trate de predicar como Jesucristo. Este divino Salvador pod\u00eda, si hubiera querido, de nuestros m\u00e1s elevados misterios, con conceptos y t\u00e9rminos que les fueran m\u00e1s proporcionados, siendo \u00e9l mismo el Verbo en la Sabidur\u00eda del Padre eterno; y no obstante sabemos de qu\u00e9 manera predic\u00f3, sencilla y humildemente, para acomodarse y darnos el modelo y el estilo de tratar su santa palabra.\u00bb<\/p>\n<p>Esta sencillez y esta humildad, \u00e9l la exig\u00eda no solamente en los pensamientos y en el estilo, sino en el tono de voz, y ello por la salud de los suyos, y para producir m\u00e1s efecto mediante una forma de decir natural. \u00abCreer\u00eda usted, Se\u00f1or, escrib\u00eda a prop\u00f3sito, que los comediantes, habiendo reconocido esto, han cambiado su forma de hablar y no recitan ya sus versos con un tono elevado, como lo hac\u00edan en otro tiempo, sino que lo hacen con una voz mediocre, y como de una manera familiar a los que los escuchan. Era un personaje que ha sido de esta condici\u00f3n, el que me lo dec\u00eda estos d\u00edas pasados. Pues, si el deseos de agradar m\u00e1s al mundo ha podido ganarse a los actores de teatro, qu\u00e9 motivo de confusi\u00f3n ser\u00e1 para los predicadores de Jesucristo, si el afecto y celo de procurar la salvaci\u00f3n de las almas no tuviera el mismo poder sobre ellos!\u00bb Es curioso o\u00edr a san Vicente de Pa\u00fal dar fe de la revoluci\u00f3n que comenzaba entonces en el teatro y expresarse en esta materia como lo har\u00e1 algunos m\u00e1s tarde un ilustre comedi\u00f3grafo poeta<span id='easy-footnote-9-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-9-108317' title='Moli\u00e8re, &lt;em&gt;l\u2019Impromptu de Versailles, &lt;\/em&gt;ac. 1\u00ba.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Encontramos toda la ret\u00f3rica de san Vicente de Pa\u00fal en un <em>Compendio del m\u00e9todo de predicar <\/em>para uso en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, elaborado por Almeras y enviado por \u00e1l a todas las casas de la compa\u00f1\u00eda en diciembre de 1666. este es su origen.<\/p>\n<p>Desde el comienzo de las conferencias de San L\u00e1zaro, Vicente reun\u00eda de vez en cuando a los primeros eclesi\u00e1sticos que formaban parte; Perrochel y Pavillon, los futuros obispos de Boulogne y de Alet, el abate Olier y algunos sacerdotes de Par\u00eds. El santo propon\u00eda un tema y cada uno, entonces y all\u00ed mismo, se ejercitaba en hablar y escribir; cada uno dec\u00eda sus palabritas o entregaba por escrito su colaboraci\u00f3n a la obra com\u00fan. \u00abSolamente yo no he sabido decir ni hacer nada que valga la pena,\u00bb a\u00f1ad\u00eda Vicente recordando estas cosas. Dados los avisos, el santo conclu\u00eda; o bien se recog\u00edan todos los papeles, y se compon\u00eda una conferencia con ellos. Todo se realizaba sencilla y familiarmente. \u00abQue si alguno luego, contaba Vicente, ven\u00eda a presentar bellos pensamientos, alegar muchas hermosas razones, cantidad de autoridades de los Padres, de los concilios, etc., eso estaba bien. Pero este predicador borraba cuanto hab\u00eda dejado el otro de bueno en particular en las almas; como cuando hab\u00e9is impreso sobre alguna cosa, uno viene con una esponja a borrarlo todo, no queda ninguna impresi\u00f3n, todo queda borrado; as\u00ed el esp\u00edritu debidamente impresionado por un discurso sencillo y pr\u00e1ctico pierde pronto sus buenos sentimientos y santos pensamientos por otro discurso elevado que impide los efectos del primero.\u00bb<span id='easy-footnote-10-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-10-108317' title='Conf. del 22 de agosto de l655.y del 5 de agosto de 1659.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> Eso dur\u00f3 largos a\u00f1os. En 1652 y 1653, mand\u00f3 que se tuvieran conferencias especiales sobre la predicaci\u00f3n, y orden\u00f3 reunir todo lo que \u00e9l mismo, Portail y todos los dem\u00e1s antiguos Misioneros, estimaban m\u00e1s propio para hacerla igualmente s\u00f3lida, clara y f\u00e1cil. Portail, en efecto, compuso un volumen bastante grueso in-folio. Pero, m\u00e1s tarde, Alm\u00e9ras juzg\u00f3 con raz\u00f3n este trabajo demasiado difuso, y como \u00e9l mismo hab\u00eda asistido a las conferencias de 1652 y 1653, y a otras conferencias dadas sobre el mismo tema en diversos a\u00f1os, por Vicente de Pa\u00fal y que, por consiguiente, conoc\u00eda de maravilla el m\u00e9todo de predicar ense\u00f1ado por su santo Padre y practicado por mucho tiempo en la Compa\u00f1\u00eda, redujo el conjunto a unas p\u00e1ginas sustanciales<span id='easy-footnote-11-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-11-108317' title='V\u00e9ase este Compendio del m\u00e9todo de predicar, en las piezas justificativas, n\u00ba 4.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>, que se hallar\u00e1n al final del volumen. Que nos baste con anotar aqu\u00ed tres palabras: <em>motivos, definiciones, medios, <\/em>resumiendo todo el funcionamiento instructivo y pr\u00e1ctico de esta ret\u00f3rica nueva. Ante cualquier tema que se predique, el oyente reclama ante todo elementos o <em>motivos<\/em> de convicci\u00f3n . Convencido de la verdad de un dogma, de la importancia y de la necesidad de una virtud, le falta aprender su naturaleza y sus actos, es decir darle la <em>definici\u00f3n<\/em>; por fin<em>,<\/em> cuando su mente est\u00e1 iluminada, su coraz\u00f3n movido, cuando no pide m\u00e1s que obrar, s\u00f3lo queda ense\u00f1arle los <em>medios<\/em> de evitar el error y el mal, de abrazar la pr\u00e1ctica de lo verdadero y del bien.<\/p>\n<p>Pues, este es el m\u00e9todo que sigui\u00f3 siempre Vicente, ya en las misiones, ya en las conferencias que daba a su Compa\u00f1\u00eda. En una conferencia del 20 de agosto de 1655, le desarroll\u00f3 y, para dar a la vez el precepto y el ejemplo, \u00e9l mismo se adapt\u00f3 a \u00e9l al ense\u00f1arlo. Sucesivamente expuso sus <em>motivos<\/em>, su <em>definici\u00f3n<\/em> y sus <em>medios;<\/em> luego respondi\u00f3 a las objeciones. Los <em>motivos<\/em> de este m\u00e9todo familiar son su eficacia para instruir y conmover; el ejemplo de Jesucristo y de los ap\u00f3stoles que le han practicado; los grandes frutos que ha producido en las almas; por \u00faltimo, la salud del predicador que solo \u00e9l asegura: \u00abEl profeta grita ay de aqu\u00e9l que no se\u00f1ala al enemigo. Y eso es justamente lo que hacen estos predicadores que no miran ante todo el provecho de su auditorio. Aunque vean al enemigo, no dicen ni palabra; os cantan aires agradables, en lugar de gritar con la trompeta: \u00abQue nos vamos a perder! mirad, mirad al enemigo! Salv\u00e9monos!, salv\u00e9monos!\u00bb<\/p>\n<p>La <em>definici\u00f3n<\/em> del m\u00e9todo no necesita ya ser dada; se la entiende bastante despu\u00e9s. En cuanto a sus <em>medios<\/em> se reducen a evitar el refinamiento y el \u00e9nfasis para reducirse a la sencillez y a la familiaridad. \u00ab\u00bfA d\u00f3nde va a parar toda esta palabrer\u00eda? exclama aqu\u00ed Vicente. \u00bfAlguien quiere demostrar que es u buen ret\u00f3rico, buen te\u00f3logo? Cosa extra\u00f1a, emprende un mal camino! Quiz\u00e1s sea estimado por algunas personas que no entienden nada; mas para adquirir la estima de los sabios y la reputaci\u00f3n de un hombre muy elocuente, es preciso saber persuadir lo que se quiere que abrace el oyente y apartarle de los que debe evitar. Pues bien, esto no es cuesti\u00f3n de escoger las palabras, en organizar bien los periodos, en expresar de una manera poco com\u00fan la sutileza de sus conceptos, de pronunciar su discurso en un tono muy elevado, en un tono de declamaci\u00f3n que pasa muy por encima. \u00bfLogran estas clases de predicadores el fin propuesto? \u00bfPersuaden con fuerza el amor de la piedad? \u00bfSe siente el pueblo impresionado y corre en busca de la penitencia? Nada de eso, nada de eso. Y \u00e9stas son no obstante las pretensiones de estos grades oradores. Pretenden esto: adquirir reputaci\u00f3n, hacer decir al mundo: \u00abVerdaderamente este hombre se despacha bien, es elocuente, tiene hermosos pensamientos, los expresa agradablemente.\u00bb Esto es a lo que se reduce todo el fruto de su serm\u00f3n. Sube usted al p\u00falpito no para predicar a Dios, sino a s\u00ed mismo, y se sirve (oh, qu\u00e9 crimen) de una cosa tan santa como la palabra de Dios para alimentar y fomentar su vanidad. \u00a1Oh divino Salvador!\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el santo recomienda, como los verdaderos medios o las verdaderas fuentes de la predicaci\u00f3n, la recta intenci\u00f3n, el buen ejemplo, el amor de un m\u00e9todo familiar y sencillo, la oraci\u00f3n. Entra entonces en detalles conmovedores sobre los frutos del m\u00e9todo en uso en la Misi\u00f3n que \u00e9l llama siempre <em>el peque\u00f1o m\u00e9todo, <\/em>no s\u00f3lo en los campos, sino en Par\u00eds mismo y en la corte interpelando a sus antiguos compa\u00f1eros, Portail, Almeras, y tom\u00e1ndoles como testigos de hechos que han visto u obtenido ellos mismos. Luego responde a las objeciones. \u00abPerderemos nuestro honor, le dicen, con este m\u00e9todo trivial y abyecto\u00bb; y responde: \u00abOh que perder\u00e1n en ello su honor! Oh, predicando como Jesucristo predic\u00f3, van ustedes a perder su honra, acaso es perder la honra hablar de Dios como el Hijo de Dios habla! Oh, Jesucristo, el verbo del Padre, no ten\u00eda entonces honor. Va a ser no tener honor, hacer sermones en la sencillez, en el discurso familiar y ordinario, como lo hizo Nuestro Se\u00f1or! Oh Se\u00f1ores, hasta d\u00f3nde hemos llegado, decir que es perder el honor predicar el Evangelio como lo predic\u00f3 Jesucristo! Ser\u00eda tanto como decir que Jesucristo , \u00e9l que era la sabidur\u00eda eterna, no supo bien c\u00f3mo tratar su palabra, que no entend\u00eda de ello\u00a1 \u00a1Vaya blasfemia!\u00bb<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s entregado <em>al peque\u00f1o m\u00e9todo,<\/em> por convicci\u00f3n y por experiencia, Vicente propuso desde un principio a los suyos predicar por turno, como ejercicio, exceptuando a los enfermos, pero no a \u00e9l mismo: \u00abY yo, pobre pecador que soy, yo comenzar\u00e9 el primero, no desde el p\u00falpito, porque no podr\u00eda subir, sino en alguna conferencia en la que tratar\u00e9 alg\u00fan punto de la regla, o de un tema distinto.\u00bb<span id='easy-footnote-12-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-12-108317' title='Conf. del 5 de agosto de 1659.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Y as\u00ed se hizo, as\u00ed lo hizo \u00e9l mismo casi hasta su \u00faltimo d\u00eda, ya que tenemos todav\u00eda conferencias suyas durante todo el a\u00f1o 1659, el pen\u00faltimo de su vida, cuando ten\u00eda ya ochenta y cuatro a\u00f1os. As\u00ed es c\u00f3mo San L\u00e1zaro se convirti\u00f3 en una gran escuela de predicaci\u00f3n, y en una revoluci\u00f3n de la c\u00e1tedra cristiana. Se sabe lo que hab\u00eda sido antes la elocuencia sagrada en Francia. Desde la muerte de san Bernardo hasta mediados del siglo XVI, nuestros predicadores no hab\u00edan conocido casi m\u00e1s que el idioma de los antiguos Romanos, desfigurado por alteraciones sucesivas. Una vez que decidieron hablar franc\u00e9s, se dejaron ganar por el mal gusto, que hab\u00eda m\u00e1s o menos invadido todos los g\u00e9neros literarios. Era una man\u00eda de erudici\u00f3n tra\u00edda por la resurrecci\u00f3n del culto de los antiguos. Los predicadores como los escritores, para dar autoridad a sus discursos, o m\u00e1s bien relumbr\u00f3n a sus personas, se cre\u00edan obligados a hacer una vasta exposici\u00f3n de toda clase de fragmentos prestados por los autores de la antig\u00fcedad. Cada serm\u00f3n era algo as\u00ed como un bazar, museo, en el que se ve\u00edan las riquezas m\u00e1s heterog\u00e9neas, una macedonia, una marqueter\u00eda, en la que todas clase de colores y de tonos ven\u00edan a instalarse a capricho del gusto m\u00e1s extra\u00f1o. Virgilio figuraba al lado de Mois\u00e9s, H\u00e9rcules con David; con frecuencia una frase, comenzada en franc\u00e9s, se continuaba en lat\u00edn para acabar en griego; y en esta sola frase se hab\u00edan o\u00eddo a veces a los profetas y a los evangelistas, a los escritores de Atenas y de Roma, a los Padres griegos y latinos.<\/p>\n<p>Aparte de esta man\u00eda de la erudici\u00f3n, era la afectaci\u00f3n, el g\u00e9nero precioso y amanerado; eran los pre\u00e1mbulos sin fin, los giros, verdadero laberinto en el que se perd\u00edan orador y oyentes; era historias ap\u00f3crifas, figuras y comparaciones cuya inagotable abundancia igualaba de por s\u00ed al mal gusto; en una palabra, todas las pretensiones, todos los defectos contra los cuales acabamos de escuchar a san Vicente de Pa\u00fal protestar con sus ense\u00f1anzas, con sus ejemplos y su m\u00e9todo. As\u00ed, cuando este m\u00e9todo fue divulgado por las predicaciones tanto de los Misioneros como de los eclesi\u00e1sticos de la conferencia de San L\u00e1zaro, todo el mundo lo quer\u00eda seguir. Se acud\u00eda a instruirse en Vicente de Pa\u00fal, y le dec\u00edan: \u00abHabr\u00e1 que llegar all\u00ed, <em>a predicar a la misionera.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Pues, fue en la \u00e9poca de su mayor \u00e9xito, y de su m\u00e1s universal empleo, en el tiempo de las conferencias analizadas y citadas hace un momento cuando Bossuet, quien le hab\u00eda visto practicar en San L\u00e1zaro, que lo hab\u00eda practicado \u00e9l mismo en las conferencias de los Martes, quien lo recordaba con tanta dulzura medio siglo despu\u00e9s, creyendo o\u00edr todav\u00eda la palabra de Vicente resonar en sus o\u00eddos como la palabra de Dios; fue en ese tiempo, decimos nosotros, cuando Bossuet subi\u00f3 por primera vez a los p\u00falpitos de Par\u00eds, e hizo resonar aquella gran voz que abr\u00eda a la elocuencia cristiana un carrera cerrada casi desde el \u00faltimo de los Padres de la Iglesia. sin duda, ser\u00eda excesivo hacer a Vicente de Pa\u00fal el homenaje de toda la elocuencia de Bossuet y atribuirle todo el honor; pero ser\u00eda injusto tambi\u00e9n desconocer la influencia evidente del humilde sacerdote sobre el mayor de los oradores. Por ambas partes, con toda la diferencia del gusto y del genio, la misma sencillez en la grandeza, la misma familiaridad en lo sublime, el mismo desprecio por todo loa que no hace sino halagar los <em>o\u00eddos<\/em> <em>delicados<\/em>, la misma proscripci\u00f3n de lo ap\u00f3crifo y de lo profano, la misma severidad cristiana, el mismo olvido de s\u00ed mismo y de la vana ret\u00f3rica, para no saber m\u00e1s, no predicar m\u00e1s que a Jesucristo y el Evangelio. Fue por Vicente por quien se predic\u00f3 este famoso paneg\u00edrico de san Pablo, paneg\u00edrico tambi\u00e9n de la verdadera predicaci\u00f3n cristiana en la persona m\u00e1s grande de los predicadores, definitiva ruptura de toda alianza con la ret\u00f3rica profana y proclamaci\u00f3n sublime de ret\u00f3rica cristiana. No, en todas estas maravillas la influencia de Vicente no ha estado ausente. Siempre ocurre que antes de \u00e9l, y desde el final de la edad media, nada semejante se hab\u00eda o\u00eddo en los p\u00falpitos franceses; nada, aparte de algunos sermones de san Francisco de Sales en sus estancias en par\u00eds, demasiado raras, por consiguiente, para producir una revoluci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, con m\u00e1s flores y gracias, el m\u00e9todo del santo obispo de Ginebra es el m\u00e9todo del santo fundador de la Misi\u00f3n, los dos tan unidos de coraz\u00f3n y de pensamiento. L\u00e9ase la admirable carta al hermano de santa Chantal, al arzobispo de Bourges, y se creer\u00e1 escuchar una conferencia de Vicente de Pa\u00fal sobre la predicaci\u00f3n. Los dos parten de este principio, que \u00abel fin y la intenci\u00f3n de le predicaci\u00f3n cristiana debe ser hacer lo que Nuestro Se\u00f1or vino a hacer en este mundo; que para completar esta pretensi\u00f3n y este designio se necesitan dos cosas, que son ense\u00f1ar y conmover\u00bb; que no es necesario \u00abotro deleite que el que sigue la doctrina y el movimiento\u00bb, y que se ha de huir del que hace de su capa un sayo, y muy a menudo ni ense\u00f1a ni conmueve. Nos quedamos con cierto cosquilleo de o\u00eddos, que proviene de cierta elegancia seglar, mundana y profana, de ciertas curiosidades, montajes de rasgos, de discursos, de palabras, en una palabra, que depende por completo del artificio.\u00bb \u00c9sta, \u00abdebe quedarse para los oradores del mundo, para los charlatanes y cortesanos que se complacen en ello. No predican a Jesucristo crucificado, sino que se predican a s\u00ed mismos.\u00bb Al salir de un serm\u00f3n, que no se diga: \u00abOh, qu\u00e9 gran orador, qu\u00e9 hermosa memoria, qu\u00e9 sabio, qu\u00e9 bien habla,\u00bb sino m\u00e1s bien: Oh, qu\u00e9 hermosa es la penitencia, qu\u00e9 necesaria es, o que el oyente, impresionado, no pueda dar otro testimonio de la suficiencia del predicador que por la enmienda de su vida.\u00bb Y c\u00f3mo se debe \u2018decir\u2019 en la predicaci\u00f3n? Hay que guardarse de los <em>quanquam<\/em> ( <em>quamquam: <\/em>aunque, si bien; sonoros, <em>can<\/em>&#8211;<em>can<\/em>) y largos periodos de los pedantes, de sus gestos, de sus rostros y de sus movimientos; todo ello es la peste de la predicaci\u00f3n; se ha de hablar mostrando inter\u00e9s, cari\u00f1o y devotamente, sencilla y c\u00e1ndidamente, y con confianza; estar bien encari\u00f1ado con la doctrina que se ense\u00f1a, y de lo que se persuade. El soberano artificio es no tener artificio. Es preciso que nuestras palabras est\u00e9n inflamadas, no por gritos y acciones desmesuradas, sino por el afecto interior, que salgan del coraz\u00f3n m\u00e1s que de la boca. Por m\u00e1s que se diga, el coraz\u00f3n habla al coraz\u00f3n, y la lengua no habla m\u00e1s que a los o\u00eddos..<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n habla tambi\u00e9n? Vicente de Pa\u00fal o Francisco de Sales? Es Francisco de Sales, se le reconoce por la gracia picante de su lenguaje; pero con una sencillez m\u00e1s fina y m\u00e1s descuidada, este podr\u00eda ser tambi\u00e9n Vicente de Pa\u00fal; pues, \u00bfqui\u00e9n no ve en el fondo la similitud, la identidad de las teor\u00edas? Esta carta al arzobispo de Bourges , con los discursos de Vicente de Pa\u00fal y su m\u00e9todo, es la ret\u00f3rica m\u00e1s completa del predicador.<\/p>\n<h3>IV. <em>Orden de las Misiones. \u2013Misiones entre los protestantes.<\/em><\/h3>\n<p>Queda por decir el orden de las Misiones. Cuando una misi\u00f3n estaba decidida, los nuevos ap\u00f3stoles, a ejemplo de Jesucristo, enviaban a uno de ellos por delante para preparar los caminos. El precursor anunciaba, con uno o dos discursos, la visita pr\u00f3xima de Dios en la persona de sus ministros, las gracias reservadas a los hombres de buena voluntad y la maldici\u00f3n que pesar\u00eda sobre los que rechazaran el don divino. Allanaba las mentes de los prejuicios injustos, abr\u00eda ya los corazones al arrepentimiento y dispon\u00eda las conciencias a su regeneraci\u00f3n. Durante este tiempo, los sacerdotes designados para la Misi\u00f3n por el superior \u2013eran tres por lo menos- se dispon\u00edan a ella con un retiro. El d\u00eda de la partida iban a recibir la bendici\u00f3n al superior, luego a saludar a Jesucristo en el Sant\u00edsimo Sacramento para pedirle que bendijera tambi\u00e9n el viaje y sus trabajos. Hac\u00edan el camino en recogimiento y en silencio, y se ejercitaban para la Misi\u00f3n pr\u00f3xima, evangelizando a bordo, en el coche, en las posadas, a los ni\u00f1os y a los pobres y predicando a todo el mundo con su modestia. Al acercarse al teatro de su obra, saludaban e invocaban al \u00e1ngel tutelar del lugar y a mandamiento \u00e1ngeles guardianes de los habitantes. Lo atravesaban, para llegar a su residencia, modestos y silenciosos, predicando tambi\u00e9n a la manera de san Francisco con su piedad muda. Su primera visita era al p\u00e1rroco, a quien presentaban su mandato del obispo diocesano, sin el cual no se emprend\u00eda ninguna Misi\u00f3n, a continuaci\u00f3n le ped\u00edan permiso para ejercer sus funciones en su iglesia. admitidos, se pon\u00edan de rodillas a sus pies para recibir la bendici\u00f3n; rechazados, se desped\u00edan humilde mente de \u00e9l, se volv\u00edan honrando los rechazos recibidos en caso semejante por Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Cuando el p\u00e1rroco, lo que suced\u00eda casi siempre, hab\u00eda aceptado sus servicios, se informaban por \u00e9l de los vicios y necesidades de su parroquia, y recib\u00edan sus \u00f3rdenes para todos los ejercicios y todas las obras de la Misi\u00f3n. El d\u00eda siguiente se comenzaba y, aparte de un d\u00eda de descanso a la semana, se trabajaba sin pausa hasta el final. Sin descuidar sus ejercicios de piedad ni ning\u00fan punto esencial de su reglamento acostumbrado, los Misioneros se pon\u00edan a la disposici\u00f3n del pueblo. Nueve horas al d\u00eda, cinco horas por la ma\u00f1ana y cuatropor la tarde, estaban en su puesto, es decir en el confesionario, hubiera o no penitentes, esperando a los pecadores, su clientela, como el hombre de negocios espera a su comprador.<\/p>\n<p>Durante es tiempo, tres clases de actos p\u00fablico se celebraban cada d\u00eda: una predicaci\u00f3n a la aurora, para dejar a la gente pobre la libertad de su trabajo; un peque\u00f1o catecismo por la tarde, y un gran catecismo por la noche, a la hora en que todos estaban libres del peso del d\u00eda.<\/p>\n<p>Los temas de predicaci\u00f3n m\u00e1s ordinarios eran la penitencia, sus condiciones y sus actos; el pecado; la muerte en general, la muerte de los malos o de los justos; el juicio particular o universal; el infierno, el purgatorio o el para\u00edso; la palabra de Dios, su necesidad, y las disposiciones que requiere; el retraso de la conversi\u00f3n, el abuso de las gracias, la reca\u00edda, el endurecimiento y la impenitencia final; las enemistades, las maledicencias y la restituci\u00f3n; el buen uso de las aflicciones y la paciencia; la glotoner\u00eda y la impudicia; los deberes del cristiano y las buenas obras; la imitaci\u00f3n de Jesucristo y la frecuente comuni\u00f3n; le devoci\u00f3n a las sant\u00edsima Virgen, al \u00e1ngel custodio y a los santas, etc.<\/p>\n<p>En el peque\u00f1o catecismo, destinado a la primera edad, se explicaba familiarmente y sin subir al p\u00falpito los puntos m\u00e1s necesarios en la infancia y los misterios m\u00e1s esenciales de la religi\u00f3n, como la Trinidad, la Encarnaci\u00f3n, la Eucarist\u00eda, el pecado, la penitencia, los mandamientos de Dios, la preparaci\u00f3n a los sacramentos y las oraciones principales del cristiano. Esta instrucci\u00f3n se hac\u00eda por v\u00eda de preguntas dirigidas a los ni\u00f1os m\u00e1s bien que por discursos seguidos. En el gran catecismo, se trataba de las mismas materias; pero m\u00e1s solemnemente, en el p\u00falpito, y con m\u00e1s extensi\u00f3n. \u2013Por lo dem\u00e1s, estos programas, naturalmente el\u00e1sticos, se desarrollaban se acortaban seg\u00fan el tiempo de la Misi\u00f3n. \u00c9sta deb\u00eda durar quince d\u00edas al menos, con la mayor frecuencia tres, cuatro o cinco semanas, seg\u00fan la poblaci\u00f3n y la necesidad de prueba que pod\u00edan tener los pecadores, pues los Misioneros no absolv\u00edan precipitadamente. Difer\u00edan la absoluci\u00f3n en las ocasiones pr\u00f3ximas, las enemistades, las costumbres inveteradas o frecuentes, las injusticias que reparar, y la reten\u00edan definitivamente si se rechazaba la reconciliaci\u00f3n, la restituci\u00f3n, interrupci\u00f3n y ruptura<\/p>\n<p>Fuera del trabajo del p\u00falpito y del confesionario, ellos se constitu\u00edan en la parroquia en oficiales de paz; visitaban a los enfermos y en particular a los pobres; institu\u00edan la cofrad\u00eda de la Caridad; instru\u00eda a los maestros y maestras de escuela sobre sus deberes, el m\u00e9todo que seguir para formar bien a la juventud, principalmente en la ciencia de la religi\u00f3n y en las buenas costumbres; reun\u00edan a los eclesi\u00e1stico del lugar y del vecindario, y trataban de agruparlos en conferencia regular y peri\u00f3dica.<\/p>\n<p>Llegaba el d\u00eda de la comuni\u00f3n general, que era tambi\u00e9n el d\u00eda de la primera comuni\u00f3n para los ni\u00f1os. El predicador lo preparaba la v\u00edspera; hablaba tambi\u00e9n el d\u00eda mismo para inspirar inmediatamente disposiciones fervientes. Por la tarde, despu\u00e9s de v\u00edsperas, se hac\u00eda una procesi\u00f3n solemne del Sant\u00edsimo Sacramento, procesi\u00f3n de acci\u00f3n de gracias y de bendici\u00f3n, al final de la cual un Misionero volv\u00eda por \u00faltima vez a subir al p\u00falpito para felicitar al los oyentes por los dones de Dios y para exhortar a la perseverancia. Este discurso ten\u00eda algunas veces lugar al d\u00eda siguiente en una misa de acci\u00f3n de gracias; y de ordinario, como \u00faltimo ejercicio p\u00fablico se convocaba a la parroquia a una misa general de <em>requiem<\/em> para hacer part\u00edcipes a los muertos mismos de los beneficios de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos los ejercicios generales y p\u00fablicos se daban por terminados en ese momento, y los misionero no se ocupaban ya m\u00e1s que de confesar a los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os para ense\u00f1arles la pr\u00e1ctica de la confesi\u00f3n, para poner remedio al abuso que exist\u00eda entonces en algunas parroquias de confesarlos a todos juntos en p\u00fablico, y para prepararlos de lejos a su primera comuni\u00f3n. Hac\u00edan tambi\u00e9n algunas excursiones a las aldeas vecinas que no hab\u00edan podido asistir a los ejercicios, y les llevaban la palabra de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Acabada la Misi\u00f3n por completo, iban otra vez a recibir la bendici\u00f3n del p\u00e1rroco. Uno de ellos se destacaba para ir a dar cuenta al obispo del \u00e9xito, y los otros se volv\u00edan a la comunidad, donde eran recibidos con una caridad impresionante como a personas que acababan de destruir el imperio del demonio y establecer el reino de Jesucristo. A su llegada, se tocaba la campana para llamar al procurador de la casa y al director de los ejercitantes que lo deb\u00edan dejar todo, fuera del sacrificio de la misa, para venir a ofrecerles felicitaciones y servicios. Verdadera entrada de triunfadores. Y, en efecto, dec\u00eda Vicente, \u00absi se reciben en triunfo a los que han ganado alguna batalla, por qu\u00e9 no a los que acaban de batallar con el diablo y conseguir la victoria sobre \u00e9l.\u00bb<span id='easy-footnote-13-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-13-108317' title='Conf. del 5 de setiembre de 1642.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Los Misioneros hac\u00edan despu\u00e9s un breve retiro para dar gracias a dios por los favores que les hab\u00eda concedido y pedirle perd\u00f3n por las faltas cometidas. Pronto part\u00edan para una misi\u00f3n nueva; y as\u00ed durante nueve meses del a\u00f1o. El tiempo de la cosecha y de las vendimias, durante el que habr\u00eda sido imposible reunir a los campesinos demasiado ocupados en los trabajos de los campos, era lo \u00fanico que les quedaba. Era para ellos el tiempo del descanso, pero un descanso laborioso. Ni viajes, ni juegos, ni visitas superfluas; sino oraci\u00f3n y estudio. \u00abNosotros llevamos, escrib\u00eda Vicente, una vida casi tan solitaria en Par\u00eds como la de los Cartujos. Casi nadie tiene que ver con nosotros, ni nosotros con nadie; y esta soledad nos hace aspirar al trabajo del campo, y el trabajo a la soledad.\u00bb Comentario de sus palabras ya citadas: \u00abCartujos en casa, ap\u00f3stoles en los campos.\u00bb As\u00ed pues, durante los tres meses de vacaciones, los Misioneros se entregaban por entero a sus ejercicios espirituales y a sus trabajos teol\u00f3gicos u oratorios, a sus conferencias sobre la Sagrada Escritura, los casos de conciencia y las materias de controversia. Era tambi\u00e9n para ellos la \u00e9poca de la siega: ya que hac\u00edan provisi\u00f3n, para las misiones pr\u00f3ximas, de piedad y de celo, de ciencia teol\u00f3gica y de santa elocuencia.<\/p>\n<p>Era por \u00faltimo en este intervalo cuando Vicente, que hab\u00eda recibido ya d\u00eda a d\u00eda el informe de sus trabajos, se los hac\u00eda contar con m\u00e1s detalle y les daba sabias instrucciones. A los que hab\u00edan cumplido les predicaba la humildad, y tambi\u00e9n la gratitud: \u00abVed, les dec\u00eda, si las espinas punzantes de nuestro natural no llevan buenas rosas, y que se abren una vez que el sol de justicia hace aparecer los rayos de su gracia sobre ellas\u00bb; a los que hab\u00edan fracasado inspiraba la confianza en Dios, \u00abque pide tan s\u00f3lo, volv\u00eda a decir, que se lancen las redes al mar, y no que se recojan los peces, pues es a \u00e9l a quien corresponde hacerles entrar dentro\u00bb; a todos recomendaba la paciencia y la mansedumbre con los campesinos, los pecadores, los herejes\u2026\u00bbHaceos afables en la asamblea de los pobres, dec\u00eda con el Sabio, de otro modo se desaniman y no se atreven a acercarse a nosotros creyendo que somos demasiado severos y demasiado grandes se\u00f1ores para ellos\u2026Si Dios concedi\u00f3 alguna bendici\u00f3n a nuestras primeras misiones, se vio que era por haber obrado amigablemente, con humildad y sinceridad para con toda clase de personas; y si Dios tuvo a bien servirse del m\u00e1s miserable para la conversi\u00f3n de algunos herejes, ellos mismos confesaron que fue por la paciencia y cordialidad que hab\u00eda tenido con ellos. Los forzados mismos, con quienes he estado, no se ganan de otra manera, y cuando me ha sucedido habarles secamente, lo he echado todo a perder; y al contrario, cuando los he alabado por su resignaci\u00f3n, los he compadecido por sus sufrimientos y les he dicho que ten\u00edan suerte por pasar su purgatorio en este mundo, he besado sus cadenas, compadecido sus dolores, y demostrado aflicci\u00f3n por sus desgracias, ha sido entonces cuando me han escuchado, han dado gracias a Dios, y se han puesto en estado de salvaci\u00f3n. Pidamos a Dios que quiera poner a todos los Misioneros en esta costumbre de tratar dulce y caritativamente al pr\u00f3jimo, en p\u00fablico y en particular, y hasta a los pecadores y endurecidos, sin usar nunca de invectivas, de reproches o de palabras rudas contra nadie. Hay que entrar por la puerta de los pecadores y salir por la nuestra.\u00bb<\/p>\n<p>Era sobre todo con los herejes con quienes quer\u00eda que se empleara dulzura. Con ellos, dec\u00eda, jam\u00e1s burlas ni s\u00e1tiras, ni siquiera disputa ni discusi\u00f3n. Llegaba hasta mandar que se los llamara, no herejes, sino los de la <em>religi\u00f3n<\/em> <em>pretendida.<\/em> La experiencia general de los cincuenta \u00faltimo a\u00f1os le hab\u00eda demostrado qu\u00e9 poco se gana con estas discusiones p\u00fablicas y solemnes, en las que el amor propio est\u00e1 en juego, m\u00e1s que el amor de la verdad, y su experiencia personal le hab\u00eda ense\u00f1ado la omnipotencia de la dulzura y de la caridad; \u00abDios ha querido, escrib\u00eda de Beauvais en 1628, servirse de este miserable para la conversi\u00f3n de tres personas desde que sal\u00ed de Par\u00eds. Pero tengo que confesar que la dulzura, la humildad y la paciencia al tratar con estos pobres descarriados es como el alma de este bien. He necesitado emplear dos d\u00edas para convertir a uno; los otros dos no me han costado tanto. He consentido deciros esto para mi confusi\u00f3n, para que la Compa\u00f1\u00eda vea, que si Dios ha querido servirse del m\u00e1s ignorante y del m\u00e1s miserable del grupo, se servir\u00e1 tambi\u00e9n con mayor eficacia de cada uno de los dem\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>Desde entonces, en toda ocasi\u00f3n, en sus conferencias y en sus cartas, volv\u00eda sobre este modo tan cristiano de proselitismo. \u00abTrabajemos con humildad y respeto, escrib\u00eda en otra ocasi\u00f3n; que no se desaf\u00ede a los ministros en la c\u00e1tedra; que no se diga que no podr\u00edan demostrar ninguno de sus art\u00edculos de fe en la santa Escritura, sino raramente, y en esp\u00edritu de humildad y de compasi\u00f3n, porque de otra forma, Dios no bendecir\u00e1 nuestro trabajo o alejar\u00e1 de nosotros a esta pobre gente, y ellos pensar\u00e1n que hay vanidad en nuestra conducta, y nunca creer\u00e1n. Creemos a los hombres no porque son sabios, sino porque los estimamos buenos y porque los amamos. El demonio es muy sabio, y sin embargo no creemos nada de lo que dice porque no le amamos. Es necesario que Nuestro Se\u00f1or ame antes a aquellos a quienes quiere que crean en \u00e9l. Hagamos lo que sea; no creer\u00e1n en nosotros si no demostramos amor y compasi\u00f3n con los que nosotros queremos que crean en nosotros;\u2026 de otra forma, no haremos nada m\u00e1s que ruido y escaso fruto.\u00bb<span id='easy-footnote-14-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-14-108317' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;. p. 343.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Insistiendo un d\u00eda sobre este tema en una conferencia, prob\u00f3 con razones y ejemplos la necesidad de esta conducta humilde y bonachona: \u00abCuando se discute, dijo, contra alguien, la contestaci\u00f3n que se emplea por su parte le hace ver bien que pretende salirse con la suya, por ello se prepara a la resistencia m\u00e1s que al reconocimiento de la verdad; de manera que, con este debate, en lugar de hacer alguna apertura en su esp\u00edritu, se cierra de ordinario la puerta de su coraz\u00f3n, como al contrario la dulzura y la afabilidad se la abren. Tenemos para esto un hermoso ejemplo en la persona del bienaventurado Francisco de Sales, quien, si bien era muy sabio en las controversias, convert\u00eda no obstante a los herejes m\u00e1s con su dulzura que con su doctrina. A prop\u00f3sito, el Sr. cardenal du Perron dec\u00eda que se mostraba fuerte en la verdad para convencer a los herejes, pero que no pertenec\u00eda m\u00e1s que al obispo de Ginebra convertirlos. Recuerden, Se\u00f1ores, las palabras de san Pablo a este gran Misionero san Timoteo: <em>Servum Dei non oportet litigare (<\/em>No conviene que el siervo de Dios ande en litigios); y puedo decirles que nunca he sabido ni visto que ning\u00fan hereje se haya convertido por la fuerza de la disputa, ni por la sutileza de los argumentos, mas s\u00ed por la dulzura; tan verdad es que esta virtud tiene fuerza para ganar a los hombres para Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Buena vida y buenos ejemplos, exposici\u00f3n s\u00f3lida y sencilla de las verdades cristianas; controversias raras, y tra\u00eddas por la ocasi\u00f3n, y a\u00fan as\u00ed desprendidas de todas las cuestiones puramente escol\u00e1sticas; caridad y hasta respeto para con los ministros y dem\u00e1s personas importantes del partido, y limosna en abundancia a los m\u00e1s pobres; alejamiento de las pr\u00e9dicas, de la lectura de los libros protestantes: tales eran las \u00fanicas armas que quer\u00eda que se utilizaran contra los herejes, los \u00fanicos medios que se usaran para retener y confirmar a los cat\u00f3licos en su fe.<\/p>\n<p>\u00abCuando el rey os envi\u00f3 a Sedan, escribi\u00f3 al superior de esta Misi\u00f3n fue con la condici\u00f3n de no disputar nunca contra los herejes ni en el p\u00falpito ni en particular, sabiendo que eso sirve de poco, y que con mucha frecuencia se hace m\u00e1s ruido que fruto. La buena vida y el buen olor de las virtudes cristianas llevadas a la pr\u00e1ctica atraen a los desviados al recto camino y confirman en \u00e9l a los cat\u00f3licos. Es as\u00ed c\u00f3mo debe servir de provecho la Compa\u00f1\u00eda a la ciudad de Sedan, a\u00f1adiendo a los buenos ejemplos los ejercicios de nuestras funciones, como instruir al pueblo seg\u00fan nuestro estilo ordinario, predicar contra el vicio y las malas costumbres, establecer y persuadir las virtudes, mostrando su necesidad, su hermosura, el uso, el modo de adquirirlas: en esto principalmente deb\u00e9is trabajar. Que si dese\u00e1is hablar de alg\u00fan punto de controversia, no lo hag\u00e1is si el Evangelio no os da pie; y entonces podr\u00e9is sostener y probar las verdades que los herejes combaten, e incluso responder a sus razones sin por ello nombrarlos ni hablar de ellos, \u00bb<\/p>\n<p>y aun as\u00ed no quer\u00eda que se entrara en disputa con ellos en todas las ocasiones que parecieran dar pie o incluso obligar a ello. As\u00ed es como respond\u00eda en 1659 a uno de sus hermanos, h\u00e1bil en cirug\u00eda, que part\u00eda, con miedo para Madagascar, en un barco en el que se hallaban herejes: \u00abSiento mucho saber que tendr\u00e9is a herejes en el barco, y, por lo tanto, mucho que sufrir por su parte. Pero a fin de cuentas Dios es el maestro y lo ha permitido as\u00ed por razones que nosotros no sabemos; tal vez para ser m\u00e1s reservado en su presencia, m\u00e1s humilde y m\u00e1s devoto con Dios, y m\u00e1s caritativo con el pr\u00f3jimo, para que vean la belleza y la santidad de nuestra religi\u00f3n, y se sientan por este medio animados a volver. Habr\u00e1 que tener much\u00edsimo cuidado en evitar toda clase de disputas y de invectivas con ellos, mostraros paciente y bonach\u00f3n para con ellos, aun en el caso de que se desmanden contra nuestra creencia y nuestras pr\u00e1cticas. La virtud es tan bella y tan amable que se ver\u00e1n obligados a amarla en vos, si la pon\u00e9is bien en pr\u00e1ctica. Es de desear que en los servicios que prestar\u00e9is a Dios en el barco (como cirujano), no os dej\u00e9is llevar por la acepci\u00f3n de personas y no hag\u00e1is diferencias entre los cat\u00f3licos y los hugonotes, a fin de que \u00e9stos conozcan que los am\u00e1is en Dios. espero que vuestro buen ejemplo aproveche a unos y otros.\u00bb<\/p>\n<p>A pesar de su repugnancia por las discusiones, siendo como son algunas veces inevitables, Vicente mandaba a sus Misioneros estudiar la teolog\u00eda pol\u00e9mica, aunque s\u00f3lo fuera para responder a las dificultades presentadas por los cat\u00f3licos en su trato con los protestantes. Adem\u00e1s, seg\u00fan la m\u00e1xima de san Pablo, todo cristiano, con mayor raz\u00f3n, todo sacerdote, debe estar preparado siempre a dar raz\u00f3n de su fe, y a refutar los errores contrarios. Por eso, los obligaba a celebrar entre ellos conferencias de controversia, y a estudiar las obras de los m\u00e1s famosos controversistas del tiempo. Es lo que \u00e9l mismo nos dice en una carta del 21 de febrero de 1653: \u00abNosotros ejercitamos a la Compa\u00f1\u00eda desde hace alg\u00fan tiempo a esta parte en las materias de controversia, y nos vienen a casa todos los lunes tres o cuatro personas de la ciudad que tienen gracia de Dios para convencer a los de la religi\u00f3n pretendida reformada, y que devuelven a la Iglesia a un gran n\u00famero de ellos para ense\u00f1arnos su m\u00e9todo, seg\u00fan el cual dos de los nuestros disputan cada vez en su presencia, de los que uno representa al cat\u00f3lico, y el contrincante al hugonote. Uno de estos Srs. es el Sr. Giraudon, doctor en teolog\u00eda, disc\u00edpulo del difunto P Veron.\u00bb<span id='easy-footnote-15-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-15-108317' title='A. Lambert, en Polonia.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> Ausente se informaba si hab\u00edan sido fieles a estos estudios y a estos ejercicios: \u00ab\u00bfSe estudia y se hacen ejercicios sobre las controversias, escrib\u00eda de Beauvais en una carta ya citada, a su suplente en el colegios de Bons-Enfants, y se observa el orden prescrito?. Le suplico, Se\u00f1or, que se trabaje con seriedad en esto; que se esfuercen en dominar el <em>Petit<\/em> <em>Becan; <\/em>es dif\u00edcil explicar qu\u00e9 \u00fatil resulta este peque\u00f1o librito para este fin.\u00bb<span id='easy-footnote-16-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-16-108317' title='Por el P&lt;em&gt;etit&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Becan&lt;\/em&gt; designaba un &lt;em&gt;Compendio&lt;\/em&gt; en Lat\u00edn del &lt;em&gt;Manual de las controversias de este tiempo, sobre la fe y la religi\u00f3n,&lt;\/em&gt; impreso en Mayance, en 1623, y repetidamente reimpreso hasta mediados del siglo XVIII. El Manual que en \u00e9l se condensa es poco extenso, pero muy estimado, tuvo gran n\u00famero de diciones. Los Jansenistas se desataron tra el Manual y el Compendio, &lt;em&gt;in odium auctoris,&lt;\/em&gt; o m\u00e1s bien por odio a la Sociedad de los Jesuitas a la que pertenec\u00eda. Pero el sufragio de san Vicente de Pa\u00fal pesa en la balanza al menos tanto como las diatribas , sobre todo si se a\u00f1ade la estima universal de la que gozan estos op\u00fasculos. Y es cierto que el jesuita flamenco, cuya vida laboriosa fue consagrada a las materias de controversia, de las que ha dejado una multitud de obras , no merec\u00eda m\u00e1s los sarcasmos de los sectarios que el olvido posterior en el que cay\u00f3, y si es menos c\u00e9lebre que los Belarmino, los Du Perron y los Veron, no ha rendido tal vez, por su claridad y su m\u00e9todo, caracteres particulares de su esp\u00edritu, y por su marcha cursiva(trazos) que facilitaba la lectura de sus libros. menores servicios a la causa cat\u00f3lica.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, se comprende bie, no se sujetaba a este <em>librito, <\/em>cuya teolog\u00eda, por lo dem\u00e1s, est\u00e1 toda calcada en la de Belarmino; y , al recomend\u00e1rselo de modo especial a los sacerdotes de la Misi\u00f3n, no dejaba de remitirlo al propio Belarmino, as\u00ed como a los grandes controversistas, aquellos de los que ten\u00edan gusto y vocaci\u00f3n por los estudios m\u00e1s profundos.<\/p>\n<h3>V. <em>Frutos de las Misiones. \u2013Compa\u00f1\u00edas de Misioneros. \u2013El nombre de la Misi\u00f3n.<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 decir ahora los frutos de las innumerables Misiones emprendidas por Vicente y los suyos en el espacio de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, sin contar las m\u00e1s innumerables todav\u00eda que han seguido despu\u00e9s de la muerte del siervo de Dios? Se cuentan al menos cuarenta de 1617 a 1626, tiempo que pas\u00f3 en la casa de Gondi; ciento cuarenta como director del colegio de Bons-Enfants, es decir de 1625 a 1632; y de 1632 a 1660, su n\u00famero sobrepasar\u00eda las setecientas para sola la casa de San L\u00e1zaro; a lo que se han de a\u00f1adir las Misiones, m\u00e1s que nunca incalculables, dadas en el mismo espacio, en m\u00e1s de veinticinco di\u00f3cesis de Francia, de Polonia, de Italia, de Inglaterra, de ultramar , por las colonias de Misioneros enviados.<\/p>\n<p>Hasta la toma de posesi\u00f3n de San L\u00e1zaro, Vicente fue el obrero m\u00e1s activo, el ap\u00f3stol m\u00e1s infatigable. No pod\u00eda dejar a sus queridos campesinos, y miraba como un robo hecho a su pobre gente todo el tiempo que les robaba para atender a sus dem\u00e1s asuntos. Dec\u00eda mucho despu\u00e9s: \u00abMe acuerdo que en otro tiempo, cuando volv\u00eda de misi\u00f3n, me parec\u00eda, al acercarme a Par\u00eds, que las puertas de la ciudad deb\u00edan caer sobre m\u00ed y aplastarme; y pocas veces regresaba sin que este pensamiento no me viniera a la mente. La raz\u00f3n es que pensaba para mis adentros que me dec\u00edan: T\u00fa te marchas, y cu\u00e1ntos pueblos m\u00e1s esperan de ti la misma ayuda que has dado a \u00e9ste y a este otro. Si t\u00fa no hubieras ido a ellos, probablemente tales y tales personas, muriendo en el estado en que las encontraste, se habr\u00edan perdido y condenado. Entonces, si encontraste tales pecados en aquella parroquia, \u00bfno tienes motivos para pensar que parecidas abominaciones se cometen en la parroquia vecina, donde estas pobres gentes esperan la misi\u00f3n? Y t\u00fa te marchas, y los dejas! Pero si se mueren, y se mueren en sus pecados, t\u00fa ser\u00e1s de alguna manera la causa de su p\u00e9rdida, y debes temer que Dios te castigue por ello. \u00c9stas eran las agitaciones de mi esp\u00edritu.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando el cuidado de su congregaci\u00f3n, las \u00f3rdenes de la corte, sus ocupaciones de todo g\u00e9nero del reino y sus enfermedades no le permitieron alejarse de San L\u00e4zaro, le produc\u00eda una santa envidia ver los trabajos de sus hijos y las bendiciones que los acompa\u00f1aban: \u00abQu\u00e9 confusi\u00f3n, escrib\u00eda \u00e9l en 1654, siento al verme tan in\u00fatil en el mundo en comparaci\u00f3n con ustedes\u2026De verdad, Se\u00f1or, yo no puedo contenerme; tengo que decirles con toda sencillez que esto me produce nuevos y tan grandes deseos de poder, en medio de mis flaquezas, ir a acabar mi vida tras una zarza, trabajando en alg\u00fan pueblo, que me parece que ser\u00eda dichoso, si Dios quisiera hacerme este favor.\u00bb \u00a1Y ten\u00eda entonces setenta y cocho a\u00f1os! El a\u00f1o anterior, en efecto, hab\u00eda trabajado en la misi\u00f3n de Ruel, como lo hubiera hecho treinta a\u00f1os antes, y hab\u00eda anunciado otras dos con un vigor sorprendente<span id='easy-footnote-17-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-17-108317' title='Carta del 24 de mayo de 1653.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>. Una santa alegr\u00eda, que templaba su cansancio y lo convert\u00eda incluso en remedio saludable, le hab\u00eda curado moment\u00e1neamente de su fiebre habitual.<\/p>\n<p>Otra cosa m\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 calcular, por hablar con el viejo historiador de Vicente de Pa\u00fal, la grandeza, la extensi\u00f3n y la multitud de los bienes que han salido de all\u00ed para la gloria de Dios y para utilidad de su Iglesia? Cu\u00e1ntos ignorantes instruidos en las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n! Cu\u00e1ntos pecadores sumidos en el mal y sacados de culpables costumbres y sacados de all\u00ed por buenas confesiones generales!<span id='easy-footnote-18-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-18-108317' title='Con motivo de la confesi\u00f3n general, Vicente escrib\u00eda a santa Chantal, el 15 de julio de 1639: \u00abSe va a pocos lugares en los que no se encuentre a alguno que falte a ella.\u00bb'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> Cu\u00e1ntos sacrilegios reparados. Cu\u00e1ntas enemistades, cu\u00e1ntos odios desarraigados! Cu\u00e1ntos procesos terminados amistosamente! Cu\u00e1ntas usuras desterradas! Cu\u00e1ntas uniones il\u00edcitas rotas o purificadas y consagradas por la religi\u00f3n! Cu\u00e1ntos m\u00e1s esc\u00e1ndalos desaparecidos! \u00a1Cu\u00e1ntos ejercicios piadosos, pr\u00e1cticas de caridad instituidas o restablecidas! \u00a1Cu\u00e1ntas iglesias restauradas, reconstruidas o enriquecidas! \u00a1Cu\u00e1ntas obras buenas, virtudes puestas en uso, all\u00ed donde se ignoraba hasta el nombre! Por \u00faltimo, \u00a1cu\u00e1ntas almas santificadas y salvadas! Es el secreto de Dios, que no se manifestar\u00e1 hasta el gran d\u00eda de las revelaciones; pero ya se puede ver en todos estos bienes el cumplimiento de la misi\u00f3n del Salvador que era, seg\u00fan el profeta, \u00abborrar la iniquidad, abolir y exterminar el pecado, y restablecer la santidad y la justicia.\u00bb<\/p>\n<p>Y \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda, si tuvi\u00e9ramos Memorias sobre tantas Misiones? Pero los hijos de Vicente eran como \u00e9l hombres de acci\u00f3n y no de escritura; algunas cartas dirigidas al santo fundador bien por los prelados que le daban gracias por el bien realizados en sus di\u00f3cesis, bien por los Misioneros que remit\u00edan a su Padre el honor de sus \u00e9xitos o le ped\u00edan sus consejos, todos esos monumentos nos faltan. A decir verdad, no est\u00e1n escritos sino en el libro de la vida.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos para terminar que todas las obras buenas se producen en el campo de la Iglesia. Lo que Vicente no pod\u00eda hacer por s\u00ed mismo, otros, inspirados e instruidos por \u00e9l, lo hac\u00edan; por ejemplo, las Misiones en las ciudades, que \u00e9l hab\u00eda prohibido a su congregaci\u00f3n, Como \u00e9l era el alma, como se hab\u00edan emprendido a instigaci\u00f3n suya y conducidas seg\u00fan sus planea, como ellas ten\u00eda en general por obreros a hijos de su adopci\u00f3n, a sacerdotes de su conferencia de los martes, sobre \u00e9l tambi\u00e9n reca\u00edan el honor y el m\u00e9rito. Adem\u00e1s, a partir de la fundaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, tiene lugar, en todas partes de francia, una multiplicaci\u00f3n de compa\u00f1\u00edas parecidas, nacidas del contagio de celo y de una santa emulaci\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal se congratulaba con ello; ya que, no buscando sino la gloria de Dios, pidi\u00e9ndole cada d\u00eda que enviara obreros a su vi\u00f1a, nadie sent\u00eda menos envidia que \u00e9l por el monopolio de las obras buenas. No s\u00f3lo no sent\u00eda ning\u00fan pesar ego\u00edsta por estos trabajos, sino que, dentro de su humildad, los pon\u00eda muy por encima de los suyos, mientras daba gracias a Dios por la fecundidad alcanzada, como dec\u00eda, en las <em>peque\u00f1as<\/em> <em>funciones<\/em> de su compa\u00f1\u00eda. El 18 de junio de 1660, escribi\u00f3 a Desdames en Polonia con ocasi\u00f3n de una misi\u00f3n del P. Eudes: \u00abAlgunos sacerdotes de Normand\u00eda, dirigidos por el P. Eudes, han llegado para dar una misi\u00f3n en Par\u00eds con una bendici\u00f3n admirable. La corte de los Quinze-Vingts es grande pero incapaz de contener a la gente que ven\u00eda las predicaciones. Al mismo tiempo, un gran n\u00famero de eclesi\u00e1sticos han salido de Par\u00eds para ir a trabajar en otras ciudades, y todos han producido frutos que no se pueden explicar; y en todo ello nosotros no tenemos la menor parte, porque nuestra herencia es el pobre pueblo de los campos. A nosotros nos queda tan s\u00f3lo el consuelo de ver que nuestras peque\u00f1as funciones han parecido tan hermosas y tan \u00fatiles que han servido de est\u00edmulo a otros para dedicarse a ellas como nosotros, y con m\u00e1s gracias que nosotros, no s\u00f3lo por el hecho de las misiones, sino tambi\u00e9n por los seminarios que se multiplican mucho en Francia. Hay raz\u00f3n para alabar a Dios por el celo que excita en muchos para mayor gloria suya y la salvaci\u00f3n de las almas.\u00bb<\/p>\n<p>Y con mucha humildad tambi\u00e9n, dijo un d\u00eda: \u00abSeamos, hermanos m\u00edos, que llevaba las andas de san Ignacio y de sus compa\u00f1eros cansados del camino y que, viendo que se pon\u00edan de rodillas cuando hab\u00edan llegado a un lugar para detenerse, \u00e9l lo hac\u00eda tambi\u00e9n; al verlos rezar, \u00e9l rezaba tambi\u00e9n; y como estos santos personajes le hubieran preguntado una vez qu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed, les respondi\u00f3: \u00abYo pido a Dios que os conceda lo que le ped\u00eds. Yo soy como un pobre animal que no podr\u00eda hacer oraci\u00f3n; le pido que os escuche. Querr\u00eda decirle lo que vosotros le dec\u00eds; pero no podr\u00eda, y as\u00ed le ofrezco vuestras oraciones.\u00bb Oh Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, debemos considerarnos como portasacos de estos dignos operarios, como pobres idiotas que no saben decir nada y que somos el deshecho de los dem\u00e1s, y como pobres peque\u00f1os espigadores que vienen por detr\u00e1s de estos grandes espigadores. Demos gracias a Dios por haber tenido a bien aceptar con ello nuestros peque\u00f1os servicios. Ofrezc\u00e1mosle, con nuestros peque\u00f1os manojos, las grandes mieses de los dem\u00e1s, y estemos siempre preparados a hacer lo que est\u00e1 de nuestra parte por el servicio de Dios y la ayuda al pr\u00f3jimo. Si Dios ha dado una luz tan hermosa y una gracia tan grande a este pobre campesino que por ello mereci\u00f3 que se hablara de \u00e9l en la historia, esperemos que haciendo lo posible, como lo hizo para contribuir a que Dios sea honrado y servido, su divina bondad recibir\u00e1 en buena parte nuestras oblaciones y bendecir\u00e1 nuestros peque\u00f1os trabajos.\u00bb<\/p>\n<p>Es verdad que no hab\u00eda gran concurrencia, ya que Vicente se hab\u00eda prohibido las grandes ciudades. Pero, siendo la Compa\u00f1\u00eda todav\u00eda demasiado poco numerosa para satisfacer las demandas que le llegaban de todas partes, muchos prelados tuvieron la idea de formar peque\u00f1os grupos de Misioneros seg\u00fan su modelo. Vicente fue informado de ello y por parte de la corte de Francia de donde se necesitaban las letras patentes, y por parte de la curia romana a la que se ped\u00eda la aprobaci\u00f3n. El canciller S\u00e9guier le aconsej\u00f3 formar oposici\u00f3n a estas diversas fundaciones. \u00abLa Santa Sede, le dijo, no ve sin pena la multiplicaci\u00f3n de las comunidades; y siempre ha sido su intenci\u00f3n que las que tienen los mismos empleos y tienden al mismo fin se junten para no formar m\u00e1s que una sola sociedad; ya que un gran cuerpo se sostiene mejor, bajo todos los aspectos, que una multitud de miembros sin relaci\u00f3n; por \u00faltimo, hablando en general, sucede con demasiada frecuencia que los que comenzaron por emulaci\u00f3n laudable acaben en una baja envidia.\u00bb<\/p>\n<p>En efecto, hubo dos proyectos de uni\u00f3n, uno con sacerdotes de N\u00e4poles y de Orvietto, por intermedio del cardenal Brancaccio, el otro con los Misioneros de Authier de Sisgau. La cuesti\u00f3n de los votos hizo fracasar al primero<span id='easy-footnote-19-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-19-108317' title='Carta a Jolly, en Roma, del 5 de noviembre de 1659.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>; vamos a ver c\u00f3mo fracas\u00f3 el segundo.<\/p>\n<p>Authier de Sisgau, nacido en 1609, hab\u00eda sido primeramente religioso de San V\u00edctor en Marsella, su ciudad natal. Mientras habitaba en Avignon, por sus estudios teol\u00f3gicos, se uni\u00f3 a algunos j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos, y juntos se hab\u00edan comprometido por voto a trabajar en la reforma del clero. Secundados por Luis de Bretel, arzobispo de Aix, quien les dio una capilla y una casa en la ciudad, comenzaron su obra con el t\u00edtulo de Sacerdotes o Misioneros del clero. Teniendo un mismo plan, pidieron a Vicente la uni\u00f3n con \u00e9l. Vicente lo vio deseable, mientras hubiera entre ellos un mismo fin, los mismos medios, un mismo esp\u00edritu. Esto ocurr\u00edan en 1634. Authier vino a Par\u00eds y se puso pronto de acuerdo con Vicente. Pero, de regreso a provincias, escribi\u00f3 que encintraba oposici\u00f3n en su Compa\u00f1\u00eda. A pesar de todo se volvi\u00f3 al proyecto, y se a\u00f1adi\u00f3 la condici\u00f3n que Authier ser\u00eda coadjutor del general, con derecho de sucesi\u00f3n, y que entretanto, tendr\u00eda la direcci\u00f3n de todas las casas de los primeros religiosos de Provenza. Vicente dio la exclusi\u00f3n a la primera cl\u00e1usula. Y en cuanto a la segunda, la restringi\u00f3 en el sentido de que el general mandar\u00eda visitar cada a\u00f1o estas casas, que tendr\u00eda derecho a nombrar a sus superiores y a transferir a los s\u00fabditos. Ante esta respuesta, se abandon\u00f3 definitivamente el proyecto<span id='easy-footnote-20-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-20-108317' title='Cartas escritas a Roma, del 17 de enero de 1634, del 1\u00ba de abril de 1642 y del 29 de mayo de l643.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Aunque ninguna de las uniones proyectadas hubiera llagado a t\u00e9rmino, y se aconsejara a Vicente que se opusiera a las fundaciones rivales, lejos de entregarse a un consejo as\u00ed, rog\u00f3 a Dios que los multiplicara en proporci\u00f3n de las necesidades infinitas de los pueblos, y se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo a hacerlas prosperar, pidiendo disminuir, si mejor que \u00e9l, deb\u00edan crecer por el bien de la Iglesia.<\/p>\n<p>Se opuso a que se usurpara su t\u00edtulo de la Misi\u00f3n; no, por cierto, por orgullo de nombre, sino por adelantarse a los inconvenientes de una confusi\u00f3n entre varias Compa\u00f1\u00edas, inconvenientes que su experiencia se\u00f1alar\u00e1 enseguida. Y, a\u00fan as\u00ed, habr\u00eda renunciado a este monopolio si el canciller S\u00e9guier no le hubiera apremiado a prohibirlo. Todos los eclesi\u00e1sticos dedicados a la salvaci\u00f3n del clero o de los pueblos eleg\u00edan el nombre de Misioneros, incluso el abate Olier quien, despu\u00e9s de llamar a los suyos <em>sacerdotes de la comunidad de San Sulp\u00eccio, <\/em>hab\u00eda dirigido ya dos o tres seminarios bajo este nuevo nombre. No obstante Vicente dudaba todav\u00eda oponerse a esta usurpaci\u00f3n de t\u00edtulo, y escrib\u00eda a Alm\u00e9ras en Roma, el 19 de agosto de 1650: \u00abVa a ser mejor encomendar esto a Dios, y tratar de distinguirnos de los dem\u00e1s por una gran sumisi\u00f3n y deferencia y por la pr\u00e1ctica de las virtudes que hacen a un verdadero misionero, a fin de que no nos suceda lo que dice Nuestro Se\u00f1or que los primeros ser\u00e1n los \u00faltimos y los \u00faltimos los primeros.\u00bb Sin embargo encargaba Alm\u00e9ras que vigilara sobre este asunto.<\/p>\n<p>Nosotros no vemos que los debates hayan ido m\u00e1s lejos con los sacerdotes de San Sulpicio, que volvieron a su primer nombre, aunque se lea todav\u00eda en una carta a Jolly, en Roma, del 17 de agosto de 1657, algunos meses despu\u00e9s de la muerte de Olier: \u00abEstamos en una \u00e9poca en la que la Misi\u00f3n produce emulaci\u00f3n a muchas personas para trabajar en ella. Puede ser que estos Se\u00f1ores de San Sulpicio que han ido a Roma tienen otros proyectos que los que se ven. Pero siendo las Misiones extra\u00f1as a la Compa\u00f1\u00eda de San Sulpicio<span id='easy-footnote-21-108317' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-21-108317' title='&lt;em&gt;Vida del Sr. Olier,&lt;\/em&gt; t. I, p. 447.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>, no se adivinan ya los planes que Vicente de Pa\u00fal le supone que los motivos que le obligaron a tomar moment\u00e1neamente el t\u00edtulo de los sacerdotes de San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed Vicente no hab\u00eda hecho nada todav\u00eda para defender la posesi\u00f3n exclusiva de su nombre, aunque Authier de Sisgau hubiera conseguido de Inocencio X, en 1647, la confirmaci\u00f3n de su instituto, con el t\u00edtulo de <em>Misioneros<\/em> <em>del<\/em> <em>Sant\u00edsimo<\/em> <em>Sacramento.<\/em> Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 13 de enero de 1651, mientras que Authier estaba en conflicto con Des Lions con ocasi\u00f3n del obispado de Bethl\u00e9em, al que lleg\u00f3, Vicente, que lo ignoraba, le escribi\u00f3 para defenderse de no haber hecho nada contra su elevaci\u00f3n; luego a\u00f1ad\u00eda: Os digo adem\u00e1s que no hice ni dije nada contra vuestra santa congregaci\u00f3n. por el contrario, Dios me ha dado siempre respeto por ella, y un gran deseo de servirla; y como testimonio, nunca he celebrado la santa misa, desde que tuve conocimiento de su erecci\u00f3n sin que haya recomendad a Dios dos veces de hecho, una en la preparaci\u00f3n, la otra en el <em>Memento<\/em>, para que su divina bondad la haga prosperar santamente, y la acompa\u00f1e con sus bendiciones en su intenci\u00f3n y en sus trabajos, llam\u00e1ndola incluso antes que la nuestra, para lo que yo la estimo en m\u00e1s. Hablo cristianamente, Se\u00f1or, y en la presencia de Dios que sabe que digo la verdad, para que no os quepa la menor duda, dadme, os suplico, las ocasiones de demostrarlo de otra forma que con palabras. Contad conmigo para el servicio de vuestra congregaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>No hab\u00eda sido Vicente tampoco sino el canciller, quien hab\u00eda <em>rechazado llanamente<\/em> la bula de fundaci\u00f3n de Authier, diciendo que exist\u00eda ya en Francia una congregaci\u00f3n de Misioneros. Vicente no le hab\u00eda hablado ni mandado decir. La primera oposici\u00f3n que se recuerde en su correspondencia fue con ocasi\u00f3n del duque de Ventadour quien, despu\u00e9s de renunciar a todos los privilegios, se hab\u00eda hecho primero can\u00f3nigo de Nuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds y ahora pensaba en reunir a algunos sacerdotes para ir a evangelizar las Indias. Pues bien, Ventadour y sus asociados quer\u00edan llamarse <em>Misioneros<\/em> , \u00ablo que es conveniente impedir, escrib\u00eda Vicente, si es posible. Y poco importa que se llamen <em>Misioneros de las Indias: <\/em>Nosotros somos para las Indias, como para cualquier otra parte(carta del 21 de diciembre de 1651).\u00bb Prometi\u00f3 no obstante a Ventadour no inmiscuirse en sus planes, queriendo tan s\u00f3lo evitar la similitud de los nombres; y Ventadour, por su parte, se comprometi\u00f3 a conservar el nombre que le diera el papa (12 de abril de 1652). As\u00ed que, habiendo presentado impedimento el asistente de Roma no s\u00f3lo a la denominaci\u00f3n, sino al proyecto mismo de Ventadour, Vicente le culp\u00f3(Viernes santo 1652): \u00abValdr\u00eda m\u00e1s que hubiera cien empresas de misiones, aunque perjudiciales a nuestro instituto, que si nosotros hubi\u00e9ramos apartado a una buena como es \u00e9sa, a costa de mantenernos. Ya que, aparte de que este proyecto para las Indias es al parecer una obra que Dios suscita, molestar\u00edamos a cantidad de personas de condici\u00f3n y de virtud, y demostrar\u00edamos m\u00e1s envidia o ambici\u00f3n que verdadero celo, siendo cierto que si tenemos \u00e9ste, veremos con buenos ojos que todo el mundo profetice, que Dios env\u00ede buenos obreros y nuevas comunidades a su Iglesia, que su reputaci\u00f3n aumente y que la nuestra disminuya. En nombre de Dios, tengamos m\u00e1s confianza en \u00e9l de la que tenemos. Dej\u00e9mosle conducir nuestra peque\u00f1a barca: si le es \u00fatil y agradable, la salvar\u00e1 del naufragio; y por mucho que la multitud y grandeza de los dem\u00e1s la hagan zozobrar, ella bogar\u00e1 con m\u00e1s seguridad entre tantos barcos buenos mientras vaya derecho a su fin, y no se divierta en adelantarlos.\u00bb El asistente lo consigui\u00f3 no obstante, ya que no se ve en la historia que se fundara la congregaci\u00f3n de Ventadour.<\/p>\n<p>Pero la oposici\u00f3n decidida de Vicente contra los usurpadores de su t\u00edtulo es del a\u00f1o 1657. una sociedad de Misioneros se hab\u00eda fundado en Lyon por los cuidados de un piadoso cirujano, Jacques Cr\u00e9tenet, que fue pronto su director, aunque no perteneciera a la Iglesia. Tambi\u00e9n la asociaci\u00f3n encerraba a eclesi\u00e1sticos y seglares, que se entregaban indistintamente a la obra de las Misiones. El obispo du Puy, Henri de Maupas, los llam\u00f3 a su di\u00f3cesis; el pr\u00edncipe de Conti, gobernador del Languedoc, se sirvi\u00f3 de ellos en su gobierno y les consigui\u00f3 letras patentes para establecerse en diversos lugares; por \u00faltimo el marqu\u00e9s de Coligny les fund\u00f3 un establecimiento en Lyon con mucha magnificencia. Tal es el origen de los Misioneros de San Jos\u00e9, llamados tambi\u00e9n josefinos.<\/p>\n<p>Y bien, en estas condiciones fue como Vicente escribi\u00f3 a Jolly, en Roma, el 17 de agosto de 1657: \u00abHay algunos gentileshombres en Forez que, despu\u00e9s de ocuparse durante alg\u00fan tiempo en parecidos ejercicios, han resuelto unirse en corporaci\u00f3n, y ya tienen sus letras patentes del rey firmada por un secretario de Estado, que han hecho aparecer en el sello. He mandado que se comunique a Monse\u00f1or el canciller, quien ha contestado que dif\u00edcilmente podr\u00e1 evitar que sean selladas, porque muchas personas de condici\u00f3n andan de por medio; y al mismo tiempo me ha dicho que le vaya a ver otra vez, y que ya se ver\u00e1 que no hay nada en esa letras que nos perjudique. En cuanto a m\u00ed, ruego a Nuestro Se\u00f1or que bendiga no s\u00f3lo las intenciones y las obras de estos nuevos Misioneros y todos los dem\u00e1s, sino que tambi\u00e9n, si ve que est\u00e1n para hacerlo mejor que nosotros, nos destruya y los conserve a ellos.\u00bb<\/p>\n<p>Siempre el mismo deseo del ap\u00f3stol listo a inmolarse, \u00e9l y su obra, para la mayor gloria de Dios. pero es tambi\u00e9n por esta misma gloria y sin ninguna intenci\u00f3n ego\u00edsta por su parte que crey\u00f3 deber escribir, el 5 de octubre de 1657, al abate de Saint-Just, gran vicario de Lyon, en la que se leer\u00e1n todos los sabios motivos de su conducta para conservar su nombre: \u00abSe\u00f1or, la bondad que Nuestro Se\u00f1or os ha dado para con nosotros, permite tomarme la confianza de informaros de una dificultad que se encuentra en la demanda que presenta aqu\u00ed el Sr. para obtener letras patentes sobre la erecci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda que Monse\u00f1or el arzobispo de Lyon ha erigido en su di\u00f3cesis para emplearla con el nombre de sacerdotes de la Misi\u00f3n. Y dado que nuestra pobre Compa\u00f1\u00eda lleva tambi\u00e9n el mismo nombre de la Misi\u00f3n, y este parecido de nombre est\u00e1 sujeto a inconvenientes fastidiosos, he mandado presentar a Monse\u00f1or el canciller nuestras peque\u00f1as dificultades sobre esto, esperan tener el honor de escribiros, con la seguridad de que Monse\u00f1or el Arzobispo no tiene el plan de hacer una obra buena para da\u00f1ar a otra.. \u00c9stos son dos o tres inconvenientes que han sucedido con otra Compa\u00f1\u00eda que lleva el mismo nombre, y que podr\u00edan tener lugar aqu\u00ed. Mons. obispo de Bethl\u00e9em, habiendo fundado una Compa\u00f1\u00eda parecida, doce o quince a\u00f1os despu\u00e9s de la nuestra, a la que llam\u00f3 desde el principio sacerdotes del clero y habi\u00e9ndola aprobado despu\u00e9s en Roma bajo el nombre de S<em>ocietas Presbyterorum sanctissimi sacramenti ad Missiones, <\/em>\u00e9l la hecho llamar de la Misi\u00f3n, y luego habiendo obtenido el don del papa de dos colegios en Avignon, de la fundaci\u00f3n de algunos Savoyanos, y que eran para escolares del mismo pa\u00eds, sucedi\u00f3 que, viendo los Savoyanos que estos colegios les eran arrebatados por Misionero que ellos cre\u00edan pertenecer a nuestro cuerpo, los habitantes de Annecy se sintieron tan enfurecidos que se amotinaron varias veces para ir a arrojar al lago a nuestros sacerdotes establecidos en aquella ciudad, que por esta raz\u00f3n permanecieron escondidos largo tiempo, sin atreverse a salir. Y el senado de Chamb\u00e9ry no ha querido nunca verificar nuestra fundaci\u00f3n en Saboya, a pesar de los mandatos diversos de su Alteza Real.<\/p>\n<p>\u00abOtro inconveniente que ha tenido lugar, Monse\u00f1or, es que un burgu\u00e9s de Marsella, donde esa Compa\u00f1\u00eda tiene una casa, y nosotros otra, habiendo dado por testamento a los sacerdotes de la Misi\u00f3n cierta propiedad, y habiendo fallecido despu\u00e9s sin declarar a qu\u00e9 sacerdotes de la Misi\u00f3n, estamos a punto de iniciar proceso, para aclarar a cu\u00e1l de las dos casas pertenece el legad.<\/p>\n<p>\u00abFuera de estos dos inconvenientes, sucedidos por esa Compa\u00f1\u00eda, el tercero procede de un particular, que hab\u00eda trabajado alg\u00fan tiempo en Toulouse en Misiones, que el difunto Monse\u00f1or arzobispo mand\u00f3 dar all\u00ed, y que tomaba el nombre de Misionero. \u00c9ste, pasando por Lyon, visit\u00f3 el hospital de los enfermos; y no hall\u00e1ndole en buen orden seg\u00fan su gusto, escribi\u00f3 una larga carta al difunto Monse\u00f1or cardenal de Lyon, en la que le manifestaba las irregularidades que pensaba haber encontrado en este hospital, y le exhort\u00f3 poner orden en \u00e9l; o si no lo hac\u00eda le llamaba al juicio de Dios; y firm\u00f3 esta carta con su nombre, <em>Barry, sacerdote de la Misi\u00f3n. <\/em>Este buen se\u00f1or, que se encontr\u00f3 entonces en Par\u00eds, indignado por esta osad\u00eda, se quej\u00f3 ruidosamente de nuestra Compa\u00f1\u00eda, creyendo que ese sacerdote perteneciera a ella, que no era cierto, lanz\u00f3 rayos y centellas contra nosotros, de manera que, aunque yo le advirtiese por medio de nuestros amigos y yo mismo lo hiciera, que este hombre nos era desconocido, ha publicado su descontento en todas las reuniones donde se hablaba de nosotros..<\/p>\n<p>\u00abVea, Monse\u00f1or, algunas razones entre otras m\u00e1s por las que hemos cre\u00eddo deber manifestar a Mons. el canciller los inconvenientes que son de temer en este caso si esta Compa\u00f1\u00eda de Mons. de Lyon lleva el nombre de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abNo encontramos nada que alegar a las reglas que este digno prelado les ha prescrito, que son muy buenas y santas, ni que existan prelados que erigen semejantes compa\u00f1\u00edas, y buenos eclesi\u00e1sticos que emprenden las funciones que nosotros practicamos. Al contrario, Se\u00f1or, pedimos a Dios todos los d\u00edas en la santa misa que env\u00ede obreros as\u00ed a su Iglesia. De verdad, creo que habr\u00eda que renunciar al cristianismo para tener otros sentimientos.<\/p>\n<p>\u00abLa dificultad se cifra, Se\u00f1or, en la confusi\u00f3n de los nombres, que hace que se imputen con frecuencia los hechos de una Compa\u00f1\u00eda a otra del mismo nombre que ha de sufrir por ello, y que hay muchos m\u00e1s inconvenientes; y que por eso puso Dios diferencias en los g\u00e9neros, las especies y los individuos. Un cir\u00f3n tiene sus diferencias con todas las dem\u00e1s criaturas, de suerte que ninguna puede ser llamada cir\u00f3n, sino el propio cir\u00f3n; tan cierto es que la sabidur\u00eda del soberano Creador se ha preocupado en poner esta distinci\u00f3n entre las cosas, para que una no sea la otra. Puesto as\u00ed, Se\u00f1or, parece que si fuera del agrado de Mons. el arzobispo dar otro nombre a estos Se\u00f1ores que el de sacerdotes de la Misi\u00f3n, como por ejemplo de Mons arzobispo, del clero o de la di\u00f3cesis de Lyon, este nombre convendr\u00eda bien a la cosa, ya que se dedican a hacer todas las cosas eclesi\u00e1sticas que dicho se\u00f1or les ordene.<\/p>\n<p>\u00abY decir que se les podr\u00eda dar el nombre de sacerdotes de dicho se\u00f1or arzobispo, y a\u00f1adir: para ser empleados en las misiones de su di\u00f3cesis, eso no evitar\u00eda, Se\u00f1or, que los inconvenientes que tuvieron lugar con los sacerdotes del Sant\u00edsimo Sacramento a causa de la expresi\u00f3n <em>ad<\/em> <em>Missiones<\/em>, de la que he hablado, que sucediesen entre estas dos Compa\u00f1\u00edas aqu\u00ed, por hallarse el nombre de Misi\u00f3n en ellas. As\u00ed pues, parece que ser\u00e1 algo digno de la sabidur\u00eda de dicho se\u00f1or poner remedio en este principio a estos inconvenientes y otros parecidos, lo que ser\u00e1 f\u00e1cil haciendo tomar otro nombre a su compa\u00f1\u00eda, dej\u00e1ndole no obstante todos los ejercicios que se hacen en la Misi\u00f3n. Que si Monse\u00f1or no est\u00e1 de acuerdo con esta propuesta, de buena gana nosotros cambiaremos nuestro nombre de Misioneros por otro, si monse\u00f1or as\u00ed lo ordena y que se pueda, al cabo de cuarenta a\u00f1os y m\u00e1s que hace que esta peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda empez\u00f3 a trabajar, ha sido erigida por el difunto Monse\u00f1or arzobispo de Par\u00eds, confirmada por bulas de Urbano VIII y por el papa de hoy, y por letras patentes del rey, registradas en el Parlamento. Ser\u00e1 dicho se\u00f1or quien ordene lo que quiera, y vos, Se\u00f1or, hacernos la gracia, si os place, de asegurar a dicho se\u00f1or que preferir\u00eda morir antes que hacer algo que le sea desagradable, y que por lo dem\u00e1s haremos lo que nos haga el honor de mandarnos.\u00bb<\/p>\n<p>El 15 de diciembre de 1654, a petici\u00f3n de Vicente, la Congregaci\u00f3n <em>de Propaganda fide <\/em>emiti\u00f3 un decreto declarando que no hab\u00eda lugar a innovar nada respecto de las instancias al efecto de erigir otra parecida Congregaci\u00f3n en Francia, ni de permitir que congregaciones semejantes se multiplicasen all\u00ed, por miedo a que sus rivalidades se convirtieran en perjuicio de la religi\u00f3n; a\u00f1adiendo que si algunos seminarios o colegios deb\u00edan construirse en Francia, ser\u00edan encomendados a la direcci\u00f3n de los sacerdotes de Vicente. La Congregaci\u00f3n de Vicente continu\u00f3 llevando por excelencia el nombre de la <em>Misi\u00f3n<\/em> en Francia y en todo el mundo, porque era para ella no un vano t\u00edtulo, sino la expresi\u00f3n de su fin y como la etiqueta de sus obras. Y si otras compa\u00f1\u00edas han conseguido adoptarlo a su lado, ninguna lo ha llevado con tanta bendici\u00f3n, ni por tanto tiempo, ni tan lejos.<\/p>\n<p>Y ahora que los hijos de Vicente est\u00e1n en posesi\u00f3n de su santo nombre de guerra, que est\u00e1n armados de los reglamentos y de las instrucciones de su venerado general, verdadera pr\u00e1ctica de su apostolado militante, vayamos tras ellos por tantos campos de batallas donde van a luchar contra el mal en todas sus formas, mal moral, mal f\u00edsico, contra la herej\u00eda y la infidelidad. Y como el espect\u00e1culo deber\u00e1 ser con frecuencia el mismo, no a\u00f1adamos al cuadro general que nos hemos trazado ya, m\u00e1s que los rasgos m\u00e1s salientes y m\u00e1s caracter\u00edsticos, seg\u00fan los tiempos, los lugares y las personas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro VI. Las Misiones Cap\u00edtulo Primero: Teor\u00eda de las Misiones I. Misiones en general. \u2013Misiones populares de san Vicente de Pa\u00fal. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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