{"id":107900,"date":"2015-01-17T02:22:41","date_gmt":"2015-01-17T01:22:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=107900"},"modified":"2016-07-26T17:21:52","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:52","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 5, cap\u00edtulo 4"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo IV. Vicente y el jansenismo despu\u00e9s de la bula.<\/strong><\/h2>\n<h3>I. <em>Primera conducta de Vicente, -El hecho y el derecho. \u2013Historia y discusi\u00f3n.<\/em><\/h3>\n<p>Desde el momento que lleg\u00f3 la bula, Vicente, lleno de una gratitud y de una alegr\u00eda santas, comenz\u00f3 por dar y mandar dar gracias a Dios. \u00abDemos gracias a Dios, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, dice a su comunidad, por la protecci\u00f3n que da a su Iglesia, y particularmente a Francia, para purgarla de estos errores que iban a arrojarla a un desorden tan grande. En cuanto a m\u00ed, aun cuando Dios me haya concedido la gracia de discernir el error con la verdad antes incluso de la definici\u00f3n de la Santa Sede apost\u00f3lica, nunca a pesar de todo tuve ning\u00fan sentimiento de vana complacencia ni de vana alegr\u00eda, porque mi juicio se haya encontrado conforme con el de la Iglesia, sabiendo bien que es un efecto de la pura misericordia de Dios para conmigo, a quien me siento obligado a atribuirle toda la gloria.\u00bb Y entonces escribi\u00f3 a todos aquellos de sus sacerdotes que estaban demasiado alejados de la capital para decirles la grande y feliz noticia tan pronto como lo deseaba; escribi\u00f3 tambi\u00e9n a los obispos, a los que hab\u00eda llevado a firmar la carta a la Santa Sede. Se puede juzgar de todas estas cartas por la siguiente, dirigida a Alain de Solminihac, obispo de Cahors, el 5 de julio de 1653. En ella se encuentran curiosos detalles sobre las negociaciones de Roma y sobre el estado de los partidos a la recepci\u00f3n de la bula:<\/p>\n<p>\u00abMonse\u00f1or, os env\u00edo una noticia que os ser\u00e1 muy grata, es la condena de los jansenistas cuyas cinco proposiciones han sido declaradas her\u00e9ticas el 9 de junio. La bula fue publicada en Roma el mismo d\u00eda, y lleg\u00f3 a esta ciudad la fiesta de S. Pedro, y habiendo sido presentada al rey y a la reina por Mons. el Nuncio, Sus Majestades la han recibido muy bien,.y Mons el cardenal ha prometido mantenerse firme en la ejecuci\u00f3n. Todo Par\u00eds se ha estremecido de alegr\u00eda, al menos los del buen partido, y los dem\u00e1s declaran querer someterse a ella. El Sr. Singlin, que es su patriarca con el Sr. Arnauld, ha dicho que hab\u00eda que obedecer a la Santa Sede, y el Sr. du Hamel, p\u00e1rroco de Saint-Merry, uno de los arbotantes de esta nueva doctrina, est\u00e1 en esta disposici\u00f3n y se ha ofrecido a publicar \u00e9l mismo la bula en su iglesia. Muchos de los principales de entre ellos, como el Sr. y la Sra, de Liancourt, dicen que ellos no son ya lo que eran. En una palabra, se espera que todos consentir\u00e1n. No es que a algunos no les haya costado tragar la p\u00edldora, y dicen incluso que aunque los pensamientos de Jansenio est\u00e9n condenados, los de ellos no lo est\u00e1n; pero esto no se lo he o\u00eddo decir m\u00e1s que a uno. Tanto, Monse\u00f1or, que esta decisi\u00f3n es una gracia de Dios tan grande que todo el mundo lo celebra aqu\u00ed, y los que saben el mal que estas agitaciones pasadas han producido no pueden agradecer lo suficiente un bien semejante. Espero, Monse\u00f1or, que como vos hab\u00e9is contribuido a lograrlo mediante la firma de la carta escrita a Su Santidad, vos ser\u00e9is de los m\u00e1s fervientes en dar gracias, y rogarle que lleve a cabo la reuni\u00f3n de las mentes, lo que har\u00e1 tambi\u00e9n Mons de Sarlat, si ten\u00e9is a bien enviarle una copia de la bula adjunta, que no ha sido impresa a\u00fan. Se espera a Mons. de Par\u00eds, que est\u00e1 ausente, para ponerla en franc\u00e9s y publicarla. Es una disposici\u00f3n contradictoria de la Santa Sede, que ha usado de todas las precauciones imaginables para quitar todo pretexto de quejarse a nuestras partes, las ha o\u00eddo muchas veces en particular y en p\u00fablico, no s\u00f3lo a los primeros doctores enviados, para impedir que Su Santidad se pronunciara, sino a los segundos que hab\u00edan ido en su ayuda, y han hablado durante 3 o 4 horas en su presencia, leyendo un gran cuaderno que hab\u00edan tra\u00eddo de Par\u00eds, bien lleno. Bendito sea Dios porque todos sus esfuerzos han sido in\u00fatiles, y porque las almas gozan de paz por el conocimiento de la verdad que esa gente han querido oscurecer!\u00bb<\/p>\n<p>Lleno de celo contra el error, pero tambi\u00e9n de caridad para las personas, Vicente tuvo enseguida cuidado de impedir que los vencedores tomase esos aires de triunfo, m\u00e1s crueles para los vencidos que la derrota misma, y que vuelven a encender la guerra. Con estas miras se fue a ver a doctores, superiores de comunidades y les suplic\u00f3 que contribuyeran a la reuni\u00f3n de los esp\u00edritus, guardando la mayor moderaci\u00f3n en los discursos tanto p\u00fablicos como privados, anticip\u00e1ndoseles en el honor y la amistad a quienes hab\u00edan sotenido el dogma proscrito.<\/p>\n<p>\u00c9l mismo fue a ver a los disc\u00edpulos de SC retirados en Port-Royal. Pas\u00f3 muchas horas con ellos, los felicit\u00f3 por su sumisi\u00f3n absoluta, cuyo runr\u00fan se hab\u00eda extendido, y les prodig\u00f3 todos los testimonios d estima, de afecto y de confianza; as\u00ed lo hizo tambi\u00e9n con las personas de condici\u00f3n que pasaban por los patronos y apoyos del partido: todos prometieron obediencia total a la decisi\u00f3n de la Santa Sede.<\/p>\n<p>\u00a1Ay, promesas desmentidas pronto por los hechos! A partir del a\u00f1o 1653, los obispos de Francia, presididos por el cardenal Mazarino, hab\u00edan adoptado la censura de Inocencio X, y los jansenistas no pod\u00edan ya, a menos de colocarse fuera de la Iglesia, sostener directamente la doctrina de las cinco proposiciones. Recurrieron entonces a un subterfugio e inventaron la famosa distinci\u00f3n del <em>hecho<\/em> y del <em>derecho. <\/em>Las cinco proposiciones estaban muy leg\u00edtimamente condenadas y conten\u00edan una doctrina her\u00e9tica, pero no hab\u00edan sido censuradas en el sentido de Jansenio y no estaban en su libro. Encontraban as\u00ed el medio de respetar en apariencia la bula de Inocencio X y de continuar sosteniendo la doctrina del <em>Augustinus. <\/em>Ya que si se cre\u00edan obligados a aceptar las decisiones pontificias sobre un punto de <em>derecho<\/em> y de dogma, no estaban obligados, dec\u00edan, a tener la misma sumisi\u00f3n sobre un punto de <em>hecho<\/em> como el sentido de un autor y el contenido de un libro.<\/p>\n<p>Sin duda la iglesia no es infalible en los hechos puramente profanos o puramente <em>personales, <\/em>pero otra cosa son los hechos dogm\u00e1ticos, es decir inseparablemente unidos a una cuesti\u00f3n de fe. Admitid la falibilidad de la Iglesia en un caso semejante, y pronto la fe y las tradici\u00f3n cristianas se ver\u00e1n comprometidas. Evidentemente, la inspiraci\u00f3n y las autoridad de la Iglesia ser\u00e1n ilusorias, si ella no pudiera condenar m\u00e1s que errores abstractos, sin tener derecho a decidir nunca que estos errores pertenece a tal hombre, a tal libro. Todos los herejes se librar\u00edan de sus anatemas, se burlar\u00edan de ella y de sus decisiones; les ser\u00eda suficiente decir, como los jansenistas, que ella no los ha entendido, que no sabe leer, y entonces se continuar\u00eda extendiendo el error, mientras conced\u00eda a sus or\u00e1culos un respeto irrisorio y sacr\u00edlego: ser\u00eda azotarla de rodillas. Los libros circular\u00edan a pesar de sus prohibiciones, las sectas subsistir\u00edan en su seno, por muchos esfuerzos que hiciera para expulsarlas, y permanecer\u00edan en ella a pesar de ella. La bandera enemiga flotar\u00eda en la plaza al lado de la suya. Jefes y soldados desafiar\u00edan sus rayos y se atribuir\u00edan a s\u00ed mismos, en la gran rep\u00fablica cristiana, derechos de nacionalidad que ella no les podr\u00eda quitar. Tal fue precisamente, como lo ha definido tan espiritualmente el conde de Maistre (<em>de l`\u00c9glise gallicane<\/em>) , el car\u00e1cter excepcional de esta secta jansenista, la m\u00e1s sutil, la m\u00e1s hip\u00f3crita que haya existido jam\u00e1s, queriendo quedarse en la Iglesia a pesar de la Iglesia, pretendiendo serle fiel y acus\u00e1ndola de ignorar los dogmas, de no comprender sus propios decretos, y de no poseer la suficiente inteligencia para desenmara\u00f1ar el sentido de un libro. Armemos a la Iglesia con todos los poderes necesarios para su defensa y para la realizaci\u00f3n de su misi\u00f3n. Que pueda detener la invasi\u00f3n de los herejes y de las malas doctrinas, hacer la polic\u00eda en su propia casa, poner en la puerta a los que le parecen peligrosos, preservar a sus hijos del veneno del error indic\u00e1ndoles la naturaleza y las fuentes. Por lo dem\u00e1s, siguieron a los jansenistas en este nuevo terreno y, en 1654, los obispos de Francia declararon que las cinco proposiciones hab\u00edan sido condenadas en el sentido de Jansenio.<\/p>\n<p>La Santa Sede habiendo hecho una declaraci\u00f3n parecida, los obispos para detener los avances del error y cortar los vanos subterfugios de la secta, propusieron en su asamblea de 1657 un formulario de fe que deb\u00edan suscribir todos, y que comprend\u00eda la cuesti\u00f3n de derecho y la cuesti\u00f3n de hecho.<\/p>\n<p>Pero, en el intervalo, la atenci\u00f3n p\u00fablica se hab\u00eda dirigido hacia otro punto. El duque de Liancourt, protector, jefe de comedor, de alguna manera, de los Port-realistas, se confesaba con un sacerdote de San Sulpicio, llamado Picot\u00e9. \u00c9ste le pregunt\u00f3 un d\u00eda sobre sus relaciones con Port-Royal, y no vi\u00e9ndole dispuesto a romperlas, le pidi\u00f3 dos o tres d\u00edas para reflexionar y aconsejarse. El duque consinti\u00f3, pero no volvi\u00f3 el d\u00eda se\u00f1alado publicando que los sacerdotes de San Sulpicio le hab\u00edan negado la absoluci\u00f3n. San Vicente de Pa\u00fal, a quien hab\u00eda acudido a quejarse, queriendo impedir el esc\u00e1ndalo, vino al d\u00eda siguiente a charlar sobre este asunto con Olier, Bretonvilliers y el confesor, y se resolvi\u00f3 que se consultar\u00eda a la Sorbona. Muchos doctores de los m\u00e1s c\u00e9lebres respondieron que el confesor estar\u00eda en su derecho de negar la absoluci\u00f3n, pero que no se deb\u00eda negar la comuni\u00f3n, si el duque se presentara, ya que hab\u00eda una gran diferencia entre la administraci\u00f3n p\u00fablica de la Eucarist\u00eda y el juicio secreto de la Penitencia. El duque no hab\u00eda obrado m\u00e1s que por obediencia a los caprichos de su mujer. Viendo la gran resonancia que ten\u00eda este asunto, \u00e9l se arrepinti\u00f3 y protest\u00f3 que si tuviera que volver a empezar, no se embarcar\u00eda en ese partido<span id='easy-footnote-1-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-1-107900' title='Journal de Des Lions, citados en &lt;em&gt;la Vida del Sr. Olier&lt;\/em&gt;, t. II p, 170.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. \u00ab\u00a1Tard\u00edo arrepentimiento! el mal estaba hecho. Ya Arnauld, deseoso de aprovechar una ocasi\u00f3n as\u00ed de volver a la lid que la constituci\u00f3n de Inocencio X le hab\u00eda cerrado, se hab\u00eda servido del asunto y hab\u00eda publicado su <em>Carta a un duque y par,<\/em> en la que afeaba duramente la conducta del sacerdote de San Sulpicio. Respondieron a la Carta con diversos escritos, y Arnauld replic\u00f3 una carta, fechada en Port-Royal-des-Champs, del 16 de julio de 1655, con este t\u00edtulo: <em>Seconde lettre de M. Arnauld, docteur de Sorbonne, \u00e0 un duc et pair de France. <\/em>Se extrajeron dos proposiciones y se presentaron en la Sorbonne. A pesar de los movimientos de Saint-Amour y de sesenta y dos doctores afectos a Port-Royal, fueron censuradas all\u00ed, y Arnauld fue tachado de la lista de los doctores. Pero Arnauld encarg\u00f3 a Pascal de su venganza, y las <em>Provinciales<\/em>, durante m\u00e1s de un a\u00f1o, cubrieron con una voz muy diferente y absorbieron la atenci\u00f3n d toda Francia. Un poco m\u00e1s tarde, los obispos de Francia y el papa Alejandro VII propusieron una nueva f\u00f3rmula de fe, que deb\u00eda ser firmada por el clero tanto regular como secular, y tambi\u00e9n por los religiosos, bajo las penas m\u00e1s graves que sancionaba la autoridad real.<\/p>\n<p>El partido se dividi\u00f3 entonces en dos campos. Unos, los m\u00e1s r\u00edgidos, quer\u00edan que se hiciera una excepci\u00f3n y una reserva para la cuesti\u00f3n de hecho; los otros eran del parecer que se firmara simplemente, pero sobreentendiendo el sentido de Jansenio. Era una hipocres\u00eda y un perjurio. Los obispos suscribieron e hicieron suscribir el formulario en sus di\u00f3cesis. No hubo m\u00e1s que cuatro opositores: Pavillon, obispo de Alet; Gaulet, obispo de Pamiers; Chouart de Buzenval, obispo de Beauvais<span id='easy-footnote-2-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-2-107900' title='Hubo un diferendo entre el obispo de Beauvais y su cap\u00edtulo con motivo del mandamiento para la publicaci\u00f3n de la bula de Inocencio X. los can\u00f3nigos se dirigieron a la Santa Sede para tener comisarios qu entendiesen en este asunto. Pero, en lugar de Perrochel, obispo de Boulogne, que ellos ped\u00edan, les dieron a su oficial, a quien no conoc\u00edan, y pidieron a Vicente que escribiera a su disc\u00edpulo de San L\u00e1zaro para ver si el oficial era un hombre generoso y seguro para que le recomendara este asunto como un asunto de Dios (Carta de Vicente al obispo de Boulogne, del 18 de marzo de 1654).'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>, y Henri Arnauld, obispo de Angers. Estos cuatro obispos se atuvieron, en la cuesti\u00f3n de hecho, a un silencio respetuoso y publicaron en este sentido sus \u00f3rdenes escritas. Clemnte IX, sucesor de Alejandro VI, fue ofendido por esta obstinaci\u00f3n, y quiso exigir de los obispos opositores la revocaci\u00f3n de sus \u00f3rdenes escritas. Pero se le hizo observar que se encontrar\u00eda con una resistencia que pod\u00eda ser fatal y perpetuar el cisma. Se content\u00f3 entonces con pedir a los cuatro obispos la publicaci\u00f3n de un segundo mandamiento que pudiera ser considerado como una suficiente retractaci\u00f3n del primero, y de un nuevo formulario expl\u00edcito sobre la doble cuesti\u00f3n de hecho y de derecho. Los obispos parecieron someterse. Pero la distinci\u00f3n del hecho y del derecho quedaba claramente enunciada en sus procesos verbales, de lo que se hizo para ello un gran misterio, mientras que sus cartas al papa daban a entender que ellos hab\u00edan obrado y firmado como todos sus colegas. No se omiti\u00f3 nada para persuadir al Soberano Pont\u00edfice de su sumisi\u00f3n franca y sincera, y \u00e9l les devolvi\u00f3 su benevolencia. Esto es lo que se llam\u00f3, en lenguaje un poco pretencioso y enf\u00e1tico, <em>la paz de la Iglesia o la paz de Clemente IX<\/em> . Era dar a cuatro obispos obstinados y m\u00e1s menos hip\u00f3critas a sabiendas una grande importancia, present\u00e1ndolos como teniendo en sus manos la paz y la guerra. \u2013In\u00fatil prolongar m\u00e1s este resumen hist\u00f3rico, ya que hemos pasado ya los l\u00edmites de la vida de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<h3>II. <em>Firmeza y caridad, -Programa de conducta.<\/em><\/h3>\n<p>Se ha advertido hace un instante los nombres de Pavillon y de Gaulet. Gracias a las cartas de Vicente antes citadas, estos dos obispos hab\u00edan comenzado por la sumisi\u00f3n; recibieron y publicaron la bula de Inocencio X en sus di\u00f3cesis. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s estaban todav\u00eda en los mismos sentimientos. El obispo de Alet, consultado entonces por Arnauld sobre el caso de conciencia relativo al formulario y sobre los escritos de Port-Royal compuestos en apoyo: \u00abEstas obras son hermosas y elocuentes, dice al abate de Ranc\u00e9; sin embargo no veo en ellas nada que pruebe que la opini\u00f3n de los que no quieren firmar sea verdadera; nada que destruya el sentimiento de los que est\u00e1n persuadidos que un cristiano esta obligado a seguir los decretos y las declaraciones de la Iglesia. Hay que mantenerse firme y morir en esta convicci\u00f3n; y las razones contrarias no merecen la pena ser escuchadas\u2026\u00bb \u2013\u00bbYo le dej\u00e9 con estos sentimientos, contin\u00faa el reformador de la Trapa; yo s\u00e9 que cambi\u00f3 despu\u00e9s: pero s\u00e9 tambi\u00e9n con qu\u00e9 destreza, de qu\u00e9 artificios se sirvieron, y qu\u00e9 diligencia se ha emple\u00f3 para llevare a esto.\u00bb<\/p>\n<p>Se comprende pues que, a pesar de la negativa a firmar la carta al Papa, Vicente haya continuado manteniendo buenas relaciones con el obispo de Alet quien, en el fondo, era todav\u00eda fiel, y que le haya invitado muchas veces a dar las charlas de los ordenandos en San L\u00e1zaro. \u00c9l no era ya, cuando Pavillon cay\u00f3, y no tuvo nunca el dolor de ser el testigo de la ca\u00edda de un hombre a quien hab\u00eda formado con tanta solicitud y hab\u00eda querido tanto. Pavillon pareci\u00f3 esperar la muerte de Vicente de Pa\u00fal para declararse contra el formulario. \u00c9l persever\u00f3 hasta el final en su rebeli\u00f3n, y represent\u00f3 la fortuna del partido por su gran reputaci\u00f3n de virtud. Su amigo, el obispo de Pamiers, hab\u00eda pensado en separarse de \u00e9l, a causa de de su inclinaci\u00f3n a los innovadores; \u00e9l no crey\u00f3 deber romper tan pronto, incluso despu\u00e9s de las cartas de Pavillon contra el formulario, glori\u00e1ndose en atraerle por la v\u00eda de la persuasi\u00f3n y de la dulzura. Fue a \u00e9l a quien arrastr\u00f3 el cisma y la herej\u00eda, y lleg\u00f3 hasta tal punto de obstinaci\u00f3n ciega, que no tem\u00eda aplicarse las palabras de san Pablo: <em>Misericordiam a Deo consecutus sum, ut sim fidelis (-<\/em>Alcanc\u00e9 la misericordia de Dios, para seguir fiel). En adelante, Arnauld fue para \u00e9l el ap\u00f3stol suscitado por Dios para la defensa de la verdad, y \u00e9l vio siempre su or\u00e1culo en Pavillon, a quien asisti\u00f3 en la muerte, y cuya oraci\u00f3n f\u00fanebre pronunci\u00f3<\/p>\n<p>En verdad, no es Vicente cuya rectitud y sencillez, tan celebradas por Bossuet, habr\u00edan, no diremos imaginado, menos todav\u00eda adoptado sino sospechado en los dem\u00e1s esta duplicidad y estos subterfugios hip\u00f3critas. Fue preciso tal vez que le abrieran los ojos a lo que \u00e9l no habr\u00eda visto por s\u00ed mismo. Hallier y Lagault, todav\u00eda en Roma, le informaron primero sobre los que hab\u00eda de culpable y de rid\u00edculo en las tergiversaciones de los jansenistas, neg\u00e1ndose a reconocer que las cinco proposiciones estuvieran en el <em>Augustinus, <\/em>y que hubiesen sido condenadas en el sentido de este libro. Luego, despu\u00e9s de felicitarle por la caridad que le llevaba a atraer a los jansenistas a la sumisi\u00f3n <em>in spiritu lenitatis<\/em>, y por el \u00e9xito que hab\u00eda obtenido ya ante muchos, ellos le comprometieron a usar de la mayor firmeza. Dulzura y respeto con ellos, en buena hora, le dijeron; pero no hay que emplearlos ni conservarlos en los puestos donde puedan sembrar sus errores, a menos que den pruebas de un verdadero arrepentimiento. Desconfiad, dec\u00edan, de los que, despu\u00e9s de ense\u00f1ar el jansenismo, pretender no haber ense\u00f1ado nada que est\u00e9 condenado por la bula pontificia. Gentes muy perniciosas a la Iglesia estos hombres que, para apartar lo verdadero, el \u00fanico punto de la censura, recurren a la distinci\u00f3n de diversos sentidos rid\u00edculos y quim\u00e9ricos! Cuando se trata de conservar la pureza de la religi\u00f3n, seamos r\u00edgidos sin plegarnos jam\u00e1s. La mayor prudencia es no condescender nunca por las personas en peligro de las verdades cat\u00f3licas y de las almas sencillas. Se sabe en Roma, y se sabe con ceteza, que hay en Francia mucha gente dispuesta a la sublevaci\u00f3n, y es de temer que la comisi\u00f3n de algunos no sea m\u00e1s que exterior, tanto m\u00e1s cuanto el disimulo es ordinario en los herejes, como lo atestigua san Jer\u00f3nimo: <em>\u00abHaeresis semper simulat paenitentiam, ut docendi in ecclesiis habeat facultatem; ne si aperta luce se prodiderit, foras expulsa moriatur( &#8211;<\/em>La herej\u00eda siempre simula penitencia para gozar de la facultad de ense\u00f1ar en las iglesias; no sea que se vea expulsada al exterior y se muera). \u00abLe suplico pues, Se\u00f1or, dec\u00eda Hallier concluyendo, que realice todos los esfuerzos, de manera que no se permita a nadie ense\u00f1ar, predicar, instruir a los dem\u00e1s de palabra o por escrito si su conversi\u00f3n no est\u00e1 asegurada y su rectitud reconocida. Es el consejo de toda gente de bien de Roma, consejo apoyado en todos los c\u00e1nones eclesi\u00e1sticos y la regla de los santos Padres. Que si se hace de otro modo, o continuar\u00e1 el error, o se incubar\u00e1 por alg\u00fan tiempo para surgir de las cenizas con mayor furor.\u00bb<\/p>\n<p>No se sabe hasta qu\u00e9 punto necesitaba la dulce caridad de Vicente ser estimulada a la firmeza en el trato con los jansenistas; pero lo que s\u00ed sabemos es que, en 1648, atribu\u00eda a su firmeza misma el regreso de Ferret, p\u00e1rroco de San Nicol\u00e1s, a las sanas opiniones<span id='easy-footnote-3-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-3-107900' title='V\u00e9ase m\u00e1s arriba, p. 332.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>; y adem\u00e1s, en esa misma \u00e9poca, y en esa misma carta a d\u2019Horgny, trazaba as\u00ed el programa de los deberes de su Compa\u00f1\u00eda en medio de estas divisiones, d`Horgny le hab\u00eda escrito:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEs necesario que los Misioneros prediquen contra las opiniones del tiempo, que hablen, discutan, ataquen y defiendan a voz en cuello las antiguas opiniones? \u2013N, de ninguna forma, le hab\u00eda contestado el santo sacerdote. Mirad c\u00f3mo lo hacemos. Nunca discutimos de estas materias, nunca predicamos obre ellas, ni nunca hablamos de ellas en las compa\u00f1\u00edas, si no nos hablan; pero si se hace, se trata de hacerlo con la mayor moderaci\u00f3n ; excepto el Sr. \u2026quien se deja llevar por su celo, algo a lo que buscar\u00e9 remedio, Dios mediante. \u2013Y entonces, me dir\u00e9is, \u00bfprohib\u00eds que se dispute de estas materias? \u2013respondo que s\u00ed, y que no se dispute aqu\u00ed dentro en absoluto. \u2013Y qu\u00e9, \u00bfdese\u00e1is que no se hable de ello en la Misi\u00f3n de Roma, ni en ninguna parte? Es algo en lo que encarezco a los oficiales que se muestren firmes, y poner penitencia a los que lo hagan, menos en el caso que os he dicho.<\/p>\n<p>\u00abY en cuanto a lo que me dec\u00eds, Se\u00f1or, que se ha de dejar a cada uno de la Compa\u00f1\u00eda que crea de estas materias lo que le parezca: Oh Jes\u00fas, Se\u00f1or, no conviene que se sostengan diversas opiniones en la Compa\u00f1\u00eda; es preciso que seamos todos <em>unius<\/em> <em>labii<\/em>; de otra forma nos desgarrar\u00edamos unos a otros en la misma Compa\u00f1\u00eda. \u2013Y el medio de someterse a la opini\u00f3n de un superior? \u2013Respondo que no es al superior a quien se somete, sino a Dios y al sentimiento de los papas, de los concilios, de los santos; y si alguien no estuviera contento con esto, mejor ser\u00eda que se retirara, que la Compa\u00f1\u00eda se lo pidiera. Muchas Compa\u00f1\u00edas de la Iglesia de Dios nos dan ejemplo de esto. Los Carmelitas Descalzos, en su cap\u00edtulo que celebraron el a\u00f1o pasado, ordenaron que sus profesores en teolog\u00eda ense\u00f1ar\u00edan las opiniones antiguas de la Iglesia y actuar\u00edan contra las nuevas. Todos saben que los RR. PP. Jesuitas, hacen lo mismo; como, por el contrario, la congregaci\u00f3n de santa Genoveva ordena a sus directores sostener las opiniones de san Agust\u00edn, lo que nosotros pretendemos hacer tambi\u00e9n, explicando a san Agust\u00edn por el concilio de Trento, y no el concilio de Trento por san Agust\u00edn, porque el primero es infalible y el segundo no lo es. Que si se dice que algunos papas han ordenado que se crea a san Agust\u00edn respecto de las cosas de la gracia, eso se entiende a lo m\u00e1s de las materias disputadas y resueltas entonces; pero como aparecen de vez en cuando novedades, hay que acogerse en aquellas a la determinaci\u00f3n de un concilio que haya explicado todas las cosas seg\u00fan el verdadero sentido de san Agust\u00edn, a quien entend\u00eda mejor que Jansenio y sus secuaces.<\/p>\n<p>Os suplico, Se\u00f1or, dice Vicente al acabar de comunicar mi carta al Sr. Alm\u00e9ras (que estaba entonces en Roma) y a los que juzgu\u00e9is oportuno de la Compa\u00f1\u00eda, con el fin que se vea las razones que he tenido de entrar en los sentimientos antiguos de la Iglesia y declararme contra las opiniones nuevas, y que pidamos a Dios, y hagamos cuanto est\u00e9 de nuestra parte, para ser <em>cor unum et anima una, <\/em>en este caso como en todo lo dem\u00e1s. Vivir\u00e9 en esta esperanza y sentir\u00eda un afecto que no os puedo explicar, si alguien, abandonando las vivas fuentes de las verdades de la Iglesia, se fabricara cisternas con las opiniones nuevas.\u00bb<\/p>\n<h3>III<em>. Aplicaci\u00f3n a su Compa\u00f1\u00eda.<\/em><\/h3>\n<p>Este programa fue precisamente el que Vicente sigui\u00f3, en la direcci\u00f3n de su Compa\u00f1\u00eda, antes como despu\u00e9s de la bula de Inocencio X. Si era tal su resoluci\u00f3n antes de las decisiones de la Sorbona, de los obispos y de la Santa Sede, como se lo dijo en una carta a Get, superior de Marsella del 22 de setiembre de 1656, \u00bfcu\u00e1l debi\u00f3 ser luego, y despu\u00e9s de la <em>orden<\/em> <em>expresa<\/em> que hab\u00eda recibido <em>de<\/em> <em>Roma<\/em>?<\/p>\n<p>En primer lugar, en toda circunstancia, pon\u00eda a la vista de los suyos la felicidad de la sumisi\u00f3n y el estado espantoso del alma rebelde. \u00abConozco a dos personas que durante bastante tiempo han vivido como santos, hac\u00edan muchas limosnas a los pobres, las cuales, por dejarse llevar a algunas nuevas opiniones del tiempo, han comprometido tan fuerte y de tal forma su esp\u00edritu y su pobre cerebro en ello que no ha habido modo hasta el presente de poderlas apartar, por muchas razones que se les han dado; no podr\u00e1n salir de este estado, d\u00edgaseles lo que se les diga, tan verdad es que este estado es horrible, y os confieso que nunca ha visto nada que me haya dado a conocer mejor la idea del infierno que eso. Oh, desdichado y deplorable estado! Preferir creer a su miserable cerebro, a un falso juicio, antes que someterse a lo que ha sido ordenado por el papa! Lo repito otra vez m\u00e1s, no creo haber visto nunca nada que me haya representado tan bien el estado del infierno.\u00bb<span id='easy-footnote-4-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-4-107900' title='Confer. del 17 de abril de 1657.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Tenemos un hermoso testimonio de esta firmeza, de su celo sin acomodo por la doctrina de la Iglesia en una conversaci\u00f3n referida por Abelly. Un hombre de honor y de m\u00e9rito, deslumbrado por las virtudes aparentes de algunos del partido, le entraban escr\u00fapulos condenarlos. Se fue a ver a Vicente en San L\u00e4zaro y le pregunt\u00f3 si no hab\u00eda medio de moderar el calor con el que se acosaba a las gentes de Port-Royal: \u00abEh, le dijo, \u00bfacaso se quiere exasperarlos? \u00bfNo ser\u00eda mejor llegar a un arreglo por las buenas? Ellos est\u00e1n dispuestos a ello si se los trata con m\u00e1s moderaci\u00f3n; y no hay nadie mejor que vos para suavizar el rigor que existe por ambas partes, y para llegar a una buena reuni\u00f3n. \u00bb \u2013\u00bbSe\u00f1or, se content\u00f3 con responder Vicente, cuando un diferendo est\u00e1 juzgado, no ha acuerdo posible sino seguir el juicio que se ha emitido. Antes que estos Se\u00f1ores fuesen condenados, han hecho todos sus esfuerzos para que prevaleciera la mentira sobre la verdad, y han querido salirse con la suya con tanto ardor que apenas se atrev\u00eda nadie a resistirlos, no queriendo por entonces o\u00edr hablar de arreglos. Incluso cuando la Santa Sede decidi\u00f3 las cuestiones en contra de ellos, han dado diversos sentidos a las constituciones para eludir su efecto. Y aunque, por otro lado, hayan dado a entender que se somet\u00edan sinceramente al Padre com\u00fan de los fieles, y recib\u00edan las constituciones en el verdadero sentido en el que ha condenado las proposiciones de Jansenio; no obstante, los escribanos de su partido que han defendido estas opiniones, y que han hecho libros y apolog\u00edas para defenderlas, no han dicho ni escrito una sola palabra para desacreditarlos. \u00bfQu\u00e9 uni\u00f3n pues se puede realizar con ellos, si no tienen una verdadera y sincera intenci\u00f3n de someterse? \u00bfQu\u00e9 moderaci\u00f3n se puede aportar a lo que ha decidido la Iglesia? son materias de fe que no pueden sufrir alteraci\u00f3n ninguna ni recibir composici\u00f3n y, por consiguiente, no podemos ajustarlas a los sentimientos de esos se\u00f1ores; son ellos a quienes corresponde someter las luces de su esp\u00edritu y reunirse a nosotros por una misma creencia y por una verdadera y sincera sumisi\u00f3n al cabeza de la Iglesia. Sin eso, Se\u00f1or, no hay nada que hacer sino pedir a Dios por su conversi\u00f3n.\u00bb \u2013Siempre se admira, en las palabras de Vicente la rectitud de su esp\u00edritu, su sentido pr\u00e1ctico, as\u00ed como su coraz\u00f3n y su virtud.<\/p>\n<p>Su primer cuidado debi\u00f3 ser preservar a sus hijos del contagio de las malas doctrinas. Estudi\u00f3 en seguida sus gustos y sus inclinaciones; y a todos los que vio despu\u00e9s del debido aviso, resueltos a preferir su juicio al juicio de los primeros pastores, los expuls\u00f3 sin compasi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Hizo salir se esta manera hasta a catorce<span id='easy-footnote-5-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-5-107900' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., n\u00ba 22, p. 53.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. En vano le dec\u00edan que la Compa\u00f1\u00eda perd\u00eda en algunos a sujetos de talento:<\/p>\n<p>\u00abEst\u00e1n mejor fuera que dentro, respond\u00eda, quedando la Congregaci\u00f3n purgada por su salida<span id='easy-footnote-6-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-6-107900' title='Ibid., n\u00ba 21, p. 53. \u2013Varios obispos, en sus cartas a Clemente XI, dieron fe de estos hechos. Que sea suficiente citar al obispo de Agen: \u00abTutatus a tam perniciosis dogmatibus quam instituerat congregationem, voluit ut qui vel minimum ad tam malam parten deflecterant, vel moniti corrigerentur, vel pertinaces in pravis opinionibus. \u2013quod etiam semper observatum fuit quam religiossisime, -penitus ex illa projicerentur.\u00bb'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.\u00bbAs\u00ed de firme y severa, por lo dem\u00e1s, hab\u00eda sido siempre su direcci\u00f3n para con aquellos de los suyos que pod\u00edan ser un peligro para sus hermanos. \u00abEs mejor tener menos individuos, dec\u00eda. Diez buenos har\u00e1n m\u00e1s por Dios que cien de esa gente. Huyamos de la compa\u00f1\u00eda de las personas profanas y que no son agradables a los ojos de Dios, y \u00e9l la aumentar\u00e1 y la bendecir\u00e1. Dios queriendo dar muerte a tres mil hombres que hab\u00edan adorado el becerro de oro, y Mois\u00e9s tratando de imped\u00edrselo con sus s\u00faplicas, le respondi\u00f3: <em>Dimitte me ut grassetur furor meus contra eos, feriamque te in gentem magnam. <\/em>Seg\u00fan eso, disminuir el n\u00famero de los que ofenden a Dios en una Compa\u00f1\u00eda es aumentar la misma Compa\u00f1\u00eda en virtud y en n\u00famero, porque se acude a las Compa\u00f1\u00edas bien regladas y virtuosas\u2026 Recordad que el deshecho de la mayor parte de las comunidades viene del relajamiento de los superiores en mantenerse firmes, y sobre todo en purgar a los d\u00edscolos e incorregibles.\u00bb<span id='easy-footnote-7-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-7-107900' title='Carta a Codoing, en Roma, del 29 de marzo de 1643.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sin embargo, segu\u00eda siempre la gradaci\u00f3n caritativa ordenada por el Evangelio. Que o\u00eda emitir una proposici\u00f3n que parec\u00eda favorecer los errores condenados, llamaba al autor: \u00abSabed, Se\u00f1or, le dec\u00eda, que este nuevo error del jansenismo es uno de los m\u00e1s vergonzosos que haya perturbado jam\u00e1s a la Iglesia, y que yo estoy obligado de una manera muy particular a bendecir a Dios y darle gracias porque no ha permitido que los primeros y m\u00e1s importantes de entre los que profesan esta doctrina, que yo he conocido particularmente, y que eran amigos m\u00edos, hayan podido persuadirme de sus sentimientos. No os podr\u00eda expresar el trabajo que les ha costado, y las razones que me han propuesto para conseguirlo; pero yo les opon\u00eda entre otras cosas la autoridad del concilio de Trento, que les es manifiestamente contrario; y viendo que segu\u00edan adelante, yo recitaba por lo bajo mi <em>Credo<\/em>; y as\u00ed fue como me mantuve firme en la creencia cat\u00f3lica.\u00bb<span id='easy-footnote-8-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-8-107900' title='Extracto de una carta de Caset, el sacerdote mismo a quien estas palabras iban dirigidas, &lt;em&gt;Summ.,&lt;\/em&gt; n\u00ba 21, p. 50.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Cuando se cre\u00eda obligado a unir el castigo al reproche, proced\u00eda tambi\u00e9n por grados y se contentaba primeramente con enviar a otra casa a aquellos de su sacerdotes que sosten\u00edan las nuevas doctrinas o se complac\u00edan hablando de ellas. es as\u00ed como escribi\u00f3 a Lambert, uno de sus Misioneros de Polonia, el 12 de abril de 1652: \u00abRespecto del Sr. Gelis, quien, en una charla de los ordenandos, se hab\u00eda detenido en estas materias, yo le rogu\u00e9 con insistencia que no lo volviera a hacer; pero al no lograrlo, le enviamos a Cr\u00e9cy, para alejarlo de las ocasiones de encolerizarse como lo hac\u00eda en cada encuentro. El P. Damiens, que hab\u00eda empezado a ense\u00f1ar la teolog\u00eda a nuestros escolares, y que en algunas lecciones hab\u00eda dicho algo, nos oblig\u00f3 a apartarle de su empleo. Yo he humillado de forma parecida a nuestros escolares con esto, y me mantendr\u00e9 firme para ninguno cobre fuerzas, resultando verdad lo que dec\u00eds que es un mal en una comunidad que se halla dividida en su modo de pensar.\u00bb<\/p>\n<p>Se ve que su principal atenci\u00f3n era dar maestros seguros a la juventud. Un profesor de San L\u00e4zaro, llamado Guilbert, no hac\u00eda nunca, en el asunto de las nuevas doctrinas y de las decisiones pontificias, m\u00e1s que profesiones de fe confusas, Vicente le hizo bajarse de su c\u00e1tedra. En vano multiplicaron sus escolares sus gestiones para que la recuperara. Vicente se mantuvo inflexible. Fueron incluso a verle en corporaci\u00f3n para ejercer en \u00e9l una especie de violencia; no consiguieron m\u00e1s que una reprimenda severa<span id='easy-footnote-9-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-9-107900' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., n\u00ba 22, p. 54.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Lo que prescrib\u00eda en su casa lo prescrib\u00eda lejos de ella, en el extranjero como en Francia. Mar\u00eda de Gonzaga hab\u00eda asistido con gran pompa a los funerales de SC. Convertida en reina de Polonia, pidi\u00f3 a Vicente algunos de sus Misioneros. Mujer rom\u00e1ntica y, por consiguiente, amiga de las novedades, dirigida adem\u00e1s por Fleury, sacerdote imbuido de jansenismo, quiso hablar a los hijos de Vicente de las nuevas opiniones. Pero \u00e9stos, fieles a las instrucciones de su padre, se negaban siempre, y Vicente, el 12 de abril de 1652, los felicitaba en estos t\u00e9rminos: \u00abDoy gracias a Dios en particular por la respuesta que hab\u00e9is dado a la reina a prop\u00f3sito de las cuestiones del tiempo, y que me es muy grata y seg\u00fan el esp\u00edritu de Dios. Aunque no nos gusten estas novedades, he exhortado no obstante a la Compa\u00f1\u00eda a no hablar de ellas ni en pro ni en contra.\u00bb \u2013\u00bbBendigo a Dios, escrib\u00eda a Get, en Marsella, el 13 de octubre de 1656, por los sentimientos que me comunic\u00e1is sobre lo que yo os he expresado de estos se\u00f1ores de Port-Royal. Os ruego que obr\u00e9is de manera que nadie de vuestra familia tenga otros distintos; y si alguien los tuviera contra la doctrina com\u00fan de la Iglesia, o dijera algo a favor de la doctrina recientemente condenada, comunic\u00e1dmelo a m\u00ed enseguida, porque tengo la obligaci\u00f3n de mantener a la Compa\u00f1\u00eda a flote de estas desavenencias\u2026 Mostraos pues firme, os ruego, por el amor de Nuestro Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p>Pesnelle, Misionero de G\u00e9nova, le hab\u00eda pedido algunos escritos de moda, en nombre de un vicario apost\u00f3lico,. \u00abNosotros nos hemos dado a Dios, le respondi\u00f3 Vicente, el 22 de agosto de 1659, para no tener ninguna parte en estas contestaciones entre tantas tan santas personas y entre tantas corporaciones tan considerables en la Iglesia, y hagamos profesi\u00f3n de no tener en casa ni leer tantos escritos que se imprimen y que corren por Par\u00eds, y hasta por las provincias, sobre estos asuntos. Nos contentamos con pedir a Dios que re\u00fana las mentes y los corazones, y ponga la paz en su Iglesia. Seg\u00fan esto, suplicar\u00e9is al Sr. vicario que nos excuse si no le enviamos todos esos impresos.\u00bb<\/p>\n<p>Con mayor raz\u00f3n negaba semejantes escritos a los suyos, y exig\u00eda imperiosamente que les cerrasen la puerta, si llegaba alguno a llamar a ella. Escrib\u00eda a Cabel, en Sedan, el 28 de diciembre de 1658:<\/p>\n<p>\u00abLa venta que se hace de algunos impresos sobre las opiniones del tiempo, y el conocimiento que he tenido de que han llegado a una de nuestras casas, me obligan a recordaros que si los llevan a vuestra casa, no los recib\u00e1is ni ninguno de los vuestros; porque la lectura de estos escritos sirve de poco y puede causar mucho da\u00f1o, sobre todo a las personas de comunidad que, acabando por conversar de ello, exponen sus sentimientos. Y como cada uno tiene su parecer, se produce diversidad de opiniones; y de ah\u00ed las disputas y las divisiones. Debemos saber, y fijarnos bien en las cosas de fe; pero en cuanto a estas cuestiones de escuela, dej\u00e9moslas ah\u00ed.<\/p>\n<p>\u00abNuestro Se\u00f1or no quer\u00eda que los ap\u00f3stoles discutieran con los escribas y los fariseos a causa de la levadura de su doctrina, que les hubiera podido producir alguna impresi\u00f3n maligna. Y san Pedro prohibi\u00f3 a los primeros cristianos que disputaran sobre la Escritura, porque, dec\u00eda \u00e9l, hay cosas oscuras y dif\u00edciles, incluso en las ep\u00edstolas de san Pablo. Por eso, tenemos nosotros mucha m\u00e1s raz\u00f3n de evitar hablar de estas materias in\u00fatiles. Por la gracia de Dios, no se habla tanto en casa. Tambi\u00e9n tenemos mil hermosos temas de conversaci\u00f3n m\u00e1s edificantes y m\u00e1s convenientes. Debemos sin embargo respetar las diversas luces de los que agitan estas cuestiones, pero no declararnos a favor de unos ni de otros; cada uno tiene sus razones. Y Dios permite que las tengan diferentes, como lo permiti\u00f3 entre san Pedro y san Pablo, y entre el mismo san Pablo y san Bernab\u00e9, as\u00ed como entre los \u00e1ngeles, haciendo ver a los unos las cosas de otra manera que a los ostros. Por eso, Se\u00f1or, os ruego una vez m\u00e1s que no permit\u00e1is que entren en vuestra casa estos papeles volantes, ni que se defiendan proposiciones que no sirven m\u00e1s que para sembrar la discordia entre hermanos y para escandalizar a los extra\u00f1os que encontrar\u00edan qu\u00e9 criticar en nuestra curiosidad y en nuestra ch\u00e1chara, si nos vieran leer y hablar de esos libelos y de esas novedades, y m\u00e1s a\u00fan si nos vieran tomar partido.\u00bb<\/p>\n<p>Las mismas precauciones se ven en una carta a Get, del 22 de setiembre de 1656: \u00abHe consentido que os lleven los discurso del Sr. Godeau sobre el pontificio, pero no el otro libro que ped\u00eds de la f\u00e1brica de Piort-Royal, porque a todos los que salen de esta tienda se dice que siempre hay algo de qu\u00e9 acusarlos\u2026Os digo todo esto para que no os encargu\u00e9is m\u00e1s de conseguir sean para quien fueren, de semejante origen que, no siendo trigo limpio, da pie a temer que haya alg\u00fan peligro en beber en los manantiales de donde proceden.\u00bb<\/p>\n<p>La sumisi\u00f3n sencilla y sin contestaci\u00f3n que ped\u00eda a sus sacerdotes, se la deb\u00eda pedir mucho m\u00e1s a las Hijas de la Caridad. En enero de 1653, invit\u00f3 a la se\u00f1orita Le Gras a romper un compromiso para tres de su Hijas, sospechando que quer\u00edan servirse de ellas para difundir el esp\u00edritu del tiempo en la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda: \u00abTemo, dec\u00eda \u00e9l, que haya en ello, alguna cosa de Port-Royal. \u00bb No fue \u00e9l quien habr\u00eda hablado a las Hijas de la Caridad de este orgullo de la <em>verdad<\/em>, que los sectarios inspiraban a las religiosas de Port-Royal. Puras, eso s\u00ed, como \u00e1ngeles, \u00e9l quer\u00eda que fuesen, no soberbias como demonios, sino humildes y sumisas como ni\u00f1os; que en lugar de hacerse de una ignorancia pretendida y pretenciosa un t\u00edtulo para rechazar la obediencia exigida por los pastores, viesen en ello una obligaci\u00f3n nueve de dejarse dirigir. Les ense\u00f1aba a contentarse con gemir por los males de la Iglesia, a rezar por sus necesidades y a reducir toda su ciencia a esta sumisi\u00f3n general que no pide ni razonamientos ni discusiones.<\/p>\n<p>Leemos tambi\u00e9n en la carta a Get;\u00bbComo ha querido Dios mantener a la Compa\u00f1\u00eda muy limpia de esta doctrina, no debemos nosotros solamente tratar de seguir en esta limpieza, sino evitar en lo posible que los dem\u00e1s se dejen enga\u00f1ar por los bonitos discursos de los Se\u00f1ores de Port-Royal, y no caigan en sus errores, sobre todo hoy que no existen ya dudas de que ellos no est\u00e9n convencidos.\u00bb<\/p>\n<h3>IV. <em>Aplicaci\u00f3n a los externos. \u2013El doctor Des Lions.<\/em><\/h3>\n<p>Estas palabras nos demuestran que lo que Vicente hizo por los suyos lo supo hacer tambi\u00e9n por ese gran n\u00famero de comunidades bien religiosas bien seculares de las que era superior. Vel\u00f3 en particular por las Hijas de la Visitaci\u00f3n, que el bienaventurado Francisco de Sales hab\u00eda confiado a su cuidado. Su vigilancia era all\u00ed tanto m\u00e1s necesaria cuanto que las relaciones del santo obispo de Ginebra con la <em>grande<\/em> Ang\u00e9lica, la reformadora de Port-Royal, eran para los sectarios un t\u00edtulo para introducirse entre ellas. Vicente recomend\u00f3 pues a todas las casas de Par\u00eds y a las que ellas hab\u00edan fundado en provincias, que tuvieran cuidado de que los eclesi\u00e1sticos que las visitaban no estuviese infectados de las opiniones nuevas. \u00abYa que, les dec\u00eda, los que est\u00e1n en una mala doctrina s\u00f3lo tratan de extenderla; y sin embargo no se declaran al principio. Son como lobos que se deslizan suavemente en el redil para asaltarle y perderlo.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente inspir\u00f3 los mismos sentimientos y la misma conducta a las congregaciones seculares de la Providencia, de la propagaci\u00f3n de la fe, de las Nuevas cat\u00f3licas y de la Uni\u00f3n cristiana. Las hijas de la Providencia, en particular, le devolvieron siempre el honor de su respetuosa sumisi\u00f3n a los decretos y a los ministros de la Iglesia. la congregaci\u00f3n de Premostratenses, por el \u00f3rgano de su abate, declar\u00f3, en el proceso de canonizaci\u00f3n, que hab\u00eda sido el instigador de los decretos dados por los cap\u00edtulos de la orden de conformidad con las constituciones pontificias<span id='easy-footnote-10-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-10-107900' title='\u00abMirum est quanto studio egerit ut dicta congregatio Praemonstr., per decreta suorum capitulorum, mandaret suis omnibus quatenus eisdem constitutionibus se submitterent et conformarent. \u00ab'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente que, a partir de 1646, hab\u00eda enviado a sus misioneros a Irlanda, no descuid\u00f3 nada para preservar del error a los j\u00f3venes irlandeses que hab\u00edan venido a estudiar a Par\u00eds. muchos de ellos hab\u00edan sido ya conquistados por las intrigas de la secta, y reunidos en una casa del barrio Saint-Marceau, donde los preparaban para llevar a su pa\u00eds las nuevas doctrinas. Pero veintis\u00e9is de estos j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos se salieron del seminario jansenista y vinieron a ver a Vicente, quien los confi\u00f3 a la direcci\u00f3n de uno de sus sacerdotes y los hosped\u00f3 en el colegio de Bons-Enfants. All\u00ed, a la indicaci\u00f3n del santo, redactaron una declaraci\u00f3n por la que se compromet\u00edan a adherirse siempre a todos los decretos y censuras de los soberanos pont\u00edfices, a no ense\u00f1ar nunca ninguna de las proposiciones jansenianas; y, como prenda de su fidelidad, dejaron un ejemplar en manos de Vicente. Irritada al verse arrancar la presa, la c\u00e1bala interpuso la autoridad de Courtin, rector de la Universidad, para quebrar la declaraci\u00f3n por un decreto. Los Irlandeses apelaron a la facultad de teolog\u00eda, que se un\u00eda a ellos para interponer cita al parlamento contra el rector y su procedimiento. El partido hizo llover panfletos en los que , en los que no se perdonaba a Vicente, alma de todo el plan, y donde le acusaban de prometer beneficios a los Irlandeses pera comprometerlos a firmar la declaraci\u00f3n. A pesar de todo, el buen derecho triunf\u00f3; una disposici\u00f3n del parlamento (24 de marzo de 1651) conden\u00f3 el decreto del rector; y, gracias a Vicente de Pa\u00fal, los j\u00f3venes irlandeses, educados en la doctrina verdadera, pudieron llevar una fe pura a su pa\u00eds<span id='easy-footnote-11-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-11-107900' title='Memoria del P. Rapin, t. I, pp. 410-414,'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>. Vicente sostuvo tambi\u00e9n en la fe a los obispos y a los doctores, particularmente a los que hab\u00edan formado parte de la conferencia de los Martes. A sus sucesores en San L\u00e1zaro, a los j\u00f3venes estudiantes de teolog\u00eda, no ces\u00f3 de recomendar con san Pablo que evitaran el neologismo de la herej\u00eda: <em>Devita profanas vocum novitates. <\/em>Fue \u00e9l quien logr\u00f3 que la reina madre inspirara al rey el horror de la herej\u00eda por el que Luis XIV se distingui\u00f3 siempre. En el consejo de conciencia, us\u00f3 de todo su cr\u00e9dito para apartar de las prelaturas y de los beneficios a todos los sospechosos de jansenismo, y para nombrar a los cargos a sacerdotes fieles: en esto se entend\u00eda siempre con los nuncios de la Santa Sede<span id='easy-footnote-12-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-12-107900' title='\u00abIpsi erat cum wexcellentissimis sedis apostolicae apud regem christianissimum Nuntiis, , et familiaris necessitudo, et consiliorum societas (Epist. episc. Aquensis ad Clem. XI.). \u00bb V\u00e9ase sobre los hechos precedentes &lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., n\u00ba 21, y 23, pp. 51 y 57. \u2013En sus cartas a Clemente XI, los obispos declararon tambi\u00e9n sobre la conducta de Vicente en el consejo de conciencia, por ejemplo el obispo de Cahors: \u00abNihil ita fuit potius quam ut, in ovili Christi vigilibuset sollicitis Pastoribus suffectis, lupi et mercenarii procul arcerentur. Non mediiocre insuper hoc eodem defungens ministerio, et ferventis sui in Deum amoris, et catholicae suae fidei, et in apostolicam sedem summae fidelitais dedit experimentum; nam\u2026ad Jansenismi pravas et haereticas novitates resecandas, damnandas et evellendas, romanorumque Pontificum decretis debitam reverentiam suscriptionemque procurandam, nil prudentissimus sacerdos omisi. \u00ab'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> y con el canciller. Considerando con raz\u00f3n las c\u00e1tedras de la ense\u00f1anza o de la predicaci\u00f3n como las fuentes p\u00fablicas de la doctrina y de las costumbres, se emple\u00f3 en no dejar subir a ellas m\u00e1s que a los hombres de una fe probada; y, si se enteraba de que una tesis sospechosa de jansenismo iba a ser expuesta en una comunidad o escuela, la denunciaba al canciller y al nuncio y la mandaba suprimir con su autoridad.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 no hizo tambi\u00e9n para atraer a la sumisi\u00f3n a los extraviados! Tenemos un ejemplo de su conducta en relaci\u00f3n con aquel Jean Des Lions, doctor de la casa de Sorbona y decano de Senlis, cuyos Diarios tan curiosos sobre estas materias hemos citado m\u00e1s de una vez. Des Lions se hab\u00eda unido a la herej\u00eda por sus opiniones personales y m\u00e1s a\u00fan por sus relaciones con Arnauld, el duque de Liancourt y los personajes m\u00e1s considerados del partido. Pero la constituci\u00f3n de Inocencio X le puso en movimiento. Vicente se aprovech\u00f3 y le asign\u00f3 al obispo de Pamiers, fiel todav\u00eda, para comprometerle a hacer un retiro en San L\u00e1zaro. Des Lions pareci\u00f3 entregarse. S\u00f3lo le quedaba una peque\u00f1a dificultad cuya soluci\u00f3n quer\u00eda pedir al papa. Vicente envi\u00f3 su carta a Roma y tuvo suficiente cr\u00e9dito para conseguirle una respuesta favorable. Pero como pasa siempre con la gente a quienes falta sencillez y rectitud, encontr\u00f3 nuevas dificultades; despu\u00e9s el respeto humano, antiguos prejuicios, relaciones m\u00e1s antiguas a\u00fan, le retuvieron en el partido.<\/p>\n<p>Nuevos esfuerzos de Vicente cuando apareci\u00f3 la declaraci\u00f3n de Alejandro VII. Pero, el momento estuvo mal elegido. Entonces acababa de tener lugar en Port-Royal el famoso <em>milagro de la Santa Espina, <\/em>que no tenemos que <em>contar<\/em> aqu\u00ed, y con todo el partido, Des Lions hab\u00eda visto en ello un testimonio solemne dado por Dios mismo a la verdad del jansenismo. Pasada la primera impresi\u00f3n, Vicente volvi\u00f3 a la carga, y esta vez pareci\u00f3 estar a punto de triunfar: Des Lions no ped\u00eda otra cosa, por todo retraso, que el tiempo para a traer con \u00e9l al duque y a la duquesa de Liancourt. Para acosarle y cortar en seco nuevos subterfugios, Vicente le escribi\u00f3, el 2 de abril de 1657:<\/p>\n<p>\u00abEspero que esta vez, Se\u00f1or, dar\u00e9is la gloria a Dios y la edificaci\u00f3n de su Iglesia, que todos esperan de vos en esta ocasi\u00f3n; pues si se espera m\u00e1s, es de temer que el esp\u00edritu maligno que emplea tantas artima\u00f1as para eludir la verdad, os ponga imperceptiblemente en tal estado que no teng\u00e1is ya tantas fuerzas para lograrlo, por no haberos servido de la gracia anteriormente y durante todo el tiempo que ella os solicita mediante medios tan suaves y poderosos, que no he o\u00eddo decir que Dios los haya empleado con nadie en vuestro estado.<\/p>\n<p>\u00abY decir, Se\u00f1or, que los milagros que hace la Santa-Espina parecen aprobar la doctrina que se profesa en ese lugar; conoc\u00e9is la de santo Tom\u00e1s, y es que dios nunca ha confirmado los errores con milagros, fund\u00e1ndose en que la verdad nunca puede autorizar la mentira, ni la luz las tinieblas. Pues, \u00bfqui\u00e9n no ve que las proposiciones sostenidas por ese partido son errores, puesto que est\u00e1n condenadas? Si pues Dios hace milagros, no es en absoluto para autorizar estas opiniones que llevan falsedad, sino para sacar en ello su gloria de alg\u00fan otro modo.<\/p>\n<p>\u00abEsperar que Dios env\u00ede a un \u00e1ngel para iluminaros m\u00e1s, eso no lo har\u00e1; \u00e9l os remite a la Iglesia, y la Iglesia reunida en Trento os remite a la Santa Sede, en el asunto de que se trata; seg\u00fan se ve en el \u00faltimo cap\u00edtulo de este concilio.<\/p>\n<p>\u00abEsperar que el mismo san Agust\u00edn vuelva a explicarse \u00e9l mismo: Nuestro Se\u00f1or nos dice que si no se cree en la Escritura, menos se creer\u00e1 todav\u00eda en lo que los muertos resucitados nos digan. Y si fuera posible que este santo regresara, se someter\u00eda tambi\u00e9n, como lo hizo entonces, al Soberano Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>\u00abEsperar el juicio de alguna Facultad de teolog\u00eda famosa, que decida otra vez estas cuestiones: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1? No se conoce en estado del cristianismo otra m\u00e1s sabia, que la de Sorbona, de la que vos sois un muy digno miembro.<\/p>\n<p>\u00abEsperar, por otra parte, y muy hombre de bien os se\u00f1ale lo que hab\u00e9is de hacer: \u00bfd\u00f3nde encontrar\u00e9is a uno, en quien se hallen estas dos cualidades mejor que en aquel de quien os hablo?<\/p>\n<p>Me parece, Se\u00f1or, que os oigo decir que pens\u00e1is no deberos declarar tan pronto a fin de atraer con vos a alguna persona de condici\u00f3n. Eso est\u00e1 bien; pero es de temer que, pensando salvar del naufragio a esas personas, os arrastren y ahoguen con ellas. Os digo esto con dolor, ya que su salvaci\u00f3n me es tan querida como la m\u00eda, y dar\u00eda de muy buena gana mil vidas si las tuviera por ellos. Parece que vuestro ejemplo les har\u00e1 volver antes que todo lo que podr\u00edais decirles. Todo ello bien pesado, en nombre de Dios, Se\u00f1or, no aplac\u00e9is m\u00e1s esta acci\u00f3n, que debe de ser tan agradable a su divina bondad: se trata de vuestra propia salvaci\u00f3n, vos ten\u00e9is m\u00e1s motivos de temer por vos mismo que por la mayor parte de los que nadan en estos errores; ya que vos hab\u00e9is recibido, y ellos no, una luz particular de parte del Santo Padre. \u00bfQu\u00e9 disgusto tendr\u00edais, Se\u00f1or, si aplazando por m\u00e1s tiempo declararos, acabaran por obligaros a ello, como han tomado la resoluci\u00f3n los se\u00f1ores prelados? Por eso os suplico nuevamente, en el nombre de Nuestro Se\u00f1or, que os deis prisa, y no llev\u00e9is a mal que el m\u00e1s ignorante y abominable de los hombres os hable de esta manera, ya que los que os dice es razonable. Si las bestias han hablado y los malos profetizado, yo tambi\u00e9n puedo decir la verdad, aunque sea bestia y malo. \u00a1Quiera dios hablaros \u00e9l mismo eficazmente, d\u00e1ndoos a conocer el bien que causar\u00e9is! porque aparte de que os situar\u00e9is en el estado que en Dios os quiere, hay motivos de esperar que a imitaci\u00f3n vuestra una buena parte de esos se\u00f1ores volver\u00e1n de sus extrav\u00edos; y, por el contrario, vos podr\u00e9is ser la causa de que se queden ah\u00ed, si retras\u00e1is este plan; y dudo incluso que llegu\u00e9is realizarlo, lo que me producir\u00eda una aflicci\u00f3n mortal, porque estim\u00e1ndoos y teni\u00e9ndoos el afecto que os profeso, y teniendo el honor de serviros como lo he hecho, no podr\u00eda sin un extremo dolor veros salir de la Iglesia. Espero que nuestro Se\u00f1or no permita esta desgracia, como se la pido tan a menudo..\u00bb<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s y m\u00e1s conmovido por esta carta conmovedora, Des Lions prometi\u00f3 su sumisi\u00f3n: no se trataba ya m\u00e1s que de fijar el modo y de hacerla \u00fatil a sus correligionarios. Vicente tuvo todav\u00eda la bondad de prestarse y prepara \u00e9l mismo su desarrollo. Pero Arnauld fue m\u00e1s fuerte que \u00e9l, y recobr\u00f3 su presa, su presa, y decimos bien; ya que en su persona, en la de su sobrina Perrette, en los bienes de su familia, Des Lions fue siempre la v\u00edctima de Arnauld<span id='easy-footnote-13-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-13-107900' title='V\u00e9ase sobre Des Lions las Memorias de Niceron, t. XI, p. 322.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente pon\u00eda a veces tanta habilidad prudente como perseverante en sus esfuerzos ante eclesi\u00e1sticos de fe sospechosa. Uno de ellos, sabio, gran predicador, de condici\u00f3n elevada, ven\u00eda a verlo con frecuencia. \u00abSe\u00f1or, le dijo un d\u00eda el santo, como sois h\u00e1bil y elocuente, tengo un consejo que pediros. En nuestras misiones en el campo nos sucede encontrar a personas que no creen en nuestra santa religi\u00f3n, y nosotros no sabemos c\u00f3mo proceder para persuadirlas. \u00bfQu\u00e9 debemos hacer en estos encuentros? _\u00bfPor qu\u00e9 me pregunt\u00e1is esto? respondi\u00f3 el abate con emoci\u00f3n, -Es, Se\u00f1or, porque los pobres se dirigen a los ricos en sus necesidades y, como nosotros somos pobres ignorantes, recurrimos a vos que sois rico en ciencia.\u00bb Halagado y enorgullecido, el abate enumer\u00f3 las pruebas de la religi\u00f3n: la Escritura, los Padres, el razonamiento, el consentimiento com\u00fan de los pueblos y de los siglos, el testimonio de los m\u00e1rtires, los milagros, etc. \u00abMuy bien, Se\u00f1or, replic\u00f3 Vicente, poned todo eso por escrito, Se\u00f1or, sencilla y llanamente, y envi\u00e1dmelo. Dos o tres d\u00edas despu\u00e9s, el abate tra\u00eda en persona su memoria. \u00abGracias, Se\u00f1or, le dijo Vicente, recibo una alegr\u00eda especial al veros en estos sentimientos, y al aprenderlos de vos mismo; ya que, adem\u00e1s del provecho que voy a sacar de ellos para mi uso particular, eso me servir\u00e1 tambi\u00e9n para vuestra justificaci\u00f3n. Os ser\u00e1 muy dif\u00edcil de creer, y sin embargo es verdad que ciertas personas est\u00e1n persuadidas y dicen que vos no ten\u00e9is ning\u00fan buen sentimiento en las cosas de la fe. Acabad entonces, Se\u00f1or, lo que hab\u00e9is comenzado tan buenamente; y, despu\u00e9s de sostener tan dignamente la fe con vuestro escrito, profesadla con una vida edificante. Vos est\u00e1is muy obligado a ello por ser de elevada condici\u00f3n, pues sucede con la virtud que acompa\u00f1a al nacimiento lo que con las piedras preciosas que brillan m\u00e1s engastadas en el oro que en el plomo. \u00bb Esta conducta y este discurso tuvieron su efecto, y Vicente tuvo el consuelo de ver al abate entrar y perseverar en resoluciones santas<span id='easy-footnote-14-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-14-107900' title='Relato redactado por Vicente mismo, que designa al abate bajo el pseud\u00f3nimo de de &lt;em&gt;Domasus.&lt;\/em&gt;'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Con la mayor frecuencia, Vicente adoptaba prudentes precauciones, y se contentaba con recurrir a la oraci\u00f3n, el mejor remedio, dec\u00eda \u00e9l, que se pod\u00eda oponer a la herej\u00eda. Sin duda, ve\u00eda con agrado a los doctores consagrar su pluma y sus veladas a la defensa de la fe, y los animaba a ello de buena gana; pero pon\u00eda en la oraci\u00f3n y en auxilio de Dios su principal confianza. La oraci\u00f3n, repet\u00eda a los suyos, la pr\u00e1ctica exacta de las virtudes contrarias a los vicios de los herejes, es decir la humildad y la sumisi\u00f3n de esp\u00edritu opuestas a su orgullo y suficiencia; el amor del desprecio a su amor de sus alabanzas; la rectitud de esp\u00edritu, la sencillez de coraz\u00f3n, a sus artificios, a sus falsificaciones, a sus disfraces, a sus imposturas; la caridad a su odio, a sus maledicencias y a sus insultos: \u00e9sas son las mejores armas para combatir el error.<\/p>\n<p>Y con ese buen sentido de alguna manera infalible que ven\u00eda en ayuda de su virtud, se manten\u00eda en ese medio donde lo verdadero y el bien , como dice Bossuet, han fijado su trono, y se manten\u00eda igualmente alejado de todos los extremos, del relajamiento y del rigorismo. Apenas la <em>Apolog\u00eda de los casuistas <\/em>del P. Pirot hubo sido condenada en Roma cuando pas\u00f3 aviso a sus sacerdotes, como lo hab\u00eda hecho para la censura del <em>Augustinus. <\/em><\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, aqu\u00ed tambi\u00e9n, se hab\u00eda adelantado al juicio de la Santa Sede. Desde el 25 de febrero de 1655, hab\u00eda aconsejado a uno de sus sacerdotes de Roma \u00bb la santa severidad tan recomendada por los santos c\u00e1nones de la Iglesia y renovada por san Carlos Borromeo\u00bb, porque produce \u00abincomparablemente m\u00e1s fruto que la demasiado grande indulgencia\u00bb.<\/p>\n<h3>V. <em>Ortodoxia de la Misi\u00f3n despu\u00e9s de Vicente. \u2013Funesta influencia del jansenismo.<\/em><\/h3>\n<p>Esto es un compendio muy breve, a pesar del n\u00famero de p\u00e1ginas que preceden, de lo que Vicente de Pa\u00fal hizo contra el jansenismo. Parecer\u00eda que \u00e9sta fue su \u00fanica misi\u00f3n, si es que no hubiera hecho muchas m\u00e1s, si no las hubiera hecho todas. Por eso, un doctor de Sorbona no sent\u00eda recelo en afirmar: \u00abComo Dios suscit\u00f3 a san Ignacio y su Compa\u00f1\u00eda contra Lutero y Calvino, suscit\u00f3 a Vicente y su congregaci\u00f3n contra el jansenismo<span id='easy-footnote-15-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-15-107900' title='&lt;em&gt;Summ, &lt;\/em&gt;n\u00ba 21, p. 54.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>. \u00bb En efecto, Vicente transmiti\u00f3 su celo a sus sucesores. Jolly, tercer superior general despu\u00e9s de \u00e9l, acostumbraba a decir: \u00abQuiero que los m\u00edos marchen por el camino trillado y que se alejen de toda novedad<span id='easy-footnote-16-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-16-107900' title='&lt;em&gt;Ibid&lt;\/em&gt;., p. 55.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Por medio de una vigilancia continua y de eliminaciones prudentes, la Compa\u00f1\u00eda se mantuvo pura del error durante todo el siglo XVII, mientras que tantas otras familias religiosas estaban m\u00e1s o menos infectadas. Cuando, al comienzo del siglo siguiente, el jansenismo tuvo una recrudescencia nueva con el <em>Caso<\/em> <em>de<\/em> <em>conciencia<\/em> y con El <em>Problema<\/em> <em>eclesi\u00e1stico <\/em>, fulminados en 1713, con el libro de Quesnel, por la constituci\u00f3n <em>Unigenitus , <\/em>Dios de dio por superior general a Jean Bonnet, que la preserv\u00f3 para siempre del contagio. El 1\u00ba de Agosto de 1724, Bonnet reuni\u00f3 en la casa de San L\u00e1zaro una asamblea general de la congregaci\u00f3n. Se dictaron decretos solemnes contra todos los recalcitrantes, contra todos los opositores a la bula, y se llevaron a la pr\u00e1ctica inmediatamente. Los rebeldes fueron eliminados sin miramientos a los grados ni a la edad, ni al talento ni a la ciencia ni siquiera a la c\u00f3lera de algunos poderosos personajes fautores de las malas doctrinas y de su adherentes.. La Compa\u00f1\u00eda qued\u00f3 as\u00ed purgada de la ciza\u00f1a sembrada en su seno, en algunas di\u00f3cesis, durante el sue\u00f1o o en la connivencia de los pastores. Anteriormente ya, se hab\u00eda mostrado relativamente admirable en fidelidad; en adelante, apenas se citar\u00eda otra en Francia que haya demostrado igual su sumisi\u00f3n a la Santa Sede. Es un testimonio que le rindieron todos los de bien, que le rindieron a su modo los refractarios, honr\u00e1ndola con sus injurias en s\u00ed misma y en la persona de Bonnet, su superior general<span id='easy-footnote-17-107900' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-4\/#easy-footnote-bottom-17-107900' title='Ver en particular el &lt;em&gt;Abogado del Diablo&lt;\/em&gt;, t. II, pp. 292 i ss.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Para volver, y concluyendo, a Vicente de Pa\u00fal, digamos que su horror por la herej\u00eda ven\u00eda de su caridad y del presentimiento de los males que iba a causar a Francia. Los estragos del calvinismo, de los que su infancia hab\u00eda sido testigo, le hac\u00edan temer que una herej\u00eda nueva acabara por destruir la fe entre nosotros, y que a Francia le ocurriera como a Inglaterra, a Suecia y a Alemania. Adem\u00e1s \u00e9l preve\u00eda, con una conciencia m\u00e1s o menos clara, que el jansenismo iba a detener ese hermoso movimiento de regeneraci\u00f3n cat\u00f3lico que, salido del concilio de Trento, hab\u00eda atravesado esta primera mitad del siglo, y hab\u00eda dejado en hombres, instituciones, y en monumentos, tantos rasgos maravillosos de su paso, que su obra por s\u00ed misma tendr\u00eda en el jansenismo a su m\u00e1s peligroso enemigo. En efecto, a partir del esplendor del jansenismo, a partir sobre todo de las <em>Provinciales, <\/em>todo se ralentiza, todo se inmoviliza en los hombres y en las cosas. Se acabaron esas almas generosas, entregadas hasta el hero\u00edsmo, que hemos visto en tan gran n\u00famero al servicio de la caridad de Vicente de Pa\u00fal; se acabaron las nuevas familias religiosas, las instituciones, se acabaron los santos. A la entrega heroica de las personas y de las obras sucede una regularidad glacial y la sequedad del rigorismo reemplaza a la unci\u00f3n de la piedad. La severidad moral est\u00e1 en los labios, pero ya el desorden y la licencia est\u00e1n en las costumbres. En 1688, F\u00e9nelon puede se\u00f1alar ya el descenso progresivo de las virtudes cristianas, que hace retroceder a cuarenta a\u00f1os. El jansenismo entreg\u00f3 al mundo secretos que no se deb\u00edan conocer e introduci\u00e9ndole en el sagrado tribunal para exponer a los jueces a sus burlas hizo que pronto el mundo no quiso ya ser juez. Estos sarcasmos, estas calumnias que se invent\u00f3 contra sus adversarios, se volvieron pronto contra la religi\u00f3n. En su <em>oraci\u00f3n f\u00fanebre de Ana de Gonzaga<\/em>, Bossuet deb\u00eda ya atronar con su voz m\u00e1s fuerte contra la incredulidad invasora y, franqueando el siglo XVIII, anticipaba la indiferencia moderna, t\u00e9rmino fatal al que, despu\u00e9s de una lucha encarnizada, iba a llegar el error. Incluso en medio del freno y de las reservas hip\u00f3critas que la piedad severa y morosa de Luis XIV anciano impon\u00eda al libertinaje, La Bruy\u00e8re pod\u00eda escribir su cap\u00edtulo de los <em>Esp\u00edritus<\/em> <em>fuertes<\/em>. Y si quisi\u00e9ramos penetrar en las sombras espesas donde se ocultaba la impiedad, la ver\u00edamos sembrar estos g\u00e9rmenes de error y de desenfreno que no esperan, para brotar a las antorchas de las org\u00edas de la regencia y a instalar sus frutos corrompidos, m\u00e1s que el ocaso del sol, el \u00faltimo suspiro de Luis XIV.<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n anticristiana comienza, en el siglo XVIII, en las filas jansenistas. De la monstruosa alianza de los jansenistas, de los fil\u00f3sofos y de una cortesana, que ponen a los parlamentos a su servicio, nace una vasta conspiraci\u00f3n que abraza a la Europa entera. La consigna es, en apariencia, es la destrucci\u00f3n de los jesuitas, pero el fin supremo es m\u00e1s alto; y, en efecto, destruidos los jesuitas, todos los esfuerzos se dirigen contra el papado y contra la Iglesia, cuyo respeto ha destruido el jansenismo con sus rebeliones en el coraz\u00f3n de los pueblos. El jansenismo prosigue su obra. el primero que ha introducido al pueblo en el santuario; que ha conducido al sacerdote a Pilatos, y entregado las causas religiosa a los tribunales civiles; m\u00e1s que nadie ha contribuido a poner a C\u00e9sar al lado o todav\u00eda m\u00e1s alto que el Pont\u00edfice: y ya en 1790, quiere hacer de la religi\u00f3n una instituci\u00f3n humana y civil. Despu\u00e9s de clamar contra el papa durante cerca de dos siglos, prescinde de \u00e9l. Ya no es entonces para la Iglesia m\u00e1s que una triste agon\u00eda, hasta que se busque ahogarle en la sangre de 1793.<\/p>\n<p>\u00c9ste es el jansenismo y su obra, y c\u00f3mo ha parado la obra de regeneraci\u00f3n cat\u00f3lica que Vicente de Pa\u00fal ha sido en Francia su promotor m\u00e1s poderoso. La muerte del santo sacerdote es como la se\u00f1al, el punto de pardita de la decadencia; pero los santos tienen una vida p\u00f3stuma, y veremos m\u00e1s tarde c\u00f3mo su resurrecci\u00f3n inesperada ha sido en nuestros d\u00edas la se\u00f1al tambi\u00e9n de una resurrecci\u00f3n para la fe y la caridad cat\u00f3lica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo IV. Vicente y el jansenismo despu\u00e9s de la bula. I. Primera conducta de Vicente, -El hecho y el derecho. \u2013Historia y discusi\u00f3n. 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