{"id":107899,"date":"2015-01-13T02:22:41","date_gmt":"2015-01-13T01:22:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=107899"},"modified":"2016-07-26T17:21:53","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:53","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 4, cap\u00edtulo 5"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo V. L<strong>os Seminarios<\/strong><\/h2>\n<h3>I. <em>Primer ensayo en Bons-Enfants.<\/em><\/h3>\n<p>Una vez comprometido en la obra de la reforma del clero, Vicente deb\u00eda llegar hasta el fondo. Desde un principio, y luego en el transcurso de sus experiencias, comprendi\u00f3 la insuficiencia de los retiros espirituales, y de las conferencias eclesi\u00e1sticas, que pod\u00edan muy bien poner en pie a los sacerdotes deca\u00eddos, y conservar y mantener en el deber a los sacerdotes fieles pero que no alcanzaban la fuente del sacerdocio; la insuficiencia misma de los ejercicios de los ordenandos, prend\u00edan bien, como tales, al joven eclesi\u00e1stico en su nacimiento clerical, en su entada en el santuario, pero no ten\u00edan ning\u00fan efecto retroactivo sobre los a\u00f1os anteriores, con frecuencia numerosos, pasados en la disipaci\u00f3n del mundo, los c\u00e1lculos de la ambici\u00f3n, en los extrav\u00edos de la juventud: era una preparaci\u00f3n pr\u00f3xima infinitamente \u00fatil, porque daba estas disposiciones inmediatas que abren el coraz\u00f3n del ordenando a la gracia ; no era esa preparaci\u00f3n distante que va apoder\u00e1ndose del ni\u00f1o destinado a ser cl\u00e9rigo de alguna forma desde el seno de la madre, le dirige del sacramento que le hace cristiano al sacramento que le har\u00e1 sacerdote, y llena este largo trayecto de estudios religiosos, de pr\u00e1cticas santas y costumbres de virtud..<\/p>\n<p>La vista del escaso resultado de la mayor parte de los ensayos hachos hasta \u00e9l no desanim\u00f3 Vicente. Si tantos seminarios no lo hab\u00edan logrado, es porque con demasiada frecuencia se hab\u00edan escogido mal a los ni\u00f1os y a los maestros. En lugar de dar con preferencia las plazas, seg\u00fan el deseo del concilio de Trento, a los hijos de los pobres en quienes de viera una verdadera vocaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, se admit\u00eda en mayor\u00eda a los ni\u00f1os ricos, sin examinar si sent\u00edan la menor inclinaci\u00f3n al sacerdocio. Para ahorrar un precio de pensi\u00f3n, los burgueses de las ciudades donde los seminarios estaban situados llevaban all\u00ed a sus hijos por favor y con enga\u00f1o; luego, despu\u00e9s de los estudios gratuitos que hab\u00edan devorado la herencia del santuario, se los llevaban para darles una posici\u00f3n en el mundo. por otro lado, se confiaba la direcci\u00f3n de estos establecimientos, no a los m\u00e1s sabios, a los m\u00e1s virtuosos, a los sacerdotes m\u00e1s llenos del esp\u00edritu sacerdotal, sino a los m\u00e1s ambiciosos, a los m\u00e1s intrigantes y a los que buscaban menos el bien de la Iglesia que su inter\u00e9s particular. De esta forma hab\u00edan quedado burladas las intenciones del concilio, y como la Iglesia de Francia se hallaba siempre privada de los frutos que estaba en derecho a esperar de la generosidad de los fundadores.<\/p>\n<p>Recuperando el plan del concilio de Trento, as\u00ed como su esp\u00edritu, Vicente comenz\u00f3, hacia 1635, a recibir en el colegio de Bons-Enfants a cierto n\u00famero de j\u00f3venes cl\u00e9rigos, de edad de doce a catorce a\u00f1os, a quienes sacerdotes de su congregaci\u00f3n ense\u00f1aban, aparte de las letras humanas, el canto y las ceremonias eclesi\u00e1sticas y, por encima de todo, la huida del mundo, la gravedad, el recogimiento y todas las virtudes propias del santo ministerio.<\/p>\n<h3>II. <em>Seminario interno. \u2013Vocaci\u00f3n. \u2013Ternura de Vicente por los suyos.<\/em><\/h3>\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, viendo la Misi\u00f3n formada y s\u00f3lidamente establecida en San L\u00e1zaro, pens\u00f3 en su reclutamiento y en la preparaci\u00f3n de sus miembros. Hasta entonces, sin conocer bastante a\u00fan los planes de Dios sobre \u00e9l y el desarrollo que tomar\u00eda su obra, apenas ped\u00eda buena voluntad a los que llegaban a compartir su vida y sus trabajos y, por toda prueba y preparaci\u00f3n, no les impon\u00eda m\u00e1s que un retiro. Un poco m\u00e1s tarde, les impuso, es cierto, algunos otros ejercicios espirituales, por los que los somet\u00edan a una prueba m\u00e1s larga; pero en esto no hab\u00eda nada todav\u00eda que pudiera se tenido como un noviciado propiamente dicho. Finalmente, reconoci\u00f3 la necesidad de ejercitarlos durante varios a\u00f1os, antes de admitirlos a los votos, en le pr\u00e1ctica de las virtudes generales del sacerdote y de los deberes propios del Misionero.<\/p>\n<p>De ah\u00ed el <em>Seminario<\/em> <em>interno, <\/em> que comenz\u00f3 el mes de junio de 1637. Vicente lo llamaba la esperanza de reba\u00f1o, <em>spem<\/em> <em>gregis,<\/em> y semillero de los Misioneros. Tambi\u00e9n quiso darle por director al m\u00e1s h\u00e1bil y m\u00e1s experimentado de los suyos: fue Juan de la Salle, uno de sus tres primeros compa\u00f1eros, hombre envejecido, por consiguiente, en. esp\u00edritu y en las funciones de la Compa\u00f1\u00eda, que hab\u00eda visto nacer y crecer bajo la acci\u00f3n combinada de Dios y del santo fundador. Y aun as\u00ed, no contento con sus consejos saludables que le prodig\u00f3, Vicente quiso hacerle pasar por las manos de h\u00e1biles maestros, y le envi\u00f3 al noviciado de los Jesuitas con orden de seguir por alg\u00fan tiempo todos los ejercicios, y traerse con las m\u00e1ximas y las pr\u00e1cticas propias a sacerdotes seculares, el celo apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Como se trataba de recibir no ya s\u00f3lo a sacerdotes ya formados, sino tambi\u00e9n y sobre todo a j\u00f3venes cl\u00e9rigos, Vicente comenz\u00f3 por explicar sus principios en materia de vocaci\u00f3n. Por un lado, lleno de esperanza que la Providencia traer\u00eda siempre s\u00fabditos a una Compa\u00f1\u00eda que ella misma hab\u00eda hecho nacer y, por otro, persuadido de que s\u00f3lo pertenece a Dios escogerse ministros, se hizo y la impuso a los suyos la regla inviolable de nunca atraer a nadie a su congregaci\u00f3n, ni con promesas, ni con servicios, ni siquiera con piadosos consejos. A los directores de los ejercitantes, en particular, les repet\u00eda sin cesar: \u00abAh Se\u00f1ores, tengan mucho cuidado, cuando prestan servicio y direcci\u00f3n a los que vienen a hacer su retiro espiritual en esta casa, de nunca decir nada que tienda a atraerlos a la Compa\u00f1\u00eda. A Dios pertenece llamar a ella y dar la primera inspiraci\u00f3n. M\u00e1s todav\u00eda, aun cuando les descubrieran que hab\u00edan tenido la idea y les declararan que sienten inclinaciones, cu\u00eddense mucho de no inclinarlos ustedes mismo a hacerse Misioneros, aconsej\u00e1ndoles y exhort\u00e1ndoles a ello; y entonces d\u00edganles tan s\u00f3lo que encomienden mucho este plan a Dios, que se lo piensen bien, por ser importante la cosa. exp\u00f3nganles incluso las dificultades que podr\u00e1n encontrar seg\u00fan la naturaleza y que conviene que lo tengan en cuenta, si abrazan este estado, que han de sufrir y trabajar mucho por Dios, que si, despu\u00e9s de todo, adoptan la resoluci\u00f3n en buena hora, se los puede dirigir al superior para hablar con m\u00e1s atenci\u00f3n con ellos de su vocaci\u00f3n. Dejemos obrar a Dios y esperemos humildemente con sumisi\u00f3n las \u00f3rdenes de la Providencia. por su misericordia se ha hecho as\u00ed en la Compa\u00f1\u00eda, y podemos decir que no hay nada en ella que no haya puesto Dios, que nosotros no hemos buscado ni a hombres ni bienes ni fundaciones. En nombre de dios. manteng\u00e1monos as\u00ed y dejemos obrar a Dios. sigamos, les ruego, sus \u00f3rdenes y no nos adelantemos. Cr\u00e9anme, si la Compa\u00f1\u00eda lo hace as\u00ed, Dios la bendecir\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p>Con mayor raz\u00f3n, no quer\u00eda que se retuviera en San L\u00e1zaro a aquellos que hab\u00edan decidido entrar en otra religi\u00f3n o a quienes sus superiores enviaban para probarlos. \u00abque si vemos, dec\u00eda \u00e9l, que tienen alguna idea de retirarse a otra parte, de ir a servir a Dios en otra religi\u00f3n o comunidad, oh Dios, no les sirvamos de estorbo, de otro modo hab\u00eda que temer que la indignaci\u00f3n de Dios cayera sobre la Compa\u00f1\u00eda, por querer lo que Dios no quiere que tenga. Y d\u00edganme, les ruego, que si la Compa\u00f1\u00eda no hubiera seguido hasta el d\u00eda de hoy este esp\u00edritu de no inclinarse por de no inclinarse por otros individuos, por excelentes que fueran, sino los que Dios ha tenido a bien enviarnos, y que han manifestado el deseo mucho antes, los Padres Cartujos y otras Comunidades religiosas \u00bfnos enviar\u00eda, como lo hacen, para hacer el retiro aqu\u00ed, a cantidad de gente que quieren entrar en su casa? Verdaderamente que tendr\u00edan mucho cuidado en no hacerlo. Veamos, un buen joven que tiene pensado hacerse Cartujo; nos le env\u00edan aqu\u00ed para que hable con Nuestro Se\u00f1or mediante un retiro, \u00a1y ustedes trataran de persuadirle de que se quedara con nosotros, porque tal vez sea un joven de buen esp\u00edritu! Y \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda esto, Se\u00f1ores, sino querer quedarse con lo que no nos pertenece, y querer hacer que un hombre entre en una congregaci\u00f3n? donde Dios no le llama, y en lo que ni siquiera ha pensado? Y qu\u00e9 podr\u00eda hacer o emprender una empresa as\u00ed, sino atraer las desgracias de Dios sobre toda esta Compa\u00f1\u00eda? Oh pobre Misi\u00f3n, oh pobre peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n, \u00a1en qu\u00e9 lastimoso estado caer\u00edas si llegaras a tanto!<\/p>\n<p>Mas, por la gracia de Dios, \u00a1t\u00fa has estado siempre y lo est\u00e1s todav\u00eda muy lejos de tal cosa! Pidamos a Dios, Se\u00f1ores, pidamos a Dios para que confirme a esta compa\u00f1\u00eda en la gracia que le ha hecho hasta el presente de no querer otra cosa que lo que \u00e9l quiere.\u00bb<span id='easy-footnote-1-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-1-107899' title='Confer. del 7 de setiembre de 1657.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Uniendo el ejemplo con las palabras, as\u00ed obraba el propio Vicente, cuando tanta gente de Par\u00eds o de las provincias se dirig\u00edan a \u00e9l, se pon\u00edan en sus manos, rog\u00e1ndole que decidiera soberanamente en nombre de Dios, sobre la elecci\u00f3n de su estado de vida. \u00abLa resoluci\u00f3n de vuestra duda, respond\u00eda, es un asunto que resolver entre Dios y usted; siga pidi\u00e9ndole que le inspire lo que tiene que ha de hacer; entre en retiro durante algunos d\u00edas para ello, y crea que la resoluci\u00f3n que tome, en la presencia de Nuestro Se\u00f1or ser\u00e1 lo m\u00e1s agradable a su divina majestad y la m\u00e1s \u00fatil para vuestro verdadero bien.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfSe trataba de salir del mundo, y les quedaban dudas tan s\u00f3lo sobre la elecci\u00f3n de una comunidad? No se contentaba con aconsejarles la m\u00e1s regular; pero si sal\u00eda a relucir la suya: \u00abOh Se\u00f1or, exclamaba,, humill\u00e1ndose, nosotros s\u00f3lo somos una pobre gente indigna de compararse con esta otra santa Compa\u00f1\u00eda; id all\u00ed en nombre de Nuestro Se\u00f1or; all\u00ed se encontrar\u00e1 incomparablemente mejor que con nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>Por ah\u00ed se puede juzgar de su descontento cuando alguno de los suyos segu\u00eda principios contrarios. Habiendo recibido un d\u00eda una carta de uno de sus Misioneros para entreg\u00e1rsela a un eclesi\u00e1stico muy distinguido, muy id\u00f3neo para la congregaci\u00f3n, y que incluso hab\u00eda declarado el deseo de entrar en ella, la retuvo y escribi\u00f3: \u00abNo he remitido vuestra carta al Sr. N., porque en ella se le persuade a entrar en la Compa\u00f1\u00eda, y porque tenemos una m\u00e1xima contraria, que es no solicitar nunca de nadie que abrace nuestro estado; s\u00f3lo pertenece a Dios elegir a los que quiere llamar; estamos seguros de que un Misionero regalado de su paternal mano har\u00e1 \u00e9l solo m\u00e1s bien que muchos m\u00e1s que no tuvieron una vocaci\u00f3n limpia. A nosotros nos toca pedirle que nos env\u00ede buenos operarios a la cosecha; y viviendo de tal manera que les demos con nuestros ejemplos el atractivo para trabajar con nosotros, si Dios los llama.\u00bb<\/p>\n<p>En cuanto a los que llegaban a \u00e9l muy determinados a entrar en su Compa\u00f1\u00eda, los acog\u00eda con la mayor circunspecci\u00f3n. \u00ab\u00bfDesde cu\u00e1ndo ten\u00e9is esta idea? \u00bfC\u00f3mo y por qu\u00e9 se le ocurri\u00f3? \u00bfCu\u00e1l es vuestra condici\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 motivo os lleva al oficio de Misionero?. \u00bfEstar\u00eda dispuesto a ir a todas las partes adonde se le enviara, incluso a regiones extranjeras m\u00e1s all\u00e1 de los mares? \u00bfSuperar\u00edais tal y tal dificultad que encontrar\u00e9is a diario en este nuevo estado? Y si le respond\u00edan: No busco m\u00e1s que la gloria de Dios y estoy preparado para todo\u00bb; les ped\u00eda sin embargo en primer lugar, sin decisi\u00f3n y hasta sin esperanza, para probar la vocaci\u00f3n y la virtud; y retrasaba una respuesta hasta pasado un buen espacio de tiempo. Les obligaba a volver varias veces para tener ocasi\u00f3n de estudiar mejor las disposiciones del esp\u00edritu y del coraz\u00f3n; y una vez seguro de la vocaci\u00f3n y de la perseverancia, dec\u00eda: \u00abVaya ahora de retiro a consultar a Dios.\u00bb Despu\u00e9s, si a\u00fan perseveraba, le pon\u00eda en las manos de los antiguos de la Compa\u00f1\u00eda y, con su informe favorable, recib\u00eda en los ejercicios del seminario interno donde, durante dos largos a\u00f1os, se entregaba a la prueba definitiva en la pr\u00e1ctica de la humildad, de la mortificaci\u00f3n, de la exactitud, de todas las virtudes cristianas y religiosas. Bueno y fiel seminarista durante estos dos a\u00f1os, era a continuaci\u00f3n admitido a los votos del Misionero; y si no hab\u00edan terminado sus estudios, se continuaban entonces hasta la adquisici\u00f3n de una ciencia al menos competente.<\/p>\n<p>La virtud y la ciencia, tales eran, efectivamente, las dos grandes metas, hacia las que converg\u00eda todo en los ejercicios del seminario interno. Dos meditaciones al d\u00eda, lectura cotidiana de libros de piedad y del Nuevo Testamento, confesiones y comuniones frecuentes, breve retiro mensual, dos grandes retiros en \u00e9pocas principales del a\u00f1o, numerosas conferencias sobre los fundamentos de la fe, sobre la Escritura, sobre la doctrina del concilio de Trento, sobre las reglas de la disciplina, sobre la piedad propia del Misionero. eso en cuanto a las virtudes y el fondo del seminario interno. Por lo dem\u00e1s, a pesar de una vida y laboriosa, de largos d\u00edas comenzados en toda estaci\u00f3n a las cuatro de la ma\u00f1ana, y llenos de serias ocupaciones, nada de abrumador para la naturaleza: ni cilicios ni sacos, ni disciplinas, ni otros ayunos que los mandados por la Iglesia a todos los fieles; mas, por el contrario, separaci\u00f3n completa del mundo, vida de humildad, de recogimiento, de vigilancia, de mortificaci\u00f3n, de fidelidad a todas las reglas y a todos los deberes; vida llena tambi\u00e9n de esa unci\u00f3n que suaviza los sacrificios del noviciado, y que un d\u00eda suavizar\u00e1 las fatigas del Misionero, al propio tiempo que le gane el coraz\u00f3n de los pueblos.<\/p>\n<p>Vicente no dejaba de animarlo todo, de sostenerlo todo con su palabra viva y poderosa. \u00abQuien quiera vivir en comunidad, dec\u00eda, debe resolverse a vivir como un peregrino en la tierra, a volverse loco por Jesucristo; a cambiar de costumbres, a mortificar todas sus pasiones, a buscar sencillamente a Dios, a someterse a todos como el menor de todos; a persuadirse de que ha venido a servir, y no para gobernar, para sufrir y trabajar y no para vivir entre delicias ni ociosidad. Debe saber que se le somete a prueba como el oro en el crisol, que no se puede perseverar sin perseverar sin humillarse por Dios, y persuadirse de que al hacerlo se tendr\u00e1 un verdadero contento en este mundo y la vida eterna en el otro.\u00bb Todo le serv\u00eda de ocasi\u00f3n para inspirar a los suyos las disposiciones m\u00e1s heroicas. \u00bfSe enteraba de que un Misionero hab\u00eda sido maltratado en un pa\u00eds extranjero, se lo contaba y a\u00f1ad\u00eda: \u00abQuiera Dios, hermanos m\u00edos, que los que vienen para ser de la Compa\u00f1\u00eda vengan con el pensamiento del martirio, y con el deseo de sufrir la muerte y de entregarse del todo al servicio de Dios, bien en los pa\u00edses lejanos, bien en \u00e9ste u otro lugar donde quiera Dios servirse de la pobre peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda. S\u00ed, \u00a1con el pensamiento del martirio! Oh, \u00a1c\u00f3mo deber\u00edamos pedir esta gracia a Nuestro Se\u00f1or! \u00a1Ay Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, es que hay algo m\u00e1s razonable que consumirse por quien tan liberalmente ha dado su vida por nosotros! Si Nuestro Se\u00f1or nos ha amado hasta ese punto de morir por nosotros, \u00bfpor qu\u00e9 no demostrar el mismo afecto para con \u00e9l para llevarlo a efecto si la ocasi\u00f3n se presenta? Vemos a tantos papas que unos tras otros han sido martirizados, \u00bfNo resulta sorprendente ver a comerciantes que, por una peque\u00f1a ganancia, a traviesan los mares y se exponen a una infinidad de peligros? Estaba yo el domingo pasado con uno que me dec\u00eda que le hab\u00edan propuesto ir a las Indias, y que estaba resuelto a ir. Le pregunt\u00e9 que si hab\u00eda peligros, me dijo que los hab\u00eda y muy grandes; que era verdad que un comerciante conocido suyo hab\u00eda llegado de all\u00ed, pero que otro se hab\u00eda quedado. Yo me dec\u00eda si esta persona por ir a buscar unas piedras y sacar una ganancia se quiere exponer de esa manera tantos peligros, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s debemos nosotros hacer para llevar la piedra preciosa del Evangelio y ganar almas para Jesucristo!<\/p>\n<p>En cuanto a los estudios de filosof\u00eda o de teolog\u00eda a los que se dedicaban luego seg\u00fan la capacidad de cada uno, Vicente recomendaba huir de la singularidad y del lucimiento, para entregarse \u00fanicamente a las opiniones recibidas y a la doctrina consagrada por la Iglesia.<\/p>\n<p>Quer\u00eda que sus Misioneros se instruyesen a fondo en el dogma que deben anunciar a los pueblos y en la moral necesaria para conducirlos bien; les permit\u00eda incluso en cierta medida adquirir alguno de esto conocimientos que, sin ser indispensables, ni para s\u00ed ni para los dem\u00e1s, son un adorno noble del esp\u00edritu y pueden dar consideraci\u00f3n al sacerdote y a su ministerio; llegaba hasta exigir que varios fuesen verdaderamente sabios para cumplir algunas de las funciones providenciales de la Compa\u00f1\u00eda: como algunas misiones m\u00e1s dif\u00edciles, la instrucci\u00f3n de los ordenandos, la direcci\u00f3n de los seminarios<em>; pero<\/em> quer\u00eda que todo ello se hiciera con moderaci\u00f3n y humildad. \u00abEl deseo de aprender s bueno, escrib\u00eda tambi\u00e9n a uno de sus sacerdotes, el 18 de julio, en 1659, con tal que sea moderado\u2026 Acu\u00e9rdense del consejo de san Pablo que nos recomienda ser sobrios en la ciencia. La mediocridad basta, y la que se quiere tener m\u00e1s all\u00e1 es m\u00e1s bien de temer que de desear por los operarios del Evangelio, ya que es peligrosa, hincha, los lleva a parecer, a hacerse tener por alguien, y por \u00faltimo a evitar las acciones m\u00e1s humildes, sencillas y familiares, que sin embargo son las m\u00e1s \u00fatiles. Por eso Nuestro Se\u00f1or escogi\u00f3 disc\u00edpulos que no eran capaces de realizar otras\u2026 Si trabajamos por la salvaci\u00f3n de las almas en el esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or, \u00e9l nos dar\u00e1 las luces y las gracias que necesitamos para conseguirlo. si no quieren saber m\u00e1s que a Jesucristo crucificado, si no quieren vivir m\u00e1s que de su vida, no duden de que \u00e9l mismo sea su ciencia y su obra.\u00bb Sabios y humildes, dec\u00eda \u00e9l en una conferencia, ese es al tesoro de la Misi\u00f3n, como buenos y piadosos doctores son el tesoro de la Iglesia.\u00bb<\/p>\n<p>Tem\u00eda el tr\u00e1nsito de los ejercicios puramente espirituales del seminario a los estudios y multiplicaba sus instrucciones para que los j\u00f3venes estudiantes no disminuyesen su fervor a medida que crec\u00edan en conocimientos. Y dec\u00eda: \u00abComo un vaso que del calor del horno pasa a un lugar fr\u00edo corre peligro de romperse; as\u00ed un joven, que de un lugar de recogimiento, de vigilancia y de oraci\u00f3n pasa al tumulto de una clase, corre el peligro de trastornarse. Traten pues de conservar su primer calor y eviten que la naturaleza logre imponerse poco a poco. Refuercen la voluntad en proporci\u00f3n que el entendimiento se ilumina con un nuevo conocimiento, y s\u00edrvanse del estudio como de un medio de elevarse a Dios .Que la luz en el esp\u00edritu sea un fuego en el. coraz\u00f3n. Piensen que la ciencia m\u00e1s \u00fatil al pr\u00f3jimo nace del fondo de la piedad. huyan de la curiosidad, esa peste de la vida espiritual, que ha introducido todos los males en el mundo. huyan del excesivo deseo de saber que reseca la devoci\u00f3n y cierra el alma a las luces del cielo.. he advertido que las personas r\u00fasticas e ignorantes hacen com\u00fanmente mejor la oraci\u00f3n que los hombres sabios. Dios se complace en comunicarse a los sencillos, porque son m\u00e1s humildes que los doctos, siempre tan repletos de s\u00ed mismos. Desear\u00eda que ustedes tuvieran tanta ciencia como santo Tom\u00e1s, pero con la condici\u00f3n de tener la humildad de este santo docto .El orgullo pierde a los sabios como perdi\u00f3 a los \u00e1ngeles, y la ciencia sin humildad ha sido en todo tiempo perniciosa a la Iglesia. Amen pues esta santa virtud, y no vayan por ah\u00ed enga\u00f1ando.\u00bb El demonio m\u00e1s peque\u00f1o del infierno sabe m\u00e1s que el m\u00e1s sutil fil\u00f3sofo y que el te\u00f3logo m\u00e1s profundo de la tierra. Dios no necesita de los sabios para hacer sus obras; los rechaza, por el contrario, cuando son soberbios, y prefiere a los ignorantes y no a ellos, a mujeres inclusive seg\u00fan lo hizo el siglo pasado para reformar una orden muy c\u00e9lebre en la Iglesia.\u00bb<\/p>\n<p>El santo segu\u00eda \u00e9l mismo estos principios en su gobierno. si ve\u00eda a alg\u00fan esp\u00edritu brillante, adornado de toda clase de talentos naturales y adquiridos, no se apresuraba en encomendarle un empleo importante, si no ve\u00eda al mismo tiempo en \u00e9l un fondo suficiente de humildad. De otra manera, dec\u00eda, mucho ruido y ning\u00fan fruto; p\u00e9rdida personal sin provecho para los dem\u00e1s. Para concluir, dec\u00eda el santo, empleen su juventud en prepararse para servir al pr\u00f3jimo. No pierdan el tiempo porque la tarea urge y sobrepasa infinitamente al n\u00famero de los operarios. Las gentes del campo se condenan por falta de instrucci\u00f3n y la mayor parte de la tierra est\u00e1 todav\u00eda hundida en las tinieblas de la infidelidad. Estudien pues y traten de adquirir la ciencia pero sin perder la humildad.\u00bb<\/p>\n<p>No permiti\u00f3 nunca que nadie de los suyos dejara nada a la improvisaci\u00f3n. \u00abHemos cre\u00eddo siempre, escrib\u00eda a uno de sus sacerdotes, que la composici\u00f3n de los libros era un impedimento para nuestras funciones y, por ello, no se deb\u00eda introducir esta costumbre en la Compa\u00f1\u00eda. Pero, a\u00f1ad\u00eda \u00e9l, como no hay regla sin excepci\u00f3n, veremos si convendr\u00e1 mandar imprimir el vuestro.\u00bb<span id='easy-footnote-2-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-2-107899' title='Carta a Dufour en Sedan, del 13 de agosto de 1652.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> Menos todav\u00eda quer\u00eda permitirlo, si deb\u00eda resultar algo brillante. Mientras Du Coudrai, muy versado en las lenguas Sir\u00edaca y Hebrea, personas de consideraci\u00f3n le comprometieron a dar una versi\u00f3n latina del texto sir\u00edaco con la seguridad de que tal trabajo honrar\u00eda la cuna de la congregaci\u00f3n y ser\u00eda \u00fatil a la Iglesia; ellas quer\u00edan incluso que escribiera contra los jud\u00edos, sirvi\u00e9ndose de su Talmud que entend\u00eda mejor que ellos mismos. Du Coudrai prestaba atenci\u00f3n de buen grado a estas propuestas seductoras, pero, antes de ponerse a la obra, necesitaba el asentimiento de su superior. \u00abNo piense en ello, Se\u00f1or, se lo suplico, le respondi\u00f3 Vicente el 16 de febrero de 1634, esta clase de obras alimentan la curiosidad de los sabios, pero de nada sirven para la salvaci\u00f3n del pobre pueblo, al que nos ha destinado la Providencia. le basta con hallarse en condiciones de confundir a sus enemigos de la divinidad de Nuestro Se\u00f1or en este reino, cuando sea llamado. Existen actualmente en Francia miles de almas que le tienden las manos y que le dicen de la manera m\u00e1s impresionante: \u00abAy, Se\u00f1or, ha sido elegido por Dios para contribuir a nuestra salvaci\u00f3n, tenga pues piedad de nosotros, ay\u00fadenos a salir del mal estado en que nos encontramos. Desde hace mucho tiempo nos vemos sumidos en el pecado, en la ignorancia y las tinieblas. No necesitamos para salir de \u00e9l ni de versiones sir\u00edacas, ni de versiones latinas. Su celo y la pobre jerga de nuestras monta\u00f1as nos ser\u00e1n suficientes. Sin ello, nos vemos en gran peligro de perdernos.\u00bb Esta carta admirable tiene su explicaci\u00f3n, y no honra m\u00e1s la humildad de Vicente que su profunda sabidur\u00eda. \u00bfQui\u00e9n no comprende que su Compa\u00f1\u00eda, entreg\u00e1ndose, sobre todo al principio, a estudios demasiado curiosos y demasiado sabios, se habr\u00eda apartado muy pronto de su vocaci\u00f3n providencial, la instrucci\u00f3n de los ignorantes y de los pobres?<\/p>\n<p>Vicente predicaba siempre con el ejemplo. In\u00fatil decir que no pens\u00f3 nunca en escribir libros; pero no consinti\u00f3 nunca que se los dedicaran. \u00abQu\u00e9 me dice usted, Se\u00f1or, escrib\u00eda a un p\u00e1rroco llamado Alix, cuando me informa que me ha dedicado un libro? Si se le hubiera ocurrido pensar que soy hijo de un pobre labrador, no me habr\u00eda producido esta confusi\u00f3n, ni habr\u00eda echado ese borr\u00f3n en su libro, colocando en el frontispicio el nombre de un pobre sacerdote, que no tiene otro lustre que miserias y pecados. En el nombre de Dios, Se\u00f1or, si esta obra est\u00e1 a\u00fan en estado de ser dedicada a alg\u00fan otro, no me sobrecargue con esta obligaci\u00f3n<span id='easy-footnote-3-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-3-107899' title='Esta carta lleg\u00f3 sin duda o demasiado tarde o no se tuvo en consideraci\u00f3n, ya que una nueva edici\u00f3n del libro del que en ella se habla, el &lt;em&gt;Hortus&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;pastorum &lt;\/em&gt;, recientemente reimpreso y traducido de Jacques Marchant (&lt;em&gt;Marcancius&lt;\/em&gt;) est\u00e1 dedicado a Vicente en una ep\u00edstola del editor Alix, fechada el 10 de las calendas de noviembre de 1646, en la que leemos: \u00bb Verum idcirco hic Hortus tuo nomini commitendus quia natura et voluntate sic factus sis ad bonitatem, exercitatione sic paratus ad charitatis munia, ut si qui pastores officii sui mole laborent, statim advoles promptus auxiliator; et humero subjecto, succedeneave opera succumbere non sinas; aut si qui mente, in his saeculi senescentis tenebris, minus illustrata vacillent, facem directionis et sapientiae laetus lubensque iis pretendas. Alius pietatem, religionesm, prudentiam, siceritatem, curam et laborem quem in Ecclesia praestas indefesse, laudet: ego charitatem silere non possum, cujus fervore incensus, oviculas non tuas, si quae exerrant aut perditae sint, requires; inventas et sanatas non tibi retines, sed reduces; imo humeris tuis ad suao pastores reportas, sicque appares hoc novo genere pascendi sanandique admirabilis. His tot tantisque titulis, debitum opus hoc, wetsi cgitatione mea studioque jam antea dicatum, nunc iterum dico atque addico: ratus bene mihi atque filiciter procedere, ubi benevolentia que me soles complecti susceperis, studio foveris judicio testimonioque tuo comprobaris.\u00bb (&lt;em&gt;Pues por eso Hortus dedicado a tu nombre, ya que por naturaleza y voluntad as\u00ed est\u00e1 hecho para la bondad, preparado por la pr\u00e1ctica para desempe\u00f1os de la caridad, de manera que si algunos pastores trabajan bajo el peso de su oficio, est\u00e1s siempre a punto para aliviarlos; y con hombro sumiso y trabajo espont\u00e1neo no les dejes sucumbir; o si alguien titubee en las tinieblas de este siglo caduco con mente pobre, alegre y jubiloso te adelantes con tu direcci\u00f3n y sabidur\u00eda. Que otros alaben la piedad, la religi\u00f3n, la prudencia, la sinceridad, el cuidado y el trabajo, que desempe\u00f1as infatigablemente en la Iglesia; yo no puedo callarme la caridad, por cuyo fervor encendido, vas en busca de las ovejas no tuyas, si andan extraviadas o se perdieron; las encontradas y sanadas no te quedas con ellas sino que las enderezas; m\u00e1s a\u00fan las devuelves a sus pastores a hombros, y as\u00ed te presentas admirable con ese nuevo estilo de apacentar y de salvar. Con tantos y tan grandes t\u00edtulos, esta obra debida, si bien ya antes de pensamiento y deseo dedicada, ahora otra vez te la dedico y vuelvo a dedicar, creyendo proceder bien y con tino, para que me recibas con la benevolencia que sueles emplear conmigo, me abrigues con tu af\u00e1n y apruebes con tu juicio y testimonio.\u00bb) &lt;\/em&gt;N. de la traduc.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Y el 21 de junio de 1651, escrib\u00eda en el mismo sentido a Saint-Remy, arcediano de Langres, can\u00f3nigo y arcipreste de Ch\u00e2lons: \u00abOs agradezco humildemente el honor que vos y vuestro se\u00f1or hermano me quer\u00e9is hacer; por ello os quedo muy agradecido: pero ser\u00eda para m\u00ed un gran disgusto si lo hicierais. Las cartas dedicatorias tienen por objeto alabar a aquellos a quienes se dirigen, y yo soy totalmente indigno de alabanza. Para hablar con propiedad de m\u00ed habr\u00eda que decir que soy hijo de un labrador, que he guardado los puercos y las vacas, y a\u00f1adir que eso no es nada en comparaci\u00f3n con mi ignorancia y mi maldad. Juzgad por ah\u00ed, Se\u00f1or, si una persona tan humilde como yo debe ser nombrada en p\u00fablico en la forma que me propon\u00e9is. es el mayor disgusto que podr\u00edais darme. S\u00ed, Se\u00f1or, me resultar\u00eda tan sensible, que no s\u00e9 si podr\u00eda olvidarlo.\u00bb<\/p>\n<p>Pronto se ver\u00e1 el m\u00e9todo que prescrib\u00eda para la ense\u00f1anza de la teolog\u00eda en los seminarios. Insistamos solamente en el esp\u00edritu de humildad con el que trataba de impregnar los estudios de los suyos. Para inspir\u00e1rselo m\u00e1s, les mandaba ocupar el \u00faltimo puesto como su lugar verdadero cuando asist\u00edan a los actos p\u00fablicos en las universidades o en los colegios, y que tuvieran mucho cuidado en no demostrar su saber.<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e1s distinguidos de sus Misioneros, Jacques de la Fosse, , orador, fil\u00f3sofo, te\u00f3logo, y hasta tal punto poeta que Santeul le consideraba como a su rival y con frecuencia como a su maestro, se dirigi\u00f3 un d\u00eda al colegio de Clermont para asistir a la representaci\u00f3n de una tragedia, y ocup\u00f3 una plaza dedicada a otro personaje de mayor categor\u00eda. El rector le envi\u00f3 a un criado para invitarle a otro lugar. renovando entonces la escena la escena c\u00f3mica realizada en Lyon por un personaje m\u00e1s c\u00e9lebre y mucho menos recomendable, La Fosse respondi\u00f3 en un bello lat\u00edn, no comprendido por el criado, que se encontraba muy bien situado, y quer\u00eda seguir all\u00ed. Por el informe del criado, el rector crey\u00f3 que se trataba de un Irland\u00e9s o de un Polaco y le envi\u00f3 a un joven regente quien le dijo en lat\u00edn lo contrario al <em>ascende<\/em> <em>superius <\/em>del Evangelio. Esta vez La Fosse respondi\u00f3 en griego. Nuevo informe, nuevas conjeturas, nuevo emisario, esta vez del profesor de ret\u00f3rica: La Fosse habl\u00f3 en hebreo. Por esta \u00faltima se\u00f1al fue reconocido por alg\u00fan sabio de la Compa\u00f1\u00eda y colocado con la distinci\u00f3n digna de sus m\u00e9ritos.<\/p>\n<p>De vuelta a San L\u00e1zaro, le falt\u00f3 tiempo para contar su aventura y recibi\u00f3 de sus amigos muchos cumplidos, pero quien no pens\u00f3 en felicitarle fue Vicente, informado del caso. \u00abSepa, Se\u00f1or, le dijo, que un hombre verdaderamente humilde y que un pobre Misionero no busca ni las primeras plazas en las asambleas ni hace que hablen de \u00e9l. Le ordeno que vaya a pedir perd\u00f3n al rector y a los regentes a quienes ha dado mal ejemplo.\u00bb La Fosse obedeci\u00f3 con una sencillez, que dio la misma idea de su virtud que la dad de su ciencia.<\/p>\n<p>Se ve que, para mantener a los suyos en la humildad, Vicente no los halagaba apenas. Aparte de razones de un inter\u00e9s elevado nunca los alababa en presencia de ellos. No obstante sab\u00eda alimentar en ellos una santa emulaci\u00f3n, bien con sus ejemplos y con sus palabras, bien con los relatos que les hac\u00eda siempre de las bendiciones que Dios daba a los trabajos de sus cohermanos, bien finalmente con el afecto tierno que sent\u00eda por cada uno de ellos; un afecto tal que las alabanzas de otro les habr\u00edan resultado menos dulces, que sus reprimendas, hasta tal punto sab\u00eda corregir y sazonar \u00e9stas con la unci\u00f3n de su caridad.<\/p>\n<p>La correcci\u00f3n fraterna siempre tan dif\u00edcil, era uno de sus triunfos. Ten\u00eda esa autoridad del ejemplo que la pon\u00eda al abrigo de la terrible retorsi\u00f3n: \u00abM\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo\u00bb: esa paciencia que difiere el remedio amargo y no lo utiliza m\u00e1s que en caso extremo; esa caridad que le lleva a curar la herida en lugar de irritarla o de abrir otra nueva; esa humildad que acus\u00e1ndose la primera por beber en una especie de c\u00e1liz de la verg\u00fcenza y no deja a los dem\u00e1s m\u00e1s que unas gotas: esa prudencia que mide los golpes por los caracteres para no abatir la pusilanimidad ni llevar el ardor altanero a la rebeli\u00f3n; esa mansedumbre que embalsama la correcci\u00f3n, enga\u00f1a y adormece la naturaleza; y tambi\u00e9n esa fuerza, que no teme llevar el hierro hasta la ra\u00edz del mal cuando la cura no est\u00e1 m\u00e1s que a ese precio.<\/p>\n<p>Todas estas virtudes conspiraban con \u00e9l para dar a su correcci\u00f3n una gracia incomparable. De ordinario, esperaba antes de reprender, para dejar a la naturaleza calmarse en \u00e9l y en los dem\u00e1s. Se lo pensaba delante de Dios y, como h\u00e1bil m\u00e9dico, lo estudiaba, con el car\u00e1cter moral del enfermo, la virtud medicinal del remedio, para llegar a dar la correcci\u00f3n eficaz y, si preve\u00eda un sujeto refractario, hac\u00eda hasta tres d\u00edas seguidos su meditaci\u00f3n sobre la conducta que seguir en parecida circunstancia.<\/p>\n<p>Llegado el momento, abordaba la cuesti\u00f3n por una profesi\u00f3n de estima para quien quer\u00eda corregir. Ya alabando sus buenas cualidades, ya excus\u00e1ndole echando las culpas a un primer movimiento de la naturaleza y de la pasi\u00f3n. Luego se implicaba \u00e9l mismo en el asunto cargando siempre sobre \u00e9l la mayor parte de la falta. \u00ab\u00a1Oh qu\u00e9 necesidad, dec\u00eda, tenemos vos y yo de trabajar en la humildad, de ejercitarnos en la paciencia, de soportar a los otros como queremos que nos soporten a nosotros mismos, de acostumbrarnos a la exactitud, a la regularidad, etc.! \u00bb A veces se ofrec\u00eda a adoptar el papel de acusado antes de hacer el de juez. Habiendo visto un d\u00eda a un seminarista que llevaba a la iglesia un libro extra\u00f1o, le invit\u00f3 a salir y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfNo hab\u00e9is advertido en m\u00ed nada que os haya escandalizado? Y a la respuesta negativa del seminarista: \u00abPues bien, mi querido hermano, \u00bfquer\u00e9is que os diga algo que he observado en vos?\u00bb Y le dijo con toda dulzura su observaci\u00f3n, a\u00f1adiendo: \u00abHermano, \u00a1que Dios os bendiga\u00bb!<span id='easy-footnote-4-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-4-107899' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 324.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Cuando se sent\u00edan conquistados por todas estas precauciones humildes y caritativas que estaban dispuestos a reconocer con el sabio que las heridas de un amigo sincero son preferibles a los abrazos enga\u00f1adores de un enemigo, iba derecho a la falta, y mostraba con firmeza todas sus circunstancias de tiempo, lugar y de persona; hac\u00eda palpable la gravedad y las consecuencias, con relaci\u00f3n a la gloria de Dios, al bien del pr\u00f3jimo, al porvenir de la Compa\u00f1\u00eda o de una obra particular. Y no tem\u00eda entonces a\u00f1adir con toda severidad: \u00abSi dec\u00eds que no hab\u00e9is notado estos defectos en vos es se\u00f1al de que ten\u00e9is bien poca humildad; porque si tuvierais tanta como Nuestro Se\u00f1or pide de un sacerdote de la Misi\u00f3n, os considerar\u00edais como el m\u00e1s imperfecto de todos, y os juzgar\u00edais culpable de estas cosas y atribuir\u00edais a alguna ceguera secreta no ver lo que los dem\u00e1s ven, sobre todo despu\u00e9s de que os lo han advertido, y a prop\u00f3sito de advertencias, me han contado tambi\u00e9n que os cuesta trabajo permitir que se os hagan. si es verdad, oh Se\u00f1or, qu\u00e9 temible es vuestro estado y qu\u00e9 lejos est\u00e1 del de los santos que se tuvieron por nada ante el mundo y se alegraron cuando les mostraban las peque\u00f1as manchas que hab\u00eda en ellos. Eso no es imitar al santo de los santos Jesucristo, que permiti\u00f3 que le reprocharan p\u00fablicamente el mal que no hab\u00eda hecho y que no dijo palabra para ponerse a cubierto de esta confusi\u00f3n,. Aprendamos de \u00e9l, Se\u00f1or, a ser mansos y humildes de coraz\u00f3n. estas son las virtudes que vos y yo debemos pedir continuamente y a las que debemos prestar una atenci\u00f3n particular, para no dejarnos llevar a las pasiones contrarias que destruyen con una mano el edificio espiritual que la otra construy\u00f3. Quiera este mismo Se\u00f1or iluminarnos con las luces de su divino esp\u00edritu para ver las tinieblas del nuestro, y para someterle a los que ha propuesto para dirigirnos, y animarnos con su mansedumbre infinita, a fin de que se difunda en nuestras palabras y nuestras obras para ser agradables y \u00fatiles al pr\u00f3jimo.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed acababa siempre confundi\u00e9ndose con el culpable y hasta colocarse por debajo de \u00e9l. \u00abOh, Se\u00f1or, dec\u00eda entonces, ofr\u00e9zcame a Dios para que me perdone las faltas incomparables que cometo todos los d\u00edas en la situaci\u00f3n en que me encuentro, de la que soy el m\u00e1s indigno de todos los hombres, peor que Judas para con Nuestro Se\u00f1or.\u00bb Y lo que dec\u00eda de s\u00ed en particular lo repet\u00eda ante todos sus hermanos: \u00abDebo ver bien que me avisen; de manera que si no me corrigiera de alg\u00fan defecto escandaloso que llevara el desorden y destrucci\u00f3n a la congregaci\u00f3n o tambi\u00e9n si ense\u00f1ara o sostuviera algo contrario a la doctrina de la Iglesia, la congregaci\u00f3n reunida deber\u00eda deponerme, y despu\u00e9s expulsarme.\u00bb<\/p>\n<p>Acabada la correcci\u00f3n, destacaba el valor abatido, renovaba sus protestas de estima y de afecto y, como \u00faltimo lenitivo, a\u00f1ad\u00eda palabras como \u00e9stas; \u00abMe desgarro las entra\u00f1as al deciros la menor cosa que os pueda ofender. En el nombre de Dios, soportadme\u00bb, o tambi\u00e9n: \u00abNo puedo, no, yo no puedo explicaros el dolor que siento al contristaros. Os pido que cre\u00e1is que, si no fuera por la importancia del asunto, preferir\u00eda cien veces m\u00e1s quitaros la pena que d\u00e1rosla,\u00bb No hab\u00eda quien resistiera tanta ternura. el amor propio mor\u00eda sin sentir casi la herida, lo que hac\u00eda decir a Vicente \u00abque se parec\u00eda al Gran Se\u00f1or: que ahogaba el amor propio con cord\u00f3n de seda,\u00bb<\/p>\n<p>Su ternura para con los suyos se redoblaba en sus persecuciones y sus enfermedades. Perseguidos, \u00e9l compart\u00eda todos sus sufrimientos y pod\u00eda exclamar con san Pablo: <em>\u00abQuis infirmatur et ego non infirmor?<\/em> Enfermos, velaba por ellos con la solicitud de una madre. M\u00e9dicos, remedios, viajes a las aguas, viajes de descanso, nada le costaba para aliviarlos. \u00abYo vender\u00eda hasta los vasos sagrados, repiti\u00f3 a menudo, para procurar auxilio a los pobres enfermos.\u00bbHac\u00e7ia m\u00e1s, se entregaba \u00e9l mismo y se expon\u00eda por ellos a la muerte. Durante las enfermedades contagiosas, no tem\u00eda respirar su aliento; hab\u00eda que arrancarle de su lado para que no pasara all\u00ed los d\u00edas y las noches. No quer\u00eda que los enfermos se creyeran una carga para la Compa\u00f1\u00eda: \u00abAl contrario, dec\u00eda \u00e9l, resulta una bendici\u00f3n tenerlos, ya que merecen m\u00e1s con sus sufrimientos que los dem\u00e1s con sus trabajos.\u00bb En las frecuentes visitas que les hac\u00eda, se ocupaba ala vez en sus cuerpos y de sus almas. Quer\u00eda saber por ellos mismos si estaban bien cuidados. Su sola presencia, su tierna compasi\u00f3n eran para ellos el m\u00e1s eficaz de los remedios; y cuando estaban convaleciendo, sus relatos, a la vez edificantes y agradables, les proporcionaban una alegr\u00eda fortificante. Pero les advert\u00eda siempre que se dedicasen, si lo pod\u00edan sin incomodidad a sus ejercicios espirituales, \u00abpor miedo, les dec\u00eda dulce y paternalmente, a que la enfermedad del cuerpo pasara hasta el alma y la volviese tibia e inmortificada.\u00bb Si se hallaban ante la muerte, les exhortaba en estos t\u00e9rminos, con una mansedumbre y una sublimidad de fe admirables: \u00abY bueno, mi buen hermano, \u00bfqu\u00e9 tal se encuentra ahora? \u00bfCre\u00e9is entonces que ten\u00e9is la suerte de que nuestro gran general, el primero de todos los Misioneros, Nuestro Se\u00f1or, os quiere ya en la misi\u00f3n del cielo? Sabed que \u00e9l quiere que vayamos todos all\u00e1, cada uno a su tiempo, y es una de de las principales reglas y constituciones que dej\u00f3 estando en la tierra:<em> Volo ut ubi ego sum, illic sit et imitator meus. <\/em>Dios m\u00edo, \u00a1que consuelo deb\u00e9is tener al ser elegido de los primeros para ir a misi\u00f3n pero a esta misi\u00f3n eterna en la que todos los ejercicios son amar a Dios! \u00bfNo es cierto que nuestro gran superior querr\u00e1 haceros esta gracia ser del n\u00famero de los bienaventurados Misioneros, etc.\u00bb<span id='easy-footnote-5-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-5-107899' title='Exhortaci\u00f3n de 1645.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En medio de estas ocupaciones abrumadoras, su habitaci\u00f3n, su o\u00eddo y su coraz\u00f3n estaban siempre abiertos al menor de entre ellos. Estaba dispuesto a escucharlos en todo tiempo, antes de su misa, durante su oficio, incluso por la noche. Los escrupulosos pod\u00eda recurrir a \u00e9l varias veces al d\u00eda y hora, aun cuando estaba tratando asuntos con personas de distinci\u00f3n, y los recib\u00eda con bondad. Se levantaba, iba a su encuentro, los llevaba a un rinc\u00f3n, los escuchaba, les repet\u00eda sus consejos, hasta se los escrib\u00eda. los invitaba a hacer en voz alta su lectura para asegurarse de que hab\u00edan comprendido bien; nada fatigaba su caridad<span id='easy-footnote-6-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-6-107899' title='&lt;em&gt;Summ., &lt;\/em&gt;pp.236, 237.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>. Si no pod\u00eda absolutamente hablarles a su hora, les asignaba otra cita, pidi\u00e9ndoles perd\u00f3n por el retraso. Alegr\u00edas y penas, deseos y temores, buenas y malas inclinaciones, faltas incluso, los animaba a dec\u00edrselo todo, y los desped\u00eda con los consejos m\u00e1s apropiados a sus necesidades, siempre consolados, jam\u00e1s descontentos, y es que se hac\u00eda todo a todos, tomando de cada uno el humor, las disposiciones, las costumbres y hasta el lenguaje, hablando sucesivamente picardo, gasc\u00f3n, vasco, alem\u00e1n siguiendo a su interlocutor. Pera esta familiaridad, que llegaba a los corazones, no descend\u00eda en ning\u00fan caso hasta las bufonadas ni desprecios. Trataba a todo el mundo, incluso a los m\u00e1s peque\u00f1os, con honor y ternura. Multiplicaba las muestras cuando parec\u00eda temer que una confesi\u00f3n humillante disminuyera su estima, y sobre todo cuando se cre\u00eda tener que quejarse de \u00e9l. Se levantaba al punto, y ech\u00e1ndose al cuello del que acababa de confesarle su aversi\u00f3n y descontento: \u00abAh, se\u00f1or, le dec\u00eda sujet\u00e1ndole en el abrazo, si yo no os hubiera dad ya mi coraz\u00f3n, os lo dar\u00eda ahora mismo,\u00bbLe descubr\u00edan la tentaci\u00f3n de salirse de la Compa\u00f1\u00eda: \u00abNo lo conseguir\u00edais, respond\u00eda \u00e9l, porque no ser\u00eda como cortarme el brazo o una pierna, ser\u00eda arrancarme las entra\u00f1as.\u00bb Y se pon\u00eda de rodillas a los pies de su disc\u00edpulo con l\u00e1grimas en los ojos y se quedaba horas enteras en esta postura, repitiendo: \u00abNo me levantar\u00e9 a menos que me conced\u00e1is lo que os voy a pedir para vos mismo; quiero ser al menos tan fuerte como vos como el demonio.\u00bb A veces, seg\u00fan la diferencia de caracteres, respond\u00eda sonriendo: \u00abMuy bien, se\u00f1or, quer\u00e9is regresar a lustra tierra, \u00bfcu\u00e1ndo part\u00eds? \u00bfVais a hacer el viaje a pi\u00e9 o a caballo? El interlocutor sonre\u00eda a su vez, ped\u00eda perd\u00f3n y juraba fidelidad. Vicente insist\u00eda del mismo modo para guardar al menor de sus hermanos: \u00abNo, mi querido hermano, yo no podr\u00eda consentir en su salida por esta raz\u00f3n, que no es la voluntad de Dios, y habr\u00eda peligro para vuestra alma que me es muy querida. La bondad de vuestro coraz\u00f3n se ha ganado todos los afectos del m\u00edo y estos afectos no tienen otro fin que la gloria de Dios y vuestra santificaci\u00f3n. Por lo menos os suplico que no salg\u00e1is de la Compa\u00f1\u00eda m\u00e1s que por la misma puerta por la que entrasteis, y esta puerta no es otra que el retiro espiritual, que os ruego hag\u00e1is antes de resolveros en un asunto de tan grande importancia.\u00bb Si a pesar suyo, alguno sal\u00eda de la congregaci\u00f3n, le facilitaba todav\u00eda con su caridad. En 1555, uno de sus j\u00f3venes seminaristas, despreciando sus consejos, se contrat\u00f3 en una compa\u00f1\u00eda de guardias suizos, de la que pronto desert\u00f3, pero esta segunda deserci\u00f3n por poco le resulta m\u00e1s cara que la primera. Ya que, apresado, llevado a prisi\u00f3n, fue condenado a muerte. en este apuro, se acord\u00f3 del padre a quien hab\u00eda abandonado y recurri\u00f3 a \u00e9l. Vicente, lleno de perd\u00f3n y de caridad para con este hijo pr\u00f3digo, intervino a su favor y le consigui\u00f3 la vida. Con bastante frecuencia daba a los que no hab\u00eda podido retener con qu\u00e9 hacer el viaje y volverse a casa y aprobaba a lo superiores de sus casas particulares que obraban as\u00ed. \u00abDeseo, escrib\u00eda entonces, que Dios conceda siempre la gracia a la Compa\u00f1\u00eda de ejercitar su bondad con todo el mundo y sobre todo con los que se separen de ella; no solamente para quitarles todo motivo de queja, sino para que, meti\u00e9ndoles carbones encendidos en la cabeza reconozcan a fondo la caridad de su buena madre,\u00bb \u2013Adem\u00e1s, jam\u00e1s una palabra de queja contra los que la hab\u00edan abandonado; jam\u00e1s represalias contra sus murmuraciones. en lugar de revelar los motivos de su salida, dec\u00eda de ellos todo el bien posible dentro de los l\u00edmites de la verdad, y se vengaba de sus peque\u00f1as pasiones con toda clase de favores. Si no pod\u00eda, sin herir los intereses de Dios y de la Iglesia, darles un informe, al menos se callaba por ellos. Soure, p\u00e1rroco de Saint-Jean-en Gr\u00e8ve, exiliado en Compi\u00e8gne, le hab\u00eda escrito para pedirle informaci\u00f3n sobre un eclesi\u00e1stico, anteriormente sacerdote de la Misi\u00f3n, a quien quer\u00eda confiar el gobierno interino de su parroquia. \u00abSe\u00f1or, le respondi\u00f3 Vicente, no conozco lo suficiente al eclesi\u00e1stico de quien me habl\u00e1is para daros ning\u00fan informe, porque entr\u00f3 y sali\u00f3 dos veces de nuestra Compa\u00f1\u00eda.\u00bb Portail, d\u2019Horgny y Alm\u00e9ras, presentes cuando dictaba esta carta, le hicieron observar que este p\u00e1rroco tendr\u00eda raz\u00f3n de sorprenderse si le comunicaba no conocer lo suficiente a un sacerdote que hab\u00eda estado dos veces bajo su direcci\u00f3n. \u00abYa lo veo, replic\u00f3 Vicente; pero Nuestro Se\u00f1or, aunque tuviera un perfecto conocimiento de toda clase de personas, dijo sin embargo a algunos: \u00abNo os conozco,\u00bb y lo dir\u00e1 el d\u00eda del juicio porque <em>non cognoscit scientia approbationis.<\/em> \u00bfQu\u00e9 admirar m\u00e1s aqu\u00ed, si la caridad o la prudencia, aparte de las palabras y del ejemplo de Nuestro Se\u00f1or, tra\u00eddas, como siempre, tan oportunamente?<\/p>\n<p>Vicente no era menos caritativo ni menos afectuoso con los hermanos que con los sacerdotes de la Compa\u00f1\u00eda. Se mostraba agradecido por sus menores servicios. Habi\u00e9ndole llevado uno de los suyos agua bendita a la habitaci\u00f3n, y postrado a sus pies le ped\u00eda su bendici\u00f3n: \u00abS\u00ed, querido hermano, le dijo, \u00a1que Dios le bendiga y se lo pague! Pido a Jesucristo Nuestro Se\u00f1or que le d\u00e9 un santo odio de s\u00ed mismo y un entero desprendimiento de todas las criaturas, para que se dedique enteramente a la virtud, como conviene a un verdadero seminarista, amante de su profesi\u00f3n.\u00bb<span id='easy-footnote-7-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-7-107899' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 235.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> Escuchaba todas sus quejas cuando no se sent\u00edan bien tratados: \u00abHab\u00e9is hecho bien en venir a cont\u00e1rmelo, dec\u00eda; yo lo arreglar\u00e9; venga siempre a m\u00ed, cuando tenga alg\u00fan disgusto, porque ya sabe cu\u00e1nto le quiero.\u00bb Los tranquilizaba si tem\u00edan importunarle: \u00abNo, hermano, no tem\u00e1is nuca que me sirva de cargo o me sienta importunado por vuestras peticiones; y sabed de una bendita vez que una persona que Dios ha destinado a ayudar a otra no se sienta tampoco m\u00e1s sobrecargada por las ayudas y aclaraciones que le pide de lo que estar\u00eda un padre con respecto a sus hijos.\u00bb<\/p>\n<p>Despidi\u00f3 una vez a un criado de su casa, excelente servidor por otra parte, y a quien mand\u00f3 colocar en otra parte, por haber injuriado a un hermano. \u00a1Cu\u00e1l no era sin embargo su caridad, incluso con sus <em>dom\u00e9sticos<\/em>, que quer\u00eda se les llamara as\u00ed y no <em>sirvientes<\/em>!<\/p>\n<p>\u00c9l los trataba como hermanos, lo mismo que a los artesanos y a los pobres. Si alguien se lesionaba en el servicio de San L\u00e4zaro, le pagaba todo el tiempo de su enfermedad, como si hubiera trabajado. Escrib\u00eda entonces: \u00abEsa un motivo de aflicci\u00f3n ver suceder estos accidentes en quienes trabajan para nosotros, y de miedo para m\u00ed de que mis pecados sean la causa.\u00bb<span id='easy-footnote-8-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-8-107899' title='A. Durant, Agde, 15 de junio de 1657.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Su caridad segu\u00eda a los suyos en el viaje, y les repart\u00eda en todas partes una caridad parecida: \u00abRecomiendo a sus cuidados a fulano de tal, escrib\u00eda siempre a los superiores de sus casas. Espero que conf\u00ede mucho en usted al ver la bondad, la ayuda y la caridad que Nuestro Se\u00f1or le ha dado para los que \u00e9l encomienda a su direcci\u00f3n.\u00bb Respond\u00eda a todas sus preguntas y prove\u00eda a todas sus necesidades cuando se hallaban en misiones.<\/p>\n<p>Uno de ellos le escribi\u00f3 una vez para pedir, entre otras cosas, un pantal\u00f3n. Como no se encontr\u00f3 uno a mano, se quit\u00f3 el suyo y se lo entreg\u00f3 a un hermano. \u00abPero, se\u00f1or, dijo \u00e9ste, se podr\u00eda comprar uno en la cuidad, que se lo enviar\u00eda en otra ocasi\u00f3n. \u2013No, hermano, no conviene hacerle esperar, porque puede ser que lo necesite con urgencia. Env\u00edele, por favor, inmediatamente el nuestro, con todo lo dem\u00e1s que pide.\u00bb<\/p>\n<p>Abarcaba, de alguna forma, a familias enteras de todos los suyos, los ayudaba con su peculio y sus oraciones, y los recomendaba a su comunidad en sus aflicciones y en sus p\u00e9rdidas: \u00abPediremos a Dios, dec\u00eda, por esta familia afligida. Pido a los sacerdotes, que no tengan obligaci\u00f3n particular, que digan la misa, y a los hermanos que comulguen a su intenci\u00f3n; y yo el primero ofrezco de buena gana por ella la santa misa que voy a celebrar.\u00bb<\/p>\n<p>Con el m\u00f3vil de semejante afecto obligaba a todos los corazones y los llevaba a los m\u00e1s duros sacrificios. Los soldados de Turenne se expon\u00edan al fuego y a todos los peligros ante la menor orden suya; porque ve\u00edan en \u00e9l, adem\u00e1s del gran capit\u00e1n, al m\u00e1s atento y m\u00e1s complaciente de los padres. As\u00ed hijos de Vicente, siempre preparados a volar a los pa\u00edses m\u00e1s b\u00e1rbaros la peste y los hierros, a una palabra de su superior, cuya caridad era para ellos la imagen del Dios que deb\u00eda ser su recompensa.<\/p>\n<p>El seminario interno de San L\u00e4zaro fue el primer seminario mayor propiamente dicho fundado en Francia y tambi\u00e9n la primera fuente de los seminarios mayores establecidos posteriormente. All\u00ed, por primera vez, se reunieron, no ya ni\u00f1os de vocaci\u00f3n incierta todav\u00eda, y entregados a las letras humanas, m\u00e1s que a una preparaci\u00f3n al ministerio eclesi\u00e1stico demasiado lejana para ser muy seria; sino alumnos de unos veinte a\u00f1os que hab\u00edan comenzado a consultar a Dios y alcanzado la madurez necesaria para elegir estado; verdaderos candidatos al sacerdocio que, desprendido de todos los estudios profanos, no estaban sometidos m\u00e1s que a los estudios teol\u00f3gicos y a todos los ejercicios inmediatos y exclusivamente preparatorios al sagrado ministerio.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, del seminario interno de San L\u00e1zaro deb\u00edan salir, no solamente muchos de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, sino hombres destinados, a la invitaci\u00f3n de los obispos, a fundar o dirigir seminarios en un gran n\u00famero de di\u00f3cesis de Francia.<\/p>\n<p>No obstante, el primer seminario mayor, en todo rigor de esta denominaci\u00f3n. el primer seminario mayor para uso del clero secular fue el de Annecy, establecido lo m\u00e1s tarde en 1641.<\/p>\n<h3>III. <em>Seminario de Annecy, primer seminario mayor.<\/em><\/h3>\n<p>Desde el a\u00f1o 1638, el comendador de Sillery hab\u00eda comenzado la larga serie de sus donaciones en San L\u00e1zaro. No\u00ebl Brulart de Sillery, hermano del canciller de este nombre, hab\u00eda desempe\u00f1ado con distinci\u00f3n los m\u00e1s altos cargos. sucesivamente embajador en Italia, en Espa\u00f1a y en otros Estados, se hab\u00eda hecho recomendable en la corte de Luis XIII y en la orden de Malta que le entreg\u00f3 la encomienda del Temple en Troyes. Despu\u00e9s de pasear su gran figura por el mundo, tocado de la gracia, abandon\u00f3 la corte y se puso bajo la direcci\u00f3n de Vicente. D\u00f3cil en seguir a su santo gu\u00eda, a quien se adelantaba a veces, dej\u00f3 su hotel, reform\u00f3 su casa, vendi\u00f3 su rico mobiliario y sus suntuosos bagajes y dedic\u00f3 el precio a obras de caridad<span id='easy-footnote-9-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-9-107899' title='He aqu\u00ed en qu\u00e9 t\u00e9rminos el comendador de Sillery escrib\u00eda a Vicente de Pa\u00fal: \u00abSe\u00f1or mi reverendo y muy querido padre, yo no dudo de que, conociendo como vos conoc\u00e9is de vuestro peque\u00f1ito hijo hay\u00e1is querido por vuestra amabil\u00edsima y cordial carta colmarle con tantas dulzuras de vuestro de vuestra exuberante bondad que aunque en materia de cordialidad no cede a nadie le obligu\u00e9is no obstante a entregarle las armas y reconoceros, como lo hace de muy buena gana, en esto y en todo, por su maestro y superior. Y en verdad, se necesitar\u00eda ser poco educado y un tanto agreste no derretirse en amor por una caridad tan amorosamente empleada, por un padre tan digno y tan bueno para con su hijo que lo \u00fanico que hace es causarle pena. Pero no hay remedio; yo acepto con humildad y voluntariamente las confusiones por todas las miserias y debilidades que soport\u00e1is en m\u00ed, despu\u00e9s de haberos reclamado perd\u00f3n, con todo respeto y sumisi\u00f3n. Os prometo, mi muy querido padre, que con toda seguridad quiero y con la gracia de nuestro Se\u00f1or, enmendarme de ello.. S\u00ed, ciertamente, mi \u00fanico padre, me parece que no me he sentido nunca tocado en este aspecto hasta este punto. Oh, que si podemos y llegamos a trabajar eficazmente en la encomienda de tantas miseria de las cuales sabe vuestra Reverencia que estoy lleno y rodeado por todas partes, tengo la seguridad que recibir\u00e1 consuelos indecibles. y aunque este bien no llegara tan pronto o tan claramente, como vuestra piedad lo desea, yo os suplico, mi buen padre, &lt;em&gt;per viscera misericordiae Dei nostri in quibus visitavit nos oriens ex alto,&lt;\/em&gt; que vuestra bondad no se canse y no quiera nunca dejar de su mano a este pobre hijo. Ya sab\u00e9is que ser\u00eda demasiado arriesgado si siguiese bajo su propia direcci\u00f3n.\u00bb '><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Hacia el fin de su vida, con el consentimiento de Vicente, entr\u00f3 en las \u00f3rdenes y, desde entonces se mostr\u00f3 no s\u00f3lo ferviente cristiano, sino ap\u00f3stol. . habiendo conversado con Vicente sobre su proyecto de proveer a las necesidades espirituales de los religiosos y de los p\u00e1rrocos que depend\u00edan del gran priorato del Temple, logr\u00f3 del gran maestre de Malta una comisi\u00f3n de visita con poder de frenar los abusos y restablecer el buen orden. Para asegurar el \u00e9xito, procur\u00f3 misiones a los p\u00e1rrocos y a los pueblos y, gracias al celo h\u00e1bil de Pavillon, de Abelly, de Perrochel, de Bouquet y de Vialart, de las Conferencias de los martes, que se encargaron de ellas junto con los Misioneros, la encomienda se vio renovada.<\/p>\n<p>El comendador quiso entonces llegar hasta la fuente y se propuso fundar, en la casa del Temple, en Par\u00eds, una especie de seminario donde se formara a los p\u00e1rrocos y a los religiosos de la orden de Malta. Para ayudarle, Vicente pas\u00f3 alg\u00fan tiempo en el Temple. Pero su prudente lentitud produjo impaciencias, demasiado precipitadas y todo se vino abajo. El comendador en esta ocasi\u00f3n se llen\u00f3 de estima y confianza, y una vez obtenida de su orden la facultad de disponer de sus bienes, dedic\u00f3 una parte importante a las obras y a las necesidades de la Misi\u00f3n. Vicente dio siempre grandes muestras de agradecimiento a la orden de Malta. en cuanto al comendador, no perdi\u00f3 ocasi\u00f3n ninguna de celebrar sus virtudes y donativos. Le asisti\u00f3 en su \u00faltima enfermedad y le administr\u00f3 los Santos Sacramentos. Inmediatamente despu\u00e9s de su muerte, sucedida en noviembre de 1640, escribi\u00f3 de \u00e9l: \u00abHa muerto como santo, como vivi\u00f3 desde se retir\u00f3 del ruido del mundo\u2026 Se fue al cielo como un monarca que va a tomar posesi\u00f3n de su reino, con una fuerza, con una confianza, una paz y una dulzura que no se pueden expresar. Yo hablaba estos d\u00edas pasados a su Eminencia (Richelieu), y le aseguraba con raz\u00f3n que desde hace ocho o diez a\u00f1os yo ten\u00eda el honor de acercarme y no hab\u00eda advertido en \u00e9l ni pensamiento ni palabra ni ninguna acci\u00f3n que no tendiera a Dios, y que su pureza iba m\u00e1s all\u00e1 de todo cuanto se puede decir<span id='easy-footnote-10-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-10-107899' title='El comendador fue inhumado en la Visitaci\u00f3n de la calle Saint-Antoine, de la que hab\u00eda sido bienhechor, luego trasladado al convento de esta orden que existe todav\u00eda en la calle de Enfer. \u00c9l mismo hab\u00eda escogido su sepultura en la iglesia de la visitaci\u00f3n, reservando expresamente una capilla que deb\u00eda ser consagrada al bienaventurado obispo de Ginebra cuya canonizaci\u00f3n \u00e9l preve\u00eda ya. (Carta de san Vicente de Pa\u00fal, del 1\u00ba de marzo de 1650.). Las hermanas de la calle Enfer han publicado su Vida, en 1843 (un Vol. in-12), seg\u00fan un manuscrito del siglo XVII. Las hijas de la Visitaci\u00f3n han heredado este culto al C&lt;em&gt;omendador &lt;\/em&gt;de su madre santa Chantal, tan unida a \u00e9l, que tantas veces a hecho su elogio, sobre todo en esta carta a san Vicente de Pa\u00fal del 11 de febrero de 1634: \u00abAlabada sea eternamente la divina bondad por las misericordias que se ha dignado difundir sobre las almas por las dulzuras santas y eficaces del esp\u00edritu de su fiel servidor nuestro sant\u00edsimo Padre(Francisco de Sales)! ya que es cierto y reconozco con vos, mi muy querido padre que el esp\u00edritu de nuestro muy digno y verdadero hermano y padre (Sillery) ha ca\u00eddo en sus redes , y yo no creo que ninguna otra mano que la de nuestro Bienaventurado le haya podido llevar con tanta sabidur\u00eda, con tanta suavidad ni seguridad como lo ha hecho en este retiro tan exacto. ya lo vemos en una absoluta separaci\u00f3n del mundo, con la edificaci\u00f3n y consuelo de todos y, lo que es m\u00e1s, para la mayor gloria de Dios y consuelo de de su querida alma; y, por supuesto, pata utilidad, honor y consuelo de las Hijas de la Visitaci\u00f3n que le est\u00e1n infinitamente agradecidas. Sobre todo nuestras queridas hermanas de la ciudad tienen el privilegio de una gran felicidad por tenerle tan cerca. Ah, que Dios nos d\u00e9 la gracia de corresponder fielmente a la sincera amistad y entera caridad que tiene este buen se\u00f1or para con nosotras. puedo aseguraros, mi querido padre, que le amo, estimo y reverencio con toda la amplitud y fuerza de mi alma\u2026Oiga, se lo pido, tenga mucho cuidado de esta digna y querida persona, y no le permit\u00e1is una vida demasiado severa ni demasiado austera ; s\u00e9 que tiene una gran confianza en vos.\u00bb \u2013El elogio de dos santos como Vicente de Pa\u00fal y Juana Francisca de Chantal es para el comendador de Sillery una especie de canonizaci\u00f3n.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, en 1638, el 23 de octubre, el comendador de Sillery hizo un primer contrato en favor de la Compa\u00f1\u00eda, para asegurar misiones \u00aben las parroquias del Temple,\u00bb contrato que fue roto luego sin restituci\u00f3n, Pero \u00abel hermano No\u00ebl Brulart de Sillery, caballero, magistrado de la orden de Saint-Jean-de-J\u00e9rusalem, comendador del Temple de Troyes, etc., no deseando dejar el proyecto que hab\u00eda formado ante Dios de hacer instruir al pobre pueblo del campo por gente capaz principalmente en los lugares donde m\u00e1s lo necesitan, hall\u00e1ndose cerca de los herejes, y contribuyendo a ello con sus bienes,\u00bb renov\u00f3 el contrato el 3 de junio de 1639, y don\u00f3 40 000 libras para sostener en la di\u00f3cesis de Ginebra a dos sacerdotes y un hermano que residir\u00edan en Annecy, en un alojamiento que \u00e9l promet\u00eda proporcionar y amueblar, y que dar\u00edan misi\u00f3n ocho meses del a\u00f1o en las parroquias adonde fueran enviados por el obispo de Ginebra. Adem\u00e1s, \u00abdeseando, tanto como le fue posible, ayudar a extender la devoci\u00f3n de nUestro Se\u00f1or Jesucristo y de la sant\u00edsima Virgen, su Madre, entre los pueblos,\u00bb daba tambi\u00e9n 5 000 libras, para distribuir en las misiones cada a\u00f1o ocho mil rosarios y y tres mil ejemplares de las Pr\u00e1cticas diarias del cristiano, hacer recitar las letan\u00edas de nuestro Se\u00f1or en la apertura de la misi\u00f3n, y al final, las de su santa Madre, y exhortar al pueblo a pedir a Dios por \u00e9l y su familia. Finalmente, el 26 de enero de 1640, dio otras 10 000 libras para dos sacerdote y un hermano m\u00e1s.<\/p>\n<p>Tales fueron las liberalidades del comendador para Annecy. Tambi\u00e9n, el 2 de agosto siguiente, -y fue una de sus \u00faltimas obras,- hizo donaci\u00f3n de 80 000 libras para ayudar en Angers a las misiones, cada cinco a\u00f1os en diversas parroquias de las di\u00f3cesis de Reims y de Par\u00eds.<\/p>\n<p>El a\u00f1o siguiente, por contrato del 24 de setiembre, Jacques de Cord\u00f3n, antiguo caballero de Saint-Jean-de-J\u00e9rusalem y comendador de G\u00e9nevois y de Compaissi\u00e8re, a\u00f1adi\u00f3 a las donaciones del comendador de Sillery una suma de 14 000 florines para misiones de cinco en cinco a\u00f1os en su encomienda y para fundaciones de Cofrad\u00edas de la Caridad, por la \u00fanica carga para los Misioneros de una misa anual por \u00e9l, y \u00abobtenerle de su Padre general una participaci\u00f3n en sus buenas obras para \u00e9l y sus sucesores en la encomienda.\u00bb<\/p>\n<p>Estos dos a\u00f1os fueron fecundos para la Misi\u00f3n, ya que un donativo de 25 000 libras le llegaron de una persona que quiso quedar en el anonimato. Vicente escribi\u00f3 en estos t\u00e9rminos, el 26 de agosto de 1640, a Codoing, primer superior de Annecy: \u00abLe ruego que nos ayude a dar gracias y hacer que se las den a la bondad de Dios por esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda porque ha inspirado a una buena alma que no quiere ser nombrada, por dar 25 000 libras contantes y el resto en t\u00edtulos de rentas para que quiera Dios darnos la gracia de conservar y aficionarnos m\u00e1s y m\u00e1s al esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda . Oh, Se\u00f1or, \u00bfno le enternece ver el orden que Dios guarda para consolarnos temporal y espiritualmente? En otro tiempo quiso confirmar de viva voz la regla de san Francisco, y ahora con los beneficios el esp\u00edritu de esta pobre Compa\u00f1\u00eda; ya que para este fin me dijo la persona que Dios le hab\u00eda inspirado esto. Solamente su hijo me lo ha comunicado, y otra persona y yo qui\u00e9nes sepamos qui\u00e9n es, ni otra a quien yo se lo pueda decir. <em>O altitudo divitiarum sapientiae et scientiaeDei! Quam incomprehensibilia sunt judicia ejus! <\/em>Oh Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n nos ayudar\u00e1 a rebajarnos por debajo de los infiernos? Y \u00bfd\u00f3nde nos ocultaremos a la vista de tanta bondad de Dios con nosotros? Ser\u00e1 en las llagas de Nuestro Se\u00f1or.\u00bb \u2013\u00bb<em>P. S. <\/em>Prohibido hablar de ello, si no es a nuestra digna Madre (santa Chantal), y le pedir\u00e9is que nos ayude a dar gracias a Dios por esto. La vemos, en efecto, con el obispo Juste Gu\u00e9rin y los dos comendadores Sillery y Cord\u00f3n, entre los promotores de la obra de Annecy. Con ella muy particularmente mantuvo Vicente de Pa\u00fal correspondencia para esta fundaci\u00f3n al mismo tiempo que ella correspond\u00eda con el comendador de Sillery para confirmarle en sus generosos proyectos. Y como tenemos aqu\u00ed la buena suerte de poder o\u00edr el di\u00e1logo de los santos, disfrutemos de ello, pues nada tan arrebatador como su lenguaje, eco del de los \u00e1ngeles, eco al menos del lenguaje, de una sobrenatural ternura, en el que se hab\u00edan expresado los dos corazones del santo Francisco de Sales y de santa Chantal, entre ella y san Vicente de Pa\u00fal, san Francisco de Sales est\u00e1 evidentemente formando un tr\u00edo perfecto, inspirando a una su confianza y al otro su vivo y santo afecto. San Francisco de Sales, que hab\u00eda confiado a su hija espiritual y su obra a la direcci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, le hab\u00eda inoculado al propio tiempo algo de su alma tan amante y su palabra tan afectuosa. Quien no ha le\u00eddo estas cartas, in\u00e9ditas hasta estos \u00faltimos tiempos, no conoce toda la ternura que hab\u00eda en el coraz\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, ya que, con una reserva impuesta por la edad y con relaciones demasiado frecuentes, no hab\u00eda hablado nunca de este modo ni a la Se\u00f1orita Le Gras y a sus queridas hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>El 14 de julio de 1639, \u00e9l escrib\u00eda de Troyes a santa Chantal: \u00abOs dir\u00e9, muy digna madre, que he recibido con una satisfacci\u00f3n que no os puedo explicar la propuesta que me ha hecho el comendador de esta fundaci\u00f3n (de Annecy), ya porque nos ofrece el medio de trabajar en la di\u00f3cesis de los santos, como porque est\u00e1 al abrigo y bajo la direcci\u00f3n de nuestra dign\u00edsima madre y, por consiguiente, tenemos motivos para esperar que Nuestro Se\u00f1or bendecir\u00e1 las santas intenciones del comendador y los peque\u00f1os trabajos de estos Misioneros. \u00bb Y como santa Chantal le hab\u00eda preguntado en qu\u00e9 consist\u00edan los empleos y modo de vida de la Misi\u00f3n, se lo explica todo claramente, pidi\u00e9ndole su parecer, que \u00e9l recibir\u00e1, le dice, como venido de parte de Dios. Pero \u00a1qu\u00e9 miedo le entr\u00f3 pronto por haber puesto amor propio en ello y haber dado una idea demasiado favorable de s\u00ed y de los suyos! Por eso, el 15 de agosto de 1630, le volvi\u00f3 a escribir: \u00abOs dije cantidad de cosas a favor de esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda. De verdad, mi querida madre, que esto me da miedo. Por ello os suplico que lo rebaj\u00e9is mucho, y no se lo cont\u00e9is a nadie. La demasiada reputaci\u00f3n hace mucho da\u00f1o, y de ordinario, hace que, por un justo juicio de Dios,, que los efectos no respondan a lo esperado, bien porque se cae en el orgullo, o porque el p\u00fablico carga a los hombres lo que \u00fanicamente es de Dios. Por esta raz\u00f3n vuelvo a suplicar muy humildemente a vuestra caridad que no admit\u00e1is en vuestro esp\u00edritu los pensamientos que lo que el Sr. Comendador os dice de nosotros podr\u00eda daros, y menos todav\u00eda comunic\u00e1rselo a nadie. Ay, mi digna madre, si conocierais nuestra ignorancia y la poca virtud que tenemos, os compadecer\u00edais de nosotros. Lo ver\u00e9is sin embargo por los dos que os enviaremos; y lo que me consuela es que rogar\u00e9is a Dios por nosotros con m\u00e1s piedad por nuestra miseria. Os digo esto con l\u00e1grimas en los ojos, al ver la verdad de lo que os digo y de las abominaciones de mi pobre alma. os ruego pues, mi querida madre, que ofrezc\u00e1is a Dios la confusi\u00f3n que siento y la confesi\u00f3n que os hago en la presencia de su divina Majestad y me perdon\u00e9is si abuso de vuestra paciencia dici\u00e9ndoos as\u00ed mis pobres sentimientos.\u00bb La carta del 14 de julio se termina con esta superabundante expresi\u00f3n de religiosa ternura: \u00abMi querida madres, permitid que os pregunte si vuestra bondad incomparable me concede tambi\u00e9n la dicha del placer del lugar que me ha dado en su querido y muy amable coraz\u00f3n. Me place esperarlo, aunque mis miserias me hagan indigno de ello. En nombre de Dios, mi querida madre, continuadme esta gracia, por favor,.\u00bb<\/p>\n<p>Santa Chantal respondi\u00f3 llena de gozo, con el pensamiento de los frutos que estos dos buenos Misioneros iban a dar en la grande y populosa di\u00f3cesis de Annecy. Y repet\u00eda sin cesar a unos y otros: \u00abImag\u00ednense cuando pienso que estos buenos padres se introduzcan en matas y espinas para sacr del vicio a estas queridas ovejas de nuestro bienaventurado Padre y pastor (san Francisco de Sales), me parece que rejuvenezco al verlos llegar a esta di\u00f3cesis<span id='easy-footnote-11-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-11-107899' title='&lt;em&gt;Hist. de sainte Chantal,&lt;\/em&gt; por el Sr. abate Bougaud, t. II, p. 416.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Tambi\u00e9n pidi\u00f3 a Vicente que el establecimiento se hiciese \u2013cosa qua no tuvo lugar ante todo- sobre bases tan s\u00f3lidas que no pudiese decaer por carest\u00eda de hombres o de bienes. Luego ella se puso a su disposici\u00f3n la residencia y muebles de los Misioneros.<\/p>\n<p>Al recibir esta carta, Vicente qued\u00f3 encantado, lo que expres\u00f3 en estos t\u00e9rminos (15 de agosto de 1639): \u00abHe recibido vuestra carta. Pod\u00e9is pensar con qu\u00e9 respeto y afecto ha sido, porque es una carta de mi \u00fanica madre, y est\u00e1 llena del olor y de la suavidad de su esp\u00edritu. Oh, mi querida madre, \u00a1c\u00f3mo ha embalsamado mi pobre coraz\u00f3n! Que sea bendito aqu\u00e9l por cuya bondad se ofrece vuestra bondad a recibirnos, a alojarnos y a amueblarnos. Yo no voy a daros las gracias, mi querida madre, porque no soy digno, pero pido a Dios que sea \u00e9l mismo vuestro agradecimiento y vuestra recompensa.\u00bb<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, santa Chantal escrib\u00eda al comendador de Sillery para felicitarle por los bienes que iba a procurar a la di\u00f3cesis de Annecy, y por las gracias que iba a atraer con ello sobre su alma. Cuando los Misioneros llegaron hacia finales de 1639, ella escrib\u00eda a Vicente a primeros de 1640 para bendecir a Dios y al santo fundador por su venida, en su nombre y en el nombre del obispo y de todos los verdaderos cristianos. ella se constituy\u00f3 en seguida, no solamente en su proveedora, sino tambi\u00e9n, seg\u00fan el deseo de Vicente, en su directora y su madre. Por su parte, los Misioneros, fieles a las recomendaciones de su superior, se abandonaron a ella con una confianza filial; tanto que ella lleg\u00f3 a escribir: \u00abNos parece que son nuestros verdaderos hermanos con quienes sentimos una perfecta uni\u00f3n de los corazones, y ellos con nosotras en una santa sencillez, franqueza y confianza. Les he hablado, y ellos conmigo, como si verdaderamente fueran hijas de la Visitaci\u00f3n.\u00bb Luego hac\u00eda de cada uno de ellos un retrato de cuya justeza Vicente se sinti\u00f3 satisfecho; y terminaba diciendo: \u00abSon muy amables y se parecen mucho al esp\u00edritu de muy buen padre.\u00bb<\/p>\n<p>Desde que se pusieron a la obra, no dej\u00f3 de informar al comendador, y en repetidas ocasiones, sobre sus r\u00e1pidos \u00e9xitos: \u00abNo se pueden decir los frutos incontables que la divina bondad hace por estos buenos Se\u00f1ores. Y tambi\u00e9n las conversiones y cambios de conciencia de mal a bien y de bien en mejor son universales, o poco menos. Entre los que van a o\u00edrlos, todos los admiran y confiesan que son los elegidos de Dios para convertir al pueblo:\u00bb Y tambi\u00e9n: \u00abEn cuanto a vuestros buenos Misioneros, su fruto es tan grande que no se puede explicar. Sea para gloria de Dios, y la recompensa para vuestro digno y caritativo coraz\u00f3n, que ser\u00e1 coronado con la salvaci\u00f3n de tantos miles de almas que adquiere este bien para Dios. S\u00ed, mi verdadero padre, creo que esta misi\u00f3n llevar\u00e1 a m\u00e1s al cielo que otros doce tal vez, por la grande y numerosa poblaci\u00f3n de este obispado, y buena disposici\u00f3n de las almas; y por eso nuestro buen Dios, viendo que esta cosecha es grande, ha inspirado a vuestra alma caritativa aumentar el n\u00famero de los obreros.\u00bb En efecto, en lugar de dos, el comendador hab\u00eda provisto sostener a cinco Misioneros, cuatro de los cuales se nombran en nuestros documentos: Codoing, su superior, luego Escart, Tholard y Duhamel. A cada uno aseguraba quinientas libras de pensi\u00f3n al a\u00f1o; tres mil libras para la Misi\u00f3n entera, de las cuales santa Chantal esperaba alg\u00fan resto para comenzar la obra de los ordenandos. El obispo hab\u00eda querido contribuir con la mitad con ella para el los muebles, y el comendador de Compaissi\u00e8re les hab\u00eda dado su casa, mientras se les constru\u00eda una peque\u00f1a residencia.<\/p>\n<p>Muy agradecido, san Vicente escribi\u00f3 a santa Chantal (14 de mayo de 1640): \u00abMuy digna y amable madre, no s\u00e9 c\u00f3mo agradecerle con bastante humildad y afecto todas las bondades incomparables que ejerc\u00e9is de continuo con nuestros Misionero y conmigo. ruego a Nuestro Se\u00f1or que lo haga por m\u00ed y que sea vuestra recompensa. Les dais los muebles, mi querida madres, quiera la bondad de Dios ser \u00e9l mismo el mueble y ornamento precioso de vuestra querida alma, para que brille como un sol en el cielo como en la tierra\u2026Vuelvo a nuestros Misioneros, y os dir\u00e9, mi querida madre, que me parece que Dios os ha dato un discernimiento a primera vista, tan claro como si los hubierais criado. Oh, mi querida madre, que sois mi madre y la suya. C\u00f3mo les envidio la suerte que tienen de vivir cerca de vos y yo de vuestra caridad y bondad para conmigo!\u00bb<\/p>\n<p>Santa Chantal respondi\u00f3 que se sent\u00eda bien pagada por la bondad amable de los Misioneros, su edificaci\u00f3n y por los servicios que prestaban a la di\u00f3cesis del Bienaventurado Francisco de Sales. Luego exclamaba: \u00abOh, \u00a1qu\u00e9 corona m\u00e1s grande os espera, mi muy querido padre! \u00bb Pero Vicente no cre\u00eda que las virtudes de sus hijos le tranquilizaran lo suficiente con ella. por eso multiplicaba las expresiones de gratitud: \u00abDios m\u00edo, mi querida madre, c\u00f3mo me ha enternecido ver la bondad con laque vuestra incomparable caridad procede con vuestros pobres hijos los Misioneros! Oh Jes\u00fas, \u00a1qu\u00e9 suerte la de ellos y c\u00f3mo espera que ellos se aprovechen! En el nombre de Nuestro Se\u00f1or, mi digna madre, seguid con vuestra caridad y a vuestro insignificante hijo y servidor la parte que su bondad le ha dado en vuestro querido coraz\u00f3n\u2026Oh, mi querida y amada madre, porque sois soberanamente nuestra digna y muy amada madre. No, hasta tal punto que no hay palabras que os lo puedan expresar; s\u00f3lo Nuestro Se\u00f1or pude hac\u00e9rselo sentir a vuestro querido coraz\u00f3n (26 de agosto de 1640).\u00bb<\/p>\n<p>Y as\u00ed siguieron las cosas hasta la muerte de santa Chantal, acaecida el a\u00f1o siguiente: el padres y las hijas la honraron constantemente como a su madre, y a ella acudieron en sus oraciones y su direcci\u00f3n de la Misi\u00f3n de Annecy.<\/p>\n<p>Por su parte, Justo Gu\u00e9rin, para continuar los grandes bienes que hab\u00eda hecho san Francisco de Sales, quiso dedicar a los Misioneros a la formaci\u00f3n de buenos eclesi\u00e1sticos al mismo tiempo que a la santificaci\u00f3n de los pueblos. Ya se hab\u00eda programado el orden de las misiones que dar en Annecy y parroquias del campo; pero se pens\u00f3 m\u00e1s sobre la naturaleza del seminario que erigir. Se seguir\u00eda el plan del concilio de Trento, y no se admitir\u00eda en \u00e9l m\u00e1s que a j\u00f3venes para preservarlos en un santo retiro de la corrupci\u00f3n del siglo y nutrirlos tempranamente con la leche de la virtud y de la ciencia? Vicente, consultado por el obispo de Annecy, respondi\u00f3, con una carta fechada el 6 de febrero de 1641, que los seminarios de provincias, donde hab\u00eda tenido lugar m\u00e1s movimiento para formar a los eclesi\u00e1sticos casi desde la infancia, no hab\u00edan resultado, y citaba los de Burdeos y de Agen, actualmente desiertos; el de Rouen, no le hab\u00eda dado m\u00e1s que seis sacerdotes en el espacio de m\u00e1s de veinte a\u00f1os, y entre este gran n\u00famero de j\u00f3venes que hab\u00eda hecho educar con el mayor cuidado posible. La mayor parte, en efecto, se volv\u00edan al mundo y se contentaban con responder, cuando se les reprochaba no haber buscado en el seminario m\u00e1s que estudios gratuitos en detrimento del tesoro de la Iglesia, que hab\u00edan tomado el h\u00e1bito eclesi\u00e1stico en una edad en la que no eran capaces de reflexi\u00f3n. No obstante Vicente, con su humildad y su discreci\u00f3n ordinarias pretend\u00eda no decidir nada, sino tan s\u00f3lo dar los motivos de una decisi\u00f3n; por lo dem\u00e1s, se remit\u00eda a la sabidur\u00eda del obispo y al conocimiento que ten\u00eda de los tiempos y de los lugares.<\/p>\n<p>Pero Justo Gu\u00e9rin no crey\u00f3 tener que ir contra razones fundadas en una experiencia tan larga, y dedic\u00f3 su seminario exclusivamente a cl\u00e9rigos que hab\u00edan hecho sus humanidades y hasta su filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Este seminario, evidentemente de la categor\u00eda de los que llaman <em>mayores<\/em>, fue abierto y en ejercicio desde los comienzos de aquel a\u00f1o de 1641, es decir inmediatamente despu\u00e9s de la recepci\u00f3n de la carta de Vicente, quiz\u00e1s realiz\u00f3 un primer ensayo el a\u00f1o 1640 ya que Vicente escrib\u00eda el 26 de agosto a Codoing, primer superior de Annecy: \u00abYa est\u00e1is pues en el estilo de vida del <em>seminario, <\/em>en vuestra nueva residencia, dando la <em>Misi\u00f3n<\/em> en Annecy;\u00bb palabras con las que se establece la distinci\u00f3n entre la obra de las misiones y la del seminario. Pero sin la menor duda estaba en actividad antes del 7 de setiembre de 1641, ya que ese d\u00eda Vicente escrib\u00eda al mismo Codoing, \u00ab\u2026habr\u00eda sido conveniente que me hubierais informado sobre el modo de conduciros <em>para el seminario que hab\u00e9is comenzado.\u00bb <\/em>Otras dos cartas a Codoing, una del 9 de febrero, la otra del 17 o 18 de marzo de 1642, encierran un testimonio semejante. La segunda indica incluso que se hab\u00eda puesto en pr\u00e1ctica ya en la fecha un m\u00e9todo de ense\u00f1anza de la teolog\u00eda que el santo condena. En cuanto a la primera, habla tambi\u00e9n del seminario <em>comenzado<\/em> en Annecy, de otro dirigido en Alet por los sacerdotes de la Misi\u00f3n, de un tercero que el obispo de Saintes proyecta, y que no fue fundado hasta 1644, y de un \u00faltimo que Vicente va a formar en Bons-Enfants. Desde el comienzo de este a\u00f1o 1942, los trabajos de Vicente en este g\u00e9nero hab\u00edan llamado la atenci\u00f3n tanto seg\u00fan la misma carta, en la que se le urg\u00eda abandonar la obra de las misiones para consagrarse por entero a la obra estimada m\u00e1s \u00fatil de los seminarios. Por lo dem\u00e1s, esta es la carta, que es bueno tal vez citar casi por entero, ya que se han cometido abusos con ella:<\/p>\n<p>\u00abEl bueno del Sr. Th\u00e9venin, p\u00e1rroco de Saint-\u00c9tienne en el Delfinado, me ha escrito varias cartas, todas sobre los trabajos para hacer un seminario de sacerdotes para los p\u00e1rrocos y los beneficios, y me apremia con cantidad de razones y hasta con el juicio de Dios\u2026Me apremia con abandonar nuestro plan de las misiones para seguir el que \u00e9l propone; lo que yo no tendr\u00eda gran dificultad en hacer, si Nuestro Se\u00f1or lo encontrara agradable. Pero, 1\u00ba la Compa\u00f1\u00eda fue aprobada por la Santa Sede, que tiene infalibilidad en la aprobaci\u00f3n de las \u00f3rdenes que Dios ha tenido a bien instituir, seg\u00fan lo que he o\u00eddo decir al difunto Sr. Duval; 2\u00ba siendo la m\u00e1xima de los santos que una cosa que ha sido resuelta ante Dios, al cabo de muchas oraciones y consejos que han tenido lugar, hay que rechazar y tener por tentaci\u00f3n todo lo que se propone en contra; 3\u00ba finalmente, habiendo sido del agrado de Dios dar una aprobaci\u00f3n universal a las misiones, de manera que todos en todas partes comienzan a verlas bien, y mucho a trabajar en ellas, y acompa\u00f1\u00e1ndolos la misericordia de Dios con sus bendiciones, me parece que har\u00eda falta un \u00e1ngel del cielo para persuadirnos que es voluntad de Dios que se abandone esta obra para emprender otra que se ha emprendido ya en diversos lugares, y que no se ha logrado. Y en cuanto a lo que no obstante recomienda el santo concilio de Trento el seminario nosotros nos hemos entregado a Dios para servirle tambi\u00e9n en eso en todas partes donde podamos. Vos hab\u00e9is <em>comenzado<\/em> en Annecy; Monse\u00f1or de Alet, que ya tiene a nuestros sacerdotes, <em>hace<\/em> <em>lo<\/em> <em>mismo,<\/em> Monse\u00f1or de Saintes tiene este mismo plan, y nosotros vamos a comenzar en Par\u00eds para hacer un ensayo de doce; para lo cual Monse\u00f1or el cardenal nos ha ayudado con mil escudos. El Sr. Th\u00e9venin querr\u00eda que las cosas fueran m\u00e1s deprisa; pero me parece que los asuntos de Dios se hacen despacio, casi imperceptiblemente, y que su esp\u00edritu no es violento ni tempestuoso.\u00bb<\/p>\n<p>as\u00ed, en el mes de febrero de 1642, iba a nacer el seminario de Bons-Enfants; el seminario de Alet exist\u00eda, as\u00ed como el de Annecy, el cual incluso volv\u00eda a subir, si no al comienzo, al menos a mitad del a\u00f1os precedente. Lo que enga\u00f1\u00f3 a algunos historiadores respecto al derecho de primogenitura del seminario de Annecy fue que no mantuvo su vida primera; y vemos ya la causa presentida en la carta ya citada del 26 de agosto de 1640, en la que se lee tambi\u00e9n: \u00abOh Jes\u00fas, Se\u00f1or, yo adoro la Providencia en esto; digo a Monse\u00f1or que el <em>\u00e9xito ser\u00e1 la regla, <\/em>como la debemos usar en caso parecido.\u00bb El seminario no pudo mantenerse porque, a pesar de las donaciones generosas del comendador de Sillery, que deb\u00edan dedicarse casi exclusivamente a las misiones de los campos, no disfrutaba de una fundaci\u00f3n. Pues bien, la m\u00e1xima invariable de Vicente, <em>en<\/em> <em>caso<\/em> <em>parecido, <\/em>como acaba de decir, era abandonar el seminario, porque toda obra que no disfrutaba de una renta asegurada le parec\u00eda condenada a una muerte m\u00e1s o menos cercana. El seminario de Annecy vivi\u00f3 durante alg\u00fan tiempo de las donaciones de los comendadores de Sillery y Cord\u00f3n y de las caridades de Chomel, vicario general y oficial de Saint-Flour; luego se volvi\u00f3 a los ejercicios de los ordenandos, y no fue hasta 1663, el 26 de abril, cuando Jean d\u2019Aranthon de Alex<span id='easy-footnote-12-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-12-107899' title='Jean d\u2019Aranthon d\u2019Alex dio, en su nombre y en el de varios obispos m\u00e1s, un hermoso testimonio a la memoria de Vicente y de sus hijos, este testimonio est\u00e1 insertado en su testamento del 1\u00ba de octubre de 1685 (no muri\u00f3 hasta el 4 de julio de 1695). Despu\u00e9s de recordar que hab\u00eda cedido todo su patrimonio a su familia, escribe: \u00abPor eso hago, nombro e instituyo A Jesucristo, mi adorable Salvador, mi heredero universal, en la persona de los pobres cl\u00e9rigos de mi di\u00f3cesis que sean educados en el seminario de la di\u00f3cesis de Ginebra, dirigido en lo espiritual, por los reverendos sacerdotes de la Misi\u00f3n, del difunto Sr. Vicente de Pa\u00fal ; de manera que pido muy humildemente a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo que me conceda la gracia y el honor de aceptar, por las manos de los cl\u00e9rigos pobres de mi di\u00f3cesis que sean educados en mi seminario, todo lo que me quede\u2026\u00bb M\u00e1s adelante a\u00f1ade: \u00abLos grandes servicios que los Se\u00f1ores sacerdotes de la Misi\u00f3n han prestado a la di\u00f3cesis de Ginebra, y que prestan actualmente en los seminarios y en las misiones a nuestros sucesores reverend\u00edsimos en el obispado, el venerable Cap\u00edtulo de mi catedral y el cuerpo del clero, a considerarlos y a no molestarlos en la direcci\u00f3n perpetua de lo espiritual del seminario\u2026; y eso con tanta m\u00e1s justicia, que no se podr\u00eda confiar esta important\u00edsima obra\u2026a ninguna comunidad que pueda inspirar una piedad m\u00e1s s\u00f3lida, ni ense\u00f1ar una doctrina m\u00e1s sana, ni inspirar una sumisi\u00f3n m\u00e1s perfecta a los cl\u00e9rigos del seminario en relaci\u00f3n con su prelado como los Se\u00f1ores de la Misi\u00f3n lo han hecho hasta el momento presente en todos los seminarios que se les han confiado.\u00bb E, insistiendo una vez m\u00e1s en su petici\u00f3n de no molestarlos en la direcci\u00f3n perpetua del seminario, les hace este considerando tan glorioso a \u00e9l y a los Misioneros: \u00abConfesando ingenuamente que soy deudor a estos Se\u00f1ores, despu\u00e9s de Dios y el gran san Francisco de Sales por el bien y renovaci\u00f3n que se ven en esta vasta di\u00f3cesis desde que yo les confi\u00e9 mi seminario, si bien es cierto que yo he retardado y disminuido su progreso por mi cobarde condescendencia y concediendo demasiado a las falsas leyes del respeto humano.\u00bb Este testimonio era, en parte, el precio, pero el precio pagado a la sola verdad, del testimonio prof\u00e9tico que Vicente mismo hab\u00eda dado a Jean d\u2019Aranthon en su primera juventud. Jean d\u2019Aranthon no ten\u00eda a\u00fan la primera tonsura, cuando Vicente le vio por primera vez en Saint-Magloire: \u00abDios quiere servirse de vos, hijo m\u00edo, le dijo el santo, y os aseguro que ser\u00e9is un d\u00eda sucesor del bienaventurado Francisco de Sales.\u00bb En las numerosas charlas que tuvo luego con el joven, Vicente renov\u00f3 varias veces su predicci\u00f3n, y enter\u00e1ndose que el abate de La P\u00e9rouse, de una familia aliada a la de Francisco de Sales, que le hab\u00eda venido a ver en San L\u00e1zaro, era sobrino de J. d\u2019Aranthon: \u00abVos sois, le dijo, el sobrino de un hombre que ser\u00e1 un d\u00eda obispo de Ginebra. \u00bb Vicente vivi\u00f3 lo suficiente para ver cumplirse su predicci\u00f3n ; ya que, despu\u00e9s de muchas dificultades, d\u2019Aranthon fue nombrado, a primeros de 1660, al obispado de Annecy por Cristina de Francia, regente de Saboya. El 12 de marzo siguiente, Vicente le escribi\u00f3: \u00abMonse\u00f1or, habiendo conocido la gracia que Dios ha hecho a su Iglesia al inspirar a su Alteza la elecci\u00f3n de vuestra persona para el obispado de Ginebra, doy gracias a su divina Majestad, que ha escuchado los deseos de tanta gente de bien que os han pedido que os han pedido a Dios para ocupar esta sede tan importante, y que os ha prevenido con las gracias convenientes a este divino empleo. Con lo miserable que soy, Monse\u00f1or, desde que tuve el honor de veros, me qued\u00f3 una idea de vuestra querida persona en relaci\u00f3n con la que tengo de la de Francisco de Sales, vuestro predecesor; de suerte que apenas me acord\u00e9 de vos, Monse\u00f1or, sin pensar en este gran santo. Pido a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que es el obispo de los obispos, y su perfecto modelo, quien os da su doble esp\u00edritu para la santificaci\u00f3n de vuestra querida alma y la salvaci\u00f3n de los pueblos que ha destinado a vuestra direcci\u00f3n. Es una bendici\u00f3n para nuestra peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda encontrase entre ellos, y para m\u00ed, Monse\u00f1or, renovaros el ofrecimiento de i obediencia perpetua, lo que hago con todas las ternuras de mi coraz\u00f3n, quedando en el amor de Nuestro Se\u00f1or, etc.\u00bb Algunos d\u00edas despu\u00e9s, el abate de La P\u00e9rouse de regreso a San L\u00e1zaro: \u00abYa os lo hab\u00eda dicho, exclam\u00f3 el santo al verle, que Dios quer\u00eda que vuestro t\u00edo fuera obispo de Ginebra. . Se\u00f1or, vaya a santificarse con \u00e9l, y consid\u00e9rese en su familia como un san Juan en la de Nuestro Se\u00f1or, de quien era el pariente y el ap\u00f3stol.\u00bb El abate de La P\u00e9rouse, fiel a este consejo y ya decano de Chamb\u00e9ry, se santific\u00f3, en efecto, santificando a un gran n\u00famero de almas, con sus retiros eclesi\u00e1sticos, sus conferencias y sus innumerables misiones por las regiones cat\u00f3licas y protestantes. En cuanto a d\u2019Aranthon d\u2019Alex, fue, y es decirlo todo, uno de los sucesores m\u00e1s dignos de san Francisco de Sales. (V\u00e9ase su &lt;em&gt;Vida, &lt;\/em&gt; Le Masson, 1697, in-8.)'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>, obispo de Ginebra, le erigi\u00f3 definitivamente con el concurso del duque de Saboya, quien se declar\u00f3 su fundador y protector, en 1665, y del papa Alejandro VII, quien, en 1666, consinti\u00f3 en que se unieran a \u00e9l las encomiendas de San Antonio, de Quiers y de Chivas y algunos otros beneficios simples. Los sacer4dotes de la Misi\u00f3n que no hab\u00edan interrumpido su estancia y sus trabajos apost\u00f3licos en la di\u00f3cesis de Annecy, siguieron encargados<span id='easy-footnote-13-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-13-107899' title='Para todas las fundaciones de las que acabamos de hablar, v\u00e9ase en los &lt;em&gt;Archivos del Estado, &lt;\/em&gt;M. 167 y168 en cuanto a los originales, y MM. 534, fol. 199, para las copias.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>De ah\u00ed resulta que es un error que se haya tenido el seminario de Vaugirard, trasladado pronto a la parroquia de San Sulpicio, como el primer seminario mayor de Francia. Un ensayo infructuoso de seminario se hab\u00edan hecho los disc\u00edpulos del P. de Coudren en Chartres, donde hab\u00edan sido llamados por el obispo de Valen\u00e7ay, animado a su vez por el \u00e9xito de algunas misiones y llevado por Boudoise. Se dieron primeramente, como en San L\u00e1zaro, los ejercicios de los ordenandos, con esperanza de que los j\u00f3venes cl\u00e9rigos prolongaran su residencia en el seminario proyectado. En ocho meses no se present\u00f3 nadie. La peque\u00f1a sociedad de Chartres debi\u00f3 disolverse y vino a establecerse en Vaugirard, donde estuvo preparada su casa a partir de los primeros d\u00edas de enero de 1642. No se compon\u00eda todav\u00eda m\u00e1s que de tres miembros: Olier, Du Ferrier y el abate de Foix, que era el superior. Recibi\u00f3 los \u00e1nimos de los personajes m\u00e1s santos: del benedictino Bataille, director particular de Olier; de los jesuitas Hayneuve y Saint-Jure; de Bourdoise, quien la visit\u00f3 con frecuencia y pas\u00f3 tres semanas en medio de ella; y finalmente de dom Gr\u00e9goire Tarrisse, superior general de los Benedictinos de la congregaci\u00f3n de Saint-Maur, que le hab\u00eda sido recomendado por el P. de Coudren y que era, efectivamente uno de los personajes m\u00e1s recomendables de su tiempo por su alta virtud y la sabidur\u00eda de sus consejos; Gr\u00e9goire Tarrisse fue quien comenz\u00f3 en la abad\u00eda de Saint-Germain-des- Pr\u00e9s esta larga serie de sabios ilustres, en los que se cuentan con brillo inmortal los Mabillon y los Montfaucon.<\/p>\n<p>La peque\u00f1a Sociedad de Vaugirard, despu\u00e9s de rechazar las ofertas generosas de Richelieu que la quer\u00eda atraer a su castillo de Ruel, vio pronto a otros miembros acudir a ella: Louis Henry de Pardaillan de Gondria, entonces de veintid\u00f3s a\u00f1os y que fue nombrado dos a\u00f1os despu\u00e9s a la coadjutor\u00eda de Sens; Gabriel de Tuvieres de Quaylus, abad de Loc-Dieu; Antoine Raguier de Pouss\u00e9; y luego Hurtevent, fallecido siendo superior del seminario Saint-Ir\u00e9n\u00e9e de Lyon; de Cambiac, hermano de Du Ferrier; de Bassancourt; Houmain, hijo de un lugarteniente criminal de Orle\u00e1ns, llamado entonces con un nombre de un priorato, abate de Saint-Marie. Se compon\u00eda as\u00ed de veinte miembros, de quienes fue nombrado superior Olier.<\/p>\n<p>Al poco tiempo fue trasladada a la parroquia de San Sulpicio con su jefe, que acababa de aceptar la parroquia. \u00bfQu\u00e9 era en Vaugirard y que pudo ser en San Sulpicio? A nuestro parecer una reuni\u00f3n de piedad, sin estudios de teolog\u00eda; una simple asociaci\u00f3n de eclesi\u00e1sticos y de sacerdotes, donde nada hab\u00eda organizado todav\u00eda. Muy ocupado en su inmensa y dif\u00edcil, cuyo triste estado ya hemos visto en otra parte, muy upado tambi\u00e9n en reunir a sus sacerdotes en comunidad, Olier no pudo apenas tener tiempo suficiente para organizar en seguida un verdadero seminario. Adem\u00e1s, durante dos a\u00f1os, dio pasos in\u00fatiles para obtener del abate de Saint-Germain, Henri de Bourbon, obispo nominal de Metz, la erecci\u00f3n del seminario en comunidad; y no lo obtuvo hasta 1645, con las letras patentes del rey, y no fue tampoco hasta que pas\u00f3 con algunos de sus sacerdotes un acta de asociaci\u00f3n aprobada por el clero de Francia solamente en 1651, y por la Santa Sede en 1654. Comenzadas, luego abandonadas las obras este mismo a\u00f1o de 1645, las construcciones fueron retrasadas hasta el 1649; la capilla acabada la primera, fue inaugurada el a\u00f1o siguiente, y el resto del edificio no se bendijo hasta 1651. Hasta entonces los seminaristas, sacerdotes o cl\u00e9rigos, estaban alojados en dos casas vecinas. Y hasta 1645 igualmente no pudo Olier dar dos de sus sacerdotes al abata de Foix para acompa\u00f1arle en su di\u00f3cesis de Pamiers y ayudarle en la fundaci\u00f3n de su seminario; lo que se renov\u00f3 en 1647, a favor de Charles de Noailles, obispo de Rodez, pero con la condici\u00f3n ordinaria de que ser\u00edan llamados despu\u00e9s de un breve espacio de tiempo, y reemplazados en la direcci\u00f3n del seminario por eclesi\u00e1sticos del pa\u00eds. el primer seminario de provincia que haya pertenecido verdaderamente a la compa\u00f1\u00eda de Olier es el de Nantes, fundado justamente en 1648. Vicente, lo vamos a ver estableci\u00f3 antes sucursales en provincias y, en cuanto a un ensayo de un verdadero seminario, aparte de los nombres de Annecy y de Alet, que lo acortan todo, hay lugar a creer que el seminario de Bons-Enfants, del que vamos a hablar ahora, , no fue establecido sino plenamente <em>organizado<\/em> antes del de San Sulpicio<span id='easy-footnote-14-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-14-107899' title='V\u00e9ase para todo ello la &lt;em&gt;Vie de M. Olier&lt;\/em&gt;, t. I&lt;em&gt;, passim.&lt;\/em&gt;'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Es cierto que varios escritores y muchos santos personajes han llamado a Vaugirard el primer seminario de Francia y que Olier mismo ha escrito en sus Memoria: \u00abA ejemplo de la peque\u00f1a sociedad de Vaugirard, del Oratorio y de la congregaci\u00f3n de la<br \/>\nMisi\u00f3n han trabajado con fervor en la obra de los seminarios.\u00bb Olier ignoraba sin duda Alet y Annecy y a su testimonio se puede oponer el de Vicente de Pa\u00fal, que dice de forma parecida: \u00abTenemos el consuelo de ver que nuestras peque\u00f1as funciones han parecido tan hermosas y tan \u00fatiles que han servido de emulaci\u00f3n a otras para entregarse como nosotros y con m\u00e1s gracia que nosotros, no s\u00f3lo a prop\u00f3sito de las misiones <em>sino tambi\u00e9n de los seminarios, <\/em>que se multiplican en Francia.\u00bb<span id='easy-footnote-15-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-15-107899' title='A, Dosdames, en Polonia, 18 de junio de 1660.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En efecto, desde el momento que comenz\u00f3 la obra de los seminarios, Vicente se puso a la cabeza de las obras de su Compa\u00f1\u00eda, conjuntamente con la obra de las misiones. no se hab\u00eda tratado en la bula de instituci\u00f3n de 1638, pero el 14 de febrero de 1647, -y sin duda mucho antes, en cartas hoy perdidas, -\u00e9l hab\u00eda podido escribir lo que tradujo despu\u00e9s a sus constituciones: \u00abNuestro instituto s\u00f3lo tiene dos fines principales, a saber la instrucci\u00f3n del pobre pueblo del campo <em>y los seminarios.\u00bb <\/em>Y en delante cada vez que escrib\u00eda al soberano Pont\u00edfice, -lo que hac\u00eda con frecuencia,- para darle cuenta del estado y de los trabajos de su Compa\u00f1\u00eda, no dejaba de decir, como en su carta a Inocencio X, del 28 de agosto de 1650: \u00abNosotros formamos a los cl\u00e9rigos en lo seminarios en las costumbres y en la ciencia eclesi\u00e1sticas, y en las santas ceremonias: <em>Clericos in seminariis ad mores eclesi\u00e1sticos, doctrinam et ritus sacros erudimus.\u00bb<\/em><\/p>\n<h3>IV. <em>Seminario de los Bons-Enfants.<\/em><\/h3>\n<p>Al cabo de seis o siete a\u00f1os de experiencias, Vicente reconoci\u00f3 que los seminarios de cl\u00e9rigos demasiado j\u00f3venes y, por consiguiente, el que hab\u00eda formado en el colegio de los Bon-Ensfants, s\u00f3lo daban muy pocos ministros a la Iglesia, y pens\u00f3 en instituciones de otra naturaleza. en una de las frecuentes conversaciones que ten\u00eda con el cardenal de Richelieu, tuvo ocasi\u00f3n para hablar de la necesidad en que se encontraban de reunir, no ya a j\u00f3venes, sino a cl\u00e9rigos preparados a recibir las sagradas \u00f3rdenes en casa donde, durante uno o dos a\u00f1os, fueran ejercitados en la virtud, en la oraci\u00f3n, en el servicio divino, en las ceremonias, en el canto, en el catecismo, en la predicaci\u00f3n, en la administraci\u00f3n de los sacramentos y de las cosas santas; instruidos en los casos de conciencia y en las dem\u00e1s partes m\u00e1s necesarias de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica y moral, en una palabra preparados pr\u00f3ximamente a obrar como buenos ministros de la Iglesia.<\/p>\n<p>A Richelieu le gust\u00f3 mucho este proyecto, exhort\u00f3 vivamente a Vicente a llevarlo a cabo por s\u00ed mismo y, para ayudarle le dio mil escudos, que fueron, efectivamente empleados en el mantenimiento de los doce primeros seminaristas, recibidos en febrero de 1642, en el colegio de los Bons-Enfants. A este n\u00facleo, a este n\u00famero sagrado, elegido evidentemente en recuerdo del primer seminario cristiano, del seminario apost\u00f3lico, se a\u00f1adieron muy pronto muchos m\u00e1s cl\u00e9rigos, algunos de los cuales se ofrecieron a pagar su pensi\u00f3n, de los que los dem\u00e1s, en mucho mayor n\u00famero, fueron alimentados y sostenidos bien por limosnas, bien a expensas de la Compa\u00f1\u00eda; y una vez aprobado por el arzobispo de Par\u00eds, el seminario quedaba definitivamente establecido. En esto, Vicente tem\u00eda tambi\u00e9n la multitud y la propagaci\u00f3n y, con su prudencia acostumbrada, se negaba a emprender toda educaci\u00f3n que no le parec\u00eda conducir poco m\u00e1s o menos con seguridad al sacerdocio, ya que dec\u00eda: \u00abDe ordinario, sirve de muy poco a la juventud comenzar el estudio del lat\u00edn, cuando no tiene medios de hacer alg\u00fan progreso, como sucede cuando los padres no pueden ya darles las cosas necesarias, si no es tal vez alg\u00fan buen esp\u00edritu que, d\u00e1ndose a conocer como tal por su adelanto, da motivos a alguna persona caritativa para ayudarle a seguir adelante. Aparte de eso, la mayor\u00eda est\u00e1n para quedarse a medio camino. Es mucho mejor que bien temprano aprendan un oficio.\u00bb<span id='easy-footnote-16-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-16-107899' title='Carta a Cogl\u00e9e, en Sedan, 12 de abril de 1656.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> Sin embargo, en pocos a\u00f1os, el n\u00famero de los seminaristas se increment\u00f3 en Bons-Enfants hasta tal punto que el lugar no pudo contenerlos, y Vicente se vio obligado a retirar a los j\u00f3venes cl\u00e9rigos entregados a los estudios de humanidades. Mas, por respeto al concilio de Trento, no quiso destruir lo que hab\u00eda formado del plan de esta santa asamblea, y los traslad\u00f3 a una casa situada al fondo del cercado de San L\u00e1zaro, que denomin\u00f3 el seminario de San Carlos. All\u00ed, los sacerdotes de su congregaci\u00f3n continuaron formando en las bellas letras y en la virtud a un gran n\u00famero de j\u00f3venes que daban se\u00f1ales de la inclinaci\u00f3n al estado eclesi\u00e1stico, y muchos de los cuales, en efecto, pasados bien al seminario de Bons-Enfants, bien a los dem\u00e1s seminarios de Par\u00eds y de provincias, fueron dignos sacerdotes y llegaron a los primeros oficios<span id='easy-footnote-17-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-17-107899' title='Uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres, cuyo nombre no se nos permitir\u00eda pasar por alto aqu\u00ed, fue el Bret\u00f3n Louis-Eudes de Kerlivio, uno de los primeros alumnos de Bons-Enfants y de los primeros disc\u00edpulos de san Vicente de Pa\u00fal. ordenado sacerdote, se retir\u00f3 a su patria, donde construy\u00f3 hospitales, fund\u00f3 un orfelinato y un seminario, una casa de retiro, misiones, conferencias eclesi\u00e1sticas, asociaciones piadosas, es decir que abarc\u00f3 todas las obras \u00fatiles y honrosas para la religi\u00f3n cuya idea hab\u00eda bebido en las lecciones y en los ejemplos de su santo maestro. Nacido en 1621, falleci\u00f3 en 1685.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>. En el seminario San Carlos, se un\u00eda a los ejercicios de piedad y a todos los estudios cl\u00e1sicos los ejercicio entonces en boga en los c\u00e9lebres colegios de los jesuitas, y La Fosse represent\u00f3 en \u00e9l con frecuencia tragedias cristianas en medio del concurso y de los aplausos de todo lo que Par\u00eds ten\u00eda en materia de entendidos.<\/p>\n<p>Vicente, tambi\u00e9n el primero, reuni\u00f3 los seminarios menores y mayores: dos obras conexas, que se suponen y completan una a la otra. Sin los seminarios mayores, ninguno o muy pocos sacerdotes dignos al menos de su vocaci\u00f3n; sin los menores, ning\u00fan mayor, o mayores muy poco surtidos de alumnos y sobre todo de individuos suficientemente dispuestos. los primeros son evidentemente los <em>seminarios<\/em> de los segundos como \u00e9stos lo son del sacerdocio. De esta forma fue como Vicente encadenaba siempre sus obras.<\/p>\n<h3>V. <em>Reglamento de los seminarios.<\/em><\/h3>\n<p>Apenas se fund\u00f3 el seminarios de los Bons-Enfants, ya le dio un reglamento lleno del esp\u00edritu sacerdotal. este reglamento, que ya hab\u00eda impuesto, sin duda, en el seminario de Annecy, sirvi\u00f3 de forma para todos los seminarios de la Compa\u00f1\u00eda, como lo es todav\u00eda esencialmente de todos los seminarios de Francia. Es \u00e9ste analizado en sus principales disposiciones.<\/p>\n<p>Este seminario se ha instituido para honrar el sacerdocio de Nuestro Se\u00f1or, y para formar a los eclesi\u00e1sticos en la virtud y ciencia de su orden y vocaci\u00f3n. Por eso se ense\u00f1an en \u00e9l la teolog\u00eda, el modo de administrar los sacramentos, el canto llano,.las ceremonias de la Iglesia, el m\u00e9todo de catequizar, predicar y confesar; la pr\u00e1ctica de las funciones santas, tanto dentro como afuera, y los medios de desempa\u00f1arlas con esp\u00edritu de devoci\u00f3n; raz\u00f3n por la cual se ense\u00f1en tambi\u00e9n, y siempre con la pr\u00e1ctica la ciencia de los santos, es decir las virtudes cristianas y la verdadera piedad; a lo cual tienden las meditaciones, la lectura de los libros de devoci\u00f3n y otros ejercicios parecidos, en fin el buen ejemplo que se deben unos a otros.<\/p>\n<p>Las disposiciones requeridas en los que desean ser admitidos en el seminario son: una buena voluntad y una fuerte resoluci\u00f3n de progresar en la virtud as\u00ed como en la ciencia, y seguir al menos durante un a\u00f1o; una grande humildad y sumisi\u00f3n respecto de los superiores; un Gran valor y una firme confianza en Dios para sobrellevar todas las dificultades, sobre todo al principio.<\/p>\n<p>Desde su entrada, har\u00e1n el retiro espiritual; recurrir\u00e1n con frecuencia a la oraci\u00f3n, y cada ma\u00f1ana se levantar\u00e1n al ejercicio de la meditaci\u00f3n con la comunidad.<\/p>\n<p>Har\u00e1n un profesi\u00f3n muy particular de honrar al sant\u00edsimo sacramento del altar. Dir\u00e1n u oir\u00e1n con piedad y con fruto la santa misa todos los d\u00edas. Los sacerdotes se confesar\u00e1n ordinariamente dos veces a la semana; los dem\u00e1s, los domingos y grandes fiestas, para disponerse a la comuni\u00f3n. Recitar\u00e1n el oficio en com\u00fan, siguiendo el breviario romano, y asistir\u00e1n juntos a los oficios de la Iglesia, todo con gran recogimiento interior y exterior.<\/p>\n<p>Asistir\u00e1n regularmente y cuidadosamente a todas las conferencias de piedad, de teolog\u00eda y de ceremonias, tratando de edificarse unos a otros con su silencio, atenci\u00f3n, modestia, y huyendo de toda contestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez al mes por lo menos, cada uno descubrir\u00e1 a su director, aparte de la confesi\u00f3n, sus disposiciones interiores, sus tentaciones y dificultades, sus progresos o retrocesos en relaci\u00f3n con Dios, el pr\u00f3jimo y consigo mismo. \u2013En las cosas m\u00e1s importantes, como si se trata de aceptar, permutar o ceder un beneficio, de comprometerse en un oficio, aspirar a los grados de la escuela, ser\u00e1 consultado el superior. \u2013Tambi\u00e9n cae bajo el juicio del superior al que se referir\u00e1 para la recepci\u00f3n de las sagradas \u00f3rdenes, a los tiempos y fuera de los tiempos marcados por la Iglesia.<\/p>\n<p>Todos se esmerar\u00e1n en en no demostrar en sus h\u00e1bitos, su barba, sus cabellos, en todo su exterior que respire todav\u00eda al esp\u00edritu del mundo; guardar\u00e1n en todo y siempre una gran modestia, y usar\u00e1n de todos los medios para conservar la pureza tan necesaria a los eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>A fin de imitar a nuestro Se\u00f1or, venido a este mundo para servir y no para ser servido, todos servir\u00e1n a la mesa por turno, con un esp\u00edritu de humildad y de caridad, represent\u00e1ndose a Jesucristo en la persona de los eclesi\u00e1sticos que ocupan su lugar en la tierra. \u2013Todos pensar\u00e1n en alimentar su alma al propio tiempo que alimentan el cuerpo, y recoger\u00e1n la lectura de la mesa como un man\u00e1 espiritual que Dios les env\u00eda del cielo como el pan material. Para honrar tambi\u00e9n a Nuestro Se\u00f1or que no desde\u00f1\u00f3 los oficios m\u00e1s bajos en la casa de la santa Virgen y de san Jos\u00e9, cada uno har\u00e1 su cama todos los d\u00edas, , barrer\u00e1 su habitaci\u00f3n al menos dos veces por semana y tendr\u00e1 cuidado de mantenerla bien limpia y ordenada.<\/p>\n<p>Como, seg\u00fan el decir del Esp\u00edritu Santo, hay tiempo de callar y tiempo de hablar, y como la devoci\u00f3n es imposible en una comunidad en la que la palabra no est\u00e1 reglada, todos guardar\u00e1n el silencio fuera del tiempo de la recreaci\u00f3n, y no entrar\u00e1n nuca en la habitaci\u00f3n de otro. Evitar\u00e1n tambi\u00e9n las frecuentes visitas y salidas, como igualmente perjudiciales al recogimiento. Se guardar\u00e1n m\u00e1s todav\u00eda de no comer nunca, beber o dormir fuera de la casa, y de entrar en los lugares p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Se respetar\u00e1n unos otros de pensamiento, de palabra y de obra, y se querr\u00e1n unos a otros, como hermanos, cuyos corazones ha unido Jesucristo por su amor al reunirlos en cuerpo para su servicio. Evitar\u00e1n las amistades particulares, tan da\u00f1inas a la com\u00fan y universal caridad.<\/p>\n<p>Las recreaciones ser\u00e1n modestas y alegres, sazonadas de algunas palabras de piedad y de doctrina, sin que se mezclen nunca en ellas burlas, discusiones, disputas sobre materias peligrosas o demasiado curiosas, ligerezas, cuentos del mundo.<\/p>\n<p>Todos se defender\u00e1n contra el amor desordenado de los padres y la preocupaci\u00f3n demasiado grande por sus intereses. Trabajar\u00e1n con gran cuidado en la adquisici\u00f3n de las virtudes eclesi\u00e1sticas; y, por lo dem\u00e1s, se comunicar\u00e1n, hacia el final de su seminario, bien con el superior si tienen el plan de ir a misiones, o con su obispo para obtener de \u00e9l un empleo. Saldr\u00e1n del seminario como entraron, por un retiro espiritual. En cualquier parte que la Providencia los coloque, se acordar\u00e1n de las lecciones y de los buenos ejemplos que recibieron, de las pr\u00e1cticas santas a las que los acostumbraron<span id='easy-footnote-18-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-18-107899' title='&lt;em&gt;Instructions et M\u00e9moires&lt;\/em&gt;. Mss., n\u00ba 12, B. p, 88. Archivos de la Misi\u00f3n.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>VI. <em>Plan de estudios.<\/em><\/h3>\n<p>Sabemos ya el lugar que atribu\u00eda Vicente en este plan de educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, a la ciencia y a la piedad; pues lo que aplicaba a los suyos, \u00e9l quer\u00eda que los suyos se lo aplicaran a los dem\u00e1s. Ciencia, sin duda, y mucha, pero ciencia sin pretensiones por parte del maestro, sin curiosidad \u00e1vida por parte del alumno, ciencia pr\u00e1ctica, s\u00f3lidamente, pero sencilla y elementalmente ense\u00f1ada. \u00abLe recordamos, Se\u00f1or, escribi\u00f3 un d\u00eda a uno de sus sacerdotes m\u00e1s inteligentes y m\u00e1s eruditos, y le pedimos que no regente m\u00e1s, porque es usted demasiado h\u00e1bil.\u00bb Sabia condena, en la persona de un maestro, de una ense\u00f1anza demasiado brillante y demasiado sabia, que da al profesor un lucimiento comprado al precio del progreso de la mayor\u00eda de los alumnos.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, tenemos todas sus ideas sobre este punto en una larga carta del 17 de marzo de 1642, ya mencionada, que dirig\u00eda a Codoing, primer superior de Annecy, a la saz\u00f3n residente en Roma.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n era saber si se ense\u00f1ar\u00eda la teolog\u00eda por dictados o <em>dictaciones<\/em>, como escribe Vicente, o por tratados impresos que se contentar\u00edan con explicarlos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de consultar a siete de las mejores cabezas de la Compa\u00f1\u00eda, Vicente condena el m\u00e9todo de los dictados y prescribe el uso de un autor aprobado. La ense\u00f1anza ser\u00e1 m\u00e1s segura, dice, el episcopado m\u00e1s confiado, la Compa\u00f1\u00eda menos expuesta a la envidia y a la censura, el reclutamiento de los profesores m\u00e1s f\u00e1cil, su labor m\u00e1s c\u00f3moda y menos abrumadora, los escolares por \u00faltimo, mejor formados y mejor instruidos: porque, sabios ya, no vienen al seminario por la ciencia, sino \u00abpara ser mejores y aprender las dem\u00e1s cosas que all\u00ed se ense\u00f1an, como hacen los bachilleres y licenciados en teolog\u00eda que van a los ordenandos, y los doctores que se re\u00fanen en la asamblea de los eclesi\u00e1sticos de San L\u00e1zaro, donde se profesa tanta humildad y sencillez en las materias que se tratan;\u00bb ignorantes, ellos se contentar\u00e1n con copiar los escritos como se hace de ordinario en Sorbona y los dejar\u00e1n all\u00ed, sin estudiarlos, incapaces de encontrar en ellos una ciencia que Habr\u00edan encontrado en un autor bien interpretado, aprendido de memoria y repetido m\u00e1s veces.<\/p>\n<p>Se objeta que tendr\u00e1n una opini\u00f3n peor del maestro que no d\u00e9 nada de su cosecha, que sentir\u00e1n la tentaci\u00f3n de salir del seminario. \u00abEso ser\u00eda verdad, tal vez, sino hubiera otros atractivos en el seminario que la ciencia, y supuesto que todos los seminaristas fueran sabios; pero ah\u00ed ten\u00e9is el atractivo de la piedad, el del canto, de las ceremonias, de catequizar, de predicar, de predicar, y en una palabra el de la reputaci\u00f3n de los que hayan estado all\u00ed, a los cuales se preferir\u00e1 en los empleos y las condiciones en los beneficios. Monse\u00f1or\u2026 (cardenal de Richelieu?) piensa ya en los nuestros para emplearlos en los monasterios y en empleos parecidos\u2026 Cr\u00e9ame, Monse\u00f1or, que el esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or no es el esp\u00edritu de hacer cosas para hacerse estimar, y que el de la Misi\u00f3n debe buscar su grandeza en la bajeza, y su reputaci\u00f3n en el amor a su abyecci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>A\u00f1\u00e1dase que los maestros se convertir\u00edan en m\u00e1s sabios con ello. \u2013Tal vez; \u00abpero no podr\u00e1n hacer otra cosa que estudiar, componer y dictar; y as\u00ed las cosas, \u00bfqui\u00e9n ense\u00f1ar\u00e1 la piedad, el canto, las ceremonias, a catequizar, a predicar?, \u00bfqui\u00e9n har\u00e1 que se observe la regularidad? Har\u00e1 falta mucha gente para cada seminario, y \u00bfqui\u00e9n los mantendr\u00e1, y qu\u00e9 ser\u00e1 de las misiones? Me dice usted que eso no deja de hacerse en Annecy por uno solo<span id='easy-footnote-19-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-19-107899' title='Esa es la prueba anunciada anteriormente de la plena existencia del seminario de Annecy, a partir de 1642.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>. Es verdad, pero todos los lugares y todos los Misioneros no son lo mismo, a\u00f1adiendo que no se ha hecho m\u00e1s que comenzar.\u00bb<\/p>\n<p>Finalmente se alegaba el ejemplo de los jesuitas y de las universidades. \u00abPero no es lo mismo, responde Vicente; ellos hacen profesi\u00f3n p\u00fablica de ense\u00f1ar las ciencias y necesitan reputaci\u00f3n. Pero en el seminario se tiene m\u00e1s necesidad de piedad y de una median\u00eda de ciencia, con la inteligencia del canto, de las ceremonias, de la predicaci\u00f3n y del catecismo, que de mucha doctrina.\u00bb Por otro lado, citaba el ejemplo de las universidades de Espa\u00f1a, que conoc\u00eda por experiencia, donde no se daban dictados, y de donde, no obstante, seg\u00fan lo dice todo el mundo, sal\u00edan te\u00f3logos m\u00e1s profundos que de las dem\u00e1s escuelas; y terminaba as\u00ed: \u00abLe aseguro, Monse\u00f1or, que, si entramos en ese esp\u00edritu, ver\u00e1 bien pronto proposiciones en la Compa\u00f1\u00eda, que es preciso tomar colegios y ense\u00f1ar p\u00fablicamente para tener hombres m\u00e1s sabios que ense\u00f1en a los seminaristas; y si eso fuera aceptado, ay, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda del pobre pueblo del campo, y en qu\u00e9 clase de gente entrar\u00edamos nosotros, si quisi\u00e9ramos ir a la par en ciencia con esas grandes corporaciones? \u00bfO ser\u00eda la santa humildad en la que Dios ha querido concebir, dar a luz y educar a esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda hasta el presente? \u00bb<\/p>\n<p>Tales eran las pr\u00e1cticas y las m\u00e1ximas de Vicente en educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Para aplic\u00e1rselas a los j\u00f3venes cl\u00e9rigos, ped\u00eda un tiempo considerable, un a\u00f1o al menos, antes de admitirlos a las \u00f3rdenes sagradas. Ese tiempo apenas le parec\u00eda suficiente para formarlos en la oraci\u00f3n, de la que \u00e9l dec\u00eda: \u00abLo que es la espada al soldado lo es la oraci\u00f3n a los que se dedican al servicio de los altares.\u00bb Quer\u00eda que no se eximiera del seminario a ninguno de los aspirantes a las sagradas \u00f3rdenes, fuera la que fuera su capacidad y su virtud; con mayor raz\u00f3n fuese el que fuese su nacimiento y los puestos obtenidos por ellos en el santuario. Virtuosos y capaces, pod\u00edan a\u00fan, en un buen seminario, crecer en ciencia y en virtud; gentes de condici\u00f3n y ricos beneficiarios, ser\u00edan para los dem\u00e1s de edificaci\u00f3n por su humildad y obediencia. Adem\u00e1s, estableciendo una ley general, se estar\u00eda a cubierto de toda importunidad o con derecha negarse a toda solicitaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>VII. <em>Esp\u00edritu de estas ense\u00f1anzas.<\/em><\/h3>\n<p>Pero, en esto tambi\u00e9n, Vicente tuvo cuidado de dar a estos reglamentos, letra muerta, el esp\u00edritu de su viva palabra. A medida que se multiplicaban los seminarios de la Compa\u00f1\u00eda, \u00e9l multiplicaba tambi\u00e9n sus \u00e1nimos para fortalecer a los suyos contra el agobio de los empleos y contra el temor de que la obra del clero da\u00f1ara a la obra de las misiones.<\/p>\n<p>\u00abLos Misioneros, dec\u00eda \u00e9l, est\u00e1n particularmente enviados por Dios a trabajar en la santificaci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos. Y uno de los fines de su instituto es instruirlos, no s\u00f3lo en las ciencias para aprend\u00e9rselas, sino tambi\u00e9n en las virtudes para practicarlas; ya que, mostrarles lo uno sin lo otro, es hacer poca cosa y casi nada. Se necesita capacidad y una buena vida: sin \u00e9sta, la otra es in\u00fatil y peligrosa; debemos llevarlas a las dos por igual, y esto es lo que pide Dios de nosotros. Al principio, no pens\u00e1bamos en nada menos que en servir a los eclesi\u00e1sticos; pens\u00e1bamos en nosotros y en los pobres. \u00bfC\u00f3mo comenz\u00f3 entonces el Hijo de Dios? Se ocultaba, parec\u00eda que s\u00f3lo pensaba en s\u00ed mismo. Rogaba a Dios y no hac\u00eda m\u00e1s que acciones particulares; no parec\u00eda m\u00e1s que eso. Despu\u00e9s anunci\u00f3 el Evangelio a los pobres. Pero luego hizo ap\u00f3stoles, se tom\u00f3 la molestia de formarlos; y por fin los anim\u00f3 con su esp\u00edritu, no para ellos solamente, sino para todos los pueblos de la tierra. Les ense\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n todas las m\u00e1ximas para hacer sacerdotes, para administrar los sacramentos, y para desempe\u00f1ar su ministerio. As\u00ed, al principio, nuestra peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda no se ocupaba m\u00e1s que de su adelanto espiritual y de evangelizar a los pobres. En ciertas estaciones, estaba retirada en su vida particular, y en otras, iba a ense\u00f1ar a los pueblos del campo. Dios permiti\u00f3 que en nuestros comienzos s\u00f3lo se vio eso; pero en la plenitud de los tiempos, \u00e9l nos llam\u00f3 para contribuir a hacer buenos sacerdotes en las parroquias, y a mostrarles lo que deben saber y practicar. Oh, \u00a1qu\u00e9 alto es este empleo, qu\u00e9 sublime y por encima de nosotros! \u00bfQui\u00e9n de nosotros hab\u00eda pensado alguna vez en los ejercicios de los ordenandos y en los seminarios? Nunca se nos hab\u00eda ocurrido hasta que Dios nos quiso dar a entender que era su placer dedicarnos a ellos. \u00c9l ha llevado a la Compa\u00f1\u00eda a este empleo sin elecci\u00f3n por nuestra parte; y sin embargo, nos pide esta dedicaci\u00f3n; pero una entrega seria, humilde, devota, constante, y que responda a la excelencia de la obra. Algunos tal vez digan que no han venido a esta congregaci\u00f3n m\u00e1s que para trabajar en el campo, y no para entregarse en una ciudad al servicio de un seminario; pero todos y cada uno de nosotros sabr\u00e1n que los empleos que debemos ejercer en la casa con los eclesi\u00e1sticos externos, sobre todo de los seminarios, no deben ser descuidados con pretexto de las misiones; porque conviene hacer \u00e9stas y no omitir las otras, ya que estamos obligados casi por igual a cumplir lo uno y lo otro; y que adem\u00e1s, la experiencia larga ha hecho ver que es muy dif\u00edcil que los frutos que se recogen en las misiones dif\u00edcilmente puedan conservarse sin la ayuda de los pastores, a cuya perfecci\u00f3n no parecen contribuir poco las dem\u00e1s obras de la Compa\u00f1\u00eda. Por eso cada uno se entregar\u00e1 de buen gado a Dios para realizarlas bien y devotamente. Es una gran obra realmente trabajar en la instrucci\u00f3n de la pobre gente, pero es todav\u00eda m\u00e1s importante instruir a los eclesi\u00e1sticos, puesto que si ellos son ignorantes, es preciso por necesidad que los pueblos que conducen lo sean tambi\u00e9n. Se podr\u00eda preguntar al Hijo de Dios: \u00bfPor qu\u00e9 vinisteis? \u00bfAcaso no fue para evangelizar a los pobres, seg\u00fan la orden de vuestro Padre eterno? \u00bfPor qu\u00e9 pues hac\u00e9is sacerdotes? \u00bfPor qu\u00e9 os tom\u00e1is tanto cuidado en instruirlos y formarlos? A lo que Nuestro Se\u00f1or responder\u00eda que hab\u00eda venido no s\u00f3lo para ense\u00f1ar las verdades necesarias a la salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para formar a buenos sacerdotes, y mejores de lo que lo eran en la antigua ley. Vosotros sab\u00e9is que antiguamente Dios rechaz\u00f3 a los sacerdotes que se hab\u00edan manchado y hab\u00edan profanado las cosas santas, que tuvo por abominables sus sacrificios, y les dijo que suscitar\u00eda otros que, desde levante a poniente, y desde el mediod\u00eda al septentri\u00f3n, har\u00edan resonar sus voces y sus palabras: <em>In omnem terram exivit sonus eorum. <\/em>\u00bfY por qui\u00e9n ha realizado esta promesa? Por su hijo Nuestro Se\u00f1or, que form\u00f3 sacerdotes, que los instruy\u00f3 y model\u00f3, y por los cuales ha dado poder a su Iglesia para formar a otros: <em>Sicut misit mePater, et ego mitto vos. <\/em>Y eso para continuar haciendo por ellos en todos los siglos lo que \u00e9l mismo hab\u00eda hecho hacia el final de su vida, con el prop\u00f3sito de salvar a todas las naciones mediante sus instrucciones y la administraci\u00f3n de lo sacramentos. Ser\u00eda pues un enga\u00f1o y un gran enga\u00f1o en un Misionero, que no quisiera entregarse a contribuir a modelar a buenos sacerdotes, y tanto m\u00e1s cuanto que no hay nada m\u00e1s grande que un buen sacerdote. Pens\u00e9moslo todo lo que queramos, no encontraremos que podamos contribuir a nada m\u00e1s grande que a formar un buen sacerdote, a quien Nuestro Se\u00f1or da un poder sobre su cuerpo natural que los \u00e1ngeles admiran y. sobre el m\u00edstico el poder de perdonar los pecados de los hombres, que es para ellos un gran motivo de admiraci\u00f3n y de agradecimiento. Oh, Dios, \u00a1qu\u00e9 poder, qu\u00e9 dignidad! \u00bfHay algo m\u00e1s grande y m\u00e1s admirable? Oh, Se\u00f1ores, \u00a1qu\u00e9 cosa tan grande es un buen sacerdote! \u00bfQu\u00e9 no puede hacer un buen eclesi\u00e1stico, qu\u00e9 conversiones? De los sacerdotes depende la felicidad del Cristianismo. Esta consideraci\u00f3n pues nos obliga a servir al estado eclesi\u00e1stico, que es tan santo y tan elevado; y todav\u00eda m\u00e1s que la necesidad que tiene la Iglesia de buenos sacerdotes, que reparen tantas ignorancias y tantos vicios de los que est\u00e1 cubierta la tierra, y por los cuales las almas buenas deber\u00edan llorar l\u00e1grimas de sangre.<\/p>\n<p>\u00abSe duda si todos los des\u00f3rdenes que vemos en el mundo no deben ser atribuidos a los sacerdotes. Esto podr\u00eda escandalizar a algunos; pero el asunto requiere que muestre por la grandeza del mal la importancia del remedio, Se han dado desde alg\u00fan tiempo varias conferencias sobre este punto, el cual se ha tratado a fondo a fin de descubrir las fuentes de tantas desdichas. pero el resultado ha sido que la Iglesia no tiene peores enemigos que los malos sacerdotes. Y es que de ellos nos han llegado las herej\u00edas. Tenemos el ejemplo de las \u00faltimas en estos dos grandes heresiarcas Lutero y Calvino<span id='easy-footnote-20-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-20-107899' title='Calvino no entr\u00f3 nunca en las \u00f3rdenes sagradas.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>, que eran sacerdotes. Y por los sacerdotes han prevalecido las herej\u00edas, ha reinado el vicio, y la ignorancia ha establecido su trono entre los pueblos pobres; y ello por su propio desorden, y falta de oponerse con todas sus fuerzas, seg\u00fan sus obligaciones, a estos tres torrentes que han inundado la tierra. \u00a1Qu\u00e9 sacrificio pues, Se\u00f1ores, no hac\u00e9is a Dios al trabajar en su reforma, de manera que vivan en conformidad a la santidad de su condici\u00f3n, y que la Iglesia se levante pior este medio del oprobio y de la desolaci\u00f3n en que se encuentra!<span id='easy-footnote-21-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-21-107899' title='Conf. 6 de diciembre de 1658'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>VIII. <em>Seminarios en provincias.<\/em><\/h3>\n<p>Inflamados por estos discursos del celo y del valor de Vicente, sus hijos estuvieron listos, no s\u00f3lo para continuar los seminarios de Bons-Enfants y de San L\u00e1zaro, sino para fundarlos y dirigirlos en gran n\u00famero de di\u00f3cesis de Francia y del extranjero. Ya que, despu\u00e9s de los primeros \u00e9xitos de Vicente y de Olier, hubo una santa emulaci\u00f3n entre los obispos para dotar a sus di\u00f3cesis de estos \u00fatiles establecimientos. El primero que parece haber recurrido, en este plan, a la caridad de Vicente de Pa\u00fal, es Alain de Solminihac, religioso de Chancellade, cerca de P\u00e9rigueux, y luego obispos de Cahors. Despu\u00e9s de hacer sus estudios teol\u00f3gicos en Par\u00eds, Alain de Solminihac, nombrado abad de Chancellade, estableci\u00f3 la reforma este monasterio e hizo de \u00e9l el modelo de las abad\u00edas vecinas, lo que dio lugar a la reforma de la congregaci\u00f3n llanada de Chancellade, extinguida solamente por la Revoluci\u00f3n. Modelo de los abades, Alain de Solminihac fue tambi\u00e9n el modelo de los obispos por su celo por las misiones, por la conversi\u00f3n de los protestantes, por las fundaciones caritativas y, en particular, por la reforma del clero. En 1643, fund\u00f3 la Misi\u00f3n en Cahors, y le confi\u00f3 la direcci\u00f3n del seminario, al que entreg\u00f3 dos beneficios de su colaci\u00f3n; doble establecimiento que fue confirmado el mismo a\u00f1o por letras patentes del rey. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, uni\u00f3 al seminario el curato de Saint-\u00c9tienne, para que los j\u00f3venes seminaristas pudieran ver en ejercicio la administraci\u00f3n de los sacramentos, ejercitarse ellos mismos, seg\u00fan su orden, as\u00ed como en las dem\u00e1s funciones sagradas<span id='easy-footnote-22-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-22-107899' title='Esta uni\u00f3n se realiz\u00f3 con el consentimiento del cap\u00edtulo y de Antoine de Verthamon, a cuyo canonicato iba unido el curato. Homologado por el rey en 1645, fue aceptado por Vicente ese mismo a\u00f1o.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Por consejo de Vicente, Alain de Solminihac no dispens\u00f3 nunca a nadie ni de la entrada ni del tiempo del seminario. No confer\u00eda el subdiaconado m\u00e1s que a los que hab\u00edan pasado en \u00e9l un a\u00f1o, y exig\u00eda una residencia m\u00e1s prolongada para el sacerdocio. Muy pronto pudo escribir a Vicente: \u00abOs encantar\u00eda ver a mi clero, y bendecir\u00edas a Dios mil veces si supierais el bien que los vuestros han realizado en mi seminario, que se ha extendido por toda la provincia.\u00bb Vicente, que no dejaba pasar nunca una ocasi\u00f3n de hacer el elogio del santo obispo y de proponerle como modelo, escrib\u00eda por su parte a Desdames, en Polonia, el 15 de agosto de 1659: \u00abMons. el obispo de Cahors me ha hecho el honor de escribirme, hace alg\u00fan tiempo, que su clero hab\u00eda cambiado de cara, y que era, por la gracia de Dios, en su seminario, que est\u00e1 compuesto de unos cincuenta a sesenta eclesi\u00e1sticos, en el que todos los que quieren recibir las \u00f3rdenes est\u00e1n obligados a pasar un a\u00f1o o dieciocho meses para formarse en las funciones y en el esp\u00edritu eclesi\u00e1stico.\u00bb<\/p>\n<p>Nos encontrar\u00edamos con los mismos frutos y los mismos testimonios recorriendo la historia de los dem\u00e1s seminarios confiados a la Compa\u00f1\u00eda. En 1644, fue el de Saintes, unido por el obispo Jacques Raoul a la Misi\u00f3n; en 1645, el del Mans, con fundaci\u00f3n en la gendarmer\u00eda de la iglesia colegial ty real de Co\u00ebffort, y en el H\u00f4tel-Dieu; en 1645, tambi\u00e9n, el de la di\u00f3cesis de Saint-Malo, establecido en la abad\u00eda de Saint-M\u00e9en.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima fundaci\u00f3n dio lugar a un gran asunto. De todas las fundaciones tan numerosas de Vicente, ninguna le produjo tantos disgustos, ya que \u00e9sta llen\u00f3 de quebraderos de cabeza doce a\u00f1os de su vida y, despu\u00e9s de su muerte, fue una fuente de acusaciones dirigidas a su memoria durante el proceso de su beatificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La abad\u00eda de Saint-M\u00e9en hab\u00eda estado siempre dependiente de los obispos de Saint-Malo, lo qu supone que eran sus primeros beneficiarios y que ella ten\u00eda de ellos sus diezmos y la mejor parte de sus bienes. Ellos la hab\u00edan tratado con esta generosidad, porque hab\u00eda sido para ellos durante tiempo un semillero de j\u00f3venes cl\u00e9rigos y hab\u00eda provisto de buenos pastores a los curatos de su dependencia. Pero entonces se hallaba en plena decadencia. La disciplina por los suelos. No quedaban ya m\u00e1s que dos monjes benedictinos de la congregaci\u00f3n de Saint-Maur, incapaces de cumplir, tanto en lo temporal como en lo espiritual, los cargos del monasterio. Sus bienes estaban alienados o empe\u00f1ados, y el obispo se ve\u00eda obligado desde hac\u00eda tiempo a llamar a sacerdotes seculares para el servicio religioso de sus beneficios.<\/p>\n<p>Por otro lado, la disciplina eclesi\u00e1stica, as\u00ed como la disciplina regular, hab\u00eda ca\u00eddo en la di\u00f3cesis de Saint-Malo. Los sacerdotes de all\u00ed eran tan ignorantes como los pueblos. en esta enorme di\u00f3cesis, ni seminarios, ni colegios; y los padres en su mayor parte incapaces de mandar a educar a sus hijos a otra parte, el clero no se pod\u00eda reclutar.<\/p>\n<p>Para hacer frente a tantos males, el obispo Achille de Harlai de Sancy se dirigi\u00f3 primero al general de la congregaci\u00f3n de Saint-Maur, para invitarle a poner a algunos de sus religiosos reformados en la abad\u00eda de Saint-M\u00e9en; pero dom Gr\u00e9goire Tarrisse se excus\u00f3 por la escasez de individuos, entonces Harlai de Sancy, ya para remediar los des\u00f3rdenes de la abad\u00eda como para tener los medios de formar un seminario resolvi\u00f3 apoderarse de Saint-M\u00e9en y llamar all\u00ed a los sacerdotes de la Misi\u00f3n. Ten\u00eda sus derechos, ya que, un paso m\u00e1s, y la abad\u00eda ca\u00eda bajo la jurisdicci\u00f3n episcopal y no depend\u00eda de ninguna congregaci\u00f3n; no se trataba pues ni de quitar un beneficio a sus propietarios ni de cambiar su naturaleza y de secularizarlo; ninguna necesidad por consiguiente de recurrir en ello al soberano Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>El obispo de Saint-Malo se content\u00f3 con obtener, el 20 de octubre de 1643, una autorizaci\u00f3n del rey en su consejo; luego el 12 de noviembre siguiente, convoc\u00f3 a su s\u00ednodo, le someti\u00f3 su proyecto que fue un\u00e1nimemente aprobado y alentado. Al d\u00eda siguiente, el oficial se lo notific\u00f3 a los dos monjes, que prestaron su apoyo de buen grado a condici\u00f3n de una pensi\u00f3n anual y vitalicia. Los bienes de la abad\u00eda, tan fuertemente mediatizados, no siendo suficientes al sostenimiento del seminario, el obispo lo supli\u00f3 con donaciones con cargo a su patrimonio. Al a\u00f1o siguiente la ancianidad le forz\u00f3 a pedir un coadjutor, que fue Ferdinand de Neuville. El 13 de julio de 1645, sinti\u00e9ndose cerca de la muerte, y queriendo dar la \u00faltima mano a su obra, uni\u00f3 al seminario, con anuencia de la Santa Sede, el recinto.conventual y las oficinas claustrales de Saint-M\u00e9en, con el cargo que, en vida de los dos monjes, doce y, a su muerte, veinte j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos elegidos por el obispo o por su vicario general y obligados por juramento a no salir sin permiso de la di\u00f3cesis, ser\u00eda cuidados all\u00ed gratuitamente, y que maestros y alumnos cumplir\u00edan todos los cargos del monasterio.<\/p>\n<p>Todos estos acuerdos se hicieron sin la participaci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, que no son nombrados en las actas, sin reclamaciones por la parte de los interesados, y con la cl\u00e1usula expresa de que los bienes de Saint-M\u00e9en se daban al seminario y no a sus directores, sustituidos solamente como administradores por los sacerdotes seculares investidos desde hac\u00eda tiempo de sus funciones. Un diploma real de setiembre de 1645 confirm\u00f3 estas disposiciones, as\u00ed como la elecci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n como directores del seminario.<\/p>\n<p>Desde el me de julio precedente, Vicente hab\u00eda hecho salir para Saint-M\u00e9en a cinco de sus sacerdotes, tres de cuales estaban destinados al seminario, y dos a las misiones de la di\u00f3cesis. Apenas instalados, los benedictinos de Saint-Maur, mudos hasta entonces, y los dos monjes mencionados hace un momento, con desprecio, unos de sus compromisos, otros, de la autoridad del rey y del obispo, quisieron volver a la abad\u00eda y, para ello, recurrieron no al soberano Pont\u00edfice, al obispo o al rey, sino al parlamento de Breta\u00f1a. el parlamento recibi\u00f3 su reclamaci\u00f3n, aunque no pudiera nada contra los edictos reales. Armados de su decreto, los religiosos se presentaron a las puestas de la abad\u00eda y, como ellos no eran portadores de ninguna acta leg\u00edtima, se les neg\u00f3 la entrada. Ellos se proveyeron al punto ante el parlamento, que les entreg\u00f3 a su favor un nuevo decreto: esta vez, acompa\u00f1ados de alguaciles a Saint-M\u00e9en, y sacerdotes y cl\u00e9rigos fueron expulsados de all\u00ed violentamente.<\/p>\n<p>Para oponer la fuerza del derecho al derecho de la fuerza, el obispo de Saint-Malo puso la iglesia de Saint-M\u00e9en en entredicho, y prohibi\u00f3 la entrada, bajo pena de excomuni\u00f3n, mientras estuviera en manos de los usurpadores. Al mismo tiempo, elev\u00f3 sus quejas al rey y obtuvo un decreto del consejo privado, que anulaba las actas del parlamento de Breta\u00f1a, y ordenaba la reinstalaci\u00f3n de los Misioneros, por los mismos medios, si hac\u00eda falta, que se hab\u00edan empleado para expulsarlos. El decreto fue ejecutado en todo su rigor; pero se ve de qu\u00e9 lado estaba verdaderamente la violencia, de cu\u00e1l la justicia.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en todo esto, no hab\u00eda ninguna intervenci\u00f3n, ni de Vicente ni de los suyos: el obispo solo en acci\u00f3n,. Vicente, desde el inicio de la querella, hab\u00eda incluso querido retirar a sus sacerdotes; el obispo se hab\u00eda opuesto con toda fuerza en el nombre de su buen derecho. As\u00ed nos lo dice una carta a Portail, del 25 de agosto de 1646: \u00abSi la cosa dependiera de nosotros, llamar\u00edamos a los nuestros, pero es el asunto de monse\u00f1or, quien ha actuado en su nombre\u2026 Dios m\u00edo, Monse\u00f1or, \u00a1c\u00f3mo me aflige esto! \u00bfHabr\u00eda dicho usted nunca que ser\u00edamos puestos a prueba de esta manera por esos buenos Padres, a quienes hemos tratado de servir con tanto afecto como si hubieran sido nuestros propios asuntos? Espero que Nuestro Se\u00f1or vea esto poco que hemos hecho por ellos como venido de la caridad, <em>quae patiens est. <\/em>Quiera la misericordia de Dios que sea as\u00ed, y darme los medios de servirlos en adelante, lo que me propongo hacer m\u00e1s afectuosamente que nunca, mediante la ayuda de Dios que os suplico pid\u00e1is para mi!\u00bb<\/p>\n<p>Sin embargo, el parlamento de Breta\u00f1a, cada vez m\u00e1s obstinado, mir\u00f3 la orden del consejo como obtenida por sorpresa,. y expidi\u00f3 un decreto de comparecencia contra d\u2019Orgeville, gran vicario de Saint-Malo, que le hab\u00eda mandado ejecutar. Al propio tiempo, uno de los Misioneros de vuelta a Saint-M\u00e9en, Pierre de Beaumont, fue sacado otra vez de all\u00ed, y le metieron en las prisiones de Rennes. Ante esta noticia, Vicente se apresur\u00f3 a escribir a sus sacerdotes para animarlos contra la persecuci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 riesgo corremos? dec\u00eda. \u00bfDe sufrir la prisi\u00f3n? \u00abAy, \u00bfde qu\u00e9 somos capaces si no lo somos de esto por Dios? \u00a1Ser\u00e1 posible que veamos a cientos de miles de hombres que se exponen en cada campa\u00f1a, desde el menor del pueblo hasta los pr\u00edncipes de la sangre, para el servicio del Estado, no solamente a ser hechos prisioneros de guerra, sino a la muerte, y que Nuestro Se\u00f1or no encuentre a cinco o seis servidores fieles y bastante valientes para su servicio!\u00bb Le echaban en cara tambi\u00e9n algunas palabras suyas frecuentes: \u00abQue val\u00eda m\u00e1s perder que pleitear;\u00bb y \u00e9l respond\u00eda que el asunto no depend\u00eda de ellos sino del obispo de Saint-Malo, a\u00f1adiendo que san Pablo y Nuestro Se\u00f1or hab\u00edan condenado los procesos con sus palabras y sus ejemplos; es verdad, replicaba \u00e9l; pero uno y otro tuvieron procesos y los perdieron, y al perderlos les cost\u00f3 la vida.\u00bb Finalmente, se tem\u00eda que la Compa\u00f1\u00eda fuera declarada culpable y cayera en descr\u00e9dito: \u00abOh, qu\u00e9 orgullo, respond\u00eda tambi\u00e9n, si, bajo apariencia de desfavor y de humillaciones, abandonamos el honor de Dios para no arriesgar el nuestro! Oh, \u00a1qu\u00e9 lejos estaba san Pablo de esto, cuando dec\u00eda que hab\u00eda que seguir a Dios <em>per infamiam et bonam famam, cuasi seductores et vexati!<\/em>\u00ab<span id='easy-footnote-23-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-23-107899' title='10 de setiembre de 1648.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>\n<p>No obstante, como la virtud de Vicente no era nunca puramente pasiva, y quer\u00eda que se a\u00f1adiera la acci\u00f3n de la Providencia, casi al mismo tiempo, el 8 de setiembre de 1646, escrib\u00eda a Marbeuf, primer presidente del parlamento de Rennes, a favor de sus sacerdotes y sobre todo del prisionero: \u00abMonse\u00f1or, soy el superior indigno de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, que me da la confianza de escribiros la presente, prosternado a vuestros pies y a los de nuestros se\u00f1ores de vuestro parlamento, para suplicaros, por las entra\u00f1as de Nuestro Se\u00f1or que protej\u00e1is la inocencia de uno de los m\u00e1s hombres de bien que haya en el mundo, y que trabaja por la salvaci\u00f3n del pueblo con tanta bendici\u00f3n de Dios: es el Se\u00f1or de Beaumont, uno de los sacerdotes de nuestra Compa\u00f1\u00eda, a quien los reformados de San Benito han hecho encarcelar en vuestras prisiones, donde est\u00e1 encadenado porque le encontraron en Saint-M\u00e9en.\u00bb Despu\u00e9s de tratar la cuesti\u00f3n de derecho y responder a las objeciones, a\u00f1ad\u00eda: \u00abDespu\u00e9s de lo cual, estos buenos Padres \u00bfhan tenido raz\u00f3n de proceder con tanto calor contra su prelado y los obreros que \u00e9l ha colocado en su vi\u00f1a, y de llevarlos a prisi\u00f3n encaden\u00e1ndolos a los pies? Yo no os digo esto, Monse\u00f1or, como queja que yo presente contra ellos. No hay hombre en el mundo que los honre ni les tenga tanto afecto como yo trato de hacerlo, por la gracia de Dios, como ellos mismos podr\u00e1n deciros. \u2013Pero si la gente ve falta en el hecho de que el Sr. de Beaumont regres\u00f3 a Saint-M\u00e9en contra las \u00f3rdenes, estad seguro, Monse\u00f1or, que lo hizo con la sencillez de un pobre sacerdote de la Misi\u00f3n que no sabe qu\u00e9 son los procesos, y que pensaba obrar bien siguiendo la orden de su obispo y del rey. Pod\u00e9is creer, Monse\u00f1or, que si la cosa dependiera de nosotros que no estamos envueltos en el caso, la habr\u00edamos retirado a la primera notificaci\u00f3n. \u2013As\u00ed las cosas, Monse\u00f1or, recurro a vuestra bondad, porque sois el primer agente de la justicia soberana en vuestro parlamente, para pedirle muy humildemente su protecci\u00f3n para dicho se\u00f1or Beaumont y para nuestra Compa\u00f1\u00eda. Adem\u00e1s del m\u00e9rito que tendr\u00e9is ante Dios, merecer\u00e9is de todos nosotros una perpetua obligaci\u00f3n que nos har\u00e1 buscar las ocasiones de devolveros nuestros m\u00e1s humildes servicios, de los cuales, Monse\u00f1or, os suplico, con toda la humildad y el afecto que puedo, que acept\u00e9is las ofertas que os hago a vos y a vuestra familia. comenzar\u00e9 las oraciones que me propongo hacer toda mi vida por vos, Monse\u00f1or, y por la santificaci\u00f3n de vuestra querida alma.\u00bbAunque Vicente no us\u00f3, en esta circunstancia, del cr\u00e9dito que ten\u00eda ante la reina y varios personajes poderosos de la corte, el rey despach\u00f3 casi inmediatamente a un ujier del servicio con orden reivindicar al prisionero. Pero el parlamento que comprendi\u00f3 en seguida la injusticia cruel de su conducta, le hab\u00eda puesto ya en libertad, despu\u00e9s de cuatro o cinco d\u00edas de detenci\u00f3n. Sus \u00faltimo procedimientos fueron anulados con esc\u00e1ndalo y las c\u00e1maras reunidas concluyeron con una nueva orden de amonestaciones muy humildes, a las que el rey no prest\u00f3 ninguna atenci\u00f3n, ya que mand\u00f3 expedir un poco m\u00e1s tarde nuevas letras patentes.<\/p>\n<p>Entre tanto, Falleci\u00f3 el obispo Harlai de Sancy, el 20 de noviembre; y bajo Ferdinand de Neuville, su sucesor los Misioneros, si bien tranquilos en adelante por parte del parlamento de Breta\u00f1a, quisieron tranquilizar plenamente su conciencia, poni\u00e9ndose en regla, por si fuera necesario, con Roma. Se tomaron sus precauciones en el tribunal de Alejandro VII. Vicente no ve\u00eda en todo ello, como as\u00ed lo dec\u00eda sin cesar, m\u00e1s que la gloria de Dios, constituyendo estas clases de uniones el \u00fanico medio de fundar y sostener las casas de educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, entonces tan necesarias<span id='easy-footnote-24-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-24-107899' title='Cartas a d\u2019Horgny y a Jolly, en Roma, de los 8 de noviembre de 1646, y 6 de julio de 1657.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>.El asunto fue examinado en Roma con todo el detenimiento y toda la madurez ordinarios, y el papa, despu\u00e9s de o\u00edr a las partes interesadas, es decir al agente de los directores de Saint-M\u00e9en, por un lado y, por el otro, al procurador general de la congregaci\u00f3n de Saint-Maur, dio, en 1658, una bula en la que habla de una manera muy honrosa de los sacerdotes de la Misi\u00f3n y de sus trabajos en los seminarios y en los campos. Esta bula, entregada, dice el soberano Pont\u00edfice, a instancias de todo el clero de la ciudad y de la di\u00f3cesis de Saint-Malo reunido en s\u00ednodo, que hab\u00eda querido juntar su petici\u00f3n y su declaraci\u00f3n a las de los Misioneros, a la instancia tambi\u00e9n del rey y del consentimiento de los monjes benedictinos mismos, habr\u00eda sido fulminada sin oposici\u00f3n en la di\u00f3cesis de Saint-Malo; pero hall\u00e1ndose vacante por entonces la sede por el traslado de Ferdinand de Neuville al Obispado de Chartres, fue dirigida al obispo de Dol, y volvieron a empezar las formalidades. El oficial debi\u00f3 hacer informes jur\u00eddicos sobre la conducta y los excesos de los Misioneros; se convirtieron en honor suyo. Clero, nobleza, hasta los jueces del lugar de los alrededores, todos depusieron a favor de los hijos de Vicente de Pa\u00fal. Desde que est\u00e1n en Saint-M\u00e9en, se dec\u00eda a una voz, el rostro de la di\u00f3cesis ha cambiado; los pueblos del campo se instruyen<span id='easy-footnote-25-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-25-107899' title='El 20 de marzo de 1654, Vicente escrib\u00eda a Ozenne, en Polonia: \u00abLos tres \u00faltimos d\u00edas del carnaval, todo el mundo se qued\u00f3, en Saint-M\u00e9en,, en la iglesia de la ma\u00f1ana a la tarde y, para expiar los excesos pasados, ayunaron a pan y agua, con excepci\u00f3n de uno o dos.\u00bb'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>; los eclesi\u00e1sticos, no s\u00f3lo de Saint-Malo, sino de las di\u00f3cesis vecinas de Vannes, de Dol, de Saint-Brieuc y de Rennes, se forman en todas las funciones del ministerio<span id='easy-footnote-26-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-26-107899' title='V\u00e9anse todas las piezas de este asunto en el &lt;em&gt;Summarium&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;responsicum&lt;\/em&gt;, pp. 16-28.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>IX. <em>Frutos de los seminarios, en provincias, en Par\u00eds.<\/em><\/h3>\n<p>Tales eran, por lo dem\u00e1s, repit\u00e1moslo, los frutos ordinarios de los trabajos de la Compa\u00f1\u00eda en las misiones y los seminarios, en particular en los seminarios de Breta\u00f1a. As\u00ed, en 1654, se fund\u00f3 un seminario de la Misi\u00f3n en Tr\u00e9guier por Michel Th\u00e9poault, se\u00f1or de Rumelin, can\u00f3nigo y gran penitenciario de la iglesia catedral, con la aprobaci\u00f3n del obispo Balthazar Grangier y de sus sucesores. Fue probablemente el superior del seminario de Tr\u00e9guier quien envi\u00f3 a Vicente una relaci\u00f3n citada por sus primeros historiadores. el primer fruto que se\u00f1ala es la instrucci\u00f3n del pueblo. El m\u00e9todo de predicaci\u00f3n, s\u00f3lido y familiar, ense\u00f1ado a los j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos, ha multiplicado los catecismos y los predicadores. Hasta entones, no hab\u00eda catecismos; hoy se tienen en todas las di\u00f3cesis vecinas; hasta entonces, apenas se pod\u00eda lograr un predicador para predicar la cuaresma en cinco o seis parroquias apartadas; hoy, se consiguen con facilidad tres o cuatro, que atraen a las gentes de las parroquias circunvecinas, y pueden o\u00edr las confesiones al mismo tiempo que predican y catequizan.<\/p>\n<p>Los sacerdotes ahora predican tambi\u00e9n con el ejemplo. Llevan sotana, y todo su exterior, todas sus costumbres son eclesi\u00e1sticas. Santificando a los dem\u00e1s, se santifican a s\u00ed mismos por la oraci\u00f3n y por el estudio, por el celo de las almas y el desinter\u00e9s que obliga a muchos a dejar ricos beneficios para entregarse m\u00e1s libremente a los trabajos apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>Los que han sido formados en el seminario inspiran su esp\u00edritu a los sacerdotes del campo, reunidos de vez en cuando hasta cincuenta en una sola parroquia, y los comprometen a celebrar, una vez a la semana, conferencias espirituales, y a reunirse las v\u00edsperas de las fiestas, para concertar entre ellos las santas ceremonias.<\/p>\n<p>Sin trabajar directamente, y por el solo proselitismo de su ejemplo, convierten a sus cohermanos, que vienen algunos de m\u00e1s de veinticinco leguas para hacer un retiro en el seminario, y regresan a reparar sus esc\u00e1ndalos y difundir la edificaci\u00f3n en sus parroquias.<\/p>\n<p>Otra cosa m\u00e1s, tal ser\u00eda la historia invariable de todos los seminarios de la Compa\u00f1\u00eda establecidos en vida de Vicente de Pa\u00fal: de seminario de Agen, por ejemplo, fundado en 1650 por Barth\u00e9l\u00e9my d\u2019Elb\u00e8ne, y confirmado, en 1677 y 1683, por Claude Jolly y Mascaron, del seminario de Montauban, fundado por Pierre de Bertier, el 5 de setiembre de 1660, veinte d\u00edas tan s\u00f3lo antes de la muerte de Vicente, y el \u00faltimo cuyo nacimiento viera \u00e9l ; tal es tambi\u00e9n , aunque en menor proporci\u00f3n, la historia de los seminarios mayores y menores, fundados despu\u00e9s de \u00e9l<span id='easy-footnote-27-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-27-107899' title='Narbona y Metz (1661); Amiens, Troyes y Noyon(1662); Saint-Brieuc (1666); Marsella (1672); Saint-Flour(1674); Arras (1677) ; B\u00e9ziers y Alet (1678); Beauvais (1679) ; Tours, Chartres, Toul y Auxerre (1680) ; Poitiers, Boulogne y Ch\u00e2lons (1681); Bayeux y Burdeos (1682) ; Sarlat (1683); Pau (1684) ; Manosque (1685) ; Saint-Pol-de-L\u00e9on (1689) ; Notre-Dame-de-la-D\u00e9livrande(1692) ; Vanne (1701) ; Agoul\u00eame (1704) ; Avgnon (1705) ; Notre-Dame-de-Bilosse (1706) ; Toulouse (1707) ; Poitiers (1710) ; Saint-Servan (1712) ; Pamiers y Tours (1715) ; Mornant (1717) ; Chartres (1719) ; Villefranche (1723) ; Figeac (1735) ; Arles (1752) ; Lars (1753) ; La Rochelle y Metz (1763) ; Rodez (1767) ; Lu\u00e7on (1771) ; Cambrai (1772) ; Albi (1774) ; Nancy (1780) ; Soissons (1786) ; por \u00faltimo Castres (1788), el \u00faltimo seminario que haya sido donado a la Compa\u00f1\u00eda antes de la Revoluci\u00f3n \u2013Arcihvos del Estado, MM. 535-539 En total, cincuenta y tres seminarios mayores y nueve menores., es decir casi la mitad de las casas de educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica en Francia.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Pero volvamos a los Bons-Enfants, a este seminario que, colocado bajo la mirada de Vicente y dirigido por sus m\u00e1s \u00edntimos disc\u00edpulos, deb\u00eda servir de tipo para todos los dem\u00e1s. He aqu\u00ed la relaci\u00f3n que le present\u00f3 d\u2019Horgny, doctor de Sorbona y uno de los primeros compa\u00f1eros, que estaba entonces encargado de dirigirlo.<\/p>\n<p>\u00abI. \u2013Se hace en este seminario como un misi\u00f3n perpetua, y se ve guardando la proporci\u00f3n los mismos frutos que se ven en las misiones de las ciudades o de los campos. Beneficiarios y sacerdotes que hab\u00edan estado sumidos en la corrupci\u00f3n en el lugar de su domicilio, se convierten de buena fe; derraman l\u00e1grimas en sus retiros; desear\u00edan que se les permitiera hacer confesiones p\u00fablicas; se humillan en todas las ocasiones. Cuando hablan en las conferencias, hacen confesi\u00f3n p\u00fablica de su ignorancia pasada. Felicitan a sus j\u00f3venes cohermanos por la suerte que tienen de instruirse en sus obligaciones. los que ten\u00edan enemistades inveteradas se reconcilian con cartas llenas de humildad. Hacen, bien a la iglesia, bien a sus dem\u00e1s acreedores restituciones considerables. Los santos Padres de los primeros y \u00faltimos siglos, cuyos textos se refieren en el derecho can\u00f3nico, dicen a menudo que los eclesi\u00e1sticos corrompidos son incorregibles; pero, gracias a la misericordia de Dios, hayan sido lo que hayan sido, parece que se convierten de ordinario en los seminarios.<\/p>\n<p>\u00abII. \u2013Los hay que, fundados en la mala costumbre de sus provincias, han pose\u00eddo durante muchos a\u00f1os y con mucho apego beneficios incompatibles. se les decide aqu\u00ed a abandonar el que no les conviene, y ellos se someten de buen grado.<\/p>\n<p>\u00abIII. \u2013Es muy com\u00fan ver aqu\u00ed bien a sacerdotes ya ancianos, bien a abades, can\u00f3nigos, p\u00e1rrocos, y dem\u00e1s beneficiarios, bien a consejeros de parlamento o de juzgados, que hacen con gozo el oficio de portero, de ac\u00f3lito, de turiferario, o por inclinaci\u00f3n hacia estas funciones, o para castigarse por no haberlas hecho nunca, o para demostrar el dolor que tienen de haberlas tenido en otro tiempo como poco convenientes a gente de condici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abIV. \u2013Lo que hay de consolador, es que estos buenos efectos del seminario no se acaban con \u00e9l. P\u00e1rrocos que no hab\u00edan instruido nunca a sus feligreses, al regreso a sus casas, les parten el pan de la palabra, y cumplen a la perfecci\u00f3n todos sus oficios. algunos han llegado a declarar al pueblo, incluso desde el p\u00falpito, que acababan de aprenderse su deber y que quer\u00edan comenzar a cumplirlo de verdad lo mejor posible.<\/p>\n<p>\u00abV. \u2013Muchos, al salir del seminario, se han ido de la casa paterna y han tomado otra en el lugar donde nacieron, con el fin de establecer peque\u00f1as comunidades eclesi\u00e1sticas, que los santifican viviendo como viv\u00edan aqu\u00ed, y se multiplican ganando para Jesucristo y su Iglesia a los que pueden asociarse..<\/p>\n<p>\u00abVI. \u2013Hemos tenido a varios can\u00f3nigos de iglesias catedrales o colegiales, que habiendo regresado a sus casas han sabido poco a poco, sin mucho aparato, pero no sin fruto, establecer o sostener la disciplina de su iglesia; y se sabe con cu\u00e1nto celo y prudencia hablan, tanto en particular como en cap\u00edtulo, de la obligaci\u00f3n que tienen los can\u00f3nigos de mantener el buen orden y las reglas eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n<p>\u00abVII. \u2013Los hay que, vista la importancia que tienen las <em>escuelitas<\/em>, se han puesto, aunque fueran de condici\u00f3n, a hacerlas por pura caridad. Este santo ejercicio ha edificado mucho. Dios lo ha bendecido, y los habitantes de las ciudades lo han encontrado admirable.<\/p>\n<p>\u00abVIII. \u2013No se puede omitir aqu\u00ed Dios concede a la mayor parte, y casi a todos los que han hecho el seminario, de mantenerse en la piedad y en el ejercicio de sus funciones. los testimonios que se reciben de todas partes son muy favorables.<\/p>\n<p>\u00abIX. \u2013 Pero lo que es de alg\u00fan modo m\u00e1s sorprendente, es la inocencia de vida que se advierte en estos se\u00f1ores durante el tiempo del seminario. Tanto es as\u00ed, que los confesores tienen dificultades de ordinario para encontrar alguna materia de absoluci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<h3>X. <em>Complemento de la obra de Vicente a favor del clero. \u2013Fin del seminario de los Bons-Enfants.<\/em><\/h3>\n<p>Se ha advertido en esta relaci\u00f3n estas peque\u00f1as comunidades sacerdotales, o especies de seminarios de sacerdotes, que nac\u00edan del seminario propiamente dicho. Fueron numerosas, efectivamente. De esta forma fue como Pierre Colombel, p\u00e1rroco de Saint-Germain-l\u2019Auxerrois, habiendo querido reunir a sus sacerdotes en una comunidad que sirviera de modelo a las otras, la puso bajo la direcci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, quien traz\u00f3 sus reglamentos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha advertido lo que se dice en la primera parte de esta relaci\u00f3n referente a los sacerdotes alojados en el colegio de los Bons-Enfants. Entre la multitud de eclesi\u00e1sticos a quienes el amor al estudio, la ambici\u00f3n, los asuntos, la curiosidad, la licencia a veces, atra\u00edan a Par\u00eds, Vicente ten\u00eda a muchos a quienes la mediocridad de fortuna forzaba a alojarse en las hosteler\u00edas, con gran peligro de su virtud o de su dignidad. Para vivir iban de iglesia en iglesia a mendigar retribuciones de misas, y celebraban sin preparaci\u00f3n, sin respeto, y hasta sin conocimiento de las ceremonias. Algunos ped\u00edan p\u00fablicamente limosna, aburr\u00edan a la caridad y envilec\u00edan el sacerdocio. Vicente los retir\u00f3 a la parte del colegio libre por el traslado de los j\u00f3venes al seminario Saint-Charles. As\u00ed lleg\u00f3 a recibir hasta cuarenta a la vez y, a la espera de que estuviesen en disposici\u00f3n de servir en las parroquias o de recibir empleos de sus obispos, \u00e9l se encarg\u00f3 de su mantenimiento, content\u00e1ndose como precio de su alimentaci\u00f3n, con el honorario muy insuficiente de sus misas, una parte del cual se lo perdonaba la mayor parte de los casos<span id='easy-footnote-28-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-28-107899' title='Estos cuarenta sacerdotes no pagaban a Bons-Enfants m\u00e1s que una tercera parte de sus gastos; siete sueldos al d\u00eda (Carta al arzobispado de Par\u00eds, del 3 de setiembre de 1647).'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>. Y para que se vieran ya obligados a recorrer indecentemente las iglesias, se arregl\u00f3 con el cap\u00edtulo de Notre Dame que le ofreci\u00f3 la catedral y les fij\u00f3 horas.<\/p>\n<p>D\u2019Horgny acaba de decirnos c\u00f3mo fue recompensado Vicente por sus sacrificios; pero fueron pesados para su congregaci\u00f3n, abrumadores en los a\u00f1os dif\u00edciles. Aparte de los gastos ordinarios de mantenimiento y alimentaci\u00f3n, los hab\u00eda excepcionales, a los que su caridad se prestaba siempre con presteza. Que ca\u00edan enfermos estos sacerdotes, quer\u00eda que se proveyera a sus necesidades, y tambi\u00e9n a sus m\u00e1s costosos caprichos; y, mientras duraba la enfermedad, aunque fueran a\u00f1os, si ten\u00edan alguna obligaci\u00f3n, los hac\u00eda suplir, para no privarlos de su salario. Cuando deb\u00eda partir, les preparaba un paquete, a\u00f1adiendo siempre una peque\u00f1a suma de dinero para el viaje.<\/p>\n<p>Hablemos tambi\u00e9n de su buena acogida e infatigable caridad que le atra\u00edan de todas partes, no s\u00f3lo de provincias sino del extranjero, a una multitud de sacerdotes pobres que albergaba en los Bons-Enfants o en San L\u00e1zaro. El car\u00e1cter sacerdotal y su pobreza le eran t\u00edtulos suficientes para recibirlos. Si ten\u00edan asuntos en Par\u00eds, no buscaban ya otro hosteler\u00eda: o un proceso que seguir, all\u00ed enviaban a sus promotores, que permanec\u00eda a veces todo un a\u00f1o; que a sus iglesias les faltaban ornamentos, se dirig\u00edan a la gran tienda de San L\u00e1zaro, que les proporcionaba hasta sotanas y h\u00e1bitos para ellos mismos, pag\u00e1ndoles de alguna manera el precio: ya que en fardo encontraban tambi\u00e9n alg\u00fan dinero para su subsistencia.<\/p>\n<p>Con la mayor frecuencia, se mostraban agradecidos. Un p\u00e1rroco de Champagne, al encontrarse con un Misionero, se le ech\u00f3 al cuello delante de la gente y, se\u00f1alando su sotana, dijo de Vicente las palabras que Nuestro Se\u00f1or dijo en otro tiempo de san Mart\u00edn: <em>Hac veste me contexit- <\/em>con esto me visti\u00f3<em>;<\/em> luego le cont\u00f3 los muchos bienes que todo el pa\u00eds hab\u00eda recibido de su caridad.<\/p>\n<p>Pero a veces el caritativo sacerdote era pagado con ingratitud. Una noche, un eclesi\u00e1stico desconocido y pobremente equipado fue recibido en San L\u00e1zaro para pasar la noche. A la ma\u00f1ana siguiente, por todo agradecimiento y despedida, rob\u00f3 y se llev\u00f3 una sotana y un manteo. Quer\u00edan correr tras \u00e9l: \u00abNo, no, dijo Vicente, deb\u00eda de tener gran necesidad el desdichado para portarse de esa forma. Si a pesar de todo quieren perseguirle, en buena hora; pero, en lugar de reclamarle lo que se ha llevado, que sea para llevarle lo que necesita todav\u00eda.\u00bbEn otra ocasi\u00f3n, ya no fue su caridad, sino tambi\u00e9n su fe y el honor religioso de su casa los que tuvieron que sufrir por la ingratitud.<\/p>\n<p>Un joven luterano alem\u00e1n, habiendo hecho abjuraci\u00f3n en Par\u00eds, le fue enviado por una superiora de comunidad que hasta entonces hab\u00eda provisto a la subsistencia del falso ne\u00f3fito. Esta religiosa se lo recomendaba como un sujeto de gran esperanza y que, agregado a su congregaci\u00f3n, podr\u00eda prestar buenos servicios a la Iglesia. El santo le recibi\u00f3, le dio una celda y, siguiendo su costumbre, le incluy\u00f3 ante todo en los ejercicios espirituales. el nuevo ejercitante, una vez estudiados los lugares, se desliz\u00f3 en una habitaci\u00f3n, de donde se llev\u00f3 una sotana, un manteo largo y algunos peque\u00f1os muebles; a continuaci\u00f3n desapareci\u00f3, sin ser visto, por la puerta de la iglesia. Desde all\u00ed, vestido de Misionero, se fue a la pr\u00e9dica de Charenton, luego al barrio de Saint-Germain, a la casa del ministro Drelincourt, para quien cualquier deshecho aun el m\u00e1s impuro era una ganga, le recogi\u00f3 y pase\u00f3 en triunfo de calle en calle, de casa en casa, a la casa de los de su secta; de quienes paseante y paseado se aprovecharon bien, uno recibiendo cantidad de cumplidos, el otro, limosnas,<\/p>\n<p>En uno de estos paseos, se encontraron con un tal Des Isles, un hombre muy celoso por la fe, y que trabajaba con \u00e9xito en las controversias. A la vista del atuendo eclesi\u00e1stico del compa\u00f1ero de Drelincourt, Des Isles lo adivin\u00f3 todo. Para aclararse m\u00e1s, los sigui\u00f3 hasta la primera casa, entr\u00f3 con ellos, y dejando subir a Drelincourt, pregunt\u00f3 al Alem\u00e1n qu\u00e9 asunto le tra\u00eda con el ministro. Creyendo que estaba hablando con un hugonote, el joven le respondi\u00f3 que ten\u00eda el prop\u00f3sito de abrazar el calvinismo. Sin esperar ni un momento ni una palabra m\u00e1s, Des Isles se va a buscar a Bretonvilliers, p\u00e1rroco de San Sulpicio, manda detener y llevar al Ch\u00e2telet a este hombre, encontraba el medio de deshonrar a la vez a la Iglesia y a la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Informado de todo por Des Isles, se sinti\u00f3 mucho menos sensible al ultraje hecho a la casa que al que se hab\u00eda hecho a Dios. Apremiado por los amigos para perseguir en el culpable el latrocinio y el esc\u00e1ndalo, les agradeci\u00f3 el consejo, prometi\u00f3 pens\u00e1rselo; luego envi\u00f3 a los jueces, para pedir no justicia, sino gracia. \u00c9l mismo acudi\u00f3 ante el procurador del rey y del lugarteniente criminal, y declar\u00f3, en nombre de su congregaci\u00f3n, que no pretend\u00eda nada, ni por el robo ni por el ultraje. \u00abEn cuanto a m\u00ed, a\u00f1adi\u00f3, os suplico humildemente que dej\u00e9is libre a este joven. es lo propio de Dios hacer misericordia. Su divina Majestad recibir\u00e1 con agrado que despid\u00e1is sin castigo a un pobre extranjero, culpable tan s\u00f3lo de una ligereza de juventud. Aunque se ignora la soluci\u00f3n de esta singular demanda, es de pensar que los jueces le hicieron justicia. era un precedente que no les deb\u00eda arrastrar a numerosa consecuencias.<\/p>\n<p>El seminario de los Bons-Enfants dur\u00f3 de este modo hasta fines de siglo, aunque no existe ninguna carta de fundaci\u00f3n en la forma ordinaria ni, por consiguiente ninguna entera estabilidad. Pero, en 1707, el cardenal de Noailles, arzobispo de Par\u00eds, considerando el bien que hab\u00eda hecho a su di\u00f3cesis desde hac\u00eda m\u00e1s de sesenta a\u00f1os, le dio lo que le faltaba. Por un acta del 19 de mayo, estableci\u00f3 a los sacerdotes de la Misi\u00f3n como directores perpetuos de uno de sus seminarios de la di\u00f3cesis de Par\u00eds, tanto en lo espiritual como en lo temporal, y les permiti\u00f3 vivir cerca de la puerta deSaint-Victor o en cualquier otro lugar que juzguen conveniente o que \u00e9l les designe, con la condici\u00f3n que proporcione los suficientes Misioneros, sacerdotes y hermanos que se necesiten, que dependan del arzobispo en cuanto a la direcci\u00f3n del seminario, la administraci\u00f3n de los sacramentos y todo cuanto se refiere a la asistencia espiritual del pr\u00f3jimo y la disciplina de la di\u00f3cesis, permaneciendo, por lo dem\u00e1s, sometidos a su \u00fanico superior general para la direcci\u00f3n interior de la congregaci\u00f3n. Para dar a esta acta un valor civil y no ser molestados en su posesi\u00f3n, los Misioneros solicitaron letras patentes del rey, que les fueron otorgadas en 1714<span id='easy-footnote-29-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-29-107899' title='Archivos del Estado, MM., 534, fol. 23, para las copias, y S. 6850 para los originales.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>As\u00ed due\u00f1os pac\u00edficos, no temieron m\u00e1s reedificar y ampliar considerablemente el colegio, lo que se hizo en 1732. Siguiendo el permiso del cardenal de Nosailles, quisieron continuar viviendo en esta casa, primera cuna de su congregaci\u00f3n. Durante todo el siglo XVIII no fueron molestados m\u00e1s que una vez, con ocasi\u00f3n de la muerte de Vieilles-Cases, uno de sus superiores. Era en julio de 1740. Le hab\u00edan inhumado en su capilla: el p\u00e1rroco de Saint-Nicolas-du Chardonnet vio en ello un ataque a sus derechos, y los cit\u00f3 al Ch\u00e2telet que, el 2 de marzo de 1742, dict\u00f3 contra ellos una orden conforme a sus conclusiones, pero ellos recurrieron al rey que, por letras patentes del 1642 y 1714, los mantuvo el derecho, reconocido adem\u00e1s por el arzobispo de Par\u00eds, de administrar los \u00faltimos sacramentos y de inhumar como las dem\u00e1s congregaciones; derecho que fue incluso ampliado a todas las casas de la Compa\u00f1\u00eda en el reino<span id='easy-footnote-30-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-30-107899' title='Archivos del Estado, M. 167.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n igualmente, pero de una manera m\u00e1s seria, fueron molestados en lo temporal.<\/p>\n<p>El 21 de noviembre de 1763, el rey hab\u00eda otorgado letras patentes, ordenando la reuni\u00f3n en el colegio de Louis-le-Grand de todos los becarios de no pleno ejercicio. Estas letras se ejecutaron en todas las partes, y los sacerdotes de la Misi\u00f3n, fund\u00e1ndose en una posesi\u00f3n de ciento treinta y tres a\u00f1os, los \u00fanicos que se resistieron. Pero fueron atacados tanto por los herederos Pluyette como por el administrador temporal del colegio de Louis-le-Grand, que obtuvieron contra ellos una orden del parlamento, con fecha del 8 de mayo de 1769, desestim\u00e1ndolos de su oposici\u00f3n a las letras de 1763, declarando incluso nulo el decreto de uni\u00f3n de 1627 y todo cuanto se hab\u00eda derivado, estableciendo al gran maestre temporal de Louis-le-Grand en posesi\u00f3n del colegio a partir del 1\u00ba de octubre de 1764, y remitiendo a las partes adversarias a entenderse en lo dem\u00e1s. Los Misioneros estaban resueltos a hacer concesiones antes que ir a los tribunales cuando la supresi\u00f3n de los parlamentos vino a interrumpirlo todo. Se aprovecharon para acudir al rey, quien declar\u00f3 mediante nuevas letras patentes de 1773, que la intenci\u00f3n de las letras de 1763 no hab\u00eda sido ni destruir ning\u00fan establecimiento \u00fatil ni la uni\u00f3n de la capellan\u00eda y principalidad de los Bons-Enfants a la Misi\u00f3n, uni\u00f3n que confirmaba, por el contrario, transfiriendo solamente a Louis-le-Grand a los dos becarios Pluyette<span id='easy-footnote-31-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-31-107899' title='Archivos del Estado, S. 6850.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Repuestos de esta sacudida que los hab\u00eda movido un poco, los Misioneros reemprendieron sus obras, y mediante nuevas construcciones, estudios m\u00e1s ambiciosos, una mejor elecci\u00f3n de los s\u00fabditos y una mejor disciplina, devolvieron a su primitiva perfecci\u00f3n a este seminario, al que dieron en adelante el nombre de <em>Saint<\/em>&#8211;<em>Firmin<\/em><span id='easy-footnote-32-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-32-107899' title='V\u00e9ase en esto una Memoria, archivos del Estado, S. 6850.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>. Con este nombre exist\u00eda y era conocido, cuando se convirti\u00f3 en uno de los teatros de las horribles matanzas de setiembre. En la noche del 3 al 4 de setiembre de 1792, Hanriot, a la cabeza de una banda de veinte a treinta hombres, asesin\u00f3 a noventa y dos eclesi\u00e1sticos, entre los cuales estaba el superior Fran\u00e7ois. Los sat\u00e9lites de Hanriot, persiguiendo a los sacerdotes por los pasillos y en las celdas, los lanzaban vivos por las ventanas sobre un rastrillo de picas de agujas y bayonetas que los atravesaban en su ca\u00edda. Costureras, dirigidas y excitadas por Th\u00e9roigne de M\u00e9ricourt, los acababan a tizonazos y arrastraban los cad\u00e1veres a los riachuelos. As\u00ed fue ahogada en sangre la cuna de los sacerdotes de Vicente de Pa\u00fal y su primer seminario. Hoy, la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, si bien en menor proporci\u00f3n, ha rehecho la obra de la educaci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos<span id='easy-footnote-33-107899' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-33-107899' title='En 1806, antes de ser legalmente reconocida, regresaba al seminario de Amiens. Despu\u00e9s de la Restauraci\u00f3n, volv\u00eda a los antiguos puestos de Saint-Flour (1820), de Cahors (1822), de Ch\u00e2lons-sur-Marne(1832); d\u2019Albi (1836), de Sens (1839), de Tours (1850 y 1858), de La Rochelle (1651), d\u2019Angoul\u00eame (1856), du Cambrai (1857), de Soisons (1858 y 1859), y se establec\u00eda de nuevo en Carcassonne (1824), en Montpellier (1844 y 1845), en \u00c9vreux (1846), y en Argel (1848), en total quince seminarios mayores y tres menores, menos de la tercera parte de los que pose\u00eda antes de la Revoluci\u00f3n.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Pero la obra de Vicente se habr\u00eda acabado, incluso sin esta reanudaci\u00f3n contempor\u00e1nea; cerca de cien a\u00f1os antes de la masacre de Saint-Firmin, en 1698, cuando Luis XIV dio su declaraci\u00f3n sobre los seminarios, quedaban pocas di\u00f3cesis en las que fuera aplicable, el pr\u00edncipe parec\u00eda m\u00e1s bien confirmar lo que hab\u00edan hecho los obispos que excitar su celo. Gracias a Vicente y a los santos fundadores que siguieron sus pisadas, algunas di\u00f3cesis, entonces como hoy, pose\u00edan hasta dos o tres de estos establecimientos \u00fatiles. Creaci\u00f3n \u00fatil, en efecto, y tan necesaria para la educaci\u00f3n y la perpetuidad del sacerdocio, que no entendemos, sobre todo en Francia, que haya tenido que esperar tanto tiempo para producirse el <em>fiat<\/em> de un pobre sacerdote. Por lo dem\u00e1s, es \u00e9se tambi\u00e9n uno de los caracteres de las obras de Vicente; tienen de por s\u00ed la belleza que marca todas las obras cristianas; tienen tambi\u00e9n la utilidad, la necesidad y de su inm\u00f3vil duraci\u00f3n. En cuanto a los seminarios, que no existen en ninguna otra parte m\u00e1s que entre nosotros con ese justo car\u00e1cter de de vida secular y de vida claustral, con esa mezcla y ese estilo de estudios, de piedad y de disciplina la iglesia de Francia les debe su ciencia y sus virtudes y, nuestro clero esa aptitud para las funciones sagradas y esa decencia de costumbres que el mundo cat\u00f3lico nos envidia.<\/p>\n<p>Este clero formado con tantos cuidados y por tantas instituciones, faltaba defenderlo no contra el mundo y contra las pasiones, ya que la ayuda estaba preparada en las conferencias y en los retiro espirituales, sino contra el error; contra un error m\u00e1s peligroso para \u00e9l que el mismo protestantismo; contra un error nacido de \u00e9l como todos los dem\u00e1s, pero obstin\u00e1ndose en no salir, en quedarse como gusano roedor de su m\u00e1s pura sustancia, sin cesar de ser clerical y claustral: acabamos de nombrar el jansenismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo V. 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