{"id":107898,"date":"2015-01-16T02:22:41","date_gmt":"2015-01-16T01:22:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=107898"},"modified":"2016-07-26T17:21:52","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:52","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 5, cap\u00edtulo 3"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo III. Lucha de Vicente contra el Jansenismo. <\/strong><\/h2>\n<h3>I. <em>La herej\u00eda de los <\/em>dos jefes<em> y la <\/em>Frecuente comuni\u00f3n.<\/h3>\n<p>Aun despu\u00e9s de la muerte del patriarca de la secta, se hicieron nuevos esfuerzos por ganarse a Vicente al error, ya que Vicente mismo dijo muchas veces a uno de los suyos<span id='easy-footnote-1-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-1-107898' title='Wateble, hermano del c\u00e9lebre &lt;em&gt;Vatable, &lt;\/em&gt;de quien se ha alterado as\u00ed el nombre.\u00a0'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>, no ya solamente que el autor, sino que los primeros fautores de la nueva herej\u00eda se movieron mucho para persuadirle de sus doctrinas sobre la gracia y la libertad. Perro se encargaros ellos mismos de apartarle por la publicaci\u00f3n de sus obras.<\/p>\n<p>En 1643, hab\u00eda aparecido el libro de la Frecuente comuni\u00f3n, cuyo origen es \u00e9ste. Antes de pasarse la marquesa de Sable a los jansenistas, a los que acab\u00f3 por encontrar m\u00e1s acomodaticios que a los jesuitas, se confesaba con los reverendos padres y comulgaba con frecuencia. Anne de Rohan, princesa de Gu\u00e9men\u00e9, se dirig\u00eda los Srs. de Port-Royal, y no comulgaba nunca. Preguntada por su amiga, la marquesa le envi\u00f3 una especie de consulta que hab\u00eda pedido al P. de Sesmaisons, su confesor por entonces, y a la princesa le falt\u00f3 el tiempo para ir a denunciarlo y ponerlo en manos de sus directores. Doble indiscreci\u00f3n, doble indelicadeza, de lo que \u00e9stos quisieron aprovecharse. Pensaron en hacer p\u00fablica la denuncia, y la obra de Arnauld fue el acta de acusaci\u00f3n. Este libro fue ciertamente compuesto sobre notas recogidas por SC en su c\u00e1rcel de Vincennes. Es probable que otros personajes de Port-Royal pusieron la mano en \u00e9l; de forma que se le puede considerar como una especie de manifiesto del partido, y como un resumen de su doctrina sobre los sacramentos. Arnauld, joven, -s\u00f3lo ten\u00eda treinta y un a\u00f1os,- activo y predestinado al papel de batallador, le dio el nombre, un nombre de guerra.<\/p>\n<p>Nada se descuid\u00f3 para hacer de \u00e9l una m\u00e1quina terrible: se la blind\u00f3 con aprobaciones episcopales y la lanzaron contra el enemigo. Es cierto que se present\u00f3 a la aprobaci\u00f3n de los obispos el libro solo sin el prefacio. donde se encuentra principalmente el veneno, al rev\u00e9s que en el adagio: <em>In cauda venenum<\/em>. Fue no obstante por este prefacio por donde empez\u00f3 el ataque, y por el que Vicente de Pa\u00fal entr\u00f3 p\u00fablicamente en la lucha contra el error. Barcos hab\u00eda deslizado en \u00e9l esta proposici\u00f3n: \u00abSan Pedro y san Pablo son los dos cabezas de la Iglesia que no hacen sino uno solo.\u00bbEra arruinar la supremac\u00eda pontificia y la constituci\u00f3n mon\u00e1rquica de la Iglesia. La proposici\u00f3n fue denunciada en Roma. Barcos quiso justificarla con dos escritos: <em>la Grandeur de l\u2019\u00c9glise romaine<\/em>\u2026 y <em>de l\u2019Autorit\u00e9 de saint Pierre et de saint Paul; <\/em>y envi\u00f3 a Roma a dos doctores para sustentarla.<\/p>\n<p>Inmediatamente Vicente se interpuso en defensa de la causa buena. Comenz\u00f3 por romper un intriga jansenista en Sorbona, y al candidato adelantado por la secta para una plaza vacante opuso a un ortodoxo, al doctor Le Maistre, que recomend\u00f3 con todo inter\u00e9s a Mazarino. Lo consigui\u00f3, seg\u00fan nos ense\u00f1a la carta siguiente del cardenal, fechada en Fontainebleau, el 7 de setiembre de 1646:<\/p>\n<p>\u00abMonse\u00f1or, os dir\u00e9 como respuesta a la carta que os hab\u00e9is molestado en escribirme, del 4 de este mes, que no puedo sino alabar el celo que demostr\u00e1is en todo lo que se refiere a la gloria de Dios y al bien de su Iglesia. el cuidado que os tom\u00e1is en romper la intriga de los jansenistas por la elecci\u00f3n del Sr. Le Maistre me sirve como una nueva prueba; y me agrada mucho que se haga elecci\u00f3n de una persona que, por el testimonio que me mostr\u00e1is, es tan digna de ocupar el puesto que est\u00e1 vacante en la Sorbona\u2026\u00bb<\/p>\n<p>Al dorso de esta carta, llevando tambi\u00e9n el sello de Mazarino, est\u00e1 escrito de la mano de Vicente un fragmento de una carta que vamos a transcribir:\u00bbSe hallar\u00e1 en esta obra a todos los autores alegados, etc\u2026unos tras otros.\u00bb Y una nota de una escritura desconocida, al dorso de la misma carta, dice que estas palabras designan una obra de este Le Maistre, del que se acaba de hacer menci\u00f3n en la carta de Mazarino. Pues bien, es esta obra la que Vicente hizo llegar a Roma, para servir de memoria a los te\u00f3logos que el papa hab\u00eda encargado del examen del libro de los dos jefes. Se la dirigi\u00f3 al cardenal Grimaldi, a quien hab\u00eda conocido durante su nunciatura en Francia, por la carta siguiente, fechada el 4 de octubre de 1646:<\/p>\n<p>\u00abMonse\u00f1or, el asunto de la presente es renovar mi obediencia a V. E. y suplicaros muy humildemente tener a bien que os dirija algunos escritos respecto de los dos jefes san Pedro y san Pablo, que han sido hechos por uno de los m\u00e1s sabios te\u00f3logos que tenemos y de los hombres m\u00e1s de bien, y que no quiere ser nombrado. \u00c9l los ha hecho con la duda de si los har\u00eda imprimir: y habiendo sabido por la gaceta de roma que se examina en ella el libro del autor de los dos jefes, que dos doctores de Sorbona, que se encuentran en Roma ahora, sostienen ser la doctrina de su facultad, y que adem\u00e1s, habi\u00e9ndose informado la misma facultad de que se le atribu\u00eda esta opini\u00f3n, se ha reunido y deputado ante Monse\u00f1or el Nuncio para desacreditar a estos doctores, asegurarle de lo contrario y suplicarle que obre de manera que la pr\u00f3xima gaceta mencione que se le ha atribuido falsamente esta doctrina, cosa que ha movido a este bueno y virtuoso personaje a traerme hoy estos escritos, con el fin de que yo los env\u00ede a Roma para servir de memoria a los que Su Santidad ha se\u00f1alado para examinar dicho libro. Ellos encontrar\u00e1n en esta obra a todos los autores alegados para la pretendida igualdad de san Pablo con san Pedro refutados por los mismos autores cuyos pasajes alegan todos unos tras otros. Pues, \u00bfa qui\u00e9n mejor puedo yo presentar esta obra que a V. E., Monse\u00f1or, para hacer el uso que este buen doctor desea, ya que V. E, es el pr\u00edncipe y protector de las cosas de nuestra santa religi\u00f3n, y que me hab\u00e9is hecho el honor de indicarme que acuda a V. E. en todos los asuntos que se refieran al servicio de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>la intervenci\u00f3n de Vicente y los escritos de Le Maistre produjeron el mejor efecto y, en el mes de enero del a\u00f1o siguiente, la proposici\u00f3n de las <em>dos<\/em> <em>cabezas <\/em>qued\u00f3 estigmatizada por la Santa Sede<\/p>\n<p>varias cartas de Vicente prueban que \u00e9l solicitaba al propio tiempo en Roma la condena del libro la <em>Frecuente<\/em> <em>comuni\u00f3n. <\/em>Pero, esta vez encontr\u00f3 dificultades en principio insuperables. El libro, ya lo hemos dicho, iba revestido de varias aprobaciones episcopales. \u00bfC\u00f3mo se hab\u00edan conseguido? Entre los obispos o doctores signatarios, unos hab\u00edan sido <em>seducidos por los artificios <\/em>de Barcos y de Arnauld, escrib\u00eda a Roma, el 11 de marzo de 1648, el cardenal Grimaldi, nuncio en Francia, al cardenal secretario de Estado<span id='easy-footnote-2-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-2-107898' title='&lt;em&gt;Extrait des 18 tomos en folio sobre el jansenismo, &lt;\/em&gt;Man. del Arsenal, I, 39.\u00a0'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>; los otros se hab\u00edan dejado atrapar por el aire de celo y de piedad que el libro respira; dos al menos lo hab\u00edan a probado sin leerlo, como lo prueba esta carta del 29 de mayo de 1653 a un vicario general de Chartres: \u00abHe respondido a la reina que era verdad que N. hab\u00eda firmado los libros de Jansenio y de la <em>Frecuente Comuni\u00f3n<\/em>; pero que fue sin leerlos, no disponiendo del tiempo suficiente; y que ten\u00eda buenas impresiones, a lo cual Su Majestad ha replicado preguntando si se pod\u00edan firmar los libros in verlos; yo le he dicho que el difunto Mons de N. me hab\u00eda asegurado que \u00e9l hab\u00eda firmado el libro de la <em>Frecuente Comuni\u00f3n<\/em> sin verlo.\u00bb \u2013Los dem\u00e1s de los aprobadores pertenec\u00edan al partido<\/p>\n<p>Y no obstante, estas aprobaciones, sea cual fuere su significado y su valor, de cualquier forma que se hubieran obtenido, salvaron primeramente al libro de una condena. Los obispos signatarios escribieron al papa para defender a su protegido. El nuncio Grimaldi no quiso encargarse de su carta , pero escribi\u00f3 \u00e9l mismo de Lyon, el 19 de abril de 1644, al cardenal secretario de Estado, \u00abque se sent\u00eda a pesar de todo obligado a notificar a Su Eminencia que hab\u00eda veinte doctores de Sorbona implicados en este asunto, y quince prelados muy afectos a la Santa Sede, de reputaci\u00f3n, de piedad muy grande; y que de esta manera esperaba que no se har\u00eda otra defensa de este libro, que no se podr\u00eda hacer sin gran perjuicio a la reputaci\u00f3n de estos prelados, y que no se har\u00eda nada sin previo aviso por escrito, ni sin escuchar sus razones.\u00bb<span id='easy-footnote-3-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-3-107898' title='&lt;em&gt;Extracto de los 18 tomos, &lt;\/em&gt;Mns., del Arsenal, p. 40.\u00a0'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En consecuencia, el juicio sobre el libro de la <em>Frecuente Comuni\u00f3n<\/em> fue suspendido en Roma. Pero Vicente, que hab\u00eda juzgado admirablemente a la primera, en s\u00ed mis y en sus frutos no descuid\u00f3 nada para prevenir a los suyos contra la seducci\u00f3n de sus doctrinas. Aqu\u00ed vuelven las dos cartas del abate d\u2019Horgny, ya mencionadas. Jean d\u2019Horgny, nacido el 1\u00ba de noviembre de 1599, en el pueblo de Estr\u00e9es, di\u00f3cesis de Noyon, hab\u00eda sido un de los siete primeros compa\u00f1eros del santo sacerdote, y el primer superior despu\u00e9s de \u00e9l del seminario de los Bons-Enfants. Era un hombre de inteligencia, buen predicador, piadoso y celoso, , pero algo inclinado a las reformas y a las novedades. Estaba en Roma para los asuntos de la Misi\u00f3n, en lo m\u00e1s caliente de los debates levantados por el libro de Arnauld, cuando escribi\u00f3 a su venerado Padre, para someterle, sobre este libro y sobre el de Jansenio, ideas que probaban demasiado que le gustaban sus ense\u00f1anzas. Hab\u00eda le\u00eddo por dos veces la <em>Frecuente<\/em> <em>Comuni\u00f3n<\/em>, y encontraba una especie de justificaci\u00f3n en el mal uso que se hace de la divina Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abEs verdad, Se\u00f1or, le responde Vicente, el 25 de junio de 1648, que hay demasiada gente que abusa de este divino sacramento, y yo miserable m\u00e1s que todos los hombres del mundo, y os suplico que me ayud\u00e9is a pedirle perd\u00f3n a Dios. pero la lectura de este libro en lugar de acercar a los hombres a la frecuente comuni\u00f3n, los aparta m\u00e1s bien de ella<span id='easy-footnote-4-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-4-107898' title='Era tambi\u00e9n la idea del protestante Schoell, quien, por una feliz sustituci\u00f3n,, quer\u00eda que el libro llevara por t\u00edtulo, no ya &lt;em&gt;de&lt;\/em&gt;, sino &lt;em&gt;contra la frecuente comuni\u00f3n.&lt;\/em&gt; \u00a0'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. No se ve ya esta obsesi\u00f3n del sacramento que se ve\u00eda, ni siquiera en Pascua. Muxchos p\u00e1rrocos de Par\u00eds se quejan de que tienen muchos menos comulgantes que los a\u00f1os pasados. San Sulpicio tiene tres mil menos. El Sr. p\u00e1rroco de Saint Nicolas du Chardonnet., habiendo visitado a las familias de la parroquia, despu\u00e9s de Pascua, personalmente y y por otros, nos dice \u00faltimamente que ha encontrado a mil quinientos de sus parroquianos que no han comulgado, y as\u00ed de los dem\u00e1s. No se ve ya casi a nadie que se acerque los primeros domingos de mes y las fiestas o muy poco y apenas m\u00e1s en las religiones, si no es en los jesuitas.\u00bb Pues, como nos lo ha dicho el santo antes, tal hab\u00eda sido el plan de SC para desacreditar a los hijos de san Ignacio. D\u2019Horgny, habiendo insistido en una carta del 7 de agosto y opuesto a este cuadro de Vicente que \u00e9l pretend\u00eda haberse producido por el libro de Arnauld, el santo le replic\u00f3 el 10 de setiembre: \u00abPuede ser lo que dec\u00eds, que algunas personas se han aprovechado de este libro en Francia y en Italia; pero de un centenar que hay quiz\u00e1s que se han aprovechado en Par\u00eds, haci\u00e9ndoles m\u00e1s respetuosos en el uso de los sacramentos, hay por lo menos diez mil a quienes ha hecho da\u00f1o apart\u00e1ndoles del todo de ellos.\u00bb Y m\u00e1s adelante, recorriendo todas las objeciones o todos los argumentos del abate d\u2019Horgny, contin\u00faa: \u00ab\u00bfY qu\u00e9 relaci\u00f3n tiene la ordenanza de san Ignacio, que me aleg\u00e1is tambi\u00e9n, con la conducta de los que alejan de la comuni\u00f3n, no ya por ocho y diez d\u00edas, sino de cinco a seis meses, no s\u00f3lo a los grandes pecadores, sino a buenas religiosas, que viven en una gran pureza, como lo sabemos por la ep\u00edstola del Sr. de Langres al Sr. de Saint-Malo<span id='easy-footnote-5-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-5-107898' title='Citada anteriormente.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>? No es lo mismo detenerse en peque\u00f1eces que advertir des\u00f3rdenes tan notables y que sino a la ruina completa de la santa comuni\u00f3n. Y mucho menos deben poner en pr\u00e1ctica m\u00e1ximas tan perniciosas gentes de bien, que tienen justo motivo de despreciarlas, y concebir mala opini\u00f3n de los que las autorizan. San Carlos se guardaba muy bien de aprobarlos, ya que no recomienda nada tanto en sus concilios y en sus actas como la frecuente comuni\u00f3n y ordena muchas veces graves penas contra todos los predicadores que apartan a los fieles directa o indirectamente de la frecuenta comuni\u00f3n\u2026 En cuanto a lo que se atribuye al libro de la <em>Frecuente<\/em> <em>Comuni\u00f3n <\/em>de la frecuente obsesi\u00f3n de los santos sacramentos, yo os responder\u00e9 que es verdad que este libro aparta poderosamente a todo el mundo de la obsesi\u00f3n frecuente de la santa comuni\u00f3n y de la santa confesi\u00f3n, aunque parezca, para encubrir mejor su juego, estar muy lejos de este plan. En efecto, \u00bfno se alaba altamente en este prefacio, p\u00e1gina 36, la piedad de los que querr\u00edan diferir su comuni\u00f3n hasta el final de su vida, como sinti\u00e9ndose indignos de acercarse al cuerpo de Jesucristo? , \u00bfY no se asegura que se satisface m\u00e1s a Dios con esta humildad que con toda clase de obras buenas<span id='easy-footnote-6-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-6-107898' title='\u00c9ste es el texto mismo de Arnauld: \u00abHay almas que estar\u00edan encantadas de poder testimoniar a Dios el dolor y el pesar que les quedan por haberle ofendido difiriendo su comuni\u00f3n hasta el final de su vida.\u00bb \u2013\u00bbLa humildad y confusi\u00f3n interior que acompa\u00f1an el retraso de la comuni\u00f3n satisface m\u00e1s a Dios que toda clase de obras buenas, cuando van separadas de esta confusi\u00f3n que nace de la separaci\u00f3n del cuerpo de Jesucristo.\u00bb\u00a0'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>? \u00bfAcaso no dice por el contrario, en el c. 2 de la 3\u00aa parte, que es hablar indignamente del rey del cielo, decir que sea honrado por nuestras comuniones, y que Jesucristo no pude recibir m\u00e1s que verg\u00fcenza y ultraje por nuestras frecuentes comuniones que se hacen seg\u00fan las m\u00e1ximas del Padre Molina cartujo con todo su libro bajo apariencias de un escrito hecho a capricho? Adem\u00e1s habiendo probado por san Denis, en el c. 4 de la 1\u00aa parte, que los que comulgan deben estar enteramente purificados de las im\u00e1genes que les quedan de su vida pasada, por un amor divino y sin ninguna mezcla; que deben estar unidos perfectamente a Dios solo, enteramente perfectos y enteramente irreprochables, ni mucho menos que haya suavizado de ninguna manera estas palabras tan elevadas y tan alejadas de nuestra debilidad, que d\u00e1ndolas todas crudas, ha sostenido siempre en su libro de la <em>Frecuente<\/em> <em>Comuni\u00f3n<\/em>, que contienen las disposiciones que son necesarias para comulgar dignamente. As\u00ed las cosas, \u00bfc\u00f3mo se puede hacer que un hombre que considere estas m\u00e1ximas y este proceder del Sr. Arnauld pueda imaginarse que desea con verdad que todos los fieles comulguen a menudo\u2019 Es cierto, por el contrario, que no podr\u00eda tener por verdaderas estas m\u00e1ximas, sin que al mismo tiempo se vea muy alejado de frecuentar los sacramentos<span id='easy-footnote-7-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-7-107898' title='M\u00e1s tarde, Bossuet se har\u00e1 eco de estas palabras de san Vicente de Pa\u00fal, cuando se queje \u00abde estas nuevas m\u00e1ximas sobre la comuni\u00f3n, que no hacen sino agobiar los corazones, perturbar las buenas conciencias y separar de la comuni\u00f3n (Carta del 6 de setiembre de l697);\u00bb cuando responda a una religiosa de Jouarre a prop\u00f3sito de confesores que, apoy\u00e1ndose en la autoridad de los Padres citados por Arnauld, retiraban a las mejores almas de la comuni\u00f3n: \u00abYo pondr\u00e9 remedio a este desorden y no permitir\u00e9 que se establezcan con ello falsos y excesivos rigores. Los que re\u00fanen con tantos cuidados las sentencias rigurosas de los Padres, se sorprender\u00edan mucho al ver aquellas que dicen que la multiplicidad de los pecados, enti\u00e9ndase de los veniales, lejos de ser un obst\u00e1culo a la comuni\u00f3n, es una raz\u00f3n para acercarse a ella.\u00bb &lt;em&gt;Obras&lt;\/em&gt;, t. XXXIX, p.673.)\u00a0'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>. En cuanto a m\u00ed, os confieso abiertamente que, si yo diera tanta importancia al libro del Sr. Arnauld como vos le dais, no s\u00f3lo renunciar\u00eda para siempre a la misa y a la comuni\u00f3n por esp\u00edritu de humildad, sino que incluso sentir\u00eda el horror del sacramento, siendo verdad que lo representa respecto de los que comulgan con las disposiciones ordinarias que la Iglesia aprueba, como una trampa de Sat\u00e1n y como un veneno para las almas, y que trata a los que se acercan en este estado peor que a perros, puercos, y de anticristos. Y aunque se cerraran los ojos a cualquier otra consideraci\u00f3n, para resaltar lo que dice en otros muchos lugares de las disposiciones admirables sin las cuales no quiere se comulgue, \u00bfse hallar\u00eda alg\u00fan hombre en la tierra que tuviera tan buena opini\u00f3n de su virtud, que no se creyera en estado de poder comulgar dignamente? Eso no corresponde m\u00e1s que al Sr. Arnauld quien, habiendo puesto estas disposiciones en un punto tan alto que un san Pablo habr\u00eda sentido temor de comulgar, no cesa de presumir muchas veces en su apolog\u00eda de que dice la misa todos los d\u00edas, con lo que su humildad es tan admirable que debemos estimar su caridad y la buena opini\u00f3n que tiene de tantos sabios directores, tanto seculares como religiosos, y de tantos penitentes virtuosos que practican la devoci\u00f3n, de los cuales unos y otros sirven de sujeto a sus invectivas ordinarias<span id='easy-footnote-8-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-8-107898' title='En toda la correspondencia del bueno de san Vicente de Pa\u00fal, no se encontrar\u00eda otro ejemplo de esta vivacidad, de este movimiento ir\u00f3nico.\u00a0'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>. Por lo dem\u00e1s, pienso que es una herej\u00eda decir que sea un gran acto de virtud querer diferir la comuni\u00f3n hasta la muerte, ya que la Iglesia nos manda comulgar todos los a\u00f1os. Es una herej\u00eda tambi\u00e9n preferir esta humildad pretendida a toda clase obras buenas, siendo claro que el martirio es mucho m\u00e1s excelente, como tambi\u00e9n decir absolutamente que Dios no es honrado por nuestras comuniones , que no recibe en ello m\u00e1s que verg\u00fcenza y ultraje.\u00bb<\/p>\n<p>Una consecuencia inmediata de la doctrina de Arnaulf era la abolici\u00f3n de la misa. Vicente de Pa\u00fal lo vio enseguida y de ello habl\u00f3 as\u00ed a su corresponsal:<\/p>\n<p>\u00abComo este autor aleja a todo el mundo de la comuni\u00f3n, no le importar\u00e1 que todas las iglesias se queden sin misa, porque habiendo visto lo que dice el venerable Beda que los que dejan de celebrar el santo sacrificio sin alg\u00fan impedimento leg\u00edtimo, privan a la santa Trinidad de alabanza y de gloria, a los \u00e1ngeles de regocijo, a los pecadores de perd\u00f3n, a los justos de auxilios y de gracias, a las almas que est\u00e1n en el purgatorio de refresco,, a la Iglesia de los favores espirituales de Jesucristo, y a s\u00ed mismo de medicina y de remedio: no siente escr\u00fapulo alguno en aplicar todos estos efectos admirables a los m\u00e9ritos de un sacerdote que se retira del altar por esp\u00edritu de penitencia como se ve en el cap. 40 de la primera parte. Habla incluso m\u00e1s a favor de esta penitencia que de el sacrificio de la misa. Pues , \u00bfqui\u00e9n no ve que esta discurso es muy poderoso para persuadir a todos los sacerotes de dejar de decir la misa, ya que se gana tanto en no decirla como en decirla, y se puede decir incluso, seg\u00fan m\u00e1ximas del Sr. Arnauld, que se gana m\u00e1s, pues como \u00e9l eleva el alejamiento de la comuni\u00f3n muy por encima de la comuni\u00f3n, es preciso tambi\u00e9n que \u00e9l estime mucho m\u00e1s excelente el alejamiento de la misa que la misma misa\u00bb?<\/p>\n<p>La separaci\u00f3n del altar para los sacerdotes y para los fieles, esta era efectivamente la meta extrema de la teor\u00eda de Arnauld sobre la comuni\u00f3n. Veamos tambi\u00e9n lo que entrevi\u00f3 Vicente con una admirable perspicacia: \u00abY la moral de todo esto es que este nuevo reformador no aleja a los sacerdotes y a los laicos, sino bajo este bonito pretexto de hacer penitencia, mas para saber en qu\u00e9 pone esta gran penitencia que \u00e9l estima tan provechosa para las almas, aparece en palabras expresas, en el prefacio, p\u00e1gina 18, que de todos los rigores de la antigua penitencia, no se queda casi sin ninguna otra cosa que con la separaci\u00f3n del cuerpo del Hijo de Dios, que es la parte m\u00e1s importante, seg\u00fan los Padres, porque representa la privaci\u00f3n de la bienaventuranza, y la m\u00e1s c\u00f3moda, seg\u00fan los hombres, por que todo el mundo la tiene a su alcance. \u00bfPodr\u00eda acaso el Sr. Arnauld mostrar con m\u00e1s claridad que su libro no se ha hecho sino con el prop\u00f3sito de arruinar la misa y la comuni\u00f3n, puesto que emplea toda la antig\u00fcedad para predicarnos la penitencia (de la que nunca he visto hacer un solo acto al autor de esta doctrina, ni a los que le asist\u00edan a introducirla), y que despu\u00e9s de tanto ruido se contente con que no se comulgue? Ciertamente, los que leen su libro y no advierten en \u00e9l este prop\u00f3sito son del n\u00famero de los que habla el profeta: <em>Oculos habent , et no videbunt <\/em>; y yo no comprendo c\u00f3mo vo<em>s. <\/em>Se\u00f1or, pod\u00e9is acusar a los adversarios del Sr. Arnauld de arruinar la penitencia porque se quejan al contrario con raz\u00f3n de que este autor ha hecho esfuerzos extraordinarios para probar que era necesario hacer largas y rigurosas penitencias antes de comulgar y de recibir la absoluci\u00f3n, y que al mismo tiempo \u00e9l ha declarado estas palabras expresas (con el fin de que nadie pretenda causa de ignorancia), que no se reserve otra cosa de la antigua penitencia que el alejamiento del altar?.\u00bb<\/p>\n<p>En el libro de Arnauld, existe otra teor\u00eda, principio de \u00e9sta, y a la que se ha hecho alusi\u00f3n m\u00e1s de una vez en los pasajes que preceden; es la teor\u00eda de la penitencia, teor\u00eda que arruina la confesi\u00f3n, como la teor\u00eda sobre la Eucarist\u00eda arruina la comuni\u00f3n, lo que iba a arruinar, en el prop\u00f3sito de los sectarios, los dos sacramentos m\u00e1s en uso entre los fieles. El admirable buen sentido en Vicente de Pa\u00fal ha sabido desenredar tambi\u00e9n esto en el libro de Arnauld.<\/p>\n<p>Como Arnauld mismo, el abate d\u2019Horgny invocaba en este punto la autoridad del mayor reformador de la disciplina y de la piedad cat\u00f3lica, de san Carlos Borromeo. Es verdad lo que dec\u00eds, le responde Vicente en su segunda carta, -que se desarrolla por completo sobre este punto y sobre el art\u00edculo de la comuni\u00f3n; -es verdad que san Carlos Borromeo ha suscitado el esp\u00edritu de penitencia, en su di\u00f3cesis, en su tiempo, y la observancia de los c\u00e1nones de \u00e9sta, que es lo que rebela al mundo contra \u00e9l, incluso a buenos religiosos, por causa de la novedad; pero no ha constituido la penitencia o, lo que sea, la satisfacci\u00f3n, en retirarse de la santa confesi\u00f3n y de la adorable comuni\u00f3n, si no es en los casos se\u00f1alados por el canon, que nosotros tratamos de practicar en casos de las ocasiones pr\u00f3ximas, de las enemistades, de los pecados p\u00fablicos; pero estaba muy lejos de lo que se dice, que ordenaba penitencias p\u00fablicas por pecados secretos, y cumplir la satisfacci\u00f3n antes de la absoluci\u00f3n, como lo pretende el libro en cuesti\u00f3n;\u2026 y nunca se encontrar\u00e1 que haya establecido la penitencia p\u00fablica o el alejamiento de la comuni\u00f3n para todas las clases de pecados mortales, ni que haya querido que se establezcan tres o cuatro meses entre la confesi\u00f3n y la absoluci\u00f3n, como se practica con mucha frecuencia, y para pecados ordinarios, por estos nuevos reformadores; de manera que se pueda ver todav\u00eda exceso en dar f\u00e1cilmente la absoluci\u00f3n a todas clases de pecadores, que es lo que san Carlos deplora, no se ha de concluir por eso que esta gran santo aprobara los extremos a los que ha llegado el Sr. Arnauld, ya que son enteramente opuestos a multitud de ordenanzas que \u00e9l ha dado.\u00bb<\/p>\n<p>Los jansenistas arruinaban de diferentes formas el sacramento de la penitencia: exigiendo siempre la contrici\u00f3n perfecta como condici\u00f3n previa, de manera que los pecados no se perdonaban nunca por el sacramento; en lo que ellos no otorgaban al sacerdote m\u00e1s que el derecho de <em>declarar<\/em> la sentencia la sentencia dada en el cielo en virtud de los actos del pecador; en lo que hac\u00edan consistir \u00fanicamente el poder de atar y de desatar en la imposici\u00f3n o la remisi\u00f3n de la penitencia, y de la penitencia antigua y p\u00fablica.<\/p>\n<p>Viniendo a los detalles, Vicente de Pa\u00fal fuerza al libro de Arnauld a declarar sobre todo eso contra \u00e9l mismo:<\/p>\n<p>\u00abEs verdad, Se\u00f1or, -me dig\u00e1is lo que me dig\u00e1is del libro de la <em>Frecuente<\/em> C<em>omuni\u00f3n<\/em>, -que ha sido hecho principalmente para renovar la penitencia antigua como necesaria para entrar gracia con Dios. pues aunque el autor haga a veces como si se propusiera esta disciplina antigua s\u00f3lo como m\u00e1s \u00fatil, es cierto que la quiere como necesaria, ya que a lo largo del libro la presenta como una de las grandes verdades de nuestra religi\u00f3n, como la pr\u00e1ctica de los ap\u00f3stoles y de toda las Iglesia durante doce siglos, como una tradici\u00f3n inmutable, como una instituci\u00f3n de Jesucristo, y que no cesa de dar a entender que est\u00e1 obligado a guardarla, y de increpar continuamente a los que se oponen al restablecimiento de esta penitencia. Por otra parte, ense\u00f1a con claridad que antiguamente no hab\u00eda otra penitencia para todas las clases de pecados mortales que la p\u00fablica como se ve en el 3er cap\u00edtulo de la segunda parte, donde toma como una verdad la opini\u00f3n que dice que no se halla en los antiguos Padres, y principalmente en Tertuliano, m\u00e1s que la penitencia p\u00fablica en la que la Iglesia ejerciera el poder de sus llaves<span id='easy-footnote-9-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-9-107898' title='Arnault confund\u00eda la penitencia &lt;em&gt;p\u00fablica&lt;\/em&gt; de los primeros siglos con la penitencia &lt;em&gt;sacramental, &lt;\/em&gt;la absoluci\u00f3n &lt;em&gt;exterior&lt;\/em&gt; dada entonces al pecador despu\u00e9s de largos a\u00f1os de expiaci\u00f3n, con la absoluci\u00f3n &lt;em&gt;secreta &lt;\/em&gt;que nunca de era negada, desde que manifestaba suficientes disposiciones, como lo demuestra el P. Petau en su sabio tratado de la Penitencia p\u00fablica.\u00a0'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>; de donde se sigue, por una consecuencia bien clara, que el Sr. Arnauld tiene prop\u00f3sito de establecer la penitencia p\u00fablica para todas las clases de pecados mortales, y que no es una calumnia acusarle de eso, sino una verdad que se saca f\u00e1cilmente de su libro, mientras se le lea sin preocupaci\u00f3n de esp\u00edritu. Y vos, Se\u00f1or, me dec\u00eds que eso es falso\u2026\u00bb Aqu\u00ed Vicente excusa a su corresponsal, porque no ha conocido como \u00e9l , dice, al autor de todas estas doctrinas, etc., -pasaje ya citado, -y contin\u00faa: \u00abMe dec\u00eds en segundo lugar que es falso que el Sr. Arnauld haya querido introducir la penitencia la costumbre de cumplir la penitencia antes de la absoluci\u00f3n para los grandes pecadores. \u2013Yo respondo que el Sr. Arnauld no quiere tan s\u00f3lo introducir la penitencia antes de la absoluci\u00f3n, para los grandes pecadores, sino que hace de ello una ley general para todos los que son culpables de un pecado mortal, lo que se ve por sus palabras sacadas de la segunda parte, cap\u00edtulo VIII: \u00ab\u00bfQui\u00e9n no ve cu\u00e1n necesario juzga este papa<span id='easy-footnote-10-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-10-107898' title='San Gregorio Magno. \u2013Alusi\u00f3n a un texto traducido infielmente por , y m\u00e1s infielmente aplicado por Arnauld.\u00a0'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> que el pecador haga penitencia de sus pecados, no s\u00f3lo antes de comulgar, sino incluso antes de recibir la absoluci\u00f3n?\u00bb Y un poco m\u00e1s abajo a\u00f1ade: \u00abEstas palabras no nos muestran claramente que, seg\u00fan las reglas santas que este papa ha dado a toda la Iglesia, despu\u00e9s de aprenderla en la perpetua tradici\u00f3n de esta misma Iglesia, la orden que los sacerdotes deben guardar en la ejecuci\u00f3n de su poder de atar y desatar las almas, es no absolver a los pecadores hasta despu\u00e9s de dejarlos con gemidos y l\u00e1grimas y hacerles cumplir una penitencia proporcionada a la cualidad de sus pecados.<\/p>\n<p>\u00abEs preciso estar ciego para no conocer por estas palabras, y por otras muchas que siguen, que el Sr. Arnauld cree que es necesario diferir la absoluci\u00f3n para todos los pecados mortales hasta el cumplimiento de la penitencia; en efecto, \u00bfa caso no he visto yo mandar practicar esto por el Sr. SC, y no se hace todav\u00eda con respecto a los que se entregan por completo a su direcci\u00f3n? Sin embargo esta opini\u00f3n es una herej\u00eda manifiesta.<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto a la absoluci\u00f3n declaratoria, me dec\u00eds que no necesita m\u00e1s que de su primer libro para hacer ver lo contrario, y me aleg\u00e1is tres o cuatro autoridades para ello. \u2013Respondo que no es de extra\u00f1ar que el Sr. Arnauld hable a veces como los autores cat\u00f3licos: no hace en ello sino imitar a Calvino que niega treinta veces que haga a Dios autor del pecado, aunque haga por otra parte todos sus esfuerzos para establecer esta m\u00e1xima detestable que todos los cat\u00f3licos le atribuyen. Todos los novadores hacen lo mismo, y siembran contradicciones en sus libros, a fin de que, si se los pilla en alg\u00fan punto, puedan escaparse diciendo que ellos tienen en otra parte lo contrario. \u2013Aqu\u00ed el pasaje citado sobre la duplicidad de SC. -\u00bfC\u00f3mo es que el Sr. Arnauld puede sostener seriamente que la absoluci\u00f3n borra verdaderamente los pecados, si ense\u00f1a como acabo de demostrar, que el sacerdote no debe dar la absoluci\u00f3n al pecador hasta despu\u00e9s de cumplir la penitencia, y que la raz\u00f3n principal por la que quiere que se observe este orden es \u00abcon el fin de dar tiempo al pecador de expiar sus cr\u00edmenes por una satisfacci\u00f3n saludable,\u00bb como lo prueba ampliamente en el cap\u00edtulo II de la segunda parte? Un hombre con juicio que quiere que se exp\u00eden pecados mediante una satisfacci\u00f3n saludable antes de recibir la absoluci\u00f3n, puede creer con seriedad que los pecados se exp\u00eden con la absoluci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00abMe dec\u00eds que en cuanto a lo que el Sr. Arnauld dice que la iglesia retiene en el coraz\u00f3n el deseo que los pecadores hagan penitencia seg\u00fan las reglas antiguas, y que el Sr. Arnauld dijo que la pr\u00e1ctica antigua y nueva de la Iglesia son las dos buenas, pero que la antigua es la mejor, y que ella, siendo una buena madres que no respira m\u00e1s que el mayor bien para sus hijos, desea siempre el mejor, al menos en su coraz\u00f3n. \u2013Yo respondo que no se ha de confundir la disciplina eclesi\u00e1stica con los des\u00f3rdenes que se pueden encontrar. Todo el mundo echa la culpa a estos des\u00f3rdenes; los casuistas no cesan de quejarse de ellos y de advertirlos, para que se los conozca; pero es un abuso decir que no practicar la penitencia del Sr.Arnauld sea un relajo que la Iglesia tolera con dolor. No tenemos total seguridad de la pr\u00e1ctica del Oriente de que habl\u00e1is pero sabemos que, por toda Europa, se practican los sacramentos de la forma que el Sr. Arnauld condena, y que el papa y todos los obispos aprueban la costumbre de dar la absoluci\u00f3n despu\u00e9s de la confesi\u00f3n, y no hacer penitencia p\u00fablica m\u00e1s que por los pecados p\u00fablicos. \u00bfNo es una ceguera insoportable, preferir, en una cosa de semejantes consecuencias, los pensamientos de un joven que no ten\u00eda ninguna experiencia en la direcci\u00f3n de las lamas cuando escribi\u00f3, a la pr\u00e1ctica universal de toda la cristiandad?\u00bb<\/p>\n<p>Es curioso o\u00edr a una mujer del mundo hablar de todas estas cuestiones de la gracia, de la penitencia, de la comuni\u00f3n, en todo como Vicente de Pa\u00fal. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1655, a prop\u00f3sito del retiro en Port-Royal de esta marquesa de Sabl\u00e9 que hab\u00eda dado lugar a la obra de Arnauld, la condesa de Choisy escrib\u00eda, con mucho sentido de esp\u00edritu, a la condesa de Maure:<\/p>\n<p>\u00abA ejemplo del almirante de Chastillon, yo no me desanimo m\u00e1s que en la mala suerte. He sentido con dolor la ligereza de la sra. marquesa (de Sabl\u00e9), quien, persuadida por los jansenistas, me ha quitado la amistad, que las carmelitas me hab\u00edan procurado ante ella. Os ruego, Se\u00f1ora, que le dig\u00e1is de mi parte que le aconsejo como amiga que no se comprometa a decir que no me ama ya, porque estoy segura que en diez d\u00edas que estoy obligada a ir a alojarme a Luxemburgo<span id='easy-footnote-11-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-11-107898' title='El marido de la Sra. de Choisy era canciller del duque de O rl\u00e9ans, quien por entonces estaba en Blois, pero cuyos asuntos se ten\u00edan en Luxemburgo.\u00a0'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>, yo la har\u00e9 cambiar de chaqueta en mi favor. Entremos en materia. Ella ve entonces mal que yo haya pronunciado una sentencia de rigor contra el se\u00f1or Arnauld. Que abandone su pasi\u00f3n como yo lo hago, y veamos si es justo que un particular, sin orden del rey, sin breve del papa, sin car\u00e1cter de obispo o de p\u00e1rroco, se ponga a escribir sin para reformar la religi\u00f3n, y levantar de esa forma confusiones en los esp\u00edritus que no producen otro efecto que hacer libertinos o imp\u00edos. Hablo como sabia viendo cu\u00e1ntos cortesanos y profanos andan trastornados desde esas proposiciones de la gracia: \u00abOiga, \u00bfqu\u00e9 importa c\u00f3mo sucede, ya que, si tenemos la gracia nos salvaremos y, si no la tenemos, estaremos perdidos? Y luego concluyen pon decir: <em>Todo eso son paparruchas\u2026 <\/em>Antes de todas estas cuestiones, cuando llegaba la Pascua, se quedaban como unos pasmados sin saber d\u00f3nde meterse, y con grandes escr\u00fapulos; hoy son atrevidos y ya no piensan en confesarse, diciendo: \u00ab<em>Lo escrito escrito est\u00e1. <\/em>Eso es lo que han hecho los jansenistas con los profanos. En cuanto a los verdaderos cristianos, no se necesitaba escribir tanto para instruirlos, sabiendo muy bien lo que conviene hacer para vivir seg\u00fan la ley. Que los Srs jansenistas, en lugar de remover cuestiones delicadas, y que no conviene comunicar al pueblo, prediquen con su ejemplo, y yo tendr\u00e9 por ellos un respeto muy particular, consider\u00e1ndolos como gente de bien cuya vida es admirable, que tienen esp\u00edritu como de \u00e1ngeles, y a quienes honrar\u00eda, si no tuvieran la vanidad de querer introducir novedades en la Iglesia.\u00bb<span id='easy-footnote-12-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-12-107898' title='Manuscritos de Conrart, in-fol., t. XI, p. 279, Bibli. del Arsenal. Nos detenemos prudentemente ante un rasgo que no har\u00eda los honores al rigorismo de d\u2019Andilly.\u00a0'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El buen sentido y la experiencia le hab\u00edan ense\u00f1ado tanto a la profana sobre los funestos efectos del jansenismo entre los de su clase y de su trato, como a Vicente de Pa\u00fal entre las comunidades religiosas y las poblaciones.<\/p>\n<p>Atacado por todas partes, en p\u00fablico y en particular, Arnauld quiso explicarse; pero se hizo un barullo con nuevos errores, sin lograr aclararse con los primeros. Es lo que nos ense\u00f1a Vicente como siempre en un pasaje de su primera carta al abate d\u2019Horgny, donde vemos adem\u00e1s que los doctores m\u00e1s celosos y m\u00e1s puros se reun\u00edan, para tratar de estas materias, en San L\u00e1zaro, convertido as\u00ed el santo sacerdote, en la Sorbona, o una sucursal de la Sorbona ortodoxa:<\/p>\n<p>\u00abUna vez que el Sr. Arnauld, que dio su nombre a este libro<span id='easy-footnote-13-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-13-107898' title='Expresi\u00f3n muy exacta, seg\u00fan lo que hemos dicho de la participaci\u00f3n de SC y de los Port-Royalistas en el libro de la Frecuente Comuni\u00f3n. \u00bfA qui\u00e9n pertenec\u00eda a fin de cuentas? Nadie lo podr\u00e1 decir. Era la obra de la secta; y por eso Vicente lo llama en otra parte el &lt;em&gt;Libro de Jansenius.&lt;\/em&gt;\u00a0'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>, vio la oposici\u00f3n que encontr\u00f3 de muchos lados sobre la materia de la penitencia p\u00fablica, sobre la que quer\u00eda introducir antes de la comuni\u00f3n, se explic\u00f3 con relaci\u00f3n a ello, de la absoluci\u00f3n simplemente declaratoria; pero, de todas formas, quedaron todav\u00eda errores, por lo que nos dice \u00faltimamente el Sr. Legrand , maestro de Navarra, que es uno de los m\u00e1s sabios del siglo as\u00ed como tambi\u00e9n el Sr. penitenciario (Bail), los Srs. Cornet y Coqueret, que se hab\u00edan reunido all\u00ed para esta clase de asuntos y que esta declaraci\u00f3n es capciosa, y contiene cantidad de cosas que no valen apenas m\u00e1s de lo que ha dicho en su primer libro. Lo que dice que la Iglesia, habiendo practicado al principio la penitencia p\u00fablica antes de la absoluci\u00f3n, sent\u00eda siempre inclinaci\u00f3n a restablecer esta costumbre, y que de otra forma no ser\u00eda la columna de verdad, siempre semejante a s\u00ed misma, pero una sinagoga de errores; eso, Se\u00f1or, \u00bfno suena a falso? La Iglesia, que no cambia en cuanto a las cosas de la fe, \u00bfno lo puede hacer respecto de la disciplina? Y Dios, que es inmutable en s\u00ed mismo, \u00bfno ha cambiado en sus comportamientos respecto de los hombres? Nuestro Se\u00f1or su Hijo \u00bfno ha cambiado alguna vez los suyos, y los ap\u00f3stoles los suyos tambi\u00e9n. \u00bfCon qu\u00e9 fin dice este hombre pues que la Iglesia estar\u00eda en error si ella no conservara la inclinaci\u00f3n a restablecer estas clases de penitencias que practicaba en el pasado? \u00bfEs eso ortodoxo? \u00bb<\/p>\n<p>Suspendido largo tiempo en Roma por las razones que hemos dado, el juicio sobre el libro de Arnauld se reanud\u00f3 despu\u00e9s de la muerte de los prelados aprobadores. Cuando Arnauld fu informado de ello por el abate du Vaucel, agente en Roma del partido jansenista, le escribi\u00f3 el 29 de noviembre de 1685: \u00abYa no har\u00e1n da\u00f1o a nadie m\u00e1s que a m\u00ed.\u00bb Roma sigui\u00f3 adelante. Proyectada bajo Inocencio XI, La sentencia no fue dictada hasta 1690, bajo Alejandro VIII, quien conden\u00f3 31 proposiciones, entre las que se encontraban al menos cinco extra\u00eddas del libro de Arnauld, dos en particular que son el resumen y la expresi\u00f3n exacta de los principios censurados hace poco por Vicente como heterodoxos sobre la penitencia y sobre la comuni\u00f3n. Se puede decir, en efecto, de estas proposiciones lo que Bossuet dir\u00e1 m\u00e1s tarde de las cinco proposiciones extra\u00eddas del <em>Augustinus: <\/em>\u00abSon el alma del libro, el libro mismo.\u00bb<\/p>\n<h3>II. <em>El <strong>Augustinus<\/strong> -Exposici\u00f3n teol\u00f3gica.<\/em><\/h3>\n<p>Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda entrado pues en la lucha con tanta inteligencia como resoluci\u00f3n. pero si el libro de la Frecuente Comuni\u00f3n hab\u00eda sido el manifiesto del partido y su declaraci\u00f3n de guerra, el Augustinus era su plaza fuerte, y es acerca de este grueso in-folio donde deb\u00eda tener lugar la gran pelea<\/p>\n<p>El 1\u00ba de julio de 1649, Nicol\u00e1s Cornet, doctor de Navarra y maestro de Bossuet, s\u00edndico de la facultad de teolog\u00eda, denunci\u00f3 cinco proposiciones que \u00e9l consideraba como resumen de todas las doctrinas del Augustinus.<\/p>\n<p>Pero, antes de entrar en el debate, es preciso exponer el sistema este libro. Jansenio ense\u00f1a que la voluntad, como consecuencia del pecado original, hab\u00eda perdido el libre albedr\u00edo, es decir el poder de obrar o de no obrar. El deleite es en adelante el \u00fanico m\u00f3vil al que obedezca. Pues bien, existen dos deleites, uno terrestre que nos arrastra al mal, el otro celestial que nos lleva al bien, los dos en estado de lucha continua en nuestra alma, que sigue siempre y necesariamente el impulso de la m\u00e1s poderosa, seg\u00fan la palabra de san Agust\u00edn tan a menudo invocado por los jansenistas: <em>Secundum id operemur necesse est, quod amplius nos delectat. <\/em>Esta necesidad no es no obstante absoluta, sino relativa: es decir que actualmente en todo acta dado, mientras que domina un deleite, la voluntad no podr\u00eda cambiar de determinaci\u00f3n; pero en otras circunstancias, si los papeles de las delectaciones se invirtieran, la voluntad podr\u00eda moverse en sentido contrario.<\/p>\n<p>En este sistema, el alma es una balanza cuyas delectaciones son las pesas, y la voluntad se halla arrastrada mec\u00e1nica y fatalmente al bien o al mal; ya que no es aqu\u00ed la voluntad la que domina a la delectaci\u00f3n, como en el sistema cat\u00f3lico, sino la delectaci\u00f3n la que domina a la voluntad. Las dos delectaciones luchan entre ellas: el asentimiento de la voluntad es lo que est\u00e1 en juego en el combate y el precio de la victoria.<\/p>\n<p>Es del principio de la delectaci\u00f3n superior y victoriosa de la que dimanan, por v\u00eda de rigurosa consecuencia, las cinco proposiciones famosas:<\/p>\n<p>1, Algunos preceptos son imposibles a los justos, a pesar de los esfuerzos de su voluntad, con las fuerzas de que disponen en ese momento; adem\u00e1s, no tienen la gracia que se los har\u00eda posibles, -2. En el estado de naturaleza ca\u00edda, no se resiste nunca a la gracia interior. -3. Para merecer y desmerecer en el estado de naturaleza ca\u00edda, la libertad de necesidad no es indispensable; basta libertad de coacci\u00f3n. -4. Los semipelagianos admit\u00edan la necesidad de una gracia interior preveniente para todos los actos, incluso para el comienzo de la fe; eran herejes en cuanto cre\u00edan que la voluntad pod\u00eda resistir u obedecer. -5. Ser semipelagiano es decir que Cristo ha muerto y ha derramado su sangre por todos los hombres.<\/p>\n<p>Tales son las proposiciones que no solamente se leen en el Augustinus, sino que tambi\u00e9n, siguiendo las palabras de Bossuet, <em>constituyen todo el libro mismo. <\/em><\/p>\n<p>A este sistema oponemos la creencia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>El hombre ha sido creado en un estado sobrenatural, es decir que ha sido destinado a una participaci\u00f3n de Dios tal y como es en s\u00ed mismo, a una uni\u00f3n con la esencia divina sin medio y sin velos. Entonces, para alcanzar este destino que sobrepasa la exigencia y las fuerzas de toda naturaleza creada y hasta posible, el hombre inocente mismo necesitaba de un auxilio sobrenatural. Ahora bien, mientras pose\u00eda a\u00fan los admirables privilegios de inteligencia y de voluntad que le hab\u00eda conferido su Creador, exist\u00eda armon\u00eda en su ser, y adem\u00e1s las facultades m\u00e1s nobles dominaban a las facultades \u00ednfimas, la gracia de Dios no era eficaz en s\u00ed misma y la libertad humana dispon\u00eda de ella a su gusto. El hombre cae, la armon\u00eda se destruye entre sus facultades, y la concupiscencia mala se establece en su coraz\u00f3n dominante y tir\u00e1nica. \u00c9l pierde sus privilegios sobrenaturales, pero no es despojado enteramente de las fuerzas de su naturaleza. Su inteligencia, aunque oscurecida, no es absolutamente incapaz de llegar a la verdad; su voluntad, aunque herida y enferma, no est\u00e1 privada de toda actividad, y el mal no es necesariamente el producto de sus actos.<\/p>\n<p>Dios quiere, en su misericordia, devolver a la humanidad sus derechos perdidos. El hombre entonces necesita, no s\u00f3lo del auxilio sobrenatural que le era necesario en el estado de inocencia, sino de una gracia medicinal que cure, fortalezca y vuelva al bien sus facultades enfermas, debilitadas e inclinadas al mal. Siguiendo la creencia com\u00fan, esta gracia es otorgada en proporciones realmente suficientes a todos los hombres justo y pecadores, pecadores empedernidos, creyentes e infieles, porque es por todos por quienes ha muerto Cristo. Todos sin embargo no llegan a su destino sobrenatural. \u00bfEs insuficiencia de la gracia o mala disposici\u00f3n y resistencia de la voluntad? \u00bfExiste distinci\u00f3n esencial entre las gracias concedidas a los hombres?<\/p>\n<p>Por otra parte, Dios no podr\u00eda, en su designio positivo de conducir al menos a una parte de la humanidad a un destino sobrenatural, ser contrariado por la voluntad humana. Al dar al hombre la libertad, no ha pretendido abdicar del imperio del mundo espiritual, para ponerse a su disposici\u00f3n y a sus \u00f3rdenes. Podr\u00e1 salvar siempre que lo quiera, arrancar a quien bien le parezca, siguiendo la expresi\u00f3n de la teolog\u00eda cat\u00f3lica, a la <em>masa de perdici\u00f3n<\/em>, en la que habr\u00eda podido, sin injusticia, despu\u00e9s del pecado del primer hombre, dejar a la humanidad entera. Ejercer\u00e1 pues sobre la voluntad humana una acci\u00f3n poderosa y soberana, una acci\u00f3n seguida de un efecto infalible. T este efecto sin embargo, infalible resultado de la acci\u00f3n de la gracia, ser\u00e1 necesariamente conforme a la naturaleza de la cusa segunda que lo produce. Esta causa es libre, el efecto ser\u00e1 libre tambi\u00e9n. Ser\u00e1 pues a la vez infalible por parte de la acci\u00f3n divina a la que nada se resiste, libre por parte de la voluntad humana obrando bajo la acci\u00f3n de la gracia. en una palabra, Dios quiere que el acto tenga lugar, y tenga lugar libremente, porque su voluntad todopoderosa no s\u00f3lo realiza lo que quiere, sino de la manera que lo quiere.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la c\u00e9lebres distinci\u00f3n entre la gracia <em>eficaz<\/em> y la gracia <em>suficiente<\/em>. Siguiendo las definiciones cat\u00f3licas, la gracia suficiente confiere a la voluntad un verdadero poder de resistir a la concupiscencia y de operar el bien sobrenatural, aunque con ella sola la voluntad no act\u00fae jam\u00e1s; la gracia eficaz, por el contrario, va siempre seguida de su efecto, aunque la voluntad tenga siempre el poder de resistirla.<\/p>\n<p>As\u00ed, este es el problema: \u00bfC\u00f3mo conciliar con la necesidad de la gracia la existencia de la libertad? \u00bfC\u00f3mo la libertad sigue entera bajo la acci\u00f3n infalible y todopoderosa de la gracia eficaz? \u00bfEs verdaderamente suficiente esta gracia que nunca se traduce en acto? Y cuando Dios se la confiere sola al hombre, le prueba suficientemente el deseo y la voluntad que tiene de conducirle a su fin sobrenatural?<\/p>\n<p>Sean las que sean las soluciones del problema, he aqu\u00ed los principios que deber\u00e1n ser necesariamente respetados: por parte del hombre, destino sobrenatural, pecado original, necesidad de una gracia sobrenatural y medicinal, voluntad libre y responsable; por parte de Dios, dominio soberano y absoluto sobre todas las criaturas que no podr\u00edan, que no podr\u00eda detenerse en los confines de la creaci\u00f3n inteligente y libra, voluntad real y eficaz de salvar a todos los hombres por el conocimiento de su Hijo y la aplicaci\u00f3n de los m\u00e9ritos de la redenci\u00f3n, sin que se pueda acusar nunca a su justicia, a su sabidur\u00eda ni a su bondad.<\/p>\n<p>Dig\u00e1moslo ahora mismo, una conciliaci\u00f3n absolutamente satisfactoria entre los dos extremos del problema es imposible a la raz\u00f3n humana. \u00bfC\u00f3mo resolver una ecuaci\u00f3n cuyo t\u00e9rminos todos nos son desconocidos? \u00bfQu\u00e9 es lo sobrenatural? \u00bfEn qu\u00e9 estado ha dejado la palta primitiva a la voluntad del hombre? \u00bfEn qu\u00e9 consiste la acci\u00f3n de Dios sobre su criatura? \u00bfCu\u00e1les son los derechos de su justicia, las exigencias de su bondad y de su amor? \u00bfQu\u00e9 son los atributos divinos? Creemos comprenderlos al compararlos con las facultades an\u00e1logas de nuestra alma; pero \u00bfexiste la menor proporci\u00f3n entre lo finito y lo infinito? \u00bfC\u00f3mo concebir la acci\u00f3n de Dios y su soberano dominio sobre el hombres, c\u00f3mo conciliarlos con el libre albedr\u00edo, cuando se piensa en este principio incontestable, que ninguna raz\u00f3n tomada de la criatura podr\u00eda determinar al Creador? No existe en ello esta reciprocidad de derechos y obligaciones que forma la esencia de todas las relaciones humanas. Por \u00faltimo, la acci\u00f3n del hombre est\u00e1 encerrada en el tiempo y repartida por las divisiones sucesivas de la vida; la acci\u00f3n de Dios es eterna e indivisible: \u00bfLlegaremos as comprender alg\u00fan d\u00eda las relaciones de actos temporales y sucesivos con una acci\u00f3n eterna y simult\u00e1nea?<\/p>\n<p>La raz\u00f3n humana ha tratado repetidas veces, no obstante, de fijarlas, de establecer conciliaci\u00f3n entre los dos extremos. Por su parte la teolog\u00eda cat\u00f3lica, ha imaginado varios sistemas para explicar la distinci\u00f3n de la gracia eficaz de la gracia suficiente, que parece encerrar la palabra del enigma.<\/p>\n<p>Por numerosos y variados que sean estos sistemas, pueden reducirse todos a dos, de los que uno saca la <em>eficacia<\/em> y la <em>suficiencia<\/em> de la gracia de la naturaleza intr\u00ednseca de la gracia misma; el otro, del asentimiento o del disentimiento de la voluntad humana. Seg\u00fan unos, es de la esencia de la gracia eficaz que con ella la voluntad haga el bien, aunque al mismo tiempo ella pueda no hacerlo; y de la esencia d la gracia suficiente que con ella la voluntad no act\u00fae nunca, aunque pueda actuar siempre. De manera que la gracia eficaz cae sobre el acto mismo, no sobre el poder, que ella supone completo, mientras que la gracia suficiente afecta tan s\u00f3lo al poder, sin relaci\u00f3n con el acto. En este sistema la gracia eficaz se llama <em>premoci\u00f3n<\/em> o <em>predeterminaci\u00f3n<\/em> <em>f\u00edsica<\/em>, porque anteriormente a todo asentimiento de la voluntad, la empuja, la determina y la aplica al acta; y los te\u00f3logos que la siguen se llaman <em>Tomistas, <\/em>porque pretenden que su doctrina es la doctrina misma de santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>Siguiendo a otros te\u00f3logos, la eficacia o la suficiencia de la gracia, no viene de la naturaleza intr\u00ednseca de la gracia misma, sino de la voluntad que, a su capricho, le da o le niega su asentimiento, no en este sentido no obstante que la libertad pueda a\u00f1adir una virtud cualquiera a la gracia por su consentimiento, ni quitarle nada por su resistencia, sino en el sentido tan s\u00f3lo que la gracia no obtiene su efecto m\u00e1s que en cuanto que la voluntad obedece a su impulso, y no se ve privada de \u00e9l m\u00e1s que en cuanto que la voluntad le resiste o aporta obst\u00e1culo. Entonces, veamos c\u00f3mo en este sistema, el soberano dominio de Dios y su voluntad especial de salvar a los predestinados se concilian con el libre albedr\u00edo. Dios, por su inteligencia, prev\u00e9 todas las cosas posibles. Pero, por la ciencia media, o la ciencia de los futuros condicionales, que ocupa el medio entre la ciencia de los objetos puramente posibles, y la de los objetos realmente existentes o que deben tener una existencia real, \u00e9l prev\u00e9 lo que suceder\u00e1 en consecuencia de tal condici\u00f3n, o incluso lo que habr\u00eda sucedido, si se hubiera dado tal o cual condici\u00f3n. Quiere convertir a un pecador o mantener a un justo en el camino del bien, busca en los tesoros innumerables de sus gracias las que \u00e9l prev\u00e9, por la ciencia media, deber inclinar su voluntad o hacerles perseverar en la virtud. Que no tiene para ellos esta predilecci\u00f3n especial y positiva, \u00e9l se contenta con enviarles gracias ordinarias, sin pensar en establecer entre el auxilio concedido y las circunstancias en que se hallan esta armon\u00eda necesaria al cumplimiento del precepto. Las primeras gracias son eficaces, las segundas suficientes solamente..<\/p>\n<p>Tal es el sistema de Molina, al que no se puede negar, por distintos juicios que se puedan formar por lo dem\u00e1s, ser un admirable esfuerzo de la raz\u00f3n humana, para explicar el cuerdo de la gracia y de la libertad, acuerdo aqu\u00ed bastante f\u00e1cil de entender.<\/p>\n<p>S\u00f3lo queda la dificultad, inmensa todav\u00eda, es verdad, que resulta de la presciencia divina, de la necesidad de la gracia y de la desigualdad de su distribuci\u00f3n, Asimismo, en el sistema molinista, la parte resulta bastante amplia a la libertad humana. El sistema tomista, por el contrario, concede m\u00e1s a la gracia, respeta mejor el soberano dominio de Dios sobre la criatura inteligente, pero hace m\u00e1s dif\u00edcil concebir la permanencia de la libertad bajo la acci\u00f3n divina.<\/p>\n<h3>III. <em>Las cinco proposiciones, -Recurso a Roma. \u2013Resoluci\u00f3n e inteligencia de Vicente en la lucha.<\/em><\/h3>\n<p>Las cinco proposiciones denunciadas por N. Cornet fueron adoptadas por la asamblea de Sorbona. Se decidi\u00f3 por mayor\u00eda de votos que ser\u00edan examinadas, y se nombr\u00f3 a los comisarios que deb\u00edan hacer el informe. Pero, durante este informe, el doctor Saint-Amour amotin\u00f3 a sesenta de sus colegas que apelaron al Parlamento como abuso. Los doctores ortodoxos, al ver una causa de esta naturaleza recurrida a un tribunal laico, pensaron desde ese momento present\u00e1rsela a la Santa Sede. Ellos creyeron sin embargo conveniente que el cuerpo episcopal, m\u00e1s bien que una simple universidad pidiera un juicio al papa. Se estaba a las puertas de una asamblea general del clero. Los obispos reunidos en 1650, ten\u00edan que elegir entre dos partidos, o juzgar en primera instancia, seg\u00fan el derecho, al menos singular, que se arrogaba la Iglesia galicana, o someter el asunto al soberano pont\u00edfice. Un juicio en regla por la asamblea era moralmente imposible, porque los debates habr\u00edan absorbido y sobrepasado con mucho el tiempo de sus reuniones. Quedaba pues el recurso al papa; y, en efecto, los obispos resolvieron escribirle de com\u00fan acuerdo. Pero, temiendo con raz\u00f3n que el parlamente acostumbrado a mezclarse en todo, y ya enterado del asunto de las cinco proposiciones, impidiera el recurso a Roma, si ellos deliberaban entre ellos en sesiones regladas; temiendo tambi\u00e9n esas divisiones que se llegan a sembrar tan f\u00e1cilmente en las asambleas, ellos tomaron el partido de firmar, cada uno en particular, una carta com\u00fan, que fue redactada por Habert, obispo de Vabres. \u00c9sta es la carta:<\/p>\n<p>Sant\u00edsimo Padre,<\/p>\n<p>\u00abLa fe de Pedro, que no puede fallar nunca, pide con toda la raz\u00f3n del mundo que, seg\u00fan la conducta recibida y autorizada en la Iglesia, se trasmita las causas mayores a la Santa Sede apost\u00f3lica. Para obedecer a una ley tan equitativa, hemos estimado que era necesario escribir a Vuestra Santidad respecto de un asunto muy importante que afecta a la Religi\u00f3n. Hace diez a\u00f1os que nosotros vemos con gran dolor a Francia agitada por disturbios muy violentos, a causa del libro p\u00f3stumo del Sr Cornelius Jans\u00e9nius, obispo de Ypres, y por la doctrina que en \u00e9l se contiene. Estos movimientos deb\u00edan ser acallados por tanto por la autoridad del concilio de Trento, como por la de la bula de Urbano VIII, de feliz memoria, por la que pronunci\u00f3 contra los dogmas de Jansenio y confirm\u00f3 los decretos de P\u00edo V y de Gregorio XIII contra Ba\u00efus. Vuestra Santidad ha establecido por un nuevo decreto la verdad y la fuerza de esta bula. Mas como cada proposici\u00f3n en particular no ha sido notada con una censura especial, algunos han cre\u00eddo que hab\u00eda todav\u00eda lugar a sus sutilezas y a sus escapes. Nosotros esperamos que les sean quitados todos los medios, si le place a Vuestra Santidad como as\u00ed os lo suplicamos muy humildemente, definir clara y distintamente qu\u00e9 sentimiento se ha de tener en esta materia. Por eso la suplicamos tenga a bien hacer el examen y dictar un juicio claro y cierto de cada una de las proposiciones que siguen, sobre las que la disputa es m\u00e1s peligrosa y la contestaci\u00f3n m\u00e1s caliente.\u00bb Siguen las cinco proposiciones, y la carta contin\u00faa: \u00abVuestra Santidad ha experimentado hace poco cu\u00e1nto poder ha tenido la autoridad de la Santa Sede apost\u00f3lica para abatir el error de la doble cabeza de la Iglesia. La tempestad ha sido apaciguada al instante: la mar y los vientos han obedecido a la voz y al mando de Jesucristo. Lo que hace que nosotros os roguemos, Sant\u00edsimo Padre, que pronunci\u00e9is sobre el sentido de estas proposiciones un juicio claro y decisivo, al que el Sr. Jansenio, cercano a su muerte, ha sometido su obra; que disip\u00e9is toda oscuridad, que reasegur\u00e9is a los esp\u00edritus vacilantes, que impid\u00e1is las divisiones, y devolv\u00e1is a la Iglesia su tranquilidad y su esplendor. Mientras nosotros disfrutamos de este esperanza, elevamos nuestro s deseos y nuestros votos a Dios, a fin de que este rey inmortal de los siglos colme a Vuestra Santidad de largos y felices a\u00f1os y, despu\u00e9s de un siglo de vida, de una dichos\u00edsima eternidad.\u00bb<\/p>\n<p>Esta carta fue concertada en San L\u00e1zaro mismo, y a los ojos de Vicente de Pa\u00fal. Los principales obispos de la asamblea la firmaron al punto, cada uno por separado, y se enviaron copias a las provincias para someterlas a las firmas del resto de los prelados del reino; muchas fueron incluso enviadas en Par\u00eds a las comunidades religiosas&lt;, se quer\u00eda lograr como un concierto de toda la Iglesia de Francia, para que el soberano pont\u00edfice, presionado por todas partes, no retrasara su juicio.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed fue donde Vicente de Pa\u00fal demostr\u00f3 su celo. Llevaba muchos a\u00f1os comprometido m\u00e1s que nadie en la defensa de la fe ortodoxa contra el error jansenista. Escrib\u00eda al abate d\u2019Horgny las cuatro razones siguiente de su oposici\u00f3n al jansenismo:<\/p>\n<p>\u00abLa primera es la de mi empleo en el consejo de las cosas eclesi\u00e1sticas, donde cada una se ha declarado en contra: la reina, el Sr. cardenal(Mazarino), el Sr. canciller (S\u00e9guier) y el Sr. penitenciario (Bail). Juzgad por ah\u00ed si yo he podido seguir neutral. El \u00e9xito ha hecho ver que era conveniente comportarse as\u00ed.<\/p>\n<p>\u00abLa segunda raz\u00f3n es la del conocimiento que tengo yo de los planes del autor de estas opiniones nuevas\u2026\u00bb -Pasaje sobre SC ya citado.<\/p>\n<p>\u00abLa tercera ha sido que yo he visto que tres o cuatro papas hab\u00edan condenado las opiniones de Ba\u00efus, que Jansenio sostiene, como hab\u00eda hecho tambi\u00e9n la Sorbona el a\u00f1o 1560, y que la parte m\u00e1s sana de la misma Facultad, que son todos los antiguos, se declaran contra estas opiniones nuevas y que nuestro santo Padre ha condenado la de las dos cabezas que se quer\u00eda establecer con malas intenciones.<\/p>\n<p>\u00abY la cuarta, que yo pongo aqu\u00ed la \u00faltima, adem\u00e1s de muchas otras, es la que dijo Celestino papa, <em>Epist. 2 ad Episcopos Galliae, <\/em>contra algunos sacerdotes que defend\u00edan algunos errores contra la gracia, y a los cuales estos obispos hab\u00edan condenado. Este buen papa, despu\u00e9s de alabarlos por haberse opuesto a la doctrina de estos sacerdotes, dijo estas mismas palabras: <em>Timeo ne connivere sit hoc tacere; timeo ne illi magis loquantur qui permittunt illis taliter loqui; in talibus causis non caret suspicione; quia occurreret veritas, si falsitas displiceret; merito namque causa nos respicit, si silentio faveamos errori <\/em>(-Me temo que es consentir call\u00e1rselo; temo que hablen m\u00e1s los que permiten hablar as\u00ed; ; en semejantes causas no carece de sospecha la taciturnidad; ya que si la falsedad desagradare, resplandecer\u00eda la verdad; puesto que la causa nos incumbe si favorecemos al error con silencio) <em>. <\/em>Que si me dicen que es verdad con relaci\u00f3n a los obispos y no a un particular, yo respondo que con toda probabilidad se extiende no s\u00f3lo a los obispos sino tambi\u00e9n a los que ven el mal y, en cuanto depende de ellos, no lo impiden.\u00bb<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estas razones generales, aplicables a toda herej\u00eda, Vicente ten\u00eda otras particulares, tomadas de las doctrina de Jansenio. Entrando pues en los detalles de esta doctrina y respondiendo a las objeciones de su corresponsal quien, por una complacencia secreta , no habr\u00eda querido ver a la Compa\u00f1\u00eda mezclarse en este asunto, dijo m\u00e1s adelante:<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto a Jansenio, hay que verle o como sosteniendo las opiniones de Ba\u00efus tantas veces condenadas por los papas y por la Sorbona, como he dicho, o como conteniendo otras doctrinas que \u00e9l trata all\u00ed. En cuanto a lo primero, \u00bfno tenemos nosotros obligaci\u00f3n de atenernos a la censura que los papas y este docto cuerpo han hecho de esas opiniones, y a declararnos en contra? En cuanto al resto del libro, el papa prohibiendo leerlo, el consejo de los asuntos eclesi\u00e1sticos, no ha debido aconsejar a la reina mantener mano fuerte en lo que el papa ha ordenado, ejecutar y hacer profesi\u00f3n abierta de declarase contra las opiniones de Ba\u00efus censuradas y esas especies de nuevas opiniones de ese doctor que sostienen atrevidamente las que la Iglesia no ha determinado todav\u00eda respecto de la gracia?<\/p>\n<p>\u00abMe dec\u00eds por la vuestra que Jansenio ha le\u00eddo diez veces todas las obras de san Agust\u00edn, treinta veces los tratados de la gracia, y que no se ve claro que los Misioneros se mezclen<\/p>\n<p>a juzgar de las opiniones de este gran hombre. \u2013Os respondo a ello, Se\u00f1or, que de ordinario los que quieren establecen nuevas doctrinas, son hombres muy sabios y que estudian con gran asiduidad y aplicaci\u00f3n a los autores de los que se quieren servir; que se ha de confesar que ese prelado era muy sabio y que, teniendo el plan que ya he dicho de desacreditar a los jesuitas, ha podido leer a san Agust\u00edn el n\u00famero de veces que dec\u00eds; pero eso no impide que haya podido caer en el error, y que nosotros y fu\u00e9ramos excusables de adherirnos a sus opiniones, que son contrarias a las censuras que han sido publicadas contra su doctrina. Los sacerdotes tienen obligaci\u00f3n de no adherirse, y de contradecir la doctrina de calvino y dem\u00e1s heresiarcas, aunque no hayan le\u00eddo nunca a los autores, en los que se han apoyado, ni siquiera sus libros.<\/p>\n<p>\u00abMe dec\u00eda adem\u00e1s que las opiniones que nosotros llamamos antiguas son modernas, que hace unos setenta a\u00f1os que Molina invent\u00f3 las opiniones que se llaman antiguas respecto de esta discusi\u00f3n. \u2013Os confieso, Se\u00f1or, que Molina es el autor de la ciencia que se llama <em>Media<\/em>, que no es, hablando con propiedad, m\u00e1s que el medio por el que se hace ver c\u00f3mo se realiza eso, y de d\u00f3nde viene que los hombres que tienen parecido esp\u00edritu, las mismas disposiciones y parecido grado de gracia para hacer las obras de su salvaci\u00f3n, y que sin embargo uno lo hace y el otro no lo hace; uno se salva y el otro se pierde. Pero qu\u00e9, Se\u00f1or, no se trata de eso, que no es art\u00edculo de fe. La doctrina que \u00e9l combate, que Jesucristo ha muerto por todo el mundo, \u00bfes acaso nueva? \u00bfNo es de san Pablo y de san Juan? \u00bfNo ha sido condenada la opini\u00f3n contraria en el concilio de Mayence y otros muchos contra Godeschalcus? \u00bfAcaso no dice san Juan en las lecturas de Navidad que Nuestro Se\u00f1or ha nacido <em>pro liberandis hominibus<\/em>, y la mayor parte de los santos no usan ese lenguaje? El concilio de Trento, en la sesi\u00f3n sexta, <em>De justificatione,<\/em> c. 11, \u00bfno trae las palabras de san Juan sobre este tema: <em>Hunc proposuit Deus propitiationem per fidem in sanguine ipsius pro peccatis nostris, non solum autem pro nostris, sed etiam pro totius mundi? <\/em>(-A \u00e9ste propuso Dios como propiciaci\u00f3n por la fe en su sangre por nuestros pecados, no s\u00f3lo por los nuestros, sino tambi\u00e9n por los de todo el mundo?) y en el tercero: <em>Verum et si ille pro omnibus mortuus est? <\/em>Dice luego que a\u00fan siendo as\u00ed las cosas<em>: Non omnes tamen mortis eius beneficium recipiunt, sed ii dumtaxat quibus meritum passionis eius communicatur (-<\/em>No a todos sin embargo les alcanzan los m\u00e9ritos de su muerte, sino solamente aquellos a quienes se comunica el m\u00e9rito de su pasi\u00f3n).Despu\u00e9s de esto, Se\u00f1or, llamaremos a esta doctrina nueva?<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfLlamaremos nueva tambi\u00e9n a la que combate contra la posibilidad de la observancia de los mandamientos de Dios, contra los santos c\u00e1nones del mismo concilio, y de la misma sesi\u00f3n, que dice que: <em>Si quis dixerir Dei paecepta homini etiam justificato, et sub gratia<\/em> <em>constituto, esse ad observandum<\/em> <em>impossiblilia, anathema sit<\/em> (-Si alguien dice que los mandamientos de Dio son imposibles de guardar al hombre ya justificado, y constituido en gracia, sea antema?<\/p>\n<p>\u00abY la que dec\u00eds, Se\u00f1or, que nos importa poco saber si hay gracias suficientes, o si son todas eficaces, \u00bfes tambi\u00e9n nueva? \u00bfAcaso no est\u00e1 contenida en el concilio segundo de Orange, cap\u00edtulo XXV? Estas son, Se\u00f1or, las palabras de este concilio, por las que ver\u00e9is, si no las propias palabras de gracias suficientes, por lo menos la equivalencia del sentido: <em>Hoc etiam secundum fidem catholicam credimus, quod, aaccepta per baptismum gratia, omnes baptizati, Christo auxiliante et cooperante, quae ad salutem pertinent possint et debeant, si fideliter laborare voluerint, adimplere <\/em>(-Tambi\u00e9n creemos seg\u00fan la fe cat\u00f3lica que, recibida la gracia por el bautismo, todos los bautizados, con la ayuda y cooperaci\u00f3n de Cristo, puedan y deban realizar cuanto se refiere a la salvaci\u00f3n, si quisieran trabajar con fidelidad) Y en cuanto a lo que dec\u00eds que nos importa poco saberlo, os ruego, Se\u00f1or, que me permit\u00e1is deciros que me parece que es de gran importancia que todos los cristianos sepan y crean que Dios es tan bueno, que todos los cristianos pueden, con la gracia de Jesucristo, operar su salvaci\u00f3n; que les da los medios por Jesucristo, lo cual manifiesta y magnifica la bondad de Dios.<\/p>\n<p>\u00abNo se puede tampoco decir que es nueva la opini\u00f3n de la Iglesia que cree que todas las gracias, ya que el hombre las puede rechazar: c. IV, <em>De justificacione.<\/em><\/p>\n<p>\u00abDec\u00eds que Clemente VIII y Paulo V han prohibido que se discuta de las cosas de la gracia. \u2013Os dir\u00e9, Se\u00f1or, que eso se entiende de las cosas que no est\u00e1n determinadas, como las que acabo de decir, y de las otras que no est\u00e1n determinadas por la Iglesia. \u00bfPor qu\u00e9 lo ataca Jansenio, y en tal caso no es de derecho natural defender a la Iglesia y sostener las censuras lanzadas en contra?<\/p>\n<p>\u00abDec\u00eds que son materias de escuela. \u2013Es cierto de algunas: y aunque otras lo sean, \u00bfvamos por eso a callarnos y permitir alterar el gran fondo de las verdades por esas sutilezas? \u00bfNo est\u00e1 el pobre pueblo obligado a creer y, por consiguiente a ser instruido en las cosas de la Trinidad y del Sant\u00edsimo Sacramento, que son tan sutiles?<\/p>\n<p>\u00abHe ah\u00ed, Se\u00f1or, lo que se me ocurre para haceros ver las razones que tenemos de declararnos en este encuentro frente a esas opiniones nuevas contra las cuales no veo sino dos, de las cuales una es motivo de temer que al pensar detener ese torrente de las nuevas opiniones, m\u00e1s se calientan los esp\u00edritus; -a lo que contesto que si as\u00ed fuera, no habr\u00eda que oponerse a las herej\u00edas, a los que nos quieren quitar la vida o los bienes, y que el pastor har\u00eda mal en gritar al lobo, cuando est\u00e1 cerca de entrar en el redil; la otra es la de la prudencia, que es puramente humana, por fundarse en el \u00bf<em>qu\u00e9 dir\u00e1n?<\/em> Nos haremos enemigos\u2026 -Oh Jes\u00fas, Se\u00f1or, ya no faltaba m\u00e1s que los Misioneros no defiendan los intereses de Dios y de la Iglesia por motivos tan balad\u00edes y miserables, que arruinan los intereses de Dios y de su Iglesia, y que llenan los infiernos!\u00bb<\/p>\n<p>con esta convicci\u00f3n y este ardor iba Vicente a entregarse a la buena causa: convicci\u00f3n de la fe, ardor de la caridad ya que, al finalizar su segunda carta dec\u00eda a d\u2019Horgny: \u00abMe voy a celebrar en este momento la santa Misa, a fin de que dios os conceda conocer las verdades que os digo y por las que estoy preparado a dar mi vida.\u00bb Con esta espontaneidad, bajo este impulso totalmente personal, se lanzaba a la arena. Ya se dec\u00eda que otros le soplaban sus pensamientos, otros le dictaban sus palabras, le compon\u00edan sus cartas. \u00c9stos otros eran los jesuitas, los autores de todo mal! Barcos, en su <em>D\u00e9fense, <\/em>har\u00e1 de ello, contra \u00e9l y contra Abelly, el objeto de interminables proclamas. Los jesuitas, se dec\u00eda, suministraban a Vicente memorias calumniosas, y le pasaban sus cartas encolerizadas que \u00e9l no ten\u00eda otra cosa que endosar y lanzar contra los obispos. No se reconoce en ellas, efectivamente, se pretender\u00e1, ni su car\u00e1cter ni su estilo. Y \u00e9sa es una de las razones por las que era bueno citar casi por completo estas dos cartas a d\u2019Horgny, escritas antes de los grandes debates y de las grandes intrigas de la pretendida c\u00e1bala jesu\u00edtica. En estas dos cartas, las m\u00e1s largas, las m\u00e1s razonadas, que haya escrito jam\u00e1s al menos a prop\u00f3sito del jansenismo, Vicente se deja llevar de su propio pensamiento y \u00fanica inspiraci\u00f3n. Y, como para refutar de antemano a Barcos y a los que y a los que se han hecho sus ecos hasta nuestros d\u00edas, lo dice y lo repite. Pues hemos de creer que d\u2019Horgny mismo, quien se inclinaba a los sentimientos del partido hab\u00eda dicho tambi\u00e9n con \u00e9l que su venerado Padre se dejaba indoctrinar, ya que \u00e9ste escribe todav\u00eda: \u00ab\u00c9sta es la respuesta , Se\u00f1or, a vuestra carta (la primera), la que no he comunicado a nadie quienquiera que sea, ni se la comunicar\u00e9 nunca. Os digo adem\u00e1s que no he hablado de ella a quien quiera que sea, y que no me he servido de quien quiera que sea en el mundo en lo que os digo, y que vos lo juzgar\u00e9is a la primera por mi estilo pobre y por mi ignorancia que no es poca. Su pobre estilo!\u00bb Est\u00e1 sin duda lleno de incorrecciones. Vicente no era mejor escritor que orador; era mucho m\u00e1s que eso. Y con todo, bajo la acci\u00f3n de la fe y de la caridad, se acerca con frecuencia al entusiasmo y a la elocuencia. Es por lo menos, siempre claro, neto, sensato, amable, todas las cualidades que no ten\u00eda SC. Por otra parte, \u00a1dispon\u00eda de tan escaso tiempo cuando le llegaba el pensamiento, para cuidar su frase! Repite al final de cada una de sus cartas a d`Horgny, que no le ha <em>dado tiempo a leerse, <\/em>y menos a\u00fan de hacerlo revisar, lo que de ordinario consegu\u00eda ya que, al comparar los numerosos minutos que le quedan con las cartas enviadas, se ven acertadas correcciones en las copias .<\/p>\n<p>En cuanto a su ignorancia, era mucho menor de lo que \u00e9l ha dicho y han dicho. Lo que el orgullo hace en la mayor\u00eda, la humildad lo hac\u00eda en este hombre, el m\u00e1s humilde que haya habido: le cegaba en su inteligencia y su ciencia, como en su virtud. Y es algo lamentable ver a Barcos y a sus ecos tomar al pie de la letra estas humildes confesiones. He ah\u00ed porqu\u00e9 tambi\u00e9n hab\u00eda que citar las dos cartas a d\u2019Horgny. Se han escrito bien gruesos libros sobre el grueso libro de la Frecuente Comuni\u00f3n: nada tan sensato, tan decisivo como las pocas p\u00e1ginas acabadas de citadas de Vicente. \u00a1Qu\u00e9 bien lo hab\u00eda le\u00eddo, c\u00f3mo lo hab\u00eda comprendido en s\u00ed mismo y en sus consecuencias! \u00a1C\u00f3mo al primer vistazo y a la primera hab\u00eda ca\u00eddo en la cuenta y hab\u00eda puesto el dedo en la llaga sobre los puntos digamos cardinales, en torno a los cuales gira toda la doctrina del libro! Y sus razones para oponerse al jansenismo, bien deducidas, con que seguridad separa las doctrinas de la doctrina de la Iglesia con la que quer\u00edan confundirlos! \u00a1C\u00f3mo rasga los vanos pretextos de que se rodeaban para dar ayuda o connivencia al error, y c\u00f3mo destruye los falsos motivos de este silencio, de esta inacci\u00f3n que el partido reclamaba, en nombre de todas las virtudes cristianas para dotar de seguridad a su obra funesta!<\/p>\n<p>Y es que hab\u00eda estudiado, mucho m\u00e1s de lo que se cree, las dos doctrinas en los libros y en la oraci\u00f3n. Se lo confiesa a d\u2019Horgny: \u00abSi hay algo (en su carta) adem\u00e1s de eso (de su <em>pobre<\/em> <em>estilo<\/em> y de su <em>ignorancia<\/em>), os confieso, Se\u00f1or, que he hecho alg\u00fan peque\u00f1o estudio sobre estas cuestiones, y que son el tema ordinario de mis pobrecitas oraciones.\u00bb En efecto, en el proceso de canonizaci\u00f3n el Misionero Antoine Durand ha declarado haberle o\u00eddo decir en una conferencia a su comunidad: \u00abHace tres meses que hago mi oraci\u00f3n sobre la doctrina de la gracia, y Dios me concede cada d\u00eda nuevas luces que me confirman que la fe que Nuestro Se\u00f1or muri\u00f3 por todos, y que quiere salvar a todo el mundo<span id='easy-footnote-14-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-14-107898' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., n\u00ba 21, p. 52.\u00a0'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>; \u00bb lo que seg\u00fan testimonio de Abelly repiti\u00f3 a personas de confianza, a\u00f1adiendo que, gracias a Dios, \u00e9l se a\u00f1ejaba cada vez m\u00e1s de las opiniones peligrosas que han tartado de insinuarse en los esp\u00edritus.\u00bb Los doctores, entre otros el abate de Marand\u00e9, le somet\u00edan sus escritos contra el jansenismo, y se refer\u00edan a su juicio<span id='easy-footnote-15-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-15-107898' title='&lt;em&gt;Summ., ibid.&lt;\/em&gt;\u00a0'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Estos estudios sobre las nuevas opiniones, Vicente los hab\u00eda comenzado muy temprano, y mucho antes de la \u00e9poca en que se quiere que no haya sido m\u00e1s que el eco y el instrumento de los jesuitas. Tenemos de ello el testimonio en un <em>discurso sobre la gracia<\/em>, escrito de su mano, y probablemente compuesto para la instrucci\u00f3n de los Misioneros o de los miembros de la Conferencia de San L\u00e1zaro. Este discurso, anterior a la bula de Inocencio X, ya que no se dice nada en \u00e9l de las cinco proposiciones, es concluyente a favor de la ciencia y de la acci\u00f3n espont\u00e1nea de Vicente en la querellas del jansenismo<span id='easy-footnote-16-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-16-107898' title='Debemos comunicaci\u00f3n de este discurso a la cortes\u00eda del Sr. Laverdet. Complet\u00f3 nueve p\u00e1ginas y media in-folio, a medio margen, formato de agenda.\u00a0'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente traza primero el plan de su discurso:<\/p>\n<p>1\u00ba Importancia de instruirse bien sobre el litigio que est\u00e1 hoy en la Iglesia sobre el asunto de la gracia.<\/p>\n<p>2\u00ba En qu\u00e9 consiste este litigio.<\/p>\n<p>3\u00ba Razones de la creencia de la Iglesia.<\/p>\n<p>4\u00ba Razones de los adversarios.<\/p>\n<p>5\u00ba Medios de confirmarse y perseverar en la antigua creencia de la Iglesia.<\/p>\n<p>Y vuelve sobre cada uno de los puntos de esta divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>1\u00ba Motivos de instruirse en el tema propuesto, a saber el peligro de ser arrastrado de otro modo al error y el inter\u00e9s de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2\u00ba \u00abEn qu\u00e9 consiste este diferendo, que es de saber si Dios da a los hombres, yo digo a todos, tanto fieles como infieles, ayudas que nosotros llamamos gracias, para salvarse, y que nosotros podemos abusar de estas gracias para rechazarlas; y que los de las opiniones nuevas sostienen lo contrario, que no hay gracias suficientes dadas a todos, sino solamente eficaces, que no se dan m\u00e1s que a algunos, y que aquellos a quienes se dan no pueden abusar de ellas rechaz\u00e1ndolas.\u00bb<\/p>\n<p>Y para mejor darlo a entender, el santo busca la historia de las cuestiones de la gracia desde Pelagio hasta Ba\u00efus y Jansenio, cuyas opiniones, dice \u00e9l, \u00abhan sido autorizadas por el abate de SC y su partido.\u00bb<\/p>\n<p>3\u00ba Prueba luego la creencia de la Iglesia por la Escritura, los Concilios, los Padres, y por \u00faltimo por la raz\u00f3n: \u00abY verdaderamente, exclama el caritativo sacerdote, no s\u00e9 c\u00f3mo Dios, siendo una bondad infinita que abre todos los d\u00edas los brazos para abrazar a los pecadores, <em>Expandi manus meas quotidie\u2026 <\/em>tendr\u00eda el coraz\u00f3n de negar gracias a todos los que se las pidieran, y se dejara vencer por la bondad de David, que se mostraba sol\u00edcito por hallar a alguien de la casa de su enemigo para perdonarle.\u00bb<\/p>\n<p>A\u00f1ade que si Dios negara sus gracias a algunas personas, no tendr\u00eda ya derecho a mandar, ni a castigar: por consiguiente, ning\u00fan infierno; que si el hombre no obrara m\u00e1s que por necesidad, no habr\u00eda m\u00e9rito: \u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e9rito, se pregunta, tiene un forzado en saludar al general de las galeras? Un caballero libre de provincias le har\u00e1 m\u00e1s honor al saludarle que diez mil forzados.\u00bb<span id='easy-footnote-17-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-17-107898' title='Es \u00e9sa una comparaci\u00f3n del capell\u00e1n general de las galeras.\u00a0'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> Ning\u00fan m\u00e9rito: por consiguiente, ninguna recompensa, ning\u00fan para\u00edso. Entretanto, y en esta tierra, ninguna obra buena. \u00abY de ah\u00ed procede, en efecto, que uno de los autores de estas hermosas opiniones (SC). Una vez que entr\u00f3 en eso, dej\u00f3 el ayuno y la abstinencia y no celebr\u00f3 la santa misa que antews celebraba a diario; y que su otro mismo (Arnauld) no ha hecho nunca ning\u00fan acto de virtud a la vista de los que le han conocido.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta condena tan perentoria, en una boca tan caritativa, de los dos ap\u00f3stoles del jansenismo en Francia, el santo refuta las objeciones de los sectarios, y compromete a sus oyentes a confirmarse y perseverar en la creencia de la Iglesia.<\/p>\n<p>Sin duda, Vicente no era un doctor de profesi\u00f3n. Para otros, la pol\u00e9mica, los santos libros: eso era particularmente cosa de los jesuitas, siempre armados en guerra contra el error; a \u00e9l, la acci\u00f3n, pero la acci\u00f3n libre e inteligente. Bajo este punto de vista, nadie ha hecho m\u00e1s contra el jansenismo, y Gerberon ha tenido raz\u00f3n al llamarle:\u00bbuno de los m\u00e1s peligrosos enemigos que tuvieran los disc\u00edpulos de san Agust\u00edn\u00bb<span id='easy-footnote-18-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-18-107898' title='&lt;em&gt;Hist, g\u00e9ner. du jans&lt;\/em&gt;., t. I, p. 392.\u00a0'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> Todo lo que sigue del relato probar\u00e1 que nunca se ha merecido m\u00e1s la <em>injuria.<\/em><\/p>\n<h3>IV. <em>Sus tr\u00e1mites ante los obispos. \u2013Sus cartas.<\/em><\/h3>\n<p>El proyecto de Vicente era conseguir el mayor n\u00famero de firmas episcopales en la carta redactada por Habert, con el fin de presentarla en Roma como la voz un\u00e1nime del episcopado de las Galias, Despu\u00e9s de hacer firmar a los obispos presentes en Par\u00eds y a aquellos con quienes ten\u00eda relaciones m\u00e1s \u00edntimas, \u00e9l dirigi\u00f3 a los dem\u00e1s, el mes de febrero de 1651, la carta circular siguiente:<\/p>\n<p>\u00ablos malos ejemplos que producen las opiniones de los tiempos han logrado que se resuelvan un buen n\u00famero de Monse\u00f1ores los prelados del reino a escribir a N. S. P. el papa para rogarle que se pronuncie sobre esta doctrina. Las razones particulares que los han llevado a hacerlo son: 1\u00ba que por este remedio, esperan que muchos se atengan a las opiniones comunes, que sin ello muchos podr\u00edan apartarse de ellas; como ha sucedido con todos, cuando se ha visto la censura de los <em>dos jefes, que no son m\u00e1s que uno s\u00f3lo; <\/em>2\u00ba y es que el mal pulula porque parece que es tolerado; 3\u00ba se piensa en Roma que la mayor parte de los Monse\u00f1ores obispos de Francia est\u00e1n en estos sentimientos nuevos, e importa dar a entender que hay muy pocos; 4\u00ba por fin, que esto est\u00e1 confirme al santo concilio de Trento, que quiere que, si se presentan opiniones contrarias a las cosas determinadas por \u00e9l, se recurra a los Soberanos Pont\u00edfices para ordenar sobre el caso. Y esto es lo que queremos hacer, Monse\u00f1or, como ver\u00e9is por la misma carta, que os env\u00edo, en la confianza que teng\u00e1is a bien firmarla despu\u00e9s de unos cuarenta prelados m\u00e1s que ya la han formado, cuya lista es, etc.\u00bb<\/p>\n<p>Esta circular fue recibida con toda la deferencia que el santo sacerdote hab\u00eda inspirado desde hac\u00eda tiempo en el episcopado. Casi todos los prelados le remitieron la copia de la carta de Habert revestida de sus firmas. Ante algunos sin embargo tuvo que insistir, o incluso fracas\u00f3. El obispo de Lu\u00e7on, Pierre de Nivelle, no dio respuesta. Vicente, para obedecer al precepto del ap\u00f3stol: \u00abInsiste a tiempo y a destiempo, exhorta con toda longanimidad\u00bb<span id='easy-footnote-19-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-19-107898' title='II Timoteo. IV, 2.\u00a0'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>, escribi\u00f3 por segunda vez, el 23 de abril de 1651:<\/p>\n<p>\u00abMonse\u00f1ior, hace alg\u00fan tiempo que me tomo la confianza de enviaros la copia de una carta que la mayor parte de los Monse\u00f1ores prelados desear\u00edan enviar a N. S. P. el Papa para suplicarle que se pronuncie sobre los puntos de la nueva doctrina, a fin de que, si quisierais ser del n\u00famero, tuvierais a bien firmarla. Y como no he tenido el honor de recibir ninguna respuesta, tengo razones de temer que no la hay\u00e1is recibido, o que alg\u00fan mal escrito que los de esa doctrina han enviado a todas partes, para apartar a nuestros dichos Se\u00f1ores de este proyecto, os haya mantenido en suspenso sobre esta propuesta. Lo que hace, Monse\u00f1or, que os env\u00ede una segunda copia, y os suplique, en nombre de Nuestro Se\u00f1or, que consider\u00e9is la necesidad de esta carta, por la extra\u00f1a divisi\u00f3n que se provoca en las familias, en las ciudades y en las universidades; es un fuego que se enciende todos los d\u00edas, que altera los esp\u00edritus y que amenaza a la Iglesia con una irreparable desolaci\u00f3n, si no se le pone remedio con prontitud.<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto a esperar a un concilio universal, la situaci\u00f3n de los asuntos presentes no permite que se haga; y adem\u00e1s sab\u00e9is el tiempo que se precisa para reunirlo, y cu\u00e1nto se necesit\u00f3 para el \u00faltimo que se ha celebrado. Este remedio est\u00e1 muy distante para un mal tan urgente. \u00bfQui\u00e9n pondr\u00e1 pues remedio a este mal? Es necesario sin duda que sea la Santa Sede, no s\u00f3lo porque faltan los dem\u00e1s caminos, sino porque el concilio de Trento, en su \u00faltima sesi\u00f3n, le remite la decisi\u00f3n de las dificultades que nacer\u00e1n respecto de lo que ha decretado. Pues bien, si la Iglesia se encuentra en un concilio universal can\u00f3nicamente reunido, como aqu\u00e9l, y si el Esp\u00edritu Santo conduce a la misma Iglesia, como no se permite dudarlo, \u00bfpor qu\u00e9 no se seguir\u00e1 la luz de este Esp\u00edritu, que declara c\u00f3mo es necesario comportarse en estas ocasiones dudosas, que es de recurrir al Soberano Pont\u00edfice? Esta \u00fanica raz\u00f3n, Monse\u00f1or, hace que os cuente en el n\u00famero de los sesenta prelados que han firmado ya esta carta, sin otro plan que una simple propuesta, aparte de otros muchos que la deben firmar.<\/p>\n<p>\u00abSi alguno pensara que no se debe declarar tan pronto en una materia de la que debe ser el juez, se le podr\u00eda responder que, por las razones dadas, no de be haber concilio y que, por consiguiente no puede ser testigo en \u00e9l. Pero supongamos lo contrario, el recurso al papa no ser\u00eda un impedimento, pues los santos le escribieron en otros tiempos contra las nuevas doctrinas, y no han dejado de asistir como jueces en los concilios donde fueran condenadas.<\/p>\n<p>\u00abSi por casualidad replicara que los papas imponen silencio, en esta materia, no queriendo que se hable de ella, que no se discuta, ni se escriba, se les podr\u00eda decir tambi\u00e9n que eso no se debe entender con respecto al Papa, quien es el jefe de la Iglesia, con quien todos los miembros deben tener relaci\u00f3n, pero que es \u00e9l a quien debemos recurrir para estar seguros en las dudas y en las agitaciones. \u00bfA qui\u00e9n pues nos podr\u00edamos dirigir, y c\u00f3mo sabr\u00eda Su Santidad las confusiones que surgen si no se le informa para que las remedie?<\/p>\n<p>\u00abSi alg\u00fan otro temiera, Monse\u00f1or, que una respuesta tard\u00eda o menos decisiva de nuestro Santo Padre diera alas a los adversarios, yo podr\u00eda asegurarle que el Sr. nuncio ha dicho que tiene noticias de Roma que una vez que Su Santidad tenga una carta del rey, y otra de la gran parte de nuestros Srs. los prelados de Francia, ella proceder\u00e1 sobre esta doctrina. Pues, existe resoluci\u00f3n por parte de Su Majestad de escribir; y el Sr. nuestro primer presidente ha dicho tambi\u00e9n que, con tal que la bula de la Santa Sede haga constar haber sido dada por la inquisici\u00f3n de Roma, ser\u00e1 recibida y verificada en el parlamento.<\/p>\n<p>\u00abPero \u00bfqu\u00e9 se ganar\u00e1, dir\u00e1 un tercero, cuando el Papa se haya pronunciado, y los que sostienen estas novedades no se sometan\u00bf -Eso podr\u00e1 ser verdad de algunos, que han sido de la c\u00e1bala del difunto Sr. de SC, quien no s\u00f3lo no ten\u00eda disposici\u00f3n de someterse a las decisiones del Papa, que ni siquiera cre\u00eda en los concilios. Ya lo s\u00e9, Monse\u00f1or, por haberlo practicado mucho, y ellos se podr\u00e1n obstinar como \u00e9l, cegados por en sus sentimientos; mas, en cuanto a los dem\u00e1s, que no los siguen m\u00e1s que por el tractivo que sienten por las cosas nuevas o por alg\u00fan lazo de amistad o de familia, o porque piensan hacer bien, habr\u00e1 pocos que no se retiren antes que rebelarse contra su propio y leg\u00edtimo Padre. Hemos visto la experiencia en esto con ocasi\u00f3n del libro de los <em>Dos Jefes <\/em>y del catecismo de la Gracia; ya que tan pronto como fueron censurados, ya no se ha hablado m\u00e1s de ello.. y por lo tanto, Monse\u00f1or, es muy de desear que tantas almas sean desenga\u00f1adas de lo dem\u00e1s, como lo han sido de eso, y que se evite lo antes posible que otras entren en una facci\u00f3n tan peligrosa como \u00e9sta. El ejemplo de un tal Labadie<span id='easy-footnote-20-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-20-107898' title='V\u00e9ase sobre Labadie las &lt;em&gt;M\u00e9moires&lt;\/em&gt; de Nicer\u00f3n, t. XXVIII, p. 386, y t. XXII, p. 140. Nacido en 1610, en Bourg-en-Guyenne, Jean Labadie entr\u00f3 en los Jesuitas en 1624, despu\u00e9s de la muerte de su padre. Se sali\u00f3 en 1639, con pretexto de indisposici\u00f3n, y muy probablemente tambi\u00e9n expulsado por sus superiores, que hab\u00edan descubierto sus ideas singulares sobre la piedad y su hipocres\u00eda. Despu\u00e9s de recorrer varias ciudades de Guyenne, vino a Par\u00eds. All\u00ed, Caumartin, obispo de Amiens, al o\u00edrle predicar, qued\u00f3 tan satisfecho que se lo llev\u00f3 a su di\u00f3cesis. Labadie hab\u00eda aceptado de tan buena gana, que estaba a punto de ser inquietado en Par\u00eds por algunos sermones en los que hab\u00eda sostenido sobre la gracia algunas de las m\u00e1ximas que acababan de llevar a SC a Vincennes. En la di\u00f3cesis de Amiens, continu\u00f3 sus predicaciones sospechosas, luego, &lt;em&gt;falt\u00e1ndole la gracia,&lt;\/em&gt; cay\u00f3, con religiosas y seculares, en todas las abominaciones de los antiguos gn\u00f3sticos. Iba a ser detenido, cuando \u00e9l se fug\u00f3, el mes de agosto de 1654, en par\u00eds, donde encontr\u00f3 primero un refugio en Port-Royal. De all\u00ed, pas\u00f3 a Bazas, luego a Toulouse, donde se entreg\u00f3 a horrores, pretendiendo imitar &lt;em&gt;a Ad\u00e1n y a Eva en el estado de inocencia &lt;\/em&gt;, a\u00f1adiendo que &lt;em&gt;all\u00ed donde esta el esp\u00edritu de Dios, all\u00ed est\u00e1 la libertad.&lt;\/em&gt;.Iban a informar de nuevo contra \u00e9l, pero huy\u00f3 de nuevo y, despu\u00e9s de andar errante largo tiempo, aterriz\u00f3 en Montauban donde fue acogido con los brazos abiertos por loa hugonotes y pidi\u00f3 ser elegido ministro. Informado por el obispo de Montauban, Vicente escribi\u00f3 a la reina, el 5 de setiembre de 1652, para oponerse a este sacrilegio y a este esc\u00e1ndalo; el Sr. de Mantauban me informa que me tome el honor de escribir a Vuestra Majestad a prop\u00f3sito de alguien llamado Labadie, que tiene tantas opiniones extravagantes en materia de nuestra santa religi\u00f3n, que ha hecho tanto mal en Picard\u00eda y en la di\u00f3cesis de Bazas, donde el Sr. obispo ha formado el proceso contra sus secuaces y contra \u00e9l, y que finalmente, para evitar su justicia, se ha hecho hugonote en Montauban donde intriga para hacerse ministro, y que \u00e9l se teme que cause m\u00e1s mal a la Iglesia en este estado que siendo persona particular .\u00bb Vicente pide pues a la reina que intervenga con el fin de prohibirle el ministerio, \u00abpor poseer el esp\u00edritu sedicioso, chismoso e inventor de nuevas herej\u00edas. Y no es que, a\u00f1ade, que el rey quiera impedir la libertad que les es dada de hacer su religi\u00f3n y de nombrar sus ministros, sino tan s\u00f3lo para dar orden de que este mal esp\u00edritu traiga alg\u00fan disturbio a la religi\u00f3n y al Estado, que tiene sus intereses tan ligados a los de la religi\u00f3n.\u00bb La intervenci\u00f3n de Vicente no impidi\u00f3 a Labadie llegar al ministerio. Nosotros no seguiremos a este miserable, que fue expulsado de varios lugares como ministro, lo mismo que lo hab\u00eda sido como sacerdote cat\u00f3lico. Que nos sea suficiente anotar, para la inteligencia de este pasaje de la carta de Vicente de Pa\u00fal al obispo de Lu\u00e7on que, en la &lt;em&gt;Declaraci\u00f3n &lt;\/em&gt;de Labadie&lt;em&gt;, conteniendo las razones que le obligaron a dejar la comuni\u00f3n de la Iglesia romana para integrarse en la Iglesia reformada(&lt;\/em&gt;Ginebra, 1656, in-12), establec\u00eda la conformidad del jansenismo que hab\u00eda sostenido con en calvinismo que acababa de abrazar.\u00a0'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> es una prueba de la maldad de esta doctrina.<\/p>\n<p>Es un sacerdote ap\u00f3stata, que pasaba por gran predicador, el cual, despu\u00e9s de hacer muchos estragos en Picard\u00eda y luego en Gascu\u00f1a, se hizo hugonote en Montauban; y, por un libro que escribi\u00f3 de su pretendida conversi\u00f3n, declara que, habiendo sido jansenista, la doctrina que ah\u00ed se tiene es la misma creencia que ha abrazado. Y en fecto, Monse\u00f1or, los ministros se glor\u00edan en sus pr\u00e9dicas hablando de esas gentes que la mayor parte de los cat\u00f3licos est\u00e1n de su lado y que pronto se har\u00e1n con el resto<span id='easy-footnote-21-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-21-107898' title='Doctrinas y conducta, todo era poco m\u00e1s o menos com\u00fan entre ginebra y Port-Royal. Los herejes han tenido siempre un instinto maravilloso para hacerse reconocer entre ellos. Pues, los Cantones suizos, por la boca Henri Ottius, profesor en Zurich; los estados de Holanda, por la boca de Samuel Marez, profesor en Groningen; Inglaterra por sus gacetas; el protestantismo franc\u00e9s, por el \u00f3rgano de sus principales pastores, saludaban en el jansenismo a una doctrina amiga. Jurieu (&lt;em&gt;Esprit de M. Arnault, &lt;\/em&gt;t. I, p. 230 y ss.) cita las doctrinas jansenistas sobre la justificaci\u00f3n, la Iglesia, etc., y las adopta todas, luego a\u00f1ade p. 235: \u00abPor todos estos extractos aparecen dos cosas: la primera, que el abate de SC ten\u00eda el proyecto de reformar la Iglesia y hacer una nueva religi\u00f3n; la segunda, que esta religi\u00f3n reformada sobre las ideas de este abate no estaba alejada de la de Calvino, y coincid\u00eda con ella en los principios.\u00bb Jurieu clama luego contra la mala fe de los jansenistas, que combat\u00edan a los protestantes, para enga\u00f1ar, mientras compart\u00edan las doctrinas del protestantismo. En su tomo II, pp. 3-30, se esfuerza todav\u00eda en probar que los protestantes defienden las cinco proposiciones en el sentido de Jansenio, y que hay en este informe, perfectas conformidad entre ellos u los `protestantes.\u00a0'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>. As\u00ed las cosa, \u00bfqu\u00e9 no se debe hacer para apagar este fuego que da ventaja a los enemigos jurados de nuestra Religi\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n no se arrojar\u00e1 contra este peque\u00f1o monstruo que empieza a desgarrar la Iglesia y acabar\u00e1 por desolarla, si no se lo ahoga en su nacimiento? \u00bfQu\u00e9 no querr\u00edan haber hecho tantos valientes y santos obispos que son en este momento, si hubieran estado en el tiempo de Calvino? Ahora se ve la culpa de los de aquel tiempo, que no se opusieron con todas fuerzas a una doctrina que deb\u00eda causar tantas guerras y divisiones. Tambi\u00e9n hab\u00eda por entonces mucha ignorancia; pero hoy que Nuestros Se\u00f1ores los Prelados son m\u00e1s sabios, se muestran tambi\u00e9n m\u00e1s celosos. Tal es Monse\u00f1or de Cahors, quien me escribi\u00f3 \u00faltimamente que le hab\u00edan enviado un libelo difamatorio contra dicha carta. \u00abEs, dice \u00e9l, el esp\u00edritu de herej\u00eda que no puede sufrir las justas correcciones y reprimendas, y se arroja incontinente con violencia las calumnias. Ya estamos en la pelea, a donde siempre he cre\u00eddo que deb\u00edamos estar.\u00bb Y como le hab\u00eda pedido que se cuidara, a causa de un accidente que le hab\u00eda ocurrido: \u00abOs aseguro (me dice) que lo har\u00e9, aunque no fuera m\u00e1s que para encontrarme en el combate que preveo tendremos que tener; y espero con la ayuda de Dios que venceremos. \u00bb Esos son los buenos sentimientos de este buen prelado. No se esperan otros de vuestra parte, Monse\u00f1or, que anunci\u00e1is y hac\u00e9is anunciar en vuestra di\u00f3cesis las opiniones comunes de la Iglesia y que, sin duda, os complacer\u00e1 suplicar que nuestro Santo Padre mande hacer lo mismo en todas partes, para reprimir estas opiniones suevas que simbolizan tanto con los errores de Calvino. Va en ello la gloria de Dios, la tranquilidad de la Iglesia y, me atrevo a decir, de la del Estado; lo que vemos m\u00e1s claramente en Par\u00eds que no se puede imaginar en otras partes sin ello, Monse\u00f1or, yo no os hubiera importunado con un discurso tan largo. Suplico muy humildemente a vuestra bondad que me perdone, ya que es ella la que me ha hecho tomarme esta confianza, etc.\u00bb<\/p>\n<p>La v\u00edspera misma del d\u00eda en que esta carta parti\u00f3 para Lu\u00e7on, Vicente recib\u00eda una de Pavillon y de Gaulet, obispos de Alet y de Pamiers. Estos dos obispos no ten\u00edan a\u00fan en com\u00fan con el jansenismo m\u00e1s que una inclinaci\u00f3n, real y pr\u00e1ctica entre ellos, a las doctrinas severas defendidas por la secta. No obstante, Pavillon, m\u00e1s austero todav\u00eda que su amigo, se hab\u00eda dejado ya iniciar por los sectarios. Algunos a\u00f1os antes, Ferret, p\u00e1rroco de San Nicol\u00e1s, habiendo realizado un viaje a Alet, hab\u00eda regresado lleno de prejuicios favorables al jansenismo, de los que le libr\u00f3 Vicente mismo<span id='easy-footnote-22-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-22-107898' title='Es lo que nos dice el &lt;em&gt;P.-S&lt;\/em&gt;. de la primera carta de Vicente a d\u2019Horgny: \u00abMe atrevo a deciros que el Sr. Ferret habi\u00e9ndose liado en estas opiniones nuevas, dijo al Sr. p\u00e1rroco de San Juan (Abelly) que lo que ha sacado de \u00e9l es la firmeza que ha visto en este miserable pecador (Vicente mismo) contra esto, en dos o tres conferencias que hemos tenido sobre este asunto. Es el Sr. p\u00e1rroco de San Nicol\u00e1s de Chardonnet quien fue reconocido, cuando volvi\u00f3 a Alet, por todos que andaba en estas opiniones, de las que se se hallaba hasta tal punto fuera, que ha propuesto al Sr. de San Josse que es conveniente que formemos una especie de congregaci\u00f3n secreta para defender las verdades antiguas. . os ruego que lo guard\u00e9is en secreto.\u00bb\u00a0'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>. Pavillon gustaba todav\u00eda las obras del partido, y se hac\u00eda leer en la mesa la <em>Frecuente<\/em> <em>Comuni\u00f3n<\/em> o las <em>Cartas<\/em> del abate de SC. Pero durante el tiempo de las visitas frecuentes que le hac\u00eda el obispo de Pamiers, interrump\u00eda esta lectura que \u00e9ste no pod\u00eda aguantar<span id='easy-footnote-23-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-23-107898' title='El obispo de Pamiers, en esta \u00e9poca, estaba todav\u00eda bajo la influencia saludable de san Vicente de Pa\u00fal. Algunos a\u00f1os antes, cuando era m\u00e1s que un simple abate de Foix, habiendo dado cuenta a Vicente de sus conversaciones con SC, el santo le expuso sus reparos y le aconsej\u00f3 que rompiera este trato peligroso, como el mismo abate lo declar\u00f3 en el proceso de Vincennes &lt;em&gt;(Hist. du Jans\u00e9nisme&lt;\/em&gt;, por el P. Rapin, p. 342).\u00a0'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>. Estos dos prelados se entendieron para responder a Vicente. se negaban a suscribir la carta al Papa, pero \u00fanicamente por un falso amor a la paz, ya que se opusieron el mismo rechazo a la propuesta de los once obispos opositores.<\/p>\n<p>\u00abHace mucho tiempo, dec\u00edan en sustancia, que nos duelen las divisiones que afligen a la Iglesia. Nosotros habr\u00edamos respondido antes a la carta que hab\u00e9is querido escribirnos<span id='easy-footnote-24-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-24-107898' title='Se hab\u00edan retrasado tanto, que Vicente se hab\u00eda visto obligado a enviarles una nueva copia de la carta de Habert, como nos lo dice una carta de \u00e9l al P. Dinet, del 14 de Abril de 1651: \u00abOs suplico que me envi\u00e9is cuatro o cinco copias de la carta de los Srs. prelados al Papa: He despachado las dem\u00e1s. El Sr. de La Rochelle se ha excusado de firmar la que le envi\u00e9 hasta saber si el partido que combatimos va a hacer una carta-circular (hizo una) en tal caso, dice, yo la firmar\u00e9. El Sr. de Acqs me escribe que la firmar\u00e1 de buena gana y se la har\u00e1 firmar al Sr. de Bayonne. No tengo respuesta de los Srs. de Alet y de Pamiers. Me temo que los paquetes se hayan perdido: por eso quiero enviarles otras (&lt;em&gt;Extracto de los 18 tomos in-folio&lt;\/em&gt;, p. 113. \u2013Los Srs. del Arsenal, Th\u00e9ol. fr., n\u00ba 53.)\u00a0'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>, si hubi\u00e9ramos cre\u00eddo que el asunto sobre el que se deseaba nuestra resoluci\u00f3n ped\u00eda muchos consejos y oraciones. Vamos a declararos lo que pensamos, con la sencillez y el desinter\u00e9s del que vos nos hab\u00e9is dado tantos ejemplos. Nosotros creemos pues que no existen apariencias de que en una agitaci\u00f3n tan viva, y que los dos partidos creen justa, el esp\u00edritu de Dios, que es un esp\u00edritu de paz, encuentre bastante docilidad en los corazones para operar en ellos una perfecta reuni\u00f3n. Aunque respetemos el camino que se nos ha propuesto de pedir a la Santa Sede la decisi\u00f3n de las cuestiones principales de una doctrina que se juzga sospechosa, con todo nos parece importante que los obispos no se muestren sospechosos ni odiosos a ning\u00fan partido declar\u00e1ndose a favor de uno o del otro, con el fin de poder a su tiempo mediar m\u00e1s c\u00f3modamente la paz por la confianza que todos tendr\u00e1n motivos de tener en ellos. Habiendo sido invitados por otros muchos obispos a querer firmar una carta escrita al Papa, contraria a la que vos nos hab\u00e9is enviado, nosotros tememos, otorgando a unos lo que hemos negado a los otros, contribuir a un cisma que, en materia de doctrina y entre personas de tanto peso, puede producir grandes males y dar ocasi\u00f3n de burla a los libertinos y a los herejes, y de esc\u00e1ndalo a los buenos cat\u00f3licos. La guerra y las divisiones que afligen al Estado y la cristiandad son un motivo m\u00e1s que nos hace temer que una bula dada en una estaci\u00f3n tan agitada de disturbios, pueda cumplir con todas las formalidades necesarias y exaspere m\u00e1s los males en lugar de suavizarlos. No es que vayamos a querer que se contin\u00fae disputando y desgarr\u00e1ndose unos a otros, sino m\u00e1s bien que se tome una soluci\u00f3n para restablecer la concordia. Nos parecer\u00eda pues, Se\u00f1or, m\u00e1s oportuno trabajar por unirnos todos para pedir a la Santa Sede que, ya que por nuestros pecados los hombres no est\u00e1n dispuestos a tratar las cosas pac\u00edficamente, tenga a bien enviar una bula que proh\u00edba, bajo grav\u00edsimas penas, a toda persona, de cualquier rango y condici\u00f3n que sea, agitar las cuestiones del tiempo en las c\u00e1tedras y en las escuelas, por escrito y de viva voz, en p\u00fablico y en particular, hasta que juzgue el tiempo m\u00e1s oportuno para decidirlas; y que orden entre tanto a los obispos usar de censuras y de otras v\u00edas razonables para hacerla observar inviolablemente a todo el mundo. Es el comportamiento que hemos cre\u00eddo m\u00e1s conveniente en el estado presente de las cosas. Por lo dem\u00e1s, os aseguramos ante Dios que nosotros conservaremos con amor el recuerdo y el agradecimiento de las obligaciones singulares que tenemos a la gran caridad que hab\u00e9is ejercido para con nosotros durante tantos a\u00f1os, etc. \u00bb<\/p>\n<p>Pues bien esta neutralidad de mala ley que coloca en la misma l\u00ednea a la verdad y al error, y que, demasiado practicada, en el siglo XVII, por algunos de los m\u00e1s santos y m\u00e1s grandes, ha hecho la fortuna del partido. Pues bien por este falso amor por esta paz enga\u00f1adora, concedida varias veces a los herejes y siempre violada por ellos; paz que, en su pensamiento, no era m\u00e1s que el desarme para sus adversarios, y para ellos la libertad de difundir sus doctrinas.<\/p>\n<p>A las razones alegadas por los obispos de Alet y de Pamiers a favor de esta pol\u00edtica peligrosa, respondi\u00f3 Vicente con esta carta;<\/p>\n<p>\u00abMonse\u00f1ores, he recibido, con el respeto que debo a vuestra virtud y a vuestra dignidad, la carta que me hab\u00e9is hecho el honor de escribirme a finales del mes de mayo, como respuesta a las m\u00edas sobre el tema de las cuestiones del tiempo, en la que veo muchos pensamientos dignos del rango que ocup\u00e1is en la Iglesia, que parecen inclinaros a optar por el partido del silencio en las conversaciones presentes. Pero yo no dejar\u00e9 de tomarme la libertad de expresaros algunas razones que tal vez puedan llevaros a otros sentimientos, y os suplico Monse\u00f1ores, prosternado en esp\u00edritu a vuestros pies, que lo acept\u00e9is de buen grado.<\/p>\n<p>\u00abY en primer lugar, sobre el temor que declar\u00e1is que el juicio que se desea de Su Santidad no sea recibido con la sumisi\u00f3n y obediencia debidas a la voz del soberano Pont\u00edfice, y que el esp\u00edritu de dios no encuentre suficiente docilidad en los corazones para operar en ellos una verdadera reuni\u00f3n, yo os manifestar\u00eda con buena voluntad que, cuando las herej\u00edas de Lutero y de Calvino, por ejemplo, comenzaron a aparecer, si se hubiera esperado a condenarlas hasta que sus sectarios hubiesen dado muestras de estar dispuestos a someterse y a reunirse, estas herej\u00edas estar\u00edan todav\u00eda en el n\u00famero de las cosas indiferentes de seguir o de dejar, y habr\u00edan infectado a m\u00e1s personas de lo que han hecho. Si pues estas opiniones, de las que vemos los efectos perniciosos en las conciencias, son de esta naturaleza, esperaremos en vano que los que las siembran se pongan de acuerdo con los defensores de la doctrina de la Iglesia: porque esto es lo que no hay que esperar, y lo que no ocurrir\u00e1 nunca, y diferir obtener su condena de la Santa Sede es darles tiempo de extender su veneno, y es tambi\u00e9n robar a muchas personas de condici\u00f3n y de piedad el m\u00e9rito de la obediencia que han protestado dar a los decretos del Santo Padre, cuando los vean: no desean saber m\u00e1s que la verdad y esperando el efecto de este deseo permanecen siempre de buena fe en ese partido, que as\u00ed lo incrementan y fortifican por este medio, habi\u00e9ndose adherido a \u00e9l por apariencias del bien y de las reformas que predican, que es la piel de oveja de que se han cubierto siempre los verdaderos lobos para abusar y seducir a las almas.<\/p>\n<p>\u00abEn segundo lugar, lo que dec\u00eds, Monse\u00f1ores, que el calor de los dos partidos en sostener su opini\u00f3n deja poca esperanza de una perfecta reuni\u00f3n, a la que sin embargo habr\u00eda que llegar, me obliga a responder que no existe otra reuni\u00f3n que hacer en la diversidad y contrariedad de los sentimientos en materia de fe y religi\u00f3n, que acudiendo a un tercero, que no puede ser m\u00e1s que el Papa, a falta de los concilios; y que el que no se quiere reunir en esta materia no es capaz de ninguna reuni\u00f3n, la cual fuera de aquello no es de desear siquiera: pues las leyes no se deben nunca reconciliar con los cr\u00edmenes, ni juntar la mentira con la verdad tampoco.<\/p>\n<p>\u00abEn tercer lugar, esta unidad que dese\u00e1is entre los prelados ser\u00eda bien de desear, con tal que fuera sin perjuicio de la fe: ya que no se necesita uni\u00f3n en el mal ni en el error, sino aun cuando esta uni\u00f3n se debiera hacer, tocar\u00eda en la menor parte volver a la mayor, al miembro reunirse con la cabeza, que es lo que se busca, y teniendo al menos de las seis partes las cinco, que se han ofrecido a atenerse a lo que diga el Papa, a falta del concilio, que no se puede reunir por las guerras; y cuando despu\u00e9s de todo, a\u00fan quedara divisi\u00f3n y, si quer\u00e9is, cisma, habr\u00eda que echar las culpas a los que no quieren juez, ni acudir a la mayor\u00eda de los obispos, a los que no se adhieren tampoco m\u00e1s que al Papa.<\/p>\n<p>\u00abY de ah\u00ed se forma una cuarta raz\u00f3n, que sirve de respuesta a lo que ten\u00e9is a bien decirme, Monse\u00f1ores, que uno y otro partido cree que la raz\u00f3n est\u00e1n de su parte; lo que yo concedo. Pero sab\u00e9is muy bien que todos los herejes han dicho otro tanto, y que eso no los ha preservado de la condena ni de los anatemas que les han fulminado los Papas y los concilios; no se ha visto que la reuni\u00f3n con ellos fuera un medio de curar el mal; al contrario se les ha aplicado el fuego y la espada, y a veces demasiado tarde, como podr\u00eda suceder aqu\u00ed. Es verdad que un partido acusa al otro, pero existe esta diferencia, que uno pide jueces y el otro no, que es una mala se\u00f1al. No quiere remedios por parte del Papa, repito, porque sabe que es posible; y simula pedir el del concilio, porque lo cree imposible en el estado actual de las cosas; y si creyera que fuese posible, lo rechazar\u00eda igual que ha rechazado el otro. Y esto no ser\u00e1, a mi parecer, un asunto de burla a los libertinos y herejes, no m\u00e1s que de esc\u00e1ndalo a los buenos, al ver a los obispos divididos: ya que adem\u00e1s de que el n\u00famero de los que no hayan querido suscribir las cartas escritas al Papa sobre este asunto ser\u00e1 muy peque\u00f1o, no ten\u00eda nada de extraordinario que todos no fueran de la misma opini\u00f3n en los antiguos concilios; y esto demuestra tambi\u00e9n la necesidad de que el Papa lo conozca, ya que como vicario de Jesucristo es la cabeza de toda la Iglesia, y por consiguiente el superior de los obispos.<\/p>\n<p>\u00abEn quinto lugar, no se ve que la guerra que asola a casi toda la cristiandad impida que el Papa juzgue con todas las condiciones y formalidades necesarias prescritas por el concilio de Trento, en las cosas que se refieren plenamente a Su Santidad, a la que muchos santos y antiguos prelados han consultado ordinariamente y reclamado en las dudas de la fe, incluso en reuniones, como lo vemos en los santas Padres y en los anales eclesi\u00e1sticos. Ahora, lejos de anticipar que un fracaso en aceptar su juicio es algo que se presume o se teme, es m\u00e1s bien un medio de discernir por ah\u00ed a los verdaderos hijos de la iglesia de los pertinaces.<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto la remedio que propon\u00e9is, Monse\u00f1ores, de prohibir seriamente a uno y otro partido, os suplico muy humildemente que consider\u00e9is que ya se ha ensayado in\u00fatilmente, y no ha servido sino para dar alas al error: pues viendo que era tratado a la par con la verdad , se ha tomado este tiempo para proliferar; y cost\u00f3 demasiado desarraigarlo, visto que esta doctrina no est\u00e1 tan s\u00f3lo en la teor\u00eda, sino que se mezcla con la pr\u00e1ctica, las conciencias no pueden ya soportar la confusi\u00f3n y la inquietud, que nace de esta duda que se forma en el coraz\u00f3n de cada uno, a saber si Jesucristo muri\u00f3 por \u00e9l, y otras parecidas. Se ha visto por aqu\u00ed a gente, las cuales, al o\u00edr de otras que dec\u00edan a moribundos, para consolarlos, que tuviesen confianza en la bondad de Nuestro Se\u00f1or que hab\u00eda muerto por ellos, dec\u00edan a los enfermos que no confiasen en eso, porque Nuestro Se\u00f1or no hab\u00eda muerto por ellos.<\/p>\n<p>\u00abPermitidme tambi\u00e9n, Monse\u00f1ores, que a\u00f1ada a estas consideraciones, que los que hacen profesi\u00f3n de la novedad, viendo que se siente miedo de sus amenazas, las aumentan y se preparan a una fuerte rebeli\u00f3n; se sirven de vuestro silencio como de un argumento poderoso en su favor, y hasta presumen, en un impreso que publican de sois de su opini\u00f3n; y por el contrario, los que se mantienen en la sencillez de la antigua creencia, se debilitan y se desaniman, viendo que no se los apoya universalmente. \u00bfY no les doler\u00eda en alma si un d\u00eda, Monse\u00f1ores, sus nombres hubieran servido, aunque contra vuestras intenciones que son muy santas, para confirmar a unos en su terquedad y debilitar a los otros en sus creencias?<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto llevar el asunto a un concilio universal, \u00bfc\u00f3mo poder convocar uno durante estas guerras? Transcurrieron unos cuarenta a\u00f1os desde que Lutero y Calvino comenzaron a revolucionar la Iglesia hasta la celebraci\u00f3n del concilio de Trento. Seg\u00fan eso, no hay otro remedio m\u00e1s pronto que el de recurrir al Papa, a quien el concilio de Trento mismo nos remite en su \u00faltima sesi\u00f3n, en el \u00faltimo cap\u00edtulo, del que os env\u00edo un extracto.<\/p>\n<p>\u00abDe nuevo, Monse\u00f1ores, no se ha de temer que el Papa no sea obedecido, como es bien justo, cuando se haya pronunciado; ya que aparte de que esta raz\u00f3n de temer la desobediencia habr\u00eda tenido lugar en todas las herej\u00edas, las cuales, por consiguiente, convendr\u00eda dejar reinar impunemente, tenemos un ejemplo muy reciente en la falsa doctrina de las dos pretendidas cabezas en la Iglesia, que habr\u00eda salido de la misma tienda, la cual habiendo sido condenada por el Papa, se ha obedecido a su juicio, y no se habla m\u00e1s de esta nueva opini\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abPor cierto, Monse\u00f1ores, todas estas razones que conoc\u00e9is mejor que yo, que quisiera o\u00edrlas de vosotros, a quienes reverencio como a mis padres y como a los doctores de la Iglesia, han hecho que queden actualmente pocos prelados en Francia que no hayan formado la carta que se os hab\u00eda propuesto anteriormente.\u00bb<\/p>\n<p>Si esta carta no tuvo sobre los dos obispos un efecto directo e inmediato, contribuy\u00f3 al menos a mantenerlos por alg\u00fan tiempo en la sumisi\u00f3n a los decretos de la Santa Sede. Pero, a pesar de este fracaso parcial, Vicente lo consigui\u00f3, en sus tr\u00e1mites ante todos los obispos del reino<span id='easy-footnote-25-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-25-107898' title='Gerberon dijo de Vicente y de sus tr\u00e1mites: \u00abMedio-pelagiano y medio molinista, a quien se rindieron los obispos por desembarazarse de sus acosos.\u00bb\u00a0'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>. En muy poco tiempo, sinti\u00f3 el gozo de ver la carta de Habert, u otra redactada sobre este modelo<span id='easy-footnote-26-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-26-107898' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires, &lt;\/em&gt;del P. Rapin, t. I, p. 370.\u00a0'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>, suscrita por unos ochenta y ocho obispos, es decir por la inmensa mayor\u00eda del episcopado franc\u00e9s. Los otros, o se callaron como Pavillon y Gaulet o escribieron una contra-carta al Papa . \u00c9stos \u00faltimo no fueron m\u00e1s que once; y adem\u00e1s muchos de ellos defend\u00edan menos al jansenismo de lo que le desaprobaban el modo de consulta empleado por sus colegas<span id='easy-footnote-27-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-27-107898' title='Esta carta hab\u00eda sido compuesta en Port-Royal. \u2013V\u00e9ase en &lt;em&gt;ibid&lt;\/em&gt;., p. 380.\u00a0'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>V. <em>Debates en Roma. \u2013Papel de Vicente. \u2013Condenadas las cinco proposiciones.<\/em><\/h3>\n<p>Abandonado por el episcopado, el partido resolvi\u00f3 defenderse por s\u00ed mismo en Roma. Hab\u00eda ya un agente a la espera; pero en una circunstancia tan cr\u00edtica, crey\u00f3 que necesitaba refuerzos para su abogado, y le envi\u00f3 a otros tres doctores, a la cabeza de los cuales, puso a Saint-Amour. Como carta de embajada, Saint-Amour, llevaba la carta de los obispos opositores.<\/p>\n<p>A los tres doctores jansenistas, Vicente, informado pronto de su punto de partida, quiso oponer a tres doctores ortodoxos y, con el concurso de Olier y de Bretonvilliers que compartieron con \u00e9l los gastos del viaje y de estancia en Roma, mand\u00f3 salir a Hallier, Joisel y Lagault, quienes, por lo dem\u00e1s, se hab\u00edan ofrecido para cumplir esta gran misi\u00f3n. Los tres eran doctores de Sorbona, de los m\u00e1s h\u00e1biles de la Facultad y, adem\u00e1s, muy unidos a Vicente. Tambi\u00e9n de \u00e9l recibieron las instrucciones, y es a e\u00b4l a quien dar\u00e1n cuenta de sus gestiones. Por su parte, Vicente no descuid\u00f3 nada para secundarlos, bien en Francia bien en Italia, Les consigui\u00f3 ante todo cartas de la corte, y los recomend\u00f3 a aquellos de sus sacerdotes que estaban destinados en Roma.<\/p>\n<p>Ya era hora de que llegaran. El sedicioso Saint-Amour se esforzaba en persuadir a los dominicos de que no odiaban menos a la gracia eficaz de los tomistas que a la de Jansenio; les causaba miedo de los jesuitas, de los <em>molinistas<\/em>, los \u00fanicos que, hasta entonces hubieran actuado en Roma . Por lo dem\u00e1s, \u00e9l y sus colegas, siguiendo la eterna t\u00e1ctica de la secta, no cesaban de repetir que no eran Jansenistas, que quer\u00edan defender, no a Jansenio, sino la gracia de Jesucristo; que despu\u00e9s de todo, el jansenismo no era m\u00e1s que un fantasma. Para dibujar bien las posiciones y fijar el debate, los doctores cat\u00f3licos declararon, por su lado, que no odiaban m\u00e1s que a Jansenio, quien desde hac\u00eda diez a\u00f1os perturbaba a toda la Iglesia<span id='easy-footnote-28-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-28-107898' title='Cartas de Lagault del 30 de junio y del 26 de agosto de 1652.\u00a0'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El asunto se hab\u00eda entablado bien. El magistrado de Valencay, embajador de Francia, con la orden que hab\u00eda recibido del rey y de la reina-madre, secundaba la buena causa. Los doctores echaban de menos solamente que el rey, en lugar de contentarse con escribir a su ministro y al cardenal Barberini, no se hubiera dirigido al Papa mismo, como hab\u00eda hecho el rey de Polonia. Vicente solicit\u00f3, en efecto, nuevas cartas de la corte<span id='easy-footnote-29-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-29-107898' title='Hab\u00eda escrito contra el libro de la &lt;em&gt;Frecuente&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;comuni\u00f3n &lt;\/em&gt; unas &lt;em&gt;Remarques chr\u00e9tiennes et catholiques, &lt;\/em&gt;1644. \u2013En este tiempo, dice el P. Rapin (&lt;em&gt;M\u00e9moires&lt;\/em&gt;, t. I, p, 40, Par\u00eds, 1865), \u00abel pr\u00edncipe de Cond\u00e9\u2026ten\u00eda conferencias secretas y frecuentes con el nuncio del Papa y el canciller, por mediaci\u00f3n del P. Vicente, para buscar juntos medios de destruir estas novedades a las que ten\u00eda aversi\u00f3n.\u00bb\u00a0'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>, esperando que el ejemplo del monarca arrastrar\u00eda consigo a los pr\u00edncipes de la sangre a una gesti\u00f3n parecida.<\/p>\n<p>\u00c9stos parec\u00edan bien dispuestos. El pr\u00edncipe de Cond\u00e9, padre del vencedor de Rocroy,, ya de vuelta de SC, si alguna estuvo a favor de \u00e9l, estaba comprometido en el partido de la ortodoxia, y se mostraba no s\u00f3lo lleno de fuego, sino <em>lleno de luces<\/em> contra los errores de Jansenio<span id='easy-footnote-30-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-30-107898' title='Carta de Vicente del 21 de junio de 1652 a Hallier y Lagault.\u00a0'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>. Es lo que nos dice una carta de Raconis<span id='easy-footnote-31-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-31-107898' title='Abra de Raconis no es conocido m\u00e1s que por Boileau, quien le ha alojado rid\u00edculamente en su facistol, canto IV.\u00a0'><sup>31<\/sup><\/a><\/span> a Vicente, que hab\u00eda llevado al obispo Lavaur, con muchas m\u00e1s personas de erudici\u00f3n y de piedad a escribir contra el <em>Augustinus <\/em>y le ayudaba con sus consejos en este asunto: \u00abEl pr\u00edncipe de Cond\u00e9, continuaba Raconis, me ha animado con todas sus fuerzas a continuar mi trabajo y a secundar vuestro celo por la defensa de la Iglesia de lo que yo le he hablado largo y tendido y de lo que \u00e9l ha quedado encantado. Me ha encarecido dos cosas: la primera ver al Sr. nuncio, y decirle de su parte que le agradar\u00eda poder verle en alguna iglesia para hablarle de este asunto, y mostrarle la necesidad absoluta que tiene por la Iglesia y por el Estado de responder a este autor; lo que yo he realizado al punto, y he visto al Sr. nuncio, quien se ha avenido, despu\u00e9s de una negociaci\u00f3n bastante larga que yo le enviar\u00eda un cat\u00e1logo de loas errores de Jansenio que fueron condenados en otro tiempo por los concilios o por los papas: cosa que he prometido hacer. De all\u00ed regres\u00e9 a casa del Sr. Pr\u00edncipe, que se sinti\u00f3 muy satisfecho de esta resoluci\u00f3n, y me ha asegurado que se la expondr\u00e1 como se merece a la reina y al Sr. cardenal Mazarino, y me ha renovado el segundo encargo que me hab\u00eda hecho de aseguraros de su celo en este asunto, con el fin de presentarlo conjuntamente con vos.\u00bb<\/p>\n<p>No es probable sin embargo que las gestiones de Vicente en la Corte hayan llevado al rey a escribir nuevas cartas. Adem\u00e1s, se estaba en plena guerra. Toda la atenci\u00f3n se dirigi\u00f3 hacia ese lado, y se pens\u00f3 poco por entonces en las querellas teol\u00f3gicas. En la carta antes citada del 21 de junio de 1652, Vicente escribe, en efecto: \u00abSe habla muy poco ahora de estas cuestiones; es quiz\u00e1s porque las agitaciones de la guerra ocupan todas las mentes, y las miserias del tiempo comienzan a hacerse sentir.\u00bb Los jansenistas solos continuaban removiendo, y haciendo circular escritos clandestinos, una copia de los cuales se enviaba siempre a San L\u00e1zaro. Pero el piadoso y caritativo sacerdote, a la par que persist\u00eda en animar y sostener a los negociadores de Roma, no se empleaba en Par\u00eds m\u00e1s que en desarmar a Dios con sus oraciones y en aliviar las miserias espantosas, que todas ve\u00edan en \u00e9l como a su Providencia.<\/p>\n<p>Abandonados a su celo, los diputados ortodoxos no disminuyeron sus esfuerzos. Necesitaban \u00e1nimos. Los jansenistas s\u00f3lo buscaban dar largas al asunto, y abusaban de la lentitud ordinaria de la curia de Roma, esperando la muerte de un papa m\u00e1s que octogenario. Queriendo exasperar a los diputados cat\u00f3licos ya cansados por una temporada larga y dispendiosa, los hostigaban con sus contradicciones y calumnias, con sus argucias y sus mentiras. \u00a1Eso era la piedad y rigorismo del partido! A eso a\u00f1ad\u00edan la impudencia de presentarse como v\u00edctimas; se quejaban de que no se les quer\u00eda escuchar, que les rechazaban sus memorias, etc. \u00a1Nuevas mentiras! Desde hac\u00eda un a\u00f1o entero, ten\u00edan la libertad de informar en cada momento a los consultores y a los cardenales, de viva voz y por escrito, y se les comunicaban los escritos de sus adversarios. Se hab\u00eda llegado hasta concederles dos, tres, cuatro, cinco audiencias ante los cardenales, cuantas fueran necesarias, y las rechazaron. Pues, una vez m\u00e1s, todo su plan era de ganar tiempo e impedir la bula de condena.<\/p>\n<p>Pero nada cansaba la paciencia y el \u00e1nimo de los diputados ortodoxos, resueltos, escrib\u00edan a Vicente de Pa\u00fal, a dar su sangre por la buena causa. Cosa m\u00e1s admirable, nada fatigaba tampoco la firmeza de Inocencio X. Despu\u00e9s de m\u00e1s de veinticinco congregaciones, celebradas por los cardenales, quiso que se celebraran otras diez m\u00e1s en su presencia. A pesar de sus ochenta y un a\u00f1os, se complac\u00eda en permanecer hasta cuatro y cinco horas, y las hubiera prolongado a\u00fan m\u00e1s, sin la compasi\u00f3n que le produc\u00edan los te\u00f3logos, que no pod\u00edan ya seguir de pie. Segu\u00eda y entend\u00eda a maravilla todas las discusiones y, ante sus familiares y parientes, no sab\u00eda hablar de otra cosa. Por la noche, conferenciaba todav\u00eda con el cardenal Chigi, secretario de Estado. El propio Chigi prefer\u00eda dedicar la noche a sus despachos a perderse una congregaci\u00f3n. los cardenales imitaban un celo tan hermoso. Una providencia manifiesta empujaba a los hambres y a las cosa a una conclusi\u00f3n feliz.<\/p>\n<p>Ante estas noticias, Vicente daba gracias a Dios y bendec\u00eda a los diputados fieles. El 20 de diciembre de 1652, escrib\u00eda a Hallier:<\/p>\n<p>\u00abDoy gracias a Dios por el feliz progreso que da a vuestra diligencias de ah\u00ed; os agradezco con toda humildad por la bondad que mostr\u00e1is en escribirme. Os aseguro, Se\u00f1or, que no recibo gozo m\u00e1s grande que el que me traen vuestras cartas, y que no pido a Dios con mayor ternura en el mundo otra cosa como lo hago por usted y su asunto. Tambi\u00e9n sus divina bondad me trae una buena esperanza que pronto devolver\u00e1 la paz a su Iglesia, y que debido a vuestros esfuerzos, la verdad ser\u00e1 reconocida y vuestro celo exaltado ante Dios y los hombres. Es lo que seguimos pidi\u00e9ndole. H\u00e1game saber, por favor, sus queridas noticias.\u00bb<\/p>\n<p>El asunto llegaba a su fin, cuando los jansenistas de Par\u00eds, informados de su pr\u00f3xima derrota, enviaron a Roma nuevos diputados, entre los cuales estaba el famoso P. Des Mares, el m\u00e1s terrible campe\u00f3n de la secta, en el que ten\u00edan puestas todas sus esperanzas.<\/p>\n<p>Apenas llegados a Roma, Des Mares y sus compa\u00f1eros obtuvieron, por el embajador de Francia, una audiencia del papa. Pidieron nueva comunicaci\u00f3n de los escritos dados por ambas partes, y le derecho de disputa con sus adversarios. \u00abNo se trata de los escritos ni de la persona de unos y otros, respondi\u00f3 sensatamente el papa, sino del libro de Jansenio, en adelante suficientemente examinado. Mi predecesor Clemente VIII autoriz\u00f3 las disputas; tambi\u00e9n no concluy\u00f3 nada; yo quiero concluir, yo las proh\u00edbo.\u00bb Y los invit\u00f3 tan s\u00f3lo a exponer sus sentimientos en una gran asamblea. Fue preciso someterse a este orden. En esta circunstancia solemne, el P. Des Mares, del que Boileau dijo: <em>Des Mares en Saint-Roch no habr\u00eda predicado mejor, <\/em>despleg\u00f3 toda su facundia: \u00abNo me cansar\u00e9 nunca de decir, refiere Saint-Amour en su <em>Journal<\/em><span id='easy-footnote-32-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-32-107898' title='&lt;em&gt;Journal de Saint-Amour&lt;\/em&gt;, sexta parte, c. XXII, pp. 484, 502.\u00a0'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>, que yo nunca he o\u00eddo al P. Des Mares predicar mejor en Par\u00eds, de lo que habl\u00f3 en esta ocasi\u00f3n. Es decirlo todo a gente que ha tenido bastante suerte de o\u00edr anteriormente algunas de sus predicaciones. Por \u00faltimo, habl\u00f3 hasta que al llegar la noche, le fue imposible leer los textos de que estaba provisto, y le dijeron, a pesar del encanto de su elocuencia, que ya hab\u00eda hablado suficiente. Puso no obstante en manos del papa cinco o seis manos de papel donde expon\u00eda sus ideas.\u00bb<\/p>\n<p>Este prolongado y bonito discurso no fue m\u00e1s que una interminable declamaci\u00f3n contra la sociedad <em>semi<\/em>&#8211;<em>pelagiana<\/em> de los jesuitas, culpable, dec\u00eda Des Meres, de m\u00e1s de cincuenta herej\u00edas, y en favor de san Agust\u00edn y de la gracia eficaz. Despu\u00e9s de los cual, se vio, dice el P. Annat haciendo alusi\u00f3n a un epigrama de Marcial, que no hab\u00eda comenzado a hablar todav\u00eda de las <em>tres cabras<\/em><span id='easy-footnote-33-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-33-107898' title='&lt;em&gt;Cavilli&lt;\/em&gt;, p. 35.\u00a0'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>. Y no es s\u00f3lo a trav\u00e9s de los jesuitas como lo sabemos, sino por el mismo papa, seg\u00fan Lagault<span id='easy-footnote-34-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-34-107898' title='Carta a Vicente del 15 de julio de 1653.\u00a0'><sup>34<\/sup><\/a><\/span>. Los jesuitas, siempre los jesuitas! Pues, de los trece consultores en el asunto de las cinco proposiciones, uno s\u00f3lo era jesuita, el cual se mostr\u00f3 tan moderado, que los jansenistas se felicitaron por ello y se aprovecharon. Los jesuitas no fueron consultados en esta circunstancia por la excelente raz\u00f3n que no ten\u00edan ning\u00fan cr\u00e9dito ante Inocencio X, quien se serv\u00eda de ellos bastante poco, y no ten\u00eda entre sus preferencias a ning\u00fan miembro de la compa\u00f1\u00eda, como lo confiesa Saint-Amour, p. 432 de su <em>Journal.<\/em><\/p>\n<p>Fuera la que fuese la elocuencia del P. Des Mares. Inocencio X dio por suficiente esta muestra y se neg\u00f3 a nuevas discusiones en una segunda audiencia. Habi\u00e9ndose percatado de su plan, se hab\u00eda resuelto a dar un paso m\u00e1s. Una ma\u00f1ana, se encomend\u00f3 a Dios, llam\u00f3 a uno de sus secretarios y le dict\u00f3 la Bula <em>Cum<\/em> <em>occasione <\/em>en una ma\u00f1ana. Para no herir susceptibilidades francesas y prepararle m\u00e1s f\u00e1cil recepci\u00f3n, recort\u00f3 las cl\u00e1usulas ordinarias de estilo, la mand\u00f3 fijar en seguida en el campo de Flore, y ese mismo d\u00eda, 9 de junio de 1653, la envi\u00f3 a Francia con un breve particular para el rey y otro para los obispos. Hallier, Joisel y Lagault, debieron quedarse en Roma por orden de los cardenales, hasta que se tuvieran noticias de la acogida de la bula en Francia.<\/p>\n<p>Los diputados cat\u00f3lico fueron en seguida a dar las gracias a Inocencio X, quien queriendo recompensar su celo en la persona de su jefe y realizar de alguna manera la esperanza prof\u00e9tica de Vicente, ofreci\u00f3 a Hallier el obispado de Toul y, al negarse, le dio un priorato en Breta\u00f1a, esperando hacerle obispo de Cavaillon, orden\u00f3 tambi\u00e9n a su datario que diera los primeros beneficios vacantes a Joisel y a Lagault. Se mostraba entonces menos generoso con el partido contrario: rechazaba bulas a un signatario de <em>Augustinus, <\/em>mandaba deponer a un general de orden favorecedor de los jansenistas, exiliaba o mandaba reprender a los religiosos sospechosos a favor de la doctrina condenada.<\/p>\n<p>Concedi\u00f3 sin embargo una audiencia a los diputados jansenistas. \u00c9stos le agradecieron su declaraci\u00f3n y prometieron con l\u00e1grimas en los ojos someterse. Pero al mismo tiempo dec\u00edan en Roma que no estaban condenados ni Jansenio tampoco, y muy pronto les oiremos defender en Francia esta tesis absurda e hip\u00f3crita<span id='easy-footnote-35-107898' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-35-107898' title='Casi todos estos detalles est\u00e1n tomados de las cartas de Hallier y de Lagault a san Vicente de Pa\u00fal referidas por Abelly y por Collet \u2013Hallier dice tambi\u00e9n que los jansenistas se escaparon vergonzosamente de Roma y sin saludar a ninguno de los cardenales de la congregaci\u00f3n. \u2013Para m\u00e1s amplios detalles de este largo asunto, v\u00e9ase las &lt;em&gt;M\u00e9moires&lt;\/em&gt; del P. Rapin, t. I y II.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III. Lucha de Vicente contra el Jansenismo. I. La herej\u00eda de los dos jefes y la Frecuente comuni\u00f3n. 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