{"id":107897,"date":"2015-01-14T02:22:41","date_gmt":"2015-01-14T01:22:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=107897"},"modified":"2016-07-26T17:21:52","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:52","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 5, cap\u00edtulo 1"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Libro V: San Vicente de Pa\u00fal y el Jansenismo<\/strong><\/h2>\n<h2><strong>Cap\u00edtulo Primero: Origen y comienzos del Jansenismo.<\/strong><\/h2>\n<h3>I. <em>Cuestiones de la gracia hasta el Augustinus.<\/em><\/h3>\n<p>Antes de entrar en este gran debate, es necesario estudiar su historia, naturaleza y lengua. Y antes que nada expliquemos esta palabra de <em>gracia,<\/em> este gran grito de guerra que oiremos resonar a cada instante.<\/p>\n<p>Se toma generalmente por todo don gratuito salido de la pura liberalidad de Dios; y, en este sentido, la creaci\u00f3n, la conservaci\u00f3n, las facultades del cuerpo y del alma, en una palabra, todos los dones naturales ser\u00edan para el hombre gracias, ya que todo ello le viene de Dios a t\u00edtulo gratuito, sin ning\u00fan m\u00e9rito anterior de su parte.<\/p>\n<p>Pero, en un sentido m\u00e1s estricto y m\u00e1s riguroso, y en nuestra larga pol\u00e9mica, se entiende por gracia los dones sobrenaturales concedidos al hombre en el orden de la salvaci\u00f3n eterna. Estos dones comprenden los privilegios que le fueron otorgados en el estado primitivo de inocencia, y la gracia medicinal que le fue dada desde su ca\u00edda en virtud de los m\u00e9ritos de la redenci\u00f3n. Y ahora, \u00bfqu\u00e9 es lo sobrenatural? Consiste esencialmente en una excelencia extraordinaria a\u00f1adida a las facultades naturales del hombre y que sobrepasa la exigencia y las fuerzas de toda naturaleza creada e incluso de toda criatura posible, en una comunicaci\u00f3n de Dios tal como es en s\u00ed mismo, en una participaci\u00f3n y una uni\u00f3n inmediatas, por la inteligencia y la voluntad, en la esencia divina.<\/p>\n<p>La gracia necesaria al hombre, incluso en el estado primitivo de inocencia, para cumplir su destino sobrenatural le ha resultado m\u00e1s indispensable desde su ca\u00edda. Y no obstante, por profundos, por destructores que hayan sido en su alma los da\u00f1os del mal, conserva todav\u00eda, el sentimiento de su fuerza y de su libertad. Y es que en efecto la voluntad, aunque lesionada y enferma, no fue aniquilada por la falta primitiva, ni reducida a una capacidad absoluta.<\/p>\n<p>La gracia y la libertad son pues siempre los dos factores del destino humano. \u00bfCu\u00e1l es su papel respectivo y c\u00f3mo se concilia su acci\u00f3n? Inmenso problema que, bajo nombres diversos, ha preocupado siempre y fatiga la curiosidad de los hombres. Todas las escuelas filos\u00f3ficas, los diferentes sistemas religiosos, han dado a una y a la otra una parte m\u00e1s o menos grande, a veces una parte exclusiva; y entonces Dios desaparece bajo el hombre o el hombre debajo de la acci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>El cristianismo, al proclamar de una manera m\u00e1s expl\u00edcita la falta primitiva y su transmisi\u00f3n a toda la raza de Ad\u00e1n, al ense\u00f1ar la necesidad absoluta de una gracia reparadora, necesidad tal que Dios hab\u00eda debido morir para merec\u00e9rsela al hombre, daba al problema una importancia infinita, pero le daba la soluci\u00f3n tan dif\u00edcil, que no se pod\u00eda halla, al parecer, m\u00e1s que en la negaci\u00f3n de uno de los dos t\u00e9rminos. As\u00ed ser\u00e1 en efecto en adelante, fuera del catolicismo, el escollo fatal a donde fueron a parar y a estrellarse todas las teor\u00edas filos\u00f3ficas o religiosas.<\/p>\n<p>Los primeros cristianos se preocuparon muy poco por estos terribles misterios. el hero\u00edsmo con que lucharon contra el hierro del verdugo y el diente de las fieras les daba la convicci\u00f3n de su libertad: y, al mismo tiempo, cuando bajaban al anfiteatro, no saludaban a C\u00e9sar, como el gladiador esclavo, sino que bendec\u00edan la gracia que les daba la fuerza de morir.<\/p>\n<p>Cuando la victoria conseguida sobre el imperio romano hubo liberado la inteligencia cristiana, aparecieron los sistemas que no hab\u00edan encontrado lugar ni tiempo en medio de las persecuciones. En el siglo V aparece el monje ingl\u00e9s Pelagio. Niega que el pecado de Ad\u00e1n haya sucedido a su raza. Nuestro libre albedr\u00edo posee en consecuencia la misma energ\u00eda que en el d\u00eda de la creaci\u00f3n. Ninguna necesidad para \u00e9l de un auxilio divino, a menos que no se entienda por gracia los dones naturales.<\/p>\n<p>El error pelagiano echaba por tierra el cristianismo, cuyas dos bases destru\u00eda, el pecado original y la necesidad de la redenci\u00f3n. Asimismo, la autoridad eclesi\u00e1stica y la autoridad civil se pusieron de acuerdo en proscribirle, al mismo tiempo que era batido en retirada por todo lo que hab\u00eda de ilustre entonces en las filas cat\u00f3licas por la ciencia y el genio. El m\u00e1s grande de sus adversarios fue san Agust\u00edn. Ya hab\u00eda defendido contra los maniqueos la libertad humana, pero el combati\u00f3 con mucha m\u00e1s energ\u00eda y perseverancia para mantener los derechos de la gracia divina; tambi\u00e9n se le llama por ello el \u00abdoctor de la gracia.\u00bb<\/p>\n<p>Sin embargo supo conservar y defender los dos puntos esenciales del dogma, la gracia y la libertad que, en su persona y en sus escritos se dan el beso de paz y de conciliaci\u00f3n.. se entiende entonces que goce en la iglesia de una autoridad tan grande, que todos hayan querido prevalerse de su nombre, y que las m\u00e1s c\u00e9lebres escuelas y los concilios hayan adoptado sus principales doctrinas.<\/p>\n<p>Vencido en este primer combate, el orgullo de la libertad pareci\u00f3 abandonar el campo y dej\u00e1rselo libre a la gracia, y se retir\u00f3 a los l\u00edmites de la arena, pero con la esperanza de poder muy pronto invadirlo todo. Marsella, la Isla de L\u00e9rins, eran entonces la residencia de hombres eminentes a la vez pos sus virtudes y su ciencia: en sus filas naci\u00f3 el semipelagianismo, que rechazaba la necesidad de toda gracia interior preveniente para el comienzo de la fe y la perseverancia en el bien. Las primeras cabezas de este pelagianismo mitigado estaban de buena fe, y no cre\u00edan que fuera posible mantener de otro modo la acci\u00f3n de la libertad. Por eso, en ciertas Iglesias, son colocados en el n\u00famero de los santos. Pero san Agust\u00edn, san Pr\u00f3spero, san Fulgencio, demostraron entonces que si se sostuviera sobre un punto los derechos exclusivos de la libertad, se la convertir\u00eda pronto en enteramente independiente, y se aniquilar\u00eda la gracia divina. El semipelagianismo sucumbi\u00f3<\/p>\n<p>La inteligencia humana pasa pronto de un error a otro contradictorio. Los pelagianos hab\u00edan luchado contra la gracia en nombre de la libertad; las predestinaciones de los siglos V y IX sacrificaron el libre albedr\u00edo a la gracia. Sostuvieron estos principios odiosos, que algunos hombres estaban predestinados a la condenaci\u00f3n eterna, que Jesucristo no hab\u00eda muerto m\u00e1s que los elegidos, y que el libre albedr\u00edo estaba aniquilado despu\u00e9s del pecado.<\/p>\n<p>Lutero, que hab\u00eda tenido un precursor en Wiclef, renov\u00f3 en primer lugar todos los errores de los predestinacionistas. Sostuvo luego que la justicia primitiva de Ad\u00e1n era debida a su naturaleza, de la que se segu\u00eda que el hombre hab\u00eda sido herido por la falta de origen en sus dones naturales, que estaba hoy esencialmente modificado; de sano e \u00edntegro, hecho enfermo y corrompido, no qued\u00e1ndole ya en herencia m\u00e1s que la miseria y el pecado. En otro tiempo la vida, ahora la muerte. Dos palabras que resumen las dos partes de nuestra historia: el hombre no es m\u00e1s que un cad\u00e1ver. Todos los movimientos de la concupiscencia son culpables en \u00e9l. Los m\u00e1s justos pecan siempre y necesariamente, e incurren en la condenaci\u00f3n eterna; y si los pecados no les son imputados, no lo es m\u00e1s que por pura condescendencia de la misericordia divina. El libre arbitrio se ha vuelto esclavo, y Lutero inscribe a la cabeza de su libro este t\u00edtulo en\u00e9rgico: <em>De servo arbitrio. <\/em>La gracia y la concupiscencia imprimen a la voluntad una necesidad, no de coacci\u00f3n y violencia, pero no obstante invencible e insuperable. De suerte que el acto contrario no est\u00e1 ya en su poder, y bajo el impulso de una y de otra, es puramente pasiva, como la piedra en las manos del ni\u00f1o. El hombre est\u00e1 pues en la imposibilidad de cumplir los mandamientos de Dios; y como, por otra parte, sus actos los mejores en apariencia no son m\u00e1s que pecados, no puede por sus obras llegar m\u00e1s que a la condenaci\u00f3n, y no a la justificaci\u00f3n ni a la salvaci\u00f3n. Por eso Lutero adelant\u00f3 que no estaba justificado y salvado m\u00e1s que por la fe.<\/p>\n<p>A todos estos errores, Calvino a\u00f1adi\u00f3 algunos m\u00e1s, que le son particulares: que todos los fieles deben estar seguros, con una certeza de fe divina, no solamente de la gracia y de la justicia, presentes, como lo exig\u00eda Lutero, sino tambi\u00e9n de su perseverancia, de su predestinaci\u00f3n y de su elecci\u00f3n a la gloria; que en los elegidos la fe y la justicia son inadmisibles, por enormes que sean sus faltas: no pierden entonces m\u00e1s que el sentimiento de la gracia, pero no la gracia misma.<\/p>\n<p>Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, Baius, profesor de la universidad de Lovaina, ense\u00f1\u00f3 principios an\u00e1logos. Con Lutero, dec\u00eda que la gracia y la gloria estaban en la naturaleza inocente, que los mandamientos de Dios eran imposibles, que todos los movimientos de la concupiscencia eran pecados; todos los pecados, mortales; todos los actos de los infieles, culpables; las virtudes de los fil\u00f3sofos, vicios; que, sin la gracia, el libre albedr\u00edo no era capaz m\u00e1s que de mal; que la violencia sola repugnaba con la libertad, y que toda acto voluntario, incluso necesitado, era libre. Pero toda la doctrina de Baius consist\u00eda sobre todo en este principio, que no hab\u00eda medio entre la caridad divina y una viciosa concupiscencia, y que todo amor en el hombre se refer\u00eda a una o a la otra.<\/p>\n<p>A penas se hab\u00edan condenado los errores de Baiis por la constituci\u00f3n de P\u00edo V, en 1567, cuando se levantaron graves disentimientos entre los te\u00f3logos cat\u00f3licos. Los dominicos acusaban a los jesuitas de renovar el pelagianismo, y los jesuitas acusaban a los dominicos de caer en los errores de Calvino.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n sub\u00eda de tono, cuando el papa Sixto V le evoc\u00f3 en su tribunal , culp\u00f3 a los censores que se peloteaban las partes, y les impuso silencio.<\/p>\n<p>Pero las discusiones se reavivaron todav\u00eda en Espa\u00f1a,, con ocasi\u00f3n de los libros de Molina.<\/p>\n<p>En 1588, Molina, profesor de teolog\u00eda en Evora, public\u00f3 su obra famosa sobre le Concordia de la libertad y de la gracia. El dominico B\u00e1\u00f1ez le denunci\u00f3, pero sin lograr condenarle. La obra pas\u00f3 entonces de Portugal a Espa\u00f1a, y la querellas volvieron a empezar entre los dominicos y los jesuitas, que se estrellaron mutuamente en el tribunal de la inquisici\u00f3n. Informado por el gran inquisidor, Clemente VIII, se reserv\u00f3 todav\u00eda el asunto, impuso un nuevo silencio a las partes, y someti\u00f3 los documentos del proceso a las c\u00e9lebres congregaciones llamadas <em>de<\/em> <em>Auxiliis.<\/em><\/p>\n<p>Duraron cerca de diez a\u00f1os, del 2 de febrero de 1598 al 28 de agosto de 1607. Los dominicos y los jesuitas expusieron sus doctrinas ante h\u00e1biles consultores designados por el soberano Pont\u00edfice, ante los propios soberanos pont\u00edfices, Clemente VIII y Paulo V, y todo se termin\u00f3 con un decreto que permit\u00eda a las dos partes seguir su sentimiento, les prohib\u00eda tratarse de herejes y publicar nada sobre estas materias sin la autorizaci\u00f3n de las Santa Sede.<\/p>\n<p>Las cosas estaban as\u00ed, cuando apareci\u00f3 el demasiado conocido <em>Augustinus . <\/em>No hablaremos de este grueso libro, hu\u00e9rfano de nacimiento, antes de decir por qui\u00e9n y c\u00f3mo le hab\u00edan sido preparados entre nosotros una cuna y unos patronos.<\/p>\n<h3>II. <em>Comienzos de Saint-Cyran y de Jansenius.<\/em><\/h3>\n<p>Jean Du Verger o Du Vergier de Hauranne, naci\u00f3 en Bayonne en 1581, de una familia enriquecida por el comercio. Despu\u00e9s de hacer sus humanidades en su patria, vino a Par\u00eds donde sigui\u00f3 los cursos de Sorbona, en compa\u00f1\u00eda de Petau, m\u00e1s tarde jesuita tan c\u00e9lebre. Los dos se alojaban juntos en la misma pensi\u00f3n burguesa. Interrogado m\u00e1s tarde sobre su antiguo condisc\u00edpulo, el P. Petau dec\u00eda: \u00abEra un esp\u00edritu inquieto, vano, presuntuoso, farruco, poco comunicativo, y muy particular en todas sus maneras.\u00bb<span id='easy-footnote-1-107897' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-1-107897' title='Extracto de los dieciocho tomos mas. del P. Rapin, Biblioteca del Arsenal, th\u00e9olog. fr., n\u00ba 56.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Pron\u00f3stico ya completo del futuro sectario.<\/p>\n<p>De Sorbona pas\u00f3 a Lovaina, donde tal vez entrevi\u00f3 a Jansenius, con quien, al decir de los jansenistas, no se relacion\u00f3 sin embargo hasta algunos a\u00f1os despu\u00e9s, en Par\u00eds. Antes de dejar Lovaina, sostuvo sobre toda la teolog\u00eda una tesis que le vali\u00f3 un bonito elogio de Juste-Lipse. Pero se trajo consigo tambi\u00e9n los g\u00e9rmenes del baianismo siempre vivos en esta universidad, a pesar de tantas censuras pontificias. De regreso a Par\u00eds, se encerr\u00f3 durante algunos a\u00f1os, en el estudio y en el silencio. Su primer novedad fue su <em>Question<\/em> <em>royale<\/em> (1609, compuesta con ocasi\u00f3n de una fanfarronada de Enrique IV. En ella, no s\u00f3lo sosten\u00eda que a veces se permite sacrificar la vida por el rey, sino que enumeraba hasta treinta y cuatro casos en que un hombre puede matarse inocentemente. Juego mental, dijeron los mejores amigos<span id='easy-footnote-2-107897' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-2-107897' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires touchan la vie de monsieur Saint-Cyran, p&lt;\/em&gt;or M. Lancelot ; 2 vol., in-12, Cologne,1738, tom. II, p. 111.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>, donde se afirma la paradoja para hacer valer mejor su arte y su elocuencia. Juego mental, en buena hora; pero juego de una mente poso sana y de trav\u00e9s, amante de la paradoja, del <em>galimat\u00edas, <\/em>como dec\u00eda el propio Nicole ante el P. Bouhours! Golpe de ensayo que no es golpe maestro en materia de enga\u00f1o de s\u00ed mismo y de los dem\u00e1s. Triste entrada en la v\u00eda de la composici\u00f3n y de la publicidad. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 si vemos a Du Verger reincidir pronto?<\/p>\n<p>Mientras tanto, hacia 1605, se li\u00f3 en Par\u00eds con el demasiado c\u00e9lebre Corneille Jansen, nacido en el pueblo de Acquoy, cerca de Leerdam, en 1585, y m\u00e1s conocido en la historia con el nombre latino de Jansenius. En Lovaina, donde estudi\u00f3 la filosof\u00eda y la teolog\u00eda, hab\u00eda tenido por maestro a Jacques Janson, que continuaba prefiriendo las doctrinas de Ba\u00efus a las doctrinas pontificias, y de su ense\u00f1anza y su trato hab\u00eda sacado los principios del futuro sistema sobre la gracia. En1605, ven\u00eda a Par\u00eds para continuar sus estudios y para rehacer su salud siempre d\u00e9bil. En sus conversaciones diarias, Du Verger y Jansenio declamaban ya contra la escol\u00e1stica, y se convenc\u00edan de la necesidad del recurso a las fuentes, como dec\u00edan, es decir a la Escritura, a los Padres y sobre todo a san Agust\u00edn. Peor fueron las cosas en Bayona a donde llev\u00f3 a su amigo hacia 1611. All\u00e1, en un campo cerca del mar, los dos se sumergieron en un estudio de san Agust\u00edn, donde ya su fe y su buen sentido hicieron naufragio. Estudio testarudo, infatigable, apenas interrumpido por algunas partidas de volante, juego que compart\u00eda su amor con el obispo de Hipona. \u00abAcabar\u00e9is matando a este buen Flamenco, dec\u00eda la Sra. Du Verger a su hijo, a fuerza de hacerle estudiar.\u00bb No por eso dejaban de estudiar, gracias al tiempo de que dispon\u00edan. Du Verger hab\u00eda obtenido de Bertrand d\u2019Eschaux, obispo de Bayona, un canonicato para \u00e9l, y para su amigo la direcci\u00f3n de un colegio que el obispo acababa de fundar.<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os transcurrieron as\u00ed. En 1616, Bertrand d\u2019Eschaux fue transferido al arzobispado de Tours, y los dos amigos dejaron Bayona. Llegaron hasta Par\u00eds, de donde Jansenio regres\u00f3 al punto a Lovaina. En cuanto a Du Verger, acompa\u00f1\u00f3 en Poitiers a Henri-Louis Chat\u00e2igner de la Roche-Posay, quien le hizo su vicario general. Fue entonces cuando Du Verger de Hauranne volviendo a su primer pecado, hizo la <em>Apolog\u00eda<\/em> de su protector, que hab\u00eda tomado las armas contra los protestantes sediciosos de su ciudad episcopal. Armado \u00e9l tambi\u00e9n de una erudici\u00f3n indigesta, pretende probar que la costumbre que permite las armas a los eclesi\u00e1sticos ha sido universal en el cielo y en la tierra: testigo san Miguel contra Lucifer (no se pod\u00eda subir m\u00e1s alto); testigo Abraham, Mois\u00e9s, El\u00edas, Samuel, que le proporcionan una transici\u00f3n y una aplicaci\u00f3n, se ve, bien natural y bien sensible para llegar a los sacerdotes de la ley cristiana; testigo por \u00faltimo, ese valiente obispo de Sentlis quien, en Bouvines, machac\u00f3 a los enemigos para no derramar la sangre que horroriza a la Iglesia. En el individuo como en la humanidad, es suficiente con un solo pecado original para viciar la naturaleza y determinar inclinaciones fatales. Estos son dos en la cuenta de Saint-Cyran, y todos sus escritos y toda su vida conservar\u00e1n su marca indeleble. En general, en toda la historia de las letras, y en particular de las letras cristianas, no se citar\u00e1 a un solo hombre que no se haya equivocado y sobre todo que haya llegado al final, haya debutado con tales composiciones.<\/p>\n<p>Du Verger no debi\u00f3 arrepentirse mucho de su <em>Apolog\u00eda<\/em>, llamada todav\u00eda el Alcor\u00e1n del obispo de Poitiers, ya que le vali\u00f3 la abad\u00eda de Saint-Cyran, hoy en la di\u00f3cesis de Bourges, de la que La Roche-Posay dimiti\u00f3 en su favor. Por ah\u00ed su nombre hist\u00f3rico, por el que le llamaremos en adelante. Tambi\u00e9n fue en Poitiers, hacia 1620, donde vio por primera vez a d\u2019Andilly, con ocasi\u00f3n de un viaje de la corte. Estos dos hombres se entendieron en seguida. D\u2019Andilly puso a Saint-Cyran en comunicaci\u00f3n con su hermana Ang\u00e9lica, y le introdujo en Port-Royal y la familia Arnauld.<\/p>\n<h3>III. <em>Intrigas de Saint-Cyran. \u2013Su entrada en Port-Royal.<\/em><\/h3>\n<p>Antes de instalarse en Port-Royal, deb\u00eda llamar a muchas puertas. Jansenio, al encargarle de la difusi\u00f3n de la doctrina, le hab\u00eda recomendado reducir un cuerpo religioso que se hizo luego su propagandista. Para obedecer a la consigna, Saint-Cyran, de regreso en Par\u00eds, trat\u00f3 de unirse a lo que hab\u00eda de m\u00e1s influyente en el mundo eclesi\u00e1stico. Logr\u00f3 ganarse a B\u00e9rulle, cosa no demasiado dif\u00edcil, pero tuvo menos suerte con el P. de Condren. Despu\u00e9s de muchas conferencias, el segundo general del Oratorio rompi\u00f3 con \u00e9l, se convirti\u00f3 <em>en su gran adversario, <\/em>siguiendo una expresi\u00f3n de Olier, y muri\u00f3 con el pesar de no haber hecho lo suficiente para hacerle conocer. Pero, a falta del jefe, Saint-Cyran, se adquiri\u00f3 el cuerpo. Desde el tiempo de B\u00e9rulle a quien halagaba, obteni\u00e9ndole en Lovaina, por su amigo Jansenio, aprobaciones de sus obras, y procurando la fundaci\u00f3n de varias casas de su Compa\u00f1\u00eda en Flandes, hab\u00eda puesto un pie en el Oratorio, y no lo retir\u00f3 ya. Por el oratorio fue como el jansenismo contagi\u00f3 los Pa\u00edses Bajos; y fue en los Pa\u00edses Bajos donde se refugiar\u00e1 en el tiempo de la persecuci\u00f3n, y donde har\u00e1 imprimir los libros del partido.<\/p>\n<p>Saint-Cyran lo intent\u00f3 tambi\u00e9n con el P. Bourdoise y con su peque\u00f1a comunidad de San Nicol\u00e1s. Con aquellos exteriores austeros que fing\u00eda, impresion\u00f3 favorablemente a este sacerdote, un poco por fuera, que quer\u00eda llevar al clero a la severidad de la disciplina. Luego le envi\u00f3 a algunos de sus adeptos que le sedujeron con su exactitud en los oficios, y su amor aparente por el h\u00e1bito y las ceremonias eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n<p>No obstante, no conquist\u00f3 a Bourdoise \u00e9l mismo, sino que le quit\u00f3 a este amable Lancelot, el autor de las <em>M\u00e9moires<\/em> , el futuro humanista, helenista y matem\u00e1tico de Port-Royal quien, desde hac\u00eda ocho a\u00f1os, era educado en la comunidad de San Nicol\u00e1s. Y constituye uno de los mayores cr\u00edmenes de los jansenistas haber pervertido tan frecuentemente a estas buenas naturalezas, apropi\u00e1ndose de su franqueza, para no darles a cambio m\u00e1s que la obstinaci\u00f3n en el error.<\/p>\n<p>Saint-Cyran no hab\u00eda encontrado pues a\u00fan la compa\u00f1\u00eda que \u00e9l buscaba. Tuvo, dicen, el pensamiento de fundar \u00e9l mismo una nueva orden religiosa. Redact\u00f3 sus constituciones en lat\u00edn y en franc\u00e9s y se las present\u00f3 al arzobispo de Par\u00eds, quien las rechaz\u00f3. He aqu\u00ed algunos puntos que nos ayudar\u00e1n a conocer al hombre y a juzgar de la verdad de las acusaciones lanzadas en seguida contra \u00e9l. El abad deb\u00eda ser laico: <em>Oportet abbatem laicum esse. <\/em>En medio de inmensos detalles, no se ha dicho una palabra de la comuni\u00f3n. Se habla de una confesi\u00f3n hecha en el <em>cap\u00edtulo<\/em>; pero como no hay sacerdote, no es una confesi\u00f3n sacramental, ni siquiera una confesi\u00f3n <em>seca, <\/em>es decir sin absoluci\u00f3n. De Iglesia romana ni de papa, ni la menor menci\u00f3n. Este bonito proyecto fracas\u00f3, y fue una pena: nada ha sido imaginado tan curioso antes del falansterio; pero fue retomado por sus disc\u00edpulos como se ve por sus cartas secretas y los documentos pillados en en casa de Quesnel y de Gerberon. Se nos olvida decir que el nuevo orden deb\u00eda tener sus fiestas particulares: era la profesi\u00f3n de la madre Ang\u00e9lica o de la madre In\u00e9s, de Port-Royal; el nacimiento de Singlin o de Sacy, sus confesores, etc. hay que descender todav\u00eda hasta nosotros para encontrar tambi\u00e9n en el calendario lit\u00fargico del abate Chatel. Estos \u00faltimos detalles, dan bastante a entender que el proyecto sobrevivi\u00f3, en el pensamiento de Saint-Cyran, incluso a su introducci\u00f3n en Port-Royal de los Campos. En efecto, despu\u00e9s de verse cerrar tantas puertas, Saint-Cyran hab\u00eda llamado a \u00e9sta que, con la ayuda de la intriga y de la astucia, le hab\u00eda sido plenamente abierta. Este hombre hab\u00eda tenido la inteligencia de su tiempo. En una \u00e9poca de galanter\u00eda, de pasiones literarias y de querellas escol\u00e1sticas, vio que deb\u00eda apoyarse en las mujeres y los hombres de letras. Exist\u00eda entonces en Par\u00eds, en el barrio de Saint-Jacques, una comunidad de mujeres conocida con el nombre de Port-Royal. Comenzaba a llamar la atenci\u00f3n, ya que, en 1608, hab\u00eda sido reformada por la madre Ang\u00e9lica Arnauld. En la abad\u00eda de Port-Royal des Champs, y hab\u00eda resultado tan floreciente que hab\u00eda tenido que emigrar a Par\u00eds en 1625, porque se hallaba en estrecheces en la del campo. Aparte de eso la influencia y las relaciones numerosas de la familia Arnauld, que reinaba entonces all\u00ed y ocupaba todos los cargos, le daban todav\u00eda importancia y celebridad. Fue en esta comunidad donde se desliz\u00f3 Saint-Cyran. Estaba entonces bajo la direcci\u00f3n de Sebastien Zamet, obispo de Langres. Zamet acababa de trasladarla de la calle Saint-Jacques a la calle Coquilli\u00e8re, cercana al Louvre, con el nombre de Instituto del Saint-Sacrement. All\u00ed, una de las religiosas, la madre Agn\u00e8s compuso para su uso particular, dicen, un op\u00fasculo de doctrina por lo menos extra\u00f1a y a t\u00edtulo singular: <em>Chapelet secret du Saint-Sacrement<\/em><span id='easy-footnote-3-107897' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-3-107897' title='\u00ab&lt;em&gt;Secreto&lt;\/em&gt;! Bueno, bueno, madre, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el secreto? \u00bfacaso es secreto el Sant\u00edsimo Sacramento, o el &lt;em&gt;Ave&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Mar\u00eda&lt;\/em&gt;? (De Maistre, &lt;em&gt;de la Iglesia galicana&lt;\/em&gt;, lib. I, c. VI.)'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>, del que la Sorbona emite este juicio, el 18 de junio de 1633: \u00abHemos encontrado este libro no ser de ninguna forma \u00fatil para la instrucci\u00f3n de las almas, sino, al contrario, contener muchas extravagancias, impertinencias, errores, blasfemias e impiedades que tienden a separar y extraviar a las almas de la pr\u00e1ctica de las virtudes, especialmente de la fe, esperanza y caridad; a destruir el modo de orar instituido por Jesucristo, introducir opiniones contrarias a los efectos que el amor de Dios ha testimoniado para nosotros, y se\u00f1aladamente en el sacramento de la sant\u00edsima Eucarist\u00eda y misterio de la Encarnaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Una muestra de estas <em>extravagancias imp\u00edas se\u00f1aladamente <\/em>en el tema de la Eucarist\u00eda: \u00abInaccesibilidad. Que Jesucristo est\u00e9 en el Santo Sacramento, de manera que no salga de s\u00ed mismo; que la sociedad que quiere tener con los hombres sea de una manera separada de ellos, y residente en s\u00ed mismo, no siendo razonable que se acerque a nosotros, que no somos m\u00e1s que pecado. Que more en s\u00ed mismo dejando a la criatura en la incapacidad que tiene de acercarse a \u00e9l. Que todo lo que \u00e9l es no tenga relaci\u00f3n alguna con nosotros; que su inaccesibilidad le impida salir de s\u00ed mismo. Que las almas renuncien al encuentro de Dios y consientan que \u00e9l more en lugar propio a la condici\u00f3n de su ser, que es un lugar inaccesible a la criatura, en el que recibe la gloria de no estar acompa\u00f1ado m\u00e1s que de su esencia sola, Que no tenga ninguna relaci\u00f3n con ninguna cosa que ocurra fuera de \u00e9l; que las almas no se presenten a \u00e9l como el objeto de su aplicaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien para ser rechazadas por la preferencia que se debe a s\u00ed mismo. Que no se rebaje a comunicaciones desproporcionadas a su infinita capacidad. Que las almas moren en la indignidad que soportan de una comunicaci\u00f3n tan divina; que se consideren afortunadamente repartidas por no tener ninguna parte en los dones de Dios por el gozo de que sean tan grandes, que no seamos capaces de ellos.\u00bb<\/p>\n<p>\u00a1Suficiente de estas blasfemias nauseabundas! Que sirva de comentario singular de la palabra evang\u00e9lica: <em>Ad quem ibimus? Verba vitae aeternae habes; <\/em>o de \u00e9sta: <em>Venite ad me omnes!&#8230; <\/em>Se necesitar\u00eda ser bien confiado y temerario, despu\u00e9s de esto, para esperar poder franquear esta barrera infinita interpuesta entre el alma y Dios, y para buscar tener ning\u00fan trato con \u00e9l.<\/p>\n<p>Ahora bien, este <em>Rosario secreto<\/em>, si Saint-Cyran no es su autor, como le acusaron en un principio los jesuitas, y no sin verosimilitud, por lo meno se lo inspir\u00f3 con sus doctrinas, por lo menos se hizo campe\u00f3n de ello. As\u00ed se llev\u00f3 bien con Zamet, quien por fin le introdujo en la casa del Santo Sacramento. Una vez en el lugar, se gan\u00f3 a la abadesa y a todas las religiosas, las llev\u00f3, incluso a Ang\u00e9licas, a hacerle confesi\u00f3n general, y logr\u00f3, sobre el monasterio entero, un poder absoluto. Como todos los sectarios, se sirvi\u00f3 entonces del ministerio de las mujeres para insinuar m\u00e1s f\u00e1cilmente y difundir sus errores. No se encerr\u00f3 en los l\u00edmites del monasterio, trat\u00f3 de atraerse tambi\u00e9n a mujeres del mundo, que deb\u00edan luego llevar la doctrina del partido a las altas clases de la sociedad. El jansenismo hizo desde entonces aquello de lo que \u00e9l acus\u00f3 tan amargamente a los jesuitas; adul\u00f3 los gustos y las pasiones, transigi\u00f3 con la inmoralidad, se mostr\u00f3 r\u00edgido con los que profesaban principios rigurosos, tolerante para las debilidades y pol\u00edticas, no temiendo siquiera renegar de sus principios cuando las circunstancias lo exig\u00edan.<\/p>\n<p>A su regreso, el obispo de Langres se encontr\u00f3 pues con el puesto ocupado y se vio \u00e9l mismo suplantado. Ya se extend\u00edan los ruidos de que Saint-Cyran apartaba de la comuni\u00f3n. Prudentemente, se abstuvo y, para completar su obra, se inclin\u00f3 del lado de la gente de letras. Ya hemos dicho que el monasterio del campo hab\u00eda sido abandonado por las religiosas desde 1625. hacia 1636, Saint-Cyran pens\u00f3 en establecer en \u00e9l, en medio de un siglo literario, una sociedad de gente de letras, una peque\u00f1a iglesia a la vez m\u00edstica y sabia, imbuida de los principios de la secta y del sentimiento de su m\u00e9rito y de su excelencia. De esta mezcla de literatura y de ascetismo, de orgullo y de virtud salieron los <em>Solitarios<\/em>. Del fondo de su retiro atrajeron pronto las miradas, como todo lo que es extraordinario y misterioso. Por su vida reglada y sus principios severos, ellos no eran a los ojos de las almas sencillas y cristianas m\u00e1s que una comunidad religiosa, destinada a mantener, en medio de un mundo corrompido por los jesuitas, la pura moral del Evangelio; por sus estudios y sus obras eran para las gentes de letras una verdadera academia, madre del buen gusto y del bello lenguaje. Saint-Cyran no descuid\u00f3 nada para darles y conservarles este doble car\u00e1cter, Los aliment\u00f3 a la vez con humildad y amor a la gloria. El estudio manten\u00eda en ellos el orgullo de la herej\u00eda, y esta herej\u00eda, por sus principios de aniquilamiento del hombre bajo la acci\u00f3n divina, les parec\u00eda humildad. Al mismo tiempo la religi\u00f3n y la soledad calentaban sus pasiones literarias, y se arrojaban al centro de la lucha con el doble ardor de sectarios y de escritores.<\/p>\n<p>Port-Royal de Par\u00eds y Port-Royal des Champs, \u00e9se el doble campo que se adquiri\u00f3 Saint-Cyran , que pobl\u00f3 con sus sectarios, o que \u00e9l arm\u00f3 con sus doctrinas. Con sus conversaciones y sus obras la formaba para la defensa y el ataque. En 1626, hab\u00eda publicado la <em>Somme des fautes et fausset\u00e9s capitales contenues en la somme th\u00e9ologique <\/em>del P. Garasse; primer golpe lanzado a los jesuitas, en los que, como consecuencia de los protestantes, \u00e9l ve\u00eda al enemigo. Con ello, no obstante, al atacar a uno de ellos, inclu\u00eda tambi\u00e9n a la Compa\u00f1\u00eda. Oh, si hubieran aceptado sus novedades, c\u00f3mo los habr\u00eda exaltado, a pesar de sus errores dogm\u00e1ticos y su moral relajada. Pero pronto, al ver que nada ganaba, no se mostr\u00f3 comedido, y les lanz\u00f3 un desaf\u00edo abierto con su <em>Petrus<\/em> <em>Aurelius<\/em> (1632-1633).<\/p>\n<h3>IV. <em>Petrus Aurelius.<\/em><\/h3>\n<p>El papa Urbano VIII, aprovechando la buena voluntad de los Estuardos y la conjetura del pr\u00f3ximo matrimonio de Henriette de Francia con Carlos I, hab\u00eda enviado a Inglaterra, a t\u00edtulo de vicario apost\u00f3lico, a Richard Smith, Ingl\u00e9s, obispo <em>in<\/em> <em>partibus<\/em> de Chalcedoine. \u00abEste obispo, dice el Sr. Saint-Beuve, recibido al principio por los fieles de su comuni\u00f3n con mucho respeto y esperanzas, se hab\u00eda puesto pronto en lucha con los monjes, y en particular con los jesuitas del pa\u00eds, con motivo de los derechos episcopales, que \u00e9l reivindicaba con toda su fuerza, y con m\u00e1s rigor quiz\u00e1 de lo que era prudente en un terreno tan poco seguro; abrog\u00f3 los privilegios de los religiosos, y les quit\u00f3, por ejemplo, el poder de conferir los sacramentos sin el permiso de sus oficiales; pero el secreto, con frecuencia necesario en pa\u00eds hereje, no iba de acuerdo siempre con estas formalidades. En una palabra, quiso ser demasiado galicano en Inglaterra, all\u00ed donde era suficiente con ser cat\u00f3lico a toda prueba.\u00bb<span id='easy-footnote-4-107897' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-4-107897' title='Port-Royal, tom. I p. 327.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> Se ha de leer todo este pasaje del Sr. Saint-Beuve, que desenreda muy bien la pol\u00edtica de donde salieron los diversos panfletos despu\u00e9s en este grueso in-folio. A falta de los jesuitas, hab\u00eda que poner por su parte a los obispos. Luego los m\u00e1s piadosos personajes empezaban a asustarse; Richelieu sospechaba ya y amenazaba. Era tiempo de buscarse otros aliados. Haciendo de campe\u00f3n de los derechos episcopales, de la disciplina eclesi\u00e1stica contra los monjes, contra los jesuitas sobre todo, Saint-Cyran enrolaba a los galicanos bajo su bandera, o m\u00e1s bien parec\u00eda combatir por ellos. \u00ab\u00c9l avanzaba bajo su cobertura, dice tambi\u00e9n el Sr. Saint-Beuve, a la espera de desenmascarar lo que le era propio(p. 330).\u00bb<\/p>\n<p>El Sr. Saint-Beuve comprendi\u00f3 muy bien la idea dominante del <em>Aurelius<\/em> : la Iglesia no es ya una monarqu\u00eda sino una aristocracia bajo la direcci\u00f3n de los obispos; al mismo tiempo sin embargo que parece igualar a \u00e9stos con el papa no deja de acercar a ellos a los p\u00e1rrocos insensiblemente. \u00abTodos estos g\u00e9rmenes se han desarrollado a partir de entonces.\u00bb Estaban ya en el libro de tan bonito origen! y algunos otros tambi\u00e9n, por ejemplo, los g\u00e9rmenes de una iglesia laica al lado de una iglesia presbiteriana, ya que Aurelius atacaba la indefectibilidad del car\u00e1cter sacerdotal, ense\u00f1ando que el sacerdocio se destruye por toda falta contra castidad, e incluso por todo pecado mortal. \u00abTan pronto como el obispo es pecador, dice tambi\u00e9n, decae de su estado, seg\u00fan el derecho antiguo, ya no est\u00e1 en \u00e9l.\u00bb<span id='easy-footnote-5-107897' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-5-107897' title='Petri Aurelii opera, tom. II, &lt;em&gt;Vindic&lt;\/em&gt;., p. 296, 319.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> Y en otra parte dir\u00e1: \u00abEs la Iglesia la que ha de corregir a los malos sacerdotes o suprimirlos, si le place; y entonces ya no son reputados sacerdotes, y pasan por laicos.\u00bb<span id='easy-footnote-6-107897' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-6-107897' title='&lt;em&gt;Lettres&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;chr\u00e9t&lt;\/em&gt;., carta 93, tom. I, p. 672.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Saint-Cyran no confes\u00f3 nunca la paternidad de <em>Petrus<\/em> <em>Aurelius<\/em> , y el partido, Pascal principalmente en su XVI\u00aa Provincial, ha supuesto siempre ponerla en duda. Para alabar a sus anchas este \u00abexcelente libro que no morir\u00eda nunca,\u00bb Saint-Cyran negaba descaradamente, no solamente que \u00e9l fuera su autor, sino <em>que hubiera tenido parte en \u00e9l; <\/em>sin duda que por humildad, dice el editor de Lancelot, y tambi\u00e9n \u00abporque otro le llevaba la pluma\u00bb<span id='easy-footnote-7-107897' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-7-107897' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires&lt;\/em&gt;, tom. I, p. 181, texto y nota.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> M\u00e1s de una ocasi\u00f3n se presentar\u00e1 de ver que en materia de restricci\u00f3n mental, Saint-Cyran habr\u00eda podido mostrarles algunas a los jesuitas.<\/p>\n<p>Obligado a desaparecer por alg\u00fan tiempo, Saint-Cyran sigui\u00f3 de <em>director<\/em> de Port-Royal, pero quiso introducir a un <em>confesor<\/em> de su estilo. Como hab\u00eda sustra\u00eddo, en la persona de Lancelot, un secretario a Bourdoise, \u00e9l rob\u00f3 un confesor a Vicente de Pa\u00fal. Antoine Singlin, sacerdote por los consejos de Vicente, hab\u00eda sido colocado por \u00e9l en el hospital de la Piedad. All\u00ed es donde fue a buscarle Saint Cyran. Comenz\u00f3 por indoctrinar a este hombre sencillo, por deslumbrarle con su pretendida ciencia, bien preferible a la direcci\u00f3n ignorante del superior de San L\u00e1zaro; luego, para acabar de gan\u00e1rselo, le suscit\u00f3 tal vez una especie de visionario, que le asust\u00f3 por cuenta de su primer director. \u00c9ste es al menos el hecho extra\u00f1o relatado por Marguerite P\u00e9rrier, sobrina de Pascal.<\/p>\n<p>Un d\u00eda que Vicente se encontraba en la Piedad, Singlin, saliendo de la iglesia, le vio al fondo del patio, de conversaci\u00f3n con una persona y, como \u00e9l mismo ten\u00eda que hablarle, esper\u00f3 en la escalinata de la iglesia. All\u00ed estaba, cuando una hermana llamada Jeanne o Catherine, una devota del Sr. Vicente, dice Marguerite Perrier, o m\u00e1s bien una emisaria de Saint-Cyran, vino a decirle: \u00abBueno, Dios m\u00edo, Se\u00f1or, es muy conveniente pedir a Dios por la Iglesia, ya que se va a suscitar un gran persecuci\u00f3n, toda la gente de bien van a ser horriblemente perseguidos, y se derramar\u00e1 sangre. \u2013Ay, hermana m\u00eda, respondi\u00f3 Singlin se\u00f1alando a Vicente, ese santo hombre va ser perseguido tambi\u00e9n! -Ay, no, replic\u00f3 la hermana con un suspiro; ay, no, Se\u00f1or, \u00e9l ser\u00e1 de los perseguidores!\u00bb<span id='easy-footnote-8-107897' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-8-107897' title='&lt;em&gt;Colecci\u00f3n de breves documentos para servir a la hist. de Port-Royal&lt;\/em&gt;, (&lt;em&gt;Recueil&lt;\/em&gt;\u2026) Utrecht, 1740, p.169.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> Despu\u00e9s, Singlin se pas\u00f3 a Saint-Cyran.<\/p>\n<p>Su nuevo director comenz\u00f3 por prohibirle por largo tiempo las funciones sacerdotales; de manera que cuando las reanud\u00f3 el d\u00eda de san Lorenzo, patr\u00f3n de la iglesia de Port-Royal, todo el mundo crey\u00f3 que se trataba de su primera misa. Se guard\u00f3 mucho de continuar dici\u00e9ndola todos los d\u00edas, apenas se le pod\u00eda obligar a decirla, cuenta Lancelot con admiraci\u00f3n, las fiestas y los domingos y, de creerle a \u00e9l, nunca habr\u00eda ejercido las funciones de su orden y se habr\u00eda retirado por completo a la soledad<span id='easy-footnote-9-107897' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-5-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-9-107897' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires&lt;\/em&gt;, tom. I, p. 290, 292 y 293.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>: Saint-Cyran hab\u00eda elegido bien: el disc\u00edpulo era digno de su maestro.<\/p>\n<p>De todo lo que precede se desprende por anticipado la verosimilitud de todo lo que tenemos que contar ahora de las relaciones de Saint-Cyran con Vicente de Pa\u00fal; ; despu\u00e9s de la verosimilitud vendr\u00e1 la certeza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro V: San Vicente de Pa\u00fal y el Jansenismo Cap\u00edtulo Primero: Origen y comienzos del Jansenismo. I. Cuestiones de la gracia hasta el Augustinus. 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