{"id":10776,"date":"2013-10-09T08:13:04","date_gmt":"2013-10-09T06:13:04","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/01\/30\/mariano-apolinar-kamocki-1804-1884-capitulo-v\/"},"modified":"2016-07-27T12:10:27","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:27","slug":"mariano-apolinar-kamocki-1804-1884-capitulo-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/mariano-apolinar-kamocki-1804-1884-capitulo-v\/","title":{"rendered":"Mariano Apolinar Kamocki (1804-1884): Cap\u00edtulo V"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/01\/XII-DOMINGO-DEL-TIEMPO-ORDINARIO.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10771\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/01\/XII-DOMINGO-DEL-TIEMPO-ORDINARIO-300x285.jpg?resize=251%2C238\" width=\"251\" height=\"238\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">V<\/p>\n<p>Mientras que el Sr. Kamocki se ocupaba en los sagrados ministerios que la obediencia le hab\u00eda confiado, la Provi\u00addencia preparaba un campo mucho m\u00e1s extenso \u00e1 su celo apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Hac\u00eda ya m\u00e1s de dos a\u00f1os que la Polonia se hallaba des\u00adgraciadamente dividida en tres partes. Este desmembramien\u00adto pol\u00edtico del reino hab\u00eda necesariamente cambiado la orga\u00adnizaci\u00f3n de la provincia de las Hijas de la Caridad, las que desde su establecimiento en este pa\u00eds, hecho en los d\u00edas de<\/p>\n<p>San Vicente, estaban todas bajo la direcci\u00f3n de una sola Visitadora, residente en Varsovia. Las casas de la Galitzia, agregada entonces \u00e1 la provincia de Austria, hab\u00edan forma\u00addo en 1783 una sola provincia, cuya casa central se hallaba establecida en Leopol. En 1848, en la parte del antiguo rei\u00adno de Polonia agregado \u00e1 Prusia, hab\u00eda dos establecimientos de Hijas de la Caridad: un hospital y hospicio en Culm, y otro hospital en Posen. Ambos depend\u00edan de la Visitadora de Varsovia; pero efecto de las dificultades suscitadas por el Gobierno ruso, \u00e9rales muy dificultoso \u00e1 las hermanas co\u00admunicar sus asuntos con ella. Esta situaci\u00f3n claro es que no pod\u00eda durar mucho; as\u00ed es que el Sr. Etienne, Superior ge\u00adneral, concibi\u00f3 la idea de formar un tercer grupo de la pro\u00advincia polaca, y con el fin de enterarse mejor del estado de, las cosas envi\u00f3 al Sr. Kamocki en calidad de comisario extraordinario. Fu\u00e9 recibido con extraordinario gozo por las hermanas, que se hallaban privadas de director desde que el Gobierno ruso expulsara de aquella parte de Polonia \u00e1 nues\u00adtros misioneros; pues \u00e1 los de Varsovia les estaba prohibi\u00addo pasar la frontera rusa para llevarles socorros espirituales, y uno solo que hab\u00eda quedado en Posen era ya de edad tan avanzada que le era imposible, no obstante sus buenos de\u00adseos, atender \u00e1 todas con el cuidado y solicitud que reque\u00adr\u00edan sus esp\u00edritus y sus obras.<\/p>\n<p>El Sr. Kamocki emprendi\u00f3 sus apost\u00f3licas tareas con aquel celo, valor y energ\u00eda con que se distingui\u00f3 siempre que hubo de cumplir alg\u00fan deber y luchar contra los obs\u00adt\u00e1culos que se opon\u00edan \u00e1 la gloria de Dios y bien de las al\u00admas. El cielo bendijo de tal modo sus trabajos, que al a\u00f1o siguiente contaba la nueva provincia cinco casas y treinta y dos hermanas, en lugar de las dos casas y once hermanas que hab\u00eda cuando lleg\u00f3 \u00e1 ella. El hospital de Posen era la asa central; la superiora de \u00e9l, Sor Pilipina Studzinska, fu\u00e9 nombrada Visitadora, y el Sr. Kamocki, confirmado en su arpo de director de la provincia, continu\u00f3 trabajando con tanta mayor abnegaci\u00f3n cuanto m\u00e1s lo exig\u00edan las casas y vocaciones, que se multiplicaban cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Bien convencido de que para comunicar \u00e1 esta naciente familia el esp\u00edritu de San Vicente le era preciso acudir \u00e1 la fuente misma, manten\u00eda frecuente correspondencia con el Sr. Etienne. Sujet\u00e1balo todo \u00e1 su parecer, no queriendo obrar, hablar ni ense\u00f1ar sino siguiendo las indicaciones del sucesor de San Vicente, y recibiendo sus respuestas y deci\u00adsiones con admirable esp\u00edritu de fe, reverencia y sumisi\u00f3n. Por lo mismo jam\u00e1s consinti\u00f3 en establecer seminario \u00f3 noviciado de hermanas en Posen, prefiriendo antes enviar las postulantas al de la casa-madre de Par\u00eds, no obstante de que sus viajes ocasionaban grandes gastos \u00e1 aquella provin\u00adcia, que comenzaba entonces, y cuyos recursos eran bastan\u00adte escasos.<\/p>\n<p>Confiaba en los tesoros de la Providencia, y cre\u00eda que todo era poco si al fin proporcionaba \u00e1 las hermanas novicias la dicha de conocer la cuna de su Comunidad y de formarse all\u00ed en el verdadero esp\u00edritu de su vocaci\u00f3n y en el ejercicio de sus santos ministerios. Manten\u00eda asimismo cordiales re\u00adlaciones con la casa-madre de las Hijas de la Caridad, y buen testimonio de ello son las cartas que con frecuencia dirig\u00eda \u00e1 la Superiora general. Inform\u00e1base con exquisita minuciosidad de&#8217; todos los usos y pr\u00e1ctica, de la Comuni\u00addad, deseoso de que las casas de su provincia se uniforma\u00adran en todo con la casa-madre, de la que tan gran estima\u00adci\u00f3n ten\u00eda.<\/p>\n<p>Las conferencias que sol\u00eda dar durante los ejercicios, as\u00ed como las que daba visitando las casas de las Hijas de la Ca\u00adridad, eran siempre pr\u00e1cticas y llenas de sagrada unci\u00f3n, gustando sobre todo citar las m\u00e1ximas que San Vicente nos ,dej\u00f3, tan \u00e1 prop\u00f3sito para adelantar en la vida interior como para inspirar ardiente amor hacia los pobres . No olvidaba -tampoco el recordar los grandes ejemplos de Luila de Marillac, y mostrarla como modelo acabado de santidad, digno de ser imitado por todas sus hijas. As\u00ed es que en 1883, cuan\u00addo dirigi\u00f3 el se\u00f1or Superior general una circular \u00e1 las Hijas de la Caridad con el fin de conocer su modo de pensar res\u00adpecto \u00e1 su fundadora, el Sr. Kamocki dec\u00eda con cierta vani\u00addad inocente: \u00abLa provincia de Culm puede asegurar que la venerable Madre Luisa de Marillac ha sido conocida en ella desde su fundaci\u00f3n ; nuestras hermanas la tributan una especie de culto filial, abrigando las esperanzas m\u00e1s firmes de que alg\u00fan d\u00eda se ocupar\u00e1 la Iglesia en su causa de beati\u00adficaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Con el fin de que las hermanas se conservaran siempre en el verdadero esp\u00edritu de su estado, hizo traducir \u00e9 impri\u00admir las Conferencias de San Vicente, el Catecismo de los votos, todas las circulares del Sr. Etienne, las Meditaciones para los retiros espirituales de cada mes, el libro sobre la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, y el op\u00fasculo \u00abNoticia acerca del escapulario de la Pasi\u00f3n\u00bb, lo que sirvi\u00f3 de mucho pro\u00advecho \u00e1 las tres provincias polacas.<\/p>\n<p>Su ardiente celo por el bien general de la provincia em\u00adple\u00e1balo igualmente para procurar el de cada hermana en particular. Verdadero padre de cada una, hall\u00e1basele siem\u00adpre dispuesto \u00e1 sufrir, \u00e1 alentar y participarlo mismo de las alegr\u00edas que de las penas de sus hijas. Siempre bonda\u00addoso con todas, sab\u00eda con suavidad exigir m\u00e1s de las que ve\u00eda m\u00e1s dispuestas \u00e1 alcanzar mayor perfecci\u00f3n. Mas para quienes su caridad parec\u00eda no tener l\u00edmites era para con las almas atribuladas, para los corazones afligidos, \u00e1 quienes procuraba cuanto estaba de su parte sostener en sus angus\u00adtias, consolarles, ayud\u00e1ndoles \u00e1 llevar con valor y constan\u00adcia su cruz. Era tal su paciencia y benignidad con las almas escrupulosas y apocadas, que las escuchaba \u00e1 veces por es\u00adpacio de horas enteras \u00e1 fin de consolarlas, calmar sus in\u00adquietudes, afianzarlas en el cumplimiento de sus deberes. Su bondad inspiraba una absoluta confianza \u00e1 todos cuan\u00adtos le trataban; pon\u00eda, como suele decirse, el dedo sobre la llaga, y los obligaba dulcemente \u00e1 que le abrieran sus cora\u00adzones. \u00a1Cu\u00e1ntos bendicen hoy \u00e1 este santo misionero por haberles hecho conocer el camino y estado en el que Dios que\u00adr\u00eda le sirviesen, \u00f3 por haberles conservado la vocaci\u00f3n en ocasiones en que parec\u00eda casi seguro el naufragio!<\/p>\n<p>En medio de todos estos cuidados que le impon\u00eda su car\u00adgo de director, se industriaba y buscaba tiempo para satis\u00adfacer en parte su ardiente celo de misionero y sus deseos de evangelizar \u00e1 los pobres. Con frecuencia sol\u00eda dar misio\u00adnes en los pueblos m\u00e1s distantes del centro de la capital y m\u00e1s abandonados; propagaba la Obra de los pobres enfer\u00admos, tan amada de San Vicente de Pa\u00fal; cuidaba que las Asociaciones de las se\u00f1oras de la Caridad se mantuvieran en el esp\u00edritu propio de su estado, y para esto cada a\u00f1o les .daba ejercicios espirituales, no solamente en Posen, mas tambi\u00e9n en todos los puntos donde se hallaban estableci\u00addas, esto es, en Benthew, Culm, Gnesen, Kosten y Schro\u00adda. Lo mismo sol\u00eda practicar con los socios de las Conferen\u00adcias de San Vicente de Pa\u00fal, que \u00e9l mismo hab\u00eda establecido en Posen, Gnesen, Kosten, Schroda y Wreschen. Organi\u00adz\u00f3 en casi todas las casas de las Hijas de la Caridad asocia\u00adciones de Hijas de Mar\u00eda y de los Santos \u00c1ngeles; y no con\u00adtento con esto, llegaba su solicitud \u00e1 ocuparse por s\u00ed mismo en las recepciones, en disponerlas para la primera comu\u00adni\u00f3n, ense\u00f1\u00e1ndoles la Doctrina cristiana, \u00f3 al menos examin\u00e1ndolas con el objeto de cerciorarse de que lo sab\u00edan bien, d\u00e1ndoles ejercicios espirituales, etc. Adem\u00e1s, todos los a\u00f1os reun\u00eda en Posen, por espacio de algunos d\u00edas, los pobres de la ciudad con el fin de que tuvieran algunos d\u00edas de retiro.<\/p>\n<p>Estas diversas obras, que produc\u00edan un bien incalculable, motivaron el que pensara en establecer tambi\u00e9n los ejerci\u00adcios para sacerdotes, que todav\u00eda no estaban establecidos en la di\u00f3cesis de Posen. Su piedad, su sabidur\u00eda, prudencia y celo por la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas le con\u00adciliaron el aprecio y la confianza de todos los hombres de bien. Si se trataba de resolver una dificultad, establecer una obra piadosa, decidir una vocaci\u00f3n, dirig\u00edanse \u00e1 \u00e9l, y sus respuestas se tomaban siempre como reglas de conducta.<\/p>\n<p>Como queda dicho, amaba \u00e1 Mar\u00eda inmaculada con un amor tierno y filial; y no pudiendo sosegar su coraz\u00f3n sin pagarle el tributo de agradecimiento, procuraba siempre que todos la conociesen y amasen m\u00e1s y m\u00e1s. En la di\u00f3cesis de Posen no hab\u00eda costumbre, como en otras partes, de dedicar \u00e1 Mar\u00eda Sant\u00edsima el mes de Mayo. La iglesia del hospital de las hermanas, que era entonces la casa central de la pro\u00advincia, estaba siempre abierta al p\u00fablico, y era muy frecuen\u00adtada con motivo de venerarse all\u00ed la milagrosa imagen de la Transfiguraci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. El Sr. Kamocki aprove\u00adch\u00f3 esta circunstancia para establecer all\u00ed los ejercicios del Mes de Mar\u00eda; practic\u00e1ronse con mucha solemnidad y de\u00advoci\u00f3n, y este buen ejemplo fu\u00e9 imitado luego por todas las parroquias.<\/p>\n<p>Como el amor de Mar\u00eda conduce infaliblemente al de Jes\u00fas, el Sr. Kamocki profes\u00e1bale tiern\u00edsima devoci\u00f3n, y muy especialmente en el Sant\u00edsimo Sacramento, en la que desea\u00adba ardientemente inflamar \u00e1 las almas. Cuando lleg\u00f3 \u00e1 Po\u00adsen, eran muy pocas las personas piadosas \u00e1 quienes se les permit\u00eda la comuni\u00f3n frecuente, y \u00e1 todas generalmente se les exig\u00eda la confesi\u00f3n previa. Este verdadero misionero h\u00ed\u00adzose ap\u00f3stol y propagador de la comuni\u00f3n frecuente, y en poco tiempo tuvo el consuelo de ver aumentar el n\u00famero de almas deseosas de alimentarse con el Pan de los fuertes, \u00e1 la vez que mitigada en esto la excesiva severidad del clero.<\/p>\n<p>No fu\u00e9 menor la devoci\u00f3n que el Sr. Kamocki profes\u00f3 \u00e1 la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. Desde su m\u00e1s tierna edad ha\u00adb\u00edale habituado su abuelo \u00e1 dedicar todos los viernes alg\u00fan tiempo \u00e1 la meditaci\u00f3n de este misterio adorable y \u00e1 impo\u00adnerse alguna mortificaci\u00f3n en memoria de lo que el divino Maestro sufri\u00f3 este d\u00eda por nuestro amor. Conoc\u00eda por experiencia que con esta devoci\u00f3n el alma adquiere nuevas fuer\u00adzas, mayor luz, m\u00e1s esp\u00edritu de sacrificio, y as\u00ed, no es extra\u00ad\u00f1o que procurara extenderla con ardor. Para ello estableci\u00f3 en la iglesia de la Transfiguraci\u00f3n \u00f3 capilla del hospicio el ejercicio del <em>Via Crucis, <\/em>y siempre que pod\u00eda presid\u00edalo \u00e9l mismo en los viernes de Cuaresma. Esta tierna devoci\u00f3n extendi\u00f3se r\u00e1pidamente por todas las otras iglesias de la di\u00f3\u00adcesis de Posen.<\/p>\n<p>Como el Sr. Kamocki hab\u00eda hecho \u00e1 su divino Maestro perfecto sacrificio de todo cuanto amaba, Dios Nuestro Se\u00ad\u00f1or, vi\u00e9ndole purificado de todo afecto carnal y terreno, le hab\u00eda proporcionado el placer de trabajar en la salvaci\u00f3n de las almas de Polonia, su amada patria ; m\u00e1s a\u00fan : a\u00f1adi\u00f3 \u00e1 esto el consuelo de volver \u00e1 ver \u00e1 su hija. En 1848 dirig\u00edase el Sr. Kamocki \u00e1 Ratibor con el objeto de fundar una casa de Hijas de la Caridad. A su paso por Mystowiec, frontera de la Polonia austriaca, la Srta. Josefina Kamocki esperaba \u00e1 su amado padre para darle \u00e1 entender que la educaci\u00f3n tan esmerada como piadosa que ella hab\u00eda recibido no la hab\u00eda aficionado al mundo, cuyas relaciones hab\u00eda precisa\u00admente frecuentado; antes bien, todas sus aspiraciones y afec\u00adtos los ten\u00eda s\u00f3lo en Dios; que su \u00fanico anhelo era consa\u00adgrarse \u00e1 su divino servicio en la familia de San Vicente. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, \u00e9l mismo tuvo la dicha de presentarla \u00e1 la co\u00admunidad de las Hijas de la Caridad, solicitando humilde\u00admente su admisi\u00f3n \u00e1 la prueba \u00f3 postulantado.<\/p>\n<p>Se cuenta que el Sr. Kamocki, impulsado del noble pa\u00adtriotismo que le impon\u00eda el deber de combatir por su patria, hab\u00eda tenido que separarse de su hija cuando s\u00f3lo contaba \u00e9sta tres meses de edad. A la edad de cuatro a\u00f1os hab\u00edala vuelto \u00e1 ver durante breve rato. Cuando esta vez la vi\u00f3 en Mystowiec, ten\u00eda ya diecinueve a\u00f1os.<\/p>\n<p>Su abuela materna, que hab\u00eda estado encargada de su educaci\u00f3n, mostr\u00e1base celosa del cari\u00f1o de su nieta. Por eso jam\u00e1s hablaba de su padre delante de ella, y hasta \u00e1 la misma ni\u00f1a est\u00e1bale prohibido el pronunciar su nombre. \u00a1Vano empe\u00f1o, sabiendo que la piedad filial es afecto que el mismo Dios ha impreso en el coraz\u00f3n humano! As\u00ed es que, \u00e1 pesar de todas estas precauciones, cuando Josefina contaba ocho a\u00f1os tuvo noticia de que su padre se hab\u00eda hecho sacerdote. Desde entonces, continuamente imaginaba verle revestido de la dignidad sacerdotal; su veneraci\u00f3n hacia \u00e9l crec\u00eda al par que su amor de hija; su padre era para ella un ideal subli\u00adme; su memoria andaba siempre unida con el pensamiento de su bondadoso Dios, \u00e1 quien \u00fanicamente pod\u00eda hablar con libertad de su querido padre. F\u00e1cil es, por tanto, comprender cu\u00e1l ser\u00eda la entrevista del padre y de la hija, \u00e1 quienes Dios no hab\u00eda separado sino para atraerlos m\u00e1s \u00e1 \u00c9l y unirlos m\u00e1s estrechamente en su amor. Sus conversaciones eran todas de Dios cuando ten\u00edan el consuelo de verse, y m\u00e1s de una vez sorprendieron al santo sacerdote bendiciendo con ternu\u00adra \u00e1 su amada hija. Cuando iba \u00e1 visitarla salud\u00e1bala como \u00e1 una Hija de la Caridad, y al despedirse de ella le daba la bendici\u00f3n en la capilla delante del tabern\u00e1culo. Lo mismo hizo el Sr. Kamocki cuando un a\u00f1o antes de su muerte di\u00f3 el \u00faltimo adi\u00f3s \u00e1 su querida hija; sus ojos derramaban abun\u00addantes l\u00e1grimas; pero aun entonces, no en otro lugar, sino en la capilla, fu\u00e9 donde aquellas almas santas consumaron el sacrificio.<\/p>\n<p>En 1863 se compon\u00eda la provincia de Posen de 18 casas, en las que 123 hermanas, enviadas sucesivamente por el celoso misionero \u00e1 la casa-madre de Par\u00eds, de donde torna\u00adron \u00e1 su pa\u00eds revestidas del h\u00e1bito y esp\u00edritu de Hijas de la Caridad, se dedicaban bajo su direcci\u00f3n al servicio de los pobres en los hospitales, casas de misericordia, escuelas y hospicios. Las grandes dificultades que surgieron al prin\u00adcipio, atrajeron despu\u00e9s las bendiciones de Dios; las obras de caridad progresaron r\u00e1pidamente, llegando \u00e1 un estado muy floreciente. El Sr. Kamocki tuvo, finalmente, el con\u00adsuelo de ver fundar casas de misioneros en Posen y Culm, y \u00e1 muchos sacerdotes j\u00f3venes de la di\u00f3cesis entrar en la Con\u00adgregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Parec\u00eda que \u00e1 esta provincia, que tan cara le era, sonre\u00eda el porvenir m\u00e1s venturoso; pero es\u00adtaba determinado por Dios que solamente en el cielo hab\u00eda de recoger el fruto de sus trabajos.<\/p>\n<p>Dios Nuestro Se\u00f1or ten\u00eda designios muy especiales sobre esta alma, que tan agradable le era. Si alguna vez le permit\u00eda que bajase del monte calvario, era para volverle &#8216;\u00e1 \u00e9l por ca\u00adminos m\u00e1s dolorosos que los precedentes, \u00f3 al menos m\u00e1s sensibles para su coraz\u00f3n tan noble, tan recto, tan lleno de amor y reconocimiento hacia los dem\u00e1s. Tuvo que sufrir persecuciones las m\u00e1s trabajosas, y abandonar por tercera y \u00faltima vez el suelo de su amada patria Y lo m\u00e1s doloroso y sensible para \u00e9l fu\u00e9 que este nuevo destierro no era ocasio\u00adnado por un Gobierno hostil \u00e1 la Religi\u00f3n \u00f3 \u00e1 su pa\u00eds, sino m\u00e1s bien por personas de quienes ten\u00eda derecho \u00e1 esperar apoyo y protecci\u00f3n, testigos como eran del bien que hab\u00eda hecho en la di\u00f3cesis durante su larga permanencia de catorce a\u00f1os. Su virtud, sin embargo, resplandeci\u00f3 m\u00e1s en la tribu\u00adlaci\u00f3n. Acept\u00f3 y sufri\u00f3 largas y dolorosas pruebas con la re\u00adsignaci\u00f3n, dulzura y humildad dignas de un hijo de San Vi\u00adcente; y muy lejos de manifestar resentimiento alguno hacia los autores principales de su desgracia, hablaba de ellos con sumo respeto, los alababa mientras pod\u00eda, y los encomend\u00f3 \u00e1 Dios en sus oraciones todos los d\u00edas mientras vivieron y despu\u00e9s de muertos. Cuando suced\u00eda que su hija, en conver\u00adsaci\u00f3n \u00edntima con \u00e9l, la hac\u00eda recaer sobre lo pasado habl\u00e1n\u00addole de los que le hab\u00edan llenado de amargura, interrum\u00adp\u00edala diciendo: \u00abEl cielo lo ha permitido as\u00ed, usando de mi\u00adsericordia conmigo; yo debo mucho \u00e1 esos se\u00f1ores, pues que me han ayudado tanto \u00e1 que rompiera enteramente con el mundo para unirme \u00e1 s\u00f3lo mi Dios.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Anales espa\u00f1oles 1893<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V Mientras que el Sr. Kamocki se ocupaba en los sagrados ministerios que la obediencia le hab\u00eda confiado, la Provi\u00addencia preparaba un campo mucho m\u00e1s extenso \u00e1 su celo apost\u00f3lico. 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