{"id":10688,"date":"2014-12-30T07:59:05","date_gmt":"2014-12-30T06:59:05","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=10688"},"modified":"2014-12-30T07:59:05","modified_gmt":"2014-12-30T06:59:05","slug":"san-vicente-y-santa-luisa-una-misma-pasion-por-lo-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-y-santa-luisa-una-misma-pasion-por-lo-pobres\/","title":{"rendered":"San Vicente y Santa Luisa (una misma pasi\u00f3n por los pobres)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/01\/Imagenes-de-San-Vicente-de-Paul-y-Santa-Luisa-Marillac-Reliquias1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-83745\" title=\"Imagenes-de-San-Vicente-de-Paul-y-Santa-Luisa-Marillac-Reliquias\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/01\/Imagenes-de-San-Vicente-de-Paul-y-Santa-Luisa-Marillac-Reliquias1-300x225.jpg?resize=300%2C225\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>Durante 35 a\u00f1os, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han trabajado juntos. Uno y otra estaban animados por una doble pasi\u00f3n: pasi\u00f3n por el Hijo de Dios vivo en medio de los hombres y pasi\u00f3n por el pobre. Mas, \u00bfc\u00f3mo este hombre y esta mujer familiar y social tan diferentes, de temperamentos tan distintos han podido trabajar juntos? \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n han llegado a establecer entre ellos? La lectura de las 600 cartas intercambiadas muestra que esta relaci\u00f3n ha evolucionado sobre manera con el transcurso de los a\u00f1os, y que ha pasado por diferentes etapas antes de convertirse en una verdadera amistad. Toda relaci\u00f3n evoluciona, se construye con el paso de los d\u00edas y de los a\u00f1os. una misma pasi\u00f3n por los pobres puede suscitar divergencias sobre el modo de orientar la acci\u00f3n, pueden existir incomprensiones.<\/p>\n<p>En Vicente de Pa\u00fal como en Luisa de Marillac, la santidad no es innata. Se apoya en su humanidad, La relaci\u00f3n de ellos con Dios y con los pobres, su relaci\u00f3n mutua han transformado poco a poco su ser, perfeccion\u00e1ndolo, embelleci\u00e9ndolo. La amistad que los unir\u00e1 tan profundamente nacer\u00e1 de una serie de encuentros en los que cada uno toma cada vez m\u00e1s conciencia de su identidad, descubre la complementariedad rec\u00edproca, y ayuda al otro a asumirse plenamente. Ella favorece la puesta en marcha de acciones innovadoras, arrastrando en su audacia a numerosos colaboradores.<\/p>\n<p>Varias etapas, de aspectos bien diferentes, marcan los 35 a\u00f1os de trabajo en com\u00fan de Vicente de Pa\u00fal y de Luisa de Marillac.<\/p>\n<h2><em><strong>Un acercamiento dif\u00edcil (1625-1627)<\/strong><\/em><\/h2>\n<p>Reticencia, dudas, incertidumbre marcan los primeros encuentros de Vicente de Pa\u00fal y de Luisa de Marillac. Las diferencias son tan grandes que se puede explicar.<\/p>\n<p>Relatando la experiencia de Pentecost\u00e9s, Luisa de Marillac habla de su director: \u00ab<em>Me tranquiliz\u00f3 que yo deb\u00eda seguir en reposo sobre mi director y que Dios me dar\u00eda uno que me hiciera ver, me parece, y sent\u00ed repugnancia<\/em> <em>en aceptar, no obstante me serenaba.<\/em> (Luz de Pentecost\u00e9s- Escritos 3.) Luisa tuvo que cruzarse m\u00e1s de una vez con Vicente de Pa\u00fal por la calle, ya que el H\u00f4tel de los Gondi donde \u00e9l vive est\u00e1 cerca de la casa donde habita la familia Le Gras. Ella se ha fijado en este joven sacerdote de andar campesino; no tiene la elegancia, ni la distinci\u00f3n de Jean Pierre Camus quien, desde hace varios a\u00f1os, la conduce en el plano espiritual. Pero desde que es obispo de Belley, reside cada vez menos frecuentemente en Par\u00eds. No le resulta pues muy grato para Luisa ir al encuentro de su nuevo director. Parece que la amistad que ten\u00eda con Francisco de Sales, fallecido tres a\u00f1os antes, haya facilitado este acercamiento. En efecto, el obispo de Ginebra hab\u00eda confiado a Vicente de Pa\u00fal la direcci\u00f3n de los monasterios de la Visitaci\u00f3n establecidos en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Por su lado, Vicente de Pa\u00fal duda en dirigir a esta joven viuda, triste, deprimida, que le dicen escrupulosa. \u00c9l se acuerda de las exigencias de la Se\u00f1ora de Gondi, al no querer separase de su consejero espiritual, deseando tenerle siempre cerca de ella. Jean Pierre Camus, gran amigo de Francisco de Sales, ha debido de presionarle. Una de las cartas de Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac muestra que \u00e9l se ha sometido humildemente a la voluntad de Dios: \u00ab<em>Sabedlo por una vez, Se\u00f1orita, que una persona a quien Dios ha designado en su consejo para ayudar a otra, no se encuentra ya sobrecargada por las aclaraciones que pide, obra como un padre con su hijo<\/em>. (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste 1, 214.)<em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Desde los primeros meses, Vicente de Pa\u00fal advierte lo que tem\u00eda; la Se\u00f1orita Le Gras est\u00e1 muy inquieta, muy angustiada, durante sus ausencias. \u00c9l recibe cartas sin cesar, en las que Luisa manifiesta su impaciencia. \u00ab<em>Espero que me perdon\u00e9is la libertad que me tomo de expresaros la impaciencia de mi esp\u00edritu, tanto por el largo plazo transcurrido, como por el temor del porvenir y de no saber el lugar a donde os vais despu\u00e9s de \u00e9ste en el que os hall\u00e1is.\u00bb<\/em> (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal &#8211; Escritos 7) Una carta de Jean Pierre Camus muestra qu\u00e9 mal aguanta Luisa las numerosas ausencias de su nuevo director, que predica misiones en los pueblos de la Isla de Francia. \u00ab<em>Perdonadme, mi muy querida Hermana, si os digo que os apeg\u00e1is un tanto a los que os dirigen y os apoy\u00e1is demasiado en ellos. Que el Se\u00f1or Vicente ha desaparecido, ya tenemos a la Se\u00f1orita Le Gras fuera de s\u00ed y desorientada\u00bb<\/em>. (Jean Pierre Camus a la Se\u00f1orita Le Gras \u2013 Documentos de la Compa\u00f1\u00eda p. 985.)<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n financiera de la Se\u00f1orita Le Gras, que resulta demasiado precaria despu\u00e9s de la muerte de su marido, no la permite quedarse en su antigua casa en la parroquia de Saint Nicolas des Champs. Obligada a elegir una casa m\u00e1s sencilla, Luisa viene a instalarse en la calle San V\u00edctor, a unos pasos del colegio de los Bons-Enfants cuyo Superior es Vicente de Pa\u00fal. Si Luisa de Marillac desea tener a su director a su disposici\u00f3n, \u00e9ste trata de guardar sus distancias. Vicente de Pa\u00fal responde a una petici\u00f3n demasiado exigente de su dirigida. \u00ab<em>Nuestro Se\u00f1or har\u00e1 \u00e9l mismo el oficio de director, s\u00ed, en verdad, \u00e9l lo har\u00e1 de manera que os lo comunicar\u00e1 \u00e9l mismo\u00bb.<\/em> (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste l, 23.) El tono de las cartas de 1625 a 1626 es muy educado, muy reverente conforme al estilo del siglo XVII. A pesar de las primeras dificultades encontradas en, Vicente de Pa\u00fal contin\u00faa recibiendo y dando luz a Luisa de Marillac. Quiere ser fiel a la voluntad de Dios.<\/p>\n<h2><strong><em>Un descubrimiento mutuo (1627-1629)<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>En el curso de sus encuentros y a trav\u00e9s de su correspondencia, Vicente y Luisa se descubren poco a poco. El tono de sus cartas cambia progresivamente. A partir de 1628, los encuentros son deseados, ansiados. El Se\u00f1or Vicente lo expresa en varias cartas: \u00ab<em>Si no fuera tan tarde, ir\u00eda a veros, para aclarar ese particular del<\/em> <em>que me habl\u00e1is, pero que se queda para ma\u00f1ana.<\/em>\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste l, 71.) El correo se recibe con alborozo. El Se\u00f1or Vicente lo manifiesta con toda sencillez: \u00abDios m\u00edo, lo que me consuelan, querida hija, vuestra carta y vuestros pensamientos que me hab\u00e9is enviado\u00bb. (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste l, 69.)<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, atento a la miseria humana, percibe que Luisa, esta mujer ultrasensible, ha quedado profundamente marcada por la dureza de la vida: comprende mejor su sufrimiento, su ansiedad, advierte qu\u00e9 dispuesta para conocer y cumplir la voluntad de Dios; esta tensi\u00f3n corre el riesgo de perjudicar su equilibrio tanto f\u00edsico como ps\u00edquico. Vicente lo hace todo por calmarla: \u00abBueno pues, continuad, mi querida hija, manteni\u00e9ndoos en esta buena disposici\u00f3n y dejad hacer a Dios\u2026 Tened mucho cuidado con vuestra salud por amor a \u00e9l\u00bb. (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste l, 69.) Vicente de Pa\u00fal ha constatado asimismo la gran preocupaci\u00f3n de Luisa de Marillac por su hijo Michel. Simplemente, \u00e9l se va a hacer el educador de este joven, gui\u00e1ndole en sus estudios y aconsej\u00e1ndole cuando sus relaciones con su madre se vuelven dif\u00edciles.<\/p>\n<p>Por su parte, Luisa de Marillac descubre en el Se\u00f1or Vicente una rica personalidad: admira su obra entre los pobres de los campos, sabe que este sacerdote que le parec\u00eda &#8216;simple&#8217; tiene la obsesi\u00f3n del pobre, que es caoaz de movilizar energ\u00edas para ir en auxilio de los que sufren. Ella acepta participar en la acci\u00f3n caritativa puesta en marcha en numerosos pueblos bajo la forma de las Cofrad\u00edas de la Caridad.<\/p>\n<p>En este tiempo de descubrimientos mutuos, el Se\u00f1or Vicente juega un papel preponderante. Es \u00e9l quien orienta, devuelve confianza. Humildemente, Luisa de Marillac se deja dirigir, extrayendo sencillamente lo que ella vive.<\/p>\n<h2><strong><em>Una intensa colaboraci\u00f3n (1629-1640)<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Una colaboraci\u00f3n intensa, eficaz se establece poco a poco entre Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac, en el seno de una acci\u00f3n desbordante, Uno y otro est\u00e1n en la edad de la plena madurez: Luisa tiene 40 a\u00f1os, Vicente 50. Dos acontecimientos &#8216;fundadores&#8217; en el sentido que dan una base s\u00f3lida a esta colaboraci\u00f3n, marcan este periodo.<\/p>\n<p>El env\u00edo en misi\u00f3n de Luisa de Marillac, el 6 de mayo de 1625, es el punto de partida de esta colaboraci\u00f3n. El Se\u00f1or Vicente ha establecido en las tierras de la familia de Gondi varias Cofrad\u00edas de la Caridad. Yendo a visitarlas, \u00e9l propone a Luisa que asista tambi\u00e9n: \u00ab<em>El Padre de Gondi me comunica que vaya a encintrarle en Montmirail\u2026 \u00bfOs dice vuestro coraz\u00f3n que veng\u00e1is? Si as\u00ed es \u2026 tendremos la suerte de veros en Montmirail<\/em>.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste, 72.) Seguido a la respuesta positiva de Luisa, Vicente le hace llegar su `env\u00edo en misi\u00f3n&#8217;, redactado en una forma solemne. \u00abOs env\u00edo las cartas y la memoria que necesit\u00e1is para el viaje. <em>Id pues, Se\u00f1orita, id en nombre de Nuestro Se\u00f1or. Ruego a su divina bondad que os acompa\u00f1e, que sea vuestro consuelo en el camino, vuestra sombra contra el ardor del sol, vuestro techado en la lluvia y en el fr\u00edo, vuestro blando lecho en el cansancio, vuestra fuerza en el trabajo y que al final os devuelva en perfecta salud y llena de obras buenas.\u00bb<\/em> (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 73.) \u00bfTiene Vicente realmente conciencia que este acontecimiento es importante o se deja simplemente llevar por el Esp\u00edritu?<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este primer viaje por el que ha visto a Luisa de Marillac al pie de obra. Vicente de Pa\u00fal se apoya en ella m\u00e1s y m\u00e1s para todo cuanto se refiere a las Cofrad\u00edas de la Caridad. Luisa responde a las llamadas de su director y entra de lleno activamente en este trabajo. En el curso de las m\u00faltiples visitas que efect\u00faa, ella informa a Vicente de todo lo que constata, bien en el plano de la organizaci\u00f3n de los socorros, bien sobre la manera de se ser distribuidos. No se olvida del aspecto espiritual. Ella somete los problemas encintrados. Vicente responde dej\u00e1ndole toda libertad de acci\u00f3n: \u00ab<em>Vos dese\u00e1is saber si hablar\u00e9is en la Caridad reunida. Desde luego, yo lo ver\u00eda bien; pero no s\u00e9 si es f\u00e1cil y conveniente. Esto les servir\u00e1 de provecho. Habladlo con la Se\u00f1orita Champlin y haced lo que Nuestro Se\u00f1or os inspire.<\/em>\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 94.)<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal descubre cada d\u00eda mejor toda la riqueza de la personalidad de su colaboradora. Constata que est\u00e1 en su salsa entre las Damas de la Caridad, que sabe hablarles, que no tiene miedo a hacerles las advertencias oportunas. \u00c9l no titubea al enviarla all\u00ed donde la Cofrad\u00eda est\u00e1 en peligro. (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 107.) \u00c9l utiliza sus competencias a la hora de redactar los reglamentos. El trabajo es realmente com\u00fan, uno redacta, la otra corrige. \u00ab<em>Yo os enviar\u00e9 por el Se\u00f1or<\/em> <em>p\u00e1rroco o por alg\u00fan otro, el reglamento de la Caridad, que he ajustado a lo que conviene en Montmirail<\/em>. <em>Vos lo<\/em> <em>ver\u00e9is, y si hay algo que quitar o a\u00f1adir, dec\u00eddmelo, por favor<\/em>.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1. 104.) En 1631, Luisa de Marillac pone en marcha una Cofrad\u00eda en su parroquia de San Nicol\u00e1s du Chardonnet. Redacta el reglamento y se lo somete a Vicente de Pa\u00fal: <em>\u00abSois una mujer valiente al haber adaptado as\u00ed el reglamento de la Caridad y yo lo veo bien.<\/em>\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 116.)<\/p>\n<p>Una modificaci\u00f3n en el estilo de las cartas muestra que la relaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac ha cambiado realmente. Mientras que, en todas las primeros a\u00f1os, el Se\u00f1or Vicente escribiendo a su dirigida utilizaba el t\u00e9rmino &#8216;hija m\u00eda&#8217;, despu\u00e9s de 1629, \u00e9l emplea la expresi\u00f3n &#8216;Se\u00f1orita&#8217;. Uno y otra abandonan esta relaci\u00f3n de dependencia de hija a padre y de padre a hija. Ellos se reconocen mutuamente responsables de la misi\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p>La numerosa correspondencia de este periodo (al menos una carta por semana!) desborda naturalmente todo el trabajo misionero. Vicente y Luisa comparten las peque\u00f1as noticias cotidianas; por ejemplo una ca\u00edda de caballo de Vicente, la falta de agua en San L\u00e1zaro, el viaje de la Se\u00f1ora Gousault (una Dama de la Caridad) a Angers, las preocupaciones por dinero, su reflexi\u00f3n sobre los sucesos. A veces el intercambio llega hasta la revisi\u00f3n de vida. El Se\u00f1or Vicente reflexiona sobre su manera de actuar demasiado ego\u00edsta. \u00ab<em>Acordaos en particular de pedir a Dios por m\u00ed, que, hall\u00e1ndome ayer entre la ocasi\u00f3n de ejecutar una promesa que hab\u00eda hecho y un acto de caridad con respecto a una persona que nos puede hacer bien y mal, yo dej\u00e9 el acto de caridad para cumplir mi promesa con lo que esta persona ha quedado muy descontenta, lo que no me preocupa tanto como haber seguido mi inclinaci\u00f3n obrando como he obrado.\u00bb<\/em> (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 1, 103.) Luisa se dirige con toda confianza a este consejero espiritual; le dice todo el gozo que encuentra en su trabajo misionero, sus temores de dejarse arrastrar por los cumplidos. Se siente reconfortada por la reflexi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal: \u00abAceptadlos con tranquilidad y unid vuestro esp\u00edritu a las burlas, a los desprecios, y al mal trato que el Hijo de Dios ha sufrido, cuando os ve\u00e1is honrada y estimada. Ciertamente, Se\u00f1orita, un esp\u00edritu verdaderamente humilde se humilla tanto en los honores como en los desprecios y hace como la mosca de miel que la fabrica lo mismo con el roc\u00edo que cae en el ajenjo como con el que cae sobre la rosa.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste 1, 98.) Ella no teme hablarle de sus continuas inquietudes por su hijo y acepta las sabias correcciones de este sacerdote educador. Las palabras de Vicente est\u00e1n a veces llenas de humor: \u00ab<em>Oh de verdad, Nuestro Se\u00f1or ha acertado al no tomaros por madre suya, ya que no pens\u00e1is en buscar la voluntad de Dios que \u00e9l requiere de vos en el seno materno para vuestro hijo; o quiz\u00e1s porque pens\u00e1is que eso os impedir\u00e1 hacer la voluntad de Dios en otra cosa; nada de eso tampoco, pues la voluntad de Dios no est\u00e1 re\u00f1ida con la voluntad de Dios. Honrad pues la tranquilidad de la sant\u00edsima Virgen en caso semejante.\u00bb<\/em> (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 111.) Luisa acepta las advertencias de su director.<\/p>\n<p>Luisa, mujer intuitiva y r\u00e1pida, no teme tomar iniciativas. En 1632, la Torre san Bernardo, pr\u00f3xima a la calle San V\u00edctor se prepara para recibir a los Galeotes enfermos. Inmediatamente, Luisa va a visitarlos. Vicente lo ve y no se lo cree, pero sabe que una acci\u00f3n individual corre el riesgo de no tener continuidad. Por eso pregunta a Luisa sobre una posible acci\u00f3n colectiva. <em>\u00abLa caridad para con estos pobres forzados es de un m\u00e9rito incomparable delante de Dios. Hab\u00e9is hecho bien en asistirlos y har\u00e9is bien en continuar de la manera que pod\u00e1is. Pensad un momento si vuestra Caridad de San Nicol\u00e1s querr\u00eda encargarse de ellos, al menos por alg\u00fan tiempo; vos los ayudar\u00edais con el dinero que nos queda. Pero, oiga, eso resulta dif\u00edcil, y ello me hace dejaros este pensamiento en vuestro esp\u00edritu, a ver qu\u00e9 pasa.<\/em>\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 166.) Vicente sabedor de las numerosas necesidades de los pobres desea que los laicos se asocien a toda esta obra de caridad que se pone en circulaci\u00f3n. \u00ab<em>Se\u00f1orita, estar\u00eda bien que os pong\u00e1is en contacto con la Se\u00f1ora Goussault y la Se\u00f1orita Poulaillon respecto a Germaine para ver su parecer. Hace s\u00f3lo dos d\u00edas que he prestado atenci\u00f3n a esta manera de actuar, que me parece de cordialidad y de deferencia; y tal vez les he causado pena al haceros adoptar la \u00faltima resoluci\u00f3n de vuestro empleo sin dec\u00edrselo a ellas.<\/em>\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 165.)<\/p>\n<p>El segundo hecho fundador es la puesta en marcha de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Esta fundaci\u00f3n deja aparecer, en Vicente de Pa\u00fal y en Luisa de Marillac, una idea diferente de las realidades. A partir de 1629-1630, se establecen en varias parroquias de Par\u00eds Cofrad\u00edas de la Caridad. Numerosas son las damas de la nobleza que desean formar parte de ellas. Pero r\u00e1pidamente, aparecen dificultades. Los maridos no aceptan que sus mujeres vayan a los tugurios a llevar una marmita grande de sopa, a limpiar la habitaci\u00f3n del enfermo. Ellos les piden que env\u00edan a sus propias sirvientas. Vicente de Pa\u00fal y Luisa se preguntan sobre el futuro de las Cofrad\u00edas en la capital. \u00bfAcaso el servicio no corre peligro de convertirse en un trabajo encomendado y no en una obra de Caridad?<\/p>\n<p>En el curso de una misi\u00f3n en Suresnes, Vicente de Pa\u00fal encuentra a Margarita Naseau, una mujer llena de iniciativas. Feliz \u00e9l ante la propuesta de Margarita de venir a servir a los pobres enfermos de las Cofrad\u00edas, Vicente orienta a esta campesina en la direcci\u00f3n de Luisa de Marillac, quien le explica lo que se espera de ella. El ardor de Margarita es r\u00e1pidamente comunicativo. Unas j\u00f3venes se presentan para servir en las Cofrad\u00edas. La Caridad de Par\u00eds vivir\u00e1. Luisa acoge a todas estas campesinas, las reparte por las diferentes parroquias de Par\u00eds, arregla los peque\u00f1os conflictos que aparecen entre estas &#8216;sirvientas de las caridades&#8217;y las Damas de la Caridad. Una intuici\u00f3n profunda se despierta en su coraz\u00f3n: ella le da vueltas en la cabeza en su Luz de Pentecost\u00e9s a esta peque\u00f1a comunidad al servicio de los pobres, en la que las habr\u00eda que iban y que ven\u00edan. Reunir a tosas estas j\u00f3venes en una comunidad, \u00bfno ser\u00eda una ayuda eficaz? El servicio es duro, los enfermos a veces exigentes, el des\u00e1nimo puede cundir. Luisa habla de su proyecto a Vicente de Pa\u00fal. \u00c9ste no ve en absoluto la necesidad y lo hace todo por disuadir a su colaboradora: \u00ab<em>Vos sois de Nuestro Se\u00f1or y de su santa Madre; manteneos as\u00ed y en el<\/em>, <em>estado en que ellos os han colocado<\/em> a<em> la espera de que dispongan otra cosa de vos<\/em>.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 79.) Luisa, que percibe las dificultades de las campesinas que sirven en las Cofrad\u00edas, sigue reflexionando. Ha hablado de ello con Margarita Naseau, es posible. Persuadida de la voluntad de Dios, con toda educaci\u00f3n pero firmemente, interviene de nuevo. La respuesta de su director es siempre la misma: no ve la necesidad de un agrupamiento de las j\u00f3venes que sirven en las Cofrad\u00edas: \u00ab<em>Os hablo de una vez por todas ara que no pens\u00e9is en ello hasta que Nuestro Se\u00f1or manifieste que es su voluntad, que d\u00e9 ahora los sentimientos contrarios\u2026Vos busc\u00e1is convertiros en la sirviente de estas pobres j\u00f3venes, y Dios quiere que se\u00e1is la suya, y quiz\u00e1 de m\u00e1s personas de las que lo ser\u00edais de esa forma; aunque no fuerais m\u00e1s que la suya, \u00bfno es suficiente para Dios que vuestro coraz\u00f3n honre la tranquilidad del de Nuestro Se\u00f1or?.<\/em>\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste 1, 113.)<\/p>\n<p>Dios habla por los acontecimientos: en febrero de 1633, Margarita Naseau muere de la peste; ha sido contaminada por una enferma a quien ha hecho acostarse en su lecho. Esta muerte r\u00e1pida interpela con toda fuerza a Vicente de Pa\u00fal y a Luisa de Marillac. La caridad no puede despreciar a la prudencia. El proyecto de luisa es asumido por Vicente de Pa\u00fal: \u00ab<em>Considerando el asunto de vuestro empleo, todav\u00eda no tengo el coraz\u00f3n tan claro ente Dios por una dificultad que me impide ver si es esa la voluntad de su divina Majestad. Os suplico, Se\u00f1orita, que le encomend\u00e9is esta asunto durante estos d\u00edas en los que comunica con mayor abundancia las gracias del Esp\u00edritu Santo, incluso el mismo Esp\u00edritu Santo. insistamos pues en la oraci\u00f3n y conservaos alegre.\u00bb<\/em> (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 200.) Cu\u00e1l es pues la dificultad que constituye problema en Vicente de Pa\u00fal. La Carta no lo explica, pero es f\u00e1cil adivinarla. \u00bfConstituir un grupo, una comunidad con las sirvientas de las Cofrad\u00edas de la Caridad? \u00bfEs preciso realmente hacer dos grupos distintos? Otra cuesti\u00f3n debe ocupar al Se\u00f1or Vicente de Pa\u00fal. \u00bfSe puede pedir a las campesinas que vivan en comunidad una vida totalmente consagrada a Dios? En el siglo XVII, la vida religiosa est\u00e1 reservada a las familias nobles o burguesas, y se ha de aportar una dote. \u00bfEs razonable imaginar una comunidad de un estilo totalmente nuevo? Creo que es Luisa de Marillac, la gran dama de Par\u00eds, quien va a influenciar al campesino gasc\u00f3n. Ella conoce bien a sus hijas, su deseo de una vida entregada a Dios, lo serio de su vida espiritual. Esta agrupaci\u00f3n permitir\u00e1 asegurar una mejor formaci\u00f3n, conocer mejor a las j\u00f3venes antes de enviarlas all\u00e1 donde se las piden. Entones Luisa insiste.<\/p>\n<p>En agosto de 1633, Vicente de Pa\u00fal hace su retiro anual, Luisa lo aprovecha para enviarle una nueva carta. El \u00faltimo d\u00eda de su retiro, Vicente responde: \u00abPienso que vuestro \u00e1ngel bueno ha hecho lo que vos me cont\u00e1is en la que me escribisteis. Hace cuatro o cinco d\u00edas que \u00e9l se ha comunicado con el m\u00edo respecto de la Caridad de vuestras hijas; ya que es verdad que me sugiere a menudo su recuerdo y que he pensado seriamente en esta buena obra; sobre ello hablaremos, Dios mediante, el viernes o el s\u00e1bado, si no me llam\u00e1is antes.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013 Coste 1, 217.) Este encuentro es decisivo. Luisa puede proponer a las j\u00f3venes que intenten la aventura. Algunas aceptan, oras se niegan. El 29 de noviembre de 1633. Luisa acoge en su casa de 4 a cinco j\u00f3venes (no se sabe el n\u00famero exacto) &#8216;<em>para hacerlas<\/em> <em>vivir en comunidad&#8217;<\/em>, escribe su primer bi\u00f3grafo.<\/p>\n<p>Vicente y Luisa, conscientes uno y otra de sus responsabilidades para con este nuevo grupo, aseguran la formaci\u00f3n de las Hermanas: Luisa la formaci\u00f3n de base: aprendizaje de la lectura y de la escritura, cuidados de los enfermos, Vicente la formaci\u00f3n espiritual. Reflexionan juntos la respuesta a las llamadas que provienen de diversos pueblos y ciudades. Luisa redacta los reglamentos, Vicente los lee y los corrige. La cooperaci\u00f3n es evidente. El optimismo de Vicente viene con frecuencia a serenar a Luisa de Marillac en lucha con las m\u00faltiples peque\u00f1eces cotidianas. \u00abNo os sorprend\u00e1is al ver la rebeli\u00f3n de esta pobre criatura; veremos muchas m\u00e1s si vivimos; y jam\u00e1s sufriremos tanto por los nuestros como Nuestro Se\u00f1or por los suyos. Somet\u00e1monos pues en buena hora a su divina voluntad en todo lo que se presente.\u00bb. (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste 1. 494.)Con ocasi\u00f3n del fallecimiento de una hermana, Vicente, lleno de admiraci\u00f3n ante el trabajo de todas estas hijas de la Caridad, exalta la belleza y la grandeza de su vocaci\u00f3n \u00abElla ha muerto en el ejercicio del divino amor, porque ha muerto en el de la Caridad.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac &#8211; Coste 513.)<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal lleva poco a poco a Luisa de Marillac a asumir plenamente la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad. \u00ab<em>Gobernad<\/em>\u00ab, le dice en varias ocasiones. Muy sencillamente, con delicadeza, le hace notar que es a veces un poco demasiado seria: \u00ab<em>Os suplico que se\u00e1is un poco alegre, aunque teng\u00e1is que disminuir un poco de esa peque\u00f1a seriedad que os ha dado la naturaleza y que la gracia suaviza.\u00bb<\/em> (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste 1, 501.) Luisa no duda en advertir a Vicente de Pa\u00fal, acaparado por sus numerosas funciones, que se olvida f\u00e1cilmente de sus promesas, de sus encuentros. \u00ab<em>Os hab\u00e9is olvidado de m\u00ed en cuanto a la necesidad que yo ten\u00eda de hablaros<\/em>.\u00bb (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal \u2013Escritos 17.) El conocimiento mutuo se ahonda entre Vicente y Luisa. Ellos perciben mejor las cualidades, las riquezas del otro, pero tambi\u00e9n los defectillos, los defectos. Ellos forman parte de la experiencia de su complementariedad. Vicente y Luisa se esfuerzan por progresar a la par en la verdad.<\/p>\n<p>La toma de conciencia de esta complementariedad favorece la puesta en marcha de obras in\u00e9ditas. La primera concierna a los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos. La obra que debuta en 1638, es compleja visto el rechazo de estos ni\u00f1os por la sociedad. Vicente de Pa\u00fal anima a las Damas de la Caridad en su empresa para con estos ni\u00f1os destinados a una muerte segura. Luisa de Marillac forma a las Hijas de la Caridad en los cuidados y la educaci\u00f3n de estos peque\u00f1os. Acaricia el plan tambi\u00e9n de confiar algunos ni\u00f1os a estas familias de acogida. Los diferentes emplazamientos se inscriben en un registro. Vicente conforma al margen la realidad de la partida del ani\u00f1o a la casa de sus padres nutricios. Cuando la obra encuentra dificultades, Vicente est\u00e1 all\u00ed, interpelando a las Damas, pero tambi\u00e9n tranquilizando a Luisa.<\/p>\n<p>En 1638, el Se\u00f1or Lambert, poco despu\u00e9s de su llegada a Richelieu, desea el env\u00edo de Hijas de la Caridad a esta ciudad. Vicente de Pa\u00fal aprueba este proyecto, pero Luisa tiene dificultades en enviar por primera vez a Hermanas tan lejos de Par\u00eds. Vicente, con mucha delicadeza, se esfuerza por vencer las reticencias de Luisa. \u00abLa Caridad de Richelieu tiene ahora necesidad de nuestra hermana Barbe, a causa de la cantidad de enfermos que hay. \u00bfQu\u00e9 os parece, Se\u00f1orita, si se env\u00edan para asistir a aquella buena gente en esta necesidad? No son enfermedades contagiosas.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste 1, 502.) Y cuando las dos Hermanas parten de Par\u00eds hacia esta ciudad distante, Vicente est\u00e1 all\u00ed atento al sufrimiento casi maternal de su colaboradora. \u00ab<em>Mon Dieu, Se\u00f1orita, \u00a1qu\u00e9 suerte la de estas buenas Hijas la de ir a continuar la caridad que Nuestro Se\u00f1or ejerc\u00eda en la tierra en el lugar al que van<\/em>!\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste1, 513.)<\/p>\n<p>La gran miseria de los enfermos del hospital de Angers, descrita por la Sra. Goussault, conmueve tambi\u00e9n a Vicente como a Luisa. La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad puede, debe tomar una nueva orientaci\u00f3n yendo a curar a los enfermos, no ya a domicilio, sino en el interior de un hospital. La decisi\u00f3n se tima un plazo largo de reflexi\u00f3n. Para este env\u00edo lejos de Par\u00eds en diciembre de 1639, Vicente prepara un reglamento. Luisa lo lee y aporta sus correcciones. Este primer reglamento afirma la finalidad de la Compa\u00f1\u00eda: \u00ab<em>Las Hijas de la Caridad de los pobres enfermos se van a Angers para honrar a Nuestro Se\u00f1or, padre de los pobres, y a su santa Madre, para asistir a los pobres enfermos del H\u00f4tel-Dieu de dicha ciudad corporal y espiritualmente<\/em>.\u00bb Resume lo esencial de la vida de toda Hija de la Caridad: \u00ab<em>La primera cosa que Nuestro Se\u00f1or pide de ellas es que le amen soberanamente y que hagan todas sus acciones por amor a \u00e9l; y la segunda, que se quieran unas a otras como hermanas que \u00e9l ha unido en el lugar de su amor, ya los pobres enfermos, como a sus se\u00f1ores, ya que Nuestro<\/em> <em>Se\u00f1or es uno de ellos, y a ellos en Nuestro Se\u00f1or<\/em>\u00ab. (Reglamento para las Hermanas del hospital de Angers \u2013Coste XIII, 539.)<\/p>\n<p>La puesta en marcha del servicio de los Galeotes enfermos por las Hijas de la Caridad en 1640 resulta de la misma toma de conciencia de la extrema miseria de estos hombres. Vicente de Pa\u00fal espera el regreso de Angers de Luisa de Marillac, para realizar la elecci\u00f3n de las Hermanas que deber\u00e1n enfrentarse a un medio violento. \u00abOs esperamos con el afecto que Nuestro Se\u00f1or sabe. Llegar\u00e9is a punto para los forzados.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste II, 23.)<\/p>\n<h2><strong><em>Una tensi\u00f3n perceptible (1640-1642<\/em><\/strong><em>) <\/em><\/h2>\n<p>Hacia 1640, sobreviene un periodo en que las relaciones entre Vicente y Luisa se modifican. Ya se pod\u00eda percibir, en los a\u00f1os precedentes, algunas actitudes que revelaban la gran desemejanza entre estas dos personalidades. Toda amistas pasa por su crisis. La de Vicente y de Luisa sigue esta misma ley. Su amistad que se basaba en la verdad, la confianza, la sencillez, se enfrenta a tensiones. La diferencia, aceptada hasta entonces en un ritmo pac\u00edfico, se transforme en fuente de impaciencia, no es recibida ya como complementariedad sino que se transforma m\u00e1s bien en incomprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante la estancia de Luisa en Angers, los Administradores piden un contrato escrito en buena y debida forma. El Se\u00f1or Vicente pensaba que se har\u00eda de viva voz. Luisa se pregunta: \u00bfQui\u00e9n puede firmar el contrato, pues la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad no tiene ninguna existencia legal? Ninguna declaraci\u00f3n se ha formulado todav\u00eda. Es muy probable que Luisa ha resentido los efectos nocivos de la prudente lentitud del Se\u00f1or Vicente. \u00c9ste responde: \u00ab<em>Visto que estos se\u00f1ores quieren tratar por escrito, lo har\u00e9is vos, &#8216;in nomine Domini&#8217;, y mandar\u00e9is hacer el tratado a vuestro nombre como directora de las Hijas de la Caridad, sirvientas de los pobres enfermos de los hospitales y de las parroquias, bajo la benepl\u00e1cito del superior general de la congregaci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, director de dichas Hijas de la Caridad<\/em>.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste II. 1.) La carta<em> se<\/em> prolonga en explicaciones un tanto complicadas. Esta respuesta no parece satisfacer a Luisa. Ella ha debido manifestar su extra\u00f1eza, ya que una cuarta carta de Vicente el 28 de enero de 1640 viene a confirmar la primera del 11 del mismo mes: \u00ab<em>Ya os he dicho mi pensamiento en cuanto a los art\u00edculos y las cualidades que deb\u00e9is tomar.<\/em>\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste II. 10.) Luisa obedece; el 1 de febrero de 1640, firma el contrato que establece a las Hijas de la Caridad en el hospital de Angers.<\/p>\n<p>El a\u00f1o siguiente, la elecci\u00f3n del emplazamiento de una nueva Casa Madre para las Hijas de la Caridad se convierte en foco de algunas tensiones. La casa donde se han establecido se convierte en demasiado peque\u00f1a ante el aflujo de las candidatas. Hay que buscar una mucho m\u00e1s grande. Luisa aprovecha para volver a expresar su deseo, como en 1636 y rechazado tambi\u00e9n por el Se\u00f1or Vicente; habitar cerca de San L\u00e1zaro. El Se\u00f1or Vicente vuelve a decir que no puesto que ello no es prudente. Cuando la gente del barrio vea a un Sacerdote de la Misi\u00f3n entrar en la casa de las Hermanas, o a una Hermana entrar en San L\u00e1zaro, murmurar\u00e1 o har\u00e1 comentarios. Las Damas de la Caridad buscan una casa, pero Luisa rechaza las diferentes propuestas. En febrero de 1641, ella manifiesta su impaciencia. Vicente, enfermo, responde vivamente: \u00ab<em>Os veo continuamente inspirada de sentimientos humanos desde que me veis enfermo, pensando que todo est\u00e1 perdido porque falte una casa. Oh mujer de poca fe y poca conformidad con la conducta y el ejemplo de Jesucristo! Este Salvador del mundo, por el estado de toda la Iglesia, se dirige a su Padre para las reglas y las acomodaciones; y por un pu\u00f1ado de j\u00f3venes que \u00e9l se ha suscitado claramente y congregado, pens\u00e1is que \u00e9l nos faltar\u00e1!<\/em> (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste II, 138.) Algunos meses m\u00e1s tarde se pone a la venta una casa, exactamente frente a San L\u00e1zaro. Vicente de Pa\u00fal acepta la compra y las Hijas de la Caridad se establecen en ella en octubre de 1641.<\/p>\n<p>Desde los comienzos de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, el Se\u00f1or Vicente ha tenido la costumbre de venir regularmente a hablar a las Hermanas que aprecian mucho estas conferencias. Bueno pues hace algunos meses que Luisa se da cuenta que Vicente encuentra siempre pretextos para no venir. Se halla desbordado de trabajo, promete venir y no viene, porque prefiere antes que a las Hijas, a las Damas, a los Sacerdotes, a la Reina, etc. \u2026Luisa lo soporta muy mal. En el informe de las pocas conferencias que da no obstante el Se\u00f1or Vicente, ella hace sus breves comentarios. El 16 de agosto de 1640, transcribe las palabras del Se\u00f1or Vicente: \u00ab<em>Poco ha faltado<\/em> <em>para que yo no viniera hoy<\/em>, <em>ya que he tenido que ir lejos: tambi\u00e9n tendr\u00e9 poco tiempo para hablaros<\/em>.\u00bb El 16 de agosto de 1641 \u2013no ha habido conferencias desde hace un a\u00f1o- ella subraya las excusas del Se\u00f1or Vicente: \u00ab<em>Hace<\/em> <em>tiempo que yo habr\u00eda debido reuniros, pero me he visto impedido principalmente por mi miseria y mis asuntos<\/em>. <em>Adem\u00e1s, hijas m\u00edas, espero que la bondad de Dios haya suplido por s\u00ed misma lo que yo os debo<\/em>.\u00bb Con mayor severidad si cabe Luisa inscribe al principio de la Conferencia del 9 de marzo de 1642: El noveno d\u00eda de marzo, el Se\u00f1or Vicente no pudo, por alg\u00fan asunto urgente, hallarse al comienzo de la conferencia que su caridad hab\u00eda resuelto darnos\u2026 <em>El Se\u00f1or Portail inici\u00f3 la conferencia<\/em>\u2026.\u00bb Y en medio del informe, ella anota: \u00ab<em>El Sr. Vicente lleg\u00f3 sobre las cinco, y su caridad, despu\u00e9s de o\u00edr el pensamiento de algunas de nuestras hermanas, continu\u00f3: Hermanas, se est\u00e1 haciendo demasiado tarde; \u2026conviene dejarlo hasta el domingo pr\u00f3ximo\u2026\u00bb <\/em>Estas escasas conferencias entre 1640-y 1642 son las \u00fanicas que llevan anotaciones semejantes.<\/p>\n<p>A pesar de estas relaciones un poco tensas, los puntos de vista diferentes, la vida de la Compa\u00f1\u00eda se prosigui\u00f3: acogida de numerosas postulantes, respuestas a la llamadas, nuevas implantaciones (Nanteuil, Fontenay, en las Roses, Sedan\u2026)y tambi\u00e9n preparaci\u00f3n de los primeros votos en la Compa\u00f1\u00eda, el 25 de marzo de 1642.<\/p>\n<p>De pronto, un suceso exterior, m\u00ednimo en apariencia, lega a sacudir a los dos fundadores. El s\u00e1bado 7 de junio de 1642, v\u00edspera de Pentecost\u00e9s, en la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, el piso de la sala donde se re\u00fanen de ordinario las Hermanas para las Conferencias, se hunde. La reuni\u00f3n prevista para ese d\u00eda no tiene lugar ya que el conferenciante otra vez se hab\u00eda excusado. Vicente de Pa\u00fal, siempre muy atento a los acontecimientos, se siente profundamente interpelado por \u00e9ste. Por la ma\u00f1ana de Pentecost\u00e9s comparte su reflexi\u00f3n con Luisa. \u00abMon Dieu, <em>Se\u00f1orita, qu\u00e9 sorpresa me llev\u00e9 esta ma\u00f1ana cuando el Se\u00f1or Portail me cont\u00f3 el accidente que ocurri\u00f3 ayer en vuestra casa, y yo le he dicho lo que Nuestro Se\u00f1or dijo a los que le interrogaban sobre el asunto de los que hab\u00edan sido aplastados bajo las ruinas de la ca\u00edda de la torre de Jeric\u00f3, que aquello no hab\u00eda pasado por los pecados de aquella gente, ni por los de sus padres y madres, sino para manifestar la gloria de Dios. Y ciertamente, yo os digo lo mismo, Se\u00f1orita, \u2026Vos ten\u00e9is en este sucedido un nuevo motivo de amar a Dios m\u00e1s que nunca\u2026<\/em>\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste II, 258.) Luisa de Marillac est\u00e1, ella misma, totalmente transformada por este suceso, nos queda su \u00fanica reflexi\u00f3n escrita algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en el aniversario de del accidente: <em>\u00ab(Tuve) un trastorno interior cuando la bondad (de Dios) me dio luz y esclarecimiento sobre grandes inquietudes y dificultades que ten\u00eda\u2026Me parec\u00eda entonces que se operaba interiormente en nuestro Muy Honorable Padre y en algunas almas de nuestras Hermanas, algo grande, en cuanto al establecimiento s\u00f3lido de esta peque\u00f1a familia\u2026<\/em>\u00bb (Sobre la Conducta de la Divina Providencia \u2013Escritos 760.)<\/p>\n<p>Vicente y Luisa acogen esta luz de Dios. Toman m\u00e1s firmemente conciencia de que \u00e9l es el autor de esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, que la cuida con atenci\u00f3n especial y que los invita a proseguir juntos la obra comenzada para su gloria y el bien de los pobres. El Esp\u00edritu de Dios en ese d\u00eda de Pentecost\u00e9s de 1642, les provoca a superar la crisis que est\u00e1n viviendo, y a convertirse. Una etapa dif\u00edcil se ha cumplido. Un largo periodo de amistad profunda y fecunda se abre delante de ellos.<\/p>\n<h2><strong><em>Una amistad fecunda (1642-1660)<\/em> <\/strong><\/h2>\n<p>Durante 17 a\u00f1os (1525-1642) Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han caminado pues juntos, aprendiendo a conocerse, a reconocerse, a estimarse y a respetarse. Ahora, la libertad, esa independencia de esp\u00edritu que no est\u00e1 dominada ni por el temor o el miedo, ni por los prejuicios, estar\u00e1 en la ra\u00edz de sus relaciones. Esta libertad se convierte en apoyo para la realizaci\u00f3n de m\u00faltiples compromisos, revelando su com\u00fan pasi\u00f3n por los pobres.<\/p>\n<p>La verdadera colaboraci\u00f3n no trata nunca de dominar o convencer; permite, por la confrontaci\u00f3n de las ideas, de los puntos de vista, un conocimiento m\u00e1s profundo de s\u00ed. Luisa de Marillac desea una relaci\u00f3n que marca diferencias, que hace crecer: \u00ab<em>Os suplico muy humildemente, Se\u00f1or, que las debilidades de mi esp\u00edritu, que yo os he demostrado, no exijan de vuestra caridad la condescendencia que os podr\u00eda dar la impresi\u00f3n de que yo quisiera que vos cedierais a mis pensamientos\u2026Recibiendo de Dios la gracia casi siempre de conocer y estimar los consejos de otro diferentes de los m\u00edos; y en particular cuando es vuestra Caridad me tranquiliza ver<\/em> <em>evidentemente esta verdad, aunque sea en asuntos que me est\u00e1n ocultos por alg\u00fan tiempo<\/em>.\u00bb (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal \u2013 Escritos 339.) Las decisiones que tomar quedar\u00e1n iluminadas a la luz del Evangelio y de su propia reflexi\u00f3n(de ellos). Luisa propone cambios que le parecen necesarios en Chars donde el p\u00e1rroco jansenista se muestra bastante intransigente: \u00ab<em>Me ha venido al pensamiento, desde ayer, proponer a vuestra Caridad, si le parecer\u00eda bien, para no chocar tanto con el Se\u00f1or P\u00e1rroco de Chars, enviar a mi hermana Jeanne Christine en lugar de mi Hermana Turgis y de reservar a la Hermana Jacquette para Chantilly, pues estoy viendo que vamos a tener que quitar tambi\u00e9n de Charsa la que se ha quedado.<\/em>\u00bb (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal \u2013Escritos 240.)<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal somete a Luisa la carta que acaba de escribir al abate de Vaux, el consejero espiritual de las Hermanas del hospital de Angers: \u00ab<em>He escrito al Sr. abate de Vaux que hab\u00edais dado la palabra de enviar hermanas a ocho lugares antes de poder darle a \u00e9l. Mirad, Se\u00f1orita. a ver si hay contradicci\u00f3n entre esto y los que vos le vais a decir.<\/em><\/p>\n<p>En 1650, la Marquesa de Maignelay viene a pedir el env\u00edo de dos hermanas a la parroquia de Saint Roch. La llamada es urgente, la Marquesa desea tener a las Hermanas al otro d\u00eda. Luisa se muestra muy reticente. y expone las razones al Se\u00f1or Vicente (una antigua Hija de la Caridad ) hab\u00eda vivido y est\u00e1 en el presente casada, vive en la casa que deben habitar nuestras Hermanas y es una vecindad peligrosa para nosotras, Os suplico humildemente que os tom\u00e9is la molestia de decirme lo que deber\u00e9 hacer en ese encuentro para no descontentar a la Se\u00f1ora Marquesa y para no causarnos da\u00f1o.\u00bb (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal \u2013Escritos 317.) Luisa presiente la dificultad de Vicente para decir no a mujer, pues es la hermana del antiguo General de las Galeras, Felipe Manuel de Gondi..<\/p>\n<p>Vicente y Luisa no desean ni influirse, ni hacer prevalecer sus consejos, todav\u00eda menos destacarse. Desean que la tarea que llevan a cabo sea un paso hacia m\u00e1s humildad para todos aquellos a quienes sirven y al mismo tiempo anuncio de Jesucristo. Es este desinter\u00e9s el que les permite expresar con toda libertad su pensamiento. La lectura de los Consejos revela las opiniones con frecuencia opuestas entre Vicente y Luisa. Ellos no temen exponer sus propias razones, buscando juntos la voluntad de Dios y el bien de los pobres. estos Consejos es un verdadero lugar de formaci\u00f3n para las hermanas que forman parte de ellos.<\/p>\n<p>El Consejo del 30 de octubre de 1647 estudia dos problemas; la acogida de los chicos en la escuela de las chicas, y la posibilidad de tener pensionistas en las casas. Vicente que preside siempre los consejos expone el primer punto. \u00ab<em>la Se\u00f1orita Le Gras propone si es oportuno que nuestras hermanas de la ciudad y del campo que tienen escuela, reciban a los ni\u00f1os y a las ni\u00f1as, y en caso de que reciban a los ni\u00f1os, hasta qu\u00e9 edad los tendr\u00e1n<\/em>.\u00bb Luisa presenta sus razones; estos peque\u00f1os recibir\u00e1n principios de piedad: ello ser\u00e1 tal vez sus \u00fanica instrucci\u00f3n. Pues en la mayor parte de los pueblos no hay maestro de escuela. Adem\u00e1s los padres desean que sus muchachos reciban tanta instrucci\u00f3n como las muchachas. Existe acuerdo en que estos nichos tan peque\u00f1os (menos de seis a\u00f1os) no pueden ser motivo de tentaci\u00f3n para la maestra. Vicente desarrolla razones totalmente opuestas: La educaci\u00f3n mixta est\u00e1 prohibida, tanto por una ordenanza del rey como por otra del arzobispo. Las Hermanas deben ser las primeras en ejecutar las ordenanzas, y Vicente apoya sus palabras recordando que maestros de escuela acogiendo a ni\u00f1as en medio de los ni\u00f1os han sido condenados a ser quemados vivos. La reflexi\u00f3n prosigue con la escucha de los dem\u00e1s participantes; una de las Hermanas est\u00e1 a favor, la otra en contra. El Se\u00f1or Lambert ser\u00eda m\u00e1s bien favorable. Luisa insiste diciendo que ella hab\u00eda permitido recibirlos alguna vez, ya que a veces una ni\u00f1a no puede venir a la escuela si no trae a su hermanito con ella, no encontr\u00e1ndose la madre en la vivienda para cuidarlo. Despu\u00e9s de desarrollar de nuevo sus razones, Vicente de Pa\u00fal concluye: \u00ab<em>Ser\u00e1 bueno que no se reciban a pesar de todo. Somos dos o tres de este parecer. Conviene no seguir.\u00bb<\/em> Luisa deber\u00e1 pues revisar lo que ha autorizado en ciertas casas.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se estudia la acogida de los pensionistas. All\u00ed tambi\u00e9n hay una gran diferencia de apreciaci\u00f3n entre los dos Fundadores. Luisa ve en ello ventajas: educaci\u00f3n de las ni\u00f1as, ayuda financiera para las casas pobres. Vicente ve en ello muchos inconvenientes: alimentaci\u00f3n diferente para estas ni\u00f1as (el men\u00fa de las Hermanas le parece demasiado pobre!), existe el peligro para ellas de dejar ver sus diferencias comunitarias, dificultades para combinar la vigilancia d estas pensionistas con la fidelidad a la regla (oraci\u00f3n). A pesar de la insistencia de Luisa, la decisi\u00f3n de Vicente es formal: \u00ab<em>Es preciso no continuar, y no recibir ni a uno solo<\/em>.\u00bb Luisa de Marillac tendr\u00e1 que transmitir a las diferentes comunidades esta decisi\u00f3n, sin dejar que se trasluzca que ella era opuesta. Sabe que una decisi\u00f3n tomada despu\u00e9s de reflexi\u00f3n com\u00fan, no puede luego ser contestada por uno u otro miembro. La adhesi\u00f3n total es indispensable.<\/p>\n<p>El 8 de abril de 1655, se estudia en el Consejo la cuesti\u00f3n de la retirada de las Hermana del hospital de Nantes, ya que constantes conflictos desmoralizan a las Hermanas y les crean problemas en el trabajo. Vicente expone el problema desarrollando las razones para el mantenimiento y las razones para la retirada. Cada uno de los miembros presentes escucha, luego da su parecer. Las tres consejeras est\u00e1n convencidas de la necesidad del retiro. El consejo de Luisa es claro, hay que mandar venir a las Hermanas, pues ya se ha ensayado todo. El Se\u00f1or Portail propone contemporizar, y hacer un cambio de Hermana y luego veremos. El Se\u00f1or Alm\u00e9ras, que ha visitado la comunidad dos a\u00f1os antes, piensa que es prudente \u00ab<em>decirles en este momento que esperen, que con el tiempo se<\/em> ver\u00e1\u00bb La conclusi\u00f3n puede parecer sorprendente, pero demuestra que Vicente no toma decisi\u00f3n si no est\u00e1 seguro de que sea conforme a la voluntad de Dios. \u00c9l concluye el Consejo: \u00ab<em>Para no omitir nada en un asunto de tal importancia, creo que ser\u00e1 oportuno encomend\u00e1rselo a Dios. Y como no queremos hacer nada que no sea conforme a su santa voluntad, debemos pedir luces para conocerla.<\/em>\u00bb (Consejo del 8 de abril de 1655 \u2013Coste XIII-687.) Es dif\u00edcil para Luisa aceptar el mantenimiento de la comunidad, cuando las Hermanas sufren. El 28 de agosto, recibe una carta de Nicole Haran, la Hermana sirviente que precisa: \u00ab<em>Es una guerra continua contra nosotras. \u2026aqu\u00ed somos in\u00fatiles por el escaso adelanto que se logra.<\/em>\u00bb (Nicole Haran a Luisa de Marillac -28 de agosto de 1655-Documento de la Compa\u00f1\u00eda p. 705.) En el Consejo siguiente, 8 de setiembre, la Se\u00f1orita relanza el problema; habla de la carta de Nicole y de su preocupaci\u00f3n por las Hermanas. La respuesta de Vicente de Pa\u00fal sigue siendo la misma: \u00ab<em>hemos de encomendar el asunto a Dios.<\/em>\u00bb (Consejo de la Compa\u00f1\u00eda -8 de setiembre de 1655 \u2013Coste XIII, 693.) La retirada de las Hermanas del hospital de Nantes no se realizar\u00e1 hasta 1664!<\/p>\n<p>En la relectura de los acontecimientos vividos por la comunidad de Nantes, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac buscan discernir en todo ello la voluntad de Dios. Para Luisa de Marillac, las m\u00faltiples disputas que llegan de los Administradores, del obispo son fuente de inquietudes, de angustia para las Hermanas y act\u00faan sobre su salud. El servicio de los enfermos se resiente de ello. Le parece a la Fundadora que un servicio que no puede ser realizado ya correctamente no debe continuarse. Vicente de Pa\u00fal hace otra lectura. Toda obra cumplida en nombre del Se\u00f1or, lleva consigo dificultades, trabas. Es necesario no dejarse desanimar por las dificultades, y como Jesucristo lo hizo en la tierra, aceptar enfrentarse a ella. Luisa acoge la decisi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac participa tambi\u00e9n al Se\u00f1or Vicente sus perspectivas de futuro sobre la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Como mujer muy intuitiva, percibe que esta comunidad, de un estilo totalmente nuevo, en el siglo XVII, no podr\u00e1 subsistir si depende de los Obispos. Su pensamiento va en el sentido inverso del Concilio de Trento que ha reafirmado la responsabilidad de los Obispos para con toda la vida cristiana de su di\u00f3cesis. Pues bien, Luisa dice y vuelve a decir sin cesar que las Hijas de la Caridad son simples bautizadas, j\u00f3venes de parroquias, y no religiosas. \u00bfPor qu\u00e9 sustraerlas a la autoridad del Obispo del lugar? Para Luisa, se trata del futuro del Servicio de los Pobres. sabe que muchos Obispos se oponen a toda vida consagrada en pleno mundo: las Visitandinas de Francisco de Sales han sido enclaustradas por el Obispo de Lyon, en Burdeos la Congregaci\u00f3n fundad por Jeanne de Lestonnac, ha debido, a instancias del Obispo, permanecer en el interior de su establecimiento. Si las Hijas de la Caridad no pueden ya &#8216;ir y venir&#8217; por las calles, en los pueblos, adi\u00f3s el servicio de los pobres a domicilio!<\/p>\n<p>Luisa se esfuerza en convencer a Vicente de Pa\u00fal de ser jur\u00eddicamente el responsable eclesi\u00e1stico de las Hijas de la Caridad. La confrontaci\u00f3n ser\u00e1 larga. El Se\u00f1or Vicente rechaza la propuesta de Luisa, \u00e9l est\u00e1 sometido a las decisiones del Concilio de Trento, no quiere tocar la autoridad de los Obispos. Adem\u00e1s, la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n tiene por objetivos las Misiones en los campos y la obra de los Seminarios. No tiene vocaci\u00f3n de ocuparse de las mujeres incluso consagradas.<\/p>\n<p>En 1640, Luisa de Marillac ha querido que el Se\u00f1or Vicente d\u00e9 los pasos necesarios con vistas al reconocimiento de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Hacia 1642-1643, Vicente ha hecho o mandado hacer varios esbozos de S\u00faplicas. Pero hasta agosto de 1646 no se decide a enviar la petici\u00f3n al Arzobispo de Par\u00eds. Luisa no ha rele\u00eddo la \u00faltima moltura, ella est\u00e1 en Nantes adonde ha ido a llevar a 6 hermana. al hospital.<\/p>\n<p>Noviembre de 1646, El Se\u00f1or Vicente se regocija. El Arzobispo ha firmado la aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Este texto ser\u00e1 posteriormente sometido al Parlamento para un reconocimiento oficial por el Reino de Francia. Luisa de Marillac, a la lectura del texto, reacciona fuertemente. Con cierta vehemencia, escribe su descontento al Se\u00f1or Vicente. Ella tiene a la vista el texto del Arzobispo: \u00ab<em>Se\u00f1or, Yo no me he ocupado de preguntaros si se lo comunicar\u00e9 a nuestras Hermanas, y no lo he hecho.\u00bb<\/em> (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal \u2013Escritos 186.) Y ella explica todo lo que cuestiona: el t\u00edtulo de \u00ab<em>Sirvientas de los Pobres\u00bb <\/em>dado a las Hermanas, elle quiere el que llevan habitualmente: <em>\u00abHijas de la Caridad<\/em>\u00bb . Pero ante todo, ella no puede admitir que las Hijas de la Caridad dependan del Arzobispo de Par\u00eds. Ve en ello un gran riesgo para el servicio de los pobres. Ella termina su carta con un firme ruego al Se\u00f1or Vicente. El tono es sin rodeos \u00ab<em>En el nombre de Dios, Se\u00f1or, no permit\u00e1is que pase nada que tan siquiera insin\u00fae sacar a la Compa\u00f1\u00eda de la direcci\u00f3n que Dios le ha dado pues ten\u00e9is la seguridad que muy pronto no ser\u00eda m\u00e1s lo que es, y los pobres enfermos no ser\u00edan ya socorridos, y as\u00ed yo creo que no se har\u00eda m\u00e1s la voluntad de Dios entre nosotros.\u00bb<\/em> (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal \u2013Escritos 186.)<\/p>\n<p>Vicente conoce la vivacidad de Luisa. \u00c9l juzga prudente no decir nada y esperar. Transcurren seis meses\u2026 Vicente piensa que el tiempo ha hecho su obra de pacificaci\u00f3n. En el curso de la conferencia del jueves 30 de mayo de 1647, anuncia a las Hermanas: \u00abAhora, hijas m\u00edas, Dios os ha querido unir m\u00e1s estrechamente por la aprobaci\u00f3n que ha permitido que se haga de vuestro modo de vida y de vuestras reglas por Monse\u00f1or ele Ilustr\u00edsimo y Reverend\u00edsimo arzobispo de Par\u00eds. Esta es la petici\u00f3n que le ha sido presentada, y \u00e9stas las reglas, luego aqu\u00ed est\u00e1 la aprobaci\u00f3n.. Yo os voy a hacer lectura de una tras la otra.\u00bb (Conferencia a las Hijas de la Caridad del 30 de mayo de 1647.)<\/p>\n<p>Luisa, que est\u00e1 presente, se siente trastornada. M\u00e1s de seis meses le ser\u00e1n necesarios para calmarse. Entonces con toda calma, vuelve a expresar su pensamiento a Vicente de Pa\u00fal, sosteniendo con firmeza su rechazo a ver la Compa\u00f1\u00eda de Hijas de la Caridad bajo la dependencia del Arzobispo de Par\u00eds. Su carta es de noviembre de 1647: \u00ab<em>Se\u00f1or, me ha parecido que Dios ha puesto mi alma en una gran paz y sencillez en la oraci\u00f3n, muy imperfecta por mi parte, que he hecho sobre el asunto de la necesidad que la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad est\u00e9 siempre sucesivamente bajo la direcci\u00f3n que la divina Providencia le ha dado, tanto en lo espiritual como en lo temporal, en la que pienso haber visto que ser\u00eda m\u00e1s ventajoso para su gloria que la Compa\u00f1\u00eda acabara por desaparecer por completo antes que caer bajo otra direcci\u00f3n, pues me parece que ser\u00eda contra la voluntad de Dios.\u00bb<\/em> (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal \u2013Escritos 233.) A esta carta, llena de sencillez y que quiere ser fuente de pacificaci\u00f3n, Luisa no recibe respuesta. Vicente busca, \u00e9l tambi\u00e9n, la voluntad de Dios sobre esta Compa\u00f1\u00eda de Hijas. Repetidas veces, volver\u00e1 Luisa sobre estos dos puntos: la voluntad de Dios y el servicio de los pobres. Ella sabe bien que el Se\u00f1or Vicente es muy sensible a esto. Ella ha aprendido la paciencia; ella esperar\u00e1 largos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hacia 1652-1653, el viejo Vicente de Pa\u00fal, viendo por un lado a las Hijas de la Caridad extenderse por todas las di\u00f3cesis y hasta por Polonia, y por otro, la salud cada vez m\u00e1s precaria de Luisa, desea arreglar la situaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad. Se redacta una nueva s\u00faplica y, en enero de 1655, el Cardenal de Retz aprueba de nuevo la Compa\u00f1\u00eda coloc\u00e1ndola esta vez bajo la autoridad de Vicente de Pa\u00fal, Superior General de la Misi\u00f3n, y de sus sucesores. Luisa se siente feliz, no por su \u00e9xito, sino porque la Compa\u00f1\u00eda va a poder proseguir, seg\u00fan los designios de Dios, la obra comenzada. La Compa\u00f1\u00eda va a poder ser fiel al Carisma que Dios le ha confiado.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n ha sido dura, larga. Nadie quer\u00eda ni pod\u00eda ceder en lo que le parec\u00eda esencial para la misi\u00f3n entre los pobres. Estas posturas firmes no han impedido el trabajo misionero, la respuesta a nuevas llamadas: en cuanto a las Hijas de la Caridad, las nuevas implantaciones en Nantes, Montreuil-sur-Mer, Polonia, el traslado de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos a Bic\u00eatre, etc.; en cuanto a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, la misi\u00f3n en Madagascar, los socorros en la Picard\u00eda y en la Champa\u00f1a, provincias devastadas por la guerra, etc. \u2026 Los Fundadotes no se han dejado obnubilar por sus dificultades personales, han sabido sobrepasarlas para acudir a lo urgente, y responder a las m\u00faltiples necesidades que surg\u00edan sin cesar.<\/p>\n<p>Vicente, que por tan largo tiempo se ha mostrado reticente para aceptar este cargo de Superior de las Hijas de la Caridad, debe defender esta elecci\u00f3n ante sus propios Cohermanos, discutiendo este cargo para la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. \u00c9l se explica largamente en 1660: \u00ab<em>Si nosotros tenemos la direcci\u00f3n de la misi\u00f3n en que ellas (las Hijas de la Caridad) se han educado, es porque la conducta de Dios, para dar nacimiento a su peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda, se ha servido de la nuestra; y sab\u00e9is que de las mismas cosas que Dios emplea para dar el ser a las cosas, de ellas se sirve para conservarlas\u2026 Habiendo entrado las Hijas de la Caridad en el orden de la Providencia como un medio que Dios nos da de hacer por sus manos lo que no podemos hacer por las nuestras, en la asistencia corporal de los pobres enfermos y decirles por sus bocas alguna palabra de instrucci\u00f3n y de \u00e1nimo para la salvaci\u00f3n, tenemos por eso la obligaci\u00f3n de ayudarlas en el adelanto en la virtud a fin de que cumplan bien sus ejercicios<\/em> <em>caritativos<\/em>.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Jacques de La Fosse \u2013Coste VIII, 240.) Vicente y Luisa han aprendido a asumir plenamente las decisiones tomadas despu\u00e9s de com\u00fan reflexi\u00f3n, sin volver a las razones opuestas que hab\u00edan formulado entonces.<\/p>\n<h2><strong><em>La acci\u00f3n de gracias <\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Sintiendo llegar la muerte, uno y otro sienten la necesidad de expresar su gracia por todo cuanto han recibido uno del otro. En marzo de 1659, Vicente se dirige a Luisa: \u00ab<em>Nunca me ha parecido la caridad tan estimable y tan amable como lo es. Dios sea alabado porque se muestra tan perfectamente por la de dicha se\u00f1orita, a quien doy las gracias con toda la gratitud de mi alma.<\/em>\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste VII, 460.)<\/p>\n<p>Enero de 1660, Luisa manifiesta su agradecimiento a Vicente por \u00abla obra de Dios, la cual, Mi muy honorable Padre, vuestra caridad ha sostenido con tanta firmeza frente a todas las oposiciones.\u00bb (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal \u2013Escritos 672.) As\u00ed de sencillos, Vicente y Luisa van a ayudarse a prepararse a &#8216;salir de este mundo&#8217; para nacer en un mundo nuevo. Los deseos que se intercambian al terminar el a\u00f1o 1659 son reflejo de su conocimiento mutuo y de la esperanza de estar siempre en la voluntad de Dios. Luisa es la primera: \u00abSuplico a Dios que os conserve la poca salud que os da hasta el cumplimiento de sus designios sobre vuestra alma, para su gloria.\u00bb (Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal \u2013Escritos 659.) Y Vicente le env\u00eda una cartita redactada por su secretario: \u00abDeseo a la Se\u00f1orita Le Gras la plenitud del Esp\u00edritu como aguinaldo y a la Compa\u00f1\u00eda la conservaci\u00f3n de una Madre tan buena a fin de que le comunique m\u00e1s y m\u00e1s los dones de este Esp\u00edritu.\u00bb (Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac \u2013Coste VII, 628.)<\/p>\n<p>Lentamente, deseosos de estar siempre unidos en la voluntad de Dios, aceptan no poder ya volverse a ver,. Su amistad est\u00e1 ahora m\u00e1s all\u00e1 de todo encuentro, es ya una cosa tan sencilla y transparente que no necesita del apoyo humano. El 14 de marzo de 1660, Vicente env\u00eda este breve mensaje a Luisa moribunda: \u00abVos sois la primera en partir, si Dios me perdona los pecados, espero ir pronto a veros en el cielo.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han aprendido a trabajar juntos, m\u00e1s all\u00e1 de sus diferencias, con la certeza de cumplir la voluntad de Dios. El inmenso amor de Dios por la humanidad que ellos han descubierto contemplando la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios ha sido su fuerza. Sus intercambios han estado basados en la autenticidad, esto es la aceptaci\u00f3n profunda de la entidad del otro, el reconocimiento y el respeto de su. complementariedad. Su amistad se ha convertido en comuni\u00f3n a imagen de la Trinidad, este gran misterio de Dios donde se vive, en la unidad de la diversidad, el don rec\u00edproco.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han enriquecido a la Iglesia con sus fundaciones para la humanizaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n de los pobres. Ellos han iluminado sobre todo al mundo por su testimonio de vida sencilla, humilde y llena de amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante 35 a\u00f1os, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han trabajado juntos. 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LA C\u00c1NDIDA EVA 1.El se\u00f1or Vicente, p\u00e1rroco de Clichy.- 2.La Hermandad del Rosario.- 3.Restauraci\u00f3n de la iglesia.- 4.Adios a la parroquia.- 5.En la casa de los Gondi.- 6.La familia.- 7.Beneficio.- 8.Las tierra de los Gondi.- 9.Maestro y maestra.- 10.\"El se\u00f1or Vicente\".- 11.Los ni\u00f1os.- 12.El preceptor.- 13.Conducata del capell\u00e1n; proyecto\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"coraz\u00f3n","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/coraz%C3%B3n.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":387857,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-amigo-de-los-pobres-anos-de-prueba-y-ensayo-1617-1625\/","url_meta":{"origin":10688,"position":3},"title":"San Vicente: Amigo de los pobres: a\u00f1os de prueba y ensayo (1617-1625)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"13\/10\/2016","format":false,"excerpt":"Por segunda vez, en casa de los Gondi En el palacio, suced\u00edan cosas extra\u00f1as. \u00abLa princesa estaba triste.\u00bb Muy triste. 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