{"id":10198,"date":"2023-01-23T08:47:26","date_gmt":"2023-01-23T07:47:26","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=10198"},"modified":"2022-12-29T12:14:32","modified_gmt":"2022-12-29T11:14:32","slug":"el-pluralismo-social-y-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-pluralismo-social-y-la-iglesia\/","title":{"rendered":"El pluralismo social y la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p><strong>UNIDAD Y PLURALISMO<\/strong><\/p>\n<p>En todo cuerpo social \u2014bien sea la Iglesia o la sociedad civil\u2014 conviene que exista un equilibrio entre la unidad y el pluralismo, porque cuando uno de esos principios se hipertrofia acaba asfixiando al otro.<\/p>\n<p>Para estar cohesionada, toda sociedad humana necesita compartir un m\u00ednimo de valores, normas, s\u00edmbolos&#8230; Necesita, en definitiva, tener una cultura com\u00fan. Y el pluralismo sin l\u00edmites destruye la unidad.<\/p>\n<p>A su vez, la unidad a cualquier precio impide el pluralismo enriquecedor. Dec\u00eda Lippman que \u00abdonde todos piensan igual, nadie piensa mucho\u00bb. \u00c9ste ha sido el problema de la mayor\u00eda de las sociedades tradicionales (concepci\u00f3n hol\u00edstica de la sociedad, comunitarismo africano, etc.) y, m\u00e1s recientemente, de los totalitarismos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, la <em>verdadera unidad<\/em> y el <em>pluralismo leg\u00edtimo<\/em> se dan siempre juntos, estableciendo entre ambos una tensi\u00f3n creadora. Como dec\u00eda Pascal, \u00abla multitud que no se reduce a unidad es confusi\u00f3n. La unidad que no depende de la multitud es tiran\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p><strong>ACTITUDES CRISTIANAS ANTE EL PLURALISMO SOCIAL<\/strong><\/p>\n<p>Actualmente el pluralismo social no se manifiesta s\u00f3lo en la pol\u00edtica o en el sindicalismo. Las minor\u00edas \u00e9tnicas, sexuales, religiosas, culturales o est\u00e9ticas, han tomado la palabra, los medios de comunicaci\u00f3n social la han amplificado, y se ha generalizado la convicci\u00f3n de que ya no existe una sola forma de humanidad verdadera.<\/p>\n<p>Como es sabido, Pascal observaba hace trescientos a\u00f1os que lo que es verdad a un lado de los Pirineos es error en el lado opuesto. Hoy no necesitamos atravesar los Pirineos; basta entrar en casa del vecino para descubrir un mundo distinto al m\u00edo.<\/p>\n<p>Ante el pluralismo social es necesaria la <em>tolerancia<\/em>, entendiendo por tal:<\/p>\n<p>&#8211; <em>Una nota del sistema jur\u00eddico<\/em> por la cual se garantiza todos sus derechos a quienes profesan una religi\u00f3n o unas ideas diferentes de las que profesan la mayor\u00eda de los ciudadanos.<\/p>\n<p>&#8211; <em>Una actitud de los individuos<\/em> y de los grupos particulares por la cual son capaces de convivir con aquellos cuyas opiniones o conducta no comparten.<\/p>\n<p>Para algunos la tolerancia es un mal necesario que se impone en aquellas sociedades donde no resulta posible eliminar a los disidentes o bien el costo social de la eliminaci\u00f3n ser\u00eda demasiado elevado. Naturalmente, expresan su desd\u00e9n por ella. Parece que Paul Claudel, preguntado acerca de la tolerancia, respondi\u00f3: \u00ab\u00bfLa tolerancia? \u00a1Para eso hay ciertas casas!\u00bb.<\/p>\n<p>En cambio otros \u2014entre los que nos contamos\u2014 consideran que la tolerancia no se basa en una actitud de clemencia, sino que constituye, por s\u00ed misma, un valor moral aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>En las personas tolerantes suelen entrecruzarse dos sentimientos opuestos. A veces experimentan el gozo positivo de la diversidad. M\u00e1s frecuentemente, sin embargo, la tolerancia es el resultado de una actitud esforzada, como sugiere ya la palabra misma. Seg\u00fan el Diccionario de la Real Academia, \u00abtolerar\u00bb significa \u00absufrir\u00bb, \u00absoportar\u00bb, \u00abllevar con paciencia\u00bb y supone hacerse cierta violencia. Somos <em>tolerantes<\/em> cuando las diferencias que mantenemos con el otro <em>nos importan<\/em>, y a pesar de ello las respetamos. Nadie necesita tolerar lo que le resulta indiferente.<\/p>\n<p><strong>DIOS ES TOLERANTE<\/strong><\/p>\n<p>Como observ\u00f3 P\u00edo XII, <em>Dios es tolerante<\/em>: \u00abLa realidad \u2014dijo el Papa Pacelli\u2014 ense\u00f1a que el error y el pecado se encuentran en el mundo en amplia proporci\u00f3n. Dios los reprueba y, sin embargo, los deja existir\u00bb.<\/p>\n<p>Cristo \u2014el rostro humano de Dios\u2014 fue un ejemplo claro de tolerancia. \u00c9l no quiso violentar a nadie. Predic\u00f3, ense\u00f1\u00f3, invit\u00f3, pero acab\u00f3 siempre dejando libertad a los hombres: \u00absi quieres&#8230;\u00bb (Mt 19, 21- 22). Se content\u00f3 con recomendar fidelidad a la mujer ad\u00faltera (Jn 8, 11). Orden\u00f3 a Pedro que nunca usara la espada (Mt 26, 52). Cuando un pueblo no quiso recibirle, se alej\u00f3 sin insistir (Lc 9, 51-56). La misma consigna recibieron los ap\u00f3stoles para su misi\u00f3n (Mt 10, 14.23).<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, Dios no s\u00f3lo es tolerante, sino que nos invita a serlo a nosotros. Recordemos la par\u00e1bola del trigo y la ciza\u00f1a (Mt 13, 24-30). El due\u00f1o del campo pide a sus siervos que dejen crecer juntos el trigo y la ciza\u00f1a hasta el \u00faltimo d\u00eda. A los criados les extra\u00f1a una decisi\u00f3n semejante. Cualquier campesino razonable arrancar\u00eda cuanto antes la ciza\u00f1a para que el trigo tuviera m\u00e1s aire. \u00bfAcaso no hay que temer que la ciza\u00f1a crezca m\u00e1s que el trigo y acabe ahog\u00e1ndolo, como ocurre precisamente en la par\u00e1bola del sembrador narrada poco antes: \u00abunas semillas cayeron entre abrojos, crecieron los abrojos y las ahogaron\u00bb (Mt 13, 7)? Por lo que se ve, el temor del due\u00f1o del campo es m\u00e1s bien otro: \u00abQue, al recoger la ciza\u00f1a, arranquemos a la vez el trigo\u00bb (Mt 13, 29). Me parece que no forzamos ese vers\u00edculo 29 si concluimos que existe el peligro de confundir las plantas buenas con las malas, o incluso que es imposible arrancar las malas sin desarraigar las buenas.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9? Porque el mundo en que vivimos no puede ser comprendido a partir de unos esquemas mentales de corte maniqueo que esperan encontrar a un lado toda la verdad y el bien, y al otro lado todo el error y el mal. San Agust\u00edn nos advirti\u00f3 que las fronteras entre la ciudad de Dios y la ciudad terrena no son perceptibles para los ojos: \u00abConfusas andan y mezcladas entre s\u00ed en este mundo estas dos ciudades, hasta que el juicio final las dirima\u00bb. Todos estamos invitados, por lo tanto, a relativizar nuestra bondad y la verdad que creemos haber alcanzado.<\/p>\n<p>\u00bfTambi\u00e9n la verdad revelada? A primera vista parecer\u00eda que todo lo que ha sido revelado por Dios deber\u00edamos considerarlo absolutamente verdadero. Sin embargo no debemos olvidar que, por muy absoluta que sea la verdad considerada en s\u00ed misma, la visi\u00f3n que el hombre tiene de ella participa de las propiedades de nuestra humana naturaleza, es decir, de lo imperfecto y relativo. Y, lo mismo que nadie tiene la verdad plena, tampoco nadie est\u00e1 absolutamente equivocado. Precisamente si las herej\u00edas perduran es por la parte de verdad que contienen. Como dec\u00eda San Agust\u00edn, \u00abno pens\u00e9is, hermanos, que pueden surgir las herej\u00edas de las almas peque\u00f1as. S\u00f3lo los hombres grandes crean las herej\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es muy importante. Quien piense poseer la verdad, toda la verdad y la verdad absoluta s\u00f3lo puede concluir que quienes no piensan como \u00e9l no tienen ninguna verdad. De ah\u00ed a creerse con derecho a imponer sus ideas por cualquier medio hay un solo paso.<\/p>\n<p>Pertrechados, pues, con estas dos convicciones \u2014que Dios es tolerante y que nadie tiene la verdad absoluta, as\u00ed como tampoco el error absoluto\u2014, vamos a continuar nuestro camino. En primer lugar reflexionaremos sobre la tolerancia del error y despu\u00e9s sobre la tolerancia del mal.<\/p>\n<p><strong>TOLERANCIA DEL ERROR<\/strong><\/p>\n<p>En la tolerancia del error cabe distinguir dos niveles. Uno m\u00ednimo, consistente en respetar la libertad de conciencia de quienes creemos equivocados, pero impidi\u00e9ndoles la difusi\u00f3n de sus ideas, y otro superior que reconoce tambi\u00e9n su libertad de expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el siglo XIX muchos cristianos se opon\u00edan no s\u00f3lo a la libertad de expresi\u00f3n sino incluso a la libertad de conciencia con el argumento de que s\u00f3lo la verdad tiene derechos, no as\u00ed el error. Donoso Cort\u00e9s, por ejemplo, dec\u00eda en una carta al Cardenal Fornari: \u00abLa Iglesia profesa que el error nace sin derechos, vive sin derechos y muere sin derechos, y que la verdad est\u00e1 en posesi\u00f3n del derecho absoluto\u00bb. De acuerdo con ese principio, Gregorio XVI, en la enc\u00edclica <em>Mirari Vos<\/em> (1832), calific\u00f3 la libertad de conciencia de \u00ababsurdo y err\u00f3neo principio o, mejor dicho, locura\u00bb y \u00abpestilente error\u00bb. A\u00f1os m\u00e1s tarde, P\u00edo IX se expresaba en t\u00e9rminos semejantes en el famoso <em>Syllabus<\/em> (1864). M\u00e1s todav\u00eda, de acuerdo con el principio de que s\u00f3lo la verdad tiene derechos, los cat\u00f3licos exig\u00edan libertad para ellos cuando eran minor\u00eda, pero se la negaban a los dem\u00e1s cuando eran mayor\u00eda.<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II dio un salto gigantesco al afirmar que no es la verdad sujeto de derechos, sino la persona: \u00abEs necesario distinguir entre el error, que siempre debe ser rechazado, y el hombre que yerra, el cual conserva la dignidad de la persona incluso cuando est\u00e1 desviado por ideas falsas o insuficientes en materia religiosa\u00bb (GS 28 b). Toda persona tiene el derecho, <em>y el deber<\/em>, de adoptar como verdad aquello que con sinceridad crea que lo es \u2014aun cuando objetivamente fuera un error\u2014 y los dem\u00e1s tenemos obligaci\u00f3n de respetarla.<\/p>\n<p>M\u00e1s complejo es el tema de la tolerancia frente a la difusi\u00f3n p\u00fablica de ideas que consideramos equivocadas e incluso perniciosas. Un argumento tradicional dec\u00eda que permitir la difusi\u00f3n del error es tan il\u00edcito como permitir el vertido de veneno en el agua de las fuentes. Recuerdo, por ejemplo, que en la famos\u00edsima novela <em>Viajes de Gulliver <\/em>(1726) el rey de Brodi\u00f1ag permit\u00eda a cada cual que pensara lo que quisiera, pero no toleraba la difusi\u00f3n p\u00fablica de las ideas perjudiciales para el bien com\u00fan, del mismo modo \u2014dec\u00eda\u2014 que \u00abse le puede permitir a un hombre que guarde venenos en su casa, pero no que los venda como cosa inofensiva\u00bb. Santo Tom\u00e1s argumentaba de forma parecida: \u00abSi quienes falsifican moneda, u otro tipo de malhechores, justamente son entregados, sin m\u00e1s a la muerte por los pr\u00edncipes seculares, con mayor raz\u00f3n los herejes convictos de herej\u00eda podr\u00edan no solamente ser excomulgados, sino tambi\u00e9n entregados con toda justicia a la pena de muerte\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfLlevan raz\u00f3n? Parece a primera vista, en efecto, que la conducta que resulta v\u00e1lida hacia un envenenador o hacia un falsificador de moneda deber\u00eda valer igualmente para el propagador de errores. Sin embargo, la comparaci\u00f3n falla. Yo puedo estar seguro de que determinadas sustancias son venenosas y de que el falsificador de moneda es un falsificador de moneda, pero \u00bfc\u00f3mo puedo estar seguro de que es el otro, y no yo, quien est\u00e1 equivocado? De hecho, como observaba Locke, \u00abcada Iglesia es ortodoxa para s\u00ed misma, y equivocada o hereje para las dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p><strong>TOLERANCIA DEL MAL<\/strong><\/p>\n<p>La tolerancia frente al mal tiene un fundamento semejante a la tolerancia frente al error. Los valores humanos s\u00f3lo llegan a ser verdaderamente tales cuando se aceptan y viven libremente. Por eso es necesario distinguir el <em>plano \u00e9tico<\/em> del plano <em>jur\u00eddico -positivo<\/em>. Las leyes civiles no tienen como finalidad lograr que el hombre sea <em>bueno<\/em> \u2014eso queda para la \u00e9tica\u2014, sino tan solo que sea <em>buen ciudadano<\/em>. Por lo tanto, <em>no todas<\/em> las exigencias \u00e9ticas deben exigirse jur\u00eddica y coactivamente. <em>S\u00f3lo aquellas<\/em> que cuyo incumplimiento impedir\u00eda la convivencia ciudadana.<\/p>\n<p>Hacer de las leyes civiles el instrumento mediante el cual los hombres se vean obligados a vivir no s\u00f3lo como buenos ciudadanos, sino tambi\u00e9n como personas virtuosas, supondr\u00eda convertir la sociedad en un campo de concentraci\u00f3n. Para que la libertad de una persona concreta pueda ser leg\u00edtimamente coaccionada es necesario probar que s\u00f3lo de esa forma pueden protegerse los derechos de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>As\u00ed lo reconoci\u00f3 Le\u00f3n XIII hace ya m\u00e1s de cien a\u00f1os: \u00abLa Iglesia no se opone a la tolerancia por parte de los poderes p\u00fablicos de algunas situaciones contrarias a la verdad y a la justicia para evitar un mal mayor o para adquirir o conservar un mayor bien. Dios mismo, en su providencia, aun siendo infinitamente bueno y todopoderoso, permite, sin embargo, la existencia de algunos males en el mundo, en parte para no impedir mayores bienes y en parte para que no se sigan mayores males. Justo es imitar en el gobierno pol\u00edtico a quien gobierna el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Recordemos, por ejemplo, que Dios toler\u00f3 la poligamia en el pueblo de Israel hasta \u00e9poca muy avanzada, y m\u00e1s tarde transigi\u00f3 con el libelo de repudio. San Agust\u00edn y Santo Tom\u00e1s, que obviamente estaban en contra de la prostituci\u00f3n, consideraban que no deb\u00eda ser prohibida por las leyes civiles para evitar \u2014dec\u00edan ellos\u2014 una epidemia de infidelidades matrimoniales. (El argumento resulta hoy un poco peregrino: Para ellos la infidelidad matrimonial era \u00fanicamente la de la mujer; si hab\u00eda prostitutas, los varones casados se iban con ellas, pero si no las hab\u00edan tendr\u00edan que irse con otras mujeres casadas). Quienes hoy defienden la legalizaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n o de otras conductas que, objetivamente, son inmorales, aducen quiz\u00e1s otros argumentos, pero lo hacen desde la misma clave: que quiz\u00e1s sea un mal menor.<\/p>\n<p>Pero, naturalmente, una cosa es que no se imponga el bien coactivamente y otra cosa muy diferente es que renunciemos a moralizar la sociedad o difundir las ideas que consideramos humanizadoras. Es \u00e9se un problema muy importante que debemos afrontar a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>TOLERANCIA Y B\u00daSQUEDA DE LA VERDAD<\/strong><\/p>\n<p>Ser\u00eda un error de consecuencias funestas confundir \u00abtolerancia\u00bb con \u00abindiferencia ante el bien y la verdad\u00bb. El caleidoscopio de significados ofrecido por los medios de comunicaci\u00f3n social ha hecho creer a muchos que es posible pensar cualquier cosa y tambi\u00e9n la contraria, apareciendo as\u00ed un relativismo y un escepticismo difusos. Como es sabido, el relativismo sostiene que no existe ninguna verdad universal y absoluta. El escepticismo s\u00ed admite la existencia de tales verdades, pero considera que nadie puede alcanzarlas. Ser\u00e1 muy dif\u00edcil, desde luego, que el relativista o el esc\u00e9ptico caigan en la intolerancia, pero tampoco merecen el nombre de tolerantes. <em>La aut\u00e9ntica tolerancia se distancia tanto de la tolerancia esc\u00e9ptica como de la intolerancia<\/em>.<\/p>\n<p>Se trata, por tanto, de mantener a salvo la tolerancia sin caer en el nihilismo del \u00abtodo vale igual\u00bb. La tolerancia es buena <em>no<\/em> porque no haya verdad objetiva y las decisiones a tomar deban ser necesariamente un compromiso entre una variedad de opiniones, sino porque <em>hay<\/em> una verdad objetiva y el mejor modo de acercarse a ella es el di\u00e1logo libre.<\/p>\n<p>Desarrollemos m\u00e1s despacio esta idea, que considero de suma importancia. Si pretendi\u00e9ramos que nuestras convicciones \u2014por la evidencia con que las experimentamos\u2014 tienen derecho a imponerse a los dem\u00e1s, debemos aceptar por la misma raz\u00f3n que las convicciones de los dem\u00e1s \u2014que probablemente las vivir\u00e1n con la misma convicci\u00f3n que nosotros las nuestras\u2014 tienen id\u00e9ntico derecho a imponerse. Esto es tanto como aceptar que al final no se impondr\u00e1n las convicciones verdaderas, sino las convicciones del m\u00e1s fuerte; conclusi\u00f3n penosa para quien conf\u00eda sinceramente en la verdad de sus convicciones. En consecuencia \u2014y precisamente porque estamos convencidos de lo que profesamos\u2014 debemos preferir la libre confrontaci\u00f3n de las ideas a la imposici\u00f3n violenta de las mismas.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, la verdadera tolerancia no debe significar renuncia a defender nuestras ideas. Refiri\u00e9ndose a San Francisco de As\u00eds, dec\u00eda Chesterton que \u00abuna generaci\u00f3n se salva por aquellos que se atreven a oponerse a sus gustos\u00bb. En una sociedad tolerante todo el mundo debe atreverse a confesar como verdad aquello de cuya verdad est\u00e1 convencido, pero sabiendo que \u00abla verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad\u00bb (DH 1 c).<\/p>\n<p><strong>PLURALISMO EN EL INTERIOR DE LA IGLESIA<\/strong><\/p>\n<p>La Iglesia debe respetar en su seno un pluralismo leg\u00edtimo, tanto en cuestiones doctrinales como en opciones pastorales. Con palabras de Congar, el clima reinante entre quienes se han reunido en el seguimiento de Cristo \u00abno podr\u00e1 ser otro que el de la unidad sin divisiones, pero no sin diversidades\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente, trat\u00e1ndose de una comunidad cuya pertenencia implica la aceptaci\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas de Nazaret, la tolerancia tiene necesariamente unos l\u00edmites que no existen en los Estados modernos. Tambi\u00e9n un partido pol\u00edtico en circunstancias extremas llega a decretar la expulsi\u00f3n de alguno de sus miembros por infringir gravemente el programa del partido, y no tenemos derecho a rechazar eso como intolerancia.<\/p>\n<p>La regla de oro es la enunci\u00f3 el Concilio Vaticano II: \u00abHaya unidad en lo necesario, libertad en lo dudoso, caridad en todo\u00bb (GS 92 b). Es muy significativo que el Concilio hiciera suya dicha f\u00f3rmula porque, aun inspirada en San Agust\u00edn, parece que el primero en utilizarla fue el luterano Pierre Meiderlin, en 1628.<\/p>\n<p>Pero ahora nos interesa s\u00f3lo el pluralismo en cuestiones sociales.<\/p>\n<p><strong>UN MAREMOTO EN LA IGLESIA ITALIANA<\/strong><\/p>\n<p>El d\u00eda 11 de abril de 1985 unas palabras de Juan Pablo II reclamando el \u00abcompromiso (sociopol\u00edtico) unitario\u00bb de los cat\u00f3licos produjeron en la Iglesia italiana un tremendo maremoto, cuyas consecuencias se notaron tambi\u00e9n en Espa\u00f1a. Fue con ocasi\u00f3n del II Congreso Nacional de la Iglesia Italiana, celebrado en Loreto entre los d\u00edas 9 y 13 de abril de 1985 Recordemos c\u00f3mo fueron los hechos.<\/p>\n<p>Un mes antes de la apertura del Congreso, el profesor Alberto Monticone, por entonces presidente de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica Italiana, public\u00f3 un art\u00edculo en el que defend\u00eda la incorporaci\u00f3n de los cristianos a organizaciones promovidas por grupos no cristianos. El d\u00eda 17 de marzo la secci\u00f3n \u00abActa diurna\u00bb de <em>L&#8217;Osservatore Romano<\/em>, encomendada a un redactor perteneciente a <em>Comunione e Liberazione<\/em>, public\u00f3 una r\u00e9plica dur\u00edsima en la que no se mencionaba el nombre de Monticone pero se citaban textualmente sus frases. M\u00e1s tarde el diario <em>Avvenire<\/em>, dirigido por miembros del mismo Movimiento, comentar\u00eda: \u00ab<em>L&#8217;Osservatore<\/em> replica a un desconcertante escrito del presidente de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, y lo tacha sin dignarse honrarlo ni con la cita de su nombre\u00bb.<\/p>\n<p>Caldeados as\u00ed los \u00e1nimos, comenz\u00f3 el Congreso en el que el te\u00f3logo napolitano Bruno Forte desarroll\u00f3 una ponencia titulada \u00abEl camino de la Iglesia en Italia despu\u00e9s del Concilio\u00bb. En ella afrontaba la tensi\u00f3n existente entre los que llam\u00f3 \u00abcristianos de presencia\u00bb, partidarios de promover obras propias desde las cuales hacerse presentes en la sociedad, y los \u00abcristianos de mediaci\u00f3n\u00bb, partidarios de mezclarse con los dem\u00e1s ciudadanos en espacios de car\u00e1cter no confesional.<\/p>\n<p>Los \u00abcristianos de presencia\u00bb \u2014en opini\u00f3n de Bruno Forte\u2014 pretender\u00edan ser una fuerza de choque o un bloque compacto frente a un mundo en crisis. El nombre alude al hecho de que propugnan una \u00abpresencia militante\u00bb de los valores cristianos en oposici\u00f3n a las corrientes de pensamiento y a los movimientos pol\u00edticos de matriz no cristiana.<\/p>\n<p>Llam\u00f3, en cambio, \u00abcristianos de la mediaci\u00f3n\u00bb a quienes han preferido vivir \u00aben la frontera\u00bb, contribuyendo con su militancia entre los no cristianos a que los valores del Reino penetren en la sociedad y a que la sensibilidad y aspiraciones de la sociedad penetren en la Iglesia. El nombre alude al deseo de ser mediadores entre los valores cristianos y la cultura actual.<\/p>\n<p>El te\u00f3logo napolitano se manifest\u00f3 claramente partidario de los \u00abcristianos de mediaci\u00f3n\u00bb. Tras alegrarse de que se hubieran debilitado los lazos que durante muchos a\u00f1os ligaron a la Iglesia italiana con la Democracia Cristiana, termin\u00f3 diciendo: \u00abEl mensaje del Evangelio no puede identificarse con ninguna propuesta mundana, con ninguna ideolog\u00eda, y por esto tampoco la Iglesia desea ser identificada con ninguna fuerza hist\u00f3rica, grupo de intereses o partido\u00bb. En tono similar se desarrollar\u00eda despu\u00e9s la ponencia del Cardenal Pappalardo.<\/p>\n<p>Algunos democratacristianos se sintieron ofendidos, pero mucho m\u00e1s todav\u00eda los miembros de <em>Comunione e Liberazione<\/em> y del <em>Opus Dei<\/em> que unos meses antes hab\u00edan lanzado la idea de crear un nuevo partido cat\u00f3lico, m\u00e1s fiel a la jerarqu\u00eda que la Democracia Cristiana.<\/p>\n<p>As\u00ed estaban las cosas cuando el d\u00eda 11 de abril Juan Pablo II dio comienzo a su esperado discurso en el que muchos creyeron percibir \u2014 m\u00e1s adelante discutiremos si con raz\u00f3n o sin ella\u2014 un llamamiento al voto unitario de los cat\u00f3licos italianos y a la agrupaci\u00f3n de todos ellos en organizaciones de car\u00e1cter confesional. He aqu\u00ed sus palabras: \u00abLa historia nos recuerda que a lo largo del desarrollo de los acontecimientos no han faltado tensiones y divisiones, pero siempre ha prevalecido la tendencia hacia un compromiso que, en la libre madurez de las conciencias cristianas, no pod\u00eda dejar de manifestarse unitario, sobre todo en los momentos en que lo ha requerido el bien supremo de la naci\u00f3n. Esta ense\u00f1anza de la historia sobre la presencia y el compromiso de los cat\u00f3licos no se ha olvidado; m\u00e1s a\u00fan, en la realidad de la Italia de hoy se mantiene presente en el momento de las opciones responsables y coherentes que el ciudadano cristiano est\u00e1 llamado a tomar\u00bb.<\/p>\n<p>Estas palabras del Papa despertaron el estupor de unos (que no aplaud\u00edan) y el entusiasmo de otros (cuyos aplausos interrumpieron el discurso hasta 24 veces). A las pocas horas hab\u00eda estallado una pol\u00e9mica sin precedentes cuyos ecos llegaron hasta Espa\u00f1a, como pudo verse en el Congreso de Evangelizaci\u00f3n celebrado unos meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Nosotros dejaremos para m\u00e1s adelante el desenlace de este asunto. Antes conviene analizar m\u00e1s despacio la importancia de lo que aqu\u00ed estaba en juego. Se trata, en efecto, de algo que trasciende las circunstancias concretas de la Iglesia italiana.<\/p>\n<p><strong>AVATARES DE UNA PROPUESTA INCONVENIENTE<\/strong><\/p>\n<p>Para que los cat\u00f3licos comprometidos socio-pol\u00edticamente formaran un bloque monol\u00edtico ser\u00eda necesario que la Doctrina Social de la Iglesia propusiera un modelo concreto de organizaci\u00f3n social, lo cual no ocurre.<\/p>\n<p>Es verdad que P\u00edo XI, a la vez que critic\u00f3 la soluci\u00f3n capitalista y la soluci\u00f3n socialista, propuso en la <em>Quadragesimo anno<\/em> (193 1) un modelo alternativo de organizaci\u00f3n social, inspirado en los antiguos gremios medievales, que se ha dado en llamar <em>corporativismo<\/em> o <em>corporatismo<\/em>. Era una especie de \u00abtercera v\u00eda\u00bb entre el capitalismo y el socialismo; o, como dijo Hales, \u00abel camino intermedio de los cat\u00f3licos\u00bb.<\/p>\n<p>P\u00edo XII insisti\u00f3 todav\u00eda varias veces en la organizaci\u00f3n corporativa de la econom\u00eda. En cambio Juan XXIII, en la <em>Mater et magistra<\/em>, guard\u00f3 un significativo silencio sobre el corporativismo, por lo que muchos se preguntaron si ese silencio deb\u00eda interpretarse como un abandono clandestino de la propuesta. Unos a\u00f1os despu\u00e9s Pablo VI no tendr\u00e1 reparo en afirmar que la Iglesia ha superado ya \u00abuna cierta preferencia hist\u00f3rica por las formas corporativas y por las asociaciones mixtas\u00bb.<\/p>\n<p>No se trata de discutir ahora si el corporativismo era un buen modelo desde el punto de vista t\u00e9cnico. La cuesti\u00f3n que aqu\u00ed se ventila es otra: Si entra o no dentro de las competencias de la Doctrina Social de la Iglesia proponer al conjunto de la sociedad e imponer a los cat\u00f3licos un modelo socio-econ\u00f3mico concreto.<\/p>\n<p><strong>LEG\u00cdTIMO PLURALISMO SOCIOPOL\u00cdTICO<\/strong><\/p>\n<p>Hoy la Iglesia tiene mucho m\u00e1s claro que no es su misi\u00f3n proponer un sistema socio-econ\u00f3mico concreto. Juan Pablo II, en la <em>Sollicitudo rei <\/em><em>socialis<\/em>, afirm\u00f3 expresamente que \u00abla Doctrina Social de la Iglesia <em>no es<\/em> una \u00abtercera v\u00eda\u00bb entre el <em>capitalismo liberal<\/em> y el <em>colectivismo marxista<\/em>, y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente, sino que tiene una <em>categor\u00eda propia<\/em>\u00bb (SRS 41 g).<\/p>\n<p>La Doctrina social est\u00e1, en efecto, en un plano distinto al de los sistemas econ\u00f3micos. Se sit\u00faa \u2014como dice el Papa a continuaci\u00f3n\u2014 en el plano de la <em>teolog\u00eda moral<\/em>. Aporta grandes orientaciones \u00e9ticas, pero no ofrece a la humanidad la maqueta detallada de una nueva sociedad. Somos nosotros los llamados a \u00abinventar\u00bb soluciones que sean respetuosas con dichas exigencias \u00e9ticas. Y escribo \u00absoluciones\u00bb en plural porque, en principio, debemos afirmar que la ense\u00f1anza social de la Iglesia ser\u00eda susceptible de m\u00faltiples encarnaciones y puede inspirar una pluralidad de programas pol\u00edticos, proyectos sociales y modelos econ\u00f3micos que ser\u00edan diversos entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Para dise\u00f1ar un modelo de sociedad, o simplemente un programa pol\u00edtico, que respete el acervo de exigencias \u00e9ticas que constituyen la Doctrina Social de la Iglesia es necesario echar mano de los instrumentos de an\u00e1lisis social y de los conocimientos t\u00e9cnicos que la humanidad ha ido desarrollando y perfeccionando a trav\u00e9s de la historia. Y, por suerte o por desgracia, esos conocimientos no gozan de la precisi\u00f3n de las matem\u00e1ticas. En el estado actual de las ciencias sociales nadie puede pretender que su acci\u00f3n pol\u00edtica sea rigurosamente <em>cient\u00edfica<\/em>. Esta es la raz\u00f3n por la que, aun inspir\u00e1ndose todos los creyentes en esa sabidur\u00eda acumulada a lo largo de los siglos, \u00abuna misma fe cristiana puede conducir a compromisos diferentes\u00bb, como dijo con precisa concisi\u00f3n Pablo VI (OA 50 a).<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os antes el Concilio Vaticano II hab\u00eda escrito ya: \u00abMuchas veces suceder\u00e1 que la propia concepci\u00f3n cristiana de la vida inclinar\u00e1 (a algunos creyentes) en ciertos casos a elegir una determinada soluci\u00f3n. Pero podr\u00e1 suceder, como sucede frecuentemente y con todo derecho, que otros fieles, guiados por una no menor sinceridad, juzguen del mismo asunto de distinta manera. En estos casos de soluciones divergentes aun al margen de la intenci\u00f3n de ambas partes, muchos tienden f\u00e1cilmente a vincular su soluci\u00f3n con el mensaje evang\u00e9lico. Entiendan todos que en tales casos a nadie le est\u00e1 permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia. Procuren siempre hacerse luz mutuamente con un di\u00e1logo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud primordial por el bien com\u00fan\u00bb (GS 43 c).<\/p>\n<p><strong>PLURALISMO NO DEBE SER SIN\u00d3NIMO DE DISPERSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Hemos visto que no existe una \u00fanica direcci\u00f3n socio-pol\u00edtica que tengamos obligaci\u00f3n de seguir todos los cristianos en nombre de nuestra fe. \u00bfQu\u00e9 es, entonces, lo que quiso decir Juan Pablo II con aquella llamada al \u00abcompromiso unitario\u00bb de los cat\u00f3licos? Una nueva pol\u00e9mica surgida seis a\u00f1os despu\u00e9s permiti\u00f3 aclararlo. El Cardenal Ruini, Vicario del Papa para la Di\u00f3cesis de Roma y Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, al inaugurar los trabajos de la Comisi\u00f3n Permanente del Episcopado, reclam\u00f3 nuevamente el \u00abcompromiso unitario de los cat\u00f3licos en el \u00e1mbito pol\u00edtico ( &#8230; ) en la forma respetuosa que el Santo Padre ya us\u00f3 en el Congreso de Loreto\u00bb. Inmediatamente se repiti\u00f3 el esc\u00e1ndalo de 1985. Al d\u00eda siguiente los peri\u00f3dicos simplificaban las palabras del Presidente de la Conferencia con t\u00edtulos como \u00ablos obispos piden el voto para la Democracia Cristiana\u00bb, por lo que el Cardenal consider\u00f3 necesario aclarar que \u00abla unidad pol\u00edtica de los cat\u00f3licos se refiere a los valores, a los contenidos que debemos intentar vivir en el tejido social\u00bb. Posteriormente el Papa expres\u00f3 p\u00fablicamente su conformidad con la interpretaci\u00f3n que dio Ruini a sus palabras de Loreto.<\/p>\n<p>De hecho, la Alocuci\u00f3n del Papa de 1985 conten\u00eda un p\u00e1rrafo que deber\u00eda haber aclarado las dudas, pero entonces no se le prest\u00f3 suficiente atenci\u00f3n. Dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abExiste, debe existir, una unidad fundamental, que es anterior a todo pluralismo y es la \u00fanica que permite al pluralismo ser no s\u00f3lo leg\u00edtimo, sino tambi\u00e9n deseable y \u00fatil. La coherencia con los propios principios y la consecuente concordia en la acci\u00f3n por ellos inspirada son condiciones indispensables\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el Papa, no pretendi\u00f3 cuestionar el pluralismo reconocido por la <em>Gaudium et spes<\/em> y la <em>Octogesima adveniens<\/em>, sino se\u00f1alar que el pluralismo \u2014para que sea leg\u00edtimo\u2014 tiene unos l\u00edmites.<\/p>\n<p>Da la sensaci\u00f3n, sin embargo, de que hoy existe un pluralismo sociopol\u00edtico verdaderamente ilimitado. Es verdad que las posturas religiosas guardan cierta correlaci\u00f3n con las opciones pol\u00edticas. Seg\u00fan la \u00faltima Encuesta Europea de Valores (1999), entre los votantes del PP predominan los muy buenos cat\u00f3licos y los cat\u00f3licos practicantes; entre los del PSOE, los cat\u00f3licos no practicantes y los no creyentes; entre los de IU, los no creyentes; entre los nacionalistas de centro derecha, los cat\u00f3licos poco practicantes; y entre los nacionalistas de izquierda, los no creyentes. Pero encontramos cat\u00f3licos \u2014incluso muy buenos cat\u00f3licos\u2014 en todo el abanico pol\u00edtico, desde <em>Herri Batasuna<\/em> hasta el <em>Movimiento Cat\u00f3lico Espa\u00f1ol<\/em>, lo cual produce la sensaci\u00f3n de que el Evangelio aporta tan s\u00f3lo un adorno religioso compatible con cualquier opci\u00f3n.<\/p>\n<p>Recordemos que el texto de la <em>Gaudium et spes<\/em> citado un poco m\u00e1s arriba terminaba diciendo: \u00abProcuren siempre hacerse luz mutuamente con un di\u00e1logo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud primordial por el bien com\u00fan\u00bb. Ser\u00eda necesario, en mi opini\u00f3n, institucionalizar espacios de di\u00e1logo donde los creyentes comprometidos en la transformaci\u00f3n de la sociedad puedan discutir entre s\u00ed, con el eventual asesoramiento de expertos en ciencias sociales y Doctrina Social de la Iglesia, la pertinencia de las diversas opciones. Creemos, adem\u00e1s, que en algunos casos extremos la jerarqu\u00eda de la Iglesia no deber\u00eda dudar en desautorizar determinadas opciones como incompatibles con la fe cristiana.<\/p>\n<p><strong>PLURALISMO SOCIO-POL\u00cdTICO Y UNIDAD ECLESIAL<\/strong><\/p>\n<p>Precisamente porque existe un pluralismo socio-pol\u00edtico leg\u00edtimo entre los creyentes, ni la Iglesia o sus instituciones ni sus representantes deber\u00edan identificarse con una opci\u00f3n partidista.<\/p>\n<p>Es verdad que en la historia encontramos abundantes ejemplos de obispos y sacerdotes que desempe\u00f1aron tareas pol\u00edticas de suma importancia. Basta recordar a aquellos grandes cardenales que rigieron los destinos de Espa\u00f1a y Francia. Hoy, en cambio, tanto la opini\u00f3n p\u00fablica como el magisterio de la Iglesia ven con muchas reservas esa posibilidad. Digamos algo sobre el particular.<\/p>\n<p>Tomaremos el vocablo \u00abpol\u00edtica\u00bb en su acepci\u00f3n estricta. No hablamos de esos pol\u00edticos \u00abocasionales\u00bb que, como dice Max Weber, \u00absomos todos nosotros cuando depositamos nuestro voto, aplaudimos o protestamos en una reuni\u00f3n \u00abpol\u00edtica\u00bb, hacemos un discurso \u00abpol\u00edtico\u00bb o realizamos cualquiera otra manifestaci\u00f3n de voluntad de g\u00e9nero an\u00e1logo\u00bb, sino de la pol\u00edtica \u00abprofesional\u00bb. En cuanto al presb\u00edtero, pensamos en lo que el mismo Weber llamaba \u00abtipo puro\u00bb o \u00abtipo ideal\u00bb; es decir, el sacerdote dedicado exclusivamente a su ministerio.<\/p>\n<p>Pues bien, vistas las cosas desde la sociedad, el presb\u00edtero es un ciudadano m\u00e1s, miembro activo de la comunidad pol\u00edtica, con todos los derechos de cualquier otro ciudadano, entre los que se encuentra el de \u00abparticipar en el gobierno de su pa\u00eds, directamente o por medio de representantes libremente escogidos\u00bb.<\/p>\n<p>En realidad, el compromiso pol\u00edtico no s\u00f3lo es un derecho. Puede convertirse en un deber. Como dijo Le\u00f3n XIII en 1885, \u00abno querer tomar parte alguna en la vida p\u00fablica ser\u00eda tan reprensible como no querer prestar ayuda alguna al bien com\u00fan\u00bb. Pero, como es l\u00f3gico, la obligaci\u00f3n que tiene todo ciudadano de colaborar en el bien com\u00fan no siempre se traducir\u00e1 en la militancia activa en un partido pol\u00edtico y, menos todav\u00eda, en el desempe\u00f1o de una responsabilidad de gobierno. El concepto de \u00abpresencia p\u00fablica\u00bb, como vimos en el tercer apartado de este art\u00edculo, es m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p>Vistas las cosas ahora no desde la sociedad civil, sino desde la Iglesia, puede haber, en cambio, contraindicaciones. Desde luego, no hay una incompatibilidad radical y de principio entre el sacerdocio y el ejercicio directo de la pol\u00edtica, y de hecho varios documentos del magisterio, lo admiten en casos excepcionales. La objeci\u00f3n es m\u00e1s bien de tipo pastoral. El presb\u00edtero que preside una comunidad cristiana debe ser un ministro de la unidad. Si milita en un partido pol\u00edtico, y m\u00e1s todav\u00eda si ejerce una funci\u00f3n de liderazgo en \u00e9l, es muy probable que sea rechazado por aquellos que no comparten sus mismas opciones. Lo vio con mucha claridad Tocqueville hace ya m\u00e1s de 150 a\u00f1os: \u00abAl aliarse a un poder pol\u00edtico, la religi\u00f3n aumenta su poder sobre algunos y pierde la esperanza de reinar sobre todos. La religi\u00f3n no podr\u00eda compartir la fuerza material de los gobernantes, sin cargar con una parte de los odios que provocan\u00bb.<\/p>\n<p>En otra clave m\u00e1s pastoral escrib\u00eda Congar hace ya bastantes a\u00f1os, aunque no tantos como Tocqueville: \u00abEl sacerdote tiene que ser el padre de todos. Y tiene que procurar comportarse de tal modo que nadie tenga un motivo objetivamente aut\u00e9ntico para no poder pedirle que le oiga en confesi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente, este peligro es tanto m\u00e1s grande cuanto mayor sea la responsabilidad del presb\u00edtero dentro de un partido pol\u00edtico. Es probable que la simple afiliaci\u00f3n pueda ser soportada sin grandes tensiones por los miembros de la comunidad, aunque ser\u00e1 obligaci\u00f3n suya evaluar el impacto que pueda tener su decisi\u00f3n y ser respetuoso con la sensibilidad de los cristianos a quienes sirve. La militancia activa har\u00e1, sin duda, que crezca peligrosamente el rechazo. Y, desde luego, saltar\u00e1n todas las alarmas en caso de desempe\u00f1ar funciones directivas en el partido e incluso acceder a un cargo institucional despu\u00e9s de una victoria electoral.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es evidente que crecen los inconvenientes cuanto mayor sea la representaci\u00f3n institucional de ese presb\u00edtero en la Iglesia: peor en el caso de un cura p\u00e1rroco que en el de un coadjutor, peor todav\u00eda si se trata de un obispo, etc.<\/p>\n<p>Desde luego, no tendr\u00eda sentido objetar que los pastores de la Iglesia no deben ser signo de unidad, sino, como Cristo, signo de contradicci\u00f3n. Eso es un sofisma. Es cierto que nadie se puede amparar en la paz y unidad del Evangelio para encubrir la injusticia. Pero eso no engendra ninguna divisi\u00f3n entre los verdaderos seguidores del Evangelio, sino entre \u00e9stos y aqu\u00e9llos que lo rechazan o lo siguen s\u00f3lo de palabra.<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n importante contra la participaci\u00f3n directa del presb\u00edtero en cargos p\u00fablicos o en pol\u00edtica partidista es la necesidad de mantenerse libre a la hora de enjuiciar desde el Evangelio la realidad social, lo cual es una dimensi\u00f3n esencial de la funci\u00f3n prof\u00e9tica. Basta escuchar las declaraciones de los pol\u00edticos en el poder \u2014para los cuales todo marcha bien\u2014 y de los pol\u00edticos en la oposici\u00f3n \u2014para los cuales todo marcha mal\u2014 para comprender hasta qu\u00e9 punto la militancia pol\u00edtica provoca una seria p\u00e9rdida de libertad.<\/p>\n<p>Por las dos razones citadas, parece acertada la postura del magisterio, seg\u00fan la cual el compromiso pol\u00edtico de los presb\u00edteros debe tener un car\u00e1cter verdaderamente excepcional y transitorio, y no asumirse sin un di\u00e1logo sereno con la propia comunidad y las autoridades de la Iglesia.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, ante los hermanos en la fe que leg\u00edtimamente defiendan opciones socio-pol\u00edticas distintas a la nuestra deber\u00edamos no olvidar nunca que \u00ablos lazos de uni\u00f3n de los fieles son mucho m\u00e1s fuertes que los motivos de divisi\u00f3n entre ellos\u00bb (GS 92 b).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD Y PLURALISMO En todo cuerpo social \u2014bien sea la Iglesia o la sociedad civil\u2014 conviene que exista un equilibrio entre la unidad y el pluralismo, porque cuando uno de esos principios se hipertrofia acaba &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-pluralismo-social-y-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":404048,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-10198","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-cristiana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El pluralismo social y la Iglesia - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-pluralismo-social-y-la-iglesia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El pluralismo social y la Iglesia - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"UNIDAD Y PLURALISMO En todo cuerpo social \u2014bien sea la Iglesia o la sociedad civil\u2014 conviene que exista un equilibrio entre la unidad y el pluralismo, porque cuando uno de esos principios se hipertrofia acaba ... 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