{"id":400937,"date":"2017-07-03T08:49:41","date_gmt":"2017-07-03T06:49:41","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?page_id=400937"},"modified":"2017-06-26T16:51:33","modified_gmt":"2017-06-26T14:51:33","slug":"la-espiritualidad-la-hija-la-caridad-ii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-la-hija-la-caridad-ii\/","title":{"rendered":"La espiritualidad de la Hija de la Caridad (II)"},"content":{"rendered":"<ol>\n<li><strong> <img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400140\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/louis-debras-octavo-superior-general-de-la-congregacion-de-la-mision-y-de-las-hijas-de-la-caridad-1678-1761\/hijas-caridad-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=1771%2C886&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1771,886\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"hijas-caridad\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=300%2C150&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=846%2C423&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400140 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=300%2C150\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=300%2C150&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=768%2C384&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=1024%2C512&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=100%2C50&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=846%2C423&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=1004%2C502&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?w=1771&amp;ssl=1 1771w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?w=1692 1692w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>La humildad a ejemplo de Cristo, Adorador del Padre<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Nuestra espiritualidad de Hijas de la Caridad se caracteriza ante todo por una actitud profunda de <strong>acogida de la presencia de Cristo Resucitado <\/strong>antes de ser un obrar. Se enra\u00edza en <strong>una fe <\/strong>viva en su presencia, ya que contin\u00faa encarn\u00e1ndose en la historia de los hom\u00adbres, en la realidad sencilla de las alegr\u00edas y penas cotidianas, as\u00ed como en las Sagradas Escrituras y en los Sacramentos.<\/p>\n<p><strong>La acogida del Esp\u00edritu de Jesucristo<\/strong><\/p>\n<p>Lo esencial de nuestra espiritualidad est\u00e1 en esta actitud de \u00abvaciarnos de nosotros mismos para llenarnos de Dios\u00bb y \u00abrevestirnos del esp\u00edritu de Jesucristo\u00bb (SV XII, 107 \/ ES XI, 236). En nuestra vida cotidiana, nos entregamos a Dios, nos disponemos a acoger su Esp\u00ed\u00adritu para vivir en comuni\u00f3n profunda con \u00c9l a fin de servirle en los Pobres.<\/p>\n<p>Depender del Esp\u00edritu Santo es dejarle crear en nosotras la seme\u00adjanza con Cristo humilde, sencillo y caritativo (cf. C 1,10; 2,3). \u00abMis queridas Hermanas, entregaos a Dios para hacer bien lo que vais a hacer. Pedidle el esp\u00edritu de su Hijo, para que pod\u00e1is ejecutar vuestras acciones, lo mismo que \u00e9l ejecut\u00f3 las suyas&#8230;\u00bb (SV IX, 534 \/ ES IX, 498). \u00abDios quiere que las Hijas de la Caridad se dediquen especial\u00admente a la pr\u00e1ctica de tres virtudes, la humildad, la caridad y la sen\u00adcillez\u00bb (SV IX, 596 \/ ES IX, 537).<\/p>\n<p>Los tiempos de oraci\u00f3n personal y comunitaria son tiempos pri\u00advilegiados para contemplar a Cristo encarnado y acogerlo tal como se revela en el Evangelio y en la vida de hoy, especialmente en la vida de los Pobres. Con un esp\u00edritu de humildad, reconocemos el Amor del Padre que no cesa de salir a nuestro encuentro, de unimos a \u00c9l. Nos dejamos encontrar por Cristo Servidor, aprendemos con \u00c9l a mirar el mundo como \u00c9l y a entrar m\u00e1s en su humildad y su caridad.<\/p>\n<p><strong>Una mirada de fe sobre las personas y los acontecimientos<\/strong><\/p>\n<p>La humildad es esta actitud del coraz\u00f3n que nos orienta hacia Dios, hacia los dem\u00e1s. Desarrolla en nosotros una capacidad de diri\u00adgir una mirada de fe que conduce a descentramos de nosotros mis\u00admos con una din\u00e1mica positiva ya que nos ayuda a reconocer la presencia operante del Padre en la persona y en la vida de los Pobres. A ejemplo de los Fundadores, vivimos un aut\u00e9ntico encuentro con Dios al encontrar y servir a los Pobres. \u00abSirviendo a los Pobres, se sirve a Jesucristo\u00bb (SV IX, 252 \/ ES IX, 240). Cuando acogemos a los Pobres, acogemos al Se\u00f1or tal como se deja ver hoy en nuestro mundo.<\/p>\n<p>Nutridas por la oraci\u00f3n y por la Eucarist\u00eda, en la que descubri\u00admos el cuerpo del Se\u00f1or en los signos de los Pobres y sencillos de la Palabra, del pan y del vino bajo los que \u00c9l se presenta, aprendemos a reconocerlo m\u00e1s en el cuerpo y el esp\u00edritu de los m\u00e1s pobres as\u00ed como en la opacidad de tantas situaciones dif\u00edciles en que vivimos: \u00abEn una mirada de fe ven a Cristo en los Pobres y a los Pobres en Cristo, y se esfuerzan por servirle en sus miembros dolientes &#8216;con dul\u00adzura, compasi\u00f3n, cordialidad, respeto y devoci\u00f3n\u00bb&#8216; (C 1,7). \u00abDadle la vuelta a la medalla y ver\u00e9is con las luces de la fe que son esos los que nos representan al Hijo de Dios, que quiso ser pobre&#8230;\u00bb (SV XI, 32 \/ ES XI, 725).<\/p>\n<p>En la Fe, cualquiera que sea su tipo de pobreza, estamos invita\u00addas a contemplar en el rostro de los Pobres humillados y desfigura\u00addos el rostro del Crucificado: Jesucristo pobre, humillado y desfigu\u00adrado por su Pasi\u00f3n. Creemos que Jes\u00fas Resucitado contin\u00faa dej\u00e1n\u00addose ver en todo hombre herido por la vida (heridas f\u00edsicas, psicol\u00f3\u00adgicas, afectivas, morales, espirituales). \u00a1Habiendo acogido su Esp\u00ed\u00adritu, podemos, como Tom\u00e1s, reconocerlo como \u00abMi Se\u00f1or y mi Dios\u00bb y decir con San Vicente: \u00abEllos son nuestros Amos y Se\u00f1ores\u00bb. Al vivir esta actitud de fe que consiste en reconocer y acoger a Cristo encar\u00adnado en la oraci\u00f3n, en los acontecimientos y la vida de los hombres, nos convertimos en \u00abAdoradoras del Padre\u00bb y hacemos de toda nues\u00adtra vida un lugar de uni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> La sencillez, siguiendo a Cristo Servidor del Designio de Amor del Padre<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La C. 2,1 dice: \u00abLa imitaci\u00f3n de <strong>Jes\u00fas Servidor <\/strong>es el fundamento que San Vicente y Santa Luisa proponen a las Hermanas para vivir como buenas cristianas, para ser buenas Hijas de la Caridad\u00bb. La C. 2,2 insiste: \u00abContemplan a Cristo en el anonadamiento de su Encarnaci\u00f3n Redentora, maravill\u00e1ndose de que &#8216;Dios, en cierto modo, no pueda o no quiera estar nunca separado del hombre'\u00bb. \u00abDel Hijo del Hombre aprenden a revelar a sus hermanos el Amor de Dios por el mundo \u00bb.<\/p>\n<p><strong>Una actitud de siervas para continuar la misi\u00f3n Cristo Servidor<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro ser de Hijas de la Caridad debe traducir, prolongar en nuestro tiempo, el ser de Servidor de Cristo. Por eso nuestra espiri\u00adtualidad de Hijas de la Caridad no se expresa solamente por una aco\u00adgida, sino tambi\u00e9n por <strong>una actitud, un ser de siervas. <\/strong>Al contem\u00adplar la actitud de Cristo, Servidor del designio de Amor del Padre, aprendemos progresivamente a tratar de no hacer m\u00e1s que lo que le agrada y desear hacer su voluntad a la manera del servidor. Esta virtud de la sencillez nos conduce a ser cada vez m\u00e1s Siervas del Designio de Amor del Padre, tratando de ir rectas a Dios con un comportamiento que sea legible para todos. La C 2,2 dice: \u00abSe esfuer\u00adzan por ser d\u00f3ciles a las inspiraciones del Esp\u00edritu, convencidas de que llegar\u00e1n a ser instrumentos de sus obras s\u00f3lo en la medida en que le sean fieles. Luisa de Marillac&#8230; deseaba que la Compa\u00f1\u00eda fuese depen\u00addiente del Esp\u00edritu Santo, para que pudiera realizar el designio de Amor del Padre y dar testimonio del Hijo Resucitado\u00bb.<\/p>\n<p>Esta actitud del coraz\u00f3n que nos hace buscar la voluntad de Dios nos ayuda a descubrir m\u00e1s profundamente el misterio de la Cruz de Cristo y nos lleva a seguirle en sus combates, en sus sufrimientos, a trav\u00e9s de resoluciones concretas y de la pr\u00e1ctica de los Consejos Evang\u00e9licos. Nos esforzamos por tender hacia el gesto de Jes\u00fas que se entrega totalmente al Padre para salvar a los hombres. La virtud de la sencillez nos recuerda que lavar los pies de los Pobres con humildad no es posible m\u00e1s que si vivimos en comuni\u00f3n constante con Jes\u00fas Servidor.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> La Caridad, a ejemplo de Cristo Evangelizador de los Pobres<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Nuestra misi\u00f3n de Hijas de la Caridad prolonga, en nuestro tiempo, el misterio de la Encarnaci\u00f3n redentora, es decir, el compro\u00admiso de Dios en la historia de los hombres. Por eso nuestra espiri\u00adtualidad de Hijas de la Caridad no se expresa solamente por una acogida y un ser de siervas, sino tambi\u00e9n por un actuar.<\/p>\n<p>Enraizadas en Cristo Servidor que es \u00abla fuente y el modelo de toda caridad\u00bb (C 2,1 &#8211; \u00faltimo \u00a7; C 1,4), al tratar de dejarle crear en nosotras su semejanza, podemos servirle en la persona de los Pobres. Toda nuestra vida expresa \u00abel estado de caridad\u00bb de la que Cristo es la fuente y el modelo. El amor inseparable a Dios y al pr\u00f3jimo que se expresa en nuestro servicio a los Pobres, da todo su sentido a nuestra vocaci\u00f3n. Ser \u00absiervas de los pobres\u00bb no es el acto de un momento, sino que nos introduce en un \u00abestado de Caridad\u00bb (C 2,9 \u00a7 1) que engloba toda nuestra vida. No hay que confundir caridad con gene\u00adrosidad o incluso con solidaridad. La caridad es a la vez visi\u00f3n de fe y puesta en pr\u00e1ctica del amor de Dios.<\/p>\n<p><strong>Servir a todo el hombre y a todos los hombres<\/strong><\/p>\n<p>\u00abAp\u00f3stoles de la Caridad\u00bb, somos enviadas por Cristo junto a los pobres para prolongar su obra de liberaci\u00f3n y manifestarles con ello su rostro de amor. La caridad de Cristo crucificado nos apremia a amar a todo hombre y a \u00abayudarle a realizar su vocaci\u00f3n de hijo de Dios\u00bb, como dice la Constituci\u00f3n 2,3.<\/p>\n<p><strong>El servicio a todo el hombre<\/strong><\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas Resucitado se apreci\u00f3 a los Ap\u00f3stoles, \u00ables mostr\u00f3 sus manos y su costado\u00bb (Jn 20,20). Despu\u00e9s dijo a Tom\u00e1s: \u00abAcerca tu dedo y comprueba mis manos; acerca tu mano y m\u00e9tela en mi costado y no seas incr\u00e9dulo sino creyente&#8230;\u00bb (Jn 20,27). Como Tom\u00e1s, estamos llamados a acercarnos a Cristo acercando nuestras manos a las heri\u00addas de los hombres, a tener en cuenta sus sufrimientos y a socorrer\u00adlos poni\u00e9ndonos a su servicio en la actitud de Cristo Servidor. Ani\u00admadas por la Caridad derramada en nuestro coraz\u00f3n por el Esp\u00edritu Santo, unimos el servicio corporal y espiritual.<\/p>\n<p><strong>El servicio a todos los pobres<\/strong><\/p>\n<p>La Caridad de Jes\u00fas crucificado nos apremia a servir a todos los Pobres sin excepci\u00f3n, ni de personas, ni de lugares, dando \u00abla prio\u00adridad&#8230; a los verdaderamente pobres\u00bb (C 1,8 \u00a7 2): \u00abTen\u00e9is una voca\u00adci\u00f3n que os obliga a asistir indiferentemente a toda clase de personas, hombres, mujeres, ni\u00f1os y en general a todos los pobres que os nece\u00adsiten\u00bb (SV X, 452 \/ ES IX, 1010). Este servicio se vive en la recipro\u00adcidad del intercambio: nos evangelizamos mutuamente. Los Pobres nos evangelizan, nos interpelan, nos dinamizan.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Mar\u00eda, maestra de vida espiritual<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Mar\u00eda, primera cristiana, Consagrada por excelencia<\/strong><\/p>\n<p>Se sit\u00faa en el punto de partida y en el centro mismo del Misterio de la Salvaci\u00f3n. Su misi\u00f3n fue hacer entrar a Cristo en la historia humana. Y naturalmente, nuestras Constituciones nos recuerdan el lugar que Ella ocupa en nuestra vida de Hijas de la Caridad: \u00abQuien quiere seguir a Jesucristo, encuentra a la que lo recibi\u00f3 del Padre. Mar\u00eda, la primera cristiana, la consagrada por excelencia, est\u00e1 presente en la vida de la Compa\u00f1\u00eda desde sus comienzos\u00bb (C 1,12).<\/p>\n<p>Nuestros Fundadores descubrieron y contemplaron el lugar que Mar\u00eda ocupaba en el coraz\u00f3n de Dios, especialmente a trav\u00e9s de los textos de la Anunciaci\u00f3n y de la Visitaci\u00f3n. Al ver en Mar\u00eda la sierva por excelencia del Se\u00f1or, ven en su persona a la que pod\u00eda indicarnos mejor c\u00f3mo realizar nuestra vocaci\u00f3n, puesto que su presencia es totalmente evang\u00e9lica. \u00ab&#8230; que act\u00faen como se imaginar\u00e1n que pod\u00eda actuar la santa Virgen; que consideren su caridad y su humildad, y que sean muy humildes ante Dios y cordiales consigo mismas, bienhecho\u00adras para con todos&#8230; \u00bb (SV I, 514 \/ ES I, 509).<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n 2,16 nos invita a tomar a Mar\u00eda como maestra de vida espiritual. Mar\u00eda es maestra de vida espiritual no solamente en el aprendizaje de una vida de uni\u00f3n con Dios sino tambi\u00e9n en el de un compromiso total de sierva. Por eso, la Constituci\u00f3n 1,12 podr\u00eda parafrasearse as\u00ed: \u00abQuien quiere seguir a Jesucristo, Adorador del Padre, Servidor de su Designio de Amor y Evangelizador de los Pobres, encuentra a Mar\u00eda, Inmaculada, Adoradora del Padre, Sierva de su Designio de Amor y&#8230; Madre de misericordia y Esperanza de los peque\u00f1os, o Evangelizadora de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Inmaculada, Adoradora del Padre<\/strong><\/p>\n<p>El texto de la Anunciaci\u00f3n nos confirma la relaci\u00f3n de Mar\u00eda con el Se\u00f1or: \u00abllena de gracia\u00bb, \u00abel Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u00bb. Vac\u00eda de todo lo que no es Dios, Mar\u00eda nos muestra lo que el Esp\u00edritu puede hacer en una creatura. Totalmente abierta al Esp\u00edritu, sabe que ella s\u00f3lo existe en segundo plano, en respuesta a una llamada. Su coraz\u00f3n est\u00e1 libre, vac\u00edo, para acoger en Ella sin restricci\u00f3n, con alegr\u00eda y gratitud, el Don mismo de Dios. El texto de la Anunciaci\u00f3n nos revela tambi\u00e9n la manera de estar de Mar\u00eda ante el Padre: profundamente atenta a Dios, escucha, ajusta sus latidos a los del coraz\u00f3n de Dios y se une a su presencia operante en el coraz\u00f3n y en la vida de los hombres. Totalmente orientada hacia Dios, est\u00e1 tambi\u00e9n como su hijo, total\u00admente orientada hacia los hombres, sus hijos. Profundamente reco\u00adgida y totalmente abierta a los dem\u00e1s, Mar\u00eda tiene esa mirada que est\u00e1 a la vez orientada hacia dentro y hacia afuera. Su encuentro con Isabel nos deja entrever su manera de vivir relaciones humanas aut\u00e9nticas y profundas, hechas de reciprocidad. Igualmente, en la Natividad, Mar\u00eda deja transparentar un sentido ilimitado de la aco\u00adgida con relaci\u00f3n a los pastores y a los magos. En Can\u00e1, su disponi\u00adbilidad atenta y discreta le permite ver lo que nadie en realidad hab\u00eda visto: que la reserva de vino se hab\u00eda agotado. Mar\u00eda es sensible al momento humano de la existencia, atenta a las situaciones concretas, a las personas y a las cosas. Mar\u00eda, Adoradora del Padre, es modelo de cercan\u00eda a Dios, de uni\u00f3n con \u00c9l. Nos ense\u00f1a a darnos a Dios para servirle en la persona de los Pobres, a escuchar su Palabra a trav\u00e9s de la palabra de los Pobres y a trav\u00e9s de los acontecimientos.<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda, Sierva del Designio de Amor del Padre<\/strong><\/p>\n<p>El texto de la Anunciaci\u00f3n nos muestra que despu\u00e9s de haber escuchado y reflexionado, Mar\u00eda decide: \u00abHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb. A trav\u00e9s de esta palabra, Mar\u00eda pone a la luz su identidad de sierva obediente del Padre. Acogiendo libremente en su coraz\u00f3n el Designio de Amor del Padre, se entrega total\u00admente a \u00c9l manifestando su total disponibilidad. Deja que el Amor de Dios obre en su vida. No se trata de un \u00abactuar\u00bb cualquiera, sino de una obediencia llena de amor a la Voluntad de Dios, de una res\u00adpuesta a su petici\u00f3n, de una adhesi\u00f3n a su Designio de Amor.<\/p>\n<p>Su viaje a A\u00efn Karim expresa, a su manera, que una vida seg\u00fan la caridad supone siempre dejarse a s\u00ed mismo, salir de sus costumbres, deshacerse de todo lo que impide la marcha. No hay uni\u00f3n con Dios sin una renuncia a s\u00ed mismo. Mar\u00eda es el modelo de la adhesi\u00f3n al Designio de Amor de Dios. Esta actitud fundamental es la que debe guiarnos y animarnos siempre. No podemos ser verdaderamente sier\u00advas de los pobres sino en la medida en que nos hagamos siervas del Se\u00f1or, que es como acogemos desde la humildad las manifestaciones de los deseos de nuestro Maestro.<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda, Madre de misericordia, Evangelizadora de los Pobres<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber escuchado la Voluntad de Dios y de haber reflexionado, Mar\u00eda act\u00faa. Su decisi\u00f3n pasa inmediatamente a la obra. Su ser de sierva se expresa a trav\u00e9s de los gestos concretos de servicio. La vida con el Esp\u00edritu la proyecta siempre al exterior de s\u00ed misma para realizar su tarea humana. Por eso, impulsada por el Esp\u00edritu, Mar\u00eda se pone en camino y se va \u00abde prisa\u00bb para ayudar a su prima de edad avanzada.<\/p>\n<ul>\n<li>Con Isabel, Mar\u00eda pone de relieve dos aspectos importantes de nuestro servicio a los pobres:<\/li>\n<li>Su saludo nos inicia a una calidad de presencia junto a los Pobres, a dejarlos hablar, a escucharlos, a considerarlos por lo que son, a intercambiar en profundidad con ellos;<\/li>\n<li>Sus gestos concretos de servicio traducen un amor que no teme cansarse, repetir los gestos que gastan el cuerpo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Mar\u00eda nos ense\u00f1a a vivir de manera extraordinaria la vida ordi\u00adnaria, a vivir relaciones aut\u00e9nticas y profundas con los pobres, a ponernos concreta y valientemente a su servicio para revelarles la ter\u00adnura que Dios les tiene.<\/p>\n<ul>\n<li>En Can\u00e1, Mar\u00eda nos hace entrar en una conversi\u00f3n de la mirada para mirar a los pobres de otra manera y estar atentas a sus necesidades esenciales. Nos lleva tambi\u00e9n a pedir ayuda a las com\u00adpetencias de los dem\u00e1s, esto con delicadeza, sin buscar el inter\u00e9s personal.<\/li>\n<li>Al pie de la Cruz, lejos de huir del desprecio, del sufrimiento, Mar\u00eda est\u00e1 presente, acompa\u00f1ando a Jes\u00fas condenado.<\/li>\n<li>En el Cen\u00e1culo, Mar\u00eda est\u00e1 presente, al servicio de todos, signo visible de Cristo invisible. Es un lazo de uni\u00f3n entre los disc\u00edpulos, un fermento de unidad.<\/li>\n<li>En Pentecost\u00e9s, Mar\u00eda cree que el Esp\u00edritu de su Hijo contin\u00faa comunic\u00e1ndose y actuando en el coraz\u00f3n de los hombres ayud\u00e1ndo\u00adles a reconocerse hijos de un mismo Padre y a vivir juntos como hermanos.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed, descubrimos en Mar\u00eda la actitud justa de la sierva. Ella, que se dej\u00f3 modelar por el Esp\u00edritu, nos ense\u00f1a a dejarnos modelar por el mismo Esp\u00edritu para continuar la misi\u00f3n de su Hijo entre los pobres, en este comienzo del tercer milenio. Por eso nos gusta meditar coti\u00addianamente dos oraciones evang\u00e9licas que son el Rosario y el \u00c1nge\u00adlus, como una manera entre otras de ayudarnos, no solamente a ajustarnos al paso de Dios que se acerca a nuestra humanidad invi\u00adt\u00e1ndose a casa de Mar\u00eda, sino tambi\u00e9n a aprender de Mar\u00eda Sierva.<\/p>\n<p>Anne Pr\u00e9vost<\/p>\n<p>Vincentiana, 2001<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La humildad a ejemplo de Cristo, Adorador del Padre Nuestra espiritualidad de Hijas de la Caridad se caracteriza ante todo por una actitud profunda de acogida de la presencia de Cristo Resucitado antes de ser &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-la-hija-la-caridad-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400140,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-400937","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La espiritualidad de la Hija de la Caridad (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-la-hija-la-caridad-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La espiritualidad de la Hija de la Caridad (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La humildad a ejemplo de Cristo, Adorador del Padre Nuestra espiritualidad de Hijas de la Caridad se caracteriza ante todo por una actitud profunda de acogida de la presencia de Cristo Resucitado antes de ser ... 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