Vicente de Paúl, Carta 0029: A Francisco Du Coudray, sacerdote de La Misión

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Vicente de Paúl · Año publicación original: 1972 · Fuente: Obras completas de san Vicente de Paúl.
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Señor:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Hace tres días que hemos llegado con buena salud, gracias a Dios, a esta ciudad, en donde comenzó ayer el examen de los ordenandos, que continuara hoy, viernes, y mañana, para empezar el domingo próximo los ejercicios, cuyo primer pensamiento inspiró Dios a monseñor de Beauvais. El plan era que dichos ordenandos vivieran y se alojaran juntos en el colegio, adonde iría a vivir con ellos el señor Duchesne el joven, para hacerles observar el reglamento que se les ha prescrito para el empleo de la jornada. Y monseñor de Beauvais hará la apertura del ejercicio el domingo por la mañana; y el señor Messier, el señor Duchesne  y yo hemos de hablar alternativamente por turno, según la materia que se ha juzgado conveniente; y el señor Duchesne el joven y otro bachiller, párroco de aquí, tienen que enseñar las ceremonias requeridas a cada orden. ¡Quiera Nuestro Señor conceder su santa bendición a esta buena obra, que parece ser útil su Iglesia! Le ruego que la encomiende a Nuestro Señor.

¿Cómo sigue la Compañía? ¿Están todos bien de salud? ¿Están alegres? ¿Se continúan observando los pequeños reglamentos? ¿Estudian y se ejercitan en la controversia? Le ruego, señor, que se esfuercen en saber bien el manual de Bécan. Es imposible ponderar bastante la utilidad que tiene ese librito.

Desde que salí de ahí ha querido Dios servirse de este miserable para la conversión de tres personas, y tengo que confesar que la mansedumbre, la humildad y la paciencia en el trato con estos pobres descarriados es el alma de este bien. Las dos primeras personas no me han costado nada, porque ya tenían disposición; pero ha sido menester emplear dos días con la tercera. He querido decirle esto para mi confusión, para que la compañía vea que, si Dios ha querido servirse del más ignorante y miserable de ella, con mayor eficacia se servirá de cada uno de los de dicha compañía.

Monseñor de Beauvais no ha determinado aún el día en que ha de comenzar la misión en esta diócesis en el mes de octubre. Quiere que sea en esta primera semana; pero yo intentaré aprovechar el tiempo en este intervalo para ir a verles, para ver las cuentas internas de la compañía desde la última vez que se hizo a fin de que esto sirva de disposición para el próximo empleo.

¿Cómo sigue el señor Lucas con su trabajo? ¿Le va bien ese empleo? ¿Le resulta bien cenar y dormir en el colegio?  ¿Asiste todas las fiestas  a nuestras conferencias?

Le suplico a usted que salude a toda nuestra compañía, en común y en particular, y que le diga al señor Lucas que le ruego presente a monseñor de Bazas mis humildes servicios; a usted le ruego que tenga cuidado con su salud y que me diga si el señor de Saint-Martin  ha venido al colegio y si va a ver al señor de Bazas con el señor Lucas.

Me olvidaba de decirle que creo hará bien en preguntar al sastre que trabaja en casa si piensa entrar en la congregación. Otras veces lo ha pensado; pero su corta vista y la dificultad que sentía a veces de encargarse de la cocina le retuvo, y a mí también.

Adiós, mi querido padre. Quedo en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre, señor, vuestro muy humilde y obediente servidor,

VICENTE DEPAUL

Desde Beauvais, 15 septiembre 1628.

Dirección: Al señor du Coudray, eclesiástico, en el colegio de Bons-Enfants, junto a la puerta de Saint-Victor, en París.

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