{"id":9631,"date":"2016-08-17T13:00:12","date_gmt":"2016-08-17T11:00:12","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/01\/26\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/"},"modified":"2016-08-17T13:33:28","modified_gmt":"2016-08-17T11:33:28","slug":"isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/","title":{"rendered":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 &#8211; Un brocado de oro"},"content":{"rendered":"<p><em>Volver\u00e9 mi mano contra ti,<br \/>\npurificar\u00e9 en el crisol tus escorias,<br \/>\ny te desprender\u00e9 de toda ganga.<br \/>\nIs 1, 25<\/em><\/p>\n<p>Si pues el Sr. Flaget, al dejar Francia en julio de 1810, no hab\u00eda podido traer a Am\u00e9rica a las tres Hijas de la Caridad, cuya llegada esperaba el Sr. David, con todo, no volv\u00eda solo. Le acompa\u00f1aba un nuevo sulpiciano, que se hab\u00eda hecho distinguir ya en su pa\u00eds por su carrera brillante, que hab\u00eda abandonado brus\u00adcamente. Gabriel Brut\u00e9 de R\u00e9mur era hijo de un abogado en el Parlamento de la Breta\u00f1a. De muy ni\u00f1o hab\u00eda visto de cerca las escenas tr\u00e1gicas de la Revolu\u00adci\u00f3n, ya que las salas del palacio de justicia de su ciudad natal albergaban el tri\u00adbunal de sentencias arbitrarias y sin apelaci\u00f3n. La morada de los Brut\u00e9 de R\u00e9mur estaba contigua al palacio de justicia, lo que no imped\u00eda que el abogado escondiera entre sus muros mismos a sacerdotes refractarios a los que de inme\u00addiato ayudaba a evadirse.<\/p>\n<p>Pasados los d\u00edas del terror, el joven Gabriel emprende sus estudios de medi\u00adcina, primero en Rennes y luego en Par\u00eds. Tiene por condisc\u00edpulo y amigo a Ren\u00e9 La\u00e9nnec, y trata al mismo tiempo con el abate Tesseyre, a quien ayuda voluntariamente en sus obras de caridad. En 1802, Gabriel Brut\u00e9 que se clasifica como primero en el concurso general de medicina, se ve distinguido con el premio Corvisart. En este mismo concurso, Ren\u00e9 La\u00e9nnec obtiene el segundo puesto. Al a\u00f1o siguiente Gabriel Brut\u00e9 de R\u00e9mur es doctor en Medicina. Napole\u00f3n ha pues\u00adto los ojos en \u00e9l. Le hace ofrecer un puesto de todo punto interesante en uno de los hospitales de Par\u00eds. El joven se niega. Bruscamente abandona la carrera m\u00e9\u00addica en la que se le prometen todos los \u00e9xitos. Pide y obtiene su admisi\u00f3n en la Compa\u00f1\u00eda de San Sulpicio. All\u00ed reanuda otros estudios y adquiere en pocos a\u00f1os una cultura teol\u00f3gica amplia y profunda. Ordenado sacerdote en 1808 vuelve a Rennes en calidad de profesor del Seminario Mayor y entra en contacto con los hermanos Lamennais que apelan, si se presenta el caso, a su erudici\u00f3n. Sin embargo, \u00e9l no cesa de pensar en las misiones lejanas. En 1810, se encuentra con el Sr. Flaget, durante la corta estancia que efect\u00faa en Francia el obispo pre\u00adconizado de Bardstown. Pide y obtiene la autorizaci\u00f3n de partir para el Nuevo Mundo. Tiene 31 a\u00f1os cuando llega a Am\u00e9rica. Veintitr\u00e9s a\u00f1os m\u00e1s tarde, ser\u00e1 designado para fundar en Indiana, la nueva di\u00f3cesis de Vincennes. \u00abEs el hombre m\u00e1s sabio de Am\u00e9rica\u00bb, dir\u00e1 de \u00e9l John Adams, el segundo presidente de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>El juicio que tiene sobre \u00e9l el Sr. Flaget, unos meses tan s\u00f3lo despu\u00e9s de .;u arribo a Maryland, merece ser citado a causa de la luz que proyecta sobre ciertos hechos desconcertantes a primera vista: El <em>piadoso y modesto Sr. Brut\u00e9 hab\u00eda atra\u00eddo la atenci\u00f3n de todo el mundo y ganado los corazones de todos aquellos que se le acercaban: conserva todav\u00eda su car\u00e1cter y espero, con la gracia de Dios, que \u00e9l no har\u00e1 m\u00e1s que ganar a medida que sea conocido. Temo, sin embargo, su imaginaci\u00f3n que le lleva siempre a querer encontrar la perfecci\u00f3n en todo lo que le rodea y a suponerla en todas partes donde no est\u00e1 \u00e9l en persona. Sus ideas verdaderamente extravagantes son para \u00e9l una fuente de dolor espiritual y corporal, y de disgusto. <\/em>La carta donde se dan tales precisiones est\u00e1 dirigida -II Sr. Garnier, con fecha del 15 de septiembre de 1810. Es cierto que la imaginaci\u00f3n y la fogosidad del Sr. Brut\u00e9 de R\u00e9mur velar\u00e1n, incluso a los, ojos de sus coher\u00admanos, su verdadera fisonom\u00eda, y dar\u00e1n origen a serios malentendidos.<\/p>\n<p>Notablemente inteligente, de una asombrosa rapidez de pensamiento, aquel hombre va a encontrar una insuperable dificultad para expresarse correctamente en la lengua inglesa. Durante a\u00f1os, deber\u00e1 recurrir a la ayuda de una secretaria bastante aguda para comprender su pensamiento, bastante familiarizada con am\u00adbas lenguas para no traicionar ese pensamiento.<\/p>\n<p>Esa secretaria ser\u00e1 la Madre Seton. Una ayuda espiritual de una calidad ex\u00adcepcional as\u00ed como de una envergadura poco com\u00fan le es deparada con este hecho por la Providencia desde entonces hasta su marcha para la eternidad.<\/p>\n<p>El Sr. Brut\u00e9 de R\u00e9mur vino a efectuar en Emmitsburg una estancia relativa\u00admente corta durante el verano de 1811. Se atrajo inmediatamente la estima de las Hermanas de San Jos\u00e9, a pesar de la forma inveros\u00edmil de expresarse. De prime ras, la Madre Seton le propone darle unas lecciones de ingl\u00e9s. La <em>imitaci\u00f3n de Cristo <\/em>les servir\u00e1 de libro de ejercicio. De la traducci\u00f3n al comentario no habr\u00e1 distancia. Los cambios de opini\u00f3n en el plano sobrenatural, har\u00e1n nacer r\u00e1pida\u00admente entre la superiora americana y el te\u00f3logo franc\u00e9s una amistad profunda. En 1812 tan s\u00f3lo, es verdad, vendr\u00e1 el Sr. Brut\u00e9 de R\u00e9mur a ayudar al Sr. Du\u00adbois en Emmitsburg. Pero desde el verano de 1811, la Madre Seton presiente cl apoyo s\u00f3lido que encontrar\u00e1 en tal consejero. Muy pronto, por su lado, el Sr. Bra\u00adt\u00e9 otorgar\u00e1 a la Madre Seton la confianza que ella merece y sabr\u00e1 dar al joven instituto lo mejor de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, es como con extraordinaria fortuna, van a poder ser puestas a estu\u00addio las reglas, discutidos los problemas -particulares y generales- intentadas las experiencias, dentro de una atm\u00f3sfera de libertad de esp\u00edritu y de tranquilidad. Entre el nuevo Superior y la Madre fundadora es posible el di\u00e1logo, al que las Hermanas mismas podr\u00e1n ser asociadas. La dilaci\u00f3n prudente de Mons. Carroll produce ahora sus frutos.<\/p>\n<p>Un hecho se impone, desde el comienzo, a todo examen atento: incluso antes de tener en sus manos las reglas copiadas en la casa madre de las Hijas de la Caridad de Par\u00eds, la joven comunidad hab\u00eda hecho suyo el esp\u00edritu de esas re\u00adglas. Desde el primer ensayo de vida com\u00fan en Baltimore, en 1808, la espirituali\u00addad del Sr. Vicente hab\u00eda inspirado todas las decisiones asumibles lo mismo que la forma de vivir, de organizarse, de darse a las obras de misericordia como a la oraci\u00f3n. Es por lo que Isabel se complacer\u00e1 en subrayar m\u00e1s de una vez que no hab\u00eda ninguna disonancia entre los textos primitivos, a los que pod\u00edan referirse ahora, y el esp\u00edritu que marcaba a la Comunidad.<\/p>\n<p>El acento, sin embargo, se pon\u00eda, aqu\u00ed o all\u00ed, de forma diferente. Si el nuevo Instituto nacido en los Estados Unidos pensaba como antes de ser eventualmente abrazadas todas las obras a las que se dedicaban en Europa las Hermanas de San Vicente de Pa\u00fal, no hab\u00eda de seguir siendo menos la primera de las obras confiadas a las Hermanas de Am\u00e9rica la ense\u00f1anza y la educaci\u00f3n de la juventud, especialmente de la juventud femenina. La primera casa abierta en Baltimore y cuya existencia se prosegu\u00eda en Emmitsburg, estaba destinada ante todo a las hijas de la clase acomodada. Incluso desde que hab\u00eda nacido en el Valle -con la admisi\u00f3n de las ni\u00f1as del pueblo- la primera escuela parroquial de los Estados Unidos, las Hermanas de San Jos\u00e9 segu\u00edan recibiendo en mayor n\u00famero pensio\u00adnistas cuyas familias asegurasen la escolaridad y cuya educaci\u00f3n deber\u00eda preparar lo que naturalmente llamar\u00edamos hoy cuadros (sociales). Las Hijas de la Caridad daban, personalmente, la prioridad a las ni\u00f1as indigentes, a los enfermos, a \u00abnues\u00adtros amos los pobres\u00bb. La educaci\u00f3n, la ense\u00f1anza de las ni\u00f1as no ven\u00eda sino a continuaci\u00f3n, en la medida en que esa forma de apostolado permit\u00eda, en suma, dispensar a los desheredados con el pan del cuerpo el de la inteligencia. Sin duda la Madre Seton ver\u00e1, en vida, abrirse los primeros orfelinatos confiados a sus hijas. La obra de educaci\u00f3n simple y pura seguir\u00e1 siendo el primero de los fines apost\u00f3licos perseguidos por su instituto. Y esto como consecuencia de unas ne\u00adcesidades que se mostraban diferentes entonces en la vieja Europa o en la joven Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Por real que fuera tal divergencia no era, en absoluto, como para impedir la uni\u00f3n proyectada, en tanto que esa uni\u00f3n aportar\u00eda a las hijas de la Madre Seton, para el presente y el porvenir, una ventaja de gran precio: el de encontrar una congregaci\u00f3n femenina unida a unos sacerdotes o religiosos cuyo fundador era el mismo que el suyo. Las Hijas de la Caridad pod\u00edan reivindicar con el mismo t\u00edtulo que los Sacerdotes de la Misi\u00f3n la paternidad del Sr. Vicente. Un mismo esp\u00edritu animaba a las dos sociedades por \u00e9l fundadas. Lazos estrechos las un\u00edan. Que la peque\u00f1a comunidad de Emmitsburg fuera incorporada can\u00f3nicamente a la gran familia vicenciana y quedar\u00eda asegurada para su futuro una garant\u00eda de fuerza y de estabilidad. Los sacerdotes de la Misi\u00f3n no han llegado todav\u00eda a los Estados Unidos. El primer grupo no desembarcar\u00eda hasta 1816, para responder a la llamada de Mons. Dubourg, precisamente quien en tal fecha, ocupar\u00e1 la sede episcopal de Nueva Orleans, en la Luisiana, convertida desde 1803 en uno de los Estados Unidos Americanos <sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>1. La Luisiana descubierta por los franceses en el siglo acvii, hab\u00eda formado parte del dominio colonial franc\u00e9s antes de convertirse en uno de los Estados Unidos de Am\u00e9rica en el momento en que Bonaparte la cedi\u00f3 a los Americanos en 1803. Es lo que explica que la ciudad de Nueva Orleans hubiera sido provista de sede episcopal desde 1793.<\/p>\n<p>Era evidente, por otra parte, que, por el hecho mismo del fin propio perse\u00adguido por la sociedad fundada por el Sr. Olier, el cargo de Superior eclesi\u00e1stico frente a las Hermanas, solamente pod\u00eda ser confiado temporalmente a uno de los miembros de la Compa\u00f1\u00eda de San Sulpicio. Muchos incidentes diversos hac\u00edan, a decir verdad, bastante complejo el problema de la uni\u00f3n inmediata de las Hermanas de Am\u00e9rica y de las Hermanas de Francia en el momento del nom\u00adbramiento del Sr. Dubois.<\/p>\n<p>Mons. Carroll no quiere precipitar nada tampoco en este terreno. Mons. de Cheverus, consultado, se mantiene personalmente en reserva. En cuanto al Sr. Du\u00adbois no ve ninguna necesidad de \u00absobreponerse a la Providencia\u00bb. El est\u00e1 situado mejor que cualquiera para emitir un juicio objetivo sobre el joven instituto como sobre cada uno de sus miembros, ya que es el \u00fanico, entre aquellos se\u00f1ores de San Sulpicio, que est\u00e1 en contacto directo con la Comunidad, en Emmitsburg mismo, que se le acerca diariamente, que ve vivir a las Hermanas, el \u00fanico que sorprende las reacciones que suscitan su presencia y su apostolado entre los ha\u00adbitantes del Valle.<\/p>\n<p>Desde la salida del secretario del Sr. Flaget para Kentucky, la vida de las Hermanas de San Jos\u00e9 hab\u00eda tomado su curso normal. La borrasca, en lugar de desarraigar una obra tan fr\u00e1gil todav\u00eda, parec\u00eda haber permitido a sus ra\u00edces hacerse m\u00e1s profundas y m\u00e1s fuertes. Un recobro de vitalidad hab\u00eda sido su conse\u00adcuencia. Precioso \u00edndice del esp\u00edritu sobrenatural tanto de la Madre Seton como de sus hijas. Que la Madre Seton fuera calificada con preferencia a toda otra para permanecer a la cabeza del instituto era para el Sr. Dubois igual que para Mons. Carroll la evidencia misma. Sus antecedentes la se\u00f1alaban a los ojos de las familias de las alumnas como una mujer de gran experiencia, bien al corrien\u00adte del delicado problema que provocaba, en el interior de un pa\u00eds protestante en su conjunto, el catolicismo americano. El hecho de que fuera madre de fa\u00admilia y persistiera en considerar sus deberes hacia sus hijos como imperiosos y primordiales, le atra\u00eda entre sus compatriotas las m\u00e1s s\u00f3lidas simpat\u00edas. \u00bfResulta, pues, a prop\u00f3sito, en este preciso momento, suscitar de nuevo el problema de la uni\u00f3n de la comunidad a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad? Mons. Carroll no ve su necesidad. Consultado a su vez Mons. de Cheverus responde a la Ma\u00addre Seton en estos t\u00e9rminos: <em>Comparto la opini\u00f3n del Sr. Dubois respecto a la oportunidad para vuestro establecimiento de permanecer independiente de las Hermanas de la Caridad y de continuar siendo simplemente una casa de educa\u00adci\u00f3n para las j\u00f3venes.<\/em><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n sigue todav\u00eda pendiente al fin del verano del mismo a\u00f1o. Prueba, esta carta dirigida por Isabel a Mons. Carroll, con fecha del 9 de septiembre de 1811:<\/p>\n<p><em>Usted sabe, mi venerado Padre, todo lo que ha pasado, desde mi primera uni\u00f3n con esta casa hasta el momento presente: tentaciones, pruebas y todo&#8230; Actualmente, dejo todo a los pies de Aqu\u00e9l a quiere adoro, abandonando toda con sideraci\u00f3n y tambi\u00e9n todos mis intereses en sus manos de usted, que es su repre\u00adsentante, a fin de que decida de mi suerte.<\/em><\/p>\n<p><em>Las reglas propuestas, son id\u00e9nticas casi, a las de las Hermanas de Francia\u00bb seg\u00fan el manuscrito original. Yo no he tenido jam\u00e1s un pensamiento que estu\u00adviera en desacuerdo con ellas, tan lejos como mi pobre capacidad pueda juzgar, en observarlas de cerca. Las constituciones propuestas han sido discutidas por nuestro reverendo director y veo que hace respecto a ellas unas observaciones en lo que concierne a mi situaci\u00f3n. Pero, ciertamente, no se trata de considerar a una persona en cuanto tal, cuando est\u00e1 en causa el bien general. Vd. sabe que estoy dispuesta a hacer todos los sacrificios que son compatibles con mis pri\u00admeros deberes, inherentes a mi cualidad de madre. Suplicar\u00e9 al P. Dubois que tenga la bondad de no ocultar nada de mis disposiciones, pues las conoce bien. Ciertamente -por cuanto yo pueda conocerme a m\u00ed misma- esas disposiciones le son conocidas, como lo son de Dios.<\/em><\/p>\n<p>Tomando a su cuenta la imagen de simple y total disponibilidad expresada en el Salmo 123, 2, hab\u00eda afirmado anteriormente a George Weis: <em>Tengo las manos y los ojos levantados a la espera de la adorable voluntad. La \u00fanica palabra que tengo que decir a cada cuesti\u00f3n es: \u00abyo soy madre\u00bb, a cualquiera que sea lo que la Providencia espere de m\u00ed, dado que sea compatible con esta cl\u00e1usula, yo digo AM\u00c9N a todo.<\/em><\/p>\n<p>El 11 de septiembre, sin embargo, Mons. Carroll le dirige una larga misiva que es un evidente preludio a la aprobaci\u00f3n oficial de las reglas mismas. Es para \u00e9l una especie de confusi\u00f3n -afirma ante todo el arzobispo- tener que sancionar definitivamente una regla de vida religiosa, gracias a la cual almas consagradas, en gran n\u00famero podr\u00e1n marchar por el camino de la aut\u00e9ntica perfecci\u00f3n. Esta aprobaci\u00f3n, la dar\u00e1, no obstante, y la da desde ahora, con la condici\u00f3n, sin em\u00adbargo, de que las constituciones que \u00e9l tiene ante sus ojos, habi\u00e9ndoselas enviado el Sr. Dubois, sufran las modificaciones sugeridas por el Sr. Dubois mismo.<\/p>\n<p>Mons. Carroll no oculta, por otra parte, su real satisfacci\u00f3n de saber que, aquellos se\u00f1ores de San Sulpicio han encontrado afortunadamente una soluci\u00f3n sobre todos los puntos importantes en que se hubiera podido tener una divergencia de opini\u00f3n. Pues, en lo concerniente a los detalles de una vida de comu\u00adnidad que dependen precisamente, no s\u00f3lo del superior de la comunidad, sino m\u00e1s todav\u00eda de la Madre Superiora, el arzobispo deja a quien tenga derecho el cui\u00addado de decidirlo, con su mayor confianza -asegura \u00e9l- de que no ha de faltar la luz del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Instruido por las experiencias pasadas, atribuye la m\u00e1xima importancia al punto siguiente: que se otorgue a las Hermanas, no solamente en general, sino a cada una en particular, todo lo que se requiera para la tranquilidad de su con ciencia, supuesto, sin embargo, que tal amplitud no cause ning\u00fan perjuicio a la vida de comunidad. Este punto -insiste \u00e9l- deber\u00e1 quedar expl\u00edcitamente de\u00adterminado.<\/p>\n<p>Que no hubiera, por lo dem\u00e1s, otros v\u00ednculos que los de la caridad entre las Hermanas de San Jos\u00e9 y la Compa\u00f1\u00eda de San Sulpicio, a Mons. Carroll le parece una afortunada determinaci\u00f3n. Los intereses de aquella compa\u00f1\u00eda, como su administraci\u00f3n y su gobierno, son una cosa, los de la comunidad de las Hermanas de Emmitsburg, son otra. Confundirlos o simplemente someterlos a un \u00fanico con\u00adtrol, no podr\u00eda ser m\u00e1s que una fuente de inconvenientes par una y otra parte. Y el arzobispo precisa su pensamiento: <em>Ninguno de los miembros de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de San Sulpicio -aparte de vuestro superior inmediato- que resida cerca de ustedes, ha de inmiscuirse en el gobierno o en los asuntos de la comunidad, de no ser el superior del Seminario de Baltimore, en casos excepcionales y muy raros, pero la Compa\u00f1\u00eda en cuanto tal, no.<\/em><\/p>\n<p>He aqu\u00ed lo que clarifica singularmente la situaci\u00f3n, tanto que hasta Mons. Ca\u00adrroll quiere subrayarlo: de \u00e9l es, en \u00faltima instancia, de quien depende toda co\u00admunidad establecida en su di\u00f3cesis. En cuanto a la situaci\u00f3n excepcional de la Madre Seton, ella exige efectivamente que se tome en consideraci\u00f3n. Por el mo\u00admento, el obispo piensa apoyarse en los principios generales fundados en la jus\u00adticia y en la gratitud. Dicho de otro modo quiere que se atengan al <em>statu quo. <\/em>Habr\u00e1 tiempo de reconsiderar el problema cuando unas nuevas circunstancias lo obliguen. Entretanto, desea con todas sus ansias el d\u00eda en que sean puestas en vigor las constituciones, pues, hasta ese momento, es dif\u00edcil a las Hermanas dar los pasos ordinarios, no teniendo todav\u00eda para comprometerse a ello resuelta\u00admente un camino bien trazado. Por fin, asegura a la Madre y a sus hijas sus ora\u00adciones para que se desarrolle la obra tan importante de la educaci\u00f3n que ser\u00e1 y deber\u00e1 ser por mucha tiempo todav\u00eda su obra principal, v siempre su obra de predilecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y precisa su pensamiento sobre este punto: \u00abUn siglo, al menos, ha de pasar, antes que las necesidades v las costumbres de este pa\u00eds reclamen o tan solo con\u00adsientan admitir obras de caridad que se ejercer\u00edan para con enfermos y exigir\u00edan cierto n\u00famero de Hermanas fuera de nuestras grandes ciudades. Es por lo que necesit\u00e1is considerar el quehacer de la obra de educaci\u00f3n como un fin arduo, caritativo, inherente a las obligaciones de vuestra vida religiosa\u00bb.<\/p>\n<p>Con toda evidencia, Mons. Carroll desea ver a la comunidad de Emmitsburg guardar su autonom\u00eda, no solamente frente a los Sulpicianos, sino tambi\u00e9n fren\u00adte a las hijas de la Caridad del Sr. Vicente. El explicitar\u00e1 su pensamiento en una carta escrita el 17 de septiembre de 1814: <em>El proyecto que quer\u00eda que la funda\u00adci\u00f3n de Emmitshurg se hiciera una sola con la sociedad de San Vicente de Pa\u00fal fue pronto abandonada providencialmente, por razones que surgieron del hecho de la distancia, de las <\/em><em>costumbres, de<\/em><em> las maneras de vivir diferentes en los dos pa\u00edses, Francia y los Estados Unidos.<\/em><\/p>\n<p>Ya el 17 de octubre de 1811, Mons. Flaget mismo confiesa en una carta es\u00adcrita al Sr. Brut\u00e9 de R\u00e9mur que teme ahora, m\u00e1s que espera -en las circuns\u00adtancias actuales- la llegada de las Hermanas de Burdeos. <em>Valdr\u00eda m\u00e1s <\/em>-dice- <em>informarlas, si hay tiempo todav\u00eda, de la poca esperanza que hay de dedi\u00adcarse aqu\u00ed a los hospitales; y si, una vez prevenidas, ellas desean venir, no ten\u00addr\u00edamos nosotros nada que reprocharnos.<\/em><\/p>\n<p>En realidad, al fin del a\u00f1o 1811 las conversaciones entabladas para la fusi\u00f3n quedan suspendidas. As\u00ed mismo, las tres Hermanas francesas reciben de Napole\u00f3n la negativa sobre la autorizaci\u00f3n reaqerida para alcanzar Am\u00e9rica. Por circunstancias, como por la opini\u00f3n motivada del arzobispo de Baltimore, la Providen\u00adcia hab\u00eda llevado a la Comunidad de Emmitsbure a tomar existencia propia. M\u00e1s tarde, cuando el Instituto haya dado prueba en los Estados Unidos de una vita\u00adlidad tan pujante como fecunda, el proyecto abandonado por una cuarentena de a\u00f1os, volver\u00e1 a tomar cuerpo y ser\u00e1 llevado hasta su realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si las primeras hijas de la Madre Seton guardaban su t\u00edtulo personal de Her\u00admanas de la Caridad de San Jos\u00e9 no profesaban menos a San Vicente y Luisa de Marillac un culto enteramente filial, impregnado de gratitud. El gran santo de Francia y su colaboradora -que no estaba a\u00fan beatificada- segu\u00edan siendo sus patronos, as\u00ed como el modela a quien gustosas se comparaban. Pronto, adem\u00e1s, van a poder leer todas, en su propia lengua, la vida del Sr. Vicente y de la Se\u00f1o\u00adrita Le Gras, traducida en atenci\u00f3n a ellas, por la Madre Seton misma. El esp\u00edritu vicenciano hab\u00eda presidido la elaboraci\u00f3n de las reglas destinadas a las Hermanas americanas. All\u00ed quedar\u00e1 inscrito <em>entre l\u00edneas.<\/em><\/p>\n<p>El 17 de febrero comienza el retiro. Su predicador es el Sr. Dubois. El explica a las Hermanas que las reglas, aprobadas, quedar\u00e1n a prueba durante un a\u00f1o entero. Pasado ese plazo, las Hermanas ser\u00e1n admitidas a pronunciar sus votos.<\/p>\n<p>Menos de seis semanas m\u00e1s tarde, la m\u00e1s joven de entre ellas pronunciaba, sin embargo, sus votos en su lecho de muerte. Era Sor Anina Seton. Hubiera cumplido 17 a\u00f1os el mes de mayo siguiente.<\/p>\n<p>El verano de 1811 hab\u00eda se\u00f1alado para la joven un cambio tan decisivo como brutal. Dos cartas hab\u00edan llegado, una despu\u00e9s de otra, a Emmitsburg durante el mes de junio. La una, de Nueva York, ven\u00eda de Mar\u00eda Post. Anunciaba la muerte s\u00fabita del t\u00edo de Guillermo Bayley, en cuya casa Isabel hab\u00eda pasado con su her\u00admana, los a\u00f1os m\u00e1s dichosos de su infancia. La otra llegaba de la Guadalupe. Despu\u00e9s de un silencia de diez meses, Carlos Dupavillon daba parte a la Madre Seton de sus esponsales con una joven encontrada en su isla lejana.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l iba a ser la reacci\u00f3n de Ana Mar\u00eda? Es, ante todo, para ella, como un golpe inesperado que la anonada y que su madre, demasiado f\u00e1cilmente quiz\u00e1s, quiere interpretar como un acto de fr\u00eda raz\u00f3n, a la verdad poco en proporci\u00f3n con el car\u00e1cter y la edad de la adolescente. Mi <em>Ana <\/em>-conf\u00eda ella a Julia Scott el d\u00eda 10 de <em>julio-, ha sufrida esta prueba con la conclusi\u00f3n razonable y calma que no pod\u00eda ser sino una feliz liberaci\u00f3n de perder un coraz\u00f3n que no tiene siquiera conciencia de su propia inconstancia. El joven Dupavillan a quien ella hab\u00eda dado su loquillo corazoncito, ha encontrado, a su vuelta, en su familia y en sus dominios a alguien que le ha atrapado y le ha hecho perder el ansia de disponer de toda para su retorno hacia mi querida. Pues bien, \u00a1todo es mejor as\u00ed! Doy gracias de verla quedar tranquilamente conmigo, pues tem\u00eda la separaci\u00f3n -por corta que hubiese sido- y haya renunciado a la imprudencia de trabar relaciones tan joven y con tan poca experiencia.<\/em><\/p>\n<p>No parece cierto que un razonamiento tan sabio, tan docto, tan conforme so\u00adbre todo con los secretos deseos de su madre, sea el razonamiento de Anina. Una vez m\u00e1s, Isabel proyecta sobre su hija mayor su propia forma de juzgar y de sentir. Extra\u00f1o espejismo por el que su ternura inquieta y orgullosa se deja seducir sin que tenga siquiera conciencia de ello. Demasiado pronta para tomar sus de\u00adseos por realidades, en lo concerniente a Anina, <em>la hija de su alma, <\/em>\u00bfno se enga\u00f1a en cuanta a los verdaderos sentimientos que bullen a\u00fan en el coraz\u00f3n de la adolescente?<\/p>\n<p><em>Anina est\u00e1 tan tranquila como el gato en su rinc\u00f3n <\/em>-escrib\u00eda a Julia Scott en el mes de octubre de 1811-. <em>Se han calmado todos los torbellinos de su sensibi\u00adlidad. No ha recibido cartas de Carlos desde que te escrib\u00ed, es decir, desde el 20 de julio, toma la cosa fr\u00edamente, apa\u00f1a nueces, frutos secos, participa en todos los juegos de las pensionistas de casa y parece haber abandonado todo a Aqu\u00e9l que sabe mejor que nosotros&#8230; Parece <\/em>-dice su madre- <em>que no se atreve a afirmar de todas maneras que la aventura quede cerrada definitivamente, como ella hu\u00adbiera deseado. \u00a1Es verdad <\/em>-prosigue- <em>que su querido puede volver en el mo\u00admento que ella menos .re lo espere!<\/em><\/p>\n<p>El superrom\u00e1ntico Sr. Babad, personalmente, ve\u00eda terminarse la aventura de otra suerte. <em>Nada de cartas a Carlos <\/em>-escrib\u00eda a la Madre Seton en el mes de enero de 1811-. Y le comentaba el silencio del joven: as\u00ed hab\u00edan sucedido las cosas para Enriqueta. La dolorosa decepci\u00f3n que ella hab\u00eda experimentado del abandono de su novio voluble, Andr\u00e9s Bayley, la hab\u00eda inducido tan r\u00e1pidamente hacia el Se\u00f1or que no hab\u00eda tardado en ganar su eternidad&#8230; A situaci\u00f3n pare\u00adcida -conclu\u00eda el Sr. Babad- Dios reservaba, tal vez, desenlace parecido. Isabel no hab\u00eda atribuido, sin embargo, importancia a la siniestra conclusi\u00f3n, que nada justificaba entonces razonablemente. Ella hubiera tenido m\u00e1s bien tendencia a apoyarse, temi\u00e9ndola mucho, en la fidelidad del amor que Carlos Dupavillon daba a Anina.<\/p>\n<p>Sea de ello lo que fuere, apenas hab\u00edan transcurrido unas semanas desde la fatal noticia, cuando la joven en una brusca media vuelta descubre de s\u00fabito una vocaci\u00f3n religiosa. Acaba de cumplir 16 a\u00f1os. \u00bfQui\u00e9n le ha dictado esa nueva decisi\u00f3n? \u00bfLas circunstancias? \u00bfEl enfado? \u00bfLa influencia de su madre? \u00bfLa gra\u00adcia de Dios? Un hecho es cierto: Mons. Carroll y el Sr. Dubois no han puesto <em>su veto <\/em>a la entrada de la nueva postulante en el convento de su madre. Y son hombres de juicio y de buen sentido.<\/p>\n<p>Otro hecho: Una vez admitida entre las Hermanas de San Jos\u00e9, Anina parece encontrar de nuevo la paz interior, el equilibrio, la alegr\u00eda. \u00bfEl amor de su madre se hab\u00eda mantenido siempre por delante de su amor, verdaderamente aut\u00e9ntico, a Carlos Dupavillon? \u00bfO bien su verdadera vocaci\u00f3n era fielmente una llamada segura a la vida religiosa? \u00bfQui\u00e9n puede decirlo? F\u00edsicamente ella est\u00e1 ya gra\u00advemente atacada, sin que nada parezca descubrirlo. Suponiendo incluso que su sufrimiento profundo, con la noticia de los esponsales de Carlos, hubiera podido acelerar para ella la crisis final, es necesario admitir que desde 1810, a\u00fan sin saberlo nadie, la tuberculosis minaba a la adolescente entonces mismo, cuando ella parec\u00eda respirar salud. El mal hereditario de los Seton, sin duda ninguna. Pero a\u00fan cuando ciertamente Ana Mar\u00eda no hubiera estado predispuesta a tal enfermedad, hubiese sido maravilla, habida cuenta de la higiene y de la asepsia de la \u00e9poca, que una ni\u00f1a de 9 a\u00f1os, que hab\u00eda compartido durante varias semanas -\u00a1y en qu\u00e9 condiciones!- la habitaci\u00f3n donde su padre se mor\u00eda de tisis, no hu\u00adbiera quedado contagiada. Tambi\u00e9n Enriqueta, tal vez, hab\u00eda muerto de tubercu\u00adlosis, y las dos j\u00f3venes estaban siempre juntas en Emmitsburg.<\/p>\n<p>De ese mal que la mina, Ana Mar\u00eda, sin embargo, nada sospecha todav\u00eda ca este mes de julio de 1811. Con la misma fogosidad, la misma juvenil pasi\u00f3n que pon\u00eda el a\u00f1o pasado en perseguir el amor humano, se lanza ahora por el camino de la perfecci\u00f3n, de la austeridad del noviciado. Se acab\u00f3 el tiempo en que se complac\u00eda descifrando en secreto las notas en las que Carlos le confesaba su ternura. Se acab\u00f3 el tiempo en que por parecer m\u00e1s elegante, m\u00e1s a la \u00faltima, la joven se aplicaba a procurarse un talle fino. Ana Mar\u00eda se quiere ahora entre las m\u00e1s generosas de las Hermanas de San Jos\u00e9. Participa con ellas en las, comi\u00addas de la comunidad. \u00a1No importa si lo ordinario es m\u00e1s frugal o m\u00e1s abundante que lo de las pensionistas! Toma su turno de aguadora, su puesto a la orilla del r\u00edo cada uno de los d\u00edas de colada. \u00bfY la fatiga? La quiere ignorar. El alegre ardor que la impulsa oculta el exceso de los esfuerzos que se impone. Las cartas mismas que escribe a sus amigas de ayer proclaman la alegr\u00eda de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>A una de las j\u00f3venes que trataba poco ha en Baltimore le asegura: \u00abTengo alma esperanza de que despu\u00e9s de haber visto un poquito del mundo y tras de haber experimentado su nonada, vendr\u00e1s a aqu\u00ed para terminar tus d\u00edas con Sor Anina, en la Comunidad de San Jos\u00e9&#8230;\u00bb Y a otra: \u00abCuando tengas ya bastante del mundo ese, no desespero de verte venir a juntarte a tu <em>monjita, <\/em>aunque sea indigna de ese nombre\u00bb. Afirmaciones sinceras, admit\u00e1moslo. Tambi\u00e9n en ese plan Ana est\u00e1 falta de experiencia. Est\u00e1 permitido Pensar, en efecto, que las motivaciones de la vocaci\u00f3n de Sor Anina se habr\u00edan revelado a un examen serio, como una aleaci\u00f3n que hubiera sido necesario comprobar antes de admitir a la postulante en el noviciado y a la novicia a pronunciar sus votos. A falta del examen can\u00f3nico actualmente requerido sabiamente por la Iglesia, s\u00f3lo el tiempo puede, en un caso como el suyo, servir de criterio, tanto a la interesada como a su entorno, para juzgar la autenticidad de una vocaci\u00f3n religiosa. Pero a la hija mayor de la Madre Seton Dios no le dejar\u00e1 tiempo&#8230;<\/p>\n<p>En octubre, una racha de gripe pasa sobre Emmitsburg. Ana Mar\u00eda y su hermano Guillermo son los primeros atacados. El estado del muchacho se hace pronto alarmante. La fiebre sube. Guillermo es puesto en las manos competentes de Sor Susan en la enfermer\u00eda del Monte Santa Mar\u00eda. Sor Anina est\u00e1 menos afectada que su hermano, pero una tosecilla seca comienza a desgarrarle, por momentos, el pecho. <em>Ana est\u00e1 en el rinc\u00f3n del fuego agotada por la fiebre, y mi Guillermo, en la Monta\u00f1a, a\u00fan peor que ella&#8230; <\/em>-escribe Isabel- que se siente a s\u00ed misma consumida f\u00edsica y moralmente. Un nuevo brote de furunculosis acaba por extenuarla. Ella experimenta a su nropia costa, que el c\u00famulo de unos de\u00adberes tan Pesados como los de fundadora v los de madre de familia, multiplican para ella tanto la fatiga como la ansiedad y las responsabilidades. Y, sin embargo, ella afirma tranquilamente a la Sra. Chatard: Yo <em>digo que Dios nos ama, v jam\u00e1s he estado m\u00e1s tranquila que durante el tiempo de esas pruebas exteriores. <\/em>Ella precisa: sus hijos son buenos hijos. Si Dios se los quitase ahora, sabe que est\u00e1n en el buen camino. Su madre no tendr\u00eda m\u00e1s que seguirlos. Todas las Her\u00admanas -a\u00f1ade- han tenido que pasar a su vez una temporada en la enfermer\u00eda. El Se\u00f1or, sin embargo, ha sido bastante bueno para permitir que el trabajo co\u00adrriente se Prosiga. La carta est\u00e1 fechada el 6 de noviembre de 1811. Luego, Anina se repone. Pero contin\u00faa tosiendo. Sus mejillas han recobrado los colores. Demasiados colores, bajo sus ojos, demasiado brillantes, se dibuja un cerco azul. Su madre no puede ya desde ahora alejar de su esp\u00edritu el presentimiento que la obsesiona. Anina va a seguir a Enriqueta y a Cecilia.<\/p>\n<p>Ya que Mons. Carroll, al dar la aprobaci\u00f3n de las reglas, ha estipulado que la superiora actual de San Jos\u00e9 puede y debe continuar ocup\u00e1ndose de sus hijos, Isabel se ingenia en rodear de cuidados y de ternura a su hija mayor, quien tampoco es juguete de su estado. No es ya cuesti\u00f3n para Anina de seguir con todo su rigor el ritmo de vida de la comunidad. Le es necesario, ahora, para obedecer las prescripciones del m\u00e9dico, aceptar horas suplementarias de sue\u00f1o, alimentaci\u00f3n m\u00e1s substanciosa, dar largos paseos a trav\u00e9s del campo. Su madre la acompa\u00f1a siempre que puede. Ambas parten, a caballo, cabalgando lentamente por el soto a la largo de los arroyos, a trav\u00e9s de las praderas. La fronda de los grandes robles es de cobre rojo, llameante. Las hayas se visten de p\u00farpura igual que pavesas. La larga cadena de las Monta\u00f1as Azules se esfuma en el horizonte.<\/p>\n<p>El pensamiento de Anina y de su madre junta a todos aquellos que ellas han dejado para venir a Emmitsburg, a todos aquellos con quienes querr\u00edan compar\u00adtir ahora las alegr\u00edas que ellas gozan aqu\u00ed. \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima que Isabel Sadler y Catalina Dupleix <em>no puedan ver nuestra monta\u00f1a y sus cielos luminosos; o\u00edr el rumor de nuestros telares que giran o el tintineo de nuestra campa\u00f1a; sonre\u00edr, al contemplar la ruidosa desbandada de las alumnas a la salida de clase, despu\u00e9s de las horas lectivas. Practicar la equitaci\u00f3n sobre viejos caballos del pa\u00eds, que es un remedio soberano contra los reumatismos! <\/em>Tales l\u00edneas son dirigidas a Nueva York, a la hora en que, sin hacerse la menor ilusi\u00f3n, Isabel y su hija afrontan su pr\u00f3xima separaci\u00f3n. A menudo, en sus excursiones, evocan la eter\u00adnidad donde Dios las espera y, reunidas para siempre, las colmar\u00e1 de su amor.<\/p>\n<p>Ha llegado diciembre, con el fr\u00edo, la nieve, la escarcha. Anina no deja ya la habitaci\u00f3n. Tose cada vez m\u00e1s. Un d\u00eda de ese mismo invierno, Rebeca se cae corriendo sobre el hielo. Ca\u00edda brutal, que no parece, con todo, tener, conse\u00adcuencias inmediatas. En realidad, la chiquilla de 9 a\u00f1os no se ha atrevido a con\u00adfesar, que desde esa ca\u00edda siente un dolor en la cadera que la hace muy penosa la marcha. Deseo de no alarmar a su madre cuyas preocupaciones y fatiga percibe. Miedo igualmente de verse instalada en la enfermer\u00eda de las Hermanas, para estar bajo la guardia de Sor Susana, en lugar de seguir compartiendo la habita\u00adci\u00f3n de su mam\u00e1. Cuando al cabo de unos meses, descubra el Dr. Post el mal que hab\u00eda ocultado la ni\u00f1a, ser\u00e1 demasiado tarde para atajarlo.<\/p>\n<p>El estado de Anina se agrava r\u00e1pidamente. Como lo hab\u00eda hecho ocho a\u00f1os antes, durante las semanas que precedieron a la muerte de su marido, en Liorna y en Pisa, Isabel consigna d\u00eda a d\u00eda las conversaciones que prosigue con Ana Mar\u00eda.<\/p>\n<p><em>Todo el mundo <\/em>-le dice un d\u00eda la enferma- <em>va a pensar en Baltimore, que la causa de mi enfermedad es la decepci\u00f3n. Eso es una mortificaci\u00f3n para m\u00ed, pero nuestro querido Se\u00f1or sabe bien cu\u00e1nto se lo agradezco&#8230; El sabe cu\u00e1nto <\/em>temor <em>ten\u00eda de <\/em>estar <em>obligada a mantener <\/em>mis tontas promesas. A la verdad siem\u00adpre quedar\u00e1 una duda, sobre ese temor de Anina. De todas formas, ella muestra desde ahora, frente al sufrimiento, una fuerza de alma poco com\u00fan. Seg\u00fan la terap\u00e9utica, entonces en uso, se la introduce en el costado, a guisa de drenaje una mecha de algod\u00f3n. Ella acepta gustosa la intervenci\u00f3n dolorosa de la que confiesa no esperar ning\u00fan alivio. Pero ella explica:<\/p>\n<p><em>-Ser\u00e1 <\/em>mi <em>penitencia por haber apretado mi <\/em>cintura <em>y buscado tener un talle fin\u00edsimo como mis compa\u00f1eras&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Lamenta los disgustos de que ha sido causa para las Hermanas y los malos ejemplos que ha dado a las alumnas, sobre todo charlando en el refectorio&#8230; A su madre le pregunta:<\/p>\n<p><em>-\u00bfPor qu\u00e9 quisieras conservarme? Si mi vida se prolonga un poco, ser\u00e1 pre\u00adciso ciertamente, a pesar de todo, que llegue el fin.<\/em><\/p>\n<p>A algunas compa\u00f1eras de ayer que rodean su lecho les explica:<\/p>\n<p><em>-\u00a1Ahora sufro realmente! No es como en el tiempo en que medit\u00e1bamos de rodillas sobre la Pasi\u00f3n de nuestro querido Se\u00f1or. Dese\u00e1bamos entonces sufrir con El&#8230; Pero cuando se trata de probar el valor de ese deseo, \u00a1hay una buena diferencia entre la realidad y lo que nos imagin\u00e1bamos!<\/em><\/p>\n<p>Teresa de Lisieux, muriendo a los 24 a\u00f1os de tuberculosis, en la enfermer\u00eda de un Carmelo, expresar\u00e1 la misma verdad:<\/p>\n<p>-\u00a1Oh, Madre m\u00eda! \u00bfqu\u00e9 significa eso de escribir bellas cosas sobre el sufri\u00admiento? \u00a1Nada! \u00a1Nada! Es necesario estar en \u00e9l para saber lo que valen esos \u00edmpulsos.<\/p>\n<p>Demasiado tarde, la Madre Seton comprueba a veces, que ha podido faltar a la prudencia, dejando a la postulante de 16 a\u00f1os abrazar prematuramente una regla demasiado rigurosa para su edad y su resistencia f\u00edsica. Pero, esta vez, Anina quiere cargar de veras con la responsabilidad de sus actos. Todos los esfuerzos que ella ha hecho durante estos \u00faltimos meses, todas las exigencias a las que se ha querido fiel, ella las ha considerado siempre como la respuesta a una llamada del Se\u00f1or dirigida a ella, personalmente.<\/p>\n<p>A1 fin de enero, el desenlace parece inminente. El 30, el Sr. Dubois lleva a Sor Anina el confortamiento de la Extremauci\u00f3n. En su diario, su madre anot\u00f3: <em>Ella recibe los \u00faltimos sacramentos con mis sentimientos correspondientes.<\/em><\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, concedidos todos los permisos, la postulante es admitida a tomar el compromiso que la agregar\u00e1 al Instituto de las Hermanas de la Caridad de San Jos\u00e9. Ella expresa una alegr\u00eda profunda cual es entonces la suya, ya que desde entonces forma parte \u00abde las Hijas de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb.<\/p>\n<p>Unas semanas m\u00e1s, su estado permanece estacionario, sin dejar de ser in\u00adquietante.<\/p>\n<p>Hacia el 15 de febrero, Isabel escribe: <em>Es verdad que la hija de mi coraz\u00f3n est\u00e1 a punto de morir. La semana pasada ha estado en un constante alerta, espe\u00adrando en cada uno de los accesos que fuera el \u00faltimo, pero con una alegr\u00eda, una tranquilidad, una resignaci\u00f3n de alma verdaderamente reconfortantes, no sopor\u00adtando ver que se derramase ni una sola l\u00e1grima junto a ella&#8230; Para todas las que ven\u00edan a verla ten\u00eda algo consolador que decir.<\/em><\/p>\n<p>Al comienzo de marzo de 1812, llega a Emmitsburg el Sr. Brut\u00e9 de R\u00e9mur, justo a tiempo para asistir en sus \u00faltimos momentos a Anina. Es necesaria la in\u00adsistencia filial de las Hermanas para arrancar unos instantes a la madre de la cabecera de su hija moribunda. El 12 de marzo, cuando se acababa de intro\u00adducirla en la capilla, junto al sant\u00edsimo Sacramento, Ana rinde su \u00faltimo suspiro. Despu\u00e9s de unos a\u00f1os, Isabel trazar\u00e1 estas l\u00edneas pac\u00edficas en las hojas de sus <em>Dear Remembrances:<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1Velada antes de la muerte de Nina!<\/em><\/p>\n<p><em>-ella cantando \u00abaunque todas las potencias&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Anina es enterrada el 13 de marzo, en el peque\u00f1o recinto con vallado blanco donde reposan ya, a la sombra del roble, los despojos mortales de Enriqueta y de Cecilia. Su madre est\u00e1 all\u00ed, de pie, hasta la \u00faltima de las palabras lit\u00fargicas. Se la oye decir a media voz: \u00ab\u00a1Padre, que se haga tu voluntad! \u00ab. Pero de retorno a la Casa Blanca, est\u00e1 literalmente hundida. Jam\u00e1s dolor alguno la anonad\u00f3 con tal profundidad. El 20 de marzo, escribe a Julia:<\/p>\n<p><em>-Unas l\u00edneas tan s\u00f3lo del coraz\u00f3n de la madre que ha dejado a su querida hija en el bosque con Enriqueta y Cecilia. Voy bien; justo una vueltecita a la monta\u00f1a para un paseo. <\/em>PAZ.<\/p>\n<p>En el mes de mayo, se expresa m\u00e1s largamente en una carta dirigida a Elisa Sadler. La imagen de Anina -confiesa ella se impone sin cesar a su esp\u00edritu. <em>La gracia excepcional de su forma de actuar, su mirada, que alzaba para dejar transparentar de alguna manera la verdadera luz de su alma en la m\u00eda, cosa que era a menudo para ella la \u00fanica expresi\u00f3n de sus deseos, de sus anhelos -y ahora, soy tan dichosa en pensar que jam\u00e1s contrari\u00e9 ninguno de ello- sus sentimien\u00adtos razonables, la rectitud de sus intenciones, afirmadas en tantas circunstan\u00adcias, el orden meticuloso de sus peque\u00f1os negocios, y su manera ingeniosa de unir la econom\u00eda y el buen gusto para vestirse con sencillez y elegancia <\/em>-hab\u00eda all\u00ed siempre para su madre un motivo de alegr\u00eda, y ahora lo hay de ADMIRACI\u00d3N-, <em>y me parece que jam\u00e1s he visto o que jam\u00e1s ver\u00e9 nada que se le pueda comparar. Pobre madre, d\u00e9jala que te hable, Isabel.<\/em><\/p>\n<p><em>Si t\u00fa hubieras podido verla en el momento, en que, arrodillada al pie de su lecho, para calentar en mis manos sus pies fr\u00edos, fr\u00edos, un d\u00eda o dos antes de su muerte -Anina vio mis l\u00e1grimas, e incapaz de ocultar las suyas, aunque son\u00adre\u00eda al mismo tiempo, repet\u00eda la pregunta que tan a menudo recordaba:<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; \u00a1<\/em>VA A SER MI VEZ? \u00bfPOR QU\u00c9 NO ALEGRARTE? ESO NO DURAR\u00c1 M\u00c1S QUE UN MOMENTO, Y NOS UNIREMOS DE NUEVO PARA LA ETERNIDAD. UNA ETERNIDAD DE DICHA CON MI MADRE &#8211; jQU\u00c9 PERSPECTIVA!<\/p>\n<p><em>He ah\u00ed lo que dijo. Y cuando, en su \u00faltima agon\u00eda, sus labios pod\u00edan apenas pronunciar una palabra, sintiendo caer sobre su rostro una de mis l\u00e1grimas, son\u00adre\u00eda y dec\u00eda a precio de un gran esfuerzo: \u00ab\u00a1R\u00ede, madre!&#8230; Jes\u00fas\u00bb entrecortando sus palabras, pues no pod\u00eda ya decir dos de seguido&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>La pobre madre no debe ya a\u00f1adir nada ahora; tan s\u00f3lo, <\/em>ruega Isabel, <em>pide para ella la fuerza&#8230; Cr\u00e9eme, si digo, sin embargo, con toda mi alma: \u00ab\u00a1Que se haga tu voluntad!\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>ETERNIDAD <em>era la palabra querida de Ana. La encuentro escrita en todo lo que le pertenec\u00eda: m\u00fasica, libros, cuadernos, hasta en las paredes de su peque\u00f1a habitaci\u00f3n, por todas partes, esa palabra.<\/em><\/p>\n<p>A1 releer esta carta, escrita en el mes de mayo de 1812, y confrontarla con las p\u00e1ginas del diario redactado los meses precedentes, se percibe que queda un problema.<\/p>\n<p>&#8211; <em>\u00a1Oh <\/em>~I ANA! <em>\u00a1La hija de mi alma!<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Ella ha recibido los \u00faltimos sacramentos, con mis sentimientos&#8230; &#8211; Jam\u00e1s contrari\u00e9 uno solo de sus deseos, uno solo de sus anhelos&#8230; <\/em>Afirmaci\u00f3n leal, que desmiente sin embargo la realidad.<\/p>\n<p>&#8211; <em>\u00a1Pobre madre!&#8230; \u00a1Pobre madre!&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Para los que conocieron entonces&#8217; \u00edntimamente a la madre de Anina, para los que la vieron vivir bajo sus ojos, se plantea ese problema. Sin resolverlo, lo esclarecen estas l\u00edneas que el Sr. Dubois dirige al Sr. Brut\u00e9 de R\u00e9mur el 7 de mayo de 1812, en su lengua materna evidentemente, lo que nos permite captar sus matices de golpe:<\/p>\n<p><em>Dos palabras solamente mi buen Hermanito, no por falta de buena volun\u00adtad sino de tiempo&#8230; Contin\u00faa escribiendo a San Jos\u00e9 tambi\u00e9n, haces bien&#8230; En cuanto a la Madre, no halagues. Temo que el \u00fanico mal que se haya hecho sea ese. Temo que la terrible prueba que ella ha experimentado con el fin de Anina haya sido por detener o reprimir tanto placer como ella ten\u00eda en exaltarla -tanto temor de que ella dijera o hiciese algo demasiado humano cuando hab\u00eda \u00abalguien\u00bb en la habitaci\u00f3n- el pretexto es el temor al esc\u00e1ndalo -pero temo no hubiera habido algo m\u00e1s- cien veces he querido sondear esa herida -no fue sino despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo que quise tocarla- por lo dem\u00e1s es menester que me guarde de hacer el mal, queriendo hacer el bien. Tengo casi temor de haber halagado para suavizar.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios quiera que conozcas un d\u00eda esta alma&#8230; \u00a1qu\u00e9 pa\u00f1o! Pero como los bro\u00adcados de oro muy ricos y bien tupidos, qu\u00e9 dif\u00edcil manejarla. <\/em>E insiste de nuevo con unas palabras a\u00f1adidas en posdata. <em>Cuando te hablo de la prueba respecto a Anina y de la causa probable, no vayas a tocar esa cuerda de la manera que yo lo hago aqu\u00ed -eso desesperar\u00eda a la pobre madre-. Yo te doy solamente un hilo para salir del laberinto, si lo explotas.<\/em><\/p>\n<p>Era necesario, en efecto, que la madre, posesiva a\u00fan, sin saberlo, conociera la purificaci\u00f3n de un desprendimiento radical. El Sr. Dubois ha sondeado la profundidad de la herida. El no duda, sin embargo, que una vez m\u00e1s, el alma de Isabel salga victoriosa de una de las m\u00e1s rudas pruebas que haya ella conocido jam\u00e1s. Puede errar un momento, debilitarse a veces, sentir gravitar sobre ella el peso de una agon\u00eda m\u00e1s dolorosa que la muerte: jam\u00e1s regatea con las exigencias de Dios desde que las ha reconocido. El alma de la Madre Seton es como un brocado de oro, pesado y rico y, por eso, dif\u00edcil de trabajar. Con tal material Dios prosegu\u00eda, pacientemente, su obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Volver\u00e9 mi mano contra ti, purificar\u00e9 en el crisol tus escorias, y te desprender\u00e9 de toda ganga. Is 1, 25 Si pues el Sr. Flaget, al dejar Francia en julio de 1810, no hab\u00eda podido &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149247,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[24],"tags":[140],"class_list":["post-9631","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-isabel-ana-bayley-seton","tag-san-sulpicio"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 - Un brocado de oro - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 - Un brocado de oro - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Volver\u00e9 mi mano contra ti, purificar\u00e9 en el crisol tus escorias, y te desprender\u00e9 de toda ganga. Is 1, 25 Si pues el Sr. Flaget, al dejar Francia en julio de 1810, no hab\u00eda podido ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2016-08-17T11:00:12+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-08-17T11:33:28+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"38 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 &#8211; Un brocado de oro\",\"datePublished\":\"2016-08-17T11:00:12+00:00\",\"dateModified\":\"2016-08-17T11:33:28+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/\"},\"wordCount\":7672,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630\",\"keywords\":[\"San Sulpicio\"],\"articleSection\":[\"Isabel Ana Bayley Seton\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/\",\"name\":\"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 - Un brocado de oro - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630\",\"datePublished\":\"2016-08-17T11:00:12+00:00\",\"dateModified\":\"2016-08-17T11:33:28+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 &#8211; Un brocado de oro\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 - Un brocado de oro - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 - Un brocado de oro - Somos Vicencianos","og_description":"Volver\u00e9 mi mano contra ti, purificar\u00e9 en el crisol tus escorias, y te desprender\u00e9 de toda ganga. Is 1, 25 Si pues el Sr. Flaget, al dejar Francia en julio de 1810, no hab\u00eda podido ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2016-08-17T11:00:12+00:00","article_modified_time":"2016-08-17T11:33:28+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"38 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 &#8211; Un brocado de oro","datePublished":"2016-08-17T11:00:12+00:00","dateModified":"2016-08-17T11:33:28+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/"},"wordCount":7672,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630","keywords":["San Sulpicio"],"articleSection":["Isabel Ana Bayley Seton"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/","name":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 - Un brocado de oro - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630","datePublished":"2016-08-17T11:00:12+00:00","dateModified":"2016-08-17T11:33:28+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-23-un-brocado-de-oro\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 23 &#8211; Un brocado de oro"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-2vl","jetpack-related-posts":[{"id":9633,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-25-que-venga-tu-reino\/","url_meta":{"origin":9631,"position":0},"title":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 25 &#8211; \u00a1Que venga tu Reino!","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"19\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Diremos aquel d\u00eda: \"ah\u00ed est\u00e1 nuestra Dios\" de El esperamos la salvaci\u00f3n. El es el Se\u00f1or en quien esperamos. Haya j\u00fabilo y alegr\u00e9monos porque El nos ha salvado, porque la mano del Se\u00f1or reposa sobre esta monta\u00f1a. Is 25, 9-10 Kitty y Rebeca son mis m\u00e1s preciados tesoros; Guillermo y\u2026","rel":"","context":"En \u00abIsabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Isabel Ana Bayley Seton","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":9601,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-27-una-comunion-mas-y-luego-la-eternidad\/","url_meta":{"origin":9631,"position":1},"title":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 27 &#8211; Una comuni\u00f3n m\u00e1s y luego la eternidad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Derramo el agua sobre el suelo sediento los raudales sobre la tierra reseca. Derramar\u00e9 mi esp\u00edritu sobre tu linaje mi bendici\u00f3n sobre tu descendencia. Crecer\u00e1n como la hierba ba\u00f1ada de agua como las alamedas al borde de los r\u00edos Is 44, 3. En la primavera de 1819, Catalina Seton march\u00f3,\u2026","rel":"","context":"En \u00abIsabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Isabel Ana Bayley Seton","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":9634,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-26-cae-la-flor-germina-el-grano\/","url_meta":{"origin":9631,"position":2},"title":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 26 &#8211; \u00abCae la flor, germina el grano&#8230;\u00bb","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"20\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Entonces o\u00ed la voz del Se\u00f1or que me dec\u00eda: -\u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9?, \u00bfqui\u00e9n ser\u00e1 mi mensajero? Yo respond\u00ed: Yo respond\u00ed: \"Aqu\u00ed me tienes, env\u00edame\" Is. 6,8 La peque\u00f1a Rebeca muri\u00f3 a los 13 a\u00f1os. Guillermo y Ricardo seguir\u00e1n siendo para su madre motivo de preocupaciones inagotables. La comunidad de San\u2026","rel":"","context":"En \u00abIsabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Isabel Ana Bayley Seton","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":9632,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-24-madre-de-las-hijas-de-la-caridad\/","url_meta":{"origin":9631,"position":3},"title":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 24 &#8211; Madre de las Hijas de la Caridad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"18\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Ensancha el espacio de tu tienda, despliega tus pabellones sin traba, alarga tus cuerdas, refuerza tus piquetes: pues vas a expandirte a derecha e izquierda y los tuyos poblar\u00e1n ciudades desoladas. Is 54, 2-4 Desde el comienzo del a\u00f1o 1811, Catalina Dupleix, cuya evoluci\u00f3n religiosa la llevaba suavemente hacia el\u2026","rel":"","context":"En \u00abIsabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Isabel Ana Bayley Seton","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":9648,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-22-yo-soy-madre\/","url_meta":{"origin":9631,"position":4},"title":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 22 &#8211; Yo soy madre","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"16\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Me llevas a caballo sobre el viento, me zarandeas con la tempestad. Job 30, 22 No lejos del cercado que rodea con una valla White House y sus dependencias, figura, en el dise\u00f1o a pluma del Sr. Brut\u00e9 de R\u00e9mur, el peque\u00f1o cementerio donde acababan de ser depositados, en el\u2026","rel":"","context":"En \u00abIsabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Isabel Ana Bayley Seton","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":127184,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-isabel-ana-bayley-seton\/","url_meta":{"origin":9631,"position":5},"title":"Santa Isabel Ana Bayley Seton","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/01\/2021","format":false,"excerpt":"Elizabeth Bayley Seton, la primera estadounidense de nacimiento en ser canonizada, era de ascendencia inglesa, creci\u00f3 en una familia que se estableci\u00f3 en la Nueva York colonial. Su padre, el doctor Richard Bayley era m\u00e9dico; su madre, Catherine Charlton, era la hija de un ministro anglicano. Este matrimonio tuvo tres\u2026","rel":"","context":"En \u00abIsabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Isabel Ana Bayley Seton","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9631","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9631"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9631\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/149247"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9631"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9631"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9631"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}