{"id":95203,"date":"2012-07-25T08:10:03","date_gmt":"2012-07-25T06:10:03","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=95203"},"modified":"2016-07-27T12:14:03","modified_gmt":"2016-07-27T10:14:03","slug":"emilio-cid","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/emilio-cid\/","title":{"rendered":"Emilio Cid"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/Biografias-Pa%C3%BAles88.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-96246\" title=\"Biografias Pa\u00fales\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/Biografias-Pa%C3%BAles88.jpg?resize=232%2C300\" alt=\"\" width=\"232\" height=\"300\" \/><\/a>Naci\u00f3 el d\u00eda 17 de abril, del a\u00f1o 1917, en Xoc\u00edn de Lamam\u00e1, a unos tres kil\u00f3metros del Santuario de Los Mi\u00adlagros; muri\u00f3, en una cl\u00ednica de Roma, la madrugada del 14 de febrero de 1980.<\/p>\n<p>Tuve la suerte de convivir con el Pa\u00addre Emilio Cid unos 11 a\u00f1os: en Hor\u00adtaleza &#8211; Madrid, Cuenca y Salamanca. Siempre en el ambiente de nuestros es\u00adtudiantados, caracterizado por la pre\u00adparaci\u00f3n al sacerdocio, la vida en co\u00admunidad fraterna con \u00e9l se reparte entre los cinco a\u00f1os de Hortaleza, cua\u00adtro de Cuenca y dos de Salamanca, hasta que \u2014me parece que en septiem\u00adbre de 1959\u2014 fue destinado a la casa de Potters Bar, en Londres, donde un grupo de nuestros estudiantes cursaba ingl\u00e9s y Pastoral. Despu\u00e9s he tenido ocasi\u00f3n de hablar con \u00e9l alguna que otra vez, en especial cuado se deten\u00eda unos d\u00edas a su paso por Salamanca.<\/p>\n<p>Estoy todav\u00eda bajo la impresi\u00f3n dolo\u00adrosa de su muerte, en plena madurez de vida y con las armas en la mano, trabajando en la curia generalicia has\u00adta unas cuatro semanas antes de su desaparici\u00f3n. En prensa dejaba el \u00fal\u00adtimo n\u00famero de VINCENTIANA: \u00abEs muy probable que no lo <em>vea en <\/em>mis manos para cuando salga de la Impren\u00adta\u00bb, dec\u00eda. A su lado, atendi\u00e9ndole, ani\u00adm\u00e1ndole, compartiendo sus angustias, esperanzas y desalientos, seg\u00fan avanza\u00adba el curso de la enfermedad, el Vicario General, P. Rafael S\u00e1inz, no ha escatimado fatigas y ha podido revelar detalles bien emotivos de la lucha con\u00adtra un mal que fue minando sus de\u00adfensas hasta dejarle exhausto. Sorpren\u00adde que se tuviese siquiera en pie, cuan\u00adto m\u00e1s que diariamente concelebrase con sus compa\u00f1eros hasta el d\u00eda en que hubo de internarse.<\/p>\n<p>Tal es el sumario con el que el Pa\u00addre M. Gonz\u00e1lez R., de nuestra casa de Salamanca, nos introduce a unas sentidas notas destinadas a recoger el recuerdo ejemplar del Padre Cid. No quiere detenerse en an\u00e9cdotas banales \u2014dice\u2014, sino exponer el concepto que ha llegado a formarse del Padre Cid en virtud de su largo trato con \u00e9l. Notas, pues, que encarecidamente hemos pedido al Padre Gonz\u00e1lez, y que recibi\u00admos con no menos sentida gratitud.<\/p>\n<h2 align=\"center\"><strong>I.- Los caminos de su vocaci\u00f3n vicenciana y sacerdotal<\/strong><\/h2>\n<p>Cuando en los primeros d\u00edas de oc\u00adtubre de 1935 llegu\u00e9 a Ervedelo (semi\u00adnario menor de Orense), todav\u00eda me hablaban los chicos con elogio de Emi\u00adlio Cid. Bastantes de ellos hab\u00edan sido sus compa\u00f1eros. Tambi\u00e9n lo recorda\u00adban con frecuencia los PP. Pa\u00fales de aquella peque\u00f1a comunidad, que lleva\u00adban la direcci\u00f3n del seminario y la formaci\u00f3n de los seminaristas: Padres S\u00e1enz, Medardo P\u00e9rez, Faustino Fer\u00adn\u00e1ndez, Lage y Domingo Coello. El Pa\u00addre Coello, en particular, me lo men\u00adcionaba con frecuencia, quiz\u00e1 para ani\u00admarme.<\/p>\n<p>Emilio Cid, al terminar sus cuatro cursos de lo que entonces se llamaba \u00abHumanidades\u00bb (o lat\u00edn), decidi\u00f3 mar\u00adcharse con los PP. Pa\u00fales. Me parece que antes hab\u00eda estado con ellos uno o dos a\u00f1os en Los Milagros. Por tan\u00adto, ya los conoc\u00eda algo. Ingres\u00f3 en el seminario (noviciado) de los PP. Pa\u00fales, en Hortaleza-Madrid. Era el 21 de sep\u00adtiembre de 1933.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s tarde le sigui\u00f3, tambi\u00e9n desde Ervedeleo, Leopoldo Dur\u00e1n. En los primeros d\u00edas de octubre de 1937, tambi\u00e9n yo me decid\u00ed a irme con los Pa\u00fales a la apost\u00f3lica de Limpias (San\u00adtander), y el 21 de septiembre de 1938 ingres\u00e9 en el seminario &#8211; noviciado, en Tardajos (Burgos). Unos diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1949 (no puedo asegurar con exactitud la fecha) otros dos semina\u00adristas pasaron de Ervedelo a los Pa\u00fa\u00adles: Jos\u00e9 Luis Mill\u00e1n y Eladio Parada.<\/p>\n<p>Los Padres, muy prudentemente, nos obligaban a escribir una carta al se\u00f1or Obispo de Orense (entonces Monse\u00f1or Cervi\u00f1o), para manifestar que libre\u00admente, sin coacci\u00f3n de ninguna clase, eleg\u00edamos este camino de la vocaci\u00f3n vicenciana \u2014no fuera el se\u00f1or Obispo a pensar que los Pa\u00fales del seminario hac\u00edan proselitismo en favor de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u2014. Parece que m\u00e1s de una vez, algunos de la curia diocesana insinuaron o se quejaron de esto a los Padres.<\/p>\n<p>Est\u00edmulo para nosotros era el ejem\u00adplar y gozoso modelo de vida que a nosotros daban los Padres de aquella peque\u00f1a comunidad. Nunca se lo podre\u00admos agradecer bastante. Con su trato bondadoso, sencillo, espont\u00e1neo y fa\u00admiliar. Entregados totalmente a nues\u00adtra formaci\u00f3n, hasta en los detalle m\u00e1s peque\u00f1os y vulgares, para uno chicos que lleg\u00e1bamos de nuestras peque\u00f1as aldeas, completamente ayunos de las costumbres y refinamientos ur\u00adbanos. Podr\u00eda recordar aqu\u00ed mil deta\u00adlles, que no vienen al caso. Lo que m\u00e1s me impresion\u00f3 fue el cari\u00f1o y solicitud con que nos trataron.<\/p>\n<p>El P. Emilio Cid sigui\u00f3 sus cursos ordinarios de formaci\u00f3n sacerdotal y vicenciana: Noviciado en Hortaleza. Saldr\u00eda de aqu\u00ed, para empezar sus tres cursos de filosof\u00eda en Villafranca del Bierzo, unos nueve meses antes de es\u00adtallar nuestra guerra civil, por septiem\u00adbre de 1935. El primer curso de teolo\u00adg\u00eda debi\u00f3 de iniciarlo en Murgu\u00eda o Tardajos. Por esas casas anduvo pere\u00adgrinando el estudiantado. Y con los es\u00adtudiantes estuvimos viviendo o nos cru\u00adzamos en alguna de estas casas, por ejemplo, en Villafranca del Bierzo. Cuando los novicios llegamos all\u00e1, ha\u00adcia febrero de 1939, y los estudiantes fueron a Murgu\u00eda o Tardajos. Hasta que, a mediados de junio de 1939, el noviciado se traslad\u00f3 a Hortaleza, reci\u00e9n terminada la guerra civil. Los estudiantes de teolog\u00eda pasaron tal vez a Cuenca ese mismo verano o en octu\u00adbre, y con ellos el P. Cid. De esta \u00e9poca no tengo ning\u00fan dato personal acerca de \u00e9l; solamente s\u00e9 que anduvimos como peregrinos, cambiando, por tres veces, de poblaci\u00f3n y de casa en menos de un a\u00f1o.<\/p>\n<p>El 29 de junio de 1942 el P. Emilio Cid recibi\u00f3 la ordenaci\u00f3n sacerdotal. Ese mismo verano le vimos los estu\u00addiantes en Hortaleza, antes de pasar nuestro curso a Cuenca para empezar los estudios de teolog\u00eda. El Padre Cid creo fue enviado inmediatamente a la universidad pontificia de Salamanca y en 1943 \u00f3 1944 fue destinado con los estudiantes a Hortaleza. Aqu\u00ed estuvo hasta 1951, desarrollando una labor de formaci\u00f3n human\u00edstica, literaria y sa\u00adcerdotal, muy apreciada por todos y, en primer lugar, por los mismos estu\u00addiantes. Creo que le quer\u00edan de verdad; y sintieron mucho su marcha a Roma. Tal vez fueran estos a\u00f1os primeros de su sacerdocio, al menos externa y aparentemente, los m\u00e1s brillantes y go\u00adzosos para el Padre Cid, querido y apreciado por todos, dentro de las pe\u00adnurias que entonces padec\u00edamos.<\/p>\n<p>En Hortaleza me encontr\u00e9 con \u00e9l en verano de 1947, despu\u00e9s de recibir la ordenaci\u00f3n sacerdotal (29 de junio) y ser destinado a dicha casa. Fue para m\u00ed un compa\u00f1ero extraordinario. Le admiraba por su formaci\u00f3n muy com\u00adpleta, por su equilibrio y serenidad, por su esp\u00edritu de sencillez y modestia, y de una gran servicialidad y madurez, sin sentimentalismos de ninguna clase. Fue para m\u00ed todo un modelo de sacer\u00addote y de Pa\u00fal. Me ayud\u00f3 en mil as\u00adpectos de mi vida. Tuve una gran suerte con los compa\u00f1eros que encon\u00adtr\u00e9 en aquella comunidad. Admiraba la tenacidad y constancia del Padre Cid en su trabajo, y sin darse la m\u00e1s m\u00ed\u00adnima importancia: creo se encontraba muy a su gusto en aquel ambiente de estudiantado numeroso.<\/p>\n<p>En 1951 fue enviado al Angelicum, de Roma, no s\u00e9 si por un a\u00f1o o dos, pero en 1953 iba destinado a Cuenca, con los estudiantes de teolog\u00eda. All\u00ed tuve la suerte de formar con \u00e9l comu\u00adnidad de nuevo cuatro a\u00f1os. El am\u00adbiente era todav\u00eda m\u00e1s \u00edntimo, si cabe, que en Hortaleza, m\u00e1s recoleto y casi mon\u00e1stico. Parecer\u00eda a algunos hoy aquella vida mon\u00f3tona y rutinaria, sin apenas variaciones, ni cambios nota\u00adbles en el ritmo de trabajo y actos de piedad, comunitarios, de un d\u00eda a otro. Era una vida muy sobria y simple. Creo, que dentro de esa suma sobrie\u00addad, ten\u00edamos un sentido del humor y de la alegr\u00eda, y \u00e9ramos felices en nues\u00adtras limitadas expansiones, con un ma\u00adtiz muy dom\u00e9stico y casi ingenuo.<\/p>\n<p>Sobre el Padre Cid empezaron a caer por estos a\u00f1os, responsabilidades m\u00e1s pesadas. Era el asistente de la comuni\u00addad y, sobre todo, lo que m\u00e1s trabajo le daba era la disciplina o direcci\u00f3n de estudiantes. Esto le acarreaba alg\u00fan que otro disgusto. Recuerdo ahora que tuvo que intervenir en un caso muy penoso para nosotros; y hubo de solu\u00adcionarlo casi secretamente con las au\u00adtoridades de la ciudad, que, por cierto, se mostraron sumamente discretas y delicadas para con los Pa\u00fales de San Pablo; no dando la m\u00e1s m\u00ednima pu\u00adblicidad al caso. Creo que en la pe\u00adque\u00f1a poblaci\u00f3n de Cuenca nadie se enter\u00f3 del delicado asunto. San Pablo (nuestro seminario) ten\u00eda un cierto prestigio ante las buenas y sencillas gentes de la ciudad. Llam\u00f3 mi atenci\u00f3n la tranquilidad, al menos aparen\u00adte, y hasta su pizca de buen humor con que el Padre Cid solucion\u00f3 este asunto.<\/p>\n<p>Al trasladarse el teologado a la nue\u00adva casa de Salamanca, en los prime\u00adros d\u00edas de octubre de 1957, vinieron con los estudiantes el Padre Cid, el su\u00adperior, Padre Os\u00e9s \u2014y casi todos los Padres que compon\u00edamos la comunidad de Cuenca\u2014. El ambiente en Salaman\u00adca empez\u00f3 a ser distinto del de Cuen\u00adca. Bastantes estudiantes iban a estu\u00addiar en la Pontificia, y hab\u00eda una cons\u00adtante comunicaci\u00f3n con los alumnos de los seminarios mayores, que las con\u00adgregaciones religiosas hab\u00edan estable\u00adcido aqu\u00ed, en torno a la Universidad Pontificia. Esto ten\u00eda grandes ventajas: mayor apertura, m\u00e1s amplios horizon\u00adtes, un enriquecimiento mutuo en dis\u00adtintos campos. Pero tambi\u00e9n ten\u00eda sus inconvenientes: nuevas corrientes, que cog\u00edan un poco desprevenidos \u00e1 nues\u00adtros estudiantes en su inmadurez \u2014aparte de la enorme masa de estu\u00addiantes que aqu\u00ed se acumul\u00f3: unos 230, en cuatro cursos de teolog\u00eda\u2014. La labor del Padre Cid fue mucho m\u00e1s dif\u00edcil, y con m\u00e1s disgustos: creo que menos brillante al exterior y menos gozosa que en sus primeros a\u00f1os de Hortaleza. El trabajo del Padre Cid de aqu\u00ed en adelante, ser\u00e1 m\u00e1s callado, pero mucho m\u00e1s eficaz en profundidad.<\/p>\n<p>En Salamanca estuvo el Padre Cid dos a\u00f1os, hasta el verano de 1959. Con\u00adtinuaba de asistente y director de los estudiantes. En septiembre de ese a\u00f1o fue destinado a Potters Bar (Londres) \u2014y aqu\u00ed mis datos dejan de ser di\u00adrectos y personales, a no ser espor\u00e1\u00addicamente.<\/p>\n<p>De Potters Bar, despu\u00e9s de unos a\u00f1os el Padre General, le llam\u00f3 para enviarle como Director de las Hijas de la Caridad de Bolivia.<\/p>\n<p>De Bolivia, una vez cumplido all\u00ed si, mandato, fue llamado para incorporar\u00adse al trabajo en la curia generalicia: en la secretar\u00eda general y preparaci\u00f3n y redacci\u00f3n de Vincentiana. Tengo en\u00adtendido que colabor\u00f3 intensamente en la preparaci\u00f3n de algunas de las asam\u00adbleas generales de Padres y Hermanas. Particip\u00f3 como delegado en todas nues\u00adtras \u00faltimas asambleas provinciales. En Roma concluy\u00f3 su vida cuando ya ten\u00eda permiso para regresar a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Vi por \u00faltima vez al Padre Emilio Cid en octubre de 1979. Regresaba a Roma, despu\u00e9s de asistir al funeral y entierro de una hermana suya. Le en\u00adcontr\u00e9 muy desmejorado, muy delgado y con pocas fuerzas. Estuve hablando un rato con \u00e9l. Aparec\u00eda como menos expresivo de lo que era habitual en \u00e9l. Me dijo que, desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo, una \u00falcera de est\u00f3mago le daba mucha guerra, y que estaba en tratamiento y bajo la supervisi\u00f3n de su m\u00e9dico en Roma. Que en ciertos d\u00edas se sent\u00eda muy agotado y cansado, y hasta con depresiones ps\u00edquicas. Esto \u00faltimo me llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Siempre le hab\u00eda visto como hombre equilibrado, y de \u00e1nimo estable, homog\u00e9neo, constante. Me dijo que pensaba regresar pronto a Espa\u00f1a, despu\u00e9s de terminar ciertos trabajos pendientes en Roma. Que ya ten\u00eda permiso del Padre General, y so\u00adlamente esperaba llegase el que le iba a sustituir. Le encontr\u00e9 preocupado y pensativo, y con expresi\u00f3n de tristeza, como ausente. Un compa\u00f1ero me hizo notar esto mismo.<\/p>\n<h2 align=\"center\"><strong>II.- Sus tareas. Su trabajo.<\/strong><\/h2>\n<p>Creo que la principal tarea de su vida fue la dedicaci\u00f3n a la formaci\u00f3n de nuestros estudiantes, durante casi 25 a\u00f1os. A ella entreg\u00f3 con ilusi\u00f3n y generosidad los mejores a\u00f1os de su<strong> <\/strong>vida. A este trabajo callado y no siem\u00adpre humanamente grato dedic\u00f3 sus cualidades y su esfuerzo en silencio y sin exhibici\u00f3n. Me parece que, en con\u00adjunto, ha sido un buen formador de centenares de estudiantes nuestros \u2014podr\u00e1 discut\u00edrsele en puntos secun\u00addarios, como a todo hombre limitado y con defectos, en an\u00e9cdotas m\u00e1s o me\u00adnos significativas de nuestros estudian\u00adtes, y de la \u00e9poca y costumbres, que les toc\u00f3 vivir\u2014. Pero su vida, global\u00admente considerada, creo fue la de un formador serio, equilibrado, imparcial sereno, sin arrebatos: siempre muy ponderado en los juicios y decisiones acerca de los estudiantes, sin altibajos, ni sobresaltos inadecuados y fuera de tono, sin favoritismos, ni sentimenta\u00adlismos.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s, a alguien que no le conocie\u00adse de cerca, podr\u00eda parecerle fr\u00edo y cerebral. No lo era. Sol\u00eda ocultar muy bien sus sentimientos \u00edntimos. Ten\u00eda su fibra muy sensible, radicada en su amor propio, que revert\u00eda m\u00e1s hacia la interioridad de su persona, que ha\u00adcia fuera, con un disimulado fondo de cierta timidez, que apenas afloraba; so lamente se le notaba alguna que otra vez, en una cierta actitud de autoridad forzada, por una especie de insegu\u00adridad personal, ante las juveniles arrogancias o rebeld\u00edas de los estudiantes. Ante las aventuras y picard\u00edas de los estudiantes, sobre todo cuando advert\u00eda mala voluntad, muy de tarde en tarde se le ve\u00eda alterarse y ponerse un tanto dram\u00e1tico, serio, m\u00e1s en la actitud y semblante, que la actuaci\u00f3n concreta posterior. Era reflexivo y en cierto modo lento. Pasado el momento, y una vez que se hab\u00eda enfriado, jam\u00e1s se le vio tomar una decisi\u00f3n de revancha. En general, tomaba las aventuras de los estudiantes con un aire de humor muy fino, socarr\u00f3n y ben\u00e9volo, como quien toma la vida con una cierta filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Creo que cuando le enviaron a Pot\u00adters Bar, en 1959, con los reci\u00e9n orde\u00adnados, se sinti\u00f3 un tanto liberado de las complicaciones que iba tomando el estudiantado de Salamanca. Me dio la impresi\u00f3n de que se fue contento y sereno, y un poco cansado de lo de aqu\u00ed. Recuerdo que me dijo una tarde, en la explanada ante la porter\u00eda de la casa: Me env\u00edan a Potters Bar, para que se cumpla aquello de: Ascendatur ut removeatur. Como si aqu\u00ed su labor estorbase algo, o a alguien.<\/p>\n<h2 align=\"center\"><strong>III.- Algunos rasgos de su persona<\/strong><\/h2>\n<p>Solamente Dios tiene el juicio exac\u00adto y misericordioso acerca de la intimi\u00addad y verdad de las personas. Expon\u00addr\u00e9 algunos rasgos acerca de la per\u00adsona del Padre Cid y de su manera de ser y actuar externamente. Mis juicios dependen en gran manera de mi apre\u00adciaci\u00f3n subjetiva y personal. Natural\u00admente, puedo estar equivocado. Mani\u00adfestar\u00e9 sencillamente el concepto que llegu\u00e9 a formarme del Padre Cid en esos a\u00f1os de convivencia comunitaria con \u00e9l. En parte ya va indicado en lo anteriormente expuesto. Habr\u00e1, pues, reiteraciones, y circunloquios.<\/p>\n<p>Me pareci\u00f3 siempre un hombre con equilibrio y serenidad ante la vida. Y, seg\u00fan referencias, esta misma sere\u00adnidad la mantuvo para afrontar la muerte, a pesar de los altibajos de es\u00adperanza y des\u00e1nimo, y las depresiones causadas por la misma enfermedad, con plena lucidez y conciencia hasta dos o tres horas antes de morir.<\/p>\n<p>Pose\u00eda gran ponderaci\u00f3n y mesura ante los acontecimientos, y en los jui\u00adcios que emit\u00eda, nunca duros o avina\u00adgrados. Lo que s\u00ed sol\u00edan ir revestidos era de una fina iron\u00eda, entre bondadosa y socarrona, pero no mordaz.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s le vi como hombre f\u00e1cilmente impresionable, ni afectado excesiva\u00admente por el sentimiento, al menos en su talante exterior y en sus ac\u00adtuaciones, o lo disimulaba muy bien. Supongo que ten\u00eda una gran riqueza afectiva interior, pero se la guardaba con reserva. Creo que en este aspecto era muy poco expresivo, al menos con la generalidad de los que conviv\u00edamos con \u00e9l. Pose\u00eda una muy buena prepa\u00adraci\u00f3n human\u00edstica y literaria, y una gran sensibilidad est\u00e9tica, y se culti\u00advaba constantemente. En este aspecto influy\u00f3 notablemente en la formaci\u00f3n de los estudiantes, especialmente en su \u00e9poca de Hortaleza, juntamente con algunos otros Padres que traba\u00adjaban en aquella comunidad con gran ilusi\u00f3n y exquisito gusto y prepara\u00adci\u00f3n. Era negado para la m\u00fasica en su expresi\u00f3n de canto por s\u00ed mismo. Le fallaba el o\u00eddo musical. Pero ten\u00eda gran sensibilidad en la percepci\u00f3n del arte y belleza musicales. Dedic\u00f3 los \u00faltimos catorce a\u00f1os de su etapa de docencia a la teolog\u00eda. Pose\u00eda una preparaci\u00f3n s\u00f3lida. Me dice alg\u00fan compa \u00f1ero que tal vez el Padre Cid echaba en falta una especializada formaci\u00f3n b\u00edblica y exeg\u00e9tica, para la misma ex\u00adposici\u00f3n de la teolog\u00eda \u2014se ve por los libros que compraba y manejaba en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Se manifestaba en su car\u00e1cter con una igualdad y homogeneidad nada co\u00admunes, y con una gran estabilidad de \u00e1nimo: constante y tenaz en todo lo que emprend\u00eda, nada cambiante, ni am\u00adbivalente. Quiz\u00e1s al final llegaron a cansarle algo los estudiantes.<\/p>\n<p>Realizaba su trabajo a conciencia y con tes\u00f3n, no a impulsos arrebatados e intermitentes: era una l\u00ednea sostenida, que pod\u00eda parecer a m\u00e1s de un inge\u00adnuo mon\u00f3tona y rutinaria. Le gustaba el trabajo bien hecho y rematado en todos sus detalles. Por lo mismo su trabajo aparec\u00eda m\u00e1s bien lento y muy pensado, que no intuitivo, brillante por improvisaciones o a r\u00e1fagas. Los re\u00adsultados de su esfuerzo tal vez no im\u00adpresionen a la galer\u00eda. Era m\u00e1s bien de fondo y hacia dentro: silencioso, pero muy eficaz.<\/p>\n<p>En las relaciones personales de co\u00admunidad, ha sido uno de los mejores compa\u00f1eros que he conocido. Perfec\u00adtamente adaptable a las distintas si\u00adtuaciones y ambientes, y a todas las personas, aunque fueran de car\u00e1cter muy distinto. No quiere decir, que con todos se entendiese o compaginase con la misma facilidad. Abierto y comuni\u00adcativo, de una conversaci\u00f3n amena, pe\u00adro reservado en sus sentimientos \u00ednti\u00admos. Creo que en este aspecto deb\u00eda abrirse a muy pocas personas, si es que se abr\u00eda a alguien. Y sobre todo, ten\u00eda un humor exquisito, de una so\u00adterrada iron\u00eda, ben\u00e9vola, que jam\u00e1s her\u00eda a nadie. Muy pocas veces le vi envuelto en una discusi\u00f3n violenta con alg\u00fan compa\u00f1ero. Ahora mor oh cuerdo una sola. Entonces no era d\u00e9bil, ni se dejaba doblar en su personalidad, ni en su orgullo \u00edntimo.<\/p>\n<p>Le vi perfectamente integrado en la comunidad; adem\u00e1s se daba uno cuenta de que se encontraba muy a gusto y contento con los compa\u00f1eros, como si \u00e9se hubiera sido el\u00a0 ambiente de toda su vida. Sus diversiones y expansiones eran normalmente con los compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>Acept\u00f3 con sencillez y sin dramatis\u00admos los trabajos y oficios que se le confiaron, y los cumpli\u00f3 con seriedad y responsabilidad. Era muy amigo de casa, y de estar con la comunidad.<\/p>\n<p>Pude observar siempre en el Padre Cid un gran amor y entrega a todo lo que es propio de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n; se sent\u00eda orgulloso de ser pa\u00fal, y no con ret\u00f3ricas, sino con la vida sencilla de cada d\u00eda. En ese sen\u00adtido orientaba siempre a los estudian\u00adtes.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s le vi exponer ideas extrava\u00adgantes y peregrinas, aunque era muy abierto a todo lo nuevo, pero con un gran sentido cr\u00edtico, y con criterios profundamente personales, para des\u00adcubrir al instante a cualquier petulante o charlat\u00e1n. Quiz\u00e1s pudiera parecer a algunos conservador en las ideas, o que marchaba solamente por los ca\u00adminos seguros de la vida, sin arries\u00adgarse. Lo que yo creo es que tomaba con seriedad la vida: no ten\u00eda nada de superficial y fr\u00edvolo, todo lo contrario; pero ten\u00eda un buen talante para agra\u00addecer y disfrutar gozosamente del don de la vida.<\/p>\n<p>Era amablemente asequible a todos, con sencillez, sin darse la m\u00e1s m\u00ednima importancia, y muy lejos de toda in\u00adfantil petulancia. Le o\u00ed hablar alguna vez de lo que le costaba llevar a cabo con perfecci\u00f3n meticulosa y con exactitud alg\u00fan trabajo inaplazable. Se en\u00adtregaba a \u00e9l con asiduidad.<\/p>\n<p>Por supuesto, no puedo entrar en la intimidad de su vida espiritual, y de sus relaciones personales con Jesucristo. Ese es un misterio de verdad y sin\u00adceridad entre la conciencia v Dios. Ah\u00ed no medie ni debe entrar nadie. Sola\u00admente puedo juzgarlas por sus manifestaciones exteriores.<\/p>\n<p>Creo que ten\u00eda unas convicciones de fe bien arraigadas y s\u00f3lidas, sin fisu\u00adras, sin vacilaciones de ninguna clase; tambi\u00e9n sin exaltaciones sentimentales, ni extrapolaciones raras. Se me repre\u00adsenta de una gran firmeza y serenidad en su fe, sabiendo hacia d\u00f3nde cami\u00adnaba.<\/p>\n<p>Ten\u00eda fidelidad constante en lo que llamamos vida de piedad, con asidui\u00addad regular y exacta a los tradicio\u00adnales ejercicios de piedad y actos co\u00admunitarios. Las expresiones de su pie\u00addad me parecieron siempre de una pro\u00adfunda vivencia personal, s\u00f3lida, varo\u00adnil, madura, sin sentimentalismos ni misticismos de ning\u00fan g\u00e9nero. Un de\u00adtalle nada m\u00e1s. Quiero exponerlo con lealtad, sin dejarme arrastrar por un esp\u00edritu vergonzante Le ve\u00eda muy fre\u00adcuentemente rezar su rosario, en la capilla o por los pasillos, con la mayor naturalidad, sin ning\u00fan falso respeto humano.<\/p>\n<p>Lo que tal vez m\u00e1s me llamaba la atenci\u00f3n era su plena y casi connatu\u00adral identificaci\u00f3n con el sacerdocio de Jesucristo. Lo viv\u00eda con espont\u00e1nea na\u00adturalidad, sencillez y gozo, como si fuera una segunda naturaleza, perfec\u00adtamente compenetrada con toda su persona. M\u00e1s de una vez me habl\u00f3 a m\u00ed en particular de la nobleza y dig\u00adnidad, con que debemos llevar diaria\u00admente el sacerdocio de Cristo. Cons\u00adtantemente en la celebraci\u00f3n diaria de la Eucarist\u00eda, rezando diariamente las Horas; ten\u00eda un profundo sentido pas\u00adtoral y ministerial del sacerdocio, en servicio a los dem\u00e1s. Jam\u00e1s le vi ne\u00adgarse a un ministerio pastoral, con una participaci\u00f3n asidua en vida sacramen\u00adtal. Su vivencia de piedad cristiana y sacerdotal me pareci\u00f3 siempre madu\u00adra, sobria y profunda, y al mismo tiem\u00adpo espont\u00e1nea y gozosa, como si la tuviese perfectamente asimilada.<\/p>\n<h2><strong>En conclusi\u00f3n:<\/strong><\/h2>\n<p>Recuerdo perfectamente una frase suya: se la o\u00ed en una repetici\u00f3n de ora\u00adci\u00f3n, que hubo de hacer ante toda la comunidad seg\u00fan nuestra antigua cos\u00adtumbre, en los primeros ejercicios es\u00adpirituales comunitarios que hicimos (octubre de 1957) reci\u00e9n llegados a esta casa de Salamanca. Parece que todav\u00eda le estoy viendo, y en el asiento donde se colocaba, asientos provisionales, en lo que hoy es sal\u00f3n-gimnasio, que hac\u00eda de capilla (las obras de la iglesia no terminaron hasta un a\u00f1o m\u00e1s tarde); le toc\u00f3 tratar la muerte y el juicio, y dijo textualmente: Es el momento de arribar a la regi\u00f3n de la luz y de la verdad de Dios. El participa ya de esa luz y verdad de Dios sin las mentiras de la vida.<\/p>\n<p>Quiero agradecer desde aqu\u00ed, con sencillez y humildad, la influencia que el Padre Emilio Cid ejerci\u00f3 sobre m\u00ed, desde mis primeros pasos de semina\u00adrista, sin conocerle a\u00fan personalmente, s\u00f3lo por referencias, y despu\u00e9s los fe\u00adlices a\u00f1os de convivencia comunitaria que pas\u00e9 con \u00e9l. Entonces su influen\u00adcia fue mucho mayor, por su humanis\u00admo y bondad, por su sencillez, por su profundo esp\u00edritu vicenciano y sacer\u00addotal, y por su buen humor y alegr\u00eda serena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 el d\u00eda 17 de abril, del a\u00f1o 1917, en Xoc\u00edn de Lamam\u00e1, a unos tres kil\u00f3metros del Santuario de Los Mi\u00adlagros; muri\u00f3, en una cl\u00ednica de Roma, la madrugada del 14 de febrero de &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/emilio-cid\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-95203","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Emilio Cid - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/emilio-cid\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Emilio Cid - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Naci\u00f3 el d\u00eda 17 de abril, del a\u00f1o 1917, en Xoc\u00edn de Lamam\u00e1, a unos tres kil\u00f3metros del Santuario de Los Mi\u00adlagros; muri\u00f3, en una cl\u00ednica de Roma, la madrugada del 14 de febrero de ... 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