{"id":95196,"date":"2018-03-30T08:02:28","date_gmt":"2018-03-30T06:02:28","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=95196"},"modified":"2017-12-31T12:11:27","modified_gmt":"2017-12-31T11:11:27","slug":"el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/","title":{"rendered":"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><em>Discurso pronunciado por el P. Guillaume Pouget, C. M., en la solemne distribuci\u00f3n de premios del se\u00adminario menor de San Aquilino, de Evreux, el d\u00eda 24 de julio de 1882.<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><em>El P. Pouget entreg\u00f3 el texto del discurso a M. Jac\u00adques Chevalier el 17 de junio de 1920<\/em><\/p>\n<p>\u00a0Excmo. se\u00f1or, se\u00f1ores, queridos j\u00f3venes: En nuestro tiempo se habla tanto o quiz\u00e1 m\u00e1s que nunca de m\u00e9todos que se han de seguir en la ense\u00ad\u00f1anza. Sin dejarme arrastrar por la corriente de las ideas reinantes hoy en d\u00eda, estoy \u00edntimamente convencido, y estimo correcta mi forma de pen\u00adsar, de que ha sido y ser\u00e1 siempre de la m\u00e1xima importancia tener unas ideas claras, exactas y pr\u00e1cticas sobre la andadura que se ha de seguir tanto para comunicar la instrucci\u00f3n a los dem\u00e1s como para recibirla y adquirirla uno mismo. Es tarea del profesor comunicar la instrucci\u00f3n, y no es deber m\u00edo ni de mi competencia dictarle las reglas de su oficio. El objetivo que debe proponerse el alumno es recibir y adquirir la instrucci\u00f3n, y si la quiere alcanzar necesitar\u00e1 conocer un camino que, f\u00e1cil y seguramente, pueda con\u00adducirle hasta ella. Ese camino es precisamente un buen m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Para hablaros de forma provechosa, mis queridos j\u00f3venes, deber\u00eda tener a buen seguro talento y, sobre todo, estar en posesi\u00f3n de una experiencia que en vano tratar\u00e9is de hallar en m\u00ed. Pero en lugar de detenerme en pen\u00adsamientos tan descorazonadores, prefiero ceder ante el impulso del celo, que me ha movido siempre en la consecuci\u00f3n de vuestros m\u00e1s caros inte\u00adreses. Adem\u00e1s \u2014para confirmarme en mis prop\u00f3sitos \u00bfno me bastar\u00e1 ya s\u00f3lo con esto?\u2014 pienso as\u00ed dar cumplimiento a las intenciones del primer pastor de esta di\u00f3cesis: \u00bfPodr\u00eda hacer algo mejor? La activa y previsora solicitud de S. E. en la formaci\u00f3n de la juventud, \u00bfno era ya manifiesta a los ojos de todos, sin necesidad de que unas empresas m\u00e1s magn\u00edficas y audaces hubiesen venido precisamente ahora a a\u00f1adirle un aumento de lus\u00adtre? Tambi\u00e9n esta consideraci\u00f3n aleja de mi alma todo temor, pero adem\u00e1s la ben\u00e9vola presencia de unos sacerdotes celosos y venerables que saben comprender y favorecer tan estupendamente el pensamiento del Pont\u00edfice que el Esp\u00edritu de Dios ha colocado al frente de ellas, acaba de cambiar en mi coraz\u00f3n el reparo por la seguridad y la confianza. As\u00ed me decido a lanzarme a la carrera, y durante algunos momentos os hablar\u00e9 del \u00abm\u00e9todo\u00bb que debe dirigir a todo alumno deseoso de trabajar con fruto \u00aben los es\u00adtudios\u00bb.<\/p>\n<p>Un \u00abm\u00e9todo\u00bb, seg\u00fan la misma etimolog\u00eda de la palabra, es el camino preciso que lleva a un punto determinado. Esta sencilla definici\u00f3n nos hace ver juntas la utilidad del m\u00e9todo y su necesidad. As\u00ed, en el estudio de este mundo visible, en la investigaci\u00f3n de sus fen\u00f3menos y leyes, cuyo conoci\u00admiento constituye lo que llamamos Ciencias F\u00edsicas y Naturales, \u00bfpor qu\u00e9 ha habido innumerables titubeos, tantos ensayos siempre infructuosos, in\u00adcluso errores, y errores que tan tenazmente han perseverado durante una larga serie de generaciones? \u00bfY por qu\u00e9, en esas mismas ciencias, desde hace menos de tres siglos, por qu\u00e9 ha habido unos descubrimientos tan r\u00e1\u00adpidos, tan variados, tan sorprendentes? \u00a1Ha sido porque s\u00f3lo a partir de esa \u00e9poca se ha seguido en esas materias la senda que conduce a lo ver\u00addadero: el m\u00e9todo experimental, que suministra al razonamiento unas pre\u00admisas asentadas no sobre el suelo movedizo de las opiniones preconcebidas, sino sobre la base inconmovible de los fen\u00f3menos naturales, observados con precisi\u00f3n y sopesados con prudencia y sagacidad!<\/p>\n<p>\u00bfY si para hacer resaltar mejor (contrastando lo anterior con un cua\u00addro bien diferente) las preciosas ventajas que nos procura el m\u00e9todo, nos hici\u00e9ramos esta otra pregunta: \u00bfC\u00f3mo es que en la actualidad la reina de las ciencias puramente humanas, la Filosof\u00eda, no es \u2014en nuestro siglo\u2014 m\u00e1s que un conjunto incoherente de verdades mutiladas, o bien una mezcla de lo verdadero y lo falso, o m\u00e1s a\u00fan un tejido sin fin de errores inconce\u00adbibles? Lo s\u00e9; hay desvar\u00edos del esp\u00edritu que proceden de la perversidad del coraz\u00f3n, de un orgullo incapaz de someterse a la direcci\u00f3n de la ense\u00f1anza revelada. Pero eso no ocurre solamente en los terrenos en que la ciencia y la fe deben ir la una junto a la otra; \u00a1pero si hasta en el campo de sus propios dominios vemos a la inteligencia v\u00edctima de esos desfallecimientos perpetuos! \u00bfCu\u00e1l es la causa de una decadencia tan completa? No sabr\u00eda\u00admos asignarle otra m\u00e1s que la ausencia de un \u00abverdadero m\u00e9todo\u00bb. Pensa\u00addores extraviados, todos esos falsos sabios, pretenden someter al control de la experiencia externa los hechos y los principios del orden puramente intelectual; no cesan de confundir la raz\u00f3n con los sentidos. Quien siga esa ruta, seguro que no estar\u00e1 en el camino de los descubrimientos. As\u00ed, a pe\u00adsar de que nos anuncian hallazgos extraordinarios, \u00bfqu\u00e9 nos aportan las m\u00e1s de las veces, por no decir siempre? Unas ideas anticuadas y caducas y que, cuando menos, el m\u00e9rito de una presentaci\u00f3n nueva las deber\u00eda ha\u00adber rejuvenecido. Adem\u00e1s, si alguna vez descubrimos alguna originalidad en determinados pasajes de sus escritos, en vano trataremos de hallar en ellos a unos fil\u00f3sofos: No encontramos m\u00e1s que a unos f\u00edsicos o, cuando m\u00e1s, a unos naturalistas.<\/p>\n<p>Ya lo veis: Hasta en la misma plenitud de su desarrollo el esp\u00edritu no sabr\u00eda pasarse sin el m\u00e9todo. \u00bfHabr\u00e1 una menor necesidad de \u00e9l cuando <strong>sus <\/strong>facultades nacientes apenas han comenzado a desarrollarse? S\u00ed, el alum\u00adno que debuta en la carrera de los estudios necesita un gu\u00eda seguro capaz de dirigir su marcha incierta a trav\u00e9s de las regiones desconocidas de los vastos campos del saber, pero \u00bfqui\u00e9n debe ser ese gu\u00eda, cu\u00e1l debe ser ese m\u00e9todo? He ah\u00ed una cuesti\u00f3n que nos plantea el desarrollo de nuestro es\u00adtudio y que exige de nuestra parte una respuesta amplia y s\u00f3lida.<\/p>\n<p>Y ante todo, \u00bfcu\u00e1l es la finalidad de los estudios cl\u00e1sicos? Porque el m\u00e9\u00adtodo es un camino, un medio, y por consiguiente saca todo su valor de la relaci\u00f3n y la justa proporci\u00f3n que existen entre \u00e9l y el fin que debe ayu\u00addarnos a conseguir. Esa finalidad de los estudios, \u00bfser\u00e1 por ventura la ad\u00adquisici\u00f3n de conocimientos serios, profundos, pero sobre todo m\u00faltiples, extensos y variados? Pero semejante obra nunca ha sido la realizaci\u00f3n de una inteligencia a\u00fan novata y carente de una preparaci\u00f3n de todo tipo. \u00bfNo deben m\u00e1s bien los estudios tener en cuenta la cultura y el desarrollo de las facultades cognoscitivas con las que el Creador ha dotado vuestra alma? No, mis queridos j\u00f3venes, no; no est\u00e1is aqu\u00ed, en esta casa, tanto para aprender como para aprender a aprender. Por supuesto, no podr\u00e9is obtener ese rsultado m\u00e1s que con la adquisici\u00f3n de varios conocimientos elemen\u00adtales, porque, como todo centro de actividad, el esp\u00edritu se perfecciona prin\u00adcipalmente con el ejercicio. Pero, en fin, la erudici\u00f3n quedar\u00e1 reservada para otro tiempo: Todo lo m\u00e1s, hacia el final de las Humanidades podr\u00e1 permit\u00edrsele al alumno inteligente y aplicado que vaya tomando alg\u00fan bar\u00adniz de ella. Y si no, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de esos peque\u00f1os tesoros de ciencia, si no salierais de aqu\u00ed con la aptitud, preciosa tambi\u00e9n por otros conceptos, de aumentar a\u00fan m\u00e1s por vosotros mismos la suma de vuestros conocimien\u00adtos, de elevarla y de mantenerla siempre a la altura que m\u00e1s adelante exi\u00adgir\u00e1 de vosotros la posici\u00f3n que ocup\u00e9is en la vida? Resumiendo, la ver\u00addadera finalidad de los estudios cl\u00e1sicos es la formaci\u00f3n intelectual, y cual\u00adquier otro m\u00e9todo que no os haga llegar hasta ese t\u00e9rmino y que no os haga ir por el camino m\u00e1s corto, ser\u00e1 un m\u00e9todo defectuoso.<\/p>\n<p>Pero esta formaci\u00f3n del esp\u00edritu requiere que no se descuide ninguna de sus facultades, que se las cultive a todas igualmente, pero cada una seg\u00fan su importancia y seg\u00fan el m\u00e9todo conveniente para su naturaleza. Seg\u00fan esta regla de simple sentido com\u00fan, para las facultades m\u00e1s sublimes de nuestra alma, para las que la constituyen en su genuina dignidad impri\u00admiendo en ella, como sello de su incomparable grandeza, la imagen de la Divinidad misma; para esas potencias del entendimiento que llamamos in\u00adteligencia y raz\u00f3n, para esas, es claro, nuestros primeros y m\u00e1s diligentes cuidados. S\u00f3lo en ellas reside la direcci\u00f3n de las dem\u00e1s fuerzas del esp\u00ed\u00adritu; s\u00f3lo en ellas brilla inextinguible la antorcha a cuya luz deben actuar todas las dem\u00e1s energ\u00edas del alma si no quieren andar a tientas in\u00fatil e indefinidamente en la oscuridad de las tinieblas. El poeta estaba en lo cier\u00adto cuando dec\u00eda:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>Aimez done la raison: que tou jours vos \u00e9crits.<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Empruntent d&#8217;elle seule et leur lustre et leur prix.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y sin embargo este pensamiento yo no lo apruebo sin reservas: La raz\u00f3n, nadie podr\u00e1 contradecirme, es la primera, pero no la \u00fanica de nuestras facultades. \u00bfY podr\u00edamos olvidar esas otras potencias mixtas que resultan en nosotros de la incomprensible concordia, seg\u00fan la cual la materia y el esp\u00edritu llegan a confundirse, por as\u00ed decirlo, en la unidad de nuestro ser? \u00bfFacultades admirables que, conforme a su origen, pueden alternativamen\u00adte, y seg\u00fan las circunstancias, o animar el cuerpo con el soplo espiritual de la vida, o revestir la inteligencia con una forma sensible? \u00bfFacultades eminentemente humanas, puesto que tienen un doble elemento del que est\u00e1 hecha nuestra naturaleza?<\/p>\n<p>He nombrado la sensibilidad y la imaginaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 encanto, qu\u00e9 gracias, qu\u00e9 vida no difunden en las obras del esp\u00edritu cuando se emplea con sabi\u00addur\u00eda su actividad bajo la direcci\u00f3n de la raz\u00f3n! Quiz\u00e1 me corresponda menos que a nadie hacer el elogio de las potencias sensitivas del alma, pues\u00adto que mi oficio me coloca en medio de vosotros como el representante de la abstracci\u00f3n en todo lo que ella tiene de menos atractiva y m\u00e1s \u00e1rida.<\/p>\n<p>Pues bien, permitidme que os lo diga: Cuando, fatigado por las abstrac\u00adciones, tomo el divino libro donde se contiene la Palabra de lo Alto; cuando mi esp\u00edritu, para refocilarse, recorre lentamente una de esas admirables p\u00e1ginas como s\u00f3lo las saben escribir Mois\u00e9s, el hijo de Am\u00f3s o el rey-profeta, \u00a1entonces, bajo la vivacidad del sentimiento, bajo el fulgor inaudito de las im\u00e1genes, bajo la irresistible impetuosidad del movimiento, la emoci\u00f3n se adue\u00f1a de mi alma, penetra en ella por todas sus potencias, la invade, la subyuga y la arrebata! \u00a1Ah, amigos m\u00edos! La poes\u00eda, entendida en su m\u00e1s amplio y verdadero sentido, es un aut\u00e9ntico cuadro y el m\u00e1s expresivo de todos; pero ya puede tener la raz\u00f3n el pincel, ya puede dirigirlo, si la ima\u00adginaci\u00f3n y la sensibilidad no dotan la paleta del pintor con la gracia, la frescura y el fulgor del colorido, la fuerza de los tonos y al mismo tiempo suavidad. Pero no quiero colocar en la primera fila a las facultades secun\u00addarias del alma; eso ser\u00eda violar el orden de la naturaleza. Mas \u00bfqui\u00e9n nos impide emplear en su formaci\u00f3n todos los cuidados que conceder\u00edamos a las potencias, que ocupan el primer lugar?<\/p>\n<p>Iba a terminar esta r\u00e1pida enumeraci\u00f3n sin decir ni una palabra sobre la memoria; tal olvido ser\u00eda soberanamente injusto si fuese voluntario. \u00a1Y qu\u00e9 servicios no reporta a las facultades superiores! \u00bfNo es en ella donde estas \u00faltimas guardan, como en lugar seguro, el precioso tesoro de sus ha\u00adllazgos? Facultad m\u00e1s pasiva que activa, sin duda alguna; si desde ese punto de vista pierde algo de su \u00edntima excelencia, la conserva sin embargo \u00edntegra en su incontestable utilidad. Merece por ello una justa parte de solicitud en el trabajo de nuestra formaci\u00f3n intelectual; tambi\u00e9n quiere ella, tambi\u00e9n debe ella ser cultivada y perfeccionada con ejercicios espe\u00adciales y apropiados a su naturaleza.<\/p>\n<p>Seg\u00fan eso, con cada una de nuestras facultades debemos actuar as\u00ed: Para la raz\u00f3n las reflexiones serias y profundas, las meditaciones atentas y sostenidas, las investigaciones constantes, pacientes y porfiadas; ocupa\u00adci\u00f3n no siempre carente de dificultades, en particular para la juventud, pero, en fin, ocupaci\u00f3n rigurosamente necesaria y que no puede uno dejar para m\u00e1s adelante sin exponerse al peligro cierto de quedar incapacitado para siempre en tales menesteres. He aqu\u00ed, en este supuesto, los \u00fanicos calificativos que pueden a uno calificarlo con precisi\u00f3n y verdad. Nav\u00edo sin tim\u00f3n, buque sin piloto o, para dejar de lado la met\u00e1fora, hombre sin cabeza. Ni el mismo genio puede jam\u00e1s desligarse de ese ejercicio laborio\u00adso; ha sido gracias a \u00e9l como ha podido ahondar en un problema, penetrar hasta el meollo de un tema y producir sus m\u00e1s hermosos descubrimientos.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la imaginaci\u00f3n y la sensibilidad tampoco pueden pasarse sin un parecido trabajo de fecundaci\u00f3n. Con demasiada frecuencia, es cier\u00adto, esas facultades presentan durante la juventud un ardor y un \u00edmpetu que hay que contener e incluso reprimir. Pero a veces tambi\u00e9n ellas son inertes y perezosas, y entonces lo \u00fanico que puede obligarlas a salir de su torpor natural es excitaci\u00f3n en\u00e9rgica y repetida una y otra vez. Adem\u00e1s no hay que enga\u00f1arse, ese exceso de actividad es m\u00e1s aparente que real; se asienta \u00edntegro en la superficie y no ha arraigado todav\u00eda en las \u00edntimas profundi\u00addades del alma. Esta superabundancia ceder\u00e1 pronto su lugar a una esteri\u00adlidad completa; esas facultades tan vigilantes, tan \u00e1giles y tan brillantes, no tardar\u00e1n en marchitarse y agotarse si un trabajo met\u00f3dico no viene dia\u00adriamente a darles consistencia, al mismo tiempo que un alimento repara\u00addor les permite alcanzar el l\u00edmite del crecimiento que exige su naturaleza. \u00bfY por qu\u00e9, os lo pregunto, esas fr\u00edas y p\u00e1lidas composiciones en las que el ojo apenas puede descubrir algunos trazos de color y de vida? Se\u00f1ales irrecusables o de una precoz decrepitud o, mejor a\u00fan, de un desarrollo abor\u00adtado atestiguan que la sensibilidad y la imaginaci\u00f3n han estado privadas del alimento y del ejercicio que ellas exig\u00edan: la una, para adornar; la otra, para darle vida.<\/p>\n<p>Deber\u00eda buscarse el alimento en el estudio de los modelos, en la lectura asidua de sus obras inmortales, lectura racionada, eso s\u00ed, pero mejor abun\u00addante que escasa. Lejos de mi pensamiento, mil veces de vuestro compor\u00adtamiento, mis queridos j\u00f3venes, esas lecturas vanas y fr\u00edvolas, pasatiempo in\u00fatil y hasta pernicioso, ya que acostumbran al hombre a sustituir lo serio por la futilidad y a no hacer ning\u00fan caso de la p\u00e9rdida de un tiempo que, porque no nos ha sido concedido gratuitamente, no nos lo han dado sin condiciones ni sin medida; lejos tambi\u00e9n esas lecturas precipitadas, cuyo \u00fanico m\u00f3vil es la curiosidad, un vistazo r\u00e1pido en el que la mente se des\u00adliza sobre las p\u00e1ginas de un libro sin fijarse nunca en nada. La sustancia de los alimentos se hace asimilable despu\u00e9s de haber sufrido la acci\u00f3n lenta y continua de las fuerzas vitales, y \u00bfpretend\u00e9is vosotros que los pensa\u00admientos de un gran maestro se hagan vuestros sin trabajo alguno de apro\u00adpiaci\u00f3n por vuestra parte? S\u00ed, nada m\u00e1s fruct\u00edfero que la lectura. As\u00ed se form\u00f3 Bossuet en la Biblia y en los Santos Padres, pero se sab\u00eda de me\u00admoria los m\u00e1s bellos pasajes de sus modelos, porque a pesar de que hab\u00eda tomado sus prototipos en autores distintos de los profanos, hab\u00eda seguido el consejo del poeta:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>\u00ab&#8230; Vos exemplaria graeca<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Nocturna versate manu, versate diurna.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Fijaos, os lo ruego, en la repetici\u00f3n de ese verbo, que ya de por s\u00ed ex\u00adpresa la repetici\u00f3n de un acto. Pero no es eso todo; despu\u00e9s de la comida, el ejercicio. Ser\u00e1 in\u00fatil decir que consistir\u00e1 en la imitaci\u00f3n de las obras maestras, cuyo estudio ha grabado una primera huella en el alma: Prime\u00adro, unos ensayos t\u00edmidos; m\u00e1s audaces y m\u00e1s felices despu\u00e9s, hasta cuando una reiterada costumbre permita, por fin, al esp\u00edritu iniciar el vuelo por s\u00ed mismo, sin que lo lleven en adelante alas ajenas. Ese es, mis queridos amigos, \u00e9se es el \u00fanico trabajo que puede hacer fuertes y vigorosas a las facultades, depurar el gusto y llevar a buen fin la obra de la formaci\u00f3n intelectual.<\/p>\n<p>Pero en lugar de esa labor fecunda, \u00bfqu\u00e9 es lo que sucede muy a menu\u00addo? Se contenta uno con hacer actuar a la memoria. Claro que eso es m\u00e1s c\u00f3modo: no se necesita ninguna originalidad; basta trabajar lo justo para calcar algunas l\u00edneas de una obra sobre esa hoja impresionable de nuestro interior que se llama memoria, ocupaci\u00f3n no obstante muy pobre en atrac\u00adtivos, porque el movimiento, la vida, est\u00e1 necesariamente ausente de ella. Sin embargo no os vay\u00e1is a figurar que trato de menospreciar la memo\u00adria: lo que quiero es que se mantenga en su lugar, y no se centre en ella toda la actividad del esp\u00edritu, con detrimento de las facultades superiores. Hechas estas reservas, obtengamos de la memoria todo lo que pueda dar\u00adnos, y adem\u00e1s, si comparamos con un edificio a toda la obra del esp\u00edritu, \u00bfacaso no es la memoria la que suministra a las otras facultades directo\u00adras o ejecutivas los materiales sin los cuales no actuar\u00edan, con much\u00edsima frecuencia, sino en el vac\u00edo? Cultivemos pues ese precioso auxiliar: es sor\u00adprendente cu\u00e1nto la desarrolla el ejercicio durante la edad juvenil, y tam\u00adbi\u00e9n cu\u00e1nto, en esa misma \u00e9poca de la vida, la falta de cultura la deja venir a menos e incluso desaparecer del todo.<\/p>\n<p>He ah\u00ed, mis queridos j\u00f3venes, en qu\u00e9 consiste el <em>m\u00e9todo en los estudios <\/em>cl\u00e1sicos y algunos de los felices resultados que \u00e9l solamente es capaz de producir. \u00a1Ojal\u00e1 pueda extender m\u00e1s que nunca hasta vosotros su ben\u00e9fi\u00adca influencia y dirigir hasta el m\u00e1s peque\u00f1o de vuestros pasos en esta ca\u00adrrera del saber en la que ya est\u00e1 iniciada vuestra marcha! Mas para favo\u00adrecer la plena realizaci\u00f3n de este deseo deb\u00e9is mantener cuidadosamente en vuestras almas ciertas disposiciones cuya presencia es indispensable para el \u00e9xito en los estudios. As\u00ed, antes de formar nuestras facultades es previa\u00admente necesario remover los obst\u00e1culos que se oponen a su desarrollo. En la inteligencia hace falta la claridad, la limpidez de la vista; en la imagi\u00adnaci\u00f3n, la riqueza, la pureza y la gracia de las formas; en el sentimiento, en fin, la generosidad y la delicadeza, la elevaci\u00f3n, el entusiasmo y la vida. \u00a1Fuera pues, fuera, las pasiones mal dominadas del apetito inferior! Sus sombr\u00edas y pestilenciales emanaciones oscurecen la luz del entendimiento, alteran el colorido de las im\u00e1genes y corrompen la savia de toda la vida intelectual. No hay por qu\u00e9 explicaros que todo lo que hay de grandeza, de nobleza, de perfecci\u00f3n acabada en las obras del esp\u00edritu, tiene su primer origen en la formaci\u00f3n del coraz\u00f3n. \u00a1Y qu\u00e9 mas natural, ya que el hombre es grande sobre todo por su coraz\u00f3n, y aunque aqu\u00ed abajo sea todav\u00eda in\u00adcapaz de ver a Dios si no es a trav\u00e9s de sombras, sin embargo, por el co\u00adraz\u00f3n puede ya unirse a El con un amor que no adquirir\u00e1 m\u00e1s perfecci\u00f3n que una inmutable estabilidad en la gloria.<\/p>\n<p>As\u00ed que es necesaria la tranquilidad de la conciencia, la paz del alma, ese esplendor del orden divino que s\u00f3lo desarrolla y fortalece en nosotros la pr\u00e1ctica de la virtud. Pero ese orden interior debe producir a su vez la subordinaci\u00f3n exterior, una de las cualidades principales del alumno perfecto y que se llama docilidad. En efecto, la formaci\u00f3n del esp\u00edritu exige, para que pod\u00e1is obtenerla con eficacia, que se\u00e1is dirigidos en la aplicaci\u00f3n de un m\u00e9todo inanimado por un m\u00e9todo animado y vivo: este m\u00e9todo es el profesor. \u00bfPero c\u00f3mo podr\u00e1 ser su acci\u00f3n fructuosa sin do\u00adcilidad por vuestra parte? Y sin embargo, y esto no es un reproche que quiero haceros, esto es un hecho de todos los tiempos que me permito se\u00f1alar, sin embargo, digo, esta disposici\u00f3n esencial suele faltar m\u00e1s a me\u00adnudo de lo que podr\u00edais imaginaros: \u00a1tan depravada qued\u00f3 nuestra natu\u00adraleza desde sus comienzos por el orgullo y el esp\u00edritu de indisciplina que lo acompa\u00f1a! Y a pesar de todo, no ser d\u00f3cil y pretender lograr \u00e9xito \u2014una regla muy general\u2014 es intentar lo imposible, es querer, sin ayuda de otro, precisamente cuando se carece todav\u00eda de toda experiencia personal, es que\u00adrer hallar lo que las pacientes y laboriosas investigaciones de siglos no han podido sino con esfuerzos inauditos despu\u00e9s de haber superado dificulta\u00addes sin n\u00famero. Por lo dem\u00e1s, vuestro esp\u00edritu, todas vuestras facultades, no os piden m\u00e1s que os lanc\u00e9is a la carrera; son corceles generosos que arden por devorar el espacio. \u00bfY qu\u00e9 otra cosa quiere el maestro encar\u00adgado de vuestra direcci\u00f3n? S\u00f3lo exige que ninguno de esos corceles quede rezagado, que todos conserven igualmente su ardor y que, para encararse con una carrera larga y dif\u00edcil, una sabia direcci\u00f3n les haga caminar hacia la meta por el camino m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s r\u00e1pido.<\/p>\n<p>S\u00ed, queridos j\u00f3venes, la virtud en el coraz\u00f3n y la docilidad en la cabeza: esas son las disposiciones que hace un momento he se\u00f1alado como indis\u00adpensables para el \u00e9xito en los estudios. Pero una vez que esas cualidades hayan quedado firmemente asentadas en vuestras almas, entonces, con fruto y sin obst\u00e1culos podr\u00e9is ser guiados por el verdadero <em>m\u00e9todo <\/em>en el con\u00adjunto de vuestros trabajos intelectuales y hasta en sus diferentes detalles. Para vosotros, el cuadro de los estudios cl\u00e1sicos abarca el conocimiento de las lenguas y de la literatura, exige conocimientos serios de historia y se extiende a los elementos de lo que hoy llamamos ciencias. Pues bien, el m\u00e9todo os seguir\u00e1 por todas las partes de ese vasto dominio y os har\u00e1 encontrar en cada una de ellas lo que mejor puede contribuir al desarrollo del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Queridos j\u00f3venes: Deber\u00eda terminar ahora aqu\u00ed, pero eso me llevar\u00eda a omitir el punto m\u00e1s pr\u00e1ctico de mi estudio. Me har\u00e1n falta todav\u00eda al\u00adgunos minutos para explicaros con claridad mi pensamiento. Me parece que la ben\u00e9vola atenci\u00f3n que me hab\u00e9is concedido hasta ahora me autori\u00adza a ello. S\u00ed; en una r\u00e1pida ojeada veamos c\u00f3mo se aplica el <em>m\u00e9todo <\/em>a las principales materias de vuestros estudios.<\/p>\n<p>Comencemos por las lenguas. En cada una de ellas hay dos elementos bien distintos: Uno, material, viene a ser su cuerpo, pero el cuerpo inani\u00admado. Yo he designado suficientes palabras con sus diversas flexiones; vos\u00adotros pod\u00e9is a\u00f1adir algunas reglas a las que est\u00e1n sometidas en sus mu\u00adtuas relaciones las partes esenciales de la oraci\u00f3n. El conocimiento de ese conjunto de hechos gramaticales exige un vigoroso acto de memoria, pero no implica ning\u00fan esfuerzo serio de las dem\u00e1s facultades. Hecho ese gran esfuerzo, \u00bfse acab\u00f3 ya todo? \u00a1Qui\u00e1! M\u00e1s de un atolondrado habr\u00e1 llegado a pensarlo y, m\u00e1s a\u00fan, a ponerlo en pr\u00e1ctica. <em>\u00abPues \u00bfqu\u00e9 me queda toda\u00ad<\/em><em>v\u00eda por hacer?\u00bb, <\/em>se preguntar\u00e1 alguno de esos. <em>\u00abMe s\u00e9 lo elemental; no he <\/em><em>tenido dificultades para encontrar una palabra hasta en los diccionarios <\/em><em>m\u00e1s gruesos. \u00bfNo es eso todo lo que se necesita para componer un buen <\/em><em>tema, es decir, para hablar lat\u00edn y hasta griego?\u00bb <\/em>Eso es un desprop\u00f3sito, indudablemente, y yo soy el primero que se r\u00ede. Sin embargo, esas palabras irreflexivas no dejan de ocultar unas ilusiones; para preveniros contra ellas, hasta vuestros mismos maestros encuentran con frecuencia muchas dificul\u00adtades. Pues bien, os dir\u00e9 tambi\u00e9n yo con ellos: Suponed un hombre cuyo esp\u00edritu est\u00e1 ya formado. \u00bfQuiere aprender el alem\u00e1n o el ingl\u00e9s? Un libro tan peque\u00f1o como sea posible le hace conocer lo que m\u00e1s arriba he deno\u00adminado el elemento material de la lengua, y le pone inmediatamente en disposici\u00f3n de adquirir lo que le falta todav\u00eda. \u00bfY qu\u00e9 le falta? La forma \u00edntima, el alma, la vida, para servirse de un t\u00e9rmino consagrado, el genio de la lengua. Ved ah\u00ed todo lo que ignora, y mientras no se despoje de esa ignorancia, la lengua, toda ella, le resultar\u00e1 desconocida.<\/p>\n<p>Pero \u00bfad\u00f3nde ir\u00e1 a buscar ese elemento espiritual, fuente de toda la per\u00adfecci\u00f3n en todas las lenguas? \u00bfAd\u00f3nde ir\u00e1 a buscarlo sino a los escritos de los maestros que han ilustrado ese idioma? En las obras maestras es donde brilla con todo su esplendor. As\u00ed que cuando uno haya hecho un estudio serio y continuado de ellas, s\u00f3lo entonces podr\u00e1 atreverse a expre\u00adsar un pensamiento en su nueva lengua. Tal es la marcha que sigue un hombre maduro. Pero vosotros, vosotros and\u00e1is m\u00e1s aprisa: Apenas han puesto en vuestras manos la gram\u00e1tica y el diccionario y \u00a1ya sab\u00e9is hablar la lengua! Armados con esos instrumentos lleg\u00e1is muy pronto a componer temas, <em>y <\/em>temas sin faltas. Es cierto; el profesor mezcla muy a menudo los peros con los elogios. Llega a veces hasta a censuraron con su cr\u00edtica. Es que los profesores nunca quedan satisfechos. Y m\u00e1s adelante est\u00e1is fuer\u00adtes en el tema; ten\u00e9is conciencia de ello. Pues bien, conservaos fuertes en el tema. En cuanto a m\u00ed, que pongo mi porvenir en otra cosa, si quiero saber la lengua de Homero, de Dem\u00f3stenes y de S\u00f3focles, leer\u00e9 (y os ruego que teng\u00e1is presente lo que yo entiendo por lectura), leer\u00e9, y no solamente una vez, a Homero, a S\u00f3focles y a Dem\u00f3stenes. Les a\u00f1adir\u00e9, por propia y espont\u00e1nea decisi\u00f3n, a Basilio el Grande y al que lleva por sobrenombre Boca de Oro. Pero si siento en mi coraz\u00f3n el deseo de conocer c\u00f3mo hablaban el Pueblo Rey, Cicer\u00f3n y Virgilio, Horacio con T\u00e1cito, ellos ser\u00e1n mis maestros, y estar\u00e9 lejos de menospreciar las lecciones que me da desde su cueva de Bel\u00e9n el en\u00e9rgico y austero Jer\u00f3nimo. Aprender\u00e9 mi lengua materna, sin duda alguna, en los pr\u00edncipes de su literatura, y aun en este caso la traducci\u00f3n de las obras antiguas me servir\u00e1 casi de igual ayuda: ejercicio verdaderamente precioso no se esfuerza in\u00fatilmente en trasladar al idioma propio hasta los m\u00e1s delicados matices del pensamiento de un gran maestro expresado en un idioma extranjero. As\u00ed es c\u00f3mo el estudio de las lenguas se nos presenta lleno de atractivos y de fruto: no son s\u00f3lo la memoria, la imaginaci\u00f3n y el sentimiento los que se educan con tal es\u00adtudio; tambi\u00e9n la raz\u00f3n halla igualmente provecho en las bellas relaciones que puede haber en todo momento entre el desarrollo, las formas y el genio de las tres lenguas cl\u00e1sicas, entre las cuales existen tantos puntos de seme\u00adjanza: as\u00ed, los comienzos de la erudici\u00f3n filol\u00f3gica; as\u00ed, una primera ojeada sobre esa ciencia general de las lenguas, sobre esa gram\u00e1tica comparada que no es una de las menores glorias de nuestro siglo.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s, como el estudio de las lenguas as\u00ed orientado lleva insensi\u00adblemente al estudio de la literatura (aqu\u00e9l viene a ser la preparaci\u00f3n m\u00e1s natural para \u00e9ste), evitad en este momento las transiciones bruscas, las sorpresas in\u00fatiles que a veces presenta el paso de las clases de gram\u00e1tica a las de humanidades. Doy clases de gram\u00e1tica para acomodarme a la cos\u00adtumbre, pero ese t\u00e9rmino est\u00e1 mal empleado: son clases de lengua, y deben conduciros a las clases de letras, porque no sabr\u00eda uno realizar trabajos serios sobre una lengua sin tener previamente alguna idea de su literatura. Entre estas dos materias no existe una delimitaci\u00f3n tan marcada como para que uno no tenga que simular m\u00e1s de la cuenta que cree en ella. Segu\u00adramente me objetar\u00e9is que no est\u00e1is todav\u00eda en posesi\u00f3n de los principios que deben guiar al esp\u00edritu en el estudio y la composici\u00f3n de las obras literarias. \u00bfEst\u00e1is seguros de eso? Esos famosos principios son, ante todo, normas de sentido com\u00fan; las han formulado a base de las obras de los maestros; s\u00f3lo ellas tienen la plenitud de su realidad y de su vida. \u00bfNo est\u00e1n esas obras en vuestras manos?, y \u00bfno se refieren a ellas las m\u00e1s hermosas y fruct\u00edferas observaciones que se hacen diariamente a lo largo de las diversas clases?<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, queridos amigos m\u00edos, una nueva necesidad se os va imponien\u00addo cada vez m\u00e1s: la prueba de los ex\u00e1menes p\u00fablicos. Las materias sobre las que versan son muy extensas, hasta dir\u00eda demasiado extensas. Su pre\u00adparaci\u00f3n inmediata supone ya terminada vuestra formaci\u00f3n literaria. Y si reserv\u00e1is ambas materias para el mismo tiempo, os ver\u00e9is fatalmente for\u00adzados a descuidar una de ellas, y por eso mismo a desarrollar s\u00f3lo imper\u00adfectamente la otra. \u00a1S\u00ed! Es m\u00e1s que nunca necesario que las lenguas os lle\u00adven a las letras o, mejor a\u00fan, que su estudio sea el comienzo del estudio de las letras. Pero cuando hay\u00e1is llegado al hermoso campo de estas \u00falti\u00admas, \u00bfqu\u00e9 <em>m\u00e9todo <\/em>deber\u00e1 dirigiros entonces en esas nuevas tareas? He respondido ya a esta pregunta casi en todas y en cada una de las p\u00e1ginas de este discurso. Para evitar repeticiones s\u00f3lo me permitir\u00e9 sobre este punto una respuesta breve. Recordad que la literatura es la primera de las Bellas Artes; por eso mismo en ella todo consistir\u00e1 en la ejecuci\u00f3n y en la pr\u00e1ctica. H\u00e1blame sobre la pintura todo el tiempo que te plazca: har\u00e9 poco caso de tus palabras; ens\u00e9\u00f1ame una tela soberbia que haya acabado de animar tu pincel: eres un pintor. Pero lo que te ha hecho pintor, \u00bfno habr\u00e1 sido el estudio de los cuadros de un gran maestro, estudio fecunda\u00addo a su vez por pacientes y numerosas imitaciones?<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n vosotros, amigos m\u00edos, tened modelos; tened pocos y que sean dignos de tal nombre. Luego, con orden, con perseverancia, con tenacidad, con obstinaci\u00f3n, trabajad, dad forma, pulid; en una palabra, formad vues\u00adtro gusto. Ese es el fin de vuestros estudios literarios: \u00a1cuidado con pasa ros de largo antes de haber alcanzado ese fin! Cuando haya sido depurado completamente el gusto por el cultivo perfecto de la imaginaci\u00f3n y del sen\u00adtimiento, entonces, pero no antes, entonces os permitir\u00e1n que deis a la raz\u00f3n un alimento que le sea propio. Entonces, mientras vaya acumulando como un rico tesoro las expresiones nobles, los pensamientos m\u00e1s sublimes, vuestra mirada intelectual ser\u00e1 lo bastante poderosa como para contem\u00adplar en todo su conjunto un paisaje espl\u00e9ndido, para apreciar en \u00e9l con precisi\u00f3n los detalles y el conjunto; entonces podr\u00e9is abordar el estudio de las literaturas cl\u00e1sicas en el encuadre majestuoso de la Historia. Os re\u00adsultar\u00e1 como una representaci\u00f3n esquem\u00e1tica, pero fiel, del desarrollo del esp\u00edritu humano. Os fijar\u00e9is sobre todo en los grandes siglos, y no descui\u00addar\u00e9is los que fueron menores; investigar\u00e9is las causas del progreso y de la decadencia y ver\u00e9is que los escritores de cada \u00e9poca no son \u00fanicamente el espejo fiel donde se reflejan los acontecimientos que se relatan en ellos; los acontecimientos han influido a su vez en los escritos de cada \u00e9poca y les han imprimido el car\u00e1cter distintivo de esa misma \u00e9poca. Pero as\u00ed ser\u00e9is atra\u00eddos hacia otra parte de vuestra heredad, hacia el estudio de la Historia.<\/p>\n<p>El estudio de la Historia es uno de los quehaceres m\u00e1s relevantes, m\u00e1s atractivos y m\u00e1s llenos de toda clase de ense\u00f1anzas. \u00a1La Historia! Pero si es ella la que pone ante nuestros ojos a la humanidad en todo su conjun\u00adto, con sus tristes desfallecimientos, cierto, pero tambi\u00e9n con sus sublimes aspiraciones; a la humanidad que se agita y atormenta in\u00fatilmente y que no sabe sustraerse a la acci\u00f3n suave y fuerte de esa Providencia cuya mano invisible la conduce, a lo largo del tiempo, hacia sus destinos inmortales. Ese cuadro, cuando lo dise\u00f1a un maestro, figura en la primera fila entre las obras del esp\u00edritu. Tuc\u00eddides y T\u00e1cito, esos pintores de las civilizaciones antiguas; en particular Bossuet, que con su mirada de \u00e1guila abarca todo el g\u00e9nero humano. \u00bfHubo alguna vez genios m\u00e1s vigorosos y m\u00e1s nobles? No voy a comparar con ellos al historiador del G\u00e9nesis, porque en \u00e9l su \u00edmpetu natural recib\u00eda el impulso de una fuerza demasiado elevada. \u00a1La Historia! \u00bfExiste por ventura campo m\u00e1s vasto y m\u00e1s fecundo para el ejer\u00adcicio de vuestras facultades? Los hechos y los detalles aportados por la memoria ser\u00e1n discutidos, juzgados y ordenados por la raz\u00f3n, y ver\u00e9is c\u00f3mo cobran vida ante vosotros las generaciones antiguas cuando las otras potencias del alma den a ese conjunto movimiento y vida: conversar\u00e9is con ellas. Los usos, las costumbres, las instituciones, las artes, los monu\u00admentos, las fiestas, todo os resultar\u00e1 familiar. Las grandes figuras, las no\u00adbles personalidades de su historia quedar\u00e1n dise\u00f1ados con viveza en vues\u00adtro esp\u00edritu. Ante semejante cuadro, \u00a1c\u00f3mo se enardecer\u00e1n la imaginaci\u00f3n y el coraz\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 agradable y qu\u00e9 f\u00e1cil os resultar\u00e1 pintar todo ese pasado con sus verdaderos colores! \u00a1S\u00f3lo ah\u00ed encontrar\u00e9is temas magn\u00edficos para vuestras composiciones literarias, composiciones s\u00f3lidas y al mismo tiempo brillantes, que dejar\u00e1n muy atr\u00e1s todas las banalidades de los lugares co\u00admunes y lo que se ha llamado, con justo desprecio, las flores de la ret\u00f3rica. Haber comprendido esa grandeza y esa utilidad de la Historia es un honor imperecedero de nuestro siglo. Sus inmensas investigaciones han resucitado a naciones enteras, a imperios florecientes tiempo atr\u00e1s, de los que apenas si ten\u00edamos m\u00e1s que el nombre. Este es uno de sus m\u00e1s serios m\u00e9ritos, y hubiera sido su primer t\u00edtulo de gloria si el siglo XIX no llega a ser, sobre todo, la edad de oro de las Ciencias.<\/p>\n<p>Ahora me parece que lo mejor ser\u00eda que me callase: Podr\u00eda parecer sos\u00adpechoso predicar en favor de mi parroquia. Despu\u00e9s de todo, aunque el serm\u00f3n procura alg\u00fan provecho al que lo pronuncia, tampoco deja sin fruto a los oyentes.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, \u00bfa qu\u00e9 viene dejar en barbecho esta cuarta parte de vuestra hacienda e infligiros unas p\u00e9rdidas tan considerables? La primera en pro\u00adtestar contra semejante abuso ser\u00eda la raz\u00f3n, la m\u00e1s importante de vues\u00adtras facultades. En efecto, \u00bfqu\u00e9 ventajas no saca del estudio de las Cien\u00adcias? \u00bfNo ser\u00e1n siempre las deducciones matem\u00e1ticas un modelo de argu\u00admentaci\u00f3n rigurosa, y no dan a la inteligencia una sagacidad y una pene\u00adtraci\u00f3n que in\u00fatilmente tratar\u00e9is de hallar en otro sitio? En las ciencias menos exactas, las definiciones exigen tambi\u00e9n una gran precisi\u00f3n de es\u00adp\u00edritu, y para aprender orden y <em>m\u00e9todo <\/em>nada hay comparable a las clasi\u00adficaciones de las Ciencias Naturales. Pero lo que mayor elevaci\u00f3n y ampli\u00adtud dar\u00e1 al pensamiento ser\u00e1 la consideraci\u00f3n de las fuerzas de la natura\u00adleza con la grandiosidad de sus efectos, la simplicidad y al mismo tiempo la fecundidad de sus leyes. Un \u00fanico principio domina la F\u00edsica moderna: Es el de la conservaci\u00f3n del trabajo o de la energ\u00eda en medio de las modi\u00adficaciones, de donde brotan la luz, el calor y los fen\u00f3menos el\u00e9ctricos; ah\u00ed est\u00e1 la fuente de las maravillas que la ciencia ha dado ya a luz tan en gran n\u00famero en nuestro tiempo, y esa fuente se nos muestra inagotable. Otro principio correlativo del primero, el de la conservaci\u00f3n de la materia, sirve asimismo de base a toda la Qu\u00edmica as\u00ed como a sus reacciones, tan m\u00faltiples como variadas. A\u00f1adid a esa permanencia de la materia el hecho de su inercia; recordad adem\u00e1s que la fuerza no se destruye en este mundo visible y habr\u00e9is puesto los cimientos de la Mec\u00e1nica del Universo, de esa ciencia que con la universalidad de sus f\u00f3rmulas abarca de una vez tanto los movimientos capilares como las revoluciones astron\u00f3micas, y comienza a extenderse con \u00e9xito hasta las mismas acciones moleculares. Es ah\u00ed pre\u00adcisamente donde la raz\u00f3n con justo orgullo y si es que no est\u00e1 pervertida, con gratitud sincera reconoce su superioridad sobre los elementos sensi\u00adbles; es ah\u00ed donde contempla con admiraci\u00f3n profunda la realizaci\u00f3n de esta palabra del sabio inspirado desde lo Alto:<\/p>\n<p><em>\u00abSe\u00f1or, todo lo hab\u00e9is hecho con peso, n\u00famero y medida.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La imaginaci\u00f3n, por su parte, se exalta ante la vista de un espect\u00e1culo tan imponente: esos focos de esplendores diseminados por millares en el espacio, esos globos inmensos que ruedan tan majestuosos en sus \u00f3rbitas invisibles, ese ej\u00e9rcito de los cielos, de los que ni el mismo Profeta puede hablar sin entusiasmarse; esas ondulaciones luminosas y t\u00e9rmicas que se entrecruzan sin destruirse y se propagan por todo el universo con sus in\u00adcomprensibles velocidades, y por fin, sobre todo, el hombre sometiendo a su voluntad energ\u00edas indomables, que apenas pueden ni captarse, y no contento con haber aniquilado las distancias con la impetuosidad de sus caballos de fuego, confiando su pensamiento a la rapidez del rel\u00e1mpago, al fuego devorador del rayo: todas esas cosas, queridos j\u00f3venes, hacen oir un lenguaje que resuena hasta en las \u00edntimas profundidades del alma, y ellas os dicen que el esp\u00edritu humano no ha perdido todav\u00eda su vigor; que en vuestro siglo hay cosas grandes y que para encauzarlas necesit\u00e1is ele\u00advaros hasta su nivel a fin de hacer con los conocimientos profanos un pe\u00addestal digno de la Verdad superior y, con la ayuda de la Luz revelada, llegar a convertiros en la luz del mundo.<\/p>\n<p>Pero lo siento; muy a pesar m\u00edo me embarga la emoci\u00f3n. Necesito de\u00adtenerme. Adem\u00e1s he agotado la materia. S\u00ed, os he expuesto todo mi pen\u00adsamiento sobre un <em>m\u00e9todo de estudios <\/em>verdaderamente racional. Este <em>m\u00e9to\u00ad<\/em><em>do <\/em>de ninguna manera le exime a uno de trabajar; por el contrario, supone un trabajo tan constante como tenaz, el \u00fanico que, en frase del Poeta, su\u00adpera todos los obst\u00e1culos. Pero al mismo tiempo lo dirige y lo fecunda e impide que ninguno de vuestros esfuerzos resulte est\u00e9ril. As\u00ed que \u00a1manos a la obra, mis queridos j\u00f3venes\u00a1 Haced obrar seg\u00fan esa norma a las fa\u00adcultades con que tan pr\u00f3digamente os ha dotado el Creador y el \u00e9xito co\u00adronar\u00e1 vuestros esfuerzos, y el venerable Pont\u00edfice que inmediatamente va a aplaudir vuestros triunfos escolares no quedar\u00e1 frustrado en las esperan\u00adzas que tiene puestas con todo derecho en vuestro porvenir; le demostra\u00adr\u00e9is que sus desvelos los ha dedicado a unos corazones agradecidos.<\/p>\n<p>Su celo ha concebido y su constancia va ejecutando unos planes llenos de magnanimidad para iluminar con la luz verdadera toda la porci\u00f3n de la Iglesia de Cristo confiada a su solicitud. Pues bien, si para secundar tan nobles proyectos apela alguna vez su voz a la abnegaci\u00f3n de vuestra vo\u00adluntad, con abnegaci\u00f3n le ofrendar\u00e9is por a\u00f1adidura el vigor de un esp\u00ed\u00adritu desarrollado gracias a una eficaz y s\u00f3lida formaci\u00f3n. \u00a1S\u00ed, puede contar con vosotros! Como pr\u00edncipe, marchar\u00e1 a vuestro frente; vosotros, como servidores valerosos y fieles, seguir\u00e9is de cerca sus pasos. Y en esta lucha de la luz contra las tinieblas o, lo que es lo mismo, de la vida contra la muerte, transformados en luz le ayudar\u00e9is a rechazar lejos la espesura de las tinieblas y a hacer penetrar en el secreto de la m\u00e1s profunda oscuridad los suaves y ben\u00e9ficos rayos del sol de la Verdad.<\/p>\n<p>Mis queridos j\u00f3venes, as\u00ed es como dar\u00e9is pruebas irrecusables de vues\u00adtra gratitud tanto al primer Pastor como a los pastores subalternos; as\u00ed es como ser\u00e9is m\u00e1s adelante la fuerza de esta di\u00f3cesis, igual que en la ac\u00adtualidad sois su esperanza m\u00e1s preciosa, y finalmente as\u00ed es como vuestra existencia se orientar\u00e1 en toda su integridad al mayor honor y a la mayor gloria de Aquel a quien \u00fanicamente pertenecen todo honor y toda gloria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso pronunciado por el P. Guillaume Pouget, C. M., en la solemne distribuci\u00f3n de premios del se\u00adminario menor de San Aquilino, de Evreux, el d\u00eda 24 de julio de 1882. El P. Pouget entreg\u00f3 el &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":400740,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-95196","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Discurso pronunciado por el P. Guillaume Pouget, C. M., en la solemne distribuci\u00f3n de premios del se\u00adminario menor de San Aquilino, de Evreux, el d\u00eda 24 de julio de 1882. El P. Pouget entreg\u00f3 el ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2018-03-30T06:02:28+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"251\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"36 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget)\",\"datePublished\":\"2018-03-30T06:02:28+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/\"},\"wordCount\":7147,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251\",\"articleSection\":[\"Formaci\u00f3n Vicenciana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/\",\"name\":\"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251\",\"datePublished\":\"2018-03-30T06:02:28+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251\",\"width\":200,\"height\":251},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget) - Somos Vicencianos","og_description":"Discurso pronunciado por el P. Guillaume Pouget, C. M., en la solemne distribuci\u00f3n de premios del se\u00adminario menor de San Aquilino, de Evreux, el d\u00eda 24 de julio de 1882. El P. Pouget entreg\u00f3 el ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2018-03-30T06:02:28+00:00","og_image":[{"width":200,"height":251,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"36 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget)","datePublished":"2018-03-30T06:02:28+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/"},"wordCount":7147,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251","articleSection":["Formaci\u00f3n Vicenciana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/","name":"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251","datePublished":"2018-03-30T06:02:28+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251","width":200,"height":251},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-metodo-de-los-estudios-guillaume-pouget\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El m\u00e9todo de los Estudios (Guillaume Pouget)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-oLq","jetpack-related-posts":[{"id":131775,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/le-portrait-de-m-pouget\/","url_meta":{"origin":95196,"position":0},"title":"Le Portrait de M. Pouget","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"01\/11\/2014","format":false,"excerpt":"El Retrato del Sr. Pouget ha aparecido antes de la guerra, por entregas, en una revista cuya influencia no sobrepasaba ciertos c\u00edrculos. No se puede decir que la obra en ese momento haya conocido otra cosa que una reputaci\u00f3n segura pero discreta. Acaba de ser editado en volumen y parece\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"Guillaume_Pouget-3cdd6","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/11\/Guillaume_Pouget-3cdd6.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":116046,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/bergson-y-el-padre-pouget-vi\/","url_meta":{"origin":95196,"position":1},"title":"Bergson y el Padre Pouget (VI)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"07\/11\/2018","format":false,"excerpt":"He conocido a hombres de genio singular: Bergson ante todo, y Henri Poincar\u00e9, Vincent d'Indy y Miguel de Unamu\u00adno, el viejo lord Halifax, el cardenal Mercier y dos o tres m\u00e1s que considero prematuro nombrar. No he conocido a ninguno que alcanzase la grandeza del padre Pouget. \"\u00bfEra, pues, un\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/04\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?fit=200%2C251&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":116034,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/bergson-y-el-padre-pouget-ii\/","url_meta":{"origin":95196,"position":2},"title":"Bergson y el Padre Pouget (II)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/06\/2016","format":false,"excerpt":"Las p\u00e1ginas que van a continuaci\u00f3n nacieron de una s\u00faplica que me formularon unos amigos. Corno consecuencia de la publicaci\u00f3n por Jean Guit\u00adton de sus Di\u00e1logos con el padre Pouget, en los que volv\u00eda a la vida a aquel de quien hab\u00eda dise\u00f1ado en 1941 un inolvidable Retrato, una figura\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"P. Poug\u00e9t","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":57546,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/monsieur-pouget-un-paul-demasiado-tiempo-olvidado\/","url_meta":{"origin":95196,"position":3},"title":"Monsieur Pouget, un pa\u00fal demasiado tiempo olvidado","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/04\/2015","format":false,"excerpt":"En el mes de enero del a\u00f1o 1933, Guillaume Pouget, sacerdote de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, acudi\u00f3 a visitar al ilustre fil\u00f3sofo Henri Bergson en su casa cerca de la Porte d\u2019Auteuil. El encuentro entre estas dos personalidades reflejaba m\u00e1s contradicciones que similitudes. Pouget,\u2026","rel":"","context":"En \u00abTestigos vicencianos\u00bb","block_context":{"text":"Testigos vicencianos","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/testigos-vicencianos\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/01\/pouget_01-294x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":116052,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/bergson-y-el-padre-pouget-viii\/","url_meta":{"origin":95196,"position":4},"title":"Bergson y el Padre Pouget (VIII)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/01\/2013","format":false,"excerpt":"Viviendo de este modo en lo real, porque \"somos realistas\", me repet\u00eda con frecuencia; viviendo en el gran d\u00eda de la eternidad, porque \"actuamos en el tiempo, pero no vivimos en \u00e9l\"; en contacto con el Divino Crucificado, porque \"s\u00f3lo El permanece con\u00admigo, pero s\u00f3lo El cuenta: s\u00f3lo importa el\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"pouget","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/03\/pouget.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":116031,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/bergson-y-el-padre-pouget-i\/","url_meta":{"origin":95196,"position":5},"title":"Bergson y el Padre Pouget (I)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"24\/06\/2016","format":false,"excerpt":"Cu\u00e1ntos hombres admirables a los que nunca llegaremos a conocer!\" S\u00ed, hombres que, en cuanto al esp\u00edritu, estuvie\u00adron a la altura de Blas Pascal, al que sobrepasaban en santidad. Signo de grandeza en ellos el poner tanto cuidado en borrar sus huellas, en permanecer en la os\u00adcuridad, como en otros\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"P. Poug\u00e9t","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/P.-Poug%C3%A9t.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=95196"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95196\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":401551,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95196\/revisions\/401551"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/400740"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=95196"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=95196"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=95196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}