{"id":84239,"date":"2017-10-06T08:30:17","date_gmt":"2017-10-06T06:30:17","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=84239"},"modified":"2017-10-01T15:58:02","modified_gmt":"2017-10-01T13:58:02","slug":"san-vicente-de-paul-y-las-virtudes-el-celo-apostolico","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-las-virtudes-el-celo-apostolico\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y las Virtudes: el celo apost\u00f3lico"},"content":{"rendered":"<h2>I.- Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>En el libro del Apocalipsis (3, 15), el testigo fiel amonesta al \u00c1ngel de Laodicea de esta manera: \u00abPuesto que eres tibio, y no fr\u00edo ni caliente, voy a vomitarte de mi boca\u00bb.<\/p>\n<p>Quienes, en el siglo XVI, se consum\u00edan en un ardor salvaje por la causa de Dios, aquellos \u00abrabiosos de Dios\u00bb como los llama, en el t\u00edtulo de su libro, un autor reciente, ciertamente no merec\u00edan el reproche de tibieza, sino m\u00e1s bien el de fanatismo. Con el pretexto de religi\u00f3n, las guerras civiles del siglo XVI causaron, en nuestra patria, millares de v\u00edctimas y pusieron en peligro la misma existencia de Francia; aquel celo furioso ten\u00eda m\u00e1s de pasi\u00f3n pol\u00edtica que de inter\u00e9s por la religi\u00f3n: empu\u00f1ar la espada en una mano y la cruz o la Biblia en la otra \u00a1nada ten\u00eda de especialmente evang\u00e9lico!<\/p>\n<p>Hechas las paces, aquella pasi\u00f3n homicida por las cosas de Dios decay\u00f3 y dio paso, en muchos, a la indiferencia. Exceptuando algunas almas escogidas, la mayor parte de la gente de Iglesia buscaba su tranquilidad y su inter\u00e9s en el servicio del Se\u00f1or: quer\u00edan seguramente ganar el cielo, \u00a1pero sin por eso perder la tierra!<\/p>\n<p>En el momento en que el joven Vicente vuelve de P\u00e9rigueux, adonde hab\u00eda ido a recibir la ordenaci\u00f3n sacerdotal, todav\u00eda est\u00e1 muy preocupado de su futuro y de su carrera en la Iglesia, mucho m\u00e1s desde luego que de la extensi\u00f3n del Reino de Dios. Los desenga\u00f1os, las esperanzas frustradas, hasta las adversidades, no le har\u00e1n cambiar radicalmente a lo largo de los arios siguientes. Sin embargo, el ario 1617, el de las dos experiencias decisivas, descubre rasgos de la pobreza espiritual y material, cuyo recuerdo no se le borrar\u00e1 ya m\u00e1s. Poco despu\u00e9s, en 1618 y 1619, encuentra en Par\u00eds a Francisco de Sales, a quien se le consideraba ya santo, cuyo celo apost\u00f3lico hab\u00eda devuelto a la fe cat\u00f3lica a los habitantes del Chablais.<\/p>\n<p>El Sr. Vicente empieza entonces, tambi\u00e9n \u00e9l, a dedicarse, con la ayuda de algunos sacerdotes de buena voluntad, a la evangelizaci\u00f3n de las aldeas de la regi\u00f3n parisina. Y lo hace con tal entusiasmo que para \u00e9l resulta, as\u00ed lo dice, un tormento volver a Par\u00eds, abandonar el campo de batalla furtivamente al anochecer como un vencido, precisamente cuando lo esperaban todav\u00eda tantas almas.<\/p>\n<p>El fuego que algunos pobres han encendido en su coraz\u00f3n, a lo largo del a\u00f1o 1617, se va a difundir en su vida y a prender alrededor de \u00e9l como un incendio: \u00e9l quisiera \u00abextender ese fuego divino por todo el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Le pone furioso ver, en las ciudades, tantos religiosos in\u00fatiles, disfrutando de una ociosidad consagrada.<\/p>\n<p>Comunica el celo, que en adelante le devora, a sus compa\u00f1eros de apostolado. Les confesar\u00e1 un d\u00eda que, para \u00e9l, el verdadero misionero le parece que es quien se deja consumir por un celo apost\u00f3lico tal, que termina muriendo de agotamiento detr\u00e1s de un seto.<\/p>\n<p>No est\u00e1 carente de ejemplos que citar: el de los misioneros de G\u00e9nova, todos muertos, por atender a los apestados, alrededor de su superior, el P. Blatiron; el de los misioneros de Argel, que no pueden dar m\u00e1s, abrumados de trabajo, al servicio de los esclavos cristianos; el celo de los voluntarios de Madagascar, inflamado con el ejemplo de los Nac\u00adquart y de los Bourdaise, y que no fue a menos durante 30 a\u00f1os con los fracasos y las muertes: \u00a1\u00e9sos s\u00ed que son verdaderos misioneros!<\/p>\n<p>Por el contrario, el Sr. Vicente no tiene comparaciones suficientemente morda\u00adces para azotar la pereza, el esp\u00edritu de la indolencia, de quienes s\u00f3lo merecen los nombres de \u00abgallinas mojadas\u00bb, de \u00abesqueletos de misioneros\u00bb, de \u00abcaracoles\u00bb, cuya energ\u00eda s\u00f3lo se gasta en encerrarse en su concha. Con lo anciano que es, y est\u00e1 cerca de los 80 a\u00f1os, dice que est\u00e1 dispuesto a partir a pa\u00edses lejanos para anunciar el Evangelio.<\/p>\n<p>Pero, el Sr. Vicente no desea en absoluto un celo indiscreto. Corrige con firmeza a uno de sus cohermanos, el Sr. Escart, que quiere hacer demasiado, y se permite motejar a los dem\u00e1s de cobard\u00eda y de sensualidad: \u00abEs el esp\u00edritu maligno quien ins\u00adpira los celos menos discretos y todo lo que lastima el respeto, el aprecio y la cari\u00addad\u00bb (Cf. II, 63).<\/p>\n<p>A los cohermanos que trabajan en Sedan, ciudad en parte protestante, les reco\u00admienda mucho la prudencia, y les ruega que reduzcan el celo en las cosas de su voca\u00adci\u00f3n, sin ir a mezclarse en los negocios temporales, resistiendo sobre todo a la tenta\u00adci\u00f3n de intervenir en los pleitos (Cf. II, 376).<\/p>\n<p>El celo misionero que san Vicente insufl\u00f3 en sus disc\u00edpulos, continuar\u00e1 anim\u00e1ndo\u00adlos a lo largo de los siglos, y los llevar\u00e1 a los primeros puestos del combate apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Sin hablar de los m\u00e1s ilustres, a quienes la Iglesia ha colocado ya en los altares, nos bastar\u00e1 con evocar a: un Juan Le Vacher, m\u00e1rtir de su abnegaci\u00f3n al servicio de los cautivos de Argel; un Pedrini, que tardar\u00e1 en su viaje 8 a\u00f1os para llegar a China; un De Andreis, fundador de la Compa\u00f1\u00eda en los Estados Unidos; un Durando, cuya energ\u00eda reorganizar\u00e1 la provincia de Tur\u00edn; un Dom Vigoso, cuya santidad iluminar\u00e1 la iglesia brasile\u00f1a en el siglo pasado; un Mons. Gnidovech, un santo de vidriera de la Edad Media, en Yugoslavia del siglo XX; una Sor Rosal\u00eda, en medio de los pobres de su barrio y tantas otras \u00abSor Rosal\u00eda\u00bb a lo largo y a lo ancho del mundo: ya sea en los bosques del Zaire o en los campos de refugiados de Tailandia.<\/p>\n<p>A\u00fan hoy, el hervidero de iniciativas que surgen por todos los lados, en la Iglesia, nos demuestra que el celo apost\u00f3lico no ha muerto y que el fuego, encendido por Cristo, sigue ardiendo.<\/p>\n<p>Pero la sabidur\u00eda y la ponderaci\u00f3n del Sr. Vicente nos son m\u00e1s necesarias hoy que nunca. Porque, en efecto, se trata de trabajar para el advenimiento del reino de Dios, y no para levantar la cortina ante una \u00abgran tarde\u00bb preparada por la lucha de clases, ni para la vuelta de una teocracia, cuyos integrismos de las diversas religiones nos dan una primera impresi\u00f3n \u00e1cida: \u00abel buen vino se convierte f\u00e1cilmente en vinagre\u00bb.<\/p>\n<p>Eso ser\u00eda volver una vez m\u00e1s a la tentaci\u00f3n de siempre, que consiste en mezclar la pol\u00edtica con la religi\u00f3n, y descuidar la en\u00e9rgica consigna del Sr. Vicente a Guillermo Gallais: <strong><em>\u00abNo es conveniente, Padre, que nos mezclemos en negocios seculares, aunque tengan alguna relaci\u00f3n con las cosas espirituales\u00bb<\/em> (II, 376).<\/strong><\/p>\n<h2><strong>II.- San Vicente y el celo<\/strong><\/h2>\n<p>En la conferencia del 22 de agosto de 1659 sobre las cinco virtudes fundamentales del misionero, san Vicente dec\u00eda acerca del celo: \u00ab\u00bfFlay en el mundo algo m\u00e1s perfecto? Si el amor de Dios es un fuego, el celo es la llama; si el amor es un sol, el celo es su rayo. El celo es lo m\u00e1s puro que hay en el amor de Dios\u00bb. Y a\u00f1ad\u00eda<em>: <strong>\u00abPongamos la mano en nuestra conciencia, \u00a1sentimos en nosotros este deseo! \u00a1S\u00ed lo sentimos\u00a1 \u00a1Qu\u00e9 dicha! Reconozcamos que no somos misioneros, pues los verdaderos misioneros son sencillos, humildes, mortificados y llenos de ardor por el trabajo\u00bb<\/strong><\/em><strong> (XI, 590-591).<\/strong><\/p>\n<p>De este texto se pueden ya deducir dos evidencias: la primera: que en \u00abla jerarqu\u00eda Vicenciana\u00bb, el celo ocupa un lugar muy preferente: \u00ab\u00bfExiste en el mundo algo m\u00e1s perfecto? Es lo m\u00e1s puro que hay en el amor de Dios\u00bb. La segunda: que san Vicente es, como siempre, concreto y si compara el celo y la llama al rayo de sol, as\u00ed llega sin tardar a una definici\u00f3n m\u00e1s \u00abpr\u00e1ctica\u00bb: el ardor en el trabajo. Finalmente podemos destacar la frase \u00ab\u00bfLo sentimos? Si lo sentimos, \u00a1oh, qu\u00e9 felicidad! \u00a1Si no lo sentimos!\u00bb Ah\u00ed reside tambi\u00e9n una de las caracter\u00edsticas del celo, seg\u00fan san Vicente. No se trata de una convicci\u00f3n fr\u00eda y determinada, sino de un calor, de un entusiasmo, que debe ser comunicativo.<\/p>\n<p>Esta forma de concebir el celo parece profundamente enraizada en la misma experiencia de san Vicente. Antes de 1617, conoci\u00f3 muy bien lo que \u00e9l llama \u00abla insensibilidad\u00bb, y tambi\u00e9n \u00abla comodidad\u00bb y la ociosidad. Folleville y Ch\u00e1tillon han libera\u00addo su celo para la evangelizaci\u00f3n de los pobres. Pero seguramente son las Misiones lejanas las que le procurar\u00e1n la ocasi\u00f3n de expresar lo mejor de esta virtud, que hace al verdadero misionero.<\/p>\n<h3><strong>2.1.- La insensibilidad<\/strong><\/h3>\n<p>En todos los textos siguientes, es posible encontrar algo as\u00ed como el eco de una experiencia dolorosa y fecunda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abConoc\u00ed a un c\u00e9lebre doctor, que hab\u00eda defendido muchas veces la fe cat\u00f3lica contra los herejes, por ser te\u00f3logo en su di\u00f3cesis. La difunta reina Margarita lo llam\u00f3 a su lado, impresionada por su ciencia y por su piedad, por lo que se vio obligado a dejar sus ocupa\u00adciones. Y como no predicaba ni catequizaba, se vio asaltado, en medio de la ociosidad en que viv\u00eda, por una fuerte tentaci\u00f3n contra la fe. Esto nos ense\u00f1a de pasada, qu\u00e9 peligroso es vivir en la ociosidad, tanto de cuerpo como de esp\u00edritu; pues lo mismo que una tierra, por muy buena que sea, si se la deja alg\u00fan tiempo sin cultivar, enseguida produce cardos y abrojos, tambi\u00e9n nuestra alma, al estar largo tiempo en el descanso y la ociosidad, expe\u00adrimenta algunas pasiones y tentaciones\u00bb<\/em> (XI, 725-726).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 2.2.- Insensibilidad, hermanos m\u00edos, insensibilidad<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abEs verdad que van a la iglesia a rezar, a cantar, a decir la misa y a tener las dem\u00e1s fun\u00adciones eclesi\u00e1sticas, pero todas esas cosas las hacen sin sentimiento, sin gusto, sin devo\u00adci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l es la causa de esa insensibilidad? Es que no practican las ceremonias seg\u00fan su finalidad, que es la de mover a los pueblos a devoci\u00f3n. Cuando nos golpeamos el pecho en la misa, esto no nos conmueve. \u00a1Insensibilidad, hermanos m\u00edos, insensibilidad! Tengamos ese celo de edificar al pueblo, haci\u00e9ndole ver c\u00f3mo hay que tratar la palabra de Dios, trat\u00e1ndola nosotros mismos como es debido; pues, cr\u00e9anme, \u00e9l se porta con respeto en la igle\u00adsia y aprecia la palabra de Dios, si ve que nosotros la estimamos Hermanos m\u00edos, si somos fieles en hacer las ceremonias y las oraciones, recibiremos de Dios esa sensibilidad, que har\u00e1 que nos animemos mutuamente en la devoci\u00f3n y saboreemos con gusto esas ceremo\u00adnias; por el contrario, si no tenemos esa sensibilidad, desedificaremos al pr\u00f3jimo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> La insensibilidad hace tambi\u00e9n que no nos impresionen las miserias corporales y espiri\u00adtuales del pr\u00f3jimo; no se tiene caridad, no se tiene celo, \u00a1no se sienten las ofensas contra Dios. No seamos de esos misioneros sin celo: cuando los mandan a las misiones, van; cuando hay que trabajar con los ordenandos, trabajan; cuando hay que atender a los ejer\u00adcitantes, los atienden; pero, \u00bfC\u00f3mo lo hacen? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 su celo? Su celo est\u00e1 apagado por la insensibilidad\u00bb<\/em><\/strong><strong> (XI, 601).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 2.3.- Buscamos la sombra<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abBuscamos la sombra; no nos gusta salir al sol; \u00a1nos gusta tanto la comodidad! En la misi\u00f3n, por lo menos, estamos en la iglesia, a cubierto de las injurias del tiempo, del ardor del sol, de la lluvia, a lo que est\u00e1n expuestas esas pobres gentes. \u00a1Y gritamos pidiendo ayuda, cuando nos dan un poquito m\u00e1s de ocupaci\u00f3n que de ordinario! \u00a1Mi cuarto, mis libros, mi misa! \u00a1Ya est\u00e1 bien! \u00bfEs eso ser misionero, tener todas las comodidades?\u00bb <\/em>(XI, 120).<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong> \u00ab<em>El P. Duval, un gran doctor de la Iglesia, dec\u00eda que un eclesi\u00e1stico tiene que tener m\u00e1s faena de la que puede realizar; pues, cuando la vagancia y la ociosidad se apoderan de un eclesi\u00e1stico, todos los vicios se echan encima de \u00e9l: tentaciones de impureza y otras muchas. \u00bfMe atrever\u00e9 a decir? He de pensar en ello; quiz\u00e1 lo diga en otra ocasi\u00f3n. \u00a1Oh Salvador! \u00a1Mi buen Salvador! \u00a1Quiera tu divina bondad librar a la Misi\u00f3n de este esp\u00edritu de ociosidad, de b\u00fasqueda de la comodidad, y darle un celo ardiente de tu gloria, que la haga abrazarlo todo con alegr\u00eda, sin rechazar nunca la ocasi\u00f3n de servirte!\u00bb<\/em> (XI, 121).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 2.4.- Creo que es una cobard\u00eda de la voluntad<\/strong><\/h3>\n<p><strong> <em>\u00abPara curar su mal hay que conocerlo. A mi parecer, creo que es una cobard\u00eda de la voluntad y una pereza del esp\u00edritu por las cosas que Dios le pide. No me extra\u00f1o de ello, ya que naturalmente todos los hombres est\u00e1n en esta situaci\u00f3n. Y si me pregunta, \u00bfde d\u00f3nde viene la diferencia que hay entre ellos, ya que unos son fervorosos y otros flojos?, le responder\u00e9 que aqu\u00e9llos sobrepasan mejor que \u00e9stos las repugnancias de la naturaleza y que \u00e9stos no se esfuerzan en superarlas; que los primeros est\u00e1n en paz, puesto que no tienen el coraz\u00f3n repartido, por hab\u00e9rselo dado enteramente a Dios, mientras que los otros est\u00e1n inquietos, ya que, queriendo amar a Dios, no dejan de amar a otras cosas que no son Dios, y esas cosas son las satisfacciones del cuerpo que hacen al alma pesada para la pr\u00e1ctica de las virtudes. Esto es lo que engendra y alimenta la pereza, que es el vicio de los eclesi\u00e1sticos. Es el estado que m\u00e1s horroriza a Dios. S\u00ed, la tibieza es un estado de condenaci\u00f3n\u00bb <\/em>(VIII, 100).<\/strong><\/p>\n<h2><strong>III. La dicha de evangelizar<\/strong><\/h2>\n<p>Despu\u00e9s de la revelaci\u00f3n de Folleville-Ch\u00e1tillon, san Vicente experimenta la alegr\u00eda que hay al evangelizar a los pobres, cualesquiera que sean las molestias y las contrariedades El celo en cierta manera es para \u00e9l la alegr\u00eda de compartir: <strong><em>\u00ab\u00a1qu\u00e9 dicha, Padres, qu\u00e9 dicha! \u00a1Hacer aquello por lo que nuestro Se\u00f1or vino del cielo a la tierra\u00bb <\/em>(XI, 324).<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abDadme un hombre que ame a Dios solamente, un alma elevada en contemplaci\u00f3n que no piense en sus hermanos; esa persona, sintiendo que es muy agradable esta manera de amar a Dios, que le parece que es lo \u00fanico digno de amor, se detiene a saborear esa fuente infinita de dulzura. Y he aqu\u00ed otra persona que ama al pr\u00f3jimo, por muy vulgar y rudo que parezca, pero lo ama por amor de Dios. \u00bfCu\u00e1l de esos dos amores cre\u00e9is que es el m\u00e1s puro y desinteresado? Sin duda que el segundo, pues de ese modo se cumple la ley m\u00e1s perfectamente. Ama a Dios y al pr\u00f3jimo. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puede hacer? El primero no ama m\u00e1s que a Dios, mientras que el segundo ama a los dos. Hemos de entregamos a Dios para imprimir estas verdades en nuestras almas, para dirigir nuestra vida seg\u00fan este esp\u00edritu y para hacer las obras de este amor. No hay nadie m\u00e1s obligado a ello que nosotros y ninguna Comunidad que tenga que dedicarse m\u00e1s al ejercicio de una caridad cordial.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> \u00bfY por qu\u00e9? Porque Dios ha suscitado a esta Compa\u00f1\u00eda, como a todas las dem\u00e1s, por su amor y benepl\u00e1cito. Todas tienden a amarlo, pero cada una lo ama de manera distinta: los cartujos por la soledad, los capuchinos por la pobreza, otros por el canto de sus alabanzas; y nosotros, hermanos m\u00edos, si tenemos amor, hemos de demostrarlo llevando al pueblo a que ame a Dios y al pr\u00f3jimo, a amar al pr\u00f3jimo por Dios y a Dios por el pr\u00f3jimo. Hemos sido escogidos por Dios como instrumentos de su caridad inmensa y paternal, que desea reinar y ensancharse en las almas. \u00a1Si supi\u00e9ramos lo que es esta entrega tan santa! \u00a1Jam\u00e1s lo comprenderemos bien en esta vida, pues si lo comprendi\u00e9ramos, obrar\u00edamos de una manera muy distinta, al menos yo, miserable de m\u00ed!<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> Por tanto, nuestra vocaci\u00f3n consiste en ir, no a una parroquia, ni a una sola di\u00f3cesis, sino por toda la tierra. \u00bfPara qu\u00e9? Para abrasar los corazones de todos los hombres, hacer lo que hizo el Hijo de Dios, que vino a traer fuego a la tierra para inflamarla de su amor. \u00bfQu\u00e9 otra cosa hemos de desear, sino que arda y lo consuma todo? Mis queridos herma\u00adnos, pensemos un poco en ello, si os parece. Es cierto que yo he sido enviado no s\u00f3lo para amar a Dios, sino para hacerlo amar. No me basta con amar a Dios, si no lo ama mi pr\u00f3\u00adjimo\u00bb<\/em><\/strong> <strong>(XI, 552-553).<\/strong><\/p>\n<h3><strong>3.1.- Trabajemos, trabajemos.<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong> \u00ab<em>Cuando ustedes, Se\u00f1ores, quieren apoyar un argumento en alg\u00fan pasaje que se encuentra en alg\u00fan Padre de la Iglesia, que vivi\u00f3 en los primeros siglos, dicen: este pasaje se encuentra en tal Padre de la Iglesia, que viv\u00eda en los primeros siglos. Eso es lo que se dice. Lo mismo se dir\u00e1 de los que actualmente forman parte de esta Compa\u00f1\u00eda: en tiempos de los primeros sacerdotes de la Misi\u00f3n se hac\u00eda esto; se portaban as\u00ed; estaban en vigor tales y tales virtudes\u00bb; y as\u00ed en todo lo dem\u00e1s\u00bb<\/em> (XI, 316).<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00ab\u00a1Miserable de m\u00ed, que digo y no hago! \u00a1Le digo a los dem\u00e1s lo que tienen que hacer, pero yo mismo no lo practico! Rezad a Dios por m\u00ed, Padres, rezad a Dios por m\u00ed, hermanos, para que me convierta.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> Bien, pong\u00e1monos de coraz\u00f3n en las manos de Dios, trabajemos, trabajemos, vayamos a asistir a las pobres gentes del campo que nos est\u00e1n esperando. Gracias a Dios, hay casas en las que casi siempre est\u00e1n trabajando, unas m\u00e1s y otras menos, en esta Misi\u00f3n, en aqu\u00e9lla, de esta aldea a aquella otra, trabajando siempre, por la misericordia de Dios\u00bb <\/em><\/strong><strong>(XI, 316-317).<\/strong><\/p>\n<h3><strong><em>3.2.- Qu\u00e9 gran celo demuestran esas pobres Hermanas<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> \u00abLa reina le ha escrito a la se\u00f1orita Le Gras, y a m\u00ed tambi\u00e9n, para que enviemos otras Her\u00admanas a Calais, a fin de asistir a esas pobres gentes; as\u00ed lo haremos. Hoy saldr\u00e1n cuatro para all\u00e1. Una de ellas, de unos cincuenta arios, vino a verme el viernes pasado al hospital, donde yo estaba, para decirme que hab\u00eda sabido que hab\u00edan muerto dos Hermanas en Calais y que ven\u00eda a ofrecerse para ser enviada en su lugar, si me parec\u00eda bien. Le dije: \u00abHermana, pensar\u00e9 en ello\u00bb. Y ayer vino a saber la respuesta que iba a darle. Fijaos, her\u00admanos m\u00edos, qu\u00e9 gran celo demuestran esas pobres Hermanas al ofrecerse de ese modo. \u00a1Ofrecerse para ir a exponer su vida como v\u00edctimas, por amor a Jesucristo y por el bien del pr\u00f3jimo! \u00bfVerdad que es admirable? Yo no sabr\u00eda qu\u00e9 decir a todo esto, sino que esas pobres Hermanas ser\u00e1n nuestros jueces en el d\u00eda del juicio; s\u00ed, hermanos m\u00edos, esas Her\u00admanas ser\u00e1n nuestros jueces en el juicio de Dios, si no estamos dispuestos, como ellas, a exponer nuestra vida por Dios. Y el que todav\u00eda no ha llegado a eso, creedme, puede decir\u00adse de \u00e9l que est\u00e1 todav\u00eda muy lejos de la perfecci\u00f3n.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00a1Miserable de m\u00ed, que no siento o siento muy poca disposici\u00f3n y atractivo por ese grado eminente de virtud! \u00bfQu\u00e9 no he de temer? \u00a1Hermanos m\u00edos! \u00bfQu\u00e9 no he de temer? \u00bfY qu\u00e9 no deber\u00e1n temer conmigo todos los de la Compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n que est\u00e9n en el mismo estado, que no sientan dentro de s\u00ed esa disposici\u00f3n, que es uno de los m\u00e1s eminentes grados interiores que se puede tener, o mejor dicho, el m\u00e1s eminente de todos? Por eso, los que no se encuentren en ese estado, tienen que pedir incesantemente a Dios que los ponga en \u00e9l, esto es, en la disposici\u00f3n de dar su vida por Jesucristo\u00bb\u00bb (<\/em><\/strong><strong>XI, 353-354).<\/strong><\/p>\n<h2><strong>IV.- Un coraz\u00f3n que nos haga ir a todo el mundo<\/strong><\/h2>\n<p>Desde el momento en que evoca la disponibilidad, particularmente para las misiones lejanas, el celo de san Vicente parece que se inflama. Los misioneros de G\u00e9nova, de Polonia, de Berber\u00eda, de Madagascar, sobre todo, llegan a ser los ejemplos de la Misi\u00f3n, y a menudo conjura a su Comunidad, que no ceda nunca en el futuro, ante los que \u00e9l llama \u00abla cobard\u00eda\u00bb. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 importante es nuestra vocaci\u00f3n: \u00abEvangelizar a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abNuestros misioneros de Berber\u00eda y los que est\u00e1n en Madagascar, \u00bfqu\u00e9 no han emprendido? Un hombre solo se atreve con una galera donde hay a veces doscientos forzados: instrucci\u00f3n, confesiones generales a los sanos, a los enfermos, d\u00eda y noche, durante quince d\u00edas; y al final los re\u00fane, va personalmente a comprar para ellos cante de vaca: es un banquete para ellos; \u00a1un hombre solo hace todo esto! Otras veces se va a las fincas donde hay esclavos, y busca a los due\u00f1os para rogarles que le permitan trabajar en la instrucci\u00f3n de sus pobres esclavos; emplea con ellos su tiempo y les da a conocer a Dios, los prepara para recibir los sacramentos, y al final los re\u00fane y les da un peque\u00f1o banquete.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> En Madagascar, dijo tambi\u00e9n el padre Vicente, los Misioneros predican, confiesan, catequizan continuamente desde las cuatro de la ma\u00f1ana hasta las diez, y luego, desde las dos de la tarde hasta la noche; el resto del tiempo lo dedican al oficio y a visitar a los enfermos. \u00a1\u00c9sos s\u00ed que son obreros! \u00a1\u00c9sos s\u00ed que son buenos misioneros! \u00a1Quiera la bondad de Dios darnos el esp\u00edritu que los anima, y un coraz\u00f3n grande, amplio, inmenso! \u00abMagnificat anima mea Dominum\u00bb: es preciso que nuestra alma engrandezca y ensalce a Dios, y para ello, que Dios ensanche nuestra alma, que nos d\u00e9 amplitud de entendimiento para conocer bien la grandeza, la inmensidad del poder y de la bondad de Dios; para conocer hasta d\u00f3nde llega la obligaci\u00f3n que tenemos de servirlo, de glorificarlo de todas las formas posibles; anchura de voluntad, para abrazar todas las ocasiones de procurar la gloria de Dios. S\u00ed, la Misi\u00f3n lo puede todo, porque tenemos en nosotros el germen de la omnipotencia de Jesucristo; por eso, nadie es excusable por su impotencia; siempre tendremos m\u00e1s fuerza de la necesaria, sobre todo, cuando llegue la ocasi\u00f3n, el hombre se siente totalmente renovado\u00bb <\/em><\/strong><strong>(XI, 122-123).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 4.1.- Ese coraz\u00f3n que nos hace ir a cualquier parte<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> \u00abBien, pid\u00e1mosle a Dios que d\u00e9 a la compa\u00f1\u00eda ese esp\u00edritu, ese coraz\u00f3n, ese coraz\u00f3n que nos hace ir a cualquier parte, ese coraz\u00f3n del Hijo de Dios, el coraz\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, que nos dispone a ir como \u00e9l ir\u00eda y como \u00e9l habr\u00eda ido si hubiera cre\u00eddo conveniente su sabidur\u00eda eterna marchar a predicar la conversi\u00f3n a las naciones pobres. Para eso envi\u00f3 \u00e9l a sus ap\u00f3stoles; y nos env\u00eda a nosotros como a ellos, para llevar a todas partes su fuego.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> Pid\u00e1mosle todos a Dios este esp\u00edritu para toda la Compa\u00f1\u00eda, que nos lleve a todas partes, de forma que cuando se vea a uno o dos misioneros, se pueda decir: \u00abHe aqu\u00ed unos hom\u00adbres apost\u00f3licos dispuestos a ir por los cuatro rincones del mundo a llevar la palabra de Dios\u00bb. Pid\u00e1mosle a Dios que nos conceda este coraz\u00f3n; ya hay algunos, gracias a Dios, que lo tienen, y todos son siervos de Dios. \u00a1Pero marcharse all\u00e1, oh Salvador, sin que haya nada que los detenga, qu\u00e9 gran cosa es! Es menester que todos tengamos ese coraz\u00f3n, todos con un mismo coraz\u00f3n, desprendido de todo, con una perfecta confianza en la misericordia de Dios, sin preocuparnos, ni inquietarnos ni perder los \u00e1nimos. \u00ab\u00bfSeguir\u00e9 con este esp\u00edritu en aquel pa\u00eds? \u00bfQu\u00e9 medios tendr\u00e9 para ello?\u00bb Padres, cuando oigamos hablar de la muerte gloriosa de los que est\u00e1n all\u00ed, \u00bfqui\u00e9n no desear\u00e1 estar en su lugar? \u00bfQui\u00e9n no ten\u00addr\u00e1 ganas de morir como ellos, con la seguridad de la recompensa eterna? \u00a1Oh Salvador! \u00a1No hay nada tan apetecible! As\u00ed pues, no os at\u00e9is a cosa alguna; \u00e1nimo, vayamos donde Dios nos llama; \u00e9l mirar\u00e1 por nosotros; nada tendremos que temer. \u00a1Bendito sea Dios! Pid\u00e1mosle por esta intenci\u00f3n\u00bb <\/em><\/strong><strong>(XI, 190-191).<\/strong><\/p>\n<h3><strong>4.2.- Yo mismo, aunque ya soy viejo y de edad<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong> <em>\u00abMirad, Padres y Hermanos m\u00edos, hemos de tener en nuestro interior esta disposici\u00f3n, y hasta este deseo, de sufrir por Dios y por el pr\u00f3jimo, de consumirnos por ellos. \u00a1Oh, qu\u00e9 dichosos son aqu\u00e9llos a los que Dios les da estas disposiciones y deseos! S\u00ed, Padres, es menester que nos pongamos totalmente al servicio de Dios y al servicio de la gente; con\u00adsumirnos por esto, dar nuestras vidas por esto, despojarnos, por as\u00ed decirlo, para revestimos de nuevo; al menos, querer estar en esta disposici\u00f3n, si a\u00fan no estamos en ella; estar dis\u00adpuestos y preparados para ir y marchar adonde Dios quiera, bien sea a las Indias o a otra parte; en una palabra, exponernos voluntariamente en el servicio del pr\u00f3jimo, para dilatar el imperio de Jesucristo en las almas. Yo mismo, aunque ya soy viejo y de edad, no dejo de tener dentro de m\u00ed esta disposici\u00f3n, y estoy dispuesto incluso a marchar a las Indias, para ganar all\u00ed almas para Dios, aunque tenga que morir por el camino o en el barco\u00bb<\/em> (XI, 281).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 4.3.- Ah\u00ed est\u00e1 el anticristo<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong> <em>\u00ab\u00a1Pues qu\u00e9 dir\u00e1 un misionero flojo! \u00bfpara qu\u00e9 tantas misiones? \u00a1Ir a las Indias, a las H\u00e9bridas! \u00a1Es demasiado! \u00a1A las c\u00e1rceles, a los Ni\u00f1os exp\u00f3sitos, al Nombre de Jes\u00fas! Todo esto es emprender demasiadas cosas; hay que dejarlo; la verdad es que, cuando muera el Padre Vicente, habr\u00e1 que cambiar las cosas; habr\u00e1 que dejar todas esas ocupaciones, por no poder atenderlas, \u00a1por no poder atenderlas! \u00a1Las Indias, las H\u00e9bridas, las c\u00e1rceles, los Ni\u00f1os exp\u00f3sitos!, etc. De forma, padres, que habr\u00e1 que decir: \u00abAdi\u00f3s misiones; adi\u00f3s Indias; adi\u00f3s H\u00e9bridas; adi\u00f3s c\u00e1rceles, Nombre de Jes\u00fas, Ni\u00f1os exp\u00f3sitos, Berber\u00eda! \u00a1Adi\u00f3s todo esto!\u00bb Y \u00bfcu\u00e1l es la causa de todo este mal? Una persona floja, unos misione\u00adros flojos y llenos de amor a su propia comodidad y descanso.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> \u00a1Ay Padres! \u00a1Ay Hermanos m\u00edos! Cuando ve\u00e1is esto, podr\u00e9is decir: \u00a1Adi\u00f3s todas estas ocu\u00adpaciones! San Juan dec\u00eda: \u00abCuando ve\u00e1is a esas personas entre vosotros, tenedlas por anti\u00adcristo\u00bb. Hermanos m\u00edos, yo os digo lo mismo; cuando ve\u00e1is a un misionero flojo, que tenga semejantes discursos, o queriendo que se dejen todos esos bienes que acabo de deciros, decid con valent\u00eda: \u00ab\u00c9se es un anticristo\u00bb S\u00ed, Hermanos m\u00edos, es un anticristo. Decid: \u00abHa nacido el anticristo, est\u00e1 ah\u00ed est\u00e1\u00bb Pues qu\u00e9: si estando todav\u00eda la Compa\u00f1\u00eda en su cuna (pues la Compa\u00f1\u00eda acaba de nacer ahora; est\u00e1 en la cuna), si a pesar de eso, por la gracia de Dios, ha podido abrazar tantos bienes tan agradables a su divina Majestad y a los que ha dado su bendici\u00f3n, \u00a1con cu\u00e1nta mayor raz\u00f3n tendr\u00e1 que aceptarlos, cuando se encuentre m\u00e1s avanzada en edad y haya adquirido m\u00e1s fuerzas! Vemos que si un ni\u00f1o tiene bastante fuerza y coraje, a pesar de ser joven y delicado, para lograr realizar alguna cosa, con mucha mayor raz\u00f3n la har\u00e1, cuando sea mayor y tenga veinticinco o treinta arios. As\u00ed tiene que pasar tambi\u00e9n en la compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n\u00bb <\/em><\/strong><strong>(XI, 114-115).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 4.4.- Nuestra vocaci\u00f3n es: Evangelizar a los pobres<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<strong><em>Os hablo de todas estas objeciones, hermanos m\u00edos, antes de que se presenten, porque pudiera ser que alg\u00fan d\u00eda se presentasen. Yo no puedo ya durar mucho; pronto tendr\u00e9 que irme; mi edad, mis achaques, y las abominaciones de mi vida no permiten que Dios me siga tolerando por mucho tiempo en la tierra. Podr\u00eda suceder que despu\u00e9s de mi muerte, algunos esp\u00edritus de contradicci\u00f3n y comodones. Pero, Dios y Se\u00f1or m\u00edo, \u00bfno enviaste t\u00fa a santo Tom\u00e1s a las Indias y a los dem\u00e1s ap\u00f3stoles por toda la tierra? \u00bfNo quisiste que se encargaran del cuidado y direcci\u00f3n de todos los pueblos en general y de muchas personas y familias en particular? No importa; nuestra vocaci\u00f3n es: \u00abEvangelizar a los pobres\u00bb\u00bb <\/em>(XI, 395)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I.- Introducci\u00f3n En el libro del Apocalipsis (3, 15), el testigo fiel amonesta al \u00c1ngel de Laodicea de esta manera: \u00abPuesto que eres tibio, y no fr\u00edo ni caliente, voy a vomitarte de mi boca\u00bb. &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-las-virtudes-el-celo-apostolico\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":400152,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[168,156,174,175,179],"class_list":["post-84239","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-argel","tag-blatiron","tag-durando","tag-folleville","tag-reina-margarita"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal y las Virtudes: el celo apost\u00f3lico - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-las-virtudes-el-celo-apostolico\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal y las Virtudes: el celo apost\u00f3lico - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"I.- Introducci\u00f3n En el libro del Apocalipsis (3, 15), el testigo fiel amonesta al \u00c1ngel de Laodicea de esta manera: \u00abPuesto que eres tibio, y no fr\u00edo ni caliente, voy a vomitarte de mi boca\u00bb. ... 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