{"id":83163,"date":"2019-01-14T08:48:37","date_gmt":"2019-01-14T07:48:37","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=83163"},"modified":"2019-01-06T09:49:08","modified_gmt":"2019-01-06T08:49:08","slug":"llegada-de-las-hijas-de-la-caridad-a-brasil-en-1849","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/llegada-de-las-hijas-de-la-caridad-a-brasil-en-1849\/","title":{"rendered":"Llegada de las Hijas de la Caridad a Brasil en 1849"},"content":{"rendered":"<p>El <strong>23 de Noviembre de 1848 <\/strong>dejaban la Casa Madre las primeras Hijas de la Caridad designadas para el Brasil, llamadas por un Obispo Lazarista de Mariana, Monse\u00f1or Antonio Ferreira Vicoso. Las doce Hijas de la Caridad francesas que formaban parte de la expedici\u00f3n eran las siguientes: Sor Dubost (Hermana Sirvien\u00adte), Sor Odet, Sor L\u00e9zat, Sor Laveissi\u00e9re, Sor Rigail, Sor Rouy, Sor Martinier, Sor Lenormand, Sor Chazet, Sor Mass, Sor Millet y Sor Bonnardet. Al mismo tiempo que nuestras Hermanas part\u00edan seis Padres Pa\u00fales: el Padre Monteuil (Superior de la nueva Misi\u00f3n), el Padre Gabet (Superior del Seminario de Mariana), los Padres Chalvet, Cornagliotto, Cunha y Musci, as\u00ed como otros tres Hermanos: Felipe Mar\u00adgarhia, Juan Rigler, Juan Bernardt.<\/p>\n<p>El Padre Etienne y la Madre Mazin los acompa\u00f1aron hasta el Havre. Su barco, que llevaba el nombre simb\u00f3lico de \u00abla Estrella de la Ma\u00f1ana\u00bb, deb\u00eda salir al d\u00eda siguiente, pero la tempestad impidi\u00f3 que desplegara velas ese d\u00eda. El Padre Etienne no obstante celebr\u00f3 a bordo el Santo Sacrificio: <em>\u00abVayan, pues, <\/em>nos dijo, <em>vayan con alegr\u00eda, lleven en una mano la antorcha de la fe y en la otra la de la caridad. Vayan, San Vicente vela por ustedes, Mar\u00eda los llevar\u00e1 al puerto, no tienen nada que temer&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Ruda fue la traves\u00eda en un velero primitivo. Setenta d\u00edas fueron necesarios para atravesar el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. En su carta del 15 de Febrero de 1849, escrita por Sor Dubost al Padre Etienne, se encuentra el eco de lo que debi\u00f3 vivir la Familia Vicenciana en la traves\u00eda del Oc\u00e9ano. Veamos algunos extractos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">(La salida del Havre tuvo lugar el 28 de Noviembre). <em>\u00abTuvimos un tiempo <\/em><em>espantoso que no nos dej\u00f3 un momento de descanso ni de d\u00eda ni de noche. El tercer d\u00eda de nuestra navegaci\u00f3n, el Padre Monteil nos invit\u00f3 a comenzar una novena. All\u00ed estuvimos reunidos las dos Familias de San Vicente y los marineros, <\/em><em>de rodillas, para cantar las Letan\u00edas de la Sant\u00edsima Virgen&#8230; Pero apenas comen\u00adzamos a elevar nuestras voces hacia Mar\u00eda Inmaculada, las olas del mar se levan\u00adtaron impetuosas y los vientos redoblaron su furia. No sab\u00edamos qu\u00e9 pensar. Las noches, sobre todo, eran terribles: ba\u00fales, cajas, muebles, platos, vasos, etc. &#8230; <\/em><em>rodaban de derecha a izquierda y viceversa, con un ruido indescriptible; en el fondo de la embarcaci\u00f3n, el estruendo sordo no era menor&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>He pasado del 16 al 29 de diciembre sin decirle nada de las fiestas de Navi\u00ad<\/em><em>dad, que pasamos seg\u00fan la voluntad divina&#8230; Hab\u00edamos hecho bellos proyectos&#8230; <\/em><em>El buen Maestro dispuso otra cosa&#8230; Tuvimos que contentarnos con la comuni\u00f3n <\/em><em>espiritual y nos sentimos muy unidas a nuestras Hermanas de Francia, pues en <\/em><em>esa gran fecha s\u00f3lo tuvimos como capell\u00e1n a nuestra Sor Rigail, que ley\u00f3 en voz <\/em><em>alta las oraciones de la Misa&#8230; El \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o hubi\u00e9ramos querido recibir a <\/em><em>Nuestro Se\u00f1or, pero Dios nos priv\u00f3 de esa gracia, reserv\u00e1ndonosla para el primer d\u00eda del a\u00f1o 1849. El Padre Monteil design\u00f3 a Monse\u00f1or Cunha para celebrar el San\u00adto Sacrificio; el balanceo del nav\u00edo era tremendo&#8230; Asist\u00edan al Padre Cunho, tres Padres que tuvieron mucha dificultad para mantener el c\u00e1liz, la patena y el misal&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Termin\u00e1bamos nuestra acci\u00f3n de gracias, cuando entr\u00f3 el Capit\u00e1n para felici\u00adtarnos el A\u00f1o Nuevo; despu\u00e9s de \u00e9l el 2<sup>9<\/sup> de a bordo, el Teniente y los marineros&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Hab\u00edamos estado desde la v\u00edspera en \u00abSan L\u00e1zaro a bordo\u00bb, despu\u00e9s de haber rezado en com\u00fan por nuestros Superiores, por todo San L\u00e1zaro de la Calle de S\u00e9vres y por nuestra querida Casa Madre. Al d\u00eda siguiente, los Padres Monteil, Gabet y Cunha vinieron, a la Calle del Bac (as\u00ed es como ellos llaman a nuestro camarote). Nos dieron unas bonitas estampas y nos felicitaron el A\u00f1o Nuevo&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Hoy, 6 de enero&#8230; hemos tenido la felicidad de asistir a la Santa Misa.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Y para el domingo, d\u00eda 7, esper\u00e1bamos esa misma gracia, la Santa Misa. Pero el \u00abConsejo de San L\u00e1zaro\u00bb, a la vista del terrible balanceo del nav\u00edo, decidi\u00f3 no celebrar. Fue nuestro sacrificio matutino.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>10 de Enero de 1849: Se reanuda \u00abla peque\u00f1a Misi\u00f3n\u00bb interrumpida el d\u00eda 15 de diciembre. Es realmente consolador ver el inter\u00e9s de todos por escuchar la Palabra de Dios. El capit\u00e1n design\u00f3 tres locales para las confesiones: su cabina, la del segundo de a bordo y la de nuestros Padres. \u00c9l mismo fue el primero que dio ejemplo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Los Hermanos Coadjutores tambi\u00e9n tienen su m\u00e9rito: edifican por la disponibi\u00adlidad en prestar servicios a toda la tripulaci\u00f3n y no cesan, en todo momento, de preparar los corazones para que reciban con mayor fruto las instrucciones que dan nuestros Misioneros&#8230; Todos los elogian por su bondad, sus atenciones, porque no descuidan a nadie.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>13 de enero: las olas nos amenazan a cada instante, llegan hasta las ventanitas que est\u00e1n abiertas para que entre un poco el aire. Rugiendo, se elevan despu\u00e9s m\u00e1s alto, y vuelven sin habernos alcanzado. No ocurre lo mismo con las que baten el babor del nav\u00edo. Una de ellas se ha elevado hasta la claraboya que est\u00e1 sobre la cama de Sor Mass, y ha inundado su habitaci\u00f3n; Sor Lenormand que se hab\u00eda refugiado all\u00ed para prepararse mejor a la confesi\u00f3n ha quedado purificada tambi\u00e9n por un ba\u00f1o de agua.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Ayer por la noche gozamos unos instantes de un bello espect\u00e1culo: el cielo estaba muy oscuro, la luna se hab\u00eda escondido entre espesas nubes y pudimos admirar en el mar su brillo fosforescente. Era un espect\u00e1culo maravilloso; pero fuimos arrancadas de nuestra contemplaci\u00f3n por la llegada del Padre Cunha que ven\u00eda a darnos una lecci\u00f3n de portugu\u00e9s. No es que sepamos mucho todav\u00eda,\u00a0 pero cada una se esfuerza con tanto inter\u00e9s que, a mi parecer es necesario frenar el ardor m\u00e1s que excitarlo&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>D\u00eda 19, viento contrario, marcha lenta. Lo mejor que hemos tenido en este d\u00eda ha sido la instrucci\u00f3n que ha dado el Padre Gabet a toda la tripulaci\u00f3n en la que ha refutado algunos pretextos que se alegan para no acercarse al Sacramento de la Penitencia; ha dicho con una sencillez admirable: \u00abalgunos ya han venido; \u00bfqu\u00e9 es lo que est\u00e1 deteniendo a los dem\u00e1s? Ustedes no son ni\u00f1os; necesitan coger su coraje con las dos manos y venir\u00bb. Despu\u00e9s ha terminado con unas palabras sobre la Comuni\u00f3n. Por la tarde se han confesado muchos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>29 de Enero. El malestar propio de los viajes mar\u00edtimos y sobre todo la salud fr\u00e1gil del Padre Cunha requieren que se le dispensen cuidados especiales. No pasa por alto nuestra solicitud hacia \u00e9l y se oye decir en voz alta: \u00abEstos Padres est\u00e1n muy bien cuidados\u00bb. Algunos marineros y grumetes tambi\u00e9n estuvieron enfermos y no ahorramos esfuerzos para atenderlos. Nos bastaba tener a Dios como \u00fanico testigo. Parec\u00eda, no obstante, que la Divina Providencia quer\u00eda recom\u00adpensarnos. Poco despu\u00e9s, ca\u00eda enfermo el hermano del Comandante. A \u00e9l tambi\u00e9n dispensamos todo el cuidado y desvelo y Dios nos bendijo, porque en poco tiempo qued\u00f3 fuera de peligro.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Hoy, d\u00eda 30, el Padre Monteil me ha abordado diciendo: \u00abHermana, como ayer: Ite, missa est\u00bb. Marchamos como el viento. Contamos los d\u00edas y dentro de ocho esperamos estar en el puerto de R\u00edo&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>El d\u00eda 31 de enero y el 1<sup>2<\/sup> de febrero no tuvimos misa. Ese favor nos fue reservado para el d\u00eda siguiente, fiesta de la Purificaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Nos hubiera gustado tener misa el d\u00eda 3, pero tampoco fue posible por el incesante movimiento del nav\u00edo. La Sant\u00edsima Virgen hab\u00eda frenado nuestra marcha para permitirnos ayer esa gracia. Hoy nos empuja hacia R\u00edo. Nos acercamos a nuestra querida Mariana&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>D\u00eda 7&#8230;, de repente una voz nos sorprende agradablemente: \u00ab\u00a1Tierra! \u00a1Tierra!\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Nuestras Hermanas llegaron por fin a R\u00edo el <strong>8 de Febrero de 1849, <\/strong>d\u00eda en que se celebraba la fiesta del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, a quien las Hermanas se hab\u00edan confiado la v\u00edspera de su partida de Par\u00eds, en la Capilla de la Casa Madre y en el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de las Victorias.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber puesto pie en tierras brasile\u00f1as, nuestras Hermanas tuvieron que familiarizarse con el pa\u00eds, la lengua <em>y <\/em>las costumbres. Les quedaba, en primer lugar, recorrer la distancia que separaba R\u00edo de Mariana.<\/p>\n<p>La carta de Sor Dubost, de fecha 15 de febrero de 1849, dirigida al Padre Etienne menciona para el 11 de febrero:<\/p>\n<p>\u00abNo sabemos todav\u00eda cu\u00e1ndo podremos partir. Los mulos para nuestro viaje no han llegado. Es posible que nos quedemos aqu\u00ed hasta finales de mes. Estamos hospedadas en las Religiosas Franciscanas y en clausura, con todas sus Reglas. S\u00f3lo vemos a nuestros buenos Padres a trav\u00e9s de dos rejas y a unos seis pies de distancia. Las buenas Religiosas s\u00f3lo nos han dejado salir despu\u00e9s de haber recibido, por escrito, una orden del Se\u00f1or Obispo. Como puede imaginar, hemos atra\u00eddo todas las miradas. Camin\u00e1bamos en fila, de dos en dos, con los Padres Monteil y Cunha al frente &#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Nuestras Hermanas salieron de R\u00edo el 11 de marzo de 1849 y tuvieron que cabalgar por montes y valles durante veintitr\u00e9s largos d\u00edas, experimentando peli\u00adgros y cansancio durante su expedici\u00f3n. En su carta del 28 de abril, el Padre Gabet relata el viaje por tierra.<\/p>\n<p>\u00abPartimos de Rio a bordo de un barco de vapor, repleto de pasajeros; en unas horas nos dej\u00f3 al otro lado de la bah\u00eda, en un lugar llamado Estrella, donde deb\u00edamos comenzar el viaje por tierra. Nos hospedamos en una casa recientemen\u00adte construida&#8230; Tuvimos all\u00ed una muestra de la vida del Misionero: fue preciso comer con los dedos, todos de un mismo plato, coger agua de la fuente y beber todos, uno tras otro, en una misma corteza de coco. Al d\u00eda siguiente hab\u00edan llegado los mulos y los caballos, les colocamos las sillas y nos pusimos en camino. Todo el mundo estaba un poco inquieto con relaci\u00f3n a las Hermanas, pues la mayor\u00eda de ellas jam\u00e1s hab\u00eda viajado a caballo, pero muy pronto nos tranquiliza\u00admos; el primer d\u00eda no se cay\u00f3 ninguna y todo nos hac\u00eda esperar que Dios y San Vicente no tendr\u00edan los ojos menos abiertos en esta segunda parte de nuestro viaje que en la primera&#8230;. De vez en cuando, alguna Hermana o alg\u00fan cohermano sufr\u00eda una ca\u00edda, pero ninguna tuvo consecuencias importantes &#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>La carta de Sor Dubost del 15 de abril de 1989, al Padre Etienne revela igualmente algunos detalles t\u00edpicos de esta expedici\u00f3n:<\/p>\n<p>El d\u00eda 13, a las ocho nos pusimos de nuevo en marcha &#8230; Mar\u00eda nos preced\u00eda y ayudaba en todo; la Medalla Milagrosa estaba colocada en la cabeza de los caballos y en nuestras fustas. Ella era nuestra fuerza. Viajamos con alegr\u00eda y confianza por caminos extremadamente dif\u00edciles&#8230;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de seis horas de marcha, llegamos a Vargem&#8230; Para doce Hermanas ten\u00edamos nueve camas&#8230; fuimos hasta un r\u00edo pr\u00f3ximo y nos lavamos los pies.<\/p>\n<p>El d\u00eda 15 de Marzo, fecha tan se\u00f1alada para las Hijas de la Caridad, tuvimos cuatro Misas. Nuestra venerable Madre quiso tambi\u00e9n favorecernos y mostrar que Ella velaba por nosotras&#8230;<\/p>\n<p>Llegamos a Borda do Campo&#8230; Era el d\u00eda 24, v\u00edspera de los Santos Votos. Pudi\u00admos confesarnos y, al d\u00eda sigu\u00edente, estrechar los lazos que nos unen al Divino Sal- vador&#8230; No nos era posible o\u00edr la conferencia de nuestro Muy Honorable Padre, pero para compensar tuvimos cuatro: el Padre Monteil nos dio una sobre cada uno de los cuatro votos. Este d\u00eda fue un verdadero reposo para el alma y para el cuerpo.<\/p>\n<p>El d\u00eda 27 deb\u00edamos atravesar un r\u00edo, no en barco, sino a caballo. El r\u00edo era muy profundo; fue necesario sondear el mejor sitio y un hombre nos pasaba una a una, asegurando la brida de nuestro caballo al que el agua le llegaba hasta la tripa. Pasamos por peque\u00f1os r\u00edos varias veces&#8230;<\/p>\n<p>El d\u00eda 31, para cumplir una promesa que el Padre Cunha hab\u00eda hecho en el barco, tuvimos una Misa, cantada, en honor de San Vicente y por la tarde la bendici\u00f3n solemne.<\/p>\n<p>El lunes 2 de abril, llegamos a Congonhas. El tiempo era magn\u00edfico, pero el camino era peor todav\u00eda que los que hab\u00edamos tenido hasta entonces&#8230; Llegamos a Capao a las cuatro y media de la tarde&#8230; Nos acostamos antes de las ocho. Nos encontr\u00e1bamos tan cansadas que no pudimos dormir; est\u00e1bamos todas como los ni\u00f1os ante una gran fiesta&#8230;<\/p>\n<p>Fue un martes, <strong>28 de Noviembre de 1848, <\/strong>cuando embarcamos en el Havre y el <strong>martes, 3 de abril de 1849 <\/strong>terminaba nuestro viaje. \u00a1Mil acci\u00f3n de gracias sean dadas a Jes\u00fas y a nuestra Madre Inmaculada, a San Jos\u00e9, a San Vicente y a nuestro Angel de la Guarda!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 23 de Noviembre de 1848 dejaban la Casa Madre las primeras Hijas de la Caridad designadas para el Brasil, llamadas por un Obispo Lazarista de Mariana, Monse\u00f1or Antonio Ferreira Vicoso. 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