{"id":80226,"date":"2017-08-05T08:05:17","date_gmt":"2017-08-05T06:05:17","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=78254"},"modified":"2017-07-03T18:13:04","modified_gmt":"2017-07-03T16:13:04","slug":"san-vicente-de-paul-y-las-virtudes-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-las-virtudes-la-caridad\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y las Virtudes: la caridad"},"content":{"rendered":"<h2><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400152\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-paul-no-familia-pobre\/ranquines\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"ranquines\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=300%2C158\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400152 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>I.- Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>Los hombres han conservado la nostalgia de una edad de oro en la que todos eran felices dentro de una armon\u00eda general del hombre con Dios, con la naturaleza y con sus semejantes. El s\u00edmbolo de ese para\u00edso terrestre, en t\u00e9rminos de Isa\u00edas, era el ni\u00f1o jugando en el nido de una serpiente, y el lobo y el cordero viviendo como hermanos.<\/p>\n<p>El G\u00e9nesis, en el relato de la ca\u00edda, describe el para\u00edso perdido, la relaci\u00f3n amorosa con Dios, truncada, y las relaciones con los dem\u00e1s, viciadas por el ego\u00edsmo, hasta en el amor que deb\u00eda unir a la pareja.<\/p>\n<p>Sin embargo, el ideal de un universo reconciliado permanece, donde, en una naturaleza nuevamente amansada, los hombres se sentir\u00edan de nuevo hermanos bajo la mirada de un Padre reencontrado. \u00c9se es el lenguaje de las \u00abutop\u00edas\u00bb que, peri\u00f3dica-mente, reavivan en la imaginaci\u00f3n de los hombres esta esperanza, ya se trate de la utop\u00eda de Tom\u00e1s Moro o de Campanella, o tambi\u00e9n del mito del Buen Salvaje en el siglo XVIII o, finalmente, de la fraternidad de la \u00abGran Tarde\u00bb.<\/p>\n<p>Todas \u00e9sas son creaciones del ingenio, mientras que Cristo, en persona, ha venido a reparar las consecuencias de aquel desastre y a crear un mundo nuevo, ense\u00f1ando otra vez a los hombres con su ense\u00f1anza, su vida y su muerte el gran mandamiento de la caridad, reconcili\u00e1ndolos con Dios, con el mundo y entre ellos.<\/p>\n<p>Su venida inaugur\u00f3 esta nueva creaci\u00f3n: como consecuencia, naci\u00f3 una nueva comunidad, por el amor de Dios, que reuni\u00f3 a unos hermanos. No ten\u00edan, seg\u00fan la expresi\u00f3n de san Lucas, m\u00e1s que un solo coraz\u00f3n y una sola alma, con el fin de que no hubiera m\u00e1s indigentes entre ellos. Aquella peque\u00f1a sociedad, primicias del mundo nuevo, causaba la admiraci\u00f3n de todos (Hechos 2, 42-48; 5, 32-35).<\/p>\n<p>Con fortuna diversa, la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha propuesto a los hombres esa ense\u00f1anza, y tambi\u00e9n la ha vivido. Pero los viejos instintos paganos de ego\u00edsmo y de violencia tienen una vida duradera, y se perpetuaron, volviendo otra vez a lo antiguo. Bajo su influencia, la humanidad, en un momento o en otro, vuelve a la barbarie: los ejemplos de nuestros d\u00edas son desgraciadamente demasiado numerosos. Mas la perversi\u00f3n peor es la que se produce en nombre del Evangelio. \u00bfC\u00f3mo se ha podido imponer, espada en mano, un mensaje de amor y de mansedumbre a quienes lo entend\u00edan de un modo diferente? Ha sido necesario que se callen los gritos de muerte y el tumulto de las armas, para que se oiga nuevamente la buena nueva que todos los hombres son hijos de Dios y amados por El, y que, siendo hermanos, su pri\u00admera obligaci\u00f3n es la de amarse entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Quien la proclam\u00f3 con m\u00e1s claridad no discuti\u00f3, no levant\u00f3 la voz, no impuso su convicci\u00f3n ni con la palabra ni con la fuerza. Era de \u00e9sos que hablan con los hechos. Dios hab\u00eda amado a los hombres, hab\u00eda que mostr\u00e1rselo, era necesario que se sintie\u00adran amados por \u00c9l. Los hombres eran hermanos; ten\u00eda que verse.<\/p>\n<p>El Sr. Vicente, cuya personalidad se llevaba bien con todas las clases sociales, desde el rey hasta el mendigo, volvi\u00f3 a ense\u00f1ar a su siglo un Dios de amor, a quien hay que amar m\u00e1s, que no temer. Le ense\u00f1\u00f3 una vez m\u00e1s que el verdadero amor de Dios es el que ama concretamente a los que Dios prefiere, es decir, a los carentes de todo, a los m\u00e1s peque\u00f1os. Le volvi\u00f3 a ense\u00f1ar que solamente la caridad pod\u00eda crear entre los hombres un \u00abdeseo de vivir\u00bb en comunidad, una sociedad, en la que se sien\u00adten hermanos: \u00a1el derecho y la justicia no bastan ni con mucho!<\/p>\n<p>Ese siglo (XVII) no hubiera merecido el t\u00edtulo de grande, no hubiera sido, como los otros, m\u00e1s que un siglo de glorias militares y de miserias populares, si no hubiera conseguido dejar entrever, aunque fuera de un modo fugaz, el proyec\u00adto del Sr. Vicente: lo que pod\u00eda ser una sociedad, cuya alma fuese, a todos los nive\u00adles, la caridad. \u00abEl siglo de las Luces\u00bb pens\u00f3 hacer mucho m\u00e1s y el del \u00abProgreso\u00bb deb\u00eda traer la felicidad de la humanidad. El desarrollo inaudito de las ciencias iba a abrir una era nueva de bienestar para todos y de fraternidad. \u00a1Ya sabemos en qu\u00e9 qued\u00f3!<\/p>\n<p>Seg\u00fan las expresiones de J. Fourasti\u00e9, la caridad fue motejada de hipocres\u00eda con\u00adservadora, elemento del opio del pueblo; fue considerada como atentadora de la dig\u00adnidad de los pobres.<\/p>\n<p>Pues bien, las ciencias, incluso las ciencias humanas, han sido incapaces de desa\u00adrraigar los instintos de violencia, de ego\u00edsmo y de poder. La organizaci\u00f3n social m\u00e1s sofisticada y los organismos internacionales mejor intencionados no pueden transfor\u00admar el coraz\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>\u00danicamente el mensaje evang\u00e9lico con su flor y nata: el mandamiento nuevo, ser\u00e1 capaz de reconciliar a los hombres entre s\u00ed, de unirlos en un proyecto com\u00fan, para el hombre y para la humanidad.<\/p>\n<p>Pero para anunciarlo, los cristianos deber\u00e1n, antes que nada, superar sus divisio\u00adnes, reconciliarse, desarrollar entre ellos y entre todos los hombres, por encima de sus lazos personales y las instituciones, esos lazos de caridad, que hacen legible, para todos, el mensaje evang\u00e9lico. Les har\u00e1 falta mucha tenacidad, por no decir hero\u00edsmo: la caridad resulta a veces pesada para cargar con ella. Algunos morir\u00e1n en la tarea, la lista de los m\u00e1rtires de la caridad se va alargando todos los d\u00edas Pero, \u00bfqu\u00e9 felicidad no tendr\u00eda uno \u2014dice el Sr. Vicente\u2014, si pudiera contestar a la pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que te ha reducido a ese extremo? \u00a1la caridad!\u00bb.<\/p>\n<p>Y as\u00ed cuando la humanidad vea, con sus propios ojos, el amor de Dios a los m\u00e1s humildes, hecho visible, convertido en un proyecto com\u00fan de \u00abtodos los cris\u00adtianos\u00bb, entonces quiz\u00e1s, como para la primera comunidad cristiana de Jerusal\u00e9n, los cristianos conseguir\u00e1n \u00abel favor de todo el pueblo\u00bb, porque \u00abtodos se recono\u00adcer\u00e1n entre s\u00ed\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>II.- San Vicente y la Caridad<\/strong><\/h2>\n<p>El mes de febrero de 1653 san Vicente, en tres conferencias, defini\u00f3 el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, \u00a1unos veinte arios despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n! \u2013No voy a preguntar a nadie \u2014dec\u00eda el 9 de febrero de 1653\u2014, ya que dif\u00edcilmente podr\u00eda haber alguna que me pudiera responder, a no ser la se\u00f1orita (Luisa de Marillac); porque si os pregunto cu\u00e1l es ese esp\u00edritu, me dir\u00e9is: \u00abPadre, \u00bfnos lo ha dicho usted alguna vez? Ens\u00e9\u00f1enoslo y le responderemos\u00bb (IX,533). Fue pues la primera vez que san Vicente concret\u00f3 el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda, prefiriendo, como siempre, que una larga experiencia precediera a toda codificaci\u00f3n. Por el contrario, el 24 de febrero, puede preguntar sin miedo: \u00abHija m\u00eda, \u00bfcu\u00e1ntas son las virtudes que componen el esp\u00edritu de las Hijas de la Caridad?\u00bb \u2014\u00bbTres, padre\u00bb\u2014 \u00ab\u00bfCu\u00e1les son?\u00bb\u2014 \u00abLa caridad, la humildad y la sencillez\u00bb (IX,540). Despu\u00e9s de haber preguntado a otras Hermanas, que tambi\u00e9n respondieron a su vez, nuestro muy honorable padre a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p><strong><em> \u00abHemos hablado en la primera conferencia sobre la caridad, que es la primera virtud necesaria a vuestro esp\u00edritu\u00bb<\/em><\/strong> (DC, 540). As\u00ed que la caridad es la primera virtud del esp\u00edritu de la Caridad, y san Vicente concreta (Cf. DC, 537) que consiste: en el amor a nuestro Se\u00f1or, en el amor a los pobres, y en el amor entre vosotras.<\/p>\n<h3><strong> 2.1.- Caridad, amor a nuestro Se\u00f1or<\/strong><\/h3>\n<p>Cuando san Vicente presenta el amor que debe tenerse a Dios, a nuestro Se\u00f1or, distingue, las m\u00e1s de las veces, \u00abdos formas\u00bb de vivir y de traducir ese amor: \u00abuno afectivo y el otro efectivo\u00bb (Cf. IX, 534). El primero es del orden de la ternura (san Vicente no tiene miedo en usar esa palabra y en evocar la relaci\u00f3n del ni\u00f1o con su padre, su madre). Pero ese primer modo de amar a nuestro Se\u00f1or es incompleto, y puede ser ilusorio, si, como lo recuerda frecuentemente: \u00abNo llega hasta el hecho\u00bb, al amor de Jesucristo en el servicio concreto de los pobres.<\/p>\n<h3><strong>2.2.- \u00bfCu\u00e1l es por tanto el esp\u00edritu de una Hija de la Caridad?<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00ab\u00bfCu\u00e1l es por tanto ese esp\u00edritu de una Hija de la Caridad? Es, Hermanas m\u00edas, el amor a nuestro Se\u00f1or. \u00bfNo es natural que las hijas amen a su padre? Y para que pod\u00e1is entender lo que es este amor, es menester que sep\u00e1is que se ejerce de dos maneras: afectiva y efectivamente. El amor afectivo es la ternura en el amor. Ten\u00e9is que amar a nuestro Se\u00f1or con ternura y afecto, lo mismo que un ni\u00f1o que no puede separarse de su madre y que grita: \u00abmam\u00e1\u00bb, apenas siente que se aleja. Del mismo modo, un coraz\u00f3n que ama a nuestro Se\u00f1or no puede sufrir su ausencia y tiene que unirse con \u00e9l por ese amor afectivo, que produce a su vez el amor efectivo. Porque no basta con el primero, Hermanas m\u00edas; hay que tener los dos. Hay que pasar del amor afectivo al amor efectivo, que consiste en el ejercicio de las obras de caridad, en el servicio a los pobres emprendido con alegr\u00eda, con entusiasmo, con constan\u00adcia y amor. Estas dos clases de amor son como la vida de una Hermana de la Caridad, por\u00adque ser Hija de la Caridad es amar a nuestro Se\u00f1or con ternura y constancia: con ternura, sinti\u00e9ndose a gusto cuando se habla de \u00e9l, cuando se piensa en \u00e9l, y se llena toda de con\u00adsuelo, cuando se le ocurre pensar: \u00ab\u00a1Mi Se\u00f1or me ha llamado para servirlo en la persona de los pobres; qu\u00e9 felicidad!\u00bb El amor de las Hijas de la Caridad no es solamente tierno; es efectivo, porque sirven efec\u00adtivamente a los pobres, corporal y espiritualmente\u00bb <\/em><\/strong>(IX, 534-535).<\/p>\n<h3><strong>2.3.- \u00abSi cumpl\u00eds con todas las cosas de vuestra vocaci\u00f3n\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abHay algunas de vosotras que quieren mucho a Dios, que sienten gran dulzura en la ora\u00adci\u00f3n, gran suavidad en todos los ejercicios, gran consuelo en la frecuencia de los sacra\u00admentos, que no tienen ninguna contradicci\u00f3n en su interior, debido al amor que sienten por Dios, que les hace recibir con alegr\u00eda y sumisi\u00f3n todo lo que viene de su mano. Hay tambi\u00e9n otras que no sienten a Dios. No lo han sentido jam\u00e1s, ni saben lo que es tener gusto en la oraci\u00f3n, ni sienten devoci\u00f3n, seg\u00fan creen; pero no por ello dejan de hacer oraci\u00f3n, de practicar las Reglas y las virtudes, de trabajar mucho, aunque con repugnancia. \u00bfDejan acaso de amar a Dios? Ni mucho menos, porque hacen lo mismo que las dem\u00e1s, y con un amor mucho m\u00e1s fuerte, aunque lo sientan menos. Es el amor efectivo, que no deja de obrar, aunque no aparezca.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> Hay algunas pobres Hermanas, que se desaniman. Oyen decir que unas sienten gran afec\u00adto, que otra hace muy bien su oraci\u00f3n, que la de m\u00e1s all\u00e1 tiene mucho amor a Dios. Ellas no sienten nada de esto, creen que todo est\u00e1 perdido, que no tienen que hacer nada en la Compa\u00f1\u00eda, ya que no son como las dem\u00e1s, y que ser\u00eda mejor para ellas salirse, ya que est\u00e1n sin amor a Dios.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> Pues bien, mis queridas Hermanas, eso es una equivocaci\u00f3n. Si cumpl\u00eds con todas las cosas de vuestra vocaci\u00f3n, estad seguras de que am\u00e1is a Dios, y de que lo am\u00e1is con mayor perfecci\u00f3n que aqu\u00e9llas que lo sienten mucho y que no hacen lo que vosotras hac\u00e9is. Observad bien lo que os digo: Si hac\u00e9is las cosas de vuestra vocaci\u00f3n\u00bb <\/em><\/strong>(IX, 433-434).<\/p>\n<h3><strong> 2.4.- Dios escucha muy bien sin que le hablemos<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abDios, cuando quiere comunicarse con alguien, lo hace sin esfuerzos, de una manera sen\u00adsible, muy suave, dulce y amorosa; as\u00ed pues, pid\u00e1mosle muchas veces este don de la ora\u00adci\u00f3n, y con mucha confianza. Dios, por su parte, no busca nada mejor; pid\u00e1moselo, pero con toda confianza, y estemos seguros de acabar\u00e1 concedi\u00e9ndonoslo, por su propia mise\u00adricordia. \u00c9l no se niega nunca, cuando rezamos con humildad y confianza Si no lo conce\u00adde al principio, lo conceder\u00e1 luego. Hay que perseverar sin desanimarse; y si no tenemos ahora ese esp\u00edritu de Dios, nos lo dar\u00e1 por su misericordia, si insistimos, quiz\u00e1s dentro de tres o cuatro meses, o de uno o dos a\u00f1os. Pase lo que pase, confiemos en la providencia, esper\u00e9moslo todo de su liberalidad, dej\u00e9mosle hacer y tengamos siempre \u00e1nimos. Cuando Dios, por su bondad, le concede a alguien una gracia, lo que \u00e9ste cre\u00eda dif\u00edcil se le hace tan f\u00e1cil, que, all\u00ed donde ten\u00eda tanta pena, encuentra ahora placer, y no tiene m\u00e1s remedio que extra\u00f1arse en su interior de este cambio tan inesperado&#8230;<\/em><\/strong><strong><em><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> Entonces uno se siente sin esfuerzo alguno en la presencia de Dios; \u00e9sta se hace como natural, sin cesar nunca; y esto se hace con mucha satisfacci\u00f3n. No es menester esforzarse, ni forjar en el \u00e1nimo palabras altisonantes&#8230; Dios escucha muy bien sin que le hablemos, ve todos los rincones de nuestro coraz\u00f3n, y conoce hasta el m\u00e1s peque\u00f1o de nuestros sentimientos\u00bb <\/em><\/strong><strong>(XI, 136-137).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 2.5.- Amemos a Dios, hermanos m\u00edos, amemos a Dios<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abAmemos a Dios, hermanos m\u00edos, amemos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente. Pues, muchas veces los actos de amor a Dios, de complacencia, de benevolencia, y otros semejantes afectos y pr\u00e1cticas interiores de un coraz\u00f3n amante, aunque muy buenos y deseables, resultan sin embargo muy sospechosos, cuando no se llega a la pr\u00e1ctica del amor efectivo. \u00abMi Padre es glorificado, dice nuestro Se\u00f1or, en que deis mucho fruto\u00bb. Hemos de tener mucho cuidado en esto; porque hay muchos que, preocupados de tener un aspecto externo de compostura y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en esto; y cuando se llega a los hechos y se pre-sentan ocasiones de obrar, se quedan cortos\u00bb<\/em> (XI, 733).<\/strong><\/p>\n<h2><strong>III. Caridad, amor a los pobres<\/strong><\/h2>\n<p>El amor efectivo de nuestro Se\u00f1or conduce con toda l\u00f3gica a la Hija de la Caridad hacia los pobres. El amor efectivo de nuestro Se\u00f1or es el amor a los pobres. Es en la forma de amar a los pobres y de servirlos, donde se aprecia mejor el amor a Dios, como afirma Cristo en san Mateo (25, 31).<\/p>\n<h3><strong> 3.1.- Lo que hag\u00e1is al m\u00e1s peque\u00f1o de los m\u00edos<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abAs\u00ed pues, esto es lo que os obliga a servirlos con respeto, como a vuestros amos, y con devoci\u00f3n, porque representan para vosotras a la persona de nuestro Se\u00f1or, que ha dicho: \u00abLo que hag\u00e1is al m\u00e1s peque\u00f1o de los m\u00edos, lo considerar\u00e9 como hecho a m\u00ed mismo\u00bb. Efectivamente, hijas m\u00edas, nuestro Se\u00f1or es, junto con ese enfermo, el que recibe el servicio que le hac\u00e9is. Seg\u00fan eso, no s\u00f3lo hay que tener mucho cuidado en alejar de s\u00ed la dureza y la impaciencia, sino adem\u00e1s afanarse en servir con cordialidad y con gran dulzura, incluso a los m\u00e1s enfadosos y dif\u00edciles, sin olvidarse de decirles alguna buena palabra\u00bb<\/em> (IX, 916).<\/strong><\/p>\n<h3><strong>3.2.- Lo que salga de ese coraz\u00f3n llevar\u00e1 consigo un poco de fuego<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> \u00abY as\u00ed, decirle alguna cosa seg\u00fan las necesidades que veamos en \u00e9l. Y para lograr que esto resulte \u00fatil, ten\u00e9is que llenaros del esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or, de modo que todos vean que lo am\u00e1is y que intent\u00e1is hacerlo amar. La que est\u00e9 llena del esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or necesariamente producir\u00e1 mucho fruto. Pero si hubiera entre vosotras algunas que fueran de la Caridad solamente de nombre y por su manera de vestir, \u00e9sas no dir\u00e1n nada como es debido o, si dicen alguna cosa, lo har\u00e1n con tanta frialdad, que no impresionar\u00e1n a nadie. Y \u00bfpor qu\u00e9? Porque esa Hermana, que no tiene caridad en su coraz\u00f3n, hablar\u00e1 s\u00f3lo con los labios; y lo que diga no tendr\u00e1 ninguna fuerza, ya que viene de la lengua y no del coraz\u00f3n. Pero las que est\u00e9n llenas de Dios hablar\u00e1n con afecto, porque llevan a Dios en el coraz\u00f3n, y lo que salga de ese coraz\u00f3n llevar\u00e1 consigo un poco de fuego que penetrar\u00e1 en el del enfer\u00admo; ser\u00e1 como un b\u00e1lsamo que lo llena todo con su aroma\u00bb<\/em><\/strong> <strong>(IX, 918).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 3.3.- Por eso Dios ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abTen\u00e9is que pensar con frecuencia que vuestro principal negocio y lo que Dios os pide particularmente es que pong\u00e1is mucho cuidado en servir a los pobres, que son vuestros se\u00f1ores. S\u00ed, Hermanas m\u00edas, son nuestros amos. Por eso, ten\u00e9is que tratarlos con manse\u00addumbre y cordialidad, pensando que por eso os ha puesto juntas y os ha asociado Dios, que por eso Dios ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda. Ten\u00e9is que tener cuidado de que no les falte nada en lo que vosotras pod\u00e1is, tanto para la salud de su cuerpo, como para la salvaci\u00f3n de su alma. \u00a1Qu\u00e9 felices sois, hijas m\u00edas, por haberos destinado Dios a esto, para toda vuestra vida\u00bb<\/em> (IX, 125).<\/strong><\/p>\n<h3><strong>3.4.- Dios ama a quienes aman a los pobres<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abDios ama a los pobres, y por consiguiente ama a quienes aman a los pobres; pues, cuando se ama mucho a una persona, se siente tambi\u00e9n afecto a sus amigos y servidores. Pues bien, esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n procura dedicarse con afecto a servir a los pobres, que son los preferidos de Dios; por eso tenemos motivos para esperar que, por amor hacia ellos, tambi\u00e9n nos amar\u00e1 Dios a nosotros. As\u00ed pues, hermanos m\u00edos, vayamos y ocup\u00e9monos con un amor nuevo en el servicio de los pobres, y busquemos incluso a los m\u00e1s pobres y aban\u00addonados; reconozcamos delante de Dios que son ellos nuestros se\u00f1ores y nuestros amos, y que somos indignos de rendirles nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb <\/em><\/strong>(XI, 273).<\/p>\n<h3><strong> 3.5.- Ha sido la caridad<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<strong>No obstante, si Dios permitiese que se vieran reducidos a la necesidad (los misioneros) de ir a servir como coadjutores a las aldeas para encontrar con qu\u00e9 vivir, o que algunos de ellos tuvieran que ir a mendigar el pan o acostarse al lado de una tapia, con los vestidos destrozados y muertos de fr\u00edo, y en aquel estado le preguntasen a uno de ellos: \u00abPobre sacerdote de la Misi\u00f3n, \u00bfqui\u00e9n te ha puesto en semejante estado?\u00bb, \u00a1qu\u00e9 felicidad, herma\u00adnos m\u00edos, poder responder entonces: \u00ab\u00a1ha sido la caridad!\u00bb. \u00a1Cu\u00e1nto apreciar\u00eda Dios y los \u00e1ngeles a ese pobre sacerdote!\u00bb (XI, 768).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 3.6.- Tanto era el gozo por poder servirlos<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abHace poco tiempo hablaba en una reuni\u00f3n&#8230;(las palabras que pronunci\u00f3 sor Andrea antes de morir)&#8230;Y como le preguntase: \u00abEntonces, Hermana, \u00bfno hay nada en el pasado que le cause temor?\u00bb, ella me respondi\u00f3: \u00abNo, padre, no hay nada, a no ser que sent\u00eda mucha satisfacci\u00f3n al ir por esos pueblos a ver a esas buenas gentes; volaba de gozo por poder ser\u00advirlos\u00bb\u00bb<\/em> (IX, 612).<\/strong><\/p>\n<h2><strong>IV. Caridad, amor entre nosotros<\/strong><\/h2>\n<p><strong><em>\u00abAmaros entre vosotras como verdaderas Hermanas\u00bb<\/em><\/strong> (IX, 1017). Es el tercer aspecto de la Caridad, que san Vicente propone a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Un aspecto, que, como los dos anteriores, vale tambi\u00e9n para todas las comunidades y todas las c\u00e9lulas de la Iglesia. Esta caridad fraternal se hace a base de respeto y de cordialidad, porque \u00abel respeto y la cordialidad engendran verdadero respeto\u00bb (IX, 145). La caridad es condici\u00f3n necesaria para un mejor servicio de los pobres. Es el testimonio en nombre de Dios y de la Iglesia.<\/p>\n<h3><strong>4.1.- \u00abCierta alegr\u00eda que se siente en el coraz\u00f3n\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab<strong>La cordialidad, propiamente hablando, es el efecto de la caridad que se tiene en el coraz\u00f3n, de forma que dos personas que tienen en su coraz\u00f3n esa caridad mutua, que ha puesto all\u00ed el amor, lo demuestra tambi\u00e9n entre s\u00ed. Si ten\u00e9is amor por los pobres, demostrar\u00e9is que os sent\u00eds muy gustosas de verlos. Cuando una Hermana tiene amor a otra Hermana, se lo demuestra en sus palabras. Eso se llama cordialidad, esto es, una exultaci\u00f3n del coraz\u00f3n por la que se demuestra que uno est\u00e1 muy contento de estar con otra persona, habl\u00e1ndole de este modo: \u00abHermana, me siento muy alegre de poder estar con usted\u00bb. \u00c9sta es la cordialidad que os recomiendan vuestras Reglas, de forma que conviene que os la demostr\u00e9is las unas a las otras gracias a cierta alegr\u00eda que se siente en el coraz\u00f3n y que se refleja en el rostro. Obrar de esta manera es un testimonio por el que se demuestra que se siente cordialidad en el coraz\u00f3n mediante cierto gozo que se experimenta en nuestro interior y que nos hace poner una cara amable y graciosa cuando se habla con una Hermana o con otras personas. Eso se llama cordialidad, que es un efecto de la caridad; de forma que, si la caridad fuera una manzana, la cordialidad ser\u00eda su color. Veis a veces a algunas personas que tienen un aspecto sonrosado que las hace hermosas y agradables. Pues bien, si la manzana fuese la caridad, su color ser\u00eda la cordialidad. Veis, pues, c\u00f3mo la cordialidad es una virtud por la que se demuestra el amor que se tiene al pr\u00f3jimo, y que es muy necesaria a las Hijas de la Caridad para poder ser \u00fatiles a las personas con quienes tratan. Tambi\u00e9n puede decirse que, si la caridad fuera un \u00e1rbol, las hojas y el fruto ser\u00edan la cordialidad, y si fuera un fuego, la llama ser\u00eda la cordialidad\u00bb<\/strong><\/em><strong> (IX, 1037-1038).<\/strong><\/p>\n<h3><strong>4.2.- Una estar\u00e1 triste, la otra alegre<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abA veces estamos de tan mal genio y con tan mal humor, que apenas nos podemos soportar a nosotros mismos; nos ocurre con frecuencia que estamos tan descontentos de nosotros mismos que nos arrepentimos por la tarde de lo que hicimos por la ma\u00f1ana. Esa experiencia de nuestra propia conducta, \u00bfno deber\u00eda ayudarnos a tolerarnos mutuamente?<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> Estar\u00e1n juntas dos Hijas de la Caridad. Aunque tengan cierta virtud, no siempre estar\u00e1n del mismo humor y, sin embargo, es preciso que est\u00e9n unidas y que sean cordiales entre s\u00ed. Una estar\u00e1 triste, la otra alegre; una se sentir\u00e1 satisfecha, la otra descontenta. Si se fijan bien, no estamos ni una sola hora en el mismo estado. Y \u00bfqu\u00e9 otra cosa podemos hacer, Hermanas m\u00edas, sino soportamos mutuamente y practicar esa virtud tan necesaria de la condescendencia?<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> Acordaos, por favor, de esta pr\u00e1ctica, porque sin ella, Hermanas m\u00edas, no ser\u00edais Hijas de la Caridad, sino hijas de la discordia y de la confusi\u00f3n; y esto dar\u00eda mal ejemplo al pr\u00f3jimo y escandalizar\u00e1 mucho\u00bb (IX, 528-529).<\/em><\/strong><\/p>\n<h3><strong> 4.3.- Ved esas Hijas de la Caridad<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong> <em>\u00abLa desuni\u00f3n hace que, si una quiere una cosa, la otra quiere una distinta, la gente, que se da cuenta de ello, queda desedificada, y los pobres tendr\u00e1n motivos para no recibir con agrado los consejos que les den por su bien. Dir\u00e1n: \u00abVed esas Hijas de la Caridad; no est\u00e1n de acuerdo entre s\u00ed\u00bb. Hermanas m\u00edas, la desuni\u00f3n, incluso entre particulares, dirige f\u00e1cil\u00admente a una comunidad hacia su ruina. Mi cuerpo es uno en todos sus miembros; si se hace solamente en mi mano una incisi\u00f3n que separe las carnes, todo el cuerpo se resentir\u00e1. Lo mismo sucede con las comunidades: cuando hay una parte en discordia, todo el resto pade\u00adce; y los que se dan cuenta de ello se escandalizan, y no solamente dicen: \u00abSon Juana y Margarita las que se portan de esa manera\u00bb; sino que \u00abson las Hijas de la Caridad\u00bb. Por solamente dos que est\u00e9n desunidas, el cuerpo entero de las Hijas de la Caridad padece y sufre esc\u00e1ndalo; pero si todas est\u00e1n unidas, entonces edifican al pr\u00f3jimo, y se da gloria a Dios\u00bb<\/em> (IX, 109).<\/strong><\/p>\n<h3><strong>4.4.- Quiera la bondad de Dios<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abQuiera la bondad de Dios, mis querid\u00edsimas hijas, repartiros en abundancia su esp\u00edri\u00adtu, que es solamente un esp\u00edritu de amor, de mansedumbre, de suavidad y de caridad, para que, por la pr\u00e1ctica de estas virtudes puedan hacerlo todo de la forma que \u00e9l desea de vosotras, para su gloria, vuestra salvaci\u00f3n y la edificaci\u00f3n del pr\u00f3jimo\u00bb <\/em>(IX, 263-264).<\/strong><\/p>\n<h3><strong> 4.5.- Hay que tener ese trato com\u00fan<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abS\u00ed que se necesita. Eso ata los corazones, y Dios bendice los consejos que as\u00ed se toman, de forma que los asuntos van entonces mejor. Todos los d\u00edas, durante el recreo, pod\u00e9is decir: \u00abHermana, \u00bfqu\u00e9 tal le ha ido? Hoy me ha sucedido esto, \u00bfqu\u00e9 le parece\u00bb. Esto hace que la conversacion resulte tan grata que no hay m\u00e1s que desear. Por el con\u00adtrario, cuando cada uno va a lo suyo, sin decir nada a los dem\u00e1s, es algo que resulta insoportable.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> Hay en la Compa\u00f1\u00eda una Hermana sirviente, que les da a las dem\u00e1s una preocupaci\u00f3n tre\u00admenda, por tener ese car\u00e1cter; en cuanto a m\u00ed, tengo la experiencia de que, donde tene\u00admos en la Misi\u00f3n unos pobres hombres, si hay sin embargo un superior que es abierto y se comunica a los otros, todo va bien; por el contrario, cuando hay uno que se encierra en lo suyo y act\u00faa particularmente por su cuenta, esto aparta a los corazones y no hay nadie que se atreva a acerc\u00e1rsele. As\u00ed pues, hija m\u00eda, hay que hacerlo as\u00ed, y que no pase nada, ni se haga nada, ni se diga nada, sin que lo sep\u00e1is la una y la otra. Hay que tener ese trato en com\u00fan\u00bb <\/em><\/strong><strong>(X, 773).<\/strong><\/p>\n<h3><strong>4.6.- Por caridad, humildad y sencillez<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00ab\u00a1Oh Salvador de nuestras almas, luz del mundo! Te pedimos que ilumines nuestro entendimiento, para que podamos conocer la verdad de las cosas que acabamos de escuchar. Te lo pedimos a ti, que has querido formar para tu servicio una Compa\u00f1\u00eda de pobres hijas, que han de servirte de la misma manera que t\u00fa les has ense\u00f1ado. Haz de ellas, Dios m\u00edo, tus instrumentos. Conc\u00e9deles y conc\u00e9deme a m\u00ed, a pesar de que soy un miserable pecador, la gracia de poder realizar todas mis acciones por caridad, humil\u00addad y sencillez en la asistencia al pr\u00f3jimo. Conc\u00e9denos esta gracia, Se\u00f1or nuestro. Si somos fieles en la pr\u00e1ctica de estas virtudes, esperamos que nos conceder\u00e1s la recom\u00adpensa que les has prometido a todos aqu\u00e9llos que te sirven en la persona de los pobres\u00bb<\/em> (IX, 538-539).<\/strong><\/p>\n<h2>V.- Cuestiones para la reflexi\u00f3n y el di\u00e1logo<\/h2>\n<p>1. Este cuestionario no tiene la forma habitual. Tendr\u00eda que haberse propuesto una reflexi\u00f3n sobre la caridad como relaci\u00f3n con Dios, relaci\u00f3n con los pobres y relaci\u00f3n en la comunidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abEs necesario pasar del amor afectivo al amor efectivo\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em> \u00abEstaba llamada a servir de lazo de uni\u00f3n con los pobres&#8230;sin compartir su vida&#8230;Las circunstancias me han obligado a compartir su vida&#8230;He visto modos nuevos de vivir&#8230;Esa realidad arrumb\u00f3 todas mis seguridades&#8230;\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Para compartir la vida&#8230;\u00bfno he debido, tambi\u00e9n yo, hacer elecciones dif\u00edciles; vivir rupturas dolorosas; tener paciencia para comprender a los dem\u00e1s y hacer que me acepten?<\/li>\n<\/ul>\n<p>2. \u00abNo puede haber caridad, si no va acompa\u00f1ada de la justicia\u00bb (II, 48).<\/p>\n<ul>\n<li>\u00abCon frecuencia nos convertimos en asistentas, movidas como estamos por la compasi\u00f3n&#8230;Encarg\u00e1ndonos de todo, hab\u00edamos hecho de aquella persona, nuestro pobre&#8230;\u00bb.<\/li>\n<li>\u00bfCu\u00e1l es mi manera de amar?<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I.- Introducci\u00f3n Los hombres han conservado la nostalgia de una edad de oro en la que todos eran felices dentro de una armon\u00eda general del hombre con Dios, con la naturaleza y con sus semejantes. &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-las-virtudes-la-caridad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":400152,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-80226","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal y las Virtudes: la caridad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-las-virtudes-la-caridad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal y las Virtudes: la caridad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"I.- Introducci\u00f3n Los hombres han conservado la nostalgia de una edad de oro en la que todos eran felices dentro de una armon\u00eda general del hombre con Dios, con la naturaleza y con sus semejantes. ... 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