{"id":74128,"date":"2017-08-09T08:37:00","date_gmt":"2017-08-09T06:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=74128"},"modified":"2017-07-03T18:17:03","modified_gmt":"2017-07-03T16:17:03","slug":"la-compania-de-las-hijas-de-la-caridad-sociedad-apostolica-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-compania-de-las-hijas-de-la-caridad-sociedad-apostolica-ii\/","title":{"rendered":"La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad Sociedad Apost\u00f3lica (II)"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400059\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-1\/logo-hhc\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212\" data-orig-size=\"161,212\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"logo-hhc\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212\" class=\"alignnone size-full wp-image-400059 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"\" width=\"161\" height=\"212\" \/>Antes de iniciar mi segunda intervenci\u00f3n, perm\u00edtanme que les d\u00e9 una voz de aliento y de \u00e1nimo. Comprendo que a las personas que no est\u00e1n habituadas a caminar por estos vericuetos del derecho se les haga dif\u00edcil escuchar temas como el que estoy tratando. Se necesita un poco de valor y de \u00e1nimo. \u00a1Animo, pues! Por mi parte, procurar\u00e9 ser lo m\u00e1s claro que me sea posible.<\/p>\n<ol>\n<li>En esta intervenci\u00f3n, pretendo concretar m\u00e1s lo que para la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad supone ser Sociedad de Vida Apost\u00f3lica. Me propongo indicar la libertad de movimientos que el derecho can\u00f3nico les concede, y qu\u00e9 fronteras son infranqueables. Tal prop\u00f3sito creo que les puede ser \u00fatil cuando, en la Asam\u00adblea, traten asuntos que entran en el campo de las Constituciones relacionadas con las disposiciones del derecho com\u00fan de la Iglesia. No as\u00ed, si se tratan temas 348\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 m\u00e1s bien del orden espiritual. De todas maneras, el conocimiento y la pr\u00e1ctica que tienen de las Constituciones y Estatutos les ayudar\u00e1 a entender bien las cuestiones que les voy a presentar. Muchas veces, lo \u00fanico que pretendo es que recuerden lo que ya saben, han practicado y est\u00e1n practicando.<\/li>\n<li>Para mayor orden y claridad distingo los siguientes campos: el campo del gobierno, el campo de la formaci\u00f3n, el campo de la vida comunitaria y el campo del apostolado.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1. En el campo del gobierno<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>En este campo del gobierno, las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica gozan de cierta libertad. El principio base es el siguiente: <em>\u00abEl gobierno de la sociedad se<\/em> <em>determina en las Constituciones y se observar\u00e1n los \u00a0c\u00e1nones 613-633, respetando<\/em> <em>la naturaleza de cada sociedad\u00bb <\/em>(c. 734). \u00bfA qu\u00e9 se refiere este principio? Se refiere a las fuentes, es decir, d\u00f3nde encontrar las normas que se refieren al gobierno. La respuesta es clara:<\/li>\n<\/ol>\n<p>1.\u00b0 En las Constituciones. Aqu\u00ed, el t\u00e9rmino Constituciones es sin\u00f3nimo do \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>de\u00ad<\/strong><strong>recho <\/strong>propio. El derecho propio, es decir, las Constituciones, los Estatutos, <strong>las \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>disposiciones de las Asambleas Generales y de los Superiores son la fuente para \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 conocer las figuras de gobierno, por ejemplo: qui\u00e9n es el Superior General, qu\u00e9 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 derechos tiene, cu\u00e1nto dura en el cargo. El derecho propio es donde podemos \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 saber los principios de gobierno, c\u00f3mo quiere la Compa\u00f1\u00eda ser gobernada, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 etc.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Los c\u00e1nones (617-633). A primera vista, parecen muchos, 17. No hay que \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 asustarse, porque, en realidad, todos est\u00e1n contenidos de una manera o de \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 otra, en el derecho propio de la Compa\u00f1\u00eda. No creo que existan lagunas de importan\u00adcia. Lo que no quiero que pasen por alto es la cl\u00e1usula que se a\u00f1ade a \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 continua\u00adci\u00f3n: \u00abrespetando la naturaleza de cada Sociedad\u00bb, como si dijera, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 respetando la tradici\u00f3n, el esp\u00edritu, el buen sentir de la Compa\u00f1\u00eda, etc. Es un \u00a0\u00a0\u00a0 criterio de interpre\u00adtaci\u00f3n que ayuda a ver las normas generales de la Iglesia \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 desde el propio caris\u00adma.<\/p>\n<ol>\n<li>Veamos lo que los c\u00e1nones citados contienen. Los c\u00e1nones citados se refieren a los deberes pastorales de los Superiores, a c\u00f3mo deben gobernar, a qui\u00e9nes hay que considerar Superiores Mayores, la amplitud del campo de gobierno, c\u00f3mo son designados (elegidos o nombrados), las condiciones que pueden afectar a la validez de la designaci\u00f3n, la temporalidad de los oficios, la remoci\u00f3n de los mismos, la honradez en las elecciones y nombramientos, la necesidad de tener consejo, el modo de actuar del mismo, el derecho a visitar las Provincias y las Casas, la responsabilidad de los visitados de decir la verdad, el lugar de la residencia de los Superiores, la libertad de conciencia de que deben gozar los s\u00fabditos.<\/li>\n<li>Se trata tambi\u00e9n de las Asambleas Generales, su significado, su composici\u00f3n, el derecho que tienen las provincias, las casas y cada uno de los miembros de la Sociedad de enviar sugerencias a la Asamblea, la posibilidad de creer otras asambleas o reuniones, pero determinando bien qui\u00e9nes asisten, sobre club temas pueden tratar, el valor de sus decisiones.<\/li>\n<li>En todos estos temas, siempre se remite al derecho propio. Toca, pues, a la Sociedad concretar lo que los c\u00e1nones dicen de una manera general. En resumen, el C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico expone lo que hay que hacer, el c\u00f3mo se deja a la Sociedad. Por ejemplo, todos los Superiores Mayores han de tener un consejo, pero cu\u00e1ntos miembros, c\u00f3mo se designan, c\u00f3mo se reparten las competencias, cu\u00e1nto tiempo duran, etc., todo eso depende de lo que se establezca en el derecho propio.<\/li>\n<li>La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, Sociedad Apost\u00f3lica, lo ha concre\u00adtado. No creo que existan lagunas en las Constituciones y Estatutos. Quiz\u00e1, haya alguna que otra, pero de poca importancia. Una es, seg\u00fan algunos, el que se diga que el Director Provincial de las Hermanas, es o no Superior Mayor. Se ha prefe\u00adrido no resolver la cuesti\u00f3n te\u00f3ricamente, hay dificultades. Se ha preferido una soluci\u00f3n pr\u00e1ctica, indicando qu\u00e9 es lo que le compete y cu\u00e1l es la relaci\u00f3n del Director con la Visitadora, el Consejo y las Hermanas. Es posible que haya otras, pero es seguro que ser\u00e1n de poca importancia, porque ya se hubieran detectado despu\u00e9s de haber pasado quince a\u00f1os desde que se promulgaron las Constitu\u00adciones.<\/li>\n<li>Surge la cuesti\u00f3n: \u00bfse puede cambiar lo establecido? Ciertamente s\u00ed. Es posible que, dada la evoluci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y de los tiempos, de las situa\u00adciones de las personas, de las instituciones, sea necesario cambiar. Todos esta\u00admos de acuerdo de que los cambios se imponen y, con frecuencia, son signos de vida. La C. 1.3 pone de manifiesto que la fidelidad al carisma debe ser siem\u00adpre renovable para responder a las necesidades de su tiempo. Se dice que las grandes instituciones, por ejemplo, la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad tienden a ser conservadoras de lo que tienen y muy reacias a cambiarlo. Naturalmente, que vale el refr\u00e1n chino: \u00abantes de tirar una pared, piensa por qu\u00e9 la construye\u00adron\u00bb. Antes, exist\u00eda tambi\u00e9n la m\u00e1xima \u00abnada se debe cambiar\u00bb. Hab\u00eda otra m\u00e1xima que dec\u00eda lo contrario: \u00abc\u00e1mbiese todo, que todo sea nuevo\u00bb. He o\u00eddo decir que san Ignacio de Loyola aconsejaba no cambiar nada en tiempos de cambios\u00bb. Era una voz de alerta ante el peligro de sucumbir al impulso de cam\u00adbiarlo todo sin ton ni son.<\/li>\n<li>Todos estos dichos llevan su parte de verdad, pero no toda la verdad. Son advertencias, y de ah\u00ed no pasan. Hay signos de los tiempos que tenemos que escuchar, hay necesidades nuevas a las que hay que responder seg\u00fan la C. 1.3 antes mencionada. De hecho, la Iglesia admite que hay que cambiar. El Vaticano II ha abierto las puertas de la Iglesia a infinidad de cambios, unos ya est\u00e1n realiza\u00addos, otros todav\u00eda no. Lo mismo hay que decir de la Compa\u00f1\u00eda. La historia de la Compa\u00f1\u00eda nos dice que se han llevado a cabo muchos cambios. Seguro que necesita cambiar otras cosas: \u00bfcu\u00e1les?, \u00bfc\u00f3mo?, es cuesti\u00f3n de ustedes En cuanto al modo de proceder est\u00e1 la C. 3.60: \u00abLos Estatutos pueden ser modificados por la Asamblea General (C. 3.50), las Constituciones no pueden ser modificadas m\u00e1s que por la Santa Sede, si los dos tercios de la Asamblea General lo solicitan\u00bb. Esta norma no hay que verla desde el punto de vista de conserve, lo que existe, sino como una voz que invita al discernimiento. A mi modo do ver, nene Interpretar mal la C. 3.60 si se piensa que est\u00e1 dada para no hacer los cambios que se consideren tanto en los Estatutos como en las Constituciones. Frita norma se puede leer desde una mentalidad conservadora o desde una mentalidad di pru\u00addencia en los cambios.<\/li>\n<li>Lo m\u00e1s normal es que las Constituciones y Estatutos sean m\u00e1s abundantes, m\u00e1s completos que las normas de la Iglesia, mucho m\u00e1s escuetas y m\u00e1s ce\u00f1idas a lo esencial. Conviene tener en cuenta que nada se puede hacer en contra de lo establecido, pero se puede ir m\u00e1s all\u00e1 de lo establecido. Un ejemplo: si com\u00adparamos los criterios pastorales que el C\u00f3digo da para orientar el gobierno de los Superiores, lo que hace es recoger lo que est\u00e1 en el decreto Perfectae Caritatis del Concilio Vaticano II. Todos estos criterios est\u00e1n recogidos de una manera o de otra en las Constituciones, pero, adem\u00e1s, \u00e9stas contienen otros principios de gobierno, no recogidos en el derecho can\u00f3nico. Me refiero a los principios de gobierno indicados en las Constituciones 3.23-3.26. Perm\u00edtanme que les recuerde algunos:<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>Conservar y promover la unidad dentro de las diversidades. Este principio es muy significativo cuando se asume la tarea de la inculturaci\u00f3n. Esta tarea exige el esfuerzo por mantener la unidad sin impedir las diversidades. La raz\u00f3n de este principio es la eficacia en el apostolado y la vitalidad de la Compa\u00f1\u00eda. \u00abLas diversidades implican, en lo que se refiere a las actividades y estilo de vida, opciones diferentes que siempre se hacen en funci\u00f3n del servicio de Cristo en los pobres y seg\u00fan el esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n\u00bb (C. 3.24; E 52).<\/li>\n<li>El principio de subsidiariedad. La participaci\u00f3n efectiva en las responsabili\u00addades implica colaboraci\u00f3n y ejercicio de poderes adecuados en todos los niveles de gobierno. La subsidiariedad exige informaci\u00f3n rec\u00edproca y presupone el dere\u00adcho de orientaci\u00f3n y supervisi\u00f3n, as\u00ed como la necesidad de dar cuenta (C 3.26, \u00a7 2).<\/li>\n<li>El principio de la mutua confianza. La confianza mutua est\u00e1 en la base de las relaciones de gobierno y se funda en el respeto a las personas, la discreci\u00f3n y el secreto. El principio parece obvio. Sin embargo, hay que reconocer que con frecuencia se gobierna negativamente porque en el fondo no se conf\u00eda en las personas. No creo que podamos aplicar el dicho no muy cristiano de \u00abpiensa mal y acertar\u00e1s\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>Tampoco olvidemos que existe la dispensa de las leyes. Se gobierna bien logrando que se cumpla lo mandado, pero tambi\u00e9n se gobierna bien si, en cir\u00adcunstancias especiales, se dispensa de la ley. El canon 85 describe as\u00ed la dispen\u00adsa: es relajaci\u00f3n de la ley en caso particular. Naturalmente, tiene que haber causa. El canon 90 dice que no se dispense de la ley sin causa grave, teniendo en cuenta las circunstancias del caso y la gravedad de la ley.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2. En el campo de la vida fraterna en com\u00fan<\/strong><\/p>\n<p>13. Ya dijimos que vivir en com\u00fan es el modo ordinario de vivir en las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica y, por tanto, en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Vivir en com\u00fan en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad es, no s\u00f3lo exigencia de la ley can\u00f3nica, sino exigencia del carisma propio. Caridad y Comunidad son dos aspectos inseparables del carisma. No se concibe la Caridad sin la Comunidad y no es Comunidad de las Hijas de la Caridad sin la Caridad o servicio al pobre.<\/p>\n<p>14. El canon 740 dice textualmente: \u00abLos miembros deben habitar en la casa o en la comunidad leg\u00edtimamente constituida, y llevar vida com\u00fan, de acuerdo con el derecho propio por el cual se rigen tambi\u00e9n las ausencias de la casa o de la comunidad\u00bb.<\/p>\n<p>15. La distinci\u00f3n entre casa y comunidad local es una novedad y puede extra\u00f1ar a muchos no habituados a las distinciones can\u00f3nicas. Esta distinci\u00f3n no se admite en la legislaci\u00f3n referente a los Institutos Religiosos. Est\u00e1 pensada solamente para las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica. La raz\u00f3n es que el concepto de casa en el marco de las instituciones de la Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apost\u00f3\u00adlica, significa una residencia estable, fija, duradera, con obras apost\u00f3licas anejas. Una casa no se debe fundar si no hay perspectiva de futuro y si no est\u00e1 asegu\u00adrado lo necesario para vivir debidamente. La comunidad, en cambio, es un grupo de personas que, l\u00f3gicamente, han de vivir en alg\u00fan lugar, pero el centro de inter\u00e9s est\u00e1 en el quehacer apost\u00f3lico del grupo. Este quehacer apost\u00f3lico puede ser temporal, las condiciones de vida pueden ser m\u00e1s precarias. Se supone que las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica deben ser m\u00e1s flexibles en lo que a la perma\u00adnencia en un lugar se refiere. Dicha permanencia est\u00e1 supeditada al apostolado que ejercen, \u00bfpara qu\u00e9 hacer casa, si el apostolado va a durar unos meses y es suficiente alquilar un piso? Si el apostolado va a ser permanente, la norma de la Iglesia les abre el camino a la erecci\u00f3n de una casa. En resumen, las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica tienen la libertad de elegir la erecci\u00f3n de una casa o la cons\u00adtituci\u00f3n de una comunidad. \u00bfQu\u00e9 criterios se han de seguir para optar por una soluci\u00f3n u otra? Principalmente, el fin apost\u00f3lico que se pretende, sin minusvalorar otras razones, por ejemplo, el bienestar normal para convivir y trabajar.<\/p>\n<ol>\n<li>El obispo tiene sus responsabilidades en todo lo que sucedo en sus di\u00f3cesis, sobre todo, responsabilidades pastorales. Por eso, para erigir una casa o construir una comunidad se requiere el consentimiento previo del obispo, que debe darlo por escrito. Puede no darlo por razones diversas. Tambi\u00e9n se requiere el consentimiento del obispo si se cambia de obra apost\u00f3lica, pero no si el cambio afecta solamente al gobierno o disciplina interna. Si se trata de suprimir la casa o comu\u00adnidad, basta que se le consulte. El obispo no tiene apoyo alguno legal que le permita impedir la supresi\u00f3n de una casa o comunidad. A veces, los obispos se resisten por razones pastorales que no se pueden deso\u00edr a la ligera.<\/li>\n<\/ol>\n<p>17. En cuanto al estilo de vida de la comunidad, el derecho can\u00f3nico da amplia libertad. Lo \u00fanico que dice es que deben llevar la vida de acuerdo con el propio derecho (cf. c. 740), es decir, conforme a las propias Constituciones y Estatutos, conforme a las disposiciones de las Asambleas Generales y a las que oportuna\u00admente den los Superiores leg\u00edtimos, tanto generales, como provinciales, como locales. El canon 602 se aplica tambi\u00e9n a las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica. En este canon se expone lo que una comunidad eclesial debe ser: \u00abVida fraterna, propia del instituto, por la que todos los miembros se unen de una manera peculiar en Cristo, como una familia peculiar, debe determinarse de manera que sea para todos una ayuda mutua en el cumplimiento de la propia vocaci\u00f3n personal. Por la comuni\u00f3n fraterna, enraizada en la caridad, han de ser ejemplo de la reconcilia\u00adci\u00f3n universal de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>18. El canon 619 a\u00f1ade: \u00abLos Superiores, en uni\u00f3n con sus compa\u00f1eros, deben procurar edificar una comunidad fraterna en Cristo, en la cual, por encima de todo, se busque y se ame a Dios. Nutran, por tanto, a los miembros con el alimento frecuente de la palabra de Dios e ind\u00fazcanlos a la celebraci\u00f3n de la sagrada liturgia\u00bb.<\/p>\n<ol>\n<li>Las Constituciones, los Estatutos, las directivas de la Hermana Sirviente completan admirablemente lo que el derecho can\u00f3nico dispone. Incluso en la instrucci\u00f3n de los votos, al hablar de la obediencia, se pone de relieve un aspecto que considero interesante, me refiero al sentido dom\u00e9stico de la <em>obediencia <\/em>que se relaciona con la vida interna de la comunidad. Esta obediencia dom\u00e9stica invita a la Hermana Sirviente a que siga el parecer de las compa\u00f1eras cuando no hay inconveniente mayor en hacerlo, y a las compa\u00f1eras a que busquen, con la Hermana Sirviente, el bien de la comunidad. La insistencia, en el sentido dom\u00e9s\u00adtico de la comunidad, est\u00e1 resaltado por la ley universal, como hemos visto en los c\u00e1nones anteriormente citados y, adem\u00e1s, creo que es un valor vicenciano estimable.<\/li>\n<li>La descripci\u00f3n que la C. 1.6 hace de la vida fraterna en com\u00fan es muy interesante. Se reconoce que es uno de los apoyos esenciales de la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad. <em>Vivir en com\u00fan permite colaborar con fe y alegr\u00eda, dar <\/em><em>testimonio de Cristo y rehacer sus fuerzas con miras a la misi\u00f3n. <\/em>Pero no es f\u00e1cil vivir la vida fraterna en com\u00fan. San Vicente repiti\u00f3 varias veces lo que \u00e9l ley\u00f3 en la Imitaci\u00f3n de Cristo de Kempis: en la vida com\u00fan, somos probados como el oro se prueba en el crisol.<\/li>\n<li>Dada la dificultad de la vida fraterna en com\u00fan, es normal que la Iglesia y las instituciones eclesiales hayan creado cauces para salir al encuentro de dichas dificultades. Uno de los medios es permitir la ausencia de la comunidad local o de la Compa\u00f1\u00eda. El canon 740 dispone que la ausencia temporal de la casa o de la comunidad <em>se rige por el derecho propio. <\/em>No se dice m\u00e1s. Aqu\u00ed, las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica tienen gran libertad. Con frecuencia, acudimos, por ejemplo, al canon 665 donde se habla de las ausencias de los religiosos. Me parece bien que se acuda a este canon para ayudar a comprender mejor el canon 664, que se aplica a las Sociedades de Vida com\u00fan, pero sabiendo que no les obliga y que no les limita la libertad que se les concede.<\/li>\n<li>Caso distinto es al que se refiere el canon 745. No se trata de salir de la casa o comunidad local, sino de la Sociedad. Este caso est\u00e1 legislado y hay que atenerse a lo que dice: es un indulto, una dispensa de la norma com\u00fan, pero no por m\u00e1s de tres a\u00f1os, quedando en suspenso los derechos y obligaciones no compatibles con su condici\u00f3n. Para interpretar bien esta disposici\u00f3n hay que tener presente:<\/li>\n<\/ol>\n<p>1.\u00b0 Que es un indulto que concede el Moderador supremo con consentimiento de su consejo. No es un derecho que se da al miembro de la \u00a0\u00a0 Sociedad. El Superior, si lo cree conveniente, lo concede o no lo concede.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Aunque no se dice, parece claro que el miembro de la Sociedad es el \u00a0\u00a0\u00a0 que lo debe pedir. No se trata de una imposici\u00f3n.<\/p>\n<p>3.\u00b0 No se dice nada sobre las causas. <strong>Es el Superior el que tiene que \u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>sopesar las razones.<\/p>\n<p>4.\u00b0 El tiempo est\u00e1 determinado: por tres a\u00f1os. \u00bfSe <strong>puede prolongar el \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>permi\u00adso de ausencia? Personalmente creo que s\u00ed, a pesar de la <strong>cl\u00e1usula \u00a0\u00ab<em>no \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong>m\u00e1s <em>de tres a\u00f1os\u00bb. <\/em>El sentido de esta limitaci\u00f3n del tiempo es el de urgir la soluci\u00f3n de los problemas, pero, si de hecho no se resuelve, la causa o causas \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 perduran<strong>, <\/strong>el Superior General, siguiendo el mismo proceso, puede conceder la \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 prolongaci\u00f3n de la ausencia.<\/p>\n<p>5.\u00b0 La tendencia a retener las personas, a\u00fan las dif\u00edciles, dentro de la \u00a0\u00a0 comu\u00adnidad, a no facilitarle salidas, ha sido lo tradicional en el derecho. Hoy, la \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 menta\u00adlidad est\u00e1 cambiando y con la mentalidad, el modo de interpretar estas \u00a0\u00a0\u00a0 normas. La cuesti\u00f3n se plantea en este sentido: \u00bfQu\u00e9 es lo mejor para la \u00a0\u00a0 persona y para la comunidad? \u00bfLa ausencia o la presencia? \u00bfEs bueno retener a \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 una persona que no est\u00e1 como debiera estar? \u00bfConviene que la comunidad viva \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 en continua tensi\u00f3n por retener a una persona inadaptada? Una sociedad \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 apost\u00f3lica, \u00bfpuede ser eficaz en su apostolado, manteniendo dentro de ella \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 miembros perturbadores? No se trata de facilitar irrazonablemente las salidas, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 ni librarse c\u00f3modamente de las Hermanas dif\u00edciles. La caridad urge siempre. Se \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 trata de buscar lo mejor para la Hermana y para la Comunidad. Al fin, la fuerza \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de una Sociedad Apost\u00f3lica no est\u00e1 en el n\u00famero de personas, sino en la \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 ilusi\u00f3n espiritual y apost\u00f3lica, y en la disponibilidad para llevar a cabo el \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 proyecto com\u00fan.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>3. En el campo del apostolado<\/strong><\/p>\n<p>23. Hemos dicho que el apostolado es el eje en torno al cual debe girar toda Sociedad de Vida Apost\u00f3lica. Sin embargo, en todos los c\u00e1nones comunes refe\u00adrentes a las mismas, no encontramos ninguna que indique las caracter\u00edsticas del apostolado propio de estas Sociedades. No sucede as\u00ed cuando el C\u00f3digo trata del apostolado de los Institutos Religiosos o de los Institutos Seculares. \u00abEl apostolado de todos los religiosos consiste primeramente en el testimonio de vida consagra\u00adda, que han de fomentar con la oraci\u00f3n y con la penitencia. Cuando se refiere al apostolado de los Institutos Seculares, dice: \u00abLos miembros de estos Institutos manifiestan y ejercen su propia consagraci\u00f3n en la actividad apost\u00f3lica y, a manera de levadura, se esfuerzan por impregnar todas las toreas con el esp\u00edritu evang\u00e9\u00adlico, para fortaleza e incremento del Cuerpo de Cristo. Los miembros de los Institutos Seculares evangelizan en el mundo, metidos en el mundo y con los elementos que les ofrece el mundo, tomando ocasi\u00f3n del mundo, sin limitaci\u00f3n alguna de campos de trabajo o tareas concretas (cfr. c. 713).<\/p>\n<p>24. No se descartan las semejanzas en lo que hacen, c\u00f3mo lo hacen, con qu\u00e9 esp\u00edritu lo hacen todos los Institutos que se dedican de una u otra manera al apostolado, sean Institutos de Vida Consagrada o Sociedades de Vida Apos\u00adt\u00f3lica. Todos deben estar llenos del esp\u00edritu apost\u00f3lico, y su actividad apost\u00f3lica debe brotar de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios e informada por el esp\u00edritu propio. Cuan\u00addo el C\u00f3digo silencia las caracter\u00edsticas del apostolado de las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica es un signo -los silencios en el C\u00f3digo suelen ser significativos- de que lo deja al propio derecho y al propio esp\u00edritu. Tal es el caso de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, cuyas Constituciones contienen elementos sufi\u00adcientes para hacer un buen proyecto de apostolado propio de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>25. Ning\u00fan apostolado en la Iglesia debe ser ni una isla ni un apostolado paralelo con el que programa el obispo. El obispo es el responsable de toda la pastoral. Esta es la raz\u00f3n por la que, seg\u00fan el canon 738, \u00a7 2, propio de las Sociedades Apost\u00f3licas, est\u00e1n sometidas al obispo diocesano en lo que concierne al culto p\u00fablico, a la cura de almas, y a otras obras de apostolado, teniendo en cuenta lo siguiente:<\/p>\n<p>1.\u00b0 Que toda actividad encomendada a los miembros de la Sociedad de \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vida Apost\u00f3lica por el obispo diocesano queda bajo la autoridad y direcci\u00f3n del \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 mismo, sin perjuicio de la responsabilidad de los Superiores y, por parte del obispo, de respetar la disciplina de la Sociedad, que el obispo podr\u00e1 urgirla, si \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 se da el caso (cf. c. 678, \u00a7 2).<\/p>\n<p>2.\u00b0 El obispo puede visitar personalmente, o por otro, durante la visita pasto\u00adral, las iglesias y oratorios a los que asisten habitualmente los fieles, as\u00ed \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 como tambi\u00e9n las escuelas externas y otras obras de religi\u00f3n o de caridad, tanto espi\u00adritual como corporal, encomendadas a las Sociedades de Vida \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Apost\u00f3lica. Si descubre alg\u00fan abuso, debe avisar al Superior, y si \u00e9ste no hace caso, puede intervenir personalmente con su propia autoridad (cf. c. 683).<\/p>\n<p>3.\u00b0 El derecho can\u00f3nico ofrece un gran y \u00f3ptimo medio, que el obispo y los superiores se pongan de acuerdo en todos los aspectos, incluso el \u00a0\u00a0 econ\u00f3mico, si se da el caso (cf. c. 680, 681, 682).<\/p>\n<p>4.\u00b0 La necesaria colaboraci\u00f3n entre todas las fuerzas apost\u00f3licas, sea \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 clero secular u otras comunidades o entidades que trabajan en servicio a los \u00a0\u00a0 pobres respetando el car\u00e1cter de cada Instituto o Sociedad y sus leyes \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 fundamentales (cf. c. 680). Esto que acabo de decir me recuerda el E. <strong>4: <\/strong>\u00abLas \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hermanas traba\u00adjan habitualmente con otras personas y se espera de ellas una colaboraci\u00f3n leal, un esp\u00edritu de participaci\u00f3n, una vivencia de los valores que la \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Compa\u00f1\u00eda repre<em>senta. La cooperaci\u00f3n con los organismos privados o p\u00fablicos les \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 permite,\u00a0 ade\u00ad<\/em><em>m\u00e1s de un mejor servicio, ampliar el testimonio evang\u00e9lico.<\/em><\/p>\n<p>5.\u00b0 Se puede dar un caso especial y delicado: que el obispo diocesano proh\u00edba \u00a0\u00a0 a un miembro de una Sociedad de Vida Apost\u00f3lica permanecer en su di\u00f3cesis. Lo \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 puede hacer, si habiendo sido advertido el Superior Mayor, \u00e9ste hubiera \u00a0 descuidado tomar medidas. Sin embargo, como estos casos suelen ser serios y \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 delicados, el canon 679 dice que se debe poner el asunto inmediatamen\u00adte en \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 manos de la Santa Sede. \u00bfQui\u00e9n lo hace? No se dice. Lo pueden hacer tanto el \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 obispo, como el Superior Mayor, por los cauces establecidos, es decir, \u00a0\u00a0 mediante el Superior General, si el que acude a la Santa Sede es el Superior. El \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 obispo tiene sus propios cauces.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>4. La formaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>El tema de la formaci\u00f3n es un tema muy importante. La calidad de la presen\u00adcia y del servicio depende de la formaci\u00f3n en sus diversas facetas: humana, espiritual-vicenciana, profesional y pastoral. San Vicente y santa Luisa pusieron gran inter\u00e9s en la formaci\u00f3n espiritual y catequ\u00e9tica de las primeras Hermanas. Sabemos c\u00f3mo la formaci\u00f3n profesional ya la inici\u00f3 santa Luisa de un modo sencillo, tal como en aquellos tiempos se pod\u00eda hacer. Simplificando mucho y ci\u00f1\u00e9ndome al \u00e1rea del servicio, pienso que podemos distinguir tres momentos:<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>Un servicio basado en la buena voluntad. La Hermana se entrega de una manera generosa al servicio de los pobres.<\/li>\n<li>Despu\u00e9s, por exigencias de un servicio m\u00e1s perfecto y por exigencias socia\u00adles, el servicio de buena voluntad se ha completado con un servicio profesional.<\/li>\n<li>Ahora, al menos en algunas provincias, el servicio les presenta un nuevo reto: que sea evangelizador.<\/li>\n<\/ul>\n<p>27. El servicio, adem\u00e1s de presencia cualificada, debe ser como dijo la Madre Guillemin y recogen las Constituciones\u2014 veh\u00edculo de la ternura de Cristo. La pregunta que ahora se hace con frecuencia es la siguiente: se sirve bien, \u00bfpero es un servicio evangelizador? El servicio, para que sea evangelizador, requiere algo m\u00e1s que el servicio profesional.<\/p>\n<p>28. Todo esto nos plantea muy seriamente la cuesti\u00f3n de la formaci\u00f3n. La forma\u00adci\u00f3n inicial y permanente es una exigencia de la fidelidad de a la vocaci\u00f3n. La C. 3.12 dice: \u00abLas Hermanas est\u00e1n convencidas de la necesidad de la formaci\u00f3n con\u00adtinua: por una parte, para adquirir un conocimiento m\u00e1s profundo de su vocaci\u00f3n y del significado de \u00e9sta en la Iglesia y en el mundo, y por otra, para actualizar su preparaci\u00f3n cultural y profesional, siempre con miras a un mejor servicio\u00bb. \u00bfQu\u00e9 pide el derecho com\u00fan referente a la formaci\u00f3n de las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica? Pide lo siguiente: \u00abEl derecho propio debe determinar el modo de prueba y de formaci\u00f3n acomodado al fin y car\u00e1cter de la sociedad, sobre todo, doctrinal, espiritual y apost\u00f3lica, de manera que los miembros se preparen ade\u00adcuadamente para la misi\u00f3n y vida de la sociedad\u00bb. Es decir, les deja libertad para organizar los tiempos de formaci\u00f3n, los contenidos de cada tiempo, la duraci\u00f3n de los mismos. Lo importante es lograr una buena formaci\u00f3n. Es otro aspecto impor\u00adtante relacionado con la inculturaci\u00f3n.<\/p>\n<p>29. Paso a otros aspectos, a la selecci\u00f3n de las aspirantes. Por lo que se refiere a la admisi\u00f3n, la ley com\u00fan impone varias condiciones:<\/p>\n<p>1.\u00b0 Cuidado y esmero en la selecci\u00f3n: \u00abCon vigilante cuidado, los Superiores \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 admitir\u00e1n tan s\u00f3lo a aqu\u00e9llos que tengan la edad, el car\u00e1cter adecuado y las \u00a0\u00a0 cualidades suficientes de madurez para abrazar la vida propia del instituto. Estas \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 cualidades de salud y madurez han de comprobarse, si es necesario, con la \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 colaboraci\u00f3n de peritos, quedando a salvo la fama que ileg\u00edtimamente nadie puede \u00a0\u00a0\u00a0 lesionar, y el derecho de cada persona a proteger su propia intimidad\u00bb (cf. c. 220). \u00bfQu\u00e9 puede significar el rechazo a una petici\u00f3n de entrada despu\u00e9s del \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 informe de un perito en psiquiatr\u00eda? \u00bfHay peligro de la buena fama de la \u00a0 postulante? La ley exige, por una parte, cerciorarse de la aptitud de la \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 persona, por otra, permite, si es necesario, acudir a pruebas periciales y, por otra, \u00a0\u00a0\u00a0 exige no lesionar la fama. No se indica cauce alguno. Se supone que basta la \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 prudencia, la discreci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Los Superiores pueden pedir informes sobre la idoneidad de los \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 candida\u00adtos a quien pueda informar bajo secreto.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Hay unos impedimentos que invalidan la admisi\u00f3n: no haber cumplido \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 los diecisiete a\u00f1os, estar casado, ligado en momento, con v\u00ednculo sagrado con \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 alg\u00fan Instituto de Vida Consagrada, o incorporados a una Sociedad de Vida Apost\u00f3lica, o haya ocultado dicha vinculaci\u00f3n o incorporaci\u00f3n, si no lo hacen \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 libremente porque lo hacen inducidos por violencia, miedo grave o dolo, o aqu\u00e9l que es admitido por el Superior inducido por ese mismo modo. Todo esto se impone, y a continuaci\u00f3n, se a\u00f1ade: \u00abel derecho propio puede a\u00f1adir otros \u00a0\u00a0 o imponer impe\u00addimentos que afectan a la validez de la admisi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<ol>\n<li>Esta apertura es muy buena, dada las posibles situaciones en las que se pueden encontrar personas, m\u00e1s o menos j\u00f3venes, que aspiran a ser miembros de una Sociedad. Un ejemplo: una aspirante divorciada civilmente. Pongo este ejemplo, porque el matrimonio civil es un hecho p\u00fablico. Otros casos especiales se pueden dar. Es imposible que las normas abarquen Iodos los casos posibles. Para resolverlos, es suficiente acudir a los Superiores y atenerse a lo que ellos dicten.<\/li>\n<li>Termino esta intervenci\u00f3n con las siguientes consideraciones:<\/li>\n<\/ol>\n<p>1.<sup>a<\/sup> Las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica son una realidad en la Iglesia, no \u00a0 muy numerosa, pero significativa. La Iglesia, no s\u00f3lo ha reconocido la existencia de estas Sociedades, sino que ha captado su propia identidad. Como \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 consecuencia, les ha dado un marco can\u00f3nico propio. A partir del nuevo C\u00f3digo, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 se las tiene en cuenta de una manera expl\u00edcita al lado de los Institutos de Vida \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Consagrada.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.<sup>a<\/sup> Hoy, hay canonistas y comunidades que consideran el marco \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 can\u00f3nico dado a las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica como m\u00e1s adecuado para \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 algunas comunidades religiosas. La vuelta a las fuentes les ha hecho ver que \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 su entrada en el marco de los Institutos de Vida Consagrada fue imposici\u00f3n \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 exterior por leyes universales, y no como exigencia del propio carisma.<\/p>\n<p>3.\u00aa Lo importante es que las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica caminen \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 por la senda de la fidelidad al carisma propio, y que sepan adaptarse a las exigencias cambiantes de los tiempos, tanto al interno de la misma Sociedad \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 como en sus \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 relaciones con el mundo. Una Sociedad Apost\u00f3lica conservadora, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 sin m\u00e1s, contradice a su sentido de fuerza apost\u00f3lica de choque, de respuesta a \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 las llamadas urgentes de los pobres.<\/p>\n<p>4.<sup>a<\/sup> Hay que reconocer que la tarea de adaptaci\u00f3n fundamental la ha hecho la \u00a0 Compa\u00f1\u00eda y, a mi modo de ver, bien. Perm\u00edtanme que una vez m\u00e1s les recuerde \u00a0\u00a0\u00a0 la C. 1.3: \u00abLa llamada que oyeron las primeras Hermanas sigue suscitando y \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 reuniendo a trav\u00e9s del mundo, a las Hijas de la Caridad, que so esfuerzan por beber en sus fuentes, las inspiraciones e intuiciones de los Fundadores, para responder \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 con fidelidad y disponibilidad siempre renovadas, a las necesidades de su tiempo\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de iniciar mi segunda intervenci\u00f3n, perm\u00edtanme que les d\u00e9 una voz de aliento y de \u00e1nimo. 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