{"id":72940,"date":"2017-07-28T08:12:39","date_gmt":"2017-07-28T06:12:39","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=72940"},"modified":"2017-04-16T12:25:15","modified_gmt":"2017-04-16T10:25:15","slug":"lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/","title":{"rendered":"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399998\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/carisma-vicenciano-la-nueva-evangelizacion-algunas-claves-vicencianas-la-evangelizacion-actual\/enviados-evangelizar-pobres\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"enviados-evangelizar-pobres\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399998 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>La pastoral de la conversi\u00f3n y las Misiones interiores: El ejemplo de los Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII. <\/em>Por Fran\u00e7ois Lebrun.<\/p>\n<p>En 1645, a petici\u00f3n del Obispo de Saint-Malo, Vicente de Paul, superior de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, env\u00eda a cinco de sus sacerdotes a encargarse del seminario que el obispo ha decidido establecer en los locales\u00a0 de la abad\u00eda benedictina de Saint-M\u00e9en, a doce leguas de su ciudad episcopal, pero en el centro de su di\u00f3cesis. En los t\u00e9rminos del contrato firmado entre los dos hombres, tres de los cinco sacerdotes dirigir\u00e1n el seminario y los otros dos asegurar\u00e1n misiones en las parroquias rurales de la di\u00f3cesis Malouin. Un manuscrito recientemente encontrado permite estudiar de muy cerca la actividad misionera de estos \u00faltimos. Se trata de un cuaderno que entrega un informe de cada una de las 162 misiones predicadas por los lazaristas de Saint-M\u00e9en a trav\u00e9s de la di\u00f3cesis de Saint-Malo y accesoriamente las di\u00f3cesis vecinas, entre 1645 y 1700-2.<\/p>\n<p>-1\u00a0 Sobre la instalaci\u00f3n dif\u00edcil de los lazaristas en Sant-Malo (hoy Saint M\u00e9en-le-Grand, cabeza del cant\u00f3n del departamento de ILLe-et-Vilaine). Cf. Pierre COSTE, <em>Le grand saint du grand<\/em> <em>si\u00e8cle, Monsieur Vincent, <\/em>Paris 1932, t, I. pp. 133-144.<\/p>\n<p>-2 Para un estudio sistem\u00e1tico de la actividad misionera de los lazaristas de Saint-M\u00e9en a trav\u00e9s de este cuaderno de actas, cf. Fran\u00e7ois Lebrun, \u00abLas misiones de los lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII\u00bb, <em>Anales\u00a0 de Breta\u00f1a y de las regiones del Oeste<\/em>, 1982, pp. 15-38.<\/p>\n<p>Estos informes est\u00e1n m\u00e1s o menos detallados, pero entienden todos a responder a un mismo\u00a0 cuestionario que figura a la cabeza del cuaderno y que comporta, aparte de las preguntas concernientes a la parroquia donde se predica la misi\u00f3n, la duraci\u00f3n exacta de esta y el n\u00famero de los \u00abobreros\u00bb empleados, esta cuesti\u00f3n capital: \u00abSi ella ha salido bien o mal\u00a0 y \u00bfporqu\u00e9?\u00bb De hecho, sobre todo despu\u00e9s de 1660 los redactores de cada informe no se contentan con suministrar precisiones de lugar y de fechas, se emplean a veces largamente sobre las condiciones en las que la misi\u00f3n se ha desarrollado: asiduidad a los diversos ejercicios, prisas por confesarse y en la comuni\u00f3n general, importancia de las reconciliaciones, el todo adornado con\u00a0 an\u00e9cdotas edificantes o comentarios sobre la mayor o menor receptividad del auditorio. Estos desarrollos permiten no solo verificar que\u00a0 el fin de la misi\u00f3n consiste en la conversi\u00f3n individual o colectiva sino tambi\u00e9n comprender mejor\u00a0 los medios empleados por los lazaristas para alcanzar este fin, en otros t\u00e9rminos lo que es para ellos la pastoral de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para el Sr. Vicente, como para la mayor parte de los te\u00f3logos de su tiempo, la ignorancia religiosa es una causa suficiente de condenaci\u00f3n. \u00abNo hay salvaci\u00f3n, escribe, para las personas que ignoran las verdades\u00a0 cristianas\u00bb; o, a\u00f1ade \u00e9l, \u00abla ignorancia del pobre pueblo es casi incre\u00edble\u00bb-4. Ciertamente, en la di\u00f3cesis de Saint-Malo, esta ignorancia retrocede poco a poco en la segunda mitad del siglo XVII, a medida que se establece un clero parroquial formado en el seminario y por lo tanto mejor preparado a su tarea. Sin embargo, homil\u00edas dominicales y catecismo est\u00e1n lejos de ser aseguradas aun regularmente para todos los p\u00e1rrocos. Y para los lazaristas, es evidente que la mayor parte de los fallos observados en las parroquias rurales resultan de una profunda ignorancia religiosa, sea porque se hayan olvidado. En tales condiciones, la conversi\u00f3n postula previamente la instrucci\u00f3n. Por eso cada misi\u00f3n constituye una empresa excepcional de formaci\u00f3n religiosa acelerada. Durante tres o cuatro o cinco semanas, y cada d\u00eda de la semana, salvo un d\u00eda llamado de \u00abrecreaci\u00f3n\u00bb, por lo general el jueves, los lazaristas instalados en una parroquia, en ella multiplican predicaciones y catecismos, con la ayuda circunstancial de algunos sacerdotes seculares.<\/p>\n<p>Las predicaciones son en el n\u00famero de dos diarias, por la ma\u00f1ana muy temprano a las cinco o las seis, (bien que la misi\u00f3n se desarrolle casi siempre en oto\u00f1o o en invierno, y por la tarde, a las seis. Todos los fieles de la parroquia y de las parroquias vecinas asisten indistintamente. Ning\u00fan informe, en todo caso, hace alusi\u00f3n a una divisi\u00f3n de los oyentes en varios grupos seg\u00fan el sexo y el estatuto social y profesional, con sermones especialmente adaptados. Esta \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0pr\u00e1ctica se justifica sobre todo en las parroquias urbanas donde la poblaci\u00f3n est\u00e1 con frecuencia muy mezclada.<\/p>\n<p>-3 Sobre las misiones de los lazaristas en Francia en el siglo XVII, cf. el art\u00edculo ya antiguo de G. Chalumeau, \u00abSan Vicente de Pa\u00fal y las misiones en Francia\u00bb, siglo XVII,\u00a0 n\u00ba 41, 1958, pp. 317-327 (n\u00famero especial dedicado a las misiones cat\u00f3licas en el interior de Francia durante el siglo XVII\u00bb) y sobre todo la reciente e importante contribuci\u00f3n de Jean Delumeau, \u00abMisiones del interior en el siglo XVII, consagrada a los lazaristas, en <em>Un camino de historia, Cristiandad y cristianizaci\u00f3n,<\/em> Par\u00eds 1981, pp. 154-187.<\/p>\n<p>-4\u00a0 Citado por Jean Delumeau, <em>op. cit<\/em>., p. 158.<\/p>\n<p>Ella no es el hecho de los lazaristas especializados en las misiones rurales y teniendo relaci\u00f3n con auditorios mucho m\u00e1s homog\u00e9neos. En muchas parroquias la iglesia es demasiado peque\u00f1a para contener para contener la multitud de los fieles, llegados de varias leguas a la redonda. As\u00ed mismo ocurre con frecuencia\u00a0\u00a0 que para la predicaci\u00f3n de la ma\u00f1ana estos ocupan un lugar en la iglesia desde las primeras horas de la ma\u00f1ana e incluso pasan la noche all\u00ed para estar seguros de tener un sitio. En ciertos casos los oyentes se apretujan en el cementerio colindante y recogen as\u00ed briznas de de sermones, como en Montertelot en 1661 (* La iglesia es tan peque\u00f1a que apenas caben 300 personas, que o\u00edan lo que pod\u00edan de la predicaci\u00f3n, en el cementerio*). El redactor cita siempre con complacencia este aprieto de los fieles: en Camp\u00e9n\u00e9ac, en 1669, \u00abse predicaba dos veces al d\u00eda y por la ma\u00f1ana la iglesia estaba muy llena desde las cuatro e incluso antes, y la buena gente se ocupaba cantando c\u00e1nticos espirituales a la espera que comenzase la primera misa\u00bb. En varias ocasiones el libro menciona accidentes provocados por estas \u00abgrandes presiones\u00bb, en particular los domingos y fiestas que,\u00a0 m\u00e1s a\u00fan que los d\u00edas \u00abobreros\u00bb, ve\u00edan afluir a los fieles de las parroquias m\u00e1s alejadas.<\/p>\n<p>Esta diligencia sorprendente se dobla por lo general de una receptividad no menos sorprendente que se traduce concretamente por los lamentos, los gritos o las interrupciones que a veces cubren las palabras del predicador o las reducen al silencio. En Pl\u00e9lan, en 1662, \u00abel pueblo se hallaba tan impresionado que lloraba en casi todas las predicaciones. Un venerable anciano respondi\u00f3 en voz alta al predicador que hablaba del perd\u00f3n de los enemigos, que \u00e9l perdonaba a todo el mundo\u00bb. En Cardroc, en 1685, \u00abtodo el mundo lloraba de ordinario en la predicaci\u00f3n tan alto que no se o\u00eda al predicador\u00bb. En Peillac, algunos meses m\u00e1s tarde, \u00abel pueblo lloraba de ordinario en las predicaciones [\u2026]; se predic\u00f3 el d\u00eda de la comuni\u00f3n general con abundancia de l\u00e1grimas que hicieron callarse al predicador varias veces y al fin le hicieron cesar\u00bb. En Caucale, al a\u00f1o siguiente. Todo el mundo lloraba de ordinario tan alto que no se o\u00eda casi al predicador quien ced\u00eda con frecuencia a sus l\u00e1grimas\u00bb.<\/p>\n<p>La repetici\u00f3n de las mismas f\u00f3rmulas bajo la pluma del redactor de los a\u00f1os 1680 prueba entonces que se trata de una actitud muy banal y el hecho de que no se haya sustituido por sus predecesores de los a\u00f1os anteriores, m\u00e1s avaros de detalles de este g\u00e9nero, no significa de ninguna forma \u00a0que no lo estaba ya en los cuatro decenios precedentes. Adem\u00e1s, una notaci\u00f3n a prop\u00f3sito de la parroquia del Crouais en 1696 permite pensar que los lazaristas son perfectamente conscientes de su poder en este dominio y usan de \u00e9l a sabiendas, como viejos camioneros: los parroquianos \u00aberan tan \u00e1vidos de la palabra de Dios que la iglesia estaba llena incluso los d\u00edas obreros, y tan f\u00e1ciles a la emoci\u00f3n que por poco que los predicadores los apremiasen, se dejaban ir en l\u00e1grimas y en gritos\u00bb. Estas manifestaciones ruidosas \u00bfacaso no son el \u00faltimo testimonio tangible que la obra del regreso de los esp\u00edritus y de las almas, breve de conversi\u00f3n,\u00a0 est\u00e1 en buen camino?<\/p>\n<p>Al lado de las predicaciones reservadas a los adultos, los dos catecismos se dirigen a los ni\u00f1os, uno para los que hab\u00edan comulgado o estaban en v\u00edsperas de hacerlo\u00bb, a cargo por lo general de un sacerdote secular, el otro para los m\u00e1s peque\u00f1os, es decir de siete a diez a\u00f1os de lo que se encarga a un cl\u00e9rigo seminarista de Saint-M\u00e9en que acompa\u00f1a a los misioneros. Tienen lugar uno y otro a primeras horas de la tarde. Bien que reservados te\u00f3ricamente a los ni\u00f1os, estos dos catecismos, sobre todo el primero, van seguidos a veces por \u00abpersonas mayores\u00bb. En Illifaut, en 1685, el sacerdote encargado del gran catecismo se ve obligado a abreviarlo a causa de la \u00abmultitud de gente que ahogaba a los ni\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>Sermones y catecismos juegan evidentemente un papel esencial y casi exclusivo en esta ense\u00f1anza acelerada: la pastoral de la conversi\u00f3n por la instrucci\u00f3n es una pastoral de la palabra. Dos breves anotaciones tan solo conciernen a une intervenci\u00f3n del escrito en el desarrollo de la misi\u00f3n. En el gran poblado de Montauban, de 1665, \u00abocho sacerdotes llevaron los <em>Ejercicios\u00a0 del cristiano<\/em> por las casas\u00bb. \u00a0En Saint-Servant, en 1670, \u00abse distribuyeron 400 libritos de oraciones y 300 <em>Ejercicios, <\/em>porque la mayor parte saben leer\u00bb. En todos los dem\u00e1s lugares, en los campos de Alta Breta\u00f1a est\u00e1 muy generalizado, para que los diversos colectivos de la Misi\u00f3n \u2013oraciones y cantos en particular- puedan ser otra cosa que puramente orales: deben necesariamente dichos o cantados por un misionero antes de ser reanudados por la multitud.<\/p>\n<p>Si los informes nos informan muy bien sobre la frecuencia de os sermones de los catecismos y sobre \u00abla avidez\u00bb con la que son seguidos, no dicen pr\u00e1cticamente nada sobre su contenido mismo, los temas evocados.los procedimientos oratorios utilizados. Es verdad que en caso de ser de otra manera habr\u00edan resultado repetitivos, ya que son, por lo que se ve, los mismos sermones predicados de la misma manera que, salvo pocas cosas, se repiten misi\u00f3n tras misi\u00f3n. Todo lo dem\u00e1s se anota de vez en cuando en vista de una nueva misi\u00f3n en la misma parroquia donde har\u00e1 falta predicar sobre tal tema antes que otro. Se advertir\u00e1 que entre estos temas posibles figuran la ignorancia, las blasfemias, las enemistades, los comadreos, el esp\u00edritu de pleitos, la borrachera, pero no la impureza. Pero en cuanto a la manera de predicar se puede pensar, a falta de indicaciones precisas que los sacerdotes de Saint-M\u00e9en, fieles a las recomendaciones del Se\u00f1or Vicente, se esfuerzan en hacerlo simplemente y se niegan a ciertos efectos f\u00e1ciles y a ciertas puestas en escena no hac\u00edan ascos, en semejante circunstancia. Los capuchinos o los mismos jesuitas. Pero que, sin embargo, hayan buscado m\u00e1s impresionar que convencer, ello se desprende claramente de los diversos informes y en particular del frecuente empleo del verbo <em>conmover<\/em> y de las numerosas alusiones a las l\u00e1grimas y a los gritos provocados\u00a0 por ciertos sermones. Y que por fin el mensaje transmitido haya sido con la mayor frecuencia rudo de o\u00edr, se lo adivina tambi\u00e9n \u00a0detr\u00e1s de las raras alusiones como esta a prop\u00f3sito de los fieles de La Chapelle-Janson en 1684: \u00abNo les gusta que se les predique una moral tan fuerte y parece dejarse llevar m\u00e1s bien por la dulzura que por el rigor del predicador\u00bb.<\/p>\n<p>Los informes son mucho m\u00e1s prolijos sobre los efectos de las misiones. No solamente nadie es un constante fracaso, pero la mayor parte se extienden complacientemente sobre las felices consecuencias de cada desplazamiento. Ciertamente, lo m\u00e1s importante, a saber las conversiones individuales no puede ser realmente apreciado m\u00e1s que de Dios solo y el redactor de los a\u00f1os 1698-1699 lo nota en dos ocasiones : \u00abEl mayor bien est\u00e1 oculto y conocido de Dios\u00bb (Saint-Brieuc-de Mauron, 1699); \u00abEl fruto que se ha hecho no es conocido m\u00e1s que de Dios solo\u00bb (Param\u00e9), 1699. Pero queda todo lo que es visible: las confesiones y las comuniones, las reconciliaciones y restituciones. La extirpaci\u00f3n de ciertos comportamientos colectivos.<\/p>\n<p>Las confesiones individuales no son confesiones ordinarias, sino \u00abconfesiones generales de toda la vida pasada\u00bb. Es el testimonio expl\u00edcito de la conversi\u00f3n del penitente quien a la vez rompe con su pasado y realiza un compromiso para el porvenir. Estas confesiones constituyen m\u00e1s a\u00fan que la predicaci\u00f3n, una tarea particularmente pesada que los dos o tres misioneros no pueden asumir solos y para la cual reclaman la ayuda de sacerdotes seculares. En efecto, son varios miles de personas que se han de confesar en poco tiempo, ya que los penitentes, poco numerosos al principio se aglutinan a medida que el tiempo pasa. Ahora bien, si se ha de creer al libro, un mismo sacerdote, hall\u00e1ndose la mayor parte del d\u00eda en el confesionario, no puede asegurar m\u00e1s que una veintena de confesiones al d\u00eda. Se concibe en estas condiciones que haya sido necesario una decena de confesores trabajando sin descanso, en condiciones materiales particularmente duras. En Plessala, en 1659, \u00abhubo gente que durmieron ocho d\u00edas en la iglesia, para tener lugar en el confesionario y los d\u00edas de recreaci\u00f3n, aunque no se hac\u00eda nada, los penitentes no abandonaban sus sitios\u00bb. En Saint-L\u00e9ry, en 1696, \u00abla multitud era tan grande en los confesionarios\u00a0 que los penitentes pasaban un d\u00eda por lo menos antes de poder encontrar su fila\u00bb.<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n individual desemboca con toda naturalidad en la comuni\u00f3n que tiene lugar colectivamente el \u00faltimo domingo antes de la procesi\u00f3n de cierre. Esta comuni\u00f3n general hace estallar a los ojos de todos el triunfo de la misi\u00f3n: la suma de las conversiones individuales culmina en una verdadera conversi\u00f3n colectiva de la parroquia y de las parroquias vecinas. La cifra de los participantes en la comuni\u00f3n, signo tangible y mesurable se completa siempre por los informes. Es bastante preciso, aunque redondeado en la centena y siempre superior al n\u00famero de los comulgantes de la parroquia ya que comprende a los numerosos fieles de los alrededores, que han participado en la misi\u00f3n. La procesi\u00f3n prolonga esta grandiosa manifestaci\u00f3n de masa. Se ve a veces realzada por la presencia del obispo pero sigue siempre muy\u00a0 sobria y no se acompa\u00f1a en particular de ning\u00fan plante de cruz. Es una pr\u00e1ctica frecuente entre muchos misioneros, y que popularizar\u00e1 un poco m\u00e1s tarde Louise-Marie\u2013Grignion de Montfort, pero que los lazaristas no han adoptado, ateni\u00e9ndose a las consignas de sencillez dejadas por su fundador.<\/p>\n<p>Las reconciliaciones y las restituciones aparecen como efectos inducidos de la conversi\u00f3n. Ellas son su primera manifestaci\u00f3n concreta y pueden ser impuestas por el confesor como condici\u00f3n previa a la absoluci\u00f3n. Como todos sus cohermanos, los lazaristas ponen en ello su mayor importancia. En efecto, en la medida en que ellas conciernen por definici\u00f3n a varias personas, no quedan encerradas en el secreto del confesionario, sino que son susceptibles de estallar por el contrario en plena luz: son prueba clara de los beneficios de la conversi\u00f3n y tienen valor de ejemplo. Es significativo que casi todos los informes den cuenta de \u00abnumerosos acomodos y reconciliaciones\u00bb. Muchos de entre ellos explicitan m\u00e1s y suministran precisiones a veces circunstanciadas. No se pueden traer aqu\u00ed m\u00e1s que algunos ejemplos tomados en los a\u00f1os 1685-1687. En Illifaut, \u00abse han arreglado varios diferendos, entre otros nueve o diez procesos, de los cuales unos estaban en el Parlamento, los otros en Plo\u00ebrmel y otras jurisdicciones subalternas, hac\u00eda siete u ocho a\u00f1os con <em>monitores<\/em> y otras formalidades que veros\u00edmilmente habr\u00edan arruinado a las partes\u00bb. En Mauron, \u00abvarios procesos\u00a0 a prop\u00f3sito de minar\u00edas que iban a la ruina de familias enteras hasta la tercera generaci\u00f3n, fueron terminados, que estaban entretanto en el Parlamento\u00bb. En Guer, tuvo lugar un gran n\u00famero de reconciliaciones; las hab\u00eda de siete a\u00f1os que no se hablaban; se acabaron tambi\u00e9n varios procesos, y los hab\u00eda de cuidado\u00bb. Al leer estas m\u00faltiples alusiones a enemigos irreductibles por fin reconciliados, a procesos interminables terminados en unas horas, se comprende mejor lo que deb\u00eda ser la atm\u00f3sfera de tantos pueblos de Francia en el siglo XVII: las tensiones, as\u00ed como los odios, vecinos separ\u00e1ndose, amigos o incluso parientes, la plaga que constituye lo que el redactor llama \u00abel esp\u00edritu de miseria\u00bb. Lo m\u00e1s grave es que son numerosos los que viven de esta mentalidad de proceso. Por eso el ejemplo del senescal de Josselin es tanto m\u00e1s meritorio. \u00abOtorg\u00f3 varios procesos que obraban ante \u00e9l, sin considerar que ello le supon\u00eda una p\u00e9rdida bastante considerable\u00bb.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de una parroquia gracias al paso de los misioneros no se traduce solamente por el establecimiento de la paz y de la concordia all\u00e1 donde reinaban la enemistad y la trampa. Se puede traducir tambi\u00e9n por la desaparici\u00f3n de todo lo que en los comportamientos o costumbres colectivas es contrario a las virtudes cristianas y a las prescripciones episcopales. En 1656, en Pleurtuit, \u00abdonde los hombres son en su mayor\u00eda marineros, se quit\u00f3 la costumbre de trabajar en la pesca del bacalao que tiene lugar en Terranova el d\u00eda santo de domingo\u00bb. Las danzas, las veladas, el cabaret, la \u00abrelajaci\u00f3n\u00bb del carnaval son algunas de las obsesiones de los reformadores del siglo XVII. Citemos tan solo tres ejemplos. En B\u00e9cherel, 1654, los tres \u00faltimos d\u00edas del carnaval, todo el mundo se qued\u00f3 en la iglesia desde la ma\u00f1ana a la noche y, para satisfacci\u00f3n por de sus des\u00f3rdenes pasados, se resolvieron voluntariamente a no comer m\u00e1s que pan y no beber m\u00e1s que agua en esos d\u00edas\u00bb. En Loyat, en 1693, los misioneros se enfrentan a una condenable costumbre que corromp\u00eda a la mayor parte de la juventud que estaba persuadida falsamente de que no se contraven\u00eda a las ordenanzas de Mons. de Saint-Malo que proh\u00edben las asambleas de noche de muchachos y de muchachas-5, si no se reun\u00edan m\u00e1s que en sus pueblos\u00bb. Los lazaristas disipan el equ\u00edvoco, verdadero o fingido, y denuncian el esc\u00e1ndalo: \u00abhay raz\u00f3n de esperar que estos des\u00f3rdenes no contin\u00faen m\u00e1s, habiendo prometido la juventud abstenerse y los Srs. sacerdotes mantenerse firmes\u00bb. En tiempo de la misi\u00f3n predicada en Josselin, en enero de 1698, es contra el carnaval contra lo que luchan victoriosamente:<\/p>\n<p><em>Es una peque\u00f1a ciudad cuya juventud es bastante libertina. La costumbre era pasar, todo el invierno, una parte de la noche, en danzas y otras disoluciones y levantarse tarde. Por la firmeza de los confesores y el celo de los predicadores se ha puesto remedio a este mal, y todo tiempo del carnaval se pas\u00f3 con mucha modestia. Se dej\u00f3 una costumbre antigua que hay en este lugar de pasar un bal\u00f3n los d\u00edas de carne (-6). Como es un derecho se\u00f1orial, el senescal del lugar lo mostr\u00f3 solamente y se lo dio a la casa, y a la cofrad\u00eda de la caridad la suma destinada para los que se llevan el premio. Hemos tenido el consuelo de no ver ni m\u00e1scaras, ni juegos, ni danzas.<\/em><\/p>\n<p>-5 De hecho, los Estatutos sinodales para la di\u00f3cesis de Saint-Malo (\u2026) por Guillaume El Gobernador (Saint-Malo), 1619, p. 424) condenan en t\u00e9rminos muy vivos las \u00abasambleas de noche inventadas y sugeridas por el Pr\u00edncipe de las tinieblas \u00ab.<\/p>\n<p>-6\u00a0 Sobre la borrachera en Breta\u00f1a, cf. O. Perrin y A. Bouet. <em>Breiz Izel <\/em>Paris, 2\u00aa ed., 1844, t. I.\u00a0 pp. 341-348, y Emile Souvestre, <em>Los \u00faltimos Bretones, <\/em>Paris, 1836, t. I. pp. 125-132 que describe as\u00ed la borrachera: \u00abSe da este nombre a un enorme bal\u00f3n de cuero lleno de salvado que se lanza al aire y que se disputan luego los jugadores repartidos en dos campos opuestos. La victoria es del partido que ha podido apoderarse del bal\u00f3n y llevarlo a otro ayuntamiento del que ha comenzado (\u2026) Un bal\u00f3n, en el Morbihan, no es una diversi\u00f3n ordinaria: es un juego caliente y dram\u00e1tico, donde se combate o se estrangula\u00bb.<\/p>\n<p>El tel\u00f3n cae as\u00ed brutalmente \u2013pero \u00bfhasta cu\u00e1ndo?- sobre las festividades carnavalescas en Josselin y \u00a0las manifestaciones de la alegr\u00eda popular son reemplazadas por otros ejercicios de la piedad tridentina.<\/p>\n<p>Si los lazaristas otorgan tanta importancia a las ceremonias colectivas en las restituciones y arreglos anunciados p\u00fablicamente, a la represi\u00f3n de ciertos comportamientos de la comunidad entera, es que para ellos la conversi\u00f3n individual que se traduce por la confesi\u00f3n y la comuni\u00f3n de cada fiel, no tiene sentido ni valor m\u00e1s que si se inscribe en una conversi\u00f3n colectiva de toda la parroquia. En esta perspectiva es como se entiende el brillo dado a ciertas conversiones individuales, como la del adivino de Qu\u00e9briac en 1695: \u00a0<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Hab\u00eda all\u00ed cierto hombre el cual haciendo de adivino\u00a0 enga\u00f1aba a la gente que le ven\u00eda a consultar incluso de lejos, a quienes respond\u00eda todo lo que le ven\u00eda a la cabeza. El Sr. rector, despu\u00e9s de advertirle en vano, le denunci\u00f3 p\u00fablicamente, le neg\u00f3 los sacramentos y prohibi\u00f3 a sus parroquianos se comunicaran con \u00e9l protestando que no celebrar\u00eda la misa cuando este hombre estuviera en la iglesia. Este pobre desdichado pas\u00f3 varios a\u00f1os sin querer reconocerse. Se trat\u00f3 de hablarle y de exhortarle a asistir a las predicaciones, lo que cumpli\u00f3 voluntariamente y algunos d\u00edas despu\u00e9s vino a pedir confesi\u00f3n. Se le admiti\u00f3 a condici\u00f3n de<\/em> <em>reparar el esc\u00e1ndalo que hab\u00eda dado a toda la parroquia. Se someti\u00f3, y el d\u00eda de la Ascensi\u00f3n pidi\u00f3 p\u00fablicamente perd\u00f3n a todo el mundo durante la predicaci\u00f3n, con promesa de no entretenerse m\u00e1s en semejantes locuras.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 <\/em>Una conversi\u00f3n como esa constitu\u00eda un episodio demasiado ejemplar para que los misioneros no lo hayan utilizado al m\u00e1ximo.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n de este demasiado breve compendio, dos cuestiones merecen traerse a cuento: la originalidad y la eficacia de una pastoral como esta de la conversi\u00f3n. En lo que concierne a la originalidad, la pastoral lazarista parece muy pr\u00f3xima a la practicada en la misma \u00e9poca por los jesuitas o los capuchinos o algo m\u00e1s tarde por los montfortianos. El mismo recurso al ministerio de la palabra y a los grandes ejercicios colectivos, la misma tendencia a conmover m\u00e1s que a convencer, la misma atenci\u00f3n dirigida a las reconciliaciones como manifestaciones de la conversi\u00f3n individual y colectiva. Todo lo m\u00e1s, los lazaristas se muestran m\u00e1s sobrios que algunos de sus colegas en el empleo de los medios propios para impresionar las imaginaciones y los corazones: aqu\u00ed nada de cr\u00e1neos al aire en pleno serm\u00f3n sobre la muerte, nada de di\u00e1logos teatrales entre el predicador y un amigote representando el alma condenada, nada de traslado y plante de cruces. Pero esta relativa discreci\u00f3n no constituye m\u00e1s que un matiz. En cuanto a la eficacia de esta pastoral, puede ser apreciada a un doble nivel. El primero, el m\u00e1s f\u00e1cil, es cuantitativo. Oscila en la cifra de 162 misiones predicadas en 56 a\u00f1os y en la repartici\u00f3n\u00a0 geogr\u00e1fica de \u00e9stas: la di\u00f3cesis de Saint-Malo se cuadricula sistem\u00e1ticamente y un cierto n\u00famero de parroquias son objeto de una segunda misi\u00f3n, veinte, veinticinco o treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la primera. El balance cualitativo es mucho m\u00e1s delicado. Apreciar realmente el \u00e9xito de la obra emprendida supondr\u00eda que sea conocido de forma precisa el estado espiritual de las parroquias de la di\u00f3cesis de Malo hacia 1645 por un lado, hacia 1700 por otro lado. Por lo dem\u00e1s las formas estereotipadas y los acentos triunfalistas de los redactores sucesivos de los informes pueden parecer, con justo t\u00edtulo, sospechosos. Quedan sin embargo los hechos mismos: la presencia en una misma parroquia, durante largas semanas, de un equipo de sacerdotes llenos de celo, quebrantados por la labor que, incansablemente, d\u00eda tras d\u00eda, predican y catequizan seg\u00fan m\u00e9todos experimentados, la riada hacia los confesionarios \u00a0y la \u00absanta mesa\u00bb de miles de habitantes de la parroquia y de las parroquias vecinas, arrastrados en un movimiento irresistible y mejor iluminados sobre los \u00abmisterios de la fe\u00bb y de los deberes que suponen. La misi\u00f3n es verdaderamente un momento excepcional en la vida de la parroquia de la que \u00e9sta no pod\u00eda no salir \u00abconvertida\u00bb, aunque veinticinco o treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde \u2013espacio de una generaci\u00f3n- hubiera que rehacer el trabajo parcialmente. \u00bfC\u00f3mo un acci\u00f3n semejante, prolongada en el siglo XVII, no acabar\u00eda por hacer de los campos de la Alta Breta\u00f1a verdaderas \u00abtierras de cristiandad\u00bb?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pastoral de la conversi\u00f3n y las Misiones interiores: El ejemplo de los Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII. Por Fran\u00e7ois Lebrun. En 1645, a petici\u00f3n del Obispo de Saint-Malo, Vicente de Paul, &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":399998,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[214],"tags":[],"class_list":["post-72940","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-la-congregacion-de-la-mision"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La pastoral de la conversi\u00f3n y las Misiones interiores: El ejemplo de los Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII. Por Fran\u00e7ois Lebrun. En 1645, a petici\u00f3n del Obispo de Saint-Malo, Vicente de Paul, ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2017-07-28T06:12:39+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"22 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII\",\"datePublished\":\"2017-07-28T06:12:39+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/\"},\"wordCount\":4378,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/09\\\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630\",\"articleSection\":[\"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/\",\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/\",\"name\":\"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/09\\\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630\",\"datePublished\":\"2017-07-28T06:12:39+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/09\\\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/09\\\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/WeAreVincentians\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/author\\\/mitxel\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII - Somos Vicencianos","og_description":"La pastoral de la conversi\u00f3n y las Misiones interiores: El ejemplo de los Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII. Por Fran\u00e7ois Lebrun. En 1645, a petici\u00f3n del Obispo de Saint-Malo, Vicente de Paul, ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2017-07-28T06:12:39+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"22 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII","datePublished":"2017-07-28T06:12:39+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/"},"wordCount":4378,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630","articleSection":["Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/","name":"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630","datePublished":"2017-07-28T06:12:39+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lazaristas-en-alta-bretana-en-el-siglo-xvii\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Lazaristas en Alta Breta\u00f1a en el siglo XVII"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-iYs","jetpack-related-posts":[{"id":130964,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/seminarios-mayores-en-francia-1902-i\/","url_meta":{"origin":72940,"position":0},"title":"Seminarios Mayores en Francia (1902) (I)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"04\/08\/2014","format":false,"excerpt":"Muy conocidas ser\u00e1n ya de todos nuestros lectores las actuales dificultades por que atraviesa la Iglesia en Francia, y las grandes pruebas que sufren en ella las Comunidades religiosas. La pena que mayor sentimiento ha causado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ha sido el tener que abandonar los Seminarios\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"Albi01","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/07\/Albi01.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":130972,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/seminarios-mayores-en-francia-1902-iii\/","url_meta":{"origin":72940,"position":1},"title":"Seminarios mayores en Francia (1902) (III)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"08\/08\/2014","format":false,"excerpt":"CHALONS Publica La Semana Religiosa de Chalons (S'Agosto 1903): Al fin de los ejercicios del clero, monse\u00f1or agradece desde luego, en nombre de su clero, al predicador (se\u00f1or Duez); alaba su gran esp\u00edritu de fe, la energ\u00eda apost\u00f3lica y generoso celo que han animado su palabra. Estos ejercicios han sido\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"francia_01","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/07\/francia_01.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":118953,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-iv-c\/","url_meta":{"origin":72940,"position":2},"title":"Historia de los Pa\u00fales en Cuba (Cap\u00edtulo IV C)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"03\/01\/2022","format":false,"excerpt":"3. Fricciones de los Padres Pa\u00fales con el Obispo Manuel Santander Frutos. En el a\u00f1o 1886 el Obispo Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola se vio en la necesidad de partir para la Pen\u00ednsula por decisi\u00f3n del gobierno central. Fue sustituido por un nuevo prelado, el Dr. Manuel Santander y Frutos, quien\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":120296,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-la-fe-que-dio-sentido-a-su-vida-viii-ved-como-ha-tratado-dios-a-la-iglesia\/","url_meta":{"origin":72940,"position":3},"title":"Vicente de Pa\u00fal: la fe que dio sentido a su vida. VIII. Ved c\u00f3mo ha tratado Dios a la Iglesia","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"07\/01\/2015","format":false,"excerpt":"VIII. Ved c\u00f3mo ha tratado Dios a la Iglesia El Se\u00f1or Vicente nos ha invitado a reconocer un aspecto esencial del reino de Dios en la Iglesia, la cual est\u00e1 presi\u00addida por el Esp\u00edritu Santo. En su tiempo, esta Iglesia sal\u00eda de una dif\u00edcil crisis: la Reforma hab\u00eda hecho que\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"Vincent-de-Paul-and-bible-alternate","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/Vincent-de-Paul-and-bible-alternate-216x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":136302,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ved-como-ha-tratado-dios-a-la-iglesia\/","url_meta":{"origin":72940,"position":4},"title":"Ved c\u00f3mo ha tratado Dios a la Iglesia","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/01\/2015","format":false,"excerpt":"El Se\u00f1or Vicente nos ha invitado a reconocer un aspecto esencial del reino de Dios en la Iglesia, la cual est\u00e1 presi\u00addida por el Esp\u00edritu Santo. En su tiempo, esta Iglesia sal\u00eda ele una dif\u00edcil crisis: la Reforma hab\u00eda hecho que se expusie\u00adra a plena luz el cristianismo occidental; el\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"corazon","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/12\/corazon-289x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":109330,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-en-la-reforma-pastoral-de-francia-s-xvii\/","url_meta":{"origin":72940,"position":5},"title":"Vicente de Pa\u00fal en la reforma pastoral de Francia (s. XVII)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"16\/10\/2012","format":false,"excerpt":"I. INTRODUCCION Es dif\u00edcil dar el reparto de las di\u00f3cesis en la Francia del siglo XVII. Sus fronteras a\u00fan no est\u00e1n totalmente definidas y el estado continuo de guerras hace dif\u00edcil asegurar el tiempo en que una di\u00f3cesis, sobre todo las involucradas en los conflictos, pertenecen al clero franc\u00e9s; \u00e9ste\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/09\/coraz%C3%B3n.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72940"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72940\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":400742,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72940\/revisions\/400742"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/399998"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}