{"id":6879,"date":"2009-04-08T18:42:38","date_gmt":"2009-04-08T17:42:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/04\/08\/vicente-de-paul-conferencia-067-sobre-la-obediencia\/"},"modified":"2016-07-26T11:00:29","modified_gmt":"2016-07-26T09:00:29","slug":"vicente-de-paul-conferencia-067-sobre-la-obediencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-067-sobre-la-obediencia\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 067: Sobre la obediencia"},"content":{"rendered":"<p><em>(23.05.55)<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Mis queridas hermanas, el tema de esta conferencia es de la obediencia. El primer punto es de las razones que tenemos para aplicarnos a una perfecta obediencia y para hacerlo todo por obediencia; el segundo punto, de las se\u00f1ales que har\u00e1n ver si tenemos esta perfecta obediencia; el tercero, de los medios para adquirir esta perfecta obediencia y hacerlo todo por obediencia.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, trataremos hoy de la virtud de la santa obediencia, que es la virtud de Nuestro Se\u00f1or, la virtud propia de nuestro Salvador, pues la practic\u00f3 durante toda su vida hasta la muerte (1).<\/p>\n<p>&#8211; Hermana, \u00bfqu\u00e9 razones tenemos para aplicarnos a una perfecta obediencia?<\/p>\n<p>&#8211; Padre, creo que lo que nos obliga a la obediencia es el ejemplo de Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>&#8211; Hermana, cuando se responde aqu\u00ed, hay que decir primero: el tema de la conferencia es tal, como hoy, de la obediencia; y luego las razones que tenemos para ser muy obedientes. Despu\u00e9s de repetir los tres puntos, hay que decir los pensamientos que Dios le haya dado. As\u00ed es como hay que responder, hermanas.<\/p>\n<p>Esta hermana ha dicho una raz\u00f3n por la que hemos de aficionarnos a la virtud de la obediencia: el ejemplo de Nuestro Se\u00f1or. \u00bfAlguna otra raz\u00f3n, hermana?<\/p>\n<p>&#8211; Padre, sobre el tercer punto, creo que un medio para adquirir esta virtud es pensar que en todo lo que he hecho por mi propia voluntad no he tenido nunca \u00e9xito.<\/p>\n<p>Otra hermana respondi\u00f3 que, para obedecer como es debido, hay que creer que es Dios el que nos manda por medio de nuestros superiores.<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n por la que Dios nos manda esta obediencia es que, al habernos llamado a la Compa\u00f1\u00eda, estamos doblemente obligadas a ella. A\u00f1adi\u00f3 que era \u00e9ste un buen medio para perseverar en la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta hermana, por tener el coraz\u00f3n lleno de pena, se excus\u00f3 de no poder hablar m\u00e1s, aunque ten\u00eda otras ideas, y dijo que ella no hab\u00eda obedecido nunca.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, bueno, hija m\u00eda; Dios le dar\u00e1 la gracia de obedecer en adelante. Tiene raz\u00f3n. Un motivo que nos obliga a la obediencia es que sin ella no pod\u00e9is perseverar en vuestra vocaci\u00f3n; apenas desapareciera la obediencia de entre vosotras, adi\u00f3s a la pobre Caridad, estar\u00eda muerta. Pero mientras siga en pie esta santa pr\u00e1ctica en la Compa\u00f1\u00eda, todo ir\u00e1 bien. Y una se\u00f1al para conocer si una hermana tiene la virtud de la obediencia, es que no tiene repugnancia en hacer lo que le ordenan los superiores, que est\u00e1 dispuesta a ir a cualquier parte, a volver cuando se le dice, que no est\u00e1 apegada a lo que hace cuando se le manda dejarlo. Esa es una verdadera se\u00f1al. Pero criticar lo que dicen los superiores, murmurar de sus decisiones, decir que una cosa est\u00e1 mal ordenada, eso es una se\u00f1al de desobediencia.<\/p>\n<p>Pues bien, hermanas m\u00edas, mientras la Compa\u00f1\u00eda tenga esta santa virtud, permanecer\u00e1 en pie; pero cuando le falte, vendr\u00e1 la decadencia. Pues, lo mismo que la iglesia no subsiste m\u00e1s que por la obediencia de los obispos al papa, de los p\u00e1rrocos a los obispos, y as\u00ed en lo dem\u00e1s, del mismo modo todas las comunidades, y especialmente la vuestra, necesitan para perseverar esa obediencia de las inferiores a las superioras, especialmente en las antiguas. \u00a1Vosotras, las antiguas, cu\u00e1nto ten\u00e9is que preocuparos de edificar a las nuevas! Aunque esto les conviene a todas, son sin embargo las mayores las que est\u00e1n m\u00e1s obligadas; pues la gente dice: \u00abTal hermana hace esto; yo tambi\u00e9n lo har\u00e9; si fuera malo, no lo har\u00eda\u00bb. Eso es, hermanas m\u00edas, lo que dir\u00e1n las nuevas.<\/p>\n<p>Hermana, \u00bfqu\u00e9 se\u00f1ales hay del vicio contrario a esta virtud?<\/p>\n<p>&#8211; Padre, creo que el tener apego a nuestra propia voluntad es lo que nos impide seguir la de Dios y la de los superiores.<\/p>\n<p>&#8211; Bien dicho, hija m\u00eda. El apego a la propia voluntad. Me dicen que vaya ac\u00e1 o all\u00e1, pero estoy tan apegado a mi voluntad que no quiero ir; me proh\u00edben hacer tal cosa, y yo me empe\u00f1o en hacerla por creer que esa prohibici\u00f3n no es justa. Cuando se llega a ese punto, viene la ruina de las comunidades.<\/p>\n<p>Usted, hermana, \u00bfnos dice alguna raz\u00f3n sobre la obligaci\u00f3n de la obediencia?<\/p>\n<p>La hermana respondi\u00f3 poco m\u00e1s o menos lo mismo y dijo adem\u00e1s que hab\u00edamos venido a la Compa\u00f1\u00eda a obedecer; que como \u00e9sa hab\u00eda sido nuestra intenci\u00f3n al principio, ten\u00edamos que continuar en esta pr\u00e1ctica, y que un medio para ayudarnos a ello es preguntarnos con frecuencia por qu\u00e9 hab\u00edamos venido a la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Bien dicho, hija m\u00eda! Ese es un buen medio para excitarnos a la pr\u00e1ctica de esta santa virtud. San Bernardo se hac\u00eda muchas veces esa misma pregunta, sobre todo cuando sent\u00eda alguna repugnancia a la pr\u00e1ctica de esta virtud. Se preguntaba diciendo: \u00abBernardo, Bernardo, \u00bfpor qu\u00e9 has entrado en religi\u00f3n? \u00bfHa sido para mandar? \u00bfHa sido para hacer tu voluntad o para andar con delicadezas? Ni mucho menos. Ha sido para obedecer, para renunciar a tu propia voluntad y para no ahorrar esfuerzos\u00bb.<\/p>\n<p>Eso es, hermanas m\u00edas, lo que se dec\u00eda aquel gran santo para excitarse al cumplimiento del deber, y lo que deber\u00edamos hacer nosotros. Un gran medio para progresar en la virtud es preguntarse con frecuencia: Francisca, Juana, Mar\u00eda, por qu\u00e9 has venido aqu\u00ed? \u00bfHa sido para hacer tu voluntad y vivir libremente? No, no ten\u00edas esa idea cuando dejaste el mundo, si hubieras pensado as\u00ed, estar\u00edas equivocada. Pues si he venido aqu\u00ed para servir a Dios en la forma que \u00e9l lo pide, \u00bfpor qu\u00e9 no lo voy a hacer?<\/p>\n<p>Hermanas, es una gran locura haber venido a un sitio a obedecer y no querer luego hacerlo. Los obreros van al taller para trabajar, los alumnos van a la escuela para aprender; \u00bfy vosotras hab\u00e9is venido aqu\u00ed a no hacer nada, o al menos a no hacer m\u00e1s que lo que quer\u00e9is y como quer\u00e9is? Si es as\u00ed, tened miedo de que Dios os quite sus gracias para d\u00e1rselas a otras m\u00e1s fieles que vosotras. Por eso decid\u00e1monos desde ahora a hacerlo todo por obediencia y digamos en nuestro interior<\/p>\n<p>\u00abDios m\u00edo, t\u00fa me has hecho el favor de ponerme en una Compa\u00f1\u00eda que se glor\u00eda de pertenecerte, para obedecer a los que has puesto como directores. \u00bfY voy a hacer yo todo lo contrario? \u00a1C\u00f3mo! \u00bfAcaso los alumnos van a la escuela para convertirse en bestias? AL contrario, van all\u00e1 para aprender y en ello ponen todo su esfuerzo; \u00bfy t\u00fa no cumplir\u00e1s con tu deber para agradar a Dios? Desde ahora quiero ser m\u00e1s fervorosa para hacer lo que se pida de m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Bien, hijas m\u00edas, estoy muy contento de haber escuchado vuestros pensamientos. Pero, antes de pasar adelante, hemos de saber que estamos compuestos de dos hombres: de Ad\u00e1n que de justo que era se convirti\u00f3 en pecador por su desobediencia y fue despojado de todos los dones de la gracia que Dios le hab\u00eda concedido, y de Jesucristo, que vino a salvar a los que se hab\u00edan perdido por su propia voluntad. Lo repito: en nosotros hay dos esp\u00edritus, el del hombre viejo y el del hombre nuevo. El primero quiso hacer su propia voluntad y hacerse independiente del mismo Dios; por eso le dijo la serpiente: \u00abSer\u00e9is como dioses\u00bb (2); y al obrar de aquel modo, nos perdi\u00f3 a todos con \u00e9l. El nuevo Ad\u00e1n, Jesucristo, vino del cielo a la tierra para hacerse obediente y contrario en todo al primero. Ved la diferencia que hay entre los dos. El nuevo busca hacer la voluntad de su Padre, y el viejo la suya propia; el nuevo se somete hasta a sus inferiores, el viejo no quiere someterse a su Creador; en fin, el nuevo no intenta m\u00e1s que quebrantar su propia voluntad, como nos lo ense\u00f1\u00f3 en el huerto de los olivos (3), mientras que el Ad\u00e1n viejo s\u00f3lo ans\u00eda hacer su propio gusto.<\/p>\n<p>Pues bien, una persona que ama la obediencia, que quebranta su voluntad, indica que tiene el esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or. Si quer\u00e9is saber si una hermana de la Caridad tiene el esp\u00edritu del nuevo Ad\u00e1n, ved si es obediente; \u00e9sa es una buena se\u00f1al. Pero si le gusta hacer su voluntad en todas sus acciones, \u00e9sa es la se\u00f1al del viejo Ad\u00e1n, o mejor dicho la se\u00f1al del diablo; y bastar\u00eda con estar bien convencido de esta verdad para no hacer nunca nada por ese maldito esp\u00edritu diab\u00f3lico, que no es m\u00e1s que la propia voluntad. Esa es, por tanto, la primera raz\u00f3n para obligarnos a la pr\u00e1ctica de la santa obediencia: que las hermanas que aman la obediencia tienen el esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La segunda es que hay un doble m\u00e9rito en hacer las buenas acciones por obediencia. Esto es tan seguro que no cabe duda de ello. Y no s\u00f3lo las buenas obras adquieren una nueva belleza, sino que las indiferentes se hacen meritorias cuando se hacen por obediencia. Por ejemplo, cuando vais a servir a los pobres, es una buena obra, que es meritoria de suyo. Pues bien, si la hac\u00e9is por obediencia, es doble m\u00e9rito; es como un bajorrelieve que la hiciera m\u00e1s brillante; es como si se a\u00f1adieran unas piedras preciosas sobre otras.<\/p>\n<p>Imaginaos, para entender bien esto, que os hacen un h\u00e1bito de rico tafet\u00e1n. Aunque no hubiera otra tela ser\u00eda un hermoso h\u00e1bito. Pues bien, si a ese tafet\u00e1n se a\u00f1ade otro, son dos tafetanes juntos. Y entonces es m\u00e1s bonito que antes. Pero a\u00f1adid a todo ello un buen bordado de oro y tendr\u00e9is dos bellezas a la vez: la tela y el oro. Pues bien, hermanas m\u00edas, lo mismo pasa con las obras hechas con obediencia. \u00a1Qu\u00e9 consuelo para las hijas de la Caridad! No hac\u00e9is m\u00e1s que una acci\u00f3n y ten\u00e9is dos clases de recompensa.<\/p>\n<p>M\u00e1s todav\u00eda. Como ya os he dicho, hacer una obra indiferente, como beber, comer, descansar, pasear, todas esas obras que no son nada, la obediencia las hace meritorias y m\u00e1s agradables a Dios que las obras buenas hechas sin obediencia. Es una piedra filosofal. Todo lo que toca, lo convierte en oro. Las obras buenas hechas sin esa virtud no son agradables a Dios. Entonces conviene no hacer nada sin obediencia. Conozco personas muy distinguidas que no hacen nada sin obediencia. Un consejero de la corte, que fue hugonote, amaba tanto a la obediencia desde que se convirti\u00f3 que consultaba a su lacayo cuando ten\u00eda alguna cosa que hacer, para poder gozar de ese m\u00e9rito de la obediencia en sus acciones. Cuando hab\u00eda que ir a alg\u00fan sitio, le preguntaba si hab\u00eda que ir por tal camino. Hermanas m\u00edas, \u00a1un hombre del mundo hac\u00eda eso! \u00a1Qu\u00e9 confusi\u00f3n para nosotros, que tenemos tantos medios para progresar en la virtud y no hacemos caso de ellos!<\/p>\n<p>\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1que haya pobres hijas de la Caridad que pierden mucho por su culpa! Sirven a los pobres, van y vienen, se matan por no hacer nada, puesto que siguen su propia voluntad. Hijas m\u00edas, haced todo lo que quer\u00e1is, pero vuestras mejores obras no ser\u00e1n meritorias sin esta virtud. Es preciso reconocer que hay grandes bienes en la obediencia, ya que el Hijo de Dios quiso hacerlo todo por obediencia y fue tan sumiso que prefiri\u00f3 morir antes que faltar a la obediencia. Y, por el contrario, hay grandes males en el vicio opuesto.<\/p>\n<p>Se dice en la Sagrada Escritura (4) que cuando Sa\u00fal quiso presentar batalla intent\u00f3 ofrecer un sacrificio a Dios para obtener la victoria. Le hubiera gustado que viniera el profeta a ofrecerlo personalmente, pero como no vino el profeta lo ofreci\u00f3 \u00e9l mismo. Mas como no estaba ordenado por Dios, para este oficio, su sacrificio no le agrad\u00f3 y Sa\u00fal fue condenado por Dios, por haber obrado sin obediencia. Apenas hizo \u00e9l aquella acci\u00f3n por su propia voluntad, Dios mand\u00f3 elegir otro rey en su lugar; y nos dice la Escritura que Sa\u00fal fue reprobado. Esto nos demuestra que las buenas obras hechas por propia iniciativa y sin obediencia son in\u00fatiles y hasta perjudiciales.<\/p>\n<p>Si este ejemplo no os hace tener miedo de tama\u00f1a desgracia, no s\u00e9 qu\u00e9 os podr\u00eda impresionar. \u00a1C\u00f3mo! \u00a1Aquel rey se vio reprobado por haber hecho una obra buena por amor de Dios! \u00bfQu\u00e9 hemos de temer nosotros si hubiera alguna en la Compa\u00f1\u00eda que estuviese apegada a su propia voluntad? \u00a1Ser\u00eda un demonio, ya que no habr\u00eda demonio ni infierno si no existiera la voluntad propia!<\/p>\n<p>Habr\u00e1 algunas que quieran ayunar para satisfacer su gusto y su capricho, para ser tenidas por m\u00e1s virtuosas que las dem\u00e1s<\/p>\n<p>pues, cuando uno intenta singularizarse, de ordinario es para ser m\u00e1s estimado. Otras querr\u00e1n ir a ver a aquel pobre; y tanto si se les permite como si no, ellas ir\u00e1n porque quieren. Otras se pondr\u00e1n a rezar mucho sin permiso. Son sacrificios que son de suyo buenos, pero como se hacen por propia voluntad Dios no los quiere. Digamos en este instante, y yo lo dir\u00e9 con vosotras: \u00abDios m\u00edo, si el viejo Ad\u00e1n quiere que yo haga mi voluntad, Jesucristo quiere por el contrario que siga la de mis superiores. As\u00ed lo har\u00e9 en adelante, con ayuda de tu gracia que te pido para ello\u00bb.<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n es que, si hac\u00e9is las cosas por obediencia, pod\u00e9is estar seguras de que cumpl\u00eds la voluntad de Dios. No cabe duda de ello, pues ha dicho: \u00abEl que os obedece, a m\u00ed me obedece\u00bb (5). Y por consiguiente el que os desobedece, a m\u00ed me desobedece. \u00a1Qu\u00e9 consuelo para las buenas almas aficionadas a esta santa virtud estar seguras de que cumplen la voluntad de Dios! Consolaos vosotras, las que sois fieles a la obediencia. Pero las que os encontr\u00e9is con el esp\u00edritu contrario y no os sint\u00e1is inclinadas a obedecer m\u00e1s que cuando lo que se os manda est\u00e1 de acuerdo con vuestra voluntad, como se ve cuando obedec\u00e9is en unas cosas y no en otras, \u00a1ay!, tened miedo no sea que, en vez de cumplir la voluntad de Dios, cumpl\u00e1is s\u00f3lo la vuestra o, mejor dicho, la voluntad del demonio.<\/p>\n<p>Pod\u00e9is decirme: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es posible que se trate de la voluntad de Dios, si es s\u00f3lo la de mi superiora, o la de una hermana que no es m\u00e1s que yo, que es una pobre aldeana, que entr\u00f3 en la Compa\u00f1\u00eda mucho despu\u00e9s que yo?\u00bb. \u00a1No importa! Desde el momento en que esa hermana ha recibido el poder de mandaros, cumpl\u00eds la voluntad de Dios cuando la obedec\u00e9is.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Pero si es una hermana que no vale m\u00e1s que yo, que no tiene mucha inteligencia y que no me resulta simp\u00e1tica!\u00bb. Est\u00e1is obligadas a someteros a ella. Es Dios el que lo dice, y es un art\u00edculo de fe del que no hay que dudar; y si falt\u00e1is a ello, ofend\u00e9is a Dios.<\/p>\n<p>Estoy seguro de que todas dir\u00e9is: \u00ab\u00a1Ay! Yo no pensaba en eso cuando me ordenaba tal cosa, pues entonces habr\u00eda obedecido prontamente. \u00a1Dios m\u00edo! Veo que la virtud de la obediencia es tan agradable a tus ojos que todas las acciones hechas por esta virtud adquieren una nueva belleza y un relieve que las hace agradables a Dios. Por eso deseo que me concedas la gracia de no obrar m\u00e1s que por obediencia para tener esta seguridad de que hago siempre tu santa voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>Padre, \u00e9se es el primer punto. Pero d\u00edganos las se\u00f1ales de una hermana obediente. &#8211; Hijas m\u00edas, una se\u00f1al de la obediencia es cuando se hace todo lo que se ordena. Una hermana que hace s\u00f3lo lo que le gusta y lo que quiere, que dice: \u00abNo quiero hacer esa cosa porque no me gusta\u00bb, o bien la hace a su manera y se somete, pero diciendo: \u00abHar\u00e9 esto o aquello, pero comprendo que es in\u00fatil\u00bb, esa hermana tiene un esp\u00edritu desobediente.<\/p>\n<p>Cuando el Padre eterno quiso enviar a su Hijo al mundo, le propuso todas las cosas que ten\u00eda que hacer y padecer. Ya conoc\u00e9is la vida de Nuestro Se\u00f1or, c\u00f3mo estuvo llena de sufrimientos. Su Padre le dijo: \u00abPermitir\u00e9 que seas despreciado y rechazado por todos, que Herodes te haga huir desde tus primeros a\u00f1os, que seas tenido por un idiota, que recibas maldiciones por tus obras milagrosas; en una palabra, permitir\u00e9 que todas las criaturas se pongan contra ti\u00bb.<\/p>\n<p>Eso es lo que el Padre eterno le propuso al Hijo, que le respondi\u00f3: \u00abPadre, har\u00e9 todo lo que me mandes\u00bb. Esto nos demuestra que hay que obedecer en todas las cosas en general.<\/p>\n<p>Hay algunas que quieren obedecer en las cosas f\u00e1ciles de hacer y que son seg\u00fan su capricho. No basta con eso. Hay que obedecer en todas las cosas y a todos aquellos que tienen poder para mandaros. Basta con que sepamos que han recibido ese poder, para que tengamos que someternos a ellos.<\/p>\n<p>Esta es la segunda se\u00f1al de la perfecta obediencia: someterse a toda clase de superiores, a una hermana que no tiene mucha prestancia, lo mismo que a otra que nos resulta simp\u00e1tica. Y no s\u00f3lo hace esa virtud que nos sometamos a los superiores, sino tambi\u00e9n a los iguales e inferiores, considerando a todos como superiores a nosotros. Es lo que nos ordena san Pablo.<\/p>\n<p>Otra se\u00f1al es obedecer con puntualidad, esto es, hacer las cosas tal como se ha ordenado. Hay ciertamente algunos que hacen lo que les han dicho los superiores, pero a medias. No es eso lo que hay que hacer para obedecer perfectamente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la obediencia tiene que ser voluntaria y no a la fuerza y a disgusto. Si se presenta alguna cosa que hacer, hay que abrazarla de todo coraz\u00f3n y bien dispuestos, de forma que el gozo interior que se sienta por obedecer se muestre en nuestro rostro y en nuestra actitud.<\/p>\n<p>La quinta se\u00f1al de una perfecta obediencia es cuando se sigue la intenci\u00f3n de los que nos ordenan alguna cosa. Por ejemplo, os env\u00edan a alg\u00fan recado, y entonces se presenta alguna dificultad en su ejecuci\u00f3n; \u00bfqu\u00e9 hacer para cumplir bien? Mirad la intenci\u00f3n de la superiora y seguidla, sin decir que estar\u00eda mejor de otra manera y sin consultar a vuestro capricho.<\/p>\n<p>Una sexta se\u00f1al de esta virtud es hacer nuestras acciones por complacer a Dios, sin buscar en ellas la alabanza y el aplauso de los superiores ni de alguna otra persona, sino s\u00f3lo para seguir la voluntad de Dios, que se encuentra en la obediencia.<\/p>\n<p>La s\u00e9ptima se\u00f1al es cuando uno somete no s\u00f3lo su voluntad, sino tambi\u00e9n el juicio, creyendo que lo que se nos dice est\u00e1 bien ordenado. Hay algunas que someten ciertamente su voluntad, pero no quieren someter el juicio. \u00bfQu\u00e9 significa someter el juicio? Significa que, cuando os mandan hacer un voto que os repugna o que no os parece bien, hay que renunciar inmediatamente a vuestro juicio particular y buscar razones para convenceros de que la cosa est\u00e1 bien de la forma en que se os ordena.<\/p>\n<p>En fin, mis queridas hermanas, una verdadera se\u00f1al de la santa obediencia es perseverar en ella hasta el fin. Hay algunas que se muestran muy obedientes al principio, pero se relajan al final. Cuando entran, parece que hacen maravillas; lo encuentran todo bien; nada les parece dif\u00edcil o imposible. Pero cuando han estado alg\u00fan tiempo con las dem\u00e1s, empiezan a descuidarse y demuestran que no tienen la perfecta obediencia.<\/p>\n<p>Estas son, hijas m\u00edas, las ocho condiciones necesarias para ser perfectamente obedientes. Quienes las tengan pueden estar seguras de que lo hacen todo a gusto de Dios y de que cuanto hagan ser\u00e1 agradable a Nuestro Se\u00f1or y merecer\u00e1n una doble recompensa. S\u00ed, es un brillo que hace a sus acciones m\u00e1s agradables a los ojos de su Esposo. S\u00ed, mis queridas hermanas, porque Dios se complace en mirar a las almas deseosas de agradarle en todas sus acciones, a las hijas de la Caridad que son puntuales en la obediencia y que no tienen m\u00e1s motivo que complacer a su bondad. Indudablemente Nuestro Se\u00f1or se recrea en esas almas y les concede muchas gracias.<\/p>\n<p>Me dir\u00e9is: \u00abPadre, todo eso es muy bonito; pero \u00bfqu\u00e9 medios hay para adquirir esa perfecta obediencia?\u00bb. Mis queridas hijas, el medio de adquirir esa virtud las que no la tengan y perseverar las que la tengan, es el siguiente.<\/p>\n<p>Primero, como se trata de un don de Dios, hay que ped\u00edrselo con insistencia, importunarle hasta que nos conceda esa gracia. Dios m\u00edo, conc\u00e9deme la gracia de que no haga nada seg\u00fan el viejo Ad\u00e1n, que no quiere m\u00e1s que seguir su voluntad y sus inclinaciones. Conc\u00e9deme que todas mis acciones, mis palabras y mis intenciones sean conformes con el ejemplo que tu Hijo nos ha dejado. Pues bien, Jesucristo ha sido obediente a su Padre en todo; y los santos dicen que es la obediencia del Hijo de Dios lo que fue la causa de su entrada en la gloria, ya que, si no hubiera cumplido las \u00f3rdenes de su divino Padre, no habr\u00eda recibido la recompensa que recibi\u00f3 despu\u00e9s de morir.<\/p>\n<p>El segundo medio es considerar en nuestro interior\u00a0 &#8211; me lo digo yo a m\u00ed mismo, pues tengo mis superiores lo mismo que vosotras &#8211; \u00a0es considerar c\u00f3mo obraba Nuestro Se\u00f1or, y preguntarle: \u00abSe\u00f1or, \u00bfhac\u00edas t\u00fa alguna cosa sin la obediencia? Cuando quer\u00edas hacer algo, \u00bfle ped\u00edas permiso a tu madre y a san Jos\u00e9?\u00bb. Y os responder\u00e1 que s\u00ed; y con estas consideraciones os animar\u00e9is a la obediencia.<\/p>\n<p>Otro medio es considerar a los buenos servidores, que est\u00e1n tan dispuestos a hacer lo que les dicen sus amos, la obediencia de los soldados a su capit\u00e1n, pues esto debe ser para nosotros un motivo poderoso. \u00bfEstar\u00e1 uno m\u00e1s dispuesto a servir a los hombres que a Dios? Los criados que no tienen m\u00e1s finalidad que complacer a sus amos \u00bfser\u00e1n m\u00e1s puntuales que yo, a pesar de que s\u00e9 muy bien que, si hago mis acciones por obediencia adquiero doble m\u00e9rito? \u00a1No ser\u00e1 as\u00ed! Hace veinte a\u00f1os que estamos en guerra; no he o\u00eddo decir nunca que un soldado haya desobedecido a su capit\u00e1n; m\u00e1s a\u00fan, jam\u00e1s lo he visto en la historia de Francia.<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, otro medio es pensar con frecuencia en lo que se ha dicho. Imaginaos toda la belleza, toda la bondad y toda la perfecci\u00f3n que os plazca; todo eso se encuentra en la obediencia, pues la obediencia es una de las acciones que m\u00e1s agrada a Dios. M\u00e1s a\u00fan, si desobedec\u00e9is, obr\u00e1is como el diablo. S\u00ed, las hijas de la Caridad que siguen su propia voluntad act\u00faan como el diablo, que no hace ni puede hacer otra cosa m\u00e1s que desobedecer. Al contrario, las que s\u00f3lo piensan en cumplir la voluntad de Dios por medio de su sumisi\u00f3n a sus superiores, est\u00e1n seguras de que agradan a Nuestro Se\u00f1or. Mirad a ver lo que prefer\u00eds: o hacer como Nuestro Se\u00f1or u obrar como el demonio. No dudo de que preferir\u00e9is tener el esp\u00edritu de Dios m\u00e1s que el del diablo, que es el esp\u00edritu de desobediencia.<\/p>\n<p>Pues bien, despu\u00e9s de todo lo dicho, una de las razones que m\u00e1s os debe impresionar es lo que me dec\u00eda un buen siervo de Dios: \u00abPienso con frecuencia en la caridad de esas buenas damas, en el alivio que proporcionan a los pobres, en las hijas de la Caridad que trabajan en ello. \u00bfSabe usted, padre, que forman todo un hospital los pobres que asisten esas hermanas y que eso supone un gran alivio para el Hotel-Dieu, que de esta manera se ve descargado de los dos tercios de pobres que tendr\u00edan que acudir all\u00e1 si les faltase esa caridad?\u00bb. Ved, hijas m\u00edas, lo que dec\u00eda esa persona. Tendr\u00e1 que haber hecho un c\u00e1lculo de los pobres a los que serv\u00eds. Pues bien, Dios ha hecho tambi\u00e9n ese c\u00e1lculo por vosotras. Por eso, humillaos profundamente y juzgaos indignas de tantas gracias.<\/p>\n<p>\u00a1Dios m\u00edo! \u00bfc\u00f3mo se te ha ocurrido hacer la compa\u00f1\u00eda de la Caridad? T\u00fa no dijiste nada; nadie pensaba en ello, y t\u00fa decidiste hacer esta obra. Quisiste, Dios m\u00edo, hacer otra especie de Hotel-Dieu, pero mayor, que pudiera atender a los dos tercios del de Par\u00eds. \u00a1Seas bendito para siempre!<\/p>\n<p>Las antiguas que est\u00e1n desde el principio saben c\u00f3mo fue aquello y que no procedi\u00f3 de los hombres. Y como est\u00e1n desde el principio, est\u00e1n m\u00e1s obligadas a una mayor perfecci\u00f3n. \u00a1Ay, antiguas! \u00a1Ay, antiguas! \u00bfqu\u00e9 es lo que hac\u00e9is cuando vuestras acciones desmienten vuestra antig\u00fcedad? \u00bfQu\u00e9 le dir\u00e9is a Dios cuando os pida cuentas de vuestros pensamientos, palabras y acciones, especialmente de las que hayan desedificado a las reci\u00e9n venidas?<\/p>\n<p>\u00bfY yo, miserable? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e9 por haber escandalizado tanto a los m\u00e1s j\u00f3venes? Ten\u00e9is que saber que la ancianidad no se mide por la cantidad de a\u00f1os, sino por la virtud.<\/p>\n<p>Aquel buen se\u00f1or me dec\u00eda tambi\u00e9n: \u00abA veces vemos en nuestra casa a las hijas de la Caridad, incluso a algunas hermanas que s\u00f3lo llevan all\u00ed tres o cuatro meses. Quedamos asombrados al verlas tan despegadas de todo, tan indiferentes, tan sumisas. En fin, es admirable c\u00f3mo Dios modela a esas almas en tan poco tiempo\u00bb. Esto es para que ve\u00e1is, mis queridas hermanas, cu\u00e1nto quiere Dios a esta Compa\u00f1\u00eda, pues derrama en tanta abundancia sus gracias sobre ella, y para que sep\u00e1is la obligaci\u00f3n que ten\u00e9is de ser fieles a Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Se\u00f1orita, \u00bfquiere decirnos lo que haya pensado sobre este tema?<\/p>\n<p>&#8211; Padre, hay varias razones que deben excitarnos a practicar una exacta obediencia, incluso en la naturaleza, pues vemos c\u00f3mo, si las criaturas\u00a0 &#8211; incluso las m\u00e1s insensibles &#8211;\u00a0 no obedecieran a las \u00f3rdenes de Dios, todo se vendr\u00eda abajo; lo mismo pasa en los asuntos civiles, todo se destruir\u00eda si los inferiores no fueran obedientes con sus superiores. Las sociedades humanas no subsisten si no es por la obediencia imperceptible de sus partes.<\/p>\n<p>Pero las comunidades cristianas, especialmente la de las hijas de la Caridad, tienen razones muy concretas y necesarias para afanarse en una exacta y ordinaria obediencia.<\/p>\n<p>La primera es la obediencia que Dios les pidi\u00f3 a los primeros hombres en la creaci\u00f3n, y la p\u00e9rdida de su felicidad por haber faltado a ella (8).<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n es el ejemplo del Hijo de Dios en todas las acciones de su vida, y lo que se dice de \u00e9l que fue obediente hasta la muerte m\u00e1s ignominiosa, junto con los honores que recibi\u00f3 su humanidad, lo cual nos demuestra que se debe a su voluntaria obediencia y no a constricci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n es la utilidad de la obediencia, ya que ella nos libra de toda falta, nos hace obrar siempre bien, aunque seamos necias e incapaces.<\/p>\n<p>En el segundo punto, las se\u00f1ales de que deseamos esta gran virtud de la obediencia y de que nos afanamos en practicarla, es prescindir libremente de nuestra voluntad para hacer la de los dem\u00e1s, no hacer nada de lo que no estemos enteramente seguros que ver\u00edan bien nuestros superiores, si tuvi\u00e9ramos ocasi\u00f3n de pedirles permiso.<\/p>\n<p>En el tercer punto, un medio que me parece muy adecuado para adquirir la pr\u00e1ctica de esta virtud es tenerla en gran estima; considerarla como una ayuda muy poderosa para ser siempre agradables a Dios mediante la uni\u00f3n de nuestra voluntad con la suya.<\/p>\n<p>Otro medio es no ser obstinadas en nuestras opiniones en las cosas indiferentes y acostumbrarnos a seguir m\u00e1s bien los sentimientos y la voluntad de los otros cuando no nos lo impida nada que importe para la gloria de Dios.<\/p>\n<p>Un medio algo m\u00e1s alejado es acostumbrarnos a las humillaciones, ya que la obediencia es hija de la humildad.<\/p>\n<p>Un buen medio para adquirir el h\u00e1bito de la obediencia es obedecer con prontitud, sin escuchar los razonamientos de nuestro esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Otro medio es no apreciar nuestra propia gloria, ni nuestras satisfacciones, acord\u00e1ndonos de que Nuestro Se\u00f1or no busc\u00f3 m\u00e1s que la gloria de su Padre.<\/p>\n<p>Pero como nuestro amor propio nos pone muchas veces en la ignorancia y en la ceguera, el medio m\u00e1s seguro es pedirle a Dios esta virtud de la forma que \u00e9l quiere que la practiquemos.<\/p>\n<p>Luego, nuestro venerado Padre le pregunt\u00f3 sus pensamientos a una hermana, y \u00e9sta dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Las razones que me obligan a la obediencia son, primero, el ejemplo de Nuestro Se\u00f1or, que fue obediente hasta la muerte de cruz. Y como no tenemos m\u00e1s modelo que a \u00e9l, estamos m\u00e1s obligadas que nadie a imitarlo.<\/p>\n<p>La segunda raz\u00f3n es que una persona desobediente da muy mal ejemplo, especialmente una hija de la Caridad, a todas las dem\u00e1s, v de esta forma atrae la maldici\u00f3n pronunciada contra los que dan esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>La tercera es que estamos seguras de cumplir la voluntad de Dios, cuando cumplimos la de los superiores.<\/p>\n<p>En el segundo punto, he pensado que tenemos esta perfecta obediencia cuando hacemos prontamente lo que se nos manda, sin querer terminar la obra que estamos haciendo antes de ir adonde se nos env\u00ede.<\/p>\n<p>Otra se\u00f1al es cuando obedecemos de la misma manera a una hermana que a otra, sin mirar si nos es simp\u00e1tica o no.<\/p>\n<p>La tercera se\u00f1al es la perseverancia, que hace que una no se canse de cambiar varias veces de ocupaci\u00f3n y que deje de buena gana las cosas que est\u00e1 haciendo, para abrazar otras que resultan menos agradables.<\/p>\n<p>El medio para adquirir la obediencia, seg\u00fan creo, es acostumbrarse a ser diligente, incluso en las cosas peque\u00f1as, porque as\u00ed llegaremos a adquirir el h\u00e1bito de la virtud de la obediencia, y luego ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil obedecer en todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Otro medio es ver a Dios en la persona de los que nos mandan hacer alguna cosa.<\/p>\n<p>El tercero es rechazar con prontitud las peque\u00f1as repugnancias que a veces se nos presentan, haciendo las cosas con tanta mayor prontitud cuanto m\u00e1s repugnantes nos parecen.<\/p>\n<p>Nuestro venerado padre, estando a punto de concluir, le dijo a una hermana que por timidez no se hab\u00eda atrevido a contestar a sus preguntas:<\/p>\n<p>Hermana tal, pida perd\u00f3n por la desobediencia que acaba de cometer cuando se le pregunt\u00f3 y no respondi\u00f3 nada, y por el mal ejemplo que ha dado a la Compa\u00f1\u00eda. As\u00ed lo hizo la hermana. Luego dio brevemente su bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Benedictio Dei Patris&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(23.05.55) Mis queridas hermanas, el tema de esta conferencia es de la obediencia. 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