{"id":6812,"date":"2009-03-17T18:07:53","date_gmt":"2009-03-17T17:07:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/03\/17\/vicente-de-paul-conferencia-045-sobre-la-obediencia\/"},"modified":"2016-07-26T11:00:33","modified_gmt":"2016-07-26T09:00:33","slug":"vicente-de-paul-conferencia-045-sobre-la-obediencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-045-sobre-la-obediencia\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 045: Sobre la obediencia"},"content":{"rendered":"<p><em>(07.08.50)<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Hermanas m\u00edas, el tema de esta conferencia es la obediencia. El primer punto es sobre las razones que tenemos para tener esa obediencia; el segundo, sobre las condiciones necesarias para una verdadera obediencia; y el tercero, sobre los medios para adquirir esta obediencia con todas sus condiciones.<\/p>\n<p>Este es por tanto, hermanas m\u00edas, el tema de hoy, la santa obediencia; gran virtud y tema importante en el que vamos a entretenernos. \u00a1Gran virtud, verdaderamente grande! Hermana, \u00bfquiere usted decirnos lo que ha pensado sobre esto?<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la respuesta de aquella hermana, nuestro muy honorable padre prosigui\u00f3:<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hija m\u00eda, se ha decidido usted a adquirir la virtud de la obediencia. \u00a1Muy bien! \u00a1Bendito y alabado sea Dios!<\/p>\n<p>\u00bfY usted, hermana?<\/p>\n<p>&#8211; En el primer punto, que trata de las razones para practicar la virtud de la obediencia, he pensado en primer lugar que es para agradar a Dios; en segundo lugar, para imitar a su Hijo, que nos dio ejemplo de obediencia mientras estuvo en la tierra Y como \u00e9l no tuvo m\u00e1s intenci\u00f3n que la de agradar a Dios, la mismo tenemos que hacer nosotras en todas nuestras obras.<\/p>\n<p>Sobre el segundo punto, que es sobre las condiciones necesarias para una verdadera obediencia, he pensado que la primera consiste en obedecer voluntariamente y no por miedo, y con sencillez, sin andar averiguando por qu\u00e9 se nos manda esa cosa.<\/p>\n<p>Sobre el tercer punto, que es de los medios para adquirir esta obediencia con todas sus cualidades, he pensado que hab\u00eda que obedecer humildemente, sin replicar, y con perseverancia, sin m\u00e1s averiguaciones. Y entonces he tomado la resoluci\u00f3n de someterme a todo lo que Dios quiera y manden mis superiores.<\/p>\n<p>Otra hermana record\u00f3 el ejemplo de obediencia voluntaria que nos dio Jesucristo y a\u00f1adido que esta virtud ten\u00eda que ser ciega.<\/p>\n<p>Nuestro digno padre, hablando con otra, le dijo:<\/p>\n<p>Usted, hija m\u00eda, d\u00edganos, por favor, por qu\u00e9 razones tienen que esforzarse las Hijas de la Caridad en adquirir la virtud de la obediencia.<\/p>\n<p>&#8211; Porque las religiosas tienen claustros, pero nosotras no, y si la obediencia no nos recogiese, nos ver\u00edamos en peligro de cometer muchas faltas.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfDios m\u00edo! Bien dicho; \u00a1qu\u00e9 bien dicho! As\u00ed pues, hija m\u00eda, \u00bfcree usted que la obediencia tiene que retenernos lo mismo que los claustros retienen a las religiosas? A \u00e9sto la hermana respondi\u00f3 que s\u00ed, y que aunque no estemos encerradas, no por eso tenemos menos obligaci\u00f3n de guardar la obediencia que las religiosas.<\/p>\n<p>&#8211; De forma, hijas m\u00edas, que la obediencia os sirve de muralla. Es muy hermoso. Una hermana servir\u00e1 a los enfermos en una parroquia. Si fuera due\u00f1a de s\u00ed misma, no pondr\u00eda ninguna dificultad en ir unas veces a un sitio, y otras a otro, a casa de una se\u00f1ora conocida, a casa de un pariente, o en no detenerse en los sitios adonde la llaman sus ocupaciones m\u00e1s de lo que requiere la necesidad de los asuntos. La santa obediencia le impide hacer todo esto; va sencillamente adonde lo exige el trabajo y no pierde el tiempo en visitas in\u00fatiles. \u00bfNo es eso, hija m\u00eda, lo que piensa usted cuando dice que las religiosas tiene claustros, pero que las Hijas de la Caridad no tienen m\u00e1s que obediencia? \u00bfCree usted que una Hija de la Caridad que observa debidamente la obediencia, hace tanto bien como una religiosa en su claustro?<\/p>\n<p>La hermana respondi\u00f3 que s\u00ed, y el padre Vicente prosigui\u00f3:<\/p>\n<p>S\u00ed, hijas m\u00edas, estad seguras de ello. Si hay algo digno de verse, agradable a Dios y admirable a los \u00e1ngeles y a los hombres, si hay un espect\u00e1culo admirable, es ver como unas hermanas viven en particular en una habitaci\u00f3n, como ellas quieren, aparentemente y a juicio de las que no las conocen, pero que en realidad son tan sumisas que puede decirse que no hacen jam\u00e1s su voluntad, ya que no hacen nada m\u00e1s que en virtud de la santa obediencia. No, estad seguras, mis queridas hermanas, de que las religiosas que est\u00e1n encerradas durante toda su vida en el claustro no hacen m\u00e1s que vosotras, si ten\u00e9is obediencia; y que lo que hac\u00e9is por esa virtud es tan grande que dif\u00edcilmente podr\u00eda encontrarse algo mayor.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 medios cree usted, hija m\u00eda, que hay que recurrir para adquirir esta virtud de la obediencia?<\/p>\n<p>La hermana dijo que hab\u00eda que obedecer a los superiores como a Dios, y entonces nuestro venerad\u00edsimo padre prosigui\u00f3:<\/p>\n<p>Entonces, hija m\u00eda, \u00bfcree usted que, cuando una hermana nos dice alguna cosa, es Dios el que nos la dice por medio de ella? Ella respondi\u00f3 afirmativamente.<\/p>\n<p>&#8211; Y si es la hermana sirviente la que manda, y se siente repugnancia a obedecer y parece que ser\u00eda mejor obrar de otra manera, \u00bfhabr\u00e1 que dejar de obedecer?<\/p>\n<p>La hermana respondi\u00f3 que no.<\/p>\n<p>&#8211; Pero, si la sirviente es m\u00e1s joven y m\u00e1s nueva que usted \u00bfno ser\u00eda mejor seguir el conocimiento y la experiencia que usted tiene, en vez de hacer como ella aconseja?<\/p>\n<p>La hermana respondi\u00f3 que le parec\u00eda m\u00e1s meritorio escuchar a la hermana sirviente.<\/p>\n<p>&#8211; Tiene usted raz\u00f3n, hija m\u00eda, y no debe dudar de ello; cr\u00e9alo, lo que Dios manda por medio de los superiores, no dejar\u00e1 nunca de ceder en su mayor gloria.<\/p>\n<p>Usted, hermana, \u00bfcree que es necesario para una Hija de la Caridad tener obediencia?<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, es necesario.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY por qu\u00e9 raz\u00f3n, hija m\u00eda, lo cree usted as\u00ed?<\/p>\n<p>&#8211; Porque el Hijo de Dios nos ha dado ejemplo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY cu\u00e1ndo nos lo ha dado, hija m\u00eda?<\/p>\n<p>&#8211; Cuando vino a la tierra.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY hasta cu\u00e1ndo obedeci\u00f3?<\/p>\n<p>&#8211; Hasta la muerte.<\/p>\n<p>&#8211; Dice usted bien. S\u00ed, obedeci\u00f3 hasta la muerte, y muerte de cruz (1), que no era una muerte com\u00fan ni ordinaria, sino la m\u00e1s ignominiosa y dolorosa que hab\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 otras razones cree usted que tiene que obedecer una Hija de la Caridad?<\/p>\n<p>&#8211; Porque Dios lo ordena.<\/p>\n<p>Esa es una buena raz\u00f3n: Dios ordena que se obedezca, y si hay alguien que tiene que hacer lo que Dios ordena, son las Hijas de la Caridad. Hermanas, para comprender bien la importancia de la obediencia, conviene considerar que hay dos m\u00e9ritos en ellas. El primero es el m\u00e9rito de la obra que se hace, que es buena en s\u00ed misma; el otro es el m\u00e9rito de la obediencia con que es hace la obra. Por ejemplo, est\u00e1is sirviendo a los enfermos; esto es una buena obra y de mucho m\u00e9rito en s\u00ed misma. Si no estuvieseis obligadas a ello por la obediencia, tendr\u00edais solamente el m\u00e9rito de dicha obra; si los serv\u00eds por obediencia, tendr\u00e9is los dos m\u00e9ritos: el de la obra y el de obediencia. Deber\u00edamos desear, a ser posible, obrar siempre por obediencia. Imaginaos, hermanas m\u00edas, que las obras hechas por obediencia son como un cuadro, que puede valer diez escudos por lo que representa, pero, por ser de la mano de un maestro excelente, como Miguel Angel, o alg\u00fan otro por el estilo, su precio se eleva al doble; y, en vez de valer diez escudos, vale veinte. Son tambi\u00e9n como los ornamentos que se emplean en la misa; veis un lienzo muy blanco, bien doblado, de buen olor, muy bonito. Pero, como ese lienzo tiene que servir para la santa Misa, entonces tiene mucho m\u00e1s valor. De la misma forma, cuando hacemos una obra buena en s\u00ed misma, merecemos por la bondad de la obra; pero si la hacemos por obediencia, entonces tenemos doble m\u00e9rito. Las acciones indiferentes por s\u00ed mismas, que no tienen en s\u00ed ning\u00fan valor, se hacen meritorias por medio de la obediencia. Si una hermana supiese lo que es la obediencia, no har\u00eda nada sino despu\u00e9s de haber preguntado a la sirviente: \u00abHermana, \u00bfle parece a usted bien que haga tal cosa?\u00bb No hablo solamente de las cosas importantes, sino tambi\u00e9n de las dem\u00e1s. Incluso la sirviente no deber\u00eda hacer nada, m\u00e1s que despu\u00e9s de haber consultado con su compa\u00f1era: \u00abHermana, \u00bfle parece bien que hagamos esto?\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed es como ten\u00e9is que obrar unas con otras, mis queridas hermanas; y por la misericordia de Dios, creo que as\u00ed lo hac\u00e9is, porque, sin duda, la hermana no emprende nada sin permiso de la sirviente, y la sirviente se toma mucho cuidado de no mandar nada a su hermana, dici\u00e9ndole: \u00abVaya usted all\u00e1, haga esto\u00bb. \u00a1Ay, Jes\u00fas! No hay que hacerlo as\u00ed, porque eso ser\u00eda hablar como las se\u00f1oras con s. s criadas. Sino que, cuando hay algo que pedir, tiene que decirle: \u00abHermana, le ruego que se tome usted la molestia de hacer esto\u00bb. Nunca un mandamiento absoluto. Recordadlo bien, por favor, hermanas m\u00edas; y que entre vosotras habl\u00e9is siempre con mansedumbre y suavidad.<\/p>\n<p>Hermana, \u00bfpuede usted decirnos por qu\u00e9 razones tiene que practicar la obediencia las Hijas de la Caridad?<\/p>\n<p>A ello respondi\u00f3 la hermana que una comunidad no pod\u00eda subsistir sin la obediencia.<\/p>\n<p>Hermanas, esa es una buena raz\u00f3n. Una comunidad, dice nuestra hermana, no podr\u00eda subsistir si no se observase la obediencia. \u00a1Es verdad! \u00a1Qu\u00e9 desolaci\u00f3n entonces! No os lo podr\u00edais imaginar. Cada una se empe\u00f1ar\u00eda en meterse a mandar; y ninguna querr\u00eda obedecer. Para comprenderlo, imaginaos lo que ser\u00eda un cuerpo, si los brazos y los pies, que son los principales miembros para la acci\u00f3n, no quisiesen estar unidos a \u00e9l. No habr\u00eda nada tan rid\u00edculo, dejar\u00edan el cuerpo mutilado, y ellos mismos empezar\u00edan a pudrirse; porque, separados del cuerpo, solo valdr\u00edan para ser enterrados. Lo mismo pasar\u00eda con una comunidad en donde no se observase la obediencia. La superiora que no tuviese la virtud de la obediencia de la forma y manera debida, y las hermanas que no la practicasen, se desmembrar\u00edan unas de otras. \u00a1Adi\u00f3s aquella pobre comunidad en donde no hay obediencia!; no podr\u00eda mantenerse. Por eso nuestra hermana tiene toda la raz\u00f3n, o mejor dicho, Dios la ha inspirado, ya que ha sido Dios indudablemente el que le ha sugerido lo que ha dicho.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 otra raz\u00f3n, hija m\u00eda, cree usted que conviene obedecer?<\/p>\n<p>Para imitar al Hijo de Dios.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfHasta d\u00f3nde obedeci\u00f3 \u00e9l, hija m\u00eda?<\/p>\n<p>&#8211; Hasta la muerte.<\/p>\n<p>&#8211; As\u00ed pues, hija m\u00eda, \u00bfcree usted que las que quieren seguirlo tienen que obedecer hasta la muerte?<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, padre.<\/p>\n<p>&#8211; Para las j\u00f3venes, no hay nada mejor; pero \u00bfno estar\u00e1 quiz\u00e1s dispensada de la obediencia una mayor? \u00bfNo le basta con haber obedecido mientras estaba sometida? Ahora que es hermana sirviente, \u00bfseguir\u00e1 estando sujeta a la obediencia?<\/p>\n<p>La hermana respondi\u00f3 que s\u00ed.<\/p>\n<p>Y una antigua, que se vea con una hermana m\u00e1s joven y menos experimentada que ella, \u00bfno tiene que pensar que le corresponde a ella ser la sirviente?<\/p>\n<p>La respuesta fue negativa y nuestro muy venerado padre prosigui\u00f3:<\/p>\n<p>No, mis queridas hermanas, no cre\u00e1is que, por ser antiguas, ya pod\u00e9is pretender cualquier cosa. Jam\u00e1s, jam\u00e1s, hermanas m\u00edas; olvidaos de esto, por favor; no pretend\u00e1is nunca nada basadas en la antig\u00fcedad. Por ser antiguas y haber estado largo tiempo en la Compa\u00f1\u00eda, por tener m\u00e1s inteligencia sobre lo que hay que hacer en los hospitales, en las parroquias o en las aldeas, \u00bfvais a estar acaso dispensadas de la santa obediencia, dispensadas de observar las virtudes con mayor solidez? No, hijas m\u00edas, eso ser\u00eda un abuso. En vez de dar m\u00e1s ejemplo de virtud a las dem\u00e1s, las antiguas ser\u00edan entonces un motivo de desedificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>D\u00edgame, hermana, \u00bfcree usted que una hermana tiene que obedecer lo mismo en la enfermedad que en la salud? S\u00ed, hijas m\u00edas, debe hacerlo, y no ten\u00e9is que pensar que haya alg\u00fan tiempo en que est\u00e9is dispensadas de obedecer. \u00bfY tiene que obedecer al m\u00e9dico?<\/p>\n<p>La hermana respondi\u00f3 que s\u00ed.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, hija m\u00eda, tiene que obedecer al m\u00e9dico, y obedecerle en todo, y no escoger entre los remedios que le ha ordenado, ni tomar los que m\u00e1s le gusten y dejar los que le ha ordenado. Pero, si la sirviente est\u00e1 enferma, y su hermana le dice c\u00f3mo tiene que cuidarse, \u00bftiene que obedecer, aun cuando crea conveniente obrar de otra manera? Recuerdo haber visto en cierta ocasi\u00f3n a un consejero que no hac\u00eda nada sin pedir consejo a su criado. Cuando quer\u00eda ir a alg\u00fan sitio, lo llamaba: \u00abVenga, hermano; \u00bfle parece mejor que vayamos a tal sitio o que hagamos tal cosa?\u00bb. Algunas veces el criado no sab\u00eda qu\u00e9 responder y dec\u00eda: \u00abSe\u00f1or, no lo s\u00e9\u00bb. \u00abQuiero que me diga usted s\u00ed o no\u00bb. Entonces el criado le daba su opini\u00f3n y el consejero la segu\u00eda.<\/p>\n<p>Aquel hombre, sin duda, hac\u00eda la voluntad de Dios al hacer la de su criado por amor a Dios, y ten\u00eda el m\u00e9rito de la obediencia, divina virtud que diviniza los esp\u00edritus. Es una luz que derrama su claridad sobre las almas dispuestas a recibirla y que deslumbra con su esplendor los ojos de los que la ven, quedando admirados de su belleza.<\/p>\n<p>Si por fin os entreg\u00e1is animosamente a la pr\u00e1ctica de esta virtud, hijas m\u00edas, ser\u00e9is m\u00e1s esplendorosas que el sol de los soles; en vuestra Compa\u00f1\u00eda habr\u00e1 como un retablo de santos. \u00abNo hab\u00e9is visto alguna vez esos cuadros en que los santos se representan en medio de una luz brillante, como los rayos del sol? Es algo impresionante, y antes de que uno se ponga a considerar de qu\u00e9 se trata, ya le han dicho que es un santo, porque se ha visto que brotaba de \u00e9l la luz. De la misma forma, hermanas m\u00edas, si se nota en cada una de vosotras la virtud de la obediencia, inmediatamente todos los que os ven se dar\u00e1n cuenta de que sois siervas de Dios; pues es cierto que la virtud se manifiesta en donde est\u00e1. Y no solamente en los cristianos, hasta los paganos la han juzgado tan hermosa que se sintieron arrebatados por ella e intentaron adquirirla con un esfuerzo mayor del que a veces ponemos nosotros en adquirir las virtudes cristianas (aunque se trataba s\u00f3lo de la virtud moral que ellos conoc\u00edan). No nos mostremos menos entusiastas de ella que los paganos. Entregu\u00e9monos a Dios, mis queridas hermanas, no digo ya ma\u00f1ana, sino desde ahora, desde este momento; y no digo solamente vosotras, sino que hablo de m\u00ed mismo, ya que tengo mucha m\u00e1s necesidad que vosotras. Entregu\u00e9monos, repito, con todo nuestro coraz\u00f3n, para trabajar con esfuerzo en la adquisici\u00f3n de esta hermosa y amable virtud, que tanto apreci\u00f3 nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ha dicho usted, hija m\u00eda, que una comunidad se vendr\u00eda abajo sin la obediencia. No hay nada tan cierto, y ya lo hemos dicho otras veces. Por eso no hay ninguna comunidad bien regulada en donde no se observe estrechamente. Y esto no ocurre solamente en las comunidades religiosas, sino tambi\u00e9n en el ej\u00e9rcito. Cuando un capit\u00e1n manda a un soldado que entre el primero por una brecha, que vaya a servir de centinela en tal sitio, en donde corre un grave peligro de ser visto por el enemigo y caer muerto, nunca se le ocurrir\u00e1 negarse a ello. Cualquier soldado al que se lo mande, lo obedecer\u00e1 sin rechistar. No se ha visto jam\u00e1s que un soldado se haya negado, a pesar de la evidencia del peligro. No, jam\u00e1s se ha negado nadie. Es admirable. Yo les he preguntado algunas veces: \u00abPero, cuando veis que el peligro es inevitable, \u00bfno os excus\u00e1is?\u00bb. \u00abNo, padre, me dec\u00edan, eso no se ha visto jam\u00e1s\u00bb. Si la desobediencia se introdujese en el ej\u00e9rcito, adi\u00f3s todo el orden de la guerra; todo se vendr\u00eda abajo. Lo mismo suceder\u00eda tambi\u00e9n en las compa\u00f1\u00edas que trabajan en el servicio de Dios, hijas m\u00edas. Si falla la obediencia, adi\u00f3s todo lo dem\u00e1s; se acab\u00f3 todo.<\/p>\n<p>D\u00edgame ahora, hija m\u00eda, qu\u00e9 es la virtud de la obediencia.<\/p>\n<p>&#8211; Es hacer lo que se nos ordena.<\/p>\n<p>Es verdad, hija m\u00eda; pero cuando se pregunta qu\u00e9 es la virtud de la obediencia, tiene que decir que es una virtud por la que sometemos nuestro juicio y nuestra voluntad al juicio y a la voluntad de nuestro superior para aceptar y hacer todo lo que crea conveniente ordenarnos, sin que haya nada que decir.<\/p>\n<p>Una hermana que est\u00e1 en una parroquia, si viene a alguna fiesta que no ha previsto, \u00bfpodr\u00e1 comulgar, aunque no lo haya pedido?<\/p>\n<p>La hermana no supo qu\u00e9 responder.<\/p>\n<p>No, hija m\u00eda, no debe hacerlo; no hay que comulgar nunca sin permiso (2).<\/p>\n<p>Si una hermana obedece de buena gana, pero s\u00f3lo cuando se lo manda la se\u00f1orita, o alguna otra hermana que ella quiera, y no su hermana sirviente, \u00bfpodemos decir que es obediente, hija m\u00eda? No, sin duda, porque la verdadera obediencia no tiene acepci\u00f3n de personas.<\/p>\n<p>Y la que obedezca en algo que le gusta, pero no cuando siente cierta repugnancia, \u00bftendr\u00eda la virtud de la obediencia? No, no obedece entonces y no tiene ning\u00fan m\u00e9rito.\u00a0\u00a0 Pero si una hermana, por no contradecir a la superiora, ni faltarle al respeto que le debe, se mostrase dispuesta a hacer lo que le manda, pero no lo hiciese, \u00bfdesobedecer\u00eda? S\u00ed, mis queridas hermanas, desobedecer\u00eda, y de una forma muy perjudicial a la Compa\u00f1\u00eda, haciendo ver que prefiere su juicio al de la superiora.<\/p>\n<p>\u00bfY si la superiora mandase alguna cosa que fuese pecado? \u00bfHabr\u00eda que hacerlo? No, hija m\u00eda, no habr\u00eda que hacerlo, porque nuestros superiores no pueden obligarnos al pecado.<\/p>\n<p>Si lo que manda est\u00e1 contra la regla \u00bfqu\u00e9 hay que hacer?<\/p>\n<p>&#8211; Creo, padre, que habr\u00eda que indic\u00e1rselo y, si ella insistiese, ejecutar sus \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>&#8211; Muy bien pensado, hija m\u00eda, porque los superiores pueden a veces, por justos motivos, cambiar algunas circunstancias, aunque sin llegar por ello a cambiarlo todo; y en ese caso, es conveniente, por el celo que cada una debe tener en la observancia de las reglas, indicarle humildemente y de buenas maneras que le parece que eso va en contra; entonces toca a la superiora ver si la cosa es necesaria. Hay que ser sumamente reservado en este punto. Hay dos clases de obediencia: una a las reglas y otra a los superiores. La obediencia a las reglas tiene que ocupar siempre el primer lugar; tiene que ser preferida; si los superiores diesen una orden directamente contraria a las reglas, no deber\u00edan ser obedecidos y ser\u00edan dignos de reprensi\u00f3n. Todos tienen que ser fieles en esta obediencia y no tolerar ninguna excusa. Si la campana toca para un acto, hay que dejarlo todo. De esta obediencia a las reglas depende nuestro progreso en la vida espiritual. La obediencia a los superiores tiene que ser tan fiel y tan entera que, si se supiese con certeza que al hacer lo contrario de lo que se manda, las cosas ir\u00edan mejor y que ellos mismos lo ver\u00edan bien, habr\u00eda que desechar esos pensamientos, que son pensamientos diab\u00f3licos, sugeridos por el esp\u00edritu de orgullo y de presunci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hermana, \u00bfcu\u00e1ntas clases hay de obediencia?<\/p>\n<p>&#8211; Hay dos clases: una a las reglas y otra a los superiores.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, hija m\u00eda, la hermana que va a misa, despu\u00e9s de haber pedido permiso, tiene doble m\u00e9rito: el m\u00e9rito de asistir al santo sacrificio de la misa que es la obra m\u00e1s excelente que hay en el cristianismo; y el de la obediencia, obediencia habitual a la regla que lo ordena, y obediencia actual a la superiora a quien ha pedido permiso.<\/p>\n<p>Y una hermana que se pone de rodillas antes de salir, \u00bfa qui\u00e9n obedece?<\/p>\n<p>&#8211; Obedece a la regla.<\/p>\n<p>&#8211; Y si no obedece, \u00bfpecar\u00eda?<\/p>\n<p>&#8211; No, padre, pero se ver\u00eda privada del m\u00e9rito de la obediencia.<\/p>\n<p>&#8211; As\u00ed pues, hija m\u00eda, \u00bfcree usted que hay alg\u00fan m\u00e9rito en obedecer?<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, padre.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, hijas m\u00edas, lo hay, y es tan grande que, si vosotras y yo pudi\u00e9semos conocerlo, no querr\u00edamos durante toda nuestra vida realizar ninguna acci\u00f3n por muy importante que fuese, a no ser por obediencia. Hijas m\u00edas, vosotras ten\u00e9is ese poder en vuestras manos. \u00a1Y cu\u00e1nta virtud podr\u00e9is adquirir si os entreg\u00e1is de buena gana a su pr\u00e1ctica! Os lo repito, hijas m\u00edas; si la Compa\u00f1\u00eda sigue tal como Dios le ha dado la gracia de comenzar, ninguna religiosa en la tierra har\u00e1 tanto bien como vosotras. Tal como sois, pod\u00e9is dar m\u00e1s gloria a Dios y m\u00e1s servicio al pr\u00f3jimo y trabajar mejor en vuestra propia perfecci\u00f3n, que una religiosa en el mundo.<\/p>\n<p>Pero, hermana, d\u00edganos lo que la gracia de Dios le ha dado pensar.<\/p>\n<p>&#8211; La primera raz\u00f3n que he visto es que, cuando entramos en la Compa\u00f1\u00eda, nos ponemos voluntariamente bajo la direcci\u00f3n de una superiora, y desde entonces estamos obligadas a vivir bajo obediencia. Otra raz\u00f3n es que es imposible continuar en la Compa\u00f1\u00eda sin esa virtud. Poco a poco llegar\u00edamos a relajar nos en nuestros ejercicios, nos disgustar\u00edan las \u00f3rdenes de nuestros superiores y ser\u00edamos un esc\u00e1ndalo para nuestras hermanas; ello obligar\u00eda a los superiores a despedirnos, o nos llevar\u00eda a nosotras mismas a retirarnos, pues no podr\u00edamos soportarnos con nuestros propios defectos, nos imaginar\u00edamos que todas nos miraban y que \u00e9ramos un peso para ellas, y otras mil cosas semejantes. Y finalmente habr\u00eda que dejarlo todo. Otra raz\u00f3n es que, al no tener en la Compa\u00f1\u00eda ning\u00fan otro modelo m\u00e1s que al Hijo de Dios, estamos obligadas a trabajar en la adquisici\u00f3n de las virtudes que m\u00e1s brillaron en su vida; y entre todas ellas, la obediencia ocupa el primer lugar, ya que empez\u00f3 a obedecer desde su encarnaci\u00f3n hasta su muerte en la cruz.<\/p>\n<p>Sobre el segundo punto, que es de las cualidades de una perfecta obediencia, creo que tiene que ser humilde, paciente, pronta, alegre y perseverante, que no tengamos m\u00e1s que una sola voluntad y un juicio con los que nos mandan, y que no haya acepci\u00f3n de personas, sin mirar a qui\u00e9n nos sometemos, reconociendo que todo el mundo tiene derecho a mandarnos.<\/p>\n<p>Sobre el tercer punto, que es de los medios para adquirir esta virtud con todas sus cualidades, el primero es ped\u00edrsela muchas veces a Dios; el segundo, ver siempre a Dios en la persona de aquellos a quienes nos sometemos; el tercero, esforzarnos en esta virtud, hasta que Dios nos conceda la gracia de adquirirla, haciendo con frecuencia actos interiores de sumisi\u00f3n de nuestro juicio y de nuestra voluntad, previendo por la ma\u00f1ana las ocasiones, haciendo sobre ella nuestro examen particular y, si caemos, ponernos alguna penitencia y renovar nuestras resoluciones con confianza en Dios. Reconozco que tengo mucha necesidad de esta virtud. Por eso me he resuelto a utilizar estos medios, con la gracia de Dios; sin embargo, he sido tan poco cuidadosa, que desde el d\u00eda que tom\u00e9 esta decisi\u00f3n, he faltado a la sumisi\u00f3n en cierta ocasi\u00f3n que se present\u00f3; por ello le pido humildemente perd\u00f3n, padre m\u00edo, as\u00ed como a la se\u00f1orita y a todas nuestras hermanas.<\/p>\n<p>&#8211; Lev\u00e1ntese, hermana, lev\u00e1ntese. \u00a1Bendito sea Dios por los pensamientos que le ha dado y por las resoluciones que le ha hecho tomar! Ha dicho usted muy bien, hija m\u00eda, que ser\u00eda imposible continuar en la Compa\u00f1\u00eda sin la obediencia. Ya se ha dicho esto varias veces, pero me parece que nunca insistiremos bastante en ello.<\/p>\n<p>Usted, hija m\u00eda, d\u00edgame por favor, cu\u00e1l fue la virtud m\u00e1s esplendorosa del Hijo de Dios.<\/p>\n<p>&#8211; Padre, creo que fue la obediencia.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, hija m\u00eda, la santa obediencia. Tuvo todas las virtudes en un grado soberano, pero am\u00f3 sobre todo la obediencia.<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n hemos de obedecer, hija m\u00eda? \u00bfA qui\u00e9n tienen que obedecer las Hijas de la Caridad?<\/p>\n<p>&#8211; Me parece, padre, que tienen que obedecer en primer lugar a Dios, a sus reglas, a sus superiores y a las dem\u00e1s oficiales de las parroquias en donde est\u00e1n.<\/p>\n<p>&#8211; Bien dicho. Ya lo veis, hermanas m\u00edas, hay que obedecer a las damas en todo lo que se refiere al servicio de los enfermos, con tal que no os manden nada en contra de vuestras reglas. Deb\u00e9is hacerlo con todo respeto y sumisi\u00f3n. Son ellas las que os dan empleo y os proporcionan los medios para hacer a Dios el servicio que le hac\u00e9is. Si exigen de vosotras algo que proh\u00edban vuestras reglas, entonces ten\u00e9is que excusaros abiertamente, de forma que no puedan molestarse; y no se molestar\u00e1n, estoy seguro, si les habl\u00e1is con humildad y mansedumbre.<\/p>\n<p>Y cuando una hermana de una parroquia tenga devoci\u00f3n de comulgar y no tenga permiso, \u00bfqu\u00e9 tiene que hacer, hija m\u00eda?<\/p>\n<p>&#8211; Creo, padre, que tiene que abstenerse, como se ha dicho.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, hija m\u00eda, no hay que comulgar nunca sin permiso. Es verdad que cuando una est\u00e1 lejos no puede pedirlo en cada ocasi\u00f3n pero es preciso pedir permiso de antemano para todo el tiempo que se est\u00e9 lejos. Hay alguna fiesta de devoci\u00f3n particular, en la que sab\u00e9is que la comunidad no comulga, pues entonces tampoco ten\u00e9is que comulgar. Si entre nosotros un sacerdote recitase un oficio distinto del oficio mandado por la iglesia, estar\u00eda mal. Aunque tenga devoci\u00f3n de rezar el oficio de tal santo, de la Virgen, de la Cruz, etc\u00e9tera, poco importa, hay que sujetarse a lo que ordena la iglesia y no cambiarlo de ninguna forma. Tampoco est\u00e1 permitido a\u00f1adir nada al oficio.<\/p>\n<p>Os digo esto hijas m\u00edas, para que comprend\u00e1is la importancia de conformarse siempre a las normas de la comunidad.<\/p>\n<p>No habr\u00eda nada tan hermoso en el mundo, hija m\u00eda, como la Compa\u00f1\u00eda de Hijas de la Caridad, si observase tal uniformidad que, en todas partes donde estuviese establecida, no se hiciese nada que no fuese conforme con lo que se practica en esta Casa, si en todas partes la obediencia se mantuviese en vigor, si la sirviente fuese la primera en obedecer, en pedir consejo y en someterse. No, hermanas m\u00edas, os puedo asegurar que no creo que haya nada en el mundo tan hermoso y que d\u00e9 tanta edificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Usted, hermana, \u00bfquiere indicarnos algo de lo que ha pensado?<\/p>\n<p>&#8211; Padre, sobre el primer punto he pensado que la primera raz\u00f3n para tener la virtud de la obediencia es que el primer hombre perdi\u00f3 a todos los dem\u00e1s por el pecado de desobediencia, y que todos los cristianos est\u00e1n obligados a practicar esta virtud para conseguir su salvaci\u00f3n; esto se ve en el hecho de que Dios nos ha dado unos mandamientos a los que hay que obedecer si no queremos condenarnos. La segunda raz\u00f3n es que nuestro Se\u00f1or nos ha dado ejemplo, al venir a la tierra para realizar nuestra redenci\u00f3n y aplacar la ira de Dios mediante la obediencia. El tercero es que adem\u00e1s de la obediencia que Dios quiere de todos los cristianos, les pide una m\u00e1s expresa y especial a los que ha llamado a su servicio, sin la cual no podr\u00edamos salvarnos. La cuarta es que en la condici\u00f3n en que estamos no podr\u00edamos tener paz interior sin la obediencia.<\/p>\n<p>&#8211; Hijas m\u00edas, nuestra hermana ha dicho dos razones muy importantes, y que voy a repetir para que se os graben bien en la mente. La primera es que el Hijo de Dios aplac\u00f3 la ira de Dios su padre por medio de la obediencia y llev\u00f3 a cabo la obra de nuestra salvaci\u00f3n por este medio. \u00a1Qu\u00e9 hermoso es esto, Dios m\u00edo! \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 negarse a obedecer si piensa en estas verdades? La otra raz\u00f3n poderosa, adem\u00e1s, de las que nuestra hermana ha dicho, es que la que no tenga obediencia no podr\u00e1 tener paz interior. No, hijas m\u00edas, no la tendr\u00e1 jam\u00e1s; no puede haber paz donde no hay obediencia; es imposible; habr\u00e1 una continua inquietud, que har\u00e1 a las personas preocupadas e insoportables a ellas mismas.<\/p>\n<p>Siga usted, hermana, por favor.<\/p>\n<p>&#8211; Sobre el segundo punto, la principal condici\u00f3n necesaria para una verdadera obediencia es la sumisi\u00f3n del juicio y de la voluntad; la segunda, la perseverancia, a imitaci\u00f3n del Hijo de Dios, que obedeci\u00f3 hasta la muerte de cruz.<\/p>\n<p>El primer medio para adquirir esta virtud consiste en ped\u00edrsela insistentemente a Jesucristo, tal como \u00e9l la tuvo, tanta en relaci\u00f3n con Dios su Padre, en todo lo que se refer\u00eda a nuestra salvaci\u00f3n, como con su santa madre y san Jos\u00e9, en lo que se refer\u00eda a la orientaci\u00f3n de su vida, mientras estuvo sometido a ellos.<\/p>\n<p>El segundo medio consiste en practicarla en todas las ocasiones que se presenten; porque nada nos la har\u00e1 tan f\u00e1cil como realizar muchos actos.<\/p>\n<p>&#8211; Ese es, hermanas m\u00edas, el \u00fanico medio: pedir esa virtud a Jesucristo. Es la fuente. Nunca, nunca, hermanas m\u00edas, podr\u00e9is obtener la obediencia de otra manera.<\/p>\n<p>Pero, hija m\u00eda, \u00bfqu\u00e9 es lo que usted llama actos? Se ha dicho muchas veces que hab\u00eda que hacer actos interiores. \u00bfEs lo que quiere usted decir, o pretende hablar de las obras mismas?<\/p>\n<p>La hermana respondi\u00f3 que los actos interiores eran el deseo de ejecutar la virtud cuando tenemos ocasi\u00f3n de ella y que por actos ella entend\u00eda obedecer en las ocasiones que se presentasen, sin dejar pasar ninguna.<\/p>\n<p>Nuestro muy venerado padre pregunt\u00f3 a otra hermana, que repiti\u00f3 lo que otras hab\u00edan dicho, y despu\u00e9s pregunt\u00f3 a la se\u00f1orita, quien respondi\u00f3:<\/p>\n<p>La primera raz\u00f3n que se me ha ocurrido es que Dios, en la creaci\u00f3n del mundo, someti\u00f3 a todas las criaturas a la obediencia, de tal forma que parece que s\u00f3lo la criatura racional fue la que falt\u00f3; esto nos obliga mucho a amar y practicar la obediencia<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n es que la desobediencia ha sido siempre tan desagradable a Dios que, habiendo empezado por el hombre, para reparar su falta fue necesario que una de las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad se hiciera hombre, no s\u00f3lo para hacernos ver, mediante sus actos de obediencia, cu\u00e1n razonable es que obedezcamos, sino para que nuestras obediencias imperfectas tengan el m\u00e9rito de las del Hijo de Dios, estando unidas con las suyas; esto es una raz\u00f3n muy poderosa para adquirir y practicar la virtud de la obediencia.<\/p>\n<p>La tercera raz\u00f3n es que, sin la obediencia, habr\u00eda un desorden continuo en todas las familias, especialmente en las comunidades, y mayor a\u00fan entre las Hijas de la Caridad, bien sea por la libertad que les da su oficio para ir a diversos lugares, como por el desarreglo interior y exterior que les causar\u00eda la desobediencia.<\/p>\n<p>Uno de los medios que he pensado y que podr\u00eda ayudarme a conseguir la virtud de la obediencia, tal como Dios la pide, creo que es estimarla mucho, pensando con frecuencia en la del Hijo de Dios, que la demostr\u00f3 en cosas tan penosas y dif\u00edciles; pensar que lo que \u00e9l quiso, al observarla hasta la muerte, fue para que nos sirviera de ejemplo y de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Otro medio, que espero poder utilizar, consiste en buscar las ocasiones para practicar la obediencia. Si no tengo la felicidad de poder obedecer en mis acciones diarias, se me ha ocurrido pensar que, cuando ordene o aconseje a las personas con las que tengo esta obligaci\u00f3n, es porque as\u00ed me lo ha mandado la voluntad de Dios por medio de mis superiores.<\/p>\n<p>Y en las cosas m\u00e1s indiferentes, procurar\u00e9 con la gracia de Dios atender y condescender m\u00e1s humildemente con las personas que me piden alguna cosa, con tal que sea sin ofender a Dios.<\/p>\n<p>Y como la obediencia puede observarse de maneras diferentes, me parece que, para que seamos como Dios nos pide, tenemos que obedecer con gran sencillez y humildad.<\/p>\n<p>En segundo lugar, tenemos que obedecer a las personas que tienen el derecho de mandarnos, sin ninguna diferencia, como si fuera Dios el que nos mandase, ya que hemos de obedecer por su amor y por cumplir su santa voluntad.<\/p>\n<p>La tercera condici\u00f3n de la verdadera obediencia consiste en no hacer inclinar a nuestros superiores a que nos manden lo que deseamos, sino procurar que se nos ordene lo que sabemos que Dios pide de nosotras.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, me parece que la obediencia tiene que ser pronta y sin ning\u00fan razonamiento, sino sujetando nuestro propio juicio y siendo fieles a la pr\u00e1ctica de lo que se nos haya ordenado. Tambi\u00e9n nos ayudar\u00e1 mucho, seg\u00fan creo, acostumbrarnos a no ser obstinadas en nuestras opiniones, condescendiendo con toda clase de personas, incluso en las cosas peque\u00f1as.<\/p>\n<p>He sentido mucha confusi\u00f3n, al reconocer que muchas veces he faltado a todas estas pr\u00e1cticas con mi soberbia y obstinaci\u00f3n, de lo que me arrepiento y pido perd\u00f3n a todas nuestras hermanas que lo hayan podido observar.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, mis queridas hermanas, me parece que todas est\u00e1is llenas de estima para con esta virtud; est\u00e1is convencidas de que vuestra Compa\u00f1\u00eda, que es tan agradable a Dios por su finalidad y por el ejercicio a que se dedica, recibir\u00e1 adem\u00e1s un incremento de m\u00e9rito inconcebible, si lo hace en virtud y por amor a la santa obediencia. Por eso creo que todas est\u00e1is llenas del deseo de esforzaros y de entregaros ahora a Dios, para no hacer nada que vaya en contra de la obediencia. Alabo y doy gracias con todo mi coraz\u00f3n a su divina bondad por lo que os ha inspirado: las razones por las que es justo y necesario obedecer, las cualidades que tienen que acompa\u00f1ar a la verdadera obediencia, los medios y resoluciones convenientes para practicarla. Suplico a nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por el que se nos han dado todas las gracias, que nos obtenga del Padre eterno la obediencia, tal como \u00e9l mismo la tuvo, supliendo por los m\u00e9ritos infinitos de la suya las faltas que hay en la nuestra, y que acepte con agrado que todas las que est\u00e1is aqu\u00ed presentes se\u00e1is fieles y cumplidoras en la pr\u00e1ctica de las inspiraciones que \u00e9l mismo os dar\u00e1 por medio de su Santo Esp\u00edritu, que haga fructuosa la gracia que os ha concedido, que la comunique por medio de vosotras a nuestras hermanas ausentes, y por medio de vosotras y de ellas a las que vengan despu\u00e9s, de forma que, al o\u00edr hablar de la obediencia que hubo en la Compa\u00f1\u00eda, se sientan obligadas a continuarla. As\u00ed se lo suplico a mi Se\u00f1or Jesucristo, as\u00ed se lo suplico a la Sant\u00edsima Trinidad en cuyo nombre no dejar\u00e9, aunque sea un miserable pecador, apoy\u00e1ndome en su infinita misericordia, de pronunciar las palabras de la bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Benedictio Dei Patris&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(07.08.50) Hermanas m\u00edas, el tema de esta conferencia es la obediencia. 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