{"id":6804,"date":"2009-03-09T18:07:30","date_gmt":"2009-03-09T17:07:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/03\/09\/vicente-de-paul-conferencia-037-sobre-la-oracion\/"},"modified":"2016-07-26T11:00:35","modified_gmt":"2016-07-26T09:00:35","slug":"vicente-de-paul-conferencia-037-sobre-la-oracion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-037-sobre-la-oracion\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 037: Sobre la oraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>(31.05.48)<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Hermanas m\u00edas, el tema de esta conferencia es sobre la oraci\u00f3n; el primer punto trata sobre las razones que tenemos para no dejar de hacerla todos los d\u00edas; el segundo, de los pensamientos que Dios os haya dado sobre el tema de la venida del Esp\u00edritu Santo. Sobre el primer punto, hijas m\u00edas, ten\u00e9is que examinar por qu\u00e9 razones es conveniente e incluso necesario que una Hija de la Caridad no deje de hacer todos los d\u00edas su oraci\u00f3n; las ventajas que tendr\u00e1 si la hace; y los da\u00f1os que recibir\u00e1, si falta a ella.<\/p>\n<p>Hermana, \u00bfquiere usted decirnos lo que piensa sobre esto?<\/p>\n<p>&#8211; Sobre el primer punto, me parece que despu\u00e9s de la sagrada comuni\u00f3n la oraci\u00f3n es alimento del alma; lo mismo que todos los d\u00edas necesitamos el alimento corporal, tambi\u00e9n necesitamos todos los d\u00edas el alimento espiritual para la conservaci\u00f3n de nuestra alma.<\/p>\n<p>La segunda raz\u00f3n es que en la oraci\u00f3n escuchamos los deseos de Dios, nos perfeccionamos, tomamos fuerzas para resistir a las tentaciones y nos robustecemos en nuestra vocaci\u00f3n; finalmente, all\u00ed es donde nuestra alma tiene la dicha de poder hablar de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n con Dios. Por el contrario, cuando no hacemos oraci\u00f3n, vamos debilit\u00e1ndonos y no sentimos la presencia de Dios durante toda la jornada.<\/p>\n<p>Sobre el segundo punto, que es de la venida del Esp\u00edritu Santo, he pensado que, para ser dignos de que el Esp\u00edritu Santo venga a nosotras, hemos de tener una gran uni\u00f3n y no ser nada m\u00e1s que un solo coraz\u00f3n, principalmente entre nosotras, para representar mejor la uni\u00f3n que el Esp\u00edritu Santo tiene con el Padre y el Hijo, y vaciar todas las potencias de nuestra alma de los afectos desordenados, para que el Esp\u00edritu Santo ponga all\u00ed su morada y nos llene de sus dones y gracias. Adem\u00e1s, es menester que tengamos mucha humildad y paz interior, porque el Dios de paz no habita m\u00e1s que en un lugar de paz. Sabremos que lo hemos recibido cuando sintamos en nosotras m\u00e1s amor y generosidad en la adquisici\u00f3n de las virtudes. Yo me he sentido muy lejos de estas disposiciones y he tomado la resoluci\u00f3n de trabajar en ellas, con la gracia del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>&#8211; Hermana, haga usted el favor de decirnos los pensamientos que ha tenido sobre este tema.<\/p>\n<p>&#8211; Padre, una raz\u00f3n para no dejar de hacer la oraci\u00f3n todos los d\u00edas es la necesidad que tenemos de fuerzas para combatir nuestra inclinaci\u00f3n natural al mal, y la obligaci\u00f3n en que estamos de corresponder a los deseos que Dios tiene de santificarnos, para lo cual nos da los medios en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY usted, hija m\u00eda? \u00bfQuiere decirnos lo que ha pensado?<\/p>\n<p>&#8211; Sobre el primer punto he pensado que nuestro Se\u00f1or se sirvi\u00f3 de la oraci\u00f3n durante toda su santa vida y la practic\u00f3 desde la infancia, ya que se apartaba con frecuencia de sus padres para hacer oraci\u00f3n en el templo de Jerusal\u00e9n. Otra vez, cuando quiso elegir a sus ap\u00f3stoles, acudi\u00f3 a la oraci\u00f3n, y continu\u00f3 esta pr\u00e1ctica hasta la muerte en la cruz. Y puesto que el Hijo de Dios nos ha dado ejemplo, tenemos que imitarlo. Otra raz\u00f3n es que la oraci\u00f3n nos acerca m\u00e1s a Dios y nos une a \u00e9l por la pr\u00e1ctica de las resoluciones que all\u00ed tomamos. La tercera raz\u00f3n es que una Hija de Caridad que no hiciera oraci\u00f3n todos los d\u00edas no podr\u00eda agradar a Dios ni permanecer mucho tiempo en su vocaci\u00f3n; y no podr\u00eda ser verdadera Hija de la Caridad, ya que en la oraci\u00f3n es donde se toman fuerzas para animarse en el servicio de Dios y del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Sobre la venida del Esp\u00edritu Santo, he pensado que, si queremos recibir la gracia del Esp\u00edritu Santo en la oraci\u00f3n, tenemos que apreciar mucho este ejercicio y ser fieles a \u00e9l todos los d\u00edas hasta la muerte, como el alimento de nuestra alma y su pan de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Sobre lo que se dice de que los ap\u00f3stoles, despu\u00e9s de haber recibido al Esp\u00edritu Santo, se sintieron totalmente cambiados y empezaron a hablar en nuevas lenguas, he pensado que tambi\u00e9n yo conocer\u00eda que he recibido al Esp\u00edritu Santo, si en mis palabras o en mis acciones empezase a hablar un lenguaje muy distinto, si me abstuviese de decir tantas palabras in\u00fatiles como digo mucha veces por ligereza de esp\u00edritu, y dejase de dar mal ejemplo a mis hermanas.<\/p>\n<p>&#8211; Hermana, \u00bfquiere usted decirnos lo que Dios le ha inspirado sobre este tema?<\/p>\n<p>&#8211; He pensado, en el primer punto, que nuestro Se\u00f1or ha dicho que su casa era casa de oraci\u00f3n y que, como nos ha concedido la gracia de llamarnos a su servicio, tenemos que dedicarnos a la oraci\u00f3n para no desdecir de lo que hay que hacer en la casa de Dios.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Como la oraci\u00f3n es el alimento del alma, si dejamos de hacerla, nuestra alma estar\u00eda en peligro de desfallecer, lo mismo que nuestro cuerpo, cuando no toma el alimento debido.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Hacer oraci\u00f3n es hacer lo que los \u00e1ngeles y los santos hacen en el cielo; en la oraci\u00f3n es donde el alma trata con Dios con amor y familiaridad, y perder\u00eda esta familiaridad infaliblemente si descuidase este santo ejercicio.<\/p>\n<p>4.\u00b0 La oraci\u00f3n nos aparta del pecado, porque \u00bfc\u00f3mo es posible que, al intimar todos los d\u00edas con Dios, pudi\u00e9semos habituarnos al pecado, al que tanto odia? Si caemos en \u00e9l, Dios nos concede la gracia de conocerlo en la oraci\u00f3n y nos da fuerzas para levantarnos. Por tanto, es imposible que el alma fiel y puntual en la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n no haga progresos en la virtud.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Dios nos concede todos los d\u00edas en la oraci\u00f3n la gracia suficiente para trabajar en nuestro progreso y nos hace ver lo que nos conviene para abrazarlo, o lo que es necesario que evitemos.<\/p>\n<p>Sobre la oraci\u00f3n de hoy, me he fijado en aquellas palabras: \u00abHabi\u00e9ndose cumplido los d\u00edas de Pentecost\u00e9s\u00bb, y he visto cu\u00e1n fiel es Dios en sus promesas, aunque sin cambiar para nada las \u00f3rdenes de su presciencia, tal como se ve en este misterio, que solamente se cumple en el tiempo ordenado por Dios, aunque hubiera podido parecer necesario que el Esp\u00edritu Santo descendiese sobre los ap\u00f3stoles cuando nuestro Se\u00f1or subi\u00f3 al cielo, para no dejarlos sin protecci\u00f3n. Sin embargo, luego se vio que este retraso les hab\u00eda sido muy beneficioso para darles a conocer, por la pena de la privaci\u00f3n, el bien que esperaban, y para disponerlos mejor a recibirlo; esto me ha dado la resoluci\u00f3n de amar y adorar esta santa Providencia, que ordena todas las cosas para nuestro mayor bien, y confiarme a sus amorosos cuidados.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Me he fijado en la alegr\u00eda que experimentar\u00eda la sant\u00edsima Virgen, al sentirse tan llena del amor sagrado del Padre y del Hijo, que hab\u00eda realizado en ella el misterio de la Encarnaci\u00f3n, los actos de adoraci\u00f3n que har\u00eda delante de Dios, la acci\u00f3n de gracias y la ofrenda de s\u00ed misma que ella le har\u00eda. Tambi\u00e9n me he fijado en la alegr\u00eda de los ap\u00f3stoles, que se sintieron muy distintos de lo que antes eran, en el entusiasmo que les animaba, ya que desde entonces ejercieron su ministerio sin temor alguno. Me he dirigido a la sant\u00edsima Virgen, como Esposa del Esp\u00edritu Santo, para que me obtuviese de \u00e9l el favor de que Dios tomar\u00e1 posesi\u00f3n de mi coraz\u00f3n y lo abrasase en su amor sagrado.<\/p>\n<p>3.\u00b0 He considerado el gran don que Dios concedi\u00f3 a la iglesia por medio del Esp\u00edritu Santo, que no es m\u00e1s que amor. Dios quiso que ella empezase a mostrarse en p\u00fablico, despu\u00e9s de haberlo recibido, para ense\u00f1arnos a todos que, como verdaderas hijas de la iglesia, tenemos que estar animadas de un santo y verdadero amor las unas con las otras. He pedido a este santo Esp\u00edritu que ponga en m\u00ed sus frutos y sus dones, que realice los verdaderos efectos de su amor y que destruya mi amor propio, que hasta ahora ha sido el que me ha dominado, y al que estoy decidida a combatir, con la ayuda y asistencia de su gracia.<\/p>\n<p>Algunas otras hermanas dijeron poco m\u00e1s o menos las mismas cosas. Por eso las omitiremos. Y como nuestro muy venerado Padre ten\u00eda prisa, abrevi\u00f3 las preguntas que su caridad dirige ordinariamente a la mayor parte de las hermanas, y pregunt\u00f3 a la se\u00f1orita quien respondi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; En el primer punto de nuestra oraci\u00f3n, he visto que una de las razones que tenemos para no dejar de hacer oraci\u00f3n todos los d\u00edas es su excelencia, ya que cuando la hacemos hablamos con Dios. Y en esto he reconocido grandes ventajas, ya que en ella Dios puede dar a conocer su bondad rebaj\u00e1ndose hasta ese punto y elev\u00e1ndonos de esa forma.<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n es la recomendaci\u00f3n que el Hijo de Dios hizo tantas veces, con palabras y ejemplos, para que or\u00e1semos a Dios su Padre, tanto por la oraci\u00f3n vocal que \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3, como por la mental, advirti\u00e9ndonos que Dios quiere ser servido en esp\u00edritu y en verdad.<\/p>\n<p>La tercera raz\u00f3n es que, como la oraci\u00f3n es un don de Dios, tenemos que hacer todo lo posible para atraerlo sobre nosotras, no solamente por las grandes ventajas que de esta forma obtendremos, sino por la estima que hemos de tener al donante.<\/p>\n<p>El segundo punto es sobre los pensamientos que Dios nos ha dado sobre la oraci\u00f3n de hoy. Mi esp\u00edritu se ha ocupado en la promesa que hizo el Hijo de Dios a todos los que le aman y cumplen sus mandamientos; he visto la justicia de todo esto, y Dios ha producido en m\u00ed actos de amor y me ha dado una gran alegr\u00eda por sentirme honrada con esta libertad, a pesar de mi indignidad en tantas cosas. He considerado que el efecto de esta promesa nos hab\u00eda llegado plenamente hoy, cuando el Esp\u00edritu Santo ha sido enviado a la Iglesia por el Padre y el Hijo, indicando seguramente que la sant\u00edsima Trinidad mora en nosotras y que en este d\u00eda fue cuando los hijos de la iglesia fueron hechos hijos adoptivos de Dios.<\/p>\n<p>Esta venida y morada de Dios en nosotras est\u00e1 sellada por la plenitud de las gracias y de los dones. Yo he querido prestar mi consentimiento a todo esto, tomando la resoluci\u00f3n de trabajar m\u00e1s que nunca por quitar los impedimentos que mis sentidos y pasiones pueden presentar, a fin de participar en esta plenitud que tuvieron los ap\u00f3stoles, ya que su entendimiento se vio iluminado y lleno de las ciencias necesarias a su vocaci\u00f3n, su memoria se vio refrescada con las palabras y acciones del Hijo de Dios, y su voluntad se llen\u00f3 de ardor en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, y el esp\u00edritu Santo, obrando poderosamente en ellos por medio de esta plenitud, les hac\u00eda decir y ense\u00f1ar con eficacia la grandeza y el amor de Dios. He sentido muchos deseos de glorificar a Dios en sus maravillas, de entregarme a \u00e9l para que haga en m\u00ed su sant\u00edsima voluntad, aunque la realidad me haga ver mis debilidades e infidelidades, que me hacen ofenderle mucho y contrariar sus proyectos. Y lo que m\u00e1s temo es que todo esto sea un impedimento para las gracias que ]a bondad de Dios derramar\u00eda sobre la Compa\u00f1\u00eda, si yo fuese distinta, por lo que le pido muy humildemente perd\u00f3n, as\u00ed como tambi\u00e9n por haber sido tan atrevida (estaba de rodillas) al elegir el tema de esta conferencia sin haber hablado anteriormente con usted, padre m\u00edo.<\/p>\n<p>Nuestro muy venerado padre hizo que se levantase y empez\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>&#8211; La primera o una de las razones que se han dicho sobre la importancia y el bien inmenso que supone hacer oraci\u00f3n todos los d\u00edas, es que nuestro Se\u00f1or se la recomend\u00f3 muchas veces a sus ap\u00f3stoles y a sus disc\u00edpulos, en las instrucciones que les daba sobre lo que hab\u00edan de hacer despu\u00e9s de su muerte. \u00abInvocad a mi Padre, les dijo; pedidle a mi Padre; lo que le pid\u00e1is en mi nombre, se os conceder\u00e1\u00bb, y lo que dijo a sus disc\u00edpulos, hijas m\u00edas, nos lo dice tambi\u00e9n a nosotros. Y tras esta recomendaci\u00f3n del Hijo de Dios, tan ventajosa para nosotros, ya que nos da la libertad de dirigirnos a Dios por la oraci\u00f3n, \u00bfno hemos de concebir una gran estima de ella y entregarnos a \u00e9l para no fallar jam\u00e1s? Ten\u00e9is que tener mucho cuidado de evitar, hijas m\u00edas, todos los impedimentos que podr\u00edan surgir a prop\u00f3sito de la hora, ya que con frecuencia se os pueden presentar. Pero, cuando pase algo y os deis cuenta, entonces animaos con la recomendaci\u00f3n que Jesucristo hizo de ella. T\u00fa, Dios m\u00edo, me has recomendado que ore, y ser\u00eda muy cobarde si quisiese librarme de ello. \u00a1Voy all\u00e1! Ya ver\u00e9is todas, hijas m\u00edas, qu\u00e9 poderoso es este motivo, y los bienes que entonces alcanzar\u00e9is.<\/p>\n<p>A este motivo voy a\u00f1adir otro. Se ha cre\u00eddo conveniente que hag\u00e1is oraci\u00f3n todos los d\u00edas, tal como indican vuestras reglas. Dir\u00e9 m\u00e1s a\u00fan, hijas m\u00edas; hacedla, si pod\u00e9is, a cualquier hora, e incluso no salg\u00e1is nunca de ella, porque la oraci\u00f3n es tan excelente que nunca la har\u00e9is demasiado; y cuanto m\u00e1s la hag\u00e1is, m\u00e1s la querr\u00e9is hacer, si de veras busc\u00e1is a Dios. As\u00ed pues, hijas m\u00edas, ya que se dice en vuestras reglas que ten\u00e9is que hacerla, es menester procurar, en la medida de lo posible, no faltar nunca a ella. Y si os lo impide esa medicina que ten\u00e9is que llevar por la ma\u00f1ana durante la hora de la oraci\u00f3n, ten\u00e9is que buscar alg\u00fan otro tiempo, de forma que nunca la dej\u00e9is.<\/p>\n<p>Se ha puesto como segundo motivo la confianza que ha de animarnos cuando hacemos oraci\u00f3n, basada en las promesas del Hijo de Dios que nos ha asegurado su recompensa. \u00abPedid, nos dice, y recibir\u00e9is\u00bb. Hay algunos caracteres t\u00edmidos y vergonzosos que no se atreven a proponer nada por miedo a verse rechazados, y a no pedir nada por miedo a recibir una negativa.<\/p>\n<p>Jesucristo nos ha ofrecido toda la seguridad de que seremos bienvenidos ante el Padre cuando oremos. No se ha contentado con hacer una simple promesa aunque hubiera sido m\u00e1s que suficiente, sino que ha dicho: \u00abEn verdad os digo que todo lo que pid\u00e1is en mi nombre, se os conceder\u00e1\u00bb (10). As\u00ed pues, con esta confianza, mis queridas hijas, \u00bfno hemos de poner todo nuestro cuidado en no perder las gracias que la bondad de Dios quiere concedernos en la oraci\u00f3n, si la hacemos de la forma debida?<\/p>\n<p>Otra de las razones que tambi\u00e9n hab\u00e9is alegado es que nuestro Se\u00f1or era hombre de grand\u00edsima oraci\u00f3n; y como se ha indicado, desde sus primeros a\u00f1os se apartaba de la sant\u00edsima Virgen y de san Jos\u00e9 para hacer oraci\u00f3n a Dios, su Padre. Y durante toda su vida de trabajo era siempre muy puntual y fiel en hacerla. Se le ve\u00eda ir expresamente a Jerusal\u00e9n, se aislaba de sus disc\u00edpulos para orar, y no se retiraba al desierto m\u00e1s que para eso. \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Cu\u00e1ntas veces se echaba al suelo con la faz en tierra! \u00a1Con cu\u00e1nta humildad se presentaba a Dios su Padre cargado con los pecados de los hombres! Finalmente, hizo oraci\u00f3n hasta verse totalmente agotado por el ayuno al que quiso sujetarse. Su continuo y principal ejercicio era la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La noche de su pasi\u00f3n, se separ\u00f3 una vez m\u00e1s de sus disc\u00edpulos para orar, y se dice que se retir\u00f3 al huerto, adonde iba con frecuencia a hacer oraci\u00f3n. Y all\u00ed la hizo con tanto fervor, con tanta devoci\u00f3n, que su cuerpo, por los esfuerzos que hac\u00eda, sud\u00f3 sangre y agua.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hijas m\u00edas, repito lo que os acabo de decir; no hago m\u00e1s que repetir lo mismo porque tengo prisa. Por la primera raz\u00f3n vemos que Jesucristo nos recomend\u00f3 que hici\u00e9ramos oraci\u00f3n; por la segunda, vemos que nos da confianza y nos exhorta amorosamente a ello; y por la tercera, tenemos el ejemplo que nos ha dado; porque no se content\u00f3 nunca con hablar, sino que hizo; e hizo lo que quiso que nosotros hici\u00e9ramos; y no quiso nunca nada m\u00e1s que para nuestro mayor bien.<\/p>\n<p>Por todo lo que acabo de decir, mis queridas hermanas, pod\u00e9is ver cu\u00e1nta importancia debe tener la oraci\u00f3n para haber sido tan recomendada, ense\u00f1ada y practicada por el Hijo de Dios, y cu\u00e1n \u00fatil resulta para el alma.<\/p>\n<p>Se ha dicho tambi\u00e9n, y con raz\u00f3n, que la oraci\u00f3n es para el alma lo que el alimento para el cuerpo, y que lo mismo que una persona que se contentase con no comer, m\u00e1s que uno de cada tres o cuatro d\u00edas, desfallecer\u00eda enseguida y se pondr\u00eda en peligro de muerte, o, si viviese, ser\u00eda l\u00e1nguidamente, incapaz de realizar nada \u00fatil y se convertir\u00eda finalmente en un trasto sin fuerza ni vigor, as\u00ed tambi\u00e9n el alma que no se alimenta de ]a oraci\u00f3n, o que raramente la hace, se har\u00e1 tibia, l\u00e1nguida, sin fuerzas ni entusiasmo, sin virtud alguna, fastidiosa para los dem\u00e1s e insoportable a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Y se ha advertido tambi\u00e9n que de esta forma es como se conserva la vocaci\u00f3n, porque es cierto, hijas m\u00edas, que una Hija de la Caridad no puede vivir si no hace oraci\u00f3n. Es imposible que persevere. Durar\u00e1 quiz\u00e1s alg\u00fan tiempo, pero el mundo la arrastrar\u00e1. Encontrar\u00e1 su ocupaci\u00f3n demasiado dura, porque no ha tomado este santo refrigerio. Ir\u00e1 languideciendo, se cansar\u00e1 y acabar\u00e1 dej\u00e1ndolo todo. Hijas m\u00edas, \u00bfpor qu\u00e9 cre\u00e9is que muchas han perdido su vocaci\u00f3n?; porque descuidaban la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se ha dicho igualmente que la oraci\u00f3n es el alma de nuestras almas; esto es, que la oraci\u00f3n es para el alma lo que el alma es para el cuerpo. Pues bien, el alma da la vida al cuerpo, le permite moverse, caminar, hablar y obrar en todo lo que necesita. Si el cuerpo no tuviese alma, ser\u00eda una carne corrompida, \u00fatil solamente para el sepulcro. Pues bien, hijas m\u00edas, el alma sin oraci\u00f3n es casi lo mismo que ese cuerpo sin alma en lo que se refiere al servicio de Dios; no tiene sentimientos ni movimientos, no tiene m\u00e1s que deseos rastreros y vulgares de las cosas de la tierra. A todo esto a\u00f1ado, mis queridas hijas, que la oraci\u00f3n es como un espejo en el que el alma ve todas sus manchas y todas sus fealdades; observa todo lo que la hace desagradable a Dios, se mira en \u00e9l, se arregla para hacerse totalmente conforme con \u00e9l. Las personas del mundo nunca salen de su casa hasta despu\u00e9s de haberse arreglado convenientemente ante el espejo, para ver si hay en ellas algo defectuoso, si no hay nada que vaya en contra de las conveniencias sociales. Hay algunas que son tan vanidosas que llevan espejo en sus bolsos, para mirar de vez en cuando si tienen algo que arreglar de nuevo.<\/p>\n<p>Pues bien, hijas m\u00edas, lo que hacen las gentes del mundo por agradar al mundo, \u00bfno es razonable que lo hagan para agradar a Dios las que sirven a Dios? No saldr\u00e1n nunca sin mirarse en su espejo. Dios quiere que los que le sirven se arreglen tambi\u00e9n, pero que sea en la santa oraci\u00f3n, y que all\u00ed, todos los d\u00edas y varias veces cada d\u00eda, por medio del examen interior y de sus buenos \u00a0deseos, vean lo que puede desagradar a Dios en su alma, pidi\u00e9ndole perd\u00f3n y gracia para ello.<\/p>\n<p>Se ha dicho que es en la oraci\u00f3n donde Dios nos da a conocer lo que quiere que hagamos y lo que quiere que evitemos; y es verdad, mis queridas hijas, porque no hay ninguna acci\u00f3n en la vida que nos haga conocernos mejor, ni que nos demuestre con mayor evidencia la bondad de Dios, como la oraci\u00f3n. Los santos padres se entusiasman cuando hablan de la oraci\u00f3n; dicen que es una fuente de juventud en donde el alma se rejuvenece. Los fil\u00f3sofos dicen que entre los secretos de la naturaleza hay una fuente que ellos llaman la fuente de Juvencia, en donde los viejos beben del agua rejuvenecedora. Sea lo que fuere de esto, sabemos que hay fuentes cuyas aguas son muy buenas para la salud. Pero la oraci\u00f3n remoza al alma mucho m\u00e1s realmente que lo que, seg\u00fan los fil\u00f3sofos, rejuvenec\u00eda a los cuerpos la fuente de Juvencia. All\u00ed es donde nuestra alma, debilitada por las malas costumbres, se torna vigorosa; all\u00ed es donde recobra la vista despu\u00e9s de haber ca\u00eddo antes en la ceguera; sus o\u00eddos, anteriormente sordos a la voz de Dios, se abren a las buenas inspiraciones, y su coraz\u00f3n recibe una nueva fuerza y se siente animado de un entusiasmo que a\u00fan no hab\u00eda sentido. \u00bfDe d\u00f3nde viene que una pobre mujer aldeana que viene a vosotras con toda su tosquedad, ignorando las letras y los misterios, cambie al poco tiempo y se haga modesta, recogida, llena de amor de Dios? \u00bfQui\u00e9n ha hecho esto sino la oraci\u00f3n? Es una fuente de Juvencia en donde se ha rejuvenecido; all\u00ed es donde ha encontrado las gracias que se advierten en ella y que la hacen tal como la veis.<\/p>\n<p>Hay dos clases de oraci\u00f3n: La mental y la vocal. La vocal es la que se hace con palabras; la mental es la que se hace sin palabras, con el coraz\u00f3n y el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Cuando Mois\u00e9s guiaba al pueblo de Israel en una batalla, mientras el pueblo combat\u00eda, \u00e9l se pon\u00eda delante de Dios con las manos elevadas al cielo; y el pueblo, durante ese tiempo, venc\u00eda a sus enemigos; y cuando Mois\u00e9s dejaba de tener las manos en alto, el pueblo perd\u00eda. \u00a1Gran fuerza la de la oraci\u00f3n mental, hijas m\u00edas, ya que era \u00e9se el ejercicio de Mois\u00e9s, cuando ten\u00eda las manos elevadas al cielo sin pronunciar una palabra; y ten\u00eda suficiente eficacia para hacer que ganaran la batalla aquellos por los que rezaba!<\/p>\n<p>La Sagrada Escritura nos refiere tambi\u00e9n que Mois\u00e9s estaba un d\u00eda delante de Dios sin pronunciar palabra. Y escuch\u00f3 la voz de Dios: \u00abMois\u00e9s, me est\u00e1s rompiendo la cabeza; me obligas a hacer lo que no quiero. Este pueblo es ingrato y rebelde a mi ley. Yo quiero castigarlo, pero t\u00fa quieres que lo salve. \u00bfPor qu\u00e9 me obligas? Ret\u00edrate y d\u00e9jame hacer mi voluntad\u00bb. Fijaos, hijas m\u00edas, c\u00f3mo Dios se ve atado por la oraci\u00f3n, y por la oraci\u00f3n mental, ya que Mois\u00e9s no dec\u00eda ninguna palabra, pero su oraci\u00f3n era tan intensa que Dios le dec\u00eda: \u00abMe est\u00e1s rompiendo la cabeza; t\u00fa quieres que haga lo que yo no quiero hacer\u00bb. La oraci\u00f3n, hijas m\u00edas, es una elevaci\u00f3n del esp\u00edritu a Dios, por la que el alma se despega como de s\u00ed misma para ir a buscar a Dios. Es una conversaci\u00f3n del alma con Dios, una comunicaci\u00f3n mutua, en la que Dios dice interiormente al alma lo que quiere que sepa y que haga, y donde el alma dice a su Dios lo que \u00e9l mismo le da a conocer que tiene que pedir. \u00a1Gran excelencia la de la oraci\u00f3n, que nos tiene que hacer estimarla y preferirla a cualquier otra cosa!<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es mental o vocal. La oraci\u00f3n vocal, que se hace de palabra, se divide en tres clases: la oraci\u00f3n de obligaci\u00f3n, la oraci\u00f3n de devoci\u00f3n y la oraci\u00f3n de sacramento. La oraci\u00f3n vocal de obligaci\u00f3n es el oficio que tienen que rezar los sacerdotes. La oraci\u00f3n vocal de devoci\u00f3n, es la que cada uno hace seg\u00fan la inclinaci\u00f3n que Dios le da: las Horas de la sant\u00edsima Virgen, de la Cruz, las Letan\u00edas, las V\u00edsperas, etc\u00e9tera; que se rezan sin obligaci\u00f3n, por pura devoci\u00f3n. La oraci\u00f3n vocal de sacramento es la que hacen los sacerdotes en la santa misa, y que ordenan los sagrados c\u00e1nones.<\/p>\n<p>Esto es, hijas m\u00edas, lo que se refiere a la oraci\u00f3n vocal. Pero aunque se haga de palabra, nunca tiene que hacerse sin una elevaci\u00f3n del esp\u00edritu a Dios, poniendo atenci\u00f3n en lo que se dice. La oraci\u00f3n es algo natural, como vemos en los ni\u00f1os, y sus peque\u00f1as oraciones son tan agradables a Dios que algunos doctores han dicho que es all\u00ed donde Dios se deleita m\u00e1s. Y un gran personaje, el difunto obispo de Ginebra, apreciaba tanto estas oraciones, que cuando ve\u00eda a los ni\u00f1os, les llevaba la mano y hac\u00eda que le diesen la bendici\u00f3n. Esto os lo digo solamente de pasada, porque tengo prisa y no es esta la oraci\u00f3n de la que tenemos que hablar.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n mental se hace de dos maneras: una con el entendimiento y otra con la voluntad. La de entendimiento, cuando despu\u00e9s de haber le\u00eddo la lectura, el esp\u00edritu se pone en presencia de Dios y all\u00ed se ocupa en buscar la inteligencia del misterio propuesto, esto es, la instrucci\u00f3n que le es propia, y en producir afectos para abrazar el bien o evitar el mal. Y aunque la voluntad produce estos actos, sin embargo, esta oraci\u00f3n llama de entendimiento, porque su funci\u00f3n principal, que es la b\u00fasqueda, se realiza por el entendimiento, que es el que principalmente se ocupa del tema propuesto. Ordinariamente se la llama meditaci\u00f3n. Todo el mundo puede hacerla, cada uno seg\u00fan su alcance y las luces que Dios le da.<\/p>\n<p>La otra clase de oraci\u00f3n se llama contemplaci\u00f3n; es aquella en donde el alma, en la presencia de Dios, no hace m\u00e1s que recibir lo que \u00e9l le da. Ella no hace nada, sino que Dios mismo le inspira, sin esfuerzo ninguno de su parte, todo lo que ella podr\u00eda buscar, y todav\u00eda m\u00e1s. Mis queridas hijas, \u00bfno hab\u00e9is experimentado nunca esta clase de oraci\u00f3n? Estoy seguro que s\u00ed la habr\u00e9is experimentado a veces en vuestros retiros, cuando os extra\u00f1\u00e1is de que, sin haber puesto nada de vuestra parte, Dios mismo llena vuestro esp\u00edritu e imprime en \u00e9l unos conocimientos que vosotras jam\u00e1s habr\u00edais alcanzado.<\/p>\n<p>Pues bien, en cada una de estas dos maneras de orar, Dios comunica muchas y muy excelentes luces a sus servidores. All\u00ed es donde ilumina su entendimiento con tantas verdades incomprensibles para todos los que no hacen oraci\u00f3n; all\u00ed es donde inflama la voluntad; all\u00ed es finalmente donde toma posesi\u00f3n completa de los corazones y de las almas.<\/p>\n<p>Entonces, es conveniente que sep\u00e1is, mis queridas hermanas, que aunque las personas sabias tengan mayor disposici\u00f3n para hacer oraci\u00f3n, y que muchas lo logran y tienen por si mismas el esp\u00edritu abierto a muchas luces, el trato de Dios con las personas sencillas es muy distinto. Confiteor tibi, Pater, etc\u00e9tera, dec\u00eda nuestro Se\u00f1or. Te doy gracias, Padre m\u00edo, porque has ocultado estas cosas a los sabios del siglo y se las has reservado a los peque\u00f1os y a los humildes.<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, en los corazones que carecen de la ciencia del mundo y que buscan a Dios en s\u00ed mismo, es donde \u00e9l se complace en distribuir las luces m\u00e1s excelentes y las gracias m\u00e1s importantes. A esos corazones les descubre lo que todas las escuelas no han sabido encontrar, y les revela unos misterios que los m\u00e1s sabios no pueden percibir. Mis queridas hermanas, \u00bfno cre\u00e9is que vosotras mismas lo hab\u00e9is experimentado? Creo que os lo he dicho ya otras veces, y lo repetir\u00e9 una vez m\u00e1s: nosotros hacemos la repetici\u00f3n de la oraci\u00f3n en nuestra casa, no todos los d\u00edas, sino a veces cada dos, o cada tres, cuando la providencia nos lo permite. Pues bien, por la gracia de Dios, los sacerdotes la hacen bien, y tambi\u00e9n los cl\u00e9rigos, m\u00e1s o menos, seg\u00fan lo que Dios les concede; pero, nuestros pobres Hermanos, \u00a1oh! en ellos se realiza la promesa que Dios ha hecho de manifestarse a los peque\u00f1os y a los humildes, pues, muchas veces quedamos admirados ante las luces que Dios les da; y es evidente que todo es de Dios, ya que ellos no tienen ning\u00fan conocimiento. Unas veces es un pobre zapatero, otras un panadero, un carretero, y sin embargo os llena de admiraci\u00f3n. Algunas veces hablamos entre nosotros de esto, con una gran confusi\u00f3n por no ser como vemos que ellos son. Nos decimos mutuamente: \u00abF\u00edjese en ese pobre Hermano; \u00bfno ha observado usted los hermosos pensamientos que Dios le ha dado? \u00bfNo es admirable? Porque lo que \u00e9l dice, no lo dice por haberlo aprendido, o haberlo sabido antes; lo sabe despu\u00e9s de haber hecho oraci\u00f3n\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 bondad de Dios tan grande e incomprensible al poner sus delicias en comunicarse a los sencillos y a los ignorantes, para darnos a conocer que toda la ciencia del mundo no es m\u00e1s que ignorancia en comparaci\u00f3n con la que \u00e9l da a los que se esfuerzan en buscarle por el camino de la santa oraci\u00f3n!<\/p>\n<p>As\u00ed pues, mis queridas hermanas, es preciso que vosotras y yo tomemos la resoluci\u00f3n de no dejar de hacer oraci\u00f3n todos los d\u00edas. Digo todos los d\u00edas, hijas m\u00edas; pero, si pudiera ser, dir\u00eda m\u00e1s: no la dejemos nunca y no dejemos pasar un minuto de tiempo sin estar en oraci\u00f3n, esto es, sin tener nuestro esp\u00edritu elevado a Dios; porque, propiamente hablando, la oraci\u00f3n es, como hemos dicho, una elevaci\u00f3n del esp\u00edritu a Dios. \u00a1Pero la oraci\u00f3n me impide hacer esta medicina y llevarla, ver a aquel enfermo, a aquella dama! \u00a1No importa, hijas m\u00edas! Vuestra alma no dejar\u00e1 nunca de estar en la presencia de Dios y estar\u00e1 siempre lanzando alg\u00fan suspiro.<\/p>\n<p>Si supieseis, hijas m\u00edas, el gusto que siente Dios al ver que una pobre mujer aldeana, una pobre Hija de la Caridad, se dirige amorosamente a \u00e9l, entonces acudir\u00edais a la oraci\u00f3n con m\u00e1s confianza que la que yo os podr\u00eda aconsejar. \u00a1Si supieseis los tesoros y las gracias que Dios tiene preparadas para vosotras! Si supieseis cu\u00e1nta ciencia sacar\u00edais de all\u00ed, cu\u00e1nto amor y dulzura encontrar\u00edais en la oraci\u00f3n. All\u00ed lo encontrar\u00e9is todo, mis queridas hijas, porque es la fuente de todas las ciencias. \u00bfDe d\u00f3nde proviene que ve\u00e1is a personas sin letras hablando tan bien de Dios, desarrollando los misterios con mayor inteligencia que lo har\u00eda un doctor? Un doctor, que no tiene m\u00e1s que su doctrina, habla de Dios de la forma que le ha ense\u00f1ado su ciencia; pero una persona de oraci\u00f3n habla de \u00e9l de una manera muy distinta. Y la diferencia entre ambos, hijas m\u00edas, proviene de que uno habla por simple ciencia adquirida, y el otro por una ciencia infusa, totalmente llena de amor, de forma que el doctor en esa ocasi\u00f3n no es el m\u00e1s sabio. Y es preciso que se calle donde hay una persona de oraci\u00f3n, porque \u00e9sta habla de Dios de manera muy distinta de como \u00e9l puede hacerlo. Hemos visto al Hermano Antonio, al pobre Hermano Antonio. Usted lo ha conocido, se\u00f1orita. \u00bfHab\u00e9is visto alguna vez a una persona hablar de Dios como hac\u00eda aquel hombre? Yo nunca he visto nada semejante, porque diez palabras de su boca causaban m\u00e1s impresi\u00f3n en los corazones que lo que podr\u00edan decir muchos predicadores. Estaba lleno de una unci\u00f3n que se comunicaba tan dulcemente a los corazones que uno quedaba conmovido. \u00bfY d\u00f3nde lo hab\u00eda aprendido? Lo hab\u00eda aprendido de algunas predicaciones que hab\u00eda escuchado, y luego meditado; y Dios se hab\u00eda comunicado tan abundantemente a \u00e9l que pod\u00eda hablar con todo conocimiento; y esto por la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me dir\u00e9is: \u00abPadre, lo vemos muy bien; pero ens\u00e9\u00f1enos. Vemos muy bien que la oraci\u00f3n es una cosa muy excelente, que es lo que nos une a Dios, lo que nos afirma en nuestra vocaci\u00f3n y nos hace progresar en la virtud, lo que nos despega de nosotras mismas y nos hace amar a Dios y al pr\u00f3jimo; pero no sabemos hacerla. Somos unas pobres mujeres que apenas sabemos leer, al menos algunas. Estamos a gusto en la oraci\u00f3n, pero no comprendemos nada, y creemos que ser\u00eda mejor que no estuvi\u00e9ramos all\u00ed. Ens\u00e9\u00f1enos\u00bb.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos, hijas m\u00edas, dec\u00edan a nuestro Se\u00f1or: \u00abEns\u00e9\u00f1anos, dinos c\u00f3mo hay que orar\u00bb.<\/p>\n<p>Y nuestro Se\u00f1or les dice: \u00abDecid: Pater noster, qui es in caelis\u00bb.<\/p>\n<p>Y vosotras, mis queridas hijas, me pregunt\u00e1is c\u00f3mo hay que hacerla, porque os parece que no la hac\u00e9is. Ante todo he de deciros, hermanas m\u00edas, que no la dej\u00e9is nunca, por creer que sois in\u00fatiles. No os extra\u00f1\u00e9is, las que sois nuevas, de veros durante un mes, dos meses, tres meses, seis meses, sin hacer nada; no, ni siquiera un a\u00f1o, ni dos, ni tres. Pero no dej\u00e9is de ir a ella como si hicierais mucha oraci\u00f3n. Santa Teresa estuvo veinte a\u00f1os sin poder hacer oraci\u00f3n. No comprend\u00eda nada, iba al coro y dec\u00eda: \u00abDios m\u00edo, vengo aqu\u00ed porque la regla lo manda, pero por m\u00ed no har\u00eda nada. Pero lo quieres, por eso vengo\u00bb. Y durante aquellos veinte a\u00f1os, aunque no sent\u00eda ning\u00fan gusto, no dej\u00f3 la oraci\u00f3n ni una sola vez. Y al cabo de veinte a\u00f1os, Dios, recompensando su perseverancia, le concedi\u00f3 un don de oraci\u00f3n tan eminente que, desde los ap\u00f3stoles, nadie ha llegado tan alto como santa Teresa. \u00bfAcaso sab\u00e9is, hijas m\u00edas, si Dios quiere hacer de cada una de vosotras una nueva santa Teresa? \u00bfSab\u00e9is qu\u00e9 recompensa quiere dar a vuestra perseverancia? Cre\u00e9is que, yendo a la oraci\u00f3n, no hac\u00e9is nada, porque no sent\u00eds ning\u00fan gusto; pero es preciso que sep\u00e1is que all\u00ed se encuentran todas las virtudes: primero, la obediencia, de la que hac\u00e9is un acto en la hora en que lo manda la regla; la humildad, pues al creer que no hac\u00e9is nada, conceb\u00eds un bajo sentimiento de vosotras mismas; la fe, la esperanza, la caridad. En fin, hijas m\u00edas, en esta acci\u00f3n est\u00e1n encerradas la mayor\u00eda de las virtudes que necesit\u00e1is. Y ya hac\u00e9is bastante si acud\u00eds a ella con esp\u00edritu de humildad. Por todas estas razones, que nos muestra la bendici\u00f3n que Dios da a los que practican el ejercicio de la santa oraci\u00f3n, tanto si sienten gusto como aridez, debemos ahora, vosotras y yo, entregarnos a Dios para no faltar nunca a ella, pase lo que pase. Si durante la hora de la comunidad ten\u00e9is alg\u00fan otro quehacer, hay que buscar otra hora, y de la forma que sea, llenar ese tiempo. \u00a1Si supieseis, hijas m\u00edas, qu\u00e9 f\u00e1cil es distinguir una persona que hace oraci\u00f3n de otra que no la hace! Se ve muy f\u00e1cilmente. Veis a una hermana modesta en sus palabras y en sus acciones, prudente, recogida, afable, alegre, pero santamente; entonces pod\u00e9is decir: \u00abHe aqu\u00ed una mujer de oraci\u00f3n\u00bb. Por el contrario, aquella que acude poco o nada, la que aprovecha cualquier ocasi\u00f3n que se presenta para no ir, dar\u00e1 mal ejemplo, no tendr\u00e1 afabilidad ni con sus hermanas ni con sus enfermos, ser\u00e1 incorregible en sus costumbres. \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil es ver que no hace oraci\u00f3n! Por eso, hermanas m\u00edas, hay que tener mucho cuidado en no decaer, porque, si hoy encontr\u00e1is una excusa para no ir, ma\u00f1ana encontrar\u00e9is otra. Y lo mismo despu\u00e9s; y poco a poco ir\u00e9is apart\u00e1ndoos de ella. Y luego habr\u00e1 que tener mucho miedo de que lo perd\u00e1is todo, porque vuestros quehaceres son muy fatigosos. Si Dios no os concede su fuerza y su gracia, ser\u00e1 imposible resistir. La carne y la sangre no encuentran en ellos ning\u00fan gusto, y en la oraci\u00f3n es principalmente donde Dios os dar\u00e1 su fuerza.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hijas m\u00edas, el primer medio es no faltar nunca a ella. El segundo, es pedir a Dios la gracia de poder hacer oraci\u00f3n, y ped\u00edrsela incesantemente. Es una limosna que le ped\u00eds. No es posible que, si persever\u00e1is, os la niegue. Invocad a la sant\u00edsima Virgen, a vuestro patrono, a vuestro \u00e1ngel de la guarda. Imaginaos que est\u00e1 presente toda la corte celestial, y que, si Dios os rechaza, a ellos no los rechazar\u00e1. Unas veces har\u00e1 vuestra oraci\u00f3n la sant\u00edsima Virgen, otras vuestro \u00e1ngel, otras vuestro patrono; y de esta forma nunca quedar\u00e1 sin hacerse, ni vosotras sin fruto.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, para que teng\u00e1is m\u00e1s facilidad, ser\u00e1 conveniente leer vuestros puntos por la noche y volverlos a leer al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana, hasta dos veces. As\u00ed es como lo hacemos nosotros en nuestra casa. Tambi\u00e9n ser\u00eda conveniente que tuvieseis a mano algunas estampas de los misterios que medit\u00e1is. Al mirarlas, pod\u00e9is pensar: \u00ab\u00bfQu\u00e9 significa esto? \u00bfqu\u00e9 quiere decir esto?\u00bb. As\u00ed tendr\u00e9is el esp\u00edritu abierto.<\/p>\n<p>Una sierva de Dios), aprendi\u00f3 de esta manera a hacer oraci\u00f3n. Mirando una imagen de la Virgen, se dirig\u00eda a sus ojos y les dec\u00eda: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que hac\u00edais vosotros, ojos de la sant\u00edsima Virgen?\u00bb. Y sent\u00eda interiormente esta respuesta: \u00abCultivaba la modestia y me mortificaba en las cosas que pudiesen traerme alg\u00fan deleite\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s hac\u00edais?\u00bb. \u00abMiraba a Dios en sus criaturas y pasaba de all\u00ed a la admiraci\u00f3n de su bondad\u00bb. Y volv\u00eda a empezar: \u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s hac\u00edais, ojos de la sant\u00edsima Virgen?\u00bb. \u00abMe deleitaba mirando a mi Hijo, y al mirarle me sent\u00eda elevada al amor de Dios\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s hac\u00edais?\u00bb. \u00abSent\u00eda mucho gusto mirando al pr\u00f3jimo y principalmente a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>De esta forma aquella alma buena sacaba instrucci\u00f3n de todo lo que ten\u00eda que hacer, a imitaci\u00f3n de la sant\u00edsima Virgen, porque, cuando hab\u00eda terminado con los ojos, se dirig\u00eda a la boca, de la boca a la nariz, a los o\u00eddos, al tacto; y as\u00ed aprendi\u00f3 a ordenar bien sus sentidos y alcanz\u00f3 un grado muy alto de oraci\u00f3n y de virtud.<\/p>\n<p>Otro medio es, hablo a las que saben leer, que cada una tome su libro. Es conveniente que cada una teng\u00e1is uno o que la lectora vaya leyendo por p\u00e1rrafos, se detenga en el primer p\u00e1rrafo el tiempo necesario, luego pase al segundo y se detenga de nuevo, al tercero y as\u00ed a continuaci\u00f3n. De esta forma transcurrir\u00e1 muy f\u00e1cilmente el tiempo de vuestra oraci\u00f3n. Si no encontr\u00e1is en qu\u00e9 deteneros en el primer p\u00e1rrafo, pasad al segundo, o a otro. La reina sigue este m\u00e9todo: \u00abNo podr\u00eda de otro modo dice, hacer oraci\u00f3n\u00bb. Y hace que se la lean, y luego medita sobre lo que se ha le\u00eddo. Otros grandes personajes la imitan y realizan grandes progresos.<\/p>\n<p>Otro medio, hijas m\u00edas, que os servir\u00e1 mucho para la oraci\u00f3n, es la mortificaci\u00f3n. Son como dos hermanas tan estrecha mente unidas que nunca van separadas. La mortificaci\u00f3n va primero y la oraci\u00f3n la sigue; de forma, mis queridas hijas, que si quer\u00e9is ser mujeres de oraci\u00f3n, como necesit\u00e1is, ten\u00e9is que aprender a mortificaros, a mortificar los sentidos exteriores, las pasiones, el juicio, la propia voluntad, y no dud\u00e9is de que en poco tiempo, si march\u00e1is por este camino, har\u00e9is grandes progresos en la oraci\u00f3n. Dios se fijar\u00e1 en vosotros; considerar\u00e1 la humildad de sus servidoras, porque la mortificaci\u00f3n viene de la humildad; y as\u00ed os comunicar\u00e1 esos secretos que ha prometido descubrir a los humildes y a los peque\u00f1os. Le doy gracias de todo coraz\u00f3n porque nos ha hecho pobres y en la condici\u00f3n de aquellos que, por su bajeza, pueden esperar llegar al conocimiento de su grandeza, porque ha querido que la compa\u00f1\u00eda de Hijas de la Caridad se compusiese de mujeres pobres y sencillas, pero capaces de esperar la participaci\u00f3n de los misterios m\u00e1s secretos. Le doy gracias por todo ello y le suplico que sea \u00e9l su propia gratitud, y a ti, Jesucristo, salvador m\u00edo, que repartas en abundancia a la Compa\u00f1\u00eda el don de la oraci\u00f3n, para que, por tu conocimiento, puedan todas adquirir tu amor. D\u00e1noslo, Dios m\u00edo, t\u00fa que has sido, durante toda tu vida, un hombre de oraci\u00f3n, que la hiciste desde tus primeros a\u00f1os, que continuaste siempre y que finalmente te preparaste por la oraci\u00f3n a enfrentarte con la muerte. Danos este don sagrado, para que por \u00e9l podamos defendernos de las tentaciones y permanecer fieles en el servicio que esperas de nosotros. Se lo suplico al Padre por el Hijo, en cuyo nombre pronunciar\u00e9 yo, aunque miserable pecador, las palabras de la bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Benedictio Dei Patris&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(31.05.48) Hermanas m\u00edas, el tema de esta conferencia es sobre la oraci\u00f3n; el primer punto trata sobre las razones que tenemos para no dejar de hacerla todos los d\u00edas; el segundo, de los pensamientos que &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-037-sobre-la-oracion\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":393753,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[65],"tags":[],"class_list":["post-6804","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-vicente-de-paul"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 037: Sobre la oraci\u00f3n - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-037-sobre-la-oracion\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 037: Sobre la oraci\u00f3n - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"(31.05.48) Hermanas m\u00edas, el tema de esta conferencia es sobre la oraci\u00f3n; el primer punto trata sobre las razones que tenemos para no dejar de hacerla todos los d\u00edas; el segundo, de los pensamientos que ... 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