{"id":66158,"date":"2012-02-24T08:21:54","date_gmt":"2012-02-24T07:21:54","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=66158"},"modified":"2016-07-27T12:15:21","modified_gmt":"2016-07-27T10:15:21","slug":"jose-maria-fernandez-1875-1936","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/jose-maria-fernandez-1875-1936\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez (1875.1936)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/02\/Biografias-Pa%C3%BAles7.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-67194\" title=\"Biografias Pa\u00fales\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/02\/Biografias-Pa%C3%BAles7.jpg?resize=232%2C300\" alt=\"\" width=\"232\" height=\"300\" \/><\/a>Naci\u00f3 el P. Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez S\u00e1nchez el 15 de enero de 1875, en la ciudad de Oviedo. Sus padres, Jos\u00e9 y Manuela. Estudi\u00f3 Humanidades y Filosof\u00eda en el Seminario de Oviedo. Ingres\u00f3 en el Noviciado de los PP. Pa\u00fales, en Madrid, el a\u00f1o de 1895. Profes\u00f3 el 25 de abril de 1897. Se orden\u00f3 de Menores y Subdi\u00e1cono en Madrid, el s\u00e1bado de Pasi\u00f3n de 1898; de Di\u00e1\u00adcono, en las T\u00e9mporas de septiembre, y de Sacerdote, el 18 de octubre, festividad de San Lucas Evangelista. fue destinado por los Superiores de la Congregaci\u00f3n a dar misiones en la Provincia de Madrid, durante el curso 1898-1899; fue profe\u00adsor de Filosof\u00eda en Hortaleza tres arios; de Teolog\u00eda y Dere\u00adcho, en Madrid, siete arios; el 1911 fue a la fundaci\u00f3n de Gua\u00addalajara en calidad de Superior; en 1921 march\u00f3 a la India en compa\u00f1\u00eda de otros tres PP. Pa\u00fales, haci\u00e9ndose cargo de la Misi\u00f3n de Cuttack, de donde vino a Espa\u00f1a para asistir a la Asamblea Provincial en 1925, haciendo luego propaganda en favor de aquella dif\u00edcil encomienda evangelizadora y restau\u00adrando su quebrantada salud por espacio de casi un a\u00f1o; al cabo de dicho tiempo volvi\u00f3 a la Misi\u00f3n, ahora de Vicevisitador; en 1928 fue llamado a Espa\u00f1a y destinado a Oviedo, con el cargo de director espiritual del Seminario Conciliar, y en 1931 fue nombrado Subdirector de las Hijas de la Caridad de la Provincia espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>SEMBLANZA<\/p>\n<p>Era el P. Fern\u00e1ndez de mediana estatura, color trigue\u00f1o, m\u00e1s reposado que ligero en sus andares, de habla suave e in\u00adsinuante, razonador y l\u00f3gico; pose\u00eda grandes conocimientos, especialmente eclesi\u00e1sticos, hasta el punto de poderse decir de \u00e9l con justicia que era un sabio; era m\u00e1s te\u00f3rico que pr\u00e1ctico; su predicaci\u00f3n estaba impregnada de unci\u00f3n evang\u00e9lica; no rehu\u00eda el trabajo, antes se abrazaba al mismo con ardor; cum\u00adplidor exacto de su deber, en, todo tiempo, era r\u00edgido en ha\u00adcerlo cumplir a los dem\u00e1s; fue hombre de oraci\u00f3n, de gran mortificaci\u00f3n, de acci\u00f3n y de celo.<\/p>\n<p>De los a\u00f1os que estuvo en Guadalajara podr\u00edamos decir en frase que resumiera toda su actuaci\u00f3n brillante y ejemplar di\u00adciendo que fue el or\u00e1culo de la ciudad.<\/p>\n<p>MISIONERO<\/p>\n<p>Respecto a su actuaci\u00f3n en la India, quien le conoci\u00f3 y trat\u00f3 muy de cerca dice de \u00e9l: \u00abFue un gran Misionero, dotado de todas o casi todas las cualidades que hacen que un Misionero lo sea en gran escala. Era de una naturaleza dura para el trabajo; com\u00eda poco y mal, a veces por carecer de lo m\u00e1s imprescindible, se contentaba con cualquier cosa; dorm\u00eda en cualquier sitio, debajo de un \u00e1rbol, en chozas sin puertas, en camastros que serv\u00edan s\u00f3lo para dejar los huesos molidos. A la edad de cincuenta a\u00f1os aprendi\u00f3 a andar en bicicleta, aun\u00adque esto le ocasionara serias ca\u00eddas y la fractura de un brazo. . Era cari\u00f1oso y amable con los paganitos, y m\u00e1s aun con los cristianos; se compadec\u00eda de su pobreza y sufrimientos, y esto mismo le induc\u00eda a ser generoso y dadivoso en cuanto su po\u00adbreza se lo permit\u00eda. Como se estrope\u00f3 la dentadura, sufri\u00f3 verdadera hambre, y como ten\u00eda que injerir los alimentos sin masticarlos, se le descompuso el est\u00f3mago, y en su conscuen\u00adcia le sobrevinieron g\u00e1stricas molest\u00edsimas. El en persona abri\u00f3 las casas de Kattinga y Digui, cuya subida por caminos de montarla es dur\u00edsima hasta para un joven. Ten\u00eda una facilidad asombrosa para aprender las lenguas del pa\u00eds; se las arregla\u00adba en ingl\u00e9s, se explicaba con bastante soltura en uria, cono\u00adc\u00eda el mecanismo del t\u00e9legu, s\u00e1nscrito y kondo. Pero sobre todo era un hombre espiritual, interior, hombre de oraci\u00f3n, lleno de fe viva. Ten\u00eda verdadera vocaci\u00f3n de Misionero; esto le tiraba en tal grado, be, estando definitivamente en Espa\u00f1a, rogaba se le admitiese en un rinconcito de Digui. Todos est\u00e1bamos convencidos que el P. Fern\u00e1ndez hubiera sido un gran, Misionero, un verdadero Ap\u00f3stol.<\/p>\n<p><em>Orador <\/em>y escritor.\u2014Fu\u00e9 hombre de palabra y de pluma. En el uso de entrambas se manifestaba m\u00e1s macizo que brillante. Escribi\u00f3 varios art\u00edculos sobre la Medalla Milagrosa desde la India. Sus pl\u00e1ticas a las Seminaristas Hijas de la Caridad se han publicado en dos preciosos tomitos.<\/p>\n<p>SERIAS PREOCUPACIONES<\/p>\n<p>Los d\u00edas que siguieron a las pr\u00e9sagas elecciones de febre\u00adro de 1936 fueron para el P. Fern\u00e1ndez pr\u00f3digos en serias pre\u00adocupaciones, en el desempe\u00f1o de su cargo, respecto a las Hijas de la Caridad, hechas blanco de especial enemiga de la im\u00adpiedad, que las zaher\u00eda continuamente y hasta insultaba en la prensa, en las sesiones de organismos oficiales, etc. El P. Fer\u00adn\u00e1ndez tuvo que afrontar en su defensa circunstancias harto dif\u00edciles, como se deja entender. Y era de ver c\u00f3mo a las veces, hecho lo posible y lo imposible, aquel var\u00f3n de Dios se amoldaba y se resignaba, consolando a sus Hijas y dirigi\u00e9n\u00addolas por los espinos-os caminos de la renunciaci\u00f3n con acier\u00adto y maestr\u00eda insuperables. Su consumada prudencia, su tacto exquisito, no fueron bastantes a impedir determinaciones de\u00adsastrosas para los pobres. Y entonces su coraz\u00f3n se conmov\u00eda. Mas siempre fue optimista y crey\u00f3 contra toda esperanza. So\u00adbre su cabeza, como sobre pocas, se ve\u00eda fulgir con brillo si\u00adniestro el rel\u00e1mpago de la revoluci\u00f3n. De ah\u00ed que en cierta ocasi\u00f3n el R. P. Adolfo Tobar, Visitador de los Pa\u00fales y Di\u00adrector de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, le dijese al Padre Fern\u00e1ndez con tono prof\u00e9tico: \u00abFue usted a la India y quiere volver en busca del martirio, y lo va a encontrar en Espa\u00f1a.\u00bb<\/p>\n<p>PROCESO PERSECUTORIO<\/p>\n<p>En estallando que estall\u00f3 la revoluci\u00f3n, tuvo el P. Fern\u00e1n\u00addez que dejar el h\u00e1bito talar, como todos; pero se resist\u00eda a abandonar la residencia de la calle de Lope de Vega, sita jun\u00adto al Noviciado de las Hijas de la Caridad (Jes\u00fas, 3), ya que, buen pastor, no le sufr\u00eda el coraz\u00f3n que las ovejuelas quedaran a merced de los lobos carniceros. Pero tales se pusieron las cosas, como es sabido, que su presencia, en lugar de beneficiar, compromet\u00eda. Por ello, el 23 de julio fue, en compa\u00f1\u00eda del P. Guill\u00e9n y los HH. Gonz\u00e1lez y Elexgaray, a hospedarse en la pensi\u00f3n del principal del n\u00famero, 13 de la calle de N\u00fa\u00f1ez de Arce, cuya familia y casa le hab\u00eda sido recomendada; mas no habiendo lugar para ellos en dicho principal, se les indic\u00f3 el piso segundo. Su inquilina, mujer de buen, coraz\u00f3n, les re\u00adcibi\u00f3 gustosa y su posterior conducta fue en todo caso co\u00adrrecta. Ellos, por su parte, echaron sobre algunos de sus procederes el velo de un cristiano disimulo. Muy posiblemente, al morir ella, luego de terminada la guerra, su comportamiento con los santos del Se\u00f1or le habr\u00e1 servido ante el divino tribunal.<\/p>\n<p>Hacia el 10 de agosto, en alas de su reconocido fervor y consciente del peligro a que se expon\u00eda, fuese el P. Fern\u00e1ndez a celebrar la Santa Misa en la iglesia de San Luis de los Franceses, Tres Cruces, 12; mas en vista de que el d\u00eda en que \u00e9l iba se restring\u00eda el tal privilegio a otro de los PP. Pa\u00fales que all\u00ed sol\u00eda celebrar, despu\u00e9s de haberlo hecho dos o tres d\u00edas alternos, renunci\u00f3 en favor de \u00e9ste, el cual, por disimular mejor su car\u00e1cter religioso, ofrec\u00eda menos blanco a la suspicacia marxista.<\/p>\n<p>Por estos mismos d\u00edas \u2014mediando agosto\u2014, ante el aban\u00addono y aislamiento, con las consiguientes necesidades, en que hab\u00edan quedado muchas Rijas de la Caridad de Madrid, al ser echadas de sus residencias \u2014solamente permanecieron en una de sus 39 casas\u2014, el P. Fern\u00e1ndez plane\u00f3 las oportunas pro\u00advidencias.<\/p>\n<p>Pero los buscadores de riquezas ten\u00edan prisa por encontrar\u00adlas, y as\u00ed los acontecimientos se precipitaron.<\/p>\n<p>DETENCION<\/p>\n<p>El 20 de agosto se presentaron en la pensi\u00f3n los ministros infames del mal. La portera de la casa trat\u00f3 de salir a la calle para telefonear a la Comisar\u00eda, seg\u00fan se hab\u00eda decretado y publicado por radio y en los peri\u00f3dicos del d\u00eda 18; mas los milicianos, que advirtieron su prop\u00f3sito, lo impidieron. Al poco, el P. Fern\u00e1ndez y sus compa\u00f1eros de pensi\u00f3n bajaban, la es\u00adcalera entre escolta de fusiles y pistolas. Al trasponer el um\u00adbral, dijo el P. Fern\u00e1ndez, con aquella sonrisa y tono alentador: \u00abVamos, vamos.\u00bb \u00bfAd\u00f3nde? El, sin duda, pensar\u00eda que a la muerte. La catadura de los milicianos y su fra\u00adseolog\u00eda ya tan manida, a nadie dejaba lugar a engallo.<\/p>\n<p>SECUESTRADO<\/p>\n<p>Y a la muerte caminaba; empero, con estaciones en el largo y penoso camino. La primera fue el Real Noviciado de las Hijas de la Caridad. Tremenda debi\u00f3 de ser la impresi\u00f3n del P. Fern\u00e1ndez; sumamente p\u00e1lido, aunque al parecer tranqui\u00adlo, fue visto al bajar, con un miliciano delante y otro detr\u00e1s, por la escalera que conduc\u00eda al cuarto de m\u00fasica. Los dem\u00e1s compa\u00f1eros debieron de ser encerrados, en otros departamen\u00adtos por separado. Del P. Fern\u00e1ndez se sabe que, fatigado y sin tener donde sentarse, despu\u00e9s de bastante tiempo de encierro, pidi\u00f3 una silla, que le fue dada. El responsable Montequi, es decir, el carcelero mayor, entr\u00f3 a hablar con \u00e9l, sin que se\u00adpamos de qu\u00e9 se trat\u00f3 en la larga conversaci\u00f3n que mantuvie\u00adron; lo sabido es que Montequi cambi\u00f3 por completo su opi\u00adni\u00f3n respecto del P. Fern\u00e1ndez. Dijo que se lo hab\u00edan pin\u00adtado como p\u00e1jaro de cuenta, y hab\u00eda advertido en \u00e9l un hom\u00adbre de alta cultura y razonable, con quien daba gusto hablar. Semejante impresi\u00f3n suaviz\u00f3 las relaciones, al desaparecer los prejuicios, y al d\u00eda siguiente el propio Montequi condujo al P. Fern\u00e1ndez a la enfermer\u00eda de Profesas, donde estaba re\u00adcluida la Madre Sor Justa. Durante la conversaci\u00f3n tripartita y con ocasi\u00f3n de una disputa sobre justicia objetiva y subjetiva, suscitada por Montequi, el P. Fern\u00e1ndez hizo una her\u00admosa profesi\u00f3n de fe en la existencia de Dios. Acto seguido fue alojado el P. Fern\u00e1ndez en la pieza de la enfermer\u00eda, don\u00adde hab\u00edan colocado una cama y una silla. A lavarse sal\u00eda todas las marianas al grifo com\u00fan, sec\u00e1ndose con el pa\u00f1uelo.<\/p>\n<p>Los que \u00abestaban al servicio de la Diputaci\u00f3n,\u00bb completa\u00adron la caza de sus v\u00edctimas preferidas y codiciadas con la de\u00adtenci\u00f3n de los HH. Tobar y Nogal, por una parte, y del P. Pa\u00adradela y el H. Juan, por otra. A todos ellos encerraron los es\u00adbirros en diversas dependencias del Noviciado. Y transcurri\u00f3, por lo menos, una semana entre tormentos crueles, privaciones y minuciosos interrogatorios, para hacerlos cantar. Menudea\u00adba las visitas el Presidente de la Diputaci\u00f3n, Henche. Vamos a perfilar la triste figura de este m\u00e1ximo responsable de los lamentables hechos que rese\u00f1amos, mojando el pincel en su misma boca.<\/p>\n<p>PONIENDO PUNTOS Y COMAS<\/p>\n<p>El veterano socialista Rafael Henehe pronunci\u00f3 el 29 de julio de 1936 las siguientes palabras: \u00abEn estos momentos his\u00adt\u00f3ricos por que pasa la vida espa\u00f1ola, han de ser todo pala\u00adbras de condenaci\u00f3n para quienes han tra\u00eddo esta perturba\u00adci\u00f3n a la vida del pa\u00eds, de manera artera y criminal. No con\u00adf\u00edo s\u00f3lo en la historia para que les juzgue y d\u00e9 su merecido. Conf\u00edo en la virilidad del pueblo espa\u00f1ol&#8230;\u00bb Rebota contra \u00e9l semejante sentencia, como sucede a quien escupe al cielo, que encima le cae. El 25 de noviembre de 1937, en p\u00fablica sesi\u00f3n, afirmaba: \u00abEl 17 de marzo<sup>,<\/sup> visitaba el que os dirige la pala\u00adbra, por primera vez siendo Presidente de la Diputaci\u00f3n, el Colegio Pablo Iglesias, y fue tal la impresi\u00f3n que recib\u00ed al ver los maestros aherrojados, al ver una Direcci\u00f3n y una Administraci\u00f3n en manos de funcionarios de la Diputaci\u00f3n en\u00adtregados a las Hermanas, que el d\u00eda 18 present\u00e9 una moci\u00f3n a la Gestora proponiendo el acuerdo de la separaci\u00f3n inme\u00addiata de las religiosas de este establecimiento. Se acord\u00f3 el d\u00eda 18, y el 19 no quedaba una religiosa. Y as\u00ed sigui\u00f3 la Corporaci\u00f3n separando a las religiosas del Dep\u00f3sito de Farmacia, de las farmacias de los Hospitales, donde hab\u00edan llegado las cosas a tal extremo, que los farmac\u00e9uticos se limitaban a co\u00adbrar el sueldo, y las f\u00f3rmulas y las recetas las hac\u00edan las pro\u00adpias Hermanas de la Caridad; y se quitaba la cocina del Hos\u00adpital Provincial de manos de las religiosas, y se las quitaba tambi\u00e9n el Pabell\u00f3n de Cirug\u00eda Infantil y los Colegios de la Paz y las Mercedes, que reg\u00edan y administraban ellas, y cuando vino el movimiento fascista ten\u00eda la Diputaci\u00f3n hecho el estudio profundo de la transformaci\u00f3n de los servicios hospi\u00adtalarios, separando a las religiosas y arrancando de sus manos estos establecimientos.\u00bb \u00ab&#8230; y a m\u00ed me cupo el honor de ven\u00adtilar el asunto de los bienes que fueron entregados a la Dipu\u00adtaci\u00f3n, mediante acta suscrita por la Superiora de las Herma\u00adnas de San Vicente de Pa\u00fal.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 seguir copiando? \u00a1Qu\u00e9 parrafitos! No hacen falta comentarios, \u00bfverdad que no? Solamente diremos que la Su\u00adperiora de las Hermanas de la Caridad, al suscribir el acta de la cesi\u00f3n de bienes, estaba secuestrada por los mandatarios de Henche, estaba en su poder.<\/p>\n<p>EL \u00daLTIMO COLOQUIO<\/p>\n<p>El 26 de agosto determinaron los carceleros de la Diputa\u00adci\u00f3n trasladar las Hermanas a la casita adjunta al Real Novi\u00adciado, residencia de los PP. Capellanes. Al comunic\u00e1rselo, cre\u00adyendo ellas que los Padres y Hermanos los trasladar\u00edan igual\u00admente a otra casa, o peor, que los llevar\u00edan al suplicio, suplic\u00f3 la Madre una comunicaci\u00f3n de despedida. Fu\u00e9le otorgada, y tuvo lugar en la enfermer\u00eda de Profesas. Frente por frente los Hijos y las Hijas de San Vicente, en semic\u00edrculo, con milicia\u00adnos y milicianas a la vista, aunque un poco retirados, conver\u00adsaron durante un rato. Rato inolvidable. Entre las frases me\u00admorables que all\u00ed <em>se <\/em>pronunciaron, aquella impregnada de pa\u00adternal solicitud del respetable Subdirector, P. Fern\u00e1ndez: \u00abDesde el d\u00eda en que supe su detenci\u00f3n no tuve momento de reposo hasta que me detuvieron a m\u00ed, pensando que partici\u00adpar\u00eda de sus trabajos.\u00bb Se dieron el \u00faltimo adi\u00f3s. No se vol\u00advieron a ver. Las Hermanas, en efecto, fueron trasladadas a la casita. Los Padres y Hermanos permanecieron, en cambio, al\u00adgunos d\u00edas aun en el Noviciado.<\/p>\n<p>EL NUMERO 4 DE SAN FELIPE<\/p>\n<p>El principal izquierda del n\u00famero 4 de San Felipe Neri, escogido por mansi\u00f3n recoleta, para arca de discreci\u00f3n (a \u00e9l hab\u00eda sido trasladado parte del archivo de los Pa\u00fales, en los preliminares de la revoluci\u00f3n), qued\u00f3 convertido en c\u00e1rcel, o mejor, en semicheca, al ser al mismo trasladados los detenidos del Real Noviciado. All\u00ed, si bien se moderaron las torturas, si\u00adguieron los interrogatorios, pues, sin duda, pensaban que ha\u00adb\u00eda algo que descubrir. El lugarteniente del indigno Presiden\u00adte de la Diputaci\u00f3n, Montequi, menudeaba las visitas, para saber de la custodia de milicianos rojos si hab\u00edan logrado al\u00adguna declaraci\u00f3n interesante. De puertas adentro, a pesar de todo, gozaban de cierta libertad. Para su sustento llev\u00e1banles, sin preparar, los alimentos desde el Noviciado; condiment\u00e1balos el H. Nogal. Mientras all\u00e1 hubo en abundancia, no pade\u00adcieron hambre: \u00abVengan a ver la comida\u00bb, dijo el Hermano co\u00adcinero a una Hermana de las detenidas en el Noviciado, que, bienquista por Montequi, \u00e9ste la llevaba de cuando en vez para que pudiera ver a los Padres. Y la comida consist\u00eda en verdu\u00adra y pescado. Mas no tard\u00f3 en llegar el tiempo de las vacas flacas. Los milicianos y la portera les entregaban lo que les so\u00adbraba. Y fue entonces cuando permitieron que algunas perso\u00adnas les suministraran alguna ayuda, especialmente leche. Oca\u00adsiones hubo en que, requerida la portera \u2014que ten\u00eda m\u00e1s de una raz\u00f3n para estar agradecida (la casa era de la Comuni\u00addad) para que les prestara algunos servicios\u2014, \u00abYo no soy re\u00adcadista de nadie\u00bb, respond\u00eda. Y a rengl\u00f3n seguido profer\u00eda de\u00adnuestos y aviesas palabras, originadas por antiguos rencores hacia el H. Tobar.<\/p>\n<p>COMPLICIDAD DE LAS AUTORIDADES ROJAS<\/p>\n<p>Los capitostes que sojuzgaban al P. Fern\u00e1ndez y sus com\u00adpa\u00f1eros de martirio aparentaban mantener la custodia para su seguridad; pero en realidad lo que pretend\u00edan era tenerles siempre a mano, para que un d\u00eda u otro revelaran los secretos. Cierto d\u00eda d\u00edjoles Montequi que si quer\u00edan pod\u00edan marcharse, pero que \u00e9l no les respond\u00eda de su vida. \u00abEntonces \u2014dijeron ellos\u2014 mejor estamos aqu\u00ed.\u00bb Por dos o tres veces, es verdad, se presentaron los de C. N. T. dispuestos a matarlos y lo impi\u00addieron los guardianes, exponiendo que ten\u00edan \u00f3rdenes de di\u00adlatar su muerte para sacarles cuanto pudieran. Na era, pues, piedad, sino c\u00e1lculo malvado. La complicidad de las autori\u00addades rojas qued\u00f3 bien patente con el siguiente sucedido: En\u00adterado otro P. Pa\u00fal de tan dolorosa y triste situaci\u00f3n de rus Hermanos, escribi\u00f3 una carta, firmada de pu\u00f1o y letra, al Di\u00adrector &#8216;general de Seguridad, abogando, no por la libertad ab\u00adsoluta, sino porque los tomara bajo su autoridad, llev\u00e1ndoles a la c\u00e1rcel p\u00fablica y as\u00ed les librara del secuestro. Lo que consigui\u00f3 fue que a las pocas horas he presentaran en la casa, 4 de San Felipe, polic\u00edas y milicianos para echarle mano al abo\u00adgado, a quien supon\u00edan viviendo en ella. Y a este prop\u00f3sito no hemos de silenciar que Henche prometi\u00f3 solemnemente a las Hermanas que no morir\u00edan los Padres. \u00bfPodr\u00eda decirnos qu\u00e9 es lo que hizo para impedirlo?<\/p>\n<p>TRISTEZAS DE MUERTE<\/p>\n<p>En aquel encierro, como en todos, viv\u00edanse momentos de esperanza y de calma y horas de tribulaci\u00f3n amarga, flamea\u00addas con luces siniestras de desalienta y locura. Transcribamos las estampas vivas que all\u00ed divisaron ojos escrutadores: El Pa\u00addre Fern\u00e1ndez, leyendo en el Breviario, junto a la ventana y recibiendo a la Hermanita que le iba a ver con el afecto pa\u00adternal tan caracter\u00edstico en aquel dign\u00edsimo Subdirector cuan\u2011<\/p>\n<p>do trataba con sus Hijas espirituales. El mismo, hablando con sencillez y prudencia a la par que con el tan tra\u00eddo Montequi (Dios le haya perdonado). En otra ocasi\u00f3n, escribiendo a una Hermanita la siguiente esquela, que entreg\u00f3 a la misma uno de los guardias rojos: \u00ab\u00a1Muchas gracias! Estoy bien y los de\u00adm\u00e1s compa\u00f1eros tambi\u00e9n. Siento no poder verla. No necesito nada. Muchos recuerdos.\u00bb M\u00e1s estampas, tristes estampas: El P. Paradela: \u00abRuegue a Dios que me pueda escapar, porque si no, me matan.\u00bb Y en diferente ocasi\u00f3n a los milicianos que le torturaban: \u00ab\u00a1M\u00e1tenme ya; que es mejor morir que vivir as\u00ed!\u00bb Y en otra a un Hermano de la Congregaci\u00f3n: \u00abNo venga, no venga por aqu\u00ed, que corre mucho peligro.\u00bb \u00bfY c\u00f3mo olvi\u00addar aquella visi\u00f3n del H. Nogal, asomado, tras de los crista\u00adles, a la calle, con los ojos desorbitados, mirando al infinito.?<\/p>\n<p>EN LA CHECA DE FOMENTO<\/p>\n<p>Y lleg\u00f3 el momento que ten\u00eda que llegar. Los milicianos, que, como mandatarios de la Diputaci\u00f3n, custodiaban a los re\u00adcuestrad.as, se retiraron y&#8230; cumplieron el antiguo prop\u00f3sito: hac\u00eda tiempo que uno de ellos hab\u00eda dicho: \u00abCuando tenga\u00admos que retirarnos ser\u00e1 despu\u00e9s de tener al tanto a los que deben encargarse de ellos definitivamente.\u00bb Los patibularios de la Checa de Fomento los tomaran a su cuenta y all\u00e1 se los lle\u00advaron. \u00bfEl d\u00eda 20 o 21 de octubre? En la noche del 21 cierta\u00admente estaban en aquellas h\u00f3rridas mazmorras rojas. \u00bfLes so\u00admetieron a nuevos tormentos? A escrupulosos y acres interrogatorios, s\u00ed. Es cuanto sabemos al presente.<\/p>\n<p>CONSUMMATUM EST<\/p>\n<p>El <em>Bolean Oficial de la Provincia de&#8217; Madrid, <\/em>en su n\u00fame\u00adro correspondiente al d\u00eda 2 de diciembre de 1936, hac\u00eda saber que en el Juzgado de Alcal\u00e1 de Henares y con el n\u00famero, 506, se segu\u00eda sumario por muerte de varios individuos en t\u00e9rmino de Vallecas, y entre los sumariados aparece: \u00abOtro hombre, como de cincuenta a\u00f1os, complexi\u00f3n fuerte, canoso, con ame\u00adricana y chaleco de pa\u00f1o gris, pantal\u00f3n negro, camisa a rayas azules, camiseta color ca\u00f1a, calzoncillo blanco y largo, ambas prendas con la inicial P. Fern\u00e1ndez, calcetines y medias botas negras de el\u00e1stico, llevando dos rosarios negros y un escapu\u00adlario.\u00bb<\/p>\n<p>Y en nuestro poder obra un acta de defunci\u00f3n, que dice del P. Fern\u00e1ndez que \u00abfalleci\u00f3 en las inmediaciones del ce\u00admenterio de Vallecas el d\u00eda 23 de octubre de 1936, a conse\u00adcuencia de fracturas m\u00faltiples del cr\u00e1neo, seg\u00fan resulta de in\u00adforme facultativo\u00bb.<\/p>\n<p>ANECDOTARIO<\/p>\n<p>El P. E. Albiol public\u00f3 en <em>La Milagrosa <\/em>los siguientes apun\u00adtes anecd\u00f3ticos de su vida:<\/p>\n<p>Los profesores del Seminario de Hortaleza se conmovieron ante la noticia del primer mitin socialista que iba a tener lu\u00adgar en el pueblo. El P. Fern\u00e1ndez pidi\u00f3 autorizaci\u00f3n para asis\u00adtir. Y al divisar el orador en primera l\u00ednea la gallarda serie\u00addad de una sotana, palidece, carraspea, se azora, balbuce, y, entre irritado y mohino, se despide, maldiciendo su fracaso, del p\u00fablico. \u00a1Oh desilusi\u00f3n!<\/p>\n<p>Entonces toma la palabra el joven catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda y lo que empezara en mitin acab\u00f3 en serm\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>Los Superiores lo destinan a las misiones de la Di\u00f3cesis de Madrid, que recoge las Primicias de su apostolado sacerdotal. Trabajo intenso, complejo, continuo, agotador&#8230;: los misione\u00adros pueden conmutar el Oficio Divino por el Oficio Parvo.<\/p>\n<p>Pero el P. Fern\u00e1ndez ni un solo d\u00eda deja de rezar el Oficio Divino.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>Siempre lo rezaba en voz alta. A veces, en la soledad de su aposento, crec\u00eda de tal modo su atenci\u00f3n y fervor, que la pronunciaci\u00f3n era declamatoria. Desde mi habitaci\u00f3n, situada en\u00adcima de la suya, segu\u00ed m\u00e1s de una vez el reza \u00edntegro de algu\u00adnos salmos.<\/p>\n<p>Las oraciones de acci\u00f3n de gracias de la Santa Misa tam\u00adbi\u00e9n las pronunciaba, abstra\u00eddamente, con voz inteligible, aun! que menos clara.<\/p>\n<p align=\"center\">* *<\/p>\n<p>Siendo Rector del Colegio Apost\u00f3lico de Guadalajara, y ter\u00adminados los ex\u00e1menes del curso, los Profesores le pidieron va\u00adcaciones:<\/p>\n<p>\u2014Muy poca cosa. Permiso para salir de paseo dos tardes a la semana, con la cena hecha fiambre, para merendarla en el campo.<\/p>\n<p>\u2014Dos tardes, no; salgan tres. Y la cena ordinaria, tam\u00adpoco: que el Hermano cocinero les d\u00e9 algo extraordinario. &#8211;Gracias, Padre Superior.<\/p>\n<p>\u2014Pero han de ir todos los Profesores todos los d\u00edas; s\u00ed, s\u00ed; \u00a1todos! Con la \u00fanica condici\u00f3n de volver antes de la hora del examen general.<\/p>\n<p>Y aquel verano, mientras los Profesores se marchaban de merienda tres d\u00edas cada semana, el Superior asum\u00eda la inspec\u00adci\u00f3n inmediata del colegio, aguardando siempre con la misma amabilidad el retorno de los excursionistas.<\/p>\n<p>Cuando fui por primera vez al Colegio de Religiosas de la Reuni\u00f3n del Sagrado Coraz\u00f3n, de Guadalajara, supieron \u00e9stas que conviv\u00eda yo con el P. Fern\u00e1ndez en la misma residencia de Madrid; e inmediatamente me hicieron pasar al locutorio pregunt\u00e1ndome por \u00e9l con, tanto inter\u00e9s y afecto que se traslu\u00adc\u00eda la gratitud de toda la comunidad a su antiguo director. La Ilvdma. Madre Ang\u00e9lica, Superiora general del Instituto, repet\u00eda sin cansarse: \u00ab\u00a1Es todo de Dios!\u00bb \u00ab\u00a1Es un verdadero santo!\u00bb<\/p>\n<p>La misma veneraci\u00f3n y estima gozaba entre las religiosas de la Sagrada Familia, Adoratrices, Jer\u00f3nimas, Bernardas, Sier\u00advas de Jes\u00fas y mucho m\u00e1s entre las Hijas de la Caridad del Hospital y del Hospicio, cuyo confesor hab\u00eda sido y cuyos re\u00adtiros hab\u00eda dirigido indefectiblemente cada mes, aunque fue\u00adsen abrumadoras las preocupaciones que Bu cargo le impon\u00eda no pocas veces.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>M\u00e1s le veneraban, sin embargo, los sacerdotes que tuvieron ocasi\u00f3n de apreciar sus dotes de inteligencia en las conferen\u00adcias semanales, llenas de unci\u00f3n y sabidur\u00eda, que brotaban, des\u00adpu\u00e9s de seria preparaci\u00f3n, de su esp\u00edritu selecto.<\/p>\n<p>El muy ilustre Arcipreste de Guadalajara, que tambi\u00e9n ha muerto m\u00e1rtir, dec\u00eda al salir de estas conferencias: \u00abNo hay valle que no se eleve, ni monte que no se allane a la voz de este hombre\u00bb, aludiendo a la confianza que en altos y bajos despertaba la sencillez de su palabra.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os estuve con, \u00e9l en la misma casa. Durante ellos ha\u00adc\u00edamos la oraci\u00f3n (\u00e9l a mi derecha) en el mismo banco-reclinatorio.<\/p>\n<p>Arrodillado, apoyaba las manos en el brazo del banco y el bonete en las manos. De pie, levantaba el bonete y las manos a la altura del pecho. Ordinariamente cerraba los ojos. No lo vi sentarse.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p><em>Misiones Vicencianas, <\/em>la modesta publicaci\u00f3n misional que en plan de propaganda publicaron los estudiantes del Semina\u00adrio de San Pablo, de Cuenca, no ten\u00eda lector m\u00e1s entusiasta que nuestro P. Fern\u00e1ndez. Con ella en la mano, le\u00eda los ar\u00adt\u00edculos y los comentaba durante la hora de recreaci\u00f3n. Siem\u00adpre que la publicaci\u00f3n ilustrada tra\u00eda la fotograf\u00eda de un paisa\u00adje de Cuttack, lo sab\u00eda localizar r\u00e1pidamente, refiriendo escenas de candoroso gracejo evocadas por la impresi\u00f3n de la fotograf\u00eda.<\/p>\n<p>Recuerdo que un d\u00eda, al ver retratada la cara de un viejo flaco, desnudo y negro, dijo con ternura: \u00ab\u00a1Oh, mi buen Jos\u00e9!\u00bb Y en seguida nos explic\u00f3: \u00abEs un criado fiel de los misioneros; lo bautic\u00e9 a los sesenta a\u00f1os; pero a pesar de su edad, estaba tan fuerte que durante un d\u00eda entero, desde la salida a la pues\u00adta del sol, estuvo luchando con un oso y consigui\u00f3 vencerle. Cuando \u00e9l me cont\u00f3 la haza\u00f1a, me declar\u00f3 este detalle: \u00abNi un solo instante de la pelea he dejado de rezar el Padre\u00adnuestro.\u00bb<\/p>\n<p>Otro d\u00eda, como viese en la misma publicaci\u00f3n la estampa de dos ni\u00f1os, con la piel de luto riguroso, distendida en el abdomen, nos pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfSaben por qu\u00e9 se r\u00eden estos ni\u00f1os? Porque tienen llena la tripa. Los pobres indios veneran al vien\u00adtre como a su dios. Cuando se alimentan, dicen: demos de comer a dios. Y el caso es que no comen, devoran. El arroz, que es su plato favorito, no lo mastican, lo tragan, llev\u00e1ndolo a pu\u00f1ados de la mano a la boca. Por cierto que al principio tuve empe\u00f1o en ense\u00f1ar a comer con, cubierto a dos mocitos como \u00e9stos, que quer\u00edan ser sacerdotes, y uno de ellos me dijo muy formal: \u2014Pero bueno&#8230; \u00bfentonces, para qu\u00e9 queremos los dedos?&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Recordaba datos, fechas, an\u00e9cdotas y nombres de la India, como si acabara de repasarlos.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n le dije: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 hemos de dedicarnos a instruir a las ni\u00f1as de los colegios de nuestras Hermanas? Esas no est\u00e1n, tan necesitadas de nuestra catequesis corno los maleteros de la estaci\u00f3n, por ejemplo.\u00bb Y con su inalterable sonrisa me respondi\u00f3: \u00abBien est\u00e1 que se dedique un misionero a instruir a los maleteros de la estaci\u00f3n; pero mejor est\u00e1 que ayude a las Hermanas a completar su obra de educaci\u00f3n cris\u00adtiana de los ni\u00f1os y ni\u00f1as pobres: esto para nosotros es de obli\u00adgaci\u00f3n; aquello, de consejo.\u00bb<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>Al comienzo de la Rep\u00fablica, despu\u00e9s del primer sacr\u00edlego incendio de conventos, una Religiosa, atemorizada, le pidi\u00f3 parecer.<\/p>\n<p>\u2014Padre, \u00bfpuedo pedir permiso a los Superiores para :re\u00adtirarme con mi familia, mientras pasan estos acontecimientos?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, se\u00f1ora; pero no intente volver m\u00e1s a la Comunidad: el soldado que en la hora de peligro deja el fusil, no merece ser Soldado.<\/p>\n<p>\u2014Cuando me destinaron a la India \u2014me dijo un d\u00eda\u2014 romp\u00ed todos mis apuntes y me desped\u00ed de cuanto estimaba, figur\u00e1ndome que acababa de morir y aceptando el nuevo des\u00adtino como purgatorio de donde al fin volar\u00eda al cielo.<\/p>\n<p>En 1936 le dice una Hermana del Noviciado de las Hijas de la Caridad:<\/p>\n<p>\u2014Padre Fern\u00e1ndez, pronto vendr\u00e1 su sobrina a aumentar el n\u00famero de novicias.<\/p>\n<p>\u2014Cuando ella venga ya no estar\u00e9 yo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo?&#8230; \u00bfLe van a destinar fuera de aqu\u00ed?&#8230;<\/p>\n<p>Y \u00e9l, recogi\u00e9ndose en s\u00ed mismo, subray\u00f3 con una sonrisa: \u2014\u00a1Tantas cosas me pueden pasar!<\/p>\n<p>En efecto, su sobrina ingres\u00f3 en el Noviciado cuando el P. Fern\u00e1ndez \u00abya no estaba\u00bb.<\/p>\n<p>Sabido es que el Noviciado de las Hermanas se traslad\u00f3 a Sang\u00fcesa tres meses antes de estallar el Movimiento. El Sub\u00addirector sigue residiendo en Madrid, pero lo visita con frecuencia. Y en una de estas visitas le rodean seis novicias:<\/p>\n<p>\u2014Padre, \u00bfcu\u00e1ndo volveremos a Madrid?<\/p>\n<p>Call\u00f3 unos segundos como para meditar su respuesta, y con aplomo contest\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Cuando ustedes vayan a Madrid ser\u00e1n TODAS profesas.<\/p>\n<p>La \u00faltima de aquellas novicias pronunci\u00f3 los santos votos el 29 de junio de 1939; quince d\u00edas antes de volver a instalar\u00adse en Madrid el Noviciado de las Hermanas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 el P. Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez S\u00e1nchez el 15 de enero de 1875, en la ciudad de Oviedo. Sus padres, Jos\u00e9 y Manuela. Estudi\u00f3 Humanidades y Filosof\u00eda en el Seminario de Oviedo. 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Repercusiones de la Guerra de 1895 en las casas de Santiago de Cuba, Matanzas y La Habana. 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