{"id":60766,"date":"2017-06-02T08:21:22","date_gmt":"2017-06-02T06:21:22","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=60766"},"modified":"2017-04-14T11:07:14","modified_gmt":"2017-04-14T09:07:14","slug":"la-casa-central-de-la-c-m-en-espana-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-casa-central-de-la-c-m-en-espana-iii\/","title":{"rendered":"La casa central de la C.M. en Espa\u00f1a (III)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399545\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?attachment_id=399545\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/Abadesa.jpg?fit=480%2C362\" data-orig-size=\"480,362\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Abadesa\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/Abadesa.jpg?fit=300%2C226\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/Abadesa.jpg?fit=480%2C362\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399545 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/Abadesa.jpg?resize=300%2C226\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"226\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/Abadesa.jpg?resize=300%2C226 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/Abadesa.jpg?resize=100%2C75 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/Abadesa.jpg?resize=320%2C240 320w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/Abadesa.jpg?w=480 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Mas dejemos ya esas alturas y bajemos en busca de algunas dependencias que sirven de util\u00edsimo cortejo a este grandioso edificio. Al Noreste aparece la Casa nov\u00edsima las oficinas, de dos alas y tres pisos, donde hallan espacioso local las de la Sastrer\u00eda, Zapater\u00eda, Blanquer\u00eda, y m\u00e1s la Cuadra la Imprenta y la indispensable Cocina, y a plantas encuentran tambi\u00e9n cierto abrigo la Carpinter\u00eda, t rifa y necesario Lavadero.<br \/>\nViene a continuaci\u00f3n otro tramo, reliquia en parte de la irle Casa de los Cipreses, que encierra las dos piezas menos indispensables de Refectorio y Enfermer\u00eda, las dos respectivamente bastante holgadas y espaciosas. \u00c9sta consta de dos salas, algunos cuartos, altar para comodidad los enfermos, cuarto de consultas, Cocina y regular Botica bastante bien provisto. Div\u00eddese el Refectorio en tres largas y anchas naves, delineadas por dos filas de diez columnas de hierro colado y macizo, dentro de un rect\u00e1ngulo de 29, 40 metros de largo con 12,10 de ancho. Cada nave tiene a lo largo dos \u00f3rdenes de buenas mesas, cerr\u00e1ndose las tres por otro orden en cada extremo. Arriba, al extremo del Este, sobre la mesa de la presidencia, se destaca un ancho cuadro representando la Sagrada Cena en el acto de declarar el Divino Maestro a sus Ap\u00f3stoles c\u00f3mo uno entre ellos luego le har\u00e1 traici\u00f3n. Es una escena importante, de mucha vida y movimiento, copia de La Cena, de Leonardo de Vinci. Abajo, al extremo del Oeste, frente a la cabecera y sobre la \u00faltima mesa, se levanta un gran Crucifijo que inspira amor y compasi\u00f3n; al cual acompa\u00f1an a derecha e izquierda, entre las dos puertas de entrada y salida, dos preciosos cuadros: el de San Vicente, Padre de dos familias, y el de la Venerable Luisa, Madre de las Hijas de Caridad. Como a la mitad del Refectorio est\u00e1 a la derecha el paso para recibir los alimentos de la Cocina, y a la izquierda y frente a aqu\u00e9lla el p\u00falpito, desde donde ve sirve al esp\u00edritu celestial comida; puesto que el hombre vive, nos dice el Evangelio, no s\u00f3lo del manjar corruptible, sino tambi\u00e9n de la palabra de Dios.<br \/>\nIX<br \/>\nJunto a la nave del Sur, primitivo Refectorio de la Casas de los Cipreses, se encuentra el pozo de la famosa noria de 36 metros de profundidad, alimentado de una corriente, abundante y perenne; cuyas aguas, subidas por tres cuerpos de bomba y empujadas por un motor de cinco caballos de fuerza, unas veces suben, salvando la elevaci\u00f3n de los pisos, hasta una de las torres del alto desv\u00e1n, desde cuyo dep\u00f3sito se reparten abundantemente para la pieza, aseo y conveniencias de la Casa, y otras veces se derraman por la extensa huerta, siguiendo la h\u00e1bil mano del horticultor, llevando la feracidad a la tierra, la vida a las plantas y la generosidad a los \u00e1rboles, dando vista, frondosidad y lozan\u00eda a su variada vegetaci\u00f3n, empapando de frescura y suavidad la atm\u00f3sfera, proveyendo de hortaliza, regalada y copiosa fruta a los siervos de Dios; y contribuyendo a su animaci\u00f3n y esparcimiento, y a levantar su \u00e1nimo deca\u00eddo, a restaurar sus fuerzas perdidas, a amenizar sus \u00e1ridos pasos y espirituales recreos; llevando y difundiendo por medio del puro y saturado ambiente la buena temperatura, la vida y la salud a toda la Comunidad.<br \/>\nEn armon\u00eda con la naturaleza est\u00e1 en este lugar la ciencia y el arte, supliendo de noche el claro, despejado y esplendente cielo de Madrid, la luz el\u00e9ctrica, que distribuy\u00e9ndose convenientemente por 500 bombillas, irradia, esparcidas por sus tulipas, unas 200 buj\u00edas, en las habitaciones, salas y departamentos del edificio y de sus varias dependencias.<br \/>\nLocal espacioso, bien dispuesto, suficientemente provisto, cielo hermoso, temperatura saludable, luz clara, salud, obediencia, piedad, aplicaci\u00f3n, paz, abnegaci\u00f3n, concordia, deseos santos, \u00a1qu\u00e9 de bienes nos dispensa Dios! \u00a1Cu\u00e1nto nos ama Jes\u00fas! \u00a1Cu\u00e1n fielmente cumple su promesa! \u00a1Dichoso este pueblo, que tiene a Dios por su Se\u00f1or, y mil veces dichoso porque, en amoroso retorno, Dios le ha escogido por su herencia: Beatus populus, cujus Dominus Deus ejus, populus quem elegir in haereditatem sibi!<\/p>\n<p>X<br \/>\nMas, \u00bfqu\u00e9 es esto? \u00a1Qu\u00e9 silencio tan extra\u00f1o, qu\u00e9 omisi\u00f3n, al parecer, tan culpable!\u00a0 Hemos recorrido toda la Casa de \u00abLa Misi\u00f3n\u00bb, hemos transitado por sus largos corredores, extendido nuestra vista por sus salas y grandes salones, hemos entrado en sus varios departamentos y dependencias auxiliares, y nada hemos dicho, nada nos hemos ocupado de\u00a0 Ubi est Deus tuus?\u00a0 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 nuestro Dios? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la Casa de Dios? \u00bfQu\u00e9 lugar precioso y principal ocupa de esta dilatada \u00e1rea \u00abEl Amo de Casa\u00bb?&#8230;. \u00a1Ay! un pobre albergue, una humilde choza; en realidad de verdad, este y no otro nombre merece hoy la Iglesita de la Casa de los Cipreses, que a\u00fan permanece en pie, que cobija en su estrecho recinto al \u00abAmo de Casa\u00bb y a su numerosa familia.<br \/>\nBuenos servicios ciertamente ha prestado la Iglesita durante los diez y siete a\u00f1os que lleva de existencia, sirviendo de anillo de la Casa vieja con la Casa Nueva, de puente de la Comunidad peque\u00f1a para con la Comunidad crecida. En ella se ha dignado permanecer nuestro Dios dom\u00e9stico, casero y escondido; morar en ella personalmente y de continuo el \u00abAmo de Casa\u00bb, nuestro Jes\u00fas, nuestro Salvador; nuestro Rey, y recibir en ella nuestros homenajes; nuestro Dios, y recibir en ella nuestras adoraciones; nuestro Maestro, e ilustrar en ella nuestros entendimientos; nuestra vida, y vivificamos con el manjar sobrenatural de su Cuerpo y Sangre; y como Cepa Divina con su savia incorruptible mantenernos unidos, aumentarnos, multiplicarnos y hacernos producir \u00f3ptimos frutos de todas las virtudes.<br \/>\nMas ya no corresponde la Iglesita al gran aumento de la Comunidad; ya no se pueden celebrar en ella, cual conviene, los divinos Oficios; otra cosa reclama la preeminencia de los Prelados que con frecuencia se hospedan en nuestra Casa \u00f3 nos visitan, dign\u00e1ndose tomar parte en nuestras funciones; y otra cosa pide el grandioso edificio y toda la Casa nueva, esto es: Iglesia proporcionada al inmenso local, a la totalidad de la Obra, a la Cabeza de Provincia, a la importancia de la Casa de Dios, mayormente en medio de una gran familia religiosa.<br \/>\nPor esto el santo del Sr. Maller, al ver terminada la obra de la gran Casa sin Iglesia, su pieza principal y m\u00e1s preciosa corona, suspiraba muchas veces por ella, y discurr\u00eda sobre el lugar donde pudiera levantarse, y acerca de los recursos y materiales con que podr\u00eda realizar sus piadosos y justos deseos. Mas, contento el Se\u00f1or con la buena voluntad de su siervo, no quiso que fuese \u00e9l quien le edificase la nueva morada que hab\u00eda de habitar, como se hubo en otro tiempo con el Santo Rey David: Non aedificabis mihi Domum ad habitandum; tu inmediato sucesor ipse aedificabil mihi Domum; \u00e9ste ser\u00e1 quien me levante la Iglesia, mi Casa entre vosotros, para asistiros y consolaros.<br \/>\nEn efecto, su digno sucesor y actual Visitador nuestro, preocupado de algunos a\u00f1os a esta parte de tan alto pensamiento, por fin ha resuelto, con la aprobaci\u00f3n del Repre-sentante de Dios respecto a las dos familias, poner cuanto antes manos a la obra. Ya se aprobaron los planos, se bendijo el local, se hizo todo el desmonte necesario, se han abierto los cimientos, bendecido la primera piedra, y las paredes y las columnas y ventanales crecen de d\u00eda en d\u00eda suma rapidez.<br \/>\nLa nueva Iglesia va levant\u00e1ndose sobre el \u00e1rea de la antigua Casita y huerta de los Cipreses, cabeza con el primitivo refectorio, y cabeza con cabeza a la primitiva Iglesia-Capilla de la Comunidad: singular coincidencia, como si el Se\u00f1or de todo y, especialmente, \u00abAmo de Casa\u00bb, hubiese dicho hace veinticinco a\u00f1os al Ornan de Chamber\u00ed: Elegi et sanctificavi locum istum ut sit Nomen meum ibi in sempiternum, ut permananeant oculi mei et Cor meum ibi cunctis diebus. Tendr\u00e1 de largo 46 metros, por 24 de ancho; por lo exterior, su elevaci\u00f3n deber\u00e1 ser proporcionada a la amplitud de base y conforme a la grandiosidad, esbeltez, gracia y sublimidad que exige la naturaleza del orden g\u00f3tico. El coro, con su siller\u00eda en el presbiterio, servir\u00e1 de aureola al Altar mayor; el cuerpo de la iglesia se distribuir\u00e1 en tres largos lienzos en forma de naves; de cada uno de los lados se desprender\u00e1 una graciosa cadena de cinco altares de estilo g\u00f3tico; el frontispicio mirando al Sur, la puerta principal te-niendo su salida a la calle del Marqu\u00e9s de la Colonetta, y sobre la altura que alcanzaban las puntas de los antiguos y f\u00fanebres cipreses, a cuyas plantas se sepult\u00f3 y se transform\u00f3 el granito de mostaza, se levantar\u00e1n, elev\u00e1ndose y desafiando con su altura a las estrellas, dos esbeltas torres en forma de piramidales agujas.<br \/>\nNo sin misterio coloca el Se\u00f1or su nueva morada sobre gran parte del solar de la Casita de los Cipreses, y queriendo tener a su derecha \u00abLa Misi\u00f3n\u00bb, como d\u00e1ndonos a entender que \u00c9l quiere continuar posey\u00e9ndonos constantemente por su pueblo y su herencia, y ser nuestro due\u00f1o y protector, cumpliendo en adelante, como siempre, su palabra, si nosotros buscamos ante todo el Reino de Dios y su justicia sobre la tierra.<\/p>\n<p>XI<br \/>\nCercada al Norte de un patio exterior la Casa nueva de Garc\u00eda Paredes, y al Noroeste de una ancha huerta llena de fertilidad, de verdor, matices y lozan\u00eda, con varios cuadros cortados por sendas y paseos, cubiertos de frondosos \u00e1rboles, frutales unos, de sombra otros; rodeada toda la manzana, de una buena cerca, que la defiende de toda extra\u00f1a e innecesaria comunicaci\u00f3n; aislada del resto por cua-tro calles nuevas y bien alineadas; sentada sobre una altura a modo de meseta, al Noreste del antiguo Madrid y acompa\u00f1ada de un gran n\u00famero de Comunidades religiosas de ambos sexos, que la rodean a manera de corola, y admiran tomando alientos y emulando santamente su bendici\u00f3n de lo Alto, cumpliendo est\u00e1 la important\u00edsima y providencial misi\u00f3n que como Casa de Formaci\u00f3n le ha sido confiada, de dar constantemente a la Iglesia nuevas generaciones de santos y bien dispuestos Misioneros.<br \/>\nEn efecto, ella sostiene, contin\u00faa y perfecciona la obra que se empez\u00f3 a desarrollar en la Casita de los Cipreses, al comenzar a crecer y a desenvolverse el activo y fecundo granito. Conviene recordar c\u00f3mo en aquella \u00e9poca dispusieron los Superiores mayores que se diese m\u00e1s amplitud, y se aplicase mayor atenci\u00f3n a los fundamentales, regeneradores y piadosos ejercicios, pr\u00e1cticas y virtudes del Novi-ciado, eliminando de \u00e9l toda clase de estudios acad\u00e9micos, y fijando el Reglamento tradicional y \u00fanico para todas las Provincias; que se perfeccionasen los estudios con mejores textos, se\u00f1aladamente con la doctrina de Santo To-m\u00e1s. Trasladada la Comunidad a la casa nueva, se resolvi\u00f3 que se aumentara el n\u00famero de cursos, y se les agregasen varias asignaturas, exigiendo sobre ellas ex\u00e1menes rigurosos, sin disminuir por esto un punto, antes bien, aprovechando mejor los diez meses y medio de c\u00e1tedra; pudiendo competir, y aun aventajar con estas mejoras, nuestros estudios superiores con los de los Seminarios Conciliares m\u00e1s bien montados. Para que la piedad y virtud no sufriera detrimento alguno con el aumento de los estudios, al mayor n\u00famero de Comuniones, que desde alg\u00fan tiempo se ven\u00edan haciendo, a\u00f1adi\u00e9ronse visitas a Jes\u00fas Sacramentado, estableci\u00e9ronse el retiro mensual y las separaciones; prescribi\u00f3se un Reglamento; perfeccion\u00f3se la vigilancia y la direcci\u00f3n espiritual, etc., etc.; y en su consecuencia, aument\u00f3se el n\u00famero de Directores y el personal del Profesorado.<br \/>\nEl n\u00famero ordinario que en ella existe de Coadjutores, entre Hermanos y Postulantes, suele ser de unos sesenta; setenta y tantos el de los Seminaristas Cl\u00e9rigos; los Estudiantes ciento, aproximadamente; los Sres. Sacerdotes, entre Superiores, Directores, Profesores, Misioneros, Procuradores, ancianos y transe\u00fantes, vienen a reunirse unos veinticinco; todo esto es sin contar los dos \u00f3 tres Sacerdotes y dos Hermanos que residen en la Casita de Jes\u00fas para la asistencia de las Hermanas de la Caridad, ni los tres Sacerdotes, diez \u00f3 doce Hermanos y cincuenta y tantos Es-tudiantes que viven habitualmente en nuestra Sucursal de Hortaleza, pertenecientes todos a la casa de la calle de Garc\u00eda Paredes.<br \/>\nEn dicha Residencia, los j\u00f3venes reci\u00e9n salidos del Seminario cursan los dos primeros a\u00f1os de Filosof\u00eda, esto es, L\u00f3gica, Metaf\u00edsica y Ciencias exactas. Favorecidos por el retiro y soledad, se aplican al estudio y a los ejercicios de virtud, generales a nuestros Estudiantes y a los particulares de los Estudiantes Bienistas.<br \/>\nLa distancia de siete kil\u00f3metros no es tanta, para j\u00f3venes, que les impida asistir a ciertas funciones y, si se quiere, a los actos acad\u00e9micos que entre a\u00f1o se celebran en la Casa de la Comunidad. En los d\u00edas de asueto se dirigen de paseo a la Casa de Chamber\u00ed, donde pasan el d\u00eda, volviendo por la tarde. Los Seminaristas, los mi\u00e9rcoles, con el Subdirector; y los del grupo mayor de los Estudiantes, en varias secciones, con los Profesores, los jueves, pasan por diferentes puntos a la Quinta de Hortaleza. En ella se distraen, comen, practican los ejercicios de regla, se recrean por la extensa huerta cercada de una antigua tapia; a media tarde visitan juntos detenidamente y con piedad al \u00abAmo de la Quinta\u00bb; despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo m\u00e1s de esparcimiento en ella, se encaminan a Madrid, encontr\u00e1ndose frecuentemente con los que vuelven a Hortaleza. En el verano ordena el Superior que los Estudiantes de \u00e9sta pasen las vacaciones en Madrid, viniendo algunos d\u00edas de paseo a la Quinta, y que los Estudiantes del grupo mayor pasen el verano en Hortaleza. Dicho se est\u00e1 que estas medidas contribuyen poderosamente al desarrollo y salud de los j\u00f3venes, los alejan de muchos inconvenientes, favorecen su recogimiento, conservan y estrechan la mutua concordia, mantienen en los de la Sucursal el respeto y amor a los Superiores, facilitan la direcci\u00f3n y comunicaci\u00f3n necesaria, fomentan el buen esp\u00edritu y afecto a la vocaci\u00f3n y, por \u00faltimo, llevan a un ejercicio constante y pr\u00e1ctico de la virtud de la santa obediencia.<br \/>\nLos amados HH. Coadjutores, cuyo n\u00famero, como se echa de ver, es bastante considerable, persuadidos de la necesidad que tienen de disponerse para ayudar a los Eclesi\u00e1sticos en sus ocupaciones y ministerios, durante su permanencia en esta Casa de Formaci\u00f3n, aprenden a santificarse con el silencio, oraci\u00f3n y el trabajo, y a coadyuvar con sus l\u00e1grimas, s\u00faplicas y mortificaciones, adiestr\u00e1ndose en los oficios de Marta su modelo, a los Cl\u00e9rigos y Sacerdotes en los trabajos de nuestra vocaci\u00f3n santa.<br \/>\nPara que esta Casa llenase por completo sus fines, conven\u00eda que, como la de Barcelona, del Barquillo y de Osuna, fuese tambi\u00e9n Casa-Misi\u00f3n; y en efecto, lo es, no s\u00f3lo por su precioso nombre, sino tambi\u00e9n por fundaci\u00f3n expresa y por su ejercicio constante de las Misiones. Real y verdaderamente, si nos remontamos a lo que podr\u00edamos llamar g\u00e9nesis de esta Casa hasta nuestros d\u00edas, hallaremos que nuestro tan estimado Sr. Esteban, primero con los Sres. Arana y Berrueta, despu\u00e9s con los Sres. P\u00e9rez (Miguel) y Mart\u00edn, y \u00faltimamente con los Sres. Azpilicueta y Bonafonte, levant\u00f3 nuestra Obra Maestra de las Misiones, por la revoluci\u00f3n interrumpida, recorriendo los pueblos del Arzobispado, mayormente de la provincia de Toledo. Todos los a\u00f1os misionaba como una docena de ellos en estilo claro, sencillo y propio, deteni\u00e9ndose en ellos Io suficiente para que pudiesen instruirse y renovarse, y sin exigir ni aceptar retribuci\u00f3n alguna. Con los dos Sacerdotes y el Hermano R\u00edo (Jer\u00f3nimo), que hac\u00eda para con ellos el oficio de Marta, llevaba vida de Comunidad ambulante, practicando los ejercicios de piedad, ayunando, estudiando, rezando el oficio del d\u00eda, y fuera de la comunicaci\u00f3n necesaria con los fieles para el bien de sus almas, guardando silencio y retiro. As\u00ed es como realz\u00f3 y fue\u00a0 acreditando de nuevo nuestra obra primordial de las Misiones este ilustre veterano, que ya durante diez a\u00f1os antes de la calamitosa Septembrina se hab\u00eda dedicado, con felic\u00edsimo \u00e9xito y bendici\u00f3n de Dios, a este santo ministerio. Los pueblos hablan todav\u00eda del P. Esteban y de algunos de sus compa\u00f1eros, como de hombres extraordinarios por su esp\u00edritu, atractivo, laboriosidad y doctrina.<br \/>\nTambi\u00e9n con buenos resultados, y en forma parecida, continu\u00f3 esta obra, desde el a\u00f1o 86, el Sr. Arana con los Sres. Bonafonte y L\u00f3pez hasta el 90, en que fue\u00a0 llamado a encargarse de la direcci\u00f3n del Seminario interno. Sigui\u00f3le el Sr. Azpilicueta, de p\u00eda y grata memoria. El 92 fue\u00a0 encargado de este nobil\u00edsimo ministerio el Sr. Burgos (Le\u00f3n); venido de nuestra Casa de Sig\u00fcenza, quien con varios compa\u00f1eros y Hermanos, pero m\u00e1s constantemente con los Sres. Indurain, Muruz\u00e1bal y el Hermano Jim\u00e9nez, ha llevado adelante hasta ahora la obra m\u00e1s amada de San Vicente. De los resultados por ellos generalmente obtenidos dan una idea aproximada algunos cursos de Misiones publicados en estos ANALES.<br \/>\nNo es f\u00e1cil explicar cu\u00e1nto contribuyen a la formaci\u00f3n de la \u00abfamilia menuda\u00bb, de la \u00abfamilia estudiosa\u00bb, y a la edificaci\u00f3n de todos, la salida, el recuerdo, las noticias, las cartas, las relaciones, la vuelta y la presencia de nuestros Misioneros. Cuando el joven recorre con el pensamiento sus viajes con todas sus peripecias, sus encuentros con algunos presumidos sabidillos, el recibimiento que les dispensan los pueblos, su pobre alojamiento, los buenos servicios del Hermano, el ejercicio de las tres funciones, la asistencia a la Misi\u00f3n, las conversiones p\u00fablicas, el entusiasmo del pueblo, el n\u00famero de Comuniones, etc., etc, \u00bfno puede decirse que est\u00e1 asistiendo a una escuela de verdadero aprendizaje? \u00bfNo puede preludiarse que los vivos ejemplos que ahora contempla, le servir\u00e1n m\u00e1s adelante de direcci\u00f3n y de aliciente? En estos cuadros vivos ven menudear, seg\u00fan la conducta de nuestros Misioneros, los actos de obediencia, mansedumbre, pobreza, oraci\u00f3n, sencillez, infatigable celo, mortificaci\u00f3n, humildad; en fin, de todas las virtudes de nuestro estado; por donde no puede menos de entra\u00f1\u00e1rsele el convencimiento de la necesidad de revestirse de ellas durante su tiempo de formaci\u00f3n.<br \/>\nNo quiero terminar este punto sin bosquejar la escena indescriptible, que sucede todos los a\u00f1os entre nosotros al terminar el curso de las Misiones. En recreo corre la voz de que ma\u00f1ana, a media ma\u00f1ana, llegan los Misioneros. Ya la gente se alboroza y respira. &#8212; \u00a1Bendito sea Dios!\u2014exclaman unos; \u2014 \u00a1Qu\u00e9 bueno, qu\u00e9 bueno! \u2014 dicen otros, frot\u00e1ndose las manos de gusto, como si se nos entrase la felicidad por las puertas.\u2014 Todos estamos en expectativa. Al d\u00eda siguiente, a las diez, \u00f3yese tocar la campana de la Casa; ya se toca a vuelo, luego a rebato.\u2014\u00a1Los Misioneros!&#8230;\u2014dicen unos, levant\u00e1ndose de sus asientos;\u2014\u00a1Ya est\u00e1n aqu\u00ed los misioneros\u00a0 \u2014dicen otros, ech\u00e1ndose a andar a buen paso Estudiantes y Profesores, Directores y Novicios; de arriba, a abajo, de todos lados dir\u00edgense, llenos de un santo frenes\u00ed, pero sin alboroto, a la sala de los Sacerdotes; all\u00ed se re\u00fanen los Superiores, oficiales y ancianos con toda la turba de Estudiantes, Seminaristas, Hermanos; hasta alg\u00fan postulante con su blusa azul asoma la cabeza sonri\u00e9ndose; los semblantes de todos, risue\u00f1os, reflej\u00e1ndose en ellos, y en las palabras de unos y de otros, su afecto, su satisfacci\u00f3n y benevolencia para con los Misioneros. \u00c9stos, vi\u00e9ndose rodeados de los Superiores y hermanos, no caben en s\u00ed de contento y satisfacci\u00f3n; dir\u00edgense mutuamente algunos saludos, danse algunos abrazos de caridad, comun\u00edcanse algunas noticias del viaje, y distribuy\u00e9ndose en varios grupos el Director de la Misi\u00f3n y los Misioneros y el Hermano acompa\u00f1ante, en el seno de la familia, con la sencillez y franqueza de hermanos, van hablando sobre los felices \u00f3 medianos resultados de algunas Misiones, graciosos lances, malos caminos, etc., etc. Entretanto llegan los Hermanos zapateros, que tiraron la lezna y el zapato, y algunos, tal vez sin quitarse el delantal por la prisa, saludan a los Misioneros con semblante festivo y les preguntan por su calzado; viene el Hermano Sacrist\u00e1n, y hecho el fraternal saludo, preg\u00fantales si han de celebrar a\u00fan la Santa Misa; y a uno que lo presencia todo, y que observa tanta animaci\u00f3n y amor, se le viene naturalmente aquello del Profeta: \u00ab\u00a1Cu\u00e1n hermosas aparecen sobre los montes las huellas de los que van por esos mundos anunciando la paz, pregonando los bienes de la Religi\u00f3n Santa, procurando la salud de las almas, la gloria de Dios, y extendiendo su reinado tan de desear, en los pueblos!\u00bb.<br \/>\nTambi\u00e9n la obra de los Ejercicios espirituales, modificados, propagados por nuestro Santo Padre y acomodados por \u00e9l a toda clase y condici\u00f3n de personas, se\u00f1aladamente al Clero, se ha visto practicar en nuestra Casa de los Cipreses primero, y despu\u00e9s en la Casa nueva. El Sr. Arambarri unas veces, alguna el jovial P. P\u00e9rez, los dieron a los se\u00f1ores Ordenandos de Toledo, antes y aun despu\u00e9s de constituirse el Obispado de Madrid. Aisladamente vinieron a hacerlos varios Sacerdotes, algunos seglares y tambi\u00e9n alg\u00fan Obispo electo para prepararse a su Consagraci\u00f3n.<br \/>\nEn la Casa nueva \u00abLa Misi\u00f3n\u00bb los han dado varios compa\u00f1eros a los Ordenandos de este nuevo Obispado con mucho gusto de \u00e9stos, piedad y aprovechamiento. Todos los a\u00f1os se ha visto practicarlos a algunos eclesi\u00e1sticos y a diversos seglares. Entre \u00e9stos se ha notado la presencia de algunos Catedr\u00e1ticos de la Universidad, de alg\u00fan alto empleado, de alg\u00fan t\u00edtulo, escritor y de alg\u00fan significado pol\u00edtico. Se han dado diferentes tandas a Sres. Sacerdotes, algunas relativamente numerosas, y una presidida por el propio Obispo de la Di\u00f3cesis.<br \/>\nEl ejercicio de esta obra en nuestras Casas de Formaci\u00f3n es de la mayor importancia, para aprender todos a conocerla, a tenerla en gran estima, a desempe\u00f1arla con expedici\u00f3n y fruto, a practicar las reglas y avisos particulares sobre ella, y para comprender y amar m\u00e1s y m\u00e1s las excelencias y riquezas encerradas en nuestra santa vocaci\u00f3n.<br \/>\nEs cosa que causa gran satisfacci\u00f3n y contento, en una tanda de Eclesi\u00e1sticos, el ver, por ejemplo, lo atareados que andan los HH. Coadjutores en preparar las cosas de cama y mesa; los HH. Seminaristas en hacer las camas y la limpieza con los HH. Estudiantes; \u00e9stos, adem\u00e1s, cumpliendo los diversos oficios de Lector, Campanero, Gu\u00edas e Inspectores, Preparador de lectura para el Refectorio, y el de Sirvientes del mismo. Es de ver Io atentos, lo formales, lo orondos y ufanos que andan los Estudiantes por verse ocupados en estos oficios; no parece sino que llevan entre sus manos el gobierno de un Reino. Los Sres. Sacerdotes t\u00f3manse tambi\u00e9n el m\u00e1s vivo inter\u00e9s en hacer el mayor bien posible a los ejercitantes; el Director, el Platiquista, el que explica el Nuevo Testamento, el Prefecto de Liturgia y Rezo, todos marchan a una para que los santos Ejercicios produzcan en sus favorecidos esa reforma y regeneraci\u00f3n espiritual, que es tan propia de ese tiempo de gracia y de salud. En suma, toda Comunidad, teniendo en cuenta la gran importancia de obra, coopera a su feliz resultado con su trabajo, con oraciones, modestia y silencio. Todos se aplican, todos afanan, todos se interesan por el mejor \u00e9xito posible de santos Ejercicios; nadie se cansa, nadie se queja, nadie le reparos; no se sienten repugnancias, no se encuentran dificultades, ni se conoce el tedio en semejantes d\u00edas. \u00a1Cu\u00e1nto puede la gracia de la vocaci\u00f3n en el desempe\u00f1o de nuestros ministerios, con los Misioneros que la siguen ron fidelidad e incesante correspondencia!<br \/>\nPor \u00faltimo, la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, que San Vicente quiso que estuviera a cargo de los Misioneros; y cuya determinaci\u00f3n despu\u00e9s ha confirmado el Vicario de Cristo, halla perfecto cumplimiento en algunos de los individuos pertenecientes a esta Casa. En efecto, los se\u00f1ores Director y Subdirector, unos tiempos residiendo en Chamber\u00ed, otros en la Casita de Jes\u00fas, presiden el consejo provincial de las Hermanas, tomando una parte principal en su gobierno; el Director visita sus casas cuando conviene, se\u00f1\u00e1lales confesores ordinarios y extraordinarios en toda la Provincia, proc\u00farales algunos Misioneros que las santifiquen con los Ejercicios espirituales, y con las frecuent\u00edsimas cartas que las dirige disipa sus dudas, allana sus dificultades, fomenta su buen esp\u00edritu, mantiene su armon\u00eda, facilita sus cambios, realiza nuevas fundaciones; en una palabra, les proporciona todo linaje de ventajas espirituales y temporales. Asimismo la ocupaci\u00f3n de los compa\u00f1eros y hermanos que de continuo residen en la Casita de Jes\u00fas llena ampliamente la espiritual direcci\u00f3n y asistencia del Noviciado de las Hermanas. As\u00ed que, la visita, las noticias y conocimiento de los trabajos, caridad, desvelos, circunspecci\u00f3n, modestia, delicadeza de todos estos Misioneros para con la segunda familia de San Vicente, sirve de continua ense\u00f1anza y ejemplo para los que en \u00abLa Misi\u00f3n\u00bb est\u00e1n form\u00e1ndose.<br \/>\nEn resumen de lo dicho en este p\u00e1rrafo: las mejoras introducidas y continuadas en el Noviciado, la mayor extensi\u00f3n dada a los estudios de los j\u00f3venes y a su direcci\u00f3n espiritual, el maravilloso aumento del personal en todas sus secciones y categor\u00edas, la atenci\u00f3n que se pone en el cuidado y desarrollo de la juventud, la formaci\u00f3n de los Hermanos Coadjutores en la virtud y en sus oficios, la obra de las Misiones, la de los Ejercicios espirituales, y finalmente, la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, nos dicen elocuentemente hasta qu\u00e9 punto cumple su alt\u00edsimo y trascendental objeto la Casa central de \u00abLa Misi\u00f3n\u00bb de la calle de Garc\u00eda de Paredes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mas dejemos ya esas alturas y bajemos en busca de algunas dependencias que sirven de util\u00edsimo cortejo a este grandioso edificio. 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