{"id":59635,"date":"2015-04-08T08:22:24","date_gmt":"2015-04-08T06:22:24","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=59635"},"modified":"2016-07-26T19:17:51","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:51","slug":"la-ancianidad-tiempo-de-fidelidad-y-profecia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-ancianidad-tiempo-de-fidelidad-y-profecia\/","title":{"rendered":"La ancianidad: tiempo de fidelidad y profec\u00eda"},"content":{"rendered":"<h2><strong>1.- Sentido y valor de la ancianidad<\/strong><\/h2>\n<p>El tema de cuidar a los cuidadores o cuidadoras se plante\u00f3 en Roma en las<em> Jornadas del Consejo Pontificio de la Salud de noviembre de 2007<\/em>. De los estudios y reflexiones que all\u00ed se hicieron tomo los datos para nuestra reflexi\u00f3n. La mejor\u00eda de las condiciones de salud y los avances cient\u00edficos en el campo de la sanidad han marcado la prolongaci\u00f3n de la vida. El hecho nos ofrece la perspectiva de poder cultivar intereses que suponen un grado m\u00e1s elevado de instrucci\u00f3n, dedicaci\u00f3n de tiempo a actividades l\u00fadicas y misiones solidarias. La ancianidad no es siempre sin\u00f3nimo de dependencia. Hay personas muy longevas con una clarividencia mental totalmente n\u00edtida. No obstante, hay algunas personas que ven la ancianidad como una abrumadora fatalidad en lugar de aceptarla como un per\u00edodo lleno de posibilidades que abren la vida al optimismo y esperanza.<\/p>\n<p>En nuestra sociedad est\u00e1 muy difundida la imagen de la tercera edad como fase de declive, en la que se supone la insuficiencia de relaci\u00f3n humana y social. A pesar de ello, existe una categor\u00eda de personas, capaces de captar el significado que tiene la ancianidad. Hay muchas personas que la viven no s\u00f3lo con serenidad y dignidad, sino como un per\u00edodo de la vida que presenta nuevas oportunidades de desarrollo y compromiso: m\u00e1s tiempo disponible para la relaci\u00f3n, la lectura, el deporte, las manualidades, los jobys, la contemplaci\u00f3n, etc\u2026 Y existe otra categor\u00eda -muy numerosa en nuestros d\u00edas- para la cual la vejez es un trauma. Se trata de personas que, ante el propio envejecimiento, asumen actitudes que van desde la resignaci\u00f3n pasiva hasta la rebeli\u00f3n y el rechazo desesperados. Personas que, al encerrarse en s\u00ed mismas y colocarse al margen de la vida, dan principio al proceso de la propia degradaci\u00f3n f\u00edsica y mental.<\/p>\n<p>Es posible, pues, afirmar que las facetas de la tercera y de la cuarta edad son tantas cuantos son los ancianos, y que <strong>cada persona prepara la propia manera de vivir la vejez durante toda la vida.<\/strong> En este sentido, la ancianidad crece con nosotros. Y la calidad de ella depender\u00e1 sobre todo de nuestra capacidad de apreciar su sentido y su valor, tanto en el \u00e1mbito meramente humano como en el de la fe. Es necesario, por tanto, situar la ancianidad en el marco de un designio de Dios que es amor, vivi\u00e9ndola como una etapa del camino por el cual Cristo nos lleva a la casa del Padre (cf. Jn 14, 2). S\u00f3lo a la luz de la fe, firmes en la esperanza que no enga\u00f1a (cf. Rom 5, 5), seremos capaces de vivirla como don y como tarea, de manera verdaderamente cristiana. Ese es el secreto de la juventud espiritual, que se puede cultivar a pesar de los a\u00f1os. Linda, una mujer que vivi\u00f3 106 a\u00f1os, nos dej\u00f3 un bonito testimonio en este sentido. Con ocasi\u00f3n de su 101 cumplea\u00f1os, confiaba a una amiga: <em>\u00abYa tengo 101 a\u00f1os, pero \u00bfsabes que soy fuerte? F\u00edsicamente estoy algo impedida, pero espiritualmente hago todo, no dejo que las cosas f\u00edsicas me abrumen, no les hago caso. No es que viva la vejez porque no le hago caso: ella sigue por su camino, y yo la dejo. El \u00fanico modo de vivirla bien es vivirla en Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p title=\"\">Rectificar la imagen actual negativa de la ancianidad es una tarea cultural y educativa que nos compromete a todas las generaciones. Tenemos la responsabilidad para con nuestros mayores de hoy, de ayudarles a captar el sentido de la edad, a apreciar sus propios recursos y as\u00ed superar la tentaci\u00f3n del rechazo, del auto-aislamiento, de la resignaci\u00f3n a un sentimiento de inutilidad, de la desesperaci\u00f3n. Por otra parte, existe la responsabilidad para con las generaciones futuras, que consiste en preparar un contexto humano, social y espiritual en el que toda persona pueda vivir con dignidad y plenitud esa etapa de la vida. En su mensaje a la Asamblea mundial sobre los problemas del envejecimiento de la poblaci\u00f3n, Juan Pablo II afirmaba: <em>\u00abLa vida es un don de Dios a los hombres, creados por amor a su imagen y semejanza. Esta comprensi\u00f3n de la dignidad sagrada de la persona humana lleva a valorizar todas las etapas de la vida. Es una cuesti\u00f3n de coherencia y de justicia. Es imposible, en efecto, valorizar de verdad la vida de un anciano, si no se da valor de verdad a la vida de un ni\u00f1o desde el <\/em>momento de su concepci\u00f3n. Nadie sabe hasta d\u00f3nde se podr\u00eda llegar si no se respetara la vida como un bien inalienable y sagrado\u00bb.<span id='easy-footnote-1-59635' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-ancianidad-tiempo-de-fidelidad-y-profecia\/#easy-footnote-bottom-1-59635' title='Discursos de Juan Pablo II, Tomo V, 3 (1982), p. 125'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>2.- Hacia una sociedad y comunidad intergeneracional<\/strong><\/h2>\n<p>La construcci\u00f3n de la tan deseada sociedad de <em>\u00abtodas las generaciones\u00bb<\/em> permanecer\u00e1 en pie s\u00f3lo si se funda en el respeto a la vida en todas sus fases. <em>La presencia de tantos ancianos en el mundo contempor\u00e1neo es un don, una riqueza humana y espiritual nueva.<\/em> Es un signo de los tiempos que puede ayudar al hombre actual a recuperar el sentido de la vida, m\u00e1s all\u00e1 de la mentalidad ego\u00edsta imperante. La experiencia prueba que los ancianos pueden aportar al proceso de humanizaci\u00f3n de nuestra sociedad y de nuestra cultura mucho tiempo de su existencia, m\u00e1s preciosa que nunca, y les ha de ser solicitada la entrega de su tiempo, valorando lo que podr\u00edamos definir como los <em>carismas propios de la vejez<\/em>:<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>La gratuidad<\/em><\/strong><strong>.<\/strong> Dentro de una sociedad marcada por la rentabilidad y la eficacia, las personas mayores disponibles para la acogida y la escucha pueden atraer la atenci\u00f3n de las personas excesivamente centradas en sus problemas y ayudarlas a salir de s\u00ed mismas potenciando la solidaridad y la capacidad de realizar gestos gratuitos. La ancianidad es el tiempo de la disponibilidad, de hacer caer en la cuenta a una sociedad \u00abdemasiado ocupada\u00bb de la necesidad de romper con la indiferencia que rompe el altruismo.<\/li>\n<li><strong><em>La memoria<\/em>.<\/strong> En un mundo donde solo cuenta lo inmediato y el instante presente, las personas ancianas est\u00e1n llamadas a llenar de sentido los acontecimientos del pasado. Las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes van perdiendo el sentido de la historia y, con \u00e9ste, la propia identidad. Vivimos en una sociedad que minimiza el sentido de la historia y elude la tarea de la formaci\u00f3n de los j\u00f3venes. Ignorar el pasado conlleva el riesgo de repetir m\u00e1s f\u00e1cilmente los errores de otras \u00e9pocas. Es lo que est\u00e1 sucediendo a nivel pol\u00edtico\u2026 La ca\u00edda del sentido hist\u00f3rico lleva consigo un obst\u00e1culo grande al di\u00e1logo entre las generaciones.<\/li>\n<li><strong><em>La experiencia<\/em>.<\/strong> Los progresos de la las Ciencias y la T\u00e9cnica tienden a suplantar el valor de la experiencia acumulada por las personas ancianas a lo largo de su existencia. Vivimos hoy en un mundo en el que las respuestas de la ciencia y de la t\u00e9cnica parecen haber reemplazado la utilidad de la experiencia de vida acumulada por los ancianos a lo largo de toda la existencia. Esa especie de barrera cultural no debe desanimar a las personas de la tercera y de la cuarta edad, porque ellas tienen muchas cosas que decir a las nuevas generaciones y muchas cosas que compartir con ellas.<\/li>\n<li><strong><em>La interdependencia y capacidad de relacionarse<\/em>.<\/strong> Nadie puede vivir solo; sin embargo, el individualismo y el protagonismo desbordantes ocultan esta verdad. Los ancianos, con su b\u00fasqueda de compa\u00f1\u00eda, protestan contra una sociedad en la que los m\u00e1s d\u00e9biles quedan con frecuencia abandonados a s\u00ed mismos, llamando as\u00ed la atenci\u00f3n acerca de la naturaleza social del hombre y la necesidad de comunicaci\u00f3n, de restablecer la red de relaciones interpersonales y sociales entre los miembros de la familia, de la comunidad, de la Iglesia y del mundo.<\/li>\n<li><strong><em>La contemplaci\u00f3n que lleva a una visi\u00f3n m\u00e1s completa de la vida<\/em>.<\/strong> A veces vivimos contra reloj\u2026 Siempre ocupadas. Esa situaci\u00f3n nos incapacita para la contemplaci\u00f3n serena. Los afanes y excesivas tareas, la agitaci\u00f3n y la precipitaci\u00f3n nos conducen con frecuencia a una vida poco ordenada interiormente: se olvidan los interrogantes fundamentales sobre la vocaci\u00f3n, la dignidad y el destino del hombre. La tercera edad es la edad de la sencillez, de la vuelta a lo esencial, en definitiva de la contemplaci\u00f3n. Los valores afectivos, morales y religiosos que viven los ancianos constituyen un recurso indispensable para el equilibrio de las sociedades, de las familias, de las personas y de los grupos. Le experiencia les lleva a la fidelidad al a la amistad, a la no-b\u00fasqueda del poder, a la prudencia en los juicios, a la paciencia, a la sabidur\u00eda, a gozar de la interioridad, al respeto de la Creaci\u00f3n, a la edificaci\u00f3n de la paz\u2026 El anciano capta muy bien la superioridad del \u00abser\u00bb respecto al \u00abhacer\u00bb y al \u00abtener\u00bb. Las sociedades humanas y las familias religiosas ser\u00e1n mejores, se enriquecer\u00e1n, si saben aprovechar los carismas de sus generaciones ancianas.<\/li>\n<\/ul>\n<h2><strong>3. Cuidar a los mayores y cuidarse a s\u00ed mismo<\/strong><\/h2>\n<p>La etapa del adulto mayor va de los 65 a\u00f1os hasta la muerte. Normalmente esta etapa se subdivide en dos: en la primera seguimos activos, normalmente desde los 65 a\u00f1os a los 80. A partir de estos a\u00f1os nos adentramos en la segunda, llamada por algunos la cuarta edad, y es muy frecuente vernos forzados a la inactividad por el creciente deterioro f\u00edsico y\/o s\u00edquico. Cuidar a los mayores, cuid\u00e1ndose a s\u00ed mimo lleva consigo:<\/p>\n<h3><strong>3.1.- La toma de conciencia de las imitaciones y caracter\u00edsticas de esta etapa<\/strong>.<\/h3>\n<p>Esa toma de conciencia nos ayuda a todas. Por eso a continuaci\u00f3n vamos a recordar algunos rasgos de esta etapa son los siguientes:<\/p>\n<p>a) <strong>En el nivel psicosom\u00e1tico<\/strong> se van perdiendo lentamente las energ\u00edas, de manera que hay que ir dejando poco a poco la actividad. A veces, el paso a la inactividad es desencadenado de golpe por alguna crisis de salud. El paso a la inactividad necesita ser alentado y motivado para que pueda ser manantial de posibilidades y favorecer el cultivo de las dimensiones contemplativas de la vida.<\/p>\n<p>En su <em>\u00abOraci\u00f3n de un anciano enfermo\u00bb<\/em> dice Esteban Gumucio, sacerdote misionero de los sagrados Corazones: <em>\u00abCasi sin darme cuenta, voy descubriendo verdades escondidas y pasos que no era capaz de dar por mi propia iniciativa. De pronto, en medio de la torpeza de la enfermedad y de la condici\u00f3n senil, T\u00fa me regalas gratuitamente la pac\u00edfica gracia de aceptar mi vaciamiento. T\u00fa est\u00e1s conmigo aqu\u00ed, ahora; y brota desde mi interior una calma, una especie de seguridad humilde que me invita a abandonarme en tus manos, Se\u00f1or\u00bb<\/em> (ib., 133).<\/p>\n<p>Al cuidador\/a le compete cuidar la salud, estar pendiente de las medicinas, quitar importancia a las consecuencias y secuelas de los achaques, la inmovilidad, los dolores, etc\u2026 motivar y alentar actividades atractivas, creativas y sugerentes: ejercicios de memoria, juegos, etc\u2026 De esta forma el cuidador\/a tambi\u00e9n se cuida a s\u00ed mismo. Es necesario tomar conciencia de las limitaciones propias y ajenas y aceptarlas como algo natural y normal. Por eso se necesita la colaboraci\u00f3n de personal laico, buscar tiempos de descanso y, a veces, hasta facilitar cambios de ambiente para evitar el cansancio y el desgaste.<\/p>\n<p>b) <strong>En el nivel sicol\u00f3gico,<\/strong> el pasado va tomando el primer plano por sobre el futuro. Es m\u00e1s lo ya vivido que lo que queda por vivir. A medida que se va entrando en la inactividad forzada, el futuro pierde toda fuerza de atracci\u00f3n y se corre el peligro de centrarse totalmente en el propio yo y las enfermedades que nos acechan. Seg\u00fan Erikson, la crisis que se afronta en esta etapa final de la vida se caracteriza por la disyuntiva entre la serenidad y la desesperaci\u00f3n. Como ya no queda futuro, el adulto mayor se ve enfrentado a su pasado: o lo acepta tal como ha sido (y logra la serenidad) o lo rechaza (y cae en la desesperaci\u00f3n, porque, al no tener futuro disponible, ya no lo puede cambiar). En cada persona concreta se da normalmente alguna combinaci\u00f3n de ambas actitudes extremas, con predominio de una u otra.<\/p>\n<p>Al cuidador\/a le compete fomentar la serenidad, organizar actividades estimuladoras, facilitar la escucha y la comunicaci\u00f3n, derrochar comprensi\u00f3n y poner al hermano o hermana anciana en comunicaci\u00f3n con Dios, la Iglesia y el mundo para hacerle sentir parte activa de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>c) <strong>En el nivel espiritual<\/strong> se dan las condiciones para la integraci\u00f3n serena de la vida ya vivida, con sus logros y sus fracasos; lo que supone el reconocimiento honesto tanto de la acci\u00f3n de la gracia de Dios en nuestra vida como de nuestro pecado, y por lo tanto, el agradecimiento admirado de las maravillas que Dios ha obrado en nosotros y con nosotros en los dem\u00e1s, y la entrega confiada en sus manos bondadosas, misericordiosas y perdonadoras con el abandono y la confianza de un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Al cuidador\/a le compete facilitar el desarrollo y la profundizaci\u00f3n de la vida espiritual a trav\u00e9s de lecturas, talleres de Vida ascendente, reflexi\u00f3n b\u00edblica, lit\u00fargica, magisterio de la Iglesia y en nuestro caso, profundizaci\u00f3n en la Historia y carisma de la Compa\u00f1\u00eda. Para estos talleres se pueden utilizar v\u00eddeos, pel\u00edculas, comentarios de libros, oraciones comunitarias bien preparadas, visitas a exposiciones religiosas y sobre todo motivar la oraci\u00f3n personal y el encuentro de t\u00fa a t\u00fa con el Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<h3><strong>3.2.- Tener presente y vivo el Evangelio propio para esta etapa<\/strong><\/h3>\n<p>Seg\u00fan los especialistas en Pastoral, la Buena Noticia para esta etapa final de la vida se caracteriza por dos rasgos: la fe que puede llegar a su plenitud y aspirar a alcanzar la libertad de la fe como puro don.<\/p>\n<p><strong>a)<\/strong> <strong>La plenitud del desarrollo de la fe<\/strong> s\u00f3lo se alcanza normalmente en esta etapa de la vida. Fowler describe esta plenitud como fe universalizadora. Los creyentes (de cualquier religi\u00f3n) que han llegado a esta etapa son personas que encarnan contagiosamente el esp\u00edritu de una comunidad humana inclusiva y plenificada; personas que crean en torno a s\u00ed zonas liberadoras, porque viven en la participaci\u00f3n de un poder que unifica al mundo y lo transforma; por eso, se las siente como levadura y fermento en medio de la masa de las estructuras e instituciones (lo que hace que normalmente se las honre m\u00e1s una vez muertas que en vida); son personas que aman la vida, pero sin apegarse a ella. Seg\u00fan Fowler han llegado a esta plenitud recientemente Juan Pablo II, el Mahatma Gandhi, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, Dietrich Bonhoeffer y Thomas Merton. Nosotras bien podemos a\u00f1adir, aunque no de tiempos tan recientes, a San Vicente de Pa\u00fal, santa Luisa de Marillac, Sor Rosal\u00eda Rendu, Santa Catalina Labour\u00e9 y otros.<\/p>\n<p><strong>b)<\/strong> <strong>En esta etapa se hace posible una experiencia de verdadera libertad<\/strong>. La experiencia de los a\u00f1os hace ver las cosas con mayor realismo, y se va con m\u00e1s facilidad hacia el n\u00facleo verdadero de lo que est\u00e1 en juego en cada situaci\u00f3n. En la dimensi\u00f3n espiritual de la fe se hace cada vez m\u00e1s clara la distancia que hay entre Dios y las mediaciones (humanas, creaturales) de nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l, la distancia entre el Dios trascendente y las creencias, pr\u00e1cticas, actividades e im\u00e1genes en las que se encarna para nosotros. Pero, a la vez, se hace muy clara la conciencia de que al Dios trascendente s\u00f3lo lo podemos encontrar en estas mediaciones inmanentes.<\/p>\n<p>Se trata de la imagen b\u00edblica del Reinado de Dios, de la idea del monote\u00edsmo radical de la Biblia y de la correspondiente fe, que nunca se detiene en las creencias, pr\u00e1cticas y s\u00edmbolos que encarnan la relaci\u00f3n con Dios, sino que los trasciende permanentemente en direcci\u00f3n a \u00c9l solo como Realidad Suprema de la vida. Es momento de vigilancia para evitar suplantar al \u00fanico Dios con \u00eddolos: la pol\u00edtica, el ego, la familia, la Compa\u00f1\u00eda, las actividades que hemos realizado\u2026 La vigilancia y el combate espiritual no pretenden destruir la realidad de estos otros centros de valor y de poder, sino s\u00f3lo relativizarlos en referencia a Dios, el \u00fanico y verdadero tesoro.<\/p>\n<p>Los cuidadores\/as de mayores deberemos evitar actuar crey\u00e9ndonos demasiado importantes, o pretendiendo justificar nuestras pobres existencias con las obras que hacemos, como si estuvieran en nuestras manos las soluciones a los problemas. Trabajaremos, s\u00ed, pero lo haremos con la humildad de quienes aceptan, con alegr\u00eda y desposeimiento, que todo lo que somos y hacemos tiene un valor relativo, no siempre es lo m\u00e1s acertado, se comprende m\u00e1s como signo que como fuerza, y puede perderse en \u00e9l.<\/p>\n<p>Esteban Gumucio expresa as\u00ed esta libertad de la fe: <em>\u00abSi miro la muerte en negativo como dejar de vivir, dejar esta condici\u00f3n tan identificada con mi ser, no necesito preparaci\u00f3n. El no ser no se prepara. Si miro la muerte en positivo, como encuentro definitivo con el Se\u00f1or, es un regalo que me sobrepasa. Es toda bendici\u00f3n, gratitud e iniciativa de Aquel que es fuente misteriosa e infinita de toda vida.<\/em> <em>Lo que me cabe, entonces, es vigilar con el amor vivo: es acoger cada d\u00eda el Amor que viene. M\u00e1s que preparaci\u00f3n, lo que se me pide es estar abierto a su Adviento, a su humilde y venturosa venida. Vigilar es vivir con cuidado delicado, no de miedo, como el servidor que enterr\u00f3 su talento. Necesito cuidar mi delicadeza hacia Jes\u00fas que est\u00e1 viniendo constantemente a mi vida, a la vida de la Comunidad y de nuestra Iglesia, pueblo de Dios. Esta delicadeza que ahora \u00c9l me pide, al t\u00e9rmino de la vida, consiste en cooperar con la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que me quiere despojar de todo apego, de todo aquello que es asimiento, propiedad ego\u00edsta, falsos tesoros que tiendo a fabricarme cada d\u00eda\u2026 No poner mi confianza en nada sino en \u00c9l\u00bb <\/em>(Bienaventurados los ancianos, pp. 240-241)<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<h3><strong>3.3. Acentos de la fe en esta etapa: en qu\u00e9 tengo que creer<\/strong><\/h3>\n<p>Los consagrados cuidadores\/as de mayores consagrados nos vemos desafiados en esta etapa a creer con una fe cada vez m\u00e1s pura y desnuda. La Iglesia nos recomienda que potenciemos y ayudemos a nuestras hermanas a potenciar estos acentos de la fe:<\/p>\n<p><em>a) Creer en Dios, m\u00e1s all\u00e1 de toda representaci\u00f3n y mediaci\u00f3n creatural<\/em> (pero siempre a trav\u00e9s de ellas). Recordamos el ejemplo de Santa Luisa de Marillac que en los Ejercicios Espirituales de 1657 promete aceptar la fe desnuda, sin sentir la experiencia de la presencia sensible de Dios.<\/p>\n<p><em>b) Entrar en los sentimientos de Jes\u00fas<\/em> tal como lo hicieron San Pablo (Fil 2,5) y nuestros Fundadores m\u00e1s que en su actividad por la causa del Reino de Dios. Aprender a vivir la filiaci\u00f3n divina en la confianza plena y crecer en el esp\u00edritu filial de infancia: confianza y abandono.<\/p>\n<p><em>c) Creer que Dios me ama tal como he sido y tal como soy<\/em>, cada vez m\u00e1s fr\u00e1gil e inactiva, aparentemente m\u00e1s in\u00fatil, confiando en que en mi debilidad se manifiesta su fuerza (2 Co 12,9). Creer, por lo tanto, que Dios me invita a nacer siempre de nuevo \u2013de lo alto, del Esp\u00edritu-, como a Nicodemo (Jn 3,3-8), a recuperar permanentemente el amor primero (Ap 2,4-5).<\/p>\n<p><em>d) Cultivar la esperanza<\/em> que, seg\u00fan Erikson, es la virtud propia de esta etapa final de la vida humana y que, en el caso de nuestra fe, se ti\u00f1e con los colores escatol\u00f3gicos del Reinado de Dios hacia el cual vamos. As\u00ed, la esperanza culmina en la confianza en que Dios me espera y me salvar\u00e1, lo que me permite mirar de frente la muerte que se acerca. Nos sostiene en nuestra misi\u00f3n la esperanza que nace de la fe en el Resucitado. Gracias a \u00c9l, lo que parece p\u00e9rdida se va transformando en ganancia, porque<em> \u00abse siembra algo corruptible, resucita incorruptible; se siembra algo despreciable, resucita glorioso; se siembra algo d\u00e9bil, resucita pleno de vigor\u00bb (1Co 15,42-43)<\/em><\/p>\n<p><em>e) Creer tambi\u00e9n en los hermanos\/as, que se har\u00e1n cargo de m\u00ed<\/em> cuando ya no pueda valerme por m\u00ed mismo y vaya perdiendo inexorablemente mi capacidad de autonom\u00eda; creer que \u00abotros me llevar\u00e1n\u00bb (ver Jn 21,18).<\/p>\n<h2><strong>4.- Retos desde la fidelidad al carisma<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>4.1.- Lucha contra las tentaciones propias de la edad<\/strong><\/h3>\n<p>Es importante para los cuidadores\/as de consagrados mayores tengamos presente cierta catalogaci\u00f3n de las tentaciones m\u00e1s comunes en esta etapa de la vida:<\/p>\n<p><em>a)<\/em> <em>La autoconcentraci\u00f3n,<\/em> que concretamente se presenta como el vivir aferrado a mis proyectos de anta\u00f1o; el vivir centrado en el pasado, en lo ya vivido, sea en los \u00e9xitos acumulados, sea en el pecado y en los fracasos. El reto o desaf\u00edo es la llamada y esfuerzo hacia una constante apertura a Dios y a los dem\u00e1s para lograr la construcci\u00f3n de la Comuni\u00f3n en la Comunidad local, a imagen de la Santa Trinidad.<\/p>\n<p><em>b) El creerme indispensable,<\/em> seg\u00fan aquello que <em>\u00absi uno no est\u00e1 en las cosas&#8230;\u00bb;<\/em> y, por lo tanto, aferrarme a las tareas de primera fila, sin dejar que otros tomen el relevo y hagan las cosas a su manera, no a la m\u00eda. El reto es situarse en el camino de la humildad, aprendiendo la lecci\u00f3n de ser fermento como la levadura que desaparece para que la masa suba. Aprender a mirar con alegr\u00eda que otras hagan lo que ya no puedo hacer; reconocer con lealtad que no soy indispensable y que otras\/os pueden servir mejor que yo, cambiando el estilo y la forma que yo cre\u00eda los \u00fanicos correctos.<\/p>\n<p><em>c) Quedar encerrado en la sensaci\u00f3n de inutilidad<\/em>, porque ya no puedo hacer lo que hac\u00eda antes; creer que, por lo tanto, ya no tengo valor ni derecho a ser valorado ni <em>querido por los dem\u00e1s.<\/em> El reto es abrir el coraz\u00f3n al gozo de \u2018ser\u2019 totalmente y plenamente para Dios, cuando ya no puedo \u2018hacer\u2019 casi nada de lo que visiblemente parece testimoniar su reinado; saber estar presente con el afecto, la cercan\u00eda, la oraci\u00f3n y, tal vez, con el consejo, junto a aquellos\/as que tomaron el relevo.<\/p>\n<p><em>d) Sucumbir al miedo a la muerte,<\/em> que nos llevar\u00eda a aferrarnos a la vida, sin capacidad de entregarnos confiadamente en las manos de Dios. El reto queda expresado muy bien en una oraci\u00f3n elaborada por Esteban Gumucio para pedir fe-confianza ante la muerte: <em>\u00abJes\u00fas, amigo y Se\u00f1or: Estas \u00faltimas noches he so\u00f1ado con mi muerte (\u2026). Por estos sue\u00f1os descubro en m\u00ed un miedo de acabar sin destino y sin sentido. Noto ah\u00ed c\u00f3mo la fe-confianza no ha llegado a\u00fan a esa parte de m\u00ed mismo. Quisiera enfrentar mi muerte tal como venga, pero s\u00e9 que yo no soy capaz de acogerla con la seguridad confiada de quien se sabe llamado a vivir para siempre en Dios. Mis miedos tiene resabios de fariseo; el temor de no estar arrepentido tanto como merecen mis pecados. Yo s\u00e9 que T\u00fa me aceptas sin condiciones y me perdonas. Ay\u00fadame a creer en Ti m\u00e1s fuertemente que la angustia de morir. Me abandono a tus manos. Se\u00f1or, acepto cualquiera forma de morir, sabiendo que viene de tu mano. Ay\u00fadame a aprovechar cuidadosamente el tiempo de gracia que me regalas\u00bb<\/em> (Bienaventurados los ancianos, 164-165).<\/p>\n<h3><strong>4.2.- Sentirse parte activa de la misi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Para lograr que este sentimiento est\u00e9 vivo en nosotras y en nuestras Hermanas mayores, hemos de partir cada jornada de la siguiente pregunta: <em>\u00bfA qu\u00e9 me env\u00eda el Se\u00f1or ahora, cu\u00e1l es mi misi\u00f3n en esta etapa?&#8230; <\/em>Como en toda etapa de la fe, en \u00e9sta tambi\u00e9n hay una misi\u00f3n, un env\u00edo del Se\u00f1or. Se\u00f1alo cinco facetas que creo son posibles y realizables por todas:<\/p>\n<p><strong>a)<\/strong> <em>Escuchar a los dem\u00e1s en sus cuitas y confidencias y orar por las necesidades del mundo y de la Iglesia. Es una forma adecuada de vivir el Nazaret propio de la ancianidad, ya sin tanta actividad exterior apremiante y con m\u00e1s tiempo disponible para acoger y escuchar y para orar, con m\u00e1s tiempo para la gratuidad. Dice Esteban Gumucio: \u00ab\u00a1Cu\u00e1nta necesidad de \u2018confidentes\u2019 tiene la Iglesia y el mundo de hoy! Sin mayores m\u00e9ritos, por la experiencia vivida y por la oraci\u00f3n, el Esp\u00edritu Santo nos puede regalar el carisma de dar la paz, de acoger, de comunicar aliento a nuestra comunidad, en los momentos dif\u00edciles o de baja presi\u00f3n an\u00edmica\u00bb<\/em> (Bienaventurados los ancianos, 202-203).<\/p>\n<p><strong>b)<\/strong> <em>Contagiar a nuestro alrededor el realismo sereno y libre <\/em>que se logra en esta etapa, ayudando a los dem\u00e1s a no enredarse en peque\u00f1as ramas laterales que les apartan del tronco, a salir del vaso de agua en que se est\u00e1n ahogando&#8230; La distancia liberadora que da la edad nos permite percibir lo verdadero y apasionarse por ello, dejando de lado lo secundario.<\/p>\n<p><strong>c)<\/strong> <em>Pasar al segundo plano y acompa\u00f1ar con cari\u00f1o a los que van tomando el relevo de nuestras actividades<\/em>, dej\u00e1ndolos en libertad de actuar de acuerdo a su manera de ser y de ver las cosas. Pero, al mismo tiempo, transmiti\u00e9ndoles, sin imponerla, la fuerza del carisma vivido y las sanas tradiciones que lo apoyan.<\/p>\n<p><strong>d)<\/strong> <em>Aceptar las limitaciones, los achaques y dolores que vienen con los a\u00f1os, y asociarlos a la pasi\u00f3n de Cristo.<\/em> Es una forma de vivir con \u00e9l la el tardecer de la vida en comuni\u00f3n de sentimientos y actitudes llevando una vida crucificada.<\/p>\n<p><strong>e)<\/strong> <em>Profundizar en el carisma y la historia de la Compa\u00f1\u00eda desde el Evangelio<\/em><\/p>\n<h2><strong>5.- Sugerencias y recursos para la respuesta<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>5.1.- Profundizar en la Palabra de Dios <\/strong><\/h3>\n<p>La ancianidad es un tiempo precioso para ahondar en la Palabra de Dios y fundamentar en ella nuestra misi\u00f3n de cuidadores\/as de las mayores. Hay textos que nos pueden iluminar de manera especial y llenar la vida de sentido en esta etapa. Propongo algunas figuras y pasajes de la Biblia, sin pretensi\u00f3n ninguna de exhaustividad, s\u00f3lo como indicaci\u00f3n de posibles trabajos de reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>a) <strong>El\u00edas.<\/strong> Sufre al tomar conciencia de que no es mejor que sus padres y quiere abandonar la ingrata y peligrosa tarea prof\u00e9tica y la vida misma (1Re 19,4). Pero Dios lo urge a recorrer el largo camino de 40 d\u00edas y 40 noches hasta el Horeb, el monte de los or\u00edgenes de la fe (19,8-9). Y, una vez que se le hace presente en la brisa suave (19,12), lo reenv\u00eda <em>\u2013\u00bbvuelve por donde viniste\u00bb<\/em> (19,15)- y le entrega la misi\u00f3n de ungir a Jeh\u00fa como nuevo rey de Israel y a Eliseo como profeta en su lugar. Y le hace descubrir que no est\u00e1 solo como cree (19,10 y 14), que hay otros siete mil que no han doblado sus rodillas ante Baal (19,18). El\u00edas tiene que descubrir que el mundo no termina con \u00e9l y su fracaso. Ahora puede entregar su manto y dejar que Eliseo ocupe su lugar y haga las cosas como \u00e9l pueda.<\/p>\n<p><strong>b) Nicodemo.<\/strong> Se trata de nacer de nuevo, siendo viejo. Pero no entrando en el seno materno sino dej\u00e1ndose sumergir en el Esp\u00edritu de Dios. (Ver Esteban Gumucio, Bienaventurados los ancianos, 102-103).<\/p>\n<p><strong>c)<\/strong> <strong>Abrah\u00e1n y Sara.<\/strong> Expresan su disponibilidad a los planes de Dios obedeciendo y poni\u00e9ndose en camino con una edad muy avanzada. Abram ser\u00eda bendecido y se convertir\u00eda en el padre de una gran naci\u00f3n (Gen. 12:2-5). Con el tiempo esa naci\u00f3n disfrutar\u00eda bendiciones muy especiales. Abram no sab\u00eda c\u00f3mo ser\u00eda la tierra a la que se estaba dirigiendo, y no sab\u00eda cu\u00e1les ser\u00edan las bendiciones para su pueblo, pero \u00e9l confiaba en Dios y obedeci\u00f3. La fecundidad inesperable en la vejez fue una de las bendiciones que ambos recibieron.<\/p>\n<p><strong>d) Sime\u00f3n.<\/strong> Es la figura de la serenidad final: <em>\u00abAhora, Se\u00f1or, puedes dejar a tu siervo irse en paz&#8230;\u00bb<\/em>. Este hombre justo hab\u00eda esperado a\u00f1os para llegar a este d\u00eda. Ve en este ni\u00f1o, que no se diferencia de los otros, al que es la luz del mundo que alumbra a todo hombre y le trae la salvaci\u00f3n. Esta salvaci\u00f3n tan esperada en aquellos tiempos y ahora porque todav\u00eda hoy la creaci\u00f3n gime <strong>hasta ver la completa manifestaci\u00f3n del Hijo de Dios.<\/strong><\/p>\n<p><strong>e) Pedro y Jes\u00fas resucitado en el lago.<\/strong> <em>\u00ab\u00bfMe amas?\u00bb.<\/em> Esta pregunta es como decirle: c\u00e9ntrate en el amor primero y \u00fanico, que es lo decisivo en la relaci\u00f3n de fe con Dios. Sigue la orden:<em> \u00abApacienta mis ovejas\u00bb:<\/em> apaci\u00e9ntalas como m\u00edas, no como tuyas, dej\u00e1ndolas en libertad. Porque cuando ya no las tengas, si las apacentaste como tuyas, quedar\u00e1s triste. Ten presente que el Se\u00f1or te renueva la confianza, te vuelve a entregar la misi\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de tu pecado y tu infidelidad que te entristecen. <em>\u00abY \u00e9ste<\/em> (el disc\u00edpulo amado) <em>\u00bfqu\u00e9?\u00bb<\/em>: no te compares, no te concentres en tus preocupaciones y merecimientos, preoc\u00fapate de lo esencial que es seguirme.<\/p>\n<p><strong>f) Los disc\u00edpulos de Ema\u00fas.<\/strong> Ahora puedo volver de Ema\u00fas a Jerusal\u00e9n. Me he dado cuenta de c\u00f3mo ard\u00eda mi coraz\u00f3n mientras caminaba con \u00e9l, sin reconocerlo del todo en estos a\u00f1os; ahora lo he podido reconocer en aquella mesa que yo cre\u00eda era el final de mi camino, y descubro que es un nuevo comienzo, un nuevo env\u00edo a mi comunidad.<\/p>\n<h3><strong>5.2.- Mantenerse conectado\/a <\/strong><\/h3>\n<p>Es fundamental para mantener activa la mente, el coraz\u00f3n y el esp\u00edritu. Leer la prensa o un buen libro, escuchar la radio, ver el telediario, saber lo que pasa en la Iglesia y en el mundo para interesarse por ello, para rezar y presentarle al Se\u00f1or los problemas del mundo y de la Iglesia. Es una forma de mantener viva la mente y el coraz\u00f3n. Forma parte de nuestro voto de servicio a los pobres.<\/p>\n<p>Las Constituciones (C.35 b) nos recuerdan que las Hermanas mayores y enfermas son parte activa de la misi\u00f3n. Siempre lo han sido en la vida de la Compa\u00f1\u00eda y hoy m\u00e1s, porque el n\u00famero es mayor que en \u00e9pocas pasadas. Ayudar a nuestras Hermanas a mantenerse conectadas con las necesidades del mundo, de la Iglesia y de los pobres es una tarea esencial para las que estamos con ellas. Mantener el contacto con la realidad es clave para vencer el aislamiento y mantener la mente activa. Servir en tareas de voluntariado social parroquial y participar en actividades catequ\u00e9ticas, culturales, caritativas y lit\u00fargicas es otra forma de traer gente a su vida.<\/p>\n<p>Hay estudios que ponen de relieve que las consagradas mayores que sirven de voluntarias o participan en las organizaciones de la comunidad parroquial o municipal, disfrutan de niveles m\u00e1s altos de bienestar mental y f\u00edsico que aquellas que no lo hacen. Hemos de tener presente que ayudar a otros tambi\u00e9n fomenta la autoestima. Las mujeres mayores, laicas o consagradas, que sirven como voluntarias experimentan que eso las ayuda a:<\/p>\n<ul>\n<li>Realizar un bien en su propia comunidad,<\/li>\n<li>Aprender alguna habilidad nueva<\/li>\n<li>Expandir su red social<\/li>\n<\/ul>\n<p>Esto es tambi\u00e9n un estimulante para la salud f\u00edsica y mental. Es tambi\u00e9n necesario y aconsejable realizar alguna actividad gimn\u00e1stica de tipo f\u00edsico que ayuda a mantener el cuerpo m\u00e1s fuerte, as\u00ed como la actividad mental mantiene su mente lista. Una forma de hacerlo es aprender y desarrollar habilidades, nuevas o conocidas, como:<\/p>\n<ul>\n<li>Aprender a tocar un instrumento musical<\/li>\n<li>Talleres de libro-forum despu\u00e9s de leer un libro. Aprovechar sobre todo lo relacionado con el conocimiento de la Biblia, el Magisterio actual de la Iglesia y la historia de la Iglesia y de la Compa\u00f1\u00eda. (compartir materiales)<\/li>\n<li>Jugar al Scrabble (puzles, tres en raya, etc\u2026) o hacer juegos mentales de asociaci\u00f3n y relaci\u00f3n, crucigramas y otros. Ver material editado de S. M.<\/li>\n<li>Participar en talleres de manualidades, pintura, talla, esmaltes, gimnasia, coleccionismo.<\/li>\n<li>Mantenerse al tanto sobre qu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo en el mundo: lectura de prensa en papel o en Internet<\/li>\n<li>Relatar la experiencia vivida, sus recuerdos de <em>Historia viva<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Otra actividad importante son las visitas y encuentros: Por ejemplo, una hermana mayor visita comunidades de formaci\u00f3n (o una comunidad apost\u00f3lica de gente m\u00e1s joven) para compartir con ellas sus experiencias. Al hacer esto su mente y su esp\u00edritu se mantienen activos.<\/p>\n<h3><strong>5.3.-<\/strong><strong> Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h3>\n<ul>\n<li><strong>Benedicto XVI<\/strong>: <em>Spe Salvi<\/em>. Salvados en la esperanza.<\/li>\n<li><strong>Anselm Gr\u00fcn:<\/strong> <em>Armon\u00eda interior:<\/em> <em>Un camino posible<\/em>, Ed. Bonum, a\u00f1o 2000<em>; <\/em><em>Si aceptas perdonarte, perdonar\u00e1s<\/em><em>. <\/em>Ed Nancea. A\u00f1o 2001.<\/li>\n<li><strong>Anselm Gr\u00fcn &#8211; Mar\u00eda M. Robben<\/strong>: <em>\u00bfFracasado? \u00a1Tu oportunidad<\/em>! Ed. Verbo Divino, Estella &#8211; Navarra 2001<\/li>\n<li><strong>Esteban Gumucio<\/strong>, ss.cc., <em>Tercera Edad, una llamada de Dios<\/em>; <em>Bienaventurados los ancianos. <\/em>Congregaci\u00f3n SS.CC. CEI, Santiago de Chile<\/li>\n<li><strong>Dolores Aleixandre,<\/strong> R.S.C.J: <em>Las puertas de la tarde: envejecer con esplendor<\/em>. Ed. Sal Terrae, 2007; <em>Contar a Jes\u00fas: lectura orante de 24 textos del Evangelio<\/em>. Ed. CCS, 2003; <em>Dame a conocer tu nombre: im\u00e1genes b\u00edblicas para hablar de Dios<\/em>. Ed. Sal Terrae, 1999.<\/li>\n<li><strong>Jos\u00e9 Carlos Bermejo: <\/strong><em>El cristiano y la enfermedad<\/em>, Centro de Pastoral Liturgica, Barcelona. Colecci\u00f3n Meaux 11. A\u00f1o 2000<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.- Sentido y valor de la ancianidad El tema de cuidar a los cuidadores o cuidadoras se plante\u00f3 en Roma en las Jornadas del Consejo Pontificio de la Salud de noviembre de 2007. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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