{"id":59626,"date":"2012-01-10T04:00:24","date_gmt":"2012-01-10T03:00:24","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=59626"},"modified":"2016-07-26T19:24:47","modified_gmt":"2016-07-26T17:24:47","slug":"el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/","title":{"rendered":"El atardecer de la vida en san Vicente de Pa\u00fal"},"content":{"rendered":"<h2><strong>1<\/strong><strong>.- Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>San Vicente fue un afortunado con relaci\u00f3n a las personas de su tiempo. \u00c9l goz\u00f3 de una vida larga, hasta incoados los ochenta a\u00f1os de edad. Esta circunstancia, unida a ciertos problemas de salud que luego veremos, le dio pie para reflexionar y pensar sobre los mayores y la forma de aceptar la vejez. En esta reflexi\u00f3n la voy a basar sobre los profundos y sabios estudios que han hecho sobre el tema los Padres Bernard Koch y Robert Maloney, publicados en la revista internacional <em>Vicentiana. <\/em>Vamos a ver, en primer lugar, lo que San Vicente pensaba sobre los mayores, seguiremos despu\u00e9s con nuestra reflexi\u00f3n sobre c\u00f3mo envejeci\u00f3 San Vicente para terminar con unas aplicaciones pr\u00e1cticas para nuestra vida y misi\u00f3n de acompa\u00f1antes y cuidadoras de Hermanas mayores.<\/p>\n<p>A lo largo de mi reflexi\u00f3n quiero dejar claro que cuando San Vicente comienza a sentir los efectos de la vejez tiene 72 a\u00f1os. Corr\u00edan tiempos de agitaci\u00f3n pol\u00edtica, hab\u00eda vuelto Mazarino a Par\u00eds y se hab\u00eda terminado la guerra de la Fronda. Pero la iglesia de Francia se sent\u00eda azotada por otra espada: la del jansenismo. San Vicente no la ignor\u00f3, ni se desentendi\u00f3 de ella, particip\u00f3 de lleno en el proceso de condenaci\u00f3n de las cinco proposiciones jansenistas y luch\u00f3 con energ\u00eda por la ortodoxia de la fe en el Pueblo de Dios y en la Compa\u00f1\u00eda. Y en medio de sus achaques, trabaj\u00f3 cuanto pudo por mantener la vitalidad de sus fundaciones y abrirlas al futuro de la Iglesia. Se empe\u00f1\u00f3 con fuerza en la construcci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n y la Compa\u00f1\u00eda del futuro e impulsado por el Esp\u00edritu Santo manifest\u00f3 una honda pasi\u00f3n por Dios y por los pobres, empleando las fuerzas que le quedaban y los achaques de la vejez a favor de la construcci\u00f3n del Reino de Dios.<\/p>\n<p>En medio del desgaste progresivo de su salud y fuerzas f\u00edsicas deja transparentar sus grandes preocupaciones: preparar el relevo en el gobierno para pasar la antorcha con garant\u00eda de fidelidad, asegurar la pervivencia de sus fundaciones, evitar a toda costa la situaci\u00f3n de un retiro c\u00f3modo para \u00e9l y para sus seguidores, ver los medios m\u00e1s prudentes y eficaces para superar las pruebas y dificultades que se iban presentando, dejar un testamento conforme con la Voluntad de Dios y fuerte sentido eclesial: Piensa y se esfuerza por dejarlo todo bien atado para la descendencia&#8230;<\/p>\n<p>Las actitudes que nos ha dejado ponen de relieve c\u00f3mo en esta etapa de la vida, nuestro santo Fundador estaba anclado en Dios y ve\u00eda ya las cosas desde la \u00f3ptica y perspectiva de Jesucristo adorador del Padre, servidor de su designio de amor y evangelizador de los pobres. Por eso su confianza ilimitada en la Providencia y su abandono en la Misericordia divina, su incansable celo apost\u00f3lico y misionero, su aceptaci\u00f3n serena de las limitaciones de salud, dolores y enfermedades, pensando siempre en los pobres que no tienen donde cobijarse ni donde ir; su trabajo equilibrado y sereno hasta el fin, y sobre todo, su meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios y su oraci\u00f3n ferviente.<\/p>\n<p>El mismo declara m\u00e1s de una vez su edad, deplorando su poco progreso y la tarea inacabada, los peligros de que se entibiase el celo de los misioneros, que podr\u00edan querer abandonar tantas tareas al servicio de toda clase de Pobres. Escuch\u00e9mosle, durante la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n del 3 de noviembre de 1656, en la que excitaba el celo de sus cohermanos : \u00ab<em>\u00bfQu\u00e9 es nuestra vida que pasa tan aprisa? Yo, <strong>ya me encuentro en el a\u00f1o 76 de mi vida; y sin embargo todo este tiempo me parece ahora como un sue\u00f1o; <\/strong>todo estos a\u00f1os han pasado ya. \u00a1Ay Se\u00f1ores! \u00a1Qu\u00e9 felices son aquellos que emplean todos los momentos de su vida en el servicio de Dios y se ofrecen a \u00c9l de la mejor manera!\u00bb (Sig. XI\/3, 253).<\/em><\/p>\n<p>Y el 6 de diciembre de 1658, hablando a los misioneros sobre el fin de la Congregaci\u00f3n: <em>\u00abOs hablo de estas dificultades, hermanos, antes de que se presenten, porque pudiera ser que alg\u00fan d\u00eda se presentasen. <strong>Yo no puedo ya durar mucho; pronto tendr\u00e9 que irme; mi edad, mis achaques y las abominaciones de mi vida no permiten que Dios me siga tolerando por mucho tiempo en la tierra\u00bb <\/strong><\/em>(Sig. XI\/3, 395). San Vicente era consciente de sus limitaciones y supo prepararse y romper amarras.<\/p>\n<h2><strong>2<\/strong><strong>. <\/strong><strong>Lo que pensaba san Vicente acerca de los mayores<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>2.1.-A los mayores hay que quererlos y cuidarlos<\/strong><\/h3>\n<p title=\"\">San Vicente se preocup\u00f3 mucho de que se tratara bien a los miembros enfermos y mayores de nuestras comunidades. A las Hijas de la Caridad nos dice que ser\u00eda una injusticia grande no tener un cuidado particular de las achacosas y enfermas.<span id='easy-footnote-1-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-1-59626' title='SVP: Conf. esp. CEME, n. 1811'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> A los mayores les pide con insistencia que no se desalienten cuando no puedan hacer lo que otros son capaces de hacer. <em>\u00abLa Compa\u00f1\u00eda \u2013les dice- es una buena madre que trata a los enfermos como enfermos. Lo mismo que una madre, se porta con mayor ternura y compasi\u00f3n con el hijo enfermo que con los dem\u00e1s\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-2-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-2-59626' title='SVP: Conf. esp. CEME, n. 1810.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda tiene que ocuparse de sus miembros mayores hasta el punto de consentir en hacer sacrificios significativos para poder cuidarlos con todo afecto<em>. \u00abMe sentir\u00eda lleno de gozo <\/em>\u2013escribe San Vicente a Pedro du Chesne- <em>si de alg\u00fan lugar me dijeran que alguno de la Compa\u00f1\u00eda hab\u00eda vendido los c\u00e1lices para ello\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-3-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-3-59626' title='SVP: I, 525. Cf. tambi\u00e9n, la Conf. de diciembre de 1659: &lt;em&gt;\u00ab\u00a1Pobres enfermos!, para atender a los cuales habr\u00eda que vender hasta los c\u00e1lices de la Iglesia\u00bb&lt;\/em&gt; (XI\/4,675).'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Escribe: <em>\u00abLe ruego que no ahorre ning\u00fan esfuerzo por la salud\u00bb<\/em> (de un enfermo);<span id='easy-footnote-4-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-4-59626' title='SVP: VI, 352.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> e igualmente: <em>\u00abLos enfermos son en cierto modo una bendici\u00f3n para nosotros<\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-5-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-5-59626' title='SVP: VII, 159.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>2.2.- <strong>Los mayores deben ofrecer a los j\u00f3venes un testimonio constante de santidad<\/strong><\/h3>\n<p><strong><\/strong>Para ello es necesario vivir<strong> <\/strong>las Reglas de la Compa\u00f1\u00eda y mantener vivo su esp\u00edritu misionero. Resulta sorprendente ver cu\u00e1ntas veces insiste San Vicente en este tema, especialmente en sus \u00faltimos a\u00f1os. No deja de asegurar que la edad avanzada no debe impedirnos vivir el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda ni hacer con celo todo lo que nuestras energ\u00edas f\u00edsicas, aunque limitadas, nos permiten. \u00c9l consideraba que las mayores deben a Dios y a la Compa\u00f1\u00eda fidelidad y gratitud expresada en el cumplimiento de las Reglas, siempre que les sea posible. A los misioneros les insist\u00eda especialmente en verles participar en los ejercicios de la Comunidad.<span id='easy-footnote-6-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-6-59626' title='SVP: V, 588.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> Se dirige con firmeza a las Hermanas de m\u00e1s edad que dan mal ejemplo a las j\u00f3venes. Les hace ver que el hecho de haber estado en la Comunidad desde los comienzos, las obliga a una mayor perfecci\u00f3n: <em>\u00ab\u2026 \u00a1Ay antiguas! \u00a1Ay antiguas! \u00bfQu\u00e9 es lo que hac\u00e9is cuando vuestras acciones desmienten vuestra antig\u00fcedad? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e9is a Dios cuando os pida cuentas de vuestros pensamientos, palabras y acciones, especialmente de las que hayan desedificado a las reci\u00e9n venidas?&#8230; \u00bfY yo, miserable? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e9 por haber escandalizado a los m\u00e1s j\u00f3venes? Ten\u00e9is que saber que la ancianidad no se mide por la cantidad de a\u00f1os, sino por la virtud\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-7-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-7-59626' title='SVP: Conf. esp. CEME, n. 1327'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Con frecuencia insiste en el mismo tema, tanto dirigi\u00e9ndose a las Hermanas como a los misioneros.<span id='easy-footnote-8-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-8-59626' title='SVP: VII, 150 y Conf. esp. CEME, n\u00fam. 1214, 1234, 1240, 1302, 1311, 1372, 1678, 1810; X, 845.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> A esos sobre todo, les exhorta a que conserven vivo en ellos el fuego del celo.<span id='easy-footnote-9-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-9-59626' title='SVP: S\u00edg. XI\/3, 56.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span> Querr\u00eda que los antiguos \u2013entre los que se inclu\u00eda \u00e9l mismo- mantuvieran ardiente la llama del amor misionero apost\u00f3lico hasta la hora misma de la muerte. Hasta su edad m\u00e1s avanzada, San Vicente se mantuvo animado por el esp\u00edritu misionero. En una de sus repeticiones de oraci\u00f3n en 1643, dijo a los misioneros: <em>\u00abEn lo que a m\u00ed se refiere, a pesar de mi edad, delante de Dios no me siento excusado de la obligaci\u00f3n que tengo de trabajar por la salvaci\u00f3n de esas pobres gentes; porque \u00bfqu\u00e9 me lo podr\u00eda impedir? Si no pudiera predicar todos los d\u00edas, \u00a1bien! lo har\u00eda dos veces por semana; si no pudiera hacerlo desde los grandes p\u00falpitos, intentar\u00eda hacerlo desde los peque\u00f1os; y si no se me oyese desde los peque\u00f1os, nada me impedir\u00eda hablar sencilla y familiarmente a esas buenas gentes, lo mismo que lo hago con ustedes, haciendo que se acercaran alrededor de m\u00ed, en c\u00edrculo, como ustedes est\u00e1n\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-10-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-10-59626' title='SVP: S\u00edg. XI\/3, 57.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<h3><strong>2.3.-Espera que los mayores lleguen a conseguir una verdadera libertad interior<\/strong> para ser fieles a la misi\u00f3n que Dios ha confiado a cada persona.<\/h3>\n<p title=\"\">As\u00ed a los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, les dice que hay Hermanos de edad avanzada y enfermos que le han pedido ser enviados a misiones extranjeras, a pesar de sus innegables achaques. \u00c9stos son para \u00e9l personas verdaderamente libres.<span id='easy-footnote-11-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-11-59626' title='SVP: S\u00edg. XI\/4, 536.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> Fundamentalmente, quiere que los miembros de la Compa\u00f1\u00eda mueran en pleno combate, mejor que descansando: <em>\u00abNo importa que muramos antes, con tal de que muramos con las armas en la mano\u00bb<\/em>\u2026<span id='easy-footnote-12-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-12-59626' title='SVP: S\u00edg. XI\/3, 290.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span><em> \u00abYo mismo, aunque ya soy viejo y de edad avanzada, no debo dejar de tener en m\u00ed esa disposici\u00f3n, hasta, incluso, marchar a las Indias para ganar all\u00ed almas para Dios, aunque tuviera que morir por el camino o en el barco. Pues \u00bfqu\u00e9 cre\u00e9is que Dios pide de nosotros? \u00bfEl cuerpo? \u00a1Ni mucho menos! \u00bfQu\u00e9 es lo que pide entonces? Dios pide nuestra buena voluntad, una buena y verdadera disposici\u00f3n para abrazar todas las ocasiones de servirle, aun con peligro de nuestra vida\u2026\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-13-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-13-59626' title='SVP: S\u00edg. XI\/3, 281.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><strong>2.4. Los enfermos y los mayores son un \u00abespect\u00e1culo de paciencia\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Los mayores tienen mucho que ense\u00f1arnos. Nos invitan, por decirlo as\u00ed, a <em>\u00abun espect\u00e1culo de paciencia\u00bb<\/em>,<span id='easy-footnote-14-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-14-59626' title='SVP: S\u00edg. XI\/4, 761'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> en el que, como espectadores, podemos ver la forma evang\u00e9lica de soportar el sufrimiento. Contemplamos en ellos la vivencia de la Cruz, la fe probada por el fuego, cuando se hallan en el momento de librar la \u00faltima batalla, la del misterio supremo del hombre, la inevitable realidad de la muerte. A un sacerdote de la Misi\u00f3n, le escribe: <em>\u00abEs cierto que la enfermedad nos hace ver lo que somos mucho mejor que la salud, y que en los sufrimientos es donde la impaciencia y la melancol\u00eda atacan a los m\u00e1s decididos; pero como estas tentaciones s\u00f3lo da\u00f1an a los m\u00e1s d\u00e9biles, a usted le han aprovechado m\u00e1s que da\u00f1ado, ya que Nuestro Se\u00f1or le ha robustecido en la pr\u00e1ctica del cumplimiento de su divino querer y esta fortaleza se echa de ver en el prop\u00f3sito que ha formado de combatirlas con buen \u00e1nimo; espero que todav\u00eda se apreciar\u00e1 mejor en las victorias que habr\u00e1 de alcanzar sufriendo desde ahora por amor de Dios, no s\u00f3lo con paciencia, sino hasta con alegr\u00eda y con gozo\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-15-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-15-59626' title='SVP: S\u00edg. II, 487.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>A las Hijas de la Caridad tambi\u00e9n nos dice que <em>\u00abla paciencia es la virtud de los perfectos\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-16-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-16-59626' title='SVP: Conf. esp. CEME, n. 1493. Ver tambi\u00e9n, S.V. XV&lt;em&gt;. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;\u00abMission et Charit\u00e9\u00bb,&lt;\/em&gt; 109'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> En este sentido, declara Vicente que la enfermedad, que es algo inevitable, hay que aceptarla como <em>\u00abun estado divino\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-17-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-17-59626' title='SVP: S\u00edg. I, 200.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<h3><strong>2.5. <\/strong><strong>En la enfermedad y la muerte se revelan lo m\u00e1s profundo de la persona.<\/strong><\/h3>\n<p>Es f\u00e1cil dar testimonio de Cristo en los momentos de gozo, cuando se siente vivo el fervor, las energ\u00edas apost\u00f3licas son abundantes, la oraci\u00f3n es fuente de consuelo y la presencia de los miembros de la comunidad es alentadora. Pero en cambio, la fe y lo m\u00e1s profundo de la persona humana quedan duramente puestos a prueba cuando, en la enfermedad y en la muerte. Entonces es normal que falten esos consuelos, como ocurre con frecuencia.<\/p>\n<p>La enfermedad es el recordatorio de nuestra debilidad y fragilidad. Es el recordatorio de que no somos omnipotentes; el aviso de que, m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde, ya no estaremos aqu\u00ed. Esa realidad que nadie, desde el m\u00e1s rico y poderoso hasta el m\u00e1s pobre e indefenso, puede evitar. El enfermo es siempre el extra\u00f1o. El que no comprendemos. El que es completamente otro, el que es distinto de nosotros de un modo profundo. A\u00fan cuando el enfermo seamos nosotros mismos, nos desconocemos en ese ser doliente. Vicente de Pa\u00fal nos lo deja entrever: <em>\u00abEl estado de enfermedad es un estado molesto, y casi insoportable para la naturaleza; sin embargo, es uno de los medios m\u00e1s poderosos de que Dios se sirve para que cumplamos con nuestro deber, para que nos despeguemos del afecto al pecado y para llenarnos de sus dones y de sus gracias\u2026<\/em> <em>la enfermedad es la sonda con la que podemos penetrar y medir hasta d\u00f3nde llega la virtud \u00ab<\/em>.<span id='easy-footnote-18-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-18-59626' title='SVP: Sig. XI\/4, 760.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>La muerte es el supremo misterio humano. Ante ella, quedamos al desnudo. Es en ese proceso de la muerte cuando m\u00e1s debemos abandonarnos entre las manos del Dios vivo. San Vicente est\u00e1 convencido de ello: <em>\u00abEs imposible encontrar un estado m\u00e1s adecuado para practicar la virtud: en la enfermedad se ejercita la fe de forma maravillosa, la esperanza brilla con todo su esplendor, la resignaci\u00f3n, el amor de Dios y todas las dem\u00e1s virtudes encuentran materia abundante para su ejercicio. All\u00ed es donde se conoce lo que cada uno tiene y lo que es. La enfermedad es la medida con la que se puede penetrar y llegar a saber con seguridad hasta d\u00f3nde llega la virtud de cada uno, si tiene mucho, poca o ninguna. En ning\u00fan lugar se puede observar mejor lo que es un hombre, como en la enfermer\u00eda. Ah\u00ed est\u00e1 la prueba m\u00e1s segura de que disponemos para reconocer qui\u00e9n es el m\u00e1s virtuoso y qui\u00e9n no lo es tanto\u2026\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-19-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-19-59626' title='SVP: S\u00edg. XI\/4. 760-61.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong><em>3<\/em>. C\u00f3mo envejeci\u00f3 el mismo san Vicente<\/strong><\/h2>\n<p title=\"\">Este tema fue desarrollado con amplitud por el P. Andr\u00e9 Dodin en la Semana Vicenciana de 1978 que tuvo como tema <em>Vicente de Pa\u00fal y los enfermos. <\/em><span id='easy-footnote-20-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-20-59626' title='A. Dodin: &lt;em&gt;Vicente Pa\u00fal y los enfermos, &lt;\/em&gt;CEME, Salamanca, 1978, 25-42.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> Siguiendo a los primeros bi\u00f3grafos Abelly y Collet va narrando las circunstancias y condicionamientos de su salud.<em> <\/em>Realmente el<em> <\/em>santo<em> <\/em>vivi\u00f3 bastantes a\u00f1os m\u00e1s de lo que era el promedio de edad entre sus contempor\u00e1neos. Teniendo en cuenta este hecho, se puede pensar que goz\u00f3 de una constituci\u00f3n bastante robusta, pero sabemos por sus propias declaraciones, que tuvo que sufrir algunas enfermedades. Herido por una flecha hacia los veinticinco a\u00f1os, parece ser que se resinti\u00f3 de ello a lo largo de su vida. Padeci\u00f3 de fiebres frecuentes y una especie de malaria, a la que \u00e9l llamaba su <em>\u00abfiebrecilla\u00bb<\/em>; ante esa situaci\u00f3n, Luisa de Marillac le propon\u00eda con mucho afecto gran cantidad de remedios.<span id='easy-footnote-21-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-21-59626' title='SVP: S\u00edg. I, 565, 571, 578.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>\n<p title=\"\">A partir de 1615 empez\u00f3 a sufrir de las piernas. Hacia 1632 tuvo que comprar un caballo para ir todos los d\u00edas desde San L\u00e1zaro a Par\u00eds. En 1633 se cay\u00f3 quedando el caballo primero debajo y despu\u00e9s encima de \u00e9l.<span id='easy-footnote-22-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-22-59626' title='SVP: S\u00edg. I, 250.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> A pesar de todo, era incansable, y a una edad en que se suelen limitar los desplazamientos, \u00e9l era capaz de recorrer unos cien kil\u00f3metros en un corto espacio de tiempo. En la primera mitad de 1649, cuando ten\u00eda cerca de setenta a\u00f1os, recorri\u00f3 a caballo unos seiscientos kil\u00f3metros por el oeste de Francia. Hacia junio de 1649 ya no se sinti\u00f3 con fuerzas para montar a caballo. Entonces, con gran confusi\u00f3n por su parte, se vio obligado a utilizar la carroza que le hab\u00eda regalado la duquesa de Aiguillon.<span id='easy-footnote-23-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-23-59626' title='Cf. Abelly, I. 247; ed. espa\u00f1ola, p\u00e1gs. 221 y ss.; Collet, I, 477'><sup>23<\/sup><\/a><\/span> En 1631 hab\u00eda recibido una coz del caballo; en 1633, otro le hab\u00eda arrojado al suelo; en 1649 se hab\u00eda ca\u00eddo al Loira, en Durtal.<span id='easy-footnote-24-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-24-59626' title='Cf. Abelly, III, Ed. espa\u00f1ola, III, p\u00e1g. 726; Collet, I, 474.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> Aquel mismo a\u00f1o, se escap\u00f3 por los pelos de un asesinato. La hinchaz\u00f3n de sus piernas lleg\u00f3 hasta las rodillas en 1655, de tal suerte que no le era posible hacer la genuflexi\u00f3n; tuvo entonces que servirse de un bast\u00f3n.<span id='easy-footnote-25-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-25-59626' title='Cf. Abelly, I, 247; ed. espa\u00f1ola, I, 221 y ss.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span> Es entonces cuando se ve obligado a tomar el bast\u00f3n cuando empieza a sentirse viejo. En 1658 sufri\u00f3 un serio accidente con la carroza, y aqu\u00e9l mismo a\u00f1o, las \u00falceras de su pierna derecha le produjeron una profunda llaga en el tobillo. Tuvo tambi\u00e9n dificultades considerables con uno de sus ojos.<span id='easy-footnote-26-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-26-59626' title='SVP: S\u00edg. VIII, 25.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ya en 1644, enfermedades graves le obligaron a guardar cama por espacio de ocho a diez d\u00edas. Esto se repiti\u00f3 en 1649, 1651, 1652 y 1655 seg\u00fan lo narran sus bi\u00f3grafos Abelly y Collet. A todas estas enfermedades, en 1659 se a\u00f1adieron otros problemas causados por c\u00e1lculos renales y retenci\u00f3n de orina. Entonces tuvo, para poder moverse o levantarse, que asirse a una cuerda sujeta a una viga de su habitaci\u00f3n. A partir de 1659 ya no le fue posible salir de San L\u00e1zaro, y, por espacio de algunos meses tuvo que quedarse en su habitaci\u00f3n y celebrar la misa en la enfermer\u00eda. Poco tiempo despu\u00e9s, ya no pudo ni celebrar personalmente la misa, y para moverse necesit\u00f3 muletas. Seis meses antes de su muerte, \u00e9stas le resultaron in\u00fatiles y tuvo que resignarse a asistir a misa sentado en su sill\u00f3n.<\/p>\n<p title=\"\">San Vicente pas\u00f3 tambi\u00e9n, en sus \u00faltimos a\u00f1os, por la dolorosa experiencia de ver morir a sus amigos m\u00e1s queridos. Pudo estar presente a la cabecera de Juan Jacobo Olier, que falleci\u00f3 el domingo de Pascua de 1657: <em>\u00abLa tierra conserva su cuerpo, pero su alma ha volado al cielo. Su esp\u00edritu queda para ustedes\u00bb<\/em>,<span id='easy-footnote-27-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-27-59626' title='SVP: S\u00edg. X, 210.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span> dijo en aquel d\u00eda Vicente a los disc\u00edpulos de Olier. El 31 de diciembre de 1659, muri\u00f3 tambi\u00e9n Alain de Solminihac, su gran amigo y co-reformador con \u00e9l del clero. El \u00faltimo a\u00f1o de la vida de san Vicente, 1660, estuvo marcado por la muerte de tres de sus colaboradores m\u00e1s cercanos: el se\u00f1or Portail, amigo y compa\u00f1ero durante m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, que falleci\u00f3 el 14 de febrero. En la ma\u00f1ana del 15 de marzo, Luisa de Marillac entregaba su alma al Se\u00f1or. <em>\u00abTen\u00e9is una madre que goza en el cielo\u00bb,<\/em><span id='easy-footnote-28-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-28-59626' title='S.V. X, 717; Conf. esp. CEME, n. 2358.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span> les dijo a las Hijas de la Caridad. El 3 de mayo, Lu\u00eds de Chandenier, por quien san Vicente sent\u00eda una gran admiraci\u00f3n y afecto, tambi\u00e9n muri\u00f3. Dicen sus bi\u00f3grafos que Vicente no pudo contener las l\u00e1grimas ante aquella noticia. Todas estas muertes causaron profundo dolor al santo.<span id='easy-footnote-29-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-29-59626' title='Cf. Rom\u00e1n, Jos\u00e9 Mar\u00eda, &lt;em&gt;San Vicente de Pa\u00fal, &lt;\/em&gt;BAC, Madrid 1981. 659-669.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span> Por eso, a partir de enero de 1659 empez\u00f3 a despedirse de sus amigos. Ve\u00eda acercarse el final de su vida terrena como algo natural. En una carta escrita por entonces, despu\u00e9s de haber pedido perd\u00f3n de sus faltas, le dijo al antiguo general de las Galeras, Felipe Manuel de Gondi, que orar\u00eda por \u00e9l en este mundo o en el otro.<span id='easy-footnote-30-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-30-59626' title='SVP: S\u00edg. VII, 373.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>4.- Cambio de horizonte del siglo XVII a hoy<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>4.1.- Nosotros tenemos una mayor esperanza de vida.<\/strong><\/h3>\n<p>Las estad\u00edsticas sobre la poblaci\u00f3n mundial nos hablan hoy de una media de vida m\u00e1s alta, casi duplicada con relaci\u00f3n al siglo XVII, en los pa\u00edses desarrollados como el nuestro. Y sabemos tambi\u00e9n que la media de edad de los religiosos es un poco m\u00e1s alta. En otras partes del mundo, sin embargo, la media de edad es comparable a la que conoc\u00eda Francia en 1660. Est\u00e1 claro, pues, que este cambio de horizonte solo ata\u00f1e a los pa\u00edses ricos y desarrollados.<\/p>\n<h3><strong>4.2.- En la sociedad actual hay una tendencia a huir de la realidad de la muerte.<\/strong><\/h3>\n<p>Por supuesto, es pr\u00e1cticamente imposible ignorar esta realidad: todos hemos de morir. Es innegable. Sin embargo, la medicina contempor\u00e1nea est\u00e1 a menudo concebida de forma tal, que implica el rechazo de la inevitable realidad de la muerte. Los s\u00edntomas de esta realidad son evidentes, especialmente en los pa\u00edses \u00abdesarrollados\u00bb. Por temor a juicios por negligencia y a otros litigios, los m\u00e9dicos mantienen a los enfermos en condiciones de \u00absupervivencia\u00bb artificial m\u00e1s all\u00e1 de lo razonable. Se emplean enormes recursos para mantener la vida en la fase terminal. En los Estados Unidos, por ejemplo, en los \u00faltimos quince a\u00f1os, el 30 por 100 del dinero destinado a la Ayuda M\u00e9dica se ha empleado en enfermos terminales.<span id='easy-footnote-31-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-31-59626' title='Cf. Richard McCormick, \u00ab&lt;em&gt;El Hospital cat\u00f3lico hoy: \u00bfMisi\u00f3n imposible?\u00bb, &lt;\/em&gt;en &lt;em&gt;Origins 24, &lt;\/em&gt;n\u00fam. 39, 13 de marzo de 1995, pp. 651-652.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pero la muerte no es el enemigo absoluto, es la puerta abierta siempre a la esperanza. Nosotras hemos de aceptar su venida como algo natural y normal. La tradici\u00f3n moral cat\u00f3lica ha afirmado siempre que es necesario utilizar los <em>\u00abmedios ordinarios\u00bb<\/em> para combatir la enfermedad, aunque reconoce que hay casos en que es necesario el uso de <em>\u00abmedios extraordinarios\u00bb. <\/em>Tengamos presente que la prolongaci\u00f3n artificial de la vida es con frecuencia la prolongaci\u00f3n dolorosa de la muerte.<\/p>\n<h3><strong>4.3.- La cultura de la juventud<\/strong><\/h3>\n<p>En relaci\u00f3n con la tendencia contempor\u00e1nea a negar la realidad de la muerte existe una tendencia a prolongar y glorificar la juventud. Hay, naturalmente, un aspecto brillante en ser y permanecer joven. La fuerza y el encanto de la juventud, dec\u00eda Pablo VI al final del Vaticano II, son <em>\u00abla facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse, sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas<\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-32-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-32-59626' title='Mensaje de clausura del Concilio Vaticano II.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span> Hay un lado sombr\u00edo de esta tendencia: la obsesi\u00f3n por el cuidado del cuerpo, una sobrevaloraci\u00f3n de la belleza f\u00edsica y una incapacidad de aceptar la vejez lo que lleva consigo cierto grado de inmadurez y de libertad interior de la persona. Peri\u00f3dicos, revistas, televisi\u00f3n y pel\u00edculas, nos llenan los ojos de la belleza y de la vitalidad de la juventud, de ah\u00ed tambi\u00e9n las tentativas para vendernos los productos que nos conservar\u00e1n eternamente j\u00f3venes.<\/p>\n<h3><strong>4.4.- Los progresos de la medicina disminuyen el dolor ante la enfermedad y la vejez <\/strong><\/h3>\n<p>En los tiempos modernos, la ciencia ha producido analg\u00e9sicos notorios pasando desde la aspirina hasta la anestesia total. Hoy los m\u00e9dicos pueden aliviar el dolor mejor que en \u00e9pocas anteriores. Nuevos medicamentos pueden aliviar de manera significativa los sufrimientos de los enfermos y moribundos, aunque a veces tienen efectos secundarios notables, como el oscurecimiento de la conciencia. En algunos casos, estos efectos secundarios son tan fuertes que es dif\u00edcil distinguir la frontera entre el alivio del sufrimiento y la aceleraci\u00f3n de la muerte.<\/p>\n<p>Pero es importante no exagerar este cambio de horizonte. El dolor ocupa todav\u00eda una amplia parte en la vida de los enfermos. Incluso con todo el avance de la medicina moderna, en los Estados Unidos, por ejemplo, hay m\u00e1s de treinta y seis millones de personas que sufren artrosis; setenta millones con desviaciones dorsales, y veinte millones que sufren continuas jaquecas. Aproximadamente un tercio de la poblaci\u00f3n sufre dolores cr\u00f3nicos recurrentes.<span id='easy-footnote-33-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-33-59626' title='Cf. Richard McCormick, &lt;em&gt;The Critical Calling, &lt;\/em&gt;Georgetown University Press, Washington, D.C., 1989, 363-364.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span> La situaci\u00f3n es, seguramente, peor en otros muchos pa\u00edses donde se encuentran menos recursos m\u00e9dicos disponibles.<\/p>\n<h2><strong>5. Ayudar y aprender a envejecer hoy<\/strong><\/h2>\n<p>Dice un te\u00f3logo bien conocido de la Familia Vicenciana, Jean Guitton: <em>\u00abEnvejecer es poseer todas las etapas de la vida\u2026 Envejecer es ir a ver a Dios de cerca\u00bb. <\/em><span id='easy-footnote-34-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-34-59626' title='Juan Guitton en el prefacio a &lt;em&gt;\u00abRen\u00e9e\u00bb,&lt;\/em&gt; de Tryon-Montalembert.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span> Es lo que hicieron san Vicente, santa Luisa y tantas Hermanas y familiares que nos han precedido. El envejecimiento, como todas las etapas del desarrollo humano, es ambiguo. Puede ser la ocasi\u00f3n de un crecimiento o de una regresi\u00f3n. Nosotras lo solemos expresar con dos frases: <em>\u00abAs\u00ed me gustar\u00eda a m\u00ed envejecer\u00bb,<\/em> o esta otra: <em>\u00abEspero no llegar a ser una anciana como esa\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Todos esperamos y deseamos envejecer con cierta gracia. En una conferencia a las Hermanas ancianas de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, la Madre Luc\u00eda Rog\u00e9 describ\u00eda las caracter\u00edsticas que hab\u00eda observado en las Hermanas mayores fieles:<\/p>\n<ul>\n<li>una serenidad apacible,<\/li>\n<li>una gran caridad,<\/li>\n<li>una profunda confianza que se expresa con alegr\u00eda,<\/li>\n<li>esfuerzos con miras a una conversi\u00f3n permanente, prueba del deseo de vivir profundamente de la vida de Dios,<\/li>\n<li>una oraci\u00f3n constante.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El P. Robert Maloney en sus a\u00f1os de Superior general tambi\u00e9n escribi\u00f3 sobre el tema. \u00c9l nos recuerda que nadie es jam\u00e1s demasiado viejo para conocer a Dios claramente, amarle m\u00e1s profundamente y seguirle m\u00e1s de cerca. En los Ecos de la Compa\u00f1\u00eda de diciembre de 1995 nos ha dejado las siguientes consignas:<\/p>\n<ol>\n<li><strong><em><\/em><\/strong><em>Todos envejecemos. Ser\u00eda absurdo negarlo. Aceptemos este hecho con realismo<\/em> cristiano que nos lleve a mirar esta verdad de frente. Los mayores tienen muchos dones, aunque no sean precisamente los mismos que los de la juventud. Es vital para los que quieren envejecer con gracia, descubrir estos dones y compartirlos generosamente.<\/li>\n<li><strong><em><\/em><\/strong><em>El Evangelio nos llama a crecer en el amor, a medida que avanzamos en edad. <\/em>Envejecer en gracia es verdaderamente irse llenando de gracia, es crecer en la caridad de Cristo. Esto significa afecto y mansedumbre hacia los hermanos y Hermanas, j\u00f3venes o mayores y celo constante, aun cuando las energ\u00edas se vean reducidas y la capacidad de \u00abcontribuir\u00bb disminuida.<\/li>\n<li><strong><em><\/em><\/strong><em>Es importante conservar \u00abun coraz\u00f3n joven\u00bb, <\/em>lleno de entusiasmo, imaginaci\u00f3n y capacidad para cambiar y dejar huellas a su paso. Pero estas caracter\u00edsticas en ning\u00fan modo son exclusivas de los j\u00f3venes. Hay Hermanas muy entusiastas con m\u00e1s de ochenta a\u00f1os y hermanas poco entusiastas con menos de cuarenta.<\/li>\n<li><strong><em><\/em><\/strong><em>Envejecer es una ocasi\u00f3n para fomentar la dimensi\u00f3n contemplativa<\/em><em>. <\/em>Podemos \u00abhacer\u00bb menos trabajo f\u00edsico, pero podemos desarrollar otras dimensiones de nuestra humanidad. La dimensi\u00f3n contemplativa es de una importancia especial.<span id='easy-footnote-35-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-35-59626' title='SVP: S\u00edg. I, 238; II, 57; III, 139; IV, 19, 67, 118, 123, 135, 155, 270, 341, 539, 554; V, 79, 100, 213, 405, 554, 556, 559; VII, 18, 39, 315; Conf. Esp. CEME, p\u00e1gs. 31, 41, 44, 177.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span> Es la hora de desarrollar y potenciar la entrega de manera m\u00e1s provechosa en la primera parte: <em>\u00abDarnos a Dios\u2026 <\/em>para el Servicio a los Pobres\u00bb. Una de las gracias de esta edad es la de tener tiempo abundante para buscar a Dios con m\u00e1s libertad y concentraci\u00f3n. Hay m\u00e1s tiempo de aislamiento en momentos apacibles de soledad con Dios y de contemplaci\u00f3n de su Bondad, m\u00e1s tiempo para leer, meditar y escuchar la Palabra de Dios de una manera nueva; m\u00e1s tiempo para compartir&#8230;<span id='easy-footnote-36-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-36-59626' title='Sal 88, 2.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li><strong><em><\/em><\/strong><em>La edad de la ancianidad es un tiempo de reconciliaci\u00f3n con el pasado<\/em><strong>. <\/strong>Todos en el presente llevamos nuestras cicatrices y nuestros pecados. Necesitamos ser curados. La tercera edad es una ocasi\u00f3n magn\u00edfica para la reconciliaci\u00f3n. Es un tiempo en que los recuerdos pueden apaciguarse, hasta los recuerdos m\u00e1s amargos que haya habido en nuestra vida, de rechazo o de pecado personal. En el momento de la muerte, todo esto hemos de ponerlo en manos de un Dios de Amor y Misericordia infinitos.<\/li>\n<li title=\"\"><strong><em><\/em><\/strong><em>La soledad es uno de los retos espec\u00edficos del envejecimiento.<\/em> Nos lo recuerdan los existencialistas, la soledad forma parte de los retos espec\u00edficos de la vida humana. Desde el instante de nuestro nacimiento hasta nuestra separaci\u00f3n final de la familia, todas las personas tenemos la experiencia de la soledad, con matices especiales en la \u00faltima etapa de la vida. Todos experimentan, a su manera la amargura, de la soledad.<br \/>\nPero en el momento de la muerte nos vemos llamados, en la fe, a descansar en los brazos del Dios vivo. La muerte es el supremo acto de fe. En ella, Jes\u00fas nos llama a decir con El: \u00ab<em>Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu<\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-37-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-37-59626' title='Lc 23, 46.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li><strong><em><\/em><\/strong><em>No morimos en soledad<strong>. <\/strong><\/em>Desde nuestro bautismo profesamos este art\u00edculo de nuestra fe: \u00abCreo\u2026 en la comuni\u00f3n de los santos\u00bb. Esperamos experimentarla en nuestra vejez y ante la proximidad de la muerte, que estamos rodeados por aquellos a quienes amamos en la Comunidad. Esto nos ayuda a saber tambi\u00e9n que muchos de los \u00abque nos precedieron marcados en el signo de la fe\u00bb nos esperan en el banquete celestial.<\/li>\n<li title=\"\"><strong><em><\/em><\/strong><em>Recurramos al coraz\u00f3n del Misterio Pascual de Jes\u00fas para hacer frente a la muerte.- <\/em>La muerte de Jes\u00fas sirve de modelo a sus disc\u00edpulos. Es la fuente de su fuerza para hacernos entrar, como lo hizo El, en el proceso de muerte. San Vicente era muy consciente de esto: \u00abAcu\u00e9rdese \u2013escribe al P. Portail- de que vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo y que hemos de morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo, y que, para morir como Jesucristo, hay que vivir como Jesucristo\u00bb.<span id='easy-footnote-38-59626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-atardecer-de-la-vida-en-san-vicente-de-paul\/#easy-footnote-bottom-38-59626' title='SVP: S\u00edg. 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