{"id":59423,"date":"2015-05-15T04:10:42","date_gmt":"2015-05-15T02:10:42","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=59423"},"modified":"2016-07-26T17:28:59","modified_gmt":"2016-07-26T15:28:59","slug":"maria-madre-de-gracia-y-de-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/maria-madre-de-gracia-y-de-misericordia\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda, Madre de gracia y de misericordia"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/02\/sassoferrato-madonna-col-figlio4.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-64272\" title=\"sassoferrato-madonna-col-figlio4\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/02\/sassoferrato-madonna-col-figlio4-246x300.jpg?resize=246%2C300\" alt=\"\" width=\"246\" height=\"300\" \/><\/a>En referencia al t\u00edtulo de esta exposici\u00f3n: \u00abMar\u00eda, Madre de gracia y de misericordia\u00bb, brotan inevitablemente tres interrogantes: \u00abMadre\u00bb \u00bfC\u00f3mo? \u00bfDe qu\u00e9 \u00abgracia\u00bb? \u00bfPor qu\u00e9 \u00abmisericordia\u00bb?<\/p>\n<p>A estos interrogantes es posible darles una respuesta si los tres t\u00e9rminos se ponen en relaci\u00f3n con el \u00abmisterio de Cristo\u00bb como se presenta en la contemplaci\u00f3n de la espiritualidad vicenciana, como expresi\u00f3n del Amor divino trinitario: \u00abmadre\u00bb, como \u00abforma viviente\u00bb que el Amor hace presente en Luisa con el fin de prepararla y conformarla a la maternidad divina de Mar\u00eda (madre de gracia), en el ministerio de la caridad para con el pobre (madre de misericordia).<\/p>\n<h3>Luisa m\u00edstica<\/h3>\n<p>El acento no recae por casualidad en el Amor divino como principal y primer protagonista, al que pertenece la iniciativa de hacer presente en Luisa el misterio de la maternidad de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>1 \u00abLa Iglesia&#8230; descubre en la humilde sierva del Se\u00f1or a la Reina de misericordia y a la Madre de la Gracia\u00bb&#8230;, Marialis Cultus, 22. Cf. Luisa de Marillac, Corr. y Escr. E. 56, n.\u00b0 183-84.<\/p>\n<p>2 La palabra \u00abforma\u00bb se entiende aqu\u00ed en el sentido de \u00ablo que da vida e identidad\u00bb. El adjetivo \u00abviviente\u00bb lo puntualiza tambi\u00e9n. En ese sentido es como en la filosof\u00eda tomista se dice que el alma es la forma dentro del \u00abcomponente humano\u00bb \u2014cuerpo y alma \u2014; es la que confiere a un ser humano su vida y su naturaleza propias, mientras que la materia individualiza a \u00e9stas (N.d.l.r.).<\/p>\n<p>Numerosos escritos espirituales de Santa Luisa testifican su amorosa y misteriosa comuni\u00f3n con Dios. El amor divino conmociona su alma y la abre a un conocimiento m\u00e1s profundo y a una percepci\u00f3n casi experimental y directa de la presencia de Dios y de sus misterios.<\/p>\n<p>En su contemplaci\u00f3n, Santa Luisa percibe una presencia que es una revelaci\u00f3n del misterio del Amor en Cristo y de regeneraci\u00f3n espiritual del Amor en ella misma.<\/p>\n<h3>El Lenguaje<\/h3>\n<p>Luisa es una m\u00edstica: por eso, su lenguaje y su palabra son s\u00edmbolos de una realidad m\u00e1s profunda, que tiene su punto de referencia en el Amor divino conocido por v\u00eda de experiencia, en la comuni\u00f3n con Cristo. Aun cuando el lenguaje de Luisa habla de Mar\u00eda, en realidad apunta al Amor divino en Cristo.<\/p>\n<p>El itinerario de la perfecci\u00f3n concluye, para el m\u00edstico, en un cara a cara contemplativo y amoroso con Dios, que conlleva una doble din\u00e1mica: una salida de s\u00ed mismo mediante un movimiento ext\u00e1tico hacia el Otro, y al mismo tiempo, una vuelta a s\u00ed para encontrar la presencia del Otro&#8230; Por consiguiente, en la lectura de los textos de Santa Luisa \u2014como ocurre con todo m\u00edstico \u2014 conviene ir en busca de la interioridad de su alma, es decir: su coraz\u00f3n.<\/p>\n<h3>El coraz\u00f3n<\/h3>\n<p>Para intuir la realidad que se revela a Luisa, conviene escuchar su \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, porque s\u00f3lo al coraz\u00f3n se revela el Amor. Para llegar al coraz\u00f3n del m\u00edstico, y en este caso de Santa Luisa, hay que tener en cuenta su feminidad y la evoluci\u00f3n que su personalidad sufri\u00f3 bajo la influencia de San Vicente.<\/p>\n<p>Los m\u00edsticos son siempre tambi\u00e9n grandes afectivos. Luisa no es una visionaria, su imaginaci\u00f3n est\u00e1 guiada exclusivamente por la afectividad orientada por la caridad. Pertenece a esa categor\u00eda de personas de coraz\u00f3n vigilante y posee esa actitud que era la dimensi\u00f3n constante de la Madre de Jes\u00fas respecto al misterio del Hijo: \u00abMar\u00eda conservaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n\u00bb (Lc. 2. 51).<\/p>\n<p>La afectividad de Luisa, si bien llevaba la huella de una vivencia humana dram\u00e1tica, permaneci\u00f3 virgen, siempre orientada de manera estable hacia el amor de Dios, para hacer de \u00e9l el centro absoluto de su existencia. Su coraz\u00f3n se conserv\u00f3 \u00abpuro\u00bb, siempre orientado hacia Dios, capaz de \u00abalcanzar a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en la afectividad que se abre a la contemplaci\u00f3n del misterio, Santa Luisa est\u00e1 en sinton\u00eda con San Vicente, dotado, tambi\u00e9n \u00e9l, de gran afectividad. Esta sinton\u00eda remite nuevamente al tema del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, al coraz\u00f3n de ambos que, por un don gratuito de Dios, perciben como \u00abfundidos en un solo coraz\u00f3n\u00bb. Efectivamente, el coraz\u00f3n es el que percibe el Amor, y para ambos es el punto de convergencia, el lugar de la mirada.<\/p>\n<p>En la direcci\u00f3n espiritual de Santa Luisa, San Vicente le presenta a Jes\u00fas en su funci\u00f3n de \u00abCoraz\u00f3n de nuestros corazones\u00bb.<\/p>\n<p>El lugar central ocupado por el tema del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb en la espiritualidad de Santa Luisa, lo encontramos en la cultura francesa de su tiempo que ha recibido fuerte influencia en la experiencia muy rica del siglo de Oro espa\u00f1ol \u2014siglo XVI\u2014 y lleva asimismo la huella \u2014tambi\u00e9n rica\u2014 del clima de Port Royal (Pascal). El coraz\u00f3n es el camino de Dios para llegarse hasta el hombre; en \u00e9l se cumple el anonadamiento del Amor divino, que se deja conmover por la pobreza humana. Pero el coraz\u00f3n es tambi\u00e9n el camino del hombre para llegar hasta Dios: el coraz\u00f3n es, pues, el cielo de la contemplaci\u00f3n y el lugar de la visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, para captar ese lugar central del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb en la contemplaci\u00f3n del misterio de Mar\u00eda por parte de Santa Luisa, el lector debe adoptar una actitud especial, es decir, la sinton\u00eda que nace de la contemplaci\u00f3n del misterio en virtud de la participaci\u00f3n a la misma vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El amor divino se insin\u00faa siempre con una extrema amabilidad que cambia el coraz\u00f3n, lo renueva, lo conmueve, lo transforma en el lugar de la morada y el nacimiento de Cristo. La Virgen est\u00e1 sobre todo presente al coraz\u00f3n y a la mente de Luisa.<\/p>\n<p>Mar\u00eda se presenta como el coraz\u00f3n que se abre a Dios para el cumplimiento del misterio inefable de la maternidad divina. En sinton\u00eda con el coraz\u00f3n de San Vicente, la afectividad femenina de Luisa se ve atra\u00edda por la percepci\u00f3n viv\u00edsima y muy rica de significado de la presencia de Mar\u00eda como \u00abforma viviente\u00bb de la efusi\u00f3n del Amor divino, y esto explica por qu\u00e9 San Vicente comunica pocos signos expl\u00edcitos sobre la Virgen, mientras que este tema encuentra en Santa Luisa un desarrollo muy sentido y personal.<\/p>\n<h2>I &#8211; La maternidad del Amor divino en Mar\u00eda<\/h2>\n<h3>1. La visi\u00f3n de la contemplaci\u00f3n de Luisa<\/h3>\n<p>En la contemplaci\u00f3n de Santa Luisa, en sinton\u00eda con San Vicente, el polo de atracci\u00f3n y, por consiguiente, el punto de partida para comprender tambi\u00e9n su visi\u00f3n del misterio de Mar\u00eda, es el Amor Trinitario en su \u00abk\u00e9nosis\u00bb en Cristo.<\/p>\n<p>En la evoluci\u00f3n de la contemplaci\u00f3n de Luisa, el misterio de Mar\u00eda se va haciendo m\u00e1s claro, se va dibujando mejor, porque su coraz\u00f3n va progresivamente confirm\u00e1ndose y abri\u00e9ndose al misterio. Puede seguirse esta evoluci\u00f3n observando su progresiva entrega a la caridad durante el per\u00edodo que sigui\u00f3 a su encuentro con Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>El Amor, derram\u00e1ndose en el coraz\u00f3n, no s\u00f3lo lo vuelve nuevo, sino, sobre todo, lo configura a imagen de la Sant\u00edsima Trinidad, instaurando en \u00e9l las mismas operaciones divinas, aunque con las limitaciones propias de la naturaleza humana.<\/p>\n<p>Sensibilizada por el Amor divino, Luisa va viendo clarificarse el misterio de Mar\u00eda como misterio de Amor. Llevada por su resonancia femenina y maternal, su contemplaci\u00f3n no se aridece en una especulaci\u00f3n abstracta, sino que, m\u00e1s directa e intensamente que San Vicente, intuye el actuarse del Amor divino en el coraz\u00f3n y en la vida de la Virgen. Predispuesta por la naturaleza y por la gracia, a leer en lenguaje del amor \u00abmaterno\u00bb de Dios por el hombre, Luisa advierte, en la c\u00f3mplice y silenciosa intimidad que se instaura entre la Madre y el Hijo divino, el acontecimiento hist\u00f3rico de las operaciones divinas trinitarias:<\/p>\n<ul>\n<li>la generaci\u00f3n eterna del Verbo,<\/li>\n<li>la espiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>No es s\u00f3lo el Hijo, sino el Hijo y la Virgen, el Ni\u00f1o eterno en el seno de la Madre, los que se revelan a los ojos de Luisa como la imagen m\u00e1s perfecta del \u00abAmor de Dios por los hombres\u00bb, el \u00abicono\u00bb de la Trinidad.<\/p>\n<p>\u00abPerm\u00edteme, Sant\u00edsima Virgen&#8230; que me una a tus m\u00e9ritos para que pueda glorificar a Dios por la gloria que El recibir\u00e1 de ti en el gozo de la plenitud de la Divinidad que tiene tu santa alma, habi\u00e9ndote dado El mismo capacidad extraordinaria para ello&#8230; Que toda criatura honre tus grandezas&#8230; y te ame con preferencia a cualquiera otra pura criatura y que todas ellas te tributen la gloria que mereces como Hija muy amada del Padre, Madre del Hijo y digna Esposa del Esp\u00edritu Santo\u00bb (L.d.M., Corr. y Escr. E. 5, n. 14-15).<\/p>\n<h3>2. El coraz\u00f3n de Mar\u00eda, icono de la Trinidad<\/h3>\n<p>Esta singular sensibilidad m\u00edstica de Luisa conlleva dos polaridades:<\/p>\n<ul>\n<li>la predilecci\u00f3n por la maternidad divina de Mar\u00eda \u00abMadre de Gracia\u00bb;<\/li>\n<li>la atenci\u00f3n a la mediaci\u00f3n de Mar\u00eda como participaci\u00f3n en las misiones del Esp\u00edritu Santo para la santificaci\u00f3n de los hombres: \u00abMar\u00eda, Madre de misericordia\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>a) Mar\u00eda, Madre de Gracia<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de Luisa est\u00e1 siempre sostenida por la contemplaci\u00f3n del Amor, reconocido como principio y fuente de todo. En cierto sentido, en la maternidad de Mar\u00eda el Amor encuentra su manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica m\u00e1s conmovedora y su fundamento para desvelar el dinamismo \u00abag\u00e1pico\u00bb del abajamiento del Verbo que, en la Encarnaci\u00f3n, abandona la gloria del cielo para entrar en comuni\u00f3n con la criatura e identificarse con ella.<\/p>\n<p>\u00abApparuit benignitas Dei\u00bb (Tt. 2, 11) proclama la Escritura. En el coraz\u00f3n de Luisa, estas palabras adquieren vida hasta hacer aparecer la belleza del Amor, que se abaja para hacerse atracci\u00f3n, amabilidad, ternura, afabilidad:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Oh, Dios m\u00edo! \u00bfPor qu\u00e9 no ser\u00e1 capaz mi esp\u00edritu de dar a conocer al mundo las bellezas que me has hecho ver y la gran dignidad de la Sant\u00edsima Virgen?&#8230; S\u00e9 por siempre bendito, \u00a1oh Dios m\u00edo! por la elecci\u00f3n que haces de la Sant\u00edsima Virgen&#8230; Fue preciso que tu omnipotencia se valiese del sexo m\u00e1s d\u00e9bil de la naturaleza humana&#8230; y para esto te sirves de la sangre de la Sant\u00edsima Virgen para formar con ella el cuerpo de tu amado Hijo&#8230;\u00bb (L.d.M., Corr. y Escr. E. 56, n.\u00b0 183 y E. 85, n.\u00b0 232).<\/p>\n<p>En este primer aspecto, la contemplaci\u00f3n de Luisa da origen a dos tipos de relaciones personales especiales: una hacia la Sant\u00edsima Trinidad y otra hacia la Sant\u00edsima Virgen.<\/p>\n<p>Hacia la Sant\u00edsima Trinidad<\/p>\n<p>Sentimientos de adoraci\u00f3n, alabanza, admiraci\u00f3n, se levantan de su coraz\u00f3n por la revelaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n tr\u00e1gica y sublime del Amor. A los ojos de Luisa, el componente sacrificial del Amor se manifiesta en dos acontecimientos hist\u00f3ricos fundamentales:<\/p>\n<ul>\n<li>en el ocultamiento del Verbo en el seno de la Virgen;<\/li>\n<li>en el sacrificio de la cruz.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El seno de la Virgen y la cruz son el lugar hist\u00f3rico en que se consuma la \u00abk\u00e9nosis\u00bb del Verbo, obra maestra y don del Amor trinitario a la humanidad.<\/p>\n<p><strong>Hacia la Virgen<\/strong><\/p>\n<p>Tenemos de nuevo la referencia al \u00abcoraz\u00f3n\u00bb con su exigencia de exclusividad esponsalicia porque la maternidad divina de Mar\u00eda es obra del Esp\u00edritu Santo. El Amor es la fuente de sus privilegios:<\/p>\n<ul>\n<li>Inmaculada,<\/li>\n<li>Virgen,<\/li>\n<li>Asunta.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Al contemplar el Amor como fuente de los privilegios de Mar\u00eda, Luisa admira la voluntad divina que, por un \u00fanico y mismo decreto, instaura el origen de Mar\u00eda y la Encarnaci\u00f3n del Verbo.<\/p>\n<p>Con miras a la maternidad divina, el Esp\u00edritu Santo conserva a Mar\u00eda exenta de la condici\u00f3n de pecado, estado com\u00fan a todos los hombres que les torna incapaces de amar y de establecer relaciones con Dios, consigo mismos y con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n especial e \u00edntima de Mar\u00eda con la vida trinitaria es la fuente de todos los dem\u00e1s privilegios, pero le ha sido conferida con miras a la maternidad, es decir, para prepararla a ser \u00abestrella de la ma\u00f1ana\u00bb, mujer \u00abseg\u00fan el Coraz\u00f3n de Dios\u00bb, \u00abpreciosa a los ojos de su Creador\u00bb, \u00abmaravilla de toda la corte celestial\u00bb, \u00abobra maestra de la omnipotencia de Dios\u00bb, \u00abdelicias de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>En la misteriosa relaci\u00f3n entre el Esp\u00edritu Santo y Mar\u00eda, Luisa percibe un aspecto nupcial: \u00abHija privilegiada del Padre, Madre del Hijo y digna Esposa del Esp\u00edritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>No hay maternidad que no presuponga una nupcialidad. Esta dimensi\u00f3n sublime de las operaciones divinas no puede escap\u00e1rsele a Luisa, como tampoco el lugar central del misterio de la Anunciaci\u00f3n, que es el acontecimiento hist\u00f3rico de la misi\u00f3n del Verbo para la Redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, por lo tanto, ocupa, despu\u00e9s de Cristo, el lugar m\u00e1s elevado y tambi\u00e9n el m\u00e1s cercano en el coraz\u00f3n de Luisa, el lugar que en las grandes catedrales bizantinas es la explicaci\u00f3n pl\u00e1stica que exponen los grupos arquitecturales y los elementos iconogr\u00e1ficos: en el p\u00f3rtico central est\u00e1 representada la Anunciaci\u00f3n y en el \u00e1bside la \u00abTheotokos\u00bb gloriosa, indicando as\u00ed que, con el \u00abfiat\u00bb de la sierva del Se\u00f1or, empieza el retorno de la humanidad hacia Dios y c\u00f3mo en la gloria de la \u00abToda Hermosa\u00bb descubre la meta de su camino&#8230;<\/p>\n<p>En la contemplaci\u00f3n de Santa Luisa, la Anunciaci\u00f3n representa el acontecimiento hist\u00f3rico que es como la \u00abra\u00edz\u00bb de la Redenci\u00f3n, pero su culminaci\u00f3n, est\u00e1 representada por la maternidad divina.<\/p>\n<p>A los ojos maravillados de Luisa, la correspondencia de Mar\u00eda al seguimiento del Amor sacrificado es el modelo humano que m\u00e1s perfectamente se configura con Cristo. La disponibilidad, la prontitud, la fidelidad, la humildad, son las virtudes de Mar\u00eda que mayor admiraci\u00f3n causan a Luisa. Pero se ve atra\u00edda ante todo por el coraz\u00f3n con sus exigencias de exclusividad, de nupcialidad. El Amor es, adem\u00e1s, la fuente de esas virtudes de Mar\u00eda, todas ellas con car\u00e1cter maternal y nupcial: su obediencia, su humildad, su pureza, esp\u00edritu de sacrificio, generosidad mansedumbre.<\/p>\n<p>Es importante observar la singularidad y originalidad de la visi\u00f3n de Luisa, que no estriba en nuevas aportaciones doctrinales, sino en unas perspectivas especiales. Esto aclara inmediatamente que para Luisa no cuenta la figura o la imagen exterior de la Virgen, sino su interioridad, su coraz\u00f3n, punto de resonancia de aquellas virtudes, que disponen a Luisa, como a Mar\u00eda, para aceptar el ejercicio de la maternidad. El coraz\u00f3n es la realidad vital y viviente que pone en correspondencia tierna y total a Dios para hacer \u00ab&#8230;concebir a Jes\u00fas por amor&#8230; como la Sant\u00edsima Virgen\u00bb<\/p>\n<p>b) Mar\u00eda, Madre de Misericordia<\/p>\n<p>La segunda polaridad, estrechamente unida a la maternidad, acent\u00faa la contemplaci\u00f3n de Luisa sobre la relaci\u00f3n de mediaci\u00f3n que existe entre Mar\u00eda y la humanidad.<\/p>\n<p>\u00abMar\u00eda, Madre de Misericordia\u00bb<\/p>\n<p>En este segundo \u00e1mbito, el protagonista sigue siendo el Amor, con las propiedades de la misericordia, o sea, el Coraz\u00f3n de Dios presto a intervenir donde la indigencia tiene m\u00e1s necesidad de socorro. Cuando el Amor de Dios se configura con las propiedades del amor materno, alcanza la cima de su manifestaci\u00f3n en la misericordia.<\/p>\n<p>Ternura, amabilidad, generosidad, benevolencia, dedicaci\u00f3n, todas ellas propiedades del amor materno, encuentran en Mar\u00eda la encarnaci\u00f3n que mejor la acerca a la imagen del Amor Trinitario, amor ag\u00e1pico que se inclina sobre el pobre y el m\u00edsero. En este \u00e1mbito, la contemplaci\u00f3n abre a Luisa al definitivo descubrimiento y aceptaci\u00f3n de su vocaci\u00f3n maternal al servicio del pobre; pero es siempre la relaci\u00f3n esponsal con el Esp\u00edritu Santo la que la dispone para convertirse en \u00abmadre de los pobres\u00bb, en una nueva encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica del Amor misericordioso y maternal de Dios.<\/p>\n<p>Todo hombre nace en la condici\u00f3n de miseria, expuesto a la muerte de manera permanente. Por eso, la misericordia se convierte en uno de los caminos obligados para que Dios pueda llegarse a los hombres. La misericordia es la ra\u00edz de la nueva consanguinidad que Cristo instaura entre los hombres y que el Esp\u00edritu Santo derrama sin cesar en las almas, para santificarlas y conducirlas a la uni\u00f3n con Dios. La Virgen ha sido elevada a ese tipo de relaci\u00f3n y, con ella, Luisa se ve llamada a participar en una nueva maternidad, por gracia, es decir, a establecer con todo hijo de Ad\u00e1n, nacido del \u00abhumus\u00bb, de la miseria, una relaci\u00f3n de amor que destruya la condici\u00f3n de abatimiento, de marginaci\u00f3n, de soledad, en que la indigencia le hab\u00eda arrojado.<\/p>\n<p>En esta contemplaci\u00f3n, la Madre de Jes\u00fas aparece a Luisa como la que vence al Maligno, la mujer cuyo carisma es el de engendrar a Dios en las almas destrozadas por el pecado. El coraz\u00f3n de Luisa queda, pues, y de manera especial, abierto a la imitaci\u00f3n de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Queda, pues, abierta y de manera especial a imitar a Mar\u00eda, amable ideal de la mujer que quiere seguir a Cristo. La naturaleza de la imitaci\u00f3n de la Virgen no encuentra su dinamismo en la iniciativa de Luisa, sino siempre en el Amor que tiende a conformarla con el estado de Mar\u00eda en su maternidad. Siempre es el Amor el que baja de lo alto y se hace pr\u00f3ximo para hacer aparecer una \u00abforma viviente\u00bb del Amor Misericordioso con el que configurarse en Cristo.<\/p>\n<h2>II &#8211; Mar\u00eda, ideal de Luisa y de las Hijas de la Caridad<\/h2>\n<h3>Imitaci\u00f3n de Mar\u00eda<\/h3>\n<p>En las actitudes y disposiciones para la imitaci\u00f3n, el lenguaje de Luisa presenta una cierta variedad de terminolog\u00eda: a Mar\u00eda la denomina \u00abprotectora-guardiana-ejemplo-ejemplar-medio para ir a Dios-canal\u00bb.<\/p>\n<p>Detenerse en este nivel significar\u00eda \u00abtraicionar\u00bb el sentido de la devoci\u00f3n a la Virgen en la experiencia de la familia vicenciana y de Luisa en particular. El tema de la \u00abimitaci\u00f3n\u00bb, en Santa Luisa como en San Vicente, debe siempre colocarse en el contexto de la \u00abadherencia a los estados de Cristo\u00bb. De otro modo, la imitaci\u00f3n se quedar\u00eda en una actividad externa, una forma de ejemplarismo que impulsa a copiar o a mimetizar comportamientos exteriores, aun cuando en estos comportamientos se quiera percibir la acci\u00f3n de la gracia divina. En este sentido, San Francisco ironizaba acerca de la imitaci\u00f3n que el Hermano Le\u00f3n hac\u00eda de \u00e9l, copiando sus comportamientos.<\/p>\n<p>Si nos colocamos en el horizonte de la visi\u00f3n m\u00edstica de Santa Luisa (como se ha esbozado apenas en la primera parte), el sentido de la imitaci\u00f3n se concentra, por el contrario, en el significado del \u00abideal\u00bb.<\/p>\n<p>Y el ideal consiste en el modo de reaccionar por parte de Mar\u00eda ante la iniciativa del Amor divino en su especial vocaci\u00f3n, por gracia, a la maternidad divina, en la cual tanto la iniciativa como la misma correspondencia son obra exclusiva del Amor 3. Esto es el ideal, es decir, el modo de correspondencia que Luisa contempla como propuesto a ella y a sus hijas, por especial gracia del Amor divino, y por lo tanto espec\u00edfico de su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n para participar en la maternidad de Mar\u00eda. Se trata por lo tanto de un modo de adherirse al Amor y de corresponder a \u00e9l por gracia. Mar\u00eda se configura as\u00ed m\u00e1s especialmente con la prerrogativa de Madre, que reproduce una imagen suya en el coraz\u00f3n de Luisa.<\/p>\n<p>\u00abSoy toda tuya, Sant\u00edsima Virgen, para ser m\u00e1s perfectamente de Dios. Y pues te pertenezco, ens\u00e9\u00f1ame a imitar tu santa vida, mediante el cumplimiento de lo que Dios quiere de m\u00ed&#8230; D\u00edgnate suplir lo que yo deje de hacer por mi impotencia y negligencia, y puesto que es de tu amado Hijo, mi Redentor, de quien has recibido las heroicas virtudes que has practicado en este mundo, une el esp\u00edritu de mis acciones a su santa presencia para gloria de su santo Amor\u00bb. (L. de M., C. y Escr. E. 5, n. 15).<\/p>\n<p>La maternidad de Mar\u00eda, desarrolla, pues, en la interioridad de Luisa una doble funci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>despierta en su conciencia una m\u00e1s viva y aut\u00e9ntica percepci\u00f3n de su presencia maternal y suscita en ella un atractivo porque se establezca una relaci\u00f3n particular de reciprocidad y afinidad, entre las dos, con relaci\u00f3n al misterio de Cristo,<\/li>\n<li>orienta el deseo hacia una nueva \u00abforma de vida\u00bb que corresponda a esa afinidad con la Madre de Cristo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El tema de la \u00abmadre\u00bb, con todas sus caracter\u00edsticas, hasta cuando presenta matices teol\u00f3gicos, constituye para Luisa una invocaci\u00f3n, una plegaria, una confianza y un acto de amor que nacen de un acto de fe. Luisa tiene una conciencia muy aguda de la relaci\u00f3n viva y vital que la une a la Madre de Cristo, relaci\u00f3n de reciprocidad en la que Mar\u00eda toma la iniciativa, para hacerse presente en el coraz\u00f3n de Luisa y configurarlo con el suyo.<\/p>\n<p>Es Mar\u00eda la que \u00abhace ver\u00bb a Luisa su propio Coraz\u00f3n en su identidad de Madre, que la llama por su nombre y quiere una respuesta adecuada mediante la apertura del coraz\u00f3n de ella. Luisa puede corresponder s\u00f3lo como madre, porque percibe una presencia que le revela un sentido verdadero y definitivo de la vida, seg\u00fan Cristo. El nombre de \u00abmadre\u00bb adquiere en su coraz\u00f3n la funci\u00f3n del Angel en el misterio de la Anunciaci\u00f3n y la del \u00abFiat\u00bb de Mar\u00eda. Cuando Luisa da a la Sant\u00edsima Virgen el t\u00edtulo de \u00abmadre\u00bb, le atribuye un nombre adecuado para designar la realidad. Es decir, entra en una comunicaci\u00f3n de vida que es participaci\u00f3n en el mismo don de maternidad. La imitaci\u00f3n se resuelve, pues, en una entrega rec\u00edproca a la maternidad del Amor.<\/p>\n<p>Por consiguiente, \u00abMadre\u00bb, en el di\u00e1logo con Mar\u00eda se convierte en una profesi\u00f3n de fe que pone en relaci\u00f3n con Cristo y trae la adhesi\u00f3n a El por la aceptaci\u00f3n de un programa de vida del que s\u00f3lo el Amor tiene el secreto, pero cuyo sentido queda revelado en la maternidad de Mar\u00eda. El t\u00edtulo de \u00abMadre\u00bb en la profesi\u00f3n de fe evoca la decisi\u00f3n de confiarse a Mar\u00eda para dejarse introducir por el Amor en una nueva forma de maternidad hacia los Pobres. Y hace percibir a Luisa ese Amor que, poni\u00e9ndola en correspondencia con la Sant\u00edsima Virgen, modifica su coraz\u00f3n y su personalidad porque renueva en ella el acontecimiento de gracia que transforma a la mujer (la Anunciaci\u00f3n) y le confiere el poder amar con un amor maternal, que se inclina hacia la criatura en su condici\u00f3n de indigencia y por lo tanto hacia el pobre, y hace de ella \u00abcanal\u00bb de misericordia.<\/p>\n<p>Participar en la maternidad de Mar\u00eda significa, pues, participar en una maternidad que no tiene fuentes humanas porque es la obra exclusiva del Esp\u00edritu Santo; significa, en definitiva, conferir a la capacidad de amar de la mujer las mismas actitudes del Amor misericordioso de Dios, en favor de los m\u00e1s abandonados: el \u00ab\u00e1gape\u00bb.<\/p>\n<p>Cuatro son los rasgos fundamentales que se pueden entrever en la maternidad de Luisa, modelada sobre la de Mar\u00eda:<\/p>\n<p>\u2022 Capacidad de acoger y guardar.<\/p>\n<p>En este aspecto, los datos de la Fe se ven confirmados por los de la psicolog\u00eda femenina. De ah\u00ed, la actitud totalmente maternal de Luisa de preocuparse del cuidado de los pobres en los aspectos m\u00e1s concretos y escondidos. Es propio de la maternidad preocuparse eficazmente de las necesidades reales y dar respuestas concretas. Luisa custodia fielmente a los pobres que su amor materno, enternecido por la maternidad divina, le muestra como hijos indefensos e indigentes.<\/p>\n<p>\u2022 Disposici\u00f3n a la experiencia del dolor<\/p>\n<p>No hay maternidad sin dolor. Luisa lo sabe por experiencia personal; pero el ideal encerrado en Mar\u00eda la abre a una dimensi\u00f3n sublime del sacrificio. El amor maternal es siempre oblativo: es la forma del amor humano que m\u00e1s se configura con las propiedades del Amor divino: \u00ab\u00e1gape\u00bb, amor misericordioso que se abaja, se anonada, da la vida por aquellos a quienes ama. La madre sabe sufrir por el consuelo del hijo. Su \u00fanico gozo es la alegr\u00eda del hijo lo.<\/p>\n<p>\u2022 Capacidad de intuici\u00f3n<\/p>\n<p>La intuici\u00f3n es una actitud propia de la feminidad. La maternidad induce a Luisa a intuir la necesidad, la indigencia, la miseria del otro, incluso cuando se trata de una pobreza que se esconde por verg\u00fcenza. La madre conoce lo que los otros no saben o no ven: los ojos del coraz\u00f3n conocen m\u00e1s y mejor que las facultades meramente racionales.<\/p>\n<p>\u2022 Capacidad de relaci\u00f3n<\/p>\n<p>La contemplaci\u00f3n del misterio trinitario, como se manifiesta en la maternidad de Mar\u00eda relacionada con la misi\u00f3n salv\u00edfica operada por Cristo, capacita a Luisa para establecer, con la realidad y con los dem\u00e1s, lazos de relaci\u00f3n y de comuni\u00f3n profundos y puros, como s\u00f3lo una madre puede hacerlo.<\/p>\n<h2>III &#8211; El culto a Mar\u00eda en Santa Luisa y en la Comunidad de las Hijas de la Caridad<\/h2>\n<p>En s\u00edntesis, se podr\u00eda afirmar que el culto a Mar\u00eda queda condensado en el ejercicio de la caridad heroica hacia los pobres, vivida, sin embargo, como participaci\u00f3n en la maternidad de Mar\u00eda, bajo el constante influjo del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>El culto a Mar\u00eda, entendido en este sentido, comprende:<\/p>\n<ul>\n<li>adoraci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo (Luisa, m\u00edstica del Esp\u00edritu Santo),<\/li>\n<li>educaci\u00f3n del coraz\u00f3n para el seguimiento del Amor (aspiraci\u00f3n al puro Amor de Dios).<\/li>\n<li>atenci\u00f3n dirigida a los rasgos maternos, en la imitaci\u00f3n de Mar\u00eda (Mar\u00eda, modelo de maternidad),<\/li>\n<li>compromiso por la caridad operante, entendida como acci\u00f3n y amor efectivo (oblaci\u00f3n y dedicaci\u00f3n maternal de Luisa),<\/li>\n<li>iniciativa, creatividad, disponibilidad (dones de Luisa en el servicio a los pobres).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Es la conformidad con Mar\u00eda o la adhesi\u00f3n a Ella, con la gracia de la participaci\u00f3n en su maternidad divina, lo que constituye la trama de toda la concepci\u00f3n del culto y de la devoci\u00f3n a la Virgen por parte de Luisa. Su actividad cultual y su devoci\u00f3n consisten, por tanto, en abandonarse a la iniciativa del Esp\u00edritu Santo para secundar su gracia que apunta a reproducir en el alma de Luisa la bella imagen de la maternidad de Mar\u00eda en favor de los pobres.<\/p>\n<p>En la experiencia de Luisa, el culto a Mar\u00eda presupone, pues, el don y el ejercicio de la contemplaci\u00f3n, al menos inicial, como condici\u00f3n de autenticidad. Como confirmaci\u00f3n de esto, se puede hacer referencia a los casos de San Vicente, de Santa Catalina Labour\u00e9 y de Manzella. En ellos tambi\u00e9n, como en Santa Luisa, el culto proviene del don de contemplaci\u00f3n, lo que garantiza y revela su originalidad, su actualidad y su eficacia, a la vez que excluye toda forma de devoci\u00f3n de explotaci\u00f3n del culto a Mar\u00eda en funci\u00f3n de intereses diversos. As\u00ed desaparece toda forma de sentimentalismo, de ritualismo, formulismo, rutina, defectos todos ellos tan t\u00edpicos y que podr\u00edan afectar hasta el uso de la Medalla Milagrosa, que, en ese caso, quedar\u00eda reducida al papel de amuleto u objeto que trae la suerte.<\/p>\n<p>El culto a Mar\u00eda no sufre por esto una reducci\u00f3n, al contrario, se acent\u00faa con \u00e9l la consciencia de las propiedades de la maternidad de Mar\u00eda que le fueron comunicadas a Luisa y a sus hijas, propiedades que se ponen en pr\u00e1ctica y se ejercitan desde la \u00abvivencia\u00bb: pensamiento, afectividad, operatividad, hasta el punto de constituirse en una cultura por la educaci\u00f3n de la personalidad individual y de la comunidad.<\/p>\n<p>El culto a Mar\u00eda no se agota en invocaciones para obtener gracias, sino que engendra una tensi\u00f3n \u00abhacia abajo\u00bb, como es t\u00edpico del \u00ab\u00e1gape\u00bb en Cristo y en la maternidad de Mar\u00eda: conmueve y modifica el coraz\u00f3n del orante, as\u00ed como toda su vida.<\/p>\n<p>Mirar al pobre como se contempla al Crucificado significa adorar a Cristo no en la imaginaci\u00f3n, sino en la realidad de su perenne manifestaci\u00f3n en la carne del que sufre.<\/p>\n<p>El resultado al que apunta el culto es siempre el de reproducir en cada uno una bella imagen de Mar\u00eda en el estado de amor como se manifiesta en su relaci\u00f3n con Cristo.<\/p>\n<p>Nada de lo que la Iglesia pone de relieve en su actividad cultual y lit\u00fargica queda excluido, pero todo va enfocado a la reproducci\u00f3n de la imagen de la Madre de Cristo en la Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Mar\u00eda \u2014se ha dicho\u2014 remite siempre a la Sant\u00edsima Trinidad: al modo de un icono en el que se reflejan las operaciones del Amor divino con su aspecto maternal; imagen que aguarda el ser reproducida en el coraz\u00f3n de Luisa y de sus hijas (vida de gracia). Y como consecuencia se celebran o alaban las relaciones de la Virgen con las Personas divinas, en su propiedad:<\/p>\n<ul>\n<li>con el Padre: hija,<\/li>\n<li>con el Hijo: madre e hija,<\/li>\n<li>con el Esp\u00edritu Santo: esposa.<\/li>\n<\/ul>\n<p>De todas formas, en este contexto se reserva un lugar privilegiado a la relaci\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo \u2014 Esposo\u2014, pues a El se le atribuye la maternidad divina de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Mar\u00eda es imagen de Cristo, \u00abmodelo de vida\u00bb en cuanto manifestaci\u00f3n filial del Amor de Dios:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;la dulce tranquilidad de su alma en medio de los padecimientos y muerte de su Hijo&#8230; por el puro amor que ten\u00eda a Dios y por la salvaci\u00f3n de las almas en la que trabaj\u00f3 el resto de sus d\u00edas, en perfecta imitaci\u00f3n del esp\u00edritu de su Hijo&#8230;\u00bb (L. de M., Corr. y Esc. E. 6, n. 17, p. 670).<\/p>\n<p>Es el amor el que la invita a la \u00abpr\u00e1ctica del puro Amor\u00bb. Es tipo del \u00abAmor que atrae\u00bb, de \u00abnuestro querido amor\u00bb. Es el modelo del \u00abAmor que nos desposa con \u00e9l\u00bb. Pero, sobre todo, es el Amor que engendra al Hijo porque hace concebir \u00aba Jes\u00fas por amor\u00bb<\/p>\n<p>El culto a Mar\u00eda reproduce en Luisa y en la Hija de la Caridad la imagen de la Madre de Cristo, es decir, la hace, a su vez, \u00abmadre de gracia y de misericordia\u00bb. En este sentido, la verdadera Hija de la Caridad es hija de Mar\u00eda; pero la Virgen no dispensa dones a la Hija de la Caridad: m\u00e1s bien se hace presente en la mujer que le abre su coraz\u00f3n, para hacer de ella \u00abdon de Dios\u00bb a los pobres. Luisa y las Hijas de la Caridad est\u00e1n \u00abseparadas para Dios\u00bb (Hech. 13, 2) para el ministerio de la Caridad. Ministerio que engendra de nuevo al pobre para el amor, le da un coraz\u00f3n nuevo, le hace hijo. Al ser hijo, es hermoso porque es amado. Luisa es hermosa, bella porque, como Mar\u00eda, es amada. Por eso, se hace capaz de amar. La Hija de la Caridad es bella cuando ama.<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Esta exposici\u00f3n ha intentado poner de relieve, con un deseo de autenticidad, la actualidad de la devoci\u00f3n de Santa Luisa de Marillac a la Madre de Cristo. Y con ello traer a la memoria la experiencia m\u00edstica de nuestra Fundadora, lo que es una cuesti\u00f3n vital para la Hija de la Caridad. Debe resultar claro que el Amor s\u00f3lo se puede recibir, no conquistar; corresponder a \u00e9l y no prevenir. En el caso del ministerio de la Caridad, s\u00f3lo la contemplaci\u00f3n capacita para el amor, porque torna amables, madres, es decir, capaces de cooperar a la iniciativa divina.<\/p>\n<p>La experiencia de Luisa es matriz cultural de nuestra espiritualidad. En este sentido, es esencial y actual para la educaci\u00f3n del coraz\u00f3n. Mar\u00eda ha sido la primera en creer, Luisa con ella, nosotras con Luisa.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de la Comunidad se abre a la esperanza de una vitalidad perenne, en la medida en que se perpet\u00fae en ella el patrimonio familiar de la espiritualidad mariana. Las apariciones de la Virgen a Santa Catalina representan en cierto modo la confirmaci\u00f3n y el sello de la solicitud maternal de Mar\u00eda Sant\u00edsima hacia la Comunidad y cada una de las Hijas de la Caridad. Su presencia, empero, implica siempre y ante todo el coraz\u00f3n. Como hecho sintom\u00e1tico tenemos que las visiones de Santa Catalina comienzan con las del coraz\u00f3n de San Vicente. Y la Medalla, en sus s\u00edmbolos, presenta el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb como centro vital y alma de la espiritualidad vicenciana. Es el amor el que constituye la trama, el que configura y env\u00eda a llevar, cerca y lejos, el Amor de Dios a los pobres. El oficio divino, para la Hija de la Caridad como para Mar\u00eda, es el de visitar a los pobres para llevarles el Esp\u00edritu de Cristo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n En referencia al t\u00edtulo de esta exposici\u00f3n: \u00abMar\u00eda, Madre de gracia y de misericordia\u00bb, brotan inevitablemente tres interrogantes: \u00abMadre\u00bb \u00bfC\u00f3mo? \u00bfDe qu\u00e9 \u00abgracia\u00bb? \u00bfPor qu\u00e9 \u00abmisericordia\u00bb? 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