{"id":59370,"date":"2015-05-15T03:32:11","date_gmt":"2015-05-15T01:32:11","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=59370"},"modified":"2015-05-15T03:32:11","modified_gmt":"2015-05-15T01:32:11","slug":"el-mensaje-de-sor-lucia-roge","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-mensaje-de-sor-lucia-roge\/","title":{"rendered":"El mensaje de Sor Luc\u00eda Rog\u00e9"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_34760\" style=\"width: 259px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/Lucia_Roge.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-34760\" class=\"size-medium wp-image-34760\" title=\"Sor Luc\u00eda Rog\u00e9, H.C.\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/Lucia_Roge-249x300.jpg?resize=249%2C300\" alt=\"Sor Luc\u00eda Rog\u00e9, H.C.\" width=\"249\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-34760\" class=\"wp-caption-text\">Sor Luc\u00eda Rog\u00e9, H.C.<\/p><\/div>\n<p><em>\u00abAmar es darlo todo y darse uno mismo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Este estribillo que acompa\u00f1\u00f3 a Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 mientras deposit\u00e1bamos en la tumba sus despojos mortales resume muy bien lo que ella quiso ser y vivir. En su \u00ab<em>testamento espiritual<\/em>\u00bb pide que no se hable de ella, sobre todo en sus funerales: \u00ab<em>que todo se haga con la mayor sencillez, seg\u00fan el esp\u00edritu de los Fundadores<\/em>\u00ab. Su deseo se respet\u00f3, me parece. Y si ante la cercan\u00eda del aniversario de su muerte (lunes 15 de abril de 1991), he querido poner \u00ab<em>la Renovaci\u00f3n de 1992<\/em>\u00bb a la luz del \u00ab<em>mensaje<\/em>\u00bb que nos ha dejado, no es tanto con la intenci\u00f3n de hablar de ella, como con la de que ella pueda hablarnos todav\u00eda o, m\u00e1s exactamente, con la intenci\u00f3n de que el Se\u00f1or siga interpel\u00e1ndonos a trav\u00e9s de su testimonio.<\/p>\n<p>Ahora, en la luz celestial, nuestra Hermana es infinitamente m\u00e1s consciente que pod\u00eda serlo cuando estaba en la tierra, de lo que recibi\u00f3 de la misericordia divina, para s\u00ed y para los dem\u00e1s. Como cada uno de nosotros, tuvo que luchar d\u00eda tras d\u00eda para corresponder a tantas gracias, y lo consegu\u00eda unas veces mejor que otras. Pero su amor a la Compa\u00f1\u00eda y a los Pobres fue, con toda lealtad, afianz\u00e1ndose y fortaleci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s, especialmente por un fervoroso movimiento de \u00ab<em>acercarse a las fuentes<\/em>\u00bb y una insistencia incesante en los valores fundamentales de la vocaci\u00f3n que podr\u00edamos resumir en una frase que le era muy querida: \u00ab<em>el esp\u00edritu de siervas<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<h2>I &#8211; \u00ab<em>Retorno a las fuentes<\/em>\u00ab<\/h2>\n<p>Su contacto durante catorce a\u00f1os con Madre GUILLEMIN, el vivir en la \u00e9poca de pleno \u00ab<em>aggiornamento<\/em>\u00bb de la Iglesia y de la Compa\u00f1\u00eda, tras el Concilio especialmente, teniendo que impulsar las Asambleas Generales llamadas a elaborar las nuevas Constituciones\u2014 fueron otras tantas circunstancias que llevaron a Sor Luc\u00eda Rog\u00e9, como a todos nosotros, a dirigir una detenida \u00ab<em>mirada a los or\u00edgenes<\/em>\u00ab, a sentirse sensibilizada por el esp\u00edritu de los Fundadores y de las Primeras Hermanas&#8230; Todo eso es lo que tenemos que \u00ab<em>trasladar<\/em>\u00ab, que hacer pasar a \u00ab<em>nuestro hoy<\/em>\u00ab.<\/p>\n<h3>A &#8211; Mirada dirigida a los or\u00edgenes<\/h3>\n<p><strong>1. Situaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ante todo y sobre todo, de lo que se trata es de responder a las m\u00faltiples llamadas de los Pobres, transmitidas por Obispos, por las \u00ab<em>Caridades<\/em>\u00bb de las parroquias, los \u00ab<em>Padres de los Pobres<\/em>\u00bb y por otros bienhechores. Hay que afrontar valientemente riesgos, pruebas de todas clases, hasta calumnias y persecuciones. A la sobrecarga de actividades, hay que a\u00f1adir las responsabilidades m\u00e1s diversas, sin descartar las iniciativas m\u00e1s inesperadas.<\/p>\n<p>Pero aquellas \u00ab<em>Hermanas<\/em>\u00bb poseen tambi\u00e9n el sentido de lo real y lo concreto. No en balde la mayor\u00eda de ellas son de origen rural. Saben unir una gran sencillez con cierta reserva y con una prudencia bien comprendida. Una vez que han dado respuesta a determinada urgencia, quedan disponibles para acudir a otro lado. En medio de las dificultades, la carencia de comunicaciones es un sufrimiento y a veces les ocurre estar contando los d\u00edas cuando no han podido ponerse en contacto con San Vicente o Santa Luisa.<\/p>\n<p><strong>2. Rasgos de identidad<\/strong><\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n que el car\u00e1cter espec\u00edfico de la Compa\u00f1\u00eda est\u00e9 tan bien establecido desde el principio. El amor a los Pobres en Jesucristo domina su vida hasta el \u00faltimo aliento de sus fuerzas. El servicio es su raz\u00f3n de ser, su \u00ab<em>primera y \u00faltima obligaci\u00f3n<\/em>\u00ab, como dice el Reglamento del Hospital de Angers y como se desprende con toda claridad en los diversos contratos. Se har\u00e1n solidarias de las condiciones de vida de los desfavorecidos: frugalidad en la alimentaci\u00f3n, austeridad en el estilo de vida, etc.<\/p>\n<p>No son ciertamente \u00ab<em>santas de vitrales<\/em>\u00ab, pero su entrega total a Dios se traduce, en \u00faltimo t\u00e9rmino, por una extraordinaria disponibilidad. La castidad y la obediencia, que tienen con frecuencia que superar pruebas y dificultades, liberan sus corazones y acrecientan su fortaleza para el servicio a sus hermanos. Tienen el sentimiento muy vivo de pertenecer a la misma familia espiritual. Es cierto que la colaboraci\u00f3n tan estrecha \u2014aunque no siempre f\u00e1cil \u2014 que existe entre los Fundadores contribuye a darles ese sentimiento y a afianzar su confianza: \u00ab<em>Dios har\u00e1 con ustedes las veces de Padre y de Madre<\/em>\u00ab, escribe bellamente San Vicente a Maturina GU\u00c9RIN, el 3 de marzo de 1660, al anunciarle la extrema gravedad de la Se\u00f1orita LE GRAS y pensando, sin duda, que \u00e9l \u00ab<em>no tardar\u00e1 en seguirla<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>\u00ab<em>En resumen \u2014escribe Sor Luc\u00eda ROG\u00c9\u2014, en la vida de las primeras Hermanas se encuentra:<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>el eje de la Fe en Jesucristo, a Quien aman, reconocen y sirven en los Pobres;<\/li>\n<li>una proximidad con estos \u00faltimos mediante el servicio, el g\u00e9nero de trabajo que desempe\u00f1an y su estilo de vida;<\/li>\n<li>una gran libertad interior para permanecer fieles a su vocaci\u00f3n, a la que aman \u00abafectiva y efectivamente\u00bb\u00bb (Ecos de la Compa\u00f1\u00eda, 1984, p. 274).<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>3. Fidelidad creciente<\/strong><\/p>\n<p>Pensando en nuestra fidelidad de hoy, Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 propon\u00eda estos tres puntos, en los que tantas veces insisti\u00f3:<\/p>\n<p><em>a) El sentido de pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda<\/em><\/p>\n<p>En realidad, lo que est\u00e1 en juego es la fidelidad al designio de Dios. Las primeras Hermanas reconocieron en el interior de ellas mismas la \u00ab<em>fusi\u00f3n<\/em>\u00bb entre el carisma de la Compa\u00f1\u00eda y su propia llamada. La vocaci\u00f3n de Hija de la Caridad nace de esa \u00ab<em>fusi\u00f3n<\/em>\u00ab. Por eso, la Hija de la Caridad \u00ab<em>no hace un servicio<\/em>\u00ab: \u00ab<em>es sierva<\/em>\u00ab. Lo que es para ella un \u00ab<em>estado permanente<\/em>\u00ab, cualquiera que sea su quehacer&#8230; o su \u00ab<em>no-hacer<\/em>\u00bb aparente. As\u00ed es como contribuye por su parte y unida a sus Hermanas, a la fidelidad efectiva y actual de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda, en s\u00ed o a trav\u00e9s de sus Provincias y sus Comunidades locales, es el lugar en que arraiga la vocaci\u00f3n, el ambiente en que esa vocaci\u00f3n se vive sin cesar y se verifica en la comuni\u00f3n fraterna, en el compartir, en el enriquecerse mutuamente. Al decir esto queda puesto de relieve el papel primordial del Proyecto Comunitario, del clima de la convivencia, de la fidelidad viva al carisma original. Es la Compa\u00f1\u00eda quien env\u00eda hacia los Pobres, quien crea lazos de uni\u00f3n entre las Comunidades y las Provincias. Si cada una de las Hermanas ha de sentirse acogida y escuchada por esa familia, ella, por su parte, tiene que sostener al conjunto, propagando vida e integrando en esa vida las Constituciones que son, tanto para ella misma como para las dem\u00e1s Hermanas, \u00ab<em>camino de santidad<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p><em>b) La libertad interior<\/em><\/p>\n<p>Ese sentido tan agudo de la pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda permiti\u00f3 a las primeras Hermanas sustraerse a las presiones exteriores y a las posibles desviaciones. Pensemos, por ejemplo, en c\u00f3mo supieron resistir a las exigencias arbitrarias del P\u00e1rroco de Chars: no ceden ante su doctrina jansenista, y la persecuci\u00f3n de que son objeto por su parte termina con la marcha de las Hermanas de aquella Parroquia. Todas ustedes conocen la admirable respuesta de Sor B\u00e1rbara ANGIBOUST a la Duquesa de Aiguillon:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Se\u00f1ora, sal\u00ed de casa de mis padres para servir a los pobres, y usted es una gran Se\u00f1ora, poderosa y rica. Si usted fuera pobre, Se\u00f1ora, yo la servir\u00eda don gusto<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Tenemos aqu\u00ed la expresi\u00f3n de una Fe profunda en Jesucristo, que permite establecer una jerarqu\u00eda de valores, no al estilo del mundo, sino seg\u00fan el esp\u00edritu evang\u00e9lico, el esp\u00edritu de las Bienaventuranzas. Es la felicidad y la libertad que tienen los hijos de Dios. Iluminados con esta luz es como permaneceremos libres para expresarnos, sin intolerancia pero con claridad; para ver con lucidez las situaciones y detectar las reclamaciones de la naturaleza, de todo orden, que ellas pudieran ocultar. Para ello, necesitamos tomar cierta perspectiva, necesitamos tiempo para reflexionar y orar tanto a nivel personal como comunitario.<\/p>\n<p><em>c) El esp\u00edritu de iniciativa y creatividad<\/em><\/p>\n<p>Quedamos admirados ante la ingeniosidad de las primeras Hermanas. Tenemos, por ejemplo, a Mar\u00eda JOLY, que se lanza a una explotaci\u00f3n granjera, mientras otra imagina y utiliza con fruto un m\u00e9todo pedag\u00f3gico para ense\u00f1ar a leer r\u00e1pidamente, causando admiraci\u00f3n a los que lo presencian. Es verdad que Santa Luisa, por su parte, hab\u00eda creado lo que podr\u00edamos llamar el primer taller de ergoterapia en el Asilo del Santo Nombre de Jes\u00fas donde estableci\u00f3 toda clase de medios para proporcionar a los pobres una ocupaci\u00f3n \u00fatil, como la fabricaci\u00f3n de tejidos, forro de botones, zapater\u00eda de nuevo y de reparaci\u00f3n del calzado, y para las mujeres: encajes, confecci\u00f3n de guantes, fabricaci\u00f3n de alfileres&#8230; Francisca FANCHON hace dulce y jalea que vende fuera de casa para proporcionarse medios con que atender a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos que tiene a su cargo. Otras van juntas, en plena noche, cuando arrecia el fr\u00edo a depositar haces de le\u00f1a ante la puerta de los pobres, para que se los encuentren por la ma\u00f1ana, al despertarse, sin pasar por la humillaci\u00f3n de recibirlos de limosna.<\/p>\n<p>Esta ingeniosidad era fruto de una convicci\u00f3n \u00edntima que se traduc\u00eda en algo visible y atrayente: se admiraba en ello no s\u00f3lo a personas sino a comunidades evang\u00e9licas, pobres al Servicio de los Pobres, operantes y comprometidas, orantes y sencillas. La vida de las primeras Hermanas nos desaf\u00eda a imitarlas en su creatividad, o m\u00e1s exactamente, a llegar nosotros tambi\u00e9n hasta la ra\u00edz de esa creatividad. Ya recuerdan, sin duda, que una de las preocupaciones m\u00e1s acuciantes de Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 fue la de dar respuesta a las llamadas, tan propias de nuestro tiempo, de los refugiados, esparcidos a trav\u00e9s del mundo: los de Camboya en Tailandia, los de Am\u00e9rica Central en M\u00e9xico, los de Uganda en el Zaire, etc. Es \u00e9ste un ejemplo de las m\u00faltiples miserias con dimensi\u00f3n internacional, de las que nos llegan, como de rebote, r\u00e1fagas a nuestros barrios urbanos y aun a ciertas zonas rurales. Ahora bien, la verdadera inventiva del amor no puede emanar, por definici\u00f3n, m\u00e1s que del Esp\u00edritu de Amor y de nuestra docilidad en dejarnos conducir por El y que nos haga part\u00edcipes de su libertad creativa.<\/p>\n<h3>B. El espiritu de los fundadores<\/h3>\n<p>\u00ab<em>Doy gracias al Se\u00f1or por haberme llamado a la familia de San Vicente<\/em>\u00ab. Esta frase tan sencilla de Sor Luc\u00eda ROGL, en su \u00ab<em>testamento espiritual<\/em>\u00ab, va repleta, como advierten los que la han conocido de cerca, de su intenso amor a los Fundadores, de su \u00ab<em>familiaridad<\/em>\u00ab, siempre creciente con el esp\u00edritu de \u00e9stos. El \u00ab<em>Retorno a las Fuentes<\/em>\u00bb requiere de nosotros ante todo ese conocimiento \u00ab<em>desde dentro<\/em>\u00bb que nos permite, a cada uno de nosotros \u2014con su personalidad y su historia propias\u2014, llegar a asimilar cada vez m\u00e1s aquello que dec\u00eda San Pablo: \u00ab<em>la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu (que se otorga) para com\u00fan utilidad<\/em>\u00bb (1 Cor., 12, 71.<\/p>\n<p>Creo poder afirmar que, d\u00eda tras d\u00eda, y sobre todo a partir del momento en que tuvo que asumir pesadas responsabilidades, Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 se sinti\u00f3 de manera especial en consonancia con Santa Luisa, sobre todo cuando se trat\u00f3 de la preparaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n del 350.\u00b0 aniversario del nacimiento de la Compa\u00f1\u00eda, en 1983. Esto dej\u00f3 en ella profundo impacto y acrecent\u00f3 hasta un alto grado, podr\u00edamos decir, una especie de \u00ab<em>connivencia<\/em>\u00bb con la Fundadora, de la que nos toca a nosotros recoger ahora los ben\u00e9ficos frutos.<\/p>\n<p>Sea como quiera, me parece que la expresi\u00f3n \u00ab<em>andadura<\/em>\u00bb o \u00ab<em>caminar<\/em>\u00bb es la que mejor resume y traduce su manera de percibir a los Fundadores.<\/p>\n<p><strong>1. Caminar de San Vicente<\/strong><\/p>\n<p><em>a) Un dejarse invadir progresivamente por el Esp\u00edritu<\/em><\/p>\n<p>En el caso de San Vicente \u2014como tambi\u00e9n en el de Santa Luisa, aunque de diferente manera \u2014 se percibe de un modo bastante s\u00fabito la irrupci\u00f3n del Esp\u00edritu al cabo de un per\u00edodo de maduraci\u00f3n m\u00e1s bien oscura. Nosotros sabemos ahora a d\u00f3nde quer\u00eda llevarle Dios. Pero \u00e9l no lo sab\u00eda, como tantas veces lo repiti\u00f3 despu\u00e9s. Se trata, pues, de un punto capital: invasi\u00f3n progresiva por parte de Dios en su vida, que permite a San Vicente dejarse arrastrar por una fuerza misteriosa e insistente hacia el Servicio a los Pobres. Decide corresponder a esa fuerza, reconoce a Jesucristo en los desfavorecidos y abandonados y su respuesta no puede ser otra que la de un \u00ab<em>amor afectivo y efectivo<\/em>\u00ab, uniendo siempre el servicio corporal al servicio espiritual.<\/p>\n<p>Es ese realismo en el servicio el que impulsa a Vicente a agrupar a las Se\u00f1oras, como m\u00e1s adelante lo har\u00e1 con los Sacerdotes de la Misi\u00f3n y con las Hijas de la Caridad. Estas \u00faltimas habr\u00e1n de ser aut\u00e9nticas siervas, de las que ve el prototipo en Margarita NASEAU. Se re\u00fanen en torno a la \u00ab<em>Se\u00f1orita<\/em>\u00bb porque comparten con ella y entre s\u00ed una misma identidad, \u00ab<em>un designio com\u00fan<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p><em>b) Una dilataci\u00f3n y diversificaci\u00f3n del carisma<\/em><\/p>\n<p>Poco a poco, la trayectoria del carisma se va dilatando. El mismo San Vicente hace esta descripci\u00f3n, en la famosa conferencia del 18 de octubre de 1655, sobre \u00ab<em>el fin de la Compa\u00f1\u00eda<\/em>\u00ab. Despu\u00e9s de haber recordado a las Hermanas por qu\u00e9 se han entregado a Dios, va enumerando los diversos servicios que se les han ido proponiendo sucesivamente: los enfermos, los ni\u00f1os, los encarcelados, los ancianos, los refugiados. Pero no lo da por terminado:<\/p>\n<p>\u00ab<em>&#8230; No sabemos si vivir\u00e9is lo bastante para ver que Dios da nuevos empleos a la Compa\u00f1\u00eda&#8230;<\/em>\u00bb<\/p>\n<p>No obstante, no duda en asegurarlo con tal de que las Hijas de la Caridad sean fieles a lo que es su raz\u00f3n de ser y a su \u00ab<em>modo de vida<\/em>\u00ab:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Ten\u00e9is que estar dispuestas a servir a los Pobres en todos los sitios a donde se os env\u00ede&#8230; Estad dispuestas a abrazar todos los trabajos que la divina Providencia os depare&#8230; Ten\u00e9is que preguntaron: \u00bfPara qu\u00e9 ha instituido Dios la Compa\u00f1\u00eda de la Caridad? \u00bfPara qu\u00e9 me ha llamado aqu\u00ed? Y luego responderos: Para honrar a Nuestro Se\u00f1or, para servirle en los Pobres y para hacer todo aquello en lo que El ha querido emplearme&#8230;<\/em>\u00bb (Conf. esp. nn. 1396 y 1398).<\/p>\n<p>Esta actitud de apertura y acogida ante todas las nuevas proposiciones de la Providencia \u2014a la que San Vicente no quiere que nos adelantemos, que \u00ab<em>saltemos<\/em>\u00bb por encima de ella \u2014 muestra con evidencia que el carisma es tinte todo docilidad atenta al Esp\u00edritu. As\u00ed es como San Vicente e igualmente Santa I uisa, seguir\u00e1n mociones interiores sucesivas, siempre nuevas pero sin apartarse (le una continuidad. El carisma se diversifica en fidelidad a una misma visi\u00f3n de Fe que nos pide que nos despojemos cada vez m\u00e1s, siendo por ello cada vez m\u00e1s receptivos, estando cada vez m\u00e1s disponibles ante las mociones del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p><em>c) Una actitud preferencial y constante de humildad<\/em><\/p>\n<p>Por eso, la actitud preferencial y constante es la de la humildad. Es verdad que esta opci\u00f3n entra en la l\u00f3gica del servicio: por eso se convierte en la recomendaci\u00f3n prioritaria que hace en todos los env\u00edos a misi\u00f3n. La humildad ha de vivirse en la sencillez del don total y de la perfecta disponibilidad. Por eso, bueno ser\u00e1 que nosotros reservemos a este esp\u00edritu el lugar que le corresponde, tal y como lo presenta San Vicente:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Hijas m\u00edas, tened mucho cuidado de que no se deslicen entre vosotras ciertos apegos que os impidan estar con toda flexibilidad entre las manos de Dios, porque de ah\u00ed podr\u00eda resultas que ya no ir\u00edais a un lugar a donde su bondad querr\u00eda concederos la gracia de enviaros&#8230;<\/em>\u00bb (Conf. esp. n. 208).<\/p>\n<p>En definitiva, es una incitaci\u00f3n a la Esperanza. Desde el momento en que entramos \u2014y cada vez m\u00e1s\u2014 en la consideraci\u00f3n de los rasgos principales del \u00ab<em>Cristo de San Vicente<\/em>\u00ab, del que tenemos que revestirnos, echamos las bases fundamentales para que viva y crezca el carisma, en nosotros y a trav\u00e9s de nosotros. Todo debe juzgarse y emprenderse iluminados por esta luz. Las Constituciones lo recuerdan con claridad:<\/p>\n<p>\u00ab<em>La llamada que oyeron las primeras Hermanas sigue suscitando y reuniendo, a trav\u00e9s del mundo, a las Hijas de la Caridad, que se esfuerzan por beber en sus fuentes las inspiraciones e intuiciones de los Fundadores, para responder, con fidelidad y disponibilidad siempre renovadas, a las necesidades de su tiempo<\/em>\u00bb (C. 1. 3).<\/p>\n<p><strong>2. Caminar de Santa Luisa<\/strong><\/p>\n<p>Este caminar se ha puesto de relieve, de diferentes maneras, por los numerosos estudios llevados a cabo con ocasi\u00f3n del Cuarto Centenario del nacimiento de Santa Luisa (Cf. \u00ab<em>Ecos de la Compa\u00f1\u00eda<\/em>\u00ab, enero 1992). Juan Pablo II habla expl\u00edcitamente de ello en la carta dirigida con este motivo a Madre Juana ELIZONDO (Cf. \u00ab<em>Ecos de la Compa\u00f1\u00eda<\/em>\u00ab, octubre 1991). En cuanto a Sor Luc\u00eda ROG\u00c9, gustaba de entresacar en la vida de Santa Luisa dos l\u00edneas de fuerza:<\/p>\n<p>Una m\u00edstica, en comuni\u00f3n con Jesucristo Crucificado, a trav\u00e9s del sufrimiento y la pobreza;<\/p>\n<p>Una m\u00edstica, totalmente entregada a Dios y comprometida en su servicio en la persona de los Pobres.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n habr\u00eda consistido en integrar el primer rasgo en el segundo, para acceder, finalmente, a una admirable realizaci\u00f3n. Encontramos aqu\u00ed, de manera original, las etapas cl\u00e1sicas de: la v\u00eda purgativa, iluminativa y unitiva.<\/p>\n<p><em>a) Etapa de configuraci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Nos es conocido todo lo que dej\u00f3 una huella dolorosa en la infancia y juventud de Luisa: ausencia de una madre, muerte del padre en el momento en que entraba en la adolescencia, estancia en una pensi\u00f3n modesta en la que hizo el aprendizaje de la pobreza, su viudez, sus tormentos ocasionados por su hijo&#8230;, etc. En su coraz\u00f3n van surgiendo exigencias que trazan los rasgos de su fisonom\u00eda espiritual. Se nos presenta ya penetrando en la uni\u00f3n con Jesucristo Crucificado, tanto m\u00e1s por el hecho de no poder dar cumplimiento a su deseo de hacerse religiosa. Preciso le ser\u00e1 aceptar una espera en Fe; pero todo contribuye a hacerla entrar en una b\u00fasqueda inquieta que habr\u00e1 de perdurar mucho tiempo y que la va cincelando en la humildad.<\/p>\n<p>Es verdad que la \u00ab<em>Luz<\/em>\u00bb de Pentecost\u00e9s va a llevarle una pacificaci\u00f3n, hasta que llegue el momento de cumplirse lo que Dios le ha hecho entrever. Este acontecimiento va a impregnar en adelante su existencia y a traducirse en una devoci\u00f3n fiel al Esp\u00edritu que cuida de legar a sus Hijas. Pero de ello surgen para Luisa exigencias m\u00e1s imperiosas: mortificaciones, multiplicidad de ejercicios piadosos, ex\u00e1menes de conciencia, etc. San Vicente har\u00e1 lo posible por atenuar tanto rigor. As\u00ed es como de exigencia en fidelidad y de fidelidad en nuevas exigencias, Luisa se encamina hacia una entrega en la que ser\u00e1 totalmente de Dios d\u00e1ndose totalmente a los Pobres.<\/p>\n<p><em>b) Etapa de realizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>En efecto, d\u00eda tras d\u00eda, gracias a la ayuda de San Vicente, va descubriendo con mayor profundidad la realidad de los Pobres y de la pobreza. Por fin, llega el \u00ab<em>Env\u00edo a misi\u00f3n<\/em>\u00bb de 1629. Luisa sale de s\u00ed misma para contemplar con sus propios ojos la ruina de los campos y aldeas de Francia. Por otra parte, la oposici\u00f3n que a veces encuentra sirve para afianzarla y fortalecerla ante las resistencias humanas. La redacci\u00f3n de los informes de sus visitas la obliga a formular juicios objetivos y concretos. Adem\u00e1s, posee un don de organizaci\u00f3n y de administraci\u00f3n, un sentido de la realidad que no tienen nada que envidiar a los de San Vicente. Su penetraci\u00f3n psicol\u00f3gica se va agudizando a medida que se opera la \u00ab<em>descentralizaci\u00f3n<\/em>\u00bb en ella misma. As\u00ed puede llegar a discernir entre las \u00ab<em>j\u00f3venes<\/em>\u00bb que se le presentan aquellas que van a poder seguirla y convivir con ella en la \u00ab<em>m\u00edstica del Pobre<\/em>\u00ab: Jesucristo, a quien se reconoce y sirve en ese pobre.<\/p>\n<p>A partir de julio de 1634, San Vicente lee y comenta a las doce primeras Hermanas su primer Reglamento. En su humildad, Luisa se sorprende, e impulsada por la Fe, alaba a Dios. De vez en cuando se levanta alguna oleada de inquietud; pero junto a los Pobres encuentra un punto de referencia: \u00ab<em>los pobres se contentan con poco<\/em>\u00ab. Y toma su defensa, llegado el caso, con tono firme y directo, como por ejemplo cuando escribe a la Superiora de las Benedictinas de Argenteuil que ha desviado, o permitido que se desviara de su vocaci\u00f3n, a una Hija de la Caridad. Toda la finalidad de la Comp\u00c7\u00f1\u00eda queda condensada en esta carta, poco corriente, del 16 de mayo de 1639.<\/p>\n<p>\u00a1Ya la tenemos, pues, \u00ab<em>lanzada<\/em>\u00ab!&#8230; Y no se detendr\u00e1 m\u00e1s. Parece que ha encontrado por fin c\u00f3mo dar suelta a todo su potencial de Amor a Dios y al pr\u00f3jimo. La experiencia de las situaciones vividas anteriormente no se aparta de ella y le sirve como purito de apoyo para el nuevo servicio. Puede uno imaginar el grado de dominio de s\u00ed misma al que ha llegado, cuando se la ve compartir plenamente la vida de las muchachas del campo, cuyas reacciones y costumbres tan lejos est\u00e1n de su propia educaci\u00f3n. Y va desprendi\u00e9ndose cada vez m\u00e1s de s\u00ed misma. B\u00e1rbara BAILLY dar\u00e1 el siguiente testimonio:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Tuvo un gran celo por la salvaci\u00f3n de las almas. Iba de pueblo en pueblo para instruir a los pobres, ense\u00f1\u00f3 en las escuelas. Y en tales circunstancias tuvo que vivir tan pobremente que lleg\u00f3 a acostarse en el suelo sobre un poco de paja&#8230;<\/em>\u00bb<\/p>\n<p>A pesar del nuevo ritmo de vida, se ve persistir en ella, de cuando en cuando, la tendencia a inquietarse. Siguiendo un impulso de Fe, va a Chartres a ponerlo todo en manos de Mar\u00eda y le pide la destrucci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda antes de verla establecerse \u00ab<em>en contra de la voluntad de Dios<\/em>\u00ab. Estas \u00faltimas palabras son reveladoras. Vive de continuo en una actitud de pobreza, como lo demuestran todas las preguntas que dirige a San Vicente. Como los pobres, se halla en una continua \u00ab<em>inseguridad<\/em>\u00ab, pero permanece extraordinariamente abierta al Esp\u00edritu para todo lo que se refiere a la Compa\u00f1\u00eda. Pensemos, por ejemplo, en la firmeza con que persigui\u00f3 y obtuvo la direcci\u00f3n de San Vicente y sus sucesores para las Hijas de la Caridad. Y da las razones de su tenacidad: en el caso contrario, tiene la certeza de que \u00ab<em>no se servir\u00eda ya a los pobres ni se cumplir\u00eda por nosotras la voluntad de Dios<\/em>\u00ab. Tal era su sentimiento profundo y la l\u00f3gica de toda su conducta.<\/p>\n<p><em>c) Etapa de la culminaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s del matrimonio de su hijo, en 1650, Santa Luisa entra en la \u00faltima etapa. Es cierto que debe de experimentar un sentimiento de paz interior despu\u00e9s de tantas perturbaciones. Su actividad se ampl\u00eda: env\u00edo de Hermanas a Polonia, m\u00faltiples fundaciones. Incansablemente, recuerda los objetivos prioritarios que giran en torno al servicio a Cristo en los Pobres, traza el camino para alcanzarlos, es decir: uni\u00f3n con Dios, mortificaci\u00f3n, humildad, caridad fraterna&#8230; y controla si ese camino se sigue efectivamente.<\/p>\n<p>El 8 de agosto de 1655, San Vicente lee el acta de erecci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y nombra a Santa Luisa Superiora \u00ab<em>de por vida, como lo ha hecho con la bendici\u00f3n de Dios y por misericordia suya desde el establecimiento de esta Cofrad\u00eda hasta el presente<\/em>\u00bb (C. XIII, 574; S\u00edg. X, p. 715). No parece turbarse ni por lo que a ella se refiere ni por la obra emprendida, a pesar de su deseo de pasar a ser \u00ab<em>una de tantas<\/em>\u00ab. En adelante, es raro que en sus cartas hable de sus problemas personales. Sigue adelante el trabajo interior de desprendimiento. Su devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen la impulsa a pedir a San Vicente que consagre toda la Compa\u00f1\u00eda y cada una de las Hermanas, el 8 de diciembre de 1658, a la \u00ab<em>Unica Madre<\/em>\u00bb de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>En enero de 1660, pide, una vez m\u00e1s, que \u00ab<em>no se decaiga<\/em>\u00bb en el servicio a los Pobres, que no se aparte la Compa\u00f1\u00eda de \u00ab<em>la vida pobre, sencilla y humilde<\/em>\u00ab. Acepta, en la forma en que la Providencia lo disponga y por amor a Nuestro Se\u00f1or, el no tener a San Vicente a su lado. Se encamina hacia el Se\u00f1or con la seguridad de que en El encontrar\u00e1 la plenitud del gozo y de la paz. Su testamento espiritual nos deja la profundidad de su mensaje. En la v\u00edspera de la Renovaci\u00f3n, no puede darse meditaci\u00f3n m\u00e1s adecuada. As\u00ed lo recomendaba, precisamente, Sor Luc\u00eda ROG\u00c9, que tan bien hab\u00eda sabido asimilar su contenido.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p>Para concluir este aspecto del \u00ab<em>Retorno a las Fuentes<\/em>\u00ab, les propongo qu\u00e9 pongan de nuevo los ojos en las primeras Hermanas, o de una manera m\u00e1s concreta, en esas dos figuras se\u00f1eras que fueron Margarita NASEAU y B\u00e1rbara ANGIBOUST.<\/p>\n<p>1. <strong>Margarita NASEAU<\/strong>. Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 dedic\u00f3 una Circular del 2 de febrero, la de 1983, a Margarita, y de ella dec\u00eda: \u00ab<em>Es nuestro Mois\u00e9s<\/em>\u00ab, pues Dios la llam\u00f3 unos meses antes del 29 de noviembre de 1633. Dec\u00eda tambi\u00e9n: \u00ab<em>Es nuestro precursor<\/em>\u00ab. Fue ella la \u00ab<em>que mostr\u00f3 el camino a las dem\u00e1s<\/em>\u00ab, como gustaba de repetir San Vicente. Con motivo del 350.\u00b0 aniversario del nacimiento de la Compa\u00f1\u00eda, se les impon\u00eda a las Hijas de la Caridad el deber de justicia de detenerse a contemplar a aquella a quien deben haber plasmado en su vida el carisma y de preguntarse en qu\u00e9 forma puede y debe inspirar su vida de hoy. De Margarita aprender\u00e1n especialmente:<\/p>\n<p><strong>\u2022 Una interioridad fecunda<\/strong><\/p>\n<p>A trav\u00e9s de luces y sombras, Margarita se prepar\u00f3 silenciosamente al cumplimiento del designio de Dios sobre ella. Tambi\u00e9n nosotros, en la intimidad con el Se\u00f1or, encontraremos luz y fortaleza para cumplir nuestros deberes. Necesitamos tiempos de \u00ab<em>desierto<\/em>\u00ab: \u00ab<em>Habit\u00f3 en lugares donde no hab\u00eda m\u00e1s que las paredes<\/em>\u00ab; tiempos de reflexi\u00f3n, de abastecimiento y acopio.<\/p>\n<p><strong>\u2022 Una humildad perseverante<\/strong><\/p>\n<p>Margarita se decide a aprender a leer para poder ayudar a los dem\u00e1s, y sin desalentarse ante las dificultades persevera en su decisi\u00f3n. Consiente en aceptar los \u00ab<em>plazos<\/em>\u00bb para llegar al resultado. Da a controlar su andadura espiritual. Hace suyas las proposiciones de servicio que se le sugieren y que difieren de su primera opci\u00f3n. Entra en una vida de solidaridad con los pobres y se somete en absoluto a las disposiciones de la Providencia. Esta humildad es la que sigue confiriendo autenticidad a la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad, desde todos los puntos de vista: humildad que se aprende del Esp\u00edritu mismo, el Esp\u00edritu de las Bienaventuranzas.<\/p>\n<p><strong>\u2022 Un gozo espiritual<\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed tambi\u00e9n se proyecta la luz parad\u00f3jica de las Bienaventuranzas: \u00ab<em>Bienaventurados ser\u00e9is&#8230;<\/em>\u00ab. \u00bfPoseemos e irradiamos esa alegr\u00eda?&#8230; Cristo quiere colmarnos de ella: alegr\u00eda que nos proporciona, en la Fe, la certeza de que Dios nos ama infinitamente; alegr\u00eda de poder dar testimonio de la presencia y la acci\u00f3n del Resucitado: \u00ab<em>En esto conocer\u00e1n que sois mis disc\u00edpulos<\/em>\u00ab. Esta alegr\u00eda es comunicativa, tanto a nivel de la Comunidad como del Servicio: no en balde forma parte integrante del \u00ab<em>anuncio de la buena nueva a los Pobres<\/em>\u00ab&#8230; La verdadera amistad es portadora de alegr\u00eda y esperanza&#8230;<\/p>\n<p>S\u00ed, la Renovaci\u00f3n les proporciona la ocasi\u00f3n de hacer cobrar nueva vida en ustedes a la Esperanza y al Amor, siguiendo los pasos de Margarita NASEAU.<\/p>\n<p>2. <strong>B\u00e1rbara ANGIBOUST<\/strong>. Seg\u00fan Coste (I, 299, nota 2; S\u00edg. I, 333, nota 2), B\u00e1rbara ocupa el lugar m\u00e1s importante despu\u00e9s de Santa Luisa en los primeros veinticinco a\u00f1os de la historia de la Compa\u00f1\u00eda. Uno de los textos m\u00e1s bellos que ha llegado hasta nosotros es el de la Conferencia sobre sus virtudes, el 27 de abril de 1659. En B\u00e1rbara encontramos y de manera impresionante:<\/p>\n<p><strong>\u2022 La comprensi\u00f3n del carisma<\/strong><\/p>\n<p>Es cierto que se encontraba entre las doce primeras que, el 31 de julio de 1634, escuchaban a San Vicente expresar en su primigenia lozan\u00eda, los valores fundamentales de la vocaci\u00f3n, palabras que dejaron profunda huella en B\u00e1rbara. Ella fue la que, despu\u00e9s de haber dicho a la Duquesa de Aiguillon las palabras que hemos citado m\u00e1s arriba, volvi\u00f3 llorando junto a San Vicente, a quien caus\u00f3 enorme alegr\u00eda, no disimulada.<\/p>\n<p>B\u00e1rbara se distingui\u00f3 por su mansedumbre, su esp\u00edritu de Fe, su competencia, su disponibilidad. Por cinco o seis veces impidi\u00f3 que los guardianes maltrataran a los galeotes, poni\u00e9ndose de rodillas para implorar clemencia. Ella era la que de noche y por carecer de cunas, sosten\u00eda en sus brazos a los peque\u00f1os exp\u00f3sitos&#8230;<\/p>\n<p><strong>\u2022 La configuraci\u00f3n con Jes\u00fas, Servidor<\/strong><\/p>\n<p>Verdadera Hija de la Caridad, asume sin cansarse todas las exigencias de la vida de \u00ab<em>sierva<\/em>\u00ab. De ella dice el propio San Vicente: \u00ab<em>No he visto nunca que nuestra querida Sor B\u00e1rbara hiciese algo contrario a lo que debe hacer una verdadera Hija de la Caridad<\/em>\u00bb (Conf. esp. n. 2240).<\/p>\n<p>Una Hermana refiere: \u00ab<em>A pesar de que algunas veces se irritaban contra ella hasta arrojarle por tierra el caldo y la carne, dici\u00e9ndole todo lo que les suger\u00eda la impaciencia (se trata de los galeotes), ella lo sufr\u00eda sin decir nada y lo volv\u00eda a recoger con mansedumbre, poni\u00e9ndoles tan buena cara como si no le hubieran dicho ni hecho nada<\/em>\u00bb (Conf. esp. n. 2243).<\/p>\n<p><strong>\u2022 La humildad de la sierva<\/strong><\/p>\n<p>El esfuerzo por practicar la humildad era en ella una actitud de sinceridad. Se conoc\u00eda bien a s\u00ed misma, de tal manera que sol\u00eda firmar sus cartas: \u00ab<em>B\u00e1rbara la orgullosa<\/em>\u00ab. Al recordarlo, Santa Luisa explicaba que lo hac\u00eda as\u00ed por un deseo no interrumpido de adquirir el esp\u00edritu de las sirvientas.<\/p>\n<p>Por eso, su humildad corr\u00eda pareja con la aut\u00e9ntica libertad interior de que ya hemos hablado. Santa Luisa pod\u00eda afirmar: \u00ab<em>No la he visto nunca volverse atr\u00e1s de sus prop\u00f3sitos<\/em>\u00bb (Conf. esp. n. 2251). Y es verdad que la verdadera sierva no se echa atr\u00e1s ante nada. Es una de las formas de entrar en un camino de solidaridad con los pobres. En ese sentido, durante un viaje, B\u00e1rbara se neg\u00f3 a sentarse a la mesa y compartir la comida con una gran se\u00f1ora, diciendo: \u00ab<em>Nosotras somos pobres&#8230; y hemos de tratarnos como los pobres<\/em>\u00bb (Conf. esp. 2256).<\/p>\n<p>Me parece que, en la v\u00edspera de la Renovaci\u00f3n, podemos hacer nuestra la conclusi\u00f3n de San Vicente:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Demos gracias a Dios&#8230; por el buen uso que hizo nuestra Hermana de la gracia de su vocaci\u00f3n. Pid\u00e1mosle que llame a esta Compa\u00f1\u00eda muchas almas que le sean tan fieles como ella; esforc\u00e9monos por nuestra parte en imitarla. Y&#8230; propong\u00e1monos trabajar en la pr\u00e1ctica de las virtudes de esta sierva de Dios, pero verdadera Hija de la Caridad, que quiere decir verdadera hija de Dios<\/em>\u00bb (Conf. esp. n. 2252).<\/p>\n<h2>II &#8211; La \u00absierva\u00bb<\/h2>\n<p>Juntamente con el tema del \u00abRetorno a las fuentes\u00bb \u2014y confundi\u00e9ndose en cierto modo con \u00e9l\u2014, tenemos este otro del \u00abesp\u00edritu de siervas\u00bb en el que Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 insisti\u00f3 tant\u00edsimo. Como San Vicente, que no ten\u00eda m\u00e1s que un serm\u00f3n \u00abal que daba vueltas de mil maneras\u00bb, podr\u00eda decirse, exagerando un poco, que Sor Luc\u00eda no tuvo m\u00e1s que ese tema en los labios y en el coraz\u00f3n, al que se refer\u00eda sin cesar y a prop\u00f3sito de todo. Consideraba, con raz\u00f3n, que todo el ideal y toda la vida de la Hija de la Caridad quedaban esencialmente expresados con esta palabra de \u00absierva\u00bb. No podemos, pues, encontrar mejor punto de meditaci\u00f3n que \u00e9ste, en la v\u00edspera de la \u00abRenovaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente \u2014lo hemos visto en el art\u00edculo anterior\u2014 conoc\u00eda muy bien ese \u00abestatus\u00bb o condici\u00f3n social. Hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de ver con sus propios ojos el trabajo duro que desempe\u00f1aban las sirvientas de aquella \u00e9poca en las familias ricas, como la de los Gondi. Era un estilo de vida penoso y agotador, ya se tratase de su manera de estar alojadas, vestidas, alimentadas y aun de las mismas condiciones del trabajo: dependencia total, inseguridad, humillaci\u00f3n, desprecio. Es necesario tener presente en el pensamiento esta dimensi\u00f3n sociol\u00f3gica si se quiere dar toda su expresi\u00f3n a la dimensi\u00f3n m\u00edstica y evang\u00e9lica: \u00abEs muy justo \u2014dir\u00e1 Santa Luisa\u2014 que las siervas sufran con sus amos los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando las Constituciones (2. 9) dicen: \u00abCualesquiera sean su forma de trabajo y su nivel profesional, se mantienen ante los Pobres en una actitud de siervas, es decir, en la puesta en pr\u00e1ctica de las virtudes de su estado: humildad, sencillez y caridad\u00bb, se refieren indudablemente a esa doble dimensi\u00f3n. En seguimiento de Cristo que dijo: \u00abEstoy entre vosotros como el que sirve\u00bb, e imitando a Mar\u00eda, la Esclava del Se\u00f1or, el interrogante que se nos plantea, de manera especial en este 25 de marzo, es m\u00e1s que nunca: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hacemos de nuestro ideal de \u00absiervas\u00bb? \u00bfQu\u00e9 significa para nosotras en profundidad? \u00bfC\u00f3mo se traduce de manera efectiva?\u00bb.<\/p>\n<h3>A &#8211; Hija de la Caridad, sierva de los pobres<\/h3>\n<p>Ten\u00eda yo unos quince a\u00f1os cuando descubr\u00ed por primera vez, bajo la firma de una Hija de la Caridad, aquellas misteriosas e interminables iniciales: i.h.d.I.C.s.d.l.p.e. (indigna Hija de la Caridad, sierva de los pobres enfermos). Desde entonces, las cosas se han simplificado, pero \u00abel alma\u00bb que se expresaba con ello debe permanecer, tal y como San Vicente la presenta en sus tan conocidas conferencias \u00absobre las buenas aldeanas\u00bb (25 de enero de 1643) y \u00absobre el Esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb (2, 9 y 24 de febrero de 1653). En aquel espacio de diez a\u00f1os, y posteriormente tambi\u00e9n, llama la atenci\u00f3n ver c\u00f3mo el pensamiento y la expresi\u00f3n de los Fundadores se van precisando, concretando cada vez m\u00e1s, aunque permanecen estrictamente en la misma l\u00ednea. Se da una continuidad extraordinaria entre los primeros y los \u00faltimos textos que tenemos de San Vicente y de Santa Luisa, ya se trate de sus conferencias, de sus cartas, de los diversos reglamentos, etc. En estos textos, Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 se complac\u00eda en discernir cuatro convicciones:<\/p>\n<ul>\n<li>Acoger la vocaci\u00f3n para vivirla en Fe y Amor.<\/li>\n<li>Recibir cada d\u00eda la vocaci\u00f3n, en humildad, como una gracia particular.<\/li>\n<li>Corresponder fielmente a la vocaci\u00f3n, con la gracia de Dios, en pobreza y disponibilidad.<\/li>\n<li>Asumir la vocaci\u00f3n, en la realidad de cada d\u00eda, con sencillez tanto en medio de las dificultades y contradicciones como de las alegr\u00edas.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>1. Acoger la vocaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>a) Explicaci\u00f3n de San Vicente<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos en las Conferencias de febrero de 1653. En ellas encontramos una progresi\u00f3n. San Vicente, con m\u00e9todo muy pedag\u00f3gico, pone de relieve primero la necesidad de mantener el Esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n en su pureza original. Despu\u00e9s, da la definici\u00f3n del mismo:<\/p>\n<p>-\u00abDarse a Dios para amar a Nuestro Se\u00f1or y servirle en la persona de los pobres, corporal y espiritualmente, en sus casas o en otros lugares; para instruir a las j\u00f3venes pobres, a los ni\u00f1os y en general a todos los que la divina Providencia os env\u00ede&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y para que las Hermanas comprendieran bien su pensamiento, vuelve a formular esta definici\u00f3n, subrayando su importancia:<\/p>\n<p>\u00abTen\u00e9is, pues, que saber, queridas Hermanas, que el esp\u00edritu de vuestra Compa\u00f1\u00eda consiste en tres cosas: Amar a Nuestro Se\u00f1or y servirle en esp\u00edritu de humildad y de sencillez&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, acaba reduciendo todo lo dicho a lo esencial:<\/p>\n<p>\u00abRepito una vez m\u00e1s que el esp\u00edritu de vuestra Compa\u00f1\u00eda, Hermanas m\u00edas, consiste en el amor de Nuestro Se\u00f1or, el amor a los pobres, el amor entre vosotras, la humildad y la sencillez\u00bb.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu es, pues, un esp\u00edritu de amor y el servicio es un servicio de amor. La vida entera es ese don o esa entrega humilde de todo el ser en un estado permanente de servicio por amor.<\/p>\n<p>Y el conjunto queda, dir\u00edamos, subrayado por esa afirmaci\u00f3n desconcertante:<\/p>\n<p>\u00abQuien viera la vida de Jesucristo, ver\u00eda, comparativamente, algo semejante en la vida de una Hija de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9? Porque esa vida es precisamente una participaci\u00f3n en el Esp\u00edritu de Cristo-Servidor que \u00abos ha engendrado\u00bb y que las invita a que se identifiquen con El en ese aspecto de que \u00abha venido a no ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos\u00bb (Mc. 10, 45).<\/p>\n<p>b) Acoger concretamente esta vocaci\u00f3n<\/p>\n<p>Se trata, pues, de dejar que penetre en nuestros corazones ese pensamiento de los Fundadores y de no contentarnos con grandes deseos. Para ello, necesitamos aceptar, como ellos lo aceptaron, el situarnos en el nivel de las cosas concretas, en nuestra vida de todos los d\u00edas. \u00a1Es tan f\u00e1cil, bajo mil pretextos, perder de vista el esp\u00edritu de sierva y hasta llegar a dejarse, m\u00e1s o menos, servir!<\/p>\n<p>San Vicente nos dice, por lo dem\u00e1s, que este esp\u00edritu de amor se ejerce de dos maneras: afectiva y efectivamente. El paso de una a otra es, precisamente, lo que hace de la Hija de la Caridad una verdadera \u00absierva\u00bb. Y esto no puede vivirse si no es desde la Fe:<\/p>\n<p>\u00abSiervas de los Pobres es como si se dijera Siervas de Jesucristo, ya que El considera como hecho a El mismo lo que se hace por ellos\u00bb (Conf. esp. n. 535).<\/p>\n<p>Los Fundadores no dejaron de suscitar esta visi\u00f3n de Fe y de Amor. De ellas se desprenden, puede decirse que espont\u00e1neamente, unas actitudes concretas: \u00abNuestra vocaci\u00f3n \u2014dec\u00eda Madre GUILLEMIN\u2014 se caracteriza de una manera muy sencilla: es el amor a Cristo en el Pobre. Cristo nos espera en el Pobre&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p><strong>2. En humildad<\/strong><\/p>\n<p>a) \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Cuando pensamos que Cristo nos est\u00e1 esperando as\u00ed en la persona del Pobre, \u00bfc\u00f3mo no ser conscientes de nuestras limitaciones, pero al mismo tiempo, de la gracia particular que Dios nos otorga en esta vocaci\u00f3n? Esa gracia ser\u00e1 la que guiar\u00e1 a la \u00absierva\u00bb en sus actitudes: \u00abDios quiere que las Hijas de la Caridad se dediquen especialmente a la pr\u00e1ctica de la humildad\u00bb, dice San Vicente, record\u00e1ndonos con frecuencia la escena del \u00abLavatorio de los pies\u00bb y la lecci\u00f3n que conlleva.<\/p>\n<p>San Juan introduce este pasaje con una frase que nos es muy conocida y que da todo su sentido a la acci\u00f3n de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n debe inspirar todo nuestro \u00abservicio\u00bb (Jn. 13, 1): \u00abHabiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am\u00f3 hasta el fin\u00bb (en todos los sentidos de la palabra).<\/p>\n<p>Esta acci\u00f3n de Jes\u00fas se inscribe en la \u00abPascua\u00bb de Cristo: sab\u00eda que hab\u00eda llegado para El la hora de \u00abpasar\u00bb de este mundo al Padre. Una vez m\u00e1s encontramos aqu\u00ed la intuici\u00f3n de Santa Luisa (\u00abLa Caridad de Jes\u00fas Crucificado nos apremia\u00bb) y el sentido tan agudo que tuvo, empleando sus mismas palabras \u00abdel abatimiento que Nuestro Se\u00f1or quiere en las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>b) \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>La humildad es inseparable de la mansedumbre que es su expresi\u00f3n m\u00e1s visible. San Vicente, hablando de esta virtud, dice a sus misioneros:<\/p>\n<p>\u00abHemos de sentirnos felices de que nos tengan por esp\u00edritus ruines, por personas antip\u00e1ticas, por hombres sin virtud, sujetos a toda clase de pobrezas\u00bb&#8230; (C. XII, 202; S\u00edg. XI\/3, 488).<\/p>\n<p>S\u00f3lo el Esp\u00edritu puede dictarnos reacciones que, lejos de manifestar las heridas del amor propio, nos lancen en seguimiento de Cristo, manso y humilde de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Los Fundadores dir\u00e1n tambi\u00e9n, en otros t\u00e9rminos, que hay que \u00abamar el desprecio\u00bb. Esta \u00abcomuni\u00f3n de vida\u00bb con los pobres se traduce, seg\u00fan Santa Luisa, en el hecho de que las Hijas de la Caridad quieran para s\u00ed las tareas bajas y viles, de tal manera que lleguen a ser \u00ablas \u00faltimas y m\u00e1s peque\u00f1as en el hospital\u00bb. Por supuesto, se trata ante todo y de manera esencial de un esp\u00edritu. San Vicente lo acredita en una de aquellas plegarias suyas espont\u00e1neas:<\/p>\n<p>\u00abDios m\u00edo, conc\u00e9deme la gracia de que no busque el ser estimada, sino que desee los quehaceres m\u00e1s bajos y el \u00faltimo lugar\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, entrando en lo concreto, tenemos que interrogarnos: \u00bfC\u00f3mo vivir hoy ese estatus, esa condici\u00f3n social de \u00absierva\u00bb, cuya nota dominante es la humildad? El tema es fuente de interrogantes en la l\u00ednea de una mayor fidelidad al Carisma.<\/p>\n<p><strong>3. En pobreza y disponibilidad<\/strong><\/p>\n<p>a) Unir la pobreza interior a la pobreza material<\/p>\n<p>Ya lo hemos dicho: ser sierva corresponde a un estatus o clase social:<\/p>\n<p>\u00abTendr\u00e1n presente que se las llama siervas de los pobres, lo que, seg\u00fan el mundo, es una de las condiciones m\u00e1s bajas, con el fin de mantenerse dentro de una baja estima de ellas mismas\u00bb.<\/p>\n<p>De hecho, pertenecer a tal clase social, hoy como ayer, aun cuando las condiciones de vida hayan evolucionado mucho, obliga a tener determinado estilo de vida.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la insistencia que pon\u00edan los Fundadores en la pobreza. Esta pobreza, la define San Vicente con toda claridad, dirigi\u00e9ndose a las Hermanas:<\/p>\n<p>\u00abLa pobreza quiere decir que no se tiene la disposici\u00f3n de ninguna cosa y que no se desea poseer nada en privado, pues apenas queremos disponer de algo, ya no somos pobres\u00bb (Conf. esp. 1694).<\/p>\n<p>Siguiendo su acostumbrado m\u00e9todo pedag\u00f3gico, refuerza en seguida esa primera definici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abLa pobreza consiste en no desear nada m\u00e1s que a Dios&#8230;; pide que se deje todo y no se tenga nada propio\u00bb (Conf. esp. 1545).<\/p>\n<p>b) Se\u00f1ales pr\u00e1cticas<\/p>\n<p>De manera natural, el hecho de manejar dinero preocupa a los Fundadores. Bien conocidas son estas palabras de San Vicente:<\/p>\n<p>\u00abEste es el motivo, mis queridas Hermanas, de que una de las cosas de que tengo m\u00e1s miedo es del manejo del dinero. Si uno no es fiel&#8230; es la perdici\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda&#8230;, etc.\u00bb (Conf. esp. 1720).<\/p>\n<p>Santa Luisa escribe en este mismo sentido a una Hermana de Richelieu:<\/p>\n<p>\u00abCreo&#8230; que la causa de la mayor parte de las faltas que comete es que maneja usted dinero y que siempre le ha gustado tenerlo. Si quiere seguir mi consejo, desh\u00e1gase de esa afici\u00f3n&#8230; De otro modo, dudo mucho de su perseverancia&#8230;\u00bb (L. de M. Corr. y Escr. C. 15, p. 32).<\/p>\n<p>A partir de esto, lo que se impone es una verdadera revisi\u00f3n de vida, tanto en el plano personal como en el comunitario: estilo de vida, presupuesto, criterios de decisi\u00f3n ante los gastos que se presenten o las opciones que haya que hacer.<\/p>\n<p>En esta b\u00fasqueda de una concordancia con la vida de los Pobres, la \u00absierva\u00bb se muestra disponible. Con ello traduce su deseo de entrar en dependencia con respecto a su amo, de obedecerle, de servirle de verdad. Como lo dicen las Constituciones, la obediencia libre y gozosa caracteriza a la Sierva de los Pobres en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, en la que todo est\u00e1 concebido y pensado en funci\u00f3n de ese servicio. En un mismo movimiento se unen la obediencia voluntaria y la autoridad-servicio: as\u00ed es como ambas permiten y se proponen \u00fanicamente dar respuesta a las llamadas de los Pobres y de la Iglesia.<\/p>\n<p><strong>4. En sencillez<\/strong><\/p>\n<p>a) Necesidad<\/p>\n<p>Llena de amor, humilde y pobre, disponible y dependiente, la Sierva de los Pobres, seg\u00fan el pensamiento de los Fundadores, tiene que ser tambi\u00e9n sencilla, con una sencillez interior que se refleja en su comportamiento exterior. Esto forma parte \u2014 lo mismo que la humildad\u2014 de su esp\u00edritu propio, de su espiritualidad propia. San Vicente le ense\u00f1a que tiene que ser \u00abcandorosa\u00bb en sus palabras. Y explica lo que esto significa: que el coraz\u00f3n no est\u00e9 pensando una cosa mientras los labios dicen otra. El Maestro, en efecto, el Amo, tiene que poder depositar toda su confianZa en su \u00absirvienta\u00bb. La sinceridad y la lealtad de \u00e9sta tienen que ser para \u00e9l una \u00abseguridad\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, esta sencillez exige de la Hija de la Caridad el que sea sierva en permanencia, en lo \u00edntimo de su coraz\u00f3n. As\u00ed resultar\u00e1 veraz en su comportamiento con los Pobres, en el servicio propiamente dicho. En ella no se dar\u00e1 nunca el \u00abhacer como si&#8230; fuera sierva\u00bb. No fingir\u00e1 jam\u00e1s ese deber suyo de ser sierva. Porque en \u00e9l est\u00e1 su raz\u00f3n de ser, para \u00e9l la ha llamado el Se\u00f1or. Desprovista de toda afectaci\u00f3n, no se preocupa m\u00e1s que de agradarle y s\u00f3lo a El busca en todo.<\/p>\n<p>b) Ejemplos<\/p>\n<p>Es significativo que, hablando de las primeras Hermanas difuntas, los Fundadoras o las Compa\u00f1eras insistieran de manera especial en su sencillez, mostrando con ello que es posible alcanzarla. Por ejemplo:<\/p>\n<ul>\n<li>\u2022 B\u00e1rbara Bailly: su inalterable igualdad de humor, el cuidado que pone en hablar en tono bajo y en no decir nada que pueda resultar en alabanza suya, son a los ojos de las Hermanas que han convivido con ella, pruebas de su humildad y su sencillez. Se sit\u00faa siempre al nivel de los pobres.<\/li>\n<li>\u2022 B\u00e1rbara Angiboust \u2014ya lo hemos se\u00f1alado\u2014 se niega a sentarse en la mesa con una gran se\u00f1ora: \u00abSomos pobres \u2014dice\u2014 y tenemos que tratarnos como pobres\u00bb.<\/li>\n<li>\u2022 Marta Dauteuil: era tan mortificada, refieren sus Hermanas, \u00abque no era posible que tomara nada, fuera del pan, para desayunar, y a pesar de todo era incansable en el trabajo\u00bb.<\/li>\n<li>\u2022 Mar\u00eda du Serre: \u00abcomo hubiera recibido por carta la orden de trasladarse al hospital de Montpellier, dejando la parroquia donde hasta entonces trabajaba, en el mismo punto y hora de recibirla, se puso en camino, aunque estuviera casi anocheciendo\u00bb, con el fin de practicar una disponibilidad m\u00e1s total.<\/li>\n<li>\u2022 Francisca Fanchon: recibi\u00f3 una bofetada de un pobre \u00aby fue tanta la alegr\u00eda que experiment\u00f3 por haber tenido ocasi\u00f3n de sufrir aquello por Dios, que present\u00f3 la otra mejilla\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>As\u00ed es como en la sencillez de su coraz\u00f3n aquellas Hermanas lo hab\u00edan dado todo y viv\u00edan el Evangelio al pie de la letra en el servicio a sus hermanos. Ese sentido es el que tenemos que \u00abre-encontrar\u00bb y profundizar en este mundo en el que tantas ra\u00edces ha echado el secularismo. Ese hacer nueva la radicalidad de nuestra entrega ser\u00e1 lo que nos permita trabajar aut\u00e9nticamente por la justicia y la paz de las que tanto se habla, pero que no pueden existir si no parten de corazones \u00abjustificados\u00bb y \u00abpacificados\u00bb por Cristo y enraizados en sus Bienaventuranzas.<\/p>\n<h3>B &#8211; Mar\u00eda, la sierva del Se\u00f1or, maestra de vida espiritual<\/h3>\n<p>No se puede hablar del esp\u00edritu de \u00absiervas\u00bb, siguiendo a Sor Luc\u00eda ROG\u00c9, sin recordar la profunda devoci\u00f3n que ten\u00eda a \u00abMar\u00eda-Sierva\u00bb y, por eso mismo, \u00abMaestra de vida espiritual\u00bb para la Hija de la Caridad. As\u00ed es como se expresan las Constituciones (2. 16). \u00abDe Mar\u00eda \u2014dec\u00eda con ocasi\u00f3n del 150.\u00b0 aniversario de las Apariciones a Catalina Labour\u00e9\u2014 aprendamos el camino de la uni\u00f3n con Dios y la totalidad de nuestro compromiso de siervas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>1. \u00abHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Toda la vida de Mar\u00eda est\u00e1 dominada por esta palabra suya en la Anunciaci\u00f3n: \u00abHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or\u00bb. Toda su vida es el cumplimiento de ese servicio que Dios le asignaba en el centro del Misterio de la Salvaci\u00f3n. As\u00ed lo dec\u00eda Pablo VI: \u00abToda la vida de la humilde sierva del Se\u00f1or, desde el momento en que recibi\u00f3 el saludo del Angel hasta el d\u00eda en que fue elevada, en cuerpo y alma, a la gloria celestial, fue una vida de servicio lleno de amor\u00bb. Y como bien sabemos, Juan Pablo II, por su parte, ha dedicado pr\u00e1cticamente toda su Enc\u00edclica \u00abRedemptoris Mater\u00bb a mostrar \u2014 para que lo hagamos nuestro\u2014 ese caminar en la fidelidad, de Mar\u00eda. Esto queda ilustrado de manera muy significativa por el hecho de que tanto el comienzo como el final de la vida p\u00fablica del Salvador est\u00e1n se\u00f1alados con la presencia de Mar\u00eda: Can\u00e1 y el Calvario.<\/p>\n<p>a) Desde Can\u00e1&#8230;<\/p>\n<p>En las bodas de Can\u00e1, Mar\u00eda est\u00e1 presente con Jes\u00fas, y en la misma forma que El, esto es: atenta a las preocupaciones actuales y concretas de las personas. Su intervenci\u00f3n ante \u00e9l puede parecernos tener como objeto un aspecto secundario y material. Pero Mar\u00eda act\u00faa en aquel momento cual testigo vigilante, para no dejar escapar ninguna ocasi\u00f3n de ayudar a los dem\u00e1s y esa intervenci\u00f3n suya es la que introduce la de su Hijo Jes\u00fas: \u00abHaced lo que El os diga\u00bb.<\/p>\n<p>Es, pues, la colaboradora perfecta: humilde, discreta, eficaz. Pablo VI, en Marialis Cultus (n.\u00b0 37) dec\u00eda hablando de este pasaje: \u00abCon su acci\u00f3n, favoreci\u00f3 la Fe en Cristo de la comunidad naciente\u00bb. El Misterio de Can\u00e1 va muy lejos. Pero ya es provechoso para nosotros considerar aunque s\u00f3lo sea este aspecto tan sencillo: descubrir las necesidades de los dem\u00e1s, intentar responder a sus llamadas y favorecer la Fe en Cristo: en realidad, es algo que coincide con el proyecto misionero de las Hijas de la Caridad y con su m\u00edstica del Servicio.<\/p>\n<p>b) &#8230;hasta el Calvario<\/p>\n<p>Mar\u00eda est\u00e1 all\u00ed, en pie, junto a la Cruz. All\u00ed es donde va a recibir una nueva dimensi\u00f3n y aun la plenitud de su misi\u00f3n: \u00abMujer, he ah\u00ed a tu hijo\u00bb&#8230; Acompa\u00f1ando a Jes\u00fas, rechazado, despreciado, mofado, muestra bien lo absoluto de su compromiso como Madre y como Sierva. No teme nada si no es verse separada de Jes\u00fas. Se coloca, verdadera y perfectamente, \u00abde su lado\u00bb. Lejos de huir, de esconderse, est\u00e1 presente p\u00fablicamente: s\u00f3lo el amor justifica su presencia.<\/p>\n<p>Podemos, pues, mirarla detenidamente para aprender de ella la actitud de amor y de uni\u00f3n en las pruebas, la radicalidad en el compromiso, que resiste a los obst\u00e1culos exteriores e interiores. De ella aprendemos c\u00f3mo fortalecer la fidelidad en nuestro compromiso. Como Ella, podemos permanecer \u00aben pie\u00bb, gracias a una relaci\u00f3n viva con Jesucristo, a Quien reconocemos sin cesar y nos unimos a El en el Pobre, en la oraci\u00f3n y en la Eucarist\u00eda, en unidad de vida.<\/p>\n<p>Esta vida de uni\u00f3n es de una sencillez total, sin afectaci\u00f3n alguna, iluminada y sostenida \u00fanicamente por el amor del Se\u00f1or: vida semejante a la de tantas mujeres de Galilea, sus contempor\u00e1neas, pero al mismo tiempo tan radical y profundamente diferente. As\u00ed es como los Fundadores y las Constituciones las invitan a esa sencillez y cercan\u00eda concretas, que traducen, en profundidad, lo absoluto de la consagraci\u00f3n que van ustedes a renovar.<\/p>\n<p>San Vicente y Santa Luisa insisten tambi\u00e9n en la humildad de la sierva de los Pobres, que se reconoce pobre ella tambi\u00e9n, y en su servicio lleno de amor porque, en Fe, sabe que ese servicio suyo se dirige a Dios. Sin humildad, el amor se altera y se deforma; el servicio sin amor, pronto llega a ser mercenario. Por eso, hemos de tener la mirada constantemente fija en Mar\u00eda para aprender de Ella c\u00f3mo la humildad y el amor constituyen la base de nuestro compromiso. Ser\u00e1 as\u00ed como se mantendr\u00e1 la preferencia absoluta que, una vez m\u00e1s, van a prometer al Se\u00f1or y a su servicio en la persona de los Pobres.<\/p>\n<p><strong>2. Una Comunidad \u00abmariana\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Con ese esp\u00edritu es como Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 gustaba de afirmar: \u00abSomos una Comunidad Mariana\u00bb. \u00bfC\u00f3mo ha de entenderse esto?<\/p>\n<p>a) Por la voluntad de los Fundadores, especialmente de Santa Luisa<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00e1 necesario recordar, una vez m\u00e1s, el car\u00e1cter tan s\u00f3lidamente cristol\u00f3gico y cristoc\u00e9ntrico de la espiritualidad de los Fundadores? Pero es que, precisamente, Mar\u00eda es inseparable de Cristo, que Ella nos da y a quien Ella nos conduce. As\u00ed pues, si seg\u00fan San Vicente y Santa Luisa, se desprende que las Hijas de la Caridad tienen algo \u00abespec\u00edfico\u00bb que vivir en su culto mariano, ello no puede tener otra explicaci\u00f3n que la de responder mejor a la forma en la que el Se\u00f1or las llama a vivir su bautismo. En ese culto mariano, tienen que buscar, como lo dicen las Constituciones (C. 1. 12), lo que m\u00e1s les va a ayudar a vivir su carisma vocacional, a insistir con preferencia en aquello que est\u00e1 en consonancia con su ideal. Por lo dem\u00e1s, es lo que acabamos de ilustrar al hablar de Mar\u00eda-Sierva.<\/p>\n<p>Sin entrar ahora aqu\u00ed en detalles \u2014hemos tenido ocasi\u00f3n de hacerlo en otras circunstancias.\u2014 ser\u00eda interesante ver c\u00f3mo la sencillez, humildad y caridad coinciden con las tres notas dominantes que las Constituciones asignan a la devoci\u00f3n mariana de la Compa\u00f1\u00eda: Mar\u00eda Inmaculada en su Concepci\u00f3n, Mar\u00eda Sierva y Mar\u00eda Madre de Misericordia. La sencillez es ante todos esencialmente total receptividad ante Dios. La humildad caracteriza la total disponibilidad hacia el Se\u00f1or y sus designios sobre nosotros. Y la caridad, especialmente, es como la irradiaci\u00f3n y el testimonio de la ternura de Dios para con los hombres, especialmente para con los Pobres, a quienes hay que servir con un coraz\u00f3n de pobres. Y \u00bfqui\u00e9n mejor que Mar\u00eda, puede ense\u00f1ar todo esto a las Hijas de la Caridad?<\/p>\n<p>No cabe la menor duda que la devoci\u00f3n mariana de Santa Luisa ha dejado profunda impronta en la Compa\u00f1\u00eda. Tampoco cabe dudarlo de la de San Vicente, que se expresa de manera especial en magn\u00edficas plegarias dirigidas a la Sant\u00edsima Virgen al final de varias de sus Conferencias. Pero la de Santa Luisa es m\u00e1s \u00abexpl\u00edcita\u00bb, ya se trate de confiarse y consagrarse a Mar\u00eda, ya de tomarla por Maestra para aprender de Ella, ya de contemplar y admirar las maravillas que el Se\u00f1or ha hecho en Ella y a trav\u00e9s de Ella, sobre todo su Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Gobillon nos transmite una bell\u00edsima plegaria de \u00abdonaci\u00f3n\u00bb a la Virgen Sant\u00edsima:<\/p>\n<p>\u00abNos has inspirado, Se\u00f1or, que escojamos a tu Madre Sant\u00edsima como Madre de nuestra peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda. Bien sabes, Se\u00f1or, que para poder subsistir \u00e9sta necesita en grado sumo la pureza y la caridad. Y \u00bfde qui\u00e9n podr\u00edamos aprender estas virtudes, despu\u00e9s de Ti, sino de nuestra Madre?<\/p>\n<p>Entr\u00e9ganos a Ella como hijas suyas y, al mismo tiempo, danos la comprensi\u00f3n de su conducta y la docilidad para seguir las ense\u00f1anzas que nos ofrece su vida, la cual, aunque oculta, se nos muestra lo suficiente para servirnos de instrucci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>b) Por las Apariciones y el Mensaje de 1830<\/p>\n<p>Son como una especie de \u00abratificaci\u00f3n\u00bb del culto mariano de la Compa\u00f1\u00eda desde sus or\u00edgenes, al mismo tiempo que un enriquecimiento, una comunicaci\u00f3n de dinamismo, una actualizaci\u00f3n. Esta etapa importante permite iluminar mejor el carisma original y, de manera especial, su dimensi\u00f3n mariana, sobre todo desde el aspecto de la devoci\u00f3n a la Inmaculada Concepci\u00f3n. A la inversa, la piedad mariana de los Fundadores permite una constante \u00abre-lectura\u00bb, como ahora se dice, del mensaje confiado a Catalina Labour\u00e9 para nosotros y para toda la Iglesia. Son \u2014Apariciones y Mensaje\u2014 una llamada a la conversi\u00f3n, personal y comunitaria, y un renovado llamamiento misionero.<\/p>\n<p>Bueno es insistir en la riqueza doctrinal de la Medalla, en la que se halla inscrito todo el Misterio de la Salvaci\u00f3n. \u00abLa Cruz y la letra M son lo bastante elocuentes\u00bb, seg\u00fan dijo Catalina Labour\u00e9. Con raz\u00f3n se ha dicho que la Medalla era un \u00abCatecismo condensado\u00bb, al alcance y disposici\u00f3n de los peque\u00f1os, los humildes, los pobres, algo as\u00ed como las catedrales de la Edad Media que, a trav\u00e9s de sus vidrieras y sus esculturas, exponen de manera sencilla y profunda a la vez, el Misterio de la Redenci\u00f3n. De este Misterio Mar\u00eda es al mismo tiempo la perfecta servidora y el logro m\u00e1s pleno. En adelante, el mensaje de 1830 queda inscrito en nuestra vocaci\u00f3n: tenemos que vivir de \u00e9l, hacernos sus transmisores a un mundo que, m\u00e1s que nunca, necesita una \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb, necesita aprender de nuevo el plan de infinita misericordia que tiene Dios sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>c) Mediante la aquiescencia de nuestro coraz\u00f3n y de toda nuestra vida<\/p>\n<p>\u00bfMar\u00eda es verdaderamente para nosotros \u00abMaestra de vida espiritual\u00bb?&#8230; Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 gustaba de repetir que la \u00abEsclava del Se\u00f1or\u00bb nos ense\u00f1a:<\/p>\n<p>\u2022 a acoger en Fe la Palabra de Dios<\/p>\n<p>Mar\u00eda es la que crey\u00f3 sin demora, sin vacilaci\u00f3n, lo que queda traducido en el impulso y ofrenda de todo su ser. Santa Luisa comprendi\u00f3 de manera especial lo que es ese riesgo de la vivencia de la Fe. Refiri\u00e9ndose a Mar\u00eda, se invitaba a s\u00ed misma y nos invitaba a todos nosotros a salir de lo que ella llamaba su \u00abpusilanimidad\u00bb, nuestra \u00abdependencia demasiado grande de la prudencia humana\u00bb. El consentimiento dado por la Virgen Mar\u00eda implica todo su ser en la confianza y el amor. Como Maestra de vida espiritual, nos propone la verdadera actitud de Fe, al servicio del Se\u00f1or, actitud que nos permite centrar toda nuestra vida en Jesucristo y el Evangelio.<\/p>\n<p>\u2022 a vivir un clima de oraci\u00f3n que rodee toda nuestra existencia M\u00e1s all\u00e1 de los actos o \u00abtiempos fuertes\u00bb de oraci\u00f3n \u2014que, por supuesto, son indispensables\u2014 est\u00e1 ese clima de cercan\u00eda con el Se\u00f1or, de intimidad con El, que abarca todos los instantes. En su Magnificat, Mar\u00eda proclama su alegr\u00eda por la presencia de Dios. \u00bfSabemos, tambi\u00e9n nosotros, alegrarnos en Dios, nuestro Salvador?&#8230; \u00bfSabemos descubrir su presencia en todo y en todos, especialmente en los pobres? Nuestra principal preocupaci\u00f3n \u00bfes la de dejar a Dios actuar en nosotros y a trav\u00e9s de nosotros? Aprendamos de Mar\u00eda a orar, para decir con ella un \u00abheme aqu\u00ed\u00bb, \u00abaqu\u00ed me tienes\u00bb, con toda lealtad, para dar gracias, para llevar al Se\u00f1or a nuestros hermanos, con todo lo que constituye sus alegr\u00edas, sus penas, sus esperanzas y sus temores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">***<\/p>\n<p>Para concluir, recordemos que esta \u00abunidad de vida de la sierva\u00bb \u2014 porque de ello es de lo que se trata, en definitiva \u2014 ha quedado recogida por los Fundadores en estas proposiciones, que nos son tan conocidas:<\/p>\n<p>\u00abTendr\u00e1n ordinariamente por monasterio la casa de los enfermos, por celda un cuarto de alquiler, por capilla la iglesia de la parroquia, por claustro las calles de la ciudad y las salas de los hospitales, por clausura la obediencia, por rejas el temor de Dios, por velo la santa modestia&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Sor Luc\u00eda ROC\u00c9 hac\u00eda observar, en una circular, que estas proposiciones se presentan como disposiciones de orden temporal y espiritual a la vez, de plen\u00edsima actualidad. El monasterio y el claustro son los lugares en que habitualmente permanecen las religiosas, y para las Hijas de la Caridad pasan a ser \u00ablas calles de la ciudad y las salas de los hospitales\u00bb, como un eco a la frase del Evangelio que dice que Jes\u00fas recorr\u00eda las ciudades y las aldeas. La celda, hecha cuarto de alquiler, concreta el estilo de vida misionera, en la que no es admisible \u00abinstalarse\u00bb, sea cualquiera el lugar en que se habite. La iglesia de la parroquia recuerda que somos misioneros como miembros de la Iglesia y todos unidos en la diversidad de las formas de Pastoral en las que participamos. Pero, capilla, monasterio, celda, son tambi\u00e9n lugares en donde se ora, en los que se da la relaci\u00f3n con Dios. Lo mismo le ha de ocurrir a una Hija de la Caridad:<\/p>\n<p>\u00abUna Hermana ir\u00e1 diez veces al d\u00eda a ver a los enfermos y diez veces al d\u00eda encontrar\u00e1 a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Sabe tambi\u00e9n encontrar a Dios en su \u00abcelda\u00bb interior. Santa Luisa dej\u00f3 bien explicado que las disposiciones espirituales est\u00e1n representadas por la clausura, las rejas y el velo. Si la clausura y las rejas materiales son para las religiosas unas fronteras que no deben traspasar, las mismas existen tambi\u00e9n para las Hijas de la Caridad en un sentido espiritual, s\u00f3lidas y selladas por el amor de Dios, la fidelidad activa en servirle seg\u00fan la vocaci\u00f3n y la disponibilidad hacia su voluntad.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con el velo, es decir la santa modestia, que significa el compromiso tomado y asumido de vivir en radicalidad la consagraci\u00f3n a Dios, el don hecho una vez y renovado sin cesar.<\/p>\n<p>Por eso, esta \u00abRenovaci\u00f3n\u00bb que se disponen a hacer es ante todo y de manera esencial, una \u00abinteriorizaci\u00f3n\u00bb de esa radicalidad del don o entrega hecha a Dios y a sus pobres. S\u00ed, esta frase de Mar\u00eda: \u00abHe aqu\u00ed la Esclava del Se\u00f1or\u00bb, que repetimos todos los d\u00edas al rezar el Angelus, expresa perfectamente la espiritualidad de la Hija de la Caridad y resume toda su vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAmar es darlo todo y darse uno mismo\u00bb. Este estribillo que acompa\u00f1\u00f3 a Sor Luc\u00eda ROG\u00c9 mientras deposit\u00e1bamos en la tumba sus despojos mortales resume muy bien lo que ella quiso ser y vivir. 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