{"id":59003,"date":"2015-04-02T02:47:25","date_gmt":"2015-04-02T00:47:25","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=59003"},"modified":"2015-04-02T02:47:25","modified_gmt":"2015-04-02T00:47:25","slug":"el-testamento-espiritual-de-santa-luisa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-testamento-espiritual-de-santa-luisa\/","title":{"rendered":"El testamento espiritual de Santa Luisa"},"content":{"rendered":"<h2>I &#8211; Una \u00abforma de vida\u00bb<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/santa-luisa-de-marillac-vidriera.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-141452\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/santa-luisa-de-marillac-vidriera-296x300.jpg?resize=296%2C300\" alt=\"santa luisa de marillac vidriera\" width=\"296\" height=\"300\" \/><\/a><em>\u00abMis queridas Hermanas, sigo pidiendo para ustedes a Dios su bendici\u00f3n y le ruego les conceda la gracia de perseverar en su vocaci\u00f3n para que puedan servirle en la forma que El pide de ustedes&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Es curioso que cuando se cita el Testamento espiritual de Santa Luisa, con frecuencia suele omitirse esta primera frase. Sin embargo, a m\u00ed me parece que es la m\u00e1s importante y que comunica a lo que sigue toda su fuerza de significada<\/p>\n<h3>A &#8211; Comentario<\/h3>\n<p>Y tenemos en primer lugar lo esencial: \u00abPerseverar en su vocaci\u00f3n para servir a Dios en la forma que El pide de ustedes&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Se trata de una recomendaci\u00f3n fundamental que no s\u00f3lo cada una de las Her-manas ha de acoger con respeto filial, sino tambi\u00e9n cada una de las Comunida-des locales y la Compa\u00f1\u00eda entera, como tal. Porque lo que encierra es nada me-nos que el designio de Dios sobre ustedes y la fidelidad con que han de vivirlo, profundizando en \u00e9l y actualiz\u00e1ndolo cada vez m\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00abLa llamada que oyeron las primeras Hermanas sigue suscitando y reuniendo, a trav\u00e9s del mundo, a las Hijas de la Caridad, que se esfuerzan por beber en sus fuentes las inspiraciones e intuiciones de los Fundadores, para responder, con fidelidad y disponibilidad siempre renovadas, a las necesidades de su tiempo. (C. 1. 3).<\/p>\n<h4>1. \u00abSigo pidiendo para ustedes a Dios su bendici\u00f3n&#8230;\u00bb<\/h4>\n<p>No hay duda alguna de que, desde lo alto del Cielo, Santa Luisa \u00absigue\u00bb esta misma petici\u00f3n. A lo largo de este a\u00f1o jubilar, podemos, m\u00e1s que nunca, contar con su intercesi\u00f3n, con su protecci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Animo! \u2014dec\u00eda San Vicente a las Hermanas reunidas para evocar las virtudes de la Srta. Le Gras\u2014. Ten\u00e9is en el Cielo una Madre que goza de mucha influencia&#8230;\u00bb. (Conf. Esp., n. 2358).<\/p>\n<p>Y a\u00f1ad\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abS\u00ed, mis queridas Hermanas, la Srta. Le Gras reza por vosotras desde el Cielo y no os ser\u00e1 de menos utilidad all\u00ed que en este mundo, y a\u00fan m\u00e1s, con tal de que seais fieles a Dios&#8230;\u00bb. (Conf. Esp., n. 2410).<\/p>\n<p>Esta plegaria de Santa Luisa la hacemos nuestra por dos razones muy sencillas:<\/p>\n<p>S\u00f3lo el Se\u00f1or que nos llama puede otorgarnos la gracia de responder a su llamada, colm\u00e1ndonos de su Esp\u00edritu de Luz y de Amor, del esp\u00edritu de la vo-caci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como ya lo hemos dicho, se trata esencialmente de corresponder al designio de Dios sobre nosotros. Y s\u00f3lo El puede revel\u00e1rnoslo, darnos una profunda inteligencia del mismo a trav\u00e9s de la Fe, comunicarnos las fuerzas necesarias para cumplir todas las exigencias que lleva consigo:<\/p>\n<p>\u00abAlabo a Dios con todo mi coraz\u00f3n \u2014escrib\u00eda Santa Luisa \u2014 por la elecci\u00f3n que su Providencia ha hecho de nuestras queridas Hermanas&#8230; \u00a1Cu\u00e1nto bien espero de ellas por el reconocimiento que ha de animarlas al pensar en la fidelidad que deben tener!&#8230;<\/p>\n<p>Y les ruego que pongan atenci\u00f3n y consideren que para agradar a Dios no es necesario sentir siempre gozo y consuelo, puesto que el Hijo de Dios hizo la obra de la salvaci\u00f3n del mundo en medio de tristezas y dolores, y es muy razonable que si queremos tener parte en sus m\u00e9ritos, nos sobrepongamos y aceptemos los sufrimientos.\u00bb (Sta. L.d.M., p. 604).<\/p>\n<h4>2. \u00aby le ruego les conceda la gracia de perseverar en su vocaci\u00f3n&#8230;\u00bb<\/h4>\n<p>La \u00abperseverancia\u00bb es la gracia de las gracias. Santa Luisa la llamaba: \u00abel \u00fal-timo flor\u00f3n de nuestra corona\u00bb (L.d.M., p. 47).<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 verdadero y necesario es esto en nuestro mundo tan fr\u00e1gil, tan superficial e inconstante que, precisamente por esto, tiene m\u00e1s que nunca necesidad de testigos fieles y animosos de la Buena Noticia! No estamos, ni mucho menos, a resguardo de esa mentalidad de lo \u00abprovisional\u00bb, de ese miedo a comprome-terse en verdad y de manera definitiva. Pero \u00abel Amor divino ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que se nos ha dado&#8230;\u00bb y que nos hace participar en su estabilidad, en su eterna fidelidad.<\/p>\n<p>\u2022 Santa Luisa hab\u00eda calado hondo en este secreto cuando escrib\u00eda:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;deseo que todas (nuestras queridas Hermanas) est\u00e9n llenas de un amor fuerte que las ocupe tan suavemente en Dios y tan caritativamente en el servicio de los Pobres, que su coraz\u00f3n no pueda ya admitir pensamientos peligrosos para su perseverancia\u00bb (L.d.M. p. 82).<\/p>\n<p>Lo que no es otra cosa que su manera de vivir el Bautismo:<\/p>\n<p>\u00abNosotros que hemos sido bautizados en Jesucristo&#8230; hemos sido bautizados \u2014sumergidos\u2014 en su muerte&#8230; Vivamos, pues, como muertas en Jesucristo, y, por lo tanto, ya no m\u00e1s resistencia a Jes\u00fas, no m\u00e1s acciones que por Jes\u00fas, no ya m\u00e1s pensamientos que en Jes\u00fas, en una palabra, no ya m\u00e1s vida que para Jes\u00fas y el pr\u00f3ji-mo, para que en ese amor unitivo ame yo todo lo que Jes\u00fas ama, para que por este amor cuyo centro es el amor eterno de Dios por sus criaturas, alcance de su bondad las gracias que su misericordia quiere concederme\u00bb. (L.d.M., pp. 774-75).<\/p>\n<p>\u2022 Insist\u00eda mucho, sobre todo cuando se trataba de recibir a j\u00f3venes en la Compa\u00f1\u00eda, en \u00abla intenci\u00f3n de vivir y morir en ella\u00bb. Por eso dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; lo que se necesita son esp\u00edritus equilibrados y que deseen la perfecci\u00f3n de los verdaderos cristianos, que quieran morir a s\u00ed mismas por la mortificaci\u00f3n y la verdadera renuncia, ya hecha en el santo Bautismo, para que el esp\u00edritu de Jesucristo reine en ellas y les d\u00e9&#8217; la firmeza de la perseverancia en esta forma de vida, del todo espiritual, aunque se manifieste en continuas acciones exteriores que parecen bajas y despreciables a los ojos del mundo, pero que son grandes ante Dios y sus \u00e1ngeles&#8230;\u00bb (L.d.M., p. 648).<\/p>\n<p>\u2022 Si los votos son anuales, el motivo es, precisamente, porque cada vez con-firman, renuevan, intensifican el compromiso espec\u00edfico de la Hija de la Caridad, compromiso que, de suyo, se contrae para toda la vida desde el primer d\u00eda de la vocaci\u00f3n. Santa Luisa no teme escribir a la \u00abSe\u00f1ora Gran Princesa\u00bb (esposa del c\u00e9lebre Conde):<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;har\u00e1 una gran caridad si proporciona a algunas j\u00f3venes, deseosas de retirarse del mundo para servir (a los pobres), los medios para hacerlo; pero perm\u00edtame, Se\u00f1ora, que le diga que dos motivos impedir\u00edan que tuviese usted de inmediato la satisfacci\u00f3n que desea (de que se le manden Hermanas), uno, es que hace falta mucho tiempo para preparar a las j\u00f3venes, tanto por lo que se refiere a su formaci\u00f3n personal, como para que aprendan lo que necesitan saber para servir a los pobres, y otro, Se\u00f1ora, es que no recibimos a ninguna que no tenga intenci\u00f3n de vivir y morir en la Compa\u00f1\u00eda; y a\u00fan cuando hayan entrado gracias a la ayuda caritativa de algunas personas, no volvemos a mandarlas al lugar de donde proceden. Es todo cuanto puedo decirle sobre el particular&#8230;\u00bb (L.d.M., p. 498).<\/p>\n<h4>3. \u00abpara que puedan servirle en la forma que El pide de ustedes&#8230;\u00bb<\/h4>\n<p>\u00abServir a Dios\u00bb, es el objetivo de toda vida cristiana, en seguimiento de Jes\u00fas y bajo el impulso de su Esp\u00edritu. Santa Luisa lo recuerda con frecuencia, pero en seguida insiste en lo que hoy llamamos \u00abla identidad\u00bb de la Hija de la Caridad. Es preciso \u00abser\u00bb Hija de la Caridad para poder obrar como tal. Luisa escribe al Se\u00f1or Portail, que se encuentra en Roma:<\/p>\n<p>\u00ab,.. me parece que es el esp\u00edritu de Jesucristo el que ha inspirado escojan esta forma de vida a las personas que El ha elegido para honrar la vida humana que llev\u00f3 aqu\u00ed en la tierra. \u00bfNo le parece que esto es avisarnos con insistencia que tenemos doblemente la dicha de ser hijas de la Iglesia? y siendo esto as\u00ed, \u00bfno tendremos tambi\u00e9n un doble deber de vivir y obrar como hijas de tal Madre? Esto requiere una perfecci\u00f3n muy grande&#8230;\u00bb (L.d.M., p. 204).<\/p>\n<p>\u2022 Lo que llama, en efecto, la atenci\u00f3n es la comuni\u00f3n de pensamiento con San Vicente a la que Santa Luisa ha llegado, no obstante la diferencia tan grande entre la personalidad y la andadura de ambos. Luisa tiene expresiones tan fuertes y, a veces, m\u00e1s fuertes todav\u00eda que \u00e9l, para expresar lo esencial de la vocaci\u00f3n. Por eso tuvo tanto empe\u00f1o en que la Compa\u00f1\u00eda permaneciera bajo su direcci\u00f3n y la de sus sucesores, persuadida de que en ello radicaba \u00abel fundamento de este establecimiento, sin el cual me parece es imposible que la Compa\u00f1\u00eda pueda subsistir&#8230;\u00bb (L.d.M., p. 357).<\/p>\n<p>Son muy significativas las palabras dichas por una Hermana en la conferencia sobre las virtudes de la Srta. Le Gras: \u00ab&#8230; Dios la utiliz\u00f3 como instrumento para ense\u00f1ar a la Compa\u00f1\u00eda la manera c\u00f3mo quiere que le sirva para serle agradable&#8230;\u00bb. Y San Vicente, que nunca abr\u00eda la boca para no decir nada, aprob\u00f3 a\u00f1adiendo:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;ten\u00e9is que poner los ojos en la que es vuestra madre, porque os ha engendrado&#8230; Ha sido ella la que os ha hecho y os ha engendrado en Nuestro Se\u00f1or.\u00bb (Conf. esp. nn. 2363 y 2374).<\/p>\n<p>Es cierto que Santa Luisa se hace sin cesar como el eco de la ense\u00f1anza de San Vicente. Pero \u00e9ste, por su parte, se muestra extraordinariamente atento y acogedor ante las ideas y la experiencia de Santa Luisa, de la que vamos descu-briendo cada vez m\u00e1s toda la riqueza.<\/p>\n<p>\u2022 S\u00f3lo en la medida en que se dejen invadir y transformar por el Esp\u00edritu, llegar\u00e1n las Hijas de la Caridad a comprender y a vivir cada vez m\u00e1s la l\u00ednea de radicalidad en la que tienen que asumir su Bautismo, es decir, esa uni\u00f3n \u00edntima y rec\u00edproca del don total a Dios y del Servicio, en sencillez, humildad y caridad, personal y comunitariamente.<\/p>\n<p>\u00abAunque todos los cristianos est\u00e9n obligados a servir a Dios y a hacer el bien al pr\u00f3jimo, tienen sin embargo otros empleos que los distraen de ello. En cambio, con ustedes la bondad de Dios ha sido tan grande que las ha llamado a una profesi\u00f3n en la que no tie-nen otra cosa que hacer.<\/p>\n<p>Y aun no siendo m\u00e1s que pobres j\u00f3venes que por ustedes mismas no tienen ning\u00fan medio para hacer el bien, lo hacen, no obstante, y lo pueden hacer incomparablemente m\u00e1s que las m\u00e1s grandes se\u00f1oras del mundo, ya que no es nada dar sus bienes en comparaci\u00f3n con darse una misma y emplear todos los momentos de su vida, poni\u00e9ndola incluso en peligro, por el amor de Dios, sirviendo a los Pobres. Tengan, pues, en gran estima esa gracia que las ha dedicado a tan santo empleo\u00bb. (Santa Luisa, seg\u00fan Gobillon).<\/p>\n<h3>B &#8211; Pistas de reflexi\u00f3n<\/h3>\n<h4>1. Conocimiento, estima e imitaci\u00f3n de Santa Luisa<\/h4>\n<p>\u00abLa vida de la Srta. Le Gras es un espejo en el que no hemos de hacer sino mirarnos\u00bb, dec\u00eda una Hermana. San Vicente a\u00f1ad\u00eda: \u00abHermanas m\u00edas, a ejemplo de vuestra buena madre, tomad la resoluci\u00f3n de trabajar en vuestra perfecci\u00f3n y de despegaros de todo lo que le disgusta a Dios en vosotras&#8230;\u00bb (Conf. esp. nn. 2362 y 2386).<\/p>\n<ul>\n<li>Conocer a Santa Luisa\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 hacemos para conseguirlo?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 biograf\u00edas leemos y qu\u00e9 hacemos para sacar el mayor provecho posible de esa lectura?<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 estudios sobre Santa Luisa trabajamos y c\u00f3mo lo hacemos?<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Profundizar en el pensamiento de Santa Luisa\n<ul>\n<li>\u00bfLeemos y meditamos sus escritos y ense\u00f1anzas?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 uso hacemos de ellos?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 medios tomamos para confrontar nuestra vida de hoy con sus ense\u00f1anzas y sus ense\u00f1anzas con nuestra vida de hoy, desde todos los puntos de vista?<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Imitar a Santa Luisa\n<ul>\n<li>\u00bfHacemos revisi\u00f3n de vida, personal y comunitaria, a la luz de su testimonio y de sus ense\u00f1anzas?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo intentamos incorporarlos, de manera concreta, a nuestra vida?<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h4>2. La \u00abforma de vida\u00bb de las Hijas de la Caridad<\/h4>\n<p>Hemos visto la insistencia de los Fundadores \u2014y muy especialmente de Santa Luisa \u2014 en este punto fundamental. En los Ecos de la Compa\u00f1\u00eda se han publi-cado numerosos estudios sobre este tema (Cf. diciembre 1981, enero, febrero, marzo y sobre todo abril, mayo 1982, noviembre y diciembre 1983, noviembre y diciembre 1989): Puntos de insistencia para hoy); asimismo en otras publica-ciones (Semanas de Estudio de Salamanca, Encuentros de los Consejos Provin-ciales de Espa\u00f1a, Ed. CEME, por ejemplo).<\/p>\n<p>Los puntos fundamentales siguen siendo, como siempre:<\/p>\n<ul>\n<li>La finalidad de la Compa\u00f1\u00eda\n<ul>\n<li>\u00bfTenemos verdaderamente pasi\u00f3n por los Pobres, nuestros Amos y Se\u00f1ores en Cristo?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo comprendemos nuestra misi\u00f3n evangelizadora con los Pobres? \u00bfC\u00f3mo se inscribe en esa misi\u00f3n nuestra inquietud por su promoci\u00f3n?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo intentamos vivir la diversidad dentro de la unidad en el Servicio a los Pobres?<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 punto nos encontramos con relaci\u00f3n a la revisi\u00f3n de Obras y a nuestros proyectos comunitarios?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo intentamos entrar, verdaderamente, en \u00abcomuni\u00f3n de vida\u00bb con los Pobres?<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>La naturaleza de la Compa\u00f1\u00eda\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 significa para nosotras la expresi\u00f3n \u00abuni\u00f3n \u00edntima y rec\u00edproca del don total y del servicio?<\/li>\n<li>\u00bfHacemos verdaderamente de ella el eje unificador y centralizador de nues-tras vidas, consumi\u00e9ndonos por Dios en el Servicio a los Pobres?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo integramos todos los aspectos de nuestra vida \u2014servicio, oraci\u00f3n, consejos evang\u00e9licos, vida comunitaria \u2014 en ese eje, con el fin de ser Hijas de la Caridad siempre y en todo?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo se traduce, de manera concreta, nuestra pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda como tal y, m\u00e1s inmediatamente, a una Provincia y a una Comunidad local?<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>El esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda\n<ul>\n<li>\u00bfAhondamos en el culto al Esp\u00edritu Santo? \u00bfC\u00f3mo vemos su acci\u00f3n en nuestra vida de Hijas de la Caridad?<\/li>\n<li>\u00bfPodemos decir que toda nuestra vida est\u00e1 penetrada de un amor sencillo y humilde? \u00bfHacemos de ello el objeto de nuestra constante meditaci\u00f3n?<\/li>\n<li>\u00bfProfundizamos en nuestra espiritualidad de \u00absiervas\u00bb y en las actitudes que de ella se desprenden en el Servicio mismo y en toda nuestra vida?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo trabajamos en lograr nuestra madurez humana y espiritual as\u00ed como nuestro equilibrio de vida?<\/li>\n<li>\u00bfSabemos cuestionarnos, examinarnos en cuanto a nuestro \u00abestilo de vida\u00bb en funci\u00f3n de nuestra vocaci\u00f3n y del contexto en que la vivimos?<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Todas estas preguntas deben confrontarse, tambi\u00e9n ellas, con la vida y las ense\u00f1anzas de Santa Luisa. Escuch\u00e9mosla:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ah, queridas Hermanas!, \u00a1cu\u00e1nto consuelo me parece que tienen en medio de tanta fatiga! \u00a1buen \u00e1nimo! Trabajen en su perfecci\u00f3n aprovechando tantas ocasiones como tienen de sufrir, de ejercitar la dulzura, la paciencia, de aceptar los malos modos y de vencer todas las contradicciones que encuentren.<\/p>\n<p>Tengan un gran coraz\u00f3n que no encuentre nada dif\u00edcil por el santo amor de Dios&#8230; y el de su Hijo Crucificado&#8230;\u00bb (L.d.M., p. 143).<\/p>\n<p>No puede decirse de mejor manera que la Hija de la Caridad se santifica esencialmente en el Servicio, por el Servicio y para el Servicio de Cristo en la persona de los Pobres y, con mayor precisi\u00f3n todav\u00eda, haciendo referencia a Jes\u00fas Crucificado, a Jes\u00fas Servidor.<\/p>\n<h2>II &#8211; \u00abTengan gran cuidado en el servicio a los pobres\u00bb<\/h2>\n<p>Es muy normal y tambi\u00e9n significativo que el primer pensamiento de Santa Luisa en su \u00abTestamento Espiritual\u00bb, vaya dirigido a sus amados pobres, sus amos y se\u00f1ores en Jesucristo.<\/p>\n<p>No pod\u00eda ser de otro modo ya que era para servirles por lo que el Se\u00f1or hab\u00eda llamado y reunido a las Hijas.de la Caridad.<\/p>\n<h3>A &#8211; Comentario<\/h3>\n<p>Dejemos, pues, resonar en nuestros corazones esa frase: \u00abTengan gran cuidado del servicio a los Pobres\u00bb, como una llamada a que permanezcamos siempre despiertos.<\/p>\n<ul>\n<li>para escuchar su intenso clamor<\/li>\n<li>para interrogarnos acerca de la calidad de nuestro servicio.<\/li>\n<\/ul>\n<h4>1. Escuchar el clamor de los Pobres<\/h4>\n<p>\u2022 En las dos conferencias que se celebraron sobre las virtudes de Santa Luisa, las Hermanas insistieron evidentemente en su amor a los Pobres:<\/p>\n<p>\u00abSent\u00eda un gran cari\u00f1o hacia los pobres \u2014dijo una de ellas\u2014 y le gustaba mucho servirles. Yo la vi recoger a algunos que sal\u00edan de la c\u00e1rcel, les lavaba los pies, les curaba las heridas y los vest\u00eda con las ropas de su hijo\u00bb (Conf. esp. n. 2346).<\/p>\n<p>Otra nos refiere esta expresi\u00f3n de Santa Luisa que es todo un programa:<\/p>\n<p>\u00abSomos sirvientas de los Pobres y por lo tanto tenemos que ser m\u00e1s pobres que ellos\u00bb (Ibid. n. 2351).<\/p>\n<p>Y San Vicente apoy\u00f3 con vigor este testimonio:<\/p>\n<p>\u00abMe parece, Hermana, que ha dicho usted una cosa muy cierta sobre ella: que apreciaba mucho la pobreza. Ya veis c\u00f3mo iba vestida, con toda pobreza. Y esta virtud se daba en ella hasta el punto de que anta\u00f1o me pidi\u00f3 vivir como pobre. En relaci\u00f3n con la Compa\u00f1\u00eda, siempre recomend\u00f3 que se conservara en dicho esp\u00edritu, ya que \u00e9se es el mejor medio para que pueda subsistir .. Mirad, pues, Hermanas m\u00edas, c\u00f3mo el Hijo de Dios tuvo este esp\u00edritu y c\u00f3mo os ha dejado esta virtud que la Se\u00f1orita Le Gras ha observado siempre y os ha hecho observar desde hace veinticinco a\u00f1os: pobreza en vuestros vestidos, en vuestro alimento, en todo lo necesario para vuestro sustento&#8230;\u00bb (Id. n. 2352)<\/p>\n<p>\u2022 Esta relaci\u00f3n entre una vida de pobreza y el Servicio a los Pobres resulta para Santa Luisa evidente y necesaria. As\u00ed lo repite frecuentemente y con una convicci\u00f3n que tiene empe\u00f1o en comunicar y transmitir: \u00bfC\u00f3mo servir a los pobres sin ser pobre uno mismo y, sobre todo, sin tener un coraz\u00f3n de pobre&#8230;?<\/p>\n<p>Del mismo modo que lo hac\u00eda San Vicente, gusta de recordar a las Hermanas sus or\u00edgenes, muy humildes para la gran mayor\u00eda de ellas, y las pone en guardia contra las tentaciones que se les pueden presentar aun en el ejercicio de sus funciones:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;como la mayor\u00eda de las que entran en la Compa\u00f1\u00eda no tienen costumbre de conversar con personas de elevada posici\u00f3n, de manejar dinero ni de tener muchas cositas que se ven en libertad de tener, cuando empiezan a acostumbrarse a tratar con personas de posici\u00f3n, abusan, se apartan del respeto que les deben y llegan a tal atrevimiento, que podr\u00edan hacerse insoportables.<\/p>\n<p>En cuanto al manejo del dinero, podr\u00edan llegar a apropi\u00e1rselo y a usar de \u00e9l seg\u00fan su inclinaci\u00f3n, a hacerse con cosas in\u00fatiles porque han visto que otras las tienen y hasta d\u00e1rselo a sus familiares u otras personas de su preferencia, y esto no s\u00f3lo de lo suyo, sino del bien de los pobres.<\/p>\n<p>Y esa demasiada libertad que toman con las se\u00f1oras podr\u00eda hacer que algunas, por una tolerancia mal entendida y ya medio n disgusto con su vocaci\u00f3n, sacasen dinero a las se\u00f1oras para dArseplo a las que vieran vacilantes y a punto de salir de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb de M., p. 816, p. 270).<\/p>\n<p>Sustancialmente, estas palabras no han perdido nada de su actualidad.<\/p>\n<p>\u2022 Santa Luisa establec\u00eda tambi\u00e9n una relaci\u00f3n entre el Servicio a los Pobres y la vida comunitaria, desde la que las Hermanas escuchan juntas las llamadas de los Pobres. Hemos de insistir m\u00e1s adelante en este punto capital, pero observemos de momento la convicci\u00f3n que ten\u00eda de que los primeros pobres son las propias Hermanas. Observemos, sobre todo, su extraordinaria disponibilidad hacia aquellas que, por diferentes motivos, merecen especial atenci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda tambi\u00e9n \u2014 leemos en la conferencia sobre sus virtudes\u2014 mucha solicitud con las Hermanas enfermas, y\u00e9ndolas a visitar con frecuencia a la enfermer\u00eda; se sent\u00eda muy dichosa de poder hacerles alg\u00fan peque\u00f1o servicio, cuidaba de asistirlas a la hora de la muerte y, si era de noche, se levantaba para ello, a no ser que se encontrase muy mal; y si no pod\u00eda hacerlo ella misma por estar enferma, enviaba todos los d\u00edas a la Hermana Asistenta a verlas de su parte, darles los buenos d\u00edas y transmitirles algunas palabras de consuelo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n procuraba ir a ver a las que mor\u00edan en las parroquias de Par\u00eds, y les ten\u00eda tanto cari\u00f1o que hab\u00eda que tomar precauciones para comunicarle la muerte de alguna Hermana. Todo esto la conmov\u00eda hasta llegar a derramar l\u00e1grimas en algunas ocasiones\u00bb (Conf. esp. n.\u00b0 2346).<\/p>\n<p>Este sentido de los dem\u00e1s iba acompa\u00f1ado de una \u00abhumildad admirable\u00bb, sirvi\u00e9ndonos de la misma expresi\u00f3n de una Hermana, que a\u00f1ad\u00eda:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;esto le hac\u00eda mostrar un gran respeto a todas las Hermanas, habl\u00e1ndoles siempre por medio de ruegos, agradeci\u00e9ndoles con mucho afecto todos los servicios que le prestaban y el esfuerzo extraordinario que algunas ten\u00edan que hacer en sus empleos, de modo que a veces me qued\u00e9 totalmente confundida\u00bb (Ibid. n. 2363).<\/p>\n<h4>2. Calidad del Servicio<\/h4>\n<p>Ese \u00abcuidado del Servicio a los Pobres\u00bb fue el que inspir\u00f3 a Santa Luisa, en el transcurso del Consejo de la Compa\u00f1\u00eda del 20 de junio de 1647, a hacer la si-guiente proposici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abPadre, ahora queda algo por decir sobre la manera de actuar nuestras Hermanas entre s\u00ed. \u00bfNo le parecer\u00eda bien a usted que todos los d\u00edas se tomen algo de tiempo para estar juntas, una media hora, poco m\u00e1s o menos, para contarse las cosas que hayan hecho, las dificultades que hayan encontrado, y planear juntas las cosas que tienen que hacer?\u00bb (S\u00edg. X, p. 773).<\/p>\n<p>Queda claro que, para ella:<\/p>\n<p>a) Es la finalidad la que establece la Comunidad:<\/p>\n<p>Si no se puede vivir sin razones para vivir, con mayor motivo no se podr\u00e1 vivir juntas sin razones, para vivir juntas.<\/p>\n<p>Por lo tanto, si perdemos de vista la finalidad que nos re\u00fane, si no tratamos de darle constantemente nueva actualidad en lo concreto de la vida, si no vivimos esa finalidad con bastante dinamismo en la unanimidad, perdemos nuestra raz\u00f3n de ser y la raz\u00f3n que tenemos para vivir juntas.<\/p>\n<p>Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad para continuar la misi\u00f3n de su Hijo junto a los Pobres, para unirse a El, contemplarle y servirle en la perso-na de los Pobres. Bien sabemos que en esto se encuentra el eje centralizador y unificador de nuestras vidas:<\/p>\n<p>\u00abLe ruego sea usted para ella ejemplo de verdadera Hija de la Caridad, que es de Dios para el servicio a los Pobres\u00bb (L. de M., p. 622) escribe Santa Luisa a Sor Genoveva DOINEL, al enviarle una Compa\u00f1era.<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ednea, es como San Vicente pudo decir que el Servicio a los Pobres ten\u00eda que ser preferido a todo. Por su parte, Santa Luisa enfoca y explica ella tambi\u00e9n el famoso \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;le suplic\u00f3 \u2014explica a Sor Lorenza DUBOIS habl\u00e1ndole de su Hermana Sirviente, Sor B\u00e1rbara ANGIBOUST\u2014 que, si a veces, no es usted tan puntual ya a todas las horas, ya, en caso de necesidad, hasta tener que dejar alg\u00fan ejercicio, si es por orden de ella, tenga la seguridad de que ella es la primera en sentirlo, aunque comprenda que es dejar a Dios por Dios cuando se deja alg\u00fan ejercicio a causa del servicio a los Pobres\u00bb (L. de M., p. 495).<\/p>\n<p>Anteriormente ya hab\u00eda escrito, y de una manera m\u00e1s expl\u00edcita quiz\u00e1, a las Hermanas de Chantilly:<\/p>\n<p>\u00abEspero tambi\u00e9n que guardan ustedes lo mejor que pueden sus reglas, sin perjuicio para los pobres, ya que su servicio debe ser preferido siempre, pero de la manera que se debe y no seg\u00fan nuestra propia voluntad\u00bb&#8230; (L. de M., p. 310).<\/p>\n<p>\u00abDe la manera que se debe\u00bb: se trata siempre de servir a Dios de la manera que El pide a las Hijas de la Caridad, es decir, con una mirada de Fe y de Amor, con una actitud de sierva sencilla y humilde, a trav\u00e9s del servicio corporal y espi-ritual, etc.<\/p>\n<p>b) Esto supone comunicaci\u00f3n e intercambio a partir del servicio y con miras a \u00e9l<\/p>\n<p>\u2022 A la pregunta que acabamos de ver hizo Santa Luisa con relaci\u00f3n a esto, San Vicente respondi\u00f3 con estas palabras que nos resultan muy conocidas:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Todos los d\u00edas, durante el recreo, pod\u00e9is decir: &#8216;Hermana, \u00bfqu\u00e9 tal le ha ido? \u2014 Hoy me ha sucedido esto, \u00bfqu\u00e9 le parece?&#8217;&#8230; Hay que hacerlo as\u00ed, y que no pase nada, ni se haga nada, ni se diga nada, sin que lo sep\u00e1is la una y la otra. Hay que tener ese trato en com\u00fan (&#8216;esa mutualidad&#8217;)\u00bb (S\u00edg. X, p. 773).<\/p>\n<p>Lo que propone la Se\u00f1orita es una verdadera revisi\u00f3n de vida, o m\u00e1s exacta-mente, una verdadera reflexi\u00f3n apost\u00f3lica:<\/p>\n<ul>\n<li>Ver: \u00abcontarse las cosas que hayan hecho&#8230;\u00bb<\/li>\n<li>Juzgar: \u00ab&#8230;las dificultades que hayan encontrado&#8230;\u00bb<\/li>\n<li>Actuar: \u00abplanear juntas las cosas que tienen que hacer&#8230;\u00bb<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u2022 Esta interpretaci\u00f3n comunitaria de la vida de servicio, de cualquier forma concreta que se haga, con tal de que sea aut\u00e9ntica y efectiva, nos permitir\u00e1 adaptarnos cada vez m\u00e1s al designio de Dios sobre nosotros en el quehacer de cada d\u00eda, ser\u00e1 la expresi\u00f3n de una Fe y de un Amor que no dejan de confrontar las vivencias diarias con el Evangelio y con el carisma vocacional.<\/p>\n<h3>B &#8211; Pistas de reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p>Estas ense\u00f1anzas de los Fundadores, especialmente de Santa Luisa, son tan claras que basta con recordarlas. En cambio, es muy importante que nos pre-guntemos con toda sinceridad si vivimos esas ense\u00f1anzas y c\u00f3mo las vivimos.<\/p>\n<h4>1. Contemplando a Cristo en los Pobres<\/h4>\n<p>En esta contemplaci\u00f3n hay un doble movimiento:<\/p>\n<p>a) De Cristo a los Pobres<\/p>\n<p>\u2022 Al pedirnos que tengamos un coraz\u00f3n de pobres, Santa Luisa nos invita a que, como verdaderos disc\u00edpulos de Cristo, observemos por la ley de las Bienaventuranzas.<\/p>\n<p>Leamos una y otra vez las dos versiones que de ellas nos dan San Mateo (5, 3-11) y San Lucas (6, 20-26). Las dos hemos de tenerlas en cuenta, porque, seg\u00fan el Evangelio, pobres son, a la vez, los desprovistos de todo, los oprimidos desde todos los puntos de vista, y los m\u00e1s cercanos al Reino por su disponibilidad profunda. La misma afirmaci\u00f3n se encuentra en el Magnificat. \u00bfC\u00f3mo devolver al hombre su dignidad, c\u00f3mo anunciarle la Buena Nueva, sin entrar nosotros mismos en una l\u00ednea de pobreza efectiva y de entrega total?&#8230; La mansedumbre, la misericordia, la pureza, el esfuerzo por irradiar la paz y la justicia, la persecuci\u00f3n padecida por el Reino, no hacen sino explicitar la primera de las Bienaventuranzas, la de la pobreza. Y son estos otros tantos puntos acerca de los que debemos interrogarnos.<\/p>\n<p>\u2022 Contemplemos en Jes\u00fas al Pobre por excelencia. \u00abHonrando la pobreza de Jesucristo, que El guard\u00f3 con tanta perfecci\u00f3n&#8230;\u00bb (L. de M., p. 671), Santa Luisa no deja de ponernos en guardia contra las tentaciones que podr\u00edan impedirnos seguirle por ese camino (Cf. L. de M., p. 651). Por eso es tan importante para nosotros impregnarnos de la humildad y de la sencillez de Cristo (Cf. Circulares de Madre DUZAN del 2 de febrero de 1989 y 1990 y Ecos de la Compa\u00f1\u00eda de abril y mayo de 1989 y 1990).<\/p>\n<p>b) De los Pobres a Cristo<\/p>\n<p>Volvamos al c\u00e9lebre texto del Juicio Final (Mt. 25), en el que con tanta frecuen-cia medit\u00f3 Santa Luisa. En \u00e9l encontraremos los \u00absignos mesi\u00e1nicos\u00bb: \u00abId y co-municad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00eddo: los ciegos ven; los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados y bienaventurado quien no se escandalice de m\u00ed\u00bb (Lc. 7, 22).<\/p>\n<p>\u00bfPodemos, a partir de esto, decir con verdad que para nosotros el pobre, el peque\u00f1o, se convierte en el amo, porque el mismo Cristo se ha identificado con \u00e9l?<\/p>\n<p>\u00bfPodemos decir que tenemos ese sentido de la persona que fue tan agudo en nuestros Fundadores? \u00bfNo nacieron acaso las Hijas de la Caridad de ese deseo que ellos tuvieron de volver a establecer el contacto directo entre el Pobre y la Caridad de Cristo? \u00bfQu\u00e9 no dir\u00edan y qu\u00e9 no har\u00edan hoy, en un mundo de ano-nimato y de la marginaci\u00f3n?<\/p>\n<h4>2. Sirviendo a Cristo en los Pobres<\/h4>\n<p>Deteng\u00e1monos esencialmente en dos puntos:<\/p>\n<p>a) El sentido profundo del Servicio<\/p>\n<p>\u2022 Sigamos las huellas de Cristo-Servidor. Muchas veces lo hemos repetido: no fue sin motivo alguno por lo que Santa Luisa a\u00f1adi\u00f3 la palabra \u00abcrucificado\u00bb al texto de San Pablo: \u00abLa Caridad de Cristo nos urge\u00bb (2 Cor., 5, 14 ss.). Meditemos bien este texto.<\/p>\n<p>\u2022 De hecho, es en su Misterio Pascual donde se hace evidente que las opciones de Cristo son las de un \u00abServidor\u00bb (Cf. L. de M., p. 199). No se trata de un servicio en el que se mira a los dem\u00e1s desde arriba, sino de una actitud que coincide con la de Jes\u00fas quien, al contrario, se puso de rodillas ante sus hermanos, cuando iba a entrar en su Pasi\u00f3n, para lavarles los pies (Jn. 13). Ah\u00ed es donde tiene que enraizarse nuestro amor, en esa actitud de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>\u00bfPodemos decir que se nos reconoce como a disc\u00edpulos de Cristo por ese \u00abamor-servicio\u00bb? El mismo nos dice: \u00abDichosos vosotros si practic\u00e1is estas cosas que sab\u00e9is\u00bb (Jn. 13, 17).<\/p>\n<p>b) Las actitudes concretas<\/p>\n<p>\u2022 Las Constituciones (C. 2. 9) se\u00f1alan los rasgos de la aut\u00e9ntica sierva: dependencia, humildad, desinter\u00e9s total, disponibilidad profunda y de todos los instantes, compasi\u00f3n afectiva y efectiva con cordialidad y sencillez.<\/p>\n<p>\u2022 Podr\u00edamos recordar aqu\u00ed los \u00abpasos\u00bb de que hablaba Madre GUILLEMIN y que son propios para unir servicio y presencia:<\/p>\n<ul>\n<li>pasar de una situaci\u00f3n de posesi\u00f3n a una situaci\u00f3n de inserci\u00f3n,<\/li>\n<li>pasar de una posici\u00f3n de autoridad a una posici\u00f3n de colaboraci\u00f3n,<\/li>\n<li>pasar de un complejo de superioridad religiosa a un sentimiento de fraternidad,<\/li>\n<li>pasar de un complejo de inferioridad humana a una franca participaci\u00f3n en la vida,<\/li>\n<li>pasar de una preocupaci\u00f3n por la \u00abconversi\u00f3n moral\u00bb a una \u00abpreocupaci\u00f3n misionera\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Y a\u00f1ad\u00eda, por otra parte:<\/p>\n<p>\u00abLa conclusi\u00f3n se impone: formaci\u00f3n de los miembros en este nuevo contexto pero revalorizando la estima hacia la vida consagrada, con demasiada frecuencia minimizada&#8230;\u00bb (Nota biogr\u00e1fica de Madre Guillemin, Supl. al Eco de la Casa Madre n.\u00b0 7, julio-septiembre 1969, p. 196).<\/p>\n<p>\u2022 En este aspecto tambi\u00e9n, toma todo su significado nuestra obediencia.<\/p>\n<p>Para dar respuesta a las llamadas de los Pobres, nuestros amos y se\u00f1ores en Cristo, la Compa\u00f1\u00eda, a todos sus niveles, nos confiere un \u00abmandato\u00bb que nos pone a su servicio aqu\u00ed y ahora y de una determinada manera.<\/p>\n<p>Por esto tambi\u00e9n, tenemos la seguridad de estar haciendo un \u00abtrabajo de Igle-sia\u00bb, porque nuestra vocaci\u00f3n \u2014a condici\u00f3n de vivirla aut\u00e9nticamente\u2014 nos ha-ce colaborar en la Misi\u00f3n, en el plano local y en el plano universal.<\/p>\n<p>La aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad por parte de la Iglesia no tiene solamente un alcance jur\u00eddico: es el reconocimiento oficial de su co-operaci\u00f3n, seg\u00fan su carisma propio, en la tarea primordial de la Evangelizaci\u00f3n, \u00aby siendo esto as\u00ed&#8230; somos doblemente Hijas de la Iglesia\u00bb (Cf. L. de M., p. 204).<\/p>\n<h2>III &#8211; \u00abVivir juntas\u00bb<\/h2>\n<p>Adem\u00e1s de en el Servicio a los Pobres, en nada ten\u00eda m\u00e1s inter\u00e9s Santa Luisa que en la uni\u00f3n entre las Hermanas. Ella misma lo expresa de la manera m\u00e1s clara:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; y sobre todo de vivir juntas en una gran uni\u00f3n y cordialidad, am\u00e1ndose las unas a las otras, para imitar la uni\u00f3n y la vida de Nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<h3>A &#8211; Comentario<\/h3>\n<p>En esta reflexi\u00f3n pongamos nuestra atenci\u00f3n en los t\u00e9rminos-clave:<\/p>\n<h4>1. Y sobre todo&#8230;<\/h4>\n<p>Esta expresi\u00f3n tiene, a primera vista, algo de sorprendente. El Servicio a los Pobres \u00bfno ha de \u00abser preferido a todo\u00bb?<\/p>\n<p>A mi juicio, la respuesta puede darse a dos niveles:<\/p>\n<p>a) A nivel de la experiencia<\/p>\n<p>La experiencia muestra a Santa Luisa \u2014y podemos comprobarlo nosotros mismos\u2014 que las dificultades son lo m\u00e1s a menudo de este orden. Es verdad que ella estaba en contacto, en general, con hermanas rudas y ordinarias. Pero, hoy como ayer, en la vida comunitaria es donde muchas veces se encuentran los escollos. Las exigencias del Servicio, por grandes que sean, se aceptan mejor en conjunto, porque parecen, en cierto modo, algo natural. El don total de la Hija de la Caridad se vive esencialmente en el servicio&#8230; Aunque las dificul-tades en el servicio no se excluyan \u00bfc\u00f3mo va a entrar en contradicci\u00f3n con ella misma si encuentra demasiado duros a sus \u00abamos y se\u00f1ores\u00bb? &#8230;<\/p>\n<p>Pero, al entrar en la -Compa\u00f1\u00eda, quiz\u00e1 no pens\u00f3 bastante en las exigencias de la vida comunitaria. Quiz\u00e1 incluso la idealizaba un poco, olvidando que las personas entregadas a Dios siguen siendo humanas y que la comunidad se construye d\u00eda tras d\u00eda al precio de muchos actos de superaci\u00f3n. Ponemos el acento en la \u00abcomuni\u00f3n de vida\u00bb con los pobres; pero, otra cosa es vivir esa comuni\u00f3n entre nosotros y al servicio de los Pobres, a todos los niveles, a pesar de tantas diferencias de edad, de mentalidad, de temperamentos, de culturas, etc.<\/p>\n<p>b) A nivel de la verdadera comprensi\u00f3n de nuestro \u00abestar juntas para la Misi\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>Es bien evidente que lo que nos une es (o debiera ser) mucho m\u00e1s fuerte que lo que pueda separarnos. Las diversidades en s\u00ed mismas son un tesoro extraordinario cuando se ponen en com\u00fan con todo lo que tienen de positivo, para res-ponder mejor a lo que el Se\u00f1or y los Pobres esperan de nosotros&#8230;. Esta comple-mentariedad nos permite apoyarnos mutuamente para hacer frente a las dificultades que se presentan y enriquecernos rec\u00edprocamente desde todos los puntos de vista&#8230;<\/p>\n<p>A la luz de la \u00abforma de vida\u00bb que debe ser la de las Hijas de la Caridad, Santa Luisa percibi\u00f3 profundamente esta interrelaci\u00f3n entre el Servicio y la vida comunitaria. Precisamente porque el Se\u00f1or las ha llamado y reunido para el Servicio a los Pobres, la calidad de este Servicio est\u00e1 unida, concretamente, a la densidad de su vida espiritual y de su vida fraterna.<\/p>\n<p>Nos encontramos, de entrada, y una vez m\u00e1s, dentro de una perspectiva de Fe. Cristo, en la persona de los Pobres, nos invita a pertenecerle sin reserva y a servirle de manera un\u00e1nime con un mismo impulso de amor. La Misi\u00f3n da su sentido a nuestro \u00abestar juntas\u00bb pero, si no se diera ese verdadero \u00abestar juntas\u00bb, ello ir\u00eda en detrimento de la Misi\u00f3n. Una comunidad no puede construirse m\u00e1s que con Hijas de la Caridad verdaderas, pero una verdadera Hija de la Caridad sabe precisamente que la vida comunitaria es un elemento integrante, un apoyo esencial en su vocaci\u00f3n y en su vida de Sierva de Cristo en los Pobres. El \u00absobre todo\u00bb de Santa Luisa expresa, sin lugar a dudas, esta convicci\u00f3n: \u00abServir a los Pobres juntas\u00bb, como ella gustaba decir (L. de M. p. 115).<\/p>\n<h4>2. \u00ab&#8230; de vivir juntas en una gran uni\u00f3n y cordialidad, am\u00e1ndose las unas a las otras\u00bb<\/h4>\n<p>Me gustar\u00eda detenerme en los t\u00e9rminos \u00abjuntas\u00bb y \u00abcordialidad\u00bb, tan queridos por Santa Luisa.<\/p>\n<p>a) Juntas<\/p>\n<p>Acabamos de ver que la vocaci\u00f3n es, por el hecho mismo, una \u00abconvoca-ci\u00f3n\u00bb. Esta dimensi\u00f3n relacional es, evidentemente, esencial er) la vida bautismal, participaci\u00f3n en la comuni\u00f3n de las Personas divinas.<\/p>\n<p>Llamadas a vivir este bautismo en una \u00abSociedad de Vida Apost\u00f3lica\u00bb, re-cordaremos que este t\u00e9rmino \u00abapost\u00f3lica\u00bb, juntamente con la llamada a llevar a todos nuestros hermanos la Buena Nueva, comporta otros dos significados inseparables del primero y que precisamente ponen el acento en la \u00abreuni\u00f3n\u00bb:<\/p>\n<p>Es una llamada a compartir y a continuar la vida de los ap\u00f3stoles que, reunidos en torno a Jes\u00fas, constituyen la primera comunidad de disc\u00edpulos. Llevar la vida apost\u00f3lica ser\u00e1, pues, llevar la vida propuesta a los doce por Cristo, vivir a la manera de los ap\u00f3stoles. Ya en el proyecto de reglamento, redactado en 1645, se nos dice que:<\/p>\n<p>\u00abLa Cofrad\u00eda de la Caridad&#8230; ha sido instituida para honrar a Nuestro Se\u00f1or, su Patr\u00f3n, y a la Sant\u00edsima Virgen, y para imitar en cierto modo a las mujeres y j\u00f3venes del Evangelio que segu\u00edan a Nuestro Se\u00f1or y administraban las cosas que le eran necesarias a El y a sus ap\u00f3stoles. Y al hacer esto, trabajar en su propia perfecci\u00f3n, en la salvaci\u00f3n de su familia y en la asistencia corporal y espiritual de los pobres enfermos\u00bb (Corr. y Escr. p. 714-715).<\/p>\n<p>Es una llamada a compartir y a continuar la vida de las primeras comunidades cristianas, cuyo fervor se nos invita a volver a encontrar, porque ellas viv\u00edan bajo el impulso inmediato del Resucitado y de Pentecost\u00e9s. San Vicente y Santa Luisa no omitieron referirse a un texto como \u00e9ste:<\/p>\n<p>\u00abAcud\u00edan asiduamente a la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, a la comuni\u00f3n, a la fracci\u00f3n del pan y a las oraciones&#8230; Todos los creyentes viv\u00edan unidos y ten\u00edan todo en com\u00fan&#8230; El Se\u00f1or agregaba cada d\u00eda a la comunidad a los que se hab\u00edan de salvar\u00bb (Hechos 2, 42 ss).<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n de vida en Jesucristo se expresa as\u00ed en esta comuni\u00f3n fraterna de la que se nos hace notar muy bien que era, para los no creyentes, una invitaci\u00f3n apremiante a entrar ellos tambi\u00e9n en esa comunidad abrazando la Fe. La<\/p>\n<p>Misi\u00f3n comienza en ese momento. Ya conocemos la insistencia de los Fun-dadores en este punto, en los \u00abenv\u00edos a misi\u00f3n\u00bb y en su correspondencia. Santa Luisa escrib\u00eda a las Hermanas de Bernay:<\/p>\n<p>\u00abMe regocijo con la esperanza que tengo de que viven ustedes en una gran uni\u00f3n, las dos; que la tolerancia de una con otra hace que no sean m\u00e1s que un solo coraz\u00f3n y una sola alma, en Jesucristo, y que as\u00ed sirven de edificaci\u00f3n a todo el mundo\u00bb (L. de M. p. 558).<\/p>\n<p>b) Cordialidad<\/p>\n<p>A esta palabra Santa Luisa a\u00f1ade con frecuencia las de \u00abmansedumbre\u00bb y \u00abtolerancia\u00bb. Conocemos muy bien esta frase que dirigi\u00f3 a las Hermanas de Richelieu:<\/p>\n<p>\u00abLa mansedumbre, la cordialidad, la tolerancia han de ser el ejercicio propio de las Hijas de la Caridad, del mismo modo que la humildad, la sencillez, el amor a la Humanidad Santa de Jesucristo, que es la perfecta caridad, son su esp\u00edritu\u00bb (L. de M. p. 397).<\/p>\n<p>Frase muy esclarecedora, hemos dicho a menudo, porque da a las Hermanas criterios concretos para comprobar si tienen el esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La cordialidad es como el criterio central. Ella comunica a la Caridad fraterna \u2014como a la caridad para con los Pobres, en unidad de vida \u2014 sus notas de profundidad (en la palabra \u00abcordialidad\u00bb est\u00e1 la ra\u00edz cor \u2014en lat\u00edn \u00abcoraz\u00f3n\u00bb \u2014 ) y de irradiaci\u00f3n afectuosa y que comunica dinamismo (se llama \u00abcordial\u00bb a una bebida o un remedio que da nuevo vigor a un organismo que se va debilitando).<\/p>\n<p>El verdadero amor es, por naturaleza, \u00abcomunicativo\u00bb, \u00abcontagioso\u00bb y, por el hecho mismo, constructivo del \u00abcuerpo comunitario\u00bb, en todos los sentidos de la palabra. Por eso Santa Luisa habla con frecuencia de \u00abcordialidad gozosa\u00bb: la alegr\u00eda es la flor del Amor; y las \u00abobras de caridad\u00bb ser\u00e1n su fruto.<\/p>\n<p>Las Reglas Comunes dicen (V, 1):<\/p>\n<p>\u00abSe acordar\u00e1n con frecuencia del nombre de Hijas de la Caridad que tienen el honor de llevar y procurar\u00e1n hacerse dignas de \u00e9l por un sincero y verdadero amor a Dios y al pr\u00f3jimo, y sobre todo am\u00e1ndose y respet\u00e1ndose como hermanas unidas por Nuestro Se\u00f1or para su servicio, con una particular profesi\u00f3n de obras de Caridad, y har\u00e1n todo lo posible por conservar entre s\u00ed la uni\u00f3n m\u00e1s perfecta\u00bb.<\/p>\n<p>No podemos menos de pensar en Santa Luisa al leer y meditar este texto que, adem\u00e1s, termina con esta recomendaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; trat\u00e1ndose todas con mansedumbre cristiana y respetuosa cordialidad, la cual debe siempre resplandecer en sus semblantes y palabras\u00bb.<\/p>\n<h4>3. \u00ab&#8230; para imitar la uni\u00f3n y la vida de Nuestro Se\u00f1or\u00bb<\/h4>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abimitar la vida de Nuestro Se\u00f1or\u00bb es clara, a condici\u00f3n de que demos al verbo \u00abimitar\u00bb toda su plenitud: no se trata de copiar, por decirlo as\u00ed, un modelo que seguir\u00eda siendo exterior a nosotros, sino de dejarnos asimilar a El por su Esp\u00edritu en la l\u00ednea de nuestra vocaci\u00f3n (Cf. C.1, 10; 2,3). La expresi\u00f3n \u00abimitar la uni\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\u00bb es el\u00edptica, esto ocurre con frecuencia en Santa Luisa. A la luz del conjunto de su espiritualidad podemos pensar en:<\/p>\n<p>a) La uni\u00f3n del Hijo con el Padre y el Esp\u00edritu Santo<\/p>\n<p>Los Fundadores ven en esta vida trinitaria el alma de nuestra vida comunitaria para el Servicio a los Pobres:<\/p>\n<p>Nos invitan a hacernos \u00abuno\u00bb a imagen y bajo el impulso de la Sant\u00edsima Trinidad. S\u00f3lo podremos anunciar a nuestros hermanos que est\u00e1n llamados a entrar en esta comuni\u00f3n de las Personas Divinas si les mostramos, primero, esta Trinidad que de alguna manera est\u00e1 visible en nuestras propias vidas y que las transforma por medio de un Amor que no puede venir m\u00e1s que de lo Alto&#8230; Por eso, en Chartres, Santa Luisa pidi\u00f3 \u00abpara la Compa\u00f1\u00eda esa fidelidad por los m\u00e9ritos&#8230; del Hijo de Dios y de Mar\u00eda y que El mismo fuese el lazo fuerte y suave de los corazones de todas las Hermanas, para honrar la uni\u00f3n de las tres divinas Personas\u00bb (L. de M., p. 125).<\/p>\n<p>Este culto a la Sant\u00edsima Trinidad n\u00f3s llevar\u00e1 a compartirlo todo y a ponerlo todo en com\u00fan para un servicio mejor:<\/p>\n<p>\u00abRecordar\u00e1n que las verdaderas Hijas de la Caridad, para cumplir lo que Dios pide de ellas, deben ser como una sola&#8230; debemos, para asemejarnos a la Sant\u00edsima Trinidad, no ser m\u00e1s que un coraz\u00f3n y no actuar sino con un mismo Esp\u00edritu, como las tres divinas Personas, de tal suerte que cuando la Hermana que est\u00e1 para los enfermos pida la ayuda de su Hermana, la Hermana que est\u00e1 para la instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as no dejar\u00e1 de ayudarla&#8230; teni\u00e9ndose ambas por escogidas por la Providencia para obrar un\u00e1nimes y unidas\u00bb (L. de M., p. 759).<\/p>\n<p>b) La uni\u00f3n en el Verbo encarnado, de la Divinidad y de la Humanidad<\/p>\n<p>Este misterio de la encarnaci\u00f3n redentora, que ocupa tan gran lugar en la espiritualidad de los Fundadores, nos apremia especialmente a:<\/p>\n<p>\u2022 vivir \u00abel amor de la humanidad santa de Jesucristo, que es la perfecta Cari-dad\u00bb (L. de M., p. 397).<\/p>\n<p>\u2022 hacer nuestro en comunidad el Misterio de Nazareth donde se respire un amor sencillo y humilde.<\/p>\n<p>\u2022 estar juntas al pie de la Cruz para aprender all\u00ed y beber en ella el verdadero amor.<\/p>\n<p>c) La uni\u00f3n de Cristo con sus disc\u00edpulos y, en particular, con los Pobres<\/p>\n<p>Es la vida entera de Cristo en la tierra, como dec\u00eda Santa Luisa, la que hemos de meditar e imitar entre nosotras y con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Puesto que hemos recibido de El el gran mandamiento de la Caridad, pensaremos, una vez m\u00e1s, que no podemos ser evangelizadores sino en la medida en que nuestras comunidades viven e irradian este amor.<\/p>\n<h3>B.- Pistas de reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p>En todo lo que precede hay muchas pistas para una reflexi\u00f3n personal y comunitaria. Fij\u00e9monos aqu\u00ed solamente en:<\/p>\n<h4>1. La cordialidad<\/h4>\n<p>Ya hemos visto la importancia que le da Santa Luisa. Se trata, ante todo, de una cuesti\u00f3n de \u00abclima\u00bb que se har\u00e1 concreta m\u00e1s especialmente en algunos puntos:<\/p>\n<p>a) Clima general<\/p>\n<p>Depende, como tal, de todas y cada una y de su empe\u00f1o efectivo por crearlo, mantenerlo, intensificarlo&#8230; Santa Luisa ve\u00eda en ello un signo del Esp\u00edritu. Esta fidelidad al carisma propio dar\u00e1 toda su densidad a nuestras relaciones interpersonales y nos permitir\u00e1 pasar cada vez m\u00e1s de una simple \u00abvida com\u00fan\u00bb a una verdadera \u00abvida comunitaria\u00bb.<\/p>\n<p>Si ponemos el acento en la participaci\u00f3n, el di\u00e1logo, el acopio incesante de fuerzas, todo ello favorecer\u00e1 una real comuni\u00f3n. En el plano humano, el esfuerzo debe ir encaminado a superar los obst\u00e1culos que bloquean la relaci\u00f3n y a desarrollar todo lo que pueda favorecerla: madurez, discreci\u00f3n, apertura, humor (y al mismo tiempo sentido de la seriedad de la vida), respeto mutuo, relativizaci\u00f3n de las dificultades y eventuales conflictos. Pero, por encima de todo, es preciso un enraizarniento cada vez m\u00e1s profundo y un\u00e1nime en la Fe y en la Caridad, con las convicciones fundamentales de nuestro \u00abestar juntas para la Misi\u00f3n\u00bb, como hemos meditado anteriormente.<\/p>\n<p>b) Algunas ilustraciones<\/p>\n<p>Cordialidad e intercambios<\/p>\n<p>Si el compartir, en todas sus formas, puede y debe favorecer la cordialidad, la presupone, para poder desarrollarse en el clima necesario y para producir sus frutos. El poner en com\u00fan, el compartir, efectivamente, se refiere sobre todo a lo que somos, m\u00e1s a\u00fan que a lo que tenemos y hacemos. En ese aspecto es donde puede hacerse realidad la puesta en com\u00fan de nuestras riquezas diversas dentro de la complementariedad, de la \u00abmutualidad\u00bb con miras a un servicio mejor.<\/p>\n<p>Para esto hace falta mucha confianza. San Vicente respondi\u00f3 a Santa Luisa que era preciso \u00abdec\u00edrselo todo mutuamente\u00bb&#8230; Mediante un esp\u00edritu de sencillez y de humildad, de pobreza de coraz\u00f3n, podremos no solamente tolerarnos, sino ayudarnos rec\u00edprocamente para un crecimiento tan pleno como sea posible. La cordialidad nos permitir\u00e1 aceptar gozosamente la verdadera ascesis que ello requiere y sin la cual no podemos llevar a cabo nada que sea verdaderamente s\u00f3lido.<\/p>\n<p>Cordialidad y servicio de autoridad<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1nta cordialidad se necesita para ejercer este servicio como una verdadera funci\u00f3n de integraci\u00f3n serena de todas y de cada una en la Comunidad, para valorar las diferencias con miras a la unidad de vida y de acci\u00f3n! Se ha podido decir de los Superiores que deben tener el \u00abcarisma de s\u00edntesis\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 gran dosis de cordialidad hace falta para favorecer el di\u00e1logo a nivel comunitario y a nivel interpersonal! Ciertamente, la Hermana Sirviente no pueda nada ella sola, pero, precisamente, ella debe ser la primera, como dec\u00edan los Fundadores, en luchar con la palabra y el ejemplo contra el individualismo y, sobre todo, en promover un clima de corresponsabilidad real. Cordialidad y reconciliaci\u00f3n<\/p>\n<p>La vida comunitaria es dif\u00edcil; es preciso tenerlo en cuenta y pensar que no podremos avanzar si la comunidad no es un lugar de perd\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s que las Hijas de la Caridad, debe encontrar e instaurar en dicha comunidad un espacio donde se experimente la misericordia?&#8230;<\/p>\n<p>Solamente un clima evang\u00e9lico y cordial puede hacernos vivir esta \u00abcorrecci\u00f3n fraterna\u00bb como un medio para progresar en nuestra respuesta al Se\u00f1or y a los Pobres. Ya comprendemos que se trata, en efecto, de un caminar progresivo y un\u00e1nime: es mediante la Contribuci\u00f3n paciente de cada una como se construir\u00e1, poco a poco, una vida comunitaria de calidad. En ella podremos comprobar si los ardores que nos animan son \u00abllamaradas\u00bb o vienen del Esp\u00edritu purificador, pacificador, estabilizador&#8230;<\/p>\n<h4>2. La revisi\u00f3n de vida<\/h4>\n<p>Ya se trate de la tradicional \u00abconferencia del viernes\u00bb, de la revisi\u00f3n de vida comunitaria, de la reflexi\u00f3n apost\u00f3lica, podemos decir que es un medio privilegiado de renovaci\u00f3n espiritual desde todos los puntos de vista, si en ello se pone, efectivamente, el verdadero esp\u00edritu:<\/p>\n<p>\u00abNo omitan ustedes&#8230; hacer los viernes la breve conferencia. Le aseguro, querida Hermana, que no s\u00e9 de otro ejercicio m\u00e1s apto para hacernos fieles a Dios y mantenernos cordialmente unidas en su sant\u00edsimo Amor\u00bb (L. de M., p. 496).<\/p>\n<p>Recordemos solamente algunas ideas para nuestra reflexi\u00f3n:<\/p>\n<p>Se trata esencialmente de un \u00abesp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p>Cualquiera que sea el m\u00e9todo que se emplee, es necesario aprender a hacer una \u00abre-lectura\u00bb de lo vivido a nivel comunitario y apost\u00f3lico para confrontarlo con el Evangelio y con el carisma vocacional y para dejarse interpelar personal y comunitariamente. De ello deben resultar unas orientaciones concretas.<\/p>\n<p>Hay referencias obligadas.<\/p>\n<p>No podemos referirnos a todo a la vez, pero no podemos perder de vista: la Misi\u00f3n, las Constituciones, los principales documentos de la Iglesia y de la Compa\u00f1\u00eda, el proyecto provincial y local, el proyecto pastoral de la Iglesia local.<\/p>\n<p>El proyecto comunitario merece una menci\u00f3n especial ya que se inspira en las citadas referencias. La revisi\u00f3n de vida se hace normalmente a la luz de dicho proyecto. Y cuando se trata ya de elaborar \u00e9ste o de revisarlo, el momento privilegiado para hacerlo es el de esa revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es el fruto, una vez m\u00e1s, de un caminar.<\/p>\n<p>Lo mismo que la vida comunitaria en s\u00ed misma, la sensibilizaci\u00f3n para la revisi\u00f3n de vida y su verdadera realizaci\u00f3n se va haciendo progresivamente. Volvemos a encontrar el \u00abclima\u00bb del que hemos hablado. Hace falta ingeniarse para favorecer y suscitar los intercambios, prever y establecer las posibilidades concretas. La revisi\u00f3n de vida supone la vida y el deseo sincero y constructivo de compartir esa vida para avanzar JUNTAS.<\/p>\n<h2>IV. \u00abPidan mucho a la Sant\u00edsma Virgen que sea ella su \u00fanica Madre\u00bb<\/h2>\n<p>En el momento en que las primeras Hermanas iban a perder a su \u00abmadre\u00bb, \u00e9sta les ped\u00eda que consideraran a Mar\u00eda como su verdadera y \u00fanica Madre. Esta expresi\u00f3n que ya le era familiar y querida (Cf., por ejemplo, L. de M., pp. 279, 596, 600, 722), adquiere entonces una resonancia especial.<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda no habr\u00eda de olvidarlo, tanto es as\u00ed que ha podido hablarse de su \u00abcar\u00e1cter mariano\u00bb (estatuto 7), car\u00e1cter que no es otro \u2014no hay necesidad de decirlo\u2014 que el del Cristianismo, el de la Iglesia, pero que la Compa\u00f1\u00eda vive, como todos los dem\u00e1s, en relaci\u00f3n con el carisma vocacional. Las apariciones y el mensaje de 1830 no har\u00e1n sino reforzarlo m\u00e1s y actualizarlo.<\/p>\n<h3>A &#8211; Comentario<\/h3>\n<p>En efecto, siguiendo a Santa Luisa, las Hijas de la Caridad esperan esencialmente de la protecci\u00f3n y de la imitaci\u00f3n de Mar\u00eda la gracia de responder en plenitud al designio de Dios sobre ellas. Ponen sus ojos en Mar\u00eda para que Ella sea su Guardiana, su Educadora a lo largo de su caminar de Fe y de Amor.<\/p>\n<h4>1. Madre y \u00abGuardiana\u00bb (L. de M. p. 125)<\/h4>\n<p>La idea o la imagen tan bella de \u00abguardi\u00e1n\u00bb, \u00abcentinela\u00bb, \u00abvig\u00eda\u00bb, la encontramos con frecuencia en la Biblia. Y la piedad cristiana no ha dejado de aplicarla a Mar\u00eda, Madre de Cristo y Madre de todos los hombres..<\/p>\n<p>a) La Compa\u00f1\u00eda bajo la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen<\/p>\n<p>En su peregrinaci\u00f3n a Chartres para encomendar y consagrar a Mar\u00eda la Compa\u00f1\u00eda naciente, el lunes 16 de octubre de 1644, Santa Luisa pedir\u00e1, pues, \u00abpor los m\u00e9ritos de la Sangre del Hijo de Dios y de Mar\u00eda\u00bb, la fidelidad a la voluntad de Dios, insistiendo de manera especial en la pureza y en la caridad fraterna.<\/p>\n<p>San Vicente expresaba los mismos sentimientos el 8 de diciembre de 1658:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; Hijas m\u00edas: para obtener esta gracia (el esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n), recurramos a la Madre de misericordia, la Sant\u00edsima Virgen, vuestra gran Patrona. Decid\u00eda: \u00abPuesto que esta Compa\u00f1\u00eda de la Caridad se ha fundado bajo el estandarte de tu protecci\u00f3n, si otras veces te hemos llamado Madre nuestra, ahora te suplicamos que aceptes el ofrecimiento que te hacemos de esta Compa\u00f1\u00eda en general y de cada una de nosotras en particular. Y puesto que nos permites que te llamemos Madre Nuestra y eres realmente la Madre de misericordia, de cuyo canal procede toda misericordia, y puesto que has obtenido de Dios, como es de creer, la fundaci\u00f3n de esta Compa\u00f1\u00eda, acepta tomarla bajo tu protecci\u00f3n&#8230;\u00bb (Conf. esp. n. 2211).<\/p>\n<p>Unos meses despu\u00e9s de la muerte de Santa Luisa, Margarita CHETIF, que fue su sucesora al frente de la Compa\u00f1\u00eda, escrib\u00eda a Maturina GUER IN, la que, a su vez, habr\u00eda de sucederla a ella y durante muchos a\u00f1os:<\/p>\n<p>\u00abLe ruego siga pidiendo a nuestro Buen Dios, que se digne ser nuestra direcci\u00f3n y gobierno, y a la Sant\u00edsima Virgen que sea Ella nuestra Madre y Superiora\u00bb. (Archivos Casa Madre).<\/p>\n<p>Alg\u00fan tiempo antes, Sor Francisca NORET hab\u00eda escrito por su parte a Sor Mar\u00eda DONION, refiri\u00e9ndose a Santa Luisa:<\/p>\n<p>\u00abNos ha dejado a la Sant\u00edsima Virgen como \u00fanica Madre\u00bb (Arch. Casa Madre).<\/p>\n<p>Prueba de que las recomendaciones de Santa Luisa no hab\u00edan quedado co-mo letra muerta, es que aquel 15 de marzo de 1660, \u00abentre las once y las doce\u00bb (Gobillon), la Compa\u00f1\u00eda volvi\u00f3 sus ojos hacia Mar\u00eda, como m\u00e1s adelante lo har\u00eda Catalina Labour\u00e9 y tantas otras, al perder a su madre de la tierra. Muchas veces me he sentido impresionado por el fervor y la calidad del culto mariano de las Hijas de la Caridad. Pido a Dios que lo sigan profundizando cada vez m\u00e1s. Nada menos que Juan Pablo II, despu\u00e9s de haberles expresado su satisfacci\u00f3n por haber apreciado en ellas un renuevo a nivel de la oraci\u00f3n, terminaba dici\u00e9ndoles:<\/p>\n<p>\u00abSupliquemos a la Madre del Redentor, \u00fanica Madre de la Compa\u00f1\u00eda, que gu\u00ede y acompa\u00f1e a todas las Hermanas en su entrega al Se\u00f1or y en su trato con los Pobres\u00bb (Cf. Ecos de la Compa\u00f1\u00eda, junio-julio 1985 pp. 273-274).<\/p>\n<p>b) La respuesta dada por Mar\u00eda a la Compa\u00f1\u00eda<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntos testimonios podr\u00edamos aportar de la respuesta dada por Mar\u00eda a esta confianza filial! Es cierto que la Madre de los pobres y de los corazones pobres no pod\u00eda dejar de \u00abacompa\u00f1ar\u00bb \u2014sirvi\u00e9ndonos de la misma expresi\u00f3n de Juan Pablo II \u2014 a la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed podr\u00edamos aplicar las palabras de Cristo: \u00abBuscad primero el reino y su justicia, y todo eso se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u00bb (Mt., 6, 33).<\/p>\n<p>Buscar primero el Reino de Dios cuando invocamos a Mar\u00eda, es \u2014 repit\u00e1moslo \u2014 esperar de Ella esencialmente que nos haga participar en su fidelidad de \u00abEsclava del Se\u00f1or\u00bb, con la convicci\u00f3n \u00edntima de que, en su maternal delicadeza, nos alcanzar\u00e1 todo lo dem\u00e1s por a\u00f1adidura.<\/p>\n<p>\u00abSoy toda tuya, Sant\u00edsima Virgen, dec\u00eda Santa Luisa, para ser m\u00e1s perfectamente de Dios\u00bb (L. de M., p. 670). La doctrina y la piedad marianas de los Fun-dadores eran s\u00f3lidamente cristoc\u00e9ntricas, cristol\u00f3gicas. Quedaban integradas en el conjunto de su espiritualidad y en lo concreto de su vida. Ahora bien, si la imitaci\u00f3n y el seguimiento de Cristo consisten esencialmente en dejarnos impregnar por su Esp\u00edritu, dentro de nuestra vocaci\u00f3n, a eso es a lo que por encima de todo y en todo momento nos ayuda Mar\u00eda al darnos a Cristo y al llevarnos a El.<\/p>\n<p>Las Apariciones de 1830, apenas terminada la Revoluci\u00f3n Francesa, son sin duda el ejemplo m\u00e1s convincente de lo que acabamos de decir. Sin duda es un inmenso favor el que la Virgen nos ha otorgado al servirse de una Hija de la Caridad, y por lo tanto de nuestra familia espiritual, para transmitir su mensaje de confianza y de conversi\u00f3n. Pero ello nos trae la evidencia de que nosotros hemos de ser los primeros en vivir de ese mensaje y dar testimonio de \u00e9l, como tan bien lo comprendi\u00f3 Catalina Labour\u00e9 por su parte.<\/p>\n<p>Como no puedo tratar aqu\u00ed con todo detalle este tema, me permito, una vez m\u00e1s, remitirles a los Ecos de la Compa\u00f1\u00eda de mayo a septiembre de 1980. Con motivo del ciento cincuenta aniversario de las Apariciones, reflexionamos entonces detenidamente sobre el contenido de la Medalla Milagrosa, sobre la manera de integrarla en nuestra espiritualidad y en nuestra vida, sobre las responsabilidades que m\u00e1s especialmente nos incumben a este respecto, aun cuando no sean las \u00fanicas o exclusivas. En las pistas de reflexi\u00f3n podremos insistir en ello.<\/p>\n<h4>2. Madre y \u00abEducadora\u00bb<\/h4>\n<p>Santa Luisa fue una gran formadora, no s\u00f3lo con relaci\u00f3n a las Hijas de la Caridad, sino tambi\u00e9n a numerosas se\u00f1oras que aprendieron de ella a servir a los Pobres dentro del marco de una s\u00f3lida vida cristiana, algunas de las cuales llegaron a hacer Ejercicios Espirituales bajo su direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al pedir a las Hermanas que consideraran a la Sant\u00edsima Virgen como a su \u00fanica Madre, las invitaba, como ella misma hab\u00eda hecho, a que la tomasen como \u00abMaestra de vida espiritual\u00bb \u00bfQui\u00e9n mejor que Mar\u00eda pod\u00eda ense\u00f1arles lo que ten\u00edan que vivir y la manera de vivirlo? Mar\u00eda las educar\u00eda, pues, en:<\/p>\n<p>a) Una verdadera vida de Fe de Hija de la Caridad<\/p>\n<p>En su Inmaculada Concepci\u00f3n, misterio al que Santa Luisa tuvo una devoci\u00f3n especial, Mar\u00eda se nos muestra totalmente receptiva y transparente con relaci\u00f3n a la vida divina. Mar\u00eda ense\u00f1ar\u00e1, pues, a la Hija de la Caridad esa Fe sencilla que habr\u00e1 de permitirle permanecer siempre interiormente libre para servir al Se\u00f1or y a los Pobres. La sencillez va unida a la solidez y firmeza. Por eso con raz\u00f3n se ha dicho que la Medalla Milagrosa en su sencillez es un verdadero compendio doctrinal, una verdadera catequesis destinada al uso de los peque\u00f1os y humildes.<\/p>\n<p>El mismo sentido tiene tambi\u00e9n el Rosario, oraci\u00f3n de \u00abpobres\u00bb para los pobres. Al meditar los misterios con sencillez de coraz\u00f3n, la Hija de la Caridad podr\u00e1 contemplar la adhesi\u00f3n tan perfecta de Mar\u00eda al Misterio de la Salvaci\u00f3n: los misterios de su Hijo son \u00absus\u00bb propios misterios, porque en su Fe ejemplar \u2014esa Fe que proclam\u00f3 Isabel\u2014 correspondi\u00f3 con toda fidelidad a todo lo que el Se\u00f1or quer\u00eda de Ella, dentro de su designio de amor sobre la humanidad.<\/p>\n<p>b) Una verdadera vida de Esperanza de Hija de la Caridad<\/p>\n<p>En su Anunciaci\u00f3n, Mar\u00eda es la \u00absierva\u00bb totalmente disponible. Su \u00abSI\u00bb se une al del Hijo de Dios que toma carne en su seno. En Ella se da la verdadera humildad que pone toda su confianza, toda su esperanza en el Se\u00f1or, dej\u00e1ndola obrar como bien le parezca: \u00abEl Esp\u00edritu sopla donde quiere&#8230; No sabes de d\u00f3nde viene ni ad\u00f3nde va&#8230;\u00bb (Jn., 3, 8).<\/p>\n<p>En este punto nos hallamos en el centro del culto mariano de Santa Luisa y aun en el centro de su espiritualidad: el Misterio de la Encarnaci\u00f3n que se prolongar\u00e1 en cierto modo en el Pobre, la participaci\u00f3n de Mar\u00eda \u2014la Sierva-delSe\u00f1or en la realizaci\u00f3n del plan de Dios sobre la humanidad, grito de esperanza al que nos convidar\u00e1 tambi\u00e9n, llegado el momento, la Medalla Milagrosa, uniendo \u00edntimamente la \u00abomnipotencia suplicante\u00bb del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda al \u00abTodopoder\u00bb del Coraz\u00f3n de Cristo, nuestro \u00danico Salvador y Mediador.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed radica el sentido de la \u00abconsagraci\u00f3n a Mar\u00eda\u00bb, cuyo punto de referencia fundamental es la consagraci\u00f3n bautismal tal y como tenemos que vivirla en nuestra vocaci\u00f3n. Por otra parte, esta palabra, en todo su rigor, implica que no podemos consagrarnos sino a Dios, es decir, ofrecernos activa y generosamente a la consagraci\u00f3n que El mismo opera en nosotros por su Esp\u00edritu. La consagraci\u00f3n a Mar\u00eda no tiene sentido m\u00e1s que en relaci\u00f3n con esto, en relaci\u00f3n tambi\u00e9n con el lugar y la misi\u00f3n que Ella ocupa en el misterio de la Salvaci\u00f3n. Santa Luisa emplea la expresi\u00f3n de \u00aboblaci\u00f3n\u00bb a Mar\u00eda, nuestra Madre y Educadora, y en Chartres lo que hizo fue ofrecer a Dios, por intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, \u00ablos designios de su Providencia sobre la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad\u00bb. Todos los a\u00f1os, en el \u00abacto de consagraci\u00f3n\u00bb del 8 de diciembre, se expresan esos mismos sentimientos, ratificando a la vez la pertenencia de la Compa\u00f1\u00eda a Mar\u00eda Sant\u00edsima y los compromisos que de esa pertenencia se derivan, con la plena confianza de que lo que Ella guarda, bien guardado est\u00e1. Esta Esperanza se har\u00e1 comunicativa a trav\u00e9s del Servicio a los Pobres.<\/p>\n<p>c) Una verdadera vida de Amor de Hija de la Caridad<\/p>\n<p>Llena, rebosante de la infinita misericordia de Dios, la Virgen Mar\u00eda no puede por menos de ser, por excelencia, la \u00abMadre de Misericordia\u00bb, como se complac\u00edan en llamarla San Vicente y Santa Luisa. Si la Caridad de Jes\u00fas Crucificado nos apremia, no podemos olvidar que al pie de la Cruz se hallaba Mar\u00eda y que fue all\u00ed donde \u00aboficialmente\u00bb se convirti\u00f3 en nuestra Madre. Por lo tanto, si queremos aprender a amar con el verdadero amor, a nadie mejor que a Ella podemos dirigirnos. Ella nos ense\u00f1ar\u00e1 a llegar a tener un coraz\u00f3n de pobres para poder acoger la Misericordia divina y para irradiarla, despu\u00e9s, como Ella y con Ella, a nuestros hermanos necesitados:<\/p>\n<p>\u00abSant\u00edsima Virgen, t\u00fa que hablas por aquellos que no tienen lengua y no pueden hablar \u2014dec\u00eda San Vicente\u2014, te suplicamos, estas buenas hijas y yo, que asistas a esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda. Contin\u00faa y acaba una obra que es la mayor del mundo; te lo pido por las presentes y por las ausentes&#8230;\u00bb (Conf. esp. n. 1.361).<\/p>\n<p>Todo esto lo encontramos en el mensaje de la Medalla Milagrosa.<\/p>\n<p>Por eso, el Misterio de la \u00abVisitaci\u00f3n\u00bb capt\u00f3 tambi\u00e9n la atenci\u00f3n de nuestros Fundadores. Podr\u00edamos decir que las Hijas de la Caridad son las \u00abVisitandinas\u00bb de la Caridad, que siguen los pasos de Mar\u00eda cuando, portadora de Cristo, se puso en camino aprisa movida por el Esp\u00edritu. Si la Caridad es eminentemente misionera, y si la Misi\u00f3n es principalmente \u00abobra de Caridad\u00bb, esto puede comprobarse de una manera innegable cuando se trata del \u00abServicio corporal y espiritual de los Pobres\u00bb y de la \u00abpromoci\u00f3n integral\u00bb de \u00e9stos, en cuanto hombres y en cuanto hijos de Dios.<\/p>\n<p>Fue durante su Visitaci\u00f3n cuando Mar\u00eda proclam\u00f3 el Magnificat, canto Misericordia divina que hab\u00eda hecho maravillas en su humilde sierva y no ha dejado de manifestarse de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, despidiendo a los ricos con las manos vac\u00edas y saciando a los hambrientos con el pan de la justicia. \u00abLa misericordia es la manifestaci\u00f3n m\u00e1s sorprendente del poder de Dios\u00bb, dec\u00eda el Padre POUGET (citado por Jean GUITTON en las \u00abLogia\u00bb, p. 287). De esa manifestaci\u00f3n de la que debemos ser los testigos y los mensajeros.<\/p>\n<h3>B &#8211; Pistas de reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p>No hace tanto tiempo que el A\u00f1o Mariano de \u2014 Pentecost\u00e9s de 1987 a Asunci\u00f3n de 1988\u2014 nos ha proporcionado la oportunidad de reflexionar acerca de la calidad de nuestro culto mariano. Podr\u00edamos volver a leer la Enc\u00edclica \u00abRedemptoris Mater\u00bb, publicada con tal motivo, sobre \u00abla Bienaventurada Virgen Mar\u00eda en la vida de la Iglesia en marcha\u00bb (Cf. su Presentaci\u00f3n en Ecos de la Compa\u00f1\u00eda de julio y septiembre de 1987).<\/p>\n<p>Las Constituciones (2, 16), fieles al pensamiento de Santa Luisa, quieren que las Hijas de la Caridad reconozcan a Mar\u00eda como \u00abMaestra de vida espiritual\u00bb y que, como Ella, hagan de su propia vida un culto a Dios y de su culto un compromiso de vida. Esta frase nos sugiere dos pistas:<\/p>\n<h4>1. La \u00absolidez\u00bb o firmeza de nuestra devoci\u00f3n mariana<\/h4>\n<p>Cuando m\u00e1s se va descubriendo a Santa Luisa, tanto m\u00e1s se va descubrien-do tambi\u00e9n la riqueza de su pensamiento en el plano doctrinal y en el plano espiritual. Queda uno asimismo asombrado de la manera como asimil\u00f3 \u2014para su propio provecho y para los dem\u00e1s\u2014 la identidad de la Hija de la Caridad. Como ya lo hemos dicho, su culto mariano queda integrado en el conjunto de esa identidad.<\/p>\n<p>a) Solidez doctrinal<\/p>\n<p>\u00bfSabemos, nosotros, acoger en la Fe el lugar que el mismo Dios otorga a Mar\u00eda en el Misterio de la Salvaci\u00f3n? Se trata de una cuesti\u00f3n primordial, porque:<\/p>\n<p>\u2014 no tenemos que \u00abinventar\u00bb a Mar\u00eda o \u00abconfigurarla\u00bb seg\u00fan nuestros gustos, ideas o deseos. Tenemos que refutar, tanto a los que quisieran \u00abrecuperar\u00bb a Mar\u00eda bajo formas m\u00e1s o menos err\u00f3neas o tendenciosas (intimismo, sentimentalismo, formalismo, incluso bloqueos pol\u00edtico-religiosos, etc.), como a los que pretenden \u00abminimizarla\u00bb porque temen, por ejemplo, que la renovaci\u00f3n mariana actual llegue a ocultar en cierto modo al \u00danico Mediador, Jesucristo, y a su Iglesia, o quiera dispensarnos del verdadero compromiso misionero.<\/p>\n<p>De lo que se trata es de recibir filialmente a Mar\u00eda de manos de Dios, que nos la ha dado para que, por Ella, llegue hasta nosotros el Salvador. Todo queda dicho en esta frase de San Pablo: \u00abAl llegar la plenitud de tiempos, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, para que recibi\u00e9semos la adopci\u00f3n\u00bb (Gal., 4, 4). S\u00ed, Dios nos ha predestinado a ser sus hijos en su Hijo encarnado: Mar\u00eda queda, por siempre, inseparable de la realizaci\u00f3n de ese Misterio de la Encarnaci\u00f3n Redentora. \u00bfPodemos decir que nuestro culto mariano es la expresi\u00f3n de esta convicci\u00f3n fundamental?<\/p>\n<p>En cuanto a lo que se refiere a la Compa\u00f1\u00eda, hemos visto m\u00e1s arriba lo que podr\u00edan llamarse los tres pilares de su devoci\u00f3n mariana (C. 1. 12): La In-maculada Concepci\u00f3n, la Anunciaci\u00f3n, la Maternidad de Mar\u00eda (con una referencia especial al misterio de la Visitaci\u00f3n). Nos compete, pues, profundizar en esas bases doctrinales, tanto en s\u00ed mismas como en su repercusi\u00f3n en nuestra vida.<\/p>\n<p>Sirvi\u00e9ndose del \u00cdndice anal\u00edtico de los Escritos espirituales de Santa Luisa, es f\u00e1cil llegar a impregnarse de todo lo que ella dice sobre el tema. No podemos dispensarnos de este esfuerzo ni de preguntarnos, en este caso tambi\u00e9n, c\u00f3mo pasamos del \u00abamor afectivo al amor efectivo\u00bb, tanto en el plano personal como en el plano comunitario y en el plano apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Otro eje de nuestra reflexi\u00f3n podr\u00eda ser el de encontrar todo esto en la Medalla Milagrosa (Cf. Ecos de la Compa\u00f1\u00eda de febrero y marzo de 1988. Una actualizaci\u00f3n del carisma vicenciano: el mensaje Mariano de 18301. De hecho, se da un doble movimiento: de la Medalla a los Fundadores; de los Fundadores a la Medalla. La Medalla es como una luz que ilumina la piedra mariana de los Fundadores, poniendo de relieve, al explicarla, toda su riqueza permanente. La piedad mariana de los Fundadores nos permite captar mejor el mensaje de la Medalla con su contenido doctrinal, porque se sit\u00faa en una continuidad de la ense\u00f1anza de aquellos, actualiz\u00e1ndola en funci\u00f3n del mundo de increencia y de \u00abnuevas pobrezas\u00bb en el que nos ha tocado vivir.<\/p>\n<p>b) Solidez espiritual<\/p>\n<p>Quien dice \u00abvida espiritual\u00bb, dice vida en el Esp\u00edritu, seg\u00fan el Esp\u00edritu, y, por lo tanto, en el esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n, seg\u00fan el esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n. Mar\u00eda, guardiana y educadora, nos ayuda a profundizar en la humildad, la sencillez, la Caridad, que constituyen el ser mismo de la verdadera \u00absierva de Jesucristo en la persona de los Pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tambi\u00e9n, tomemos de nuevo el \u00edndice anal\u00edtico y acudamos a los Escritos de Santa Luisa. Con ella, podremos aprender de Mar\u00eda la entrega total de la Hija de la Caridad y de manera especial c\u00f3mo se traduce esa entrega en la vida de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abQuien quiere seguir a Jesucristo, encuentra a la que lo recibi\u00f3 del Padre. Mar\u00eda, la primera cristiana, la consagrada por excelencia, est\u00e1 presente en la vida de la Compa\u00f1\u00eda desde sus comienzos\u00bb (C. 1. 12).<\/p>\n<p>Por eso, encontramos tambi\u00e9n, en C. 2. 5: \u00abLa renovaci\u00f3n de los votos&#8230; se hace&#8230; en la fiesta de la Anunciaci\u00f3n, d\u00eda escogido por Santa Luisa para asociar al Fiat de la Virgen su propia donaci\u00f3n y la de sus hijas\u00bb. Y la primera l\u00ednea espec\u00edfica de la formaci\u00f3n veremos que es \u00abla asimilaci\u00f3n del pensamiento de los Fundadores, en particular su esp\u00edritu de humildad, sencillez y caridad y la devoci\u00f3n filial a la Sant\u00edsima Virgen\u00bb (C. 3, 6).<\/p>\n<p>\u2014 En cuanto a la oraci\u00f3n, se trata en primer lugar de impregnar toda la vida de la Hija de la Caridad en la presencia divina: el tan conocido \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb significa esa unidad de vida que permite encontrar al Se\u00f1or tanto en los momentos dedicados a la oraci\u00f3n \u2014 momentos, por supuesto, indispensables\u2014 como en el Servicio a los Pobres, seg\u00fan los imperativos del programa:<\/p>\n<p>\u00abDe la Sant\u00edsima Virgen se dice que recog\u00eda en su coraz\u00f3n las palabras de su Hijo&#8230; Pues bien, mis queridas hijas, &#8230; \u00bfqu\u00e9 no hemos de hacer nosotros para intentar conservar en nuestros corazones la unci\u00f3n de estas santas palabras?&#8230; (Conf. esp. n. 673).<\/p>\n<p>De Mar\u00eda Inmaculada, la Hija de la Caridad aprender\u00e1 a orar con esa humilde receptividad con relaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo; de Mar\u00eda Sierva, aprender\u00e1 a orar con humildad y disponibilidad; de Mar\u00eda, \u00danica Madre de la Compa\u00f1\u00eda, aprender\u00e1 a orar por los Pobres, con los Pobres y, sobre todo, con un coraz\u00f3n de pobre.<\/p>\n<h4>2. Nuestros compromisos de vida<\/h4>\n<p>a) Nuestro compromiso junto a los Pobres debe unir \u00abservicio y presencia\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfEs verdaderamente nuestro Servicio la mejor expresi\u00f3n de nuestra entre-ga total?<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;No hacen otra profesi\u00f3n para asegurar su vocaci\u00f3n m\u00e1s que por esa confianza continua que tienen en la Divina Providencia y el ofrecimiento que le hacen de todo lo que son y de su servicio en la persona de los Pobres\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed reza la \u00abCarta Magna\u00bb de las Hijas de la Caridad, y eso ser\u00e1 precisamente lo que har\u00e1 \u00abde la propia vida un culto a Dios\u00bb, a ejemplo de Mar\u00eda y con su ayuda.<\/p>\n<p>\u00bfEst\u00e1 nuestro Servicio penetrado de \u00abcontemplaci\u00f3n\u00bb?<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Por todas estas consideraciones deben tener tanta o m\u00e1s virtud que si fueran profesas en una orden religiosa; por eso, procurar\u00e1n portarse en todos esos lugares por lo menos con tanta modestia, recogimiento y edificaci\u00f3n como las verdaderas religiosas en su convento\u00bb.<\/p>\n<p>Este final de la \u00abCarta\u00bb nos da lo que podr\u00edamos llamar la \u00abcontemplaci\u00f3n espec\u00edfica\u00bb de la Hija de la Caridad, que encuentra a Cristo en el Pobre. Es as\u00ed como Mar\u00eda la ayuda a hacer de su culto \u2014de su contemplaci\u00f3n\u2014 un compromiso de vida, uniendo \u00abservicio y presencia\u00bb: presencia junto al Pobre, presencia junto a Cristo en el Pobre, esfuerzo por hacer sensible al mismo Pobre a esa presencia operante de Cristo en su coraz\u00f3n y en su vida.<\/p>\n<p>b) Nuestro compromiso o actividad debe traducir nuestra \u00abpasi\u00f3n\u00bb por el Pobre<\/p>\n<p>\u00abPasi\u00f3n\u00bb&#8230; estar \u00abapasionados\u00bb. Recapacitemos en estas palabras, que evocan ante todo a Cristo en su Misterio Pascual: \u00abLa Caridad de Jes\u00fas Crucificado nos apremia\u00bb. El, s\u00ed que est\u00e1 \u00abapasionado\u00bb de amor por nosotros. \u00abNo hay mayor prueba de amor que la de dar la vida por los que se ama\u00bb. El Cristo de la \u00abPasi\u00f3n\u00bb es el que se nos muestra en los Pobres, con los que se identifica, identific\u00e1ndose tambi\u00e9n con su sufrimiento. Lo encontramos en ese amor de preferencia que les profesa, amor que es el que nos \u00abapremia\u00bb a vivir, tambi\u00e9n nosotros, esa \u00abpasi\u00f3n\u00bb. Podemos ir repasando todos estos puntos y, al hacerlo, nos daremos cuenta de qu\u00e9 modo Mar\u00eda es inseparable de todos ellos, partiendo de su presencia en el Calvario y siguiendo con la irradiaci\u00f3n de misericordia que va dejando en la marcha de la humanidad y de la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00a1\u00bfC\u00f3mo es posible que haya cabido el temor de que la devoci\u00f3n mariana perjudicara a nuestro fervor misionero o debilitara nuestro af\u00e1n en el Servicio a los Pobres?! \u00a1Si \u00e9ste es, precisamente, un criterio para reconocer la autenticidad de todo culto mariano! Mar\u00eda es la \u00abEstrella de la Evangelizaci\u00f3n\u00bb y m\u00e1s especialmente de la \u00abNueva Evangelizaci\u00f3n\u00bb, que nos arma con amor y audacia para que no retrocedamos ante los riesgos que se impongan cuando se trate del bien de los humildes, de los marginados. Con su Hijo, Mar\u00eda nos repite: \u00abQuien quiera salvar su vida, la perder\u00e1, y quien pierda la vida por m\u00ed y el Evangelio, ese la salvar\u00e1\u00bb (Mc., 8, 35). Su \u00abMagnificat\u00bb, al que ha podido llamarse \u00abla revoluci\u00f3n de Dios\u00bb, es un c\u00e1ntico de Esperanza para los Pobres, un c\u00e1ntico para una civilizaci\u00f3n del Amor, un c\u00e1ntico para una evangelizaci\u00f3n destinada a preparar esa civilizaci\u00f3n del Amor (Cf. Ecos de la Compa\u00f1\u00eda, marzo 1988, pp. 88-89).<\/p>\n<p>De todo esto pueden sacarse muchas consecuencias pr\u00e1cticas para nuestra forma de entregarnos al Servicio a los Pobres. Este esp\u00edritu es el que hay que tratar de infundir a las Juventudes Marianas, Movimiento de oraci\u00f3n y de educaci\u00f3n en la Fe, aprendiendo de Mar\u00eda, que ha de desembocar, de una forma o de otra, en el apostolado, en la promoci\u00f3n integral del Pobre, en la participaci\u00f3n en la construcci\u00f3n de la Iglesia y de la ciudad humana seg\u00fan el designio de Dios. \u00bfQui\u00e9n, mejor que Mar\u00eda, puede ense\u00f1arnos todo esto?<\/p>\n<p>\u00abPidan mucho a la Sant\u00edsima Virgen que sea Ella su \u00danica Madre\u00bb.<\/p>\n<p>Estas \u00faltimas palabras de Santa Luisa siguen interpel\u00e1ndonos hoy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I &#8211; Una \u00abforma de vida\u00bb \u00abMis queridas Hermanas, sigo pidiendo para ustedes a Dios su bendici\u00f3n y le ruego les conceda la gracia de perseverar en su vocaci\u00f3n para que puedan servirle en la &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-testamento-espiritual-de-santa-luisa\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":141452,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226,199],"tags":[162,261,172,127],"class_list":["post-59003","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","category-hijas-de-la-caridad","tag-gobillon","tag-jean-guitton","tag-pobreza","tag-portail"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El testamento espiritual de Santa Luisa - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-testamento-espiritual-de-santa-luisa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El testamento espiritual de Santa Luisa - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"I &#8211; Una \u00abforma de vida\u00bb \u00abMis queridas Hermanas, sigo pidiendo para ustedes a Dios su bendici\u00f3n y le ruego les conceda la gracia de perseverar en su vocaci\u00f3n para que puedan servirle en la ... 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