{"id":57597,"date":"2015-03-25T08:33:41","date_gmt":"2015-03-25T07:33:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=57597"},"modified":"2015-03-25T08:33:41","modified_gmt":"2015-03-25T07:33:41","slug":"votos-y-humildad-de-la-sierva-de-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/votos-y-humildad-de-la-sierva-de-los-pobres\/","title":{"rendered":"Votos&#8230; y humildad de la \u00absierva de los pobres\u00bb"},"content":{"rendered":"<h2>Primera parte<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/01\/milestones-4.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-59776\" title=\"milestones-4\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/01\/milestones-4-230x300.jpg?resize=230%2C300\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"300\" \/><\/a>En la Circular que Madre Duzan dirigi\u00f3 a toda la Compa\u00f1\u00eda el 2 de febrero \u00faltimo, me ha interesado de manera especial c\u00f3mo pone de relieve la relaci\u00f3n entre la humildad \u2014virtud de \u00abestado\u00bb de la Hija de la Caridad\u2014 y los Votos que van a renovar ustedes. Y tiene intenci\u00f3n de hacer otro tanto, despu\u00e9s, con la sencillez y la caridad.<\/p>\n<p>En ello hay algo primordial y yo precisamente estoy pensando, hace mucho tiempo, hacer un estudio, en profundidad, a este respecto. En efecto, humildad, sencillez y caridad son el \u00abalma\u00bb de la vocaci\u00f3n y de la vida de ustedes; por tanto, dichas virtudes deben impregnarlo todo, empezando, indudablemente, por su servicio a los Pobres \u2014que por lo dem\u00e1s constituye el objeto de su voto especial, espec\u00edfico\u2014 pero tambi\u00e9n han de impregnar, en unidad de vida, la manera como han de vivir ustedes la castidad, pobreza y obediencia, en tanto que Hijas de la Caridad. Recuerden la frase tan conocida de Santa Luisa:<\/p>\n<p>\u00abY como la obediencia puede ser observada diversamente, me ha parecido que para que (la nuestra) sea tal como Dios nos la pide, es necesario que obedezcamos con gran sencillez y humildad\u00bb. (Corr. y Escr. n.\u00b0 194, p. 769).<\/p>\n<p>Madre Duzan nos invita a \u00abprofundizar en el tema\u00bb. Esto es, pues, lo que les propongo, comenzando por la relaci\u00f3n entre la humildad y el \u00abvoto\u00bb como tal, en su vida de Hijas de la Caridad y, m\u00e1s especialmente, el voto de servicio a los pobres\u00bb, que, seg\u00fan la profunda expresi\u00f3n de la Madre Carr\u00e9re (Circular del 1.\u00b0 de febrero de 1841) \u00abresume todas nuestras obligaciones y debe ser el m\u00f3vil de nuestra conducta, incluso con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s votos, que son, por lo que a nosotras se refiere, la regla y el apoyo de \u00e9ste\u00bb&#8230; S\u00ed, hace falta mucha humildad para \u00abconsumirse por Dios sirviendo a los Pobres\u00bb.<\/p>\n<h2>1.- Voto y humildad<\/h2>\n<h3>1.1. \u00bf\u00bbDar\u00bb o \u00abrecibir\u00bb?<\/h3>\n<p>Si el voto como tal es, por excelencia, la expresi\u00f3n del \u00abdon total\u00bb, del compromiso a vivir la plenitud del bautismo seg\u00fan nuestra vocaci\u00f3n, somos conscientes, al hacerlo o al renovarlo, de que recibimos infinitamente m\u00e1s de lo que damos.<\/p>\n<p><strong>a. \u00abNunca podremos ofrecerte, Se\u00f1or, m\u00e1s que los dones recibidos de Ti\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>La oraci\u00f3n lit\u00fargica est\u00e1 sembrada de f\u00f3rmulas de este estilo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tienes que no hayas recibido?\u00bb. \u00abTodo procede de Ti, Padre infinitamente bueno, te ofrecemos las maravillas de tu amor\u00bb. \u00abAl coronar sus m\u00e9ritos, coronas tu propia obra\u00bb. (Prefacio de los Santos).<\/p>\n<p>La humildad es la verdad. Estas f\u00f3rmulas nos sit\u00faan de entrada en nuestro verdadero puesto ante el Se\u00f1or como sus criaturas que reciben de El en todo instante, \u00abla vida, el movimiento y el ser\u00bb y como hijos suyos que no pueden nada sin El. Es evidente que nunca hubi\u00e9ramos podido acceder a su comuni\u00f3n trinitaria si El no hubiera venido a nosotros, el primero, en su Hijo por el Esp\u00edritu; nunca hubi\u00e9ramos podido salir de nuestra miseria si, en su misericordia, no hubiera tomado la iniciativa de enviarnos al Cordero que quita el pecado del mundo y restaura nuestra naturaleza de una manera m\u00e1s maravillosa a\u00fan de lo que ha sido creada.<\/p>\n<p>Es decir, que el \u00abVoto\u00bb es, ante todo, \u00abun reconocimiento\u00bb de nuestra pertenencia radical al Se\u00f1or. La palabra \u00abre-conocimiento\u00bb tiene aqu\u00ed un doble significado de \u00abtoma de conciencia\u00bb y de \u00abacci\u00f3n de gracias\u00bb. Una no va sin la otra; una y otra son humildad: \u00abTuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Se\u00f1or\u00bb. Nada hay mayor ni m\u00e1s instructivo en Mar\u00eda que su humildad de Sierva. Los Votos se inscriben y enraizan en el Misterio de la Alianza nueva y eterna que Dios nos propone en la muerte y resurrecci\u00f3n de su Hijo y en su Iglesia, fuente y sacramento de nuestra salvaci\u00f3n bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu: \u00abTe ofrecemos, Padre, el pan de vida y el c\u00e1liz de salvaci\u00f3n y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia\u00bb, es decir, de rendirte este culto, el \u00fanico que te glorifica verdaderamente como T\u00fa debes ser glorificado, T\u00fa, el Autor de todo bien, la Fuente de toda bendici\u00f3n. Pronunciar o renovar los votos durante la Mi-sa es darles toda su fuerza de significado en la l\u00ednea de la verdadera humildad.<\/p>\n<p><strong>b. \u00abEsperar contra toda esperanza&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Los votos son una respuesta de amor a una llamada de Amor. De este amor de Caridad, no puede separarse una expresi\u00f3n tan rica como posible de la Fe y de la Esperanza en la humildad.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos comprometernos si no cont\u00e1ramos, ante todo, con la eterna fidelidad de la misericordia divina?&#8230; Para fundar nuestra esperanza, no nos apoyamos, en definitiva, en ninguna otra cosa, en nadie m\u00e1s que en Dios mismo.<\/p>\n<p>Ya en el Antiguo Testamento el pueblo de Israel le repet\u00eda sin cesar su confianza con esas f\u00f3rmulas maravillosas que volvemos a emplear en los Salmos: era lo que conven\u00eda de una manera especial en aquel tiempo de espera y de peregrinaci\u00f3n. De hecho, nos encontramos todos y siempre de peregrinaci\u00f3n, pero en el Nuevo Testamento, Dios se hace nuestro socorro y protecci\u00f3n en Jesucristo. Santo Tom\u00e1s de Aquino dec\u00eda que la verdadera base de nuestra esperanza no est\u00e1 en los socorros de Dios, sino en Dios mismo que nos auxilia, es decir, en ese Jes\u00fas cuyo nombre significa \u00abSalvador\u00bb, palabra tan querida a San Vicente.<\/p>\n<p>En el momento en que pronunciamos o renovamos nuestros votos, sabemos que no faltar\u00e1n dificultades, previsibles o imprevisibles:<\/p>\n<p>\u00abSaquemos fuerzas de nuestra flaqueza, que sirve de ocasi\u00f3n a Nuestro Se\u00f1or para hacerse El mismo nuestra fuerza\u00bb. (San Vicente a Isabel du Fay, Coste I, 225 &#8211; S\u00edg. I, 272).<\/p>\n<p>Vivir la Esperanza es vivir la Fe en la paciencia y las pruebas, es dejar a Cristo que viva en nosotros su humildad llena de confianza y de pobreza. No solamente ponemos nuestra confianza en El, sino que tenemos la seguridad de que, en El y por El, todo lo que hay de torpeza, de miserias, de infidelidades, en nosotros y en el mundo se transformar\u00e1 en manifestaci\u00f3n de la gloria de Dios. Por eso, la Esperanza crece en aquello incluso que parece debiera hacerla desaparecer, a la manera de Abraham, del que dice San Pablo: \u00abEl cual, esperando contra toda esperanza, crey\u00f3 y fue as\u00ed padre de muchas naciones seg\u00fan le hab\u00eda sido dicho: As\u00ed ser\u00e1 tu descendencia\u00bb. (Rom. IV, 18).<\/p>\n<p>En aquel caso, no son s\u00f3lo los acontecimientos los que contradicen el plan divino, sino que es Dios mismo el que parece inconsecuente con su propio plan, ya que pide a Abraham que sacrifique al Hijo de la Promesa. \u00abDios proveer\u00e1\u00bb: el coraz\u00f3n de Abraham descansa total y humildemente en Dios a pesar de las apariencias contrarias. San Vicente habla en la misma l\u00ednea:<\/p>\n<p>\u00abTres hacen m\u00e1s que diez cuando Dios echa una mano y la echa siempre que quita los medios para hacerlo de otro modo\u00bb. (Coste IV, 116; S\u00edg. IV, 117).<\/p>\n<h3>1.2. Jesucristo, \u00abmanantial y modelo de toda caridad\u00bb<\/h3>\n<p>Todo esto adquiere un relieve especial cuando se trata de los votos de las Hijas de la Caridad, siervas de Jesucristo en los Pobres. Con toda humildad se entregan a Aquel que es \u00abel Manantial y Modelo de toda Caridad\u00bb.<\/p>\n<p><strong>a. Los votos como ratificaci\u00f3n del \u00abdon total\u00bb de las Hijas de la Caridad<\/strong><\/p>\n<p>Al pronunciar sus votos por primera vez y al renovarlos despu\u00e9s, las Hijas de la Caridad confirman esta identidad de siervas que les es propia desde su entrada en la Compa\u00f1\u00eda. Madre Duzan recuerda a este respecto la Constituci\u00f3n 2.3, tan expresiva:<\/p>\n<p>\u00abLa humildad les hace tomar conciencia de su propia indigencia ante el Se\u00f1or; las acerca al Pobre y las mantiene, ante \u00e9l, en actitud de siervas\u00bb.<\/p>\n<p>Si los pobres son sus amos, las Hijas de la Caridad tienen mucho que aprender de ellos; si los pobres son sus se\u00f1ores, ellas les deben una total disponibilidad sin ninguna b\u00fasqueda de s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>De hecho, las Hijas de la Caridad encuentran en ellos a Aquel que dijo: \u00abVosotros me llam\u00e1is &#8216;el Maestro&#8217; y &#8216;el Se\u00f1or&#8217; y dec\u00eds bien porque lo soy\u00bb; encuentran a Aquel que, despu\u00e9s de haber lavado los pies a sus ap\u00f3stoles, explica: \u00abOs he dado ejemplo, para que tambi\u00e9n vosotros hag\u00e1is como yo he hecho con vosotros\u00bb (Jn. 13, 13-14). No podr\u00edan afirmar que la Caridad de Cristo Crucificado las apremia si no se aplican constantemente a sacar de su divino coraz\u00f3n los sentimientos mismos del Se\u00f1or Jes\u00fas, a dejarse invadir por su Esp\u00edritu de Servidor manso y humilde.<\/p>\n<p><strong>b. Los votos como confirmaci\u00f3n de la pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>La pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda no est\u00e1, propiamente hablando, determinada por los votos, sino que, como todo lo dem\u00e1s, queda, de alg\u00fan modo, ratificada y confirmada por ellos. Sabemos, efectivamente, que para permanecer en la Compa\u00f1\u00eda, se requieren los votos en el momento previsto para ello y deben renovarse anualmente. La Hija de la Caridad repite con m\u00e1s fuerza su humilde dependencia de esta familia espiritual a la que pertenece y que le da el encargo de servir a los pobres en un lugar determinado y bajo una forma determinada. Renunciando a sus miras demasiado personales, se hace m\u00e1s perfectamente disponible. Y quien dice \u00abdisponibilidad\u00bb dice \u00abhumildad\u00bb; quien dice \u00abhumildad\u00bb dice \u00abdisponibilidad\u00bb.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, los votos hay que juzgarlos a la luz del fin principal de la Compa\u00f1\u00eda. Se emiten para garantizar la estabilidad y la calidad del don total para el servicio de los pobres y la estabilidad y calidad de este servicio como expresi\u00f3n de este don total. En el d\u00eda de la Renovaci\u00f3n la Compa\u00f1\u00eda entera asume m\u00e1s profundamente su carisma de amor sencillo y humilde. Y cada uno de sus miembros debe tomar conciencia m\u00e1s viva de pertenecer a dicha Compa\u00f1\u00eda viviendo cada vez m\u00e1s de su esp\u00edritu. Los Fundadores hablan de una \u00abhumildad corporativa\u00bb. Todos juntos, vaci\u00e1ndonos de nosotros mismos, como gustaban de decir ellos, dejemos que Dios nos invada para que act\u00fae como El quiere en nosotros y a trav\u00e9s de nosotros.<\/p>\n<h2>2. \u00abHumildad\u00bb y \u00abVoto\u00bb de servicio a los pobres<\/h2>\n<p>Lo esencial lo hemos dicho ya. Recordemos que, en palabras de las Constituciones:<\/p>\n<p>\u00abCon una inquietud constante por \u00abtodo el hombre\u00bb, las Hijas de la Caridad, por medio de un voto especial, se comprometen a servir a los Pobres corporal y espiritualmente, conforme a las Constituciones y Estatutos, ya de manera directa, ya indirecta, seg\u00fan lo estimen conveniente sus Superiores para el bien com\u00fan\u00bb. (C. 2.9).<\/p>\n<p>La humildad aflora a lo largo de toda esta frase, una de las m\u00e1s densas de las Consti-tuciones. Tratemos de explicitar esto un poco insistiendo en algunos puntos de orden te\u00f3rico y de orden pr\u00e1ctico.<\/p>\n<h3>2.1. Convicciones<\/h3>\n<p>Dirijamos nuestra mirada, a la vez, hacia Jesucristo y hacia los Pobres.<\/p>\n<p><strong>a. Hacia Jesucristo<\/strong><\/p>\n<p>\u00abAprended de M\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb. (Mat. XI, 29). Por tanto no podemos ser sus verdaderos disc\u00edpulos sino a condici\u00f3n de que compartamos esta humildad, de que dirijamos una mirada sencillamente abierta hacia sus opciones y actitudes de \u00abServidor\u00bb. Precisamente, en el interior de esas opciones y de esas actitudes es donde efect\u00faa la misi\u00f3n que ha recibido del Padre de llevar la Buena Nueva a los Pobres. El es el Mes\u00edas a quien Isa\u00edas anunci\u00f3 y que reh\u00fasa hacerse servir. El es el \u00abAmor humillado hasta nosotros\u00bb, como dec\u00eda San Vicente.<\/p>\n<p>Esto significa decir la primac\u00eda de la pobreza de esp\u00edritu. No se puede servir a los pobres sin esta profunda humildad del coraz\u00f3n tan bien definida por las Constituciones como:<\/p>\n<p>\u00abAcogida al Esp\u00edritu que abre al amor de todos e impulsa a las Hijas de la Caridad a poner al servicio de sus hermanos su persona, talentos, tiempo, trabajo, lo mismo que los bienes materiales, que consideran como un patrimonio de los desheredados\u00bb. (Cf. C. 2.7).<\/p>\n<p>La raz\u00f3n se ha indicado un poco antes: \u00abLos corazones pobres son bienaventurados porque poseen el Reino de los Cielos: por eso, aceptan con paz las contradicciones y fracasos, las limitaciones propias y ajenas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>b. Hacia los pobres<\/strong><\/p>\n<p>Esta pobreza del coraz\u00f3n nos har\u00e1 percibir nuestra relaci\u00f3n con el pobre como una evangelizaci\u00f3n rec\u00edproca. En el momento en el que Juan Pablo II acaba de publicar su<\/p>\n<p>exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post-sinodal sobre los fieles \u00ablaicos\u00bb\u00bb, de la que ya hablaremos, hemos de comprender mejor que debemos, y en qu\u00e9 sentido debemos, ponernos de todo coraz\u00f3n al servicio de su promoci\u00f3n, aceptar no hacerlo todo, estar verdaderamente en nuestro puesto en plena comuni\u00f3n con los otros en Jesucristo y como miembros de la Iglesia.<\/p>\n<p>Volvemos a encontrar aqu\u00ed el sentido profundo de la actitud de sierva que hemos comentado tantas veces. Por lo que a las Hijas de la Caridad se refiere, se trata, seg\u00fan palabras de Madre Rog\u00e9, de un \u00abestado permanente\u00bb que San Vicente defin\u00eda as\u00ed a sus misioneros:<\/p>\n<p>\u00abEstamos continuamente amando al pr\u00f3jimo o en disposici\u00f3n de ello\u00bb. (Coste, XII, 275; S\u00edg. XI\/4, 564).<\/p>\n<p>Nunca meditaremos bastante sobre todo lo que esto supone de desasimiento de uno mismo, de constante y total disponibilidad con un amor que, por otra parte, no puede proceder sino de Dios y que irradia su paz, otra se\u00f1al de un coraz\u00f3n pobre, de un coraz\u00f3n humilde.<\/p>\n<p>En resumen, se trata de toda una mentalidad que nos permite evaluarnos incesantemente, volver a examinarnos personal y comunitariamente con una fe humilde. Solamente con esta condici\u00f3n podremos llevar a cabo los famosos \u00abpasos\u00bb que pidi\u00f3 ya Madre Guillemin: de una situaci\u00f3n de posesi\u00f3n a una situaci\u00f3n de inserci\u00f3n, de una postura de autoridad a una postura de colaboraci\u00f3n, de un complejo de superioridad a un sentimiento de fraternidad, etc.<\/p>\n<h3>2.2. Orientaciones<\/h3>\n<p>Dirijamos una vez m\u00e1s nuestra mirada, a un tiempo, a Jesucristo y a los Pobres.<\/p>\n<p><strong>a. Hacia Jesucristo<\/strong><\/p>\n<p>Hemos expresado ya la necesidad de no cansarnos de contemplar a Cristo Servidor y de dejarnos impregnar por su esp\u00edritu de humildad. No cabe duda de que \u00e9ste ha de ser uno de los caracteres dominantes de una verdadera oraci\u00f3n de Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Por eso gustar\u00e1 tambi\u00e9n de una oraci\u00f3n compartida. El compartir, bajo todas sus formas, es siempre un acto de humildad en el que se acepta dar y recibir con la misma sencillez de coraz\u00f3n. Juan Pablo II, en su exhortaci\u00f3n, recuerda que el sentido de la Comuni\u00f3n supone, al mismo tiempo que el reconocimiento de un leg\u00edtimo pluralismo, el rechazo de toda pretensi\u00f3n de exclusivismo y supone tambi\u00e9n la voluntad de colaboraci\u00f3n (n.\u00b0 30).<\/p>\n<p>En la oraci\u00f3n compartida \u2014 repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, intercambio sobre el Evangelio o sobre otro texto fundamental, revisiones de vida, etc.\u2014 reconocemos que la misi\u00f3n y los pobres no nos pertenecen, que no es tarea individual sino de la Iglesia y de una Comunidad dentro de la Iglesia. Con toda humildad, es decir, con toda verdad, tomamos seriamente nuestra parte en este trabajo misionero, pero tenemos plena conciencia de estar cooperando, con la gracia de Dios, en algo que nos supera infinitamente. En esos intercambios tambi\u00e9n han de hacerse los discernimientos necesarios mediante la confrontaci\u00f3n de los diversos puntos de vista y con el \u00fanico deseo de ajustarnos al designio del Se\u00f1or.<\/p>\n<p><strong>b. Hacia los pobres<\/strong><\/p>\n<p>Este designio de Dios pasa ordinariamente, por lo que a nosotros se refiere, por las tareas m\u00e1s humildes, las menos brillantes, las m\u00e1s pr\u00e1cticas. Tambi\u00e9n en esto se trata, ante todo, de una cuesti\u00f3n \u00abde esp\u00edritu\u00bb, es decir, precisamente de esp\u00edritu de servicio en la humildad, cualquiera que sea el oficio que tengamos confiado. Pero es cierto que debemos estar siempre dispuestos a servir al Se\u00f1or en sus miembros m\u00e1s desprovistos y a trav\u00e9s de lo menos \u00abinteresante\u00bb humanamente; es ah\u00ed precisamente donde deben dirigirse nuestras prioridades y nuestras preferencias dentro de la obediencia. Los Fundadores insisten en el amor efectivo y en las \u00abs\u00f3lidas virtudes\u00bb que configuraban la verdadera sierva. Madre Duzan evoca a su vez la necesidad \u00abde una humildad a la que nada haga retroceder y una mirada de Fe que le vaya inseparablemente unida. Ambas har\u00e1n de nosotras humildes siervas del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Humildad tambi\u00e9n a nivel del estilo de vida, como lo recomendaban ya nuestros Fundadores. \u00bfQu\u00e9 dir\u00edan hoy, en un mundo prendado del confort, de las facilidades de toda clase, del consumo desenfrenado, de lo llamativo&#8230; Hace falta, verdaderamente, valor para ser pobre y para parecerlo por opci\u00f3n evang\u00e9lica, corriendo el riesgo de pasar por ser un \u00abiluminado\u00bb o un despreciable o no s\u00e9 qu\u00e9&#8230; Es verdad que algunos \u2014especialmente j\u00f3venes\u2014 aspiran a una vida m\u00e1s sana, m\u00e1s sencilla. Sus motivaciones pueden ser v\u00e1lidas, pero no son necesariamente, lejos de ello, las que deben animarnos esencialmente para \u00abajustarnos a los pobres\u00bb y para entrar en una comuni\u00f3n de vida tan efectiva como posible con ellos.<\/p>\n<p>Humildad, finalmente, para convencernos de que siempre tenemos necesidad de formarnos desde todo punto de vista y en la l\u00ednea de la vocaci\u00f3n. Es un deber de justicia. Por otra parte, toda nuestra vida debe contribuir a esta formaci\u00f3n que no termina nunca y al desarrollo armonioso de nuestra personalidad humana, espiritual, vicenciana.<\/p>\n<p>Para terminar, pienso, una vez m\u00e1s, en nuestras Hermanas Mayores o enfermas. \u00a1Si alguien sirve en la sombra y en la oscuridad son precisamente ellas!&#8230; Ellas contribuyen maravillosamente a la misi\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p>\u00abEl m\u00fasico que toca el \u00f3rgano, no lo toca \u00e9l solo, sino que le ayuda otro que le da el aire al \u00f3rgano; es verdad que \u00e9ste \u00faltimo no lo toca, sino el m\u00fasico; pero, al dar aire, contribuye a la armon\u00eda; y sin \u00e9l, el otro no har\u00eda m\u00e1s que mover los dedos, sin lograr ning\u00fan sonido\u00bb. (Coste XII, 98; S\u00edg. X113, 402).<\/p>\n<p>S\u00ed, Hermanas, sean ustedes para nosotros los instrumentos del soplo del Esp\u00edritu, como San Juan Bautista que, despu\u00e9s de haber cumplido su tarea, consinti\u00f3 con alegr\u00eda en la disminuci\u00f3n que preludia la desaparici\u00f3n. El quiso, positivamente, menguar. El Padre Teilhard de Chardin escribi\u00f3 que un alma no conoce verdaderamente a Dios m\u00e1s que cuando necesita disminuir en El. Es la disminuci\u00f3n, la muerte a fuego lento, la que horada en el fondo del alma la apertura por la que Dios irrumpe. Esa disminuci\u00f3n logra lo que ninguna actividad por heroica que sea, es capaz de conseguir: ponernos en el estado org\u00e1nicamente requerido para que prenda en nosotros el fuego divino\u00bb. (Varillon, La Parole est mon Royaume, Centurion, p. 12).<\/p>\n<p>Recordemos, sobre todo, a Mar\u00eda, la humilde Sierva. Resulta sorprendente que su Magnificat sea a la vez un c\u00e1ntico de humildad y una llamada en favor de los humillados por el ego\u00edsmo y el orgullo de los hombres. Las dos cosas se relacionan mutuamente. Es necesario un coraz\u00f3n de pobre para trabajar en la verdadera liberaci\u00f3n de los pobres y para ayudarles a tener ellos mismos un coraz\u00f3n de pobre dentro de una aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Segunda parte<\/h2>\n<p>Hace falta mucha humildad, dec\u00edamos, para consumirse por Dios, sirviendo a los Pobres.<\/p>\n<p>El don total se expresa tradicionalmente en la Iglesia a trav\u00e9s de los Consejos Evang\u00e9licos de la Castidad, Pobreza y Obediencia, que por una parte, traducen la oblaci\u00f3n a Dios de todo nuestro ser, de todo nuestro tener, de todo nuestro obrar de bautizados y, por otra parte, son otros tantos actos \u2014con mayor raz\u00f3n cuando constituyen el objeto de los votos\u2014 para identificarnos al m\u00e1ximo con Jesucristo en su perfecta \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb al Padre para la Misi\u00f3n que El le ha confiado.<\/p>\n<p>Sabemos adem\u00e1s que Castidad, Pobreza y Obediencia hay que vivirlas dentro de la Iglesia, en relaci\u00f3n con la propia vocaci\u00f3n y con el propio esp\u00edritu. Esto, precisamente, constituye lo espec\u00edfico de la Castidad, Pobreza y Obediencia de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Como continuaci\u00f3n de la circular de Madre Duzan, tratemos de ver la relaci\u00f3n de los votos con la humildad, seg\u00fan dos dominantes en las que encontramos la fisonom\u00eda de la \u00abSierva\u00bb:<\/p>\n<ul>\n<li>la disponibilidad dentro de una humilde receptividad.<\/li>\n<li>la disponibilidad de humilde dependencia dentro de la verdad.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>1. Disponibilidad dentro de una humilde receptividad<\/h2>\n<p>A una con el Concilio, las Constituciones dicen que la castidad perfecta en el celibato debe considerarse como un don eminente de la gracia divina, que las Hermanas viven con reconocimiento y con gozo. Podemos decir otro tanto de la pobreza y de la obediencia consagradas, pues, ante todo, es el Esp\u00edritu quien nos asemeja a Cristo-Servidor,<\/p>\n<ul>\n<li>ese Cristo que \u00absiendo rico se hizo pobre por amor nuestro, para que vosotros fueseis ricos por su pobreza\u00bb. (II Cor. 8,9).<\/li>\n<li>ese Cristo que \u00abse humill\u00f3 hecho obediente hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb. (Fil. 2,8) y que \u00abaunque era Hijo, aprendi\u00f3 por sus padecimientos la obediencia\u00bb. (Heb. 5,8).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Comprendemos f\u00e1cilmente por qu\u00e9 San Vicente y Santa Luisa no dejan de admirar esta humildad, este anonadamiento del Hijo de Dios y de recomendar a las Hijas de la Caridad que vayan tras sus huellas, dej\u00e1ndose invadir por su esp\u00edritu:<br \/>\n\u00abAprended de M\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb. (Mat. 11,29). Tengamos, pues, un coraz\u00f3n de pobre para recibir este don de Dios.<\/p>\n<h3>1.1. Recibir de Dios el don de la castidad<\/h3>\n<p><strong>a &#8211; Dios es Amor<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n m\u00e1s que una Hija de la Caridad debe vivir la convicci\u00f3n de que \u00abel amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado?\u00bb (Rom. 5,5)&#8230; El hecho de creer en este Amor de Dios, en este Amor que es Dios, y de acogerlo, es, por as\u00ed decir)o, una definici\u00f3n del cristiano cuyo coraz\u00f3n se ensancha a las dimensiones del Coraz\u00f3n de Cristo, de manera que ninguna miseria le resulta extra\u00f1a, como dicen las Constituciones.<\/p>\n<p>Esto mismo significa la castidad de las Hijas de la Caridad, castidad que no es posible sino en Cristo y su seguimiento: \u00abOh Salvador, dir\u00e1 con San Vicente, nos dirigimos a Ti para obtener esta virtud tan preciosa. La naturaleza no llega hasta ese extremo\u00bb. (Coste XII, 416; S\u00edg. XI\/680). Es el Esp\u00edritu quien le inspira y le concede renunciar al matrimonio por amor al Se\u00f1or y a sus hermanos, los pobres. En medio de ellos, la Hija de la Caridad ser\u00e1 el testigo de la ternura divina.<\/p>\n<p><strong>b &#8211; Humilde vigilancia<\/strong><\/p>\n<p>Pero esto no es algo natural, por eso \u00a1c\u00f3mo hemos de cuidar de que este amor sea completo y aut\u00e9ntico! Se trata, una vez m\u00e1s, del Misterio Pascual, Misterio de muerte y de vida en el cual hemos de entrar dej\u00e1ndonos apresar por su poder y poniendo humildemente los medios para ello, tanto m\u00e1s cuanto que la Hija de la Caridad vive su don total en pleno mundo. Un coraz\u00f3n casto es un coraz\u00f3n humilde, pobre, desprendido de toda \u00abposesi\u00f3n\u00bb y totalmente receptivo y abierto. Por el contrario, muchas defecciones en este terreno se explican por haber sido presuntuosos, no lo suficientemente humildes para reconocer la necesidad de la vigilancia, de la prudencia, de la ascesis en el mundo de hoy.<\/p>\n<p>Les remito a lo que dice a este respecto Madre Duzan. Estemos persuadidos de que, como dec\u00eda el Padre Ranquet, solamente las almas pobres, las almas v\u00edrgenes saben amar verdaderamente porque abordan a Dios, y a los dem\u00e1s en Dios, con un coraz\u00f3n del todo nuevo, un coraz\u00f3n que no est\u00e9 lleno de apegos o echado a perder&#8230; Pero hemos de hacer que esto sea una realidad. Ser\u00eda tr\u00e1gicamente ilusorio pretender una castidad que no hundiera profundamente sus ra\u00edces en la \u00abmortificaci\u00f3n\u00bb con y por Jesucristo y que no entrara en el combate con los ojos fijos en este mismo Jesucristo y en su Madre Inmaculada.<\/p>\n<h3>1.2. Recibir de Dios el don de la pobreza<\/h3>\n<p><strong>a. Dios es Pobre<\/strong><\/p>\n<p>Puede parecer parad\u00f3jica esta afirmaci\u00f3n. Y, sin embargo, no tendr\u00eda sentido la primera Bienaventuranza y no podr\u00eda introducirnos en la vida divina (\u00abde ellos es el Reino de los Cielos\u00bb) si no nos remitiera a esta grande y misteriosa verdad. La infinita riqueza divina no tiene nada que ver con lo que el mundo llama \u00abriqueza\u00bb, sino que incluso es lo opuesto a ella, puesta infinitamente por encima de los bienes temporales como tales. Toda la riqueza de Dios, en El mismo y en su relaci\u00f3n con nosotros, consiste en dar, en darse en infinita plenitud. Esto es precisamente lo que nos ense\u00f1a y a lo que nos estimula nuestra vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00ed, hace falta mucha humildad, para ver as\u00ed las cosas con los ojos de la Fe, para entrar en esta l\u00f3gica tan sorprendente de las Bienaventuranzas. Se trata nada menos que de invertir de alguna manera nuestras miras humanas, de ir en sentido contrario a lo que \u00abel mundo\u00bb nos susurra con su apego sin l\u00edmites a la riqueza temporal por s\u00ed misma. Por otra parte, como lo dijimos ya, la pobreza del coraz\u00f3n \u2014pobreza fundamental\u2014 forma un todo con la humildad de la que es la traducci\u00f3n y nos sit\u00faa con autenticidad con relaci\u00f3n al Se\u00f1or y a nuestros hermanos, sobre todo los Pobres.<\/p>\n<p><strong>b &#8211; Dios se hace pobre en Jesucristo&#8230; y en los Pobres<\/strong><\/p>\n<p>No nos cansemos de repetir y meditar la frase de Jes\u00fas: \u00abAprended de M\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb. Madre Duzan recuerda el reglamento del H\u00f3tel-Dieu de Angers: \u00abSe acordar\u00e1n de que han nacido pobres, de que tienen que vivir como pobres, por amor al Pobre de los pobres, Jesucristo Nuestro Se\u00f1or, y de que en calidad de tales tienen que vivir con extrema humildad y respeto para con todo el mundo\u00bb. (Coste XIII, 541; Sig. X, 681).<\/p>\n<p>Esta frase lo dice todo. Es lo mismo aprender de Cristo y aprender de los Pobres que nos lo \u00abre-presentan\u00bb. En contacto con los Pobres hemos de sentir c\u00f3mo crece en nosotros la inquietud y la verg\u00fcenza de estar nosotros mismos tan poco evangelizados, hemos de adquirir una conciencia m\u00e1s viva de no ser sino pobres servidores de la gracia divina en sus corazones y en sus vidas hemos de remitirnos, sobre todo, al Pobre por excelencia que es Jes\u00fas: el rostro del Pobre nos recuerda que todos y cada uno hemos sido salvados por El. Y comulgando de todas las maneras con su pobreza es como completaremos lo que falta a su Pasi\u00f3n: \u00abEl amor de Jes\u00fas Crucificado nos apremia\u00bb.<\/p>\n<h3>1.3. Recibir de Dios el don de la obediencia<\/h3>\n<p>El v\u00ednculo entre obediencia y humildad es pr\u00e1cticamente evidente. Pero es interesante observar que la obediencia es tambi\u00e9n y ante todo un don de Dios.<\/p>\n<p><strong>a &#8211; La obediencia de la Fe<\/strong><\/p>\n<p>En diversas ocasiones hemos puesto de relieve esta expresi\u00f3n. Desde este punto de vista, la obediencia se confunde por decirlo de alguna manera, con la Fe y por tanto, hemos de esperarla y recibirla tambi\u00e9n, ante todo, de la mano misericordiosa de Dios. Esto significa que toda la existencia cristiana es adhesi\u00f3n a Dios y a su designio sobre nosotros (Rom. 1,5). Por eso, en el seno de este designio divino, nuestros Fundadores insisten acerca del proyecto de Dios sobre la Compa\u00f1\u00eda. Nuestra obediencia es fundamentalmente humilde referencia a este proyecto.<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1ame tus caminos\u00bb, debemos decir, con un coraz\u00f3n de pobre, al Esp\u00edritu Santo que, \u00abal venir a nosotros y no encontrar resistencia alguna, nos dispondr\u00e1 convenientemente para cumplir la sant\u00edsima Voluntad de Dios, que debe ser nuestro \u00fanico deseo\u00bb (cf. Santa Luisa, Escr. Esp., p. 793). Como el coraz\u00f3n casto, el coraz\u00f3n \u00abobediente\u00bb es un don de Dios. Es siempre Jesucristo quien nos enriquece con su pobreza.<\/p>\n<p><strong>b &#8211; \u00abPor gracia hab\u00e9is sido salvados\u00bb (Ef. 2,5)<\/strong><\/p>\n<p>Podemos decir, de hecho, que Jesucristo nos salva por los m\u00e9ritos de su obediencia, obediencia cuyo punto culminante es la Cruz. Por tanto si hemos de darle gracias con toda humildad por este anonadamiento por el que llegamos a ser hijos de Dios en El, la mejor manera de expresar esa gratitud es, evidentemente, entrar en nosotros mismos, por este camino de humildad en la obediencia.<\/p>\n<p>En efecto, impresiona, y es conmovedor, que Cristo haya debido hacerse obediente, que Cristo haya debido aprender la obediencia mediante los sufrimientos de su Pasi\u00f3n. Por eso, sigui\u00e9ndole a El, aprenderemos nosotros tambi\u00e9n a obedecer: El curar\u00e1 nuestra voluntad rebelde y entraremos efectivamente por los caminos de la humildad que El nos ense\u00f1a con su obediencia.<\/p>\n<h2>2. Disponibilidad de humilde dependencia dentro de la verdad<\/h2>\n<p>Una vez m\u00e1s, una paradoja evang\u00e9lica: el hombre nunca es tan grande como cuando est\u00e1 de rodillas, como el publicano que vuelve a su casa \u00abjustificado\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abUn coraz\u00f3n contrito y humillado, \u00a1oh Dios!, no lo desprecies\u00bb.<\/p>\n<p>La m\u00edstica de la Sierva se sit\u00faa en esta l\u00ednea de \u00abdependencia\u00bb dentro de la verdad y el amor. Veamos c\u00f3mo la Hija de la Caridad vive esto a trav\u00e9s de los Consejos Evang\u00e9licos y de los votos de Castidad, Pobreza y Obediencia.<\/p>\n<h3><strong>2.1. Castidad y dependencia<\/strong><\/h3>\n<p>Es m\u00e1s f\u00e1cil percibir la dimensi\u00f3n de dependencia en la pobreza y la obediencia. Pero la reflexi\u00f3n sobre la castidad va a permitirnos captar mejor, a mi juicio, lo que esto significa en profundidad. No podemos amar sin aceptar \u00abdepender\u00bb de alguna manera, pero esta dependencia es una expresi\u00f3n de libertad y de autenticidad.<\/p>\n<p><strong>a &#8211; No podemos amar sin \u00abdepender\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLa castidad es para la caridad; la castidad perfecta es para la plenitud de la caridad\u00bb, dec\u00eda Madre Guillemin.<\/p>\n<p>No podemos y no debemos minimizar las exigencias de este amor. \u00ab\u00bfNo sab\u00edais que Yo deb\u00eda estar en las cosas de mi Padre?\u00bb, dec\u00eda Jes\u00fas Ni\u00f1o y, si escogi\u00f3 el celibato, no es porque considerara el matrimonio como una realidad negativa, sino precisamente en raz\u00f3n de su \u00abasiduidad\u00bb junto al Padre y en raz\u00f3n de la urgencia de su misi\u00f3n. San Pablo dir\u00e1, a su vez, que el celibato permite dedicarse completamente a los asuntos del Se\u00f1or. El Coraz\u00f3riNcie Jes\u00fas es el lugar de encuentro con toda la humanidad, con todos los pobres.<\/p>\n<p>San Vicente volver\u00e1 a emplear esta imagen de \u00abesposa de Cristo\u00bb: \u00abSi hay algo que hemos de temer, es veros apegadas a alguna otra cosa que no sea vuestro Esposo\u00bb (Coste X, 618, Conf. Esp. n.\u00b0 2205). Por ello estaba tanto m\u00e1s preocupado, porque el menor paso en falso, real o supuesto, en materia de castidad, hubiera servido de pretexto para sospechar del estilo de vida de las Hijas de la Caridad y para poner en duda el verdadero designio del Se\u00f1or sobre ellas. Volvemos a encontrar siempre esta \u00abdependencia\u00bb fundamental con relaci\u00f3n al proyecto divino sobre la Compa\u00f1\u00eda. Pero, para esto, es necesario, precisamente, amar sin l\u00edmites, establecer con el otro una relaci\u00f3n aut\u00e9ntica y sin ambig\u00fcedad, conocernos a nosotros mismos en lo que tenemos de m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p><strong>b &#8211; Esta \u00abservidumbre\u00bb aparente es fruto de la libertad<\/strong><\/p>\n<p>Ella es, en efecto, la expresi\u00f3n del verdadero amor y de la libertad de los hijos de Dios, a la vez humildes e intr\u00e9pidos en la casa paterna.<\/p>\n<p>\u00abEn cambio \u2014dice San Pablo\u2014 el fruto del Esp\u00edritu es amor, alegr\u00eda, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jes\u00fas, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos seg\u00fan el Esp\u00edritu, obremos tambi\u00e9n seg\u00fan el Esp\u00edritu\u00bb. (Gal. 5, 22-25).<\/p>\n<p>El modelo perfecto de todo ello lo tenemos en Jesucristo de quien Juan Pablo II nos hace observar \u00ablas relaciones humanas singularmente amplias en relaci\u00f3n con las tradiciones de su medio y de su \u00e9poca, llegando perfectamente a lo m\u00e1s \u00edntimo de la personalidad del otro\u00bb.<\/p>\n<p>Y el Santo Padre, \u2014que se estaba dirigiendo a las religiosas aqu\u00ed mismo, en la Casa Madre, en 1980\u2014 a\u00f1ade: \u00abHaced sentir a vuestros hermanos y hermanas que los am\u00e1is a la manera de Cristo, sacando de su Coraz\u00f3n la ternura humana y divina que siente hacia ellos\u00bb. Y a las Hijas de la Caridad (Audiencia a los miembros de la Asamblea General de 1980) les dir\u00e1:<\/p>\n<p>\u00abLejos de ser una alienaci\u00f3n de la persona, es una asombrosa promoci\u00f3n de las capacidades y necesidades de maternidad de toda mujer&#8230; Ved siempre vuestro celibato consagrado como un camino de vida para los dem\u00e1s\u00bb. (Cf. Ecos 1984, p. 190 y 218).<\/p>\n<p>Ya San Vicente hac\u00eda notar a las Hermanas c\u00f3mo su castidad debe hacer fructificar sus riquezas femeninas. Pero, claro est\u00e1, esto no es algo natural, sino que requiere mucha vigilancia y humildad.<\/p>\n<h3>2.2. Pobreza y dependencia<\/h3>\n<p>La \u00abpobreza-dependencia\u00bb es una tema muy conocido. Por otra parte es comprensible que resulte dif\u00edcil hacer aqu\u00ed una distinci\u00f3n muy clara entre el voto de pobreza y el del servicio de los pobres del que hemos hablado ya. Todo est\u00e1 relacionado y est\u00e1 claro especialmente que la pobreza de la Hija de la Caridad se vive, como lo hemos dicho con frecuencia, para, en y a trav\u00e9s del servicio a Cristo en la persona del Pobre. Para ce\u00f1irnos a esta dimensi\u00f3n de la humildad que es la \u00abdependencia\u00bb, bastar\u00e1 con que nos detengamos en algunos puntos importantes.<\/p>\n<p><strong>a &#8211; Pobreza-dependencia para el servicio<\/strong><\/p>\n<p>Existe fundamentamente una pobreza de todo mensajero del Evangelio. Sabe que es un instrumento muy modesto, muy fr\u00e1gil en las manos de Dios y que tiene incesantemente necesidad de ser evangelizado \u00e9l mismo: \u00abSer\u00e9is mis testigos\u00bb, dijo Jes\u00fas y esta palabra \u00abtestigo\u00bb lleva consigo una exigencia muy grande de humildad a la manera de Juan Bautista: \u00abEs preciso que El crezca y que yo disminuya\u00bb. Es Dios quien, en su misericordia, nos ha escogido y nos ha destinado para llevar fruto y un fruto que permanezca. Las Constituciones hablan de la \u00abtransparencia\u00bb a la que deben aplicarse las Hijas de la Caridad para que los pobres puedan percibir a Cristo en ellas.<\/p>\n<p>En efecto, esto es a\u00fan mayor verdad, cuando se trata de llevar la Buena Nueva a los Pobres. Se trata, una vez m\u00e1s, de lo espec\u00edfico de la vocaci\u00f3n y de la fidelidad a lo que constituye su centro vital. Ya recuerdan ustedes aquella famosa carta en la que Santa Luisa expresa a San Vicente su temor de que las Hermanas no hagan ya bastante referencia a ello:<\/p>\n<p>\u00abEsto me ha hecho pensar, mi muy Honorable Padre, en la necesidad de que las Reglas obliguen siempre a la vida pobre, sencilla y humilde, por miedo a que, si se adoptara una forma de vida que requiriera m\u00e1s gasto y con pr\u00e1cticas que atrajeran a la ostentaci\u00f3n y, en parte, a la clausura, esto obligar\u00eda a buscar medios para subsistir en esta forma, como ser\u00eda, por ejemplo, constituir un cuerpo o grupo interior y sin acci\u00f3n, que se alojar\u00eda por separado de las que entraran y salieran mal vestidas; porque hay ya algunas que dicen que este tocado, este nombre de Hermana, no nos dan autoridad sino que atraen desprecio\u00bb. (Corr. y Escr. C. 721, p. 651).<\/p>\n<p>Tenemos aqu\u00ed la esencia de la vocaci\u00f3n con todo lo que supone como tal de humildad, de pobreza, de despojo para el servicio.<\/p>\n<p><strong>b &#8211; Pobreza-dependencia en el servicio<\/strong><\/p>\n<p>Tomemos como ilustraci\u00f3n la vida de trabajo. Podemos verla sobre todo en dos aspectos:<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad, nos dicen los Fundadores, deben, al igual que los pobres, ganarse la vida mediante el trabajo, y estar as\u00ed en condiciones de servirles gratuitamente. Profundos cambios se han llevado a cabo desde entonces en el contexto socio-econ\u00f3mico, pero las motivaciones profundas conservan todo su valor y necesitamos buscar su esp\u00edritu incesantemente. Por otra parte, l\u00e1 dependencia de esta ley del trabajo coincide aqu\u00ed con el compartir:<\/p>\n<p>\u00abSi Dios quiere, mis queridas Hermanas, concederos la gracia de que pod\u00e1is alg\u00fan d\u00eda ganaros la vida y llegar a servir en las aldeas que no tienen medios para sosteneros, creo que no habr\u00eda nada m\u00e1s hermoso. \u00a1Unas Hermanas trabajando por los dem\u00e1s, estar\u00e1n en un lugar en donde servir\u00e1n a los pobres e instruir\u00e1n a las ni\u00f1as, sin que nadie contribuya a ello, y esto gracias al trabajo de las Hermanas que est\u00e9n en otros lugares, gracias tambi\u00e9n al trabajo que ellas mismas pueden hacer en sus momentos de descanso!\u00bb (Coste IX, 494; Conf. Esp. n.\u00b0 816).<\/p>\n<p>Hay a la vez una expresi\u00f3n de solidaridad con los pobres. Los Fundadores recordaban con frecuencia a las Hermanas sus humildes or\u00edgenes y las invitaban a asemejarse a los campesinos y artesanos, mediante las virtudes de las aldeanas. Nos encontramos aqu\u00ed con una dimensi\u00f3n inmersa hoy en toda clase de implicaciones profesionales, econ\u00f3micas, sociales, pol\u00edticas. De todas formas, la proximidad con los pobres es ante todo un estado de esp\u00edritu, ha de vivirse a trav\u00e9s de un comportamiento interior y exterior, impregnado de una aut\u00e9ntica calidad humana, evang\u00e9lica, vicenciana: renuncia y disponibilidad, valent\u00eda para ser la voz de los \u00absin voz\u00bb, relaci\u00f3n fraterna con los pobres, verdadera comuni\u00f3n de vida con ellos bajo m\u00faltiples formas.<\/p>\n<p><strong>c &#8211; Pobreza-dependencia a trav\u00e9s del servicio<\/strong><\/p>\n<p>Aprendamos, una vez m\u00e1s, como disc\u00edpulos d\u00f3ciles, de estos maestros terriblemente exigentes que son los Pobres. El Documento Final de la Asamblea les hablaba de la \u00abmordedura\u00bb concreta de la pobreza en nuestras vidas. Les remito a lo que dice Madre Duzan sobre el estilo de vida personal y comunitario y sobre la reflexi\u00f3n que debemos hacer humildemente a este respecto.<\/p>\n<p>Hay que llegar tambi\u00e9n a una revalorizaci\u00f3n de ciertas pr\u00e1cticas, como la petici\u00f3n de permisos y la rendici\u00f3n de cuentas. Recordemos justamente que los pobres dependen de mucha gente, de muchas cosas. Y nosotros \u00bfaceptamos de buena gana vivir esta dimensi\u00f3n de la pobreza cada vez que se presenta la ocasi\u00f3n y bajo los m\u00faltiples formas en que puede presentarse?&#8230;<\/p>\n<h3>2.3. Obediencia y dependencia<\/h3>\n<p><strong>a &#8211; Decir \u00abobediencia\u00bb es decir \u00abdependencia\u00bb en la humildad<\/strong><\/p>\n<p>Nuestra existencia cristiana y eclesial se concreta en nuestra pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda. Es ella la que nos env\u00eda: obedecer es precisamente servir a los pobres, en la Compa\u00f1\u00eda y seg\u00fan su esp\u00edritu. \u00bfNo aparecemos con demasiada frecuencia, ante los ojos de los pobres que nos ven vivir, como singularmente independientes con relaci\u00f3n a las duras obligaciones que ellos deben sufrir? \u00bfQu\u00e9 semejanza hay entre ciertos estilos de vida personales o comunitarios, cercanos a la autonom\u00eda en el sentido negativo de la palabra, con la exigencia de la conformidad a las actitudes de Cristo Servidor y a la vida de los pobres?<\/p>\n<p>En este aspecto es donde se da la confluencia entre la obediencia al superior y la obediencia del superior. Se trata, y esto para todos, de buscar y cumplir, con un esp\u00edritu evang\u00e9lico y vicenciano, la Voluntad de Dios sobre nosotros a trav\u00e9s de las mediaciones por las que normalmente se expresa. Las Constituciones \u2014regla de nuestra vida\u2014 est\u00e1n precisamente para ayudarnos. No s\u00f3lo contienen una secci\u00f3n sobre la obediencia, sino que nos indican con qu\u00e9 esp\u00edritu hemos de obedecer aprendiendo de Cristo y de los pobres que viven la dependencia hasta el punto de ser despreciados y tenidos en nada.<\/p>\n<p><strong>b &#8211; La humildad es la que permite vivir una obediencia \u00abactiva\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Humanamente esto puede parecer sorprendente, sin embargo Cristo \u00abentr\u00f3 libremente en su Pasi\u00f3n\u00bb. Cuanto m\u00e1s nos enraizamos en El, tanto m\u00e1s pasamos del hombre viejo al hombre nuevo, capaces de ofrecer a Dios una libertad muy viva, capaces de vivir una obediencia libre y liberadora para nosotros mismos y para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La humildad es la verdad. Es lo opuesto a la resignaci\u00f3n pasiva y a las demasiado f\u00e1ciles seguridades. Pero, al mismo tiempo, comprendemos mejor que el di\u00e1logo, la concertaci\u00f3n, el respeto de la subsidiaridad y de la corresponsabilidad dan m\u00e1s valor a\u00fan a nuestro compromiso y, en especial, a su dimensi\u00f3n de dependencia plenamente asumida. Con una postura contraria a actitudes \u00abinmaduras\u00bb de oposici\u00f3n sistem\u00e1tica, de afirmaci\u00f3n exagerada de uno mismo, hacemos nuestros, con toda lucidez y responsabilidad, los imperativos del amor que nos permiten vivir la dependencia de Cristo y de los Pobres.<\/p>\n<p>Todo lo que acabamos de decir tiene un nombre: Una humilde disponibilidad. Las Constituciones lo expresan de un modo excelente:<\/p>\n<p>\u00abPara seguirle (a Cristo) m\u00e1s de cerca y prolongar su misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad eligen vivir total y radicalmente los Consejos Evang\u00e9licos de castidad, pobreza y obediencia, que les hacen estar disponibles para el fin de la Compa\u00f1\u00eda: el servicio a Cristo en los Pobres\u00bb. (C.1,5).<\/p>\n<p>Este don total al Se\u00f1or, van a confirmarlo una vez m\u00e1s, mediante sus votos de Hijas de la Caridad, siguiendo los pasos de Jesucristo Servidor y de Mar\u00eda Sierva. Al leer la circular de Madre Duzan, me he alegrado de que ella les haya recordado el ejemplo de San Jos\u00e9. Quiz\u00e1 no pensamos bastante en el lugar que Dios le ha dado dentro del Misterio de la Salvaci\u00f3n junto a Cristo y a su Madre, y por tanto dentro del Misterio de la Iglesia. La respuesta de este \u00abJusto\u00bb fue de total docilidad, de humildad para dejarse conducir por los caminos del \u00abclaro-oscuro\u00bb de la Fe. Pid\u00e1mosle que haga igualmente de nosotros verdaderos servidores, verdaderos siervos en la humildad, seg\u00fan nuestra vocaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera parte En la Circular que Madre Duzan dirigi\u00f3 a toda la Compa\u00f1\u00eda el 2 de febrero \u00faltimo, me ha interesado de manera especial c\u00f3mo pone de relieve la relaci\u00f3n entre la humildad \u2014virtud de &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/votos-y-humildad-de-la-sierva-de-los-pobres\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":59776,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[199],"tags":[123,172],"class_list":["post-57597","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hijas-de-la-caridad","tag-du-fay","tag-pobreza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Votos... y humildad de la \u00absierva de los pobres\u00bb - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/votos-y-humildad-de-la-sierva-de-los-pobres\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Votos... y humildad de la \u00absierva de los pobres\u00bb - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Primera parte En la Circular que Madre Duzan dirigi\u00f3 a toda la Compa\u00f1\u00eda el 2 de febrero \u00faltimo, me ha interesado de manera especial c\u00f3mo pone de relieve la relaci\u00f3n entre la humildad \u2014virtud de ... 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