{"id":57312,"date":"2015-03-15T04:39:40","date_gmt":"2015-03-15T03:39:40","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=57312"},"modified":"2016-07-26T17:27:17","modified_gmt":"2016-07-26T15:27:17","slug":"las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/","title":{"rendered":"Las cartas de Luisa de Marillac a las Hijas de la Caridad"},"content":{"rendered":"<p title=\"\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/santaluisa3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-141622\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/santaluisa3-300x224.jpg?resize=300%2C224\" alt=\"santaluisa3\" width=\"300\" height=\"224\" \/><\/a>El d\u00eda 15 de marzo de 1660, entre las 11 y las 12 de mediod\u00eda, Luisa de Marillac terminaba sus d\u00edas, a los casi 69 a\u00f1os de edad, despu\u00e9s de repartir generosamente sus bendiciones entre sus Hijas de la Caridad. Se cerraba as\u00ed el ciclo de la vida en esta tierra de una mujer santa. Una mujer peque\u00f1a, entra\u00f1able, prudente, educada, sabia, amable. La casa qued\u00f3 inundada de un gran silencio y de una inmensa paz. Las Hijas de la Caridad que acompa\u00f1aron este supremo acto quedaron entrelazadas por una uni\u00f3n tan fuerte que trascendi\u00f3 la privacidad de aquel modesto rinc\u00f3n familiar, mostr\u00e1ndose evidente para cuantos tuvieron que relacionarse con ellas en los d\u00edas que siguieron.<span id='easy-footnote-1-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-1-57312' title='SAN VICENTE DE PA\u00daL, \u00abObras completas\u00bb. Ed. S\u00edgueme, Salamanca. Tomo VIII p\u00e1g. 259.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Hab\u00eda elegido la pobreza para poder, en la mayor libertad posible, seguir a Jesucristo y servir con humildad y dulzura a los pobres.<span id='easy-footnote-2-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-2-57312' title='SANTA LUISA DE MARILLAC, \u00abCorrespondencia y escritos\u00bb. Ed. CEME, Salamanca, 1985. P\u00e1g. 671.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> Hab\u00eda gustado la alegr\u00eda que encierra el desprendimiento y la dicha que crece en la amistad. El mundo de sus relaciones era amplio. Se hab\u00eda enriquecido con el cari\u00f1o, el reconocimiento y la confianza de muchas personas. En su interior hab\u00edan confluido hilos invisibles de afecto que la un\u00edan estrechamente a personas diseminadas por toda la geograf\u00eda de Francia. Entre todas ellas, las m\u00e1s \u00edntimas, Miguel Le Gras, su hijo; Vicente de Pa\u00fal, su Director, y sus Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>No hab\u00eda esperado al final de sus d\u00edas para repartir su herencia. Hab\u00eda llevado el desasimiento de las cosas hasta el m\u00e1s alto grado. Lo tangible, eso que se puede tocar, coger, acariciar con las manos y la mirada, guardar como precioso recuerdo, y que hubiera podido constituir un humilde tesoro, era tan peque\u00f1o, tan escaso, tan exiguo, que se hizo casi imperceptible en aquel momento final. Sin embargo muchas personas ten\u00edan conciencia clara de \u00absu heredad\u00bb que, misteriosamente, permanec\u00eda una, entera y, repartida al mismo tiempo. Una heredad exenta de posesi\u00f3n pero que, entonces y a trav\u00e9s de los siglos, exige ser atribuida a la persona de Luisa de Marillac. Apoyada en un m\u00ednimo soporte material, era de naturaleza espiritual. Se manifestaba en unos peque\u00f1os trozos de papel escrito. Un papel cualquiera que, de pronto, el contacto con la pluma de aquella mujer lo transformaba en un papel vivo. Cartas que eran consideradas como \u00abreliquias de su esp\u00edritu\u00bb.<span id='easy-footnote-3-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-3-57312' title='\u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en sus or\u00edgenes. Documentos\u00bb Ed. Ceme. Salamanca. 2003. P\u00e1g. 817.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Porque, \u00abalgo\u00bb invisible se ocultaba en aquellas peque\u00f1as hojas de papel, muy bien aprovechado, que reivindicaba ser guardado con cuidado, con mimo, con delicadeza para que pudiera mantener su valor a trav\u00e9s de muchos siglos. \u00abAlgo\u00bb invisible lat\u00eda en lo material del papel y transformaba las palabras escritas en perlas de preciosa sabidur\u00eda. La herencia que dejaba Luisa de Marillac en ese momento supremo era el sentido de su vida, su sabidur\u00eda de vivir, los valores que hab\u00edan aquilatado sus decisiones y sus obras, su experiencia de Dios, su modo propio de seguimiento de Jesucristo, su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>En su habitaci\u00f3n, en un viejo cofre, las Hermanas encontraron sus escritos \u00edntimos, a modo de diario personal, en el que a lo largo de los a\u00f1os hab\u00eda vertido su rica experiencia. Hab\u00eda tambi\u00e9n all\u00ed algunas de las cartas m\u00e1s queridas que ella hab\u00eda recibido. Y esparcidas por mil rincones de Francia y Polonia, guardadas con respeto y cari\u00f1o en carpetas, cajones, cofres o peque\u00f1as arquillas permanec\u00edan, silenciosas, las cartas que ella hab\u00eda dirigido a Vicente de Pa\u00fal, a las Hijas de la Caridad, a sus familiares, a las Damas, al Abad de Vaux y a todo tipo de personas con quien se relacionaba. Eran verdaderos tesoros escondidos, perlas cultivadas, fuentes de inspiraci\u00f3n, semillas de vida, destellos de esp\u00edritu.<\/p>\n<h2><strong>Parte 1\u00aa: Las cartas, un tesoro que se va descubriendo poco a poco<\/strong><\/h2>\n<p>Aquel d\u00eda, 15 de marzo, se\u00f1alaba un final y un nuevo comienzo. Se eclipsaba la presencia f\u00edsica de Luisa de Marillac y comenzaba un modo nuevo de hacerse presente. Hasta entonces, para percibir esa presencia, las personas necesitaban abrir sus sentidos corporales y dejar fluir la estima y el afecto. A partir de entonces se requer\u00eda un ingenio especial para poder descubrir la irradiaci\u00f3n de su nueva presencia a partir de la intuici\u00f3n o de la captaci\u00f3n espiritual. Y un registro a trav\u00e9s del que pod\u00eda manifestarse a sus Hijas de la Caridad eran sus catas.<\/p>\n<p>Seguir la pista de esas cartas a lo largo del tiempo ha sido una intermitente tarea que las Compa\u00f1\u00eda ha tenido que acometer en el intento de hacer presente a su Fundadora. Porque, permanentemente, iba percibiendo que aquellas cartas reclamaban su atenci\u00f3n. Fue como un largo y lento proceso de descubrimiento que ha conseguido transportar su mensaje hasta nosotros en toda su pureza. Vamos a seguir con inter\u00e9s el camino que un n\u00famero considerable de sus cartas, fielmente autentificadas y traducidas con el mayor rigor, han recorrido hasta llegar a nosotros.<\/p>\n<h3><strong>1\u00ba &#8211; Si se han conservado esas cartas\u2026<\/strong><\/h3>\n<p>El d\u00eda 27 de agosto de 1660 Vicente de Pa\u00fal contaba a las Hijas de la Caridad de Par\u00eds, reunidas para la elecci\u00f3n de las oficialas, la conversaci\u00f3n que hab\u00eda sostenido con la se\u00f1orita Le Gras durante su pen\u00faltima enfermedad, cuando charlaban sobre qui\u00e9n podr\u00eda sucederle al frente de aquella peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda. Y les repet\u00eda sus palabras<em>. \u00abYo creo que sor Margarita Ch\u00e9tif ser\u00eda muy indicada para ello. Es una hermana que ha demostrado mucha prudencia en todo y a la que todo le ha salido bien. Donde est\u00e1, que es en Arras, ha hecho mucho bien y se ha mostrado muy animosa con los soldados\u00bb.<\/em> Y continuaba as\u00ed:<em> \u00abPorque, hijas m\u00edas, se necesita una buena cabe\u00adza, de modo que queda\u00admos en eso. Yo en esto me atengo a su parecer. Por consiguiente, ser\u00e1 superiora, sor Margarita Ch\u00e9\u00adtif\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-4-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-4-57312' title='SAN VICENTE DE PA\u00daL, \u00abObras completas\u00bb. Ed. S\u00edgueme, Salamanca. Tomo IX.2, p\u00e1g. 1244-1245.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ella estaba en Arr\u00e1s con sor Radegunda Lefant\u00edn. Por carta, el Sr. Vicente, tras los convencionales saludos, le hab\u00eda indicado sencilla y lac\u00f3nicamente que volviera a Paris lo antes posible, sin decirle para qu\u00e9. Un largo viaje y, a continuaci\u00f3n, unos d\u00edas en la Casa Madre, como descansando, conviviendo con las hermanas hasta el 14 de septiembre, fiesta de la Santa Cruz. Ese mismo d\u00eda, por la tarde, en San L\u00e1zaro, Vicente de Pa\u00fal present\u00f3 a las Hermanas reunidas en torno a \u00e9l, ante la indecible sorpresa de sor Margarita, a la nueva Superiora de la Compa\u00f1\u00eda. <em>\u00abEn nada menos que en recibir tal empleo pensaba yo cuando me llamaron de Arr\u00e1s: todo estaba hecho ya sin que yo lo pensara. Los de fuera y los de dentro lo sab\u00edan y yo, nada\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-5-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-5-57312' title='\u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en sus or\u00edgenes. Documentos\u00bb Ed. Ceme. Salamanca. 2003. P\u00e1g. 811.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><em title=\"\"><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana del martes, 28 de septiembre, hab\u00eda participado con l\u00e1grimas en los ojos en el enterramiento del cuerpo del Sr. Vicente. Sent\u00eda una inmensa soledad, un gran dolor. Al anochecer, sor Margarita inmensamente abrumada, cuando se recogi\u00f3 en sentida oraci\u00f3n, calific\u00f3 ese d\u00eda como de <em>\u00abtristeza muy grande\u00bb.<\/em> Y a la vez, despuntaba en su interior un sentimiento positivo, una convicci\u00f3n poderosa: <em>\u00abEs un hermoso motivo para que nos renovemos en el servicio de Dios y para que le seamos fieles m\u00e1s que nunca; y de pedir a Nuestro Se\u00f1or y a su santa Madre que quieran en adelante ser Ellos nuestros Superiores en lugar de los que nos han quitado\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-6-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-6-57312' title='\u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en sus or\u00edgenes. Documentos\u00bb Ed. Ceme. Salamanca. 2003. P\u00e1g. 810.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><em title=\"\"><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Los d\u00edas siguientes se vio obligada a responder a los retos que se le iban presentando. Lo hac\u00eda con serenidad, con sencillez, derrochando mucho amor; y tambi\u00e9n tomando conciencia de su peque\u00f1ez, sintiendo lo dif\u00edcil que era asumir el liderazgo de aquella original y no tan peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. En Luisa de Marillac ve\u00eda a una gran mujer, pero\u2026 \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda hacer ella para mantener, vivo y presente en s\u00ed misma aquel dinamismo que a ella le impulsaba, aquel esp\u00edritu que irradiaba con sola su presencia?<\/p>\n<p>Sor Margarita quer\u00eda mucho a la Se\u00f1orita, pero la realidad era que le conoc\u00eda un tanto superficialmente, como de lejos, como de o\u00eddas; no hab\u00eda tenido la oportunidad de convivir con ella un tiempo suficiente como para un conocimiento m\u00e1s profundo. Hab\u00eda entrado en la Compa\u00f1\u00eda el 1 de mayo de 1649.<span id='easy-footnote-7-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-7-57312' title='SAN VICENTE DE PA\u00daL, \u00abObras completas\u00bb. Ed. S\u00edgueme, Salamanca. Tomo V, p\u00e1g. 389. Y SANTA LUISA DE MARILLAC, \u00abCorrespondencia y escritos\u00bb. Ed. CEME, Salamanca, 1985. P\u00e1g. 342.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> A los pocos meses, estaba ya en Chars y volvi\u00f3 a Paris en 1651 para marchar a Serqueux; hasta que en 1656 fue enviada a Arr\u00e1s. Se hab\u00edan intercambiado algunas cartas,<span id='easy-footnote-8-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-8-57312' title='SANTA LUISA DE MARILLAC, \u00abCorrespondencia y escritos\u00bb. Ed. CEME, Salamanca, 1985. C. 366, 502, 604, 609, 630, 717'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> pero en este momento de gran incertidumbre, sent\u00eda cierta envidia de las que hab\u00edan tenido la suerte de convivir mucho m\u00e1s tiempo con la Se\u00f1orita, de intimar con ella y conocerla mejor.<\/p>\n<p>El d\u00eda 8 de noviembre en su escritorio, despachando su correspondencia habitual, le toc\u00f3 el turno de respuesta a una carta recibida de sor Maturina G\u00e9rin. Ten\u00eda la convicci\u00f3n de que esa era la Hermana que mejor pod\u00eda conocer a Luisa de Marillac porque hab\u00eda sido su secretaria durante mucho tiempo. Tom\u00f3 la pluma y dej\u00f3 correr a su trav\u00e9s su caudal de sentimientos:<\/p>\n<p><em>\u00abConoce usted mi incapacidad, conoce mis dolencias y debilidades y se da usted cuenta de la funci\u00f3n que me encomiendan. Adem\u00e1s, sabe usted muy bien que casi no he tenido la ventaja de estar cerca de nuestra difunta Se\u00f1orita. Esto hubiera sido m\u00e1s adecuado para algunas de las que han tenido esta dicha. Pero Dios hace cosas en las que no hubi\u00e9ramos pensado y no sabemos por qu\u00e9. Yo pienso con toda seguridad que lo que quiere ense\u00f1arnos es la pr\u00e1ctica de la santa humildad y hacernos ver que eso es seguramente lo que espera de nosotras. Creo que usted lo piensa tambi\u00e9n. <\/em><\/p>\n<p title=\"\"><em>Le ruego que contin\u00fae rogando a nuestro buen Dios que se digne ser \u00c9l nuestra direcci\u00f3n y la Sant\u00edsima Virgen nuestra Madre y Superiora. Le ruego, muy humildemente, mi querida hermana, que me haga el favor de enviarme por escrito el resumen de las principales virtudes que ha observado usted en la difunta Se\u00f1orita, nuestra amada y honorable Madre, especialmente en lo relacionado con el gobierno de las hermanas; esto es con el fin de que yo intente, con la ayuda de Dios, imitarla en lo que pueda. Ya ve la necesidad que tengo de ello, y como Dios le ha concedido a usted la gracia de estar tanto tiempo a su lado, espero poder aprender de usted lo que me sea m\u00e1s necesario. Le ruego, mi querida hermana, que no me reh\u00fase esta caridad de la que tan gran necesidad tengo\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-9-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-9-57312' title='\u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en sus or\u00edgenes. Documentos\u00bb Ed. Ceme. Salamanca. 2003. P\u00e1g. 811.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sor Maturina estaba sirviendo a los pobres en Belle-\u00cele-en-Mer.<span id='easy-footnote-10-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-10-57312' title='Isla situada frente a las costas de Breta\u00f1a, en el departamento de Morbihan. Desde 1572 perteneci\u00f3 a la familia de Gondi y en 1658 fue comprada por Nicol\u00e1s Fouquet, superintendente de Finanzas, hijo de Mar\u00eda de Maupeou, Se\u00f1ora de Fouquet, Dama de la Caridad.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> Acababa de llegar a esa peque\u00f1a isla, a 14 kil\u00f3metros de la costa, durante el verano. Los comienzos de cualquier fundaci\u00f3n siempre han sido dif\u00edciles. Ella se encontraba <em>\u00aben el ajetreo del nuevo establecimiento\u00bb<\/em> y <em>\u00abno dispon\u00eda del tiempo requerido para pensar en muchas cosas que merecer\u00edan escribirse en letras de oro, dada su utilidad\u00bb<\/em><em>.<\/em><span id='easy-footnote-11-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-11-57312' title='\u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en sus or\u00edgenes. Documentos\u00bb Ed. Ceme. Salamanca. 2003. P\u00e1g. 812-813.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> Pero, al recibir esta humilde carta, se puso a escribir, con una alegre a\u00f1oranza, todo lo que recordaba y hab\u00eda descubierto en su amistad con la Se\u00f1orita. Cuando hab\u00eda alcanzado ya un poco m\u00e1s de la mitad de su relato, se detuvo y escribi\u00f3: <em>\u00abTardar\u00eda mucho en terminar, si quisiera hablar en particular de todos los rasgos de esta caridad suya, que podr\u00e1n descubrirse tambi\u00e9n en las cartas escritas por ella o las que mandaba escribir, a cada hermana en particular, o en general. Si se han conservado <strong>esas cartas<\/strong>, le servir\u00e1n a usted, querida hermana, de instrucci\u00f3n, mucho m\u00e1s de lo que yo pueda decirle. Por lo que a m\u00ed se refiere, tengo algunas que guardo como reliquias de su esp\u00edritu. Pero si se me ordenara desprenderme de ellas, me privar\u00eda de este tesoro. Cuando yo ten\u00eda la dicha de escribir sus cartas, no consideraba entonces la belleza de sus ense\u00f1anzas; pero ahora admiro la diversidad de las mismas. A unas, les inculcaba la observancia de las reglas, a otras el temor de Dios; a aquella, el puro amor de Dios y as\u00ed sucesivamente<\/em><em>.<\/em><span id='easy-footnote-12-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-12-57312' title='\u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en sus or\u00edgenes. Documentos\u00bb Ed. Ceme. Salamanca. 2003. P\u00e1g. 817.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> As\u00ed, a comienzos del a\u00f1o 1661, lleg\u00f3 a manos de sor Margarita una memoria<span id='easy-footnote-13-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-13-57312' title='\u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en sus or\u00edgenes. Documentos\u00bb Ed. Ceme. Salamanca. 2003. P\u00e1g. 812-820.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> amplia de todo aquello que sor Mathurina recordaba y de lo que ella hab\u00eda sido testigo.<\/p>\n<h3><strong>2\u00ba &#8211; El manuscrito Ch\u00e9tif<\/strong><\/h3>\n<p>Cuando lleg\u00f3 a la Casa de las Hijas de la Caridad el correo de Belle-\u00cele, en sor Margarita se despert\u00f3 una gran curiosidad. Despleg\u00f3 aquellas hojas con inter\u00e9s y comenz\u00f3 a leer pausada y atentamente. Con esa Memoria recib\u00eda tambi\u00e9n una llamada y una invitaci\u00f3n. Ante s\u00ed ten\u00eda un retrato de la Fundadora, algunos de cuyos rasgos pod\u00eda incorporar a su personalidad mediante un trabajo personal que estaba dispuesta a asumir. Pero lo que a sor Mathurina le parec\u00eda m\u00e1s efectivo era el encuentro personal de sor Margarita con las cartas que Luisa de Marillac hab\u00eda enviado a las Hermanas.<\/p>\n<p>Y se puso en actitud de b\u00fasqueda. R\u00e1pidamente escribi\u00f3 a todas las Comunidades para que le enviaran las cartas que las Hermanas conservaban. Cuando esas cartas llegaban a la Casa Madre, sor Margarita o su secretaria las iban copiando cuidadosamente en cuadernos, evitando que en la copia aparecieran los datos que pod\u00edan identificar, a trav\u00e9s de los nombres o los lugares, a las personas que todav\u00eda viv\u00edan. De esta manera esas cartas quedaban a su disposici\u00f3n para leerlas y releerlas, meditarlas, entrar en la pr\u00e1ctica de lo que ellas transmit\u00edan y beber en el esp\u00edritu que lat\u00eda en su contenido.<\/p>\n<p>No sabemos si fue la misma sor Margarita o alguna de sus sucesoras quienes agruparon los textos copiados en dos libros que todav\u00eda hoy se conservan en Par\u00eds, en los archivos de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad y que llevan por nombre \u00abManuscrito Ch\u00e9tif\u00bb.<span id='easy-footnote-14-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-14-57312' title='En los archivos de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad se conserva el Manuscrito Ch\u00e9tif. Son dos libros. El tomo 1 contiene las cartas que copi\u00f3 sor Margarita y que se cita habitualmente con las siglas Ms.A Sor Ch\u00e9tif 1. El tomo 2 recoge algunos escritos espirituales de Luisa de Marillac, copiados tambi\u00e9n por sor Margarita y se cita con las siglas Ms. A Sor Ch\u00e9tif 2.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> Este manuscrito contiene 71 cartas. De muchas de ellas se encontraron posteriormente los aut\u00f3grafos originales y, al establecer una comparaci\u00f3n, se ha podido comprobar que se copiaron cartas que hab\u00eda recibido sor B\u00e1rbara Angiboust, fallecida en 1658, y que quiz\u00e1 se guardaban ya en la Casa Madre; tambi\u00e9n las que conservaba su hermana, sor Cecilia In\u00e9s Angiboust, dirigidas a ella misma y a la Comunidad que serv\u00eda a los pobres en el Hospital de Angers; y las de sor Lorenza Dubois, entonces en la Parroquia de San Mederico, en Par\u00eds; y otras m\u00e1s dirigidas a sor Ana Hardemont, sor Juliana Loret, sor Juana Delacroix, etc. Sor Margarita Ch\u00e9tif no tuvo inconveniente en copiar tambi\u00e9n dos de las suyas. Y, probablemente, sor Maturina Gu\u00e9rin no envi\u00f3 las cartas que pose\u00eda por miedo a que, al enviarlas desde tan lejos y con el correo tan poco seguro que hab\u00eda entonces, se perdieran por el camino.<span id='easy-footnote-15-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-15-57312' title='Cf. CHARPY, Sor Elisabeth, \u00abSor Margarita Ch\u00e9tif. 1621-1694\u00bb. En Ecos de la Compa\u00f1\u00eda, 1985, n1 9, p\u00e1gs: 436-437. Ver tambi\u00e9n SANTA LUISA DE MARILLAC, \u00abCorrespondencia y Escritos\u00bb Editorial CEME. Salamanca, 1985, p\u00e1g. 8.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ese \u00abManuscrito Ch\u00e9tif\u00bb sirvi\u00f3 de libro de lectura y meditaci\u00f3n para sor Margarita, -al menos hasta Pentecost\u00e9s de 1667, cuando dej\u00f3 de ser Superiora general-; y quiz\u00e1 tambi\u00e9n para otras pocas hermanas m\u00e1s que viv\u00edan en la Casa Madre y que tuvieron acceso a \u00e9l. Con el paso del tiempo, podemos suponer que qued\u00f3 como un objeto de gran valor y, por lo tanto, bien guardado para que no se estropeara. No sali\u00f3 por supuesto del archivo de la Superiora General. Ante la mirada compasiva del tiempo, all\u00ed qued\u00f3 reposando sobre una estanter\u00eda, dentro de un armario o en un ba\u00fal cualquiera, guardando su secreto, acariciado por el polvo leve y vol\u00e1til, conservando intacta la vida que en \u00e9l lat\u00eda, el esp\u00edritu que atesoraba.<\/p>\n<p>No sabemos si las cartas originales quedaron tambi\u00e9n guardadas en la Casa Madre o fueron devueltas a las Hermanas que las prestaron. Es seguro que con el paso del tiempo, aquellas y otras muchas quedaron olvidadas en rincones ignorados entonces. Esparcidas por lugares diferentes, aguardaban silenciosas el momento en el que unos ojos curiosos descubrieran su impresionante valor y una mano inteligente las hiciera llegar definitivamente al archivo de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p title=\"\">Esta primera recopilaci\u00f3n de las cartas de Luisa de Marillac a las Hermanas es muy importante. Nos habla del cari\u00f1o y admiraci\u00f3n que sent\u00edan por la Se\u00f1orita. Y tambi\u00e9n del aprecio de los mensajes que hab\u00edan recibido por escrito en momentos importantes o intrascendentes. Es, adem\u00e1s, testigo de la importancia que daban a la formaci\u00f3n personal y del tipo de formaci\u00f3n que buscaban. Es verdad que sor Margarita no fue del todo fiel al copiar los aut\u00f3grafos e incluso mutil\u00f3 alguno y uni\u00f3 en una sola carta trozos de dos o de tres. Forzosamente ella hizo una lectura selectiva. Copiaba para practicar y vivir lo que en ellas se dec\u00eda. No sab\u00eda que siglos despu\u00e9s, los lectores de aquel Manuscrito iban a mirarlo con un exquisito sentido de cr\u00edtica hist\u00f3rica. Sin embargo, aunque carezca de ese rigor cient\u00edfico, todav\u00eda hoy tiene vigencia porque, de 35 de las cartas que contiene, no se han encontrado todav\u00eda los aut\u00f3grafos originales y el Manuscrito es la \u00fanica fuente a trav\u00e9s de las que han llegado hasta nosotros.<span id='easy-footnote-16-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-16-57312' title='\u00c9stas 35 cartas est\u00e1n publicadas en la \u00faltima colecci\u00f3n de cartas de Santa Luisa de Marillac traducida al castellano en 1985 por la Editorial CEME. Son las cartas 33, 49, 73, 118, 119, 147, 184, 204, 214, 241, 260, 319, 331, 362, 378, 392, 400, 426, 439, 447, 466, 467, 471, 487, 492, 495, 502, 533, 540, 565, 609, 621, 654, 704 y 727.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pasaban los a\u00f1os y pasaban tambi\u00e9n las Hermanas que cuidaban el archivo. Pero all\u00ed estaba \u00e9l, solicitando la atenci\u00f3n de quien lo encontraba a su paso. El \u00abManuscrito Ch\u00e9tif\u00bb, escondido en lo secreto, exhib\u00eda su dignidad porque, desafi\u00f3 las m\u00e1s duras pruebas. Las jornadas de limpieza y las tareas de ordenar que ten\u00edan encomendadas las sucesivas secretarias; el registro de los revolucionarios en la ma\u00f1ana del 13 de julio de 1789 a la casa de las Hijas de la Caridad; el desalojo de la vivienda, el 1 de octubre de 1792, cuando un destacamento de soldados lleg\u00f3 con la orden de expulsar a las Hermanas y convertir la casa en cuartel; y los sucesivos traslados de casa en casa hasta llegar a la actual Casa Madre. \u00bfQu\u00e9 significaba aquel antiguo y viejo documento? \u00bfQui\u00e9n o qui\u00e9nes tomaron la precauci\u00f3n de tomarlo consigo y guardarlo, a pesar del peligro en que puso la Revoluci\u00f3n a las Hijas de la Caridad?<\/p>\n<h3><strong>3\u00ba &#8211; esas preciosas riquezas se van a encontrar, por fin, reunidas<\/strong><\/h3>\n<p>Pas\u00f3 mucho tiempo. A partir de 1815, tras la ca\u00edda de Napole\u00f3n, sobrevino una \u00e9poca de \u00abrestauraci\u00f3n\u00bb. Restauraci\u00f3n en lo pol\u00edtico con la vuelta al Antiguo R\u00e9gimen y tambi\u00e9n lenta restauraci\u00f3n en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. El 28 de junio de ese a\u00f1o las Hermanas se trasladaron desde la casa de la calle Vieux Colombier a la nueva Casa Madre de la calle du Bac. Al d\u00eda siguiente, el 29 de junio, sor Gaubert, Directora del Seminario, llev\u00f3 los restos de Luisa de Marillac.<span id='easy-footnote-17-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-17-57312' title='\u00abLouise de Marillac, veuve de M. Le Gras, sa vie, ses vertus, son esprit\u00bb. Tomo I. Imprim\u00e9 par al Soci\u00e9t\u00e9 St. Augustin, Bruges, 1886. P\u00e1g. 299.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> El d\u00eda 23 hab\u00edan llevado ya el cuerpo de San Vicente.<span id='easy-footnote-18-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-18-57312' title='VANDAMME, A. \u00abLe corps de Saint Vincent de Paul\u00bb. Imprimerie F. Paillart. Abbeville, 1913. P\u00e1g. 81.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> Se abr\u00eda un nuevo periodo en la historia de la Compa\u00f1\u00eda. Hab\u00eda que comenzar de nuevo. Y era preciso respetar el ritmo de la vida. Todo fue surgiendo poco a poco, de forma gradual. Eran tiempos de renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los Superiores generales deseaban motivar y reforzar el despertar carism\u00e1tico y quisieron materializar la presencia de los Fundadores. Era como una vuelta a los comienzos. Lentamente, por lo dif\u00edcil de la tarea, por la escasez de personas y por la falta de medios econ\u00f3micos, fueron saliendo a la luz documentos de los or\u00edgenes. Parec\u00eda que hab\u00eda llegado el momento en que se pod\u00eda descubrir c\u00f3mo todo aquello antiguo ten\u00eda sabor a primer esp\u00edritu, a novedad. Lo antiguo era un apoyo para que lo mejor de cada persona pudiera emerger con fuerza. Se ten\u00eda la convicci\u00f3n de que <em>\u00abel paso del tiempo hac\u00eda olvidar aquello que hubi\u00e9ramos querido haber grabado para siempre en nuestro coraz\u00f3n<\/em>\u00ab. Y se descubri\u00f3 que<em> \u00ablas m\u00e1s celosas de nuestras Hermanas, sobre todo nuestra venerable Madre, la Se\u00f1orita Le Gras y nuestra querida sor Mathurina Gu\u00e9rin, hab\u00edan recogido las conferencias que tuvieron el honor de escuchar desde los comienzos\u00bb<\/em> y que <em>\u00aberan inspiraciones del Esp\u00edritu de Dios, palabras de vida\u00bb. <\/em>Pero entre los papeles y legajos antiguos aparecieron tambi\u00e9n algunos <em>\u00abmanuscritos que la Se\u00f1orita Le Gras nos hab\u00eda dejado de su propia mano, muy \u00fatiles, impregnados y sazonados del esp\u00edritu de San Vicente, ya sean avisos dados a las primeras Hermanas o cartas particulares que ella escrib\u00eda a las Hijas de la Caridad\u00bb<\/em>. Se comprendi\u00f3 ya entonces que <em>\u00abera justo\u00bb <\/em>colocar en su lugar<em> \u00ablo que hab\u00eda dejado la Se\u00f1orita Le Gras, mujer clarividente, dotada de grandes cualidades y que lleg\u00f3 a tan alto grado de virtud\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-19-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-19-57312' title='Todo el texto entrecomillado en cursiva est\u00e1 tomado de \u00abConferences spirituelles de Saint Vincent de Paul pour les Filles de la Charit\u00e9. Tome I. Observations pr\u00e9liminaires. Imprimerie d\u2019Adrien Le Clere et Cie. Nouvelle \u00e9dition. Paris. 1845. P\u00e1g. V y siguientes.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Hab\u00eda sido preciso llegar hasta 1845, ciento ochenta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de la Fundadora, para que <em>\u00abesas preciosas riquezas se pudieran encontrar reunidas para utilidad de todas\u00bb.<\/em> Era el tiempo oportuno. Estaba reci\u00e9n estrenado el superiorato del P. Juan Bautista Etienne y de sor Maria Mazin. Ese a\u00f1o se public\u00f3 una obra en tres tomos editada por Adrian Le Cl\u00e8re.<span id='easy-footnote-20-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-20-57312' title='La obra lleva por t\u00edtulo \u00abConferences spirituelles de Saint Vincent de Paul pour les Filles de la Charit\u00e9. Est\u00e1 estructurada en tres gruesos vol\u00famenes. El primero con el t\u00edtulo: Conf\u00e9rences spiritualles tenues por les Filles de la Charit\u00e9, par Saint Vincent de Pa\u00fal, leur Instituteur; recuellies de m\u00e8moire par quelques soeurs pr\u00e9sentes, et revues par un Pr\u00e8tre de la Congregation de la Mission\u00bb. El segundo con el t\u00edtulo: Circualires et notices. El tercero Conf\u00e9rences des Superieurs Generaux et des Superieures Genrales aux Filles de la Charit\u00e9. Imprimerie d\u2019Adrien Le Clere et Cie. Nouvelle \u00e9dition. Paris. 1845. Sabemos que hubo una primera edici\u00f3n de esa obra en 1825 en tres tomos pero, al no haber podido consultarla, no tenemos seguridad de que esa primera edici\u00f3n incluyera tambi\u00e9n las cartas de Luisa de Marillac.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> El primer tomo llevaba por t\u00edtulo: <strong><em>\u00abConferences spirituelles de Saint Vincent de Paul pour les Filles de la Charit\u00e9\u00bb<\/em><\/strong>. Estaba dividido en cuatro partes. En las tres primeras recog\u00eda conferencias y cartas de san Vicente. Las cartas que escribi\u00f3 Luisa de Marillac a las Hermanas estaban localizadas en la cuarta parte y ocupaban desde la p\u00e1gina 729 hasta la 754. Eran 63 cartas extractadas del \u00abManuscrito Ch\u00e9tif\u00bb y cada una de ellas iba precedida de un texto a modo de s\u00edntesis de su contenido. Y, felizmente, era tambi\u00e9n la <em>primera colecci\u00f3n impresa<\/em> de las cartas de nuestra Fundadora.<\/p>\n<p>Que se hubieran publicado era un \u00e9xito. Y su lectura pod\u00eda hacer mucho bien. Pero la obra que conten\u00eda las cartas de Luisa de Marillac era demasiado voluminosa. Sus libros, demasiado grandes y gruesos como para servir de lectura asidua. Es f\u00e1cil concluir que la mayor\u00eda de las Hijas de la Caridad no ten\u00edan f\u00e1cil acceso a ella y sirvi\u00f3 m\u00e1s para dejar constancia de que las cartas exist\u00edan que para ser le\u00eddas e interiorizadas. Seguramente que se leyeron en com\u00fan en muchas comunidades de Hijas de la Caridad; pero es dif\u00edcil creer que esa publicaci\u00f3n pudiera permitir a cada Hermana vivir un encuentro personal, reflexivo y meditativo con las cartas de su Fundadora.<\/p>\n<p>Esta primera colecci\u00f3n de cartas impresas en lengua francesa fue traducida al espa\u00f1ol en 1868. Ese a\u00f1o se public\u00f3 en Madrid una obra en dos tomos que llevaba por t\u00edtulo <em>\u00abConferencias hechas por San Vicente de Pa\u00fal a las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-21-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-21-57312' title='\u00abConferencias hechas por San Vicente de Pa\u00fal a las Hijas de la Caridad\u00bb. La obra se edit\u00f3 en Madrid, en la Imprenta de la Esperanza. El tomo I sali\u00f3 a luz en 1867 y el tomo II en 1868.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span> El tomo 2\u00ba, de 788 p\u00e1ginas, conten\u00eda 44 conferencias de san Vicente sobre la explicaci\u00f3n de las Reglas y otros temas, 10 avisos, 126 cartas de San Vicente a diversas personas y, llegando a la p\u00e1gina 695, una <em>\u00abColecci\u00f3n de avisos y cartas dirigidos a las Hijas de la Caridad por su venerable Fundadora y primera Superiora, la Se\u00f1orita Le Gras\u00bb<\/em> con la que terminaba el volumen<em>. <\/em>Las Hermanas de Espa\u00f1a, por primera vez en su historia, y 208 a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de la Fundadora, pod\u00edan leer al menos 63 cartas suyas.<\/p>\n<h3><strong>4\u00ba &#8211; Un retrato de vuestra madre tal y como se pint\u00f3 a s\u00ed misma en sus propios escritos<\/strong><\/h3>\n<p>Hab\u00edan pasado ya dos largos siglos desde la muerte de Luisa de Marillac. Los documentos a trav\u00e9s de los cuales las Hijas de la Caridad pod\u00edan conocer a la Se\u00f1orita Le Gras eran demasiado escasos. La presencia de Vicente de Pa\u00fal, sin embargo, -su biograf\u00eda y sus conferencias al menos-, ocupaba todo el espacio formativo en que se mov\u00edan las Hijas de la Caridad. Por su parte tambi\u00e9n, las personas encargadas de preparar la impresi\u00f3n de obras destinadas a la formaci\u00f3n de las Hermanas ten\u00edan la firme convicci\u00f3n de que era san Vicente, y s\u00f3lo \u00e9l, quien hab\u00eda sido el depositario del esp\u00edritu de las Hijas de la Caridad. Seg\u00fan esa manera de pensar, Luisa de Marillac carec\u00eda de originalidad y era deudora de ese esp\u00edritu. Sin embargo, en la Compa\u00f1\u00eda aleteaba la convicci\u00f3n de que las cartas de la Fundadora guardaban un secreto que hab\u00eda que descubrir, eran un manantial del que se pod\u00eda beber. Porque muy t\u00edmidamente y con cierta torpeza, esas cartas no dejaban de abrirse un camino hacia la luz, no dejaban de ser una llamada permanente para las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>El d\u00eda 4 de septiembre de 1878, convocada la Asamblea General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, con motivo de la muerte del P. Eugenio Bor\u00e9, fue elegido Superior general el P. Antonio Fiat. Ese mismo a\u00f1o, en febrero, hab\u00eda sido promovido al papado Le\u00f3n XIII. La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n estaba comprometida con la beatificaci\u00f3n de Juan Gabriel Perboyre. El P. Fiat era un hombre piadoso, de mucha oraci\u00f3n, y colabor\u00f3 con gusto, no solamente para proseguir la causa del P. Perboyre, sino, tambi\u00e9n, para que se pudiera introducir la Causa de Beatificaci\u00f3n de Luisa de Marillac. Las Superioras generales de entonces, sor Mar\u00eda Juhel, sor Mar\u00eda Derieux, sor Le\u00f3nidas Havard, sor Mar\u00eda Lamartinie y otras, favorecieron el proyecto con inter\u00e9s y dedicaci\u00f3n. Era el tiempo propicio. Y los trabajos para llevar adelante la Causa estimularon m\u00e1s y m\u00e1s la b\u00fasqueda de nuevos documentos.<\/p>\n<p>En B\u00e9lgica, las Hijas de la Caridad impulsaron la publicaci\u00f3n de una obra en cuatro tomos, dos de los cuales iban a recoger las cartas de Luisa de Marillac. Quer\u00eda ser como un homenaje a su Fundadora. Un grupo de Hermanas se traslad\u00f3 a la Casa Madre y pudo bucear en los archivos consultando los documentos aut\u00f3grafos con la ayuda de una Hermana que comenzaba a interesarse por la tarea de rebuscar y guardar aut\u00f3grafos. La obra, que se edit\u00f3 en 1886 en Brujas (Bruges), la capital de la regi\u00f3n belga de Flandes occidental, llevaba por t\u00edtulo: <strong><em>\u00abLouise de Marillac, veuve de M. Le Gras\u00bb<\/em><\/strong>.<span id='easy-footnote-22-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-22-57312' title='\u00abLouise de Marillac, veuve de M. Le Gras, sa vie, ses vertus, son esprit\u00bb. Imprim\u00e9 par al Soci\u00e9t\u00e9 St. Augustin, Bruges, 1886. Es una obra en cuatro tomos. El primero reimprime la biograf\u00eda de Luisa de Marillac escrita por Gobillon en 1676 y algunos documentos m\u00e1s; el segundo recoge sus pensamientos espirituales y en el tercero y cuarto se publican sus cartas.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span><em title=\"\"><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>El d\u00eda 15 de octubre de 1886, en la fiesta de santa Teresa, el P. Antonio Fiat,<span id='easy-footnote-23-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-23-57312' title='La Superiora general de entonces era sor Mar\u00eda Derieux'><sup>23<\/sup><\/a><\/span> firmaba la carta introductoria. En ella dec\u00eda a los lectores, preferentemente Hijas de la Caridad: <em>\u00abde ese modo, tendr\u00e9is el verdadero retrato de vuestra venerable Madre, tal como lo conocieron y admiraron sus primeras Hijas, tal como ella misma se hab\u00eda pintado en sus propios escritos\u00bb. <\/em> Y a\u00f1ad\u00eda que <em>\u00abel fin que nos hemos propuesto al publicar esta obra es que las Hijas de la Caridad conozcan mejor a su Madre y Fundadora, y ayudarles, de ese modo, a penetrarse de su esp\u00edritu, conducirlas hasta los or\u00edgenes de su Compa\u00f1\u00eda y mostrarles, por las ense\u00f1anzas de Luisa de Marillac, que su Comunidad ha sido establecida sobre el fundamento de la humildad, la pobreza, la confianza en Dios y una ciega sumisi\u00f3n a la direcci\u00f3n de san Vicente\u00bb<\/em>. La obra, aunque en cuatro tomos, la dise\u00f1aron en formato de bolsillo para que, no solamente fuera un libro de comunidad, sino una especie de <em>\u00abmanual en el que cada Hija de la Caridad pudiera estudiar, personalmente, el verdadero esp\u00edritu de su santa vocaci\u00f3n\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-24-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-24-57312' title='Todo el entrecomillado en cursiva est\u00e1 tomado de \u00abLouise de Marillac, veuve de M. Le Gras, sa vie, ses vertus, son esprit\u00bb. Imprim\u00e9 par la Soci\u00e9t\u00e9 de Saint-Augustin en Bruges, 1886. Tomo I, p\u00e1gs. III-VIII'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>\n<p>No conocemos el nombre del autor o autora que escribi\u00f3 la Advertencia preliminar, al comienzo del tomo III. En \u00e9l expresaba que <em>\u00abla veneraci\u00f3n no ha cesado de rodear la memoria de Luisa de Marillac y ha sustra\u00eddo casi 700 cartas a la acci\u00f3n del tiempo y de las revoluciones\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-25-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-25-57312' title='Ver \u00abLouise de Marillac, veuve de M. Le Gras, ses lettres\u00bb. Imprim\u00e9 par la Soci\u00e9t\u00e9 de Saint-Augustin en Bruges, 1886. Tomo III. P\u00e1g. V.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span> Y continuaba diciendo c\u00f3mo las cartas estaban <em>\u00abllenas de rasgos que, por ser trazados a vuelapluma en la familiaridad de una correspondencia \u00edntima, revelan de maravilla la virtud de la sierva de Dios y la parte que le toca tanto en la organizaci\u00f3n como en el afianzamiento de las obras a las que se consagr\u00f3 bajo la gu\u00eda de san Vicente de Pa\u00fal\u00bb<\/em>. La edici\u00f3n constaba solamente de 361 cartas, de ellas, 231 dirigidas a las Hijas de la Caridad. Estaban ordenadas cronol\u00f3gicamente seg\u00fan el criterio que quien prepar\u00f3 la obra, y entre ellas se encontraban tambi\u00e9n las que se guardan en el \u00abManuscrito Ch\u00e9tif\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>5\u00ba &#8211; Los \u00abRecueils\u00bb de sor de Geoffre <\/strong><\/h3>\n<p>En la Secretar\u00eda de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, una Hermana trabajaba sin cesar buscando en las casas m\u00e1s antiguas, y por mil lugares m\u00e1s, documentos aut\u00f3grafos, identific\u00e1ndolos, orden\u00e1ndolos, clasific\u00e1ndolos y copiando todo lo que encontraba relacionado con su Fundadora en los archivos p\u00fablicos y privados. Esta Hermana era sor Marie de Geoffre de Chabrignac. Aquejada de una larga enfermedad, pero dotada de una gran cultura, de inteligencia y habilidad superiores, realiz\u00f3 un admirable trabajo de archivo que ha servido de base a las publicaciones posteriores y no ha perdido actualidad.<\/p>\n<p>Todos los documentos originales aut\u00f3grafos que pudo encontrar fueron clasificados bajo su direcci\u00f3n en siete gruesos libros, a cada uno de los cuales llam\u00f3 \u00abrecueil\u00bb, antolog\u00eda, colecci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>El tomo I (Recueil 1) agrupaba 256 cartas aut\u00f3grafas dirigidas por Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac y algunos otros documentos.<\/li>\n<li>El tomo II (Recueil 2) conten\u00eda 187 cartas aut\u00f3grafas escritas por Luisa de Marillac a Vicente de Pa\u00fal y otras 34 dirigidas a diferentes personas.<\/li>\n<li>El tomo III (Recueil 3) guardaba las cartas aut\u00f3grafas de Luisa de Marillac a las Hermanas. Son 329 cartas manuscritas, algunas de ellas con letra de sor Isebel Hellot y sor Mathurina Gu\u00e9rin, principalmente, pero todas firmadas por Luisa de Marillac.<\/li>\n<li>El tomo IV (Recueil 4) agrupaba 99 cartas dirigidas al Abad de Vaux, Vicario general de Angers.<\/li>\n<li title=\"\">El tomo V (Recueil 5) reun\u00eda los dem\u00e1s escritos aut\u00f3grafos de Luisa de Marillac: notas de Ejercicios, meditaciones, pensamientos, reglamentos, conferencias\u2026<span id='easy-footnote-26-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-26-57312' title='SANTA LUISA DE MARILLAC, \u00abCorrespondencia y Escritos\u00bb. Editorial CEME. Salamanca, 1985. P\u00e1g. 7.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li>El tomo VI (Recueil 6) conten\u00eda las castas aut\u00f3grafas que Luisa de Marillac recibi\u00f3 de las Hijas de la Caridad y otro tipo de personas.<\/li>\n<li>El tomo VII (Recueil 7) guardaba los aut\u00f3grafos de las cartas que las Hijas de la Caridad recibieron de diversas personas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Las cartas escritas por Luisa de Marillac a las Hijas de la Caridad y que ahora nos interesan, est\u00e1n contenidas en el <strong>Recueil 3<\/strong>. Los dem\u00e1s libros contienen cartas que ella escribi\u00f3 tanto a Vicente de Pa\u00fal, como a las Hijas de la Caridad u otro tipo de personas; otros escritos que salieron de su pluma; y algunas de las cartas que ella recibi\u00f3 a lo largo de su vida.<\/p>\n<p>La autora de este valioso trabajo a\u00f1adi\u00f3 notas y varios \u00edndices de los que ofrece especial inter\u00e9s el de las fundaciones y las obras que impuls\u00f3 nuestra Fundadora. Podr\u00edamos pensar que, quiz\u00e1, alguien hubiera concebido el proyecto de hacer una impresi\u00f3n litografiada de los escritos aut\u00f3grafos que hab\u00eda reunido, pero esa obra nunca lleg\u00f3 a publicarse. Como en tiempos de sor Margarita, una laboriosa e importante tarea quedaba relegada al \u00e1mbito de la privacidad de un archivo. Sin embargo, su trabajo fue muy importante y significativo. Por primera vez aparec\u00edan cuidadosamente guardados, ordenados y clasificados muchos de los escritos aut\u00e9nticos de Luisa de Marillac. A partir de ah\u00ed, los trabajos de investigaci\u00f3n se llevar\u00edan a cabo con mayor facilidad y se podr\u00eda dar a conocer de forma m\u00e1s aut\u00e9ntica la figura de la Fundadora de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h3><strong>6\u00ba &#8211; Lo que debe buscarse aqu\u00ed es el perfume de la humildad y el encanto de la sencillez<\/strong><\/h3>\n<p>El proceso de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n sigui\u00f3 su curso. Con ese motivo hab\u00edan aparecido algunas biograf\u00edas de Luisa de Marillac. Lleg\u00f3 el momento de celebrar con solemnidad su canonizaci\u00f3n el 11 de marzo de 1934. La figura de esta desconocida mujer iba despertando inter\u00e9s.<\/p>\n<p title=\"\">En Espa\u00f1a, el P. Rosendo Casta\u00f1ares, de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, comenz\u00f3 a preparar una obra que se public\u00f3 en 1945, con motivo de la celebraci\u00f3n de los 50 a\u00f1os de vocaci\u00f3n de sor Justa Dom\u00ednguez de Vidaurreta. Era una obra en tres tomos, en la que daba a conocer a las Hermanas, entre las 726<span id='easy-footnote-27-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-27-57312' title='La obra consta de 771 cartas. El. P. Casta\u00f1ares a\u00f1ade 45 cartas que Luisa recibi\u00f3 de diversas personas.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span> cartas escritas por Luisa de Marillac a diferentes personas, 374 dirigidas a las Hijas de la Caridad. La obra llevaba por t\u00edtulo <strong><em>\u00abCartas y escritos de Santa Luisa de Marillac\u00bb<\/em><\/strong>.<span id='easy-footnote-28-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-28-57312' title='\u00abCartas y escritos de Santa Luisa de Marillac cofundadora de las Hijas de la Caridad, traducida del franc\u00e9s, de los aut\u00f3grafos de la Santa, anotadas y comentadas por el R.P. Rosendo Casta\u00f1ares, de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb. Blass, S.A. Tipogr\u00e1fica. Madrid, 1945. Obra en 3 tomos.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El mismo autor dec\u00eda en la introducci\u00f3n que se hab\u00eda propuesto unos fines, adem\u00e1s del principal que es la gloria de Dios. Estos eran: <em>\u00abcontribuir a honrar y glorificar a santa Luisa de Marillac sacando a luz sus cartas y escritos; contribuir a la edificaci\u00f3n de las Hermanas instruy\u00e9ndolas sobre la historia, usos y costumbres tradicionales de la Compa\u00f1\u00eda y present\u00e1ndoles para su admiraci\u00f3n los sublimes ejemplos de sus hermanas mayores; y tributar a \u00e9stas el honor debido a sus asombrosos ejemplos de todas las virtudes; porque bien se merecen aquellas ignoradas y an\u00f3nimas hero\u00ednas de la Caridad que salgan a luz sus nombres y heroicos y sublimes actos de abnegaci\u00f3n, desprendimiento y de caridad a favor de los pobres y enfermos\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p title=\"\">Esta ha sido una obra muy querida y muy interesante. Para las Hijas de la Caridad de Espa\u00f1a resultaba ya anticuada la traducci\u00f3n de 1868 y el n\u00famero de cartas que en ella se publicaba era demasiado reducido. Seg\u00fan el pensamiento del autor \u00e9sta era <em>\u00abla colecci\u00f3n m\u00e1s completa y ordenada, por contener todas las cartas de la santa conocidas y descubiertas hasta el presente y estar en el lugar que les corresponde por su fecha cierta o probable\u00bb<\/em>. Y, verdaderamente, era la publicaci\u00f3n hasta entonces m\u00e1s completa y la \u00fanica enriquecida con interesantes comentarios en sus notas. Dec\u00eda tambi\u00e9n que hab\u00eda tenido como fuente la colecci\u00f3n de \u00abRecueils\u00bb de sor de Geoffre en un libro en folio de 3 p\u00e1ginas de advertencia preliminar, 1197 p\u00e1ginas de texto con los \u00edndices y LVI del \u00edndice sumario de las cartas. Admirando su espl\u00e9ndida labor, aseguraba que era una \u00ab<em>edici\u00f3n magnifica hecha con esmero y gusto y con letra limpia, clara y elegante de varias Hermanas de la casa Generalicia de las Hijas de la Caridad en Paris; no llevaba a\u00f1o pero muy probablemente era de 1888&#8243;<\/em>.<span id='easy-footnote-29-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-29-57312' title='El P. Casta\u00f1ares habla de ese libro que le ha servido de fuente y de consulta pero, de momento, no conocemos su localizaci\u00f3n precisa.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pero el mismo autor lamentaba que no hab\u00eda podido consultar directamente, en el archivo de la Casa Madre, los aut\u00f3grafos de la santa, las cartas a ella dirigidas, y otros documentos, a fin de fijar fechas dudosas, compulsar citas, aclarar dudas, etc. Nuestra guerra civil primero, y la segunda guerra mundial despu\u00e9s, se lo hab\u00edan impedido. De todas las obras publicadas hasta 1945, \u00e9sta era la que m\u00e1s explicaciones adicionales presentaba porque el autor pudo realizar un trabajo de investigaci\u00f3n que le permiti\u00f3 condensar <em>\u00ablos principales datos biogr\u00e1ficos, hist\u00f3ricos y geogr\u00e1ficos de los personajes, hechos o lugares mencionados en las cartas o que se relacionan con ellos\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-30-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-30-57312' title='Todo el texto entrecomillado en cursiva est\u00e1 tomado de CASTA\u00d1ARES, R. \u00abCartas y escritos de Santa Luisa de Marillac\u00bb. Blass, S.A. Tipogr\u00e1fica. Madrid, 1945. Tomo I, p\u00e1gs VII-XVIII.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span> Pero, todav\u00eda, no era una obra definitiva.<\/p>\n<h3><strong>7\u00ba &#8211; La atractiva figura de nuestra santa madre sale de la oscuridad<\/strong><\/h3>\n<p>Esta fue la intuici\u00f3n que se despert\u00f3 con viveza en el coraz\u00f3n del P. Slatery cuando tuvo en sus manos un libro para el que ten\u00eda que redactar una carta de presentaci\u00f3n. \u00c9l mismo era testigo del extraordinario efecto que hab\u00eda producido en much\u00edsima gente la lectura de diversas publicaciones sobre Luisa de Marillac. Eran sencillos escritos que hab\u00edan ido apareciendo en revistas de espiritualidad o de historia, en folletos, estampas, tr\u00edpticos, etc., durante el tiempo de preparaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n del tricentenario de su muerte. Las mismas Hijas de la Caridad que se hab\u00edan acercado a aquellas lecturas y que hab\u00edan escuchado comentarios impregnados de entusiasmo y admiraci\u00f3n por su Fundadora, se hab\u00edan sentido movidas a <em>\u00abvivir siempre m\u00e1s y m\u00e1s de su esp\u00edritu\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Pero aquel libro de 1.054 p\u00e1ginas, encuadernado austeramente, con sencillez, significaba para \u00e9l como el descubrimiento de una silenciosa <em>\u00abfuente que mana\u00bb. <\/em>Una primera lectura de aquellos escritos de Luisa de Marillac hab\u00eda producido el mismo efecto que el correr de la niebla dejando al descubierto un bell\u00edsimo paisaje. Le parec\u00eda que hasta entonces <em>\u00absu fisonom\u00eda quedaba envuelta en una especie de niebla y aparec\u00eda como desprovista de personalidad. Con feliz sorpresa, hemos descubierto en ella una doctrina espiritual de s\u00f3lidas bases teol\u00f3gicas, inspir\u00e1ndose sin duda en grandes autores espirituales de su tiempo, pero sabi\u00e9ndola formular, en su caso, de manera original. Se ha subrayado la profundidad de su vida interior que se alimentaba constantemente en la meditaci\u00f3n de los misterios de la vida de Jes\u00fas y de Mar\u00eda. Y junto a ella, una perfecta sensatez, una gran experiencia de los hombres y de las cosas y una posesi\u00f3n extraordinaria del arte de gobernar\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Se trataba de una obra que llevaba por t\u00edtulo <strong><em>\u00abLouise de Marillac. Ses \u00e9crits\u00bb<\/em><\/strong>. Sencillamente encuadernado en r\u00fastica, con cubierta en discreto color gris, quer\u00eda ser uno de los gestos conmemorativos de aquel 300 aniversario. Familiarmente se le denomin\u00f3 <em>\u00abel libro gris\u00bb. <\/em>Su preparaci\u00f3n corri\u00f3 a cargo de Sor Regnault, por entonces encargada de los archivos. El P. Slatery dec\u00eda que conten\u00eda, con los escritos espirituales, <em>\u00abtodas las cartas que se hab\u00edan conservado de ella\u00bb<\/em> hasta entonces, un total de 727 cartas de las que 383 hab\u00edan sido enviadas a Hijas de la Caridad. El criterio que se sigui\u00f3 para la ordenaci\u00f3n de las cartas es el mismo que hab\u00eda adoptado sor de Geoffre, respetando tambi\u00e9n la numeraci\u00f3n que ella hab\u00eda adoptado. Las cartas que hab\u00edan aparecido posteriormente las incluy\u00f3 en el lugar correspondiente, intercal\u00e1ndolas en la numeraci\u00f3n y a\u00f1adiendo las part\u00edculas <em>bis, ter o quater<\/em> en cada caso.<\/p>\n<p title=\"\">El P. Slatery, cre\u00eda estar seguro de que <em>\u00abser\u00eda el libro de cabecera\u00bb<\/em> para las Hijas de la Caridad. Y a\u00f1ad\u00eda: <em>\u00abno pod\u00e9is m\u00e1s que regocijaros de ver salir de la oscuridad, en la que su humildad la hab\u00eda ocultado, esta atractiva figura de vuestra santa madre. Pero, sobre todo, querr\u00e9is que los que la conozcan mejor desde ahora, y que la tienen en muy alta estima, la encuentren en las que se honran de ser sus Hijas. M\u00e1s que nunca, pues, vais a entrar en su escuela. Leed, releed,\u2026 ser\u00e1 un placer para vuestra inteligencia, pues se disfruta siempre al entrar en contacto con un esp\u00edritu superior. Pero sobre todo leed para reavivar vuestro sentido sobrenatural, para renovaros e intensificar vuestro amor a una vocaci\u00f3n que santa Luisa ten\u00eda en tan alta estima. En estos escritos, tanto como en los de san Vicente, encontrar\u00e9is la expresi\u00f3n m\u00e1s perfecta de lo que es vuestro esp\u00edritu. \u00a1Cu\u00e1ntas luces os aportar\u00e1 esta lectura! \u00a1Qu\u00e9 preciosas ense\u00f1anzas para vuestra relaci\u00f3n mutua! \u00a1Qu\u00e9 consuelo en las horas m\u00e1s duras de vuestra vida, horas que ella misma conoci\u00f3 y que ayud\u00f3 a vuestras primeras hermanas a superarlas sin desanimarse!\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-31-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-31-57312' title='Todos los subrayados en cursiva de este apartado est\u00e1n tomados de \u00abLouise de Marillac. Ses \u00c9crits. Imp. P. Kremer. Par\u00eds. 1961, P\u00e1g. I-III'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Este \u00ablibro gris\u00bb, editado en Francia, sustitu\u00eda a la colecci\u00f3n publicada en Brujas en 1886 que estaba ya agotada. En las Hermanas, estaba prendiendo con fuerza el inter\u00e9s por conocer el pensamiento de su Fundadora. Y por tanto fue acogido con gozo y satisfacci\u00f3n. No se hizo ninguna traducci\u00f3n al espa\u00f1ol; las Hermanas de Espa\u00f1a continuaban leyendo las cartas de Santa Luisa en la traducci\u00f3n que hab\u00eda presentado el P. Rosendo Casta\u00f1ares, en espera, eso s\u00ed, de una nueva edici\u00f3n que actualizara el contenido y modernizara la expresi\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>8\u00ba &#8211; En el 350 aniversario del nacimiento de la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/h3>\n<p>El Concilio Vaticano II pidi\u00f3 a la Vida Consagrada la \u00abvuelta a las fuentes\u00bb. Las Superioras generales, desde Sor Susana Guillemin, invitaron a la Compa\u00f1\u00eda a emprender un camino hacia los or\u00edgenes. Los a\u00f1os 70 del siglo XX fueron especialmente propicios para abordar una tarea seria de investigaci\u00f3n vicenciana. Tanto en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n como entre las Hijas de la Caridad se despert\u00f3 un inter\u00e9s por descubrir los documentos aut\u00e9nticos, por acceder a lo original, por asegurarse de que lo que llegaba hasta nosotros proced\u00eda directamente de su aut\u00e9ntica fuente. Grupos de Padres y de Hermanas, con preparaci\u00f3n adecuada, dedicaron tiempo, entusiasmo, ilusi\u00f3n y energ\u00eda a la b\u00fasqueda de documentos, a la reflexi\u00f3n, al estudio y a la divulgaci\u00f3n de lo que iban descubriendo. De esta manera pudimos llegar a un conocimiento mucho m\u00e1s preciso y profundo de Vicente de Pa\u00fal y tambi\u00e9n de Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a nuestra Fundadora, es preciso reconocer la especial importancia del trabajo realizado por sor Elisabeth Chapy y el P. Benito Mart\u00ednez. Su investigaci\u00f3n y la concienzuda reflexi\u00f3n previa a sus publicaciones aportaban nueva luz sobre las cartas de Santa Luisa. Lleg\u00f3 un momento en que se estaba ya en condiciones de aquilatar mucho mejor la m\u00e1s aut\u00e9ntica transcripci\u00f3n de los aut\u00f3grafos; de establecer una m\u00e1s adecuada ordenaci\u00f3n cronol\u00f3gica de los mismos; y de presentar al p\u00fablico lector algunas cartas in\u00e9ditas.<\/p>\n<p>El momento favorable fue la celebraci\u00f3n del 350 aniversario de la Fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, en tiempos del P. Richard Mc Cullen y de sor Luc\u00eda Rog\u00e9. El 31 de mayo del a\u00f1o 1983 vio la luz una nueva y de momento \u00faltima obra que llevaba por t\u00edtulo <strong><em>\u00abSainte Louise de Marillac, \u00e9crits spirituels\u00bb<\/em><\/strong>. Se imprimi\u00f3 en Tours, en la imprenta Mame. Y, por comparaci\u00f3n con la edici\u00f3n anterior, muchos lo llamamos familiarmente el <em>\u00ablibro azul\u00bb, <\/em>por el color de sus tapas. Incluye 737 cartas, de las cuales 383 est\u00e1n dirigidas a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Fiel a nuestro estilo, se mantiene una edici\u00f3n sencilla y cuidada a la vez. Est\u00e1 presidida por un grabado de Luisa de Marillac en \u00f3valo, rodeado por la inscripci\u00f3n: <em>\u00abVerdadero retrato de la Se\u00f1ora Le Gras, Fundadora y primera superiora de las Hijas de la Caridad sierva de los pobres enfermos, muri\u00f3 en Paris el 15 de marzo de 1660 a la edad de 68 a\u00f1os\u00bb<\/em>. Al pie del grabado aparece este peque\u00f1o poema:<\/p>\n<p><em>Le coeur penetr\u00e9 d\u2019un Saint Zele<\/em><br \/>\n<em>Por les membres de Jesus-Christ:<\/em><br \/>\n<em>Cette Dame laisse apres elle<\/em><br \/>\n<em>Des Soeurs pleins du m\u00eame Esprit.<\/em><\/p>\n<p>Con el coraz\u00f3n repleto de un Santo Celo<br \/>\npor los miembros de Jesucristo,<br \/>\nesta Mujer deja tras de s\u00ed<br \/>\nHermanas llenas del mismo Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Le sigue un prefacio escrito por el P. Mc Cullen en el que califica de <em>\u00abfeliz iniciativa\u00bb<\/em> esta nueva edici\u00f3n. Afirma que la obra de santa Luisa <em>\u00abno ha sido verdaderamente exhumada del polvo de tres siglos sino hace muy poco tiempo\u00bb<\/em>. Ahora es cuando, en realidad, podemos descubrir<em> \u00ablo importante que fue su propia aportaci\u00f3n\u00bb.<\/em> En la lectura meditativa de cada una de las cartas podremos encontrar <em>\u00abcon m\u00e1s fidelidad todav\u00eda la expresi\u00f3n de Santa Luisa\u00bb <\/em>y <em>\u00abla expresi\u00f3n m\u00e1s perfecta del esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n\u00bb<\/em>. Y concluye deseando que su lectura <em>\u00abgu\u00ede a todas las Hijas de la Caridad hacia un servicio cada vez m\u00e1s efectivo de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo y de nuestros amos y se\u00f1ores los pobres\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-32-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-32-57312' title='\u00abSainte Louise de Marillac, \u00e9crits spirituels\u00bb Imprimerie-Reliure Mame. Tours, 1983. P\u00e1g.V y VI'><sup>32<\/sup><\/a><\/span><em title=\"\"><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Las 737 cartas conservan <em>\u00abel texto \u00edntegro sin agruparlas por temas y sin modificar el franc\u00e9s del siglo XVII.<\/em><span id='easy-footnote-33-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-33-57312' title='\u00abSainte Louise de Marillac, \u00e9crits spirituels\u00bb Imprimerie-Reliure Mame. Tours, 1983. P\u00e1g.VIII'><sup>33<\/sup><\/a><\/span> Aparecen ordenadas cronol\u00f3gicamente de un modo mucho m\u00e1s riguroso que en las anteriores ediciones, basado en un concienzudo estudio comparativo de otras fuentes y documentos. Y adem\u00e1s, cada carta va acompa\u00f1ada de un logotipo que la identifica. Ese logo hace referencia a la catalogaci\u00f3n que hab\u00eda comenzado a realizar sor de Geoffre y consiste en la letra \u00abL\u00bb (de lettre, carta) seguida de un n\u00famero.<span id='easy-footnote-34-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-34-57312' title='Para la identificaci\u00f3n de los Pensamientos, en la \u00faltima parte del libro, de adopta la letra \u00abA\u00bb (de Avis) y el n\u00famero que le atribuy\u00f3 sor de Geoffre.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span> Las cartas a\u00f1adidas en esta edici\u00f3n est\u00e1n tambi\u00e9n debidamente catalogadas e intercaladas en su lugar cronol\u00f3gico adecuado.<\/p>\n<p>Concluye la obra con un apartado en el que aparecen los aut\u00f3grafos ordenados por su numeraci\u00f3n; un \u00abLexico\u00bb para explicar el sentido de palabras actualmente en desuso o cuyo significado ha sufrido modificaci\u00f3n; un \u00edndice tem\u00e1tico y un \u00edndice com\u00fan.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1985, la Editorial CEME public\u00f3 en espa\u00f1ol la traducci\u00f3n de esta obra<span id='easy-footnote-35-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-35-57312' title='SANTA LUISA DE MARILLAC, \u00abCorrespondencia y escritos\u00bb. Ed. CEME. Salamanca, 1985.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span> en la que trabaj\u00f3 con ilusi\u00f3n y profesionalidad sor Pilar Pardi\u00f1as y su equipo de traducci\u00f3n. Queriendo respetar al m\u00e1ximo, no solamente el contenido, sino la forma externa, sin embargo, la editorial tuvo a bien contar con la colaboraci\u00f3n del P. Benito Mart\u00ednez para la adici\u00f3n de notas, -menos de las que se hubiera deseado-, que ayudan a la comprensi\u00f3n del contenido de la carta porque aclaran el significado de expresiones, la identificaci\u00f3n de lugares, hechos, etc.<\/p>\n<h3><strong>A modo de s\u00edntesis<\/strong><\/h3>\n<p>Las cartas de Luisa de Marillac, a lo largo de la historia han sido recopiladas en los vol\u00famenes siguientes:<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"187\">\n<p align=\"center\">Nombre de la obra<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"94\">\n<p align=\"center\">Lugar\/Edici\u00f3n<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"76\">\n<p align=\"center\">Idioma<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"104\">\n<p align=\"center\">N\u00ba total de cartas<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"125\">\n<p align=\"center\">N\u00ba de cartas a las HC<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"187\"><strong>1661-1667 <\/strong><em>\u00abManuscrito Ch\u00e9tif\u00bb<\/em><\/td>\n<td width=\"94\">\n<p align=\"center\">Casa Madre<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"76\">\n<p align=\"center\">Franc\u00e9s<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"104\">\n<p align=\"center\">71<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"125\">\n<p align=\"center\">71<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"187\"><strong>1845 <\/strong><em>\u00abConferences Spiritulles de Vint Vincent de Pa\u00fal pour les Filles de la charit\u00e9\u00bb<\/em><\/td>\n<td width=\"94\">\n<p align=\"center\"><strong><em>Par\u00eds<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">Adrien<\/p>\n<p align=\"center\">Le Cl\u00e9re<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"76\">\n<p align=\"center\">Franc\u00e9s<\/p>\n<p align=\"center\">Espa\u00f1ol en 1868<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"104\">\n<p align=\"center\">63<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"125\">\n<p align=\"center\">63<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"187\"><strong>1886 <\/strong><em>\u00abLouise de Marillac,<\/em><em> veuve Le Gras\u00bb<\/em><\/td>\n<td width=\"94\">\n<p align=\"center\"><strong><em>Brujas <\/em><\/strong>(B\u00e9lgica)<\/p>\n<p align=\"center\">Impr. Saint Augustin<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"76\">\n<p align=\"center\">Franc\u00e9s<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"104\">\n<p align=\"center\">361<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"125\">\n<p align=\"center\">231<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"187\"><strong>1875-1888<\/strong><em>\u00abRecueils\u00bb de Soeur de Geoffre<\/em><\/td>\n<td width=\"94\">\n<p align=\"center\"><strong><em>Casa Madre<\/em><\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td width=\"76\">\n<p align=\"center\">Franc\u00e9s<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"104\">\n<p align=\"center\">M\u00e1s de 649<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"125\">\n<p align=\"center\">329<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"187\"><strong>1945 <\/strong><em>\u00abCartas y escritos de Santa Luisa de Marillac\u00bb<\/em><\/td>\n<td width=\"94\">\n<p align=\"center\"><strong><em>Madrid<\/em><\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td width=\"76\">\n<p align=\"center\">Espa\u00f1ol<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"104\">\n<p align=\"center\">726<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"125\">\n<p align=\"center\">374<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"187\"><strong>1961 <\/strong><em>\u00abLouise de Marillac.<\/em><em> Ses \u00e9crits\u00bb<\/em><\/td>\n<td width=\"94\">\n<p align=\"center\"><strong><em>Paris<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Impr. P. Kremer<\/td>\n<td width=\"76\">\n<p align=\"center\">Franc\u00e9s<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"104\">\n<p align=\"center\">727<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"125\">\n<p align=\"center\">383<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"187\"><strong>1983 <\/strong><em>\u00abSainte Louise de Marillac, <\/em><em>\u00e9crits spirituels\u00bb<\/em><\/td>\n<td width=\"94\">\n<p align=\"center\"><strong><em>Tours<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">(Francia)<\/p>\n<p align=\"center\">Imp. Mame<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"76\">\n<p align=\"center\">Franc\u00e9s<\/p>\n<p align=\"center\">Espa\u00f1ol en 1985<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"104\">\n<p align=\"center\">737<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"125\">\n<p align=\"center\">383<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h2><strong>Parte 2\u00aa: Dejemos que Luisa nos hable hoy en sus cartas<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p>La correspondencia de Luisa de Marillac con las Hijas de la Caridad fue mucho m\u00e1s abundante de lo que podemos imaginar.<span id='easy-footnote-36-57312' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-36-57312' title='En esta segunda parte voy a omitir las citas porque se har\u00edan interminables. Todos los textos entrecomillados y en cursiva son palabras textuales de Luisa de Marillac en sus cartas a las Hijas de la Caridad.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span> Ella escribi\u00f3 a sus Hijas de la Caridad much\u00edsimas m\u00e1s cartas de las 383 que se han encontrado hasta ahora. Con solo comenzar a leer podemos comprobar que muchas de las que escribi\u00f3 se perdieron sin llegar siquiera a sus destinatarias. Utilizar el correo era la \u00fanica manera posible entonces de mantener relaci\u00f3n con sus Hermanas, en la medida en que las fundaciones fueron alej\u00e1ndose de Par\u00eds. Luisa ten\u00eda facilidad para escribir, le gustaba. Sab\u00eda expresarse con correcci\u00f3n, sab\u00eda transmitir a trav\u00e9s de la escritura sus sentimientos y sus ideas, de manera concisa, pero clara. Eso s\u00ed, ten\u00eda su propio estilo y, como sucede a toda persona, su personalidad y su car\u00e1cter tambi\u00e9n quedaron reflejados en su forma de escribir.<\/p>\n<p>Era una mujer que necesitaba comunicar y deseaba compartir. Viv\u00eda una rica experiencia humana y espiritual y se sent\u00eda impulsada a transmitirla. Quer\u00eda entra\u00f1ablemente a aquellas j\u00f3venes y logr\u00f3 de modo admirable que, a trav\u00e9s de su correspondencia, se sintieran apoyadas, animadas y queridas tambi\u00e9n por ella. Ten\u00eda el gusto de escribir en particular a cada Hermana. Insist\u00eda continuamente en que ellas le escribieran muy frecuentemente; y no se contentaba con que las Hermana Sirviente o una Hermana cualquiera de la Comunidad le diera noticias de las dem\u00e1s. Reiteradamente reivindicaba que fuera cada una de las Hijas de la Caridad quien mantuviera relaci\u00f3n directa con ella, -a menos que no supiera escribir-, le mantuviera al corriente de c\u00f3mo viv\u00eda su proceso vocacional, le expresara sus dificultades, le contara sus cosas. Deseaba recibir noticias de las comunidades y de cada una de las Hermanas, <em>\u00abfrecuentemente\u00bb<\/em>, \u00ab<em>lo m\u00e1s a menudo que puedan\u00bb<\/em>y <em>\u00abpor extenso\u00bb.<\/em> Y sab\u00eda que ellas estaban deseando recibir sus cartas llenas de cari\u00f1o, de \u00e1nimo, de noticias, hasta el punto de reconocer que, en momentos concretos, alguna Hermana tiene <em>\u00absobrados motivos para quejarse de mi tardanza en demostrarle la alegr\u00eda que he experimentado<\/em> (al recibir) <em>tan extensas noticias\u00bb<\/em>, porque acostumbraba a <em>\u00abexpansionar su coraz\u00f3n\u00bb<\/em>con las Hermanas. Tambi\u00e9n se queja cuando las noticias que le dan son escuetas. Porque leer noticias de sus hijas le <em>\u00abcausa verdadera satisfacci\u00f3n\u00bb,<\/em> repite insistentemente que \u00ab<em>le alegra mucho recibir\u00bb<\/em> las cartas y, a lo que le cuentan en ellas les llama <em>\u00abapreciadas noticias\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de sus cartas, Luisa fue revelando su identidad, <em>se pint\u00f3 a s\u00ed misma<\/em>, entreg\u00f3 lo mejor de s\u00ed, dej\u00f3 fluir su esp\u00edritu, contagi\u00f3 su carisma, esparci\u00f3 sus convicciones, irradi\u00f3 sus valores y expres\u00f3 sus ideas. Sus cartas, verdaderamente, son tambi\u00e9n hoy, <em>una fuente que mana<\/em> en la que podemos refrescar nuestro \u00e1nimo, nutrir nuestro esp\u00edritu, lavar impurezas. Por ser un documento de un tiempo concreto, esas cartas tienen a\u00f1adidos que han perdido significatividad, hablan de costumbres que han pasado, encontramos en ellas algunas ideas caducadas. Pero ellas nos transmiten junto a lo circunstancial, ef\u00edmero y transitorio, el latido del amor y la resonancia de la experiencia de lo sagrado.<\/p>\n<p>Las cartas nos trasladan al ambiente mismo en que germin\u00f3 el carisma y naci\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda. Dejan entrever el escenario social y religioso, las costumbres del tiempo, la mentalidad de las gentes. A quien siente curiosidad y se siente invitada le permiten un encuentro personal con nuestra Fundadora. A trav\u00e9s de su lectura es posible establecer una relaci\u00f3n que puede ponernos en sinton\u00eda con su experiencia, que puede ir transformando nuestra vida. Y las cartas nos abren tambi\u00e9n al horizonte de c\u00f3mo viv\u00edan las Hermanas, las dificultades que encontraban, la manera de superarlas, la organizaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, el estilo de vida, y un largo etc\u00e9tera que las hace interesantes y atractivas a una mirada atenta.<\/p>\n<h3><strong>1\u00ba &#8211; Una perspectiva del escenario en que germin\u00f3 nuestro carisma<\/strong><\/h3>\n<p>La intencionalidad que mueve a escribir cartas a Luisa de Marillac delimita de alguna manera el punto de mira a la sociedad en que vive aquella naciente Compa\u00f1\u00eda; y nos abre a la percepci\u00f3n de un escenario concreto en el que se desarrolla el vivir de aquellas primeras Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Francia es un reino que, en la intenci\u00f3n de la pol\u00edtica de entonces, liderada por el Cardenal Richelieu, aspira a ser llevado al m\u00e1ximo esplendor entre las potencias europeas. Lo conseguir\u00e1 rivalizando con la hegemon\u00eda de los Habsburgo que reinaban en Espa\u00f1a y en Centroeuropa, hegemon\u00eda que cree poder usurpar. La admiraci\u00f3n y el cari\u00f1o con que los franceses honran a la realeza aparecen reflejados en las cartas. Luis XIV, muy ni\u00f1o, a sus 11 a\u00f1os, es llevado a Paris y el acontecimiento se hace noticia que hay que contar: <em>\u00abNuestro buen rey llega hoy a Paris lo que llena de alegr\u00eda todos los corazones\u00bb.<\/em> La reina, Ana de Austria, es<em> \u00abbuen\u00edsima y muy devota\u00bb <\/em>Varios de los lugares en donde las Hermanas sirven a los pobres son fundaciones pedidas por la Reina. Est\u00e1n presentes en Saint Germain-en-Laye y en Fontainebleau y, cuando la corte reside en esos lugares, las Hijas de la Caridad, <em>\u00abgozan la dicha de tener a la bondadosa reina\u00bb.<\/em> Pero la distancia social y psicol\u00f3gica entre los reyes y la gente sencilla es tal que unas pobres campesinas sienten rubor cuando han de presentarse ante ellos. Sin embargo, <em>\u00abla virtud y caridad de la Reina infunden confianza a los m\u00e1s peque\u00f1os para exponerle sus necesidades\u00bb.<\/em> Y, aunque sientan que deben un \u00ab<em>respeto hacia su persona\u00bb, <\/em>ante la oportunidad de hablar con ella, no tienen que poner<em> \u00abdificultad aunque les inspire temor.<\/em> Sobre todo no deben dejar de hablarle <em>\u00abcon toda verdad\u00bb<\/em> de las necesidades <em>\u00abde los pobres\u00bb.<\/em> Pues no siempre los grandes del mundo cumplen sus promesas y a veces pasa demasiado tiempo sin que la Reina se acuerde de entregar a las Hermanas el dinero que ha prometido para el funcionamiento de la Caridad de Fontainebleau. Pero nada puede borrar ese sentimiento colectivo interiorizado desde tiempo inmemorial de veneraci\u00f3n, fidelidad, estima, reverencia y honor que, como parte del pueblo franc\u00e9s, sienten hacia la realeza. Y, cuando el peligro acecha, cuando la rebeli\u00f3n amenaza con poner en riesgo la vida del Rey, cuando la inseguridad pone en alerta a los ej\u00e9rcitos franceses, Luisa de Marillac invita a las Hermanas a <em>\u00abpedir por el ej\u00e9rcito del Rey\u00bb o \u00abla conservaci\u00f3n de la persona del Rey\u00bb<\/em>. Y desde Polonia, en tiempo de guerra, llegan tambi\u00e9n noticias solicitando <em>\u00aboraciones para alcanzar de la bondad de Dios la paz en aquel reino, la conservaci\u00f3n de la persona del Rey y de la Reina\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>El ambiente de la corte, sin embargo, no parece que sea tan ejemplar y las Hermanas han de expresar <em>\u00abmodestia y recato en medio de ese gran mundo<\/em>\u00ab; porque <em>\u00abel enemigo puede sembrar ciza\u00f1a\u00bb <\/em>y <em>\u00ablo conocer\u00e1n si, durante la estancia de la Corte ah\u00ed el trato que han de tener ustedes con las se\u00f1oras altera, por poco que sea su devoci\u00f3n; si tienen menos cuidado en la observancia de sus reglas, si son menos pacientes y humildes\u00bb<\/em>. Las Hermanas tiene que poner cuidado en no <em>\u00abtener demasiada osad\u00eda en el hablar con las se\u00f1oras, tanto las de la Corte como las de su s\u00e9quito\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Por las cartas va pasando toda una galer\u00eda de numeros\u00edsimas se\u00f1oras de la Alta Nobleza desde la Se\u00f1ora Goussault, esposa del intendente de finanzas hasta la Se\u00f1orita Viole pasando por la Duquesa de Ventadur o la Se\u00f1ora Traversay, con las que las Hermanas se relacionan frecuentemente. Pero las Hermanas est\u00e1n con los pobres. Viven dedicadas a mejorar las condiciones de vida en que se encuentran aquellos que m\u00e1s sufren las consecuencias de la pobreza y ellas mismas pertenecen a su mismo estamento social. Y son testigos de las dificultades de surgen de tiempo en tiempo, cuando la econom\u00eda va mal, en las relaciones de la Nobleza con el pueblo. Las Hermanas de Bernay reciben un d\u00eda una carta de Luisa de Marillac en estos t\u00e9rminos<em>: \u00abSupongo que se emplean siempre en aliviar al pueblo y que no van a contar al Sr. De Bernay las quejas y murmuraciones de la vecindad ya que, como saben ustedes muy bien, esto no sirve para nada m\u00e1s que para agriar; por lo dem\u00e1s, conseguir\u00e1n ustedes mucho m\u00e1s con una palabra bondadosa que todos los Se\u00f1ores y Funcionarios con sus amenazas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Por las cartas pasan igualmente las terribles situaciones que viven los pobres. Las Hermanas, especialmente en tiempos de guerras o en otros momentos dif\u00edciles, <em>\u00abven cantidad de miserias que no pueden socorrer\u00bb. <\/em>La pobreza que ha dejado la guerra en Paris se hace noticia: <em>\u00abhay parro\u00adquias en las que se cuentan cinco mil pobres, a los que se les da la sopa. En nuestra parroquia damos a dos mil, sin contar los enfermos\u00bb; \u00aben casa hacemos cerca de 2.000 raciones para los pobres vergonzantes y lo mismo en los dem\u00e1s distritos\u00bb. Las <\/em>cosas se ponen cada vez peor.<em> \u00abLa mayor\u00eda de las Hermanas de los alrededores de Par\u00eds se han visto obligadas a refugiarse, pero gracias a Nuestro Se\u00f1or no han recibido ning\u00fan da\u00f1o ni disgusto hasta ahora\u00bb<\/em>. Y la pobreza aumenta. <em>\u00ab<\/em><em>(<\/em><em>Si supiera usted las dificultades que hay ahora en Par\u00eds para colocar a nadie! No es cre\u00edble. Bien se echa de ver que la guerra ha estado aqu\u00ed mucho tiempo y que todo el mundo se ha empobrecido. Le aseguro que, al principio de la guerra, se cre\u00eda que las parroquias iban a tener que devolvernos a las Hermanas; sin embargo, la divina Providencia ha permitido que hubiera m\u00e1s limosnas para los pobres enfermos y vergonzantes que las que nadie se hubiera nunca atrevido a esperar. Parec\u00eda tambi\u00e9n que las Se\u00f1oras Oficiales (de la Junta) y otras pon\u00edan m\u00e1s cuidado en hacerse con trigo para los pobres que para ellas mismas.<\/em> Lo mismo pasa en otros lugares y Luisa anima a las Hermanas a que <em>\u00abreciban al mayor n\u00famero de pobres que puedan\u00bb <\/em> y a que <em>\u00abhagan por sus po\u00adbres todo lo que puedan\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aparecen en las cartas alusi\u00f3n a ceremonias religiosas como los funerales de las Hermanas que suelen hacerse <em>\u00abpor la tarde, despu\u00e9s de v\u00edsperas\u00bb<\/em>, llegando a un acuerdo con el se\u00f1or Cura. <em>\u00abSe canta una vigilia de cuerpo presente\u00bb <\/em>y hay que procurar que <em>\u00abhaya seis hachas de media libra cada una y seis cabos de medio cuarter\u00f3n\u00bb. \u00abHacen falta tambi\u00e9n cuarenta velas para las Hermanas, de dos liardas cada una\u00bb<\/em>, y <em>\u00abse precisa una ata\u00fad y una corona de flores blancas\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Eran tiempos en que las peregrinaciones estaban en auge. Un centro de atracci\u00f3n de peregrinos era Vend\u00f4me, a 40 Km de Chateaudun, en donde se venera una reliquia de una l\u00e1grima de nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Y exist\u00eda mucho inter\u00e9s por las medallas. El P. Portail, trajo de Roma medallas abundantes para repartir entre las Hermanas y Luisa se las hace llegar a todas en cualquier lugar en que se encuentren.<\/p>\n<p>En tiempos de la segunda Fronda, el pueblo de Par\u00eds, extenuado, se sent\u00eda embargado por la certeza que solo una intervenci\u00f3n de Dios pod\u00eda eliminar el odio del coraz\u00f3n de \u00ablos grandes\u00bb y detener el horror de la guerra. El arzobispo de Par\u00eds hab\u00eda convocado procesiones especiales en Par\u00eds. El d\u00eda 11 de junio se celebr\u00f3 la \u00faltima de ellas, una <em>\u00abhermosa ceremonia para bajar la urna de santa Genoveva\u00bb <\/em>desde su santuario hasta Notre Dame en medio de una inmensa multitud que imploraba el fin de aquel sufrimiento tan horroroso. Asistieron adem\u00e1s de una inmensa multitud del pueblo, los pr\u00edncipes y las cortes soberanas, los miembros del Parlamento con sus ropajes rojos y las dem\u00e1s corporaciones de la ciudad en traje de ceremonia. Nunca se hab\u00eda visto en Par\u00eds m\u00e1s afluencia de gente ni ganta devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>El modo de abastecerse de los productos necesarios para la subsistencia es tambi\u00e9n un tema recurrente en la correspondencia de Luisa con las Hermanas. As\u00ed, en Paris, hay <em>\u00abun cerero en la plaza Maubert\u00bb<\/em>. En Saint Denis <em>\u00abuna peritas buenas, bien sanas\u00bb<\/em> de las que B\u00e1rbara env\u00eda a Luisa <em>\u00abun cuarter\u00f3n\u00bb.<\/em> En Brienne, pueblecito de Borgo\u00f1a, hay <em>\u00abmanteca derretida a muy buen precio\u00bb.<\/em> Y unas <em>\u00abuvas hermos\u00edsimas\u00bb <\/em>que Luisa agradece vivamente porque <em>\u00abpor falta de dentadura no puede comer las peque\u00f1as\u00bb<\/em>. Y tambi\u00e9n <em>\u00abhilaza<\/em> <em>un poco cara, <\/em>que para cuando llega a Paris, <em>\u00absube mucho\u00bb<\/em>. Pero ser\u00eda bueno enterarse de <em>\u00abcu\u00e1l es el tiempo mejor para hacer provi\u00adsi\u00f3n de ella, hecha o para hacer, pero mejor ya hecha\u00bb<\/em>. Necesitar\u00edan de <em>\u00abcuatrocientas a quinientas libras si pudi\u00e9ramos conseguirla a buen precio y que el porte no resultara demasiado caro\u00bb.<\/em> Se teje igualmente <em>\u00abtela de hilaza<\/em>\u00bb y en la Casa Madre no se utiliza<em> \u00abtela de lino m\u00e1s que para tocados y cuellos\u00bb<\/em>. Les vendr\u00eda <em>\u00abmuy bien si fuera muy blanda y no demasiado fina\u00bb. <\/em>Tambi\u00e9n necesitar\u00edan que les enviaran <em>\u00abestopa, de buena calidad, toda la que puedan dar por una libra, sin acomodar\u00bb<\/em>. En Bernay, Alta Normand\u00eda, tienen \u00ab<em>una buena sidra y excelente fruta\u00bb<\/em>. De esta localidad y de la cercana Santa Mar\u00eda del Monte env\u00edan hilo a Paris. No es f\u00e1cil el traslado y piden ayuda a los mercaderes de Bernay. Y en Fontainebleau compran unas <em>\u00abplumas muy buenas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El intercambio es mutuo. Tambi\u00e9n Luisa env\u00eda a Brienne <em>\u00abaz\u00facar u otras drogas\u00bb <\/em>que las Hermanas le piden. Y <em>\u00abtamarindos\u00bb<\/em>, especie de d\u00e1tiles laxantes junto con algo de dinero que necesitan, en ese momento, &#8211;<em>\u00abp\u00edstoles\u00bb<\/em>, antigua moneda de oro acu\u00f1ada en Espa\u00f1a e Italia-; a otras Hermanas <em>\u00ablibras\u00bb<\/em>, cuando cree conveniente.<\/p>\n<p>Por las cartas circulan abundantes preparados farmac\u00e9uticos y recetas para distintas enfermedades. Luisa de Marillac no los aconseja si no los ha probado. Podemos encontrar que, a una Hermana que est\u00e1 muy mal de la vista, <em>\u00abnuestra agua un poco fuerte, no mucho, puede ser excelente para ella\u00bb<\/em>; <em>\u00abhabr\u00e1 que purgarla con frecuencia con una tisana laxante, pero el mejor remedio es un cauterio en la parte posterior de la cabeza\u00bb.<\/em> El Orviet\u00e1n sirve para purificar la atm\u00f3sfera en tiempos de fiebres malignas. Es un ung\u00fcento blando que se toma <em>\u00abpor las ma\u00f1anas\u00bb<\/em> en <em>\u00abuna cantidad equivalente al grosor de un guisante\u00bb.<\/em> Para el catarro es buena el <em>\u00abagua de cebada con az\u00facar, un poco caliente, al acostarse\u00bb.<\/em> Y para la dolencia (no identificada) de una Hermana es <em>\u00abnecesario que se purgue a menudo pero con poca cantidad y que tome todas las ma\u00f1anas en ayunas un buen vaso de agua de cebada bien cocida aunque muy clara, en la que echar\u00e1 un poco de miel o de az\u00facar y lo mismo por la noche, aunque distanciado de la cena\u00bb<\/em>. El <em>\u00abcatolic\u00f3n\u00bb <\/em>es un purgante muy usado, casi un remedo universal. Ten\u00eda un aspecto pastoso y se preparaba con hojas de sen, ra\u00edz de ruibarbo y pulpa de tamarindo a las que se a\u00f1ad\u00eda miel, jarabe o az\u00facar. No comviene hacer mucha cantidad porque <em>\u00abes m\u00e1s eficaz cuando est\u00e1 reci\u00e9n hecho\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Los viajes de entonces encerraban grandes dificultades. Las Hermanas utilizaban para sus desplazamientos de entre los medios de transporte normales entonces, los m\u00e1s baratos, salvo en casos excepcionales. Sol\u00edan hacerse a pie, entre lugares pr\u00f3ximos; a caballo o en carreta cuando se quer\u00eda llegar directamente hasta el lugar del destino y no se encontraba lejos de Par\u00eds. No todas las Hermanas sab\u00edan montar a caballo o en burro para poder viajar. Y para viajar a pie, los caminos deb\u00edan de estar secos; caminar sobre el barro era cansado, peligroso para la salud y en ocasiones, imposible. La diligencia era m\u00e1s c\u00f3moda y m\u00e1s cara aunque se utilizaba si llegaba la ocasi\u00f3n. El viaje por agua, en barcazas llevadas por la propia corriente del r\u00edo o tiradas por caballos desde las orillas, era tambi\u00e9n frecuente, sobre todo para grandes distancias a lugares cercanos a un gran r\u00edo. En este caso resultaba normal salvar la distancia del lugar de origen hasta el r\u00edo bien a pie, en caballo, en carreta o en diligencia. Tanto el barco como la diligencia llevaban un <em>\u00abtraqueteo\u00bb <\/em>especial que ocasionaba mareos y malestar, a veces de cierta duraci\u00f3n. En cualquier caso, viajar durante el invierno pon\u00eda en riesgo la salud de las Hermanas por el gran fr\u00edo que se pasaba, y las inclemencias del tiempo. Hab\u00eda diligencias mejor acondicionadas en las que se mitigaba el rigor del fr\u00edo. Cuando era necesario trasladar a alguna Hermana enferma, Luisa aconsejaba hacer el viaje <em>\u00aben dos d\u00edas para no hacer tan largo el trayecto de una vez\u00bb<\/em>. En viajes largos especialmente hab\u00eda que tomar precauciones como<em> \u00abir siempre juntas\u00bb<\/em> para evitar cualquier abuso por parte de viajeros irresponsables. Es frecuente encontrar en la correspondencia expresiones de gratitud a Dios y de alabanza por haber podido hacer un buen viaje y haber regresado con buena salud.<\/p>\n<h3><strong>2\u00ba &#8211; Algunas facetas de la fisonom\u00eda de Luisa de Marillac<\/strong><\/h3>\n<p>Escondida entre la caligraf\u00eda, las palabras y los mensajes de sus cartas, va emergiendo a nuestra mirada la fisonom\u00eda de esta gran mujer. Su original personalidad se manifiesta dibujada en sus cartas, en lo que dice, en c\u00f3mo lo dice. A trav\u00e9s de una atenta lectura podremos descubrir que:<\/p>\n<p><em>A. <\/em><em>LUISA ES una mujer de recia confianza en Dios, esperanzada<\/em><\/p>\n<p>En su pluma hay una constante y agradecida alabanza al Se\u00f1or. En todo lo que acontece, en todo lo que ella misma y las Hermanas viven encuentra alg\u00fan motivo para alabar al Se\u00f1or. Un gran n\u00famero de sus cartas comienzan con una expresi\u00f3n que la pone de manifiesto. Y en ellas nos transmite que ha logrado construir su casa sobre el s\u00f3lido fundamento de la confianza en Dios. As\u00ed, todo lo que sucede est\u00e1 bien, es decir, tiene sentido, servir\u00e1 al crecimiento personal, traer\u00e1 algo positivo al vivir. Porque vive \u00aben Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Su propia experiencia de transformaci\u00f3n personal le ha puesto en relaci\u00f3n y di\u00e1logo existencial con la Providencia de Dios. Con ese cuidado que Dios tiene por todas las personas, ese cuidado repleto de cari\u00f1o, de solicitud, de amor, de compromiso para que, a pesar de todas las dificultades que uno encuentre, llegue a encontrar una senda que le permita caminar hacia la plenitud. Luisa aprendi\u00f3 a leer todos los acontecimientos de su vida personal en esta clave. Y lleg\u00f3 a saber que Dios va como por delante, anticip\u00e1ndose para evitar cualquier riesgo; que, si los avatares de la existencia juegan en contra de la persona, \u00c9l es muy h\u00e1bil para componer roturas, enderezar caminos y animar a comenzar de nuevo. Por eso, puede expresar su certeza: <em>\u00abser\u00edamos las m\u00e1s ingratas del mundo si no nos confi\u00e1ramos en ella. S\u00f3lo ella es la que debe mantenernos, la que provee a todas nuestras necesidades, especialmente aquellas que la prudencia hu\u00admana no puede prever ni remediar\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Y expresa su inquebrantable confianza en la seguridad que transmite a las Hermanas de que todo saldr\u00e1 bien. Porque sabe que <em>Dios ser\u00e1 consuelo<\/em> y <em>fuerza<\/em> para superar lo dif\u00edcil, <em>acepta con serenidad<\/em> lo que es, lo que sucede. Sabe tambi\u00e9n que <em>\u00ab<\/em><em>lo que en el momento presente nos causa mucha pena, se convertir\u00e1 un d\u00eda en gran consuelo. Esto es completa verdad\u00bb. <\/em>Est\u00e1 convencida de que todo suceder\u00e1 para bien. Cuando los soldados se alojan en Bic\u00eatre y teme que la integridad de las Hermanas y los\/as ni\u00f1os\/as est\u00e1n en peligro desea <em>\u00abque sus santos \u00e1ngeles se pongan de acuerdo con los de los Se\u00f1ores que Dios les ha enviado\u00bb. <\/em>Y espera <em>\u00abque nuestro buen Dios bendecir\u00e1 sus desvelos\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Su mirada a las Hermanas est\u00e1 te\u00f1ida de esta confianza. Las hermanas trabajan bien porque <em>\u00abDios les comunica fuerzas y valor en todos sus trabajos\u00bb<\/em>.<em> \u00abAlaba a Dios por el \u00e1nimo que su bondad les comunica\u00bb. <\/em>Y pueden tener la confianza de que <em>\u00absu bondad no las abandonar\u00e1 y de que el deseo que tienen de perseverar se cumplir\u00e1\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Esta confianza es para ella un tesoro expansivo. Y porque sabe que es un don, le gustar\u00eda que sus Hijas de la Caridad entraran en su bondadoso dinamismo, que Dios les diera a <em>\u00abconocer cu\u00e1n bueno es confiar en \u00c9l\u00bb<\/em>, anim\u00e1ndoles a que le miren <em>\u00aba menudo como hacen los ni\u00f1os con sus padres cuando necesitan algo\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p><em>B. <\/em><em>La que escribe es una mujer CON RESONANCIA AFECTIVA<\/em><\/p>\n<p>Con solo acercarse a la lectura de unas pocas cartas asoma la certeza de que Luisa de Marillac es una mujer que deja resonar su capacidad de sentir, de emocionarse y de querer a las personas. Expresa sus sentimientos con sencillez y naturalidad. Cuando escribe es espont\u00e1nea y cari\u00f1osa. Nada de rigidez, sequedad o expresi\u00f3n carente del latido de la vida.<\/p>\n<p>En la lectura encontramos un amplio abanico de sentimientos: <em>\u00abse congratula\u00bb<\/em>, <em>\u00abse regocija\u00bb<\/em>, <em>\u00abgoza\u00bb<\/em>, <em>\u00abse alegra\u00bb<\/em>, <em>\u00abtiene un gozo singular\u00bb, \u00abuna singular satisfacci\u00f3n\u00bb<\/em>. Tambi\u00e9n <em>\u00absiente pena\u00bb, \u00abdisgusto\u00bb y \u00able duelen\u00bb <\/em>las noticias un tanto adversas. Hay momentos en que est\u00e1 <em>\u00abmuy preocupada\u00bb<\/em> por la enfermedad de una Hermana, y porque intuye que otra est\u00e1 mal y no sabe el por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podemos encontrarnos con sencillas expresiones de su ternura femenina y as\u00ed a\u00f1ade el final de una carta: <em>\u00abCon toda mi alma desear\u00eda estar ahora con ustedes\u00bb.<\/em> O escribe a una Hermana <em>\u00abtal como hubiera querido escribirle a una hija m\u00eda si la hubiera tenido\u00bb. <\/em>Y dice con encantadora ingenuidad<em> \u00abpidan a nuestro amado Se\u00f1or crucificado me conceda la gracia de amarle mucho\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Luisa es intuitiva, y tiene una extraordinaria empat\u00eda. Sabe lo que sienten las Hermanas y se apresura a comenzar la carta expres\u00e1ndoselo para que se sientan comprendidas, para que el lazo de uni\u00f3n se refuerce y se acorte la distancia afectiva entre ellas. Es frecuente encontrar expresiones como \u00ab<em>la compadezco mucho en el trabajo que ha tenido en tan diferentes formas\u00bb,<\/em> <em>\u00ab\u00a1c\u00f3mo la compadezco en sus dolores!\u00bb, \u00abtomo parte, de todo coraz\u00f3n en su dolor\u00bb, \u00abd\u00edgale <\/em>(a una Hermana) <em>que mi coraz\u00f3n es como ella lo desear\u00eda en el asunto sobre el que me ha escrito y que sabe muy bien cuanto la quiero\u00bb,<\/em> <em>\u00abconozco su coraz\u00f3n y s\u00e9 que no es taca\u00f1o en humillaciones en parecidas situaciones\u00bb<\/em>. <em>\u00abEl alejamiento de cuerpo no impide la presencia del esp\u00edritu entre las personas a las que el Se\u00f1or ha unido con el lazo de su santo amor que es cada vez m\u00e1s fuerte a medida que va creciendo en nosotros\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La familiaridad y la amistad que quiere mantener entre ella y las Hermanas queda patente al ver su inter\u00e9s porque sepan cuanto se alegran todas al encontrarse:<em> \u00abLa esperamos con alegr\u00eda. No puedo expresarle la alegr\u00eda que tenemos todas al pensar que la vamos a tener aqu\u00ed\u00bb.<\/em> Le gusta cultivar la amistad entre las hermanas y con ella; y recibir el <em>cari\u00f1oso afecto<\/em> de las Hermanas dando gracias por ello <em>con todo su coraz\u00f3n<\/em>. Su gusto por la autenticidad le anima a expresar su sentimiento<em>: \u00abSu confianza en hablarme cordialmente me ha consolado m\u00e1s de lo que podr\u00eda expresarle; as\u00ed es, querida Hermana, como deben portarse las que Nuestro Se\u00f1or ha unido con su santo amor. Le ruego crea que mi afecto es rec\u00edproco\u00bb<\/em>. Sabe que es m\u00e1s f\u00e1cil crecer, asumir los compromisos y superar las dificultades en esta interacci\u00f3n afectiva mutua y en el cultivo de la uni\u00f3n, el cari\u00f1o y la simpat\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n le gusta expresar su cercan\u00eda con expresiones como <em>\u00abestoy compartiendo la paz y la tranquilidad de ustedes\u00bb. <\/em>Le gusta ser sincera y no se permite disimulos innecesarios ni quiere fingir en lo que dice. En muchas ocasiones aparecen expresiones que refuerzan la intenci\u00f3n de que las palabras que escribe reflejen toda la verdad de lo que vive y siente cuando quiere poner de relieve su sincero afecto: <em>\u00absinceridad de mi coraz\u00f3n\u00bb<\/em>,<em> \u00abde coraz\u00f3n y de afecto, soy su Hermana y servidora\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Por fin, escondidos entre sus palabras, encontramos tambi\u00e9n sencillos rasgos de buen humor. Al enviar a una Hermana su partida de bautismo, exclama con graciosa iron\u00eda: <em>\u00abSi ve en ella que su edad es m\u00e1s avanzada de lo que pensaba, tenga en cuenta que lo mismo ocurre con la muerte, pues lo cierto es que se presenta m\u00e1s pronto de lo que creemos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>C. <\/em><em>Que sabe EXPRESAR SERENAMENTE SU AUTORIDAD<\/em><\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que Luisa tiene el don del gobierno. Cuando se dirige a las Hermanas para pedirles algo, su modo es respetuoso, educado, humilde y, si la situaci\u00f3n lo requiere, cari\u00f1oso. Emplea expresiones como <em>\u00able ruego\u00bb<\/em>, <em>\u00ables exhorto tanto como puedo\u00bb <\/em>o<em> \u00abcon todo mi coraz\u00f3n\u00bb<\/em>, <em>\u00able suplico con todo mi coraz\u00f3n\u00bb<\/em>, <em>\u00abcuide usted de\u2026\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Constata y conf\u00eda en que las Hermanas viven realidades de fe. <em>\u00abDios les infunde valor en la dificultad para ser fieles en lo dif\u00edcil\u00bb. <\/em>Y disfruta en su relaci\u00f3n con ellas ayud\u00e1ndoles a descubrir los motivos que tiene para ser felices. Es esta una hermosa actitud que la persona con autoridad expresa hacia los dem\u00e1s. Una mirada positiva y optimista que se refleja en exclamaciones como <em>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 feliz es usted!\u00bb,<\/em> <em>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 gracia tan grande haber sido elegida para tan santo empleo (penoso)\u00bb,<\/em> <em>\u00ab<\/em><em>(<\/em><em>Si supieran lo felices que son por estar en su lugar donde todo contribuye a su perfecci\u00f3n, bendecir\u00edan a Dios en todo momento por haberlas escogido para este empleo!\u00bb.<\/em> <em>\u00abNo teman, el Se\u00f1or ser\u00e1 su Todo\u00bb<\/em>. De esta manera anima a las Hermanas en sus dificultades invit\u00e1ndolas a tomar conciencia de su situaci\u00f3n y ayud\u00e1ndoles a percibir c\u00f3mo agradan a Dios cuando perseveran en la virtud.<\/p>\n<p>Sabe utilizar recursos pedag\u00f3gicos adecuados a cada situaci\u00f3n. La vida misma de las Hermanas se los brinda. Con motivo de la muerte de una de ellas, anima a otras cont\u00e1ndoles <em>\u00ab<\/em><em>(<\/em><em>qu\u00e9 buen recuerdo de virtudes ha dejado! Nuestra Hermana que ten\u00eda la dicha de estar con ella nos ha comunicado los consuelos que le ha proporcionado. Estas pobres Hermanas dan testimonio de su fidelidad a Nuestro Se\u00f1or. Est\u00e1n a quince leguas de Caen, en una zona a la que no llega ning\u00fan mensajero, de tal manera que a veces pasan tres meses sin recibir noticia alguna, pues nuestras cartas con frecuencia se han perdido. No obstante, viven como si estuvieran con nosotras; les ruego que den por ello gracias a Dios\u00bb.<\/em> Con habilidad va generando en el grupo un estilo din\u00e1mico, arriesgado, audaz, que no se paraliza ante lo dif\u00edcil y que es capaz de suscitar lo heroico. Reza por las Hermanas. Les anima a aceptar la muerte y a vencer la timidez.<\/p>\n<p>Cuando tiene que corregir, constata aquello que debe cambiar y a continuaci\u00f3n anima a poner remedio. Y les da estrategias para superarse. <em>\u00abNo dudo de que ustedes viven en gran uni\u00f3n, que se comunican una a la otra lo que hacen, que la tolerancia que tienen mutuamente les hace experimentar sus efectos\u00bb.<\/em> Con una admirable serenidad expresa su sentir derrochando sinceridad ante lo que considera poco aceptable: <em>\u00abMe he quedado muy sorprendida al saber que se encontraba usted en Angers. Habr\u00e1 tenido que ser un motivo muy grave. No pod\u00eda yo imaginar que cometiera tal infidelidad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Y cuando sabe ya por experiencia que una Hermana es equilibrada y sensata, que vive buscando la Voluntad de Dios, conf\u00eda en que ella tambi\u00e9n actuar\u00e1 bien y renuncia a decirle c\u00f3mo ha de actuar: <em>\u00abhaga como entienda que es m\u00e1s conveniente, que siempre estar\u00e1 bien\u00bb; <\/em>y deja los asuntos <em>\u00aba su prudencia, dando por bueno lo que haga\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p><em>D. <\/em><em>A quien le gusta comunicar noticias, informar y ser informada<\/em><\/p>\n<p>Luisa de Marillac es una mujer educada y cordial; le caracteriza una agradable cortes\u00eda. En todas las cartas env\u00eda saludos a las Hermanas, a los amigos o conocidos, a los bienhechores. A veces son saludos afectuosos, de todo coraz\u00f3n. Da noticias a las Hermanas de sus familiares. Se alegra de las buenas noticias que reciben de la familia. Les cuenta c\u00f3mo est\u00e1n las j\u00f3venes que han enviado las Hermanas para formarse, c\u00f3mo est\u00e1n sus familiares. Es agradecida, afectuosa.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, sab\u00eda que aquel grupo se sentir\u00eda m\u00e1s unido si lograban una buena comunicaci\u00f3n entre ellas. En casi todas las cartas comunica noticias y pide que se las comuniquen en sus respuestas. Ella da cuenta de la salud de las hermanas, de su muerte y de las disposiciones ejemplares que tiene al morir; de los viajes que las mismas Hermanas o ella misma se ven obligadas a realizar; de la muerte de los familiares; de las obras que tienen que realizar en la Casa Madre, y que ponen en aprieto la econom\u00eda comunitaria; de la suerte de las Hermanas de otras comunidades, si son queridas por la gente, si lo est\u00e1n pasando mal, etc..<\/p>\n<p>Luisa se da ella misma en las cartas, en detalles de tanta sencillez como cuando cuenta que est\u00e1 enferma y <em>\u00abse cay\u00f3 hace casi 5 semanas\u00bb;<\/em> o que el trabajo se le amontona porque: <em>\u00abvan a ser las dos de la tarde y a\u00fan no he comido\u00bb <\/em>(en la Casa Madre se com\u00eda a las doce de mediod\u00eda)<em>,<\/em> o que <em>no les escribe con la frecuencia que querr\u00eda\u00bb <\/em>porque <em>\u00aben la medida en que vamos envejeciendo, tanto m\u00e1s aumentan los asuntos\u00bb<\/em> .<\/p>\n<p>Le gusta que las Hermanas le cuenten cosas y c\u00f3mo viven. <em>\u00abmucho me agradar\u00eda que me dijera usted algo de su vida espiritual; si observan con afecto sus sencillas reglas, si se comunican mutuamente, en alg\u00fan momento del d\u00eda su oraci\u00f3n, si hacen la conferencia los viernes y encuentran tiempo para sus dem\u00e1s ejercicios\u00bb<\/em>. Y d\u00edganme <em>\u00abC\u00f3mo practican la caridad\u00bb<\/em>.<\/p>\n<h3><strong>3\u00ba &#8211; Las cartas, un camino hacia nuestras ra\u00edces<\/strong><\/h3>\n<p>Las Cartas que Luisa de Marillac dirige a las Hijas de la Caridad, cuando la Compa\u00f1\u00eda comienza su andadura de siglos, se enmarcan en una relaci\u00f3n interpersonal, en una correspondencia rec\u00edproca y en un di\u00e1logo mutuo que quiere cultivar algo m\u00e1s que la necesaria comunicaci\u00f3n y la sincera amistad. Esas cartas dan testimonio de la sinton\u00eda, que las personas que se relacionan a trav\u00e9s del lenguaje escrito, est\u00e1n viviendo en torno a un proyecto com\u00fan. Las cartas transmiten la evidencia de que ese proyecto es englobante y de que en \u00e9l queda comprometido todo: la vida de las personas, su crecimiento personal, sus relaciones, su hacer, la manera como se vinculan voluntariamente, el sentido de su existencia, su espiritualidad, su fe. En este sentido, la lectura de estas cartas nos permite hacer un camino hacia el origen del proyecto de vida que, nosotras, las Hija de la Caridad del siglo XXI, estamos llamadas a vivir en plenitud. Leer las cartas que santa Luisa escribi\u00f3 a las primeras Hijas de la Caridad es como abrir el postigo que nos permite entrar en el \u00e1mbito sagrado en el que naci\u00f3, como respuesta a una llamada de Dios, el prop\u00f3sito de dedicar toda la vida, por amor, al servicio de Cristo en los pobres. El estudio personal, la lectura meditativa de esas cartas y la reflexi\u00f3n silenciosa que de ella brota, nos hace entrar en las v\u00edas a trav\u00e9s de las cuales podemos llegar a ese lugar en donde brota la vida que es ra\u00edz, fuente, principio, fundamento de lo que llevamos entre manos y en lo que queremos continuar estando comprometidas.<\/p>\n<p>Encontramos que, todo lo que Luisa de Marillac vierte en su correspondencia con las Hermanas, puede organizarse dentro de unos espacios en los que se desarrollaba la vida de las primeras Hermanas.<\/p>\n<p><em>A. <\/em><em>el \u00e1mbito de la vida personal de cada Hija de la Caridad <\/em><\/p>\n<p>Luisa presta mucha atenci\u00f3n a lo concreto del vivir de cada Hija de la Caridad. Este aspecto le parece important\u00edsimo. Es cada Hermana, en las experiencias que vive, en las opciones que toma, en las virtudes y actitudes que desarrolla, en la fe viva que le anima, quien realiza existencialmente la respuesta a la vocaci\u00f3n. Es cada persona la que proyecta, en el medio social en que habita, la forma concreta y el vigor que adopta el carisma en la historia de los hombres. Y, cada persona, al comprometerse significativamente, en interacci\u00f3n con sus Hermanas, la que va dibujando los trazos esenciales que configuran la Compa\u00f1\u00eda. Si la vida personal est\u00e1 vivificada, si posee energ\u00eda, si es aut\u00e9ntica, a\u00fan en medio de las debilidades, contribuye a que el carisma aparezca con mayor atractivo y luminosidad. Si el impulso vital es d\u00e9bil, si el compromiso languidece y el entusiasmo decae, una especie de niebla ensombrece la viveza y la lozan\u00eda de ese mismo carisma y las personas pueden quedar <em>\u00ab<\/em><em>aletargadas en la cobard\u00eda\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p><strong><em>Acci\u00f3n de Dios en cada Hermana<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Desde los comienzos, cuando Margarita Naseau se acerc\u00f3 a ella para servir a los pobres de las Caridades, Luisa de Marillac hab\u00eda sido testigo de que ven\u00eda <em>movida por una fuerte inspiraci\u00f3n del cielo; <\/em>y lo mismo suced\u00eda en otras muchas que llegaron despu\u00e9s. Ten\u00eda un don especial para captar la experiencia de la <em>acci\u00f3n de Dios<\/em> en ella y en otras personas. Y siempre le presta atenci\u00f3n. Era evidente: <em>\u00abDios les da fuerzas y valor\u00bb <\/em>para los trabajos siempre dif\u00edciles y costosos que est\u00e1n llamadas a realizar.<\/p>\n<p>Con sus cartas, Luisa pretende que las Hermanas tomen conciencia de esa acci\u00f3n de Dios en ellas y sean fuertes porque, en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles, <em>\u00absus fuerzas est\u00e1n por encima de las circunstancias y su amor y su fidelidad a la voluntad de Dios han fortalecido su valor para poder resistir a todos los peligros\u00bb<\/em>. Quiere que se animen a cultivar esa experiencia para que est\u00e9 siempre viva y activa. <em>\u00ab\u00c9l no nos faltar\u00e1, hermanas, pero pongamos cuidado en no faltarle nosotras por nuestra poca correspondencia a su amor\u00bb.<\/em> Es cuesti\u00f3n de amor, de agrandar el coraz\u00f3n, de ensancharlo a las dimensiones del sufrimiento de los pobres, y de la inmensidad de Dios; es cuesti\u00f3n de amor ardiente, de vivir con el coraz\u00f3n encendido, inflamado <em>\u00abcon sus santas llamas, para que <\/em>(todo el mundo)<em> perciba algunas chispas de ese fuego, a trav\u00e9s de la cordialidad y tolerancia.<\/em> Y de orientar la vida en la direcci\u00f3n de <em>\u00abhacer el bien para agradar a Dios\u00bb<\/em> aunque ese hacer el bien sea dif\u00edcil, aunque las circunstancias se pongan en contra, aunque no exista ning\u00fan reconocimiento de las personas, ni podamos gozar de su compa\u00f1\u00eda y apoyo, porque <em>\u00abla carencia de ayuda exterior por parte de las criaturas nos servir\u00e1 para avanzar en la perfecci\u00f3n del santo amor; porque <\/em><em>)<\/em><em>saben ustedes, queridas Hermanas, lo que hace Nuestro Se\u00f1or cuando un alma est\u00e1 abandonada y desprovista de todo consuelo y ayuda de las criaturas, y es al mismo tiempo lo bastante feliz y animosa para hacer de esa situaci\u00f3n el uso que acabo de decir? Se complace en ser la amada direcci\u00f3n de tales almas; y aun cuando ella no sintiera esa asistencia, puede estar segura de que Dios no permitir\u00e1 que haga nada que le desagrade, que es cuanto podemos desear\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>No siempre esta experiencia aflora en la conciencia porque <em>\u00abla uni\u00f3n con Dios se opera con frecuencia en nosotras, sin nosotras, en una forma que s\u00f3lo Dios conoce y no como nos lo queremos imaginar\u00bb. <\/em>Con sus propias fuerzas y recursos naturales, la persona no puede conseguir esta experiencia y <em>\u00abm<\/em><em>ucho nos enga\u00f1amos cuando nos creemos capaces de ella, y m\u00e1s todav\u00eda cuando pensamos poder adquirirla con nuestros propios medios\u00bb.<\/em> Hay que pedir ese don, olvid\u00e1ndose de s\u00ed misma, <em>\u00ab<\/em><em>para que podamos alcanzar de Dios la gracia de caminar por las v\u00edas de su santo amor, sencillamente, buenamente, sin complicaciones\u00bb;<\/em> <em>\u00abtenemos que simplificarnos mediante el abandono completo a la divina Providencia\u00bb <\/em>para poder <em>\u00abobrar en todo momento por su Esp\u00edritu\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p><strong><em>Afecto a la vocaci\u00f3n y a la Compa\u00f1\u00eda<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>A Luisa le gusta que sus Hijas de la Caridad se sientan <em>dichosas<\/em>, se alegren por haber sido elegidas por Dios, por<em> \u00abhaber recibido una de las mayores gracias que Dios pueda conceder a ninguna criatura, cualquiera que sea su condici\u00f3n, al llamarnos a su servicio\u00bb,<\/em> para una misi\u00f3n tan grande como es el servicio de Cristo en los pobres. Y les ayuda a cultivar una actitud de agradecimiento por esa alta vocaci\u00f3n y de <em>\u00abadmirarse con frecuencia\u00bb<\/em>. <em>\u00abDeben ustedes estar muy reconocidas por las gracias que Dios les ha concedido al ponerlas en estado de prestarle tan grandes servicios. El medio de hacerse agradables a sus ojos es el de trabajar en ser virtuosas por su santo amor\u00bb. <\/em><\/p>\n<p><strong><em>Dominio de s\u00ed<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Modelar la personalidad requiere un trabajo personal sobre s\u00ed mismas y tomar el propio car\u00e1cter, el propio modo de vivir como un campo de trabajo en el que pueden cultivar su aut\u00e9ntico ser, como un taller en el que, con trabajo, pacientemente, se va esculpiendo la persona a imagen de Dios, la humilde sierva de los pobres.<\/p>\n<p>Luisa conduce a las Hermanas hasta un verdadero conocimiento de s\u00ed mismas, hasta reconocer los mecanismos m\u00e1s sutiles del actuar. Nada puede ser causa del mal que hacemos sino nosotras mismas. En esto, con frecuencia, reconoce sencillamente que ella aconseja <em>\u00ab<\/em><em>lo que a m\u00ed misma me han dicho en tiempos atr\u00e1s\u00bb.<\/em> Y les ofrece sencillas estrategias. Por ejemplo, les anima a adquirir un sereno dominio de s\u00ed mismas, encauzando el flujo del pensamiento que influye poderosamente en el estado de \u00e1nimo, y en la fidelidad, manteniendo el control sobre los pensamientos que ayudan y los que perjudican. <em>\u00abNo de entrada nunca a ese mal pensamiento que espero ya habr\u00e1 desechado\u00bb<\/em>. <em>\u00abD<\/em><em>eben tener por sospechoso todo pensamiento que las lleve a desviarse de los caminos\u00bb<\/em> por los que discurre la propia vocaci\u00f3n. Y no <em>\u00abdejarse dominar por el pensamiento de no querer agradar a nadie lo que hace que no se ponga cuidado en ser complaciente con las personas\u00bb. <\/em>Porque <em>\u00abe<\/em><em>st\u00e1n llamadas por Dios para emplear todos sus pensamientos, palabras y acciones en su gloria\u00bb.<\/em> Tambi\u00e9n hay que trabajar el campo de las emociones y los sentimientos. <em>\u00abNo se deje dominar por el desaliento\u00bb<\/em> en la enfermedad. <em>\u00abContin\u00faen trabajando en renunciar a sus propias satisfacciones, rompiendo sus h\u00e1bitos e inclinaciones naturales para contentar a Dios sirviendo al pr\u00f3jimo\u00bb<\/em>. Y quiere que <em>\u00abpongan atenci\u00f3n y cuidado en no aficionarse a cosas que podr\u00edan impedir agradar a Dios\u00bb<\/em>. Porque, <em>\u00abl<\/em><em>os esp\u00edritus que no tienen firmeza no llegan nunca a formar una base s\u00f3lida de virtud porque sus devaneos les impiden acostumbrarse a la obediencia, a la humildad, la tolerancia y la pr\u00e1ctica de sus reglas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Le parece esencial dedicar tiempo a un trabajo interior. Para que las actitudes se manifiesten en el exterior, en la conducta, han de tomar forma antes en el interior del alma; han de existir en ese fondo interior de donde surge el comportamiento. El trabajo y las ocupaciones ocupan gran parte del d\u00eda, y es consciente de ello, pero insiste: <em>\u00ab<\/em><em>Ya s\u00e9 que no pueden dedicar mucho tiempo a esto, pero yendo y viniendo pueden hacer muchos actos interiores que les ayuden, y animar a todas las Hermanas a que hagan lo mismo\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Cree tambi\u00e9n muy <em>\u00ab<\/em><em>necesario trabajar por adquirir la igualdad de \u00e1nimo y la paz interior en todas las circunstancias que puedan presentarse, lo que parece en extremo dif\u00edcil\u00bb<\/em>. Pero les facilita el arduo camino<em>. \u00abPodemos servirnos de dos o tres medios para lograrlo, que nos ser\u00e1n de gran ayuda: es, mis queridas Hermanas, el habituarnos a recibir los motivos de descontento como venidos de la mano de Dios, que es nuestro Padre y que sabe lo que nos conviene. El otro medio es pensar que la tristeza que pueda embargarnos no durar\u00e1 siempre; que apenas hayan transcurrido algunas horas, el sentimiento que nos domine ser\u00e1 distinto del actual. Y el tercer medio para conservar la paz en medio de nuestras peque\u00f1as turbaciones, es pensar que Dios ve nuestro estado, que, si amamos ese estado por amor de \u00c9l y para cumplir su sant\u00edsima voluntad, lo que en el momento presente nos causa mucha pena, se convertir\u00e1 un d\u00eda en gran consuelo. Y esto es completa verdad\u00bb. <\/em>Otro medio es <em>\u00abno dejarse llevar del tedio\u00bb,<\/em> <em>\u00abestar muy alegre\u00bb, \u00ab<\/em><em>estar alegre, conform\u00e1ndose enteramente con la sant\u00edsima Voluntad de Dios, sin inquietarse por nada\u00bb.<\/em> Y para Luisa, esto es una manera de cuidarse as\u00ed como <em>\u00ab<\/em><em>caminar en la presencia del Se\u00f1or <\/em>que nos <em>ahorrar\u00e1 muchas penas que nosotros mismos nos acarreamos\u00bb<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Pr\u00e1ctica de las virtudes<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00ab<\/em><em>(<\/em><em>Ay, queridas Hermanas!, no es bastante ser Hija de la Caridad de nombre, no es bastante estar al servicio de los pobres en un hospital, aunque esto sea para ustedes un bien que nunca podr\u00e1n estimar suficientemente, sino hay que tener las verdaderas y s\u00f3lidas virtudes que ustedes saben deben poseer para llevar a cabo esa obra en la que tienen la dicha de estar empleadas; sin ello, Hermanas m\u00edas, su trabajo les ser\u00e1 casi in\u00fatil\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Uno de los trabajos interiores que m\u00e1s necesario es a las Hijas de la Caridad es la pr\u00e1ctica de las virtudes. La virtud es en las Hermanas <em>fuerza, vigor, valor, capacidad, ventaja <\/em>para obrar. Su vocaci\u00f3n las lanza a la acci\u00f3n, a la entrega, al cambio social. Pero no a un trabajo in\u00fatil, sino a una misi\u00f3n con eficacia de salvaci\u00f3n evang\u00e9lica. Para ello es imprescindible que la acci\u00f3n, el trabajo est\u00e9n conectados con la energ\u00eda del Esp\u00edritu de Dios, que broten de \u00c9l como de su fuente. Esa energ\u00eda, esa fuerza que les capacita para realizar las acciones que har\u00eda el mismo Jesucristo, es su <em>esp\u00edritu<\/em> que consiste en <em>\u00abla humildad, la sencillez y el amor a la Humanidad santa de Jesucristo. <\/em> Junto a ellas, las Hijas de la Caridad han de cultivar tambi\u00e9n otras virtudes como <em>\u00abla dulzura\u00bb, \u00abla tolerancia\u00bb, \u00abla cordialidad\u00bb, \u00abla mansedumbre\u00bb, y \u00abel desprendimiento de todas las cosas, para llegar al puro Amor de Dios\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Si estas virtudes son vivas en cada Hermana<em>, \u00abla peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda estar\u00e1 compuesta de otras tantas santas como personas son ustedes. Pero no tenemos que esperar a que sea otra la que empiece; empecemos todas a porf\u00eda si algo dejara que desear en el cumplimiento de esas santas pr\u00e1cticas; pero no basta con empezar, es preciso, adem\u00e1s, que la que empiece generosamente se diga a s\u00ed misma: no quiero cansarme nunca de estas pr\u00e1cticas, aun cuando no viere en las dem\u00e1s igual virtud, cosa que no ha de suceder\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Junto a estas virtudes, hay otras dos que Luisa quiere ver en las hermanas. Una de ellas es la <em>solidaridad. <\/em>Unas mujeres que elijen vivir al servicio de los pobres, en cercan\u00eda a sus condiciones de vida, han de ir creciendo en una solidaridad enraizada en el amor. Se trata de correr la misma suerte, siendo conscientes de c\u00f3mo se realiza la propia existencia. Anima a cada Hermana a <em>\u00abexperimentar en s\u00ed misma la necesidad que nuestros amos, los pobres enfermos, tienen de asistencia, de cordialidad y de dulzura\u00bb<\/em>. <em>\u00abEs posible que ustedes tengan tambi\u00e9n parte en su necesidad y ese ha de ser su gran consuelo, porque si estuvieran ustedes en la abundancia, sus corazones no podr\u00edan soportarlo viendo sufrir tanto a nuestros Se\u00f1ores y Amos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La otra es el <em>agradecimiento<\/em> a Dios, a las personas, y en general a la vida.<\/p>\n<p><em>B. <\/em><em>el \u00e1mbito de la Comunidad<\/em><\/p>\n<p>Muy pronto, aquellas primeras sirvientas de los pobres de las Caridades hab\u00edan comenzado a vivir de dos en dos en un peque\u00f1o cuarto de alquiler. Pero la vida en com\u00fan comienza realmente cuando Luisa de Marillac re\u00fane a algunas de ellas, el 29 de noviembre de 1633 en su casa, para que aprendieran las s\u00f3lidas virtudes. Aquella peque\u00f1a comunidad estaba entrelazada con una larga cadena de comunidades cristianas que ten\u00edan su origen y su inspiraci\u00f3n en la que form\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret con los que <em>\u00c9l llam\u00f3 para que vivieran con \u00c9l y para enviarlos a predicar<\/em>. Un poco m\u00e1s tarde, esa comunidad qued\u00f3 vivificada despu\u00e9s de la muerte de Jesucristo con la venida del Esp\u00edritu y se convirti\u00f3 en una comunidad de gran impulso apost\u00f3lico. Y as\u00ed era tambi\u00e9n la comunidad que Luisa animaba. Un grupo de Hijas de la Caridad que se reun\u00edan en torno a Jesucristo para aprender de \u00e9l, para aprender a vivir inspiradas por su Esp\u00edritu, para ser enviadas por \u00e9l a servir a los pobres anunciando que el Reino est\u00e1 cerca y es para ellos. Y esto, asumiendo y superando los mayores riesgos.<\/p>\n<p>En sus cartas, Luisa de Marillac realiza una labor de construcci\u00f3n de esa comunidad, de formaci\u00f3n para vivir en com\u00fan. Para ello, aborda una serie de temas importantes.<\/p>\n<p><strong><em>Una fraternidad din\u00e1mica<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El hecho de que las j\u00f3venes que serv\u00edan a los pobres en las Caridades comenzaran a vivir juntas en casa de la Se\u00f1orita Le Gras, despert\u00f3 en Vicente de Pa\u00fal y en Luisa de Marillac una mirada nueva hacia aquel peque\u00f1o grupo. Ya no eran solo un equipo para un trabajo, una agrupaci\u00f3n de sirvientas o un grupo de amigas. Una realidad evang\u00e9lica de calidad espiritual emerg\u00eda con fuerza desde la relaci\u00f3n que establecieron aquellas j\u00f3venes. Y comenzaron a llamarlas <em>hermanas<\/em>. Con la misma l\u00f3gica con la que a los primeros seguidores de Jesucristo comenzaron tambi\u00e9n a llamarlos hermanos en la aurora del cristianismo. Porque formaban en torno a \u00c9l una nueva comunidad conectada con aquellas primeras, vivificada por el Amor que se derramaba en sus corazones y que constitu\u00eda, a cada una de las j\u00f3venes, en Hija de Dios, en Hija del Amor. <em>\u00abNo tener m\u00e1s que una sola voluntad y un solo coraz\u00f3n\u00bb, \u00abuna sola alma\u00bb,<\/em> son expresiones salidas de la pluma de Luisa y que nos trasladan, de lleno, al ambiente de las primeras comunidades cristianas.<\/p>\n<p>En realidad, no se trata de vivir juntas, algo que se da por la presencia f\u00edsica de varias personas en un mismo lugar. Las Hijas de la Caridad est\u00e1n llamadas e impulsadas a vivir la m\u00edstica de una fraternidad din\u00e1mica por la experiencia de la uni\u00f3n entre ellas. Una experiencia enraizada en la <em>\u00abunidad\u00bb<\/em> que la <em>\u00abSant\u00edsima Trinidad vive en la diversidad de personas\u00bb<\/em> y que anida en ellas en el \u00e1mbito de su <em>ser;<\/em> surge <em>\u00abdesde su interior mostr\u00e1ndose exteriormente\u00bb.<\/em> Luisa llama a esta experiencia <em>\u00absanta uni\u00f3n\u00bb,<\/em> <em>\u00abgran uni\u00f3n\u00bb, \u00abestrecha uni\u00f3n\u00bb. <\/em>Dice que es <em>\u00abfuerte\u00bb <\/em>y un don que <em>\u00abDios concede\u00bb, \u00abda\u00bb, <\/em>hay que <em>\u00abpedirlo\u00bb. <\/em>La uni\u00f3n se establece entre los <em>\u00abcorazones\u00bb <\/em>invadidos por el amor que el Esp\u00edritu derrama en ellos. Est\u00e1 <em>\u00abconstituida\u00bb, <\/em>construida por la <em>\u00ab<\/em><em>caridad de Jes\u00fas Crucificado\u00bb.<\/em> Y se goza en la mutua <em>\u00abamistad\u00bb<\/em> vivida en ese mismo amor.<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n fraterna es fuente de alegr\u00eda y se transmite al exterior a trav\u00e9s de una serie de virtudes y actitudes que son como las v\u00edas por las que circula el amor. As\u00ed, cuando Luisa de Marillac escribe, une much\u00edsimas veces la uni\u00f3n a la <em>\u00abcordialidad\u00bb, <\/em>la<em> \u00abtolerancia\u00bb<\/em>, la <em>\u00abconcordia\u00bb<\/em>, la <em>\u00abdulzura\u00bb, <\/em>la <em>\u00abmansedumbre\u00bb<\/em>, la <em>\u00abhumildad\u00bb <\/em>y el <em>\u00abafecto\u00bb<\/em>. Estas virtudes no son est\u00e1ticas, no se adquieren un d\u00eda y ah\u00ed est\u00e1n para toda la vida. Es preciso <em>\u00abejercitarlas\u00bb, \u00abentrar en la pr\u00e1ctica de\u00bb, <\/em>porque son <em>\u00abel ejercicio propio\u00bb<\/em> y hay que ser <em>\u00abaficionadas\u00bb <\/em>a ellas. Esta aut\u00e9ntica uni\u00f3n expresada <em>\u00aben palabras y en obras\u00bb <\/em>es un preciado testimonio que ofrece un intenso atractivo a quienes las ven vivir. <em>\u00abEdifica\u00bb,<\/em> causa admiraci\u00f3n, la gente que la percibe, se siente invadida de sentimientos de piedad y de virtud.<\/p>\n<p>Esta experiencia de uni\u00f3n era propuesta como una realidad a trabajar por las Hermanas. Cuando se hace presente en cualquier comunidad, aparecen tambi\u00e9n muchas posibilidades para vivir de modo gozoso la relaci\u00f3n mutua. Entonces hay tan <em>\u00abbuena armon\u00eda entre <\/em>las Hermanas y<em> cada una est\u00e1 contenta con lo que hace la otra\u00bb.<\/em> Las <em>\u00abpeque\u00f1as antipat\u00edas\u00bb<\/em> que pueden surgir sin m\u00e1s, se superan con <em>\u00abcomprensi\u00f3n y tolerancia\u00bb<\/em> porque, <em>\u00abde ordinario son sentimientos naturales de los que nos somos due\u00f1os\u00bb<\/em> y sabi\u00e9ndolo, <em>\u00abes posible ganar los corazones con tolerancia y cordialidad\u00bb.<\/em> <em>\u00abSi alguna diferencia se da entre los temperamentos naturales, su santo amor se manifiesta en sus corazones\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>El <em>\u00abejercicio\u00bb <\/em>de esa caridad que genera la uni\u00f3n fraterna, <em>\u00ababsolutamente necesario, nos lleva a no ver las faltas de los dem\u00e1s con acritud, sino a disculparlas siempre\u00bb;<\/em> <em>\u00ablo que hace que no haya que hablar mal unas de las otras\u00bb, \u00abguard\u00e1ndose de parcialidades y peque\u00f1os entendimientos o concertaciones en grupos, en cosas que van contra la caridad mutua\u00bb.<\/em> El <em>\u00abejercicio\u00bb <\/em>de esa caridad provoca <em>\u00abconversaciones gratas hablando de Dios, de lo que se practica en la Compa\u00f1\u00eda y de las virtudes de las Hermanas\u00bb<\/em> Esta uni\u00f3n capacita a las Hermanas tambi\u00e9n para tener <em>\u00abdeferencia con los sentimientos de las dem\u00e1s y procurar no contradecirse, sino aceptar lo m\u00e1s que puedan el parecer unas de otras\u00bb.<\/em> Esta uni\u00f3n provoca esa <em>\u00abmutua comunicaci\u00f3n\u00bb, <\/em>ese <em>\u00abtener el coraz\u00f3n abierto la una para la otra\u00bb<\/em> de tal manera que la vida de cada Hermana resulta transparente para las otras. Y hasta las m\u00e1s sencillas relaciones cotidianas adquieren un tono agradable cuando la relaci\u00f3n interpersonal, el saludo y la despedida se viven con <em>\u00abafabilidad y cordialidad\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Cuando Luisa de Marillac ve vivir a las primeras Hijas de la Caridad de ese modo, estalla en <em>regocijo: \u00abNunca me regocijar\u00e9 bastante de la uni\u00f3n que creo reinar\u00e1 entre ustedes\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p><strong><em>El papel de la Hermana Sirviente<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Una gran mayor\u00eda de las cartas de Luisa de Marillac est\u00e1n dirigidas a Hermanas que realizan esta funci\u00f3n en la comunidad. En ellas se refleja c\u00f3mo desempe\u00f1an su oficio y c\u00f3mo han de procurar fundamentalmente que entre las Hermanas <em>\u00abhaya una gran uni\u00f3n y tolerancia mutua, y que trabajen juntas en la obra de Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En su manera de concebir la vida fraterna, el servicio de Hermana Sirviente ha de ser <em>\u00abaceptado con humildad<\/em>\u00ab. La Hermana que mejor se conoce a s\u00ed misma, la que es consciente de sus cualidades y de sus l\u00edmites, la que m\u00e1s se aproxima a lo que ella es, en verdad, es la mejor capacitada para ser <em>\u00abservidora\u00bb <\/em> de sus Hermanas. Porque nunca <em>\u00abdeben ejercerse los cargos con absolutismo, sino con caridad\u00bb. <\/em>En las cartas aparecen algunos rasgos del perfil de su personalidad: ha de estar dispuesta a crecer en actitudes de <em>\u00abtolerancia\u00bb, \u00abmansedumbre y cordialidad\u00bb<\/em>, ejercitando la <em>\u00abpaciencia con gran dulzura, condescendencia y discreci\u00f3n\u00bb<\/em>. Evitando peque\u00f1os o grandes <em>\u00abdesaires\u00bb<\/em> y la poca <em>\u00abtolerancia\u00bb<\/em>, o un <em>\u00abtrato seco\u00bb<\/em>. Y practicando el perd\u00f3n activo y pasivo en los conflictos que surjan, pidi\u00e9ndolo y otorg\u00e1ndolo con un abrazo y <em>\u00abcon el sentimiento verdadero en el coraz\u00f3n\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>\u00ab<em>No hay que hacerse ilusiones, es preciso que aquellas a quienes Dios ha confiado el cargo de las dem\u00e1s, se olviden por completo de s\u00ed mismas en todo\u00bb<\/em>, han de ser quienes <em>\u00abtomen la delantera\u00bb<\/em>; han de <em>\u00abser las primeras en la pr\u00e1ctica de las verdaderas y s\u00f3lidas virtudes de humildad, tolerancia, trabajo y en el exacto cumplimiento de las reglas y pr\u00e1cticas de nuestra Compa\u00f1\u00eda\u00bb<\/em>. Han de <em>\u00abanimar a las Hermanas a perseverar y a tener entre ellas una paz grande y cordial\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Quien est\u00e1 llamada a llevar a cabo este servicio en la comunidad ha de amar a las Hermanas <em>\u00abcomo Jesucristo mismo las quiere\u00bb<\/em>, llegando al amor como una disposici\u00f3n afectiva, <em>\u00abexcitando el amor en el coraz\u00f3n\u00bb<\/em>, <em>\u00abde tal suerte que todas est\u00e9n persuadidas de que son amadas\u00bb <\/em>por ella. Ha de <em>\u00abhacer por las enfermas todo lo que pueda\u00bb<\/em>, y <em>\u00abconsolarlas\u00bb <\/em>en las dificultades<em> \u00abque puedan tener, por su cordialidad y tolerancia\u00bb; \u00abtiene que tener mucha paciencia para proporcionarles\u00bb <\/em>toda la ayuda, el apoyo y la comprensi\u00f3n que necesitan, para lo cual, lo<em> \u00abprincipal es compartir sus penas y hacerles comprender la importancia de no apartarse de hacer la voluntad de Dios que no cambia <\/em>nunca sus designios\u00bb.<\/p>\n<p>La buena armon\u00eda comunitaria es un valor que hay que promover y potenciar. Luisa quiere que las Hermanas encuentren ambientes fraternos c\u00e1lidos. La Hermana Sirviente ha de ser h\u00e1bil en el manejo de las situaciones y <em>\u00absi ocurriera alg\u00fan altercado o acritud, desviar h\u00e1bilmente la cosa sin que se note, para que se mantenga la dulzura y la cordialidad\u00bb<\/em>. Es una muestra de respeto, de valoraci\u00f3n de la persona, de atenci\u00f3n y de cari\u00f1o, el que las Hermanas est\u00e9n informadas de todo lo que concierne a la vida de la comunidad. Por eso, indica a las Hermanas Sirvientes que deben <em>\u00abtratar juntas los asuntos\u00bb <\/em>que vayan surgiendo. De esa manera las Hermanas participan en la toma de decisiones, siempre que se d\u00e9 una implicaci\u00f3n de todas, tambi\u00e9n de la Hermana Sirviente en lo decidido. Porque <em>\u00abla diferencia que hay entre una Hermana Sirviente que dice hagamos y la que se contenta con decir hagan y no echa mano a la obra es grande, porque con la primera orden se pone una en igualdad con sus hermanas, mientras que con la \u00faltima se sale de la igualdad y del trabajo y se a\u00edsla en su autoridad.<\/em><\/p>\n<p>La Hermana Sirviente ha de cuidar mucho la relaci\u00f3n con sus Hermanas. Porque, el buen ambiente comunitario, la alegr\u00eda, el contento y la felicidad de las Hermanas se juega en el modo como se establezca la relaci\u00f3n. Todos los d\u00edas encontrar\u00e1 ocasiones para entablar conversaci\u00f3n con ellas y ha de cuidar de <em>\u00abacoger con bondad a las que pudieran tener alguna dificultad\u00bb <\/em>en relacionarse con ella<em>, <\/em>mostr\u00e1ndose <em>\u00abf\u00e1cilmente accesible a las Hermanas que deseen hablarle\u00bb<\/em>. Cuando los caracteres no son afines, ha de <em>\u00abvencerse un poco en sus repugnancias\u00bb. <\/em>Y <em>\u00abdarles confianza en sus necesidades, sin preferencias por nadie\u00bb<\/em>. Vivir es crecer; y una de las facetas de la ayuda fraterna consiste en ayudar a las Hermanas a crecer como personas, a crecer en la virtud, a crecer en la vocaci\u00f3n, etc. En la convivencia diaria y familiar puede descubrir lo mejor de cada una de sus Hermanas y tambi\u00e9n sus fallos.<\/p>\n<p>Una preciosa tarea de la Hermana Sirviente en <em>orientar la mirada<\/em> de las Hermanas para que tomen conciencia de cu\u00e1les son sus cualidades y sus l\u00edmites. Lo positivo que se est\u00e1 dando en ellas, para cultivarlo y para que crezca; y los fallos, aquello en lo que se ha estancado, lo que no llegan a vivir, lo que no es correcto en su actuar. Ha e situarse ante las Hermanas con tal respeto, inter\u00e9s y afecto que siempre <em>\u00abespere buenos frutos\u00bb, <\/em>lo mejor de cada una. Para expresar este <em>orientar la <\/em>mirada, Luisa emplea el verbo <em>\u00abavertir\u00bb<\/em> o el sustantivo \u00ab<em>avertissement\u00bb,<\/em> advertir o avisar en espa\u00f1ol y que significa: fijar la atenci\u00f3n de una persona para observar algo, aconsejar, ense\u00f1ar, prevenir. Para ayudar de esta manera a las Hermanas, ha de <em>\u00abconcederles de vez en cuando tiempo para que le hablen en particular\u00bb, \u00aben el momento en que pueda ser m\u00e1s \u00fatil\u00bb <\/em>a cada Hermana. El encuentro entre Hermana Sirviente y Hermana no tiene por qu\u00e9 ser excesivamente largo; <em>\u00abun cuarto de hora\u00bb<\/em> puede bastar. Y como sana estrategia, puede ser buen\u00edsimo <em>\u00abno formarse ning\u00fan juicio determinado de nuestras Hermanas\u00bb<\/em> <em>\u00abocultarse a s\u00ed misma las faltas que ellas puedan cometer para ponerse, en cambio, a la vista, las suyas propias\u00bb,<\/em> y <em>\u00abactuar una misma y ense\u00f1ar con los hechos, de otro modo, de poco sirven todas las advertencias\u00bb<\/em>. Es algo gratificante,<em> \u00ab\u00a1Qu\u00e9 feliz ser\u00e1 usted, si por sus dulzura y cordialidad en advertir <\/em>(ayudarles a pensar, a tomar conciencia, a darse cuenta) <em>afablemente a sus Hermanas, puede usted cooperar con la gracia en su perfecci\u00f3n! Le ruego con todo mi coraz\u00f3n que lo haga\u00bb.<\/em> Pero la discreci\u00f3n es fundamental. <em>\u00abQue nadie pueda percibir por parte de usted lo que las dem\u00e1s le han dicho\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>La Hermana Sirviente recibe una misi\u00f3n especial dentro de la comunidad. Una misi\u00f3n que no siempre resulta f\u00e1cil porque requiere que <em>\u00abse olvide por completo de s\u00ed misma\u00bb, \u00abcargar con el trabajo m\u00e1s duro tanto de esp\u00edritu como de cuerpo y aliviar lo m\u00e1s que se pueda a las Hermanas\u00bb. <\/em>Luisa sabe que <em>\u00abes una pesada carga\u00bb, <\/em>y tambi\u00e9n que, para llevarla, <em>\u00abDios da ese talento para gloria suya y bien de nuestras Hermanas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Pr\u00e1ctica de la vida com\u00fan<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La vida com\u00fan est\u00e1 hecha de detalles, de solicitud, de atenci\u00f3n a las Hermanas. <em>\u00abTener cuidado\u00bb, \u00abtener gran cuidado de las Hermanas\u00bb,<\/em> son expresiones con las que Luisa quiere transmitir la necesidad de que las Hermanas est\u00e9n presentes unas a otras, con afecto y cortes\u00eda. Cuidar los gestos de atenci\u00f3n, de respeto, de amistad, es un componente de un estilo de vida c\u00e1lido, afectuoso y acogedor. El dar gusto, la atenci\u00f3n en la enfermedad, la valoraci\u00f3n positiva de cada Hermana, la ayuda mutua en el trabajo, el comunicarse mutuamente lo que hacen, el inter\u00e9s sincero y amable por lo que cada una vive, expresado con <em>\u00abcordialidad y afabilidad\u00bb<\/em>, son detalles que expresan una amistad sincera, apoyan la fidelidad a la vocaci\u00f3n y hacen camino hacia el sentirse a gusto cuando est\u00e1n juntas.<\/p>\n<p>La vida com\u00fan se fortalece en la corresponsabilidad. <em>\u00abTratar juntas\u00bb <\/em>todos los asuntos. Cuando los pareceres <em>\u00abson distintos\u00bb, <\/em>hacer todas un esfuerzo para <em>\u00abaceptar\u00bb <\/em>los de las otras, <em>\u00ababandonando su propia opini\u00f3n para seguir la de la Hermana Sirviente como tambi\u00e9n ella podr\u00e1 hacerlo en las ocasiones en que no haya ofensa a Dios ni al pr\u00f3jimo\u00bb.<\/em> Es necesario que abunde la informaci\u00f3n mutua que promueve la participaci\u00f3n: <em>\u00abSi necesita usted una Hermana m\u00e1s, d\u00edgamelo, por favor\u00bb<\/em>. Las funciones est\u00e1n repartidas: <em>\u00abQue una de las dos sea la sirviente y la otra la despensera que rinda cuentas a su hermana, para que no hagan nada la una sin la otra, cordialmente\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p><strong><em>Estilo de la vida pobre<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00ab<\/em><\/strong><em>Recuerde esta pr\u00e1ctica nuestra de que debemos trabajar para ganarnos la vida\u00bb.<\/em> <em>\u00abHay que trabajar porque la holgazaner\u00eda fomenta el pecado en el alma y la indisposici\u00f3n en el cuerpo\u00bb. <\/em>Como los pobres. Para poder estar cerca, para poder vivir entre los pobres, las Hijas de la Caridad han de adoptar su estilo de vida pobre. La pobreza, a imitaci\u00f3n de Jesucristo que vivi\u00f3 pobremente, es una opci\u00f3n personal y comunitaria de las Hijas de la Caridad. La austeridad ha de caracterizarlo todo.<em> \u00abEn cualquier lugar en que se encuentren<\/em>,<em> han de practicar siempre la sobriedad tanto en la cantidad como en la calidad de los alimentos\u00bb.<\/em> Hay que prestar atenci\u00f3n a todos los detalles. <em>\u00ab<\/em><em>(<\/em><em>Cu\u00e1nto temo los lugares en donde se est\u00e1 con demasiadas comodidades para nuestra condici\u00f3n!\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>En cuanto a la vivienda, las directrices son claras: <em>\u00abTendr\u00e1 usted cuidado en elegir una vivienda propia para unas pobres muchachas\u00bb. \u00abQue no haya nada contrario a la sencillez y humildad de las HC y que impida\u00bb <\/em>vivir los valores de la vocaci\u00f3n y mantener el estilo austero y pobre<em>.<\/em><\/p>\n<p>Cuando son enviadas lejos de Paris, las Hermanas deben mantener esa opci\u00f3n por lo pobre y humilde y han de expresarse con firmeza para mantenerla. <em>\u00abEn ese lugar no conocen su forma de vivir pobremente, tambi\u00e9n en lo que se refiere al alojamiento, no deseen que se las trate de otro modo aunque s\u00f3lo fuera con poca diferencia; no discutan pero expongan humildemente, con firmeza, con dulzura y con brevedad sus razones\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero no siempre las Hermanas, en lugares alejados, pod\u00edan mantener las convicciones que Luisa les aconsejaba, como pas\u00f3 por ejemplo en Bernay. Con todo, aunque no sea posible impedir habitar en lugares menos austeros, no deja de resonar en las cartas la misma melod\u00eda: <em>\u00abY <\/em><em>)<\/em><em>qu\u00e9 le dir\u00e9 de esa hermosa casa en que habitan ustedes? Su profesi\u00f3n de peque\u00f1ez y pobreza <\/em><em>)<\/em><em>no le hace sentir a veces como oleadas de temor? Si as\u00ed es, quiero creer que hace usted actos de heroica virtud interior y exteriormente, de tal manera que hasta le dar\u00e1 verg\u00fcenza presentarse ante la gente, consider\u00e1ndose usted como la menor de todo el lugar, en donde no dispone, en efecto, m\u00e1s que del alimento y el vestido que Dios hace que reciban gratuitamente\u00bb. <\/em><\/p>\n<p><strong><em>Empleo del tiempo<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Tema de suma importancia no solo desde el punto de vista de Luisa de Marillac. Tambi\u00e9n Vicente de Paul insisti\u00f3 much\u00edsimo en sus conferencias. <em>\u00abEmplear bien el tiempo\u00bb, <\/em>en las cartas de Luisa de Marillac a las Hermanas, es una expresi\u00f3n con un contenido preciso. El referente al que apunta la palabra <em>bien<\/em> es el evangelio, el conjunto de valores evang\u00e9licos que estaba cristalizando en la vocaci\u00f3n de Hija de la Caridad, el carisma. Emplear el tiempo bien no apunta a esa actitud ansiosa de quien quiere aprovechar, generalmente en funci\u00f3n de intereses personales o de otro tipo, el tiempo de que dispone para <em>rentabilizarlo<\/em> mejor, para <em>aprovecharlo<\/em> y sacarle el mayor partido, y que suele provocar el tan cacareado estr\u00e9s. No se trata de hacer mucho en poco tiempo. Ni tampoco de servirse del tiempo, -precioso don de Dios-, para enriquecerse en experiencias variadas. <em>\u00abEmplear bien el tiempo\u00bb <\/em>en la correspondencia de Luisa con las Hermanas est\u00e1 en consonancia con aquella m\u00e1xima evang\u00e9lica de <em>\u00abSolo una cosa es necesaria\u00bb <\/em>y que se contrapone a la constataci\u00f3n que le precede: <em>\u00abandas inquieta y nerviosa con tantas cosas\u00bb.<\/em> La centralidad del seguimiento de Jesucristo y la cualidad de absoluto que tiene para las Hijas de la Caridad la dedicaci\u00f3n al servicio de Cristo en los pobres genera un estilo entregado. La atenci\u00f3n dispersa, debilita la energ\u00eda que hay que dedicar a lo \u00fanico importante, por eso, Luisa escribe con rotundidad: <em>\u00abCreo que no tiene usted tiempo que dedicar a otra cosa ni a otro fin que al servicio de los pobres y que no se le ocurrir\u00e1 que tiene usted obligaci\u00f3n de visitar o escribir a las personas religiosas o a las se\u00f1oras a menos que haya grande necesidad para ello. Si tuviera usted algo de tiempo de sobra, lo emplear\u00eda usted mejor en ganar algunos sueldos trabajando para los pobres o bien en instruir a alg\u00fan enfermos pobre dici\u00e9ndole algunas palabras \u00fatiles para su salvaci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>C. <\/em><em>el \u00e1mbito del servicio de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Sin duda, el sustantivo <em>servicio<\/em> es una de las palabras m\u00e1s abundantes en las cartas que Luisa de Marillac escribe a las Hijas de la Caridad. Las expresiones <em>\u00abservicio de los pobres\u00bb, \u00abservir a los pobres\u00bb, <\/em>se entrelazan a menudo con otras como <em>\u00abservicio de Dios\u00bb<\/em> <em>\u00abservir a Dios\u00bb<\/em> y <em>\u00abservirLE en los pobres\u00bb.<\/em> Ser siervas, estar sirviendo, esas son las se\u00f1as exteriores de identidad de aquellas primeras Hermanas.<\/p>\n<p>Cuando Luisa escribe a las Hermanas y les habla del servicio de los pobres alude a esta experiencia que es \u00edntima y amplia, rica, fecunda, exuberante y contagiosa. Algo mucho m\u00e1s y distinto que el realizar una tarea humanitaria; mucho m\u00e1s que realizar actos de compasi\u00f3n, -y eso ya ser\u00eda mucho-. Esa experiencia da a luz un modo de vivir entregado. Dedicar toda la vida, por amor, al servicio de los pobres promueve una forma de ser y de expresarse que hace transparente la cercan\u00eda de Dios en el mundo de los pobres y que se caracteriza por <em>\u00abestar llenas de una amor fuerte\u00bb que las \u00abocupa suavemente en Dios y caritativamente en el servicio de los pobres\u00bb. <\/em>Se trata de <em>\u00abuna forma de vida, del todo espiritual, aunque se manifieste en continuas acciones exteriores que parecen bajas y despreciables a los ojos del mundo, pero que son grandes ante Dios\u00bb.<\/em> Esa experiencia se nos hace accesible desde distintas vertientes.<\/p>\n<p><strong><em>Servir a Jesucristo en los pobres<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El servicio es la \u00fanica tarea que tienen las Hijas de la Caridad; es su dedicaci\u00f3n exclusiva; es la acci\u00f3n a trav\u00e9s de la cual viven un encuentro personal con los pobres; es tambi\u00e9n la forma privilegiada de entrar en relaci\u00f3n con Dios a trav\u00e9s de Jesucristo por <em>\u00abhaber sido elegidas por \u00c9l para <strong>servirle<\/strong> en la persona de sus pobres\u00bb, <\/em>y <em>\u00aben todo momento les proporciona ocasiones de <strong>servirle<\/strong>\u00ab. <\/em>Ser Hija de la Caridad es una vocaci\u00f3n espec\u00edfica con una misi\u00f3n concreta. En ella resuena la referencia evang\u00e9lica, el <em>\u00abcada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Para Luisa de Marillac los pobres <em>\u00abson miembros de Jesucristo\u00bb, \u00absus queridos miembros\u00bb. <\/em>En los pobres nos encontramos con Jesucristo. En esta clave de fe, la relaci\u00f3n de cada Hija de la Caridad con Jesucristo est\u00e1 \u00edntimamente entrelazada con la relaci\u00f3n que ella establece con cada persona pobre. Y no es posible adoptar otra mirada. <em>\u00abSi nos apartamos, por poco que sea, del pensamiento de que son los miembros de Jesucristo\u00bb, <\/em>nuestro modo de estar presentes a los pobres cambia radicalmente. Y cambia tambi\u00e9n nuestra actitud hacia ellos. La actitud vital centrada en Jesucristo como referente absoluto para cada Hermana, impregna y ti\u00f1e con sus mismos tonos la actitud con la que cada Hija de la Caridad se relaciona con los pobres. Y esto, <em>\u00absin hacer caso de lo que los sentidos puedan decir en contra\u00bb.<\/em> Porque es en nuestra relaci\u00f3n con Jesucristo en donde aprendemos <em>\u00abel respeto y el honor que debemos a todo el mundo\u00bb.<\/em> Enraizada en esta experiencia de encuentro vivo con Jesucristo, muestra mirada se hace contemplativa y se aclara para percibir en los pobres su gran dignidad y para <em>\u00abservirles con devoci\u00f3n, dulzura, tolerancia y humildad\u00bb<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Los pobres, Se\u00f1ores, Amos y Maestros. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abLos pobres son miembros de Jesucristo y nuestros amos\u00bb \u00abContin\u00fae sirviendo a nuestros queridos Se\u00f1ores con gran dulzura, respeto y cordialidad, viendo siempre a Dios en ellos.. <\/em>La expresi\u00f3n tomada de la tradici\u00f3n de la Iglesia, ha pasado a ser t\u00edpicamente vicenciana y refleja, de nuevo, la gran estiva, valoraci\u00f3n y dignidad que el pobre posee a los ojos de la Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>La palabra que utiliza Luisa en sus cartas es <em>\u00abma\u00eetre\u00bb <\/em>que admite ser traducida por amo, se\u00f1or y maestro<em>. <\/em>A veces la escribe con may\u00fascula y se est\u00e1 refiriendo a Dios que es el absoluto en la vida de la Hija de la Caridad, la realidad mayor, primera, principal, el Due\u00f1o, el Se\u00f1or y el <em>\u00abRey\u00bb <\/em>de nuestra vida. Tambi\u00e9n la utiliza en sentido sociol\u00f3gico para referirse a los se\u00f1ores con los que tienen que entrar en relaci\u00f3n las Hermanas y ella misma. Esos se\u00f1ores ejerc\u00edan un dominio total en su heredad. Pose\u00edan siervos, los cuales les estaban enteramente dedicados, les respetaban, y les profesaban reverencia y afecto. Referida a los pobres, coloca a \u00e9stos en la primera referencia existencial, una vez tomada la opci\u00f3n de seguir a Jesucristo en esta forma de vida. De ah\u00ed que puede decir a cada hermana que <em>\u00abno tenga dificultad en dejar alguno de sus ejercicios ya para asistir a su Hermana, ya para servir a los pobres por amor de Dios, porque eso es lo que El pide de usted\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Los pobres son <em>\u00abnuestros amos\u00bb, \u00abnuestros se\u00f1ores\u00bb, \u00abnuestros amados amos\u00bb, \u00abnuestros queridos amos\u00bb <\/em>son expresiones que apuntan a un tipo de relaci\u00f3n personal marcada por la entrega incondicional, el afecto y el amor de \u00e1gape. Hasta se puede decir que la calidad de la relaci\u00f3n con Dios puede medirse por la calidad de la relaci\u00f3n con los pobres. Por ello, para Luisa, el mayor tesoro de una Hija de la Caridad son los pobres. De ah\u00ed que insista <em>\u00abVis\u00edtelos usted misma\u00bb<\/em>. Es mejor que <em>\u00abse ocupe usted personalmente de ellos\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>En esa relaci\u00f3n hay que derrochar todas las virtudes, para poder estar en su presencia con esa fuerza y energ\u00eda que les permita servirles como lo har\u00eda Jesucristo. Hay que <em>\u00abtrabajar virtuosamente en el servicio de los pobres por amor de Dios\u00bb <\/em>Esas virtudes entran a formar parte del equipaje espiritual de cada Hermana, del modo de ser Hija de la Caridad. Son <em>\u00abla caridad\u00bb, \u00abla humildad\u00bb, \u00abla mansedumbre\u00bb, \u00abla compasi\u00f3n\u00bb, \u00abla cordialidad\u00bb, \u00abla bondad\u00bb, \u00abla amabilidad\u00bb.<\/em> <em>\u00abSean muy afables y bondadosas con sus pobres; ya saben que son nuestros se\u00f1ores a los que debemos amar con ternura y respetar profundamente. No basta con tener estas m\u00e1ximas en la memoria, sino que hemos de demostrarlo con nuestros cuidados caritativos y afables\u00bb.<\/em> Hay que desarrollar tambi\u00e9n otra serie de actitudes y cualidades que enriquecen la personalidad y benefician la relaci\u00f3n con los pobres; <em>\u00abel respeto\u00bb, \u00abla ternura\u00bb <\/em>y la simpat\u00eda.<\/p>\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 har\u00eda ahora Jesucristo?<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Una vez que esta convicci\u00f3n est\u00e1 firmemente arraigada, surge inmediatamente la respuesta a la pregunta por el c\u00f3mo servirle. <em>\u00abEs razonable que, pues Dios nos ha distinguido hasta el punto de llamarnos a su servicio, nosotras le sirvamos de la forma que a \u00c9l le agrada\u00bb<\/em>. En la trayectoria espiritual de Luisa hab\u00eda irrumpido con fuerza la figura de Jesucristo en cuya vida el Padre se hab\u00eda complacido. La vida entera de Jesucristo est\u00e1 marcada por su dedicaci\u00f3n a los pobres. Por eso repite <em>\u00abhemos de tener continuamente ante la vista nuestro modelo que es la vida ejemplar de Jesucristo\u00bb. <\/em>\u00bfQu\u00e9 har\u00eda ahora Jesucristo? Imitar a Jesucristo, hacer lo que \u00e9l hizo, actuar como \u00c9l actuar\u00eda hoy. He ah\u00ed la \u00fanica <em>\u00abregla\u00bb <\/em>de vida.<\/p>\n<p>Pero una imitaci\u00f3n meramente exterior, aunque en momentos determinados sea necesaria, no sirve de mucho porque perpet\u00faa el voluntarismo y no favorece la creatividad. Para poder actuar como \u00c9l, hay que estar invadidas por el aletear del mismo <em>\u00abesp\u00edritu de Jesucristo sin el cual todo cuanto digamos y hagamos no es m\u00e1s que c\u00edmbalo que reti\u00f1e\u00bb.<\/em> Esp\u00edritu que <em>unge<\/em> para <em>anunciar a los pobres la Buena Noticia, <\/em>que <em>env\u00eda a proclamar la libertad a los cautivos, a dar la vista a los ciegos, la libertad a los oprimidos.<\/em><\/p>\n<p>Es importante caer en la cuenta de la relaci\u00f3n que existe entre el esp\u00edritu que anima a una persona y su modo de actuar, su estilo. Es el esp\u00edritu el que promueve la acci\u00f3n, el que modela la actitud y el que mantiene el tono en la entrega. Revestirse del esp\u00edritu de Jesucristo es la clave para poder servir a los pobres a su estilo. Las virtudes que Luisa de Marillac recomienda a las Hermanas para realizar su servicio son fuerza y energ\u00eda para la acci\u00f3n y proceden de ese mismo esp\u00edritu. Y cuando las recomienda a las Hermanas a veces las nombra sin m\u00e1s y otras veces las evoca acompa\u00f1adas de la palabra esp\u00edritu. Indistintamente habla de servir a los pobres con <em>\u00abdevoci\u00f3n, dulzura y humildad\u00bb, <\/em>con <em>\u00abtolerancia, \u00abrespeto\u00bb<\/em> o <em>\u00abcon esp\u00edritu de mansedumbre y devoci\u00f3n\u00bb, \u00abcon esp\u00edritu de humildad y compasi\u00f3n\u00bb<\/em>. Siempre se est\u00e1 refiriendo a actuar con el esp\u00edritu de Jesucristo, como \u00e9l actuaba cuando estaba en la tierra.<\/p>\n<p><strong><em>La acci\u00f3n social <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Por donde pasa una Hija de la Caridad, a pesar de su humildad y sencillez, va dejando su huella. <em>\u00abEst\u00e1n haciendo ustedes maravillosas proezas\u00bb<\/em>. La gente que les ve actuar con los pobres perciben cambios a su alrededor. El hacer de las Hermanas aportaba alivio a los pobres, instrucci\u00f3n a las ni\u00f1as, salud a los enfermos y dignidad a las personas.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de las Hermanas repercute en primer lugar sobre las personas a quienes sirven. Algunos enfermos, al morir, dan testimonio de un cambio en su vida. Otros son conscientes de su curaci\u00f3n y valoran la calidad del servicio de aquellas j\u00f3venes. Ni\u00f1as que nunca podr\u00edan so\u00f1ar con aprender a leer y escribir, algunas de las cuales no sienten mayor inter\u00e9s, aprecian con admiraci\u00f3n el cambio que el aprendizaje trae a sus vidas. Los ni\u00f1os abandonados, la mayor\u00eda de los cuales mor\u00eda al poco tiempo de nacer, sobreviven a sus primeros d\u00edas y meses, van creciendo, aprenden un oficio y pueden organizar su propia familia. Los pobres forzados, condenados a remar en las galeras se sienten curados, atendidos, cuidados y queridos. Algunos ancianos\/as, algunos hombres y mujeres enfermas que ya no pueden trabajar en un oficio son invitados a vivir en una casa en donde ven c\u00f3mo se va reconstruyendo su salud y se sienten \u00fatiles por la realizaci\u00f3n de un trabajo que repercute en bien de todo el grupo. Los enfermos mentales, los soldados heridos en el campo de batalla, las hu\u00e9rfanas\u2026 un sinf\u00edn de personas reciben el ben\u00e9fico influjo de aquellas mujeres.<\/p>\n<p>Y la misma sociedad va siendo t\u00edmidamente transformada y va avanzando en humanidad en la direcci\u00f3n del Reino de Dios. El actuar de las Hermanas es signo de ese Reino. Un signo humilde, sencillo, limitado pero eficaz. Impulsa una toma de conciencia social y eclesial de que los pobres deben pasar a ocupar el centro. Pero es un actuar <em>\u00absin brillo y sin ruido\u00bb<\/em>, como levadura en la masa.<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n social del servicio lleva impl\u00edcito el dominio de la t\u00e9cnica adecuada a cada tipo de servicio. Por eso, en sus cartas, Luisa nos deja entrever su preocupaci\u00f3n porque las Hermanas aprendan todo aquello que en su tiempo se requer\u00eda para cuidar bien a los enfermos, conociendo perfectamente la t\u00e9cnica para utilizar la <em>\u00ablanceta\u00bb y <\/em>para <em>\u00absangrar\u00bb <\/em>y <em>\u00abel peligro que presentan las arterias, los nervios y dem\u00e1s\u00bb. <\/em>Aprenden tambi\u00e9n a preparar <em>\u00abmedicamentos\u00bb <\/em>en las <em>\u00abboticas\u00bb <\/em>de los grandes hospitales o en sus casas para administrarlos a los enfermos que cuidaban a domicilio. Es conveniente que estos <em>\u00abremedios\u00bb <\/em>o medicamentos <em>\u00absean comunes\u00bb <\/em>y poner atenci\u00f3n para <em>\u00abconservar en buen estado las drogas\u00bb<\/em>. De la misma manera, para la instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as, han de aprender c\u00f3mo <em>\u00abense\u00f1ar el catecismo\u00bb, <\/em>a hacer <em>\u00abmedias de estambre\u00bb,<\/em> y <em>\u00ablo que es m\u00e1s importante, la pr\u00e1ctica de la virtud\u00bb<\/em>. Esta formaci\u00f3n la considera important\u00edsima. El aprendizaje es algo activo; aprenden con la pr\u00e1ctica y el acompa\u00f1amiento de Luisa o de otra hermana cualquiera. El inter\u00e9s de las Hermanas por aprender es grande y tambi\u00e9n la Fundadora lo tiene de ense\u00f1ar<em>. \u00abHace alg\u00fan tiempo,<\/em>-escribe a una Hermana-<em> el se\u00f1or Vicente me hablaba de nuestras Hermanas que est\u00e1n dedicadas a la ense\u00f1anza, con el deseo de que todas se sirvieran del mismo m\u00e9todo; tan pronto como lo sepa con seguridad, no dejar\u00e9 de comunic\u00e1rselo\u00bb. <\/em>Todas est\u00e1n comprometidas en aprender bien <em>\u00abla forma de servir bien y h\u00e1bilmente a los pobres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero si Luisa de Marillac es consciente de que el servicio contiene esta dimensi\u00f3n social, orienta la mirada de las Hermanas hacia la globalidad de la experiencia de servicio. Por eso les dice con autoridad<em>: \u00abno es bastante estar al servicio de los pobres\u00bb<\/em> en un lugar cualquiera<em> \u00abhay que tener las verdaderas y s\u00f3lidas virtudes que ustedes saben deben poseer para llevar a cabo esa obra en la que tienen la dicha de estar empleadas; sin ello, Hermanas m\u00edas, su trabajo les ser\u00e1 casi in\u00fatil\u00bb. <\/em>No podemos decir que Luisa de Marillac no buscara la eficacia en el servicio. Sin eficacia no puede haber cambio social.<\/p>\n<p><strong><em>Un servicio corporal y espiritual<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Luisa, a trav\u00e9s de las cartas, apoya tambi\u00e9n la formaci\u00f3n de las Hermanas para que el servicio sea de calidad. Un servicio que ha de ser <em>\u00abcorporal y espiritual\u00bb<\/em>. Si la necesidad que los pobres ten\u00edan en aquel tiempo y en aquella sociedad del servicio corporal era grande, Luisa insiste en que las Hermanas <em>\u00abhagan por sus po\u00adbres todo lo que puedan, especialmente en relaci\u00f3n con el servi\u00adcio espiritual que les deben\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El servicio es integral. Tiene en cuenta a la persona entera. Porque servir, es <em>\u00abense\u00f1ar a vivir\u00bb<\/em> bien. <em>\u00abEnse\u00f1ar a vivir como buenos cristianos\u00bb<\/em>. Las personas verdaderamente pobres tienen necesidad de higiene, alimentos, vivienda; y tambi\u00e9n tienen necesidad de relaci\u00f3n con otros. Acompa\u00f1ar a los pobres en la adquisici\u00f3n de estrategias para llevar una vida con dignidad incluye cultivar actitudes de relaci\u00f3n con el entorno, con las personas y con lo trascendente, con Dios. Por eso, servir a los pobres incluye el ayudarles a que encuentren en su vida el referente evang\u00e9lico, que tengan la posibilidad de asumir los valores del evangelio y logren establecer con Dios una relaci\u00f3n que les libere y les conduzca a su plenitud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda 15 de marzo de 1660, entre las 11 y las 12 de mediod\u00eda, Luisa de Marillac terminaba sus d\u00edas, a los casi 69 a\u00f1os de edad, despu\u00e9s de repartir generosamente sus bendiciones entre &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":141622,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[18],"tags":[157,246,161,162,119,196,172,127,143],"class_list":["post-57312","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac","tag-abad-de-vaux","tag-charpy","tag-etienne","tag-gobillon","tag-gondi","tag-perboyre","tag-pobreza","tag-portail","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Las cartas de Luisa de Marillac a las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/las-cartas-de-luisa-de-marillac-a-las-hijas-de-la-caridad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las cartas de Luisa de Marillac a las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El d\u00eda 15 de marzo de 1660, entre las 11 y las 12 de mediod\u00eda, Luisa de Marillac terminaba sus d\u00edas, a los casi 69 a\u00f1os de edad, despu\u00e9s de repartir generosamente sus bendiciones entre ... 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