{"id":55096,"date":"2015-03-06T08:16:12","date_gmt":"2015-03-06T07:16:12","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=55096"},"modified":"2016-07-27T12:05:41","modified_gmt":"2016-07-27T10:05:41","slug":"sor-maturina-guerin-1631-1704-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-maturina-guerin-1631-1704-ii\/","title":{"rendered":"Sor Maturina Gu\u00e9rin (1631-1704) (II)"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/04\/biografias_hijas_caridad.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-116989\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/04\/biografias_hijas_caridad-231x300.jpg?resize=231%2C300\" alt=\"biografias_hijas_caridad\" width=\"231\" height=\"300\" \/><\/a>Los primeros a\u00f1os del generalato de Maturina quedaron sellados por la aprobaci\u00f3n pon\u00adtificia de la Compa\u00f1\u00eda, por la promulgaci\u00f3n de las Reglas comunes, por la redacci\u00f3n del Con\u00adsuetudinario y la inauguraci\u00f3n del libro de actas de las elecciones. Otros acontecimientos importantes iban a jalonar los mandatos sucesivos de Maturina Gu\u00e9rin como Superiora General.<\/p>\n<p><strong>SEGUNDO SEXENIO: 1676-1682<\/strong><\/p>\n<p><strong>La publicaci\u00f3n de la vida de la Se\u00f1orita Le Gras<\/strong><\/p>\n<p>El Superior General, Padre Jolly, en su circular de junio de 1674, anunciaba a las Her\u00admanas la pr\u00f3xima publicaci\u00f3n de la vida de su Fundadora:<\/p>\n<p>\u00abDentro de poco se os enviar\u00e1 la vida de la difunta Se\u00f1orita Le Gras, que ya ha sido escrita y que, Dios mediante, se imprimir\u00e1 sin tardar. Ser\u00e1 para voso\u00adtras un nuevo motivo de alegr\u00eda y de est\u00edmulo en vuestras ocupaciones para que imit\u00e9is las virtudes de vuestra amada Madre. Ruego a Dios, a quien tan dignamente sirvi\u00f3, os conceda la gracia de servirle, vosotras tambi\u00e9n, tan fiel y constantemente\u00bb.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 necesario esperar el a\u00f1o 1676 para ver la publicaci\u00f3n de esta vida de Santa Luisa, escrita por el Se\u00f1or Gobillon, p\u00e1rroco de San Lorenzo, la parroquia de la Casa Madre. Ese libro es el que las Hermanas hab\u00edan de leer todos los a\u00f1os, en el mes de marzo, durante cerca de dos siglos. Hasta fines del siglo XIX no se public\u00f3 otra vida de Luisa de Marillac; el P. Fiat escribi\u00f3 el pr\u00f3logo de esta obra.<\/p>\n<p><strong>Nuestra Se\u00f1ora de la Misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Siempre tuvo Maturina Gu\u00e9rin una gran devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen. A Ella acudi\u00f3 para conseguir que su padre la autorizase a ser Hija de la Caridad; la honraba en todos sus misterios e invitaba a las Hermanas a que la invocaran, reconoci\u00e9ndola como Mediadora ante su Hijo, como Dispensadora de gracias en favor de los pobres. No dejaba pasar un solo d\u00eda sin rezarle el rosario.<\/p>\n<p>En 1681 se derrumb\u00f3 un viejo inmueble del callej\u00f3n de los Pintores, no lejos de la Casa Madre. Sor Maturina se enter\u00f3 de que una imagen de la Virgen que lo coronaba, yac\u00eda en una letrina inmunda. El respeto y veneraci\u00f3n que le merec\u00eda toda representaci\u00f3n de la San\u00adt\u00edsima Virgen no pod\u00edan permitir que \u00e9sta permaneciera en tal estado y rog\u00f3 a sus compa\u00ad\u00f1eras que fueran a buscarla para colocarla en un lugar m\u00e1s digno de ella. Pero las Herma\u00adnas le refirieron que, en d\u00edas anteriores, ocho hombres hab\u00edan unido todas sus fuerzas para sacarla de la cloaca sin haber podido conseguirlo; la estatua pesaba tanto que no hab\u00edan podido ni moverla. Maturina no se resign\u00f3 ante esto. Empez\u00f3 por orar: \u00ab<em>se dirigi\u00f3, lo primero, a la Santisima Virgen, suplic\u00e1ndole nos diese el consuelo de poder sacar su imagen de aquel lugar y traerla a nuestra casa\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Y, seguidamente, envi\u00f3 a dos hombres con una carreta. Dichos hombres recibieron la consigna de pedir refuerzos, hasta conseguir sacar la pesada estatua. Con gran sorpresa suya, los dos hombres pueden, sin dificultad, cargar la estatua en la carreta y la llevan hasta la Casa Madre. All\u00ed se coloca sobre una gran piedra, a modo de peana, en el \u00e1ngulo del edi\u00adficio nuevo.<\/p>\n<p>Para demostrar su gratitud por esta merced, Sor Maturina pone a todas las Hijas de la Caridad bajo la protecci\u00f3n de la Virgen, a la que da el nombre de Nuestra Se\u00f1ora de las Victorias.<\/p>\n<p>Esta imagen se encontraba anteriormente en una de las puertas que daban entrada a Par\u00eds, en el barrio de San Dionisio. Cuando se procedi\u00f3 a la demolici\u00f3n de la muralla que rodeaba la ciudad, se transport\u00f3 la estatua a la casa derrumbada.<\/p>\n<p>Maturina solicit\u00f3, sin duda, que le permitieran quedarse con la imagen, de la que se hizo entrega oficial a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Estas siempre la tuvieron en pia\u00addosa veneraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de 1789, la estatua fue llevada a la calle del Vieux Colombier y, despu\u00e9s, a la calle del Bac. En esta \u00e9poca, las Hermanas le dieron el t\u00edtulo de Virgen de la Misi\u00f3n, porque estaba colocada en la habitaci\u00f3n donde trabajaban las Hermanas para los misioneros.<\/p>\n<p>Esta imagen de la Virgen sigue velando por la Compa\u00f1\u00eda. Las Hijas de la Caridad pueden venerarla en la capilla de San Jos\u00e9, en la Casa Madre.<\/p>\n<p><strong>TERCER SEXENIO: 1685-1691 <\/strong><strong>La \u00abcorneta\u00bb o toca<\/strong><\/p>\n<p>El 26 de julio de 1685, Maturina Gu\u00e9rin env\u00eda a las casas una circular relativa a la forma de vestir. Poco pod\u00eda figurarse entonces que habr\u00edan de transcurrir cerca de tres siglos an\u00adtes de que se introdujera una modificaci\u00f3n importante en aquel h\u00e1bito de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p><em>\u00abEl motivo de esta circular es hacerles saber que el Padre Jolly, nuestro muy <\/em><em>honorable Padre, informado de la necesidad que tienen la mayor\u00eda de nuestras <\/em><em>Hermanas de llevar alguna prenda encima del tocado, a causa de la-incomo\u00addidad que experimentan, en invierno, por los grandes fr\u00edos, y en verano, por los ardores del sol, cuando van a servir a los enfermos, lo que obliga a que se les per\u00admita este alivio por alg\u00fan tiempo, de tal manera que se cae en falta de unifor\u00admidad, dado que unas pueden prescindir de ello y otras no; habiendo sopesa\u00addo todo esto con el parecer de algunas personas de piedad que encuentran inmodesto nuestro cofiado, su Caridad ha permitido que todas lleven una \u00abcor\u00adneta\u00bb a condici\u00f3n de que no sea de tejido m\u00e1s fino que el de nuestras dem\u00e1s prendas de vestir, no vaya a ser que lo que se permite por necesidad acabe sirviendo a la vanidad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Lo que induce a tal decisi\u00f3n es el servicio a los pobres, pero Maturina conoce muy bien. los riesgos a que expone la vanidad femenina. En algunas regiones de Francia existe una \u00abcorneta\u00bb, llamada tambi\u00e9n cofia, y suele ser de tejido fino y a veces adornada con encajes. Por eso insiste en la necesidad de salvaguardar la sobriedad propia de las Siervas de los Pobres.<\/p>\n<p>Aquella \u00abcorneta\u00bb de 1685, rect\u00e1ngulo de tela, cae sobre los hombros. Pero poco a poco hab\u00eda de ir modific\u00e1ndose; llegar\u00eda el uso del almid\u00f3n, que la har\u00eda m\u00e1s r\u00edgida y permitir\u00eda levantar los lados de la cofia a modo de alas, ampliamente extendidas.<\/p>\n<p>El 8 de enero de 1964, una carta del Superior General, Padre Slattery, anuncia la modi\u00adficaci\u00f3n del h\u00e1bito y comunica el Decreto de Roma, relativo a tal modificaci\u00f3n. Como la de Maturina Gu\u00e9rin, esta carta insiste en la necesidad de adaptarse a las condiciones de los tiempos, y en haber escuchado el parecer de personas competentes:<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; la adaptaci\u00f3n a las condiciones del tiempo actual de vuestro h\u00e1bito tradi\u00ad<\/em><em>cional hab\u00eda sido ya objeto de una decisi\u00f3n anterior del Consejo General de la <\/em><em>Comunidad. Pod\u00e9is creer que esta decisi\u00f3n no se hab\u00eda tomado, sino despu\u00e9s <\/em><em>de mucha oraci\u00f3n y de numerosas misas celebradas con tal intenci\u00f3n; despu\u00e9s <\/em><em>de un estudio prolongado y profundo, de cambiar impresiones con las diversas <\/em><em>Provincias y de consultar a autoridades eclesi\u00e1sticas muy cualificadas&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos plena confianza en el esp\u00edritu sobrenatural de nuestras Hermanas y estamos seguros de que, al estar animadas, como lo est\u00e1n, del esp\u00edritu de San Vicente y de Santa Luisa, reconocer\u00e1n la voluntad de Dios, manifestada por la voz de Roma y la de los Superiores\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En 1964, como en 1685, las Hijas de la Caridad acogieron en Fe y obediencia las direc\u00adtivas emanadas de los Superiores.<\/p>\n<p><strong>Las circulares del 2 de febrero<\/strong><\/p>\n<p>La petici\u00f3n de la Renovaci\u00f3n de los Votos al Superior General de la Congregaci\u00f3n de le Mel\u00f3n se remonta a los or\u00edgenes de la Compa\u00f1\u00eda. Luisa de Marillac hac\u00eda esta petici\u00f3n al naftol Vicunte Margarita Ch\u00e9tif y Maturina Gu\u00e9rin, continuaron haciendo lo mismo.<\/p>\n<p>En su \u00a0carta del 1 de enero de 1687, Maturina pide a las Hermanas que le env\u00eden su petici\u00f3n de la Renovaci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u00abTodas las que han hecho los votos, queridas Hermanas, p\u00eddanlos tan pronto como reciban la presente\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Las circulares del 2 de febrero, que parecen haber dado comienzo en 1687, tienen por objeto transmitir a las Hermanas la respuesta del Superior General:<\/p>\n<p><em>\u00abCon gran consuelo les escribo para comunicarles que nuestro Muy Honorable <\/em><em>Superior les concede la Renovaci\u00f3n de los Votos. H\u00e1ganlos, pues, con el mis\u00ad<\/em><em>mo amor, y, si es posible, con mayor amor todav\u00eda, que la primera vez, entre\u00ad<\/em><em>g\u00e1ndose por completo a Dios&#8230; (para) prestar servicio a los pobres con amor y fidelidad\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>En sus circulares, Maturina Gu\u00e9rin insiste en la importancia de la preparaci\u00f3n, individual y comunitaria, para la Renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abSe aproxima el 25 de marzo, d\u00eda en el que toda la Comunidad se consagra a Dios por la Renovaci\u00f3n de los Santos Votos. Tratemos de prepararnos a ella mediante una reflexi\u00f3n seria\u00bb .<\/p>\n<p>Esta preparaci\u00f3n consiste en lecturas especiales de autores espirituales de la \u00e9poca, en la meditaci\u00f3n de los cap\u00edtulos de las Reglas comunes sobre los cuatro votos y en un exa\u00admen o revisi\u00f3n de las faltas cometidas contra los mismos.<\/p>\n<p>Todos los a\u00f1os, Maturina se\u00f1ala a las Hermanas algunos abusos que se han introducido en la Compa\u00f1\u00eda. Las faltas contra la pobreza son las que con m\u00e1s frecuencia se mencionan: algunas Hermanas no utilizan los donativos seg\u00fan la intenci\u00f3n de los donantes; otras se han permitido prestar dinero con inter\u00e9s; otras han comprado, pedido prestado o dado sin permiso.<\/p>\n<p><em>\u00abTodo esto es contrario al voto de pobreza\u00bb, <\/em>explica la Superiora General.<\/p>\n<p>Dejando de lado la forma sencilla de vivir de las familias pobres, hay casas de Herma\u00adnas que han adoptado costumbres de vida m\u00e1s holgadas. Maturina apunta al uso de col\u00adchones de pluma o de dos colchones, al empleo de vajilla de cer\u00e1mica; hay Hermanas que pasan tiempo en dar cera a los muebles.<\/p>\n<p><em>\u00abEsto es propio de se\u00f1oras, y no de pobres Hermanas como nosotras<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Maturina est\u00e1 vigilante para mantener a la Compa\u00f1\u00eda en su esp\u00edritu primitivo, el esp\u00edritu de sencillez y de pobreza indispensable a la verdadera sierva de los pobres.<\/p>\n<p>Todas las Superioras Generales que se han ido sucediendo, despu\u00e9s de haber pedido, el 2 de febrero, al Superior General la Renovaci\u00f3n de los Votos para todas las Hermanas, han proseguido la costumbre de dirigir a las Hijas de la Caridad una circular en la que han insistido en uno u otro aspecto de los compromisos renovados el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante sus a\u00f1os de generalato, Maturina Gu\u00e9rin tom\u00f3 tambi\u00e9n parte en la preparaci\u00f3n del libro de preces para uso de la Compa\u00f1\u00eda, y en la del primer Catecismo de Votos, y en la publicaci\u00f3n de las Conferencias de San Vicente. Pero no disponemos de ning\u00fan docu\u00admento que nos permita conocer cu\u00e1l fue la parte que le correspondi\u00f3 en todo ello.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n pudieron decir las Hermanas contempor\u00e1neas de Maturina:<\/p>\n<p><em>\u00abSor Maturina Gu\u00e9rin fue quien dio brillo, esplendor y perfecci\u00f3n a nuestra Com\u00ad<\/em><em>pa\u00f1\u00eda, ya que le fue otorgado cumplir los designios de nuestros Santos <\/em><em>Fundadores\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><strong>EL SERVICIO A LOS POBRES DE 1667 A 1697<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abGuerra en todas partes, miseria por todas partes. En Francia hay muchos que sufren. i0h Salvador! i0h Salvador!&#8230; Si, hace veinte a\u00f1os que est\u00e1n continuamente en guerra; si siembran, no est\u00e1n seguros de poder cosechar; vienen los ej\u00e9rcitos y lo saquean y lo roban todo. Lo que no han robado los soldados, los alguaciles lo cogen y se lo llevan. Despu\u00e9s de todo esto, \u00bfqu\u00e9 hacer?, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1? No queda m\u00e1s que morir&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esta descripci\u00f3n que hace San Vicente el 24 de julio de 1655 de la miseria en Francia contin\u00faa siendo la actualidad ya avanzado el siglo XVII. El Rey Luis XIV sigue la guerra contra los holandeses, los espa\u00f1oles, contra la Casa de Austria, con el fin de ensanchar las fronteras de su Reino. Los gastos necesarios para la vida de los ej\u00e9rcitos se cubren mediante un gran aumento de los impuestos.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica de prestigio que llevaba Luis XIV en el interior de Francia (construcci\u00f3n del palacio de Versalles, reconstrucci\u00f3n del Louvre, lujo de la Corte), supon\u00eda tam\u00adbi\u00e9n un derroche que conduc\u00eda a la ruina.<\/p>\n<p>El mundo campesino, m\u00e1s de 2\/3 de la poblaci\u00f3n, vive dif\u00edcilmente. La tierra per\u00adtenece en su mayor parte (el 70 %) al Rey, a la nobleza y a la Iglesia. Los granjeros, los labradores deben pagar pesados impuestos: la renta a los propietarios de las tie\u00adrras, el diezmo al clero, la talla (tributo), la gabela a los intendentes del Rey. Muchos campesinos se ven agobiados de hipotecas y deudas. Al encontrarse sin tener con qu\u00e9 pagar, abandonan su tierra y van a engrosar el n\u00famero de los mendigos en las ciudades donde la caridad est\u00e1 mejor organizada o se unen a las bandas de saltea\u00addores que viven del pillaje en los campos.<\/p>\n<p>Las Hermanas hablan de esta gran miseria que abruma a las pobres gentes del campo. Ana Jouan, cuando llega a Lubl\u00e9, a 70 km. de Angers, se preocupa de tener trigo:<\/p>\n<p><em>\u00abpara los pobres que estaban muertos de hambre&#8230; Ven\u00edan de diez leguas a pedir un trozo de pan, y vimos con asombro entre mil cien y mil doscientos pobres cada d\u00eda a quienes se daba sopa\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En Santa Maria del Monte, en Normand\u00eda, las Hermanas hablan del mismo sufri\u00admiento hacia 1692.<\/p>\n<p><em>\u00abLos Pobres no tienen suficiente pan\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Esta miseria existe en numerosas regiones. El intendente de Berry declara en 1675: \u00ab<em>Los campesinos son m\u00e1s desgraciados que los esclavos en Turqu\u00eda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En el Delfinado, el duque Lesdigui\u00e9res refiere en la misma \u00e9poca: <em>\u00abLa mayor\u00eda de los habitantes hab\u00edan vivido solamente de bellotas y de ra\u00ed\u00adces, y hab\u00edan llegado incluso a comer hierba y cortezas de \u00e1rbol\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El hambre, el exceso de los impuestos, las exacciones de los soldados provocan varias rebeliones campesinas que son violentamente reprimidas por el poder real. Solapadamente van infiltr\u00e1ndose en el pueblo las ideas nuevas de libertad, de igual\u00addad, que abocar\u00e1n en la Revoluci\u00f3n de 1789.<\/p>\n<p>En su lecho de muerte, el Rey Luis XIV dir\u00e1 a su nieto el futuro Luis XV:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Tratad de aliviar a los pueblos, yo me siento muy desdichado por no haber <\/em><em>podido hacerlo\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Este remordimiento tard\u00edo es la expresi\u00f3n de una dolorosa verdad.<\/p>\n<p>Maturina Gu\u00e9rin se esforzar\u00e1, durante los largos a\u00f1os de su generalato por res\u00adponder a las m\u00faltiples llamadas que llegan de todos los rincones de Francia para ali\u00adviar el sufrimiento del pueblo. Los Se\u00f1ores en sus tierras, las Damas de la Caridad, los Administradores de los Hospitales van a pedir Hijas de la Caridad para cuidar a los enfermos, asistir a los moribundos, dar de comer a los hambrientos, consolar a los prisioneros. La burgues\u00eda y la nobleza cristiana del siglo XVII recuerdan las pala\u00adbras de Jesucristo:<\/p>\n<p><em>\u00abTuve hambre y me d\u00edsteis de comer&#8230; <\/em><\/p>\n<p><em>estaba enfermo y me visitasteis<\/em><\/p>\n<p><em>estaba en la c\u00e1rcel y vinisteis a verme&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero el sentido del pecado social, de la injusticia en el reparto de los bienes, de la opresi\u00f3n del hombre por el hombre no existe todav\u00eda. Esto ser\u00e1 una de las adquisi\u00adciones de la Iglesia en el siglo XX y muy especialmente del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p><em>\u00abPara satisfacer las exigencias de la justicia y de la equidad, hay que hacer <\/em><em>todos los esfuerzos posibles para que, dentro del respeto a los derechos de <\/em><em>las personas y a las caracter\u00edsticas de cada pueblo, desaparezcan lo m\u00e1s <\/em><em>r\u00e1pidamente posible las enormes diferencias econ\u00f3micas que existen hoy, <\/em><em>y frecuentemente aumentan, vinculadas a discriminaciones individuales y sociales\u00bb<\/em><\/p>\n<p><strong>Al servicio de las pobres gentes del campo<\/strong><\/p>\n<p>En las opciones que hace la Compa\u00f1\u00eda durante la segunda mitad del siglo XVII, se da la prioridad a los pobres de los campos. En treinta a\u00f1os se hicieron unas ciento veinte implantaciones en aldeas y pueblos de Francia. Se llama a las Hijas de la Ca\u00adridad:<\/p>\n<p><em>\u00abpara visitar a los enfermos tanto en la parroquia como en las aldeas veci\u00adnas, para llevarles los remedios, procurarles todos los socorros necesa\u00adrios\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Los contratos de fundaci\u00f3n se\u00f1alan que una de las Hermanas se encargar\u00e1 de la escuela para las ni\u00f1as pobres:<\/p>\n<p>\u00ab<em>les instruir\u00e1 en los principios de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana, y les ense\u00f1ar\u00e1 a leer<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Maturina Gu\u00e9rin escoge con cuidado a las dos o tres Hermanas que han de en\u00adviar a las nuevas implantaciones. Sus Consejeras le ayudan en esta elecci\u00f3n, como lo se\u00f1ala su nota biogr\u00e1fica: <em>\u00abNo decid\u00eda nada sin el parecer de sus Consejeras\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Dedica una atenci\u00f3n especial a la elecci\u00f3n de la Hermana Sirviente que ha de ser<\/p>\n<p>la animadora de la Comunidad:<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda como norma no nombrar Hermanas Sirvientes a las que hubieran manifestado que ten\u00edan deseo de ello y cuya vida no hubiera sido ejemplar en los dem\u00e1s oficios que hab\u00edan tenido anteriormente\u00bb.<\/p>\n<p>Como en tiempo de los Fundadores, \u00abel env\u00edo a misi\u00f3n\u00bb se hace durante una Conferencia. El 20 de mayo de 1685, el Padre Serre habla a las Hermanas que van a ir al nuevo establecimiento de Rochefort:<\/p>\n<p>\u00abEs conveniente que digamos algo a nuestras Hermanas que van ma\u00f1ana a Rochefort&#8230; No os extra\u00f1ar\u00e9is de los rechazos y contradicciones que encontrareis, ni de la privaci\u00f3n de muchas cosas que os han de faltar&#8230; Con\u00adtemplad a Nuestro Se\u00f1or cuando vino a este mundo por su Encarnaci\u00f3n: quiso nacer pobremente&#8230; Hermanas, ese es vuestro Modelo\u00bb.<\/p>\n<p>Las Hermanas van provistas para su viaje de un salvoconducto firmado por el Su\u00adperior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Dicho salvoconducto garantiza que las Hermanas no son unas vagabundas, que son j\u00f3venes de buenas costumbres y que, all\u00ed donde se detengan, pueden recibir todos los Sacramentos de la Iglesia Ca\u00adt\u00f3lica. Los Archivos de la Casa Madre conservan varios de estos pases.<\/p>\n<p>\u00abEdmundo Jolly, Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, a nuestras queridas hijas en Jesucris\u00adto, nuestro Salvador, Sor Nicolasa Courtin y Sor Mar\u00eda Chauvin, Hermanas de dicha Compa\u00f1\u00eda, salud en Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndonos hecho el honor el Se\u00f1or Marqu\u00e9s de Louvois de pedirnos Her\u00admanas de vuestra Compa\u00f1\u00eda para establecerlas en su tierra de Louvois para el alivio de los pobres enfermos no s\u00f3lo de dicho lugar, sino tambi\u00e9n de tres aldeas o pueblos que de \u00e9l dependen, nos, deseando satisfacer las santas intenciones de dicho Se\u00f1or, mandamos que os dirij\u00e1is a dicho lugar de Lou\u00advois para recibir sus \u00f3rdenes y trabajar all\u00ed, bajo el benepl\u00e1cito del Se\u00f1or Arzobispo de Reims, seg\u00fan vuestro Instituto y conforme a vuestras Reglas.<\/p>\n<p>Por esto suplicamos muy humildemente a los Se\u00f1ores Curas y a otros Su\u00adperiores de las Iglesias por donde pas\u00e9is, que os permitan recibir los Sa\u00adcramentos que necesit\u00e9is, puesto que sois personas de intachable vida y buenas costumbres.<\/p>\n<p>En fe de lo cual hemos firmado la presente de nuestra propia mano y la he\u00admos hecho sellar con nuestro sello ordinario en la casa de San L\u00e1zaro de Par\u00eds, 10 de febrero de 1676.\u00bb<\/p>\n<p>Firmado: Edmundo Jolly.<\/p>\n<p>El viaje es con frecuencia largo, dif\u00edcil, a veces peligroso. Los soldados van va\u00adgando por el campo buscando con qu\u00e9 subsistir. Los cocheros y los carreteros no tienen buena reputaci\u00f3n. Juana Bonvilliers recordar\u00e1 siempre uno de sus viajes, en el que conserv\u00f3 la vida gracias a una intervenci\u00f3n milagrosa de Dios.<\/p>\n<p>\u00abSe encontr\u00f3 una vez en gran peligro: mientras iba de viaje, el que la con\u00adduc\u00eda se encontr\u00f3 solo con ella en un paso muy apropiado a su desgraciado prop\u00f3sito y quiso forzarla. Pero ella se puso de rodillas para encomendar\u00adse a Dios y suplic\u00f3 a aquel hombre que la matara, present\u00e1ndole su cuello para que lo cortara antes que hacerle sufrir semejante maldad; esto impre\u00adsion\u00f3 a aquel hombre que la dej\u00f3 sin hacerle da\u00f1o alguno e incluso le pidi\u00f3 perd\u00f3n por su mala voluntad. Ella consideraba esta gracia como una de las mayores que Dios le hab\u00eda hecho, y ten\u00eda raz\u00f3n, pues fue un milagro\u00bb.<\/p>\n<p>Igualmente Santa Allou deber\u00e1 defenderse de un joven demasiado atrevido:<\/p>\n<p>\u00abDio muestras, en una ocasi\u00f3n, de su valor y del amor que ten\u00eda por su pu\u00addor, dando un fuerte bofet\u00f3n a un hombre que quer\u00eda divertirse a costa de ella\u00bb.<\/p>\n<p>En general reciben a las Hermanas en los pueblos las personas que las han soli\u00adcitado. Se pone una casa a su disposici\u00f3n. Toda fundaci\u00f3n prev\u00e9 el pago de una ren\u00adta para garantizar el servicio a los pobres y la vida material de las Hermanas. En Lon\u00adgu\u00e9, la Se\u00f1ora de Croiset establece una renta de 1.000 libras en 1696 para que vayan tres Hijas de la Caridad a vivir en el pueblo. En 1682, el Se\u00f1or de Garc\u00e9 lega por testamento un capital de 500 libras para producir una renta que se distribui\u00adr\u00e1 cada a\u00f1o a los pobres de Bruz a trav\u00e9s de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Pero las rentas previstas no se pagan siempre. Las dos Hermanas, establecidas en Pir\u00e9e (cerca de Rennes) en 1683, no recibir\u00e1n m\u00e1s que el tercio de lo que estaba previsto. En Montpon, los herederos de la Se\u00f1orita de Foix rehusaron continuar pagando la renta a las Hermanas y a los pobres. De esta manera, las Hermanas viven realmente la pobreza y comparten lo que tienen con los Pobres.<\/p>\n<p>Como lo recomendaba San Vicente, las Hijas de la Caridad se esfuerzan por rea\u00adlizar su servicio con \u00abcompasi\u00f3n, dulzura, cordialidad, respeto y devoci\u00f3n\u00bb y los testimonios de ello abundan en las notas de las Hermanas difuntas. Las compa\u00f1eras de B\u00e1rbara Firon en Charenton (Isla de Francia) recuerdan con admiraci\u00f3n la actitud de su Hermana Sirviente.<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda un gran cuidado de sus pobres enfermos, llev\u00e1ndoles todos los d\u00edas la raci\u00f3n, aunque hab\u00eda algunos que estaban muy alejados. Cuando hab\u00edan tomado medicina (es decir, una purga), iba a verlos despu\u00e9s de comer para ver c\u00f3mo se encontraban\u00bb.<\/p>\n<p>Al servicio corporal se une el servicio espiritual. Francisca Goupil (que no sabe leer y su compa\u00f1era trabajan juntas y se ayudan mutuamente.<\/p>\n<p><em>\u00abCuando yo hac\u00eda la lectura (este t\u00e9rmino designa el catecismo) a nuestras mujeres pobres, cuenta la compa\u00f1era, seg\u00fan la costumbre en los pueblos, <\/em><em>Sor Francisca se la explicaba maravillosamente bien, ense\u00f1\u00e1ndoles el modo de hacer buen uso de ella\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Las notas subrayan con fuerza que es de su trato con Cristo de donde las Herma\u00adnas sacan el Amor que anima su servicio.<\/p>\n<p><em>\u00abElla (Renata l&#8217;Agneau) ten\u00eda un respeto tal por los pobres que miraba en ellos la persona de Nuestro Se\u00f1or. No se quejaba nunca de los desprecios <\/em><em>y de las injurias que le hac\u00edan, y dec\u00eda a este respecto: \u00abel servidor no es <\/em><em>mayor que su amo\u00bb. Y cuando se le preguntaba por qu\u00e9 quer\u00eda ser tratada como los pobres, respond\u00eda: \u00ab\u00bfNo es justo que las siervas sean tratadas como sus amos?<\/em>\u00ab\u00bb.<\/p>\n<p>Al terminar la conferencia sobre las virtudes de Mar\u00eda Tousson (fallecida a los doce a\u00f1os de vocaci\u00f3n), el Padre Talec, Director de la Compa\u00f1\u00eda, exclama con admi\u00adraci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abLas Hijas de la Caridad est\u00e1n obligadas a respetar a todos, especialmente a los pobres que son sus amos, y de los que ellas son las siervas. Pues esto es lo que ella (Mar\u00eda Tousson) hac\u00eda, honrando a su pr\u00f3jimo por el amor de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Las Reglas particulares para las Hermanas de las Aldeas que cada una de las Comunidades lee todos los meses, piden que se preste una gran atenci\u00f3n a las ni\u00ad\u00f1as pobres:<\/p>\n<p>\u00abNo s\u00f3lo a las que vayan a su escuela&#8230; (sino tambi\u00e9n) a las que mendigan el pan&#8230; a las que casi nunca pueden ir a la escuela como son las pastoras, vaqueras y otras que guardan ganados (las j\u00f3venes trabajadoras).<\/p>\n<p>La Regla pide a las Hermanas que las instruyan, les ense\u00f1en las verdades de la fe en su casa si es que las ni\u00f1as acuden all\u00ed, o:<\/p>\n<p>\u00aben el tiempo y lugar donde las encuentren no s\u00f3lo en las Aldeas, sino tam\u00adbi\u00e9n en los campos y caminos\u00bb.<\/p>\n<p>En todas las aldeas en que est\u00e1n establecidas, las Hermanas se preocupan por la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as. Les ense\u00f1an sus deberes para ser buenas cristianas, las preparan para la primera comuni\u00f3n, pero tambi\u00e9n combaten el analfabetismo, ense\u00ad\u00f1\u00e1ndolas a leer y a escribir y tratan de hacerlas capaces de que se ganen la vida mediante el aprendizaje de un oficio.<\/p>\n<p>Durante 21 a\u00f1os, Maturina Gu\u00e9rin asumi\u00f3 la responsabilidad de la peque\u00f1a Com\u00adpa\u00f1\u00eda como Superiora General. Trabaj\u00f3 en la redacci\u00f3n de las Reglas, recibi\u00f3 a mu\u00adchas Hermanas, respondi\u00f3 a las m\u00faltiples llamadas de los pobres.<\/p>\n<p>\u00abSe consideraba a Sor Maturina Gu\u00e9rin como un tesoro que Dios hab\u00eda re\u00adgalado a la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, dir\u00e1 Francisca Carcireux, una Hermana muy mayor, que hab\u00eda entrado en la Compa\u00f1\u00eda antes que Maturina Gu\u00e9rin.<\/p>\n<p>Si, exteriormente, Maturina Gu\u00e9rin se presenta a los ojos de todos como una fuer\u00adte personalidad que hab\u00eda recibido muchos talentos, interiormente camina, paso a paso, hacia su Dios, atravesando \u00e9pocas de duda, de angustia, de tinieblas. Durante uno de sus Ejercicios Espirituales, Maturina escribi\u00f3 sus reflexiones y sus resolucio\u00adnes en un cuadernito.<\/p>\n<p><em>\u00abDurante mis Ejercicios, he tomado la resoluci\u00f3n de abandonarme total\u00ad<\/em><em>mente a Dios en lo que se refiere a mi salvaci\u00f3n, por la que he tenido, en el <\/em><em>pasado, demasiada angustia y turbaci\u00f3n a causa de mis pecados y por falta <\/em><em>de una confianza total en su Bondad.<\/em><\/p>\n<p><em>Los motivos que me han inducido a este total abandono en las manos de <\/em><em>Dios son:<\/em><\/p>\n<p><em>1.\u00b0 La firme confianza que tengo en que El quiere salvarme, ya que, para <\/em><em>esto envi\u00f3 su Hijo al mundo. <\/em><\/p>\n<p><em>2.\u00b0 La reflexi\u00f3n que he hecho sobre la dulce mirada que Nuestro Se\u00f1or diri\u00ad<\/em><em>gi\u00f3 a San Pedro despu\u00e9s de haberle \u00e9ste negado, y el reproche que hizo <\/em><em>a las mujeres de Jerusal\u00e9n camino del Calvario, junto con los vivos sen\u00ad<\/em><em>timientos de amor y gratitud que Dios me ha dado en mi oraci\u00f3n en la <\/em><em>que me ha hecho ver que no hab\u00eda ahorrado nada por mi salvaci\u00f3n y <\/em><em>que, por su parte, hab\u00eda preparado todo lo necesario para mi santifica\u00ad<\/em><em>ci\u00f3n.\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Como muchos santos, Maturina atraviesa la \u00abnoche oscura del alma\u00bb, en la que se siente a Dios lejano, inaccesible, en la que tinieblas y penas interiores invaden el alma.<\/p>\n<p>\u00abHe visto tambi\u00e9n, en mis Ejercicios, que me faltaba sumisi\u00f3n para sufrir las tinieblas y las penas interiores en las que place a Dios sumergirme, pero, por su misericordia, me he desenga\u00f1ado de la vana esperanza que te\u00adn\u00eda de librarme de un mal que Dios quiere absolutamente que soporte, con\u00adsiderando la impotencia en que, se encontraba la Sant\u00edsima Virgen de poder socorrer a su querido Hijo en los tormentos de su Pasi\u00f3n y que todo lo que hac\u00eda en presencia de este divino Salvador no hac\u00eda m\u00e1s que aumentar sus dolores en vez de aliviarlos\u00bb.<\/p>\n<p>En un impulso de amor hacia su Se\u00f1or, Maturina le entrega toda su vida.<\/p>\n<p>\u00abConsiderando todo esto, propongo, Dios m\u00edo, mediante vuestra gracia, su\u00adfrir por vuestro amor todos los abandonos y las penas m\u00e1s duras, convenci\u00adda de que no hay fuerza, ni luz, ni consuelo verdadero si Vos mismo no los conced\u00e9is. Por tanto, me someto de todo coraz\u00f3n a vuestra direcci\u00f3n y me abandono para siempre en vuestras manos. Vos sab\u00e9is lo que me conviene y lo que no. Obrad, pues, en adelante como os plazca y haced de m\u00ed todo lo que quer\u00e1is\u00bb.<\/p>\n<p>Maturina va a vivir este abandono en Dios, durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida en el total desprendimiento de s\u00ed misma. Despu\u00e9s de una grave enfermedad que la retie\u00adne varios meses en cama (probablemente un ataque de apoplej\u00eda con hemiplejia y afasia), Maturina entra en lo que hoy se llama la cuarta edad.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>\u00abSe qued\u00f3 sin fuerzas y con su complexi\u00f3n fuerte y muy gruesa, de manera que ten\u00eda suma dificultad para andar e incluso para hablar, lo que hac\u00eda que fuera una carga para quienes la cuidaban\u00bb.<\/p>\n<p>Conservando a pesar de todo una cierta lucidez, Maturina sufre por no estar ya en condiciones de servir a la Compa\u00f1\u00eda, como lo hab\u00eda hecho anteriormente.<\/p>\n<p>\u00abAl final de su vida se consideraba como un \u00e1rbol est\u00e9ril que ocupaba la tie\u00adrra en vano. Dec\u00eda con frecuencia que no era m\u00e1s que una carga para la Compa\u00f1\u00eda&#8230; A menudo ped\u00eda perd\u00f3n por el mal ejemplo que hab\u00eda dado, su\u00adplicando a la Compa\u00f1\u00eda que pidiera a Dios para ella la gracia de corregir\u00adse\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<p>Pero su mayor pena era no poder vivir, de manera consciente, en la presencia de Dios.<\/p>\n<p>\u00abSu mayor pena era no poder dedicarse continuamente a Dios, seg\u00fan la lau\u00addable costumbre que hab\u00eda adquirido. Siempre pensaba que no hac\u00eda bas\u00adtantes esfuerzos para superar su dificultad\u00bb.<\/p>\n<p>iQu\u00e9 sufrimiento vive la persona anciana al constatar que su cuerpo no responde ya a las exigencias de su esp\u00edritu, que su esp\u00edritu pierde vivacidad, que su ser profun\u00addo no puede expresar ya la vida que le invade! Es la actualizaci\u00f3n de la \u00abpobreza to\u00adtal\u00bb, del \u00abservidor in\u00fatil\u00bb que se abandona en Dios, porque sabe que el Amor puede transformarlo todo, que s\u00f3lo el Amor permanece. Es la participaci\u00f3n m\u00e1s plena en el Misterio Pascual, misterio de muerte y de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de su debilitamiento y de la p\u00e9rdida de una gran parte de sus facultades, Maturina conserva una profunda actitud de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00abA las tres nunca dejaba de adorar a Nuestro Se\u00f1or muriendo por nosotros <\/em><em>en el \u00e1rbol de la Cruz, acto que hac\u00eda durante un tiempo bastante largo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Ana Girault cuenta que un d\u00eda se hab\u00eda quedado cerca de Maturina Gu\u00e9rin mien\u00adtras la Comunidad estaba en la Capilla.<\/p>\n<p><em>\u00abVi que estaba mucho rato postrada en tierra, con un gran recogimiento y <\/em><em>temiendo que para ella era una postura muy inc\u00f3moda, le dije: \u00abHermana, <\/em><em>\u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1 tanto tiempo de rodillas sobre las baldosas con la dificultad <\/em><em>que esto le supone?\u00bb Y ella me respondi\u00f3: \u00abHermana, como usted se ha pri\u00advado de la Bendici\u00f3n del Sant\u00edsimo donde han ido las dem\u00e1s, yo estoy ofre\u00ad<\/em><em>ciendo a Dios lo que usted est\u00e1 haciendo para que no se vea privada de to\u00ad<\/em><em>do\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Maturina hab\u00eda adquirido esta actitud orante por su contacto prolongado con Cris\u00adto en la oraci\u00f3n. Muchas veces, durante su generalato, hab\u00eda comunicado a sus Her\u00admanas su propia experiencia.<\/p>\n<p><em>\u00abTenemos que&#8230; estar muy atentas a la voz de Dios que nos habla desde el fondo del coraz\u00f3n. Es all\u00ed (en la oraci\u00f3n) donde el Se\u00f1or se nos descubre&#8230; Cuando Dios nos deja en la oscuridad y en la impotencia o nos vemos inva\u00ad<\/em><em>didas por la distracci\u00f3n, tenemos que hacer oraci\u00f3n de paciencia, mante\u00adni\u00e9ndonos en la presencia de Dios como un pobre ante su Se\u00f1or, sirvi\u00e9ndo\u00ad<\/em><em>nos de vez en cuando de algunas palabras de amorosa conformidad a su <\/em><em>voluntad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Se acercaba la hora del encuentro \u00abamoroso\u00bb de Maturina con su Se\u00f1or. El 19 de octubre de 1704, Maturina va a Misa con toda la Comunidad y comulga con gran pie\u00addad y devoci\u00f3n. Permanece largo tiempo de rodillas en acci\u00f3n de gracias. Despu\u00e9s las Hermanas la llevan a su habitaci\u00f3n y la acuestan. Se agrava s\u00fabitamente por lo que una Hermana le propone recibir la Extrema Unci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abHace mucho tiempo que deseo recibirla\u00bb, responde ella con gran dificul\u00adtad.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recibir este Sacramento, Maturina permanece en una paz profunda. Muere a las tres de la tarde uni\u00e9ndose as\u00ed, como lo hab\u00eda deseado, a la muerte de Cristo a quien consagr\u00f3 toda su vida. Ten\u00eda entonces 75 a\u00f1os de edad y 56 de voca\u00adci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mensaje de Sor Maturina Gu\u00e9rin a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad puede resumirse en este consejo que dio un d\u00eda a Juliana Loyer:<\/p>\n<p><em>\u00abAjuste su vida, siempre y en todo, con el nivel de la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los primeros a\u00f1os del generalato de Maturina quedaron sellados por la aprobaci\u00f3n pon\u00adtificia de la Compa\u00f1\u00eda, por la promulgaci\u00f3n de las Reglas comunes, por la redacci\u00f3n del Con\u00adsuetudinario y la inauguraci\u00f3n del libro de actas &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-maturina-guerin-1631-1704-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391164,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[14],"tags":[162,177,172,143],"class_list":["post-55096","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-hijas-de-la-caridad","tag-gobillon","tag-jolly","tag-pobreza","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Sor Maturina Gu\u00e9rin (1631-1704) (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/sor-maturina-guerin-1631-1704-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Sor Maturina Gu\u00e9rin (1631-1704) (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Los primeros a\u00f1os del generalato de Maturina quedaron sellados por la aprobaci\u00f3n pon\u00adtificia de la Compa\u00f1\u00eda, por la promulgaci\u00f3n de las Reglas comunes, por la redacci\u00f3n del Con\u00adsuetudinario y la inauguraci\u00f3n del libro de actas ... 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