{"id":54893,"date":"2015-03-03T08:20:49","date_gmt":"2015-03-03T07:20:49","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=54893"},"modified":"2016-07-27T12:05:42","modified_gmt":"2016-07-27T10:05:42","slug":"sor-margarita-chetif-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-margarita-chetif-ii\/","title":{"rendered":"Sor Margarita Ch\u00e9tif (II)"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/04\/biografias_hijas_caridad.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-116989\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/04\/biografias_hijas_caridad-231x300.jpg?resize=231%2C300\" alt=\"biografias_hijas_caridad\" width=\"231\" height=\"300\" \/><\/a>Superiora General de 1660 a 1667<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan lo que le hab\u00eda propuesto Luisa de Marillac, el Se\u00f1or Vicente nombr\u00f3 a Margarita Ch\u00e9tif Superiora General. Esto ocurri\u00f3 en el transcurso de la Conferencia del 27 de agosto de 1660. Margarita segu\u00eda en Arras. El Se\u00f1or Vicente le escribi\u00f3 para informarla de su nombramiento. Pero, \u00bfcu\u00e1l era el contenido de aquella carta que Margarita debi\u00f3 de recibir a fines del mes agosto? Al parecer, pocas cosas: sen\u00adcillamente la orden de regresar r\u00e1pidamente a Par\u00eds.<\/p>\n<p>En una carta a Maturina Gu\u00e9rin, Margarita Ch\u00e9tif le explica c\u00f3mo lleg\u00f3 a su co\u00adnocimiento el nuevo cargo que se le impon\u00eda. Le dice cu\u00e1les fueron su sorpresa y su consternaci\u00f3n, ya que se consideraba incapaz de semejante responsabilidad.<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; dejo a su consideraci\u00f3n, querida Hermana, en qu\u00e9 aflicci\u00f3n me he <\/em><em>encontrado ante tama\u00f1a sorpresa. En lo que menos pod\u00eda yo pensar era en <\/em><em>recibir semejante empleo cuando me llamaron de Arras; todo estaba hecho y yo sin poderlo ni imaginar. Todo el mundo, de fuera y de dentro, lo sab\u00eda, y yo sin saber nada hasta el d\u00eda de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz, en que <\/em><em>me llevaron con las dem\u00e1s a hablar con nuestro Muy Honorable Padre. Y entonces me impuso tan pesada carga, represent\u00e1ndome que tal era la vo\u00adluntad de Dios&#8230;\u00bb <\/em>(30 de octubre de 1660, Archivos Casa Madre.)<\/p>\n<p>De este texto se deduce, pues, que Margarita pas\u00f3 varios d\u00edas en la Casa Madre ignorando por completo cu\u00e1les eran los designios de Dios. Es casi seguro que oyera cuchicheos por los pasillos cuando las Hermanas se cruzaban con ella. Pero por su parte estaba lejos de imaginarse que era ella la llamada a reemplazar a Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>El martes, 14 de septiembre de 1660, va a San L\u00e1zaro con un grupo de Herma\u00adnas a saludar al Se\u00f1or Vicente, que ya no puede salir de su habitaci\u00f3n, y all\u00ed es donde se entera de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente tuvo lugar la \u00abinstalaci\u00f3n\u00bb de la nueva Superiora General. El Se\u00f1or Vicente, demasiado enfermo, no puede tomar parte en ella, pero da al Se\u00f1or Dehorgny, Director General, las explicaciones de c\u00f3mo tiene que desenvolverse la ceremonia.<\/p>\n<p><em>\u00abSe\u00f1or Dehorgny, re\u00fanalas usted y, despu\u00e9s de la conferencia, an\u00fancieles <\/em><em>la elecci\u00f3n que Dios ha hecho de nuestra Hermana para ser la Superiora, y <\/em><em>d\u00edgales que todas ellas le besen las manos en se\u00f1al de que la reconocen como tal; ella, por su parte, las abrazar\u00e1.\u00bb <\/em>(Coste <strong>XIII, <\/strong>180; Sig. X, 223.)<\/p>\n<p>Doce d\u00edas m\u00e1s tarde, el 27 de septiembre, Dios llam\u00f3 a S\u00ed a su servidor Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; Piense usted, <\/em>escribe Margarita Ch\u00e9tif a Maturina Gu\u00e9rin, <em>en qu\u00e9 dolor <\/em><strong>y <\/strong><em>en qu\u00e9 angustia se ha servido Dios ponerme; c\u00f3mo me encuentro, El lo sabe&#8230;\u00bb <\/em>(30 de octubre de 1660, Archivos Casa Madre.)<\/p>\n<p>A la vuelta del entierro del Se\u00f1or Vicente, todas las Hermanas, muy emociona\u00addas, se acercan espont\u00e1neamente a Margarita Ch\u00e9tif para \u00abrenovar su obediencia&#8230; y prometer ser m\u00e1s sencillas y afectuosas que nunca\u00bb.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1660 marca una etapa importante en la historia de la Compa\u00f1\u00eda. En ese a\u00f1o y con unos meses de intervalo han fallecido el Se\u00f1or Vicente, la Se\u00f1orita Le Gras y el se\u00f1or Portail. No se detiene por ello la vida de la Compa\u00f1\u00eda. La sucesi\u00f3n est\u00e1 asegurada por el Sr. Almeras, Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, por Sor Margarita Ch\u00e9tif y por el Sr. Dehorgny.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n primordial de Margarita durante los seis a\u00f1os de su generalato ser\u00e1 la de mantener la Compa\u00f1\u00eda en su esp\u00edritu primitivo, el esp\u00edritu que Dios le hab\u00eda dado, el que el Se\u00f1or Vicente y la Se\u00f1orita hab\u00edan explicado y hecho vivir durante su larga existencia.<\/p>\n<p>Con ese fin, Margarita empezar\u00e1 por impregnarse ella misma del esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda, y luego se esforzar\u00e1 en que las Hermanas lo profundicen y cuidar\u00e1 de que vivan de \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Margarita se impregna del esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Margarita Ch\u00e9tif no ha vivido mucho tiempo en Par\u00eds cerca de los Fundadores. Es cierto que puede volver a leer las conferencias del Se\u00f1or Vicente, tomadas fiel\u00admente por la Se\u00f1orita y por las Hermanas Secretarias; pero le gustar\u00eda conocer mejor el pensamiento de Luisa de Marillac. Se dirige, pues, a Maturina Gu\u00e9rin, que durante siete a\u00f1os (marzo 1652 a octubre 1659) fue su Secretaria.<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; Le ruego muy humildemente, querida Hermana, me haga el favor de en\u00ad<\/em><em>viarme por escrito un resumen de las principales virtudes que ha observado <\/em><em>usted en la difunta Se\u00f1orita, nuestra amada y muy Honorable Madre, espe\u00ad<\/em><em>cialmente por lo que se refiere a nuestra direcci\u00f3n: es para que yo trate, <\/em><em>con la ayuda de Dios, de imitarla en lo que pueda&#8230;\u00bb <\/em>(Carta citada 30-10-1660.)<\/p>\n<p>Con toda sencillez, Maturina Guerin va a preparar una breve recopilaci\u00f3n sobre las virtudes de Luisa de Marillac, trabajo que realiza por las noches, despu\u00e9s de su servicio a los pobres de Belle-Isle-en-Mer. Escribe sin un orden determinado, a medi\u00adda que le acuden a la mente los recuerdos. Maturina sugiere a Margarita que intente descubrir ella misma los rasgos de la Caridad de la Se\u00f1orita en las numerosas cartas que escribi\u00f3 a las Hermanas.<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; Ser\u00eda una instrucci\u00f3n mucho mejor para usted, querida Hermana, que todo lo que yo pudiera decirle. Por mi parte, tengo algunas de esas cartas <\/em><em>que guardo como reliquias de su esp\u00edritu&#8230;\u00bb <\/em>(1661? carta original, Archi\u00advos Casa Madre.)<\/p>\n<p>Margarita recoge como un tesoro la sugerencia de su corresponsal. Y va a dedi\u00adcarse a reunir las cartas de Luisa de Marillac que conservan las Hermanas. Piadosa\u00admente las transcribe (o las hace transcribir por su secretaria) en un cuaderno, supri\u00admiendo todos los datos que pudieran identificar a Hermanas o casas. Lo que Marga\u00adrita quiere y pretende es conocer y conservar las ense\u00f1anzas de la Se\u00f1orita. No es un trabajo hist\u00f3rico al que interesa la precisi\u00f3n de lugares y fechas.<\/p>\n<p>El cuaderno de Margarita Ch\u00e9tif existe en los Archivos de la Casa Madre: lleva su nombre. Gracias al trabajo de investigaci\u00f3n que han hecho las Hermanas encar\u00adgadas de los Archivos, gracias a la confrontaci\u00f3n entre las copias de Margarita y los aut\u00f3grafos que se conservan, se ha podido deducir con claridad que varias Herma\u00adnas le prestaron sus cartas.<\/p>\n<p>El \u00abManuscrito Ch\u00e9tif\u00bb empieza por cartas que deb\u00edan de encontrarse en la Casa Madre: las dirigidas a B\u00e1rbara Angiboust, que falleci\u00f3 en diciembre de 1658. Luego sigue toda una serie de cartas dirigidas a las Hermanas del Hospital de An\u00adgers. Cecilia Angiboust, que estuvo all\u00ed de Hermana Sirviente desde 1648 a 1657, debi\u00f3 de llevarse consigo \u00abaquel tesoro\u00bb cuando regres\u00f3 a Par\u00eds en 1658. Lorenza Dubois, entonces en la Parroquia de San Mederico, en Par\u00eds, prest\u00f3 las recibidas por ella cuando estaba en Bernay. Entre las 71 cartas copiadas, las hay tambi\u00e9n dirigi\u00addas a Sor Ana Hardemont, Sor Juliana Loret, Sor Juana Delacroix. Margarita Ch\u00e9tif no ha tenido inconveniente en copiar tambi\u00e9n dos de las suyas. Maturina Gu\u00e9rin no envi\u00f3 las cartas que pose\u00eda: tuvo miedo del correo tan poco seguro en aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>Gracias a este trabajo de Margarita Ch\u00e9tif, podemos conocer actualmente algu\u00adnas cartas de Luisa de Marillac (de las que no se ha conservado el aut\u00f3grafo).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Se esfuerza porque las Hermanas profundicen en el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>Margarita Ch\u00e9tif lee y relee las cartas de Luisa de Marillac copiadas por ella en un cuaderno; lee y relee las Conferencias del Se\u00f1or Vicente. Y va tambi\u00e9n a ayudar a las Hermanas a que penetren mejor en <em>\u00abel esp\u00edritu que Dios ha dado a la Compa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Durante su generalato, el Superior General, Sr. Alm\u00e9ras, y el Director General, Sr. Dehorgny, continuar\u00e1n dando conferencias a las Hermanas como lo hac\u00eda el Se\u00f1or Vicente. \u00bfEra la Superiora General quien les suger\u00eda los temas? Es posible.<\/p>\n<p>En 1661, el Sr. Dehorgny habla de la fidelidad a las Reglas; en 1662, el Sr. Alme\u00adras desarrolla extensamente el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, y luego dedica dos conferencias a las Virtudes de las Hijas de la Caridad: la humildad y la sencillez. En 1664 y 1665, el Sr. Dehorgny insiste en la vida espiritual, la ora\u00adci\u00f3n, la Eucarist\u00eda&#8230;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y porque vivan seg\u00fan el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Durante los Ejercicios Espirituales que se dan en la Casa Madre, Margarita Ch\u00e9tif dirige la palabra a las Hermanas. Las exhorta a la fidelidad a Dios, a la fideli\u00addad a las Reglas y, sobre todo, como explica Francisca Carcireux:<\/p>\n<p><em>\u00abTrataba de inculcar a toda la Compa\u00f1\u00eda, en todas las instrucciones que daba cuando era Superiora y en cualquier otra circunstancia, las virtudes <\/em><em>de humildad, de sencillez y de caridad.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Algunas cartas de Margarita Ch\u00e9tif que se han conservado demuestran la misma preocupaci\u00f3n. A Francisca M\u00e9nage, que estaba en Montpellier, le ruega:<\/p>\n<p><em>\u00abTraten ustedes de ser fieles a nuestras Reglas, muy fervorosas, llenas de celo por la salvaci\u00f3n de los Pobres y de estar muy unidas entre ustedes. Amense unas <\/em>a <em>otras como Nuestro Se\u00f1or nos ha amado.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>A Sor Beguet, que acaba de llegar como Hermana Sirviente a La Fert\u00e9, le reco\u00admienda:<\/p>\n<p><em>\u00abEntr\u00e9guese <\/em>a <em>Dios para cumplir sus Reglas y desempe\u00f1ar su humilde <\/em><em>empleo, con la mira puesta en Dios y por su Amor.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Repite a Maturina Gu\u00e9rin, con la que se comunica bastante, su honda preocu\u00adpaci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u00abRoguemos a Dios que se digne conservar nuestra peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda en su primer esp\u00edritu.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>A Margarita Ch\u00e9tif le dol\u00edan mucho las faltas contra la Regla, de manera especial las faltas contra la pobreza. Un d\u00eda se enter\u00f3 de que la Hermana Sirviente de la Pa\u00adrroquia de San Juan \u00abde Gr\u00e9ves\u00bb, de Par\u00eds, hab\u00eda reservado un dinero dado para los Pobres y lo hab\u00eda colocado en el banco para hacerlo producir, en lugar de distribuirlo inmediatamente a los necesitados.<\/p>\n<p>El sufrimiento de Margarita fue inmenso. iEl Se\u00f1or Vicente hab\u00eda advertido con tanta frecuencia a las Hermanas acerca de este peligro! El desviar as\u00ed el bien de los .pobres era convertirse en \u00abladronas\u00bb. iQui\u00e9n iba a tener en adelante confianza en las Hijas de la Caridad! Margarita cay\u00f3 enferma: se le hab\u00eda declarado una \u00falcera de est\u00f3mago, con una hematemesis que puso en peligro su vida. El 23 de mayo de 1665, Margarita escrib\u00eda a Maturina Gu\u00e9rin:<\/p>\n<p><em>\u00abHe estado mucho tiempo enferma y no estoy todav\u00eda bien del todo. Mi mal ha sido un v\u00f3mito de sangre del que mi pobre est\u00f3mago no acaba de recu\u00adperarse, pero hemos de decir como Nuestro Muy Honorable Padre: In nomi\u00adne Domini. Le ruego se acuerde de m\u00ed en sus oraciones, para que el Se\u00f1or se digne concederme la gracia de hacer buen uso del estado en que su bondad me ha puesto&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Margarita Ch\u00e9tif fue a convalecer alg\u00fan tiempo a Fontenay-aux-Roses, no lejos de Paris. Pero su \u00falcera hab\u00eda de hacerla padecer mucho tiempo todav\u00eda.<\/p>\n<p>Lo que con tanto cuidado ense\u00f1aba, Margarita intentaba vivirlo ella misma. En las dos Conferencias que se celebraron sobre sus virtudes, despu\u00e9s de su muerte, las Hermanas insisten especialmente en su humildad y en su caridad: \u00abuna gran ca\u00adridad y fervor en el servicio de los Pobres, una enome gratitud por la menor cosa que se hac\u00eda por ella. La humildad era, para ella, un tesoro oculto\u00bb.<\/p>\n<p>Es responsabilidad tambi\u00e9n de la Superiora General estudiar las numerosas lla\u00admadas que se dirigen a la Compa\u00f1\u00eda desde todos los puntos de Francia, para Parro\u00adquias, escuelitas, hospitales, llamadas que se reiteran con frecuencia, como ocurri\u00f3 con la de Montpellier, durante m\u00e1s de ocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>En uni\u00f3n con sus tres Consejeras: Juliana Loret, Luisa Cristina Rideau y Felipa Bailly, Margarita Ch\u00e9tif reflexiona en las posibilidades de hacer nuevas implantacio\u00adnes. De 1661 a 1667 se abrieron unas doce casas, entre ellas, Chartres en 1664 y Montlucon en 1667.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se hacen necesarias otras decisiones: como, por ejemplo, la de retirar a las Hermanas del Hospital de Nantes, lo que tiene lugar en 1664, despu\u00e9s de la visi\u00adta hecha por el Se\u00f1or Gicquel, Sacerdote de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El generalato de Margarita Ch\u00e9tif va a estar sellado con una gran alegr\u00eda: la pu\u00adblicaci\u00f3n, a fines de 1664, de la \u00abVida del Venerable Siervo de Dios, Vicente de Pa\u00fal\u00bb, por Luis Abelly. Era un grueso volumen que costaba ocho francos de aquel entonces. Margarita Ch\u00e9tif se siente feliz de anunciar la noticia a las Hermanas, y env\u00eda un ejemplar a Maturina Gu\u00e9rin, que estaba demasiado lejos de Par\u00eds para acer\u00adcarse a adquirirlo.<\/p>\n<p>El generalato de Margarita Ch\u00e9tif finaliz\u00f3 el lunes de Pentecost\u00e9s de 1667. Hab\u00eda durado seis a\u00f1os y ocho meses. Margarita acoge con gozo a la nueva Superiora Ge\u00adneral, Maturina Gu\u00e9rin, Hermana a la que ella aprecia y estima mucho y en la que tie\u00adne completa confianza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Directora del Seminario<\/strong><\/p>\n<p>Por espacio de tres a\u00f1os, Margarita va a asumir la responsabilidad de la forma\u00adci\u00f3n de las Hermanas j\u00f3venes. Con plena convicci\u00f3n les inculca el amor a su voca\u00adci\u00f3n, el aprecio en que deben tenerla. Ense\u00f1a a las Hermanas j\u00f3venes c\u00f3mo han de servir a los Pobres y c\u00f3mo vivir la caridad, el Amor de Jesucristo en toda circunstancia.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Moreau, Superiora General en el momento del fallecimiento de Margarita, da testimonio de la formaci\u00f3n que de ella hab\u00eda recibido en el Seminario, en 1667-1668:<\/p>\n<p><em>\u00abTuve la suerte de ver y conocer a Sor Ch\u00e9tif desde mi llegada a la Casa; <\/em><em>por entonces se cuidaba del Seminario y nos hac\u00eda tan hermosas instruc\u00adciones, que nos sent\u00edamos muy animadas a la pr\u00e1ctica de la virtud&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Quer\u00eda que aprendi\u00e9ramos de memoria y al estilo del catecismo, la manera y condiciones en que nuestras Reglas nos ense\u00f1an a servir a los Pobres&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando se daba cuenta de que hab\u00eda ocurrido alguna discusi\u00f3n entre dos <\/em><em>Hermanas, las instaba a que se pidieran mutuamente perd\u00f3n y se abraza\u00adran\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Margarita Ch\u00e9tif, que durante su generalato habia leido y releido con tanta fre\u00adcuencia las cartas de Luisa de Marillac, deb\u00eda meditar sin duda durante su oraci\u00f3n lo que la Se\u00f1orita le hab\u00eda escrito, el 10 de enero de 1660, con relaci\u00f3n a las postulan\u00adtes. Y en sus instrucciones, lo mismo que en su propia vida, quedaban plasmadas to\u00addas aquellas recomendaciones:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; j\u00f3venes que tengan ganas de darse, en la Compa\u00f1\u00eda, al servicio de Nuestro Se\u00f1or en la persona de los Pobres&#8230;\u00bb<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; que el esp\u00edritu de Jesucristo ya recibido en el Bautismo reine en ellas&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; esp\u00edritus equilibrados y que deseen la perfecci\u00f3n de los verdaderos cris\u00ad<\/em><em>tianos&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>\u00ab&#8230; que quieran morir a s\u00ed mismas por la mortificaci\u00f3n y la verdadera renun\u00adcia&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; que acepten servir en acciones exteriores que parecen bajas y despre\u00adciables a los ojos del mundo, pero que son grandes ante Dios y sus Ange\u00adles&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>No se prolong\u00f3 mucho tiempo su estancia en el Seminario, porque el Consejo de la Compa\u00f1\u00eda se fij\u00f3 en Margarita Ch\u00e9tif para enviarla a Angers con cinco Hermanas m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hermana Sirviente en Angers<\/strong><\/p>\n<p>Hac\u00eda m\u00e1s de veinte a\u00f1os que las Hijas de la Caridad trabajaban en el Hospital San Juan, de Angers. Su labor era eficaz y se las apreciaba mucho. El 31 de mayo de 1662, los Administradores daban las gracias al Padre Alm\u00e9ras por el env\u00edo de tres Hermanas:<\/p>\n<p>\u00abEl Hospital est\u00e1 ocupado por m\u00e1s de 700 enfermos pobres, n\u00famero que aumenta por d\u00edas. Por eso le rogamos, se\u00f1or, que si encuentra usted dispo\u00adnibles a algunas m\u00e1s, se acuerde de nosotros y nos las env\u00ede para aliviar al reducido n\u00famero de las de aqu\u00ed, que son s\u00f3lo doce y entre ellas hay algu\u00adnas enfermas\u00bb.<\/p>\n<p>Con el paso de los a\u00f1os, las situaciones cambian&#8230; En 1667, las relaciones con los nuevos Administradores se hacen muy tensas. El Se\u00f1or Dehorgny hab\u00eda anuncia\u00addo la llegada de dos Hermanas para sustituir a las que estaban enfermas. Pero los Administradores no las quieren y en ese sentido escriben a Paris. Su carta llega des\u00adpu\u00e9s de la partida de las Hermanas. El 8 de junio manifiestan su descontento al Su\u00adperior General, Se\u00f1or Alm\u00e9ras:<\/p>\n<p>\u00abEstamos muy disgustados de que no haya usted recibido nuestra carta del 22 del pasado mes, porque esto nos hubiera ahorrado el dinero que tene\u00admos que emplear en devolverles las dos Hermanas que han llegado.<\/p>\n<p>\u00abNos dice usted que son para completar el n\u00famero de doce que deben ser las existentes en nuestro hospital; pero le rogamos que deseche ese pen\u00adsamiento, porque no queremos otro n\u00famero de Hermanas que el que a no\u00adsotros nos parezca conveniente. No tenemos ahora a nuestro cargo tantos enfermos como anta\u00f1o, y aunque hubiera s\u00f3lo ocho Hermanas, este n\u00famero ser\u00eda m\u00e1s que suficiente para atender a las necesidades de un contingente de enfermos mayor todav\u00eda.<\/p>\n<p><em>\u00abNuestro hospital no es lo que se cree; tropezamos con tantas dificultades, que no sabemos c\u00f3mo salir adelante, y si los Se\u00f1ores de la Justicia no nos permiten vender algunas parcelas importantes del terreno del hospital, \u00e9ste no podr\u00e1 subsistir. No encuentre mal, por tanto, que le devolvamos en se\u00adguida <\/em>a <em>las dos Hermanas, lo que no nos impedir\u00e1, Se\u00f1or, ser sus humildes <\/em><em>servidores\u00bb <\/em>(3).<\/p>\n<p>Durante el transcurso del a\u00f1o 1668, vuelve a cambiar la actitud de los Adminis\u00adtradores. \u00abEmpleados y criados\u00bb, es decir, hombres que en el hospital se dedican a ciertos trabajos, se muestran muy negligentes en su cometido. Los Administradores piensan en despedirlos, y viendo la actuaci\u00f3n de las Hermanas que \u00abtrabajan con todo el cari\u00f1o y fidelidad que se puede desear\u00bb, deciden pedir m\u00e1s Hermanas para que tomen el puesto de los criados negligentes y poco honestos.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1669, los Administradores escriben de nuevo al Padre Alm\u00e9ras pidi\u00e9n\u00addole seis Hijas de la Caridad m\u00e1s, lo que elevar\u00e1 a 18 el n\u00famero de Hermanas de la Comunidad, pero tendr\u00e1n que tomar a su cargo tres nuevos empleos, a saber:<\/p>\n<ul>\n<li>la gran cocina, que siempre hab\u00eda desempe\u00f1ado un cocinero, ayuda\u00addo por dos pinches y al que a veces echaban una mano tambi\u00e9n los dem\u00e1s criados,<\/li>\n<li>la despensa, de la que se ocupaba el Se\u00f1or Handouin con su mujer, quienes ten\u00edan contratado un hombre para medir y vigilar el trigo y la harina,<\/li>\n<li>la farmacia, en la que estaba el Se\u00f1or Mabillot con un muchacho a su \u00f3rdenes contratado por cuenta del hospital.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El 12 de abril de 1669, se firma el contrato en Paris, en el \u00abCh\u00e1telet\u00bb, entre los delegados de los Administradores de Angers y la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Cari\u00addad, representada por Maturina Gu\u00e9rin, Superiora General, y sus tres Consejeras: Felipa Bailly, Juana Delacroix y Clara Jaudoin.<\/p>\n<p>El 22 de julio siguiente, salen seis Hermanas de Par\u00eds con direcci\u00f3n a Angers: Margarita Ch\u00e9tif, Mar\u00eda Moreau, Farre de Roch, Margarita Coulon y otras dos. Em\u00adprenden el mismo viaje que efectu\u00f3 Luisa de Marillac en 1639 con las tres primeras Hermanas que fueron a la Fundaci\u00f3n de Angers: toman la diligencia en Par\u00eds y des\u00adpu\u00e9s de una o dos etapas parando en posadas, llegan a Orl\u00e9ans. El viaje contin\u00faa la diligencia fluvial, que avanza lentamente, porque en aquellos primeros dias del mes de agosto, el caudal del Loira es escaso.<\/p>\n<p>Margarita Ch\u00e9tif lo pasa mal en este trayecto. El pasaje en la barcaza, no res\u00adguardada del viento, le provoca una bronquitis; adem\u00e1s, se reproducen los dolores de est\u00f3mago y de nuevo tiene un v\u00f3mito de sangre. A pesar de su estado de salud, prosigue el camino, poni\u00e9ndose en manos de la Providencia de Dios que es quien la env\u00eda a Angers: en todas las circunstancias de su vida, Margarita se somete plena\u00admente a esta adorable voluntad.<\/p>\n<p>Durante los cinco a\u00f1os que ha de permanecer en Angers, su salud ser\u00e1 deficien\u00adte, porque \u00abel clima de orillas de Loira no le sienta bien\u00bb, seg\u00fan han hecho constar las Compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>Margarita pone su competencia y sobre todo su amor a Dios y a los Pobres, al servicio de la tarea que se le ha encomendado: la responsabilidad de la Comunidad de Angers.<\/p>\n<p>Muy pronto van a surgir enormes dificultades; tanto en el hospital como en la ciu\u00addad cae muy mal la llegada de las Hermanas, Maria Moreau refiere lo ocurrido:<\/p>\n<p><em>\u00abSor Ch\u00e9tif tuvo que sobrellevar muchas contradicciones&#8230; porque varias personas de la ciudad no aprobaban las modificaciones llevadas a cabo por <\/em><em>los Administradores. Por otra parte, los empleados que estaban anterior\u00ad<\/em><em>mente al frente de los oficios recriminaban <\/em>a <em>las Hermanas por creer que <\/em><em>ellas eran la causa de su remoci\u00f3n\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La reforma del hospital ha requerido modificaciones en la distribuci\u00f3n de las ta\u00adreas. Los empleados que trabajaban en la cocina, en la despensa, en la farmacia, han sido despedidos o destinados a otros trabajos, lo que desencadena sus protes\u00adtas y arrastra en el mismo sentido la opini\u00f3n de los habitantes de Angers. La protes\u00adta es violenta, a veces hostil y con frecuencia reiterada.<\/p>\n<p>En la conferencia sobre las virtudes de Margarita Ch\u00e9tif, todas las Hermanas ha\u00adblan de este per\u00edodo:<\/p>\n<p><em>\u00abEran necesarias la humildad y la energ\u00eda de Sor Ch\u00e9tif para soportar aquello.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abYo la he visto en ocasiones muy enojosas y dif\u00edciles de soportar, conser\u00ad<\/em><em>var una gran igualdad de \u00e1nimo.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abSu humildad y su mansedumbre contribu\u00edan mucho a calmar los \u00e1nimos\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Margarita, al mismo tiempo que da ejemplo, ayuda a sus Hermanas a afrontar de\u00adbidamente el conflicto. Juntas, reflexionan c\u00f3mo comportarse.<\/p>\n<p>Una carta del Padre Gicquel, Director General, nos da idea de c\u00f3mo se hac\u00edan las reuniones comunitarias, presididas por la Hermana Sirviente. Dichas reuniones re\u00advest\u00edan varias formas. El Padre Gicquel habla, primero, de las reuniones que podr\u00edan llamarse de \u00abdar cuenta\u00bb.<\/p>\n<p><em>\u00abEmpiece por pedir a cada una que d\u00e9 cuenta de lo que le hab\u00edan encarga\u00ad<\/em><em>do hacer.<\/em><\/p>\n<p><em>Pregunte a la Asistenta lo que ha observado; igualmente a la Despensera.<\/em><\/p>\n<p><em>A continuaci\u00f3n, proponga usted lo que tenga que proponer. D\u00e9 brevemente algunos avisos y vea lo que puede encargarse <\/em>a <em>cada una como cometido particular\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Esta \u00abrevisi\u00f3n de vida comunitaria\u00bb, hecha con regularidad, permite a las 18 Her\u00admanas de la Comunidad contemplar lo que est\u00e1n viviendo, reflexionar sobre ello, dis\u00adcernir bajo la mirada de Dios cu\u00e1les deben ser sus actitudes y las acciones que lle\u00advar a cabo.<\/p>\n<p>En los avisos que da, Margarita insiste, ante todo, en la uni\u00f3n y buen entendi\u00admiento entre las Compa\u00f1eras y la Hermana Sirviente y en el conjunto de la Comuni\u00addad. Estimula a las Hermanas a que cumplan \u00abcon caridad y fervor\u00bb su servicio, <em>ya <\/em>se desenvuelva \u00e9sta en las salas de los enfermos, ya en los oficios generales.<\/p>\n<p>Se se\u00f1alan por todas resoluciones que tomar; a la vez siguiente, se revisar\u00e1n y, si es necesario, se insistir\u00e1 en ellas:<\/p>\n<ul>\n<li><em>no hablar del pr\u00f3jimo si no es para decir bien de \u00e9l y manifestarle es\u00ad<\/em><em>tima,<\/em><\/li>\n<li><em>ser prudentes y reservadas para no deslizarse a hablar de cosas que tienen que permanecer en secreto,<\/em><\/li>\n<li><em>saber dejar el servicio de Dios cuando as\u00ed lo requiere el servicio a los enfermos.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Estas reflexiones comunitarias ayudan a las Hermanas a no dejarse abatir por las dificultades o arrastrar por las murmuraciones y calumnias. Juntas toman la determi\u00adnaci\u00f3n de adoptar una actitud llena de benevolencia, de respeto y dulzura. Y sobre todo, ponen el mayor cuidado en que el servicio a los enfermos no tenga que desme\u00adrecer por los conflictos que se dan en el hospital.<\/p>\n<p>El Padre Gicquel se\u00f1ala tambi\u00e9n en su carta, a Margarita Ch\u00e9tif y, por supuesto, a todas las dem\u00e1s Hermanas, la importancia de los intercambios sobre un tema esco\u00adgido de antemano, como se acostumbra a hacer en la Casa Madre.<\/p>\n<p><em>\u00ab1.0 se hace oraci\u00f3n sobre el tema se\u00f1alado,<\/em><\/p>\n<p>2.<sup>0<\/sup><em> escoja (para el intercambio) el d\u00eda y la hora m\u00e1s c\u00f3modos,<\/em><\/p>\n<p>3.0 <em>en cada conferencia, d\u00e9 la palabra <\/em>a <em>dos, tres o cuatro Hermanas, empe\u00ad<\/em><em>zando por las menos edificantes y terminando por las que causan <\/em><em>mayor edificaci\u00f3n,<\/em><\/p>\n<p><em>4.0 diga a continuaci\u00f3n unas breves palabras ponderando lo que se haya dicho y termine con una oraci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Con estos intercambios, hechos cada quince d\u00edas, Margarita y su Comunidad van profundizando en los diversos art\u00edculos de las Reglas. A todas les sirven de apoyo para practicarlas bien y son una ayuda para hacer de su servicio un verdadero servi\u00adcio a Jesucristo.<\/p>\n<p>En la misma carta, el Padre Gicquel habla tambi\u00e9n de la \u00abcaridad espiritual\u00bb: <em>\u00abNo pida le avisen de sus faltas m\u00e1s que tres Hermanas cada mes.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Sin duda, Margarita, en su deseo de darse completamente a Dios, hubiera querido que las Hermanas le advirtieran con frecuencia las faltas que en ella notaban. Por\u00adque las Compa\u00f1eras dicen una tras otra:<\/p>\n<p><em>\u00abTen\u00eda muy bajos sentimientos de s\u00ed misma y se acusaba de sus faltas con <\/em><em>pesar y confusi\u00f3n.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abCon gran presteza se acusaba de sus faltas.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abSe acusaba de sus faltas con gran humildad, exager\u00e1ndolas m\u00e1s bien que <\/em><em>disminuy\u00e9ndolas\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Poco a poco y ante la actitud serena, humilde, deferente de la Comunidad hacia todos, va desapareciendo la animosidad. Pero el trabajo que se ha exigido a las Her\u00admanas estaba por encima de sus fuerzas. Siendo solamente seis, tienen que rendir el trabajo de ocho o diez personas. Y a pesar de su energ\u00eda y su fervor, no lo consi\u00adguen, sino a costa de su salud.<\/p>\n<p>Tal estado de cosas preocupa a Margarita, que habla de ello a los Administrado\u00adres. Como no parecen haberle dado o\u00eddos, redacta un informe detallando el trabajo que tiene que desempe\u00f1ar cada Hermana. Recuerda tambi\u00e9n la promesa de aumen\u00adtar su n\u00famero si, despu\u00e9s de probar, se ve que el n\u00famero determinado en 1669 re\u00adsulta insuficiente.<\/p>\n<p>Los Administradores se hacen los sordos: iEl hospital marcha muy bien as\u00ed! \u00bfPor qu\u00e9 aumentar el n\u00famero de Hermanas? En 1673, el se\u00f1or Jolly, Superior General, se ver\u00e1 obligado a intervenir proponiendo:<\/p>\n<ul>\n<li>bien descargar a las Hermanas de los tres empleos de cocina, despensa y farmacia.<\/li>\n<li>o bien aumentar su n\u00famero en dos m\u00e1s.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Si los Administradores se niegan a ello, el se\u00f1or Jolly se ver\u00e1 en la obligaci\u00f3n de retirar a todas las Hermanas.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n se prolonga y retrasa. El aumento de dos Hermanas no se decidir\u00e1 hasta junio de 1675.<\/p>\n<p>Entre tanto, se llama a Sor Margarita a Par\u00eds, porque las elecciones de mayo de 1674 han hecho de ella Ec\u00f3noma General. No sin pesar deja el querido hospital de Angers, donde ha sufrido, pero donde ha vivido intensamente, junto con sus Herma\u00adnas, el amor a Dios y a los Pobres. Coincidencia: es de nuevo, esta vez, Maturina Gu\u00e9rin quien la reemplaza como Hermana Sirviente en el Hospital de Angers.<\/p>\n<p><strong>Ec\u00f3noma General<\/strong><\/p>\n<p>En la Casa Madre, va a encontrar Hermanas conocidas. Nicolasa Haran es la Su\u00adperiora General; Francisca Carcireux, la Asistenta; Renata Laigneau, la Despensera.<\/p>\n<p>Dos acontecimientos importantes van a se\u00f1alar la vida de Margarita durante su trienio de Ec\u00f3noma.<\/p>\n<p>En diciembre de 1674, se opera en ella, milagrosamente, una curaci\u00f3n al contacto de una reliquia de San Clair. Margarita refiere a su confidente, Maturina Gu\u00e9rin, cu\u00e1l ha sido la emoci\u00f3n experimentada:<\/p>\n<p><em>\u00abSabr\u00e1 usted, querida Hermana, que me encontraba tan mal de la vista que no pod\u00eda leer ni una sola palabra.<\/em><\/p>\n<p><em>Y que, de la noche a la ma\u00f1ana, qued\u00e9 curada milagrosamente con el con\u00adtacto de la reliquia del Bienaventurado m\u00e1rtir San Clair.<\/em><\/p>\n<p><em>Toda la casa estaba llena de estupor. De no poder leer ni una sola palabra, me encontr\u00e9 repentinamente tan aliviada, que pude estar escribiendo todo el d\u00eda siguiente. Es indudable que le debo mucho <\/em>a <em>este gran santo\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>El segundo acontecimiento llena de gozo a Margarita Ch\u00e9tif. En junio de 1676 se publica la vida de la Se\u00f1orita Le Gras, Fundadora y primera Superiora de la Compa\u00ad\u00f1ia de las Hijas de la Caridad. El se\u00f1or Gobillon, P\u00e1rroco de San Lorenzo, la parroquia de la Casa Madre, fue siempre un gran admirador de la obra llevada a cabo por Luisa de Marillac y su Comunidad. Y dese\u00f3 \u00abdar a conocer al p\u00fablico la historia de la Fun\u00addadora, manifestando a toda la Iglesia los designios de su vocaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Margarita Ch\u00e9tif contribuy\u00f3 a la redacci\u00f3n de esta obra prestando al Sr. Gobillon los m\u00faltiples documentos que se guardaban en la Casa Madre: cartas, pensamien\u00adtos, escritos diversos de la Se\u00f1orita. Varias veces tambi\u00e9n, las Hermanas dieron su testimonio oral, evocando sus recuerdos ante su Cura P\u00e1rroco.<\/p>\n<p>Este libro, que se conserva en los Archivos de la Casa Madre, comprende varios capitulos. El primero habla de la infancia, matrimonio y viudez de Luisa de Marillac: Gobillon escribe que Luisa perdi\u00f3 a su madre siendo muy ni\u00f1a (i!). Los cap\u00edtulos si\u00adguientes est\u00e1n consagrados a la Compa\u00f1\u00eda: su nacimiento, su evoluci\u00f3n. En el cap\u00ed\u00adtulo 4.<sup>0<\/sup> se encuentra el relato de la muerte de Luisa de Marillac, con la menci\u00f3n de su testamento espiritual piadosamente recogido por las Hermanas.<\/p>\n<p>El 5.<sup>0<\/sup> cap\u00edtulo es una recopilaci\u00f3n de los pensamientos de la Se\u00f1orita. Gobillon hace constar en la introducci\u00f3n de este libro:<\/p>\n<p><em>\u00abLos pensamientos que he encontrado dispersos en sus escritos me han parecido tan s\u00f3lidos, tan elevados y conmovedores que he cre\u00eddo eran dig\u00adnos de recopilarse para instrucci\u00f3n de sus Hijas, ya que nada puede haber tan propio para inspirarles el amor y la fidelidad <\/em>a <em>su vocaci\u00f3n como las pa\u00ad<\/em><em>labras de su Madre, animadas y llenas de su esp\u00edritu.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Gobillon clasifica los pensamientos bajo titulos: por ejemplo, los misterios de Je\u00adsucristo, la Virgen Mar\u00eda, los Votos, etc. Hace constar que no ha a\u00f1adido nada y que s\u00f3lo son suyos \u00abla disposici\u00f3n y el orden\u00bb. Esta clasificaci\u00f3n, si bien es pr\u00e1ctica y permite meditar sobre un tema determinado, tiene, sin embargo, algunos inconve\u00adnientes: rompe el hilo del pensamiento de Luisa de Marillac y hace perder vigor a al\u00adgunas de sus meditaciones.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo: hacia 1632, Luisa de Marillac hace una meditaci\u00f3n sobre la Eu\u00adcarist\u00eda:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; <em>Y as\u00ed como en el Cielo Dios se ve en el hombre por la uni\u00f3n hipost\u00e1tica <\/em><em>del Verbo hecho hombre, as\u00ed ha querido estar en la tierra para que los hom\u00ad<\/em><em>bres no est\u00e9n separados de El\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La idea de Luisa es la de configurar su vida con la de Jesucristo y para ello esco\u00adge la Voluntad divina como regla de esa misma vida. Pero Gobillon, en su clasifica\u00adci\u00f3n, ha dividido este texto magnifico en dos partes: la primera la ha unido a los tex\u00adtos sobre la Eucaristia y la segunda va colocada bajo el ep\u00edgrafe de la Voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Otra vez, Luisa medita sobre la muerte a si misma a la luz del Misterio Pascual, que es misterio de muerte y de resurrecci\u00f3n. Gobillon ha partido el texto en dos, una parte bajo el ep\u00edgrafe renuncia a una misma y la otra bajo el ep\u00edgrafe Resurrec\u00adci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante, y a pesar de sus peque\u00f1os defectos, este libro es de gran precio, porque nos da una biograf\u00eda de Luisa de Marillac, escrita por los que fueron testigos de su vida, la escucharon, compartieron sus penas y alegr\u00edas. Los textos citados por Gobillon provienen todos de los aut\u00f3grafos que el autor tuvo entre sus manos, algunos de los que, por desgracia, se han extraviado posteriormente.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00daltimos a\u00f1os de Margarita Ch\u00e9tif<\/strong><\/p>\n<p>Al finalizar su trienio de Ec\u00f3noma, Margarita es nombrada Hermana Sirviente del Asilo del Santo Nombre de Jes\u00fas, en Paris. All\u00ed permanece algunos a\u00f1os, probable\u00admente seis, la duraci\u00f3n de un mandato de Hermana Sirviente, volviendo despu\u00e9s a la Casa Madre, hacia 1683-1684.<\/p>\n<p>Las Hermanas j\u00f3venes de entonces evocan sus recuerdos durante la Conferencia sobre las virtudes de Margarita Ch\u00e9tif. Se acuerdan muy bien de aquella Hermana anciana que hab\u00eda sido Superiora General y que sencilla y humildemente viv\u00eda en la Casa Madre.<\/p>\n<p>Algunas ten\u00edan como oficio la Sacrist\u00eda y tuvieron ocasi\u00f3n de verla con cierta fre\u00adcuencia. Una de las cosas que les impresionaron en ella fue el gran respeto que ma\u00adnifestaba a los sacerdotes: \u00abEl sacerdote ha recibido el poder hacer a Cristo presen\u00adte entre nosotros.\u00bb Aquellas Hermanas j\u00f3venes tampoco olvidaron la actitud de Sor Margarita ante el Sagrario, actitud impregnada de adoraci\u00f3n y amor.<\/p>\n<p>Otras ten\u00eda como oficio \u00ablos escritos\u00bb, es decir, Secretar\u00eda y el oficio de copistas. Sor Margarita sol\u00eda ir a menudo a trabajar all\u00ed. Siempre se la ve\u00eda dispuesta a pres\u00adtar un servicio, a dar un consejo pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p><em>\u00abGuardaba de tal manera el secreto que nunca se le escapaba nada que <\/em><em>pudiera perjudicar, por poco que fuera, al pr\u00f3jimo\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Sor Margarita sab\u00eda desviar con habilidad la conversaci\u00f3n, si lo que se estaba di\u00adciendo pod\u00eda llegar a ser ofensa para el pr\u00f3jimo o falta de discreci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sol\u00eda Sor Margarita ir a la enfermer\u00eda a ver y consolar a las Hermanas enfermas, y, cuando le era posible, visitaba igualmente a los pobres vergonzantes de la Parroquia.<\/p>\n<p>En 1693, las fuerzas f\u00edsicas de Margarita declinaban a ojos vistas, de tal manera que se vio obligada a quedarse en la enfermer\u00eda. Ten\u00eda entonces setenta y dos a\u00f1os, edad muy avanzada para el siglo XVII. Esto le sirvi\u00f3 para intensificar m\u00e1s su vida de uni\u00f3n con Dios y poner mayor fervor todav\u00eda en observar todas las pr\u00e1cticas de la Comunidad.<\/p>\n<p>Con sencillez acepta los cuidados que se le prestan:<\/p>\n<p><em>\u00abTen\u00eda gran sumisi\u00f3n para tomar los remedios que se le hab\u00edan prescrito, aun cuando ello le causara mucha repugnancia\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Margarita Ch\u00e9tif hab\u00eda temido siempre la muerte. Pero durante su \u00faltima enferme\u00addad no manifest\u00f3 ning\u00fan temor, porque estaba en la creencia de que se trataba s\u00f3lo de una ligera indisposici\u00f3n. Sor Margarita Gobillon, Asistenta General entonces, re\u00adfiere los \u00faltimos instantes de Sor Ch\u00e9tif:<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00abComo se la ve\u00eda declinar por momentos, se avis\u00f3 al confesor para que <\/em><em>la preparara <\/em>a <em>recibir la Extremaunci\u00f3n, por temor a que nos diera una sor\u00ad<\/em><em>presa. La enferma acept\u00f3, aunque cost\u00e1ndole cierto trabajo porque no se <\/em><em>cre\u00eda pr\u00f3xima a su fin y tambi\u00e9n porque esperaba comulgar al d\u00eda siguiente. <\/em><em>Como yo fuese <\/em>a <em>verla unas tres o cuatro horas despu\u00e9s de haber recibido <\/em><em>los Santos Oleos, me dijo: \u00abya ve, Hermana, cre\u00edan que me iba a morir, pero <\/em><em>no me he muerto\u00bb. Permaneci\u00f3 con gran tranquilidad hasta las 9 de la no\u00adche, hora en que dijo <\/em>a <em>la Hermana que la iba a velar: \u00abHar\u00e1 usted el favor <\/em><em>de darme un caldo a las 11 para que tenga fuerzas hasta la comuni\u00f3n de <\/em><em>ma\u00f1ana&#8230;\u00bb Y se durmi\u00f3 con la esperanza de aquella comuni\u00f3n\u00bb <\/em>(16).<\/p>\n<p>Margarita Ch\u00e9tif muri\u00f3 con gran paz, como un ni\u00f1o que se queda dormido, en el momento en que daban las 12.<\/p>\n<p>San Vicente y Santa Luisa hab\u00edan sabido discernir las hermosas cualidades de Margarita Ch\u00e9tif. Su sencillez, su humildad, su gran caridad fueron como el sello de su pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, a la que siempre dese\u00f3 ver y conservarse en el esp\u00edritu que Dios le hab\u00eda dado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Superiora General de 1660 a 1667 Seg\u00fan lo que le hab\u00eda propuesto Luisa de Marillac, el Se\u00f1or Vicente nombr\u00f3 a Margarita Ch\u00e9tif Superiora General. 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