{"id":54854,"date":"2015-02-19T02:37:30","date_gmt":"2015-02-19T01:37:30","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=54854"},"modified":"2016-07-27T12:05:42","modified_gmt":"2016-07-27T10:05:42","slug":"sor-barbara-bailly","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/sor-barbara-bailly\/","title":{"rendered":"Sor B\u00e1rbara Bailly"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/04\/biografias_hijas_caridad.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-116989\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/04\/biografias_hijas_caridad-231x300.jpg?resize=231%2C300\" alt=\"biografias_hijas_caridad\" width=\"231\" height=\"300\" \/><\/a>El 28 de octubre de 1645, una muchachita muy joven llega a la Casa Madre en el arrabal San Dionisio, de Par\u00eds. B\u00e1rbara Bailly (a la que la Se\u00f1orita llamar\u00e1 \u00abB\u00e1rbara la peque\u00f1a\u00bb) tiene diecisiete a\u00f1os y medio. Desea consagrarse a Dios para servir a los Pobres.<\/p>\n<p>Su tierra natal<\/p>\n<p>Nacida el 1 de julio de 1628 cerca de Vitry le Francois, pasa desde muy ni\u00f1a por los horrores de la guerra. Los diferentes ej\u00e9rcitos implicados en la Guerra de los Treinta A\u00f1os atravesaban sin cesar las tierras de Champa\u00f1a. Escenas de pillaje, de violencia se multiplicaban al paso de los soldados. Los graneros quedaban vac\u00edos y las mieses destrozadas, los campesinos ten\u00edan que pagar rescate por su libertad y si opon\u00edan cualquier tipo de resistencia, eran exterminados. Por todas partes se iba extendiendo el hambre con su cortejo de enfermedades y epidemias de todas clases.<\/p>\n<p>Cuando el Se\u00f1or Vicente tuvo conocimiento del estado de Champa\u00f1a, se conmo\u00advi\u00f3, reuni\u00f3 a las Se\u00f1oras de la Caridad y, gracias a sus donativos, pudo enviar misio\u00adneros a aquellas regiones devastadas.<\/p>\n<p>Desde Troyes, donde ten\u00edan su residencia fija, los misioneros recorren los cam\u00adpos, descubren la incre\u00edble miseria, distribuyen socorros, asisten a los enfermos y moribundos. El mismo Se\u00f1or Vicente va personalmente a Troyes a fines del a\u00f1o 1636 y en julio de 1639.<\/p>\n<p>B\u00e1rbara ve la caridad de esos misioneros. Es posible que su familia se haya bene\u00adficiado de la ayuda dada por ellos. O acaso B\u00e1rbara ha colaborado con los misioneros de Troyes en su ayuda a los campesinos de la regi\u00f3n&#8230; Sea como quiera, la cuesti\u00f3n es que se entera de que en Par\u00eds existe una Comunidad en la que muchachas campe\u00adsinas pueden consagrarse a Dios para servir a los que sufren. Siente que Dios la llama y decide marchar con el consentimiento de sus padres.<\/p>\n<p>El tiempo de formaci\u00f3n<\/p>\n<p>Luisa de Marillac acoge a esta joven madura ya por el sufrimiento y las pruebas. Despu\u00e9s de unos breves Ejercicios espirituales, B\u00e1rbara empezar\u00e1 a iniciarse en la vida de las Hijas de la Caridad. No existe todav\u00eda el Seminario: las nuevas que llegan aprenden de las antiguas a cuidar a los enfermos que acuden al peque\u00f1o dispensario de la Casa Madre; tambi\u00e9n las acompa\u00f1an en sus visitas a domicilio.<\/p>\n<p>Con la Se\u00f1orita Le Gras o con Juana Lepintre, estudian el catecismo, descubren lo que es la oraci\u00f3n, \u00abtiempo de intimidad con Dios\u00bb; participan activamente en las conferencias del Se\u00f1or Vicente y se van impregnando del esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>El 25 de noviembre de 1645, B\u00e1rbara Bailly queda oficialmente admitida en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad de la que reviste el h\u00e1bito, y es \u00abenviada a misi\u00f3n\u00bb al servicio de los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos.<\/p>\n<p>Con los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos<\/p>\n<p>Se trata de un servicio dif\u00edcil. Algunas Hermanas, influidas por la mentalidad de la \u00e9poca, sienten repugnancia de trabajar en \u00e9l. Llega hasta correr el rumor de que cuan do una Hermana no es apta para una parroquia u otro lugar, se la lleva all\u00ed como a tina c\u00e1rcel (Conf. esp. n. 1 597). Ante tal rumor que va extendi\u00e9ndose por la Comunidad, el Se\u00f1or Vicente se indigna m\u00e1s de una vez; pero cuesta trabajo desarraigar el pi eitiiCi0<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>En 1699, en la conferencia sobre las virtudes de B\u00e1rbara Bailly, se podr\u00e1 escuchar a una Hermana decir:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfHay algo m\u00e1s espantoso para una joven que la casa de Bic\u00e9tre, en la que hab\u00eda tantos ni\u00f1os que gobernar y donde no se estaba a salvo de las alarmas de la guerra?\u00bb<\/p>\n<p>Pero B\u00e1rbara no se detiene ante tales cr\u00edticas. Seg\u00fan las palabras del Se\u00f1or Vicente, se complace en servir a aquellos ni\u00f1itos, poniendo en su servicio todo su coraz\u00f3n, su afecto, su entusiasmo juvenil.<\/p>\n<p><em>\u00abEsos ni\u00f1os pertenecen a Dios de una manera especial\/sima, ya que est\u00e1n abandonados por su padre y su madre y, sin embargo, tienen almas raciona\u00ad<\/em><em>les creadas por la omnipotencia de Dios. Solamente le pertenecen a Dios <\/em><em>que les hace de padre y de madre y vela por sus necesidades\u00bb <\/em>(Conf. esp. n. 220).<\/p>\n<p>En julio de 1647, tom\u00f3 parte en la instalaci\u00f3n de los ni\u00f1os en el castillo de Bic\u00e9\u00adtre. Aquel vasto edificio hab\u00eda sido construido por orden de Luis XIII para recibir a los soldados inv\u00e1lidos. Pero desde su construcci\u00f3n, sin duda a causa de la muerte del Rey, hab\u00eda permanecido vac\u00edo. Las Se\u00f1oras de la Caridad, preocupadas por alojar a los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos, cada vez m\u00e1s numerosos, hab\u00edan conseguido de Luis XIV ocupar el castillo. Luisa de Marillac no era partidaria de instalar a los ni\u00f1os en Bic\u00e9tre la finca se encontraba al otro extremo de Par\u00eds, en medio del campo, los locales no so hab\u00edan concebido para alojar a ni\u00f1os de pecho y ni\u00f1os peque\u00f1itos. Pero la insistencia de las Se\u00f1oras fue grande y el traslado se hizo.<\/p>\n<p>Pronto se presentaron las dificultades. Luisa de Marillac va con frecuencia a Bic\u00e9\u00adtre: hay que prever la instalaci\u00f3n de un panadero para hacer el pan, la instalaci\u00f3n de una capilla, clases para los ni\u00f1os mayorcitos. Las relaciones con las Se\u00f1oras son \u2022a veces tensas y Luisa de Marillac se ve en la obligaci\u00f3n de intervenir.<\/p>\n<p>Llegan los disturbios de la Fronda y el aprovisionamiento de v\u00edveres se hace dif\u00ed\u00adcil. Una Hermana refiere:<\/p>\n<p>\u00abA causa de los disturbios de aquella guerra, ten\u00edamos mucha dificultad en sacar adelante a los ni\u00f1os, aunque la Divina Providencia, a trav\u00e9s de la caridad de la Reina Madre, les fue proporcionando lo necesario. Ten\u00edamos como Hermana Sirviente en Bic\u00e9tre a Sor Genoveva Poisson; pero como continuamente ten\u00eda que estar yendo y viniendo para consultar con los Superiores, toda la direcci\u00f3n de la obra recay\u00f3 sobre Sor B\u00e1rbara. Hab\u00eda 12 Hermanas y 1.100 ni\u00f1os exp\u00f3sitos que gobernar, y no obstante supo llevar todo a cabo con mucha prudencia, a pesar de lo joven que era pues no ten\u00eda m\u00e1s que cuatro a\u00f1os de vocaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Otra de las dificultades fue la presencia casi constante de soldados en torno al castillo. Iban y ven\u00edan, hac\u00edan la ronda intentando penetrar en el interior. Luisa de Ma rillac estaba muy inquieta tanto por los ni\u00f1os como por las Hermanas, que todas eran j\u00f3venes. i B\u00e1rbara ten\u00eda veinti\u00fan a\u00f1os! Les recomendaba mucha prudencia, confianza en Dios, pero no les ocultaba que las estaba invitando al hero\u00edsmo, al martirio mismo si el caso se presentaba:<\/p>\n<p><em>A mis queridas Hermanas Sor Genoveva y dem\u00e1s Hijas de la Caridad que sirven a los pobres Ni\u00f1os en el Castillo de Bic\u00e9tre.<\/em><\/p>\n<p><em>Mis queridas Hermanas:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abDemos a Dios la gloria que estamos obligadas a rendirle en e\/ estado en que le place a su Bondad habernos puesto. Le suplico con todo mi coraz\u00f3n les d\u00e9 a conocer cu\u00e1n bueno es confiar en El y para ello, queridas Hermanas m\u00edrenle a menudo como hacen los ni\u00f1os con sus padres cuando necesitan algo.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Estoy segura de que les infunde valor y \u00e1nimo suficientes para morir antes que permitir que Dios sea ofendido en ustedes, y que su modestia da a conocer que pertenecen al Rey de reyes a quien todas las potencias est\u00e1n sometidas.<\/p>\n<p>Cuide usted de que nuestras Hermanas est\u00e9n siempre todas juntas, y ten\u00adgan mucho cuidado con las ni\u00f1as mayores, a las que deben tener siempre a la vista o encerradas en la escuela, aun cuando as\u00ed no puedan prestarles a ustedes ning\u00fan servicio.<\/p>\n<p>iAnimo, queridas Hermanas! \u00bfY qui\u00e9n ha de tenerlo m\u00e1s que ustedes pues\u00adto que se hallan en la aflicci\u00f3n y en el ejercicio de la caridad? \u00a1Ah! iC\u00f3mo se complace Nuestro Se\u00f1or al ver los sentimientos de amor que parten de sus corazones, la sumisi\u00f3n a su santa voluntad que acepta todo lo que esa voluntad quiere en ustedes y de ustedes!<\/p>\n<p>No dudo de que todas y cada una han pensado en hacer una buena confe\u00adsi\u00f3n con todas las disposiciones necesarias, sobre todo, el prop\u00f3sito de ser en adelante sus fieles servidoras renunciando m\u00e1s que nunca a ustedes mismas.<\/p>\n<p>Suplico a la Sant\u00edsima Virgen sea su protectora y les alcance de su Hijo la generosidad que necesitan; pido tambi\u00e9n a sus santos Angeles se pongan de acuerdo con los de los Se\u00f1ores que Dios les ha enviado, para que ayu\u00adden a \u00e9stos a vivir de tal suerte que puedan glorificar a Dios eternamente, y a ustedes, mis queridas Hermanas, a continuar sus santos ejercicios por su santo amor&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Antes de enviar la carta, Luisa la vuelve a leer. \u00bf No les habr\u00e1 hablado demasiado de la muerte, con peligro de infundirles miedo? De ah\u00ed, que a\u00f1ada r\u00e1pidamente una postdata con el fin de tranquilizarlas:<\/p>\n<p><em>\u00abAunque les hablo de confesarse, no crean, queridas Hermanas que entien\u00ad<\/em><em>do infundirles el temor de que van a morir. No, de ninguna manera; es para <\/em><em>ayudarlas a que est\u00e9n siempre en gracia de Dios, de tal suerte que El pueda <\/em><em>mirarlas (complacido). Con toda mi alma querr\u00eda estar con ustedes. Haga\u00admos cuanto podamos para permanecer en paz\u00bb <\/em>(Ed. fr. 1983; Carta 234, marzo-abril 1 649).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber alentado con tanta serenidad a las Hermanas en circunstancias tan dif\u00edciles en que la muerte y la violencia se hacen presentes en todo instante Luisa de Marillac comunica sus inquietudes al Se\u00f1or Vicente que hab\u00eda tenido que salir de Par\u00eds. Este la contesta desde Angers, el 23 de marzo de 1 649:<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; mucho me ha afligido la noticia que da de que sus pobres hijas y los ni<\/em><em>\u00f1os exp\u00f3sitos de Bic\u00e9tre se ven asediados por todas partes por un gran ej\u00e9rcito. Me consuelo con la esperanza de que Nuestro Se\u00f1or, que los ha recibido bajo su especial protecci\u00f3n, no permitir\u00e1 que les pase nada malo\u00bb <\/em>(C. III, 422; S\u00edg. III, 385).<\/p>\n<p>La enfermedad y muerte de varios ni\u00f1os vienen a a\u00f1adirse al sufrimiento de las Hermanas. La mortalidad infantil de suyo tan elevada en el siglo XVII, se ve agravada por la miseria y el hambre. B\u00e1rbara y sus compa\u00f1eras se entregan sin escatimar nada. Saben que en la Casa Madre, las&#8217; Hermanas piden sin cesar por todas las que se en\u00adcuentran en peligro. Ponen toda su confianza en Dios y en su \u00fanica Madre, la Sant\u00edsi\u00adma Virgen.<\/p>\n<p>Durante este per\u00edodo tan revuelto, el 8 de diciembre de 1648, en la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n, B\u00e1rbara Bailly hace sus primeros votos. \u00bfFue la proximidad del peligro lo que indujo a los Fundadores a autorizar a esta Hermana a hacer los vo\u00adtos a los tres a\u00f1os de vocaci\u00f3n, o bien es que hab\u00edan comprobado en ella una madu\u00adrez que permit\u00eda tomar sin vacilar la decisi\u00f3n de su entrega total a Dios?<\/p>\n<p>Hacia mediados de 1649, finalizan las hostilidades. Par\u00eds recupera la paz, al menos por unos a\u00f1os. Tambi\u00e9n de Bic\u00e9tre se aleja el peligro y, por su parte, el Se\u00f1or Vicente puede regresar a Par\u00eds.<\/p>\n<p><strong> En la Casa Madre<\/strong><\/p>\n<p>En estos momentos es cuando B\u00e1rbara es destinada a la Casa Madre. All\u00ed sus ocupaciones ser\u00e1n m\u00faltiples: reemplazar\u00e1 a la secretaria en sus ausencias, visitar\u00e1 a los enfermos, recibir\u00e1 a los refugiados. Con mucha bondad y paciencia, B\u00e1rbara acepta toda clase de trabajos; pero entre todos ellos tiene encomendada una tarea m\u00e1s especial: la enfermer\u00eda de la Casa Madre. Su actitud va se\u00f1alada por una gran calidad A trav\u00e9s de atenciones muy sencillas, B\u00e1rbara deja traslucir la ternura de su coraz\u00f3n<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda gran cuidado, en invierno, de calentar la ropa de las Hermanas enfermas, con fiebre, para evitar que se la pusieran h\u00fameda y ello los fuma perjudicial.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda tanta caridad con sus Hermanas enfermas, que se levantaba porlas noches para ver si necesitaban algo.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abPon\u00eda mucho cuidado en que no les faltara nada\u00bb (Observaciones de las Hermanas sobre sus virtudes).<\/p>\n<p>Esta caridad iba acompa\u00f1ada de competencia profesional:<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda un gran conocimiento de la medicina y se serv\u00eda oportunamente de \u00e9l para alivio de las enfermas.\u00bb<\/p>\n<p>Sor Juana Beaulieu refiere c\u00f3mo en dos ocasiones se vio aquejada por una enfer\u00admedad mortal de la que, si bien abandonada ya de los m\u00e9dicos, san\u00f3 y volvi\u00f3 como de la muerte a la vida gracias a los cuidados recibidos de Sor B\u00e1rbara, Otras Hermanas dieron testimonios semejantes.<\/p>\n<p>As\u00ed es c\u00f3mo, naturalmente, Sor B\u00e1rbara vino a ser la enfermera de Luisa de Mari\u00adIlac. Se cuidaba, durante sus largos per\u00edodos de enfermedad, de que tomara alimento. La Se\u00f1orita era muy mortificada y no quer\u00eda singularidades para ella. Pero B\u00e1rbara se las ingeniaba y su prudencia a la par que su caridad encontraban medios para prepa\u00adrarle un caldo m\u00e1s sustancioso, hacerle tomar algo de carne, etc.<\/p>\n<p>Durante su larga estancia en la Casa Madre, B\u00e1rbara pudo impregnarse de las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or Vicente y de la Se\u00f1orita. Una Hermana refiere en la conferen\u00adcia del 4 de octubre de 1699 sobre las virtudes de B\u00e1rbara Bailly:<\/p>\n<p>\u00abEstaba tan llena del esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda, que nos dirig\u00eda con fre\u00adcuencia preciosas instrucciones sobre la pr\u00e1ctica de la obediencia, de la sencillez o de otras virtudes que componen nuestro esp\u00edritu, refiri\u00e9ndonos siempre algo de lo que hab\u00eda visto en la conducta de la Se\u00f1orita Le Gras, nuestra buena Madre, y de la regularidad de nuestras primeras Herma\u00adnas. Dec\u00eda que la Se\u00f1orita ten\u00eda el deseo de establecer la Comunidad en la pr\u00e1ctica de la virtud de obediencia&#8230; Nos recomendaba tambi\u00e9n de una manera particular la pobreza y el ahorro de los bienes de los Pobres.\u00bb<\/p>\n<p>En marzo de 1660, B\u00e1rbara contin\u00faa en la Casa Madre. Juntamente con Juliana Loret asiste a Luisa de Marillac en su \u00faltima enfermedad y recoge sus \u00faltimas pala\u00adbras, su testamento espiritual.<\/p>\n<p>En los Archivos de la Casa Madre se conserva una carta de B\u00e1rbara refiriendo a las Hermanas de Brienne la muerte de la Se\u00f1orita:<\/p>\n<p><em>\u00abQueridas Hermanas:<\/em><\/p>\n<p><em>Les ruego me perdonen haber tardado tanto en escribirles; no ha sido por falta de buena voluntad, porque bien hubiera querido comunicar a todas nuestras queridas Hermanas la dicha que he tenido en haber estado presente en la \u00faltima enfermedad de nuestra amada Madre: fueron seis semanas de intensos dolores que ella sobrellev\u00f3 con gran paciencia y resignaci\u00f3n a la voluntad de Dios. Les dir\u00e9, queridas Hermanas, lo que me encarg\u00f3 dijera a todas, la noche antes de su muerte, y es el ser muy fieles a Dios en nuestra vocaci\u00f3n, vivir en gran uni\u00f3n y caridad entre nosotras, con mucha tolerancia unas con otras y servir a los Pobres con gran afecto; y que las que as\u00ed no hi\u00adcieran&#8230; no dijo nada acerca de esto, lo que nos tiene que estimular a poner en pr\u00e1ctica todos los buenos consejos e instrucciones que nos ha dado y los ejemplos de virtud que ella practic\u00f3 en su vida. Podemos decir que su vida fue un continuo martirio.<\/em><\/p>\n<p><em>Les dir\u00e9 tambi\u00e9n, queridas Hermanas, lo que ocurri\u00f3 en su \u00faltima co\u00admuni\u00f3n. Quiso tener ante la vista una estampa que representaba a Magdale\u00adna comulgando antes de morir. Tiene tres estrofas, de las que les dir\u00e9 s\u00f3lo <\/em><em>una, porque de otro modo ser\u00eda demasiado largo, para demostrarles con <\/em><em>qu\u00e9 amor recibi\u00f3 a Nuestro Se\u00f1or vi\u00e9ndose cercana a la muerte:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abLlega el momento en que Magdalena expira, la muerte va a hacer presa en ella,<\/em><\/p>\n<p>y el amor, lejos de sentirse ofendido,<\/p>\n<p>viene por s\u00ed mismo a acabar el martirio<\/p>\n<p><em>que tanto tiempo hac\u00eda hab\u00eda \u00e9l comenzado.\u00bb ,<\/em><\/p>\n<p><em>Regocij\u00e9monos, queridas Hermanas, de tener a tan buena Madre en el <\/em><em>Cielo, trabajemos cuanto podamos por ser fieles a Dios para que nuestra muerte sea conforme con la de aquella de quien queremos seguir los ejem<\/em><em>plos que nos ha dejado. Ha muerto con una gran estima por la Compa\u00f1\u00eda y <\/em><em>antes de morir nos dijo que se consideraba indigna de llevar el nombre de <\/em><em>Hermana de la Caridad, tan bajos eran los sentimientos que ten\u00eda de sl <\/em><em>misma.<\/em><\/p>\n<p><em>Agradezcamos a Dios el habernos concedido la gracia de haber estado <\/em><em>bajo su direcci\u00f3n y de haber escuchado de sus labios palabras tan excelentes<\/em><em> para excitarnos al servicio de Dios, en cuyo amor soy, queridas Herma\u00adnas, su muy humilde y obediente Hermana y servidora,<\/em><\/p>\n<p>B\u00e1rbara Bailly,<\/p>\n<p><em>Hija de la Caridad, indigna.<\/em><\/p>\n<p>Con gran emoci\u00f3n particip\u00f3 B\u00e1rbara Bailly, en julio de 1660, en las conferencias sobre las virtudes de la Se\u00f1orita. S\u00f3lo tom\u00f3 la palabra en la segunda, poniendo de re\u00adlieve la vida de oraci\u00f3n de Luisa de Marillac, su humildad, su gran caridad hacia todas las Hermanas y hacia los Pobres, su ternura y devoci\u00f3n al recibir la sagrada comu\u00adni\u00f3n. Refiri\u00f3 tambi\u00e9n las \u00faltimas palabras de la Se\u00f1orita y termin\u00f3 diciendo con los ojos llenos de l\u00e1grimas:<\/p>\n<p><em>\u00abMe dijo tambi\u00e9n otras muchas cosas; pero como yo no las practico, no las <\/em><em>puedo decir. Padre, le pido perd\u00f3n humildemente a Dios por ello\u00bb <\/em>(Conf. esp. n. 2379).<\/p>\n<p>El 27 de agosto siguiente, B\u00e1rbara, con las dem\u00e1s Hermanas reunidas en la Casa Madre, toma parte en la \u00faltima conferencia del Se\u00f1or Vicente. Margarita Ch\u00e9tif, seg\u00fan los deseos expresados por Luisa de Marillac, queda nombrada Superiora. Las Herma\u00adnas proceden a la elecci\u00f3n de las tres \u00aboficialas\u00bb: Juliana Loret, Asistenta; Luisa Cris\u00adtina Rideau, Tesorera, y Felipa Bailly, Despensera (no parece que existiera lazo alguno de parentesco entre Sor Felipa Bailly y Sor B\u00e1rbara Bailly).<\/p>\n<p>\u00bfSab\u00eda ya en aquel momento B\u00e1rbara que la obediencia iba a llevarla lejos de la Casa Madre, lejos de Par\u00eds?<\/p>\n<p><strong>En Polonia<\/strong><\/p>\n<p>Las tres primeras Hijas de la Caridad llegaron a Polonia en 1652. Como la Reina Mar\u00eda de Gonzaga hab\u00eda pedido refuerzo, otras tres se dispon\u00edan a marchar en agosto de 1655. Estaba previsto que embarcaran en Ru\u00e1n; pero su viaje se vio detenido por la guerra que, seg\u00fan se supo, estaba destrozando el pa\u00eds de Polonia.<\/p>\n<p>En 1660, el Se\u00f1or Vicente pens\u00f3 que hab\u00eda llegado el momento de dar cumpli\u00admiento, por fin, a \u00ablos deseos y mandatos\u00bb tantas veces reiterados de la Reina de Po\u00adlonia. La elecci\u00f3n recae en B\u00e1rbara Bailly, Catalina Baucher y Catalina Bouy. El Env\u00edo a misi\u00f3n (carta de obediencia), con fecha 16 de septiembre de 1660, va firmado por Tom\u00e1s Berthe, secretario de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, en nombre y por mandato del Se\u00f1or Vicente.<\/p>\n<p>El viaje es largo: se hace por barco, surcando el mar del Norte para llegar al mar B\u00e1ltico, y luego, ya en tierra, tomar la diligencia hasta Varsovia. Qu\u00e9 alegr\u00eda para Magdalena Drugeon y Francisca Douelle \u2014que han tenido que pasar recientemente por la muerte de Margarita Moreau\u2014 acoger a las nuevas Compa\u00f1eras&#8217; Escuchan con avidez a B\u00e1rbara que les habla de la Se\u00f1orita y del Se\u00f1or Vicente, piden noticias de las Hermanas conocidas, preguntan detalles de la vida de la Comunidad, las nuevas fundaciones&#8230;, etc.<\/p>\n<p>La estancia de B\u00e1rbara en Polonia fue de unos seis a siete a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00abNo hubiera regresado tan pronto de no haber ca\u00eddo enferma de cuidado, a causa del gran fr\u00edo del que no pens\u00f3 en guardarse a tiempo. Creo que Dios lo permiti\u00f3 por el gran bien que hab\u00eda de hacer aqu\u00ed a los Pobres\u00bb, explica una Hermana.<\/p>\n<p>Maturina Gu\u00e9rin, entonces Superiora General, la hace volver a Par\u00eds y, gracias a los cuidados de que es objeto en la Casa Madre, va recobrando poco a poco la salud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ec\u00f3noma General<\/strong><\/p>\n<p>Una vez repuesta, B\u00e1rbara va destinada a cuidar a los enfermos en la Parroquia de San Pablo, en Par\u00eds. Poco tiempo permanece all\u00ed, porque el 18 de mayo de 1671 es elegida Ec\u00f3noma, cargo que desempe\u00f1a durante un trienio.<\/p>\n<p>\u00abNo pueden decirse todos los actos de caridad que ejerci\u00f3 durante esos tres a\u00f1os con todas las Hermanas de la Comunidad.\u00bb<\/p>\n<p>Y como anta\u00f1o, tambi\u00e9n ejercer\u00e1 su caridad con las Hermanas enfermas.<\/p>\n<p><strong>En los Inv\u00e1lidos<\/strong><\/p>\n<p>El Rey Luis XIV no hab\u00eda utilizado Bic\u00e9tre, pero no obstante se preocupaba por los oficiales y soldados inv\u00e1lidos de guerra, y en 1670, mand\u00f3 construir el edificio de los Inv\u00e1lidos para alojarlos y mantenerlos. En tal ocasi\u00f3n, pidieron Hijas de la Caridad para que atendieran a los enfermos.<\/p>\n<p>El Superior General, Padre Jolly, y la Superiora General, Sor Nicolasa Haran, se fijaron en B\u00e1rbara Bailly para poner en marcha el nuevo establecimiento. Con ella fueron 12 Hermanas. Todo estaba por organizar en aquella enorme casa: la ente\/ me r\u00eda para los soldados enfermos, los locales para la Comunidad, las relaciones con Ion Administradores militares, etc&#8230; B\u00e1rbara Bailly, Hermana Sirviente, se\u00f1ala con humil dad y sencillez lo que le parece \u00fatil. Hace una clara distintici\u00f3n entre lo que ha de estar al servicio de los soldados enfermos y lo que ser\u00e1 para uso de la Comunidad que habr\u00e1 de tener un aspecto sencillo y pobre.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose decidido la construcci\u00f3n de las enfermer\u00edas, el arquitecto, Mansart, se pone en contacto con la Hermana Sirviente para pedirle consejo. B\u00e1rbara se excu\u00adsa alegando que no tiene preparaci\u00f3n ni experiencia para ello. Mansart insiste:<\/p>\n<p>\u00abHermana, el Se\u00f1or Louvois (ministro de Luis XIV) me ha enviado a hablar con usted para recibir sus \u00f3rdenes acerca del edificio de las enfer\u00admer\u00edas de que van ustedes a encargarse.\u00bb<\/p>\n<p>B\u00e1rbara explica entonces sencillamente cu\u00e1les son las necesidades: salas para los enfermos, locales para los diversos oficios&#8230; El arquitecto aprecia en su interlocu\u00adtora tanta inteligencia y buen juicio que levanta en colaboraci\u00f3n con ella los planos de las enfermer\u00edas.<\/p>\n<p>B\u00e1rbara Bailly trabaj\u00f3 despu\u00e9s en el establecimiento del contrato entre la Com\u00adpa\u00f1\u00eda y el Ministerio de la Guerra. Las Hermanas se encargar\u00e1n solas de las enferme\u00adr\u00edas y tendr\u00e1n el gobierno de la botica. Se encargar\u00e1n igualmente de la cocina para los enfermos de las enfermer\u00edas y para ellas, pero no en cambio para los dem\u00e1s soldados.<\/p>\n<p>Queda previsto que lavativas y sangr\u00edas estar\u00e1n reservadas al Boticario y Cirujano, que las Hermanas tendr\u00e1n la ayuda de un criado (siempre un hombre) para los trabajos pesados como acarrear el agua y la le\u00f1a, traer de nuevo a las enfermer\u00edas 1.1 rop.1 lavada en el r\u00edo (en el Sena).<\/p>\n<p>En lo temporal, las Hermanas depender\u00e1n del Administrador General, pero en lo espiritual permanecer\u00e1n bajo la direcci\u00f3n del Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El contrato est\u00e1 firmado el 7 de marzo de 1676 por el Se\u00f1or Marqu\u00e9s de Lou\u00advois, Ministro de la Guerra, y Sor Nicolasa Haran y su Consejo, con la aprobaci\u00f3n del Padre Edme Jolly, Superior General.<\/p>\n<p>En Los Inv\u00e1lidos, Administradores, soldados, oficiales y enfermos aprecian a Sor B\u00e1rbara Bailly: su competencia, su buen car\u00e1cter que se retrata siempre en su rostro, su humildad&#8230; Todos tienen de ella una alta estima. Por eso, al expirar su mandato de Hermana Sirviente, se hace dif\u00edcil retirarla. Y menester es acudir al Ministro Louvois, quien comprende la importancia de observar las reglas establecidas. Es, pues, con sentimiento general como Sor B\u00e1rbara sale de los Inv\u00e1lidos en 1682.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En el Hospital de Alencon<\/strong><\/p>\n<p>Al dejar los Inv\u00e1lidos, B\u00e1rbara Bailly hace ejercicios en la Casa Madre y es envia\u00adda a Chartres, donde permanece poco tiempo. La Hermana Sirviente del Hospital de Alencon ha ca\u00eddo enferma, se juzga necesario su traslado a Par\u00eds y se escoge para<\/p>\n<p>qr reemplazarla a B\u00e1rbara Bailly, cuya virtud y grandes cualidades son de todos conoci\u00addas. El Hospital de Alencon era por aquel entonces una \u00abcasa que se hallaba en la\u00admentable estado, medio arruinada\u00bb, con muy pocas salas para atender a los pobres.<\/p>\n<p>Sor B\u00e1rbara lleg\u00f3 a Alencon en 1685. Ten\u00eda entonces cincuenta y siete a\u00f1os. In mediatamente puso manos a la obra, restableci\u00f3 r\u00e1pidamente el orden, consigui\u00f3 fon dos de la Sra. Duquesa de Guisa y en dos a\u00f1os pudo hacer construir salas en las que los Pobres quedaran bien instalados y cuidados. Con su estilo suave y cordial, pronto se gan\u00f3 el coraz\u00f3n de los enfermos para llevarlos a Dios.<\/p>\n<p>\u00abNo es posible decir todo el bien que Sor B\u00e1rbara hizo y proporcion\u00f3 al Hospital de Alencon, como tampoco todas las cruces y pruebas por que tuvo que pasar, ya que se vio perseguida entre otros por los Administra dores y algunas personas m\u00e1s&#8230; que no aprobaban su conducta, demostrando cu\u00e1nto les costaba soportarla&#8230; pero no se desanim\u00f3 por eso y prosigui\u00f3 el cumplimiento de sus obligaciones con Dios y con el pr\u00f3jimo\u00bb.<\/p>\n<p>De d\u00f3nde sacaba Sor B\u00e1rbara esa fortaleza que le permit\u00eda no desanimarse en medio de tantas dificultades?<\/p>\n<p>Sus compa\u00f1eras insisten en su <em>profunda humildad, <\/em>una humildad sencilla que la hac\u00eda no abatirse en las penas y humillaciones ni engre\u00edrse con las alabanzas.<\/p>\n<p>\u00abCuando hab\u00eda recibido alguna humillaci\u00f3n \u2014pone de relieve su Asisten\u00adta, Sor Francisca Rohard\u2014 es cuando se mostraba m\u00e1s alegre.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEntraba en la conducta de Sor B\u00e1rbara el ocultarse cuanto pod\u00eda no ha\u00adciendo resaltar su inteligencia y buenas cualidades m\u00e1s que cuando era necesario\u00bb, dice otra de sus compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>Todas las Hermanas ponen de relieve <em>su caridad <\/em>que se ejerc\u00eda hacia toda clase de personas: administradores, eclesi\u00e1sticos, Se\u00f1oras de la Caridad, enfermos, compa\u00ad\u00f1eras. Sab\u00eda acoger con alegr\u00eda y mansedumbre aun cuando se la molestase en lo que estaba haciendo. Escuchaba sin dejar aparecer el menor fastidio.<\/p>\n<p>Siempre estaba pronta para aliviar a sus compa\u00f1eras en cualquier necesidad. Estaba pendiente, con gran atenci\u00f3n, de las Hermanas a las que ve\u00eda vacilar en la vocaci\u00f3n. Sor Petra Guyot, compa\u00f1era suya, explica:<\/p>\n<p>\u00abCuando le enviaban alguna Hermana que no hab\u00eda adquirido todav\u00eda el esp\u00edritu de la Comunidad, pon\u00eda todo su empe\u00f1o en seguirla para corregir lo defectuoso, lo que sol\u00eda conseguir por su caridad y dulzura, de tal ma\u00adnera que, en vez de resultar molesta para tales Hermanas, llegaban a quererla mucho, reconociendo que le deb\u00edan el haber conservado su vo\u00adcaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Pero a veces no lo consegu\u00eda. Una Hermana fue a quejarse amargamente de ella al Cura P\u00e1rroco, quien se present\u00f3 en la casa a hacerle duros reproches. Sor B\u00e1rbara los acept\u00f3 humildemente y no guard\u00f3 resentimiento alguno ni hacia el Cura ni hacia la Hermana, que poco despu\u00e9s sali\u00f3 de la Comunidad.<\/p>\n<p>Su caridad se manifestaba en su forma de hacer las advertencias, cuando ten\u00eda que hacerlas:<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda una pr\u00e1ctica: cuando hab\u00eda hecho a alguna Hermana alguna ad\u00advertencia que hubiera podido dolerle, le hablaba inmediatamente despu\u00e9s con mayor cordialidad que antes, lo que hac\u00eda que la que estaba resenti\u00adda por la advertencia se calmara viendo la amabilidad del trato de Sor B\u00e1rbara con ella.\u00bb<\/p>\n<p>Esa bondad y dulzura eran reflejo de <em>su vida de uni\u00f3n con Dios, de su <\/em>oraci\u00f3n diaria. Su vida espiritual radiante impresionaba a las j\u00f3venes que la trataban,<\/p>\n<p>\u00abAunque estaba yo todav\u00eda en el mundo, observ\u00e9 en Sor B\u00e1rbara tan gran modestia y recogimiento exterior, ya en la iglesia, ya cuando serv\u00eda a los enfermos, que me edificaba mucho y lo mismo a mis compa\u00f1eras, d\u00e1ndonos deseos y \u00e1nimos para dejar el mundo. Por las ma\u00f1anas, sol\u00eda llegar de las primeras a las salas para hacer las camas y las cosas m\u00e1s repugnantes a la naturaleza.\u00bb<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Su muerte: el 21 de agosto de 1699<\/strong><\/p>\n<p>A medida que pasaban los a\u00f1os, Sor B\u00e1rbara ve\u00eda aumentar sus achaques que ella superaba con igualdad de car\u00e1cter, reconoci\u00e9ndose indigna de poder sufrir y ofre\u00adcer algo por Dios.<\/p>\n<p>Durante su \u00faltima enfermedad, sus compa\u00f1eras quisieron escuchar de ella unas \u00faltimas recomendaciones. Con humildad y sencillez, como Luisa de Marillac, B\u00e1rbara insisti\u00f3 en lo que es esencial para toda Hija de la Caridad:<\/p>\n<p>\u00abNos recomend\u00f3 con todo el vigor que pod\u00eda tener en aquellos momen\u00adtos, el ser fieles a nuestras Reglas y al servicio a los Pobres.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pronunciadas estas palabras, B\u00e1rbara dio muestras de una gran uni\u00f3n con Dios y expir\u00f3 con la sonrisa en los labios.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 28 de octubre de 1645, una muchachita muy joven llega a la Casa Madre en el arrabal San Dionisio, de Par\u00eds. 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