{"id":54282,"date":"2013-11-29T05:00:21","date_gmt":"2013-11-29T04:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=54282"},"modified":"2016-07-27T12:10:59","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:59","slug":"las-primeras-hijas-de-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/","title":{"rendered":"Las primeras Hijas de la Caridad"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/2012\/11\/29\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/escudohhc\/\" rel=\"attachment wp-att-115481\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-115481\" title=\"EscudoHHC\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/11\/EscudoHHC.png?resize=161%2C220\" width=\"161\" height=\"220\" \/><\/a><strong>Carta de Margarita Noret a Luisa de Marillac<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Nantes, hoy 18 de marzo de 1647<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00a1Viva Jes\u00fas por siempre en nuestros corazones!<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Se\u00f1orita, muy amada Madre: La saludo a los <\/em><em>pies de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Se\u00f1orita, le rue\u00adgo me disculpe si he estado tanto tiempo sin es\u00adcribirle.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Me gustar\u00eda tener la dicha de que goza mi her\u00ad<\/em><em>mana<\/em>.<span id='easy-footnote-1-54282' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-1-54282' title='Francisca Noret, Hija de la Caridad, est\u00e1 en la Casa Madre junto a Luisa de Marillac.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><em> Ruego a nuestro bondadoso Dios le d\u00e9 per\u00ad<\/em><em>severancia y a m\u00ed fortaleza para sufrir todo lo que <\/em><em>le plazca enviarme, porque soy muy d\u00e9bil.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Se\u00f1orita, le<\/em><em> aseguro que tengo el alma traspasa\u00ad<\/em><em>da al ver todo lo que ocurre entre nuestras Herma\u00adnas y el se\u00f1or capell\u00e1n<\/em>.<span id='easy-footnote-2-54282' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-2-54282' title='El capell\u00e1n del hospital es el se\u00f1or Maurice Fuset.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><em> Le aseguro que pasan mu\u00ad<\/em><em>chas cosas que van en contra de nuestras reglas: en primer lugar, la oposici\u00f3n que le hacen a sor <\/em><em>Isabel<\/em>.<span id='easy-footnote-3-54282' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-3-54282' title='Sor Isabel o Elisabeth Martin es la Hermana sirviente. Est\u00e1 all\u00ed desde la fundaci\u00f3n del establecimiento, en agosto de 1646.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><em> Y a menudo hasta se mofan de ella.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>A veces, los ha encontrado juntos y les ha ad\u00ad<\/em><em>vertido con suavidad<\/em>,<span id='easy-footnote-4-54282' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-4-54282' title='La Comunidad de 8 Hermanas est\u00e1 dividida en dos grupos.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><em> dici\u00e9ndoles que eso no esta\u00adba bien. Y le han contestado que ni ella ni nadie se <\/em><em>lo impedir\u00eda, trat\u00e1ndola con un tono muy \u00e1spero.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Una vez encontr\u00e9 yo al se\u00f1or capell\u00e1n y a sor Catalina<\/em><span id='easy-footnote-5-54282' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-5-54282' title='Sor Catalina Bagard lleg\u00f3 a Nantes en agosto de 1646, con otras cinco Hermanas, llevadas por Luisa de Ma\u00adrillac.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><em> en el desv\u00e1n, lo que me desedific\u00f3 mu\u00ad<\/em><em>cho. Le ruego ponga usted remedio, porque todo<sup>,<\/sup> <\/em><em>esto me da mucha pena.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>A sor Enriqueta<\/em><span id='easy-footnote-6-54282' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-6-54282' title='Sor Enriqueta Gesseaume lleg\u00f3 a Nantes algunos meses m\u00e1s tarde, en octubre de 1646.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><em> no le ha parecido bien que nos <\/em><em>fu\u00e9ramos a confesar con el se\u00f1or de Annemont<\/em>.<span id='easy-footnote-7-54282' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-7-54282' title='El se\u00f1or d&amp;#8217;Annemont, capell\u00e1n del mariscal de la Melleraye, intervino ante el se\u00f1or Vicente para obtener el env\u00edo de las Hermanas al hospital de Nantes.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><em> Nos ha preguntado que si viniera uno de nuestros Padres, volver\u00edamos otra vez y le hemos dicho que s\u00ed, sobre todo, porque creemos que a usted le pa\u00adrece bien.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Nos ha ocurrido un accidente: es que se nos ha <\/em><em>muerto una mujer sin confesar. Lleg\u00f3 a la una y mu\u00ad<\/em><em>ri\u00f3 a las cuatro. A su llegada, el se\u00f1or capell\u00e1n no <\/em><em>estaba, pero don Juan<\/em><span id='easy-footnote-8-54282' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-hijas-de-la-caridad\/#easy-footnote-bottom-8-54282' title='Don Juan Morisse, religioso, que por amor a los pobres se instal\u00f3 en el hospital, es apreciado por las Herma\u00adnas. (Carta de Luisa de Marillac en octubre de 1 646).'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><em> que estaba presente no qui\u00ad<\/em><em>so confesarla.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Se nos han muerto tambi\u00e9n algunos (ni\u00f1os enfermos) que ya ten\u00edan edad de recibir los sacramentos, pero no se los administraron.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>La Hermana (sor Isabel) me ha dicho que le diga <\/em><em>a usted el temor que tiene de que el se\u00f1or cape\u00ad<\/em><em>ll\u00e1n, por estar demasiado con las Hermanas, des\u00ad<\/em><em>cuide el atender a los pobres. No tenemos nada <\/em><em>m\u00e1s que decirle a usted.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Le ruego salude a mi hermana sor Francisca y a <\/em><em>todas nuestras Hermanas. Quedo de usted muy <\/em><em>humilde Hermana.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Margarita Noret<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">P.D. La se\u00f1orita La Pinsonni\u00e8re se encomienda a sus oraciones y besa a usted la mano.<\/p>\n<p>En aquel mes de marzo de 1647, Margarita Noret trabajaba en el hospital de Nantes donde hab\u00eda numerosos enfermos.<\/p>\n<p>Margarita formaba parte del grupito de seis Hermanas que hab\u00edan llegado a Nan\u00adtes ocho meses antes, en agosto de 1646, grupito acompa\u00f1ado por Luisa de Marillac. No hab\u00eda sido f\u00e1cil escoger a las Hermanas para aquel establecimiento. En el Consejo de 28 de junio de 1648 se hab\u00edan propuesto y aceptado varios nombres. Dos de las Hermanas escogidas no llegaron a \u00edr. En cuanto a Margarita, no se dud\u00f3. Los funda\u00addores la conoc\u00edan hac\u00eda diez a\u00f1os y la apreciaban.<\/p>\n<h2><strong>Los primeros a\u00f1os en Comunidad<\/strong><\/h2>\n<p>La familia Noret es oriunda de Liancourt. Tres de las hijas: Francisca, Margarita y Mar\u00eda son admitidas en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. La familia es propieta\u00adria de varias casas. A la muerte de la se\u00f1ora Noret, se hace repartici\u00f3n de la herencia entre los hijos, lo que prueba que el padre ya hab\u00eda fallecido.<\/p>\n<p>En 1936, el se\u00f1or Vicente habla de las \u00abbuenas muchachas\u00bb que han venido de Liancourt. Seguramente se trata de Francisca y Margarita Noret. Como las dem\u00e1s j\u00f3\u00advenes que se presentan para servir a los pobres, Francisca y Margarita son destinadas a parroquias de Par\u00eds, al lado de otras Hermanas m\u00e1s antigu\u00e1s. Y con regularidad van a la Casa Madre a recibir la formaci\u00f3n que imparte Vicente de Paul, lo mismo que la se\u00f1orita.<\/p>\n<p>Margarita debi\u00f3 de ir despu\u00e9s a Nanteuil, en donde permaneci\u00f3 uno o dos a\u00f1os. El se\u00f1or Vicente, en una carta dirigida a Luisa de Marillac, habla de la Hermana de Lian\u00adcourt que ha regresado de Nanteuil, y Juana Dalmagne, en su carta a la Se\u00f1orita (cf. Ecos, diciembre 1982), refiere c\u00f3mo ella y sus compa\u00f1eras han abierto los paquetes de Margarita, mientras \u00e9sta ha ido a la ciudad a despedirse de sus conocidos. Lo que no sabemos es cu\u00e1l fue la reacci\u00f3n de Margarita.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los Ejercicios Espirituales anuales, que hace en la Casa Madre, Mar\u00adgarita reanuda su servicio en una de las parroquias de Par\u00eds. De ah\u00ed es de donde sale para Nantes, en julio de 1646.<\/p>\n<h2><strong>Env\u00edo en misi\u00f3n a Nantes<\/strong><\/h2>\n<p>La comunidad de Nantes fue muy bien recibida a su llegada. Todas las se\u00f1oras de la ciudad y hasta las religiosas de clausura quer\u00edan ver a las Hermanas. Una corriente de entusiasmo recorri\u00f3 la ciudad. Muy pronto, las seis Hijas de la Caridad iban a poner remedio a los abusos que se daban en el hospital, donde no se administraban a tiem\u00adpo los cuidados y medicamentos, la alimentaci\u00f3n era insuficiente, la limpieza dejaba mucho que desear. Margarita, llena de fervor, se entrega a fondo a esa tarea.<\/p>\n<p>Durante un mes, la nueva comunidad puede aprovecharse de los consejos de la Se\u00f1orita. Se ajustan los puntos pr\u00e1cticos con los administradores. Resulta dif\u00edcil de resolver la cuesti\u00f3n de las compras y de la despensa, porque de ellas se encargaba una mujer que no quiere soltar sus \u00abpoderes\u00bb en el hospital. Poco a poco y gracias a la prudencia y tacto de Luisa de Marillac todo se va arreglando. Hacia mediados de septiembre, Luisa regresa a Par\u00eds.<\/p>\n<h2><strong>Primeras dificultades<\/strong><\/h2>\n<p>La vida de la comunidad, orientada hacia el servicio corporal y espiritual de los pobres, se ve sostenida por la oraci\u00f3n, por los encuentros comunitarios. Isabel Mart\u00edn, la Hermana sirviente, se hall\u00f3 en los principios del establecimiento en Angers y tiene experiencia de la vida hospitalaria.<\/p>\n<p>Sin embargo, muy pronto la Comunidad es objeto de cr\u00edticas. Hay quienes no aceptan que las Hermanas hayan puesto fin a los abusos de los que ellos se aprove\u00adchaban. Otros critican su manera de vivir. Las murmuraciones, repetidas por unos y otros, van creciendo.<\/p>\n<p>Las Hermanas sufren por este estado de cosas. Algunas intentar\u00e1n explicarse, justificarse. Enriqueta Gesseaume, llegada en noviembre para ocuparse de la farma\u00adcia, no temer\u00e1 dar explicaciones. Pero, a fuerza de o\u00edr quejas y murmuraciones sobre la conducta de la Comunidad, acaba por ver mal todo lo que hace su Hermana sir\u00adviente. Y algunas compa\u00f1eras la siguen.<\/p>\n<p>As\u00ed es como progresivamente van form\u00e1ndose partidos en la Comunidad. Por una parte, la Hermana sirviente, muy sostenida por Claudia Br\u00edgida y por Claudia Carr\u00e9, su asistenta, y por otra, Enriqueta Gesseaume, Catalina Bagard y Antonia Larcher. Las otras dos Hermanas no se inclinan demasiado a ninguno de los dos lados. Margarita Noret m\u00e1s bien lo har\u00eda del lado de la Hermana sirviente y Mar\u00eda Thilouze del de sor Enriqueta, con la que hab\u00eda llegado de Par\u00eds en noviembre de 1646.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n comunitaria se degrada r\u00e1pidamente. El partido de Enriqueta y Cata\u00adlina se apoya en el se\u00f1or capell\u00e1n del hospital, que no acepta a la superiora. Las reu\u00adniones con \u00e9l son frecuentes, al principio espont\u00e1neas, en cualquier recodo del pasillo; despu\u00e9s, deseadas y preparadas. A Catalina Bagard le va a faltar prudencia. Se le han olvidado pronto los consejos dados por el se\u00f1or Vicente. \u00bfPor qu\u00e9 ha subido aquel d\u00eda al desv\u00e1n con el se\u00f1or capell\u00e1n? \u00bfA qu\u00e9 se deb\u00edan aquellas risas que todo el mundo pudo o\u00edr?<\/p>\n<p>Y empiezan a vigilarse rec\u00edprocamente, a espiarse. Cualquier cosa que hagan una u otra, se critica, se repite, se exagera. Catalina ha encargado unos pa\u00f1uelos para el capell\u00e1n. La cosa se sabe y se piensa interceptar el paquete. Con \u00e9l se tendr\u00e1 una prueba palpable para acusarla.<\/p>\n<p>Antonia es un poco glotona. Entonces se la esp\u00eda en el refectorio. Una Hermana que trabaja en la habitaci\u00f3n contigua observa lo que se sirve en el plato. Y su falta de mortificaci\u00f3n se comenta duramente.<\/p>\n<p>Isabel va a buscar consejo fuera del hospital. Ello basta para que se diga que no est\u00e1 nunca en casa, que falta a su deber. La desuni\u00f3n va creciendo, la vida de oraci\u00f3n debilit\u00e1ndose. Se cruzan palabras violentas.<\/p>\n<p>El se\u00f1or de Jonch\u00e9res, director espiritual escogido por Vicente de Paul, intenta remediar el desorden. Re\u00fane a las Hermanas, las invita a que reflexionen sobre su vida y las insta para que tomen unas resoluciones pr\u00e1cticas. Ante el poco \u00e9xito de su intervenci\u00f3n, escribe a la se\u00f1orita Le Gras con fecha 2 de marzo. Reconoce que las Hermanas no tienen mala voluntad, que aman su vocaci\u00f3n, que su fondo es bueno&#8230;, pero a\u00f1ade:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abAlgunas diferencias naturales de sus caracteres no les dejan abrirse unas <\/em><em>a otras con bastante libertad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Indica que el clima de la Comunidad es de silencio desconfiado, de antipat\u00edas no combatidas, de distanciamiento de los esp\u00edritus.<\/p>\n<\/div>\n<p>Ante la situaci\u00f3n que empeora, Margarita se decide a escribir a los superiores. La desuni\u00f3n, la falta de caridad, las cr\u00edticas continuas producen negligencia en el servicio a los pobres enfermos. No se prestan a tiempo los cuidados, hay descuido en la asis\u00adtencia espiritual. Todo su ser de Hija de la Caridad se levanta contra esto. No es posi\u00adble que la cosa contin\u00fae as\u00ed. Los pobres no pueden pagar las consecuencias de la desuni\u00f3n comunitaria. La muerte de una mujer en unas horas y sin ning\u00fan auxilio es\u00adpiritual, hace que inmediatamente tome la pluma.<\/p>\n<p>Margarita refiere las cosas tal y como suceden. Se siente fuertemente interpela\u00adda en la fidelidad a su vocaci\u00f3n y pide ayuda a los superiores.<\/p>\n<p>En el espacio de quince d\u00edas, Vicente de Paul y la se\u00f1orita, habr\u00e1n de recibir va\u00adrias cartas de Nantes: la del se\u00f1or de Jonch\u00e9res, otra del capell\u00e1n, que acusa \u00e1spera\u00admente a la Hermana sirviente, una de Claudia Br\u00edgida, dura para sus compa\u00f1eras y una muy triste de Isabel Mart\u00edn.<\/p>\n<p>Con el fin de hacerse cargo de la situaci\u00f3n y poner remedio a los des\u00f3rdenes, los fundadores deciden enviar a Nantes a sor Juana Lepeintre y al se\u00f1or Lamberto. Luisa de Marillac anuncia la visita regular, invitando a las Hermanas a que reflexionen de d\u00f3nde pueden proceder las dificultades que se dan entre ellas y ver c\u00f3mo se ha intro\u00adducido la ciza\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; porque en definitiva, Hermanas, tenemos que ser de Dios y completa\u00ad<\/em><em>mente de El, y para que as\u00ed sea, tenemos que arrancarnos de nosotras mis\u00ad<\/em><em>mas. Cr\u00e9anme, echemos la sonda para descubrir nuestros males sin hala\u00ad<\/em><em>garnos y veremos que no es sino el amor a nosotras mismas el que es <\/em><em>nuestro mayor enemigo y la causa de que encontremos tanto que censurar <\/em><em>en los dem\u00e1s, de que deseemos tanto nuestra satisfacci\u00f3n en todo.\u00bb (L.M. <\/em><em>195.)<\/em><\/p>\n<p>Una extensa carta de Vicente de Paul llega tambi\u00e9n para ayudar a las Hermanas a preparar la visita. En ella les propone que reflexionen en lo que quiere decir: \u00abVivir como verdaderas Hijas de la Caridad\u00bb. Les explica lo que es una tentaci\u00f3n, su signifi\u00adcado y les propone medios muy concretos para restablecer la paz entre ellas. Suplica a las Hermanas que no obren como ni\u00f1as que buscan los mimos de la Hermana sir\u00adviente, sino como personas responsables que han respondido a la llamada de Dios (ver C. III, 174; S\u00edg. III, 180).<\/p>\n<h2><strong>Cambio de Hermana Sirviente<\/strong><\/h2>\n<p>La visita del se\u00f1or Lamberto y de Juana Lepeintre concluye con algunos traslados: el de Isabel Mart\u00edn, la Hermana Sirviente, a quien sustituir\u00e1 Juana Lepeintre y se llama a Par\u00eds a Catalina Bagard y a Antonia Larche.<\/p>\n<p>Estos traslados y la llegada, en julio, de dos nuevas Hermanas: Juana de Saint Al\u00adbin y Jacoba, dan como resultado una renovaci\u00f3n en la Comunidad. La paz se resta\u00adblece y todas se sienten fortalecidas en su vocaci\u00f3n. Muchas cartas van llegando de Luisa de Marillac para sostener el \u00e1nimo de las hermanas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLe ruego diga a todas nuestras Hermanas que las saludo y les pido que to\u00ad<\/em><em>das las ma\u00f1anas se levanten con nuevos \u00e1nimos de servir bien a Dios y a <\/em><em>los pobres.\u00bb (L.M. 224.)<\/em><\/p>\n<p>Luisa aprovecha esas cartas para comunicar a las Hermanas noticias de sus fa\u00admilias.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abA Sor Margarita Noret, d\u00edgale que toda su familia est\u00e1 bien de salud, su hermana Francisca ha recibido su carta.\u00bb (L.M. 225.)<\/em><\/p>\n<p>A pesar de la renovaci\u00f3n operada, las dificultades no se han disipado totalmente. Ya hab\u00eda prevenido Luisa a las Hermanas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abNo hay que pensar en que puedan suprimirse por completo las maledicen\u00ad<\/em><em>cias y calumnias, sino que hay que sufrirlas, ya que nuestro Maestro vivi\u00f3 y <\/em><em>muri\u00f3 en tan gran paz en medio de sus calumniadores.\u00bb (L.M. 213.)<\/em><\/p>\n<p>Sigue existiendo cierta desconfianza hacia las Hermanas. Hasta el obispo de Nantes comprende mal su g\u00e9nero de vida.<\/p>\n<p>Juana Lepeintre desea una Comunidad fervorosa. Se esfuerza por reducir las fre\u00adcuentes salidas a la ciudad, las p\u00e9rdidas de tiempo en conversaciones in\u00fatiles. Pero los malos h\u00e1bitos son dif\u00edciles de reformar, una vez que se han adquirido en tiempos de relajaci\u00f3n. Margarita protesta y \u2014debilidad muy humana\u2014 lo que hab\u00eda condena\u00addo en las otras es lo que ahora hace ella misma: empieza a criticar a su Hermana Sir\u00adviente y va en busca de religiosos de la ciudad a pedirles consejo y apoyo, a la vez que cuenta sus penas a personas externas a la comunidad.<\/p>\n<p>Desde Par\u00eds, Luisa de Marillac hace esta advertencia a Margarita:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abA Sor Margarita le ruego recuerde que si no es muy fiel a Dios, tendr\u00e1 mu\u00adcha cuenta que darle en el momento de la muerte. \u00a1Ah! \u00a1Qu\u00e9 peligroso es <\/em><em>escuchar la voz de la carne y sangre!\u00bb (L.M. 245.)<\/em><\/p>\n<p>Pero la advertencia no surte efecto. Claudia Br\u00edgida se une a Margarita en las cr\u00ed\u00adticas&#8230; Ante la imposibilidad de restablecer la paz, Juana Lepeintre suplica que el se\u00f1or Lamberto vuelva a visitarlas.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hace en el mes de julio de 1648. Ve a cada una en particular, re\u00fane a la Comunidad, se entrevista con los administradores y con el nuevo capell\u00e1n. El 17 de julio env\u00eda su informe a Luisa de Marillac. La apreciaci\u00f3n que da de sor Margarita es severa y sugiere que se la llame a Par\u00eds:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSor Margarita tiene bastantes defectos, dada su edad, sobre todo, su poca <\/em><em>uni\u00f3n con la Hermana Sirviente. Esta Hermana podr\u00eda mantenerse bien, <\/em><em>pero ser\u00eda necesario que estuviera m\u00e1s cerca de usted unos cuatro o cinco <\/em><em>a\u00f1os todav\u00eda. Sin eso, temo por ella que se deje coger por el esp\u00edritu del <\/em><em>mundo y de la carne. La situaci\u00f3n de esta casa expone de tal manera a las <\/em><em>Hermanas a esos peligros que verdaderamente es una gracia extraordinaria de Dios en su vocaci\u00f3n el que se conserven como lo hacen.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La visita ha causado un sobresalto a Margarita. Se hace consciente de que su manera de ser y de vivir no corresponde a la de una Hija de la Caridad, de que los m\u00faltiples consejos que le vienen de fuera, lejos de servirle de provecho, hacen vacilar su vocaci\u00f3n, de que su oraci\u00f3n se ha hecho menos frecuente, de que deja de lado a su Hermana Sirviente&#8230; Por eso, cuando Luisa de Marillac le dice que regrese a Par\u00eds, obedece sin replicar.<\/p>\n<h2><strong>El <\/strong><strong>regreso a Par\u00eds<\/strong><\/h2>\n<p>Llegada a Par\u00eds a fines del mes de agosto, Margarita abre sencillamente su alma a Luisa de Marillac, le comunica sus errores, tambi\u00e9n sus dificultades y su deseo de superarse. Luisa asiente con humildad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abCada una de nosotras es capaz de cometer todas las faltas que otras co\u00ad<\/em><em>meten.\u00bb (L.M. 530.)<\/em><\/p>\n<p>El 25 de diciembre del mismo a\u00f1o, asiste a la Conferencia de Vicente de Paul que trata del amor a la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abHay entre vosotras, mis queridas Hermanas, lo s\u00e9 muy bien, algunas que <\/em><em>por la gracia de D\u00edos aman tanto su vocaci\u00f3n que se dejar\u00edan crucificar, des\u00adgarrar y cortar en mil pedazos antes que aceptar nada contrario a ella; y son <\/em><em>muy numerosas, por la gracia de Dios&#8230;\u00bb (Conf. esp. n\u00fam. 756.)<\/em><\/p>\n<p>Margarita debi\u00f3 de enrojecer al escuchar lo que sigue. \u00bfNo era lo que acababa de vivir ella misma?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPero esto no se les ha dado a todas; y puede haber otras a quienes la vo\u00ad<\/em><em>caci\u00f3n no les resulta tan suave, que se cansan de las pr\u00e1cticas, que no son <\/em><em>tan sumisas y a las que la obediencia les parece un yugo pesado y dif\u00edcil de <\/em><em>soportar. Y \u00e9stas f\u00e1cilmente pueden quebrantarse y quebrantar a las de\u00ad<\/em><em>m\u00e1s.\u00bb (Ibid.)<\/em><\/p>\n<p>Es posible que el se\u00f1or Vicente se cruzara con la mirada inquietante y angustiada de Margarita, porque aten\u00faa un poco sus reproches:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abNo es que, por la gracia de Dios, conozca a algunas de esas; pero puede <\/em><em>haberlas.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>No ser\u00eda de extra\u00f1ar que las l\u00e1grimas acudieran a los ojos de Margarita. En todo caso, las palabras siguientes son de aliento:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; iAy! que me voy enfriando, ya no siento aquel primer fervor y me aco\u00ad<\/em><em>bardo f\u00e1cilmente. iYa no pienso en que Dios me ha tra\u00eddo!&#8230; Mis queridas <\/em><em>Hermanas, tened mucho cuidado con esto&#8230; (otro) motivo que nos incita <\/em><em>al&#8230; amor a nuestra vocaci\u00f3n es su excelencia y grandeza&#8230; no s\u00e9 que haya <\/em><em>otra m\u00e1s grande en toda la Iglesia. Hac\u00e9is profesi\u00f3n de dar la vida por el <\/em><em>servicio del pr\u00f3jimo, por amor a Dios. \u00bfHay alg\u00fan acto de amor que sea su\u00ad<\/em><em>perior a \u00e9ste?\u00bb (Ver n\u00fameros 757-58.)<\/em><\/p>\n<p>Esta Conferencia deja profunda huella en Margarita. Se dir\u00eda que el se\u00f1or Vicente ha hablado especialmente para ella, que ha le\u00eddo en su coraz\u00f3n. Regresa a casa llena de confianza, segura del amor de Dios; su casa es ahora la parroquia de San Gervasio, y en esta tarde de Navidad sube de su coraz\u00f3n un canto de acci\u00f3n de gracias porque el Se\u00f1or la ha mantenido en su vocaci\u00f3n, a pesar de sus ca\u00eddas y sus faltas. Le gusta\u00adr\u00eda poder gritar a las otras Hermanas la importancia que tiene una vida de uni\u00f3n den\u00adtro de la Comunidad, la necesidad de comunicarse con su Hermana Sirviente.<\/p>\n<h2><strong>\u00daltimos a\u00f1os de su vida<\/strong><\/h2>\n<p>Margarita ha recobrado su fervor en el servicio de los pobres enfermos, al que se entrega sin reserva. A finales del oto\u00f1o de 1654, cae enferma con larga enfermedad que se va prolongando. En enero siguiente, Luisa de Marillac anuncia su fallecimiento a B\u00e1rbara Angiboust y a Ana Hardemont, dos de las antiguas en la Compa\u00f1\u00eda que la han conocido. En ambas cartas, Luisa de Marillac habla s\u00f3lo de sor Margarita, que es\u00adtaba en San Gervasio. Pero se trata evidentemente de sor Margarita Noret, ya que su nombre no figura en la lista de Hermanas presentes en la Compa\u00f1\u00eda el 8 de agosto de ese a\u00f1o 1655.<\/p>\n<p>Margarita tuvo una vida dif\u00edcil, tuvo que luchar para permanecer fiel. Pero en el fondo de su coraz\u00f3n nunca falt\u00f3 el amor a su Dios y a los pobres-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta de Margarita Noret a Luisa de Marillac Nantes, hoy 18 de marzo de 1647 \u00a1Viva Jes\u00fas por siempre en nuestros corazones! 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