{"id":5402,"date":"2015-05-13T07:00:55","date_gmt":"2015-05-13T05:00:55","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=5402"},"modified":"2015-05-13T07:00:55","modified_gmt":"2015-05-13T05:00:55","slug":"san-vicente-de-paul-y-el-rosario","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-rosario\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y el Rosario"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/01\/rosario1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-83740\" title=\"rosario\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/01\/rosario1-230x300.jpg?resize=230%2C300\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"300\" \/><\/a>San Vicente escribi\u00f3 buen n\u00famero de cartas, pero ning\u00fan libro, salvo el muy breve de las Reglas Comunes. Durante 30 a\u00f1os habl\u00f3 a los misioneros casi todas las semanas, y a las Hijas de la Caridad durante 24. \u00c9stas comenzaron muy pronto y con cuidado a tomar nota de las palabras suyas y de las Hermanas, pero entre los misioneros hubo bastante menos diligencia. Adem\u00e1s, los archivos de San L\u00e1zaro fueron saqueados \u2013como el resto del establecimiento- el 13 de julio de 1879. No han sobrevivido m\u00e1s que centenar y medio de pl\u00e1ticas a los misioneros, y 120 a las Hijas de la Caridad. Precisa espigar y reunir aquellas palabras.<\/p>\n<p>En las Reglas Comunes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, san Vicente, juntamente con sus hermanos, elabor\u00f3 una s\u00edntesis de la espiritualidad misionera. Fiel a Jes\u00fas, que comenz\u00f3 por actuar para luego ense\u00f1ar (1), san Vicente desarrolla ante todo las virtudes fundamentales, extra\u00eddas de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, y en el cap\u00edtulo X expone las devociones y pr\u00e1cticas espirituales.<\/p>\n<p>Recordemos que el vocablo devoci\u00f3n no hab\u00eda perdido a\u00fan su sentido fuerte, derivado de se devovere = dedicarse, darse: en el siglo XVII, y aun a comienzos del XVIII, \u00abla devoci\u00f3n\u00bb no era s\u00f3lo una piedad m\u00e1s menos sentimental, sino la consagraci\u00f3n de todos los dominios de nuestra vida a Dios, a Jesucristo y a su santa Madre, con un deseo ardiente de honrarles y hacerlos conocer y amar; ello envolv\u00eda ciertamente la oraci\u00f3n, pero adem\u00e1s muchas otras cosas.<\/p>\n<p>Comienza el cap\u00edtulo X con los fundamentos teol\u00f3gicos: venerar y hacer que sean conocidas y amadas la Sant\u00edsima Trinidad, la Encarnaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda. Luego, en el art\u00edculo 4\u00ba, recomienda a los misioneros la piedad para con la Virgen Sant\u00edsima (2):<\/p>\n<p><em>La misma bula (de aprobaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n) nos recomienda expresamente que veneremos tambi\u00e9n con un culto especial a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, cosa que debemos hacer tambi\u00e9n por otras muchas razones. Nos esforzaremos en hacerlo a la perfecci\u00f3n con la ayuda de Dios: 1\u00ba dando honor cada d\u00eda con devoci\u00f3n singular a esta nobil\u00edsima madre de Cristo y madre nuestra; 2\u00ba imitando sus virtudes en la medida de nuestras fuerzas, sobre todo la humildad y la castidad; 3\u00ba animando con celo a los dem\u00e1s, siempre que se ofrezca ocasi\u00f3n, a que tambi\u00e9n la honren constantemente en gran manera y la sirvan con dignidad. <\/em><\/p>\n<p>Se ve as\u00ed c\u00f3mo, para san Vicente, la fuente de toda existencia y de toda vida espiritual es la Sant\u00edsima Trinidad; c\u00f3mo el centro, el quicio de la relaci\u00f3n entre Dios y los hombres es la Encarnaci\u00f3n, Jesucristo, particularmente en la Sagrada Eucarist\u00eda, en cuanto sacrificio y en cuanto sacramento; y c\u00f3mo es en uni\u00f3n con Jes\u00fas como veneramos a su Madre.<\/p>\n<p>Es \u00e9sta la s\u00f3lida doctrina que hallamos, en las escasas conferencias que de san Vicente nos quedan, para fundamentar nuestro amor a la Virgen Sant\u00edsima. Tiene como base el puesto que Nuestra Se\u00f1ora ocupa en el plan de Dios, puesto a la vez muy humilde y muy importante: ella es la escogida de Dios para ser la madre del Salvador y la sierva del Se\u00f1or, como es \u00abel siervo del Se\u00f1or\u00bb Jes\u00fas. Nuestra Se\u00f1ora aparece siempre unida a su Hijo, de modo igual a como su Hijo espera de nosotros que la tomemos por intermediaria. En cuarto lugar, pues, Vicente ten\u00eda una gran devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora. Casi todas las veces que glosa una virtud, nos remite, despu\u00e9s del ejemplo de Jesucristo, al de la Virgen Mar\u00eda, y nos exhorta a pedir virtudes y gracias por su intercesi\u00f3n. Por otra parte, Vicente se mantiene siempre muy doctrinal, sin perder de vista la pr\u00e1ctica concreta del servicio. Por ejemplo, como dice el 14 de febrero de 1659 (3), Mar\u00eda fue quien mejor ejercit\u00f3 las m\u00e1ximas evang\u00e9licas:<\/p>\n<p><em>Llenemos de ellas (de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas) nuestro esp\u00edritu, llenemos nuestro coraz\u00f3n de su amor y vivamos en consecuencia. Recemos a los ap\u00f3stoles, que tanto las amaron y tan bien las observaron; recemos a la sant\u00edsima Virgen que, mejor que ning\u00fan otro, penetr\u00f3 en su sentido y las practic\u00f3; recemos, finalmente, a nuestro Se\u00f1or, que las ha establecido, para que nos d\u00e9 la gracia de ser fieles a su pr\u00e1ctica, excit\u00e1ndonos a ello con la consideraci\u00f3n de sus virtudes y con su ejemplo (XI, 428). <\/em><\/p>\n<p>No precisa m\u00e1s qu\u00e9 \u00abservicio\u00bb se le debe prestar, dejando margen a la iniciativa y a las costumbres. \u00c9l no era dado a la multiplicaci\u00f3n de complicadas pr\u00e1cticas puramente devocionales. He aqu\u00ed lo que responde, hacia 1630, a Luisa de Marillac, en relaci\u00f3n con un ejercicio mariano que ella propon\u00eda (4):<\/p>\n<p><em>Me agrada la pr\u00e1ctica de devoci\u00f3n a Mar\u00eda con tal de que proceda Suavemente (I, 149). <\/em><\/p>\n<p>Estima san Vicente que la mejor manera de servir a Nuestra Se\u00f1ora, lo mismo que a su Hijo, es servirla y honrarla en nuestros hermanos, imitando sus virtudes; pero aprecia grandemente el rosario, del cual forman parte los misterios, que son los de la vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esta entrega a la Madre de Dios, llena de confianza, aparece por primera vez el 23 de agosto de 1617, en el acta de asociaci\u00f3n de se\u00f1oras de la primera Cofrad\u00eda de la Caridad, en Ch\u00e2tillon-les-Dombes, a orillas del Chalaronne (5):<\/p>\n<p><em>Y porque la Madre de Dios es invocada y tomada como patrona para las cosas importantes, y todo resulte y redunde para gloria del buen Jes\u00fas, su Hijo, las dichas damas la toman como patrona y protectora de la obra y la piden humildemente que las proteja muy especialmente (X, 567). <\/em><\/p>\n<p>Tres meses m\u00e1s tarde, tras elaborar juntamente con las se\u00f1oras, con miras a un servicio a la vez corporal y espiritual, un reglamento bastante m\u00e1s prolijo, que es aprobado por el arzobispo de Lyon, Vicente aguarda, para promulgarlo en la capilla del hospital, (6)<\/p>\n<p><em>El d\u00eda ocho de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Madre de Dios, del a\u00f1o 1617 (X, 586). <\/em><\/p>\n<p>B\u00e9rulle gustaba de mostrar c\u00f3mo lo que Jes\u00fas vivi\u00f3, sinti\u00f3, dijo, hizo, todo tiene un valor eterno que atraviesa el tiempo y permite que nos unamos a ello, para expresar lo cual empleaba el t\u00e9rmino estado. B\u00e9rulle meditaba e invitaba a meditar sobre los \u00abestados\u00bb de Jes\u00fas. Vicente, frecuent\u00f3 la escuela de B\u00e9rulle y conserv\u00f3 su esp\u00edritu, pero raramente se encuentra en \u00e9l la palabra estado; prefiere decir misterio.<\/p>\n<p>Ante todo, \u00abmisterio\u00bb designa en \u00e9l las verdades esenciales de la fe cristiana \u2013 Sant\u00edsima Trinidad, Encarnaci\u00f3n, Redenci\u00f3n -. Pero designa adem\u00e1s los \u00abestados\u00bb de Jes\u00fas, sus palabras, sus sentimientos, sus acciones. Y nos propone hacer la oraci\u00f3n, ya sobre un \u00abmisterio\u00bb &#8211; es decir, un aspecto de la vida de Jes\u00fas -, ya sobre una virtud (7). Vicente fundamenta toda la vida espiritual sobre la contemplaci\u00f3n de la vida, los sentimientos y las acciones de Jes\u00fas, o sea de sus virtudes, a cuya irradiaci\u00f3n se expone.<\/p>\n<p>Henos aqu\u00ed a un paso los \u00abmisterios del rosario\u00bb, que son esencialmente los de la vida de Jes\u00fas, por \u00e9l vividos en Mar\u00eda, y despu\u00e9s con ella, que meditamos nosotros en uni\u00f3n de quien \u00abmeditaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n\u00bb (Lc 2,19).<\/p>\n<p>Del rosario ten\u00eda Vicente estima particular. El 26 de enero de 1645 evoca el ejemplo de san Francisco de Sales (al que llama siempre \u00abnuestro bienaventurado padre\u00bb) (9):<\/p>\n<p><em>Nuestro bienaventurado Padre (san Francisco de Sales) dec\u00eda que, si no hubiese tenido la obligaci\u00f3n de su oficio, no habr\u00eda dicho m\u00e1s oraci\u00f3n que el rosario. Lo recomend\u00f3 mucho, y \u00e9l mismo lo rez\u00f3 durante treinta a\u00f1os sin faltar nunca para alcanzar de Dios la pureza por la que \u00e9l concedi\u00f3 a su santa Madre, y tambi\u00e9n para bien morir. As\u00ed pues, hijas m\u00edas, rezar el rosario es una devoci\u00f3n muy hermosa, particularmente para las Hijas de la Caridad, que tanta necesidad tienen de la asistencia de Dios para tener esta pureza, que les es tan necesaria.(IX, 212\u00ad213). <\/em><\/p>\n<p>No introdujo la obligaci\u00f3n de recitarlo en la Reglas Comunes de la Congregaci\u00f3n, pero en las 28 facultades obtenidas de Roma, el 22 de diciembre de 1650, para un misionero de Madagascar y transmisibles a otros, leemos que el rosario puede sustituir al breviario (10):<\/p>\n<p><em>23. Rezar el rosario u otras preces, si no pueden llevar consigo el breviario o no pueden rezar el oficio divino por alg\u00fan impedimento leg\u00edtimo. (X, 385) <\/em><\/p>\n<p>Una idea semejante se registra el 8 de diciembre de 1658, cuando explica el hondo valor del rosario a las Hermanas, en cuyas Reglas lo ha introducido (11):<\/p>\n<p><em>Ya sab\u00e9is la importancia que tiene hacer bien esta oraci\u00f3n, ya que de todas las oraciones solamente \u00e9sta, o sea el Padrenuestro, fue la que ense\u00f1\u00f3 Nuestro Se\u00f1or a los ap\u00f3stoles; y es esta misma oraci\u00f3n, al menos en su parte principal, la que compone el rosario. \u00abCuando rec\u00e9is, les dijo, decid: Padre nuestro que est\u00e1s en los cielos, etc\u00e9tera\u00bb (Mt 6, 9). Imagin\u00e9monos, mis queridas hijas, que est\u00e1 en medio de nosotros y que nos dice lo mismo. La otra oraci\u00f3n de la que est\u00e1 compuesto el rosario es el Avemar\u00eda, que fue hecha por el Esp\u00edritu Santo. La empez\u00f3 el \u00e1ngel al saludar a la sant\u00edsima Virgen y la continu\u00f3 santa Isabel cuando fue visitada por su prima; la Iglesia a\u00f1adi\u00f3 todo lo dem\u00e1s. De forma que esta oraci\u00f3n est\u00e1 inspirada por el Esp\u00edritu Santo. As\u00ed pues, hijas m\u00edas, el rosario es una oraci\u00f3n muy eficaz, cuando se hace bien\u2026 Por eso vemos a tantas almas santas unidas para alabar a Dios y a la sant\u00edsima Virgen\u2026 As\u00ed es, mis queridas hermanas, como ten\u00e9is que rezar el rosario; y ten\u00e9is que tener cuidado de cumplir bien con lo mandado; es vuestro breviario. (IX, 1145-1146). <\/em><\/p>\n<p>De pasada explica a las Hermanas que tambi\u00e9n los turcos tienen un rosario, y que invocan a Al\u00e1 cuando lo recitan.<\/p>\n<p>En lo que nos queda de san Vicente, no tenemos ninguna meditaci\u00f3n de los misterios del rosario, pero de entre los 15, una porci\u00f3n es objeto de<\/p>\n<p>consideraciones dispersas por varias conferencias, tal vez a prop\u00f3sito de otros temas. Como B\u00e9rulle, Vicente tomaba por tema de la conferencia del viernes la festividad inmediata del ciclo lit\u00fargico. Pronuncia pl\u00e1ticas sobre Adviento, Navidad, Semana Santa \u2013as\u00ed pues sobre la Pasi\u00f3n-, Pascua. No hallamos mencionada la Ascensi\u00f3n, pero s\u00ed Pentecost\u00e9s todos los a\u00f1os. Hay otras conferencias que le llevan a hablar de la Anunciaci\u00f3n y de la Visitaci\u00f3n, si bien nada o\u00edmos de la Asunci\u00f3n. L\u00e1stima, se perdi\u00f3 lo m\u00e1s, subsisten apenas raros fragmentos. Aunque sea algo artificial, veamos de ordenar la materia bajo los siguientes ep\u00edgrafes:<\/p>\n<h2><strong>Los misterios gozosos<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>La Anunciaci\u00f3n <\/strong><\/h3>\n<p>Cierto que comienza vi\u00e9ndola bajo el aspecto fundamental de la Encarnaci\u00f3n, de donde su insistencia sobre la oraci\u00f3n del \u00c1ngelus: en 1614, 1615 \u00f3 1616, en un serm\u00f3n sobre la comuni\u00f3n, tiene elevaciones que tocan a la Encarnaci\u00f3n, a la preparaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda para este misterio y a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en ella. Es el primer texto espiritual de san Vicente que tenemos. Vemos all\u00ed un paralelo entre la preparaci\u00f3n de la venida de Cristo al mundo y la de su venida a nosotros: nuestras comuniones son muy aptamente una continuaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n (12):<\/p>\n<h4><strong>1. Preparaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n <\/strong><\/h4>\n<p><em>(Dios) previ\u00f3, pues, que como era preciso que su Hijo tomara carne humana de una mujer, era conveniente que le tomase de una mujer digna de recibirle, una mujer que estuviera llena de gracia, vac\u00eda de pecado, enriquecida de piedad y alejada de todos los malos afectos. Present\u00f3 ya entonces ante su vista a todas las mujeres que habr\u00eda en el mundo y no encontr\u00f3 a ninguna tan digna de esta gran obra como la pur\u00edsima e inmaculada virgen Mar\u00eda. Por eso se propuso desde toda la eternidad disponerle esta morada, adornarla de los m\u00e1s admirables y dignos bienes que puede recibir una criatura, a fin de que fuera un templo digno de la divinidad, un palacio digno de su Hijo. (X, 43) <\/em><\/p>\n<h4><strong>2. Preparaci\u00f3n de su venida a nosotros <\/strong><\/h4>\n<p>Si la previsi\u00f3n eterna puso ya entonces sus ojos para descubrir este recept\u00e1culo de su Hijo y, despu\u00e9s de descubrirlo, lo adorn\u00f3 de todas las gracias que pueden embellecer a una criatura, como \u00e9l mismo lo declar\u00f3 por boca del \u00e1ngel que le envi\u00f3 como embajador, \u00a1con cu\u00e1nta mayor raz\u00f3n hemos de prever nosotros el d\u00eda y la disposici\u00f3n requerida para recibirle! \u00a1C\u00f3mo hemos de adornar cuidadosamente nuestra alma de las virtudes requeridas por este tan alto misterio y que podemos adquirir por la devoci\u00f3n! (X, 43).<\/p>\n<h4><strong>3. El serm\u00f3n prosigue, demostrando la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la Encarnaci\u00f3n y la participaci\u00f3n de todos los seres en la alegr\u00eda del nacimiento del Hijo de Dios (13): <\/strong><\/h4>\n<p>El Esp\u00edritu santo no quiso que aquella acci\u00f3n tuviera lugar sin contribuir \u00e9l mismo a ella y escogi\u00f3 la sangre m\u00e1s pura de la Virgen para la concepci\u00f3n de aquel cuerpo. Los \u00e1ngeles hicieron resonar los aires con sus c\u00e1nticos y alabanzas, cuando vino a este mundo. San Juan le rindi\u00f3 homenaje, cuando estaba todav\u00eda en el seno de su madre. Los magos, que representan a la ciencia humana, contribuyeron tambi\u00e9n por su parte a su homenaje. Los pastores, s\u00edmbolo de la sencillez, le mostraron tambi\u00e9n su reverencia. \u00a1Y qu\u00e9 diremos incluso de los animales irracionales! Tampoco ellos quisieron faltar a esta adoraci\u00f3n. Y lo que es m\u00e1s extra\u00f1o todav\u00eda, hasta las cosas inanimadas, que carecen de inteligencia, hicieron un esfuerzo en la naturaleza para alcanzarla y poder contribuir de este modo a su fe y acatamiento. (X, 43-44)<\/p>\n<h4>4. \u00bfY nosotros?<\/h4>\n<p>Si Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu santo, si los \u00e1ngeles, los ni\u00f1os, los hombres ilustres en dignidad y egregios en sabidur\u00eda, si los sencillos, los animales irracionales y las cosas inanimadas contribuyeron unos a prever, otros a preparar, otros a realizar, cada uno en la medida de sus posibilidades, el nacimiento del Hijo de Dios, \u00bfcon cu\u00e1nta m\u00e1s raz\u00f3n deber\u00e1 el hombre prever, esforzarse y disponerse a la recepci\u00f3n de este mismo creador? (X, 44)<\/p>\n<p>El 6 de octubre de 1658, Vicente nos urge a entender la importancia teol\u00f3gica del \u00c1ngelus, pues en \u00e9l hacemos memoria de la Encarnaci\u00f3n (14):<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, se trata de una oraci\u00f3n para dar gracias a Dios por haber venido a este mundo a encarnarse por nuestra salvaci\u00f3n. Este es el sentido que tiene. Angelus, etc\u00e9tera, quiere decir que el \u00e1ngel le anunci\u00f3 a la sant\u00edsima Virgen que habr\u00eda de concebir al Hijo de Dios por obra del Esp\u00edritu Santo. Y la sant\u00edsima Virgen, despu\u00e9s de saber la forma con que habr\u00eda de llevarse a cabo este misterio, le respondi\u00f3: \u00abBien; es Dios el que as\u00ed lo quiere; yo soy la esclava del Se\u00f1or; \u00a1que se haga en m\u00ed seg\u00fan su palabra! \u00ab. Esto es lo que quiere decir: Ecce ancilla. Y a continuaci\u00f3n se dice: Et Verbum caro factum est et habitavit in nobis: el Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros. Esto es lo que quiere decir el Angelus. Hay que tener la intenci\u00f3n de dar gracias a Dios por ese gran misterio siempre que oig\u00e1is el sonido de la campana. IX, 1104-1105)<\/p>\n<p>El 26 de septiembre de 1659, hablando a los misioneros sobre la manera de recitar el oficio divino, medita sobre la Anunciaci\u00f3n y demuestra la importancia de la alabanza y sus lazos con la Encarnaci\u00f3n (15):<\/p>\n<p>Cuando el \u00e1ngel fue a saludar a la sant\u00edsima Virgen, empez\u00f3 por reconocer que estaba llena de las gracias del cielo: Ave, gratia plena 1: Se\u00f1ora, est\u00e1s llena y colmada de los favores de Dios; Ave, gratia plena. As\u00ed lo reconoce y la alaba como llena de gracia. \u00bfY qu\u00e9 hace luego? Aquel hermoso regalo de la segunda persona de la sant\u00edsima Trinidad; el Esp\u00edritu Santo, reuniendo la sangre m\u00e1s pura de la sant\u00edsima Virgen, form\u00f3 con ella un cuerpo, luego cre\u00f3 Dios un alma para informar aquel cuerpo y a continuaci\u00f3n el Verbo se uni\u00f3 a aquella alma y a aquel cuerpo por una uni\u00f3n admirable, y de esta forma el Esp\u00edritu Santo realiz\u00f3 el misterio inefable de la encarnaci\u00f3n. La alabanza precedi\u00f3 al sacrificio. (XI, 606).<\/p>\n<p>E impresionan a Vicente de manera especial la modestia, la pureza, el pudor particularmente visibles en la Anunciaci\u00f3n \u2013dice a las Hermanas el 25 de enero de 1643- (16):<\/p>\n<p>Si quer\u00e9is ser verdaderas Hijas de la Caridad, os tiene que servir el ejemplo de la Sant\u00edsima Virgen. Ella ten\u00eda tan gran modestia y pudor que, aunque la saludaba un \u00e1ngel para ser madre de Dios, sin embargo, su modestia fue tan grande que se turb\u00f3, sin mirarlo. Esta modestia, mis querid\u00edsimas hermanas, os tiene que ense\u00f1ar a no ofrecerles ning\u00fan atractivo a los hombres (IX, 96).<\/p>\n<p>Esta manera de interpretar la turbaci\u00f3n de la Virgen no es propia de san Vicente, ni tampoco de los autores espirituales. S\u00f3lo la hallamos en la manera como diversos pintores han representado la actitud de la Virgen Sant\u00edsima frente al \u00e1ngel. Y es algo que nos resulta caducado\u2026 Sin embargo, las mujeres, aun siendo piadosas y hasta Hermanas, \u00bfse aperciben siempre de que pueden turbar a los hombres? \u00a1Incluso teniendo edad! Ya san Agust\u00edn las pon\u00eda en guardia contra la envanecida satisfacci\u00f3n que ello podr\u00eda depararles. (Regla de san Agust\u00edn, (Carta 211), n. 10 en la regla de los monjes)(17)<\/p>\n<p>De tal modo hab\u00eda acertado Vicente a inculcar estas virtudes en sus disc\u00edpulos, que el 31 de mayo de 1648 es una Hermana quien evoca el gozo de la Virgen Madre en la Anunciaci\u00f3n (18):<\/p>\n<p>2.\u00ba Me he fijado en la alegr\u00eda que experimentar\u00eda la sant\u00edsima Virgen, al sentirse tan llena del amor sagrado del Padre y del Hijo, que hab\u00eda realizado en ella el misterio de la Encarnaci\u00f3n, los actos de adoraci\u00f3n que har\u00eda delante de Dios, la acci\u00f3n de gracias y la ofrenda de s\u00ed misma que ella le har\u00eda (IX, 376).<\/p>\n<h3><strong>La Visitaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Ve dos aspectos, uno de alabanza a Dios y felicitaci\u00f3n a la Virgen Madre; el otro de servicio. Tratemos primero al aspecto de la alabanza.<\/p>\n<p>Por supuesto, san Vicente coment\u00f3 el Magn\u00edficat. El 24 de julio de 1655 lo parafrasea de modo muy original y din\u00e1mico (19):<\/p>\n<p><em>\u00a1Quiera la bondad de Dios darnos&#8230; un coraz\u00f3n grande, ancho, inmenso! Magnificat anima mea Dominum!: es preciso que nuestra alma engrandezca y ensalce a Dios, y para ello que Dios ensanche nuestra alma, que nos d\u00e9 amplitud de entendimiento (de inteligencia, de comprensi\u00f3n) para conocer bien la grandeza, la inmensidad del poder y de la bondad de Dios; &#8230; anchura de voluntad, para abrazar todas las ocasiones de procurar la gloria de Dios. Si nada podemos por nosotros mismos, lo podemos todo con Dios (XI, 122-123) <\/em><\/p>\n<p>No es la primera vez que san Vicente nos exhorta a la grandeza de miras, a la amplitud de esp\u00edritu \u2026 Por otra parte, la Visitaci\u00f3n le lleva a glosar las virtudes de relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este misterio debiera inspirar vastamente a alguien tan sol\u00edcito del cuidado de los pobres y enfermos a domicilio, alguien que designa ese servicio con el vocablo visitar. Pero curiosamente, en los textos que sobreviven, no habla de la Visitaci\u00f3n bajo el \u00e1ngulo referido, sino s\u00f3lo de las visitas a las comunidades por parte de \u00abvisitadores\u00bb o \u00abvisitadoras\u00bb que los superiores delegan, y aun de \u00e9stos no m\u00e1s de dos veces \u2026 No ve en la Visitaci\u00f3n los servicios que la Virgen Sant\u00edsima presta a su prima, sino la manifestaci\u00f3n del afecto familiar, la atenci\u00f3n dirigida a quien es objeto de la visita, que \u00e9l antepone al servicio. Es una visi\u00f3n muy enriquecedora y que puede servir de ejemplo a todos cuantos sirven a los pobres: m\u00e1s que t\u00e9cnicos del servicio, importa el ser humildes y fraternales, o aun maternales. En 1641 \u00f3 1642, un 19 de abril, Vicente anuncia a un misionero la visita del P. Dehorngy, que va de su parte, y a\u00f1ade (20):<\/p>\n<p><em>As\u00ed pues, yo les ver\u00e9 por medio de \u00e9l y les abrazar\u00e9 por medio de \u00e9l, en el amor de nuestro Se\u00f1or, a quien suplico que les de a ustedes las disposiciones que tuvieron san Zacar\u00edas y santa Isabel para recibir las gracias que les trajo la visita de la sant\u00edsima Virgen, y al padre Dehorgny que lo anime del esp\u00edritu con que llen\u00f3 a su santa Madre (II, 207). <\/em><\/p>\n<p>En julio de 1646, al explicar su papel a las Hermanas enviadas para que visiten las casas de Hermanas de Par\u00eds, Vicente hace referencia al ejemplo de la Visitaci\u00f3n (21):<\/p>\n<p><em>Hay que hacerla pensando solamente en Dios y como la hizo la sant\u00edsima Virgen cuando fue a visitar a santa Isabel, esto es, con toda mansedumbre, con amor, con caridad. Ella no reprendi\u00f3 a nadie, sino, que, con su ejemplo, instruy\u00f3 a santa Isabel y a toda su familia en sus deberes&#8230; Sobre todo, guardaos de pensar que sois personas importantes, por haber sido destinadas a visitar a las otras (IX, 246). <\/em><\/p>\n<h3><strong>La natividad de Cristo<\/strong><\/h3>\n<p>En el nacimiento del Salvador san Vicente ve ante todo y muy especialmente el abajamiento. Una carta del 22 de diciembre de 1656 a Jean Martin concluye con la comunicaci\u00f3n de los pensamientos de Vicente sobre el tema: el abajamiento del Hijo de Dios, en t\u00e9rminos berullanos. El Hijo de Dios, por quien todo fue hecho, que da la existencia a todo ser, seg\u00fan ense\u00f1a el pr\u00f3logo al evangelio de san Juan, se hace criatura, algo que no existe por s\u00ed mismo, sino que existe por voluntad y amor de Dios (22):<\/p>\n<p><em>Por aqu\u00ed no tenemos m\u00e1s novedad que el misterio que se nos acerca y que nos har\u00e1 ver al Salvador del mundo como anonadado bajo la forma de un ni\u00f1o. Espero que nos encontraremos juntos a los pies de su cuna para pedirle que nos lleve tras \u00e9l en su humillaci\u00f3n. Con este deseo y en su amor soy, Padre, su muy humilde servidor (VI, 144). <\/em><\/p>\n<p>B\u00e9rulle habr\u00eda escrito p\u00e1ginas para parafrasear esta meditaci\u00f3n de Filipenses 2; Vicente se contenta con dos frases, pero a tal punto densas y repletas de consecuencias\u2026 El 15 de noviembre anterior, en la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, Vicente hab\u00eda expuesto de una manera m\u00e1s concreta este abajamiento del Hijo de Dios para convertirse en el Salvador. El que, con 6 semanas de intervalo, le venga este mismo pensamiento en una conferencia y luego en una carta, prueba lo penetrado que estaba de sus meditaciones y c\u00f3mo viv\u00eda de ellas (23):<\/p>\n<p><em>\u00bfY no vemos tambi\u00e9n c\u00f3mo el Padre eterno, al enviar a su Hijo a la tierra para que fuera la luz del mundo, no quiso sin embargo que apareciera m\u00e1s que como un ni\u00f1o peque\u00f1o, como uno de esos pobrecillos que vienen a pedir limosna a esta puerta? \u00a1Padre eterno, t\u00fa enviaste a tu Hijo a iluminar y ense\u00f1ar a todo el mundo, pero ahora lo vemos aparecer de esa manera! Pero esperad un poco y ver\u00e9is los designios de Dios; como ha decidido que el mundo no se pierda, por eso, en su compasi\u00f3n, ese mismo Hijo dar\u00e1 su vida por ellos. Pero, padres y hermanos m\u00edos, si consideramos por otra parte la gracia que les ha concedido a los de la compa\u00f1\u00eda de librarse de este naufragio, \u00bfverdad que estar\u00e9is de acuerdo en que Dios protege de una manera especial a esta pobre, peque\u00f1a y miserable compa\u00f1\u00eda? Esto es, padres, lo que m\u00e1s debe animarla a que se entregue cada vez m\u00e1s a su divina Majestad de la mejor manera que le sea posible, para llevar a cabo su gran obra (XI, 263-264). <\/em><\/p>\n<p>\u00bfHay f\u00f3rmula m\u00e1s bella para describir la misi\u00f3n de Jes\u00fas, que deben continuar la Iglesia y la Compa\u00f1\u00eda?<\/p>\n<p>San Vicente gusta de ver a Nuestra Se\u00f1ora como Virgen y Madre. As\u00ed la contempla el 7 de diciembre de 1643 en el coloquio sobre los exp\u00f3sitos; y ve su imagen en las Hermanas, sin por ello idealizar el servicio a los ni\u00f1os (24):<\/p>\n<p><em>Pensad que sois sus madres. \u00a1Qu\u00e9 honor estimarse madre de unos hijos cuyo Padre es Dios! Y como tales, sentid mucho gusto en servirles, en hacer todo lo que pod\u00e1is por su conservaci\u00f3n. En esto, hijas m\u00edas, os parecer\u00e9is en cierto modo a la sant\u00edsima Virgen, ya que ser\u00e9is madres y v\u00edrgenes a la vez. Acostumbraos a mirar de esta forma a los ni\u00f1os, y esto facilitar\u00e1 la fatiga que sint\u00e1is junto a ellos, porque s\u00e9 muy bien que no os faltar\u00e1 (IX, 137). (&#8230;) Dad gracias a Dios, hijas m\u00edas, por haber sido escogidas para una vocaci\u00f3n tan perfecta, rogadle que os d\u00e9 todas las gracias necesarias para serle fieles. Yo se lo suplico de todo mi coraz\u00f3n, y le pido para vosotras la gracia de imitar a la Sant\u00edsima Virgen, en el cuidado, vigilancia y amor que ten\u00eda para con su Hijo, a fin de que, como ella, verdaderas madres y v\u00edrgenes a la vez, eduqu\u00e9is a estos ni\u00f1os en el temor y amor de Dios, para que puedan con vosotras glorificarlo eternamente (IX, 144-145). <\/em><\/p>\n<p>Se puede pensar en la salutaci\u00f3n de Isabel -\u00abdichosa la que ha cre\u00eddo\u00bb- en la Visitaci\u00f3n. Texto que asociar\u00edamos con lo que dice san Lucas, despu\u00e9s del hallazgo de Jes\u00fas en el templo: \u00abMar\u00eda meditaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n\u00bb (Lc 2, 19).<\/p>\n<p>El 1\u00ba de mayo de 1648, deseoso de mostrar a las Hermanas hasta d\u00f3nde nos incorpora a su obra Dios, pone este ejemplo (26): \u00abA una buena mujer que le dec\u00eda, Dichoso el vientre que te llev\u00f3 y los pechos que te alimentaron, Nuestro Se\u00f1or respondi\u00f3, M\u00e1s dichosos son los que oyen mi palabra y la guardan\u00bb (27):<\/p>\n<p><em>Ved, hermanas m\u00edas, el aprecio que nuestro Se\u00f1or tiene de su palabra: confiesa que su madre es bienaventurada por haberlo llevado, por haberla escogido Dios desde toda la eternidad para ser la madre de su Hijo, una madre bendita entre todas las mujeres, que confiesa que Dios ha hecho en ella grandes cosas y que todas las generaciones la proclamar\u00e1n bienaventurada 7; y nuestro Se\u00f1or pone por encima de esa madre \u00abal que escucha su palabra y la guarda\u00bb (IX, 364-365). <\/em><\/p>\n<h3><strong>La presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo<\/strong><\/h3>\n<p>No he encontrado ning\u00fan pasaje en relaci\u00f3n con este tema.<\/p>\n<h3><strong>Jes\u00fas hallado en el templo<\/strong><\/h3>\n<p>Tampoco he hallado textos sobre la b\u00fasqueda angustiada de Jes\u00fas por Mar\u00eda y Jos\u00e9, pero podemos traer a colaci\u00f3n pensamientos que ata\u00f1en a la vida de la Sagrada Familia antes y despu\u00e9s de ese suceso.<\/p>\n<p>San Vicente recomend\u00f3 muchas veces a las Hijas de la Caridad un m\u00e9todo de oraci\u00f3n que \u00e9l mismo hab\u00eda seguramente ejercitado: consist\u00eda en contemplar a la Virgen Mar\u00eda. Era el m\u00e9todo seg\u00fan el cual oraba santa Juana de Chantal. Tambi\u00e9n se encuentra en los Ejercicios de san Ignacio, n\u00ba 248, hacia el comienzo de la 4\u00aa semana, el primero de tres modos de orar. No se comienza por considerar, de manera abstracta, tal o cual virtud de Nuestra Se\u00f1ora, sino su semblante, c\u00f3mo se serv\u00eda de los ojos, de la boca, de los o\u00eddos\u2026 Oig\u00e1mosle el 2 de agosto de 1640 (28):<\/p>\n<p><em>Una se\u00f1ora que he conocido se sirvi\u00f3 mucho tiempo de la mirada de la sant\u00edsima Virgen para todas sus oraciones. Miraba primeramente a sus ojos, y luego dec\u00eda en su esp\u00edritu: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 ojos tan hermosos y tan puros!; jam\u00e1s los has utilizado m\u00e1s que para dar gloria a mi Dios (IX, 47-48). <\/em><\/p>\n<p>Vuelve al tema el 31 de mayo de 1648 (29):<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que hac\u00edais vosotros, ojos de la sant\u00edsima Virgen?\u00bb. Y sent\u00eda interiormente esta respuesta: \u00abCultivaba la modestia y me mortificaba en las cosas que pudiesen traerme alg\u00fan deleite\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s hac\u00edais?\u00bb. \u00abMiraba a Dios en sus criaturas y pasaba de all\u00ed a la admiraci\u00f3n de su bondad\u00bb. Y volv\u00eda a empezar: \u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s hac\u00edais, ojos de la sant\u00edsima Virgen?\u00bb. \u00abMe deleitaba mirando a mi Hijo, y al mirarle me sent\u00eda elevada al amor de Dios\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s hac\u00edais?\u00bb. \u00abSent\u00eda mucho gusto mirando al pr\u00f3jimo y principalmente a los pobres\u00bb. (IX, 390) <\/em><\/p>\n<p>Vicente medita sobre las virtudes familiares de la Virgen Sant\u00edsima. Son textos que podemos asociar con el quinto misterio gozoso, despu\u00e9s de hallado Jes\u00fas en el templo.<\/p>\n<p>Tiene Vicente devoci\u00f3n a la Sagrada Familia: la incluye en el Reglamento de los sacerdotes de las Conferencias de los Martes (30); su imagen est\u00e1 estampada en la parte inferior del frontispicio de las Reglas de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n; y habla muy a menudo de Jes\u00fas, Nuestra Se\u00f1ora y san Jos\u00e9. El origen de esta devoci\u00f3n est\u00e1 en el aire de la \u00e9poca, mas probablemente tambi\u00e9n en los sentimientos para con su propia familia terrena \u2013lo diremos de inmediato-. Y se la supo transmitir a algunas Hermanas; he aqu\u00ed lo que dice una de ellas, el 1\u00ba de enero de 1644, a efectos de la cordialidad (31):<\/p>\n<p><em>La segunda raz\u00f3n: he pensado en la sant\u00edsima Trinidad&#8230; Con ese respeto cordial honraremos tambi\u00e9n las relaciones de san Jos\u00e9, de la sant\u00edsima Virgen y de Jes\u00fas (IX, 153). <\/em><\/p>\n<p>El 18 de agosto de 1647 es la interioridad lo que contempla, el recogimiento, la uni\u00f3n con Dios vinculada al servicio del pr\u00f3jimo (32):<\/p>\n<p><em>La sant\u00edsima Virgen sal\u00eda por las necesidades de su familia y para aliviar y consolar a su pr\u00f3jimo; pero era siempre en la presencia de Dios; y fuera de eso, permanec\u00eda siempre tranquila en su casa, conversando espiritualmente con Dios y con los \u00e1ngeles. Pedidle, hijas m\u00edas, que os obtenga de Dios este recogimiento interior para disponeros a la sant\u00edsima comuni\u00f3n del cuerpo y de la sangre de su divino Hijo, para que pod\u00e1is decir: \u00ab\u00a1Mi coraz\u00f3n est\u00e1 preparado; Dios m\u00edo, mi coraz\u00f3n est\u00e1 preparado!\u00bb (IX, 315-316). <\/em><\/p>\n<p>Tema al que vuelve el 1\u00ba de mayo de 1648:<\/p>\n<p><em>De la sant\u00edsima Virgen se dice que recog\u00eda en su coraz\u00f3n las palabras de su Hijo; se llenaba de ellas y las meditaba luego, de forma que no perd\u00eda nada de todo cuanto dec\u00eda (L 2, 51). Pues bien, mis queridas hijas, si la sant\u00edsima Virgen, que ten\u00eda tanto trato y comunicaci\u00f3n con Dios, y se le descubr\u00edan los sagrados misterios sin que perdiese nunca la presencia de Dios, si con todas sus luces naturales y sobrenaturales, de las que estaba soberanamente dotada por encima de todas las criaturas, no dejaba de recoger con esmero las sagradas palabras de su Hijo, \u00bfqu\u00e9 no hemos de hacer nosotros por intentar conservar en nuestros corazones la unci\u00f3n de estas santas palabras? (IX, 370-371). <\/em><\/p>\n<p>En una conferencia entre 1634 y 1646, san Vicente mira a Jes\u00fas y habla de las relaciones con su Madre y con san Jos\u00e9 (34):<\/p>\n<p><em>El Hijo de Dios. aunque m\u00e1s sabio en todas las cosas que san Jos\u00e9 y la Virgen, y aunque se le deb\u00eda todo honor, no dejaba sin embargo de estar sujeto a ellos y de servir en la casa en los oficios m\u00e1s bajos, y se dice de \u00e9l que crec\u00eda en edad y sabidur\u00eda 5. Hijas m\u00edas, este ejemplo tiene que ser un poderoso motivo para haceros mansas, humildes y sumisas (IX, 220). <\/em><\/p>\n<p>San Vicente extrae sin duda esta atenci\u00f3n a la Sagrada Familia de las propias ra\u00edces familiares. Hay en \u00e9l ciertas frases duras, sobre la necesidad de desasirse de la familia para servir a los pobres, pero no nos dejemos impresionar por ellas; si uno quiere darse \u00edntegro a los pobres, es necesaria semejante renuncia, renuncia que \u00e9l mismo arrostr\u00f3; pero no envuelve la repulsa del afecto, y Vicente nos dice lo mucho que el afecto le hizo sufrir. No, no reneg\u00f3 del amor a su familia. Le conocemos m\u00e1s de una confesi\u00f3n, as\u00ed \u00e9sta, ante las Hijas de la Caridad, el 15 de noviembre de 1657, a los 76 a\u00f1os (35):<\/p>\n<p><em>Cuando veo a un sacerdote que se lleva a su madre para atenderla en su casa, le digo: \u00abSe\u00f1or, \u00a1qu\u00e9 felicidad la suya de poder devolver en cierto modo a su madre lo que ella le dio, con el cuidado que de ella tienen!\u00bb (IX, 937). <\/em><\/p>\n<p>Sobreenti\u00e9ndase: \u00aben cuanto a m\u00ed, no pude tener esa dicha, cierto\u2026 mas ello tampoco estuvo exento de dolor\u00bb. (Continuar\u00e1)<\/p>\n<h2><strong>Los misterios dolorosos<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>La agon\u00eda en Getseman\u00ed<\/strong><\/h3>\n<p>San Vicente evoca bastante a menudo la agon\u00eda de Jes\u00fas en el huerto de los olivos. El 17 de junio de 1657, con las Hijas de la Caridad (36):<\/p>\n<p><em>Nos basta con que Nuestro Se\u00f1or nos vea y sepa que padecemos por su amor y por imitar los grandes ejemplos que \u00e9l nos dio, especialmente en el huerto de los olivos, cuando acept\u00f3 el c\u00e1liz (Mt 26, 39-44) para excitarnos a la indiferencia; pues, aunque le pidi\u00f3 al Padre que pasase de \u00e9l aquel c\u00e1liz, si fuera posible, sin que tuviera que beberlo, a\u00f1adi\u00f3 inmediatamente que se hiciera la voluntad de Dios, demostrando que se encontraba en una perfecta indiferencia ante la vida o la muerte (IX, 871-872<\/em>).<\/p>\n<p>El 6 de octubre de 1658 explica a Hermanas que no saben leer c\u00f3mo meditar sobre la Pasi\u00f3n, lo cual es una manera excelente de hacer oraci\u00f3n (37):<\/p>\n<p><em>Hay que hacer lo que aqu\u00ed se dice: acordarse de la pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or en el huerto, conmoverse al considerar su tristeza y el motivo por el que se puso a hacer oraci\u00f3n, demostrar grandes deseos de imitarle en su resignaci\u00f3n y sobre todo rezar a Dios cuando sint\u00e1is alguna congoja. Mirad, hijas m\u00edas, no os desanim\u00e9is nunca, las que no sep\u00e1is leer; si ten\u00e9is buena voluntad, Dios os conceder\u00e1 el don de oraci\u00f3n (IX, 1103). <\/em><\/p>\n<p>El 7 de marzo de 1659 se dirige a los misioneros para animarles a que acepten las pruebas como expresi\u00f3n de la voluntad de Dios (38):<\/p>\n<p><em>Nuestro Se\u00f1or, al meditar en el huerto de los olivos en los tormentos que tendr\u00eda que sufrir, los miraba como queridos por su Padre; nosotros hemos de decir como \u00e9l: \u00abQue no se haga, Se\u00f1or, mi voluntad, sino la tuya\u00bb (Lc 22,42). (XI, 454). <\/em><\/p>\n<p>En septiembre de 1658, al recordar toda la Pasi\u00f3n, desde la agon\u00eda hasta la cruz, Vicente hace que captemos a la vez el realismo del desamparo de Jes\u00fas, y el consuelo que obtiene de la fe (39):<\/p>\n<p><em>Nuestro Se\u00f1or, en el huerto de los olivos, no sent\u00eda m\u00e1s que aflicci\u00f3n, y en la cruz s\u00f3lo sent\u00eda dolores, que fueron tan excesivos que parec\u00eda como si, juntamente con el desamparo de los hombres, tambi\u00e9n lo hubiese abandonado su Padre; sin embargo, en los estertores de la muerte y en estos excesos de su pasi\u00f3n, se alegraba de cumplir la voluntad de su Padre (Mt 27, 46) (XI, 365). <\/em><\/p>\n<p>Entendemos que no era un regocijo muy sensible: lo que \u00e9l experimentaba era angustia y desamparo; pero en el \u00e1pice del alma sent\u00eda el consuelo de saber, por la fe, que estaba en las manos del Padre, pues hac\u00eda su voluntad \u2026 He ah\u00ed el solo consuelo que tambi\u00e9n a nosotros puede cabernos, en cuanto a nosotros mismos y en cuanto a nuestros allegados.<\/p>\n<h3><strong>La Pasi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>El 28 de marzo de 1659, Vicente considera la Pasi\u00f3n m\u00e1s prolijamente y en especial medita con los misioneros sobre la Cruz, en una conferencia sobre la mansedumbre, para ilustrar hasta d\u00f3nde llegaba la mansedumbre de Jes\u00fas, -pues ser uno manso cuando todo va bien es f\u00e1cil; pero \u00bfseguir si\u00e9ndolo en la Cruz, entre tormentos?:<\/p>\n<p><em>Hermanos m\u00edos, si el Hijo de Dios se mostraba tan bondadoso en su trato con los dem\u00e1s, su mansedumbre brill\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s en su pasi\u00f3n, hasta el punto de que no se le escap\u00f3 ninguna palabra hiriente contra los deicidas que le cubr\u00edan de injurias y de bofetones y se re\u00edan de sus dolores. A Judas, que lo entregaba a sus enemigos, lo llam\u00f3 amigo (Mt 26, 50). \u00a1Vaya amigo! Lo ve\u00eda venir a cien pasos, a veinte pasos; m\u00e1s a\u00fan, hab\u00eda visto a aquel traidor desde su nacimiento, y sale a su encuentro con aquella palabra tan cari\u00f1osa: \u00abAmigo\u00bb. Y sigui\u00f3 tratando lo mismo a los dem\u00e1s: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n busc\u00e1is?\u00bb, les dijo, \u00ab\u00a1Aqu\u00ed estoy!\u00bb (Jn 18,4) (XI, 480). Meditemos todo esto, hermanos m\u00edos y encontraremos actos prodigiosos de mansedumbre que superan el entendimiento humano; consideremos c\u00f3mo conserv\u00f3 esta misma mansedumbre en todas las ocasiones. Le coronan de espinas, le cargan con la cruz, lo extienden sobre ella, le clavan a la fuerza las manos y los pies, lo levantan y hacen caer a la cruz con violencia en el hoyo que hab\u00edan preparado; en una palabra, lo tratan con la mayor crueldad que pueden, sin poner en todo esto nada de dulzura. Hermanos m\u00edos, os ruego a todos que pens\u00e9is en aquel horrible tormento, la pesadez de su cuerpo, la rigidez de sus brazos, el rigor de los clavos, el n\u00famero y delicadeza de sus nervios. \u00a1Qu\u00e9 dolor, hermanos m\u00edos! \u00bfEs posible imaginar mayor dolor? Si quer\u00e9is meditar en todos los excesos de su pasi\u00f3n tan amarga, admirar\u00e9is c\u00f3mo pudo y c\u00f3mo quiso padecerlos aquel que no ten\u00eda que hacer m\u00e1s que transfigurarse en el Calvario, lo mismo que lo hizo en el Tabor, para hacerse temer y adorar. Y despu\u00e9s de esta admiraci\u00f3n, dir\u00e9is como nuestro manso redentor: \u00abVed si hay dolor semejante a mi dolor\u00bb (Lam 1, 2). (XI, 480-481). \u00bfY qu\u00e9 es lo que dijo en la cruz? Cinco palabras, de las que ni una sola demuestra la menor impaciencia. Es verdad que dijo: \u00abEl\u00ed, El\u00ed, Padre m\u00edo, Padre m\u00edo \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb 16; pero esto no es una queja, sino una expresi\u00f3n de la naturaleza que sufre, que padece hasta el extremo sin consuelo alguno, mientras que la parte superior de su alma lo acepta todo mansamente; si no, con el poder que ten\u00eda de destruir a todos aquellos canallas y de hacerlos perecer para librarse de sus manos, lo habr\u00eda hecho; pero no lo hizo. \u00a1Jes\u00fas, Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 ejemplo para nosotros que nos ocupamos en imitarte! \u00a1Qu\u00e9 lecci\u00f3n para los que no quieren sufrir nada! (XI, 481). <\/em><\/p>\n<p>Ahora bien, aqu\u00ed como en otros misterios de Jes\u00fas, nos impele Vicente a vivirlos por parte nuestra, a actualizarlos. Y esta contemplaci\u00f3n tan viva de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas le prepara a contemplarla tambi\u00e9n en aquellos que la contin\u00faan el d\u00eda de hoy. Abelly nos ha conservado, sin fecha, este hermoso pasaje dirigido a los misioneros (47):<\/p>\n<p><em>No hemos de considerar a un pobre campesino o a una pobre mujer seg\u00fan su aspecto exterior, ni seg\u00fan la impresi\u00f3n de su esp\u00edritu, dado que con frecuencia no tienen ni la figura ni el esp\u00edritu de las personas educadas, pues son vulgares y groseros. Pero dadle la vuelta a la medalla y ver\u00e9is con las luces de la fe que son \u00e9sos los que nos representan al Hijo de Dios, que quiso ser pobre 1; \u00e9l casi ni ten\u00eda aspecto de hombre en su pasi\u00f3n 2 y pas\u00f3 por loco entre los gentiles y por piedra de esc\u00e1ndalo entre los jud\u00edos 3; y por eso mismo pudo definirse como el evangelista de los pobres: Evangelizare pauperibus misit me 4. \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 hermoso ser\u00eda ver a los pobres, consider\u00e1ndolos en Dios y en el aprecio en que los tuvo Jesucristo! Pero, si los miramos con los sentimientos de la carne y del esp\u00edritu mundano, nos parecer\u00e1n despreciables (XI, 725). <\/em><\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad lo hab\u00edan entendido bien y sab\u00edan decirlo a su manera: el 16 de marzo de 1642, tras evocar Vicente la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas, una Hermana a\u00f1ade (48):<\/p>\n<p><em>Una hermana observ\u00f3 que ser\u00eda conveniente, al entrar en la habitaci\u00f3n de los enfermos, ver en ellos a nuestro Se\u00f1or en la cruz, y decirles que su cama ten\u00eda que representarles la cruz de nuestro Se\u00f1or en la que ellos sufren con \u00e9l (IX, 78). <\/em><\/p>\n<p>En nuestro tiempo nadie osar\u00eda decirlo como por sistema, sobre todo sin conocer a las personas: se las podr\u00eda ofender. Aun as\u00ed, sigue siendo actual el vivir de una fe semejante.<\/p>\n<h2><strong>Los misterios gloriosos<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>La resurrecci\u00f3n<br \/>\n<\/strong><\/h3>\n<p>Nos faltan todas las conferencias sobre Pascua, y no poseemos tampoco meditaci\u00f3n alguna sobre la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Pero con motivo del servicio, espiritual o corporal, Vicente nos ense\u00f1a c\u00f3mo en nuestra misi\u00f3n estamos asociados a la obra de la resurrecci\u00f3n. Alude m\u00e1s a L\u00e1zaro resucitado por Jes\u00fas, que a Jes\u00fas mismo resucitado, pero podemos aun as\u00ed asociar este texto con la doctrina de san Pablo, quien nos ense\u00f1a que, muertos con Jes\u00fas, se nos convoca a resucitar con \u00e9l.<\/p>\n<p>Vicente, que hab\u00eda entrado en posesi\u00f3n de San L\u00e1zaro por un deseo azaroso de su prior, vio en el patronazgo de este santo un significado providencial. Oig\u00e1mosle exponer a los misioneros la obra de los retiros espirituales, en un pasaje no fechado (49):<\/p>\n<p><em>Esta casa, hermanos m\u00edos, serv\u00eda antes de refugio para los leprosos; se les recib\u00eda aqu\u00ed y ninguno se curaba; ahora sirve para recibir pecadores, que son enfermos cubiertos de lepra espiritual, pero que se curan, por la gracia de Dios. M\u00e1s a\u00fan, son muertos que resucitan. \u00a1Qu\u00e9 dicha que la casa de San L\u00e1zaro sea un lugar de resurrecci\u00f3n! Este santo, despu\u00e9s de haber permanecido durante tres d\u00edas en el sepulcro, sali\u00f3 lleno de vida (Jn 11, 38-44)\u2026 Pero \u00a1qu\u00e9 verg\u00fcenza si nos hacemos indignos de esta gracia!\u2026 ; no ser\u00e1n m\u00e1s que cad\u00e1veres y no verdaderos misioneros; ser\u00e1n esqueletos de San L\u00e1zaro y no L\u00e1zaros resucitados, y mucho menos hombres que resucitan a los muertos (XI, 710-711) <\/em><\/p>\n<p>El servicio corporal de los enfermos y heridos se beneficia de la misma consideraci\u00f3n: el tema de la resurrecci\u00f3n vuelve una y otra vez en relaci\u00f3n con las Hijas de la Caridad. El 23 de julio de 1654, habla a 4 Hermanas destinadas a Sedan (50):<\/p>\n<p><em>Entonces, \u00bfpara qu\u00e9 ten\u00e9is que ir a ese sitio? Para hacer lo que Nuestro Se\u00f1or hizo en la tierra. El vino a reparar lo que Ad\u00e1n hab\u00eda destruido, y vosotras vais poco m\u00e1s o menos con ese mismo designio. Ad\u00e1n hab\u00eda dado la muerte al cuerpo y hab\u00eda causado la del alma por el pecado. Pues bien, Nuestro Se\u00f1or nos ha librado de esas dos muertes, no ya para que pudi\u00e9ramos evitar la muerte, pues eso es imposible, pero nos libra de la muerte eterna por su gracia, y por su resurrecci\u00f3n da vida a nuestros cuerpos, pues en la santa comuni\u00f3n recibimos el germen de la resurrecci\u00f3n\u2026 Para imitarle, vosotras devolver\u00e9is la vida a las almas de esos pobres heridos con la instrucci\u00f3n, con vuestros buenos ejemplos, con las exhortaciones que les dirigir\u00e9is para ayudarles a bien morir o a recobrar la salud, si Dios quiere devolv\u00e9rsela. En el cuerpo, les devolver\u00e9is la salud con vuestros remedios, cuidados y atenciones. Y as\u00ed, mis queridas hermanas, har\u00e9is lo que el Hijo de Dios hizo en la tierra (IX, 652). <\/em><\/p>\n<p>Un lenguaje similar el 8 de septiembre de 1657, al dar a las Hermanas noticias de las que curan a los heridos en Polonia (51):<\/p>\n<p><em>\u00a1Salvador m\u00edo! \u00bfNo es admirable ver a unas pobres mujeres entrar en una ciudad sitiada? \u00bfY para qu\u00e9? Para reparar lo que los malos destruyen. Los hombres van all\u00e1 para destruir, los hombres van a matar, y ellas para devolver la vida por medio de sus cuidados. Ellos los env\u00edan al infierno, pues es imposible que en medio de aquella carnicer\u00eda no haya algunas pobres almas en pecado mortal; pero esas pobres hermanas hacen todo lo que pueden para mandarlas al cielo (IX, 911). <\/em><\/p>\n<h3><strong>Pentecost\u00e9s <\/strong><\/h3>\n<p>Vicente hace frecuente referencia en sus cartas al Esp\u00edritu Santo, a menudo bajo la forma de breve invocaci\u00f3n. Cuando habla a los misioneros el 13 de diciembre de 1658, pasa del esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or \u2013en el sentido de mentalidad- al Esp\u00edritu Santo en cuanto persona; del simple estado de gracia santificante, pasa a lo que llamamos \u00abvida m\u00edstica\u00bb, la acci\u00f3n de Dios en nosotros (52):<\/p>\n<p><em>Hemos de saber que su esp\u00edritu est\u00e1 extendido por todos los cristianos que viven seg\u00fan las reglas del cristianismo;\u2026 Pero \u00bfcu\u00e1l es este esp\u00edritu que se ha derramado de esta forma? Cuando se dice: \u00abEl esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or est\u00e1 en tal persona o en tales obras\u00bb 21, \u00bfc\u00f3mo se entiende esto? \u00bfEs que se ha derramado sobre ellas el mismo Esp\u00edritu Santo? S\u00ed, el Esp\u00edritu Santo, en cuanto su persona, se derrama sobre los justos y habita personalmente en ellos. Cuando se dice que el Esp\u00edritu Santo act\u00faa en una persona, quiere decirse que este Esp\u00edritu, al habitar en ella, le da las mismas inclinaciones y disposiciones que ten\u00eda Jesucristo en la tierra, y \u00e9stas le hacen obrar, no digo que con la misma perfecci\u00f3n, pero s\u00ed seg\u00fan la medida de los dones de este divino Esp\u00edritu (XI, 410-411<\/em>).<\/p>\n<p>Dice a los misioneros un d\u00eda de Pentecost\u00e9s no fechado (53):<\/p>\n<p><em>Si alguno me ama, guardar\u00e1 mi Palabra, y mi Padre le amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l, y haremos morada en \u00e9l (Jn 14, 23). Estas palabras del evangelio de hoy (d\u00eda de Pentecost\u00e9s), que nos hablan del amor, nos servir\u00e1n de tema para hablar del amor que nuestro Se\u00f1or pide de nosotros\u2026 As\u00ed lo haremos (entrar en este amor), si estamos animados por el Esp\u00edritu Santo, que es el amor que une a las personas de la Sant\u00edsima Trinidad en s\u00ed misma y a las almas con la Sant\u00edsima Trinidad. Hagamos para ello un acto interior, recurriendo a la Sant\u00edsima Virgen y dici\u00e9ndole: Sancta Maria, ora pro nobis\u2026 Si amamos a Nuestro Se\u00f1or, seremos amados por su Padre (Jn 14, 21), que es tanto como decir que su Padre querr\u00e1 nuestro bien, y esto de dos maneras: la primera, complaci\u00e9ndose en nosotros, como un padre con su hijo; y la segunda, d\u00e1ndonos sus gracias, las de la fe, la esperanza y la caridad por la efusi\u00f3n de su Esp\u00edritu Santo, que habitar\u00e1 en nuestras almas (Rom 5, 5), lo mismo que se lo da hoy a los ap\u00f3stoles, permiti\u00e9ndoles hacer las maravillas que hicieron. La segunda ventaja de amar a Nuestro Se\u00f1or consiste en que el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo vienen al alma que ama a nuestro Se\u00f1or (Jn 14, 23), lo cual tiene lugar: l.\u00ba por la ilustraci\u00f3n de nuestro entendimiento; 2.\u00ba por los impulsos interiores que nos dan de su amor, por sus inspiraciones, por los sacramentos, etc\u00e9tera. El tercer efecto del amor de nuestro Se\u00f1or a las almas es que no s\u00f3lo las ama el Padre, y vienen a ellas las tres divinas personas, sino que moran en ellas. El alma que ama a Nuestro Se\u00f1or es la morada del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, donde el Padre engendra perpetuamente a su Hijo y donde el Esp\u00edritu Santo es producido incesantemente por el Padre y el Hijo (XI, 734-737). <\/em><\/p>\n<p>Su conferencia a las Hijas de la Caridad, el 25 de enero de 1643, sobre las virtudes de las campesinas, termina as\u00ed (55):<\/p>\n<p><em>Que el Esp\u00edritu Santo derrame en vuestros corazones las luces que necesit\u00e1is, para caldearlo con un gran fervor y &#8216;laceros fieles y aficionadas a las pr\u00e1cticas de todas estas virtudes, para que, por la gloria de Dios, estim\u00e9is vuestra vocaci\u00f3n en cuanto vale y la apreci\u00e9is de tal manera que pod\u00e1is perseverar en ella el resto de vuestra vida, sirviendo a los pobres con esp\u00edritu de humildad, de obediencia, de sufrimiento y de caridad, y se\u00e1is bendecidas. En el nombre el Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo (IX, 103).. <\/em><\/p>\n<h3><strong>Mar\u00eda, nuestra reina<\/strong><\/h3>\n<p>Sin emplear ese t\u00e9rmino, Vicente consagr\u00f3 a ella la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, de la misma manera que alguien se entregar\u00eda al servicio de una reina. Vicente consagra la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad a la Virgen Sant\u00edsima el 8 de diciembre de 1658 (56):<\/p>\n<p><em>Puesto que esta Compa\u00f1\u00eda de la Caridad se ha fundado bajo el estandarte de tu protecci\u00f3n, si otras veces te hemos llamado Madre nuestra, ahora te suplicamos que aceptes el ofrecimiento que te hacemos de esta Compa\u00f1\u00eda en general y de cada una de nosotras en particular. Y puesto que nos permites que te llamemos Madre nuestra y eres realmente la Madre de misericordia, de cuyo canal procede toda misericordia, y puesto que has obtenido de Dios, como es de creer, la fundaci\u00f3n de esta Compa\u00f1\u00eda, acepta tomarla bajo tu protecci\u00f3n\u00bb. Hijas m\u00edas, pong\u00e1monos bajo su direcci\u00f3n, prometamos entregarnos a su divino Hijo y a ella misma sin reserva alguna, a fin de que sea ella la gu\u00eda de la Compa\u00f1\u00eda en general y de cada una en particular (IX, 1148). <\/em><\/p>\n<p>Todo ello nos lleva a hacernos conscientes de que, para seguir a Jes\u00fas, que ocupa el centro de los misterios del Rosario, podemos a nuestra vez participar en las virtudes de Nuestra Se\u00f1ora e implorar su intercesi\u00f3n. El 2 de febrero de 1647, seg\u00fan concluye la pl\u00e1tica sobre la obediencia, san Vicente llega incluso a dar una cascada de intercesores, la cual brinda, en sucintas palabras, una visi\u00f3n total de Dios y de la Iglesia (57):<\/p>\n<p><em>Se lo pido al Padre Eterno por el Hijo, al Hijo por su sant\u00edsima Madre y a toda la Trinidad por nuestras pobres hermanas que est\u00e1n ahora en el cielo (IX, 287). <\/em><\/p>\n<p>Concluyamos nosotros con otra consagraci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen, la de la Compa\u00f1\u00eda, el 8 de agosto de 1655, cuya f\u00f3rmula resulta de notable actualidad (58):<\/p>\n<p><em>Sant\u00edsima Virgen, t\u00fa que hablas por aquellos que no tienen lengua y no pueden hablar, te suplicamos, \u2026 que asistas a esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda. Contin\u00faa y acaba una obra que es la mayor del mundo; te lo pido por las presentes y por las ausentes. Y a ti, Dios m\u00edo, te suplico por los m\u00e9ritos de tu Hijo Jesucristo que acabes la obra que has comenzado (IX, 733).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Vicente escribi\u00f3 buen n\u00famero de cartas, pero ning\u00fan libro, salvo el muy breve de las Reglas Comunes. 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