{"id":51452,"date":"2019-11-12T08:55:45","date_gmt":"2019-11-12T07:55:45","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=51452"},"modified":"2019-09-09T10:29:44","modified_gmt":"2019-09-09T08:29:44","slug":"la-iglesia-y-la-mujer-en-nuestros-dias","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-y-la-mujer-en-nuestros-dias\/","title":{"rendered":"La Iglesia y la mujer en nuestros d\u00edas"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Nacimiento del feminismo<\/strong><\/h2>\n<p><em>El feminismo, en el sentido de esfuerzos, de luchas inclusive, para <\/em><em>promocionar los derechos de la mujer y mejorar su suerte, no puede con\u00ad<\/em><em>tar a su favor, antes de 1789, m\u00e1s que con algunas unidades aisladas. <\/em>Algunas mujeres militaron bajo la Revoluci\u00f3n, pero fracasaron ante cabe\u00adcillas imbuidos por la doctrina de Rousseau y posteriormente ante la bur\u00adgues\u00eda vencedora.<\/p>\n<p><em>La corriente feminista crece, a partir de 1830, <\/em>en las filas del roman\u00adticismo y de los socialismos: Flora Tristan reclama reformas concretas, mientras que las novelas de George Sand difunden las ideas del derecho a la felicidad, derecho al amor, al divorcio, a la uni\u00f3n libre. Sin embargo, nada de todo ello queda afianzado ni conquistado en aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>En los Estados Unidos, la <em>Convenci\u00f3n sobre los derechos de la mujer <\/em>redacta, en 1848, una \u00abDeclaraci\u00f3n de sentimientos\u00bb que enumera toda la serie de quejas, por ofensas, que la mujer dirige al hombre:<\/p>\n<p><em>\u00abLa obliga a obedecer a leyes dictadas sin su participaci\u00f3n. De la <\/em><em>mujer casada, ha hecho, civilmente hablando, un cad\u00e1ver. Le ha retirado <\/em><em>todo derecho a la propiedad, no posee como suyo ni siquiera lo que gana&#8230; <\/em><em>Seg\u00fan los t\u00e9rminos del matrimonio, debe obediencia a su marido que se <\/em><em>convierte en su amo&#8230; le ha negado las posibilidades de una instrucci\u00f3n completa puesto que las universidades est\u00e1n cerradas para ella. Ha per\u00ad<\/em><em>vertido la conciencia p\u00fablica instituyendo un c\u00f3digo de moral diferente <\/em><em>para los hombres y para las mujeres, seg\u00fan el cual faltas que excluyen a la <\/em><em>mujer de la sociedad son consideradas veniales cuando se trata de los <\/em><em>hombres&#8230; Se ha esforzado por todos los medios en arrebatarle la con\u00ad<\/em><em>fianza en&#8217;s\u00ed misma, en humillar su amor propio y finalmente la ha hecho <\/em><em>convencerse de que es ella quien desea llevar una vida dependiente y <\/em><em>abyecta\u00bb <\/em>(Citado por Betty Friedan, <em>\u00abLa mujer mitificada\u00bb, <\/em>1964, t. 1, p\u00e1\u00adginas 90-91).<\/p>\n<h2>Primeros movimientos feministas<\/h2>\n<p><em>El primer grupo feminista se crea en Estados Unidos en 1869, <\/em>y a \u00e9l siguen un n\u00famero bastante considerable de organizaciones.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un tiempo de estancamiento, bajo el segundo Imperio, el movimiento vuelve a lanzarse, <em>en Francia. <\/em>La revoluci\u00f3n industrial, genera\u00addora de una revoluci\u00f3n cultural, trastorna los papeles tradicionalmente reconocidos a la mujer en la familia y la sociedad.<\/p>\n<p>En el momento en que la influencia marxista logra abrirse paso y uni\u00adficar el movimiento obrero (hacia 1880), las reivindicaciones feministas se concretan e institucionalizan, paralelamente a las reivindicaciones obreras, sin llegar a confundirse con ellas. \u00abExisten dieciocho grupos feministas, todos ellos librepensadores\u00bb, afirma Mar\u00eda Maugeret al lanzar un <em>grupo <\/em><em>cristiano en 1896. <\/em>De hecho, ese peque\u00f1o grupo tard\u00edo es m\u00e1s criticado que seguido por las filas cat\u00f3licas.<\/p>\n<p><em>Con la guerra de 1914-1918 <\/em>y unas circunstancias econ\u00f3micas y sociales que requieren la entrada masiva de las mujeres en el mercado del trabajo, la emancipaci\u00f3n femenina va extendi\u00e9ndose gradualmente a todo el mundo occidental.<\/p>\n<p>El feminismo cat\u00f3lico se pone en marcha efectivamente en 1925, con la fundaci\u00f3n, por Andrea Butillard, de \u00abLa uni\u00f3n femenina c\u00edvica y social\u00bb. Como su nombre lo indica, dicha Uni\u00f3n se propone conjuntar acci\u00f3n pol\u00edtica y acci\u00f3n social.<\/p>\n<p>El impacto del feminismo en las filas cristianas aparece, pues, tard\u00edo y limitado. Tratemos de ver los puntos candentes que fueron apareciendo en los siglos xix y xx y cu\u00e1les fueron las tomas de posici\u00f3n de las Iglesias.<\/p>\n<p>\u00abEl Movimiento &#8216;Mujeres J\u00f3venes&#8217;, vinculado al protestantismo, agrupa hoy a unas 5.000 mujeres. Manifiesta una gran independencia de esp\u00edritu con relaci\u00f3n a todos los prejuicios tradicionales que se opon\u00edan a la emancipa\u00adci\u00f3n femenina. Da su apoyo a la Planificaci\u00f3n Familiar\u00bb (M. Albistur, o.p., p\u00e1gina 449).<\/p>\n<p>Por primera vez, 45 mujeres ortodoxas, que representan a las Iglesias de 18 pa\u00edses, se re\u00fanen en Ruman\u00eda del 11 al 17 de septiembre de 1976, bajo la \u00e9gida de la secci\u00f3n \u00abMujeres\u00bb del Consejo Ecum\u00e9nico de las Igle\u00adsias (cf. al art\u00edculo del metropolita de Calabria en \u00abLa Croix\u00bb, del 23-11-19761.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><em><strong>A FAVOR O EN CONTRA DE LA INSTRUCCION<\/strong><\/em><\/p>\n<h2><strong>La herencia del pasado: la Iglesia y la educaci\u00f3n de las j\u00f3venes<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u00abEl anticlericalismo cree que est\u00e1 innovando al instruir a la mujer, <\/em><em>pero en realidad lleva retraso. Hace veinte siglos que la Iglesia trabaja en <\/em><em>ello'\u00bb: <\/em>As\u00ed es como, en 1908, el P. Sertillanges evoca el clima pol\u00e9mico en el que se ha institucionalizado la instrucci\u00f3n femenina.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, <em>la Iglesia ha hecho mucho por la instrucci\u00f3n de las j\u00f3venes. <\/em>Hasta puede decirse que durante mucho tiempo lo ha hecho todo, puesto que ha tenido por completo a su cargo la ense\u00f1anza p\u00fabli\u00adca de la infancia: en la Edad Media, en las escuelas parroquiales; en los conventos de las congregaciones de ense\u00f1anza, a partir del siglo xvi: Ursu\u00adlinas, Agustinas, RR. de la Visitaci\u00f3n, Dam\u00e1s de la Instrucci\u00f3n cristiana. En esos conventos se educan, con frecuencia internas, las j\u00f3venes de la buena sociedad, y en ellos permanecen hasta el momento de contraer matrimonio; las de la burgues\u00eda s\u00e9 limitan a frecuentarlos durante un a\u00f1o o dos, para hacer la primera comuni\u00f3n; en cuanto a las pobres, tienen a su disposici\u00f3n los externados gratuitos y las \u00abescuelitas\u00bb de caridad en las parroquias, como es el caso, por ejemplo, de las regentadas por las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h2><strong>\u00bfQu\u00e9 educaci\u00f3n?<\/strong><\/h2>\n<p><em>En dichas escuelas, la educaci\u00f3n es ante todo moral y religiosa. <\/em><strong>En <\/strong>ellas se aprende tambi\u00e9n costura y formaci\u00f3n de hogar; las pensionistas de los conventos reciben ense\u00f1anza art\u00edstica. A lo largo de los siglos, poco o nada var\u00edan los programas. Mientras transforman radicalmente los es\u00adtudios masculinos, los humanistas permanecen con ciertas reservas por lo que se refiere a la instrucci\u00f3n femenina.<\/p>\n<p>Es cierto que, en Francia, el siglo XVII produjo \u00abmujeres sabias\u00bb, que todas ellas, terminaron su formaci\u00f3n antes de 1672, a\u00f1o en que se represent\u00f3 la obra de Moliere. Pero la postura del franc\u00e9s medio no cambia, ni el nivel de conjunto ni el car\u00e1cter de la educaci\u00f3n femenina. \u00bfDe qu\u00e9 sirve dar a las mujeres una instrucci\u00f3n s\u00f3lida y extensa? Lo m\u00e1s que hay que con\u00adcederles es \u00abalguna luz o claridad sobre todo\u00bb.<\/p>\n<p>Tampoco el siglo XVIII pone el acento en los estudios. Es que el destino de la mujer no ha cambiado durante esos siglos. \u00bfNo habr\u00e1 de partir de ah\u00ed la gran revoluci\u00f3n occidental?<\/p>\n<h2><strong>Dominantes e impulsos nuevos para formar buenas madres de familia<\/strong><\/h2>\n<p>Al suprimir los conventos, la Revoluci\u00f3n francesa desorganiz\u00f3 la en\u00adse\u00f1anza. En 1806, Napole\u00f3n instituye la Universidad Imperial como un cuerpo encargado exclusivamente de la ense\u00f1anza y de la educaci\u00f3n p\u00fa\u00adblicas (Decreto Imperial del 10 de mayo de 1806 que anunciaba la crea\u00adci\u00f3n de la Universidad Imperial). Con diferencia de las Universidades medie\u00advales, hab\u00eda de comprender todos los establecimientos y formar, como en un regimiento, un cuerpo de docentes laicos que se constitu\u00edan como en una orden rival del clero. En realidad Napole\u00f3n se interesa poco por el nivel primar\u00eda y mucho, en cambio, por la secundaria. Los liceos \u2014o ins\u00adtitutos\u2014 tendr\u00edan que formar a los, mandos o dirigentes del Ej\u00e9rcito y de la Administraci\u00f3n. Los cat\u00f3licos li\u00e1b\u00edan de luchar durante todo el siglo contra este monopolio del Estado. En 1850, obtienen la libertad de abrir escuelas secundarias, y en 1875, libertad para la ense\u00f1anza superior. Con esto, sin embargo, la rivalidad continu\u00f3 y aun fue m\u00e1s fuerte. De hecho, los obispos fueron libres de organizar seminarios menores y mayores; y, pr\u00e1cticamente, el gobierno cerr\u00f3 los ojos sobre lo que se hac\u00eda a nivel de la ense\u00f1anza primaria.<\/p>\n<p>Por ese lado, se multiplican, bajo la Restauraci\u00f3n, iniciativas y obras escolares sobre todo para chicas. Por lo dem\u00e1s, si bien la opini\u00f3n no deja de mostrarse reticente ante la reanudaci\u00f3n de las actividades docentes por parte de las congregaciones masculinas, se muestra por completo favorable a las religiosas: \u00abEs de la mayor importancia preparar remotamente bue\u00adnas madres de familia, formarlas por adelantado a h\u00e1bitos de piedad, dul\u00adzura, modestia, que constituyen el encanto y la felicidad <em>de <\/em>la vida do\u00adm\u00e9stica\u00bb, declara el ministro de la Instrucci\u00f3n P\u00fablica, en Francia.<\/p>\n<p><em>El rey de Espa\u00f1a <\/em>suplica al Papa que autorice a las monjas de clausura a que abran escuelas en sus conventos. El Santo Padre accede a su deseo y recomienda al episcopado espa\u00f1ol: \u00abexh\u00f3rtese a las v\u00edrgenes consagradas a emprender esta gran obra que comprende los misterios de la fe, las buenas costumbres y la ense\u00f1anza de las labores propias de su sexo\u00bb.<\/p>\n<p><em>A lo largo del siglo XIX<\/em>, el burgu\u00e9s env\u00eda a su hijo a estudiar al liceo y a la universidad, pero conf\u00eda a su hija al convento. El, por su parte, es anticlerical. Pero \u00abconsidera que la religi\u00f3n debe liminar parte de la edu\u00adcaci\u00f3n femenina, lo mismo que las artes de adorno: es la garant\u00eda segura de su moralidad y, por consiguiente, de la estabilidad del hogar, por la que tiene el mayor inter\u00e9s\u00bb (Regina Pernoud, <em>Historia de la burgues\u00eda en <\/em><em>Francia, <\/em>t. <strong>1, <\/strong>1962, p. 492).<\/p>\n<h2><strong>Un obispo protesta&#8230;<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u00a1Cu\u00e1ntos de esos talentos de adorno he visto y o\u00eddo, pero cu\u00e1n pocos <\/em><em>verdaderamente logrados! Las j\u00f3venes suelen no interesarse por nada, com\u00ad<\/em><em>prenden poco, no sienten&#8230; Durante la \u00e9poca de su educaci\u00f3n, se les en\u00ad<\/em><em>se\u00f1a multitud de cosas&#8230; Pero nada en serio, nada en profundidad. Con <\/em><em>demasiada frecuencia, la educaci\u00f3n no confiere gravedad al esp\u00edritu, ni <\/em><em>gusto por los estudios serios, ni el h\u00e1bito de la reflexi\u00f3n&#8230; El defecto ca\u00adpital que encuentro en la educaci\u00f3n de las j\u00f3venes es que no pone remedio <\/em><em>a lo que es vicio capital de su naturaleza: la ligereza. Por todas partes, se deja su inteligencia desprovista de verdadera cultura. Sin embargo, esa <\/em><em>inteligencia que existe naturalmente, es apta para elevarse y fortalecerse.<\/em><\/p>\n<p>El que as\u00ed protesta es <em>Mons. Dupanloup <\/em>uno de los m\u00e1s eximios entre los obispos del siglo XIX. Pedagogo por temperamento y por experiencia alienta muchas veces a las mujeres y a las j\u00f3venes a que se instruyan. Y deplora \u00ablas consecuencias funestas de la ignorancia y la frivolidad en las mujeres\u00bb, la moda del piano, en la burgues\u00eda, sea como sea, con aptitudes o sin ellas. Preconiza una ense\u00f1anza adaptada, que invite al trabajo, aun al trabajo intelectual:<\/p>\n<p><em>\u00abLa educaci\u00f3n de la mujer no debe dejar sin cultivar ninguna de las fa\u00ad<\/em><em>cultadas de que est\u00e1 dotada&#8230; Estoy profundamente convencido de que es <\/em><em>apartarse de las v\u00edas de la Providencia y poner a la mujer fuera de la <\/em><em>posibilidad de cumplir su destino, el anular mediante una educaci\u00f3n t\u00edmida, <\/em><em>no inteligente y perezosa, las fuerzas que Dios ha puesto en ella\u00bb <\/em>(Monse\u00ad\u00f1or Dupanloup, <em>Cartas sobre la educaci\u00f3n de las j\u00f3venes, <\/em>6.<sup>a<\/sup> edici\u00f3n, p\u00e1\u00adginas 124-27).<\/p>\n<h2><strong>&#8230; pero se queda en la l\u00ednea tradicional<\/strong><\/h2>\n<p>Contrariamente a lo que piensa tantos cl\u00e9rigos, tantos hombres, Dupan\u00adulop est\u00e1, persuadido de que el desarrollo de la instrucci\u00f3n \u2014instrucci\u00f3n para todos, ricos y pobres, hombres y mujeres, no puede sino favorecer el desarrollo de la religi\u00f3n. Sin embargo, sigue haciendo distinciones entre categor\u00edas sociales y entre sexo: \u00abEnti\u00e9ndase bien: repito que lo que deseo no son mujeres sabias sino como lo necesitan sus marido sus hijos y sus hogares\u2014 mujeres inteligentes, juiciosas, atentas, instruidas en todo lo que es \u00fatil que sepan como madres, amas de casa y mujeres del mundo\u00bb. Du\u00adpanloup renueva los m\u00e9todos, los contenidos de la educaci\u00f3n femenina, de cuya importancia est\u00e1 convencido. Pero, \u00bfrenueva el objetivo de esta? Uno se lo pregunta.<\/p>\n<h2><strong>Enfrentamiento Dupanloup-Duruy<\/strong><\/h2>\n<p>Si el obispo de Orl\u00e9ans es partidario resuelto de la escuela primaria p\u00fablica, tal y como <strong>la <\/strong>ley la organiza, trat\u00e1ndose de los muchachos, tiene, en cambio, enorme empe\u00f1o en que las escuelas de ni\u00f1as est\u00e9n encomen\u00addadas exclusivamente a Religiosas. Es por lo que apuesta en su contienda contra V\u00edctor Duruy, el gran maestro de la Universidad. En 1867, Duruy instituye cursos de ense\u00f1anza secundaria para las muchachas, a cargo de profesores de Institutos (Liceos) masculinos. La protesta de Dupanloup llega inmediata, vehemente:<\/p>\n<p><em>La ense\u00f1anza secundaria para las muchachas debe estar en manos de <\/em><em>mujeres; pido que no pase a manos de hombres. A las muchachas se las <\/em><em>educa para la vida privada; pido que no se las lleve a aulas ni ex\u00e1menes <\/em><em>p\u00fablicos&#8230; en los que los hombres se preparan para la vida p\u00fablica. La <\/em><em>ense\u00f1anza secundaria de las muchachas ha &#8216;sido, hasta ahora, religiosa: <\/em><em>pido que no formen para el futuro mujeres librepensadoras. Me resisto a <\/em><em>la fundaci\u00f3n de una universidad para muchachas dirigida por hombres. <\/em><em>Apelo al Episcopado\u00bb. <\/em>(La carta fue enviada a cada uno de los obispos y publicada el 16-11-1867. Todos los obispos de Francia se hicieron eco de ella. P\u00edo IX envi\u00f3 una carta personal de aprobaci\u00f3n el 21<sup>1<\/sup>-12-1867. El expediente completo de este asunto se encuentra en \u00abNuevas obras esco\u00adgidas\u00bb de Mons. Dupanloup, 1874).<\/p>\n<p>Lo que el obispo de Orl\u00e9ans reprueba es una educaci\u00f3n p\u00fablica: a las j\u00f3venes se las educa para la vida privada; sus deberes de hijas, esposas y madres, las vinculan a esa vida privada; reprueba tambi\u00e9n el hecho de que sean hombres los educadores de las muchachas, el que hermanos y hermanas tengan los mismos maestros, el mismo esp\u00edritu, el mismo len\u00adguaje; y quiz\u00e1 de manera especial lo que tiene en vista es la maniobra anticlerical que subyace, porque, en realidad, se trata de arranca a la mujer a la influencia de la Iglesia.<\/p>\n<h2><strong>La curva decisiva<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u00abReclamar la igualdad de educaci\u00f3n para todas las clases sociales, es quedarse en la mitad de la labor; yo reivindico esa igualdad para los dos <\/em><em>sexos&#8230; Hoy existe una lucha, sorda pero persistente, entre la sociedad de <\/em><em>ayer, el Antiguo R\u00e9gimen con su edificio de lamentos, de creencias, de <\/em><em>instituciones, que no acepta la democracia moderna, y la sociedad que <\/em><em>procede de la Revoluci\u00f3n francesa&#8230; Ahora bien, en esa lucha, la mujer <\/em><em>no puede permanecer neutra&#8230; Bien lo saben los Obispos quien tiene en <\/em><em>su mano a la mujer, lo tiene todo; lo primero porque tiene tambi\u00e9n al <\/em><em>hijo, y despu\u00e9s tiene al Marido quiz\u00e1 no al marido joven que se deja <\/em><em>llevar por la tormenta de las pasiones, pero s\u00ed al marido ya cansado y decepcionado por la vida&#8230; Por eso la Iglesia quiere conservar a la mujer, <\/em><em>y por eso tambi\u00e9n la democracia quiere arrebat\u00e1rsela. Es menester que la <\/em><em>democracia escoja, bajo pena de muerte; hay que escoger, ciudadanos; o <\/em><em>que la mujer pertenezca a la ciencia, o que pertenezca a la Iglesia\u00bb <\/em>(Julio Ferry, discurs\u00f3 del 18-4-1870).<\/p>\n<h2><strong>Hacia una educaci\u00f3n total<\/strong><\/h2>\n<p>Julio Ferry que as\u00ed se expresaba en 1870, consigui\u00f3 llegado a ministro, la aprobaci\u00f3n de <em>las leyes escolares de la III Rep\u00fablica, <\/em>las que insti\u00adtuyen la ense\u00f1anza primaria gratuita, obligatoria, laica. La ley que creaba los Institutos (Liceos) de segunda ense\u00f1anza para las j\u00f3venes la precedi\u00f3 con poca distancia. Revoluci\u00f3n escolar en verdad capital para la vida y el destino de la mujer &#8216;en la sociedad: por una parte, todas las ni\u00f1as de Francia, de 6 a 14 a\u00f1os, van a la escuela y reciben en ella una ense\u00f1anza id\u00e9ntica a la que se imparte a los muchachos; por olla parte, la segunda ense\u00f1anza femenina del Estado va tambi\u00e9n abri\u00e9ndose camino: 6.000 alum\u00adnas en 42 Liceos femeninos, ya en 1.888. El programa, diferente del de los muchachos en 1881, va homolog\u00e1ndose a \u00e9l a partir de 1924 (Los primeros liceos femeninos preparaban a un diploma de fin de estudios y no al bachillerato, por el que s\u00f3lo excepcionalmente se decid\u00edan las j\u00f3venes). Pese a las dificultades, las mujeres ir\u00e1n conquistando, uno por uno, todos los diplomas o t\u00edtulos. En 1910, de 100 bachilleres, hab\u00eda 2 muchachas; en 1940, 33; en 19510, 50. En 1875 se doctor\u00f3 en medicina la primera mujer: en 1888, la primera en ciencias; en 1914, la primera en letras. Y desde que la Escuela polit\u00e9cnica est\u00e1 abierta a las mujeres (1971), puede decirse que no hay concurso, oposici\u00f3n o diploma que no les sea accesible. La misma Iglesia les ofrece sus doctorados can\u00f3nicos (cf. Documentaci\u00f3n Cat\u00f3lica del 5-3-1967): los \u00faltimos reductos han quedado conquistados.<\/p>\n<h2><strong>Reacci\u00f3n de los cat\u00f3licos<\/strong><\/h2>\n<p>Los cat\u00f3licos de Francia reacciona fundando, multiplicando, a costa de enorme generosidad, escuelas libres. 3.000 se crearon s\u00f3lo a nivel de primaria, de 1887 a 1895. \u00abPor una parte, los cursos laicos, liceos y colegios del Estado; por otro, cursos religiosos y conventos\u00bb, observa un universi\u00adtario cat\u00f3lico. En adelante, va a establecerse entre ense\u00f1anza del Estado y ense\u00f1anza libre una emulaci\u00f3n y hasta una competici\u00f3n. M\u00e9todos de ense\u00ad\u00f1anza, pedagog\u00eda tradicional, objetivos&#8230; todo va a revisarse. La reflexi\u00f3n sigue adelante, alimentada por muchas fuentes nueva:<\/p>\n<p><em>\u00abLa finalidad primaria de la educaci\u00f3n no es la de formar a una buena <\/em><em>esposa, o una buena madre de familia, ni tampoco a un buen esposo o <\/em><em>un buen padre. El ideal de la educaci\u00f3n es la perfecci\u00f3n humana, una per\u00ad<\/em><em>fecta virilidad, una perfecta femineidad&#8230; Envilecemos a la mujer cuando <\/em><em>no vemos en ella m\u00e1s que a un candidato para el matrimonio\u00bb. &#8216;De Mons. <\/em><em>Spalding, obispo de Peor\u00eda \u2014Illinois\u2014. EE.UU., en un op\u00fasculo sobre la <\/em><em>educaci\u00f3n de las mujeres \u2014Traducido al franc\u00e9s en <\/em>EPQL, <em>por el abate <\/em><em>F\u00e9lis Klein).<\/em><\/p>\n<p><em>Parece que una de las grandes equivocaciones de la educaci\u00f3n moderna <\/em><em>procede de una idea pagana que lleva a formar a la mujer como si no fuera un ser completo en s\u00ed, quiero decir, responsable de su vida ante los hombres <\/em><em>y ante Dios. No se la educa bastante para su finalidad divina; lo que preo\u00ad<\/em><em>cupa ante todo es su finalidad humana: se ve en ella a la futura esposa, y <\/em><em>aun esa esposa sugiere la idea de un ser jur\u00eddica y moralmente inferior, <\/em><em>de una perpetua minor\u00eda de edad.<\/em><\/p>\n<p>Por eso la educaci\u00f3n implica cierta concepci\u00f3n de la mujer. Las cues\u00adtiones pedag\u00f3gicas se implican en otras no menos candentes en cada \u00e9poca, unidas como aqu\u00e9llas a la corriente de emancipaci\u00f3n femenina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nacimiento del feminismo El feminismo, en el sentido de esfuerzos, de luchas inclusive, para promocionar los derechos de la mujer y mejorar su suerte, no puede con\u00adtar a su favor, antes de 1789, m\u00e1s que &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-y-la-mujer-en-nuestros-dias\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":401146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-51452","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-cristiana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La Iglesia y la mujer en nuestros d\u00edas - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-y-la-mujer-en-nuestros-dias\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Iglesia y la mujer en nuestros d\u00edas - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Nacimiento del feminismo El feminismo, en el sentido de esfuerzos, de luchas inclusive, para promocionar los derechos de la mujer y mejorar su suerte, no puede con\u00adtar a su favor, antes de 1789, m\u00e1s que ... 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