{"id":49459,"date":"2017-09-09T07:15:05","date_gmt":"2017-09-09T05:15:05","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=49459"},"modified":"2017-09-08T22:23:06","modified_gmt":"2017-09-08T20:23:06","slug":"el-beato-federico-ozanam","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/","title":{"rendered":"El beato Federico Ozanam"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"401233\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/federico-ozanam-5\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/Federico-Ozanam-5.jpg?fit=472%2C689\" data-orig-size=\"472,689\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Federico-Ozanam-5\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/Federico-Ozanam-5.jpg?fit=206%2C300\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/Federico-Ozanam-5.jpg?fit=472%2C689\" class=\"alignnone size-medium wp-image-401233 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/Federico-Ozanam-5.jpg?resize=206%2C300\" alt=\"\" width=\"206\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/Federico-Ozanam-5.jpg?resize=206%2C300 206w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/Federico-Ozanam-5.jpg?resize=69%2C100 69w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/Federico-Ozanam-5.jpg?resize=100%2C146 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/Federico-Ozanam-5.jpg?w=472 472w\" sizes=\"auto, (max-width: 206px) 100vw, 206px\" \/>El Beato Federico Ozanam, nacido en Mil\u00e1n el 23 de abril de 1813, pas\u00f3 casi toda su vida en Francia. Fue uno de los fundadores de las Conferencias de san Vicente de Pa\u00fal para asistir <em>a <\/em>los pobres. Profesor en la Universidad de La Sorbona de Par\u00eds, se distingui\u00f3 por su ciencia, y por medio de la cultura defendi\u00f3 y comunic\u00f3 las verdades de la fe. Casado, fue buen esposo y padre de familia, e hizo de su hogar una iglesia dom\u00e9stica. Vivi\u00f3 siempre en \u00edntimo contacto con Dios, siendo para muchos modelo de virtudes cristianas.. Muri\u00f3 en Marsella, tras larga enfermedad, el 8 de septiembre de 1953. Fue beatificado por Juan Pablo II, en Par\u00eds, el d\u00eda 22 de agosto de 1997.<\/p>\n<h2><strong><em>\u00bfUn laico desconocido?<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Escribir sobre Federico Ozanam es un acto de gratitud y de aprendizaje. Y es, tambi\u00e9n, una doble penitencia. Primero, porque su vida deja la propia en rid\u00edculo. Segundo, porque hay que escoger y eso significa renunciar. Los materiales y aspectos son muchos y las p\u00e1ginas disponibles, pocas. Por eso, \u00e9stas son, nada m\u00e1s, unas sencillas \u00abanotaciones\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam ha tenido muchos bi\u00f3grafos. Algunos de ellos, como su hermano Alfonso, Lacordaire, J.J. Amp\u00e8re o Dufieux fueron sus contempor\u00e1neos y amigos. Despu\u00e9s de ellos, otros m\u00e1s siguieron ocup\u00e1ndose de este personaje subyugante llamado Federico. Pero, como confiesa J.P.Savignac en su reciente estudio, la personalidad de Ozanam \u00abha sido durante mucho tiempo eclipsada por su obra\u00bb. Por su parte, Ivan Gobry, en \u00abFederico Ozanam o la fe operante\u00bb, confiesa que \u00abpara el cristiano medio, el nombre de Federico Ozanam no le dice gran cosa\u00bb. Madeleine des Rivier\u00e9s lo expresa m\u00e1s dr\u00e1sticamente: \u00abNuestros padres lo veneraban y nosotros no sabemos nada de \u00e9l\u00bb. Y \u00e9sta es la decepcionante realidad: Ozanam, a pesar de sus m\u00faltiples bi\u00f3grafos, es poco conocido, incluso entre los miembros de su \u00abfamilia\u00bb.<\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n del solemne acto de su beatificaci\u00f3n, celebrado en Notre Dame de Par\u00eds el 22 de agosto de 1997, han aparecido meritorios trabajos sobre \u00e9l, pero, por ejemplo, a\u00fan no tenemos en castellano una esmerada, actual -y asequible-edici\u00f3n de todas sus Cartas. Y, como afirmaba ya hace muchos a\u00f1os su bi\u00f3grafo Baunard, para conocer el alma y la vida de Ozanam hay que asomarse a sus Cartas, pues \u00abtodo \u00e9l est\u00e1 en su correspondencia\u00bb. Ciertamente, Ozanam tambi\u00e9n est\u00e1 en sus obras y hay una forma pr\u00e1ctica de conocerlo que consiste en participar en ellas.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 hacer, ahora, en estas pocas p\u00e1ginas? Si sirven a los lectores para encari\u00f1arse con Ozanam, habr\u00e1n cumplido su cometido. Si los ayudan a leer sus Cartas, sus ensayos y alguna de sus biograf\u00edas, me alegrar\u00e9 no poco. Y, sobre todo, si se animan a meterse en sus obras y en su recia pasi\u00f3n por los pobres, me dar\u00e9 por satisfecho. De su mano podremos dar el salto y \u00abpasarnos a los b\u00e1rbaros\u00bb. Como lo confiesa R.Ramson, para hacer nuestra peregrinaci\u00f3n, Ozanam \u00abes un compa\u00f1ero fascinante\u00bb.<\/p>\n<h2><em>\u00ab<\/em><strong><em>Ozanam, \u00a1cu\u00e1nto lo quer\u00edamos!\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>El 15 de septiembre de 1853 se celebraban en Par\u00eds los funerales de Ozanam. Hab\u00eda fallecido unos d\u00edas antes en Marsella, exactamente el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen Mar\u00eda. Ten\u00eda s\u00f3lo 40 anos. Compa\u00f1eros de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, gran n\u00famero de pobres -hombres y mujeres- amigos de Ozanam y grupos de escritores, pol\u00edticos, catedr\u00e1ticos y estudiantes llenaban las naves del templo. Una vez m\u00e1s, su persona era un puente de uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Los testimonios de pena ante su fallecimiento y de admiraci\u00f3n por su persona fueron llegando de todos los rincones y desde las diversas trincheras ideol\u00f3gicas. Montalembert y P\u00edo IX, fil\u00f3sofos como Villemain y Cousin, amigos suyos como Dufieux, o no-creyentes como Fauriel y Havet manifestaban su admiraci\u00f3n por \u00e9l. Renan exclamaba: \u00abOzanam, \u00a1cu\u00e1nto lo quer\u00edamos!&#8217; ; Henry Cochin dir\u00e1: \u00abEste hombre que pas\u00f3 su corta vida en la pr\u00e1ctica de los deberes m\u00e1s austeros y en los m\u00e1s severos estudios, sab\u00eda atraer y cautivar a los hombres m\u00e1s diversos\u00bb. Lamartine, por su parte, testimoniar\u00e1: \u00abSe pod\u00eda diferir, no se pod\u00eda pelear con este hombre sin hiel; su tolerancia no era una concesi\u00f3n, estaba hecha de respeto\u00bb. El protestante Guizot resumir\u00eda: \u00abOzanam fue el modelo del hombre de letras cristiano, ardiente amigo de la ciencia y firme campe\u00f3n de la fe\u00bb.\u00bb. J.J. Amp\u00e8re, refiri\u00e9ndose al Ozanam catedr\u00e1tico de la Sorbona dir\u00e1: \u00abPreparaba sus clases como un benedictino y las pronunciaba como un orador\u00bb. Por su parte, su amigo Lacordaire declaraba: \u00ablos pobres nos han robado su alma&#8230;\u00bb, fue el maestro de muchos, el consolador de todos. Elegido por Dios, despu\u00e9s de largos a\u00f1os de humillaciones, para recordar su gloria en los campos de la verdad, cumpli\u00f3 fielmente hasta su \u00faltimo d\u00eda esta misi\u00f3n de honor y de paz. El pobre lo vio cerca de su lecho, la tribuna literaria frente a toda una generaci\u00f3n, y la prensa&#8230; tuvo en su persona un honrado y religioso artesano. No ha dejado heridas en nadie\u00bb&#8230; Robert d&#8217;Harcourt resaltar\u00e1 la primac\u00eda de la caridad en la vida de Ozanam: \u00e9l \u00abdefine de manera admirable el papel de la caridad en las luchas sociales que ahondan el abismo entre los hombres\u00bb. \u00abEs honor de Ozanam el haber reanimado el sentido de la eminente dignidad de los pobres&#8230; Es su t\u00edtulo imperecedero haberse adelantado a su tiempo planteando la primac\u00eda del problema social sobre todos los otros problemas\u00bb. Y L\u00e9once Curnier, su amigo, subrayar\u00e1 el principio unificador: \u00abOzanam nos muestra en su persona, en su vida, en sus escritos, la acci\u00f3n de un admirable principio de unidad. Y este principio es justamente el de la santidad: el amor de Dios, el deseo de su reino, la adhesi\u00f3n a su voluntad\u00bb. Y, ya recientemente, Ma Teresa Candelas y Jos\u00e9 Ma. Rom\u00e1n pondr\u00e1n el acento en Ozanam como iniciador y maestro del laicado cristiano. Newman y Ozanam, en modos distintos, ser\u00e1n, en el siglo XIX, dos testigos singulares de la misi\u00f3n de los laicos en la sociedad y en la Iglesia.<\/p>\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n era este hombre joven, llamado Federico Ozanam, que a tantos ha unido en su elogio? <\/em>V\u00edctor Hugo escrib\u00eda sobre \u00ablos miserables\u00bb; Ozanam, los conoc\u00eda, los amaba y los cuidaba. Las dos tareas son buenas, pero la segunda es mejor que la primera. En su viaje a Inglaterra con su amigo J.J.Amp\u00e8re, \u00e9ste se admir\u00f3 y conmovi\u00f3 ante la Exposici\u00f3n Industrial; Ozanam, ante la miseria de la clase trabajadora. El progreso de la tecnolog\u00eda es \u00fatil, pero la curaci\u00f3n de las heridas de los pobres es m\u00e1s importante.<\/p>\n<h2><strong><em>Algunos apretados datos<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Este joven perenne, llamado Federico Ozanam, no se atuvo a los prejuicios de su tiempo. Su breve tiempo dur\u00f3 cuatro lustros del siglo XIX. Franc\u00e9s de ra\u00edces y de vida, naci\u00f3 el 23 de abril de 1813, en Mil\u00e1n, y falleci\u00f3, como acabamos de recordar, el 8 de septiembre de 1853. Sus padres fueron Juan Antonio Ozanam, m\u00e9dico y conocido escritor sobre cuestiones de su especialidad, y Mar\u00eda Nantas, mujer fina, culta, piadosa y dada a los pobres como su marido. Luisa -muerta a los dieciocho a\u00f1os y cuando Federico ten\u00eda siete- y Alfonso, sacerdote, fueron los hermanos anteriores a nuestro personaje. Despu\u00e9s de \u00e9l sigui\u00f3 Carlos, que ser\u00eda m\u00e9dico como el padre. Otros varios hermanos hab\u00edan fallecido casi reci\u00e9n nacidos.<\/p>\n<p>Tras su primeros estudios en Lyon, cursa y se doctora en Derecho en la Universidad de la Sorbona (1836) y tambi\u00e9n en Letras (1839) en la misma Universidad. Funda, con otros compa\u00f1eros, las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal en Par\u00eds, 1833. Da clases en Lyon de Derecho comercial (1839) y, a los 27 anos (1840), es ya el m\u00e1s joven profesor de la Sorbona. Al a\u00f1o siguiente (23 de junio) se casa con Amelia Soulacroix. En 1845 nace su hija Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Sus m\u00e1s importantes obras como investigador y escritor son: \u00abLa filosof\u00eda de Dante\u00bb \u00abLos poetas franciscanos\u00bb, \u00abLa civilizaci\u00f3n en el siglo V\u00bb, \u00abLos Germanos antes del cristianismo\u00bb, \u00abLa civilizaci\u00f3n cristiana y los Francos\u00bb&#8230; Otras obras suyas, de distinta \u00edndole, son el ensayo \u00abReflexiones sobre la doctrina de Saint Simon\u00bb (escrito a sus diecisiete a\u00f1os), \u00abDos cancilleres de Inglaterra\u00bb, \u00abDiscursos\u00bb varios a las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal, sus \u00abCartas\u00bb, \u00abViaje al pa\u00eds del Cid\u00bb \u00abEl libro de los enfermos\u00bb&#8230; Adem\u00e1s de escribir en varios otros peri\u00f3dicos, fund\u00f3, con algunos amigos, en 1848, el peri\u00f3dico \u00abL&#8217;Ere nouvelle\u00bb. A parte del griego, el lat\u00edn y algo de hebreo, manejaba bien, adem\u00e1s del franc\u00e9s, el italiano, el alem\u00e1n, el ingl\u00e9s y el espa\u00f1ol.<\/p>\n<h2><strong><em>El fuego con el fuego se acrecienta<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Dios bendijo a Federico Ozanam con el don inapreciable de una familia unida y amorosa, cristiana, culta y, a nivel econ\u00f3mico \u00abentre los linderos de la pobreza y de la holgura\u00bb. <em>\u00abEn medio de un siglo de, escepticismo <\/em>-escribe en el pr\u00f3logo a \u00abLa civilizaci\u00f3n cristiana en el siglo V\u00bb- <em>Dios me ha concedido la gracia de nacer en la fe. Siendo ni\u00f1o, me puso en las rodillas de un padre cristiano y de una santa madre \u00ab. \u00abMe hab\u00e9is hecho, antes de nacer, el don de formar vos mismo el coraz\u00f3n de mi madre&#8230;En sus rodillas he aprendido a terneros y en su mirada he visto vuestro amor. Hab\u00e9is conservado, a trav\u00e9s de azarosos tiempos, el alma cristiana de mi padre&#8230; conserv\u00f3 su fe, un car\u00e1cter noble, un gran sentimiento de justicia y una infatigable caridad hacia los pobres&#8230; Este es, Dios m\u00edo, el primero de vuestros regalos, haberme dado tales padres, y, m\u00e1s todav\u00eda, el haberles dado el don secreto de educar bien a sus hijos\u00bb <\/em>(en Gazette de Lyon, 27, septiembre, 1853).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cupo en suerte a Ozanan la bendici\u00f3n de haber buscado y tenido \u00abbuenas compa\u00f1\u00edas\u00bb. Su primer mentor, director espiritual, profesor y amigo, fue el sabio P. J. Mat\u00edas Noirot. El lo ayud\u00f3 en su crisis juvenil de fe, en su maduraci\u00f3n cristiana y en su crisis vocacional promoviendo su matrimonio con Amelia. <em>\u00abLos ruidos del mundo que, no cre\u00eda llegaron hasta m\u00ed. Conoc\u00ed todo el horror de esas dudas que roen el coraz\u00f3n durante el d\u00eda y que uno encuentra por la noche en una cabecera empapada en l\u00e1grimas. La incertidumbre de mi destino eterno no me dejaba descanso&#8230; Fue entonces cuando me salv\u00f3 la ense\u00f1anza de un sacerdote. Puso en mis pensamientos orden y luz. En lo sucesivo cre\u00ed con una fe m\u00e1s segura y, conmovido por tan raro beneficio, promet\u00ed a Dios dedicar mi vida al servicio de la verdad&#8230; <\/em>\u00ab(Pr\u00f3logo a la CcV) <em>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 buen amigo fue el se\u00f1or Noirot! \u00a1Le debo una eterna gratitud! \u00ab, <\/em>dir\u00e1 en una de sus cartas.<\/p>\n<p>Su segundo amigo y director espiritual, ya en Par\u00eds, fue el P. Baptiste Marduel, un anciano -casi ciego- y santo sacerdote que viv\u00eda, en la mayor pobreza y que lo anim\u00f3 a sostenerse entre el desarraigo y el desconcierto que presentaba para Ozanam la realidad de Par\u00eds y de la Universidad. <em>\u00abEn Par\u00eds, somos aves de paso, alejados por alg\u00fan tiempo del nido paterno y sobre las cuales se cierne la incredulidad, ese buitre del pensamiento, para hacer de ellas su presa. Somos pobres inteligencias j\u00f3venes, criadas en el regazo del catolicismo, dispersas en medio de una muchedumbre imp\u00eda y sensual. Somos hijos de madres cristianas que llegan, uno por uno, al interior de murallas extra\u00f1as en que la irreligi\u00f3n trata de reclutarse a nuestra costa\u00bb <\/em>(Carta a Curnier, 1835) En una carta a su madre, en 1833, le habla del P. Marduel y le dice: <em>\u00abEs el \u00fanico consejero \u00edntimo que tengo aqu\u00ed, el \u00fanico cuya sabidur\u00eda y bondad pueden sustituir a la vez a mi padre y a mi madre \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>A su llegada a Par\u00eds y tras desagradables experiencias en una pensi\u00f3n, Andr\u00e9s Ma Amp\u00e8re, el ya consagrado cient\u00edfico lyon\u00e9s del electromagnetismo, lo acogi\u00f3 en su casa y en su coraz\u00f3n. Pero, sobre todo, lo acogi\u00f3 en la vivencia diaria de la fe. Este hombre, Amp\u00e8re, de atormentada biograf\u00eda y uno de los m\u00e1s grandes cient\u00edficos de su siglo, viv\u00eda ahora una fe purificada, sencilla y madura. Uno de los d\u00edas de sus primeros tiempos en Par\u00eds, en que Ozanam se hallaba entristecido, fue a orar a la iglesia de Saint-Etienne\u00addu-Mont. Hab\u00eda pocas personas. En un oscuro rinc\u00f3n, un hombre estaba, recogido y silencioso, en oraci\u00f3n. Ozanam se acerc\u00f3 sin hacer ruido y pudo reconocerlo: era el gran sabio Amp\u00e8re. Cuando este sabio falleci\u00f3, Ozanam expresar\u00e1: <em>\u00abSe arrodillaba ante los mismos altares que Descartes y Pascal, al lado de la pobre viuda y del ni\u00f1o peque\u00f1o&#8230; \u00a1qu\u00e9 gran luto deja en el coraz\u00f3n de quienes pudieron acercarse a \u00e9l \u00edntimamente y gozar de la familiaridad de su religi\u00f3n y de sus virtudes \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>Otro gran laico, de formaci\u00f3n y coraz\u00f3n vicencianos, fue decisivo en la vida y en las obras de Ozanam: el se\u00f1or Manuel J. Bailly de Zurcy, y \u00a1tambi\u00e9n su activa esposal. Viv\u00edan cerca del barrio Latino y abr\u00edan su casa a los j\u00f3venes (hasta Baudelaire fue su acogido unos a\u00f1os m\u00e1s tarde). J. Bailly, profesor de Filosof\u00eda, due\u00f1o y animador de \u00abLa tribuna cat\u00f3lica\u00bb y gran conocedor de San Vicente de Pa\u00fal, dirig\u00eda la Sociedad de \u00abLos Buenos Estudios\u00bb formada por estudiantes diversos y, despu\u00e9s, a finales de 1832, \u00abLas Conferencias de Historia\u00bb, donde se debat\u00edan temas de historia, de literatura, de arte, de filosof\u00eda. Ozanam entr\u00f3 en ellas y pronto fue elegido como vicepresidente de estas Conferencias. La relaci\u00f3n de Bailly y Ozanam durar\u00e1 durante toda la vida de \u00e9ste y dar\u00e1, como uno de sus mejores frutos, la fundaci\u00f3n de las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Sor Rosal\u00eda Rendu, Hija de la Caridad, es uno de los m\u00e1s famosos personajes entre los parisinos de su tiempo, amiga de los pobres y a quien los importantes del mundo visitaban y consultaban. Bailly puso a Ozanam y a sus compa\u00f1eros en contacto con Sor Rosal\u00eda desde el inicio de las Conferencias. Y esta santa mujer los introdujo en el mundo de los pobres. Ella pastoreaba la \u00abdi\u00f3cesis\u00bb del barrio de Mouffetard por donde pululaban unas 70 mil personas en las circunstancias m\u00e1s empobrecidas y degradantes. Su \u00abpalacio\u00bb era una pobre casa en la calle L\u00bbEp\u00e9e-de-Bois, desde donde dirig\u00eda, con sacrificado ejemplo, sus brigadas de caridad. Ozanam, desde \u00abLas Conferencias\u00bb, entr\u00f3 a formar parte de estas pac\u00edficas brigadas. Sin el contagioso entusiasmo, la ense\u00f1anza, las ayudas y la recia espiritualidad vicenciana de Sor Rosal\u00eda, \u00bfhabr\u00eda sido Ozanam el hombre que lleg\u00f3 a ser?<\/p>\n<p>Los modelos, especialmente en la etapa juvenil, son transcendentales, y Ozanam los busc\u00f3 y los tuvo. El le\u00f1o que arde junto a otro le\u00f1o acrecienta su fuego. Tendr\u00edamos que hablar, adem\u00e1s, de sus mejores amigos universitarios, compa\u00f1eros suyos en las Conferencias, Taillandier, Lamache, Lallier&#8230; as\u00ed como de otros personajes cat\u00f3licos del mundo de la cultura que, en un momento u otro, lo acogieron y lo animaron como Lamartine, Montalembert, Lacordaire y tantos otros. Y, desde luego, hay alguien especial que, sobre todo desde 1833, lo acompa\u00f1a como maestro, modelo y protector: Vicente de Pa\u00fal. Como se lo dice en una carta a Lallier -18, mayo, 1838-, San Vicente es <em>\u00abun modelo. Es importante esforzarse en actuar y realizar las obras como \u00e9l mismo las realiz\u00f3. Tomar como modelo a Jesucristo como \u00e9l mismo lo hizo. Es una vida que hay que perpetuar; en su coraz\u00f3n hay que calentar el propio, en su inteligencia es preciso buscar las luces. Es un apoyo en la tierra y un protector en el cielo, a quien se le debe el doble culto de la imitaci\u00f3n y de la invocaci\u00f3n \u00ab.<\/em><\/p>\n<h2><strong><em>Nadar contra la corriente<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>A Ozanam le toc\u00f3 nadar contra la corriente de las modas ideol\u00f3gicas de su tiempo. Las refut\u00f3, mas no desde la nostalgia del pasado, sino desde posiciones m\u00e1s avanzadas que las de sus opositores.<\/p>\n<p>El paternalista Voltaire hab\u00eda muerto en 1778, pero su ideolog\u00eda segu\u00eda viva entre la burgues\u00eda culta y en las Universidades. Adam Smith, con su ley de la oferta y la demanda, reinaba entre los patronos del reciente industrialismo franc\u00e9s. El conde Henry de Saint-Simon hab\u00eda anunciado el socialismo como el remedio salvador, (el t\u00e9rmino \u00absocialismo\u00bb apareci\u00f3 por primera vez en 1832, en \u00abLe Globe\u00bb). Y Marx redactaba con Engels el \u00abManifiesto comunista\u00bb. El reducionista Comte daba su \u00abCurso de filosof\u00eda positiva\u00bb durante los a\u00f1os juveniles de Ozanam y, unos a\u00f1os despu\u00e9s, dir\u00eda infatuado: \u00abEstoy convencido que antes de 1860 predicar\u00e9 el positivismo en Notre Dame como la \u00fanica religi\u00f3n real y completa\u00bb. Latuarc hab\u00eda hablado ya sobre el evolucionismo. El romanticismo de Chateaubriand, Montalembert, Balzac, Muset, George Sand, Lamartine y Victor Hugo reinaba en el mundo literario. En Inglaterra ya hab\u00edan aparecido los sindicatos -1824-, aunque en Francia, a pesar de las apelaciones de Ozanam, no ser\u00e1n permitidos hasta 1864. Lamennais hab\u00eda escrito, anos atr\u00e1s, su ensayo \u00abSobre la indiferencia religiosa\u00bb, ahora acababa de fundar el peri\u00f3dico \u00abL&#8217;Avenir\u00bb, en el que participar\u00e1 Ozanam. En la Universidad, el aplaudido catedr\u00e1tico Letronne se r\u00ede de la Iglesia y pontifica, sin asomo de duda, que el Papado es \u00abuna instituci\u00f3n pasajera\u00bb que \u00abest\u00e1 muriendo hoy\u00bb. Otro no menos famoso profesor de la Sorbona, el se\u00f1or Jouffroy se inscribe tambi\u00e9n entre la no escasa lista de los apresurados oficiantes de los funerales del cristianismo. Ambiente parecido reinaba tambi\u00e9n en las otras grandes instituciones parisinas de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>A Ozanam le toca vivir adem\u00e1s en la Francia pol\u00edticamente inestable. Nace en los ocasos del tiempo de Napole\u00f3n; crece ni\u00f1o bajo Luis XVIII \u00ad1814-1824- y bajo su Carta Constitucional; vive su primera juventud en tiempos de Carlos X -1824\u00ad1830- y de sus ordenanzas de censura y de restricci\u00f3n del voto, con final revolucionario en julio del 1830; madura su juventud universitaria y sus primeros a\u00f1os de profesor bajo Luis Felipe de Orle\u00e1ns \u20141830-1848-, el rey que favorece el triunfo de la alta burgues\u00eda y que termina huyendo ante la revoluci\u00f3n de julio de 1848, instauradora la Rep\u00fablica. Y Ozanam vive su \u00faltima y breve etapa bajo la Rep\u00fablica y, ya bastante enfermo, se asoma a los sospechosos inicios (diciembre, 1851) del r\u00e9gimen de Napole\u00f3n III.<\/p>\n<h2><strong><em>Un t\u00edmido joven contestatario<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>No es f\u00e1cil imaginarse la energ\u00eda de este joven desgarbado, t\u00edmido y afectuoso llamado Federico Ozanam. El se\u00f1or Coulet lo admiti\u00f3, en Lyon, como pasante en su bufete de abogado. Ozanam ten\u00eda diecisiete a\u00f1os. La mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros se jactaban de imp\u00edos, libertinos y aficionados parroquianos de lugares no recomendables. Ozanam se sonrojaba y callaba, pero por dentro se iba llenando de protestas. Y, de pronto, \u00e9l -el t\u00edmido, el m\u00e1s joven del grupo- se enfrent\u00f3 a ellos y desenmascar\u00f3 sus bromas lascivas y su ignorancia. Razonable, comprensivo, pero firme y seguro de s\u00ed y de sus principios. Y, desde aquel d\u00eda, los compa\u00f1eros criticados comenzaron a respetar a quien hasta entonces consideraban como un ni\u00f1o d\u00e9bil e inexperto. Quien no paga impuestos al qu\u00e9-dir\u00e1n, se levanta liberado y respetable en medio de la asamblea de los sumisos libertinos.<\/p>\n<p>L\u00e9once Curnier, en su obra sobre \u00abLa juventud de Ozanam\u00bb, premiada por la Academia francesa, cuenta otro incidente parecido. \u00abEra a fines de 1830. Est\u00e1bamos en clase de dibujo colocados uno cerca del otro, rodeados de j\u00f3venes disolutos e imp\u00edos. Sufr\u00edamos al escucharlos, pero, agobiados por el n\u00famero, call\u00e1bamos. Un d\u00eda las cosas llegaron a tal punto que ambos protestamos al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Ozanam se puso de pie. Me parece ver a\u00fan esa fisonom\u00eda y escuchar esa palabra de la que no hab\u00eda conocido hasta entonces sino la modestia y la timidez, animarse, inflamarse, ordenar, imponer silencio. Con una voz firme, pero reprimida, hizo orgullosamente su profesi\u00f3n de fe cristiana y cat\u00f3lica, pero, due\u00f1o de s\u00ed mismo, no dej\u00f3 escapar ninguna palabra ofensiva para aquellos pobres extraviados. Estos callaron&#8230;\u00bb. Y Le\u00f3nce Curnier comenta: \u00abEstaba en el destino de Ozanam preservar o retirar del mal y de la incredulidad a muchos j\u00f3venes de su siglo. Tal vez yo fui el primero a quien salv\u00f3 del naufragio\u00bb.<\/p>\n<p>Otra pol\u00e9mica de mayor calado ideol\u00f3gico tuvo lugar en estas fechas. Los disc\u00edpulos de Saint-Simon hab\u00edan llegado con su socialismo ut\u00f3pico a Lyon. Su ruidosa propaganda estaba obteniendo eco significativo en el peri\u00f3dico liberal \u00abEl Precursor\u00bb y entre una parte del pueblo lyon\u00e9s. Ozanam tom\u00f3 su pluma y se dispuso a desenmascarar a los pseudo-progresistas de aquellos d\u00edas. Envi\u00f3 sus art\u00edculos al \u00abPrecursor\u00bb advirtiendo: <em>\u00abNo puede esperarse de un joven de dieciocho a\u00f1os una obra perfecta. As\u00ed pues, si he fallado en algo, achacadlo no a la causa que defiendo, sino a mi juventud y a mi impericia \u00ab. <\/em>El peri\u00f3dico public\u00f3 sus art\u00edculos y prometi\u00f3 rebatirlos posteriormente. La misma promesa hizo su gemelo ideol\u00f3gico \u00abLe Globe\u00bb. Pero ninguno de ellos cumpli\u00f3 su palabra. Ozanam era s\u00f3lido en sus razonamientos y no era f\u00e1cil de rebatir. Los amigos, por su parte, le pidieron que ampliara sus art\u00edculos y los diera a la imprenta en un breve libro. Y as\u00ed lo hizo. Fue su primer escrito de cierta importancia. Y, aunque obra t\u00edpicamente juvenil, Lamartine, Chateaubriand <em>y <\/em>el peri\u00f3dico de Lamennais lo felicitaron con calor. Eran las primeras protestas de Ozanam, una forma de ensayo de otras mayores.<\/p>\n<h2><strong><em>\u00abEmpezamos a tener barba&#8230;\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Ozanam llega a Par\u00eds, para realizar sus estudios, a finales de 1831. Tiene dieciocho a\u00f1os. Par\u00eds es, para el reci\u00e9n llegado, una Babilonia desagradable: <em>\u00abSu frialdad me hiela, su corrupci\u00f3n me mata \u00ab. <\/em>Con los a\u00f1os, la terminar\u00e1 amando. Pero estos primeros tiempos de su estancia en Par\u00eds los refleja bien una carta dirigida a su madre: <em>\u00abTildados de beatos por compa\u00f1eros imp\u00edos, de liberales y temerarios por gente\u00bb de edad provecta; asaltados por controversias y disputas en que falta la caridad y abunda el ` esc\u00e1ndalo, rodeados de partidos pol\u00edticos que, porque empezamos a tener barba, quisieran arrastrarnos a su camino trillado&#8230; \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>Y, en medio de sus estudios, Ozanam llevar\u00e1 a cabo, en estos primeros tiempos, los inicios de tres tareas importantes: la defensa de la fe en &#8216; la Universidad, la fundaci\u00f3n de las \u00abConferencias de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb y la creaci\u00f3n de las Conferencias Cuaresmales en Notre Dame.<\/p>\n<p>En la Universidad de La Sorbona el ambiente anticat\u00f3lico era ya un clima naturalizado. La mayor\u00eda de los profesores oficiaban como enterradores del cristianismo. No hab\u00eda protestas. Entre los alumnos, unos aplaud\u00edan con fervor y otros callaban dominados por el miedo al rid\u00edculo. La an\u00f3nima dictadura reinaba sin obst\u00e1culos y era omnipresente. Ozanam y algunos amigos, comenzaron a hacer preguntas y a escribir protestas. Y los profesores, acostumbrados a la sumisa docilidad de la mayor\u00eda, ahora se vieron obligados a leer p\u00fablicamente las objeciones de Ozanan y de su grupo de amigos. <em>\u00abEn nuestras filas, de d\u00eda en d\u00eda m\u00e1s pobladas, <\/em>-escribe Ozanam a Falconnet el 10 de febrero de 1832- <em>tenemos j\u00f3venes generosos que se han consagrado a esta alta misi\u00f3n, que es tambi\u00e9n la nuestra. Cada vez que un catedr\u00e1tico levanta la voz contra la revelaci\u00f3n, voces cat\u00f3licas se levantan tambi\u00e9n para responder. Algunos estamos unidos para este fin. Dos veces he participado ya en esta noble tarea, dirigiendo mis objeciones escritas a estos se\u00f1ores. Nuestras respuestas, le\u00eddas p\u00fablicamente en clase han producido efecto en el catedr\u00e1tico, que casi se ha retractado, y en los oyentes, que han aplaudido. Lo m\u00e1s \u00fatil de esta obra es, no s\u00f3lo demostrar a la juventud que se puede ser cat\u00f3lico y tener sentido com\u00fan, sino que se puede amar la religi\u00f3n, la libertad, y sacar a los estudiantes de la indiferencia religiosa y acostumbrarlos a la grave discusi\u00f3n de cuestiones serias \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>Otra obra importante y complementaria de la anterior fue la fundaci\u00f3n de las Conferencias Cuaresmales en Notre Dame. El catolicismo estaba en Francia acallado. La burgues\u00eda hab\u00eda apostatado <em>y <\/em>las clases empobrecidas se iban separando de la Iglesia atra\u00eddas por los diversos socialismos. Por otra parte, al interior, las pol\u00e9micas eran m\u00e1s abundantes que la evangelizaci\u00f3n, y sectores influyentes estaban m\u00e1s ocupados en so\u00f1ar vanas restauraciones y alianzas con el trono que en crear una alianza entre el evangelio y la clase obrera. El joven Ozanam amaba a Jesucristo y amaba a su Iglesia. Al mismo tiempo, comprend\u00eda las objeciones y resistencias de los oponentes. Nunca fue duro con ellos como un Veuillot o, despu\u00e9s, Montalembert. Ozanam recordaba su propia experiencia: <em>\u00abHe conocido todo el horror de las dudas que ro\u00edan mi coraz\u00f3n durante el d\u00eda y durante la noche \u00ab. <\/em>Pero esta comprensi\u00f3n, que lo hac\u00eda amable y respetuoso, no lo hac\u00eda menos firme en sus prop\u00f3sitos de defender y promover la fe. Pero, m\u00e1s que atacar, era preciso proponer.<\/p>\n<p>Ozanam hab\u00eda conocido a Lacordaire a trav\u00e9s del peri\u00f3dico \u00abL&#8217;Avenir\u00bb y en la conferencias dadas en el Colegio Stanislas. Pero ahora, a principios de 1833, decidi\u00f3 entrevistarse con \u00e9l. Fue un largo encuentro que los dejo unidos en una honda amistad. Lacordaire, que hab\u00eda sido un ateo rabioso a sus veinte a\u00f1os, era, en este momento, un creyente firme, celoso, y orador extraordinario. Ten\u00eda treinta a\u00f1os, diez m\u00e1s que Ozanam. Al poco tiempo de esta entrevista, Ozanam se present\u00f3, con dos compa\u00f1eros de Derecho, y con cien firmas de otros tantos j\u00f3venes, ante monse\u00f1or Qu\u00e9len. \u00bfQu\u00e9 iban a proponerle al arzobispo de Par\u00eds? Que Lacordaire iniciara, ese mismo a\u00f1o, las Conferencias cuaresmales en Notre Dame. Pero la condena de Gregorio XVI y su enc\u00edclica \u00abMirari Vos\u00bb -1832- contra el peri\u00f3dico \u00abL&#8217;Avenir\u00bb de Lamenais, y en el que colaboraba Lacordaire, estaba reciente. El arzobispo, que los acogi\u00f3 con amabilidad y aplaudi\u00f3 su celo, no les hizo caso ese a\u00f1o. En lugar del joven sacerdote Lacordaire, siete sabios y aburridos eclesi\u00e1sticos dieron las Conferencias ese a\u00f1o. Pero Ozanam y sus j\u00f3venes amigos siguieron insistiendo y, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, lograron su prop\u00f3sito. Y ese a\u00f1o, con Lacordaire en el p\u00falpito, la catedral de Par\u00eds no ten\u00eda capacidad para tantos asistentes. <em>\u00abNos parec\u00eda estar asistiendo <\/em>-escribe Ozanam- <em>no a la resurrecci\u00f3n de la catolicidad, porque ella no muere, pero s\u00ed a la resurrecci\u00f3n religiosa de la sociedad\u00bb. <\/em>As\u00ed nacieron, por obra del joven Federico Ozanam, las famosas Conferencias de Notre Dame que a\u00fan se siguen dando, cada cuaresma, en la catedral de Paris. \u00a1Y estas obras de amor al evangelio, a la sociedad y a la Iglesia, las emprend\u00eda Ozanam cuando ten\u00eda veinte a\u00f1os!<\/p>\n<h2><strong><em>Las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>La obra mayor emprendida por Ozanam y sus j\u00f3venes amigos, fue la fundaci\u00f3n de las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal. Hoy est\u00e1n extendidas en 132 pa\u00edses. En 1845, a\u00f1o de su aprobaci\u00f3n pontificia, sus miembros eran m\u00e1s de mil. Y exist\u00edan ya 44 Conferencias en el extranjero, dos de ellas en Am\u00e9rica: una en M\u00e9xico y otra en Quebec. Hoy son cientos de miles en el mundo.<\/p>\n<p>Unos meses ante de su fallecimiento, dir\u00e1 Ozanam a los socios de Florencia: <em>\u00abOs hall\u00e1is ante uno de aquellos ocho estudiantes que, hace veinte a\u00f1os, en mayo de 1833, se reunieron por primera vez, al amparo de la sombra de San Vicente, en la capital de Francia. Sent\u00edamos el deseo y la necesidad mantener nuestra fe en medio de las acometidas efectuadas por las diversas escuelas de los falsos profetas. Entonces fue cuando nos dijimos: \u00a1trabajemos! Hagamos algo que est\u00e9 conforme con nuestra fe. Pero, \u00bfqu\u00e9 pod\u00edamos hacer para ser cat\u00f3licos de veras sino consagrarnos a aquello que m\u00e1s agrada a Dios? \u00a1Socorramos, pues, a nuestro pr\u00f3jimo como lo hac\u00eda Jesucristo!&#8230; Un\u00e1nimes en este pensamiento, nos juntamos ocho. S\u00ed, realmente para que Dios bendiga nuestro apostolado, una cosa falta: obras de caridad. La bendici\u00f3n de los pobres es la bendici\u00f3n de Dios \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las discusiones en las Conferencias de Historia, \u00e9sta era la mejor apolog\u00e9tica. Pero, hab\u00eda dos motivaciones anteriores: la conservaci\u00f3n y fortalecimiento de la fe y de la amistad de los j\u00f3venes participantes y la acci\u00f3n a favor de los pobres. <em>\u00abEl fin de la sociedad es formar una agrupaci\u00f3n o asociaci\u00f3n de mutuo aliento para los j\u00f3venes cat\u00f3licos, donde se encuentre amistad, apoyo, ejemplo, un sustituto de la familia donde se ha crecido&#8230; Despu\u00e9s, el lazo m\u00e1s fuerte: la caridad, es el principio de una verdadera amistad, y la caridad no puede existir sin expandirse hacia el exterior&#8230; Si nos damos cita bajo el techo de los pobres, es menos por ellos que por nosotros, es para hacernos amigos\u00bb <\/em>(Carta a Courier, 4, noviembre, 1834). <em>\u00abEl objetivo de la sociedad <\/em>\u2014escribe Ozanam a Lallier el 11 de agosto de 1838- <em>es, sobre todo, caldear y extender entre la juventud el esp\u00edritu del catolicismo. A tal fin, la asiduidad a las reuniones, la uni\u00f3n de intenciones y de oraciones son indispensables. La visita a los pobres debe ser el medio y no el fin de la Sociedad\u00bb. <\/em>Pero, en su discurso en Livorno, el primero de mayo de 1853, Ozanam formula de otra manera el objetivo de la Sociedad. Dice: <em>\u00abTiene un solo fin: santificar a sus miembros en el ejercicio de la caridad y socorrer a los pobres en sus necesidades corporales y espirituales \u00ab. <\/em>El encuentro con, los pobres los ha ido llevando, poco a poco, a una formulaci\u00f3n madura de las finalidades de la Sociedad.<\/p>\n<p>As\u00ed nacieron, apoyadas en estas intenciones, las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal. La Iglesia tiene dos cosas que conservar: el credo y el cuidado de los pobres. Pero, para conservar vivo el primero es necesario el segundo. El Padre y el pobre est\u00e1n indisolublemente unidos en el Reino anunciado por Jesucristo. Cuidar al pobre es la forma de mantener la fe y es la mejor apolog\u00e9tica, la que todos entienden. Y estos j\u00f3venes, dirigidos por el se\u00f1or Bailly y animados por el celo de Ozanam, se pusieron a servir a los pobres. Pues, como lo dir\u00e1 Ozanam unos a\u00f1os despu\u00e9s en carta a Lallier: <em>\u00abLa cuesti\u00f3n que hoy agita al mundo en nuestro entorno no es una cuesti\u00f3n de personas, ni una cuesti\u00f3n de formas pol\u00edticas&#8230; es una cuesti\u00f3n social. Es la lucha de los que no tienen nada y de los que tienen demasiado, es el choque violento entre la opulencia y la pobreza. El deber, para nosotros los cristianos, es el de interponemos entre esos enemigos irreconciliables&#8230; para que la igualdad se opere en cuanto sea posible entre los hombres \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>Hasta ahora, la caridad organizada hab\u00eda estado en manos de los cl\u00e9rigos. Ahora, de manos de Ozanam y los suyos, la caridad se \u00abdesclericaliza\u00bb, se hace laica y aut\u00f3noma, y no por eso menos eclesial. Pero, \u00bfqu\u00e9 pretenden estos j\u00f3venes reunidos en la nueva y creciente Sociedad? \u00bfS\u00f3lo distribuir limosnas? Ellos conoc\u00eda las diatribas de no pocos contra la limosna. (Curiosamente los opuestos a la limosna, siempre se hallan entre quienes no la necesitan). Ozanam y los suyos sab\u00edan que la limosna no tiene por objetivo arreglar la cuesti\u00f3n social, que s\u00f3lo intenta ayudar a solucionar problemas de emergencia de personas, familias o grupos. Sab\u00edan que el que no tiene hoy para comer no se puede alimentar con teor\u00edas futuristas. La asistencia, la promoci\u00f3n y la liberaci\u00f3n se complementan, no se estorban. Ozanam y los suyos sab\u00edan estas cosas. Adem\u00e1s, como \u00e9l mismo lo expresa, <em>\u00abcreemos en dos tipos de asistencia: una la que humilla a los asistidos, y otra la que los honra&#8230; La asistencia honra cuando une al pan que alimenta, la visita que consuela, el consejo que ilumina, el estrechamiento de manos que levanta el \u00e1nimo&#8230; Cuando se trata al pobre con respeto, y no s\u00f3lo como a un igual, sino como a un superior, como a un enviado de Dios para probar nuestra justicia y nuestra caridad\u00bb . <\/em>Por eso, estos primeros j\u00f3venes de la Sociedad de San Vicente, y despu\u00e9s sus sucesores, no crear\u00e1n una asistencia burocr\u00e1tica, an\u00f3nima y fr\u00eda. Para ellos ser\u00e1 esencial el contacto de persona a persona. Sin ese contacto, el esp\u00edritu vicenciano de las Conferencias se perder\u00eda.<\/p>\n<p>Y, una vez comenzado ese contacto personal ya no se sabe a d\u00f3nde vamos a ser conducidos. Normalmente se inicia un proceso de encuentro, no s\u00f3lo con el pobre, tambi\u00e9n con un Jesucristo vivo y sufriente y con las causas estructurales de la pobreza. <em>\u00abY nosotros, querido amigo, \u00bfno haremos nada para imitar a esos santos que tanto amamos? <\/em>-escribe Ozanam a Luis Janmot, en 1833-. <em>Si no sabemos amar a Dios como lo amaban aquellos santos, eso, sin duda, deber sernos objeto de reproche. Parece que hay que ver a Dios para amarle, y s\u00f3lo vemos a Dios con los ojos de la fe, \u00a1y nuestra fe es tan d\u00e9bil!. Pero a los hombres, pero a los pobres, a ellos los vemos con los ojos de la carne. All\u00ed est\u00e1n, y podemos meter el dedo y la mano en sus llagas, y las huellas de la corona de espinas est\u00e1n visibles en su frente. Aqu\u00ed ya no tiene cabida la incredulidad. Deber\u00edamos caer a sus pies y decirles como el ap\u00f3stol: Tu es Dominus meus et Deus meus (t\u00fa eres mi Se\u00f1or y mi Dios). Vosotros sois nuestros amos y nosotros seremos vuestros servidores, vosotros sois las im\u00e1genes visibles de ese Dios a quien no vemos y, no sabiendo amarle de otra manera, la haremos en sus personas \u00ab. <\/em>Y aquello que comenz\u00f3 como asistencia crecer\u00e1, sin dejarla, hacia horizontes y medios de cambio social.<\/p>\n<p>Como lo resumir\u00e1 Ozanam, despu\u00e9s de muchas visitas a las casas de los heridos de la sociedad: <em>\u00abDios no crea a los pobres, es la voluntad humana la que crea a los pobres&#8230; La ciencia del bien social y de las reformas bienhechoras no se aprende tanto inclinado sobre los libros o sentado al pie de la columna pol\u00edtica, sino subiendo a los pisos del pobre, sent\u00e1ndose a su cabecera, sufriendo el fr\u00edo que \u00e9l sufre y compenetr\u00e1ndose con el secreto de su coraz\u00f3n desolado y de su conciencia arruinada. Solamente cuando se ha estudiado as\u00ed al pobre, en su casa, en el taller, en las ciudades, en los campos&#8230; solamente entonces, armados con todos los elementos de tan formidable problema, empezamos a comprenderlo y podemos pensar en resolverlo \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>Ozanam y los suyos, antes que Marx, descubrir\u00e1n las trampas de los grupos superenriquecidos e hip\u00f3critas, cuyo liberalismo de tiburones y cuyas leyes dejan el paisaje franc\u00e9s lleno de cad\u00e1veres. Ser\u00e1n testigos de \u00abla lucha de los que no tienen nada y de los que tienen demasiado, el choque de la opulencia y de la pobreza\u00bb y buscar\u00e1n, con todos su medios \u00abque la igualdad se opere, en cuanto sea posible, entre los hombres\u00bb. Pero se trata de una igualdad que sea m\u00e1s real que la de los c\u00f3digos. Ozanam y los suyos saben que la ley es igual para todos. Es decir, que si un anciano de setenta y cinco a\u00f1os y un joven de veinte compiten en la misma carrera, los jueces ser\u00e1n imparciales y dar\u00e1n el premio a quien gane. Los obst\u00e1culos del terreno son los mismos y \u00a1la ley es igual para todos!<\/p>\n<p>Saben que la ley no prohibe que los ni\u00f1os de los burgueses y los ni\u00f1os de los proletarios trabajen jornadas agotadoras de m\u00e1s de doce horas diarias. \u00a1La ley es igual para todos! Pero saben que s\u00f3lo los ni\u00f1os de los pobres sufren esos horarios mortales. Adem\u00e1s, la clase obrera no puede defenderse. El \u00ablaisser faire-laisser passer\u00bb no es para ellos. La Revoluci\u00f3n Francesa, por medio de la ley Chapelier les prohib\u00eda organizarse, <em>y <\/em>esa ley sigue vigente. Ozanam, en cambio, promover\u00e1 el derecho de los obreros a organizarse en sindicatos para la defensa de sus intereses y necesidades. Y lo hace cuando eso no estaba de moda, cuando Felipe de Orle\u00e1ns y su ministro Guizot lanzaban el lema \u00ab\u00a1enriqueceos!\u00bb para beneficio de las clases pudientes.<\/p>\n<p>Las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal, a trav\u00e9s de la visita personal .y de la asistencia urgente, aprendieron a ir m\u00e1s all\u00e1 -sin dejar la asistencia-, a examinar las causas de la miseria, a crear instituciones escolares, de oficios, de salud -y a promover reformas sociales, fueron dejando que el pobre, a partir de sus heridas, les ense\u00f1ara a pensar, a vivir y a actuar. <em>\u00abQuisiera&#8230; <\/em>-escribir\u00e1 Ozanam-<em>abrir escuelas nocturnas, dominicales e inaugurar en los barrios de Par\u00eds tantos.. Centros de Artes y Oficios, tantas Sorbonas populares como fueran necesarias para que el hijo del . obrero encontrara, como los hijos de los m\u00e9dicos o de los abogados, el tesoro de una ense\u00f1anza superior<\/em><em>&#8216;<\/em><em>. <\/em>Pero, . para pensar en el bien de los pobres, para servirlos hace falta que <em>\u00abaprendamos &#8230; el olvido de nosotros mismos, la abnegaci\u00f3n en el servicio de Dios y en provecho del pr\u00f3jimo y esa santa parcialidad que concede mayor amor a todo aquel que sufre m\u00e1s\u00bb <\/em>(Ozanam en la Asamblea General de las Conferencias, en 1848). En la lucha entre la opulencia y la pobreza no podemos ser imparciales, los pobres nos ense\u00f1an a estar, con \u00absanta parcialidad\u00bb, de su lado. As\u00ed lo aprendi\u00f3 y lo vivi\u00f3 Federico Ozanam, y tambi\u00e9n sus Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal. <em>\u00abLa caridad <\/em>-escribe a Cournier, 29, octubre, 1835- <em>es un a tierna madre que tiene los ojos fijos sobre el ni\u00f1o que lleva en su regazo, no piensa en s\u00ed misma y olvida todo por amor\u00bb.<\/em><\/p>\n<h2><strong><em>La palestra de la prensa<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Ozanam fue, desde sus primeros anos, un asiduo periodista. Entre estudios, diversos trabajos, clases, investigaciones, servicio a los pobres, sacaba tiempo para escribir en los peri\u00f3dicos. En alg\u00fan momento de cansancio, Lacordaire le aconsejaba: \u00abHay que tener buen cuidado de no abandonar la pluma. Sin duda, el oficio de escribir es duro, pero la prensa se ha vuelto demasiado poderosa para abandonar el puesto. Escribamos, no por la gloria, sino para Jesucristo. Crucifiqu\u00e9monos a nuestra pluma. Aunque nadie nos leer\u00e1 dentro de cien anos, \u00bfqu\u00e9 importa? La gota de agua que llega al mar no por eso dej\u00f3 de contribuir a formar el r\u00edo, y el r\u00edo no muere&#8230;.\u00bb. Pero, adem\u00e1s de participar en los m\u00e1s variados medios, en 1848 fund\u00f3, con algunos amigos, un nuevo peri\u00f3dico: \u00abL&#8217;Ere Nouvelle\u00bb (La nueva era).<\/p>\n<p>La madurez de Ozanam y la situaci\u00f3n pol\u00edtica y social se entrecruzan en sus p\u00e1ginas. La revoluci\u00f3n de febrero de 1848 acababa de instalar la Rep\u00fablica. Ozanam tiene las ideas claras: es cat\u00f3lico, es dem\u00f3crata, es republicano, pero m\u00e1s all\u00e1 de los cambios pol\u00edticos, sabe que la cuesti\u00f3n social es la verdadera cuesti\u00f3n. Hasta aqu\u00ed lo han tra\u00eddo los pobres. Y \u00e9se es su punto de inter\u00e9s, su pasi\u00f3n y su padecimiento. Es un verdadero cat\u00f3lico socialdem\u00f3crata. Por otra parte, quiere a una Iglesia libre de ataduras con los poderes pol\u00edticos y pide para ella las libertades b\u00e1sicas. Para conjuntar estos puntos hay que dar un paso fuerte: \u00abpasarse a los b\u00e1rbaros\u00bb, aliarse con las clases necesitadas. Sobre todo, de estos temas escribe en \u00abL&#8217;Ere nouvelle\u00bb.<\/p>\n<p>Como lo dir\u00e1 el programa de promoci\u00f3n del peri\u00f3dico: \u00abTodo el mundo ve que hay en Francia dos fuerzas poderosas: Jesucristo y el Pueblo. Si estas dos fuerzas se dividen, estamos perdidos. Si se entienden todo podr\u00e1 salvarse&#8230; Pedimos para nosotros y para todo el mundo las libertades que, hasta hoy, nos han sido negadas. Pedimos, pues, la libertad de educaci\u00f3n, de ense\u00f1anza, de asociaci\u00f3n, sin las cuales las otras libertades son incapaces de formar hombres y ciudadanos\u00bb. Pero Ozanam no tiene nada que ver con <em>\u00abel viejo liberalismo que tuvo siempre m\u00e1s odio a la religi\u00f3n que amor a la libertad\u00bb, <\/em>\u00e9l plantea la necesidad de las libertades desde su convicci\u00f3n cristiana. Tambi\u00e9n por sus opiniones ser\u00e1 atacado por los algunos cat\u00f3licos que, con los ojos en la nuca, so\u00f1aban con resucitar el pasado con sus viejas alianzas. A su amigo Foisset le escribe en septiembre de este a\u00f1o retratando la postura de esos cat\u00f3licos: <em>\u00abNo tenemos bastante fe, queremos restablecer la religi\u00f3n por v\u00edas pol\u00edticas, so\u00f1amos con alg\u00fan Constantino que de un solo golpe lleve a los pueblos al redil&#8230; Pero las conversiones no se logran por medio de las leyes, sino por las conciencias que hay que conquistar una a una&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Y Ozanam mantendr\u00e1 esta postura hasta el final. A Dufieux le escribe a fines de 1849: <em>\u00abMi querido amigo, a excepci\u00f3n del arzobispo y de un pu\u00f1ado de hombres de su entorno, s\u00f3lo se ven personas que sue\u00f1an con una alianza entre el trono y el altar. Veo que se paraliza ese bello movimiento de vuelta y conversi\u00f3n que hab\u00eda hecho la alegr\u00eda de mi juventud y la esperanza de mi edad madura \u00ab. <\/em>Y, en una carta a Dufresne (21, febrero, 1851) escribir\u00e1: <em>\u00abLa verdad no teme las persecuciones del poder y no necesita de sus favores. Usted confirma esa separaci\u00f3n de lo espiritual y de lo temporal que, seg\u00fan mi opini\u00f3n, es la \u00fanica capaz de asegurar el triunfo de la Iglesia. Todos esos principios no son in\u00fatiles ya que tantas buenas conciencias ponen su confianza en los apoyos que la Providencia tuvo que romper, para instruirnos -y <\/em>cita en lat\u00edn el Salmo 19, 8- <em>unos confian en sus carros, otros en sus caballos; nosotros invocamos el Nombre del Se\u00f1or \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>En lugar de esas viejas y paganizadas alianzas, Ozanam propone la alianza que nunca debi\u00f3 de romperse o descuidarse: la alianza de la Iglesia con el pueblo, con el bien de los pobres. El 10 de febrero de 1848 escrib\u00eda un largo art\u00edculo en \u00abLe correspondant\u00bb sobre \u00abLos peligros de Roma y sus esperanzas\u00bb. En este art\u00edculo dec\u00eda a sus contempor\u00e1neos cat\u00f3licos: <em>\u00abSacrifiquemos las repugnancias y los resentimientos para volvernos a la democracia, hacia el bien del pueblo que no nos conoce, sig\u00e1mosle no s\u00f3lo con la predicaci\u00f3n, sino con nuestro bien obrar. Ayud\u00e9mosles no s\u00f3lo con la limosna que obliga, sino tambi\u00e9n con nuestros esfuerzos para obtener la creaci\u00f3n de instituciones destinadas a liberarlos y a hacerlos mejores. Vayamos, por tanto, hacia ese pueblo que tiene muchas necesidades y pocos derechos y que, si se deja arrastrar por malos jefes, es porque nosotros no les ofrecemos otros mejores&#8230; pas\u00e9monos a los b\u00e1rbaros para arrancarlos a la barbarie y hacerlos dignos y capaces de poseer la libertad de los hijos de Dios \u00ab. <\/em>Y, en carta a Foisset, unos d\u00edas despu\u00e9s, le dice: <em>\u00abCuando digo vay\u00e1monos a los b\u00e1rbaros no quiero decir: pas\u00e9monos a los radicales&#8230; Ir a los b\u00e1rbaros es pasar del campo de los hombres de Estado de 1815 para ir al pueblo&#8230; el cual tiene muchas necesidades y muy pocos derechos&#8230; En el pueblo es donde veo suficientes restos de fe y de moralidad para salvar a una sociedad cuyas clases altas est\u00e1n perdidas&#8230; Si no es l\u00edcito esperar cosa alguna de estos b\u00e1rbaros, estamos al fin del mundo&#8230; Sacrifiquemos nuestras repugnancias y nuestros prejuicios y volvamos a la democracia, hacia ese pueblo que no nos conoce \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>Ozanam sabe -como se lo expresa a su hermano Alfonso en marzo de 1848- que <em>\u00abdetr\u00e1s de la revoluci\u00f3n pol\u00edtica hay una revoluci\u00f3n social, detr\u00e1s de la cuesti\u00f3n de la rep\u00fablica, que no interesa m\u00e1s que a los letrados, est\u00e1n las cuestiones que interesan al pueblo, por las cuales se ha armado, los problemas de la organizaci\u00f3n del trabajo, del descanso, del salario. No hay que creer que se pueda escapar de estos problemas. Si se cree que se dar\u00e1 satisfacci\u00f3n al pueblo con asambleas primarias, con consejos legislativos, con magistrados nuevos, con un presidente, eso ser\u00e1 un grave error, y , de aqu\u00ed a diez a\u00f1os y tal vez antes, se volver\u00e1 a comenzar \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>Por eso, en esta alianza con el bien del pueblo, Ozanam propondr\u00e1 el sufragio universal, el derecho al trabajo, el derecho a crear asociaciones o sindicatos obreros, el impuesto progresivo, las libertad de ense\u00f1anza, los derechos b\u00e1sicos de la persona no sometidos a decisiones gubernamentales, y propone medios para hacer todo esto realizable. A las clases pudientes les advierte abiertamente: <em>\u00abHab\u00e9is aplastado la revoluci\u00f3n, pero os queda otro enemigo que no conoc\u00e9is bastante y del que he tomado la resoluci\u00f3n de hablaros hoy: la miseria \u00ab. <\/em>Y la miseria no se resuelve con simples cambios de fachada pol\u00edtica. Pero Ozanam es escasamente escuchado por sus contempor\u00e1neos. Muchos de ellos, tambi\u00e9n entre los cat\u00f3licos, lo atacan. Les da miedo la nueva alianza que propone Ozanam. \u00abPasarse a los b\u00e1rbaros\u00bb supone demasiados cambios. Ozanam le dice a su amigo Foisset -24 sept. 1848-: <em>\u00abMe encuentro fatigado por las controversias que diariamente agitan a Par\u00eds, me siento destrozado por el espect\u00e1culo de la miseria que lo devora\u00bb . <\/em>Y, entre el estruendo de las pol\u00e9micas, los ataques y las dificultades financieras, el peri\u00f3dico \u00abL&#8217;Ere nouvelle\u00bb dejar\u00e1 de publicarse. Ozanam le dir\u00e1 el 24 de abril de1849 a Tommaseo: <em>\u00abTodo nos da pie a pensar que los principios propagados por L &#8216;Ere nouvelle germinar\u00e1n en silencio y que nuestros esfuerzos encontrar\u00e1n continuadores mejores que nosotros \u00ab.<\/em><\/p>\n<h2><strong><em>\u00abMe permito ser feliz\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>El 23 de junio de 1841, Federico Ozanam y Amelia Soulacoix contraen matrimonio en Saint Nazier de Lyon. A los pocos d\u00edas, le escribe a su amigo Lallier: <em>\u00abAl cabo de cinco d\u00edas que estamos juntos, me permito ser feliz. No cuento ni los momentos ni las horas&#8230; La felicidad, en el presente, es la eternidad, yo comprendo el cielo, ay\u00fadame a ser bueno y agradecido \u00ab. <\/em>Es el mismo Ozanam que se cre\u00eda de \u00abcoraz\u00f3n curtido\u00bb y que lamentaba el matrimonio de sus amigos por miedo a que disminuyeran su ardor en el servicio de los pobres. El mismo Ozanam que hab\u00eda pensado seriamente sobre su posible vocaci\u00f3n al sacerdocio. Pero \u00e9ste era su camino y por el avanzar\u00e1, de la mano de Amelia, los doce a\u00f1os que le quedan de vida.<\/p>\n<p>\u00bfLyon o Par\u00eds? Esta fue una de las primeras decisiones que tomaron juntos. En Lyon, con su c\u00e1tedra de Derecho Mercantil y con la de Literatura Extranjera en la Universidad, Ozanam ten\u00eda unas entradas econ\u00f3micas holgadas. En cambio, las que recibir\u00eda en la Sorbona como profesor suplente eran mucho menores. Abandonar Lyon por Par\u00eds era dejar lo seguro por lo precario. J.J.Amp\u00e9re lo animaba a irse a la capital como teatro ideal para sus tareas educativas, religiosas, como investigador, escritor, como miembro y animador de las Conferencias de San Vicente. Ozanam coincid\u00eda con Amp\u00e9re, pero no quer\u00eda decidirse sin contar con Amelia. \u00bfAbundancia o escasez? Amelia escogi\u00f3 la escasez de Par\u00eds frente a la seguridad de Lyon. Era su apuesta y su apoyo por el futuro com\u00fan y por las brillantes posibilidades de Ozanam. Y no se equivocar\u00eda en su elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Amelia sufri\u00f3 dos abortos. Uno en mayo del 1842 y otro en abril del a\u00f1o siguiente. Y necesit\u00f3 de una larga convalecencia. A fines de julio se va con su padres a Lyon y Ozanam le escribe todos los d\u00edas. Pasan juntos del 13 de agosto al 24 de septiembre, y Ozanam regresa solo a sus tareas de la Sorbona. De nuevo le escribe todos los d\u00edas. Amelia se detiene porque su hermano escultor le est\u00e1 haciendo un busto. <em>\u00ab\u00bfNo te dascuenta de que te amo infinitamente? \u00bfNo sientes que es mucha separaci\u00f3n, que<\/em> <em>es demasiado?\u00bb, <\/em>le escribe Ozanam el 6 de octubre. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el 21 de ese mes, Amelia regresa a Par\u00eds&#8230; Por fin, en la noche del 23 al 24 de junio de 1845, Amelia da a luz una ni\u00f1a, a la que llamar\u00e1n Mar\u00eda. Y la casa se llena de j\u00fabilo. \u00abYa <em>soy padre <\/em>-escribe Ozanam el mismo d\u00eda 24-&#8230; <em>Soy depositario y guardi\u00e1n de una criatura inmortal. Ans\u00edo ver su bautismo, que va a tener lugar ma\u00f1ana; luego seguir\u00e9, uno a uno,: todos sus pasos, ver\u00e9 nacer todas las gracias de su infancia y, cuando la tenga en brazos, pensar\u00e9 que en ella hay un alma inmortal hecha para Dios y para la eternidad. Estas reflexiones me conmueven hasta las l\u00e1grimas y me dejan confuso. \u00a1Ah, qu\u00e9 momento cuando arrodillado al pie de mi Amelia he visto su \u00faltimo esfuerzo y, al mismo tiempo, a mi hija aparecer a la luz \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>En el quinto aniversario de su boda, 23 de junio de 1846, Ozanam escribe a su suegro: <em>\u00abEstoy m\u00e1s prendado, m\u00e1s apasionado, m\u00e1s infantil que nunca; no puedo bendecir bastante a los buenos padres a quienes debo este tesoro \u00ab. <\/em>Ozanam tuvo lo dicha de casarse con la mujer a la que amaba y de amar a la mujer con la que se hab\u00eda casado. Las cartas dirigidas a Amelia en las breves ausencias, los viajes juntos, los detalles diarios y especiales en cada aniversario, la armoniosa convivencia, la fe cristiana vivida juntos, la relaci\u00f3n con sus respectivas familias y con los amigos, la educaci\u00f3n de su hija, todo los fue uniendo con lazos cada d\u00edas m\u00e1s fuertes. Es dif\u00edcil encontrar un esposo m\u00e1s enamorado, m\u00e1s detallista, agradecido y considerado que Ozanam. Y su esposa, Amelia, no se qued\u00f3 atr\u00e1s. En su hogar, no se compet\u00eda sobre qui\u00e9n manda, sobre qui\u00e9n tiene la \u00faltima palabra, se compet\u00eda sobre quien amaba m\u00e1s.<\/p>\n<h2><strong><em>\u00abJam\u00e1s dej\u00f3 la oraci\u00f3n\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Nada se improvisa. En la vida de Ozanam, todo es gracia y todo es fiel colaboraci\u00f3n. Desde muy joven decidi\u00f3 consagrar su vida a la verdad e hizo grandes planes para mostrar el rostro civilizador del cristianismo desde los tiempos de los b\u00e1rbaros. Parte de ese programa lo llev\u00f3 a cabo especialmente en sus libros mayores. Los pobres lo condujeron al servicio encarnado y perseverante, y tambi\u00e9n a descubrir las causas de la pobreza y a actuar sobre ellas. Y, antes y m\u00e1s all\u00e1 de sus m\u00faltiples actividades, Ozanam enraiz\u00f3 su vida en el trato diario con Jesucristo. Como lo atestigu\u00f3 su esposa Amelia: <em>\u00abJam\u00e1s dej\u00f3 la oraci\u00f3n. No le he visto nunca levantarse sin hacer la se\u00f1al de la cruz. Por la ma\u00f1ana hac\u00eda una lectura de la Biblia, en versi\u00f3n griega, que meditaba durante media hora \u00ab. <\/em>Es decir, le\u00eda asiduamente el Nuevo Testamento, y sus cartas, con sus m\u00faltiples citas, nos muestran que, adem\u00e1s, conoc\u00eda muy bien el Antiguo Testamento. Su vida y sus textos saben a cristianos, tienen el sello de un hombre de oraci\u00f3n y de sacramentos. Y no guardaba su fe para momentos especiales o privados. Cualquier ocasi\u00f3n le era propicia para confesarla. Cuando en la descre\u00edda Sorbona, alg\u00fan alumno de buen humor sustituy\u00f3 \u00abCurso de Literatura Extranjera\u00bb por \u00abCurso de Teolog\u00eda\u00bb, Ozanam se sonri\u00f3 con gracia y, al terminar la clase, dijo a sus alumnos: <em>\u00abSe\u00f1ores, no tengo la honra de ser te\u00f3logo, pero tengo la fortuna de creer y de ser cristiano, y siento la ambici\u00f3n de poner toda mi alma, todo mi coraz\u00f3n y todas mis fuerzas al servicio de la verdad\u00bb. <\/em>Pero \u00e9l sab\u00eda, humildemente, como se lo dice a su esposa, que <em>\u00abla verdad no necesita de m\u00ed, yo necesito de ella\u00bb. \u00abHe deseado dedicar mi vida al servicio de la fe <\/em>-escribe a Dufieux en julio de 1850- <em>pero consider\u00e1ndome como un servidor in\u00fatil, como un obrero de \u00faltima hora, a quien el due\u00f1o de la vi\u00f1a recibe por caridad\u00bb. <\/em>Pero Ozanam, como se lo confiesa al mismo Dufieux, no pertenece al grupo de quienes pretenden defender la fe a base de gritos, o m\u00e1s <em>\u00abpara exacerbar las pasiones de los creyentes que para convencer a los incr\u00e9dulos\u00bb; <\/em>\u00e9l sintoniza con quienes buscan, <em>\u00aben el coraz\u00f3n humano, todas las cuerdas secretas que han de acercarlo al cristianismo, despertar en \u00e9l el amor por lo verdadero, lo bueno y lo bello, para mostrarle, en seguida, la fe revelada \u00ab. <\/em>Quien sabe que la fe le ha sido regalada no la usa como m\u00e9rito personal y como un arma contra nadie, agradecido la ofrece a los dem\u00e1s como su mejor posibilidad. <em>\u00abAprendamos, ante todo, a defender nuestras posiciones sin odiar a nuestros adversarios, a amar a los que piensan de otra forma que nosotros \u00ab. <\/em>Como lo expresar\u00e1 Lacordaire: Ozanam \u00abera una imitaci\u00f3n constante de nuestro Se\u00f1or Jesucristo que no quebr\u00f3 la ca\u00f1a encorvada\u00bb Oraba, le\u00eda el Nuevo Testamento, lo meditaba y lo hac\u00eda vida propia. Dios ten\u00eda la primac\u00eda en su vida. Como lo rezar\u00e1 con frecuencia: <em>\u00abSe\u00f1or, quiero lo que vos quer\u00e9is, lo quiero como vos lo quer\u00e9is, lo quiero cuando vos lo quer\u00e9is, lo quiero porque vos lo quer\u00e9is \u00ab.<\/em><\/p>\n<h2><strong><em>Aprender a sufrir<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Viendo las actividades, clases, visitas a los pobres, libros, art\u00edculos en la prensa y de m\u00e1s actividades de Ozanam, podr\u00edamos imaginar a un hombre joven y lleno de vigor f\u00edsico. Pero nos enga\u00f1ar\u00edamos. Ozanam nunca goz\u00f3 de una buena salud. Y, de 1846 hasta su muerte en 1853, su salud fue empeorando, aunque dej\u00e1ndole a\u00fan intervalos y capacidad para m\u00faltiples actividades En 1846 su estado se agrava y sufre de fiebres intermitentes con hemorragias de ves\u00edcula. Los m\u00e9dicos le aconsejan descanso y cambio de clima. Y, con una encomienda oficial de investigaci\u00f3n en el extranjero, emprende con Amelia y la peque\u00f1a Mar\u00eda un viaje por varias ciudades italianas hasta desembocar en Roma. En marzo del 47 son recibidos all\u00ed por el Papa P\u00edo IX. Hablan de las Conferencias, de la Obra de la propagaci\u00f3n de la Fe -a la que Ozanam hab\u00eda ayudado no poco- de la situaci\u00f3n del catolicismo en Francia&#8230; Ozanam sale reconfortado. Otras ciudades, algunos d\u00edas en B\u00e9lgica y Alemania, y regresan a Par\u00eds. Ozanam est\u00e1 mejorado y la Sorbona y un n\u00famero cada d\u00eda creciente de alumnos esperan, de nuevo, sus clases.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n de 1848 y el exceso de actividad durante ese per\u00edodo vuelven a empeorar la salud de Ozanam. Sin embargo, en abril, durante los d\u00edas de la peste -que se lleva 16 mil parisinos- no deja de visitar a los necesitados, anima a los miembros de las Conferencias en su esforzado trabajo a favor de los apestados y, por las tardes, sigue con sus clases en las barriadas m\u00e1s pobres. Pero en el oto\u00f1o de 1849 vuelve a empeorar y debe, nuevamente, guardar reposo. Un breve viaje por B\u00e9lgica lo distrae y lo entretiene. En noviembre, ya en Par\u00eds, Ozanam se siente turbado e inseguro a causa de su enfermedad. Le escribe a Ataud, m\u00e9dico y amigo: <em>\u00abDime si puedo volver al trabajo y hasta qu\u00e9 medida; si debo comportarme como un hombre que puede todav\u00eda contar con el futuro&#8230; y, sobre todo, querido amigo, ruega por m\u00ed para que, si Dios no quiere que le sirva trabajando, me resigne a servirle sufriendo \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>En 1850 a Ozanam le toca sufrir, por parte de no pocos amigos, una dura incomprensi\u00f3n. Algunos llegan a pensar que Ozanam se ha desviado, que ha perdido u ocultado su fe. Se defiende sin animosidad en algunas amistosas cartas. Pero el rumor sigue y se va haciendo p\u00fablico. Ozanam prepara entonces un art\u00edculo para los peri\u00f3dicos, pero animado por su amigo Cornudet, lo rompe y deja que su vida, mejor que sus palabras, sea la que hable. Y vuelve a sus clases de la Sorbona, cada d\u00eda con mayor \u00e9xito y resonancia, publica su estudio sobre los Poetas franciscanos, colabora en la prensa y sigue entusiasmado los pasos de las Conferencias de San Vicente, su crecimiento constante y sus trabajos. En el verano de 1851 viaja a Inglaterra con Amelia y con Amp\u00e9re. Pero la enfermedad sigue, como un ciego mast\u00edn, mordiendo la vitalidad de Ozanam, igual que los males de la Rep\u00fablica acaban sepult\u00e1ndola con el autogolpe de estado de Napole\u00f3n III de diciembre del 51. Unos meses m\u00e1s tarde, por la Pascua del 52, Ozanam, debido a la alta fiebre, debe guardar cama. Su pleures\u00eda avanza. Los m\u00e9dicos le proh\u00edben toda actividad y le prescriben cambiar de clima. La familia viaja con \u00e9l hacia Bayona, y se interna, por Espa\u00f1a, hasta Burgos. Tambi\u00e9n aqu\u00ed lo reciben los socios de las Conferencias y se interesa por sus trabajos. Luego, por Francia, viajan de nuevo a Italia. Los miembros de las Conferencias lo acogen, con amor y admiraci\u00f3n, en las diversas ciudades. La presencia de Ozanam y su forma de vivir la fe y el amor a los pobres, los revitaliza. En Florencia lucha, entre las fiebres y los acosos de su enfermedad, por el permiso del gran Duque para que permita las Conferencias y, en Siena, sostiene una largo esfuerzo para que sean fundadas. \u00a1Admirable Federico Ozanam cada d\u00eda m\u00e1s enfermo y, al mismo tiempo, obsesionado por el bien de los pobres y de la juventud a la que desea enrolar en el trabajo de la Sociedad de San Vicente!<\/p>\n<p>Amelia avisa a los hermanos de la salud cada d\u00eda m\u00e1s precaria de Federico. Y vienen a su lado, primero Carlos, el m\u00e9dico, y despu\u00e9s Alfonso, sacerdote. En momentos de cierta serenidad, Ozanam, que no sabe vivir sin trabajar, escribe p\u00e1ginas de su \u00faltimo libro: \u00abViaje al pa\u00eds del Cid\u00bb, y p\u00e1ginas del que llegar\u00e1 a llamarse \u00abEl libro de los enfermos\u00bb. Pero, para fines de agosto de 1853, la situaci\u00f3n se agrava. Y, desde Antignano, su \u00faltima residencia, emprenden el viaje hacia Marsella. Ozanam necesita apoyo para caminar, tiene las piernas hinchadas y debe guardar cama casi continuamente, y el barco es inc\u00f3modo para su situaci\u00f3n. Llegan a Marsella, pero casi inmediatamente, en la tarde del 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Mar\u00eda, Ozanam fallece. <em>\u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, tened compasi\u00f3n de m\u00ed\u00bb, <\/em>\u00e9sas son sus \u00faltimas palabras. Y Ozanam, el amigo de Jesucristo y de los pobres, entra en la Verdad que tiene rostro y por la que hab\u00eda vivido y luchado.<\/p>\n<h2><strong><em>\u00abPongo mi alma en manos de Jesucristo\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>El 23 de abril de 1853, mientras estaba en la ciudad de Pisa, hab\u00eda escrito su testamento. <em>\u00abPongo mi alma en manos de Jesucristo, mi Salvador&#8230; Muero en el seno de la Iglesia cat\u00f3lica&#8230; He conocido las dudas del siglo presente, pero toda mi vida me he convencido que no hay reposo para el esp\u00edritu y el coraz\u00f3n m\u00e1s que en la fe de la Iglesia y bajo su autoridad. Si atribuyo alg\u00fan valor a mis estudios es que me dan derecho a suplicar a todos los que amo que sigan fieles a una religi\u00f3n donde he encontrado la luz y la paz. Mi m\u00e1ximo ru\u00e9go a mi familia, a mi mujer, a mi hija, a mis hermanos y cu\u00f1ados, a todos los que nacer\u00e1n de ellos es que perseveren en la fe, a pesar de las humillaciones, los esc\u00e1ndalos, las deserciones de las que ser\u00e1n testigos.<\/em><\/p>\n<p><em>A mi querida Amelia, que ha hecho la alegr\u00eda y el encanto de mi vida y cuyos cuidados tan dulces han consolado, desde hace un a\u00f1o, todos mis males, le dirijo mis adioses cortos como todas las cosas de la tierra. Le estoy agradecido, la bendigo y la esperar\u00e9. Solamente en el cielo podr\u00e9 devolverle tanto amor como merece. Doy a mi hija la bendici\u00f3n de los Patriarcas, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. Me es triste no poder trabajar m\u00e1s tiempo en la obra tan querida de su educaci\u00f3n, pero la confio sin pena a su muy buena y muy amada madre&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Y, despu\u00e9s de nombrar a sus hermanos Alfonso y Carlos, a su suegra, a su cu\u00f1ado, a su t\u00edo, a sus primos, al sacerdote Noirot, al se\u00f1or Amp\u00e9re y a sus amigos desde la juventud: Pessonneaux, Lallier, Dufieux, termina su testamento diciendo: <em>\u00abTambi\u00e9n doy aqu\u00ed las gracias a todos los que me han hecho alg\u00fan servicio. Pido perd\u00f3n por mis prontos y malos ejemplos. Y pido las oraciones de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal de mis amigos de Lyon. No ces\u00e9is en ella, aunque os digan que \u00e9l est\u00e1 en el cielo. Rogad siempre por \u00e9l, que os ama mucho, pero que necesita, mis queridos amigos, de vuestras oraciones. Y yo dejar\u00e9 la tierra con menos temor. Espero firmemente que no nos separemos y me quedo con vosotros hasta que veng\u00e1is a m\u00ed. Que sobre todos nosotros venga la bendici\u00f3n del Padre, del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n. \u00ab.<\/em><\/p>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda dicho que \u00ablos que aman a los pobres durante su vida no tendr\u00e1n miedo a la muerte\u00bb y que \u00abno podemos asegurar mejor nuestra salvaci\u00f3n que viviendo y muriendo al servicio de los pobres en brazos de la providencia\u00bb. Y esta fue la gracia de la tranquilidad de Ozanam. Cuando el sacerdote que le administr\u00f3 los sacramentos de los enfermos y lo animaba a no tener miedo a Dios, le respondi\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 lo iba a tener si lo amo tanto?\u00bb. Y, sobre todo, Ozanam sab\u00eda \u00a1cu\u00e1nto lo amaba Dios!<\/p>\n<h2><strong><em>\u00abUn modelo de compromiso\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>S\u00edrvanme las palabras de Juan Pablo II &#8211; dichas en Par\u00eds el 29 de agosto de 1997, durante la beatificaci\u00f3n de Fenderico Ozanam- para terminar estas sencillas \u00abAnotaciones\u00bb: \u00abFederico Ozanam amaba a los necesitados. Desde su juventud tom\u00f3 conciencia de que no bastaba hablar de la caridad y de la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo; esto deb\u00eda traducirse en un compromiso activo de los cristianos al servicio de los pobres&#8230; Hombre de pensamiento y de acci\u00f3n, Federico Ozanam sigue siendo&#8230; un modelo de compromiso valiente, capaz de hacer o\u00edr una palabra libre y exigente en la b\u00fasqueda de la verdad y en defensa de la dignidad de toda persona humana\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Beato Federico Ozanam, nacido en Mil\u00e1n el 23 de abril de 1813, pas\u00f3 casi toda su vida en Francia. Fue uno de los fundadores de las Conferencias de san Vicente de Pa\u00fal para asistir &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":150270,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[164,296,161,259,160,297],"class_list":["post-49459","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam","tag-bailly","tag-curnier","tag-etienne","tag-falconnet","tag-nimes","tag-pessonneaux"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El beato Federico Ozanam - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El beato Federico Ozanam - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El Beato Federico Ozanam, nacido en Mil\u00e1n el 23 de abril de 1813, pas\u00f3 casi toda su vida en Francia. Fue uno de los fundadores de las Conferencias de san Vicente de Pa\u00fal para asistir ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2017-09-09T05:15:05+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"55 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"El beato Federico Ozanam\",\"datePublished\":\"2017-09-09T05:15:05+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/\"},\"wordCount\":10910,\"commentCount\":1,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630\",\"keywords\":[\"Bailly\",\"Curnier\",\"Etienne\",\"Falconnet\",\"Nimes\",\"Pessonneaux\"],\"articleSection\":[\"Federico Ozanam\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/\",\"name\":\"El beato Federico Ozanam - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630\",\"datePublished\":\"2017-09-09T05:15:05+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El beato Federico Ozanam\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El beato Federico Ozanam - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El beato Federico Ozanam - Somos Vicencianos","og_description":"El Beato Federico Ozanam, nacido en Mil\u00e1n el 23 de abril de 1813, pas\u00f3 casi toda su vida en Francia. Fue uno de los fundadores de las Conferencias de san Vicente de Pa\u00fal para asistir ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2017-09-09T05:15:05+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"55 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"El beato Federico Ozanam","datePublished":"2017-09-09T05:15:05+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/"},"wordCount":10910,"commentCount":1,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630","keywords":["Bailly","Curnier","Etienne","Falconnet","Nimes","Pessonneaux"],"articleSection":["Federico Ozanam"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/","name":"El beato Federico Ozanam - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630","datePublished":"2017-09-09T05:15:05+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-beato-federico-ozanam\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El beato Federico Ozanam"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-stamp.jpg?fit=1200%2C630","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-cRJ","jetpack-related-posts":[{"id":26,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/resena-biografica-del-beato-federico-de-ozanam\/","url_meta":{"origin":49459,"position":0},"title":"Rese\u00f1a biogr\u00e1fica del Beato Federico de Ozanam","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/09\/2016","format":false,"excerpt":"Federico Ozanam es sin duda una figura totalmente excepcional en la historia de la Iglesia cat\u00f3lica moderna. De la Iglesia, hay que insistir, pues Ozanam se sinti\u00f3 siempre y con toda radicalidad hijo y miembro de la Iglesia: \"profundamente laico, sin dejar de ser cat\u00f3lico\", como se expresaba \u00e9l mismo.\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":104291,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/novena-biblica-en-honor-al-beato-federico-ozanam-dia-noveno\/","url_meta":{"origin":49459,"position":1},"title":"Novena b\u00edblica en honor al beato Federico Ozanam: D\u00eda noveno","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/09\/2012","format":false,"excerpt":"Oraci\u00f3n Oh Dios de Caridad infinita, que no dejas de compadecerte de nosotros y contin\u00faas la obra misericordiosa de tu Divino Hijo Jesucristo en la historia de cada hombre. Te damos infinitas gracias por el amor que se hace manifiesto por medio de la gracia bautismal en todos y cada\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/09\/beato_ozanam_pobre-225x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":401415,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-santidad-federico-ozanam-i\/","url_meta":{"origin":49459,"position":2},"title":"La santidad de Federico Ozanam (I)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"30\/11\/2017","format":false,"excerpt":"Todos sabemos que Vicente de Pa\u00fal plant\u00f3 un gran \u00e1rbol \u201crevolucionario\u201d de caridad en el siglo XVII. En este tronco se le han ido injertando otras ramas que, a pesar de tener identidad propia, todas ellas se alimentan de esa savia del Cristo adorador del evangelizador y servidor de los\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/Federico-Ozanam-1.jpg?fit=412%2C462&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":56494,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-la-causa-de-beatificacion-de-federico-ozanam\/","url_meta":{"origin":49459,"position":3},"title":"Historia de la causa de beatificaci\u00f3n de Federico Ozanam","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/03\/2015","format":false,"excerpt":"El venerable Ozan\u00e1m vivi\u00f3 en la primera mitad del siglo X1X, durante apenas 40 a\u00f1os, cuando la situaci\u00f3n pol\u00edtica en Francia y en Europa, as\u00ed como la historia de la Iglesia, sufrieron revueltas que parec\u00edan impensables hasta el momento. Federico sinti\u00f3 y vivi\u00f3 intensamente sus breves a\u00f1os, contribuyendo notablemente a\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/09\/ozanam02-228x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":25874,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/formacion-para-la-excelencia-modulo-02-3%c2%ba-federico-ozanam-su-espiritualidad-rosalia-rendu\/","url_meta":{"origin":49459,"position":4},"title":"Formaci\u00f3n para la excelencia (M\u00f3dulo 02): 3\u00ba. Federico Ozanam, su espiritualidad. Rosal\u00eda Rendu.","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/09\/2013","format":false,"excerpt":"Federico Ozanam Fue hijo de Juan Antonio Ozanam y Mar\u00eda Nantes, naci\u00f3 en Mil\u00e1n (ciudad entonces de influencia francesa) el 23 de abril de 1813. Ozanam fue profesor universitario, seglar, escritor y apologista, uno de los fundadores de las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal. March\u00f3 a Par\u00eds en noviembre\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/01\/ozanam1-260x300.png?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":99710,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/beato-federico-ozanam-1813-1853\/","url_meta":{"origin":49459,"position":5},"title":"Beato Federico Ozanam (1813-1853)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"13\/04\/2016","format":false,"excerpt":"\"La tierra se enfr\u00eda y a nosotros, los cat\u00f3licos, nos toca dar el calor vital que no existe. Somos nosotros los que tenemos que volver a empezar igual que los m\u00e1rtires...\" \"Es necesario abrazar el mundo en una red de caridad\". Beatificar no significa levantar una estatua. Muy lejos de\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49459"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49459\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":401234,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49459\/revisions\/401234"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/150270"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}