{"id":44323,"date":"2015-02-04T05:01:52","date_gmt":"2015-02-04T04:01:52","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/07\/la-espiritualidad-del-laico-vicenciano\/"},"modified":"2016-07-26T19:18:00","modified_gmt":"2016-07-26T17:18:00","slug":"la-espiritualidad-del-laico-vicenciano","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-del-laico-vicenciano\/","title":{"rendered":"La espiritualidad del laico vicenciano"},"content":{"rendered":"<h2>Definici\u00f3n de t\u00e9rminos<\/h2>\n<h3><em>1. Espiritualidad<\/em><\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/espiritualidad_laico.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-137966\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/espiritualidad_laico-300x201.jpg?resize=300%2C201\" alt=\"espiritualidad_laico\" width=\"300\" height=\"201\" \/><\/a>Una visi\u00f3n religiosa como la cristiana, que tiene su fundamento y ra\u00edz no simplemente en un Dios-Esp\u00edritu (como s\u00ed la tienen, por ejemplo, la religi\u00f3n jud\u00eda o la mahometana), sino en un Dios que se hace carne humana y que es, a la vez, verdadero Dios y verdadero hombre, no puede limitarse a entender su espiritualidad como algo que afecta s\u00f3lo al esp\u00edritu humano, pues tambi\u00e9n su carne hu\u00admana debe ser, como lo fue la de Cristo, resucitada, glori\u00adficada y \u00abespiritualizada\u00bb (1Cor 15,44).<\/p>\n<p>En la perspectiva propia de la fe cristiana, la vida espi\u00adritual (que en cualquier religi\u00f3n consiste en vivir en el mundo de tal manera que se vaya caminando hacia una uni\u00f3n cada vez m\u00e1s \u00edntima con Dios) pasa necesariamente por el hombre Jesucristo, que es el \u00fanico camino seguro: <em>\u00abYo soy el camino\u00bb <\/em>(Jn 14,6); pasa por el seguimiento de Cristo, o sea, por la reproducci\u00f3n, en la propia vida y en las circunstancias de la historia propia, de los modos de pensar, de obrar, de amar, de los modos de vivir y de mo\u00adrir de Cristo mismo. Este es el verdadero camino espiritual, el \u00fanico ofrecido a <em>todos <\/em>los cristianos, que deben empezar su largo caminar hacia la uni\u00f3n con Dios desde el momento mismo de su bautismo.<\/p>\n<p>Todos los cristianos tienen por delante el mismo camino de vida espiritual, pero no todos lo recorren de la misma manera. Es decir, no todos siguen a Cristo de la misma ma\u00adnera. Ni podr\u00edan hacerlo, pues, por un lado, la vida humana de Cristo presenta una riqueza tal de contenidos que supera la capacidad de cualquier cristiano para seguirle e imitarle en todos los aspectos, <em>y, <\/em>por otra, cada ser cristiano ve a Cristo desde su propia situaci\u00f3n en el mundo, situaci\u00f3n que es siempre limitada y que por ello mismo condiciona y es\u00adpecifica su vida espiritual, su modo peculiar de seguimiento de Cristo. En efecto, el imitar-seguir a Cristo en su propia vida no le exige lo mismo (excepto en las cosas b\u00e1sicas comunes: dogma, sacramentos comunes&#8230;) al rey que al ar\u00adtesano, al monje que al seglar, al c\u00e9libe que al casado.<\/p>\n<p>El modelo Cristo es com\u00fan para todos, y com\u00fan tam\u00adbi\u00e9n la ra\u00edz del seguimiento, fe en Cristo y bautismo. A la diversidad de modos en el seguimiento de Cristo lo califi\u00adcamos como diversidad de carismas. Con ello ampliamos un poco lo que entiende san Pablo por carisma en sus es\u00adcritos (sobre todo en 1Cor 12-14). Pero tambi\u00e9n a los ca\u00adrismas entendidos como los entendemos aqu\u00ed se deben aplicar, sin por ello forzarlas, las dos ideas que aplica san Pablo a los carismas tal como \u00e9l los entiende. La variedad de carismas se debe a la iniciativa del Esp\u00edritu Santo, quien adem\u00e1s los distribuye como bien le parece; los ca\u00adrismas se dan no ante todo para el bien de la persona que los recibe, sino para el bien com\u00fan, para el bien de los dem\u00e1s (1Cor 12, 6-8).<\/p>\n<p>Aplic\u00e1ndolo a nuestro caso: los diversos modos que se dan en el seguimiento-de-Cristo-en-camino-hacia-Dios, es decir las diversas formas de espiritualidad, son obra del Esp\u00edritu Santo y se ordenan al bien com\u00fan del Cuerpo M\u00edstico y aun de toda la humanidad, y no ya s\u00f3lo ni prin\u00adcipalmente al bien del creyente que recibe el carisma.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo aspecto no quedaba tan claro, y ni siquiera se ten\u00eda en cuenta, en muchos estudios del pasado sobre la vida espiritual. Hoy puede considerarse como un dato teol\u00f3gico firme y v\u00e1lido para toda forma de vida espiritual, incluyendo las m\u00e1s contemplativas y m\u00e1s aparentemente apartadas del mundo. Tambi\u00e9n estas se ordenan al bien com\u00fan. As\u00ed lo dice de ellas expresamente el canon 573 del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico: <em>\u00abEntregados a la edifica\u00adci\u00f3n de la Iglesia y a la salvaci\u00f3n del mundo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Todo esto que venimos diciendo es v\u00e1lido tambi\u00e9n, por supuesto, para toda espiritualidad que. se quiera calificar de vicenciana, pues as\u00ed lo era ya en sus mismo or\u00edgenes. Anticipando ideas que se ver\u00e1n m\u00e1s adelante con mayor detalle: el \u00abcarisma\u00bb vicenciano no se le da a quien lo re\u00adcibe ante todo para su propio bien, para su propia santidad, para su propia salvaci\u00f3n, sino para trabajar por el bien, la santidad y la salvaci\u00f3n de los pobres. Ahora bien: traba\u00adjando por el bien, por la santidad y por la salvaci\u00f3n de los pobres, el alma vicenciana ir\u00e1 haciendo su propio camino espiritual de seguimiento de Cristo que le llevar\u00e1 a la uni\u00f3n final con Dios.<\/p>\n<h3><em>2. Laico<\/em><\/h3>\n<p><em>\u00abTodos los incorporados a Cristo por el bautismo\u00bb <\/em>constituimos el Pueblo de Dios, <em>\u00abcada uno seg\u00fan su propia condici\u00f3n\u00bb <\/em>(C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, canon 204). Hay pues una diferencia de \u00abcondiciones\u00bb de vida dentro de ese pueblo, que constituye sin embargo un todo org\u00e1ni\u00adco. Seg\u00fan el derecho de la Iglesia la diferenciaci\u00f3n b\u00e1sica de \u00abcondiciones\u00bb brota de que se haya recibido o no el sa\u00adcramento del orden. Los que lo reciben se denominan \u00abcl\u00e9\u00adrigos\u00bb; los dem\u00e1s, \u00ablaicos\u00bb (canon 207). Este es el sentido can\u00f3nico preciso de los dos t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>Pero advi\u00e9rtase que esta clar\u00edsima delimitaci\u00f3n no ha pasado al lenguaje com\u00fan, pues en \u00e9ste no se denomina normalmente laico a quien, aunque no ordenado, pertenece a una orden religiosa o a una sociedad de vida apost\u00f3lica. Para concretar: <em>seg\u00fan los t\u00e9rminos del Derecho Can\u00f3nico en su canon 207 <\/em>todas la mujeres bautizadas cat\u00f3licas, sin excepci\u00f3n alguna, aun las pertenecientes a \u00f3rdenes religio\u00adsas, son laicas, as\u00ed como todos los varones no ordenados, aunque pertenezcan a \u00f3rdenes religiosas o a sociedades de vida apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>As\u00ed es seg\u00fan el derecho. Pero en el lenguaje corriente nadie considera laico, por ejemplo, a un hermano coadjutor de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas (orden religiosa), ni de la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (sociedad de vida apost\u00f3lica). Perso\u00adnalmente, mientras pensamos que el lenguaje can\u00f3nico es muy preciso, lamentamos las confusiones que crea el len\u00adguaje \u00abpopular\u00bb (aunque no es s\u00f3lo el pueblo llano el porta\u00addor de la confusi\u00f3n, sino tambi\u00e9n sus l\u00edderes: sacerdotes, obispos&#8230;). \u00bfSe atrever\u00eda alguien a decir que, por ejemplo, la hija de la caridad es <em>de verdad <\/em>laica? Sus fundadores s\u00ed se atrev\u00edan, pero hoy el hacerlo parece darnos algo de miedo&#8230; Sin embargo, lo es ciertamente seg\u00fan el canon 207.<\/p>\n<p>Lamentamos, dec\u00edamos, las confusiones creadas por el lenguaje com\u00fan, pero nos atenemos a \u00e9l. En este trabajo, cuando hablamos de laicos vicencianos no nos referimos ni a los hermanos coadjutores de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ni a las hijas de la caridad; ni, por supuesto, a los cl\u00e9rigos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (pues no son lai\u00adcos en ning\u00fan sentido, ni can\u00f3nico ni popular), aunque no pocas de las cosas que vamos a decir valen tambi\u00e9n para ellos y para ellas.<\/p>\n<p>Desde los ya lejanos tiempos de la obra del padre Con\u00adgar, <em>\u00abJalones para una teolog\u00eda del laicado\u00bb <\/em>(Ed. Estela, Barcelona, 1961; lejana pero a\u00fan v\u00e1lida; y no s\u00f3lo v\u00e1lida, sino una de las mejores obras de teolog\u00eda escritas sobre el tema hasta hoy mismo), la cantidad de escritos sobre el lu\u00adgar y el papel de los laicos en la Iglesia es literalmente, como se suele decir en estos casos, inmensa. Lo cual apunta a una realidad de la que casi todo el mundo empie\u00adza a ser consciente: \u00abHa sonado en la larga historia de la Iglesia Cat\u00f3lica la hora de los laicos\u00bb (o\u00eddo as\u00ed, literal\u00admente, por quien esto escribe a un obispo \u00abde los de antes\u00bb en v\u00edsperas de su jubilaci\u00f3n). No estamos muy seguros de que este fen\u00f3meno est\u00e9 ocurriendo por primera vez en la historia de la Iglesia Cat\u00f3lica, pero no importa. Cierta\u00admente es nuevo si se contemplan los, digamos, tres o cua\u00adtro \u00faltimos siglos de esa historia.<\/p>\n<p>Ante la abundancia casi oce\u00e1nica de material vamos a limitarnos a lo que dice sobre los laicos el Derecho Can\u00f3\u00adnico, que aunque ni siquiera recoge ni de lejos todo lo que dice el concilio Vaticano II acerca de este tema, lo que di\u00adce est\u00e1 inspirado en y tuvo en cuenta lo que enseri\u00f3 el con\u00adcilio. Todo lo que dicen ambos, concilio y derecho, viene muy bien al laico vicenciano, pues tambi\u00e9n \u00e9l es laico cristiano. Pero no encontrar\u00e1 ni en uno ni en otro algo que se refiere al coraz\u00f3n mismo de su carisma propio.<\/p>\n<p>Esto es lo que dice el Derecho Can\u00f3nico sobre la teolo\u00adg\u00eda de la vida laical en la Iglesia. Damos las ideas perti\u00adnentes sin comentarios.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">CANON 208<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Com\u00fan a todos los creyentes, cl\u00e9rigos y laicos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPor su regeneraci\u00f3n en Cristo <\/em>(por su bautismo) <em>se da entre todos los fieles una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y acci\u00f3n, en virtud de la cual to\u00addos, seg\u00fan su propia condici\u00f3n y oficio, cooperan a la edificaci\u00f3n del Cuerpo de Cristo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">CANON 225<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Propio s\u00f3lo de los laicos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPuesto que, en virtud del bautismo y de la confirma\u00adci\u00f3n, los laicos, como todos los dem\u00e1s fieles, est\u00e1n desti\u00adnados por Dios al apostolado&#8230;, tienen la obligaci\u00f3n y gozan del derecho&#8230; de trabajar para que el mensaje di\u00advino de salvaci\u00f3n sea conocido y recibido por todos los hombres en todo el mundo&#8230; Tienen tambi\u00e9n el derecho peculiar <\/em>(nota: peculiar de ellos, no de los cl\u00e9rigos), <em>ca\u00adda uno seg\u00fan su propia condici\u00f3n, de impregnar y per\u00adfeccionar el orden temporal con el esp\u00edritu evang\u00e9lico, y de dar as\u00ed testimonio de Cristo, especialmente en la rea\u00adlizaci\u00f3n de esas mismas cosas temporales y en el ejerci\u00adcio de las tareas seculares\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Y esto es lo que se refiere al coraz\u00f3n mismo de la espi\u00adritualidad del laico vicenciano, que no aparece ni en el Concilio ni en el Derecho, aunque s\u00ed en otro documento de la Iglesia:<\/p>\n<p>\u00abEl Esp\u00edritu nos lleva a descubrir m\u00e1s claramente que <em>hoy la santidad no es posible sin un compromiso con la justicia, sin una solidaridad con los pobres y oprimidos. <\/em>El modelo de la santidad de los fieles laicos <em>tiene que in\u00adcorporar la dimensi\u00f3n social <\/em>en la transformaci\u00f3n del mundo seg\u00fan el plan de Dios\u00bb (Mensaje final del s\u00ednodo sobre los laicos <em>\u00abTras las huellas del Concilio\u00bb, <\/em>1987. Cursivas nuestras).<\/p>\n<h3><em>3. Vicenciano<\/em><\/h3>\n<p>El \u00faltimo texto citado nos introduce de lleno en el cora\u00adz\u00f3n mismo de la definici\u00f3n del tercer t\u00e9rmino, lo vicenciano.<\/p>\n<p>La espiritualidad vicenciana es una de las muchas ma\u00adneras de vivir el evangelio que el Esp\u00edritu Santo ha hecho surgir a lo largo de la historia de la Iglesia. Para hacer sur\u00adgir \u00e9sta, el Esp\u00edritu Santo se sirvi\u00f3 de un sacerdote llama\u00addo Vicente de Pa\u00fal a partir (se puede decir hoy con toda precisi\u00f3n) de sus treinta y siete a\u00f1os. Los primeros cre\u00adyentes que aceptaron como buena la experiencia y visi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal formaron un grupo de acci\u00f3n, una co\u00adfrad\u00eda de caridad, para asistir a los enfermos pobres de un pueblo peque\u00f1o franc\u00e9s, Ch\u00e1tillon. Eran ocho, y eran to\u00addas mujeres (X 568). Este fue el primer grupo \u00abvicencia\u00adno\u00bb de la historia. R\u00e1pidamente se fueron creando otros, primero en Par\u00eds, de manera que al cabo de los a\u00f1os sabe\u00admos por testimonio de Luis Abelly, el primer bi\u00f3grafo de san Vicente de Pa\u00fal, que las cofrad\u00edas de la caridad <em>\u00abestaban extendidas en sitios casi innumerables, en Francia, en Italia y en otros lugares \u00bb <\/em>(libro II, cap. VIII, p.442).<\/p>\n<p>A todos los miembros de las cofrad\u00edas ofreci\u00f3 Vicente de Pa\u00fal una misma formulaci\u00f3n escueta de su visi\u00f3n espi\u00adritual: <em>\u00abHonrar el amor que Nuestro Se\u00f1or tiene a los po\u00adbres, asisti\u00e9ndoles corporal y espiritualmente\u00bb <\/em>(X 569). A todos se les asegura la misma plenitud final de esta manera de vivir la fe cristiana: Jes\u00fas <em>\u00ables colmar\u00e1 con sus bendi\u00adciones divinas\u00bb <\/em>en esta tierra, y despu\u00e9s, <em>\u00aben el d\u00eda terri\u00adble del juicio\u00bb <\/em>oir\u00e1n <em>\u00absu voz dulce y agradable\u00bb <\/em>que les dir\u00e1: <em>\u00abVenid, benditos de mi Padre\u00bb <\/em>(X 568).<\/p>\n<p>Todo lo que a\u00f1adir\u00e1 a esto Vicente de Pa\u00fal a lo largo de cuarenta y tres a\u00f1os en sus ense\u00f1anzas a cl\u00e9rigos, laicos y laicas no ser\u00e1 m\u00e1s que comentario y amplificaci\u00f3n de esas ideas primeras. En ellas est\u00e1 el coraz\u00f3n mismo de lo que llamamos espiritualidad vicenciana. Oir\u00e1n la voz de Vi\u00adcente y se dejar\u00e1n guiar por ella creyentes de muy diversas condiciones can\u00f3nicas, que vivir\u00e1n una misma espirituali\u00addad en formas de vida tambi\u00e9n muy diversas: cl\u00e9rigos se\u00adculares y laicos en comunidad y con votos (Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, 1625-1626), laicas en comunidad (Hijas de la Caridad, 1633), cl\u00e9rigos diocesanos (Conferencias de los Martes, 1633: <em>\u00abHonrar la vida de Nuestro Se\u00f1or Jesu\u00adcristo y su amor a los pobres\u00bb <\/em>X 143), y, el grupo m\u00e1s numeroso, mujeres laicas (y tambi\u00e9n varones: X 595) de toda condici\u00f3n civil, casadas, solteras, viudas, y de todas las clases, altas, medias y bajas (Cofrad\u00edas de la Caridad, Damas de la Caridad, 1634).<\/p>\n<p>En suma: la experiencia espiritual-cristiana de Vicente de Pa\u00fal se muestra desde su mismo origen como una manera de vivir la gracia y la fe recibidas en el bautismo muy adecuada y eficaz (pues conduce a la uni\u00f3n final con Dios) casi para cualquier condici\u00f3n can\u00f3nica de vida cristiana. Decimos casi, pues Vicente encontr\u00f3 en la ideolog\u00eda teo\u00adl\u00f3gica y en las estructuras de la vida religiosa de su tiempo un muro que \u00e9l no pudo ni, que sepamos, intent\u00f3 traspasar. Si tuvi\u00e9ramos acceso a las muchas conferencias de san Vi\u00adcente a las religiosas de la Visitaci\u00f3n, tal vez habr\u00eda que revisar esta \u00faltima afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>La experiencia espiritual vicenciana<\/h2>\n<p>El cristiano o la cristiana que quiera apelar a san Vice\u00adnte de Pa\u00fal leg\u00edtimamente como inspirador de su propia vida espiritual-cristiana tendr\u00e1 que pasar necesariamente por el proceso de una verdadera conversi\u00f3n, como pas\u00f3 Vicente mismo. No nos referimos con la palabra conver\u00adsi\u00f3n a un paso de una vida inmoral (a no ser que tambi\u00e9n ese paso sea necesario) a una vida decentemente moral. La conversi\u00f3n de que hablamos aqu\u00ed se refiere a un cambio bastante radical de perspectivas <em>en la manera misma de ver y de vivir la fe cristiana.<\/em><\/p>\n<p>La manera puede estar centrada en uno mismo, como cuando se afirma que de lo que se trata en el fondo en toda vida cristiana es de \u00absalvar su propia alma\u00bb. Cuando se ven las cosas as\u00ed, el resultado es que la mayor parte de las energ\u00edas espirituales se centra en uno mismo; todo (y, lo que es m\u00e1s lamentable, todos) queda subordinado a la pro\u00adpia perfecci\u00f3n y a la propia salvaci\u00f3n; todo (y todos) se convierte en medio o instrumento a favor de uno mismo. Por ejemplo, se trabaja por los pobres no pensando primero en ellos, sino para aumentar los m\u00e9ritos y la santidad propia. O sea, una visi\u00f3n de la fe cristiana evidentemente egocentrada, por no decir ego\u00edsta (as\u00ed la califica Ozanam, como veremos m\u00e1s adelante), aunque suene como muy espiritual. San Vicente, dec\u00edamos, pas\u00f3 por este mismo proceso de conversi\u00f3n, que adem\u00e1s en su caso se dio en un terreno no del todo espiritual. Pues desde que se orden\u00f3 de sacerdote a los veinte a\u00f1os hasta que se \u00abconvirti\u00f3\u00bb a se\u00adguir a Cristo como evangelizador de los pobres hacia los treinta y seis, este sacerdote de Jesucristo vivi\u00f3 una fe y un sacerdocio orientados por el deseo de mejorar la modestia de su condici\u00f3n social familiar, y de vivir su condici\u00f3n sa\u00adcerdotal bajo la sombra protectora de su madre. Ninguno de esos dos ideales era propiamente inmoral. Pero si no los hubiera recusado como formas posibles de vivir su fe cris\u00adtiana y su sacerdocio, nadie le invocar\u00eda hoy como santo y como patr\u00f3n.<\/p>\n<p>D\u00edgase algo parecido de santa Luisa de Marillac, aun\u00adque en este caso la diferencia s\u00ed se da en el terreno pura\u00admente espiritual. Pues si esta mujer, m\u00edstica en sentido fuerte casi desde la cuna, hubiera mantenido hasta su muerte la visi\u00f3n espiritual en que fue educada en su ju\u00adventud, y no hubiera tenido la suerte (o m\u00e1s bien la gracia) de caer bajo la orientaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal hacia los treinta y cinco a\u00f1os, hoy no estar\u00eda en los altares (aventu\u00adramos la opini\u00f3n; s\u00f3lo Dios lo puede saber): ninguna de las muchas figuras que pertenecieron a la escuela de m\u00edsti\u00adca abstracta (que se preocupaba ante todo por la propia vi\u00adda espiritual y por la santidad personal) en la que Luisa fue educada en su juventud, se encuentra hoy en el cat\u00e1lo\u00adgo de los santos reconocidos.<\/p>\n<p>Conversi\u00f3n, pues, de una visi\u00f3n de la fe centrada en uno mismo a una visi\u00f3n de la fe que se orienta a y se ex\u00adpresa en la redenci\u00f3n-evangelizaci\u00f3n de los pobres en se\u00adguimiento de Jesucristo: he ah\u00ed la esencia misma de la conversi\u00f3n necesaria a toda verdadera espiritualidad de inspiraci\u00f3n vicenciana. Si esa conversi\u00f3n no se da, y con toda fuerza, el alma cristiana a\u00fan tendr\u00e1 ciertamente que practicar por mandato de Jesucristo, entre otras muchas cosas, la caridad hacia los pobres. Efectivamente: entre otras muchas cosas, algunas de las cuales parecer\u00e1n m\u00e1s importantes que la pr\u00e1ctica de la caridad hacia los pobres: la oraci\u00f3n, la eucarist\u00eda, los votos&#8230;<\/p>\n<p>Pero eso no es as\u00ed en modo alguno en la espiritualidad vicenciana, ni en su forma clerical ni en su forma laical. En esa espiritualidad (en esa forma de vivir la fe cristiana en el camino hacia la uni\u00f3n \u00faltima con Dios a trav\u00e9s del camino Jesucristo) lo primero y lo central es el trabajar por los pobres en seguimiento de Cristo. Todo lo dem\u00e1s (ora\u00adci\u00f3n, eucarist\u00eda, votos&#8230;) debe estar orientado y aun subor\u00addinado a ello y sirve para alimentarlo y darle fuerza, idea que san Vicente expres\u00f3 multitud de veces en aquella ex\u00adpresi\u00f3n suya de <em>\u00abdejar a Dios por Dios\u00bb; <\/em>o sea, dejar la oraci\u00f3n y aun la misa cuando lo exige la atenci\u00f3n urgente al necesitado, pues esto es lo principal.<\/p>\n<p>Para que mejor se entienda lo que queremos decir va\u00admos a examinar con cierto detalle tres casos muy diferen\u00adtes. El primero se refiere a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Aunque de suyo este ejemplo caer\u00eda fuera del tema de este trabajo sobre la espiritualidad laica vicenciana, pensamos que lo que vamos a decir sobre \u00e9l puede ser \u00fatil para acla\u00adrar la naturaleza de la espiritualidad propia del laico vicenciano. Los otros dos s\u00ed se refieren a instituciones laicas, las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal, y las asociacio\u00adnes de car\u00e1cter mariano, Juventudes Marianas Vicencianas y los movimientos basados en la Medalla Milagrosa. Lo que se va a decir sobre todos estos ejemplos nos parece correcto, aunque admitimos de antemano que a alguien le pueda sonar algo duro y aun equivocado. Con sinceridad, estamos dispuestos y abiertos a puntos de vista que tal vez corrijan lo que aqu\u00ed se va a decir.<\/p>\n<p><strong>Primer caso. <\/strong>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se ha visto tentada a lo largo de su historia a colocar la santidad per\u00adsonal en el centro de sus preocupaciones y a subordinar a ella todo lo dem\u00e1s, incluyendo la evangelizaci\u00f3n de los pobres. V\u00e9ase este texto tan expl\u00edcito (al que ya se aludi\u00f3 en un trabajo anterior) de nada menos que un superior ge\u00adneral, el padre Fiat, de finales del siglo XIX:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEl primer fin de la peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda <\/em>(la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n) <em>es la santificaci\u00f3n de sus miem\u00adbros, y tal debe ser el objeto primero de nuestra soli\u00adcitud; todos los otros le deben estar subordinados\u00bb <\/em>(circular a los superiores, 4 de diciembre de 1879).<\/p>\n<p>Esta formulaci\u00f3n del esp\u00edritu vicenciano de car\u00e1cter \u00abofi\u00adcial\u00bb tal vez sea s\u00f3lo un caso de lenguaje desafortunado, de manera imprecisa de expresarse. Pues en el mismo siglo del padre Fiat sus misioneros hab\u00edan encontrado, y segu\u00edan en\u00adcontrando en su tiempo, su santidad personal no en una preocupaci\u00f3n primera por ella, sino en el trabajo de evange\u00adlizaci\u00f3n de los pobres en Etiop\u00eda (san Justino de Jacobis), en China (san Juan Gabriel Perboyre, el beato Clet), entre la poblaci\u00f3n pobre de irlandeses emigrados a Estados Unidos, en los suburbios de las ciudades industriales de Inglaterra&#8230;<\/p>\n<p>La imprecisi\u00f3n del lenguaje (si es que se trataba s\u00f3lo de eso) proced\u00eda probablemente (aparte de una posible influen\u00adcia de las ideas de su tiempo sobre la vida religiosa) de san Vicente mismo; m\u00e1s bien de una interpretaci\u00f3n defectuosa del n\u00famero 1 del cap\u00edtulo primero de las Reglas Comunes, n\u00famero que describe el fin de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. San Vicente no dice (aunque tal vez parezca as\u00ed a primera vista en una lectura descuidada) que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se ha fundado, primero, para <em>\u00abdedicarse a la perfec\u00adci\u00f3n propia\u00bb, <\/em>sino para imitar a Cristo que fue <em>\u00abenviado al mundo para salvar al g\u00e9nero humano\u00bb. <\/em>Lo cual se lleva a cabo practicando virtudes, evangelizando a los pobres y formando sacerdotes. Haciendo las tres cosas a la vez, y en modo alguno subordinando las otras dos a la que aparece en primer lugar, la perfecci\u00f3n propia.<\/p>\n<p>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, muy consciente del peli\u00adgro de una mala lectura de las Reglas Comunes, ha querido expresamente reformular para hoy el fin para el que fue fun\u00addada (y eso en contra de una muy fuerte oposici\u00f3n) de una manera muy clara: <em>\u00abEl fin de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n es seguir a Cristo evangelizador de los pobres\u00bb <\/em>(Constitu\u00adciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, n\u00famero 1). A ese fin se debe ordenar absolutamente todo en la vida de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, tambi\u00e9n la preocupaci\u00f3n por la santidad propia y todas las expresiones de vida \u00abespiritual\u00bb: oraci\u00f3n, eucarist\u00eda, votos, trabajo pastoral, vida com\u00fan&#8230;<\/p>\n<p><strong>Segundo caso. <\/strong>Tambi\u00e9n las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal han ca\u00eddo en la misma imprecisi\u00f3n, al menos en lo que dicen con frecuencia muchos de sus miembros y en lo que dicen muchos de sus escritos, incluso oficiales. Tambi\u00e9n se debe ello en este caso al fundador, el beato Federico Ozanam. Esto escribe Ozanam a los veinti\u00fan a\u00f1os, un a\u00f1o des\u00adpu\u00e9s de fundadas las Conferencias:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abNuestra Sociedad ha sido fundada ante todo en inte\u00adr\u00e9s nuestro, y si nosotros visitamos a los pobres lo hacemos menos pensando en ellos que en nosotros, lo hacemos para ser mejores. Tal vez este motivo de in\u00adter\u00e9s personal, este ego\u00edsmo que est\u00e1 en la base de nuestra obra, har\u00e1 que pierdas algo de tu estima por ella. Me parece que t\u00fa has sido llamado a una misi\u00f3n m\u00e1s generosa&#8230;Debes dedicarte a los pobres directa\u00admente por ellos, y no por ti\u00bb <\/em>(Lettres, I 154).<\/p>\n<p>No pod\u00eda ser Ozanam m\u00e1s expl\u00edcito. Las Conferencias se han fundado ante todo no para el bien de los pobres, si\u00adno para el bien de sus miembros. Pero Ozanam es tambi\u00e9n muy sincero: a esa visi\u00f3n la califica de ego\u00edsta. Y adem\u00e1s considera como m\u00e1s generosa la misi\u00f3n de quien invierte los t\u00e9rminos y piensa en los pobres antes que en el bien de uno mismo.<\/p>\n<p>Pero Ozanam madur\u00f3 mucho y madur\u00f3 r\u00e1pido. S\u00f3lo cuatro meses despu\u00e9s califica como \u00abfilantrop\u00eda\u00bb a la postu\u00adra que hab\u00eda expuesto como propia de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, y como \u00abcaridad\u00bb a la postura opuesta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa filantrop\u00eda es una orgullosa para quien las buenas acciones son una especie de adorno, y a quien le gusta mirarse al espejo. La caridad es una madre tierna que tiene los ojos fijos en el ni\u00f1o, que no piensa en s\u00ed misma y que olvida su belleza por el amor al ni\u00f1o\u00bb (o.c., <\/em>I 166).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 debe ser la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal? \u00bfUna sociedad filantr\u00f3pica o una sociedad caritativa? Es\u00adtamos hablando, recu\u00e9rdese, de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y unos a\u00f1os m\u00e1s tarde se expresa Ozanam a\u00fan con ma\u00adyor claridad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abHijos de san Vicente que somos, aprendamos de \u00e9l a olvidarnos de nosotros mismos, y la abnegaci\u00f3n en el servicio de Dios y en el bien del pr\u00f3jimo\u00bb <\/em>(discurso a la conferencia de San Sulpicio, 2 de agosto de 1848).<\/p>\n<p>Tercer caso. Las asociaciones vicencianas de car\u00e1cter mariano. De un modo o de otro, todas ellas han brotado de un encargo expl\u00edcito de la Virgen Mar\u00eda en las apariciones a santa Catalina Labour\u00e9. En los textos que han llegado hasta nosotros no aparece en el encargo ninguna referencia expl\u00edcita a la evangelizaci\u00f3n de los pobres. Y aunque se admite con gusto que desde el comienzo mismo la medalla fue un instrumento muy eficaz a favor de los pobres en manos de almas verdaderamente vicencianas (misioneros populares, hijas de la caridad enfermeras&#8230;), casi toda la \u00abideolog\u00eda\u00bb <em>(sit venia verbo) <\/em>que ha rodeado a la Virgen Milagrosa ha sido fundamentalmente de tipo cultual, de devoci\u00f3n a la Virgen glorificada, asunta y distribuidora de gracias desde el cielo.<\/p>\n<p>No nos parece que exageremos al decir esto. Tambi\u00e9n el que esto escribe ha sido receptor paciente desde la mis\u00adma infancia de inn\u00fameras novenas, triduos, estampas, fo\u00adlletos, libros de glorificaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda. Quede bien claro que pensamos que la Virgen Mar\u00eda se merece esa glorificaci\u00f3n (excepto en algunas manifestaciones exageradas), y que \u00e9sta a\u00fan se queda corta. No exageraba san Bernardo en manera alguna cuando escrib\u00eda aquello bien conocido de que <em>\u00abde Mar\u00eda nunca se dice bastante\u00bb. <\/em>Pero no se trata ante todo de decir. Tambi\u00e9n hay que imi\u00adtar, y esto segundo es a\u00fan m\u00e1s importante. Y aunque siempre se ha hablado de la imitaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda en muchas virtudes (la modestia, la humildad, la pureza, el silencio&#8230;), no se ha hablado tanto, ni de lejos, de las \u00abvirtudes\u00bb que m\u00e1s interesan al alma vicenciana, sobre to\u00addo de su preocupaci\u00f3n por los pobres: el Magn\u00edficat, la vi\u00adsita a Isabel, las bodas de Can\u00e1&#8230;<\/p>\n<p>Si las asociaciones que brotan de las apariciones quieren seguir siendo reconocidas como vicencianas deber\u00e1n ser asociaciones vicencianas con un fuerte car\u00e1cter mariano, y no asociaciones marianas que hacen ocasionalmente alguna obra de caridad. Por si lo que venimos diciendo suena algo estridente, a\u00f1adiremos que nos parece que hoy todas las asociaciones que conocemos (J. M. V., grupos diversos de la Medalla Milagrosa) est\u00e1n dando pasos vigorosos (aunque no en todas partes) en esa direcci\u00f3n.<\/p>\n<h2>\u00abEl Se\u00f1or me ha enviado a evangelizar a los pobres\u00bb<\/h2>\n<p>Las expresiones que se han usado en la teolog\u00eda ya desde el Nuevo Testamento mismo para intentar definir el prop\u00f3\u00adsito o plan de la Sant\u00edsima Trinidad en el env\u00edo del Hijo al mundo han sido muchas y muy variadas: salvaci\u00f3n, reden\u00adci\u00f3n, liberaci\u00f3n de los pecados, santificaci\u00f3n, glorificaci\u00f3n, divinizaci\u00f3n&#8230; Vicente de Pa\u00fal sabe todo esto, admite todos esos t\u00e9rminos y cree lo que en ellos se quiere expresar. Pero \u00e9l cree ver (suponemos con fundamento que bajo la inspira\u00adci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo) que el punto central de la encarna\u00adci\u00f3n de Dios en la tierra, el prop\u00f3sito directo por el cual el Verbo se hizo carne en la historia humana, es el anuncio a los pobres en palabras y en obras de la Buena Noticia (evangelio) que trae Jesucristo de parte de Dios.<\/p>\n<p>Puede pensarlo as\u00ed leg\u00edtimamente, pues la idea se en\u00adcuentra literalmente en el evangelio, en concreto en el texto de san Lucas, 4,18. Evangelizar a los pobres es<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abpor excelencia el oficio del Hijo de Dios\u00bb <\/em>(XI 387). <em>\u00abSi se pregunta a Nuestro Se\u00f1or: \u00bfqu\u00e9 viniste a ha\u00adcer a la tierra? &#8216;A asistir a los pobres&#8217;. \u00bfY a qu\u00e9 m\u00e1s? &#8216;A asistir a los pobres<sup>\u2014<\/sup><\/em> (XI 34).<\/p>\n<p>Esta es la visi\u00f3n que regir\u00e1 su fe cristiana y su sacerdocio a partir de los treinta y siete a\u00f1os, y lo que intentar\u00e1 contagiar a personas de todas las condiciones can\u00f3nicas y sociales.<\/p>\n<p>Las exposiciones sistem\u00e1ticas y biogr\u00e1ficas de esta visi\u00f3n espiritual de san Vicente de Pa\u00fal son hoy, gracias, a Dios, muy abundantes y muy buenas, y adem\u00e1s de f\u00e1cil acceso, sobre todo para los lectores de lengua castellana. Por ello nos ahorraremos en este trabajo una exposici\u00f3n detallada que lo alargar\u00eda excesivamente. Nos limitaremos a los aspectos que m\u00e1s tienen que ver con una perspectiva laica de la fe.<\/p>\n<p>Empezaremos por el an\u00e1lisis de un texto fundamental:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abDar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que est\u00e1 cerca el reino de los cie\u00adlos, y que ese reino es para los pobres\u00bb <\/em>(XI 387).<\/p>\n<p>El trabajo por los pobres debe tener un neto car\u00e1cter religioso, pues se trata de darles a conocer a Dios. Pero no gen\u00e9ricamente religioso, como podr\u00eda hacerlo un buen musulm\u00e1n o un jud\u00edo piadoso, sino expresamente cristia\u00adno, pues se trata de anunciarles a Jesucristo. Ambas ideas implican que el anunciador es a su vez un alma no s\u00f3lo religiosa sino espec\u00edficamente cristiana. De no ser as\u00ed, \u00bfc\u00f3\u00admo podr\u00eda dar a conocer a un Dios y a un Jesucristo a quien \u00e9l mismo no conoce de verdad?<\/p>\n<p>Decirles que est\u00e1 cerca el reino de los cielos. Hoy es cosa bien sabida que la expresi\u00f3n \u00abreino de los cielos\u00bb, que aparece pr\u00e1cticamente s\u00f3lo en el evangelio de san Mateo, es rigurosamente sin\u00f3nima de la expresi\u00f3n \u00abreino de Dios\u00bb que usan san Marcos y san Lucas. Tambi\u00e9n es bien sabido que ambas expresiones se refieren al reino de Dios en este mundo y en el otro. Como dicen los te\u00f3logos en su jerga propia, el reino de Dios es de naturaleza hist\u00f3\u00adrica-escatol\u00f3gica. Lo que quiere decir: lo que se hace en este mundo por que Dios reine es semilla y anticipo, aun\u00adque hist\u00f3rico y por ello mismo fr\u00e1gil y provisional, del reino perfecto y total de Dios en el otro. La conexi\u00f3n entre las dos dimensiones, la hist\u00f3rica y la escatol\u00f3gica, aparece con total claridad en el texto evang\u00e9lico que cita san Vi\u00adcente en el reglamento de la primera cofrad\u00eda de la cari\u00addad: <em>\u00abVenid, benditos, a poseer el reino eterno, <\/em>porque <em>me disteis de comer&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEl reino de Dios es para los pobres\u00bb, y \u00abcuando se di\u00adrig\u00eda a los otros lo hac\u00eda como de paso\u00bb <\/em>(XI 56). Aqu\u00ed est\u00e1 expresada con toda concisi\u00f3n la naturaleza espec\u00edfica caris\u00adm\u00e1tica de la espiritualidad de san Vicente de Pa\u00fal, la <em>limita\u00adci\u00f3n <\/em>de su carisma propio. \u00c9l entiende que, en seguimiento de Jesucristo, su fe se ha de expresar en un anuncio del reino de Dios <em>s\u00f3lo a los pobres. <\/em>Esto es lo que \u00e9l vive, esto es lo que trata de ense\u00f1ar a todos los cl\u00e9rigos y laicos que se sientan movidos a vivir su propia fe bajo su inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>San Vicente dice los textos que hemos citado a sus mi\u00adsioneros, la mayor\u00eda de los cuales son sacerdotes ordenados. Pero advi\u00e9rtase uno de los aspectos m\u00e1s sorprendentes de esta visi\u00f3n, aspecto que no aparece en los mismos textos: para llevar a cabo en la historia el motivo principal que lle\u00adv\u00f3 a Dios a hacerse hombre en Jes\u00fas de Nazaret, para anun\u00adciar el reino de Dios a los pobres, no es necesario ser sacer\u00addote (de hecho no pocos de sus oyentes no lo eran); <em>basta ser un \u00absimple\u00bb bautizado, basta ser un laico, <\/em>pues tambi\u00e9n el laico est\u00e1 llamado desde su bautismo a vivir los valores del reino de Dios, a anunciarlos durante su historia perso\u00adnal, y a gozarlos al final de la historia. S\u00f3lo que el laico de inspiraci\u00f3n vicenciana tiene que anunciar el evangelio <em>s\u00f3lo a los pobres. <\/em>Y a los dem\u00e1s, igual que Jesucristo o que su fiel disc\u00edpulo Vicente de Pa\u00fal, <em>\u00abcomo de paso\u00bb.<\/em><\/p>\n<h2><strong>Evangelizar a los pobres<\/strong><\/h2>\n<p>Ahora bien, \u00bfcu\u00e1l es el contenido, qu\u00e9 quiere decir eso de anunciar la Buena Noticia\/evangelizar a los pobres, y c\u00f3mo se lleva a cabo? Por de pronto, con palabras y con obras, sobre todo con obras, como lo hizo Cristo mismo. El mismo Cristo se encontr\u00f3 con un rechazo frontal a sus palabras por parte de diversas clases de gentes; pero nunca lleg\u00f3 a comprender, y por eso mostr\u00f3 repetidas veces su sorpresa, c\u00f3mo era posible que sus obras, que hablaban, por as\u00ed decirlo, por s\u00ed mismas, no convencieran sin m\u00e1s a quien las ve\u00eda, como testimonio evidente del amor de Dios Padre, e incluso se atribu\u00edan al poder del Maligno.<\/p>\n<p>Palabras y obras, las dos cosas, y, si es posible, las dos co\u00adsas juntas, pues tratar de <em>\u00abremediar las necesidades espirituales y corporales de los pobres&#8230; es evangelizar con pala\u00adbras y con obras. Eso es lo que hizo Nuestro Se\u00f1or\u00bb <\/em>(XI 393).<\/p>\n<p>Acaba de mencionar san Vicente dos t\u00e9rminos muy comunes en un lenguaje que, aun siendo muy propio de su tiempo, siguen teniendo un sentido f\u00e1cilmente comprensi\u00adble para el lector de hoy. Necesidades <em>espirituales <\/em>y <em>cor\u00adporales, <\/em>aunque tal vez hoy sean m\u00e1s comunes y acepta\u00adbles otras expresiones: atenci\u00f3n al hombre entero, promo\u00adci\u00f3n integral, y otras equivalentes.<\/p>\n<p>\u00dasense expresiones antiguas o modernas, la acci\u00f3n por los pobres inspirada en san Vicente de Pa\u00fal debe tener en cuenta todas las dimensiones de la persona del pobre, y no s\u00f3lo las corporales, ni tampoco s\u00f3lo las espirituales. Pues el pobre es un ser unitario, y no simplemente un com\u00adpuesto de alma y cuerpo que se puedan separar a placer. Un ser unitario en el que ciertamente se pueden distinguir diversos aspectos de necesidad espiritual, econ\u00f3mica, cultural, social&#8230; A todos esos aspectos debe dirigirse la acci\u00f3n vicenciana seg\u00fan los grados de necesidad de cada uno de ellos. Por ejemplo, un pobre destituido en el as\u00adpecto econ\u00f3mico puede que goce de un envidiable nivel de salud espiritual, aspecto que, en ese caso particular, no ne\u00adcesitar\u00eda atenci\u00f3n especial, pues el pobre, en ese caso, se cuidar\u00eda de s\u00ed mismo, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n<p>Entre los varios aspectos hemos mencionado el social. Todo ser humano, tambi\u00e9n por supuesto el pobre, es una especie de s\u00edntesis y cruce de m\u00faltiples contactos con el mundo humano. Aunque hay que admitir la existencia de casos en que el pobre es v\u00edctima de s\u00ed mismo, con dema\u00adsiada frecuencia son precisamente las relaciones sociales las que hacen del pobre una v\u00edctima: escasas o nulas oportunidades de acceso a la ense\u00f1anza o al mercado de trabajo, legislaci\u00f3n social discriminatoria, marginaci\u00f3n por parte del resto de la sociedad, salarios de explotaci\u00f3n, pen\u00adsiones insuficientes&#8230; Hay que preguntarse si tambi\u00e9n a esas relaciones sociales (que en un terreno espec\u00edfico se conocen como pol\u00edticas) hay que anunciarles el evangelio. La respuesta es claramente afirmativa incluso en la pr\u00e1cti\u00adca de san Vicente mismo. Pero no vamos a detenernos aqu\u00ed a describir el detalle de su acci\u00f3n \u00absocial\u00bb.<\/p>\n<p>Porque est\u00e1 m\u00e1s cerca de nosotros cronol\u00f3gicamente, porque muchos de los problemas de su sociedad de hace ciento cincuenta a\u00f1os siguen siendo a\u00fan, por desgracia, problemas de la nuestra, y porque nos parece que su figura es una de las que mejor han sabido vivir y la que mejor ha sabido expresar el antiguo esp\u00edritu vicenciano en el llama\u00addo mundo moderno, damos, de entre otros muchos posi\u00adbles, un breve texto del beato Federico Ozanam sobre el aspecto que estamos tratando:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSolamente cuando se ha estudiado al pobre en su casa, en el hospital, en el taller, en las ciudades, en los campos <\/em>y <em>en todas las condiciones en que Dios lo ha colocado, solamente entonces, armados con todos los elementos de tan formidable problema, empeza\u00adremos a comprenderlo y podremos pensar en intentar resolverlo\u00bb <\/em>(L&#8217;Ere nouvelle, 14 de octubre de 1848).<\/p>\n<p>El problema de la evangelizaci\u00f3n de las relaciones y de las estructuras sociales evoca inmediatamente la cuesti\u00f3n de impregnar esas relaciones con el esp\u00edritu evang\u00e9lico, de ha\u00adcer que esas estructuras sean al menos justas. Esa es exacta\u00admente la labor propia del laico seg\u00fan las ideas del concilio Vaticano II. Que sean al menos justas, pues seg\u00fan otra idea profunda del mismo Ozanam: <em>\u00abla caridad debe completar lo que la justicia por s\u00ed sola no puede realizar\u00bb <\/em>(Lettres, I 239).<\/p>\n<h2>La espiritualidad del laico vicenciano<\/h2>\n<p>Nos recordaba el canon 225 citado arriba que la espiri\u00adtualidad propia del laico cristiano, su manera peculir de vivir la fe, consist\u00eda en <em>\u00abimpregnar y perfeccionar el or\u00adden temporal con el esp\u00edritu evang\u00e9lico, y de dar as\u00ed tes\u00adtimonio de Cristo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>O sea: la espiritualidad propia del laico se desarrolla en el mundo y busca su transformaci\u00f3n a partir de los princi\u00adpios de la fe cristiana; y no, por ejemplo, desde alguna ideolog\u00eda social o pol\u00edtica determinada. Esto \u00faltimo no quiere decir que el cristiano no pueda adherirse a ninguna ideolog\u00eda pol\u00edtico-social. Puede, ciertamente; pero, si lo hace, tambi\u00e9n a la correspondiente ideolog\u00eda (que tambi\u00e9n es \u00abmundo\u00bb) tendr\u00e1 el cristiano que aplicar el principio que acaba de recordarnos la doctrina de la Iglesia sobre la transformaci\u00f3n del mundo desde los principios de la fe. No podr\u00e1 aceptar en ninguna idelog\u00eda lo que se oponga a los postulados de su fe, pero s\u00ed lo que sea compatible con ella. El hombre \u00abespiritual\u00bb (y la mujer, por supuesto) de\u00adbe \u00abjuzgarlo\u00bb todo, nos recuerda san Pablo (1Cor. 2,15).<\/p>\n<p>La espiritualidad propia del laico vicenciano se desa\u00adrrolla tambi\u00e9n, pues es laico, en el mundo, pero en el mundo de los pobres. \u00c9se es el mundo suyo propio que tiene que intentar \u00abimpregnar y perfeccionar con el esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico\u00bb. Esto no excluir\u00eda en manera alguna el que tratara de hacer lo mismo en relaci\u00f3n a su propia si\u00adtuaci\u00f3n social, pues el mismo canon citado arriba le re\u00adcuerda que debe hacerlo <em>\u00aben el ejercicio de las tareas se\u00adculares\u00bb: <\/em>familia, profesi\u00f3n, trabajo, relaciones de amis\u00adtad, actividades culturales, pol\u00edticas, deportivas, de ocio y de tiempo libre&#8230; Pero lo suyo, lo que debe ser el polo de orientaci\u00f3n de toda su vida (tambi\u00e9n, por ejemplo, en su vida profesional o familiar), es el mundo de los pobres. Eso es lo espec\u00edfico de su vocaci\u00f3n laica vicenciana (a de\u00adcir verdad, de toda vocaci\u00f3n vicenciana, laica o no).<\/p>\n<p>Los laicos, se recuerda ahora con mucha frecuencia despu\u00e9s del concilio, son por derecho, aunque fieles hijos de la Iglesia, aut\u00f3nomos en el ejercicio de su vocaci\u00f3n propia cristiana. Esto es propio tambi\u00e9n, pues tambi\u00e9n \u00e9l es laico, del laico de inspiraci\u00f3n vicenciana. Tambi\u00e9n esto viene del patriarca fundador, y eso en un tiempo en que la autonom\u00eda de que estamos hablando ni se mencionaba ni se practicaba. Por ejemplo, las llamadas \u00f3rdenes terceras formadas por laicos depend\u00edan (creemos que a\u00fan siguen dependiendo) de las \u00f3rdenes religiosas respectivas.<\/p>\n<p>Pues bien, de la primera asociaci\u00f3n laica que Vicente de Pa\u00fal fund\u00f3 ni siquiera el fundador era director o presi\u00addente. Como lo expresa \u00e9l mismo en el reglamento de la primera cofrad\u00eda, de la Ch\u00e1tillon, el sacerdote se debe li\u00admitar en las reuniones de la cofrad\u00eda a da <em>\u00abuna peque\u00f1a exhortaci\u00f3n con vistas al progreso espiritual y a la pros\u00adperidad y conservaci\u00f3n de la cofrad\u00eda <\/em>\u00ab(X 581).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este aspecto fue Federico Ozanam en su tiempo (tiempo que tampoco era muy dado a reconocer dentro de la Iglesia autonom\u00edas laicales) fiel int\u00e9rprete de este principio de espiritualidad vicenciana del fundador original. Escribe en pleno siglo XIX:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abQueremos que esta Sociedad <\/em>(de San Vicente de Pa\u00fal) <em>sea profundamente laica sin dejar de ser cat\u00f3lica\u00bb <\/em>(Lettres, I 353).<\/p>\n<p>Creemos que en este aspecto la Sociedad de San Vice\u00adnte de Pa\u00fal ha sabido mantener con estricta y valiente fi\u00addelidad la idea de uno y otro fundador.<\/p>\n<p>En este aspecto de la autonom\u00eda propia de los laicos van a encontrar alg\u00fan problema todas las instituciones vi\u00adcencianas de car\u00e1cter mariano, pues todas ellas dependen en \u00faltima instancia de la jurisdicci\u00f3n de un cl\u00e9rigo, el su\u00adperior general de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Aunque tal vez nos gustar\u00eda, no queremos ni insinuar que se deba cambiar el status jur\u00eddico-can\u00f3nico actual de dependencia. Ni siquiera sabemos si, dadas las circunstancias actuales, un tal cambio ser\u00eda posible o conveniente. Pero s\u00ed deben tener en cuenta sus directores y asesores\/as un principio que recuerdan sus Constituciones a los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: sus relaciones con los laicos, sea cual sea la naturaleza jur\u00eddica de esa relaci\u00f3n, debe ser de car\u00e1cter \u00abfraternal\u00bb (estatuto 3), y no, por ejemplo, de car\u00e1cter paternalista o impositivo, pues el paternalismo y la imposici\u00f3n hacen imposible la verdadera fraternidad.<\/p>\n<p>Pasamos a otro punto. Muchos de los miembros de to\u00addas las instituciones de car\u00e1cter vicenciano no pueden ser calificados ellos mismos como pobres, excepto en el as\u00adpecto puramente espiritual de relaci\u00f3n con Dios; en <em>ese <\/em>aspecto todos somos pobres. Pertenecen en su mayor\u00eda a clases que se califican como media-baja hacia arriba.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se salvar\u00e1n los que no son pobres, si el Se\u00f1or vino, seg\u00fan pensaba san Vicente de Pa\u00fal, a evangelizar \u00abs\u00f3lo a los pobres\u00bb, y a decirles que \u00abel reino de los cielos es para los pobres\u00bb?<\/p>\n<p>No se le escap\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal este problema, que en su caso brotaba adem\u00e1s de su visi\u00f3n espiritual propia. Y \u00e9sta es la soluci\u00f3n que \u00e9l mismo daba al problema que se hab\u00eda creado: tambi\u00e9n para las personas de toda condici\u00f3n social que se dedicaban a la redenci\u00f3n de los pobres hab\u00eda salvaci\u00f3n precisamente <em>porque se dedicaban a redimirlos. <\/em>Dice a las hijas de la caridad en 1646, como lo hab\u00eda hecho veintinueve a\u00f1os antes a las cofrades de Ch\u00e1tillon con otras palabras ( <em>\u00abVenid, porque me disteis de comer\u00bb):<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLos pobres asistidos por ella ser\u00e1n sus intercesores delante de Dios; acudir\u00e1n en tropel a su encuentro, dir\u00e1n al buen Dios: &#8216;\u00c9sta es la que nos asisti\u00f3 por tu amor, \u00e9sta es la que nos ense\u00f1\u00f3 a conocerte&#8230;&#8217; Todo esto os valdr\u00e1 el servicio de los pobres\u00bb (IX <\/em>241).<\/p>\n<p>En otras palabras: la salvaci\u00f3n de los que no son pobres pasa, seg\u00fan la visi\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, por lo que hoy se denomina como \u00abopci\u00f3n por los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este punto fue Ozanam un disc\u00edpulo fidel\u00ed\u00adsimo de la espiritualidad del patr\u00f3n de su Sociedad. Tam\u00adbi\u00e9n para Ozanam, nacido en familia burguesa y pertene\u00adciente \u00e9l mismo a la clase burguesa, la \u00fanica posibilidad de acceso a Dios pasa sin remedio por el pobre:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abVosotros <\/em>(los pobres) <em>sois la imagen de ese Dios a quien no vemos, y como no podemos amarlo de otra manera, lo amaremos en vuestras personas\u00bb <\/em>(I 243).<\/p>\n<p>En cuanto a lo que hoy se llama opci\u00f3n por los pobres por parte de los que no lo son, pocas veces se ha escrito con tanto vigor como lo hizo Ozanam, ni siquiera por parte de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, lo que esa opci\u00f3n exige:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abCuando digo &#8216;pas\u00e9monos a los b\u00e1rbaros&#8217;, pido que en lugar de desposar los intereses de una burgues\u00eda ego\u00edsta, nos ocupemos del pueblo. Es en el pueblo donde yo veo suficientes restos de fe y de moralidad para salvar a una sociedad que las clases altas ya han perdido\u00bb (carta <\/em>a un amigo, 23 de mayo de 1848).<\/p>\n<p>Esa opci\u00f3n de que habla Ozanam (ese \u00abpasarse a los b\u00e1rbaros\u00bb) es, por supuesto, infinitamente m\u00e1s que la pr\u00e1ctica ocasional de las llamadas obras de misericordia. Es centrar en esa pr\u00e1ctica lo mejor de la vida, la vida ente\u00adra a decir verdad. Es una ofrenda entera de la vida equi\u00advalente al martirio. Escribe Ozanam a los veintid\u00f3s a\u00f1os:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abA <em>nosotros nos toca volver a comenzar la era de los m\u00e1rtires. Pues ser m\u00e1rtir es dar la vida por Dios y por sus hermanos, dar su vida en sacrificio sea \u00e9ste consu\u00admado de un golpe o se lleve a cabo lentamente, d\u00eda y noche, como incienso ante el altar. Ser m\u00e1rtir es dar al cielo todo lo que se ha recibido, su oro, su sangre, su alma entera&#8230; \u00c9sa es la vocaci\u00f3n sublime a la que nos ha llamado la Providencia\u00bb <\/em>(I 167).<\/p>\n<p>Fiel disc\u00edpulo tambi\u00e9n en esto de san Vicente de Pa\u00fal, para quien el trabajo constante y perseverante por los po\u00adbres no es m\u00e1s que una forma de martirio:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abUna joven vendr\u00e1 desde Flandes, desde Holanda, desde ciento cincuenta leguas, para consagrarse a Dios en el servicio de las personas m\u00e1s abandonadas de la tierra. \u00bfNo es esto ir al martirio?\u00bb <\/em>(IX 256).<\/p>\n<p>Vocaci\u00f3n sublime, ciertamente, como la califica Oza\u00adnam. Sublime y exigente, dada la escasez de nuestras fuer\u00adzas y la pobreza de nuestra generosidad. San Vicente lo sab\u00eda muy bien, y ya desde la temprana edad de los treinta y siete a\u00f1os animaba a las primeras almas \u00abvicencianas\u00bb de la historia, las de Ch\u00e1tillon, a servir a los pobres en sencillez, humildad y caridad (X 584), y tambi\u00e9n a sus mi\u00adsioneros, a sus hijas de la caridad y a las damas de la cari\u00addad. Todas las instituciones fundadas por san Vicente de Pa\u00fal, sin excepci\u00f3n, han sido, sin duda gracias a Dios, bastante fieles a estas tres caracter\u00edsticas evang\u00e9licas pri\u00advilegiadas por el fundador. No se vea en el hecho de reco\u00adnocerlo ninguna contradicci\u00f3n con la verdadera humildad. Las cosas han sido as\u00ed en la historia de esas instituciones hasta hoy, y el reconocer esa verdad no es m\u00e1s que dejar lugar a que se exprese la humildad, pues la humildad es (reconocer) la verdad.<\/p>\n<p>El haber mantenido esas virtudes o cualidades se puede decir de las instituciones fundadas por san Vicente mismo, pero tambi\u00e9n de las no fundadas, por ejemplo de la Socie\u00addad de San Vicente de Pa\u00fal. Tambi\u00e9n \u00e9sta ha quedado marcada profundamente por lo que sent\u00eda su fundador en edad a\u00fan m\u00e1s temprana, a sus veintid\u00f3s a\u00f1os:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPuede que no haya en la vi\u00f1a del Padre una cepa que \u00c9l haya rodeado de mayores cuidados. Pero yo no he florecido ante el soplo divino, no he sabido amar, no he sabido obrar, y siento que se acumula sobre mi cabeza la responsabilidad de los favores de los que no hago caso cada d\u00eda\u00bb <\/em>(Letres, I 172).<\/p>\n<p>Fiel disc\u00edpulo tambi\u00e9n en esto de san Vicente de Pa\u00fal, quien ya cerca del final de su vida terrena recordaba a sus misioneros evangelizadores de los pobres que<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abcuando hayamos cumplido todo lo que tenemos man\u00addado, debemos decir que somos siervos in\u00fatiles; que no hemos hecho nada m\u00e1s que lo que deb\u00edamos, y que sin su ayuda no hubi\u00e9ramos podido hacer nada\u00bb <\/em>(Reglas comunes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, c.XII, 14).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Definici\u00f3n de t\u00e9rminos 1. 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