{"id":44063,"date":"2011-07-01T07:53:38","date_gmt":"2011-07-01T05:53:38","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=44063"},"modified":"2016-07-26T18:55:25","modified_gmt":"2016-07-26T16:55:25","slug":"la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/","title":{"rendered":"La Madurez Afectiva en la Vida Consagrada"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/madurez_afectiva.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-44067\" title=\"madurez_afectiva\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/madurez_afectiva-262x300.jpg?resize=262%2C300\" alt=\"\" width=\"262\" height=\"300\" \/><\/a>Cuando Dios ama, y precisamente porque ama, <strong>llama. <\/strong>La voca\u00adci\u00f3n es expresi\u00f3n de amor, \u00fanicamente est\u00e1 motivada por la voluntad amorosa de Dios y relata tal amor, lo narra como la identidad m\u00e1s profunda de Dios y, al mismo tiempo, como la naturaleza \u00edntima de la vocaci\u00f3n misma, como su origen y su destino.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n, as\u00ed entendida, es consecuencia inevitable de la natu\u00adraleza de Dios y del Dios que ama, el cual no puede sino llamar, por\u00adque el amor tiende a comunicarse, a ser compartido y ofrecido a otros. La vocaci\u00f3n, toda vocaci\u00f3n, es precisamente esto: llamada a participar en el amor de Dios, en la fiesta eterna de la Sant\u00edsima Tri\u00adnidad, del Padre que ama al Hijo en el Esp\u00edritu, en un intercambio ininterrumpido que tiende a expandirse tambi\u00e9n fuera de la ininte\u00adrrumpida danza trinitaria.<\/p>\n<p>En consecuencia existe <strong>una \u00fanica vocaci\u00f3n, <\/strong>la vocaci\u00f3n al amor, a dejarse amar y a amar, a anunciar el amor y a traducirlo, casi declin\u00e1ndolo, en sus correspondientes gestos de acogida, perd\u00f3n, gratitud, gratuidad, benevolencia, servicio, sacrificio de s\u00ed, pasi\u00f3n, paz, solidariedad, martirio.<\/p>\n<p>Sea cual sea la vocaci\u00f3n espec\u00edfica del individuo o el camino que posteriormente ser\u00e1 llamado a recorrer, el destino final de su existen\u00adcia no cambia: el amor, amor a recibir y a dar. Poniendo todo lo que el ser humano ha recibido en dote de la vida (y, en \u00faltima instancia, de Dios) al servicio del amor: mente y coraz\u00f3n, sentidos externos e internos, sensibilidad e inteligencia, cuerpo y alma, sexualidad y emotividad, recursos y proyectos, opciones y renuncias&#8230;<\/p>\n<p>Por tanto, el c\u00e9libe\/virgen y el casado, ambos, son llamados a alcanzar el mismo objetivo aunque por caminos diversos. Y el mismo objetivo quiere decir la madurez en el amor, la libertad del don de s\u00ed mismo, la capacidad de testimoniar el amor como \u00fanica raz\u00f3n del existir, como obediencia a aquella norma que el Creador mismo ha puesto en la naturaleza humana, huella misteriosa y a la vez evidente de la semejanza con \u00c9l, \u00c9l que es el Amor.<\/p>\n<p>Creo que hay mucha sabidur\u00eda en aquel refr\u00e1n popular seg\u00fan el cual \u00abno se consagra bien quien no se casar\u00eda bien, ni se casa bien quien no se consagrar\u00eda bien\u00bb.<\/p>\n<p>Por todo esto es importante discernir con mucha atenci\u00f3n du\u00adrante el tiempo de la formaci\u00f3n inicial el nivel de consistencia y de libertad afectiva del llamado al presbiterado o a la vida consagrada, aquello que permite al llamado captar la llamada como signo exce\u00adlente de un amor que suscita amor. Y, a la vez, en esta misma aten\u00adci\u00f3n, es indispensable identificar desde el inicio los posibles signos de inmadurez y de posibles patolog\u00edas en el desarrollo afectivo-sexual. Y esto, dentro de un cuadro normativo que fija los criterios del crecimiento en la madurez afectiva general, pero que tambi\u00e9n atento a las exigencias espec\u00edficas del camino sacerdotal y religioso en ese sentido.<\/p>\n<p>Hacemos esto no por una cuesti\u00f3n o con una finalidad \u00fanica\u00admente selectiva (para garantizar una inexistente superioridad&#8230; de la especie), sino por una exigencia de verdad y de caridad para con el mismo interesado y su necesidad de ser ayudado a conocerse tam\u00adbi\u00e9n en sus aspectos menos positivos a fin de que haga una elecci\u00f3n ponderada, y tambi\u00e9n para con las personas que ma\u00f1ana, de alg\u00fan modo, entrar\u00e1n en contacto con su acci\u00f3n ministerial y con aquel amor del que \u00e9sta es signo y del que tiene necesidad todo viviente.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n que hago a continuaci\u00f3n quiere ofrecer algunos ele\u00admentos para apoyar este discernimiento. Lo hago proponiendo algu\u00adnos criterios concretos para verificar la autenticidad del camino evolutivo en la madurer afectiva, tanto en el camino de formaci\u00f3n inicial como permanente.<\/p>\n<p>Con dificultad estamos saliendo de un per\u00edodo muy oscuro, a nivel mundial, en lo que se refiere al testimonio del celibato sacerdo\u00adtal y religioso. Todos saben que al menos en muchos de los casos que han provocado esc\u00e1ndalo, el defecto ha sido, precisamente, el discer\u00adnimiento en los inicios, cuando el problema ni siquiera fue identifi\u00adcado y, por tanto, ni siquiera fue posible tenerlo bajo control y posiblemente \u00abcurarlo\u00bb en las posteriores etapas formativas.<\/p>\n<p>Reconocer en su momento la situaci\u00f3n real del sujeto que se pre\u00adsenta como llamado no es s\u00f3lo importante y decisivo en funci\u00f3n de su admisi\u00f3n al camino educativo, sino que es indispensable para ofrecer, cuanto antes, una ayuda a la persona: la ayuda del conoci\u00admiento de s\u00ed mismo; la ayuda del indicar los posibles caminos o ins\u00adtrumentos terap\u00e9uticos (no necesariamente en sentido cl\u00ednico); la ayuda de un acompa\u00f1amiento personal que afronte los problemas reales del individuo para ponerlo en condici\u00f3n de superarlos, de tenerlos bajo control y de ser siempre menos dependiente; la ayuda, finalmente, de ofrecer criterios para hacer una elecci\u00f3n bien ponde\u00adrada, en momentos no sospechosos y adecuados para un discerni\u00admiento (no en v\u00edsperas del diaconado, de la profesi\u00f3n perpetua o incluso del sacerdocio). Cuando este tipo de ayuda se ofrece a la per\u00adsona <strong>desde el inicio <\/strong>del camino educativo-formativo entonces es cuando se presta verdaderamente un servicio a quien est\u00e1 buscando identificar el propio camino de vida y cuando se est\u00e1 formando ver\u00addaderamente, prescindiendo del hecho de que la persona sea o no admitida al camino institucional. Cuando no se presta este servicio o cuando no se hace con cuidado entonces se est\u00e1n poniendo las pre\u00admisas de un camino ambiguo y de un discernimiento que, a su tiempo, ser\u00e1 a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil y problem\u00e1tico.<\/p>\n<p>En resumen, hay que proponer no s\u00f3lo criterios como elementos puntuales ante los que se presente la alternativa cortante en el momento del ingreso (para acoger o rechazar), sino itinerarios for\u00admativos durante los que se extiende tanto la formaci\u00f3n como el dis\u00adcernimiento.<\/p>\n<h2><strong>1. \u00c1mbito y criterio del discernimiento<\/strong><\/h2>\n<p>Es importante, ante todo, definir correctamente el \u00e1mbito y el criterio de investigaci\u00f3n, o sea, el objeto espec\u00edfico y verdadero, y luego el criterio de referencia para hacer la misma investigaci\u00f3n. Esto dar\u00e1 la posibilidad concreta de afrontar a la persona y su nivel de madurez. En otras palabras, se tratar\u00e1 de definir el objeto material y formal del discernimiento vocacional en lo relativo al \u00e1mbito de la madurez afectivo-sexual.<\/p>\n<h3><strong>1.1. Objeto material<\/strong><\/h3>\n<p>El objeto material es el \u00e1rea afectivo-sexual y su extenso campo de problem\u00e1ticas relacionadas con los problemas normales del desa\u00adrrollo y, en un nivel m\u00e1s serio, con patolog\u00edas espec\u00edficas.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es objeto material el \u00e1rea que se encuentra <strong>en el centro de nuestra geograf\u00eda intraps\u00edquica<\/strong>,<span id='easy-footnote-1-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-1-44063' title='Tambi\u00e9n un documento eclesial como &lt;em&gt;Pastores Dabo Vobis &lt;\/em&gt;lo recuerda: \u00abLa &lt;em&gt;madurez afectiva &lt;\/em&gt;supone la conciencia de la &lt;em&gt;centralidad &lt;\/em&gt;del amor en la existencia human\u00bb'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> y que por ello, con fre\u00adcuencia funciona como caja de resonancia de problemas nacidos en otro lugar, es decir, m\u00e1s <strong>s\u00edntoma <\/strong>que s\u00edndrome, pero siempre como <strong>parte <\/strong>que hace referencia a un todo. En otras ocasiones, ese \u00e1rea se esconde \u00abp\u00fadicamente\u00bb detr\u00e1s de otros problemas o, m\u00e1s simple\u00admente, detr\u00e1s del miedo, la verg\u00fcenza o una falsa precomprensi\u00f3n de la persona. Esto amplia mucho el \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n y el objeto material del discernimiento. Ciertamente no es suficiente una somera atenci\u00f3n a los comportamientos, ni la adopci\u00f3n de un crite\u00adrio puramente negativo (\u00abdado que no tiene un cierto tipo de com\u00adportamientos, no hay problema\u00bb; \u00abpuede seguir adelante, pues est\u00e1 sereno\u00bb) o la interpretaci\u00f3n del silencio sobre el tema como signo de madurez.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de nuestra reflexi\u00f3n, en todo caso, nos invita a dirigir la atenci\u00f3n a los llamados \u00abcasos <strong>dif\u00edciles<\/strong>\u00ab, aquellos que presentan inmadurez o incluso patolog\u00edas en el \u00e1rea afectivo-sexual. M\u00e1s exac\u00adtamente, aquellos cuyo discernimiento vocacional se hace complejo por causa de estos problemas que contaminan, de modo m\u00e1s o menos importante, la misma opci\u00f3n vocacional y la posibilidad de vivir una aut\u00e9ntica consagraci\u00f3n a Dios en la vida sacerdotal o reli\u00adgiosa. Para delimitar m\u00e1s exactamente estos casos dif\u00edciles conviene definir el <strong>ideal <\/strong>que est\u00e1 en juego (el ideal sacerdotal-religioso tal como es concebido por la Iglesia) y la <strong>naturaleza <\/strong>de la sexualidad-afectividad.<\/p>\n<p>En otras palabras, conviene respetar la habitual ley de la integra\u00adci\u00f3n entre la perspectiva arquitect\u00f3nica y la hermen\u00e9utica y, en \u00faltimo an\u00e1lisis, entre la componente teol\u00f3gica y la psicol\u00f3gica de la elecci\u00f3n que el sujeto est\u00e1 por hacer. Precisamente esta clarificaci\u00f3n ser\u00e1 la que nos permitir\u00e1 comprender el objeto formal del discerni\u00admiento vocacional en el terreno de la afectividad-sexualidad.<\/p>\n<h2><strong>1.2. Objeto formal<\/strong><\/h2>\n<p>El criterio para el discernimiento de una llamada al ministerio sacerdotal o a la consagraci\u00f3n religiosa es, por propia naturaleza, complejo y compuesto. No consiste en una lista de requisitos, a\u00fan estando correctamente definidos (en el plano teol\u00f3gico o psicol\u00f3gico) que hay que verificar de manera fr\u00eda e impersonal, quiz\u00e1s utilizando instrumentos t\u00e9cnicos como si se tratase de constatar de cerca la coincidencia o no coincidencia con un cierto retrato robot (identikit) del sacerdote, del hermano o de la hermana, verificaci\u00f3n que no admite descuentos o excepciones. Por el contrario, este tipo de dis\u00adcernimiento es un gesto de conocimiento profundamente humano, de ayuda ofrecida a la persona para que se conozca y que exige un pro\u00adfundo conocimiento del individuo por parte de quien ofrece la misma ayuda, que exige un gran sentido del misterio de la persona humana, un conocimiento notable de los dos elementos que entran constituti\u00advamente en juego en este tema, los espirituales y los psicol\u00f3gicos, como ya hemos dicho y como ahora vamos a explicitar m\u00e1s deteni\u00addamente.<\/p>\n<p><strong>1.2.1. Elementos normativo-espirituales<\/strong><\/p>\n<p>Ante todo, intentamos referirnos a las normas indicadas por la Iglesia para la admisi\u00f3n a las \u00f3rdenes y a la consagraci\u00f3n religiosa. Refiri\u00e9ndonos a los \u00faltimos documentos eclesiales,<span id='easy-footnote-2-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-2-44063' title='En particular, la CONGREGACI\u00d3N PARA LOS INSTITUTOS DE VIDA CONSAGRADA Y SOCIEDADES DE VIDA APOST\u00d3LICA, &lt;em&gt;Potissimum Institutioni. Directrices sobre la formaci\u00f3n en los institutos religiosos, &lt;\/em&gt;Roma 1990, 39-40; JUAN PABLO II, &lt;em&gt;Pasto\u00adres Dabo Vobis, &lt;\/em&gt;Roma 1992, 44; CONGREGACI\u00d3N PARA LA EDUCACI\u00d3N CAT\u00d3LICA, &lt;em&gt;La preparaci\u00f3n de los educadores en los seminarios. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Directrices, &lt;\/em&gt;Roma 1994, 33-35; JUAN PABLO II, &lt;em&gt;Vita Consecrata, &lt;\/em&gt;Roma 1996, 65-71; POVE, &lt;em&gt;Nuove voca\u00adzioni per una nuova Europa, &lt;\/em&gt;Roma 1997, 37 b); CEI (Commissione Episcopale per il clero), &lt;em&gt;Linee comuni per la vita dei nostri seminari. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Nota, &lt;\/em&gt;Roma 1999, 9-22; CONGREGACI\u00d3N PARA LA EDUCACI\u00d3N CAT\u00d3LICA, &lt;em&gt;Instrucci\u00f3n  sobre los crite\u00adrios de discernimiento vocacional en relaci\u00f3n con las  personas con tendencias homosexuales de cara a su admisi\u00f3n al seminario y  a las \u00f3rdenes sagradas, &lt;\/em&gt;Roma 2005.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> las podremos sintetizar y precisar en estos t\u00e9rminos y en torno a estos puntos. Pueden ser admitidos a las \u00f3rdenes y a los votos quienes, adem\u00e1s de tener las dem\u00e1s cualidades requeridas por la Iglesia,<span id='easy-footnote-3-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-3-44063' title='Cf can. 1029: \u00abS\u00f3lo deben ser ordenados aquellos que, seg\u00fan el juicio  prudente del Obispo propio o del Superior mayor competente, sopesadas  todas las circunstancias, tienen una fe \u00edntegra, est\u00e1n movidos por recta  inten\u00adci\u00f3n, poseen la ciencia debida, gozan de buena fama y costumbres  intacha\u00adbles, virtudes probadas y otras cualidades f\u00edsicas y ps\u00edquicas  congruentes con el orden que van a recibir\u00bb.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> en su desa\u00adrrollo psicosexual, han adquirido (o demuestran estar en grado de adquirir):<\/p>\n<ol>\n<li>una s\u00f3lida <strong>identidad sexual, <\/strong>de acuerdo con el propio sexo de pertenencia, que permita relacionarse con la alte\u00adridad y diversidad (sexual y no s\u00f3lo sexual) de manera complementaria y fecunda. Una correcta identidad sexual normalmente supone un sentido del yo suficientemente fuerte y positivo, que libere a la persona de condiciona\u00admientos diversos en su relaci\u00f3n con uno u otro sexo (mie\u00addos, rechazos, dependencias afectivas, con o sin connota\u00adciones er\u00f3ticas&#8230;);<span id='easy-footnote-4-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-4-44063' title='Cf. Potissimum Institutioni, 39; &lt;em&gt;Nuove vocazioni per una nuova Europa, &lt;\/em&gt;Roma 1997, 37 b).'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li>la posibilidad y capacidad de vivir plenamente en el celi\u00adbato el <strong>\u00absignificado esponsalicio\u00bb <\/strong>del cuerpo humano, \u00abgracias al cual la persona se da a s\u00ed mismo a la otra y la acoge\u00bb,<span id='easy-footnote-5-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-5-44063' title='&lt;em&gt;Pastores Dabo Vobis, &lt;\/em&gt;44; cf., tambi\u00e9n sobre el tema de la esponsalidad del ser humano, JUAN PABLO II, &lt;em&gt;Virginidad o celibato \u00abpor el reino de los cie\u00adlos\u00bb, &lt;\/em&gt;V ciclo de catequesis de Juan Pablo II en las audiencias generales, Ro\u00adma 1982.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> en el servicio <strong>desinteresado <\/strong>al bien espiritual de<strong> todos <\/strong>los fieles, sin preferencias o exclusiones, con liber\u00adtad de interacci\u00f3n con el diverso-de-s\u00ed;<\/li>\n<li>\u00abun gran amor, vivo y personal hacia <strong>Jesucristo&#8230;, <\/strong>pro\u00adlongado en una entrega universal\u00bb,<span id='easy-footnote-6-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-6-44063' title='Cf. &lt;em&gt;Pastores Dabo Vobis, &lt;\/em&gt;44.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> en el contexto de una madura vida de fe;<\/li>\n<li>una suficiente y progresiva <strong>libertad y madurez afectiva, <\/strong>que les convierta en hombres de relaci\u00f3n, capaces de ver\u00addadera paternidad pastoral y les haga conformes a los sentimientos del Hijo, Siervo y Cordero,<span id='easy-footnote-7-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-7-44063' title='Cf. &lt;em&gt;Vita Consecrata, &lt;\/em&gt;65-69.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> Pastor y Espo\u00adso,<span id='easy-footnote-8-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-8-44063' title='Can. 1029.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> libres como \u00c9l para amar intensamente y dejarse amar de manera recta y purificada, sin jam\u00e1s atar a s\u00ed a nadie, capaces de atenci\u00f3n oblativa hacia el otro y de comprensi\u00f3n \u00edntima de sus problemas en la l\u00facida per\u00adcepci\u00f3n de su verdadero bien, ricos de calor humano y capaces de educar en los otros una afectividad igualmente oblativa;<span id='easy-footnote-9-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-9-44063' title='La preparaci\u00f3n de los educadores en los seminarios, 35.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li>la <strong>certeza moral de poder vivir el celibato y la casti\u00addad sacerdotal, <\/strong>afrontando con determinaci\u00f3n y pruden\u00adcia la dificultad de la <strong>renuncia <\/strong>al ejercicio de un instinto profundamente enraizado en todo hombre y mujer, sin recurrir a estilos relacionales defensivos o selectivos en las relaciones con uno u otro sexo.<span id='easy-footnote-10-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-10-44063' title='&lt;em&gt;Pastores Dabo Vobis, &lt;\/em&gt;44.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>Estos criterios indican los itinerarios que constituyen el punto de llegada de la formaci\u00f3n sacerdotal y religiosa, bajo el aspecto de la madurez afectivo-sexual. Pero, en cierta medida, tambi\u00e9n indican el punto de referencia o el trasfondo general del discernimiento <strong>inicial, <\/strong>de la <strong>primera <\/strong>admisi\u00f3n y, tambi\u00e9n por contraposici\u00f3n, los casos en los que no es posible esta admisi\u00f3n cuando y porque el objetivo no parece prudentemente alcanzable.<\/p>\n<p><strong>1.2.2. Elementos hermen\u00e9uticos-psicol\u00f3gicos<\/strong><\/p>\n<p>Los elementos hermen\u00e9uticos, como la misma palabra indica, son aquellos que nos permiten precisar mejor el ideal propuesto por la norma eclesial y, por tanto, tambi\u00e9n nos permiten clarificar los componentes de este ideal o las condiciones humanas que hacen posible la realizaci\u00f3n de la norma. En este sentido, nos puede ayu\u00addar mucho la psicolog\u00eda en cuanto ciencia hermen\u00e9utica, capaz por definici\u00f3n de explicar el mecanismo \u00edntimo intraps\u00edquico del hombre como ser sexuado y llamado tambi\u00e9n a amar en el caso de que escoja ser virgen, o ciencia capaz de conducirnos al menos al umbral del misterio de la sexualidad, del amor y de la virginidad por el reino, y de hacernos comprender como \u00abfunciona\u00bb o como deber\u00eda funcionar todo el conjunto.<\/p>\n<p>Es importante, por tanto, recordar que existe un <strong>ordo <\/strong>(= una regla) relativo a estas tres realidades (sexualidad, amor, virginidad) y que precisamente la psicolog\u00eda, o una cierta psicolog\u00eda en di\u00e1logo con la perspectiva espiritual y a\u00fan antes con la reflexi\u00f3n filos\u00f3fico-teol\u00f3gica, puede ayudarnos a comprender una cierta estructura intr\u00ednseca a la realidad de la sexualidad, del amor y de la misma opci\u00f3n virginal en cuanto est\u00e1 conectada estructuralmente con las otras dos realidades.<\/p>\n<h2><strong>2. Orden y gram\u00e1tica de la vida<\/strong><\/h2>\n<p>Tal <strong>orden <\/strong>(ordo), en \u00faltima instancia, se refiere a aquella \u00abgra\u00adm\u00e1tica\u00bb escrita por el Creador en el coraz\u00f3n de la criatura y que es fundamento del recto vivir y del recto juzgar, como recientemente ha escrito Benedicto XVI.<span id='easy-footnote-11-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-11-44063' title='Cf. BENEDICTO XVI, &lt;em&gt;La persona humana, coraz\u00f3n de la paz, &lt;\/em&gt;Mensaje  para la celebraci\u00f3n de la jornada mundial de la paz, 1\/I\/2007. As\u00ed dice  el texto del p\u00e1rrafo 3: \u00abLa \u2018gram\u00e1tica\u2019 trascendente, es decir, el  conjunto de reglas de actuaci\u00f3n individual y de relaci\u00f3n entre las  personas en justicia y solidaridad, est\u00e1 inscrita en las conciencias, en  las que se refleja el sabio proyecto de Dios. Como he querido reafirmar  recientemente, \u2018creemos que en el origen est\u00e1 el Verbo eterno, la Raz\u00f3n  y no la Irracionalidad\u2019. [Homil\u00eda en la explanada de Isling de  Ratisbona, 12\/IX\/2006]. Por tanto, la paz es tambi\u00e9n una tarea que a  cada uno exige una respuesta personal coherente con el plan divino. El  crite\u00adrio en el que debe inspirarse dicha respuesta no puede ser otro  que &lt;em&gt;el respeto de la \u2018gram\u00e1tica\u2019 escrita en el coraz\u00f3n del hombre por su divino Creador&lt;\/em&gt;\u00ab.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Si existe un <strong>ordo, <\/strong>una estructura intr\u00ednseca, todo se convierte para el hombre en inter\u00e9s antes que en deber, obedecer tal orden o dar la precedencia a la objetividad de la norma sobre su subjetividad. En todo caso, es s\u00f3lo la idea del <strong>orden <\/strong>la que puede hacernos com\u00adprender la idea del desorden. En relaci\u00f3n con nuestra reflexi\u00f3n, ser\u00e1 suficiente indicar r\u00e1pidamente en esquema las tres realidades.<span id='easy-footnote-12-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-12-44063' title='He tratado ampliamente este tema en mi libro &lt;em&gt;Verginit\u00e0 e celibato oggi. Per una sessualit\u00e0 pasquale, &lt;\/em&gt;Bologna 2006.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><strong>2.1. Ordo sexualitatis<\/strong><\/h3>\n<p>La sexualidad tiene su propio c\u00f3digo interno, una especie de DNA que revela su naturaleza y sus funciones. Seg\u00fan el an\u00e1lisis de la psicolog\u00eda destinada a este tipo de investigaci\u00f3n, la sexualidad es:<\/p>\n<ol>\n<li>Un <strong>dinamismo, <\/strong>no s\u00f3lo un dato de hecho, biol\u00f3gico o psicol\u00f3gico que se impone o impone necesariamente un determinado ejercicio del instinto genital; y sobre todo es, <strong>un hacerse, <\/strong>una realidad que puede ser educada y que inmediatamente pone en causa la libertad y la responsa\u00adbilidad del hombre, una parte que debe ser integrada en el todo o puesta a su servicio.<\/li>\n<li>Una realidad <strong>compuesta <\/strong>en si misma, fruto de diversos componentes o \u00abhechos\u00bb de:\n<ul>\n<li> <strong>genitalidad: <\/strong>de \u00f3rganos predispuestos a la relaci\u00f3n y a la relaci\u00f3n fecunda, que ya muestran la capacidad re\u00adceptiva y oblativa <strong>del ser <\/strong>humano, adem\u00e1s de la uniti\u00advo-relacional;<strong><\/strong><\/li>\n<li><strong>corporeidad: <\/strong>todo cuerpo es sexuado en todos sus componentes y est\u00e1 dotado de una precisa identidad de g\u00e9nero (masculino o femenino); tal pertenencia est\u00e1 en la base de la atracci\u00f3n de un sexo hacia el otro y tam\u00adbi\u00e9n de la capacidad de relaci\u00f3n con el diverso-de-s\u00ed;<strong><\/strong><\/li>\n<li><strong>afectividad: <\/strong>la sexualidad adquiere verdadera cualidad humana s\u00f3lo si es orientada, elevada e integrada por el amor; crece y se realiza s\u00f3lo en la libertad de acoger el amor y de hacer don de s\u00ed;<strong><\/strong><\/li>\n<li><strong>espiritualidad: <\/strong>la sexualidad tambi\u00e9n es esp\u00edritu, esp\u00ed\u00adritu como s\u00edntesis de extremos y capacidad de lectura de estos componentes para captar en ellos una <strong>miste\u00adriosa veritas, <\/strong>la verdad de la vida humana que se hace especialmente evidente en ella e inscrita en el cuerpo.<span id='easy-footnote-13-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-13-44063' title='Tal distinci\u00f3n de 4 componentes en la sexualidad retoma en sustancia los  4 niveles estructurales que el genetista A. Serra reconoce en el sujeto  humano: el nivel &lt;em&gt;biol\u00f3gico &lt;\/em&gt;(como estructura ya dada, diferente de un sujeto a otro y que se realiza progresivamente), el nivel &lt;em&gt;ps\u00edquico &lt;\/em&gt;(como  un mundo inmenso de sensaciones, percepciones, im\u00e1genes, memorias&amp;#8230;,  que se estruc\u00adtura de modo muy flexible, continuamente moldeable y  pl\u00e1stico y, en todo caso, estrechamente caracter\u00edstico del individuo),  el nivel &lt;em&gt;mental &lt;\/em&gt;(como uni\u00adverso de intuiciones, ideas,  pensamientos&amp;#8230; que se enriquece continuamente a trav\u00e9s de la  observaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n), y el nivel &lt;em&gt;espiritual &lt;\/em&gt;(con el  papel de estructura fundamental, que da sentido a todo el resto y pone  en relaci\u00f3n y religa a la persona con el Transcendente), cf. A. SERRA, &lt;em&gt;Sessualit\u00e0: scienza, sapienza, societ\u00e0, &lt;\/em&gt;in \u00abLa Civilt\u00e0 Cattolica\u00bb, 3687 (2004), 221-222.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> El cuerpo sexuado, en cuanto \u00abtestigo del amor como de un don fundamental\u00bb;<span id='easy-footnote-14-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-14-44063' title='GIOVANNI PAOLO II, Audiencia general 9\/I\/1980, en &lt;em&gt;Insegnamenti di Gio\u00advanni Paolo II, &lt;\/em&gt;III-I, 1980, p. 90, n. 4.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span><strong><\/strong><\/li>\n<li>revela quien es el <strong>hombre, <\/strong>su proceder <strong>de otro <\/strong>y su ir <strong>hacia el otro, <\/strong>su n\u00facleo radicalmente dialogal;<\/li>\n<li>ayuda a comprender <strong>el sentido de la vida, <\/strong>don reci\u00adbido que tiende, por propia naturaleza, a hacerse don que se entrega;<\/li>\n<li>\u00abcontribuye a revelar a <strong>Dios y su amor creador<\/strong>\u00ab,<span id='easy-footnote-15-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-15-44063' title='CONGREGACI\u00d3N PARA LA EDUCACI\u00d3N CAT\u00d3LICA, &lt;em&gt;Orientaciones educativas sobre el amor humano. L\u00edneas de educaci\u00f3n sexual, &lt;\/em&gt;Roma 1983, 23.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> que ha amado al hombre hasta hacerlo capaz de un amor dador de vida, que lo hace semejante a \u00c9l.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li> Aparece, pues, evidente la naturaleza <strong>misteriosa <\/strong>de la sexualidad, no s\u00f3lo en cuanto que escapa a cualquier lec\u00adtura banal o superficial de la misma, sino en el sentido m\u00e1s profundo de la idea de <strong>misterio, <\/strong>como punto de encuentro o lugar de composici\u00f3n e integraci\u00f3n de extre\u00admos aparentemente contradictorias, en el interior y el exterior del individuo.<\/li>\n<li>La sexualidad, como ya se ha dicho, es <strong>memoria <\/strong>inscrita incluso en el cuerpo humano, de su provenir <strong>de otro (ab alio) <\/strong>y al mismo tiempo <strong>energ\u00eda <\/strong>que abre <strong>hacia otro (ad alium) <\/strong>y, por ello y al mismo tiempo, necesidad (d\u00e9ficit) y potencial (recurso), bien recibido y bien entregado, inven\u00adci\u00f3n divina y realidad muy humana, autonom\u00eda y perte\u00adnencia, eros y \u00e1gape, autotranscendencia y enamora\u00admiento, espontaneidad exuberante y ley enraizada en el ser, gratitud y gratuidad, centella pascual<span id='easy-footnote-16-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-16-44063' title='Cf. CENCINI, &lt;em&gt;Verginit\u00e1 e celibato oggi, &lt;\/em&gt;cit., pp. 54-56.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> e instinto humano: la sexualidad permite integrar estas tensiones sin excluir ninguno de los dos polos; precisamente por esto es tan rica de energ\u00eda.<\/li>\n<li>La sexualidad es lugar, en particular, que tipifica el g\u00e9ne\u00adro de pertenencia, lugar donde la <strong>identidad <\/strong>encuentra un punto de referencia concreto (hasta fundado biol\u00f3gica\u00admente) y en la que la <strong>alteridad <\/strong>alcanza su punto m\u00e1s evi\u00addente. La diferencia entre los sexos indica la diversidad radical, es el s\u00edmbolo por excelencia de las diferencias humanas, es casi la escuela para aprender a respetar y a valorar al t\u00fa, cada t\u00fa, en su diversidad, unicidad y belleza, superando toda tentaci\u00f3n de homologar al otro o de esta\u00adblecer relaci\u00f3n s\u00f3lo con el propio semejante. La identidad sexual es fruto de esta <strong>complementariedad relacional, <\/strong>y es tanto m\u00e1s firme y segura cuanto m\u00e1s incondicional\u00admente est\u00e1 abierta hacia el diverso-de-s\u00ed.<\/li>\n<li>Por tanto, cuando la identidad se pone en di\u00e1logo con la alteridad, la relaci\u00f3n interpersonal se convierte en<strong> fecunda <\/strong>y fecunda en varias direcciones. A nivel del yo y del t\u00fa, del nosotros y del otro: ante todo porque se afirma y refuerza siempre cada vez m\u00e1s el sentido mismo de la propia identidad y de la alteridad, despu\u00e9s porque crece de tal manera la dimensi\u00f3n relacional del ser humano como constitutiva del hombre y, finalmente, porque la relaci\u00f3n vivida as\u00ed, no se cierra sobre dos, sino que se abre regularmente en favor de un tercero, como pueden ser los hijos en el matrimonio, o el bien de otros, de otros muchos, de quien en particular est\u00e1 m\u00e1s tentado de no sentirse amable y, en cambio, es alcanzado por un amor que lo acoge. En este punto, la sexualidad ha alcanzado su objetivo natural y quiz\u00e1s m\u00e1s cualificado: la <strong>fecundi\u00addad plena.<\/strong><\/li>\n<li>En definitiva, pues, tener una s\u00f3lida identidad sexual sig\u00adnifica:\n<ul>\n<li> integrar los cuatro <strong>componentes <\/strong>y los diversos <strong>polos <\/strong>de la sexualidad, en torno a aquella verdad fundamental inscrita en la misma sexualidad: la vida humana es un bien recibido que tiende, por su propia naturaleza, a convertirse en bien entregado;<\/li>\n<li>para salir de s\u00ed y ser capaz de <strong>relaci\u00f3n <\/strong>con el diverso\u00adde-s\u00ed, con la diversidad en cuanto tal;<\/li>\n<li>y de relaci\u00f3n <strong>fecunda <\/strong>en tres niveles: del yo y del t\u00fa, del nosotros, del otro.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ol>\n<h3><strong>2.2. Ordo amoris<\/strong><\/h3>\n<p>Fue San Agust\u00edn el primero en hablar de un <strong>ordo amoris, <\/strong>de una estructura interna o de un orden objetivo al que el amor \u00abobe\u00addece\u00bb o debiera obedecer.<\/p>\n<ol>\n<li>Tal <strong>orden <\/strong>reafirma la estructura ascendente del ser (y del bien) por el que todo ser es amable en proporci\u00f3n con la plenitud y calidad del ser que posee. Por tal raz\u00f3n, por ejemplo, una piedra es menos amable que un animal, que, a su vez, es menos amable que un ser humano, mientras que en la cima de esta escala est\u00e1 Dios, el Ser sumamente amable y deseable, el \u00fanico y verdadero deseo del coraz\u00f3n humano, aunque lo sea a veces de manera inconsciente.<\/li>\n<li>Esta estructura ascendente del ser no s\u00f3lo indica, en l\u00ednea progresiva, el objeto material del amor del hombre, sino que dice y desvela las posibilidades y capacidades de la naturaleza humana que puede hacer experiencia de un amor, el divino, que no se limita a la simple benevolencia, sino que llega hasta el punto de hacer a la criatura capaz de amar <strong>a la manera del Creador. <\/strong>Este es el punto cen\u00adtral y culminante del ordo amoris.<\/li>\n<li>En tal sentido la <strong>ordinata dillectio, ordenada <\/strong>por esta potencialidad divina presente en todo coraz\u00f3n humano, imprime un orden a la realidad, un orden inventivo y dis\u00adciplinado, que nace precisamente de la certeza del amor de Dios (\u00abderramado en nuestros corazones\u00bb) y que con\u00adsiste fundamentalmente en amar con el coraz\u00f3n de Dios: de manera desinteresada y gratuita, acogiendo al otro incondicionalmente y toc\u00e1ndolo en la positividad radical de su yo para querer su bien, aprendiendo a recibir y no s\u00f3lo a dar, a hacer las cosas por amor y a observar la ley no por obligaci\u00f3n sino libremente, a amar a Dios con todo el coraz\u00f3n para amar con el coraz\u00f3n de Dios a todas las criaturas.<\/li>\n<li>Sin embargo, al mismo tiempo, la <strong>ordinata dilectio <\/strong>siempre est\u00e1 constantemente atacada por su contrario, por el <strong>des-orden, <\/strong>el caos o por la pretensi\u00f3n ingenua que el coraz\u00f3n sigue espont\u00e1neamente un cierto orden en el amar y en el dejarse amar. La afectividad es un \u00e1rea en la que se manifiesta una cierta inquietud existencial, una ambivalencia de fondo, una atracci\u00f3n contraria o una cierta <strong>cupiditas <\/strong>que convierte s\u00f3lo en aparente el movi\u00admiento hacia el otro, amado o \u00abusado\u00bb preferentemente para cubrir la propia necesidad de sentirse amado. Es indispensable, por tanto, una cierta <strong>ascesis y disciplina <\/strong>del coraz\u00f3n y de los sentimientos.<\/li>\n<li>Punto de llegada de este camino de purificaci\u00f3n y creci\u00admiento es la <strong>libertad afectiva. <\/strong>\u00c9sta nace de <strong>dos certe\u00adzas: <\/strong>la de ya haber sido amado, desde siempre y por siempre, y la de ser capaz de amar, por siempre. Esto per\u00admite a la persona entregarse totalmente a otra y acogerla tambi\u00e9n incondicionalmente (= <strong>enamoramiento<\/strong>); y en virtud de tal concentraci\u00f3n de amor permite a la persona expresar en grado m\u00e1ximo la propia capacidad afectiva, amando <strong>mucho y a muchos, <\/strong>especialmente a quien est\u00e1 m\u00e1s tentado de sentirse no amable.<span id='easy-footnote-17-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-17-44063' title='&lt;em&gt;Ibidem, &lt;\/em&gt;167-178.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<\/ol>\n<h3><strong>2.3. Ordo virginitatis<\/strong><\/h3>\n<p>Aqu\u00ed el an\u00e1lisis se hace m\u00e1s interdisciplinar y abierto expl\u00edcita\u00admente a lo espiritual, como un camino que, mientras acoge las indi\u00adcaciones precedentes, se abre a un recorrido in\u00e9dito.<\/p>\n<ol>\n<li>La virginidad es <strong>actuaci\u00f3n peculiar y misteriosa <\/strong>del ordo amoris o de la estructura ascendente del ser, donde Dios es el v\u00e9rtice de la tensi\u00f3n amante del hombre, por\u00adque indica la posibilidad que Dios se convierta, de alg\u00fan modo, en objeto <strong>\u00abexclusivo\u00bb y totalizante <\/strong>del amor hu\u00admano que no excluye otros amores, sino que, por el con\u00adtrario, exalta la capacidad afectiva del virgen.<\/li>\n<li>El virgen por el reino escoge <strong>amar a Dios con todo <\/strong>el coraz\u00f3n, la mente y las fuerzas o con todo su ser (= por encima de cualquier amor, incluido aquel tan natural y deseado hacia una mujer, hasta el punto de renunciar al mismo), para <strong>amar con el coraz\u00f3n de Dios <\/strong>a las criatu\u00adras (= amando a todos intensamente, sin atarse a nadie ni excluir a nadie).<\/li>\n<li>En la medida en que Dios sea el objeto \u00abexclusivo\u00bb del amor, el amor divino se convertir\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s en el <strong>mo\u00addo amante <\/strong>del virgen (el amor hace semejante al ama\u00addo, o el objeto material se convierte tambi\u00e9n en objeto formal).<\/li>\n<li>La opci\u00f3n virginal nunca puede ser privatizada o interpre\u00adtada para propia perfecci\u00f3n personal; sino que es funda\u00admentalmente <strong>anuncio de la verdad del coraz\u00f3n huma\u00adno <\/strong>creado por Dios y, por tanto, a \u00e9l orientado o \u00ablla\u00admado\u00bb a encontrar s\u00f3lo en \u00c9l el apaciguamiento pleno, cualquiera que sea su estado de vida.<span id='easy-footnote-18-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-18-44063' title='Sobre esta interpretaci\u00f3n de la virginidad como vocaci\u00f3n universal, cf. A. CENCINI, &lt;em&gt;Un Dio da amare. La vocazione per tutti alla verginit\u00e0, &lt;\/em&gt;Mi\u00adlano 2002.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li>En el ordo virginitatis, se convierte, pues, en fundamental el <strong>estilo relacional virginal, <\/strong>como un modo de expresar el estilo amante de Dios y, a la vez, la centralidad de Dios en el amor humano. Es el estilo:\n<ul>\n<li> de quien <strong>no se pone nunca en el centro <\/strong>de la relaci\u00f3n, porque el centro corresponde a Dios;<\/li>\n<li>de quien <strong>toca ligeramente al otro sin invadirlo, <\/strong>por\u00adque no es el cuerpo el lugar ni el motivo del encuentro interpersonal en la vida del c\u00e9libe;<\/li>\n<li>de quien sabe <strong>renunciar inteligentemente al ejercicio f\u00edsico genital <\/strong>para buscar y encontrar con creatividad las otras mil formas expresivas del verdadero amor;<\/li>\n<li>de quien <strong>dice no al rostro m\u00e1s bello y atrayente <\/strong>para amar a quien, humanamente no atrayente (como el leproso besado por Francisco o el moribundo abrazado por Madre Teresa), est\u00e1 m\u00e1s tentado de no sentirse amable.<span id='easy-footnote-19-44063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-madurez-afectiva-en-la-vida-consagrada\/#easy-footnote-bottom-19-44063' title='Sobre el estilo relacional del virgen cf. A. CENCINI, &lt;em&gt;I sentimienti del figlio. Il cammino formativo nella vita consacrata, &lt;\/em&gt;Bologna 2001, pp. 207-211, e IDEM, &lt;em&gt;Verginit\u00e0 e celibato oggi, &lt;\/em&gt;cit., pp. 183-193.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Obviamente este orden no puede ser marginado y debe ser res\u00adpetado en sus implicaciones de fondo y en sus consecuencias espec\u00ed\u00adficas en los diversos estados vocacionales. En todo caso, podremos hablar en general de inmadurez y patolog\u00eda cuando la persona no parece estar en grado de expresar y de realizar en su vida un camino de madurez en la sexualidad, afectividad y virginidad (en el caso de que la haya recibido como don y elegido como su vocaci\u00f3n) en l\u00ednea con estas indicaciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Cuando Dios ama, y precisamente porque ama, llama. 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