{"id":43739,"date":"2011-07-23T09:50:27","date_gmt":"2011-07-23T07:50:27","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/07\/el-bien-del-publico\/"},"modified":"2016-07-26T19:24:54","modified_gmt":"2016-07-26T17:24:54","slug":"el-bien-del-publico","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/","title":{"rendered":"El bien del p\u00fablico"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abDebemos a san Vicente de Pa\u00fal la revoluci\u00f3n que, desde hace trescientos a\u00f1os, ha transformado la vida social, el esp\u00edritu de nuestras leyes, por las que hemos luchado, y que&#8230; son nuestra esperanza suprema. El pasado no ten\u00eda idea alguna de las instituciones que los estados, ante la presi\u00f3n de la opi\u00adni\u00f3n, se han dado a s\u00ed mismos desde entonces: ayuda a los po\u00adbres, seguros de enfermedad, obligaci\u00f3n legal de socorrer a los desgraciados, de acudir en ayuda de las v\u00edctimas de la guerra, de las calamidades&#8230;, organizaci\u00f3n p\u00fablica de la ense\u00f1anza, aprendizaje de oficios\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-1-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-1-43739' title='A. M\u00e9nabr\u00e9a, &lt;em&gt;La revolution inapereue: saint Vincent de Paul, le savant, &lt;\/em&gt;Marcel Daubin, Par\u00eds, 1948, pp.9-10.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/liberacion_pobres.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-46280\" title=\"liberacion_pobres\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/liberacion_pobres-300x274.jpg?resize=300%2C274\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"274\" \/><\/a>Esta idea es ciertamente halagadora para cualquiera que se considere disc\u00edpulo o seguidor de san Vicente de Pa\u00fal. Halagadora y exigente: el seguidor, la seguidora, de Vice\u00adnte de Pa\u00fal no puede contentarse con la acci\u00f3n caritativa de tipo privado. Si por algo se distingue san Vicente de Pa\u00fal en la historia dram\u00e1tica de la caridad cristiana es por haber dotado a esa caridad con una fuerte conciencia so\u00adcial. Aquel que, urgido por el amor a Cristo, se vuelve ha\u00adcia su hermano necesitado, no puede permanecer hoy ig\u00adnorante de las causas que en la estructura misma de la so\u00adciedad generan la necesidad de su hermano.<\/p>\n<p>Pero tampoco puede volverse hacia las necesidades so\u00adciales con la mirada del pol\u00edtico o del reformador social, que s\u00f3lo se interesa por el orden p\u00fablico y el bienestar de los conjuntos sociales y olvida al hombre. Para el cristia\u00adno, para el que se siente inspirado por san Vicente, el \u00fal\u00adtimo anciano olvidado, el paral\u00edtico \u00abin\u00fatil\u00bb, el ni\u00f1o no querido, nacido o que va a nacer, son tambi\u00e9n, uno por uno, hijos de Dios.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de M\u00e9nabr\u00e9a supone, en primer lugar, que Vicente de Pa\u00fal es el responsable de que en la historia europea (y aun mundial) los poderes p\u00fablicos hayan com\u00adprendido que la beneficencia es competencia y obligaci\u00f3n de la autoridad p\u00fablica. No hace falta tener una mente sistem\u00e1ticamente marxista para comprender que los pode\u00adres p\u00fablicos nunca hubieran echado sobre sus hombros esa carga si no hubieran sido movidos a ello no por algo que se parezca ni de lejos a lo que llamamos caridad cristiana, sino por las crudas necesidades del sistema econ\u00f3mico ca\u00adpitalista, que precisamente en tiempos de san Vicente ini\u00adciaba sus primeros vuelos.<\/p>\n<p>El mismo M\u00e9nabr\u00e9a habla de la presi\u00f3n de la opini\u00f3n. Ahora bien, la opini\u00f3n de verdad decisiva en la marcha de los poderes p\u00fablicos hasta hace bien poco ha sido la opi\u00adni\u00f3n de la clase social dominante que maneja esos poderes para su beneficio.<span id='easy-footnote-2-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-2-43739' title='Esto no ha sido as\u00ed solamente durante el siglo XIX y durante el siglo XX hasta hoy mismo. El poder social dominante siempre ha usado los \u00f3rganos de opini\u00f3n en propio beneficio, y ha tendido a someter a los que no depen\u00add\u00edan de \u00e9l a una censura dr\u00e1stica. V\u00e9ase H. Kamen, &lt;em&gt;The Iron Century: So\u00adcial Change in Europe, 1550-1560, &lt;\/em&gt;Weidenfeld and Nicholson, London, parte III, cap\u00edtulo 8. Hay edici\u00f3n espa\u00f1ola, &lt;em&gt;El siglo de hierro, &lt;\/em&gt;Alianza editorial, Madrid, 1977, pp. 327 ss. De la primera publicaci\u00f3n peri\u00f3dica fran\u00adcesa, &lt;em&gt;La Gazette de France, &lt;\/em&gt;aparecida en 1631 a &lt;em&gt;\u00abinstancias de Richelieu\u00bb &lt;\/em&gt;(primer ministro del reino por aquellas fechas), dice Kamen: &lt;em&gt;\u00abEl propio Renaudot, fundador de la publicaci\u00f3n, reconoc\u00eda que la Gazette era b\u00e1si\u00adcamente un peri\u00f3dico &amp;#8216;para reyes y poderes constituidos\u00bb&amp;#8216;.&lt;\/em&gt;'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Por poner un ejemplo en un terreno en que la interven\u00adci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos parece hoy obvia e inevitable a la conciencia moderna, el de la ense\u00f1anza: a las clases dominantes no les ha movido nunca a sacar a las masas del analfabetismo general la compasi\u00f3n por el analfabeto, co\u00admo pod\u00eda mover a un Juan Bautista de la Salle o a un Jos\u00e9 de Calasanz, sino las necesidades del sistema econ\u00f3mico. La contabilidad, el manejo de muchos tipos de m\u00e1quinas, exigen un grado determinado de educaci\u00f3n escolar de las masas que hay que asegurar a toda costa para asegurar a su vez el funcionamiento del sistema econ\u00f3mico. Si al poder p\u00fablico le interesara de verdad la verdadera cultura para las masas, \u00bfpor qu\u00e9 en todos los pa\u00edses tienen acceso a los centros de ense\u00f1anza superior mayoritariamente los hijos de las clases dominantes?<span id='easy-footnote-3-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-3-43739' title='Tambi\u00e9n en este terreno la selecci\u00f3n elitista de los estudiantes se dio desde el comienzo mismo de la gran expansi\u00f3n universitaria del siglo XVII. Por limi\u00adtarnos a Francia y al tiempo de san Vicente de Pa\u00fal, v\u00e9ase lo que dice Kamen en la obra citada (edici\u00f3n espa\u00f1ola, p. 341): &lt;em&gt;\u00abLa nobleza y la alta burgues\u00eda se tomaron muy en serio esta recomendaci\u00f3n &lt;\/em&gt;(de dar una educaci\u00f3n adecuada a quienes hab\u00edan de servir al Estado), &lt;em&gt;de tal modo que pronto fue imposible acceder a la vida p\u00fablica sin alguna educaci\u00f3n superior&amp;#8230; El estado valora\u00adba, naturalmente, al administrador educado. Pero los estadistas se mostraban universalmente hostiles a una situaci\u00f3n en la que el m\u00e1s leve barniz de edu\u00adcaci\u00f3n facultara a los hombres para considerarse caballeros&amp;#8230; El cardenal Richelieu se opuso con especial energ\u00eda a la extensi\u00f3n de la educaci\u00f3n&amp;#8230;, y afirmaba asimismo que &amp;#8216;el estado tiene mayor necesidad de hombres adies\u00adtrados en las artes mec\u00e1nicas que en las liberales\u00bb.&lt;\/em&gt;'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Se supone de ordinario, y aun parece suponerlo M\u00e9na\u00adbr\u00e9a, que en la historia de Europa el ejercicio de la caridad ha sido tradicionalmente asunto privado, fruto en cada ca\u00adso de la caridad cristiana del bienhechor. Entre las institu\u00adciones sociales, s\u00f3lo la Iglesia gozar\u00eda de una especie de monopolio en el ejercicio organizado de la beneficencia.<\/p>\n<h2><strong>De Constantino a Vicente de Pa\u00fal<\/strong><\/h2>\n<p>Sin embargo, no se puede afirmar llanamente que hasta los tiempos de san Vicente de Pa\u00fal y hasta el cambio de conciencia que supuso su actuaci\u00f3n, el ejercicio de la be\u00adneficencia fuera terreno exclusivo de la caridad privada, o monopolio a escala social de las diversas instituciones eclesi\u00e1sticas. La Iglesia y sus instituciones fueron sin duda las agencias sociales que por una especie de delegaci\u00f3n por parte de la sociedad medieval se ocupaban del ejerci\u00adcio organizado de la beneficencia. Para ello contaba con suficientes medios materiales y con el prestigio de su sta\u00adtus en el conjunto de la sociedad. Incluso contaba, desde tiempos muy tempranos, con un reconocimiento oficial de las autoridades civiles para el ejercicio de la beneficencia a escala social.<\/p>\n<p>El proceso de reconocimiento empez\u00f3 muy pronto, con Constantino, el primer emperador romano que concedi\u00f3 plena libertad social a la Iglesia. Un siglo escaso despu\u00e9s del edicto de Mil\u00e1n la religi\u00f3n cristiana se convierte por decreto imperial en la religi\u00f3n de estado del Imperio, lo que excluye a la vez el reconocimiento oficial de cualquier otro tipo de religi\u00f3n. El C\u00f3digo de Justiniano establece este punto en su ley inicial.<span id='easy-footnote-4-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-4-43739' title='&lt;em&gt;C\u00f3digo de Justiniano, &lt;\/em&gt;1,1,1,1. La codificaci\u00f3n de este c\u00f3digo es de 529-534. La ley a que se hace referencia es un decreto del emperador Teodosio en 380. Para lo que sigue, cfr. &lt;em&gt;L&amp;#8217;Eglise dans l&amp;#8217;empire romain (1-11 si\u00e9cles), &lt;\/em&gt;Jean Gau\u00addemet, ed. Sirey, Par\u00eds, 1958.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>A partir del mismo Constantino la Iglesia empieza a ser la beneficiaria de una serie de concesiones econ\u00f3micas y jur\u00eddicas que pronto la convierten en el poder social m\u00e1s fuerte hasta la \u00e9poca de las monarqu\u00edas absolutas e inclu\u00adso, en gran parte de la Europa occidental, hasta el tiempo de las revoluciones burguesas. No son s\u00f3lo concesiones de dinero, de tierras, de templos paganos, o el derecho a per\u00adcibir rentas sobre los impuestos de las ciudades. Impor\u00adtantes concesiones jur\u00eddicas convierten poco a poco a los obispos en figuras cuasi-p\u00fablicas con derecho incluso de supervisi\u00f3n sobre las decisiones de los tribunales civiles, del trato de los presos en las c\u00e1rceles, de redenci\u00f3n de cautivos y esclavos, de protecci\u00f3n de menores, e incluso de supervisi\u00f3n de los precios en los mercados p\u00fablicos.<span id='easy-footnote-5-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-5-43739' title='Ibid., 1,4,10;1,3,28;1,4,1;1,4,12,428.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>No es el obispo una figura declaradamente p\u00fablica en los \u00faltimos siglos del Imperio. Pero su prestigio creciente y las sucesivas concesiones por parte de la autoridad civil le convierten progresivamente en una figura de primera importancia social sobre la que caer\u00e1 incluso el gobierno civil en sentido estricto en algunas ciudades de los prime\u00adros siglos medievales. Incluso fuera de ellas el obispo re\u00adcibe con frecuencia el t\u00edtulo de <em>pater populi <\/em>y de <em>pater ci\u00advitatis. <\/em>Entre las muchas funciones sociales que la Edad Media lleg\u00f3 a colocar sobre los hombros del jefe de la iglesia local se cuenta la reconstrucci\u00f3n de las ciudades romanas y la defensa militar en tiempos de asedio.<\/p>\n<p>A pesar de todo esto, y en contra de una opini\u00f3n muy extendida, hay que mantener que <em>\u00abno se puede pensar en un monopolio de la caridad <\/em>(por parte de la Iglesia). <em>El ejercicio de la caridad era parte de la misi\u00f3n tradicional de la Iglesia, pero la acci\u00f3n episcopal y la de otros agen\u00adtes eclesi\u00e1sticos <\/em>(monasterios&#8230;) <em>pod\u00eda coexistir con la del estado'\u00bb. <\/em><span id='easy-footnote-6-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-6-43739' title='Gaudemet, o.c., p. 352.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> Coexist\u00eda de hecho, as\u00ed como coexist\u00eda con la acci\u00f3n ben\u00e9fica de la aristocracia feudal, de la burgues\u00eda ciudadana, e incluso de las clases populares trabajadoras. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la extensa actividad ben\u00e9fica de los gremios y de las cofrad\u00edas populares.<\/p>\n<p>La Iglesia, por su lado, no consider\u00f3 nunca como mo\u00adnopolio suyo la pr\u00e1ctica de la beneficencia, sino que, aun\u00adque por un lado la practic\u00f3 sistem\u00e1ticamente en mayor es\u00adcala que ninguna otra agencia social,<span id='easy-footnote-7-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-7-43739' title='El papa Gelasio impone a finales del siglo V una repartici\u00f3n de los ingresos eclesi\u00e1sticos que permanecer\u00e1 como obligatoria sin cambios mayores a lo largo de muchos siglos. Esos ingresos se dividen en cuatro partes, una de las cuales se debe destinar a los pobres. Privar a los pobres de esa parte lo califica santo Tom\u00e1s como robo (11-11,185,7). La enajenaci\u00f3n de los bienes eclesi\u00e1sticos, pues son bienes colectivos, no privados, est\u00e1 cuidadosamente prohibida, excepto en el caso de asistencia a los pobres o de redenci\u00f3n de cautivos. Cuando en el a\u00f1o 452 Exuperio de Toulouse vende los vasos sa\u00adgrados para alimentar a la poblaci\u00f3n hambrienta no hace m\u00e1s que poner en pr\u00e1ctica una idea que ha estado siempre viva en la conciencia de la Iglesia. Cfr. san Ambrosio, &lt;em&gt;De officiis, &lt;\/em&gt;11,28, P.L 16,139.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> no dej\u00f3 por eso de recordar a los individuos y a los poderes establecidos sus obligaciones en este terreno. Una frase del peque\u00f1o trata\u00addo del siglo XIII atribuido a santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>De eruditione principum, <\/em>resume muy bien lo que pudi\u00e9ramos calificar como tradicional doctrina de la Iglesia en relaci\u00f3n al ejercicio de la autoridad p\u00fablica tambi\u00e9n en la iglesia: <em>\u00abDios ha constituido a los gobernantes en la iglesia para que protejan a los sencillos, a los pobres y a los que no tienen poder\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-8-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-8-43739' title='&lt;em&gt;\u00abPropter simplices, pauperes et impotentes ordinavit Deus in ecclesia prin\u00adcipes\u00bb.&lt;\/em&gt;'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> Pero no s\u00f3lo en la iglesia. El mismo To\u00adm\u00e1s de Aquino resume escuetamente en estos t\u00e9rminos la obligaci\u00f3n que tienen las autoridades civiles de asistir a los necesitados: <em>\u00abEl que gobierna debe cuidar de los ne\u00adcesitados a expensas del erario p\u00fablico\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-9-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-9-43739' title='Santo Tom\u00e1s o el continuador de la obra &lt;em&gt;De regimine principum, &lt;\/em&gt;libro 2\u00b0, cap\u00edtulo &lt;em&gt;15: \u00abPrinceps deber providere pauperibus de aerario publico\u00bb.&lt;\/em&gt;'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>No se ha arrogado pues la Iglesia en ning\u00fan momento el monopolio de la beneficencia social, ni ha dejado de re\u00adcordar a los poderes p\u00fablicos su obligaci\u00f3n en este terreno. Lo que s\u00ed ha sucedido muy a menudo a lo largo de la his\u00adtoria ha sido que ante el derrumbe o la incapacidad del po\u00adder p\u00fablico o su falta de voluntad, se convirtiera la Iglesia en el agente principal de beneficencia social. Esto suced\u00eda sobre todo en los tiempos en que las diversas instituciones eclesi\u00e1sticas (di\u00f3cesis, monasterios, \u00f3rdenes religiosas, fundaciones&#8230;) fueron el elemento econ\u00f3mico m\u00e1s podero\u00adso de las sociedades europeas, situaci\u00f3n que se dio apro\u00adximadamente desde el siglo VIII hasta el tiempo de las di\u00adversas revoluciones burguesas.<\/p>\n<p>Si se examina con cuidado la historia de la beneficen\u00adcia, y si no se deja uno llevar por t\u00f3picos generalizados, nos parece que se puede afirmar que, en su conjunto, la actuaci\u00f3n de la Iglesia en el terreno de la beneficencia <em>a escala p\u00fablica <\/em>(n\u00f3tese) ha estado presidida por un sentido de <em>suplencia <\/em>de los fallos de la autoridad civil en un terre\u00adno que, de suyo, en la teor\u00eda teol\u00f3gica tradicional se ha considerado como competencia propia de esa autoridad.<\/p>\n<p>De las tres funciones que ya san Agust\u00edn atribuye al poder civil, el famoso <em>\u00abtriplex officium imperandi, provi\u00addendi et consulendi\u00bb,<\/em><span id='easy-footnote-10-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-10-43739' title='&lt;em&gt;De civitate Dei, &lt;\/em&gt;19,14.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> personas e instituciones eclesi\u00e1sti\u00adcas han asumido una u otra, o las tres, en numerosas oca\u00adsiones hist\u00f3ricas, sin excluir el oficio de mandar. Pero nunca se ha pensado en la teolog\u00eda oficial que fuera nin\u00adguna de las tres competencia propia d\u00e9 la instituci\u00f3n ecle\u00adsi\u00e1stica. Es esto cierto incluso en relaci\u00f3n al <em>officium con\u00adsulendi, <\/em>ense\u00f1ar a los ciudadanos cu\u00e1l es el verdadero inte\u00adr\u00e9s p\u00fablico en los diversos casos, oficio que, por su cerca\u00adn\u00eda con las competencias del <em>magisterium <\/em>eclesi\u00e1stico puede dar lugar, lo ha dado y lo sigue dando tambi\u00e9n hoy, a numerosos malentendidos y cruces de competencias. Funci\u00f3n supletoria, s\u00ed; pero tambi\u00e9n funci\u00f3n de \u00abconcien\u00adcia\u00bb del poder p\u00fablico, precisamente por ser la Iglesia el sujeto del <em>officium magisterii, <\/em>funci\u00f3n que no le corres\u00adponde en modo alguno al poder civil.<\/p>\n<p>El poder civil ha sido constituido por Dios (Rm 13,1) para asegurar el orden, la uni\u00f3n y la paz,<span id='easy-footnote-11-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-11-43739' title='Ibid., 19, 13 &lt;em&gt;y &lt;\/em&gt;17.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> pero tambi\u00e9n para combatir el mal, y por eso mismo aparece como una secuela del pecado original por las servidumbres que im\u00adpone.<span id='easy-footnote-12-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-12-43739' title='Ibid., 19,15.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> En l\u00ednea con el escepticismo evang\u00e9lico sobre el ejercicio de la autoridad (Mt 20,25), san Agust\u00edn denuncia \u00e1speramente la pasi\u00f3n de dominar por la fuerza, la corrupci\u00f3n de las autoridades, la explotaci\u00f3n de los d\u00e9biles.<span id='easy-footnote-13-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-13-43739' title='&lt;em&gt;De civitate Dei, &lt;\/em&gt;19, 6.12.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Y termina con aquella terrible denuncia que sin duda refleja la realidad de su tiempo, por no decir tambi\u00e9n del nuestro: <em>\u00abSi no se da la justicia, \u00bfqu\u00e9 son los reinos sino enormes latrocinios?\u00bb. <\/em><span id='easy-footnote-14-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-14-43739' title='&lt;em&gt;\u00abRemota itaque iustitia, quid sunt regna nisi magna latrocinia?\u00bb, &lt;\/em&gt;ibid. 4, 4.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> Si eso se da de hecho, en manos de la Iglesia y de la caridad privada va a caer tambi\u00e9n una fun\u00adci\u00f3n adicional que procede precisamente de la injusticia estructural de la sociedad, de toda sociedad: el tratar de aliviar los efectos terribles de causas inscritas en las es\u00adtructuras mismas del poder y de la organizaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Estos son problemas permanentes de toda convivencia humana organizada. Luchar por la creaci\u00f3n de estructuras sociales justas es vocaci\u00f3n inevitable y primera del cristiano hoy y siempre. Pero creer que alg\u00fan sistema, alg\u00fan d\u00eda, lle\u00adgar\u00e1 a instituir e implantar un orden social tan providente y tan justo que har\u00e1 in\u00fatil el ejercicio de la caridad privada, o que relegar\u00e1 la tradicional funci\u00f3n caritativa de la Iglesia al museo de las curiosidades hist\u00f3ricas, es una especie de muy ingenuo utopismo. No ha habido a\u00fan en la historia un sis\u00adtema de organizaci\u00f3n social que no haya llevado en su mismo seno la semilla de los mayores latrocinios. En su misma estructura y en los hombres que la manejan.<span id='easy-footnote-15-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-15-43739' title='Eso es cierto incluso de los sistemas que se fundan expresamente con la idea de establecer la justicia universal. Pi\u00e9nsese en lo que se ha hecho en los \u00faltimos setenta a\u00f1os en todos los pa\u00edses que han intentado implantar la \u00abjusticia\u00bb marxista. Pero pi\u00e9nsese tambi\u00e9n en lo que han hecho todas las teocracias, incluyendo la de los Estados Pontificios. Otro ejemplo: el expe\u00adrimento de las reducciones del Paraguay y su brutal supresi\u00f3n pusieron al vivo el dilema terrible que se plantea a la conciencia humana que busca con sinceridad la justicia social estructural: &lt;em&gt;\u00abE\/ hombre aspira sin cesar al rei\u00adnado de [a justicia, pero desde el momento en que \u00e9ste se perfila en el horizonte tiene que sacar la espada para defenderlo; entonces la &amp;#8216;m\u00edstica&amp;#8217;, al convertirse en &amp;#8216;pol\u00edtica&amp;#8217;, se degrada y reniega de s\u00ed misma\u00bb &lt;\/em&gt;(C. Moeller, &lt;em&gt;Literatura del siglo XX y cristianismo, &lt;\/em&gt;Madrid, 1958, tomo IV, p. 514). En las reducciones lo religioso-caritativo y lo pol\u00edtico (la organizaci\u00f3n de la convivencia social) estaban totalmente imbricados con vistas precisamente a conseguir en esta tierra una aproximaci\u00f3n lo m\u00e1s fiel posible a las exigen\u00adcias de justicia del Reino de Dios. \u00bfQu\u00e9 pod\u00edan hacer los jesuitas ante la or\u00adden de disoluci\u00f3n de las reducciones? \u00bfDefenderlas con la espada, como pretende falsamente la pel\u00edcula &lt;em&gt;La Misi\u00f3n, &lt;\/em&gt;y asegurar as\u00ed una extinci\u00f3n bra\u00adva y sangrienta? Pero aun si no se hubiera dado esta intrusi\u00f3n de poderes extra\u00f1os malignos, \u00bfhubieran las reducciones creado el para\u00edso terrenal? Pa\u00adra empezar, las reducciones, que ciertamente liberaron parcialmente al in\u00addio, dispon\u00edan de esclavos negros para los trabajos m\u00e1s pesados.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> As\u00ed pues, hay que decir una vez m\u00e1s: providencia p\u00fablica, s\u00ed, y en primer lugar; pero tambi\u00e9n caridad privada.<\/p>\n<p>En su conjunto la Edad Media consigui\u00f3 en manos de la Iglesia un nivel de asistencia social a los necesitados que, a juicio de un experto,<span id='easy-footnote-16-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-16-43739' title='B. Tiemey, &lt;em&gt;Medieval Poor Law. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;A sketch of Canonical Theory and its Appli\u00adcation in England, &lt;\/em&gt;Berkeley, California, 1959, p. 109.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> no ha tenido paralelo poste\u00adriormente hasta los tiempos actuales. En este aspecto el si\u00adglo XIII fue, como en tantos otros, un siglo privilegiado. El padre Congar hace la advertencia justa de que en aque\u00adllos tiempos el sistema de beneficencia se basaba en unos presupuestos morales y religiosos de car\u00e1cter personal que descuidaban los aspectos de reforma estructural.<span id='easy-footnote-17-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-17-43739' title='En &lt;em&gt;Eglise et pauvret\u00e9, &lt;\/em&gt;varios autores, ed. du Cerf, Par\u00eds, 1965, pp. 264-265.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> Esto es cierto en gran parte, pero \u00e9l mismo se\u00f1ala el car\u00e1cter local y limitado de los poderes p\u00fablicos y de las estructuras so\u00adciales de convivencia para explicar la ausencia de una conciencia generalizada de necesidad de reforma de es\u00adtructuras. Adem\u00e1s hay que tener en cuenta que, a lo largo de la mayor parte de los tiempos medievales, el problema social realmente urgente no era el de la reforma de las estructuras, sino el de su consolidaci\u00f3n para asegurar la mera supervivencia f\u00edsica de la poblaci\u00f3n. Una de las fuentes primarias de la organizaci\u00f3n feudal fue el sometimiento m\u00e1s o menos voluntario, pero voluntario a veces, de los vasallos a un se\u00f1or que pudiera asegurar la defensa de la colectividad contra m\u00faltiples agresores (v\u00e9anse sobre este aspecto los estudios de Marc Bloch sobre el feudalismo).<\/p>\n<p>El mismo siglo XIII conoci\u00f3 los comienzos de una deci\u00addida intervenci\u00f3n del elemento laico en el terreno de la be\u00adneficencia (hospitales, orfanatos, ense\u00f1anza&#8230;). y tambi\u00e9n del poder p\u00fablico, sobre todo del municipal, que comenz\u00f3 a devengar de los ciudadanos h\u00e1biles una contribuci\u00f3n fija, la conocida posteriormente en Francia como <em>taxe des pauvres, <\/em>para el alivio de los necesitados. Este movimiento de cre\u00adciente intervenci\u00f3n \u00absecular\u00bb en un terreno tradicional de la Iglesia se debe a causas m\u00faltiples, adem\u00e1s de a un creciente \u00ababsentismo\u00bb de las autoridades religiosas, cada vez m\u00e1s ocupadas en los asuntos temporales y m\u00e1s insensibles a las exigencias de la legislaci\u00f3n can\u00f3nica sobre el uso de los bienes eclesi\u00e1sticos. Hay que mencionar tambi\u00e9n el creci\u00admiento vertiginoso del n\u00famero de necesitados en ciertas \u00e9pocas por causa de la peste y de las guerras, los desplaza\u00admientos consiguientes de poblaci\u00f3n, los comienzos de un proletariado urbano que ha abandonado los campos, o ha sido expulsado de ellos, y acude a las ciudades en busca de un trabajo que, en tiempos m\u00e1s recientes, el incipiente ca\u00adpitalismo no es capaz de proporcionar.<\/p>\n<p>Los comienzos de este movimiento de laicizaci\u00f3n de la asistencia ben\u00e9fica son muy anteriores a la Reforma pro\u00adtestante, y su desarrollo posterior no se debe por tanto s\u00f3lo a ella. <em>\u00abLa realidad es que la secularizaci\u00f3n fue com\u00fan a cat\u00f3licos y protestantes por igual, y fue una respuesta l\u00f3\u00adgica a la necesidad de control\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-18-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-18-43739' title='Kamen, o.c., p.476 de la edici\u00f3n espa\u00f1ola.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> De control de los pobres por parte del resto de la sociedad, pues el m\u00f3vil caritativo que estaba tan vivo en la tradici\u00f3n medieval es ahora sus\u00adtituido por razones de control social que tienen poco que ver con la caridad cristiana: <em>\u00abApenas hace falta subrayar que a las autoridades les preocupa menos la pobreza que los pobres, menos la caridad que el mantenimiento del or\u00adden social. En el fondo del nuevo inter\u00e9s por la beneficen\u00adcia hab\u00eda un miedo profundo al proletariado<\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-19-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-19-43739' title='Ibid., p.477.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span> Motiva\u00adci\u00f3n que ha permanecido viva hasta nuestros d\u00edas, y que malamente se puede ver como una mejora sobre el motivo tradicional de la caridad.<\/p>\n<p>Ya en pleno siglo XVI, un siglo antes de la aparici\u00f3n de la figura decisiva de Vicente de Pa\u00fal, Luis Vives, un se\u00adglar, encarna la figura de transici\u00f3n que por un lado resu\u00adme lo mejor de la tradici\u00f3n patr\u00edstica y medieval, y, por otro, anuncia los nuevos tiempos. <em>&#8216;Nadie ha recibido para su uso exclusivo el cuerpo, el alma, la vida, el dinero&#8230; Todo aquel que no reparte entre los pobres lo que le sobra despu\u00e9s de cubrir las necesidades naturales, es un la\u00addr\u00f3n<\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-20-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-20-43739' title='&lt;em&gt;De subventione pauperum, &lt;\/em&gt;1,9 (publicado en 1526).'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> <em>\u00ab\u00bfQu\u00e9 puede llamarse nuestro de las cosas, ex\u00adcepto el uso de las mismas? El dominio s\u00f3lo lo posee Dios; nosotros somos s\u00f3lo usufructuarios\u00bb. <\/em><span id='easy-footnote-21-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-21-43739' title='&lt;em&gt;De concordia et discordia, III.&lt;\/em&gt;'><sup>21<\/sup><\/a><\/span> Vives tiene un muy agudo sentido social del ser del hombre <em>(\u00abLa vida entera y el bienestar de los hombres dependen de la ayuda de los dem\u00e1s&#8217;<\/em>&#8216;<span id='easy-footnote-22-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-22-43739' title='&lt;em&gt;De subventione pauperum, &lt;\/em&gt;1,2.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>.), y un conocimiento realista, aunque sea intuitivo y precient\u00edfico, de las causas de las desigualdades sociales: <em>\u00abLos ricos miran a los pobres no como a hom\u00adbres, sino como a asnos y bueyes&#8217;. <\/em>(Recu\u00e9rdese aquello del <em>Journal <\/em>de Richelieu en que califica de \u00abmulos\u00bb a la sufrida poblaci\u00f3n trabajadora francesa.). <em>\u00abSi examinamos bien las cosas, nosotros somos los culpables de los vicios de los pobres \u00ab.<\/em><span id='easy-footnote-23-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-23-43739' title='&lt;em&gt;De subventione pauperum, &lt;\/em&gt;1,11.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La visi\u00f3n de Vives no limita el ejercicio de la caridad a la limosna ocasional, sino que lo refiere al remedio de to\u00addas las necesidades del ser humano necesitado: <em>\u00abLa mise\u00adricordia no consiste s\u00f3lo en dar unas monedas&#8230;, sino en toda obra que pueda remediar de alg\u00fan modo la miseria humana\u00bb. <\/em><span id='easy-footnote-24-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-24-43739' title='Ibid., 1,2.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> La extensi\u00f3n de la pobreza exige, por otro la\u00addo, una intervenci\u00f3n decidida de los poderes p\u00fablicos para poner remedio a ella: <em>\u00abEl magistrado prudente y celoso por el bien p\u00fablico no debe permitir que una parte tan grande de la sociedad <\/em>(los pobres) <em>sea no s\u00f3lo in\u00fatil sino da\u00f1osa para s\u00ed misma y para los dem\u00e1s <\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-25-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-25-43739' title='Ibid., II,1.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>\n<p>No es un c\u00e1ndido Luis Vives, y sabe muy bien que la apropiaci\u00f3n de la funci\u00f3n ben\u00e9fica por parte de los pode\u00adres p\u00fablicos, que no son siempre angelicales en el ejercicio de sus funciones, corre el peligro de empeorar la situaci\u00f3n que trata de remediar: <em>\u00abNo es l\u00edcito a nadie regalarse con los bienes destinados a los pobres. Esta advertencia no es ociosa, porque hay algunos que, debiendo ser los minis\u00adtros o sirvientes de los hospitales, parecen los due\u00f1os \u00ab<\/em>.<span id='easy-footnote-26-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-26-43739' title='Ibid., 11,3.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Este hombre da la impresi\u00f3n de haber vivido en nuestro tiempo, el de las fortunas creadas a costa del \u00abbien del p\u00fa\u00adblico\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>Caridad privada povidencia p\u00fablica: san Vicente de Pa\u00fal<\/strong><\/h2>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abel bien del p\u00fablico\u00bb es de san Vicente; aparece con cierta frecuencia bajo su pluma. Esta expre\u00adsi\u00f3n es cifra de una manera de ver las cosas. Vicente de Pa\u00fal es un hombre preocupado por el bien de las colectivi\u00addades sociales: \u00ablas pobres gentes\u00bb (otra expresi\u00f3n suya), los cautivos, los desplazados por la guerra, los ni\u00f1os aban\u00addonados&#8230; No es que se interese por una teor\u00eda de los entes sociales, las estructuras pol\u00edticas y econ\u00f3micas que, si fue\u00adran perfectas, asegurar\u00edan el bienestar universal. Aunque s\u00ed en relaci\u00f3n a las estructuras de la Iglesia, no aparece en su campo de visi\u00f3n un parecido inter\u00e9s por la reforma pol\u00edti\u00adco-social. O bien simplemente decidi\u00f3 que \u00e9ste no era te\u00adrreno suyo, o bien, lo que es mucho m\u00e1s probable, no era posible en su tiempo plantearse otras alternativas de orde\u00adnamiento social. Todos los tratadistas pol\u00edticos de la \u00e9po\u00adca, sin una sola excepci\u00f3n, analizan la sociedad francesa tal como estaba constituida de hecho, no la ponen en cuesti\u00f3n. La cr\u00edtica social sistem\u00e1tica no aparecer\u00eda hasta unos cien a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>No los entes sociales ni las estructuras de la colectivi\u00addad social, sino los seres humanos que componen la co\u00adlectividad: eso es lo que de verdad preocupa a Vicente de Pa\u00fal. S\u00f3lo que su caridad tampoco se detiene en el caso individual, aunque s\u00ed se interesa por \u00e9l, sino que llega, o trata de llegar, a los inn\u00fameros casos v\u00edctimas de una si\u00adtuaci\u00f3n social dada.<\/p>\n<p>En este aspecto, aunque la originalidad radical que le atribuye M\u00e9nabr\u00e9a nos parece algo exagerada, s\u00ed hay que decir que en la historia de la beneficencia p\u00fablica Vicente de Pa\u00fal ocupa un lugar decisivo que abre definitivamente las puertas a una visi\u00f3n moderna de la misma beneficen\u00adcia: el bienestar de los necesitados es responsabilidad pri\u00admaria de los poderes p\u00fablicos, y no mero campo de ejerci\u00adcio para la caridad privada.<\/p>\n<p>Es un lugar com\u00fan decir que Vicente de Pa\u00fal fue res\u00adponsable de que la corte real, la aristocracia y la alta bur\u00adgues\u00eda cobraran conciencia de sus obligaciones sociales en relaci\u00f3n a los pobres, pero hay que repetirlo una vez m\u00e1s porque fue as\u00ed. De los muchos casos que aparecen en su biograf\u00eda podr\u00edamos recordar, por ejemplo, la fundaci\u00f3n en Marsella del hospital para los condenados a galeras en 1645 por orden de la reina regente, Ana de Austria, y con letras patentes de Luis XIV. Los fondos para el manteni\u00admiento del hospital, 20.000 libras anuales, proced\u00edan en buena parte (12.000 libras) de los impuestos que percib\u00eda el erario p\u00fablico en la Provenza.<\/p>\n<p>Sin duda que un verdadero esp\u00edritu caritativo hubiera luchado no por el alivio de la suerte de los galeotes, sino por la abolici\u00f3n pura y simple de tan nefasta instituci\u00f3n. Pero hay que preguntarse si eso era simplemente posible, aunque fuera muy deseable, en aquel momento. Hay que preguntarse eso, pero poni\u00e9ndose en aquel momento, y no mirando desde hoy hacia atr\u00e1s con los ojos de un ciudada\u00adno del siglo XX que cuenta con motores de explosi\u00f3n o de propulsi\u00f3n nuclear para mover los barcos que transportan sus alimentos y hacen sus guerras. La abolici\u00f3n de los ga\u00adleotes hubiera supuesto la desaparici\u00f3n total de la marina francesa en el Mediterr\u00e1neo, lo cual ser\u00eda muy de desear (por lo menos en cuanto a la guerra se refer\u00eda) si desapare\u00adcieran a la vez todas las marinas, tambi\u00e9n la otomana, que se disputaban el dominio del Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Por otro lado, aunque hab\u00eda entre los condenados a ga\u00adleras muchos casos de injusticia palmaria (se condenaba a galeras, por ejemplo, por no pagar deudas), en su conjunto la condena a galeras era equivalente a la condena carcela\u00adria de nuestros pa\u00edses llamados modernos. El coraz\u00f3n sen\u00adsible de nuestro ciudadano deber\u00eda votar hoy paralela\u00admente no por la reforma carcelaria, sino por la simple su\u00adpresi\u00f3n de las c\u00e1rceles.<\/p>\n<p>Se dice todo esto para que se vea, en un caso escogido al azar de la biograf\u00eda de san Vicente, los l\u00edmites de lo que se suele llamar reforma estructural. No es lo mismo so\u00ad\u00f1arla que poder llevarla a la pr\u00e1ctica. Vicente de Pa\u00fal nun\u00adca perdi\u00f3 el tiempo en sue\u00f1os, sino que se dedic\u00f3 a llevar a cabo reformas estructurales (y no s\u00f3lo la pr\u00e1ctica de la caridad individual) que le parec\u00edan posibles. Si no van a desaparecer las c\u00e1rceles o las galeras, no es lo mismo ni de lejos para el preso o para el galeote pasar hambre y fr\u00edo que no pasarlos, ni es lo mismo tener que sufrir malos tratos a manos de los carceleros o de los c\u00f3mitres que no sufrirlos. De la \u00abreforma carcelaria\u00bb llevada a cabo por Vicente de Pa\u00fal a trav\u00e9s de sus hijas de la caridad entre los galeotes queda, entre otros muchos, este testimonio alec\u00adcionador: al pasar de sus anteriores condiciones a la nueva situaci\u00f3n, los galeotes se consideran transportados <em>\u00abde <\/em> <em>aquel infierno al hospital, que ellos llaman un para\u00edso; solamente con entrar en \u00e9l se les ve sanar de la mitad de sus males\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-27-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-27-43739' title='Carta de M. de la Coste a Vicente de Pa\u00fal (II 448'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>)<em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Hablando de reforma de estructuras, lo que proced\u00eda en el caso de los esclavos del norte de \u00c1frica hubiera sido llegar a un acuerdo fraternal con las autoridades mahome\u00adtanas que liquidara definitivamente las animosidades cris\u00adtiano-musulmanas y las rivalidades comerciales y milita\u00adres. Eso se pod\u00eda so\u00f1ar, pero \u00bfera posible llevarlo a cabo? Para empezar, a las autoridades locales argelinas les gus\u00adtaba hacer la pirater\u00eda por su cuenta y no prestar mucha atenci\u00f3n a las \u00f3rdenes de la Sublime Puerta, sobre todo cuando \u00e9sta intentaba mantener relaciones de cierta cor\u00addialidad con el poder franc\u00e9s. Tambi\u00e9n se pod\u00eda pensar en la invasi\u00f3n de Argel, y ante la presumible resistencia, li\u00adquidar a la poblaci\u00f3n nativa, o al menos someterla, para poder liberar as\u00ed a los esclavos cristianos. Algo parecido vino a hacer la naci\u00f3n francesa a mediados del siglo XIX. El resultado: los esclavos fueron, hasta la sangrienta gue\u00adrra de liberaci\u00f3n algo m\u00e1s de cien a\u00f1os despu\u00e9s, los nati\u00advos argelinos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se pod\u00eda, dejando a un lado otros sue\u00f1os de reforma estructural m\u00e1s profunda, iniciar un movimiento sistem\u00e1tico de liberaci\u00f3n de cautivos a fuerza de movilizar el inter\u00e9s y el dinero de los poderes p\u00fablicos y de los par\u00adticulares. Eso es exactamente lo que hizo Vicente de Pa\u00fal. El resultado: la liberaci\u00f3n, en un per\u00edodo de unos trece a\u00f1os, de unos 1.200 cautivos a un costo de un mill\u00f3n y medio de libras, <em>\u00abo sea, de unos 600 millones al menos de<\/em> <em>nuestra moneda de 1959<\/em><em><\/em><em>. <\/em><span id='easy-footnote-28-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-28-43739' title='J. Defos du Rau, &lt;em&gt;Saint Vincent de Paul, orateur et homme d&amp;#8217;Etat, &lt;\/em&gt;extrait du &lt;em&gt;Bulletin de la Soci\u00e9t\u00e9 de Borda, &lt;\/em&gt;1960, p. 164.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span> Para esos 1.200 cautivos libe\u00adrados la reforma \u00abestructural\u00bb ya estaba hecha una vez puestos en libertad. En cuanto al resto de los muchos miles que permanecieron en cautividad, se hubieran conformado sin duda con una reforma estructural similar.<\/p>\n<p>Problemas semejantes se suscitan al pensar, por ejem\u00adplo, en la cuesti\u00f3n de los ni\u00f1os abandonados. Una caridad definitiva hubiera intentado construir una sociedad tal que no segregara la peste social del abandono por parte de sus padres de los miembros m\u00e1s d\u00e9biles que la componen, los reci\u00e9n nacidos. \u00bfHa conseguido tal cosa ninguna sociedad hist\u00f3rica? \u00bfLo conseguir\u00e1 en el futuro? Mientras tanto no queda m\u00e1s que, como hizo Vicente de Pa\u00fal, apelar a la conciencia p\u00fablica y privada para que se encarguen del cuidado sistem\u00e1tico y continuo de los ni\u00f1os abandonados. Luego hay que conseguir hacer de ellos lo que consiguen con mayor o menor fortuna la mayor parte de las madres. A falta de madres, las hijas de la caridad los cuidaban y educaban hasta que los pon\u00edan <em>\u00aben estado de subsistir <\/em>por su propio trabajo <em>e industria<\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-29-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-29-43739' title='Abelly, 1.1, c.30, p. 147..'><sup>29<\/sup><\/a><\/span> Es decir: hasta remover <em>la causa <\/em>que los hab\u00eda convertido desde su nacimiento en se\u00adres destituidos en la sociedad, la incapacidad de valerse por s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>No se dice todo esto para delinear un Vicente de Pa\u00fal ignorante o temeroso de atacar las causas de los males so\u00adciales. Cuando la causa \u00faltima estaba al alcance de su ma\u00adno y de su perspicacia, la atacaba sin miedo a los riesgos que eso podr\u00eda ocasionar a sus obras o a su persona, incluso cuando las probabilidades de \u00e9xito fueran escasas, siempre que fueran de todos modos posibles.<span id='easy-footnote-30-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-30-43739' title='Cuando Vicente de Pa\u00fal acude a Richelieu para pedirle, muy en contra de los planes del primer ministro, que declarara la paz con el Imperio, Abelly comenta: &lt;em&gt;\u00abSi el se\u00f1or Vicente hubiera consultado a alg\u00fan sabio del siglo, \u00e9ste le hubiera dicho que por esta libertad en el hablar se expon\u00eda a no te\u00adner acceso al primer ministro en el futuro. Pero la caridad que empujaba su coraz\u00f3n le hizo deponer todo temor y cerrar los ojos a todo respeto hu\u00admano para mirar s\u00f3lo, en todo lo que emprend\u00eda, el servicio de Dios &lt;\/em&gt;y &lt;em&gt;el bien del pueblo\u00bb &lt;\/em&gt;(1.1, c.35, p.168).'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Precisamente este ejemplo de la atenci\u00f3n organizada a los ni\u00f1os abandonados muestra el lugar relativo de san Vi\u00adcente de Pa\u00fal en la historia de la conciencia p\u00fablica en el terreno de la beneficencia. Exist\u00eda ya mucho antes de san Vicente la asistencia p\u00fablica a los ni\u00f1os. En el mismo Pa\u00adr\u00eds, seg\u00fan el testimonio preciso y rigurosamente hist\u00f3rico que encontramos en Abelly,<span id='easy-footnote-31-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-31-43739' title='Libro 1, c. 30, pp. 145 ss.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span> se recog\u00edan en lo que se de\u00adnominaba <em>La Couche <\/em>(la Cuna) por orden de la polic\u00eda al\u00adgunos de los ni\u00f1os abandonados. El trato de los ni\u00f1os era de verdadero horror, como en todos los casos antiguos y modernos en que un \u00abcoraz\u00f3n\u00bb burocr\u00e1tico parece apia\u00addarse del desgraciado, destina algunos fondos para el re\u00admedio de sus necesidades, y luego lo olvida con la espe\u00adranza vana de que ya ha resuelto el problema. En <em>La Cou\u00adche <\/em>el problema se agravaba de hecho, pues la mayor parte de los ni\u00f1os mor\u00edan de <em>langueur, <\/em>dice Abelly. Las sir\u00advientas encargadas de ellos los drogaban para librarse de sus lloros molestos, e incluso los vend\u00edan a pordioseros que luego se serv\u00edan de ellos, mutil\u00e1ndolos a veces, para excitar la compasi\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Como en tantas otras obras que san Vicente no cre\u00f3 si\u00adno que encontr\u00f3 ya en existencia, su labor en este terreno transformar\u00e1 el problema elev\u00e1ndolo a otra altura y po\u00adniendo los principios de su soluci\u00f3n a escala social. Para eso hizo falta, primero, excitar de verdad la conciencia de los que por sus medios econ\u00f3micos y por su posici\u00f3n so\u00adcial pod\u00edan intentar una soluci\u00f3n al problema: organizar la asistencia y dotarla de los medios que garantizaran su continuidad. Es cierto que el planteamiento vicenciano de la asistencia ben\u00e9fica ha dado a \u00e9sta una altura p\u00fablica que no ten\u00eda m\u00e1s que t\u00edmidamente antes de \u00e9l. En este sentido dice verdad M\u00e9nabr\u00e9a.<\/p>\n<p>No es lo m\u00e1s extraordinario de la personalidad de Vi\u00adcente de Pa\u00fal, con serlo mucho, su genio organizador. La verdadera grandeza de san Vicente est\u00e1 en su papel de \u00abconvertidor\u00bb de conciencias. El que la sociedad, a trav\u00e9s de sus \u00f3rganos p\u00fablicos, llegue a crear un mecanismo de asistencia ben\u00e9fica es ciertamente muy de admirar. Pero lo verdaderamente milagroso es convencer a las conciencias de los ciudadanos y de los depositarios del poder de que tienen una obligaci\u00f3n moral de hacerlo.<\/p>\n<p>Mientras el primer ministro de una naci\u00f3n piense, como lo hac\u00eda Richelieu, o como lo hacen las clases dominantes, que sus ciudadanos m\u00e1s sufridos son poco m\u00e1s que ani\u00admales de carga y de trabajo, es claro que el papel del poder civil y econ\u00f3mico ser\u00e1 m\u00e1s de explotaci\u00f3n que de provi\u00addencia ben\u00e9fica. Si \u00e9sta se da, se deber\u00e1 m\u00e1s al inter\u00e9s por mantener el orden p\u00fablico y al ciudadano llano en buen estado de producci\u00f3n que a inter\u00e9s genuino por su persona. Esto \u00faltimo s\u00f3lo es posible cuando se mira a los pobres, incluso a los improductivos, como a \u00abnuestros amos y se\u00f1ores\u00bb, o sea, cuando se les mira con verdadera caridad. Pero para mirarles con caridad hace falta una radical con\u00adversi\u00f3n de la conciencia individual y de la conciencia so\u00adcial. A falta de ella, el pobre, el obrero, siempre ser\u00e1 aten\u00addido por la providencia p\u00fablica en cuanto sea \u00fatil para el funcionamiento del sistema.<\/p>\n<p>El cristiano que dice que la caridad privada (el conven\u00adcimiento personal de la urgencia de asistir al individuo ne\u00adcesitado) debe ser sustituida de una vez para siempre por la lucha por el cambio de estructuras, no hace m\u00e1s que ha\u00adcer el juego a <em>todos <\/em>los sistemas de organizaci\u00f3n social hoy existentes en el mundo; todos son incapaces de ver m\u00e1s que los conjuntos sociales y descuidan sin remedio al hombre, al caso individual.<\/p>\n<p>Pero tampoco ser\u00eda hoy cristiano (y no ser\u00eda, por tanto, de inspiraci\u00f3n vicenciana) enternecerse ante la necesidad individual y proceder como si las estructuras sociales da\u00addas no tuvieran nada que ver con el bienestar de las perso\u00adnas individuales. Aguda conciencia social, s\u00ed, pero anima\u00adda por un coraz\u00f3n caritativo. Kamen lo ha visto claro en san Vicente de Pa\u00fal, <em>\u00abcuyos esfuerzos hay que identificar con los m\u00e1s altos ideales cristianos de entrega a los po\u00adbres. &#8216;Dios ama a los pobres&#8217;, subrayaba,<\/em><span id='easy-footnote-32-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-32-43739' title='Hasta la expresi\u00f3n misma \u00abnuestros amos y se\u00f1ores\u00bb tiene ra\u00edces medievales. La regla de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusal\u00e9n (siglo XII) dice: &lt;em&gt;\u00abSed humildes en vuestra manera de vestir, porque &lt;\/em&gt;nuestros se\u00f1ores los pobres, &lt;em&gt;de los que nos consideramos servidores, est\u00e1n desnudos\u00bb. &lt;\/em&gt;San Vicente conoc\u00eda esta regla y tom\u00f3 sin duda de ella esa expresi\u00f3n. Cfr. IX 915-916.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span> <em>&#8216;ama a quie\u00adnes los aman&#8230; Busquemos a los m\u00e1s pobres, o las m\u00e1s desvalidos, <\/em>y <em>reconozc\u00e1moslos ante Dios como amos <\/em>y <em>se\u00ad\u00f1ores nuestros&#8217;. Aunque la idea era medieval <\/em>(Kamen quiere decir sin duda \u00abcristiana\u00bb&#8217;), <em>Vicente operaba dentro del marco de la nueva actitud hacia la beneficencia\u00bb <\/em>(nueva: de obligaci\u00f3n por parte de los poderes p\u00fablicos).<span id='easy-footnote-33-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-33-43739' title='Kamen, o.c., p.481.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Operaba dentro de ese marco, ciertamente, pero tam\u00adbi\u00e9n guardaba sus distancias por razones precisamente de caridad cristiana. Hemos visto arriba c\u00f3mo uno de los mo\u00adtivos hist\u00f3ricos que movieron a los poderes p\u00fablicos a preocuparse por la beneficencia fue el temor al desorden social. En consecuencia, los pa\u00edses cristianos, a lo largo del siglo XVI y sobre todo en el XVII, pensaron que una manera eficaz de resolver el problema de la mendicidad p\u00fablica era el simple expediente de encerrar por la fuerza a los pobres en asilos y hospitales.<span id='easy-footnote-34-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-34-43739' title='Ibid., pp. 47 ss.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span> La conocida historia del Hospital General de Par\u00eds en tiempos de san Vicente es s\u00f3lo un ejemplo de esta curiosa pol\u00edtica ben\u00e9fica.<\/p>\n<p>Nacida la idea del entusiasmo generoso de las Damas de la Caridad fundadas por el mismo Vicente,<span id='easy-footnote-35-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-35-43739' title='VI 235.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span> fue <em>\u00abapo\u00adyada con fuerza por el rey y por el parlamento\u00bb, <\/em>dice san Vicente en una carta.<span id='easy-footnote-36-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-36-43739' title='Abelly, 1.1, c.45, pp. 200 sS.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span> Se trataba de un proyecto a escala gigantesca, con espacio para encerrar a gran parte de los mendigos y vagabundos que pululaban por las calles de Par\u00eds. Hasta 20.000 pobres podr\u00edan pasar por una tal ins\u00adtituci\u00f3n en un solo a\u00f1o.<span id='easy-footnote-37-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-37-43739' title='Abelly, edici\u00f3n de 1891, p. 317, nota.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span> Pues bien: a pesar de la presi\u00f3n de la corte y de las Damas, Vicente renuncia a hacerse cargo del Hospital General a no ser que se diera asilo en \u00e9l<em> \u00absolamente a los que quieran venir de propia voluntad, sin forzar a nadie\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-38-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-38-43739' title='Ver en VI 240 otras razones que le llevaron a no aceptar.'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Para el obsesionado por la reforma de estructuras, su\u00adprimir el hambre y el fr\u00edo de los mendigos en una institu\u00adci\u00f3n como la del Hospital General tiene que aparecer, y as\u00ed apareci\u00f3 a los contempor\u00e1neos de san Vicente, como una soluci\u00f3n brillante. Pero hay reformas estructurales (y tam\u00adbi\u00e9n reformas revolucionarias) que buscan el bien general a un costo tal (en este caso la privaci\u00f3n de la libertad) que una conciencia de verdad caritativa no podr\u00eda nunca acep\u00adtar. En otras palabras, no puede la conciencia cristiana aceptar una reforma de estructuras, por ben\u00e9fica que sea en su intenci\u00f3n, a costa de cualquier cosa. Hay l\u00edmites que una verdadera caridad por los seres humanos no puede nunca traspasar.<\/p>\n<p>En el fondo de toda estas diferencias late una cuesti\u00f3n de visi\u00f3n del evangelio (si es que al reformador de estruc\u00adturas le interesa el evangelio). De la pr\u00e1ctica de san Vice\u00adnte de Pa\u00fal se puede extraer una visi\u00f3n social del evange\u00adlio y una pr\u00e1ctica de caridad p\u00fablica y privada que nos pa\u00adrecen v\u00e1lidas tambi\u00e9n para hoy. Hay que examinar con cuidado todo intento de reforma social que pretenda basar\u00adse en exigencias evang\u00e9licas. No para rechazarlo, sino pa\u00adra asegurarse de que efectivamente est\u00e1 acorde con una vi\u00adsi\u00f3n leg\u00edtima del evangelio. Pues tambi\u00e9n hoy puede suce\u00adder lo que Collet piensa se daba entre Mazarino, otro pri\u00admer ministro y cardenal, y Vicente de Pa\u00fal, que <em>\u00abten\u00edan m\u00e1ximas tan opuestas que uno se ver\u00eda tentado a creer que hab\u00edan estudiado dos evangelios diferentes\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-39-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-39-43739' title='P. Collet, &lt;em&gt;La vie de saint Vincent de Paul, &lt;\/em&gt;Leseure ed., Nancy, 1784, p.366.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span> Es claro, por la historia posterior, que la visi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal era sin duda la leg\u00edtima.<\/p>\n<h2><strong>La historia posterior<\/strong><\/h2>\n<p>La toma de conciencia por parte del poder civil de la necesidad de intervenir en el terreno de la beneficencia p\u00fablica tiene, como vimos, ra\u00edces muy antiguas; unos ini\u00adcios pac\u00edficos y progresivos, a partir aproximadamente de los siglos XII-XIII, y un intento final de monopolizaci\u00f3n violenta. A este \u00faltimo estado se lleg\u00f3, entre las naciones europeas, en Francia con la gran revoluci\u00f3n. (En Espa\u00f1a, algo m\u00e1s tarde, con las diversas desamortizaciones que llevan popularmente el nombre de Mendiz\u00e1bal.) Hoy pr\u00e1cticamente todos los pa\u00edses act\u00faan en el terreno de la beneficencia con una filosof\u00eda pol\u00edtica que tiene sus ra\u00edces en la revoluci\u00f3n francesa. Otra gran influencia, el estable\u00adcimiento de la seguridad social, tiene ra\u00edces algo m\u00e1s cer\u00adcanas, el canciller Bismarck.<\/p>\n<p>A partir de esos hechos, el bienestar del pueblo es obli\u00adgaci\u00f3n y competencia exclusiva del estado. Para llegar a ello antes fue necesario privar a la Iglesia de su situaci\u00f3n de cuasi-monopolio en este terreno, y privarle tambi\u00e9n de los medios econ\u00f3micos y jur\u00eddicos de llevarlo a cabo. En el terreno legal, la Asamblea Constituyente no admite que el clero siga disfrutando de un estatuto corporativo privi\u00adlegiado dentro de la naci\u00f3n. Seg\u00fan la expresi\u00f3n de Mira\u00adbeau, el clero se convierte en un \u00aboficial p\u00fablico\u00bb y asala\u00adriado del estado. Antes ha habido que secularizar los bienes eclesi\u00e1sticos.<span id='easy-footnote-40-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-40-43739' title='El 2 de noviembre de 1789. Curiosamente, la iniciativa parti\u00f3 del arzobispo de Par\u00eds, mons. Juign\u00e9, que ofreci\u00f3 poner todos los diezmos &lt;em&gt;\u00aben las manos de una naci\u00f3n justa y poderosa\u00bb. &lt;\/em&gt;A esta propuesta se unieron los benedicti\u00adnos, ofreciendo los bienes ra\u00edces de la orden a cambio de una pensi\u00f3n para los miembros de la misma La secularizaci\u00f3n general de los bienes ecle\u00adsi\u00e1sticos se llev\u00f3 a cabo por iniciativa de Talleyrand (otro obispo), y fue aceptada con todo entusiasmo, naturalmente, por la Asamblea. Es curioso advertir la fuerte influencia clerical en los comienzos de la revoluci\u00f3n fran\u00adcesa. La figura estelar en las primeras sesiones de la Asamblea Constitu\u00adyente fue, sin duda, Si\u00e9ves, can\u00f3nico de Chartres. Pero antes incluso de re\u00adunirse la Constituyente, uno de los impulsos populares m\u00e1s fuertes vino de los famosos cuadernos de quejas procedentes de todos los rincones de Fran\u00adcia, redactados en gran parte por el clero rural. Luego vino el Terror, y la din\u00e1mica de la revoluci\u00f3n se escap\u00f3 de las manos clericales&amp;#8230;Para otro caso de influencia clerical en una revoluci\u00f3n, esta vez de independencia en Ibe\u00adroam\u00e9rica, v\u00e9ase E.D. Dussel, &lt;em&gt;Desintegraci\u00f3n de la cristiandad colonial y liberaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;S\u00edgueme, Salamanca, 1978, p. 181. Cita a Jorge Tadeo Lozano (en R. Jaramillo, &lt;em&gt;\u00abEl clero en la independencia, &lt;\/em&gt;Medell\u00edn, 1946, p.9), quien dice: &lt;em&gt;\u00abHasta nuestra m\u00e1s remota posteridad se recordar\u00e1 con gratitud que la revoluci\u00f3n que nos emancip\u00f3 fue una revoluci\u00f3n clerical\u00bb.&lt;\/em&gt;'><sup>40<\/sup><\/a><\/span> El texto constituyente pasa los bienes eclesi\u00e1sticos a manos de la naci\u00f3n, <em>\u00abcorriendo a cargo de \u00e9sta el proveer de una manera conveniente a los gastos del culto, al mantenimiento de ministros, y al alivio de los pobres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Como se ve, la intenci\u00f3n de la Constituyente es la de conseguir un monopolio total en el terreno de la benefi\u00adcencia social, usando para ello los bienes expropiados a la Iglesia. La realidad del uso de esos bienes fue muy otra. La venta de los bienes eclesi\u00e1sticos proporcion\u00f3 a la re\u00advoluci\u00f3n los recursos necesarios para vivir los primeros a\u00f1os dif\u00edciles y para mantener durante largo tiempo las guerras contra el extranjero en defensa de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otro lado, la laicizaci\u00f3n de los bienes no fue tan ra\u00addical como hace suponer el texto constituyente. La supresi\u00f3n de las \u00f3rdenes religiosas no alcanz\u00f3 de lleno, <em>\u00aben cuanto al presente\u00bb, <\/em>a las congregaciones dedicadas a la ense\u00f1anza y a los establecimientos de caridad. S\u00ed fueron disueltas lo mismo la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n que las Hijas de la Caridad. Pero en cuanto a \u00e9stas, a los diez a\u00f1os escasos hubo que restaurarlas por decreto oficial de 22 de diciembre de 1800, ante la petici\u00f3n clamorosa de varios departamentos franceses que ve\u00edan el deterioro de la asis\u00adtencia a los enfermos en los hospitales despu\u00e9s de la ex\u00adpulsi\u00f3n de las hermanas.<span id='easy-footnote-41-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-41-43739' title='Para una exposici\u00f3n completa, llena de curiosos detalles, de la historia de este decreto, v\u00e9ase J.W. Carven, &lt;em&gt;Napoleon and the Lazarists, &lt;\/em&gt;Nijhoff, La Haya, 1974, pp. 85 ss.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Merece la pena citar el texto del decreto, pues expone al vivo los l\u00edmites de la caridad \u00aboficial\u00bb y el valor de la verdadera caridad cristiana: <em>\u00abConsiderando que la ayuda que necesitan los enfermos puede ser administrada s\u00f3lo por personas consagradas por su estado al servicio de los hospitales y movidas por el entusiasmo de la caridad; considerando que, entre todos los hospitales de la rep\u00fa\u00adblica, los administrados con m\u00e1s cuidado, m\u00e1s inteligen\u00adcia y m\u00e1s econ\u00f3micamente son los que han llamado a su servicio a los miembros de este instituto <\/em>(el de las Hijas de la Caridad), <em>cuyo \u00fanico fin era la pr\u00e1ctica de todo tipo de caridad sin l\u00edmite alguno; decretamos que la ciudadana Deleau <\/em>(la superiora general en el momento de la supre\u00adsi\u00f3n) <em>sea autorizada por las presentes a formar disc\u00edpulas para el servicio de los hospitales\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Como se dijo arriba, la revoluci\u00f3n francesa ha puesto las bases hist\u00f3ricas de lo que pudi\u00e9ramos calificar como la vi\u00adsi\u00f3n moderna de la beneficencia p\u00fablica, que desde ahora va a ser competencia primera del estado. Para que se diera este hecho ha sido necesario que se dieran antes dos condi\u00adciones. La primera fue la concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del poder p\u00fablico subsiguiente a la destrucci\u00f3n de las compe\u00adtencias locales (autoridad feudal, regiones); la segunda fue la concentraci\u00f3n de medios econ\u00f3micos. Para llegar a \u00e9sta fue necesaria, en Europa, la destrucci\u00f3n de la Iglesia como potencia econ\u00f3mica. A partir de ese momento, el estado puede considerarse, y se considera, como responsable del bienestar general. A lo largo del siglo XIX y del XX se van creando los diversos sistemas de asistencia y de previsi\u00f3n social que hoy consideramos normales. Un esp\u00edritu de ver\u00addad caritativo no puede menos que aceptar con sinceridad el resultado final de esta evoluci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Con sinceridad, ciertamente, pero tambi\u00e9n con un deje de escepticismo. Como es bien sabido, la revoluci\u00f3n france\u00adsa result\u00f3 ser una revoluci\u00f3n burguesa. Marca el fin de los poderes hist\u00f3ricos tradicionales (monarqu\u00eda, aristocracia, Iglesia) y el comienzo del predominio social de una clase que hasta hoy mismo dirige los destinos del mundo occi\u00addental. La francesa fue sin duda en su ejecuci\u00f3n una revolu\u00adci\u00f3n con amplio protagonismo popular. Pero, como ya ad\u00advirtieron Marx y Engels, rara vez recogen los frutos de una revoluci\u00f3n los que se juegan la vida por ella. Aquello de \u00abLibertad, Igualdad, Fraternidad\u00bb suena sin duda muy bien, y todo hombre sincero debe aceptarlo con entusiasmo. Pero hay que ver con cuidado qu\u00e9 es lo que las palabras altiso\u00adnantes dejan en la penumbra sin mencionarlo.<\/p>\n<p>No se crea que los dirigentes de la revoluci\u00f3n no sab\u00edan del todo lo que hac\u00edan, y que por eso omitieron aspectos que el ideal de una verdadera igualdad y fraternidad no debe omitir. Veamos lo que dice Georges Lefebvre, uno de los historiadores que mejor han estudiado la complica\u00adda historia de la revoluci\u00f3n: <em>\u00abSi la Asamblea descart\u00f3 la menci\u00f3n de la &#8216;felicidad general&#8217; como objetivo de la aso\u00adciaci\u00f3n pol\u00edtica fue porque quiso impedir que se invocase la igualdad para exigir la mejora de la suerte de los desheredados de la fortuna e impedir que la igualdad ju\u00adr\u00eddica se transformara en igualdad social\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-42-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-42-43739' title='En &lt;em&gt;Quatre-vingt-neuf, &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1939. Citamos de la segunda edici\u00f3n en caste\u00adllano, de 1974: &lt;em&gt;1789: Revoluci\u00f3n francesa, &lt;\/em&gt;Laia, Barcelona, p. 230.'><sup>42<\/sup><\/a><\/span><em> \u00abLas clases populares urbanas no hab\u00edan conseguido ninguna ventaja positiva con la revoluci\u00f3n&#8230; Al prohibir la asociaci\u00f3n <\/em>(de los obreros) y <em>la huelga&#8230; la revoluci\u00f3n burguesa dejaba a las clases populares indefensas frente a la nueva econo\u00adm\u00eda\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-43-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-43-43739' title='En &lt;em&gt;Quatre-vingt-neuf, &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1939. Citamos de la segunda edici\u00f3n en caste\u00adllano, de 1974: &lt;em&gt;1789: Revoluci\u00f3n francesa, &lt;\/em&gt;Laia, Barcelona, p. 230.'><sup>43<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Todo esto no fue s\u00f3lo un efecto de ning\u00fan determinis\u00admo hist\u00f3rico inconsciente. Que los l\u00edderes burgueses sa\u00adb\u00edan muy bien lo que buscaban aparece expresado con to\u00adda candidez en un discurso de Boissy d&#8217;Anglas en 1795: <em>\u00abDeb\u00e9is garantizar la propiedad de los ricos&#8230; Debemos ser gobernados por los mejores&#8230;; salvo pocas excepcio\u00adnes, s\u00f3lo encontrar\u00e9is semejantes hombres entre los que poseen una propiedad&#8230; Un pa\u00eds gobernado por los pro\u00adpietarios se sit\u00faa en el orden social; aqu\u00e9l en el que go\u00adbiernan los no propietarios se sit\u00faa en el estado natu\u00adral\u00bb. <\/em><span id='easy-footnote-44-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-44-43739' title='Ibid., p. 334.'><sup>44<\/sup><\/a><\/span> Por \u00abestado natural\u00bb nuestro hombre se refiere al estado de anarqu\u00eda y de guerra universal, en la tradici\u00f3n de Hobbes.<\/p>\n<p>Como sucedi\u00f3 tambi\u00e9n en Espa\u00f1a con las desamortiza\u00adciones del siglo XIX, la secularizaci\u00f3n de los bienes ecle\u00adsi\u00e1sticos no hizo m\u00e1s que enriquecer a\u00fan m\u00e1s a los terrate\u00adnientes ricos, dejando al peque\u00f1o agricultor y al pe\u00f3n agr\u00ed\u00adcola exactamente donde estaban antes de la revoluci\u00f3n.<span id='easy-footnote-45-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-45-43739' title='Ibid., p. 334.'><sup>45<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Se puede afirmar que la revoluci\u00f3n hizo posible que la beneficencia pasara a manos del poder p\u00fablico. Lo hizo posible, pero el poder p\u00fablico no lo ha llevado a cabo por propia iniciativa. Casi sin excepci\u00f3n, todas las conquistas de beneficencia social se han conseguido como fruto de presiones populares o por miedo a la rebeli\u00f3n social, y no por concesi\u00f3n generosa y providente del poder p\u00fablico. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la historia de la sindicaci\u00f3n obrera. No ha habido un solo pa\u00eds en el que el conseguirla no haya sido fruto de luchas populares, casi siempre san\u00adgrientas ante la oposici\u00f3n de los poderes p\u00fablicos.<\/p>\n<p>La teo-filantrop\u00eda, una de las varias \u00abreligiones\u00bb laicas inventadas por los hombres de la revoluci\u00f3n con el fin de llenar el hueco dejado por la desacreditada Iglesia Cat\u00f3li\u00adca, colocaba en su pante\u00f3n figuras hist\u00f3ricas tales como S\u00f3crates, Rousseau, Washington y&#8230; Vicente de Pa\u00fal. Cu\u00adriosa mezcolanza. S\u00f3crates sab\u00eda muy bien que para dedi\u00adcarse al lujo de pensar ten\u00eda que contar con la existencia de esclavos que le alimentaran con su trabajo. No consta que Washington se diera cuenta de ello, pero s\u00ed consta que ten\u00eda esclavos.<span id='easy-footnote-46-43739' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-bien-del-publico\/#easy-footnote-bottom-46-43739' title='Aunque no se lo dicen en la escuela a los ni\u00f1os norteamericanos, este bienhechor de la humanidad muri\u00f3 de resultas de una pulmon\u00eda que cogi\u00f3 por ir mal abrigado una noche de invierno a dormir con una de sus esclavas negras. En cuanto a la Constituci\u00f3n americana, fruto de otra revoluci\u00f3n, la historiograf\u00eda reciente en Norteam\u00e9rica viende destacando la idea de que se redact\u00f3 con el prop\u00f3sito expreso no de asegurar la \u00abfelicidad general\u00bb, sino de asegurar el status de los propietarios de tierras, y de cerrar el paso a los no propietarios hacia la propiedad. Los no propietarios, por ejemplo, no tu\u00advieron el derecho al voto hasta m\u00e1s de cien a\u00f1os despu\u00e9s.'><sup>46<\/sup><\/a><\/span> Vicente de Pa\u00fal se dedic\u00f3 a liberarlos, y sus hijas de la caridad se dedicaron a recoger y criar los hijos que Rousseau iba abandonando descuidadamente.<\/p>\n<p>Esos son algunos de los hombres cuyas ideas han con\u00adtribuido a construir el mundo moderno. Ninguno de ellos, con la excepci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, ten\u00eda ni asomo de compasi\u00f3n por mejorar la suerte del <em>\u00abpobre pueblo que se condena y se muere de hambre\u00bb, <\/em>como dec\u00eda con frecuen\u00adcia el mismo Vicente de Pa\u00fal. Las reformas inspiradas por esos hombres han dado como resultado una nueva estruc\u00adtura social, m\u00e1s poderosa ciertamente, m\u00e1s providente po\u00adsiblemente, que las estructuras anteriores. Es decir, llega a mucha m\u00e1s gente que la beneficencia anterior, y trata de cubrir m\u00e1s aspectos de la vida social y privada.<\/p>\n<p>Pero se puede dudar de que lo haga mejor, si dejamos de lado lo que se debe a avances t\u00e9cnicos, como en medi\u00adcina o en t\u00e9cnicas pedag\u00f3gicas. Y ciertamente se puede afirmar que lo hace con menos coraz\u00f3n y con escaso inte\u00adr\u00e9s por el caso individual, sobre todo si se trata de ciuda\u00addanos \u00abin\u00fatiles\u00bb desde el punto de vista de la producci\u00f3n econ\u00f3mica. Lo que le falta a la \u00abestructura\u00bb actual es lo que le sobraba a un hombre como Vicente de Pa\u00fal: caridad y conciencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDebemos a san Vicente de Pa\u00fal la revoluci\u00f3n que, desde hace trescientos a\u00f1os, ha transformado la vida social, el esp\u00edritu de nuestras leyes, por las que hemos luchado, y que&#8230; son nuestra esperanza suprema. 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